AGLI

Recortes de Prensa     Martes 25 Octubre 2005
Sobre todo, inconstitucional
Editorial ABC  25 Octubre 2005

Zapatero I “El Separador”
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Octubre 2005

Eludir las instituciones... y contratar a cuatro expertos
EDITORIAL Libertad Digital 25 Octubre 2005

Sandeces, por mayoría
EDURNE URIARTE ABC 25 Octubre 2005

Monstruos disfrazados
GUSTAVO DE ARÍSTEGUI ABC 25 Octubre 2005

“Operación charnego”
José García Domínguez Libertad Digital 25 Octubre 2005

Joan, el conquistador
CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 25 Octubre 2005

Aviso a delincuentes
Cristina Losada Libertad Digital 25 Octubre 2005

Vuelve el espíritu de la checa
Pío Moa Libertad Digital 25 Octubre 2005

Dos abuelos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 25 Octubre 2005

El PNV quiere ningunear a ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 25 Octubre 2005

Aislar al PP o a Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital25 Octubre 2005

Grotesco vértigo catalán
José Javier Esparza elsemanaldigital 25 Octubre 2005

Sobreprecio por una tregua
Ramón Cendoya blog peridistadigital 25 Octubre 2005

Asturias, patria querida
Amando de Miguel Libertad Digital 25 Octubre 2005

La Guardia Civil confirma el trato de favor a los etarras de un "amplio" grupo de profesores de la UPV
Europa Press Libertad Digital  25 Octubre 2005

Atentan contra cuatro juzgados de País Vasco y Navarra y amenazan a la familia de Santiago Abascal
Libertad Digital 25 Octubre 2005

El mapa del virus castellano-hablante
www.inn.org.es 25 Octubre 2005

Sobre todo, inconstitucional
Editorial ABC  25 Octubre 2005

DESPUÉS de analizar el informe de parte que el PSOE solicitó a cuatro catedráticos de Derecho Constitucional, la Comisión Ejecutiva socialista acordó ayer qué contenidos del proyecto de Estatuto catalán serán enmendados. La intención es ajustar el texto final a la Constitución, lo cual no depende sólo de que el PSOE decida y anuncie que sus enmiendas constitucionalizan el proyecto, sino de que realmente lo ajusten a la Carta Magna. El trabajo será arduo, a tenor del informe de los cuatro expertos consultados por el PSOE y a pesar del equilibrismo que practican con un método de valoración que alterna juicios genéricos positivos con conclusiones que denuncian inconstitucionalidades sin más enmienda que la retirada o la supresión del artículo en cuestión.

En todo caso, la emisión de este informe y la adhesión del PSOE a sus conclusiones contrasta con su rechazo a que el Consejo de Estado dictaminara el proyecto estatutario, cuando, por la calidad técnica y, sobre todo, la independencia de sus miembros, el resultado de la consulta habría tenido una autoridad jurídica incuestionable, aunque no fuera vinculante para los grupos parlamentarios. Da la impresión de que el PSOE ha oído lo que quería oír y ha dejado al margen lo que quiere reservar para el presidente del Gobierno. Ahora bien, ¿con quién va a pactar los cambios en el texto estatutario? Obviamente, no con el PP. Así que Zapatero tendrá que convencer a los autores materiales del proyecto de la necesidad de dar marcha atrás en sus aspiraciones ¿Aceptará ERC, que ayer mismo anunció el reparto de 100.000 folletos impresos con la promesa del presidente de respetar el Estatuto que viniera del Parlamento catalán? No parece. Los expertos constitucionalistas contratados por el PSOE eluden el asunto de la nación catalana porque consideran que el término «nación» contenido en el artículo 1º del proyecto estatutario «tiene una dimensión teorética», es decir, que se trata de un sustantivo con valor meramente científico, sin efecto práctico. En tal caso, lo que sobra no es la discusión sobre el término, sino el término mismo, cuya presencia reiterada en el preámbulo y en el articulado del proyecto no tiene nada de «teorética» y sirve a una finalidad muy concreta de alterar la configuración del Estado autonómico para reconvertirlo en plurinacional. El PSOE juega así con un concepto que sólo respeta cuando está en boca de nacionalistas, pero que descalifica como arma de crispación cuando son otros, los «españolistas» a los que aludía Zapatero, los que apelan a la nación española. A pesar del funambulismo jurídico del dictamen aprobado ayer por el PSOE, las conclusiones del mismo desvelan lo obvio: que el proyecto estatutario es intrínsecamente inconstitucional y coincide con las críticas que han venido haciendo el PP y algunos dirigentes socialistas. Tan inconstitucional es el texto que si realmente el PSOE está dispuesto a enmendar todos los aspectos tachados por los expertos y con la profundidad que requiere su grado de inconstitucionalidad, debería plantearse si no es más leal con los ciudadanos catalanes devolver el proyecto al Parlamento de Cataluña para que lo rehagan sus grupos parlamentarios. No sirve de consuelo que los expertos digan que no se trata de una reforma constitucional. Sus juicios negativos sobre el proyecto permiten pensar que sí lo es, porque el texto remitido por el Parlamento catalán, como dicen en su dictamen, busca una legitimidad para la autonomía de Cataluña ajena y previa a la Constitución y, al mismo tiempo, organiza esta Comunidad con un régimen jurídico sustitutivo y no complementario al texto constitucional. Por eso el dictamen considera inconstitucionales aspectos esenciales del proyecto, como la bilateralidad con el Estado, la definición de competencias exclusivas y compartidas, la regulación del Poder Judicial y del Ministerio Fiscal en Cataluña, el sistema propio de financiación, la regulación del bilingüismo y la unidad del mercado, la cual parece merecer del PSOE más interés que la unidad de la Nación.

Se podrá presentar de muchas maneras este dictamen, pero sus conclusiones ponen en precario la estructura vertebral del proyecto estatutario y hace muy difícil una tarea de enmienda superficial como la que pretenden el tripartito y CiU. También a la vista de este dictamen cabe preguntarse, con preocupación, por el papel, confuso y equívoco, que ha jugado Zapatero en el tramo final de la negociación y aprobación del proyecto en Cataluña, avalando un texto que ya entonces era notoriamente inconstitucional.

Zapatero I “El Separador”
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Octubre 2005

Es del máximo interés intelectual la pelea de Maragall y Bono a propósito del discurso político y los votos que con él se buscan, aunque en el fondo del rifirrafe late el enfrentamiento entre los que quieren destruir España por la Izquierda y los que, también desde la Izquierda, no acaban de aceptarlo. Maragall, en horas subterráneas más que bajas, tal vez asumiendo que él perdió las elecciones ante Mas y depende de ERC para todo, dice que Bono tiene “todos los votos” porque habla como si fuera del PP siendo del PSOE y que por eso le votan los del PP y los del PSOE. Tiene gracia la cosa viviendo de un tío que habla como si fuera de ERC y no de algo emparentado con el PSOE. Pero evidentemente la ignorancia de Maragall es oceánica, porque el voto del PP en Castilla-La Mancha se mantiene por encima del 40% y suele ganar en las generales. Así que, méritos populistas aparte, la verdadera causa de la prolongada estadía del PSOE al frente de la comunidad manchega es la estupidez del PP. De Grandes, Suárez Illana y otras criaturas de Arenas prohijadas por Aznar son las últimas pruebas vivas de cómo sus enemigos políticos han favorecido a Bono. Pero son mayorías absolutas porque no hay más que dos partidos grandes. En La Mancha, un Tripartito sería un Gobierno de concentración regional.

Bono ha contestado en Bilbao a Maragall diciendo que la solidaridad no es un discurso sólo de la derecha, pero él sabe perfectamente que sin la idea de nación no puede existir la solidaridad más que como una degeneración del Domund en esas ferias subvencionadas de oenegés que tanto gustan a los progres millonarios. Sucede que, por desgracia, hoy sólo el PP defiende abiertamente la nación española y por eso la solidaridad es de derechas. Y por mucho que se proclame socialista, aunque nos ahorre lo de “rojo”, Bono es sólo una pieza más de un Gobierno y un partido cuyo norte básico no es ayudar a los pobres de España sino favorecer a Polanco y mandar a medias con los separatistas, que serán pobres de espíritu pero no de lo demás. Todo contra el PP, que representa a media España o la media nación que cree en España. Por supuesto, y es bueno recordarlo a todas horas, sin nación española no hay ni puede haber solidaridad en España. Lo que sí puede haber y hay es socialismo, nacionalismo y nacionalsocialismo, que es lo que se padece en Cataluña y el País Vasco, lo que el Plan Ibarreche y el Estatuto de soberanía catalán quieren hacer irreversible y lo que impulsa Zapatero. Y mientras para Bono siga siendo más importante el partido que la nación española puede ahorrarnos esa gansada de los separatistas y los separadores, que serían los que, según él, se oponen a los separatistas como hace el PP, pero no con la delicada genuflexión necesaria. ¿Cómo la de él a Maragall o viceversa?

