AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 15 Septiembre 2005
Lenguas maternas
Cartas al Director ABC 15 Septiembre 2005

Trabajadores masacrados
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 15 Septiembre 2005

ETA por todas partes
CHARO ZARZALEJOS ABC 15 Septiembre 2005

Paz por presos
GEES Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Un caballo desbocado
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Un imprudente réquiem por ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Septiembre 2005

Ibarretxe y Zapatero, una mala negociación
Editoria Elsemanaldigital 15 Septiembre 200

Los mitos del nacionalismo vasco
Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Hegemonía y fracaso del nacionalismo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Política en futuro
BENIGNO PENDÁS  ABC 15 Septiembre 2005

Hablemos sólo de futuro
José Vilas Nogueira Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Del etarra "Gadafi" a Conde-Pumpido: extrañas coincidencias
Manuel R. Ortega elsemanaldigital  15 Septiembre 2005

Cataluña al fondo
Pablo Sebastián Estrella Digital 15 Septiembre 2005

El tablero de Zapatero
Ignacio del Río Estrella Digital 15 Septiembre 2005

ZP, Rajoy, Ibarretxe y el final de ETA
Juan Delgado elsemanaldigital  15 Septiembre 2005

Fort Apatxe, o por qué España no es un Estado de Derecho
Jesús Laínz elsemanaldigital  15 Septiembre 2005

10. El tiempo debe detenerse
por Luis del Pino Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Ibarra, «harto» del debate catalán, traslada al PSOE que no repetirá en la Ejecutiva
Esther L. Palomera La Razón 15 Septiembre 2005

La AVT anuncia acciones «sin precedentes» en contra de la negociación con ETA
Redacción La Razón 15 Septiembre 2005

El consejero de Educación augura la desaparición del modelo A, sólo en castellano
EL DIARIO VASCO 15 Septiembre 2005

Se inician los "bolos" del Manifiesto
www.inn.org.es 15 Septiembre 2005

La clase política catalana
Francesc de Carreras  LA VANGUARDIA  15 Septiembre 2005

Lenguas maternas
Cartas al Director ABC 15 Septiembre 2005

Tal como afirman Unesco y Unicef, «el mejor medio para enseñar a un niño es su lengua materna». Numerosos estudios confirman que los alumnos aprenden más rápido y sacan mejores notas si son escolarizados en una lengua que dominan, la que hablan con sus padres desde pequeños. En Cataluña existen dos lenguas oficiales, pero en las escuelas públicas sólo se permite estudiar en su lengua materna a los niños catalanohablantes, mientras el gobierno autonómico niega ese derecho a los niños castellanohablantes. Es lamentable que la política y los intereses nacionalistas se antepongan a la pedagogía y los derechos infantiles.

María Sánchez. Barcelona.

Trabajadores masacrados
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 15 Septiembre 2005

NUEVA carnicería en el centro de Bagdad. Traduzcamos al lenguaje normalizado: un nuevo episodio de «la lucha de la resistencia iraquí contra la ocupación militar extranjera». Será por esa razón, la lucha contra el ocupante, por la que quienes han muerto en esta matanza eran trabajadores iraquíes que hacían cola en busca de un puesto de trabajo. Cómo extrañarse: todo el mundo sabe de la manifiesta disposición de trabajadores y parados de cualquier país a convertirse en cipayos de aquellas autoridades a las que el terror se propone abatir. Sobre todo sin son pobres, han sufrido una dictadura brutal durante casi treinta y cinco años, y a lo que aspiran es a un trabajo digno y a no ser molestados por la expresión de sus preferencias políticas. Trabajadores indefensos y buscadores de empleo, actuales o futuros, eran el objetivo de las matanzas causadas en las estaciones de Santa Eugenia, El Pozo y Atocha el 11 de marzo de 2004. No se olvide. No lo olviden, sobre todo, aquellos grupos que dicen defender preferentemente los derechos de obreros como los que murieron en Madrid, y como los que son asesinados todos los días en Irak; esos grupos a quienes con demasiada frecuencia el árbol de la intervención norteamericana en Irak (bajo amparo de la ONU desde octubre de 2003, tampoco se olvide) les nubla la visión de la fronda que amenaza, no sólo a Irak, sino a cualquier democracia potencial en esa parte de mundo y a todas las democracias establecidas en el resto del planeta. A sus trabajadores, especialmente.

Desde hace ya muchos meses el objetivo del terrorismo islamista que opera en Irak, en colusión con una parte de la resistencia suní y de los restos del partido de Sadam, no son los soldados extranjeros. Y no porque no puedan. De lo que se trata es de evitar a toda costa la instauración de un sistema político más o menos democrático en una parte del mundo rapiñada por monarquías absolutas, sátrapas corruptos o clérigos inquisitoriales.

Y ¿a dónde mira la ONU en estas circunstancias? A su propio ombligo, como tantas veces. Ambiciosos programas de reformas y objetivos milenarios que casi nunca se cumplen... Al primer bombazo sufrido en Bagdad, los funcionarios de Naciones Unidas hicieron las maletas y sólo meses más tarde, y a regañadientes, su Consejo de Seguridad avaló formalmente la reconstrucción iraquí. La responsabilidad de la ONU en toda la crisis no atañe únicamente a su incompetencia para producir un consenso en torno a la intervención militar de 2003. Durante más de una década fue incapaz de hacer cumplir sus propias resoluciones tras la guerra del Golfo; un periodo durante el cual algunos avispados funcionarios de la organización aprovecharon para trapichear con el dinero del programa Petróleos por Alimentos, mientras Sadam se llenaba los bolsillos y los niños iraquíes morían en los hospitales por falta de medicamentos. Un ejemplo.

ETA por todas partes
POR CHARO ZARZALEJOS ABC 15 Septiembre 2005

MADRID. El Congreso estaba ayer un poco desvaído. Lo que realmente anima el ambiente es el tú a tú entre el presidente y el jefe de la oposición y, desde luego, los grandes debates. Pero ayer no hubo ni una cosa ni otra. Había, eso sí, ETA por todas partes.

Las especulaciones, las afirmaciones sin pruebas y aseveraciones innecesarias, como las de Conde-Pumpido en la apertura del Año Judicial o las de Patxi López en el País Vasco, poniendo en valor el papel de Díez Usabiaga y atribuyéndose una autoridad en el asunto que el presidente -«sólo el sabe de qué va el asunto», afirman todos los socialistas, incluso sus más próximos- no le ha conferido, han caldeado el ambiente. El Gobierno, al menos algunos de sus miembros, comienzan a estar cansados y preocupados.

El que más harto está, sin duda, es el ministro de Interior, al que ayer tocó responder al nacionalista Olabarria, que reclamó el traspaso de la competencia de Prisiones. «Les preocupan más las competencias que los muertos», le dijo Alonso, para concluir que no habrá traspaso, como ya dijo Jordi Sevilla y como hoy mismo le dirá Mercedes Gallizo al consejero vasco Joseba Azkárraga, preocupado por la muerte de seis reclusos en la prisión de Nanclares de Oca. No habrá traspaso de prisiones, ni acercamiento de presos y, ni mucho menos, cuestionamiento de la política de dispersión.

Pero ocurre que cuando el fiscal no abre la boca en el interrogatorio a Díez Usabiaga, la especulación se dispara y el mundo abertzale considera que «algo se mueve». La Audiencia Nacional, aseguran, «se ha convertido en un torpedo en el proceso de paz» y lo dicen cuando aún están pendientes dos grande juicios contra el entorno de ETA, que, en teoría, deberían celebrarse en lo que queda de año y para los que a día de hoy no hay ni fecha de señalamiento.

Estas marejadas dialécticas favorecen a ETA. Así se sienten protagonistas y cuanta más ansiedad detecten en los demócratas, más estupendos se creen. Van de gratis total y, con razón, el ministro Alonso está que trina.

El presidente del Gobierno navega en solitario en esta historia. Ni siquiera Pérez Rubalcaba o Ramón Jauregui son protagonistas destacados. Su socio preferente, Gaspar Llamazares, asegura no saber qué sabe el presidente y Mariano Rajoy quiere combinar vigilancia y prudencia, principios y posibilismo ante una eventual tregua. Tiene tiempo para pensar cómo hacerlo, porque, de momento, no se va a producir y cuando la haya, si la hay, se llamará «suspensión de actividad armada».

Antes, mucho antes, el presidente va a hablar de Afganistán, en donde las cosas están más que mal. En medio de todo, Gaspar Llamazares, contento porque ayer mismo IU y el PSOE cerraron acuerdo en la Ley de Defensa, de manera que cualquier acción en el exterior tendrá que ser votada en el Congreso. Y Mariano Rajoy, ultimando su conferencia del lunes día 19 nada menos que en La Caixa. Le va a presentar su presidente, Ricardo Fornesa. Auguran en el PP que va a ser en Cataluña en donde Rajoy va a comenzar a trabar esa mirada al futuro. Miguel Ángel Cortés tiene la teoría de que lo que dijo Rajoy ante el comité ejecutivo «fue una gallegada». Y es que, por ejemplo, a Jorge Fernández Díaz no se le ocurre otra cosa que decir «vaya sopapo le ha dado a Piqué», cuando en realidad parece más bien lo contrario. Lo cierto es que Rajoy cree que Piqué «lo está haciendo estupendamente, pero ya ves lo que dicen algunos, que además dicen ser de los nuestros».

Negociación con ETA
Paz por presos
GEES Libertad Digital 15 Septiembre 2005

ETA tiene la seguridad de que está ganando la batalla. Cuando estaba a punto de morir políticamente como consecuencia de la ilegalización de Batasuna, se la ha aparecido Zapatero para ofrecerle no solo nueva vida, sino la rendición del Estado. En pocos meses hemos pasado de hablar de la lucha contra el terrorismo a referirnos al proceso de paz. El debate ya no se centra en como acabar con la violencia sino de cómo solucionar el “conflicto político en el País Vasco”. Esa es la primera gran victoria de ETA en toda su historia criminal.

ETA no sólo se ha situado como centro absoluto de la política vasca, sino que además maneja los tiempos. Rodríguez Zapatero mendiga a ETA un gesto que le permita justificar ante la opinión pública tanta cesión, tanta condescendencia y tanta claudicación ante los terroristas. El PNV corre desesperadamente detrás de los terroristas para no quedar al margen de un proceso que ha sido históricamente su proceso y que Zapatero ahora les quiere robar. ETA, por el contrario, no tiene prisa, no quiere hacer concesiones, tiene atrapado al Presidente de España en una tela de araña de la que no puede escapar y tratará de chuparle lentamente toda la sangre antes de dejarle caer.

En esta carrera por hablar con los terroristas se descubre ahora un supuesto pacto secreto entre el Gobierno de España y el Gobierno Vasco para liberar a los presos de ETA. El Ministro del Interior lo niega, pero su palabra no tiene mucho valor porque está fuera de juego. Le han encargado que siga haciendo de policía mientras Zapatero y PSE juegan a ladrones para arrancarle una tregua a ETA.

