AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 26 Agosto 2005
Batasuna, impunidad consentida
Editorial ABC  26 Agosto 2005

El PSC se lo pone difícil al PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 26 Agosto 2005

La excarcelación de presos por delitos de terrorismo
ROGELIO ALONSO El País  26 Agosto 2005

Lo que el Gobierno progresista oculta
José Vilas Nogueira Libertad Digital 26 Agosto 2005

Piensa mal y te quedarás corto
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC  26 Agosto 2005

La tentación del pasado
Por XAVIER PERICAY ABC 26 Agosto 2005

Ravelstein y Bono
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Agosto 2005

Ibarretxe abraza a Batasuna
Editorial Elsemanaldigital.com 26 Agosto 2005

¿Por qué ahora sí?
Editorial Heraldo de Aragón 26 Agosto 2005

Lenguas regionales
Amando de Miguel Libertad Digital 26 Agosto 2005

Panorama desde el puente
José Javaloyes Estrella Digital  26 Agosto 2005

Elementos descontrolados
Por Ramón Pi El Ideal Gallego 26 Agosto 2005

La ceguera del PNV
Editorial El Ideal Gallego 26 Agosto 2005

La manifestación
Cartas al Director El Correo 26 Agosto 2005

La verdadera España plurinacional (I, II y III)
Eduardo de Prado Álvarez 26 Agosto 2005

Batasuna, impunidad consentida
Editorial ABC  26 Agosto 2005

EN el País Vasco se está produciendo un movimiento de oscilación perfectamente definido en la historia reciente: a menos Estado, más ETA. El repliegue del Estado de Derecho es evidente y su ausencia empieza a ser clamorosa en algunos de los frentes abiertos a la organización terrorista. Hay más «kale borroka» porque una sentencia judicial declaró que esta violencia indiscriminada no es terrorista. Hay más ETA en el Parlamento vasco porque el Gobierno y el fiscal general han desactivado la Ley de Partidos Políticos con el falaz argumento de que no hay pruebas del carácter antidemocrático del PCTV y de su vinculación con la organización terrorista. Hay más Batasuna en la calle porque ni el Gobierno ni el fiscal instan ante el Tribunal Supremo -en ejecución de sentencia- o ante la Audiencia Nacional la pertinente declaración de ilegalidad de todos y cada uno de los actos realizados por esta organización disuelta por sentencia firme.

A esta situación de exclusión de la legalidad se ha llegado por causas muy concretas, de las que las principales no corresponden al Gobierno vasco. No es la primera vez que el consejero del Interior vasco, Javier Balza, utiliza arbitrariamente la legalidad. Hace quince días prohibió una manifestación de Batasuna en San Sebastián -que luego se celebró a medias y con graves disturbios- y ahora permite otra en Bilbao, que se celebrará hoy. De quienes pactan con ETA en el Parlamento no cabe esperar que sean paladines de la ley en la calle contra los proetarras. La prohibición de hace quince días fue pura táctica, una medición recíproca de fuerzas. Había y hay pruebas sobradas para acreditar que tras los convocantes de la manifestación de hoy está Batasuna. Los carteles que esta formación colocó ayer en Bilbao han sido simplemente la confirmación de que la izquierda abertzale -salvo la que condena expresamente el terrorismo, como Aralar- está al dictado del entramado etarra. Lo que hay que preguntarse es por qué el Gobierno central no ha dado las instrucciones pertinentes a la Fiscalía General o al Servicio Jurídico del Estado para garantizar el respeto a la ley y la prevención de hechos delictivos. No es admisible que ante hechos de esta naturaleza el Ejecutivo central se desvanezca y limite su presencia política en la cuestión a las pacatas demandas del socialismo vasco al Gobierno de Ibarretxe. Así no hay que sorprenderse de que el PSE esté fuera de órbita en la actual situación vasca, sin fuerza política ni capacidad de influencia.

Para medir cualquier gestión política hay que centrarse únicamente en los resultados y observar la trayectoria reciente, es decir, ver cómo estaban ETA y la izquierda abertzale hace un año y cómo están ahora; recordar cuál era la nula expectativa de ETA en el Parlamento vasco y comprobar que ahora tiene nueve diputados, dos más que en 2001; comparar el desánimo general de los etarras cuando se les aplicaban sistemáticamente las leyes con la actual insolencia con que sus testaferros políticos vuelven a circular en el País Vasco.

Ante este balance, que Batasuna celebre hoy una manifestación en Bilbao, salvo decisión de última hora en sentido contrario, representa, por desgracia, la peor normalidad, algo que se preveía si el Estado aflojaba la presión sobre ETA. Por eso, aunque hace tiempo que Rodríguez Zapatero no reitera su confianza en el proceso de paz que, según se dice en su partido, está gestionando personalmente, sería pertinente que el jefe del Ejecutivo explicara públicamente cómo encaja la violación sistemática de la Ley y el incumplimiento de las sentencias del Supremo en sus planes de pacificación. Sobre todo porque si algún elemento es común a todo proceso negociador con terroristas es que el Estado debe tener una posición de superioridad y fortaleza incuestionable, como se refleja en los documentos del Acuerdo de Viernes Santo, que dio lugar al proceso de pacificación en Irlanda del Norte. Es triste que esta lección sea de las pocas en las que casi ninguno de los apologistas de Stormont haya reparado, siendo como es la principal. Sin embargo, si las calles están tomadas por los meritorios de ETA, si la fuerza decisiva en el Parlamento vasco es ETA, si el Gobierno nacionalista de Vitoria se apoya en los escaños de ETA y si la única posibilidad de que la ignota apuesta personal de Zapatero pueda en algún momento realizarse -lo que, en sí mismo, tampoco garantiza nada- está en manos de ETA y no de las Fuerzas de Seguridad del Estado, es evidente que el Estado está perdiendo terreno frente al terrorismo.

El PSC se lo pone difícil al PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 26 Agosto 2005

No han acabado las vacaciones de agosto y las disputas internas dentro de la amalgama política PSOE-PSC han empezado ya a aflorar. El motivo no podía ser otro que la reforma del Estatuto, culebrón inacabable que tiene paralizada la vida política catalana desde hace meses. José Blanco, en uno de esos arrebatos en los que finge tener el partido bajo su mando, concedió hace dos días una larga entrevista en la que, preguntado por el futuro político de Cataluña, pidió a los responsables de su partido que fuesen realistas y no viniesen a Madrid reclamando un imposible. En otras palabras, que el Estatuto que salga del Parlamento catalán no se dé de bruces con la Constitución. Horas después habían saltado todas las alarmas en la, al menos sobre el papel, sucursal del PSOE en Barcelona. Joaquim Nadal, visiblemente ofendido, replicó a Blanco solicitándole formalmente que “se callase” para no entorpecer el alumbramiento de un retoño, el nuevo Estatuto, que no termina de germinar.

La regañina de Nadal a Blanco es sólo el aperitivo de lo que está por llegar. Los socialistas catalanes no son una federación más del PSOE como pueden serlo la asturiana o la andaluza, sino un partido diferente con una agenda que en muchos casos es diametralmente opuesta a la trazada desde Ferraz. En tiempos de Felipe González, cuando la sombra del ex presidente cubría todos los rincones del partido, los socialistas catalanes no ocasionaron problemas e incluso conspicuos miembros del PSC se convirtieron en solventes gestores del felipismo gobernante. Mucho ha llovido desde entonces y hoy la situación es la inversa. El hombre fuerte del socialismo español es catalán pero no está motivado políticamente por el gobierno de España. En Madrid, a su vez, el antaño incontestable González ha sido sustituido por el melifluo Zapatero, un presidente por accidente que no tiene siquiera clara cuál es la política de Estado que ha de seguir con respecto al nacionalismo y cuál es su idea de España.

En Cataluña, además, lo que antes era conocido como nacionalismo radical es hoy la única ideología de curso legal entre sus políticos, exceptuando a la minoría popular de Piqué que hace malabarismos para no desentonar en un ambiente en el que lo anormal se ha convertido en lo corriente. La fuerza del socialismo catalán unida a la pujanza del nacionalismo ultramontano de corte esquerrista forman un combinado explosivo cuyo resultado final, casi inevitablemente, va a ser que de la cámara catalana salga un Estatuto inconstitucional. En Barcelona lo saben de antemano y en Madrid se lo imaginan. De partidos echados al monte como ERC, muy radicalizados como CiU o entregados al populismo nacionalista como el PSC no puede salir nada bueno. Sería como pedir peras al olmo. Dejando a un lado el hecho de que Cataluña necesite un nuevo Estatuto, lo cierto es que una vez metidos a reformar, los hombres de Maragall -a los que desde las filas nacionalistas se les acusa de servir a los intereses de Madrid- no van a dudar en apoyar un Estatuto que vulnere la legalidad española, esto es, la legalidad catalana. Porque Cataluña y España, aunque a Carod le reviente, son una misma cosa.

Zapatero sabe bien a lo que va a tener que enfrentarse a lo largo del curso político que dará comienzo en unos días. Su partido no es uno sino dos y en este tema -como en tantos otros- no son de la misma opinión. El curioso decálogo de once artículos sobre el que pretenden construir el nuevo Estatuto es ya de por sí un disparate, por lo que no es difícil imaginar el engendro que saldrá de ahí. Maragall, fiel a su estilo, piensa mantener la posición ganada todo el tiempo que le sea posible. Zapatero, por su parte, se encuentra en una incómoda encrucijada de la que él y sólo él es el máximo responsable. Tras año y medio de experimentos como aprendiz de brujo se lo ha ganado a pulso.

La excarcelación de presos por delitos de terrorismo
El autor sostiene que la liberación de los presos del IRA y de otros grupos terroristas norirlandeses se ha revelado como ineficaz, al alimentar una lógica que conduce a una peligrosa legitimación de la violencia
ROGELIO ALONSO El País  26 Agosto 2005

Políticos y responsables penitenciarios reconocen lo contraproducente que fue liberar a los presos
Mucho más pragmático hubiese resultado condicionar la excarcelación al desarme

La excarcelación de los presos por delitos de terrorismo en Irlanda del Norte se justificó como una medida necesaria para la pacificación y la normalización. Sin embargo, la impunidad política, jurídica y moral que ha garantizado dista mucho de haber favorecido dichos objetivos. En realidad, políticos y responsables del sistema penitenciario que la defendieron en su día han llegado a reconocer cuan contraproducente ha sido.

