AGLI

Recortes de Prensa     Martes 30 Agosto 2005
Contra las cuerdas
Por CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 30 Agosto 2005

Existe un verano mejor
Ignacio Villa Libertad Digital 30 Agosto 2005

Sobre listos, listillos, tontos y Joan Puig
José García Domínguez Libertad Digital 30 Agosto 2005

¿Cuál es la parte más fea?
Cristina Losada Libertad Digital 30 Agosto 2005

El "modelo catalán" ha fracasado
Editorial Elsemanaldigital.com  30 Agosto 2005

Disenso transversal
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 30 Agosto 2005

El decálogo de Maragall
Ernesto Ladrón de Guevara www.elsemanaldigital.com  30 Agosto 2005

Contra las cuerdas
Por CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 30 Agosto 2005

AÚN no ha comenzado el curso político y ya tenemos sobre la mesa el primer señuelo de los muchos que necesariamente habrá diseñado la factoría Barroso para sortear el difícil calendario de los próximos meses: Rajoy será convocado a La Moncloa. El presidente del Gobierno ha recordado súbitamente que existe Rajoy, que existe el PP y que sus diez millones de votantes se resisten a ser expulsados a empujones de la normalidad política. Sorprendente. Casi conmovedor. Estoy ansiosa por meterme entre pecho y espalda las raciones de sentido de estado, responsabilidad política, transversalidad y demás farfolla con que nos van a obsequiar los publicistas del Ejecutivo para aderezar los prolegómenos del encuentro y su previsible desenlace.

Rodríguez Zapatero quiere hablar con Rajoy sobre la pacificación de Euskadi precisamente ahora; los batasunos son de nuevo los amos de la calle, en algunos ayuntamientos se organizan homenajes públicos a terroristas, la «kale borroka» ha experimentado una insólita efervescencia e Ibarretxe se dispone a convocar su mesa de negociación con los portavoces de la banda. Un éxito tan arrollador éste de ver a ETA como protagonista indiscutible en las calles y en las instituciones que Zapatero ha decidido compartirlo con la oposición.

El presidente también quiere hablar con Rajoy de los estatutos justo ahora, cuando Carod-Rovira se ha puesto a coquetear con CiU y amenaza sin recato a su protector Maragall. La reforma del Estatut hace aguas, la legislatura catalana está en el aire, el PSC de los nervios y el PSOE fumando en pipa. En esas, Rodríguez Zapatero ha recordado que tiene una conversación pendiente con Rajoy sobre las reformas estatutarias. Pero Zapatero tiene muchas conversaciones pendientes con Rajoy, tantas como ofertas de entendimiento le lanzó el gallego durante estos meses: la financiación sanitaria, la educación, la política exterior, la reforma constitucional y, por supuesto, la lucha antiterrorista. Demasiadas asignaturas pendientes para un único examen en septiembre.

El Gobierno y sus socios dedicaron la primera mitad de su legislatura a aislar a los populares, negar su condición democrática, convertirlos en unos apestados políticos y quebrar la solidez de su base electoral. La llamada a Rajoy demuestra que esa estrategia ya ha fracasado. El tiempo corre ahora contra Zapatero: ha escogido unos aliados muy poco leales para un viaje innecesariamente azaroso. Ahora, en una nueva pirueta, pretende superar el viejo tópico de la política y los extraños compañeros de cama; lo suyo apunta directamente a la cama redonda, la promiscuidad absoluta; se da el pico con Carod, tontea con Ibarretxe, intercambia mensajes con ETA y pretende fundirse con Rajoy en un abrazo de Estado. Excesivo, incluso para sus seductores ojos verdes. Podría parecer el abrazo del oso; realmente recuerda al del boxeador que se ha quedado sin aire.

Colección de errores
Existe un verano mejor
Ignacio Villa Libertad Digital 30 Agosto 2005

Poco a poco la normalidad cotidiana aterriza en la vida política. El verano que termina ha sido turbulento como pocos y especialmente lamentable para el Gobierno socialista. Todas las limitaciones -que son muchas- del Ejecutivo Zapatero se han acumulado día tras día a plena luz y sin escondites posibles. Hemos asistido perplejos a una considerable colección de errores de los que no encontramos ningún parecido cercano en la vida política española. ¡Son tantos en tan poco tiempo!

