AGLI

Recortes de Prensa     Martes 23 Agosto 2005
Acción directa
ÁLVARO DELGADO-GAL ESCRITOR Y PERIODISTA ABC 23 Agosto 2005

ERC saca la lengua
Editorial ABC 23 Agosto 2005

Otra torre de babel
M. MARTÍN FERRAND ABC 23 Agosto 2005

Demagogia racheada
José García Domínguez Libertad Digital 23 Agosto 2005

Afganistán, indispensable
GEES Libertad Digital 23 Agosto 2005

¡Hasta ahí podríamos llegar!
Fray Josepho Libertad Digital 23 Agosto 2005

El morro del 'morroi'
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 23 Agosto 2005

Delirios lingüísticos
Bitácora Libertad Digital  23 Agosto 2005

Mora denuncia que otros 57 etarras presos en Francia se han matriculado en la UPV
Libertad Digital 23 Agosto 2005

Diáspora laboral
Cartas al Director El Correo 23 Agosto 2005

 

Acción directa
POR ÁLVARO DELGADO-GAL ESCRITOR Y PERIODISTA ABC 23 Agosto 2005

... La catarsis salvífica se indaga ahora, no en la igualación de las rentas, sino en el menudeo de propuestas rompedoras. La resulta es una suerte de radicalismo progre, tanto más disperso cuanto menos ahormado por una visión nuclear...

UN marciano que decidiera informarse sobre España a partir de las tiras cómicas que publican los diarios, llegaría pronto a la conclusión de que Rodríguez Zapatero es un hombre fundamentalmente risueño. O para ser exactos, incesantemente risueño. Nueve de cada diez veces, el Presidente aparece detrás de una sonrisa enorme, una sonrisa que dibuja una media luna horizontal, desmesurada, y feliz. Conviene añadir que los caricaturistas no han tenido que inventar apenas. El Zapatero de carne y hueso sonríe también sin tregua, como estremecido al contacto de un centro misterioso y bienhechor. Pues bien, este hombre amable, este hombre que saluda ufano a todo el mundo, este hombre que no ha opuesto siquiera un «no» destemplado a Ibarreche, se está caracterizando por practicar una política autoritaria. Antes de que los incondicionales del Presidente alcen la mano en señal de protesta, intentaré aclarar qué entiendo por «política autoritaria».

Son autoritarios los políticos que conciben la acción pública por analogía con el juego del pimpampum. Se pasea la vista en derredor, se detectan los problemas, se dirige contra ellos la artillería gubernativa, y se dispara a granel. La política cesa en su función principal, que es la de avenir intereses y componer fuerzas, y se convierte en un sistema gigantesco de arbitrismos, presuntamente infalibles por cuanto ajustados a las circunstancias de cada caso concreto. El truco, por desgracia, da poco de sí. Reparemos, qué sé yo, en la política económica. Para competir con la industria extranjera, el hombre de mentalidad autoritaria aconsejará la introducción de subvenciones; en orden a evitar que el pan sea demasiado caro, fijará un precio máximo; si los ricos acrecen su ventaja sobre los pobres, se aplicarán impuestos confiscatorios, y así sucesivamente. Luego llega el tío Paco con las rebajas, y los problemas persisten o quizá se agravan. La industria subvencionada degenera porque los industriales se transforman en clientes del Tesoro y no en servidores del consumidor; los agricultores abandonan el cultivo del trigo porque no les renta cosecharlo al precio oficial; y los ricos levantan sus capitales y se van a Miami o la Costa Azul. La realidad, en otras palabras, es propensa a rechazar las soluciones a la medida, y se venga de los sastres pintureros metiendo los brazos por el agujero que corresponde a la cabeza, y la cabeza por donde estaba previsto que salieran los brazos.