La excarcelación vino precedida de una eficaz propaganda política a través de la cual se extendió la creencia de que no era realista que las organizaciones terroristas mantuvieran sus treguas mientras los presos permanecían en la cárcel. Esta errónea asunción ignoraba los motivos que habían llevado al IRA, el más sangriento de los grupos terroristas norirlandeses, a decretar el final de su violencia. El convencimiento en torno a la ineficacia de su campaña terrorista había sido interiorizado por activistas y dirigentes de manera que la reanudación de la misma dejó de ser una opción útil para el grupo. Incluso en el caso de haberse rechazado la excarcelación tal y como se acometió es muy probable que el IRA tampoco hubiese retomado una violencia que generaba tantos costes políticos y humanos para su entorno, incluido el Sinn Fein. Obsérvese cómo la suspensión de la limitada autonomía norirlandesa desde 2002 y los supuestos agravios e injusticias que el IRA y el Sinn Fein todavía siguen denunciando hoy tampoco han provocado una reactivación de la campaña terrorista.

Por tanto, como el tiempo ha demostrado, mucho más pragmático hubiese resultado condicionar la excarcelación al desarme y a la desaparición de los grupos terroristas, exigencias éstas que siguen sin ser satisfechas. De ese modo, la presión que llevó al IRA a aceptar el final de sus acciones pese a no haber conseguido sus aspiraciones políticas se habría mantenido sirviéndole de incentivo para obtener la salida de sus presos, si bien únicamente en un escenario diferente al existente ahora en la región. Es decir, los incumplimientos constantes de principios democráticos básicos por parte del Sinn Fein durante los últimos años hubiesen sido sancionados con la negación de beneficios penitenciarios a los miembros de una organización terrorista que sólo cede en su maximalismo cuando se ejerce presión sobre ella, como expone el comunicado del pasado mes de julio en el que el IRA ordena el fin de sus actividades. En cambio, la excarcelación anticipada ha minado considerablemente la confianza de los partidos democráticos y de la sociedad en un sistema que ha favorecido a quienes han amenazado con subvertirlo. La polarización política y social que así se ha generado es evidente, dando lugar a una situación de bloqueo de las instituciones autonómicas sin visos de solución.

Tan adversas consecuencias políticas surgen porque la excarcelación anticipada afecta a los pilares básicos en los que debería sustentarse la resolución de un conflicto como el norirlandés. Muchos fueron los que justificaron dicha medida argumentando que así se "evitaban nuevas víctimas", razonamiento insuficiente tanto desde un punto de vista político como moral al reclamar una impunidad de efectos tremendamente dañinos para la sociedad. Curiosamente las reflexiones del jesuita José María Tojeira sobre un escenario tan lejano como el de El Salvador sirven para clarificar este punto en el contexto de Irlanda del Norte. En una conferencia pronunciada en 2003 bajo el título Resistencia y Reconciliación, el entonces rector de la Universidad Centro Americana ofrecía pautas de análisis para la realidad salvadoreña que también encontraban aplicación en Irlanda del Norte. En opinión de Tojeira, "sólo un reconocimiento serio de los errores del pasado llevará a un cambio", de ahí su exigencia de justicia y reparación hacia las víctimas.

Esta misma petición suele repetirse en Irlanda del Norte cuando se plantea, como condición imprescindible para la reconciliación, la necesidad de enfrentarse al pasado mediante la búsqueda de la verdad. Sin embargo, es también una reivindicación a menudo ignorada, pues llega a utilizarse estratégicamente como una reclamación que, en opinión de algunos, puede obstaculizar la paz. Así lo denunciaba también Tojeira: "A la hora de pedir justicia para un crimen determinado, el actual presidente de la república, en El Salvador, se daba el lujo de decir que si se reabría tal caso, 'correría de nuevo la sangre' en el país. El lenguaje se volvía contrario a su significado natural cuando se nos decía que no convenía abrir heridas del pasado. Como si juzgar a los victimarios fuera abrirles heridas a ellos en vez de cerrar las que ellos mismos habían causado a sus víctimas. Los esfuerzos por contemplar los crímenes del pasado, reflexionar sobre los mismos, establecer fórmulas de reconciliación tan sencillas como la de lograr que los criminales del pasado pidan perdón públicamente y queden inhabilitados para la vida política, por ejemplo, aparecen como detalles irrelevantes para la vida democrática".

La vigencia de estas palabras en el ámbito norirlandés queda de manifiesto al evaluar los pasos seguidos en los últimos años. Al hacerlo descubrimos que una loable pretensión como la búsqueda de la paz es frecuentemente utilizada como un instrumento de coacción en una sociedad en la que se condicionan los avances hacia dicha meta a una cierta impunidad u olvido que vendría justificado por la necesidad de afrontar el futuro desde el supuesto pragmatismo que supondría relegar el análisis del pasado. Esta impunidad se ha traducido en la excarcelación y el arrinconamiento de los procesos judiciales que deberían seguirse contra aquellas personas responsables de crímenes con anterioridad al denominado proceso de paz. Sin embargo, las reclamaciones de las víctimas exigiendo la reapertura de casos todavía sin resolver ha llevado finalmente a la policía a declarar que así debe procederse. Esta actitud muestra, por un lado, la necesidad social de justicia y reparación, y cómo la ausencia de ambas obstaculiza la normalización y la convivencia. Asimismo desvela lo incongruente que resulta excarcelar a presos sentenciados mientras se anuncia que otros criminales serán procesados si se encuentran suficientes pruebas.

En ese contexto, la excarcelación anticipada se ha revelado como ineficaz alimentando una lógica conducente a la peligrosa legitimación de la violencia al favorecer una narrativa del conflicto basada en la difusión de responsabilidad de quienes utilizaron el terrorismo. Esta dinámica ha derivado en una indulgencia que ha fortalecido a aquellos que practicaron el terrorismo: los presos han dejado de serlo pese a que las organizaciones terroristas continúan existiendo y extorsionando. Al mismo tiempo las víctimas, que siguen reclamando justicia y reparación, son presentadas como un mal necesario e inevitable, adquiriendo las injusticias cometidas sobre ellas justificación y sentido. Se prostituye así su memoria ignorándose que la mayoría de la sociedad jamás recurrió al terrorismo a pesar de sufrirlo, desincentivándose por tanto el respeto a los valores democráticos. La excarcelación subestimaba cómo estos factores afectan decisivamente la esfera política. Sin embargo, la situación actual en Irlanda del Norte, caracterizada por la parálisis institucional y una profunda polarización política y social, demuestra que una democracia no puede funcionar con semejante déficit.

Rogelio Alonso es profesor de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos, y autor de Matar por Irlanda. El IRA y la lucha armada (Alianza Editorial).

Un verano desastroso
Lo que el Gobierno progresista oculta
José Vilas Nogueira Libertad Digital 26 Agosto 2005

Arde España por los cuatro costados. Nunca los incendios forestales habían causado tantos muertos. La izquierda carroñera, patéticamente conmovida por la catástrofe ecológica del Prestige (en la que no murió ni una sola persona) se ha reencarnado en dulcísima y plácida bestezuela herbívora. Han sido incendios inevitables; la gestión de los gobernantes ha sido irreprochable. Todo ha funcionado perfectamente. Si acaso, haremos nuevas leyes, prohibiremos los incendios, prohibiremos el fuego.

En Afganistán se han caído –o los han abatido– un par de helicópteros españoles. Casi una veintena de militares muertos. La izquierda carroñera, patéticamente conmovida por el accidente del Yakolev 42 se ha reencarnado en dulcísima y plácida bestezuela herbívora. Los gobernantes de ahora no son asesinos. Bien al contrario; cualquier día veremos al tartufesco Ministro del ramo ascender en carne mortal a los cielos. Mientras tanto, prohibiremos el viento.

Porque Afganistán no es Irak. En Irak participábamos en una guerra; en Afganistán nuestros militares son “soldados sin fronteras”. La operación “libertad duradera”, acometida por los Estados Unidos en este último país no tiene carácter bélico, es una contribución avant la lettre a la “alianza de civilizaciones”. Los helicópteros artillados y el restante armamento de nuestros soldados es mero alarde decorativo, no instrumentos exigidos por el carácter militar de nuestra participación.

Tan pacífico es todo que el principal responsable de nuestra política, el angelical Zapatero, ha desprovisto de guardias civiles la provincia de Tenerife. Los ha ocupado a todos en protegerle a él y a su simpática familia de las asechanzas de los malvados. ¿Pero hay malvados? No debería de haberlos según la doctrina de la “alianza”; todo lo más podría haber algún pobre desesperado por la injusticia. Pero, ni eso, pues en España no hay injusticia. No, Zapatero no necesita protección; se ha llevado a los guardias para mero solaz de sus niñas.

Un periodista, en típico artículo veraniego, nos ilustra sobre la agonía del yate Azor, varado en un trigal burgalés, tras navegación digna del enloquecido genio del vascón Lope de Aguirre. Mucho recochineo con el Dictador pero sólo una alusión de pasada a Felipe González que, en su momento, utilizó el barco para su veraneo. No faltaron entonces quienes se indignaron. Cuánta incomprensión. A saber los escrúpulos de conciencia que hubo de superar el anterior Presidente del Gobierno. Pero su patriótico designio acabó por imponerse. También, la residencia veraniega de Zapatero es un palacio del patrimonio nacional, que un rey árabe –creo que el de Jordania– regaló al nuestro. Y Zapatero tiene más mérito que González, pues él no cree en la nación española. Y sin creer en ella, no le empacha utilizar su patrimonio. Admirable.

Algunos medios de prensa, mayormente El Mundo y, ahora también, Libertad Digital siguen aportando estremecedoras revelaciones sobre los sucesos del once de marzo de 2004. No es grato decirlo, pero la conclusión me parece inevitable: el ministro Acebes no controlaba los servicios de inteligencia, no controlaba la Policía, no controlaba la Guardia Civil, o séase no controlaba nada. La izquierda ha pretendido ensuciar su nombre diciendo que mintió. Pero su falta no fue mentir; dijo lo que sabía. Y sólo sabía lo que siniestros personajes, teóricamente a sus órdenes, le hicieron creer. ¿Se conocerá alguna vez la verdad de lo que pasó? Ojalá sea así, pero yo soy muy escéptico. La complejidad y la riqueza de información de las sociedades contemporáneas hace, paradójicamente, más difícil la revelación de la verdad que su ocultamiento. Mi impresión, aunque deseo equivocarme, es que se trató de un crimen de Estado y que el qui prodest es el único hilo conductor razonable. Si no hubiese sido así, las crecientes evidencias de la incompetencia del ex ministro Acebes deberían alentar el ánimo investigador del PSOE, no inhibirlo.

