AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 18 Noviembre 2005
Lo más sagrado
ROSA DÍEZ ABC 18 Noviembre 2005

Corruptonia is not Spain… yet
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Noviembre 2005

Cambia el escenario político
Editorial ABC 18 Noviembre 2005

¿Sabe señor Rodríguez por qué le suspende el CIS? Porque ha sembrado odio para acabar con la libertad
Federico Quevedo elconfidencial 18 Noviembre 2005

Embaucar, dividir y silenciar a los manifestantes
EDITORIAL Libertad Digital 18 Noviembre 2005

Zapatero, tocado en las encuestas
Pablo Sebastián Estrella Digital 18 Noviembre 2005

El AVE políticamente correcto
CARLOS HERRERA ABC 18 Noviembre 2005

Un presidente suspendido
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Noviembre 2005

La ingobernabilidad de la nación
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Noviembre 2005

Su lucha
José García Domínguez Libertad Digital 18 Noviembre 2005

El interés más interesado
M. MARTÍN FERRAND ABC 18 Noviembre 2005

Reprobación de un ministro
Jorge Vilches Libertad Digital 18 Noviembre 2005

«El etarra me apuntó con el arma y pensé: ya somos dos los muertos»
R. N. La Razón 18 Noviembre 2005

"Rechazo radicalmente que se contemple como una opción viable un acuerdo de gobierno entre PSE y Batasuna-ETA"
Libertad Digital 18 Noviembre 2005

Lo más sagrado
POR ROSA DÍEZ DIPUTADA DEL PSOE AL PARLAMENTO EUROPEO ABC 18 Noviembre 2005

... Están dilapidando lo más sagrado. Pero aún nos queda la palabra, la palabra en la plaza pública, que eso es la política. Quizá a través de la palabra consigamos que despierten algunas conciencias. Las de aquellos que deben, y pueden aún, frenar esta deriva...

HACE algunos años Mario Onaindía publicó un artículo que tituló provocativamente «La Constitución es sagrada». Sostenía Mario que había que interpretar el término sagrado en su sentido antiguo y laico, el mismo que aplicaba aquel gobernante romano que defendía que las leyes reguladoras de lo fundamental para la convivencia entre seres humanos debieran estar protegidas por una suerte de pacto de inviolabilidad. Desde esa perspectiva hay pocos valores democráticos que puedan considerarse sagrados. Pero alguno de ellos, como el derecho a la vida, a la libertad, a la justicia, o el respeto a la memoria y a la dignidad de los seres humanos, lo son.

Me duele escribir este artículo. Pero considero que las declaraciones realizadas por Patxi López, secretario general de mi partido, al diario «Gara», no respetan alguno de esos valores. Y me siento en la obligación de alzar mi voz contra lo que considero una ofensa a la historia del socialismo vasco.

Proclama Patxi López en la mencionada entrevista que «si todos los vascos nos ponemos de acuerdo, no habrá muros de contención insalvables». No sé si esta declaración es consecuencia de una suerte de analfabetismo funcional o expresa la voluntad del líder del PSE de asumir los postulados ideológicos del nacionalismo. Lo primero sería grave; lo segundo, penoso. En el primer caso, porque desconocer que la democracia está estructurada en base a los muros -leyes-, que se adoptan para poner coto a las reivindicaciones ilegítimas de individuos o colectivos, sería una demostración de ignorancia imperdonable en un dirigente político. Si, por contra, «sólo» fuera entreguismo al nacionalismo, resultaría, como dije, lamentable. «¡Tanto trabajo para esto!». Resulta aleccionador que López ni siquiera se tome la molestia de utilizar términos que no sean los ya acuñados por el propietario ideológico e intelectual del medio para el que habla. O por Ibarretxe. Levanto la voz porque a mí no se me olvida que «la voluntad de los vascos» ha sido el grito de guerra utilizado por ETA para asesinar a cientos de ciudadanos inocentes. No se me olvida que en nombre de «la voluntad de los vascos» quiere Ibarretxe excluirnos a quienes no somos nacionalistas. No se me olvida que los asesinos y sus cómplices han sostenido (en solitario hasta hoy) que el terrorismo es producto de un conflicto político que nace precisamente porque no se respeta «la voluntad de los vascos». La verdad y las leyes debieran ser sagradas.

En otro momento de la entrevista Patxi López se pronuncia en estos términos sobre el Foro de Ermua: «No sabía que el Foro de Ermua había nacido para reclamar la unidad de España con la derecha más reaccionaria». Otra vez Patxi López hace suyos el lenguaje y la filosofía de quien le entrevista. Los verdugos han acuñado hace tiempo ese concepto, hasta el extremo de justificar en base a él algunos atentados perpetrados contra los que consideran «opresores españoles». Olvida López que sólo desde una España constitucional unida se puede garantizar la igualdad. Olvida López que la igualdad es una conquista de la civilización y la reivindicación más querida de la izquierda. Olvida López que durante la causa contra los asesinos de Fernando Buesa se probó que hubo un pormenorizado seguimiento de sus movimientos, condición imprescindible para preparar el atentado. Olvida López que se probó que fue fotografiado incluso dentro del Parlamento vasco. Sólo alguien acreditado para trabajar profesionalmente dentro de la Cámara vasca pudo hacer esas fotos. Yo no puedo disociar ese recuerdo del hecho de que López haga esas declaraciones en el «Gara». Yo no me olvido de que el actual presidente del Foro de Ermua se llama Mikel Buesa. Para mí el derecho a la vida es sagrado.

Por último, Patxi López es interpelado sobre futuros acuerdos de gobierno, incluso con Batasuna: «Democracia es, entre otras cosas, libertad de pactos. Que cada cual lo interprete como quiera...». Otra vez la duda: ¿ignorancia?, ¿complacencia? Es verdad que la democracia es pacto; pero es pacto entre partidos democráticos. Y Batasuna no lo es. En sentencia firme del Supremo del año 2003 se estableció que Batasuna, Euskal Herritarrok y Sozialista Abertzaleak formaban parte del entramado de ETA. Y se ordenó, entre otras cosas: su disolución, que fueran borrados del Registro de Partidos Políticos, que se liquidaran sus cuentas y que se incautaran sus bienes. La gravedad de las pruebas fue tan considerable que al Supremo sólo le faltó ordenar, a modo de los gobernantes de la antigüedad, «quemar su hacienda y echar sal sobre ella para que no volviera a florecer la hierba». Pues con éstos es con los que no excluye Patxi López hacer un pacto de gobierno. Yo no me olvido de esa sentencia. No me olvido de las palabras de los dirigentes de Batasuna tras los crímenes de ETA. No me olvido de quién acosa a nuestros concejales. No me olvido de quiénes brindan ante nuestros muertos. No me olvido de que Batasuna es ETA. Por eso me produce un inmenso dolor que en nombre de los socialistas vascos se especule siquiera sobre la posibilidad de estrechar esas manos ensangrentadas. La memoria, la justicia y la dignidad son sagradas.

