AGLI

Recortes de Prensa    Martes 13 Septiembre 2005
Persecución lingüística en la escuela catalana
email 13 Septiembre 2005

Una tregua virtual y mediática
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Especulando sobre ETA
Editorial ABC 13 Septiembre 2005

El «estatut» actual es mejor
VALENTÍ PUIG ABC 13 Septiembre 2005

Una «extratégia» para Euskadi
CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 13 Septiembre 2005

Un diálogo con filtraciones y al margen de la ley
EDITORIAL Libertad Digital 13 Septiembre 2005

¿Quién, cómo, para qué y por dónde?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Septiembre 2005

El reencuentro
José García Domínguez Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Por qué moriría Zapatero
GEES Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Banderas de España
Serafín Fanjul Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Fractura de lealtades
EDURNE URIARTE ABC 13 Septiembre 2005

Cena en el camarote
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 13 Septiembre 2005

Hacia el armisticio con ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 13 Septiembre 2005

El arte de Maragall
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR  El País  13 Septiembre 2005

La negociación con ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital 13 Septiembre 2005

¿Debe ser paciente el PP o mover el árbol hasta hacer caer a ZP?
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital  13 Septiembre 2005

Estamos perdidos
José Javier Esparza elsemanaldigital 13 Septiembre 2005

Araña con nueve patas
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 13 Septiembre 2005

El PP ve «muy grave» que se negocie con ETA porque así se «debilita al Estado»
C. M. La Razón  13 Septiembre 2005

Conde-Pumpido confía en que ETA abandone pronto las armas
Efe- Madrid. La Razón  13 Septiembre 2005

Denuncian presiones para apoyar el Estatuto
ABC 13 Septiembre 2005

La elaboración del Diccionario Histórico del Español llevará 15 años
ROCÍO BLÁZQUEZ SALAMANCA ABC 13 Septiembre 2005

Persecución lingüística en la escuela catalana
email 13 Septiembre 2005

Cierto. En un principio los catalanistas hablaban de recuperar el catalán para que todos los niños lo supieran y lo pudieran utilizar en igualdad de condiciones con el castellano.

Una vez conseguido a través de la la inmersión, (aunque sea una imposición y una injusticia, es un sistema muy efectivo). En realidad, lo que sucede no es que se quisiera recuperar el catalán, sino arrinconar o eliminar de la vida pública el uso del castellano para poder inventar una NACiÓN ensoñada por unos auténticos y peligrosos iluminados.

Propongo que todos los profesores que estamos en esta situación (Secundaria) organicemos una respuesta conjunta ante las presiones que ya están llegando a los centros.

Si no organizamos una respuesta conjunta, irán o iremos cayendo uno a uno. Es lo que han hecho en Primaria y es lo que van a hacer en Secundaria

¡ INSUMISIÓN A LA INMERSIÓN !
bitácora bye bye spain

Persecución lingüística en la escuela catalana

No contentos con las oficinas de control lingüístico de la población, el Gobierno autonómico catalán anuncia nuevas multas, esta vez en las escuelas.

La consejera de Educación del tripartito catalán da un nuevo paso en la persecución étnico-lingüística de los ciudadanos de Cataluña: su gobierno estudia un decreto para aplicar las multas lingüísticas también en la escuela:

“Velaremos por el cumplimiento de la ley de política lingüística que dice que el catalán es la lengua vehicular en la escuela y por esto sacaremos adelante un decreto que despliegue la ley y regule los derechos lingüísticos de los alumnos. Incluirá criterios más exigentes en los niveles de conocimiento del catalán del profesorado. Este curso seremos especialmente
incisivos en los institutos, puesto que es dónde el agujero es más importante. Y si ha de haber sanciones porque no se hacen las clases en catalán, las habrá.”

El periodista que entrevista a la consejera le comenta que fuera de las clases, donde el catalán es obligatorio y constituye la única lengua del sistema escolar incluso por encima de la voluntad de los alumnos y los padres, los niños suelen usar mayoritariamente el castellano. ¿Cómo controlar la lengua que hablan cuando están fuera de las aulas?

“Se tiene que potenciar la utilización del catalán entre los alumnos. Se les tiene que dar el conocimiento, como hace la escuela, pero también se tiene que promover que [el catalán] sea su lengua de uso común. Se pondrá en marcha un plan de actuaciones por consolidar y potenciar el uso del catalán
a los centros educativos.” ("Si cal, hi haurà sancions per no fer les classes en català")

El año pasado los nacionalistas vascos se plantearon el mismo dilema y terminaron colocando vigilantes lingüísticos en los recreos de lo colegios con la misión de vigilar la lengua que utilizan los alumnos y convencerles para que se pasen al vasco si están hablando castellano.

Conviene recordar que en Cataluña y el País Vasco existen ya oficinas de control lingüístico de la población. En el caso catalán están autorizadas a denunciar y multar y cualquiera puede de manera anónima delatar a empresas y ciudadanos.

También hay que recordar que el castellano es, según los más recientes estudios elaborados por las propias autoridades catalanas, la lengua mayoritaria de los ciudadanos de Cataluña, aunque prácticamente el 100% conoce y entiende el catalán (es obligatorio en la escuela, donde se ha convertido en la lengua única). El secretario de Política lingüística, Miquel Pueyo, reconoce que el 99,5% de los jóvenes entiende el catalán, el 98,6% lo habla, el 99,5% lo lee y el 99% lo escribe (Avui, 29.4.05).

Los documentos oficiales señalan el uso mayoritario del castellano entre los ciudadanos de Cataluña cuando los gobernantes no interfieren y la gente puede elegir libremente su lengua. Los estudios señalan que, cuando se les pregunta, los ciudadanos responden que la lengua propia de Cataluña es el catalán, que es la posición que mantiene el Gobierno regional, todos los medios de comunicación catalanes, la radio y la televisión pública y todo el sistema educativo. Pero cuando se les requiere la lengua que utilizan cuando pueden elegir libremente, es decir, en su vida privada, el resultado es muy
otro.

Según la última Estadística de Usos Lingüísticos en Cataluña, el catalán es considerado como la lengua propia del 48,8% de la población residente, mientras que el castellano lo es del 44,3%. Pero cuando se investiga la lengua que realmente se habla surge la realidad: la primera lengua hablada en casa por los catalanes es el castellano en un 53,4%, y el catalán en un
43,2%.

25 años de propaganda, presión y control nacionalista pagado con dinero público para arrinconar el castellano solo han servido para que muchos jóvenes de Cataluña consideren que el catalán es una losa y un instrumento ajeno a sus vidas reales y a sus intereses. No se pude luchar contra la libertad individual, pero los nacionalistas lo ignoran. También lo ignoraban
los franquistas.

Recientemente el Gobierno autonómico catalán decretó que los maestros catalanes deberán informar por escrito acerca de cuál es la lengua que emplean en sus clases y también en el resto de sus actividades, incluidas reuniones de trabajo y entrevistas con los padres. En todos esos casos el uso del catalán es obligatorio. También cuando el interlocutor, sea niño o
adulto, no lo entienda (El tripartito catalán incrementa el acoso al castellano).

También se ha decretado la obligatoriedad del catalán en todas las universidades privadas. El Consejo Interuniversitario catalán ha acordado exigir a los profesores universitarios el dominio del catalán. Esta medida se aplica al profesorado de los centros públicos y también de los privados y a ella deben someterse todo el personal docente, catedráticos, profesores titulares de escuelas universitarias, contratados laborales, colaboradores permanentes y temporales, etc.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha condenado a la Generalidad por su política lingüística en los centros escolares, pero el consejero jefe, Bargalló, ya anunció a principios del curso pasado que el Gobierno autonómico no acataría las sentencias.

En la categoría Lenguas se pueden encontrar las noticias y comentarios relacionados con el nacionalismo y la educación publicados en BBS durante el curso escolar 2004-2005.

Una tregua virtual y mediática
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Este lunes nos hemos despertado con los mismos titulares –a toda página– en varios rotativos de carácter nacional sobre una inminente tregua de los terroristas etarras. El fondo de las informaciones publicadas no han aportado datos nuevos que no se conocieran, es decir forman parte de la simple estrategia política. La gran cuestión ante tanta "coincidencia" es discernir las razones que han llevado al Gobierno a filtrar de esta forma y en este momento esa negociación con la banda.

Es evidente que nos encontramos una vez más ante los habituales "globos sonda" que tanto gustan en Moncloa y que sirven para calibrar la situación del estado de opinión ante una cuestión determinada. En el Gobierno saben que el proceso –que falsamente llaman de diálogo– es muy peligroso en todos los sentidos y por ello les da mucho miedo. En el Ejecutivo saben que negocian con terroristas y que por lo tanto están jugando con fuego. Además, son conscientes de que una de las piezas clave va a ser el futuro de los presos y por lo tanto aceptan que cualquier acuerdo en ese terreno es simplemente una cesión ante el chantaje terrorista. Por último reconocen que están en una dinámica que puede hacer saltar por los aires esta legislatura.

Muchos factores, muchas facetas que sin duda les ha conducido ha pulsar cual es el estado de opinión ante una negociación descarada con los etarras. Miedo tienen por lo que pueda pasar e inseguridad les sobra por estar inmersos en un terreno pantanoso. Por todo ello estamos asistiendo a una tregua virtual y mediática, más que real. ¿Qué esta pasando para que el Gobierno saque a la luz unas negociaciones que necesitan prudencia y discreción? ¿Qué motivos hay para tanta publicidad ante una tregua que no soporta los focos de la prensa?

Hay demasiadas contradicciones en una forma de actuar del Gobierno, que se encuentra a medio camino entre la ambigüedad y el pavor. Airean lo que necesita silencio y filtran lo que quema en las manos. Estamos ante un acto más de irresponsabilidad política y de búsqueda desesperada de resultados constantes y sonantes. Y actuar así cuando estamos hablando del terrorismo es colocarse en el extremo de una cuerda que puede romperse en cualquier momento.

