AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 23 Noviembre 2005
La corrupción del sistema de las cajas de ahorros
Alberto Recarte Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Populismo, insultos y amenazas
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Responsabilidad individual
Fernando R. Genovés Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Festival político del “pulpo” etarra
Lorenzo Contreras Estrella Digital 23 Noviembre 2005

Peces Zapatero ofende a las víctimas del terrorismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Peces, ¡déjalos en paz!
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Peces Barba, sin tregua contra las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Teresa
JOSEBA ARREGI EL Correo 23 Noviembre 2005

ETA S. A.
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Noviembre 2005

La bazofia de la caverna
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 23 Noviembre 2005

ETA y la independencia judicial
El Blog de Román Cendoya Periodista Digital 23 Noviembre 2005

«Peces-Barba es un comisario político a sueldo del Gobierno»
EFE Periodista Digital  23 Noviembre 2005

Ladran. Cada vez más
bitácora Bye Bye Spain 23 Noviembre 2004

La Caixa
La corrupción del sistema de las cajas de ahorros
Alberto Recarte Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Libertad Digital publica este miércoles el primero de dos artículos escritos por Alberto Recarte sobre el sector de las cajas de ahorros en España. En la segunda entrega, Recarte abordará el papel de las cajas en la economía española y su especial relación con los partidos políticos.

I. Introducción
De todas las corrupciones, la que se perpetra utilizando el sistema crediticio es la más dañina. La corrupción habitual en los gobiernos nacionalistas catalanes había tenido que ver con la adjudicación de obras públicas, el juego y la liquidación de impuestos. Pero es la primera vez, excepto el caso de Banca Catalana –donde se juntaron la incapacidad de los gestores y administradores y la corrupción política– es, repito, la primera vez en mucho tiempo, en que aparece perfilada la connivencia entre el gobierno nacionalista y los gestores de la principal caja de ahorros de Cataluña, La Caixa, como causa probable de la extensión de la corrupción al ámbito crediticio.

Podríamos haber tenido dudas respecto a la participación de los gestores y los principales administradores de esta institución financiera, sobre si se vieron forzados a condonar los créditos el PSC y ERC, o si fue una transacción a cambio de algo en concreto, pero su declaración, en el sentido de que la condonación de créditos a partidos políticos es una “práctica habitual”, al igual que –dicen– se hace con muchas organizaciones de carácter social, pone al descubierto un grupo de financieros que son, ellos también, integrantes del entramado de la corrupción nacionalista que, de siempre, se ha sentido legitimado para no respetar ningún límite legal ni ético en sus actuaciones.

Las grandes crisis financieras internacionales de los últimos años en países relativamente avanzados se han producido por la influencia política en las políticas crediticias de las principales instituciones financieras. Japón es el caso más claro; pero también ha ocurrido en Corea del Sur, Tailandia, Malasia e Indonesia. En China también, por supuesto, y en la Rusia post-soviética, aunque en estos países el fenómeno haya sido más general y previo y abarque, también, al gasto presupuestario. Hay suficientes razones para explicar esta utilización del sistema financiero. En casi todos los países que son miembros activos de la comunidad internacional y que pertenecen a sus organizaciones económicas más relevantes, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los ingresos y gastos presupuestarios están relativamente intervenidos, a priori y a posteriori; pero los créditos bancarios pueden darse, o no, reclamarse o no, cobrarse o no y ejecutarse los avales y las garantías recibidas o no.

En el sistema financiero habitual, el que constituyen los bancos, todas las instituciones tienen propietarios que están representados en los respectivos consejos de administración. Estos consejos cuidan, por propio interés, de no conceder créditos a sociedades insolventes o que se supone que puedan serlo en un futuro y cuando se detecta que hay problemas, provisionan –según lo previsto en las diferentes disposiciones- esos créditos fallidos, y proceden a ejecutar las garantías que se tengan –si es que existen. Pero los banqueros no pueden hacer lo que quieran con el crédito que manejan, aunque el banco de que se trate sea suyo. Tienen que responder ante otros accionistas, si existen, ante los depositarios, porque un mal uso del crédito puede hacer quebrar la entidad y que todos pierdan su dinero y ante la hacienda pública si, por ejemplo, se considera como gasto un crédito concedido a sabiendas de que no iba a ser devuelto. Recuérdese el caso de Mario Conde que fue condenado a seis años de cárcel por pagar 600 millones de pesetas a una sociedad, Argentia Trust, que distribuyó, después, ese dinero entre diversos políticos españoles, para que influyeran en decisiones gubernamentales a favor de los intereses de Banesto.

II. Los Consejos de Administración
¿Cuál ha sido el proceso en La Caixa en el caso de los créditos condonados al PSC y a ERC? ¿Lo supo el Consejo de Administración? ¿Cuándo? ¿Qué decisiones tomó? La ausencia de propietarios, dada la naturaleza jurídica de las cajas, hace, sin lugar a dudas, más difícil exigir responsabilidades personalizadas. Sobre todo si la iniciativa, ilegal, de no pagar, parte de un partido político, con capacidad de designación de consejeros en esa caja porque a los miembros del Consejo de Administración de las cajas de ahorro los nombran los partidos políticos con representación en los ayuntamientos y en los parlamentos autonómicos. Pero, si esos mismos partidos obligan a delinquir a los administradores de las cajas de ahorro, y éstos aceptan la presión por miedo o interés, todo el complejo orden jurídico de las cajas de ahorro se viene abajo.

Hasta ahora, en general, y al margen de corrupciones menores, el sistema de control en las cajas de ahorro ha funcionado bastante bien; porque los partidos políticos han sido bastante responsables. No han intentado imponer políticas crediticias nacionalistas o de partido a las cajas; no han intentado, sistemáticamente, proteger a algunos sectores o empresas por razones de proteccionismo económico o para mantener, artificialmente, el empleo en un sector determinado, afectado por la globalización, por poner un ejemplo.

