AGLI

Recortes de Prensa     Martes 27 Septiembre 2005
Mejor en español
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 27 Septiembre 2005

El Estado (débil) frente a los blindados
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA ABC  27 Septiembre 2005

¿Qué podemos esperar de la Comunidad del 3%?
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Condenas menores para Al Qaida
Editorial ABC 27 Septiembre 2005

El "drama" de Maragall, la "guerra" de Huguet
EDITORIAL Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Lenin en el Oasis del Marisco
José García Domínguez Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Balance de la situación
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 27 Septiembre 2005

La ETA sabe tratar al Iluminado
Pío Moa Libertad Digital 27 Septiembre 2005

El falso espejo
Cristina Losada Libertad Digital 27 Septiembre 2005

¿Ahora o nunca?
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País  27 Septiembre 2005

La salud del muerto
Lorenzo Contreras Estrella Digital27 Septiembre 2005

Regresando a Terra Lliure
José Javaloyes Estrella Digital27 Septiembre 2005

Paz para Irlanda mientras ETA amenaza
Editorial Elsemanaldigital 27 Septiembre 2005

Encuestas de vuelo raso
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital  27 Septiembre 2005

El laberinto catalán
Por Ramón Pi El Ideal Gallego 27 Septiembre 2005

¿Pero qué le pasa a la izquierda con las víctimas?
José Javier Esparza elsemanaldigital 27 Septiembre 2005

El problema: los socialistas
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 27 Septiembre 2005

Aprobado el informe que rechaza la reforma judicial del Ejecutivo
F. Velasco La Razón 27 Septiembre 2005

La AVT acusa al Gobierno de tratarles peor que a los «malhechores» de ETA
Diego Mazón La Razón 27 Septiembre 2005

ETA explota una bomba en Zaragoza horas antes de la llegada de Zapatero
Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Mejor en español
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 27 Septiembre 2005

FALTA en Galicia, y en toda España, un Harold Bloom que exponga alto y claro que los estudios culturales de minorías étnicas son una cursilería, y que eso de la protección subvencionada y de la discriminación positiva a las lenguas supuestamente acorraladas -verbigracia, el gallego- es simplemente un montaje ideológico para amparar a incompetentes tras chiringuitos que escondan la indigencia imaginativa en la que chapotean. De hecho, todos sabemos que cualquier insustancialidad escrita en gallego encuentra de inmediato subvención mientras que la literatura en español casi tiene que huir de Galicia para ser publicada. También, con más frecuencia de la que nos gustaría, observamos que el discurso nacionalista reivindicativo -en gallego, evidentemente- suele estar alicortado de argumentos y lastrado por insufribles prejuicios que no aportan ni ápice de buenas razones. Es como si escribir o hablar en gallego avalara la vacuidad del contenido.

Por eso me pareció de aplauso que pocos días atrás ( Otra oportunidad perdida, 24-09), desde las páginas de Opinión de este diario, Santiago Rey Fernández-Latorre diese una vez más un sonoro aldabonazo en defensa de Galicia... pero en español. Al hilo de la compra de un estratégico paquete accionarial de Unión Fenosa por inversores ajenos a esta tierra, Santiago Rey desgranó una serie de argumentos de carácter económico que tenían el inconfundible sabor de la conscientemente amarga reivindicación política por cuanto transcendían la operación financiera. No quiero volver sobre el tema toda vez que sería incapaz de tratarlo mejor de como él lo ha abordado. Pero sí deseo insistir en que Santiago Rey argumentaba en español. Es decir, hacía patria gallega, de la mejor calidad, en español. En consecuencia, se puede ser el más fiel de los gallegos sin ser nacionalista cultural, sin caer en el ñoño enxebrismo lingüístico que aporta lamentos en lugar de argumentos. Si bien se mira, es mil veces preferible para los intereses generales de los habitantes de Galicia un discurso reivindicativo en español -preñado de muy atinadas razones, como el de Fernández-Latorre- que otro en gallego con menos peso que una pompa de jabón. Que, además, es lo que históricamente se constata: la conexión con la alta cultura grecolatina y con la ciencia occidental, en Galicia, se ha hecho, primero, en latín y, después, en español.

Gracias a la obra exigente, exquisita, innovadora, de quienes escribieron en español, Galicia ha sido una potencia mundial en literatura. Sin embargo, a pesar del despilfarro en subvenciones a la literatura y cultura gallegas, no hemos conseguido actualmente un sistema literario que aporte prestigio a esta tierra. Los únicos escritores en gallego que gozan de cierto relieve fuera de Galicia, Alfredo Conde y Manuel Rivas, no logran suplir la ausencia de Cunqueiro o Blanco Amor. Esto es, cuanto más recursos se dispersan en subvencionar la lengua peor estamos. Hoy día se paga un peaje cultural a los malos escritores que escriben en gallego sin que se ponga freno a los que puncionan o estimulan torticeramente ese pseudoimpuesto revolucionario. Nadie me hará cambiar de opinión: empezaré a respetar al nacionalismo lingüístico cuando renuncie a los privilegios que exige como si fueran derechos. Porque lo cierto es que desde los tiempos de Cunqueiro y Blanco Amor, que no necesitaban subvenciones ni leyes de normalización lingüística para escribir bien, lo más interesante que se ha escrito en gallego ha sido el doblaje de las series infantiles para TVG.

El Estado (débil) frente a los blindados
POR MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA DE LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS ABC  27 Septiembre 2005

... Se pueden ceder competencias por el Estado, siempre que la Constitución lo permita, y puede el Estado recuperar competencias propias cedidas por error o con efectos indeseados...

HASTA ahora se hablaba de los contratos blindados, especialmente de ciertos contratos laborales, o de servicios, con una cláusula que garantiza una indemnización muy superior a la normal en caso de rescisión anticipada del compromiso. También conocíamos los carros blindados, unos vehículos de guerra fuertemente protegidos con planchas metálicas. Pero las competencias autonómicas blindadas son la novedad española del siglo XXI.

En algunos de los papeles que estos días circulan como proyectos de Estatutos de Comunidades se pretende proporcionar a ciertas competencias una plena seguridad de su ejercicio exclusivo en el presente y en el futuro. Se trataría de unos poderes de las Comunidades que permanecerían intactos, sin alteración, menoscabo o deterioro en el sistema estatal. Lo establecido en el Estatuto sería lo definitivo, quedando en un segundo plano lo que la Constitución diga al respecto.

He aquí la consecuencia de una interpretación aviesa del llamado «bloque de constitucionalidad». Con insistencia machacona se repitió que los Estatutos de Autonomía formaban parte del «bloque», junto al texto constitucional y otras leyes de singular importancia. Nada tenía que objetarse hasta que fue necesario precisar el puesto que ocupaba cada uno y la función que desempeñaba en el conjunto. Y aparecieron los que otorgaban el lugar preeminente a los Estatutos, quedando la Constitución como un simple complemento, llegando a afirmarse que si unas competencias de las Comunidades no tenían encaje en la Constitución lo procedente era modificar ésta. O sea, que los poderes de las Comunidades (adecuadamente blindados) se impondrían a un Estado que iba a quedar enormemente debilitado, sin posibilidad de defender el interés general de los españoles.

Además de proponer blindar ciertos ríos, lo que se presenta como una operación excesivamente original, en los Estatutos nos encontraríamos con facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que, transferidas por el Estado en virtud de lo dispuesto en el artículo 150.2 de la Constitución, resultarían congeladas definitivamente por la norma estatutaria.

Hay que explicar esta forma asombrosa de maniobrar.

El artículo 150.2 de la Constitución permite ciertamente que el Estado transfiera o delegue en las Comunidades Autónomas, mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que por su propia naturaleza son susceptibles de transferencia o delegación. Al amparo de ese precepto las Comunidades piden con frecuencia más facultades, y el Estado, en varias y distintas ocasiones, se las ha transferido.

Ahora bien, son facultades del Estado, el cual conserva la titularidad de las mismas. Se trata de una delegación; no es una atribución concluyente e irrebatible.