Especulando sobre ETA
Editorial ABC 13 Septiembre 2005

TODO Gobierno democrático está, por serlo, legitimado para plantearse las vías adecuadas que conduzcan al fin del terrorismo. El Ejecutivo de Rodríguez Zapatero no está al margen de este principio, pero en todo caso lo que determina si el ejercicio de esa legitimación beneficia o perjudica al interés del Estado y de la sociedad es la serie de condiciones que deben darse para no sustituir una verdadera política antiterrorista por una simple táctica de claudicación por entregas. Legitimación, sí, pero con condiciones. Con el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, suscrito por PP y PSOE, en diciembre de 2000, se dio por zanjada, entre otras cuestiones, toda duda sobre qué había de entenderse por lucha y política antiterroristas, cuál era el único destino posible de ETA y para cuándo podían plantearse medidas individuales de reinserción.

Pero este Acuerdo de Estado ya no está vigente, como quería ETA, y ha sido suplantado por una actitud indeterminada del Gobierno, que no ofrece seguridad ni certidumbres acerca de cómo va a encarar el Estado, a partir de ahora, el fin de la violencia terrorista. Las diversas informaciones periodísticas sobre los contactos del Gobierno con ETA y la utilización de Batasuna como mediadora o mensajera ante los terroristas, evidencian que el Pacto Antiterrorista realmente ha quedado desmantelado y en su lugar se ha instalado una política, si así se puede denominar, en la que el Estado de Derecho, el principio de legalidad y el respeto a las resoluciones judiciales están supeditados al curso de los acontecimientos. Confiar en la presión que Batasuna pueda hacer sobre ETA -y no en la eficacia de la Justicia y de las Fuerzas de Seguridad del Estado- da buena medida de la grave confusión de conceptos que maneja el Gobierno en esta novedosa política sobre terrorismo.

El coste moral y político de las decisiones del presidente del Gobierno sobre el «proceso de paz» está siendo muy alto, en cuanto a la confianza ciudadana y la unidad democrática con el PP. Y no se ven razones suficientes que justifiquen ese coste. Es más, el Gobierno y ETA parecen enzarzados en un duelo verbal para medir recíprocamente sus recursos, con emplazamientos entre sí y fijación de plazos. En este peligroso juego de réplicas y dúplicas siempre es el Estado el que más pierde, mientras ETA sólo tiene beneficios: el Gobierno sitúa a Batasuna como interlocutor político rehabilitado, devuelve a los presos etarras un protagonismo que le había suprimido la reforma penal de 2003 y entrega a los terroristas el cuándo y el cómo de un proceso que sólo debía estar en manos del Estado. Además, el incremento de especulaciones sobre ETA, favorecidas por el Gobierno y el PSOE, ofrece en bandeja a los terroristas otros beneficios largamente buscados, como la derogación de la Ley de Partidos, la definitiva pérdida de autoridad del Tribunal Supremo y, lo que es más grave -atendiendo a las actuales acciones judiciales emprendidas contra el Partido Comunista de las Tierras Vascas y diversos dirigentes de la izquierda proetarra-, el aislamiento político de la Audiencia Nacional.

Es verdaderamente preocupante la falta de apoyo explícito por parte del Gobierno a las investigaciones del juez Grande-Marlaska, señalado con el dedo por el entramado batasuno -sin respuesta aún del Consejo General del Poder Judicial-, cuyo aparato de propaganda le sitúa como un obstáculo al «proceso de paz», mensaje que, pese a su perversidad, no desdeñan algunos socialistas. Especialmente inoportunas fueron las declaraciones de algunos dirigentes del PSOE cuestionando la actuación del juez en relación con la comparecencia de Rafael Díez Usabiaga, hombre clave en el complejo proceso de intermediación que se viene produciendo entre el mundo proetarra y el Gobierno y que ayer quedó en libertad por orden del magistrado.

El Gobierno ha respondido con evasivas a las noticias sobre sus contactos con ETA y el mundo batasuno. Pero no se puede seguir así, negando en público la información que se maneja a conveniencia y dando la sensación de que el Gobierno quiere cocinar el «proceso de paz» a espaldas de la opinión pública y de la oposición, para servirlo como un hecho consumado que se aproveche de la demanda de paz que impera en la sociedad española. Sin embargo, el Gobierno tiene ya que explicar cuáles son las razones que le han llevado a cambiar la derrota incondicional de ETA -es decir, disolución, desarme completo y puesta a disposición judicial- por este proceso de desistimientos sucesivos que está rasgando al Estado de Derecho, y al final del cual la opción más probable es encontrarse con una ETA no derrotada,

El «estatut» actual es mejor
VALENTÍ PUIG ABC 13 Septiembre 2005

LA clase política catalana casi ha logrado alumbrar uno de los engendros más particulares de estos tiempos, tal vez como contribución -tan innecesaria como carente de inspiración- al «ranking» de portentos del nuevo siglo. De reforma estatutaria a nuevo Estatuto, la biología política resultante tiene alas y no vuela, no carece de patas pero es un ente inmóvil, dispone del sentido de la vista pero sin perspectiva alguna. En «Una interpretación liberal del futuro de España», el profesor Víctor Pérez-Díaz indica que los nacionalistas, al reaccionar contra la creciente complejidad de la identidad colectiva de los individuos, suelen pensar que ese mapa de las identidades colectivas debería estabilizarse y simplificarse, y suelen imaginar que así sucederá si los espíritus dudosos y complejos son persuadidos de que deben fijar su identidad colectiva de una vez por todas.

Ese ha sido en gran parte el entorno retórico para una reforma estatutaria que al final resultaría ser un nuevo Estatuto, y esa retórica alcanzó el pasado domingo, en la conmemoración del 11 de septiembre de Cataluña, una suerte de paroxismo: el optimismo institucionalizado del tripartito da por inminente la génesis estatutaria; no hay duda de que es ambición compartida y unánime de todos los catalanes; está escrito en las estrellas que el próximo 11 de septiembre habrá Estatuto. Incluso el Barça asomó una pancarta pro-estatutaria. Maragall dijo: «La ambición de este país es compartida por todo el mundo prácticamente de una manera unánime». Es lo mismo que suponer que este es el mejor de los mundos posibles y recaer en el determinismo histórico que dábamos por enterrado con el siglo XX. El nuevo Estatuto -decían prácticamente todos- es la gran ambición. Incluso Jaume Matas se sumó, presuntamente en representación de los Países Catalanes.

De todos modos, el motor principal de la reforma estatutaria ha sido el oportunismo y esa es la mancha que no se quita fácilmente. Maragall propuso la reforma porque calculaba que, ya como presidente de la Generalitat, el ocupante de La Moncloa sería Mariano Rajoy. La reivindicación estatutaria permanente le permitiría seguir jugando con el sentimentalismo de pertenencia maltratada que es propio de aquellos sectores de la sociedad catalana que se sienten más cómodos en el victimismo que en el afán de competir.

En 1979, cuando se iba a aprobar el Estatuto catalán, un 55 por ciento de catalanes querían la autonomía, 20 por ciento consideraban válido el centralismo, un 10 por ciento prefería el centralismo y un 11 por ciento optaban por la independencia. A los pocos meses el 88 por ciento de los votantes en el referéndum -votó un 59 por ciento del censo- daban el sí. Ahora, en estos meses de intensa lírica estatutaria, sólo el 0.4 por ciento siente interés por la reforma del Estatuto, un asunto que aparece en el puesto número veinticuatro de las preocupaciones de la ciudadanía de Cataluña. En paralelo, crece significativamente la percepción de una circunstancia política anómala y poco positiva. Mientras tanto, ya vemos como el «establishment» político y cultural de Cataluña manifiesta una sed inextinguible de nuevo Estatuto. En el futuro será tarea de los historiadores averiguar como se llegó a este extremo de ilusionismo político, cómo se construyó una necesidad determinista donde sólo había indiferencia y credibilidad menguante. Cuando el mundo necesita nuevas energías, mejores analgésicos y métodos para contrarrestar catástrofes naturales, Pasqual Maragall va y se inventa un nuevo Estatuto. Sabe que no hay un clamor popular que se lo pida pero cree -como dice a veces- en la «politique des politiciens». No de otro modo ha llegado la Unión Europea a una crisis de crisis. Lo mejor que puede ocurrir con el nuevo proyecto estatutario es que quedé arrumbado con otros inventos como los discos gramofónicos de chocolate o las pelotas de golf con alerones. Para Estatuto, vale con el existente aunque sólo sea por que es constitucional.

vpuig@abc.es

Una «extratégia» para Euskadi
CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 13 Septiembre 2005

LO que ABC ha contado puntualmente durante las últimas semanas era ayer un clamor en los quioscos: los contactos entre el gobierno y ETA para conseguir esa tregua que no acaba de llegar. ¡Qué huecos suenan ahora los desmentidos y qué descorazonadoramente actual aquella chulería de Otegi ante el juez! Nosotros también nos preguntamos hoy qué papel ha jugado el Fiscal General del Estado en este insólito proceso.

En La Moncloa cunden los nervios ante la ausencia de noticias; el previsible comunicado en Gara se retrasa y el silencio se hace insoportable para este gobierno que ha hecho todos los gestos posibles para abrir esa negociación. Los etarras están vendiendo carísima su prometida tregua y el aprendiz de brujo se impacienta; preparémonos pues para lo peor. Sus primeros experimentos nos han dejado, entre otras cicatrices, la presencia ineludible de ETA como árbitro del Parlamento vasco a través de las nekanes de EHAK. Eso ya es irreparable, al igual que la desmoralización de los colectivos ciudadanos o el enfrentamiento de las víctimas. De este nuevo movimiento, de esas negociaciones clandestinas con Ibarretxe como correveidile, nada bueno podemos esperar. Batasuna ya se ha enseñoreado de las calles y en cualquier momento podemos ver cómo se da carpetazo a toda la legislación contra el terrorismo callejero o a la política de dispersión de presos. ¡Vaya usted a saber! Todo sea por aprovechar esta «oportunidad histórica para la paz» y, de paso, sacar los presupuestos.

