AGLI

Recortes de Prensa     Martes 29 Noviembre 2005
Como Malta
Editorial ABC 29 Noviembre 2005

La Izquierda en el diván
CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 29 Noviembre 2005

La pompa de jabón
M. MARTÍN FERRAND ABC 29 Noviembre 2005

Los complejos del PP ante la censura nacionalista
EDITORIAL Libertad Digital  29 Noviembre 2005

Piqué es el problema
José García Domínguez Libertad Digital 29 Noviembre 2005

Montilla feroz
Cristina Losada Libertad Digital 29 Noviembre 200

Momentos cumbre
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 29 Noviembre 2005

El Tripartito catalán anula la libertad de expresión
Editorial elsemanaldigital  29 Noviembre 2005

El totalitarismo se abre camino en Cataluña
Blog de Francisco Rubiales Periodista Digital 29 Noviembre 2005

El método deliberativo
El Blog de Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 29 Noviembre 2005

COMUNICADO DE PRENSA
FORO ERMUA Bilbao.  29 Noviembre 2005

Ensayo sobre la figura de Franco
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 29 Noviembre 2005

La CE reduce un tercio de los traductores de español, hasta el nivel del maltés
MARIBEL NÚÑEZ ABC 29 Noviembre 2005

TRAS LA CAMPAÑA DE ACOSO A LA COPE
Libertad Digital 29 Noviembre 2005

La plataforma de intelectuales presentará su proyecto de nuevo partido en enero
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 29 Noviembre 2005

III Encuentro Cívico para la Libertad, Conferencia de Madrid 15 Noviembre 2005
NICOLÁS REDONDO Fundación para la Libertad.   29 Noviembre 2005

Intervención I
Arcadi Espada 29 Noviembre 2005

Intervención II
Roberto Blanco  29 Noviembre 2005

Intervención III
Fernando Savater  29 Noviembre 2005

El coloquio
Fundación para la Libertad 29 Noviembre 2005

Conclusiones del III Encuentro Cívico
Fundación para la Libertad 29 Noviembre 2005

Como Malta
Editorial ABC 29 Noviembre 2005

ESPAÑA, de un plumazo, pierde casi un tercio de traductores de español en la Comisión Europea. De los 101 existentes en la actualidad se pasará a 67 a finales de 2006. El castellano se equipara así al maltés, hablado por menos de 400.000 personas. Entre todas las lenguas comunitarias, la española resulta la más perjudicada en el nuevo reparto de efectivos porque hay que hacer sitio para la entrada del gallego, el euskera o el catalán. Pese a que el Gobierno había expresado que una reducción de este calibre «sería inaceptable», la Comisión se mantuvo en sus trece. Derrota humillante en Bruselas que revela la incapacidad del Ejecutivo para defender los intereses de España. «Spain, 0 points». Lo que traducido al castellano significa que cada vez pintamos menos. En Europa, como Malta.

La Izquierda en el diván
Por CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 29 Noviembre 2005

PATXI López es algo más que el secretario general de los socialistas vascos; es el sustituto de Nicolás Redondo, no el sucesor, sino el sustituto; el recambio de un líder defenestrado. Le pusieron al frente del PSE para liquidar la alternativa constitucional al nacionalismo de Estella y cumple escrupulosamente el encargo recibido. El entendimiento democrático con Jaime Mayor le costó a Redondo su carrera política, por eso López se ha aprendido al dedillo su guión: trasladar a Euskadi el modelo catalán. Lo explicó de manera precisa en sus declaraciones del domingo a este periódico: «Se ha llegado a un acuerdo en Cataluña en el que no está el PP». Ese es el modelo catalán; el modelo de Tinell, que curiosamente se fraguó después de las autonómicas vascas de 2001.

Algunos de los responsables de la cacería política organizada entonces contra Redondo Terreros se muestran hoy horrorizados por las consecuencias nefastas de su estrategia; intentaron expulsar al PP de la normalidad democrática y se han encontrado rehenes de Carod-Rovira y de ETA. Ahora claman contra la centrifugación de España, la ruptura de la solidaridad territorial o las reformas constitucionales de tapadillo; ahora se preocupan por las encuestas en caída libre, cuchichean su malestar por los pasillos, pero, lejos de admitir su gravísimo error, prefieren atribuir a los populares el origen de sus desgracias; Pepe Blanco les ha llamado anticatalanes y la vicepresidenta Fernández de la Vega ha pujado más alto con un rotundo «antipatriotas». Lamentablemente, lo más antipatriótico de este triste asunto no son las críticas de Acebes, sino la sucesión de acontecimientos.

Carod-Rovira se reunió con Josu Ternera y Mikel Antxa en enero de 2004 en Perpiñán; quince días después ETA anunció su tregua selectiva para Cataluña. A pesar de estos precedentes, Zapatero no tuvo reparo alguno en hacer de ERC su socio parlamentario favorito. Hoy el Pacto Antiterrorista es un recuerdo para nostálgicos, el proyecto de Estatuto catalán ha resultado de un soberanismo desafiante y ETA, en su último comunicado, exige el reconocimiento de las naciones vasca y catalana. El círculo no se ha cerrado todavía, pero está a punto de hacerlo.

El modelo catalán, que iba a ser la solución para nuestros males territoriales durante los próximos 25 años, nace en medio de una locura de boicots comerciales de ida y vuelta, comités de vigilancia lingüística, denuncias de corrupción y afrentas a la Corona. Pero, increíblemente, a Patxi López le encanta. Los hay menos entusiastas. Miles de socialistas intuyen el horizonte siniestro al que nos conduce esta política, pero se consuelan y se justifican como pueden: han convertido la defensa de la Constitución en un acto de catalanofobia. El caso es huir. De la realidad y de las responsabilidades.

La pompa de jabón
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 29 Noviembre 2005

JOSÉ Montilla, resabiado por cuenta propia y moroso por la ajena, es un incesante manantial de despropósitos. No defrauda nunca y si la actualidad se presenta pobre y escasa en novedades, ahí está él: como secretario general de un Partido Socialista virado al nacionalismo o, según convenga, como ministro de un Gobierno más apto para el ruido que para las nueces. En la gran dificultad de su propio papel, que no es liviano el peso de presentar a Pasqual Maragall como un hombre de Estado, Montilla es de respuesta rápida y no pierde la oportunidad de zaherir a sus adversarios con crueles pellizcos de monja. Así, sin despeinarse, el titular de Industria y poco industrioso personaje ha dicho que el PP debe pedir perdón al pueblo catalán por decir que ETA tutela el nou Estatut.

Es cierto que Ángel Acebes, todavía en el desconcierto de la memoria del 11-M, perseverante en las torpezas del 12 y el 13-M y no recuperado de los efectos del 14-M, ha hecho discurrir uno de sus análisis por ese camino. No dispongo de datos para refrendarle o negarle; pero, cuando se observa un panorama político y se ven los viajes a Perpiñán de quien puede ser considerado como principio activo del tripartito que gobierna en Cataluña, la conclusión de Acebes no es gratuita. ¿Tiene que pedir perdón a los catalanes por el mero hecho de pensar? ¿Quién, por otra parte, le ha dado a Montilla licencia de representación del pueblo catalán?

Incluso Josep Piqué, el hombre que camina para conseguir el movimiento continuo en el tránsito político, coincide con Acebes y, bien sea para decir algo en un ámbito en el que no es mucho lo que tiene que decir o hasta es posible que por convicción, refuerza la tesis de Acebes: ETA como tutora del Estatuto de Cataluña. Si Cataluña es una nación, como reitera el Parlament, no lo será menos el País Vasco. Y aquí, en lo que respecta a las fuerzas centrífugas, no se trata de cerrar la definición de España para, sobre ella, construir una realidad económica, política y social, sino de mantenerla abierta a la espera del resquicio oportuno que, en bien del soberanismo, sirva para dinamitarla y dejarla hecha unos zorros.

Lo que no entiendo es por qué al PP le irrita tanto el Estatut, siendo, como es, la pieza que acabará con el protagonismo de José Luis Rodríguez Zapatero. Si prospera y sale adelante en el Congreso -algo poco probable en los términos que se pretenden-, el papel del presidente del Gobierno, su impulsor, será contestado por todos los españoles no fervorosamente separatistas. Si fracasa, por cualquiera de los procedimientos posibles, ni los nacionalistas catalanes volverán a confiar en quien les indujo a la intentona. Pase lo que pase, sólo el PP será beneficiario, es un decir, de la circunstancia, y Zapatero, que es una pompa de jabón, hará puf por quiebra de su tensión superficial.

Los complejos del PP ante la censura nacionalista
EDITORIAL Libertad Digital  29 Noviembre 2005

Esperemos que la decisión del PP de solicitar un informe al Consejo Consultivo catalán, para decidir su postura ante la inconstitucional y liberticida "ley" audiovisual que proponen Maragall y sus socios nacionalistas, sea sólo un lamentable mal menor, necesario para abandonar, como primer paso, una bajeza histórica mucho mayor, como sería que el partido de Rajoy secundará semejante atropello a la libertad de expresión.

No otra cosa, más que la censura propia de un régimen dictatorial, es que un organismo administrativo dependiente de un gobierno, como el CAC, pretenda arrogarse la potestad de sancionar, incluso de suspender, a aquellos medios de comunicación que, en su opinión, "no dicen la verdad". Que semejante atropello jurídico, con el que este organismo pretende relevar a los tribunales –que, por otra parte, tampoco juzgan propiamente la veracidad de las informaciones, sino si estas pueden o no ser constitutivas de delito–, es una muestra histórica de hasta qué punto alcanza en España la deriva liberticida de socialistas y nacionalistas en su campaña contra los medios de comunicación críticos.

Resulta, ciertamente, lamentable que el PP tenga que esperar a un dictamen del Consejo Consultivo catalán, para aclarar su postura que, en cualquier caso, no debería ser otra que la de combatir –con todos los medios políticos y legales a su alcance– esta "ley mordaza" que no tiene parangón en ningún otro país democrático del mundo.

Que no se tenga claro a estas alturas, es una triste muestra de la degradación política que sufre el PP en Cataluña, como también lo es que un crecido Montilla, después de insultar a Acebes llamándolo "mentiroso compulsivo", se haya permitido este lunes "exigir" a Piqué que se desmarque del acto que, en defensa de la Constitución y de la unidad de España, ha convocado el PP para el próximo día 3 de diciembre en la madrileña Puerta del Sol.

Pensamos que hay un deseo latente de millones de españoles –más incluso de los que se movilizaron en las anteriores y multitudinarias manifestaciones contra la política de ZP– de salir también a la calle en defensa de nuestra ley de leyes y contra el Estatuto catalán. Que el PP, la semana pasada, fuera todavía incapaz de decir en qué lugar y en que iba a consistir "el acto" al que, con tan poco tiempo de antelación, se nos convocaba, es, sin duda, buena muestra de la desastrosa política de comunicación de este partido, pero también de hasta qué punto son decisivos los complejos del PP a la hora de liderar y –no simplemente sumarse– al descontento social que provoca la política de ZP y sus socios separatistas.

Ante lo que parecería un deseo deliberado de convocar una manifestación de perfil bajo, –al que, desde luego, sería ingenuo desligar ese error de Rajoy que se llama Piqué–, los nacionalistas se crecen y, tal y como ha hecho Montilla, se permiten acusar al PP de convocar manifestaciones propias de los nostálgicos del franquismo "como las que se celebraban en la plaza de Oriente".

Tiempo habrá para hablar de que el acto, al que de forma tan deficiente y timorata nos ha convocado al PP, sea un éxito. Si no lo es, tiempo habrá para tratar de que lo sea en el futuro. Pero para ello es imprescindible que el principal partido de la oposición sea el principal obstáculo con el que se tropiecen todos aquellos que quieren silenciar a sus partidarios, tanto en la calle como en los medios de comunicación.

PPC
Piqué es el problema
José García Domínguez Libertad Digital 29 Noviembre 2005

Es inevitable, cada vez que me topo con Piqué, recuerdo la historia de aquel fulano que firmaba columnas en Le Canard Enchainé y que un día apareció por la redacción dando saltitos porque el Gobierno lo acababa de premiar con la Legión de Honor. El que fue despedido fulminantemente por el director, que era un tipo decente, tras llegar a sus oídos la noticia. Aquél que, perplejo, haría un último intento desesperado por salvar su silla, balbuciendo ante el jefe: “¡Pero si yo no la he pedido!”. El mismo que entonces recibiría por respuesta: “Eso es lo de menos, desgraciado. ¡No tendrías que haberla merecido!”.

Debe ocurrirme porque cuanta más escoria arrojan los propios de Maragall y Carod contra los constitucionalistas catalanes; cuantas más injurias, insultos y amenazas reciben los disidentes frente al nacionalismo obligatorio; cuanto menos disimula el poder secesionista su propósito de arrasar hasta el más nimio foco de resistencia civil a la religión tribal; cuanto más obscenamente desnuda se enseña la voluntad liberticida del Tripartito, mejor peinado y planchado aparece Piqué en las fotos de El Periódico de Franco, La Vanguardia del conde y el Avui de Perpiñán.

Y es que, al fin, han reconocido en Piqué al esforzado idealista dispuesto a correr en auxilio del ganador que siempre ha sido. Al soñador que, de entrada, inmoló su valía en un PSUC que alcanzaba casi el veinte por ciento de los votos en las primeras elecciones. Al iluso que luego coqueteó con la ERC de Hortalà en el instante mismo en que a Pujol le dio por lanzarles unas migajas del Presupuesto en forma de consejería de Industria. Al utópico que más tarde se sacrificaría por CiU, justo en aquel cenit de la depresión colectiva en que todos nos convencimos de que Ubú reinaría cien años y que lo sucedería durante otros cien su hijo primogénito. Al visionario que después descubriría las supremas virtudes morales del proyecto nacional de los liberal–conservadores, apenas medio minuto antes de que Aznar aterrizase en La Moncloa.

Y al quimérico que semeja cautivado ahora por las formas del efímero líder socialista que respondía por Borrell. Porque ya casi nadie quiere recordarlo, pero no hace tanto, Josep Borrell arrasó electoralmente en las cuatro provincias catalanas, gritando al final de todos y cada uno de sus mítines: “¡Yo no soy nacionalista!”. Y contra todo pronóstico, Borrell el Breve creó escuela. Su discípulo aventajado es Piqué, quien aparece decidido a clonarlo en las maneras. Aunque, eso sí, dándoles la vuelta con el propósito de laminar definitivamente a su propio partido con el susurro indisimulado de “Yo también soy nacionalista” al final de todas y cada una de sus comparecencias públicas en la región.

De ahí que el problema del PPC no sea el tal Rodríguez –o Pérez, que no recuerdo bien su apellido– que pretende bendecir la mordaza del CAC a la COPE. Ni la voz de su amo, ese melifluo Vendrell que ahora financia informes de FAES para atacar a la propia FAES. No. El verdadero problema del PPC se llama Piqué. Josep Piqué.

Acto de apoyo a la Constitución
Montilla feroz
Cristina Losada Libertad Digital 29 Noviembre 2005

Tanto trabajo, para que venga Montilla y lo eche a perder. Los dirigentes del PSOE y sus amigos llevan unos años empeñados en probar que toda España era antifranquista en tiempos de Franco. Hace una semana, nos contaron cómo habían contribuido a que corrieran ríos de champán a la muerte del dictador. No nos lo habíamos creído los que no tenemos necesidad ni intención de reescribir el pasado. Pero se entiende que un partido, que como tal estuvo missing de la oposición activa a la dictadura, quiera colgarse medallas. Sea como sea, ése era el estribillo: nadie apoyaba a Franco y el régimen se mantenía por la represión. En estas llega Montilla y dice que los que iban a la plaza de Oriente irán el sábado a la Puerta del Sol. En román paladino: que los mismos franquistas que acudían a la tal plaza, se entiende que de motu proprio, asistirán al acto del PP. ¿No habíamos quedado en que no había franquistas? Pues no.

Claro que si esos franquistas existieran y se manifestaran a favor de la Constitución, Montilla debería celebrarlo. Un demócrata se felicitaría de que los viejos franquistas, pues jóvenes no han de ser si hace treinta y tantos años aclamaban a un Franco asomado al balcón, se hubieran reconvertido. Pero de las virtudes democráticas del ministro caben ya tantas dudas como de su probidad. Es más, esta andanada suya abre un nuevo interrogante: ¿defiende Montilla lo que ha prometido cumplir? Su feroz descalificación de un acto de apoyo a la Carta Magna equivale a proclamar su desafección a ella. Pues bien, si no le place, debería dimitir. Relevado de su puesto y de su promesa, que haga campaña por la reforma del texto.

La pregunta era retórica. El nuevo Estatuto pergeñado por el parlamento catalán se carga la Constitución por los cuatro costados y él lo apoya. Hasta el extremo de negar a quienes rechazan el proyecto el derecho de manifestar su opinión. Vamos, que al que decían que era moderado, le han salido unos dientes liberticidas. Y alguien debería leerle a Montilla la cartilla que no leyó. Los derechos fundamentales, por ejemplo. Los mismos que su partido conculca en Cataluña, empleando la coerción y la represión, y resucitando el inquisitorial método de la delación. “En el reino de las personas, los hombres traban afecto entre sí; en el Imperio de las cosas –decía Camus del marxismo soviético- los hombres se unen por la delación”. ¿Será ese el pegamento de la construcción nacional que gesta allí la alianza nacional-socialista?

Será. Si no por el terror, por el temor. Y ha sido el mismo Montilla el que ha venido a recordarnos una de las más claras expresiones de temor al terror que se han visto en España: aquella que hace cinco años, tras el asesinato de Ernest Lluch, protagonizó la casta dirigente catalana. Cuando los congregados en repulsa del crimen gritaron a favor del diálogo con ETA. Recién vertida la sangre, suplicaron la componenda con los terroristas. Justo lo que un grupo terrorista quiere oír; aquello por lo que mata. Eso sí que fue, Montilla, impresentable.

Ha aludido, por fin, el ministro a unas reformas que van a acabar con los privilegios de unos pocos. Reformas invisibles son ésas, de momento. En cambio, bien visibles resultan los que gozan de favores y prebendas. Él y su partido, sin ir más lejos. Que al resto de los mortales los bancos no les perdonan las deudas.

Momentos cumbre
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 29 Noviembre 2005

Todo es muy raro en estos tiempos. La cumbre de Barcelona, un suponer, convocada por todo lo alto, cumbre de jefes de Estado, se dijo y la única jerarquía árabe de máximo nivel ha sido la Autoridad Palestina, encarnada en Mahmud Abbas, que sí es jefe, pero que no tiene estado. Entre los asistentes se ha conseguido un acuerdo sobre el código de conducta antiterrorista y un programa de trabajo a cinco años y el presidente Rodríguez Zapatero hizo honor a su promesa electoral de transparencia, gracias al 'making of' de la cumbre; la tele le grabó: «hay que cerrarlo como sea», una orden dirigida a su asesor en política exterior, un hombre que se gana trabajosamente el sueldo. No tenemos declaración conjunta porque no hay acuerdo sobre la definición de aquello contra lo que vamos a luchar encarnizadamente. Vamos a combatir el terrorismo, pero no sabemos lo que es. Una parte de los asistentes, por ejemplo, considera que forrarse el cuerpo con 8 kilos de dinamita y hacerlos explosionar en un autobús de Tel Aviv, no es terrorismo, sino resistencia.

Dirán ustedes que estamos ante una inconsecuencia lógica y una dificultad práctica, pero se equivocan: es una ventaja estratégica que nos permitirá combatir el terrorismo sin prejuicios. Una lucha que no es preventiva, sino deliberativa. El presidente del Gobierno vio la jugada de antemano, como el gol de Valerón en el España-Rusia 2004. Así lo escribió en el prólogo de un libro que acaba de publicar Jordi Sevilla: «en política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica».

No eran estos tiempos buenos para el presidente, pero el Señor, en su infinita misericordia, ha puesto a Ángel Acebes a tratar de demostrar que el Estatut catalán ha sido tutelado por ETA, con la prueba irrebatible de que el último comunicado de la organización terrorista dice que Cataluña es una nación. ¿Una tontería? No. Es una prueba de que el 'fair play' no está perdido del todo en la política y que Acebes es como aquellos legendarios jugadores del Athletic que echaban el balón fuera del campo para permitir que el masajista atendiese al adversario caído. ¿Qué nobleza, hay que joderse!