III. La especial situación de La Caixa y otras cajas de ahorro en Cataluña
Pero esta política de prudencia se ha roto en Cataluña, donde han florecido, desde 1977, todas las corrupciones. Por eso no es de extrañar que en el estatuto aprobado por el parlamento catalán se modifique profundamente la regulación de las cajas de ahorro domiciliadas en esa autonomía. El gobierno de la Generalitat –según dicho estatuto– nombrará directamente a los administradores y orientará y controlará la política crediticia. Incluso, como concesión mayor, se regula que el Banco de España “podrá” participar también en la inspección y control de esas entidades.

El estado-nación que ha diseñado el estatuto de Rodríguez Zapatero nacería, así, con un conjunto de instituciones financieras afines, para hacer políticas sin control parlamentario, para perseguir objetivos económicos y políticos que se juzguen necesarios –aunque sean radicalmente ineficientes– y para repartir cohechos entre todos los que se presten al juego nacionalista de la corrupción. Todos serían beneficiados: políticos, financieros, empresarios, jueces, abogados, constructores e inmobiliarios.

Lenguaje del Gobierno
Populismo, insultos y amenazas
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Noviembre 2005

El populismo ramplón de este Gobierno es ya asfixiante. Su lenguaje es bochornoso. El discurso, por supuesto, es inexistente. Hace tiempo, mucho tiempo, que Zapatero renunció a la política. Lo tengo escrito en estas páginas. Zapatero es un populista sin otro interés que la movilización por la movilización. El objetivo es claro: borrar a la oposición, reducirla a un apéndice de un sistema político, llamado “democracia”, que sólo retóricamente necesita de “enemigos” políticos para legitimarse formalmente. Castro y Chávez son sus referencias de “sentido” político, o sea, del sinsentido por el que lleva a este país. Crispar, alborotar, insultar, despreciar y negar la posibilidad de cualquier tipo de pacto con la oposición es todo. A veces, como si esto fuera una república bananera, uno tiene la sensación de que estamos ante una tropa de gente sin escrúpulos.

En la oposición y en el gobierno, Zapatero nunca ha tenido otra “política” que la movilización, el insulto y el populismo. No hubo asunto en la anterior legislatura, cuando estaba en la oposición, que no fuera utilizado por Zapatero para movilizar a la población contra un gobierno democrático. El Parlamento no le interesaba nada más que como órgano de agitación. Por desgracia para él, cuando trataba de argumentar en la cámara, fue siempre vapuleado por Aznar. No importaba, porque el objetivo era impedir que hubiera genuina política, posibilidad de acuerdos y contrastes entre diferentes opciones. Zapatero sólo aspiraba a crispar, a movilizar, a estar en un permanente estado de alteración vital como los animales acorralados. Es como si no quisiera trato alguno con ciudadanos desarrollados, porque su única preocupación son aquellos militantes dispuestos a todo, incluso a la violencia en las calles, antes que consentir llegar a algún acuerdo con la oposición. ¡Para qué recordar las campañas contra el Prestige, la guerra de Irak o el ataque a las sedes del PP!

En el Gobierno sigue con la misma obsesión: expulsar por las buenas o por las malas a quien haga oposición, o ponga una objeción, a cualquiera de sus iniciativas. Además, todo es tan carente de forma y medida que dan ganas de llamarles energúmenos. Sí, energúmenos, porque si el estilo es todo, entonces el Gobierno de España no es nada. Su lenguaje bárbaro, a veces navajero, está desquiciando la vida política hasta niveles propios de sociedades invertebradas. Al lenguaje torpe e inflexible de la ministra de Fomento, recuerdan cuando hablaba de la “mierda del plan Galicia”, se une ahora la desvergüenza del ministro de Industria hablando de la “caverna mediática”. Y, por encima de todos, el presidente del Consejo ya no se priva de usar el mismo lenguaje que su compadre Hugo Chávez: “Nadie nos va a parar”.

El insulto, la amenaza y la descalificación es el denominador común de un Gobierno que se pone en jarras y desprecia cualquier observación surgida de la sociedad civil. El gobierno de Zapatero trata de borrar, de tapar la boca, no sólo a la oposición, al PP, sino a otras instancias decisivas del Estado que puede ayudarnos a formarnos un juicio político sobre un determinado asunto. Ayer, para que ir más atrás, un insulto da la medida del populismo barato de este Ejecutivo. Me refiero a la descalificación de Peces-Barba de la persona que representa, seguramente, a una de las asociaciones civiles más desarrolladas de la democracia española: la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El ejercicio represor de Peces Barba con esta Asociación es, seguramente, el modelo de Zapatero para descalificar a quien no sea su correligionario o aliado. En fin, con actitudes tan cerriles como la de Peces-Barba, uno diría que el Gobierno de la nación ha renunciado a la política. El insulto lo cubre todo. El presidente del Gobierno no argumenta. Descalifica, simplemente, a sus oponentes. Sólo le interesa el populismo, o sea, todo menos postular la posibilidad de la unidad de los contrarios.

Responsabilidad individual
Fernando R. Genovés Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Comparto casi al pie de la letra el análisis y el diagnóstico que ofrece André Glucksmann, en una reciente entrevista realizada por Juan Pedro Quiñonero para ABC, sobre los últimos disturbios incendiarios en Francia. No entraré ahora en el detalle de esta rebelión de las masas descontentas, inflamadas de gasolina y odio, y que tanto excitan a los partidarios del progreso a todo gas, pues ya ha sido muy bien tratada, informada y opinada, en este diario. Deseo, sin embargo, llamar la atención sobre algunas palabras del filósofo francés, que contienen, a mi parecer, un juicio de lo más acertado. Su consideración puede sernos muy útil para comprender mejor lo que pasa en los suburbios franceses, pero no sólo en ellos.

Le pregunta Quiñonero a Glucksmann cómo cree que acabará este combate del demonio entre las fuerzas del odio y las fuerzas del bien. La respuesta de Glucksmann puede condensarse en esta sentencia perfecta: “Lo esencial quizá sea restablecer el concepto de identidad y responsabilidad individual, contra la marea negra del odio y la indiferencia que nos cercena”.

