AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 29 Agosto 2005
El estatuto de la discordia
JORGE TRIAS SAGNIER ABC  29 Agosto 2005

11-M, suma y sigue
EDITORIAL Libertad Digital 29 Agosto 2005

La Mesa de Epi y Blas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 29 Agosto 2005

Más estatuto, más interferencias
Editorial ABC 29 Agosto 2005

Si son premios, es el infierno
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 29 Agosto 2005

El "único destino" de ZP
José Javier Esparza elsemanaldigital.com 29 Agosto 2005

Vuelta a la política
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Agosto 2005

Las coartada de las contrapartidas
Fernando González Urbaneja Estrella Digital  29 Agosto 2005

No es lo mismo pero es igual
Rafael González Rojas www.elsemanaldigital.com  29 Agosto 2005

Zapatero pierde la calle
Miguel Ángel Orellana www.elsemanaldigital.com  29 Agosto 2005

ETA vigila a "El Semanal Digital"
Santiago Abascal www.elsemanaldigital.com

María San Gil: «Batasuna está crecida y envalentonada porque Zapatero e Ibarretexe le dan oxígeno»
ANA ANTOLÍN ABC 29 Agosto 2005

El estatuto de la discordia
Por JORGE TRIAS SAGNIER ABC  29 Agosto 2005

EL otro día me encontré en el Corro de Campíos, esa plaza tan cántabra y tan española de Comillas que ha inmortalizado Alfonso Ussía, a Carlos Güell de Sentmenat, un patricio catalán que estuvo metido en política por estricto sentido del deber durante la transición y que lideró la UCD, que en Cataluña se llamaban «Centristes de Catalunya», durante aquellos años, desempeñando un papel importante en la elaboración de los «Pactos de la Moncloa» que sacaron a la economía española de la catástrofe y, también, en la discusión y aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña. No está mal. Me recordaba que entonces la elaboración del Estatuto se desarrolló en un clima de concordia entre todos los grupos políticos, desde Alianza Popular hasta los comunistas y que fue precisamente López Rodó, sí, sí, el mismísimo ministro comisario del Plan de Desarrollo con Franco y artífice con el almirante Carrero de la restauración monárquica, quien, salvadas las iniciales y lógicas reticencias, puso toda su sabiduría jurídico-administrativa, que era grande, al servicio de Cataluña y de la concordia.

Ahora el espectáculo que está ofreciendo el Estatuto de Maragall es, francamente, penoso. Nada bueno saldrá de ahí y, lo más sensato, si hubiese sensatez en política, sería olvidarlo. Ese Estatuto sólo puede beneficiar intereses bastardos de los independentistas de la Esquerra Republicana y una idea patrimonial y sectaria, que tiene un núcleo minoritario, aunque influyente, del socialismo catalán y que ha logrado hipnotizar a sus socios españoles. Por más labor pedagógica que intenta desarrollar el presidente de la Generalitat, sus argumentos se estrellan con la tozuda realidad de unos ciudadanos, la inmensa mayoría de los catalanes, que no perciben la necesidad de un nuevo Estatuto de Autonomía que implicaría, necesariamente, una modificación sustancial de la Constitución. Reconozco que cuando Maragall se descuelga con esos extensos artículos, a veces inacabables, los leo con verdadero entusiasmo, intentando encontrar ese argumento, esa razón escondida que me convenza de la necesidad de la reforma estatutaria y de ese neo-federalismo español que, según el, nos ayudará a transitar por el segundo cuarto de siglo constitucional. ¡Ah, si todo fuese tan simple como él lo pinta!

Pero ahora es otro el problema. Cataluña, se mire por donde se quiera, ha entrado en un declive lento pero imparable y cada vez se parece más a un parque temático donde todo está colocado en su sitio, aunque no se sepa muy bien para qué va a servir. Lo del «Fórum», por ejemplo, fue delirante. Cataluña ha perdido el vigor que tuvo desde la implantación de la monarquía borbónica y desaprovechó el extraordinario poder industrial y cultural que había adquirido durante el franquismo. Tras la Constitución de 1978, en lugar de liderar el desarrollo político de España, sus dirigentes prefirieron enrocarse en sí mismos, creando una pequeña nación, virtual y sin sentido. El nuevo proyecto de Estatuto, el de la discordia, será un nuevo capítulo en ese irreversible proceso de empequeñecimiento.

11-M, suma y sigue
EDITORIAL Libertad Digital 29 Agosto 2005

Mariano Rayón era el 11 de marzo de 2004 un alto cargo de la Policía Nacional y el máximo experto en terrorismo islámico dentro de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE). Meses después fue enviado a la embajada de España en Roma como agregado de interior. Jorge Dezcallar en esa misma fecha fungía como director del Centro Nacional de Inteligencia. Tras su cese fue nombrado embajador en la Santa Sede, una de las legaciones más atractivas y apetitosas para los diplomáticos de carrera. Pedro Laguna, alto mando de la Guardia Civil asturiana con rango de coronel hasta que, poco después de que Zapatero llegase al poder, fue promocionado al generalato de la mano de José Bono. Juan Carretero, actual jefe superior de la Policía Nacional en Asturias puede ser en breve trasladado a la embajada de Lisboa como responsable de seguridad.

