AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 1 Septiembre 2005
Toca gobernar
Jorge Vilches Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Zapatero impone la ley del silencio
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Ciudadanos de segunda
Isabel Durán Libertad Digital 1 Septiembre 2005

la caverna y el cielo
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Septiembre 2005

Pues que cierren La 2
EDITORIAL Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Los estatutos de Cataluña
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Desvergüenza política
M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Septiembre 2005

Viaje a Itaca
José García Domínguez Libertad Digital 1 Septiembre 2005

8. El transporte de los explosivos
por Luis del Pino Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Zapatero sí le abarata el precio de la gasolina a ETA
Juan Delgado elsemanaldigital.com 1 Septiembre 2005

Nuevo curso político
Toca gobernar
Jorge Vilches Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Algunos personajes cercanos al PSOE dicen que hemos pasado el “año de gracia” del gobierno Zapatero, y que ahora, en septiembre, comienzan los exámenes para el Ejecutivo socialista. Afirman que después de más de año y medio ha de pasar de las palabras a los hechos, que ya ha deshecho las principales obras “autoritarias” de Aznar, y que es hora de hacer algo positivo.

El gobierno de las promesas radicales ha terminado, o debería terminar ya; y poner punto final al periodo de la palabra florida, las fotos de sonrisas y los telediarios de publirreportaje. La época del compromiso verbal universal no ha conseguido lo que buscaba, sino todo lo contrario: una sociedad que se encuentra crispada o inquieta. Un gobierno democrático no puede ser el origen de la mayor parte de las inquietudes que aquejan a su país, no debe ser el constructor de un futuro repleto de incertidumbres.

Esta desazón social es el lógico resultado de una combinación indeseable. Por un lado, un gobierno indefinible que vive a la expectativa, con una oposición en construcción que cumple, en parte, su misión de control y alternativa. A esto se suman, por otro lado, unos socios parlamentarios del gobierno, minúsculos y radicales, que están en constante pie de guerra.

A poco más de año y medio de la victoria electoral de Zapatero, el PP le pisa los talones en las encuetas de intención de voto. La conclusión no se le puede escapar a nadie: el Gobierno, el PSOE y sus taifas han tenido que ser muy torpes y cometer muchos disparates para estar en esta situación. Y esto teniendo en cuenta que el PP está horneándose, en transición, lamiendo heridas electorales y personales.

El “año de gracia” ha sido un tiempo de desgobierno, de vacío y errores que no debería alegrar ni a los más sectarios del PP. El desgobierno es siempre peor que el mal gobierno. Los desaciertos de una política gubernamental concreta pueden ser subsanados, en un país democrático, con un cambio electoral. El desgobierno suele generar situaciones y transformaciones radicales prácticamente irreversibles. Por esto es algo más que inquietante que el gobierno Zapatero sólo se ocupe de las formas, de esas buenas palabras, de las fotos y del número de citas políticas que el Presidente consigue.

Es hora de gobernar, aunque sea mal y nos duela. ¿Qué pasa con la lucha antiterrorista, con la reforma de la Constitución y del Estado de las Autonomías? ¿Qué se va hacer contra la sequía y para paliar el problema de los incendios? ¿Qué se piensa sobre la educación, aparte de que no evalúe la asignatura de religión? ¿Hay algún plan viable para que la sanidad no sea deficitaria, y permanezca igual para todos y de calidad? ¿Cómo afronta el Gobierno de España el fracaso del tratado constitucional de la Unión Europea? ¿Qué política exterior tenemos? ¿Cómo se van a ordenar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para una mayor eficacia? La solución de sentarse a hablar con los implicados es propia de un mediador, de un árbitro, no de un Gobierno. Los Ejecutivos están para proponer políticas definidas, e imponerlas si hace falta sin caer en el complejo del autoritarismo. Ala, a gobernar.

Zapatero impone la ley del silencio
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Septiembre 2005

¡Qué mentirosillo ha vuelto Pepín Blanco de las vacaciones! Después de una turbulenta Ejecutiva del Partido Socialista -llena de interrogantes, repleta de puntos negros y oculta tras una evidente ley del silencio- pretende que nos creamos que el Partido Socialista es un jardín de prados verdes, florecillas multicolores y tranquilidad total. Blanco dice que en el PSOE no pasa nada, cuando las declaraciones -incluidas las del propio Pepín- se suceden permanentemente criticando la actitud de los socialistas catalanes con la reforma del Estatuto.

Lo siento mucho, pero nadie se puede creer que el presidente extremeño Rodríguez Ibarra a las nueve de la mañana, en la "radio amiga", diga que Pascual Maragall es un caprichoso y que dos horas más tarde en la Ejecutiva Federal no abra la boca. ¿Alguién se puede creer las trolas del gallego Blanco? No es posible. Cuando el oyente Zapatero, acostumbrado a pasar de puntillas sobre los grandes problemas nacionales, ha tenido que decir a sus compañeros de partido que él mismo va a liderar el proceso de reformas es que la trifulca es importante en el fondo y fuerte en las formas.

Es evidente que desde este momento el reloj de la cuenta atrás comienza para el presidente Zapatero. El Gobierno sabe que tiene necesidad de unos apoyos parlamentarios que por el momento pasan por los republicanos catalanes; y por lo tanto no se olvida de que cualquier "espantada" de los "chicos de Carod" significa que se queda sin mayoría en el Congreso. Por todo esto, no es casualidad que el Partido Socialista inicie una ronda de contactos con una amplía mayoría del arco parlamentario -incluido el PNV y excluido el PP- para hablar de la situación política. Un anuncio que tiene una sola lectura: los socialistas son conscientes de estar en la frontera de la estabilidad parlamentaria y, por lo tanto, empiezan a contemplar un cambio de apoyos políticos.

