AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 19 Noviembre 2005
Anatomía de un macrojuicio decisivo
Editorial Elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

OPA a cualquier precio
EDITORIAL Libertad Digital 19 Noviembre 2005

El otoño de Zapatero
Editorial ABC 19 Noviembre 2005

La gran manipulación
Cristina Losada Libertad Digital 19 Noviembre 2005

Emoción y geografía
FRANCISCO MORA TERUEL ABC 19 Noviembre 2005

El PP sale a la calle
M. MARTÍN FERRAND ABC 19 Noviembre 2005

Hasta las bromas molestan
Ignacio Villa Libertad Digital 19 Noviembre 2005

Hacia la escuela única
Pablo Molina Libertad Digital 19 Noviembre 2005

El desafecto socialista
TONIA ETXARRI El Correo 19 Noviembre 2005

El crédito del PSC y el descrédito de Montilla
Juan Carlos Escudier elconfidencial 19 Noviembre 2005

Cien años de honradez y casi dos de talante
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

Por los errores de ZP
Enrique de Diego elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

ETA renace en Madrid, y a los amigos de Zapatero "se la suda"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

Por un patriotismo aconstitucional
Jesús Laínz elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

Macrojuicio contra el aparato de ETA
Email Foro de Ermua 19 Noviembre 2005

V Premio a la Convivencia del Foro Ermua
Email Foro de Ermua 19 Noviembre 2005

El PSOE culmina en Vitoria la campaña de aislamiento al PP y se alía con el PNV
J. Arias Borque La Razón 19 Noviembre 2005

Anatomía de un macrojuicio decisivo
Editorial Elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

A nadie se le oculta la trascendencia de este proceso que se dirige contra el corazón mismo del terrorismo etarra y que ha abierto esperanzas de justicia en todas las víctimas.

La Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional comenzará a juzgar a partir del próximo lunes 21 de noviembre a 59 acusados de pertenecer o colaborar con ETA y de varios delitos fiscales y contra la Seguridad Social. El llamado macrojuicio supone el procesamiento de los responsables de KAS y Ekin (considerados como brazo político de la banda terrorista) y del aparato internacional, Xaki, así como de la Fundación Joxemi Zumalabe, implicada en numerosos delitos de apología del terrorismo.

A nadie se le oculta la trascendencia de este proceso que se dirige contra el corazón mismo del terrorismo etarra y que ha abierto esperanzas de justicia en todas las víctimas que durante años han sido vejadas, humilladas y agredidas por el entorno del nacionalismo radical.

El fiscal de la Audiencia Nacional Enrique Molina (que continúa la obra iniciada en su momento por el juez Baltasar Garzón) ha pedido un total de 991 años de prisión para los encausados.

El escenario del juicio cobra una especial relevancia al producirse en el marco de los desgarros constitucionales sufridos a causa del debate del Estatuto de Cataluña y con un telón de fondo inquietante, como son las conversaciones secretas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con los grupos abertzales para un hipotético y complicado "proceso de paz".

¿Serán las víctimas una vez más la pieza de pago de un pacto político por lo demás inviable, como tantas veces se ha sugerido desde los medios constitucionales y democráticos?

El Estado de Derecho tiene como norte básico de actuación el cumplimiento de la ley. No siempre es fácil servir sus necesidades, sobre todo cuando la violencia y el chantaje ocupan el puesto del debate y la discrepancia. Pero es en los retos cuando se comprueba el funcionamiento de las instituciones. La sociedad española, las víctimas del terrorismo, los millones de españoles honrados e inocentes que viven, trabajan y se esfuerzan en nuestra tierra no deberían resultar decepcionados durante la celebración de este juicio. Por encima de los artilugios burocráticos, más allá de las declaraciones para la galería de los protagonistas, están la justicia y la ética, el valor y el derecho.

El macrojuicio que se inicia el 21 de noviembre es una de esas piedras de toque de una sociedad democrática. Y no para que nominalmente se haga justicia aplicando la ley, sino para que después –y éste es el máximo reto– se cumpla íntegramente el contenido de la sentencia.

¿Estarán aquellos que deben a la altura de las circunstancias?
 

OPA a cualquier precio
EDITORIAL Libertad Digital 19 Noviembre 2005

Hace poco más de dos meses, el tribunal europeo de defensa de la competencia impidió la adquisición de Gas de Portugal (GDP) por parte de Electricidad de Portugal (EDP). Los reguladores comunitarios entendieron que entregar la gasista lusa a su compatriota suponía poner en grave riesgo la libre competencia en el sector energético portugués. Entonces, actuaron en consecuencia parando en seco la operación. EDP hubo de abstenerse y es consciente de que para su futura expansión no puede ir por ahí.

El litigio portugués entre EDP y GDP, tan cercano en el tiempo al de Endesa y Gas Natural, hacía suponer a los analistas hace sólo unas semanas que la Comisión Europea tomaría cartas en el asunto. Ya sometiendo a escrutinio la OPA, ya suspendiéndola por el peligro que ésta supone para la competencia en el sector eléctrico español. Porque la OPA hostil que está llevando a cabo el binomio Gas Natural-La Caixa no sólo está politizada hasta la náusea, sino que, como bien sabe cualquier observador externo, desembocará, de llevarse a buen término, en un gran operador energético que dejará pequeñas a sus dos competidoras directas, Iberdrola e Unión Fenosa, constituyendo un monopolio eléctrico de facto al servicio del tripartito catalán. Esto, que para el farisaico Gobierno que padecemos no es más que el símbolo del libre mercado, supondrá un chantaje permanente por parte de los nacionalistas y una amenaza en la que los consumidores seremos los únicos perdedores.

Por esta y por una cuestión de supervivencia, los ejecutivos de Endesa llevaron el caso a Bruselas con la esperanza de que, al menos allí, lejos de los tentáculos de Zapatero, imperase la justicia y el sentido común. No ha podido ser. El Gobierno parece decidido a jugárselo todo en esta mega operación financiera para mayor gloria del catalanismo gobernante. Es imposible entender como la Comisión Europea ha devuelto a España las competencias sobre la OPA cuando el caso Endesa-Gas Natural es idéntico al que la misma Comisión trató hace unos meses a cuento de la energía en Portugal. Es imposible, claro, si obviamos el viaje secreto que hace quince días hizo el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, a Madrid para tratar precisamente de este asunto.

Que el presidente del Gobierno envíe un domingo un avión de la Fuerza Aérea a Bruselas para recoger a Durao Barroso, le reciba en secreto y una semana después la oficina de Durao se desentienda del asunto es, cuando menos, sospechoso. El Confidencial Digital apuntaba hace unos días que Zapatero había sacrificado los fondos de cohesión hasta 2013 para salir bien librado del envite y poder, tal y como quedó consignado en los Pactos de Tinell con ERC, entregar a los nacionalistas catalanes la primera empresa energética del país. Si esto es cierto, si Zapatero ha jugado con fondos estructurales de vital importancia para satisfacer las demandas de sus socios, estaríamos ante uno de los escándalos más sonados de la legislatura.