Empezamos -en julio- con el incendio de Guadalajara con once personas fallecidas, una gestión terrorífica y un presidente del Gobierno agazapado. Continuamos con la crisis de los pollos con salmonella, con más de dos mil personas afectadas y una ministra de Sanidad disfrutando de la tumbona veraniega. No nos olvidamos del Caso Roquetas en el que después del juicio público realizado a la Guardia Civil por dos ministros, ahora resulta que el Ejecutivo ha echado tierra encima y parece empeñado en olvidarse de la historia. En esta cronología veraniega aparece también la muerte de diecisiete soldados españoles en Afganistán, un suceso del que todavía no conocemos realmente lo que ocurrió. Es más, sobre estas muertes existen demasiados puntos negros que el llamado Gobierno del "tiempo real" -¿se acuerdan del 11 de marzo?- no ha sabido explicar. Y a todo esto hay que sumar la irrupción, de nuevo, del terrorismo callejero en el País Vasco, las nuevas aportaciones sobre la trama del 11 de marzo o la futura reforma del Estatuto catalán que ya está siendo motivo de enfrentamiento entre los propios socialistas.

En fin, un verano que no inquieta a un Zapatero que parece dispuesto a rebañar al máximo el alquiler veraniego de La Mareta en Lanzarote que, por cierto, nada tiene que ver con los mini-pisos de la Trujillo. El presidente del Gobierno se va a incorporar poco a poco al trabajo y ya ha dicho -utilizando el boletín oficial de El País- que quiere entrevistarse con Mariano Rajoy para ponerle al corriente de la situación política de España.

¿De que situación está hablando el señor Zapatero? En este sentido Mariano Rajoy ha dicho este lunes en Galicia que está dispuesto a hablar con Zapatero pero siempre y cuando no le utilice como coartada. Y es que efectivamente, después del verano del Gobierno, ahora el presidente quiere hacer coparticipe a Rajoy de sus errores. Pero por lo que hemos visto el presidente del PP, no parece dispuesto a caer en esa trampa.

Y es que tiene que ser el propio Jefe del Ejecutivo quién afronte, sin más historias, sus propios errores políticos, que son muchos y van en aumento. Zapatero ha demostrado su incapacidad para la gestión, lejos de las cursiladas literarias, y ahora se debe corregir sin ayuda ajena. Todo lo demás serían las artimañas de siempre, y de ellas ya sabemos un rato. Visto lo visto, podemos afirmar que existe un verano mejor.

Cataluña
Sobre listos, listillos, tontos y Joan Puig
José García Domínguez Libertad Digital 30 Agosto 2005

Los genuinos cambios revolucionarios, los profundos, suelen ocurrir de un modo tan discreto, inadvertido y silencioso que rara vez los contemporáneos llegan a tomar conciencia plena de su eclosión. Prueba de ello es la mutación repentina que acaba de sufrir la idiosincrasia catalana. Y es que el rasgo psicológico que moldeara nuestro carácter colectivo durante los últimos dos mil años ha hecho un súbito mutis por el foro, sin que casi nadie lo haya advertido. Me refiero a la desaparición fulminante del ancestral sentido del ridículo, aquella virtud civil que en Cataluña llegó a expandirse hasta alcanzar la mismísima raya que marca la frontera con lo patológico.

Por lo demás, a día de hoy aún no se nos ha revelado la letra pequeña del canon que ha de sustituirlo. Aunque se antoja fácil adivinar el ideal supremo de esa nueva ética pública: hacer jocosamente el payaso en cada uno de los escenarios que a uno le brinde la existencia. De ahí que los padres más intuitivos ya hayan arrojado a la basura los viejos vídeos de Los Picapiedra, y proyecten a sus bebés las andanzas televisivas del tíquet Tardà-Puig en su lugar. Y también de ahí el encendido debate que se está desarrollando ahora mismo en la sociedad civil al objeto de identificar y premiar al más necio de nuestros embajadores en Madrit.

En esa disputada querella, entre los observadores y simples aficionados resulta prácticamente unánime el consenso en torno a la figura señera de Joan Asaltapiscinas Puig. Sin embargo, es otro el favorito cuando se consulta a los expertos. No niegan éstos que Puig sea un lerdo notabilísimo; al contrario, reconocen su genio y lo tienen por un gran tonto de capirote. No obstante, los análisis técnicos y desapasionados de los especialistas coinciden al señalar a Pere Navarro, el director general de Tráfico, como supremo rudo entre nuestros zotes de exportación. Las razones de esa preferencia se asentarían en una muy sólida evidencia científica: la gestión de Navarro sería la que más se ajustase a las premisas canónicas que Alexander Zinoviev señalara en su gran obra sobre la estupidez del Poder.

