AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 25 Agosto 2005
La revelación de Bono
Editorial ABC 25 Agosto 2005

Normalización de España
Jorge Vilches Libertad Digital 25 Agosto 2005

Estatuto para los ciudadanos, no para los partidos
Editorial Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

El verano de los chicos de la gasolina por obra y gracia de ZP
Juan Delgado Elsemanaldigital.com 25 Agosto 2005

Qué es civilización
Enrique de Diego Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

¿El DNI va a denominarse DOI?
Rafael González Rojas Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

El Estado de Derecho, en fuga
Editorial ABC  25 Agosto 2005

Problema de autoestima
Ernesto Ladrón de Guevara Elsemanaldigital.com 25 Agosto 2005

Hispanoamérica: Zapatero hacia un caos políticamente correcto
Pascual Tamburri Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

El Gobierno se retrata
Eusebio Cedena Gallardo Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

Los "Jetabrigadistas"
Antonio Jiménez Elsemanaldigital.com 25 Agosto 2005

7. Jamal Zougham, la cabeza de turco
por Luis del Pino Libertad Digital 25 Agosto 2005

La Catalunya de los nazionalokupas
Santiago Abascal Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

El simulador democrático
Isabel Durán Libertad Digital 25 Agosto 2005

La guerra según Zapatero
Aurelio Alonso-Cortés Libertad Digital 25 Agosto 2005

Diplomacia y terrorismo
Victor Davis Hanson Libertad Digital 25 Agosto 2005

Bono y su ridícula coartada
EDITORIAL Libertad Digital 25 Agosto 2005

La rebelión de la izquierda
GEES Libertad Digital 25 Agosto 2005

Amurrio, el pecado y el botín
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 25 Agosto 2005

La revelación de Bono
Editorial ABC 25 Agosto 2005

LA comparecencia de José Bono ante la Comisión de Defensa del Congreso no sirvió para disipar las dudas sobre las causas del siniestro que acabó con la vida de diecisiete militares españoles destinados en la base afgana de Herat; en cambio sí creo incertidumbre sobre cómo casar su discurso («Las tropas están en Afganistán para luchar contra el terrorismo») con la visión arcangelical de Rodríguez Zapatero sobre la Alianza de Civilizaciones. Como era previsible, la intervención del ministro tuvo una presentación formal correcta -apoyada con simulaciones infográficas de la caída del «Cougar»- pero no se registró una aclaración de fondo sobre la cuestión principal: qué es lo que provocó el desplome de la aeronave. Bono no descartó formalmente ninguna explicación, salvo la del choque entre los dos helicópteros, por lo que sólo hay una alternativa: ataque o accidente. Y fue esta segunda opción la que se trató preferentemente en el informe del ministro, quien reafirmó la teoría del golpe del viento, lo que, unido al vuelo a baja altura, explicaría el origen del siniestro. Sin embargo, y como no existe una versión definitiva, es necesario que el Gobierno actúe con transparencia y rigor informativo, con la sobriedad que le reclamaba Mariano Rajoy y sabiendo de antemano que, fuera ataque o accidente, cuenta con el apoyo -crítico, como es lógico- del principal partido de la oposición en el mantenimiento del despliegue en Afganistán.

Este respaldo parlamentario del PP al compromiso internacional que subyace en el debate sobre la muerte de los diecisiete militares es mucho más importante de lo que el Gobierno desearía, teniendo en cuenta que algunos de sus socios están planteando no sólo la repatriación de las tropas españolas, sino una revisión de la política exterior de seguridad de España, que sería, en realidad, una vuelta de tuerca más en la desconexión de nuestro país respecto de sus aliados tradicionales. También concede al PP, en contra de la alambicada argumentación de Llamazares, una autoridad política superior para exigir sinceridad al Gobierno sobre la misión en Afganistán. Por eso, el mensaje político más importante lanzado por Bono en su comparecencia es el reconocimiento de que las tropas españolas en Afganistán también «están luchando contra el terrorismo», tarea que vinculó con los atentados de Nueva York, Madrid y Londres. Se trata de una «revelación» importante y clarificadora del papel de España en Afganistán, aunque Bono intentara compensarla con una pequeña dosis de repudio a Washington al recordar que nuestro país no participa en la coalición «Libertad Duradera», sino en la misión de la OTAN, bajo mandato de la ONU. El matiz es de consumo interno para el Gobierno y la izquierda alérgica a EE.UU., pero no neutraliza el efecto político que supone que el ministro de Defensa admita el uso de la fuerza militar para combatir al terrorismo, fórmula proscrita en el manual de la Alianza de Civilizaciones y, en general, de la visión pacifista que predica el presidente del Gobierno. Todo su argumentario de cómo afrontar el problema queda deshilachado después de la revelación de Bono. Mal, muy mal, casan ambos discursos.

Era lógico que el Gobierno acabara obligado a explicar con argumentos coherentes y de peso la participación española en Afganistán, no porque las razones humanitarias no lo sean, sino porque éstas no son suficientes. Por eso también es pertinente que el jefe del Ejecutivo comparezca en el Congreso para aclarar la política exterior de seguridad y el nivel de los compromisos realmente asumidos en Afganistán, pues no es lícito decir en el Congreso una cosa y actuar sobre el terreno de manera distinta. La petición del PP en este sentido fue bloqueada por BNG y ERC, que se aliaron con el PSOE para mantener a Zapatero en zona de sombra, eludiendo un asunto que preocupa a toda España.

Las palabras de Bono, decíamos, le han abierto un flanco al discurso oficial del Ejecutivo. La lucha contra el terrorismo mediante el empleo de la fuerza forma parte de la legalidad internacional a la que tanto apela el Gobierno para marcar imposibles diferencias con el caso de Irak. La cobertura de la ONU a la fuerza multinacional desplegada en Afganistán es la misma que la que concedió para Irak en octubre de 2003 y en junio de 2004 (resoluciones 1.511 y 1.546). Que el aval en la intervención iraquí fuera a posteriori no debería ser un óbice legal ni moral para un Gobierno que sigue mandando tropas a Kosovo, donde los bombardeos de la OTAN sobre Serbia se produjeron en marzo de 1999 y la resolución de ONU (1.244) no llegó hasta junio. El Gobierno sigue estando obligado a aclarar las causas del siniestro del «Cougar» y a dar coherencia a su política exterior.

Zapatero y el nacionalismo
Normalización de España
Jorge Vilches Libertad Digital 25 Agosto 2005

Los nacionalistas catalanes, y no me refiero a Maragall, llevarán en septiembre al Congreso de los Diputados una propuesta para que el catalán, el gallego y el vasco sean lenguas cooficiales en toda España. La razón declarada de esta proposición, la “Ley de Lenguas”, es “normalizar” una situación pendiente, según Carod, desde 1977; a saber: el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado, basada en el plurilingüismo. Y, claro, no falta el victimismo: la medida tendría la virtud de compensar los años –¿por qué no milenios? ¿o eones?– de prohibición, e incluso persecusión de la “realidad plurilingüe”.

La consecución de un Estado de esta naturaleza sería para los nacionalistas catalanes la “normalización” de España. De esta manera, el Estado saldría de la anormalidad centralista y opresora de la que no supo, o no se quiso salir en 1977. Esto supone que la Constitución y todos los poderes que articula, la dereclaración de derechos, la soberanía depositada en la nación, el gobierno parlamentario, el Estado de las Autonomías, la Justicia, la naturaleza del Ejército, la institución de la Monarquía; esto es, la misma democracia española es, sí, anormal.

La anormalidad es, si no me equivoco, que un sistema democrático que funciona conjugue, tolere y amamante a los instrumentos y a los agentes que desean su destrucción. Anormal es, también, que quienes esto buscan determinen la política del gobierno del Estado siendo grupúsculos; es decir, pequeños partidos sin verdadera representación estatal. Lo anormal es que la ambición de un gobierno regional cuestione, y quiera subvertir por sí solo los principios sobre los que se asienta un país próspero, democrático y solidario. Tampoco es muy normal que el presidente de la nación, Zapatero, no conteste al líder de un partido, Carod, separatista pero aliado de su gobierno, cuando dice que es el primer presidente de España que no es nacionalista español.

Pero la “normalización” no es algo que se les haya ocurrido, desgraciadamente, a los nacionalistas. La victoria electoral del PSOE el 14-M de 2004, tras dos legislaturas populares, con una generación de políticos en su mayor parte inexpertos, y una intensa campaña de agitación y propaganda, determinaron las características del socialismo de Zapatero. Crearon entonces el concepto de “normalización”. Había sido anormal que gobernara la derecha, un error histórico que era necesario corregir. Llamazares –lábaro del castrismo– los llamó “los ocho años negros” de la democracia.

La normalización empezaba por cuestionar la Transición. Los socialistas hablaron de poderes fácticos –la Iglesia y el Ejército– como los obstáculos que impidieron entonces la verdadera democratización del país. Ahora, con un gobierno libre, y progresista, se revisaría aquella reforma para convertirla en ruptura. Era el momento de un nuevo pacto entre los pueblos de las Españas, y normalizar, así, el país. Incluso se podía pactar con los terroristas, fueran yihadistas, retirando las tropas de Irak, o etarras, devolviéndoles a las instituciones. Llegó la hora de romper con EEUU, lo que no pudo hacer ni González, decían, por no enfurecer a los militares. Ya se podía sacar la religión de la educación, que fue “un acuerdo preconstitucional”, en palabras de Peces-Barba. Y también deshacer el Estado de las Autonomías para que los nacionalistas marcaran, a voluntad, el contenido de su relación con España. Ahora contamos todos, que decía el de TVE.

