AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 3 Diciembre 2005
Los límites de la educación pública
Pedro Schwartz Libertad Digital 3 Diciembre 2005

¿En qué se está convirtiendo el nacionalismo catalán?
Editorial Elsemanaldigital 3 Diciembre 2005

¿Sigue el PSOE apoyando la Constitución?
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Con la Constitución
EDITORIAL Libertad Digital 3 Diciembre 2005

La cadena
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Insultos, mentiras, menosprecios
Cristina Losada Libertad Digital 3 Diciembre 2005

La COPE somos todos
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 3 Diciembre 2005

Los escamots de ZP
Pablo Molina Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Entrevista:Francesc de Carreras
Carmen Leal Libertad Digital 3 Diciembre 2005

"Cataluña se ha convertido en una sardana mal contada"
Juan Delgado elsemanaldigital 3 Diciembre 2005

Educación
Los límites de la educación pública
Pedro Schwartz Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Para John Stuart Mill era un axioma casi evidente que el Estado tenía la obligación de exigir e imponer un nivel mínimo de educación para cuantos hubiesen nacido a la ciudadanía en su seno. Consideraba una obligación exigible de los padres el que preparasen debidamente al nuevo ser que hubieran traído al mundo, para desempeñar su papel en la vida, para sí y para el resto de la sociedad. Pero no en vano presentó esa exigencia en su ensayo “Sobre la libertad” (1859): sería el primero en deplorar, añadió, que toda la educación o una gran parte de ella estuviera en manos del Estado. “Una educación pública general no es sino un instrumento para moldear a la gente a gusto del poder predominante en el gobierno”.

Los establecimientos de educación creados y controlados por el Estado deberían reducirse a ser experimentos educativos para estímulo y ejemplo de sus competidores privados. Una cosa es exigir a las familias que den a sus hijos un mínimo nivel de educación y otra muy distinta es crear un sistema educativo público predominante.

En España hoy, tanto la Administración central como la autonómica dictan la mayor parte del contenido de los estudios en todos los niveles e incluso imponen el idioma en el que se ha de impartir la enseñanza. La educación obligatoria se ofrece sobre todo a través de institutos públicos o de centros concertados sometidos a un férreo control administrativo, hasta llegar a la censura de los libros de texto escolares.

Los centros privados enseñan en lo fundamental lo mismo que los institutos; sus profesores reciben su remuneración, no del colegio, sino de la Hacienda autonómica y sus plazas se reparten por un sistema de puntos cuasi-soviético, que prima la cercanía del domicilio y el puesto de trabajo, y la escasez de medios de los padres. Han dejado de ser establecimientos privados para convertirse en concesiones o estancos educativos. En la enseñanza superior, las Universidades públicas reciben una financiación de las Autonomías que las privilegia frente a las privadas: No contentas con esto, las Autoridades deciden el contenido de los títulos oficiales que permiten el ejercicio de las profesiones, como la medicina, el derecho, las ingenierías y relegan el resto de las enseñanzas a ser meros títulos propios. Además, para que esos títulos oficiales valgan en toda la UE, se va a imponer un patrón europeo de estudios universitarios definido en Bolonia.

No sé cómo hay buenas Universidades en Estados Unidos sin el debido control público. So pretexto de fomentar la igualdad de oportunidades, nuestras diversas Autoridades utilizan pues el dinero público y su potestad reguladora para moldear las mentes de los jóvenes. En aras de la libertad individual habría que privatizar todos los centros de enseñanza, como se ha hecho con el acero o las líneas aéreas. Para que mis lectores no se asusten, me contentaré con proponer una reforma más modesta: que la financiación pública a la enseñanza se entregue a las familias y los alumnos en forma de un bono que puedan gastar en el establecimiento de su elección, sea público, concertado o privado de verdad.

© AIPE Pedro Schwartz es profesor de la Universidad San Pablo CEU y académico asociado del Instituto Cato.

¿En qué se está convirtiendo el nacionalismo catalán?
Editorial Elsemanaldigital 3 Diciembre 2005

Algo grave está sucediendo en la política catalana: un profundo germen de radicalismo político que si no se controla puede empezar a dinamitar los cimientos de la convivencia cívica.