El Presidente ha hecho pocos experimentos económicos. Alguien cuyo nombre conocemos bien, ha pintado debajo de la especie «economía» una calavera con dos tibias atravesadas, y le ha dicho a Zapatero que no se acerque porque a lo mejor le da un calambre. En todo lo que no se relaciona con la economía, sin embargo, las acciones del Gobierno acusan una índole fragmentaria, espasmódica, voluntarista. La evidencia alcanza dimensiones abrumadoras. Se ha decretado que el cincuenta por ciento de los altos cargos sean mujeres, con independencia de que el porcentaje de las realmente capacitadas se halle por encima o por debajo de ese umbral; se crea un ministerio ad hoc, y sin contenido, para que los pisos salgan más baratos; se intima desde Túnez la repatriación del ejército multinacional destacado en Irak; se autoriza el matrimonio homosexual con el mismo desparpajo con el que se le cambia el nombre a una calle; o se castiga la violencia doméstica implantando la discriminación positiva en el Código Penal. Estas providencias, no pongo en duda que urgidas por un empeño moral genuino, se han adoptado con frecuencia a contrapelo de lo que decían los expertos o de los sentimientos manifestados por capas amplísimas de la población. Un gobierno prudente daría menos cabriolas y volatines. Y sobre todo, se guardaría de pensar que el aval de mayorías parlamentarias muy circunstanciales asegura, por sí sólo, la eficacia u oportunidad de una ley. Considérese no más el proyecto, en fase todavía larval, de garantizar que marido y esposa consagren a las labores del hogar el mismo número de horas. La idea será una broma mientras no se reclute un ejército de inspectores, se instale en cada casa un monitor de televisión, y se prevenga un abanico de multas y sanciones para los infractores. Descubriríamos, al cabo, que se ha promocionado cierta noción de la justicia a trueque de mudar España en un estado policial. El Gobierno, obviamente, no quiere eso. Pero se siente fascinado por determinadas ideas, de mucho estruendo y lucimiento. Y las va colocando en la rampa de lanzamiento del Congreso con el afán que pone un niño en desplegar, a la entrada de su cuarto, las monadas que ha adquirido en la juguetería de la esquina.

Es probable que el didactismo inconexo del Gobierno emane de la propia personalidad de Zapatero. Pero yo creo que hay algo más, y que esto más que hay refleja evoluciones no baladíes dentro de la izquierda. Hasta hace poco, la última se hallaba aún atenida a paradigmas filosóficos de cuño marxista. La noción marxiana -y también smithiana- de que las relaciones de producción son determinantes en la conformación de la realidad social, y de que el legislador que las ignora está condenado a ser un cantamañanas, sofrenó los ímpetus utópicos de muchos reformadores socialistas y provocó que sus denuedos tendieran a concentrarse en la mejora y transformación de las condiciones de vida de los trabajadores. En el plano programático, esto se tradujo en un aplazamiento indefinido del momento quiliástico revolucionario y la aceptación, provisional primero y sincera después, de la democracia parlamentaria y del sistema de partidos como vehículo de la acción política. En el terreno de la gestión, se concedió primacía a las carteras de Economía y Trabajo, seguidas de cerca por las que acumulan más gasto social. A saber, Enseñanza y Sanidad, y alguna otra que quizá se me haya quedado trasconejada en el camino.

El curso de los acontecimientos, y la crisis del Estado Benefactor, han alterado este escenario de modo irreversible. De unos años a esta parte, nada es como antes. El gasto social, más gravoso cada vez, ha perdido el significado de que había gozado en tiempos. Continúa registrándose, es verdad, cierta correlación entre adscripción obrera y adscripción partidaria. Pero los índices se han hecho borrosos, y los recursos que proporciona una fiscalidad agobiante se derraman de modo errático en provecho de una muchedumbre de votantes que se disputan a la par los partidos de izquierdas y los de derechas. En este trance de desconcierto vertiginoso, muchos socialistas han decidido revertir al pathos revolucionario, aunque mudando el tono, la intención, y la clientela. La catarsis salvífica se indaga ahora, no en la igualación de las rentas, sino en el menudeo de propuestas rompedoras. La resulta es una suerte de radicalismo progre, tanto más disperso cuanto menos ahormado por una visión nuclear. El divorcio exprés, la adopción por parejas homosexuales, el anticlericalismo, el pacifismo a ultranza, la grotesca promoción del nudismo en el cuadrante catalán, son el material de relleno con que se busca colmar el hueco que tras de sí ha dejado el proyecto genuino. Mientras Solbes, mal que bien, cuida las cuentas, varios de sus colegas en el Gabinete se dedican a proclamar el paraíso libertario, alumbrado a golpe de BOE. Si Marx volviera de su tumba se llevaría, nunca mejor dicho, un susto de muerte.