Respecto a la turbia marea del momento presente que amenaza con anegar las sociedades libres, y cuya última edición arranca fundamentalmente de los atentados terroristas del 11-S, la doctrina oficial del pensamiento único atiende a mil causas y excusas, y pone cientos de “peros” a la necesidad de reaccionar y de estar a la altura de las circunstancias. Falanges sociológicas, cohortes psicologistas y muchedumbres periodísticas, empuñando las plumas a modo de lanzas, apelan a responsabilidades difusas y vagas de la colectividad (les va el colectivismo) para justificar lo injustificable, y sólo bajan a la singularidad cuando se trata de apuntar a la cabeza, a las piernas o al corazón de sus demonios particulares, en quienes personalizan su perorata furibunda.

En tal soflama, donde están revueltos la masa y el poder, se halaga a las multitudes con el fin de servirse de ellas como escudos humanos. Tras ellos se ocultan los mandarines y rasputines de turno, los intelectuales colectivos, que se esfuerzan para que la identidad quede diluida en un sentimiento oceánico de cabezas que no piensan. Allí, agrupados todos, dejan que les lleve la corriente hasta desembocar en el mar de la solidaridad universal, que, por lo común, es el morir. Pero la responsabilidad de las acciones humanas no es propiamente colectiva ni general.

Además de desenmascarar al prototípico demagogo, es necesario que los hombres aprendan y se acostumbren a dar la cara. Para ello es preciso fomentar una cultura de la responsabilidad individual. Sin ésta, la noción de libertad no es completa, ni plenamente significativa, y viceversa. Es decir, son los individuos, uno por uno, quienes deben responder de sus acciones: esto es la genuina responsabilidad. Ciudadano: no me digas lo que sientes por la libertad, dime lo que haces en favor de la libertad; y, sobre todo, hazlo.

A medida que vaya creciendo la corrupción y decadencia del actual Ejecutivo ejecutor que capitanea en España, vamos a oír hablar mucho, cada día más, de la guerra de Irak. Este es el argumento central de la gran farsa, y a él van a acogerse como un clavo ardiendo, sobre un muro ya caído, los que en su desplome quieren que todo se venga abajo. Saben muy bien que la inmensa mayoría de los españoles son rabiosamente antiamericanos (ver últimos datos del Real Instituto Elcano) y estaban (¿están?) contra-la-guerra-de-Irak. A ver quién dice que no.

Escribe Gustavo Bueno, con gran acierto, en España no es un mito, que a menudo son los propios españoles quienes contribuyen a incrementar las “amenazas difusas” contra España. En gran medida, dice, son los “pacifistas fundamentalistas”: “Estos pánfilos individuos son acaso más peligrosos para España que aquellos que la amenazan formalmente, desde los ángulos más diversos”.

Nos cercena, en efecto, la indiferencia general, pero muchos miles de españoles se manifestaron (¿se manifiestan?) con bastante claridad contra la guerra de Irak, aunque añadan que están a favor de la unidad de España. ¡Qué tiene que ver una cosa con la otra!, protesta el indignado. En nombre de muchísimos “pánfilos individuos”, peligrosos pacifistas, hablan, y próximamente hablarán mucho más, quienes, desde la masa y el poder, se sirven de la guerra de Irak para consumar el incendio de España, mientras el tirano en lo alto de la colina toca la lira interpretando un himno de paz.

Festival político del “pulpo” etarra
Lorenzo Contreras Estrella Digital 23 Noviembre 2005

Lo que por lógica tenía que desembocar en lo que los abertzales proetarras llaman “macrojuicio contra el independentismo vasco”, por lógica estaba y está destinado a ser la gran oportunidad de perfeccionar los instrumentos dialécticos del victimismo independentista y terrorista de aquella procedencia. Las investigaciones del juez Garzón, en conexión con la política judicial, dererminaron con todo detalle la configuración del gran pulpo organizativo, con toda la amplitud de sus tentáculos. Ahora, en las dependencias que la Audiencia Nacional utiliza en la Casa de Campo de Madrid, la gran escenificación política, más que judicial, está en marcha. Pocas veces la propaganda y la exaltación de ETA habrán podido ser tan manifiestas ante las narices y las barbas de los ilustres togados. La “literatura” propagandísta proetarra, o simplemente etarra, por más que se hable de realidad “presunta”, ya ha recibido en ese mundo la catalogación de “causa general contra la izquierda abertzale”. Y es verdad. Es o puede equivaler a ser una “causa general”. Lo que no tiene sentido ni fundamento es que los encausados representen a ninguna izquierda. Son simples servidores, cuando no miembros, de un terrorismo que ya se ha cobrado cientos y cientos de víctimas y que, con el esquema descubierto o reconstruido por Baltasar Garzón y sus colaboradores, preparaban más víctimas de diversa índole, según las conveniencias de la estrategia antiespañola.

En el fondo, la verdadera “causa general” es la que desde hace más de treinta años abrió ETA contra la sociedad española sin ninguna base jurídica. Era y ha seguido siendo una causa sin causa. Es ahora impresionante echarse a la vista esta consideración editorial del diario Gara, órgano tolerado de ETA: los acusados (59 en total) se sientan en el banquillo “por haber efectuado un trabajo político, periodístico, social o empresarial de manera pública y sin ocultar nunca ni su identidad ni sus intenciones”.

También es verdad. Se movieron durante todo el tiempo que duró la inhibición de las autoridades perfectamente a sus anchas, defendiendo y apoyando posiciones etarras que con lamentable frecuencia se traducían en muertos, heridos y secuestrados. Lo más lamentable en esta coyuntura es que en la Casa de Campo se ha organizado un festival político, más que judicial, porque lo primero se sobrepone a lo segundo. El gran recinto que sirve de parque y sede de exposiciones es ahora el punto de encuentro de cientos de “fans” de los allí juzgados, llegados en autocares y vehículos particulares para hacer exhibición de símbolos, banderas, camisetas, mientras los del banquillo chulean a los jueces, levantan el puño, reponden si les cuadra y como les cuadra desde el punto de vista del tono sarcástico o cínico utilizado, unas veces en vascuence y otras en castellano, es decir, en español, mientras sus letrados defensores intentan, inicialmente sin éxito, abortar el juicio provocando su suspensión con artimañas y argucias procedimentales.

