AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 9 Septiembre 2005
9. Vísperas de sangre
por Luis del Pino Libertad Digital 9 Septiembre 2005

La retentiva de Ibarretxe
VALENTÍ PUIG ABC 9 Septiembre 2005

Batasuna y PNV exprimen la debilidad de ZP
EDITORIAL Libertad Digital  9 Septiembre 2005

El peor de los gobiernos
M. MARTÍN FERRAND ABC 9 Septiembre 2005

Montilla y la política catalana
Emilio J. González Libertad Digital 9 Septiembre 2005

Politizar la economía, economizar la política
Editorial Elsemanaldigital 9 Septiembre 2005

Estatut y funambulismo político
Editorial ABC 9 Septiembre 2005

Aznar rompe su silencio
Lorenzo Contreras Estrella Digital 9 Septiembre 2005

Quizá nada es como parece (miscelánea)
José Javier Esparza elsemanaldigital  9 Septiembre 2005

España, reino de taifas
Daniel Martín Estrella Digital 9 Septiembre 2005

Vidal Quadras considera un "error" que Piqué haya participado en la ponencia del Estatuto
Libertad Digital  9 Septiembre 2005

LOS ENIGMAS DEL 11-M
9. Vísperas de sangre
por Luis del Pino Libertad Digital 9 Septiembre 2005

El juzgado de Garzón ordenó intervenir el teléfono del locutorio de Lavapiés, propiedad de Jamal Zougham, dos semanas antes de los atentados del 11-M. Así consta textualmente en el sumario desclasificado por el juez Del Olmo. También consta en el sumario que al menos dos de los terroristas implicados en la trama pasaron por comisaría seis días antes del estallido de los trenes.

El sumario nos revela, asimismo, que los controladores de Trashorras y de Rafa Zouhier en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hablaron repetidamente con sus confidentes en las fechas inmediatamente anteriores al 11-M. Desvela, por fin, el sumario que al menos dos de los marroquíes que transportaron los explosivos desde Asturias tenían los teléfonos intervenidos antes del 11-M y que la Policía interrumpió la grabación de sus conversaciones el 12 de marzo, al día siguiente de la masacre.

Decíamos en el capítulo anterior que el transporte de los explosivos no era, en modo alguno, el mayor de los enigmas relativos a los días inmediatamente anteriores a la masacre del 11-M. Vamos a presentar en este artículo otros varios sucesos inexplicados que tuvieron lugar en aquellas vísperas de sangre. Como tendrá ocasión de comprobar el lector, algunos de los hechos que preceden al atentado son tan escandalosos que resulta imposible resistirse a la pregunta: ¿cómo es posible que ese atentado se llegara a producir?

Primer enigma: Despedida a un amigo
En el primer capítulo de la serie decíamos que El Tunecino (uno de los suicidas de Leganés) actuaba como enlace entre los hampones mercenarios de Morata y el núcleo duro del 11-M, que estaba articulado en torno a los hermanos Almallah. Diversas revelaciones del diario El Mundo nos han permitido saber en los últimos meses que El Tunecino estaba estrechamente vigilado antes de los atentados.

La declaración del casero de El Tunecino nos revela que este personaje abandonó su domicilio el 8 de marzo, dejando en él casi todas sus pertenencias. Pero el sumario nos revela también el testimonio del último testigo que le vio antes de los atentados: se trata de Hatem Ghanoudi, compatriota de El Tunecino y que le debía a éste una cierta cantidad de dinero.

Según la declaración de Hatem ante la Policía, el viernes 5 de marzo de 2004 El Tunecino le llamó para que le devolviera el dinero que le debía, así que quedaron citados y El Tunecino se presentó acompañado de un marroquí a quien Hatem no conocía. El Tunecino preguntó a Hatem si les podía llevar en su coche y este testigo llevó a los dos hombres al lugar que El Tunecino le indicó. Al llegar, se bajaron del coche, Hatem le entregó sólo una parte del dinero de su deuda y El Tunecino, a pesar de que Hatem aún le debía dinero, se despidió de él con una frase que parecía presagiar su futura muerte: "¡Hasta nunca!", le dijo a Hatem.

Ese lugar al que Hatem llevó a El Tunecino y delante del cual se despidió de él con esa premonitoria frase era... la comisaría de Ventas.

¿Qué fue a hacer el 5 de marzo a la comisaría de Ventas ese supuesto islamista peligroso, que nos dicen que estaba sometido a estrecha vigilancia y que estaba, al parecer, preparando una auténtica masacre para seis días después?

Segundo enigma: Llamada a medianoche
En el capítulo anterior vimos que varios de los marroquíes que transportaron los explosivos tenían sus teléfonos intervenidos en el marco de una operación antidroga que estaba llevando a cabo un juzgado de Alcalá. En concreto, tenemos la grabación de parte de las conversaciones de dos personajes: El Chino y Otman El Gnaoui.

Decíamos también que el asturiano Trashorras falsificó la matrícula del Toyota Corolla robado que prestó a esos mercenarios de Morata para el transporte de los explosivos. Trashorras puso a su coche la matrícula de otro Toyota que pertenecía a una madrileña, Beatriz H.C.

En la madrugada del 5 de marzo, Beatriz recibió una llamada de la Guardia Civil, en la que le preguntaron por su coche y le pidieron que comprobara si seguía aparcado en el lugar donde lo dejó. Tras confirmar que así era, la Guardia Civil le dijo que otro coche con su misma matrícula acababa de tener un accidente y le pidió a Beatriz que fuera a prestar declaración. Según reveló el diario El Mundo, la Guardia Civil le preguntó a Beatriz si conocía de algo a un tal Trashorras o a un personaje llamado El Chino.

Lo que había sucedido es que Trashorras envió a uno de sus ayudantes (un menor apodado El Gitanillo) a recoger el coche que había prestado a los marroquíes y este menor había tenido un accidente con el Toyota a las 23:45 del 4 de marzo. Obviamente, si la Guardia Civil interrogó a Beatriz sobre Trashorras y El Chino es porque El Gitanillo proporcionó aquella noche alguna información. ¿Qué datos dio El Gitanillo sobre el transporte de los explosivos? ¿Por qué no sirvieron para evitar la masacre? ¿Qué actuaciones se emprendieron para localizar a Trashorras o a El Chino?

