AGLI

Recortes de Prensa    Martes 20 Septiembre 2005
Resistentes
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 20 Septiembre 2005

¿Por qué se negocia?
EDURNE URIARTE ABC 20 Septiembre 2005

Gritos y susurros
CHARO ZARZALEJOS ABC 20 Septiembre 2005

Nuevas condiciones de ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital20 Septiembre 2005

Los privilegios de Zapatero crean ciudadanos de segunda
Editorial Elsemanaldigital.com  20 Septiembre 2005

Interlocutores de carril
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 20 Septiembre 2005

Quintanación
Cristina Losada Libertad Digital 20 Septiembre 2005

CiU o el perro del hortelano
Lorenzo Contreras Estrella Digital20 Septiembre 2005

Zapatero debe recibir a Ibarra
Santi Lucas elsemanaldigital 20 Septiembre 2005

El pancartero
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital  20 Septiembre 2005

La lucha nacionalista por los dominios en Internet
Ricardo Chamorro elsemanaldigital  20 Septiembre 2005

LA UPV desafía la ley y reabre sus puertas a los presos de ETA
J. A. B. La Razón 20 Septiembre 2005

Ermua, primer destino de la ruta de la AVT por los cementerios donde yacen las víctimas de ETA
Libertad Digital  20 Septiembre 2005

Resistentes
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 20 Septiembre 2005

LOS DE la Mesa pola Normalización Lingüística andan tramando una paleta imposición para uncirnos, contra nuestra voluntad, al yugo de su lengua, que no es la de todos los gallegos, como si fuéramos bueyes mansos. Difícil lo tienen habida cuenta que el individualismo gallego es esencialmente reacio a los ritos tribales. De ahí que quiera hoy dar razón de algunos ejemplos que representan muy acabadamente ese carácter gallego aristocratizante que de siempre practicó la resistencia contra el nacionalismo lingüístico.

Juan Harguindey encarnó como nadie la figura del perdedor por derecho. Él fue, además, quien estrenó en Galicia las prendas del dandismo existencialista vivido con absoluta afirmación. Antes de que los intelectuales galleguistas se dedicaran a escribir malos obituarios, Juan delineó los trazos del urbanita antifranquista y antinacionalista con una fuerza tal que aún imprimen un visible carácter en muchos de nosotros. Fue Juan la encarnación misma de la superioridad de la inteligencia sobre la memez ejercida con una seguridad demoledora pero sin adarme de desprecio. Su rechazo del nacionalismo lo manifestaba desde la fanfarronería de la homosexualidad viril que exhibía sin recato, quizás por ello llevó de calle a las más bellas mujeres. Hoy, si viviera, pasaría por un reaccionario en política pero el armazón de su culta elegancia, tan duramente conseguido, fue envidiado por todos los vigueses de mi generación, yo el primero, y plagiado incluso en la forma de hablar. El heroísmo de transitar con tanto estilo se paga caro y a Harguindey se asignan singularmente los manriqueños acentos del bellísimo epitafio que Machado dedicó a Alejandro Sawa: «Jamás hombre más nacido/ para el placer, fue al dolor/ más derecho./ Jamás ninguno ha caído/ con facha de vencedor/ tan deshecho».

Rubén López regalaba salchichones. Llevaba una representación de quesos y charcutería que buena falta le hacía para alimentar a su familia de deportistas y gigantes, pero si veía a un amigo frenaba la camioneta con siete hierros y lo agasajaba con una caja de lo que fuera. Viudo, cualquiera que llamara a la puerta era recibido a las cinco de la mañana, con la mesa abarrotada de viandas y vinos que ofrecía con ilimitada generosidad. Cuando le decíamos que se iba a quedar sin nada, invocaba a Zorrilla y respondía con el acento porteño que conservaba de su juventud de emigrante: «Y olmos tengo en mi alameda/ que hasta el cielo se levantan,/ y en redes de plata y seda/ tengo pájaros que cantan».

No hay en Galicia mejores poetas que Carlos Oroza y Luis Torras. Como Luis escribe en español (de Carlos hablaré otro día) tiene que editar casi clandestinamente a cuenta de autor. Su poesía canta a lo largo y ancho la inflexible y demoníaca resistencia a la santidad nacionalista y el rechazo desdeñoso de su sectaria verborrea. Dotado de una superioridad intelectual apabullante, sus poemas desmontan cruelmente el aldeanismo tribal. En definitiva, es por antonomasia el reaccionario genial, el individualista arquetípico que ejemplifica sin otro trámite, con su propia forma de vida, el elitismo moral del «nos» de los solitarios frente al «nos» gregario de la tribu galleguista: «Aquella tarde en la cafetería/ entre el humo y el dolor de cabeza/ nos fundía el agobio y la pereza/ otoño en las ventanas se encogía./ Aquella tarde nadie nos veía/ estábamos ahítos de pobreza/ rozábamos la nada y la belleza/ como embustes de alta joyería./...». Cuarenta años después, los resistentes seguimos igual: nos aburre tanta mentira y tanta aldea lingüística.