Aquí ya se han acabado las bromas, hasta las dialécticas. Vivimos momentos dramáticos, que llevan a España a su liquidación. Y Bono figura en el séquito del gran responsable: Zapatero I, “El Separador”. Porque aquí el que separa no es Rajoy. Es el PSOE de Zapatero y Bono, el Gobierno de Montilla y Alonso, el proyecto de nuevo régimen de Cebrián y González, que es a lo que nos conduce el infame sectarismo de Zapatero y sus ministros. Todos.

Eludir las instituciones... y contratar a cuatro expertos
EDITORIAL Libertad Digital 25 Octubre 2005

Francisco Balaguer Callejón, Javier García Roca, Manuel Medina Guerrero y Alejandro Saiz Arnaiz son los nombres y apellidos de los cuatro catedráticos que han estampado su firma y su "prestigio" profesional en el informe encargado por el PSOE para evaluar el proyecto de reforma "estatutaria" catalán.

Junto con el secretario de política autonómica, Alfonso Perales, y coordinados todos ellos por esa cumbre del pensamiento constitucionalista español que se llama Alfredo Pérez Rubalcaba, estos cuatro juristas han constituido la comisión de estudio que ha llegado a una conclusión tan determinante como explicita. A saber, que "desde una perspectiva sustantiva, la Propuesta no comporta una confrontación directa y manifiesta con los principios constitucionales, ni puede en modo alguno calificarse como una reforma encubierta de la Constitución, algo, por lo demás, imposible en el ordenamiento jurídico español".

Bien es verdad que, para llegar a esta conclusión, el informe no ha tenido más remedio que admitir "la necesaria mejora de diversos aspectos" de la propuesta y, sobre todo, eludir pronunciarse sobre una cuestión que, por lo visto, para estos expertos no es "sustantiva", sino "teorética", como es la proclamación de Cataluña como "nación", tal y como recoge el artículo 1 del proyecto de "reforma". Por lo visto, esta proclamación "teorética" deja, por ello, de ser evaluable y, sobre todo, deja de impregnar de inconstitucionalidad los ejes fundamentales de todo el articulado y proyecto de "reforma" estatutaria.

Así las cosas, lo importante es señalar que, con esta conclusión hecha informe, los "expertos" exculpan al partido que les ha hecho el encargo, de haber perpetrado una viciosa admisión a trámite, como reforma estatutaria, de lo que, ciertamente, hubiera sido "imposible" admitir como proyecto de reforma constitucional. Y es que, por mucho que Maragall, de la mano de los separatistas, reclamara coherentemente –tal y como no hace mucho tiempo hacía– la reforma de nuestra Carta Magna para dar "cabida" a su estatuto soberanista, tal propósito es, ciertamente, imposible sin el consenso del PP y el respaldo directo del conjunto de los ciudadanos españoles, por vía de referéndum y nueva convocatoria de elecciones generales. Es a la vista de todos esos obstáculos por cambiar las reglas de juego, por lo que los separatistas y el PSOE tratan ahora de burlarlas, tratándonos de vender el pulpo como animal de compañía. Un pulpo, eso, sí con mucho maquillaje.

Si de verdad el PSOE hubiera querido evaluar objetivamente el proyecto de marras, no hubiera eludido, tal y como ha hecho en la Mesa del Congreso, el informe del Consejo General del Poder Judicial, ni del Tribunal de Cuentas ni el del Consejo de Estado. En lugar de eso, se ha ido a buscar a cuatro catedráticos que suscriban esa burla jurídica. Y los ha encontrado: Francisco Balaguer Callejón, Javier García Roca, Manuel Medina Guerrero y Alejandro Saiz Arnaiz, con la estimable colaboración de Alfonso Perales y Alfredo Pérez Rubalcaba, han llegado a la conclusión de que el más inminente jaque a la continuidad de España como nación "no comporta una confrontación directa y manifiesta con los principios constitucionales".

Es una pena que todos estos docentes no hayan comparecido, junto a los políticos, en la rueda de prensa que ha dirigido el secretario de Organización del PSOE, José Blanco. Deberían de haber dado la cara, tras esa maravilla de informe con el que, seguro, engrosarán su currículum vitae y con el que, de paso, llenarán de ánimos a José Blanco para acabar, de una vez, la carrera de Derecho.

Sandeces, por mayoría
Por EDURNE URIARTE ABC 25 Octubre 2005

Hace ya muchos años entendí que la política no era lo mío, sobre todo el día en que me encontré en el escenario de un mitin. Y es una pena, porque éste es un gran momento para hacer carrera política. No se requieren conocimientos, ni sensatez, ni respeto a las reglas democráticas básicas, ni a los derechos liberales. Basta con apelar a la mayoría, al diálogo y al consenso. Lo de menos son las propuestas. Vista la reacción de la izquierda al último documento del PNV, y es una más de lo mismo, parece claro que los contenidos han dejado de importar definitivamente en nuestra democracia, y que, con las palabras mágicas necesarias, todo es respetable y debatible.

El PNV ha presentado una reiteración de la sustancia del Plan Ibarretxe y el PSOE lo ha saludado como un importante avance, porque ahora los nacionalistas se comprometen a buscar una adhesión mayor que la lograda por el Estatuto en su día. Con este precedente, y con el de la sagrada mayoría parlamentaria del Estatuto catalán que todo lo justifica, yo me animo a hacer unas cuantas propuestas que estoy segura serán también saludadas con alborozo por el PSOE puesto que proclamo desde ahora mi voluntad de que sean consensuadas por una amplia mayoría. Y lástima de mi falta de vocación política para ponerlas en marcha yo misma. Por ejemplo, una eliminación del estado autonómico impulsada por los funcionarios, porque este lío de las competencias repartidas nos va a volver locos. O algunas medidas discriminatorias contra los hombres que las mujeres podríamos reclamar por mera justicia histórica. Y aún tengo otra idea que encantará a todos los de más de cuarenta: discriminación positiva respecto a los jóvenes en el mercado laboral, que son bien sabidas las dificultades para encontrar trabajo a determinada edad.

Si alguien me quiere sugerir que estoy un poco confundida con el sujeto de la soberanía, que ni los funcionarios, ni las mujeres ni los de más de cuarenta pueden decidir nada de eso, les contestaré que tampoco los nacionalistas ni los habitantes del País Vasco o Cataluña. Y si pretenden añadir que mis propuestas son injustas, retrógradas o discriminatorias, les diré que eso mismo piensa una buena parte de los españoles de los planes de los nacionalistas catalanes y vascos. Y ahí están, arrasando, al menos en la izquierda.

Hace días, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, declaraba que no hay que alarmarse frente al Estatuto catalán porque la sociedad española es democráticamente muy madura. Me gustaría creerlo, pero cada día tengo más dudas. Un país en el que todo es debatible, con tal de ponerle las palabras consenso, diálogo y mayoría, tiene problemas de concepción de la democracia. Al menos, los tiene una parte. Y lo que me asombra es que la otra aún conserve la serenidad necesaria para no empezar a proponer sandeces como las que se me acaban de ocurrir. Porque aquí todo es respetable y debatible. ¿O no?