ERC saca la lengua
Editorial ABC 23 Agosto 2005

ESQUERRA Republicana de Cataluña está explotando bien su papel de aliado díscolo y consentido, dosificando a su gusto el apoyo al Gobierno socialista y su deslealtad endémica al orden constitucional, sin coste alguno, hasta ahora, en la relación parlamentaria y de poder que mantiene con el PSOE. La última ocurrencia del partido de Carod-Rovira ha sido anunciar que propondrá al Congreso una reforma legal para convertir al euskera, el catalán y el gallego en lenguas cooficiales del Estado, junto con el castellano. La idea es una provocación más de un partido independentista y minoritario al que sus pactos con el PSOE le han dado alas para pretender poner en jaque el trabajoso edificio constitucional que se alzó en 1978. La Constitución tejió equilibrios y consensos para que este tipo de polémicas no se suscitaran más, dando a luz a un Estado autonómico en el que la cooficialidad estaba afianzada por la garantía constitucional. El principio es muy claro: sólo el castellano es oficial en toda España.

Cabría pensar que la propuesta de ERC es tan descabellada que no haría falta emplear un minuto en argumentar una crítica contra ella. Así sería si los republicanos no fueran socios de preferencia del PSOE y si hasta el momento no se hubieran cumplido buena parte de sus exigencias, algunas también inicialmente descartadas hace sólo unos meses. Además, no es precisamente autoridad moral la que puedan alegar los nacionalismos, en general, y ERC, en particular, para pretender una exportación de sus políticas lingüísticas. Lo que muestran Carod-Rovira y ERC con su propuesta es una cínica visión de doble rasero, que exige al Estado la pluralidad lingüística que ellos niegan en Cataluña, con resultados concretos -no de ahora, sino de muchos años atrás- en un política cultural, universitaria y social trufada de aversión hacia el castellano. No es, por tanto, un brindis al sol. El propio Congreso de los Diputados ha sido escenario de la táctica bronca que emplea ERC en esta materia, y que ha hecho inútil los gestos contemporizadores del presidente de la Cámara. Bastaría recorrer los últimos veinticinco años de historia democrática para comprobar que muchas de las concesiones al nacionalismo no han producido apenas ningún efecto apaciguador ni integrador, sino un estímulo para exigir más, con poco o nada a cambio. Otra más del aliado preferido del PSOE.

Otra torre de babel
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 23 Agosto 2005

CUANDO Josep Lluís Carod-Rovira sale de excursión, ni lo hace solo ni va sin merienda para el camino. Así, con su compañía de cámara -Joan Tardá, Xesca Oliver, Miguel Bofill...-, gran equipo de pensamiento y gran reserva espiritual de ERC, se acercó a los cursos de la que dice ser Universidad Catalana de Verano, en Prada, en Francia, y allí, como quien expone una sólida teoría seriamente estructurada, dejó sentada su aspiración de que el catalán, el gallego y el vascuence tengan carácter de lengua oficial -se supone que con el castellano- en todo el Estado español.

No suelen ser las universidades de verano el epicentro de los grandes sismos de la inteligencia -¡ya no lo consiguen ni las de invierno!-; pero, en esta ocasión, la propuesta es tan chunga que resulta de agradecer en un agosto tan tenso como el que llevamos a cuestas. No es original, que otros genios nacionalistas ya precedieron con parecida música y la misma letra la actuación de Carod, pero tiene el inmenso interés de la autodescalificación por reducción al absurdo. Cuatro idiomas oficiales -¡cuánta discriminación!- para un Estado que no es tan siquiera una Nación parecen muchos en función, aunque sólo sea, de lo que se lleva por el mundo.