Por ahora nadie en el Gobierno ha desmentido esta información, es más, hay indicios que llevan a pensar que la traición se ha consumado. En la pasada cumbre de París, Zapatero no replicó a Chirac cuando éste hizo referencia a los fondos y a cómo España debería ir pensando en dejar de recibirlos. Así las cosas, el presidente del Gobierno tiene la obligación de comparecer en el Congreso de los Diputados para aclarar en qué consistió la reunión con Durao Barroso, de qué se habló y, sobre todo, si España seguirá recibiendo fondos de cohesión de la Unión Europea. Si es que no, si Chirac estaba en lo cierto, los españoles tenemos derecho a saber las razones. No vendría de más que el presidente de la Comisión Europea, alto funcionario que no escapa al control del Parlamento, diese las explicaciones oportunas en Estrasburgo. Quizá Zapatero, Maragall, Carod y el complejo empresarial catalán que está tras las bambalinas de este brutal pulso, se salga con la suya, no lo eliminamos, eso sí, que sea a la vista de todos.

El otoño de Zapatero
Editorial ABC 19 Noviembre 2005

TANTO el PSOE como el Gobierno se han lanzado a contraprogramar la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas con el argumento de que el deterioro de confianza en el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se debe, en buena parte, a la crispación provocada por el PP. La idea socialista, reiterada con denuedo durante los últimos meses, parece no haber calado. Incluso ha podido tener -por lo que tiene de minusvaloración de la opinión pública- un efecto bumerán, a tenor de los datos del CIS. Pero, en este caso, la eficacia de la réplica es de corto vuelo y encierra un mensaje poco edificante para el propio PSOE, al aceptar una alta capacidad de influencia, movilización y presión por parte del PP y, por otro lado, al reconocer la vulnerabilidad política del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a los embates de la única oposición real existente en el Parlamento.

El PSOE ha perdido una ocasión propicia para haber hecho una autocrítica que ayudara a explicar la pérdida constante de confianza en el Gobierno. El problema de los socialistas no es, como piadosamente dijo ayer José Blanco, que su mensaje puede no estar llegando bien a la sociedad. El problema es que el mensaje que llega a la sociedad no gusta, y no que el PP esté haciendo oposición dentro y fuera de las instituciones. De hecho, las entrevistas con los encuestados por el CIS son anteriores al debate parlamentario sobre el proyecto de Estatuto catalán y de la masiva manifestación contra la LOE, caballos de batalla de la supuesta crispación que el PSOE imputa a los populares. Las causas del desgaste de Rodríguez Zapatero son más amplias. Sin duda, una muy importante es que el PP está ejerciendo la oposición que le corresponde en un sistema parlamentario y no cabe esperar de Rajoy otra cosa que seguir en su papel de alternativa de gobierno y de captación de apoyos sociales. Pero el deterioro de Rodríguez Zapatero se debe fundamentalmente a que ha dejado de ser un político creíble para la mayoría de los ciudadanos. Los datos sobre confianza en la situación económica son demoledores: sólo un 12 por ciento piensa que dentro de un año la economía irá mejor, frente a un 34,8 por ciento que opina que empeorará. Esta percepción ciudadana se produce a pesar de que las cifras macroeconómicas siguen siendo, en líneas generales, relativamente positivas, aunque ya se detecten «síntomas de agotamiento», como los advertidos por Joaquín Almunia, comisario europeo de Economía. Algo similar sucede con la situación política: sólo el 14,5 por ciento cree que mejorará, frente al 25,5 por ciento que piensa que empeorará. Y esto a pesar de que Rodríguez Zapatero tiene pactada, de forma más o menos explícita, según los casos, una cómoda mayoría parlamentaria con todos los grupos minoritarios.

Lo que le pasa a Rodríguez Zapatero es que le han dado la espalda los sentimientos y las intuiciones de los ciudadanos, aparte de tener en contra la reacción que determinadas reformas legales y cambios en políticas sensibles, como la antiterrorista, han causado en amplios sectores sociales. Este contratiempo es especialmente grave para un político como Zapatero, que llegó al poder apelando de forma constante a los sentimientos de los españoles, ante la imposibilidad de atacar a los gobiernos del PP por otros flancos como la economía, la estabilidad o la ausencia de corrupción. El presidente del Gobierno se zambulló en una política de gestos sobre reformas sociales, aumentos de becas y mejoras de pensiones; abanderó el «adecentamiento» de la democracia española con la regulación del matrimonio homosexual; lideró la universalización de la paz y de la alianza de civilizaciones entre otros empeños no menos elevados. En definitiva, confió su prestigio en deslegitimar a la derecha con un discurso de inauguraciones morales permanentes, que en realidad está utilizando como tapadera de otras políticas que han mermado su crédito. Sin embargo, los resultados de la encuesta del CIS ponen de manifiesto que la confianza en el hombre que se propuso abanderar la causa del regeneracionismo en los modos de la acción política se desvanece a medida que crecen los problemas, surgidos, precisamente, de esa manera diferente de entender la gestión del Gobierno. Hoy por hoy, son más los españoles que creen que Zapatero ya no es la solución, sino parte del problema.

La culpa de una pérdida de 30 puntos de confianza en Zapatero, en poco más de una año, no puede deberse sólo a la presión del PP. Es el resultado de una acción de gobierno negativa, mal orientada y apoyada en socios de dudosa lealtad al marco constitucional. El PSOE no tiene que buscar fuera las causas de este anticipado otoño político de Zapatero. Su problema está en el interior.

Unidad de España
La gran manipulación
Cristina Losada Libertad Digital 19 Noviembre 2005

La primera y última vez que accedí a la página web de un grupo que el politólogo común definiría como de extrema derecha, figuraba allí un largo y encendido alegato contra la guerra de Irak que hubieran podido suscribir de pe a pa los partidos de izquierda y plataformas que hacían entonces campaña pacifista –que no es lo mismo que pacífica, como quedó demostrado– contra aquella intervención militar para derrocar a un dictador de probada crueldad.

Hubiera sido muy fácil pergeñar en aquellos días unos reportajes con un surtido de “ultras”, nativos y foráneos, como los del Frente Nacional francés, que expusieran su oposición a aquella guerra y sus sentimientos, o mejor, resentimientos, hacia Estados Unidos. En la vorágine del “no a la guerra” de la izquierda no hubiera hecho falta aliñarlo mucho más. Lectores y espectadores hubieran podido sacar por sí mismos la conclusión deseada por los autores del invento: aquellas consignas que coreaban las manifas izquierdistas, eran señas de identidad de la extrema derecha.

Y no se hubiera faltado del todo a la verdad. Los ultras se oponían a la guerra de Irak con argumentos similares a los de la izquierda y eran visceralmente antiamericanos. Pero, de haberse emitido tal cosa por algún canal de televisión, el PSOE y sus acompañantes habrían chillado hasta quedarse roncos que se trataba de una manipulación grosera. Y con razón. Pues bien, es exactamente eso lo que están haciendo ahora, respecto de la unidad de España, el socialismo gobernante y sus medios afines.

Se han propuesto instilar en las mentes de los españoles que propugnar la unidad de España es un atavismo de la ultraderecha más impresentable y rancia. Patxi López, que no se distingue por hilar fino, lo hizo en una entrevista concedida al diario Gara. “No sabía, dijo, que el Foro de Ermua había nacido para reclamar la unidad de España con la derecha más reaccionaria”. Y no sabíamos, señor López, que usted y la dirección de su partido, iban a adoptar una concepción de la nación tan reaccionaria como la que propugnan los nacionalismos identitarios. Que su relación amistosa con los nacionalismos totalitarios iba a llegar al mimetismo y a la simbiosis.