Monstruos disfrazados
Por GUSTAVO DE ARÍSTEGUI ABC 25 Octubre 2005

Hay ideólogos del terror que están perfectamente identificados, primero Omar bin Bakri, uno de los principales heraldos del terrorismo, portavoz de Bin Laden en Europa, a quien incitó e invitó a que atacase a la «Europa infiel». Es el responsable de las más violentas prédicas del odio y del terror en el llamado Londonistán. Dijo: «Utilizaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia». Hoy tiene prohibida la entrada en el Reino Unido. El segundo es Abu Hamza al-Masri, un verdadero terrorista intelectual, imán titular de la mezquita de Finsbury Park, centro neurálgico de la ideología islamista radical y del terrorismo yihadista en Europa. Defendió y justificó los atentados del 11-S. Es el principal ideólogo del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, antes argelino, hoy global. El tercero es Abu Qutada, jordano palestino, incitador e inspirador del extremismo más violento y del terrorismo yihadista. La justicia británica lo considera uno de los líderes más peligrosos y activos de Al-Qaida en Europa.

Pero estos son los visibles, a los que casi nadie considera interlocutores, hay otros que siendo verdaderos monstruos están disfrazados de intelectuales pacíficos y hasta moderados. El exponente más claro es el brillante profesor suizo de origen egipcio Tariq Ramadan, que tiene previsto participar en un debate en Madrid esta semana. Se trata de un políglota, de exquisitas maneras, profundo conocedor de Occidente y gran polemista. Es en realidad un ideólogo tan radical como influyente, que es capaz de disimular su discurso inaceptable de desigualdad, discriminación y justificación de la violencia y del odio, en el doble lenguaje que le permite el hecho de tener un discurso distinto en función del idioma en que se exprese. Este personaje viene a España como un prestigioso intelectual aprovechándose del pluralismo democrático, ese mismo que él nunca practicaría.

Es una verdadera vergüenza que este sujeto pueda entrar en nuestro país, el grupo Parlamentario Popular registró en julio, tras los atentados de Londres, una Proposición No de Ley en la que instaba al Gobierno a prohibirle la entrada como ha hecho Estados Unidos. La tuvo prohibida durante años también en Francia y en el Reino Unido se solicitó la prohibición. No podemos permitir que sujetos de su catadura moral vengan a envenenar la convivencia democrática con su camuflaje de profesores respetables y moderados. El PP no acepta sentarse en el mismo foro que este camaleón del odio, que ha modulado su mensaje de confrontación y rencor por la presión de la opinión pública occidental. Pero que nadie se llame a engaño, bajo sus exquisitas formas se esconde otro más de los heraldos del odio y del horror. No debe tener sitio entre los demócratas, pedimos que él y otros como él nunca vuelvan a pisar nuestro país.
Cataluña

“Operación charnego”
José García Domínguez Libertad Digital 25 Octubre 2005

“Ese es muy cuco”, gustaba de advertir el maestro Pla cuando se le mentaba al gran vate de la lírica catalana, Saldavor Espriu (no confundir con el otro Espriu, su hermano, el más bien épico jerarca de la Falange bajo cuyo techo durmiera toda la vida nuestro poeta nacional). Y como casi siempre, el payés socarrón de la boina y los caliqueños andaba en lo cierto. Porque aquel viejo escéptico sabía lo que se decía, de algo habría de servirle conocer el paño doméstico mejor que nadie. Así, tan cuco nos salió el bardo patrio que, justo ahora, cuando Zetapé pretende vender la pell del brau antes de cazarlo, él se eleva a la altura del Cid, y también gana batallas después de muerto. Pues al bachiller Montilla, en su afán pedagógico por difundir entre los pueblos y tribus de Iberia la esencia del genuino catalanismo, no se le ha ocurrido nada mejor que empaquetar a Espriu en una cajita de bombones y remitírselo a los directores de periódico de Madrit.

Lástima que el pobre Montilla no haya leído jamás ni una sola página de Espriu. Profunda grieta intelectual, más honda aún que la fosa séptica del Carmelo, que habrá de ser rellenada por esa nueva asignatura, “Historia de los Pueblos de España”, que apadrina el nieto del otro juglar. Exijamos, pues, que se implante ya, y por la vía de urgencia, la didáctica identitaria maragalliana. Es más, uno, modestamente, sugiere que la primera lección verse sobre la postrera proclama cívica del hispanófilo Espriu. Ésta que abrevio:

“Aquí, ahora, tenemos el problema de saber si son minoría o mayoría los catalanes o los castellanohablantes y el de saber si podremos asimilarlos o no. Tal vez las autonomías regionales ofrecerán suficientes incentivos a muchos de los inmigrantes para que puedan retornar a su país de origen. Porque, indudablemente, un andaluz que no se sienta asimilado en Cataluña, por poco que pueda volverá a Andalucía, lo cual me alegraría mucho, no porque ese andaluz –ni ninguno– me estorbe, sino porque significaría que retorna a su país. (…) Si este Estado de las autonomías, mediante las obras públicas, la agricultura o lo que sea, va adelante, muchos de esos señores que han venido aquí podrán volver a su casa. Y cuanto mayor sea la cantidad de los afortunados, más nos quedaremos aquí los catalanes, porque habrá más puestos de trabajo”.

“Esto no significa xenofobia –tan odiosa–, al contrario, pues no hemos de desear una Cataluña formada exclusivamente de catalanes por los cuatro costados, que hay muy pocos, y uno de los cuales soy yo”. Confesión de cosmopolitismo esta última ante la que el plumilla que transcribe la reflexión del sabio humanista, un tal Xavier Bru de Sala, ya no logra contenerse más e irrumpe, ufano: “Me parece que yo también, pero no me enorgullezco especialmente de ello”.

He ahí la fetén, genuina, la auténtica “Operación charnego”, ideada por el inolvidable trovador de la cajita, más o menos coincidiendo con aquella primera arribada del cordobés de la triste figura a Cornellá. Lo dicho: A estudiar, Montilla. A estudiar.

Joan, el conquistador
Por CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 25 Octubre 2005

EL personaje prometía desde que conocimos las sintonías de sus teléfonos móviles: Els Segadors y la película Braveheart. Es difícil conseguir en un sólo gesto tan atinada y precisa presentación pública: el nacionalismo catalán más esencialista aderezado por el amor a las superproducciones; una delirante mixtura de la excepción cultural y la colonización cinematográfica americana; la historia y la ficción envueltas en el mismo celofán reivindicativo. Todo un paquete. Se trataba de levantar la bandera de las naciones oprimidas -Cataluña o Escocia-, aunque fuera con algo tan poco solemne y escasamente épico como la musiquilla de los móviles. Puestos a escoger entre la noble causa y la prescindible polifonía, por supuesto que la causa siempre será lo primero, aunque la renuncia a la estética acabe convirtiéndose en una peligrosa costumbre.

Con el tiempo vimos que la pasión por Braveheart derivó en un particular modelo de conducta . En la película, Mel Gibson enseñaba su mugriento, aunque siempre vistoso trasero a las odiosas tropas inglesas y nuestro héroe acabó enseñando sus paños menores a los usuarios del puente aéreo y a los agentes de la Guardia Civil destacados en el aeropuerto. Lo que va del culo al aire al calzoncillo de marca es aproximadamente el mismo trecho que va de la Escocia medieval a la Cataluña de hoy, una insignificancia cuando se vive exclusivamente de símbolos.

A falta de mayores fanfarrias, Laporta llegó a la presidencia del Barça precedido por las sintonías de sus móviles. Dos teléfonos acarreaba por aquel entonces el flamante presidente blaugrana. Ahora podemos intuir la razón de tan extraño comportamiento: uno lo debía tener destinado a las comunicaciones con su cuñado, tan políticamente incorrecto. La cuestión estriba en determinar cuál de los sonidos anunciaba la llamada del miembro del Patronato de la Fundación Francisco Franco. ¿La del héroe escocés o la del himno catalán? Cualquiera de las dos opciones resulta profundamente inadecuada para el catalanismo militante y expansionista de nuestro protagonista. Tal vez solventó las dudas éticas castigando a su cuñado sin musiquilla. Su llamada sólo se haría notar por una vibración humilde y vergonzante, como la que se está aplicando a buena parte de la sociedad catalana, cuya voz se ha reducido a un murmullo de desaprobación, un runrún de inquietud ante el cúmulo de despropósitos en que se han embarcado sus elites políticas y mediáticas.

Este Barça de Laporta -Joan el Conquistador, según ocurrencia genial de Carlos Herrera- se está quedando en mucho menos que un club. Su espléndida masa social es rehén de los delirios políticos de un personaje atrabiliario que en público defiende el pancatalanismo y en privado promociona a su cuñado franquista, la versión en negativo de William Wallace: ni corazón, ni heroísmo. No es el único, pero sí el más osado.