Pero si usted, amable lector, cree haber perdido el juicio, o el sentido común, o descubre que tiene un concepto de normalidad, digamos, algo distraído, no se preocupe. La nueva fórmula, que no se da sin receta en la sanidad catalana, es: “hacer un poco de pedagogía, por favor”. Todo sea por normalizarnos.

Estatuto para los ciudadanos, no para los partidos
Editorial Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

Todo el debate estatutario catalán se ha hecho de espaldas a la calle. Los catalanes piden ser gobernados mejor, menos burocracia, más seguridad ciudadana.

25 de agosto de 2005. Pese a las vacaciones, el debate sobre la reforma del Estatuto de autonomía catalán ha arreciado en las últimas horas. El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, sigue considerando posible y deseable que su proyecto de reforma se debata y se apruebe en otoño. Sus socios de Esquerra Republicana ya han hecho saber que esperaban más y que pedirán más competencias, sin renunciar a su carácter independentista. Artur Mas, en nombre de CiU, ha pedido un acuerdo amplio que empiece por un acuerdo entre nacionalistas.

La confusión es grande, sobre todo porque dentro de un único debate se han incluido dos cosas esencialmente diferentes. Para algunos, se trata de reformar el marco autonómico para satisfacer mejor las necesidades de los catalanes. Para otros, todos son pasos hacia la autodeterminación.

Tampoco los grandes partidos catalanes pueden dar al proceso la claridad y la unidad de las que carecen en su interior. El PSOE catalán tiene al menos dos almas, y mientras que los cargos institucionales y el poder ideológico están en manos de los nacionalistas de Maragall, un gran porcentaje de votos ha llegado hasta ahora de ciudadanos que pueden ser de izquierdas, pero que en modo alguno son nacionalistas. Y algo similar sucede en CiU, huérfana de Jordi Pujol y acosada electoralmente por ERC, tentada por la carrera hacia el independentismo de algunos pero asustada en el sentido común y la prudencia de muchos. Son herederos del doctor Robert, pero también –tal vez sobre todo- de Francèsc Cambó.

Todo el debate estatutario se ha hecho de espaldas a la calle. Los catalanes piden ser gobernados mejor, menos burocracia, más seguridad ciudadana, más dinamismo económico; los partidos están en cambio sumidos en debates eruditos y en polémicas fósiles que parecen sacadas de un libro de historia. Y ni siquiera de un buen libro.

En los últimos días las palabras más sensatas han sido las de Josep Piqué. Su talla política crece en la medida en que todos los demás partidos están olvidando a los ciudadanos. Piqué pide algo elemental, que es escuchar la voz de la gente y reformar el Estatuto, si conviene, sólo en esa dirección y no en la de determinadas fijaciones ideológicas. Si Maragall no es capaz de hacerlo ni de mantener una mayoría parlamentaria estable, será el momento de unas elecciones anticipadas, que deberían poner a cada uno en su sitio.

El verano de los chicos de la gasolina por obra y gracia de ZP
Juan Delgado Elsemanaldigital.com 25 Agosto 2005

25 de agosto de 2005. El estío que está llegando a su fin ha venido este año repleto de acontecimientos y nombres propios. Los periodistas no han tenido que echar mano de las llamadas "serpientes de verano". El propio devenir del tiempo nos ha traído muchas noticias, algunas de ellas muy tristes, y una larga relación de protagonistas. Muchos de ellos son propios de esta época del año, aunque en bastantes casos imprevisibles e incontrolables. Algunos son graves, muy graves; otros como el noviazgo de fulanito o el divorcio de sutanita son intrascendentes. En cambio, de los hechos tristes registrados estos días, algunos luctuosos, cabría destacar, por encima de todos, la resurrección del terrorismo callejero o "kale borroka".

En sí mismo, resultan efectivamente más trascendentes un incendio con muertos o un accidente como el de Afganistán, pero el rebrote de la violencia de los proetarras es, a la postre, mucho más grave, pues se podía haber evitado con sólo mantener la política antiterrorista que se venía practicando.

Pero no. La frivolidad de un Gobierno que sólo ha demostrado saber verdaderamente de fotos, gestos y efectos especiales, nos ha llevado a revivir un pasado que ha amargado estos días de descanso a muchos vascos. Todo el mundo sabía que la más mínima muestra de debilidad hacia la banda terrorista le iba a suponer una inyección de moral a todo ese entorno. El reforzamiento político fue inmediato. Después ha llegado la reaparición de los llamados "grupos Y". Y, según los expertos, ahora se está produciendo también un rearme operativo sencillo y limitado del que hasta el momento se han dado pocas muestras, pero que está perfilando un aparato militar pequeño y limpio de sospechosos.

A nadie se le ocultaba -parece que a Zapatero, sí- que la cúpula etarra necesita de los "chicos de la gasolina", según definición de Arzallus, para llevar a cabo sus planes macabros. El problema es que este resurgimiento tiene un responsable con nombre y apellidos. Sus veleidades negociadoras nos han llevado a este punto. Cuando se mete la pata, hay que asumir responsabilidades. El presidente del Gobierno, que se sepa, no tiene ningún derecho a la impunidad política.

Qué es civilización
Enrique de Diego Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

22 de agosto de 2005. Entre la hilaridad y la vacuidad -normas constantes y definitorias del Gobierno que padecemos por una masacre terrorista y su manipulación política- Zapatero quiere dotarse de una política exterior impulsando la propuesta de la Alianza de Civilizaciones, que, en su día, alumbró Jatamí en Irán. Moncloa ha previsto una tenida a gastos pagados en noviembre, en las Islas Baleares, a la que asistirá el presunto corrupto secretario general de la ONU. La finalidad es ocupar espacio en los periódicos, titulares y dar pasto a los editorialistas del pesebre y del imperio polanquista.

La cuestión daría para un chiste, si nuestros progres no se hubieran empeñado en dar énfasis a la chorrada y los servicios de propaganda oficiales no se hubieran tomado tan en serio su oficio. En términos intelectuales, se trata de un engañabobos. Y lo más inquietante es que sectores de la opinión pública española estén dispuestos, en su hooliganismo, a ser receptores de mensajes de tan escaso contenido.

Desde luego, para hacer una alianza de civilizaciones no resultaría fácil marcar los cauces para elegir o señalar a sus representantes. ¿Quién representa una civilización? ¿Quién firma en nombre de ella -la que sea, si es que hay varias- cualesquiera tipo de pactos? Esto no se sostiene ni ante un segundo de espíritu crítico. Hay que ser muy cenizo para tomarse estas cosas en serio, y mucho más, al margen de frívolo e irresponsable, para lanzarlas. El abuso de la propaganda es propio de mentalidades totalitarias. Dejémoslo en que Zapatero y su equipo son gentes sin bagaje intelectual, que hacen cada día perfectamente compatible la ineptitud con la radicalidad.

Sería muy complicado incluso conseguir, de partida, lograr un acuerdo sobre la misma definición de civilización. Siempre se ha tenido, en la tradición ilustrada, por aquello que perfecciona la especie en un sentido moral humanitario y por los adelantos técnicos que permiten una vida más amable y una más prolongada esperanza de vida. Desde esas premisas, la única civilización es la que denominamos con referencia geográfica occidental y cuyo valor de libertad personal es predicable con carácter universal. La cuestión es que, con frecuencia, se confunde civilización con cultura e incluso con costumbres y folclore. De esa forma, en el mundo islámico hay diversas naciones, diferentes culturas y variados folclores. Los kurdos son tan musulmanes como turcos y persas, y han sido históricamente masacrados por ambos. Están los suníes y los chíies, que se odian muy intensamente.

Bien está que ZP se gaste el dinero de los contribuyentes organizando saraos internacionales. No tiene pase que nos lo traten de vender como algo serio. ¿Hasta cuándo abusará de nuestra paciencia este bromista?

¿El DNI va a denominarse DOI?
Rafael González Rojas Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

22 de agosto de 2005. Acabo de enterarme de que el DNI (Documento Nacional de Identidad) va a denominarse, o ya se denomina, DOI (Documento Oficial de Identidad). Tal vez la noticia no sea nueva; pero yo, lo confieso, me acabo de enterar. Al parecer se trata de una concesión más de Zapatero al ínclito Carod Rovira, ese señor bajito y rechoncho que ejerce de capo mayor de este país, ¡ay!, antes nación llamada España.

Nos están tocando los costados. Por no decir otra cosa. Quiero decir que no cesa ese rayo provocador, que unas veces son los olvidos protocolarios, adrede, como suprimir el himno nacional en ceremonias que lo requieren; otras, la ausencia de la bandera nacional, roja y gualda, en actos en la que debería ser enarbolada; otras, no mencionar el nombre de España, sistemáticamente sustituida por Estado Español ("eso ocurre en todos los países europeos -decía un imbécil-, en Francia, en Alemania, en Italia y también en el Estado Español), y ahora dan otro paso, y Zapatero decide una vuelta de tuerca más en la humillación nacional que viene progresivamente perpetrando contra los españoles de siempre. Yo por lo menos siento como un insulto y como una vejación que sustituyan una antiquísima denomimación como lo es la de Documento Nacional de Identidad por la de Documento Oficial de Identidad.

¿Quienes se han creido que son estos tíos? ¿Con qué derecho se permiten herir nuestros sentimientos? Hay cosas que calan en la conciencia de la gente. Algunos creen que no son cosas esenciales. Pues lo son. Lo de omitir, por ejemplo, la ejecución del himno nacional en actos oficiales o solemnes es, además de una bajeza política, una pedreste muestra de insensibilidad patriótica. Me consuela pensar que en mi tierra las bandas de música que acompañan los cortejos procesionales suelen ejecutar el himno nacional en la puerta de los templos tanto a la salida como a la entrada de los pasos o carrozas de cristos, vírgenes o santos que se procesionan.