Pero la recuperación de las potestades transferidas se haría prácticamente imposible si figurasen en los Estatutos. Habría que proceder en cada caso a la reforma del Estatuto, una tarea que requiere la participación de los órganos de la Comunidad. Es así como se blindan esas competencias con clara violación -hay que decirlo- del presente ordenamiento constitucional.

Autonomía no es soberanía. Con cumplimiento de este principio se ha construido el Estado que da forma jurídico-política a nuestra convivencia. El Estado de las autonomías irrumpió con originalidad en el elenco de regímenes políticos contemporáneos. No es un Estado federal, ni esta especie tiene encaje en la Constitución Española. No fue tarea fácil desarrollar el esquema estatal del texto de 1978, pero ya está claramente definido.

Como ha denunciado acertadamente Francesc de Carreras, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, ahora «se ha partido de la vieja idea de que en la Constitución no había un modelo de Estado autonómico. Ello podía ser cierto en 1978, cuando sólo existía el texto constitucional, sin desarrollo ni interpretación ninguna. Pero 25 años después de la Constitución ya no es el simple texto inicial sino un conjunto de preceptos que han sido interpretados por la jurisprudencia constitucional, la práctica legislativa y la doctrina».

En este edificio completo la Nación española es la titular única del poder constituyente, a radice indivisible. Se pueden ceder competencias por el Estado, siempre que la Constitución lo permita, y puede el Estado recuperar competencias propias cedidas por error o con efectos indeseados. Repito algo que tengo aquí escrito: «El proceso de transformación del Estado de las Autonomías no ha de marchar necesariamente en la dirección de aumentar las transferencias de poder a favor de las Comunidades. Acaso resulte aconsejable, en determinados casos, ir en la dirección opuesta, o sea que el Estado recupere determinadas competencias antes cedidas».

El edificio constitucional español descansa en unos cimientos que le proporcionan estabilidad, y se configura con unas paredes, algunas de ellas maestras, y con otros elementos que los arquitectos seleccionan y distribuyen en el conjunto de la obra. No todos los componentes son igualmente importantes. Cabe sustituir o eliminar piezas secundarias sin que el edificio desaparezca. Reformar no es destruir. Reformar no es aniquilar las bases de determinada convivencia, formalizada jurídicamente por una Constitución.

Quienes defendemos al edificio diseñado por la Constitución de 1978 no debemos ser tachados de inmovilistas, o acaso de reaccionarios. Sabemos que las Constituciones se revisan y se ponen al día en los países más avanzados del mundo. En la nuestra, por ejemplo, hay que completar la tabla de derechos con la inclusión en ella de los derechos que ha generado la revolución de las técnicas de comunicación. Ahora somos y convivimos de una forma diferente a la de 25 años atrás. La libertad informática tiene que ser reconocida y amparada.

La composición de la población española, otro ejemplo de revisión, se ha modificado en el último cuarto de siglo. Las denominadas «personas mayores», integrantes de la «tercera edad», merecen un tratamiento más completo que el recibido en 1978.

Lo inquietante, en este momento, es la debilitación del Estado. No deja de ser curioso que algunos de los actuales reformistas sigan colocándonos en el horizonte, como modelo a imitar, el federalismo alemán, un sistema en profunda crisis. (Crisis agravada con las últimas elecciones, el 18 de septiembre). En la historia española no son raros los momentos de falta de sintonía con las doctrinas dominantes al otro lado de las fronteras: en los años treinta del siglo XX, por ejemplo, mientras los poderes de los Gobiernos se reforzaban por doquier (con estilos distintos) aquí instauramos una República con un Ejecutivo inoperante, y a partir de 1939, con un régimen duramente autoritario, fuimos casi en solitario por un camino heterodoxo. Aquello de «España es diferente» se ha convertido a veces en una realidad.

No hemos de caer ahora en la trampa de las tendencias internas federalistas que han causado graves perjuicios a las organizaciones jurídico-políticas del exterior. Se comprueba casi a diario, aquí y allá, la inoperancia de los instrumentos en manos de Estados enfermizos, carentes de cohesión, incapaces de reaccionar con eficacia a su debido tiempo.

¿Qué podemos esperar de la Comunidad del 3%?
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Septiembre 2005

A cuatro días de la votación parlamentaria sobre la reforma del Estatuto catalán nos encontramos con que el "guirigay" que se está montado es considerable. Aunque ciertamente no sabemos sí estamos ante una pura escenificación artificial previa al acuerdo, o por el contrario el enfrentamiento político es real como la vida misma. Sea como fuere, de la Comunidad del 3% podemos esperar cualquier cosa. Los políticos catalanes han vivido del conchabeo y del pacto bajo cuerda durante años y años; y en estos momentos pueden pactar cualquier texto, por muy disparatado que parezca.

La reforma del Estatuto catalán comenzó siendo una cesión de Zapatero para la suprevivencia política de Maragall al frente del "tripartito" y se ha convertido en una auténtica explosión del modelo nacional. Inicialmente se podían interpretar las cesiones de unos y otros como objetivo para llegar al poder; cesiones -todo hay que decirlo- llenas de cobardía, mezquindad e irresponsabilidad. Ceder y claudicar como únicos métodos para perpetuarse en el poder. Ahora cuando en Cataluña están en la mitad de la legislatura se dan cuenta de que se encuentran en un callejón sin salida y quizá por ello el resultado final puede ser "dinamita pura".

La trifulca montada tiene, en estos momentos, una dimensión política que nadie controla. Por lo que la situación institucional que vive Cataluña gracias a estos desvaríos políticos es de alto voltaje. Y lo es por muchas razones, pero especialmente por una: en la Comunidad del 3% en la que se impuso un silencio obligado sobre el Carmelo puede ocurrir cualquier cosa. Todo vale en la clase política catalana antes de romper el imaginario encanto del "oasis catalán". Las cosas son así, hasta el punto de encontrarnos en un momento de difícil predicción. Dos años de legislatura, sin reforma del Estatuto puede convertirse en una componenda que salpique a todos los que viven precisamente del pacto bajo cuerda.

Por todo esto, al escuchar al ex-presidente del Gobierno José María Aznar cuando habla sobre un cambio de régimen en Cataluña sin consultar a nadie confirma la realidad de los hechos. Nos encontramos en un punto de inflexión peligroso para la estabilidad institucional, imprevisible para la estabilidad política y lleno de irresponsabilidad por la actitud de Zapatero. El jefe del Ejecutivo ha vuelto a demostrar que es incapaz de dar un golpe de la mesa en los momentos claves, por mucho que baile al son de la "alianza de las civilizaciones". Y los hechos demuestran que, aunque la cercanía nos impida ver todos los matices, estamos en el momento central de la actual legislatura.

Condenas menores para Al Qaida
Editorial ABC 27 Septiembre 2005

LA Audiencia Nacional ha dictado sentencia de condena contra la mayoría de los acusados en el juicio contra la organización de Al Qaida en España, pero la entidad de las penas -considerablemente inferiores a las solicitadas por la Fiscalía- y algunas de las consideraciones que contiene la resolución merecen una reflexión serena, al tratarse de la primera decisión judicial en Europa que aborda el enjuiciamiento de toda una organización local de la red Al Qaida, con una relación inicialmente directa con los atentados del 11-S. La sentencia se ha hecho pública el mismo día en que las autoridades francesas ejecutaban una redada de presuntos terroristas islámicos, integrados en el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, organización terrorista que actúa como filial de Al Qaida en Argelia, pero con una importante presencia en Francia, donde planificaban la comisión de atentados. También ha coincidido el fallo judicial con otra operación similar desarrollada en Italia, donde las fuerzas policiales han detenido a presuntos terroristas, algunos ya en prisión, de los que se sospecha que habrían financiado, entre otros actos criminales, el atentado frustrado contra la Audiencia Nacional.

Estas operaciones policiales demuestran que el terrorismo islamista tiene asumida una estrategia global, cuyos objetivos están definidos por su odio a las democracias occidentales y no por concretas posiciones de uno u otro Estado ante las guerras de Irak o Afganistán. En este contexto, la sentencia de la Audiencia Nacional representaba un precedente muy importante para la acción judicial internacional contra el terrorismo integrista islámico y algunas expectativas pueden verse rebajadas a la vista del resultado. Las consecuencias reales del fallo van a obligar a revisar los planteamientos de la lucha contra esta modalidad terrorista internacional.