¿Por qué se negocia?
EDURNE URIARTE ABC 20 Septiembre 2005

Caídas las máscaras, por fin podemos hablar abiertamente de la realidad, es decir, del proceso de negociación en marcha con ETA. Es un alivio. Algunos estábamos más que aburridos de perder el tiempo haciendo de traductores de los eufemismos empleados por el Gobierno para referirse a lo innombrable, deseo de paz, ansia de paz, e, incluso, lucha por la paz. Como ya se reconoce abiertamente, podemos dedicarnos a otras cosas más interesantes. Y no sólo la del precio que está dispuesto a ofrecer el Ejecutivo. Hay otra cuestión previa casi igual de importante que es la de las razones por las que ha decidido negociar ahora. Porque es su iniciativa, no la de ETA. ¿Cómo entender que un Estado fuerte que ha resistido durante décadas los ataques del grupo terrorista le ofrezca negociación ahora que ha conseguido arrinconarlo? Yo no lo entiendo.

Y me dejo de moralismos y de principios para analizarlo, sobre todo porque el propio Gobierno los ha obviado. Pero también porque al PSOE le acompaña la cruda realidad de que la mayor parte de las democracias han negociado en algún momento con terroristas. Pero, incluso así de fríos, lo del Gobierno español sigue siendo sorprendente. Ninguna de las motivaciones habituales de la negociación encaja en su iniciativa. No es posible acudir al pragmatismo, ése que explica perfectamente, por ejemplo, la negociación ofrecida por el presidente colombiano Álvaro Uribe a los tres grupos terroristas de su país. Uribe es un gobernante con unas posiciones antiterroristas clarísimas, y, sin embargo, acaba de conceder, entre otras muchas cosas, que está dispuesto a usar la palabra guerrilla en lugar de terrorismo, «si eso contribuye a la paz». Sencillamente, porque carece de instrumentos suficientes para vencer a un terrorismo poderosísimo.

Lo de nuestro Gobierno tampoco se entiende por la vía del populismo. No ha habido clamor popular en pro de la negociación. Eso le ocurrió al Gobierno italiano cuando negoció con los terroristas para liberar a varias secuestradas en Irak. Porque los italianos eligieron pagar. Pero los ciudadanos españoles se han caracterizado por todo lo contrario. Y esta negociación tampoco se sostiene en la cercanía ideológica. Esa es la motivación de los nacionalistas vascos, pero no tiene nada que ver con la estrategia socialista. Y eso que algunos intelectuales, en su afán de justificación del proceso, incluso alientan esta última explicación, como Ignacio Sánchez-Cuenca, ayer, en El País, con esa penosa alusión a los vaqueros que quieren exterminar a los indios en la batalla final. Lo que nos faltaba, los demócratas y el Estado de derecho convertidos en vaqueros exterminadores y los etarras en pobres indios masacrados. Ni con todas las ayudas intelectuales, las eficaces y las ineficaces, se entiende la estrategia gubernamental. Probablemente, porque no hay estrategia. No es que no lo entendamos. Es que no existen argumentos disponibles para la comprensión.

Gritos y susurros
Sólo el presidente puede acallar rumores y aportar luz. Sin interferencias nacionalistas, el PP y el PSOE podrían llegar a acuerdos: Valencia es el ejemplo. ¿Podría Ángel Acebes ser candidato a Castilla y León?
POR CHARO ZARZALEJOS ABC 20 Septiembre 2005

«-Se habla de proceso de paz, de fase previa... ¿En qué momento estamos?
-Estamos en los preliminares de un proceso de diálogo y negociación política. Los dos carriles están definidos. Es pública la posición de ETA de que está haciendo gestiones para abordar un ámbito de diálogo y negociación con el Gobierno. En este momento me es imposible considerar en qué fase está eso. Y en el otro carril hay una cuestión básica que es la construcción de una mesa de diálogo y negociación política. Esta mesa de partidos no puede nacer en el vacío ni ser un acto voluntarista, sino que tiene que estar muy bien anclado en bases, objetivos, metodología, agenda, plazos e incluso en el papel de observadores y garantistas internacionales. Todavía se necesita tiempo» («Gara», 18-IX-05).

Quien así habla es Rafa Díez Usabiaga. Podrían ser consideradas unas declaraciones más, una derrama dialéctica, si no fuera porque su «autoridad» ha sido reconocida por Patxi López sin que nadie le matizara y porque su paso por la Audiencia Nacional era un auténtico test para «poder medir la auténtica voluntad del PSOE». Son significativas después de una semana de especulaciones, en la que el Gobierno ha dicho que «no hay novedades» y el presidente reitera que su Gobierno trabaja por la paz alertando de que el proceso será largo, difícil y duro.

Ocurre que quienes creen y siguen a Díez Usabiaga saben de qué va la historia. Tienen referencias claras de lo que piensan, quieren y hacen sus líderes. Casi a gritos -es un modo de decirlo-, ponen encima de la mesa sus cartas, para que los suyos estén tranquilos, y ello sin temor alguno. «Esto es lo que hay», vienen a decir.

Todos los demás estamos a oscuras, porque sólo hay susurros. Sabemos lo que no hay -acercamiento de presos o traspaso de Prisiones-, pero ¿hay algo? Sólo el presidente puede acallar rumores, disipar dudas y, desde luego, recortar expectativas como las de Díez Usabiaga.

En el camino emprendido, el riesgo del presidente no es que Mariano Rajoy le critique. El riesgo es no cortar a tiempo con algunas ensoñaciones y marcar con claridad, como hace Díez Usabiaga, su hoja de ruta. Ni puede renunciar a poner fin a la pesadilla etarra ni debería dejar que aquellos que nunca le van a hacer un favor tomen la delantera ante la opinión pública. Después de más de veinticinco años de democracia, de gestos de inmensa generosidad, de esperanzas frustradas, no puede ser que, a la postre, el fin de ETA sea más problema para los demócratas que para la propia ETA.

