AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 1 Diciembre 2005
La guerra nacionalista de las lenguas
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 1 Diciembre 2005

Nacionalismo totalitario
Jorge Vilches Libertad Digital 1 Diciembre 2005

Parlamentarios pendencieros
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 1 Diciembre 2005

Alianza contra el terrorismo
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Diciembre 2005

La ley de la selva
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Diciembre 2005

La “Santa Alianza”
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 1 Diciembre 2005

Efectos coherentes para políticas incoherentes
José Javaloyes Estrella Digital1 Diciembre 2005

La Cataluña real y el irrealismo
VALENTÍ PUIG ESCRITOR ABC 1 Diciembre 2005

La OTAN contra el terrorismo islamista
JOSÉ MARÍA AZNAR  ABC 1 Diciembre 2005

Contra la cultura, el fuego
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 1 Diciembre 2005

Montilla y la mujer del César
Emilio J. González Libertad Digital 1 Diciembre 2005

El problema del PP de Cataluña
Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 1 Diciembre 2005

El pacto del Tinell y estos lodos
Fernando Gallego Periodista Digital 1 Diciembre 2005

La mala LOE
Javier Orrico Periodista Digital 1 Diciembre 2005

Carta de solidaridad con la COPE
Por Hermann Tertsch Periodista Digital 1 Diciembre 2005

Información sobre el desarrollo del Acto de entrega del V Premio a la Convivencia Cívica del Foro Ermua a  Rosa Díez y María San Gil
FORO ERMUA  1 Diciembre 2005

La Generalitat gasta dos millones de euros trimestrales en financiar el pancatalanismo
Email 1 Diciembre 2005

Una bomba explota en la sede de la empresa Azkar en el municipio guipuzcoano de Lazkao
EFE El Mundo 1 Diciembre 2005

El PP lamenta que los alumnos estudien una Historia distinta en cada Comunidad
R. R. La Razón 1 Diciembre 2005

La historia y la lengua
Nota del Editor 1 Diciembre 2005

La guerra nacionalista de las lenguas
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 1 Diciembre 2005

Sostienen los nacionalistas que la lengua en la que habla uno acaba moldeando fatalmente su forma de pensar. Es una idea propia del Romanticismo, como buena parte del arsenal de ensoñaciones, fundamentos predemocráticos y exaltación de los sentimientos como eje supremo de la política (Carod dixit) que definen al nacionalismo. Lugares comunes que se unen a mitos, deformaciones de la Historia, delirios melancólicos y esa «política basada en la fe y el odio y en una autoestima sentimental colectiva de su propia raza y razón», como magistralmente ha explicado el excelente historiador británico Michael Burleigh, que, después de diseccionar el Tercer Reich, acaba de publicar otro buenísimo libro 'Poder terrenal. Religión y política en Europa. De la Revolución Francesa a la Guerra Mundial' (Editorial Taurus, 2005).

El manido mito nacionalista de la lengua como configuradora inevitable de una determinada forma de pensar en todos sus hablantes se cae por su propio peso al comprobar cómo gente que habla una misma lengua piensa de formas radicalmente distintas; al ver cómo incluso uno mismo puede cambiar de forma de pensar a lo largo de su vida sin mudar de lengua. No hay más que echar una ojeada al hemiciclo del Congreso o, si lo prefieren, a las diferencias que recorren a todos los que hablan inglés en todo el mundo, para desmontar la endeblez de este dogma. Si quieren algo más cercano, hablamos de las diferencias entre Juaristi y Arzalluz, ambos euskaldunes, ambos nacidos en la CAV y con todos los RH en regla, y que no parece que piensen lo mismo. Por las diferencias de todo tipo que existen en la forma de pensar, actuar y vivir entre los cuatrocientos millones de personas que hablan español en todo el mundo.

Sí es cierto que el machacón adoctrinamiento nacionalista consigue que el hecho de pensar de forma distinta a como proclama el dogma único nacionalista sea considerado pecado por muchos, que los que se salen del rebaño nacionalista sean calificados, sin anestesia y de manera automática, de antivascos o anticatalanes, y que fuera de la comunión nacionalista no haya salvación, según los nacionalistas. Esta práctica sectaria, tan común hoy en la CAV y en Cataluña, ya la llevó a cabo antes Franco con especial saña: todos los que nos oponíamos a la dictadura de forma pública es que no éramos españoles; éramos la anti España: personas sometidas a la influencia de perversiones extranjeras, no merecedoras del label de español y sí aspirantes a la cárcel o el exilio.

Treinta años después de la muerte de Franco, veinticinco años de hegemonía nacionalista nos demuestran que los nacionalismos vasco y catalán reproducen miméticamente los modos y adjetivos del dictador y consideran no vascos a gentes que no tragan con sus ruedas de molino, y que pierden su condición de vascos, aunque se apelliden Pagazaurtundua, por no seguir al pie de la letra el catecismo nacionalista. Tiene el nacionalismo vasco, y también el catalán, ese punto religioso, místico, no sometido a la razón ni al análisis crítico individual, que se reconforta en el roce entre los propios y expulsa a los ajenos en cuanto los huele.

No es casual que en la CAV tenga tanta importancia la Iglesia católica y que haya nacionalistas que hacen compatible su ardorosa fe cristiana y sabiniana con el desprecio militante y el odio activo a quienes no piensan como ellos y que son tildados, en términos de insulto, como españoles, como seres ajenos a la verdad y al buen camino, que en este caso supone también el buen negocio .

La periodista Irene Lozano, en su excelente y muy oportuno libro 'Lenguas en guerra' (Editorial Espasa, 2005), desmonta uno por uno todo los lugares comunes, mitos y mentiras del nacionalismo respecto de la lengua. Lo hace de forma sistemática, documentada, amena, exhaustiva. Irene Lozano proporciona un amplísimo depósito de argumentos para dejar en evidencia todas las patochadas que los nacionalistas han construido en torno a la lengua y que estos días escuchamos con más reiteración si cabe. Dice Irene Lozano: «Hablar catalán no conforma lo que un célebre informe de la Generalitat de Cataluña sobre los medios de comunicación definía el año pasado como 'la visión catalana del mundo', sino que simplemente indica la pertenencia a un grupo que se define en función de esa misma marca y no por una diferencia étnica, ni religiosa, ni histórica, ni cultural» (pág. 66).

El libro está plagado de citas semejantes y viene pintiparado para el actual momento político, en el que la capacidad de contagio inherente a las estupideces adquiere velocidades supersónicas. Sostiene Lozano la inocencia de las lenguas y denuncia la manipulación con interés políticos que hace el nacionalismo de ellas, no porque las aprecie, sino porque le sirven como arma arrojadiza, palanca de exclusión, coartada para sus arbitrariedades.

No hay más que ver en la CAV la flagrante doble moral de tantos nacionalistas, que no hablan una palabra de vascuence pero comulgan con la idea de que éste se exija para optar a puestos de trabajo en los que no es estrictamente necesario. Esta exigencia decae para acceder a puestos, como el de director de ETB, en los que debería ser un requisito ineludible, pero en los que la carencia es suplida por la presentación a tiempo del carné del PNV. Los ejemplos de injusticias y atropellos cometidos por el nacionalismo en nombre del vascuence son múltiples y no sirven desde luego, sino todo lo contrario, para crear un entorno amable en el que una lengua pueda crecer de forma armónica y civilizada. Hemos visto cómo diputados que pensaban que 'ongi etorri' quería decir felpudo se rasgaban las vestiduras por supuestas persecuciones al vascuence y luego alardeaban de no saberlo y no querer aprenderlo. Hemos visto, vemos, cómo profesores con un nivel de euskera infinitamente más alto que buena parte de los dirigentes del partido de Sabino son expulsados del sistema educativo, mientras el Gobierno autonómico, en el que siempre ha habido consejeros nacionalistas que no sabían una palabra de euskera, no encuentra un minuto para dialogar con ellos.

Con motivo del debate sobre la reforma del Estatuto de Cataluña, hemos asistido a un despliegue de xenofobia, un derroche de espíritu reaccionario y de campanario que alcanzó su momento cenital en las intervenciones de Puigcercós y Erkoreka. Los dos representantes de nacionalismos clientelares y nepotistas repartieron consejos de transparencia a la Humanidad. El representante de una comunidad en las que se asfixia, hasta la muerte, en muchos casos, hasta el exilio, en otros, o hasta la dimisión de sus cargos de concejal, en lo más reciente, alardeó con deje chulesco de sapiencia mientras sembraba odios contra los enemigos españoles y se quejaba de que en Madrid hubiera muchas empresas. Es cierto, algunas de ellas porque el terrorismo nacionalista vasco las echó de su tierra.

El nacionalismo ha conseguido que sea imposible hablar en español en el Parlamento de Cataluña, comunidad a la que antes viajaban con fruición los escritores latinoamericanos y de la que hoy huyen actores y directores teatrales. El nacionalismo ha conseguido crear un clima irrespirable en Cataluña, donde gente como Fernando Savater no puede dar una conferencia en la Universidad sin poner en peligro su integridad, mientras simpatizantes de ETA son recibidos bajo palio. Las lenguas son inocentes; algunos de sus hablantes nacionalistas, no.

Nacionalismo totalitario
Jorge Vilches Libertad Digital 1 Diciembre 2005

A la hora de definir un totalitarismo, cualquiera, Hannah Arendt establecía unas características comunes. El buen totalitario gobernante, en primer lugar, transforma las instituciones y normas que rigen el país, buscando fortalecerse y perpetuarse en el poder. Revestido de legalidad, el totalitario cierra los caminos que permiten la alternancia pacífica en el gobierno. No basta con la reforma institucional, sino que necesita controlar la opinión pública a través del monopolio o fiscalización de la información y la educación. De esta manera, el totalitario adoctrina, transmite valores, y a través de la propaganda crea la verdad oficial, lo políticamente correcto. El Gobierno, su partido y sus aliados se convierten en la voz del país, identificándose con la nación, el Estado o el pueblo, de manera que criticar es mentir, crispar o ser antipatriota.

La oposición deja de ser el adversario político, y pasa a ser el enemigo del país, al que es obligatorio, y correcto, marginar. La discrepancia se convierte en un modo de subversión, y las libertades individuales en un obstáculo para el proyecto de reforma o revolución. El totalitario, así, restringe los derechos del individuo por el bien de la nación, de la raza, del Estado, del proletariado, en fin, de ese colectivo del que él se siente único y autorizado portavoz. Una religión distinta, un idioma mal visto, una lectura inadecuada, un medio informativo que critica, una indumentaria burguesa, son traiciones a la patria, al Estado. Y hay que denunciarlo, marginarlo, y hacerlo desaparecer. El aparato represor, en lógica, se perfecciona, y no sólo vela por la ley el hombre uniformado, sino que cualquier ciudadano, el vecino, el tendero, el compañero de trabajo, puede ser un informador, un delator.

