AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 30 Noviembre 2005
La confusión de las lenguas
Editorial ABC 30 Noviembre 2005

Otro consejero de La Caixa como Montilla
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Noviembre 2005

Tratar a Acebes y a la COPE como delincuentes
EDITORIAL Libertad Digital  30 Noviembre 2005

En el nombre de España
Pablo Sebastián Estrella Digital30 Noviembre 2005

La ley de la selva
Ignacio Villa Libertad Digital 30 Noviembre 2005

Cosas que dicen en el PSC
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Noviembre 2005

La Constitución degradada
Por BENIGNO PENDÁS ABC 30 Noviembre 2005

La cumbre del como sea
Por ANTONIO BURGOS ABC 30 Noviembre 2005

Batasuna en Bruselas
Editorial ABC 30 Noviembre 2005

No está escrito
Serafín Fanjul Libertad Digital 30 Noviembre 2005

Todas las Tangentópolis, Montilla, empiezan así
José Javier Esparza elsemanaldigital 30 Noviembre 2005

A tortas con la vida
TONIA ETXARRI El Correo 30 Noviembre 2005

El Foro de Ermua pide ayuda a la COPE después de que el Gobierno vasco le niegue subvenciones
Libertad Digital 30 Noviembre 2005

Inquisición en las Ramblas
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30 Noviembre 2005

El TS anula la decisión de la Generalitat de privar a la Cope de su emisora en Barcelona
MARIA PERAL El Mundo  Noviembre 2005

La confusión de las lenguas
Editorial ABC 30 Noviembre 2005

HA escogido un mal día José Montilla para utilizar por primera vez el catalán en un Consejo de Ministros de la Unión Europea. Pocas horas antes, la Comisión había anunciado el recorte del presupuesto dedicado a los traductores de español, que queda reducido en un tercio (de los 100 actuales a 67 a finales de 2006). Las lenguas más poderosas de la Unión -inglés, francés y alemán- han logrado mantener con holgura sus posiciones. En cambio, el Gobierno socialista ha sido incapaz de hacer valer el peso de 45 millones de hablantes en Europa, así como de 400 millones en todo el mundo, que convierten al español en la segunda lengua de referencia y en vehículo de una cultura de máximo rango internacional. Ha dicho con acierto el ministro de Industria que la decisión de las autoridades comunitarias constituye una «injusticia» y un «error histórico». La argumentación de Bruselas resulta peregrina, porque sitúa a la lengua española en paridad con el letón, el estonio, el maltés y otros idiomas, dignísimos -sin duda-, pero de muy limitada difusión en el seno de la UE y casi nula en el resto del mundo. Sin embargo, Montilla debería ser consciente de la grave responsabilidad que incumbe en este asunto al Gobierno del que forma parte por su empeño en auspiciar el uso en el ámbito comunitario de las lenguas cooficiales de determinadas comunidades autónomas, proceso iniciado por Maragall hace pocas semanas en el seno del Comité de las Regiones.

Debilitado por una batalla innecesaria e inoportuna, Zapatero ya no está en condiciones de plantar cara a los socios comunitarios en cuestiones concernientes al debate lingüístico. La lengua común de todos los españoles sufre así las consecuencias del interés gubernamental por complacer en todo a sus socios más radicales. Al exhibir fuera de nuestras fronteras la pluralidad que enriquece la cultura española, Zapatero y sus ministros siembran la confusión (entre catalán y valenciano, sin ir más lejos) y ofrecen una imagen de incoherencia que es impropia de un país con aspiraciones. Se pelea muy duro en Europa para ganar posiciones políticas, socioeconómicas y culturales, y no se puede dar ventaja a los competidores por razón de coyunturas internas o, acaso, de las dificultades políticas que atraviesa alguno de los ministros afectados.

Otro consejero de La Caixa como Montilla
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Noviembre 2005

Esta es la batalla que estamos dando, a favor del pueblo de Cataluña y en contra de las fechorías de sus representantes, que degradan la democracia y utilizan el nombre de Cataluña para seguir disfrutando lo que no es suyo Por supuesto, Joaquim Nadal, aún portavoz del Gobierno de Barcelona-Perpiñán, sabe perfectamente que la última sentencia del Supremo sobre la COPE en Cataluña desautoriza cualquier acto de sectarismo ideológico desde el Poder político de la Generalidad . Como no es tan obtuso como otros colegas de gobierno, se da perfectamente cuenta de que elimina cualquier excusa legal para cerrar los medios radiofónicos molestos, ya que dice con toda claridad que debe procederse a la renovación automática de las licencias de la COPE como, por otra parte, ha pedido la asociación española de radios privadas y la Unión Mundial de Radio y Televisión. Nadal sabe perfectamente que esta sentencia del Supremo suscribe el espíritu de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que amparó a la COPE frente al intento liberticida de Pujol de cerrarla. Y como no es tonto, aunque sí muy nacionalista y muy sectario, sabe que la iniciativa de Luis Herrero en el Parlamento Europeo va a mostrar ante toda Europa la dictadura de hecho que padece Cataluña y que el nuevo Estatuto quiere convertir en Derecho, es decir, en falta de derechos.

Nadal lo sabe. El problema de Nadal y el problema derivado de Nadal que tiene la COPE en Cataluña es que este señor, junto a Siurana y Montilla, debería haber dimitido ya por aceptar mil millones de La Caixa, se supone que a cambio de favores políticos, y por haber permanecido –si lo publicado en los medios es cierto– como consejero de esa entidad cuando su partido era moroso, lo que según la Ley de Cajas está rigurosamente prohibido. No se puede ser consejero de una entidad de ese género cuando se le debe dinero. Y Nadal, es decir, el PSC, a cuya dirección aspiró no hace tanto, lo debía. Por una cuantía de miles de millones de pesetas. Y como Nadal está pillado con las manos en La Caixa, se defiende de la única manera que saben hacerlo los nacionalistas: atacando y amordazando. La herramienta para sus fechorías, anticonstitucional de cabo a rabo, es ese dichoso CAC que después de atribuirse la facultad de decir lo que es constitucional y lo que no lo es, ahora pretende decir lo que es veraz y lo que no. Por lo visto a Piqué eso le parece “impecable”. Como su currículo.

Veamos, sin embargo, un ejemplo práctico: ¿es cierto que Nadal debe dimitir? Es cierto y verdad que hay razones sobradas: aceptar mil millones de regalo de La Caixa y haber sido consejero de la misma cuando era representante político de su mayor moroso, que era y supongo que sigue siendo el PSC. ¿Pero va a amparar Carbonell, presidente actual del CAC, nombrado por Montilla y respaldado por Nadal, el derecho y la obligación moral de la COPE de denunciar estos delitos o irregularidades de sus jefes políticos? Evidentemente, no. Por eso Nadal, en vez de dimitir, amenaza de nuevo y se burla de la sentencia del Supremo. Ese es el despotismo que quiere cerrar la COPE. Esta es la corrupción que ese despotismo quiere proteger. Esta es la batalla que estamos dando, a favor del pueblo de Cataluña y en contra de las fechorías de sus representantes, que degradan la democracia y utilizan el nombre de Cataluña para seguir disfrutando lo que no es suyo. El Poder despótico casi absoluto. La casi absoluta corrupción. Hay enemigos que, cuando atacan, dignifican. Es el caso de Montilla. Y de Nadal, claro está.

