AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 28 Octubre 2005
Pasión de catalanes (ii)
CARLOS HERRERA ABC 28 Octubre 2005

Despedida entre José Luis y Pasqual
VALENTÍ PUIG ABC 28 Octubre 2005

Mucho más que un gesto
Editorial ABC 28 Octubre 2005

Montilla contra la COPE
EDITORIAL Libertad Digital 28 Octubre 2005

El ejemplo de Maragall
Pablo Sebastián Estrella Digital28 Octubre 2005

Página en blanco contra Montilla
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Octubre 2005

Confidencia de poder (en clave catalana)
José Javier Esparza elsemanaldigital  28 Octubre 2005

"La pela es la pela"
Antonio Jiménez elsemanaldigital 28 Octubre 2005

¿Quién manda en Madrid y quién manda en Barcelona?
Carmelo López-Arias elsemanaldigital  28 Octubre 2005

Un «soneto teorético»
Alfonso USSÍA La Razón 28 Octubre 2005

De cómo Montilla incendia la COPE mientras la izquierda más sectaria se abraza al ideólogo de los terroristas del 11-M
Federico Quevedo elconfidencial.com  28 Octubre 2005

Las naciones no se inventan
ANTONIO FONTÁN ABC  28 Octubre 2005

El brindis de Rajoy
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 28 Octubre 2005

La amenaza iraní
Editorial ABC 28 Octubre 2005

MEMORIA, JUSTICIA, DIGNIDAD, y LIBERTAD
Conchita M. Vizcaya email 28 Octubre 2005

El acuerdo que permite a los etarras estudiar en la UPV viola la Constitución
Agencias/D. V. La Razón 28 Octubre 2005

Estatuto catalán: El análisis de Carlos Solchaga
 Libertad Digital 28 Octubre 2005

Irene Lozano denuncia que «es mentira que las lenguas formen naciones»
TULIO DEMICHELI ABC 28 Octubre 2005

El PP tilda de «esperpéntica» la denuncia de ERC en la UE por discriminación lingüística en la Franja de Aragón
ABC 28 Octubre 2005

Guerra abierta en internet entre los partidarios y los detractores del boicot
I. A. ABC 28 Octubre 2005

“Por un nuevo partido político en Cataluña”
COORDINADORA NO NACIONALISTA DEL BAIX LLOBREGAT  28 Octubre 2005

Pasión de catalanes (ii)
CARLOS HERRERA ABC 28 Octubre 2005

EL presidente del Barça, Joan Laporta, curioso sujeto que pone el club al servicio de sus intereses ideológicos, ha sumado el nombre del equipo al de organizaciones catalanas que dan soporte al proyecto de reforma del estatuto. Omnium Cultural lo ha anunciado con indisimulada felicidad. Omnium Cultural es una organización particularmente antipática para los castellanohablantes de Cataluña que, entre otras cosas, promueve una campaña de boicot a diferentes productos que no tienen la consideración de etiquetar los mismos en catalán. Vengan de donde vengan, los artículos que se consuman en Cataluña deberán llevar toda su leyenda en catalán, de lo contrario se encontrarán con una página web -compraencatalá.com- en la que se propondrá boicot contra sus productos. Por ejemplo, las conservas: Omnium insta a que se compren unas concretas anchoas de La Escala y que se boicoteen los productos de Dani, Cuca, Miau, Isabel, Rianxeira o Cabo Peñas. Poco importa que las sardinas sean de Cantabria y la fábrica esté en Asturias: que paren las máquinas y que las partidas de latas que vayan a destinar a Cataluña sean etiquetadas de otra manera; si no, el Omnium Cultural propondrá su bloqueo al buen catalán, el cual, siguiendo el guión de pensamiento único que se vive en el principado, obrará en consecuencia para consolidar esa arcadia feliz en la que las musas y los duendecillos danzan junto al fuego sagrado de la tribu mientras los chiquillos juguetean con los símbolos patrios ante la mirada vigilante y aprobadora de sus madres. Cataluña, pues, ha sufrido boicots desde fuera... y también desde dentro, ambos absolutamente absurdos.

Tomás Pascual, el ejemplar empresario lechero que ha creado un imperio empresarial gracias a su sagacidad y a su legendaria capacidad de trabajo, sabe bien en qué consisten los boicoteos: hará unos pocos años una diferencia comercial con ganaderos catalanes le llevó a desviar parte de sus compras a lecheros de otras comunidades, lo cual provocó una reacción histérica y una campaña muy agresiva de boicot por parte, incluso, de entidades oficiales. Nadie en esa comunidad puso el grito en el cielo por tamaña barbaridad. Que se joda el lechero. Los muchachos del Omnium, por supuesto, colaboraron lo suyo y, finalmente, Pascual tuvo que pactar en condiciones desfavorables. Aquello se solucionó -hoy es una marca fuertemente consolidada en aquel mercado- pero los pelos que se dejaron en la gatera no los devuelve nadie. Hoy, otra campaña en sentido contrario ha obligado a algunos a efectuar llamadas a la calma. Fornesa, Reina Madre de La Caixa, espléndida entidad bancaria que observa con recelo la posibilidad de que un pellizco de sus impositores se cambie de banco, le espetó al insigne Maragall que no jodiese más con la pelota y que recordase quiénes son los habituales compradores de los productos catalanes y qué tipo de armonía es necesaria. Eso, dicho como se dijo, por quien se dijo, a quien se dijo y donde se dijo es un auténtico hito en la Cataluña políticamente correcta. Ese ataque de «seny» de un Fornesa -también interesado en mandar mensajes a quienes recelan de la opa de Gas Natural- revela que al final de tanta agitación siempre hay alguien que pone los pies en el suelo y que pide que se pare la música y se enciendan las luces durante algunos minutos.

Apareció la sensatez, menos mal: que le manden el recorte a Laporta. Y que se lo manden también a la alumna de Derecho de la Complutense de Madrid que la pasada semana -según me contaba el insigne catedrático y amigo Teodoro González Ballesteros-, al revisar un examen que no había aprobado por no contestar algunas preguntas y hacerlo de forma defectuosa en otras, miró a los ojos al profesor y, llena de ira, le espetó: «Usted me suspende porque soy catalana». Sin comentarios.

www.carlosherrera.com

Despedida entre José Luis y Pasqual
VALENTÍ PUIG ABC 28 Octubre 2005

RODRÍGUEZ Zapatero le dijo a Maragall que acogería fielmente un «Estatut», pero seguramente suponía que iba a ser una propuesta con talante y no un artefacto enciclopédico cuyo trámite parlamentario viene a ser, constitucionalmente, como pasar una armadura medieval -celada, cota de malla, espuelas y espada- por el detector de metales. A mitad del proceso, el fracaso político de Pasqual Maragall es de tales dimensiones que Artur Mas es invitado a los sofás de la Moncloa para quitarle hierro al asunto. Ahí se instala una hipótesis: CiU contribuye a una buena ingestión parlamentaria del «Estatut» y, en respuesta, hay contraprestaciones de poder. Casi en paralelo, el PSC y todo el tripartito le retiran la confianza al presidente de la Generalitat, no le dejan remodelar el Gobierno autonómico y él aguanta. Esa es, con abundancia de precedentes, la circunstancia prototípica que de acuerdo con la formalidad de un sistema democrático induce de forma casi automática a presentar la dimisión.

El fracaso de Pasqual Maragall es tan manifiesto que su propio partido preferiría a pesar de todo que CiU detentase el poder en Cataluña: sí, ese postpujolismo que Maragall iba a erradicar, poniendo a Cataluña en la rampa de lanzamiento de la modernidad, al tiempo que solucionaba el problema vasco y le enseñaba a Rodríguez Zapatero cómo reconstruir España. Lo que de momento existe es una unanimidad muy distinta: Pasqual Maragall no debiera presentarse de nuevo a las elecciones. Como dicen los norteamericanos de sus presidentes descalabrados a mitad de un mandato, es un «pato cojo». Más celtibéricamente, es un juguete roto. Algunos sostenemos la tesis, siempre abucheada por los maragallistas, de que en algún momento Maragall podría tirar la toalla como presidente de la Generalitat, como se fue de la alcaldía de Barcelona sin dar ninguna explicación a sus votantes y a la ciudadanía.

Habrá que ver cómo responde CiU a los guiños de Zapatero. Tal vez la clave comience a revelarse en la votación de los presupuestos, en algunos apartados estatutarios sobre financiación, inversiones específicas del Estado. Tras las elecciones generales de 1993, un Felipe González que estaba lejos de la mayoría absoluta contó con CiU en el pacto de investidura. Solbes sustituyó a Solchaga en la gestión económica. Claro está que hoy como ayer la realidad y la política-ficción a menudo se alternan.

Nadie podría ahora mismo asegurar que el trayecto del «Estatut» no sea un túnel de las sorpresas. Las peores las ha activado Pasqual Maragall, incluso más allá de lo que le encargó su amigo José Luis. Siendo Rodríguez Zapatero todavía un joven diputado, veía a Pasqual casi como un mito, equiparable al Barça. Ahora, estando Zapatero en La Moncloa, Maragall le resulta ser un lastre. Tampoco el Barça es el mismo de antes.

vpuig@abc.es

Mucho más que un gesto
Editorial ABC 28 Octubre 2005

MERECE ser elogiado el gesto moral y político de Mariano Rajoy en su visita de ayer a las comarcas catalanas donde tiene su centro la producción de cava, así como a las instituciones más arraigadas del sector. Un líder de ámbito nacional debe afrontar los problemas con determinación y a la vez con altura de miras. Rajoy lo ha hecho con arrojo y una visión pedagógica del escenario político actual, sabedor de que la política ha de ser entendida como un conjunto de acciones con proyección de futuro, aunque no siempre resulten bien comprendidas. Con rapidez de reflejos y capacidad de liderazgo, Rajoy ha compuesto un gesto simbólico de alto valor estratégico, que consolida su imagen de sólida alternativa de gobierno con un perfil de sensatez y prudencia.