El gobierno de Cataluña, el tripartito, está sumergiendo a aquella región en un sistema que va adquiriendo las formas de un totalitarismo. El proyecto de reforma del Estatuto catalán contiene los elementos suficientes como para dejar sin efecto los derechos individuales en su territorio. Pone, además, las bases institucionales para que la opción nacionalista no abandone jamás el poder. Y para asegurarlo, no le basta con tener una educación que adoctrina en el dogma catalanista, sino que establece un comisariado, el CAC, para conceder “veracidades” a la información.

Controlada la opinión pública es sencilla la imposición de la verdad oficial, de ese cuerpo doctrinal que el buen catalán debe conocer y practicar. La identificación, entonces, del Gobierno catalán y de sus partidos con Cataluña quiere ser completa. Oponerse o criticar sus decisiones es manifestarse contra Cataluña. El adversario se convierte de esta manera en enemigo de la nación catalana, y es correcto, en consecuencia, marginarle.

El nacionalismo, como vio Isaiah Berlin, se ha impuesto a todos las ideologías y formas políticas, desde la URSS de Stalin, la Cuba de Castro o el Chile de Pinochet. Ahora lo ha hecho con el socialismo de Maragall, generando unas maneras totalitarias más que evidentes. Y el vaso de la democracia liberal se vacía gota a gota, surgiendo una forma totalitaria, indeseable para cualquier región europea, que no debe dejar indiferente a nadie. Ya escribió Jefferson que el pueblo tiene el derecho a resistir cuando desde el poder se quieren violar sus libertades. Hoy, los caminos de la resistencia son otros: el voto, la voz y la pluma.

Parlamentarios pendencieros
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 1 Diciembre 2005

El tal Puig se ha erigido en conductor, guía y mentor de asaltantes de piscinas, asediadores de medios y camorristas varios. En mentor y en mentón… bueno, dejémoslo en perigallo. Cuando él o Tardà suban al estrado del Congreso para iluminar a la nación con su elocuencia y su verbo persuasivo, que nadie olvide en qué consiste su verdadera actividad. Los chavales de las caretas tienen un pase por su edad. Cuando pienso en el imbécil –en términos políticos– que fui en mi adolescencia, casi lo comprendo todo. Pero lo de Puig y Tardà no hay por dónde cogerlo.

Si no se dedicaran a asaltar propiedades privadas, si no se prevalieran de su cargo para amedrentar a periodistas, la compasión por sus obvias limitaciones me impediría escribir sobre ellos. Es cierto que provocan vergüenza ajena cada vez que abren la boca, pero, por otra parte, todo el mundo es consciente de ello. Son hombres anuncio que proclaman la miseria intelectual de sus posiciones, son homenajes andantes a la indigencia política. La compasión se apaga cuando se nos aparecen en actitud de Anacleto Agente Secreto coordinando la fantochada de los encadenados. Montilla apunta y la Esquerra, ay, se pone en marcha. ¿Dónde tienen el límite?

A estos nuevos Bouvard et Pécuchet les convendría recordar que les sostiene el 2’5 % del voto español. Lo peor que podría sucederles es que a los simpatizantes del Partido Popular –organización con más militantes que votantes tiene la Ezquerra– se les ocurriera imitarles y recurrieran a la acción directa, a la algarada callejera, a la ocupación de viviendas de periodistas adversos, al acoso a medios de comunicación antipáticos, a la provocación en la calle. ¿Son conscientes Puig y Tardà de cómo podría acabar esta fiesta si sus adversarios recogen el guante y juegan durante unos días a su juego?

Tienen mucha suerte, porque eso no pasará. Si algo ha sacado de sus casillas al nuevo frente popular, con Rodríguez a la cabeza, ha sido precisamente la demostración reiterada de civismo de la España liberal-conservadora. Saca siempre que lo desea un millón y medio de personas a las calles de Madrid. Multitudes que se manifiestan sin atacar a nadie, sin rodear emisoras o sedes de partidos y sin ocasionar ni un desperfecto al mobiliario urbano. Si en vez de cinco jóvenes y dos parlamentarios pendencieros los separatistas pudieran convocar a un millón y medio de almas, ¿alguien daría un duro por la paz y la democracia en España?

Alianza contra el terrorismo
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Diciembre 2005

La Cumbre de Barcelona ha fracasado. No puede haber acuerdo en la lucha contra el terrorismo si ni siquiera lo hay sobre el concepto. Si se trataba del primer capítulo de la «alianza de civilizaciones», no ha podido ser más significativo. La expresión, que ya venía corrompida por su origen (la patente no es de Zapatero), entraña un grave error bajo el ropaje de las buenas intenciones. El problema consiste en combatir el terrorismo y vencerlo. Es la forma que hoy reviste el pacifismo. La «alianza de civilizaciones», si significa algo sustancial, es una mala terapia. Si se trata de perseguir la paz internacional, habría que buscar una «asociación de naciones», invento ya conocido y que, peor que mejor, ya funciona a través de la ONU. Por lo demás, la expresión entraña un eufemismo, la cara amable del error. Se habla de «alianza de civilizaciones», cuando en realidad nadie piensa en otras que en el Islam y Occidente. Y hay varias más. En realidad, se trata de algo así como proponer una alianza entre los pueblos de España para combatir el terrorismo de ETA.

Es posible, sin duda, discrepar de Huntington. Acaso sea incluso razonable, pero a condición de entenderlo y no tergiversarlo. La caída del imperio soviético pareció dar la razón a Fukuyama. Los crímenes del 11 de septiembre hicieron lo mismo con la tesis de Huntington. El autor de «El choque de civilizaciones» proponía ante todo un pronóstico, que puede confirmarse o no, pero no expresaba ni un deseo ni defendía una tesis ideológica. El pronóstico consistía en que al conflicto ideológico basado en motivos económicos (liberalismo occidental frente a comunismo soviético) le sucedería otro, de naturaleza cultural y religiosa, que enfrentaría a civilizaciones. Pero ni propugnaba la hegemonía occidental ni la consideraba posible. Se trataba de buscar la coexistencia pacífica entre ellas. Algo que podría calificar como entendimiento o acuerdo entre civilizaciones, más que alianza entre ellas. No cabe negar los errores cometidos por Occidente, mas ninguno justifica, ni explica, el terrorismo islamista. El terrorismo no tiene nada que ver con la lucha por la justicia. Entre otras razones, porque él entraña la mayor injusticia y sus promotores se cuentan entre los más ricos y poderosos. Los grandes luchadores por la justicia han sido pacíficos (término más estimable que el de pacifista). Por poner un ejemplo no occidental, Gandhi.

Enfrentarse al terrorismo con la palabra es vacuidad condenada al fracaso. El diálogo sirve para lo que sirve y requiere sus condiciones. Puede ser útil en la lucha contra el terrorismo siempre que uno de los interlocutores no sean los terroristas. En España sabemos demasiado de esto. Nunca la debilidad ni la concesión. Por el contrario, paciencia, firmeza y cargarse de razón ante los esclavos de la sinrazón. No es el terrorismo un problema que haya que solucionar sino un mal que es preciso combatir. Una alianza de todos no es una alianza. Lo que necesitamos no es una «alianza de civilizaciones» sino una alianza contra el terror.

Querella contra Acebes
La ley de la selva
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Diciembre 2005

En la época de la corrupción y el pelotazo de Felipe González, la reacción del Gobierno y del PSOE fue la de judicializar la vida política, buscando un parachoques que amortiguara el desgaste permanente y ralentizara la descomposición final de un ciclo político. Aquel fenómeno, analizado y explicado sobradamente, vuelve ahora a repetirse en Cataluña. El Gobierno tripartito y los partidos que lo forman han entrado en una dinámica similar a la de entonces. Pretenden tener todo y a todos bajo su bota. Y aquellos que no obedecen sus directrices, comienzan a ser objeto de sus insultos, de la persecución e incluso están dispuestos a llevarlos a los tribunales. En un uso político –inadmisible en democracia– de la Justicia.

El último ejemplo lo hemos tenido este martes. El PSC, en ese estilo totalitario al que nos tiene acostumbrados, ha pedido al Parlamento de Cataluña que se querelle contra Ángel Acebes por relacionar una posible tregua de ETA con el Estatuto de Cataluña.

¿De qué se extrañan los socialistas catalanes? El planteamiento realizado por Acebes, simplemente, se ajusta a la realidad, y si a alguien le queda alguna duda, no hay más que remitirse a las conversaciones de Carod Rovira en Perpiñán con los terroristas etarras. Un encuentro que con el paso del tiempo, lejos de olvidarse, se sitúa en primera línea. Lo que ocurre es que como los políticos catalanes están acostumbrados a vivir en una burbuja en la que hacen lo que quieren sin que nadie les ponga pegas, les saca de sus casillas que venga uno y les diga las cosas claras. Y en esas estamos, Acebes les ha dicho lo que pasa y su única reacción ha sido la amenaza de llevar al secretario general del PP a los Tribunales.

Los partidos que forman el Tripartito catalán no entienden que en la política se puede discrepar, que se puede opinar de forma distinta y que no pasa nada. Lo que ocurre es que saben perfectamente que con esa dinámica perversa de la reforma del Estatuto, están rompiendo las reglas básicas que nos hemos dado los españoles. Están dinamitando lo establecido, pero contra aquellos que se lo recuerdan arremeten de todas la formas posibles. Es la aplicación de la ley de la selva. Que es, al final, de lo único que entienden. Imponer por la fuerza y la amenaza. Imponer un modelo y una forma de sociedad. Es la desaparición de las libertades. Sin pudor y sin vergüenza.

La “Santa Alianza”
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 1 Diciembre 2005

Los portavoces de la Moncloa andan difundiendo por los pasillos del Congreso de los Diputados la acusación general e indiscriminada según la cual todo periodista que critique a este Gobierno está inmerso en la “Santa Alianza”, que según ellos conforman el PP, el diario El Mundo y la COPE. Con este mensaje nos trasladan los portavoces del Gobierno de Zapatero y algunos dirigentes del PSOE y de sus aliados nacionalistas catalanes a etapas de crispación pasadas, cuando la prensa que denunciaba el crimen de Estado y la corrupción en los tiempos del felipismo la llamaban “el sindicato del crimen”, para intentar así quitarse ellos el sambenito de su connivencia o silencios sobre los verdaderos crímenes y torturas de los GAL.