La sentencia contiene penas de cárcel para la mayoría de los acusados, pero muy inferiores a las que había solicitado el Ministerio Fiscal para algunos de ellos. Por ejemplo, el Ministerio Público solicitó para Abu Dahdah, cabecilla del grupo terrorista, una condena a 74.337 años de prisión, como cooperador necesario de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington. Finalmente, el Tribunal lo ha condenado sólo a veintisiete años por integración en banda armada, en grado de promotor o director, y por conspiración para cometer atentado terrorista. Por su parte, el periodista Taysir Alony también ha sido condenado a siete años de prisión por un delito de colaboración con banda armada.

La disparidad de criterio entre el Ministerio Fiscal y la Sala juzgadora es un serio motivo de preocupación, porque la amenaza terrorista islámica sigue viva, dentro y fuera de nuestro país, y es precisa una actuación con criterios comunes entre jueces y fiscales sobre la naturaleza de estas organizaciones criminales. Es importante, en todo caso, que la sentencia reconozca la existencia de terrorismo en conductas no violentas en sí mismas y en las que no se hace uso de armas. Si se hubiera impuesto otro criterio (como el de la sentencia en el caso Jarrai), el daño operativo a la lucha antiterrorista habría sido incalculable, además de constituir un error de apreciación, pues si Al Qaida representa tanto peligro es porque ha sabido industrializar el terrorismo y diversificar todas las actividades que acaban confluyendo en el acto terrorista violento.

Quizás, una de las claves de las bajas condenas impuestas, en comparación con las que pedía el fiscal, resida en la desconcentración de responsabilidades que practican estas organizaciones terroristas, de forma que impiden acumular sobre un mismo acusado diversos cargos criminales y pruebas directas de todos ellos. No es extraño, por tanto, que la sentencia, extensa, motivada y detallada, utilice en varias ocasiones la valoración de indicios. Más preocupante es volver a constatar los enormes riesgos procesales que entrañan estos macroprocesos en relación con diligencias de investigación tan sensibles y necesarias como las escuchas telefónicas, a las que la Sala dedica un severo juicio del que no sale bien parada la instrucción dirigida por el juez Garzón.

El Estado de Derecho tiene sus reglas indeclinables y no todo vale para condenar, pero también es preciso analizar los fallos cometidos en esta investigación para no repetirlos en el futuro. En todo caso, la justicia española asumió una importante responsabilidad -iniciar la persecución judicial contra Al Qaida- que ha sabido atender con una difícil sentencia a la que aún le queda la posibilidad de ser revisada por el Supremo.

El "drama" de Maragall, la "guerra" de Huguet
EDITORIAL Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Después de que el consejero de Comercio y Turismo, el dirigente independentista Joseph Huguet, hiciera referencia el pasado domingo a la posibilidad de que la “reforma” del Estatuto no saliera adelante con amenazas sobre el estallido de una “crisis social” y “una guerra civil, entre comillas” en Cataluña, el PP catalán ha solicitado su comparecencia en el Parlamento de la comunidad para que dé una explicación a sus palabras.

La denuncia del PP no es para menos, si tenemos presente que el conseller de ERC añadió que los independentistas aprovecharían en beneficio propio ese “conflicto social”, puesto que ellos “lo girarían en contra de España”. Haciendo referencia a episodios de violencia que nada tienen de entrecomillado, Huguet alertó de que "Si alguien se piensa que en una Guerra Civil, entre comillas, en Cataluña, se van a lavar las manos desde Madrid, se equivocan: después de los 'nyarros' y 'cadells' vino la guerra de Els Segadors".

Se dirá que no hay que hacer caso a la grandilocuencia y tremendismo de este dirigente independentista ante la posibilidad de que no salga adelante una reforma estatutaria que despierta un escasísimo interés entre la inmensa mayoría de la sociedad civil catalana. Sin embargo, conviene subrayar estas palabras como recordatorio de que, si bien son propias de quienes se sentaron con ETA en Perpiñán para “colaborar juntos en la desestabilización del Estado español”, son, a su vez, las de uno de los principales aliados del gobierno autonómico y central.

Además, por mucho entrecomillado que el socio independentista de Maragall quiera poner a sus palabras, sus amenazas de violencia y de rebelión institucional son absolutamente intolerables. Más aún, cuando vienen a coincidir con una campaña de intimidación contra quienes no comulgan con el delirio nacionalista, como ha sido la explosión de un artefacto junto a la vivienda de los padres del presidente del grupo del PP en el Ayuntamiento de Badalona, Xavier García Albiol.

Además, si el independentista catalán habla ahora de “guerra civil” –como venía a hacerlo Ibarretxe hace unos meses, cuando señaló la “solución a tortas” como alternativa al bloqueo a sus planes secesionistas–, hay que recordar que ambos capítulos tienen un grave antecedente en el propio Maragall, cuando en diciembre del 2003 amenazó en su investidura con un referéndum ilegal y con un “drama”, si las Cortes Españolas no secundaban el proyecto de reforma que aprobase el Parlamento catalán. Daba entonces Maragall, así y por descontado, que el PP seguiría teniendo mayoría tras el 14-M en el Congreso; como también el propio ZP, quien le pareció muy bien la amenaza de rebelión de su compañero contra la soberanía nacional siempre y cuando esta no diera al PSOE la mayoría de gobierno.

Fue precisamente aquel uno de los capítulos antes de las elecciones generales en los que se pudo ver con claridad la debilidad o, más bien, el nihilismo moral y político de Zapatero, y lo que nos llevó a alertar el 26 de febrero de 2004 de “la gravedad del peligrosísimo disparate que constituye la figura de Zapatero, incluso en la oposición”. Y eso que no habíamos asistido todavía a los inolvidables jornadas del 11 al 14-M, ni a la posterior acción del gobierno que surgió de aquellos días de infamia.

Josep Huguet
Lenin en el Oasis del Marisco
José García Domínguez Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Ningún otro ejemplo cumpliría mejor el sano propósito de iluminar al común sobre ese visceral anticatalanismo de la Brunete mediática de Madrit. Naturalmente, como el lector avisado ya adivina, me refiero a la burda patraña que ciertos libelos facciosos de la meseta han maquinado contra nuestro consejero de Comercio, el honorable Josep Huguet. Y es que esa chusma servil, esa vergüenza del Periodismo graduada en la escuela de Los protocolos de los sabios de Sión, tras coronar la cumbre de la vileza acaba de atravesar el Rubicón de la halitosis moral. No de modo más venial procedería calificar su inaudita y rastrera manipulación del domingo, al llegar al linde abyecto de inventar unas falsas declaraciones del Lenin del Bages, que por tal alias responde el tribuno Huguet en su comarca.

Así, entre otras mil patrañas, la Caverna ha puesto en boca de Josep que si el viernes “falla” el Estatut, Cataluña irá a una “guerra civil”, antesala de otra que ERC conducirá contra España. Sin duda, los servicios jurídicos de la Esquerra ultiman en estos momentos un ramillete de querellas ante tan falaz y obsceno ejercicio de desinformación. Mas frente a esa campaña orquestada por la reacción, lo que ahora se impone es aplaudir la serenidad con que ha respondido la Prensa de Casa Nostra delante de tan artera provocación foránea.

De ahí que, como modesto homenaje, quiera yo inmortalizar los hitos estelares de las ediciones del lunes en Barcelona. Primero, la de El Periódico de Cataluña. Página dos: “Presuntos historiadores como César Vidal y Pío Moa…”. Página tres: “Y si el Vaticano es tan escrupuloso con Lleida, que devuelva a Egipto el obelisco de la plaza de San Pedro”. Página ocho: “¿No podría el Govern de Catalunya encargar un informe a destacados historiadores con el que se demostrara documentalmente que Catalunya ya era una nación muchos siglos antes de que el Estado español comenzara a tener entidad política propia?”. Página 34: “TVE perdía 20.000 euros por hora durante el último año de Aznar”. Página 56: “Lolitas catalanas, europeas y latinas. De 10 a 22 horas. Visa sí”. Luego, La Vanguardia. Página nueve: “Volem un nou Estatut”. Aunque no uno cualquiera, sino “un Estatut que recoja las máximas competencias posibles en materia de inmigración”. Lo exigen, según consta en el anuncio de pago, los jóvenes marroquíes residentes en Cataluña, a los que representa la acreditada asociación Ibn-Batuta. Página 55: “El conseller de Economía compartirá con Fornesa la presidencia de la comisión de la obra social de las cajas” ya que “Economía quiere reforzar la independencia de las cajas”. Por último, El País. Página cinco: “Mercè castellera de gran nivel. Duelo entre la colla de Vilafranca y los Minyons de Terrassa”.