Zapatero tiene a Acebes a favor, pero a Patxi López en contra. Ahora que no sabemos qué hacer con Pasqual Maragall, va el secretario de los socialistas vascos y declara que le gusta el modelo catalán: «En el País Vasco deberíamos hacer lo mismo». ¿El Carmel? ¿El 3%? ¿Los comisarios lingüísticos? ¿Ese Omnium Cultural, que monta el boicot a los productos no etiquetados en catalán con dinero de la Generalitat? ¿Un Gobierno que tiene el 20% de las acciones de un periódico en el que se amenaza impunemente de muerte al personal? ¿El sistema para la evasión de presos peligrosos? ¿Dieguito el malo? ¿La condo-nación de La Caixa? ¿El Fórum? ¿Maragall?

El Tripartito catalán anula la libertad de expresión
Editorial elsemanaldigital  29 Noviembre 2005

La Generalitat catalana aspira a controlar la "veracidad" de los medios de comunicación. Zapatero y Maragall quieren que vuelva la censura. El PP no puede apoyar ese proyecto.

29 de noviembre de 2005. El Gobierno que preside Pasqual Maragall tramita en el Parlamento de Cataluña una ley destinada a regular los medios de comunicación regionales. En su proyecto, que cuenta con el respaldo expreso de Esquerra Republicana de Catalunya y de IC-EV, el Consejo Audiovisual de Cataluña se constituiría como organismo de la Administración autonómica, con amplia capacidad de controlar todos los medios audiovisuales.

La idea básica del proyecto de Maragall es que el CAC tenga atribuciones para decidir sobre la veracidad de una información. En Cataluña se podrá sancionar administrativamente, incluyendo la pérdida de las licencias de emisión en su caso, a quienes desde los medios de información "falten a la veracidad". Una veracidad que el Tripartito define como "la que se fundamenta en hechos que pueden someterse a una comprobación diligente, profesional y fidedigna".

Cualquier diferencia entre este proyecto de control y la censura es mera coincidencia. Se trata de crear, en una democracia del siglo XXI, un organismo que controlará a los periodistas y a los medios; y será un organismo político, ya que nace por una decisión política en una región intensamente politizada. Cataluña, año 2005: vuelve la censura de prensa.

En realidad, no es más que un hito más en un camino que la izquierda se ha marcado desde su regreso al poder en 2004. El PSOE e Izquierda Unida están llevando adelante en las Cortes de Madrid, también con apoyo de los nacionalistas, un Estatuto del Periodista que, con el pretexto de regular el ejercicio de la profesión, la somete a control político. Ahora, en Cataluña, se trata de ir un paso más allá, hacia el control de los medios. No es ninguna novedad, porque en España ha habido diferentes tipos de censura entre 1936 y 1978.

La libertad da miedo a quienes quieren ejercer el poder de forma arbitraria. La libertad de prensa es negativa para los que desean ocultar desastres como el de El Carmelo en Barcelona, o escándalos como el del ministro José Montilla y La Caixa. Si los planes del Tripartito y de José Luis Rodríguez Zapatero ya se hubiesen llevado a cabo, los españoles no habrían sabido nada de todo esto.

Este proyecto no admite la neutralidad, sino que implica aceptarlo o rechazarlo, y con él negar o afirmar la libertad de expresión. No sorprende la actitud del Gobierno; sí lo hicieron las dudas y perplejidades del Partido Popular de Cataluña, que se dijo en un momento dado dispuesto a votar el proyecto de Ley, tal vez sin apreciar que la primera víctima, junto con la libertad, habría sido el mismo PP. Por esa razón es lógico que los de Mariano Rajoy pidan ahora una segunda opinión jurídica, por ejemplo al Consell Consultiu como ha anunciado su ponente Santiago Rodríguez, aunque pueda sospecharse su respuesta y no quepan demasiadas esperanzas. De todos modos, cuando hay tanto en juego se debería pedir al PP catalán que valore mejor sus decisiones políticas antes de anunciarlas. Es demasiado lo que depende de Josep Piqué para que se pueda actuar con ligereza.

El totalitarismo se abre camino en Cataluña
Blog de Francisco Rubiales Periodista Digital 29 Noviembre 2005

Impulsado por el nacionalismo, que se alimenta del odio y la reivindicación permanente, que no tiene otra ideología que la acumulación de poder y que se mueve a golpe de victimismo, Cataluña, ante una indiferencia socialista que ya puede calificarse de "complicidad", se dispone a aprobar una ley que permite sancionar a los medios de comunicación que no respeten la verdad, una verdad que dependerá del juicio no de tribunales independientes, como establece la democracia, sino del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), un órgano designado por los partidos políticos y el gobierno catalán (Generalitat) cuyas funciones pasarán a tener un asombroso parecido con los colegios de comisarios políticos que cuidaban la ortodoxia y eliminaban la disidencia en la extinta URSS, en tiempos de Stalin.

Esa ley de matriz totalitaria es la Ley General Audiovisual de Cataluña, que será aprobada, con toda probabilidad, por el Parlamento de Cataluña, el próximo 15 de diciembre. Sobre ese intento de legalizar la presión y el acoso ya se han pronunciado numerosas instituciones y personas. Una de ellas es la Asociación de la Prensa de Madrid, cuyo presidente, Fernando González Urbaneja, se ha declarado "en contra de que un organismo vigile los contenidos de los medios".

El CAC está integrado por diez miembros, nueve de los cuales son elegidos por el Parlamento a propuesta, como mínimo, de tres grupos parlamentarios, y por una mayoria de dos tercios. El otro miembro, que es el presidente, es propuesto y nombrado por el Gobierno después de escuchar la opinión mayoritaria de los nueve miembros elegidos por el Parlamento.

El control de la información y el castigo político de las libertades de expresión y de crítica, siempre odiosas para el poder, son considerados por los politólogos y expertos en derecho como los primeros pasos de un gobierno hacia el totalitarismo.

Una intensa y sorprendente orientación totalitaria ya fue detectada en el Estatuto que aprobó recientemente el Parlamento de Cataluña y que en la actualidad se discute para que pueda ser aprobado por el Parlamento español, con el imprescindible apoyo de la mayoría socialista. Ese documento tiene, en opinión de expertos y juristas independientes, tendencias claramente intervencionistas y totalitarias que relegan al ciudadano a un segundo plano, que recortan las libertades individuales y que entronizan el poder de la Generalitat como gran referente dominante de la llamada "nación" catalana.

El método deliberativo
El Blog de Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 29 Noviembre 2005

[Zapatero.] Ante el cúmulo de disparates que José Luis Rodríguez Zapatero está cometiendo desde que llegó a la Presidencia del Gobierno, entre los que destacan la oferta de diálogo a ETA cuando la banda estaba en situación de extrema debilidad y lo que procedía era intensificar la acción policial y judicial; la anulación del Pacto Antiterrorista con el consiguiente envalentonamiento de Batasuna y el recrudecimiento de la kale borroka; la pasividad ante el regreso de los terroristas al Parlamento vasco proporcionándoles así de nuevo financiación pública, influencia política y prestigio social; la suspensión de la aplicación de la Ley de Calidad de la Educación y su sustitución por otra norma que resucita los errores de la LOGSE sometiendo al mundo de la enseñanza a la confusión, la tensión y la pérdida de rendimiento; la admisión a trámite del Plan Ibarretxe sentando un precedente peligroso al aceptar como reforma estatutaria lo que era una revisión constitucional radical, y la pretensión de que el nuevo Estatuto de Cataluña puede ser enmendado para limpiarlo de inconstitucionalidades cuando es anticonstitucional en sus mismos fundamentos, mucha gente ha puesto en duda la capacidad del jefe del Ejecutivo, que ha sido calificado de incompetente, indigente intelectual, irresponsable, frívolo, superficial, inconsciente, insolvente y otras expresiones similares.

Sin embargo, y por desgracia, el Presidente es algo peor que todo eso. Para que se tenga una idea clara de la gravedad de la amenaza que representa para la estabilidad, la prosperidad y la cohesión de nuestro país, basta leer el prólogo que escribió para el libro de Jordi Sevilla "De nuevo socialismo".

En dicho texto, que lleva la firma de José Luis Rodríguez Zapatero, figura el siguiente párrafo estremecedor:

"Ideología significa idea lógica y en política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica"

Veamos lo que nos dice su autor con este planteamiento:
si en política no sirve la lógica, es decir, si en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos, entonces todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas.

El actual inquilino de La Moncloa nos revela que la base metodológica de sus decisiones es la epistemología de la tertulia y que el fundamento ético de su gestión es la moral del brain storming, o sea, nos sentamos a la mesa y hablamos a ver lo que sale.

Tras haber superado la conmoción que a cualquier espíritu sensato le produce semejante desatino, la trayectoria permanentemente equivocada y contraria al sentido común de Zapatero adquiere una clave interpretativa, la que se deriva de una teorización del pensamiento vacío.

El Presidente, según nos confiesa con su apología del método deliberativo, no tiene un plan, ni un horizonte, ni unos referentes axiológicos, únicamente está poseído de un infatigable afán de charlar. Por supuesto, desde esta perspectiva, que ha superado el pensamiento débil entronizando la ausencia de pensamiento, tanto da quién sea el interlocutor, no importan sus puntos de partida ni sus pretensiones, tampoco resultan relevantes las consecuencias de los acuerdos alcanzados.

En el mundo zapateril, dónde la lógica es superflua y la dialéctica del azar nos puede llevar a un destino desconocido, hemos de estar preparados para el desastre o para el éxito. No se trata de convencer ni de vencer, basta con escuchar y complacer.

La marcada inflexión experimentada últimamente por la intención de voto, demuestra que la gente se empieza a dar cuenta de en qué manos estamos. Es de esperar que en el PSOE se decidan pronto a cambiar de caballo antes de que el descubridor del método deliberativo acabe con España y con su propio partido.

COMUNICADO DE PRENSA
FORO ERMUA Bilbao.  29 Noviembre 2005

El Gobierno vasco ha denegado al Foro Ermua la subvención solicitada para la entrega del V Premio a la Convivencia. Se trata de un programa específico del Gobierno vasco destinado a subvencionar las actividades en favor de la paz y los derechos humanos en Euskadi por parte de colectivos y movimientos sociales al que el FORO ERMUA se había acogido, solicitando una ayuda de 20.000 euros (3,3 millones de pesetas), que le ha sido denegada por el Gobierno autonómico.

Sin embargo, el Gobierno vasco ha tenido a bien subvencionar, dentro del citado programa, con 18.000 euros (3 millones de pesetas) al colectivo Etxerat, formado por los familiares de presos de ETA, para la elaboración de una revista y de una página web; otros 21.000 euros a Elkarri, para «reivindicar y contribuir a la creación de un foro de diálogo político» y para presentar los resultados de su tercera conferencia de paz; y otros 6.000 a la plataforma Egunkariaren alde kultur elkartea, surgida contra el cierre del diario Egunkaria.

Pese a que el Premio a la Convivencia Cívica organizado por el Foro Ermua obtuvo una subvención por parte del Gobierno vasco en anteriores ediciones, con excepción de la del año pasado en el que el premio recayó en el Presidente de la AVT, fuentes del Departamento dirigido por el consejero Joseba Azkarraga han justificado su rechazo a subvencionar el evento bajo el argumento de que este programa de ayudas no abarca la organización de premios o certámenes, condición que en absoluto se hacía constar en la convocatoria.

En esta edición, el Foro Ermua homenajeará a la eurodiputada del PSOE Rosa Díez y a la presidenta del PP en el País Vasco, María San Gil, «por su inagotable y valiente lucha contra los crímenes de ETA y por el establecimiento de la libertad y la democracia en el País Vasco». La entrega del galardón se realizará este próximo viernes, 2 de diciembre, en la Casa de la Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria.

El jurado reunido por el Foro Ermua, integrado entre otros por el presidente del Foro, Mikel Buesa, el secretario general de comisiones obreras, José Mª Fidalgo, la fundadora de la AVT, Ana María Vidal Abarca, o el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, decidió rendir homenaje a «los muchos años» que María San Gil y Rosa Díez «han mantenido alzada en el País Vasco la bandera de la libertad frente al propósito nacionalista de ahondar su dominio sobre la sociedad vasca». La primera edición del premio, en 2001, se concedió ex aequo a Ana Urchueguía, alcaldesa de Lasarte-Oria por el PSE, y a Pilar Elías, concejala del PP en el Ayuntamiento de Azkoitia, «por su coraje democrático representando a los ciudadanos de sus respectivos municipios». El segundo galardón (2002) se entregó al magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que en agosto de dicho año había ordenado la suspensión de toda actividad de Batasuna. La tercera edición, en 2003, fue otorgada a Dominique Perben, Ministro de Justicia de Francia, por la colaboración de la Justicia francesa con España en la lucha contra el terrorismo, mientras el cuarto, se concedió al presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), José Alcaraz.

Franco no tenía alternativa
Entrevista a Pío Moa
Ensayo sobre la figura de Franco
Por José Carlos Rodríguez Libertad Digital 29 Noviembre 2005

En vísperas de los 30 años de la muerte de Francisco Franco, la editorial Planeta ha tenido la iniciativa de proponer a Pío Moa que escriba un ensayo histórico sobre el ex dictador. El resultado es Franco: Un balance histórico, que recoge las ideas del historiador sobre el papel histórico que le tocó vivir al general.

Su análisis de Franco es esencialmente negativo, en el sentido de que su principal juicio sobre sobre el personaje es que "no tuvo alternativa". Una consideración que se centra en una valoración positiva del general, sino que es más pesimista y más cauta y que apunta al fracaso histórico del liberalismo, entonces en sus horas más bajas. Pío Moa ha explicado para Libertad Digital sus ideas sobre el personaje y su papel en la vida de España.

Un proceso revolucionario
El primer paso en la construcción de su idea sobre el general Franco es plantearse contra qué se reveló. Para Pío Moa, y lo ha explicado en varios sitios, no cabe duda: "Franco se reveló contra un doble proceso. Contra un proceso revolucionario, indudable, que es reconocido por prácticamente todo el mundo". Pero esa consideración no exonera a la parte de España que se rebeló contra la II República, pronto liderada por el general gallego. Pues, como apunta el historiador Edward Malefakis, se podría confiar en que los republicanos detendrían el proceso revolucionario en cuanto el sistema que ellos ayudaron a traer se viera en peligro.

Pío Moa llega a la conclusión opuesta, pues él observa que el proceso revolucionario "fue acompañado de la destrucción de la Ley desde el poder por Azaña y por las izquierdas en general". En consecuencia, "la tesis de Malefakis de que Azaña habría reaccionado es falsa, porque, en primer lugar la revolución no tendría que haber dado lugar a una insurrección, ya que podía tomar el poder de manera legal, que era la estrategia de Largo Caballero. Y en segundo lugar porque Azaña en ningún momento hizo una oposición al proceso revolucionario. Al contrario, colaboró con él proponiendo otro proceso que era de destrucción de la República".

Fue lo que se llamó "republicanización de la República, y que Pío Moa expresa con estas palabras: "un proceso por el cual se trataba de reducir a la derecha a una posición marginal y testimonial, de manera que hubiera una pseudodemocracia, pero con el poder garantizado en adelante para las izquierdas. El modelo era el PRI de Méjico". Moa lo explica en varias etapas: "Empezaron por quitarle a las derechas una buena parte de los escaños que habían conseguido por medio de lo que llamaron revisión de actas. Luego siguieron con la eliminación de Alcalá Zamora como presidente de la República, con lo cual barrían cualquier obstáculo para su poder. Y luego con una serie de medidas que hacían del poder judicial un simple instrumento del poder ejecutivo".

"No tuvo alternativa"
Todo ello lo ha tratado con mayor extensión en 1936: El asalto final a la República y especialmente en su trilogía sobre todo el período. Pero si Azaña, una vez elegido presidente de la República, declaró que "el poder no saldrá ya nunca de nuestras manos" y colaboró con el proceso revolucionario en marcha, según sigue hasta el momento su argumentación, ¿Porqué la revuelta dió lugar a una dictadura y no a una nueva restauración democrática? ¿Porqué siguió España esa dirección histórica? La respuesta de Moa apunta al fracaso en esa hora triste de Europa del liberalismo, que "no tenía la fuerza necesaria para oponerse y además no estaba aglomerado, si quiera, en una corriente de opinión clara". Lo más que se puede decir del liberalismo en la España de entonces, continúa, es que lo formaban "grupos y personas que estaban en un partido y en otro".

En tales circunstancias Moa se fija en "la postura de Marañón, que es muy significativa, porque refleja la realidad". El autor recuerda que "Marañon fue uno de los grandes impulsores de la República; uno de sus padres espirituales. Llega a la conclusión de que aquello es un fracaso total; de que es inviable. Y les llama canallas y cosas peores a los republicanos en general. Y añade "¿cómo poner 'peros', aunque los haya, a los del otro lado?" Es decir, no había elección; no había alternativa. Esta es la cuestión, según el autor.

Guerra, revolución y unión
El golpe de Estado de 17 de julio fracasa. Pero se pone en marcha una guerra civil que duraría tres años y segaría la vida de unos 300.000 españoles. En ese momento se producen en el bando republicano "dos, incluso tres revoluciones. Una de tipo comunista, sovietizante y otra anarquista. Naturalmente llegan a una colisión y el resultado son dos guerras civiles en la izquierda, dentro de la guerra civil. Lo único que les unía era el odio y la lucha contra el fascismo, y no era un elemento suficiente. Realmente, la guerra, si no llega a ser por el comunismo, se habría terminado en noviembre del 36. Es esta intervención la que prolonga la guerra y la que da a los comunistas el papel decisivo. Stalin es realmente quien manda en España y barre a todos los que se le oponen, sea Largo Caballero, sean los anarquistas o Prieto. Solo queda Negrín, que está dispuesto a servirles hasta el final".

El desarrollo del bando contrario es muy distinto, según Moa: "El bando nacional consiguió una unidad que no existía en el otro bando. Esta unidad se consiguió en torno a Franco. Realmente no hubiera podido haber ningún otro líder que hubiera aglutinado a las derechas, que se habían peleado entre sí y habían sido bastante cainistas".

Es en este contexto donde el autor considera que adquiere relevancia la persona del general Franco, ya que "esta unidad, que se debió principalmente a Franco y se generó en torno a él, fue lo que posibilitó la victoria del bando nacional, mientras que los otros estaban divididos mortalmente. Se ahí salen varias cosas: la mayor eficiencia del ejército de Franco, de la economía de Franco, su éxito en conseguir ayuda exterior pese a que no contaban con reservas ni nada".

Moa no ve alternativas ni en el liberalismo, en pleno desprestigio, ni en ninguno de los posibles rivales políticos del general: "No veo, aparte de Franco, ningún otro líder que fuera capaz de concitar esa adhesión. Mola ni quería ni podía. Queipo de Llano hubiera suscitado muchas oposiciones. Gil Robles significaba el fracaso de la política anterior. Y además se puso incondicionalmente a las órdenes de Franco, como casi todos".

El maquis y la liberación exterior
La falta de alternativas a Franco se mantiene a lo largo de su larga dictadura. Las que se plantearon no hubieran podido ofrecer una opción viable, según el historiador gallego. De este modo, su tesis negativa sobre la figura de Franco, de que en su papel carecía de alternativas viables, se mantiene "hasta el final de sus días", nos dice. En concreto, "el maquis fue un intento de volver a la Guerra Civil que no fructificó, a pesar de que las condiciones parecían espléndidas. No fructificó porque la inmensa mayoría de la población no veía una alternativa al franquismo". Esta es la clave de su larga duración.

Más adelante, la verdadera oposición al régimen y que se articuló en torno al Partido Comunista de España y sus disidencias (en la que participó el propio Moa), tampoco supuso una alternativa real, ya que "el problema es que en España nadie quería eso. A la gran mayoría de la gente le espantaba. No solo por la propaganda marxista, es que lo habían visto en acción durante tres años. Por eso, una vez superada la etapa del maquis, los comunistas fueron recurriendo progresivamente a una estrategia de enmascaramiento, que era similar a la del Frente Popular. Un frente amplio frente al franquismo, todo es democrático, etc."