Los ataques y espectáculos de circo lanzados por la Esquerra Republicana contra la COPE o por el Gobierno tripartito de Cataluña contra la misma cadena pretendiendo quitarle emisoras en su territorio constituyen una agresión a la libertad de expresión, al margen de la ideología y los modales que ejercen algunos conductores de los programas más notorios de dicha emisora propiedad de la Conferencia Episcopal. Lo ocurrido ayer en Madrid o lo que quieren hacer en Barcelona es un disparate que no tiene nada que ver con la democracia y que deja en evidencia las promesas de regeneración democrática lanzadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Y si es preocupante este ataque a la libertad de expresión, todavía es más grave la situación que se está conformando en torno a las medios de comunicación cuando hemos podido comprobar que el Gobierno de Zapatero ha hecho importantes concesiones a dos canales de televisión en abierto, las llamadas cadenas Cuatro y Seis, en beneficio de empresarios y productores de su entorno y en menoscabo de un verdadero pluralismo informático que para Zapatero se reduce a inflar el sector mediático próximo al PSOE.

Esta nueva batalla mediática, aunque afecta a un sector ultraconservador de los medios de comunicación donde el pluralismo y el liberalismo brillan por su ausencia, corre el peligro de extenderse a otros muchos medios de comunicación y a los profesionales independientes, que son las verdaderas víctimas de este duopolio ideológico a derecha e izquierda en un tiempo de tensión política en que se van radicalizando los medios del nuevo régimen zapaterista-nacionalista, por un lado, y, por el otro, los medios confesionales y conservadores cercanos a un sector ultra del PP. Una batalla mediática que si la unimos a la emergente corrupción política que ejemplariza el caso Montilla y a la crisis constitucional de las dos políticas estelares del Gobierno —el Estatuto catalán y la negociación con ETA— nos conducen a un tiempo pasado de alta crispación política, de escándalos, de corrupción y de tensión mediática y social.

Con la diferencia esta vez de que las cuestiones constitucionales y relativas a la unidad de España no sólo provocan la indignación social del centro derecha sino que están abriendo grietas en el seno del Partido Socialista, lo que constituye una novedad y un hecho diferencial con respecto a las tensiones anteriores de los últimos tiempos y escándalos de los llamados gobiernos felipistas. Estamos en una encrucijada de alta tensión que en el palacio de la Moncloa no acaban de entender ni de vislumbrar, y lo que es peor, cada día que pasa esta crisis y situación política y social crece sin cesar.

Y todo ello sin que en el palacio de la Moncloa ni en la sede del Partido Socialista se hayan dado cuenta de algo que llama poderosamente la atención: que el motor de los enfrentamientos políticos, interterritoriales, sociales y mediáticos es la Esquerra Republicana de Cataluña y sus pintorescos dirigentes y diputados. El mismo partido que se ha convertido en la causa y el origen de la bronca constitucional que hoy día se está instalando en España, así como en el artífice del incierto proceso de negociación con ETA, por la iniciativa de Carod-Rovira, que no dudó en implicar a Cataluña en la cuestión de la reforma de los Estatutos de Autonomía y en especial del Estatuto catalán.

Ayer, en el Congreso de los Diputados Mariano Rajoy le exigió al presidente Zapatero que defendiera las libertades constitucionales y el presidente dijo que no hay motivo para tomar medidas, y que todos los diputados, incluidos los de la Esquerra, cuentan con su confianza en la defensa de lo fundamental.

Por lo que se ve, Zapatero no sólo no se entera de lo que pasa sino que además está impulsando la inquina política y mediática como esa que lleva el título de la “Santa Alianza”, que de momento afecta a un sector de los medios, la política y la Iglesia pero que empieza a ser un insulto que algunos portavoces de la Moncloa pretenden generalizar.

Efectos coherentes para políticas incoherentes
José Javaloyes Estrella Digital1 Diciembre 2005

Van cuajando los óptimos y congruentes frutos en las ramas exteriores, es decir, la diplomacia, de la política del presidente Rodríguez. Hace poco, en Bruselas, se pasaba factura dentro de la Comisión Europea a la política lingüística impuesta por el tripartito catalán a la Moncloa (sede teórica de los intereses generales de los españoles), al rebajarnos la cuota de traductores de español al nivel de la correspondiente a estonios y malteses, el radio de cuya universalidad se empareja prácticamente con el de Leganés, o el de Cornellá, donde eclosionó a la política el polígrafo Montilla: ni abogado ni médico, aunque lo intentara, pero sí ministro de Industria y, al propio tiempo, primer secretario del PSC. Váyase una cosa por la otra.

La mella nacionalista a los intereses españoles en la Unión Europea, igual que en el patio doméstico, en la política nacional, significa también otras erosiones, más graves aún que el desdoro sufrido en nuestra imagen, en nuestra realidad y en nuestra cultura. Tras los efectos de las concesiones a los filólogos de botigueta (que dirían mis paisanos del sur del río Alcanar) sindicados en ERC y PNV, llegan ahora los corolarios de la deriva gubernamental en pos del diálogo con ETA: la Eurocámara da pasaporte, reconoce calidad de interlocutor y condición de parte al mundo de Herri Batasuna en el pleito de la paz para Vasconia, donde, ya se sabe, existe un “conflicto” en el que contienden el Estado de Derecho y la mafia corsaria del nacionalismo democrático.

Si Rodríguez no hubiera dinamitado el Pacto Antiterrorista que su partido suscribió en su día con el Partido Popular, y subsiguientemente quebrantado la Ley de Partidos Políticos, ni los neobatasunos Comunistas de las Tierras Vascas estarían en el Parlamento Autonómico de Vitoria, que sostiene el Estatuto de Guernica, ni los sempiternos representantes de la banda en el Parlamento Europeo, liberados de su estatuto internacional de terroristas por la necedad alevosa del presidente incidental.

Más allá de donde pueda llegar la cosa tras del portillo abierto por la Eurocámara (a ninguna parte previsiblemente, si es que la onda de la Moncloa no alcanza a Bruselas) es lo cierto que este impacto político del terrorismo le quita peso a España, para enrasarlo con el de sus actuales gobernantes. Esa mengua de consistencia internacional de España ya se está dejando notar. Si Noruega, esa mínima y bella, rica y prudente potencia boreal, se atreve, infringiendo tratados internacionales sobre la materia, al apresamiento de pesqueros españoles por imputación de sobrecapturas, Irlanda se anima también a hacer lo propio y, ¡quién lo iba a decir!, Marruecos coopera en la seguridad del perímetro melillense instalando sus tropas, en acampada, dentro del espacio español circundante. Habría que calcular el espacio ocupado en régimen de cooperación para ver si la superficie en cuestión no excede la del islote de Perejil.

Puestos Rodríguez y su asistente Moratinos a desmantelar la “retórica” diplomacia de los gobiernos del PP —y de cuantos les precedieron a lo largo del siglo XX—, es de toda lógica también que a Miramamolín le dé por trempar y tomarse la revancha de aquella madrugada tan precisa y marineramente descrita por Federico Trillo. También dijeron los marroquíes, tras la ocupación del islote, que aquello era para cooperar en la seguridad de la zona. Los contrabandistas de entonces en Perejil son los subsaharianos de ahora en Melilla. Mientras tanto, asistente y asistido tocando el pífano. Gobernar no importa, fantasear irresponsablemente sí. Y de los polvos de esta política, interior y exterior, los lodos europeos del terrorismo, el recrecido valor de los enanos y la tramposa obsequiosidad del moro. ¿Quién da más?

jose@javaloyes.net

La Cataluña real y el irrealismo
POR VALENTÍ PUIG ESCRITOR ABC 1 Diciembre 2005

vpuig@abc.es

UNO de los nortes alcanzados por el nacionalismo catalán ha sido que finalmente muchos ciudadanos asuman en toda España que ser catalán equivale a ser nacionalista y que el catalanismo político representa unívocamente a toda Cataluña. Eso hipoteca y grava una visión razonable de la realidad. Si convivir es participar tanto de convencimientos como de discrepancias, conllevar es dar por insuperable una distancia y asumirlo. En mayor o menor grado, ambos comportamientos encajan en los parámetros de la sociedad abierta. Divergen, sin embargo, al configurar la textura moral y cívica de la vida pública. Como observadores de las relaciones entre el nacionalismo catalán y el conjunto de España, algunos pensamos que en el terreno de lo menos negativo no hay otra disyuntiva que la mera conllevancia. En cambio, si estamos hablando de Cataluña en general, algo mucho más múltiple y complejo que su versión nacionalista -mucho más dinámico y evolutivo-, es algo de todos los días convivir en la naturalidad de ser diversos y a la vez parte de España. Esa es aproximadamente la Cataluña real. Sí, seguramente hay que ajustar sistemas de financiación autonómica, pero no en nombre de identidades colectivas de orden metafísico o ancestral, sino en nombre de ciudadanos y contribuyentes, no por reivindicación «ad infinitum». El estatuto de autonomía fue un objetivo político compartido en los años de la transición democrática porque salíamos de un régimen autoritario, y el sentir general reclamaba algo perdido. Ahora es distinto: existe ya un «Estatut» y su contenido ampara todos los dinamismos de la sociedad catalana, su forma institucional y su presencia en España.

Entre ese conllevar y el convivir lleva largo tiempo oscilando la política del nacionalismo catalanista, desde sus orígenes y a lo largo de una historia en la que hay casi de todo en su percepción de España. Su penúltima tesis es el proyecto de nuevo «Estatut» actualmente en proceso de trámite parlamentario en las Cortes, con promesa de receptividad por parte de Rodríguez Zapatero. Más allá del gran embrollo político y la turbulencia demagógica que se han generado, luego resulta que lo que es la convivencia natural se somete todos los días al referéndum, al plebiscito del orden espontáneo, y en este caso el sí es masivo y, por así decirlo, obvio. En la Cataluña real se vota en los usos lingüísticos reales, en el puente aéreo Barcelona-Madrid, en las redes tecnológicas, en las relaciones de mercado, en los vínculos entre universidades, en el zapeo televisivo y en el dial de las radios, en los cajeros automáticos, en el consumo de libros en catalán y castellano, en los nuevos grupos musicales y en el mundo del teatro o del cine que va y viene entre Madrid y Barcelona. Por contraste, lo cierto es que una gran mayoría de diputados del parlamento autonómico de Cataluña votaron afirmativamente un proyecto de ley orgánica que no asume del mismo modo los consensos cotidianos de la sociedad catalana, pretende alterar el orden constitucional y se aleja del gran pacto -pacto metahistórico, si se nos permite- de 1978. La Generalitat insiste en el entusiasmo de la inmensa mayoría de catalanes por el nuevo «Estatut».