En fin, la realidad es que, a 31 de agosto, Zapatero -aunque le pese- ha tenido que asumir el mando en plaza y es que la situación es muy complicada. Es complicada por las hipotecas, por los errores, por las negligencias y por las ambigüedades; y por lo tanto en el PSOE no ocultan la dificultad del futuro inmediato. Zapatero ha impuesto el silencio a cambio de solucionar el problema. Ya veremos por cuanto tiempo. La realidad es que ya nadie pone cara de asombro cuando se sugiere un adelanto de elecciones generales. Por algo será.

Ciudadanos de segunda
Isabel Durán Libertad Digital 1 Septiembre 2005

José Luis Rodríguez Zapatero no pierde el tiempo. Cada día que pasa su Gobierno da una vuelta de tuerca a la Constitución y consolida sin tapujos la existencia de ciudadanos de primera, los que le bailan el agua desde Perpiñán a Canarias, y ciudadanos de segunda, los pobres desgraciados cuyas autonomías están regidas por gobernantes del Partido Popular. El gabinete del nuevo y selecto socialismo rosa ha establecido una estrategia de acoso y derribo al PP que pasa por la discriminación, la marginación financiera, la desinversión y el estrangulamiento económico de sus comunidades autónomas. Se pretende así que los diez millones de votantes del PP desistan de seguirlo haciendo por la cuenta que les trae.

Primero se detuvo, con puño de hierro bananero, a dos afiliados al partido de la calle Génova presentes en una manifestación por las víctimas del terrorismo, con el mensaje del Fiscal General del Estado de que cualquier persona “en actitud vociferante” (por el mero hecho de ser del PP) puede ser objeto de tal situación. Demostrado queda también, que al violador de las leyes, siempre que esté bajo la égida de Zapatero en este presunto estado de derecho, nada ha de pasarle. Se prefiere por decreto que media España muera definitivamente de sed debido al signo político de sus gobernantes. La lista despropósitos es larga. Ahora le toca el turno a la libertad de expresión. Nuevo canal para el jefe, además del monopolio por satélite, y prohibición expresa a un segundo canal en abierto para los madrileños ya que les gobierna Esperanza Aguirre.

¿Pero qué se puede esperar de un Gobierno que se sustenta gracias a quienes tienen pactado con los terroristas que miren el mapa –como puntualmente vienen haciendo—antes de poner sus bombas? ¿A qué categoría de ciudadanos pertenecemos, según Zetapé, quienes vivimos tras la frontera imaginaria de Perpiñán? De hecho, lo ocurrido a los madrileños con la censura de un segundo canal autonómico no es mas que la consecuencia esperable de quien gobierna junto con quienes tienen sellado su pacto de supervivencia con los terroristas, aquellos con los que tiene firmado por escrito el sometimiento, el acoso y la destrucción del Partido Popular, aunque sea a costa de la devastación misma de los más elementales principios democráticos.

la caverna y el cielo
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Septiembre 2005

Comienza el curso político, y también el otro, el más importante, el curso escolar, allí donde se encuentran los peligros y las esperanzas de salvación. Como escribió Hölderlin, «es cercano/ y difícil captar al Dios./ Pero donde está el peligro, crece también lo que da salvación». Y nace el nuevo curso entre la polémica, porque acaso donde unos ven el peligro, otros ven la salvación, y donde aquéllos esperan la salvación, éstos atisban el peligro. No estaría mal que la polémica política huyera de lo accesorio y falso, y se centrara en lo que verdaderamente importa: en el cuidado del alma del alumno. El debate aguarda en el Parlamento y quizá también en la calle. El proyecto de Ley Orgánica de Educación suscita naturales alarmas. ¿Dónde se centra la polémica? Si no me equivoco, en dos cuestiones fundamentales: la calidad y la libertad (de los padres). Y, también, en una tercera, que afecta a la igualdad: la necesidad de que el sistema educativo garantice una formación mínima común a todos los españoles, con independencia de su región de origen.

Y sobre los tres planean sombras e inquietudes. No parece que el nuevo proyecto, carente del debido acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas, vaya a contribuir a mejorar la calidad, que nace del rigor y de la exigencia, y no de una superada concepción que atiende principalmente a la igualación por abajo, y para la que toda distinción nacida del mérito parece agravio a la igualdad y atentado contra la autoestima de los peores estudiantes. Se trata, pues, de rebajar exigencias y allanar mediocridades. Lo mismo cabe augurar de la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, sagrado deber reconocido y garantizado por la Constitución. El lema parece ser: laicismo y «Educación para la ciudadanía», para todos; y el que quiera algo más o algo distinto, que se las apañe como pueda.

Por lo demás, la educación cívica debería ser más práctica cotidiana en la escuela que objeto de una asignatura especial que huele a adoctrinamiento. También se pretende que las comunidades autónomas estén en su derecho de hacer de su capa pedagógica un sayo a su particularista conveniencia. Y así, la Religión católica, la Historia de España, las Humanidades clásicas, por no hablar de la Filosofía, resultan condenadas o, si se es más moderado, puestas bajo sospecha.

