AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 22 Agosto 2005
Una Conferencia para la discordia
Editorial ABC 22 Agosto 2005

11-M: Cuestiones sin resolver
Editorial ABC 22 Agosto 2005

Trinidad Jiménez haciendo méritos
EDITORIAL Libertad Digital 22 Agosto 2005

Quo vadis Ciu?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Agosto 2005

Alcaldes e hijos de Carod
Por Francisco Muro de Iscar El Ideal Gallego 22 Agosto 2005

¿Qué le ocurre a Europa?
Aníbal Romero Libertad Digital 22 Agosto 2005

Los políticos de hoy se inventan el pasado
Victor Davis Hanson Libertad Digital 22 Agosto 2005

Rajoy dice que la ruptura "unilateral" del pacto antiterrorista "nos ha devuelto a los peores tiempos del pasado"
Europa Press Libertad Digital 22 Agosto 2005

El Senado gastará 25.000 euros al año para el uso de las lenguas autonómicas
R. N. La Razón 22 Agosto 2005

Una Conferencia para la discordia
Editorial ABC 22 Agosto 2005

UNA de las citas más relevantes del calendario del nuevo curso político habría de ser la segunda Conferencia de Presidentes autonómicos, idea personal de Rodríguez Zapatero, quien la expuso en su discurso de investidura como un instrumento para «recuperar el diálogo político con las comunidades autónomas». La idea matriz de este encuentro era común a tantas otras iniciativas de Rodríguez Zapatero: elaborar la imagen de un Gobierno que, a diferencia de los de Aznar, iba a ser tolerante e integrador. En la primera reunión de esta Conferencia se vio, sin embargo, que la fotogenia primó sobre la política y el resultado fue una sesión protocolaria, en la que cada presidente autonómico sólo dispuso de pocos minutos para intervenir.

La reunión prevista para septiembre no tiene fecha, ni orden del día. En todo caso, se celebrará en un contexto difícil para la política territorial del Ejecutivo, en la que el balance, lamentablemente, se calcula por fracasos. Transcurrido más de un año desde su toma de posesión, no hay problema de este capítulo de la agenda nacional que esté en visos de solución y, además, se han creado otros de nueva planta, no menos graves. La fotografía de la cohesión parece que no va a ser posible. La España que Zapatero prometía cómoda para los nacionalistas se descose para los que no lo son. El nuevo Gobierno vasco mantiene su propuesta soberanista con el apoyo renovado y camuflado de ETA, mientras en Cataluña son los socios del tripartito los que se hacen la oposición entre sí y amenazan con desestabilizar al Gobierno central. Galicia, también de la mano socialista, recalienta el debate proclamando ahora su carácter nacional. Mientras tanto, comunidades desde siempre bien incardinadas en la identidad nacional se sienten agraviadas económica o culturalmente por las preferencias del Ejecutivo central hacia el tripartito que preside Maragall y en ellas se extiende la percepción de que con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, dicho claramente, tienen más carrera los que se dedican a negar la idea de España que los que creen en ella. Por eso, la próxima reunión de la Conferencia de Presidentes no sólo puede ser la ocasión para relativizar la política de bloques que divide normalmente a las autonomías -gobierno socialista, gobierno popular-, sino también podría escenificar y ahondar nuevas divisiones, más graves y profundas, que alcancen a los sentimientos de los ciudadanos, pues, tras este primer año largo de Gobierno del PSOE, se han puesto en riesgo la igualdad entre los españoles y la solidaridad entre las regiones. Por ejemplo, las pretensiones del tripartito catalán sobre un sistema de financiación específico para Cataluña han encontrado tanta o más oposición -y con un lenguaje más virulento, sin duda- en algunos barones del PSOE que en la dirección del PP.

La llamada «tensión territorial» no se ha aminorado donde ya estaba encendida y ha surgido donde no la había. Por eso tendrá que esforzarse Rodríguez Zapatero para ofrecer algo a los presidentes autonómicos y encontrar argumentos de peso para dar contenido material a estos encuentros, sin implicar, de forma oportunista, a otras instancias del Estado para darle cobertura. El problema de fondo es que esta Conferencia de Presidentes no tiene un contexto estratégico concreto, carece de una definición política que la conecte con objetivos integradores, con un modelo de relación Estado-comunidades autónomas que justifique encuentros de esta naturaleza. Sin embargo, si quisiera, Rodríguez Zapatero podría aprovechar la ocasión para hacer una reflexión seria sobre la situación del Estado autonómico, pero en un sentido distinto al que predetermina todo debate al respecto, es decir, siempre abocado a escrutar las formas de rebajar la presencia del Estado y aumentar el peso de las autonomías.