Fiel a su optimismo antropológico, el presidente cree que puede triunfar donde todos los demás fracasaron. Es legítimo. Zapatero tiene derecho a ser pretencioso, pero no irresponsable. Ya que no hay ni una pizca de dignidad democrática en todo este proceso al menos cabe exigir prudencia y sentido común. La historia demuestra que ETA siempre ha manejado las treguas como un señuelo y el sentido común dicta que no va a dejar las armas gratis, movida sólo por el poderoso influjo del talante presidencial. Si las cosas salen mal -y hasta ahora siempre ha sido así-, el inquilino de La Moncloa habrá recibido una cura de humildad, pero en nuestros traseros.

La clave, como siempre, se encuentra en las palabras. Una portada memorable de este periódico, mostraba al presidente durante un debate parlamentario. En sus notas manuscritas lucía irreverente, escandalosa y descarada una «extratégia» que hoy resulta profética. Zapatero muestra el mismo respeto por la ortografía que por los consensos antiterroristas forjados en años de sufrimiento y de resistencia democrática. Pone los acentos donde le da la gana y la solución a los problemas, donde más le conviene en cada momento: en el pacto antiterrorista con el PP o en su demolición con el PNV. Ya lo sentenció en su día García Márquez: la ortografía es un engorro.

Un diálogo con filtraciones y al margen de la ley
EDITORIAL Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Diversos medios de comunicación han informado este lunes de contactos mantenidos en secreto entre el Gobierno y Batasuna para lograr una nueva e inminente tregua de ETA. Según el diario El Mundo, el Gobierno y la organización terrorista estarían en fase de negociación de una tregua, cuya fecha estaría “prácticamente fijada” y que se haría pública en “los próximos tres meses”. La Razón, por su parte, habla de “las gestiones de un intermediario que actuaba en nombre del Gobierno socialista, llevadas a cabo durante el mes de agosto con la banda terrorista ETA y que han sido "fructíferas". Finalmente, el diario El País se limita a afirmar –tal vez, para no dejar en evidencia la filtración y, al tiempo, la opacidad del Gobierno– que Zapatero estaría reclamando a Batasuna que presione a la organización terrorista para que “abandone las armas”.

Que el Gobierno ofrezca a ETA la impunidad de sus presos y negociar con su brazo político la reforma del Estatuto de Guernica es algo que, con independencia de estas informaciones, se convertía en una posibilidad lógica tras la negativa del Gobierno a ilegalizar a los batasunos del PCTV o tras la infame resolución parlamentaria aprobada el pasado mes de mayo en el que se ofrecía “diálogo” a la organización terrorista. Lo que queda ahora en evidencia es cómo el Gobierno está ocultando la información, tanto a la opinión pública como al principal partido de la oposición, de esos contactos; por no hablar de cómo el diario progubernamental reconoce y maquilla, al tiempo, lo que El País llama “una solución para los presos de la organización terrorista y la puesta en marcha de una mesa de partidos sobre la reforma del Estatuto de Gernika con la participación de una Batasuna que estaría en condiciones de ser legalizada de nuevo”.

En cualquier caso, con tregua o sin ella, a oscuras o con luz, con comunicados oficiales o con filtraciones a los medios, conviene insistir y denunciar que la senda por la que circula el Gobierno para pactar con ETA vulnera el Estado de Derecho y no hace más que darles balones de oxígeno y de esperanza a los terroristas. Que el diario El País señale que “fuentes socialistas vascas” consideran que “el cumplimiento de la ley no puede abstraerse del contexto en que se aplica", y traten de justificar semejante aseveración “invocando el artículo 3 del Código Civil”, ya son ganas de ignorar o de tergiversar lo que dice el Código Civil, que en ningún momento justifica la oferta de diálogo y de impunidad del Gobierno a quienes la Ley, en todo momento, exige apresar y encarcelar.

A la táctica de ETA le conviene una tregua –que, por definición, es siempre temporal–, así como al Gobierno, que, desde luego, prima el “contexto” del corto plazo como es el de unas próximas elecciones. Pero a la Justicia –que no por no nada se le representa alegóricamente con los ojos vendados– el único “contexto” en el que debe fijarse es en el de lograr que ningún criminal quede impune y con legitimidad para intervenir en el terreno político, como es el de la reforma de un Estatuto. Si al Gobierno hace tiempo que se le olvidó todo esto, las víctimas, y con ellas buena parte de los ciudadanos, volveremos a la calle a recordárselo. Ninguna tregua nos desactivará.

OPA sobre Endesa
¿Quién, cómo, para qué y por dónde?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Creíamos que la famosa OPA hostil la había lanzado Gas Natural contra Endesa, pero llega Maragall y dice: “unas empresas [en plural] han decidido juntarse para comprar otra”. ¿Qué empresas se han juntado para comprar Endesa? ¿Podría el president concretar un poco? Y, ya de paso, aclárenos en qué consiste juntarse. No puede referirse a la presencia de una en el accionariado de otra ni a la de ambas en el de una tercera, pues en eso ya estaban juntas. Así que no se han tenido que juntar para comprar nada, ni siquiera el prudente silencio de valientes periodistas económicos. Ni siquiera las discrepancias del PPC con el PP, gesto que ha hecho merecedor del cariño del conseller primer al disidente por excelencia.

A ver si se va a tratar más bien de que los representantes de unas empresas en sentido amplio –es decir, organizaciones, incluyendo las políticas, las mediáticas, quizá las deportivas, y también una eléctrica que no debía estar ahí– se han juntado unas cuantas veces para cenar, almorzar o aspirar aire de zanahoria y han decidido derribar a un gigante que dobla en tamaño al semental del grupo, amputarle activos, vendérselos al competidor directo, pagar la factura de la operación con lo obtenido y quedarse con un sector estratégico casi entero. Con lo que se paralizarán inaplazables inversiones, se generará energía más cara, subirá el precio para el usuario, se perjudicará la competencia y el sector público pasará a controlar industrias que el Estado había privatizado.

La enésima indiscreción de Maragall podría implicar el velado reconocimiento de una división del trabajo: el del músculo financiero hace de garante; el gasista lanza la OPA; el competidor vasco del gigante pone, a cambio de los trozos desmembrados de Endesa, el único efectivo que en realidad se va a mover, el que financiará el 35 % que se va a pagar a los accionistas (el 65 % restante son títulos); los medios alimentan al gran público: en las páginas impares ¡El sector de la energía en manos catalanas! En las páginas pares ¡Excluyentes separadores se atreven a dudar de nuestra españolidad! ¿Cómo osan?, musitarán mientras enarbolan banderas separatistas los directivos del Barça y el portavoz de Convergencia (lo hicieron en la Diada).

El de allá cantará las virtudes del ciclo combinado ocultando la carestía comparativa. El de acá, con gran influencia sobre la masa hincha, está para lo que haga falta porque quiere ser presidente de Cataluña. El de acullá, representante de la organización más grande de todas, que se llama Estado, también se ha juntado con ellos para cenar y diseñar la jugada (¿Con quién cenó Montilla el viernes antes de conocerse la operación? ¿Eh? Pues con los mismos con quienes se había reunido ya varias veces.)

Todo estaba previsto en los Pactos del Tinell que dieron lugar al gobierno tripartito, tan democráticos que condenaban al ostracismo al partido más grande de España, al modo de lo que le hicieron a la CEDA los mismos partidos que hoy gobiernan Cataluña.

PSOE-ETA
El reencuentro
José García Domínguez Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Si lo he recordado ahora, debe ser porque acabo de leer que Zapatero y la Eta al fin se han entendido; seguro que ha sido por eso. Aunque conozco la historia desde que se la oí contar a la Fallaci en una conferencia, hace años. Ella lo había sabido –según nos confesó– por uno de los dos protagonistas, Pietro Nenni, el gran líder histórico del Partido Socialista Italiano y combatiente laureado de las Brigadas Internacionales en España. Sucedió en Cannes mientras corría el mes de junio de 1922. El secretario general de los socialistas y el otro, antiguos camaradas, pasearon durante toda la noche del brazo y en animada charla, hasta arribar de madrugada al paseo marítimo de Niza. Allí, aún habrían de seguir con sus amigables cuitas hasta mucho después de que hubiera salido el sol. Porque sólo una coalición invencible entre el sueño y el cansancio iba a poder separarlos. Llegado ese triste instante que ambos pujaban por aplazar, se despedirían. “Adiós, Beni”, susurró el líder del antifascismo; “Adiós, Pietro”, correspondió con naturalidad aquél. Pues Beni siempre respondía por ese diminutivo cariñoso ante los amigos de los viejos tiempos, como Pietro. Aunque únicamente ante ellos; frente al resto de los mortales jamás dejaría de ser Benito Mussolini, Il Duce.

Por muchos que hayan sido los desencuentros, entre añejos compañeros de viaje esas cosas ocurren, siempre cabe otro paseo fraternal. E igual que Beni y Pietro, el PSOE y la Eta, aunque no quieran reconocerlo, caminaron juntos y del brazo durante un largo trecho del camino: todo el franquismo. A la izquierda le gustaría que lo olvidásemos, por eso hay que repetirlo cada día: el esfuerzo sistemático por avalar intelectual y políticamente a los micronacionalismos totalitarios, fue su único éxito cultural durante la dictadura. De ahí que ahora, cuando el hijo pródigo del antifranquismo perpetuo parece decidido a volver al redil familiar, vayan a reencontrarse en el mismo punto donde se bifurcaron sus rutas. Aunque quien retorna al borde del precipicio, a la Ruptura, no es la banda nacionalista, que nunca se ha movido de ahí, sino el Partido Socialista. Y es que el viejo PSOE de González abjuró de su pasado y se lanzó a matar etarras por la misma razón que este PSOE de Zapatero lo quiere recuperar abrazándose a ellos: por una concepción de la legitimidad del sistema, la que asumió el uno y la que repudia el otro. Porque la legitimidad nacida de la Reforma y la Constitución del 78, ésa que siempre han negado todos los grupos en los que se apoya el Gobierno, es exactamente la misma que combate la Eta con las pistolas, y el nuevo PSOE de Zapatero con las páginas de Opinión de El País. Así, en el inminente instante del final feliz, todo se reducirá a llevar su certificado de defunción al BOE. Sugiero un título para el decreto único: “Hola, Beni. Hola, Zetapé”.

