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Recortes de Prensa    Miércoles 21 Septiembre 2005
El Estatuto valenciano y la “infranqueable” Constitución
EDITORIAL Libertad Digital 21 Septiembre 2005

Estatuto catalán y tregua etarra
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Septiembre 2005

Eta sin tregua
Editorial ABC 21 Septiembre 2005

La muerta
José García Domínguez Libertad Digital 21 Septiembre 2005

El ministro y el regulador amontillado
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Septiembre 2005

Rajoy en Cataluña
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Septiembre 2005

Déspotas de guante cursi
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 21 Septiembre 2005

La claridad de Carod
Por Julia navarro El Ideal Gallego 21 Septiembre 2005

La nación española
Pablo Sebastián Estrella Digital21 Septiembre 2005

Rajoy se planta en Cataluña
Lorenzo Contreras Estrella Digital21 Septiembre 2005

Aznar advierte de que los terroristas «utilizan el diálogo para seguir la guerra»
H. Montero La Razón 21 Septiembre 2005

ERC «cuela» en el Congreso su propuesta para que el catalán sea oficial en toda España
E. L. Palomera La Razón 21 Septiembre 2005

El Estatuto valenciano y la “infranqueable” Constitución
EDITORIAL Libertad Digital 21 Septiembre 2005

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha aprovechado el debate en el Congreso sobre la toma en consideración del proyecto de nuevo Estatuto valenciano para reiterar que la Constitución es el "marco infranqueable" para las próximas reformas estatutarias. La vicepresidenta lo puso como modelo para las demás, no sólo por su respeto a “los límites constitucionales” sino también por el “amplísimo consenso” cosechado a su favor en la Comunidad valenciana y porque responde al “interés de los ciudadanos”.

Vaya por delante que no es nuestra intención sumarnos de manera acrítica a una reforma estatutaria por el simple hecho de que goce del consenso entre las dos principales formaciones políticas de España. Jamás el Partido Popular se presentó a las elecciones en la Comunidad valenciana con la promesa de una reforma del Estatuto que, entre sus votantes, concita, como mínimo, el mismo escaso interés que entre los votantes valencianos del PSOE. No se nos oculta, además, aspectos jurídicos muy cuestionables de este proyecto que, por ejemplo, pretende enumerar derechos para los valencianos que, como españoles que son, deberían seguir encontrando su salvaguarda en la Constitución y no en un Estatuto de Autonomía. No menos problemático puede ser el ninguneo, en algunos aspectos, del Tribunal Supremo. Y, desde luego, podemos asegurar que es escaso el entusiasmo que despierta entre los valencianos el saber que este nuevo Estatuto excluye como “lengua propia” a la lengua materna de la mayoría de ellos, como es el castellano.

En líneas generales, sin embargo, hay que admitir y tener presente que el Estatuto valenciano es el único de los redactados por vía del art. 143 de la Constitución Española que no se ha reformado íntegramente desde su primera redacción en 1982. Más que arrogarse nuevas competencias, viene, en la mayoría de los casos, a adaptar institucionalmente competencias transferidas y asumidas con posterioridad.

Si la reforma del Estatuto valenciano, en cualquier caso, ha sido más el resultado de una demanda oficial que real; si se trata de una cuestión de elites políticas y mediáticas, más que de los intereses de los valencianos de a pie, el proyecto adquiere, sin embargo, un valor innegable desde el punto de vista comparativo, frente a los claros proyectos de ruptura que se auspician desde Cataluña y el País Vasco.

Las “tranquilizadoras” palabras de la vicepresidenta entorno al “interés de los ciudadanos”, el “consenso político” o el “marco infranqueable de la Constitución” no deberían tranquilizar a nadie. Todas las encuestas destacan el escaso interés de la mayoría de los ciudadanos catalanes por la reforma de su estatuto. Pero si De la Vega considera que en Valencia ha habido “mucho interés ciudadano”, qué no dirá del apoyo de los ciudadanos catalanes a lo que cocinen sus representantes autonómicos. En cuanto al consenso político, hay que decir algo tan obvio como que, sin ese consenso a nivel autonómico, no hay proyecto de reforma estatutaria que someter a consideración del Congreso de los Diputados. La cuestión es quien participa en ese consenso autonómico y entorno a qué.