Así, escribe Zinoviev: “Las instituciones soviéticas no planeaban soluciones a cuestión alguna, sino que eran el resultado de la búsqueda de soluciones”. Por eso, definían los problemas de modo que se ajustasen a las soluciones políticamente viables, y no al revés. Si se quería eliminar el mercado negro, se dejaban de producir los bienes que circulasen por él. Si se pretendía reducir la tasa de crímenes impunes, se doblaba el número de los condenados en juicios penales. Si se proponían resolver las estadísticas de mortandad en accidente de tráfico, hacían lo mismo que Navarro: cambiar la ley para que sólo se considerasen fallecidos en carretera los muertos hallados encima del asfalto; de ese modo, los que aparecieran sobre la cuneta o en el arcén dejaban de computarse.

He ahí la razón de que a estas horas ya deba estar nuestro Pere redactando feliz la nota de prensa que achacará tropecientos desaparecidos en anteriores operaciones retorno al neoliberalismo salvaje de Aznar. El voluntarioso Puig lo intentó con todas sus fuerzas, mas deberá rendirse a la evidencia. Hasta para él resulta imposible ingeniar una tontería semejante.

El mitin de ZP
¿Cuál es la parte más fea?
Cristina Losada Libertad Digital 30 Agosto 2005

Hay un tema de Frank Zappa que dice así, what is the ugliest part of your body? ¿Cuál es la parte más fea de tu cuerpo? Es la pregunta que uno se hace ante el mitin que le sirvió a Rodríguez para cerrar en Canarias su annus horribilis y reabrir la varita mágica para conjurar el mal tiempo que está por venir. Some say your nose, some say your toes, dice la canción. Al examinar el corpus del discurso del presidente, la elección está más reñida.

¿Será la parte más fea la que dedicó a la ETA, que corrobora que ZP se ha envainado definitivamente la Justicia? Pues el destino de los pistoleros y sus matones ya no son los tribunales y las cárceles, como antes, sino disolverse, seguramente por obra de la alquimia zapateril. La misma que les ha vuelto a dar protagonismo político y que garantiza, por tanto, que continuarán actuando como disolventes de la libertad y la democracia en el País Vasco.

Pero hay otras partes de gran fealdad. Como cuando promete la España del entendimiento tras haber engrosado el caudal de las tensiones. O cuando afirma que su gobierno dice siempre la verdad. ¿Y lo de Afganistán e Irak? Ahí, el presidente tocaba la piedra fundacional de su poder. La carta sobre la que ha erigido su castillo de naipes. Y es un signo de su debilidad que tuviera que remendar con el hilo de la mentira gruesa, el desgarrón que la muerte de 17 militares en suelo afgano hizo en ese primigenio título de legitimidad.

Pues el hombre que siendo diputado no se opuso a la primera guerra del Golfo ni al bombardeo de Serbia ni a ninguna otra guerra que se sepa, es consciente de que se elevó a La Moncloa merced a un pacto tácito con sus votantes. Un pacto en el cual “la paz” no es un fin, sino un medio: el medio para que España no se meta en líos allende sus fronteras y se ahorre “castigos” como el del 11-M. Pero resulta que en agosto, España descubrió que se hallaba asomada a un exterior cuyos peligros se le habían hurtado hasta entonces. Que estaba en otro “avispero”.

Y ZP, en lugar de abrirle la puerta a la verdad, la cerró de golpe. “Estamos en Afganistán por las mismas razones que salimos de Irak, por la paz, por Naciones Unidas y la legalidad internacional”, dijo. Pero no en el Congreso, donde se le habría rebatido. Hubiera bastado recitar los números de las resoluciones que autorizan la fuerza multinacional en Irak e instan a los estados miembros a contribuir con tropas: 1511 y 1546. Y junto a esos números, las fechas: 16 de octubre de 2003 y 8 de junio de 2004. Y junto a esas fechas, la fechoría: el 19 de abril de 2004, a los dos días de su investidura, anuncia la espantada porque no tenía indicios de que antes del 30 de junio la ONU asumiera “el mando político y militar” en Irak.

Sin embargo, mantuvo y aumentó las tropas en Afganistán, pese a que allí la ONU no asumió nunca el mando. Lo hizo la OTAN y no tanto para abrirle camino a la ayuda humanitaria, como para mantener la seguridad. En cuanto a la legalidad de origen de las dos intervenciones, es asunto discutido y discutible. Pero no quiso Rodríguez afrontar un debate. Prefirió un mitin donde la demagogia tiene garantizado el aplauso. Dice el tema de Zappa: ni la nariz ni los dedos de los pies, la parte más fea it’s your mind. Es la mente. Una mente atrapada en la mendacidad.