La táctica de alimentar el desencuentro entre Cataluña y el resto de España forma parte del manual del nacionalismo más radical, que busca el cuerpo a cuerpo en una absurda batalla territorial de «nación» contra nación, que le sirve de excusa para dar cobertura a sus aspiraciones soberanistas. Sin embargo, conviene no confundir el debate sobre el Estatuto con una confrontación social que podría favorecer el radicalismo y la incomprensión. Más grave que la discusión sobre financiación o competencias sería la ruptura de los vínculos afectivos, que, si algún día llegara a consumarse, tendría después un remedio casi imposible. Con el aliento incomprensible del presidente del Gobierno, la clase política catalana ha planteado un desafío al sistema constitucional vigente, más allá de toda lógica histórica, socioeconómica y jurídica. En este contexto, que sólo beneficia a los oportunistas irresponsables, es muy meritorio apostar por una moderación no exenta de firmeza. Se consigue además una ventaja táctica, al convertir en ridículas las acusaciones de «catalanofobia» dirigidas contra el Partido Popular. Con su gesto de ayer, Rajoy simboliza la idea de que Cataluña es la gran perjudicada por el Estatuto.

Entre los peores efectos que produce el nacionalismo insolidario figura, sin duda, su capacidad para suscitar una reacción emocional que acentúa el contraste entre «ellos» y «nosotros». Suenan aquí y allá voces en apoyo de un boicot hacia el cava y otros productos catalanes, a pesar de que -como señaló de forma muy gráfica el líder de la oposición- son tan «españoles como el jamón de Jabugo o el vino de la Rioja». El eco indiscutible que alcanzan estos planteamientos refleja un sentimiento colectivo de desesperanza y frustración. Conscientes de la generosidad de la España constitucional hacia el pluralismo territorial, no pocos españoles se sienten profundamente dolidos ante las maniobras de quienes actúan con deslealtad hacia el proyecto común. Se trata de personas que buscan una manera de expresar su malestar y creen que ha llegado el momento de «hacer algo». Supone una reacción visceral ante las veleidades irresponsables de una parte sustancial de la clase política catalana y, que puede provocar, sin embargo, consecuencias indeseables. Porque España no se construye con boicoteos.

No se debe confundir Cataluña con el desvarío coyuntural de una clase política que no está a la altura de las circunstancias. La unidad de mercado, el dinamismo empresarial y el bienestar de la sociedad española en su conjunto son principios básicos de nuestra organización social y política. También en aquella comunidad autónoma se alzan voces que invitan a la reflexión. Es conocido el criterio de muchos intelectuales que discrepan del nacionalismo que impregna la vida pública en Cataluña y que están plantando cara de manera admirable a la clase política dominante. Ahora bien, es imprescindible que se hagan oír con menos tibieza otras voces : un pronunciamiento explícito de determinados sectores económicos, sociales y culturales de Cataluña en favor del proyecto común de la nación española, reflejado en la Constitución, sería muy bien recibido por el conjunto de la opinión pública. Y es necesario que, de manera recíproca al gesto de Rajoy, el tejido empresarial catalán transmita sin ambigüedades su deseo de formar parte de un proyecto común, sin ejercicios de funambulismo. Es hora ya de definirse sin tapujos. El presidente del PP lo ha hecho. Ahora les toca a otros.

Montilla contra la COPE
EDITORIAL Libertad Digital 28 Octubre 2005

Algo no funciona del todo bien en nuestra democracia cuando un ministro se muestra abiertamente hostil a un simple medio de comunicación y le achaca la responsabilidad del tenso ambiente que, este mes de octubre, estamos viviendo por culpa del Estatuto catalán. Anteayer, de manera gratuita y sin venir a cuento, el ministro de Industria, José Montilla, aprovechó una reunión con periodistas para acusar a la cadena COPE de sembrar cizaña e incitar al odio, a la división y la confrontación entre los ciudadanos.

Cualquiera medianamente informado está al tanto de que la citada cadena se ha opuesto, como la mayoría de medios no catalanes -incluido Libertad Digital-, a la “reforma” estatutaria en Cataluña. Las razones que se han expuesto en los programas de la COPE para criticar el texto salido de la cámara catalana han sido siempre argumentadas y han tenido como punto de referencia la Constitución. En este diario y en muchos otros se ha editorializado en contra del Estatuto en multitud de ocasiones, se han aportado ideas, se ha denunciado el carácter secesionista y anticonstitucional del documento y, por último, se ha pedido un debate serio en torno a una pretendida reforma que, de ser aprobada tal cual, dinamitará desde dentro nuestro sistema político.

Esta es la realidad. La COPE, en lo tocante al Estatuto, no ha hecho ni más ni menos que otros medios de comunicación independientes y fiscalizadores del poder político. El ministro, sin embargo, la ha tomado con esta emisora de radio haciéndola cargar con una responsabilidad que no le corresponde. Porque, si para Montilla criticar un Estatuto soberanista e inconstitucional, es incitar al odio es que el ministro desconoce cual es el papel de los medios de comunicación en un país libre. La COPE, sin embargo, no es la primera vez que se ve asediada por las asechanzas del Gobierno del talante y sus terminales mediático-sociales. Hace menos de un año, se orquestó una infamante campaña contra uno de sus programas sirviéndose de una información falsa. En Cataluña la cosa es peor todavía, sus principales comunicadores son objeto de insultos y difamaciones continuas.

Esta última baladronada de Montilla reviste, sin embargo, singulares características pues su departamento es el responsable de la regulación audiovisual. Si el juez toma parte de una manera tan descarada hay muchos, demasiados motivos para preocuparse. Tantos que, horas después de sus declaraciones, un desconocido llamó a la cadena para dar un falso aviso de bomba en hora de máxima audiencia. Consiguió su objetivo durante unos pocos minutos en los que la sede madrileña de la cadena tuvo que ser evacuada. El ministro, naturalmente, no dijo nada al respecto por lo que habría que ver quién es el que incita al odio en esto.

No menos preocupante ha sido la reacción de los medios de comunicación. Tan sólo El Mundo en un breve y su director a través de una enérgica condena se han hecho eco del vergonzoso ataque del ministro. En el resto silencio y más silencio. Fernando González Urbaneja, presidente de FAPE, se ha mostrado tibiamente disconforme con las declaraciones de Montilla, pero muy lejos de la que armó cuando Aznar hizo referencia –sin nombrarla- a la SER en su comparecencia ante la Comisión del 11-M. Esto es lo que hay, este es, en la práctica, el invierno mediático que nuestro editor anunciaba poco después de que Zapatero ganase las elecciones. Y todo por opinar libremente y no plegarse a los dictados de unos políticos oportunistas. Antonio Regalado, refiriéndose a este caso ayer en su columna, lo resumió en una sola frase: “Resulta increíble que se les persiga por defender la legalidad, la democracia y la Constitución de 1978.”

El ejemplo de Maragall
Pablo Sebastián Estrella Digital28 Octubre 2005

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, está acabado. Desautorizado por su partido, por la coalición que lo sustenta en el poder y hasta por sus propios ministros, Maragall deambula por la Generalitat como un fantasma y puede que ya sepa que tiene los días contados en la presidencia e incluso cuáles son los plazos previstos para sus sustitución. Los rumores sobre su cese no han parado de crecer en las últimas horas en la sede del PSOE, donde se culpa a Maragall de ser el primer responsable de la crisis política abierta con el Estatuto catalán por lo que allí califican como un acto de deslealtad. Lo grave de la crisis de Maragall es que es un modelo que podría extenderse a la máxima dirección del PSOE y a la presidencia del Gobierno español si el debate del Estatuto ahora o en los próximos meses acaba mal.

El presidente Zapatero debería recordar el dicho español de “cuando las barbas del vecino veas pelar, por las tuyas a remojar”. Porque las barbas de Maragall, de quien se dice ahora que está dudando si venir o no a Madrid a la presentación del nuevo Estatuto el próximo día 2, ya están afeitadas y sólo le falta una última decisión —que debería tomarla él antes de que la tomen otros—, como es la de dimitir como presidente de la Generalitat. Porque un jefe de Gobierno al que se le subleva su partido y al que le impiden cambiar sus ministros no puede seguir un minuto más en el poder, o cesa a los ministros o se va. De ahí que al cúmulo de errores y despropósitos de Maragall, el presidente de la Generalitat está sumando en su inevitable despedida el penoso espectáculo de su soledad agarrándose a un poder que ya no controla y que no le obedece.

Desde el PSOE se le acusa a Maragall de haberlos engañado y de deslealtad. Pero en el PSOE, quienes esto piensan y dicen, callan a la ahora de analizar la responsabilidad del presidente Zapatero en todo este proceso apoyando el Estatuto, dando por buena su relación actual, animando a todos, incluso a CiU, para que lo aprobaran como está y lo trajeran a Madrid, motivos todos ellos suficientes como para que Maragall pueda compartir al menos en el PSOE su responsabilidad con Zapatero. En Cataluña Maragall tiene mucha mayor responsabilidad, de la misma manera que Zapatero la tiene en toda España, porque si el presidente hubiera dicho no cuando empezaron a llegarle los datos del contenido del Estatuto no se había llegado a esta situación, a esta crispación en toda España, a este enfrentamiento ciudadano y entre comunidades autónomas y a esta crisis política en la que el Partido Socialista ocupa un lugar destacado.