Creen estos “congregados”, unos en el banquillo y otros con sus togas, que la situación que se desarrolla responde a la existencia de un “estado de excepción”, algo así como en los tiempos del franquismo. Estado de excepción con las garantías que antaño no tuvieron. Por tanto, nada de excepción represiva. La única excepción es la que ellos mismos se han creado y les han creado a sus víctimas o pensaban crearles a nuevas víctimas de acuerdo con estudios y preparativos que equivalían a siniestras selecciones por parte de verdugos que, en cierto modo, perdieron esta vez la oportunidad de lucirse.

Peces Zapatero ofende a las víctimas del terrorismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Rodríguez Zapatero eligió bien al verdugo oficial de las víctimas reales del terrorismo. Al fin y al cabo, un abogado de la ETA siempre será un abogado de la ETA. Lo que pasa es que en la Dictadura había una excusa para defender a los terroristas. En la democracia, seguir atacando a las víctimas de la ETA y de los demás terrorismos nacionalistas o islámicos es, además de un acto de sadismo, de menosprecio a las personas y a las familias que sufrieron y sufren el terrorismo, un insulto a la Nación y una burla infame de la Constitución. ¿Qué Peces fue uno de sus “padres”? En homenaje a Saturno, supongo.

Peces es un provocador y hace tiempo que sobrepasó todos los límites en su campaña de agresión contra la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Ha sido capaz de mentir sobre lo que les dijo en sus reuniones para que “se hicieran a la idea” de las concesiones a ETA a cambio de una tregua. Ha sido capaz de presidir o patrocinar todas las campañas infames contra Francisco Alcaraz y la AVT. Ha discriminado y discrimina, en función de su docilidad a los planes del Gobierno con la ETA, a las distintas asociaciones de víctimas. Por ejemplo: todo para Manjón, nada para Alcaraz. Y, para colmo, se dice que prepara un proyecto que lo calificaría como serio aspirante al Premio Nobel de la Infamia, diluyendo a las víctimas del terrorismo en una gigantesca asociación de víctimas de la violencia, donde las víctimas de ETA deberían coexistir con sus verdugos.

Tiempo habrá de hablar de ello si ZP persiste en esa infame conspiración contra la memoria y la dignidad. Para lo que ya no queda tiempo es para soportar esa continua afrenta llamada Peces. No Peces Barba, que políticamente no existe, sino Peces Zapatero que es el nombre adecuado para este incansable conspirador contra las víctimas del terrorismo. Peces debe dimitir porque ofende a las víctimas y ofende a la Nación, que por cientos de miles se echó a la calle para protestar contra la rendición ante la ETA. En el fondo, eso es lo que no le perdona a Alcaraz esta infame turba cuya única nación es el Poder y su Constitución lo que te manden. ¡Peces Zapatero, vete ya!

Peces, ¡déjalos en paz!
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Llevaba tiempo callado el comisario Peces. No es que pensáramos que se había moderado en su sectarismo, pero calladito estaba mejor. Incluso, en algún momento, ha podido dar la imagen de un ataque repentino de prudencia. Al final todo ha sido un puro espejismo. Peces, este martes en el Senado, ha vuelto al ataque contra la Asociación de Víctimas del Terrorismo y contra su presidente. Peces ha vuelto a demostrar que el Alto Comisionado es un simple comisario político del Gobierno.

Siendo sinceros, hay que decir que Peces ha sido fiel a su línea de actuación. Una actitud que se mueve siempre en los mismos parámetros: sectarismo, división y descrédito. Primero ha intentado anular y controlar a las víctimas de los atentados del 11 de marzo, luego buscó la provocación dividiendo a las víctimas ante la gran manifestación en Madrid en contra de la negociación con ETA, y por último trabaja de forma constante buscando la mala fama de los asociados. Es verdad que, hasta ahora, no ha conseguido sus objetivos gracias al sentido común de millones de ciudadanos, pero no lo es menos que ha contado con toda la artillería del grupo PRISA para conseguir sus fines.

Con este panorama y llegados a este punto, no es de recibo que el presidente del Gobierno mantenga un minuto más a Peces al frente de este Comisariado. La elección del Rector de la Carlos III fue una "ocurrencia" más de Rodríguez Zapatero, una decisión personal e intransferible, por lo que el propio jefe del Ejecutivo deberá dar cuenta de este desaguisado, en el que, además, se ha buscado la desaparición del apoyo social a un colectivo querido y apoyado por todos los españoles.

¿Qué hace Peces al frente de este Comisariado? ¿Cómo puede acusar públicamente, en sede parlamentaria, al presidente de la AVT de ser una persona sectaria? Peces ha sido un personaje siniestro para las víctimas. No ha conseguido lo que quería, pero ha puesto todo de su parte para devolver a las víctimas al armario del olvido. Al final, por el bien de todos, las víctimas siguen donde estaban: con el reconocimiento de la sociedad entera. Peces déjalos en paz.

Peces Barba, sin tregua contra las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 23 Noviembre 2005

Las nuevas descalificaciones que el "Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo" ha lanzado contra Francisco José Alcaraz –presidente de la principal y más representativa asociación de víctimas del terrorismo de nuestro país–, es una nueva muestra de hasta qué punto Peces Barba no ceja en su misión para la que fue llamado, que no es otra que la de neutralizar a las víctimas ante la determinación del Gobierno del 14-M de llegar a acuerdos con la organización terrorista ETA.

No contento con discriminar a la AVT al no convocarla a la reunión que sí mantuvo el pasado 11 de noviembre con dos organizaciones de víctimas del 11-M, Peces Barba ha arremetido contra su presidente al que ha acusado de mantener un "comportamiento sectario y de dividir a las víctimas".

Para comportamiento sectario y cizañero, el que ha demostrado Peces Barba desde el mismo momento de su nombramiento en el cargo. Nada más llegar, se negó a manifestarse junto a quienes –se supone– venía a representar y defender; no tuvo reparos en mentir a la opinión pública al negar lo que había comunicado en sus reuniones a las asociaciones de víctimas, que no era otra cosa que las concesiones a ETA que el Gobierno barajaba llevar a cabo. No ha pronunciado la menor queja contra la supresión de subvenciones a las víctimas de la AVT, como tampoco ha elevado la menor protesta ante el hecho de que los proetarras vuelvan a tener fondos públicos y representación parlamentaria a través de los neobatasunos del PCTV. Jamás se ha revelado –ni como supuesto representante de las víctimas, ni como catedrático en Derecho– contra la manifiesta voluntad del Gobierno de sortear el Estado de Derecho con tal de lograr, mediante pagos políticos y penitenciarios, una tregua por parte de los terroristas.