En materia autonómica, la delantera, ¡lo que son las cosas!, la ha tomado Valencia, un buen escenario para comprobar cómo el PP y el PSOE pueden llegar a acuerdos cuando no hay interferencias nacionalistas. El debate va a ir más allá del propio Estatuto valenciano y va a servir al PP para trasladar a la opinión pública que «no estamos en contra de las reformas. Estamos en contra de algunos modelos, de propuestas que al final sólo contribuyen a hacer inviable el Estado». En Galicia, Anxo Quintana calienta motores.

Rajoy estuvo ayer en Cataluña. Llegó preocupado por el debate catalán pero enormemente satisfecho del debate de Esperanza Aguirre en el Parlamento madrileño. En Génova están convencidos de que «barre» en las próximas autonómicas, y algunos van más allá, viendo en ella la pieza del «por si acaso». De un «por si acaso» que no es para mañana, porque el futuro más proximo es Rajoy y sólo Rajoy, que, a diferencia del PSOE, quiere tener preparado para el primer trimestre del año próximo el boceto de las listas para las municipales y las autonómicas. Piqué y Aguirre son nombres seguros, y algunos apuntan que Ángel Acebes podría ser el candidato para Castilla y León, con el riesgo de que esto fuera interpretado como «una patada para arriba que ni Acebes se merece ni Rajoy se la quiere dar. Si fuera candidato, sería por la exclusiva consideración de que es el más adecuado». ¡Lo que nos queda por ver¡

Nuevas condiciones de ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital20 Septiembre 2005

Presten atención a las últimas declaraciones del líder del sindicato abertzale LAB, Rafael Díez Usabiaga (investigado por la Audiencia Nacional por su presunta relación con ETA) y el hombre al que el primer dirigente del PSE, Patxi López, ha calificado como una pieza clave de la negociación o del llamado “proceso de paz” en el País Vasco. Porque ha dicho Usabiaga que el Gobierno de Zapatero debe hacer una declaración previa a la negociación oficial con ETA —la oficiosa está sin duda en curso— en la que reconozca que el futuro de Euskadi dependa sólo de los vascos, es decir, el principio de “autodeterminación”, con cita expresa a la declaración que hizo el Gobierno de Blair en sus negociaciones con el IRA cuando reconoció que “el futuro del norte de Irlanda iba a recaer sólo en la voluntad de su ciudadanía”.

A pesar de que el caso de Irlanda del Norte no es comparable, ni mucho menos, Usabiaga en sus declaraciones a Gara acaba de poner encima de la mesa, con esta iniciativa, una nueva condición al Gobierno de Zapatero para avanzar en las citadas negociaciones. La que, por otra parte, se suma a las ya conocidas —y abanderadas por el PNV— de movimiento de presos de ETA, que como lo recordó el pasado viernes la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ya fue ensayada en 1998 cuando el Gobierno de Aznar intentó la negociación con ETA, pero con una diferencia importante entre aquel intento y el que ahora está en curso: entonces, en 1998, el acercamiento de los presos al País Vasco se hizo con el acuerdo previo entre PP y PSOE, y ahora no existe dicho acuerdo, porque el Gobierno de Zapatero ha sustituido al PP por el PNV.

El partido que lidera el Gobierno vasco y con el que el PSE de Patxi López también quiere pactar un nuevo Estatuto, al estilo del catalán, intentando una carambola de difícil realización simultánea como es el final de ETA y el nuevo Estatuto. El propio Usabiaga ya ha advertido a ambos que no se deben mezclar Estatuto y negociación, entre otras cosas porque ellos quieren obtener antes de todo ello el derecho de autodeterminación, como se ve en las declaraciones del dirigente de LAB.

El mismo que recuerda otras condiciones, como son “neutralizar” la Ley de Partidos, el pacto antiterrorista y los procesos judiciales en curso, algo que en cierta manera ya está haciendo de manera directa o indirecta el Gobierno de Zapatero.

Una vez más, las expectativas de negociación y de final de ETA han sobrepasado al Gobierno, como ya le ocurrió a Felipe González y a José María Aznar, por entrar ambos, y ahora Zapatero, en la dinámica de hacer gestos y concesiones previas a la banda como condición para negociar y en pago por la “generosa” decisión de ETA de no matar, por el momento y mientras dura el tanteo.

Está claro que si ETA ha indicado, como lo ha reconocido el presidente Zapatero, su deseo de abrir una negociación ello se debe a muchos factores, internos y ajenos a la organización de los terroristas, pero entre otras cosas al cerco político y judicial nacido del pacto entre el PP y el PSOE. Pero si el cerco se afloja ETA entrará, como está entrando, en la dinámica de pedir más y más antes de anunciar el fin del terrorismo, y entonces, y por tercera vez, el intento pacificador fracasará. Ahí están las últimas condiciones de Usabiaga para que Zapatero se piense, una vez más, si es bueno bajar la guardia antes de entrar a negociar.