Finalmente, respecto al “marco infranqueable de la Constitución”, hay que decir que en la España de ZP uno puede dudar hasta del sentido del lenguaje. Que una comunidad autónoma pretenda proclamarse como nación en su Estatuto, ¿franquea o no franquea nuestra Carta Magna? Si tenemos presente las palabras de Bono, en su rifirrafe de este martes con Duran Lleida, la respuesta es sí. Ciertamente, el ministro ha señalado que el concepto legal de nación corresponde a España y la soberanía nacional, a todos los españoles, y que si otra institución o Comunidad Autónoma quiere ser reconocida legalmente como tal debe modificarse la Carta Magna. ¿Es de esta opinión la vicepresidenta De la Vega? ¿A qué espera ella y el presidente del gobierno para dejarlo claro al resto de sus compañeros del PSC y, de paso, al resto de los españoles?

30 de septiembre
Estatuto catalán y tregua etarra
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Septiembre 2005

Empieza a cundir la especie de que el próximo día treinta no habrá mayoría parlamentaria para el estatuto catalán. Yo siempre he creído que para los separatistas es mejor un estatuto que ninguno para enfrentarse a Madrid, que es de lo que políticamente viven, pero de lo que disfrutan realmente es del poder en Barcelona y cada cual entiende ese negocio a su manera, que suele ser la de fastidiar a los demás partidos. La primera prueba de lo que algunos aseguraron ya antes del verano la ha dado el diario de Polanco en su editorial del martes al cargar contra Convergencia i Unió, que sería la única responsable de que no haya estatuto. Uno creería que lo responsable para The Lord Protector of Ex-Spain debería ser precisamente eso: ahorrar un motivo de conflicto de impredecibles consecuencias. Y que, incluso en tal caso, la fuerza política responsable sería la más radical, Esquerra Republicana, la del pacto con la ETA en Perpiñán. Pues no. Se ve que Rovireche ya está dentro de la secta y tiene bula para enredar, proclamar su voluntad de Estado y de República. El resto de fuerzas políticas o simples ciudadanos que no obedezcan al guión polanquista, anatema sea y en el infierno mediático ardan.

Pero había un encadenamiento lógico entre un estatuto catalán abiertamente anticonstitucional y la rendición del Estado ante la ETA por obra y desgracia de Zapatero. Si la duodécima tregua-trampa de la banda terrorista vasca no está ya pactada y requetepactada desde hace tiempo (esperemos que no desde el 11M o, al menos, no bajo el chantaje del 11M) las fluidas conversaciones, los melifluos guiños, los abyectos y miserables compadreos de los socialistas con los criminales etarras pueden empezar a agriarse y estropearse. Limitada la estrategia zapateril al frente vasco y desactivado de momento el frente catalán, el Gobierno puede concentrar esfuerzos pero también quedar ante la opinión pública más desnudo que si fingiera luchar en las dos líneas de fuego, aunque haya sido él mismo el pirómano. No queda mucho hasta el día 30. Pero hasta entonces pueden pasar muchas cosas. Incluso que haya estatuto. Y tregua-trampa etarra.

Eta sin tregua
Editorial ABC 21 Septiembre 2005

TAMPOCO en el último comunicado de ETA hay mención alguna a la tregua que debería explicar muchas de las incógnitas que se ciernen sobre la actitud del Gobierno y, especialmente, de su presidente, ante el fin de la violencia terrorista. Los etarras han hecho el comunicado habitual, con el correspondiente reconocimiento de autoría por los últimos atentados. En todo caso, la única particularidad de la declaración publicada ayer por «Gara» es la reaparición de una siniestra sensibilidad ecologista de los terroristas, centrada ahora en la central térmica de Boroa, en Zornoza, contra la cual hicieron estallar cuatro bombas el pasado mes de julio. ETA reaparece en su versión medioambiental, como en los tiempos de la central de Lemóniz y la autovía de Leizarán, dos obras manipuladas por el asesinato y el chantaje, dos claudicaciones que nada sirvieron para apaciguar a los terroristas. El apego de los terroristas por la sostenibilidad del paisaje vasco nunca ha distinguido muy bien entre industrias contaminantes, carreteras agresivas y constitucionalistas resistentes. Sin embargo, ésta no parece ser la ETA que se halla en ese «proceso de paz» que gestiona directamente el jefe del Ejecutivo.

La banda juega con el Gobierno a una especie de guerra de nervios, utilizando a su favor las señales que, inconvenientemente y bajo cuerda, lanzó Rodríguez Zapatero al llevar al Congreso el polémico acuerdo favorable a una negociación, sin que ni ahora ni entonces -como ayer mismo reconocía el propio ministro del Interior- se hayan observado datos objetivos de que los etarras estén dispuestos a dejar las armas. Esa estrategia, seguramente bienintencionada, les ha permitido a los terrorista tomar el control de los tiempos. Desde que se abrió esta supuesta «nueva etapa», todos los mensajes emitidos demuestran que ETA tiene bastantes menos prisas que el Gobierno en llegar a otro escenario. Ahí reside el principal y más grave error de un Zapatero que puso el carro delante de los bueyes y al que la banda se lo recuerda en cada comunicado.