Tratar a Acebes y a la COPE como delincuentes
EDITORIAL Libertad Digital  30 Noviembre 2005

Dos hechos han venido este martes a confirmar que la campaña contra la libertad de expresión desatada por socialistas y separatistas catalanes contra sus adversarios políticos y mediáticos, lejos de amainar, no hace otra cosa que recrudecerse.

Por una lado, está la soberbia indiferencia con la que el portavoz de la Generalidad, Joaquim Nadal, ha despachado la sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de la cadena COPE a la renovación de una concesión denegada en 1998. Nadal, en una muestra de "acatamiento" más propia de una burla que de un gesto de respeto, ha desvinculado los efectos de esta sentencia del proceso abierto por la Generalidad para no renovar otras licencias de esta emisora en Cataluña. Nadal se ha permitido invocar ese organismo liberticida dependiente de su Gobierno que es el CAC, para recordar su reciente expediente contra la Cadena COPE por los supuestos "delitos" que se perpetran en los programas "La mañana" y "La Linterna".

Lo lógico, evidentemente, sería que la sentencia del Supremo –y no los expedientes del CAC– marcara la pauta a los poderes públicos y que, con ella en la mano, las administraciones tuvieran claro que no se puede denegar o renovar caprichosamente una concesión, en función de la ideología o las opiniones que vierta un medio de comunicación. Pero a la vista está que, para el Tripartito catalán, la pauta a seguir no es la que dicta el Supremo, sino su particular comisariado mediático nacionalista. Todo ello justifica, más que de sobra, la loable iniciativa de nueve periodistas españoles de solicitar al Parlamento Europeo que desactive la "operación política" contra la COPE.

Con todo, no menos significativa de su amedrentadora campaña es la propuesta de los socialistas catalanes para que el parlamento autonómico presente una querella contra el secretario general del PP, Ángel Acebes, por haber constatado el respaldo de ETA al Estatuto y a su proclamación de Cataluña como nación.

En una carta enviada al presidente de la cámara autonómica, el separatista Ernest Benach, para ver si las declaraciones de Acebes pudieran ser constitutivas de delito, los socialistas consideran que "el Parlament no puede asistir impasible al intento de confundir su tarea democrática con las acciones de una banda terrorista".

Vaya por delante que si una organización terrorista, en cualquier país civilizado del mundo, reconociera, tal y como hizo ETA, que ha mantenido una reunión con un dirigente político en la que se trataran estrategias para "estrechar lazos" con idea de colaborar juntos en el "objetivo de profundizar en la crisis y el resquebrajamiento del Estado", quien sería inmediatamente convocado por los tribunales sería el dirigente político en cuestión. Aquí, no. En España no se ha tratado de averiguar si efectivamente Carod Rovira perpetró o no un delito en Perpiñán. Aquí, quien convocó a Carod Rovira no fue ningún Tribunal, sino el presidente de gobierno surgido del 14-M para convertirlo en su principal aliado parlamentario.

Si los socialistas quieren querellarse, que lo hagan contra ETA o contra ERC, pero no contra el PP, que simple –y tardíamente– ha denunciado una colaboración que tanto Carod Rovira como ETA han reconocido, tanto en sus reuniones como en sus escritos.

Tiempo habrá para volver a recordarlos. Ahora sólo cabe esperar que la iniciativa de los periodistas planteada en el Parlamento Europeo llegue a buen termino y que el PP catalán no tenga la necesidad de acudir al Consejo Consultivo para ver si respalda o no la querella contra Acebes.

En el nombre de España
Pablo Sebastián Estrella Digital30 Noviembre 2005

El discurso pronunciado en catalán por el ministro Montilla en el seno del Consejo de Ministros de la Unión Europea da una pobre imagen de España y devalúa fuera de nuestro país los signos de identidad. Ni siquiera para defender el número de traductores de español en el seno de la UE merecía que un miembro del Gobierno de España diera ese grotesco espectáculo plurilingüistico o plurinacional, como dicen en Cataluña, porque lo que ha hecho es demostrar como el Gobierno que preside Zapatero va diluyendo poco a poco nuestra identidad nacional dentro y fuera de nuestras fronteras.

El ministro Montilla, a todas luces implicado en la financiación ilegal del PSC con la ayuda de La Caixa y motor político de la opa de Gas Natural contra Endesa, anda de un tiempo a esta parte como un boxeador tocado o sonado deambula por el cuadrilátero a la espera del KO o de que su preparador lance la toalla de la rendición. Las últimas declaraciones de Montilla insultando a políticos y periodistas, pidiendo al PP que pida perdón, haciendo chistes de mal gusto y ahora hablando en catalán en el Consejo de la UE son una prueba más del desvarío de este ministro y del desprestigio de un Gobierno que ni siquiera mantiene las cotas de dignidad mínimas y de representatividad de lo español en el ámbito de lo europeo, a la vez que no da ejemplo de una diplomacia eficaz y coherente en la política internacional visto lo ocurrido con la última Conferencia Euromediterránea y otros muchos problemas bilaterales que permanecen donde estaban o que empeoran su situación.

La larga escapada del ministro Montilla tarde o temprano llegará a su final. Y ya veremos si no arrastra en su fuga parte de sus disparates políticos porque la opa de La Caixa contra Endesa ya le está causando mucho daño a la entidad financiera catalana de la que ahora su presidente, Eduardo Fornesa, dice que es una entidad española para intentar frenar la pérdida de clientes y la ausencia de nuevos impositores lo que podría poner en peligro los propios planes de negocio de La Caixa por causa de esta batalla política y empresarial en la que la citada entidad catalana no ha dudado en favorecer a los miembros del tripartito catalán para a su vez recabar los favores de los Gobiernos de Madrid y Barcelona en favor de su negocio industrial.

Si el señor Fornesa quiere demostrar su españolidad lo tiene muy sencillo, que diga en público que España es una sola nación. Pero eso no lo va a decir de la misma manera que los portavoces de su entidad no están en condiciones de demostrar que esta caja de ahorros que ahora se llama española concede favores espectaculares a los partidos políticos y medios de comunicación catalanes mientras persigue y discrimina a una gran parte de los demás. Montilla le está haciendo un flaco favor a La Caixa y La Caixa a Montilla, y veremos que pasa con el Estatuto catalán porque da la impresión que los dirigentes de la Esquerra han empezado a descubrir el truco de las negociaciones bilaterales que había organizado el Gobierno de Zapatero con la sola intención de ganar tiempo para que les aprueben los presupuesto generales de 2006 en el mes de diciembre y luego ya veremos que ocurre con el Estatuto y las grandes exigencias del nacionalismo catalán.