Pero lo de López es la punta del iceberg que flota en las frías aguas de la propaganda. Hace una semana, en un reportaje de Mercedes Milá desfilaba un nutrido grupo de ultras manifestando su férreo apego a la unidad de España. Y con motivo del 20-N, la televisión pública ha lanzado unas cuñas en las que se aprecia cómo era ése el mayor empeño del franquismo. ¡Qué casualidad! Cuando a ZP se le hunde la proa porque se percibe que nos lleva de cabeza a la desintegración, aparece una batería de declaraciones y reportajes encaminados a que se asocie la unidad de la nación con gentes con el brazo en alto y con los artífices de una siniestra dictadura.

No hay tal casualidad. Si el gobierno se bambolea sin rumbo en muchos aspectos, en la propaganda no deja nada al azar. Su forma de hacer pedagogía, y más vale que tomen nota los contrarios a la LOE, consiste en eso: en manipular la realidad para torcer la percepción de la opinión pública.

Emoción y geografía

FRANCISCO MORA TERUEL. DOCTOR EN NEUROCIENCIA ABC 19 Noviembre 2005

EDWARD O. Wilson decía en su libro «The future of Life» que en el cerebro del hombre de hoy siguen vivos tres elementos que encienden su emoción y le dan sentido a su vida. Éstos son: una pequeña parcela de geografía, un limitado grupo de parientes y un futuro visto a través de dos o, como mucho, tres generaciones, de seres humanos. «Tendemos de modo innato -dice Wilson- a ignorar cualquier posibilidad distante más allá de eso. ¿Por qué esa cortedad de miras? La razón es simple, se debe al funcionamiento de esa parte de cableado duro del cerebro que hemos heredado de nuestros tiempos paleolíticos».

Las emociones obedecen a los procesos más primitivos y básicos de nuestro cerebro. Son el encendido de toda conducta y tienen que ver con la supervivencia del individuo primero y de la especie después. Y son estas emociones las que han llevado al ser humano a buscar la seguridad de un grupo, a refugiarse en un pequeño trozo de tierra que llega a conocer bien y a la creación junto a sus congéneres de un útil de comunicación genuino y diferente a otros grupos, un idioma, que le salvaguarde con rapidez del peligro y le proporcione, también con rapidez, cualquier satisfacción.

Cuando eso está creado, el cerebro lo graba profundo y se transmite a las nuevas generaciones como las tablas de la ley. Los individuos que nacen en un grupo así creado incorporan, desde el nacimiento, esas emociones, convirtiéndolas en conexiones y circuitos de su propio cerebro, entrando con ello a formar parte, inviolablemente, de su propia naturaleza individual. Y es así como cobran significados profundos la tierra en la que se nace, la lengua de los padres o la cultura de ese reducido entorno. Hoy, sin embargo, todos estos valores, en particular los de la pequeña geografía, que tuvieron un significado inestimable para la supervivencia ya no lo tienen tanto e incluso quizá tienen un valor completamente opuesto al de antaño.Y así estas emociones cuando se aplican y ponen al servicio de la recreación de una pequeña comunidad y sus fronteras, esa comunidad se aísla, se enajena y aún se puede destruir. Es claramente lo contrario de otros tiempos. Y esto está ocurriendo estos días en muchas gentes cuando reivindican diferencias separadoras y fronterizas, físicas o emocionales, que no integradoras, utilizando como banderas idiomas pequeños, tierras pequeñas y costumbres pequeñas. Rompen y no armonizan.

El hombre de hoy, que ha vivido y experimentado en su vida «largas culturas, geografías e idiomas» sabe que esas emociones, en otros tiempos de valor incalculable, son una mirada «hacia atrás» y sin verdadero valor biológico, de supervivencia (que eso es precisamente lo que da valor real a las emociones). «Mirar hacia delante» por el contrario significa admitir que aun cuando estas emociones son legítimas y respetables, éstas sólo pueden y deben ya quedar en un valor guardado a nivel recoleto y en el espacio valioso de uno mismo y quizá también de unos pocos, pero no enarbolarlas como bandera diferencial de grupo puesto que no tienen el significado originario que (quiero volver a repetirlo), le daban la salvaguarda de la supervivencia. En esa dirección marcha hoy el mundo.

¿Cómo romper esta dinámica que a nadie sirve hoy sino a unos pocos líderes políticos que se empecinan en imponer «la nación chica», frente a la «nación grande», ignorando profundamente los mecanismos cerebrales originarios a los que obedece su conducta? Sólo se puede lograr con una educación y una cultura que, desde el principio, destruya esas tablas de la ley endogámicas y provoque en los cerebros esa otra emoción de la «geografía e idioma largos». Y crear frente a «la inmersión empobrecedora y localista en geografía e idioma» la «inmersión abierta» a un mundo de comunicación con lenguajes universales y que además cambian vertiginosamente. Quien habiendo vivido en un medio social «localista» pero sus circunstancias le han llevado a vivir en otros países, casi a cualquier edad, sabe bien de lo que estoy hablando. El cerebro es un órgano plástico que sólo trabaja por referencias y contrastes a cualquier edad, embebiendo y convirtiendo su entorno en patrones temporales de funcionamiento. De hecho las concepciones del mundo de cada cerebro se realizan acorde a los códigos de funcionamiento que hemos arrastrado con la evolución, pero modulados constantemente por un medio ambiente y social. Cada ser humano es, en buena medida, un espejo de lo que le rodea. De una inmersión en uno u otro marco de referencia saldrán claramente individuos diferentes. Y eso sólo se logra formando y educando niños, sus cerebros, que hablen lenguas que unan y no separen, y eliminando barreras otrora útiles y hoy ya no tanto. Justo lo contrario de lo que se pretende con los nacionalismos.

Nuestro mundo occidental está abriendo sus puertas a una nueva cultura que pronto se conocerá como Neurocultura, que permitirá entender cómo actuamos y pensamos basados en la lectura de los códigos que gobiernan el funcionamiento del cerebro a la luz del proceso evolutivo. Cultura que tiende a absorber las pequeñas geografías, los pequeños grupos y los pequeños idiomas en un inevitable huracán detrás del cual se busca una ética universal y un idioma que aúnen y alcancen nuevos significados para el ser humano. Y esa ética universal, sin la cual posiblemente las catastróficas predicciones demográficas y medioambientales que se hacen para el año 2050 pueden cumplirse, nos debe llevar a un mundo más ambicioso de solidaridad y profundo respeto «abierto», superando las diferencias sin fronteras, ni lugares, ni lenguajes.