Relaciones España-EEUU
Por qué moriría Zapatero
GEES Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Al gobierno de Rodríguez Zapatero se le conoce en el mundo anglosajón como el “gobierno ABBA”, pero no por su afición al grupo sueco, sino como consecuencia de su actitud y políticas: “Cualquier cosa menos Bush y Aznar” que en inglés es, justamente, Anything But Bush and Aznar, es decir ABBA. Pero hete aquí que lo que comenzó siendo un deseo del recién estrenado presidente de gobierno socialista, ha acabado trocándose en su contrario. Hoy, ZP mataría porque su declarado monstruo George W. Bush, tuviera con él el mismo trato y cercanía que los que mantuvo con José María Aznar. Es más, a tenor de lo que estamos siendo testigos mudos, moriría porque George W. Bush dejara simplemente de tratarle como a un apestado. ¿Pero por qué querría el líder de la nueva izquierda radical española llevarse bien con el líder mundial de la ultraderecha y el militarismo, que es como pintan al presidente americano las bases del socialismo real, que es el existente en España? La única explicación es que, en contra de lo que se dice, ahora envidia la suerte que tuvo su predecesor en el cargo cara a los Estados Unidos. Ya no parece aspirar a todo lo contrario que Aznar, sino a más y mejor de lo mismo, en este caso, Casa Blanca.

¿Pero lo conseguirá? Para George W. Bush, Rodríguez Zapatero es un mentiroso y un traidor. Dicho lo cual, en Moncloa saben que el aparato gubernamental norteamericano tiende, por ley universal, a llevarse bien y cooperar prácticamente con los gobiernos aliados. Por eso, para los asesores de ZP la normalización con los Estados Unidos es una cuestión de tiempo. Si no se mete más la pata desde lado español, las heridas se cerrarán. Y la cura puede acelerarse si, además, se tienen detalles con los americanos. Por eso el gobierno se muestra tan dispuesto a cooperar en Afganistán; ZP escribe a Bush por cualquier cosa, aunque no encuentre siempre respuesta; y se hace llegar ayuda humanitaria tras el Katrina. Todo son pequeños tantos que se quieren sumar en la hoja del haber de este gobierno.

Con todo, la generosidad del presidente americano se ha limitado hasta ahora a un cabeceo o un breve pero intenso cruce de palabras con motivo de algún evento o festejo universal. Tal como volverá a ocurrir durante el 60 aniversario de las Naciones Unidas a finales de esta semana.

Pero Rodríguez Zapatero quiere más. Quiere una foto en el despacho oval como alguna de las que cuelgan de las paredes de las oficinas de José María Aznar. La embajada en Washington se está empleando a fondo. Y en exteriores atacan cada vez que pueden a sus homólogos del Departamento de Estado. Sabedores de que Bush tiene buena memoria, aspiran a una maniobra de circunvalación. Pero todos sus ojos estarán fijos en lo que ocurra en Nueva York. Si el body language es positivo, correrán a organizar una visita a la capital americana para finales de año o comienzos del que viene. Que no, se callarán sus sueños y aguantarán el chaparrón. A lo mejor alguno llega a pensar que sería bueno también ZP que se quitara a Moratinos de en medio.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Río Cabe
Banderas de España
Serafín Fanjul Libertad Digital 13 Septiembre 2005

Si España no existe, ¿por qué va a existir su bandera? Es una lógica impecable, del mismo modo que no cabe esperar fidelidad ni apego a la Nación en quienes no usan de tales debilidades respecto a su supuesta ideología de origen, dizque “de izquierdas”. Poco respeto y afecto por antiguallas remotas (símbolos) y conceptos superados (Unidad nacional, Historia, Cultura Española, la misma palabra España) se pueden esperar en un partido socialista aplicado a proteger y acrecentar la buchaca del segundo capitalista del país. Así pues, ¿a qué tanto alboroto de la derechona porque, total, oyes, qué importan unos coloritos más o menos en la constelación de calcomanías que presidiría la reunión de presidentes autonómicos? Cada uno con su gallardete, grímpola, banderola (Carrillo dixit, aunque ahora nadie se acuerde) en su sitio, como corresponde al embrión de los futuros Estados Desunidos que nos prepara la sabiduría de Rodríguez. Si España no existe y se omite, con buena lógica, la enseña de aquel vetusto arcaísmo, error de la Historia y cifra de cuantas maldades imaginarse pueden ¿qué pito toca en tan selecto y docto concilio el presidente del gobierno de una entelequia llamada España? Dejen a los autonómicos desarreglarse como mejor les pete y no interfieran, so metiches.

Pero vamos a las banderas. Uno ha visto el fervor con que honran a su bandera en los países más diversos: México, Estados Unidos, Argentina, no digamos Francia…En alguno, caso de Cuba, ni siquiera paran mientes en que el diseñador de ese pabellón fuese Narciso López, declarado y militante anexionista a Estados Unidos. En otros, de independencia e invención reciente y por tanto corta vida de su símbolo nacional máximo (Argelia, Irak, Túnez, etc.) cubren las formas con mucha dignidad. En una destacadísima nación europea (Alemania), los colores nacionales han servido en y para regímenes y situaciones no sólo distintas sino abiertamente contrarias y enemigas: desde los tiempos del Kaiser hasta la República Federal de hoy mismo, pasando por la República de Weimar, el Nazismo y la autotitulada República Democrática Alemana felizmente pasada a mejor vida, todos mantuvieron la misma enseña, sin alharacas ni estridencias pero, también, sin vergüenzas ni rubores. Y es el caso de Italia. Y de otros.

También es cierto que la Historia Universal es ancha y larga y, por supuesto, ha habido cambios, supresiones, adiciones, reducciones, etc. en función de cambios políticos drásticos, conquistas, creación de nuevas naciones o cataclismos sociales muy notables, pero la tónica general en este tema es de prudencia y normalidad, porque a nada bueno conduce andar modificando los símbolos externos de representación de algo que, en principio, debe subsistir: la Nación. El baile de San Vito institucional sólo lleva al desapego general de los ciudadanos (y ciudadanas) hacia el entramado político y hacia sus símbolos, justo lo que han conseguido aquí los políticos de izquierda con su frivolidad y no pocos de la derecha con su cobardía. Digámoslo claramente: han logrado que a nadie le importe nada. O casi. De ahí los cada vez más frecuentes olvidos de floristería y papelería que nos llueven tan a menudo, hasta el momento en ayuntamientos catalanes y vascos (pronto tendremos epidemia en Galicia), en la Generalidad de Barcelona y el gobierno vasco, con las autoridades de “Madrid” y los jueces mirando para otro lado.

A la imposición agresiva de los separatistas, el Estado responde con el abandono. Ni siquiera nos ayuda, ni aprovechamos, el ridículo que hace estos independentistas en sus excesos: he visto pintadas ikurriñas de gran tamaño, o pegatinas chicas, en la Bodeguita del Medio de La Habana o en las lanchas de buceo de Cayo Coco, en los meaderos de las Pirámides, en la Ciudadela de México y en el Macchu Pichu. Estos tíos es que no paran, ni en vacaciones. Qué fe, para que luego hablen del trasnochado nacionalismo español, cuando ellos lo están reproduciendo a escala liliputiense en las latitudes más inimaginables. En agosto pasado, mientras un servidor degustaba un excelente Eisbein en una terraza de Nuremberg, bajó del Burg una bandada de jovencitos, vascos a todas luces, capitaneados por dos curas –seguramente el día anterior asistirían al encuentro con el Papa en Colonia por la fraternidad universal– y enarbolando una bandera del PNV en el extremo de una caña de pescar de cuatro metros. ¡Qué pelmazos!

La supuesta izquierda española (perdonen por el gentilicio, pero de alguna manera hay que denominarla) suele esconderse ante la cuestión con el subterfugio de que la bandera nacional es “la de Franco” y, por tanto, ellos no se sienten solidarios con semejante trapo. Bueno. Se les contesta, pero ni lo oyen ni se enteran –de verdad, no se enteran: El País no habla de estas cosas– que la republicana del 31 sería tan preterida y humillada como la otra y que la rojigualda es creación de Carlos III, en 1785, para la Armada; que luego se adoptó para las Plazas Marítimas (1793); que la levantaron las Milicias en 1820; que pasó al Ejército de forma definitiva en 1843; que la Iª República, con buen criterio, la mantuvo en 1873; que Riego la alzó en Cabezas de San Juan en 1820… Riego… ¿qué Riego, o riego? ¿De qué habla este hombre? Ese fulano, suponiendo que fuese alguien, no figura en la Play Station. No se enteran, pero si se enterasen les daría igual: los nuestros son los nuestros y siempre tienen razón y sus actos son santos y buenos en todas las ocasiones, incluido el sinvergüenza de Lerroux que promovió la tricolor y nos creo un conflicto para el futuro que es el presente.