No más fácil será que sepamos si los helicópteros siniestrados en Afganistán fueron atacados, se accidentaron por el viento o cayeron por impericia de sus gobernantes. El mayor empeño de los otros gobernantes, los del Gobierno de la nación se centrará en demostrar que la identificación de los cadáveres será mucho mejor y más rápida que la tan desafortunada en el caso del Yakolev. La saña con que trataron, y aun tratan, al ex ministro Trillo impone esta emulación necrofílica. En este país importa más identificar bien a los muertos que impedir que lleguen a serlo.

Un verano desastroso. Pero qué admirable ecuanimidad y parsimonia la de nuestros medios de comunicación (no les digo nada en Galicia, donde el Gobierno PSOE-Bloque ha producido milagros a este respecto). Qué contención y prudencia la de nuestros intelectuales y artistas comprometidos. Al fin y al cabo se trata de meros problemas de gestión. Y aunque el Gobierno no gobierne, los aparatos de agitprop funcionan estupendamente. Además, lo verdaderamente importante, los proyectos de “construcción nacional” y el proyecto de deconstrucción nacional siguen adelante. El verano ha sido desastroso. El otoño será peor, pero con el comienzo de la Liga lo iremos llevando.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Piensa mal y te quedarás corto
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC  26 Agosto 2005

LOS que cometimos la ingenuidad de aplaudir al Gobierno vasco por atreverse a agarrar el toro por los cuernos y prohibir la manifestación convocada por el entorno de Batasuna para el 14 de agosto en San Sebastián estamos obligados a confesar que fuimos engañados como pardillos: no imaginábamos que el gesto podía formar parte de las habituales componendas entre los duros y los blandos del PNV o entre la Consejería del Interior del Gobierno autónomo y sus interlocutores tradicionales de la izquierda abertzale más radical.

«Yo te prohíbo la manifestación de Donosti por defectos de forma y te autorizo la de Bilbao a poco que te esmeres en buscar unos convocantes que me permitan salvar la cara». Ese era el enjuague. Y hubiera tenido éxito si los batasunos no hubieran inundado ayer las calles con carteles que prueban inequívocamente que son ellos, los ilegalizados, quienes inspiran, convocan y dirigen el cotarro en plenas fiestas. Ahora el Gobierno vasco, permítanme la expresión, se queda con el culo al aire: si a última hora la prohíbe incumple un pacto bajo cuerda; si la autoriza por presiones de la dirección del PNV, muestra su servidumbre. En cualquier caso incumple la legalidad, provoca al Gobierno central, reta a la Delegación del Gobierno y se burla del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. ¿Recuerdan ustedes que durante una fiesta en la que se celebraba la captura de Calais en 1347, los cortesanos ingleses se burlaron de la condesa de Salisbury, amante del Rey, por perder su jarretera (liga) mientras bailaba? Eduardo VIII se le acercó inmediatamente y ató la cinta azul a su propia rodilla, diciendo «Honni soit qui mal i pense». Pues a pesar de esa condena a los mal pensados, que dio origen a la orden de caballería más antigua del mundo, la de la Jarretera, en adelante, y en todo lo que se refiera al Gobierno vasco, lo prudente será ir más allá del «piensa mal y acertarás» y aplicar la variante: «Piensa mal y te quedarás corto».

La tentación del pasado
Por XAVIER PERICAY ABC 26 Agosto 2005

EL próximo 20 de noviembre van a cumplirse treinta años del día en que el general Francisco Franco tuvo el detalle de morirse. Treinta años son tres décadas. O sea, casi un tercio de siglo. Y, durante este largo período, todos los españoles que así lo hemos querido, la inmensa mayoría por fortuna, hemos vivido en paz y libertad en una monarquía parlamentaria. Creo, francamente, que hay para estar contentos. Y para recordarlo a menudo. Sobre todo porque los precedentes no invitaban al optimismo. Sin ir más lejos, los de aquel mismo siglo, manchado por una guerra civil y dos dictaduras. Suerte que el último cuarto fue nuestro, de todos los españoles, así como los pocos años que llevamos del siglo en curso.

Con todo, de un tiempo a esta parte las cosas han empezado a torcerse. Yo diría que este tiempo se sitúa muy propiamente en los albores de la campaña electoral para las últimas elecciones autonómicas catalanas. Hace más o menos dos años, pues. Fue allí donde, con una intensidad y una frecuencia desconocidas hasta la fecha, se empezó a afirmar que no éramos felices. Lo proclamaron los independentistas de ERC, espoleados por las encuestas, que predecían un aumento considerable de votos para sus siglas. Y lo proclamaron los herederos de Jordi Pujol, temerosos de que sus hermanos en el nacionalismo les dejaran en cuadro. Pero lo más increíble fue ver a los socialistas catalanes proclamando lo mismo. Que no eran felices. Que la Cataluña que querían gobernar necesitaba un nuevo Estatuto y más dinero, y que el Estado no estaba por la labor. Que había que emprender una segunda Transición, hacia un Estado federal.

O sea que el problema era España. La España de las autonomías. La monarquía parlamentaria que había empezado su andadura hace tres décadas. Es cierto que por entonces el lendakari Ibarretxe ya iba dando voces con su plan. Pero lo del lendakari, aun cuando revistiera -y siga revistiendo- una gravedad enorme, quedaba circunscrito a un terreno particular. Como una especie de quiste al que hay que tener permanentemente vigilado, no vaya a ocurrir que crezca más de la cuenta. En cambio, lo que nacía en Cataluña era otra cosa. Era la primera vez que en un partido que había protagonizado la Transición y había suscrito sus pactos se echaba al monte -eso sí, democrático-. Y aunque se tratara de la rama catalana del socialismo, presuntamente soberana, el programa con que se presentaba a aquellas elecciones contaba con el apoyo del secretario general del PSOE y futuro candidato a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Un apoyo entusiasta, por cierto, que llegó a incluir más adelante la temeraria promesa de defender en las Cortes el proyecto de Estatuto tal cual saliera del Parlamento de Cataluña. Luego vino el resto. Es decir, las elecciones autonómicas y la formación de un Gobierno tripartito de izquierda y nacionalista, encabezado por los socialistas. Y en seguida las generales, y la constitución de un Gobierno socialista sustentado en una mayoría parlamentaria tripartita de izquierda y nacionalista, la misma que en Cataluña. Y al cabo de un año, las autonómicas vascas, con la reedición del Gobierno nacionalista y de izquierda que ya detentaba el poder, y la presencia en la oposición de un Partido Socialista abierto a toda clase de acuerdos sobre la reforma del marco estatutario. Y a los pocos meses, en fin, las autonómicas gallegas, y la formación de un Gobierno bipartito de izquierda y nacionalista, encabezado, como en Cataluña, por los propios socialistas.

A lo largo de estos dos últimos años, pues, amparado en una serie de promesas rayanas en lo inconstitucional que le permitían pactar, tras cada cita electoral, con los nacionalismos radicales, mayoritariamente de izquierdas, el socialismo español ha ido descosiendo, cuando no rasgando, lo que tanto había costado zurcir en los primeros compases de la Transición. Como, por lo demás, resultaba evidente que el Partido Popular no podía ni quería acompañarle en esta aventura, el caso es que, a fecha de hoy, ya no hay acuerdos sustanciales entre Gobierno y oposición en los grandes temas de Estado. Por no haber, ya ni siquiera hay una visión pareja del Estado, que es como decir que ya no hay futuro. Me refiero a un futuro sólido, a un futuro que permita creer que lo andado hasta el presente no puede ser en modo alguno desandado, y que la tentación de volver al pasado y a sus enfrentamientos es pura quimera.

Lo que sí hay, por desgracia, es un futuro incierto, un futuro marcado por los continuos baquetazos que los distintos nacionalismos propinan al socialismo español, lo mismo cuando tiene la guardia baja que cuando parece tomar conciencia de su responsabilidad de gobierno y amaga con no ceder. Un ejemplo de lo primero lo hemos visto estos últimos tiempos en el País Vasco, con la resurrección de la ilegalizada Batasuna y sus demostraciones callejeras. Y en cuanto a lo segundo, y a la espera de lo que dé de sí la joven coalición gallega, nos basta con el esperpento del Estatuto catalán, del que a estas horas todavía ignoramos el desenlace. A la amenaza de ERC de no votar los próximos Presupuestos si los socialistas no aceptaban sus exigencias estatutarias, contestó el PSOE con la bravata, más o menos oficiosa, de que disponía de alternativas -el PNV y el Bloque Nacional Gallego-, como si el coste de cambiar de socios fuese cero, y lo importante, ir tirando.

Y lo más triste no es eso. Lo más triste es que, de no haber sorpresas, faltan todavía dos años y medio para que se celebren en España unas nuevas elecciones generales.

Opinión
Ravelstein y Bono
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Agosto 2005

Lo de Bono en el Congreso era previsible. Faramalla por todas partes e incoherencias sobre la política internacional de PSOE. Sin embargo, tengo que confesar que me equivoqué en mis presunciones. Tiempo habrá de volver a las incoherencias y contradicciones que se pusieron de manifiesto en el Congreso de los Diputados con la intervención de Bono. La fundamental es que los españoles en Afganistán están, frente a lo que mantiene Rodríguez Zapatero, en misión de guerra para acabar con el terrorismo islamista. Luchar contra el terrorismo, o sea, reconocer que España en Afganistán está luchando en una guerra mundial contra el terrorismo es, sin duda, la mayor aportación de Bono en su comparecencia en el Congreso de los Diputados. Sólo porque esa declaración está en contradicción con lo mantenido por Rodríguez Zapatero, éste debería pedir comparecer en sede parlamentaria para explicar cuál es la política exterior de España en relación con nuestros aliados.

Por lo tanto, reconozco que no todo lo que dijo Bono, ayer, en el Congreso de los Diputados era previsible. Tampoco la intervención de Zaplana respondió a los tópicos de una oposición enrabietada por el desdén al que es sometida por el Gobierno. Gracias a la intervención sensata y serena de Zaplana el Parlamento no parecía, como muchas otras sesiones, un triste tabernáculo repleto de insultos. Se cuidaron las formas y discutieron algunas cosas importantes entre el ministro de Defensa y el portavoz parlamentario del PP. Hubo, pues, algo concreto sobre lo que discutir, algo sobre lo que podemos opinar todos los ciudadanos sin caer en la movilización y la propagada propia de partidos totalitarios, a saber, o mandamos a nuestros soldados a la guerra o los reducimos a comportarse como una oenegé.