El "modelo catalán" ha fracasado
Editorial Elsemanaldigital.com  30 Agosto 2005

Mientras los partidos catalanes juegan a la política, los partidos valencianos sí han sido capaces de reformar su autonomía con consenso y sin estridencias

30 de agosto de 2005. José Montilla está enfadado. El ministro de Industria, en su condición de primer secretario del PSC, ha cargado en las últimas horas contra Convergencia i Unió por su papel en la negociación de la reforma del Estatuto de Cataluña. Según el socialista CiU, y en especial Artur Mas, trata de sabotear la tarea política de Pasqual Maragall mostrándose más radical incluso que Esquerra Republicana.

Montilla y Maragall han ido perdiendo progresivamente el control de la situación, ya que sólo a duras penas han conseguido contentar a sus socios independentistas republicanos –que de todas maneras han dado un sí sólo provisional y condicionado a la reforma, sin renunciar a la secesión. Pero la oposición mayoritaria en Cataluña, CiU, ha presentado exigencias de mayor autogobierno, para desesperación del partido de Zapatero.

En el fondo el PSOE sabía que esto tenía que suceder: un gobierno nacionalista de coalición entre el PSC y ERC necesitaba el Estatut "ampliado" como símbolo, pero no podía evitar que CiU compita con ERC por el electorado más catalanista. En consecuencia, frente a una ERC más o menos fiel a sus pactos, CiU hace uso de su libertad y pide más. Es lógico y sólo Montilla se escandaliza.

Probablemente ni siquiera él. El PSOE sabe, en este asunto dos cosas que no confiesa en público. Por una parte, la coalición de gobierno en Cataluña es esencialmente débil y frágil, abocada a unas elecciones anticipadas que sólo la coalición para sostener a Zapatero en Madrid y el miedo a la derrota impiden por ahora. Por otro lado, todos son conscientes de que la reforma del Estatuto no es, ni de lejos, una prioridad entre las demandas de los catalanes a sus políticos.

Así las cosas, es probablemente cierto que CiU quiera que el Estatut de Maragall y Carod fracase, o sea inaceptable para los socialistas. Pero no cabe escándalo por desear la oposición el fracaso personal y político de un Maragall con escasa legitimidad democrática que ha basado su carrera política en el enfrentamiento personal con Jordi Pujol. Donde las dan las toman, pueden pensar algunos.

La cuestión es que, mientras los partidos catalanes juegan a la política, los partidos valencianos sí han sido capaces de reformar su autonomía con consenso y sin estridencias. Y además sin separatismo ni independentismo. Algo que saca de sus casillas a los dirigentes de Ferraz, porque las comparaciones son odiosas. Lo cierto es que el PP regionalista ha tenido éxito allí donde un PSOE tentado por el nacionalismo ha fracasado. El viejo reino de Valencia va razonablemente bien, para envidia de otras regiones que, en muchos sentidos, van mal. No es sólo un fracaso de Maragall: es el fracaso de un modelo y de un sistema políticos, y el anuncio de un nuevo curso político en Cataluña y en España. Zapatero ha anunciado un país "mejor para que viva el mejor tiempo de su historia, que es lo que se merecen los españoles", pero a la hora de concretar crea más problemas de los que arregla.

Disenso transversal
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 30 Agosto 2005

La vicepresidenta Fernández de la Vega compareció en la rueda de prensa posterior al primer consejo de ministros del nuevo curso para decir que «nadie debe interferir» en el debate del nuevo Estatut mientras éste se halle en el ámbito del Parlament. Al hacer esta advertencia, un suave tirón de orejas a José Blanco, la vicepresidenta mostraba el gesto corporativo que Arcadi Espada llamó con gran acierto «su sonrisa de hierro dulce llena de conmiseración». Eso es el talante. Cuando el lehendakari se vio sorprendido el 23 de julio de 2003 por la publicación de su plan articulado en ABC, hizo pública una nota para ordenar al personal: «abstenerse de meter ruido». Nuestro estilo siempre ha sido algo más directo.

La vicepresidenta explicó que el Gobierno en esta fase se limita a acotar los límites del campo de juego y que estos son las tres 'ces' que el presidente fijó como criterios en cuanto se le pasó el calentón del mitin en el que prometió aceptar la reforma que acordaran los parlamentarios catalanes: que se adapten a la Constitución, que se hagan desde el consenso y que sean del interés de los ciudadanos.