Zapatero y Maragall pudieron haber promocionado otro modelo de Estatuto y ante la intransigencia y las presiones de CiU y ERC debieron plantarse e incluso hacer fracasar en Barcelona la aprobación del texto. Pero ambos siguieron caminando de la mano y se empeñaron en aprobarlo y en que llegara a Madrid, y ahora Maragall, prácticamente inhabilitado, y Zapatero, en grave dificultad, se encuentran ante un documento que, si recoge todas las reformas que dice el PSOE y todo lo que diría el Tribunal Constitucional, no será aceptado por los nacionalistas de Mas y Carod. Y si todos los cambios que se hacen resultan un maquillaje, será la gran mayoría de los españoles, el PP y una parte decidida del PSOE los que destruyan el documento. Y si eso ocurre, mal le va a ir a Zapatero, porque éste era su proyecto político crucial de la legislatura; aunque si la ruptura la hacen los nacionalistas, todavía tendrá un balón de oxígeno para intentar llegar a las elecciones del 2008. Pero si la brecha se produce dentro del PSOE, entonces las barbas de Zapatero tendrán el mismo destino y futuro que las de Maragall.

Página en blanco contra Montilla
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Octubre 2005

Devolvamos un poco de pensamiento al ruido ridículo de Montilla. Tanto he criticado en estas páginas al ministro de Comercio, y hombre todopoderoso del PSC, que me da pereza hacerlo una vez más de modo directo en esta bella página en blanco que me ofrece Libertad Digital. Pero no tengo más remedio que escribir sobre este sujeto, porque por la vía de la censura y la represión que este hombre ejerce desde su ministerio contra los medios de comunicación más libres de España cualquier día se le ocurre cerrar éste donde yo me expreso y pienso libremente. Sí, amigos, porque cosas peores se han visto, es necesario esforzarse en combatir el veneno de quien está contra la libertad de expresión.

El escupitajo de Montilla a los grandes profesionales de la COPE retrata a este personaje. Odia la libertad de información. Odia a los críticos del poder. Odia, en general, todo lo que él no pueda controlar y castigar. Forma parte de ese amplísimo grupo de políticos profesionales del PSOE sin otro oficio ni beneficio que vivir eternamente de la empresa socialista. Por lo tanto, todo lo que gira en torno a su empresa, llamada PSC o PSOE, no tiene otro sentido que no sea el de su aprovechamiento para engordar la empresa. Nadie pues se engañe con este individuo. Si para él la democracia, o la libertad de opinión e información, no son sino instrumentos para utilizarlas según le venga en gana, nadie espere que le de un respiro a un medio de comunicación libre como es la COPE. Parece que para Montilla un medio de comunicación que no controle o manipule es un medio enemigo. Esa es su única y criminal política en el ministerio de Comercio. Concesión de cadenas de televisión, ataque a Telemadrid con la “Otra” y cien medidas más de este corte probarían fácilmente su absoluta carencia de ética democrática al frente de un ministerio importante.

Montilla es uno de esos personajes grises de los bajos fondos de la política, que van dejando muertos en su camino con el único objetivo de mantenerse siempre en el poder. Es un profesional frío y calculador del poder. ¿Por qué arremete en estos momentos sólo contra la COPE? ¿Acaso no le hace tanto daño El Mundo o La Razón? Sin duda alguna, un tipo de estas características, cuando ha arremetido contra la COPE, no lo ha hecho de paso y como el que no quiere la cosa, sino a conciencia para encrespar, tensar y, en definitiva, movilizar los ánimos no sólo de sus militantes y votantes sino también de sus adversarios. Ha elegido la COPE, porque sabe que es la que más daño le hace. Sencillo.

Por supuesto, los Montillas de la política siempre se reservan para ellos un par de escapatorias, puertas de emergencia, para librarse del fuego que ellos han provocado. Por eso, es menester para desenmascarar a esta gente no ir directamente al bulto de sus insultos, sino pensar lo que pudiera haber detrás de ellos. Pensemos, pues, de modo contra fáctico, o sea, como si Montilla tuviera razón. Es obvio que es una mentira que esté en contradicción la línea editorial de COPE con los valores defendidos por los propietarios de la cadena; pero, insisto, supongamos qué eso fuera verdad. ¿Cuáles serían las repercusiones que pudieran tener sus escupitajos contra los profesionales de la COPE? ¿Significaría eso qué la propiedad de la cadena prescindiría de Federico Jiménez Losantos? Lo dudo.

Al margen de mis preferencias y aprecios personales, muchas razones podrían darse para su continuidad. He aquí dos para pensar. Primero, FJL es imprescindible, porque la mayoría de los propietarios de la cadena saben que no es una cuestión de formas, de modos, lo que en España se está ventilando en estos momentos sino de fondo. Segundo, FJL es decisivo, porque el respeto que los propietarios pudieran haber tenido en otro tiempo por alguna institución política, por ejemplo, la Corona, ha dejado de ser absoluto, después de su comportamiento melifluo ante la dogmática cristiana y ante leyes, como la de los matrimonios homosexuales, que tanto daño hacen no sólo a la Iglesia sino a la cultura católica en general, y al ciudadano, al demócrata, cristiano en particular. Vale.

Confidencia de poder (en clave catalana)
José Javier Esparza elsemanaldigital  28 Octubre 2005

Os lo cuento como él me lo contó:

"Mira, yo respeto mucho lo que hacéis en la prensa independiente, porque tenéis valor, pero estáis pasando por alto un dato sin el que no puede entenderse el follón del Estatut: el dinero. En la política actual, el dinero pesa más que la razón. Y hoy el dinero español no le hace ascos al socialismo, porque este socialismo, que es muy radical en ciertas cosas, sabe que en lo económico no le conviene meter la mano. Ese fue el milagro Boyer, el prodigio Solchaga: Yo os engordo los negocios y vosotros me dejáis la sociedad. Con Felipe funcionó. No se ha escrito todavía cuánto le costó a Aznar hacerse con la gente del dinero en 1996. Ni cómo el dinero tuvo que agachar la cabeza después de la mayoría absoluta de 2000, cuántos hipócritas besamanos, cuántos orgullos humillados. Ni cuántos resentimientos engordaron. Y todos esos resentimientos encontraron satisfacción el 14-M.

Zapatero ha querido repetir la operación de Felipe y, hasta ahora, le había salido bien. ¿Por qué crees que tantos medios de comunicación apoyan a un gobierno tan frágil? El dinero está a gusto con ZP. Y eso incluye las aventuras estatutarias y el asunto catalán. Tú has sugerido que la OPA de La Caixa no era una compensación por un Estatut frustrado, como decían algunos, sino una operación de acompañamiento. Te doy la razón y te corrijo: en lo esencial, es la misma operación. ¿Has visto esas listas que circulan por Internet con productos catalanes, para boicotearlos? ¿Sabes qué significan? Que buena parte del dinero español está en Cataluña, que el poder financiero español y catalán son casi lo mismo.

¿Qué pasa ahora? Que a ZP, torpe, el asunto se le ha ido de las manos. Lo que sólo iba a ser un arreglillo para sosegar los ánimos de una casta político-económica, se ha convertido en un problema nacional. Podía ser previsible, pero no lo era tanto para la gente del dinero, que nunca mira más allá de su cuenta de resultados. Y su dilema es cómo detener esto. El culpable es ZP, pero no le van a echar: muchos han invertido en él, no sólo Polanco. Tampoco van a emprenderla contra el poder catalán, porque hay mucho negocio por medio. ¿Adónde disparar? A Maragall. Polanco ya le ha señalado. El plan es recortar el Estatut, endosarle a Maragall el coste político y evitar que haya un coste económico. En el centro de la operación está Montilla, que ya es el hombre fuerte del dinero catalán. Y así esperan arreglar el asunto. Claro que puede pasarles como al aprendiz de brujo: que desata fuerzas que luego no sabe parar. Quizá no baste con sacrificar a Maragall. Quizá ya nadie pueda parar nada".

Os lo cuento como él me lo contó.

"La pela es la pela"
Antonio Jiménez elsemanaldigital 28 Octubre 2005

La imprudencia no es el camino por el que transitan quienes se llaman y consideran empresarios. Por el contrario, éstos suelen conducirse con ponderación, cautela y sensatez, que es justamente lo que no hizo el alegre y confiado empresariado catalán rubricando, a instancia de Maragall, el manifiesto Volem un Estatut, sin conocer su articulado.

Los empresarios catalanes, no sé si por afecto al nacionalismo del Tripartito, por presiones inconfesables o por miedo a posibles represalias, actuaron con la misma temeridad que quien se lanza a una piscina vacía porque no cayó en la cuenta de mirar si había agua. Impulsaron con sus firmas un disparate estatutario que ya está causando en internet y mediante mensajes SMS de los teléfonos móviles, injustos episodios de discriminación de empresas y productos catalanes.

Mientras la patronal CEOE advierte en su contundente y preciso comunicado sobre "lo inconveniente de fabricar balanzas fiscales, comerciales o históricas, que a su manifiesta inexactitud unen un confesado o tácito propósito de desunión política, ruptura del mercado e insolidaridad social", la organización catalana de esa misma patronal apoyó todo lo contrario, sin calcular, aparentemente, los riesgos derivados de tamaña irresponsabilidad.