Pero no fue sólo Lerroux, lo de aquí es el despelote, los listos imponiendo cualquier cosa que se les ocurra y el malgasto de energías, tiempo, atención y dinero (algo habrá costado la “papelería” en este caso) en asuntos que deberían estar zanjados hace muchos años. Un atisbo de normalización hubo cuando el PCE –ahora se ve que por razones de mera táctica– aceptó la bandera nacional, hasta que el PSOE, durante el gobierno de Aznar, vio en ese punto –como en otros por igual gratuitos– un medio de marcar, como los perritos, su territorio “de izquierdas” a falta de propuestas que sí lo fuesen. Y empezó de nuevo la vaina. Pero con el elemento adicional, casi inexistente en tiempos de Lerroux, de que cada “nación” esgrime su bandera contra todas las demás y, desde luego, contra ese ente de ficción llamado España. Unas tienen una vida larga o un entronque en la historia bastante razonable, sean o no antiguas: la cuatribarrada de Aragón que adoptaron los distintos territorios otrora parte de aquella Corona, el escudo de Castilla y León, la de Navarra. Otros se fueron a fantasías carnavaleras como proclamar los colores del Betis bandera de Andalucía arguyendo que así eran los estandartes Omeyas y, ya se sabe, en esa tierra quien no es Omeya, desciende de ellos; y no faltaron los calcos de enseñas extranjeras como la vasca, o de banderines de señales marítimas en alguna otra; ni las invenciones puras y duras, paradigma de las cuales es la de Madrid que –como bien dictaminó Alfonso Ussía– tiene menos predicamento y suscita menos respeto que las grímpolas del Corte Inglés. Folklore, banalidad, majadería: en el fondo, todo muy español. Y luego dicen que España no existe.

Fractura de lealtades
EDURNE URIARTE ABC 13 Septiembre 2005

Perdemos el tiempo de manera lastimosa en las infinitas disquisiciones en torno al futuro de la reforma del Estatuto catalán y de las negociaciones con los nacionalistas vascos. Vueltas y más vueltas a cuestiones marginales. Como si una competencia arriba o abajo o un blindaje más o menos fueran a variar el resultado final que será inevitablemente malo para los intereses del conjunto de España. Por una fractura insalvable que condiciona la negociación, la de las lealtades enfrentadas, unas a España y otras a entidades diferentes de España. Y pongamos esto en términos más prácticos para todos aquellos que se llevan las manos a la cabeza cada vez que se menciona a España y todo les huele a patriotismo rancio. Más allá del patriotismo, se trata de la mera gestión del barco político en el que vivimos y viajamos. Quienes negocian son los que quieren buenas condiciones de viaje para el cien por cien del pasaje y los que las quieren sólo para el diez por cien, o menos. Estos últimos sienten mucha simpatía hacia el resto del barco y les encantaría que les fuera bien, pero los intereses que gestionan son los que son.

Carod decía este verano que él sólo tiene lealtad para con Cataluña. Y la presidenta del parlamento vasco, Izaskun Bilbao, afirmaba que se siente únicamente vasca. Extiéndase la lealtad de Carod a toda Esquerra y los sentimientos de Bilbao a una buena parte del PNV, y el resultado es un interlocutor con el que será imposible llegar a un buen acuerdo para el conjunto del país. Y en estos momentos son ERC y PNV los dos partidos esenciales de la negociación. En el primer caso, no hay fisuras en cuestiones de lealtad; no hay nada más allá de Cataluña. Los sentimientos son más variados en el PNV, pero lo cierto es que el sector, o el discurso, dominante es el de la relevancia exclusiva de Euskadi a todos los efectos. Sí tiene cura la otra enfermedad que le ha salido al sistema autonómico, que es la del regionalismo de los intereses. Porque la lealtad que orienta la acción política es, en último término, la misma. Esa pugna de las autonomías con el Gobierno central y entre ellas que ha vuelto a estallar con motivo de la financiación sanitaria es bastante lamentable, pero puede encauzarse. Los desacuerdos son negociables. Los partidos nacionales que gestionan las Autonomías conocen la prioridad final de su responsabilidad.

Pero lo otro es en realidad un problema sin solución. Y es que también en democracia hay problemas políticos sin remedio, y ya es hora de reconocerlo. Todas esas simplezas de que la política es el arte de lo posible y de que no hay más camino que la negociación hasta el infinito son huidas interesadas de la realidad, aplazamientos de situaciones desagradables. En asuntos de lealtades nacionales enfrentadas, y a estas alturas de la película autonómica, las satisfacciones finales son necesariamente incompatibles. Por eso, a veces, no hay más remedio que elegir.

Cena en el camarote
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 13 Septiembre 2005

Va haciéndose costumbre que los periféricos se le suban a la chepa al Gobierno central. Natural. Los malos ejemplos. Estábamos ya acostumbrados al aire jaque de Puigcercós y la basca catalana en el Congreso, una prodigiosa síntesis de finura conceptual y elegancia expresiva: «Zapatero, a ver si pones orden en el gallinero». Tardá, que está menos dotado para el pareado, le conminó a poner orden en el corral. Eso porque están amables. El día que amanezcan tarascas todavía les quedan términos como establo, porqueriza, cochiquera, gorrinera y zahurda. Total, que en el Gobierno se ha debido de pensar que había que buscar una alternativa a los ocho votos de Esquerra para bajarles un poco los humos y han dado en pensar que una alternativa razonable estaba en los siete escaños del PNV.

Todo se pega, menos la hermosura. Tras la opaca conversación que mantuvieron en La Moncloa Zapatero e Ibarretxe, las dos partes sacaron su propias conclusiones acerca de las tres cuestiones en litigio, el conflicto del Cupo, la ampliación de la Ertzaintza y la factura del 'Prestige': el Gobierno consideró que era cosa hecha y una base sólida para que los nacionalistas vascos apoyen los presupuestos de Zapatero. La vicelehendakari Zenarruzabeitia, que no tenía la misma impresión, retó al presidente a que formalizara el asunto por escrito antes de 48 horas, las que faltaban para la celebración de la Conferencia de Presidentes, esa muestra de la España confederal que se anuncia en el horizonte político.

Tal vez peque el Gobierno de subestimar la capacidad negociadora y la inteligencia del nacionalismo vasco. Es verdad que tal como están las cosas, el trato con Erkoreka puede parecer más llevadero, más civilizado en el tono de voz y en la palabra que con los arriscados chicos de Carod, pero se equivocan de medio a medio si creen que la negociación va a ser pan comido. Una vez resueltas estas tres cuestiones ya ha anunciado Josu Jon Imaz que el apoyo a los presupuestos va a depender de que las cuentas recojan su reclamación confederal, que implicaría multiplicar por diez las inversiones del Estado en Euskadi en 2005. Aquí va a estar la clave del problema, sin descartar la posibilidad de que, alcanzado el acuerdo, el apoyo de los siete escaños nacionalistas a las cuentas elaboradas por la mano competente del señor Solbes, requiera una contrapartida adicional, que, en todo caso debería ser suficiente: el apoyo de los dieciocho escaños del PSE en el Parlamento vasco al presupuesto de Ibarretxe. El guión de la negociación estaba escrito por George S. Kaufman para los hermanos Marx en la secuencia del camarote en 'Una noche en la ópera': «Y también dos huevos duros. En lugar de dos, pon tres. Uno de ellos de oca». ¿Quién pensó que el apoyo del PNV podía salir más barato de el de ERC?

Hacia el armisticio con ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 13 Septiembre 2005

La impresión reinante en este momento político es que más temprano que tarde se alcanzará un acuerdo con ETA sobre la base previa de dar pasos cautelosos en la dirección indicada. El compromiso tácito e inconfesado es que en pocos meses, dos o tres, tal vez un poco más, la banda terrorista hará alguna declaración que sirva para interpretar que el escenario ha cambiado. A todo este proceso no será ajeno ese sistema de contactos opacos que vienen manteniendo el Gobierno de Zapatero y el Gobierno de Ibarretxe, pese a los datos que surgen en torno a sanciones judiciales contra militantes afines al mundo etarra, las considerables multas que recaen sobre gente de EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas) y el acoso policial y judicial que viene rodeando a la figura política del secretario general del sindicato abertzale LAB, Rafael Díez Usabiaga, cuya encubierta jefatura de ETA es simplemente un secreto a voces. La progresiva conversión del terrorismo puro y duro en una versión atenuada a través de la kale borroka y, sobre todo, la implantación consolidada del concepto de “conflicto político” en sustitución de la idea de “lucha armada” marcan un nuevo rumbo dialéctivo al problema. Es muy probable que la dirección de ETA le haya visto, con Zapatero en el poder, las orejas al lobo de su propio futuro. Y no porque ZP sea un taumaturgo que por fin ha encarrilado la cuestión vasca de manera prodigiosa, sino porque el actual líder socialista está en régimen de cautividad nacionalista, tanto en Euskadi como en Cataluña, por más que declame en favor de la ortodoxia constitucional y haga alardes de intransigencia en ese sentido.

Quién sea el enlace gubernamental que establece los actuales diálogos clandestinos con los dirigentes etarras y hasta qué punto la opinión pública española, cada día más encogida de hombros, ya no sea obstáculo para interferir en el libre albedrío del Gobierno, son factores que deberían inquietar, pero que no sólo preocupan a minorías casi insignificantes. A estas alturas, Zapatero debería estar en una cota muy baja de valoración como estadista, pero cabe sospechar que no decrece su cotización en la medida que sus desaciertos, contradicciones y disparates merecen.

ETA, observada de cerca por el PNV, juega con el Gobierno todo lo que las circunstancias le permiten, que no es poco. El Plan Ibarretxe-bis forma parte del arsenal de instrumentos políticos tácticos que unos y otros emplean. Desde que en julio pasado ETA decidió ser clemente con el enemigo español y anunciar en un Zutabe que cerraba el frente que tenía abierto contra los cargos elegidos de los partidos españoles, se fortalecía la propaganda abertzale y, por supuesto, etarra, sobre la necesidad de pacificación y el avance dialogado hacia ella con exclusión de la sangre.

Hay, por tanto, una doble utilización de los elementos en juego. El Gobierno, a través del poder judicial y de la Policía, hace como que hace. Y el mundo vasco independentista realiza su trabajo fingiendo que la paz no depende de la acción, sino de la política ajena. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha facilitado a El País unas declaraciones significativas: si ETA deja las armas, “ya veremos”. ¿Veremos qué? Por supuesto, pago de precios políticos a todo pasto.