Tercer enigma: Dos terroristas en comisaría
Pocas horas después de que la Guardia Civil interrogara a Beatriz, El Tunecino se presentaba en la comisaría de Ventas. Pero no sería el único de los presuntos terroristas del 11-M que pasó por comisaría aquel 5 de marzo. Las grabaciones efectuadas a los marroquíes que transportaron los explosivos revelan que Otman El Gnaoui (el único de los seis marroquíes que no murió en Leganés) fue llevado a comisaría también el 5 de marzo para ser puesto en libertad a las pocas horas. No sabemos a qué comisaría le llevaron ni con qué motivo se le detuvo, pero las grabaciones revelan que poco antes de entrar en dependencias policiales, Otman se encontraba en Puente de Vallecas. Fue en la comisaría de Puente de Vallecas donde aparecería la milagrosa mochila sin explotar el día 12 de marzo. ¿Por qué fue conducido a comisaría uno de los transportistas de los explosivos escasas horas después de que la Guardia Civil interrogara a Beatriz H.C. sobre El Chino y Trashorras? ¿Qué declaró Otman en esa comisaría? ¿Ante quién lo declaró? Y, sobre todo, ¿por qué fue puesto en libertad? ¿Era Otman también un confidente policial?

Cuarto enigma: El tiempo invertido
El Chino y Otman tenían sus teléfonos intervenidos antes del 11-M, como ya hemos dicho. Sabemos también que Otman es llevado a comisaría el día 5 de marzo, aunque no se nos ha explicado para qué fue allí, ni qué declaró, ni por qué fue puesto en libertad. Pero la sorpresa se transforma ya en auténtica estupefacción cuando nos enteramos por el sumario del juez Del Olmo de que la Policía interrumpió las grabaciones a El Chino y Otman el día 12 de marzo. Aquellas grabaciones habían sido autorizadas por un juez de Alcalá a solicitud de una unidad policial (la UDYCO), en el marco de una operación antidroga. Las grabaciones ponían de manifiesto que tanto El Chino como Otman eran traficantes. El día 12 de marzo, aquellos dos teléfonos seguían activos y esos dos traficantes no habían sido detenidos, a pesar de lo cual la Policía, casualmente, solicita al juez que se interrumpan las grabaciones. Y no sólo eso, sino que también solicita, casualmente, que en su lugar se intervenga el teléfono de Rafá Zouhier, gracias a lo cual terminamos enterándonos, casualmente, de que Zouhier es confidente de la Guardia Civil.

Lo normal es que los terroristas responsables de un atentado no estén siendo grabados antes de la masacre. Lo normal, asimismo, es que la Policía intervenga después de la masacre los teléfonos de todos los sospechosos de colaborar en la misma. En el 11-M, nos encontramos con la situación inversa: los terroristas tenían sus teléfonos pinchados antes del atentado y la Policía interrumpe ese pinchazo inmediatamente después de que estallen los trenes. ¿A alguien se le ocurre una explicación racional para esta sorprendente inversión temporal, para esta curiosísima distorsión de las relaciones causa-efecto? ¿Por qué la Policía ordena el 12 de marzo interrumpir las escuchas a esos dos personajes y solicita, en su lugar, grabar las conversaciones de Zouhier? ¿Es Zouhier una más de las múltiples cortinas de humo tendidas alrededor del 11-M? Pero, sobre todo: ¿se hubiera podido evitar el estallido del piso de Leganés de haber continuado grabando las conversaciones de El Chino?

Quinto enigma: Llamadas de cortesía
El sumario y las declaraciones de mandos de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) ante la Comisión 11-M ponen de manifiesto que "Víctor" (el alférez de la UCO que controlaba a Zouhier) llamó en tres ocasiones a su confidente en la semana previa a los atentados: el 4 de marzo a las 19:14, el 9 de marzo a las 20:48 y el 10 de marzo a las 12:46. Es posible que, además de estas llamadas de Víctor a Zouhier, existan otras de Zouhier a Víctor, pero no las tenemos registradas.

Los informes recogidos en el sumario demuestran también que el comisario de Avilés que controlaba a Trashorras y a su círculo de allegados habló con sus confidentes el 27 de febrero (el día anterior al transporte de los explosivos), el 1 de marzo (el día posterior al transporte de los explosivos) y el 2 de marzo.

Sin embargo, la versión oficial afirma que ni Víctor ni el comisario de Avilés hablaron con sus confidentes de nada relacionado ni con los explosivos, ni con los mercenarios marroquíes, ni con los atentados. ¿De qué hablaron entonces? ¿Eran simples llamadas de cortesía? ¿Achacamos esas llamadas de nuevo a la simple casualidad? ¿A quién informaron Víctor y el comisario de Avilés sobre la información que sus confidentes les habían pasado?

Sexto enigma: El cerco se estrecha sobre Zougham
Ya sabemos por artículos anteriores (véase el Capítulo 7), que Jamal Zougham, el único de los detenidos del 13-M que continúa en prisión, tenía su teléfono intervenido desde meses antes de los atentados, sin que en esas conversaciones se haya podido encontrar nada que le relacione con la masacre. Sabemos también que existe constancia de al menos dos informes de la UCIE (Unidad Central de Información Exterior de la Policía) enviados al juez Del Olmo donde se atribuye falsamente a Zougham (ya después de los atentados) la comercialización de determinadas tarjetas telefónicas relacionadas con la masacre y que en realidad habían sido comercializadas por personas pertenecientes al círculo de los hermanos Almallah.

Lo que Jamal Zougham tenía intervenido desde hacía meses era su teléfono móvil, porque el sumario nos revela que desde el juzgado de Garzón se ordenó, trece días antes de los atentados, interrumpir las escuchas al móvil de Zougham e intervenir en su lugar el teléfono fijo de ese locutorio de Lavapiés al que tanta relevancia mediática se daría en plena jornada de reflexión. Otra casualidad más que añadir a la lista.

Quien solicita al juez Garzón intervenir el teléfono del locutorio de Zougham el 27 de febrero es la UCIE, la misma unidad policial que pocas semanas después enviaría sendos informes a Del Olmo con falsas imputaciones contra Zougham. En sus solicitudes al juez Garzón, la UCIE reconocía que no había nada interesante en las conversaciones interceptadas a Zougham a través de su teléfono móvil, a pesar de lo cual le solicita que se pinche la línea del locutorio. ¿Por qué? Si no se había detectado nada en las conversaciones grabadas durante meses, ¿por qué ese interés en intervenir el teléfono del locutorio trece días antes de los atentados? ¿Quién y por qué estaba estrechando el cerco sobre Zougham?