Quisieran también Carod y su equipo de fantasiosas creaciones ideológicas que las emisoras de radio y televisión con concesión administrativa para emitir en toda España lo hagan, por lo menos, la mitad del tiempo de su programación, en lenguas distintas del castellano -en los otros idiomas «oficiales»-, así se trate de Barcelona o de Salamanca, de La Coruña o de Huelva, de Bilbao o de Toledo. Algo prodigioso. Desde el intento constructor de la Torre de Babel que nos cuenta el Génesis, no se recordaba un proyecto parecido de incomunicación y no entendimiento entre vecinos.

Como nadie con estudios superiores puede resultar tan necio como para lanzar al aire propuestas tan inanes y malignas, hay que pensar, mejor que en la inteligencia de sus autores, en su malicia dinamitera de cualquiera de las líneas que, a lo largo de los siglos, han ido construyendo la realidad y el Estado españoles. Como tantas veces se dice, la pluralidad lingüística que se da en nuestro territorio es un capítulo de riqueza. Un bien cultural que, en su exageración política, tiene el valor de un germen para la descomposición total de España, o de lo que queda de ella.

Los padres fundadores de los EE.UU. supieron renunciar a tres idiomas -francés, alemán y holandés- para mejor propiciar, sobre el inglés, la coherencia y la fuerza de una nueva y gran Nación. Sabían cuál era su meta. Carod, que también sabe lo que hace, se dedica aquí y ahora a echarle arena a los engranajes para que terminen por girar en el sentido contrario. Lo curioso es que no le faltan ayudas para ello.

Afganistán
Demagogia racheada
José García Domínguez Libertad Digital 23 Agosto 2005

Justo el día siguiente de que Ben Laden lanzase desde Afganistán su ataque contra las Torres Gemelas, Pasqual Maragall sintió la necesidad imperiosa de convocar a los periodistas para justificar el genocidio. “Había un elemento muy importante de rencor con base real”, declaró entonces nuestro estadista. Pero no sólo los friquis que ahora mandan en Cataluña aprovecharían el momento para exhibir en público la verdadera trastienda moral de su pensamiento. El Once de Septiembre y el posterior desalojo del poder de los estudiantes de teología, supondrían el punto de partida retórico de la nueva ortodoxia del fanatismo antiamericano que Zetapé encabeza en Europa. Fue poco después de aquello, mientras desfilaba sonriente bajo las pancartas de los amigos del mulá tuerto y de Sadam Husseim, cuando intuyó que Tony Blair es un “gilipollas” y decidió patentar esa factoría del sentimentalismo kitsch tan suya. El arsenal de emociones prêt à porter que desde entonces arroja obsesivamente contra el nudo ético que une a las sociedades libres con los valores tradicionales de Occidente.

Islamofilia, antiamericanismo y judeofobia forman los tres condimentos básicos de esa sopa boba intelectual que además alimenta a la coalición entre Rodríguez y los grupúsculos antisistema que lo mantienen en La Moncloa. Porque, muerto y enterrado el viejo sujeto revolucionario –la clase obrera–, nuestra izquierda acaba de descubrir que Alá es grande. Tan grande que Zetapé ya ha encargado la promoción de su Alianza de Civilizaciones a Máximo Cajal, el tipo que sueña con ofrendar Ceuta y Melilla al Sultán de Marruecos y Comendador de los creyentes, Mohamed VI. Y es que Alá es casi tan grande como el padrecito Stalin. De ahí que el Partido Socialista se haya lanzado a practicar con él idéntica política de doble moral y ambigüedad calculada a la que mantuvo con la patria de todos los proletarios antes de la caída del Muro.