El ministro Montilla se ríe de su recusación en el Congreso de los Diputados y empieza a hablar de condonaciones a créditos a otros partidos pero sin mirar su responsabilidad e implicación en el escándalo de La Caixa que por lo que se ve y va apareciendo en los medios no ha hecho nada más que empezar. Buena prueba de ello está en que los promotores de la Opa no paran de lanzar globos sondas, correos, negociadores secretos y toda clase de mensajes a los accionistas de Endesa con la esperanza de buscar una solución pactada porque ya saben que tanto si ganan la opa como si la pierden el conflicto político con los españoles La Caixa lo tiene asegurados y además podría extenderse al sector energético si las cosas siguen como van. Y atención a Caja Madrid porque entre silencios estratégicos y bambalinas de normativa administrativa a la espera de los documentos finales de La Caixa parece vislumbrarse una posición ambigua como si alguien estuviera jugando con dos barajas para salir ganador en cualquier situación, mientras otros se baten el cobre en defensa de posiciones empresariales nítidas y en contra de lo que es a todas luces una operación política y una descarada agresión.

Montilla habla en nombre de España en catalán, maltrata a los valencianos y se ríe de su recusación. He aquí un ejemplo palpable del buen gobierno del Gobierno, del talante y de la regeneración democrática que nos había prometido Zapatero. Presidente que tiene a su Gobierno bajo mínimos y que acaba de recibir en todas las encuestas suspenso personal por su pésima gestión.

La ley de la selva
Ignacio Villa Libertad Digital 30 Noviembre 2005

En la época de la corrupción y el pelotazo de Felipe González, la reacción del Gobierno y del PSOE fue la de judicializar la vida política, buscando un parachoques que amortiguara el desgaste permanente y ralentizara la descomposición final de un ciclo político. Aquel fenómeno, analizado y explicado sobradamente, vuelve ahora a repetirse en Cataluña. El Gobierno tripartito y los partidos que lo forman han entrado en una dinámica similar a la de entonces. Pretenden tener todo y a todos bajo su bota. Y aquellos que no obedecen sus directrices, comienzan a ser objeto de sus insultos, de la persecución e incluso están dispuestos a llevarlos a los tribunales. En un uso político –inadmisible en democracia– de la Justicia.

El último ejemplo lo hemos tenido este martes. El PSC, en ese estilo totalitario al que nos tiene acostumbrados, ha pedido al Parlamento de Cataluña que se querelle contra Ángel Acebes por relacionar una posible tregua de ETA con el Estatuto de Cataluña.

¿De qué se extrañan los socialistas catalanes? El planteamiento realizado por Acebes, simplemente, se ajusta a la realidad, y si a alguien le queda alguna duda, no hay más que remitirse a las conversaciones de Carod Rovira en Perpiñán con los terroristas etarras. Un encuentro que con el paso del tiempo, lejos de olvidarse, se sitúa en primera línea. Lo que ocurre es que como los políticos catalanes están acostumbrados a vivir en una burbuja en la que hacen lo que quieren sin que nadie les ponga pegas, les saca de sus casillas que venga uno y les diga las cosas claras. Y en esas estamos, Acebes les ha dicho lo que pasa y su única reacción ha sido la amenaza de llevar al secretario general del PP a los Tribunales.

Los partidos que forman el Tripartito catalán no entienden que en la política se puede discrepar, que se puede opinar de forma distinta y que no pasa nada. Lo que ocurre es que saben perfectamente que con esa dinámica perversa de la reforma del Estatuto, están rompiendo las reglas básicas que nos hemos dado los españoles. Están dinamitando lo establecido, pero contra aquellos que se lo recuerdan arremeten de todas la formas posibles. Es la aplicación de la ley de la selva. Que es, al final, de lo único que entienden. Imponer por la fuerza y la amenaza. Imponer un modelo y una forma de sociedad. Es la desaparición de las libertades. Sin pudor y sin vergüenza.

Cataluña
Cosas que dicen en el PSC
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Noviembre 2005

Dicen en el PSC que sienten cansancio y rabia. No me extraña. Precisamente por cansancio y por rabia abandoné ese partido hace dos décadas. Prueben a hacer lo mismo los que se quedaron y se les pasarán ambas sensaciones, ya verán. El PSC es una organización que está muy bien para marcharse. Tiene gracia que algunos intelectuales se hayan dado cuenta ahora de lo que se podía esperar del socialismo catalán. En fin, la iniciativa de crear un nuevo partido en Cataluña es digna de encomio. Si, como parece, van a presentarse exclusivamente a las elecciones autonómicas, miel sobre hojuelas: la izquierda no nacionalista tendrá representación en el Parlament sin que peligren las expectativas de voto del PP catalán en las generales. La cuestión es importante, toda vez que el nuevo partido atraerá una bolsa de votantes populares para quienes izquierda y derecha han dejado de ser variables decisivas ante el gran desafío soberanista.

Dicen en el PSC que hay que tomar “medidas legales” contra Acebes por vincular a la ETA con la reforma estatutaria: “ETA impone que Cataluña sea una nación”. Tienen la piel sensible. Sin embargo, a nadie escandaliza que el pobre Blanco califique a los de Rajoy de “voceros de ETA”. Vocero, según el DRAE, es la “persona que habla en nombre de otra, o de un grupo, institución, entidad, etc., llevando su voz y representación”. O sea, el PP no puede manifestar su opinión de que la ETA tutela un proceso, pero el PSOE sí puede acusar al PP de ser representante de la ETA. A pesar de que la segunda acusación resulta completamente increíble y no tiene más fin que la injuria. Y a pesar de que la primera, cierta o no, podría avalarse con hechos, encuentros, coincidencias objetivas y comunicados. Son las dos varitas de medir de nuestros caínes, que aún no han entendido que enseñar así los dientes cuando se gobierna los coloca fuera de las formas democráticas. Su exitosa experiencia en el golpe posmoderno y mediático los ha vuelto temerarios, han perdido el sentido de la realidad y de la proporción. Cejen: jamás acallarán a medio país.

Dicen en el PSC que se limitan a cumplir la ley cuando fomentan la delación anónima de los comerciantes que usan el castellano, o cuando los multan. Es ley del pujolismo que Pujol, curiosamente, no aplicaba; esperaría que vinieran otros detrás a hacerlo, más insensatos. Bien, que cambien la ley. Pero no la cambian porque comparten su pútrida filosofía y porque son los campeones de la ingeniería social. En su borrachera totalitaria, han subcontratado empresas privadas para las labores de policía lingüística. Aquí se va a comprobar la dignidad de cada cuál. ¿Cómo recibiría usted a un pájaro que viene a pedirle explicaciones porque el rótulo de su tienda está en castellano?