¿Qué tienen en común estos cuatro ex altos cargos de la Policía Nacional, la Guardia Civil y el CNI? Los cuatro desempeñaron importantes papeles antes del 11-M. Los cuatro hicieron méritos suficientes para ser removidos de sus cargos o sometidos a una pormenorizada investigación. Los cuatro, sin embargo, han sido premiados por el actual Gobierno con atractivos destinos consulares o con ascensos. Mariano Rayón, como responsable de la UCIE no fue reprobado por no ver lo que un grupo de islamistas estaban tramando desde, al menos, el año 2001. Muy al contrario. El Gobierno le regaló una apreciadísima agregaduría en Roma. Jorge Dezcallar, cuya gestión al frente de los servicios de Inteligencia fue, simplemente, deplorable, no fue apartado y, acto seguido, investigado sino honrado con una embajada de postín. El entonces Coronel Laguna ocultó deliberadamente en un cajón un informe que le había remitido la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita sobre la trama de la dinamita que hizo estallar las mochilas de Atocha. En lugar de ser objeto de una concienzuda investigación fue recompensado con un ascenso a General. El último de esta selecta lista, Juan Carretero, era algo más que el jefe de la Policía en Asturias. Fue superior y protector de Manuel García Rodríguez, alias Manolón, cuyos confidentes fueron los que proporcionaron los explosivos a los terroristas.

Si no fuese porque sobre el 11-M hay, a estas alturas, muchas más zonas oscuras que claras lo expuesto arriba sería meramente anecdótico. Pero no es así. Cuanto más crecen en número los interrogantes sobre la trama criminal que atentó en Madrid y sobre sus necesarios colaboradores e instigadores, menos comprensibles son las señales que el Gobierno envía a la opinión pública. Al cierre en falso de la comisión auspiciado por el PSOE con conclusiones idénticas a las de partida, le sigue de cerca estos ascensos, mejoras y promociones profesionales entre unos altos cargos que poco o nada son merecedores de semejantes canonjías. ¿Qué pretende el Gobierno? ¿Acaso seguir enmarañando hasta el infinito un trágico suceso sobre el que algunos pretenden pasar página? ¿Por qué mira hacia otro lado ante casos tan sangrantes como el del policía Kalaji y, a la vez, recompensa a los que fracasaron en su cometido durante los días, los meses y los años previos a la matanza?

El diputado popular y portavoz en la comisión del 11-M, Jaime Ignacio del Burgo, lo ponía la semana pasada negro sobre blanco. Todos, absolutamente todos los implicados en la masacre estaban, a 10 de marzo, siendo investigados por la policía o eran confidentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado. La hipótesis de la conspiración interna cobra fuerza y, aunque el Gobierno siga persuadido de que la gente ya sabe todo lo que tiene que saber, el hecho irrefutable es que la investigación judicial y periodística de los atentados es un continuo suma y sigue. El rompecabezas inicial está empezando a tomar forma y, más tarde o más temprano, la verdad de lo que ocurrió antes, durante y después del peor atentado terrorista de nuestra historia terminará por saberse. Hoy se conoce mucho más que hace tres meses y, probablemente, mucho menos que dentro de otros tres. La Comisión parlamentaria debe reabrirse lo antes posible. Sus conclusiones han quedado invalidadas tras los hallazgos del verano por lo que el documento final de cierre que el PSOE y sus socios presentaron en el Parlamento es un insulto en la cara a toda la ciudadanía.

La Mesa de Epi y Blas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 29 Agosto 2005

No está claro que sea necesaria la mesa de partidos que propusieron inicialmente Batasuna y ETA y que ahora quiere poner en marcha el lehendakari. Los diversos promotores de la idea ni siquiera tienen claras las condiciones que deben darse para que se constituya, pero después de lo ocurrido este fin de semana tras la manifestación celebrada por Batasuna en Bilbao, si algún día se crea esa mesa, quienes no deberán faltar en ella bajo ningún concepto son Epi y Blas, los personajes de 'Barrio Sésamo'.

Epi y Blas realizaron en su tiempo una destacada labor pedagógica enseñando a los seguidores de la serie el significado y las diferencias de conceptos como dentro o fuera, arriba y abajo, delante o detrás. Vista la interpretación que de forma generalizada se ha hecho de las palabras que el dirigente de Batasuna Pernando Barrena pronunció en el cierre de la manifestación, es necesario que los de 'Barrio Sésamo' vuelvan para darnos a todos, y a la clase política en especial, un cursillo intensivo sobre las diferencias entre pedir y ofrecer, entre tender la mano para cooperar y estirar el brazo para pasar la gorra y cobrar por la actuación.