Sería ilustrativo enumerar la serie continua de provocaciones antiespañola que este Zapatero y el Gobierno que sufrimos viene perpetrando día a día. En su propósito de desnaturalizar la esencia de la Nación española -cuyo concepto ya confesó que no entendía bien- y en eliminar los contenidos ideológicos que lo sustenta, está atacándonos en varios frentes. Uno de ellos son los símbolos; otro, las denominaciones, como la del DNI, que para erosionar el concepto Nacional de España, va a denominarse DOI.

¿Hasta cuándo los sucesores directos de aquellos borregos que le gritaban al nefasto Fernando VII "¡Vivan las caenas!" van a permitirle a este nefasto Zapatero y a los nacionalistas que aherrojen nuestra convivencia nacional.

El Estado de Derecho, en fuga
Editorial ABC  25 Agosto 2005

ERA mucho pedir. El Gobierno vasco ha autorizado la manifestación de naturaleza proetarra que el viernes recorrerá las calles de Bilbao, idéntica en formato, lemas y apoyos recibidos que la que se prohibió hace unas fechas en San Sebastián. No le han hecho falta demasiadas argucias a los batasunos para recibir el plácet del consejero del Interior, que debe de ser el único que no ve «elementos objetivos» para prohibirla. Regresan los nacionalistas al uso táctico de la ley, según el cual una norma hay que cumplirla cuando les convenga a ellos, en una especie de insumisión legal esporádica que les lleva a obviar la aplicación de las leyes y las resoluciones judiciales. El «caso Atutxa» es palmario en este sentido. Por tanto, era previsible la actitud colaboracionista del PNV con el entorno de la banda, pues con ello siembra simpatías entre los Comunistas de las Tierras Vascas (la última marca del entramado etarra) de cara al nuevo curso parlamentario en Vitoria. No tanto la de la Delegación del Gobierno en el País Vasco, que «respeta» la decisión del Ejecutivo vasco. Compete al Ejecutivo central hacer todo lo posible para que esa marcha no pisotee de nuevo el Estado de Derecho.

Problema de autoestima
Ernesto Ladrón de Guevara Elsemanaldigital.com 25 Agosto 2005

23 de agosto de 2005. He comprobado en primera persona el importante flujo de turistas españoles que visitan Turquía en el periodo estival, constituyendo una de las principales fuentes de divisas en aquel país islámico de tintes occidentales. En cualquiera de los puntos más visitados de Estambul, en donde se produce la confluencia histórica de culturas a pesar de la dominación otomana que ha impuesto el islamismo como religión oficial, se puede oír hablar español, posiblemente por realismo comercial. La ingente cantidad de personas de procedencia hispana impone la única ley a la que se somete el dinero que es la oferta-demanda.

Sin embargo, ni el entramado burocrático ni las compañías de transporte aéreo ni los bancos o establecimientos oficiales adoptan como lengua de comunicación con los turistas de este País el español.

Hace unos días, en el vuelo a Estambul, el comandante de la nave y las azafatas se dirigían al pasaje en turco y en inglés, pese a que la totalidad de los clientes éramos españoles. Es decir, mientras que en el Gran Bazar de Estambul casi todas las tiendas atienden en español, persiguiendo a los turistas ibéricos con pertinaz empeño hasta, por aburrimiento, lograr su propósito de colocar al sufrido turista alguna de sus mercaderías, en el aeropuerto o en el traslado aéreo se produce la paradoja de que la tripulación se dirige a los pasajeros en la lengua oficial de Turquía. ¿Alguien se imagina, por ejemplo, que en un vuelo internacional de Iberia en el que la totalidad del pasaje fuera del mundo anglosajón, las azafatas se dirigieran a éstos en español y no en inglés?

Hace tiempo que los españoles hemos perdido nuestra autoestima y despreciamos el valor de lo propio en su vertiente común. Por eso el español como lengua internacional está tan desestimado. ¿Cómo van a tener consideración hacia este gran país, con más de quinientos años de historia colectiva, cuando en sede propia minusvaloramos e incluso dejamos en el más absoluto de los abandonos a la lengua colectiva, primando las lenguas particulares de cada ámbito autonómico?

En aquellas tierras turcas lo común es que te pregunten de qué parte de España procedes. Saben que ser catalán es diferente que ser andaluz. Probablemente si les respondes que eres gallego pongan gesto circunflejo. Y también no es extraño que desconozcan que ser extremeño o murciano es una peculiaridad de lo español.

Eso es una desgracia nacional. Nadie preguntaría en un hotel español a un alemán si su procedencia es Baviera o Berlín. Se le trata como alemán, porque esa es su nacionalidad.

He llegado a observar como un compatriota vasco se empeñaba en regatear en euskera con un comerciante en el Gran Bazar.

Hispanoamérica: Zapatero hacia un caos políticamente correcto
Pascual Tamburri Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

25 de agosto de 2005. Cuando José Luis Rodríguez Zapatero asumió la presidencia del Gobierno prometió un cambio en nuestras relaciones internacionales. De las cuatro partes en las que consistía ese giro (abandono de la preferencia atlántica, retorno al "centro" de Europa, alianza de civilizaciones y relaciones privilegiadas con ciertos populismos emergentes) sólo una se ha demostrado imposible, porque Francia y Alemania están demasiado decrépitas para ser locomotoras de nada, pero son demasiado orgullosas como para necesitar a Zapatero. Bastantes problemas tienen; pero con un setenta y cinco por ciento de cumplimiento de sus promesas Zapatero sigue teniendo la diplomacia entre sus puntos fuertes.

La política exterior actual, fracaso europeo aparte, puede resumirse en lo siguiente: alejamiento drástico de Estados Unidos que sólo en parte trata de compensar José Bono con su diplomacia paralela y uniformada, y sustitución de la imagen de las Azores por sucesivas fotos con los líderes pretendidamente alternativos al Imperio occidental de Bush. La vertiente islámica del asunto tiene un futuro dramático, porque la posición geopolítica y cultural de Europa es la que es, y antes o después sucederá lo inevitable. La parte hispanoamericana de la "doctrina Zapatero" es, sin embargo, grotesca.

Todo se basó, en un principio, en la incurable simpatía de la izquierda española por la tiranía hermana y leninista de Cuba. Fidel Castro es un símbolo para la progresía huérfana de Mao, de Marx y de Marcuse; otra cosa es qué haría y hace el castrismo con la libertad, las drogas, el orgullo gay y demás tótems de la gauche caviar. Pero mejor que Castro es su relevo, el presidente golpista venezolano Hugo Chávez. Ambos, Castro y Chávez, uno con su doctrina y otro con sus petrodólares o petrobolívares, pretenden crear en Hispanoamérica –para ellos, América Latina- un sistema internacional alternativo al de Washington. Y con ellos, la España de Zapatero.

La doctrina no ha variado: izquierdismo revolucionario con formas renovadas pero todos los viejos tics. En el Festival Juvenil de Venezuela, presidido por Chávez, jóvenes españoles financiados por la izquierda y con cargos públicos de la izquierda han pedido apoyo a los "jóvenes de Marruecos" que luchan contra la "ocupación española" de Ceuta y Melilla. Francisco Manuel Silva y Ana Morales son, como todo el proyecto chavista – zapaterista, antiimperialistas, anticapitalistas, antiespañoles. Si algo cambiado es sólo por las ventajas del clima caribeño sobre el del viejo Moscú.

Castro y Chávez están exportando la revolución a su hemisferio, y Zapatero está apoyando o al menos aplaudiendo esos intentos. Chávez financia a Evo Morales, principal líder de las revueltas y manifestaciones en Bolivia, en el intento de crear un foco revolucionario en el interior del continente. En Venezuela encuentran apoyo los comunistas y narcotraficantes de las FARC colombianas, y financiación el FMLN salvadoreño. Chávez, y Zapatero, sostienen a Lula da Silva en medio de sus enormes dificultades, y estimularon en su momento al argentino Néstor Kirschner. En Ecuador los tumultos han hecho que Lucio Gutiérrez abandone el poder, y en Perú el fracaso de Alejandro Toledo abre una crisis que puede terminar en males conocidos, como Alan García o Alberto Fujimori, o en otros por conocer.

La sensación, como resultado de la diplomacia paralela de Chávez y de la innegable complacencia de Zapatero, es de desorden, de caos. Castro y Chávez ofrecen una solución falsa, pero aparentemente fácil, a los problemas estructurales de nuestra América. Zapatero, desesperadamente necesitado de no parecer solo en el mundo, se apoya en el proyecto. No es un proyecto real de crear un modelo imperial alternativo al único existente; no hay un diseño cultural serio, ni una antropología diferente de la soviética, aunque se asista a experimentos pintorescos como el clericalismo de Chiapas, el indigenismo neopagano de los Andes o el populismo más soez. Si el chavismo fuese una nueva doctrina imperial podríamos valorar si interesa o no a España; siendo lo que es, nuestros hermanos de ultramar pagarán las consecuencias del caos que se anuncia, y nosotros nos quedaremos, gracias a este Gobierno, sólo con el sonrojo de este carnaval progre.

Por cierto, Ceuta y Melilla son España antes de que el PSOE existiese.