Pero Zapatero se equivoca una vez más si cree que puede canjear presos por paz. ETA tiene descontado del precio final la cuestión de los presos. Considera que esa es una fruta que caerá por su propio peso sin tener que pagar por ella. Es más, puede que a efectos de la negociación, los presos puedan ser más útiles dentro que fuera. En todo caso, no está entre sus prioridades. Lo importante ahora para ellos es lo que pueden obtener en la mesa a la que les ha convocado Ibarretxe y hasta que punto pueden exprimir políticamente a Zapatero. Todo lo demás es secundario.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Un caballo desbocado
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Septiembre 2005

La situación en la que se encuentra el Gobierno de Zapatero con el País Vasco es similar a la de un caballo desbocado. Ha perdido el norte, el orden y el concierto. Zapatero se encuentra inmerso en una dinámica de irresponsabilidad y locura en la que ya no hay marcha atrás. Hace muchos meses que dinamitó el Pacto Antiterrorista y desde entonces vale todo para este Ejecutivo.

La información de la COPE que ha desvelado un acuerdo entre el Gobierno central y el Gobierno vasco es un granito de arena más de una estrategia que desde hace meses se está poniendo en práctica desde Moncloa. La "legalización" de los comunistas de las tierras vascas, la vista gorda hacia la ilegalizada Batasuna y el terrorismo callejero, los llamamientos a la tregua a cambio de no se sabe qué contrapartidas, el "permiso" del Parlamento para negociar con ETA, la presencia de Ibarretxe en el Congreso, la impresentable actitud del Fiscal General del Estado o el desprecio absoluto hacia las víctimas del terrorismo son los eslabones de esta larga y lamentable cadena.

Precisamente, en este contexto es donde no sorprende el acuerdo entre Madrid y Vitoria para la transferencia de las prisiones al Gobierno vasco y el traslado posterior de los etarras a las cárceles del País Vasco. Y es que esta decisión forma parte de esa larga colección de cesiones que el presidente Zapatero está dispuesto a realizar a los terroristas, a cambio de una paz ficticia que desmonta las mínimas bases del Estado de derecho.

Decíamos antes que el Gobierno se encuentra en una dinámica de locos; quizá por ello desmienten y descalifican también sin más problemas. Y es que cuando algunos ministros dicen que el Ejecutivo no tiene previsto esos acuerdos con el Gobierno vasco saben que está haciendo trampas con el lenguaje. Se amparan en que la decisión formal de las trasferencias de las prisiones las va a realizar el Congreso y no el Ejecutivo. En fin, son vericuetos legislativos que esconden el resultado final. Ese resultado final tiene sólo una lectura: el Gobierno Zapatero ha claudicado ante ETA. Lo demás son monsergas.

Un imprudente réquiem por ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Septiembre 2005

En su informe durante el acto de apertura del año judicial, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, vaticinó un próximo final de ETA, a la cual atribuyó una extrema debilidad. Y lo primero que se hace imperioso deducir de estas palabras es que el fiscal general ha sido, cuando menos, imprudente. Incluso si fuera rigurosamente cierto que ETA se encuentra en plena agonía terminal, lo políticamente sensato habría sido dejar que la situación discurra sin comentarios por su propia inercia. El señor Conde-Pumpido da la impresión de hablar por boca ajena, pues es increíble que el titular de un cargo institucional de tanta relevancia, considerado lógicamente como sujeto a las órdenes e inspiraciones del Gobierno, pueda manifestar a iniciativa propia algo de tan delicada factura política como es la terminación o el cierre de un ciclo terrorista que dura en España más de treinta años, que ha costado unos mil muertos y que va directamente vinculado a un programa o proyecto independentista bien financiado, bien armado y suficientemente dotado de sicarios dispuestos a obedecer órdenes criminales.

El señor fiscal general ha tenido que obedecer instrucciones superiores, y concretamente del Ministerio del Interior, para expresarse como lo ha hecho. En realidad, da la impresión de que conoce el proceso de negociaciones que viene atribuyendo a las terminales ejecutivas de la banda y del propio Gobierno. Se recordará que cuando Otegi fue detenido por desacatar las órdenes del Tribunal Supremo sobre las actividades proetarras de la ilegalizada Batasuna, lo primero que dijo, rodeado de sus compinches, fue si el fiscal conocía lo que contra él y los suyos se estaba decretando.

La sorpresa ha sido general. En entrevista televisiva, un socialista vasco tan significado como Ramón Jáuregui se ha mostrado escéptico respecto a la pronta conclusión del activismo etarra y, en definitiva, el verdadero comienzo de una pacificación basada en el cese completo de la violencia. Jáuregui, por supuesto, ha valorado la pérdida de fuerza de ETA, sin dejar de atribuir una parte muy notable de ese efecto, la principal, a la política del Gobierno Aznar durante los ocho años de su administración.

Tal vez exista una parte de humareda táctica en el paisaje político que los supuestos negociadores controlan. Se trataría de ocultar los movimientos, y para ello las declaraciones de Conde-Pumpido pueden ser despistantes y evasivas. Lo cual no quiere decir que no haya habido exceso de verbalismo en ese vaticinio del fiscal general del Estado. Habrá que estar, de todos modos, atentos a los detalles y episodios que se vayan sucediendo, como por ejemplo esa voluntaria decisión del etarra Gadafi de entregarse a las autoridades carcelarias españolas, harto de estar preso en Francia y probablemente esperanzado en que pronto “vayan cambiando las cosas” en Madrid.

Desde el Gobierno de Vitoria, la marcha de los acontecimientos se observa con suma atención. Las acciones judiciales, resueltas con libertad provisional previo pago de las fianzas correspondientes, contra Rafael Díez Usabiaga y Eli Zubiaga, además de Juan José Petrikorena, Peio Gálvez y Joseba Zinkunegi, relacionados unos y otros con el sindicato abertzale LAB y con EHAK, han motivado una declaración de la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, en demanda de “prudencia” a la Justicia española. Significativa recomendación a todas luces.

Ibarretxe y Zapatero, una mala negociación
Editoria Elsemanaldigital 15 Septiembre 2005

Zapatero tiene prisa por negociar con ETA, porque su objetivo es electoral. Sus concesiones anuncian una mala negociación y unas consecuencias imprevisibles.

15 de septiembre de 2005. Pese a los desmentidos oficiales, los medios de comunicación más dispares y la opinión pública en su conjunto tienen la percepción de que José Luis Rodríguez Zapatero está dispuesto a pasar a la Historia como el hombre que terminó con el terrorismo de ETA. Los datos que circulan, y los que podrían revelarse formalmente en las próximas horas, apuntan a una clara voluntad negociadora. No lo dice cualquiera: Cándido Conde-Pumpido, fiscal general socialista, ha insinuado el final de la banda, a la vez que se ha conocido un supuesto acuerdo entre Zapatero y Juan José Ibarretxe.

Se anuncian ya sin disimulos unas importantes concesiones al terrorismo, obtenidas por el nacionalismo democrático: transferencia penitenciaria, acercamiento al País Vasco, futuras excarcelaciones. Hay sobre la mesa también un calendario verosímil de ese proceso. Lo que no es seguro es que el Gobierno sepa bien dónde llevaría todo esto.

Esas medidas habrían podido ser las concesiones máximas, y muy matizadas, de una hipotética negociación final con ETA. Final en el sentido estricto: ETA, acorralada, derrotada como estaba hace un año, habría podido ser liquidada en sus últimos estertores con cierta magnanimidad, compatible con la justicia y con la dignidad de las víctimas.

Se ha elegido otro camino, incomprensible si la meta real y final fuese acabar con ETA. Las concesiones que se han hecho y que se anuncian llegan antes de que ETA haya dejado las armas para siempre, y se ha hecho tras un año de resurgimiento de su entorno gracias a la política gubernamental. Zapatero ha elegido negociar desde la debilidad. Ahora, si quiere que ETA interrumpa sus actividades, o desaparezca, tendrá que pagar un precio cada vez más alto. Y ya sólo quedan concesiones políticas incompatibles con la Constitución y con el ser histórico de España.

Es realmente extraño que una de las partes, antes de una negociación, empeore su propia posición. Acelerar las concesiones es sólo una señal de prisa; y esto lleva a pensar que el fin del terror, negociado o no, no es la verdadera meta de este Gobierno.

Zapatero quiere una tregua no para acabar con ETA –todos sabemos que será una trampa- sino para ser durante un breve tiempo un gobernante de éxito. Con ese respaldo, y con las concesiones que sean precisas, la meta del PSOE parece ser revalidar su tambaleante mayoría electoral. Una cuestión de Estado se convierte así en negocio de partido.

Las víctimas lo han denunciado. Francisco Alcaraz convocará este otoño "movilizaciones a nivel nacional, de todo tipo, movilizaciones sin precedentes en la Historia de España".

Los mitos del nacionalismo vasco
Nuevo libro de José Díaz Herrera
Crímenes y traiciones
Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Los mitos del nacionalismo vasco es la última obra de José Díaz Herrera, y parece llamada a dejar huella. El autor hace numerosas aportaciones originales muchas de ellas como resultado de su labor de investigación en los archivos de los Estados Unidos, que comenzó hace tres años. Si Díaz Herrera se ha tenido que ir a otro país para seguir el rastro del nacionalismo vasco es porque “todo el gobierno vasco en el exilio es confidente de los Estados Unidos”. En el caso del primer Lehendakari, José Antonio Aguirre, sus servicios de espionaje atendían a las necesidades de la CIA (entonces no se llamaba así), al FBI, al Instituto de Estudios Iberoamericanos (una CIA paralela para dicha región) y al Departamento de Estado. Aguirre logró entrevistarse con muchos de los presidentes iberoamericanos, y al día siguiente los embajadores de Estados Unidos en dichos países enviaban al Departamento de Estado informes con las revelaciones de Aguirre. Él contribuyó a que los estadounidenses echen freno a los movimientos de independencia de varios de ellos, como Cuba o Panamá.

No obstante, como explica el propio libro, los estadounidenses no habían confiado siempre en el nacionalista vasco. De hecho no le dejaron entrar en el país, dado que sabían que su gobierno había intentado pactar con los nazis “para crear un protectorado en el País Vasco”. Entonces Hitler tenía la idea de que Europa sería más fácil de controlar con Estados pequeños, por lo que el nacionalismo vasco quiso aprovechar la estrategia alemana, “que había dividido en dos a Francia”. El PNV ofrece llevar un ejército de voluntarios a sumarse al esfuerzo bélico de los nacional socialistas; sería una división azul vasca.

Traición del nacionalismo vasco en la Guerra Civil
Una ambivalencia del nacionalismo vasco se remonta ya a la Segunda República y la Guerra Civil. Tras el fracaso de la negociación con el primer gobierno republicano para conseguir un estatuto, pactan con el General Orgaz la organización de un golpe de estado que al final no llega a intentarse. Ya en plena Guerra Civil logran la aprobación del Estatuto, que Díaz Herrera considera ilegal, ya que “es aprobado con el voto de cincuenta diputados de la Cámara, cuando se necesita un quórum de dos tercios de un Parlamento de 450”. Poco antes había estado negociando con Franco, aunque las conversaciones acaban en fracaso. Ya durante el conflicto, el comportamiento del PNV no sería en absoluto leal a la República, según el autor. Y es que “durante los tres primeros meses de la Guerra Civil no hicieron nada”. Más tarde, cuando el PNV había “facilitado la caída del frente norte frente a Franco”, Aguirre y Prieto pactan que los nacionalistas contribuyan en la defensa de Cantabria, mientras el ejército republicano lanza una ofensiva en Belchite con el objetivo de distraer las fuerzas nacionales y detener el avance de Franco en el norte, lo que permitiría llegar al invierno, cuando los avances son más costosos.