Sería poco piadoso recordar en estos instantes la abstención notable que históricamente se da en las elecciones autonómicas, generalmente en zonas que votan socialista en las elecciones generales. Así es como la clase política catalana ha ido edificando sus ficciones, y fue por culpa de una PSC con mala conciencia catalanista por lo que los gobiernos de Jordi Pujol carecieron de oposición en sus políticas identitarias y lingüísticas.

Al argumentar la inevitabilidad de la conllevancia, en el debate estatutario de las Cortes Constituyentes el día 13 de mayo de 1932 Ortega decía que «el problema catalán» es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar, que es un problema perpetuo. Ese «problema catalán» es el nacionalismo, y el nacionalismo se somete a las urnas. Históricamente, hemos visto sus hegemonías y sus declives, sus albas y sus eclipses: el nacionalismo es una opción política. La sociedad catalana, por el contrario, es una vitalidad de sentimientos y arraigos que también tienen sus ciclos y ritmos, pero es algo que existía antes del catalanismo político y existirá cuando el nacionalismo agote por completo su capital simbólico y, posteriormente, su trama de intereses políticos. A pesar de que Ortega formulase su discurso parlamentario en términos de los demás españoles teniendo que conllevarse con los catalanes y los catalanes conllevarse con los demás españoles, tales realidades convivían entonces y conviven en la actualidad. Es responsabilidad del «Establishment» político catalán -la famosa transversalidad de la que el PSC-PSOE ha participado hasta ahora- haber planteado la reforma estatutaria de tal manera que las únicas alternativas sean en el mejor de los casos la conllevancia o un rupturismo por ahora indefinido. Por contraste, tanto para Cataluña como para el conjunto de España, los momentos óptimos han coincidido con etapas de entendimiento correspondientes a posturas posibilistas y pragmáticas del catalanismo. A diferencia, las fases de maximalismo -caso Companys, por ejemplo- han sido inevitablemente victorias pírricas que de forma ineludible afectaron a la estabilidad de toda España. Ahora, con un «Estatut» concebido para enfrentarse a un gobierno del PP y no para que los catalanes fuesen más dichosos, la fase de nuevo es maximalista, como indica sustancialmente el tránsito del autonomismo al soberanismo.

De ahí puede provenir la desmesura de quienes confunden Cataluña y los catalanes con el nacionalismo. Es una posición instintiva, sin horizonte, como -por ejemplo- hacer boicot al cava. La elaboración y consumo creciente del cava es, precisamente, una prueba del convivir y un desmentido de la conllevancia fatalista. El ejercicio de la ciudadanía en la España grande consiste, en su forma más efectiva, en presionar a los diputados y a los partidos, en hacerse presente en el debate parlamentario que ya comenzó, en ejercer como opinión pública y no como simple gesto reactivo y atávico, a veces energúmeno. «Mutatis mutandi», la expansión virtual de los mitos nacionalistas catalanes convierten a Madrid en el monstruo ciego y babeante al final del laberinto, del mismo modo que Castilla es la culpable de todos los males catalanes. Las caricaturas acaban dándose de palos con otras caricaturas en el teatro de marionetas de la historia política. Caer en cualesquiera de los dos extremos desguarnece de racionalidad un debate de dimensión histórica.

Claro está que la estridencia es previsible cuando un presidente de Gobierno -como ocurre con Rodríguez Zapatero- se postula como mediador entre quienes desean conservar la Constitución de 1978 y quienes no. Extraña vocación la de conducir la locomotora y a la vez querer ser asaltante del tren.

La OTAN contra el terrorismo islamista
Por JOSÉ MARÍA AZNAR EX PRESIDENTE DEL GOBIERNO ABC 1 Diciembre 2005

LA OTAN fue creada en 1949 para salvaguardar la libertad, el patrimonio común y la civilización de las naciones occidentales. Fue erigida sobre los principios de la democracia, la libertad individual y el Estado de Derecho, y como tal es igualmente indispensable hoy en día. La Alianza fue capaz de proteger nuestra libertad de la amenaza soviética. Ahora es fundamental que nos defendamos de la amenaza del terrorismo islamista. Es cierto que la OTAN se reinventó en los años noventa y que dejó su programa de la Guerra Fría y pasó a convertirse en una especie de organización «exportadora de estabilidad», un resultado conveniente si tenemos en cuenta los conflictos de los Balcanes. Sin embargo, los años noventa fueron una década de vacaciones estratégicas -en la que todos celebramos la desaparición de la amenaza existencial que representaba la URSS- y de confianza en que éramos tan poderosos que podíamos intervenir y poner fin a todo conflicto civil y étnico en la periferia de la OTAN.

Pecamos de exceso de confianza: los años noventa también fueron la década en la que un nuevo enemigo se preparaba para atacarnos. El 11 de septiembre de 2001 descubrimos que no estábamos viviendo en un entorno benigno, y que nos volvía a desafiar otra amenaza mortal. No sólo porque el terrorismo se convirtió en terrorismo de masas, sino porque el terrorismo islamista tiene una clara visión que es incompatible con nuestras democracias liberales, con nuestra forma de vida. El 11-S significó también una revolución estratégica para la OTAN. Conceptos tradicionales como contención y disuasión ya no eran viables ante el yihadismo global; recurrir a una defensa pasiva o reactiva, como hizo la OTAN durante más de cuatro décadas, implicaba, en realidad, poner en peligro la vida de nuestros ciudadanos. Sin embargo, el tomar la ofensiva o adoptar medidas preventivas contra el terrorismo islamista no era algo que la OTAN estuviera preparada para hacer, ni siquiera después de haber activado sus disposiciones de defensa colectiva. Nunca lo había hecho; nunca lo había necesitado. Pero ha llegado el momento de cambiar. El terrorismo islamista ya ha golpeado a muchos de nosotros: EE.UU., España, Turquía, Reino Unido o Rusia, por nombrar sólo a los países miembros de la OTAN o que están vinculados a ella.

La OTAN ha puesto en marcha un proceso de transformación internacional para hacer más efectiva a la organización. La cumbre de finales de 2006 abordará los cambios e ilustrará qué clase de OTAN desean sus miembros para los próximos quince años. La Alianza sigue atascada en la agenda de los años noventa. Por ello, si la OTAN quiere ser tan relevante para sus miembros como lo era en el pasado, tiene que dar un salto audaz. Ésta es mi Hoja de Ruta:

- Primero, reconocer que compartimos una nueva amenaza existencial encarnada por el terrorismo islamista. Esta amenaza es global y polifacética; su eliminación exige un esfuerzo colectivo. La OTAN debe recuperar su orientación original de defensa colectiva y ayudar a preservar la seguridad de nuestro pueblo, nuestros valores y nuestros intereses. El yihadismo ha sustituido al comunismo, al igual que el comunismo sustituyó al nazismo, como un peligro mortal, así que la OTAN debe situar la defensa contra el terrorismo islamista en el centro de su estrategia.

- Segundo, debemos aceptar que es imposible trazar una línea clara entre la seguridad internacional y la nacional. Los límites artificiales, nacidos de la tradición administrativa, nos están volviendo más vulnerables. Creo que la OTAN debe desarrollar una dimensión de seguridad nacional si pretende seguir siendo relevante para las exigencias estratégicas de nuestro tiempo. Propongo que los ministros de Interior y de Seguridad Nacional se reúnan en el ámbito del Consejo del Atlántico Norte, junto con sus homólogos de Asuntos Exteriores y Defensa. La OTAN debe convertirse en el punto de encuentro de los responsables de nuestra seguridad, independientemente de la cartera que ocupen. Además de eso, los aliados deberían plantearse la creación de un mando funcional que se encargara específicamente del antiterrorismo.

- Tercero, si reconocemos que la OTAN es una congregación de democracias liberales, deberíamos invitar a unirse a la organización a aquellos países que compartan sus valores y sistemas y que estén en primera fila de la lucha contra el terrorismo. Ampliar la base geográfica de la Alianza es la mejor forma de derrotar al terrorismo islamista. La OTAN debería invitar a Japón, Australia e Israel a que se convirtieran en miembros de pleno derecho, y ofrecer también una asociación estratégica a Colombia e India. Los socios regionales aportarán los conocimientos necesarios para combatir a un enemigo global. Además, la OTAN debería transformar su Diálogo Mediterráneo en una Sociedad por la Libertad, en la que la cooperación esté vinculada al fomento de la libertad política, la liberalización económica y la tolerancia religiosa en el Norte de África y Oriente Próximo.

- Finalmente, deben producirse ciertos cambios en el funcionamiento interno de la Alianza. Durante años, hemos estado debatiendo la dificultad de hacer frente al constante aumento del número de miembros. Es hora de ir más allá de la unanimidad y el consenso en la toma de decisiones. La OTAN debería adoptar el concepto de abstención constructiva de la Unión Europea y permitir el avance cuando una mayoría de países así lo decida.

Existen numerosas medidas prácticas para mejorar las operaciones de la OTAN. Y, a mi entender, el actual secretario general, Jaap de Hoop Scheffer, va por buen camino. Secundo la idea de crear un fondo común para financiar las operaciones de la OTAN. Pero el valor esencial de la OTAN es el de incrementar la seguridad de sus miembros. Si no pueden contar con la OTAN para preservar su seguridad, la Alianza se verá en grandes apuros. Hoy en día, su razón de ser es la de derrotar al terrorismo islamista. Por eso la OTAN debe transformarse en una Alianza por la Libertad, que quiera y pueda garantizar colectivamente nuestras libertades y democracias antes de que sea demasiado tarde.

Carta de París
Contra la cultura, el fuego
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 1 Diciembre 2005

Match es un veterano semanario, fundado antes de la guerra mundial, entonces era Paris-Match, y ahora forma parte del grupo editorial Hachette-Fillipachi. Pese a que yo lo lea –salvo, a veces, en las antesalas de los dentistas–, es un semanario exitoso, bastante people, como dicen en Menilmontant, con muchas fotos. Por dar algún ejemplo, fue ese semanario el que lanzó al ruedo publicitario a Daniel Cohn-Bendit, durante los eventos de Mayo 68, quién publicó las fotos de Jacqueline Kennedy-Onassis, desnuda, y más recientemente, las de la hija adulterina de Mitterand, Mazarine.