Soy una militante de base y un cargo público del PSOE. En nombre de mi partido y desde sus listas he pedido el voto a los ciudadanos. En nombre de mi partido y también en el mío propio me he comprometido a defender la libertad, a desenmascarar a los cómplices de los terroristas, a derrotar a los verdugos. No he pedido el voto para justificar pacto alguno con ellos. Por eso me siento, desde el más profundo desasosiego, obligada a levantar mi voz. Rechazo los planteamientos del secretario general de mi partido en Euskadi expresados en la mencionada entrevista. Rechazo la idea misma de que no exista tutela democrática alguna sobre la decisión de los vascos. Rechazo que se utilice «Gara» para señalar de forma tendenciosa al Foro de Ermua. Llamarle cómplice de «la derecha más reaccionaria» es una injusticia y una irresponsabilidad no exenta de riesgos para los así calificados. Rechazo radicalmente que se contemple como una opción viable un acuerdo de gobierno entre el Partido Socialista y Batasuna-ETA. «Que cada cual lo interprete como quiera...», reitera López ante la insistencia del periodista. ¿Cómo es posible que a López, que habla en nombre de un partido adalid en la defensa de las libertades, no le repugne el planteamiento mismo? ¿Cómo es posible que no lo rechace de forma tajante? Porque no es sólo que esté demostrado el fracaso político de una alianza de gobierno entre socialistas e independentistas practicantes. Es que debiera resultarle moralmente inaceptable consentir que se especule sobre un pacto de gobierno con los que tienen las manos manchadas de sangre. Esto sí que es violar lo más sagrado.

Ignoro si quienes desde la dirección del PSOE no han encontrado en las palabras de Patxi López ningún elemento reprobable considerarán necesario desautorizar las mías. Pero asumo ese riesgo porque callarme ante hechos que considero graves me parecería impropio de una socialista que aprendió de su padre -y de muchos dirigentes y compañeros del PSOE- que la libertad es sagrada. La de expresión, también. Quiero seguir teniendo mi conciencia en paz. Quiero poder mirar a los ojos a las personas a las que respeto, a las que de verdad saben lo que es sufrir. A las que han demostrado siempre tener más dignidad que miedo. Quiero mirar, por ejemplo, a Pilar Ruiz. Y no sentirme aludida por sus palabras de denuncia. Como aquellas que le dirigió a Patxi López recordando a su hijo muerto, Joseba Pagazaurtundúa, y apelando a las promesas incumplidas: «Harás y dirás más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son...». Palabras proféticas, Pilar. Están dilapidando lo más sagrado. Pero aún nos queda la palabra, la palabra en la plaza pública, que eso es la política. Quizá a través de la palabra consigamos que despierten algunas conciencias. Las de aquellos que deben, y pueden aún, frenar esta deriva. De no ser así, sólo nos quedará el dolor. Y un sentimiento de profunda desolación e infinita vergüenza.

Corruptonia is not Spain… yet
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Noviembre 2005

No se sabe qué resulta más bochornoso: la desenvoltura con que La Caixa compra a los políticos catalanes por partidos enteros o la desvergüenza con que los políticos, pillados con las manos en La Caixa, se niegan a dimitir. No se sabe qué produce más vergüenza ajena: si el Tripartito privatizado de hecho por el complejo financiero-industrial de Fornesa y compañía o la oposición pujolista diciendo que no quieren "hurgar" en ese asunto porque a la ciudadanía no le interesa. O sea, que la alternativa aún tiene menos ganas de luchar contra la corrupción que el Gobierno de La Caixa, antes de Cataluña. Y para colmo, el Vendrell del PP (tan fácil de confundir con el Vendrell de la Esquerra) va y dice que los mil millones que La Caixa le ha regalado a Montilla después de ser nombrado ministro de Industria no tienen nada que ver con su respaldo a la OPA sobre Endesa. Menos mal que Piqué lo ha corregido, pero en rigor la única corrección posible del Vendrell pepero es mandarlo con Duran i Lleida, que es su sitio. Ni un voto, ni un descubierto. La Caixa proveerá. O las “donaciones anónimas” de la catolicísima Unió: que tu mano derecha no sepa lo que trinca la izquierda. ¡Sepulcros blanqueados!

Cuando toda España financió los Juegos Olímpicos del 92, a mayor gloria y gasto de Barcelona, algunos hijos de Pujol (los naturales, porque hijos políticos lo son casi todos) popularizaron una pancarta que decía “Catalonia is not Spain”. De vez en cuando aún la actualizan en el campo del FC Barcelona, junto al mapa del imperialismo catalanista. Pues bien, ha llegado a tal punto la "Catalonia" post-pujolista y tripartita que sería más justo rebautizarla "Corruptonia", ese país donde ni los sobornadores quieren dejar que captar sobornados ni los sobornados quieren dejar de serlo, pese a quien pese. No existe nada parecido a la moral pública. La batasunización de esta "Corruptonia" es total. Y si bien es cierto que "Corruptonia" (es decir; la Cataluña oficial, no la real) “is not Spain”, cabe añadir: “yet”. Aún no, pero si ese cuerpo gangrenado y gangrenoso que parece disfrutar corrompiéndose y corrompiendo sigue siendo la clave del Gobierno de España, “adéu Espanya”. A este paso, la gente decente de España no va a seguir queriendo, como ha hecho siempre, que Cataluña forme parte de nuestra viejísima nación. A este paso, va a tener que refundarse España en algún sitio adonde no llegue ni La Caixa, ni el Tripartito, ni Zapatero. Porque ninguna nación sobrevive a esta corrupción. "Corruptonia" para los "corruptones". En el resto de España acabará imponiéndose, más pronto que tarde, el sálvese quien pueda. Si es que algo se puede salvar. Es una duda, no una esperanza.

Cambia el escenario político
Editorial ABC 18 Noviembre 2005

LA esperada encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas correspondiente al mes de octubre ha confirmado la tendencia, reflejada en otros sondeos publicados con anterioridad, de una desplome incontestable de la confianza en Rodríguez Zapatero, quien, por vez primera, suspende en la valoración ciudadana, paralela al incremento sostenido de respaldo para el PP. La caída alcanza a otros vectores, como la labor del Gabinete ministerial y la intención de voto, donde el PSOE se sitúa en el 39,7 por ciento, perdiendo dos puntos frente al sondeo del mes de julio. Es la primera vez que Zapatero pierde la raya roja del 40 por ciento. Por su parte, el PP alcanza el 37,7 por ciento, lo que representa un incremento del 1,3 por ciento.