Si alguien ha demostrado, por el contrario, alcanzar los máximos consensos entre las víctimas y el mayor poder de convocatoria social, ese ha sido Francisco José Alcaraz, quien –a diferencia de Peces Barba– sí cuenta con el respaldo de quienes representa. Peces Barba debe el cargo al dedo de Zapatero, cuya política es, precisamente, la que más alarma ha provocado entre las víctimas, la que más esperanza ha hecho recobrar entre los verdugos, en toda la historia de nuestra democracia.

Teresa
JOSEBA ARREGI EL Correo 23 Noviembre 2005

Los debates políticos se caracterizan por combinar de una forma efectiva la abstracción de los planteamientos con cuestiones concretas de consecución y mantenimiento de poder. En esos debates aparecen grandes términos como la justicia, la paz, las civilizaciones, los modelos territoriales, los sistemas confederales o federales para organizar el poder, la soberanía o la cosoberanía, la constitución de los sujetos políticos, el respeto debido a la diferencia para poder avanzar hacia la igualdad, el derecho de decisión, la democracia y el sentido mismo de la Historia.

Es sabido que detrás de cada una de esas palabras tan bien sonantes y tan altisonantes se encuentra la defensa de instrumentos que permiten acceder a un mayor poder, se oculta algo que en política es legítimo, pero que por alguna razón no se suele querer reconocer: ambición de poder. Y el poder suele ser muy concreto: mandar, controlar, designar, y excluir, negar, impedir.

Teresa es el nombre de una mujer. Una mujer mayor. Nacida en Madrid, pero sevillana por todos los costados. Vive en el barrio de Triana. Junto a la plaza de Cuba. Mujer de sonrisa fácil. Una sonrisa que, sin embargo, no puede ocultar que en ella, en la misma sonrisa, aparezca un deje de desconsuelo, de dolor ya muy afincado. Desde que ETA asesinó a su hijo, Alberto Jiménez Becerril, y a su nuera, Ascen.

He podido compartir algunas horas de convivencia con esta mujer. Una mujer que me era desconocida del todo hasta hace unos días. Una mujer que ha puesto rostro y concreción a muchas cuestiones que se debaten en la política vasca y española. Una mujer que me ha obligado a salir de la abstracción de nuestros debates y a pensar en concreto, a pensar sin dejar de lado historias muy concretas, historias de vidas truncadas, de ilusiones deshechas, de proyectos que ya nunca serán los mismos.

De viaje a Sevilla me llevé como compañero a George Orwell. Mejor dicho: a un libro que recoge, de forma seleccionada, algunos de los escritos políticos del autor de 'Animal Farm' -'Rebelión en la granja'- y de '1984'. Del escritor que también pensó políticamente desde la concreción, desde los acontecimientos reales, con sus actores y sus sufrimientos. Del autor de 'Homenaje a Cataluña', en el que narra el horror de quienes, dentro de la Guerra Civil española, desataron una batalla interna en la izquierda para eliminar a los que consideraban heterodoxos. Del escritor que comenzó a ocuparse de la crítica política a partir de su experiencia de policía colonial británico en Birmania. Del escritor clarividente contra los totalitarismos que hicieron del siglo XX en Europa su siglo más trágico: el fascismo-nazismo y el comunismo estalinista.

En uno de sus escritos Orwell analiza el nacionalismo. Empareja en su análisis al nacionalismo centrado en la nación, sea en su forma estatal o en su pretensión de llegar a ser Estado, con otras formas de pensamiento que se caracterizan por la lealtad al grupo. Y dice en esa forma amplia de entender el nacionalismo que el comunismo y el catolicismo también pueden ser considerados nacionalismos, porque comparten con éste su adhesión inquebrantable al grupo, una lealtad a prueba de realidad.

Escribe Orwell: «Un empujón al nervio del nacionalismo, y la decencia intelectual puede desaparecer, el pasado puede ser alterado y los hechos más evidentes pueden ser negados. ( ) Si alguien alberga en algún lugar de su mente una lealtad o a un odio nacionalista -en el amplio sentido que Orwell da al término- algunos hechos, aunque en cierto sentido sean conocidos como verdaderos, se convierten en inadmisibles». ('Orwell and Politics', página 372).

Y algo más tarde añade: «La cuestión es que en cuanto se trata del miedo, del odio, de los celos y de la adoración del poder, el sentido de la realidad se descalabra. Y que, como lo he señalado ya, el sentido del bien y del mal se descalabra también». (Página 373). Y termina el párrafo con una frase que me parece muy adecuada: «Incluso si uno no niega que el crimen haya sucedido, incluso si uno sabe que es el mismo crimen que uno mismo ha condenado en algún otro caso, incluso si uno admite en un sentido intelectual que está injustificado -a pesar de todo uno no puede sentir que está mal-. Está implicada la lealtad, y entonces la piedad cesa de funcionar». (Página 373).

Es muy probable que la piedad no sea una categoría política. Es casi seguro que la mayoría incluyamos la piedad en el mundo de las virtudes personales, de las virtudes privadas, como algo perteneciente al ámbito de los sentimientos y de las emociones, y por tanto algo alejado y ajeno a la racionalidad que debe imperar en la política -a pesar de que estamos inmersos en una oleada que reclama con una enorme fuerza el reconocimiento político y público de los sentimientos, en especial del sentimiento de pertenencia nacional, supuestamente como corrección necesaria a los errores de las políticas de igualdad-, pero el contexto en el que Orwell coloca la piedad relacionándola con la percepción de la realidad y sus consecuencias políticas, la convierte en categoría eminentemente política.

Orwell mantuvo la capacidad, como pocos a lo largo del siglo XX, de oponerse a todas las formas de totalitarismo por no abandonar el campo de las realidades concretas, por no dejarse engatusar por grandes construcciones ideológicas, destinadas casi todas ellas a camuflar la realidad.