Palabras finales
El lector sabe ya, tras leer estas líneas, a qué nos referíamos al afirmar que el transporte de los explosivos no era el mayor de los enigmas que rodean a los preparativos de la masacre: clarividentes pinchazos al locutorio de Zougham, interrupción de grabaciones al día siguiente del 11-M, terroristas que entran y salen de comisaría seis días antes de los atentados, confidentes policiales que conversan amigablemente con sus controladores de cualquier cosa menos de lo que se está preparando, ...

No sabemos qué es lo que sucedió el 11-M, pero el sumario instruido por el juez Del Olmo nos presenta un panorama que cada vez tiene menos que ver con la historia oficial. ¿Tan difícil sería que alguien contara a los españoles, de forma completa y clara, qué fue lo que sucedió realmente?

En los últimos artículos, hemos intentado presentar al lector los hechos relativos a los días inmediatamente anteriores y posteriores a los atentados del 11-M. Llegados a este punto, y antes de adentrarnos en otros episodios de esta inexplicable historia, es hora ya de volver a las tareas de análisis, para ver qué conclusiones podemos sacar de lo que hasta ahora conocemos.

En el próximo capítulo: El tiempo debe detenerse

La retentiva de Ibarretxe
VALENTÍ PUIG ABC 9 Septiembre 2005

SE dice de algunos vinos que viajan mal. Pierden «bouquet», fuerza y cuerpo en el trasiego del transporte. Se desarraigan, olvidan su personalidad, se niegan a sí mismos. No sorprende que también la memoria de una conversación política mantenida en La Moncloa pueda perder sabor, perfil y perfume cuando se la traslada a las tierras vascas. Lo sorprendente no es que los matices de la alta política viajen mal sino que tengan una versión diametralmente opuesta según la cuenta el ministro Jordi Sevilla en Madrid o la vicelendakari Idoia Zenarrutzabeitia en San Sebastián.

La posibilidad de que alguien esté engañando a la opinión pública no es, en este caso, remota. Sabemos que los portavoces de un ejecutivo pueden -y a veces deben- eludir preguntas, incluso callar, pero mentir no es norma correcta. Marlin Fitzwater, formidable jefe de prensa con Reagan y Bush padre, dice que la obligación de quien actúa como portavoz no es hacerlo público todo, incluso uno puede echar a correr y esconderse pero no tiene derecho a tergiversar la verdad. Con las discrepancias absolutas sobre la entrevista entre Ibarretxe y Zapatero el boquete se agranda en la escenografía de la credibilidad.

Las posibilidades son múltiples: Jordi Sevilla interpretó inadecuadamente las explicaciones del presidente del Gobierno; Zapatero se explicó mal con su ministro o con el lendakari; Ibarretxe escuchó sólo lo que más le convenía; la vicelendakari captó mal al lendakari; todos se pusieron de acuerdo para dar versiones antitéticas o todos fueron víctima de una perturbación transitoria del sentido del oído. Lo cierto es que el episodio huele a recelo y fraude, a politiquería y cortina de humo. Según cada uno la cuenta, en esa conversación aparecen y desaparecen temas que son de importancia para la convivencia, la seguridad y el bienestar de los españoles como el terrorismo, el cupo vasco, los presupuestos generales o la financiación sanitaria. Tanta condensación de contradicciones lastra perspectivas elementales de un sistema político. Algo se ha estado haciendo muy mal. Quizás por las prisas, porque Ibarretxe quiere salirse de un callejón sin salida y porque Zapatero se ve apurado en la bocana de un puerto desconocido, pilotando una nave sin haber calculado suficientemente el oleaje. Estamos comprobando que los tifones aparecen cuando menos se les espera.

El arte del buen gobernar se basa en las estrategias y no en la manipulación. Algún día quizás sepamos quién manipuló a quién anteayer en La Moncloa. La culpa, por supuesto, será de cualquiera que ni tan siquiera estaba allí. La distorsión no parece el mejor método para sustentar un modelo de Estado. Así es como las decepciones afloran algún día a la superficie, como la mancha de aceite de un submarino alcanzado por las cargas de profundidad, pero antes la decepción ha comenzado por la simple suma de uno más uno.

vpuig@abc.es

Batasuna y PNV exprimen la debilidad de ZP
EDITORIAL Libertad Digital  9 Septiembre 2005

La vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, menos de 24 horas después de la reunión de Zapatero e Ibarretxe, ha asegurado este jueves que "a día de hoy" no hay "ningún acuerdo" con el Gobierno, respecto al “Cupo”, la ampliación de la Ertzaintza o los gastos del Prestige. A pesar de que el ministro Sevilla dijera un día antes que tales acuerdos ya se habían alcanzado o bien eran inminentes, la vicelehendakari ha advertido que si el Gobierno no cede en la Conferencia de Presidentes del próximo sábado en el pulso que, desde 2003, mantiene con el ejecutivo vasco, el PNV no respaldará los presupuestos Generales del Estado.

Por su parte, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, también ha dejado en evidencia la opaca comparecencia de Sevilla tras la reunión de Zapatero e Ibarretxe. Mientras el representante del Gobierno dejó en segundo plano a ETA y centró su información sobre lo tratado en Moncloa en la cuestión de las transferencias, Imaz ha revelado que ETA fue el asunto central de la reunión en Moncloa.

Vaya por delante que, puestos a recibir a un representante autonómico que, como Ibarretxe, dispensa tanta complicidad al mundo etarra y que sostiene un plan secesionista contrario al Estatuto vasco y a la Constitución Española, el presidente del gobierno debería haber aparcado cualquier acuerdo de transferencias hasta que no recondujera la rebeldía institucional protagonizada por su interlocutor. En lugar de eso, el gobierno de ZP se presta, también en eso, a la cesión y a la negociación política en un nuevo y siempre mal llamado “proceso de paz”. Así queda explicada la falta de transparencia en la comparecencia informativa del ministro de Administraciones Públicas del pasado miércoles.

Si la condescendencia y debilidad política de Zapatero, combinadas con su opacidad y manipulación informativa, han permitido a los nacionalistas vascos sacar pecho ante una situación por la que deberían haber sido, por el contrario, amonestados y corregidos desde La Moncloa, no menos envalentonados aparecen los proetarras ante la negativa de Zapatero de aplicar la ley de partidos a los neobatasunos del PCTV.