Y, de esta guisa, caminamos hacia Europa, renegando de lo que constituye la secular esencia espiritual de nuestra cultura. Lejos de nosotros la funesta manía de exigir y la disciplina de las Reválidas, muy elitistas y generadoras de agravios. El sistema educativo parece orientado a mantener a los alumnos en las tinieblas de la caverna platónica. Ionesco afirmó que «los hombres giran alrededor de su jaula que es la tierra, porque han olvidado que se puede mirar el cielo». Desde las oscuras profundidades de la caverna, no se puede ver el cielo.

Pues que cierren La 2
EDITORIAL Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Nos gustaría poder decir que Zapatero ha tomado la primera medida liberal desde que llegó al gobierno hace año y medio. La prohibición a Madrid de emitir en analógico un segundo canal autonómico podría leerse como un esfuerzo para limitar el gasto público del gobierno que dirige Esperanza Aguirre, para que así se compense el dinero desaparecido en la liquidación de impuestos. También como un noble esfuerzo de limitar la manipulación informativa a costa del dinero de los contribuyentes.

Pocas cosas demuestran tan a las claras la poca justificación del papel elefantiásico del Estado como los medios de manipulación públicos. No hay razón alguna, ni moral ni de utilidad, que excuse a las distintas administraciones por emplear el dinero que nos cogen bajo amenaza de cárcel para crear altavoces que canten sus alabanzas. No hay razón alguna, que no sea obtener un rendimiento en votos, para “sacarles impuestos a los obreros que trabajan en Villaverde o en Martorell, si cuando encienden las otras televisiones les dan lo mismo y no lo pagan”, como decía Fernández Ordóñez el año pasado. De ser liberal esta medida, no se habría limitado a prohibir la emisión de un segundo canal en Madrid: habría legislado cerrar o privatizar todos los canales televisivos nacionales, autonómicos y locales.

Desgraciadamente, los madrileños no nos vamos a ahorrar un duro tras esta decisión, pues “La Otra” ya se produce y emite como canal digital. Tampoco parece, viendo el boletín socialista que se emite a diario en TVE, que Zapatero tenga ninguna intención de reducir la manipulación informativa. Sin embargo, es perfectamente coherente con el empeño del gobierno nacionalista de Moncloa de negar el pan y la sal a la comunidad regida por Esperanza Aguirre. Además de reducir la parte de los impuestos que ha de cobrar el gobierno regional mientras aumenta la de otras autonomías como la catalana, el ejecutivo de Zapatero ha hecho todo lo posible para que Mintra compute como deuda en lugar de inversión, ha disminuido las inversiones previstas en infraestructuras y ha dado agua embalsada en Madrid a Castilla-La Mancha; amén de desaires institucionales como evitar invitar a la presidenta o recibirla en Moncloa con más de dos meses de retraso.

Mientras las inversiones desaparecían en Madrid y aparecían en Cataluña, la negativa a la emisión en analógico del segundo canal madrileño contrasta con el hecho de que esta última cuente con tres canales. O que tanto otras comunidades como el mismo gobierno nacional cuenten con dos canales a su servicio. Aprobar una ley para impedir conceder algo que se solicitó antes de que el Parlamento legislara parece un uso torticero e ilegal de las instituciones. Pero quizá se podría perdonar si a cambio cerrara La 2 y todos los segundos y terceros canales autonómicos. Soñar es barato; mucho más que esas televisiones.

Zapatero
Los estatutos de Cataluña
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 1 Septiembre 2005

En vista de la zapatiesta que se está organizando en su partido, y de que todo el mundo manda callar a José Blanco, el señor Rodríguez ha decidido encargarse personalmente del estatuto catalán. Podemos pues estar tranquilos. Habituado como está a la perisología legal tras larga estancia en una cómoda y pasablemente remunerada butaca llamada escaño, ya habrá esbozado a estas horas algún documento de trabajo con el que acercar posturas. Habrá agarrado el estatuto cierto, el único que existe de momento, y, vencido el sopor vacacional, habrá chupado la punta del lápiz y se habrá puesto a rehacer la norma en dos sentidos: más soberanismo y menos soberanismo, tal como desean los socialistas catalanes y la ejecutiva del PSOE.

El resultado podría ser algo más o menos así: Art. 1: Cataluña es una nación, y como tal región se reafirma en su condición de comunidad autónoma dentro del marco de la Constitución, a la que desborda por demás. Art. 2: La lengua propia de Cataluña es el catalán. El castellano no es impropio de España. Constituyendo parte, de momento, aquella de esta, una ley especialísima desarrollará los conceptos de propio e impropio y las multas a imponer. Art. 3: Los ciudadanos de Cataluña son titulares de los derechos y deberes fundamentales establecidos en la Constitución, salvo particularidades de la legislación nacional-regional-universal catalana aplicables a quienes decidan hacerlos efectivos en materia de idioma, acceso a la función pública y otros pormenores. Art. 4: La Generalidad de Cataluña tiene competencia exclusiva sobre todas las materias, incluidas las que son competencia exclusiva del Estado, sobre las que no tiene competencia hasta que los poderes públicos dispongan otra cosa en el ámbito de sus competencias. Y tal.

Hablando un poco en serio, tengo que aplaudir la postura de Maragall cuando insiste en entroncar la Generalidad actual con la republicana. No hay ironía. Que entronque de verdad, hasta el final, y que nos pongan de una vez un estatuto como el de 15 de septiembre de 1932. Un estatuto con 18 artículos, no 260, que empieza afirmando que “Cataluña se constituye en región autónoma dentro del Estado español”. Que a continuación establece que “El idioma catalán es, como el castellano, lengua oficial en Cataluña”, sin entrar en lo propio o impropio. Que advierte que “La Generalidad de Cataluña no podrá regular ninguna materia con diferencia de trato entre los naturales del país y los demás españoles. Estos no tendrán nunca en Cataluña menos derechos de los que tengan los catalanes en el resto del territorio de la República”.

