AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 26 Noviembre 2005
"No tengo ninguna necesidad de hablar una lengua que se restringe al ámbito territorial de tres millones de personas".
Minuto Digital  26 Noviembre 2005

El silencio inútil del Gobierno
Editorial ABC 26 Noviembre 2005

¿Conduce ETA o la conducen?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 26 Noviembre 2005

Zapatero con Perpiñán
Ignacio Villa Libertad Digital 26 Noviembre 2005

El pregón de los necios
M. MARTÍN FERRAND ABC 26 Noviembre 2005

Los nacionalistas tienen razón: España no es una nación
Jesús Laínz elsemanaldigital 26 Noviembre 2005

ZP, como reducción al absurdo
Enrique de Diego elsemanaldigital 26 Noviembre 2005

EL COMUNICADO DE ETA
Editorial El Ideal Gallego 26 Noviembre 2005

El trinomio mortal de ZP
Federico Quevedo  elconfidencial.com 26 Noviembre 2005

El comunicado de ETA
GEES Libertad Digital 26 Noviembre 2005

Instalados en el enredo
TONIA ETXARRI El Correo 26 Noviembre 2005

Concesión a La Secta
EDITORIAL Libertad Digital 26 Noviembre 2005

La ofensiva contra las libertades
Pío Moa Libertad Digital 26 Noviembre 2005

Dinero que ganar, poder que repartir
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 26 Noviembre 2005

La AVT contraataca con un fax a las Embajadas para explicar qué es ETA
B.T. ABC 26 Noviembre 2005

Entrevista: ERNESTO LADRON DE GUEVARA
"No tengo ninguna necesidad de hablar una lengua que se restringe al ámbito territorial de tres millones de personas".
Minuto Digital 26 Noviembre 2005

Acaba de presentar su libro "Educación y nacionalismo", un profundo análisis de las cuestiones que han arrastrado al mundo de la educación en el País vasco hasta el punto de adoctrinamiento en el que nos encontramos. Ayer presentó su obra en el edificio de las Juntas Generales de Vizcaya acompañado por Gotzone Mora.

¿Cree que el español puede ser erradicado de la sociedad vasca?
En Cataluña está siendo erradicado. Se están poniendo en funcionamiento las oficinas de garantías lingüísticas que son como una especie de Inquisición en materia de sanción y persecución a los que desde la instancia privada o la pública no usen el Catalán. En el País Vasco vamos en la misma dirección, aunque es cierto que aún no hay una exacerbación como la catalana por la dificultad intrínseca del euskera que no es una lengua romance.

En su libro cuenta numerosos casos de vulneración de la legalidad lingüística por parte de los nacionalistas. ¿Cuál le parece el más grave?

Por su afectación a la parte más débil, víctima de esta situación absurda de utilización lingüística con fines doctrinarios y de
concienciación nacionalista, que es la de la infancia y la juventud, me parece gravísimo el daño que se está produciendo en algunos fragmentos de la población escolar. Me refiero a todos aquellos alumnos que pudiendo superar y resolver sus dificultades en el aprendizaje en la lengua materna (castellano)están siendo sometidos a un estrés y un suplicio que ahoga sus
posibilidades de futuro y su desarrollo personal. Pero también es muy grave el resultado que la inmersión lingüística produce en la comprensión verbal de nuestras generaciones últimas de escolares.

La comprensión verbal es una aptitud mental primaria que afecta a la capacidad cognitiva que está formada por la cantidad de palabras que manejamos en nuestra lengua primera o materna. Nuestra representación del mundo y nuestra capacidad de abstracción está condicionada por el léxico que manejamos, y todo apunta a que como producto de una inmersión absurda en un contexto diglósico, es decir en una lengua que en muchos casos sólo representa al 10% de los hablantes, produce una escolarización con unos resultados demoledores en la consolidación de los instrumentos de aprendizaje de los alumnos que acaban en la formación profesional o en la universidad. Lo saben los profesores de la enseñanza superior, aunque sólo lo reconozcan en privado. Paradójicamente la Ley obliga a planificar los modelos lingüísticos de acuerdo a la realidad sociolingüística de cada zona, y eso se omite con toda impunidad.

Usted habla de la deficiente enseñanza que reciben los alumnos. ¿Puede dar algunos ejemplos?. ¿Ocurre en las demás comunidades donde el sistema educativo está dirigido por nacionalistas?

La deficiente enseñanza es producto fundamentalmente de una Ley (la LOGSE y sus sucedáneos) que es una catástrofe educativa. Pero a ese mal difícilmente reparable, se añade la utilización de la escuela como plataforma de ideologización nacionalista para cuyo objeto se utilizan en el País Vasco tres elementos: la modificación de las plantillas con una presión
insoportable sobre los profesores, muchísimos de los cuales han optado por irse a otras Comunidades con más normalidad política, el euskera como elemento disgregador y de opresión ideológica y las ikastolas como quintacolumna para impregnar al conjunto del sistema con las esencias nacionalistas. Evidentemente en Cataluña pasa lo mismo en lo que se refiere
al ingrediente lingüístico y al comisariado político en los centros educativos y en la Universidad. También es un hecho compartido la utilización de los contenidos de la enseñanza y la manipulación de los libros de texto deformando las realidades históricas, fundamentalmente.

¿Por qué el Estado no protege los derechos de los alumnos y aplica sus competencias sobre el contenido de los curricula y los libros de texto?
El Estado generó a mediados de los años ochenta un instrumento para garantizar en todo el Estado el cumplimiento de las
obligaciones constitucionales, la homologación de los títulos académicos y profesionales y los contenidos mínimos de la Enseñanza. Era la Alta Inspección del Estado. Pero los sucesivos gobiernos de España han impedido en la práctica que esa institución fuera efectiva y ejerciera su papel tutelar.

¿A qué se debe que los funcionarios profesores no hayan protestado ante la política educativa del Gobierno vasco, que les afecta en sus carreras profesionales?
Muy sencillo y comprensible: el miedo. No hay que olvidar que el terrorismo y el llamado nacionalismo democrático han ejercido una presión psicológica y a veces actuaciones más contundentes que la mera exclusión social y de persecución. Ejemplos habría muchísimos. Tanto sindicatos no nacionalistas como profesores han estado aprisionados por el
Síndrome de Estocolmo y el temor a las represalias.