El Gobierno de Zapatero se está equivocando en muchas cosas en este proceso, pero puede que también en una esencial: en la estrategia. En este tipo de negociaciones tan difíciles sólo hay dos maneras de salir airoso o de no correr riesgos de calado por parte de los gobiernos responsables y democráticos: o llevarlo todo en secreto como ocurrió en Oslo, entre Arafat y Barak, aunque luego el acuerdo no se aplicó; o intentar con toda urgencia una operación para no ser engañados (en el caso español) por los terroristas, que siempre buscan ganar tiempo para poner el escenario a su favor, como está ocurriendo ahora en España. Y todo esto lo debe tener muy en cuenta Zapatero, porque si se pudre y fracasa la negociación, no sólo habrá perdido una oportunidad, votos y credibilidad, sino que los terroristas habrán recuperado parte de la notoriedad e influencia perdida años atrás.

Los privilegios de Zapatero crean ciudadanos de segunda
Editorial Elsemanaldigital.com  20 Septiembre 2005

Montilla y Zapatero intentan impedir las emisiones del segundo canal de televisión de Madrid, mientras que han autorizado el tercero en Cataluña.

El Ministerio de Industria de José Montilla abrió el pasado jueves, 15 de septiembre, un expediente contra el Canal de Isabel II a fin de sancionar la ocupación de frecuencias y el uso de estaciones radioeléctricas para emitir la señal de televisión de LaOtra. Industria no ha autorizado expresamente las emisiones de la segunda cadena de televisión regional madrileña, y afirma que la emisora es ilegal. La Comunidad de Madrid, por su parte, sostiene que las emisiones son legales, ya que solicitó autorización el 5 de noviembre de 2004 para emitir en pruebas, ocho meses antes de reforma de la Ley y de la concesión de frecuencias analógicas.

Los ciudadanos no entienden de tecnicismos jurídicos. Los letrados del Estado y de la Comunidad defenderán con todas las argucias necesarias las posturas de sus respectivos mandantes políticos. Aunque la razón parece estar, incluso siguiendo las normas vigentes al pie de la letra, de la parte de la región perjudicada, no es posible saber qué dirán los tribunales. Pero sí es previsible la opinión de la gente de la calle.

Los españoles normales, que ignoran el entramado legal más allá de lo superficial, ven en cambio perfectamente que se están creando dos clases de ciudadanos. Para Montilla y para José Luis Rodríguez Zapatero los madrileños son ciudadanos de segunda, son enemigos porque han votado con mayoría absoluta al PP. Madrid es la antítesis de la España del PSOE, porque es una Comunidad joven, pujante, en expansión demográfica y económica, y los madrileños son castigados por el Gobierno privándoles de un segundo canal de televisión.

Ese segundo canal, sin embargo, se ha dado sin problemas a otras Comunidades, o se ha respetado una concesión anterior. No hay ninguna razón para que Andalucía tenga dos canales de televisión y Madrid sólo uno; y Cataluña acaba de obtener la concesión de su tercer canal, que además será público. El Gobierno no cree que los españoles sean iguales, y no los trata con equidad.

El caso de LaOtra no es sino uno más en una larga serie. Zapatero trata a los españoles con graves diferencias según regiones, y en esto obedece a cálculos electorales de partido. Las infraestructuras, empezando por las obras hidráulicas, se están repartiendo con partidismo. Y así Zapatero podrá ganar elecciones, pero nunca llegará a ser hombre de Estado. Por este camino, antes de que los tribunales fallen en su contra, será condenado por la gente.

Interlocutores de carril
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 20 Septiembre 2005

Nos alertaba usted hace unos días, Patxi, sobre la persona que corta el bacalao «en el mundo de la izquierda abertzale», un hombre que «tiene mucho peso en este país y en un sector importante de este país, que tiene mucho que decir en este proceso de paz». El hombre era Rafa Díez Usabiaga y con esas palabras lo investía usted en el cargo de negociador.

Hay algo en todo esto, Patxi, que sobrepasa mi capacidad de entendimiento. Sacan ustedes adelante una iniciativa parlamentaria de carácter preventivo para negociar con ETA, nos señalan al negociador y luego nos riñen porque especulamos, como si fuéramos nosotros los que vamos presumiendo por ahí de saber cositas que no sabe nadie más y de los esfuerzos que somos capaces de hacer para traer la paz.

El caso es que O'Sabiaga se ha explicado en el mejor estilo de los rudos sargentos irlandeses de John Ford, algo pendencieros y de sintaxis atropellada, como sus predecesores, Ward Bond, Andrew McLaglen y Joseba O'Gibar.

El intríngulis del proceso es el siguiente: hay dos mesas, ¿no? Una a la que se sientan ETA y el Gobierno para hablar de sus cosas y otra mesa a la que se sientan todas las fuerzas políticas vascas, sin entrar en detalles nimios, tales como la legalidad o ilegalidad de los comensales, dicho sea en sentido etimológico, es decir, que comparten la misma mesa.

Bueno, pues si no he entendido mal las palabras de su patrocinado el domingo en 'Gara', amable Patxi, las mesas son dos carriles que tienen «interlocutores específicos, materias específicas» y son «autónomos», aunque se trate de una autonomía muy rara, porque «son dos carriles que se retroalimentan y que en el proceso van a tener vasos comunicantes». «¿Tú qué vas a ser de mayor, guapo?», preguntarán a los niños vascos las visitas pesadas. «Yo, interlocutor específico de carril», responderán con una sola voz las criaturas. Los niños de ayer querían ser mediadores de la paz, una actividad que puso de moda allá por los 90 Jonan Fernández, un pionero en hablar de la paz con el lenguaje de la termodinámica. El tiempo hizo el resto en una profesión tan permeable a las nuevas tecnologías.