Se presentó dicho reportaje como el descubrimiento de un secreto de estado, pero yo, que apenas frecuento a políticos, ya lo sabía todo sobre “la dama de la calle Jacob” y su hija. Y otras fotos célebres, como la de Mitterand muerto, en casa de su morgántica segunda esposa. Pues bien, este semanario intentó crear una cadena de televisión y fracasó, pero como ya habían realizado algunos reportajes, los están difundiendo por otras cadenas, y es así como vimos la otra noche, retransmitido por ITV, cadena de información continua –filial de Canal Plus–, un reportaje sobre los desastres del último terremoto en la región fronteriza entre India y Pakistán, concretamente en Cachemira.

Dicho reportaje trataba de la actividad de una organización islámica radical, la “Asociación para la predicación y el combate”, aliada de Al Qaeda, y que, como actúa (mata) en esa región, estuvo presente en la zona siniestrada antes que las organizaciones humanitarias estatales y privadas. De ese privilegio geográfico se apuntaban faroles, afirmando que cómo fueron los primeros y los siniestrados lo saben, ahora les pueden pedir lo que sea y obedecerán. Su portavoz, el imán Tartempión (puede que me confunda), declaró tranquilamente que el terremoto era castigo de Alá, y los muertos se lo merecían por no ser buenos musulmanes. Con la misma pachorra, afirmó que esa región se iba a convertir en una nueva base de la guerra santa contra los infieles, hasta que el mundo entero se haya “convertido” al Islam. Anunció la destrucción de las escuelas corruptas porque se han occidentalizado, y la apertura masiva de escuelas coránicas, en donde los niños aprenderían el Corán, íntegro y de memoria. Y las matemáticas, ¿qué? Yo creía que formaban parte de la tan cacareada “tradición cultural” musulmana.

Para alegrar el personal, también se nos mostró a varios candidatos al suicidio, quienes para admiración de Jean Baudrillard, y demás señoritos de izquierda, proclamaban que su única ambición era suicidarse, matando al máximo de infieles, para acceder así rápidamente al paraíso, y contribuir al triunfo del Islam en el mundo entero. Entre esos “novios de la muerte” había niños, lo cual es lógico, ya que han comenzado a lanzar niños-bombas por las calles. Tía Mercedes, sentada en mi mejor butaca, lanzaba carcajadas nerviosas”. No te rías, le dije, que va en serio”. “Pero ¡es increíble!. ¡No tiene ni pies, ni cabeza, es un delirio”. “Pues no sólo lo dicen lo hacen” “¡No me lo puedo creer! ¡Están locos!”. Las cosas como son, jamás había visto un reportaje tan espeluznante en la televisión francesa. Comprendí que, como un eco algo amortiguado de las palabras del imán cachemir, la inquina para incendiar escuelas, bibliotecas, hospitales, iglesias, etcétera, nada tenía que ver con el nihilismo, o la barbarie sin rumbo, se traba de destruir los símbolos de la civilización occidental, en nombre del Islam conquistador.

Ante esta situación, las medidas restrictivas del gobierno, en relación con la inmigración, limitando el “reagrupamiento familiar” –por no hablar de la poligamia–, los matrimonios “blancos”, por un mayor y mejor control de los inmigrantes, etcétera, son desde luego necesarias, pero insuficientes. Lo que sigue faltando son las medidas nuevas para quienes deseen –no serán todos, demasiado tarde– ser realmente ciudadanos con los mismos derechos y deberes que los demás. No será nada fácil, sólo imprescindible.

OPA sobre Endesa
Montilla y la mujer del César
Emilio J. González Libertad Digital 1 Diciembre 2005

El ministro de Industria, José Montilla, está colocando al Gobierno y al país en una difícil situación con su insistencia en no inhibirse en la OPA de Gas Natural sobre Endesa. A este asunto, que ya está bajo sospecha después de las declaraciones a favor de Gas Natural de destacados miembros del Ejecutivo, empezando por el propio presidente Zapatero, y de las actuaciones de algunos organismos reguladores, como la Comisión Nacional de la Energía (CNE) o la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), solo le falta que la decisión que adopte el Consejo de Ministros a principios de 2006 tenga el barniz de la sospecha de favoritismo por la participación de Montilla para que la credibilidad del Gobierno desaparezca y la confianza en el sistema financiero español sufra un duro golpe.

En circunstancias normales, el ministro de Industria tendría mucho que decir en un asunto como este, que afecta a dos de las principales empresas del sector más regulado, y uno de los fundamentales de la economía española, como es el energético. Tal y como está diseñado este Gobierno, las competencias en materia de energía son atribución de la cartera de Industria y, por tanto, la voz principal en todo este asunto tendría que ser la suya. Pero en Montilla concurren circunstancias que llevan a pensar que su posición no es de imparcialidad e independencia, sino de actuar en todo este asunto a favor de uno de los contendientes, concretamente Gas Natural.

El último ejemplo lo acabamos de ver con la negativa del Ministerio de Industria a tratar con las eléctricas la cuestión del denominado déficit de tarifa. Éste consiste en el derecho a una compensación que tiene el sector si los costes de producción de electricidad superan la retribución establecida por el Gobierno para esta actividad, lo que actualmente es el caso tras las fuertes subidas registradas por los precios del petróleo y el gas natural durante este año. Por este concepto, las eléctricas reclaman al Gobierno el pago de 3.600 millones de euros pero Industria plantea el pago nada más que de una parte. En circunstancias normales, todo esto habría que interpretarlo como otro pulso más entre el sector y el Ejecutivo. Pero se da la circunstancia de que si Industria no reconoce las cantidades demandadas por las eléctricas, éstas tendrán que descontar dicho déficit de sus resultados, lo que podría provocar la caída de sus cotizaciones. Y entre las eléctricas se encuentra Endesa, cuyo precio en Bolsa se encuentra casi un 10% por encima de la cantidad ofrecida por Gas Natural por los títulos de la eléctrica. De esta forma, el no reconocimiento del déficit de tarifa, o la demora en hacerlo hasta 2005, podría tener consecuencias adversas sobre la cotización de Endesa que resultarían beneficiosas para Gas Natural.

Por supuesto, la cuestión del déficit de tarifa se podría entender, en circunstancias normales, como parte del juego entre el Ministerio de Industria y el sector eléctrico. Pero es que las circunstancias no son normales. De entrada, La Caixa, propietaria del 37% de Gas Natural, condonó una deuda de 6,57 millones de euros al PSC-PSOE, partido del que Montilla es, ni más ni menos, que secretario general. Sigue porque en el momento de la condonación, el ministro de Industria era consejero de la caja. Continúa por los favores que ha hecho Montilla al grupo industrial de la entidad financiera catalana, como la supresión de la apertura de nuevas gasolineras impuesta en su momento a Repsol YPF, controlado por La Caixa, para estimular la competencia en la distribución de hidrocarburos, por no hablar del apoyo explícito de Montilla a la OPA de Gas Natural sobre Endesa. Y concluye con el silencio que está manteniendo su Departamento en torno a una cuestión que acaba de denunciar Endesa: que La Caixa no se vea obligada a lanzar una OPA sobre el 100% del capital de Gas Natural, tal y como establece la normativa sobre OPAs, al controlar por completo el consejo de administración de la gasista con una participación accionarial del 37%.

Ante todas estas realidades, es muy difícil concederle a Montilla el beneficio de la duda. Pero aún suponiendo que las actuaciones a partir de ahora del ministro de Industria sean todo lo justas e imparciales que cabría esperar de su cargo, queda aquello de que la mujer del César no sólo ha de ser decente, sino además parecerlo. Y con los precedentes que hay en todo este asunto, Montilla no lo parece. Por todo ello, debe desinhibirse del asunto de la OPA ya que su mera presencia en las discusiones del Ejecutivo en torno a esta cuestión extiende una sombra de duda acerca de las actuaciones y los intereses del Gobierno y, por derivada, sobre la credibilidad y la confianza en el sistema financiero español.

El problema del PP de Cataluña
Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 1 Diciembre 2005

[Josep Piqué.] La tesis central que gobierna la estrategia de la actual dirección del PP catalán consiste en ejercer una oposición al nacionalismo precavidamente moderada en el contenido y en las formas para atraer a los sectores tibios del electorado de CiU, a partir de la hipótesis de que sus votantes tradicionales no les abandonarán debido a la rigidez de un mercado político en el que no hay oferta a su derecha.

Por otra parte, sus dos principales responsables, el presidente y el portavoz en el Parlamento autonómico, por razones de historia personal, de trayectoria social y de formación intelectual, no perciben a los nacionalistas como enemigos ideológicos, sino, a lo sumo, como adversarios dentro de un catalanismo transversal en el que ellos se ven a sí mismos como la rama razonable y los demás serían los radicales.

Por tanto, sus diferencias con el resto de partidos del Principado son muchas veces de matiz o de enfoque, pero casi nunca de fondo o de concepto.

Este planteamiento suave explica posiciones insólitas como la de manifestarse inicialmente de acuerdo con la Ley Audiovisual que prepara el tripartito, su rechazo público a los análisis de Jaime Mayor Oreja sobre la relación entre los objetivos de ETA y el nuevo Estatuto catalán o su extemporánea reclamación de una reducción del papel de Ángel Acebes y Eduardo Zaplana en la cúpula de su organización.

En una intervención reciente en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, la representante del PP de Cataluña, la diputada autonómica Ángeles Olano, explicó a los estudiantes allí reunidos que el Estatuto vigente "aún tenía margen", pero que una vez decidida su reforma, su grupo no se oponía a la totalidad de la misma, sino a algunos de sus títulos que, entre otras cosas, "rompen la solidaridad con el resto de las Comunidades".

No se puede utilizar un lenguaje más cauto y menos beligerante frente a una monstruosidad jurídica y política como la elaborada por los nacionalistas con el fin de dinamitar la Constitución de 1978.

Esta voluntad de mantener lo que Josep Piqué llama la "centralidad" permite también comprender la actitud de prudencia mantenida por el PP de Cataluña durante el año y medio que duró el debate en ponencia de la reforma estatutaria.