¿En cuánto valora el gasto hecho por el Gobierno vasco en la euskaldunización de las instituciones y la sociedad? ¿Cree que este proceso tiene éxito?, ¿ha aumentado el número de euskaldunes?
Una estimación aproximada nos lleva a cuantificar en 20.000 millones de las antiguas pesetas cada año, lo que suma en los
veinticinco años de hegemonía nacionalista una cifra de medio billón de pesetas. Agregando todas las actuaciones presupuestarias que han tenido como objeto la euskaldunización, de forma directa o indirecta.

El resultado ha sido un desastre. Pese a esa inmensa cifra de gasto presupuestario, por ejemplo en Alava no usa en sus relaciones habituales el euskera más del 15% de la población. Pero parecido pasa en Bilbao, o en las Encartaciones vizcaínas, etc. Y es que como decían los profesores Lapesa, Gregorio Salvador, o Lodares los desarrollos lingüísticos
los imponen los hablantes y no los gobiernos. Nada cuaja sociológicamente por opresión o imposición. La rentabilidad del gasto en materia lingüística promovida por los nacionalistas y los acomplejados partidos no nacionalistas ha sido un fraude social y ha tenido una rentabilidad absurda y mínima.

¿Cómo ha conseguido el nacionalismo imponer y prestigiar el euskera, que hasta los años 80 era despreciado o ignorado hasta por muchos militantes del PNV?
No estoy de acuerdo en que hayan prestigiado el euskera. El euskera podría haber tenido prestigio si no se hubiera utilizado para fines políticos y si no hubiera sido un elemento de opresión. Si hubieran habido estímulos positivos y unas políticas lingüísticas respetuosas con los derechos individuales el euskera hubiera traspasado la oficialidad para ser un ingrediente más de cultura y una realidad social. Así no. La prueba es que los propios nacionalistas en las instituciones no lo usan y muchos representantes de ese nacionalismo montaraz no saben euskera. La imposición ha estado ligada demasiadas veces a la violencia y a la coacción.

Usted explica que en Álava apenas se ha hablado euskera históricamente, pero¿por qué la sociedad alavesa ha aceptado la imposición del euskera en sus colegios y en la Administración vasca para seleccionar a los funcionarios?

Han funcionado de forma muy efectiva los mecanismos sociales. En la sociedad hay mucho miedo de quedar excluidos, marginados, o señalados. Michael Biurleigh, en su libro "El tercer Reich" explica cómo la gente normal en la sociedad alemana se sumó al III Reich, y los mecanismos de psicología social que condicionaron a la sociedad alemana.

¿Son capaces los nacionalistas de vivir en euskera?
No. Cualquiera puede constatar en qué lengua se desarrollan las relaciones entre ellos en las propias instituciones. ¿Por
qué periódicos como GARA o DEIA están escritos íntegramente en castellano? Seguro que cualquier persona medianamente inteligente puede responder con la pura lógica a esa pregunta.

¿Cree que el euskera batua sobreviviría sin el apoyo público?
Evidentemente no. El euskera batua es una lengua de laboratorio que tiene poco que ver con los diferente dialectos que se
hablaban antes de su diseño. De todas formas me es indiferente. ¿Por qué tiene que haber un gasto público para una necesidad de los nacionalistas, que justifican su nación utópica sobre la base de la lengua? A mi me bastan las lenguas internacionales, entre ellas el español. No tengo ninguna necesidad de hablar una lengua que se restringe al ámbito territorial de tres millones de personas.

¿Cuál es la aceptación real del euskera entre los vascos?
Si tomamos como referencia los datos estadísticos, podemos observar que no supera el 1% de las relaciones administrativas entre los ciudadanos y sus administraciones públicas. Ese dato es demoledor.

El silencio inútil del Gobierno
Editorial ABC 26 Noviembre 2005

LA Comisión Europea ha rechazado implicarse en un proceso de negociación con ETA, después de que la banda terrorista solicitara la mediación internacional mediante su último comunicado. ETA siempre ha tenido clara la conveniencia de internacionalizar el «conflicto» con el Estado español, y lo hizo a través de la organización «Xaki», cuyos responsables se sientan actualmente en el banquillo de la Audiencia Nacional. Para toda organización terrorista, la mediación internacional es una forma de legitimar su violencia, en cuanto supone el reconocimiento de una cierta paridad entre terroristas y Estado. No obstante, ETA sigue demostrando su capacidad para sorprender a incautos con trucos de segunda mano, como es el de apelar a la comunidad internacional.

Aunque el Gobierno haya repetido que sólo espera de ETA el abandono de las armas, el efecto del comunicado etarra es, por desgracia, más resistente que el voluntarismo gubernamental. Si realmente sólo espera ese comunicado, sobra toda la política de gestos y declaraciones que ha producido el PSOE en los últimos meses y que ha configurado un estado de opinión en el que, sin confirmación oficial pero con todas las percepciones sociales y políticas en este sentido, se da por hecho que el Gobierno quiere negociar con ETA, que está dispuesto a hacer concesiones y que tales concesiones ya se ven en la legalización de facto de Batasuna y de derecho del Partido Comunista de las Tierras, en la derogación de la Ley de Partidos y en la quiebra del Pacto Antiterrorista.

El Gobierno no comenta los comunicados de ETA, pero tendrá que asumir que éstos empiezan a reflejar las consecuencias de sus decisiones. Hasta ahora, la sociedad española creía que para alcanzar la paz bastaba que ETA entregara las armas, se disolviera y se pusiera a disposición judicial. Si esto es lo que el Gobierno sigue esperando, no hay razón para proponer un «final dialogado» de la violencia, porque ese final vendrá dado por la desaparición de la violencia. Esta sencilla correlación de conceptos es la que había ayudado al Estado a arrinconar a ETA hasta los niveles que ahora permiten a Rodríguez Zapatero hacer malabarismos con pronósticos sobre la paz. Pero el problema es que el Gobierno no sólo ha reducido la presión sobre ETA, sino que también ha puesto en el filo de la navaja los principios constitucionales que los terroristas llevan intentando derribar desde 1978. Lo más grave no es que ETA quiera pescar en el río revuelto del proyecto de Estatuto catalán, sino que el Gobierno ha impulsado una estrategia general de revisión del modelo constitucional en la que se nutre esa expectativa de los terroristas. Cuando ETA dice en este preciso momento que también hay que reconocer los derechos colectivos de Cataluña como nación, está amarrándose a la suerte no tanto del Estatuto catalán -al que los terroristas han herido de muerte- cuanto del proyecto global que subyace en el mismo, y que es diseño propio del Gobierno socialista. No se puede decir que al PSOE sólo le une con el PP el dolor por los muertos, que la Nación es un concepto discutido y discutible, que España es un Estado plurinacional o que el Estatuto catalán debe hablar de identidades nacionales y luego lamentarse de que ETA diga que «el Gobierno del PSOE ha realizado declaraciones que aportan elementos novedosos». Y que un día después del comunicado el presidente del Parlamento catalán insista, ante Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, en que Cataluña debe ser reconocida como nación significa perseverar en el error.