Una cosa, sin embargo, destacó de la comparecencia de Bono que me hizo pensar en la Venezuela de Chávez. Me refiero a las palabras de Bono dedicadas a su jefe de Gobierno por haber abandonado su lugar de vacaciones de verano para estar con las familias de las víctimas. “Ha interrumpido sus vacaciones”, dijo Bono, “para darle el pésame a las familias de los militares muertos en Afganistán.” La grandeza moral de Rodríguez Zapatero por este acto llenó de orgullo el corazón solidario del ministro de Defensa. ¡Bochornoso! Reconozco que este tipo de histrionismo me dejan fuera de juego, o sea, desconecté la televisión y me puse a leer una novela que ilustra las ideas filosóficas de uno de los más grandes discípulos del filósofo judío Leo Strauss, el pensador que inspira, según los críticos de Bush, a todos los asesores importantes del presidente de Estados Unidos de América. Su título es “Ravelstein”. Su autor es Saul Bellow, premio Nobel de literatura, norteamericano, de origen judío como su protagonista, que es un trasunto literario del genial discípulo de Strauss: Alan Bloom. Otro día les cuento de qué va esta historia de momento sólo quiero recordarles que Paul Wolfowitz, Abram Shulsky, William Kristol, Leon Kass, hombres importantes de la administración de Bush y consejeros de relieve, especialmente los dos primeros, en la guerra de Irak, son seguidores de Bloom, Ravelstein en la novela, o del maestro de éste, el judío alemán, nacionalizado americano, Strauss. Un genuino liberal que, en España, lo venden como neoconservador.

Ibarretxe abraza a Batasuna
Editorial Elsemanaldigital.com 26 Agosto 2005

El PNV permite hoy una manifestación de Batasuna en Bilbao, con el mismo lema y los mismos objetivos que la ilegalizada hace una semana en San Sebastián. El PSOE lo tolera.

26 de agosto de 2005. Hoy viernes a mediodía una manifestación recorrerá las calles de Bilbao. Saliendo de la Alameda de Recalde, muy cerca de la sede del Partido Socialista, avanzará hacia el Ayuntamiento. El lema de la manifestación "Orain herria, orain bakea" ("Ahora el pueblo, ahora la paz") es el mismo de la manifestación prohibida por el Gobierno vasco la semana pasada en San Sebastián. Sin embargo, en este caso, la manifestación ha sido declarada legal.

Javier Balza, desde el Departamento de Interior vasco, con el apoyo explícito de Juan José Ibarretxe desde la Presidencia y de Josu Jon Imaz desde el PNV, ha autorizado manifestación convocada por simpatizantes de Batasuna para hoy en Bilbao. Es, literalmente, la misma manifestación que se prohibió. Balza no detectaba "elementos objetivos" para ilegalizar ésta. ¿Qué ha cambiado?

Las posibilidades de incidentes son las mismas que hace unos días. Entre los convocantes figura un etarra-batasuno como Tasio Erkizia. Batasuna ha llenado el País Vasco y Navarra con carteles invitando a una manifestación que, según los representantes del PNV, nada tiene que ver con el partido ilegalizado por colaboración terrorista. Lo único que ha cambiado es la actitud de los nacionalistas democráticos y la posición de las autoridades autónomas vascas. El resto es igual: una maniobra de ETA.

Balza dice que no tiene "ningún elemento de juicio que permita tomar la decisión de prohibir la manifestación". La Delegación del Gobierno en el País Vasco –es decir, Alonso y Zapatero- ha anunciado que no recurrirá esta decisión. Para el PNV de Josu Jon Imaz los convocantes "están en plenitud de sus derechos civiles y democráticos". El nacionalismo se une, y Zapatero asiste complacido.

Pase lo que pase en Bilbao, la semana que viene Ibarretxe y Zapatero van a coincidir de nuevo. Entre ellos y sus dos partidos se está hablando del futuro de los vascos; un futuro que ETA y Batasuna condicionan, y quieren ver decidido en una "mesa de partidos" ilegal e ilegítima. El PSE duda qué partido tomar; y pese a la opinión de Elorza y a las tentaciones de Zapatero, los de Patxi López sólo pueden unirse al abrazo de Ibarretxe y Batasuna –el de hoy en Bilbao- o denunciarlo como contrario a la justicia y a la verdadera paz. El resto son intereses facciosos de los que los españoles terminarán pidiendo cuentas.

¿Por qué ahora sí?
Editorial Heraldo de Aragón 26 Agosto 2005

BILBAO será hoy viernes el escenario de la nueva manifestación de la izquierda abertzale, organizada bajo el mismo lema y por los mismos convocantes que marcha de San Sebastián del pasado día 14, aunque con una diferencia: aquella se prohibió, y ésta de ahora se autoriza. En ese ya consagrado estilo peneuvista, donde la ambigüedad y la hipocresía son ingredientes habituales, el Departamento de Interior que dirige Javier Balza explicó que se autorizaba la manifestación "al no haber observado hasta el momento elementos objetivos que justifiquen su prohibición". Crecida con tamaño espaldarazo, Batasuna ha sembrado las calles de Bilbao cientos de carteles con su firma, convocando a la marcha. Aunque todo el mundo sabía, empezando por el Gobierno Vasco, quién llamaba a la marcha, un partido ilegalizado que no sólo no condena el terrorismo, sino que lo apoya. En los carteles, se dan hora y lugar de la manifestación, además de incluir el sello de Batasuna y su lema "Ahora el Pueblo, Ahora la Paz". Pese a todo, el Gobierno vasco se lava ahora las manos: sigue sin ver motivos para no autorizar la manifestación al haber sido convocada por "un particular del que no consta dato alguno que limite su derecho legal". ¿A qué juega el PNV? A lo de siempre: a contentar al mundo batasuno tras lo ocurrido en San Sebastián. Una de cal y otra de arena, para que no se enfaden demasiado las huestes radicales.

La lengua viva
Lenguas regionales
Amando de Miguel Libertad Digital 26 Agosto 2005

Arcadi Gafas (Barcelona) anda un poco picajoso por mi tendencia a considerar el catalán como un idioma “regional”. Argumenta que el catalán es oficial en tres comunidades autónomas y en un Estado, el de Andorra. Por tanto, merecería el rango de lengua estatal o nacional, para evitar el tono peyorativo de “lengua regional”. En todo caso, “como mínimo” habría que considerarla como “lengua autonómica”. Hasta aquí mi apasionado corresponsal.

Me explico. Lo primero es que el calificativo de “regional” no es en absoluto peyorativo. Simplemente, el castellano o español es el único idioma que conocen (casi) todos los españoles. La Constitución reconoce a España como una nación. Luego el castellano o español es claramente la única lengua nacional que hay en España, como el inglés lo es el en Reino Unido. Aparte, el español o el inglés son idiomas que se aprenden masivamente por millones de personas que no los tienen como idiomas familiares. Esa situación no se da en los otros idiomas que hay en España, por muy antiguos, entrañables y sonoros que sean. No creo que la distinción pertinente esté en que los idiomas sean nacionales o regionales, sino si son de comunicación frente a la cualidad de ser privativos de una comunidad (región, nación, etc.). Por ejemplo, el chino mandarín es el idioma más hablado del mundo (o quizá después del inglés), pero no es un idioma de comunicación. Ese rasgo no es ningún desdoro.

Hay que ver que acomplejados son ustedes, los nacionalistas catalanes, con la tabarra del idioma. Si necesitan ustedes elevar su lengua a la categoría de nacional o de estatal (por lo de Andorra o la futura Cataluña independiente), van listos. México o Argentina bien independientes son, o por lo menos gozan de una bien probada identidad nacional, pero no se les ocurre fijar una lengua nacional. Casi todas las naciones europeas, constituidas como Estados, son plurilingües. Solo Portugal y alguna otra, excepcionalmente, son monolingües. Raras veces una sola lengua determina la existencia de una nación, por lo menos en Europa. Irlanda haría mal si tratara de eliminar el inglés de su cultura. Cataluña hace mal en eliminar el español de la suya. A no ser ─como ocurrió en Filipinas─ que adopte el inglés como lengua oficial. El tagalo sigue siendo una lengua regional, aunque Filipinas sea un Estado independiente. O mejor, el tagalo no es una lengua de comunicación. Esos rasgos culturales se hallan troquelados por miles de años de Historia, en los que interviene el azar, y por tanto no se pueden cambiar por decreto.

Yeyo Balbás me envía un prolijo ensayo sobre el vascuence y asuntos conexos. Concluye así: “Decirle que comparto su aversión hacia la manipulación histórico-lingüística que habitualmente hacen los nacionalismos periféricos. Pero para poder combatir esas manipulaciones se han de tener una serie de conocimientos elementales, pues, de lo contrario, difícilmente se va a poder decir nada de provecho. Efectivamente, usted no es filólogo, ni tampoco historiador. Por tanto, haga el favor de dejar ese tipo de cuestiones a los excelentes profesionales de esas materias que hay en nuestro país y deje de escribir disparates”.

Seguiré escribiendo disparates o aciertos, pero no me voy a callar. La lengua es patrimonio de todos y no hay por qué dejar esos asuntos en manos exclusivas de los filólogos o historiadores. Esta seccioncilla está muy lejos de ser un trabajo académico. Simplemente dialogo con los otros libertarios que tienen las mismas curiosidades que yo. Por otro lado, la verdad científica tampoco suele ser un dogma. El enunciado científico de hoy puede ser mañana un error. Incluyo, desde luego, a los sociólogos en ese destino de provisionalidad. Todo el mundo tiene derecho a escribir con tal de que le anime el interés por el saber. Recuerde, Gaudí o Le Corbusier no fueron arquitectos, Mendel no destacó como biólogo, Hubble empezó como abogado. No quiero compararme con esos gigantes, sino subirme a sus hombros para otear el horizonte del conocimiento que a todos nos es dado. En el dominio humanístico todavía es más legítima la curiosidad del profano. Una cosa es cierta. Hay que ser osado para aconsejar a un autor de más de cien libros que “deje de escribir disparates”.