Galicia
Aviso a delincuentes
Cristina Losada Libertad Digital 25 Octubre 2005

El gobierno del “cambio” se prepara para el gran debate que ha de consolidar a Galicia en la modernidad traída por los pelos por sus dirigentes, ése que ha de girar en torno a una magna cuestión teorética, a saber: ¿seremos nación o nazón? Mientras llega el día de hacer una queimada con la Constitución, los partidarios de dilucidar tal noción de nociones precalientan sus neuronas. Qué importan las infraestructuras y los presupuestos. El parlamento bulle con debates sobre el himno, el nombre y los topónimos, como en desafío a las proclamas de ZP sobre la irrelevancia de lo simbólico.

Así, Bieto Lobeira, diputado del BNG, llamó el otro día “delincuente” al alcalde de La Coruña por incumplir la Ley de Normalización Lingüística al persistir en el empleo del topónimo castellano de la ciudad que gobierna. Esta preocupación de un nacionalista por el cumplimiento de la ley sería enternecedora, si no contrastara con la soltura con que sus consejeros retiran la bandera española de los actos oficiales y con la que incumplen, ellos y otros, la norma que establece la cooficialidad del castellano.

Los socialistas se remitieron a esa cooficialidad para defender a Vázquez, pero a la vez se disculparon por que Touriño se apee de vez en cuando de su gallego postizo para hablar en español: sólo peca cuando barrunta que hay castellanoparlantes entre los oyentes. Una especie que los que habitan el reino de la ficción lingüística, que es también el de la ficción política, quieren hacer creer que es rara. Como co-artífices del invento, los populares manifestaron su comprensión por los denuestos de Lobeira. No en vano fueron ellos los que llevaron a Vázquez a los tribunales. Y los que promovieron un Plan de ingeniería lingüística con más de mil medidas. Lo de Lobeira es un primer aviso. Pronto serán multitud los outlaws en Galicia.

O Galiza. Que ése es el otro gran debate de la modernidad. Según el Estatuto, es Galicia, pero el BNG aquí pasa de la ley. De modo que encargó unas camisetas para la selección nacional o nazonal, con Galiza. Hubo lío y en las prendas figurará Selección galega. No hay nación ni nazón sin selección, y en la tradición de los totalitarismos, se recurrirá al deporte para hacer política. Los lingüistas polemizan sobre tan acuciante tema. Los partidarios de Galiza arguyen que ésa era la forma predominante en la Edad Media. Quintana se apuntó al latín en un artículo antológico sobre Fenosa, “Gallaecia fulget”. Y es que de la mano de la modernidad socialnacionalista, podemos llegar tranquilamente al medioevo.

Santiago Carrillo
Vuelve el espíritu de la checa
Pío Moa Libertad Digital 25 Octubre 2005

Hace pocos años habría sido inimaginable un espectáculo como el del día 20 en la Universidad Autónoma de Madrid porque, aunque muchos recordaban el currículum siniestro de Carrillo, éste estaba pasando a la historia como un político sensato que ayudó a facilitar la reconciliación y una razonable transición democrática, lo cual también es cierto. Y ayudó bastante más que González y el PSOE, todo sea dicho. Pero de un tiempo acá el personaje viene espoleando las campañas de manipulación de la historia orientadas a recobrar el espíritu guerracivilista, y me temo que finalmente prevalecerá la imagen de él como quien mantuvo hasta el final el espíritu de la Checa, salvo por un período.

A su vez, los homenajes a Carrillo entran dentro de las provocaciones y la violencia del gobierno de las “ansias infinitas de paz”. Nadie debería olvidar cómo los actuales dirigentes del país impulsaron la kale boroka en toda España, las manifestaciones tumultuosas, con asaltos a sedes del PP y a diversos establecimientos, los gritos de “asesino” a Aznar, bajo unas banderas inconstitucionales y otras totalitarias. O cómo vienen lanzando campañas mediáticas contra la verdad histórica, con el efecto de reabrir trincheras entre los españoles. Ni debe perderse de vista cómo estos rojos, encabezados por un locuelo iluminado también rojo, han beneficiado de muchos modos al terrorismo islámico, a la ETA y a los separatismos, torpedeando la Constitución mientras amparan a los tiranos tercermundistas más peligrosos para España mediante su pomposa y huera “alianza de civilizaciones”. En cualquier país estas actividades constituirían delitos de alta traición y no saldrían gratis a sus autores.

En estas circunstancias el doctorado “horroris causa” a Carrillo constituye una nueva provocación, aparte de degradar aún más a una universidad ya bastante degradada por la desvergüenza intelectual de la izquierda y la casi nula defensa del rigor y la decencia académica por parte de la derecha: recuérdese el homenaje a un totalitario tan brutal como Eric Honecker organizado por el rectorado entonces derechista de la Complutense, en vísperas, precisamente, del hundimiento del muro de Berlín. Todo en nombre de la concordia. La concordia del Gulag.

Carrillo no tuvo mejor ocurrencia que preludiar el aquelarre motejándonos, a César Vidal y a mí, de confidentes del franquismo, por el delito de discrepar de su versión de la historia y demostrar sus falacias. Al parecer, la experiencia chequista imprime carácter en algunas personas: ese “argumento” ha sido clásico en la cruenta paranoia stalinista, y Carrillo lo ha usado sin trabas. Recordaré un par de casos ilustrativos sobre este personaje que no ha querido permanecer fiel a lo único bueno que hizo en su vida: colaborar con los políticos franquistas para asegurar la democracia en España.

El caso Quiñones: éste fue un agente de la Comintern que en la inmediata posguerra trató de reorganizar el PCE, en condiciones durísimas y al margen de los dirigentes en el exilio, porque en aquellos momentos apenas había contacto con ellos. La dirección en el exterior no se lo perdonó. Detenido por la policía, Quiñones quedó lisiado por las torturas, y, condenado a muerte en 1942, fue fusilado sentado porque no podía tenerse en pie. Los jefes del exterior, y singularmente Carrillo, dictaminaron que el hombre que por sus ideales había sufrido tal destino, era un “confidente”, un “agente de los ingleses”, en definitiva un “traidor”. Jamás le rehabilitaron.

El caso Trilla resultó por el estilo: se trataba de un comunista encargado de la organización de Madrid también en los difíciles años 40. Tras el fracaso de la invasión guerrillera por el valle de Arán, en 1944, fue designado como chivo expiatorio. Tachado de “confidente” sin la más mínima prueba, fue asesinado de un navajazo en septiembre de 1945, por sus propios camaradas. También Carrillo tuvo mucho que ver en este crimen.

Dos casos, pero hubo muchos más. Unas veces el “confidente”, generalmente alguien que hacía sombra a la dirección externa, o así lo creía ésta en su paranoia, era liquidado por gente de Carrillo, otras denunciado de modo que la policía franquista diera con él y lo neutralizara. No hará falta decir más sobre la inocencia de las acusaciones de este lamentable chequista.

Me permitiré contarle un secreto: no sólo no fui confidente, sino que luché contra el franquismo en un partido que practicaba lo que llamábamos lucha armada y nunca pasó de terrorismo (como el maquis o la ETA); pero lo hice en el interior y arriesgando la vida. Mientras usted, Carrillo vivía seguro en el extranjero y disponía de sus militantes al viejo estilo dictatorial. También en esto hay clases.

Dos abuelos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 25 Octubre 2005

Choca, mi señor Zapatero, su promesa de transparencia con la imposibilidad de saber lo que usted piensa, salvo que compremos 'Marie Claire' y 'Vogue', manifiestos socialistas para un tiempo tan raro. En las páginas de 'Marie Claire' se nos ha revelado usted este mes: «¿Es que soy rojo!», como lo hicieron sus ministras en 'Vogue' hace poco más de un año. La revista trae en portada una foto de mi admirada Hilary Swank y regala una bufandita por menos de cinco euros, váyase lo uno por lo otro. Es verdad que el rojo en 'Marie Claire' se corre, con perdón, al fucsia, y que la lucha de clases en 'Vogue' se confunde con la nueva cocina catalana. Es el 'flou' y el blanco y negro que dota a las fotos de ese 'glamour' y ese encanto tan 'kennedyanos'.