El Gobierno se retrata
Eusebio Cedena Gallardo Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

12 de agosto de 2005. Mal verano padece España. Incendios, tensión social y pollos contaminados. Guadalajara, Roquetas, salmonelosis: tres desgracias, tres crisis políticas, tres fracasos del Gobierno de Zapatero. Y con muertes en todos los casos. Aparte de sonreír, tener despacho y asesores ministeriales y disponer de sueldo oficial y coche con conductor, gobernar es también otras cosas mucho más importantes. Por ejemplo, gobernar es también prevenir. Y aún más: gobernar es también tener capacidad de respuesta solvente ante las situaciones que se presenten, por difíciles que sean las circunstancias. Un país entero no puede quedarse a la intemperie de la improvisación de los dirigentes de turno. Su responsabilidad es muy alta y les pagamos mucho por ello.

Pero este Gobierno está medio cerrado por vacaciones. No sabe, no contesta, o lo hace muy tarde. A Zapatero, después de 20 años chupando escaño en el Parlamento, se le ha puesto cara de funcionario de la política y, una vez en La Moncloa, no le arruina el descanso estival ni una intentona secesionista de Carod-Rovira. Faltaría más. Y así está el mapa de España, como un puzzle roto y a medio hacer en el que nunca encajan del todo las piezas y saltando chispas de punta a punta, ya sea en los bosques ardiendo, en los cuarteles de la Guardia Civil o en los supermercados de barrio.

Este verano ha puesto al Gobierno en su sitio, ha evidenciado su talla real, ha retratado al presidente y sus ministros. Zapatero y sus socios, instalados en el mundo de la política-ficción y más preocupados por las estatuas de Franco, las reformas de los Estatutos y los mil modos de arrinconar al PP, se han encontrado de pronto con la vida real y han fracasado. Guadalajara, Roquetas, salmonelosis. Tres retos, sus primeros imprevistos de envergadura, y van y los pierden. La realidad les ha devuelto el golpe. No estaban cuando la sociedad civil, la gente, los ciudadanos, los hemos necesitado. La calle, con sus problemas y circunstancias, ha puesto al Gobierno frente al espejo de su propia incompetencia, con el agravante de que, además, han intentado ocultar, manipular, minimizar.

Claro, que sólo en España se les ocurre a los montes quemarse en plena sequía, a la gente comer alimentos contaminados y luego ponerse enferma y al director de la Guardia Civil hablar más de la cuenta sin permiso de sus superiores. País singular. Llega por fin el Gobierno más enrollado y coleguita de la democracia y los españoles nos portamos así. Hay gente "pá tó". No tenemos remedio.

Los "Jetabrigadistas"
Antonio Jiménez Elsemanaldigital.com 25 Agosto 2005

23 de agosto de 2005. Los Ayuntamientos de Sevilla y Córdoba están que lo tiran y sus ciudadanos encantados de que con los impuestos que pagan, alcaldes y concejales se peguen la vida padre. A Sánchez Montesirín, regidor de Sevilla y émulo de Willy Fogg y Gulliver , le han salido unos aventajados alumnos , casualmente también de izquierdas, que con cargo a la visa "gañote express" y en la linea "air gratis total" se han lanzado a conocer mundo.

El escándalo de los llamados brigadistas sevillanos y cordobeses, que encabezados por los concejales de Izquierda Unida , Francisco Manuel Silva y Ana Morales , han viajado con dinero de las arcas municipales a Venezuela para asistir a un supuesto festival de la juventud en el que se aplauden dictaduras como la cubana y se denuncia "la ocupación española de Ceuta y Melilla" , debería avergonzar a los munícipes socialcomunistas de ambos ayuntamientos y , de paso, generar en sevillanos y cordobeses un movimiento de protesta a favor de la objeción fiscal municipal. Los ciudadanos de Sevilla y Córdoba están obligados a exigir la reposición de lo gastado y las dimisiones de los concejales que con dinero publico han participado en actos insultantes para dos ciudades hermanas y españolas, como Ceuta y Melilla, y han confundido intencionadamente sus cuchipandas sectarias y partidistas con actos oficiales de obligada presencia.

La concejala comunista cordobesa Ana Morales, jefa de los "jetabrigadistas" de la capital de la Mezquita, es una declarada castrista y enamorada de la dictadura cubana de la que siente "una sana envidia" (sic) y pondera en el diario oficial Granma con estas palabras: "allí vimos la seguridad que nosotros buscamos; es una cultura que brinda felicidad y libertad de pensamiento; una vida justa con equidad". No tengo nada en contra de que esta joven comunista trasnochada siga confortablemente instalada en una utopía imaginaria anterior a la caída del muro de Berlín, pero, por favor, la milonga caribeña que se la cuente a los que por disentir y criticar al régimen castrista, han pagado con sus vidas o han dado con sus huesos en las opresivas cárceles del paraíso que, según la concejala cordobesa, es Cuba. Morales, a otro perro con ese hueso y a pagar los viajes de placer.

LOS ENIGMAS DEL 11-M
7. Jamal Zougham, la cabeza de turco
por Luis del Pino Libertad Digital 25 Agosto 2005

El 17 de marzo de 2004, declaraba por primera vez ante la Policía un testigo llamado Hassan Serroukh. En esa primera declaración, Serroukh contaba con pelos y señales lo religioso que era Jamal Zougham, las reuniones que mantenía con otras personas tan religiosas como él y sus contactos con diversos integristas muy conocidos. Esas declaraciones fueron convenientemente utilizadas por la Policía para convencer al juez de la peligrosidad de Zougham.

Un par de semanas más tarde, los listados de llamadas cruzadas revelaban que ese testigo, Hassan Serroukh, estaba relacionado con algunos de los supuestos terroristas del 11-M, a pesar de lo cual la policía no le detiene y Serroukh presta declaración como testigo ante el juez el 21 de mayo de 2004.

Al ser preguntado por el juez sobre Jamal Zougham y sus socios, Hassan Serroukh le dice a Del Olmo que él no nombró en ningún momento a Zougham en su declaración ante la Policía, sino que fue la Policía quien escribió ese nombre y él se limitó a firmar lo que le pusieron delante. Pero no es eso lo más sorprendente. Con el correr de los meses, las investigaciones demostraron que Hassan Serroukh estaba efectivamente relacionado con la trama del 11-M, por lo que el juez Del Olmo terminó por imputarle en el sumario con fecha 28 de abril de 2005.

¿Qué credibilidad merecen las declaraciones de este testigo sobre lo radical que era Zougham? ¿Fue efectivamente la Policía quien dictó a Serroukh los términos de su primera declaración? ¿Fue Serroukh el que intentó, con su declaración, echar basura sobre Zougham, para alejar así las sospechas de sí mismo y de los verdaderos mercenarios del 11-M?

Los testigos de los trenes
La razón fundamental (la única razón sólida) por la que Jamal Zougham sigue en la cárcel son los testimonios de tres testigos distintos, que dicen haberle visto en los trenes de la muerte aquella mañana negra del 11 de marzo. Tanto Jamal Zougham como su socio Mohamed Chaoui (los dos dueños del locutorio de Lavapiés) fueron reconocidos "sin ningún género de dudas" tanto en las fotografías mostradas en dependencias policiales como en las posteriores ruedas de reconocimiento.

Lo único malo de esas declaraciones testificales es que su solidez es mucho menor de lo que aparenta en un principio. Figúrese el lector hasta qué punto son fiables esos reconocimientos, que el juez Del Olmo no tuvo más remedio que anular los de Mohamed Chaoui y ponerle en libertad, porque si tuvieran razón los diversos testigos que decían haberle visto en los trenes "sin ningún género de dudas", hubiera sido necesario que Chaoui estuviera en dos trenes al mismo tiempo, cosa evidentemente imposible.

¿Qué es lo que había pasado? Pues que esos reconocimientos fueron hechos después de que la foto de estos dos presuntos implicados hubiera sido convenientemente aireada en todos los medios de comunicación (¿hay alguien en España a quien no le suene la cara de Jamal Zougham?). Como consecuencia, los testigos se habían visto contaminados por la publicación en los periódicos de la fotografía de Mohamed Chaoui, identificándole en su memoria con esa persona que habían visto en los trenes y en la que probablemente no se habían fijado demasiado.

Jamal Zougham no tuvo tanta suerte como Chaoui: los reconocimientos de los testigos de los trenes no eran incompatibles entre sí. Aunque dos testigos decían haberle visto en dos trenes distintos, lo habían visto a diferentes horas, así que cabía la posibilidad de que Zougham hubiera depositado una mochila en un tren, se hubiera bajado, y hubiera subido a otro tren para depositar la segunda. Pero ¿está Jamal Zougham realmente implicado en los atentados o es sólo una oportuna cabeza de turco?

Un extraño papel en una trama extraña
Lo primero que nos choca al analizar la posible implicación de Jamal Zougham en los atentados del 11-M es el extraño papel jugado por este sospechoso. Como sabe el lector, las tarjetas telefónicas de las mochilas-bomba fueron adquiridas en el locutorio de Zougham, pero los teléfonos móviles fueron comprados en la tienda de unos indios y fueron liberados en otra tienda, propiedad del policía Maussili Kalaji. Si fuera verdad que Jamal Zougham estaba implicado en la trama terrorista, ¿qué necesidad había de comprar los teléfonos a los indios y de llevarlos a liberar a la tienda de Kalaji? Jamal Zougham vendía tanto tarjetas telefónicas como teléfonos móviles, y disponía en su locutorio de todo lo necesario para liberar teléfonos. Si hubiera estado implicado en la trama, ni los indios ni Kalaji tendrían por qué haber aparecido en escena, ya que Zougham hubiera podido suministrar el pack completo.