Parece evidente que hay un cambio de opinión consolidado y estable acerca de la labor del Ejecutivo socialista, que no se explica únicamente por reacciones colectivas ante determinadas polémicas. En este sentido, el CIS ha eludido, de forma sorprendente, preguntar a los ciudadanos por su opinión acerca del proyecto de Estatuto para Cataluña, pese a que éste es el asunto más importante que hoy tiene comprometidas a la clase política española y la opinión pública. Pero a pesar de la elusión consciente del ente entrevistador, el asunto ha aflorado espontáneamente en la respuesta de los ciudadanos, altamente preocupados por la agresión constitucional que recorre el texto estatutario y que, lógicamente, ha repecurtido en la caída de la intención de voto de los socialistas. Este significativo «lapsus» deja en evidencia al CIS, más precupado por desviar el debate a asuntos como el revisionismo histórico, rechazado por la gran mayoría de los españoles y utilizado como cortina de humo para tratar, inútilmente, de derivar la atención lejos del problema territorial. Los datos de la encuesta ponen de manifiesto que los ciudadanos ya han amortizado las buenas palabras vacías y las promesas incumplidas de talante y diálogo y empiezan a desencantarse ante un balance de Gobierno jalonado de polémicas y discordias. Por eso, Zapatero, cuya pérdida de confianza es creciente, haría bien en plantearse seriamente si dispone de fuerza política suficiente para afrontar lo que resta de legislatura sin una rectificación profunda de política y equipo. También es revelador que, por vez primera desde el 14-M, tienen más peso las opiniones negativas que las positivas sobre la labor del Ejecutivo, pese a que sólo ha pasado año y medio desde que tomó posesión. Lo mismo sucede con la confianza en la situación política y en la situación económica, que reflejan importantes descensos. Llamativo es el que el indicador de expectativas económicas alcance el valor mínimo -36,5 por ciento- desde que empezó a utilizarse en los sondeos del CIS en enero de 1996.

En cuanto al PP, la encuesta ofrece el dato, significativamente favorable, de registrar un empate técnico con el PSOE en cuanto a posibilidades de victoria electoral, lo que refrendaría la culminación del tránsito hacia la oposición que los populares iniciaron, contra todo pronóstico, el 14-M. El PP ya es alternativa inmediata al Gobierno socialista y esta realidad asienta un escenario muy distinto al que tenía previsto el PSOE, que contaba con mantener al PP en un estado duradero de aturdimiento e inacción tras la pérdida del Gobierno. No ha sido así y el PP puede considerar que ha empezado la etapa de recabar votos perdidos, además de mantener los que le han dado estabilidad y confianza durante este año de travesía.

Según el CIS, el descenso del PSOE no se traduce en un aumento, por ejemplo, de IU, que incluso baja respecto al sondeo de julio pasado. Por tanto, la izquierda pierde posiciones claramente, lo cual representa, si no el fracaso, el rápido agotamiento de la alternativa que se fraguó desde 2003 (Irak, «Prestige») y, especialmente, en las antidemocráticas manifestaciones del 13-M.

Sin embargo, el PP debe tomar nota de que el descrédito del PSOE no se traduce en un aumento de confianza en su labor de oposición, variable que también baja, aunque en menor medida que el descenso sufrido por los socialistas. Es un dato importante para que el trabajo de Mariano Rajoy y su equipo evite tanto la tentación de la autocomplacencia como la desatención a sectores sociales aún indecisos ante su oferta política.

¿Sabe señor Rodríguez por qué le suspende el CIS? Porque ha sembrado odio para acabar con la libertad
Federico Quevedo elconfidencial 18 Noviembre 2005

Señor Presidente:

Déjeme que le diga que no hay sonrisa, ni talante, ni pretendida conciliación que pueda ocultar el verdadero rostro de la cizaña y el resentimiento. No por mucho tiempo, al menos. Hace meses que venimos asistiendo a un deterioro considerable de su imagen –amañada durante tiempo por estrategas del marketing y el engaño-, y prueba de ello es que las encuestas y los sondeos comienzan a recoger un estado de ánimo en la opinión pública bien distinto del que se hacían eco hace tan sólo un año. Me remito al último sondeo del CIS, donde usted suspende por primera vez en bastante tiempo. Le diré que las últimas encuestas realizadas en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, y que todavía no se han publicado, conceden al PP entre tres y cinco escaños más de los que ya tiene –un éxito de Aguirre, sin duda-, pero lo más relevante es que, en la valoración de líderes, Rajoy se sitúa por delante de usted en la región. ¿Le sorprende? A mí, no.

Fíjese. Lo que más me llamó la atención de la multitudinaria manifestación del pasado sábado contra la LOE es que a mi lado había gente de todas clases, de una diversidad como pocas veces había visto en un acontecimiento de ese tipo, y con un denominador común: hartazgo de usted, enormes ganas de que se vaya. Y tiene toda la lógica, porque a nadie le satisface que le creen problemas donde no los había, que se resuciten enfrentamientos que parecían enterrados de por vida, que se siembren odios y se recojan los frutos del rencor, la violencia y el resentimiento. Y eso es lo que ha venido haciendo, señor presidente Rodríguez, traicionando el espíritu de concordia de la Transición, traicionando la mismísima Transición y la Constitución que le da cobertura jurídica, política y social.

¿Cómo? Enfrentando. Favoreciendo el resurgir de odios y rencores que nos parecían imposibles de volver a reeditar. Nos quiere hacer comer las uvas de la ira.

Mire, los ataques de estos días a periodistas desafectos con su Gobierno como Jiménez Losantos o Carlos Herrera forman parte de una cuidada estrategia que busca la anulación de la crítica, la eliminación, en definitiva, de la libertad, y usted lo sabe porque la impulsa. En ese mismo estadio puede enmarcarse la resucitación de viejos rencores contra la Iglesia Católica por parte del Ejecutivo y sus socios de la izquierda. El Cristianismo es un escudo contra la desmoralización social, contra la desesperanza y la carencia de un norte por parte de los individuos, y de ahí los ataques con saña a la clerecía, ahora verbales o mediante la burla jocosa y la afrenta al credo de millones de personas... pero los más viejos recuerdan que así empezaron las cosas en otros tiempos, y acabaron en violencia física. Usted alienta la siembra de este odio rencoroso, y lo hace con la pulcritud de la sonrisa falsa y la mentira reiterada.

Y lo hace porque se cree usted fuerte en la desmoralización y la ausencia de principios y valores. Es más fácil gobernar en medio de la ignorancia.

El odio, el rencor y el resentimiento son los peores enemigos de la libertad, son el lado oscuro de la democracia. Desde aquel 11 de marzo de 2004 venimos asistiendo a la conspiración de un Gobierno y sus socios parlamentarios y extraparlamentarios para acabar con un modelo de convivencia que había aportado unas dosis de salud democrática a nuestra sociedad desconocidas hasta ahora, a pesar –y desde aquí lo he denunciado otras veces- de que, comparada con otros países de nuestro entorno, la democracia española deja bastante que desear. Con todo, ¿qué democracia seria conoce usted en la que los ministros y los dirigentes de un partido político en el poder denigran, injurian y amenazan a los periodistas, al clero, a los manifestantes y a todo aquel que se oponga libremente a sus políticas? Yo ninguno, salvo que usted incluya en los países serios a Venezuela, pero eso sabe bien que es una burla y un insulto a la inteligencia.

¿Qué va a ser lo siguiente, señor Rodríguez? ¿Se fabricarán listas negras desde el gabinete de prensa de Ferraz, donde el Director de Comunicación del PSOE ya señala a periodistas incómodos y alecciona a los incondicionales con sugestivos correos electrónicos? ¿Va a seguir la campaña de mentiras sabiéndose impunes, que por algo dominan también el Poder Judicial, y acusarán falsamente a empresas y empresarios de financiar ilegalmente al PP, como ha hecho sin ninguna clase de vergüenza el PSC? Usted sabe que sus mentiras encuentran acomodo inmediato entre su parroquia, su clientela deseosa de vilipendiar y ultrajar a la oposición política democrática. Han hecho ustedes de la mentira un evangelio y el método inexcusable a través del cual quieren conseguir sus objetivos inconfesables.