Ante ese mundo, la mirada empobrecida. endogámica y atomizada de ese «yo soy diferente y hablo diferente y tengo esta pequeña tierra que es mía y es diferente y también mejor a la tuya» lleva en su esencia una lectura errónea de unos códigos cerebrales que deben ser reinterpretados. Cataluña o Andalucía, País Vasco o Cantabria, Galicia o Asturias sin fronteras son España y ésta es, sin fronteras, Europa. Eso empieza hoy a ser supervivencia. Eso es una relectura actualizada «en grande» de los códigos profundos de emoción y geografía que tanto sirvieron hace tiempo «en pequeño». Ante estas pequeñas reflexiones uno experimenta una cierta tristeza al ver como hay gentes que pierden su tiempo y sus talentos ensalzando una emoción y un sentimiento reivindicativo, aquel de la pequeña geografía, cuando esos mismos talentos pudieran ejercitarse en un mirar hacia una geografía grande, generosa, para el beneficio de muchos y no de tan pocos.

El PP sale a la calle
M. MARTÍN FERRAND ABC 19 Noviembre 2005

ENARDECIDOS por los resultados de las últimas encuestas, los líderes del PP, tan dados al desánimo, rezuman vitalidad y optan por la acción. Han descubierto en el nou Estatut el talón de Aquiles que convierte en fácilmente vulnerable a José Luis Rodríguez Zapatero y, con buen sentido, hacia ahí lanzan sus dardos. En esa dirección, por ejemplo, al calor del aniversario de la Constitución, el PP prepara para el día 3 de diciembre un acto multitudinario en la Puerta del Sol de Madrid para protestar contra el Estatuto que perpetran las fuerzas nacionalistas catalanas, PSC incluido en ellas, y, al tiempo, celebrar el Texto que nos ha servido en los últimos veintisiete años para, mejor que peor, organizar nuestra convivencia y hacer posible el salto de una dictadura a un Estado democrático y, más o menos, representativo.

El PP ha descubierto en sus últimas experiencias que la calle es el gran escenario, el marco insuperable, para la protesta. La calle es un altavoz que amplifica con desmedida potencia cualquier discurso disidente y, aunque eso ya lo descubrió la izquierda hace doscientos años, no está mal que la derecha, lenta de percepción en el caso español, lo aprenda ahora y actúe en consecuencia. Su convocatoria será un éxito y, en la ausencia de una ciencia exitométrica, ya puede darse por segura la multitudinaria asistencia de militantes y próximos. Son muchos, demasiados, los españoles indignados por la ruptura constitucional que conlleva el Estatut y, más todavía, ante el hecho de que ese engendro legislativo, tan caro para Zapatero y tan necesario para Pasqual Maragall, haya desplazado el centro de gravedad de la gobernabilidad nacional a las cercanías de ERC y, encima, tenga congelada nuestra vida política, sin acción y en abundancia de omisiones, desde que el PSOE relevó al PP en la sede monclovita.

Dicho que la iniciativa del PP para el 3 de diciembre está muy bien, podríamos añadir que podría estar mejor. Reunir en Madrid a un montón de miles de personas para que manifiesten su adhesión constitucional y denunciar el daño y el riesgo que supone el Estatut está muy bien; pero es como condenar la concupiscencia en la homilía de la misa de las seis de la mañana. Son escasos, y en cualquier caso escasamente concupiscentes y no muy trasnochadores, quienes acuden a su parroquia antes del amanecer. Aún con el riesgo de una menor asistencia, el escenario de la concentración que convoca Rajoy debiera ser la Plaça de Sant Jaume, mirando hacia el Palau de la Generalitat. Allí estarán los destinatarios más adecuados para las voces y las pancartas de la pacífica concentración que diseñan los populares y, además, podrían experimentar la sorpresa de que son muchos los barceloneses que, independientemente de su votos, no están con el Estatut. Muchos más de los que, torpemente, representa Josep Piqué.

Hasta las bromas molestan
Ignacio Villa Libertad Digital 19 Noviembre 2005

La decisión de un juzgado madrileño de desestimar una querella presentada por Pasqual Maragall contra la Cadena COPE y contra César Vidal, por una sátira que cada lunes elabora Fray Josepho, se convierte en un respiro entre tanta calumnia y tanta persecución que está sufriendo la COPE en concreto, y la libertad de expresión en general. Esta querella ha sido desestimada simplemente porque esos versos denunciados no contienen ningún ánimo de injuriar. Sólo hay –según dice el juez– ánimo jocoso o mordaz. Esta decisión judicial es una bocanada de aire fresco entre tanto ataque contra un medio de comunicación que sólo está contando lo que no cuentan los demás. Y es que criticar a un Gobierno, señor Zapatero, no es un delito.

Es evidente, no necesita demostración alguna, que el Gobierno central, el Tripartito catalán, el Partido Socialista y todas sus terminales mediáticas, se encuentran en un auténtica ofensiva contra todos aquellos que desde la sana, obligada y reglamentada crítica política están saliéndose del guión oficial. Simplemente están diciendo las cosas –que son muchas– que está haciendo mal este Ejecutivo. Y es que al final se está demostrando que los que llegaron al poder desde la manifestación callejera ahora no aceptan la crítica.

Especialmente llamativa es esta querella que el presidente catalán quería poner en marcha contra COPE y contra César Vidal. Ahora desde el juzgado se dice que no hay nada punible, simplemente bromas y de chanzas normales y habituales. ¿Tan preocupados están Maragall, Zapatero, Carod, Duran, Moraleda y un largo etcétera, que ya ni dejan que se hagan bromas o se utilicen expresiones jocosas para hacer crítica política? Al final pasa lo que pasa. Cuando hacemos bromas es por las bromas, cuando crispamos es porque crispamos. ¿En que quedamos?

¿No será que los socialistas y los nacionalistas acostumbrados al pensamiento único no están de acuerdo con la disparidad? Es evidente que este Gobierno, sus socios y sus apoyos quieren controlar los medios, sus contenidos y sus mensajes. Estamos volviendo a la vuelta del comisariado mediático del franquismo. Cuando aquí de lo que se debería hablar es de la gestión y del pulso político del Ejecutivo, aquí estamos hablando de lo malos que son los medios de comunicación. El Gobierno tiene las encuestas en contra y la calle en pie de guerra, pero el problema es una poesía divertida en una emisora de radio. Qué mal andamos.

LOE
Hacia la escuela única
Pablo Molina Libertad Digital 19 Noviembre 2005

La ley de educación que ha perpetrado el gobierno es inicua y de cariz netamente totalitario, aunque en su contra no se hubiera manifestado ningún ciudadano. El dictado de la mayoría, es el recurso de la democracia para expulsar a los gobernantes del poder sin recurrir a la violencia, no una medida sobre la ética de la acción política.

El primer objetivo del socialismo, ha sido siempre controlar férreamente el sistema educativo y utilizarlo como un crisol revolucionario, para transformar la sociedad de acuerdo con su proyecto totalitario. Hasta la caída del Muro de Berlín, este propósito se proclamaba de forma expresa, debido al prestigio que el marxismo conservaba entre las elites occidentales. Tras el derrumbe del comunismo y la consiguiente exposición pública de su terrible miseria moral, los socialismos camuflan los mismos objetivos con expedientes digeribles por el paradigma progre dominante: Formar en valores, renovación pedagógica, igualitarismo educativo o el más novedoso “educación para la ciudadanía”; en resumen “formación del espíritu socialista”, que es de lo que se trata. Es el éxito postrero de Antonio Gramsci, el clarividente socialista italiano obsesionado por la “hegemonía cultural”.