El paralelismo es clamoroso. Así, en los estertores de la Guerra Fría, el PSOE de González combinaría la permanente legitimación ideológica de la causa de los enemigos de la democracia con la asunción vergonzante, gravosa y a deshora de las obligaciones de nuestro país en la OTAN. Exactamente la misma conducta que sigue Rodríguez frente al terrorismo musulmán: ofrecer cobertura mediática y doctrinal al fanatismo islamista, al tiempo que se participa con retraso y a escondidas en el combate bélico contra esos mismos ahijados espirituales. Ése es el sentido del Estado de quienes se alían con todos los que postulan destruir el Estado como primer punto programático. Porque Alá es grande, muy grande, pero no tanto como el oportunismo de una partida de demagogos poseída por un ansia infinita de poder. Que no lo olviden en el Partido Popular, el miércoles, cuando Bono se disponga a explicarles otra fábula de vientos racheados y cometas estrelladas contra la arena del desierto. O que, por sentido del Estado, se dispongan a pelear con un brazo atado a la espalda durante otros trece años.

Geoestrategia
Afganistán, indispensable
GEES Libertad Digital 23 Agosto 2005

Puede resultarnos cómico, pero los afganos, dicen los tres o cuatro especialistas de turno, se sienten situados en el exacto centro del mundo. La gran mayoría de los españoles no acertarían a localizarlos en un mapa. Un país sin acceso al mar, lleno de enormes montañas en su inmensa mayoría peladas y de desiertos igualmente estériles, donde la única producción de cierta importancia es la amapola opiácea, poblado por una multitud de etnias a cada cual, para nosotros, más exótica, que hablan idiomas de familias lingüísticas muy distantes entre sí, y viven en pura organización tribal. Y lleno de feroces señores de la guerra con sus ejércitos privados. Más que el centro, es el mismísimo trasero del mundo. Y allí han ido a morir nuestros hombres.

En concreto, ¿para qué? Desde luego para ayudarles a salir adelante, porque lo necesitan desesperadamente. ¿No hay otros sitios que lo necesiten también? Sin duda, pero por qué no éste. Ya hay montado un esfuerzo internacional, ¿a cuento de qué escaquearse? Además, a modo de disculpa para la inhibición es de un cuentista que tumba. Es como lo de los otros dictadores iguales a Sadam... a los que también hubiéramos dejado asesinando en paz. Pero además, no, Sadam era peor y Afganistán también. En sus campos de entrenamiento, que con tanto acierto regentaba Bin Laden, se graduaron en terrorismo entre 20.000 y 50.000 aplicados guerreros santos.

Alguno que otro sigue trabajando el tema, pero la inmensa mayoría ¿dónde están? Los que se afanan en la cosa de la muerte y la masacre en tierras más cercanas, Atocha, por ejemplo, vamos viendo que son pipiolos aficionados que acaban de lanzarse al ruedo. ¿Qué sería del mundo con ese ejército de masters egresados de las mejores academias del ramo metidos en el tajo de lo suyo hasta el occipucio. Parece que los chicos de Rumsfeld los convencieron de que mejor cambiaban de oficio y se iban con viento fresco. La cosa, llamada “operación libertad duradera”, decididamente valió la pena. Además hasta tenía las bendiciones de la ONU, es decir, a Francia, Rusia y China les pareció políticamente rentable no oponerse. ¡Qué más se puede pedir! Eso acalla la más escrupulosa conciencia progre.

Pero una vez metidos en harina hay que llegar al final. El cáncer que el país padecía se ha mostrado contumaz y hay que seguir raspándolo, así que la operación prosigue. Alrededor de 18 mil hombres –de ambos sexos, claro– siguen rastreando las inhóspitas montañas del Sur y el Este, junto a la frontera con Pakistán. En su mayoría americanos, con la consabida ayuda de otros anglosajones, pero también franceses, porque los gabachos o no dejan hacer o quieren estar en el cotarro. No hay semana que no se cobre alguna vida. Pero nada de eso nos concierne directamente. Los que cazan agresivos talibanes y sanguinarios terroristas para mayor tranquilidad del entero mundo están en misión de combate por cuenta de sus países, aunque con un par de resoluciones de lo de Kofi Annan.