La Constitución degradada
Por BENIGNO PENDÁS ABC 30 Noviembre 2005

CALVIÁ, Barcelona, Caracas... Los titulares del día invitan a escribir sobre la política exterior del Gobierno socialista. Me temo que se termina pronto. Alianza sin aliados. Mediterráneo sin orillas. Europa sin fondos. América sin americanos... Conceptos vacuos que flotan fuera del espacio y el tiempo: diálogo, progreso, cooperación. Cortinas de humo. Al final, nada. La columna sigue en blanco, así que toca discutir de nuevo sobre identidades y estatutos. Los españoles siempre hablamos de lo mismo, pero es porque no nos dejan hablar de otra cosa. Nos ocurre como al desdichado cónsul inglés de Malcolm Lowry, siempre bajo el volcán: «Veo que la tierra anda. Estoy esperando que mi casa pase por aquí para meterme en ella». Si perdemos esta vez el tren de la historia, no podremos echar la culpa a nadie, aunque tal vez nos consuele coincidir en el furgón de cola con algún vecino remilgado. El caso es que la tramitación del Estatuto catalán entra en fase de penumbra: se negocia a tres o cuatro bandas y al menos en dos niveles, uno de ellos «con» y otro «sin» repertorio jurídico sobre la mesa. Siempre al servicio de la causa, los juristas de plantilla pelean entre sí por dejar su huella en el producto definitivo. Habrá Estatuto y nos dirán que es constitucional, aunque diga nación, arrincone al Estado y borre la solidaridad.

¿Qué es una Constitución? La mejor respuesta no procede de Ferdinand Lassalle, el teórico socialista alemán que se hacía hace tiempo esa misma pregunta. Mi generación aprendió de los maestros en el derecho público y en la ciencia política que la Constitución es una norma jurídica y no una declaración retórica de buenas intenciones. Como se dice tantas veces, es norma fundamental, ley de leyes, cúspide del ordenamiento. Por eso, si dice nación española, integrada por nacionalidades y regiones, no cabe ninguna otra nación ni política, ni cultural, ni deportiva ni de otro tipo. Es sólo un ejemplo entre muchos posibles. Pero hace años que está en marcha un proceso de degradación de la Constitución como norma suprema. Entre otros motivos, por causa del concepto multiuso de «bloque de la constitucionalidad» y por la equiparación excesiva de la palabra del intérprete principal (esto es, el Tribunal Constitucional) con la voluntad material del poder constituyente (la nación española, en uso de su soberanía). No se trata de una discusión erudita, sólo apta para leguleyos. Las consecuencias políticas son evidentes: ahora se pretende cambiar la Constitución sin alterar una sola coma del texto. Por eso Zapatero le da poca importancia a la reforma, imposible además -como es notorio- sin el acuerdo del PP. Otro salto hacia atrás. Otra vez la carta magna convertida en adorno literario, símbolo de una soberanía que se diluye. Es el momento de defender la Constitución de 1978 como expresión jurídica suprema de ese sujeto constituyente único que se llama España.

La cumbre del como sea
Por ANTONIO BURGOS ABC 30 Noviembre 2005

QUERÍA emcumbrarse con la cumbre. Como si Barcelona fuera uno de los 8.000 del Himalaya. Viene siendo un 8.000 para el montañero Zapatero, la de fotos que se ha hecho en esas cimas, que ahora han resultado ser cumbres borrascosas. Las cumbres que le van bien son las de formato 18 por 24. Las cumbres fotográficas. Las cumbres de salir en la foto. Incluso en Barcelona podía haberle salido bien la cuestión. De Barcelona le vino el encumbramiento. Primero, en las primarias del partido. Cuando nadie daba un duro por él como candidato, Maragall le prestó las pelas que necesitaba. Y luego, llegado al poder tras el 14-M que (nunca debe olvidarse) siguió el 11-M, de Barcelona le vino siguiendo el apoyo. Apoyo cumbre. Apoyo de ERC. Tan cumbre, que lo encumbró en la mayoría necesaria para formar... Iba a decir que Gobierno, pero cualquier cosa es un Gobierno, Dios mío de mi alma.

Lo único que ha salido ganando de todo esto de Barcelona es lo que precisamente allí está en un mayor peligro: la lengua española. Se ha enriquecido, y de qué modo, la lengua coloquial, la que andando los años vendrá una nueva María Moliner a recogerla en un diccionario de usos. O en un diccionario de abusos, da lo mismo. Que si hiciéramos el Diccionario de Abusos del Español a Cargo del Gobierno iba a ser tan gordo que los centenarios tomos del Espasa iban a ser a su lado un librito de papel de fumar. Gracias a la espantá internacional y al pasemisí del comunicado final de Barcelona, hemos enriquecido bastante la palabra «cumbre». Cumbre, aparte de sustantivo, para designar la cima de un monte o la reunión de máximos dignatarios nacionales o internacionales para tratar asuntos de especial importancia, se usa también como adjetivo. Sobre todo, en los ambientes taurinos o flamencos:

- ¿Cómo estuvo El Fandi ayer?
- ¡Cumbre!

- ¿Cómo es el último disco de Enrique Morente?
- ¡Cumbre!

Estar cumbre es estar sembrado, derrochar arte, abrir el compás, coronar el éxito, la cima de la perfección. Vamos, todo lo contrario de Barcelona. La cumbre de Barcelona no ha estado nada cumbre. Ha estado más bien tirando a sima, espeleología total, vamos, que yo creo que a ZP y a Moratinos hasta les han salido estalactitas y estalagmitas.

Se ha enriquecido la lengua, al comprobarse que la cumbre no ha estado nada cumbre, y también hemos sabido mucho más acerca de la metodología del poder. Me daba el pálpito de que el Gobierno del Reino de España, desde que tomó el poder, actuaba por métodos como a la caraja, al ya te veré, a la que más corra, al que venga atrás que arree, al mantente mientras cobro e incluso según la metodología de acción política descubierta por la praxis de El Peña de Cai, y que es precisamente la que aplica ZP con sus socios del tripartito y la que siguen los atacantes de la opa contra Endesa: «Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse».

En ese libro abierto que son los micrófonos cerrados, que como los locos, los niños y los poetas dicen siempre la verdad, ZP nos ha descubierto, empero, su suprema metodología en el ejercicio del poder: el método del Como Sea. Ahora nos hemos dado cuenta de que así lleva gobernando un año, como sea. Hay que retirar las tropas de Irak como sea. Hay que acabar con el Plan Hidrológico como sea. Hay que casar a los homosexuales como sea. Hay que darles a los obispos por debajo de la sotana como sea. Hay que pactar con ETA como sea. Por eso está España en ese precipicio, tan lejos de la cumbre, porque es elemento de trueque para el Como Sea. Si con barbas, San Antón; si no, la Purísima Concepción, con tal de mantenerse en el poder. Como sea. Al precio que sea. Aunque se acabe con España, pero como sea.