Así que entronque a gusto, Maragall. Pero entronque con la ley, no con las actitudes de quienes gobernaron la Cataluña de los años treinta, que Azaña retrató despiadadamente antes, durante y después de la guerra. El mismo Azaña que había defendido personalmente en las Cortes el estatuto catalán durante tres horas. Apasionadamente.

Desvergüenza política
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Septiembre 2005

OBSCENO. Ese es el calificativo que, desde la moderación, merece el renovado proyecto político con el que abre curso Juan José Ibarretxe. El líder de la derecha soberanista vasca, siempre seducido por la contemplación de la izquierda terrorista e independentista, quiere iniciar una ronda de conversaciones -discretas, por supuesto- con los partidos de su ámbito de actuación y, según sus propias declaraciones, estará entre ellos la ilegalizada Batasuna porque es necesario «superar la cultura del enfrentamiento para abrazar la del entendimiento». La provocación del lendakari no es nueva, surge cada vez que se le acaba el repertorio democrático de su corto catálogo político. En esta ocasión, por razones de oportunidad, resulta totalmente intolerable y merece la reprobación de los próximos, la repulsa de sus vecinos parlamentarios en Vitoria e, incluso, con los trámites que son de reglamento, la actuación del fiscal.

Ya han sonado, como marca la costumbre -¿la rutina?-, voces que denuncian la provocación de Ibarretxe por parte de María San Gil, presidenta del PP en el País Vasco, y de Rodolfo Ares, el coordinador del PSE-EE; pero no resulta suficiente. En función de nuestro ordenamiento constitucional, bien matizado por el estatutario, el País Vasco es una parte notable de España, y el presidente de su Ejecutivo es el máximo representante en el territorio del mismísimo Estado. ¿Cabe en la razón que, en una torpe pirueta, el Estado se disponga a conversar, con cuanta discreción se quiera, con una fuerza política ilegalizada por ser, precisamente, la expresión política del terrorismo de ETA?

Por españoles, tenemos el ánimo muy hecho al despropósito. Aún así lo de Ibarretxe resulta ya tremendamente fatigoso. Se le puede llegar a comprender cuando, en los procesos electorales, trata de buscar notas diferenciales y, víctima de su propia formación -lo de Sabino Arana es un esperpento, no una doctrina-, hable de Euskadi como si se tratara de Dinamarca y de España, de la que contento o disgustado forma parte, como algo distinto y próximo al África central; pero ahora, en el arranque de un curso nuevo, es ya la provocación como sistema. Un Estado solvente, respetuoso de sí mismo, no puede tolerar que sus dirigentes invoquen la ilegalidad y el terrorismo. Eso lo hace magistralmente Josep Lluís Carod-Rovira, pero tiene la habilidad de haber dejado para otros la función institucional y haber quedado, libre como un pájaro, para la excentricidad provocadora y la formulación ligera de las extorsiones que remedian la escasez de su partido. Ibarretxe es, antes que un notable del PNV, la máxima autoridad del País Vasco y, en consecuencia, en su propio beneficio político y en el respeto de lo que representa, no puede permitirse frivolidades como darle de comer a los buitres en la palma de la mano. Ni tan siquiera es ecológico.

Cataluña
Viaje a Itaca
José García Domínguez Libertad Digital 1 Septiembre 2005

Podría haber sido un día perdido, otro. Porque aquella montaña de sábanas amarillentas y apergaminadas no encerraba el menor rastro del tesoro que andaba buscando allí, en la Hemeroteca de Cataluña. Nada, ni una única y miserable alusión al asunto. Ni por parte de los ponentes de la Esquerra, ni por los de la Lliga, ni por los de Estat Català, ni por nadie. De ahí que, resignado, ya me dispusiese a rumiar algún otro tema con que llenar el puto folio, que diría Gistau. Pues, aunque perplejo, yacía rendido ante la evidencia. No había duda: cuando se debatió el gran Estatut, el de la República, ni un solo nacionalista tenía noticia de que Cataluña posee ciertos derechos históricos inalienables que prevalecen sobre lo que disponga cualquier Constitución española.

Y fue entonces, al ir a cerrar el último de los enormes cartapacios, cuando di con esa portada de El Socialista, la del 27 de diciembre de 1931; la que le erizaría el vello de emoción a Maragall, si pudiera leerla hoy; la que advierte a toda página:

“Las Juventudes Socialistas de Barcelona están dispuestas a todo para impedir el triunfo del separatismo reaccionario que pretende aislar a Cataluña del resto del mundo y defenderán, poniendo en contribución todo su esfuerzo, el idioma español como lengua usada en todos los grados de enseñanza dependientes del Estado. No negaremos a la Generalitat el derecho de implantar en sus centros de enseñanza el catalán, y cooperaremos con entusiasmo para que la cultura catalana no desaparezca, pero en las escuelas, en los institutos, en las normales y en la Universidad del Estado no debe usarse otro idioma que el español”.