Los intereses del terrorismo y del separatismo son incompatibles con los intereses de España. Zapatero debe ser consciente de este principio inamovible a la hora de medir sus estrechos márgenes de maniobra que ETA le ha dejado tras el último comunicado. La banda es independentista y el proyecto de Estatuto catalán es una oportunidad para ir laminando los principios constitucionales que se oponen al separatismo, aunque el objetivo de los partidos catalanes no sea la independencia. Ya no basta con que el Gobierno rechace comentar los comunicados de ETA. Es una sociedad muy castigada por los terroristas la que espera explicaciones claras, y no comentarios, de lo que está haciendo el Ejecutivo.

¿Conduce ETA o la conducen?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 26 Noviembre 2005

A diferencia de Ignacio Astarloa, creo que el comunicado de ETA a la BBC sí presenta algunas novedades. La más importante es la constatación de que Cataluña ocupa un lugar preponderante en la agenda y estrategia políticas de la banda terrorista, lo que, por cierto, es una auténtica catástrofe. En medio de la conmoción estatutaria, con la sociedad catalana siendo arrastrada hacia las caducas fantasías del onanismo identitario, en plena reedición del victimismo –corregida y aumentada–, puestos bajo el foco público y luciéndonos un día sí y otro también, solo nos faltaba la ayudita de la ETA.

Que vengan a contarnos ahora Carod y compañía que no hay relación entre la visita a Perpiñán con la que se estrenó la legislatura tripartita, y esta asunción etarra de las reivindicaciones nacionales catalanas. Pesada y ominosa sensación de sometimiento a un eje delirante que apenas difiere en poquedad moral: de una parte el presidente hipotecado de un gobierno embargado se rinde ante una banda a punto de extinguirse –y con él rinde al país pasando la vergüenza por el tamiz parlamentario–; de otra parte el acreedor separatista, encantado de ver cómo España se somete y entregado a la reconducción del socio cada vez que el PSOE tiene una pulsión de dignidad.

Por fin, el comunicado certifica el absoluto fracaso de Rodríguez. Tanta palabrería, tanta ignominia, tanto rebajar a las víctimas, tanto Peces y tanta traición vasca con el único objetivo de arrancar una tregua a la ETA, garantizarse otro mandato y postularse al Nobel de la paz. Aunque no se lo concedieran en Oslo ya se lo entregarían, bufo, amargo y amañado, los amiguetes activistas del bestiario noalaguerra (No os olvidamos, queridos). Pues de tregua, nada. Si al menos le insultaran, sentiríamos por un momento que es nuestro presidente. Pero, como en el asunto de la catalanización de la ETA, también en esto ha sucedido lo peor que cabía imaginar: la ETA no da tregua pero sí da palmaditas en la espalda presidencial. ¡Por ahí vas bien, muchacho! No le conceden el pasaporte a la gloria pero se abrazan a él. Estas pesadilla son algunas de las novedades que presenta el comunicado. Hay más.

Zapatero con Perpiñán
Ignacio Villa Libertad Digital 26 Noviembre 2005

Qué mal genio tiene esta señora. Mejor dicho, qué mal genio tiene este Gobierno. Este viernes, en la rueda de prensa del Consejo de ministros se ha visto a la vicepresidenta del Gobierno enfadada con el mundo, con los medios de comunicación y con el Partido Popular. Pero especialmente, hemos visto a una portavoz que pierde la credibilidad por días. De tanto manipular la realidad, a uno se le termina avinagrando el carácter. Y así está este Gobierno. Del talante hemos pasado al mal genio y ya estamos en el vinagre. ¿Cuál va a ser el siguiente paso?

Ahora el Gobierno anda despistado interpretando el último comunicado de los terroristas etarras, una auténtica vergüenza para cualquier Ejecutivo europeo que se precie. Para empezar, el Gobierno no conocía la inmediatez del comunicado, y lo que es más grave, la Guardia Civil fue quién facilitó a Moncloa el comunicado de los terroristas cuando estaban fuera de juego buscando ese texto que decían que tenía la BBC, o que había sido recibido en algunas Embajadas europeas.

La realidad es que cada día que pasa se ve que este Gobierno se encuentra fuera de sí. En el comunicado difundido por la banda terrorista no ocultan sus objetivos y sus intenciones, y es evidente que todo el proceso de la reforma del Estatuto en Cataluña se ha convertido en una referencia obligada para los terroristas. No es nueva la opinión que advierte, que de lo que ocurra en Cataluña depende el futuro del País Vasco. Pero en esta ocasión los propios terroristas han confirmado que lo que ellos quieren negociar va a pasar por la reforma del Estatuto catalán. Una amenaza que nos sitúa de nuevo en la ciudad de Perpiñán y en la reunión de Carod Rovira con ETA para pactar una tregua sólo en Cataluña.

El último comunicado de ETA coloca encima de la mesa varias evidencias. El Gobierno busca a la desesperada un tregua terrorista, como una tabla de salvación para una situación a la deriva. Zapatero tiene un modelo que pasa por un nuevo estatus para Cataluña y el País Vasco impuesto por la banda. El club de Perpiñán se ha demostrado clave para este nuevo diseño del presidente del Gobierno. Y por último –y lo más grave– Zapatero se ha convertido en un rehén de aquel acuerdo entre ERC y ETA. Con el paso de los meses, estas siglas se han convertido en las siglas claves para entender los los tumbos del presidente del Gobierno. Por lo que se ve, Zapatero se encuentra atrapado en sus propias trampas, y con menudos compañeros.

El pregón de los necios
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 26 Noviembre 2005

CUANDO, antes de las nuevas tecnologías, el interés periodístico se expresaba en cíceros, una unidad de medida tipográfica dividida en doce puntos y equivalente a medio centímetro, un titular de cuarenta y tantos puntos, y más en un periódico no populista, como La Vanguardia, hubiera sido equivalente a un redoble de tambor para que no se distrajera ninguna mirada. Ayer el diario catalán abría sus páginas dedicadas a la política nacional con ese porte de reclamo: «ETA pide mediación internacional para alcanzar la paz en Euskadi».