Tampoco resulta lógico el comportamiento de Zougham tras los atentados. Los empleados de su tienda describen que el 11 de marzo realizó una jornada de trabajo normal, sin mostrar ningún comportamiento fuera de lo común. Y así continuó hasta el día 13 de marzo, en que la Policía se presenta a detenerlo. ¿Tiene sentido que no tratara de huir, ni de esconderse? Si hubiera sido consciente de que las tarjetas telefónicas que había vendido eran las usadas en las mochilas bomba, ¿se habría quedado trabajando tranquilamente durante tres días, a esperar a que la Policía le detuviera? Es más, ¿habría puesto en su teléfono móvil una de las tarjetas del mismo lote que las usadas en los atentados, para que la Policía la encontrara allí en el momento de detenerle?

Pero lo más extraño de todo es que no aparezca ninguna otra prueba pericial que le incrimine en los atentados. Uno de los hilos más fructíferos a la hora de detener a los presuntos autores de la masacre ha sido el seguimiento de las llamadas intercambiadas por los distintos implicados. Así, de los supuestos teléfonos de las mochilas-bomba se llegó al grupo de Morata, articulado en torno a El Chino. Siguiendo el rastro de las llamadas de este grupo de Morata se llega, a su vez, al grupo de asturianos que supuestamente proporcionaron la dinamita y al grupo de supuestos integristas articulado en torno a El Tunecino y a los hermanos Almallah, un grupo que tenía su piso franco en la calle Virgen del Coro de Madrid. Pues bien, ninguno de esos seguimientos de conversaciones telefónicas conduce a Jamal Zougham. Si hubiera estado implicado en los preparativos de los atentados, lo natural es que se hubiera detectado alguna conversación telefónica suya o de sus socios con el grupo de Morata, con los asturianos o con el comando de la calle Virgen del Coro. Sin embargo, esas llamadas no aparecen.

Tampoco aparecen huellas dactilares de Zougham, ni rastros de su ADN, en ninguno de los escenarios analizados: ni en Morata, ni en Leganés, ni en la furgoneta de Alcalá, ni en el Skoda Fabia, ni en la mochila de Vallecas, ni en la calle Virgen del Coro, ni en ninguno de los demás pisos o vehículos empleados por los restantes miembros de la trama .... ¿Tan cuidadoso era Zougham que, a diferencia de todos los restantes terroristas, no dejó pista alguna? Por si fuera poco, el diario El Mundo publicó hace ya tiempo que el teléfono de Zougham estaba pinchado por la Policía desde nueve meses antes de los atentados, y que en esos nueve meses de conversaciones no aparece nada que relacione a Zougham con la masacre. Suponiendo que Zougham estuviera implicado en los atentados, ese extraordinario cuidado en no dejar escapar ningún indicio antes del 11-M contrasta brutalmente con el aparente descuido con el que se decidió a usar en las bombas unas tarjetas telefónicas que permitían localizarle tan fácilmente.

¿Realmente jugó Jamal Zougham un papel en la organización de los atentados? Si es así, debe de ser todo un maestro del disimulo, porque fue capaz de no dejar ninguna pista mientras todos sus compañeros iban delatándose por sus llamadas, por sus huellas dactilares, por sus prendas de ropa o por sus conversaciones indiscretas. Lo menos que podemos decir es que, si Zougham jugó un papel en el 11-M, dicho papel debió de ser muy extraño.

La campaña de descrédito
Pero más preocupante que la falta de pruebas es el empeño con el que se ha pretendido, desde distintas instancias, hacer creer a la opinión pública a toda costa que Zougham era culpable. Llama verdaderamente la atención el número de falsedades que se han filtrado a los medios de comunicación para tratar de convencerles de la culpabilidad de Zougham.

Poco después del atentado se dijo, por ejemplo, que un trocito del móvil de la mochila de Vallecas había aparecido en el locutorio de Zougham. No es cierto: dicho trocito de móvil no existió nunca y de hecho no aparece en el sumario, como ya puso de manifiesto Fernando Múgica en su primer artículo sobre "Los agujeros negros". No sólo es que en el locutorio de Zougham no apareciera ningún trocito de móvil: es que en el móvil de la mochila de Vallecas no faltaba ningún trocito.

Se dijo también que en el locutorio de Zougham se encontró otro móvil similar al de la mochila de Vallecas, preparado para actuar como detonador. Tampoco es cierto: el único móvil incautado en el locutorio de Zougham, según ponen de manifiesto los informes policiales, era un móvil marca LG (no Trium, como el de Vallecas) y además esos informes indican expresamente que ese móvil LG no presentaba ningún tipo de manipulación.

Se filtró asimismo a los medios de comunicación que una huella de Zougham había aparecido en la furgoneta de Alcalá. Es completamente falso: las únicas huellas de un presunto terrorista encontradas en la furgoneta de Alcalá corresponden a un argelino llamado Daoud Ouhnane, según consta en los autos del juez Del Olmo.

También se filtró a los medios que el ADN de Zougham había sido encontrado en la casa de Morata de Tajuña. Tampoco es verdad: el nombre de Zougham no aparece en los listados de personas cuyo ADN se encontró (según el juez Del Olmo) en Morata.

Una y otra vez, se han estado volcando sobre Zougham imputaciones falsas, las cuales eran convenientemente transmitidas a la opinión pública por unos medios que dieron por supuesto, desde el mismo 13 de marzo, que Zougham era culpable, ¿Quién se ha estado dedicando a filtrar tanto rumor sin fundamento? ¿Por qué esa campaña de descrédito ha estado específicamente dirigida contra ese marroquí, sin que el resto de los imputados hayan tenido que soportar nada parecido?

El episodio más tenebroso de esa auténtica "caza del hombre" lo vivíamos hace escasas semanas, con ocasión de la presencia de Zougham como testigo en el juicio contra la célula española de Al Qaeda acusada de colaborar en los atentados de Nueva York. Todas las televisiones abrieron sus informativos con esas imágenes del "malo oficial" del 11-M, con las declaraciones de Pilar Manjón relativas a Zougham, con esa estremecedora escena donde un juez displicente le dice a Zougham de forma desabrida que, si tiene queja del trato que recibe en la cárcel, lo que debe hacer es hablar con el juez de vigilancia penitenciaria... ¿Era realmente necesario organizar ese linchamiento mediático contra alguien que estaba declarando como simple testigo en un juicio?

Las falsas imputaciones
En un informe de la UCI (Unidad Central de Inteligencia de la Policía) enviado al juez Del Olmo el 19 de mayo de 2005 y que resume el estado de las investigaciones 14 meses después de la masacre, se enumeran los "indicios" existentes contra Jamal Zougham. La lectura completa de ese informe confirma punto por punto lo que en este artículo denunciamos: no hay una sola llamada cruzada, no hay una sola huella digital y no hay un solo rastro de ADN que relacionen a Jamal Zougham con la masacre de Madrid.

Pero ese informe enumera dos "indicios" contra Zougham que resultan verdaderamente asombrosos en un documento oficial: el informe dice que Zougham se dedicaba a ver vídeos de la yihad en su piso de la Calle Villalobos 51 y que viajaba frecuentemente a Amsterdam a ver a su primo Larbi Ahmidan. Es decir, el informe de la UCI enviado al juez Del Olmo 14 meses después del atentado confunde a Jamal Zougham con Jamal Ahmidan, El Chino, que es quien vivía en la Calle Villalobos y tenía un primo llamado Larbi. ¿Sería mucho pedir que los responsables de redactar los informes de la UCI se abstuvieran de aplicar la máxima de que "todos los Jamales son iguales"?

Pero, dejando aparte estas afirmaciones ridículas de la UCI, que no pasan de ser simplemente chuscas (aunque no por ello más disculpables), en el sumario instruido por el juez Del Olmo existe constancia de al menos dos ocasiones en que la Policía podría haber utilizado a Zougham directa y explícitamente como cabeza de turco.

Al efectuar el seguimiento de las tarjetas telefónicas relacionadas con la mochila de Vallecas, la UCIE (Unidad Central de Información Exterior de la Policía) localizó diversos números telefónicos de la serie 645.65.XXXX que intercambiaron numerosas llamadas con El Chino y con otros terroristas de la trama mercenaria. La UCIE determinó que uno de los números sospechosos, el 645 65 84 95, figuraba a nombre de una mujer, Rana Kadaji, por lo que el 20 de marzo de 2004 procedió a tomar declaración como testigo al marido de ésta, un sirio llamado Abdul Khalek Al Jondi, que reconoció haber vendido esa tarjeta y otras del mismo lote a diversos personajes del núcleo duro del 11-M, entre ellos El Tunecino y los hermanos Almallah.

A pesar de tener esta declaración en sus manos, diez días después la UCIE enviaba al juez Del Olmo un informe en el que se afirmaba textualmente que la tarjeta 645 65 84 95 había sido vendida por... Jamal Zougham. En dicho informe, de 30 de marzo de 2004, no se hacía referencia ninguna ni a Rana Kadaji, ni a Abdul Khalek Al Jondi, ni a los hermanos Almallah. Pero es que el 23 de abril de 2004, la UCIE repetía la jugada y enviaba al juez un segundo informe donde volvía a atribuir a Jamal Zougham la comercialización de otra de las tarjetas de ese mismo lote, de nuevo sin hacer mención de las personas vinculadas al núcleo duro del 11-M. ¿Dos errores sucesivos?

Conclusiones
Después de leído el sumario, uno no puede menos que sospechar que la utilización de Zougham como cortina de humo no sólo sirvió para obtener unas llamativas detenciones en plena jornada de reflexión, sino también para distraer a la Policía y al juez durante meses, haciéndoles investigar en una dirección que nada tiene que ver con los verdaderos terroristas.