Usted, señor Rodríguez, transmite talante, sonrisas y promesas de diálogo, pero a veces parece que en lugar de ministros tiene secuaces dispuestos a cualquier chantaje y amenaza barriobajera sin que usted haga nada por evitar actitudes más próximas a los métodos de la mafia que a los de un país serio y democrático. Se lo he dicho otras veces, practica usted la ‘chavización’ y aunque no protagonice las mismas bravuconadas que su amigo Chávez llamando “cachorro del imperio” a Vicente Fox, favorece que en su entorno los Montilla, Moraleda, De la Vega, Iceta, Blanco, Rubalcaba, De Madre, etcétera, afrenten a la libertad atacando sin piedad a todo lo que se signifique en contra de lo que usted quiere imponer por la vía de la plática con nadie. Oculta usted su reverso tenebroso.

Ya sé que me dirán que ha prometido diálogo a los organizadores de la marcha del sábado. Permítame que no me lo crea, porque es lo que ha venido usted haciendo durante el último año y medio: engañar con falsas promesas de diálogo a quienes usted sabe que poco daño pueden hacerle, y ceder sin contemplaciones frente a quienes ejercen cualquier clase de violencia para lograr sus objetivos.

¿Sabe que es lo peor de todo? Usted pasará porque no va a salirse con la suya y las encuestas –las suyas también- así lo manifiestan, pero las dosis de odio, rencor, resentimiento y victimismo que ha sembrado tardaremos tiempo en darlas por superadas. Eso que le agradecerán a usted las generaciones futuras.

¿Así quiere pasar a la historia: como el presidente que enfrentó al país?

Embaucar, dividir y silenciar a los manifestantes
EDITORIAL Libertad Digital 18 Noviembre 2005

Podríamos recurrir a la expresión española de "dar tiempo al tiempo", para ver si Zapatero pretende de verdad llegar a un consenso con las organizaciones que convocaron la multitudinaria manifestación del pasado sábado contra la LOE o, por el contrario, se trata de una nueva farsa, como a las que tan acostumbrados nos tiene la trayectoria de este presidente que tanto sonríe a quien tan poco escucha. Lo que es seguro es que el "tiempo" necesario para comprobarlo será escaso, pues el presidente, tras reunirse con los convocantes y asegurarles de que hay "voluntad de negociación", se sigue negando, al tiempo, a paralizar el tramite parlamentario del origen de la disputa.

Si no fuera este dato, ya de por sí, lo suficientemente elocuente. Hasta la fecha, José Luis Rodríguez Zapatero no ha modificado ninguna iniciativa política, por mucho rechazo popular que, contra ellas, se evidenciara en la calle o en los sondeos de opinión. Hasta la multitudinaria manifestación del pasado sábado, el Gobierno se había negado a llegar a un acuerdo –incluso a recibir– a los mayoritarios sectores de la Enseñanza contrarios a sus propuestas educativas. Ni siquiera tres millones y medio de firmas presentadas por la CONCAPA hicieron variar la trayectoria de un Gobierno que sólo ha demostrado tener oídos y sensibilidad para sus marginales y radicales socios parlamentarios. Incluso tras la histórica manifestación del pasado sábado –y, a pesar del anuncio de Zapatero de que se reuniría con los convocantes– el propio Gobierno y el PSOE los han seguido difamando, tergiversando y en el mejor de los casos ninguneando.

Con esta trayectoria pasada y negándose a parar las máquinas, ¿cómo pretende Zapatero que alguien se pueda creer de verdad que está dispuesto a cambiar el rumbo?

Al negarse a modificar su determinación de devaluar la asignatura de Religión y al ofrecer, simplemente, vagas promesas de hacer suyas algunas de las enmiendas del sector educativo, lo que Zapatero ha dejado este jueves en evidencia es, en todo caso, su ánimo de dividir a los oponentes de la LOE.

Si se niega a que la Religión y su optativa no confesional estén en pie de igualdad con el resto de las asignaturas, ¿qué valor dar al etéreo "margen de negociación" que Zapatero dice ahora otorgar al estatus jurídico de los centros concertados o al respeto al ideario de centro? Y en cuanto a las enseñanzas mínimas comunes para toda España, ¿a quién quiere engañar un gobierno que se apoya en formaciones separatistas que predican –por citar su más reciente exabrupto– que la Policía Nacional y la Guardia Civil han sido "fuerzas de ocupación" en Cataluña? Pero si, por no agraviarlos, ZP ha quitado la E de España hasta en el AVE, ¿alguien de verdad se cree que el presidente va a enfrentarse con sus socios para limar asperezas con los convocantes contra la LOE?

Para un Gobierno que tanto devalúa la Religión, hay que ver el monumental acto de fe que pide Zapatero para que algunos crean –contra toda evidencia– en su "voluntad de consenso".

Zapatero, tocado en las encuestas
Pablo Sebastián Estrella Digital 18 Noviembre 2005

La encuesta del CIS, tardía y manipulada desde su planteamiento porque su trabajo de campo se hizo intencionadamente antes del gran debate sobre el Estatuto catalán en el Congreso de los Diputados, constituye el primer aviso de gran calado político al presidente Zapatero, que ha cosechado un suspenso a su liderazgo, al PSOE y al Gobierno. Porque no sólo reconoce una clara pérdida de apoyo electoral en beneficio del PP sino, y sobre todo, porque confirma una clara tendencia y desconfianza de los ciudadanos frente a los gobernantes de la nación. Reduciendo a 2 puntos la ventaja electoral entre PSOE y el PP, lo que es más que discutible porque otros sondeos, que sí incluyen el debate catalán —como el de La Vanguardia, de días pasados—, sitúan a los populares por delante de los socialistas. A favor del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está como cualidad personal la perseverancia en sus objetivos políticos que se ha trazado desde su llegada al poder y también en sus convicciones. A pesar de que persevera en todo, también en los errores que reconocen una gran mayoría de españoles, incluso en su propio partido y entorno cultural y mediático. Zapatero sigue en sus trece y mantiene intacto su primer y gran error original: un Gobierno de muy poca o escasa calidad nacido de la cuota parte femenina y territorial que hace que, hoy día, sólo cinco de sus actuales ministros merezcan un cierto y a la vez no muy destacado reconocimiento. Lo que, por una parte, daña a España y, por otra, daña al presidente y a su acción de gobierno.

Pero en las actuales circunstancias de crisis en lo político e institucional Zapatero no se atreve a reformar su Gabinete porque piensa que ello sería considerado un reconocimiento de error y gesto de debilidad. Lo malo de todo ello es que cada día que pase las cosas irán a peor y la crisis será más traumática y evidente.