Ha habido una interpretación extendida del discurso de Barrena como si de una oferta al Gobierno se tratara. Conviene, por tanto, reproducir textualmente las palabras del dirigente de Batasuna que tanto eco han alcanzado estos días:

«Hoy, con generosidad política, le decimos al señor Rodríguez Zapatero que si de verdad quiere intentarlo que lo intente en serio, que se sacuda de encima la presión del PP y de la ultraderecha española, que aparque las viejas recetas que tanto sufrimiento trajeron y siguen trayendo, pero jamás funcionaron, que juegue con valentía y que, igual que hizo el laborismo en Gran Bretaña, deje constancia de que está dispuesto a aceptar y respetar la libre voluntad de la ciudadanía vasca. Sabemos que eso no es tarea fácil y que necesitará seguramente contrapartidas. Pídalas».

Parece claro que Batasuna lo primero que hace es reclamarle al presidente del Gobierno la autodeterminación, concepto que el nacionalismo camufla en estos tiempos bajo el eufemismo tan extendido del respeto a la libre decisión de los vascos. A cambio de que le acepten una de sus dos reclamaciones principales, la izquierda abertzale está dispuesta a ofrecer contrapartidas o, por lo menos, a estudiar si las da, que Barrena sólo le dijo a Zapatero que las pidiera, no que se las fuera a dar. Con todo es un detalle por parte de Batasuna, no cabe duda, ser agradecido cuando se recibe una merced como la autodeterminación, pero a eso no se le llama ofrecer, sino pedir.

Más estatuto, más interferencias
Editorial ABC 29 Agosto 2005

PESE a las advertencias de la vicepresidenta del Gobierno, que pide prudencia y respeto para aligerar la tensión, el cerco de algunos dirigentes socialistas al plan estatutario del tripartito sigue estrechándose. Después de la reciente andanada de José Blanco, ayer fue Ramón Jáuregui, portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional del Congreso, el que denunció los excesos del borrador elaborado por el Parlamento catalán, y recordó que la soberanía «reside en el pueblo español». Mientras María Teresa Fernández de la Vega pide a propios y extraños que dejen trabajar al Parlamento catalán «sin interferencias», éstas se suceden a un ritmo cada vez mayor y en capas cada vez más altas del escalafón socialista. Sólo falta que, en esta animada ronda de interferencias, se manifieste el que, por su posición central, está forzado a manifestarse para determinar los límites de las exigencias de unos y de las quejas de quienes se sitúan, a montones enfrente. Está de vacaciones, pero un día de estos tendrá que volver.

Si son premios, es el infierno
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 29 Agosto 2005

Los que vendieron la dinamita del 11-M eran confidentes de un inspector al que protegía el jefe de la Policía de Asturias. A este último lo envía el gobierno a la embajada en Lisboa y alguien califica la decisión de “premio”. Como el destino en Roma del principal especialista policial en terrorismo islamista, como el ascenso a general de la cabeza de la Guardia Civil en el Principado y como la embajada ante la Santa Sede para quien dirigía el CNI. Pero nadie premia a hombres que han fracasado objetivamente en sus anteriores destinos. Así que si elegimos el vocablo “premio” abrimos una teoría, damos por hecho que el gobierno no considera que fracasaran, sino al revés.

¿Y si se tratara de patadas hacia arriba? Vale la pena considerar la posibilidad, aunque sólo sea porque la lógica del premio nos conduce al infierno. Para tomar en serio la patada estratégica hacia arriba, debería constatarse en el pasado reciente algo parecido a una gestión decente, sensata y coherente de cuantas investigaciones deben su estímulo al ejecutivo. Encontraremos esto: la contaminación del testimonio del portero de Alcalá, la preparación de las declaraciones de un importante testigo de la seguridad del Estado en una sede del PSOE, el bloqueo en la Comisión del 11 M de las cincuenta comparecencias solicitadas por el Partido Popular, la inacción de los ministros de Defensa y de Interior ante un intento de destrucción de pruebas por parte de un guardia civil en Oviedo y ante un posible soplo a Kalaji por parte de algún agente policial (ambos extremos recogidos en sendos informes emitidos por la seguridad del Estado), el cierre de la Comisión con conclusiones que reproducen los presupuestos iniciales del PSOE.

Del Burgo ha formulado algo terrible: todos los implicados en el 11-M, o bien eran confidentes policiales, o bien estaban siendo investigados, escuchados y observados por las fuerzas de seguridad en cumplimiento de mandatos judiciales. Y algunas escuchas cesaron inmediatamente después de los atentados. Del Burgo recoge la hipótesis de la “conspiración interior”, puntualizando que no cree en ella, y el director de El Mundo titula su carta del domingo “¿Y si lo hizo un policía?”.