Cuando el presidente de La Caixa, Ricardo Fornesa, en sus reveladoras y bien intencionadas palabras, le pide a Maragall que "no rompa la armonía con España, que es el territorio de extensión natural y habitual para crecer de las empresas catalanas", aunque entiende las reivindicaciones de Cataluña, está pensando en los costes, en términos de depósitos, que pagan ya las sucursales de La Caixa repartidas generosamente por toda España; ese territorio al que Fornesa se refiere, creo que con cierta torpeza,como si fuera un país vecino y distinto.

Y se queja y con razón Josep Ferrer, dueño de Freixenet, de sufragar los platos rotos por Carod, a pesar de que su cava viaja por el mundo envuelto con la bandera española. Son quejas justas que comparto pero que no eximen a parte del empresariado catalán de ser responsable también, por acción u omisión, de esta situación, que no la han provocado el "alarmista" Rajoy, ni el PP, Bono, o Ibarra, o la CEOE, con sus palabras y comunicados de crítica, advertencia y preocupación, sino los políticos que gobiernan Cataluña con el visto bueno de ZP.

¿Quién manda en Madrid y quién manda en Barcelona?
Carmelo López-Arias elsemanaldigital  28 Octubre 2005

Como los catalanes son los principales perjudicados por el sainete diario de sus gobernantes (incluida, en lo de sainete, la "oposición" de CiU: recordemos el 3% o la negociación del Estatut), es de suponer que la mayoría de ellos hayan agradecido el gesto de ayer de Mariano Rajoy. Porque ha sido la única escena normal, sensata y decente que se ha visto en el Principado –en cuanto a política se refiere– en los últimos meses.

Cuando arrecia la campaña contra los productos catalanes, el líder del PP se ha desplazado hasta San Sadurní de Noya a brindar con cava de la tierra. Y lo ha hecho incluso junto a bodegueros de tan acreditada torpeza, que han comprometido a sus empresas en el apoyo a una reforma estatutaria que, sobre ser incompatible con la unidad de España y anticonstitucional, borda en algunos puntos las requiebros más ridículos del delirio nacionalista.

No parece que al presidente popular le haya animado a hacerlo ese espíritu centrista de otras veces, sino un concepto muy equilibrado del patriotismo y de la responsabilidad, que jamás puede alentar reacciones viscerales por muchos Puigcercós que provoquen y muchos Laportas que ofendan.

Ese Rajoy elevando ante las cámaras una copa llena de sentido común dibuja un contraste bastante nítido con el papelón del presidente de la Generalitat sacándose una crisis de gobierno de la manga, para terminar renunciando a ella ante la cuchufleta general. La inestabilidad política en que Pasqual Maragall ha sumido a Cataluña parece convertirle ya, a los ojos de todos, en un personaje amortizado.

Aunque lo más absurdo de todo es la forma en que se le impidió esa remodelación en su ejecutivo. Porque tuvo que ser "Madrid", algo así como el Anticristo para el nacionalismo (¡ah, qué recuerdos...! ¡con qué desprecio remarcaba Xabier Arzallus esas dos sílabas!), quien interviniese para hacerle entrar en razón... y a instancias de Carod-Rovira, que se lo exigió a Zapatero. Pero ¿no se trataba ante todo de que el poder de decisión estuviese en Barcelona?

Tenemos pues que quien saca adelante el Estatuto catalán cuando los políticos catalanes lo daban por muerto es un leonés desde la capital de España, y que quien impide al sacrosanto presidente de la Generalitat manejar sus consejerías según sus atribuciones autonómicas es el presidente del Gobierno español, y a petición de los independentistas... que a su vez son quienes tienen, y manejan a conciencia, la llave de La Moncloa. Ya no se sabe quién manda dónde.

Lo dicho: aquí lo único serio e inteligente que se ha visto en los últimos meses es a Rajoy bebiendo cava. Un tipo listo.

Un «soneto teorético»
Alfonso USSÍA La Razón 28 Octubre 2005

El término «nación» es teorético.
Dicen los sabios socialistas, prácticos.
Es una simple voz con fondos tácticos,
una alusión con camuflaje estético.
Separatista nunca; no patético.
No oigan a cavernícolas galácticos
que no aceptan sinónimos sintácticos
y buscan el ayer triste y frenético.
Cataluña es «nación» por teorética,
por metáfora mágica y poética.
Quien no lo vea, vaya al oftalmólogo.
Si el talante es taléntico, lo empírico
induce a lo zapático-rovírico.
Quien no lo vea, vaya al gilipólogo.

De cómo Montilla incendia la COPE mientras la izquierda más sectaria se abraza al ideólogo de los terroristas del 11-M
Federico Quevedo elconfidencial.com  28 Octubre 2005

Yo no voy a caer en la trampa de reclamar boicot alguno a los productos catalanes. No espere nadie de estas líneas un llamamiento a acción semejante. No lo voy a hacer, en primer lugar, porque para mí los productos catalanes son tan españoles como los de Extremadura, Galicia o Murcia. Pero, sobre todo, no lo voy a hacer porque me considero un demócrata liberal y me niego en redondo a ejercer la misma clase de fascismo totalitario que la izquierda que nos Gobierna demuestra cada vez que alza su voz contra la libertad de expresión y los medios que la defienden y la alientan, éste entre ellos, y otros como la COPE, objeto esta misma semana de la más burda de las agresiones. Ataques por parte de un ministro del Gobierno, del que depende la regulación de los espacios radiofónicos, el titular de Industria, José Montilla, primer secretario del PSC y hombre lenguaraz donde los haya.

Acusó Montilla a la emisora de los obispos de “incitar al odio” –y mucho más dijo el ministro- el mismo día que Rubalcaba señalaba al PP como el partido que está “incendiando España”. No hacía falta esperar mucho para que las consecuencias de sus actos se hicieran patentes: un aviso de bomba obligó ayer a desalojar la citada cadena de radio en plena emisión del programa de Federico Jiménez Losantos. No me extraña nada de todo esto. Cuando se desate la violencia en los campos de fútbol después de que Laporta haya hecho del FC Barcelona un ariete del nacionalismo fundamentalista y xenófobo que gobierna en Cataluña, también le echarán la culpa al PP y a todo el que discrepe. La izquierda tira la piedra y esconde la mano, siembra la cizaña y se sube al monte a esperar que crezca y dé sus frutos para recogerlos: los frutos del odio y el rencor, que son los que ellos llevan dentro y alimentan sus almas.

Esto es lo que estamos viviendo desde que en este país gobierna Rodríguez. Yo no me opongo a que un ministro pueda defenderse de las críticas de los medios de comunicación, pero la actitud de un gobernante debe ser la del respeto escrupuloso a la libertad de expresión y el recurso a la Justicia si considera que se ha violado su intimidad o su honor o se ha faltado a la verdad. Pero este Gobierno no se caracteriza, precisamente, por respetar la discrepancia, sino por intentar acallar voces, poner mordazas y silenciar a todo aquel que no comulgue con sus ruedas de molino. Eso es, exactamente, lo que pretenden con el Estatuto del Periodista, y lo conseguirán si no lo impedimos quienes tenemos la obligación de velar por la libertad para evitar que muera a manos de su sectarismo. El sectarismo de un izquierda que da portazo a los demócratas y abraza a los ideólogos del terrorismo.

Si nadie lo remedia, y no parece que eso vaya a ocurrir, Tariq Ramadán se sentará hoy en una mesa del Hotel Castellana Intercontinental de Madrid, invitado por la Fundación Atman. Se trata de un adalid de la causa más injusta contra la libertad y la democracia, alguien cuyos escritos en árabe dan cobertura ideológica a quienes luego se suicidan en el nombre de Alá, los mismos que estrellaron sus aviones contra las Torres Gemelas, los mismos que pusieron las bombas en los trenes de Madrid, puro terrorismo fanático que Ramadán califica de “intervenciones”. Y si nadie lo remedia, la persona que ha ejercido de introductora de Tariq Ramadán en España y miembro del Patronato de la Fundación Atman, la profesora Gema Martín Muñoz, será la próxima directora general de la Casa Árabe que, próximamente, el Gobierno quiere inaugurar en Madrid.

Nuestra izquierda, una parte de ella que es la que gobierna y la que apoya a la que gobierna desde su frontera mediática –Prisa y los pseudo intelectuales que la rodean-, se desvive por abrazarse y hacerse la foto con el más peligroso de los ideólogos del fundamentalismo islámico al tiempo que reniega de los verdaderos demócratas, de los defensores de la libertad y del Estado de Derecho. Y no puedo encontrar otra razón que la de que lo hagan por agradecimiento. Como por agradecimiento se han volcado Montilla y Rodríguez en regalarle a Polanco el espacio mediático y publicitario para su nueva televisión a costa de sangrar el futuro de RTVE. Nada de lo que ocurre es gratis. Todo tiene un sentido. Todo es fruto de una deuda previa que ahora Rodríguez se ve obligado a amortizar.