3 de diciembre de 2005. Energúmenos de Esquerra Republicana de Catalunya intentan asaltar la COPE y piden su cierre sin que los cimientos de la política catalana salten por los aires. Un presunto juez amenaza de muerte a un periodista mientras surgen rumores sobre la vuelta a la escena política de la banda terrorista Terra Lliure. Crecen las dudas sobre la financiación de los partidos que componen el llamado tripartito en Cataluña y el ministro de Industria se mofa de los que osan levantar una voz crítica. Se impone el uso obligatorio de una lengua cooficial con menoscabo de la común.... Y ahora los socialistas catalanes han remitido una carta a Ernest Benach, presidente del Parlamento de Cataluña, para que la Cámara estudie si Ángel Acebes, secretario general del Partido Popular, cometió un "delito" al vincular ETA y el Estatuto y si pueden emprender acciones judiciales por ello.

El PSC considera que "las instituciones catalanas deben reaccionar" y no sólo "denunciar", y anunció la próxima presentación en la cámara de una proposición no de ley para reprobar las palabras del dirigente del PP. Como nota pintoresca, Josep Lluís Carod-Rovira, en su línea habitual, ha aprovechado para insultar a Acebes.

¿Qué ha sucedido para que en pocos meses una línea política que discutible, errónea o acertada, solía discurrir por las cauces de la moderación, el diálogo y el seny haya degenerado en comportamientos lindantes con la coacción y claramente lesivos de los derechos constitucionales y de la libertad de expresión?

Algo grave está sucediendo en la política catalana y no es otra cosa que un profundo germen de radicalismo político que si no se controla puede empezar a dinamitar los cimientos de la convivencia cívica. El nacionalismo identitario está olvidando los problemas reales de los ciudadanos y desea convertir el escenario político en una reivindicación permanente, en un continuo disparate de provocación que parece querer excluir de la vida social a una importantísima franja de ciudadanos.

Pero el auténtico responsable de este caos político es el Partido de los Socialistas Catalanes, que ha olvidado sus responsabilidades como partido de gobierno y ha emprendido una loca carrera para parecer más nacionalista y más disgregador que sus rivales y hoy coaligados. Y en última instancia esta deriva, tal vez propiciada por el ansia de poder, tiene un claro artífice, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que decidió apoyarse en los socialistas catalanes y en ERC para mantener su débil gobierno.

En Cataluña parece que escasea el talante y, en algunos ámbitos, incluso la libertad. ¿En qué se está convirtiendo el nacionalismo catalán de ahora mismo?

¿Sigue el PSOE apoyando la Constitución?
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Decir que el Gobierno Zapatero no tiene rumbo no es ninguna novedad. Pero quizá lo más preocupante es que cada vez está más fuera de unos mínimos parámetros institucionales. No es de recibo que el presidente del Ejecutivo haya sido incapaz de condenar los ataques a la COPE, que son ataques a la libertad de expresión, y, en cambio, se han puesto como furias por la concentración que ha convocado el Partido Popular en defensa de la Constitución este sábado en Madrid.

No se puede entender que un Gobierno constitucional se agarre tal enfado por un acto público en defensa de la Carta Magna. ¿Cuáles son las razones? ¿Tan hipotecados están por ERC que no pueden decir esta boca es mía? ¿Sigue siendo el Partido Socialista un partido que apoya a la Constitución? Entonces, ¿pueden explicar los motivos que les llevan a avergonzarse de un apoyo público a la Constitución?

La reforma del Estatuto catalán es una reforma encubierta de la Constitución. Eso no tiene vuelta de hoja, aunque Zapatero lo intente ocultar. El Gobierno quiere cambiar el actual modelo constitucional, y eso sería sólo el primer paso. Es el ejemplo evidente de que Zapatero es un presidente prisionero de sus limitaciones, pero lo es gracias a sus deseos no corregidos de actuar de esa forma.