He defendido que el resultado de las elecciones generales fue legítimo. Y también que lo sucedido durante la jornada de reflexión estuvo orquestado y constituyó una asonada (“reunión tumultuaria y violenta para conseguir algún fin, por lo común político”). Ambas cosas son compatibles. Otras no lo serían. Por ejemplo, las que derivan de llevar hasta sus últimas consecuencias la lógica de los “premios”. No es de recibo dar el primer paso, indicar el camino y detenerse a la espera de que otros abran las puertas del infierno.

El "único destino" de ZP
José Javier Esparza elsemanaldigital.com 29 Agosto 2005

Lo ha dicho ZP: "El único destino de los que guardan silencio, comprenden o miran hacia otro lado ante la violencia, es condenar la violencia". La frase tiene algo de inmortal. No, ciertamente, por su composición, harto imperfecta, pero sí por su abismal, infinita, profunda banalidad. También por su carácter intrínsecamente falso. El presidente ha dicho eso a propósito de los batasunos. De las graves consecuencias de la política gubernamental en esta materia ya se ha hablado mucho. Quedémonos, pues, sólo con la frase.

Alguien ha dicho que la retórica de ZP recuerda a la figura de Chance Gardiner, ese jardinero analfabeto y cortés que en la película de Hal Ashby Bienvenido, Mr. Chance, protagonizada por un genial Peter Sellers, llega a la presidencia de los Estados Unidos mansamente empujado por una cómica cadena de equívocos. La película es muy buena, pero la comparación no es afortunada. Chance Gardiner es, en efecto, un jardinero sin la menor idea de qué significa la palabra "política". Sin embargo, su discurso, basado en una afable y reiterativa metáfora botánica, es coherente, tiene sentido y, de algún modo, apunta al carácter unificado de los ciclos de la vida. Las cosas que dice Chance parecen estúpidas por contraste con el contexto, pero no son insensatas.

Inversamente, el discurso de ZP es insensato así en su texto como en su contexto. Quizás el ejemplo más expresivo sea aquel ruidoso compromiso suyo: "Si he traído a las tropas de Iraq, cómo no voy a traer el agua a Murcia", proclamado ante un público murciano que, por cierto, sigue sediento. Basta un rudimento natural de artes lógicas para percibir la perfecta incongruencia de la proposición. Lo importante es que esa incongruencia reviste un carácter ejemplar. De algún modo, es como si ZP hubiera escogido pasar a la historia como una vistosa mezcla de Polichinela y Joker, con ciertas vetas del popular Abundio y también de Pierrot enamorado. La respetuosa tradición política occidental nos inhibe a la hora de decir en público estas cosas, pero la tradición literaria, menos respetuosa, nos ha enseñado que a veces el rey está desnudo.

Hay un viejo tema legendario que tal vez convenga recordar: el del "rey loco". Se encuentra con frecuencia en el folclore oriental. Básicamente, consiste en esto: a veces el recto gobierno de las cosas conduce a la desesperación y a la zozobra, porque la crueldad de la vida y sus azares golpean con severidad a la razón; entonces la gente puede sentir la tentación de entronizar al insensato, cuya incongruencia esencial parece adaptarse mejor a una realidad percibida como caos. Quién sabe…

Seguramente ZP no pase a la Gran Historia en las páginas de la política, pero sin duda su memoria perdurará en las páginas de la literatura. No diremos, empero, que ese vaya a ser su único destino.

Vuelta a la política
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Agosto 2005

Peor, muchísimo peor, que antes de las vacaciones es la situación política de este Gobierno. No me refiero a su ineptitud para afrontar las crisis de Afganistán, saldada con la muerte de 17 soldados españoles, de Roquetas del Mar, finalizada con un ciudadano muerto, y el incendio de Guadalajara, que terminó con 11 hombres muertos. Estos gravísimos sucesos han puesto en evidencia, por supuesto, las carencias de este Gobierno, pero es necesario circunstanciarlos en la crisis general y permanente que vive este ejecutivo desde que llegara al poder.

No es posible, desde ningún punto de vista democrático, olvidar que este Gobierno alcanza el poder tres días después del más grave atentado terrorista que ha sufrido España en su historia. Un atentado que el Gobierno, lejos de apoyar una investigación seria y rigurosa, ha querido cerrar cuanto antes para que el ciudadano se olvidara. Con esta actitud pretendían adquirir un poco de legitimidad, pero sólo han conseguido sembrar dudas sobre su comportamiento antes y después de los asesinatos. Por aquí, el Gobierno sólo puede esperar más y más criticas. Las investigaciones de El Mundo, por no mencionar las aportaciones intelectuales de este periódico, sobre el 11-M, seguirán de modo ilustrado y democrático, mientras que el Gobierno sólo podrá aspirar al silencio y a la represión de quienes hablen seriamente sobre el particular. Terrible.