José Joaquín Muñoz Osuna (Ecija, Sevilla) desgrana unos comentarios muy personales a propósito de las lenguas regionales. En primer lugar, no se atreve a llamar “castellano” al idioma español, siendo él de Ecija. Luego observa una serie de préstamos de unas lenguas a otras. Por ejemplo, los alicantinos dicen “¿qué hacen en la tele hoy?” en lugar de “¿qué ponen en la tele hoy?”. Lo de la doble pronunciación de la J en vascuence, como J y como Y, le “suena un poco a ganas de dar por saco” para separarse del español. Son opiniones que expongo a la concurrencia. Por mi parte no considero incoherente ser de Écija y hablar castellano. Desde que fue reconquistada, Écija siempre formó parte del reino de Castilla. Lo del verbo “hacer”, ya hemos comentado aquí que es un rasgo muy catalán, valenciano y balear. También los ingleses emplean mucho ese verbo. Puede que responda a una cultura del homo faber, el hombre con un alma de fabricante. Lo de pronunciar la J como Y no tiene por qué reafirmar la identidad vascongada. Sospecho que el sonido de J fuerte, tan característico del español, procede del vascuence. Dicho sea con permiso de los filólogos e historiadores.

Panorama desde el puente

José Javaloyes Estrella Digital  26 Agosto 2005

Acaso callará el presidente Rodríguez para dedicar monográficamente sus horas lanzaroteñas a la preparación del segundo acto de la Alianza de Civilizaciones en la Asamblea General de la ONU. Asistido esta vez el huésped de la Moncloa en tan luminosa ocurrencia, por los buenos oficios de Máximo Cajal (quizá por la capacidad que este jubilado diplomático probó en Guatemala, siendo embajador allí, para reducir a mínimos insostenibles la relación diplomática con un país hispánico, luego de haber jubilado por su propia cuenta la doctrina Estrada: las relaciones son entre los pueblos, no entre los Gobiernos o los regímenes), Rodríguez no parece pasar por sus horas de gloria, pese a lo que digan las encuestas del CIS.

Calla el presidente y no comparecerá para dar la cara en el Congreso sobre la situación creada tras la catástrofe sufrida por las fuerzas militares españolas en el poniente de Afganistán, durante una operación de prueba del helicóptero francés para la “misión bélica de paz”, que se dice en la Prensa catalana del régimen zapaterista. ¿Porqué Rodríguez no puede decir lo que dijo José Bono, titular de Defensa, (España lucha en Afganistán contra el terrorismo) ni sostener lo que sostiene Trinidad Jiménez, secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, sobre la necesidad de que las fuerzas militares norteamericanas continúen en Iraq?

Las rectificaciones no son delegables, en política y quizá en ninguna otra cosa. Y si la hipotética delegación de la autoenmienda se hace sobre dos planos distintos de comparecencia, con José Bono en el plano gubernamental sobre el asunto de Afganistán, y Trinidad Jiménez en el plano y el marco del partido sobre la cuestión iraquí, lo que en realidad se practica es una escenificación de la marcha atrás: de enorme parecido con aquello de la OTAN en los tiempos más brillantes de Felipe Gonzalez.

De todos modos, como resulta obvio, la contramarcha socialista en estos dos asuntos – que en realidad es uno solo: Iraq refluye sobre Afganistán y Afganistán genera situaciones en Iraq de impronta tan inequívoca como el terrorismo de Al Qaeda -, tanto puede ser esa considerada rectificación como la muestra palmaria de que partido y Gobierno son en la actualidad sendas jaulas de grillos, en las que cada cual tiene su propia interpretación y su respectiva doctrina. Es decir, que existe una crisis de mayor cuantía, abierta a otros disensos como el existente entre Gobierno y Partido a propósito de la Guardia Civil con el asunto almeriense de Roquetas de Mar.

En resumen, crisis de orden en el mundo de Ferraz-Moncloa, u orden de crisis –global- que abarcaría más allá de la política exterior (con Oriente Medio y la relación Washington en el centro) y de los disensos sobre el tricornio: que no son grano de anís, por la función imprescindible de la Benemérita en el orden público y la defensa nacional. El orden de crisis incluye también la médula misma de la política estatutaria del presidente Rodríguez y sus aliados nacionalistas. Una política que va más allá de su enunciado, puesto que afecta a la Constitución y concierne al compartido destino colectivo de los españoles y al propio ser de España.

Este verano han ardido en el solar nacional algo más que los bosques. La de Rodríguez puede ser una sonrisa amortizada. Marrada su política europea con la defección franco-alemana en la Cumbre de Bruselas, indiferente la Casa Blanca a las compensaciones en Afganistán por las defecciones en Iraq y sobre Iraq, desconcertada la opinión pública por la inversión política del PSOE sobre Iraq y del Gobierno sobre Afganistán, parece quedar pendiente el dato que dé unidad de sentido al inquietante paisaje que abarca este panorama desde el puente.

jose@javaloyes.net

Elementos descontrolados
Por Ramón Pi El Ideal Gallego 26 Agosto 2005

Cuenta El Confidencial Digital (www.elconfidencialdigital.com) que en medios del Gobierno y del PSOE se considera a Maragall como un elemento descontrolado de la familia socialista. En puridad, eso no es noticia: nunca Maragall fue un elemento controlado por el PSOE. Es más, estoy por afirmar que nunca Pasqual Maragall fue socialista. Los que ya tenemos algunos kilómetros en la maleta recordamos bien cómo el elemento controlado del PSOE en Cataluña era Josep Maria Triginer, que ha sido borrado del mapa de la política.

El PSOE nunca fue fuerte en Cataluña hasta Felipe González, que tuvo el talento (y el dinero) suficiente para que la marca socialista quedase circunscrita a su partido en toda España tras la muerte de Franco. Pero los catalanes de la cuerda de Maragall, Rubert de Ventós, Serra... eran muy intercambiables con los convergentes (de hecho, Miquel Roca era de aquella cuadrilla de amigos, que dirían los vascos, y se fue con Pujol porque vio el hueco allí), pero comprendieron que el tirón electoral de González en el sector obrerista era su única posibilidad de tocar poder, así que se inventaron una unión con el PSOE de siglas barrocas: el partido socialista en Cataluña es oficialmente el PSC. No pregunten, es así. Se comprenderá que estas siglas, por sí solas, ya definen a los socialistas catalanes como elementos descontrolados. La cuestión, pues, no es si Maragall es un descontrolado o no; ya sabíamos que lo es. La cuestión es si, además, el PSOE tiene otros elementos descontrolados, como Elorza, Eguiguren y otros. Dicho de otro modo: si el PSOE es una especie de queso emmental lleno de agujeros. O peor aún: si Rodríguez es también un elemento descontrolado, instalado justo en su cúspide.

ramon.pi@sistelcom.com

La ceguera del PNV
Editorial El Ideal Gallego 26 Agosto 2005

El departamento vasco de Interior no considera que la aparición de carteles con el anagrama de Batasuna invitando a la participación en la marcha de hoy en Bilbao sea una novedad ­término utilizado por las fuentes gubernamentales­ que pueda alterar su decisión de autorizar la manifestación de la izquierda abertzale . El PNV ha vuelto a demostrar que se ha sometido al chantaje de una formación ilegalizada que en un nuevo alarde de burla y osadía no ha dudado en firmar la convocatoria y pegarla por la capital vizcaína. Es intolerable, además de contradictorio, que los nacionalistas rechacen ver en esta chulesca actitud un elemento objetivo para proceder a la prohibición del acto. El detalle de que éste comience ante la sede del PSE revela además un intento de buscar la confrontación que el partido que lidera Imaz se niega a admitir por su connivencia con los proetarras. La oposición tiene el deber de denunciar el comportamiento de los gobernantes y ha acusado al sucesor de Arzalluz de haber ordenado a Balza que permitiera la celebración de la marcha. Ante la sumisión del Ejecutivo de Ibarretxe a los radicales urge que el Gobierno asuma su responsabilidad e intervenga en un conflicto que se agrava a medida que se acerca el inicio de la actividad parlamentaria y la dependencia de los votos de los herederos de Batasuna. El propio Zapatero siembra la duda sobre su política antiterrorista si apoya con su silencio la tolerancia del Gabinete de Vitoria hacia los objetivos de los abertzales .

La manifestación
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 26 Agosto 2005

Quienes se niegan a condenar el terrorismo, honran y homenajean a terroristas, dicen que el derecho a manifestarse es un derecho fundamental. Claro, pero lo son más el derecho a la vida y a la libertad, y quienes se manifestaron en San Sebastián no lo hicieron para condenar los asesinatos y exigir libertad, sino para imponer sus aspiraciones, impidiendo que otros se manifiesten por temor. Es un sarcasmo que quienes coartan la libertad digan que «la paz pasa por poder ejercer derechos fundamentales como el de manifestación». Sin duda lo es, pero siempre que se respeten las reglas fundamentales, no para aclamar a terroristas. En la marcha de San Sebastián se arrojaron piedras contra los agentes, se quemaron contenedores, se destrozaron bienes públicos y privados, se cortó el tráfico, y los portavoces de Batasuna responsabilizaron de ello a la Ertzaintza. Joseba Alvarez pidió «tomar buena nota» para que este tipo de sucesos (la actuación de la Ertzaintza) «no se vuelva a repetir», añadiendo que «la actuación de la Policía (autonómica) impide el proceso de paz». En el País Vasco manifestarse exaltando al terrorismo o a terroristras ¿es un derecho fundamental? ¿Por qué los abertzales organizan manifestacio- nes en las fiestas para enaltecer a algún ex o encarcelado ilustre? ¿No se organizan para imponer, confundir, engañar y amedrentar? ¿Por qué ciertos alcaldes permiten que se nombren reyes o reinas a procesados y hacen la vista gorda ante estas manifestaciones? Alucinante lo que sucede en este idílico país del lehendakari Ibarretxe. Quienes dicen apostar por la paz corean vivas a ETA. La mentira y la tergiversacción se da en Euskadi por intereses inconfesables, por cobardía o porque miramos pasar la farsa desde el mirador.

El Nuevo Estatuto catalán
La verdadera España plurinacional (I, II y III)
Eduardo de Prado Álvarez 26 Agosto 2005

España Nación y naciones (I-II-III) .

Pasqual Maragall quiere que el nuevo Estatuto Catalán reconozca que Cataluña es una nación dentro de España; Una España que es una Nación de naciones.

Esto va contra el sentir de la mayoría de los catalanes de hoy y del conjunto de todos los españoles, pero en todo caso hay que hacer una precisión.

Juridicamente no es posibe resolver un "asunto" sólo para unos, pero no para otros. Pero no para todos.

Si el Estatuto Catalán introduce que Espña es una Nación de naciones, tiene que dejar resuelto el problema para todos, para toda España.

Que nos diga qué naciones son esas, que las diga todas y las nombre, y que abarque todo el territorio español.

Hay quejas por parte de intelectuales de que algunos nos dicen que España es un Estado plurinacional, pero luego únicamente citan tres naciones subespañolas (Cataluña, Euzkadi y Galicia) y de que otros nos dicen que España es una Nación de naciones, pero sólo citan tres que la forman, las antes mencionadas, con una u otra extensión territorial.