Lo que ofrecían los comunistas entonces era una dictadura aún más dura, y que iba contra el signo de los tiempos. Pero puesto que eran la oposición a una dictadura se vestían de demócratas en lo que Moa llama "estrategia de enmascaramiento". Por eso le otorga especial trascendencia al episodio de Solshenitzin. "Ahí cayeron las caretas de todos. Cuando un señor que conoce lo que es el sistema soviético viene aquí y lo compara con el español, se ponen todos como fieras. De repente todas las caretas democráticas, caen".

Quizás se podría haber impuesto la democracia desde fuera. Pero Pío Moa no es aquí menos pesimista: "la pretendida liberación de España por los aliados hubiera dado lugar a una guerra civil inevitablemente. Primero porque una parte de la población española no lo iba a aceptar. Segundo, porque los que iban a venir, ¿quiénes eran? Los derrotados del 36, a quienes tampoco aceptaba una parte de las izquierdas. Esto lo vieron Churchill y otros e hizo que no intentaran la aventura".

Las dos tendencias del régimen
El de Franco es, para Moa, "un régimen muy curioso, que termina fracasando, que intenta superar tanto la democracia liberal como el comunismo. Intenta poner en marcha un sistema con algunos elementos fascistas, algunos elementos católicos, como la idea de la democracia orgánica. Era esta una idea que habían ido teorizando desde Fernández de los Ríos hasta Ramiro de Maeztu o el mismo Madariaga, entre otros".

Esa corriente que busca derrotar al comunismo y superar el liberalismo, que Franco considera fracasado históricamente, es "la que predomina claramente en la primera época del régimen, que se ve a sí mismo como una creación llamada a perpetuarse. Pero conforme pasa el tiempo esto cambia y se va aceptando la primera idea". No obstante, considera Moa, "a partir especialmente de los 60' van formándose posutras, dentro del régimen, que consideran que el régimen tiene que abrirse, liberalizarse; en última instancia consideran que con la muerte de Franco el régimen tendría que cambiar. Esta es la postura que termina ganando por gran mayoría y que lleva a la transición". Más adelante destaca que "me parece de la mayor importancia señalar que la paz actual, la paz y la democracia que se han desarrollado en estos años, provienen del franquismo. Si esto no se reconoce, que es de una evidencia clarísima, volvemos a la época de la República. Y la República es el caos. No tiene porqué serlo, pero en España siempre lo ha sido".

Las amenazas de hoy
El autor de Franco, un balance histórico, reconoce que "una de las diferencias entre el período de los años 30 y el actual es que el problema revolucionario apenas existe, es minoritario". Pero eso no quiere decir que no haya graves amenazas contra nuestro país, ya que en su opinión "el peligro separatista, que entonces era secundario aunque importante, ahora ha adquirido, combinado con el terrorismo, una importancia estelar. Es el gran problema. Por eso me he dedicado a estudiar la cuestión de los nacionalismos. A pesar de que es en estos momentos el gran problema que tiene España, da la impresión de que la gente no quiere conocerlo".

No es la única. Alerta contra quienes, entiende, "quieren la ruptura porque esta gente no aprendió nada del fracaso republicano. Tenían que haber aprendido que en España, para que funcionara un régimen, tenía que atender a la gran mayoría de los españoles. La idea general que tuvieron las izquierdas en la república, y la que siguen teniendo ahora, es que la democracia es cuando mandan ellos. Y cuando no mandan ellos, no lo aceptan. Entonces, lo que tenían que haber aprendido y que pareció que aprendían, es que una reconciliación significa reconocer a los otros".

Precisamente en eso consistió la transición española. Pío Moa cree que entonces "la izquierda y los nacionalistas lo aceptaron porque no les quedó otro remedio. Pero ahora, que se vuelven a sentir fuertes, vuelven a la misma locura republicana", a la estrategia de la ruptura, que reivindicaba no hace mucho Alfonso Guerra. Una ruptura que "consiste en decir que los 40 años de franquismo no significan nada, y se vuelve a enlazar con la República".

Últimos proyectos
En los últimos años, y a pesar de que la literatura sobre la historia de España desde el régimen del 31 al franquismo es ya muy extensa, se está viviendo un renovado interés por la reciente historia de España. Este interés se está manifestando en la publicación de numerosos libros y artículos sobre el tema. Preguntado sobre si todo ello no contribuirá al menos a un mejor conocimiento o a evitar que predominen algunos errores de bulto, Moa reconoce que "Bueno, debiera ser. De hecho, hay una evolución. Hace unos años se presentaba a la República como un régimen ideal, maravilloso, que fue liquidado por unos miserables fascistas. Eso está cambiando. Incluso quienes estaban en estas posiciones reconoce ahora que la República fue un fracaso, que los republicanos tuvieron gran parte de culpa en el hundimiento del régimen. Todo ello está cambiando". Pero "hay una gran proliferación de títulos, de artículos que son muy confusos y muy contradictorios. Trabajos que acabarán cansando a la gente y le acabarán despistando de por dónde van los tiros. No se trata de si los dos bandos fueron malos o si fueron buenos o cosas por el estilo, sino cómo se llegó a su situación".

"¿Tiene nuevos proyectos, después de la poblicación de este ensayo?". Pío Moa sonríe con cierto alivio, y responde: "Esto para mí ha concluido y ahora voy a escribir un libro sobre los años 40'. Es una investigación que estoy haciendo ahora y que supongo que estará lista en el 2007. Y luego voy a dejar la historia. Este libro sobre Franco lo considero también un guión para nuevos estudios, que yo ya no haré".

La CE reduce un tercio de los traductores de español, hasta el nivel del maltés
Las autoridades comunitarias achacan a la «igualdad en los Tratados» que idiomas con 45 millones de hablantes y con 400.000 reciban igual trato
MARIBEL NÚÑEZ ABC 29 Noviembre 2005

BRUSELAS. La Comisión Europea anunció ayer que tiene un proyecto para recortar el presupuesto dedicado a traductores en las instituciones europeas. Entre los países que perderían «posiciones» en este campo se encuentra España, que pasaría de tener los 100 traductores con que cuenta en la actualidad a tan sólo 67 a finales de 2006, lo que supone una reducción de un 33%.

La medida no sólo afecta a nuestro país sino que el recorte, según explicó ayer el director general de Traducciones de la Comisión Europea, Karl-Johan Lonnroth, se aplicará de forma generalizada a los traductores de la mayoría de lenguas europeas, a excepción de las tres consideradas procedimentales, que son el inglés, el francés y el alemán, aunque en estos dos últimos casos también se perderá algún efectivo. Así. según los planes de Bruselas, los 145 traductores de francés pasarán a ser 126 a finales de 2006, un 13% menos y los de alemán se quedarán también en 126 frente a los 139 actuales, lo que supone una disminución de un 9,3%. Tan sólo los ingleses consiguen aumentar sus traductores, uno más, aunque en términos absolutos no serán los mayoritarios ya que a finales del próximo año tendrán 122 profesionales, cuatro menos que Francia y Alemania.

Después de los españoles salen también mal parados los italianos, que pasarán de los 84 actuales a 67, lo que supone una reducción de un 20%.

La CE, por su parte, defendió ayer su propuesta e intentó desligarla de cualquier tinte político al explicar que la única razón que hay detrás de ella es «una necesidad práctica». Según Bruselas, la reciente ampliación de la UE de 15 a 25 miembros y de las lenguas oficiales de 11 a 20 implica reducir el tamaño de los textos a traducir y dar prioridad a aquellos que tienen carácter legal.

Tras esta reforma, las tres lenguas más usadas en las instituciones comunitarias tendrán entre 120 y 130 traductores, mientras que el resto oscilarán entre 65 y 70.

Por el contrario, habrá ampliación en el número de profesionales que se dedican a la traducción de textos en lenguas de los países de la ampliación, como el checo, el estonio, el letón o el maltés, entre otras. En total, 408 personas se dedicarán a traducir los textos comunitarios a estos idiomas.

Desde Bruselas se justifica que el recorte de traductores de español sea superior al de otras lenguas europeas por el hecho de que había más tras la contratación masiva de estos profesionales después del ingreso de España en la Unión Europea.

Lonnroth explicó la paradoja de que vaya a haber tantos traductores de español que de maltés, con 45 millones y 400.000 hablantes respectivamente, en el hecho de que los propios Tratados de la Unión Europea establecen la igualdad de todas las lenguas oficiales de cada uno de los países miembros, a excepción de las tres mencionadas de trabajo, independientemente del número de hablantes.

Las cooficiales avanzan
Se da la paradoja que esta próxima disminución del español en los textos y legislación comunitaria coincide con el reciente estreno, la semana pasada, de las lenguas cooficiales españolas (catalán, gallego y euskera) en las instituciones comunitarias, tras la firma de los correspondientes acuerdos administrativos entre el Gobierno español y las diferentes instituciones.

Estos sustanciales avances en cuanto al uso de las lenguas cooficiales españolas en las instituciones comunitarias, auspiciados por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, le dificultan ahora enormemente para dar de nuevo la batalla lingüística en la Comisión Europea, a pesar de que en este caso se trate de defender el español, ya que todo el equipo diplomático se ha volcado en los últimos meses en la defensa del uso de las lenguas cooficiales españolas.

Los socialistas europeos, por su parte, explicaron ayer que ya se han dirigido a la Comisión Europea para que rectifique los planes anunciados de reducción del español en las traducciones. El eurodiputado socialista Carlos Carnero aseguró ayer que «la medida demuestra un evidente desconocimiento de la realidad de sus idiomas oficiales dentro y fuera de sus fronteras y una clara falta de compromiso con la pluralidad lingüística establecida en la Constitución como objetivo de la Unión Europea». Carnero recordó que el español no sólo es el idioma oficial de 42 millones de europeos, «sino que es la lengua europea que registra mayor crecimiento y expansión a nivel internacional».

Hoy, nuestro idioma ocupa el quinto puesto en el ránking de los más hablados en la UE, por detrás de los tres mencionados y el italiano.

La actualidad ha hecho que el ministro de Industria, José Montilla, tenga que lidiar hoy en Bruselas no sólo con el Consejo de Ministros de Competitividad de la Unión Europea al que tiene previsto asistir, sino que en su agenda tiene anotados también por lo menos dos asuntos: la defensa del español en Europea y la utilización práctica del catalán. Después de que hace dos semanas le tocara al presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, utilizar por primera vez oficialmente la lengua del mítico poeta valenciano Aussias March en el seno del Comité de las Regiones, hoy está previsto que lo haga Montilla.

Pero antes, el ministro, cordobés de origen y catalán de adopción, tendrá que hacer un alegato en defensa del español en las instituciones europeas después de que se hayan hecho públicos los planes de reducir su presencia en los textos europeos.

TRAS LA CAMPAÑA DE ACOSO A LA COPE
TEXTO ÍNTEGRO DE LA PETICIÓN Y SUS FIRMANTES
Reproducimos a continuación el contenido íntegro de la petición al Parlamento Europeo para que investigue la campaña de acoso a la Cadena COPE. Al final del documento puede consultar los firmantes.
 Libertad Digital 29 Noviembre 2005

Los firmantes de esta petición, periodistas españoles, queremos llamar la atención del Parlamento Europeo sobre la existencia de una operación política en nuestro país destinada a desposeer a la segunda cadena de radio más importante de España de todas sus emisoras en Cataluña. Esta iniciativa contraviene los artículos 6 y 7 del Tratado de la Unión Europea, el artículo 10 del Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y el artículo 11(2) de la Carta Europea de Derechos Fundamentales. Si no se evita a tiempo, miles de ciudadanos perderán su derecho a escuchar los programas radiofónicos que libremente han sintonizado durante años. Las leyes europeas establecen que "toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas".

La operación política que se ha puesto en marcha en España, si se consuma, hará imposible el ejercicio de ese derecho fundamental en una amplia zona geográfica de la Unión. Pedimos al Parlamento Europeo que llame la atención sobre esta violación de los derechos de los ciudadanos cometida por instituciones de un Estado miembro.

Este es el relato de los hechos:
En mayo de 1999, la Generalitat de Cataluña arrebató a la cadena COPE, propiedad de la Conferencia Episcopal Española, todas sus frecuencias en FM en Tarragona, Manresa y Barcelona.
El 16 de marzo de 2000, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sentenció que, con aquella decisión, el gobierno catalán había vulnerado el derecho fundamental de la libertad de expresión.
El 6 de septiembre de 2005, a pesar de todo, el gobierno de la Generalitat acordó continuar con los procedimientos de readjudicación de las emisoras que se vieron afectadas por la sentencia del 16 de marzo del 2000.
La decisión política de la Generalitat acredita el riesgo de que la cadena COPE sea desposeída en Cataluña de las frecuencias de las que ha sido titular desde la fecha de su adjudicación.
Durante los últimos meses muchas voces han denunciado, en vano, el propósito liberticida del gobierno catalán:
El 3 de octubre de 2005 la Junta Directiva de la Asociación Española de Radiofusión Comercial remitió una carta al gobierno autonómico pidiendo que respete definitivamente la propiedad de las emisoras en FM de la COPE en Cataluña. "Cualquier otra solución distinta a la que proponemos –dice textualmente la carta– conculcaría el derecho a la libertad de expresión".

El 24 de octubre de 2005, la Asociación Internacional de Radiodifusión, que representa a más de 17.000 emisoras privadas de radio y televisión de las tres Américas y Europa, se dirigió al Secretario de Comunicación de la Generalitat recordándole que su criterio es el de "otorgar las concesiones a quienes vienen ostentando su titularidad y posesión sin interrupción".
El 4 de noviembre de 2005, la Asociación Profesional Española de Informadores de Prensa, Radio y Televisión hizo pública una nota en la que, entre otras cosas, afirma que "la insidiosa e injusta campaña contra la COPE vulnera totalmente los derechos de la libertad de expresión". Y añade: "Nunca se había cometido tamaña tropelía sobre un medio de comunicación".
El 8 de noviembre de 2005, la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión, que aglutina a todos los medios audiovisuales privados de España, emitió un comunicado para mostrar su respaldo a la cadena amenazada. El comunicado considera que la no renovación de las licencias de la COPE en Cataluña supondría "un ataque sin precedentes a la libertad de expresión".

Hasta ahora, ninguna de estas reclamaciones de las distintas agrupaciones profesionales ha servido para que las autoridades catalanas reconsideren su posición. Al contrario. Su beligerancia contra la COPE y sus profesionales ha ido en aumento.
El ministro de Industria del Gobierno español, José Montilla, de quien depende la regulación del espacio radioeléctrico, a pesar de su papel de regulador, ha respondido a las críticas acusando a la cadena de radio de “lanzar mensajes que incitan al odio, la división y la confrontación".
 
El propio Montilla calificó después al director del principal programa informativo de la emisora, Federico Jiménez Losantos, y a otros periodistas que salieron en su defensa, de “personas amorales de la derecha más extrema”. Se da la circunstancia de que Jiménez Losantos sufrió un atentado terrorista en mayo de 1981, reivindicado por el grupo "Terra Lliure", por firmar un manifiesto que defendía la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña. Tras el atentado, todos los firmantes del manifiesto y más de 14.000 profesores castellanohablantes decidieron abandonar Cataluña.
El 23 de noviembre de 2005, una delegación oficial del Gobierno catalán viajó al Vaticano para presentar una queja formal por “los contenidos anticatalanes” que difunde la cadena.

Teniendo en cuenta que quien gobierna en Cataluña es el mismo partido al que pertenece el ministro Montilla, que tiene competencias sobre el funcionamiento de los medios de comunicación y facultades administrativas en el sector, la decisión de cercenar la libertad de expresión de la COPE se antoja inminente. Ante este hecho, las instituciones europeas no pueden permanecer inactivas.

Los firmantes de esta petición solicitamos que el Parlamento Europeo investigue con carácter de urgencia los hechos denunciados, certifique su veracidad y obre después en consecuencia.

La plataforma de intelectuales presentará su proyecto de nuevo partido en enero
«Ciudadanos de Cataluña» da por concluido el periodo de publicidad de su manifiesto con la convicción de que hay espacio para otra formación política
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 29 Noviembre 2005

BARCELONA. Enero es el plazo fijado por la plataforma «Ciudadanos de Cataluña» para iniciar el proceso constituyente de un nuevo partido político cuyo eje ideológico será la oposición al proceso de reforma estatutaria y al nacionalismo que consideran imperante en el resto de las formaciones políticas de esta comunidad. Así lo confirmaron ayer fuentes de la plataforma, después de que el periodista Arcadi Espada anunciara la intención de promover una nueva formación este fin de semana, durante la recepción del premio Gregorio Ordóñez.

Una vez tomada la decisión, el grupo de quince firmantes que impulsaron en junio la plataforma no nacionalista -entre los que se encuentran Albert Boadella, Arcadi Espada, Xavier Pericay, Francesc de Carreras o Ana Nuño- quiere completar el calendario de actos de presentación del Manifiesto No Nacionalista este mes de diciembre antes de autodisolverse como asociación para empezar el proceso constituyente del partido. El objetivo es que el nuevo partido sea una realidad y esté definido y estructurado en junio de 2006, cuando previsiblemente saldrá el nuevo Estatuto catalán de las Cortes, lo que podría disparar la cuenta atrás hacia las elecciones autonómicas en Cataluña.

Proceso con incógnitas
Un proceso que aún encierra muchas incógnitas, como reconocieron varios integrantes de la plataforma. De momento, trabajan en el ideario político de la propuesta, que todavía no tiene una estructura definida, y mucho menos candidatos. «Nosotros somos promotores» del nuevo partido, pero el objetivo es que en enero «se abra un proceso de constitución más o menos asamblearia que desemboque en la incorporación de todos los sectores de la disidencia catalana».

En este contexto, el eurodiputado y ex presidente del PP catalán, Aleix Vidal-Quadras, abogó ayer por que su partido trate de buscar un «marco de colaboración» con la plataforma «Ciudadanos de Cataluña» para plantear una alternativa real al nacionalismo. Vidal-Quadras señaló que es necesario que el PP, además de oponerse a los planteamientos nacionalistas en la Cámara catalana, haga una oposición que vaya «de manera muchísimo más contundente» contra «las bases mismas, conceptuales e ideológicas, del nacionalismo».

Una invitación que de momento ha sido rechazada por los miembros de la plataforma, quienes ayer recordaron que no habrían emprendido esta iniciativa si se sintieran representados por el PP catalán. Aun así, destacaron el «giro político» experimentado por el PPC respecto a la reforma del Estatuto coincidiendo con la aparición de la plataforma.

III Encuentro Cívico para la Libertad, Conferencia de Madrid 15 Noviembre 2005
NICOLÁS REDONDO Fundación para la Libertad.   29 Noviembre 2005

Buenas noches. Lo primero que quiero es agradecerles su asistencia hoy aquí.

Muchos de ustedes ya conocen el papel, el objetivo, el significado, la naturaleza de la Fundación para la Libertad. Muy brevemente, para los que no lo conozcan, les diré, que la Fundación para la Libertad nació con una vocación clara de encuentro entre dirigentes, afiliados, votantes y simpatizantes del Partido Socialista y del Partido Popular.

Quisimos, desde el País Vasco donde nació, que hubiera un lugar de encuentro desde el que hacer diagnósticos comunes; y creímos en aquel momento que había problemas suficientemente importantes como para que los dirigentes, los simpatizantes, los votantes de cada uno de los partidos tuvieran la capacidad de superar sus propias siglas y ver lo que podemos denominar, intereses generales.

Los problemas que nos llevaron a impulsar la Fundación para la Libertad, saben ustedes perfectamente cuales fueron, primero ETA, la acción terrorista de ETA. Y nació el pacto para las libertades, un pacto en el que se pusieron de acuerdo el Partido Socialista y el Partido Popular, el Gobierno y la oposición. Y también consideramos, y fue posible durante un tiempo, la necesidad de llevar al nacionalismo vasco a la oposición, y para eso hubo un entendimiento, una complicidad, un pensar juntos entre el Partido Socialista y el Partido Popular.