Entregado a los nacionalistas, y obsesionados al modo leninista por eliminar a la oposición democrática, el PSOE quiso huir hacia delante reformando lo que no era necesario, ni siquiera conveniente, la Constitución española. La técnica perversa de reformar la Constitución a través de la reforma de los Estatutos ha devenido un fracaso, primero, porque se está haciendo de espaldas a los ciudadanos y, en segundo lugar, porque se ha querido negar a quien representa cómo mínimo a la mitad de la ciudadanía. También por este lado el Gobierno lo tiene crudo. Nadal mandando callar a Blanco es una prueba del ridículo de este Gobierno.

Marginadas las víctimas del terrorismo con la ayuda inmoral de la figura de un Alto Comisionado, el juego cruel de Rodríguez Zapatero de atraerse a los terroristas para pactar con ellos también ha resultado un fracaso, o peor, una tragedia. Los terroristas no sólo han sido legalizados en el parlamento vasco, sino que han tomado la calle para gritarle al presidente del Gobierno que se deje de pamplinas y negocie de igual a igual la independencia.

Con este panorama, y aunque casi todos los medios de comunicación están tomados por el leninismo socialista, sólo cabe esperar que Rajoy comience el curso político ya y con un solo mensaje en su discurso: Nada, absolutamente nada, tiene viabilidad en la política socialista que no sea la agitación y la propaganda para mantenerse en el poder. Nadie espere ya nada de este Gobierno. Está desgastado por todas partes, excepto por la agitación y la propaganda. Si Rajoy no entra ahí, donde cientos de periodistas y buena parte de los medios de comunicación comen del poder del PSOE, olvídese de intentar ilustrarnos sobre sus capacidades políticas y democráticas. O empieza con contundencia y dureza el señor Rajoy, recordando los sucesos de este verano, o la agitación y propaganda socialista lo devorarán.

Las coartada de las contrapartidas
Fernando González Urbaneja Estrella Digital  29 Agosto 2005

En Navarra no consiguieron montar la manifestación; en San Sebastián acabó en algarada; en Bilbao se celebró sin más incidente que el que supone el propio acto. Y en Vitoria no lo intentaron, no es terreno propicio. Y de toda esta escenografía montada por Batasuna para acreditar que está viva y activa, y que la ley y la justicia no acaban con su realidad, merece la pena quedarse con las palabras de uno de los rotatorios portavoces de Batasuna-Eta: “contrapartidas, pida contrapartidas...señor Zapatero”.

La organización separatista-terrorista quiere una mesa para negociar y reclama contrapartidas, que le pidan algo para empezar a moverse. O quizá no quieren moverse sino que se muevan los demás y, de esta forma, conseguir margen de presencia e influencia, y de esta forma mantener amarradas las bases. Unas bases que empiezan a encogerse, al menos por lo visto en estas últimas manifestaciones, quizá las menos nutridas de los últimos años.

Tanto el presidente del gobierno, como el del PNV, concretaron inmediatamente esas contrapartidas: renuncia a la cualquier ejercicio de violencia, tanto crímenes como alborotos o extorsiones y amenazas a cualquier persona. Ese es como decir rendición incondicional. Sin el garrote de violencia ¿en qué quedará Batasuna? ¿se atreverían a andar por la calle, como si nada, sin las porras que les sostienen?

El tránsito de la violencia a la no violencia es arriesgado; casi tanto como la propia violencia, sobre todo cuando es unilateral. Por parte de Zapatero parece claro que ha decidido transitar un incierto camino para conseguir que los violentos se arrepientan por propio convencimiento o por la presión de quienes les toleran o sostienen.

La apuesta de Zapatero es muy arriesgada, la intentaron sus predecesores y no les salió ni medio mal. Ahora Zapatero acomete lo mismo cuando el mundo terrorista es más débil y tiene menos apoyos que nunca. Los populares le reclaman que siga la estrategia de mano dura, ninguna concesión, asfixiar el mundo terrorista y todas sus ramificaciones. Una opción menos arriesgada desde el punto de vista de la estrategia política y de las justificaciones, aunque alargue la agonía y mantenga viva la amenaza terrorista.

¿Qué se esconde tras la petición Batasuna de contrapartidas? Interpretar el mundo etarra no es sencillo. Es muy probable que la interlocución entre Eta y Batasuna esté más engrasada que nunca, que Ternera y Otegui sean los personajes claves del drama y que haya alguna oportunidad para un desarme y un repliegue de los violentos. Pero ¿a qué precio? ¿Cuáles son las contrapartidas que van a exigir quienes ahora piden contrapartidas al Estado? Mientras en el PNV, como tantas veces antes, andan con dos velas, a Dios y al diablo, al fin de cualquier tipo de violencia como condición previa o a la negociación política como camino para ir desarmando a los violentos.

