AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 29 Octubre 2005
Pase lo que pase, gana el separatismo
Jesús Laínz elsemanaldigital 29 Octubre 2005

Los nacionalistas fomentan el boicot
Enrique de Diego elsemanaldigital 29 Octubre 2005

El valedor del Estatuto
Ignacio Villa Libertad Digital 29 Octubre 2005

Evitando a Ramadán
EDITORIAL Libertad Digital  29 Octubre 2005

¿Quién es el enemigo?
GEES Libertad Digital 29 Octubre 2005

Tan descontentos
TONIA ETXARRI El Correo 29 Octubre 2005

Aznar y González, ¿defienden lo mismo cuando critican el Estatut?
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 29 Octubre 2005

El efecto Zapatero: el PSOE se quedaría como tercera fuerza
Pascual Tamburri elsemanaldigital 29 Octubre 2005

EL PROFESOR DEL FUTURO
XAVIER PERICAY ABC  29 Octubre 2005

El poder del móvil contra ‘Zetapé’
F Quevedo. El Confidencial  29 Octubre 2005

Pase lo que pase, gana el separatismo
Jesús Laínz elsemanaldigital 29 Octubre 2005

No se deje engañar, bondadoso lector. Ahórrese horas de televisión. Es indiferente el transcurso de los debates parlamentarios del Estatuto catalán, del mismo modo que será indiferente el resultado que salga de la Carrera de San Jerónimo. Sea cual sea el articulado final del Estatuto, sean cuales sean las competencias autonómicas establecidas, sea cual sea la denominación que nuestros pueriles equilibristas del lenguaje político adjudiquen a Cataluña, los únicos que saldrán ganando serán los separatistas en todas sus modalidades, la urgente (ERC), la paciente (CiU) y la camuflada (PSC).

¿Que por qué? Pues por el mismo motivo por el que se lleva meses explicando, con razón, que la modificación estatutaria no interesa a la mayoría de los catalanes, preocupados por los asuntos que afecten a su vida diaria mucho más que por las obsesiones identitarias de quienes viven suntuosamente de agitarlas.

No es una paradoja. Simplemente ha de tenerse presente que si el Estatuto vuelve como salió de Barcelona, el camino hacia la secesión estará expedito, como no hace falta explicar. Pero si vuelve recortado, como la lógica y la ley exigen, ya está montada la excusa perfecta para agitar durante años la mejor arma de los nacionalismos, que tan sabiamente saben explotar: el victimismo.

Porque los nacionalistas, en sus tres modalidades, harán coro para agitar a la ciudadanía catalana con apelaciones patrióticas. Y engañarán a diestro y siniestro. Y meterán cizaña por doquier. Y acabarán envenenando, un poco más todavía, los corazones de los catalanes, a los que convencerán de que los españoles les han vuelto a reprimir, a pisotear, a frustrar por la fuerza del número las legítimas ansias de libertad nacional que el pueblo catalán había expresado en el nuevo Estatuto.

Y así, esa mayoría de catalanes que hoy ven la reforma estatutaria con desinterés acabará convirtiéndose en una mayoría de catalanes que se sentirán ofendidos porque los españoles, los del odiado Madrid, les han dado con la puerta en las narices.

Recuérdese lo que ha pasado en el País Vasco hace tan solo unos meses. Tras el frenazo al Plan Ibarretxe en las Cortes, el PNV hizo campaña en las elecciones vascas con el estudiadísimo, inteligentísimo y maliciosísimo lema "Nosotros decidimos". Y volvió a ganar, evidentemente. Porque a muchos vascos, incluso los que no son especialmente separatistas, les resulta insoportable que sean "los españoles" los que decidan por ellos despreciando su opinión.

–Entonces, ¿esto no tiene solución?– me preguntará usted, enojado lector.

Pues no. Efectivamente, no tendrá solución mientras las fuerzas políticas nacionales sigan sin hacer la pedagogía política necesaria para desenmascarar todas las fabulosas mentiras en las que se fundamentan los planteamientos ideológicos, históricos, políticos y jurídicos de los nacionalismos.

Los nacionalistas fomentan el boicot
Enrique de Diego elsemanaldigital 29 Octubre 2005

Los nacionalistas son unos pésimos comerciales. Se pasan la vida agraviando y menospreciando a los demás y se creen que la gente no va a reaccionar. El nacionalismo es un complejo de inferioridad, propio de los mediocres, que se sublima. Es muy recomendable leer ese bodrio de Estatut que ha promovido ZP en su país de las maravillas y las chorradas, y al que se han apuntado, como a un bombardeo, toda la deprimente clase política catalana y la decadente empresarial, la más endeble y penosa de la historia. En él se percibe esa mentalidad chusquera, por la que se insulta de continua al resto de españoles, con los que no se quiere convivir, para terminar pretendiendo mandar sobre ellos. Por supuesto, no estoy dispuesto a tal estulticia supina.