El arte de Maragall
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR  El País  13 Septiembre 2005

Como se hace en la física clásica cuando se renuncia al pronunciamiento sobre la última naturaleza de los fenómenos observados, podríamos pensar a los efectos de esta columna que todo sucediera como si las declaraciones del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, al director del diario La Vanguardia, José Antich, aparecidas el pasado domingo en coincidencia con la celebración de la Diada, pudieran considerarse compendiadas en los titulares y sumarios volcados hacia el futuro de su primera página, a saber: "Vamos a hacer realidad el viejo sueño del catalanismo"; "Las Cortes reconocerán una nación catalana con dimensión de Estado"; "Si no hay Estatut, no habrá elecciones ni nos rasgaremos las vestiduras"; "De la Constitución hay que cambiar más de cuatro cosas".

Enseguida coincidiríamos entonces con el admirado S. J. Lec en suplicar a "quien tiene sueños de poder, que no ronque en voz alta". Porque tenemos observado que las palabras las carga el diablo del desencuentro y así parece confirmarse en particular en el caso del recurso al vocablo "nación" en el nuevo proyecto de Estatut. Recordemos que primero, se escuchó un sonoro, autorizado y desconcertante rompan filas como si se entregara a cada comunidad autónoma la facultad de elegir por su cuenta la manera en que fuera a definirse su naturaleza política en el Estatuto correspondiente en proyecto, como si la denominación por la que se optara careciera de relevancia ni pudiera tampoco representar dificultades de encaje dentro de los límites del invocado marco constitucional.

Luego, tuvieron que venir los equipos de desactivación de explosivos con sus inhibidores para neutralizar la deriva gravitatoria del término "nación" hacia ulteriores reclamaciones en pro de un Estado soberano, propio y exclusivo. Así que todo parecía, incluso dentro del PSOE, un delicado encaje de bolillos, a la búsqueda de equilibrios lingüísticos siempre inestables, necesitados de ser reconstruidos después de cada uno de los sucesivos pronunciamientos contundentes de los constitucionalistas, los historiadores, los presidentes de las comunidades resistentes al zarandeo por los vientos de la desintegración, los ministros competentes en asuntos de Defensa, Interior, Administraciones Públicas o Hacienda, los diputados con responsabilidades en la Comisión Constitucional o los miembros de la Comisión Ejecutiva o del Comité Federal.

De modo que, también en esta cuestión tan cargada referente a la "nación", sólo la polvareda inútil levantada por el maximalismo del Partido Popular ha inducido un reagrupamiento ocasional tanto de la dispersa hueste socialista como de sus afines parlamentarios. Se improvisaron unidades del dolor, se administraron cuidados paliativos, se aplicaron edulcorantes varios, configurando una panoplia de recursos que buscaba sobre todo efectos anestésicos. Pero, una vez más, se comprobaba que hay verdaderos especialistas en la difusión ambiental del vértigo. En esta ocasión, el pánico o la lucidez vienen de la boca del irrepetible Pasqual Maragall quien declara con palabras meditadas y corregidas, que deben suponerse por completo ajenas al calentamiento momentáneo, su empeño en hacer realidad un sueño del catalanismo, que se diría de vejez muy relativa, salvo que se optara por anacronismos intencionados que derivaran en nacionalismo o por inventar directamente la tradición en línea con Eric Hobsbawm.

Por fin, contra todos los indicios disponibles, que más arriba se han apuntado, Maragall pronostica el reconocimiento por las Cortes de una nación catalana con dimensión de Estado, lo cual parecería una demostración de optimismo antropológico sólo equiparable a las que prodiga el presidente Zapatero. Pero lo mejor es que Maragall con ese arte especial que tanto se aprecia en Madrid recurra a una expresión castiza, al borde de la más elegante indolencia, para añadir sin molestarse en mayores precisiones que hay que cambiar más de cuatro cosas de la Constitución. Claro que, después de todo ese recorrido tan arriesgado y de haber acudido incluso al Barça, el president se alivia diciendo que si al final no hubiera Estatut ni se sentiría obligado a ir a elecciones, ni a rasgarse las vestiduras. Acabáramos.

La negociación con ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital 13 Septiembre 2005

No sabemos bien por qué aparece en este momento en el debate político una cuestión que parecía sigilosamente oculta: la negociación que el Gobierno de Zapatero le propuso a ETA meses atrás, una vez que el presidente dijo tener noticias de que la banda estaba meditando dejar las armas. También en estos días el Gobierno ha puesto sobre la mesa el debate de la financiación de la sanidad y ha facilitado una polémica nueva nada más iniciarse el curso político. De la misma manera que ha saltado al debate nacional la famosa OPA de La Caixa contra Endesa, sobre la que el presidente de la CNMV, Manuel Conthe, quiere imponer el silencio y evitar todo acto defensivo, lo que constituye un gesto que va en contra de la libre competencia y de la propia libertad que garantiza la Constitución.

Todo este ruido político y financiero puede estar perfectamente planificado por quienes intentan camuflar el nuevo Estatuto catalán que garantiza a los nacionalistas numerosas ventajas inconstitucionales, empezando por el término nación. Da la impresión de que los estrategas de comunicación del Gobierno socialista consideran que hace falta mucho ruido para ver si así cuela ante la opinión pública el Estatuto inconstitucional. En todo caso, la cuestión de ETA, de la negociación entre el Gobierno y la banda, ya sabíamos que estaba ahí y que avanzaba en secreto, por eso no nos debe extrañar el optimismo que hoy día está rodeando estos sigilosos contactos entre los representantes del Gobierno y de la banda, a los que se opone completamente el PP con argumentos que ellos no aplicaron cuando estaban en el Gobierno porque, no lo olvidemos, Aznar negoció con ETA, y quien dice Aznar dice también Rajoy, que estaba en su Gobierno.

El Gobierno de Zapatero ha hecho mal en poner el carro delante de los bueyes y ofrecer a ETA una negociación desde el Parlamento cuando todavía no ha cesado la violencia. Pero, dicho esto, nadie le puede negar a este Gobierno, como nadie se lo negó al de Felipe González o al de José María Aznar, el derecho a explorar una posibilidad de paz, que si llega debería ser apoyada por todos, y aquí incluido el PP, a no ser que este partido, ante esa histórica eventualidad, prefiera quedarse al margen, lo que tendría para ellos una pésima influencia política y electoral.

Ya sabemos que esto de negociar con los terroristas produce mucha repugnancia política, jurídica, social y moral. Pero si de verdad hay una oportunidad de acabar con esta lacra y de abrir o ampliar el camino de la política poniendo fin al de la violencia, alguien lo debería investigar. A sabiendas de que, si sale mal, el Gobierno de Zapatero, en este caso, tendrá que pagar los platos rotos y asumir ante los ciudadanos su propia responsabilidad.

Hay muchos asuntos candentes sobre la mesa de la política, y este de ETA puede ser el más importante, aunque creemos que ahora ha aparecido ante la opinión pública porque había que hacer ruido que tapara el otro gran problema, el Estatuto catalán.

¿Debe ser paciente el PP o mover el árbol hasta hacer caer a ZP?
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital  13 Septiembre 2005

Durante décadas, todo el siglo XX en realidad desde Antonio Maura, España ha vivido la contradicción permanente entre una derecha cuyos valores eran mayoritarios en la sociedad, pero que no conseguía movilizar políticamente su mayoría más que en momentos muy concretos, y una izquierda, minoritaria pero que en virtud de su predisposición totalitaria controlaba los circuitos culturales, los laboratorios de ideas y de modas, la juventud y las calles.

Hoy tiene poco sentido pensar en movilización política al viejo estilo en una sociedad mayor de edad, democrática, que goza de plena libertad y que se mueve por sí misma al ritmo de sus propios sones y sensaciones.

Esta pasada semana miles de españoles han tomado la calle en Alicante para pedir agua, como ya lo hicieran a mitad de verano en Murcia. El pasado junio asistimos a lo que a muchos produjo sorpresa: millones de españoles salieron a la calle para rechazar cualquier diálogo con el terrorismo etarra, para defender el modelo tradicional de familia, o para impedir la salida de parte del Archivo de Salamanca por imposición de los republicanos catalanes.

Una movilización social sin precedentes. Una movilización no política (no había en juego escaños, ni votos, ni cargos; y el PP no convocaba, aunque participase) sino prepolítica, social, espontánea y vigorosa.

Tan vigorosa que, como digo, asustó a la izquierda… y a parte del centro derecha también. Hay en el PP, y no lejos de su número uno Mariano Rajoy, gente a quien la idea misma de una movilización causa aprensión porque se aleja de los habituales esquemas de partido de cuadros por los que se han movido siempre políticamente.

De hecho, si miro hacia atrás no recuerdo movilizaciones en las calles de España similares a las citadas promovidas o auspiciadas por populares, ya sea en su versión Partido Popular o Alianza Popular. Sí recuerdo manifestaciones, incluso bien nutridas en lo que a asistencia se refiere, de la ultraderecha española allá sobre todo por el comienzo de los años ochenta.

Algunos creen que la gente -votantes, simpatizantes, afiliados, militantes- tienen que votar y poco más; que la política se hace en los despachos; y, si se trata del PP, que Rajoy llegará a La Moncloa "por su propio peso". Es la natural mentalidad de un partido formado y estructurado de cuadros. Es decir, una organización política basada en élites dirigentes bien preparadas que un día, por la fuerza de los electores, claro, alcanzan el poder por ser considerados los mejores. En buena medida, sin entrar en otras valoraciones más filosóficas o de teoría política, esto sería casi tanto como confiar en una alternancia en el poder, casi natural, debida al cansancio de los electores por el desgaste de los errores del adversario en el Gobierno.