El curso que arranca (no comienza porque en esta materia no hay vacaciones ni treguas? Va a poner a prueba todas las estrategias desplegadas para arrumbar algunas y consolidar otras. Que no maten, no es suficiente, porque el riesgo de que lo hagan está presente; que no extorsionen parece condición inexcusable y previa a cualquier otro movimiento.

FGUrbaneja@wanadoo.es

No es lo mismo pero es igual
Rafael González Rojas www.elsemanaldigital.com  29 Agosto 2005

29 de agosto de 2005. Ya pueden decir Bono lo que quiera que a buena parte de los españoles no nos va a convencer de que no es lo mismo la presencia de tropas españolas en Afganistán que en Irak. No es lo mismo porque son países diferentes, pero es igual.

En su comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso para informar sobre la muerte de 17 militares en el accidente del helicóptero en Afganistán, el ministro de Defensa mantuvo como principal hipótesis la del accidente. Las explicaciones del ministro fueron aceptadas como válidas por todos los grupos parlamentarios, excepto el PP. IU y BNG, aunque las aceptaron también, pero exigieron la retirada de las tropas de Afganistán. El PP por su parte, ha pedido la comparecencia de ZP en un pleno extraordinario, cosa que no consideraron necesario los demás grupos. Les llega con Bono.

Y la verdad es que sí. ¿Qué va a aportar el presidente? Puede, eso sí, recordársele una vez más su gran incoherencia al retirarse de Irak, porque aquello, según él, era participar en una guerra ilegal (recuérdese que se enviaron las tropas cuando las operaciones bélicas propiamente dichas habían cesado) y, en cambio, lo de Afganistán es una participación con la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), bajo coordinación de la OTAN y mandato de las Naciones Unidas; una operación multilateral en la que participan más de treinta países, con misiones que van desde la salvaguarda de los procesos electorales hasta garantizar la seguridad de los cooperantes civiles. Según Bono en Afganistán se opera "en la campaña contra el fanatismo, el terror y la pobreza". ¿En Iraq no se operaba por eso? ¿No hay fanatismo, ni terror, ni pobreza en Iraq? Sin embargo, los Bardem y demás parcarteros se tiraron a la calle porque a Irak se fue a cooperar con el imperialismo norteamericano. Ahora guardan silencio como muertos. Al mundo de la "Kurtura" le parece muy bien que Zapatero haya ampliado su compromiso militar en Afganistán y le haga la pelota a Bush. Quiere hacerse perdonar por las torpezas que cometió, tanto retirándose de Irak como instando a las demás naciones que le imitaran.

Nuestros soldados fueron a Irak a defender los mismos valores que ahora defienden en Afganistán. Los riesgos de una misión y otra son los mismos, los ligados, según Bono, a "los males endémicos de la sociedad afgana: corrupción, droga, armas, en donde no se ve al Estado". ¿Y no es eso lo que ocurre en Irak? Pero nuestra "espantá" al estilo de Rafael el Gallo, nos está costando muy cara. La pérdida de las Olimpiadas no ha sido más que una simple muestra bien visible.

Zapatero pierde la calle
Miguel Ángel Orellana www.elsemanaldigital.com  29 Agosto 2005

29 de agosto de 2005. Las leyes de Murphy ya dicen que cuando las cosas van mal tienden inexorablemente a empeorar, y eso parece ser lo que le ocurre al Gobierno del PSOE, a pesar de que las sucesivas encuestas del CIS – cocinadas en diecisiete fogones – le alegre regularmente un tanto el sombrío panorama. Pero la cuestión de fondo es como las catástrofes llevan a este Ejecutivo a esconderse, a tirar balones fuera y a presentar un encefalograma plano a la hora de las ideas y la imaginación.

Zapatero es ahora mismo un político acorralado, asustado, encerrado en el fortín de La Moncloa, tal vez sorprendido, porque ningún político termina por acostumbrarse nunca a los dramáticos cambios de fortuna que propicia la veleidosa política: "¿qué he hecho yo para merecer esto?" Todo parece complicarse. Desde el panorama de desintegración de España que nos rodea, hasta la fractura social que amenaza la convivencia por culpa de la mala cabeza presidencial. Un deterioro de la convivencia que, tras siglos de luchas civiles, pronunciamientos militares y dictaduras, es el bien más preciado del que hoy disponemos los españoles.