La Conferencia planteada por el jefe del Ejecutivo es, en fin, un mero ejercicio utópico, porque para empezar sus conclusiones (si es que se llega a alguna, habida cuenta de la división existente) no contarían con un encaje legal firme. La idea de Zapatero rescata el viejo aserto que asegura que cuando no se quiere arreglar un problema se crea una comisión de estudio de ese problema. En las vísperas de la Conferencia faltan voces, sobre todo una: la del presidente del Gobierno que ha de aclarar su modelo de nación, sometido al parecer a contradicciones por el momento insuperables. Mientras esto no ocurra, poca será su utilidad.

11-M: Cuestiones sin resolver
Editorial ABC 22 Agosto 2005

ABC desvela hoy que, de acuerdo con lo recogido en el sumario del 11-M, la Policía detectó una reunión en la que algunos integrantes de la «célula» que perpetró el atentado cambiaron drogas por armas. En la lista de asistentes a esa cita, facilitada al juez por un testigo protegido, aparecen Jamal Ahmidan, «El Chino» -encargado de la adquisición de explosivos del grupo terrorista-, y Rafá Zouhier, confidente policial hoy en prisión por su implicación en el atentado de los trenes y personaje contradictorio cuyo papel en los meses previos a la matanza está por aclarar.

Cada vez parece más claro que los terroristas del 11-M formaban parte del entramado delictivo reconocible, situado muy lejos de la clandestinidad y poroso incluso hacia otros modelos criminales, como los tráficos de drogas y de armas. Pese a ello, y a sus visibles movimientos en el entorno de numerosos confidentes, dicha trama no fue detectada a tiempo, aunque la proliferación de datos dispersos en poder de las Fuerzas de Seguridad permite conjeturar hasta qué punto pudo ser posible que algunos elementos de las mismas dispusieran de la posibilidad de cuadrar el puzzle criminal en las horas de confusión que siguieron al atentado.

La cuestión que es menester aclarar es, por un lado, en el ámbito sumarial, qué ocurría con la información que el confidente Zouhier pasaba a sus contactos policiales, a quién se los pasaba y qué credibilidad tenía, amén de qué uso se hacía de ellos. Su condición de confidente de las Fuerzas de Seguridad señala que el grupo que perpetró la matanza, o al menos algunos de sus integrantes, estaban en los aledaños del corpus de información del que podían disponer la Policía y la Guardia Civil. Siempre partiendo de la base de que -en principio- el perfil del sujeto le aproxima más a la condición de delincuente que a la de colaborador del orden, está por determinar la valía o certidumbre de sus informes y si, como él mismo ha sostenido en su confusa y contradictoria zarabanda de declaraciones, pudieron tener algún valor para prevenir la matanza.

El fracaso de la comisión de investigación permite apuntar a que deberá ser el ámbito judicial el encargado de arrojar luz sobre estos puntos oscuros. Es de esperar que el juez Del Olmo y sus colaboradores pongan en ello el empeño necesario antes de cerrar la pesquisa judicial.

Trinidad Jiménez haciendo méritos
EDITORIAL Libertad Digital 22 Agosto 2005

Hace demasiado tiempo que, por fortuna, el ministro de Exteriores no da señales de vida. Y no es probablemente por falta de ganas sino porque su disco rayado lo tiene oído hasta el factótum mediático que mueve los hilos del Gobierno y a quien, dicho sea de paso, sus boutades no parece agradar en absoluto. Tal vacío de aciagas declaraciones y soberanas metidas de pata vino a cubrirse ayer con Trinidad Jiménez ejerciendo de meritoria del cargo. En una entrevista con la agencia EFE, la otrora rival de Gallardón en el municipio de Madrid se destapó asegurando que Estados Unidos no debe abandonar Irak, que la seguridad de los iraquíes está garantizada por los marines y que es imperativo que el resto del mundo se involucre abiertamente en la posguerra iraquí para “garantizar la estabilidad en un país que merece ser libre”. Chapeau, ni el denostado Donald Rumsfeld lo hubiese expresado con tanta lucidez.