Allí nació una alternativa al nacionalismo vasco. Por primera vez pensamos, no sólo en ganar unas elecciones al Partido Nacionalista Vasco, sino llevarlo a la oposición, y que gobernaran otros partidos, otras ideologías en el País Vasco.

Esos dos elementos, la lucha contra ETA y llevar al nacionalismo vasco, después de tantos años de gobierno sin haber sido capaz de solucionar los problemas más importantes, a la oposición, nos unieron a muchos y significados dirigentes del Partido Popular y del Partido Socialista.

Seguimos hoy, con la misma vocación, con la misma voluntad, con el mismo interés. Consideramos que es imprescindible, necesario, que las dos grandes fuerzas políticas de este país se pongan de acuerdo, establezcan consensos sobre asuntos que podemos considerar fundamentales.

Saben ustedes que hemos pedido repetidamente al partido que gobierna ahora, que es distinto al partido que gobernaba cuando nació la fundación, al Partido Socialista, y al Partido Popular que se pongan de acuerdo a la hora de enfocar, si es necesario, cuando sea necesario, la reforma de nuestro edificio constitucional.

Hemos dejado claro que es posible reformarlo, pero debe ser reformado para mejorarlo. Que nadie debe pensar, después de tantos años, en dar satisfacción plena ni definitiva a los nacionalistas con las reformas. Nosotros, los que participamos en la Fundación para la Libertad, no estamos en contra de las reformas si son necesarias; estamos en contra de que alguien haga reformas para dar satisfacción exclusivamente a minorías en este país, por cierto minorías que nunca tendrán una satisfacción plena con lo que les propongamos.

En segundo lugar creemos que esas reformas deben iniciarse desde el acuerdo entre el partido que gobierna y el partido que puede gobernar. Todos los partidos tienen su propia responsabilidad, pero el PSOE, que gobierna ahora, y el Partido Popular, que puede gobernar, tienen una responsabilidad distinta al resto de formaciones políticas. Por lo tanto, cualquier reforma o modificación de nuestro edificio constitucional, que no es sólo la Constitución, sino también el exponente mas genuino de esta constitución del 78, que son los Estatutos de Autonomía, debe iniciarse desde el acuerdo, el consenso entre las dos formaciones políticas mas importantes de este país. Lo que no es obstáculo para incrementar ese acuerdo a otras, pero el acuerdo entre las dos debe ser el primero y principal.

Por eso cuando se aprobó en el Parlamento Catalán el proyecto de estatuto, de nuevo estatuto, pensamos en establecer una oposición, una serie de debates por lo menos, para que se definieran posiciones en colación a esa propuesta. Posiciones o reacciones serenas, tranquilas, pero también diciendo cada uno lo que quiere y lo que desea decir.

Por eso hoy estamos aquí personas bien distintas, que tal vez lo que nos une fundamentalmente es que somos ciudadanos: Dos del País Vasco, Fernando y yo, permitidme esta forma de presentación.

A Fernando le conocen todos ustedes bien. Ha sido una referencia fundamental en la lucha por la paz y por la libertad en el País Vasco, sigue siéndolo, y a mí de verdad que me agrada sobremanera que él establezca hoy su visión personal sobre ese proyecto que se ha aprobado ya discutirlo en el congreso de diputados.

También amigas y amigos hoy tenemos aquí a Roberto Blanco Valdés, profesor de derecho constitucional. Muchos de ustedes le conocen por sus artículos y por sus libros, y viene de Galicia, pero sobre todo, como decía antes, es un ciudadano de este país.

Y luego tenemos con nosotros a un amigo, a Arcadi Espada, de sobra conocido por muchos motivos y por todos ustedes también.

Ellos van a reflexionar en voz alta sobre el Estatuto de Autonomía. Quiero dar las gracias, especialmente a los dirigentes de los dos partidos, Partido Socialista y Partido Popular, que hoy están aquí con nosotros. Creo que es muy importante que se vean en ambientes distendidos, tranquilos, que puedan hablar. Y yo si me permiten, representaré a los dos partidos en la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre y en mi amiga y compañera Rosa Diez, diputada del Partido Socialista en el Parlamento Europeo.

Creo que es importante que nos veamos, que podamos discutir y que nos podamos poner de acuerdo todos, sobre estos grandes problemas que tiene este país. También contamos con la presencia de dos diputados, uno del Partido Socialista, y otro del Partido Popular, Pepe Acosta y Astarloa, que están aquí, van a estar poco tiempo, porque tienen que ir a votar, pero han querido dar testimonio de su presencia. Hemos hecho bien en hacerlo aquí delante, en el hotel Suecia, que es más conocido probablemente para Pepe Acosta por parte del Partido Socialista.

Y ya sin más, voy pasando la palabra. Nicolás Redondo, 15/11/2005

Intervención I
Arcadi Espada 29 Noviembre 2005

Buenas tardes a todos, Señora Presidenta, diputados, queridos amigos. Muchas gracias a la Fundación para la Libertad, a mi amigo Nicolás Redondo, ...

Y en cualquier caso muy feliz, aunque un poco preocupado, porque en los últimos días he dedicado una parte de mi esfuerzo intelectual, de mi trabajo, a leerme el Estatuto de Cataluña. Debo ser uno de los doce, trece personas que han llegado hasta el final, y he pasado palabra por palabra ese estatuto por el cedazo del sentido común y naturalmente, esto es un ejercicio de alto riesgo, porque yo puedo estar durante muchas horas hablando del Estatuto de Cataluña. No solamente porque yo lo haya leído, sino porque, por desgracia, el Estatuto de Cataluña tiene muchas cosas de las que hablar.

Optaré por un ejercicio muy sintético, destacando aquellos rasgos que a mí me parecen realmente susceptibles de comentar, si ha lugar los analicemos, y sobre todo, desde una perspectiva que, en fin yo no soy especialista en derecho naturalmente, ni siquiera me dedico a la política, pero sí soy un lector y sí soy un analista de textos, y lo que quiero decirles antes de nada es que el Estatuto de Cataluña, para mal, es un auténtico y contundente informe general sobre Cataluña.

Es decir, y esta es la primera cuestión que quiero resaltar, no es solamente un texto legal que informe sobre los derechos y obligaciones de los ciudadanos, sobre su lugar en el mundo, o sobre su relación con el Estado, y que desglose o limite las competencias que cada ente debe tener. Es en su sustancia, un autentico informe sobre una decadencia, que es la decadencia intelectual y moral de mi país. Y no hay mejor texto, a mi modo de ver, y mirado como haciendo algo así como lo que hace Adriá con los alimentos, deconstruyéndolo digo, no hay mejor posibilidad de análisis sobre la realidad, que la lectura pormenorizada, aburrida ya lo digo, de este estatuto.

La primera cuestión y evaluación de él, afecta al texto como artefacto cultural, como una sedimentación que una clase política ha dado en un momento determinado a Cataluña.

Debo decirles para empezar que este estatuto no ha sido escrito. Este estatuto ha sido muñido. De ahí que yo, en mis notas del blog, haya hablado frecuentemente del muñidor. Como un personaje entrañable, desde luego, como un personaje que ha construido a base de todas las aportaciones, a base de todas las leches podríamos decir, de las diferentes fuerzas políticas, todas ellas naturalmente comprometidas en el nacionalismo, haya muñido de cada una de ellas su sustancia.

Por lo tanto, a diferencia de otros textos que incluso que se pueden citar, como el propio Estatuto de Cataluña del 79, o como la propia Constitución Española, y ya no digamos textos históricos como la Constitución de Cádiz o cualquier otra constitución que tengan ustedes en la cabeza, no les anima el deber de la decantación de una inteligencia política. No es la decantación de un autor, aunque sea colectivo naturalmente, empeñado en proponer una especie de cosmovisión sobre lo que él cree que debe ser su país. No hay esa inteligencia política detrás del estatuto.

Hay el compromiso más chabacano en el respeto por tradiciones de todo orden, como por ejemplo la que afecta al laicismo o a la enseñanza pública, por poner alguna de ellas. El compromiso, insisto, entre esa coalición extraña cultural y política que se ha creado en Cataluña y absolutamente al margen, y este seria su segundo rasgo, de cualquier propósito gramatical.

Naturalmente, como decía Valery, la sintaxis es un valor moral, y este valor se refleja de una manera clarísima en el texto estatutario. De muchas maneras, os voy a poner algún ejemplo, porque no me gusta, a pesar de lo que puede ser de tedioso, no me gusta hablar en el vacío. Gramaticalmente por ejemplo, o semánticamente como ustedes quieran para precisar más, cuando el estatuto reproduce al modo de la jerga postmoderna a la que nos tienen habituados algunos relativistas hoy en el gobierno de Cataluña.

Dicen por ejemplo sobre los poderes que ha de ejercer la Generalitat, esto: "Los poderes públicos de Cataluña deben orientar las políticas públicas, de acuerdo con los principios rectores que establecen la Constitución y el presente Estatuto. En el ejercicio de sus competencias, los poderes públicos de Cataluña deben promover y adoptar las medidas necesarias para garantizar su plena eficacia. " Esto son cuarenta y siete palabras exactamente. Su asociación da nada, absolutamente da nada.

El problema del estatuto, y lo que debería de hacer una oposición inteligente, es levantarse, en el Congreso de los Diputados, afortunadamente se va a discutir artículo por artículo, y exigir siempre una cuestión gramatical previa, yo no sé si esto está previsto en el Estatuto, pero alguien se levanta y dice “oiga perdone, la cuestión gramatical” a ver, usted exactamente qué quiere decir.

El problema es que en este estatuto la política se ha convertido en una jerga postmoderna y me temo que no con la intención del Social Text y su denuncia de la impostura. Pero hay desde luego, asuntos puramente gramaticales, estrictamente gramaticales sin ninguna necesidad semántica.

Por ejemplo, una frase memorable de un preámbulo memorable: "Cataluña, afirmando sus derechos históricos, ha desarrollado y tiene una posición singular en cuanto a la lengua, la cultura, el derecho civil y la organización territorial." Es puramente extraordinario.

O bien luego, es un estatuto muy particular también porque por ejemplo manifiesta opiniones. Yo creo que es el único texto, el único texto que yo conozco, donde hay opiniones, es decir declaraciones del muñidor. Una declaración del muñidor extraordinaria: “Cataluña considera, (atención al verbo, es un verbo declarativo típico de los periódicos), Cataluña considera que España es un estado plurinacional." Es completamente hilarante, ¿qué se puede votar a ésto? Vd. considera, bueno ya la sinécdoque podemos dejarla, Vd. es Cataluña, ¿quién es Cataluña? pero no, no, el verbo, claro, considera porque no puede naturalmente decretar, y de ahí arrancan muchos problemas que veremos luego si me doy prisa.

Finalmente una cuestión ya vinculada con el puro y duro absurdo. Insisto de que se trata de un texto legal, por lo tanto no caben ahí interpretaciones más que las puramente denotativas. Observen también cómo el estatuto, por ejemplo, ha empeorado la ya pésima redacción de la Constitución respecto a la obligatoriedad de los idiomas.

Dice el articulo 2: "El catalán es la lengua oficial de Cataluña. También lo es el castellano, que es la lengua oficial del Estado Español..." Y ahora viene el problema: "Todas las personas en Cataluña tienen el derecho de utilizar, y el derecho y el deber de conocer las dos lenguas oficiales." Fíjense ustedes en esta proposición extraordinaria. Todas las personas en Cataluña. O sea claro, ellos no pueden decir los españoles, no pueden decir los catalanes, no pueden decir los magrebíes, porque quieren decir los españoles, los catalanes, los magrebíes; entonces dicen que todas las personas en Cataluña tienen la obligación de conocer las dos lenguas oficiales. Es decir, el piloto de Iberia, naturalmente que aterriza en un momento determinado y que inmediatamente toca el suelo catalán, tiene la obligación también... Bueno, esto habrá que corregirlo, quiero decir, no estoy haciendo ninguna parodia, habrá que corregir estas preposiciones.

Y por último, en este primer apartado sobre estatuto como artefacto intelectual, ustedes saben que sobre el estatuto se ha discutido mucho, la constitucionalidad de sus premisas. Está bien, es normal que se haga, y hay aquí personas en la mesa que podrán hablar sobre ello con mucho más sentido. Pero les quiero simplemente dar una pincelada sobre lo difícil que es juzgar este estatuto en términos rigurosamente constitucionales o afectos al derecho, aunque sea en su instancia más primaria.

Miren, ustedes saben que el estatuto establece que, les he leído ahora este articulo que dice: el catalán es la lengua oficial de Cataluña y también lo es el castellano, pero esto es el artículo 2, dos artículos más adelante el muñidor establece que la lengua Aranesa es también oficial en Cataluña, con lo cual, en fin, comprenden ustedes los problemas, … Digamos que hay que reformar todo esto, porque ya no son dos, ya son tres las lenguas oficiales, por lo tanto también hay la obligación de conocer la lengua aranesa para el piloto, o sea, se va a enterar... Bueno esto es así, esto no es una broma, pero ¿que sucede?, que para que el aranés sea lengua oficial en Cataluña tiene que ser cambiada la Constitución, que establece las lenguas que pueden ser cooficiales en los territorios. Por lo tanto, aunque sea solamente por esta tontería, por esta estupidez, una de dos: o el aranés, con la rebelión de los araneses, pirenaicos y tremendos que se prevé, o reculan y dicen que el aranés ya no es la lengua oficial o cambian la Constitución... Por el aranés.

Entonces, el aranés es la micrometáfora extraordinaria del estatuto, porque todo lo que se dice de las relaciones entre Cataluña, España, Europa, cuando se aplican las relaciones entre Cataluña y el Arán, surgen unas metáforas extraordinarias, ésta de la lengua, es una cosa fundamental, pero es que hay otra muy interesante. Cuando el presidente Zapatero anunció al mundo que entre las ocho había una que tenía bastantes posibilidades, es decir eso de que Cataluña fuera una entidad nacional, no sabía, porque no leyó el estatuto con la atención que debería haberlo hecho no sabía que, ese concepto de entidad nacional, es el que el muñidor ha reservado al Arán. Por lo tanto, naturalmente, de manera inmediata, el Arán y Cataluña son lo mismo, que en realidad son lo mismo, son exactamente lo mismo. Por lo tanto como artefacto intelectual, el estatuto naturalmente, deja mucho que desear.

Hay otro rasgo, no mucho más serio. Es su carácter prepolítico. Todo el estatuto está concebido desde un lugar anterior a la política, es decir, no siquiera, ya no anterior a la democracia, sino anterior a la política. Toda la justificación, naturalmente, del ejercicio de la soberanía catalana está basada pura y simplemente en el pasado, en los derechos históricos, etc, etc.. Creo que esto es indiscutible en cualquiera de los rasgos del estatuto, en cualquiera absolutamente, pero desde luego, no puedo estar, no puedo dejar de leerles a ustedes la segunda frase, la segunda oración del estatuto en su preámbulo, en la cual parece que ha colaborado también de una manera muy destacada con el muñidor, el filósofo Xavier Ruben Ventós.

Dice esa primera frase: “Cataluña ha definido una lengua y una cultura, ha modelado un paisaje, …" Es extraordinario, o sea Cataluña, claro, no ya al margen de la razón o de la democracia o de la política, Cataluña incluso antes que el mito, no ya el logos, ¡antes! "Cataluña ha definido una lengua y una cultura, ha modelado un paisaje, ha acogido también otras lenguas y otras manifestaciones culturales, se ha abierto siempre al intercambio, etc, etc, etc...” El carácter prepolítico es uno de los rasgos, naturalmente fundamentales del estatuto, fundamentado además en el blindaje y en los derechos históricos, en el blindaje que aportan los derechos históricos.

Mire, en Cataluña, la expresión derechos históricos es muy nueva, nadie había hablado en Cataluña, nunca había hablado Puyol por ejemplo, de derechos históricos, es una cuestión de hace exactamente... Para ser derechos históricos es muy joven, digamos, es realmente muy joven y se la han inventado hace muy poco tiempo. Pero solamente quiero hacer un apunte, ya saben ustedes que los derechos históricos en la disposición final del estatuto blinda la lengua, la cultura, la organización territorial, la financiación, etc, etc... Blinda absolutamente todos los derechos.

Pero no me resisto a hacer una reflexión sobre este asunto. Miren, los derechos históricos en Cataluña, hay muchos colectivos y mucha historia a revindicar y a blindar, es sorprendente cómo en este estatuto y en general en el concepto de derechos históricos, nunca aparecen los supuestos. Naturalmente no voy a ponerme yo a defenderlos ahora, pero quiero dejar constancia de ello: nunca aparecen los supuestos derechos históricos de esos 3 millones de personas, exactamente la mitad de la población de Cataluña en estos momentos, que ya hace mucho tiempo, es decir, casi instalados en una historia, llegaron a Cataluña en plena posguerra entre los años 50 y 70. Esos derechos históricos, los derechos históricos de estas gentes, evidentemente no blindan nada, pero no solamente no blindan nada, sino que su participación en eso que el estatuto tan graciosamente llama la construcción nacional de Cataluña, y digo tan graciosamente porque lo dice después de decir que Cataluña es una nación, no aparecen ni siquiera mencionados, es una pequeña grieta en el blindaje colectivo.

Por último, en este carácter prepolítico, el estatuto es un ejercicio de autodeterminación de la primera línea hasta la ultima, y en ese sentido es comparable perfectamente al plan Ibarretxe. El plan Ibarretxe está mejor escrito y es más violento, y su sintaxis es mucho más abrupta, y sobre todo sus emanaciones verbales son algo más ásperas. Pero contrariando al ministro de Jordi Sevilla que ayer en el diario El País declaraba que la soberanía que el plan Ibarretxe establecía al pueblo vasco en su primer articulado, no es cierto, la palabra soberanía no aparece nunca en el plan Ibarretxe, como tampoco sale la palabra autodeterminación en el estatuto catalán, pero sí es evidente y hay más de un artículo en el cual la soberanía catalana se hace depender estricta y exclusivamente del pueblo catalán. Es decir, este estatuto no reconoce en ningún momento que las leyes catalanas son también leyes españolas, y que el estatuto, es también una ley española.

En tercer lugar, miren, es un estatuto fuera del tiempo, ya lo han visto, prepolítico, pero es un estatuto fuera del espacio, es un estatuto, al margen, naturalmente, del espacio sentimental, moral, político, económico, fundamental en los catalanes, que naturalmente es España.

Ya saben ustedes que en este estatuto hay una novedad mundial, es también una opinión, algo matizada pero una opinión, que eso del artículo primero: "Cataluña es una nación …". He consultado a amigos analistas y me aseguran que ese tipo de afirmaciones nunca figuran en las constituciones, porque naturalmente se dan por supuestas. Es decir, "La nación catalana, en el ejercicio…" Claro, cuando uno dice que Cataluña es una nación, es como cuando uno dice “sin duda”, es decir, por lo tanto Cataluña es una nación. Aparte desde luego que incurra en contradicciones, pero bueno, eso ya seria pedirle a la comunidad cosas que no esta en condiciones de dar, como alusiones constantes a los procesos de construcción nacional, etc, etc., que para una nación que ya es, resultan bastantes sorprendentes.

Por lo tanto, ese estatuto tiene en ese sentido, un cierto carácter de sobreactuación, ¿no? Es un estatuto sobreactuado, a mí me recuerda mucho al autor que no llega, y entonces hace un gorgorismo, no llega, sobreactúa. Es propio del teatro de boulevard, es un texto de esa naturaleza. De todas maneras con esa sobreactuación hay que tener cuidado porque a mí me gusta mucho eso de la historia de las palabras, y seguirlas y todo eso. La genealogía, por cierto, de la palabra nación, es absolutamente fascinante, es un ejercicio que les recomiendo, que ustedes vayan a la pagina web, muy bien hecha por cierto de la Real Academia, y consulten todos los diccionarios, desde el primero hasta el último, lo que dicen sobre la palabra nación.

Verán cómo esa palabra va perdiendo atributos, casi como el hombre de Musil y se queda completamente desnudo, con su valor absolutamente mudo y ciego. Pero atención, eso pasa con el estatuto, cuando se preguntan quién define lo que es una nación, Roberto hablará supongo de esto, pero yo mi obligación desde luego son los diccionarios, y les quiero leer, porque es completamente imprescindible que ustedes lo conozcan y lo disfruten, la definición que hace el diccionario normativo, no estos diccionarios de uso, estos Maria Moliner, no, el diccionario normativo, es decir, con el cual, al piloto de aviación, lo podemos meter en la cárcel.