La batalla de Belchite se libró, con 32.000 bajas por parte del ejército republicano. Pero los nacionalistas vascos no cumplieron su parte. Estuvieron negociando con los italianos, que avanzaban hacia Santoña, donde estaban las fuerzas vascas. Cuando llegó el CTV enviado por Mussolini, los vascos se rindieron, en una nueva contribución a la caída del frente norte ante los nacionales. A este episodio dedica José Díaz Herrera un capítulo de los 26 que forman el libro. Con ello quiere destruir “el mito de los valientes vascos que lucharon con arrojo para defender la democracia”, que en cualquier caso ya había sido destruida por ambos bandos. Una vez acabada la Guerra Civil, el PNV se plantea llegar a un acuerdo con los carlistas navarros, que se habían sumado como un hombre al bando nacional, “porque creían que estaban ya en contra de Franco y se volvían a centrar en el foralismo”. También quiere desmontar “el mito de que los vascos fueron siempre víctimas, nunca verdugos”, incidiendo en que, por ejemplo, si bien el bando franquista mató a quince curas, los nacionalistas acabaron con la vida de 45 sacerdotes.

ETA y el PNV
Esta ambivalencia del nacionalismo vasco, que le lleva a pactar con un bando y otro de la Guerra Civil y de la II Guerra Mundial es fruto de lo que José Díaz Herrera considera “una concepción totalitaria y mesiánica del poder”, que tiene siempre el mismo objetivo, la creación de un Estado independiente vasco. A ese objetivo “sacrifican cualquier otro valor, como lograr una sociedad con valores modernos y progresistas”.

En opinión del autor, una prueba de que el objetivo último del nacionalismo justifica cualquier otra consideración es que, según dijo en la presentación del libro, “ETA ha salido de las entrañas del PNV, con el que nunca ha roto el cordón umbilical” y que la banda asesina y el nacionalismo “son lo mismo”. En el libro vienen detallados varios episodios en los que se pone de manifiesto la estrecha relación entre el partido nacionalista vasco y la banda terrorista. Apenas dos años después de formada la banda asesina, son detenidos 150 etarras. El “Lehendakari” en el exilio José María Leizaola, envió un telegrama al Departamento de Estado de EE.UU. en el que se lamentaba de que el gobierno de Franco hubiera “detenido a 150 patriotas vascos” que son “militantes nuestros”. En esos momentos el PNV “pone a disposición del la ETA a 300 jóvenes” de su organización. En otra ocasión se encuentra fuera de España con Tarradellas, que le recrimina al político vasco su relación con los terroristas, y le advierte que al final “el PNV acabaría siendo rehén de los terroristas”. Leizaola le responde “tú ocúpate de lo vuestro, que nosotros nos ocuparemos de lo nuestro”.

Cupo, clientelismo y democracia
Una de las principales aportaciones del libro, según el propio autor, es el análisis histórico y económico del concierto económico y del cupo vasco. Según Díaz Herrera, los vascos “no han hecho una contribución fiscal al resto de España” ni antes de la primera verdadera reforma fiscal, de 1965, ni después con la llegada de la democracia. El “cupo” calcula la aportación del País Vasco al PIB nacional y aplican el mismo porcentaje a la contribución que hacen al fisco. Pero “hay de 450 a 500 servicios que provee el Estado y que la autonomía vasca no paga”. Ello supone un “privilegio” del País Vasco, que “está viviendo del saqueo constante al Estado central”. Una “sobrefinanciación” que permite que la policía autonómica vasca, por ejemplo, pueda pagar “sueldos de 100.000 pesetas más que los policías nacionales”. El dinero con el que no se contribuye al resto de España se crea “toda una red de clientelismo” que “no permite desbancar del poder al PNV”. José Díaz Herrera propone acabar con el cupo y con el concierto económico, preguntándose “¿Porqué tiene que haber discriminaciones?”.

Cataluña
Hegemonía y fracaso del nacionalismo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Otorgándole al vasto nacionalismo catalán una astucia de la que carece (pues, para empezar, no es un sujeto), analistas de todo pelaje denuncian o celebran sus planes. Presuponen una estrategia donde cada pieza encajará al final, donde cada paso responde a decisiones concertadas. La realidad es mucho más pedestre y puede decepcionar a los amigos de las conspiraciones. Por decirlo lisa y llanamente, no hay plan.

Es decir, no hay un plan compartido. El PSC desea básicamente mantener el poder; ERC trabaja para conferir a su radicalismo la credibilidad de lo institucional; en ICV todavía no se creen que estén tocando presupuesto; CiU son dos partidos con fines y preocupaciones diferentes: Artur Mas teme que Carod le haga una sangría de votos y Duran teme que se la haga Piqué. Todos usan el nuevo estatuto como herramienta de posicionamiento político. Y ya está.

Los principios del nacionalismo impregnan la vida pública. Comulgan con ellos los dirigentes del PSC y de ICV, los dirigentes y militantes de Esquerra y de CiU, varios señores del PPC y hasta los ruidosos grupos extraparlamentarios que mandan en la calle. En el limbo de las entidades, el espectro cubre oenegés, asociaciones de vecinos, de escritores, de cantantes, compañías teatrales, grupos católicos y orfeones. En el planeta de lo institucional, alcanza a los colegios profesionales y a las cámaras de comercio, a las patronales y a los organismos vinculados al idioma, la tecnología, las obras públicas, los archivos, las bibliotecas, el cine, el turismo. En los mass media, el nacionalismo controla directamente las televisiones y las radios públicas y tiñe el lenguaje de todas las demás, como mínimo en sus franjas de desconexión. Los diarios más importantes participan del imaginario nacionalista y cubren un flanco vital: el marcaje de discrepantes, generalmente mediante la acusación de pertenecer –o de hacer el juego a– “la Brunete mediática”, “la extrema derecha” o “la prensa de Madrid”. Los otros diarios están salpicados de nacionalismo en las páginas dedicadas a Cataluña. Por fin, coronando el paisaje, se alzan Escila y Caribdis: el Barça y La Caixa.

Y sin embargo, el nacionalismo ha fracasado estrepitosamente en su único propósito de los últimos años: hacer que prenda en la sociedad la demanda de un nuevo estatuto. El silencio es tan ensordecedor que el PSC ha perdido los nervios y ha lanzado una campaña ilegal colgando pancartas de los árboles barceloneses para simular que existe tal demanda: “Volem el nou estatut”, rezan pulcras y anónimas ante la indiferencia general.

Corolario: El nacionalismo catalán hegemónico no tiene un plan sino un sucedáneo, el nuevo estatuto, con el que los partidos tratan de sacar ventaja unos de otros. Al darles la espalda los ciudadanos, se ha ensanchado hasta lo insalvable la brecha entre el poder y la sociedad.

Política en futuro
POR BENIGNO PENDÁS PROFESOR DE HISTORIA DE LAS IDEAS POLÍTICAS ABC 15 Septiembre 2005

... El PP debe abrir la puerta a cientos de personas valiosas que están deseando colaborar para superar la indiferencia política que les produce cierto malestar como ciudadanos. La convención de febrero debería servir como un foro de ideas y proyectos...

EL ser humano sufre por muchas razones. Entre ellas, por su impotencia para cambiar el pasado y para predecir el futuro. «Tempus fugit...» Días felices. España iba bien; a veces, muy bien. La derrota electoral fue inesperada e injusta. El 14-M está en línea directa con el 11-M. Ganó el peor, y trajo consigo ciertas miserias. Hasta aquí, todos de acuerdo. Pero resulta que el viento y la desmemoria se llevan las huellas un poco más lejos cada día. La gente real no suele actuar de forma racional. Hace falta precisión en el diagnóstico y generosidad para asumir que unos cuantos -no se sabe quienes- no volverán jamás a la tierra prometida. Apostando por el futuro, el PP puede ganar o perder las próximas elecciones. Anclado en el pasado, las perderá con certeza, porque la política mira por definición hacia el porvenir. Dicta la experiencia que cualquier cambio de ciclo supone entre nosotros una especie de trauma colectivo. Próspera y afortunada (a veces más de lo que merece) esta sociedad dejó un buen día de ser premoderna para brincar sin complejos sobre la algarabía posmoderna. Castillo de naipes o trampantojo, tal vez. Yo creo que se trata de una ley inexorable. Hace medio siglo -ese mismo que los americanos nos llevan de ventaja- escribía David Riesman que «la indignación moral ha pasado de moda». El mundo no siempre es ilusionante. Pero está ahí. Si sabemos leer el mensaje cifrado, no nos engaña nunca.

Tiene razón Rajoy cuando orienta hacia el futuro la acción política. Es la estrategia que deriva del sentido común. No hay lugar para el debate entre tácticas y convicciones: la mejor forma de defender los principios consiste en ganar las elecciones. Suena imperativo el tono del líder popular: como decía el viajero de Alejo Carpentier, «hoy he tomado la gran decisión de no regresar ya». Está en juego, en efecto, la única opción posible ante las urnas. Será en 2008, porque no habrá anticipo, pidan lo que pidan los socios: el partidismo es una enfermedad incurable. La sociedad española depende en exceso del poder político. El Gobierno consiente opas, otorga licencias, encarga proyectos... La oposición, en cambio, tiene poco que ofrecer, acaso alguna expectativa. Por eso es absurdo que se empecine en la venta de recuerdos. Un salto atrás: Felipe González suscita hoy día más o menos la misma indiferencia que sus enemigos mediáticos. Me temo que el 11-M ha dejado de interesar al votante común. Londres y el 7-J cerraron la última esperanza de obtener una renta significativa en términos de opinión pública de aquellos días malditos. Se trata ahora de plantear el asunto, igual que en Inglaterra, sobre la confluencia entre libertad y seguridad: jerarquía de los derechos, control de las ideas extremistas, discusión sobre multiculturalismo. Una polémica apasionante, aunque con menor impacto en los medios más agresivos. Advierto que también a mí me irrita la invasión de esta fiebre helenística. Algún día, cuando ya sea tarde, nos vamos a arrepentir. Pero será todavía peor si para entonces gobierna la izquierda... Dijo también Rajoy el otro día que es imprescindible bajar a la calle. Menos despacho, pues, porque (autonomías y municipios al margen) no hay nada que gestionar. Las elites no llaman y los demás no se preocupan. Todos a buscar votos, aquí y allá y cada uno que aporte los que pueda. Política socrática: hablar con las personas y olvidar la moqueta. El que no quiera, ya lo sabe: la puerta del infierno está repleta de vanidades.