Es muy triste, deplorable y desalentador para los millones de personas que sólo quieren estabilidad constitucional, escuchar a la vicepresidenta del Gobierno calificar de manifestación callejera un acto en favor de la Constitución. Y, en cambio, no atreverse a condenar claramente un ataque a un medio de comunicación como ocurrió con la COPE el pasado miércoles. Una provocación dirigida por dos diputados de ERC que, por cierto, reciben un sueldo mensual que pagamos todos los españoles. Y los diputados nacionales –sean del partido que sean– no pueden utilizar su tiempo en recortar las libertades básicas de la democracia.

Este Gobierno ha caído en el más grande de los descréditos. Su preocupación y sus descalificaciones sólo se dirigen hacia aquellos que defienden la Constitución, en cambio sus piropos y sus buenas palabras son hacia los independentistas que no respetan la libertad de expresión y que organizan persecuciones contra aquellos medios que se desvían de la línea oficial.

El espectáculo de los socialistas es lamentable. De la Vega califica de callejeros al PP y Rubalcaba dice que la concentración es anticonstitucional. Esto no es el mundo al revés, esta es la dura realidad de un partido que ha dejado de ser lo que era y que tiene como objetivo la laminación del actual modelo nacional. Y lo demás son fábulas celestiales.

Con la Constitución
EDITORIAL Libertad Digital 3 Diciembre 2005

El próximo martes nuestra Carta Magna cumplirá 27 años. A lo largo de estas casi tres décadas de vida constitucional, España ha alcanzado niveles de libertad y prosperidad no conocidos en nuestra historia, ni en la reciente ni en la lejana. En todo este tiempo se han acometido reformas de gran envergadura en nuestras instituciones, y el país ha dado un proverbial salto que ha posibilitado un milagro que entonces parecía imposible, pero que era el deseo que latía en el corazón de todos los españoles: homologar nuestra democracia con la de las grandes naciones civilizadas del mundo. Lo hemos conseguido. España ha sido un modelo de estabilidad y un espejo donde se han mirado otros países que acababan de salir de una dictadura.

Dentro de los límites marcados por la Constitución de 1978 tres partidos diferentes se han turnado pacíficamente en el ejercicio del poder, se ha procedido a la descentralización del Estado, y se ha garantizado un marco legal estable que ha favorecido la convivencia entre los españoles. Todo esto se ha conseguido gracias a una Constitución mesurada, fruto del consenso y aprobada en su día por una gran mayoría, una gran mayoría que, año tras año, ha ido refrendando su apoyo a este documento fundacional de nuestra democracia.

Un texto que ha prestado tan buenos servicios a la Nación se merece un homenaje anual, y no de un partido sino de todos. Así lo ha entendido el Partido Popular, que ha convocado para hoy en la madrileña Puerta del Sol, un acto de homenaje para recordarnos cuán importante ha sido, y es, esta Ley para todos los ciudadanos. La realidad política de estos días inciertos va, sin embargo, por otros derroteros. Una parte del espectro parlamentario se muestra abiertamente hostil a la Carta Magna, otra, la representada por el partido del Gobierno, el PSOE, pieza fundamental del sistema diseñado en el 78, navega entre dos aguas sumida en un delirante doble discurso.

No es un secreto para nadie que la “reforma” estatutaria en Cataluña contraviene la letra y el espíritu constitucional. Sin embargo, ha sido admitida a trámite en el Congreso gracias al apoyo de más de la mitad de la cámara. Esto es motivo de preocupación, porque pone sobre el tapete un hecho al que no podemos abstraernos: el consenso constitucional está roto o a punto de romperse. Las consecuencias que de ello se deriven en el futuro son imprevisibles. Lo cierto es que, por encima de los intereses del Ejecutivo, plasmados en las mayorías parlamentarias, gran parte de los votantes socialistas sigue teniendo a la Constitución como una herramienta básica para regular la vida en común. Esto es así aunque al Gobierno y, muy especialmente, a sus socios secesionistas, les pese en lo más hondo.