¿Participó Jamal Zougham en los atentados del 11-M? No lo sabemos, pero la lectura del sumario no permite encontrar ninguna prueba sólida de que lo hiciera. Por el contrario, lo que sí aparecen son numerosos intentos de implicarle por cualquier medio, incluso recurriendo a la más descarada falsedad. Y el sentido común nos permite deducir algo muy simple: nadie se toma tanto trabajo en arrojar basura sobre una persona para tratar de incriminarla... a menos que no haya ninguna prueba real que la incrimine.

¿Por qué ese intento de incriminar a Zougham a toda costa? ¿Por qué ese sorprendente interés en convertirle en el malo oficial de esta tenebrosa historia? ¿Tiene quizá que ver con el hecho de que el día en que Zougham sea puesto en libertad por el juez, alguien podría sentir el desagradable impulso de volver la vista atrás y de llamar la atención sobre cómo se dio la vuelta a un resultado electoral deteniendo a cinco personas inocentes en plena jornada de reflexión? Espero que no. Quiero creer que vivo en un país donde nadie sería capaz de mantener encerrado a un inocente sólo para no tener que responder a incómodas preguntas.

En el próximo capítulo: El transporte de los explosivos

La Catalunya de los nazionalokupas
Santiago Abascal Elsemanaldigital.com  25 Agosto 2005

22 de agosto de 2005. A algunos les sorprenderá ese rebrote violento y filoterrorista de los okupas, independentistas y demás gentuza que en los últimos días han destrozado todo lo que han pillado a su paso y han atentado contra la policía en el barrio de Gracia de Barcelona. De incidentes menores los ha calificado el alcalde socialista Joan Clos. Claro, son los que sostienen a Zapatero y a Maragall.

A mí me parecen incidentes mayores pero, ya les digo, no me sorprenden. En primer lugar, porque en el espejo vasco los aprendices de terroristas se ven muy guapos. Sembrar el terror, al fin y a la postre, es políticamente rentable. Si no lo creen , ahí tienen ustedes el ejemplo de las calles vascas; cada vez más terrorismo, otra vez la impunidad, y el Gobierno de España de rodillas ante los terroristas etarras haciéndoles favores y suplicándoles el final.

Y en segundo lugar, habrá que preguntarse qué cometido les puede quedar a los jovenzuelos anarquistas, okupas y separatistas catalanes (la púber legión de ERC) si un diputado de España, el nazionalokupa Joan Puig, ese mal tipo – con tan mal tipo, por cierto-,se dedica al allanamiento de la morada de los periodistas desafectos. Pues bien, visto lo que hacen las muy respetables señorías, yo intuyo lo que les queda a sus mocosos seguidores, que siempre estarán dispuestos a ir un paso más allá: el matonismo y el terrorismo. Ya veremos lo que pasa en Cataluña en los próximos años, pero Rovira, Puig, Puigcercós y compañía no están sembrando nada bueno. Vienen de donde vienen y quieren llevarnos donde quieren llevarnos. En el barrio de Gracia ya lo han conseguido.

Comparecencia de Bono
El simulador democrático
Isabel Durán Libertad Digital 25 Agosto 2005

El curso político ha comenzado con la intervención del ministro de Defensa en el Congreso de los Diputados para dar cuenta sobre las circunstancias de la muerte de los 17 militares españoles y varios heridos al caer sus helicópteros en Afganistán. Ha quedado de nuevo patente la viciada situación política actual. Las más de cinco horas de duración de la comparecencia de José Bono ha sido un calco de lo tantas veces visto a lo largo de la Comisión de no investigación del 11-M.

Resulta patético ver a los otrora rabiosos perros de presa contra el PP por la participación humanitaria en la guerra de Irak reconvertidos en mendicantes chihuahuas situados al margen de cualquier luz de la razón, el rigor y el respeto a los más elementales principios democráticos, empezando por el derecho a conocer la verdad sobre el siniestro de Afganistán. Lobos con piel de chihuahuas en realidad ya que el asaltador de piscinas e intimidador de periodistas sigue siendo miembro del club de socios de ZP, –a cuyo Gobierno ha dado hoy bien de jabón– sin que nadie le haya reconvenido su delictiva y antidemocrática actitud.

Ha sido un triste estreno de curso político que refleja a la perfección la pantomima de ficción democrática que se vive con el Gobierno de Zetapé y que presagia un año de oscurantismo y de ley del silencio preocupantes. No hacía falta tanto simulador de vuelo y sí respuestas. Ni un solo documento, ni una sola incógnita despejada, empezando por la misión de los militares muertos. Ni media explicación sobre por qué se rechazó la ayuda de la OTAN, ni tan siquiera la aportación de las conversaciones entre las dos naves siniestradas, aunque el ministro no ha desmentido el tristemente famoso “todo va cojonudo” por parte del piloto que seis segundos después fatalmente se estrellaba.

Lo que ocurre es que, como ha señalado Eduardo Zaplana, tenemos un presidente preso de una situación de “esquizofrenia política” que no puede explicar que el aumento de tropas españolas en Afganistán se debe a su colosal disparate de huir de Irak. Pero no importa, sus socios y su Gabinete, como se ha visto hoy en el Congreso, navegan felices en el simulador democrático de la Alianza de Civilizaciones que han impuesto por decreto.

Afganistán
La guerra según Zapatero
Aurelio Alonso-Cortés Libertad Digital 25 Agosto 2005

¿Porqué insisten en polemizar después que el PP ha hecho el gran favor a ZP de renunciar a la explotación política de las diecisiete muertes de Afganistán? ¿Se debe a que carece de “artistas” que oponer a los tan eficaces de producciones Rubalcaba? Siguen diciendo que esta “intervención” no es una guerra como la de Irak y juegan la baza de su ilegalidad pretendiendo justificar la claudicante retirada de aquel país. Y a fin de diferenciarse del caso Yakolev, califican de “indubitadas” sus identificaciones de restos, materia siempre resbaladiza a cuya certeza no ayuda –sino más bien disimula y archiva– la tácita conformidad por silencio familiar. ¿Quién es el guapo que demanda la prueba de ADN bajo la enorme tensión ambiental generada por el exorbitante interés de ZP en la cuestión? Pendiente la calificación de los hechos a efectos de pensión ¿cabe afrontar la implícita invitación de “salga de la formación el que no esté de acuerdo”?

Para ocultar la guerra llegan a negar que el Ejército sea la institución que la ejerce, y el ministro de Defensa prefiere morir a matar. Al final nos quedan en la duda de si es oficio de soldados dar biberones a muchachos desnutridos en países tercermundistas. Es obligado pues reafirmar las razones que legitiman hacer frente al fundamentalismo islámico en ambos debatidos teatros bélicos y los que vengan, sin disimulos vergonzantes. Y asimismo aclarar cuales deban ser actualmente las funciones militares.

Las Fuerzas Armadas no son “oeneges” ni tampoco institución para lucimiento del ministro del ramo de paz...de olivo; resulta obvio pero hay que recordarlo. Lo de Afganistán ya está incorporado al último “video clip” electoral de un Bono en permanente campaña a la Presidencia del Gobierno.

Las funciones militares –prevenir y hacer la guerra– merecen un respeto y otro trato. No basta con el “hay lo que hay; suplan los defectos con el ingenio” o la máxima de “la principal hazaña es obedecer” que Calderón de la Barca aplicaba a lo castrense. Tal clase de obediencia no es hoy ciega. Tiene su contrapeso en la lealtad y honor del superior que la solicita. Por algo el mismo Calderón terminaba sus invocaciones subrayando que “la milicia es una religión de hombres honrados”. ¿Entienden los ministros de Defensa que el honor militar obliga a un diálogo y trato noble, y a aquilatar las órdenes? ¿O prefieren militares sordos, ciegos y mudos como el mono de marras? Sabido es que acuden a comunicación indirecta vista la prohibición de expresar necesidades por medio de sus Asociaciones, legitimadas hace ya cuatro años por el Tribunal Constitucional.

¿Accidente o ataque el de Afganistán? ¡Que más da! Eludan PSOE y PO el coste político de la discusión que a nada conduce. Más en una España puesta en crisis por quienes usurpan su futuro como Nación sin contar que nuestras Fuerzas Armadas tienen encomendada, constitucionalmente, velar por su integridad.

Al verdadero militar no le importa morir en acción. Si le cabrea por ejemplo ser víctima de fallo del arma o aparato cuyo uso se le confía siendo defectuoso o inapropiado; todo un abuso de confianza. No es la primera vez que ocurre por compras corruptas –campaña de África– o basadas en razones de conveniencia política. ¿Es éste el caso del helicóptero Cougar siniestrado? Morir pertenece al oficio de servir a la Patria aunque la juventud metrosexual dominante no lo comprenda.

Es habitual cantar lo de “la muerte no es el final” a los muertos en acto de servicio, como se hizo el sábado pasado en el patio del Cuartel General del Ejército. Esta vez, por cierto, omitiendo el himno nacional obligado según el Reglamento de Honores 834/1984. La canción invoca creencias religiosas tales como la resurrección y el otro mundo, sin las cuales debe ser desesperante morir en una España que el gobierno quisiera agnóstica. Es la certeza del “adiós dolorido que busca en la fe su esperanza...”. Un consuelo, si, para familias y compañeros aunque el honor de los muertos requiere tomar medidas correctoras concretas.

El Presidente ZP y no Bono es quien debe presentarlas al Parlamento. No basta tapar la boca a los militares con anuncios de mejoras salariales que les son, hace mucho, debidas. ¿Porqué el Ejército de Tierra no rebasa los 15.000 soldados efectivos cuando son necesarios no menos de 100.000 en tierra, mar y aire? Tal insuficiencia obliga a destinar, con escasa rotación. a los mismos soldados a Afganistán, Bosnia, Kosovo, y Haití. El consiguiente cansancio condiciona su seguridad. ¿Porqué somos la Nación con menor presupuesto militar de toda la OTAN excepto Luxemburgo mientras asumimos las mayores obligaciones de toda la Alianza?.