Batasuna en Bruselas
Editorial ABC 30 Noviembre 2005

EL último comunicado de ETA planteó nuevamente la táctica etarra de internacionalizar el «conflicto» vasco, especialmente en el ámbito europeo. La carta que los terroristas querían hacer llegar a embajadas y medios de comunicación europeos cobra hoy todo sentido estratégico, como cobertura al acto que realizará en Bruselas el Foro de Debate Nacional, que agrupa a formaciones políticas -entre ellas Batasuna y Eusko Alkartasuna, socio del PNV en el Gobierno de Vitoria- y sindicatos nacionalistas y abertzales. Este Foro surgió en 2003 como una alternativa de Batasuna a su ilegalización y se formó a partir de la izquierda abertzale presente en Udalbiltza. La importancia de las iniciativas que está tomando este Foro se refleja en el apoyo explícito que le da la banda terrorista, volcando en él la fachada política de una posible negociación con el Gobierno. El objeto del acto de Bruselas es presentar -y legitimar internacionalmente- el llamado «Acuerdo democrático de base», cuyo fundamento es el reconocimiento del derecho a la autodeterminación del pueblo vasco y su ejercicio mediante una consulta popular. Los abertzales acuden a Bruselas con una puesta en escena «a la irlandesa», con un grupo de presión formado por varios europarlamentarios y acompañados en la presentación de su «Acuerdo democrático de base» por el sacerdote católico Alec Reid, mediador en el proceso de paz de Irlanda del Norte, y el vicepresidente del Parlamento Europeo, el francés Gérard Onesa.

Estos datos demuestran que ETA y la izquierda abertzale quieren recuperar el terreno perdido en Europa. Y el problema es que el Gobierno no sólo no ha respondido a estas iniciativas, sino que su pasividad parece deliberadamente permisiva. Mucho han cambiado las cosas desde que PP y PSOE acordaban iniciativas conjuntas en Bruselas para aislar a ETA y a sus cómplices políticos. La lista europea de organizaciones terroristas, la euro-orden o el Informe Watson sobre terrorismo son algunos ejemplos de una política conjunta -una auténtica política de Estado, recluida hoy en la nostalgia de millones de españoles- que consiguió la deslegitimación absoluta de ETA y su entorno ante las instituciones europeas y, lo que era más importante, ante las sociedades de los Estados miembros de la UE.

Hoy, sin embargo, la indolencia del Gobierno, su falta absoluta de beligerancia política y legal contra la izquierda abertzale, ha permitido a Batasuna, aún presente en la lista europea de organizaciones terroristas, jugar esta segunda vuelta de un partido que ya tenía perdido, queriendo llevar a Europa la recuperación de protagonismo que ya ha logrado en la política vasca. Por eso, cuando el Gobierno exige lealtad en su política sobre ETA parece ignorar que los resultados que se han producido hasta el momento son inadmisibles para una gran mayoría de ciudadanos, que confiaban en que el PSOE continuaría con la misma presión, legal y política, sobre el entramado batasuno. Es puro voluntarismo pedir adhesión ciega e incondicional a una política que ya no está orientada a la marginación de una izquierda abertzale que sigue sin condenar el terrorismo, ni exigir a ETA el abandono definitivo de las armas. Ahí están las críticas de Patxi López a determinadas acciones judiciales contra el entramado de Batasuna y sus ambiguas insinuaciones de pactos futuros con esta formación ilegal con expresiones, poco meditadas pero no menores, de la evolución -o involución- que muestra el socialismo vasco, y el PSOE en su conjunto, ante la izquierda proetarra.

ETA quiere recuperarse políticamente en Europa. Es un empeño que viene de largo y que había sido frustrado. Hasta ahora. La obligación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es impedir este nuevo avance de los cómplices etarras, oponiendo -si sabe, si quiere y si puede- la diplomacia y la política ante los Ejecutivos europeos y las instituciones comunitarias. Lo demanda la pura legalidad, pues Batasuna es una organización señalada como terrorista, y lo exige la defensa del interés de España, donde no existe conflicto político alguno que requiera la mediación internacional, sino un terrorismo que acecha y contempla el cambio de tiempo que, consolidado en el País Vasco, quiere emprender el camino de Bruselas.

Río Cabe
No está escrito
Serafín Fanjul Libertad Digital 30 Noviembre 2005

Se reúnen en estos días en España (Barcelona y Palma de Mallorca) dos cumbres, conferencias, foros o folklores indeterminados cuya denominación es lo de menos. A la una asisten diversos mandatarios de ambas orillas del Mediterráneo para hablar del diálogo, no para cerrar acuerdos concretos que resuelvan problemas reales de inmigración y terrorismo (el pretexto aducido), para dialogar sobre el diálogo, firmar cualquier cosa (a lo que ya se ha mostrado dispuesto el sabio de La Moncloa: cuando escribíamos este texto todavía no había pronunciado su famosa frase “cerrar el acuerdo que sea”, lo habitual en el hombre) y en los próximos meses y años olvidarla e incumplirla.

Por de pronto, varios jefes de estado árabes ya han rubricado la verdadera importancia que dan al anfitrión y al convite no asistiendo al mismo. Nada nuevo. En el otro cónclave el asunto es todavía más delicuescente y etéreo: la Alianza de Civilizaciones. Por deferencia a los lectores omitimos los comentarios que a cualquiera se le vienen a las mientes al respecto y que en buena medida hemos expresado ya varias veces en esta página electrónica. Quizá lo más imperdonable y tedioso de este Rodríguez sea cuánto nos obliga a repetirnos por sus ocurrencias o las de sus asesores. Ambos eventos, de inutilidad cantada, responden al ansia infinita de protagonismo (disfrazada de paz, de rojo irreductible, feminista de honor y sursum corda) de un personaje menos que de medio pelo obsesionado por ser alguien en alguna ocasión, por un instante siquiera, Virgencita de mi vida.

Sin embargo, uno de los problemas de fondo , más allá y más acá de Rodríguez, estriba en el modo de relacionarnos los occidentales con el islam, una de las religiones más insensibles a la noción de cambio y al reconocimiento de la evidencia histórica de la evolución en las sociedades humanas. Con pertrechos ideológicos cosiqueados a base de retales más o menos fantasiosos de la vida de Mahoma, de lo más ultrarreaccionario de la Edad Media como Ibn Taymiyya y de los residuos del pensamiento de Muhammad ‘Abduh, que degeneraron en el surgimiento de la banda terrorista Hermanos Musulmanes –la fundada por el abuelito de Táriq Ramadán– una pandilla de buenos vividores en Europa nos amonestan un día sí y otro también por nuestras culpas pasadas y presentes: por supuesto, es en balde pretender explicarles que esto de las responsabilidades es cuestión vidriosa, que precisa matizaciones, situarlas en su contexto sin extrapolar conclusiones fulminantes a partir de hechos aislados o poco seguros, o aclarar cuán mal camino es para el entendimiento general convertir el conjunto de nuestras relaciones en un regateo de zoco con gruesas palabras, dimes y diretes, retrocesos y presiones de navajero.