Así, el dirigente batasuno Arnaldo Otegui, no ha tenido temor alguno en dejar de nuevo en evidencia la identidad entre ambas formaciones, como es su decisión de recaudar dinero para las fianzas impuestas a los imputados del PCTV por pertenencia a ETA. En la enésima rueda de prensa ilegal que celebra, y acompañado por dos de los imputados, Otegui amenazó, a su vez, con nuevas e ilegales "respuestas en la calle" contra la actuación del juez Grande Marlaska.

Visto el entreguismo de ZP a los firmantes de Perpiñán y Estella y su persistente renuencia a ilegalizar la formación a la que pertenecen los imputados, -por no hablar de su pasividad ante los permisos del gobierno de Ibarretxe a las manifestaciones que sigue convocando la “ilegalizada” Batasuna-, no hay que extrañarse de que los nacionalistas –del PNV a ETA, pasando por ERC- quieran, envalentonados, exprimir al máximo al Gobierno del 14-M.

El peor de los gobiernos
M. MARTÍN FERRAND ABC 9 Septiembre 2005

JOSÉ María Aznar está, como los folclóricos de éxito, de tournée por América. Da conferencias, vende libros -«Retratos y perfiles»- visita a los notables y en los ratos libres, para mantener viva una de sus peores costumbres en sus ocho presidenciales, les hace a los colegas latinoamericanos las declaraciones que -él sabrá por qué- nunca quiere hacer aquí. La voz de Aznar, antes y ahora, suele llegarnos desde lejos y eso conlleva el riesgo de la distorsión, pero ese es su gusto y su derecho. Las entrevistas que les ha concedido a Clarin y La Nación, los dos grandes e históricos periódicos de Buenos Aires, no tienen desperdicio y son, de hecho, una denuncia más rotunda y concreta de las que se gastan sus elásticos herederos.

Dice Aznar que el actual «es el peor Gobierno que ha tenido España en toda la historia democrática». A mí me parece que se queda corto, que ser «el peor» admite la posibilidad de una cuota de bondad y, además, que si España sigue existiendo tras el uso del talante de José Luis Rodríguez Zapatero seguirá siendo «el peor» en la comparación con los del futuro. Un Gobierno puede ser malo por su política, cosa siempre discutible y con oportunidad para el sesgo partidario en su interpretación, o por sus integrantes. En esto último sí que no hay duda. Salvo dos o tres excepciones, el Gobierno es el peor de la democracia y, además, el peor de los que están hoy instalados en las Autonomías, sea cual fuere su color.

Este Gobierno, según Aznar, «ha puesto en riesgo la balcanización territorial de España». En eso hay que matizar que el mal viene de lejos y arranca, tras las primeras elecciones democráticas, de una mala evaluación de las fuerzas presentes y de la redacción de un Título VIII que convierte a la Constitución, por otra parte magnífica, en una bomba de tiempo en todo cuanto respecta a la unidad del Estado. El «café para todos» que, alegremente, sirvió la UCD como ingrediente del menú constitucional hay que pagarlo. Si a eso se le une la debilidad parlamentaria del PSOE y el criterio retrospectivo de Zapatero, borrador de la amnesia que le dio fuerza a la Transición, tenemos a la vista la situación nada deseable que señala el ex presidente.

Cuando, en las citadas entrevistas, Aznar se alarma ante la dependencia gubernamental de los separatistas catalanes, cosa aritméticamente cierta y políticamente verdadera, hay que insistir en que ello es posible en función de nuestra pintoresca normativa electoral. Él mismo pudo comprobarlo, y los demás lo padecimos, cuando en el 96 tuvo que recurrir a CiU para alcanzar las llaves de La Moncloa y, de hecho, nombrar a Jordi Pujol como jefe de gabinete. Ahí se acabó la gran regeneración democrática que, sobre el desgaste del felipismo, prometió como pieza fundamental de su campaña electoral.

OPA sobre Endesa
Montilla y la política catalana
Emilio J. González Libertad Digital 9 Septiembre 2005

¿Hay un componente político en la OPA de Gas Natural sobre Endesa? Por mucho que las intenciones de la gasista catalana pudieran ser estrictamente empresariales, es imposible apartar las connotaciones políticas de la operación desde el momento en que la misma entra dentro del ámbito de competencias del Ministerio de Industria, cuyo titular, José Montilla, no ha hecho más que favorecer a Cataluña desde el principio de la legislatura, aunque sea a costa de los intereses del conjunto de la nación. Ahora todo apunta a que la historia va a volver a repetirse.

Nada más comenzar la legislatura, Montilla impuso una regulación restrictiva de los horarios comerciales, tal y como querían los comerciantes catalanes, y en contra de los deseos del vicepresidente económico, Pedro Solbes, que abogó por una mayor liberalización para modernizar el sector comercial, atender a las necesidades de las sociedades urbanas del siglo XXI y luchar contra determinados componentes de la inflación española a través de una mayor competencia en la distribución minorista. Pero a Montilla esto no le importó demasiado y, aunque aumentó el número de festivos que las autonomías pueden autorizar la apertura de comercios, también redujo el mínimo obligatorio, lo que aprovecharon muchos gobiernos regionales para recortar las aperturas de los comercios en días de fiesta. Y todo por la eterna cuestión de favorecer a los botiguers, a costa, como siempre del sufrido consumidor. De esa misma manera, en vez de proporcionar un nuevo impulso a la apertura de grandes superficies, dejó las cosas como estaban.

Cuando La Caixa, que, como caja de ahorros que es, depende del gobierno de la Generalitat, impuso un cambio en la presidencia de Repsol YPF, de la que la entidad financiera catalana es el principal accionista, Montilla guardó silencio, si bien en este caso no había mucho que decir. Pero lo que ocurrió a continuación, en cuanto Antoni Brufau desplazó del sillón presidencial de la petrolera hispano-argentina a Alfonso Cortina, fue que el señor ministro levantó a Repsol la prohibición de construir nuevas gasolineras, una limitación impuesta por el gobierno del PP para limitar el monopolio de Repsol en la distribución de hidrocarburos y abrir las puertas a un aumento de la competencia que redundase en precios más bajos o en menores incrementos de los mismos. El resultado ha ido en sentido contrario, pero Montilla ha guardado silencio al respecto.