Estas y otras preguntas debiera contestarlas Zapatero en el Parlamento. No espero que lo haga.

Papeles privados
Diplomacia y terrorismo
Victor Davis Hanson Libertad Digital 25 Agosto 2005

“Apoyé la guerra pero no su resultado” es un lamento común sobre Afganistán e Irak. Pero lidiar con terroristas y fanáticos nunca es fácil. Podemos comprobarlo sólo con mirar a otros sitios donde la situación es crítica –Gaza, Irán y Corea del Norte— allí Estados Unidos ha dejado que otros se encarguen del lío.

En realidad, nos han dado una rara oportunidad a través del planeta para evaluar radicalmente diferentes caminos a seguir: ¿Es mejor que otros se encarguen de terroristas y países problemáticos usando la diplomacia y la conciliación? ¿O es el rumbo más acertado a seguir la intervención proactiva de Estados Unidos para promover la democracia en lugar de la tiranía?

Ha habido la mar de airadas discusiones sobre los esfuerzos americanos y su manera de abordar lo de Afganistán e Irak, pero miremos más de cerca cómo se están desarrollando los acontecimientos en Gaza, Irán y Corea del Norte.

En Gaza, los palestinos están consiguiendo su deseo de independencia. Lo que tendremos será o bien un estado autónomo y legítimo o sino algo parecido a Tombstone donde Hamás, la Yihad islámica y la Autoridad Palestina lo resuelvan todo a tiros y se vanaglorien de haber echado a los judíos.

De cualquiera de las maneras, la elección está en manos de las varias facciones palestinas, ya que Estados Unidos ha abandonado los empujones estilo Oslo. Los palestinos podrán demostrar al mundo que una Gaza libre es el prototipo de una Cisjordania estable. O su comportamiento reflejará que los judíos sólo fueron una excusa para distraer la atención de un tradicional caos de tribalismo, corrupción, fanatismo religioso e intolerancia.

Mientras tanto, pensemos en esta declaración reciente de las Brigadas de los mártires de al Aksa, brazo armado del movimiento palestino, hoy en el poder, Al Fatah, sobre la retirada voluntaria de Gaza por los israelíes: “Palestina no es sólo Gaza, sino que Palestina es Palestina desde el Río (Jordán) hasta el Mar (Mediterráneo)”.

Tenemos también a Irán y la tentativa de su cúpula por un programa nuclear. A pesar de las enormes reservas de petróleo a 65 dólares por barril y como se les está agotando el gas natural en los pozos, Irán parece necesitar energía nuclear para asegurar sus necesidades energéticas. Veamos lo que dijo el principal negociador de los asuntos nucleares iraníes Hosein Musavian sobre los esfuerzos europeos para prevenir que esta teocracia sea nuclear:

“Gracias a nuestros tratos con Europa, hasta cuando nos dieron un ultimátum de 50 días, hemos logrado seguir haciendo nuestro trabajo por espacio de dos años. Así fue como logramos terminar (las instalaciones de conversión de uranio) en Isfahán”. Musavian siguió vanagloriándose “Durante estos dos años de negociaciones, hemos logrado hacer mayores progresos que Corea del Norte”.

¡Vaya cosa más rara! La sabiduría convencional nos aseguraba que los iraníes serían razonables cuando los europeos les ofreciesen palabras dulces y mientras que los macarras americanos se mantuvieran alejados.

Hasta hoy, Europa ha ofrecido a Irán un programa conjunto para construir un oleoducto, ayudarles con su programa nuclear para usos civiles y un pacto de no agresión y mientras tanto seguir criticando a Estados Unidos.

Un Irán apaciguado responderá o bien uniéndose a la familia de las naciones o bien nuclearizará sus misiles –y de ese modo obtener más concesiones europeas–, amenazará a Israel y a cercanos productores de petróleo rivales al tiempo que socavará la frágil democracia en Irak. Como de cualquier forma, parece que Estados Unidos no se meterá en el asunto, el resultado será el legado diplomático de Europa.

También sin intervención americana, Corea del Norte y del Sur hace poco celebraron conjuntamente el 60 aniversario de su liberación de la ocupación japonesa. No hubo ninguna mención a la contribución americana para lograr su libertad. En su lugar sí que hubo enfado por parte de ambos países contra Estados Unidos por la división norte-sur. Destacados surcoreanos nos aseguran constantemente que fue Estados Unidos, no el estalinismo, el causante de la guerra de Corea.

Sin embargo la actual Administración americana ha rechazado negociaciones unilaterales con Pyongyang. Más bien les ha dado por la vena multilateralista y ha cedido ante Corea del Sur. A veces parece que no nos importaría que los surcoreanos nos invitaran a dejar la Zona Desmilitarizada por completo para que pudieran reconciliarse con sus “benignos” hermanos socialistas del Norte.

Estos ejemplos de diplomacia contrastan fuertemente con las ofensivas militares que Estados Unidos conduce en Irak y Afganistán. El tiempo, como siempre, dirá cuál es la decisión más sabia.

Quizá una Gaza liberada se convierta en algo como una Turquía democrática. Un Irán responsable y los europeos podría firmar una alianza pacífica. Y los norcoreanos podrían abandonar las armas y empezar la reunificación con el Sur. En total contraste, Afganistán e Irak podrían hundirse en un caos más profundo confirmando la creencia de muchos de que imponer soluciones americanas en estos países con complejos problemas autóctonos ha sido un error.

O quizá, Gaza, Irán y Corea del Norte se conviertan en fuentes de miseria mortal más allá de sus fronteras. En tanto que Irak y Afganistán, gracias en gran parte a los miles de soldados americanos que se juegan la vida para asegurar que las elecciones no sean un fracaso, podrían establecerse como los primeros gobiernos constitucionales de Oriente Medio, de la misma manera que los democráticos Japón, Alemania, Italia, Corea del Sur, Taiwán, Europa del este, Granada, Panamá y los Balcanes son ahora más estables gracias a la firmeza y los sacrificios de Estados Unidos.

Por ahora, dudo si los palestinos, iraníes y norcoreanos se pacifiquen en deferencia a otros. Tarde o temprano, puede que tengan que vérselas en su propio rendezvous con los callados americanos que por ahora sólo están entre bambalinas.

©2005 Victor Davis Hanson
*Traducido por Miryam Lindberg
Victor Davis Hanson es un prestigioso historiador militar, escritor y columnista sindicado de Estados Unidos. Actualmente es especialista investigador del Hoover Institution
Libertad Digital agradece a Victor Davis Hanson el permiso para publicar este artículo

Bono y su ridícula coartada
EDITORIAL Libertad Digital 25 Agosto 2005

Previsible. Es todo lo que se puede decir de la comparecencia de José Bono en el Congreso de los diputados. A pesar de que el helicóptero Cougar del Ejército de Tierra se estrelló en Afganistán hace más de una semana el ministro no ha acertado a decir nada que no supiésemos un día después. Empezando por la causa. Tras ocho días de presuntas investigaciones, de un viaje del ministro a aquel lejano país y de la histriónica videoconferencia con Zapatero, nadie sabe porque un helicóptero con diecisiete militares de élite a bordo, pilotado por un experto y en perfectas condiciones de vuelo se estrelló en el desierto afgano. El Gobierno, por boca de su ministro de Defensa, sigue dando palos de ciego priorizando la hipótesis de un accidente por culpa del viento pero sin eliminar por completo la del ataque.

No sabemos, por ejemplo, por qué el helicóptero que acompañaba al aparato siniestrado realizó una maniobra evasiva justo antes de que éste se estrellase. No conocemos las comunicaciones entre los pilotos de los dos helicópteros. No se ha hecho público el testimonio del piloto del segundo helicóptero, a pesar de que sus explicaciones son vitales para acercarnos a las razones por las que el helicóptero accidentado perdió el control y se fue contra el suelo. No acertamos a entender porque el ministro sigue apelando al viento cuando, segundos antes de la tragedia, el piloto aseguró por radio que el vuelo marchaba en óptimas condiciones. ¿Acaso fue una traicionera ráfaga de viento tras una colina? No lo sabemos y el único que nos lo puede aclarar, el piloto del segundo helicóptero, no ha dicho nada al respecto. Demasiadas incógnitas una semana después, y más cuando contamos con un testigo presencial de excepción que, según han informado fuentes militares, tuvo en todo momento contacto visual con el helicóptero accidentado.

Y este abanico de enigmas sólo abarca al accidente en cuestión. Del resto sabemos aún menos. El ministro no ha dicho qué hacían en el aire nuestros militares aquel día, ni dónde se dirigían ni en qué misión se encontraban implicados. Ha cumplido recordándonos que el Ejército Español se encuentra en Afganistán en “misión de paz”. Eso, ya lo sabíamos antes de la tragedia. ¿Por qué entonces se escuda tras una coartada tan ridícula?, ¿de qué tiene miedo el Gobierno?, ¿quizá de reconocer que las “misiones de paz” de nuestro Ejército en Afganistán conllevan ciertos operativos propios de una guerra?, ¿quizá de predisponerse en contra de sus “pacifistas” socios parlamentarios?