Lo que ocurre ahora mismo es que la sociedad española está movilizada y sería suicida -política y electoralmente hablando- que el centro derecha intentase desmovilizarla.

No le falta razón a Mariano Rajoy cuando habla de "empate técnico" entre PP y PSOE un año después de llegar a La Moncloa Zapatero, lo que deja abiertas de par en par las puertas para el futuro popular. Y es que cuando mejor deberían pintar las cosas para el Ejecutivo socialista recién llegado, cuando debería estar subido en la cresta de la ola a golpe de Boletín Oficial del Estado, sin embargo las encuestas le dan nones y los españoles comienzan a retirarle su apoyo de forma ostentosa para la etapa política en que se mueve.

Los casi diez millones de españoles que confiaron en el PP en marzo de 2004 no muestran "fatiga ni desencanto", en palabras del propio líder pepero. Y esa fuerza electoral, bien movilizada, es un ejército imparable que, tal como están las cosas, debería alentar y empujar a la oposición en su travesía.

La España real está incómoda, inquieta, movilizada. Quizá la manera como llegó el PSOE al poder tras los atentados del 11-M puso en ebullición a una parte de españoles. Quizá la espita que dio rienda suelta a esa parte de la sociedad, habitualmente silenciosa, la arrancó la propia izquierda con su oposición tras la pancarta durante meses a los gobiernos del PP. Sea como sea, el caso es que los agricultores, las familias, los policías y militares, los docentes, los estudiantes, los funcionarios, los empresarios, los católicos, los autónomos, los trabajadores, los enemigos de ETA y de los nacionalismos andan muy, pero que muy enfadados. No hace falta por tanto que nadie les saque a la calle, ya están allí.

Estamos perdidos
José Javier Esparza elsemanaldigital 13 Septiembre 2005

El Fumador está enojado:
- Te dije que no me llamarás hasta octubre –me espeta-. Eres un mamón.
Pero la actualidad manda. Le contesto:

- Ya, perdona, pero el mamón eres tú. Ahora sé por qué me dijiste "hasta octubre". He visto la filtración de Moncloa: dicen que esto esta hecho, que en pocos meses (noviembre, diciembre, octubre) va a haber tregua de ETA y sin contrapartidas políticas. Que ZP gana, vamos.
- Bueno. Quizá ZP gane. Pero también gana ETA. Y perdemos todos los demás.

- No es fácil explicar eso.
- ZP, de entrada, ha conseguido una cosa: que ETA quiera mantenerle en el poder –dice el Fumador-. Con el Bigotes estaban asfixiados; con el Sonrisas están ligeros y tienen expectativas. Hace tres años, ni en sueños hubieran imaginado un paisaje así: con gente en el parlamento de Vitoria, con voz en la calle, con dinero en la caja… La jugada de ZP es precisamente ésa: "Si sois buenos chicos y no matáis, yo os saco del pozo". En ésas estamos. Para ETA, Zapatero es una garantía: mientras él mande y pueda sostenerse una apariencia de negociación, ETA podrá hacer su política y mantenerse como vanguardia de la independencia. Y para ZP, la negociación con ETA es otra garantía paralela: si ETA no mata, él puede presentarse como el Gran Pacificador y hasta ganar otras elecciones. Naturalmente, ETA no matará: nadie allí quiere volver a la alcantarilla.

- Tiene su lógica. Pero me recuerda lo de la rana y el escorpión: al final, el escorpión termina picando a la rana que le ayuda a pasar el río; picar está en su naturaleza.
- Yo lo creo así también. Habrá apariencia de buena voluntad hasta que el PSOE, en un momento u otro de la negociación, tenga que plantarse. Entonces se romperá la mesa. ETA volverá a las armas. Y lo hará con un nuevo argumento de legitimidad: ha intentado la paz pero "España ha puesto obstáculos". Toda la gravedad de la situación está en que el paripé de Zapatero le permite a ETA ganar tiempo, mientras que el Estado lo pierde. Y eso, para España, puede ser letal.

- Porque ETA se reorganizará –le apunto.
- No sólo por eso. Este episodio será malo incluso si ETA no se reorganiza. Y tú, que eres tan orteguiano, deberías entenderlo: ellos, los separatistas, están construyendo algo, una nación; nosotros, los españoles, estamos administrando algo que se desmantela, nuestra nación. Cada minuto que damos a los separatistas, es una hora que perdemos nosotros. A ver si nos enteramos: ETA no es mala sólo porque mate; ETA es mala porque quiere destruir España. Es asombroso que nadie se acuerde de eso. Y es la primera victoria de los asesinos de Hipercor y de Miguel Ángel Blanco, de los secuestradores de Ortega Lara. España quiere olvidar. ZP lo sabe.

No sé si entendí bien al Fumador. Pero cuando colgó abruptamente el teléfono, mascullando maldiciones, le escuché algo así como "estamos perdidos".

Araña con nueve patas

Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 13 Septiembre 2005

Acabo de leerlo en un diario de tirada nacional: Iztueta (ex consejera de Educación del País Vasco) abogaba por un currículum educativo propio para los vascos, donde se refleje el carácter de los mismos. Y para ello afirmaba: "Mal que les pese, Euskadi ha existido, existe y existirá" –aunque no sé aún sobre qué bases históricas, sociológicas o culturales se basaba para tan rotunda afirmación respecto a nuestros antecedentes previos al primer Estatuto vasco-; subrayando que en el País Vasco hay "biología propia y zoología propia".

Lo que supongo que traducido a enseñanza en las aulas significará que los protozoos, animales y plantas vascos tienen rasgos específicos que los identifican como tales. No sé si se referirá a que las arañas vascas tienen nueve patas a diferencia de las españolas, o que las víboras llevan impreso en su lomo la ikurriña, o bien que los robles, hayas y castaños dan frutos con una carga genética diferente a sus homólogos de Cantabria o Castilla.

Ya lo saben: hay que estudiar una zoología y biología diferencial vascas, con label propio.

Podría ser que la Sra. Iztueta confundiera zoología con antropología. O que considerara que el genoma humano, que comparte más del 99% en cualquiera de sus variantes raciales, no es aplicable al hecho diferencial y que ahora hay que encontrar motivos de disimilitud en los bichitos y especies vegetales.

El problema es que el nuevo consejero, Sr. Campos, comparte las inquietudes de la Sra. Iztueta, pues ha asegurado que ve la necesidad de ese "currículo vasco", aunque no nos explica qué fundamentos científicos avalan ese punto de vista, para afianzar lo distintivo y no lo que nos asemeja al conjunto de los españoles.

Y también comparte con la anterior consejera de su partido la segregación de esos 150 profesores sin boina ni rasgos específicamente nacionalistas que la Sra. Iztueta y los sindicatos nacionalistas se empeñaron en dejar en la calle, por haber cometido el terrible pecado de no adquirir una lengua que no es la suya de cuna, aun habiendo entre ellos vascos de cuna.

Pero claro… puestos a estas digresiones tan apasionantes, llegamos a la interesante conclusión de que no es lo mismo un orangután que un chimpancé, sobre todo si éste ha nacido en un zoológico vasco.

Pero ahora caigo en la cuenta de que en el País Vasco no hay zoológicos. Lo raro es que a ningún postulante de la independencia de los de la etnia del Rh negativo se le haya ocurrido que hay que abrir un zoo, cuestión fundamental para reunir a los animales con rasgos identitarios del ente nacional antes de constituirse como Estado libre asociado.

El PP ve «muy grave» que se negocie con ETA porque así se «debilita al Estado»
Gotzone Mora asegura que los nacionalistas catalanes hacen de puente entre ETA y el Gobierno
C. M. La Razón  13 Septiembre 2005

Madrid- Mariano Rajoy se desmarca con rotundidad de las informaciones sobre movimientos del Gobierno para preparar el inicio de una negociación con ETA. Si eso es así –dijo, aludiendo a informaciones como la publicada ayer por LA RAZÓN–, «sería muy grave», ya que «no hay más negociación con la banda, si el Estado quiere respetarse a sí mismo, que el abandono definitivo de la violencia y su desaparición». El jefe de la oposición recordó que en su última entrevista con el presidente del Gobierno le propuso recomponer el pacto antiterrorista, algo que Zapatero «rechazó». También dijo que hay «indicios» que apuntan en la dirección de la apertura de un diálogo con los etarras, entre los que señaló la presencia del PCTV en el Parlamento vasco, la resolución aprobada por el Congreso para autorizar los contactos o las «invitaciones, dimes y diretes del presidente del Gobierno». «No hay un Estado democrático que haga eso porque supondría un debilitamiento del Estado y una gran irresponsabilidad», señaló. Zapatero no le dio ninguna información nueva sobre ETA en su última reunión.

Mientras, desde el PSOE tratan de quitar hierro al asunto. Su secretario de Organización, José Blanco, prefirió no pronunciarse sobre «especulaciones» y lo único que aclaró es que su partido y el Gobierno no esperan «una tregua, sino el abandono definitivo de las armas» por parte de ETA. Blanco señaló que «no soy conocedor de ningún tipo de contacto, intermediación o diálogo, ni en nombre del PSOE he autorizado ningún contacto ni diálogo». Por último, el «número dos» de los socialistas recalcó que «ETA debe abandonar la violencia, dejar de matar y extorsionar, y mientras eso no suceda, no tenemos nada que decir», informa Ep.

La derrota de ETA, más difícil. Pero desde otros sectores del propio Partido Socialista, la visión de una posible negociación es bien distinta. La eurodiputada Rosa Díez afirmó rotundamente que «con ETA no se puede negociar para que abandone las armas o declare una tregua», ya que, según argumentó, «hace más difícil derrotar al terrorismo». Asimismo, advirtió de que «simplemente, el hecho de hablar y especular con la negociación da argumentos a los terroristas y todo su entorno y debilita la posición de los demócratas». Por este motivo, la eurodiputada socialista se felicitó de las declaraciones de Blanco. «Yo me quedo con ese desmentido, porque me parece que es lo que hay que hacer», dijo, y añadió que su opinión es que no hay que esperar a que los etarras abandonen las armas, sino provocarlo».