No es probable, sin embargo, que quieran ser autónomos. Los niños de hoy están ya al cabo de la calle desde que pisan la guardería y es casi seguro que preferirán trabajar por cuenta ajena o, mejor aún, ser funcionarios. Y luego, verá, lo que suelen ser los carriles es paralelos, pero no se alimentan, ni por delante ni por detrás, ni tienen vasos comunicantes.

¿Creían ustedes que los carpinteros, gente previsora, dotaban a las mesas de patas para evitar que se cayeran? Craso error. La mesa de O'Sabiaga tiene que tener «anclaje» para que «no nazca en el vacío». El diálogo a partir de estos recursos expresivos nos va a proporcionar grandes momentos. Hay que joderse y anclarse para no caerse.

Galicia
Quintanación
Cristina Losada Libertad Digital 20 Septiembre 2005

Quintana promete. Por lo visto, ya lo decía Fraga y de ser así, el ojo político de don Manuel no habría errado esta vez. Con Quintana al mando, el Bloque fue el gran perdedor de las gallegas y, ya ven, ahora ocupa la vicepresidencia de la Xunta; vicepresidencia única, apostillan, para darle más ringorrango. Pues el PSOE, que tampoco ganó, debe rendirle pleitesía al socio. Tanta que cuando una diputada socialista le chafó a Quin el numerito del “salario de la libertad” para las maltratadas, por estar de hecho incluido en la ley que no acaba con la violencia, la mujer fue desautorizada por sus jefes y obligada a disculparse. Paridad sí, pero las mujeres, calladitas.

Aparte de la vicepresidencia, Quintana se ocupa de Igualdad y Bienestar, y viaja por Galicia repartiendo promesas, de modo que no debe de tener tiempo para la letra pequeña de las leyes. Y la letra de las grandes leyes, como la Constitución, no piensa respetarla. Hubo un tiempo en que Fraga hablaba de la lealtad del Bloque a la Carta Magna, pero ese tiempo, si existió, ha acabado. Rodríguez abrió la ventana para la defenestración del pacto del 78 y con ella, una oportunidad de oro para un partido cuya creencia matriz consiste en considerar a Galicia como una colonia de España.

Pero volvamos a Quin, la promesa, que ganó su fama haciendo “el milagro de Allariz”, para el que no hubo de multiplicar panes ni peces, sino invertir la guita que le daban la Unión Europea y el gobierno del PP. En una entrevista con La Razón acaba de decir que las reformas de los Estatutos deben abocar al reconocimiento de que España no es “una única nación”, sino que está compuesta de “muchas naciones”. Claro que no dice España, sino Estado español, uno de los últimos vestigios del franquismo en el lenguaje político.

Esto de “muchas” da una medida de la promesa Quintana. En el “acuerdo sobre bases programáticas para la acción de gobierno”, que así se titula el pacto del bipartito gallego, se reconoce por ambos socios “el carácter nacional” de Galicia, “dentro de un Estado que avanza hacia una configuración plurinacional, pluricultural y plurilingüística”. Tanto pluri se atraganta, así que el joven Quin lo amplía o lo reduce, según se mire, a “muchas”. ¿Cuántas? He ahí la cuestión.

De momento, sabemos que una de esas naciones no es Murcia. Él mismo lo explicó en el debate de investidura. Gallegos y murcianos son “iguales”, y hasta “tienen los mismos derechos”. Menos mal. Pero “a nivel colectivo, Galicia no es como Murcia”. De nada les ha valido a los murcianos haber proclamado su “nación” durante la I República. Llegó la Logse, se tragó enteritas las hazañas de los cantonales, y los nacionalistas gallegos, como sus mayores catalanes, utilizan a Murcia como paradigma contra el que definirse. Raro será que los murcianos no exijan algún día un desagravio.

Entretanto, que Quintana, junto a las cuentas de la “deuda histórica”, vaya contando naciones, que es el cuento de nunca acabar, y siga haciendo méritos. Es una promesa en el zoológico de políticos que han salido del arca con el rey de la selva.

CiU o el perro del hortelano
Lorenzo Contreras Estrella Digital20 Septiembre 2005

Como cabía sospechar, a la hora de perfilar el modelo territorial que reclaman los reformistas estatuarios, Cataluña tiende a ser más problemática que Euskadi. Si gobernara CiU, siempre con la sombra moderadora de Pujol encima, Cataluña no incurriría en su repertorio de exigencias actuales. Pero no gobierna y, a la manera del perro del hortelano, ni come ni deja comer. Solamente ladra sin descanso dando vueltas amenazadoras en torno al Estatut inviable. Ya que el nuevo modelo catalán no puede ser obra suya, parece preferir que no sea de nadie, ni siquiera de Carod-Rovira, a quien apoya porque sabe que le sirve para poner obstáculos en el camino hacia un mayor avance nacionalista. Es decir, el maximalismo del líder de ERC hace infumable y utópico el proyecto y, por tanto, ya vendrán otros tiempos, tiempos mejores para el pujolismo, que sí estará dispuesto a conseguir un modelo político viable. Carod, por consiguiente, es el socio disparatado que sirve para echar el freno.