Como se ve, ni la menor alusión al descomunal embuste anticatalán de los vendidos a la capital, aunque sólo fuera para desmentirlo. Como debe ser. Como hace tres meses, cuando el mismo Huguet invirtió 11.415 euros públicos en pagar un “circuito gastronómico por Cataluña” a las mejores plumas domésticas de La Vanguardia, El Periódico, El País y el Avuí. Y aún dicen que el pescado está caro.

Balance de la situación
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 27 Septiembre 2005

Afortunadamente, mi señor Zapatero, los daños producidos por la explosión del coche bomba en el polígono industrial de Ávila fueron sólo materiales y políticos. No hay acuerdo entre los dos grandes partidos sobre la lucha antiterrorista y eso se nota.

¿Cómo hemos llegado a esto? El 14 de mayo último conocimos por los medios una iniciativa del PSOE para negociar con ETA si ésta dejaba las armas. Tres días más tarde la resolución era aprobada en el Congreso. No parece así, a ojo, que hicieran ustedes extraordinarios esfuerzos por negociarla con el PP en el Pacto Antiterrorista. Es verdad que el Gobierno anterior había sometido al Acuerdo por las Libertades a algunos magreos indecentes, pero la resolución del 17 de mayo acabó con él definitivamente. Morderse las uñas es un vicio detestable, pero no hay que confundirlo con el canibalismo.

La soledad del PP es también la suya. Ha perdido usted apoyo cuantitativo (110 escaños) y cualitativo, porque buena parte de sus socios son comisionistas. Su respaldo para negociar es irrelevante: eran partidarios de negociar con ETA con armas o sin ellas, si mata o si no mata, llueva o haga sol, en días pares o impares y también si es primer viernes o si se ha de comulgar.

Ningún gobernante se había sentado con ETA sin el acuerdo de todo el arco parlamentario. Ésta era una medida elemental de prudencia, porque el terrorista es un interlocutor que no respeta reglas ni convenciones democráticas. No debería usted aceptar esa apuesta teniendo en contra al principal partido de la oposición. Incluso si aceptamos como hipótesis de trabajo que el PP trata de sacar réditos electorales de las acciones terroristas, tal como explicó Rubalcaba tras la bomba de Ávila. Incluso si piensa que el PP es el mismo infierno que definía en 1.616 el catecismo del padre Ripalda, «el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno». No parece muy razonable pensar que ETA va a entregar las armas antes de sentarse a negociar y si esto no es así tiene usted un punto débil que conoce su adversario: un asesinato provocaría un encontronazo político entre los dos principales partidos españoles. Si le conviene y tiene la ocasión, lo cometerá.

Los datos invitan a tasar el optimismo: Batasuna y ETA han vuelto a recuperar la iniciativa política, la Ley de Partidos ha quedado derogada de facto, la 'kale borroka' ha vuelto por donde solía: entre enero y julio ya había superado el número de acciones perpetradas en todo 2004; 'Pakito' y sus colegas se han dado cuenta de su error al creer que no podrían forzar una negociación con el poder central y han puesto fin a su disidencia. ETA sigue débil hoy, pero está más unida que hace un año. ¿Está derrotada? Es probable que sí, pero ella todavía no lo sabe y las expectativas de negociación son viagra de terroristas, mano de santo para levantar ánimos decaídos.

Atentado en Ávila
La ETA sabe tratar al Iluminado
Pío Moa Libertad Digital 27 Septiembre 2005

No me parece muy acertado José María Calleja cuando, sumándose inconscientemente a los demagogos del gobierno, considera los dos años y pico que lleva la ETA sin matar como prueba que la banda está en las últimas. El argumento olvida que casi la mitad de ese tiempo corresponde al gobierno de Aznar, cuando los terroristas sufrían los rigores de la ley con efectos demoledores para ellos, mientras que el resto corresponde a una situación muy distinta. El gobierno actual no aplica la ley, sino que la vulnera, y no ha cesado de favorecer a los pistoleros: ha vuelto a legalizar sus organizaciones políticas, ha quitado cualquier traba a su presencia en el muy degradado parlamento vasco, ha arruinado el Pacto contra el Terrorismo, les ofrece una colaboración bautizada como diálogo y, en suma, difunde el mensaje de que en España el asesinato paga, de que es una forma legitimable (y formidable) de hacer política.

Pues toda la cuestión radica en el desarme, por emplear esta peligrosa palabra. Un gobierno democrático sólo puede negociar el desarme de los pistoleros, sin concesiones políticas. Pero también puede conseguir eso que llaman la paz por el método contrario: desarmando al estado de derecho, desarmando a la ley. En esto consiste, en suma, la línea del PNV, y también la receta del Iluminado de la Moncloa tras haber traicionado y roto el Pacto Antiterrorista.

De este modo el acoso a la ETA se ha transformado en acoso a los demócratas. El gobierno difama a cuantos denuncian la sandez de que entre él y los asesinos van a traer “la paz”, apoyando la sandez en la vileza de que oponerse al chanchullo significa desear la continuación del terror. La claudicación ante la ETA tiene su otra cara en maniobras como la división de sus víctimas directas, creando una organización aparte dirigida por una señora nazi (¿o es comunista? A efectos prácticos da lo mismo. Una totalitaria, en todo caso); o tratando de asfixiar, económicamente y mediante insidias a través de sus terminales mediáticas, a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Con Aznar, la ETA estaba efectivamente acorralada. Con el gobierno actual se encuentra eufórica. Antes no podía matar, o apenas. Ahora, gracias a La Moncloa, ha podido reorganizarse y reforzar sus organismos de penetración en la sociedad vasca: si no mata es sólo porque no quiere, como viene probando contundentemente.

Algunos ilusos se extrañan de que la ETA, tan beneficiada, ponga bombas de vez en cuando. Asombra realmente que, después de tantos años, alguien siga sin entender el juego. Todo el problema radica en que el Iluminado de la Moncloa ha creado expectativas de triunfo para los etarras y los demás separatistas, pero le es difícil llegar hasta el final exigido por ellos: una negociación de igual a igual que abra paso definitivo a la secesión, aunque sea vagamente disfrazada. La dificultad no radica en que al Iluminado le preocupe en absoluto la separación de las Vascongadas (o de Cataluña), pues la unidad de España carece de importancia para él, lo ha demostrado sobradamente. Radica en que el proyecto está encontrando en la sociedad española más resistencia de la esperada, pese a las habilidades del PSOE y los separatistas para adormecer a la opinión pública y presentar lo negro como rosa.

La táctica etarra, nada torpe, consiste simplemente en espolear al Iluminado a recorrer el camino emprendido, a hacerle ver que no hay marcha atrás, pues si intenta cambiar el rumbo o quedarse a medias pueden volver los atentados mortales y arruinar toda su política. Las bombas colocadas periódicamente, aun sin causar muertos –sí bastantes heridos-, han creado situaciones de caos y graves daños materiales. Han logrado también sabotear a Madrid como sede de los Juegos Olímpicos (combinadas con el efecto psicológico de la colaboración de hecho del gobierno español con Al Qaeda en Irak). Cada bomba es una advertencia de lo que pasará si el Iluminado no cumple. La ETA sabe con quién trata y sabe cómo tratarlo. Ustedes recordarán a la chica del entorno etarra comunicando a un preso las magníficas perspectivas que les habían llegado, no sé si directa o indirectamente, del gobierno: “¡El tío quiere que el den el premio Nobel de la paz!”, le contaba, entre carcajadas, al preso.