Por su parte, la concejal socialista en Gecho, Gotzone Mora, aseguró que le consta que algún representante del nacionalismo catalán está haciendo de «puente» entre el Gobierno y ETA para que la banda declare una tregua. En declaraciones a Servimedia, Mora aseguró que estos interlocutores del nacionalismo catalán estarían ayudando en los contac- tos con la banda con el fin de que una interlocución más directa no perjudique la imagen del Ejecutivo. Asimismo, la edil y promotora del colectivo Profesores por la Libertad opinó que la negociación para lograr una tregua «es la mayor equivocación que puede cometer el Gobierno», ya que en el pasado, después de cada período sin atentados, los terroristas «han abierto la espita colocándonos un muerto encima de cualquier calle de España». «No me creo la tregua», remarcó Mora, quien opinó que el Gobierno «está mostrando una posición de debilitamiento frente al nacionalismo en su conjunto y, en concreto, frente a ETA», actuación que, a su juicio, «en algún momento se volverá en contra de toda la ciudadanía española».

Por último, Conchita Martín, viuda del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, primera víctima de ETA tras la tregua de 1998, expresó su temor a que la «palabrería» de la banda lleve al Gobierno a equivocarse y tratar de acabar con ella con una negociación. Martín expresó sus dudas de que ETA quiera de verdad abandonar las armas, porque los terroristas siguen tratando de reunir dinero mediante la extorsión. «ETA ha paralizado las matanzas, pero no la recaudación», señaló.

Conde-Pumpido confía en que ETA abandone pronto las armas
Efe- Madrid. La Razón  13 Septiembre 2005

El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, dijo hoy que el «extraordinario nivel» de la eficacia policial y judicial, así como la acción legislativa de los últimos años ha «debilitado extraordinariamente» a ETA y permite «contemplar esperanzados un próximo final de esta modalidad terrorista».

Conde-Pumpido hizo estas consideraciones durante su discurso de apertura del Año Judicial, en el que expresó un "moderado optimismo" por el descenso de la delincuencia y abogó por la modernización, la especialización y una suficiente dotación presupuestaria de la Fiscalía para hacer frente a prioridades como la lucha contra el crimen organizado, la violencia de género o los delitos medioambientales, entre otros.

En el capítulo de terrorismo, el fiscal general recordó a las 191 personas fallecidas y a los más de mil heridos a consecuencia del 11-M y aseguró que la violenta irrupción del terrorismo islamista ha obligado a los poderes públicos "al replanteamiento de las técnicas de investigación policial y judicial contra este nuevo peligro".

Así, señaló que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha incrementado el grupo de fiscales expertos en organizaciones violentas de motivación fanático-religiosa o islamista, potenciando su preparación y su especialización.

Además, se ha reforzado la intervención de la Fiscalía en procedimientos con especial complejidad en la instrucción, dijo Conde-Pumpido, quien aseguró que, debido a ello, se encuentra "muy avanzado" el procedimiento penal incoado para la investigación de los atentados del 11-M.

Conde-Pumpido aseguró que la investigación penal "culminará previsiblemente en un plazo razonable" pese al volumen de la causa, el elevado número de víctimas e imputados, lo que permitirá que la Audiencia Nacional juzgue los hechos sin agotar los plazos de prisión legalmente previstos.

El fiscal general insistió en la eficacia policial y judicial en la lucha contra ETA cuya actividad no ha ocasionado ninguna víctima mortal en 2004, por primera vez desde 1999.

Detalló que en los 32 atentados cometidos por ETA el pasado año resultaron heridas, no obstante, 27 personas, aunque todas ellas de carácter leve.

La "dispersión territorial" de las acciones de la banda terrorista, con atentados en Asturias, Cantabria, Galicia, País Vasco, Aragón, Navarra, Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía y Valencia, revela, según Conde-Pumpido, la intención de ETA de "hacerse presente y atemorizar al conjunto de la nación española".

Cándido Conde-Pumpido reiteró su compromiso de garantizar "una acción enérgica, decidida y contundente del Ministerio Fiscal contra el crimen organizado" y sus manifestaciones como el tráfico de drogas o el blanqueo de dinero -representan el 40 por ciento de la actividad criminal global- hasta el tráfico de personas.

"Tenemos como fiscales -dijo- la obligación de perseguir de forma implacable estos comportamientos, de procurar el castigo de sus autores y de proteger a sus víctimas, especialmente vulnerables dada la situación de total desarraigo en la que se encuentran en España".

Se detuvo también en el espectacular incremento durante 2004 de la actividad jurisdiccional encaminada a la erradicación de la violencia de género y a la protección de sus víctimas y, en ese sentido, alabó la capacidad de trabajo y sentido de la responsabilidad de los integrantes de los servicios especializados en esta materia pese a las insuficiencias de medios personales y materiales.

También por la vía de la especialización entiende el fiscal general del Estado que la institución que dirige podrá luchar más eficazmente contra los delitos medioambientales, cuya persecución ha sido y será, dijo, "una de nuestras más importantes y prioritarias responsabilidades".

La reestructuración funcional afecta también a la voluntad de combatir de formar prioritaria los delitos contra la seguridad en el trabajo, ya que Conde-Pumpido aseguró que no concibe un Ministerio Fiscal que no esté comprometido con "la persecución decidida de aquellos que anteponen su lucro personal a unas mínimas garantías de seguridad para sus operarios".

Otro asunto que está provocando una grave preocupación social es el de los accidentes de tráfico y, respecto a ellos, el fiscal general anunció que pretende que el Ministerio Fiscal "contribuya conjuntamente con los poderes públicos, las instituciones y la ciudadanía en general a la solución de este problema de primera magnitud".

Conde-Pumpido se refirió al "necesario sustento presupuestario" para el proceso de modernización de la Fiscalía y pidió un singularización presupuestaria que "ponga fin -dijo- a las históricas carencias que han limitado nuestra capacidad y funcionamiento".

Reconoció no obstante el "decidido apoyo" del Gobierno en ese proceso y puso como ejemplo el reciente compromiso del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, de dedicar una partida anual de dos millones de euros para la especialización y la formación de los fiscales.

El fiscal general quiso subrayar que tan importante como la función del Ministerio Fiscal de persecución y erradicación de la delincuencia resulta la de defender los derechos e intereses de todos los ciudadanos "y, muy particularmente -afirmó-, de los desvalidos, de los incapaces y, como no, de las víctimas de las acciones delictivas".

En ese sentido, destacó la designación en diciembre de 2004 de una fiscal de sala para la tutela de los intereses de las víctimas en el proceso penal que es la encargada de coordinar la acción de las fiscalías en toda España para garantizar a los perjudicados por el delito el ejercicio de sus derechos y la información necesaria para hacerlos efectivos.

Denuncian presiones para apoyar el Estatuto
ABC 13 Septiembre 2005

«Ciutadans de Catalunya», plataforma de intelectuales que promueve un partido no nacionalista, acusó ayer al Gobierno de «coaccionar» de manera «explícita o implícita» a la sociedad civil catalana para lograr adhesiones al nuevo Estatuto. En un comunicado, esta plataforma, formada entre otros por intelectuales como Albert Boadella o Félix de Azúa, considera que «todas las coacciones que durante estos días se ejercen desde los poderes públicos sobre la sociedad civil para que se manifieste a favor del Estatuto revelan el carácter autoritario del actual gobierno nacionalista. Sus formas de actuación no son diferentes, y probablemente son peores, que las utilizadas por los gobiernos de CiU».

La elaboración del Diccionario Histórico del Español llevará 15 años

El académico José Antonio Pascual reconoce que el Diccionario Histórico «no se va a vender», pero es «una obra básica para nuestra lengua»
ROCÍO BLÁZQUEZ/SALAMANCA ABC 13 Septiembre 2005

La Asociación de Academias de la Lengua Española, cuyos directores se reúnen hasta el miércoles, prevé contar en el plazo de quince años con el Diccionario Histórico del Español. Se trata de una empresa calificada por el académico y director del proyecto, José Antonio Pascual, como de «muchísima importancia para nuestra lengua, porque sin este Diccionario entender los textos del pasado es dificilísimo».

De «fundamental» calificó, además, el académico salmantino este Diccionario, cuyas etapas de elaboración serán definidas en esta reunión plenaria de los directores, a la que asisten los representantes de las 22 instituciones. El objetivo de la Asociación de Academias es poner en marcha esta obra en el plazo de 15 años, precisó Pascual. En el transcurso del debate se ahondará en la aportación de las Academias americanas al proyecto, que comenzará en enero de 2006.

El reto impuesto de contar con el Diccionario Histórico en ese plazo supone, según Pascual, «una prueba de fuego» toda vez que la elaboración del Diccionario Histórico del Inglés llevó 100 años y medio siglo la del Francés.

José Antonio Pascual destacó el apoyo de las Administraciones y Gobiernos afectados, un aspecto que consideró «imprescindible», ya que no se tratará de una obra de venta máxima: «Al contrario. Creo que no se va a vender, pero el resultado es fundamentalmente cultural. Es una obra básica para nuestra lengua, y sin ese apoyo no habría la posibilidad de acometerlo», apuntó.

Otro de los grandes retos del proyecto radica en el factor humano debido a «la gran dificultad de poner en marcha a toda una serie de personas que van a dedicarse a ello con ahínco, no fichando, sino enloqueciendo con el placer de que se va avanzando en su realización». La tarea más inmediata será programar los tres primeros años de trabajo, bajo la coordinación de la RAE y con la implicación de universidades españolas, hispanoamericanas y europeas. La RAE será el centro de gestión, pero la intención es contar con los mejores especialistas de las distintas universidades e implicar a personas que trabajan en el dominio de la historia de las palabras.

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