Por supuesto hay un sentimiento anticatalán creciente, que no va a hacer otra cosa que aumentar. Lo promueven cada día los nacionalistas. Lo impulsa Joan Laporta jugando en el Nou Camp al nacionalismo fascistoide. Lo prima la Generalitat intensificando la limpieza lingüística, poniendo multas a quien osa rotular sus comercios en el idioma impuro –ver el número de Época de esta semana-, impidiendo no sólo que se pueda estudiar en castellano, sino incluso quitando cualquier asignatura en el idioma bosnio.

La verdad es que estoy harto de los nacionalistas y con la zapaterofobia disparada. Y, claro, a uno no le quedan ganas de tomar cava catalán estas navidades, ni las próximas, ni las siguientes. Es lógico que La Caixa ande nerviosa, porque sus políticos no hacen nada para que no se haga odiosa, como arma política de dominación. Y corren por Internet listas de empresas boicoteables. Y Eroski, tan de Mondragón, tan del País Vasco batasuno, anda preocupada. Ya no nos creemos las monsergas de Montilla ni de Manuela de Madre, ni del amigacho de ETA, ni los rollos macabeos del Club de Perpiñán, ni nos afectan las amenazas de Huguet, un inquisidor con alopecia ideológica (Esquerra es el típico partido fascista, con camisa negra de Armani, porque han tocado poder y se les ve encantados).

Estamos ya hartos de chantajes, despechos y dobles lenguajes. Y de la tibieza de la patronal catalana. Y del servilismo lanar de la burguesía catalana. Y de Mas, que ve muy intervencionista un Estatuto que él ha votado.

Son los nacionalistas los que fomentan el boicot. Ellos son los culpables de que se sientan los rumores crecientes de un mar de fondo, de un tsunami de anticatalanismo, porque son los nacionalistas los que se identifican con Cataluña, con una Cataluña malhumorada, prepotente y hortera. A llorar, al Tibidabo.

Zapatero y Cataluña
El valedor del Estatuto
Ignacio Villa Libertad Digital 29 Octubre 2005

Estamos ya en vísperas del pleno del día 2 en el Congreso de los Diputados. El pleno donde se va a escenificar una pantomima, puesto que se va a tratar constitucionalmente un texto que representa en sí mismo la ruptura del texto constitucional en el que teóricamente se ampara. El inicio del trámite parlamentario de la reforma del Estatuto es el máximo exponente de dos cuestiones: una mentira de origen y una provocación como estrategia.

La mentira de origen es precisamente el ocultamiento intencionado de los motivos de la reforma. El nuevo texto del Estatuto no es de autonomía, es de auténtica soberanía. Un paso previo a la independencia como han reconocido distintos líderes del tripartito catalán. Hasta tal punto se falsea la realidad que ahora parece que Cataluña con esa reforma sale de una dictadura; cuando la única realidad es que Cataluña vive en democracia desde hace 30 años y con una autonomía que no tiene paralelismos en Europa. Aunque con lo que estamos viendo, quizá Carod Rovira no tarde mucho en poner en duda la elección democrática de Jordi Pujol. No se preocupen que todo llegará.

Y en cuanto a la provocación, la historia es sencillamente curiosa. Dicen ahora desde las terminales mediáticas del PSOE, del PSC y de los republicanos e independentistas que desde el PP y desde la COPE se está crispando la situación. Una afirmación más propia de un auténtico golpe de amnesia. Y es que parece que se han olvidado de toda la larga lista de provocaciones del Tripartito desde hace dos años. Insultos a la bandera de España, mofa sobre símbolos religiosos, amenazas de guerra civil y desprecio permanente sobre todo lo que no lleva la etiqueta de "catalán". Los mismos que acusan de provocar, llevan años provocando al máximo.

Y para cuadrar este círculo no puede faltar Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno, como una veleta que se mueve según le va el viento, juega a estar en el medio. No es de recibo que a estas alturas no se haya definido públicamente sobre lo que piensa del Estatuto. Zapatero a lo "Harry Potter" se sigue guardando la fórmula sobre nación. Al final no nos engañemos. Zapatero es el gran artífice de lo que ha pasado. Él recuperó un texto que estaba muerto y él ha abierto de par en par las puertas de esta crisis institucional. Pase lo que pase el miércoles, Zapatero es el valedor del Estatuto.

Evitando a Ramadán
EDITORIAL Libertad Digital  29 Octubre 2005

Lentamente y con dinero, aquello de la Alianza de Civilizaciones que Zapatero se sacó de la manga en la ONU hace poco más de un año va tomando cuerpo. Un empresario iraní ha puesto 100 millones de euros para que el entorno del PSOE monte una fundación, bautizada como Atman, destinada a promover el “diálogo entre civilizaciones”. En principio nada malo, cada uno es libre de defender sus ideas del modo en que cree adecuado y más cuando, por una vez, la financiación corre a cargo de un particular y los delirios de los políticos no nos salen por un pico a los ciudadanos. El estreno de esta fundación tuvo lugar ayer y, como era de esperar, lo que estaba llamado a ser un intrascendente debate entre supuestos especialistas, derivó en un esperpento propio de todo lo que cae en los aledaños del Gobierno Zapatero.

Los organizadores, entre los que se encuentra la esposa de Juan Luis Cebrián, invitaron al encuentro a Tarik Ramadan, un teólogo de origen egipcio famoso por sus tesis cercanas al fundamentalismo islámico. De hecho, Ramadan tiene prohibida la entrada en Francia y Estados Unidos por haber justificado en el pasado los atentados terroristas del 11-S y por su vinculación con terroristas argelinos del GIA. La presencia del islamista motivó que Victor Harel, embajador de Israel en España, declinase su invitación y que el popular Gustavo de Arístegui rechazase acudir al evento, por considerar un insulto a la democracia que semejante personaje participara en un encuentro inspirado en el diálogo y la tolerancia.

Tan sólo quedaba la incógnita de si Zapatero y su ministro de Exteriores iban a estrechar la mano de Ramadan y sumar así a su nutrido álbum de fotos una con el más notorio “intelectual” del islamismo en Europa. El presidente cambió repentinamente su agenda excusándose de acudir sin alegar los motivos. El único acto conocido de Zapatero para el viernes era una reunión con el representante de Iniciativa per Catalunya Joan Saura. Pero esa cita tuvo lugar ayer a la una mientras que su participación en el Encuentro Atman estaba programado para las siete de la tarde. Desconocemos pues, cuáles fueron los problemas de agenda de Zapatero, pero no se dejó caer por el Hotel Intercontinental de Madrid. ¿Acaso quería evitar incómodas preguntas de los periodistas, o es que no desea que en Francia vean como apadrina a un sospechoso de flirtear hoy sí y mañana también con los terroristas islámicos?

En cuanto a Moratinos, estaba programado que interviniese en la segunda sesión del acto junto a Tarik Ramadan, pero, sin dar explicaciones, cambió a la primera. ¿Quizá para no coincidir con él y no tener que sentarse en la misma mesa?, ¿quizá con objeto de evitar embarazosas fotografías? No lo sabemos, el hecho es que Moratinos no tuvo siquiera la oportunidad de saludar al islamista. Al final, y para mantener el talante bien alto, el Secretario de Estado de Exteriores, Bernardino León, se descolgó asegurando que Ramadán, al que llama "lider", apoya un islam integrado pacíficamente en Europa. Es probable que León desconozca que Ramadan tuvo problemas con el Gobierno francés a cuenta del velo en las escuelas, o que el teólogo es pródigo en exabruptos machistas que serían inaceptables si los pronunciase cualquier intelectual occidental.

El acto, por lo demás, no dio demasiado de sí. A la Alianza de Civilizaciones, como eslogan que es para consumo de analfabetos, no se le puede sacar mucho lustre. Ramadan, naturalmente, no defraudó. Comparó la situación actual de los musulmanes en occidente con la de los judíos en la Europa de los años 30 y 40. Victor Harel hizo bien en no acudir. Que a uno le insulten no es plato de gusto, que lo haga, además, un invitado de una fundación cercana al Gobierno es intolerable.

Terrorismo islámico
¿Quién es el enemigo?
GEES Libertad Digital 29 Octubre 2005

Una condición esencial para poder vencer una guerra es conocer quién es tu enemigo. Esa es precisamente una de las grandes dificultades que tiene la lucha actual contra el terrorismo, la complejidad que tiene poder definir con precisión a quién nos enfrentamos. El último ejemplo de esta controversia nos lo ha proporcionado ayer el ex presidente del Gobierno, Felipe González, al afirmar que debe hablarse de terrorismo internacional, sin añadir ninguna otra connotación religiosa. Esta prevención muestra un complejo histórico de la izquierda para definir las cosas por su nombre.

En todo caso, el ex líder socialista se encuadra así entre los que consideran que el enemigo actual es un concepto tan abstracto como el de terrorismo, sin que podamos mencionar quién está detrás. Pero para la mayoría de los expertos es el terrorismo es más un medio, un instrumento o una táctica que emplean determinados grupos para imponer su voluntad que un sujeto en si mismo. El verdadero enemigo sería quién lo utiliza, no el arma en si misma.

En esta línea, el presidente Bush, en su último discurso sobre la seguridad global no mencionó ya la guerra contra el terrorismo como eje de su política de seguridad, sino que se refirió a la necesidad de combatir al extremismo islamista. Para la actual administración norteamericana parece que es esa ideología del odio, amparada en una manipulación de los sentimientos religiosos de muchos musulmanes, el enemigo que debe ser destruido. Aunque pudiera parecer que los extremistas podrían ser muchos más que los extremistas, en realidad Bush empleo ese término con un carácter más restrictito.

No obstante estas innovaciones, el término de terrorismo islamista sigue siendo el más utilizado para definir lo que todos sabemos que es, porque lo vimos con absoluta nitidez en los atentados de Nueva York, de Madrid o más recientemente de Londres, pero que no resulta tan fácil describir. La diferencia entre islamista e islámico trata de diferenciar a los practicantes del Islam, muchos de ellos ajenos al terrorismo, de los radicales islamistas que convierten la religión en un arma.

Desde un punto de vista estrictamente académico, probablemente sería más correcto hablar del terrorismo yihadista, es decir aquellos islamistas que no son solo radicales, sino que han optado por declarar la “guerra santa” tanto a los regímenes que consideran apostatas por no seguir con fidelidad el Islam, como a los infieles, es decir las democracias occidentales, que se alían con estos regímenes corruptos para oprimir a la comunidad musulmana en todo el mundo.

Finalmente, hay quien prefiere hablar únicamente de Al Queda. Es cierto que Ben Laden ha logrado imponer su marca en todo el entramado terrorista yihadista, pero también es cierto que hay grupos y movimientos que no se han integrado en la internacional terrorista fundada por el saudí. Limitar por tanto el fenómeno a una sola organización es en realidad reducir en buena medida la naturaleza de la amenaza.

En sentido totalmente inverso hay quine piensa que el enemigo es el Islam en su conjunto, al tratarse de una religión que lleva impresa en su origen el germen del odio y de la guerra a nuestra civilización cristiana. Es posible que haya un fondo de razón en esta teoría de la incompatibilidad entre Islam y modernidad, pero declarar enemigos a más de 400 millones de musulmanes por el mero hecho de serlos no parece un acierto estratégico.

Como puede verse hay múltiples discrepancias en el mundo occidental entre académicos y políticos sobre la definición del enemigo al que todos nos enfrentamos. En todo caso, lo más importante es entender que estamos ante una amenaza existencial, porque amenaza nuestra propia supervivencia, y ante una amenaza global. Mientras no comprendamos que al yihadismo, como en el caso español a ETA, se le debe combatir en todos sus frentes: en el político, social, económico, ideológico y mediático, y no sólo en el frente de sus células armadas, será muy difícil, sino imposible, que podamos vencerlo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Tan descontentos
TONIA ETXARRI El Correo 29 Octubre 2005

La habilidad del presidente Zapatero, con el revuelo organizado por él y el Honorable Maragall, ha provocado un descontento tan generalizado, fuera del Parlamento catalán, en torno al nuevo Estatuto, que ésta es una de las pocas ocasiones en que los dos ex presidentes, González y Aznar, han coincidido en señalar que no les gusta la iniciativa.

Una coincidencia con matices, claro está. No es lo mismo que el ex presidente socialista critique a los suyos que lo haga el ex presidente popular. Pero son coincidencias, al fin y al cabo. Si dice Felipe que no le gusta, pero que al menos se trata de una propuesta, Aznar se reafirma, delante de Rajoy, en expresar su convicción de que el nuevo Estatuto catalán supone un desafío completo a la sociedad española, un ataque al modelo consensuado de convivencia y una ruptura de la Constitución. Y todo el foro económico de la fundación que preside le aplaudía con entusiasmo, mientras Zaplana se preguntaba cuál será el papel de los socialistas en el Congreso de los Diputados.

No se trata de una duda intrascendente sino de reclamar coherencia en todos los casos en los que las aspiraciones nacionalistas intenten desbordar el marco constitucional llamándolo de otra manera. Si Rubalcaba, con ocasión del debate en torno al plan Ibarretxe, dijo que «aquí se nos trae, enmascara, pretende o necesita una reforma constitucional», ¿cómo defenderá el Estatut?

Antes del pleno, y con la sombra alargada de las diferencias internas en la familia socialista, se celebra este fin de semana el congreso del PSE. Patxi López quiere más apoyo. Más de ese 57% que cosechó hace tres años y medio, ahora que los resultados de las últimas elecciones les han situado como la segunda fuerza de Euskadi. Lo que no quiere decir que sus seguidores hayan asimilado que deben ser la alternativa al nacionalismo. No es casual que Gema Zabaleta, más identificada con tesis más nacionalistas, no haya resultado elegida como delegada por Andoain. Los socialistas llegan con las aguas más calmadas en cuestiones internas. Ya se les pasó la fiebre de las primarias y las listas paralelas, pero el debate en torno al Estatuto catalán ha levantado no pocas suspicacias. Dirigentes históricos, a los que se les presta poca atención desde la actual ejecutiva, han alertado sobre la conveniencia de no asumir pretensiones nacionalistas. «Ámbito de decisión, consulta de autodeterminación y territorialidad», advertía Jáuregui, «son materias ajenas a nuestro proyecto». El debate, en fin, está servido.

Joseba Arregi, desde Aldaketa, dice que Euskadi no puede ser un sujeto político y que no podemos actuar como si no tuviéramos pasado; como si ETA no hubiera existido. El dedo en la llaga.

Aznar y González, ¿defienden lo mismo cuando critican el Estatut?
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 29 Octubre 2005

¡Quién lo iba a decir! Pero así es. Los dos coinciden en su apreciación sobre el Estatut catalán. No les gusta ni un pelo. Con sus matices por supuesto. Aunque si uno lo piensa por un instante tampoco debiera chocar tanto. Basta con tener el seso en su debido sitio, amar a España lo suficiente, y no ser cabestro de añagazas a corto plazo o de intereses a sueldo. Los dos han sido presidentes del Gobierno durante largos años y saben de las estúpidas bravatas nacionalistas. Aunque tampoco ellos estén libres de culpa, por consentir tantas veces el mal menor (cuyo fruto es siempre el mal mayor), o campanudas alianzas coyunturales que lo único que han conseguido es fortalecer el desdén hacia España, engendrando fraudes y venenos sin cuento.

Pero es llegado el momento en que las bravatas se han transformado en peligrosos antojos que tiranizan la convivencia e impiden el curso normal de la vida política y económica del país. El régimen de Zapatero "el rojo" ha demostrado su inutilidad hasta la saciedad. Vamos dando tumbos. Cada día los periódicos son un réquiem que cartografían al detalle su falta de criterio, su oquedad de entendimiento. El gobierno es un continuo golpe para el Estado, un peligro público... y privado que podemos desglosar por materias. Los etarras se nos suben a la chepa, andamos de correveidiles de Castro, invitamos a terroristas a dar conferencias, degradamos la educación en un atrabiliario abismo, abandonamos Ceuta y Melilla al entretenimiento de Marruecos, o damos rienda suelta a los nacionalismos. Por ejemplo.

Felipe González ha hecho una llamada a la responsabilidad de los políticos en activo (él se considera jubilado, más allá del bien y del mal, soberbio siempre). Ha dicho que menos descalificar y más dar argumentos. ¿Lo habrá dicho por el compañero de partido que ha comparado a Aznar con el genocida Milósevic? Y considera que la unidad de España no está en peligro. Exageraciones propias de la derecha. Las declaraciones de José María Aznar tienen distinto tono. En esta gripe de estatutos que sufrimos él considera que el catalán es el estatuto "de la división", y que desde luego el Gobierno "trabaja activamente por la desaparición de sus competencias".

¿Ustedes creen que defienden lo mismo Felipe y Aznar, Aznar y Felipe? Reflexionen. Yo creo que no, sinceramente. González se mueve sinuosamente, muy atento al negocio de sus amigos (Polanco anda muy enfadado con ZP porque está yendo demasiado lejos) y a los intereses de un PSOE desprestigiado y que él sigue considerando suyo. Sin olvidar ese rencor obsceno por Aznar que le persigue.

No, no defienden lo mismo. Igual que el poder no ejerció en los dos el mismo efecto (a la corrupción me atengo). Una prueba de ello la tendrán el próximo día 5 de noviembre, en la concentración "por la unidad de España" que ha convocado el Foro de Ermua. ¿A qué Felipe González no va? Seguramente le parecerá un acto fascista. Para uno España significa exclusivamente poder, para el otro es algo que va mucho más allá del poder pasajero.

El efecto Zapatero: el PSOE se quedaría como tercera fuerza
Pascual Tamburri elsemanaldigital 29 Octubre 2005

Un análisis imparcial de las elecciones de 2004 hacía probable el éxito de la coalición nacionalista Nafarroa Bai. La unidad de todas las fuerzas en un proyecto independentista –PNV, EA, Aralar, Batzarre- y la habilidad indudable del ideólogo de la operación –Patxi Zabaleta, de Aralar- llevaban a esa conclusión. Era previsible que los nacionalistas vascos de Navarra obtuviesen representación parlamentaria en Madrid; y hoy Uxue Barkos es diputada en el Congreso, a pesar del reforzamiento de los grandes partidos por el "efecto 11-M".

No hubo, en 2004, "efecto Zapatero" en Navarra. Tal vez algunos votos se desviasen de UPN al PSOE, pero no se alteró ni la victoria foral de Mariano Rajoy ni la distribución de escaños. Sin embargo, en el ecuador de la legislatura la política del actual Gobierno nacional va a condicionar la política navarra.

En 2007, salvo un muy improbable terremoto, Unión del Pueblo Navarro con Miguel Sanz como candidato volverá a ganar las elecciones forales. Y los también regionalistas de Convergencia de Demócratas de Navarra, con Juan Cruz Alli, tendrán una pequeña pero tal vez decisiva representación. Sin embargo, si las elecciones se celebrasen hoy, podría formularse una coalición de "todos contra el centro derecha" que uniese a socialistas, comunistas y nacionalistas.

No es un juego porque Zapatero ha abierto la caja de los truenos de la reforma constitucional por el conducto autonómico: todo está en juego. Y más grave aún porque –ahí están los números- podría no ser el PSOE navarro quien liderase esa coalición.

El PSOE, a pesar de tener el poder en Madrid, no sube demasiado en Navarra. Y sin embargo la coalición de todos los nacionalistas, con ilusión y con la perspectiva de la legitimación de ETA vía tregua y de la aceptación de sus objetivos en la negociación, podría crecer hasta ser la segunda fuerza política en Navarra, lo que es confirmado por las encuestas y es el objetivo declarado de la coalición.

Con esa baza en la mano, los nacionalistas vascos podrían liderar la hipotética alternativa a UPN. De hecho, la pelea interna del PSN entre el secretario general Carlos Chivite, su predecesor Juan José Lizarbe, sus respectivos séquitos y las alternativas y jóvenes promesas que permanecen en la sombra es un juego de niños vista desde los objetivos a largo plazo perfectamente expresados por Patxi Zabaleta y desde el plan de negociación explicado por Arnaldo Otegi en Anoeta. El PSOE necesita a los nacionalistas para llegar al poder y el cálculo nacionalista es que cualquier dirigente socialista estará dispuesto a pagar el precio. Cuanto más débil, desde su punto de vista, mejor.

El interés de Navarra, en cambio, lleva hoy a desear un acuerdo entre PSOE y UPN, si ninguno de los tres partidos identificados con la identidad milenaria de Navarra puede gobernar solo. Y en ese contexto, a desear la mejor suerte a un PSN que abandonase sus adherencias nacionalistas. Si no es así, nos espera sólo una larga batalla para asegurar a Miguel Sanz la mayoría que Navarra, por España, debe dar a UPN.

EL PROFESOR DEL FUTURO
XAVIER PERICAY ABC  29 Octubre 2005

NO tengo el gusto de conocer a Helena María Juárez del Canto. Sólo sé que es consejera técnica del Consejo Escolar del Estado. Pero me basta con este dato para tomar muy en serio cuanto diga esta señora. Aunque se trate de un órgano estrictamente consultivo en el que está representado todo el mundo de la enseñanza -profesores, estudiantes, padres, expertos-, y, según parece, de todos los colores, el Consejo Escolar del Estado manda mucho. Y la prueba de que manda mucho es que al presidente lo nombra el Consejo de Ministros. Vaya, a la presidenta, dado que el cargo lo ocupa en estos momentos la pedagoga y fundadora de la Asociación de Maestros Rosa Sensat, Marta Mata. Y el caso es que el Consejo Escolar del Estado acaba de organizar esta semana en Madrid, junto al Instituto Superior de Formación del Profesorado, unas jornadas entre cuyos objetivos estaba el de definir cómo será el profesor del futuro. Y el caso es que Helena María Juárez del Canto, en tanto que consejera del Consejo, ha coordinado estas jornadas. Y el caso, en fin, es que la coordinadora ha hecho unas declaraciones relacionadas con el sentido último de lo que ha coordinado.

Helena María Juárez del Canto cree que el profesor del siglo XXI ha de ser una persona capaz de afrontar cuatro grandes retos. Estos: «La integración de los inmigrantes, el desarrollo integral del alumno, las necesidades especiales que derivan en violencia y las relaciones con los padres». Como ven, la consejera técnica del Consejo no considera que el profesor tenga que estar también en condiciones de enseñar matemáticas, o historia, o física, o inglés. O, como mínimo, no le parece que esas aptitudes que deberían suponérsele -aunque sólo fuera porque ha estudiado una carrera y, en muchos casos, ha superado también unas oposiciones-, esos conocimientos que podría transmitir a sus alumnos, merezcan un lugar entre los magnos desafíos a los que alude. Para Juárez del Canto, lo importante es la labor humanitaria del profesorado, no la humanística. Lo importante es que sepa integrar al inmigrante, educar en valores, prevenir la violencia, comprender las razones de los padres de alumnos. E, incluso, en las situaciones de violencia manifiesta, saber cómo enfrentarse a ella. No con mano dura, por supuesto, sino «de manera creativa, siendo comprensivo con el alumno». Lástima que en Alicante no confíen demasiado en esas capacidades del profesorado y hayan resuelto instalar cámaras de seguridad y contratar guardias jurados en colegios e institutos. Y que en Andalucía ya empiecen a plantearse medidas parecidas.

Me decía hace unos días Fernando Peregrín, en uno de sus arrebatos de generosa inteligencia, que el Estatuto catalán es hijo, por un lado, de las trasnochadas ideas del catalanismo tradicional, y, por otro, de la actualización del pensamiento políticamente correcto de los departamentos de estudios culturales y de género de las universidades estadounidenses -suponiendo que a semejante aberración se le pueda llamar pensamiento-, llevada a cabo por el progresismo catalán. Sin duda. Basta leer el texto con algo de atención para comprobar que Peregrín está en lo cierto. Pero este Estatuto también es fruto de esa destrucción sistemática a que la izquierda española, con la complicidad interesada de los nacionalismos, ha sometido la enseñanza. Desde la implantación de la LOGSE -desde hace quince años, pues- este país está sin defensas. Cualquier cosa que le echen se la traga. Más aún: de no haber mediado la reforma educativa, que ha hecho trizas los dos grandes pilares en que se ha sustentado siempre la educación -la autoridad y la tradición- y ha dejado en manos de los nacionalismos casi un cincuenta por ciento de los contenidos y el cien por cien de la gestión; de no haber mediado este engendro, digo, difícilmente habría salido del Parlamento catalán un Estatuto como este. Ahora Cataluña está llena de Juáreces del Canto. Las hay en cada canto. De todas las edades. El propio programa del Departamento de Educación de la Generalitat para los próximos cuatro años describe al profesor del futuro en los mismos términos en que lo hacía esta semana la consejera técnica del Consejo Escolar del Estado. Sí, como no vengan pronto unas elecciones a remediarlo, estamos perdidos

El poder del móvil contra ‘Zetapé’
F Quevedo. El Confidencial  29 Octubre 2005

En cierta ocasión reciente Sonsoles y Zetapé viajaban en avión recorriendo el continente africano con destino a España. Al pasar por encima de Zimbabwe, Zetapé tiró un par de euros por la ventanilla y volviéndose a su mujer le dijo: “Así haré felices a dos personas”. Un poco más tarde, sobrevolando la República del Congo, tiró cinco euros y, de nuevo, le dijo a Sonsoles: “Así haré felices a cinco personas”. Llegado el avión a Marruecos, Zetapé volvió a abrir la ventanilla y tiró diez euros, reiterándole a su esposa: “Así haré felices a diez personas”. Pasado el estrecho y ya en espacio aéreo nacional, Sonsoles le dijo a Zetapé: “¿Cuánto vas a tirar ahora?”. Pero antes de que éste contestara, el piloto se volvió hacia él y le espetó: “¿Por qué no se tira usted y así hace felices a cuarenta y ocho millones de españoles?”.

La anécdota, no real, off course, me ha llegado esta semana por sms. Fíjense. Cuando aquel 13-M de 2004 la izquierda utilizó los mensajes a móvil para convocar manifestaciones ilegales ante las sedes del PP en las últimas horas de la jornada de reflexión, aquel famoso “¡pásalo!”, ni se podía imaginar, de verdad, el servicio que el móvil, Internet, las nuevas tecnologías, en general, iban a prestar a la causa de la defensa de la libertad. Pronto se empezaron a enviar mensajes, al principio tímidos, pero a medida que el grado de control de la información ha ido creciendo, el ansia de libertad, la necesidad de traspasar las barreras a la información, ha impulsado una nueva forma de respuesta ciudadana a los excesos del poder. .

El móvil no es el único instrumento de rebelión. Internet acoge una auténtica amalgama de páginas web, blogs y bitácoras, foros, etcétera, dedicadas en exclusiva a la crítica al Gobierno socialista. En torno a lo que ya se conoce como el Movimiento Antizetapé se suman centenares de direcciones en la red, algunas ya muy consolidadas como el GrupoRisa, Desdeelexilio, o HLH, o foros como GraciasAznar en Yahoo que supera el centenar de mensajes diarios. Nunca antes se había generado un movimiento espontáneo de oposición semejante. El único precedente conocido fue Aznar.net y Los Genoveses –la página que creó el jefe de gabinete de Caldera- en tiempos del PP, pero estaban muy lejos de la influencia que la oposición a Zetapé ha generado en Internet.

La red de redes, los mensajes a móvil, se han convertido en una fuente inagotable de chistes y toda clase de fraseología política, siempre contra el poder. La necesidad de rebelarse es propia de las sociedades que, de una u otra manera, ven como desde los poderes públicos se intenta coartar el derecho a la réplica, a la discrepancia. Es decir, se busca implantar la autarquía como fórmula de relación social, la consecución inmediata de objetivos que favorezcan la meta final de perpetuación en el cargo, anulando en la medida de lo posible toda posibilidad de crítica al poder y procurando que éste se convierta en una autoridad omnipresente y perdurable en el tiempo.

Y esta no es cosa de la que habremos de reírnos o tomarnos a guasa. Hablamos de supervivencia en libertad. Los acontecimientos que en este país se suceden, en especial desde este verano, no pueden ser considerados cada uno en particular, sino en un todo general que da una pista sobre lo que se nos avecina. Fíjense, sin ir más lejos, en el modo en el que determinados sectores productivos llevan a cabo sus reivindicaciones y cómo el Gobierno, en lugar de cumplir con su obligación de hacer respetar la ley, se baja los pantalones sistemáticamente permitiendo que, cada vez que cierra un acuerdo con un sector en huelga cediendo a todas las pretensiones de los huelguistas, otro nuevo anuncie que va a “parar España” porque, visto lo visto, sale gratis e, incluso, muy rentable. Pero esta actitud no es fruto de la debilidad, sino que en el fondo es el resultado de ese contrapunto revolucionario que marca toda la acción del Ejecutivo.

El caso es que casi toda la política que emana del gabinete de ideas del Gobierno rezuma intervencionismo, y cada vez se hace más patente la necesidad social de autodefensa. Esta semana, por ejemplo, hemos conocido la intención del Ministerio de la Vivienda de recurrir a las expropiaciones forzosas para evitar que haya pisos vacíos en las ciudades. Cierto que la ministra Trujillo dio marcha atrás después de que el vicepresidente Solbes, el único con dos dedos de frente en el Gabinete, se echara las manos a la cabeza, pero tampoco ha quedado muy claro que esa marcha atrás sea definitiva y, sobre todo, la ministra ha seguido aplaudiendo una medida similar que se quiere llevar a efecto en Cataluña, que se ha convertido en la Comunidad Autónoma vanguardia de este bolchevismo. Y, si no se lo creen, léanse el Estatuto.

El uso de las nuevas tecnologías contra la autoridad forma parte de un estado de ánimo bastante generalizado. Cuando una democracia funciona y no se producen invasiones del poder sobre la sociedad civil, ésta no responde echando mano de mecanismos de autodefensa, sino que se limita a dejar el papel de vigilancia del poder y crítica del Gobierno a los medios de comunicación. Pero cuando los ciudadanos empiezan a tener la impresión de que la información que llega hasta ellos está manipulada, recortada o, por qué no decirlo, es contraria a la verdad, busca otras formas de transmitirse los mensajes. Les contaré el último que recibí el viernes en mi correo electrónico:

Un hombre camina por la calle principal de un pueblecito, cuando se da cuenta que encima de él hay un globo aerostático flotando. Del globo cuelga una canasta, y en la canasta hay un señor, que le hace señas desesperado: "Disculpe ¿podría ayudarme? Prometí a un amigo que me reuniría con él a las dos de la tarde, pero ya son las dos y media, y no sé dónde estoy". El transeúnte, con mucha cortesía le responde: “¡Pues claro que puedo ayudarle! Se encuentra usted en un globo de aire caliente, flotando a unos veinte metros encima de una calle, a cuarenta grados de latitud Norte y a cincuenta y ocho grados de longitud Oeste”. El aeronauta escucha con atención, y seguidamente le pregunta con una sonrisa: "Amigo ¿por casualidad es usted del PP?". "Si señor, para servirle, pero ¿cómo lo ha sabido?”. "Porque todo lo que me ha dicho es técnicamente correcto, pero su información no me sirve de nada, y sigo perdido". El hombre se queda callado a su vez, y al final le pregunta al del globo: "Y usted ¿no será por casualidad del PSOE?". "Si, soy socialista. ¿Cómo lo ha averiguado?". "Muy fácil: no sabe usted dónde está ni a dónde va. Ha hecho una promesa que no tiene ni idea de cómo cumplir, y espera que otro le resuelva el problema. Está tan perdido exactamente como antes de preguntarme. Pero ahora, por algún extraño motivo, resulta que la culpa es mía”.

fquevedo@elconfidencial.com

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