El punto décimo del manifiesto comunista es claro al respecto cuando exige expresamente una “educación pública y gratuita”. No es casualidad que las constituciones socialdemócratas hayan asumido este objetivo marxista y que en algunos casos, como el español, éste haya quedado transcrito casi en su literalidad.

La izquierda jamás ha renunciado al control de la escuela. En el proceso constitucional español, su oposición a la consagración jurídica de la libertad de enseñanza fue total y además un éxito completo, hasta el punto de que en ninguna parte de la Carta Magna se recoge algo tan elemental como el derecho paterno a elegir el tipo de educación deseado para los hijos. Luis Gómez Llorente, histórico dirigente del PSOE y vicepresidente de las cortes constituyentes, declaraba públicamente que admitir el derecho de los padres a elegir, “habría supuesto meter de contrabando una pieza altamente reaccionaria...”. El argumento es consecuente con las conclusiones que la rama sindical del socialismo español había hecho públicas un par de años antes. En su congreso de 1976, cuyos acuerdos quedaron recogidos en el libro “La UGT y la enseñanza”, el sindicato concibe la educación “como terreno de lucha”, para lo cual “la enseñanza ha de ser laica, desapareciendo todas las materias religiosas de los planes de estudio y otorgando la gratuidad sólo a este modelo educativo”. La familia es despreciada por considerarla un “universo jerarquizado que transmite una moral conservadora y represiva”. De todo ello surgen tres objetivos básicos: “utilizar la escuela como terreno de lucha para obtener el poder”, “que los fondos del Estado se destinen exclusivamente a los centros estatales” y que “los centros se organicen con la autogestión dentro de una planificación democrática”. Con el PSOE de Zapatero en plena involución, el recordatorio de estos datos no es arqueología sino oficio de actualidad.

En el XXVII congreso del PSOE, celebrado en 1976, se ratifica el análisis marxista de la sociedad como base fundamental de la acción política y se insiste en la importancia estratégica de la educación para alcanzar ese objetivo revolucionario. Uno de los eslóganes del congreso, “Cambiar la escuela para cambiar la sociedad”, quintaesencia perfectamente el proyecto socialista en esta materia. En definitiva, se trata de “luchar en el campo de la educación con el objetivo de llegar a la escuela pública única”.

Aunque apenas se recuerde, el 18 de noviembre de 1984, más de un millón de personas se manifestaron en el Paseo de la Castellana de Madrid en contra de la primera reforma educativa socialista y a favor de la libertad de enseñanza. No sirvió de nada, como tampoco servirá ahora contra la reforma ZP, a pesar de la magnitud de la movilización del pasado día doce. De poco servirá si la constitución del 78 es interpretada en el sentido del proyecto totalitario (light) socialista. De ahí la necesidad de que en la reforma constitucional que se avizora en horizonte político, se luche por modificar radicalmente su artículo 27 y se introduzca un principio básico como el derecho de los padres a elegir libremente el modelo educativo para sus hijos. Siempre y cuando, claro, exista algún partido político decidido a apostar por la libertad.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

El desafecto socialista
TONIA ETXARRI El Correo 19 Noviembre 2005

Una fórmula mágica de juego recorre el panorama político de nuestros tiempos. Al grito de 'antiguo el último' todos se mueven para alejarse lo más posible del PP. Desde que el 'Pacto del Tinell' dejó escrito que los partidos del tripartito catalanes se comprometían a no llegar a acuerdo alguno con el PP, la soledad -de siglas, que no de votantes- acompaña al partido que lidera Rajoy, como un emblema maldito. Quizás esa pertinaz insistencia por acusarles de todos lo males que aquejan a la España plurinacional se produzca para contrarrestar la tranquilidad con que se toman los populares su camino por el desierto. Puede ser que su pachorra se deba a que sabe que le acompañan diez millones de votantes y si el gobierno de Zapatero sigue perdiendo el caché de credibilidad, según reconoce la propia encuesta del CIS, acaben obteniendo réditos electorales. Tan sólo Rubalcaba ha sido capaz de reconocer que el electorado socialista está con incertidumbre por culpa del estatuto catalán. Porque a López Garrido no se le ocurre otra cosa que decir que la mala nota que sacan los socialistas en los sondeos es debido a la crispación que está creando el PP. Tan infantil como textual.

En Euskadi , las lumbreras, si las hay, se esconden. Todo el mundo sabía que el PSE, desde que López llegó a las alturas, no quiere ir ni a heredar con el PP. Pero no sólo en cuestiones de marcada diferencia ideológica, como solía recomendar Mario Onaindía, sino también con la política antiterrorista. Ocurrió ayer en el Parlamento vasco. El discurso de Pastor contra el PP fue tan marcadamente beligerante que si se hacía la prueba del algodón y se pasaba sus palabras sin voz, los analistas más resabiados caían en la trampa y decían: «Esta frase es de Egibar». Pues no; era del socialista acusando al popular Urquijo de instrumentalizar a las víctimas del terrorismo.

Jáuregui ya había alertado de la obsesión de algunos compañeros suyos por incorporar al ideario socialista el lenguaje y las reivindicaciones del nacionalismo. Rosa Díez se reconoce desasosegada con su partido. Con el «hasta aquí hemos llegado» de Pastor, ayer, la línea que separa al tripartito del PSE se hace más delgada. Al PP le dicen, como reproche, que «estamos en otros tiempos». Puede que tengan razón: los homenajes a ETA son delito pero como si no. El juez no ve indicios de colaboración con ETA por parte de la Universidad que concedía títulos a los presos. El Gobierno vasco ha pedido con toda solemnidad, en el Parlamento, que se archive el 'caso Egunkaria' por ser de la 'era Aznar'. El cineasta Iñaki Arteta ha estrenado su desgarrador documental 'Trece entre mil' sin que las instituciones vascas le apoyen como hicieron en su día con 'La pelota vasca' En efecto, estamos en otros tiempos.

El crédito del PSC y el descrédito de Montilla

Juan Carlos Escudier elconfidencial 19 Noviembre 2005

Desde que César repudió a su mujer Pompeya por haber sido objeto del deseo de un patricio cuyos favores no correspondió, la ética de los gobernantes quedó indisolublemente unida a su estética. Un político puede ser honrado, eficiente y abnegado en el desempeño de la cosa pública pero habrá fracasado si no logra que los ciudadanos le tengan confianza. Éste es en términos poéticos el drama del ministro de Industria. Si Montilla está en apuros no es por culpa del PP ni por la campaña a la que le ha sometido la prensa de derechas. Su problema está en la estética.

Por mucho que Montilla lo intente explicar, para un ciudadano normal, incluso para un votante socialista, la generosidad de la Caixa al condonar 6,57 millones de euros de intereses al partido del que es primer secretario, resulta incomprensible. Aun admitiendo que ésta sea una práctica bancaria habitual con los grandes deudores, los mortales que pagan sus créditos y los que no los pagan y son embargados no entenderán nunca las razones de esta filantropía bancaria que ha permitido al PSC obtener un préstamo de 7,8 millones de euros y no devolver un céntimo en 10 años. Lo importante no es que el PSC no haya ocultado su morosidad; lo relevante es el trato de favor que se le ha dispensado.