El traslado de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) a Barcelona es otro de los aspectos en los que Montilla ha actuado a favor de Cataluña y de espaldas a los intereses nacionales. El anterior presidente de la CMT, Carlos Bustelo, se manifestó en contra de la operación, por un montón de razones de eficiencia y lógica. Pese a ello, Montilla impuso su criterio solo por favorecer a Cataluña, pese a los enormes perjuicios que va a ocasionar esta decisión a las empresas del sector. Por supuesto, Bustelo presentó la dimisión.

Ahora estamos en las mismas. Resulta que a Montilla le preocupaba enormemente el sector eléctrico y su capacidad para atender las necesidades crecientes de la economía y la sociedad españolas. Por ello promovió la elaboración de un libro blanco del sector, una de cuyas principales conclusiones es limitar el peso de Endesa e Iberdrola en el conjunto del sector. Sin embargo, en caso de triunfar la OPA de Gas Natural sobre Endesa, no sólo no se producirá esto, sino que aumentará la concentración, esto es el poder, en el sector energético que, hoy por hoy, ostenta ya La Caixa a través de sus participaciones mayoritarias en Repsol y Gas Natural, que también tienen intereses en la rama eléctrica. ¿Qué dice Montilla al respecto? Pues nada excepto bendecir una operación que conocía desde principios de agosto y que respaldó implícitamente al hablar nuevamente a finales del mes pasado de la necesidad de cambiar a los presidentes de empresas privatizadas puestos por el PP.

¿Qué gana Cataluña con la OPA, si triunfa? De entrada, la autosuficiencia energética necesaria para cualquier proyecto independentista, ya que Endesa es la eléctrica que opera allí a través de FECSA. Pero también obtiene una segunda cuestión muy importante. Si la OPA triunfa, la Generalitat incrementará sustancialmente sus ingresos por los beneficios de Endesa que se impute Gas Natural. Si, además, en un momento determinado, la gasista decide trasladar a Cataluña el domicilio fiscal de la eléctrica, dichos ingresos aumentarán todavía más a través del IVA y del impuesto de sociedades de Endesa. ¿Quién pretende que detrás de todo este asunto no hay un componente político de por medio?

Politizar la economía, economizar la política
Editorial Elsemanaldigital 9 Septiembre 2005

El nacionalismo procede, con Endesa, a su "construcción nacional". Hay muchas razones para retirar la OPA; pero hay que rechazar toda división entre los catalanes y el resto de españoles.

9 de septiembre de 2005. El asunto de Endesa y Gas Natural, que lleva camino de convertirse en el culebrón económico del curso, es ante todo una cuestión política. Pasqual Maragall la ha politizado, y sus socios también, al hacer bandera de una decisión empresarial. Cierto es que La Caixa está controlada por los políticos, pero nunca su larga trayectoria industrial había sido polémica. El Tripartito catalán lo ha conseguido.

No cabe negar que se trata de un asunto político, como ha señalado alguien que sabe mucho de Energía, Loyola de Palacio. Energía, hoy, equivale a poder económico y a poder político, y la coalición de socialistas y republicanos no es precisamente tranquilizadora con ese potencial poder a su alcance. Su actitud no es precisamente la mejor para serenar los ánimos en este sentido.

La Generalitat no puede actuar como si se tratase de un Estado, y en la medida en que detrás de la decisión de Gas Natural haya un proyecto de "construcción nacional" todos los recelos se explican. Pero los recelos no siempre son el mejor camino para aclarar la realidad, y quien gobierna o aspire a gobernar debe saber ver la realidad como es.

En lo estrictamente económico hay que ser prudentes y hay que pedir prudencia a todas las partes. Hay que valorar sencillamente qué reacción habría merecido esta OPA si no procediese de quien procede. Puede presentar problemas de monopolio, puede afectar a las reglas nacionales y europeas de la competencia, puede ser negativa para los consumidores. Todo eso debe valorarse dejando a un lado la política.

En lo estructural es hora de afrontar dos problemas que hasta ahora se han gestionado más a partir de prejuicios que de hechos. Un problema aún no resuelto en España es el tamaño, organización y control del sector público empresarial que haya de pervivir; y todo eso sólo puede hacerse pensando en España y en los españoles, no en equilibrios de poder. Otro problema estructural, que está en la raíz de todo, es la fragilidad de nuestro sector energético, desconectado en buena medida de Europa pero sobre todo incapaz de atender las necesidades nacionales en tiempos de crisis. Y bien estará hablar menos de Gas Natural o de Endesa y más de las ventajas e inconvenientes de una energía más barata, segura, abundante, ecológica y económica como es la nuclear.

En lo político, en fin, no hay que dejar que el nacionalismo llene todo el escenario, porque no es la única realidad. El Partido Popular hace bien en señalar los peligros reales de la situación –cosa que parte del PSOE piensa también, pero calla-. Pero no toda crítica es acertada ni oportuna; no es una guerra entre España y Cataluña, y ni siquiera un partido de fútbol –Josep Piqué ha atinado en la metáfora- simplemente porque Cataluña es España y la Generalitat un órgano del Estado. Una cosa es criticar el crecimiento encubierto del sector público o los juegos de poder del Tripartito, y otra bien distinta admitir divisiones entre los españoles, porque nada hará tan feliz al separatismo como la aparición de "separadores".

Estatut y funambulismo político
Editorial ABC 9 Septiembre 2005

EL dictamen emitido por el Consejo Consultivo catalán ha dado paso a una serie de ofertas y contraofertas entre el PSC y CiU sobre las modificaciones del proyecto de reforma estatutaria. Esto no quiere decir que el debate político entre el tripartito y los convergentes se haya depurado de sus aspectos más polémicos, sino que el dictamen del Consejo Consultivo simplemente ha abierto una nueva etapa de negociación que tampoco tiene garantizado un resultado aceptable en términos constitucionales. El informe ha alentado nuevos movimientos estratégicos, probablemente planificados con anterioridad a la opinión del Consejo y que revelan el interés de socialistas y nacionalistas de llegar a un acuerdo sobre el nuevo Estatuto para no tener que asumir ninguno el fracaso del proyecto político que les justifica en esta legislatura, bien sea porque es el programa de gobierno de la coalición socialista-republicana, bien porque es la coyuntura propicia para que CiU no se diluya en el escenario político catalán. Por eso, Maragall y Mas han protagonizado una súbita aproximación, que no puede deberse a un efecto taumatúrgico del dictamen del Consejo Consultivo, sino a una consideración de intereses recíprocos, que, por otro lado, es algo que ha caracterizado las relaciones de ambas formaciones, como se vio nítidamente tras el amago de crisis que se apuntó con la acusación del «tres por ciento» que lanzó Maragall contra los convergentes, y sobre la cual se ha volcado una amnesia colectiva.