– ¡Qué largo ha sido el viaje a Itaca!– exclamaría sin duda el compañero Pasqual al contemplarla, tal vez con los ojos humedecidos por las lágrimas. Y es que los socialistas catalanes han tenido que esperar setenta y dos largos años desde aquello. Setenta y dos largos años combatiendo a Lestrigones. Y a cíclopes. Y al airado Poseidón. Setenta y dos largos años recalando en los emporios de Fenicia para adquirir madreperla y perfumes deliciosos. Y ámbar. Y ébano. Aunque siempre, huelga decirlo, con un tres por ciento de descuento. Setenta y dos largos años hasta, en la vejez, arribar a la isla y que el compañero jefe en la consejería de Educación pudiera ordenar, por fin:

“El catalán debe ser la lengua de uso en las explicaciones orales y escritas de los profesores (…) El profesor/a deberá consignar en su hoja de declaración horaria la lengua en la que imparte las clases. Los directores y directoras no deberán firmar aquellas declaraciones horarias en las que se manifiesten usos lingüísticos no ajustados a la realidad o a la legalidad. La inspección de estos Servicios Territoriales hará un seguimiento especifico de aquellos usos lingüísticos que no se ajusten al marco normativo vigente”.

Setenta y dos largos años hasta comprender ya qué significan las Itacas: En sólo los últimos seis meses, 928 catalanes denunciados anónimamente ante las nuevas “Oficinas de Garantías Lingüísticas”. ¿El delito? Usar el idioma de Pepe Montilla en sus entornos laborales. Setenta y dos años interminables desde aquel manifiesto. ¡Qué largo ha sido el camino! Pero, por fin, han llegado.

LOS ENIGMAS DEL 11-M
8. El transporte de los explosivos
por Luis del Pino Libertad Digital 1 Septiembre 2005

No sabemos todavía, como ya se ha indicado en anteriores capítulos, qué tipo de explosivo se utilizó en los trenes de la muerte. Lo que sí sabemos es que una cantidad indeterminada de dinamita fue transportada desde Asturias a Madrid en los dos primeros meses de 2004, y que esa Goma-2 ECO al menos se corresponde, muy probablemente, con la encontrada en el piso de Leganés. ¿Se empleó esa misma Goma-2 en las mochilas bomba de los trenes? Parece lógico pensar que sí, pero la aparición de restos de explosivo militar en la furgoneta de Alcalá y el informe de Sánchez Manzano donde se apuntaba a la existencia de dos tipos de mochilas bomba (unas con teléfono y otras sin él) nos obligan a dejar la cuestión en suspenso.

El transporte de los explosivos desde Asturias es uno de los episodios mejor documentados en lo que respecta a los preparativos de la masacre, aunque siguen existiendo numerosas preguntas que nadie ha querido o podido responder. Como el lector podrá comprobar, conocemos con una precisión milimétrica mucho de lo que ocurrió en aquel fin de semana del 28 al 29 de febrero de 2004 en que, supuestamente, seis mercenarios marroquíes (cinco de los cuales morirían en Leganés) trasladan a Madrid los explosivos escamoteados en las minas de caolín asturianas.

Los preliminares
El 18 de septiembre de 2003 era robado en Madrid un Toyota Corolla propiedad de Pablo A.T., vehículo que juega, como después veremos, un papel fundamental en toda la trama. En su denuncia ante la Policía, el propietario del vehículo contó que con el coche le robaron también su teléfono móvil, con el que los ladrones realizaron una llamada a Chile. El coche terminaría en manos de Suárez Trashorras, el ex-minero asturiano, que le cambió la matrícula sustituyéndola por la de otro coche del mismo modelo, para evitar ser interceptado en algún control rutinario de la Policía. La nueva matrícula se correspondía con la de otro Toyota Corolla, cuya propietaria responde al nombre de Beatriz H.C. y reside también en Madrid.

Según los informes de la Guardia Civil y los autos del juez, el transporte de los explosivos comenzó el 5 de enero de 2004, fecha en la que Sergio Alvarez Sánchez (alias Amocachi) transportaba a Madrid en autobús, por encargo de Trashorras, un primer cargamento de unos 15 kilos, introducido en una bolsa de deportes. El segundo cargamento sería transportado por Antonio Iván Reis Palacios el 19 de enero. En las dos primeras semanas de febrero, se realizarían dos transportes más por el mismo sistema, esta vez a cargo de un menor apodado El Gitanillo. El sistema en todos los casos era el mismo: algún componente del grupo de El Chino recogía la bolsa de deportes con los explosivos al llegar el autobús a Madrid.

Las cosas se aceleran
Los explosivos estaban, como vemos, trasladándose a pequeñas tandas desde Asturias a Madrid cuando Emilio Suárez Trashorras y Carmen Toro emprenden su viaje de luna de miel a Tenerife, donde permanecerían del 19 al 26 de febrero en un hotel.

Sin embargo, algo hizo que de repente las cosas se precipitaran o alguien debió de dar la orden de acelerar los preparativos de la matanza, porque los mercenarios y los asturianos deciden abandonar el sistema de transporte utilizado hasta el momento y trasladar a Madrid en coche un cargamento completo. La cuenta atrás había comenzado.

El 21 de febrero, Suárez Trashorras llama a El Chino desde una cabina telefónica ubicada en el hotel de Tenerife donde estaba pasando su luna de miel. El 24 de febrero, El Chino llama dos veces al móvil de Trashorras; entre ambas llamadas del Chino, Carmen Toro efectúa una llamada al inspector de Avilés del que Suárez Trashorras era confidente.

Aquellas conversaciones telefónicas debieron de servir para concertar una cita, porque el 26 de febrero, de vuelta de su luna de miel, Suárez Trashorras y Carmen Toro se reúnen con El Chino en la casa de Morata de Tajuña, antes de continuar viaje a Asturias. En esa reunión, Trashorras y El Chino debieron de acordar los detalles del transporte que tendría lugar ese fin de semana.