Si no fuese porque el zapaterismo tomó como acto inaugural de su desatinada política exterior la huída apresurada de Irak, las declaraciones de Jiménez no pasarían de ser un refrito de buenas intenciones en la línea del sector templado del progresismo europeo. Sin embargo así fue. El Gobierno al que, según se infiere de semejante voluntarismo, quiere incorporarse Jiménez, no sólo no ha hecho nada por los iraquíes sino que su presidente ha llegado a pedir en público al resto de países que no colaboren en su reconstrucción y que abandonen a los americanos a su suerte. De eso no hace tanto, apenas un año. Trinidad Jiménez, en cambio, parece no darse por aludida. El eje que ha vertebrado la diplomacia española durante el último año y medio ha sido la confrontación directa con los Estados Unidos y la alineación sin fisuras con naciones que poco –o nada- tienen de democráticas y mucho de despóticas.

Jiménez prefiere no obstante hacer un brindis al sol y postularse como recambio óptimo para el castigadísimo Moratinos. Sabe que el discurso tercermundista actual, más propio de la izquierda antisistema que de la socialdemocracia europea, no conduce a sitio alguno. En los últimos 14 meses el Gobierno ha dilapidado alegre e irresponsablemente la herencia recibida en materia exterior que, por muchas razones, era de lo mejor del legado de Aznar. El jefe de Trinidad Jiménez nos ha situado en una posición incómoda e irrelevante por un letal combinado de revanchismo político y antiyanquismo demodé digno de los regímenes populistas de Latinoamérica. Bueno es que Trinidad Jiménez se haya percatado de que no puede ir por un camino que conduce directo a la ruina, y que no es sensato seguir engañándose con el imprescindible papel que los americanos están desempeñando en Irak, pero antes debería plantearse quién es, en última instancia, el responsable de que hayamos llegado a esto. Moratinos no es más que la contraparte necesaria de Zapatero, inspirador principal de nuestra errática política exterior. El nefasto ministro ha puesto de su cosecha su lamentable e inconfundible estilo, pero los cimientos ideológicos de nuestro renovado aislamiento se los debemos en exclusiva al presidente del Gobierno, un oportunista que se ha terminado creyendo las consignas que coreaba tras la pancarta.

Puede seguir la eterna aspirante haciendo méritos para colarse en el Gobierno en el primer reajuste de gabinete que se presente. Debería, no obstante, plantearse si Exteriores es su cartera natural habida cuenta de la peligrosa derrota que ha tomado en el último año. Irak, efectivamente, debería ser un empeño internacional, y con Irak todo el mundo árabe tal y como se desprende de la iniciativa por el Gran Oriente Medio que presentó Bush el año pasado. Pero esta valiente iniciativa que persigue llevar la bendición de la democracia a los países donde se cría el extremismo islámico, es incompatible con la Alianza de Civilizaciones y, sobre todo, con las nuevas amistades de nuestro Gobierno.

Cataluña
Quo vadis Ciu?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Agosto 2005

El médico y banquero Jordi Pujol, que había sufrido prisión por sus ideas, creo Convergencia Democràtica de Catalunya en mitad de una etapa que empieza con el asesinato de Carrero Blanco y termina con la muerte de Franco. Con su pequeña formación de cuadros, el financiador de tantos políticos catalanes desfondó a partidos bien arraigados. Lo hizo en el tramo final de la carrera desatada en pos del nuevo poder autonómico, encarnado en Josep Tarradellas, símbolo de una continuidad institucional en la que durante muchos años sólo el exiliado, el gran político de Cervelló, había creído. Tarradellas dejó Francia y el ostracismo, volvió a Barcelona pasando por Madrid y no apeló desde el histórico balcón a los catalanes sino a los “ciudadanos de Cataluña”, marcando sutiles y significativas distancias con el esencialismo que, temía, le iba a sustituir. Era consciente de la trascendencia de todos sus actos y todas sus palabras. Hablaba para la Historia. Y desconfiaba profundamente de Pujol. La autonomía catalana, al preceder a la Constitución de 1978, fue una excepción a la norma de la Transición: “de la ley a la ley”. Referida la primera, claro está, al ordenamiento franquista.

Quienes se arrogaban “quaranta anys de lluita”, que sólo lo fueron para una minoría, cedieron ante el partido de Pujol, ante su costosa publicidad electoral de traje, corbata, senyera y seny. El lema de los cuarenta años de lucha no estaba mal escogido. Era una cifra redonda. Si se hubiera estirado un poquito más, la lucha habría comprendido la del estalinista PSUC liquidando poumistas por las calles de Barcelona.