Luego están sus errores políticos y de gestión, con su modelo de España y el Estatuto catalán —su Estatuto— como la principal bandera de la discordia. Su política exterior contradictoria: un antiamericano en Iraq que oculta los vuelos de la tortura y “un rojo” de Marie Claire al servicio de Mohamed VI. Y su empeño en dividir España en cuatro: rojos, azules, confederados y unionistas; y en aislar a la derecha del PP, por la que siente un rechazo más físico que político, sin saber que hay cuestiones esenciales que un presidente del Gobierno sólo puede pactar con el PP, como es el caso de su pretendida y ya al borde del fracaso reforma autonómica y constitucional. Y qué decir de la negociación sobre la Educación o con ETA, imposible sin el PP y sin las víctimas del terror, porque la única moneda de cambio con ETA son los presos.

Y todo ello mientras juega a un izquierdismo de salón y de gestos donde la libertad de expresión —más cadenas de televisión para el PSOE no son pluralismo—, la transparencia —véase el escándalo de la operación contra Endesa— y la democracia empiezan a palidecer como consecuencia de sus equivocaciones y pactos contra natura con los partidos nacionalistas, y en especial con ERC. Lo que ya le ha costado caro en Cataluña y lo está pagando más caro en Madrid, como se ve en estas encuestas, como la que ahora presenta el CIS, con trucos y maquillajes pero evidenciando que tanto el Gobierno como Zapatero ya están inmersos en una pendiente de descrédito, que no sabemos si el PP la sabrá aprovechar.

Y aunque en la Moncloa siempre presumen de que ellos tienen, por su especial relación con los nacionalistas, la clave de la gobernabilidad, ante este sondeo electoral deberían abrir una reflexión porque el problema que evidencia no es sólo de índices electorales entre partidos, sino también de la credibilidad del presidente y de su capacidad como gobernante, algo que refleja el sondeo y que empieza a ser vox populi entre los sectores más cualificados de la sociedad, aquí inmersos no pocos dirigentes y analistas del PSOE.

El PP no está para echar las campanas al vuelo, aunque tienen más motivos para el optimismo, porque en el partido de Rajoy también hay ciertos problemas y alardes extremos que impiden que un sector del centro sociológico español decida dar un salto de las filas del PSOE al PP. Según la encuesta, los votantes del PSOE se pasarían a la abstención, perdiendo este partido tres puntos con respecto a las elecciones del 2004, mientras el PP subiría unas décimas. Pero si a estos datos le añadimos las correcciones políticas que el CIS seguramente habrá hecho —como ocurre con todos los gobiernos—, la realidad nos llevaría al empate o puede que a la supremacía del PP, por poco pero supremacía electoral. Lejos de esa mayoría absoluta que el PSOE dice que les sería imprescindible para gobernar, aunque visto lo que está pasando en Cataluña y lo que hace CiU nada al día de hoy se puede descartar.

El AVE políticamente correcto
Por CARLOS HERRERA ABC 18 Noviembre 2005

AL AVE le han cortado un ala. Lo que comenzó siendo una original denominación de la Alta Velocidad -la velocidad, en cualquier caso, no es alta, es elevada- ha pasado a ser un adelanto de la España policromática y polisémica que nos espera a la vuelta de los días. Sabedores de lo que se avecinaba, los gestores de la cosa ferroviaria han decidido descomponer la marca en función de los diferentes trayectos que la red contempla. Así, el tren que une Madrid y Sevilla se llama AVE tal y como todos sabemos. El que esperan en Barcelona como agua de mayo -han pasado trece años desde la inauguración del primer recorrido, suficiente como para que ya estuviera listo el segundo, tan importante-, los políticos locales llevan años llamándolo TAV, o sea, Tren de Alta Velocidad, con tal de no incluir la palabra «española» en su denominación. Más de uno propusimos en su día que se cambiase el nombre original por el de «Alta Velocidad Estupenda», pensando que de tal guisa no se ofendería la sensibilidad de cualquiera de los muchos avalistas o prestamistas que hacen negocio a diario en mi querida Cataluña. Cuando lo que llega ahora a Lérida llegue a La Sagrera -o donde quieran poner la estación término-, no sabemos cómo se llamará. Pero lo que parte como lanzadera hasta Puertollano, hasta Córdoba, hasta Toledo, no se llama AVE. Se llama AV. Sin la E. Qué casualidad. De las tres se cae la E de «española». Es cierto que el modelo de tren no es el mismo, tampoco los servicios, pero no deja de ser una línea de alta velocidad. Muy confortable, por cierto.

Cuando se consigue una marca de tal prestigio como la de AVE, no se concibe que no se utilice en todos y cada uno de los recorridos que tengan que ver con las mismas vías: el AVE supuso recobrar la confianza en nosotros mismos desde el mismo momento en el que demostramos que se podía crear un servicio prácticamente perfecto, puntual, atento, profesional e infalible. Que me digan cuántas veces ha llegado tarde. El AVE fue la prueba de fuego de la España moderna: Renfe, que arrastraba una pesada leyenda de irregularidad, se sacudió sus complejos poniendo su nombre en la vanguardia mundial gracias a un trabajo extraordinario que tanto tenía que ver con la Alta Velocidad como con la reestructuración del servicio de cercanías, hoy en día ejemplar en casi todo el país. Teniendo algo así, yo llamaría AVE hasta a la línea de autobuses sustitutoria.

Sin embargo, a las líneas que cubren los trenes de la serie 104 -infinitamente más cómodos que los de la línea Madrid-Sevilla, en los que, como quieras reposar la cabeza para dormitar, acabas con un dolor de cuello que no te lo quita ni el sevillano Barroso, el mejor fisioterapeuta del mundo- se les ha caído la «E». No pasa nada, evidentemente, pero se pregunta uno qué pasará cuando el tren llegue a tierras donde la palabra «española» les produce picores a unos cuantos: pues que empezaremos a llamarles de todas maneras menos de las que se tiene que llamar y que adaptaremos la marca a los gustos locales. Conociendo a este gobierno todo es posible. Y conociendo al anterior, también: recordemos que no se atrevió a poner en práctica la normativa europea de matrículas que suprimía la identificación provincial hasta entrada la legislatura de su mayoría absoluta. Y no sin polémica.

La clientela, al fin, es la soberana. A ninguno de nosotros, cuando vayamos a tomar el tren a Toledo, o viceversa, se nos ocurrirá decir que vamos a tomar el AV. Diremos que nos sale el AVE en diez minutos. Y lo que cogeremos será el AVE, no la tontuna nominativa que se han inventado unos cuantos gestores políticamente correctos.

www.carlosherrera.com

Un presidente suspendido
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Noviembre 2005

La encuesta del CIS que hemos conocido este jueves es la confirmación evidente de la situación límite en la que se encuentra Rodríguez Zapatero. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas se conoce como la encuesta "oficial" del Gobierno y está siempre muy cocinada al gusto del consumidor, es decir –en este caso– al gusto de Zapatero y sus chicos. Por lo tanto, los números y los porcentajes de esta ocasión son una pista clara de que este Ejecutivo está por los suelos.