Verá, presidente, quienes nos considerábamos 'rojos' al final de la dictadura, lo hacíamos para reivindicarnos del bando perdedor de la Guerra Civil, la expresión más dramática de la división del personal entre rojos y nacionales. Usted era muy joven cuando aquello, pero la taxonomía empezó a perder sentido cuando Fraga presentó a Carrillo en el Club Siglo XXI, diciendo: «Este señor es un comunista de tomo y lomo». Carrillo y Fraga fueron dos personajes clave para encarrilar la convivencia en la Transición y el par 'rojos/fachas' dejó de tener sentido. Declararse 'rojo' tantos años después y en la revista 'Marie Claire' sería un detalle esnob, si no fuera usted el presidente del Gobierno. Su reivindicación del abuelo fusilado, legítima en lo personal, no lo es desde su responsabilidad institucional.

Muestra usted una memoria asimétrica, como el federalismo de Maragall, una memoria que es eficaz vacuna contra la verdad y la convivencia. A muchos de nuestros abuelos les heló el corazón una de las dos Españas. Al reivindicar a unos se excita la memoria de los otros, es inevitable. Esa es la razón de los lamentables incidentes contra Carrillo en la UAM hace unos días. Si usted evoca el 36, saltando con pértiga por encima de la Transición, no es de extrañar que otros nietos o biznietos, los de Paracuellos, salten sobre la contribución del nuevo doctor honoris causa a la convivencia desde que en 1956 formuló la política de reconciliación nacional.

Tuvo usted, presidente, como le suele pasar a todo el mundo, dos abuelos. Uno de ellos, el capitán Lozano, fusilado por el bando franquista en 1936 y otro, el que le ayudó a venir al mundo, del que nunca habla, sin que se me alcance la razón para ello. Reivindique usted a sus dos abuelos como el poeta bilbaíno Javier de Bengoechea: «Me están convirtiendo en dos/ a riesgo de ser ninguno./Vivo en un secuestrado/ Bilbao interior sitiado/ por el vasco neanderthal./ Mi sitio es el del artista,/ con un abuelo carlista/ y otro abuelo liberal». ¿Le parecía prematuro que la democracia española acogiese a todos los abuelos? Era su responsabilidad, presidente.

El PNV quiere ningunear a ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 25 Octubre 2005

El documento presentado solemnemente en la sede del PNV por su presidente Josu Jon Imaz ante cargos electos y otros dirigentes nacionalistas recoge los planteamientos que serán llevados a la mesa de partidos sobre la base del proyecto de nuevo Estatuto vasco, aprobado por el Parlamento de Vitoria (Gasteiz) el 30 de diciembre del 2004. El texto pretende establecer que el diálogo que resuelva el llamado conflicto vasco no pueda ser efecto de la violencia, sino de su cese, al tiempo que defiende el supuesto derecho de la sociedad vasca a decidir por sí misma, sin descartar la necesidad de pactar con el Estado. Para llegar a la “fase resolutiva” se requiere, según el documento, o bien que ETA abandone su actividad, o que Batasuna y sus adláteres, por ejemplo el Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK), así lo reclamen. Será imprescindible
—dicen los autores del documento— que esas condiciones existan para que a la Mesa se sienten todas las formaciones políticas, salvo que alguien quiera estar autoexcluido.

El texto, cuya síntesis es la que se expresa anteriormente, no ha sido de la complacencia de los grupos abertzale, que consideran su solemne exposición “poco acorde con la discreción”. Creen esos grupos que la fórmula elegida para crear expectación obliga al resto de agentes políticos a manifestar también públicamente sus criterios, lo cual puede generar una abundancia de documentos y una notable polémica. Se acusa a la dirección del PNV de buscar protagonismo a costa de la izquierda abertzale, y precisamente cuando el PSE o Partido Socialista de Euskadi está a punto de celebrar su Congreso. Hay quienes creen en ese mundo radicalizado que la dirección del PNV intenta reafirmar un liderazgo interno, que pudo debilitarse a raíz del llamado “patinazo” del día de San Ignacio, entendiendo por tal la idea de la cosoberanía y no del puro y duro independentismo.

Los proetarras se quejan además de una indefinición del “sujeto político” cuando en el documento se habla de Euskadi y no de Euskal Herria. Entienden o aducen que Euskadi designa sólo a la Comunidad Autónoma Vasca actual y no a todos los territorios vascos, cuya referencia viene dada por el término citado en segundo lugar, o sea, el ámbito que abarca, para la pertinente consulta popular, no sólo a Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, sino además a Navarra, Lapurdi y Zuberoa. Es decir, Euskal Herria, valga la insistencia.

La izquierda abertzale lamenta o rechaza que el concepto de violencia sólo se refiera, en el documento, a las actividades de ETA, sin que se le reconozca ningún papel protagonista en la creación de la situación actual, o sea, en el avance hacia los escenarios de superación del llamado “conflicto”. Critican, lo cual es muy significativo, que el PNV pretende convertirse en un agente sin responsabilidades en las “expresiones violentas” que han acompañado, por tanto, a esa conflictividad.

Mientras se desarrolla la cuestión ligada al Estatuto catalán cabe preguntarse por la actitud de los socialistas vascos, cercanos ya a su Congreso. Gemma Zabaleta, parlamentaria de Vitoria por el PSE, ha sido explícita en declaraciones al diario abertzale Gara. Éstas han sido sus palabras: “Nos negamos a que el PSE sea visto por la sociedad como el muro de contención de la voluntad de los vascos”. Esta señora defiende “cualquier proyecto, por supuesto en ausencia de violencia y sin ninguna coacción, que tenga una vía jurídica para llevarse a la práctica”. ¿Pero con condena de la violencia ya producida, o en curso de producirse, o sin ella?

Aislar al PP o a Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital25 Octubre 2005

El discurso que prepara el presidente Zapatero para justificar el próximo día 2 de noviembre en el Congreso de los Diputados la admisión a trámite del nuevo Estatuto de Cataluña aprobado en Barcelona incluirá dos aspectos esenciales: un llamamiento al pacto estatutario a sus socios parlamentarios de Gobierno, PSC y ERC, así como a CiU; y una advertencia al PP sobre el riesgo de su aislamiento político en el caso de que los populares se queden fuera del pacto que suscriban, en las posteriores negociaciones, las Cortes Españolas.

Así se ven, por el momento, las cosas en fuentes próximas al palacio de la Moncloa, donde parecen tener la seguridad de que, al margen de la locura de Maragall, en el PSC que ahora controla el ministro Montilla se han sentado las bases de una reforma del Estatuto catalán, pactada previamente en el seno de la Ejecutiva Federal del PSOE. Sobre la base de un documento de trabajo elaborado por cuatro catedráticos afines al partido, que han pergeñado un documento que deja mucho que desear y que, más que lo dicho por el Consejo Consultivo de Cataluña, critica los doce capítulos más evidentes y esenciales, reconociendo de entrada su inconstitucionalidad, pero no hace un análisis ni valoración conjunta del Estatuto, artículo por artículo, como lo haría de manera exhaustiva el Tribunal Constitucional. Ni siquiera se atreven a entrar a debatir algo tan sencillo como el término nación. De manera que, si es inconstitucional, ¿cómo se puede admitir a trámite? O dicho de otra manera, ¿cómo lo han impulsado Zapatero, su Gobierno y el PSOE?

Por ello, la pretendida reforma que quiere aplicar el PSOE nace descafeinada, de ahí que en la Moncloa consideran que podría ser aceptada por los nacionalistas catalanes, convencidos de que los mismos que en la redacción y la votación del Estatuto catalán —los partidos promotores del nuevo texto, PSC, ERC, ICV y CiU— pujaron al alza soberanista, ahora pujarán a la baja para presentarse en Madrid como abanderados de la moderación y del sentido común. Lo que luego les ha de garantizar una sólida imagen en Cataluña y en el resto de España. Como podía ser el caso de ERC y de su líder Carod-Rovira, que no cesa de mirar de reojo a su electorado, bases y a lo que hace o puedan hacer tanto CiU como Artur Mas. Siempre y cuando se dé por bueno el citado documento del PSOE sobre el Estatuto, porque si el documento a utilizar fuera el que propone el PP la ruptura ya estaría cantada. Pero incluso sobre la reforma descafeinada de los expertos del Partido Socialista la puja moderadora de los nacionalistas y de los catalanistas es al día de hoy mitad una quimera y mitad una posibilidad.