Como es conocido, a finales del pasado año, siendo ya ministro Montilla, la Caixa y el PSC alcanzaron un acuerdo por el que el partido se comprometía a devolver desde 2005 el principal de su deuda en 15 años al 3% a cambio de olvidar los intereses acumulados. Tras este pacto y uno similar alcanzado con ERC, la Caixa podía hacer constar en su primer Informe Anual Corporativo que “los créditos a grupos políticos con representación en las corporaciones locales que hayan participado en el proceso electoral de la entidad (...) se encuentran a fecha de 31 de diciembre de 2004 en situación de cumplimiento”. Todos contentos.

La realidad es que Montilla no tenía escapatoria. Quienes sugieren que el ministro está favoreciendo a Gas Natural -cuyo principal accionista es la Caixa- en su OPA sobre Endesa por la multimillonaria condonación de intereses al PSC, podrían mantener de igual manera, si no hubiera mediado este acuerdo y el PSC hubiera seguido sin pagar, que la beneficiaba por esta razón. Quedaba, bien es verdad, la alternativa de hacer frente a toda la deuda, pero 14,3 millones de euros es un precio demasiado alto a cambio de dejar a salvo a Montilla y sus apariencias.

La financiación sigue siendo la gran asignatura pendiente de unos partidos que prefieren arrostrar escándalos periódicos antes que explicar a la sociedad que la democracia es cara o, en su defecto, poner freno a algunos de sus despilfarros. Nadie podría tirar la primera piedra. Según el Tribunal de Cuentas, el PSOE mantenía en 2002 una deuda de 48 millones de euros con entidades financieras. Sorprendentemente, el PP, favorecido también por condonaciones diversas, sólo debía 6,5 millones. ¿Acaso los populares han gestionado con más tino las subvenciones públicas y las cuotas de sus afiliados? ¿Habrán organizado menos mítines que el PSOE, habrán dispuesto menos autobuses, habrán pagado menos por los pabellones y las plazas de toros, habrán regalado menos mecheros, menos caramelos o menos globos? ¿Cómo ha sido posible que mientras la deuda de unos crecía, los otros se permitieran amortizar anticipadamente sus créditos?

Es un verdadero enigma. ¿Tendrá algo que ver el borrón y cuenta nueva que, para enojo de los bancos, la derecha hizo de sus deudas con la desaparición de las siglas AP? ¿Influirán en la salud financiera del PP esas generosas donaciones anónimas cuya legalidad el Tribunal de Cuentas no puede comprobar, tal y como el organismo hace constar periódicamente? ¿Hasta cuando habrá que soportar filesas, naseiros, casinos, operaciones de marxismo-ladrillismo y demás enjuagues sin que sus responsables acuerden darse unas reglas del juego que todos puedan cumplir?

Montilla puede sostener que no firmó el crédito, que no lo renegoció y que estos hechos nos han influido en su actitud ante la OPA de Gas Natural o en otras decisiones que haya tomado Industria respecto de empresas participadas por la entidad financiera. Creerle es una cuestión de fe. Lo grave del asunto es que cabe pensar honestamente que su independencia de criterio ha podido verse afectada. La responsabilidad política implica aceptar las críticas y, sobre todo, renunciar al cargo por errores propios o ajenos. Un cargo público no puede permitirse que los ciudadanos alberguen dudas sobre su comportamiento. La política es también una cuestión de suerte y al ministro le ha salido cruz.

Conociendo el paño, la dimisión del ministro es una quimera. En este país las renuncias son acontecimientos excepcionales. No dimitió Trillo tras la tragedia del Yak-42; no dimitió Piqué tras conseguir que el Gobierno condonara 7.000 millones a la empresa de la que había sido presidente; no dimitió Cascos después de demostrarse que la decisión de enviar el Prestige a hundirse en alta mar era la equivocada; y no dimitirá Montilla. Siempre hay razones para mantenerse en el cargo. Basta con echar la culpa a la oposición, a la prensa, al sistema o al empedrado.

Cien años de honradez y casi dos de talante
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

Una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo. Pues eso. Entre honradez y talante anda el monopoly propagandístico socialista. Y es que por ellos no pasan los años. Ya los ven. Son los mismos de siempre. Felipe-ZP, ZP-Felipe. Acaso con más descaro y menos vergüenza. Sí, todo es una gran perorata mediático ambiental progresista, pero en cuanto los pierdes de vista durante un segundo, ¡zas!, aumentan los impuestos en directa proporción a los puestos de confianza. Los a dedo.

Su forma de entender la moral me recuerda mucho a aquella moral surrealista de la que habla Luis Buñuel en su libro Mi último suspiro. Exaltación de la pasión (no de la razón), de la mixtificación (no del sentido común), del insulto (¡qué decir!), de la risa malévola (será Manuela de Madre), y la atracción de las simas (Mohamed VI, Fidel Castro, Hugo Chávez, Carod-Rovira o el diálogo con los batasunos etarras). Romper con los convencionalismos, vaya.

Pero en los socialistas fetén lo político acaba siendo, más temprano que tarde, un asunto de economía familiar. Tienen necesidad. El pelotazo de antaño es el pasteleo de hogaño. Son tragaldabas del presupuesto. Y es que la memoria histórica es crucial. No se puede comprender la postura actual de La Caixa sin rememorar, por ejemplo, la expropiación de Rumasa o el caso Filesa (financiación del PSOE), con el concurso del catalán Josep María Sala. O Ibercorp, con el mismísimo gobernador del Banco de España de entonces defraudando al fisco.

Montilla obedece a una rancia tradición, y no es sino la punta del iceberg. Es una querencia arraigada. Desde hace muchos años el PSOE ha venido a convertirse en una peculiar "escuela de negocios", con asignaturas troncales como el clientelismo, el amiguismo, la financiación irregular (no se olvide el "caso Flick" o dinero procedente de fundaciones alemanas) y el tráfico de influencias. ¡Quién no recuerda a Cisneros, o a Sarasola, tan amigos de González! Ay, y ahora ese nuevo canal -la Seis- para el grupo Televisa de su íntimo Slim. Y Polanco, claro. El poder como coacción, como pedagogía socialista.

Por eso no es de extrañar lo que ocurre ahora bajo el mandato de Zapatero. Tampoco han cambiado tanto las cosas en Ferraz. Pues en el PSOE hay una irresistible atracción por el enredo, un inusual gusto por lo encubridizo, una deriva hacia la corrupción que no es normal. Y la democracia española no será plenamente madura hasta que ciertos dirigentes de la izquierda dejen de llegar al poder con mentalidad de "okupas", con más publicidad que ideas. Una mentalidad perversa para asumir la responsabilidad de un gobierno serio.

En España tal vez sean los bancos y las cajas los que mejor conozcan las argucias socialistas, su "honradez" y su "talante". Hoy por ti, mañana por mí. Todo sea por el negocio. Y de por medio comisiones al por mayor, jactancia, condonaciones, mentiras y abuso de poder. ¿Verdad, Montilla?

Por los errores de ZP
Enrique de Diego elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

Con acierto tituló Elsemanaldigital.com que "hasta el CIS reconoce la pérdida electoral del PSOE", porque el CIS es instancia gubernamental donde los fogones de la cocina funcionan a altas temperaturas. Por de pronto, el menú en esta ocasión ha sido servido tarde. Señal de que no era del gusto del jefe de la cocina. Dos puntos del PSOE por encima del PP es como para que se disparen todas las alarmas en Ferraz. En cuanto a tendencia, la distancia se situaba en julio a 5,5 puntos y en las elecciones general del 14-M fue de 5 puntos. Por primera vez, de manera gratificante para quienes padecemos de zapaterofobia y estamos empeñados en difundir tan benéfica patología, el presidente por accidente suspende.