No sabemos lo que puede pasar en los 25 días que quedan hasta la fecha fijada como límite de la discusión por Maragall, pero el estado actual de la cuestión sometido al contraste de la triple 'ce' no es alentador. Los catedráticos encargados por el Gobierno de hacer un dictamen sobre la constitucionalidad del proyecto, no lo ven. El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, Alfonso Guerra y el portavoz, Ramón Jáuregui, tampoco.

Emilio Guevara definió en su día el Estatuto de Gernika como el resultado de un triple pacto: un pacto entre vascos, un segundo entre territorios y un tercero entre Euskadi y el resto de España. El proyecto de Estatut, lejos de satisfacer un triple pacto análogo, es un modelo de disensos: entre Cataluña y el resto de España, en primer lugar. Tampoco hay acuerdo entre las fuerzas políticas catalanas. No se trata ya de que tenga la oposición del PP, que sería importante, en tanto que se trata del segundo partido en el Congreso de los Diputados, o que haya desacuerdo entre los partidos del Govern y los de la oposición: es que los tripartitos tampoco están de acuerdo entre sí, como tampoco lo están los partidos de la oposición, en lo que podríamos considerar un desacuerdo transversal modélico. Tampoco hay acuerdo entre el PSC y el PSOE y en el propio PSC no existe unanimidad. Respecto al interés que todo esto suscita en los catalanes, una encuesta de la Generalitat cifraba en el 4% el porcentaje de ciudadanos que considera una prioridad la reforma del Estatuto. Una doble encuesta, de La Vanguardia y el CIS daba como resultado que la creencia de que Cataluña es una nación es compartida por menos del 30% de los catalanes. Así está el tema.

El decálogo de Maragall
Ernesto Ladrón de Guevara www.elsemanaldigital.com  30 Agosto 2005

Parece que al secretario de Organización del Partido Socialista sus correligionarios de Cataluña y País Vasco le han salido contestones, pues ha querido poner el punto sobre las íes diciéndole al Sr. Maragall lo que es una evidencia, como que está abandonando a los electores socialistas para pasarse al campo nacionalista, o al Sr. López que acuda a la Fiscalía si tiene pruebas de las vinculaciones entre el partido clónico de Batasuna y éste.

Hay algo claro en la crítica del Sr. Blanco, rápidamente acallada por los émulos de los abertzales en Cataluña, y es que el decálogo de Maragall para la reforma estatutaria es un verdadero esperpento político, propio del más satírico escarnio.

Uno se queda perplejo al leer cuestiones como que "Cataluña considera a España una nación de naciones y el Estado español, un Estado de carácter federal". Según ésto ya tenemos la reforma constitucional en ciernes desde Cataluña, sin que el resto de los españoles tengamos parte en ello. Maravall dixit: "España es una nación de naciones y federal". Y los demás, si no somos catalanes que nos zurzan pues no tenemos derecho a establecer nuestro marco constitucional. Ya bastan para ello los catalanes. Otra de las maravillosas perlas que nos regala el Sr. Maragall es la de que en caso de conflicto entre el derecho general español y el particular catalán se aplicará el principio de proximidad o de subsidiaridad. Lo cual es tanto como afirmar que el Estado no existe, pues en la práctica quedaría subordinado a la voluntad de comunidades autónomas como Cataluña, incluso en materias que le correspondieran en virtud del derecho constitucional. Menos mal que en el punto décimo afirma que "A través del Estado pertenecemos a la Unión Europea, con la que compartimos moneda y fronteras exteriores y progresivamente fiscalidad y defensa" Lo que no se entiende es cómo no se acepta la primacía del Estado sobre Cataluña y sí se hace respecto a la U.E. en materias como fiscalidad y defensa. Una vez puesto el delantal podría haber preparado la salsa completa y no sólo el asado.

Es decir, se admite la Unión Europea con naciones tan poderosas como Francia, Inglaterra o Alemania y no se concibe un Estado fuerte español capaz de competir con los grandes. De esta manera Cataluña llegaría, sin duda a ser un minúsculo satélite en la UE con un Estado inexistente representado en el Consejo, para el "hazmerreir" del resto de los países del concierto europeo.

Yo le pediría al Sr. Maragall un poco de respeto a la inteligencia de todos los españoles y al Sr. Blanco orden en su casa. El panorama es como para echar a correr.
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