OPA sobre Endesa
La muerta
José García Domínguez Libertad Digital 21 Septiembre 2005

La expresión “aldea Potiomkim” se acuñó en tiempos de la Rusia zarista; concretamente, en 1787. Durante aquel año, su inventor, el conde Potiomkim, ordenó izar infinidad de ellas a través de todo el trayecto que había de recorrer su amante, Catalina la Grande, en los viajes entre sus dos palacios. Se trataba de hermosas fachadas de cartón piedra que se extendían a lo largo del camino, construidas con el propósito de que la zarina viviese desde su carromato la sensación ilusoria de atravesar una arcadia feliz. Tiempo después, Stalin plagiaría la idea, en el Archipiélago Gulag, para engañar a Gorki haciéndole creer que sus desgraciados moradores habitaban la República Penitenciaria de Jauja. Y más tarde aún, falsarios y tahúres de toda ralea expatriarían el ingenio, hasta allegarlo a este rincón del Mediterráneo.

De ahí que uno incluso haya sentido la tentación de aplaudir a un dirigente de la derecha española, al contemplar a Rajoy husmeando tras los andamios frente a los dos escenógrafos jefes del Casal Potiomkim de Casa Nostra, Franco y el otro. Por lo demás, prueba añadida de que el gallego no dejó meter cuchara a Piqué en su discurso de anteayer es que, contra lo que pronosticaba la afición, no resultó centriste, sino valiente. Además, también se antoja que don Mariano bajó a la sede de La Caixa para hablar de OPAS, así, en plural. Porque la doctrina del líder de la oposición sobre la conjura de los necios contra ENDESA, tal vez con la excepción del Partido Popular de Cataluña, diríase que la ha entendido todo el mundo. Aunque para mí tengo que nadie reparó en el autor de la única cita literal que incluía su discurso; ésa tan cuidadosamente elegida que rezaba: “un país en el que se descalifica a los críticos, se les arrincona para que no molesten, casi se les despoja de su condición moral de ciudadanos, se enfrenta a la corta o a la larga con problemas, con serios problemas”. Y es que quien eso suscribe, Francesc de Carreras, no es otro que el promotor y primer firmante del “Manifiesto por un nuevo partido en Cataluña”, el movimiento que aspira a ocupar el espacio ideológico libre de gomina y complejos del que han desertado en desbandada los populares del Principado.

Pero el aroma más estimulante de la alocución lo desprendería el largo fragmento dedicado a desmenuzar la genuina OPA hostil, la definitiva; esa que lanzó hace un cuarto de siglo el establishment nacionalista contra la sociedad civil catalana. Porque, a pesar de la montaña de chaquetas repletas de naftalina que contemplaba a Rajoy desde la platea, aquel extraño –por limpio– olor que logró extenderse en la sala tenía algo de familiar. Recordaba el de los Memorials de Grueges (los memoriales de agravios) que firmara el poeta Maragall contra el viejo Poder artrítico, corrupto e inane de hace cien años, cuando La Muerta era Madrid. Por fin, alguien nos ha devuelto los papeles.

OPA sobre Endesa
El ministro y el regulador amontillado
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Septiembre 2005

Ha venido Rajoy a cantar las cuatro verdades de la OPA y a denunciar las cuatro mentiras de la catalanofobia. No era tan difícil, aunque sí lo habrá sido el escenario. Ha triunfado. La intoxicación sobre el PP es espesa en Cataluña, y es unánime la elección de ese partido como contraste, como el otro, el difuso enemigo, el pasado, la reacción. Menudo comodín. Bono colabora siempre que puede recordando lo del Pujol enano habla en castellano y lo de Aznar usando el catalán en la intimidad. Su último hallazgo es la “derecha extrema”, nueva forma de llamar fascista a un partido bastante más respetuoso con la democracia que el suyo. Cosas de ese atleta de la calumnia, de ese artesano de la mentira.

Me cupo el honor de defender en la televisión autonómica catalana las posiciones políticamente incorrectas sobre la famosa OPA. Bajo la luz de los focos, y a punto de empezar el programa, me asaltó una cuestión incómoda: ¿iba a ser yo el único catalán que no se derritiera en público al hablar de La Caixa? No puede ser, me dije. Tragué saliva. Y tampoco pasó nada. Gigantes agitando sus aspas en mitad de la llanura. Se cuenta lo que hay y no se cae el mundo. Señor, que profesión de valientes.