Pujol se dotó de la tradición que otros exhibían coaligándose con Unió Democràtica de Catalunya, a esas alturas poco más que una marca. Manejó con habilidad el poder y sus huestes crecieron al olor del presupuesto y de la rápida reordenación de los ámbitos de influencia, del mundo empresarial, los medios de comunicación, la cultura. Pudo avanzar en la vasta tarea de la construcción nacional, que siempre le ha movido, porque, pasase lo que pasase, jamás se apartaban de una norma: apuntalar al gobierno central cuando no disponía de mayoría absoluta. La construcción nacional de Cataluña, que ha requerido que el Tribunal Constitucional mirara varias veces hacia otro lado y que los dos grandes partidos tragaran incontables sapos y culebras, es resultado de la legislación electoral española.

La única excepción al apuntalamiento de los gobiernos minoritarios fue la negativa a aprobar el último presupuesto de Aznar, a pesar de que CiU llevaba años gobernando Cataluña gracias a los votos del PPC. Pujol acabó así su carrera política renunciando a la mínima prudencia que le había mantenido veintitrés años en el poder. Y lo hizo sumándose al linchamiento del PP por la guerra en Irak, cuando su visión del asunto coincidía con la del llamado trío de las Azores. Leo la entrevista a Artur Mas en La Vanguardia y comprendo que la repentina imprudencia y el oportunismo es lo único que han heredado los sucesores de Pujol.

Alcaldes e hijos de Carod
Por Francisco Muro de Iscar El Ideal Gallego 22 Agosto 2005

A un ciudadano que llamó hijos de Carod a un mosso de Esquadra el juez le ha condenado a pagar 900 euros por una falta de respeto. Me he quedado preocupado ¿Entiende el juez que llamar alguien hijo de Carod es un insulto? ¿Actuará el juez de turno en Camalaño, un pueblo de Cantabria? Su alcalde en un pleno del ayuntamiento llamó asquerosa y otras lindezas a una concejala. Y, lo que es más grave, la amenazó y le dijo, tras referirse al padre y al hermano de la concejala, fallecidos hace años, que de la cárcel se sale, pero del hoyo, no . ¿Es eso una falta de respeto? ¿Debería pagar una multa de 900 euros? El Partido Regionalista de Cantabria, al que pertenece este impresentable, le exigió que rectificara en el mismo marco en que pronunció esas palabras. y el alcalde lo hizo: leyó un escueto comunicado en el que retiraba todas las palabras, se levantó del sillón, con todos sus compañeros de partido, y suspendió el pleno.

Algo parecido sucede con el alcalde de Amurrio, Pablo Isasi, del PNV, que ha elegido rey de las fiestas y dama de honor a dos presos de ETA, condenados a 16 años de cárcel como colaboradores del comando Araba. Otro impresentable. Eviten en lo posible ir por Amurrio, porque puede toparse con un alcalde que defiende a los terroristas. Otros ponen un pin a los que hablan euskera para marcar a los que sólo hablan español. Eso es nazismo puro y duro. ¿Deberían ser juzgados y condenados a pagar 900 euros?

El tercer alcalde es el de Benidorm. Resulta que le ha enviado una carta a la ministra de la Vivienda exigiéndole que se pase por Benidorm para que rectifique unas declaraciones. La ministra respondió a una pregunta en la que le pedían que eligiera entre playa o Benidorm , lo siguiente: Ninguno. No conozco Benidorm ni lo quiero conocer . Ya lo sabíamos, pero la Trujillo no es un ejemplo de diplomacia. Es posible que no le guste el estilo Benidorm , pero como le ha escrito su alcalde, Benidorm es hoy el 11% del turismo que recibe España . Sólo por eso merece ser conocido por una ministra del Gobierno. A María Antonia Trujillo la esperan en Benidorm. Espero que cumpla mejor que el alcalde de Camaleño y que ningún juez la condene a pagar 900 euros por meter la pata una vez más.

A un ciudadano que llamó hijos de Carod a un mosso de Esquadra el juez le ha condenado a pagar 900 euros por una falta de respeto. Me he quedado preocupado ¿Entiende el juez que llamar alguien hijo de Carod es un insulto? ¿Actuará el juez de turno en Camalaño, un pueblo de Cantabria? Su alcalde en un pleno del ayuntamiento llamó asquerosa y otras lindezas a una concejala. Y, lo que es más grave, la amenazó y le dijo, tras referirse al padre y al hermano de la concejala, fallecidos hace años, que de la cárcel se sale, pero del hoyo, no . ¿Es eso una falta de respeto? ¿Debería pagar una multa de 900 euros? El Partido Regionalista de Cantabria, al que pertenece este impresentable, le exigió que rectificara en el mismo marco en que pronunció esas palabras. y el alcalde lo hizo: leyó un escueto comunicado en el que retiraba todas las palabras, se levantó del sillón, con todos sus compañeros de partido, y suspendió el pleno.