Nuestros militares están en una fuerza de Naciones Unidas, que puesto que no la tiene propia es, como en todas las ocasiones, prestada. Esta vez es la OTAN quien organiza y dirige la ISAF –Fuerza Internacional de Ayuda para la Seguridad– con participación de muchos países ajenos a la Alianza. Se trata de proporcionar seguridad, sin la cual es imposible la reconstrucción material y la consolidación política del país. No puede dejar de ser chocante tratar de promover la democracia en una sociedad que por sus muchas pervivencias del pasado nos parece casi tan remota en el tiempo como en el espacio. Pero la alternativa es el 11-S.

Mucho se ha hecho y mucho queda por hacer. En octubre del pasado año las gentes de ese infortunado país se mostraron acreedoras del esfuerzo en ellas realizado. Bajo amenazas de muerte y teniendo en infinidad de ocasiones que arrostrar obstáculos físicos que hubieran dejado en su poltrona al más pintado demócrata occidental, acudieron orgullosamente a depositar su voto para elegir un presidente. Ahora lo volverán a hacer para dotarse de una Asamblea. En los 11 meses largos que habrán transcurrido el progreso ha ido paso a paso, no se han transformado en Jauja. Volver a votar es igual de difícil y arriesgado, con el agravante de que han podido comprobar que la democracia no hace milagros y que la ayuda internacional, hasta que no hay catástrofes inminentes, llega con cuentagotas.

A nuestros soldados, que les recuerdan que no se les ha olvidado del todo y se esfuerzan con peligro para sus vidas en allanarles el camino en lo que pueden, poniendo así muy lejos la barrera de nuestra propia seguridad, un inmenso agradecimiento.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La sátira
¡Hasta ahí podríamos llegar!
Fray Josepho Libertad Digital 23 Agosto 2005

(El Juzgado de Instrucción número 1 de Tarragona ha condenado a un padre y a su hijo a pagar una multa de 900 euros por insultar a unos agentes de los Mossos d'Esquadra y llamarlos “hijos de Carod”)

No entraré en altercado ni disputa
si me dices retoño de ramera,
heredero de vil hurgamandera,
de hetaira, meretriz o prostituta.

Di que mi madre es golfa o disoluta,
o, si prefieres, dile “una cualquiera”.
Dile rabiza, furcia o jinetera,
o táchame, sin más, de hijo de puta.

Llámame descendiente de buscona,
vástago, por qué no, de lagartona,
o impútale a mi padre anonimato.

Llámame, en fin, las cosas más infames,
pero “hijo de Carod” no me lo llames,
porque entonces, amigo, es que te mato.

El morro del 'morroi'
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 23 Agosto 2005

El pasado día 16, festividad de San Roque, se cumplía el 112 aniversario de la 'Sanrocada', bronca tumultuaria que Sabino y algunos de sus fieles montaron el 16 de agosto de 1893 en Gernika. Fecha señalada para que Egibar volviese por sus fueros al denunciar en entrevista radiofónica que los socialistas «quieren meter el morro» y «entrar en la cocina del Gobierno vasco».

El 'morroi' (criado del caserío) quiere meter el morro y nada menos que en la cocina. Pase lo de Madrazo en el dormitorio, pero, ¿el 'morroi' en la cocina? Sólo para entregar los pedidos. La cocina del caserío es el 'sancta sanctorum', el meollo, el núcleo intangible de la foralidad. Y ellos quieren meter el morro, hozar como el jabalí con artes perversas, según Egibar: «contaminando al PNV».

«El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de vez en cuando de una invasión extranjera que le civilice», escribió la mano maestra de Sabino en su legendario artículo «¿Qué somos?», publicado en la no menos legendaria revista 'Bizkaitarra'.