Mi escrito "La verdadera España pluriacional" (I,II y III), leido en su conjunto, creo que racionaliza la custión.

En 17 páginas quedan abordados los asuntos esenciales del debate.

La verdadera España plurinacional (I, II y III)
Eduardo de Prado Álvarez.

La verdadera España plurinacional (I)

La palabra nación es polisémica. Además de plisémica es palabra arrojadiza. Es también palabra de combate, y es palabra política.

Cuando se habla de las varias naciones que hay en España las más de las veces se usa esta palabra “contra” alguien.

Casi siempre, bajo la apariencia de extrema omnicomprension, tolerancia y respeto al otro, lo que también ocurre es que con la palabra “nacion” se oculta más que se dice, se opaca más que se ilumina la realidad.

Según y cómo, en España, no hay más nación que España.

Según lo que queramos decir con la palabra “nacion”, puede haber todas las que queremos y tantas como nos apetezca.

1.- La Nación política y la nacionalidad política.

Políticamente España es una nación.

Constitucionalmente, la única nación que hay en el territorio el Estado es España. España es, por consiguiente, una nación política.

Constitucionalmente, en España no hay más nación que España.

2.- La Nación y nacionalidad histórica. Desde el año 1.789 y la Revolución Francesa, la nación es el pueblo soberano. Desde entonces, y en España desde las Cortes de Cádiz del año 1812, en España la única Nación política e histórica que hay es España, el Pueblo Español soberano.

Antes de 1789, en puridad no se puede hablar en naciones políticas, hablando con propiedad.

Cuando nos referimos a “naciones” antes de 1789, se hace referencia únicamente al lugar en que se nace, del que se procede, en el que se vio la luz. “De nación aragonesa”, “de nación asturiana”, “de nación castellana”, de “nación catalana”, de “nación valenciana”, etc., quiere decir nacido en Castilla, nacido en Aragón, nacido en Asturias, nacido en Valencia, nacido en Cataluña.

No hace referencia ni a la política ni a los Estados modernos.

Históricamente en España hubo reinos y coronas. No es propio hablar de la nación aragonesa si no más bien de la Corona Aragonesa, reino de Aragón, reino de Valencia, reino de Mallorca y Principado de Cataluña o condado de Barcelona.

Históricamente en la otra gran corona histórica de España hubo reinos y coronas. No es propio hablar de la nación castellana si no más bien de la Corona de Castilla, y del reino de Asturias, del reino de León, del reino de Galicia, del reino de Castilla en su caso, del reino de Toledo…

Igual puede decirse del Reino de de Navarra y del Reino de Granada.

Cuando nace la Nación política, con la Revolución Francesa de 1789 y en las Cortes de Cádiz del 1812, sólo había ya un Estado en España. Hasta hoy.

3.- La Nación y nacionalidad lingüística. A veces se confunde nacion con lengua. Si identificamos nación con lengua, en España habría las siguientes naciones, con la siguiente base poblacional y el siguiente soporte territorial:

3. 1. La Nación lingüística española o castellanohablante, o de Lengua Española (también llamada castellana).

3.1.1. Unos 35 millones son nacionales de lengua propia primera (‘materna’ llamada) española.

3.1.2. Unos 7 millones de españoles son nacionalmente español-hablantes, pero en segunda instancia, teniendo otra lengua española como primera propia.

La base territorial de la Nación De Lengua Española es todo el territorio del Estado, incluidas obviamente las Comunidades Autónomas bilingües.

El español es hablado por 400 millones de personas, el 90% de ellos fuera de España.

3.2. La Nación de la lengua catalana, -según el pancatalanismo-, y las naciones valenciana, balear y catalana -según el valencianismo/balearismo-.

3.2.1 Según el pancatalanismo, en el territorio de la lengua catalana, junto con el idioma español ó castellano está presente el idioma catalán. Se extiende por los municipios y provincias de Cataluña, Baleares, Reino de Valencia, y una franja de la región Aragonesa.

La base territorial de la nación lingüística catalana es compartida con la nación lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente.

El catalán tiene una pequeña base extraterritorial española.

3.2.2 Según el valencianismo lingüístico, la nación lingüística catalana se limita al territorio de Cataluña, porque en Valencia, junto con el español se habla el valenciano, y en Mallorca y Baleares, junto con el español se habla la lengua mallorquina/balear.

3.3. La Nacion de la lengua gallega, se extiende por Galicia y la comarca leonesa de El Bierzo.

La base territorial de la nación lingüística gallega es compartida con la nacion lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente, en Galicia y algo menor porcentaje el Bierzo.

El gallego tiene cierta base sociológica extraterritorial española (emigración a América, principalmente)

3.4. La Nacion de la lengua vasca, se extiende por las tres provincias vascongadas y varias comarcas de la Comunidad Foral de Navarra.

La base territorial de la nación lingüística vasca es compartida con la nacion lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente, en Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, y algo menor porcentaje vascohablante en las comarcas vascohablantes de Navarra.

El vasco tiene también cierta base extraterritorial española.

3.5. La Nación bable/leonesa, muy reducida se extiende por ciertas comarcas de Asturias y está casi desaparecida en las Provincias de León y de Zamora. Allí se habla el español o castellano.

La base sociológica o poblacional es muy escasa y el soporte territorial se limita cada vez más al Principado de Asturias. El bable-leonés no tiene base extraterritorial española. El caso de Miranda do Douro (Portugal), donde se hablaría leonés, puede considerarse anecdótico.

3.6. La Nación gitana históricamente asentada en España.

Su base territorial es todo el territorio del Estado, su base sociológica es la etnia gitana y su base lingüística el español o castellano junto con su lengua propia, junto con grupos que hablan las otras lenguas regionales existentes en el Estado Español.

4.- La Nación cultural y las nacionalidades culturales en España.

Culturalmente España es una Nación muy unitaria. Se puede hablar del Hecho Nacional cultural nacional-español en múltiples aspectos y facetas de la Cultura.

La pluralidad lingüística española no obsta para fijar en realidad una profunda unidad nacional cultural. La Lengua propia de 35 millones de españoles es la común de todos, y las lenguas regionales cada vez son más comprendidas y aceptadas por todos los españoles.

En lo cultural serviría, subsidiariamente –de manera supletoria- lo dicho antes respecto de las Naciones lingüísticas, pero haciendo y poniendo mucho mas énfasis en la profunda cohesión cultural nacional de España.

5.-La Nacion española y las Nacionalidades autonómicas identitarias. La Identidad.

Si hubiera que reducir a esquema la pluralidad identitaria de los españoles, atendiendo a los rasgos esenciales, y hubiera de ser de carácter universal, podría hacerse de la siguiente manera.

La etnia, el sentimiento, la identificación.

5.1. Identificación.

5.1.1. Todos los españoles y las españolas son nacionalmente españoles, independientemente de sus gustos, sentimientos y apetencias. Incluso independientemente de sus manías, filias y fobias.

5.1.2. Sólo españoles. Millones de españoles y españolas se consideran únicamente españoles. Identidad española exclusivamente.

Tienen como soporte territorial todo el territorio del Estado en todas sus regiones –Autonomías- provincias, comarcas y municipios de España.

5.1.3. Españoles y…. Otros españoles y españolas se consideran españoles y catalanes, españoles y vascos, españoles y gallegos, españoles y canarios, españoles y castellanos, españoles y navarros, españoles y asturianos, españoles y aragoneses, españoles y valencianos, murcianos, etcétera.

Igualmente, tienen como soporte territorial todo el territorio del Estado en todas sus regiones –Autonomías- provincias, comarcas y municipios de España.

5.1.4. Tan Españoles como…. Otros españoles y españolas en toda España se consideran tan españoles como catalanes, tan españoles como vascos, tan españoles como gallegos, tan españoles como canarios, tan españoles como castellanos, tan españoles como navarros, tan españoles como asturianos, tan españoles como aragoneses, tan españoles como valencianos, murcianos, etcétera.

5.1.5. Antes que Españoles… Otros españoles y españolas –menos que en 5.1.4 y muchísimos menos que 5.1.3 y que 5.1.2.- en todo el territorio del Estado se consideran primero catalanes y luego españoles, primero vascos y luego españoles, primero gallegos y luego españoles, primero canarios y luego españoles, primero castellanos, y luego españoles, primero navarros y luego españoles, primero asturianos y luego españoles, primero aragoneses y luego españoles, primero valencianos, murcianos, ceutíes, melillenses, y luego españoles, etcétera.

5.1.6. Algunos españoles no quieren ser españoles. Dicen que “no se sienten españoles”. Aunque realmente y legalmente –constitucionalmente- lo son. Ahora también según al Tratado Constitucional de la Unión Europea (UE).

5.2. La etnia

En España, dicho en términos muy generales y de manera casi omnicomprensiva, salvo excepciones, podría decirse que hay apellidos generales españoles -o si se prefiere, castellano/españoles generales y de implantación en toda España, incluidas Cataluña, Galicia, Vascongadas, Navarra, Cantabria, Asturias y León-, y que hay apellidos que pudiéramos denominar “vascos”, otros que pudiéramos denominar “catalano/valenciano/baleares”, otros “gallegos” y, finalmente, otros que pudiéramos calificar de “cántabro/astur/leoneses”.

Entre comillas, porque todos allí serán vascos, catalanes, gallegos, navarros, cántabros, asturianos o leoneses, si allí viven.

Y los propiamente gitanos en España.

Tienen todos, en todos los supuestos, como soporte territorial todo el territorio del Estado en todas sus regiones –Autonomías- provincias, comarcas y municipios de España.

Últimamente, la inmigración ha multiplicado la pluralidad étnica en España.

Los apellidos generales españoles -o que si se prefiere, decía, los que podríamos denominar castellano/españoles generales, y de implantación en toda España, son también mayoritarios en Cataluña, Galicia, Vascongadas, Navarra, Cantabria, Asturias y León. Tanto mezclados con los otros regionales o no.

5.3. Sentimiento.

Por sentimiento, más del 90/% por ciento de los españoles se sienten españoles y españolas; y sólo unas minorías, no.

6.- La realidad nacional política constitucional.

6.1 La Constitución Española.

6.2 la Constitución Europea.

6.1 La Constitución Española vigente establece que España es una Nación plural, y que la preexiste. La nacionalidad jurídico-política de los españoles es la nacionalidad española.