Casandra, infatigable, intenta adivinar el porvenir. Esta vez conviene hacerle caso. Identificar problemas y aportar vías de solución mediante la conjetura de un futuro verosímil, propone Bertrand de Jouvenel en «El arte de prever el futuro político». Ideas, no solo ocurrencias para salir del paso. España, como siempre, eterna controversia. El mundo que traslada su eje del Atlántico al Pacífico. Economía libre en un entorno proteccionista. Sociedad abierta, creencias y actitudes. Bienestar, por supuesto: ¿hasta dónde y para cuántos? Justicia bien impartida. Universidad e investigación: excelencia, no burocracia. Inmigración, derechos y obligaciones. El hilo conductor debe ser, creo, el análisis del malestar de las clases medias. No cuentan los insensatos enganchados a la movida trivial. No valen los mezquinos o resentidos que no quieren escuchar este mensaje. Hay, en cambio, una mayoría social que padece de ansiedad: peones en un juego de grandes estrategias. Apenas ocultan su temor bajo la anestesia del centro comercial, la barbacoa del fin de semana o la pantalla gigante del megacine urbano. Los ricos se adaptan sin problema. Los pobres merecen un trato específico. La clave se sitúa en esas infinitas clases medias que luchan por mantener un nivel digno. Ellos piensan, aunque no hayan leído a Nietzsche, que la patria es la «tierra de los hijos». Otra vez el futuro.

La situación política exige una oposición inteligente. Sin concesiones, como es notorio, hacia el adversario, pero sin dejarse llevar por las propias preferencias éticas y estéticas. El acuerdo entre PSOE y nacionalistas configura un poder constituyente material. Modulado según las circunstancias, el plan estratégico conduce a resultados irreversibles ante la atonía del socialismo españolista, una esperanza frustrada. La falacia que ahora se predica deja sin sustancia a la Nación y promueve la deconstrucción del Estado. Transfiere poder económico real. Se dispone a pactar con ETA. A Zapatero le gusta citar a Kavafis, aunque sea en otro contexto. Dice el poeta de Alejandría que a todos nos llega el momento de decir el gran «sí» o el gran «no». El presidente, es de temer, ha tomado ya la decisión. La hoja de ruta incluye sacar de quicio al centro-derecha y explotar la imagen del «todos, menos el PP... ». Si además consigue provocar la división interna, duplica las ventajas. Un leve trasvase de sufragios hacia posiciones extremistas podría suponer una pérdida irreparable de escaños. Es significativo (y, por cierto, muy positivo) que los neopopulismos de moda en Europa no consigan ganar adeptos en España, ni siquiera en circunstancias como la presente, propicias en apariencia. Es mérito indiscutible del PP, aunque nadie se lo va a reconocer. Aquí y ahora, el votante popular ofrece un perfil moderado. Español y sin complejos de identidad territorial, vive su patriotismo de forma natural, pero no quiere ser nacionalista. Está orgulloso de la etapa de Aznar, con buenos motivos. Es conservador sin excesos o liberal con timidez, pero nada proclive al discurso autoritario. Más razonable que agresivo, prudente hasta ignorar la valentía, no se identifica con el tópico agreste que hace feliz al adversario. En el fondo, es más moderno que muchos socialistas rancios y que los nacionalistas románticos y organicistas. Son casi diez millones de votos: un activo excepcional que debe ser administrado con eficacia. No se puede ofrecer ventajas adicionales a quienes no comparten la lealtad hacia la España constitucional.

Grandeza y servidumbre de la convivencia social bajo pautas mínimas de civilización. Vivimos de juntar palabras, que -a la hora de la verdad- no significan lo mismo para unos y para otros. Ya sé que la política irrita sin remedio a los espíritus geométricos. Es duro aceptar, como sabía Flaubert, que los necios triunfan a veces allí donde fracasan los más inteligentes. Se impone la sensatez. Es hora de sumar aportaciones en favor de la única opción que garantiza hoy día la continuidad de un éxito histórico. No es, en cambio, tiempo de querellas para repartir los restos del naufragio. En este sentido, el líder popular hace bien en evitar cualquier debate sobre personalismos. Muy al contrario, el PP debe abrir la puerta a cientos de personas valiosas que están deseando colaborar para superar esa indiferencia política que les produce cierto malestar como ciudadanos. La convención de febrero debería servir como un foro de ideas y proyectos, accesible e ilusionante para esta nueva sociedad española. El tiempo apremia, porque la historia -igual que la vida misma- no espera nunca a los rezagados.

Rappel ayúdanos
Hablemos sólo de futuro
José Vilas Nogueira Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Me figuro que en todas partes cocerán habas, y en todas partes se producirán ventosidades (esos gases sí que son naturales y no la Compañía patrocinada por Maragall, Montilla y demás socios de la Caixa). Pero, como soy poco viajado, prefiero reducirme a España, que es lo que mejor conozco, o al menos tal ilusión me hago. Pues bien, en nuestro entrañable pandemónium hispánico, la trivialización y vacuedad del discurso político ha alcanzado cotas que desalientan al más pintado y aterran al más valeroso.

En tiempos pasados, estas características hubiesen podido ser atribuidas a la transición de una política de élites a la política de masas. La condición ignara de los individuos integrados en la masa, analfabetos o escasamente alfabetizados, habría abonado un empobrecimiento intelectual del discurso político, en favor de consignas elementales, de fácil comprensión, más propicias a ser cargadas emotivamente y, en consecuencia, con mayor virtud movilizadora. Pero hoy esta no puede ser la explicación. Tenemos poblaciones muy ilustradas, por lo menos si hacemos confianza a sus grados académicos. Y disponemos de fuentes y de volumen de información sin parangón en épocas pasadas (lamentablemente, también tenemos a los sociólogos y demás asesores).

Sin embargo, el nuevo régimen psoeísta-nacionalista arrancó con la consigna, prontamente popularizada, del “talante” del líder de la cosa, el increíble Zapatero. Algunos analistas y escritores denunciaron lo huero de tal proclamación. Pues, efectivamente, el sustantivo talante requiere adjetivación para identificar cualquier tarea o cualquier propósito de gobierno. Así se desprende del Diccionario de la Real Academia Española, que ofrece cuatro acepciones de la palabra: (1) modo o manera de ejecutar algo; (2) semblante o disposición personal; (3) estado o calidad de algo; y (4) voluntad, deseo, gusto. Habrá, pues, buen o mal talante; talante individualista o talante colectivista; talante autocrático o talante democrático; talante elitista o talante populachero; talante apresurado o talante parsimonioso, etc., etc., pero la proclamación del “talante”, a secas, sin determinar, no nos dice nada ni de un político, ni de un gobierno. Naturalmente, estas voces críticas, han sucumbido ante la repetición infinita del “talante”. Incluso, algunos líderes de la oposición, en días poco afortunados, han acudido a la muletilla para denunciar, a contrario sensu, excesos autoritarios del Gobierno.

Dada la pobreza moral e intelectual del PSOE, quizá no haya de qué extrañarse. Pero el Partido Popular tampoco renuncia a la logomaquia. Uno de sus debates preferidos gira en torno al centro (y, claro es, gira tanto, que se marean ellos y marean a quienes los contemplan; por lo menos a mí). Parece ser que el PP se enfrenta a una grave cuestión: la opción entre la derecha y el centro. Averiguar qué sea una cosa y la otra requiere escafandra apta para desplazarse en abisales profundidades. Desprovisto yo de tal artefacto, mi percepción es que ser de “derechas” equivale, en este debate, a postular una oposición muy enérgica a la izquierda, y ser de “centro” a postular otra más moderada. Naturalmente, esta es una dicotomía real, pero designarla con las palabras derecha y centro no hace más que disfrazar la cuestión.

Los “centristas” del PP parecen estar permanente e irremediablemente subyugados por las habilidades y la capacidad de seducción de la izquierda (me recuerdan tiempos antiguos en que esta percepción era referida a los comunistas, que parece que acertaban siempre, cuando la realidad era la contraria, el comunismo se estaba desintegrando). Pero estos centristas son tan tontos que practican todo lo contrario a lo que hacen aquellos que toman como modelo. En efecto, los partidos socialistas se han “centrado” en cuanto a sus políticas y a sus principales yacimientos de votos. Pero, en el plano de su legitimación, hacen todo lo contrario, enfatizan continuamente su condición de izquierdas.

Como las desgracias nunca vienen solas y la logomaquia tiene una capacidad expansiva formidable, el otro día a Rajoy no se le ocurrió mejor cosa que decir: “lo que pasó en su día ya pasó, y no ha sido bueno. Desde hoy, aquí sólo se habla de futuro”. Y según El Mundo esta frase fue la más aplaudida en la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP. Válgame Dios. Que Zapatero, ignaro oligofrénico nos obsequie con frases hueras entra dentro de lo normal. Que lo haga Mariano Rajoy no es fácilmente comprensible y resulta estremecedor. Puestos a decir chorradas, por qué no hablar sólo del presente que, tal como están las cosas, más de una parrafada merece.

Parece ser que tal perentoria sentencia quería expresar la intención de pasar la página de la derrota electoral del 14 de marzo, pero no, en cambio, de la investigación del 11-M. Pues haberlo dicho así, y santas pascuas. Pero no, había que ponerse a la altura zapateril (lo que obviamente es ponerse a ras del suelo). Si nos elevásemos, aunque fuese un poquito, constataríamos que, si se quiere hablar seriamente del futuro, a la excepción del 11-M habrá que ir añadiendo, guste o no, otras más. Si el PP quiere hablar del futuro, hágalo en buena hora. Pero poco y mal podrá hablar si no ancla sus proyectos de futuro en el pasado, al menos en el pasado inmediato y en el inquietante presente. Salvo que decida contratar a Rappel o a cualquier otro “futurólogo”, más o menos rosa, más o menos amarillo.

Frasecitas como esta de Rajoy son propias de la conjunción psoeísta-nacionalista (repárese en sus argumentos a favor del “matrimonio” homosexual, de Estatutos de autonomía anticonstitucionales, etc.), y sitúan al PP en el terreno más desfavorable posible. Además, según la información del periódico antes citado, el catálogo de grandes temas que pretende abordar el PP comienza con “el cambio climático”. Pues Dios nos coja confesados, porque desde luego la perspectiva de que Groenlandia vuelva a ser la tierra verde, que su nombre indica, es sin duda indicio de catástrofe, como toda la progresía ha unánimemente dictaminado (los dictámenes de la progresía son siempre unánimes). Y, para mayor gracia, Rajoy pretende incorporar a personas ajenas al partido. Pero, cuando los partidos se convierten en ateneos o foros de discusión, ni suelen aportar ideas, ni hacen política (la concepción gramsciana del partido como “intelectual orgánico” es una de esas proposiciones, típicas del marxismo, desmentidas obstinadamente por la realidad).

Si no rectifican a tiempo, me parece que don Mariano y su equipo, van a tener todo el tiempo del mundo para hablar del futuro. Eso sí, los medios gubernamentales y paragubernamentales los tratarán mucho mejor que ahora.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Del etarra "Gadafi" a Conde-Pumpido: extrañas coincidencias
Manuel R. Ortega elsemanaldigital  15 Septiembre 2005

La tesis oficial se han encargado de airearla rápidamente los prebostes del colectivo de apoyo (y control) a los presos de ETA: si Juan Carlos Iglesias, "Gadafi", ha sido el primer recluso etarra en solicitar traslado de condena a España, ha sido por motivos familiares.