¿Y qué hay? Una operación financiera que lo tiene cada vez más difícil por razones ligadas a las expectativas de rentabilidad y a la parca liquidez de la oferta. Y, paralelamente, un órdago político en el que se han retratado el ministro Montilla y el regulador amontillado, Manuel Conthe. Ambos deberían dimitir por su parcialidad (esta sí de república bananera). Montilla, además, ha participado en los planes de desguace y remate de Endesa. Esa intromisión directa es lo único que le falta al de la CNMV, espero.

Quien debería exhibir el más escrupuloso distanciamiento se pone la cartuchera, se suma al opante y manda callar al opado bajo coacciones, con arrogancia sin límite y en claro abuso de poder. Ante un recurso contencioso-administrativo, en vez de quedarse callado, que sería lo propio, se mofa: los abogados se ríen, dice. Serán los suyos, que son unos cachondos.

En un país normal, este tipo ya no ocuparía su cargo. Pero aquí tenemos grabados en la memoria los nombres de quienes convirtieron la administración en patrimonio suyo, en sentido estricto. Ministros, secretarios de estado, directores generales y hasta algún espontáneo con carné en la boca transformaron organismos oficiales en delegaciones del PSOE con derecho a pelotazo. Por eso cuando ahora vemos al presidente de la CNMV, el árbitro, vestido de Manolo el del bombo, el exceso nos parece venial. Ventajas de la administración socialista: su gran pasado.

Rajoy en Cataluña
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Septiembre 2005

Me han parecido sospechosos los elogios que se le han dedicado a Mariano Rajoy por sus críticas -justísimas, por otra parte- al comportamiento de La Caixa en relación con la opa hostil sobre Endesa. ¿Acaso esperaban otra cosa?

Pero, si cabe, me ha sorprendido aún más que a algunos les haya parecido una demostración cívicamente valerosa la descalificación del presidente del PP al proyecto de Estatuto. ¿Acaso pensaban que Mariano Rajoy no iba a atreverse a hacerlo cuando, en el mejor de los casos, el Estatuto no podría ser más que un reglamento destinado a sortear la Constitución, y cuando además está siendo ya duramente criticado en ciertos medios socialistas?

Debemos de estar muy desfondados ideológica y moralmente los «españoles» cuando nos resulta audaz y casi heroico que un político liberal se escandalice ante un Estatuto concebido para dominar y controlar todos los resortes de una sociedad -la catalana en este caso- y al que podría haber calificado de totalitario sin soltarse el pelo.

Asimismo me ha resultado conmovedor que los analistas hayan calificado como de muy civilizado el tono que mantuvo el millar de empresarios que asistió al acto. ¿Se temía que alguien pudiera llegar a zarandear al líder de la oposición como ha sucedido en otras ocasiones con Vidal-Quadras o Caja en actos universitarios?

La impresión que dio Rajoy en Barcelona el lunes -su situación, quiero decir- fue la de quien no tiene partido en Cataluña. De ahí que llamaran la atención incluso los gestos normales. El líder de la oposición parecía un «outsider», un desplazado... Y no por su culpa. Sucede que el PP no existe en Cataluña, no cuenta como formación parlamentaria y no sólo por su exigüidad representativa sino por el totalitarismo de los partidos que le han condenado al aislamiento. Rajoy es el jefe de un partido de apestados.

Podría uno dar por buena la parva militancia de un partido a cambio de respetabilidad. Posiblemente es lo que pretendió vender Piqué. En todo caso, lo que me pareció más intolerable del acto que se celebró el lunes en La Caixa de Barcelona fue la inmensa distancia entre la exigüidad del Partido Popular de Cataluña y la brillante personalidad de su líder nacional. Le ha llegado la hora a Piqué.