Pero el problema de la reforma estatutaria catalana no es la falta de acuerdo entre Maragall y Mas, sino la inconstitucionalidad del proyecto, incluso refinado tras el dictamen del Consejo Consultivo. De hecho, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, advirtió ayer que la financiación autonómica no es materia estatutaria, sino de ley estatal, sin perjuicio de que los estatutos contengan principios generales al respecto. La admonición de la vicepresidenta primera venía a acotar el alcance de la aproximación entre Maragall y Mas sobre el denominado «blindaje de competencias» y el sistema de financiación para Cataluña. Ambas cuestiones estaban planteadas de forma inconstitucional, según el Consejo Consultivo, y no parece que los nuevos planteamientos del tripartito y de CiU vayan a soslayar este problema. De hecho, el dictamen del Consejo Consultivo corre el riesgo de ser utilizado de forma sesgada por unos y otro, para dar cobertura a sus nuevas propuestas, las cuales, presentadas como actos de consenso guiados por las observaciones del citado dictamen, no serían realmente más que meras variaciones literarias de los artículos que el Consejo considera inconstitucionales, pero harían difícil un veto en Madrid y revivirían el compromiso de Rodríguez Zapatero de apoyar el Estatuto que aprobara el Parlamento catalán.

Los partidos catalanes enfrascados en la reforma estatutaria parece que no han asumido que la constitucionalidad del futuro Estatuto no es una graciosa concesión al consenso, sino una obligación inexcusable que recae tanto en las instituciones catalanas como en las nacionales. Pero de este principio debe ser consciente también el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El respeto a la Constitución no está en manos de los acuerdos políticos ni de las argucias partidistas, sino en la adecuación de las leyes -incluidos los Estatutos- a la letra y al espíritu constitucionales. Y lo cierto es que el debate sobre el Estatuto catalán está impregnado por una actitud política de resistencia a la Constitución, en la que el dictamen del Consejo Consultivo puede jugar un papel de coartada. El actual proyecto de Estatuto no es un listón por debajo del cual no exista riesgo de inconstitucionalidad, aunque ésta resulte ser la estrategia del tripartito y de CiU. Precisamente, el problema del proyecto de reforma estatutaria y de las propuestas alternativas que se están planteando es que tienen un margen de inconstitucionalidad mucho más amplio que el que ha recorrido el Consejo Consultivo con su limitado dictamen. La prueba más evidente es que no ha considerado inconstitucional la definición de Cataluña como nación, piedra angular de una reforma estatutaria a la que el Ejecutivo catalán y CiU quieren seguir dando carácter constituyente.

Aznar rompe su silencio
Lorenzo Contreras Estrella Digital 9 Septiembre 2005

Con la política española convertida en un comercio donde el Gobierno vende favores a cambio de apoyos nacionalistas vascos a los Presupuestos Generales del Estado, se va conociendo en parte la verdad de lo que discurre por el subsuelo de la vida del Estado. Se trata de un conocimiento velado, una noticia a medias que, naturalmente, oculta la otra mitad de lo que sucede. A estas alturas, por ejemplo, se tiene la práctica certeza de que la operación de OPA hostil contra Endesa, por parte de Gas Natural con la complicidad de Iberdrola, va alejando de Madrid, capital del Estado (y de España) el centro neurálgico de la vida oficial y núcleo articulador y coordinador de un conjunto de actividades económicas y financieras que necesitan, en medio del sistema autonómico, un referente armónico. Pero esto ya se diluye en un magma de organizaciones de poder territorial que hablan cada día con mayor descaro de la necesidad de blindarse, de acorazarse frente a lo que llaman intromisiones del Gobierno Central, e incluso del Estado (que somos todos). Y en este desconcierto en el que cada cual habla su idioma de intereses, de repente ocurre que José María Aznar hace oír su voz desde Argentina, a través de dos diarios, Clarín y La Nación, para contar unas cuantas verdades, que no por contradecirse él mismo respecto a lo que hizo en el pasado dejan de ser verdades como puños.

Para Aznar, el Gobierno de Zapatero es el peor que ha sufrido España en toda su historia democrática. Como en los concursos televisivos, cabe preguntar: “¿Cierto o mentira?”. Éste es el tipo de cuestiones que no se someten al veredicto de los encuestados en los sondeos de opinión.

Aznar acusa de sectario al Ejecutivo que preside Zapatero y, por supuesto, sostiene como antiguo presidente del Gobierno que España se encuentra en riesgo de disgregación. Está —añade— balcanizándose, lo cual puede parecer exagerado, pero es un concepto merecedor de alguna atención si se relativiza un poco su contenido. Ya opinaba Ortega que “decir algo es exagerar”, entendiendo por “decir” aquello dotado de un especial peso y contenido.

Parece indiscutible, a primera vista, e incluso a segunda y tercera, que con ZP la vida política española se está radicalizando. No menos fundado parece que la gobernación está dependiendo de los nacionalistas catalanes; mejor dicho, de los independentistas de aquella procedencia. No se refiere Aznar a los vascos, porque éstos van a lo suyo de otra manera, sin chantajear como los catalanes al Gobierno de la nación, sino inclinados después de tanta metralleta al do ut des, al mercadero de las decisiones y de los vaivenes de la política, que es lo que va a suceder con el apoyo nacionalista vasco a los Presupuestos del Estado. Naturalmente, a cambio de que sus propios Presupuestos, los de Vitoria, reciban idéntico trato.

Es verdad también, como asegura Aznar, que España es ahora un país en riesgo, sin negociaciones (?) y sin consensos (?). Y cuando le han preguntado si durante su mandato hubo diálogo suficiente o si, por el contrario, nada se sabía de auténticas conversaciones, el ex presidente ha contestado que él conversaba con todos, pero eso no tenía por qué significar que dijera sí a todo.

De momento, el gran problema son los nacionalistas catalanes. Se habla ya de un manifiesto de empresarios e industriales de alto nivel que exigen, no ya a Maragall, sino a Zapatero, “Estatuto ya”. O sea, el Estatuto que eriza los pelos a muchos españoles, incluidos algunos socialistas.