Como al periódico que preside el conde de Godó no cabe atribuirle más veleidades nacional-separatistas de las que ya resultan inevitables en Barcelona, no se puede dudar de la buena intención que, en su alarmante contenido textual, encierra el encabezamiento de la información en la que se narra que ETA se ha dirigido a embajadores europeos y organizaciones internacionales para solicitar su intervención en el conflicto vasco. Esa es una vieja estrategia de la banda terrorista: sacar el problema de su ámbito, estrictamente nacional, e internacionalizarlo con los aromas de un «pueblo oprimido» que clama por su libertad.

Conviene dejar bien claro que en el País Vasco no cabe «alcanzar la paz» porque esa paz existe y sólo es alterada por los delincuentes que, agrupados en cuadrilla y utilizando la extorsión como industria y la violencia como lenguaje, tienen más de mil asesinatos en su haber. Equiparar la fuerza y la dignidad de un Estado con las hechuras de un grupo terrorista no es proporcionado, ni se compadece con la realidad nacional que, incluso en las tres provincias vascongadas, ofrece un paisaje distinto y más reconfortante.

César Alonso de los Ríos hacía ayer, aquí en ABC, un lúcido y demoledor balance sobre las últimas tres décadas de la vida española y llegaba a la triste conclusión de que se nos presenta como «éxito histórico» lo que no es otra cosa que una grave e intensa crisis nacional. No solamente es que, ya superado, haya vuelto a establecerse el odio entre los españoles, sino que en docenas de casos diarios, como el que enfatizo con «la paz en Euskadi», las poderosas máquinas de propaganda que coadyuvan a la ruptura nacional consiguen establecer una confusión de valores capaz de ir calando hondo en la conciencia de los ciudadanos inadvertidos y sembrando en ellos el germen de la duda.

Aquí urge un ejercicio colectivo de catarsis, hay que romper la inercia establecida. El pregón de los necios, espontáneo o inducido, está cambiando el sentido de España y necesitamos, desde el sentido común y el respeto democrático, una acción conjunta de quienes, desde una abrumadora mayoría, están legitimados para ponerle coto al desmán centrifugador y soberanista que nos sacude e, inadvertidamente, como en el ejemplo, nos impregna.

Los nacionalistas tienen razón: España no es una nación
Jesús Laínz elsemanaldigital 26 Noviembre 2005

Tienen razón. Efectivamente, ese proyecto sugestivo de vida en común –que dijo Ortega–, ese plebiscito diario –que dijo Renan– aquí ya no existe.

En tiempos pasados los españoles se mataron por motivos diversos. Las guerras carlistas del siglo XIX y la civil del XX enfrentaron a españoles contra españoles, de todas las regiones, por motivos principalmente dinásticos en las primeras e ideológicos en la última. Hoy ya no sería así. Probablemente en nuestros días no sería ni siquiera imaginable un enfrentamiento civil violento debido a que las circunstancias económicas, sociales e internacionales parecen impedir lo que en los años 30 del siglo pasado sí fue posible. Pero, de haberla, esa guerra sería hoy entre territorios, pues he ahí lo que provoca una intensa hostilidad entre los españoles del siglo XXI. Ni la religión, ni la familia reinante, ni la ideología política llevarían hoy a los españoles a la exasperación. Pero la región sí; para ser exactos, la región elevada a la categoría de nación oprimida.

Pero que no se engañen nuestros separatistas: el que no formen parte de la nación española no se debe a ninguno de los estupidísimos argumentos pseudohistóricos, pseudolingüísticos y pseudojurídicos con los que llevan un siglo engañando a sus paisanos. Esos hechos –limpios de falsificación nacionalista– lo único que prueban es su intrínseca españolidad. El único motivo por el que ya no forman parte de la nación española es por el odio hacia España que han conseguido inculcar en tantas cabezas y corazones y que, en el caso vasco, ha provocado mil muertos. Y por la incapacidad de los políticos que llevan décadas sin impedirlo y que diseñaron un modelo de Estado absurdo que posibilita ensoñaciones nacionaloides.

De nada sirve obstinarse en no ver la realidad: una gran parte de los vascos y los catalanes darían cualquier cosa por dejar de ser españoles. Probablemente la vida no, pues no están los tiempos para epopeyas; pero la hacienda sí, y mucho más gustosos de lo que creen quienes se sonríen pensando que los nacionalistas, en cuanto vieran su cartera amenazada, iban a dejarse de tonterías. Algunos sí, obviamente. Pero para muchísimos el sentimiento y el odio tiene mucha más importancia que una mayor o menor renta per cápita.

La última escenificación de esta ruptura nacional son las campañas contra los productos catalanes que arrancaron contra el cava del año pasado y que parece que se han puesto de moda. Mejor manera de dar la razón a los separatistas sobre la inexistencia de la nación española no se hubiera podido inventar.

El que los separatistas lleven años haciendo lo propio en sentido contrario no justifica la cretinez.

ZP, como reducción al absurdo
Enrique de Diego elsemanaldigital 26 Noviembre 2005

De continuo, se me ha reconvenido a no subestimar a Zapatero, mediante remedo de la moral de éxito hegeliana: si ha ganado unas elecciones por algo será (además de por una masacre y una grosera manipulación). Ahora que las encuestas muestran una caída libre de la popularidad del personaje y corren chistes de crueldad excesiva, me parece preciso indicar que ZP no es la causa de nuestros males, sino su efecto (todo lo ridículo y patético que se quiera).

Zapatero puede ser considerado excrecencia del sistema o su reducción al absurdo. Lo planteo en mi libro ZP en el país de las maravillas –literatura de combate, envuelta en el celofán del humor- revestido de humor- y mi conclusión va más por la segunda hipótesis. Es decir, lo grave es que un político profesional insustancial ha llegado a la secretaría general del PSOE, a la presidencia del Gobierno y ha contado siempre -hasta ahora- con un amplio respaldo popular.

Eso implica que buena parte de la sociedad española carece del mínimo de espíritu crítico y, por ende, de ilustración. Y también que el sistema como tal tiene fallas internas suficientes para ser incapaz de depurar tales niveles de descrédito como los que ahora ocupan La Moncloa. Eso me induce a pensar que ni tan siquiera la alternancia es suficiente. No basta con que en las próximas elecciones Mariano Rajoy sustituya a Zapatero, y mucho menos que haya de hacerlo a través de pactos con Convergencia y PNV, como, a los postres, tienen por costumbre decirnos a los periodistas los políticos del PP. Es preciso que la sociedad civil se dote de un programa máximo que indeclinablemente pasa por una reforma profunda de la ley electoral y del modelo de partidos, incluyendo su financiación, que sobrepasa, de manera sistemática y reincidente, el ámbito de lo mafioso.