Deterioro que se aprecia en los centros de trabajo, en los lugares de ocio, incluso en el seno de las familias, por supuesto también en el Congreso, donde se vienen produciendo escenas que parecían olvidadas. Nada bueno para una democracia a medio cocinar como la nuestra, necesitada de mucho mimo y cuidado. Se acercan días difíciles. De forma casi milagrosa, el PSOE, a pesar de fugaces destapes, sigue conservando un alto grado de cohesión interna, seguramente porque está convencido que le va la vida en ello. Pero ese cerrar filas no podrá mantenerse durante mucho tiempo de confirmarse los malos augurios que ahora florecen por doquier.

En la estela política de los acontecimientos que han marcado la arrogante gestión del Gobierno durante este verano, véase el incendio de Guadalajara, el caso Roquetas, el resurgimiento proetarra o el siniestro de Afganistán, la imagen noqueada de Zapatero siempre ha estado alejada de los ciudadanos, dejando de trasladar al Parlamento el grito de la España real que, le guste o no al Gobierno, no es la que desea una posición sumisa al nacionalismo ni la que confunde populismo con talante. Esa es otra, la que hoy cree que la calle sólo es para pasear.

ETA vigila a "El Semanal Digital"
Santiago Abascal www.elsemanaldigital.com

29 de agosto de 2005. Un buen amigo me telefoneaba apesadumbrado hace escasos días para solidarizarse por un artículo que alguien había escrito sobre mí en el proetarra diario Gara. No me contagió su pesar pero sus palabras me hicieron pensar. "Hace tiempo escribieron sobre mí en el Gara pero un colega me dijo que no había de preocuparme hasta que Maite Soroa me mencionara con nombres y apellidos en su columna", -me dijo.
Pues bien, en esta ocasión Maite Soroa me había dedicado su artículo y la preocupación de mi amigo rayaba la alarma. No es la primera vez que alguien, -político, periodista, o profesor-, me manifiesta lo fatídico que puede ser desde un punto de vista estrictamente vital tener el honor de ser nominado en la columna de Maite Soroa. En efecto, existe la convicción generalizada entre los que saben de que Maite Soroa se dedica a señalar los objetivos a la banda terrorista ETA. O dicho de otro modo, Maite Soroa parece ser el punto de mira de la pistola, o el jefecillo avieso y cobarde que desde su poltrona apunta a quien debe ser eliminado.

Se preguntaran ustedes quién es Maite Soroa. He de decepcionarles. Parece no ser nadie. Dicen por ahí que se trata de un colectivo que ha elegido ese pseudónimo para asustar la personal desde el oscuro anonimato. Circula también el extendido rumor de que la firma oculta a un asiduo periodista de la radiotelevisión pública vasca afecto a la causa etarra. Pero lo cierto es que, a mí, la identidad del cobarde que se esconde tras el "alias" de marras me trae sin cuidado.

Lo verdaderamente significativo, en cambio, es que ETA parece leer con especial fruición Elsemanaldigital.com (el columnista y compañero Pascual Tamburri es desgraciadamente unos de los nominados a menudo por Maite Soroa). Aunque, bien visto, puede que haya algo aún más significativo; después de medio centenar de artículos para este medio digital firmados por el que suscribe- y que no están precisamente caracterizados por las medias tintas- ha sido necesario que yo realizara una crítica a la publicación oficial de los jesuitas para ser nominado por Maite Soroa. ¿Demasiado revelador o simple casualidad?

María San Gil: «Batasuna está crecida y envalentonada porque Zapatero e Ibarretexe le dan oxígeno»
«No veo ni al PNV ni al PSE con la fuerza necesaria para que la unión de los partidos democráticos sirva para la derrota definitiva del terrorismo»
ANA ANTOLÍN ABC 29 Agosto 2005

VITORIA. La presidenta del PP vasco, María San Gil, responsabiliza al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del retorno de Batasuna a las calles de Bilbao como si se tratara de «demócratas de pleno derecho», y acusa al PNV de «someterse» a Batasuna y de «supeditar la legalidad» a su voluntad. San Gil denuncia que el PNV y el PSE han consentido que la formación ilegal se convierta en protagonista del inicio del curso político.

-¿Alguien puede albergar dudas sobre la finalidad de la manifestación de Bilbao?
-Una vez más Batasuna ha sido capaz de imponerse al Estado de Derecho y de manifestarse por Bilbao como si fueran demócratas de pleno derecho y no lo son. Existían motivos objetivos mas que suficientes para impedirla de antemano, y el Gobierno lo tenía que haber hecho. Estamos ahora como con el Partido Comunista de las Tierras Vascas, intentando hacer ver que no era lo mismo que Batasuna. Esta manifestación y la de Batasuna de hace unas semanas en San Sebastián, que no fue autorizada, eran lo mismo. Lo único que cambia es la actitud del PNV y del consejero de Interior.