Los españoles, en general, contaminan. Y los socialistas en particular. «Los socialistas tienen todavía las manos manchadas de grasa», dijo un viceconsejero del partido-guía al formalizarse la coalición PNV-PSE en enero de 1987. «Hemos tenido que taparnos los ojos, los oídos y hasta la nariz para gobernar con ellos», explicó gráficamente Arzalluz a modo de balance de aquel gobierno de coalición. Como para dejar que se te metan en la cocina. No vuelves a recuperar el apetito en varios años.

El caserío como metáfora de la patria es imagen que ha dado brillantes páginas a la literatura política vasca. Tengo para no olvidar aquella polémica que sostuvieron a lo largo de varios artículos de prensa Bernardo Arrizabalaga y Sabin Zubiri a mediados de los años 80, poco antes de la escisión que daría lugar al nacimiento de EA. El asunto era que había bronca en el caserío y el maketamen de los alrededores acudía a espiar por las ventanas y a solazarse en la contemplación de las querellas familiares. Así hasta que el abuelo cogió la escopeta, la cargó con perdigón lobero y la emprendió a tiros con los mirones, que huyeron despavoridos. Y la armonía volvió a reinar en la familia. Como debe ser.

Como debería ser. El sargento O'Gibar, ejemplar suboficial fordiano, fue elegido alcalde de Lizartza el 25 de mayo de 2003, sin que desde entonces hayan dejado de llamarle «lapurra» (ladrón) y lo que es peor, «español», cuando pasa por allí. El mocetón no ha protestado. No ha dicho, un suponer, «Batasuna quiere meter el morro en los Ayuntamientos», quizá porque él, flor de la caballería y nata de las clases subalternas, tiene complejo de usurpador en ese cargo que ejerce en precario. Ante los verdaderos dueños del caserío, él mismo es un 'morroi'.

22 de Agosto de 2005
Delirios lingüísticos
Bitácora Libertad Digital  23 Agosto 2005

La mente de Carod no descansa ni en el mes de agosto. El último delirio del principal socio de Zapatero en el Parlamento es presentar una proposición de Ley en el Congreso para que el catalán, el vascuence y el gallego tomen carta de oficialidad en toda España. Es decir, que todos los funcionarios de todos los pueblos y autonomías de la nación habrían de conocer y hablar estas tres lenguas por Ley. Pero no sólo eso, en la propuesta esquerrista todas las televisiones y radios -públicas o privadas- deberían emitir al menos la mitad de su programación en una de esas tres lenguas.

Esto, llevado a la realidad, supondría que el alcalde de Tordesillas (por poner un ejemplo) tendría que aprender tres idiomas que no conoce y que, en lo tocante al vasco, su aprendizaje entraña gran esfuerzo. En contrapartida, los concejales de Éibar, de Pontedeume o de Figueras tendrían que ponerse al día con las dos lenguas que les faltan. Supondría asimismo que las cadenas de televisión nacionales tendrían que emitir buena parte de su programación en lenguas que sólo un porcentaje minúsculo de españoles entiende. Es de esperar que lo próximo sea proscribir directamente el uso del castellano so pena de multa. Al tiempo. Hemos dicho en multitud de ocasiones que los principales enemigos del catalán, el vascuence o el gallego son sus nacionalistas respectivos. Carod se empeña en darnos la razón a diario.

El PSOE ya ha adelantado que eso es inasumible e inviable. Ya veremos, el debate de los presupuestos está cerca y es ahí donde Carod acostumbra a pasar el cazo a sabiendas que ZP siempre dice sí.

VUELVEN A BENEFICIARSE DE SITUACIONES IRREGULARES
Mora denuncia que otros 57 etarras presos en Francia se han matriculado en la UPV
La concejal socialista en Guecho, Gotzone Mora, ha denunciado en La Mañana de la COPE que los presos etarras están volviendo a beneficiarse de situaciones totalmente irregulares. Así ocurre con los 57 terroristas recluidos en cárceles francesas que se han matriculado este año en la Universidad del País Vasco sin que exista algún acuerdo. Desde el PP, Ana Torme ya calificó de "escandaloso" que el etarra Zorión Zamacola pudiera acabar su carrera huido de la Justicia y con matrícula de honor en una asignatura que exigía su presencia física.
Libertad Digital 23 Agosto 2005

La concejala, pide que se abra una investigación sobre los expedientes de los presos etarras que se han matriculado en la UPV desde 1980 a 2003, lamenta que esta Universidad dé prebendas a una banda que mata y asesina y denuncia también la actuación de otras instituciones como la del Gobierno vasco, que siguió dado ayudas para sus estudios universitarios a la etarra, Belén González Peñalba, mientras estaba en búsqueda y captura.