El diccionario normativo del Instituto de Estudios Catalán hace la mejor definición, la más extraordinaria que haya leído nunca, y he leído muchísimas sobre esa palabra. Fíjense lo que dice: “Conjunto de personas (fue hecha en tiempos de Jordi Pujol, puede decirse, por eso la sintaxis es algo mejor), que tienen una comunidad de historia, de costumbres, de instituciones, de estructura económica, de cultura, y a menudo de lengua, un sentido de homogeneidad y de diferencia, y de diferencia respecto al resto de comunidades humanas, y una voluntad de organización y de participación en un proyecto político que pretende llegar al autogobierno y a la independencia política." Pero fíjense!, no es solamente que descubra el mecanismo, no, no. Es mucho peor, lo que dice es que no son nación, las que han llegado (a serlo). Hemos pasado grandes ratos con él.

Bueno, abrevio, estar fuera del espacio tiene naturalmente consecuencias, consecuencias algunas menos divertidas que todo esto, no nos engañemos. Por ejemplo, cuando se formula una expresión como “nación de naciones”, que es, ya saben ustedes, aquello que, de alguna manera caracteriza la voluntad de todos los redactores del estatuto, en el fondo estamos diciendo algo muy claro: son naciones, y ésta es una nación entre naciones. Bueno, las naciones no se van a ayudar entre ellas como se ayudan las regiones, porque las regiones establecen entre ellas vínculos que por ejemplo respecto a la financiación autonómica, respecto a la colaboración mutua, son muy diferentes de los vínculos que podemos establecer entre las naciones.

Lo vemos perfectamente, nosotros europeos, lo aplicamos cada día, no es, naturalmente un concepto en absoluto inocente, y esto se ve en el título 6 que explica la financiación autonómica, porque allí entra en escena el otro gran rasgo del texto estatutario, y es la estricta sumisión de lo que podríamos llamar España y Cataluña a la negociación bilateral.

Es decir, este es un texto que ha resuelto el que ha sido siempre el grave problema del nacionalismo catalán, porque claro, el grave problema del nacionalismo catalán no ha sido nunca España, contra lo que ustedes puedan pensar; el grave problema del nacionalismo catalán es Extremadura, Galicia, Euskadi, el País Valenciano, etc., etc. Ese es el grave problema.

Naturalmente, ante ese problema el muñidor ha actuado con autentico rigor, eso no existe, todo el titulo sexto, y en general todo el dispositivo y armazón del estatuto, parte de la aplicación del principio de la bilateridad, y el sorprendente principio, además, teniendo en cuenta además algunas de las asombrosas contradicciones que el texto mantiene de que siendo Cataluña Estado, como es, el texto siempre hable de negociación entre Cataluña y el Estado, que es una cosa extraordinaria, cómo sus partes pueden negociar con el todo.

El concepto de bilateridad, desde luego, no tiene otro fundamento que el que se adivina en el sustrato moral del estatuto, que es el aflojamiento de los vínculos con España, que es la pretensión de construir una nueva sentimentalidad completamente al margen de lo español.

Bueno, acabo. Debo decirles, algo mas seriamente ya, que este estatuto ha conseguido en mi caso casi un milagro, porque me resisto a ello; que yo pueda hablar por alguien que no sea yo mismo, casi lo ha conseguido. Me resisto. En todo caso les aseguro que el estatuto ya esta propiciando un largo, largo camino de Damasco. Cada día en la prensa catalana hay alguien que se rasga las vestiduras, que creyó y ya no cree.

Querría decirles que hay muchos catalanes preocupados con este asunto, que yo no voy a hablar desde luego en nombre de ellos, pero que esta redacción habrá conseguido, desde la gramática hasta la moral, que a algunos catalanes, por esos azares del destino, nos empiece a aparecer un peligrosísimo sentimiento patriótico, el sentimiento patriótico de que nos está empezando a doler Cataluña, que era una sensación naturalmente que cualquier apátrida profesional como yo, desde luego, no esperaba nunca poder haber experimentado.

Nos duele Cataluña. Y esto ya en un términos estrictamente personales, y a mí personalmente como catalán, también me duele que todo esto lo haya hecho la izquierda.

Muchas gracias.  Arcadi Espada, 15/11/2005

Intervención II
Roberto Blanco  29 Noviembre 2005

Muy buenas tardes a todos. Yo quiero comenzar al igual que Arcadi, dando las gracias a la Fundación para la Libertad que me ha invitado a estar aquí, es un placer.

Fíjense, lo malo de hablar inmediatamente después de Arcadi, es que es imposible estar a su altura. Y lo malo de hablar inmediatamente antes de Fernando Savater es que todo el mundo está deseando que uno termine para oirle. Si yo estuviese ahí, estaría deseando que Roberto Blanco terminase enseguida para poder escuchar a Fernando Savater, por tanto les prometo que no les defraudaré y que seré breve, aunque intentando enfocar la cuestión desde una perspectiva un poco distinta a la de Arcadi, que por lo demás es absolutamente sugerente, y a mí particularmente me interesa mucho más que la perspectiva desde la que lo enfocaré yo. Pero, en fin, cada uno hace su trabajo y ya está.

La verdad es que cuando uno se acerca al estatuto de autonomía de Cataluña, el proyecto de estatuto, hay una cosa que le sorprende. He intentado pensar porque no recuerdo si es el pato, esto de que algo se mueve como un pato, vuela como un pato, finalmente es que es un pato, no?

Bueno, pues, cuando uno lee el estatuto, lo primero que le sorprende es que no parece un estatuto, esto es lo primero que llama la atención. Tal no se parece a un estatuto, que yo he intentado bajármelo, lo tenia ahí en el hotel, aquí al lado... pero he dicho no lo bajo porque me va a dar la noche, lo voy a tener encima toda la noche, y con lo que pesa, pues no me lo voy a llevar, no? No se parece a un estatuto porque no se parece en su extensión, tiene 226 artículos me parece, más las disposiciones adicionales, finales, transitorias. Más que todas las constituciones europeas. Tiene más artículos que todas las constituciones de la Europa de los 15, salvo la portuguesa, que es una cuestión especial que se hace en un momento determinado. Más por supuesto que la Constitución Española, y más que todas las constituciones históricas españolas. Dudo ahora si la de Cádiz tenía alguno más, porque la de Cádiz tenía una ley electoral dentro.

Por lo tanto, no parece un estatuto, desde el punto de vista de su extensión. Es mucho mas largo. Pero además cuando uno, digamos, acerca un poco más la lente y lo ve ya un poco más de cerca, resulta que tampoco parece un estatuto por su ordenación interna.

Tiene un preámbulo que no se corresponde para nada al de un estatuto, es un preámbulo en el que las referencias, son siempre referencias a la historia, a los derechos históricos, proclamaciones de carácter identitario. No hay ninguna referencia digamos a la legitimidad, a la legitimidad de una norma infraconstitucional, que siempre es la Constitución. Hay una referencia al derecho de libre determinación, no se habla de autodeterminación, pero se habla de libre determinación de los pueblos. En fin, inmediatamente después uno pasa a esa declaración de que Cataluña es una nación, lo cual a mí esto me plantea una cosa curiosa: se nos dice constantemente, mire, es que esto no es un concepto jurídico.

Hombre, todos los conceptos que están en las leyes son conceptos jurídicos. Es cierto que esto de la palabra nación es polisémica, como "banda", "banda" también es polisémica, pero si uno dice “voy a escuchar un concierto de una banda a las 2 de la tarde”, nadie supone que va a escuchar un concierto de una banda de atracadores, todo el mundo supone que uno va a escuchar un concierto de una banda de música. Esto es igual.

La palabra nación es polisémica, pero si está dentro de un estatuto significa algo, significa exactamente lo que acaba de decir Arcadi que pone en el diccionario que significa, por lo tanto esta polisemia es curiosa, igual que cuando se dice que es sólo una palabra, porque claro que es una palabra, como todas las que hacen las leyes, las leyes están hechas de palabras, no están hechas de relojes, ni de fundas de gafas, están hechas de palabras, por tanto es evidente que es una palabra.

Uno pasa del preámbulo, entonces hay una amplísima declaración de derechos que es típica de la constituciones, no es típica de una norma estatutaria. La ordenación de poderes autonómicos es de una prolijidad, como la ordenación competencial, que no se corresponde realmente con una norma de carácter infraconstitucional. Al final es que es un pato, es decir, que no es una constitución, porque no puede serlo por definición, pero esta es la voluntad de quien lo hace, es la voluntad de muñidor, como dice Arcadi, la voluntad de hacer un texto constitucional, y esto se nota desde el principio hasta el final.

Haré dos cosas, muy breves. En primer lugar les hablaré un par de minutos, quizá... un par de minutos siempre son cuatro o cinco, del contenido básico del estatuto, de los elementos, que desde mi punto de vista, vertebran ese texto. Y luego responderé a tres preguntas que me haré a mi mismo. Para acabar, con una cola final, con un poco de maldad.

La primera cuestión, los contenidos que vertebran el estatuto, el primero de ellos es la bilateralidad. El estatuto es una norma que esta recorrida desde el principio hasta el fin por la pretensión, por el impulso, incluso yo diría por la obsesión por la bilateralidad. Porque hay dos entidades, una es Cataluña, y la otra es el Estado, definido así en abstracto, cuyas relaciones han de ser relaciones bilaterales. Hay un capitulo específico relativo a la bilateralidad, donde se dicen cosas como que todas las normas de las cortes que afecten a Cataluña tendrán que ser discutidas en una comisión bilateral, que además de ser bilateral, es paritaria, paritaria en el sentido de igual composición entre Cataluña y en España, no de hombres y mujeres.

En ese título que se refiere específicamente a la bilateridad menciona que cualquier norma ha de ser consultada y también cualquier decisión política que afecte a Cataluña. Pero sería fantástico si mañana tenemos que discutir los presupuestos del Estado que como es perfectamente obvio afecta a todas las comunidades autónomas, por definición claro, es imposible que no afecte a las comunidades autónomas, si los tenemos que discutir no con una, sino con diecisiete. Porque todo esto que les voy a decir, ustedes deben de hacer una cosa, que es, mentalmente, multiplicarlo por diecisiete. Yo les digo esto de la bilateridad, y ustedes lo multiplican por diecisiete. Nadie se va a creer, evidentemente, que si este modelo se establece, antes o después no se va a generalizar. Sencillamente esto es una pretensión ingenua, se ha generalizado todo, lo bueno y lo malo, lo hemos generalizado todo, esto está en la propia entraña del sistema autonómico, y por tanto no será evitable de generalizar.

Por tanto, en primer lugar, como digo, bilateralidad, una bilateralidad que responde además, y esta es la segunda cuestión fundamental a una obsesión por reducir la presencia del Estado en Cataluña. Eso se ve por supuesto, en el propio concepto de administración única, se ve en la dirección competencial, no les voy a cansar a ustedes con cuestiones técnicas, pero toda esta historia del bloqueo competencial, o del blindaje competencial, que es por supuesto inconstitucional, respira por ahí. Esta obsesión por decidir lo que puede hacer el legislador.

Esto de las Cortes Generales funciona de una manera sencilla: el legislador general legisla y, si se le va la mano, el tribunal constitucional (en EEUU, el tribunal supremo, en Alemania el tribunal federal) decide si se le ha ido la mano. Este es el sistema, pero lo que hace el estatuto es definir de manera unilateral todo aquello que no puede hacer el legislador del Estado. Y les pondré un simple ejemplo: comenta siempre Francesc Carreras, nuestro colega y buen amigo, cómo en el estatuto vigente "ocio y deporte" eran tres palabras: ocio, y, deporte, los dos sustantivos y una conjunción copulativa. Ahora son 460 palabras, imagínense ustedes lo que hay ahí dentro. Es difícil imaginar cómo se puede bajar de 3 a 460, claro, si van ustedes en proporción a los artículos que tenían 20, 30, 40 o 50 palabras, esto es una especie de gran lista de la compra.

Por tanto, esa obsesión por reducir la presencia del Estado, que se ve muy bien en el ámbito competencial, creo que se ve sobre todo en el ámbito fiscal. No hay ni un solo estado federal en el mundo, ni uno sólo, en donde el Estado general no recaude impuestos, esto lo hablaba, la noche pasada, con un colega canadiense, Christo Narchen en Sevilla, y me decía “no, no, claro, hay impuestos federales que recauda el estado federal”. Cómo no va a recaudar impuestos federales, claro que recauda impuestos federales. Hacía mención especial de que se parece un poco a la del País Vasco en España, que tiene que ver con situaciones, por razones históricas, claro, es la desaparición fiscal, lo he anotado porque sino me olvidaré: la gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los tributos, no sólo de los tributos cedidos, sino también de los del Estado en Cataluña. Esto es la desaparición fiscal del estado, y de nuevo, si esto lo multiplican ustedes por diecisiete, sencillamente no hay Estado, dejamos de tener Estado, porque además, la parte de contribución que se haría en concepto de solidaridad, se decide en una comisión bilateral, en fin, una comisión paritaria, luego multipliquen esto por diecisiete.

Finalmente, como tercera línea fundamental de contenido, hay una obsesión por la presencia nacional de Cataluña en las instituciones del estado, que se compadece mal, con esto de la bilateridad. El otro día Arcadi mencionaba cómo la bilateridad, al mismo tiempo es incompatible con una declaración de uno de los artículos del estatuto, en el que se dice que en todo caso Cataluña no estará o no quedará vinculada por las decisiones que se adopten en el marco multilateral, siempre y cuando no esté de acuerdo. Es fantástico, si no esta de acuerdo, no la vinculan. Todo es adaptarse en instituciones de carácter bilateral, paritarias, por tanto, que se tienen que decidir como todas las instituciones paritarias con la regla de consenso, que conduce, evidentemente, a la parálisis, porque ya lo sabemos por la propia UE.

En un libro magnifico que les recomiendo que lean, de un tal Danstelt, que se llama algo así como "La trampa del consenso", explica que no nos estamos inventando nada, no se vayan a pensar que nos estamos inventando nada. Esto funciona así en Alemania desde hace años y funciona mal, por eso los alemanes han intentado cambiarlo, sólo que no han conseguido cambiarlo porque los afectados que son los lander, han dicho ni hablar, esto que no se toque, porque perdemos privilegios de poder.

Pero ya sabemos a lo que vamos, o sea, vamos hacia un modelo similar a ese, con una diferencia fundamental, que en Alemania no hay partidos nacionalistas, lo cual cambia radicalmente la situación. Pronto, estos son los elementos, desde mi punto de vista, que dan continuidad a un texto, que por lo demás, es un texto de acúmulo, es un texto que está hecho con muchas manos distintas, donde se notan mucho las distintas manos, que todo el mundo ha metido allí la mano en la cesta, pero si hay que buscarle coherencia, yo creo que estos tres elementos: obsesión por reducir la presencia del Estado en Cataluña; en el aspecto competencial, fiscal, bilateridad, y preocupación, o digamos obsesión, por la presencia nacional de Cataluña en el Consejo Nacional del Poder Judicial, en el Tribunal Constitucional.

De nuevo tenemos ejemplos en el tribunal constitucional. Mire, es muy sencillo, el tribunal de garantías de la segunda república funcionó con representación autonómica y fue un desastre, no lo discute nadie, todos los especialistas que se han ocupado del asunto reconocen que el tribunal de garantías constitucional de la segunda republica, que tenía presencia regional, funciono mal. No solo por eso, pero también por eso. Por tanto, insisto, no vamos a descubrir nada, estamos trabajando sobre campo arado, y sabemos ya lo que da de sí.

Respondo por tanto, a las tres preguntas que planteaba al principio.

La primera es evidente ¿es constitucional el texto? Pues fíjense, no es constitucional en una gran parte de sus contenidos. Se ha acuñado esta frase, dudosamente inconstitucional, mire, no es dudosamente inconstitucional, es indudablemente inconstitucional, que es distinto. No hay duda de que sea inconstitucional, es indudable que es inconstitucional, es indudable que el parlamento catalán no puede modificar leyes orgánicas del Estado, es absolutamente indiscutible. Yo, si yo pregunto a un alumno en el examen de derecho constitucional de primer curso, si un parlamento autonómico puede modificar leyes de las cortes generales, y el alumno pone que sí, lo suspendo sin dudarlo y no me queda ningún tipo de resquemor, y suelen quedarme muchos resquemores con el tema de suspender a los niños. Pues no me quedaría ningún resquemor. Diría “este alumno, no sabe absolutamente nada, no sabe el a, b, c, ¿no?”. Por tanto, sin duda alguna, es inconstitucional, en muchos de sus ámbitos.

Pero fíjense, y dirán ustedes “qué poco corporativo es este Roberto Blanco que viene de Galicia”. No es este aspecto sin embargo, el único que me preocupa, por una razón: porque el que sea constitucional, no equivale a que sea bueno. Hemos establecido una identificación que es absolutamente perversa, no es inocente, es perversa, entre constitucionalidad y bondad. Mire, hay cosas perfectamente constitucionales que son una estupidez, la constitucionalidad no garantiza el acierto, garantiza sencillamente, que no es contrario a la constitución. La constitución deja un amplio margen al legislador, autonómico, al legislador estatal, por tanto, puede ser constitucional, pero ser descabellado, delirante, absurdo, inadecuado, peligroso... hay mil calificativos. La constitucionalidad no garantiza nada mas que la adecuación a la constitución, pero insisto, no podemos aceptar este debate perverso de que todo aquello que es constitucional vale, no podemos aceptar que la decisión política final la tomen los especialistas, porque no es un problema de especialistas, es un problema de decisión política, y la decisión política corresponde a los políticos, que son los que van después a las elecciones y responden ante un cuerpo electoral.

Segunda pregunta, que está también en el ambiente. Es federal, se dice: esto es un texto federal, y con esta historia de que esto es un texto federal se intenta, digamos, legitimarlo. Pues, miren, yo sé que lo que voy a decir a algunos de ustedes les sorprenderá: federal es lo que tenemos, esto es un estado federal desde hace mucho tiempo. O lo llamamos así algunos. Yo he escrito en algún sitio que es una especie de federalismo del revés, porque el federalismo es una técnica para unir y no para descentralizar, pero todos los federalismos son distintos, el canadiense tiene poco que ver con el norteamericano, el norteamericano con el suizo, con el alemán... todos tienen su historia. Lo que nosotros llamamos estado autonómico, por ahí fuera se llama estado federal, es decir, podemos seguir con esta polémica o no.

Las técnicas que utiliza el estatuto son en su mayor parte técnicas confederales, conocidas también, que hemos visto utilizar una y mil veces en la unión europea, que es una confederación de estados, o aspira a ser una confederación de estados. La técnica de la bilateralidad permanente que conduce a la parálisis de la necesidad de acuerdo, estas son técnicas de multilateralidad, pero en todo caso el pie de igualdad de las partes que negocian, esto son técnicas claramente confederales, no tienen nada que ver con el estado federal. Insisto, no hay ningún estado confederal en el mundo, ni uno solo donde la federación renuncie a recaudar tributos, ni uno solo. Hay distintas técnicas federales, pueden ustedes cogerse el manual de federalismo que quieran, antiguo, moderno, …

Tercera cuestión, para ir ya terminando. Es reformable, es decir, es adaptable el texto que tenemos a la Constitución. Me vale la formulación de Felipe González, un texto que respete el mínimo de cohesión necesario para que podamos mantener nuestro espacio publico común, esa formulación me vale. Le he estado dando vueltas a qué símil o metáfora podría emplear, pues fíjense ustedes, es como si intentamos transformar una apisonadora en un descapotable, y no digo descapotable por decir, porque el descapotable es el coche que todos identificamos con la comodidad, y de pronto en nuestro país se habla de la comodidad de los territorios, de que los territorios se sientan cómodos, esto es algo que me parece fascinante, que los territorios se sientan cómodos.