Esta izquierda que nos gobierna se siente más cómoda pactando con ETA en Perpignan que con el PP en Madrid. A esta izquierda no le duelen prendas a la hora de negociar a escondidas, con nocturnidad y secretismo, la entrega de Ceuta y Melilla. Esta izquierda que nos gobierna no se arruga si tiene que llevarse por delante el modelo de convivencia, la cohesión territorial, la solidaridad... Esta izquierda ataca la libertad de los periodistas y pretende reimplantar medidas franquistas de control de los medios. Esta izquierda no duda en rescribir la historia, reinventar enfrentamientos y reabrir heridas. Esta izquierda se abraza sin recelo a lo más granado de las dictaduras latinoamericanas y los movimientos revolucionarios de aquel continente... En unos casos lo hace por agradecimiento, en otros por nostalgia de la progresía más cutre de Mayo del 68, y en otros por estulticia.

Cada vez tengo más claro que esta izquierda no quiere saber nada de los principios del liberalismo democrático, que donde escriben diálogo quiere decir sectarismo, que donde ponen paz significa provocación, que donde abogan por el entendimiento se traduce en confrontación y nula capacidad para aceptar la crítica, que donde esgrimen la educación buscan la eliminación del contrario. Esta semana yo también he vivido el ataque cargado de exabruptos de Martín Pallín. Me da igual. Ya sé que esta izquierda no acepta la discrepancia y aprovecha cualquier tribuna para arremeter sin piedad contra el contrario, y Montilla es ya un paradigma del sectarismo. Nosotros utilizaremos las nuestras para defender la libertad.

Rodríguez clausura hoy el Encuentro Atman en presencia de Ramadán. El sabrá dónde se mete y si ésas son, de verdad, las alianzas que le convienen.

Las naciones no se inventan
POR ANTONIO FONTÁN EX PRESIDENTE DEL SENADO ABC  28 Octubre 2005

... Definir a Cataluña, o a cualquier otra de las comunidades autónomas de España, como una «nación» sería enfrentar la realidad histórica y social que así se quiera titular con la «Nación» de verdad que es la España total...

EN latín, igual que después en nuestra lengua, «nación» equivalía a lo que hoy se entiende por gente, raza o pueblo, mientras que se les llamaba «populus» cuando habían alcanzado cierto nivel de organización política.

El español empezó a emplear la voz «nación» en la segunda mitad del siglo XV. El noble poeta y regidor de Toledo Gómez Manrique, tío del famoso autor de las «Coplas a la muerte de su padre», en un libro que dedicó a los Reyes Católicos, dice que «perdió todas las Españas, el último rey Rodrigo, Señor de nuestra nación». La ocasión de esta referencia y su contexto prueban que reyes, poetas y políticos entendían que las «Españas» eran su «nación» y que constituían una entidad unitaria y diferenciada de las otras naciones distintas de la «nuestra». Pero esa «nación» eran «los españoles», no su organización política o algo parecido a lo que hoy se llama «estado». Eso, entonces, lo eran los reinos y, en su caso, las ciudades.

Los escritores del XVI y el XVII siguen empleando nación en el mismo sentido de la centuria anterior, más general que político. En la segunda parte del Quijote aparece un morisco, Ricote, que hablando con su paisano Sancho Panza de los de su raza, que habían sido expulsados de España, dice que son de su «nación». En el Persiles, Cervantes menciona a la «nación portuguesa», que tan gran primor tiene en componer epitafios, aunque Portugal entonces formaba parte de la Monarquía española y no era independiente, y en una de sus «Novelas ejemplares» dice de «los gallegos, que es otra nación, según es fama, menos puntual que la vizcaína». También para Baltasar Gracián, los españoles son una nación, y los franceses otra distinta.

Pero todo eso cambia con las dos grandes revoluciones de fines del XVIII, la americana y la francesa. Después de ellas, las lenguas de cultura designan con la palabra nación una comunidad política unida, independiente y soberana. Los Estados Unidos -e pluribus unum- son varios estados, primero trece y finalmente cincuenta, pero «one nation». Y en el tercer momento de la Revolución francesa, la asamblea titular de la soberanía es apellidada Convención nacional.

El 20 de septiembre de 1792 las milicias de esa «Convención», mandadas por el general Dumouriez, el más versátil de los militares de su siglo, derrotaron a los prusianos en la batalla de Valmy. Este encuentro de más consecuencias políticas que bajas en uno y otro ejército se ha hecho famoso, no sólo por la victoria de los revolucionarios, sino también porque del lado alemán, acompañando al duque de Weimar, estaba Goethe, a quien produjo una profunda conmoción oír a los franceses gritar «¡vive la nation!», lo que le hizo pensar que había estado asistiendo a un acontecimiento más histórico que militar. En el curso académico 1807-1808 de la Universidad de Berlín, el filósofo Johann Gottlieb Fichte, uno de los tres grandes poskantianos, pronunció y publicó sus «Discursos a la nación alemana (die deutsche Nation)», que tuvieron gran repercusión política en toda Europa, y contribuyeron a la remoción de los espíritus de su patria disponiéndolos a encaminarse hacia la unidad de los estados y pueblos germánicos.

El primer documento normativo español en que se emplea el término «nación» para nombrar una comunidad política es la Constitución de Cádiz de 1812. En sus primeros párrafos se lee que «la Nación española es la reunión de todos los españoles», y que «esta Nación es libre e independiente», añadiéndose que «la soberanía reside esencialmente en la Nación» y por lo mismo «pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales».

Casi ciento setenta años después de la declaración gaditana, en el título preliminar de la Constitución española de 1978, hay unas definiciones que parecen un eco de lo que habían aprobado los diputados doceañistas. «La soberanía nacional -dice el artículo primero- reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». El segundo es todavía más preciso y tajante: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». Estas palabras no son meras declaraciones protocolarias o cláusulas de estilo. Son el núcleo duro, la almendra, de la Constitución.

Tan enfáticas y enérgicas declaraciones no eran superfluas en el momento constituyente. Para los grandes partidos -UCD entonces y los socialistas- no habrían sido necesarias, porque unos y otros, por su filosofía y por sus antecedentes o precedentes históricos, daban por permanentemente válidos los principios de la unidad de la nación que nunca habían pensado en disolver. Pero fueron convenientes y oportunas, eficaces incluso, para comprometer con la comunidad de la Nación y del Estado a partidos y movimientos nacionalistas. Al mismo tiempo tranquilizaban a sectores políticos y militares que entonces temían cualquier asomo de resquebrajamiento del Estado. Pero esas declaraciones, al mismo tiempo, correspondían y corresponden a la realidad histórica y política de España.

Una secuela del Partido Demócrata de tiempos de Isabel II había sido el federalismo republicano de Pi y Margall, del que se desprendió, casi naturalmente, el «catalanisme» regionalista que encabezaba y expuso en sus escritos Valentí Almirall (1840-1904). Es notable cómo este ilustre político republicano y federalista, que es ahora menos conocido y recordado de lo que parece pedir su importancia en la historia del catalanismo, tenía ante sus ojos siempre la experiencia de la Confederación Helvética. (El «aranismo» vasco tiene otra historia y responde a una filosofía política distinta y no aparece en escena hasta final de siglo, cuando ya se ha retirado de la actividad política Almirall y el nacionalismo catalán exhibe un nuevo perfil con las «Bases de Manresa» de 1892). Pero con todo eso, ni Almirall ni los redactores de Manresa incurren en el error político de definir a Cataluña con el término «nación», que desde Cádiz se aplicaba sólo a toda España,

Por eso los políticos que se llamaban y querían ser nacionalistas catalanes, porque aspiraban a colocar en el frontispicio de sus programas los intereses particulares de su comunidad, si eran prudentes y sabían historia, derecho y tenían una filosofía política, no postulaban para sus definiciones doctrinales de partido el término «nación». El propio Prat habla de patria, Cambó de nacionalismo, pero para ellos la palabra «nación» no es un postulado ni un principio. La «Nación» es España y así se entiende en todas partes, desde que a principios del XIX empezaron a apuntar la democratización y la modernización del Estado al fin del «antiguo régimen».

A algunos les gusta decir «nación de naciones». Pero una nación dentro de otra es un despropósito. Los países y los pueblos no son como las muñecas rusas, las chicas dentro de las grandes, pero con el mismo diseño. Definir a Cataluña, o a cualquier otra de las comunidades autónomas de España, como una «nación» sería enfrentar la realidad histórica y social que así se quiera titular con la «Nación» de verdad que es la España total. Por eso no fue mala ocurrencia introducir en el lenguaje político y en el texto de la Constitución del 78 el término «nacionalidades», para designar a comunidades o regiones que posean determinadas y reales particularidades históricas, o lingüísticas y culturales, e incluso instituciones jurídicas arraigadas y sólidas, aunque el empleo de la palabra en esta acepción no sea ninguna originalidad de los constituyentes españoles, sino un invento francés de tiempos de Napoleón III. Al ser reconocidas en sus estatutos como elementos sustanciales y específicos de una concreta comunidad, esas peculiaridades enriquecen al conjunto de la nación española.

Las naciones no se inventan. Vienen dadas por la historia y por la realidad. Se llama así desde hace ya dos siglos a los estados que en los grandes pueblos europeos existían como tales, desde el siglo XV o el XVI bajo la forma y con el nombre de Reinos.

Cataluña es una parte muy importante de la nación española. En ciertos momentos de la historia fue cabeza de los territorios cristianos de la península. A Ramón Berenguer IV, conde soberano de Barcelona y Príncipe de Aragón, también llamado «el santo» ( 1114 -1162), se le conoció en aquel siglo como el «Poderdador de España».