Algo parecido sucede con el alcalde de Amurrio, Pablo Isasi, del PNV, que ha elegido rey de las fiestas y dama de honor a dos presos de ETA, condenados a 16 años de cárcel como colaboradores del comando Araba. Otro impresentable. Eviten en lo posible ir por Amurrio, porque puede toparse con un alcalde que defiende a los terroristas. Otros ponen un pin a los que hablan euskera para marcar a los que sólo hablan español. Eso es nazismo puro y duro. ¿Deberían ser juzgados y condenados a pagar 900 euros?

El tercer alcalde es el de Benidorm. Resulta que le ha enviado una carta a la ministra de la Vivienda exigiéndole que se pase por Benidorm para que rectifique unas declaraciones. La ministra respondió a una pregunta en la que le pedían que eligiera entre playa o Benidorm , lo siguiente: Ninguno. No conozco Benidorm ni lo quiero conocer . Ya lo sabíamos, pero la Trujillo no es un ejemplo de diplomacia. Es posible que no le guste el estilo Benidorm , pero como le ha escrito su alcalde, Benidorm es hoy el 11% del turismo que recibe España . Sólo por eso merece ser conocido por una ministra del Gobierno. A María Antonia Trujillo la esperan en Benidorm. Espero que cumpla mejor que el alcalde de Camaleño y que ningún juez la condene a pagar 900 euros por meter la pata una vez más.

Eurosclerosis
¿Qué le ocurre a Europa?
Aníbal Romero Libertad Digital 22 Agosto 2005

La Europa de nuestros días, en particular la denominada "vieja Europa" que incluye a Francia, Alemania, Italia, España, Holanda y Bélgica, está consumida por tres problemas: la caída en su población, el bajo crecimiento económico y la incapacidad para responder de manera clara y asertiva ante el desafío del fundamentalismo islámico. Los electorados europeos se muestran incapaces de comprender la naturaleza de sus problemas y tienden a evadirlos, debatiéndose entre el miedo y la parálisis. Estos hechos son palpables y los números al respecto no mienten. La erosión demográfica de esos países se agrava con el tiempo y muy pronto las escasas nuevas generaciones llevarán sobre sus hombros el peso insostenible de sociedades compuestas esencialmente por personas de avanzada edad. En cuanto a la economía, Francia, Alemania e Italia van quedándose atrás con relación a sus competidores y las estructuras de bienestar construidas después de la Segunda Guerra Mundial son asfixiadas por el desempleo y la inflación.

El tema espiritual es más complejo y de más larga data, por lo que debemos observarlo con perspectiva histórica. El punto de inflexión tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial. Hasta esa encrucijada decisiva Europa prácticamente dominaba el mundo. La guerra, cruenta, larga y traumática, devastó la flor y nata de la juventud de las naciones en pugna y mermó para siempre su confianza en sí mismas. La guerra también abrió las puertas a la revolución bolchevique en Rusia y sembró las semillas del fascismo italiano y el nazismo alemán. A la carnicería en las trincheras y a la victoria marxista en el imperio de los zares, se sumó un malestar moral que dio origen a los totalitarismos nazi y comunista, y desató la furia de Hitler sobre el continente.

Varios libros fundamentales, publicados entre 1918 y 1927, dan cuenta de manera dramática del clima espiritual que se hizo dueño de Europa después del conflicto. Leer ahora esos libros equivale a penetrar en un universo de radical sacudimiento existencial y me parece imposible asimilar lo que significó la crisis europea de los años veinte y treinta del siglo pasado, en la que se incubaron Hitler, Stalin, el Holocausto judío y el Gulag soviético, sin pasearse por las páginas de la “Carta a los Romanos” del teólogo Karl Barth, “El Principio Esperanza” de Ernst Bloch, “La Decadencia de Occidente” de Oswald Spengler, “La Montaña Mágica” de Thomas Mann y la obra cumbre del filósofo Martin Heidegger, “Ser y Tiempo”. Todos estos libros cruciales y sombríos ponen de manifiesto, cada uno a su modo y desde el rango de su género, la debacle de un mundo y la inseguridad y deterioro de una civilización.