Quizá nada es como parece (miscelánea)
José Javier Esparza elsemanaldigital  9 Septiembre 2005

Dicen los analistas que la OPA de Gas Natural (La Caixa) sobre Endesa (el sector eléctrico español) es una compensación a la oligarquía catalana por la frustrada reforma del Estatuto catalán: "No les daremos lo que quieren, pero, a cambio, les entregamos el sector energético". ¿Y si fuera al revés? ¿Y si esta OPA no fuera una compensación por un Estatut frustrado, sino un argumento de presión para que el Estatut no se frustre? En la política del dinero, la hipótesis del chantaje suele ser más plausible que la del premio de consolación.

Molesta manía de Ibarretxe y Zapatero: reunirse en público y mantener sus conversaciones en secreto. ¿Qué discutirán? ¿Qué pactarán? ¿Apoyo recíproco a los respectivos Presupuestos? ¿Estrategias de negociación con ETA? Quizá, pero ¿por qué no vemos los resultados? Hipótesis vertiginosa: es que no hay tales resultados. Ni Ibarretxe puede darle a ZP lo que éste desearía, ni ZP puede darle a Ibarretxe lo que éste quiere. Y ETA sigue donde estaba. Así que todo se queda en la foto, que les viene muy bien a los dos. ¿El secreto de los encuentros de Ibarretxe y Zapatero? Quizá, que no hay secretos.

Informe de la Comisión Volcker sobre el programa "Petróleo por alimentos": una extensa red de corrupción engordaba en la ONU al calor de Sadam Hussein. Se completa el paisaje. Ya sabíamos que Bush no pretendía tanto "combatir el terrorismo" como controlar el petróleo. También sabíamos que la disidencia de Francia y Alemania no obedecía tanto a razones morales como a los intereses de sus industrias nuclear y química. Ahora sabemos que los vaivenes de la ONU tenían truco: la oligarquía "mundialista" se estaba forrando bajo pretextos "humanitarios". Duro golpe para los moralistas del "no a la guerra". Nada más absurdo que mirar la política mundial con ojos misioneros.

Bono: el hombre que ha encerrado un problema dentro de una olla al fuego y sujeta desesperadamente la tapa –pero ésta, por pura Física, terminará saltando. ¿Nuestro helicóptero fue derribado? Cada vez cuesta más callar a los familiares que así lo creen. Cada vez cuesta más ocultar la chapuza de una repatriación de cadáveres "por entregas". Cada vez cuesta más silenciar a unos militares indignados porque la condecoración dispensada a los caídos es inferior a la que el propio Bono se otorgó. Los "antibonistas" del entorno de ZP avivan el fuego. Pronto, a Bono no le quedará más remedio que sentarse sobre la tapa, para contener la presión –entonces el propio Bono saltará.

La benevolencia de la opinión publicada otorga a las voces disidentes del PP (Piqué, Ruiz-Gallardón) la dignidad de la independencia: "Dicen lo que dicen –se argumenta- porque, dada su fuerte personalidad, actúan con criterio propio". Pero eso es una verdad a medias. En política, normalmente, los independientes no son tales, sino más bien colaboracionistas de un poder distinto. También en estos casos hay poderes fácticos fácilmente reconocibles.

Quizás, en efecto, nada sea como parece.

España, reino de taifas
Daniel Martín Estrella Digital 9 Septiembre 2005

En la Edad Media los vasallos rendían homenaje a sus señores prometiéndoles fidelidad a cambio de un feudo u otra concesión. Era el principal medio por el que los reyes se aseguraban la lealtad de su nobleza. En España, siempre tan moderna, hemos retrocedido en el tiempo para recuperar la “ceremonia del homenaje”: ahora el presidente/favorito del Rey recibe en su palacio/castillo de la Moncloa —enclavado por la gracia de Dios en el ducado de Madrid— a sus señores feudales exigiéndoles obediencia constitucional y a cambio él, cuyo Estado ya les dio su cacho de terreno, les promete competencias o dinero para financiar sus huestes, sus trabajos o sus futuros intentos de liberarse del vasallaje.

Por ejemplo, el miércoles, el valido don Rodrigo Zapatero recibió a Ibarretxe, el gruñón duquendakari de Euskadi, para pedir una prórroga del juramento de fidelidad a la Corona y una promesa de voto en el próximo debate de los Presupuestos de los Estados Generales, y a cambio le prometió maravedíes para financiar sus tropas autonómicas y pagar la limpieza de sus playas, una rebaja en los tributos y un apoyo en la lucha contra los levantiscos aristócratas de Álava y Vitoria.

Los grandes señores de vez en cuando “hacen piña” en banquetes comunales. Mañana, sábado, el gran visir del reino de reinos recibe a los 17 y pico principales señores de sus dominios, desde el califa de Andalucía, Alí Chaves, hasta el arzobispo de Galicia, monseñor Pérez Touriño, pasando, entre otros, por el conde de Barcelona, el honorable Maragall, la “malvada” doña Aguirre y los barones de Cantabria, La Rioja y Murcia.

Aparte de degustar viandas, los grandes de España discutirán de lo divino y de lo humano. Lo más curioso es que, contagiados por la vieja Inglaterra normanda, esta reunión se dividirá en dos bandos enfrentados: los caballeros de la Rosa Roja contra los adalides de la Gaviota Azul; junto a ellos, los almogávares de la Orden de las Cuatro Barras y los monjes guerreros de la Orden de la Ikurriña.

El chiste alegórico tendría más gracia si los “nobles” de la España invertebrada no se comportasen como viejos mercaderes de zoco de una medina. En lugar de grandes debates ideológicos como los de París y York escolásticos, nuestros aristócratas regatean el precio de su vasallaje hasta el último euro. Todos quieren más que el vecino y, sabedores de la debilidad del Estado central, llevan hasta el límite sus muy variopintas exigencias: los derechos históricos de este condado, los fueros de aquella Comunidad, la autodeterminación de esta nación inventada, etc. Por ejemplo, mañana hablarán sobre el dinero que necesitan para financiar la sanidad de sus pequeños reinos de taifas, porque sus hospitales funcionan y atienden bien a los campesinos y artesanos, pero pierden dinero a raudales, bien porque los recursos propios de ducados, marquesados y baronías no dan para tanto, bien porque su prodigalidad les lleva a gastar más de lo que deben. Así, en nuestra España feudal, la relación señor-vasallo es meramente financiera. Ya no hacen falta mesnadas, ni servidumbres, ni merindades, etc. Ahora la pela es la pela.