En esta vida pocos movimientos obedecen a simples casualidades. Y en este caso, la secuencia es, cuanto menos, sospechosa. El lunes aparecen varios periódicos hablando de la existencia de unas conversaciones que muchos sospechábamos, pero además con la palabra "tregua" por parte de la banda terrorista como nuevo aliciente. Un día después, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, se solaza ante la plana mayor de la Fiscalía y con los Reyes de testigos con un próximo fin de ETA. Coincidencias de la vida, ese mismo día el etarra "Gadafi", uno de los más sanguinarios, llega a España después de haber pedido voluntariamente cumplir su condena en las prisiones españoles.

Todo muy curioso, y para más casualidades, la Cadena COPE revela la existencia de un acuerdo entre el Ejecutivo central y el vasco para reagrupar los presos etarras y, en 2006, proceder a las excarcelaciones. Por supuesto, todo son rotundos desmentidos, acusaciones de especulación y otras perlas cultivadas. Como de costumbre, aquí nadie asume responsabilidades.

Las contradicciones son evidentes. Empezando por las del propio entorno proetarra. Su propaganda sobre la situación de los presos de ETA en las cárceles españolas pinta un panorama de lo más negro. Los centros penitenciarios de España están a la altura de un lager. Pero "Gadafi", cuya militancia en ETA entre 1987 y 1992 estuvo marcada por un reguero de sangre, solicita cumplir su condena, contradiciendo la versión oficial de los herederos de Gestoras Pro-Amnistía. Éstos tienen que salir con otro desmentido más. Pero la pregunta queda ahí: ¿acaso sabe algo el activista etarra que la opinión pública desconoce? A la luz de la información arrojada por la COPE, no es preciso hilar muy fino para aventurar hipótesis.

A nadie se le escapa que si ETA se sienta a negociar en una mesa es, además de por el ahogamiento que sufre, por la voluntad del "frente de makos", donde más se ha dejado sentir la debilidad de la banda. El resucitado interés que en las últimas semanas ha demostrado el ámbito proetarra por los presos ha sido interpretado como una de las claves centrales de un proceso de negociación que cada vez parece tener menos de hipotético y más de real.

Pero la versión oficial sigue siendo la misma: "especulaciones". Lo dice Pepiño Blanco, lo asegura José Antonio Alonso y lo afirma María Teresa Fernández de la Vega. De momento, el balón de oxígeno al "complejo ETA" ha aliviado su situación. Ahora, hasta la franquicia PCTV reclama presidir las Comisiones de Derechos Humanos e Interior del Parlamento vasco. Como en los viejos buenos tiempos de "Josu Ternera", ese grandísimo defensor de las libertades…

Cataluña al fondo
Pablo Sebastián Estrella Digital 15 Septiembre 2005

El curso parlamentario acaba de abrir sus puertas con una descafeinada sesión de control al Gobierno en la que no participaron ni el presidente Zapatero, que está en Nueva York en la Asamblea de Naciones Unidas festejando su alianza de civilizaciones, ni el líder del PP, Mariano Rajoy, que aunque estuvo presente en los debates, no intervino porque él considera que sólo debe preguntar al jefe del Gobierno, dada su condición de líder de la oposición.

Sin embargo, tanto en la sesión de control como en los pasillos del Congreso estuvieron presentes los dos grandes temas del debate nacional, como son la sigilosa negociación con ETA y el debate del Estatuto catalán. Sobre la cuestión etarra, desde el PP se insistió una y otra vez a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; al ministro de Interior, José Antonio Alonso, y al ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, sobre lo que el PP considera que es una bajada de la guardia del Estado de Derecho frente a ETA y su entorno para favorecer la negociación. Por eso los portavoces del PP, como Ángel Acebes, acusaron al Ejecutivo de Zapatero de hacer la vista gorda, dañar el Estado de Derecho y pagar por adelantado un precio político a ETA.

Todo esto es verdad, por más que el Gobierno insista en que respeta la legalidad, lo que no es cierto, sino que más bien la bordea paseando por un alambre que está a muchos metros de altura y donde corre un alto riesgo. Las declaraciones del fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, declarándose esperanzado sobre el final de la banda, resumen claramente esa situación y dejan en evidencia que el poder judicial, que controla el Gobierno, sigue fiel sus instrucciones y está favoreciendo las pretensiones de ETA para que sus interlocutores en la negociación no tengan problemas judiciales en estos momentos.

Si al final del proceso en curso ETA rompe la cuerda y vuelve a matar, entonces el Gobierno quedará en una pésima posición y tendrá que asumir su responsabilidad, pero por ahora el viento sopla a favor del Gobierno, que no cesa de repetir que llevamos veintisiete meses sin atentados mortales de ETA y que esa situación hay que prolongarla hasta el final.

En esa misma línea apoyan los partidos nacionalistas vascos PNV y EA, insistiendo permanentemente sobre los problemas de los presos de ETA, como si fueran los diputados de Batasuna, porque a lo que no se limitan ambos representantes del pueblo vasco es a preguntar en Madrid sobre los problemas que tienen las víctimas del terrorismo. Un cierto optimismo impera en el Gobierno, donde se especula con la posibilidad de que ETA anuncie su final de la lucha armada en las próximas semanas o meses, aunque nadie tiene la certeza sobre cómo y cuándo puede ocurrir todo esto.

Menos optimismo hay en el Gobierno y en sus socios de coalición parlamentaria sobre el Estatuto catalán, hasta el punto de que ayer el representante de ERC Joan Puigcercós declaraba en los pasillos del Congresos que si CiU bloquea el Estatuto catalán con un cúmulo de exigencias soberanistas e inconstitucionales, en ese caso el Gobierno de Zapatero abrirá una nueva puerta a las reformas estatutarias de Cataluña a través de leyes orgánicas del Estado, lo que significaría dos cosas: en primer lugar, que Maragall y Carod-Rovira no tienen al día de hoy la certeza de que se va a aprobar el Estatuto catalán, y en segundo lugar, que esta idea de reformar el Estatuto por la vía de leyes orgánicas, además de ser políticamente estrafalaria porque trasladaría a las Cortes Generales la iniciativa de la reforma, es una amenaza que se lanza desde Madrid a Convergència y Unió para decirles que si no hay Estatuto no habrá ningún terremoto político, ni en Barcelona ni en Madrid, y mucho menos elecciones anticipadas.

Al margen de estas dos cuestiones, en la sesión parlamentaria de ayer apenas hubo otros grandes temas, salvo el de la OPA de Gas Natural contra Endesa, sobre la que el PP pidió explicaciones y garantías al Gobierno, a lo que respondió el ministro Montilla, que está en todas las salsas, que el Gabinete de Zapatero se limita a respetar la legalidad. Que es lo mismo que dicen sobre ETA y que es lo que dirán si llega a Madrid el Estatuto catalán, porque está claro que los límites trazados por el Consejo Consultivo de Cataluña no son ni mucho menos los límites que pondría al Estatuto el Tribunal Constitucional.

El tablero de Zapatero
Ignacio del Río Estrella Digital 15 Septiembre 2005

Zapatero está moviendo piezas en el tablero político nacional con esa mezcla de audacia y ensoñación que está caracterizando su mandato. La negociación con ETA, subsumida en un acuerdo de fondo con el PNV, la financiación de la sanidad, dirigida al gran público, y la OPA sobre Endesa mirando a Cataluña, “porque la pela es la pela”. Cada una de estas cuestiones está respondiendo a un guión más elaborado de lo que algunos creen. Quienes piensan que existe improvisación y ausencia de rumbo están muy equivocados. Otra cosa es que se comparte el camino y el destino que se está trazando.

En la negociación con ETA, el Gobierno cumple la hoja de ruta que había marcado desde las elecciones vascas. Acuerdo con el PNV para desempeñar un papel de engranaje en la política vasca entre el independentismo y Madrid. Esto exigía romper el pacto contra el terrorismo con el PP para escenificar la nueva situación como cuestión previa y seguidamente “normalizar” a Batasuna o su nueva envoltura, el PCTV. Junto a ello, oxígeno al Gobierno vasco, apoyo en los Presupuestos y a cambio 27 meses sin muertos. En definitiva, paz a cambio de escenario abierto en Euskadi, donde el PSOE piensa que con su nueva política puede controlar la situación y evitar que se desboque. Mientras, el PNV no renuncia a nada y continúa por la senda independentista, en la que también esta el socio de Zapatero, Carod-Rovira.

Este escenario retrotrae al dilema ruptura-reforma en la transición. El PSOE, bajo el liderazgo de Zapatero, ha revisado y derogado el acuerdo que posibilitó la Constitución de 1978, a pesar de las voces discrepantes en el seno de su partido: desde Bono hasta Guerra. Los nacionalismos vasco y catalán adquieren un carácter central en la política española y, por tanto, obtienen una influencia mayor a la que electoralmente les corresponde. Ahora es el momento de recuperar, vía descuento del Cupo o vía blindaje de competencias, lo que se han dejado en el camino: pongamos que hablamos de los derechos históricos.

Zapatero ha diseñado un Estado diluido en las Autonomías. Una nación difuminada en el maremágnum de las banderas. Y un Gobierno convertido en un avalista de los despilfarros de los gobiernos autónomos que no están dispuestos a practicar una auditoría de gestión a ninguno de sus servicios. Eso sí, hay Autonomías de primer nivel a las que se tolera todo y otras a las que se castiga, como sucede con Madrid. El que no se porte bien se queda en la cuneta. El Estado se ha convertido en un queso en porciones con la imagen impresa, no de una vaca, sino de un presidente que sonríe.

Y el líder del PSOE se lo está diciendo a Rajoy cada vez que se reúne con él en la Moncloa: “Mariano, o te incorporas al proceso o los lunes al sol”. Lo que sucede es que Rajoy actúa como aquellas señoras que van a una cita y dicen que no saben a qué han ido. Pues a qué va a ser. La escena es propia de Mihura en Los tres sombreros de copa. Por mucho que el PP mande papeles para un pacto de la educación, los Estatutos o la sanidad, las cartas están repartidas y los socios de Zapatero sólo quieren ver la formalización del desencuentro. “Si ya os lo decíamos. A éstos, carretera y manta”.

Este tablero en que Zapatero hace juegos malabares, reparte millones para la sanidad y toca la flauta como si estuviese en Hamelin para llevarse a los ratones no es el futuro, sino el presente. El futuro está en las elecciones, sean primero las municipales y autonómicas o las generales, lo que todavía no está escrito. Pero es difícil pensar que el futuro se puede ver desde Segovia y sin subirse al Acueducto o en el mes de febrero, que suele ser bastante desapacible. Nadie pide a los políticos que nos metan en el túnel del tiempo. Basta con que intenten solucionar los problemas del presente, que no son pocos, aunque sería una buena noticia una propuesta valiente como la de la candidata alemana, Merkel, que propone que de cada euro los ciudadanos sólo paguen 25 céntimos de impuestos. O reformar el sistema de cajas de ahorro para que, si pueden comprar, se las pueda comprar. Como decía el poeta: “ni el pasado existe ni el mañana está en el ayer escrito”. Pero el futuro está por ahora como Madrid: con atascos y lleno de obras.