Irlanda del Norte
El falso espejo
Cristina Losada Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Las encuestas son lo que son. Un reflejo, por lo general distorsionado, del material menos fiable que existe, el ser humano. Tomemos las que se han hecho sobre la oportunidad de una negociación con la ETA. En agosto, el diario El Mundo publicaba una en la que los partidarios de negociar sumaban un 53 por ciento. Mes y pico después, en un sondeo de El País, el número de dialogantes ascendía al 61,1 por ciento. En ambos casos, la condición previa para sentarse a hablar con los asesinos era que dejaran de perpetrar atentados o que depusieran las armas. Y en ambos, la mayoría no aceptaba que se cediera ni en el acercamiento de presos ni en medidas de gracia. Todo pura contradicción. Todo muy humano.

E inquietante. Estar dispuesto a negociar en abstracto y negarse a negociar en concreto no tiene sentido. Sentarse a negociar cuando ya ha desaparecido la causa que originaba la presunta necesidad de hacerlo, tampoco. ¿Es el diálogo, para esos españoles, una especie de zanahoria con la que conducir a la bestia al lugar que se quiere? Es ése un juego peligroso cuando se hace con bestias armadas. Pero si en la cochura de esta empanada mental es visible la mano de Zetapé y de su corte de los milgaros, los que dicen una cosa y su contraria y venden el diálogo cual bálsamo de Fierabrás, también cabe pensar que esos encuestados prefieren engañarse. No quieren ver las incoherencias en las que incurren al apuntarse al discurso hoy dominante. Esto, por no pensar peor, que también se puede. El terrorismo se propone, y a veces, logra, debilitar la voluntad de autodefensa de una sociedad.

Las dos encuestas eran previas, una de ellas por solo un día, a que el IRA concluyera la destrucción de su arsenal. Y a que los medios de comunicación, de aquí y de allá, presentaran este desarme como la culminación de un proceso de paz que incluyó largas negociaciones. Ergo, a punto estarán los Oteguis y los Ibarreche, si no lo han hecho ya, de presentar una vez más el caso de Irlanda del Norte como espejo en el que mirarse. De estimular de nuevo a Zetapé a ser el Tony Blair español. Y “tío, premio Nobel de la Paz”, que decía el etarra. Del enemigo, el consejo.

El espejo nunca ha sido tal. Las diferencias entre uno y otro caso no permiten traslaciones. Pero, además, el IRA no ha destruido las armas (lo que no le impediría tampoco adquirir otras) como resultado de la negociación. Nada nuevo se le ha concedido, y ya se le había concedido demasiado: hubo liberaciones de presos antes de que entregara las armas. Sin olvidar el atentado de Omagh cuyas víctimas fueron ninguneadas en aras del “proceso de paz”. La novedad ha sido que al IRA, tras el asesinato del camionero Robert McCarthy y la campaña que realizaron sus hermanas en Estados Unidos, se le acabó el chollo que allí tenía: dejaron de fluir las aportaciones económicas. Mucho antes se le había acabado el chollo en la propia tierra. El IRA tuvo que ceder porque todos, incluidos los nacionalistas moderados, lo habían aislado. No hubo un PNV protegiéndolo ni asignándole fondos públicos.

¿Ahora o nunca?
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País  27 Septiembre 2005
 
En estos días de vísperas del Estatuto de Cataluña, los titulares de la prensa han asegurado que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para inducir el voto favorable de CiU, le ha dicho a Artur Más que ésta es la única ventana de oportunidad disponible, que la cuestión del Estatut es la de ahora o nunca. O sea, que sólo con el actual Ejecutivo socialista puede abrirse camino legal la reforma planteada. Semejante afirmación encierra otra: la de que se está considerando la posibilidad de aprobar un texto sin los votos del Grupo Popular que anda cerrado en banda. Además, esa senda supondría proseguir en la línea de la renuncia al consenso en una cuestión como la de Cataluña, que se sumaría a otras rupturas ya avanzadas en ámbitos como la lucha antiterrorista, la política exterior o la de defensa.

De manera que la siembra permanente de talante por parte de ZP volvería a traducirse en nueva cosecha de antagonismos berroqueños. También indican los observadores más avisados que por debajo de la mesa circulan otros argumentos de gran poder de convicción. Por ejemplo, el de la represalia, porque si el Estatut encallara en Barcelona, se emprendería una reforma de la Ley Electoral catalana y se rebajarían las ventajas otorgadas a los feudos de CiU en el texto vigente. Así que, después de haber bloqueado la indagación sobre las comisiones del 3% en las obras públicas obtenidas por el anterior partido en el Gobierno de la Generalitat, que salieron a la luz cuando la sesión parlamentaria del hundimiento del Carmel, ahora se abdicaría de un propósito dignificador en aras de obtener el voto favorable al Estatut de Artur Más y los suyos.

De este modo volvería a primar la conveniencia intra partidos frente a los deberes hacia los contribuyentes y los electores. Se impondría el oficio de tinieblas, el público del patio de butacas se quedaría a oscuras en lugar de recibir los esclarecimientos a que tiene derecho cuando ocupa su localidad en la sala de proyecciones. Pero en algún momento sería preciso examinar a dónde puede llevarnos el lema de fer país, de anteponer la construcción nacional, de my country right or wrong, a las consideraciones indeclinables que merecen los ciudadanos y sus libertades individuales. Nos han imbuido del principio de la subsidiariedad anclado en las encíclicas pontificias como si el poder político adquiriera una condición más benéfica en proporción directa a su cercanía pero la experiencia de cada uno viene muchas veces a desmentirlo.

Hemos cargado sobre la burocracia europea o estatal toda suerte de denuestos cuando tantas veces opera de manera mucho más adecuada y neutral, mientras que en el plano autonómico o municipal prima el amiguismo, el nepotismo, el caciquismo sin escapatoria alguna para el administrado obligado a optar entre la resignación de soportar la arbitrariedad adversa o contornearla para terminar haciéndose acreedor al favoritismo de la alcaldía o de la comunidad autónoma mediante el recurso a la corrupción pactada, que acaban como siempre sufragando los vecinos o los sujetos al estatuto que corresponda. De manera que se impone reconocer cómo a veces el poder a distancia resulta liberador mientras el poder cercano produce una asfixia que nos deja inermes. Por eso, en una declaración reciente las cajas de ahorro han criticado que el nuevo Estatut se adjudique competencias que son estatales y ven en la supervisión del Banco de España un oxígeno provechoso sin contaminaciones interesadas.

Mientras, a la espera de la sesión del viernes en el Parlament, se recomienda la lectura del volumen Dos visiones de España con los discursos de José Ortega y Gasset y Manuel Azaña sobre el Estatut de Cataluña que se debatía en 1931 en el Congreso de los Diputados y con la lúcida introducción de José María Ridao. Lo que está en juego va más allá de la necesidad que determinados líderes tengan de salvar la cara respecto a sus promesas electorales o a sus frases efectistas y tampoco estamos para juegos florales, para bendiciones más o menos inaugurales del arzobispo de la diócesis ni para la recolecta de declaraciones de instituciones que tanto dependen de estar bienquistas o de famosos instrumentalizables del deporte o del corazón.

La salud del muerto
Lorenzo Contreras Estrella Digital27 Septiembre 2005

ETA ha vuelto a golpear a la manera que lo hizo hace meses, en vísperas de la decisión sobre la sede de los Juegos Olímpicos del 2012, contra el estadio madrileño de La Peineta. La carga explosiva ha sido parecida, el sistema análogo y el lugar elegido para el atentado con furgoneta-bomba ha sido un área empresarial de la provincia de Ávila, cerca de la capital. En el cuadro de semejanzas entraba el aviso previo de la banda, unos tres cuartos de hora antes de que el estallido se produjese. Naturalmente, el aviso entrañaba otra semejanza básica: evitar que hubiera daños personales. La Policía y la Guardia Civil fueron alertadas por tan “generoso” anticipo, que ETA viene utilizando para no acentuar su impopularidad en un tiempo caracterizado por la capacidad de escándalo de la opinión pública ante la crueldad de un tipo de terrorismo que se autodescalificó en su día con el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York y posteriormente la barbarie del 11M en Madrid, sin olvidar a Londres como objetivo del salvajismo islámico. Esto significa que la banda intenta ofrecer un rostro “humanitario” alejado, a estas alturas de su historial asesino, de la imagen que proporciona Al Qaeda con sus células en todo el mundo.