Siguen la táctica que mamaron desde niños, combinando en alternancia fija los lloros con las amenazas, las confianzas y avances descarados con los pucheros compungidos. Tampoco esto es nuevo, aunque tal vez sí lo sea el entusiasmo –ni inocente ni gratis– que despiertan en las filas políticamente correctas de estas latitudes, prestas a imponer en su versión del pensamiento único la obligatoriedad y, sobre todo, la inevitabilidad de la islamización europea: “Abandonad toda esperanza”, como táctica, puede ser útil para desanimar aun más a los tibios, o sembrar inquietudes y duda en los fuertes. En todo caso, dar por seguro tal resultado es alfombrado camino de plata para que acabe sucediendo. “Relájate y goza”, decían los ácratas del 68 y siguientes; el problema, quizá, es que muchos no queremos ser violados en absoluto y bajo ningún concepto. Guárdense, pues, sus vaselinas apocalípticas.

Pero no se las guardan y arremeten con la infantería pesada –pesadísima– de negar la existencia de una identidad común europea (Krishan Kumar), reducido el continente a mito contrarrevolucionario y suma de identidades étnicas y nacionales, entre las cuales descuella –¿cómo no?– la nación catalana (M. Castells), ventajas de ser uno mismo quien reparte ascuas y sardinas: mientras Europa no existe (y España no digamos), Cataluña es una realidad inmanente al decurso del cosmos, eterna e increada como Dios, etc. A nuestro juicio, toda agrupación humana que se base en ideas y en el deseo de pertenencia a la misma constituye una abstracción que depende de la voluntad de los miembros del grupo y eso vale para todos: Cataluña, España, Europa, el cristianismo o el islam. Todas esas nociones existen en función de que hay catalanes, españoles, europeos, cristianos o muslimes que las mantienen. Pero todas, no unas sí y otras, a capricho o conveniencia.

Obviamente, al negar la identidad común europea buscan un objetivo diáfano: declarar res nullius moral y cultural a este espacio geográfico y legitimarse para su ocupación en todos los órdenes. Es la vieja táctica utilizada en otros tiempos por conquistadores y colonizadores europeos, que comenzaban por proclamar vacías de gentes las tierras que ambicionaban, por mucha superpoblación que soportaran. Despojan, en sus intenciones, al continente de sus señas de identidad principales y comunes –como hacía un personaje de Galdós en la novela Ait a-Tettauen– , a saber, el cristianismo, el derecho romano y el germánico, la filosofía griega y el sustrato cultural latino regado por doquier y ya tienen listo el argumento para el horno.

Ayer, por no ir más lejos, el persa Jatamí, el que se negó a dar la mano a la reina Sofía para que no le contaminase de impureza, volvió a soltar la matraca de la islamofobia occidental, siempre idéntico monótono discurso para no abordar jamás las reformas sociales, culturales y morales que los países islámicos precisan desde hace dos siglos, eternamente ocultas tras el subterfugio necio de la culpabilidad ajena: ¿obligaron los colonizadores ingleses y franceses al mantenimiento del velo, de los crímenes de “honor” o de la persecución feroz contra los apóstatas? Por no alargar los ejemplos.

Pero no se contentan con el victimismo endémico en la panda, también esgrimen una petulancia chovinista con la que tratan de apabullarnos exhibiendo recuerdos de medias verdades o de fantasías puras y duras, tal la pretensión de que el pensamiento político occidental le debe casi todo al islam medieval (Táriq Ramadán, ‘Azzam Tamimi) y para fundamentar la majadería se limitan a recordar el nombre de Averroes (y sólo el nombre) sin añadir que fue sañudamente perseguido por su leve racionalismo, o a traer a colación, como cuna de la democracia, en delirante pirueta, al consejo tribal que asumió el poder a la muerte de Mahoma. Y después se quejan de que no les tomemos en serio.

Mas no naufraguemos en este Mar de los Sargazos: el barco europeo navegará –y mucho– en tanto la tripulación sea consciente de quién es y a dónde quiere llegar, una tarea que nos compete a todos, sin abandonar el campo sin lucha, al estilo Rodríguez. Invasores: recordad Poitiers, no es seguro que no pueda repetirse, aunque esta vez la respuesta venga por la vía de la superioridad de la democracia y la libertad.

Todas las Tangentópolis, Montilla, empiezan así
José Javier Esparza elsemanaldigital 30 Noviembre 2005

Desolador espectáculo en las Cortes: la mayoría de los partidos –el consabido "todos menos el PP"- ha respaldado a José Montilla al frente del Ministerio de Industria. Este respaldo sólo significa una cosa: la mayoría del Parlamento considera en Montilla correctas –es decir, exentas de responsabilidad- determinadas prácticas económicas que a ningún ciudadano común le serían consentidas. Cacicada fenomenal.

Lo de Montilla roza el abuso, si no el delito, en todas y cada una de sus manifestaciones: en la condonación injusta de una deuda millonaria, en la concesión arbitraria de un crédito en condiciones de privilegio, en la toma de decisiones siendo juez y parte. Una operación financiera no puede ser regulada por alguien que ha mantenido relaciones económicas con uno de los agentes en presencia. Esto debería ser evidente. Pretender lo contrario es, simplemente, darle la vuelta al sentido común. Si además ocurre, como en este caso, que el regulador ha debido dinero al agente económico en cuestión, y que esa deuda se le ha perdonado de manera claramente irregular, entonces el hedor sobrepasa lo insoportable.

Como suele suceder cuando estas cosas salen a la luz, el ventilador está funcionando a pleno rendimiento: que si esto pasa en todas partes, que si todos los partidos deben dinero, que si todos los bancos perdonan deudas a los partidos… El más sucio suele ser el primero en mover los estercoleros ajenos. Tampoco faltan las confidencias de altos ejecutivos bancarios, susurradas al oído de importantes periodistas: "Todos lo hacemos. Todos se benefician. Es por el bien del sistema". Curiosamente, los que remueven la porquería creen que así salvan el cuello del acusado. Grave error: lo único que hacen es extender la culpa al sistema en su conjunto. Todas las Tangentópolis, como la italiana de los años noventa, comienzan así: una pista, un descubrimiento, una defensa cerrada del pecador, una ampliación inesperada de la culpa… Al final, caen los gobiernos e incluso los sistemas.