Al día siguiente, ya de vuelta en Asturias, Suárez Trashorras recibe una llamada de El Chino, tras lo cual Carmen Toro llama de nuevo al inspector de Avilés. Estamos en el 27 de febrero.

Relato de un fin de semana
Antes de entrar en el relato de los hechos, recomiendo al lector que haga una cosa: consultar en Internet las hemerotecas de los periódicos digitales, para ver las ediciones correspondientes al 28 y 29 de febrero de 2004. Si lo hace así, comprobará que aquel fin de semana cayó en España una nevada histórica, que colapsó el País Vasco y el norte de Castilla-León (especialmente Burgos). Miles de conductores quedaron atrapados, el gobierno vasco cerró sus carreteras a la circulación de vehículos pesados y era necesaria la utilización de cadenas en numerosos puertos, entre ellos el del Escudo, que conecta Burgos con Cantabria.

Asimismo, podrá comprobar también cómo en aquel fin de semana ETA envía su propia caravana de la muerte, que sería interceptada por la Guardia Civil en Cañaveras.

El relato de los hechos está basado en los datos de los repetidores telefónicos por los que pasaron los presuntos terroristas, en las listas de llamadas cruzadas, en las declaraciones de algunos de los miembros de la trama asturiana y en las conversaciones telefónicas grabadas a algunos de los mercenarios marroquíes, cuyas comunicaciones estaban intervenidas por orden de un juzgado de Alcalá.

28 de febrero: el viaje a Avilés
A las 12:04 del 28 de febrero, el VW Golf de El Chino sale de Madrid hacia Avilés por la autopista A-6. Además de El Chino, viajaban en él otros dos de los miembros del comando mercenario de Morata: Mohamed Oulad y Abdenabi Kounjaa.

Los repetidores telefónicos nos indican que pasaron por Las Rozas, por Sanchidrián (Ávila), por Cimanes del Tejar (León) y por Molleda (Asturias). Desde aquí, El Chino efectúa una llamada a Suárez Trashorras y poco antes de las cinco de la tarde los tres marroquíes llegaban a Avilés, donde se reúnen con el ex-minero asturiano y confidente policial.

Durante aquella tarde, El Chino y sus hombres reconocen la zona, compran tres mochilas, tres linternas y algunos otros artículos en un Carrefour (el ticket de compra tiene hora de las 21:26) y se disponen a recoger los explosivos en la mina. A las 21.35, Suárez Trashorras llama a El Chino desde una cabina de Avilés y una hora más tarde (22.27) es El Chino quien efectúa una llamada a alguien que está en Madrid y a quien la transcripción de las grabaciones sólo identifica por su nombre de pila: Abdul Khalek.

Los marroquíes y El Gitanillo (el ayudante de Trashorras) se dirigen con sus mochilas hacia las minas en dos coches (el VW Golf y un Escort) y El Chino vuelve a llamar a Abdul Khalek al filo de las once de la noche desde un pueblo denominado Salas. Sin embargo, los miembros del comando de Morata no logran encontrar la mina, y a la 1.53 El Chino llama a Suárez Trashorras para decirle que se ha perdido.

Madrugada del 29 de febrero: la carga de los explosivos
Después de recibir nuevas indicaciones, los marroquíes se pasan la noche cargando de explosivos el Ford Escort, con las tres mochilas que habían comprado en Carrefour. Hacia las 6 de la mañana, se reúnen con Trashorras en el garaje de éste y trasvasan los explosivos al VW Golf. Después, vuelven a la mina para recoger un segundo cargamento.

Terminado el trasvase del segundo cargamento de dinamita al VW Golf a eso de las 12 de la mañana, los marroquíes le piden a Trashorras que les preste un coche para utilizarlo de lanzadera, por lo que el asturiano les deja el Toyota Corolla robado.

Desde Asturias, El Chino llama a otro de los miembros del comando de Morata, Otman El Gnaoui, que está en Madrid, y le dice que recoja a otros dos miembros del grupo en un tercer vehículo y que se venga rápido por la carretera de Bilbao.

29 de febrero: la vuelta a Madrid
Aproximadamente a las 12:30 del 29 de febrero, la caravana de la muerte de los mercenarios emprende la marcha desde Asturias. El coche lanzadera es el Toyota, conducido por El Chino; detrás viaja el VW Golf cargado con los explosivos y conducido por Mohamed Oulad. Y aquí viene una de las decisiones más extrañas de los marroquíes. En lugar de volver por la autopista por la que habían venido, deciden internarse en el temporal, yendo por la carretera de la costa hasta Torrelavega (Santander), para torcer allí en dirección a Madrid, atravesando el puerto del Escudo para tomar en Burgos la A-1. ¿Por qué renunciaron a volver por donde habían venido?

En torno a las 2 de la tarde, el segundo grupo de marroquíes, formado por Otman El Gnaoui, Asrih Rifaat y Rachid Oulad emprende la marcha en uno o dos vehículos (este extremo no está claro) para encontrarse con El Chino en Burgos. Existe constancia de una llamada a las 14:01 desde el teléfono de Otman al de El Chino, en la que uno de los miembros del comando le dice a su jefe que van a ir con el coche de Abdullah y que sólo tienen 20 euros para gasoil. El Chino les dice que les verá por el camino y que "ya les vale".