Todo ello exige la liberalización de la enseñanza, pues tanto el mercantilismo de los medios de comunicación como la estatalización educativa se están mostrando como dos auténticos cánceres sociales, que embarrancarían -de seguir su inercia- a la sociedad abierta en el plazo de una generación.

Tiempos estos en los que la confusión ha de ser combatida con dosis suplementarias de claridad y sin ceder en las convicciones al ambiente de cinismo que lo impregna todo. Seguramente, en el futuro, estaremos agradecidos a Zapatero en un sentido bien curioso: por haber sido el elemento de contrastación de males muy profundos, que afectan a todo el mitificado proceso de la transición. En esta nueva exigencia ética de la crítica sin concesiones, de la recuperación de la decencia tenemos los liberales especial responsabilidad.

EL COMUNICADO DE ETA.

Editorial El Ideal Gallego 26 Noviembre 2005

ETA quiere a más peones sobre su tablero de juego. Si no le llega con dividir a un país sobre la errónea posibilidad de negociar, ahora pretende que sea la comunidad internacional la que medie en la resolución de un conflicto, que no es otro que la lacra del terrorismo, que la propia banda se encargó de crear. La respuesta de la UE ha sido rápida, el único interlocutor es el Gobierno español, al que, por cierto, los asesinos recuerdan que están intentando abrir conversaciones, un proceso en el que nunca deberá participar el Ejecutivo, porque a los etarras sólo se les tiene que combatir con la máxima presión policial y judicial.

El Gabinete de Zapatero está obligado a mantener la lucha antiterrorista sin recurrir a la vía del diálogo, ya que así complacería las exigencias de unos criminales que ya están obteniendo demasiado tras su último comunicado. El PP y el PSOE se han enzarzado en una lamentable batalla dialéctica, demostrando que no están a la altura que los ciudadanos exigen, un mensaje unánime y firme contra los que matan. ETA ya ofrece siempre un discurso contradictorio con la violencia que ejerce sobre el resto de la sociedad como para que los dos grandes partidos, aquellos que firmaron un pacto de Estado por la libertad más necesario que nunca para formar un frente común, aumenten aún más la distancia que representa el Estatut. Hasta en este debate ha irrumpido la banda etarra, que se ha permitido reclamar el reconocimiento de Cataluña y Euskadi como naciones. El chantaje no tiene cabida en el camino hacia la paz y sí la unidad de quienes defienden la democracia.

El trinomio mortal de ZP
Federico Quevedo  elconfidencial.com 26 Noviembre 2005

Creo, y lo digo con las reservas que una afirmación así conlleva, que lo mismo que le dio a Rodríguez el poder, es decir, el 11-M, será lo que se lo quite. Vengo defendiendo esta teoría desde hace tiempo y a medida que avanzan los acontecimientos se me hace más palpable. Sé que es una afirmación que me va a costar más de una crítica y, sobre todo, muchos insultos, porque en este país afirmar ciertas cosas es motivo de condena a la caverna, y si no que se lo digan a Rosa Díez, compañera, que ya forma parte de los que engrosamos ese nido de la marginación por nuestras ideas en un país donde ya sólo se puede esgrimir la verdad oficial y defender la bandera del zapaterismo. Pues bien, fíjense, a riesgo de mucha incomprensión y algo más de resentimiento, les diré, sin temor a equivocarme, que el último comunicado de la banda terrorista ETA ha venido a confirmar muchas de las sospechas de las que en estas mismas líneas vengo advirtiendo desde hace diecinueve meses, que son los mismos que Rodríguez lleva gobernando contra el interés general.

Siempre dije que en aquel famoso encuentro de Perpignan entre Carod Rovira y los líderes de la banda terrorista se estrecharon los lazos de un destino común para Cataluña y el País Vasco, un destino fuera de España, como naciones independientes. Siempre dije, también, que el Pacto de Perpignan condicionaba a futuro la política de Rodríguez si ganaba las elecciones del 14 de marzo, como así ocurrió gracias a los atentados terroristas del 11-M. Y siempre dije que esa confluencia de intereses entre ETA y ERC implicaba, por sí misma, la destrucción del modelo de Estado tal y como lo conocemos consecuencia de la Constitución de 1978 y la eliminación del Estado de Derecho y la separación de poderes que conlleva. Un camino que Rodríguez estaba dispuesto a recorrer, primero por convencimiento, y segundo por conveniencia. Un camino por el que quiere llevarnos a todos de la mano de un Estatuto intrínsecamente separatista y una tregua de ETA que no sabemos si va a llegar o cuántas concesiones tiene que hacer el Estado para que llegue.

Y ETA ha dicho lo que quiere: reconocimiento de nación para Cataluña y el País Vasco e implicación internacional en el supuesto proceso de paz, que no es otra cosa que la rendición condicionada del Estado de Derecho frente a los asesinos. Pues bien, si yo había defendido en repetidas ocasiones la estrecha relación ETA-ERC y el apadrinamiento que la banda terrorista ejercía sobre todo el proceso soberanista catalán –desde el mismo momento en que declaró una tregua sólo en aquella comunidad autónoma-, ahora la propia ETA confirma y da carta de naturaleza a estas fundadas sospechas, y aporta un nuevo motivo para la oposición frontal al Estatuto. Y es que, además de ser inconstitucional y separatista, está tutelado por la banda terrorista, y desde ese mismo momento, en memoria de los muertos y por la dignidad de todos, se debería rechazar sin contemplaciones en el Congreso. ¿Alguno de ustedes cree que eso va a ocurrir? Yo no.

Y, dicho esto, vuelvo al principio porque el comunicado de la banda introduce, por primera vez, un elemento al que hasta ahora los asesinos de ETA se habían mantenido conscientemente ajenos, pero a la vista de la necesidad que tienen de poner contra las cuerdas a un Gobierno entregado, ya no le importa mentar la soga en casa del ahorcado. ETA dice, textualmente, que "los principales poderes del Estado español no han superado la crisis abierta con las acciones armadas del 11-M del 2004, y la mayoría de los partidos políticos y medios de comunicación españoles sufren las consecuencias de las contradicciones generadas por este hecho”. Acciones armadas. ¿Qué van a decir ahora todos los que han dedicado tiempo y esfuerzos en hacernos creer que los asesinos de ETA no eran igual de ‘malos’ que los asesinos del 11-M? Pues va a resultar que lo son y que, incluso, tienen mucho que ver y muchos intereses comunes. Y sobre algo de todo esto y de lo que yo he llamado la tercera pata que conforma esta mesa, la vinculación de determinados servicios secretos, está en trámites de hacerse la luz.