Aunque vistos los precedentes y espectáculos variados a los que nos tienen acostumbrados Carod, Mas y Maragall, nadie está hoy en condiciones de garantizar nada, y aún menos la moderación de quienes han aprobado, firmado y sellado, cantando Els Segadors, el texto de un Estatuto que ahora ellos mismos tendrían que modificar. El último incidente del Nou Camp sobre los “países catalanes” da una idea de la deriva bronquista en la que están entrando ciertos sectores y dirigentes de la vida política catalana.

El dilema que se presenta es muy complicado para el presidente Zapatero. Porque si el nivel de las reformas del Estatuto es muy bajo como para que sea aceptado por los nacionalistas, entonces serán otros tenores, los españolistas del PSOE —Bono, Ibarra, Vázquez, Guerra, etc.—, los que van a levantar la voz hasta el cielo, coincidiendo en ese caso con los altavoces del PP. Y si la reforma que se plantea es contundente, entonces veremos quién amordaza a Maragall y quién impide que se celebre una carrera de ruptura entre Carod y Mas. El término medio entre una y otra posición no es fácil de encontrar.

Paralelamente, y como trasfondo de todo este debate, Zapatero utiliza al PP como palanca para presionar a sus aliados en favor de la reforma del Estatut —¿queréis que vuelva el aznarismo?— y les ofrece a cambio el aislamiento del PP en Cataluña y en España, sobre la base de una mayoría firme y estable entre el PSOE y los nacionalistas, como es el caso actual. E incluso ampliándola al PNV —como se empieza a pergeñar en el País Vasco—, a Coalición Canaria y al BNG. Y es este nuevo fantasma del aislamiento del PP el que exhibirá Zapatero el próximo día 2 como segunda parte del que será su discurso definitivo en este debate, para decirle a Rajoy y a su partido que si siguen por ese camino se van aislar y se van a estrellar.

Lo que no deja de ser otra optimista utopía en los tiempos actuales, en los que la temperatura social y política de los españoles ha subido de manera muy notoria en favor del PP. Dando a la vez la impresión de que Zapatero, que hoy día está inmerso en un callejón sin salida, entre los cánticos nacionalistas de sus aliados catalanes y los españolistas de su propio partido, se quiere escapar de su propio aislamiento convertido en una especie de flautista de Hamelin que toca su propia melodía pidiendo que le sigan contentos y entregados a su mandato y estrategia todos: los nacionalistas, los españolistas del PSOE y el PP. Como diciendo que fuera de su cortejo no habrá salvación.

Naturalmente, en medio de todo esto se va a librar una intensa batalla de comunicación para ver si los españoles entienden que la reforma que ahora plantea el Gobierno sobre el Estatuto es buena y suficiente, o si por el contrario sigue siendo un truco para colar una reforma constitucional y un Estatuto que es insolidario e inconstitucional. Batalla en la que el PP, con la ayuda de los barones españolistas del PSOE, ya ha tomado la delantera y que está enraizada en algo que los sociólogos, las encuestas y los índices de las distintas audiencias mediáticas no están por ahora en condiciones de calibrar, porque lo que va a jugar un rol determinante, incluso superior a las explicaciones y a la pretendida táctica didáctica de Zapatero y su equipo monclovita, es algo que va a ser difícil de remediar con buenas palabras: el sentimiento nacional español. Y por la parte contraria, el sentimiento nacionalista de los líderes políticos de Cataluña.

De manera que la idea de aislar al PP, tachándolo de montaraz, cuando dice y proclama hoy lo que piensan muchos españoles —incluidos votantes del PSOE— no va a ser fácil. Como tampoco lo es el pacto del Estatuto sin que se rompan lazos entre el PSOE y los nacionalistas o dentro del Partido Socialista. Si Zapatero consiguiera cuadrar el círculo de su ambición sin romper nada y a la vez convenciendo de todo ello a la gran mayoría del pueblo español, lo que no es poco ni fácil, el PP en ese caso tendría que vivir en su soledad, nada nuevo visto lo que ahora soporta. Pero si el Estatuto fracasa y no sale adelante, entonces la sonora soledad será la de Zapatero, en España y en su partido, porque él es autor y promotor de esta reforma que ya veremos cómo se va a saldar.

Grotesco vértigo catalán
José Javier Esparza elsemanaldigital 25 Octubre 2005

Quizás algún día despertemos, si los cielos nos conceden ese don, y evoquemos el actual conflicto catalán con la sonrisa aliviada que se destina a las pesadillas grotescas. "Grotesco" es, en efecto, el color adecuado para pintar la absurda atmósfera que rodea a este episodio. Es grotesca, para empezar, la actitud del Gobierno español y del socialismo en general, permanentemente deshecho en explicaciones y excusas que recuerdan inequívocamente al adúltero sorprendido in fraganti: "No es lo que parece". Pero grotesco es, también, todo lo que está pasando en Cataluña. Es grotesca la baladronada anexionista del futbolero Laporta, con esa pancarta agresiva de los "países catalanes", exhibida oficialmente en el Camp Nou, para lavar la vinculación franquista de un cuñado suyo (qué español es eso del cuñado, ¿verdad?). Y es grotesca la ocurrencia del gobierno catalán de nombrar un responsable de Historia y Pensamiento Contemporáneo dependiente de la Consejería de la Presidencia. En el 1984 de Orwell, como todo el mundo recordará, había una "policía del pensamiento". ¡Se parece tanto!

El coordinador del área de Historia y Pensamiento Contemporáneo del gobierno catalán se llama Enric Pujol Casademont y es conocido por sus aportaciones a la historiografía local. Es, pues, un académico. Su jefe político es Apeles Carod-Rovira, hermano del líder de Esquerra. Hasta ahora, Pujol desempeñaba el cargo de director de la Casa de la Generalitat en Perpiñán, bonita ciudad francesa cuyo nombre no deja de suscitar sentimientos encontrados. Señalemos que ocupaba ese puesto desde marzo de 2004. Para calibrar lo grotesco –precisamente- de la situación, hagámonos simplemente una pregunta: ¿debe un gobierno, local o de cualquier otro tipo, considerar el pensamiento y la historia como materias de su competencia? Hay precedentes, desde luego. Pero no los citaremos, no sea que nos acusen de "crear crispación".

Mi más sabia confidente, cuyo hermoso nombre debo mantener en secreto, me exhuma un oportuno recuerdo de Antonio Machado, en carta a Guiomar: "Razón tienes… cuando dices que la República nos ha defraudado un poco. La cuestión de Cataluña, sobre todo. En esto no me doy por sorprendido, porque el mismo día que supe el golpe de mano de los catalanes, lo dije: Los catalanes no nos han ayudado a traer la República, pero ellos serán los que se la lleven. Y en efecto, contra esta República… milita Cataluña. Creo, con don Miguel de Unamuno, que el Estatuto es, en lo referente a Hacienda, un verdadero atraco, y en lo tocante a enseñanza, algo verdaderamente intolerable. Creo, sin embargo, que todavía cabe una reacción en favor de España…".

Ventajas de los clásicos: sobra cualquier comentario.

Sobreprecio por una tregua
Ramón Cendoya blog peridistadigital 25 Octubre 2005

Algunos llevamos toda nuestra vida negando la posibilidad de que se pague un precio político por el abandono de las armas por parte de ETA. Por el contrario, la organización terrorista está dedicada a la obtención de objetivos políticos porque, entre otras cosas, no puede asumir que sus militantes pasen a la historia como unos vulgares delincuentes tipo “el vaquilla” pero vascos. El objetivo de los demócratas es la derrota de los terroristas. El objetivo de los nazionalistas es la obtención de favores políticos gracias al abandono de las armas de los terroristas. El árbol y las nueces.

Algunos siempre han asumido que, al final, habría que pagar algún precio político a los nazionalistas vascos. El “mérito” de Rodríguez radica en que está dispuesto a pagar el doble de precio por una tregua que le pueda aliviar la crisis política en la que está instalado. Está claro que la posibilidad de conseguir una tregua tiene un importante precio a favor de los nazionalistas catalanes y vascos. Es decir, que lo que antes podía ser un precio, ventajas para los nazionalistas vascos, ahora Rodríguez lo ha multiplicado por dos.

El mérito de conseguir una tregua o del abandono de las armas está en lograrla sin pagar ningún precio político. El mérito de conseguir las cosas está en pagar por ellas menos de lo que cuestan. Lo que no tiene ningún valor es pagar el doble por lo mismo. Aparte de lo intolerable que es el pagar un precio político para que los terroristas abandonen las armas, resulta más escalofriante pagar, como está haciendo Rodríguez, por adelantado.

La lengua viva
Asturias, patria querida
Amando de Miguel Libertad Digital 25 Octubre 2005

Lo de Asturias empieza a ser una verdadera cruzada. ¿Seguirá vivo el espíritu de don Pelayo? Pablo Fernández asegura con profusión de mayúsculas: “L´asturianu cunta con una academia, L´Academia de la llingua asturiana, cunta con obres lliteraries n´esti idioma y per grandes trabayos musicales. Amás nos colexios dase l´asignatura d´asturianu en toos los cursos. Y el datu mas importante: l´asturianu ye mas antiguo que’l castellan. Paezme a min que tu yes un putu babayu que fala de coses de les que no tien ni puta idega, amás de ser un facha de mierda por despreciar la llingua d´Asturies e intentar imponenos el castellan”. ¿Por qué el asunto de las lenguas regionales genera tanta violencia? No trato de imponer nada. El castellano se impone solo, como el inglés, como todos los idiomas de comunicación internacional. No desprecio la lengua asturiana ni ninguna otra. Todas son riqueza cultural. No soy un facha de mierda, aunque me maravilla que esa expresión no tenga una equivalencia en asturiano. Ciertamente, ignoro muchas cosas; desde luego, la literatura y los trabajos musicales en lengua asturiana. Tengo dicho aquí que el castellano es cronológicamente el último romance que apareció en las tierras de Hispania. Pero la antigüedad no es ningún mérito ni ninguna ventaja en la fuerza de los idiomas. Soy consciente de que, cuando se insulta, uno pierde un poco de razón.

Berto Curiosu me escribe admonitorio: “Dexe usté en paz a la llingua asturiana y a tolos asturianos. Demuestra una falta de respetu total y nun sae palabra de lo que diz. A ver si van entendiendo d’una puñetera vez que la idea que tienen ustedes d’España nun coincide pa nada cola de munchos ciudadanos que vivimos n’esti estáu”. Afortunadamente, digo yo.

José Joaquín Muñoz Osuna está de acuerdo con el invento de asturtxales, ocurrente y sin malicia. En la misma veta irónica me aporta don José Joaquín dos palabras que ha oído en el País Vasco: gastolaris (= derrochones) y ahorralaris (= agarrados). Señala mi amable comunicante que no hay por qué ofenderse con esos juegos de palabras. Por lo menos a él no le ofenden, aunque lo intentan, cuando lo llaman “español”. Añado por mi cuenta que solo un español puede utilizar el epíteto de “español” como un insulto.

José Luis Fernández López (Gijón, Asturias) confiesa: “Llevo años escribiendo en los periódicos y riñendo con mis paisanos asturtxales”. Me avisa que los tales se caracterizan por “su absoluta falta de sentido del humor”. Es curioso, pero los asturianos que conozco son todos muy bien humorados y tiernos. Hay uno, antiguo rector de Oviedo, que siempre me llama como mis abuelos: Amandín. El diminutivo en –in es ya una pieza del sentido del humor.

José Mª Navia-Osorio me corrige mi expresión asturtxales. La verdad es que la inventé para la ocasión, un poco en la línea de eutrapelia que sigo a menudo en este corralillo. Pues bien, don José Mª me asegura que se dice mucho lo de astruchales con el mismo sentido de los nacionalistas lingüísticos de Asturias. Me cuenta la famosa traducción que hace el diccionario vernáculo de “campo magnético”, nada menos que “prau que atrapa”. En la redacción de una Historia del Principado, a la hora de calificar a don Pelayo como caudillo de la reconquista asturiana, lo dejaron así: “Pelayo era el mandón”. Don José Mª aporta una información interesante. Resulta que el fundador del Partido Aragonés Regionalista era asturiano. Seguramente ─concluye don José Mª─ ese dato tiene que ver con el parecido entre la llingua asturiana y la fabla aragonesa.

Un asturiano que desea permanecer anónimo, por temor a los exaltados, me indica que la llingua no está unificada. Me cita un ejemplo liminar. En Navia la escalera se dice escaleira. Pero a siete kilómetros de Navia, en Puerto de Vega, esa misma voz es escaliera. Lo que más me llama la atención es que se tema la represalia de los “exaltados” por el hecho de dar cuenta de esas minucias de la lengua asturiana. ¡Como si no hubiera vacilaciones léxicas en otros idiomas!

Juan Andrade aporta una curiosa pieza informativa. En Gijón han puesto un gran panel para aviso de turistas. Incluye unos párrafos sobre la Historia de Gijón. Se escribe en dos lenguas: asturiano e inglés. Comenta don Juan el aforismo griego: “Ni los dioses pueden con la estupidez”. Simplemente añado que algo así como el 80% de los turistas foráneos que llegan a Gijón no saben ni inglés ni asturiano. Donosa manera de derrochar los caudales públicos por parte de las autoridades locales.

Miguel Ángel San Nicolás Collantes (Avilés) se introduce en la polémica de la lengua asturiana. “Le garantizo que lo del [idioma] asturiano es un chanchullo. Es verdad que hay Academia y que se publican muchos libros; o mejor dicho, que todo lo que se escribe, se publica, pues lo paga la Consejería de Educación […]. En los institutos asturianos se ofrece la posibilidad de estudiar asturiano, pero sepa que en competencia desleal con otras optativas como el alemán, y con la consiguiente advertencia al alumnado: si eliges asturiano, aprobado general”. Confieso mi ignorancia. No sé cómo se dice “corrupción” en asturiano.

Jaime Lerner comenta: “Leopoldo Alas, Clarín, tan asturiano como el que más, escribió La Regenta, una de las mejores novelas españolas de todos los tiempos después del Quijote. Obra asturiana hasta la médula ─y por eso tan española─, y no la escribió en bable, si no en un excelso castellano”. Suscribo el comentario de don Jaime. Rectifico solo que Clarín nació en Zamora (“le nacieron”, dijo él), donde su padre era gobernador civil. Pero eso no quita para que sea un asturiano de pro. Añade don Jaime que en su mocedad convivió con muchos inmigrantes españoles en Buenos Aires. “Todos ellos, sin diferencias, me indujeron a mí, el joven judeo-indiano, a amar a España y lo español”. Es de suponer que muchos de ellos serían asturianos.

MATRICULACIÓN Y EXPEDIENTES “FRAUDULENTOS”
La Guardia Civil confirma el trato de favor a los etarras de un "amplio" grupo de profesores de la UPV
Un informe del Servicio de Información de la Guardia Civil concluye que un "amplio" grupo de profesores de la Universidad del País Vasco y de la UNED en Vergara manipulan los expedientes de presos de la banda terrorista ETA con el objetivo de facilitarles el acceso a los estudios universitarios y la obtención de redenciones. El informe señala que los profesores actúan "de forma organizada y perfectamente diseñada" y facilitan de manera "fraudulenta" el acceso de etarras a los estudios universitarios.
Europa Press Libertad Digital  25 Octubre 2005

La Guardia Civil, en el informe al que ha tenido acceso Onda Cero, determina que docentes de la Universidad del País Vasco han cometido irregularidades en el proceso de matriculación, han manipulado actas de exámenes y han forzado la elección de los grupos académicos.

En este sentido, este documento determina que los DNI de los etarras han sido manipulados a falsificados "de forma consciente" y, además, señala que entre los 20 expedientes analizados "no se observa ningún suspenso", lo que califica de "rigurosamente dudoso". La Guardia Civil indica además que tiene constancia de la existencia de expedientes falsos firmados por profesores de la UPV afines a la izquierda abertzale o a ETA, algunos de los cuales han sido condenados por colaboración o integración en banda armada.

En cuanto al proceso de matriculación, el informe señala que "no consta el modo o manera de efectuar las matrículas" e, incluso, recoge que en el caso de etarras menores de edad se realiza "bajo la apariencia de haber superado las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25 años". Además, señala que muchos presos de ETA han estado cursando estudios y aprobando las asignaturas en estos centros docentes cuando se encontraban en busca y captura e integrados en estructuras organizativas de la banda terrorista, como en el caso de Elena Beloqui, perteneciente al aparato político de ETA y encargada de la redacción de los comunicados reivindicativos de los atentados.

Asimismo, en el caso de Ángel Maria Lete Echaniz, aparece contemplado que cursó estudios en estas Universidades mientras se encontraba deportado en Cabo Verde. La Guardia Civil califica de "paradójico", además, que los etarras comienzan sus estudios tras ser detenidos o ingresados en prisión o en situación de huidos de la Justicia.

BOMBAS EN BERRIOZAR, ORDIZIA, GUERNICA Y AMURRIO
Atentan contra cuatro juzgados de País Vasco y Navarra y amenazan a la familia de Santiago Abascal
Un artefacto ha hecho explosión en los juzgados de Berriozar (Navarra), Ordizia (Guipúzcoa), Guernica (Vizcaya) y en los de la localidad alavesa de Amurrio. En estos últimos se instruye una causa contra una veintena de batasunos acusados de impedir en junio de 2003 la celebración del pleno del ayuntamiento de Llodio y denunciados por amenazas y agresiones a concejales del PP, entre ellos Santiago Abascal. Precisamente, según ha podido saber Libertad Digital, esta mañana el padre de Santiago ha encontrado en su tienda un pistola de juguete negra y un pedazo de plomo.
Libertad Digital 25 Octubre 2005

Según ha informado la agencia EFE, los artefactos estallaron en los Juzgados de Amurrio (Álava) y Ordizia (Guipúzcoa) sin causar daños de importancia, según informó el departamento de Interior del Gobierno vasco. En Amurrio la explosión se registró a las 7:40 horas, en la parte trasera de las Juzgados. La zona está acordonada por la Ertzaintza, cuyos especialistas investigan la explosión.

Amenazan a la familia Abascal. En junio de 2003, el PP presentó una denuncia y pidió la dimisión del consejero Balza por los incidentes ocurridos durante el pleno de constitución del Ayuntamiento de Llodio, la segunda localidad de Álava. Cuando los concejales del PP, Santiago Abascal hijo, Carlos Urquijo y Rosa Torres fueron a tomar posesión de sus escaños una veintena de batasunos les amenazaron, insultaron y escupieron a ellos y a sus escoltas. Finalmente, la constitución del Ayuntamiento tuvo que hacerse clandestinamente en un despacho, a puerta cerrada, mientras, como dijo entonces Urquijo, "los clandestinos eran los que ocupaban el salón de sesiones". Estos hechos están siendo instruidos en los juzgados de Amurrio. El mismo día en que los terroristas atentaban contra estas instancias judiciales, los sicarios de la banda han dejado una pistola negra de juguete y un pedazo de plomo en la tienda del histórico miembro del PP, Santiago Abascal, padre del joven político popular Santiago Abascal Conde.

Los escoltas del veterano juntero del PP por Álava, que pertenecen a la Guardia Civil, localizaron ambos objetos sobre las ocho y media de la mañana en la puerta de la tienda. Para Santiago Abascal hijo, tanto las bombas registradas este martes de madrugada como los objetos colocados en la tienda de su familia indican que ETA "está más viva de lo que algunos nos quieren hacer creer". "Nos amenazan –recordó– a quienes creemos que hay que aplicar el Estado de derecho e impulsamos denuncias contra sus simpatizantes, y esto se paga caro, y todavía más cuando a esa mafia se le da oportunidades con la esperanza que le está brindando el gobierno".

El primero de esta oleada de atentados se produjo en Ordizia. El artefecto, cuya composición todavía no se ha determinado, explotó hacia las 2:30 horas junto a la puerta de los Juzgados de Paz de Ordizia y únicamente causó daños en la puerta de acceso a las dependencias.

En Berriozar, el Juzgado de Paz de esta localidad navarra sufrió la pasada noche un ataque con un artefacto explosivo que causó daños materiales pero no personales, informaron a Efe fuentes del Ayuntamiento. El concejal del PSN José Antonio Navidad indicó que la explosión se registró alrededor de las 02:10 horas y, aunque "los vecinos oyeron dos detonaciones, parece que se trata de un sólo artefacto", de cuya composición no facilitó detalles. Los vecinos que viven en el edificio atacado fueron desalojados por la Policía Foral en previsión de que pudiera haber daños en la estructura del inmueble.

El edil añadió que el Juzgado de Paz, en la calle Rekalde 4, sufrió "daños importantes" en el mobiliario y equipos informáticos, y también se vio afectada por el humo originado una escuela infantil contigua. Navidad precisó que el artefacto estaba colocado en el alféizar de una ventana del Juzgado de Paz que se encuentra protegida por barrotes y que la detonación hizo que los vecinos de la zona salieran a la calle "muy asustados".

Por último, un artefacto estalló en torno a las 8:45 horas junto a los Juzgados de la localidad vizcaína de Guernica, sin causar víctimas y provocando escasos daños materiales, según confirmó el departamento de Interior del Gobierno vasco. La colocación de este artefacto en una papelera de la calle Adolfo Urioste fue anunciada en una llamada telefónica al diario Gara poco antes de las 8:25 horas, según comunicó Interior a Efe.

El mapa del virus castellano-hablante
www.inn.org.es 25 Octubre 2005

Se ha confirmado. La amenaza del Govern de la Generalitat de sancionar a los profesores que utilicen el castellano en los institutos de secundaria empieza a tomar cuerpo. Los comisarios lingüísticos (eufemísticamente llamados asesores lingüísticos) han comenzado a recorrer los institutos para diseñar y recoger el perfil y usos lingüísticos de cada profesor y centro con los que diseñar "El mapa del virus castellano-hablante en Cataluña". Una vez completado, cada profesor y centro estarán controlados por el centro epidemiológico del Departament d'Ensenyament para ser convenientemente aislados y sancionados.

Un día cualquiera de la semana pasada (no daré nombres para evitar focalizar su ira sobre tal o cual centro), el comisario lingüístico llega al colegio a una hora cómoda de la mañana. Viene desayunado, cambia unas impresiones con la dirección del centro y se aposta en el hall del instituto. No lee, no habla, pero oye y mira mucho y saluda más. Pasas una vez, dos, tres veces. A distintas horas. El inquisidor sigue con la misma actitud. Podría leer El Periódico de Catalunya, su periódico, el periódico del Tripartito; pero no, sigue mirando, saludando, aburriéndose. Así pasa la mañana. En otros centros deambula por pasillos, se aposta en el bar con un mísero cortado. Y espera y toma notas. Ha de comprobar en qué lengua se relacionan los alumnos entre sí, los alumnos con los profesores y los profesores con los profesores. Son los nuevos "secretas"; ¿se acuerdan de aquellos policías sociales que se confundían con los alumnos y controlaban las actividades políticas en las facultades franquistas?

Última hora de clase, la delegada de curso se me acerca y me dice preocupada: "Profe, no el volem perjudicar, però hem d'omplir aquesta enquesta". Era una hoja donde constaban asignaturas identificativas de los profesores y cuatro apartados donde habían de puntear en qué lengua realizaban cada una de las actividades, en qué proporción y cuál la utilizada para las explicaciones en clase.

No les basta con exigirnos dejar por escrito en nuestro horario en qué lengua damos las clases. Han comprobado la poca fiabilidad de esos datos por el miedo del profesorado castellanohablante a las represalias y han recurrido a la utilización de menores de edad para delatar con su firma a los profesores que dan las clases en castellano. Porque los dos delegados han de firmar, están obligados a firmar y responsabilizarse junto al tutor de la verdad de lo especificado en esas "hojas de delación lingüística".

Hasta los alumnos huelen la maldad: "Profe, no el volem perjudicar…" ¡Pobres alumnos! Allí donde deberían aprender a ser críticos, autónomos, libres y sabios, son utilizados para seleccionar y sancionar a los profesores que hoy representan mejor que nadie esos valores.

¡Malditos seáis! Por perseguir lo mejor de esta tierra: la libertad y utilizar para ello a lo mejor de nosotros mismos, nuestros hijos. Nos levantaremos contra vosotros como se levantaron otros pueblos contra la opresión de sus dirigentes. No pasaréis a la historia por destruir la Constitución española, sino por ser una fotocopia en catalán de Francisco Franco.
 



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