Hacia las 3 de la tarde está grabada una de las llamadas más curiosas de todo este trayecto y que permite ver el tipo de actividades a las que se dedicaba en realidad este grupo de marroquíes, a quien nos han querido presentar como un hatajo de fanáticos integristas. Un tal Anouar llama desde Barcelona a Otman El Gnaoui y los dos hablan de la calidad de la droga que Otman tiene disponible y del precio al que Otman se la puede dejar. ¿Cree el lector que ésta es una conversación lógica para un fanático integrista inmerso en una importante operación de acopio de explosivos? Tanto El Chino, como Otman, como los demás miembros del comando de Morata eran simples delincuentes de poca monta, que igual traficaban con droga que con coches... o transportaban explosivos por encargo. Siempre y cuando los beneficios fueran los adecuados, claro está.

29 de febrero: las multas
A las 15.34, el coche de El Chino pasa por el repetidor telefónico de Bricia, en Burgos. En otras palabras: el Toyota y el Golf acababan de atravesar el puerto del Escudo (para el que se recomendaban cadenas) con su carga mortífera de dinamita. A las 16.11, el Toyota pasaba por Quintanarrío, con el VW Golf pisándole los talones, a pocos kilómetros de distancia.

Tres minutos después, a las 16.14, un radar de la Guardia Civil hace una fotografía al Toyota, que circulaba a excesiva velocidad, y los agentes detienen el coche del Chino 600 metros después. Y aquí se produce una concatenación de sucesos inexplicados e inexplicables.

Al detectar que le han hecho la foto, El Chino (que actuaba de lanzadera) hace una llamada telefónica para avisar. Pero, en lugar de llamar al segundo coche, con el fin de que tenga cuidado para que no le paren, a quien llama El Chino para avisar de que le acaba de pillar la Guardia Civil es... ¡al confidente policial Suárez Trashorras! ¿Por qué? ¿Participaba acaso Trashorras en la caravana de la muerte, conduciendo quizá un tercer vehículo? ¿Qué otra razón podría haber para avisar a Trashorras? ¿Quería que Trashorras avisara a alguien?

Todo lo que rodea a esa detención por parte de la Guardia Civil es enormemente extraño. Después de dar el alto a El Chino, el agente le pone tres multas sucesivas, para lo cual tarda la friolera de 25 minutos. En ese tiempo, el agente le pide al Chino la documentación y éste exhibe un pasaporte belga a nombre de Yusef Ben Salah, aunque habla en español con el agente. Éste le pide también los papeles del coche y El Chino le dice que no los tiene, porque el coche es de un amigo. Es de suponer que el agente llamaría a la central para que se verificara la matrícula y la propiedad del coche, y aquí se produce de nuevo uno de los ya habituales episodios de ocultación que jalonan la investigación del 11-M. Las versiones que se han filtrado a los medios son contradictorias: se ha dicho que esa llamada a la central no se produjo, que sí se produjo pero que el sistema de grabación de llamadas sufrió una avería precisamente ese día, que el sistema de grabación llevaba un mes y medio sin funcionar... El caso es que nadie nos ha querido explicar algo tan sencillo como si el agente llamó o no llamó y por qué dejó seguir su marcha a aquel coche que no tenía papeles y que estaba (según la matrícula) a nombre de una madrileña. Lamento decir al lector que la declaración del agente de la Guardia Civil ante el juez no clarifica estos extremos, porque el juez Del Olmo no le preguntó al agente si había llamado a la central y por qué dejó seguir viaje a aquel Toyota.

Mientras tanto, el Golf cargado de explosivos había continuado hacia Burgos, donde vuelven a reunirse los dos coches a eso de las 5 de la tarde. El trasvase de los explosivos a uno de los vehículos que subían de Madrid (si es que hubo tal trasvase) debió de producirse una media hora más tarde en alguna población al sur de Burgos, por la información de que disponemos. Finalmente, dos o tres vehículos llegarían a Morata de Tajuña en torno a las 8 menos cuarto, aunque el último vehículo de la caravana, conducido por Otman El Gnaoui, no llegaría hasta más entrada la noche, como revela una de las llamadas grabadas a Otman. Poco antes de llegar El Chino a Morata, recibe una llamada desde una cabina telefónica de Avilés.

Finalizado el transporte, El Chino se reúne esa misma noche con ese misterioso individuo que responde al nombre de Abdul Khalek, al cual había llamado desde Asturias. Al día siguiente, 1 de marzo de 2004, está registrada una llamada de El Chino a Suárez Trashorras y otra de éste al inspector de Avilés.

Un breve resumen
Como vemos, el resumen de los hechos no puede causar más estupor:

· Los explosivos fueron suministrados por un confidente policial y transportados por unos mercenarios del hampa que estaban estrechamente vigilados, hasta el punto de que muchas de sus conversaciones estaban siendo grabadas.

· El confidente policial que suministra los explosivos (Trashorras) habla con su controlador justo antes y justo después de entregada la mercancía.

· Pudiendo haber vuelto cómodamente a Madrid por autopista, el transporte de los explosivos se realiza internándose en un temporal de nieve y subiendo el puerto del Escudo con un coche cargado de dinamita. La caravana de la muerte termina empleando una ruta exactamente paralela a la de la caravana de ETA que acababa de ser interceptada en Cañaveras.

· El transporte de los explosivos se realiza utilizando como lanzadera un coche robado, con matrículas falsas y sin papeles, conducido por un marroquí que exhibe un pasaporte belga y habla en español cuando lo detiene la Guardia Civil. Sin embargo, los agentes le dejan seguir viaje, sin que nadie haya sido capaz de explicarnos si hubo una llamada a la central verificar los datos del coche.