6.2. La Constitución Europea votada en España en Referéndum Nacional del 20/02/2005, establece y reconoce la realidad nacional de los Estados-Nación que la fundan y constituyen, y la ciudadanía europea de los nacionales de todos y cada uno de esos Estados-nacion; hoy en día 25 Estados nacionales de Europa. Territorios de la Europa continental y de las islas y archipiélagos extraeuropeos y de Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas geográficamente asentadas en África continental, pero de la UE.

Barcelona, 23 de febrero de 2005.

EDUARDO D PRADO ÁLVAREZ.

(c) copyright by Eduardo de Prado Álvarez, Barcelona, España a veintitrés de febrero de 2005. Puede publicarse íntegramente.

La verdadera España plurinacional (II)

Hace unos días contestaba a Jordi Pujol en un breve titulado Jordi Pujol y Castilla. Decía:

Me comenta, un amigo mío señor director, que Jordi Pujol i Soley, ex-presidente de la Generalidad de Cataluña habló de Castilla en un programa de TV-3, -o en el Canal 33 o segundo canal autonómico catalán, no recordaba bien-.

Lo hizo el pasado día 21 de febrero por la noche.

Me dice mi amigo que:

"En la entrevista que le hizo anoche (23 horas) la periodista y profesora de Ciencias de la comunicación Mónica Terrinas en el programa "La nit al dia" del canal 33 catalán a Jordi Pujol, éste habló de la nación castellana con admiración por su "grandísima historia" e "importancia decisiva" en muchos siglos, y diferenció su actitud política y personal de deseo de un presente y futuro positivos para los castellanos de la actitud de otros nacionalistas que desearían que fuese a peor y que ven enfrente a una nación enemiga"

Siempre he dicho que hay que tener "más de un pensamiento" en la cabeza. Como un entrenador de fútbol tiene más de una jugada en la cabeza, ensaya diversas estrategias alternativas a supuestos distintos, como un preparador de balonmano prevé diversas posibilidades. Igual que un ajedrecista prevé diversas y varias hipótesis y eventualidades.

En ocasiones he escrito que me conformo con la Nación Española, una nación en toda España. El resto, las partes del todo, que sean regiones de España. En esto coincido con la mayoría de los catalanes, según reciente Encuesta publicada.

Pero que si España ha de ser en el futuro una 'Nación de naciones', hay que contar con la Nación Castellana. Con Castilla, y ésta entera.

Es como un Seguro de Incendios.

Nadie quiere que se le queme la empresa, el negocio o la casa. Pero no obstante paga un seguro, por si tal eventualidad o desgracia ocurre un día.

Quiero la Unidad de España, la unidad nacional española. Pero tengo algo que decir si España pasa a ser una "Nacion de naciones" o incluso para el supuesto de que a España la hicieran desaparecer como nacion, un día. O como Estado soberano unido.

Me he pronunciado con decisión sobre el Hecho Nacional Castellano.

Los que piensan que España es una "Nación de naciones" (incluso los que quisieran que fuese un mero ‘Estado plurinacional’) tienen que ser coherentes y además tienen que contar con Castilla. Y ésta entera.

Otra cosa será ponerse de acuerdo acerca de la extensión territorial de la Nación Castellana. Sobre si incluye la Novísima Castilla (Andalucía) de los cristianos castellanos. Yo creo que hoy, no.

Sobre si Extremadura es Castilla o no. Yo pienso que hoy, sí.

Si Cantabria (mejor dicho, la Provincia de Santander) y La Rioja, son Castilla. Pero ese será un debate interno en Castilla.

En esto que me cuenta que dijo, Pujol está acertado.

Existen dos niveles en la vida política; uno es el de la batalla diaria, la refriega, donde cada uno saca y pone los argumentos que mejor le convienen en cada momento.

Pero hay otro nivel, así, el de la reflexión, la meditación pausada, el pensamiento….

La Carta sobre Pujol sirvió de acicate para abordar el asunto de la España Nación de naciones y la España Estado plurinacional.

Creo que estoy contribuyendo a hacer de las expresiones “España es una nacion” “En España la Única nacion es España”, “España es una nacion política” “España es una Nación de naciones” y “España es un Estado plurinacional” cinco expresiones no mutuamente excluyentes entre sí, (al menos las tres primeras respecto de las dos últimas, y estas dos entre sí, sino perfectamente complementarias.

Y creo, honestamente, que no es poco.

La verdadera España plurinacional (y III)

Conclusiones.

“Considero que estoy contribuyendo a hacer de las expresiones “España es una nacion” y “en España es la única nación es España”, “España es una nación Política” “España es una nación de naciones” y “España es un Estado plurinacional” cinco expresiones no mutuamente excluyentes, me refiero a tres primeras respecto de las dos últimas, y estas dos entre sí, sino por el contrario, perfectamente complementarias.

Por difícil que pudiera parecer”.

1. La idea de que España sea políticamente una “Nación de naciones” o en su caso un “Estado plurinacional” es una idea que únicamente puede aplicarse al futuro: no al presente ni al pasado.

2. En el futuro, para una política y constitucional España 'Nacion de naciones', hay que contar con la Nación Castellana. Con Castilla, y ésta entera.

3. Quiero la Unidad de España, la unidad nacional española. Pero tengo algo que decir si España pasa a ser una "Nación de naciones" o incluso para el supuesto de que a España la hicieran desaparecer como nación, un día. O como Estado soberano unido.

4. Me he pronunciado con decisión sobre el Hecho Nacional Castellano.

5. Los que piensan que España es una "Nación de naciones" (incluso los que quisieran que fuese un mero ‘Estado plurinacional’) tienen que ser coherentes y además tienen que contar con Castilla. Y ésta entera.

6. Otra cosa será ponerse de acuerdo (para el futuro) acerca de la extensión territorial de la Nación Castellana. Sobre si incluye la Bética, la Novísima Castilla, (Andalucía) de los cristianos castellanos. Yo creo que hoy, no.

Sobre si Extremadura es Castilla o no. Yo pienso que hoy, sí.

Si Cantabria (mejor dicho, la Provincia de Santander) y La Rioja, son Castilla. Pero ese será un debate interno en Castilla.

En esto que me cuenta que dijo, Pujol está acertado.

Existen dos niveles políticos en el debate, uno es el de la batalla diaria, la refriega, donde cada uno saca los argumentos que mejor le conviene en cada momento.

Pero hay otro, el de la reflexión, la meditación pausada, el pensamiento.

La Carta sobre Pujol sirvió de acicate para abrir el asunto de la España Nación de naciones y la España plurinacional.

Considero que estoy contribuyendo a hacer de las expresiones “España es una nación” y “en España la única nación es España”, “España es una nación Política” “España es una nación de naciones” y “España es un Estado plurinacional” cinco expresiones no mutuamente excluyentes.

Me refiero a tres primeras respecto de las dos últimas, y estas dos entre sí, sino que por el contrario pueden ser perfectamente complementarias.

Por difícil que pudiera parecer.

Y creo honestamente que no es poco.

La palabra nación es polisémica. Además de plisémica es palabra arrojadiza. Es también palabra de combate, y es palabra política.

Cuando se habla de las varias naciones que hay en España las más de las veces se usa esta palabra “contra” alguien.

Casi siempre, bajo la apariencia de extrema omnicomprension, tolerancia y respeto al otro, lo que también ocurre es que con la palabra “nación” se oculta más que se dice, se opaca más que se ilumina la realidad.

Según y cómo, en España, no hay más nación que España.

Según lo que queramos decir con la palabra “nación”, puede haber todas las que queremos y tantas como nos apetezca.

7. La Nación política.

Políticamente España es una nación. Constitucionalmente, en España no hay más nación que España.

Constitucionalmente, la única nación que hay en el territorio el Estado es España. España es, por consiguiente, una nación política y constitución y la única en España.

Constitucionalmente, en España no hay más nación que España.

8. La Nación y nacionalidad histórica.

Desde el año 1.789 y la Revolución Francesa, la nación es el pueblo soberano. Desde entonces, y en España desde las Cortes de Cádiz del año 1812, en España la única Nación política e histórica que hay es España, el Pueblo Español soberano.

9. La Nación soberana. La soberanía nacional es la española, la del pueblo español.

10. Antes de 1789, en puridad no se puede ni se debe hablar en naciones políticas.

Cuando no referimos a “naciones” antes de 1789, se hace referencia únicamente al lugar en que se nace, del que se procede, en el que se vio la luz. “De nación aragonesa”, “de nación asturiana”, “de nación castellana”, de “nación catalana”, de “nación valenciana”, etc., quiere decir nacido en Castilla, nacido en Aragón, nacido en Asturias, nacido en Valencia, nacido en Cataluña.

No se está haciendo referencia ni a la política ni a los Estados modernos.

12.- Históricamente en España hubo reinos y coronas. No es propio hablar de la Nación aragonesa si no más bien de la Corona de Aragón: reino de Aragón, reino de Valencia, reino de Mallorca y Principado de Cataluña o condado de Barcelona.

Históricamente en la otra gran corona histórica de España hubo reinos y coronas. No es propio hablar de la Nación castellana –en presente o en pasado- si no más bien de la Corona de Castilla, y del reino de Asturias, del reino de León, del reino de Galicia, del reino de Castilla en su caso, del reino de Toledo…

Igual puede decirse del Reino de de Navarra y del Reino de Granada.

13. Cuando se origina la Nación política, con la Revolución Francesa de 1789 y en cristaliza política y constitucionalmente en las Cortes de Cádiz del 1812 para nosotros, sólo había ya un Estado en España. Hasta hoy.

14. La Nación y nacionalidad lingüística. A veces se confunde nación con lengua. Si identificamos nación con lengua, en España habría tantos hechos nacionales como lenguas.

15. La Nación lingüística española -españolhablante- o castellanohablante, o de Lengua Española (también llamada castellana) poblacionalmente tiene unos 35 millones de ciudadanos y ciudadanas en España.

La base territorial de la Nación De Lengua Española es todo el territorio del Estado, incluidas obviamente las Comunidades Autónomas bilingües.

16. La Nación de la Lengua española. Impropiamente hablando, lo mismo que dicen que existe “la nación del Islam”, existiría la Nación de la Lengua Española en todo el mundo: 400 millones de hispanohablantes.

17. La Nación lingüística española -españolhablante- o castellanohablante, o de Lengua Española (también llamada castellana) poblacionalmente tiene además de los 35 millones de ciudadanos y ciudadanas en España,unos 7 millones de españoles son también nacionalmente español-hablantes, pero en segunda instancia, teniendo otra lengua española como primera, propia, materna.