Llevamos algo menos de media legislatura; y el Gobierno ha perdido la confianza de los ciudadanos, el PSOE ha dilapidado toda la diferencia electoral que tenía con el PP, y Zapatero ha suspendido en la valoración de los ciudadanos. Unos resultados desastrosos cuando, en principio, se encuentran en el momento más dulce de la legislatura. La realidad es que han tocado fondo demasiado pronto; y lo que es más llamativo, no parece que vayan a recuperarse. Siguen inmersos en esa actitud terca, tosca, zafia e insultante que ya es habitual. Están cada vez más lejos de la realidad y de los ciudadanos.

En la situación opuesta se encuentra el Partido Popular. Los populares se han encontrado –sin esperarlo– con todo el viento a favor. Quizá por ese componente no previsto deberían ser conscientes de algunas cuestiones. Primero, el Gobierno está por los suelos, no tanto por los méritos de los populares como por la ineficacia e irresponsabilidad de Zapatero y sus ministros. No es momento para que en la calle Génova ningún sesudo estratega se ponga medalla alguna. Es verdad que las cosas van bien para el PP, pero queda mucho para las elecciones y además ahora viene lo más complicado para un político: pilotar correctamente la crisis del adversario y no morir borracho de éxito.

El Partido Popular está en una situación que no podía ni figurar hace unos meses. Pero no hay que olvidar que todavía pulula por las oficinas de Génova mucha gente que no sabe lo que es hacer política en la oposición. El PP está en un momento clave. Puede ocurrir cualquier cosa. Sacar provecho de la crisis, o, por el contrario, estropear desde el engreimiento esta situación óptima en lo electoral. Sí algunos se confían con lo que se han encontrado, se la pueden pegar con tanta rapidez como el Gobierno socialista. Si los "centristas profesorales" entran en escena en Génova se acabó lo que se daba. Y en el PP conocen bien este especimen político. Ellos sabrán.

Sondeo del CIS
La ingobernabilidad de la nación
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Noviembre 2005

Me alegro con los datos del sondeo del CIS. Significan que no toda nuestra sociedad es ovina. Hay una parte de ella muy viva, reflexiva y muy preocupada con las decisiones desnacionalizadoras de Zapatero. Cualquier demócrata, pues, tiene que estar contento con los resultados del sondeo. Confirman las intuiciones más pesimistas respecto a la perdida de credibilidad de este Gobierno, en general, y de su presidente en particular. El descenso electoral del PSOE, si hubiera pronto unas elecciones generales, sería casi un acontecimiento ineluctable. Leyendo los datos ofrecidos por el instituto público, no hace falta ser muy perspicaz para concluir que más de dos millones y medio de votos ya han abandonado al PSOE. Para un partido normal la sencilla contemplación de esa cifra tendría que ser considerada una tragedia, que le debería conducir directamente a corregir rápidamente algunas de las decisiones tomadas.

Sin embargo, por desgracia, el PSOE no sólo no está dispuesto a corregir ninguno de los desaguisados en que ha metido a la sociedad española, sino que descalifica este sondeo, según ha dicho el portavoz adjunto del grupo parlamentario del PSOE, porque las elecciones aún están muy lejos. Este sondeo carece de importancia, según el portavoz, para ganar las elecciones. O sea, los sondeos sobre la opinión de los ciudadanos, lejos de parar a este tipo de “gobernante” sectario y arbitrario, lo envalentona para seguir cometiendo destrozos durante otros dos años. No le importa seguir tomando decisiones contra la mayoría.

Más aún, al presidente del Gobierno ya no parece importarle la pérdida de prestigio, la erosión de legitimidad e, incluso, el déficit democrático que pudiera seguir derivándose de esa obsesión por aniquilar a la oposición. Ya no es tiempo, según Zapatero, de reparar el daño hecho al sistema de convivencia democrática sino de acentuarlo. Ya no se trata de huir de cualquier postulación de unidad de los contrarios para afianzar el sistema democrático en la nación española, sino de extremar la toma de decisiones hasta conseguir marginar a la oposición. En otras palabras, no sólo hay que estigmatizar lo hecho en el pasado por el PP y descalificar su presente político, sino que hay que negar su viabilidad democrática. Si el futuro le es negado a la oposición, entonces Zapatero habrá conseguido su objetivo: hacer de España un país ingobernable.

En efecto, no se conformará Zapatero con el daño ya realizado a todos los españoles en general, y a los dos millones y medio de votantes que ya han abandonado el PSOE, sino que persistirá hasta el final de la legislatura en unas decisiones tan sectarias como arbitrarias, con el único y exclusivo sentido de hacer de España una “nación” ingobernable. Zapatero, a pesar de este sondeo, se percibe victorioso. Y, en cierto sentido, tiene razón para considerarse un hombre victorioso. Su política desestabilizadora de la Nación y destructora del Estado ha alcanzado su primer éxito al aprobar a trámite el Estatuto de Cataluña, después de haber sido respaldado por el casi 90% del parlamento catalán. Este hecho, sin duda alguna, ya ha quedado escrito para la historia de España como una derrota de la nación.

Lo grave, lo trágico, es que este hombre no quiere parar. Pues de que también se aprobará el Estatuto vasco por la misma vía que el Estatuto catalán sólo lo dudan los necios. Por este camino, sólo esos mismos necios negarían que el Gobierno labora para crear las bases de una sociedad ingobernable. O peor, una sociedad sólo gobernable con nuevas formas de populismo “fascista” o, para el caso es lo mismo, estalinista. Cualquier cosa será buena para Zapatero, excepto contemplar la posibilidad de que pueda haber un gobierno de la oposición.

Cataluña
Su lucha
José García Domínguez Libertad Digital 18 Noviembre 2005

El Partido apenas acaba de llegar al poder. Formalmente, la Constitución aún sigue vigente y en la retórica oficial el Gobierno se presenta como el garante de las libertades; de todas las libertades, también las de los judíos. En apariencia, pues, nada anormal ocurre. Sin embargo, lo que ha de acontecer se palpa en el ambiente. Nadie lo ignora. Algunos germanos de origen hebreo, discretamente, sin hacer ruido, ya han vendido sus bienes y abandonado el país. Incluso mucho antes de que el Partido soñase con controlar el Estado, ese éxodo se había convertido en un lento goteo; silente y discreto, sí, pero constante.

Para el Partido los judíos no suponen un problema: son el problema. Y ahora, el Partido controla las instituciones; todas las instituciones. Los llamados a callar, lo saben; quienes deben gritar, también lo saben. Así, un juez de Múnich brama por las calles que alguno de esos marranos debería ser ejecutado. Nadie en la ciudad lo critica; al contrario, se le cita con respeto y admiración. “Hay que resolver el problema judío”, sentencia a diario el coro los entusiastas de la causa. Ayer mismo, el director del informativo nocturno de Baviera Información, la emisora pública, advertía a los rabinos locales contra su propia gente.