También nuestros debates políticos están necesitados de un baño de concreción, de realismo, de historias concretas, de la memoria y el volver a hacer presente las historias de dolor y de sufrimiento. He recordado a Teresa, una abuela de Sevilla, que a sus muchos años ha tenido que cargar con la responsabilidad de recoger y educar a los tres hijos del matrimonio de Alberto y Ascen, asesinados por ETA. ETA asesinó aquella noche en Sevilla a dos personas. Además les hurtó a otras tres personas, a los hijos pequeños del matrimonio asesinado, sus padres, una niñez normal gozando de su amor y de su protección, un crecimiento normal.

Todo ello lo ha tenido que suplir Tere. Cuando ya se le había pasado prácticamente su tiempo propio. Sin pensarlo dos veces. Cansándose diariamente y buscando una hora al día para poder desconectar: cuando ha dado de cenar a los tres nietos y sabe que ya han cubierto otro día. Baja a un bar a tomar algunas tapas, para después de desconectar subir a preparar el 'colacao' del día siguiente. En esa hora cuenta a sus amigos si le duele o no el estómago, si la nieta adolescente tiene problemas, si la más pequeña está agobiada por un examen pendiente, si el nieto Alberto avanza bien en sus estudios. Y dice que pronto le llegará a ella la hora de descansar, para siempre, porque ya habrá cumplido de sobra su deber en esta tierra.

Y escuchando a esa mujer hablar de su hijo Alberto, de su nuera, de sus nietos, uno se pregunta qué sentido tiene la tan traída y llevada frase de la política vasca según la cual el proyecto de ETA, de los asesinos de Alberto Jiménez Becerril y de su esposa Ascen, puede ser llevado a cabo por medios pacíficos. Sabiendo a través de Tere de la existencia de esos tres hijos de Alberto y Ascen, uno se pregunta por el sentido de la frase tan contundente que se escucha en la política vasca de que sin violencia todos los proyectos políticos son igualmente legítimos.

¿Quién puede decir a esos tres hijos que están creciendo sin padres, porque fueron asesinados por ETA, que no importa, que el proyecto de ETA puede muy bien ser llevado a cabo sin tenerlos a ellos en cuenta, con tal de que se haga por medios pacíficos? ¿Es posible decir a la cara a esos hijos que al final el proyecto político que sirvió a los asesinos de ETA de razón explicativa y justificativa para asesinar a sus padres va a ser llevado a la práctica con total legitimidad?

¿Quién podrá decir a Teresa que ese dolor que involuntariamente hace acto de presencia en su sonrisa permanente no va a poder borrarse nunca, sino que va a ser petrificado para siempre porque la historia va a dar la razón a los asesinos de sus hijos, porque la historia va a terminar legitimando a los asesinos?

ETA S. A.
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Noviembre 2005

SI ETA fuera una empresa legal en lugar de un grupo terrorista, no hubiera actuado de modo muy distinto a como ha venido haciéndolo en el sector de actividad -el criminal- al que ha dedicado sus acciones. No hay más que ver la red de sociedades de apoyo y empresas auxiliares de ETA Militar para comprender hasta qué punto los pistoleros son sólo en realidad el frente armado de un gran entramado delictivo puesto al servicio de un objetivo prioritario: alcanzar, por medio de la violencia selectiva, la independencia y la reunificación de Euskal Herria.

Lo que sorprende, por lo tanto, del universo de empresas y asociaciones económicas, informativas, sociales y políticas a las que pertenecen los 56 acusados en el macroproceso contra el entramado de ETA que se abrió el lunes en Madrid no es la voluntad de la banda criminal de servirse de ellas para facilitar sus acciones y su reproducción, sino la impunidad con la que todas pudieron desarrollar durante años sus actividades delictivas.

Periódicos que cohesionaban ideológicamente a los violentos; organizaciones que defendían en el exterior la acción etarra; grupos destinados a suministrar terroristas de recambio a medida que los pistoleros eran detenidos y juzgados; frentes juveniles; asociaciones dedicadas a la defensa de los presos; partidos que concurrían, por delegación de la banda terrorista, a las elecciones generales, locales y autonómicas: todo eso es ETA, según la tesis del instructor de la causa que se juzga en la Audiencia Nacional, tesis que deberán probar ahora los fiscales encargados de ella.

Frente a tal acusación, los abogados defensores de los 56 incriminados sostienen que el proceso que se sigue contra ellos es político, y que su finalidad es perseguir las ideas aberzales. La historia demuestra, sin embargo, que las cosas son justamente opuestas a como las califican los letrados: política ha sido la impunidad y no los procesos que han terminado con ella.

Sí, política ha sido la convicción de que había que dejar actuar a los violentos dentro de la ley con la esperanza de que, antes o después, la generosidad del Estado de derecho acabaría por convencerlos de que podían alcanzar del lado de la ley lo que perseguían violándola con sus actos criminales. La política no ha influido, como se dice, para decidir perseguir al entramado etarra, sino para dejarlo hacer, en una impunidad inconcebible que sólo podía dar en lo que dio: en que los violentos llegaran a la increíble conclusión de que estaban exentos del cumplimiento de las leyes. Sólo cuando se decidió poner fin a esa locura comenzó ETA su imparable declinar.

La bazofia de la caverna
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 23 Noviembre 2005

Hay pocos precedentes de un crédito político tan rápidamente malgastado como el de José Luis Rodríguez Zapatero. En año y medio ha alcanzado el punto al que Felipe González llegó después de tres mayorías absolutas.

Los ataques desaforados contra los medios de comunicación críticos ("la bazofia de la caverna") evidencian el nerviosismo de Rodríguez y su entorno. Nos retrotraen a los últimos tiempos de González y a aquella delirante teoría de la conspiración mediática a la que se sumó algún veterano periodista no precisamente de izquierdas, cuando creyó que el Rey podía verse arrastrado por el hundimiento del felipismo, con el que monarca se sentía tan cómodo como ahora con el zapatero-maragallismo.