Es verdad, pues, que CiU no quiere un Estatuto que no la tenga por autora, pero tampoco quiere dar la sensación de que el plan o proyecto naufraga por su culpa. Eleva, por tanto, el listón de la demanda el brazo de Carod, intenta transmitir la impresión de que son los adversarios socialistas quienes juegan a la baja en perjuicio de Cataluña y, ocultando sus intenciones de protagonismo, le prepara a Pasqual Maragall la encerrona de un fracaso.

Ahora bien, debe andarse con cuidado, porque si a Maragall le tapan la salida, lo lógico es que disuelva el Parlament y convoque nuevas elecciones, lo cual siempre sería una aventura plagada de incógnitas. Sobre todo, de incógnitas para los nacionalistas, con un muro por delante. Porque si los resultados electorales se repiten, de nada le habrá servido la maniobra, como no fuera para perpetrar un bloqueo político del que no sacaría un positivo resultado. Y si, por el contrario, retrocede en las urnas, menudo negocio habría hecho.

Lo que, sin embargo, sigue en pie como aspiración política esencial es conseguir el degaste de Maragall y su futura eventual derrota. CiU no renuncia, naturalmente, a este proyecto como fórmula para reinstalarse en la Generalitat. Si tal designio fraguara, las buenas relaciones de los nacionalistas pujolistas, hoy bajo la batuta de Mas, con Carod, dejarían de existir o quedarían muy mermadas. En términos político-culinarios, no es lógico disputarse la única butifarra nacionalista posible. Aquí no caben criterios de reparto. O todo o nada. El poder es el poder. Sólo tiene un nombre.

José Montilla, ministro de Industria y primer secretario del PSC, va perdiendo aparentemente fuelle nacionalista, que lo tiene y lo cuida, bien por covicción charnega de buen adaptado o por simple inclinación utilitaria. Ahora sabe que debe jugar a lo único que está a su alcance: aferrarse a Maragall y contribuir a su fortalecimiento mientras esto sea posible. Las duras críticas del andaluz reclinado a CiU, acusándola de hacer el ridículo con la pretensión de un Estatuto inviable por inconstitucional, es pura ortodoxia de ocasión. Pero vale a los efectos buscados. Mientras tanto, Piqué, el líder popular catalán, observa el paisaje y el paisanaje. ¿Y Zapatero? ¿Pero existe Zapatero o su ectoplasma político?

Zapatero debe recibir a Ibarra
Santi Lucas elsemanaldigital 20 Septiembre 2005

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha llegado muy pronto a la conclusión de que sus entrevistas con Felicísimo Zapatero no tienen otra utilidad ni provecho que la de grabar una muesca en el sofá de La Moncloa cada vez que va de visita al palacio.

De la última, ha dicho Rajoy que no sabe todavía para qué le convocó Zapatero. Y es que, en el ejercicio más práctico de la banalidad oficial, instaurada en España ("saciedad de la nada, plenitud de ninguna cosa" escribió Pessoa, y sirve al caso), al presidente del Gobierno le interesa únicamente, en el caso del PP, presumir del recuento de los encuentros, alardear de la cita por la cita, y ninguna otra cosa.

Con Ibarretxe, sin embargo, parece que comparte secretillos y enjuagues misteriosos, abonando en la opinión pública la especulación (inquietante) y el chismorreo cada vez que se encuentran. Parece que las reuniones de Zapatero, o son inútiles o son un completo misterio. En todo caso, para desempatar el juicio y hacer una obra de caridad a la ciudadanía, le propongo a Zapatero que se reúna de una vez por todas con Ibarra, y que éste nos deje de dar la turra con su cacareada y permanente irritación.

Un día sí y otro también, Ibarra (que comparte con Zapatero entre otras muchas cosas la amputación del apellido paterno) ocupa un gran espacio para criticar con aparente dureza, y algún rasgo episódico de acidez, las pretensiones de los poderes territoriales nacionalistas y socialistas, distintos al suyo, y para mostrarnos su incomodidad política (que tendrá que comprender que a la mayoría nos traiga al pairo) dentro de su propio partido. La matraca mediática de Ibarra no conoce limitación y es tiempo de que Zapatero la escuche en directo y le procure a su compañero algún alivio o solución.

Las ibarrabasadas, una y otra vez expuestas, tienen todas las notas de un histrionismo voraz e impenitente, pero, aun conociendo el paño, no es justo que los españoles paguemos el pato de los continuos cabreos de Ibarra. Claro que, si Zapatero recibe a Ibarra y escarbamos un poco en su relación, a lo mejor descubrimos que el cabreo es fingido, que la disonancia no existe, que se amaga sólo para entretener y que la alineación es perfecta. Puede que, copiando a Victor Hugo, sólo haya en los sicomoros una batahola de currucas. Quién sabe.

El pancartero
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital  20 Septiembre 2005

Durante 2000 y 2001, tras la tregua trampa de ETA, con pacto con nacionalistas incluido, hubo una racha de atentados a una frecuencia de dos por mes, como mínimo.