Gaspar Hernández, que por tal responde el disciplinado camarada, escribía: “Esos judíos les lanzan cubos de mierda encima, y la parte insultada paga religiosamente para que la insulten y le sigan lanzando cubos de mierda encima, marcando la casilla Asignación tributaria a la Iglesia Judía en la declaración de la renta (…) Los rabinos de Baviera deberían hacer un boicot permanente a las reuniones del Consejo Hebraico de Alemania hasta que su emisora de radio no cambie de tono o se disuelva”. Luego, añadía: “No se ha visto nunca que los accionistas de una empresa se dejen insultar por empleados de la propia empresa”. Sin embargo, sí se ha visto que un columnista llene de mierda al director de su propio periódico desde sus propias páginas. Pues el tal Hernández ha colocado su granito de arena a favor del gran progrom en la edición bávara de El Mundo, donde trabaja.

Joel Joan, otro ario puro que interpreta su propio personaje, también está indignado. Hoy, berrea desde los micrófonos de otro canal estatal, Alemania 3: “¡Mierda, he puesto la crucecita en la casilla de los judíos! (…) La madre que me parió, sólo me faltaba dar pasta a esa pandilla de fariseos que prohíben la carne de cerdo, la eugenesia y trabajar los sábados (…) ¿Tú sabes lo que nos cuestan a nosotros esos cabrones semitas? Por ellos, los tranvías acaban llegando a velocidad de tortuga, la sanidad y las escuelas patrióticas continúan arruinadas y no hay una puta piscina pública en todo Berlín… Esto es un expolio, y encima tienes que aguantar que te llamen insolidario”. La ira de Joel no es gratuita. Hace poco, hubo de denunciar a un camarero judío por negarse a hablarle en alemán, aunque esos malditos judíos se conchabaron más tarde acusándolo de mentir. Joel sueña con el Gran Reich, y coloca pancartas en el estadio imperial reclamándolo. No es el único ni está solo. El Partido ocupa ahora el poder, todo el poder, y su paciencia se agota. La noche de los cristales rotos debe estar al caer.

El interés más interesado
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 18 Noviembre 2005

MI desconfianza en las Cajas de Ahorros es tan ilimitada como poliédrica y, además, crece por momentos. No se sustenta en el perfil de sus directivos, que, muy posiblemente, serán todos honrados padres de familia y esforzados trabajadores, sino en su fantasmal situación: en el hecho de que no siendo instituciones públicas se sometan al derecho privado, pero sin accionistas ni propietario alguno. Una abstracción de esa naturaleza en un mundo tan palpable y concreto como es el mercantil convierte a las Cajas, a todas, en sospechosas. Más todavía cuando se observa, con más frecuencia de la que aconsejaría la prudencia, la relación cuasi obscena que las tales Cajas se traen con el poder político propio de las circunscripciones en las que -nominalmente, que todos son expansionistas- operan y ofrecen sus servicios.

Hubo un tiempo en que, con gran desparpajo y contra lo que afirma el encabezamiento de esta columna, las Cajas, en pandilla, se anunciaban para decirnos que eran «el interés más desinteresado», y tanto cuajó el eslogan que, en la actualidad y frente al resignado silencio de la Banca -víctima de un caso flagrante de competencia desleal-, suponen más de la mitad del sistema financiero español y, por lo que puede verse a través de sus descosidos, máquina de especial e indebida influencia en nuestro sistema político.

Ahí tenemos el nada desinteresado interés de La Caixa. Tras saber lo que ya conocemos de su trato preferente, diferencial e irresponsable al PSC, incluida la cancelación de la deuda a quien tiene por misión la vigilancia de la entidad crediticia, salta ahora otro caso al que se podría calificar de vergonzoso si la palabra vergüenza tuviera algún significado vigente. Los rectores de La Caixa, ellos sabrán por qué, le condonaron también a ERC 2,7 millones de intereses pendientes de pago y consecuencia de un crédito concedido al partido de Carod-Rovira en 1977. Bastó su incorporación al tripartito que hoy gobierna Cataluña -es un decir- para que variaran drásticamente los criterios de exigencia de la primera entidad financiera del lugar.

Las Cajas son, en su régimen actual, uno de los grandes mecanismos deformadores de nuestra convivencia colectiva en función de su trato concupiscente con el poder municipal y autonómico. De ello se derivan males mayores. Por ejemplo, según aflora con la información del idilio entre La Caixa y ERC, los intereses de demora que se le apuntaban, aunque fuera sin intención de cobro, al partido republicano ascendían al 23 por ciento. Y eso el año pasado, con el dinero a poco más del 2 por ciento. Desgraciadamente la usura ya no está tipificada como delito en nuestro ordenamiento penal; pero si lo estuviera, como sería deseable, habría que organizar una cuerda de presos para conducir ante un juez a los directivos de tan «benéficas» instituciones.

Montilla
Reprobación de un ministro
Jorge Vilches Libertad Digital 18 Noviembre 2005

La reprobación de José Montilla debería servir para recordar algunos de los principios de la democracia: la igualdad de todos ante la ley y la libertad de expresión. Y en esto es indiferente el partido al que pertenezca el político de turno. Han de entender que los principios que alumbran la democracia liberal, ese régimen dado por la nación, están por encima de los partidos y de los políticos que ocupan el poder.

La práctica parlamentaria nos ha llevado a considerar que la responsabilidad en la gestión de los Departamentos es del ministro. No obstante, lo cierto es que, desde un punto de vista constitucional la responsabilidad es solidaria; es decir, atañe al Gobierno en su conjunto. También, en la práctica, las reprobaciones a los ministros no dejan de ser una censura al Gobierno, y en especial a su Presidente que es, al final, el máximo responsable.

En el caso que nos ocupa, si se pudiera debatir en el Congreso de los Diputados las actividades del ministro Montilla, la responsabilidad sería solidaria. En definitiva, el primer responsable del mantenimiento de un ministro que se salta el Estado de Derecho, la igualdad de los ciudadanos ante la ley y quiere eliminar la libertad de expresión es, siempre, el Presidente.

¿Por qué no, entonces, una moción de censura? Motivos hay. El gobierno socialista mendiga una tregua con ETA, desprecia a las víctimas del terrorismo, y sueña con transformar a la rama política etarra en una ERC vasca con la que formar un tripartito. Los socialistas pretenden reordenar España sin que los españoles lo pidieran, envejeciendo la Constitución y menospreciando a la nación. El Ejecutivo de Zapatero desea, cómo no, convertir la educación en un instrumento, malo y liberticida, para adoctrinar en el “ciudadanismo” y contentar a sus socios nacionalistas. Sin enumerar la errática política exterior, la esperpéntica de vivienda, la chocante de defensa o la irresponsable de inmigración, el conjunto justifica por sí mismo una moción de censura. Sí, pero no es el momento de presentarla.

La moción de censura en España es constructiva; es decir, se examina más al candidato alternativo que al presidente que se quiere derrotar. El acto parlamentario sería ahora una ocasión más para mostrar la buena relación entre Zapatero, IU y los grupúsculos nacionalistas, así como la soledad sonora de Rajoy. Hay que esperar a los primeros traspiés de Zapatero, que vendrán presumiblemente a raíz del debate sobre la reforma del Estatuto catalán, a principios de 2006. La ocasión sería propicia si se ve resquebrajada la unidad del bloque social-nacionalista, con posibilidades de que algún grupo se abstenga, al menos, en la votación de la moción, o bien si se produce una crisis en el tripartito catalán. En otra circunstancia, y si España sigue así, la censura sólo sería conveniente en la primavera de 2007, antes de las elecciones municipales, como un elemento más de la campaña electoral.