Y lo más curioso de todo es que el poder real del presidente/favorito es casi tan honorífico como en la Edad Media. La Constitución de 1978 abrió las puertas a un neofeudalismo que ha ido vaciando al Estado “moderno” de contenido, y ahora territorialmente es una entelequia abstracta, ciudadanamente una amalgama de obligaciones y derechos y en conjunto un lugar donde los vasallos tienen más competencias y poder que su señor, que se ve obligado a negociar para mantener las formas y un mínimo de orden.

El Estado de las Autonomías, que es como llamamos a este reino de taifas en el 2005, demuestra crecientemente su incapacidad para hacer frente a numerosos problemas. La competencia “sanidad”, por ejemplo, se ha convertido en un barullo de burocracias diversas y en un pozo sin fondo de pérdidas económicas. Sus taras son tantas que uno comienza a pensar en la bondad de un control central que iguale las condiciones sanitarias para todos los residentes en España. Sólo así se podría controlar el gasto sanitario, y evitar que cada señor dilapide la fortuna de todos como mejor le plazca. Y la sanidad es sólo una competencia autonómica más que poner en duda.

Pero tanto los partidarios de la Rosa Roja como de la Gaviota Azul, por no hablar de las hordas independentistas, defienden este Estado autonómico, y pretenden darle todavía mayor alcance. Dentro de nada, hasta los jueces no dependerán de un Ministerio único. España se desintegra, y los caciques —“institución” más decimonónica que medieval— se frotan las manos. Siempre nos quedará la meramente simbólica ceremonia del homenaje.

dmago2003@yahoo.es DISCURSO MULTITUDINARIO EN BARCELONA
Vidal Quadras considera un "error" que Piqué haya participado en la ponencia del Estatuto
Este jueves el vicepresidente del Parlamento europeo, Alejo Vidal Quadras, pronunció un discurso ante más de mil personas en el hotel Ritz de Barcelona. Según ha podido saber Libertad Digital, Francesc Vendrell, el número dos de Piqué, alertó de que el partido no aprobaría la asistencia de militantes al acto. Horas después, Jorge Fernández Díaz y Dolors Montserrat ocupaban la primera fila del auditorio en el que escucharon las duras críticas. Fuentes del partido reconocen que el poder de convocatoria de Vidal Quadras es muy superior al de Piqué.
Libertad Digital  9 Septiembre 2005

Por la mañana, horas antes de que Vidal Quadras pronunciara su discurso, el aparato del PPC se puso en guardia al convocar al Grupo Parlamentario y a los secretarios ejecutivos. En esa reunión Francesc Vendrell, número dos de Piqué, dejó bien claro que el partido no vería con buenos ojos la asistencia a la conferencia. En otras palabras, sería como tomar una postura de distanciamiento hacia el partido.

Horas después, entre las más de mil personas que abarrotaron el Hotel Ritz, estaban –y en primera fila– Jorge Fernández Díaz, próximo al líder del PP, Mariano Rajoy, y la diputada por Barcelona Dolors Montserrat. Organizó el acto la Fundación Concordia que preside el propio Vidal Quadras.

La presentación del discurso corrió a cargo del abogado Jorge Trias Sagnier. El contenido de la conferencia de Alejo Vidal Quadras confirmaba las sospechas del PPC de que podría ser hostil hacia la política de Josep Piqué. Lo cierto es que el vicepresidente del Parlamento europeo arremetió con dureza contra lo que puede significar para España el nuevo Estatuto y reprochó a Josep Piqué el "error" de criticar al tripartito pero haber participado durante más de quince meses en la ponencia. Es decir, Vidal Quadras desmontó de un plumazo la estrategia de Vendrell y Piqué de que para que el Estatuto catalán sea positivo había que hacer aportaciones políticas.

"O acabamos con el Estatuto nacionalista o el Estatuto nacionalista acaba con nosotros"

En medio del torrente de declaraciones de líderes catalanes sobre la reforma del Estatuto, el informe del Consejo Consultivo y los pactos entre PSC, ERC y CiU, el que fuera presidente del PP en Cataluña ha optado por la claridad. A su juicio, el texto que se está debatiendo "abre el camino a la secesión, rompe con el espíritu de la transición, destruye la cohesión nacional y transforma España en una confederación de supuestas naciones inconexas entre sí".

La perspectivas de Vidal Quadras son así de preocupantes: "nos encontramos en un momento de extrema gravedad porque la Nación no está amenazada únicamente en su seguridad, en su prosperidad y en su estabilidad, sino en su misma existencia". "Si el artículo primero del proyecto de Estatuto de Cataluña –explicó–, ese que postula que Cataluña es una nación, haciendo trizas el artículo segundo de la Constitución, pasa a formar parte de nuestro ordenamiento, se iniciará una nueva etapa en la historia de España, la de su desaparición".

Y, ante este panorama, la solución que propone no deja lugar a dudas: "O acabamos con el Estatuto nacionalista o el Estatuto nacionalista acaba con todos nosotros". "Con los nacionalistas –añadió– no hay que dialogar, hay que derrotarles en las urnas".

Anticonstitucional, no inconstitucional
Para Vidal Quadras el proyecto del nuevo Estatuto más que inconstitucional es anticonstitucional. Y, en su opinión, "la anticonstitucionalidad, que es lo que practica el tripartito, es la voluntad maligna de destruir nuestra Ley Fundamental, de demoler el pilar de nuestra paz civil, de nuestro progreso y de nuestra supervivencia".

Ya en tono irónico, explicó que "lo realmente novedoso es que la ponencia estatutaria atribuye a la Generalitat la competencia exclusiva en materia de actividades marítimas en aguas interiores y exteriores. "¡Ya veo a Miquel Iceta [portavoz del PSC] en su puesto de Gran Almirantet de la Floteta Catalana de Llevant!", afirmó.

Por último, el vicepresidente del Parlamento europeo quiso hacer hincapié en el contraste entre el rumbo que intenta tomarse en el seno de la UE y que insiste en tomar el nacionalismo: "En la era de la globalización, nuestros micronacionalistas desperdician energías en levantar murallas frente a una España a la que Cataluña pertenece". "Mientras a nivel europeo se toman medidas para que desaparezca cualquier barrera académica o administrativa para la libre circulación de profesionales –lamentó Vidal Quadras–, Maragall y Carod deshacen por abajo lo que como miembros de la Unión estamos construyendo por arriba".
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