Recuerdo que en las concentraciones que convocábamos los del Foro Ermua en Vitoria ocurría la siguiente situación:

A las 20 horas, en cada convocatoria ante la Plaza de Correos, había una tensión en el ambiente tan densa que casi se podía palpar con la mano. El autor de este artículo llegaba siempre con la pancarta de la Plataforma Libertad, que desplegaba con la ayuda de Eleazar, compañero de fatigas, el cual tiraba del otro extremo para tenerla desplegada a la espera de que algún alma caritativa la cogiera por alguno de los tramos intermedios. A todo esto, cuando parecía que iba a ser un rotundo fracaso de asistencia, en menos de 60 segundos, como salidas de las sombras de cada recoveco de la Plaza, iban surgiendo siluetas de forma repentina, formando masa hasta completar un par de miles de personas compactadas, cifra más o menos reincidente en cada una de esas citas funerarias.

Es decir, había verdadero temor a significarse de forma individual y la gente se escondía en la masa humana para formar un cuerpo social de protesta contra ETA.

Recuerdo que en una de las concentraciones más concurridas –no sé ahora con ocasión de qué víctima de la "banda"- acudió un dirigente socialista que sólo aparecía cuando la ocasión televisiva lo merecía. J.R., perdón R.J., se cruzó conmigo. Como en cada ocasión, me tocaba portar la pancarta de marras, obligada compañía en todas las concentraciones de la Plataforma. Él espetó de forma peyorativa: "¡Ya viene el pancartero!". No se apercibía de que precisamente el pancartero no era un trabajo obtenido por oposición, y que la ausencia de candidatos provocaba una situación paradójica, pues o la llevaba ese humilde servidor, que era el secretario del Foro Ermua, o no había pancarta en las concentraciones.

Hoy sucede algo similar. ZP hace caso omiso de la gente que ha arriesgado el tipo o su hacienda en defensa de la libertad. Se olvida de que Ortega Lara fue secuestrado durante más de un año, empotrado en un zulo, con la reivindicación de ETA del acercamiento de los presos a las cárceles vascas. Y que Miguel Ángel Blanco fue asesinado con el mismo motivo.

Pues bien, el gobierno del talante risueño parece dispuesto a dar a la secta mafiosa asesina no se sabe cuáles más concesiones que las que se le denegaron en los años de plomo, a cambio de no se sabe qué cese de su actividad. ¿Para qué tanto sacrificio y tribulaciones de unos pocos a favor de tantos?

La lucha nacionalista por los dominios en Internet
Ricardo Chamorro elsemanaldigital  20 Septiembre 2005

La Corporación para la Asignación de Nombres y Números (ICANN), aprobó finalmente la solicitud del dominio ".cat" para contenidos en catalán, y podrá utilizarse desde comienzos de 2006.

El ICANN abre de esta manera la posibilidad de que todas las comunidades lingüísticas o culturales del mundo puedan ser identificadas en Internet con un dominio propio.

Esta iniciativa se ha hecho realidad apoyada por personas, empresas y diversas instituciones, entre las que destaca la Generalidad de Cataluña y el Gobierno de España y Andorra. La asociación mas comprometida ha sido PuntCat, cuya web ha recabado firmas de unas 68.000 personas. Dicha asociación argumenta en su web que la reivindicación del ".cat" se basa en la obtención de "un dominio para la lengua y la cultura catalana... un dominio para el catalán".

El nacionalismo catalán vio imposible acceder a un código de país de primer nivel, por lo exigente de los requisitos de entrar en la lista ISO-3166. La asociación ha recurrido a la formula de solicitar un dominio esponsorizado. Este tipo de dominios son los que tienen una comunidad detrás que determina si una persona, física o jurídica, puede registrar un dominio, en función de que pertenezca a dicha comunidad. Lo novedoso del asunto es que nunca se habían denominado comunidades lingüísticas o culturales con este tipo de dominios, sino comunidades de una índole mas concreta como ".aero" para la industria aeronáutica o ".coop" para las organizaciones cooperativas.

Detrás del dominio ".cat" habrá un espónsor que representará a la comunidad catalana. Al espónsor le será delegada, por el ICANN, la responsabilidad de elaborar y de administrar las políticas de gestión correspondientes del dominio. La asociación PuntCat anunció la constitución de una Fundación para realizar el cometido de espónsor y anunció, igualmente, que seguirá luchando para lograr un dominio ".ct" identificador de una nación geográfica catalana.

El nacionalismo vasco se ahorra estos procesos, ya que saldrá un dominio especifico para las web europeas ".eu" que coincide con las iniciales de Euskadi. Ya se ha apresurado el Gobierno vasco a asegurarse a través de Eurorid el registro del dominio euskadi.eu sin que ninguna empresa o particular se le pueda adelantar.

El nacionalismo gallego, a la vista de los antecedentes catalanes, solicitó hace unas semanas al Congreso que inste al Gobierno a que, "de acuerdo con la Xunta, realice las gestiones oportunas ante las entidades internacionales de gestión de nombres de dominios para el establecimiento de un dominio propio y específico para Galicia". Galicia es en la actualidad el único gobierno regional, de las tres llamadas nacionalidades históricas, que utiliza el dominio ".es" en sus webs institucionales. Tanto la Generalidad de Cataluña, como el Gobierno vasco, evitan utilizar el dominio ".es" y utilizan el ".net" en sus webs, lo que obedece claramente a motivaciones nacionalistas.