La situación es políticamente sarcástica. Cuando más se habla de una próxima tregua etarra y más especulaciones circulan sobre la situación casi agónica de una ETA debilitada, resulta que cobra actualidad el viejo dicho, esta vez alusivo a la organización terrorista vasca, según el cual “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. Es decir, quienes pronostican esa situación respecto a ETA se equivocan de medio a medio. Y de poco vale decir que en realidad la organización está contra las cuerdas y recurre a estos expedientes desesperados para seguir mostrando presencia en la lucha contra el Estado español. Nadie es capaz de garantizar que el toma y daca de uno contra otro tiene fecha de caducidad acreditada. Esto durará todo lo que ETA quiera que dure. Y todo lo que el Gobierno español de turno se muestre dispuesto a convivir con el actual escenario de sobresaltos y de desgaste político.

Lo aconsejable sería practicar un poco de realismo, por lo menos de realismo verbal. De todo lo publicado en estas últimas horas, lo más significativo en el ámbito vasco viene dado por un comentario del ex etarra Kepa Aulestia en las páginas de El Correo Español de Bilbao. Y no porque Aulestia haga gala de un realismo notable, sino porque refleja la perplejidad con que los distintos análisis enfocan el problema o, como ahora se dice, el “conflicto vasco”. Opina Aulestia que la banda se encuentra, efectivamente, debilitada y podría acabar en un límite que le impida maniobrar porque, según su retórica, “la pacificación y la normalización terminen ahuecándose y no significar nada”. Lo cual —sigue Aulestia— es una eventualidad que suscita “una preocupación inconfesable” consistente en el hecho de que “un día ETA desaparezca porque nadie en su seno esté dispuesto o en condiciones para administrar su declive y que desaparezca sin nada a cambio para nadie, ni para la izquierda abertzale ni para resto del nacionalismo”.

Tal vez lo más prudente sea seguir pensando que, efectivamente, el muerto goza de buena salud, o, por lo menos, de la suficiente.

Regresando a Terra Lliure
José Javaloyes Estrella Digital27 Septiembre 2005

Eso de Huguito el filólogo, encargado de la Consejería de Comercio en la Generalitat de Cataluña, de que si el Estatuto naufraga en Madrid habrá “guerra civil”, aparte de su sincronía con la bomba de Ávila, testimonia la condición batasuna de ERC: formación más asamblearia que fauna propiamente parlamentaria o democrática, sobre la que pivota el tripartito catalán y, desde éste, el Gobierno de la entera España.

Las semejanzas entre los dos radicalismos nacionalistas, el vasco y el catalán, son poco menos que obvias, y probada está, además, su correlación terrorista: Batasuna, con ETA, mientras que las bases que aglutinaba Terra Lliure pasaron a medular las propias de ERC. De las afinidades pasaron a las sintonías, pues sin éstas hubiera sido impensable, más que sólo improbable, la sima política de Perpiñán y el pacto de Carod con los etarras.

Parece como si el terrorismo fuera —entre otras cosas— el estado físico de una determinada materia ideológica. Según tal estado sea, así se configura el discurso de la misma. Batasuna y ETA están donde estaban, aunque aquélla cambie de nombre. Terra Lliure se fue tras su ejecutoria de terrorismo no siempre menor, para acampar en los extramuros de la política catalana.

Allí vivaqueó con variable y siempre mortecina fortuna; así hasta que la comunión en la irresponsabilidad de PSC y CiU, pujando en la misma cucaña contra el autonomismo y por el soberanismo, y la posterior conjunción de factores inducida desde el 11M, alzó a ERC como dominante y doble determinante. Como freno y bocado del Govern en el Palacio de San Jaume, y como palanca contra la unidad nacional en el timón del Palacio de la Moncloa.

Llegadas las cosas al punto a que han llegado, tras la subasta catalanista del nuevo Estatuto y la insuficiencia crítica de los naipes socialistas en la partida de usura parlamentaria, sobre el tapete verde del Congreso, los confabulados en Perpiñán optan por desbloquear a las bravas el atasco a que han llegado, con ETA y los nacionalismos vasco y catalán, los rumbos de Rodríguez.

La desiderata de Huguet, asimismo, marca un inflexión, una involución y un retorno de ciertas gentes de ERC a lo peor de sus vísperas parlamentarias desde la restauración democrática; pero también a las derivas locoides de Companys, inductor capital de la guerra civil, al que el paredón elevó a los altares del catalanismo sin tasa y sin seny, desbordado por la rauxa.

Pero si los de ERC verbalizan hasta el extremo de esgrimir los fantasmas del guerracivilismo, es porque saben que no pueden mantener el órdago hasta el final. Hay quienes piensan que, antes de desatar el efecto dominó —primero caen en San Jaume y después en la Moncloa— se lo pensarán dos veces. Nunca lo tendrán más a huevo que lo tienen ahora.

jose@javaloyes.net

Paz para Irlanda mientras ETA amenaza
Editorial Elsemanaldigital 27 Septiembre 2005

Mientras el IRA destruye sus armas, ETA sigue actuando. En Irlanda, los cambios suponen sólo la restauración de la autonomía suspendida a consecuencia de la violencia.

27 de septiembre de 2005. John de Chastelain, el general canadiense que dirige la Comisión Internacional de Desarme confirmó ayer que los terroristas irlandeses del IRA han destruido o entregado sus armas. Dos sacerdotes, representantes de las dos comunidades religiosas enfrentadas -Alec Reid y Harold Good- han verificado el desarme. La condición de renuncia unilateral, total y definitiva a las armas de la banda terrorista se ha cumplido, y el Gobierno británico de Tony Blair seguirá los pasos previstos en el proceso de paz del Ulster.

Mientras el IRA destruye, inutiliza o deposita sus armas largas y cortas, municiones, ametralladoras, misiles y explosivos, ETA sigue acumulando medios de destrucción, sigue reconstruyendo su infraestructura y vuelve a demostrar que puede matar este fin de semana en Ávila. Y no es la única diferencia con la situación irlandesa a la que ahora tanto recurre la propaganda nacionalista.

El IRA anunció una tregua unilateral, total e irrevocable. La negociación entre los partidos políticos de Irlanda del Norte no pone en ningún caso en discusión la pertenencia del Ulster al Reino Unido, sino que permite el establecimiento de una autonomía regional limitada. Mucho más limitada, de hecho, que la de cualquier Comunidad Autónoma española, por no hablar del País Vasco.

La diferencia central, en lo político, es que los cambios no suponen ninguna concesión al terrorismo ni ninguna victoria política del republicanismo, sino simplemente la restauración de una autonomía que fue suspendida precisamente como consecuencia de la violencia. Si el Gobierno vasco realmente aspira a un modelo irlandés el camino es exactamente el contrario que el que han elegido Juan José Ibarretxe y José Luis Rodríguez Zapatero.

Además, en el Ulster hay dos comunidades diferenciadas por la historia y por la religión, ambas con sus razones remotas. Esto no sucede en el País Vasco, donde el único problema es un terrorismo criminal nacido de una ideología surgida de un día para otro.

Tampoco en esto el modelo irlandés es válido para el fin de ETA. Porque en el País Vasco y en Navarra no hay un unionismo capaz de defenderse, sino sólo víctimas pacíficas, y porque no se ha contemplado jamás una hipótesis de partición, más que en las elucubraciones de los radicales. Zapatero e Ibarretxe harían bien, al felicitar a las autoridades de Londres y de Belfast, en olvidar cualquier paralelismo, porque éste terminaría enturbiando aún más su propia y nebulosa política de negociaciones.