La ley del PSOE
Déspotas de guante cursi
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 21 Septiembre 2005

El pasado 22 de enero dos jubilados que tuvieron la mala fortuna compartir foto con un ministro fueron puestos en la picota, interrogados en comisaría y agitados como un monigote por el periódico del Gobierno al grito de ¡vuelve el fascismo! Los desdichados no habían hecho nada, nada malo se entiende. Esa tarde habían salido de su casa en el extrarradio de Madrid y se habían acercado hasta la Puerta del Sol para asistir a una concentración en contra de la negociación con ETA. Una vez allí todo se desmadró, apareció el ministro acompañado de un aparatoso cortejo de cámaras y guardaespaldas, el fotógrafo compuso la instantánea con los dos jubilados, disparó y se armó la que usted ya sabe. Todo por una foto. Ahora ya lo sabemos, nadie agredió a nadie, pero los dos pensionistas hubieron de padecer con resignación de cartujo el chaparrón mediático que se sucedió. El País ya tenía su portada, la Ser su entradilla cada media hora, el ministro su segundo de gloria, los disidentes su escarmiento y los españoles una edificante lección de las cosas que pasan cuando más de cinco votantes del PP se juntan en la calle sin autorización administrativa.

Esta historia no debería olvidarse. Sirve como referente, como momento inaugural de los zapatillazos autoritarios que han venido después y que vendrán mientras el del talante y su comparsa de paniaguados cursis sigan en la poltrona. Viene de perlas, por ejemplo, para engarzarla con la multa que les ha caído a los que abuchearon a la vicepresidenta en Guadalajara. Llevaban el día entero luchando contra el fuego, tuvieron que abandonar su pueblo y, de remate, se habían enterado de la muerte de once vecinos de la comarca que participaban en las tareas de extinción. Es lógico que abucheasen al primer político que asomara la cabeza por allí, y más cuando ni el gobierno ni la Junta daban señales de vida. A pesar de que algunos medios –pocos- se hicieron eco de la censura popular a de la Vega, y otros –los más- prefrieron ocultársela a su audiencia, lo cierto es que la cosa no pasó a mayores. A fuer de sinceros, hasta a mí se me había olvidado, por lo que sospecho que casi nadie se acordaba ya de la mini algarada de aldea de aquella noche de agosto. Nos lo ha recordado el propio Gobierno cuya estupidez supera con creces la cursi prepotencia con la que se empeña en hacer valer su autoridad.

Apiadémonos de él porque, a fin de cuentas, el Gobierno que padecemos no tiene otro modo de hacer las cosas, sigue al pie de la letra la única ley que entiende, la del PSOE; papel mojado para los amigos, la ley del desierto para los enemigos. Segundo Marey la palpó de cerca, en sus propias carnes, los periodistas díscolos sienten su aliento en la nuca, los que se manifiestan terminan en comisaría y los que abuchean a un ministro pagan multa. Son déspotas de guante cursi que en un mismo juego de manos embaucan al espectador y le propinan una colleja cuando descubre el truco. El que se mueve en la foto lo paga y el que se mueve dos veces es desterrado de por vida del paraíso. Una ley implacable, transplantada del politburó de un partido que hasta ayer por la tarde era marxista y que hace cinco minutos estaba saqueando las arcas públicas a conciencia. Es el truco de la sonrisa y la daga pero está a la vista, tan sólo es necesario rascar un poco y afloran las costuras de antiguas refriegas. Es nuestra cruz.

Fernando Díaz Villanueva es miembro del Instituto Juan de Mariana

La claridad de Carod
Por Julia navarro El Ideal Gallego 21 Septiembre 2005

De Carod se pueden decir muchas cosas excepto que no proclama alto y claro sus intenciones, que no son otras que conseguir cuanto antes la independencia de Cataluña. El líder de ERC lo ha vuelto a explicar: no quiere un nuevo Estatuto sino que Cataluña se convierta en un Estado.

Carod cuenta además con el concurso de Zapatero que está dispuesto a aceptar que en el nuevo Estatuto catalán se reconozca a Cataluña como nación. De manera que un partido con seiscientos mil votantes va a poner en solfa a todo un país, sencillamente porque Zapatero necesita los votos de Esquerra para que Maragall gobierne en Cataluña y él poder gobernar en Madrid. Así de simple.

Como hay juristas para todo, Zapatero tiene unos cuantos que le tranquilizan la conciencia diciendo que no pasa nada porque Cataluña sea una nación, y a eso le añade el contar con una corte mediática, encargada de decir es sólo una cuestión semántica. A veces me pregunto si el presidente es consciente del problema que está engendrando. Claro que él está feliz disfrutando con el oficio de presidente, lo que no es de extrañar porque en su vida podía imaginar llegar adonde ha llegado.

Lo peor es que hay ciudadanos que votaron al PSOE a los que les empieza a pasar lo que a otros muchos ciudadanos que en Cataluña votaron al PSC, que se están quedando descolgados sin sentirse representados. Si hace unos meses un grupo entre los que estaba Arcadi Espasa, Boadella, Trias y otros intelectuales de la sociedad catalana se desmarcaba de Maragall y de su tripartito, y sobre todo de la carrera independentista iniciada bajo la batuta de Carod, hoy son cada vez más los ciudadanos que sienten que Zapatero ha tomado el camino equivocado. Porque si Cataluña es una nación, entonces que apaguen y cierren el país, y manden a dique seco a la Constitución.