Con el paso del tiempo se olvida que Hitler marchó a sus conquistas gracias a la cobardía del resto de Europa. La política de apaciguamiento de Francia y Gran Bretaña hizo posible para el líder nazi rearmarse y someter a Austria y Checoslovaquia. La declaración de guerra contra Alemania en 1939, ante la invasión a Polonia, fue tardía e ineficaz. Francia cayó fácilmente en 1940 y sólo la tenacidad de Churchill y los ingleses se interpuso entre los nazis y su victoria, hasta que el ataque alemán a Rusia en 1941, y la entrada de Estados Unidos en la guerra, cambiaron el panorama. Cabe recordar que Stalin era un aliado de Hitler y sólo se le enfrentó cuando fue obligado a ello por la invasión alemana. Sobre la resistencia francesa y de otras partes existen demasiados mitos en cuanto a su verdadera magnitud e impacto. La "vieja Europa" fue en realidad salvada por otros del nazismo.

Después de 1945, Europa estuvo por décadas defendida por los Estados Unidos frente a la ex-Unión Soviética. Los europeos no tuvieron que pagar por su defensa y se les facilitó una recuperación económica que a la postre les hizo olvidar las lecciones del pasado. Hoy, en medio del relativismo ético característico de una civilización herida, retornan en Europa el antisemitismo, la debilidad ante la amenaza terrorista, la empatía hacia enemigos implacables, la confusión "multicultural", el odio insensato hacia Estados Unidos y la desconfianza en su identidad y valores históricos. Chirac, Rodríguez Zapatero y Gerhard Schroeder son ejemplos patéticos de la ceguera apaciguadora, el desatino político y la sumisión moral europeas. Sólo Estados Unidos, en especial los sectores conservadores del partido Republicano, se yerguen firmes en medio de la decadencia occidental, con mayor claridad teórica y voluntad política. Sin ellos en Washington, la rendición de Occidente sería total.

© AIPE
Aníbal Romero es profesor de ciencia política en la Universidad Simón Bolívar.

Papeles privados
Los políticos de hoy se inventan el pasado
Victor Davis Hanson Libertad Digital 22 Agosto 2005

La historia se evoca más y más en estos días, a pesar que cada vez menos personas la leen.

Esa apatía explica por qué cuando personajes públicos se dedican a hacer falsas analogías históricas por motivos políticos, por lo general les dan manos libres para exagerar la historia o distorsionarla. Tomemos por ejemplo al cineasta Michael Moore, que comparó a los terroristas en Irak con los “Minutemen*” de la Revolución Americana, o Yasser Arafat que insinuó que la toma de Jenin fue tan brutal como las batallas de Leningrado o Stalingrado. Hasta el senador Dick Durbin comparó las condiciones de Guantánamo con las de los campos nazis de la muerte.

De modo que la próxima ocasión que por enésima vez alguien parafrasee al filósofo George Santayana diciendo: “Aquellos que no recuerdan la historia están condenados a repetirla”, usted sólo suponga que lo que venga a continuación será probablemente un error. Tener una agenda llena de frases históricas para soltarlas en las fiestas con la intención de reforzar un argumento no es lo mismo que darse el duro trabajo de aprender sobre el pasado.

Por lo tanto, ahora puede darse por aludido de que la guerra contra el terrorismo está fallando porque ha durado tanto como la Segunda Guerra Mundial, como si la duración de la guerra, no el coste, determinase su éxito. Los casi 2.000 soldados americanos muertos en los combates de Afganistán e Irak, aunque sea trágico, son una fracción de los 292.000 americanos muertos en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, un 0.6% exactamente.

La consigna “Bush mintió y miles murieron” acusa al Presidente Bush de cambiar sus razones para la guerra mutando su preocupación original sobre las armas de destrucción masiva. Pero aparte del hecho real que el Senado de Estados Unidos votó a favor de la guerra por 22 razones adicionales a ésa, las guerras, correcta o incorrectamente nos han ofrecido una variedad de cambiantes explicaciones públicas.
Lincoln condujo al Norte a la Guerra de Secesión poniendo énfasis en que era una lucha para preservar la Unión, no para prohibir la esclavitud. La Proclamación de la Emancipación no se aprobó hasta Enero de 1863, cuando el progreso logrado en la Unión fue suficiente como para permitir a Lincoln redefinir públicamente una práctica lucha de restauración a una de idealismo arrasador.

Woodrow Wilson (“Él nos mantuvo fuera de la guerra”) y Franklin D. Roosevelt (“Vuestros chicos no serán enviados a ninguna guerra extranjera”) ganaron la reelección prometiendo que no intervendrían en la lucha europea. Sin embargo, cuando los reeligieron, ambos se prepararon para la guerra, convencidos de que no se podía vivir con el militarismo prusiano o el fascismo del Eje. Y ya que Estados Unidos entró a la Primera Guerra Mundial sin primero ser atacados , ¿deberíamos considerar entonces que “Wilson mintió y miles murieron”?