En esta encerrona Zapatero y Bono se han metido solitos. Es la factura que han de pagar tras varios años de demagogia sin tasa en la oposición y de revanchismo ciego en el Gobierno. Si no hubiesen cabalgado durante tanto tiempo sobre la pancarta del “No a la Guerra” ahora no tendrían nada que temer respecto a la trágica pérdida de un helicóptero militar destacado en una zona de conflicto bélico. Si no hubiesen explotado hasta la saciedad el drama del Yak-42 una vez llegaron al Gobierno podrían, al menos, reconocer que desgracias como esta le pueden caer a cualquiera. Pero no ha sido así. Están presos de sus propios actos y lo saben. Mantener a la opinión pública desinformada buscando coartadas inconsistentes es lo único que les queda en espera de que amaine el temporal. Una vez más, sus apoyos parlamentarios han corrido en su auxilio evitando que Zapatero tenga que mancharse el traje compareciendo en el pleno. El Partido Popular se ha vuelto a quedar sólo, de él depende que esta tragedia que se ha llevado la vida de diecisiete de los nuestros no caiga en el olvido.

Afganistán
La rebelión de la izquierda
GEES Libertad Digital 25 Agosto 2005

Tras la afrenta gratuita a su bandera, tras su cobarde huida de Irak y tras su actuación como piquete internacional llamando a todas las naciones desplegadas en ese país a que abandonaran la misión, Zapatero creía haber encontrado en Afganistán la tierra prometida para expiar sus culpas. Primero duplicó los efectivos enviados de forma permanente por España, después acudió al llamamiento de la OTAN para vigilar las elecciones presidenciales, más tarde asumió la responsabilidad de liderar un equipo de reconstrucción provincial y desplegó un batallón adicional para las elecciones legislativas. Ahora, apoya a Blair para ampliar las misiones de ISAF a la lucha contra el narcotráfico y a Rumsfield para fusionar el mando de la ISAF con Libertad Duradera. En el futuro España se hará cargo del Cuartel General de la operación aumentando aún más el contingente desplegado.

Zapatero tomó todas esas decisiones no en razón de su infinita ansía de paz, ni siquiera por compasión con el pueblo afgano, lo hizo a petición de Estados Unidos y en un intento desesperado por hacerse perdonar por la actual Administración norteamericana. Lo más triste es que a pesar de todo este sacrificio de los ejércitos españoles, que ya se ha cobrado 17 vidas, la puerta del Despacho Oval continúa bloqueada.

El riesgo de toda esta operación es que la izquierda se le subleve al presidente. Esa izquierda española violenta, reaccionaria y profundamente antiamericana, a la que Zapatero alimentó con deleite como cabalgadura para llegar a La Moncloa, empieza a revolverse silenciosamente porque se siente engañada y traicionada. Por mucho que ZP y Bono se empeñen en explicarles que Afganistán e Irak no tienen nada que ver, es muy probable que ellos no entiendan. ¿No es Estados Unidos a través de la OTAN la que comanda la operación en Afganistán? ¿No es la guerra en Afganistán otro ejemplo del imperialismo de Bush? ¿No mueren inocentes en Afganistán? ¿No son los resistentes patriotas que luchan por la liberación de su país? ¿No quedamos en que la guerra no solo era inútil sino contraproducente para acabar con el terrorismo? ¿Cómo podemos ser los adalides del dialogo entre civilizaciones y desplegar al mismo tiempo nuestros soldados para hacer frente al islamismo radical? ¿Merece la pena que nuestros soldados mueran en suelo afgano para contentar a Bush? Rodríguez Zapatero no tiene fácil respuesta a estas preguntas sobre Afganistán sin desdecirse de toda la demagogia que practicó y sigue practicando sobre Irak.

Es posible que la izquierda de Llamazares esté tan desunida y tan desnortada que no tenga capacidad ninguna para explotar esta vulnerabilidad del Gobierno socialista. Pero Rodriguez Zapatero tendrá que elegir entre seguir gobernando junto a Llamazares o seguir en su maniobra de aproximación a Bush. No parece posible que RZ pueda seguir gobernando en España aliado a la izquierda más radical mientras busque congraciarse al mismo tiempo con el inquilino de la Casa Blanca. Pero sí es perfectamente posible que una parte de la izquierda le termine por dar la espalda mientras persista en seguir haciendo méritos para abrir la puerta de un despacho que es probable nunca se abra.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Amurrio, el pecado y el botín
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 25 Agosto 2005

El alcalde de Amurrio, Pablo Isasi (EA), es el último diamante en bruto de la depurada cantera sabiniana. Sostiene que nombrar 'reina' y 'dama de honor' de las fiestas del pueblo a dos individuos varones, miembros de ETA y encarcelados por asesinar es una forma de normalizar la fiestas. Con el mismo énfasis, califica de provocación, y otras cosas peores, el hecho de que una concejala del PP del pueblo, Montse Canive, quiera participar en las fiestas no ya en igualdad de trato privilegiado con el de los presos, simplemente como una ciudadana más de Amurrio. Isasi basa la supuesta corrección de su decisión de entronizar a dos etarras en el profundo conocimiento que tiene del pueblo. Conocimiento del que no hay que desconfiar, pero que no será mayor que el que tengan los concejales del PSOE y del PP y el resto de ciudadanos de Amurrio que discrepan de él.

A este alcalde de EA hay que explicarle que la decisión de nombrar 'reina' y 'dama de honor' de las fiestas a dos etarras humilla a las víctimas de esos terroristas, va contra el sentido común y, lejos de suponer la menor contribución a la normalidad, significa un espanto que daña severamente la convivencia. Isasi ha tenido el cuajo de decir, muy serio, que el mismo trato preferente se podía dar a dos víctimas de ETA. Por si no tuviera suficiente munición, ha acudido en su ayuda la jefa de EA, Begoña Errazti, que, además de apoyarle en todo, ha arremetido contra Maixabel Lasa -responsable de la Oficina de atención a las Víctimas, viuda por culpa de terroristas como los homenajeados-, que había dicho lo evidente: esa decisión de Isasi es un atropello a la dignidad de las víctimas y de cualquier persona con dos gotas de sensibilidad.

El asunto de fondo es el discurso nacionalista, según el cual tiene que quedar claro -en tiempo de ocio y en tiempo de negocio- que fuera de la comunión nacionalista no hay salvación. Aquí se puede ser nacionalista radical, nacionalista ultra-radical, requete-nacionalista, nacionalista moderado o nacionalista mediopensionista. Cualquiera de esos rangos encuentra acomodo en el solar nacional, sea en forma de cargo político, de prebenda económica, puesto de trabajo digital o de reina de las fiestas. Ahora bien, como se cometa el pecado de no ser nacionalista, de ser un bárbaro que acampa fuera del 'limes', de salirse del espíritu nacional, la condena está asegurada. El que se sale de la tribu puede ser asesinado, expulsado del territorio en el que nació o vivió, convertirse en socialmente apestado o ser considerado de otro planeta. Pide Zarraoa que María San Gil vaya con humildad a Getxo. ¿Qué quiere? ¿Que se flagele? ¿Que se ponga un cilicio? ¿Que vaya de rodillas para hacerse perdonar el infame pecado de ser vasca y española a la vez y con naturalidad?

Hay en la política (nacionalista) vasca una hinchazón religiosa que no se percibe de tan arraigada como está en la vida cotidiana. Hay un afán cainita, de exterminio de los considerados enemigos; una firme determinación de excluir del reparto de la tarta a aquellos vistos como pecadores; un deseo de no querer rozarse con ellos en las fiestas, en la calle, en la playa, en la Quincena Musical, en los bares, en los restaurantes; de pretender hacer invisibles a aquellas personas a las que se ha colgado el sambenito de enemigos, foráneos; que no merecen vivir, ni vivir igual, ni, desde luego, compartir el mismo ámbito festivo o de ocio que los privilegiados nacionalistas. Nacionalistas virtuosos todos, que ejercen su innegociable derecho a marcar el territorio como una consecuencia lógica de su acendrado amor a la patria y al botín.

Se ha establecido ya el lugar común de que ETA está en fase terminal. Algo que hace unos años decíamos sólo unos pocos entre codazos y risitas de los listos de guardia. En este cuadro, el nacionalismo en el Gobierno pretende que el eventual fin del terrorismo no sólo no le reste ni un ápice de su gigantesco poder político, económico y social; aspira a aumentar aún más su hegemonía, si esto es posible y queda algún hueco de poder por ocupar. Por su parte, los nacionalistas que durante treinta años han ensangrentado el país, y facilitado la creación de la enorme hegemonía de los nacionalistas gobernantes, aspiran a que la población no les vea como los criminales que son, a dar sentido heroico a seis lustros de crímenes y a rebañar también alguna porción de poder. Las gentes del PSOE y del PP, los que han puesto, entre otros, los muertos, aspiran a poder vivir en paz, sin que les asesinen; en libertad, sosiego e igualdad de oportunidades con los nacionalistas, tan acostumbrados a que las prerrogativas formen parte de su vida rutinaria. Quieren, como otros muchos vascos que han peleado por la libertad, que lo que ETA no logró mientras asesinaba no lo gane ahora que no mata; quieren que a la humillación irreversible del asesinato no se añada el agravio insoportable que supondría que los asesinos sean entronizados y remunerados con puestos de trabajo, mientras ellos siguen apestados; quieren, en fin, ser tratados como iguales y que su lógica aspiración a llegar al Gobierno de su tierra no sea calificada como 'meter el hocico', tal y como ha hecho Egibar, también de la cantera sabiniana.

Es posible que esté cerca el fin de ETA, pero la libertad no será real en esta tierra hasta que las gentes del PP y del PSOE no dejen de estar apestadas socialmente, no sean objeto de odio y puedan defender en voz alta sus ideas; como hacen, desde hace tantos años, todo el amplio catálogo de nacionalistas que se han quedado con esta comunidad.

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