Es posible que la democracia española sea una Tangentópolis. Lo fue, ya lo sabemos, con el PSOE de González. No lo fue, y sería falso decir lo contrario, con Aznar. Pero parece que lo vuelve a ser ahora con el PSOE de Zapatero. Por el momento, ya nadie ignora que la Tangentópolis por antonomasia está en Cataluña, con su tres por ciento, su Montilla y su canesú. Es verdad que el estercolero, allí, está mejor protegido: los medios de comunicación locales forman parte de la estructura. Pero eso no hace sino elevar la intensidad del olor.

Los diputados, probablemente, no son todavía conscientes de lo que han hecho ayer. Se lo recordaremos: han legitimado la desconfianza ciudadana en el sistema. Todas las Tangentópolis, en efecto, comienzan así.

[Fe de errores: El nombre del Abad del Valle de los Caídos, mencionado ayer en esta columna, es Anselmo Álvarez Navarrete, y no Fernández Navarrete, como por error se publicó.]

A tortas con la vida
TONIA ETXARRI El Correo 30 Noviembre 2005

Cuando el lehendakari Ibarretxe, en pleno 'meneíto' de su fracasado plan soberanista, salió al ruedo para preguntar que, si no había acuerdo, «¿cómo arreglamos, esto: a tortas?» crujieron los cimientos de la palabra, se rasgaron las vestiduras los diputados y se llevaron las manos a la cabeza los senadores. Porque sonó mal, desencajado, fuera de tono, retador y unas cuántas cosas más. Pero han pasado unos meses y, después de la bronca organizada por el Parlamento catalán, se puede decir, ciertamente, que nuestros políticos están 'a tortas'.

Entre el PP y el PSOE. No es de recibo que unos días después del comunicado de ETA se sigan tirando los trastos a la cabeza con un nivel político que deja mucho que desear. Si los socialistas quieren seguir descendiendo en las encuestas de opinión, no tienen más que pasear a Blanco por los micrófonos para decir que quien comenta los comunicados de ETA es su «vocero». Muy hábil. Pero si quieren recuperar el prestigio en tan delicado campo, tendrán que aplicarse cierta tolerancia de la que alardean.

Es lógico que se consideren ofendidos, si de verdad creen que el PP está manipulando la realidad de la lucha contra ETA. Pero tendrán que asumir, los socialistas, que el deber de la oposición es desgastar al Gobierno, ¿no? Ellos lo hicieron de maravilla en su turno, aunque a veces sus métodos dejaran mucho que desear. Así es que ya saben de qué estamos hablando.

¿Desgastar el Gobierno?, sí. Eso se espera de la oposición. Como se espera del Gobierno que sea capaz de llegar al máximo de acuerdos posible para gobernar con estabilidad. En Euskadi, los socialistas no acaban de encontrar el término medio. O no llegan y se quedan cortitos; o se pasan veinte pueblos. Desde que Pastor escenificara, en el Parlamento vasco, la ruptura oficial de la baraja con el PP, también en política antiterrorista, el juego de las adivinanzas va ganando adeptos.

Ayer, de nuevo: «parece que lo que preocupa al PP es que se pueda acabar con ETA». Suena a frase de Egibar, ¿verdad? Pues no. Frío, frío. Es del socialista Ares, que añade que al PP le preocupa que se acabe con ETA con el liderazgo del partido socialista. Eso dice sin acordarse de que María San Gil, en plena campaña, propuso a Patxi López ser lehendakari si entre los dos podían dar la vuelta al Gobierno vasco.

Pero los socialistas vascos buscan otro calor. Y en su obsesión por no hacer seguidismo del PP se arriman al PNV. Por eso acusan al PP de una «alocada radicalidad» que solo defendía la «extrema derecha». Del lehendakari, poco que objetar. No le acusan de «extrema » nada. Sólo dicen que su Gobierno es débil y no lidera. ¿A que no suena igual? Pues así está la alternativa al nacionalismo vasco. Más bien, lejana.

"NADA DE LO QUE HAGAMOS LE GUSTARÁ" AL EJECUTIVO DE IBARRETXE
El Foro de Ermua pide ayuda a la COPE después de que el Gobierno vasco le niegue subvenciones
El Gobierno vasco denegó una subvención para el acto de entrega del premio a la Convivencia Cívica que otorga el Foro de Ermua. El colectivo denunció que, sin embargo, los familiares de presos de ETA o la plataforma contra el cierre de Egunkaria sí han obtenido ayudas. Ante esta situación, Iñaki Ezkerra, portavoz de la asociación, ha pedido apoyo a la COPE para seguir desarrollando sus actividades ante la certeza de que "nada de lo que hagamos le gustará" al Ejecutivo de Ibarretxe.
Libertad Digital 30 Noviembre 2005

El V Premio a la Convivencia Cívica recae este año en María San Gil, presidenta del PP vasco, y Rosa Díez, eurodiputada y miembro del PSE. El Foro de Ermua había solicitado una subvención de 20.000 euros para celebrar el acto, una cantidad que ha sido denegada, tal y como ocurrió el año pasado, cuando el galardón fue otorgado a Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT. El Foro de Ermua sí obtuvo las ayudas en años anteriores para el mismo fin.

Ante esta situación, Iñaki Ezkerra, portavoz del colectivo, ha solicitado ayuda a la Cadena COPE y sus oyentes para poder continuar con sus actividades ante la situación de "ahogo económico" que están viviendo. Ezkerra teme que, como pasó el pasado año, la asociación pueda quedarse sin ningún tipo de ayudas para el próximo año. "Es injusto decir que el movimiento cívico vasco está muerto", manifestó el portavoz del colectivo, quien recordó que "estamos siempre haciendo cosas". Ezkerra señaló que, debido a sus actividades, "estamos cargados de deudas" y no cuentan con el apoyo de su Comunidad Autónoma.

En declaraciones a La Mañana de la COPE, Ezkerra señaló que "vamos a seguir diciendo no a la negociación con ETA. No vamos a decepcionar a la gente que nos apoya". El portavoz afirmó que "con dinero o sin él vamos a seguir trabajando", como han hecho este año, "el período más duro" para la asociación en materia económica. Para obtener ayudas y continuar con su labor, el portavoz dio las direcciones del colectivo en internet: www.foroermua.com y www.papelesdeermua.com.

Iñaki Ezkerra denunció también que "nada de lo que hagamos le gustará al Gobierno vasco", en referencia a actividades como la concentración de la Puerta del Sol el pasado 5 de noviembre o el premio otorgado a Díez y San Gil. Ezkerra recordó que el Ejecutivo presidido por Ibarretxe "tiene que ser un Gobierno para todos" y "superar ese partidismo como los gobiernos normales". Ezkerra también se refirió a las críticas que Patxi López vertió sobre la asociación en una entrevista a Gara. El portavoz del colectivo lamentó que el secretario del PSE perdiera "sus principios" y concluyó diciendo que "ya está dicho todo" de "alguien que recibe felicitaciones del mundo de ETA".