ZP, Rajoy, Ibarretxe y el final de ETA
Juan Delgado elsemanaldigital  15 Septiembre 2005

Como mero observador de la actualidad política española, se me plantean numerosos interrogantes que, hasta ahora, nadie me ha desvelado sobre lo que los nacionalistas denominan eufemísticamente "proceso de normalización del País Vasco". O sea, la negociación o diálogo con ETA. También extraigo conclusiones y creo ver algunas de las claves de todo este lío.

Primero, lo que es obvio. Antes o después, ETA declarará una tregua indefinida y el Gobierno o sus representantes se sentarán a hablar con los terroristas. La banda recuperará su protagonismo y corresponderá -sin excesivo esfuerzo y ningún coste- a los gestos, cesiones para mucha gente, de Zapatero.

El último de ellos, el más importante para la cúpula etarra, está aún por llegar: la aprobación del Estatut con el reconocimiento de Cataluña como nación. Piensan que es un punto de partida extraordinario para la consecución de su objetivo de siempre, el derecho de autodeterminación.

No parece que ETA vaya a matar de inmediato. Sin presionar con las armas, está alcanzando sus metas. Se ha cargado el pacto antiterrorista, la ilegalización de Batasuna, los procesos judiciales contra las tramas civiles de la organización, la moral de las fuerzas de seguridad... Ha roto la unidad antiterrorista y ha dejado fuera de sitio al lendakari Ibarretxe. Mantendrá la kale borroka para que nadie olvide que la calle sigue siendo suya, pero no necesita las armas. La batalla política, que es la que más le importa, la está ganando.

El futuro del PP, al que con tanta esperanza alude su líder, Mariano Rajoy, por indicación de su asesor de cabecera, Pedro Arriola, no es nada halagüeño. Los peores momentos del PP no han pasado aún. Una tregua y un proceso que en más de un momento parecerán darle la razón al presidente del Gobierno, le dejarán en extrema soledad. La unidad del discurso puede romperse también en este tema. A largo plazo, algunos creemos que el resultado será diferente, pues ETA sólo lo dejaría si se reconoce el cacareado derecho de autodeterminación. De todas maneras, con Zapatero nunca se sabe.

ETA ya ha conseguido múltiples éxitos, además de los mencionados. En esta estrategia o estratagema que está siguiendo ZP, ¿qué importancia tiene la reunión de Perpiñán de Antza y Josu Ternera con Carod-Rovira? No faltan quienes ven en ese acuerdo una repetición de Lizarra, el pacto que abrió la puerta a la tregua del 98.

Fort Apatxe, o por qué España no es un Estado de Derecho
Jesús Laínz elsemanaldigital  15 Septiembre 2005

Un niño en un colegio vasco cualquiera. El profesor le ha explicado que Euskadi ha sido invadida varias veces por España en los dos últimos siglos. En 1839 la invadió Isabel II. En 1876, Alfonso XII. Y en 1937, Franco.

De estas invasiones nace la actual ocupación militar, contra la que lucha el movimiento nacionalista vasco en dos frentes: el parlamentario, mediante los diversos partidos nacionalistas; y el armado, mediante ETA.

También se le explica que hoy España se ha retirado casi totalmente de allí, faltando sólo un pasito, llamado autodeterminación, que no tardará en darse.

El niño sale del colegio y observa que el único sitio donde ondea el símbolo del Estado opresor –el trapo rojigualda al que tanto le han enseñado a odiar– es ese hostil lugar, algo apartado del pueblo, rodeado por alambradas, vigilado por cámaras, con las persianas bajadas, del que todo el mundo se aleja y al que todos miran con recelo: el cuartel de la Guardia Civil. E inconscientemente lo asocia con esos fuertes que salen en las películas del Oeste, avanzadas del ejército yanqui en territorio indio.

Luego, lo que le contó el profesor es cierto: España es el ejército ocupante.

Los culpables de este espejismo son tanto los nacionalistas por incumplir –muy sabiamente– la ley, como los sucesivos gobiernos españoles por –muy neciamente– no hacerla cumplir.

Y lo mismo que sucede con la ausencia de la bandera nacional en todos los edificios e instituciones en los que, por ley, debería ondear, sucede con la ilegal presencia de la ikurriña en donde no debería estar: por ejemplo, en los barcos pesqueros y deportivos y hasta en las patrulleras de la Ertzaintza, embarcaciones, todas ellas, que deberían llevar el pabellón nacional para su identificación por parte de naves nacionales y extranjeras. Pero, ¿se sorprenderá, desconsolado lector, si le digo que son las propias autoridades gubernativas, militares y policiales las que llevan un cuarto de sigo ordenando hacer la vista gorda? Y esta ilegalidad la han cometido todos los gobiernos de la democracia, salvándose tan sólo unas pocas personas que, a título individual, se han empeñado en hacer cumplir la ley.

El Estado de Derecho se caracteriza porque, mientras que los ciudadanos pueden hacer todo lo que quieran salvo lo expresamente prohibido por ley, el Estado sólo puede hacer aquello que tenga expresamente previsto en la ley y mediante el procedimiento establecido en ella. Es decir: el Estado está obligado a cumplir y hacer cumplir sus leyes. No puede no hacerlo.

Conclusión: España, aunque así se proclame rimbombantemente en la Constitución, no es un Estado de Derecho.

Y, por no serlo, está ofreciendo en bandeja su derrota.

LOS ENIGMAS DEL 11-M
10. El tiempo debe detenerse
por Luis del Pino Libertad Digital 15 Septiembre 2005

Un hombre yace muerto en mitad del salón, con claros síntomas de envenenamiento. El inspector de policía, después de observar el cadáver, recorre el apartamento en busca de posibles indicios y, al entrar en la habitación contigua, ve algo que llama su atención: un pequeño frasco cuya etiqueta dice CIANURO. "¡Caso resuelto!" - piensa el policía. "Este hombre fue envenenado con cianuro". Sin embargo, esa conclusión de nuestro sagaz detective es errónea; o, mejor dicho, precipitada.

Efectivamente, ese frasco de cianuro puede indicar que se utilizó dicho veneno para acabar con la víctima. Pero también podría ser que ese frasco estuviera allí por simple casualidad o, incluso, que hubiera sido dejado por el asesino con el único objeto de engañarnos sobre el verdadero veneno utilizado. La única manera de saber a ciencia cierta qué veneno se empleó en realidad es hacerle la autopsia al propio cadáver.

En el tema del 11-M, todos nosotros hemos cometido el mismo tipo de error que nuestro imaginario detective, a la hora de analizar los explosivos que se emplearon para hacer volar los trenes. En lugar de analizar los propios vagones destrozados (es decir, el cadáver), hemos estado tratando de deducir qué explosivo se utilizó partiendo del análisis de lo que contenían las mochilas que no explotaron (es decir, el frasquito de cianuro).

Todos hemos partido de la suposición de que las tres mochilas que no explotaron fueron encontradas intactas porque fallaron y hemos supuesto, en consecuencia, que esas mochilas contenían el mismo tipo de explosivo que las bombas que sí estallaron. Pero esa suposición de partida es errónea; o, mejor, dicho, apresurada. Porque esas mochilas encontradas intactas puede que no fallaran, sino que fueran depositadas en los trenes precisamente para que las encontráramos intactas. Como el frasquito de cianuro.

Desde el mismo día del 11-M, hemos estado discutiendo si lo que contenían esas mochilas que no estallaron era Titadyne o Goma-2, cuando lo que hubiéramos debido hacer desde el principio es volver la vista hacia los vagones y preguntarnos: ¿qué tipo de explosivo puede causar estos destrozos concretos?

Y esa pregunta que hubiéramos debido hacernos todos desde el principio la respondió ante el juez Del Olmo el jefe provincial de los Tedax de Madrid, que coordinó las labores de los 16 expertos en desactivación de explosivos que participaron en el operativo del 11 de marzo: lo que estalló en los trenes no fue ni Titadyne, ni Goma-2, sino explosivo militar.

Una declaración clave
Ya vimos en capítulos anteriores que los informes enviados al juez Del Olmo durante cuatro meses por el jefe de los Tedax, Sánchez-Manzano, ocultaban que la mochila de Vallecas no había estallado simplemente porque había dos cables sin conectar (es decir, porque estaba preparada para no estallar). Pero, ¿cómo se enteró el juez Del Olmo de que le estaban ocultando esa información?

Quien puso a Del Olmo sobre aviso fue un subordinado de Sánchez-Manzano. Se trata del jefe provincial de los Tedax que coordinó las labores de desactivación aquel 11 de marzo de 2004. En su declaración ante el juez, el 12 de julio de 2004, el responsable de las operaciones de desactivación que tuvieron lugar el 11-M le proporciona al juez numerosos detalles interesantes:

1) La inspección ocular realizada nada más llegar a Atocha reveló que los destrozos en los trenes no podían haber sido causados por dinamita, sino que se trataba de algún tipo de explosivo militar, como por ejemplo C3 o C4.

2) Sin embargo, las dos mochilas desactivadas (una en Atocha y otra en El Pozo) contenían algún otro tipo de explosivo, porque los procedimientos de desactivación previstos para el C3 o el C4 fallaron. Es decir, las mochilas encontradas sin explotar contenían algo distinto a las bombas que habían explotado.

3) Los Tedax procedieron a recoger muestras y vestigios para el análisis. Lo normal, dice el inspector en su declaración, es que esas muestras y restos se lleven a la sede del Grupo Provincial de los Tedax. Sin embargo, aquel día, en contra del procedimiento habitual, las muestras se llevaron a la sede central de los Tedax, la que dirige Sánchez-Manzano.

4) Finalmente, este inspector de los Tedax le reveló al juez que el motivo por el cual la mochila de Vallecas no había explotado era porque había dos cables sueltos y le comunicó que eso se sabía desde el 12 de marzo, porque antes de desactivar el artefacto de Vallecas se hizo una radiografía a la mochila. Al oír esto, la fiscal del caso solicitó que se entregara inmediatamente esa radiografía al juez.

Tirando del hilo
Tenemos, entonces, que el 11-M se utilizó explosivo militar y que quienes cometieron el atentado fabricaron tres mochilas-señuelo para que la investigación se orientara en la dirección incorrecta.

¿Qué contenían esas mochilas-señuelo? Sabemos que una de ellas, la de Vallecas, contenía Goma-2 ECO. En consecuencia, el escenario con el que nos encontramos es que alguien hace explotar 10 bombas con explosivo militar en los trenes y fabrica tres mochilas-señuelo (preparadas para no explotar) con lo que parece ser Goma-2 ECO. Es decir, que quienes hicieron estallar los trenes, dejaron unos señuelos que apuntaran claramente a que ETA no era la autora de los atentados.