El problema no es lo que dice Carod, el problema es lo que permite Zapatero. Algunos ingenuos creen que, si en las próximas elecciones le dan la mayoría absoluta, lo mismo da un cambio radical a su política. Yo soy escéptica.

Claro que, desgraciadamente, nadie se atreve a decir en voz alta nada de esto porque no es políticamente correcto y por temor de coincidir con la derecha, o sea, con el PP, como si fuera lo mismo un proyecto de España de derechas que de izquierdas. Vuelvo a las declaraciones de Carod Rovira: según él, ser constitucionalista es ser inmovilista, o sea, lo de siempre, todos los que no están con lo que quieren los nacionalistas, al infierno...

La nación española
Pablo Sebastián Estrella Digital21 Septiembre 2005

Por fin empiezan a darse cuenta en el Gobierno y en el PSOE de que la locura del nuevo Estatuto catalán tiene un límite. Y por eso han empezado a salir ministros del Gobierno diciendo, como acaban de decirlo ahora los titulares de Justicia, Interior y Defensa, que España es una sola nación, mientras que el ministro de Administraciones añadía que si el Estatuto puede causar daño a los españoles, aunque sea constitucional, no será aprobado en Madrid.

Lo de José Bono ya era conocido y ha estado siempre en esa firme posición. Pero la aparición en esa misma línea de los ministros López Aguilar, Alonso y Sevilla anuncia dos cosas: que salen en socorro del presidente Zapatero, que había dicho que lo de nación era discutible y discutido, y que parecen convencidos de que el Estatuto catalán, que se votará en Barcelona el próximo día 30, tiene muy complicado su camino, y más que lo va a tener si llega a Madrid.

Aquel grave error de Zapatero en Barcelona cuando anunció de manera precipitada y temeraria que apoyaría en Madrid el Estatuto que saliera del Parlamento catalán ha sido el motor que ha llevado a los promotores del Gobierno tripartito de Maragall a escudarse en la promesa de iniciar una carrera de despropósitos en la que, afortunadamente, andan peleados entre sí pidiendo la luna y creando en el resto de España un gratuito y sentido malestar por los desafíos e improperios que nacen en la capital condal. Porque Zapatero se ha embarcado alegremente y de manera precipitada e innecesaria en dos arriesgadas aventuras políticas que han creado fisuras en el tejido nacional de España y daños en el Estado de Derecho, porque este Gobierno ha bajado la guardia política y legal frente a ETA para facilitar la negociación que ya reconocen destacados militantes de su partido, como la socialista Rosa Díez.

No sabemos si el día 30 de septiembre CiU va a montar un espectáculo y va a acabar apoyando el Estatuto de Maragall y Carod para pasarle a Zapatero la patata caliente que tiene en Barcelona. En eso confían varios ministros y muchos dirigentes del PSOE para evitar que en Madrid se escenifique una crisis abierta con el Gobierno de Cataluña y dentro del PSC-PSOE, porque está claro que hay muchas cosas en el borrador del Estatuto de Maragall que son inconstitucionales, empezando por el término nación, algo que nunca debió poner en duda Zapatero y que se suma a errores suyos de calado, como cuando permaneció sentado al paso de la bandera de EEUU en un desfile de Madrid, por más que luego tuviera razón a la hora de oponerse a la guerra de Iraq.

Quedan sólo diez días para saber qué pasa en Cataluña, porque lo del Estatuto de Valencia, aunque se puede complicar, no tiene mayores problemas en su renovación y actualización, aunque en él se abre la puerta a la ruptura de la unidad de casación del Tribunal Supremo, lo que es muy mal asunto para la justicia en general.

Esperemos diez días, pero sería bueno que antes el presidente del Gobierno aclarase a los españoles su definitiva posición sobre la nación española que él considera discutida y discutible en contra de lo que piensa la mayoría de su partido y la inmensa mayoría de los españoles. Y en contra también de lo que afirma con claridad la Constitución: que España es una sola nación.

El Gobierno sale en socorro de su presidente, que empieza a sufrir en las encuestas el desgaste de esta operación y de su entusiasmo en la negociación con ETA, la banda que presume de los últimos cinco atentados.