· Al ser interceptado por la Guardia Civil, El Chino (que conduce el coche lanzadera) no avisa al vehículo que supuestamente transportaba los explosivos, sino que decide avisar al confidente policial que le ha suministrado la Goma-2.

· Cinco de los seis marroquíes que intervienen en esta operación acaban muertos en Leganés. El único que queda con vida es Otman El Gnaoui.

Palabras finales
Son varios los enigmas planteados por esta secuencia de acontecimientos. En primer lugar, es mucho lo que sabemos de aquellos dos días fatídicos, pero son demasiadas también las cosas que ignoramos. En concreto, no tenemos la grabación de las conversaciones que mantuvo el inspector de Avilés con los miembros de la trama asturiana en determinados días clave. Y es una pena, porque esas conversaciones podrían quizá aclarar muchos aspectos oscuros. Desde luego, no parece razonable suponer que las llamadas intercambiadas con Trashorras fueran meras llamadas de cortesía. Pretender, a la vista de los hechos, que Trashorras no informó a su controlador de la operación que estaba en marcha resulta completamente increíble. ¿De qué hablaron Trashorras y el inspector de Avilés inmediatamente antes e inmediatamente después de ese transporte de Goma-2?

En segundo lugar, ¿quién dio la orden de acelerar los preparativos de la masacre en torno al 20 de febrero? Puede perfectamente tratarse de una casualidad, pero resulta cuando menos curioso comprobar cómo pocos días antes ETA acababa de declarar su tregua parcial en Cataluña y cómo ese mismo fin de semana la banda criminal decide enviar su propia caravana de explosivos. Resulta también curioso que los marroquíes renunciaran a volver por autopista a Madrid y tomaran en su lugar un trayecto exactamente paralelo al de la furgoneta etarra detenida en Cañaveras.

En tercer lugar, ¿por qué El Chino llama a Suárez Trashorras al ser interceptado por la Guardia Civil y no al coche que llevaba los explosivos? ¿Participó Trashorras en la caravana de la muerte? ¿O es que El Chino quería que Trashorras llamara a alguna otra persona?

En cuarto lugar, ¿por qué pudo El Chino seguir su viaje? ¿No pudo el agente que le interceptó comunicar con su base? ¿O es que recibió la orden de dejar pasar a aquel vehículo?

Finalmente, una pregunta de carácter logístico. ¿Para qué pide El Chino a otros tres marroquíes que suban hasta Burgos en uno o dos vehículos? Si el objetivo del viaje era transportar los explosivos a Madrid, ¿por qué no continuar directamente viaje en el Toyota y el Golf, con los que ya habían ido de Avilés a Burgos?

Son muchas las preguntas que quedan en el aire respecto a aquel transporte de explosivos y supongo que el juez instructor y la fiscalía estarán tratando de responderlas. De todos modos, como veremos en el próximo capítulo, existen enigmas todavía más inquietantes que éstos en relación con aquellas jornadas previas a la terrible masacre de Madrid. El transporte desde Asturias es, como veremos, únicamente el inicio de una fatídica y macabra cuenta atrás.

En el próximo capítulo: Vísperas de sangre

Zapatero sí le abarata el precio de la gasolina a ETA
Juan Delgado www.elsemanaldigital.com 1 Septiembre 2005

El periódico de Polanco reseñaba hace unos días que ETA lleva más de dos años sin matar y que ya es hora de hablar y de poner punto final a este lío. Esta idea, no sé si proyección de los planes del Gobierno o una directriz de don Jesús y de su consejero delegado, pone en evidencia que Zapatero sigue erre que erre. Continúa dispuesto a ceder y a seguir haciendo gestos al mundo de los terroristas. Está convencido, como lo estuvieron muchos de sus antecesores, de que puede pasar a la historia, y que en el futuro nuestros hijos y nietos podrán leer en sus libros de texto afirmaciones de este tenor: "Siendo Rey don Juan Carlos I y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ETA dejó de existir...".

Su pretensión es legítima. El fin que persigue es loable, pero no le justifica recurrir a cualquier medio. Sus muestras de generosidad no sólo no han dado ningún resultado, sino todo lo contrario. Aunque no esté atentando, la banda se está rearmando. Se prepara para ser fuerte cuando las dos partes se sienten a hablar oficialmente. La organización etarra, no obstante, nunca ha querido negociar, sino imponer y vencer. Pero Zapatero tiene una información, aseguran en Moncloa y el PSOE, que hace albergar esperanzas. "¡Confíen en el presidente!", nos dicen. ¡Por favor, comparta esas esperanzas con sus compatriotas!, porque los españolitos de a pie lo vemos peor que hace un año. Los batasunos están más chulos que nunca. Ganan todos los duelos que le plantean al Estado. Muchos vascos, que habían recobrado parte de su tranquilidad con la extinción de la kale borroka, han vuelto a pasar un verano como los de antaño. Pero ETA lleva más de dos años sin matar... Un hecho real que no responde a una voluntad inequívoca de dejar las armas, sino a razones estratégicas y a la presión policial.

El curso político empieza en este ámbito peor de lo que acabó el pasado. El presidente se fue a su "veraneo real" proveyéndole a la banda y sus satélites abundante gasolina, que les ha permitido estar hiperactivos este verano. ZP no ha aprendido. Viene dispuesto no sólo a darle más combustible, sino a abaratárselo.

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