Hemos acuñado conceptos de legitimidad, democracia, ... Posiblemente si nosotros atribuimos esto al acervo común constitucional europeo será nuestra mayor contribución, esto del concepto de la comodidad colectiva, que los catalanes se sientan cómodos, que los gallegos se sientan cómodos, ... Se sienten incómodos, hombre.... Uno se siente cómodo, otro se siente incómodo, ... El que está cómodamente sentado está cómodo, el que está en la obra trabajando en el andamio a las 6 de la mañana con mal tiempo, pues está incómodo. Pero vamos a aceptar la historia de la comunidad, y por tanto vamos a hablar del descapotable, o si ustedes prefieren podemos hablar de una berlina familiar.

Imaginen una apisonadora, el símil es que no es inocente, verdad?, una apisonadora tiene dos grandes rodillos, tiene después (las apisonadoras de antes, las que en mi pueblo había, cuando yo era niño, y olía todo a chapapote) una torreta donde va el señor de la apisonadora, una chimenea que echa humo... Pues uno dice, ¿cómo se va a transformar esto en un descapotable? Pues intentamos reducir el tamaño de los rodillos, y le ponemos unos carenados, ¿cómo se llama esto que hacen ahora los chicos jóvenes.. tuneado, no? Lo tuneamos. Bueno, pues al final yo tengo la sensación de que esto consiste básicamente en tunear el estatuto, lo digo en serio, quizá sea tunear el estatuto, y si es tunear el estatuto, no se engañen ustedes: nos darán gato por liebre. No se puede transformar, no es fácil. No digo yo que no se puede, quizá con mucha voluntad, con mucha paciencia y con una cierta ceguera, uno puede acabar viendo que una apisonadora es un descapotable, es complicado, pero en fin, quizá uno con una cierta ceguera puede acabar viendo que ha convertido la apisonadora en descapotable, entonces uno ya se siente cómodo, y cree que va subido en el maravilloso Ford Mustang del 57, y va todavía uno en la apisonadora.

Y todo esto, y con esta escoba final termino, lo hablaba antes con Rosa tomándonos un café aquí al lado: ¿Todo esto para qué? Claro, porque tendría justificación habernos metido en este dibujo si hubiese una gran reivindicación territorial, si hubiese una agonía territorial, yo sé que es políticamente incorrecto, pero lo citaré porque es buen amigo. El alcalde de La Coruña decía un día en la radio, Francisco Vázquez: “Nadie me pregunta nunca ( ya saben ustedes que se le acusa de ser contrario al nacionalismo, etc... tiene mejor acento gallego y habla mejor gallego que la mayor parte de los políticos de Galicia, …), por la calle, esto de: Alcalde, para cuándo la reforma del Senado?.. Me preguntan por el tráfico...”. No hay una demanda social, es decir, nos hemos metido en este dibujo sin que hubiera ningún clamor. Es cierto que ahora está, lo hablaba antes con Rosa, que esto es un caso típico de esos en los que la oferta crea demanda, los economistas lo han estudiado, una vez el tema esta en los medios de comunicación la gente es capaz de jurar y perjurar que lo mas importante de su vida después de su salud, incluso antes que su salud, es que Cataluña tenga un nuevo estatuto de autonomía. Claro está que esos mismos ciudadanos a los que se les preguntaba antes respondían en un porcentaje del 3% aproximadamente que consideraban que el problema básico de Cataluña era el problema territorial. Es un caso típico de que la oferta crea demanda, es un caso típico en que nos vamos a meter en camisas de once varas sin necesidad de ninguna clase.

Intento terminar con ello, y os dejo ya en compañía de la segunda persona que ustedes han venido a escuchar esta noche, que es Fernando Savater.

Roberto Blanco, 15/11/2005

Intervención III
Fernando Savater  29 Noviembre 2005

(…) bien orientadas y esclarecedoras, divertidas. No, yo reconozco que no me siento en ánimo de competir precisamente con esa diversión no, y me siento, en eso que llamaban los griegos un ánimo melancólico, que quiere decir que tiene uno el líquido negro, melas, o atrabiliario, que quiere decir uno mismo con la bilis oscura. Entre melancólico y atrabiliario, de modo que no me siento como para, digamos para competir con el tono festivo que es el adecuado probablemente.

Yo, la última pregunta que hacía Roberto, es la que me he hecho muchas veces también, bueno y todo esto ¿para qué? Es decir, todo esto, ¿qué y quién va a sacar algo de todo esto? Yo me acuerdo una vez hace años viendo en Euskal Telebista la vuelta ciclista a España, que a mí me gusta mucho, y entonces había una competencia del locutor por hablar de los ciclistas localizándolos en su pueblo y pasaba el navarro Miguel Indurain y el vasco Abraham Olano, y no se cuál era andaluz, no que cuántos gallego, y llegaba Fernando Escartín y decía "el ciclista del Estado". Yo miraba con especial simpatía a Escartín porque era el hombre, como una cosa oficial, el único ciclista oficial que había allí en el Estado.

Bueno, pues yo me siento a veces como el ciclista del Estado, porque no se siente uno vinculado a este debate. Yo estoy, reconozco, totalmente ciego a las adhesiones patrióticas, nacionales. Yo la única patria, digamos, que reconozco es la infancia, y esa ya la he perdido definitivamente, de modo que me siento exiliado, acepto el exilio definitivo y todo lo demás lo utilizo del Estado de Derecho. Entonces yo no entiendo, nación... ¿qué más da? Es decir a mí no me importa llamar nación a lo que se quiera, lo único que me preocupa es... ¿qué quiere Vd. conseguir con eso de que yo le llame nación? Es decir, el problema nominalista para mí es ese, es decir ¿qué pretende Vd. conseguir con esto de llamarlo nación?

Mi amigo Nicolás Redondo, por ejemplo me dice: a partir de mañana quiero que me llames Gran Archimandrita de Baracaldo. Yo, como tengo mucho cariño por Nicolás, a partir de ahora siempre me dirigiré a él como Gran Archimandrita de Baracaldo. Pero si resulta, que después de esto me entero de que Nicolás, por ese nombre que se ha puesto, exige que yo le pase una mensualidad todos los meses o tenga que arrodillarme a su paso, etc., claro, le retiraré el tratamiento con mucho sentido, porque lo que me importa, no es lo que le vaya a llamar, lo que me importa es qué va a significar eso, qué va a significar ese nombre...

Entonces, la pelea nominalista no es nominalista, porque lo que nos interesa es saber de qué estamos hablando. Cuando alguien reclama, cuando un grupo, porque naturalmente es un grupo de personas, es un grupo de políticos el que reclama el nombre de nación, cuando reclaman el nombre de nación, qué otra cosa puede querer decir más que tenemos derecho a un estado que reivindicaremos antes o después. Yo hace muchos años escribí un artículo diciendo ¿por qué nadie se contenta con ser nación y todo el mundo quiere ser estado? Es sencillo, porque los que piden ser nación son políticos, y las naciones no tienen cargos pero los estados sí. Por eso toda nación antes o después quiere convertirse en estado. Todo lo que los políticos quieren es tener cargos, y quieren tener una burocracia y la nación es un concepto si Vd. quiere cultural, es un concepto histórico pero el estado en cambio es un concepto que tiene una nómina y naturalmente, pues entonces esa nómina, y ese reparto de poder, y ese ejercicio de poder es lo que se busca. Entonces yo, claro, desde el momento que se empieza a hablar de que Cataluña es una nación, si no fuera más que llamarle archimandrita, no me importa, pero lo que importa es lo que se está pidiendo, que es esto que estamos viendo y que se ha desmenuzado con más o menos claridad.

Entonces eso, efectivamente como muy bien señalaba Roberto, además hay que multiplicarlo, que no se trata de ese sentimiento absurdo, es decir, es que es anticatalán, no, es contrario a todo aquello que va a introducir un principio de disgregación, que se va a multiplicar porque por no ser anticatalanes, tendremos que convertirnos en antiextremeños o en antiandaluces o en antigallegos o en lo que antisea, porque otros vendrán a pedirnos exactamente lo mismo. Y si no queremos ser antinada, como naturalmente no queremos ser antinada, entonces tendremos la consiguiente nación, es decir tendremos un archipiélago, no un país, un archipiélago unido por lo que nos separa, que es lo que se propone realmente ¿no?

Un archipiélago es un conjunto de islas unido por lo que les separa, bueno pues esto es lo que vamos a hacer. Claro, eso terminará, ahora nos parece un poco absurdo el hecho de que todo el mundo vaya a ser nación y todo el mundo vaya a tener constitución dentro de nuestro país, pero terminará como todas las reivindicaciones nacionales, empiezan siendo absurdas y terminan siendo obvias. Dice un libro de un profesor inglés, que tiene también una genealogía muy divertida, muy mezclada, es un tío que escribe con un humor inglés muy gracioso y se llama “Ética de Identidad”. Es un libro sobre la identidad, el concepto de identidad y tal, entonces tiene una frase maravillosa de éstas que sólo a los ingleses se les ocurren que dice: “en el jardín del nacionalismo las flores artificiales pronto echan raíces”, que me parece una frase perfecta, esta es una flor artificial, pero pronto echará raíces y pronto echarán raíces todas las semejantes que hay a ella, todas van a echar raíces al unísono o paulatinamente y entonces nos encontraremos con que habremos perdido el concepto del Estado de Derecho, que es una forma de hablar un poco enfáticamente de democracia.

En tiempos se caracterizaba la democracia clásica por la isonomía, la isonomía era la base de la democracia en Grecia, es decir, “isos nomos”, la ley igual. La ley igual, pero una cosa es que haya diferencias y que haya un derecho a las diferencias culturales etc. y otra cosa es que haya una diferencia de derechos. Lo que se está pidiendo no es un derecho a la diferencia, sino una diferencia de derechos y eso rompe la isonomía, rompe la ley igual que es la característica del Estado de Derecho, a mi entender.

Yo con eso de la unidad de España, la historia, todas esas cosas ... pues sí, pero a mí lo que me interesa es que después de tantos años, por fin, algunos que nos hemos destrozado bastante con ello, tengamos un Estado de Derecho, no por méritos propios sino por acontecimientos históricos. Tenemos un Estado de Derecho, y ese Estado de Derecho yo creo que es algo que hay que defender, y se ha defendido en el País Vasco, de una manera, en fin, luchando con criminales, y yo creo que hay que defenderlo también con la razón, porque lo que se está defendiendo es eso.

Es decir ¿cómo va a haber un país asimétrico? En un artículo, me parece, de Maragall... decía, hay que reformar la revolución francesa.., hombre no solo reformar el Estatuto sino que además la revolución francesa, parecía que eso ya estaba un poco a salvo, pues no señor, también la revolución francesa y donde dice libertad, igualdad y fraternidad, hay que decir diversidad, capricho y no se qué... y dice que porque no se puede tratar igual a los desiguales. Y yo pensaba, hombre, la pobre María Antonieta pensaba también esto mismo y así le fue, esto es lo que creía María Antonieta y no la perdonaron. O sea, hemos acabado en las leyes del Estado de Derecho, se ha acabado con las diferencias de nacimiento, con las diferencias de sexo, con las diferencias de color, de etnia, de religión y ahora va a resultar que la única opción que va a quedar es si uno ha nacido en Gerona, Lugo o Albacete. Es que ¿cómo va a ser que vayan a quedar las diferencias regionales, cuando ya precisamente la revolución del Estado de Derecho ha sido acabar con las diferencias entre las personas que comparten este Estado de Derecho?

Y sin embargo, aparte de todo esto que se ha dicho y de que el tono de lo que se está pidiendo de una manera o de otra es claramente eso, es decir, aquí tiene que haber una clara diferencia entre los que están en España mientras quieren y los que no tienen más remedio porque no tienen otra cosa que ser. Es decir, los que no tienen más remedio que ser españoles, y los que de momento, ya veremos, estamos aquí según y como. O sea eso es de lo que se trata, de un estado formado pues por los que de verdad digamos están de paso y por lo tanto son bilaterales con el estado y luego ya otra serie de gente, que están ahí metidos y que no se pueden salir porque no tiene otra entidad. Eso es insostenible, y como es insostenible inmediatamente llevará a que se creen los diecisiete estados dentro del Estado. Es decir, o las diecisiete naciones o se acabe la posibilidad de recaudar impuestos, o de educar o de lo que sea y todo eso irá pasando poco a poco, pero irá pasando además de una manera en la que, como ya no habremos detenido lo primero, no se podrá detener lo siguiente, porque claro, de todo esto, el asunto es que cuando empieza no se puede decir eso es un disparate, pero cuando ya llevas cincuenta disparates aceptados, el disparate cincuenta y uno, dices, hombre esto ha sido irremediable. El primer disparate se podía arreglar, el disparate cincuenta y uno ya no, y esto es un poco lo que estamos viviendo, esa deriva de acumulación cada vez mayor, de cosas que no pueden, yo creo que no pueden, acabar más que en apaños que dejen insatisfechos a los que pedían más, dolidos a los que han recibido menos y al conjunto fragilizado en un momento en que precisamente lo que necesitamos frente a Europa, frente al mundo etc. es una solidez.

Todavía estaremos en la amenaza terrorista, una amenaza terrorista que está también buscando sacar réditos políticos de su inevitable desguace y que por lo tanto pues todo lo que no sea mostrar una firmeza y una unidad y un conjunto de ideas claras etc, etc. pues es sumamente peligroso y sin embargo desgraciadamente, pues probablemente por el eco de lo que está pasando en Cataluña, etc, luego repercutirá en el País Vasco y los demás. Por eso les digo que sinceramente, yo lo veo todo con enorme melancolía, con una especie de impotencia digamos.

Cuando estaba viendo un debate sobre el tema del Estatuto en la televisión, en un momento insistían unos y otros, y luego los comentaristas insistieron también, en que el Partido Popular se había quedado solo como de costumbre. Claro, evidentemente. Yo decía, hombre no, no está solo, es decir nadie estaba solo ahí, estaba solo porque el Gobierno y Zapatero, pues podía su mayoría en apoyo de otros grupos parlamentarios, los nacionalistas etc. Rajoy, que podía estar solo en el sentido de que no compartían sus ideas los demás, pero tenía todos sus votantes y una gran cantidad de parlamentarios. Entonces yo decía, el que está solo soy yo. Los que estamos solos somos los que no estamos ni con la deriva hacía el desguace por, digamos por dar gusto, o por favorecer al nacionalismo, porque consideramos que el nacionalismo debería ser racional y discutidamente, pero detenido, precisamente por el pensamiento progresista, los que tampoco estamos con la idea de que haya que numantinamente negarse a discutir y a debatir en el parlamento las propuestas, porque para eso está el parlamento, cosa que me parece muy bien, que se debata todo esto en el Parlamento y que se le traiga al muñidor, de la oreja digamos, para que aclare, porqué ha dicho y porqué ha dejado de decir.

Todo eso lo veía, y yo decía, los que estamos solos somos los que piensan como yo, es decir, los que no están de acuerdo con nada de lo que está ocurriendo aquí, los que no quisieran que se estuviera postrando la simpatía, digamos, por una deriva nacional que no puede acabar en nada bueno para el Estado de Derecho, los que tampoco queremos que se muestre una postura de bloqueo para discutir unas cosas, puesto que se sabe que no llevan a nada positivo y que de alguna manera podemos recaer en viejos demonios familiares, y los que estamos viendo que todo, sobre todo, no tiene aquel, … Es decir, había un personaje de una novela de Salvador de Madariaga, “La jirafa sagrada”, un personaje andaluz, que cada vez que la gente discutía y debatía y hablaba de política y de proyectos, él decía “y tó pa qué”. Pues yo, francamente, cuando veía el debate pensaba desde mi soledad “y tó pa qué”. Y eso es lo único que les puedo decir. Muchas gracias.

Fernando Savater, 15/11/2005

El coloquio
Fundación para la Libertad 29 Noviembre 2005

Redondo: - Bueno, muchas gracias a los tres, y abrimos un pequeño debate, se ponen a vuestra disposición los tres.

Público: - Bueno, antes quería hacer también una etimología que a lo mejor hace al caso, que según algunos, Cataluña procede del francés chatel lunia, es decir, Cataluña quiere decir Castilla, a lo mejor a algunos les sale el sarpullido por esta etimología.
Pero bueno, a lo que voy, vamos a ver, a mí me parece que el problema que se está debatiendo aquí, … Es decir, Fundación para la Libertad, y a mí me parece que el secesionismo, vamos a llamar a las cosas un poco por su nombre, no pone en cuestión la libertad sin obstáculo; no es la libertad lo que pone en cuestión, de hecho es lo que pide, libertad. El secesionismo tampoco pone en cuestión a la democracia, que también es lo que pide, la democracia. La cuestión es que democracia, porque democracia en abstracto no existe, es una entelequia absoluta. Existe la democracia española, la democracia estadounidense, la democracia alemana, … La democracia no es una sustancia política vamos a decirlo así.
Entonces aquí el problema es, la cuestión que se plantea es España y yo he visto que más o menos, pues ha sido más o menos evadido, evitado ese nombre, en general, por ejemplo, cuando hablaba Nicolás Redondo al hacer la presentación ha dicho, a este país y somos ciudadanos, no sé de qué país, ciudadanos no sé de qué país, ese es el problema.
Porque Arcadi Espada inmediatamente ha dicho “he estado en mi país”, a mi me ha parecido entenderle mi país Cataluña, entonces... y que perdone Cataluña, vamos a ver.

Aquí me parece que la cuestión es España, es decir que lo que está puesto en cuestión, no digo en peligro, lo mismo no está en peligro, eso es debatible, pero lo que no es debatible en ningún momento es que está puesta en cuestión por una serie de partidos, una serie de partidos secesionistas, es decir la cuestión es España. Bien, entonces el Estatuto de Cataluña, a mí me parece que lo más reseñable de ese Estatuto, que era un poco lo que íbamos a hablar aquí, es que es, pues supone, presupone el titular de la soberanía, porque Arcadi Espada, muy bien elaborado, pues ha definido eso varias veces, el titular de la soberanía es Cataluña, eso es decir, presupone ya la secesión o parte de la secesión.
Eso se llama golpe de estado me parece a mi, eso se llama golpe de estado. En general la imaginación a uno le lleva pues a pensar en golpe de estado, pues, por ejemplo como en mi generación en el 81, pues pegando tiros en el Parlamento, pero hay muchas formas de pegar golpes de estado y esto es un golpe de estado.

Y es más, es la única constitución en el mundo, y Arcadi Espada también ha reseñado eso, que no se constituye, o sea no presupone a una nación como todas las constituciones. Es decir, todas las constituciones presuponen una nación ya establecida y entonces va a hacer su gramática, es una imagen que por cierto hizo Manuel Azaña precisamente debatiendo ese tema en el 32, bien, entonces se constituyen dos naciones, dos naciones, es la única constitución que…. la cuestión es que son dos naciones, no una. Es la única constitución que se constituye sobre dos naciones Arán y Cataluña. Entonces la pregunta es ¿hasta qué punto están Vds, contesten por favor, hasta qué punto están dispuestos a defender lo que se ataca realmente, que es España, hasta qué punto están dispuestos? No el Estado de Derecho de la democracia, que ese no es el problema.

Blanco: - Si claro, como la pregunta es directa, la respuesta debe de ser directa. No, es decir, hasta qué punto estamos dispuestos a defender, yo creo que no está en cuestión que los que estamos aquí, una buena parte de los que estamos en este debate defiendan o no defiendan a España, yo no creo que este sea el tema de debate, el tema de debate es si hemos de conservar el modelo constitucional que tenemos, el modelo del poder constitucional que tenemos o hemos de cambiarlo. Este es el tema de fondo, no? Y hay algunos que creemos que el modelo territorial que tenemos ha dado muy buen resultado, ha permitido la unión en la diversidad, por entendernos con una formulación acuñada, y con unos grados de libertad, de democracia, que no habíamos tenido nunca en nuestra historia. Y que no hay ninguna razón sensata para cambiarlo, es decir, que hay más bien razones muy numerosas y muy variadas para mantenerlo y sobre todo, para cambiarlo hacia algo que no se sabe muy bien qué es, pero que en la medida que se sabe no ha dado lugar a unos resultados fuera de España, esta es yo creo la cuestión, yo la formularia así.