En La Mañana de la COPE, Gotzone Mora ha vuelto a denunciar las intenciones de diálogo del Gobierno de la Nación con la banda. Un “juego maléfico", según la concejala que critica “la insensibilidad de el presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero con las víctimas y amenazados”.

En esta línea, la diputada del PP y miembro de la comisión de Interior del Congreso, Ana Torme, ya calificó de "escandaloso" que el que fuera número de tres de la banda terrorista ETA Zorión Zamacola pudiera acabar su carrera universitaria estando huido de la Justicia, obteniendo incluso matrícula de honor en una asignatura que exigía su presencia física.

Lamentó que, tras los esfuerzos realizados por el PP en los últimos años, ahora los terroristas gocen "de una permisividad y de unas posibilidades con las que ya no contaban y que ya no tenían". De este forma, recordó el reciente caso de presos etarras con "privilegio" de bañarse en la piscina de la cárcel de Albolote (Granada) o la posibilidad de que, otra vez, puedan matricularse en la Universidad Pública del País Vasco (UPV).

Coacciones y amenazas
A su juicio, todo esto "significa volver a una situación realmente escandalosa", denunciada reiteradamente por los profesores de la UPV, "que venían sufriendo coacciones y amenazas, mientras veían también cómo los presos terroristas se beneficiaban de privilegios e irregularidades ".

En este sentido también han dicho haberse sentido "directamente amenazados" por el contenido de dos artículos publicados en el diario "Gara", cinco directivos de prisiones en las que estuvo ingresado el histórico etarra José Ignacio De Juana Chaos. Estos artículos le han merecido su procesamiento por los delitos de integración en ETA y amenazas terroristas.

Diáspora laboral
Jesús Mª Merodio Toquero/Salou. Tarragona
Cartas al Director El Correo 23 Agosto 2005

En Euskadi, la diáspora económica generada por la falta de oportunidades laborales obliga a varios miles de vascos a emigrar a otras regiones de España (preferentemente), en busca de la circunstancia vital que en el País Vasco se les niega. Curiosamente, esta condición de emigrantes económicos sirve para maquillar las cifras del paro vasco y ofrece a los popes autonómicos del ramo la oportunidad de atribuirse logros ajenos. Esa falta de originalidad y memoria nos remite a la España franquista, donde había poco paro porque el excedente laboral del régimen se apiñaba en la Europa central. En realidad, la migración vasca por motivos económicos o políticos (hacer las Américas) formaba y forma parte del devenir del país, incluso durante el pestañeo histórico de la industrialización masiva. Pues bien, en la carta titulada 'Cosoberanía histórica' (5-8-05), Iñaki San Sebastián afirmaba que «extremeños, andaluces, castellano-manchegos, así como otras comunidades del centro de la Península, nunca han necesitado de sudor y lágrimas para defender una identidad diferenciada». Muchos Puerto Hurraco tendrían que darse en la Extremadura de Rodríguez Ibarra (parte de su 'España profunda') para igualar la bastarda situación de la 'Euskadi profunda', que fruto de la alienante aculturación nacionalista ha llenado de comisarios políticos, clientelismos laborales, mercenariados diversos y demás estadios de la alterofobia el plácido discurrir de «este rincón privilegiado de la aldea global», como lo define el señor San Sebastián. La 'cosoberanía histórica' es el último engendro del 'macaneo', de los 'macaneadores', cuya función estriba en secuestrar el debate social, permanentemente supeditado al ombliguismo nacionalista, con el fin de perpetuarse en las ubres del poder.
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