Inquisición en las Ramblas
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30 Noviembre 2005

MI amigo se ha manifestado hace unos días ante la «oficina de denuncias lingüísticas» de las Ramblas, junto al Museo de Cera, con una pancarta que decía «me arrepiento de pensar en español». En Barcelona hay tres o cuatro oficinas de «defensa del catalán», y una en cada una de las otras tres capitales de provincia. En ellas se recogen las delaciones de los «ciudadanos» ejemplares contra los malos «ciudadanos».

Por ejemplo, contra el dueño de un bar que ha utilizado el término «servicios» en vez de «serveis». La sociedad está tan podrida que se cuentan las denuncias por miles. Hay, lógicamente, inspectores que verifican la denuncia y que ponen la multa correspondiente. De momento no se abren expedientes. Es todavía una inquisición imperfecta pero se puede decir que el tripartito funciona y que los socialistas catalanes sienten la patria profundamente.

Son noticias terribles. Hay un recrudecimiento del etnicismo cultural. Omnium Cultural es un tribunal y actúa como tal. ¿Conseguirán extirpar el español? ¿Y la forma de pensar como español? Dependerá de la abundancia de delatores. A más delatores, menos traidores. ¿Se establecerá un porcentaje de libros en castellano en las librerías? Hay que echar a volar la imaginación...

Inevitablemente me vienen los recuerdos de aquellos años en los que defendíamos el bilingüismo. Años sesenta y setenta. «Destino», con Jiménez de Parga a la cabeza, dio unas buenas batallas y lo acompañábamos desde Madrid los de «Triunfo» y «Cuadernos para el Diálogo».

Poco antes de la Transición, «Taula de Cambi», que dirigía Alfonso Carlos Comín, organizó un número titulado «Escribir en catalán, escribir en castellano». La respuesta de Manuel Vázquez Montalbán a la encuesta fue breve y terriblemente irónica: «Soy un judío que vive en Praga y habla alemán. Sólo hablaré en presencia de mi abogado».

A los escritores en castellano se les deslegitimaba por no utilizar el catalán. La inquisición funcionaba. El anterior presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, formó un Consejo Cultural en el que fue integrando a los escritores en castellano más relevantes. Cada día se producía una deserción. El terror en Cataluña no ha sido cruento como el vasco, pero no menos real. Y tan eficaz.

Yo no puedo decir el nombre de mi amigo que se manifestó en las Ramblas hace unos días ante la siniestra oficina de delaciones ciudadanas con esa pancarta irónica. Pero ¿está seguro de que alguien no le hizo una foto desde el primer piso?

ECONOMIA Y PODER / PRESION SOBRE LOS MEDIOS
El TS anula la decisión de la Generalitat de privar a la Cope de su emisora en Barcelona
El Alto Tribunal subraya que la Administración «no tiene una facultad absoluta» para disponer de las concesiones y de su renovación
MARIA PERAL El Mundo  Noviembre 2005

MADRID.- Doce años después de que la Generalitat de Cataluña decidiera privar a la Cope de su emisora en Barcelona -por la vía de no renovar una concesión de la que la cadena venía disfrutando sin incidencias desde 1985-, el Tribunal Supremo ha anulado esa actuación administrativa al declarar que no estaba justificada.

La resolución judicial es un varapalo a CiU, que entonces ocupaba el palacio de la plaza de Sant Jaume, pero también es un aviso a los navegantes del tripartito: el Supremo advierte que las competencias autonómicas relativas a la concesión de servicios de radiodifusión sonora en FM no son «una facultad absoluta».

La advertencia se produce en un momento en que el actual Govern ha reactivado un proceso de adjudicación de emisoras de frecuencia modulada que se encontraba paralizado, lo que ha suscitado en la Cope el temor a una pérdida definitiva de sus antenas en Cataluña debido a su línea crítica con la reforma del Estatuto de Autonomía.

La cadena propiedad de la Conferencia Episcopal tiene ahora a su favor un pronunciamiento firme del más alto tribunal referido a su emisora en Barcelona, preludio de lo que previsiblemente sucederá con otros dos contenciosos aún no resueltos sobre las emisoras de Tarragona y Manresa.

El 12 de mayo de 1998, la Generalitat acordó no renovar la licencia concedida a la Cope para la gestión de la emisora en Barcelona que emite en la frecuencia modulada de 102.0 MHz. La concesión, autorizada en enero de 1985, había sido renovada con normalidad en septiembre de 1988 por 10 años.

Transcurrido el plazo, la Administración autonómica declaró extinguida la concesión en virtud, esencialmente, de la Ley catalana de Política Lingüística (en vigor desde enero de 1998), que amplió el porcentaje de emisiones en lengua catalana.

La misma decisión se adoptó con las emisoras de la Cope en Manresa y Tarragona. Ambas, al igual que la de Barcelona, han continuado, sin embargo, emitiendo debido a que el desahucio en el uso de las frecuencias no se ha llegado a materializar hasta el momento.

Ello ha sido así porque el 16 de marzo de 2000 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña anuló la asignación de las tres frecuencias de la Cope al Grupo Godó al anular parcialmente el pliego de cláusulas de explotación. El concurso para adjudicar esas frecuencias quedó desde entonces sin resolver y es el que el tripartito ha reactivado ahora.

El actual Gobierno catalán deberá tener en cuenta que el Tribunal Supremo, en la sentencia conocida ayer, declara el derecho de la Cope a la renovación de la concesión de su emisora en Barcelona.

El Supremo analiza la legislación estatal y autonómica sobre las emisoras de FM y subraya que «no se atribuye a la Administración una facultad absoluta de disponer sobre la procedencia de la renovación» de una concesión.

En el caso de la emisora de la Cope en Barcelona, el Tribunal señala que la denegación de la renovación «no se funda en razones subjetivas de incumplimiento de las condiciones de la concesión por la entidad solicitante o infracciones objeto de la correspondiente sanción», sino en una nueva normativa de política lingüística que «no constituye una modificación sustancial que justifique objetivamente la denegación de la renovación de las concesiones existentes, puesto que nada impide conseguir los objetivos de dicha Ley mediante la adaptación a las nuevas exigencias» de tiempo de emisión en catalán.

El Supremo aprecia que la decisión de extinguir la licencia concedida a la Cope «sería contraria a la propia Ley de Política Lingüística», que «no impedía la renovación correspondiente ni justificaba su denegación».

«En definitiva», concluye la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Octavio Herrero, «las razones objetivas que se invocan en las resoluciones administrativas para denegar la renovación de la concesión no justifican la misma».

El abogado de la Cope, Juan Manuel Villar, declaró tras conocer la sentencia que el pronunciamiento del Tribunal Supremo «marcará una pauta a los poderes públicos y es muy importante para la libertad de expresión en España. Las Administraciones deben tener claro que no se puede renovar caprichosamente una concesión en función de la ideología o las opiniones que vierta un medio de comunicación».

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