El brindis de Rajoy
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital28 Octubre 2005

Mariano Rajoy se ha ido a Cataluña a tomarse una copa de cava en vísperas del debate sobre el Estatuto catalán que apoya el empresariado de Cataluña para que España deje de ser una nación, y para que la solidaridad económica y social interregional desaparezca con el famoso argumento de que los catalanes pagan más de lo que reciben, cosa que no es verdad porque lo acaba de reconocer Fornesa: España es su primer mercado, aquí es donde los ciudadanos no catalanes pagan el IVA sobre todos los productos que consumen de Cataluña, y además toda esa clientela es la que está produciendo beneficios al empresariado catalán, de ahí que ahora empiecen a estar preocupados.

Rajoy hace campaña electoral en Cataluña y se presenta como el hombre bueno y conciliador, un día en La Caixa y otro día con el cava; pero no estaría mal que Rajoy dijera ante los empresarios catalanes que el Estatuto que ellos han apoyado es inconstitucional, rompe la unidad de España, provoca un daño económico y social en el resto del país y es responsabilidad tanto de los partidos políticos catalanes y de sus estrafalarios líderes como de los propios empresarios catalanes que se han subido al carro de esa locura y que dudan en aprovechar el nuevo poder del tripartito catalán y su alianza en Madrid para sacar pingües beneficios e intentar colonizar económica y financieramente el resto del territorio español, como está ocurriendo con La Caixa y Gas Natural en relación con la OPA de Endesa que pilota sin pudor el ministro Montilla,, secretario general del PSC.

Si a esto añadimos el espectáculo que da el Barça contra el resto de España y su inclusión en la agrupación Omnium que financia la Generalitat y que pide el boicot de los productos españoles en Cataluña, como Carod lo pedía para los Juegos Olímpicos de Madrid y otros al vino de La Rioja, entonces entenderemos que la batalla económica y comercial entre los empresarios catalanes y los consumidores del resto de España, aunque parezca un disparate o un anacronismo, tiene unas raíces políticas, culturales y económicas muy importantes y además va a ser muy difícil de parar.

Y está muy bien que Rajoy haga bonitos gestos, pero está muy mal que el presidente del PP no defienda en Cataluña lo que dice defender en Madrid. Por muy gallego que sea, ha llegado el momento de que Rajoy deje de escurrir el bulto y empiece a dar la cara, porque la crisis entre los empresarios catalanes y las empresas y consumidores españoles la tienen que arreglar quienes han iniciado la agresión, y ésos no son otros que la clase política catalana secundada por el empresariado catalán. ¿Cómo pueden los empresarios catalanes apoyar un texto inconstitucional que pretende la insolidaridad y la ruptura de la nación española? Mientras no rectifiquen todo esto, va a ser muy difícil que arreglen todo lo demás, aunque Rajoy practique el electoralismo oportunista callándose lo más importante de lo que allí debía declarar.

La amenaza iraní
Editorial ABC 28 Octubre 2005

LAS cancillerías de Occidente, casi sin excepción, convocaron a los embajadores de Irán en su país para pedirles explicaciones y mostrar su indignada preocupación por las declaraciones de su presidente, el fundamentalista islámico Mahmud Ahmadineyad, en las que afirmó que «Israel debe ser borrado del mapa». La deriva hacia el despropósito que viene mostrando este personaje va a más, hasta tal punto que ya está al borde de convertirse en un peligro real, no hipotético, para toda la comunidad internacional. Porque tan inquietantes son sus intenciones como sus métodos, después de que se enfrascara en un programa nuclear que tiene espantado a medio planeta. La ONU, y en especial su Consejo de Seguridad, deben mostrarse inflexibles para que semejante iluminado -que intenta provocar a los israelíes- regrese al camino de la cordura antes de que desencadene un conflicto de incalculables proporciones.

MEMORIA, JUSTICIA, DIGNIDAD, y LIBERTAD
Conchita M. Vizcaya email 28 Octubre 2005

No es cierto que las Asociaciones, Foros y Plataformas de Victimas de Terrorismo estén divididas en dos bloques. Es Falso hasta la zafiedad. Otra manipulación por parte del Gobierno Central y del incalificable Peces Barba. Que la Asociación de la Sra. Manjón, un puñadito de afiliados en esa asociación, que merecen todo el respeto del mundo porque han sufrido el zarpazo de la tiranía y barbarie del terrorismo llamese éste de ETA, GRAPO, ISLAMISTA, etc., nos indica que sufren por los seres queridos perdidos y por los heridos o amenazados hoy en día.

Pero ¿Qué asociaciones on las otras que dicen que están en el grupo de la asociación de Pilar Manjón? ¿Los que se fueron de la AVT y no tienen socios, y otras similares? ¿Es que no hay otras asociaciones? Y ¿por qué siempre ponen a la AVT como si fuera la que está sola? Que a sus llamadas vamos más de 1.000.000. de personas, que estamos con élla, que dice verdades como puños, y que reindivica lo que muchos quieren acallar. A saber, Memoria de los todos u cada uno de los asesinados por los terroristas, Justicia para que cumlan las penas en la carcel los asesinos terroristas, Dignidad para todos los que habitamos este país que nos quieren desguajar y trocear para que un leonés que presume de rojo en pleno siglo XXI se mantenga en e poder. Y Libertad, libertad y Paz verdadera para todos.

No es cierto que haya dos bandos de victimas del terrorismo. Es otra falsedad, otra forma de atacar a la AVT e intentar que la gente crea que lo que predica es mentira. Quieren que olvidemos, quiern que no pidamos justicia, quiere que no podamos vivir con dignidad. Pues lo siento, va a ser que no y que muchos de los que apoyamos a la AVT y otras Asociaciones, Foros, Plataformas verdaderas, no caemos en su trampa y pensamos seguir gritando, MEMORIA, JUSTICIA, DIGNIDAD, y LIBERTAD.

PD. Agradecería la publicasen, ya que parecer ser que estoy vetada en muchos periódicos. Y no lo entiendo, pues a donde la envio es a los que creo que son periódicos libres, demócratas y que publican la verdad.

El acuerdo que permite a los etarras estudiar en la UPV viola la Constitución
Gotzone Mora: «Zapatero es el compañero de partido más indigno»
Agencias/D. V. La Razón 28 Octubre 2005

Madrid- La Abogacía del Estado cree que el protocolo aprobado por la Universidad del País Vasco para que etarras presos en Francia se puedan matricular en sus carreras supone una vulneración de la Constitución. Así consta en el informe elaborado en marzo, que propone como vías de actuación un recurso contencioso-administrativo o la aplicación de la Alta Inspección del Estado. No obstante, duda de que cualquiera de estas dos posibilidades pueda prosperar, informa Ep. El informe fue la base del recurso que se interpuso contra la decisión de la UPV de matricular a 57 presos de ETA internos en Francia. El Gobierno lo ha remitido ahora al Congreso a petición del PP, y la conclusión es que dicho protocolo vulnera la Constitución por la diferencia de trato que da a los terroristas con respecto al resto de los alumnos. Concretamente, vulnera el artículo 14 de la Carta Magna en relación con el artículo 27. El primero garantiza la igualdad de todos los españoles ante la ley, mientras que el segundo artículo desarrolla el derecho a la educación. También vulneraría la normativa estatal que regula la obtención de títulos oficiales conforme a programas homologados.

De este tipo de medidas habló también ayer la concejala del PSOE en Guecho Gotzone Mora, quien denunció la falta de libertad que domina la universidad vasca y pidió que sobre los responsables de que esta medida se aplicase y se licenciasen a varios presos etarras, caiga todo el peso de la ley. Durante una conferencia ofrecida en la Universidad San Pablo-CEU dentro del seminario «Víctimas del terrorismo: memoria, dignidad y justicia», Mora apuntó que la actual situación que se vive en la universidad y en todo el País Vasco es un ambiente muy parecido al experimentado en los prolegómenos del holocausto nazi. La edil socialista aprovechó su intervención para criticar al presidente del Gobierno al que definió como «el compañero de partido más indigno». Mora acusó a Rodríguez Zapatero de tender la mano a ETA en un acto de «egoísmo partidista» cuyo único fin es «mantenerse en una silla». Además, dijo no entender la actitud del jefe del Ejecutivo de «tratar de que se olvide la memoria de las víctimas y de las personas amenazadas».

Riesgos políticos y económicos
Estatuto catalán: El análisis de Carlos Solchaga
 Libertad Digital 28 Octubre 2005

Solchaga esgrime el optimismo como recurso para no imaginarse siquiera lo que supondría para España si se decide dar el paso (Libertad Digital) El ex ministro de Economía Carlos Solchaga desbroza el Estatuto de Cataluña en las páginas de opinión del diario Cinco Días para alertar de los serios riesgos económicos, políticos y sociales que conllevaría su aplicación. Además, avisa también del alto coste político que tendría el esperar a que sea el Constitucional el que tumbe un texto que fuera aprobado por el Congreso. El riguroso análisis de Solchaga no se queda en la cuestión de constitucionalidad abordando también otros aspectos del Estatuto que, en su opinión podrían ser "fatales para el correcto funcionamiento de un Estado descentralizado como España". El error de no plantear un texto alternativo completamente nuevo "sólo es comparable" para Solchaga "con el cometido por quienes permitieron con su apoyo que un texto de la naturaleza del comentado saliera en los términos que ahora conocemos del Parlamento catalán".

Si este jueves el diario Cinco Días ya alertaba de los riesgos del Estatuto catalán – "Un modelo que se mira en el espejo del País Vasco" – el artículo de este viernes publicado por el ex ministro de Economía de los gabinetes de González, Carlos Solchaga, pone el dedo en la llaga y no sólo en los aspectos de financiación.