Rodríguez confía de manera insensata en que ETA lo salve con una tregua, igual que un atentado terrorista lo llevó al poder. Como hace tiempo que ETA no mata, en la mayor parte de España no existe la sensación de que el terrorismo nacionalista sea una amenaza inminente, y por eso la tregua difícilmente va a producir el efecto que algunos esperan. Pero si ETA vuelve a matar, la indignación popular se llevará por delante a quienes coquetean con ella, empezando por Rodríguez.

Hay quien especula sobre las anomalías psicológicas que explicarían que un Presidente del Gobierno quiera meterse sin necesidad en todos los líos posibles: romper los consensos fundamentales que hacen posible la convivencia, tirar por la borda el prestigio exterior del país, rendirse a los enemigos de la patria antes incluso de que éstos lo pidan. Sin embargo, no es preciso recurrir al psicoanálisis ni a teorías conspiratorias para descubrir de qué pie cojean Rodríguez y otros sujetos de perfil similar, como José Blanco o Montilla.

Son personas que nunca se han ganado normalmente la vida con una profesión u oficio y que sólo han sido políticos. El suyo no es tanto un problema de falta de formación (aunque algunos no han sido capaces de acabar una carrera universitaria), como de déficit de experiencia vital, sustituida por utopías sectarias que son la auténtica "bazofia de la caverna".

La rebelión producida en la calle frente a estas iluminaciones no es de carácter ideológico, sino instintivo: el sentido común popular contra una política que conduce a la sociedad a su autodestrucción. Esa reacción la protagoniza la base social del centroderecha, pero un sector de los votantes del PSOE, el menos ideologizado, comparte los mismos principios elementales.

Para recoger los frutos, al PP le basta un mínimo de sensibilidad hacia lo que se defiende en la calle y de prudencia para no asustar a los votantes socialistas dispuestos a abstenerse o cambiar el voto. No obstante, esto no será suficiente para regenerar el daño provocado por los sectarios iluminados.

ETA y la independencia judicial
El Blog de Román Cendoya Periodista Digital 23 Noviembre 2005

La justicia va a someterse a una prueba de fuego con la celebración del juicio a todo el entramado de ETA. La independencia judicial es lo que de verdad está en juego en este momento. Antes de comenzar, ya se han producido las primeras presiones. Es normal que todos los socios del gobierno, los nazionalistas e IU hagan declaraciones como las que se están escuchando. No es ninguna sorpresa que el presidente del PNV diga que a ETA no hay que derrotarla por K.O. Todos aquéllos que pretendieron ver una política diferente desde la salida de Xavier Arzallus habrán podido comprobar, con estas declaraciones, que quizás la diferencia esté en la forma. Josu Jon tiene pinta de curita y Arzallus acabó siendo el Mesías.

Las presiones políticas sobre los jueces van a ser brutales. El Consejero de Justicia vasco, en vez de apelar a la independencia de la Justicia, ya ha expresado cómo le gustaría que fuera la sentencia: "ojalá termine con la absolución, porque no todo es ETA y cualquier idea se puede defender de manera pacífica". No sorprende que el Consejero siempre esté a favor de los mismos. Al Consejero le parece horrendo que el fiscal haya instado a la actuación judicial y que este juicio venga de la etapa del Gobierno Aznar. No cabía esperar del Consejero una declaración diferente de: “al Gobierno vasco le gustaría que esto terminara de una manera definitiva”. Y para finalizar con la rentabilización de la violencia, las nueces. “Estamos en un momento político nuevo, todos hemos coincidido en ello, y creo que es el momento del debate, del acuerdo y la negociación, y no de la judicialización de la vida política”. O sea, que no actúe la justicia y que con los muertos, la extorsión económica y el terrorismo callejero todos a negociar.

Todos los días vamos a tener declaraciones como éstas. Bombas de ETA, como las de este fin de semana, amenazando y extorsionando a los empresarios también. A lo que nos tendremos que ir acostumbrando es a que el secretario general de los socialistas vascos, López Álvarez, clame por la absolución de todo lo que huela a ETA. Espero que el próximo día 30 de noviembre, cuando López Álvarez visite Madrid, no acuda a la sala del macrojuicio a expresar su solidaridad con los encausados. El problema está en que el gobierno necesita, más que nunca, una tregua para intentar parar el batacazo que se está dando en todas las encuestas. Cree que su situación encontraría algo de alivio si ETA concediera una tregua. Posiblemente, el efecto sería el contrario. A las declaraciones del GARA de López Álvarez, el secretario general del PSE, respondió una militante del PSOE como Rosa Díez, con la mejor 3ª del ABC que ha escrito en su vida. La tregua de ETA será la prueba de que el gobierno ha negociado, es decir, que ha mentido a la opinión pública y se ha saltado el acuerdo del Congreso de los Diputados.

La Justicia ya ha sufrido los atentados de ETA. La banda terrorista ha asesinado jueces y fiscales. ETA ha atentado con bomba contra los juzgados. ETA ha atentado contra las personas y los edificios. Con este juicio, ETA puede atentar contra la Institución. Lo malo es que los cómplices de que ETA pueda cargarse la Institución de la Justicia son políticos que no creen en la separación de poderes. Lo terrible es que ahora, además de los nazionalistas que recogen las nueces, se unan a la complicidad política con ETA los López Álvarez y el silencio de muchos dirigentes, ministros y diputados del partido socialista que hacen lo que sea por una tregua.

Francisco José Alcaraz, presidente de AVT
«Peces-Barba es un comisario político a sueldo del Gobierno»
EFE Periodista Digital  23 Noviembre 2005

El Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, arremetió este martes contra una de las víctimas que supuestamente protege, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz. Después de discriminar a esta asociación al no convocarla a una reunión que mantuvo con las dos del 11-M el pasado 7 de noviembre, el Alto Comisionado ha acusado a Alcaraz de mantener un comportamiento "sectario" y de dividir a las víctimas. La AVT exige el cese fulminante de Peces-Barba al que califica de "comisario político a sueldo del Gobierno".

Gregorio Peces-Barba, dijo que las asociaciones de víctimas del terrorismo se niegan a facilitar el dato de cuántas personas las integran, así como el referente al número de víctimas del terrorismo que figuran entre ellas. "No conocemos el número porque las asociaciones se niegan sistemáticamente a dar el número de sus miembros", afirmó durante su comparecencia ante la comisión Constitucional del Senado.