Espada: - Bueno, yo quiero un pequeño matiz solamente. Primero, me duele Cataluña, más que nada porque esto de que me duele España está muy ocupado ¿sabe? Pero aparte de eso es que quiero, sí, quiero decirle algo. España no es nada al margen de un Estado de Derecho. Perdone, para mí no. Vd. puede tener una opinión sobre eso, la que Vd. quiera, pero para mí España no es nada al margen de un Estado de Derecho. De un estado de las personas, naturalmente son ciudadanos, se respetan y tienen como fundamento de su vivencia, la relación libre.
Dicho esto, le diré dos cosas, y luego hay algo más, algo que no afecta por supuesto ni a los años de historia, ni al libre Mandonio, ni a nada de eso ¿no? Afecta a algo que es muy presente, España es una traba de afectos, es una traba de afectos. Por ejemplo eso es algo que los negociadores, los negociadores financieros del Estatuto Catalán, no entienden y les pasa lo que les pasa. No entienden que un mercado es una traba de afectos. A mí de estas cosas me gusta hablar fríamente, porque para hablar de una manera sentimental de eso, pues está mi casa y mi familia y por lo tanto, yo eso no lo puedo convertir en algo político. Pero si Vd. quiere, España parece un Estado de Derecho y esto mismo es un traba de afectos.

Savater: - Muy bien. Yo aclaro por lo que a mí me toca. O España es una entidad eterna y por lo tanto esto se pasa de nuestra defensa, es decir nada puede afectarla ni tocarla porque a las realidades ideales nada las puede afectar y está más allá del tiempo, más allá del espacio, más allá de las manos de los hombres y por lo tanto no tenemos entonces que defenderla, o es una realidad histórica que unas veces es una dictadura, otras veces es un Estado de Derecho etc. etc.
Yo a la España de Franco no la habría defendido ni un minuto para nada, para nada. Y a esta España, porque es un Estado de Derecho y sólo porque es un Estado de Derecho, estoy dispuesto a defenderla en el sentido de defender sus leyes, de defender sus instituciones e intentar que no se degrade y que no empeore, digamos, y que no perdamos nuestras libertades y nuestras garantías.
Entonces yo no veo contradicción en esas dos cosas. Si hablamos de una entidad eterna, eso ya se escapa a nuestra discusión y podemos entrar en esas metafísicas históricas que en el siglo pasado le gustaban a la gente tanto.
Si hablamos de nuestra época, entonces es una realidad histórica que unas veces nos puede parecer detestable, porque la historia la hace detestable, y otras veces nos puede parecer apreciable, y defendible y creíble e interesante, porque la historia la hace así, y eso es el asunto.

Redondo: - Vamos a hacer un turno de preguntas, porque son muchas las personas que han pedido y entonces vamos a ir por grupos, por aquí hay algunos de las primeras filas. Dales la palabra ahí....

Público: - Muchas gracias. Para mí ha sido un alivio ver la claridad de la exposición de cada uno. He venido exclusivamente de Barcelona para esta conferencia. He vivido cuarenta años allí y tengo tres hijos catalanes.
Bien, yo quisiera hacerles también una pregunta, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?.
Segunda cosa, Cataluña es una nación. Yo he sido 32 años profesora de enseñanza secundaria y desde los tres años se les está diciendo que son una nación, y estamos perdiendo los referentes puntuales comunes. Me alegro que Arcadi Espada haya dicho que son profundos sentimientos, pero los sentimientos se educan y no se están educando en sentimientos comunes españoles. Mis alumnos no conocen la bandera española, tres rayas. El escudo no se lo han explicado jamás nadie. Cuando se habla de España, no se utiliza esa palabra, se habla de la península Ibérica o del Estado español. Toda la culpa de todas las cosas la tiene Madrit, terminado en T. Y la guerra civil también se explica como buenos y malos: los buenos eran los catalanes, los republicanos, los liberales, y los malos los demás españoles. Bien, esto me parece que es muy serio. Si no entramos en la educación de nuestros hijos, no hacemos nada.
¿Cómo salimos de esto? No lo sé. Ni soy política, ni lo voy a ser, pero he venido aquí exclusivamente para decir lo que está pasando en la enseñanza. Y una de dos, o se meten de una manera seria y las competencias en enseñanza las recoge otra vez el Estado, porque precisamente la enseñanza es lo que cohesiona un país, los sentimientos comunes, señores, los sentimientos comunes de todos los españoles, hayan nacido en Gerona, en San Sebastián, en Huelva o en Santander. Muchas gracias.

Público: - Hola, buenas noches. Muchas gracias a todos porque estamos naturalmente de acuerdo con lo que se ha dicho.
Yo simplemente quería hacer un pequeño inciso sobre el “tó pa qué” de Fernando, es un poquito injusto ver todo esto, todo lo que se ha desarrollado, todo lo que ha habido en estos últimos meses y decir “tó pa qué”. Viéndolo, digamos desde una cierta equidistancia entre los que estaban en solitario por un lado y los otros ocho o los otros trece o los que fueran por el otro lado, “tó pa qué” lo han empezado una serie de gente. Todo el incendio institucional que tenemos en este momento en España lo han empezado una serie de gente muy determinada. Y tenemos al presidente del Gobierno que se ha traído arrastras un Estatuto que él sabía que era anticonstitucional, o queramos decirlo, sabía que lo era y él ha sido el que lo ha traído arrastras a Madrid, para montar este incendio institucional en Madrid. Habrá que preguntarle al presidente de Gobierno ¿por qué esto? y no preguntarle al señor Rajoy porqué está inmovilista. Él no está inmovilista, esta preguntado “eto pa qué”, eso es lo que está haciendo el señor Rajoy…..

Público: - Me he sentido aludido por Fernando Savater en mi modestia, por cercanía, por proximidad, porque yo soy paisano del ciclista del Estado. Eso me ha afectado de gran manera. Y la segunda vez que me he sentido afectado, es cuando él ha dicho que en la dictadura de Franco no se hubiera levantado por algo así. Y ese ha sido el error de la izquierda, entregar a Franco los símbolos de España. Ese ha sido el error de la izquierda, error que lamentamos ahora.
He de decir que hace una semana y media convocó el Foro de Ermua, sábado por la mañana. Yo me fui con dos amigos, el amigo de mi derecha llevaba, podía ser amigo del de la izquierda, una pancarta que decía “viva la unidad de España”. El otro decía, el que llevaba la otra pancarta, “por Cataluña”. Y yo me presenté en medio, como hablaba de la unidad de España, con una bandera que por un lado era roja amarilla y roja y por el otro lado en la misma bandera, era amarilla roja y morada. Esa bandera duró los primeros diez metros, entre aplausos de la gente que se aproximaba a un lado y otro por las dos aceras de la calle Alcalá.

Yo estaba tan orgulloso, ufano, que era el mejor momento de mi vida. Era un momento de gloria, me aplaudían por una bandera que había hecho con todo amor pensando que era la bandera que podía unir a unos y a otros en defensa de la unidad de España. Llegamos allí, y de repente un señor de avanzada edad, dos señores de avanzada edad, tres señores de avanzada edad, tres señoras, empezaron a insultarnos, porque, ¿qué hace un catalán aquí?, ¡esa bandera, esa bandera enemiga!
Un chico del pueblo de Ermua se aproximó, se puso delante de nosotros, todavía se está curando de la brecha que lleva en la cabeza y su teléfono móvil desde luego irrecuperable, quedo destrozado en el suelo. Lo retuvo la policía porque los agitadores éramos nosotros. Nadie detuvo a esos tíos que le habían agredido, a un joven que vino por detrás y quiso darnos por la espalda.
Desapareció mi bandera, yo creo que en manos de la policía, pero no la he entregado, ni estoy dispuesto a que nadie de la izquierda, nadie, entregue la idea de España. No estoy dispuesto y si todos ceden, enmascarando en la brillantez de mi amigo Savater tan admirado de un discurso bonito lo que es esencialmente falso, yo diré que no, y no seré el niño, seré niño… pero no seré el niño que dice que el rey está desnudo…. Gracias.

Público: - Yo, apoyándome un poco en la pregunta que ha hecho aquí mi compañero de detrás mío, sobre cómo defendernos o qué postura hay que tomar, la Constitución, yo le diría, le contestaría también si me permitís a esa pregunta. Yo he oído hace mucho tiempo algo que me parece sustancial para defender una cosa y el que mejor, creo yo, está en condiciones de defender algo, es el que ha luchado por conseguirla. Y la generación nuestra, la mía, la de muchos miles, es de esa generación que hemos dejado los mejores años por conseguir la Constitución y el Estatuto, por lo tanto es obvio que esas generaciones están dispuestas, todavía, a defender lo que nos costó… me paro ahí.
Y ahora yo, ya sin hacer, ni marcar, ni buscar culpables, ni buscar enfrentamientos entre partidos, la pregunta que me hago. He escuchado con atención y no cabe duda que todo lo que se ha hablado desde la mesa lo subrayo de arriba abajo, pero el problema que yo diría: y ¿ahora qué?… Yo, defensor de esa constitución y del poder que le hemos dado al Parlamento, al primer Parlamento que ha conocido mi generación, digo que a veces es más lamentable, los hechos que estamos comentando y el peligro de esos hechos, que a veces ver los debates del Parlamento, y yo termino diciendo una cuestión el problema no hay que darle a nadie la complacencia de decir, “pero bueno es que la constitución, el estatuto no se puede cambiar”. Y hombre, no hay que decirles no, porque está bien, bueno, alguno puede decir que no está tan bien y está en su propio derecho, pero a continuación hay que decirles que una constitución y unos estatutos hay que hacerlos, como mínimo, con el consenso que la transición trajo lo que hoy tenemos, y esa es la defensa.

Savater: - Bueno, yo contestando un poco a lo que habías dicho tú: No tiene nada absolutamente que ver con ceder la idea de España desde la izquierda o desde la derecha, eso no tiene nada absolutamente que ver. La idea de España no me interesa, sencillamente, no me interesa la idea. Me interesan los ciudadanos, me interesan los valores, me interesan las leyes, me interesan las libertades. La idea de España me la sopla, así de claro. Ya sé que hay muchos a los que no les parece bien, yo siempre hablo claro. A mí me la suda. Entonces, lo que estoy defendiendo son leyes y valores desde la izquierda.
Tú dices, y a mí me pareció muy bien, la bandera esa que tu decías, me parece perfecto, porque tu querías decir que efectivamente había símbolos a lo largo de la historia y de la geografía que pueden unir, y eso me parece totalmente legitimo. Te tropezaste con quien te tropezaste. Pero eso que tú hacías me parece perfecto. Y me parece perfecto el hecho de que la historia de España nos puede unir, porque es la historia de la búsqueda de las libertades. No la idea, que eso es una cosa para fanáticos, para semicuras y para cosas así... ¡no! La idea histórica, el devenir histórico, la lucha por las libertades, eso sí, eso es una cosa importante.

Hay una cosa en la que tienes razón: la izquierda lo ha ido abandonando, es decir, la izquierda abandonaba el sentido de la democracia. En este país ha habido muchos antifranquistas y pocos demócratas, y muchos de los que eran antifranquistas no eran demócratas. Lo que se abandonaba no era la idea de España, sino la idea de democracia, y la idea de los valores que pueden, de alguna forma, organizar realmente una convivencia en un Estado de Derecho, eso es lo que se iba abandonando, y lo que se ha abandonado muchas veces.
Por eso en el momento en el que en el País Vasco nos encontramos frente a crímenes, y frente a la violencia principal, había gente que seleccionaba y decía “bueno, ¿a quién han matado? Ah! No! Éste es de derechas, éste es de izquierdas”. Todavía estaban en la situación del partidismo, no estaban en la situación de la democracia.
A mí qué más me da. Yo quiero a todos los demócratas que existan. Yo quiero que existan personas que piensan diferente a mí. Por eso, el día que mataron a Gregorio Ordóñez, cuando nadie quería ir desde la izquierda a hablar en el acto por Gregorio Ordóñez, el único que fui, fui yo. Porque naturalmente fui allí porque pensaba lo contrario que Gregorio Ordóñez, y por eso iba, porque a mí me parece que los que piensan lo contrario a nosotros son los que mantienen nuestra cordura en la democracia. Y solamente los locos quieren que todo el mundo piense como ellos, los dementes, ésos son los únicos que quieren que piensen como ellos.

Blanco: - Muy brevemente, una parte de lo que podría decir, lo ha dicho Fernando. Lo firmo al pie, y con esto queda claro.
Fíjense, Manuel Murgía, que era el marido de la poetisa romántica Rosalía De Castro, que era un tipo que tenia una mala leche del carajo, era muy pequeñito, y esto parece ser que influía en esa historia, yo que soy bajito también, quizá... Manuel Murgia escribió una historia de Galicia fantástica en muchos volúmenes, y empezaba en el neolítico, cuando las aguas se retiraban. No hay solución. Si la cuestión está en la concepción identitaria, no hay solución.
Es decir, yo conozco gente en Galicia, como en Cataluña, como en el País Vasco, que están tan absolutamente convencidos de que Cataluña, Galicia, el País Vasco, son una nación y tienen un derecho a la identidad, … Otros están convencidos de que es España.

Este debate no tiene solución en ese territorio. No hay posibilidad de solventar ese debate en ese territorio. Yo creo que es más sencillo afirmar ésto que acaba de afirmar Fernando.
Hemos estado, digamos para no exagerar la noticia, desde las cortes de Cádiz intentando construir lo que tenemos: un estado democrático, un Estado de Derecho que nos acoge a todos en nuestra diversidad y que nos garantiza a todos en nuestra manera distinta de pensar.
Cuando digo la diversidad, no digo la diversidad territorial, no, la diversidad de cada uno de nosotros. Somos todos muy distintos, esto de que todos los gallegos piensan igual y todos los catalanes piensan igual, no hombre!... Pues al final, cada uno se define por su adscripción religiosa, o porque le gusta el rock, o porque le gusta el cine americano. Esta escoria, de que nos definimos por nuestro origen territorial, esto está muy bien para las tribus, pero para poco más.
No hay solución, hemos tardado dos siglos en construir lo que tenemos, y yo creo que merece la pena conservarlo. Yo creo que este es el problema: ¿merece la pena volar esto, cuando hemos tardado tanto y hemos sufrido tanto en los procesos de desnacionalización y racionalización de los territorios? Pues ya que hemos conseguido esto, que es un buen acomodo, una buena forma de convivir juntos, dejémoslo estar, que no parece razonable cargarnos lo que tenemos, que nos ha ido bien, que por primera vez en doscientos años nos ha ido bien.

Es la primera vez en la historia que hemos conseguido estar veinticinco años en democracia, sin mas muertos que los provocados por ETA. Por tanto, dejémoslo andar, yo creo que merece la pena conservar este Estado democrático y este Estado de Derecho.
Evidentemente, lo decía la señora que viene de Cataluña, lo decía Arcadi, al final la convivencia en común es una trama de afectos. Si uno aprende una cosa con la edad, es que los afectos, o se trabajan, o se van. Pero también los que uno siente en la familia, uno no quiere a los hijos por generación espontánea, uno quiere a los hijos, sin duda alguna hay una cuestión biológica, pero si los hijos acaban tocándole a uno mucho las narices, uno acaba incluso enajenándose de sus hijos. Conozco incluso algún caso dramático de padres con hijos toxicómanos que acaban hasta el gorro de sus hijos. Esto es una trama de afectos que hay que trabajar, y sin duda alguna, (en esto no voy a meterme yo que quien mas sabe de esto es sin duda Fernando, que lleva mucho tiempo hablándonos de la educación), es una locura, es una irresponsabilidad, es una absoluta irresponsabilidad jugar con esas cosas. O hacemos discursos de cohesión, que en esos discursos de cohesión está el discurso educativo, o al final acabará ocurriendo que la gente no se siente en el mismo tiempo.
Decía Arcadi que el mercado es una trama de afectos, y la fiscalidad, ¿porque razón la gente entiende que tiene que contribuir con sus impuestos a que vivan mejor los pobres de Cataluña, y sin embrago lo entienden peor con los pobres de Croacia? Porque hay una trama de afectos que se genera con el tiempo. Son muchos siglos viviendo juntos y hace que esa trama se consolide, pero insisto, esto no es gratis.

Dos cosas más y termino. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Yo llevo mucho tiempo, he tenido que, por razones profesionales, que no hacen al caso, que hacerlo recortando periódicos, recortando noticias de toda esta historia. Y es fácil, cuando uno ve la génesis, saber donde empieza: esto empieza en un momento determinado y como consecuencia de la competencia electoral, de manera muy clara, en Cataluña. Cuando Maragall, después de haber perdido las elecciones catalanas, anteriores a las ultimas elecciones, decide que quiere ganar y decide competir en el terreno del discurso identitario. Y esto empieza ahí, éste es en el momento en el que empieza. El problema vasco es otro problema distinto, que ha ido siempre por libre, que ha tenido siempre su propia dinámica. Esto empieza ahí, se ve perfectamente, no hay mas que reconstruirlo como un puzzle para saber que empieza ahí.

Y la ultima cuestión que planteaba, y aprovecho la ocasión para mostrarle todo mi respeto y todo mi afecto al señor Tuero, que es una parte viva, una pieza viva de la historia de este país, de la historia democrática de España. ¿Y ahora qué? Yo creo que hay una cuestión fundamental que hemos de afirmar, lo hablaba antes con Rosa antes de venir: no se pueden cambiar las piezas constitucionales básicas del entramado del Estado sin el acuerdo de los dos grandes partidos, es una locura. Y el que hayamos aceptado como algo, esto descontado, que se puede cambiar la ordenación del territorio...
El otro día decía el presidente “Mi modelo es el de la Constitución”, pero es que mire, el modelo de la Constitución, es el modelo de la Constitución y de los Estatutos, porque la Constitución no tiene modelo; el modelo de la Constitución, es el modelo de la Constitución y de los Estatutos.

Por tanto, todo lo que sea cambiar este modelo, afecta al propio modelo constitucional, y esto no se puede cambiar sin el acuerdo de los dos grandes partidos. Yo creo que este debe de ser el punto de partida. No entro ahora, porque no me interesa en este momento, en quién tiene más responsabilidad en la situación actual. No históricamente, que insisto en que la génesis esta perfectamente clara, pero yo creo que el punto que puede unirnos a todos, lo decía antes Nicolás Redondo al empezar: No se puede cambiar sin el acuerdo de los dos grandes. La pregunta es ¿no hay que hacer esfuerzos por llegar a acuerdos con las minorías? Es evidente que sí, es evidente que el resultado del pacto constitucional ha sido el que ha sido porque en ese pacto entra también Convergència. Y es evidente que alguno de los problemas que hemos tenido tienen que ver con el hecho de que en ese pacto no entrase el PNV. Pero cambiarlo sin los dos grandes partidos es sencillamente una locura.

Público: - Perdón, yo sólo quería decir que me ha emocionado todo mucho, pero hubo dos momentos especiales. Y uno fue cuando el señor Blanco dijo que el federalismo nunca había servido para desunir, sino para unir, y una que estudió historia contemporánea se sintió como acompañada en esa idea que siempre he defendido de que el federalismo ha servido siempre para unir, nunca para desencajar. Y otra cosa en que me sentí yo también como el señor Savater... en ese debate, yo también me sentí muy sola, y también pensé, bueno aparte de que estoy sola, también pensé “qué sola estoy”.

Público: - Buenas tardes. Primero símplemente por extender un poco le diría humildemente al profesor Blanco que en días lluviosos como hoy, para elegir un ejemplo de cosa cómoda, no coja el descapotable.
Decía usted que tiene un amigo, el de la urticaria, que le dice que nadie le pide por las calles la necesidad del cambio de Cataluña. Yo creo que lo de la urticaria de Paco Vázquez es muestra de lo listo que es, es decir, en vez de leerse las cien primeras paginas, ha leído tres, así no tiene que leerse más. Pero en cualquier caso, si le ve, dígale si alguien por la calle le ha pedido alguna vez inversiones en I+D. Y es una cosa que creo que todos sabemos que es fundamental para el progreso de los pueblos. Y no creo que a ningún político por la calle le pidan inversiones en I+D. O sea, que, cuando se dicen esas cosas, no juguemos.