Si se utilizó C4 o algún otro explosivo similar, la logística de los ataques fue mucho más sencilla de lo que pensábamos, porque no hace falta acarrear doce mochilas por los trenes. Cada una de esas diez bombas que estallaron en los trenes debía de tener el tamaño aproximado de un paquete de tabaco, porque los llamados "altos explosivos" o "explosivos militares" tienen un poder detonador mucho mayor que la dinamita. Depositar esos pequeños paquetes en una papelera o un altillo del tren es algo que puede hacerse con relativa sencillez, sin llamar la atención de nadie y con un número muy pequeño de terroristas. Probablemente fue una única persona la que se encargó de cada tren atacado.

Todo está claro
A pesar de que la inspección ocular de los trenes reveló desde el primer momento que lo que estalló en los trenes era explosivo militar, las investigaciones judiciales y policiales siguieron centradas exclusivamente en la tesis de que se utilizó Goma-2, porque era Goma-2 lo que se había encontrado en Vallecas.

Tuvo que transcurrir un año desde la masacre para que el juez Del Olmo preguntara algo que parece de simple sentido común. El 16 de marzo de 2005, Del Olmo dirigía un escrito a la Guardia Civil y a la Policía en el que pedía que le informaran de qué material explosivo y en qué cantidad se utilizó en cada foco de explosión, y en el que preguntaba si no sería útil "reproducir o simular, utilizando vagones de idénticas características a los que sufrieron los atentados, las explosiones que pudieron realizarse". Es decir, el juez Del Olmo sugiere que se haga una prueba de explosión para verificar qué es lo que estalló en los trenes. Parece bastante lógico, ¿verdad?

La contestación de Sánchez-Manzano tiene fecha de 20 de abril de 2005 y, en ella, el jefe de los Tedax le dice a Del Olmo que no considera necesario hacer esa prueba porque "los resultados obtenidos en una reproducción o simulación no aportarían datos objetivos".¡Impresionante! En un mundo donde la simulación informática de accidentes se utiliza como prueba pericial en los juicios por parte de las compañías de seguros desde hace años, en un mundo donde los cuerpos policiales utilizan las simulaciones informáticas para prevenir o estudiar desastres y atentados, en un mundo donde las propias compañías fabricantes de explosivos utilizan las simulaciones informáticas para ver los efectos de los explosivos sobre diversos tipos de estructuras... ¡el Jefe de los Tedax considera que las simulaciones no aportan ningún dato objetivo!

En definitiva, lo que el Jefe de los Tedax le está diciendo a Del Olmo es que para qué molestarse en analizar los destrozos de los trenes, cuando la mochila de Vallecas nos revela claramente que el explosivo utilizado es Goma-2 ECO. El día 12 de marzo, en una comisaría de Vallecas, Sánchez-Manzano encontró su frasquito de cianuro.

Palabras finales
El descubrimiento de que los explosivos utilizados eran militares nos obliga a replantear lo que hasta ahora sabemos. El C4, por ejemplo, no sale de las minas de caolín asturianas. La logística de los atentados, por ejemplo, es muy distinta, al tratarse de explosivos más manejables. La existencia de las mochilas-señuelo, por ejemplo, nos obliga a revisar las conclusiones que habíamos extraído de las pistas en ellas encontradas.

Es hora de que paremos el reloj, echemos marcha atrás y tratemos de encontrar un sentido a unos datos que cada día que pasa nos sumergen en un estupor cada vez mayor. En el artículo siguiente, haremos un resumen de los hechos hasta ahora conocidos y veremos qué pueden significar a la luz de las nuevas revelaciones.

En el próximo capítulo: Atando cabos

Ibarra, «harto» del debate catalán, traslada al PSOE que no repetirá en la Ejecutiva
El barón extremeño lamenta que la dirección federal no aborde a fondo los problemas que se avecinan
No quiere crear problemas a Zapatero ni abandonar, de inmediato, la Ejecutiva, pero el barón más crítico del PSOE se confiesa harto de ser ariete de los nacionalismos y de cantar en solitario las verdades del barquero... Tomará distancia con la Ejecutiva.
Esther L. Palomera La Razón 15 Septiembre 2005

Rodríguez Ibarra asegura que está cansado de liderar en solitario la batalla contra los nacionalismos

Madrid- Lo que ha confesado Juan Carlos Rodríguez Ibarra estos días no es una renuncia, sino una reflexión en voz alta sobre la situación interna de su partido. El barón más polémico del socialismo ha hecho saber a su entorno más cercano que está cansado de ser al tiempo ariete contra los nacionalismos periféricos y «pepito grillo» de su partido. No está a gusto en la Ejecutiva federal del PSOE, y así se lo ha trasladado, también, al propio José Luis Rodríguez Zapatero. Vamos, que tras comprobar que en las reuniones de la dirección federal no se abordan, en profundidad, los debates, se plantea si fue un error, por su parte, aceptar un cargo orgánico por el que nunca pujó y fue designado por expreso deseo del actual número uno del partido.

Su impresión es que, «para lo poco que se le escucha y lo mucho que se le censura, es mejor que regrese al Comité Federal, designado por la federación extremeña, y así pueda decir libremente lo que quiera y en el momento que quiera», defiende un socialista extremeño conocedor de las últimas reflexiones del presidente extremeño.

Una direción adormecida.
A esta conclusión ha llegado tras cumplirse, este verano, el primer aniversario de la elección de una Ejecutiva que, salvo algunas excepciones, conforman socialistas de diferentes territorios con escasa experiencia política y menor proyección mediática. Cuando Zapatero designó el que sería el «núcleo duro» del partido en el XXXVI Congreso Federal se pensó que había incluido en él a Juan Carlos Rodríguez Ibarra no sólo por su experiencia política, sino por su afamada rebeldía y su disposición a cantar, siempre, las verdades del barquero sea éste el PSOE, el PSC, el PP o lo que él gusta llamar los «nacionalismos periféricos». Vaya, que quería, al menos, una voz crítica que amonestara a quien se saliera de la ortodoxia del partido para corregir el rumbo en el momento oportuno. Visto lo visto, hay quien piensa que el secretario general pudo haber pensado entonces que, al formar parte de la Ejecutiva Federal, ataría en corto al barón más polémico del partido. Ni lo uno ni lo otro. Ni el PSOE atiende las reflexiones de Juan Carlos Rodríguez Ibarra ni Zapatero ha logrado acallar al extremeño. Es lo primero lo que ha llevado al presidente de la Junta de Extremadura a reconsiderar su presencia en la Ejecutiva: que exista una dirección federal adormecida ante la deriva de los socialistas catalanes, ante «algunos dirigentes territoriales –como ha dicho recientemente– que aceptaron la Constitución y la amplia descentralización política y administrativa, ocultando su futuro secesionista y su deslealtad con los españoles».

Ni comparte la dependencia del Gobierno de Zapatero de los independentistas, ni está dispuesto a tolerar privilegios entre territorios, ni quiere oir hablar de que Cataluña será una «nación con funcionamiento de Estado»... Lo ha dicho por activa, y por pasiva, dentro y fuera de los órganos de dirección. ¿La respuesta? «Son sólo cosas de Ibarra». Es como en el Partido Socialista despachan sus advertencias. E Ibarra se ha cansado. Ha traslado su laxitud por el «debate catalán» y su cansancio por elevar la voz en solitario.

Relevo en el próximo congreso.
¿Quiere decir eso que habrá renuncia? No, de momento. Lo que ha hecho saber a Rodríguez Zapatero el líder extremeño es que ésta será la última, que piense con tiempo –con la vista puesta en el próximo congreso– en su relevo de la dirección federal, que es mejor que él diga lo que piensa desde fuera de ella. Conclusión: no habrá, pues, consecuencias orgánicas inmediatas, porque si «algo no haría nunca Ibarra es crear a conciencia un problema a Rodríguez Zapatero ni dar carnaza a la derecha», aseguran en fuentes socialistas.

La AVT anuncia acciones «sin precedentes» en contra de la negociación con ETA
Las movilizaciones no se reducirían sólo a la capital, sino también a otras ciudades españolas y europeas
Redacción La Razón 15 Septiembre 2005

Madrid- La Asociación de Víctimas del Terrorismo volverá a movilizarse en contra de una hipotética negociación del Gobierno con ETA. Según anunció ayer su presidente, Francisco José Alcaraz, en los próximos días se aprobarán «movilizaciones sin precedentes en la historia de España» para expresar el rechazo a lo que entiende como una «rendición» del Ejecutivo ante la banda terrorista. Alcaraz habló de «un evidente proceso de chantaje y de rendición de nuestro Gobierno ante las pretensiones de la banda terrorista ETA». Como respuesta, la AVT realizará «distintas movilizaciones a nivel nacional, de todo tipo, movilizaciones sin precedentes en la historia de España». El objetivo de las mismas será plantarse ante el Gobierno y decirle que «no puede estar de espaldas a la ciudadanía, llevando a la rendición ante una banda terrorista en nombre de todos».

Alcaraz afirmó también que quiere que la comunidad internacional «tenga constancia» de la oposición social que mantiene la mayoría del colectivo de víctimas del terrorismo ante un eventual proceso negociador del Ejecutivo con la organización criminal. Fuentes de la asociación aseguraron que barajan varias posibilidades, entre ellas realizar concentraciones en diferentes capitales europeas en un mismo día, o la visita al Parlamento Europeo para que los países miembros de la Unión Europea conozcan que «la problemática situación de España» en el caso de confirmarse la negociación con ETA.

No todos lo apoyan. El secretario general de la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo (Acvot), Roberto Manrique, aseguró ayer que su entidad no participará en manifestaciones contra la negociación del Gobierno central con ETA «hasta que no se demuestre» que existen estos contactos. Hasta entonces, Manrique indicó que cree en la palabra del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, quien les negó en junio estas negociaciones.

Por su parte, el vicepresidente del foro de Ermua, Mikel Buesa, no adelantó si su asociación secundará las marchas y afirmó no conocer la iniciativa. «Antes de decidirnos tendremos que reunirnos y verlo, pero no conozco los detalles» dijo. Asimismo, Buesa aseguró a este periódico que ningún miembro de la AVT se había puesto en contacto con él para ofrecerle los detalles.

El consejero de Educación augura la desaparición del modelo A, sólo en castellano
EL DIARIO VASCO 15 Septiembre 2005

Apostó por una reforma del sistema educativo, basado en un debate «sosegado» y «muy profesional». A su juicio, la demanda actual revela que el modelo A, íntegramente en castellano, irá «poco a poco a su desaparición».

El consejero de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco, Tontxu Campos, anunció ayer que uno de los «compromisos» de su departamento consiste en reformar los actuales modelos educativos y diseñar «los más adecuados» para los próximos 10-15 años. A su juicio, la demanda actual revela que el modelo A, íntegramente en castellano, irá «poco a poco a su desaparición».

Campos explicó que el modelo A nació en un momento en que algunas familias «tenían miedo» de que el «español sufriese algún tipo de disminución en su utilización si en el País Vasco impulsábamos el euskera». No obstante, considera demostrado que quienes estudian en el modelo en euskera tienen un conocimiento del castellano «tan bueno o mejor» que los que utilizan el modelo A. «Visto los datos de demanda, ese es un modelo que iría poco a poco a su desaparición», advirtió.