A la salida de cada reunión, su representante, fuera Francesc Vendrell u otro diputado, o bien evitaba a la prensa o realizaba declaraciones de una blandura sorprendente.

El repaso de las hemerotecas de este largo período de gestación de una revisión constitucional de enorme envergadura sorprende por la pasividad de la formación política que, en principio, hubiera debido dar la voz de alarma con inequívoco vigor.

Semejante comportamiento era justificado por Piqué en Madrid con el argumento de que el acuerdo entre socialistas y convergentes no se produciría y ya que el asunto se iba a solucionar solo, era mejor adoptar un perfil plano y no incurrir en un desgaste inútil. Si esta aguda profecía era el fruto de un análisis equivocado o una argucia para evitar un conflicto que le resultaba incómodo suscita dudas razonables.

Ahora la plataforma Ciutadans de Catalunya, que animan Albert Boadella, Arcadi Espada, Francesc de Carreras y Xavier Pericay, entre otros, ha anunciado que su firme intención de convertirse en partido político para presentarse a las próximas elecciones autonómicas deriva de su constatación de que no existe en estos momentos en Cataluña ninguna opción electoral que combata de verdad al nacionalismo.

Lamentablemente, tienen razón. Por ello, es urgente que el PP catalán cambie de rumbo y le dé a su discurso vacilante una buena dosis de profundidad, dureza y rigor.

El nacionalismo identitario es, tras la desaparición del comunismo, la mayor amenaza a la libertad y a la paz que campa por el mundo. Esta corriente ideológica letal es impulsada en Cataluña por los integrantes del tripartito y por la federación que encabeza Artur Mas.

Para frenar su ofensiva hay que poseer un bagaje teórico y una firmeza ética considerables, y estar dispuesto a asumir riesgos y a soportar todo tipo de ataques e injurias. La técnica de cubrirse con un camuflaje que te haga aparecer como una variante edulcorada y temblorosa de la fiera a la que deseas derrotar provoca la desmoralización de los propios y el desprecio de los contrarios, además de ser el camino seguro hacia el fracaso.

El pacto del Tinell y estos lodos
Fernando Gallego Periodista Digital 1 Diciembre 2005

En Barcelona a 14 de diciembre de 2003, Joan Saura i Laporta, Pasqual Maragall i Mira y Josep-Lluís Carod-Rovira ponen su firma en el documento titulado “ACUERDO PARA UN GOBIERNO CATALANISTA Y DE IZQUIERDAS EN LA GENERALITAT DE CATALUNYA”, mas conocido como pacto del Tinell.

En la página 95, el primer punto del anexo se titula: “Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado”, y el párrafo que continúa dice: “Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad (acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Govern de la Generalitat. Igualmente estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales”.

Por conocido y comentado, y tras casi dos años trascurridos, no deja de tener interés esta parte del contrato. El tiempo ha pasado y hemos visualizado y sentido los efectos del peso de la sofocante política catalana sobre la gobernabilidad de España. El marcado interés de impedir la presencia del PP en el gobierno de la Nación, da a sus firmantes dotes casi adivinatorias, pues nada hacía presagiar en esas fechas su concurso para la gobernabilidad del Estado, a no ser que Carod viniera inspirado de Perpignan.

La mitad de los Españoles es ignorada por el gobierno de la nación. Refiriéndonos solo a la actualidad, vemos que los pactos en materia educativa, imprescindibles para nuestro futuro y que la sociedad está pidiendo a gritos, no pueden llevarse a cabo porque ZP no puede salirse del guión que le marcaron desde Barcelona cuando todavía era “bambi”. Hay que aislar al PP, y a 10 millones de españoles, pero pronto habrá que hablar con ETA. Acebes tiene tazón cuando recordó a los socialistas que "el enemigo a batir" es ETA y no el PP, como fijaron en el ignominioso pacto que Zapatero viene suscribiendo de principio a fin.

La persecución al PP, pasa por acallar a cuantos medios de comunicación puedan servir de amplificadores de su discurso, no se trata de silenciar a la COPE por el tono mas o menos agresivo de Jiménez Losantos, nadie se engañe. Ayer en Madrid, un lamentable episodio de coacción a la libertad de expresión frente a la COPE, protagonizado por cinco payasos enmascarados y encadenados, acompañados por dos diputados de ERC y un enjambre de cámaras de la TV catalana, con el fin de presentar la hazaña para glorificación del Catalanismo, no fue condenada con la contundencia debida por ZP en clara subordinación al totalitarismo impuesto por esta mafia nacionalista. Por tanto, Zapatero demostró ayer de forma vergonzante no poder o querer defender el estado de derecho, enfangado en el lodo que hoy genera el pacto del Tinell.

La dictadura en materia informativa que diseña el tripartito, tiene como raíz ideológica acallar cuantas voces se opongan a su feroz intervencionismo y al complot diseñado con la aquiescencia de ZP para terminar con el estado constitucional. El totalitarismo que viene demostrando el tripartito de forma gradual, es mas evidente cuantos mas días se suceden desde aquel Diciembre de 2003.

ETA tampoco les ayuda en absoluto a disipar las dudas que tenemos muchísimos Españoles sobre la falta de moderación de la postura nacionalista catalana. En su último comunicado a la prensa, estos vincularon el Estatut con la banda terrorista. De eso nadie tiene la culpa, solo ETA y las cordiales relaciones y los pactos con uno de los firmantes, que se sepa, del excluyente pacto del Tinell. Tal y como proclamó Acebes en el Congreso: "Si quieren frases relacionando a ETA con el Estatuto catalán, consulten las obras completas de Carod Rovira, que van a encontrar perlas muy importantes".

El optimismo de ZP respecto al estatuto catalán, en sus alocución de ayer en A3, se pone en evidencia por la inquietud en su partido, y el desasosiego que mantenemos al respecto una parte importante de los Españoles. Este optimismo crónico, que mas bien parece una huída hacía delante, contrasta con el apagón impuesto al debate público cuando se conoció el desgaste electoral, motivado entre otras cosas, por la pertinaz entrega al cumplimiento del contrato de 14 de Diciembre de 2003.

La mala LOE
Javier Orrico Periodista Digital 1 Diciembre 2005

El pacto santurrón que han terminado por suscribir los curas de la FERE con los curas del PSOE supone el remate de toda esperanza sobre el futuro de la enseñanza española. A ninguno le preocupaba, por supuesto, otra cosa que no fuera su prevalencia en las redes que controlan: ambos comparten la idea de un sistema educativo adoctrinador frente a la libertad y el conocimiento. Y los religiosos, además, no ignoran que fue la LOGSE socialista la que llevó a un crecimiento exponencial de la demanda de sus centros, y que esta LOE no es más que una copia casi exacta, incluso más gracias al pacto, de la LOGSE que tantos beneficios trajo a la enseñanza privada y concertada mientras destruía la pública. Esta OPA de los pastores socialistas a las ovejas de los colegios religiosos ha quedado, de momento, en tablas.

Todos contentos, pues. A los curas les prometen una subida de los módulos de sus conciertos, con un periodo en el que les permitirán seguir cobrando ‘suplementos’ que equilibren sus presupuestos hasta tanto no llegue ese incremento, y el PSOE puede presentarse como adalid de la nueva alianza entre las civilizaciones volteriana y vaticana después de sus últimas campañas comecuras.

La asfixia a que estaba llegando el zapatontismo ha llevado, sin duda, a que Alfredo, el gran Alfredo, el sofista mayor del Reino, el cínico de hormigón, haya entregado su proyecto de control de la enseñanza católica en los altares de la necesidad de romper el frente educativo que se les había venido encima. No es momento de seguir atacando a la Iglesia: ya llegarán las elecciones y habrá que volver a sacar el doberman, la Guerra Civil y la Inquisición.

Ahora consiguen cosas muchos más importantes: abundar en la presentación del PP como irreductible, presentarse como paladines del diálogo (a costa de “lo que sea”), sembrar la discordia entre algunos programas de la COPE -mientras mandan a sus juventudes carodhitlerianas a cerrarla- y una parte de la jerarquía eclesiástica (sobre todo la nacionalista, la de Cataluña y País Vasco, que es donde mayor presencia tiene la enseñanza confesional), comprar a los sindicatos de la privada (a los otros ya los tenían bien instalados en el pesebre) y a los profesores de Religión y, sobre todo, desviar definitivamente la atención del verdadero problema, que nunca fue la cuestión católica, sino la evidencia, universalmente certificada, de que tenemos un sistema de enseñanza que no enseña y que deja las cabezas de nuestros jóvenes en perfecta disposición para el aleccionamiento nacional-socialista. De ahí la aquiescencia de los socios de Zapatero: los feudos no se tocan, gracias a la engañifa por la que se confunden las enseñanzas mínimas (al arbitrio de las respectivas administraciones educativas) con enseñanzas comunes, de las cuales explícitamente, al parecer, nada se dice.

La redacción es muy representativa de la astucia tecnocrática con la que los logsócratas encubren la realidad gracias a su manejo de la jerga (y es un claro anticipo de lo que piensan hacer con el ‘estatut’: oscurecerlo). Y así hablan de que “los contenidos básicos de las enseñanzas mínimas requerirán el 55% de los horarios escolares…”. Fíjense en la redundancia entre básico y mínimo, típica de esta neolengua nacida para la ocultación, y en que lo común, si lo hay, se refiere a los horarios, es decir, al tiempo, pero no a cuáles sean los conocimientos ni su orientación.

En fin, que esas “enseñanzas mínimas” no tienen por qué ser iguales en todas partes aunque se suponga que dependen del Estado, lo que abre la puerta a pactos e interpretaciones posteriores según las necesidades parlamentarias. Lo importante para ellos, la obligatoriedad de la inmersión lingüística y la práctica expulsión de la lengua española y la historia común del sistema de enseñanza, queda perfectamente intocado.

Por lo demás, los principios pedagógicos y organizativo-ideológicos que han llevado a la ruina a nuestra educación, el odio a la cultura y el igualitarismo enemigo del mérito, se refuerzan. Los chicos seguirán así llegando a los institutos desde una primaria en la que no se pasa de enseñar el río del pueblo, habituados a “progresar adecuadamente” en la ignorancia compartida, para verse obligados a discurrir por un camino único que les niega la libertad de elegir lo que quieren y de comprometerse con ello. Seguirán en la infancia permanente a que los condena el ‘progresismo’, mientras los hijos de la burguesía (y de Montilla) se pagan buenos colegios ingleses y alemanes, para ir después a las mejores universidades extranjeras. El orden social, la paz de los corderos.