18. La Base territorial de la Nación De Lengua Española es todo el territorio del Estado, incluidas obviamente las Comunidades Autónomas bilingües: Cataluña, País Vasco, Galicia, Comunidad Valeriana e Islas baleares.

19. Plurinacionalidades. En este sentido, tan plurinacional como fuese España, son plurinacionales las Comunidades Autónomas españolas de Cataluña, Euskadi, Galicia, Valencia e Islas Baleares principalmente.

20. La Nación de la lengua catalana -según el pancatalanismo-. Según el pancatalanismo, en el territorio de la lengua catalana, junto con el idioma español ó castellano está presente el idioma catalán, que se extiende por los municipios y provincias de Cataluña, Baleares, Reino de Valencia, y una franja de la región Aragonesa.

21. Los territorios españoles de los municipios y provincias de Cataluña, Baleares, Reino de Valencia, y una franja de la región Aragonesa son de la Nación de la lengua catalana y de la Nación lingüística española -españolhablante- o castellanohablante por igual.

La base territorial de la nación lingüística catalana es compartida con la nación lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente.

El catalán tiene una pequeña base extraterritorial española.

22. Según el valencianismo lingüístico, la nación lingüística catalana se limita al territorio de Cataluña, porque en Valencia, junto con el español se habla el valenciano, y en Mallorca y Baleares, junto con el español se habla la lengua mallorquina/balear.

La base territorial de la nación lingüística valenciana es compartida con la nación lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente.

24. La Nacion de la lengua gallega.

Los territorios españoles de los municipios y provincias de Galicia y una franja de la provincia de León son de la Nación de la lengua gallega y de la Nación lingüística española -españolhablante- o castellanohablante por igual.

La base territorial de la nación lingüística gallega es compartida con la nación lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente.

25. Plurinacionalidades. En este sentido, tan plurinacional como fuese España, es plurinacional la Comunidad Autónoma española de Galicia.

26. La Nación de la lengua vasca, se extiende por las tres provincias vascongadas y varias comarcas de la Comunidad Foral de Navarra.

La base territorial de la nación lingüística vasca es compartida con la nación lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente, en Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, y algo menor porcentaje vascohablante en las comarcas vascohablantes de Navarra.

Los territorios españoles de los municipios y provincias de Euzkadi son de la Nación de la lengua vasca y de la Nación lingüística española -españolhablante- o castellanohablante por igual.

La base territorial de la nación lingüística vasca es compartida con la nación lingüística española/castellana, casi al 50%, es decir, mitad y mitad, aproximadamente.

En este sentido, tan plurinacional como fuese España, son plurinacionales las Provincias españolas de Euskadi o Vascongadas.

27. La Nación bable/leonesa, muy reducida se extiende por ciertas comarcas de Asturias y está casi desaparecida en las Provincias de León y de Zamora. Allí se habla el español o castellano.

La base sociológica o poblacional es muy escasa y el soporte territorial se limita cada vez más al Principado de Asturias. El bable-leonés no tiene base extraterritorial española. El caso de Miranda do Douro (Portugal), donde se hablaría leonés, puede considerarse anecdótico.

28. La Nación gitana históricamente asentada en España.

Su base territorial es todo el territorio del Estado, su base sociológica es la etnia gitana y su base lingüística el español o castellano junto con su lengua propia, junto con grupos que hablan las otras lenguas regionales existentes en el Estado Español.

29. La Nación cultural y las nacionalidades culturales en España. Culturalmente España es una Nación muy unitaria. Se puede hablar del Hecho Nacional cultural nacional-español en múltiples aspectos y facetas de la Cultura.

La pluralidad lingüística española no obsta para fijar en realidad una profunda unidad nacional cultural. La Lengua propia de 35 millones de españoles es la común de todos, y las lenguas regionales cada vez son más comprendidas y aceptadas por todos los españoles.

En lo cultural serviría, subsidiariamente –de manera supletoria- lo dicho antes respecto de las Naciones lingüísticas, pero haciendo y poniendo mucho mas énfasis en la profunda cohesión cultural nacional de España.

20. La Nación española y las Nacionalidades autonómicas identitarias. La Identidad.

Si hubiera que reducir a esquema la pluralidad identitaria de los españoles, atendiendo a los rasgos esenciales, y hubiera de ser de carácter universal, podría hacerse de la siguiente manera.

La etnia, el sentimiento, la identificación.

30. Identificación. Todos los españoles y las españolas son nacionalmente españoles, independientemente de sus gustos, sentimientos y apetencias. Incluso independientemente de sus manías, filias y fobias.

31. Sólo españoles. Millones de españoles y españolas se consideran únicamente españoles. Identidad española exclusivamente.

Tienen como soporte territorial todo el territorio del Estado en todas sus regiones –Autonomías- provincias, comarcas y municipios de España.

Millones de españoles y españolas tiene derecho a se considerar únicamente españoles. Ya defender su Identidad española exclusivamente en todo el territorio del Estado.

34. Españoles y….

Millones de otros españoles y españolas se consideran a la misma vez españoles y catalanes, españoles y vascos, españoles y gallegos, españoles y canarios, españoles y castellanos, españoles y navarros, españoles y asturianos, españoles y aragoneses, españoles y valencianos, murcianos, etcétera.

Igualmente, tienen como soporte territorial todo el territorio del Estado en todas sus regiones –Autonomías- provincias, comarcas y municipios de España.

35. Tan Españoles como…. Otros españoles y españolas en toda España se consideran tan españoles como catalanes, tan españoles como vascos, tan españoles como gallegos, tan españoles como canarios, tan españoles como castellanos, tan españoles como navarros, tan españoles como asturianos, tan españoles como aragoneses, tan españoles como valencianos, murcianos, etcétera.

36. Antes que Españoles… Otros españoles y españolas –menos que en 5.1.4 y muchísimos menos que 5.1.3 y que 5.1.2.- en todo el territorio del Estado se consideran primero catalanes y luego españoles, primero vascos y luego españoles, primero gallegos y luego españoles, primero canarios y luego españoles, primero castellanos, y luego españoles, primero navarros y luego españoles, primero asturianos y luego españoles, primero aragoneses y luego españoles, primero valencianos, murcianos, ceutíes, melillenses, y luego españoles, etcétera.

37. Algunos españoles no quieren ser españoles. Dicen que “no se sienten españoles”. Aunque realmente y legalmente, –constitucionalmente- lo son. Ahora también según al Tratado Constitucional de la Unión Europea (UE).

38 La etnia. En España, dicho en términos muy generales y de manera casi omnicomprensiva, salvo excepciones, podría decirse que hay apellidos generales españoles -o si se prefiere, castellano/españoles generales y de implantación en toda España, incluidas Cataluña, Galicia, Vascongadas, Navarra, Cantabria, Asturias y León-, y que hay apellidos que pudiéramos denominar “vascos”, otros que pudiéramos denominar “catalano/valenciano/baleares”, otros “gallegos” y, finalmente, otros que pudiéramos calificar de “cántabro/astur/leoneses”.

Entre comillas, porque todos allí serán vacos, catalanes, gallegos, navarros, cántabros, asturianos o leoneses, si allí viven.

Y los propiamente gitanos en España.

1. Apellidos generales españoles -o si se prefiere-, castellano/españoles generales
2. Vascos (o vasco-navarros)
3. Catalano/valenciano/baleares
4. Gallegos
5. Cántabro/astur/leoneses
6. Gitanos
7. Otros

Tienen todos, en todos los supuestos, como soporte territorial todo el territorio del Estado en todas sus regiones –Autonomías- provincias, comarcas y municipios de España.

Últimamente, la inmigración ha multiplicado la pluralidad étnica en España.

39. Los apellidos generales españoles -o que si se prefiere, decía, los que podríamos denominar castellano/españoles generales, y de implantación en toda España, son también mayoritarios en Cataluña, Galicia, Vascongadas, Navarra, Cantabria, Asturias y León. Tanto mezclados con los otros regionales o no.

40. Sentimiento.

Por sentimiento, más del 90/% por ciento de los españoles se sienten españoles y españolas; y sólo unas minorías, no.

41. La Nación política y la Nación constitucional.

La realidad nacional política constitucional.

1 La Constitución Española.

2 la Constitución Europea.

42. La Constitución Española vigente establece que España es una Nación plural, y que la preexiste. La nacionalidad jurídico-política de los españoles es la nacionalidad española.

43. 2. La Constitución Europea votada en España en Referéndum Nacional del 20/02/2005, establece y reconoce la realidad nacional de los Estados-Nación que la fundan y constituyen, y la ciudadanía europea de los nacionales de todos y cada uno de esos Estados-nación; hoy en día 25 Estados nacionales de Europa. Territorios de la Europa continental y de las islas y archipiélagos extraeuropeos y de Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas geográficamente asentadas en África continental, pero de la UE.

44. Políticamente no se pude decir que España sea una Nacion de naciones ni un Estado plurinacional.

45. Históricamente tampoco se pude decir que España sea una Nacion de naciones ni un Estado plurinacional.

46. Constitucionalmente tampoco se pude decir que España sea una Nacion de naciones ni un Estado plurinacional.

47. Lingüísticamente, si identificamos nación con lengua, sí puede afirmarse que España es una Nación de naciones. Una Nación política y constitucional –de ciudadanos y ciudadanas libres- ciertamente pero (también) de Naciones lingüísticas.

(Cabría entonces preguntarse porqué los españoles querrán denominar naciones a las lenguas, sin normalmente no llaman lenguas a las naciones)

No podemos olvidarnos de la Nacion gitana española.

48. España es un Estado Nacional política y constitucionalmente.

Es España un Estado plurinacional en el sentido dicho en el punto.

Las construcciones “España Estado Nacional” y “España Estado plurinacional” pueden convivir, en el sentido aquí expresado.

49. Todo lo anterior, referido a la Nación política y a la Nación constitucional lo avalan tanto la Constitución Española vigente, como la Constitución Europea votada en España en Referéndum Nacional del 20/02/2005, establece y reconoce la realidad nacional de los Estados-Nación que la fundan y constituyen, y la ciudadanía europea de los nacionales de todos y cada uno de esos Estados-nacion; hoy en día 25 Estados nacionales de Europa. Territorios de la Europa continental y de las islas y archipiélagos extraeuropeos y de Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas geográficamente asentadas en África continental, pero de la UE.

Barcelona, 23 de febrero de 2005.

EDUARDO D PRADO ÁLVAREZ.

(c) copyright by Eduardo de Prado Álvarez, Barcelona, España a veintitrés de febrero de 2005. Puede publicarse íntegramente.

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