La encuesta del CIS es mejor para el inquilino de La Moncloa que las recientes de La Razón y La Vanguardia, en las que el PP se sitúa por encima. La del periódico catalán está hecha por Julián Santamaría, sociólogo prestigioso, en su día de cabecera de Felipe González. La situación electoral puede resumirse de la siguiente forma: el PSOE está sufriendo una sangría de votos por los errores de ZP. El as en la manga de éste es la tregua de ETA. Un escenario que algunos sitúan abierto y los mejor informados dan por hecho, aunque con precios políticos y económicos. Puede llegarse al contrasentido de que el Gobierno español pague subvenciones a los terroristas.

Cabe dictaminar que la capacidad de engaño de ZP –un sectario de tomo y lomo que pretende hacerse pasar por tolerante- se ha agotado. Resulta cada vez más difícil, fuera del estricto pesebre, encontrar a intelectuales o periodistas defendiendo a Zapatero. Sin duda, el Estatut le está pasando factura. No hay que olvidar que fue el presidente por accidente el que actuó como negociador para que saliera adelante un texto que finiquita a España como nación. Y lo hizo por exigencia del Club de Perpiñán.

Es adelantar acontecimientos, pero no es descartable, a la vista de las tendencias de las encuestas, que el PSOE tenga que plantearse en algún momento una rebelión palatina para derrocar a Zapatero. Por de pronto, los socialistas ya dicen que del Estatut llegado al Congreso, "la mitad de la mitad". Pero, ¿quién se fía a estas alturas de los socialistas? Al fin y al cabo, han alumbrado un Zapatero.

ETA renace en Madrid, y a los amigos de Zapatero "se la suda"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

Pocas expresiones tan groseras como ésta. Y se hace peor verla en boca de uno de los santones de la opinión "políticamente correcta". Pero es cierto, como recogen todos los periódicos y mi amigo Santiago Abascal ha explicado: al eximio "progresista" Fernando Savater la idea de España, que "es para fanáticos y semicuras", "se la suda".

El problema es que España, como idea y como realidad, existe mucho antes que cualquier Savater. Y aunque no va a ser eterna –nada humano es eterno, ni siquiera la grosería hedonista de estos filósofos progres- es previsible que dure algo más que Savater, e incluso más que el agnosticismo patriótico en el que ahora bucea. Sería interesante conocer la opinión de José Antonio Maravall, aunque su hijo José María no se atreva a reeditar El concepto de España en la Edad Media. Tal vez "se la sude" como a Savater.

Son las cosas de la izquierda. Su país "se la suda", como en general todo lo que no sea la liquidación de la vida comunitaria y de los principios que han vertebrado España en los siglos y en los milenios. Y como son indiferentes a la nación real, son tolerantes con las naciones irreales, siempre que ni una ni las otras afecten a su cómoda vida burguesa.

Por eso, porque al PSOE de Zapatero y a la izquierda cultural "se la suda", la Delegación del Gobierno en Madrid tolera que una turba de amigos de la ETA se manifieste hoy sábado en el centro de la capital, rindiendo homenaje a terroristas de ETA y del FRAP. "Memoria, dignidad y lucha": la llamada Coordinadora Antifascista de Madrid es libre de conmemorar, después de treinta años de monarquía, a criminales que han asesinado a otros españoles por el hecho de serlo.

Al menos ellos creen en algo. Personas como Savater no; creen sólo en su conveniencia, y no lo ocultan. Su criterio moral es muy sencillo: es bueno lo que en cada momento les conviene. Zapatero no es más que un Savater jibarizado en lo intelectual y trasplantado a la política. A Savater España no le interesa, sino sólo su bienestar individual; a Zapatero España no le importa, sino sólo el poder y la aplicación de su proyecto.

Ambos son, sin embargo, personas desleales. Savater recibió notables prebendas de Aznar en las legislaturas pasadas, cuando se unió a la rebelión popular contra el nacionalismo totalitario en el País Vasco. Y las sigue recibiendo ahora por lo contrario, mientras Zapatero preside un Gobierno alérgico también a la idea del país que preside y que prometió defender.

España existe a pesar de la plebeya indiferencia de ambos; y a pesar de su opinión las víctimas de los enemigos terroristas de la nación merecen más memoria, dignidad y lucha que los criminales. Ahí están las dos fronteras morales que los españoles mayoritariamente conocen y que éstos, que pretenden ser sus líderes, ignoran. Dijo Rajoy el miércoles que "no han muerto en vano". De hecho, están más vivos que los manifestantes ultraizquierdistas de hoy en Madrid y que sus mentores filosóficos y políticos.

Por un patriotismo aconstitucional
Jesús Laínz elsemanaldigital 19 Noviembre 2005

Sé que se me van a enfadar algunos de mis amigos del denominado movimiento constitucionalista vasco, pero qué le vamos a hacer.

Eso del patriotismo constitucional y de la Constitución de 1978 como únicos valores a defender frente a quienes pretenden hacer saltar España por los aires, es una de las más brillantes tonterías de la historia del pensamiento aunque la defiendan personas de la indudable solvencia intelectual de Fernando Savater.

Pretender que a la fe patriótica de los separatismos se le va a poder vencer enfrentándole una aséptica y gélida idea basada en la mera existencia de un texto legal, demuestra que hay quienes no han comprendido nada. ¿Lo único en lo que consiste España es la Constitución de 1978? ¿Lo único que nos une a los españoles es la sujeción a un mismo Código Penal o la común obligación de pagar impuestos a Hacienda? ¿España es tan sólo, como han dicho algunos, un espacio de derechos?

¿No es España una comunidad humana nacida y unida por siglos de historia? ¿No existen vínculos culturales y afectivos que explican y demuestran el hecho nacional español? ¿No es España un inmenso legado que merece ser conservado? ¿Cómo se puede estar ciego a esta evidentísima realidad?

Confundir España con un ordenamiento jurídico vigente en un momento dado es como considerar que una comunidad de vecinos es los estatutos en los que se establece el régimen de toma de decisiones sobre los asuntos comunitarios, las convocatorias de reunión, el quórum y el cambio periódico de jefe de escalera. Pero los vecinos viven en los pisos, en la urbanización, en la comunidad, no en los estatutos que la regulan.

– Es que las identidades son malas –se nos explica–. Fíjense en los problemas que nos dan las obsesiones etnicistas de los nacionalismos periféricos.

Cierto. Pero es que dan esos problemas por ser mentira. La pretendida existencia de las naciones vasca y catalana es el producto de una descomunal falsificación. Pero la española es verdad. Eche un vistazo a la historia y le saltará a los ojos. No hay que atacar a las falsas construcciones identitarias por ser identitarias sino por ser falsas.

No hay más que ver la risa que les provoca a los nacionalistas lo del patriotismo constitucional. Arzalluz se desternillaba de la ocurrencia hace un par de años y se preguntaba si acaso a los españoles se les había quedado anticuado el caballo de Santiago y la Virgen del Pilar y ahora pretendían modernizarse poniéndole un piercing en el ombligo.