Email del director
Encuestas de vuelo raso
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital  27 Septiembre 2005

Los sondeos a estas alturas, cuando deberían faltar en circunstancias normales más de dos años para las elecciones generales, indican que Zapatero no acaba de despegar del todo. O mejor, que volar vuela, pero bajo. En La Moncloa algunos se desgañitan advirtiendo que el ambiente de barullo creado por Maragall en Cataluña con la reforma del Estatuto perjudica al "jefe". Declaraciones como las realizadas por el propio Zapatero, según las cuales la introducción en el texto catalán del término "nación" es pura discusión semántica sin importancia, tampoco ayudan a que aumente su "carisma".

Sin embargo, lleva razón el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, al afirmar que de encuestas electorales sólo se puede hablar cuando quede menos para las elecciones. Por más que no se debe despreciar la traza que distintos muestreos reflejan para darse cuenta de por dónde soplan los vientos, en política hay sucesos que hacen que las gentes cambien a toda velocidad. Ya se vio en las últimas elecciones generales.

Así las cosas, en este ambiente reinante de vuelo raso, se presenta ante los partidos políticos la posibilidad de llegar a un acuerdo con ETA para poner punto final al terrorismo vasco. ¿Falsa ilusión? ¿Trampa terrorista? Cualquier cosa puede ser. Sea como fuere, ¿qué político español de los últimos años no ha soñado con ser el responsable de firmar la paz definitiva? ¿Cuál es posiblemente el máximo sueño de los españoles, colectivamente hablando, desde hace décadas?

A Zapatero le han puesto delante una fruta tan poderosa como la manzana de Eva a Adán que le expulsó del paraíso. No tiene otra posibilidad que probar ese bocado exquisito, cueste lo que cueste. Por más que sepa que tanto a Adolfo Suárez, como a Felipe González, como a José María Aznar -con persona interpuesta- fue el terrorismo quien les arrojó a las tinieblas de la política.

Es cierto, Zapatero se juega el futuro político poniendo su cuello bajo el hacha asesina y ventajista de una ETA que sigue mandándole mensajes a través de bombas. Pero, ¡ojo!, también se la juega el PP. Tampoco la papeleta que tiene Rajoy delante es sencilla ni cómoda. Ni puede permitir que su partido se quede aislado de llegar el final de ETA ni puede dar un cheque en blanco a un Zapatero que, acuciado por peligrosas encuestas, haga locuras. Liderazgo. Es la hora de los líderes, no de los vuelos rasos.

El laberinto catalán
Por Ramón Pi El Ideal Gallego 27 Septiembre 2005

Me cuesta trabajo andar conjeturando lo que va a pasar el día 30 en el Parlamento de Cataluña con el proyecto de reforma del Estatuto. Uno es periodista y no adivino, y bastante trabajo tiene con contar lo que ha ocurrido como para meterse en el laberinto de contar lo que va a ocurrir. Pero, al menos, tal vez estas líneas puedan servir para hacerse una idea del porqué de esta situación surrealista.

Los problemas con la reforma del Estatuto derivan del cruce de intereses de cada partido, que no siempre coinciden. CiU y ERC son partidos nacionalistas; ERC no oculta su programa separatista, mientras que CiU aspira a un Estatuto que consagre el separatismo de facto sin que Cataluña deje de pertenecer a España. Eso pretende lograrlo con un Estatuto que prohíba en Cataluña toda intervención de la Administración del Estado y su simbología, con las pocas excepciones de la Defensa y de parte de la Justicia y la diplomacia. Ambas posiciones son escandalosamente inconstitucionales, pero el victimismo nacionalista necesita mantener esa llama sagrada e imposible (al menos sin violencia).

Sin embargo, un pacto abierto entre CiU y ERC no es posible, porque ERC ahora toca poder gracias a su alianza con socialistas y comunistas en el tripartito. Ese Gobierno de perdedores (porque CiU ganó las elecciones catalanas, pero sin mayoría) tiene el objetivo de destruir todo lo posible a CiU y al PP; pero los socialistas están muy condicionados por el PSOE, y buscan desesperadamente la cuadratura del círculo: un Estatuto autonómico constitucional, pero que favorezca el camino a la independencia.

Cada partido, pues, hace sus cálculos pensando en cómo repercutirá en las urnas, para sus intereses, cada opción: el no-acuerdo (fracaso de todos los partidos, nacionalistas o no), un acuerdo que el Congreso eche para atrás (fracaso del Estatuto, pero que mantiene el victimismo) o un acuerdo que el Congreso acepte (éxito del Estatuto y quebranto del victimismo). Nos podríamos preguntar: ¿No tiene nadie en cuenta los intereses de los ciudadanos de Cataluña? Ponga el lector la respuesta.

ramon.pi@sistelcom.com

¿Pero qué le pasa a la izquierda con las víctimas?
José Javier Esparza elsemanaldigital 27 Septiembre 2005

Algo raro le pasa al PSOE con las víctimas. O más exactamente: con las víctimas que no se resignan al papel de meros testigos enlutados. El desplante a la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha sido un escándalo que con cualquier otro Gobierno y, sobre todo, con cualquier otra prensa, ya habría provocado dimisiones. Y no sólo por el dinero. Es grave, por supuesto, que el Gobierno escamotee dinero a la AVT, pero es todavía más grave que la prensa adicta se haya entregado al salvaje vituperio de las víctimas como "extorsionadores de viudas" y esputos del mismo jaez. Eso lo han dicho algunos que en su día hicieron la vista gorda con los GAL. Aquí se vuelven a retratar. Babosas.

Además, no se trata sólo de la AVT. Un lector nos contaba hace poco que los socialistas valencianos han escurrido el bulto en un homenaje a Manuel Broseta, aquel profesor asesinado por ETA. Y acabamos de ver cómo el Gobierno pretende multar a los familiares de los bomberos muertos en Guadalajara, porque insultaron a Doña De la Vega. Por el contrario, las víctimas del Yakovlev son manejadas por el socialismo como arma arrojadiza, del mismo modo que intentaron hacerlo con las del 11-M facción Manjón. O sea que lo del PSOE y las víctimas empieza a tener connotaciones psiquiátricas: para el Gobierno ZP, hay víctimas buenas y hay víctimas malas. Las primeras son exhibidas como heroicas y las segundas, denostadas como ilegítimas.

No es sólo una cuestión de tajada política. Aquí hay algo más profundo. Mi confidente Nascimento, francotiradora del correo electrónico, me escribe:

"Hay una trampa de la nueva pedagogía social que consiste en que los héroes no sean los que activamente dan su sangre por una causa, sino las víctimas que por allí pasaban. Contribuyendo con ello a subsumir al individuo en género, a la acción voluntaria en inerte pasividad, erigiendo monumentos no a los héroes activos, sino a las víctimas pasivas. (…) Pero como todas las sociedades necesitan héroes que apuntalen su moral, la nuestra lo ha reconvertido en el culto al ser pasivo que por todos lados se exalta, en una educación falazmente ´no competitiva´ y en los modelos mediáticos. En este contexto, no hay más héroes que los ´afectados por´ o ´víctimas de´. Y cuando la víctima conlleva alguna actividad en origen, en la medida en que ha sido batido por representar oposición a sus asesinos –víctimas de ETA, por ejemplo-, son ninguneados. La verdadera víctima glorificada es la que pasaba por allí, innominada para el sistema, subsumida en el oscuro río de los sin nombre".

O sea que al socialismo le gustan las víctimas sumisas y obedientes, nuevos parias de la Tierra, pero las cañas se vuelven lanzas si las víctimas reivindican su autonomía, su capacidad para existir por encima del dolor. En el imaginario socialista, las víctimas sólo son "buenas" cuando se dan a sí mismas por muertas. Sabia Nascimento.

El problema: los socialistas
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 27 Septiembre 2005

Dice el cuento que en el Jardín del Edén, bajo el árbol de la sabiduría, nació un pájaro de cántico primoroso que fue fulminado por la espada flagelante que arrojó a Eva fuera del paraíso, pero otro de los huevos hizo perpetuar su especie.

Pues bien, el PSOE está en busca del Ave Fénix. Pero mientras la encuentra no gobierna los intereses generales, pues hipnotizado en el fulgurante vuelo del ave invisible, ha perdido de vista los problemas que circundan al Estado devorándolo desde sus propias entrañas.