En este sentido, Peces-Barba explicó que en la última convocatoria de ayudas por parte del Ministerio del Interior se incluía como criterio para conceder subvenciones a las asociaciones que éstas informasen sobre el número de sus integrantes, pero la negativa de todas las asociaciones ha hecho que ninguna haya sido ayudada en base al número de miembros. Según Peces-Barba, las asociaciones alegan "protección de la intimidad", algo que el Alto Comisionado dijo le gustaría que "se pudiera superar".

Además, el Alto Comisionado explicó que se dan casos como el de una señora que está "vinculada" a las tres asociaciones que cuentan con víctimas de los atentados del 11-M, o el de otras que sufrieron atentados de ETA, que figuran como miembro de alguna de las asociaciones conocidas como "autonómicas" y también de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) o, incluso, de varias de las asociaciones que llevan el nombre de una autonomía.

La exposición de Peces-Barba vino motivada por la pregunta del senador del PP Ignacio Cosidó, quien se interesó por cuál es la asociación mayoritaria en el colectivo de víctimas y por la razón que llevó al Alto Comisionado a no convocar a la AVT a una reunión que mantuvo con las dos asociaciones del 11-M el pasado 7 de noviembre. Peces Barba explicó que había convocado esa reunión para que las junta directivas de esas dos asociaciones, dedicadas exclusivamente a las víctimas de los atentados de Madrid, se conociesen. Además, dijo que en el resto de reuniones han sido convocadas la totalidad de las asociaciones de víctimas del terrorismo.

Critica a Alcaraz y defiende a Manjón
Cosidó acusó a Peces-Barba de "provocar cierta división" entre las víctimas. El Alto Comisionado le respondió que "quizá la señora presidenta de la Comunidad de Madrid podría ser más destinataria" de esas críticas, al haber marginado a la Asociación 11-M, presidida por Pilar Manjón, de ayuda alguna hasta el momento, y tampoco en los presupuestos para 2006, algo que no ha ocurrido con la otra asocación del 11-M y con la AVT. En cuanto a la supuesta "división" que ha creado Peces-Barba entre las víctimas, el Alto Comisionado contestó al senador del PP que no ha sido él quien ha presentado una querella contra Ana María Vidal-Abarca, la anterior presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, a la que calificó como "una histórica" del colectivo.

"Tampoco he expulsado de ningún sitio a los hijos del fiscal de Granada", los hermanos Portero, hijos de Luis Portero, asesinado por ETA, añadió el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. En ambos casos, el Alto Comisionado se estaba refiriendo a Francisco José Alcaraz, al que acusó de mantener un comportamiento "sectario", entre otras cosas por prescindir de Daniel Portero, que es hijo de una víctima y ha realizado un trabajo "benemérito" como abogado de la asociación. También le acusó de haber provocado la creación de una federación autonómica de asociaciones de víctimas por su desacuerdo con la gestión del presidente de la AVT.

Ladran. Cada vez más
bitácora Bye Bye Spain 23 Noviembre 2004

Se multiplican las actividades de cara a la puesta en marcha de un nuevo partido político no nacionalista. Prueba de ello es el creciente nerviosismo de los defensores de los derechos colectivos.

Desde el inicio del otoño, los actos para presentar el nuevo partido no nacionalista se multiplican y en muchas localidades ya funcionan plataformas de apoyo que los ciudadanos han puesto en marcha para apoyar el arranque de la nueva formación.

En los medios de papel empiezan a ser frecuentes las noticias relacionadas con esta iniciativa, aunque la prensa catalana utiliza la contra información: cuando menciona las actividades del nuevo grupo político en gestación, lo hace para vilipendiar.

Las agresiones nacionalistas han acompañado desde el principio a la iniciativa promovida por los firmantes del Manifiesto por un nuevo partido político, a los que se han ido añadiendo militantes socialistas críticos, votantes descontentos que se consideran traicionados, personas que han sido objeto de las arbitrariedades políticas de gobiernos regionales y locales
nacionalistas, y ciudadanos hartos de la presión etnicista.

El nerviosismo de los nacionalistas ante la fuerza que está adquiriendo este movimiento ciudadano se hace patente en cuanto abren la boca. Esta es, a modo de ejemplo, la crónica de uno de los actos del nuevo partido que firma un medio nacionalista vinculado a CiU. Lleva por título “Los pijos pretenden apostolizar Nou Barris” (los nacionalistas siguen sin saber escribir) e, insultos aparte, elucubra sobre el destino final del nuevo partido sin tener ni idea del asunto que está tratando:

“Francesc de Carreras no para. El lunes ya participó en una conferencia en el Centro Cívico de la Sedeta, organizada por las corrientes españolistas del PSC Ágora Socialista y Socialistas en Positivo.

"Pero si lunes se escondía tras la noble marca del Partido de los Socialistas de Catalunya y criticaba que ‘el PSC no ha representado a sus votantes y a nosotros nos importa más la S que la C', en Nou Barris [distrito de Barcelona] actuó desacomplejadamente. ‘Miedo la creación de un nuevo partido político en Cataluña’. Con este explícito título han aparecido
carteles –íntegramente en español– en Nou Barris y en el Carmel convocando a una charla/debate organizada por Ciudadanos de Catalunya.

"Francesc de Carreras, acompañado del ínclito Felix Pérez Romera, bajaron de su pedestal para evangelizar a las masas obreras, explicándoles por qué ‘el nuevo Estatuto avanza en la imposición de la ideología nacionalista y compromete el futuro de la libertad y la igualdad de los ciudadanos de Cataluña y del resto de España’.

"Sorprende cuando menos la permisividad del PSC con un personaje que practica una demagogia tan irresponsable y que, una y otra vez, apuesta por la formación de un partido neolerrouxista. Un nuevo partido que muy bien podría ser Iniciativa No Nacionalista, que se hace un amplio eco de todos los actos que organiza Ciudadanos de Catalunya y que subscribe punto por punto el manifiesto de los intelectuales ‘pijos’, además del hecho de que las webs de ambas formaciones se enlazan mutuamente.” (Els 'pijos' pretenen apostolitzar Nou Barris)
 

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