Rajoy se planta en Cataluña
Lorenzo Contreras Estrella Digital21 Septiembre 2005

Con los ecos todavía vivos de la Convención del PP y el triunfo de la tesis de que lo importante no es el pasado, sino el futuro y lo que haya que emprender para conquistarlo políticamente, he aquí que Mariano Rajoy, líder actual del partido, se ha descolgado en Barcelona con una durísima requisitoria contra la OPA sobre Endesa y sus inspiraciones políticas. La andanada de Rajoy involucra a La Caixa, columna vertebral financiera de Gas Natural, aunque el presidente del PP haya procurado hacer creer que su actitud crítica ni es anticatalana ni va contra la citada institución, sino a favor de la ortodoxia en el funcionamiento del mercado. De todos modos, la realidad directamente concernida por las argumentaciones de Rajoy es la Cataluña política, entendiendo por tal su clase dirigente, desde el nacionalismo al socialismo maragalliano.

Si, según Rajoy, Cataluña está “atrapada” por esa casta dirigente, lo que quiere indicar es que se halla secuestrada en la médula de sus libertades y en el mensaje de sus medios de comunicación. Por supuesto que entre la numerosa concurrencia de oyentes congregados en la sede central de la propia Caixa no figuraba ningún representante de la Generalitat. El enigma ahora estriba en saber si entre el millar de empresarios reunidos, y que en parte le aplaudieron y le otorgaron una correcta acogida, se puede extraer un núcleo que apoya al líder popular y, como es lógico, a su máximo representante en Cataluña, es decir, Josep Piqué. Es probable, o más bien seguro. El problema es la cuantificación de esas adhesiones y en qué medida son capaces de transformar el signo político de la Cataluña que Rajoy considera “intervenida”.

En este momento político lo más significativo sería valorar hasta qué punto la estrategia del PP, en línea con la Convención reformista, ha cambiado y se va haciendo operativa en favor del futuro y en el plano de una revisión del pasado. Como bien se sabe, los hombres más característicos del aznarismo siguen situados en líneas preferentes de la dirección popular. Por otra parte, en el capítulo de orientaciones dirigidas al futuro lo que impera es una ortodoxia política que contempla, por ejemplo, la reforma estatutaria catalana —ya que de Cataluña nos ocupamos ahora— como una grave cuestión digna de ser impugnada en sus pretendidos rumbos. Desde FAES, la Fundación que preside y dirige José María Aznar, acaba de emanar en estos últimos días un análisis que contempla el nacionalismo catalán como una “ideología totalizadora” según la cual es ella la que marca la identidad del ciudadano catalán y su modelo democratizante. O sea, fuera de ese esquema nada se podría considerar, a la luz del nacionalismo, como patriótico y en el fondo legítimo. Por lo que se ve, parece superada aquella filosofía pujolista según la cual es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña. El matiz sería, en la nueva etapa, que el proyectado Estatut intenta, y que a Maragall parece que se le escapa de las manos, que los habitantes del territorio ya no se dividirían entre catalanes de primera y catalanes de segunda, sino entre catalanes verdaderos y, sencillamente, no catalanes en el sentido “social político” de la expresión.

Mariano Rajoy tiene ante sí, ya marcada por el jefe doctrinal del PP, una pauta de pensamiento a la que se suscriben los intelectuales más significados del partido. ¿Futuro o pasado? ¿O futuro con pasado aprovechable y no con tabla rasa capaz de poner en crisis la identidad nacional de España?

Investigación realizada por Libertad Digital y CityFM
Aznar advierte de que los terroristas «utilizan el diálogo para seguir la guerra»
El presidente de FAES rechaza «atajos hacia la rendición en nombre de la paz»
H. Montero La Razón 21 Septiembre 2005

Madrid- El ex presidente del Gobierno español, José María Aznar, mandó ayer un mensaje directo al Ejecutivo al recordar que los terroristas «aprovecharán todas las oportunidades que encuentren, no para negociar la paz sino para buscar la continuación de su guerra por otros medios». La advertencia de Aznar –durante el acto de presentación de la publicación «Secuestro, otra arma del terrorismo», que denuncia el drama que viven en Colombia centenares de rehenes de las narcoguerrillas– llega tras los innumerables signos de que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha comenzado un acercamiento a ETA para entrar en una fase de diálogo con la banda terrorista que fructifique en una tregua y en el abandono de las armas.