Todo este debate se enmarca en un contexto en el que el Gobierno de España, de manera inmediata, va a liberalizar los dominios ".es". Hasta ahora el acceder a este dominio era muy restrictivo. Los nombres de dominio ".es" se asociarán a España, siendo este elemento parte esencial de la identidad de dichos servicios de cara a sus potenciales usuarios, tanto internacionales como, sobre todo, nacionales, para los que la terminación en ".es" resultará la más intuitiva, y lo que permitirá conocer la normativa aplicable a las relaciones jurídicas que se establezcan entre usuarios y empresas, y garantizará que, en caso de litigio, éste se resolvería ante las autoridades judiciales españolas.

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LA UPV desafía la ley y reabre sus puertas a los presos de ETA
Sólo pueden estudiar en la UNED o en centros con acuerdos con Prisiones, según la norma actual
J. A. B. La Razón 20 Septiembre 2005

Bilbao- El Boletín Oficial del País Vasco publicó ayer un protocolo realizado por la Universidad del País Vasco para matricular este curso en la UPV a los presos, buena parte pertenecientes a la banda terrorista ETA. Esta publicación se produce dos años después de que el Gobierno Aznar modificara la legislación para que los presos de ETA se matricularan solamente en la UNED, tratando de evitar así los privilegios que, según denunciaban algunos profesores de la universidad vasca, disfrutaban los internos de la banda, según informa Ep.

Según esta modificación de la legislación, los presos sólo pueden estudiar en la UNED o en las universidades con las que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias tenga un acuerdo. Sin embargo, este acuerdo, que se estuvo negociando a través de la Conferencia de Rectores, no se ha producido. De hecho, en el propio protocolo se dice que éste se adecuará, en su caso, «al marco normativo que se derive de eventuales acuerdos que se establezcan entre otras instituciones competentes, tales como la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas» y también queda sujeto a «los acuerdos específicos que, en su caso, establezca la UPV con la Dirección General de Prisiones o con otras instituciones del Estado, de la comunidad vasca o de alguna otra comunidad autónoma».

El citado protocolo está destinado a los alumnos presos en España que quieren cursar estudios de titulaciones en euskera que la UNED sólo ofrece en castellano y también para las carreras que no ofrece la UNED y que la UPV ofrece en castellano y en euskera. Además, la oferta se extiende a los presos que están en el extranjero.

El protocolo de la UPV prevé la creación de un servicio de atención al alumnado. Sus funciones serán las de contactar con los alumnos matriculados vía correo postal, con los coordinadores de formación de los centros penitenciarios donde hay alumnos matriculados, con las familias de los alumnos presos, realizar las gestiones académicas y contactar con Prisiones para gestionar los permisos de entrada en las cárceles.

Desde el PP del País Vasco, su portavoz de Educación, Iñaki Oyarzábal, pidió al Abogado del Estado que intervenga y evite que los presos de ETA se puedan matricular en la UPV. «Creemos que este protocolo no se puede llevar adelante y que debe intervenir el Abogado del Estado», y añadió que «el Estado y el Gobierno no pueden ceder al órdago que se le plantea desde el Gobierno vasco».

MOVILIZACIONES EN CONTRA DE LA NEGOCIACIÓN CON LA BANDA
Ermua, primer destino de la ruta de la AVT por los cementerios donde yacen las víctimas de ETA
La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha hecho público un calendario de movilizaciones en contra de la negociación del Gobierno con la banda terrorista, que culminará con una gran manifestación en Madrid, cuya fecha aún no ha sido fijada, para solicitar al Ejecutivo "el final de todo diálogo con los asesinos y que la voz de las víctimas sea escuchada". La AVT ha programado también una ruta en autobús por los cementerios donde hay enterradas víctimas del terrorismo –podría iniciarse en torno al 9 de octubre y el primer destino será Ermua–, un encierro en una iglesia madrileña y adoptar como símbolo un lazo blanco.
Libertad Digital  20 Septiembre 2005

"Ante la gravedad de los acontecimientos que se vienen produciendo en las últimas fechas, en virtud de los cuales puede inferirse claramente la existencia de un proceso negociador entre el Gobierno y la banda terrorista ETA, y como continuidad a la manifestación realizada el pasado 4 de junio por la humillante propuesta aprobada en el Congreso el día 18 mayo para sentarse a negociar con los asesinos", la AVT ha decidido realizar una serie de movilizaciones y de actuaciones diversas que se proyectarán a lo largo de los próximos meses.

Según esta asociación, "todos los españoles, y las víctimas más que nadie, desean el final de la banda terrorista ETA, pero nunca mediante la aceptación del chantaje y de la extorsión ejercidos por los asesinos" En este sentido, las víctimas del terrorismo exigen expresamente al Gobierno que se haga justicia, única forma de conseguir la libertad en democracia.

Añaden que el "único camino para llegar a la paz es que los asesinos, quienes tanto dolor y sufrimiento han causado a nuestra sociedad, cumplan las penas establecidas en virtud de los delitos cometidos". Asimismo, subrayan "que únicamente desde la firmeza, la contundencia y la aplicación sin reservas de las medidas contempladas por nuestro ordenamiento jurídico, podremos acabar más pronto que tarde con esta lacra que tanto dolor y sufrimiento ha originado a la sociedad española".
Para las víctimas, "frente a la sinrazón de las armas, la única posición moralmente legítima es la que pretende acabar con el terrorismo con los instrumentos que para ello ofrece el Estado de Derecho, nunca mediante la aceptación de negociaciones o treguas-trampa que sólo conducen a legitimar a los que matan y a perpetuar su existencia, dando oxígeno a todo el conjunto del entramado etarra".
 

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