Carta de solidaridad con la COPE
Por Hermann Tertsch Periodista Digital 1 Diciembre 2005

Miércoles, 30 de noviembre 2005

Ante la escalada cualitativa de los ataques y las agresiones de que son objeto la cadena COPE, sus periodistas, sus trabajadores y sus oyentes, quiero expresar mi profunda solidaridad con todos ellos y mi condena y repulsa a la intimidación verbal y física que escuchamos y presenciamos desde hace semanas protagonizados por políticos, algunos cargos institucionales catalanes y nacionales, así como miembros de algunos partidos u organizaciones juveniles de los mismos que muestran actitudes ya no intolerantes sino abiertamente antidemocráticas.

Mis discrepancias –muchas veces radicales y profundas- en lo que a forma y contenido respecta con muchos de los programas de la COPE y periodistas responsables de los mismos no merman en absoluto mi compromiso pleno e incondicional a defender su libertad de expresión plena y solo sujeta a las leyes vigentes y su interpretación por los jueces.

Quien durante décadas ha estudiado el fenómeno del fascismo, del nazismo y del comunismo en el siglo XX, su recurso al victimismo, su instrumentalización del nacionalismo excluyente, su manipulación del lenguaje y perversión de la semántica y su expresión totalitaria en manifestaciones de asedio e intimidación contra las disidencias, solo puede estremecerse ante espectáculos como el acoso a la sede de la COPE en Madrid por miembros de un partido que forma parte de las instituciones en Cataluña y es un aliado parlamentario del Gobierno de la nación en el Congreso de los Diputados en Madrid.

El rápido deterioro del clima político español puede tener muchos culpables. Pero el acoso a sedes y domicilios de miembros de partidos democráticos y a medios de comunicación, su máxima y peor expresión hasta el momento, es de un tiempo a esta parte práctica exclusiva pero cada vez más frecuente, abierta y obscena de grupos ultranacionalistas vascos y catalanes, muchos de ellos con vínculos políticos institucionales o no con el partido del Gobierno de España. Supone una depravación intolerable de la vida democrática que hace recordar tanto el acoso de los Camisas Pardas (miembros del Partido Nazi alemán) a los medios democráticos alemanes y austriacos en los primeros años del nacionalsocialismo como a las agresiones de que fueron objeto los medios democráticos por parte de los ultranacionalistas en los Balcanes antes y durante la década de los noventa.

Como ciudadano y periodista español me solidarizo por ello con todos los periodistas de la COPE y de aquellos medios y miembros de partidos políticos democráticos que se sientan amenazados y me uno a la demanda al Gobierno de España para que condene y combata con firmeza estas actitudes y conductas así como todas aquellas que desde instituciones, partidos políticos o individuos intenten mermar la libertad de expresión e información en Cataluña, País Vasco o cualquier otro rincón de España.

Afectuosamente Hermann Tertsch Del Valle- Lersundi.

 

Bilbao, 1 de diciembre de 2005. Mañana, viernes día 2 de diciembre  a las 19,00 horas  se celebrará en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria, el acto de entrega del V Premio a la Convivencia Cívica "José Luis López de Lacalle", que el Foro Ermua entrega ex aequo a la eurodiputada del PSOE, Rosa Díez  y a la presidenta del PP del País Vasco, María San Gil.

  

El acto estará presidido por Mikel Buesa, al que acompañarán Pilar Ruiz Albisu de Pagazaurtundua y Ana Vidal-Abarca. Asistirá también María Blanco Vda de Buesa, madre de Fernando Buesa. Intervendrá en primer lugar, Francisco Caja, presidente de Convivencia Cívica (Barcelona). Antonio Aguirre (miembro de la Junta del Foro y del PSE-PSOE) dará lectura al Acta con el Fallo del Jurado, que estuvo formado entre otros por José María Fidalgo (CCOO) ,  Paco Vázquez (Alcalde de La Coruña) , Jon Juaristi y Fernando García de Cortázar. Jaime Mayor hará la semblanza de Rosa Díez y Nico Redondo-Terreros  la de María San Gil.  Antes de las intervenciones de las galardonadas,  Nerea Alzola (miembro de la Junta directiva del Foro y portavoz de las Juventudes Unificadas del Foro Ermua,  y concejal del PP) dará lectura a una selección de mensajes, faxes, y muestras de afecto de personas ausentes que quieren manifestar su agradecimiento a Rosa y a María , entre ellas el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, el vicepresidente del Parlamento Europeo, Presidentes de Comunidades Autónomas, la de Extremadura entre otros, y Ayuntamientos de toda España.
 
 Además de  numerosos concejales  y diputados forales del PP y del  PSE asistirán  entre otras personalidades : D. Ramón Rabanera (Diputado General de Álava), D. Alfonso Alonso  Aranegui  (Alcalde de Vitoria), Dña. Ana Iracheta (Presidenta de la Audiencia de Bilbao),  Nicolás Redondo (padre), Ignacio Astarloa, Msr. Thierry Fraysee (Cónsul de Francia), D. Carlos Lerchundi (Cónsul de Sudáfrica), D. Giorgio Baravalle (Cónsul de Italia), D. José Luis Gómez Aparicio (General Jefe de la 11 zona de la Guardia Civil),  Maite Pagazaurtundua, Iñaki Arteta,  miembros de asociaciones cívicas  como Covite,  Fundación para la Libertad, La Asociación por la Tolerancia, AVT, profesores de la s Universidades  del País Vasco, Deusto, Navarra, Cantabria y La Rioja,  y diversos senadores.
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Bilbao. 29 de septiembre de 2005. El Jurado constituido a iniciativa del Foro Ermua con ocasión de la V edición del Premio a la Convivencia Cívica, en memoria de José Luis López de Lacalle, ha decidido concederlo ex aequo a la dirigente del PSE-PSOE y eurodiputada Rosa Díez y a la presidenta del PP del País Vasco, María San Gil.

A lo largo de muchos años estas dos dirigentes políticas han mantenido alzada en nuestra tierra la bandera de la libertad frente al propósito nacionalista de ahondar su dominio sobre la sociedad vasca. A su inagotable y valiente lucha contra los crímenes de ETA, estas dos mujeres han acompañado la denuncia de la hipocresía de los dirigentes nacionalistas que aparentaban estar del lado de las víctimas y de los perseguidos, al tiempo que hacían todo lo posible por rentabilizar políticamente el terror.  

Han sido muy numerosas las ocasiones en las que María San Gil y Rosa Díez han luchado juntas. Las diferencias de sus posiciones ideológicas y políticas no les han impedido desarrollar una estrecha colaboración, así como una franca amistad. Durante estos años han mostrado el convencimiento de que la derrota política del nacionalismo, su desplazamiento del Gobierno vasco, tras casi un cuarto de siglo, es la estrategia para acabar con el atropello de los derechos de los ciudadanos.

Más allá del ámbito personal, Rosa Díez y María San Gil han promovido la cooperación entre el PSE y el PP para hacer fracasar los abusos del nacionalismo y, finalmente, levantar una alternativa constitucionalista en la Comunidad autónoma y en las instituciones forales.  

Sin duda, la coincidencia del Foro Ermua con las dos galardonadas por el Jurado es muy profunda. Desde la creación del Foro Ermua en febrero de 1998 ha sido una constante de sus pronunciamientos la llamada al Partido Popular y al Partido Socialista a que colaboren estrechamente en la lucha contra el terrorismo y contra las demás manifestaciones antidemocráticas del nacionalismo vasco.  

La primera Edición del Premio, en 2001, se concedió ex aequo a Doña Ana María Urchueguía, alcaldesa (PSE-EE) de Lasarte-Oria y a Doña Pilar Elías, concejala (PP) en el Ayuntamiento de Azcoitia, por su coraje democrático representando a los ciudadanos de sus respectivos municipios. El II Premio (2002) al Magistrado de la Audiencia Nacional D. Baltasar Garzón, que en agosto de dicho año había ordenado la suspensión de toda actividad de Batasuna, brazo político de ETA. El III Premio (2003) al Sr. Dominique Perben, Ministro de Justicia de Francia, por la colaboración de la Justicia francesa con España en la lucha contra el terrorismo. El IV Premio (2004) al Presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

El Premio será entregado en Vitoria en el mes de noviembre, en la fecha que se hará pública más adelante.
El Jurado ha estado compuesto por las siguientes personas:

- Mikel Buesa. (Presidente del Jurado). Presidente del Foro Ermua.
- Gustavo Jaso. (Secretario del Jurado). Economista.
- José Mª Fidalgo. (Vocal del Jurado). Secretario General de Comisiones Obreras
- Ana María Vidal Abarca. (Vocal del Jurado). Fundadora de la AVT.
- Francisco Vázquez. (Vocal del Jurado). Alcalde de La Coruña
- Herman Tertsch. (Vocal del Jurado). Periodista y escritor
- Jon Juaristi. (Vocal del Jurado). Presidente de la Fundación Papeles de Ermua
- Inma Castilla de Cortázar. (Vocal del Jurado). Vicepresidenta de la Fundación Papeles de Ermua
- Fernando García de Cortázar. (Vocal del Jurado). Historiador.
- Iñaki Ezkerra. (Vocal del Jurado). Escritor.
- Antonio Aguirre. (Vocal del Jurado). Miembro del Comité Nacional del PSE-PSOE

La Generalitat gasta dos millones de euros trimestrales en financiar el pancatalanismo
Email 1 Diciembre 2005

El nacionalismo sale carísimo. Ya lo decía Gallardón cuando era presidente de la Comunidad de Madrid: “Nosotros crecemos más porque no nos tenemos que dedicar a mantener la lengua”. Es verdad que se trata del chocolate del loro, pero es un loro gordo e insaciable. A los amiguetes les viene muy bien y “hace país”. Lo que no está tan claro es que los contribuyentes estén emocionados con estas prácticas.

Atentos, el Grupo de Estudios para la Lengua Ponent i del Pirineu recibió 3.000 euros para traducir al catalán del euskera el libro “Lux Mundi”; la editorial del país Valenciá, SA, consiguió una subvención de 8.000 euros para traducir al catalán la revista The Economist. Inglés, ¿para qué? Y ya puestos, los amigos de la UNESCO en Barcelona recibieron 13.200 para la promoción de la cultura catalana por el mundo.