El senador demócrata por Massachusetts, John Kerry, nos dio un recital sobre la Ley antiterrorista (Patriot Act**). “Somos una nación de leyes y libertades, no de que nos llamen a la puerta en mitad de la noche”. Sin embargo, hasta ahora, ese leve estatuto palidece ante las exigencias de pasados presidentes progresistas que en tiempos de guerra sí apresaron a inocentes, día y noche, sin advertencia alguna y a veces hasta sin justificación.

Abraham Lincoln suspendió el habeas corpus durante la Guerra de Secesión. Y durante la Primera Guerra Mundial, bajo la Ley de Espionaje y Sedición, Woodrow Wilson detuvo a ciudadanos sin juicio y criminalizó el difamar a Estados Unidos. Franklin Roosevelt condenó y ejecutó a saboteadores en tribunales militares y envió a miles de japoneses americanos a campos de internamiento.

Constantemente nos recuerdan los lamentables errores de inteligencia pero a partir del 11 de Septiembre de 2001 en adelante, sin embargo parecen casi mínimos a la luz de previos errores garrafales en la bruma de la guerra***.

Miles de americanos murieron en Shiloh, Pearl Harbor y la Batalla de las Ardenas porque los comandantes como Ulysses S. Grant, el Almirante Husband Edward Kimmel y Dwight D. Eisenhower no tenían ni idea de lo que planeaba el enemigo.
En nuestra confusión durante esta guerra, ¿por qué ignoramos la Historia tan a menudo o retorcemos sus detalles para que encajen con nuestros propios propósitos?

Primero, en las escuelas, el estudio formal de la Historia ha dado paso a la agenda más ideológica de las Ciencias Sociales. El dominio de hechos históricos es considerado pasado de moda al mismo tiempo que los menos educados se dedican a “hacer teorías” para demostrar sus ideas preconcebidas.

Segundo, las buenas intenciones no siempre son comparables a la buena Historia. Ser políticamente correcto a menudo nos lleva a crasos errores y relega a la Historia al nivel del melodrama y niega el poder de la Historia para poner la tragedia en contexto.

Tercero, somos esclavos de esta era actual tan opulenta y estamos convencidos que nuestras propias experiencias deprimentes son únicas y como lógica consecuencia hace que todas las calamidades previas se vean empequeñecidas.

Pero la Historia no es un jueguito de salón que se usa para demostrar un punto de vista político. Más bien, en el mejor de los casos, la Historia debería ofrecernos el consuelo de que nunca estamos verdaderamente solos.

©2005 Victor Davis Hanson
*Traducido por Miryam Lindberg

Notas de traducción:
* Minutemen: Eran civiles americanos armados que estaban en activo durante la Guerra de la Revolción Americana listos para atacar al minuto de ser avisados y unirse a los soldados de uniforme. Se usa especialmente para los que se enrolaron en 1774 por el Congreso Provincial de Massachusetts y que eran granjeros que pelearon contra los británicos en Lexington y Concord.

** PATRIOT: Es un acrónimo con el que se hace un juego de palabras. PATRIOT significa "Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism" (Proporcionar herramientas adecuadas para interceptar y obstruir el terrorismo).

*** La bruma de la guerra: Término atribuido al analista militar prusiano Karl von Clausewitz, que describe la falta de información que ocurre durante una guerra. Más importante aún, se refiere a la incertidumbre de cada lado sobre las capacidades y los planes del enemigo pero también incluye el caos que sucede dentro de las propias fuerzas, por ejemplo cuando se malinterpretan las ordenes o se equivoca el camino a tomar.

Victor Davis Hanson es un prestigioso historiador militar, escritor y columnista sindicado de Estados Unidos. Actualmente es especialista investigador del Hoover Institution

Libertad Digital agradece a Victor Davis Hanson el permiso para publicar este artículo.

Victor Davis Hanson es un prestigioso historiador militar, escritor y columnista sindicado de Estados Unidos. Actualmente es especialista investigador del Hoover Institution
Libertad Digital agradece a Victor Davis Hanson el permiso para publicar este artículo

NO SE REUNIRÁ CON ZAPATERO PORQUE NO CREE EN "MESAS POR LA PAZ"
Rajoy dice que la ruptura "unilateral" del pacto antiterrorista "nos ha devuelto a los peores tiempos del pasado"
El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, dijo este lunes que él no cree en "mesas por la paz" como propone el PSOE y piensa que Zapatero ha cambiado su política antiterrorista, o porque está negociando con ETA o porque tiene una visión que nadie conoce. En su opinión, la ruptura "unilateral" del pacto antiterrorista por parte del presidente del Gobierno "nos ha devuelto a los peores tiempos del pasado", con ETA en las instituciones, marcando la agenda y el regreso del terrorismo callejero.
Europa Press Libertad Digital 22 Agosto 2005

En una entrevista con Europa Press, Rajoy dijo que, dada la situación, no tiene intención de pedir una entrevista al jefe del Ejecutivo porque tiene la convicción de que no quiere el apoyo del PP para luchar contra el terrorismo y que, por el contrario, prefiere pactar con Izquierda Unida y ERC.