Y luego simplemente, yo estoy un poco, no sé, perplejo, últimamente, desde que ha salido el problema del estatuto de Cataluña, porque me encuentro que todo el mundo quiere a los catalanes, nunca los catalanes han sido queridos tanto como ahora, pero yo me encuentro con una perplejidad, y es que todo el mundo dice que nos ha ido muy bien el estado autonómico. Pero yo no veo prácticamente ningún autonomista a mi alrededor, es decir, es un problema terrible para los que sí lo somos o sí nos consideramos. Simplemente yo estoy preocupado porque veo y creo que las reacciones aquí hoy explican un poco eso.
Simplemente quería leer 3 líneas, las leo en medio minuto: “la campaña contra el estatuto es feroz en algunos periódicos, han tomado el estribillo de decir que España entera protesta contra el estatuto y que vamos a desmembrar España. Si se limitaran a combatir el estatuto proponiendo otro mejor, estarían en su derecho y no habría más que oponer razones a razones. Pero lo que menos les importa es el estatuto, y lo que más, cazar al gobierno en un desfiladero y crear una situación imposible”. Esto, que lo podía haber escrito cualquiera hoy en un periódico, algún partidario del estatuto, lo escribió Manuel Azaña el 20 de Mayo de 1932, y a mí me aterra pensar que en 73 años no hayamos cambiado casi nada.

Público: - Buenas tardes. A mi me parece, claro, aquí se ha hablado de estar solo, de quedarse en perplejidad, no? Hay ciudadanos que sienten perplejidad. Creo que es una tentación que tenemos que superar, tenemos que superar la perplejidad y decir no a la equidistancia, porque nos estamos jugando el marco de convivencia constitucional que ha garantizado una España democrática, razonablemente libre y razonablemente propia. No estamos jugando... Debemos razonar el no al estatuto. Yo por formación profesional y por afición, vivo en Cataluña, soy ciudadano de Cataluña, me lo he tenido que leer y estudiar profundamente, desde hace meses las diversas propuestas y luego el definitivo.

Me parece que es fundamental saber que hay unos responsables de esta situación. No podemos quedarnos con que estamos perplejos y con que nos sentimos equidistantes, un poco asustados y cohibidos. Y tenemos que mirar las cosas de frente. Mirar de frente significa saber que hay dos responsables, uno está en Cataluña y otro está en Madrid, yo no se los voy a decir porque lo saben ustedes tan bien como yo.

No hagamos masoquismo colectivo. Pienso también que debemos razonar el “no”, indudablemente estudiando, razonándolo, pero también evitando la equidistancia. Tenemos que apoyar y reconocer a las fuerzas políticas que razonan el “no”, porque por supuesto no podemos quedarnos... aquí da igual unos que otros. Y también, qué duda cabe, tenemos que animar y ayudar a otras fuerzas políticas, que si no de forma compacta, pero sí de forma individual expresan dudas razonables, tienen a veces posturas tibias, pero que con nuestro apoyo, nuestro estímulo y nuestra esfuerzo para que sean más consecuentes, se pueden colocar abiertamente en el terreno de la defensa de la Constitución. Si no lo hacemos así, habremos caído en un atentismo éticamente doloroso, políticamente no comprometido, y como ciudadanos bastante estéril. Muchas gracias.

Público: - Hola, soy breve. Yo lo primero que quería decir es que siento muchísimo que el señor Fernando Savater no haya podido expresarse libremente. Por un minuto me ha parecido que estábamos en el País Vasco. Yo estoy al lado del País Vasco, y aunque no estoy de acuerdo con él, porque a mí no me la suda España, ni me la suda el País Vasco, quiero decir que, mi pregunta es a los dirigentes de la izquierda española y a los izquierdistas sin partido, que están aquí muchos, ¿hasta qué punto están ustedes dispuestos a tolerar el sectarismo de su propio partido, porque es verdad, y la complicidad con los nacionalistas? ¿hasta qué punto? Nada más, si piensan organizarse, si piensan en hacer algo en contra ... porque yo ya no sé qué votar.

Público: - En primer lugar quería pedir disculpas, porque seguramente vaya a hacer la pregunta más simple y menos técnica de la tarde, pero la verdad es que como estudiante todavía creo que no doy para mucho más. Y quería dirigirme principalmente al profesor Savater, que yo a usted le he seguido mucho tiempo, y hasta hace dos años estaba de acuerdo con usted prácticamente en el 90% de las cosas que escribía, pero de dos años para acá, la verdad es que me tiene bastante desorientada y más bien está cambiando hacia el contrario el porcentaje de acuerdo-desacuerdo que tengo con usted.
Por ejemplo, con las declaraciones que ha hecho sobre la manifestación del sábado y con lo que ha dicho hace un ratillo sobre si se debería o no se debería debatir el texto en el parlamento. Yo creo que el Congreso de los diputados y nuestros señores diputados tienen demasiadas cosas que solucionar, demasiadas leyes que redactar para solventar los problemas que hoy en día tenemos en España. Y yo creo que sí, que hay que debatir, que hay que hacer enmiendas, pero hay que enmendar textos que tengan una base legal. Hay que enmendar textos cuya base sea utilizable, y yo creo que el texto de Cataluña de utilizable, más bien poco, en todo caso hay que reciclar el papel en el que se ha escrito.

Y luego quería aprovechar que está usted, y que está Nicolás Redondo Terreros para cambiar un poco de tema, y comentar que yo estuve el sábado pasado viendo el documental que ha salido la semana pasada “Trece entre mil”, y la verdad es que estoy bastante escandalizada, porque en varias tertulias de radio de ayer, domingo, lo tachaban de planfetillo, de video informativo y alababan un documental que gracias a Dios creo que esta bastante olvidado, “La pelota vasca”, y yo quería que me diesen su opinión, porque yo creo que desgraciadamente, el documental “Trece entre mil” relata verdaderamente lo que es la realidad del País Vasco, y me preocupa bastante que en tantas tertulias se haya criticado tanto esto, y se alabe “La pelota vasca”, que quiero recordar que una vez visto el montaje final, varios de los protagonistas, entre ellos Gotzone Mora, expresaron su repulsa. Gracias.

Savater: - Te contesto en un minutito. Si has compartido lo que yo pienso hasta hace dos años, me has sido más fiel que ninguna otra mujer en mi vida, de modo que, vamos, te perdono absolutamente que ya no pienses como yo.
Bueno yo, lo normal digamos, es suscitar reflexiones en el terreno intelectual. La unanimidad es irrelevante. Es decir, el hecho de que todo el mundo se ponga de acuerdo, o que todo el mundo se dé la razón como los locos, eso no tiene interés. La gracia está en que uno, sobretodo, en que uno sea capaz de argumentar lo que sea, es decir, que uno argumente a favor o en contra de las cosas, y si hay argumentos, a veces convencen y a veces no convencen. Lo importante es que tú, esos argumentos los sabes escuchar. ¿No te han convencido? Pues no te han convencido, pero los argumentos los vas a escuchar.

Es decir, lo que nunca me habrás oído son opiniones sin argumentar, eso es lo que nunca he hecho. Nunca pretendo que nadie me dé la razón porque le caigo bien, o porque le caigo tal o porque piensa que... Yo lo único que quiero es que acepte los argumentos, por eso siempre me molestaba muchísimo, me ha molestado mucho, esa gente que se te acerca con una bandera española y te dice “ valiente, cojones...” Yo, el órgano con el que trabajo es el cerebro, pues entonces me interesa que me den la razón, si es que la tengo, y si no la tengo que me digan los argumentos por los cuales no tengo razón. Pero lo demás es irrelevante... Entonces, haces muy bien, bueno, pues yo comparto ciertas cosas, otras no. Como habrás visto, sean unas opiniones u otras, bueno, a veces quizá, puede ser que una opinión a bote pronto, en micrófono, etc, pues tú digas “no me gusta” y me parece bien; lo que me parece mal es que no te dé tiempo a argumentar, porque si no se va con el micrófono corriendo, porque sólo quería que le dijese si sí o si no, y no te deja argumentar. Pero en general creo que todas las opiniones se pueden argumentar, de modo que yo, bueno, ya te digo... Lo único que te pediría no es que compartas las opiniones, sino que de alguna manera sigas leyendo o escuchando los argumentos, aunque luego no te convenzan. Mientras sigas escuchando los argumentos, sigues estando de mi lado aunque no me des la razón. El problema es cuando ya los argumentos no te interesen. Y eso es el problema, y el momento en que ya nos habremos separado para siempre.

Bueno, lo que dices del documental de Iñaki Arteta es muy cierto. Es verdad, primero, el documental de Iñaki Arteta es sumamente interesante porque además habla de la época en que nadie se preocupaba de esas cosas. Después las víctimas se han convertido, digamos, desgraciadamente para ellos, pero afortunadamente para la sociedad, en algo relevante, y en aquélla época en cambio nada. Entonces él coge los momentos, la época más negra digamos, de la historia. Pero de todas formas, incluso los que hoy aplauden mucho a Iñaki Arteta y dicen que es estupendo y tal y cual, en cambio no se preocuparon nada del primer documental que hizo Arteta, o sea, es decir, Iñaki hizo otro documental “Voces sin libertad”, él hizo ese documental que luego fue premiado en EEUU, etc, y la recompensa, digamos, que obtuvo en el País Vasco fue que perdió su trabajo en la Diputación de Bilbao, y no precisamente por culpa de Batasuna. De modo que bueno, eso, algunos lo dijimos y repetimos en la prensa, etc, etc, Nadie hizo caso, todo el mundo estaba hablando precisamente de Médem, de lo que había sufrido y de que se habían metido con él, se firmaban cartas de apoyo, diciendo “pobre hombre, lo que esta sufriendo este hombre”. Muy bien, este señor sufrirá, pero el otro también sufre, eso no interesaba nada, o sea, quiere decir, que ahora los mismos o muchos de los mismos que ahora están diciendo que esto es una cosa que uno no se puede perder, el documental de Iñaki Arteta, y es verdad que uno no se lo puede perder, pero esos mismos, en aquel otro momento no les interesaba, el otro documental que hizo.

Por no hablar de otro documental que hizo José Antonio Zorrilla, que se llama “Los justos”, que es el ultimo en el que sale nuestro compañero Joseba Pagaza, hablando de la Ertzantza, y cosas muy sugestivas... Ese no hubo forma de venderlo a una televisión, de aceptarlo nadie, pero en la época de Aznar, y en la época de tal y la televisión española ... Nadie quiso saber nada de ese documental prácticamente. Luego al final fue a caer a la antigua Vía Digital, en una hora tal, y de pago.

Pero lo que te quiero decir es que, efectivamente, no solamente yo creo que el documental de Iñaki Arteta es importante, sino que también es importante que lo que se ha tardado, digamos realmente en hacer caso incluso de esos testimonios... hombre, compararlo por supuesto con el documental de Médem, bueno, es injusto porque el de Médem era otra cosa, otro planteamiento, es totalmente diferente. Esto es coger y hablar de lo que no se ha querido hablar durante tantos años. Yo creo que efectivamente el documental de Arteta es muy impresionante, y bueno, debería verlo todo el mundo y antes de nada empezar por los del País Vasco.

Redondo: - Hablando un poco, porque también me has preguntado a mi, voy a dar un dato para que veamos cómo habiendo mejorado mucho, no hemos mejorado suficientemente para estar contentos. Parte de la financiación de la película de Iñaki Arteta, que ha ido puerta por puerta pidiendo para poder hacer la película, se la hemos tenido que dar haciendo un gran esfuerzo la Fundación para la Libertad. Es angustioso ver a una persona como Iñaki Arteta, él, de verdad Fernando, sí que está solo. Éste sí que está solo, y no retóricamente. Este hombre sí que está en una situación, como muchos otros en el País Vasco, de absoluta soledad. Todavía esta mañana comiendo con otros amigos del País Vasco, les pasaba el recado que me pasaba ayer a mí Iñaki Arteta: “por favor, id a ver la película en San Sebastián, que si no vais se puede retirar”. Claro, es que es verdad que hemos mejorado, desde luego la colaboración de todo el resto de España, pero hemos hecho mucho esfuerzo en el País Vasco, muchos ciudadanos vascos para mejorar. Ahora, la situación en la que estamos todavía es esa, una persona como Iñaki Arteta que le dan un premio con aquella película, y de la Diputación foral le echan. Y la segunda película, que también ha sido premiada... pues el hombre, Arteta, tiene que buscarse la financiación como sea, poniendo antenas por ahí, y luego pues ayudándole los que podemos ayudarle, la Fundación, pues gracias a financiaciones que tenemos por ahí podemos ayudarle y le hemos ayudado todo lo que hemos podido, esa es la verdadera situación. Por eso, a mí, me llevaban los demonios cuando veía a la gente solidarizarse con el otro director, y dejaban aparte a un personaje que estaba poniendo no sólo valor, como dice, sino porque también ha introducido mucha sensibilidad en las dos películas que ha hecho, no sólo valor, que en eso estoy totalmente de acuerdo con Fernando.

Cuando dicen ¿qué valor tienen ustedes? Me molesta muchísimo. Como no hemos ganado tenemos mucho valor. Pero parece que no hemos conseguido ganar por falta de inteligencia. Pero en cualquier caso, sí quería remarcar esto para que se sepa: que no es a mejor. Tal vez por eso nosotros no tenemos el problema que tienen otros, porque sabemos lo que es, lo importante que es la libertad, y cómo esa libertad, los derechos civiles, se han relacionado indisolublemente con la idea de la España del 78. Es que ya no hay separación gracias al trabajo que se ha hecho. Ahora no se puede hablar de España sin libertad, no. España es libertad ahora, hemos conseguido eso por primera vez desde la transición, cediendo todos, hemos conseguido por primera vez que no estén fuera exiliados, o en la cárcel, por el hecho de pensar diferente. Es un patrimonio de todos los ciudadanos españoles.

Yo defiendo a España, entre otras cosas, porque esa libertad, en este país, sólo se puede vivir en el ámbito de España. En el ámbito del País Vasco o de Cataluña, estaríamos hablando de súbditos para un proyecto nacionalista, no de ciudadanos. Por eso no se tiene por qué dividir. Claro, yo por eso entiendo de ciudadanía y hablaba de ciudadanos y no de súbditos. Es que España, cuantos más duelos con gente de la derecha, de la izquierda, que supieron entender al otro, que gastaron energías en las razones, y en entender las razones del otro, lograron después de esos doscientos años, relacionar la idea de nuestro país, con la idea de la libertad, ya no hay discusión sobre eso.
España está indisolublemente unida a la libertad. Por eso cuando defendemos a España, defendemos la libertad. Decía … ¿por qué muchos de izquierda estamos en contra?

Y luego, un segundillo quiero terminar, pues yo estoy en contra de ese estatuto, que ha venido de Cataluña porque yo defiendo la libertad. Y ese estatuto reduce la libertad de los ciudadanos catalanes y de los ciudadanos del resto de España.
Yo estoy en contra de ese estatuto porque defiendo la igualdad, y ese estatuto se basa en el privilegio político.
Yo estoy en contra de ese estatuto porque defiendo la solidaridad, y ese estatuto esta buscando, o se basa, en un egoísmo extraordinario de los políticos catalanes.

Claro, si defiendo la libertad, si defiendo la igualdad, si defiendo la solidaridad, y estoy en contra de la falta de libertad, en contra del privilegio y en contra del egoísmo, pues me tengo que poner inevitablemente en contra de ese estatuto de Cataluña. No por otro motivo, por ese motivo, y porque además estoy convencido que en Cataluña no puede haber ciudadanos, en este momento no va a poder, se separaría, sería una nación distinta, con un solo estado, y ahí no habría ciudadanos, ahí habría buenos y malos catalanes, no ciudadanos.

Yo no quiero ni buenos ni malos españoles, quiero ciudadanos españoles que respeten la ley, y que defiendan la ley, y eso es lo que hemos... por eso podemos vivir, porque hemos conseguido un mínimo denominador común, en el que pensando lo que pensemos sobre nuestro propio país, la mayoría estamos de acuerdo en caminar en una dirección determinada. Por eso defiendo la España constitucional, por eso defiendo España, la España constitucional, y por eso me opongo claro está, a ese estatuto de Cataluña: porque no defiendo lo identitario.

Yo cuando veo a un compañero de mi partido hacer ese esfuerzo por defender lo identitario, me agobia. Pero me agobia también que se les combata desde otras identidades. Si es que lo hemos logrado, si es que no nos damos cuenta muchas veces, que lo hemos logrado. Por eso no mencionaba España, porque yo estoy muy seguro de mi país, entonces no he tenido necesidad de mencionar en este foro a España, porque lo he dado por supuesto, que todo el mundo entendía que yo estaba hablando de mi país, que es España. Muchas gracias.
Bueno, había una pregunta por ahí... la última ya...

Público: - Bueno, es solamente alertarle un dato al señor Espada acerca de su investigación semántica. Cuando ya hace bastantes años, el muñidor se preguntó qué significaba eso de nación, pues no lo tenia muy claro, y después de delegar investigaciones en sesudos intelectuales, llegó a la conclusión, por otro lado no me extraña, de que el origen es “natio”, es decir, "donde se nace". Claro que eso sirve igual para Moyerusa, que para Donostia. De ahí la necesidad de crear una nación, de construir una realidad nacional, que no es ni siquiera Cataluña, son los paisos catalanes, es decir, es una construcción ex-novo absoluta. El muñidor...

Redondo: - El muñidor, tiene largo espectro...
Ya lo siento. Haremos otra reunión en otro momento, que la gente esta levantada. Muchas gracias y hasta la próxima.

Fundación para la Libertad, 15/11/2005

Conclusiones del III Encuentro Cívico
Fundación para la Libertad 29 Noviembre 2005
http://www.paralalibertad.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=11990&mode=thread&order=2&thold=0

Los ciudadanos reunidos en el III Encuentro Cívico para la Libertad, preocupados por el clima de confusión y el riesgo de devaluación de los principios democráticos en la lucha contra el terrorismo etarra, consideramos imprescindible hacer públicas las siguientes propuestas.


1- MEMORIA
· Que se honre la memoria de las víctimas y no se permita la exaltación pública de los terroristas.
· Que no se olvide el horror vivido. No podemos pasar página como si nada hubiera ocurrido, legitimando así a los verdugos. Las heridas se cerrarán cuando se derrote democráticamente a los fanáticos terroristas, cuando las víctimas puedan culminar el duelo por tanto horror y la sociedad pueda empezar a regenerarse después de tanto miedo inoculado.

2- DIGNIDAD
· Que se acepte el papel político de las víctimas del terrorismo.
· Que se reconozca que las víctimas nunca han pedido venganza, sino justicia, lo que las convierte en referente moral para toda la sociedad.
· Que no se legitime, de ningún modo, el terrorismo.
· Que no se exija ningún precio moral a las víctimas, ya que sólo los asesinos tienen obligación moral por el daño causado.

3- JUSTICIA
· Que el Estado de Derecho persiga el delito terrorista con todos sus medios para acabar con la impunidad.
· Que no se den privilegios a los terroristas condenados.
· Que se aplique la Ley de Partidos. Quien colabora con el terrorismo no tiene lugar en la democracia.

4- VERDAD
· Que se tomen medidas para que no se legitime a los verdugos en nombre de la paz, evitando una nueva deslegitimación de las víctimas, ya que su mejor homenaje es hacer desaparecer el proyecto totalitario por el que fueron asesinadas.
· Que se ponga en marcha un plan de la verdad para ayudar a ir venciendo el miedo en la sociedad vasca.

5- TRIUNFO POLÍTICO DE LA DEMOCRACIA SOBRE EL TERRORISMO
· Que la paz sirva para el triunfo definitivo del pluralismo sobre el totalitarismo, esto es, para poder vivir en libertad.
· Que se recuperen las libertades y derechos de ciudadanía recortados por la acción del terrorismo.
· Que para alcanzar la paz no se pague precio político, que no haya contrapartidas políticas de ningún tipo.
· Que quede claro que la democracia es incompatible con el terrorismo.
· Que se ponga en marcha un plan de fortalecimiento del sistema de libertades con una pedagogía democrática contra las posiciones totalitarias en todos los ámbitos de la vida social.
· Que figure el reconocimiento de la derrota política del terrorismo en los futuros acuerdos de la sociedad vasca.
· Que se establezca un pacto político: "para que nunca más pueda volver a existir el terrorismo".

En Bilbao, a 26 de noviembre 2005


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