Vayamos a la cuestión; reproduzco frases aisladas de Ramón Jaúregui, enviado especial del Gobierno al País Vasco para adormecer conciencias:

"No se puede pretender la desaparición de ETA sin que la izquierda abertzale recupere protagonismo. La expectativa de acuerdo entre PNV y PSOE en Madrid será recíproca en Vitoria. Zapatero no va a marginar a Ibarretxe en el proceso de paz, sino todo lo contrario. No hay precio político para la paz, pero la política puede ayudar para la paz."

Pregunta del entrevistador:
-¿Hay un reparto del liderazgo de las dos mesas, la política y la de desmilitarización, como dice ETA?

Respuesta:
- Una vez que se constata que hay un camino irreversible del cese de la violencia, se puede realizar un diálogo de ese tipo. Cuanto más protagonismo recupere la izquierda abertzale, si es como consecuencia del abandono de las armas, mejor. Tiene que recuperar su plena legalidad cuando sepamos que no habrá más violencia. (…) Sigue sin entender [el PP] que en política antiterrorista no todo o no siempre es represión. A veces es necesario complementarlo con la política. (…) Hay que tener un poco más de flexibilidad y un poco más de generosidad. (Diario de Noticias de Álava del día 11 de septiembre)

Ortega y Gasset dijo en cierta ocasión que el oportunismo es la política propia de inmorales. Rajoy nos regaló hace unos días una frase lapidaria, muy oportuna para el caso: "Me cueste lo que me cueste yo tengo que colocar la ley por encima de la oportunidad política".

La táctica a corto plazo abandonando los principios y referentes axiológicos lleva a una práctica política corrupta y al desmoronamiento de los pilares que dan sentido a la democracia.

Es lamentable que para afianzarse en el poder necesiten a los nacionalistas, buscando frenéticamente algún golpe de efecto hipnótico. Al totalitarismo no se le doblega con concesiones, sino aplicándole la ley. Es cuestión de justicia y de memoria. Tantas víctimas de ETA y de la opresión nacionalista obligan –por su memoria- a no abandonar la senda del Estado de Derecho. Por simple lealtad hacia los que han entregado su vida por la libertad y el imperio de la ley.

Aprobado el informe que rechaza la reforma judicial del Ejecutivo
F. Velasco La Razón 27 Septiembre 2005

Madrid- La Comisión de Estudios del Consejo General del Poder Judicial aprobó ayer el informe que cuestiona la constitucionalidad de la reforma judicial del Gobierno, en lo que afecta a los Consejos de Justicia de Ámbito Autonómico y a la Justicia de Proximidad. El dictamen contó con los votos favorables de los vocales José Luis Requero –ponente–, Javier Laorden y Adolfo Prego –elegidos a propuesta del PP– y el voto en contra de Luis Aguiar –propuesto por el PSOE–. El informe aprobado viene a concluir que el proyecto de reforma del Estatut de Cataluña ha sido determinante para la reforma judicial. Así, se afirma al respecto que los Consejos de Justicia y la Justicia de Proximidad responden prioritariamente «al actual proceso de reforma estatutaria que viene protagonizando Cataluña», y, en el caso de los jueces, además al «proyecto de Ley que regula el régimen especial del Municipio de Barcelona». Por contra, Luis Aguiar defiende la constitucionalidad de la reforma judicial, y, a la vez, pone de manifiesto el «sorprendente y extraño cambio de actitud» de José Luis Requero, ya que, aseguró, en un principio éste estaba de acuerdo con las principales líneas del contenido del informe que había elaborado.

La AVT acusa al Gobierno de tratarles peor que a los «malhechores» de ETA
Dice que el Ejecutivo miente y que pretende «asfixiarla» porque no ha recibido «ni un euro» en 2005
Diego Mazón La Razón 27 Septiembre 2005

Madrid- Continúa el pulso entre la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por las subvenciones no concedidas a la organización que preside José Alcaraz. Si el pasado sábado el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, negaba que se hubieran reducido las cuantías a este colectivo, ayer, la tesorera del mismo, Ana Carro, contestó que «no ha recibido, a fecha de hoy, ni un solo euro de este Gobierno».
En este sentido, negó que hubiera existido ni una mínima aportación del Departamento de Cultura, ni de Trabajo, ni de Interior. El Ministerio que dirige Caldera argumentaba para rechazar la subvención en base al IRPF una «limitación de crédito existente» en la convocatoria de ayudas. Carro rebatió que el presupuesto para esta convocatoria ascendía a 96 millones de euros y que la AVT sólo había solicitado una cuantía de 399.000 euros, por lo que consideró «ridículo» este razonamiento.

Del mismo modo, la tesorera negó que por el momento hayan recibido los 120.000 euros que según la prensa recibirá la asociación de parte del Ministerio del Interior. Respecto a este punto, el presidente de la AVT, José Alcaraz, aseguró que preguntarán al Tribunal de Cuentas «dónde está» ese dinero.

Los privilegios de ETA.
Alcaraz, que calificó de «revés tremendo» la pérdida de la subvención del IRPF, no dudó tampoco en criticar a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega por decir que la AVT recibe un «trato privilegiado». En este sentido, el presidente de la asociación aseguró que este comentario es «indignante» porque la única asociación que recibe privilegios en este momento es la de «malhechores de Batasuna-ETA» y, por extensión, el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV). Alcaraz instó a la vicepresidenta del Ejecutivo a que explique «en qué consisten esos privilegios», ya que, según recordó, en los últimos años la AVT había recibido en torno a 463.000 euros mientras que este año, según sus previsiones, sólo percibirá 77.000.

Alcaraz tampoco dejó pasar la oportunidad y, en la rueda de prensa celebrada ayer en Madrid, aseguró que la asociación que preside está sufriendo una auténtica campaña «de acoso y derribo» por parte del Gobierno, que está tratando de «asfixiarla económicamente». Además, criticó ciertas informaciones de algunos medios de comunicación, a los que acusó de «intoxicación informativa», y anunció que la AVT exigirá también «explicaciones» sobre el destino de otros fondos como los de la Onlae.

EN UNA CENTRAL EN AÑÓN DE MONCAYO
ETA explota una bomba en Zaragoza horas antes de la llegada de Zapatero
La DyA recibió dos llamadas de ETA advirtiendo de la colocación de una bomba en la central eléctrica de Endesa en la localidad zaragozana de Añón de Moncayo. En la primera se informaba de que la bomba iba a explotar a las 8, aunque posteriormente se comunicó que la detonación sería a las diez. Finalmente, la bomba estalló a la hora fijada. Este martes Zapatero tiene previsto viajar a Zaragoza para presidir la Junta de Jefes de Estado Mayor. El atentado coincide con el último comunicado de la banda.
Libertad Digital 27 Septiembre 2005

Un artefacto hizo explosión a las 10:01 en las proximidades de Añón de Moncayo (Zaragoza) con escasos daños materiales. La explosión se produjo junto a una central eléctrica de Endesa que en estos momentos se encuentra inactiva. Una llamada a la DYA (asistencia en carretera) de San Sebastián que dijo hablar en nombre de ETA alertó de que se iba a producir una explosión en el lugar a las 8 de la mañana, por lo que Guardia Civil desalojó la zona y la inspeccionó con ayuda de los técnicos en desactivación de explosivos, informaron fuentes de la lucha antiterrorista.

Al cumplirse el plazo, la bomba no explotó, pero otra llamada, también a la DYA de San Sebastián, renovó el aviso para las 10 de la mañana. Un minuto después de esa hora, el artefacto hizo explosión. Según ha informado la Cadena COPE, el guarda de seguridad de la central fue avisado por Endesa de que no acudiera a su puesto porque había un aviso de bomba.

Precisamente este martes, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene previsto visitar la capital aragonesa para presidir en la antigua sede de la Capitanía General de Zaragoza la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM). En el encuentro estarán presentes el ministro de Defensa, José Bono; el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Félix Sanz Roldán; así como el de Tierra, general José Antonio García González; Aire, general Francisco José García de la Vega; y Armada, almirante Sebastián Zaragoza Soto.
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