Al ser preguntado si el PP tiene previsto reunirse con el PSOE, dentro de la ronda de contactos que anunció el secretario de Organización socialista, José Blanco, que emprendería en septiembre para crear una mesa para la paz, Mariano Rajoy aseguró: "yo no creo en esas cosas". "Yo creo --argumentó-- que contra el terrorismo no hay que plantear mesas, ni otras historias, contra el terrorismo lo que hay que hacer es una política antiterrorista clara y no cambiarla salvo que los terroristas dejen de ser terroristas". Esa política antiterrorista, en su opinión, "tiene que consistir fundamentalmente en los siguiente: primero, decirle a los terroristas que no se va a negociar con ellos nada, que no se va a pagar ningún precio político, que se va a seguir utilizando todos los instrumentos del Estado de Derecho, que no se les va a dejar participar en las instituciones y que esa política no se va a cambiar gobierne quien gobierne".

"Eso de las mesas no conduce a nada"
"Eso de las mesas, las negociaciones y hablar con los terroristas está demostrado que no conduce a nada, salvo para darle protagonismo a los terroristas, participación y posibilidades de fijar agenda política y al final, para que recuperen un status político que jamás debieron haber recuperado", apostilló. Esto precisamente es lo que en su opinión ha conseguido el Gobierno de Zapatero con lo que él califica de cambio en la política antiterrorista. Un cambio que, según Rajoy, se puede deber a que el Gobierno esté "negociando con ETA, lo cual me parecería lamentable" o que "el presidente del Gobierno haya hecho una apuesta persona o haya tenido una visión de la que el resto de los mortales no somos conocedores".

El dirigente popular dijo "lamentar" que Zapatero no le haya informado de los motivos por los que ha variado su política antiterrorista, pero considera que "los efectos de su política están ahí: tenemos a los etarras decidiendo en el Parlamento y a la kale borroka campando por sus respetos". Esta es la situación a la que Zapatero, dijo, ha llevado la situación por su ruptura "unilateral" del pacto antiterrorista. "Nos ha llevado a los peores tiempos del pasado en materia de terrorismo, hemos regresado al pasado", exclamó.
No obstante, Rajoy aseguró que no pone condiciones en materia de lucha antiterrorista y que lo único que pide a Zapatero es "lealtad" en esta cuestión, que explique las cosas y no rompa acuerdos de forma unilateral. Aunque asegura que no pedirá una entrevista con Zapatero para hablar sobre este asunto, porque tiene la convicción de que el jefe del Ejecutivo no quiere el apoyo del PP, afirma que "con mucho gusto" está a disposición del presidente para que le explique "qué es lo que quiere hacer, cuáles son los frutos de lo que está haciendo y si está haciendo algo de verdad".

El Senado gastará 25.000 euros al año para el uso de las lenguas autonómicas
R. N. La Razón 22 Agosto 2005

Madrid- La norma que introduce de forma parcial el bilingüismo en la Cámara Alta y que entrará en vigor a partir del próximo 1 de septiembre, costará al Gobierno de José Luis Rodríguez más de 25.000 euros. La norma garantiza que las sesiones de la Comisión General de Comunidades Autónomas sean traducidas a las cuatro lenguas cooficiales del Estado: gallego, catalán, valenciano y euskera. En total, el coste estimativo de la interpretación de las lenguas en este órgano será de 25.200 euros anuales, cantidad que se destinará a la contratación temporal para cada sesión de cuatro intérpretes, uno por lengua cooficial, en jornada completa, que costará 300 euros por intérprete y día, informa Servimedia.
Asimismo, la modificación del Reglamento del Senado para introducir las lenguas cooficiales en la Cámara contempla también la reproducción de las intervenciones en las cuatro lenguas cooficiales y en castellano en el Diario de Sesiones. La citada reproducción, con la consiguiente revisión de la transcripción, se estima, por parte de los servicios del Senado, que tendrá un coste de 200 euros por sesión.

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