-¿A qué lo atribuye?
-Hay un sometimiento clarísimo y voluntario del PNV hacia Batasuna, pero también del consejero de Interior a las órdenes de su partido. Están supeditando el Estado de Derecho, la legalidad, a la voluntad de los radicales. Al final, hay un proyecto común y la voluntad de Ibarretxe de hacer protagonista político a Arnaldo Otegi. Y, claro, si te quieres sentar con alguien en una mesa, difícilmente puedes prohibirle que haga una manifestación. Estas son las contradicciones a las que Ibarretxe no puede hacer frente: les legitima sentándoles a una mesa y, luego, es muy difícil ilegalizarles en la calle.

-¿Ve en la inhibición del Gobierno de Zapatero y la Fiscalía un «cruce de cromos» con el PNV dada también la minoría del Gobierno de Zapatero?
-Esto no ocurría hace un año ni tres, cuando el entorno radical no se sentía con fuerzas para hacer lo que está haciendo este verano. Sabía que había un Gobierno con las ideas muy claras y un partido de la oposición que estaba conjuntamente en el Pacto por las Libertades. ¿Qué ha pasado? Hay un cambio absoluto en la política antiterrorista y un cambio de actitud en el presidente del Gobierno. Batasuna se sienten crecida y envalentonada porque se le está dando oxígeno y por eso están recuperando las calles. Zapatero tiene una enorme responsabilidad en lo que está ocurriendo en Euskadi. Al mismo tiempo, el PSOE quiere hacernos creer que el PNV está moderado porque es con este partido que permite la manifestación del viernes, con el que quiere pactar los Presupuestos. Aquí hay un juego de intereses que no es la defensa de la convivencia y la libertad.

-¿El renacimiento de Batasuna y de la «kale borroka» tiene relación con la declaración del Congreso a favor del diálogo con ETA?
-Si Zapatero quiere sentarse a hablar con Batasuna y con ETA, ¿qué hacen ellos? Hacerse fuertes para ir a la negociación con todo el peso, y a este objetivo favorece el actual clima de permisividad. Si el Congreso aprueba una moción que dice que nos vamos a sentar con ETA a dialogar, ¿qué tienen que hacer ETA y su entorno? Hacerse muy presentes en las calles y siendo el chulo de barrio. Es verdad que no matan, pero porque están teniendo réditos y no les hace falta llegar a más. Batasuna tiene un protagonismo político que no había tenido hace tiempo.

-¿El PNV lanzó una advertencia a Batasuna, al autorizar una y prohibir otra, ante las conversaciones que mantiene con el PSOE?
-Estamos en un juego de tramposos. Se están haciendo reuniones por debajo de la mesa y política muy poco transparente. No sé si al prohibir la manifestación de Bilbao el PNV quiso hacer una advertencia de algo a Batasuna, pero como charlan habitualmente se lo pueden decir a la cara. No hace falta que hagan este teatro.

-¿El lendakari Ibarretxe tiene las manos atadas dada su minoría o sigue las directrices de Estella?
-No tiene las manos atadas. Cuando hay un proyecto común hay una voluntad política conjunta. Él no es prisionero de Batasuna porque no tendría que recurrir ni al PCTV ni a Otegi. Sabe que podría construir el futuro de este país de la mano del PP: derrotando el terrorismo, aislando a los radicales e intentado ocuparse de los problemas reales y no inventando otros como el «plan Ibarretxe». Lo dramático de Euskadi es que Ibarretxe prefiere escribir el futuro de la mano de Otegi y de Batasuna. Su voluntad clara y evidente es hacer país con los radicales y los violentos porque su modelo es coincidente: la Euskal Herria de los siete territorios y la independencia del resto de España.

-¿La manifestación de Bilbao es, en definitiva, una burla del nacionalismo en su conjunto a Zapatero?
-Más que a Zapatero es una burla al Estado de Derecho. Es un desafío y un reto continuo a lo que es la democracia. Aquí es el mundo al revés: los radicales toman las calles y los demás tenemos que estar callados, en nuestras casas.

-En este contexto, ¿de qué deberían hablar Zapatero e Ibarretxe en la cita de septiembre? ¿Sólo de la legalización de Batasuna?
-Querrá decir de la ilegalización, ¿no?... Falta año y medio para las municipales y sabemos lo que pretende Batasuna. Lo que tendría que hacer Zapatero es ilegalizar el PCTV y cortar ese envalentonamiento que tiene Batasuna en estos momentos.

-¿Qué significa este rebrote del terrorismo callejero ante el inicio de la legislatura?
-Pues que hemos retrocedido mucho, que ETA se está haciendo muy presente y que no veo ni al PNV ni al PSE con la fuerza necesaria para que la unión de los partidos democráticos sirva para derrota del terrorismo. En estos momentos, la pregunta es por qué no se sienta el PP con Arnaldo Otegi cuando debería ser por qué los demás se van a sentar con Arnaldo Otegi.
Recortes de Prensa   Página Inicial