¿Por qué cree ETA que los poderes del Estado no han superado la crisis del 11-M, o que los partidos y los medios de comunicación sufren las consecuencias de las contradicciones generadas por este hecho? ¿Quizás porque sabe de lo que habla y quiere hacer reflexionar sobre las consecuencias que tendría que se descubriera su implicación en los atentados? Algo me dice que de todo esto tendremos noticias en algún momento más o menos cercano, noticias que vendrían a confirmar que lo que pasó, además de ser un atentado terrorista que costó la vida a 191 personas, estuvo perfectamente diseñado en su objetivo de derribar a un gobierno democráticamente elegido. Aunque también puede ser que motivaciones que se me escapan impidan que los ciudadanos conozcan la verdad. Yo espero que triunfe la pasión por la libertad, entre otras cosas porque la memoria de todos nuestros muertos, los del 11-M y los de todos los atentados terroristas en España, merece la verdad. Y la verdad, no me cansaré de repetirlo, nos hará libres.

El comunicado de ETA
GEES Libertad Digital 26 Noviembre 2005

Una vez ganada la batalla interna, ETA se propone ganarla en el exterior. Tras los atentados de Al Qaeda en Estados Unidos, España o el Reino Unido, entre otros muchos países, pocas cosas eran más repudiadas y combatidas por la comunidad internacional que el terrorismo. Aquellos países que en el pasado veían al terrorismo como un problema que no iba con ellos e incluso que contemplaban determinados grupos terroristas como independentistas románticos que inspiraban cierta simpatía, se toparon de bruces con el terrorismo yihadista como una amenaza global que afecta de forma especial a nuestras democracias.

En esa difícil coyuntura, el mayor éxito de ETA es haber pasado de ser un grupo terrorista reconocido como tal por Estados Unidos, por la Unión Europea y por la gran mayoría de la comunidad mundial, gracias en buena medida a la determinación y buen hacer de los sucesivos gobiernos de Aznar, a conseguir que el actual debate gire en torno a un supuesto proceso de paz, la necesidad de un final negociado de la violencia o la oportunidad de un dialogo con los terroristas.

Los terroristas han buscado siempre la participación de la comunidad internacional, muy específicamente de la Unión Europea, en el proceso de dialogo y negociación con el Estado español. Esa dimensión internacional colocaría a ETA como un actor en pie de igualdad con el propio Estado y constituye de hecho una antecedente para la plenitud de la posterior soberanía vasca.

El segundo mensaje de la banda terrorista en el comunicado del pasado jueves es la asunción de la pretendida liberación de Cataluña como un objetivo de la banda terrorista. Hace ya algunas semanas que el GEES anticipó en estas mismas páginas la concatenación del proceso de paz en el País Vasco y el proceso de independencia de Cataluña. Hoy esa relación queda puesta de manifiesto por la propia banda terrorista.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero debería corregir cuanto antes el rumbo que ha adoptado en su política antiterrorista. ETA se encuentra no solo cada vez más fuerte ante la debilidad mostrada por el Gobierno, sino que muestra una ambición y una osadía también cada vez mayor. Sería el momento para volver al pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y de suscribir una declaración en el Parlamento que simplemente dijera ¡Basta Ya!

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Instalados en el enredo

TONIA ETXARRI El Correo 26 Noviembre 2005

No es de extrañar que el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, se mantuviera cauteloso al analizar, en los Foros de Madrid, la posible cercanía del anhelado cese del terrorismo. Ni tampoco es casual que el jelkide Urkullu expresara, unas horas antes de tener noticias de ETA, su temor a que el gobierno de Zapatero se esté sintiendo tan presionado (¿por quiénes?) que al final deje que la situación del llamado conflicto vasco se pudra con la inercia.

Eso mismo debió de temerse ETA cuando se dirigió a las embajadas internacionales para que presionen a los gobiernos de España y Francia. Vaya, que Zapatero se está portando medianamente bien con la resolución del Congreso que daba luz verde al diálogo con la banda después de que ésta dejara las armas, pero que ETA, con eso, no tiene ni para empezar. Y es que los terroristas todavía están esperando que se les dé un premio por haber decidido dejar de matar a los políticos constitucionalistas. Tras ese magnánimo gesto, ellos esperaban que a Batasuna se le restituyera su puestecito en las instituciones democráticas, que no hubiera persecuciones policiales (porque, como comentó Emilio Guevara con cierta retranca en el Parlamento vasco, los jóvenes abertzales deben ser «genéticamente inocentes») y dos huevos duros.

Puede ser que Zapatero después de haber lucido el globo del diálogo bien hinchado, se haya percatado de que los terroristas no se van a apear de su máquina de presión, 'gratis et amore'. Y si ETA piensa seguir amenazando hasta que los demás no se sometan a sus deseos de autodeterminación (la «raíz del problema», según su prosa), puede ser que haya rebajado, o ralentizado, las expectativas de diálogo. Y con el plan Ibarretxe en la trastienda, la mesa extraparlamentaria en capilla, y el macrojuicio contra organizaciones de su entorno en la Audiencia Nacional, los terroristas han tenido que dar un puñetazo en la mesa. Ellos son los que marcan el ritmo. Y el ritmo les parece francamente lento.

Lo que tienen estas señales de humo es que suelen clarificar las cosas. ETA ha dado la razón a quienes decían que el Congreso de los Diputados había enterrado el Pacto Antiterrorista (una mala noticia, entre otros, para Emilio Guevara, el único parlamentario del grupo socialista que esta semana seguía defendiendo con vehemencia el Pacto) y que la Mesa extraparlamentaria, para darle una silla a Otegi, fue en realidad idea suya. Ganas de enredar. Claro que si a estas alturas, todo lo que tienen que decir los socialistas es que el único comunicado que esperan de ETA es el del cese de la violencia, bien poco es.

Concesión a La Secta
EDITORIAL Libertad Digital 26 Noviembre 2005

El pluralismo, en el peculiar diccionario del ministro Montilla, consiste en lo siguiente: Conceder una licencia de televisión a un grupo de productoras afines al Gobierno antes de que expire el plazo previsto, hacerlo incumpliendo un auto del Tribunal Supremo y, como remate, salir del brete erigiéndose como paladín de la pluralidad. Montilla en estado puro. Las beneficiadas por la magnanimidad que el Gobierno guarda para los amigos, son un heterogéneo consorcio de cinco productoras de televisión apadrinadas, con un 40% de las acciones, por la mexicana Televisa.