Bajo el título "La reforma del Estatuto de Cataluña", Solchaga hace un exhaustivo repaso –cita expresamente hasta 16 artículos– de lo que puede suponer para España y para el Gobierno que lo impulse la aprobación del texto que ya está registrado en el Congreso de los Diputados. Como novedad, Solchaga no se ciñe sólo a las premisas de evidente inconstitucionalidad sino a otras que, si fueran aprobadas tal y como figuran, "podrían ser fatales para el correcto funcionamiento de un Estado descentralizado como España y para la marcha adecuada de su economía".

"Por supuesto, –explica Solchaga– el tema de la constitucionalidad del Estatuto es crucial. Pero lo es por las implicaciones políticas que representa la voluntad, si es que existe, de romper el pacto constituyente de 1978 para aumentar el autogobierno de Cataluña haciendo caso omiso de las consecuencias de tal acción sobre la convivencia de todos los españoles".

A partir de ahí, Solchaga esgrime el optimismo como recurso para no imaginarse siquiera lo que supondría para España si se decide dar el paso. Las dos formas de que el texto no llegue tal y como está planteado son: que lo tumbe el Congreso al votarlo o que, aprobado, lo rechace el Constitucional. Pero, con la convicción de que por cualquiera de las dos vías "el Estatuto será acorde a la Constitución", Solchaga advierte que no da igual qué camino se siga:
"Las consecuencias políticas no serían las mismas si se acuerda la eliminación de los aspectos inconstitucionales durante la discusión parlamentaria que si, por evitar la ruptura entre las fuerzas proponentes del Estatuto, por falta de sensibilidad ante la opinión mayoritaria de la ciudadanía o por cualquier otro motivo se mantienen muchos de ellos en el texto aprobado por las Cortes y deben ser corregidos más tarde por el Tribunal Constitucional".
Es decir, el ex ministro aboga por que no haga falta que actúe el Alto Tribunal. Y el papel para no llegar a ese escenario se lo otorga –y vuelve a usar el optimismo como aviso para navegantes– al PSOE. Dice así:

"El Partido Socialista, con responsabilidades de gobierno en Cataluña y en España, tiene que atenerse al proceso parlamentario y elegir de manera indubitable si está por la Constitución, aun a riesgo de pérdidas de alianzas, o prefiere engañarse aceptando un texto que se acabe probando que no es constitucional y con un nivel elevado de rechazo potencial entre sus propios votantes. Yo estoy convencido de que el PSOE estará a la altura de este desafío histórico y que, llegadas las circunstancias, sabrá reconocer dónde está su primera lealtad, que no es en otro lugar que en la Constitución".

CONTRA 20 LEYES: 8 ORGÁNICAS Y 12 SOBRE ORGANISMOS REGULADORES
Tras estas consideraciones, Carlos Solchaga pasa a desbrozar hasta el último milímetro del Estatuto. El primer asomo es demoledor al citar las ocho leyes orgánicas que pretende modificar, a saber:
"del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, del Ministerio Fiscal, del régimen electoral, de la organización y funcionamiento de la Administración general del Estado, de la regulación de las distintas modalidades del referéndum, de las fuerzas y cuerpos de seguridad; que deroga de hecho otra, la de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca) en su aplicación a las finanzas catalanas".
No es todo. Para el ex ministro, el texto que ha llegado a Madrid "modifica otras leyes de carácter general que regulan organismos regulatorios y jurisdiccionales como el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el Tribunal de Cuentas, la Agencia Tributaria, el Consejo de Telecomunicaciones, la Comisión Nacional de la Energía, el Consejo de Radio y Televisión, el Consejo Económico y Social y la Agencia de Protección de Datos tan sólo para tener derecho a nombrar representantes de la Generalidad en los mismos".

COMPETENCIAS EXCLUSIVAS DEL ESTADO
El análisis de Solchaga aborda también la arrogación de competencias propias del Estado por parte de la Generalidad. Partiendo de los dos primeros Títulos del texto y de la ambición de máxima representación el ex ministro no pierde de vista "temas más prosaicos" como "las competencias sobre puertos y aeropuertos de interés general, telecomunicaciones y gestión del dominio público radioeléctrico, estancia y residencia de extranjeros, régimen sancionador de extranjería, selección de trabajadores extranjeros para la inmigración, ejecución de la legislación estatal de tráfico y seguridad vial, títulos académicos y profesionales y demarcaciones territoriales de órganos jurisdiccionales en Cataluña y su planta judicial".

Al profundizar en estas exigencias, Solchaga alerta del peligro que supone el hecho de que tales competencias fueran solicitadas por otras comunidades.
"Los deseos de alumbrar una, muy circunscrita a algunos temas, pero, sin duda, política exterior propia, además de las consideraciones legales deben ser tenidas en cuenta las implicaciones para el funcionamiento de todas estas áreas de la extensión de los derechos reconocidos a Cataluña al resto de las comunidades autónomas".
Y es esa proyección a otras comunidades Solchaga encuentra la piedra de toque en la financiación que "se quiera llamar o no cupo, no es viable y a la que el principio anticonstitucional de bilateralidad no podría proteger de la extensión al conjunto del sistema de financiación de comunidades autónomas si fuera aprobada como figura actualmente".

RESUELTO LO ANTERIOR, QUEDARÍAN 16 AMENAZAS MÁS
Avanzado el artículo, empieza a comprenderse que el optimismo de Solchaga es solo un recurso para alertar de que no hay forma posible de aprobar el Estatuto tal y como está sin romper por completo el sistema político, institucional y económico. Tales riegos:

"(...) acechan detrás del artículo 120 (cajas de ahorros), el artículo 125 (corporaciones de Derecho público y profesionales), el 126 (ordenación de banca, crédito, seguros y mutualidades no ligadas a la Seguridad Social), el 145 (mercados de valores y centros de contratación en Cataluña), el 154 (sobre el Tribunal de Defensa de la Competencia de Cataluña) y el artículo 157 (que reconoce la competencia exclusiva de la Generalidad en materia de publicidad). Asimismo tendrán que considerar la conveniencia de los aspectos intervencionistas que asoman en los artículos 121 (comercio), 127 (cultura), 133 (energía) y 159 (industria) por citar sólo los más evidentes.

Aconseja Solchaga a "los padres de la Patria" que calibren otros riesgos del Estatuto que abocan a la discriminación:
"los artículos 50 (etiquetado en catalán), el 131 (modelo educativo), el 140 (competencias en redes viarias) y el 169 (competencias en materia de transporte), para no hablar del peligro que puede suponer para preservar la unidad de caja del sistema de la Seguridad Social la pretensión de la Generalidad de compartir estas competencias contenidas en el artículo 165".

CONCLUSIONES
Las últimas líneas del artículo de Solchaga publicado por Cinco Días parecen una sugerencia a los diputados del Grupo Socialista y al presidente del Gobierno con vistas al debate parlamentario y a la necesidad de enmendar la totalidad del texto catalán.

"El trabajo por delante es tan extenso que uno comprende, sin necesidad de entrar en las dificultades jurídico/constitucionales de la redacción del Título I que hace muy difícil una propuesta de enmienda distinta a la de un texto alternativo completo, que algunos tengan la tentación de abandonar la tarea y rechazar el intento de mejora y perfeccionamiento del texto. Pero eso sería un enorme error tan sólo comparable al que han cometido quienes permitieron con su apoyo que un texto de la naturaleza del comentado saliera en los términos que ahora conocemos del Parlamento catalán".

Irene Lozano denuncia que «es mentira que las lenguas formen naciones»
El jurado señala la juventud de la autora premiada, -colaboradora de ABC- su valentía y, sobre todo, la claridad de un ensayo que desmonta muchas falacias
TULIO DEMICHELI ABC 28 Octubre 2005

MADRID. Irene Lozano lamentó «cómo las lenguas se instrumentalizan por asuntos políticos, cuando su propósito es servir al conocimiento y a la comunicación humanos. Las lenguas -afirmó- no atienden a fronteras, porque las fronteras estorban y las lenguas comunican. Las lenguas existían antes que las naciones y, cuando éstas desaparezcan, ellas seguirán existiendo: es mentira que las lenguas formen naciones», lo que se comprueba cuando se ve que «hay lenguas, como la española, que se hablan en 20 naciones, y naciones, como India, en las que se hablan 200 lenguas». En las Autonomías que las poseen, los nacionalismos han querido «menoscabar el uso de la lengua común tras el insidioso concepto de «lenguas propias»», concluyó.

A Arcadi Espada, «Lenguas en guerra» le parece «un ensayo modélico que lanza una proposición intelectual muy sencilla y a la vez muy complicada y es que las lenguas no son nada, sólo denotan». «Es una proclama de paz», pese a su título y, en el contexto del debate nacionalista, una «rara avis», porque «el mayor problema radica en el desprecio por los hechos, un desprecio que está llegando a producir enfrentamientos entre los españoles. La lengua es un artefacto simbólico de ese conflicto» que se desenvuelve entre mentiras. Ya en el coloquio, calificó el nuevo Estatut como «artificio cómico» al prescribir que «todas las personas en Cataluña tienen el derecho de saber y la obligación de conocer el catalán», no sólo porque no tiene encaje jurídico, sino también porque «obliga a todos los que pisan Cataluña a aprenderlo, incluso a los pilotos que aterrizan allí», ironizó.