Sin embargo, el presidente de la Fundación FAES resaltó con preocupación que «si no castigamos, si ni siquiera censuramos a quien jalea y ampara el terror, estamos privando a las generaciones de mañana de todo sentido de la Justicia». «Entre tanta retórica estéril –remarcó Aznar– a propósito del terrorismo, son las víctimas las que nos devuelven a la realidad. Una realidad que nunca debemos perder de vista sin comprometer nuestra dignidad personal y colectiva. Una realidad sencilla: que hay víctimas y verdugos, y que los terroristas se han empeñado en hacer imposible nuestra convivencia libre y en destruir nuestras vidas».

El líder del PP, que saludó efusivamente a José Antonio Ortega Lara, el secuestrado que ha pasado más tiempo cautivo a manos de ETA, rechazó «atajos fuera de la legalidad en nombre de la eficacia y la rendición y desistimiento en nombre de la paz», y parafraseó a Adenauer al recordar a quienes defienden un diálogo sin condiciones que la peor forma de «aplacar a la bestia es dejar que te devore». En este sentido, alertó contra las «políticas de apaciguamiento» que permiten que el terrorismo «nos divida». En el acto de presentación –en el que intervinieron también el vicepresidente de Colombia, el periodista Francisco Santos, así como varias víctimas de secuestros a manos de las FARC y el ELN– el ex jefe del Ejecutivo español fue muy claro al asegurar que explicar el terrorismo como una manifestación de otros conflictos es un camino «profundamente equivocado». «Los terroristas no son portavoces equivocados de causas nobles ni personas que optan por medios condenables con fines legítimos. La violencia indiscriminada no es en ellos un factor instrumental ni ocasional. El terrorismo es en sí mismo la ideología de la violencia, de la destrucción y del odio. Ahí empieza y acaba», expresó, para alabar a continuación a los gobiernos que no «transigen con sus enemigos». «Nos hemos topado muchas veces con la complicidad intelectual de los que alimentan las coartadas de las que se sirven los terroristas», dijo Aznar.

Por todo ello, defendió el derecho de las víctimas a ser escuchadas, de nuevo en alusión directa a Zapatero. «Frente al terrorismo no cabe ningún silencio resignado», afirmó Aznar, para agregar con insistencia que «las víctimas no son un obstáculo». «No son un testigo incómodo. Son y tienen que seguir siendo una fuerza activa en la lucha contra el terrorismo» porque –resaltó– sin ellas «se alimenta la impunidad y se condena a la sociedad a vivir en el miedo».

ERC «cuela» en el Congreso su propuesta para que el catalán sea oficial en toda España
E. L. Palomera La Razón 21 Septiembre 2005

Madrid- Otra vez el catalán, otra vez ERC, otra vez la oficialidad en toda España de las lenguas autonómicas... Los independentistas catalanes han pasado, en apenas una semana de la preocupación a la satisfacción. No es para menos. Y es que la Mesa del Congreso pospuso hace siete días la calificación de una propuesta del partido de Carod para que el catalán sea oficial en toda España, ayer la admitió a trámite sin más. La protesta del PP no se ha hecho esperar. Habrá, anuncia Eduardo Zaplana, recurso ante el Constitucional.

En la iniciativa, que ERC registró en el Parlamento en castellano y en catalán, se destaca que esta ley constituye un «reconocimiento explícito y efectivo a la riqueza y diversidad del patrimonio lingüístico español, atribuyendo a las lenguas cooficiales que lo integran carácter estatal, junto al castellano».

El PP ya había cuestionado la tramitación del texto por considerar que rebasa la Constitución, y había solicitado un informe jurídico a los servicios de la Cámara para determinar si la proposición de ley presentada por ERC requería la modificación de la constitución. El resto de grupos optó por la doctrina oficial de la Cámara que no entra a valorar si un texto o no es constitucional, sino que debe tramitarlo para su debate siempre que cumpla los requisitos formales que exige el Reglamento de la Cámara para su presentación.

El caso es que, una vez admitido a trámite, Joan Tardá, portavoz de ERC, no ocultó su satisfacción por lo que su partido entiende como un «paso más en su diseño estratégico para que el Estado haga los deberes que no hizo en la década de los 80 y los 90». Será la primera vez, sostuvo el independentista, que «el Parlamento discuta un proyecto que puede permitir que el Estado español se convierta de una vez por todas en plurilingüe». En las antípodas de Tardá se manifestó Zaplana, para quien es lícito pretender reformas constitucionales, pero siempre a través de los cauces que establece la Carta Magna, es decir a petición de un quinto de los miembros de la Cámara Baja o de dos grupos. Más allá del destino final de la iniciativa que, para Zaplana, será «intrascendente», lo importante para el PP es la vulneración constante del Reglamento y el deterioro institucional del Parlamento.

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