De las productoras premiadas por la lotería de Montilla poco más se puede decir. Ni Globomedia-Grupo Árbol, ni El Terrat, ni Mediapro, ni Drive ni, naturalmente, Bainet, la productora de Arguiñano, se han distinguido por su independencia del gabinete Zapatero, sino más bien por todo lo contrario. Y por satisfacer a la mano que les permitirá hacer un suculento negocio, no van a escatimar ni en gestos como llevarse la sede a Barcelona. O al menos, eso es lo que, desde Mediapro, se remarcó ayer haciendo uso de la neolengua nacionalista; "La Sexta será el primer canal de ámbito estatal con sede en Cataluña" dijeron complacidos. Será nacional, porque estatal, lo que se dice estatal, es lo que concierne a las dependencias del Estado. Como los ministerios, lugar donde los directivos de Mediapro se mueven como pez en el agua, especialmente cuando los regentan ministros como Montilla.

Por más que el ministro trate de disimularlo, la adjudicación de ayer arrastra un tufo político irrespirable. El Gobierno, que hace apenas unos meses abrió el Canal Plus para atender las facturas pendientes de Polanco, ha insistido en ir hacia la digitalización del panorama televisivo. Es por ello que no se entiende que siga concediendo licencias analógicas sino es para recompensar a sus adictos. Con Zapatero, sin embargo, entre las intenciones y los hechos suele mediar un trecho importante. Obsesionado como está con tener a su disposición –cuando no a su servicio– al mayor número de medios de comunicación posibles, es capaz de cualquier cacicada, aunque cante a la legua.

El Gobierno del PP fue desastroso en materia audiovisual, y desde estas páginas lo denunciamos en su momento. Aznar se practicó un harakiri mediático que hoy está pagando, y bien, su sucesor al frente del partido. El del PSOE es su contrafigura, lleva, desde que llegó al poder, construyéndose una coraza de medios amigos para cuando las cosas vengan mal dadas y haya que ganar las elecciones. Coraza que alterna con la espada a los pocos que osan criticar su gestión. Estas son las cartas, todo para los adeptos, el exilio para los disidentes. Normal que más de uno haya confundido el nombre comercial del nuevo canal por el de La Secta.

La voz de Galicia
La ofensiva contra las libertades
Pío Moa Libertad Digital 26 Noviembre 2005

Una democracia sana se caracteriza, entre otras cosas, por los debates sobre los temas más diversos. Y el intento de suprimir las libertades empieza por silenciar las discrepancias con uno u otro pretexto, a fin de establecer oficialmente algún dogmatismo.

Uno de los debates planteados gira en torno a la cuestión de Franco y su régimen. ¿Por qué un personaje fallecido hace treinta años despierta tal interés hoy? Porque en realidad no se trata del dictador, sino de las circunstancias históricas que rodearon a su régimen, y del origen y el destino de la democracia en España. Éste es el tema real, enturbiado u ocultado por intereses muy precisos.

Hace poco expuse cómo La Vanguardia, periódico presuntamente moderado, impedía dictatorialmente mi derecho de réplica a un artículo agresivo publicado en ella contra Jiménez Losantos, César Vidal y un servidor. Ahora vuelve a ocurrir con La Voz de Galicia, que sacó un artículo de Roberto Blanco Valdés, con el habitual tono insultante y maleducado, acerca de mi libro sobre Franco. Envié al periódico una respuesta, que, con esa actitud de censura inquisitorial cada vez más extendida, se ha negado a publicar el responsable de opinión. Alegó primero, falsamente, que mi artículo era más largo que el de Blanco, y después aclaró que no tenía interés en publicar debates. Como en las dictaduras, alguien puede escribir contra otro, incluso insultarle, y éste no puede contestar “para evitar polémicas”, o “crispaciones”.

Roberto Blanco, si de verdad se considera demócrata (ha escrito artículos mucho más sensatos), debería ser el primero en protestar al periódico por este ataque a la libertad de expresión, pero me temo que no será así.

Bien, un incidente menor, si se quiere, pero significativo dentro de la actual ofensiva contra las libertades, con la campaña de insidias para silenciar a la COPE, y en particular a Jiménez Losantos, o las sugerencias, muy estalinistas, de meternos en la cárcel a César Vidal y a mí, o las incitaciones de Carrillo al asesinato. Si de verdad queremos la democracia en España, debemos sentirnos concernidos todos y movilizarnos para denunciar y contrarrestar estas campañas indecentes antes de que sea demasiado tarde y la asfixia de las libertades se vuelva un hecho admitido. Así se fueron y se van imponiendo siempre los totalitarismos.

He aquí el artículo de respuesta que La Voz de Galicia ha censurado:

Estado de farsa

Don Roberto Blanco Valdés ha escrito un artículo poco académico sobre el franquismo y la transición, en que me alude peyorativamente. Nada grave, una vez más, pues no ofende quien quiere. Peor resulta la mala información de este caballero, que él transmite a sus lectores. Dice, así, que la democracia actual “se ha construido sobre dos acuerdos sociales casi generales: el de la condena del franquismo y el del elogio de la transición”. Nada de eso. Tras la muerte de Franco la mayoría de sus políticos (el rey, Suárez, Fernández Miranda, casi todas las Cortes de entonces) descartó la continuidad del régimen y procedió a la reforma democrática, “de la ley a la ley”, sin condena alguna del régimen anterior. La oposición antifranquista intentó impedirlo mediante la “ruptura”, la cual habría frustrado la reconciliación, hecho tabla rasa de cuarenta años de historia y enlazado con la violenta y convulsa república. Los rupturistas trataron de imponer su “condena” del franquismo mediante la huelga general y el boicot al referéndum de la reforma. Pero la huelga fracasó, y el referéndum fue masivamente votado, decidiendo el paso a la democracia y la reconciliación. El elogio de la transición no implica la condena del franquismo, sino la reconciliación entre los franquistas, que eran muchísimos, y los, o algunos de los, antifranquistas, que eran (éramos) muy pocos, aunque haya tantos ahora, cuando ya no hace falta. Si el señor Blanco vivió aquellos sucesos demuestra muy mala memoria. Y si no los vivió, le han hecho comulgar con una rueda de molino, como a tantos otros.