Por su parte, Jorge Martínez Reverte consideró que Lozano «hace un espléndido diagnóstico de uno de los mayores problemas de España» que responde «a una estrategia de poder que tiende a liquidar algo muy útil, pues sirve para cohesionar el país. Se intenta arrinconar lo que siempre se ha llamado «lengua franca» en beneficio de lo que ahora se llaman «lenguas propias»». Alabó que Lozano cuente muchas verdades y que desmonte muchas mentiras, entre ellas, una que se está instalando en las universidades catalanas, por la cual, la guerra civil fue una guerra contra el comunismo y contra Cataluña y el catalán. Por último, fechó el comienzo de separación de la cultura catalana y vasca del resto de España al final de la guerra civil, cuando intentaron pactar con los nacionales una paz por separado de la República y cuando, ya en el primer exilio francés, se separó en los campos de acogida a vascos y catalanes del resto de los españoles, incluido Antonio Machado.

Como miembro del Jurado, JonJuaristi se felicitó de la unanimidad del mismo a la hora de conceder el premio y señaló que «España no es ni una nación plurilingüe ni una nación de naciones», para señalar después que Lozano «desmitifica el discurso nacionalista y también el de la izquierda antifranquista que han tergiversado los hechos».

El PP tilda de «esperpéntica» la denuncia de ERC en la UE por discriminación lingüística en la Franja de Aragón
El presidente popular exige al presidente regional que plante cara a los intentos anexionistas del Gobierno catalán sobre cinco comarcas aragonesas
ABC 28 Octubre 2005

ZARAGOZA. El presidente del Partido Popular de Aragón, Gustavo Alcalde, ha calificado de «esperpéntica» la queja que ERC ha presentado ante el Defensor del Pueblo europeo, «por discriminación lingüística de los ciudadanos que viven en la zona oriental de la Comunidad autónoma de Aragón».

«Aplicarnos el rodillo»

Alcalde, que ha mostrado su sorpresa por esta decisión tomada por un Partido político que gobierna en Cataluña junto al Partido Socialista, recordó que «en la zona oriental de Aragón llevan siglos conviviendo, en perfecta armonía, el castellano y las distintas modalidades lingüísticas que hablan los habitantes de aquellas comarcas, y no es de recibo que desde otra Comunidad autónoma quieran aplicarnos el rodillo con el que el tripartito gobierna en Cataluña», manifestó.

En este sentido, el presidente de los populares aragoneses exigió al presidente autonómico, Marcelino Iglesias, «que abandone la tibieza con la que viene actuando cuando se trata de defender los derechos de los aragoneses ante los abusos de Maragall, y plante cara a los intentos pancatalanistas de avasallar, e incluso anexionar por la vía de la lengua, a cinco comarcas de la zona oriental de Aragón».

Alcalde recordó que no es ésta la primera vez que el Gobierno de Cataluña «pierde el respeto» a la integridad aragonesa, e instó al CHA a defender «ante sus compañeros de viaje en el Parlamento europeo» la integridad aragonesa de las citadas comarcas.

Guerra abierta en internet entre los partidarios y los detractores del boicot
Tras el «éxito» de la campaña contra el cava en las Navidades de 2004, la red vuelve a acaparar el rechazo más visceral a una y otra postura política
I. A. ABC 28 Octubre 2005

BARCELONA. Todavía no han tenido una repercusión efectiva en las cuentas de explotación, pero lo cierto es que la campaña de boicot contra productos catalanes es ya un hecho en la red. El correo electrónico ha sido el vehículo preferido para expandir una propuesta que parte del proyecto de reforma del Estatuto catalán para responder a un modelo de financiación autonómica considerado insolidario con el boicot a las industrias originarias o que simplemente tienen su sede en Cataluña.

Diversas páginas de internet incluyen entre sus contenidos un listado que ya ha circulado por toda la red en el que se repasan productos de uso cotidiano, con especial incidencia en el sector agroalimentario, para invitar a condicionar la cesta de la compra en este sentido.

La cesta de la compra
Bebidas, reposteria, lácteos, precocinados, carnes y embutidos o productos de droguería integran una lista en la que se señalan las marcas producidas en Cataluña y las alternativas. Lista a la que se ha añadido la de multinacionales o grandes compañías con sede en esta comunidad, en la que se citan desde cadenas de supermercados a grupos mediáticos o entidades financieras.

De este modo, tras el éxito alcanzado con el boicot al cava durante la pasada campaña de Navidades, la propuesta se hace extensiva a todos aquello sectores en los que el consumo doméstico tiene incidencia. La contrapartida exigida es que las empresas afectadas se declaren públicamente en contra del Estatuto catalán para ser excluidas de esta lista.

La campaña ya ha provocado reacciones en la red, como la que encabeza la página «boicotéame», en la que se ironiza con las propuestas de boicot, con las que se identifica tanto a un medio de comunicación como a la cúpula del PP y al dirigente socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

Sin embargo, la entidad más activa en este sentido es Omnium Cultural, una asociación de promoción de la cultura catalana que, además de dar apoyo a la página web antes mencionada, ha encabezado tanto la campaña cívica a favor del Estatuto como la de apoyo a los productos etiquetados en catalán. La primera, presentada precisamente ayer, reúne a 24 entidaen una plataforma social de apoyo al proyecto estatutario, por lo que han elaborado un manifiesto e invitan a otras asociaciones a adherirse. Entre las entidades promotoras están, además de Omnium Cultural, el F.C. Barcelona, Ateneu Barcelonès, Orfeó Catal, UGT de Cataluña, Unió de Pagesos, la Intersindical-Confederació Sindical de Catalunya y Confederació Empresarial Comarcal de Terrassa (CECOT) o la Confederación de Comercio de Cataluña.

La Plataforma «Respeto por Cataluña» subraya en un breve manifiesto que el actual redactado del texto fue aprobado «por el 89%» del Parlamento catalán y reclama que el Congreso «mantenga el texto, respetando la voluntad ampliamente mayoritaria» de la Cámara catalana. Por ello, hace «una demanda de respeto al pueblo catalán, el cual ha manifestado su voluntad de autogobierno mediante sus legítimos representantes políticos con el Estatut aprobado».

Al margen de esta campaña, Omnium ha sido tradicionalmente uno de los principales impulsores de la campaña «compra en catalán» que, bajo el argumento de favorecer el etiquetado en catalán, reclama el boicot a los productos que no lo lo hacen, tal y como denuncia hoy Carlos Herrera en la página 5 de Opinión.

“Por un nuevo partido político en Cataluña”
COMUNICADO DE LA COORDINADORA NO NACIONALISTA DEL BAIX LLOBREGAT  28 Octubre 2005

Después de la aparición pública del Manifiesto “Por un nuevo partido político en Cataluña” y ante el interés mostrado de gran parte de los asistentes al acto de presentación en Cornellá. El viernes, día 28 de octubre, se celebró una asamblea de adheridos y simpatizantes, donde se tomaron los siguientes acuerdos:

1.- Constituirnos como Coordinadora No Nacionalista del Baix Llobregat, con el propósito de impulsar y coordinar todas aquellas acciones que permitan hacer llegar la voz de un sector importante de la sociedad a las instituciones catalanas, tal y como en el Manifiesto se especifica.

2.- Promover en las poblaciones más importantes del Baix Llobregat actividades y presentaciones públicas del Manifiesto de los Intelectuales con el propósito de extender sus ideas y organizar núcleos activos de ciudadanos en cada una de las localidades en las que estemos presentes. Próximamente organizaremos una presentación en Viladecans e iremos preparando otras.

3.- Colaborar en la organización de actos de presentación de tipo sectorial y especialmente en el ámbito juvenil y universitario. Por lo que trabajaremos para la organización en la Universidad, de una presentación del Manifiesto organizada por estudiantes y con profesores universitarios.

4.- Crear una cuenta de correo electrónico (ciutadansciudadanos@yahoo.es ) que nos permita contactar, convocar e informar a todos los adheridos del Baix Llobregat. También estudiaremos la posibilidad de crear una página web que, en colaboración con la ya existente de “Ciutadansdecatalunya” y otras que vayan surgiendo, nos permita aglutinar a nuevos adheridos.

5.- Elegir una Comisión Gestora formada por doce personas de distintas localidades del Baix Llobregat, que se hagan responsables de llevar a cabo los acuerdos tomados por la asamblea y dinamizar todas aquellas actividades encaminadas a la consecución de los objetivos que el “Manifiesto” señala y que tuvo la valentía de hacer llegar a la ciudadanía.

6.- Emitir un llamamiento público a la sociedad en general y en especial a todos los que se han adherido al manifiesto, a la Asociación por la Tolerancia (por su trayectoria durante los últimos años) y a “Ciutadans de Catalunya” para que sigan impulsando con decisión la organización de presentaciones públicas que permitan, entre otros objetivos, la formación de núcleos activos de ciudadanos en todas y cada una de las comarcas y poblaciones importantes de la geografía catalana.

7.- Ofrecer nuestra total colaboración a los impulsores del Manifiesto “Por un nuevo partido político en Cataluña” y, por supuesto, a todos los que quieran solicitar nuestro apoyo y colaboración.

En Cornellá, a 28 de octubre de 2005

La Comisión Gestora de la Coordinadora No Nacionalista del Baix Llobregat

Abel Ceña, Jordi Estapé, Mª Teresa Fernández, , Jorge García, Francisco López, Ignacio Martínez, José A. Mengíbar, Cristina Moreno, José Oleas, Antonio Manuel Olivares, Alfredo Souto y Salvador Valiente.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial