AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 14 Noviembre 2005
ETA hace números con la tregua
Editorial ABC 14 Noviembre 2005

Gobelas avisa, la realidad amenaza y esto se hunde
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Noviembre 2005

Objetivo Jordania
AMIR TAHERI ABC 14 Noviembre 2005

Vuelven los dossieres y la corrupción
Isabel Durán Libertad Digital 14 Noviembre 2005

La profecía de mafo
JORGE TRIAS SAGNIER ABC 14 Noviembre 2005

Ciudadanos y comunidades
GERMÁN YANKE ABC 14 Noviembre 2005

El Estatuto hunde al PSOE
Pablo Sebastián Estrella Digital14 Noviembre 2005

Más allá de las pancartas
José Javaloyes Estrella Digital14 Noviembre 2005

La indignidad de José Montilla
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital14 Noviembre 2005

Fracasos colectivos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 14 Noviembre 2005

Socialismo sin identidad
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 14 Noviembre 2005

Montilla ¡qué maravilla!
Santi Lucas elsemanaldigital 14 Noviembre 2005

Ana María Vidal-Abarca, española de una pieza
Santiago Abascal elsemanaldigital  14 Noviembre 2005

¿Quién se manifestó contra la LOE?
Eduardo Arroyo elsemanaldigital 14 Noviembre 2005

UN TRIBUNAL PERMITE A PROFESORES VASCOS NO SABER EUSKERA
EDUARDO AZUMENDI - Vitoria  El País 14 Noviembre 2005

ETA hace números con la tregua
Editorial ABC 14 Noviembre 2005

A medida que pasa el tiempo se van perfilando las posibles condiciones de la tregua que ETA estaría dispuesta a anunciar para iniciar negociaciones directas con el Gobierno. Según la información que hoy publica ABC, los dos sectores de la banda terrorista, encabezados por José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera», y por Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», habrían convenido que antes de final de año comunicarían una tregua, limitada a un año de duración, aunque este plazo no apareciera mencionado expresamente en el anuncio. Hoy, precisamente, se cumple el primer aniversario de la Declaración de Anoeta, con la que Batasuna se comprometía a apoyar «vías políticas» para la resolución del «conflicto» vasco. Aquel pronunciamiento se consideró como un avance hacia la pacificación del País Vasco, aunque detrás de un lenguaje actualizado no se hallaran más que los mismos mensajes que ETA ha venido reiterando en las últimas décadas. De hecho, en estos doce meses, ETA no sólo ha seguido cometiendo atentados terroristas, sin muertos pero con heridos, sino que ha intensificado la violencia callejera y la coacción contra ediles populares y socialistas hasta niveles que se creían definitivamente superados.

Si finalmente ETA decretase una tregua en las condiciones de las que hoy informa ABC, la conclusión inmediata sería que se trata de un alto el fuego aún mucho menos creíble y fiable que el de 1998, que fue acordado con carácter indefinido y en el marco de un proyecto pactado con dos partidos políticos democráticos, como fueron PNV y EA a través del Pacto de Lizarra. El optimismo del presidente del Gobierno y de los líderes del socialismo vasco no serán, en tal caso, suficientes para acallar el escepticismo ante una tregua en la que ETA daría muchas menos garantías que hace siete años. Más allá del alivio coyuntural que pudiera suponer, sería un pobre resultado en relación con las expectativas creadas por Rodríguez Zapatero.

En todo caso, el debate entre los cabecillas etarras y su tactismo en el cálculo de rentabilidad de una tregua de mayor o menos entidad son datos demuestran que ETA ya no está tan preocupada por evitar su derrota policial cuanto de beneficiarse políticamente del cambio producido tras el 14-M. Motivos tienen para sentirse confiados porque, de hecho, en poco más de un año Batasuna ha recuperado el protagonismo político perdido y ha consolidado su posición de bisagra en el Parlamento vasco gracias a la inacción consciente del Gobierno y del fiscal general del Estado frente al Partido Comunista de las Tierras Vascas. Por si no fuera suficientemente expresivo este mensaje de condescendencia del Ejecutivo, el Secretario General de los socialistas vascos, Patxi López, despejó ayer en el diario «Gara» cualquier duda sobre su disposición futura. López se empleó más a fondo contra el Foro de Ermua que contra Batasuna; no habló de tregua sino de ausencia de violencia; garantizó que «no habrá muros de contención insalvables» al acuerdo de los vascos, quizá pensando en la Constitución de 1978; y, a pocos días del macro proceso contra dirigentes de la izquierda proetarra -causado, por supuesto, porque con Aznar «toda Euskadi estaba bajo sospecha»- puso imprudentemente en precario a los jueces y fiscales de la Audiencia Nacional, al afirmar que, a su juicio, no son de ETA los acusados que se sentarán en el banquillo. Nueva muestra de que cada vez que el PSOE decide afrontar un supuesto final de ETA, por las buenas o por las malas, siempre parece olvidar en sus cálculos la acción de la Justicia.

En definitiva, ETA hace números para que le cuadre el «final dialogado» que propone el Gobierno socialista, sin dejar de abastecerse de armas, explosivos, coches y objetivos, porque, para ETA, la tregua es un elemento más de su estrategia operativa, como lo ha demostrado en la docena larga de veces que la ha anunciado, para luego reanudar su actividad terrorista.

Gobelas avisa, la realidad amenaza y esto se hunde
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Noviembre 2005

La encuesta de Noxa para “La Vanguardia” en la que por primera vez se produce el “sorpasso” de Zapatero por Rajoy tiene muchas lecturas políticas para La Moncloa, y ninguna favorable para el inquilino. Baste recordar que está hecha en vísperas de la formidable marcha contra la LOE en Madrid, que ha demostrado la profunda robustez del movimiento de rechazo a la deriva de este Gobierno de coalición PSOE-PSC-ERC. Sin embargo, en mi opinión, difícilmente reducirá el acelerón de ZP hacia el abismo del Estatuto catalán, arrastrando consigo a la Nación y al régimen constitucional del 78.

Julián Santamaría, catedrático y ex embajador en Washington en la primera legislatura felipista, persona de absoluta confianza de Felipe González (diría incluso intimidad, si los políticos fueran capaces de esa emoción humana tras la experiencia monclovita) se distingue por su fidelidad berroqueña a la secta progre (o sea, que no se distingue) pero, por lo general, no manipula o “cocina” más allá de lo razonable las encuestas de su empresa Noxa, que desde hace años realiza para el periódico del Conde de Godó. El mismo, sí, que con Zeta y contra sí mismo perpetró el “antenicidio” para Polanco en 1992; y cuyos luctuosos fastos tratan de reeditar trece años después con el “copecidio”.

Esto significa que ZP interpretará la encuesta como un aviso de Gobelas y el felipismo clásico a su entrega incondicional a Maragall, a Rovireche y a ese estatuto que, cuanto más conozca la ciudadanía, más rechazo cosechará entre el grueso de los votantes españoles. Gabilondo, que se ha quitado la toca de Sor Iñaki de Calcuta para rivalizar con Fernández de la Vogue en el papel de Cruella de Ville del zapaterismo, diría que el sector ilustrado del felipismo ha propinado una “reprimenda” al Presidente donde más les duele a los políticos, que es en las encuestas, traducidas automáticamente en expectativas de Poder. No es el primer aviso del felipismo clásico en ese sentido. Basta recordar el análisis de Solchaga en “Cinco Días” o del mismísimo Vicepresidente Solbes contra el Estatuto catalán en sus aspectos económicos, que, por otra parte, no son peores que los políticos sino concordantes, redundantes y ruinosamente letales para un partido español, aunque sólo lo sea por implantación electoral. Pero una encuesta “gobelasiana” en “La Vanguardia” es mucho más seria que un editorial solchaguino. Traduce preocupación y llama a la reflexión y, si fuera posible, a la rectificación.

¿Rectificará Zapatero? Esta es la gran cuestión. A mi juicio, no. En parte por algo que en la propia encuesta queda también claro: el PSC mantiene sus posiciones en Cataluña y pese a la leve subida del PP (que por el voto oculto de esa aterrorizada sociedad bien podría ser mayor, pero no para darle la vuelta al mapa electoral) el bloque separatista de fondo (CiU, PSC, ERC, IUV) se mantiene casi incólume. Con ZP en la Moncloa o sin él, porque lo votado en el Parlamento catalán ya no hay quien lo desvote. Montilla, desde luego, no. Si Maragall estaba contra las cuerdas, él está contra la pared. Vengan, pues, señeras para tapar sus debilidades económicas y cubrir sus vergüenzas políticas. Pero ambos se refugiarán en el bunker mediático de Barcelona, cerrarán la COPE si ZP les da luz verde y, como Companys en 1934, proclamarán la República Catalana dentro del Estado Federal español, sea lo que sea ese engendro. Lo que sea, antes de dimitir.

Y en parte también por la estrategia última de Zapatero, que es la diseñada por Cebrián en aquel libro de entrevistas entrevistadas con González: se trata de rectificar la Transición, cargarse la Reforma para entronizar la Ruptura (con o sin Corona) y hacer de la Derecha sociológica y política lo que hizo la masonería mexicana con los católicos bajo el PRI o la masonería española en la II República: el rehén y la coartada internacionales de un régimen aparentemente democrático pero donde se persigue sañudamente la libertad y se proscribe implacablemente la alternativa. Alberto Recarte, en su último y escalofriante análisis sobre la estrategia última de ZP advierte de algo muy probable, por no decir ineluctable: incluso perdiendo las elecciones, la estrategia de secesión disimulada de Cataluña, a la que durante la discusión del Estatuto se sumaría el País Vasco de la mano de ETA, haría absolutamente ingobernable España para el PP, incluso consiguiendo la mayoría absoluta. Eso, que parecía imposible hace un mes, hoy ya no lo es tanto. Y según la encuesta de Julián Santamaría, puede ser hasta probable.

Pero los datos objetivos del análisis de Recarte están ahí y, aunque caben distintas interpretaciones, no hay quien los mueva. Podría cambiar la incondicionalidad polanquista de apoyo a ZP y los separatistas. Podría cambiar la abierta colaboración de la Corona con el PRISOE y su animadversión contra los medios de la Derecha, o, al menos, disimularla. Sin embargo, el Estatuto catalán habría sido votado en el Parlamento catalán. Gracias a Zapatero, sí, pero votado. Y además habría sido respaldado por el Presidente del Gobierno, antes —en las elecciones autonómicas—, durante —cuando convenció a Mas de que la Generalidad sería suya—; y después —en ese trámite a admisión parlamentaria donde meses antes había vetado el Plan Ibarreche—. El compromiso personal y político de Zapatero con la voladura del régimen constitucional no tiene, aparentemente, marcha atrás. Incluso si arrastra al PSOE al precipicio, en el precipicio estamos todos; menos Polanco y Cebrián. De momento, claro. Al final, también ellos se hundirán en este abismo que han abierto deliberada, criminalmente, bajo los pies de España. Flaco consuelo bajar al Hades en tan detestable compañía.

Objetivo Jordania
Por AMIR TAHERI PERIODISTA IRANÍ, ESPECIALISTA EN ORIENTE MEDIO ABC 14 Noviembre 2005

LOS atentados suicidas simultáneos que el miércoles mataron a 59 personas e hirieron a otras 118 en Ammán, capital de Jordania, representan el suceso más mortífero de la historia del reino desde la guerra civil de 1970. Aunque los ataques puedan haber tenido múltiples causas, es seguro que una de las razones de su éxito ha sido la petulante complacencia manifestada por las autoridades jordanas en los últimos dos años. Desde el inicio de la insurgencia terrorista en Irak en 2003, los dirigentes jordanos han mantenido una política ambigua para engañar a sus aliados estadounidenses y al mismo tiempo apaciguar a los grupos terroristas islámicos que buscan el dominio regional y mundial.

Antes de los atentados del miércoles, los líderes jordanos estaban casi orgullosos de su política de dos caras. Por una parte, Jordania ganaba dinero permitiendo a la coalición liderada por Estados Unidos usar el territorio del reino para transportar suministros a Irak a cambio de exorbitantes derechos de tránsito y suficiente petróleo gratuito como para cubrir la mitad de las necesidades del país. El plan también permitía a Jordania presentarse como «valioso aliado» de las democracias occidentales y asegurarse el acceso a las instancias de liderazgo más elevadas en Washington y Londres. Jordania ha ayudado asimismo a formar a un número limitado de policías y oficiales del ejército iraquíes, en buena parte como medida simbólica para calmar las críticas de Washington. Sin embargo, el otro aspecto de la política jordana ha sido el de lanzar al reino al papel de aliado no declarado de los insurgentes y de los terroristas en Irak. Ha permitido a la media docena aproximada de grupos que constituyen la fachada política de los insurgentes en Irak establecerse en Jordania, dar conferencias y coordinar una campaña de propaganda contra el Gobierno electo de Bagdad. Los barrios caros de Ammán se han convertido en zonas de residencia de los dirigentes baazistas, incluidas las varias esposas e hijas de Sadam.

Jordania siempre ha sido un refugio seguro y un terreno de juego para los baazistas. En 1990, el difunto rey Hussein se opuso a que se liberara Kuwait de la ocupación de Sadam Husein. Eso animó a Sadam a usar Jordania como ampliación del territorio iraquí. Sadam y sus esbirros crearon empresas tapadera en Jordania para burlar las sanciones impuestas por Naciones Unidas. Se hicieron con dos bancos jordanos, invirtieron en bienes raíces y blanquearon enormes cantidades de dinero. Tras la liberación de Irak, Jordania se convirtió en refugio de los criminales baazistas iraquíes y sus familias, que llevaron con ellos parte de los 425 millones de euros que se calcula que Izzat Ibrahim, vicepresidente de Sadam, robó supuestamente del Banco Central de Bagdad antes de la caída del régimen. Desde entonces, Jordania se ha convertido en centro de la propaganda anti-iraquí y, más concretamente, antichií. Los miembros del Gobierno y del Parlamento iraquíes recién elegidos se han convertido en personas no gratas en Jordania, mientras que la diplomacia jordana ha trabajado horas extras para aislar a Irak dentro de la Liga Árabe.

El año pasado, el vicepresidente jordano Maruan Muasher se enorgullecía de lo que él describía como el éxito de que Jordania «no tomara partido» en Irak. El relato oficial jordano de los atentados suicidas debía reflejar esa política del reino de «no tomar partido». Los medios estatales dijeron a los jordanos que la intención de los terroristas suicidas era matar estadounidenses y otros occidentales relacionados con proyectos en Irak. Pero ahora sabemos que las víctimas de los atentados, tan indiscriminados como otros similares organizados en Irak casi a diario, fueron musulmanes, la mayoría jordanos, que nada tenían que ver con Irak. Muchos de los muertos eran gente corriente de Ammán que celebraba una boda.

Los dirigentes jordanos deberían saber que es imposible no tomar partido en Irak. El pasado agosto, los terroristas islámicos subrayaron este hecho al lanzar ataques con cohetes contra el puerto jordano de Aqaba, matando e hiriendo a más de 30 personas. Los terroristas islamistas, conocidos por el término general de Al Qaida, basan su ideología en la afirmación de que poseen la versión única y definitiva de la Verdad, a la que todos los demás deben someterse o morir. No quieren aliados sino esclavos, y no tienen tiempo para la clase de doble juego que los líderes jordanos llevan manteniendo desde 2003. Éstos deben considerar los atentados de Ammán como una señal de alarma. Su negativa a tomar partido en Irak no los va a proteger contra los atentados terroristas islámicos. La única forma de que Jordania pueda garantizar su seguridad a largo plazo es ayudar a derrotar a los islamistas cuyo principal objetivo hoy es derrotar la democracia en Irak.

No hay pruebas de que la política hipócrita de Jordania goce de un respaldo significativo ni siquiera en el reino. De hecho, podría ser cierto lo contrario. A las pocas horas de cometerse los atentados suicidas, cientos de ciudadanos se habían reunido en el escenario de la carnicería para expresar su horror por lo ocurrido y para condenar a los perpetradores. El jueves por la mañana, las multitudes habían aumentado hasta convertirse en decenas de miles de personas de todos los estratos sociales, gritando lemas que los dirigentes jordanos, empezando por el rey Abdalá II, harían mal en pasar por alto. Entre ellos se incluían declaraciones tan inequívocas como «Muerte a Zarqaui», en referencia al cerebro terrorista jordano-palestino Abu Musab Al Zarqaui, que ha reivindicado su responsabilidad en las recientes atrocidades de Ammán. Gritos de «Zarqaui, arderás en el infierno» reverberaban en el centro de Ammán. Los oradores tacharon a Zarqaui y a otras figuras terroristas islámicas, incluidos los fugitivos Osama bin Laden y Aiman al Zauahiri, de «traidores y falsos creyentes», y pidieron su detención y castigo. Las manifestaciones, organizadas por los sindicatos, atrajeron a parte de la población más pobre de Ammán. Fue un mensaje claro: el islamismo y el baazismo tal vez tengan apoyos entre las elites jordanas, pero el pueblo los rechaza. Hasta hace poco, se suponía que Palestina era la causa que justificaba cualquier crimen abominable. Ahora se usa a Irak con el mismo fin. Pero hay algo claro: al jordano de a pie no le parece bien que se mate a personas inocentes en nombre de ninguna causa. Es hora de que los dirigentes jordanos capten el mensaje de su pueblo y se unan a los nuevos líderes elegidos de Irak en la lucha contra el enemigo común, los terroristas.

Socialismo en estado puro
Vuelven los dossieres y la corrupción
Isabel Durán Libertad Digital 14 Noviembre 2005

No contenta con el monumental ridículo de puentear a la Conferencia Episcopal española ante una manifestación contra la Ley de Educación, la vicepresidenta hizo algo más que plantarse el pasado jueves ante la cúpula vaticana para “hablar de Estado a Estado”. María Teresa Fernández de la Vega acudió al Vaticano con un dossier debajo del brazo para que desde Roma se cambie la línea de la COPE y se acalle la voz de Federico Jiménez Losantos. “Simplemente se le ha entregado una amplia carpeta con transcripciones y cintas grabadas para que formen su propia opinión” revela Soledad Gallego-Díaz en El País.

Sorprenden la tosquedad, la basteza y la grosura del Ejecutivo socialista. ¿Piensan acaso Rodríguez Zapatero y Fernández de la Vega que la Secretaría de Estado del Vaticano va a ordenar que se ponga de patitas en la calle al comunicador, y se enmiende la plana a toda la Conferencia Episcopal por criticar verazmente en las ondas al Gobierno más antiliberal, antiespañol y anticatólico de la reciente historia de la democracia?

Con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa ha irrumpido de nuevo en el escenario político la corrupción institucionalizada. Antes fueron Rafael Vera, Luis Roldán, Mariano Rubio o Carmen Mestre. Sus nombres evocan el latrocinio, el saqueo, el desfalco, la malversación, la estafa o la expoliación de las instituciones que debían velar por la lucha contra el terrorismo, el rigor y transparencia del mercado financiero o la obra social financiada con fondos públicos y privados. Hoy es el ministro de Industria el que reinstaura la corrupción de partido desde el poder y la vicepresidenta primera del Gobierno la que abandera la vuelta de los métodos gangsteriles del felipismo más corrupto. Con Montilla y de la Vega vuelven los filesas y los crillones de nuevo cuño, es decir, el nepotismo, la corrupción y los dossieres.

Se empieza con créditos condonados a cambio de opas y subidas de precios regulados desde el Gobierno, con “informes” “de transcripciones y cintas grabadas”, y se acaba con el CNI en los domicilios privados, el terrorismo de Estado y la muerte civil de los periodistas hostiles y adversarios políticos. ¿Quién será el blanco del próximo video o similar? ¿A quién le cerrarán la emisora o el periódico? Estamos ante la vuelta del socialismo en estado puro.

La profecía de mafo
Por JORGE TRIAS SAGNIER ABC 14 Noviembre 2005

ME contaron que en una cena de verano Miguel Ángel Fernández Ordóñez (Mafo para los amigos), un ultraliberal metido a socialista de conveniencia que hoy es secretario de Estado de no se qué pero que, sobre todo, es hombre sensato y hermano de su hermano, comentó: «Lo malo no es que acaben echándonos a patadas por la que estamos liando, sino que vamos a dejar el país hecho un solar». Se non è vero è ben trovato. Después de la que está cayendo, tras el debate del Estatuto catalán y de la impresionante demostración ciudadana del sábado, todo el mundo, no importa lo que piense cada cual, tirio y troyano, se pregunta perplejo: «Pero ¿qué piensa este Gobierno?, ¿qué es lo que anima a Zapatero a proponer un modelo educativo fracasado en otros países, como Francia, por ejemplo?, ¿en qué Estado se está pensando cuando se admite la posibilidad legal de secesión de una parte del territorio nacional?». Las preguntas van cayendo en cascada sin que, hasta la fecha, pueda obtenerse ninguna respuesta, a no ser que nos adentremos en el territorio insondable de la mente del presidente del Gobierno. Pero creíamos que la democracia era otra cosa, y no un asunto de psicoanálisis.

Nuestro ABC de ayer era, a mi juicio, un vademécum utilísimo para interpretar lo que está ocurriendo. En una inteligente entrevista, Juan Pedro Quiñonero le iba sacando al filósofo André Glucksmann su visión desesperanzada y realista de nuestro entorno. Sólo había que trasponer esos juicios a nuestra realidad cotidiana para comprender lo que nos pasa. Y lo que nos pasa es que se ha perdido el concepto de responsabilidad individual. José Antonio Zarzalejos, en la Tercera, explicaba, además, por qué: porque el signo de identidad pensante de las sociedades occidentales es el nihilismo como forma extrema del relativismo. Es decir, del relativismo de los gobernantes viene como consecuencia el incendiario nihilismo de parte de la sociedad, o, como dice Glucksmann: «Chirac y los sindicatos franceses tienen igual mentalidad destructora que los incendiarios». Para completar la desoladora pintura, Ignacio Camacho, en su Carta dominical, hacía un juicio certero sobre la simplificadora interpretación que el Gobierno de Zapatero ofrece sobre el conflicto que lanzó a más de un millón de personas a la calle. No se trata, pues, de un nuevo estadio en el conflicto Iglesia-Estado, sino de algo mucho más grave: se está educando a las jóvenes generaciones en la indigencia intelectual.

Analisidigital.com, periódico en internet que publica diariamente la Fundación García Morente, dependiente de la Archidiócesis de Madrid, sostenía en su editorial de ayer que el tradicional individualismo español se revela ante la percepción de que el proyecto estatalizador y laicista de la sociedad que propugna el Gobierno de Zapatero es una amenaza para la libertad. Zapatero tiene personas que, desde luego, no piensan como nosotros, lectores de ABC, pero que son personas competentes, incluso muy competentes, como Solbes, López Aguilar o Sevilla. ¿Por qué se enroca en cambio, como un autista, junto a los más ineptos? Al paso que vamos, la profecía de Mafo, sea verdadera o no, se cumplirá antes de tiempo.

Ciudadanos y comunidades
Por GERMÁN YANKE ABC 14 Noviembre 2005

¿Qué tiene el PP contra Cataluña? La pregunta la hizo el dirigente socialista José Blanco, hace poco más de una semana, y procede de un razonamiento entre gratuito y devaluado: si los conservadores aceptan la tramitación en el Congreso de la reforma del Estatuto de Valencia y se niegan a votar la del de Cataluña, ¿qué tienen contra Cataluña? Podría replicarse, sólo por imitación, que su partido, que votó a favor de la tramitación del Estatuto de Cataluña, lo hizo en contra de la del País Vasco: ¿qué tiene el PSOE contra el País Vasco? Nada, respondería José Blanco molesto, lo que ocurre es que pensamos que el proyecto defendido por Ibarretxe no es tal, sino un texto que contraviene en el fondo y en la forma la Constitución española. Pues no otra cosa podría responder también el PP a la pregunta (o acusación) con la que he iniciado estas líneas.

Pasa una semana y el ministro de Administraciones Públicas explica que, si bien no se puede gobernar España al dictado de una comunidad autónoma, tampoco se puede hacer contra Cataluña. ¿Por qué esa expresión? El ministro podría haber dicho que España, país soberano, debe gobernarse por programas electorales refrendados en las urnas que no contravengan la legalidad constitucional y que nada que se haga de esa manera puede interpretarse como algo «contra Cataluña», que es lo que el señor Blanco podría decir de la supuesta reforma del Estatuto de Gernika sin asomo de defender algo «contra el País Vasco». Del mismo modo, el consenso, si al consenso se quiere hacer referencia, lo es entre ciudadanos (o entre sus representantes en las Cortes) y no entre municipios o comunidades autónomas. Incluso la modificación de la arquitectura constitucional podría, ya que es propia de la soberanía de los españoles, reducir las competencias de los poderes autonómicos, lo que sólo resulta impensable para quienes, sin fundamento, parecen defender que España es la suma de comunidades y que su soberanía está por ello compartimentada.

Paradójicamente, la manifestación de este fin de semana contra la LOE -como hecho concreto y como símbolo también de otras reformas del Gobierno-, vendría a demostrar que se puede, según la doctrina oficial, gobernar en contra de la derecha, del PP, de los católicos, de todo aquello que, según las variadas explicaciones del PSOE, se vio en las calles de Madrid.

Me interesa ahora la paradoja más que el contenido exacto de la ley contra la que se protesta o las reacciones ante otras reformas. Es evidente que, con el límite constitucional, es la mayoría la que debe gobernar, confrontando sus posiciones y no exigiendo consenso obligatorio o servilismo a la minoría. Es igualmente claro que hay asuntos, como la educación, que necesitan pactos elementales. Y temas, como los constitucionales, que no lo son si no los tienen. Pero me interesa la paradoja de que se pueda gobernar contra ciudadanos y no contra comunidades autónomas. La situación premoderna a la que nos ha llevado ese eufemismo que llaman «debate territorial» queda así bien dibujada.

El Estatuto hunde al PSOE
Pablo Sebastián Estrella Digital14 Noviembre 2005

La encuesta sobre intención de voto publicada el domingo por el diario La Vanguardia de Barcelona (diario próximo al PSC-PSOE), en la que se anuncia que el Partido Popular ganaría ahora las elecciones generales con una ventaja de más de veinte escaños sobre el PSOE, refrenda algo que se veía venir y que tiene su origen en el apoyo dado al proyecto de nuevo Estatuto de Cataluña por parte del presidente Zapatero, su Gobierno y su partido, confirmando un vuelco de la opinión de los ciudadanos que castigan así el pacto del PSOE con los nacionalistas catalanes, el riesgo de ruptura de la unidad de España y el desgobierno que impera en nuestro país, sede de numerosos conflictos, como el que se ha explicitado este pasado fin de semana contra la reforma de la Ley de Educación.

Un presidente del Gobierno, Zapatero, que es el responsable político de cuanto ocurre y por tanto del hundimiento de su partido en los sondeos electorales cuando apenas han pasado 18 meses desde su llegada la poder. Pero dieciocho meses intensos y caóticos en los que el presidente y su partido han dado muestras de una notoria incapacidad política y de un serio desconocimiento de la realidad española, que incluía el desprecio o puede que la frivolidad sobre la nación española y el consenso constitucional de 1978. Lo que ha sido valorado por una mayoría de ciudadanos como algo muy grave y peligroso para la estabilidad política, abriendo un campo de enfrentamiento ideológico y territorial en el que el presidente del Gobierno de Cataluña, del desautorizado —por los suyos— Pasqual Maragall, ha desempeñado un papel determinante amparándose en la debilidad y en el desconcierto del presidente Zapatero.

De un presidente que, desde su llegada al poder, se ha guiado por las encuestas —de las que hacía continuo alarde el secretario general del PSOE, José Blanco— y que ahora, a la vista del vuelco de la opinión pública, ha decidido poner en marcha una campaña contra el PP, sobre la base de presentar a este partido y a su entorno social y mediático como los representantes de una derecha extrema y ultraconservadora, intentando instalar una cortina de humo entre sus errores y sus votantes.

Convencidos en el Gobierno y el PSOE de que con este mensaje van a frenar la pérdida continua de apoyos electorales, lo que aún está por ver, porque la crisis del Estatuto catalán permanece en vigor y ha sido reforzada por los escándalos de los dirigentes políticos catalanes. Aquí incluido el secretario general del PSC y ministro de Industria, José Montilla, hoy en evidencia y descrédito por su activismo parcial y sospechosa complicidad desde el Gobierno con la OPA de Gas Natural y La Caixa sobre Endesa, una vez que quedaron al descubierto los espectaculares favores financieros que la caja catalana hizo al PSC, con créditos impagados y un fallido de 6,5 millones de euros.

Lo que le ha llevado al ministro a perder los nervios y a desbarrar agrediendo en público a políticos, obispos y periodistas con modales nada democráticos que sólo evidencian su falta de control en un momento en el que se acaba de descubrir una operación política y financiera cuyas consecuencias jurídicas, económicas y políticas aún están por depurar. Porque la relación causa-efecto entre el “gran regalo” de La Caixa al PSC y el apoyo de José Montilla —y de los organismos controlados por el Gobierno, como la Comisión Nacional de la Energía, presidida por una dirigente del PSC— a la OPA de La Caixa contra Endesa incluye una flagrante sospecha de corrupción política y financiera.

Lo que deben rectificar ahora los actores implicados, La Caixa, el Gobierno y el PSC: La Caixa cobrando íntegro el crédito al PSC —o aplicando a todos los partidos y a su clientela iguales ventajas crediticias— y retirando la OPA sobre Endesa, y el Gobierno, oponiéndose a la OPA (entre otras cosas, además, por los problemas de la competencia ya detectados) si no quiere Zapatero que la corrupción empiece a sobrevolar su Gobierno, a la espera de que la Justicia entre de lleno en esta operación en la que existen indicios suficientes como para abrir una investigación.

Sin olvidar que esta financiación “ilegal” al PSC incluye el apoyo desigual y nada democrático a un partido político que ha sido y es el motor del proyecto de Estatuto que se ha convertido en un desafío a la unidad de España —como lo reconoció el propio presidente de La Caixa, Fornesa— y en fuente de tensiones y de polémicas entre los distintos territorios españoles. Algo que La Caixa está notando ya en sus sucursales, por la retirada de fondos y cuentas en distintos lugares de España, y que le debería obligar a la citada entidad a reflexionar y a rectificar sobre su implicación y sesgo político si no quiere que su crisis vaya a más.

De la misma manera que Zapatero debería frenar en seco el Estatuto catalán —y si no lo hace el presidente lo debería hacer el PSOE—, que además del daño que le hace a su partido está creando en España un conflicto gratuito que ni él ni su Gobierno han sido capaces —con la excepción del ministro Bono— de prevenir y calcular. La encuesta de La Vanguardia, en línea y progreso con los sondeos de las pasadas semanas, es más que un aviso a Zapatero: es el principio del fin de su proyecto de reforma autonómica y constitucional, y un severo varapalo a su liderazgo y a su credibilidad.

Más allá de las pancartas
José Javaloyes Estrella Digital14 Noviembre 2005

Aunque la manifestación estaba convocada para las cinco de la tarde, junto a la fuente de Neptuno, y el gentío abarrotaba ya por el centro y los laterales el espacio que media entre esa fuente y la de Cibeles, eran ya cerca de las seis y el gentío continuaba afluyendo por la Castellana, de Colón hacia Cibeles, y por Serrano hacia la Puerta de Alcalá. Anduve más de una hora moviéndome por el perímetro interior del gentío, para repasar y estimar la cuantía, origen y condición general de los que se congregaban, y así hacer mi propia composición de lugar: para que nadie me contara el suceso, desvirtuando sus magnitudes reales, por arriba o por abajo. Lo que vi me bastó, sobre la índole y composición de aquella masa tranquila; tranquila y, en muy repetidos momentos, bienhumorada. Las grandes clases medias: de muchas partes de España, de todas las edades.

Más allá de las pancartas, que no eran tantas como suele ser el caso, representaban la nación, ancha, y la movilizada sociedad civil, autopropulsada: de propio impulso se manifestaban. Sociológicamente era lo más novedoso. Dirigentes del Partido Popular y media docena de prelados se pusieron, como se dice, delante de la manifestación; con toda legitimidad, pero sin títulos propios de organizadores, auspiciadores o convocantes. Eran, obispos y la plana mayor del PP, suscribientes del propósito de denuncia, de la protesta contra la calidad, ínfima, y la inaceptable cualidad, sobre una base de manipulación, de cuanto contiene el proyecto de Ley Orgánica de la Educación.

La música del “Borriquito como tú/ que no sabe...” era síntesis feliz y expresiva, en que insistía la megafonía dispuesta por los organizadores, de la objeción troncal a esta otra iniciativa monclovita, tomada a redropelo del sentir y de la voluntad de las mayorías nacionales. Y era así porque el propio asunto de la enseñanza de la Religión (que dejó de ser obligatoria desde que desapareció la confesionalidad del Estado) participa del mismo degradante trato que la enseñanza de la Filosofía.

A la inanidad mental y a la insufrible levedad de este Gobierno y de quienes suscriben su ejecutoria (menos propia de las democracias occidentales, estribadas en el consenso entre las mayorías políticas y las mayorías sociales, que de los trazos inherentes a cualquier dictadura parlamentaria), repugna un modelo de enseñanza cimentada en los principios últimos de las cosas, tanto para el saber teorético y sus derivaciones para la ciencia, la técnica y todo el orden práctico, como para los fundamentos religiosos y antropológicos sobre los que están construidas las sociedades libres. La protesta, en este sentido, iba dirigida propiamente contra lo que no merece otro nombre que emasculación de la Enseñanza.

En este orden de cosas, también como asunto de primerísimo rango, es de advertir la sistemática huida de este Gobierno a todo pacto de Estado, en cualquiera de los órdenes que puedan afectar a los intereses de sus socios parlamentarios. ¿Cómo van a transar nacionalistas y comunistas, que están contra el Estado mismo, cualquier pacto que tenga al Estado como referencia? Obsta a los nacionalistas toda idea de Estado que no se corresponda con la suya del Estado al que aspiran; empece a los comunistas, nostálgicos de su Leviatán soviético, toda significación estatal y de orden que no se identifique con la propia. Por eso unos y otros impedirán también, a todo trance, que el Gobierno de Rodríguez se abra a ese pacto de Estado sobre la Enseñanza que el pasado sábado pedían en Madrid cientos de miles de españoles.

Un pacto que, en puridad, habría de implicar la revisión de los criterios mismos con que se hizo la política educativa a lo largo de la Transición, pues ha resultado en su fractura nacional por el sesgo que han dado a ella los nacionalismos. La imagen escolar de España es, a estas alturas, poco menos que la de un espejo roto en 17 pedazos más autárquicos que autonómicos.

Pero es que si en términos nacionales esta Ley Orgánica de la Educación habría de agravar todavía más las cosas, ocurre asimismo que en términos sociales se impone un rescate urgente de la calidad de la Enseñanza, tanto para la suficiente formación humana y profesional de nuestra juventud, como para responder sin demoras a los retos de esa globalización que trae consigo la gran onda de la competitividad exterior.

Una competitividad y un desafío emanados de sistemas eficientes y rigurosos en la pedagogía, y para la capacitación en la creatividad tecnológica, que es el más decisivo caudal en la creación de riqueza, bienestar y prosperidad colectiva.

Y un último argumento para el rescate de la calidad de la Enseñanza en España no es otro que el de la justicia social. Nada es más justo y emancipador del individuo que la capacitación que adquiere a través de un sistema educativo de calidad. Eso otro del aumento pretendidamente cuantioso de becas y ayudas para acceder, y permanecer, en una Enseñanza de calidad infumable, es estafa siniestra, además de demagógica, que se hace a la juventud y a las familias; pero también al Presupuesto. A los contribuyentes.

Sobran razones, en fin, para que se manifestaran cuantos lo hicieron el sábado contra esta LOE: reina del tríptico que forma con el Estatuto catalán y la OPA. No le ha faltado para ello ni la carga de José Montilla contra la manifestación.

jose@javaloyes.net

La indignidad de José Montilla
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital14 Noviembre 2005

Quiero encabezar esta reflexión en torno a la actualidad que, desde viejo, comparto con los lectores de ESTRELLA DIGITAL con la cita de Montesquieu, en El espíritu de las leyes, que la inspira y fundamenta: “Todo hombre que falta al honor queda sometido a la censura aun de los que no tienen ningún honor”.

Es costumbre socialista, con más de un siglo de tradición en España, la descalificación del adversario como método dialéctico. Nada de oponer razones a las razones, que ésa es una costumbre burguesa y liberal; sino tratar de machacar a quienes discrepan de sus dichos y censuran sus hechos con descalificaciones —bien o mal fundadas, que poco importa— e improperios.

Acabamos de verlo, una vez más, en la actitud de José Montilla, el pluriempleado cacique del PSC, quien, atrapado en el escándalo de una deuda con La Caixa, descubierta y denunciada por El Mundo, en lugar de buscar razones exculpatorias para tan dolosa como desvergonzada conducta del partido en el que actúa como secretario general, la ha emprendido a lanzadas con la COPE, la cadena de radio que es propiedad de la Conferencia Episcopal, y su máxima estrella, Federico Jiménez Losantos. También contra el director denunciante, Pedro J. Ramírez. Ya puestos, el también ministro de Industria Comercio y Turismo ha sacado el mandoble para sacudirles, de frente y por derecho, al cardenal arzobispo de Madrid y al arzobispo de Toledo.

Lo que no ha dicho Montilla es por qué La Caixa, después de conceder al PSC un crédito importante, no siguió el reglamento de cobros establecidos e, incluso, llegó a condonar una parte de la deuda. Algo que, por ejemplo, la institución crediticia no hizo en su día con la UCD y provocó la desintegración del partido que tuvo el mando y el mérito de la Transición.

A José Montilla le han pescado con los pantalones caídos en los tobillos y, lejos de dar una explicación razonable o, por lo menos, voluntariosa, trata de taparse las vergüenzas con el insulto a terceros y el maltrato a relevantes personajes del poder eclesial. No parece proporcionado ni, mucho menos, honorable. Así que, aunque Montilla tuviera razón, que no lo parece, habría legitimado las críticas de las que tanto se queja y, supongo, tanto le duelen por haber dado en la diana de su trampa financiera que, en razón de la situación de los deudores, cursa con evidente abuso de poder. Algo muy feo aun aquí, en donde las mayores indignidades ya no afectan a una población aburrida de debates que no concuerdan con su intereses y de representantes que no se atienen a sus contratos electorales.

La mejor defensa que han sabido hacer el PSC y Pasqual Maragall para distanciarse del escándalo de la deuda aplazada, en parte condonada y, en cualquier caso, dolosa para los impositores de La Caixa, es señalar que una cosa es el partido y otra el Govern. La justificación es paupérrima; pero, dándola por buena, sólo se tendrá en pie con el sacrificio político del deshonrado Montilla. Si el PSC, el deudor y el Govern son cosas diferentes y distantes, como lo son ambas realidades del Gobierno de Rodríguez Zapatero, Montilla no debe aparecer, como vínculo para el contagio, en la Secretaría General del PSC, en la inspiración del tripartito y en el Ministerio de Industria.

Sobra Montilla, como consecuencia de sus propios hechos y de su no asumida responsabilidad, en el panorama con el que el socialismo trata de gobernar España y Cataluña, una de sus partes, sin la debida concordancia política, escaso respeto constitucional y modos y trinques impropios de gente de bien.

Fracasos colectivos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 14 Noviembre 2005

La multitudinaria manifestación celebrada el pasado sábado en Madrid contra la Ley Orgánica de Educación es un éxito importante de quienes la convocaron, no cabe duda. La presencia de cientos de miles de ciudadanos en la calle protestando contra un modelo educativo es, al mismo tiempo, el signo del fracaso de los partidos, especialmente de los dos mayoritarios. La protesta revela la incapacidad del Gobierno actual y del partido de la oposición para pactar y ponerse de acuerdo, la misma incapacidad que tuvieron el anterior Gobierno y el partido que entonces estaba al frente de la oposición.

Los dos partidos, el socialista y el popular, han actuado desde el Gobierno de la misma manera: creyendo que la pureza de sus principios ideológicos hacía innecesario buscar el acuerdo con los adversarios en un tema clave como es el de la educación. No se dan cuenta de que de esa forma sólo consiguen leyes temporales que serán revisadas y modificadas en cuanto el rival le sustituya en el Gobierno. La provisionalidad, los cambios de rumbo y, en último término, la inoperancia son el resultado de esta incapacidad para el pacto.

Estos mismos días, en Alemania, los dos grandes partidos, rivales electorales, han logrado alcanzar un gran acuerdo para afrontar dos graves problemas del país: la situación económica y los bloqueos que causa en la política el actual modelo federal. Pese a las diferencias, los democristianos y los socialdemócratas alemanes han sido capaces de alcanzar un acuerdo que no elimina sus rivalidades, pero que les compromete a colaborar para conseguir los grandes objetivos comunes.

En España, por el contrario, no hay manera de que el PSOE y el PP se pongan de acuerdo en ninguno de los grandes problemas: no hay entendimiento sobre la educación, ni sobre el modelo de Estado, ni sobre la lucha contra el terrorismo, ni sobre la política exterior. Nada de nada. El resultado es el enconamiento de las relaciones entre los partidos y una tensión política generalizada que acaba alcanzando a los ciudadanos. El debate público se lleva a cabo de manera agria y crispada con presencia de insultos y descalificaciones personales en lugar de argumentos.

La falta de acuerdo entre PSOE y PP conduce a un aumento de las divisiones entre los ciudadanos. El País Vasco es un buen ejemplo de esta situación. El desacuerdo en materia antiterrorista se ha traducido en tensiones en el seno del movimiento cívico constitucionalista que tan activo se ha mostrado durante los últimos años. Organizaciones como Basta Ya se encuentran en hibernación, a la espera de tiempos mejores si alguien no extiende antes su certificado de defunción.

Socialismo sin identidad
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 14 Noviembre 2005

CUANDO se cumplen dieciséis años de la caída del muro de Berlín, cabe preguntarse qué está pasando con el socialismo europeo y en concreto con el español. Aquí en España, salvo que se pretenda que lo único vigente es la tautología de que «socialismo es lo que hacen los socialistas», sería muy difícil definir qué cosa sea eso del socialismo a la española. Bien porque según parece carece de discurso o bien porque los diversos discursos de sus líderes públicos no son compatibles entre sí ni muchos de ellos con las diferentes tradiciones históricas. Y a falta de identidad propia viene la imitación de posturas o señas de identidad diferentes e incluso opuestas, pues también lo son los intereses que sirven.

En el País Vasco, contra la tradición de Zugazagoitia, Unamuno o ahora de Redondo Terreros, existe un complejo de inferioridad ante el nacionalismo, antes considerado con razón en las antípodas de los más nobles ideales socialistas. En Cataluña el socialismo catalán es una variante o subespecie más del género nacionalismo regional. Nacionalismo que si no tiene una ETA detrás que le haga el trabajo sucio, es insolidario, reglamentista, intervencionista y asentado en la corrupción y el menoscabo de la libertad de expresión. Y que busca la destrucción del instrumento clásico del socialismo: la capacidad redistribuidora del Estado.

Para colmo, se ha descubierto que el PSC se ha convertido en la práctica en el departamento de márketing del gran capital catalán que lo sostiene financieramente. No es un espectáculo edificante que las autoridades que tienen que decidir sobre grandes operaciones empresariales y financieras de extraordinaria importancia para el bienestar de los españoles, el efecto redistribución de la renta entre agentes económicos y regiones, o la competitividad de nuestra economía carezcan de la neutralidad necesaria. Y es que si se ha perdido la identidad se debería hacer un esfuerzo por no perder también la vergüenza.

Montilla ¡qué maravilla!
Santi Lucas elsemanaldigital 14 Noviembre 2005

Extraordinario, asombroso. A José Montilla le han descubierto la condonación "manu ministerial", y a todo gas, de la mitad de una considerable deuda acumulada por el PSC-PSOE. Más de mil millones de las jubiladas pesetas, para entendernos mejor, ha supuesto la quita. La otra mitad del crédito, al que le han suavizado mucho el interés, desconocemos si el ministro tiene alguno en pagarlo.

Impedido por la modestia, José Montilla no había dicho nada antes para no alardear del prodigio en el recorte, ni restregarnos, jactancioso, su suerte en las narices entrampadas del común de los clientes bancarios. La Caixa de Catalunya (a la que sólo le faltaba este notición para elevar los índices de su popularidad en estas fechas) ha sido la desprendida institución crediticia que ha operado el milagro de reducir el pasivo de José Montilla, muy activo éste para la ocasión, y sin que haya tenido que poner ni una perra, que eso es lo fetén de verdad y que, sólo con imaginarlo por un momento, tiene que ser la repanocha.

Pero, no soñemos despiertos, estos tratos mágico-contables sobre indulto, parcial o total, de un cuantioso descubierto, sólo se los hacen a gente muy importante como José Montilla, ¡qué maravilla! Si tú te retrasas un día en el pago de la hipoteca te crujen con la demora al instante, en la misma sucursal del barrio, y sin apelación ni excusa posibles. Es normal, entonces, que en la comidilla de la gente sencilla, que no pardilla, para la que las deudas son una pesadilla, les saque de sus casillas la potranquilla de Montilla.

Para responder a la contundencia de las informaciones, dosificadas por el diario El Mundo, y que ahondan en el privilegio, la sospecha y la ocultación del negocio, José Montilla y el PSOE han optado por señalar a otros en anteriores renuncios y por calificar el asunto como una operación contra el Estatuto de Cataluña. Sí, sí, como lo oyen. Explicaciones públicas con el rigor acostumbrado. El Gobierno, por su parte, mucho más serio se desentiende, directamente, de las cosillas que Montilla hace con sus perrillas. ¡Qué maravilla!

Ana María Vidal-Abarca, española de una pieza
Santiago Abascal elsemanaldigital  14 Noviembre 2005

A Jesús Velasco Zuazola le arrancaron la vida en su plenitud, cuando aún era un hombre joven. El 10 de enero de 1980, una partida de cobardes separatistas le tirotearon, traicioneros, hasta dejarle sin aliento. Pero las sanguijuelas etarras no pudieron arrebatarnos lo mejor de Jesús Velasco: su honor militar, su bonhomía, cualidades que mi padre –fiel y enrabietado- siempre recordó de su capitán y amigo. Y sobre todo, no pudieron robarnos su mejor legado: cinco mujeres de una pieza, españolas, magníficas, valientes e inigualables: su viuda, Ana María Vidal- Abarca, y sus cuatro hijas Ana, Begoña, Inés y Paloma.

Este viernes, en Vitoria, tuve el honor de asistir al homenaje póstumo que la Asociación Nacional de Guardias Civiles realizó al teniente coronel de Caballería Jesús Velasco Zuazola, ¡25 años después de su asesinato! Homenaje que se hizo extensivo a su viuda, Ana María, y al que le acompañaron algunas de sus hijas.

Una de ellas, Ana Velasco, tomó la palabra durante el acto y glosó, firme y orgullosa, la figura de su padre apelando a los valores que siempre les había inculcado: "El amor, el sentido del deber, el servicio a España, y la defensa de las convicciones en cualquier circunstancia". Y así, cumpliendo con la enseñanza paterna, ante la tercera autoridad del Estado, y ante una decena de dirigentes políticos de los partidos que firmaron el Pacto Antiterrorista -en esa circunstancia y en la circunstancia de la España de nuestros días-, se lanzó Ana, la primogénita del teniente coronel Velasco: "El sacrificio de tantas vidas no puede servir para que el terrorismo y sus cómplices obtengan réditos políticos. No estamos dispuestos a pagar ningún peaje".

Su madre, Ana María Vidal-Abarca, una mujer acorazada, y corajuda, que en el año 81 –sólo un año después de enviudar- fundó la AVT, ya se había dirigido a los asistentes y a los organizadores para mostrar su agradecimiento, finalizando su breve, espontánea y emotiva intervención con unas palabras trascendentes, con unos pensamientos profundos e íntimos, con las únicas palabras que quizá hoy, en España, merezca la pena tener presentes cada segundo: "Quiero deciros una cosa. Todos los que estamos aquí, vengamos de donde vengamos, pensemos como pensemos, somos depositarios de un legado que hemos de donar a las generaciones venideras. Ese legado es nuestra Patria, y nuestra Patria es España".

¿Quién se manifestó contra la LOE?
Eduardo Arroyo elsemanaldigital 14 Noviembre 2005

La manifestación contra la LOE ha consolidado la capacidad de movilización de un colectivo conservador con hondas raíces en todo el país. Este colectivo cada vez tiene menos miedo de hacer notar su presencia en la calle de la que le sacó la izquierda.

Las fechorías del Gobierno Zapatero claman al cielo más aún que el felipismo y buena parte de las protestas antisocialistas, para frustración de San Segundo, Rubalcaba y otros, son responsabilidad del propio PSOE.

Y es que la masa conservadora española contempla año tras año como se deterioran sus posibilidades de vivir de acuerdo a sus creencias, mientras que ve cómo otros imponen a golpe de decreto y de supuesta "demanda social" todas las aberraciones que componen el imaginario de la superstición izquierdista. El problema es que este estado de deterioro no viene sólo del Gobierno Zapatero, sino que se retrotrae en el tiempo varias décadas atrás.

Pasa a través de las gestiones de varios gobiernos de la extinta UCD y los ocho años de José María Aznar. En estos gobiernos la gente que ha salido a protestar contra la LOE lleva poniendo su fe y su voto casi treinta años. Decepción tras decepción, ese mismo electorado, a poco que haga memoria, podrá constatar cómo todas sus esperanzas se han deslizado por un plano inclinado hasta el momento presente. Este hecho aparece más de manifiesto cuando se cae en la cuenta de que las grandes manifestaciones tras el 18-J han sido convocadas por un amplio abanico de asociaciones, entidades religiosas, intelectuales independientes y emisoras de radio que desbordan con mucho al partido "de derecha" por excelencia. En realidad, es el PP el que se suma a los actos de protesta ciudadanos y no al revés.

Pero ¿qué pasaría si los socialistas cedieran el poder ahogados en su propia basura? ¿Se detendría el proceso de deterioro de ese universo al que aspira el sector conservador de la sociedad? La realidad es que los sucesivos gobiernos "derechistas" se han caracterizado bien por contribuir a las acciones del enemigo o bien por una notable inoperancia que ha dejado las cosas a los socialistas sólo un poco peor de cómo estaban antes de que éstos abandonaran el poder.

Por eso no es verdad que la masa conservadora española se encuentre representada en el Partido Popular. Más bien es que es lo único que tienen y posiblemente a corto plazo no quieran aceptar una nueva decepción de aquellos que llevan décadas conduciendo sus anhelos a una vía muerta.

Si para la gente del espectro tradicional, las vías de la extrema derecha, de la extrema izquierda o de la revolución han fracasado, se trata de en realidad de fracasos antiguos. Es ahora la vía liberal la que se encarga de desperdiciar un tiempo precioso y de conducir las aspiraciones de millones hacia la nada del dique seco. Por ejemplo, bajo el proabortista gobierno del PP dejaron de nacer 300.000 españoles, lo que nos acerca más al letal invierno demográfico. Se consolidó la precariedad laboral, aumentaron la delincuencia, la droga y la desmoralización juvenil. La crisis no para de agravarse. ¿Sería diferente con un nuevo gobierno popular? ¿Se iniciaría, por ejemplo, la contraofensiva cultural e ideológica que España necesita para su supervivencia?

Posiblemente la ventaja de la presencia en la calle radique en dejar fuera de la arena a los partidos, de modo que esos millones de electores puedan organizarse de manera eficaz. Desgraciadamente falta liderazgo. Pero muchos no quieren pasarse la vida votando ineficacia. Pretender que esos mismos ineficaces les representarán in aeternum por el mero hecho de que les votan, oculta la amarga realidad del día después del vuelco electoral. Los que saben todo esto, no tienen más remedio que obrar en consecuencia y comenzar a preparar la alternativa salvadora. Otra cosa supondría una traición criminal al futuro de nuestro pueblo.

UN TRIBUNAL PERMITE A PROFESORES VASCOS NO SABER EUSKERA
EDUARDO AZUMENDI - Vitoria  El País 14 Noviembre 2005

LA SENTENCIA CORRIGE EL DECRETO DE INTERINOS QUE APROBÓ EN 2004 EL GOBIERNO AUTÓNOMO

"Mis alumnos tienen que aprender francés y sus dudas se las debo resolver en francés"El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha considerado en una reciente sentencia que es ilegal exigir el máximo conocimiento de euskera a los profesores interinos que imparten clase en castellano porque así lo requiere su puesto de trabajo. La sentencia da la razón en parte al recurso presentado por CC OO el año pasado contra un polémico decreto del Gobierno vasco que reclama el conocimiento de euskera en general, desligado de la plaza que va a ocupar el profesor.

Dicho decreto establece que los docentes sin esos conocimientos amplios de euskera no pueden formar parte del cupo de profesores interinos estables, que actualmente suman 1.500 en el sistema educativo de Euskadi. Ello aboca a los interinos a la lista de sustituciones, pero al no conocer el euskera, sus posibilidades de recolocación bajan. Se trata, en la mayoría de los casos, de docentes con más de 15 años de servicio. La primera consecuencia práctica del decreto ha sido la pérdida de estabilidad de 157 de ellos.

El fallo detalla que la imposición de dicho perfil lingüístico supone una "vulneración del principio constitucional de igualdad" en el acceso a la función pública, ya que "resulta cuestionable la exigencia genérica y a priori del segundo perfil, desligada de las plazas que se vayan a ocupar". Según el tribunal, la consejería de Educación no ha acreditado que la exigencia de ese perfil esté "mínimamente justificada" por la realidad de las plazas vacantes que los interinos están llamados a cubrir, en referencia a la situación de muchos profesores afectados por el decreto que dan clases en castellano porque es lo que demanda la realidad de la zona donde se ubica su colegio.

El decreto del Gobierno vasco exige a los interinos acreditar sus conocimientos de euskera en 2007 como condición indispensable para mantener la estabilidad. La consideración de interino estable garantiza a los docentes que no son funcionarios una plaza, año tras año, en el sistema público de enseñanza. En ese decreto, la consejería también estableció como fecha límite el 31 de agosto de 2004 para acreditar otro perfil lingüístico más leve, que supone un conocimiento básico del euskera, pero no faculta para dar clases. En el curso 2005-2006, un total de 157 interinos han perdido la estabilidad al no poder acreditar en su momento ese nivel de idioma.

Todos han pasado a las listas de sustituciones y la mayor parte de ellos ha logrado recolocarse, aunque, en la práctica, el no disponer del nivel de euskera más alto les deja en una situación muy complicada a corto plazo. La paradoja es que las plazas que han perdido y que impartían íntegramente en castellano han sido ocupadas por otros profesores que acreditan amplios conocimientos de euskera, pero que no les será necesario para dar clase, porque también las impartirán exclusivamente en castellano.

Es el caso de Olga Cabezas, de 55 años. Profesora de francés, imparte clases en la Escuela Oficial de Idiomas de Vitoria y lleva 27 años en el sistema educativo. Desde que entró ha disfrutado de estabilidad, hasta la publicación del decreto en 2004. "Para lo que yo imparto, que es francés, no tengo ninguna necesidad de tener esos conocimientos de euskera. Trato con alumnos que necesitan aprender francés y las dudas que me plantean se las debo resolver en francés".

Javier Nogales, responsable de la sección de enseñanza de CC OO de Euskadi, destaca que la sentencia abunda en un argumento reiterado por el sindicato. "A un profesor de un conservatorio que ocupa una vacante para dar clases de fagot en castellano no se le debe pedir que acredite el nivel de euskera, lo mismo que a otro que dé inglés o francés, por ejemplo". El sindicato ha defendido que hay suficientes puestos en castellano para ubicar a esos docentes, en FP, conservatorios, escuelas de idiomas y enseñanza de adultos, entre otros.

El tribunal no devuelve la estabilidad a los profesores, pero apunta la posibilidad de salidas personales. "La garantía de estabilidad podrá hacerse efectiva en el supuesto de que existan plazas vacantes cuyos requisitos de desempeño, incluidos los lingüísticos, cumplan los profesores", dice.

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