El grueso sin embargo, se va a financiar a los pancatalanistas. Por ejemplo, los Joves de Mallorca por la Llengua recibieron 15.000 euros porque sí más 20.000 euros por la realización de una acampada. El Instituto Juan Luis Vives, percibió del tripartito catalán 24.040 euros para programas de intercambio entre las universidades de Cataluña, Valencia y Baleares. Y ya puestos, las asociaciones de “Cataluña Norte” -o sea Francia- recibieron cantidades ingentes para la promoción de la lengua en una zona de Francia donde todavía se usa la cuatribarrada como seña de identidad.

Luego están los que apoyan el acoso al castellanoparlante como la Asociación en Defensa del Etiquetaje en catalán, que percibió 12.000 euros para sus campañas. También están los amigos de Opinió Catalana que editan www.tribunacatalana.org con el apoyo de 75.000 euros al trimestre de la Generalitat. ¿Dónde hay que firmar? Y el gran beneficiado, Omnium Cultural, que se vio premiado con 548.000 euros para la realización de todo tipo de actividades para mayor gloria del catalán y del tripartito.

Impresionante. Y todo esto en un trimestre. Cada trimestre se repite la misma historia de reparto de dádivas entre los amiguetes. Pueden ver la lista íntegra pinchando aquí.
http://www.hispanidad.com/imagenes/cartas/subv-generalit.doc

LA ERTZAINTZA APUNTA A ETA COMO RESPONSABLE
Una bomba explota en la sede de la empresa Azkar en el municipio guipuzcoano de Lazkao
EFE El Mundo 1 Diciembre 2005

BILBAO.- Un artefacto ha explotado esta noche en la sede de la empresa de transportes Azkar, situada en el municipio guipuzcoano de Lazkao, sin que se hayan producido daños personales. La Ertzaintza ha señalado que todo parece indicar que la banda terrorista ETA es el responsable.

La explosión se produjo sobre las 00.30 horas y ocasionó daños materiales en un muro así como en la zona de oficinas de la empresa.

La onda expansiva también provocó la rotura de cristales de las viviendas cercanas, agregaron las fuentes de la policía autonómica.

De momento se desconoce la composición del artefacto y la zona permanece acordonada para que los agentes lleven a cabo una inspección ocular.

La misma empresa ya fue objeto de un ataque en junio de 2003. Fue en sus instalaciones de la localidad vizcaína de Bedia y tres de sus camiones sufrieron cuantiosos daños.

Azkar, fundada en 1933, es una de las empresas líderes de transporte y distribución de paquetería y tiene, según su página web, más de 13.000 clientes en España y Portugal. Dispone de 58 centros de distribución en la Península y cuenta con 3.800 trabajadores.

En el País Vasco, Azkar tiene instalaciones en Guipúzcoa (dos de distribución: uno en Lazkao -el atacado- y otro en Hernani), en Vizcaya (el de logística de Trapagarán (Bilbao) y el de distribución de Beida) y en Álava (uno de logística y otro de distribución, ambos en el polígono industrial de Jundiz).

En las últimas semanas, ETA ha colocado artefactos en dos bodegas para exigir a sus propietarios el llamado 'impuesto revolucionario'. El primero explotó en la bodega Rioja Alta, en la localidad riojana de Haro, y el segundo, en la de El Coto, en el municipio alavés de Oyón.

El PP lamenta que los alumnos estudien una Historia distinta en cada Comunidad
Cree que la LOE del PSOE no asegura el concierto de la educación infantil en la escuela privada
R. R. La Razón 1 Diciembre 2005

Madrid- El PP lamentó ayer la nula voluntad del PSOE de cerrar acuerdos con el PP sobre la Ley Orgánica de Educación (LOE), pese a que representa a diez millones de ciudadanos, y criticó que sólo haya aceptado transaccionar cuatro enmiendas populares, ninguna de ellas sobre cuestiones fundamentales. Un documento interno del PP al que ha tenido acceso LA RAZÓN analiza los puntos débiles de los acuerdos de última hora del PSOE fruto de «la movilización social y la presión del PP», una oferta que, en su opinión, «sigue siendo insuficiente» porque no resuelve los pilares básicos en los que los populares piensan que debe descansar el sistema educativo. Estos son los puntos que los populares creen que han quedado sin resolver:

Promoción automática.
Se ha rebajado el número de suspensos con los que pasar de curso de tres a dos. Pero la promoción automática sigue siendo un tema abierto porque, en el caso de que el alumno tenga tres suspensos, la ley deja a criterio de una Junta de Evaluación la decisión de que pase de curso. Tampoco se establecen como obligatorios los exámenes extraordinarios, sino que se dejan en manos de las comunidades.

«Caos» de la secundaria. Los populares creen que la LOE sigue apostando por un diseño de secundaria caótico. Entre otras cosas porque se introduce un curso en cuarto de ESO donde los alumnos pueden elegir aleatoriamente materias «sin criterio ni orientación». Además, en la norma se renuncia a los itinerarios, lo que permitiría que los alumnos pudieran elegir entre distintas vías según sus intereses y capacidades.

Devaluación de asignaturas.
Otra de sus quejas en la Secundaria es la devaluación que sufrirán Física y Latín, que pasarán a optativas, mientras que se «desvirtúa» la Filosofía porque se incorpora la asignatura de Educación para la Ciudadanía, «de evidente contenido ideológico», dice el PP. Lamenta que el Bachillerato quede vacío de contenido al convertirse en «el más corto de Europa donde el alumno elegirá materias de forma aleatoria sin criterio de especialización y orientación formativa».

Alumnos que eligen director.
La queja abarca otros aspectos que considera que tampoco se han resuelto, como la convivencia en las aulas. Tal y como está redactada la ley, se mantiene un sistema de elección de director donde un alumno menor de edad puede elegir quién es el director o que se puedan hacer «novillos».

Reconocimiento al profesor.
El PP también entiende que no se reconoce la labor del profesorado. Entre otras cosas porque no se incorpora un catálogo de derechos del profesor y se renuncia al diseño de una carrera docente que permita su reconocimiento social, económico y laboral.

Relación centro-familia.
Uno de los aspectos que considera más «sangrantes» es que la LOE mantiene «graves limitaciones» a la libertad de centro. No se garantiza la relación directa centro-familia a la hora de admisión. El texto recoge que «las familias podrán presentar al centro en que desean escolarizar a sus hijos las solicitudes de admisión». Los populares entienden que no sólo «podrán presentarlas» sino que «deberán» hacerlo, para que la relación familia-centro queda asegurada.

Educación infantil sin garantías.
En el segundo ciclo de educación infantil, que es gratuito, «no queda asegurada la concertación de estas enseñanzas a los centros privados para atender la elección de centro. Según el PP, el texto habla de que las Administraciones educativas «garantizarán una oferta suficiente de plazas en los centros públicos y concertarán con los privados, en el contexto de su programación educativa». Según entienden los populares, «sólo queda garantizada una oferta suficiente de plazas en los centros públicos».

Poderes de la Administración.
Según el PP, el texto «otorga a las Administraciones educativas amplísimos poderes de programación de la oferta de plazas públicas, sin que aparezca el criterio de la demanda de las familias, de la libertad de elección de centro y sin que se reconozca, como establece el artículo 27 de la Constitución, la participación de los sectores afectados». El texto afirma sólo que «programarán la oferta educativa teniendo en cuenta la oferta existente de centros públicos y privados concertados» lo que, a juicio de los populares, puede indicar una congelación de la oferta de privados concertados. Además, entiende que el carácter propio de los centros concertados queda debilitado ya que la LOE se limita a decir que «la matriculación de un alumno supondrá el respeto del carácter del centro».

Equidad del sistema.
El PP entiende que ha sido el único partido que ha defendido la verdadera equidad del sistema educativo. Cree que se deber garantizar una formación básica común para todos los españoles. Mientras el PSOE afirma que con la redacción actual («los contenidos básicos de las enseñanzas mínimas requerirán el 55 % de los horarios escolares para las comunidades que tengan lengua cooficial y el 65 para las que no la tengan») ha eliminado el riesgo de que se estudien enseñanzas suficientes según la comunidad de la que se trate, la realidad es otra para el PP. La vertebración continúa sin ser garantizada porque los porcentajes del 55 y del 65 deben referirse a los contenidos básicos de las enseñanzas comunes en sus propios términos. Es decir, que tal y como está redactada la ley no determina que el temario de historia tenga un contenido común para toda España, de modo que lo que se estudia bajo la denominación de «Historia» podría ser diferente en cada comunidad autónoma.

Por otra parte, la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, dijo ayer que la actitud del PP tiene a «todos perplejos» pero con la «esperanza» de que «algún día» los populares se unan «a lo que todo el país considera que es el reto pendiente», que el Gobierno va a abordar y en el que prefiere que esté presente el Grupo Popular, informa Ep.

«La Educación no es el rehén de su política de enfrentémonos al Gobierno en todo y para todo», afirmó la ministra en la sesión de control al Gobierno en el Pleno del Congreso, en respuesta a una pregunta de la diputada popular Ana María Madrazo. Así, recalcó que «con debate, diálogo y la generosidad de casi todos en esta Cámara» se está demostrando que se puede construir una ley con calidad sin exclusión, «en ningún lugar y por ninguna condición», en la que cabe todo el mundo.

La responsable de Política Social del PP, Ana Pastor, lamentó ayer que el PSOE «no sea capaz de listar ni una sola cosa de su ley que pueda mejorar el fracaso escolar y lo que ha hecho hasta ahora no es más que una vuelta al pasado, a la LOGSE, con su propuesta de reforma educativa». En opinión de Pastor, el PSOE «debería analizar cómo es posible que quiera un sistema educativo no estable como el que está planteando con su ley que no resuelve los problemas y que mira al pasado». Pero si hay algo a lo que el PSOE debe responder es al porqué no ha aceptado sus enmiendas. Los populares creen que el Gobierno ha dedicado 18 meses a elaborar una ley bajo un falso diálogo tratando de buscar respaldo sin ningún éxito.

La historia y la lengua
Nota del Editor 1 Diciembre 2005

Comentario enviado al PP:

Cuando va a defender el Partido Popular los derechos constitucionales de los que tenemos como lengua materna el idioma común español ?

Lo digo porque en ninguno de los argumentos en contra de la LOE aparece nada en este sentido.

Claro, que el propio PP ha sido el que ha laminado nuestros derechos constitucionales en Galicia con la Ley de Normalización Lingüística y demás.

Así que poco cabe esperar, y menos viendo su comportamiento en otra región con lengua "propia" como Cataluña.

Saludos (Www.geocities.com/agli.geo)

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