Sólo en euskera
Precisamente para este curso 2005-2006 ya ha desaparecido la oferta de plazas públicas para niños de dos años en los modelos A y B en Gipuzkoa, donde la demanda mayoritaria es del modelo D, íntegramente en euskera. El territorio guipuzcoano es el que porcentualmente ha ofertado un mayor número de plazas públicas en euskera para los escolares de 2, 3 y 12 años. De las 10.286 plazas ofertadas para este curso, el 90%, -9.261- son del modelo D, frente a las 1.000 del modelo B y las 25 plazas de modelo A para los escolares del 1º de ESO.

No ocurre lo mismo, sin embargo, en Álava, donde la desaparición del modelo A no es tan acusada. El 50% de las plazas ofertadas para este curso se destinan al modelo D y la otra mitad se reparten entre el modelo A -16%- y el B -34%-. En el caso de Vizcaya, también es mayoritario el modelo de euskera, con casi el 75% de las plazas ofertadas.

Según indicó Campos, es necesario plantear un debate «sosegado» y «muy profesional» sobre la reforma de los modelos, por lo que instó al resto de fuerzas políticas a guiarse por la «eficiencia» y las propias evaluaciones que se realizan de cada modelo. Campos reconoció que los alumnos del modelo D no salen con el nivel de euskera deseado pero consideró que el problema está en la presencia del idioma en la sociedad. En este sentido, insistió en la necesidad de reforzar el euskera fuera del ámbito educativo.

Las declaraciones del consejero de Educación fueron duramente criticadas por el PP vasco. El parlamentario popular Iñaki Oyarzábal calificó de «muy graves» sus palabras y anunció que pedirá su comparecencia urgente en la Cámara para que el Gobierno aclare su postura sobre los modelos linguísticos. Oyarzábal indicó, asímismo, que «su deber es garantizar el derecho de los padres vascos a elegir el modelo para sus hijos».

Por otra parte, tras la polémica suscitada por el rechazo de la gratuidad de los libros de texto, el consejero explicó que el curso pasado el Gobierno adjudicó casi 9 millones de euros en ayudas para material didáctico y libros de texto a 86.000 familias, una media de 103 euros por familia.

Campos consideró «justo y necesario» la profundización en las ayudas, pero insistió en que no deben generalizarse a todas las familias, porque un «buen sistema público debe apoyar a las familias que más lo necesitan». Campos se mostró partidario de que los libros de texto sean gestionados por los centros escolares.

La nueva Ley de Educación
El sindicato Comisiones Obreras de Euskadi se opuso ayer a la redacción actual de la Disposición adicional de la futura Ley Orgánica de Educación, que establece el pago delegado a los profesores de Religión de los centros públicos por parte de la Administración, y que las confesiones religiosas sean las empleadoras.

El sindicato considera que este punto «supone una mayor precarización del empleo e introduce en los centros públicos una modalidad nunca utilizada hasta ahora, de la que desconocemos las consecuencias laborales».

El sindicato abogó por generalizar el modelo para los profesores de Religión de Secundaria en el País Vasco, pactado hace dos años entre las autoridades religiosas, de la administración y los sindicatos.

Se inician los "bolos" del Manifiesto
www.inn.org.es 15 Septiembre 2005

Con una asistencia que desbordó las previsiones de la organización (un tercio de los presentes tuvo que seguir la charla de pie), Francesc de Carreras e Iván Tubau, dos de los promotores del manifiesto "Por un nuevo partido político en Cataluña", presentaron la idea y su estado en Premià de Mar.

Ambos dieron a su presentación un tono moderado e incluso algo académico, bien distinto de la exaltación a que nos tienen acostumbrados los profesionales. Tal vez fuera una actitud premeditada, porque ambos coincidieron en afirmar que ni eran políticos ni tenían vocación de serlo. De Carreras explicó el proyecto, hizo balance del estado en que quedó ante el inicio del paréntesis estival y afirmó que este acto era el primer paso de su nueva y definitiva andadura. Consideró que, a su juicio, reunir unas 20.000 firmas sería suficiente para considerar que el proyecto de un partido podía tener visos de éxito. Por su parte, Iván Tubau, aunque se atribuyó a sí mismo el papel de pesimista en comparación con De Carreras, sus palabras acabaron desmintiendo su aserto. Dijo que su pretensión había sido lanzar un envite a la sociedad, que carecían de ambición política y que buscaban que fueran los asistentes a este acto y los sucesivos quienes acabaran adoptando el protagonismo. Se leyó también la reciente declaración de los promotores acerca de la campaña del nuevo Estatuto.

El público derramó sobre la mesa sus intervenciones, llenas de entusiasmo y ganas que llegaron a desbordar a los ponentes. Se escuchó de todo, desde el esperado ¿dónde hay que apuntarse? (que se respondió con la formación de un núcleo en el Maresme), hasta discretas críticas al carácter negativo de las reivindicaciones (NO al Estatuto, NO al nacionalismo, etc.), pasando por propuestas políticas concretas que, últimamente, oímos repetir con frecuencia (reforma de la Ley Electoral para reducir la sobrerepresentación territorial, listas abiertas,...) -a este propósito, uno de los asistentes pudo oír cómo el periodista d ela TV local ordenaba a su cámara "Esto lo borras"-. El ambiente fue tan positivo que el propio Iván Tubau, pese a su declaración inicial, acabó adoptando el rol de "el más optimista de todos".

En fin, una buena promesa como punto de partida para el nuevo curso. Queda mucho por hacer.

La clase política catalana
Francesc de Carreras  LA VANGUARDIA  15 Septiembre 2005

Si este proyecto de Estatut fracasa la responsabilidad no será de los catalanes, sino de una clase política incompetente. Por tanto, tranquilos. Algunos políticos cesarán en sus funciones y vendrán otros. Esto es una democracia. Parece que el Estatuto debe aprobarse para salvar a la clase política que lo ha elaborado. Perversa inversión de los términos.

Este verano han sonado todas las alarmas por la suerte que podía correr el proyecto de nuevo Estatut. Bru de Sala sostenía el martes en estas páginas que si el texto no se aprueba en el Parlament autonómico será "una catástrofe" que sumirá a Catalunya en "el peor de sus fracasos políticos en siglos". Decir que exagera es ser muy suave: si no recuerdo mal algunos catalanes de una cierta edad todavía se acuerdan de una Guerra Civil y muchos más recordamos la dictadura franquista. ¿O es que Catalunya -lo que Bru entiende por Catalunya- no tuvo alguna responsabilidad en tales hechos? ¿No fue aquello una catástrofe y un fracaso de Catalunya y para Catalunya? Todas las opiniones son posibles en este disparatado momento de la política catalana.

En todo caso, si el proyecto no se aprueba en el Parlament el fracaso será, únicamente, de la actual clase política, no será un fracaso de los catalanes: demos, por favor, a cada uno lo suyo. Y en la clase política deben incluirse, por supuesto, unos columnistas que durante el último año y medio han presentado de forma triunfal un proyecto que desconocían y unos juristas que han hecho unas propuestas contrarias a la generalidad de la doctrina y de la jurisprudencia. Un país en el que se descalifica alegremente a los críticos, se les arrincona para que no molesten, casi se les despoja de su condición moral de ciudadanos, se enfrenta a la corta o a la larga con problemas, con serios problemas.

Esto es lo que ha sucedido. Lo patriótico era decir que todo iba bien y que con el nuevo Estatut seríamos todos felices y que una nueva etapa comenzaba en Catalunya. Pues nada, adelante, hasta el fracaso final. Los políticos que sólo consultan a aquellos que saben que les dirán lo que ellos quieren escuchar son, simplemente, unos malos profesionales de la política. Cuando se estrellen no deben dar pena alguna.

Por tanto, si este proyecto de Estatut fracasa la responsabilidad no será de Catalunya ni de los catalanes, sino de una clase política que habrá demostrado su incompetencia. Y punto. No dramaticemos más de la cuenta ni busquemos responsables allí donde no los hay. La sociedad catalana seguirá regida por el actual ordenamiento jurídico -entre otras normas, por el buen Estatuto vigente- que le ha suministrado una época de crecimiento económico, bienestar social y libertades públicas como nunca había tenido a lo largo de su historia. Por tanto, tranquilos. Algunos políticos cesarán en sus funciones y vendrán otros. Esto es una democracia. No hagamos catastrofismo. La sensación de estas últimas semanas es que asistimos al patético espectáculo de que el proyecto de Estatuto debe aprobarse para salvar a la clase política que lo ha elaborado. Perversa inversión de los términos.

Que algunos ahora se den cuenta de que el abismo puede estar cerca denota su escaso o nulo conocimiento de lo que se estaba tramando. Porque el problema central del proyecto de Estatuto no son preceptos concretos, fácilmente enmendables en el proceso parlamentario, sino su filosofía de fondo, conocida desde hace tiempo. Se ha partido de la vieja idea de que en la Constitución no había un modelo de Estado autonómico. Ello podía ser cierto en 1978, cuando sólo existía el texto constitucional, sin desarrollo ni interpretación ninguna. Pero 25 años después la Constitución ya no es el simple texto inicial sino un conjunto de preceptos que han sido interpretados por la jurisprudencia constitucional, la práctica legislativa y la doctrina. Es decir, una norma muy distinta a la de 1978.

Los juristas que han ideado este proyecto de nuevo Estatuto han practicado el adanismo constitucional: con nosotros empieza todo, podemos prescindir de lo ya establecido y consolidado. Así no se construye un sistema jurídico estable. La prudencia es un requisito imprescindible del buen jurista, del jurisprudente. Esa virtud ha faltado. El resultado está a la vista, pero ya lo estaba también cuando todo empezó, hace más de un año. El punto al que hemos llegado ya era entonces previsible: las ideas fuerza estaban escritas y publicadas.

El profesor Joaquín Tornos, un jurisprudente, presidente del Consell Consultiu, recomendó al entregar el dictamen elaborado por esta institución que los políticos "leyeran con calma sus argumentaciones". Fíjense: sus argumentaciones. Los políticos no han seguido el consejo: sin calma alguna han ido directos a leer sólo las conclusiones y, en el mejor de los casos, modificarán algunos de los preceptos allí señalados como inconstitucionales.

El dictamen establece en su primer fundamento una doctrina sobre el alcance y la función de los estatutos en nuestro sistema constitucional que tiene capacidad suficiente como para demoler todo el proyecto. Ciertamente, en el resto del dictamen esta doctrina no se aplica con el debido rigor ni se lleva hasta sus últimas consecuencias. Mediante interpretaciones forzadas se intentan salvar demasiados muebles. Pero leído con atención, sus argumentaciones dicen mucho más de lo que reflejan las conclusiones finales. Había que leerlo con calma y esta tarea no se ha hecho. Se expurgarán los flecos más groseros, pero quedará el tronco, la estructura básica, aquello que el dictamen desmantela en su fundamento primero.

Al fin y al cabo, si hay acuerdo político en Catalunya, el texto pasará a Madrid. La clase política catalana se habrá salvado por unos meses: la patata caliente habrá pasado a otras manos. La incompetencia nunca cesa.

Francesc de Carreras es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona.

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