Sólo después de fracasar en la huelga y el boicot aceptaron los rupturistas la solución más sensata. Una solución que ahora, treinta años después, intentan algunos echar abajo con una “segunda transición”, liquidando la Constitución mediante actos consumados. Paradójico, ¿verdad? que tantos gritones antifranquistas de después de Franco estén poniendo en crisis la democracia, mientras algunos que luchamos contra aquel régimen tratemos de llegar a una visión más equilibrada del mismo.
Según el osado señor Blanco, discrepar de él significa “ofender la memoria de millones de personas que sufrieron la persecución”. ¿Se refiere a los millones de personas que votaron la reforma y que nunca movieron un dedo contra el régimen de Franco porque no se sentían perseguidos por él? Daré un dato al señor Blanco para que no se crea demasiado su propia retórica: con las dos amnistías de la Transición salieron de la cárcel los presos políticos, menos de cuatrocientos (no millones, ya ve), casi todos ellos comunistas o terroristas, herederos ideológicos de quienes habían destruido la democracia en tiempos de la república causando con ello la guerra civil. El franquismo no tuvo oposición democrática, y muchos de los fanáticos antifranquistas de hoy medraron en la administración de la dictadura… Vivimos en “estado de farsa”.

Con la misma osadía, el señor Blanco califica de “patrañas” mis tesis. Eso puede decirlo cualquier indocumentado –y abundan en nuestra universidad, por desgracia– pero demostrarlo ya cuesta algo más. El señor Blanco no lo ignora y por ello se cura en salud afirmando, con vacua altanería, que mis estudios “apenas merecen el esfuerzo intelectual que exige cualquier refutación”. Una persona de alguna seriedad intelectual debería comprender por sí mismo la puerilidad de semejante argucia. Si es tan fácil refutarme, adelante, caballero, lúzcase con un mínimo esfuerzo, se lo agradecerán innumerables personas de su tendencia que llevan años esperando tan feliz suceso. Y si no se atreve, no intente disimular con arrogancias de patio de colegio. Clarificar la historia no es un trabajo tan simple y fácil como parece creer este señor, y por mi parte, quedo a su disposición en todo momento, en estas mismas páginas.

Indica el señor Blanco que mis estudios me han “servido para hacerme un capitalito”. Mis libros se venden muy bien, cierto, pese a un extendido boicot. Pero le informaré también: nadie está obligado a comprarlos, ni hay dinero público por medio, como, por ejemplo, en esas “recuperaciones de la memoria” que lo son sólo de la propaganda y el rencor. La frase del señor Blanco no me define, y me permito sospechar que es él quien queda definido por su malévola verborrea.

Dinero que ganar, poder que repartir
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 26 Noviembre 2005

Éste es todo el intríngulis de la disgregación de España, de este barullo territorial en el que estamos. No le den más vueltas. La política es la coartada. Lo que importa es el negocio. La actuación del PSOE, del tripartito y de los medios de enajenación amigos, no es otra que el reparto de poder y de dividendos. A costa, ya digo, del aniquilamiento de España y del buen juicio.

Porque lo que se está produciendo con el gobierno de Rodríguez (a ZP no le gusta que Carlos Herrera le llame así) es la expropiación de España. Cachito a cachito, cesión a cesión, diálogo a diálogo. Como para ser optimistas. Cuando la amoralidad se generaliza no es de extrañar que menudeen las corruptelas, las bagatelas y las francachelas. Y unas instituciones públicas atrofiadas de sectarismo. O una educación con muletas.

Lo decía muy bien el clásico. "Para doblegar a un país no hacen falta armas; hace falta destruir las instituciones y corromper a la juventud". Palabras de Karl Marx. Y las instituciones se destruyen a fuerza de corrupción y manipulación. Y la juventud se corrompe fundamentalmente con una educación arbitraria y paupérrima.

Pero a lo que íbamos. El Rey ha celebrado su 30º aniversario como Jefe de un Estado cercenado por un gobierno que nos republicaniza a golpe de jauja presidencial. Cunde la descortesía y el galimatías, un exceso de perversidad y acrobacia, como en los artículos del académico y novelista Juan Luis Cebrián. ¿El Rey es prisionero de Prisa? También andan ahora diciendo que Aznar amenazó y extorsionó a los medios. ¿Como ocurre ahora con la Cope, por ejemplo, a la que quieren quitar sus emisoras en Cataluña? ¿O era algo más sutil?

España avanza hacia 1931, regresando al futuro. Estos chicos de la izquierda nos dan opas con honda. Miren los 151 millones de euros que se les va a devolver a los de UGT por su patrimonio republicano. Atufa a financiación indirecta. Montilla vigila desde su atalaya ministerial, y estudia la mejor manera de poner la zancadilla a Maragall. Madrid se le queda escaso. Mientras tanto La Caixa, exhausta de tanta condonación, quiere resarcirse. ¡Ya está! Ella se ocupará de los fondos de pensiones de los funcionarios catalanes. Poder y negocio, negocio y poder.

Y como el avance es impepinable, el Rey debe pedir perdón a las víctimas del levantamiento militar de Franco contra la Constitución republicana. Por pedir que no sea. El poder y el negocio no serían nada sin la gratificación de la fantasía. Y tú, presidente Rodríguez, cuidadito con no arropar a tus amigos de ERC. El Estatut tal cual está. O tendrás "los días contados". Como la película de Imanol Uribe, que también cuenta una historia de amor vivida al límite.

Dinero que ganar, poder que repartir. Ahí tienen todo el meollo de la política socialista.

La AVT contraataca con un fax a las Embajadas para explicar qué es ETA
B.T. ABC 26 Noviembre 2005

MADRID. La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha querido contrarrestar la ofensiva propagandística del comunicado de ETA a las Embajadas con el envío a numerosas legaciones extranjeras en Madrid de un fax en el que recuerda la naturaleza criminal de la banda y la situación que realmente se vive en el País Vasco. En ese sentido, según fuentes de la AVT, «expresamos que en algo coincidimos con lo manifestado por los etarras y es en que allí se sufre falta de libertad, claro que sí, pero puntualizamos quién la padece. Denunciamos la situación inadmisible de que un jardinero tenga que trabajar con dos escoltas porque se presente a las elecciones en una lista constitucionalista». La Asociación informa también de que el escrito ha sido remitido a todas las Embajadas europeas y a las de Estados Unidos, Argentina y México. Se trata, comentan los portavoces de la Asociación, «de una iniciativa exclusivamente nuestra, no actuamos respaldados ni instigados por nadie».

Por otra parte, miembros de la directiva de la AVT encabezados por María Jesús González, madre de Irene Villa, han enviado también una carta al Comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces-Barba, en la que critican duramente su intervención del martes en el Senado y denuncian sus ataques contra José Alcaraz. La Oficina del Comisionado declinó ayer hacer comentarios.
 

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