En mayo de 1980, treinta y seis diputados socialistas presentaron una moción de censura por motivos como la ausencia de un proyecto autonómico claro, el desprecio a las libertades, el desarreglo de TVE, o el crecimiento de la inseguridad ciudadana. Y terminaban diciendo que estaba “suficientemente probada la incapacidad del Presidente Suárez y su Gobierno para dirigir los destinos de la nación española”. Los tiempos adelantan que es una barbaridad, ¿o no?

«El etarra me apuntó con el arma y pensé: ya somos dos los muertos»
La viuda del juez Lidón relata el asesinato de su marido a manos de ETA R. N. La Razón 18 Noviembre 2005

Madrid- La viuda del magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya José María Lidón asesinado por ETA en 2001, María Luisa Galarraga, relató ayer cómo dos individuos tirotearon a su marido y aseguró que uno de ellos le apuntó también a ella con una pistola, momento en el que pensó que iba a morir. Así lo afirmó ayer la viuda del magistrado en la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra el presunto etarra Orkatz Gallastegi, para quien el fiscal pide una pena de treinta años de prisión por haber suministrado a ETA la información necesaria para acabar con la vida de Lidón.

Garralaga declaró que la mañana del 7 de noviembre de 2001, día del asesinato, se disponía junto con su marido a salir del garaje de su vivienda en coche, cuando vio cómo «alguien se acercaba a la ventanilla del conductor» y comenzó a escuchar tiros. En ese momento, la viuda aseguró quedarse «impasible, sin reacción», y, según explicó, pensaba «ya basta, ya vale, más no», aunque, cuando un segundo individuo comenzó a disparar desde la luna frontal a su marido y después la apuntó con la pistola, se reclinó en el asiento y pensó: «Ya somos dos» (los muertos). El hijo de ambos, Íñigo Lidón, quien también testificó ayer, coincidió con la versión de su madre y señaló que vio por el retrovisor de su coche cómo dos individuos, uno delgado y otro más corpulento, asesinaron a su padre y huyeron saltando un pequeño muro.

Por su parte, Orkatz Gallastegi, a quien el fiscal acusa de ser autor por cooperación necesaria de un delito de asesinato terrorista con el agravante de alevosía, negó los hechos que se le imputan y aseguró que durante las diferentes declaraciones que hizo ante la Ertzaintza fue objeto de torturas y que los agentes le obligaron a admitir todos lo que ellos le decían. Sin embargo, el letrado que asistió a Gallastegi durante el tiempo en el que le tomaron declaración en dependencias policiales dijo no haber observado «nada extraño, ni anormal» durante este tiempo y apuntó que el trato de los agentes al acusado fue «totalmente correcto». «No recibí ninguna queja por parte de él y no observé ningún síntoma que desvelase que Gallastegi había sido torturado», indicó el abogado. Gallastegi, durante su declaración también negó conocer a Urtzi Murueta Gondra, quien según el fiscal fue la persona que le que pidió que suministrara la información a la banda terrorista, y quien declarará en el juicio la próxima semana como testigo de la defensa por videoconferencia, al estar preso en Francia.

ROSA DÍEZ CONTESTA A PATXI LÓPEZ
"Rechazo radicalmente que se contemple como una opción viable un acuerdo de gobierno entre PSE y Batasuna-ETA"
El secretario general del PSE no descartaba este domingo un futuro pacto entre su partido y Batasuna-ETA, además de atacar al Foro de Ermua y proclamar que no habrá "muros insalvables" en el País Vasco. Rosa Díez, militante en su mismo partido, ha condenado con dureza sus palabras desde el diario ABC para tener su "conciencia en paz". Díez responde así, desde su compromiso "a desenmascarar a los cómplices de los terroristas", a cada una de las afirmaciones que Patxi López hizo al diario proetarra Gara.
Libertad Digital 18 Noviembre 2005

La diputada socialista contesta a López desde el diario ABC en un artículo en el que desmonta uno por uno los argumentos que esgrimía el secretario general de los socialistas vascos en páginas de Gara, declaraciones que son, a juicio de Rosa Díez, "una ofensa a la historia del socialismo vasco". En concreto, Díez se refiere a tres aspectos de los que se habla en la entrevista: que no habrá "muros insalvables en el País Vasco, los ataques de López al Foro de Ermua y el aspecto más polémico, la puerta que López deja abierta a un futuro acuerdo de Gobierno entre el PSE y Batasuna-ETA.

Las afirmaciones de Patxi López de que "no habrá muros de contención insalvables" si así lo quieren "todos los vascos", son calificados por Rosa Díez como un "analfabetismo funcional", pues los muros de los que habla López son las "leyes" que se ponen "para poner coto a las reivindicaciones ilegítimas de individuos o colectivos", o "entreguismo al nacionalismo". La socialista se muestra especialmente preocupada con esta posibilidad y recuerda que en nombre de "todos los vascos" se han amparado los asesinos de ETA o los planteamientos de Ibarretxe para "excluirnos a los no nacionalistas".

Rosa Díez responde también a López cuando afirmaba el domingo que "no sabía que el Foro de Ermua había nacido para reclamar la unidad de España con la derecha más reaccionaria", en alusión a una manifestación celebrada días antes en Madrid. Díez critica con dureza la similitud de los términos de López (derecha "reaccionaria") con los empleados por el diario que le entrevista y el entorno proetarra en general, que "han acuñado hace tiempo ese concepto" "para justificar algunos de sus atentados". Atentados que mataron, según recuerda Díez, a Fernando Buesa, hermano del presidente de la asociación.

Pero las palabras más duras de la socialista llegan cuando critica la ambigüedad de López cuando es interpelado sobre un posible pacto entre PSE y Batasuna. Rosa Díez critica que se ampare en la "libertad de pactos" que hay en la democracia, pues esa libertad se refiere a los "partidos democráticos". Batasuna "no lo es", sentencia Díez antes de enumerar las consecuencias de la sentencia del Supremo en 2003 que ilegalizaba el partido. "No me olvido de que Batasuna es ETA", afirma Díez, ni de "las palabras de los dirigentes de Batasuna tras los crímenes" ni "de quiénes brindan ante nuestros muertos".

Por todas estas razones y "el profundo desasosiego" e "inmenso dolor" que le causan, Díez se siente, según afirma, "obligada a levantar mi voz" para "rechazar" con contundencia "los planteamientos del secretario general de mi partido en Euskadi expresados en la mencionada entrevista". "No he pedido el voto para justificar pacto alguno con ellos" ni para "que se utilice Gara para señalar de forma tendenciosa al Foro de Ermua".

Por último, Díez dice que asume "el riesgo" de hacer estas declaraciones ante la posibilidad de que "quienes desde la dirección del PSOE no han encontrado en las palabras de Patxi López ningún elemento reprobable" consideren "necesario desautorizar" las suyas. La socialista habla así, afirma, desde el convencimiento de que la "libertad es sagrada" y "la de expresión, también". "Quiero seguir teniendo mi conciencia en paz", sentencia.
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