Y una pregunta final: ¿a qué se aferrará el denominado movimiento constitucionalista cuando la Constitución haya sido reformada –vía directa o estatutaria– en el sentido pretendido por los nacionalistas y su aliado Zapatero?

Sin Constitución, ¿qué quedará como única realidad y referencia?

España. Y sin adjetivos.

Macrojuicio contra el aparato de ETA
Email Foro de Ermua 19 Noviembre 2005

Queridos todos:

Os informamos que el próximo lunes 21 de Noviembre comienza el Macrojuicio contra la columna vertebral de ETA en la Casa de Campo de Madrid. Se trata del proceso más importante contra el entorno político, social, cultural y de relaciones exteriores de ETA. Su desarticulación ha posibilitado el debilitamiento de la banda terrorista, con 59 acusados en el banquillo.

Sabemos que se ha organizado una gran movilización para acudir a este juicio por parte del nacionalismo, en general. Interesa que haya mucha gente nuestra, sobre todo los primeros días.

Los horarios de las vistas son: Lunes y martes, sesiones de mañana (desde las 10 horas) y tarde (desde las 16,30 horas). Miércoles, sesiones de mañana (desde las 10 horas).

Para acceder a una información más extensa podéis ir a la página creada por la Asociación Dignidad y Justicia: www.macrojuicio.com

Un fuerte abrazo y muchas gracias a todos.

V Premio a la Convivencia del Foro Ermua
Email Foro de Ermua 19 Noviembre 2005

Queridos todos:

Os confirmamos que la entrega del V Premio a la Convivencia del Foro Ermua a Rosa Díez y María San Gil tendrá lugar en Vitoria el viernes 2 de Diciembre a las 19:00 hrs. en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa.

Esperamos que podáis asistir y que, entre todos, podamos expresar a Rosa y a María nuestra gratitud por su esforzado trabajo por la libertad.

Podéis confirmar vuestra asistencia en esta dirección de mail.

Un fuerte abrazo

El PSOE culmina en Vitoria la campaña de aislamiento al PP y se alía con el PNV
Los socialistas vascos no apoyaron dos mociones de los populares sobre homenajes a etarras y la legitimación de ETA-Batasuna, mientras se abstuvieron en otra de apoyo a «Egunkaria»
El PSE enterró ayer en el Parlamento vasco la alianza constitucionalista y rompió de forma tajante con el PP. Prefirió hacer un guiño a «Egunkaria», el diario cerrado por la Justicia, y enmendar una moción sobre homenajes a etarras y sobre la legitimación de Batasuna
J. Arias Borque La Razón 19 Noviembre 2005

Vitoria- Ni juntos ni revueltos. Los socialistas vascos escenificaron ayer su ruptura definitiva con los populares en el Parlamento vasco. Lo que hasta hace poco había sido una alianza de mínimos, pues PP y PSE caminaban juntos en las iniciativas referidas a la política antiterrorista y las víctimas de ETA, es sólo un recuerdo. A partir de ahora, las cosas cambian. Y ese cambio se pudo apreciar ayer hasta en tres ocasiones. La primera, con una moción contra los homenajes a presos de ETA; la segunda, en una moción sobre la legitimación política de ETA- Batasuna por parte del Gobierno vasco, y la tercera, en una proposición no de ley sobre el clausurado diario «Egunkaria». La explicación la dio el portavoz parlamentario del PSE, José Antonio Pastor: «No estamos dispuestos a seguir la estela de crispación continua a que nos quiere someter el PP con cuestiones muy serias que merecen más rigor y menos frivolidad». «Lo que está en juego es la democracia y el sistema de libertades». «Lo que es inadmisible son campañas miserables contra el PSOE, el Gobierno de España y su presidente. No vamos a recibir lecciones de nadie en lo que se refiere a claridad de ideas, principios, y firmeza en la lucha contra ETA y en la defensa de las víctimas».

Giro copernicano. El camino se abrió en la primera moción, la que presentó el popular Carlos Urquijo para que el Gobierno vasco no siga permitiendo homenajes a etarras. Los socialistas no apoyaron la moción popular y presentaron una enmienda a la totalidad que contenía el mismo espíritu pero redactada de manera diferente. «No estamos en contra de su moción, sino de la interpretación que le darían a nuestro apoyo», explicaba Pastor. Una decisión que causó sorpresa e, incluso, chanzas en los escaños nacionalistas. No en vano, tanto el parlamentario de IU Óscar Matute como la diputada de Aralar, Aintzane Ezenarro, no dudaron en felicitar al PSE por su giro copernicano que dejaba solo al PP. Tras esto, pasó lo que tenía que pasar: los nacionalistas rechazaron las mociones tanto de populares como socialistas.

Una hora después, se certificaba la separación. El portavoz del PP en la Cámara vasca, Leopoldo Barreda, presentaba una moción contra la legitimación por parte del Gobierno vasco de ETA-Batasuna, y los socialistas volvían a enmendar el texto en su totalidad. Esta vez, no era un refrito del texto popular, como en la primera moción, sino una enmienda que se iba por la tangente y que hablaba del apoyo a las víctimas del terrorismo. Las diferencias entre PP y PSE no se reprodujeron en el frente nacionalista, tanto PNV como EA, IU, Aralar y Ezker Abertzalea (PCTV), como habían hecho en la moción anterior, votaron en bloque para tumbar las propuestas de los constitucionalistas y sacar adelante su propia enmienda. Entonces se pasó de la censura por legitimar a ETA- Batasuna a instar al Ejecutivo de Vitoria para que se impulse «el diálogo permanente, sin exclusiones, con todas las fuerzas políticas que representan a la pluralidad de la sociedad vasca».

La rúbrica del divorcio se producía en el primer punto que se debatía tras la reanudación vespertina del pleno, en el quinto punto del orden del día. Los partidos nacionalistas se unieron para exigir el sobreseimiento de la causa que sigue abierta contra el clausurado diario «Egunkaria» en la Audiencia Nacional. La proposición no de ley, pactada y presentada por PNV, EA, IU, Aralar y Ezker Abertzalea exigía el «sobreseimiento de la causa y el consiguiente archivo del procedimiento», lo que sería «una gran ayuda para avanzar en la pacificación de Euskal Herria y su normalización política», porque «no existe una base clara, concreta y suficientemente sólida para mantener el proceso».

Abstención. En este punto, los socialistas vascos volvieron a desmarcarse con su nueva estrategia. Al contrario de lo que venían haciendo hasta la fecha, y contradiciendo lo que llegó a votar el PSOE en el Congreso de los Diputados, optaron por abstenerse y facilitar, de este modo, que el frente nacionalista sacase adelante su proposición a favor de «Egunkaria». En el pleno estuvieron invitados los principales directivos del periódico radical, entre los que se encontraba su ex director, Martxelo Otamendi, que fueron recibidos al inicio de la sesión parlamentaria por la presidenta de la Cámara, la peneuvista Izaskun Bilbao. Los representantes del diario intentaron acreditarse en la institución con el EHNA o «DNI vasco», lo que no fue permitido por la Ertzaintza.

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