Por ello, porque una mayoría de españoles considera que la Constitución es un instrumento con plena validez, es de vital importancia que los ciudadanos le revaliden su apoyo con motivo del 27 aniversario. Hoy tienen la oportunidad de hacerlo públicamente, y de demostrar al Gobierno que reunirse para homenajear a nuestra Ley Fundamental no es, como ha afirmado la vicepresidenta, una “concentración callejera”.

ERC
La cadena
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Ya han llegado los de la gasolina. Merodean por Cope Barcelona, invocan a Terra Lliure en sus pintadas adolescentes. Siempre aparece gente así cundo se agita lo suficiente. Los habían precedido en el insulto, la provocación y la coacción a la emisora ciertos extraños visitantes de la capital, enmascarados, encadenados a sus propios prejuicios, expuestos a cámaras convenidas, actuando bajo la experta batuta agitadora de unos tipos que merecerían protagonizar el remake de Dos tontos muy tontos.

Acabaron todos refugiándose en el Congreso de los Diputados, que es una forma como otra cualquiera de escupir a la soberanía nacional. Pudieron hacerlo, y lo hicieron, en la convicción de que la opinión pública catalana lo justificaría, lo comprendería y, con suerte, lo aplaudiría; no en balde llevaban los medios de comunicación locales un par de meses de acorralamiento y etiquetado del único que se atreve a cuestionar las premisas intocables del oasis. Campaña que empezó al comprender el ministro Montilla que su condición de puente entre el PSOE y el PSC, entre el gobierno y el govern, encontraría ciertos problemas debido a la incómoda circunstancia de que no todos los creadores de opinión obedecen al poder.

Y si no se tambaleaba la convicción y la entereza de un grupo de comunicadores, acabaría tambaleándose ese puente llamado Montilla, ese faro del Llobregat, con todas sus condonaciones a cuestas. Todo lo cual sería inimaginable fuera de una atmósfera asfixiante de frentismo y deslegitimación del adversario, de toma de la calle, de asedio físico y moral a un partido. Es decir, todo ello sería inimaginable sin Rodríguez, alma de los nuevos tiempos ásperos, primus movens de la involución totalitaria, resucitador de guerras civiles, desenterrador sesgado de cadáveres y leyendas, entrañable, sonriente y amable sembrador del odio.

Acoso a la COPE
Insultos, mentiras, menosprecios
Cristina Losada Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Estaba tratando de visualizar un ejemplo de lo que El Periódico de Cataluña entiende por “insultar, menospreciar y mentir”. Pues eso es lo que dice que hacemos los que hablamos por los micrófonos de la COPE, y lo que justifica, según el diario, la actuación amarilla y encadenada de los enmascarados de ERC. En ello estaba cuando me entero de que José Blanco se ha largado con mal gesto de una entrega de premios. Y eso porque se le dijo que el PSOE no debería dar la impresión de que está más comprometido con el nuevo Estatuto de Cataluña que con los problemas sociales. Para mí, que ha habido ahí insulto y menosprecio; mentira, no.

Los jubilados le daban a Blanco un consejo muy sensato, del que el PSOE podría sacar provecho. Si lo escuchara. A un político, y más cuando gobierna, le va en el sueldo oír las críticas y hasta aguantar protestas subidas de tono. Pero Blanquito, como decimos en Galicia, no tiene donde llevarlas. Le descompone que no le regalen el oído. No acepta que le digan que está haciendo algo mal. No soporta las opiniones contrarias, ni siquiera una tan moderada como la que formularon los jubilados. Vamos, que no está preparado para el debate y la confrontación propios de sociedades abiertas y plurales.

Me imagino a Blanco en la piel de Pilar del Castillo durante aquella entrega de los Goya que se preparó como acto de agit-prop contra el gobierno del PP, a cuenta de la guerra de Irak. Pegatinas, discursos y una actuación de Animalario, resistió del Castillo con estoicismo, sin moverse de la silla, como persona que tolera la discrepancia y hace gala de buena educación. No, no puedo imaginarme a Blanquito en semejante tesitura. ¿Qué hubiera hecho? ¿Llamar a los antidisturbios? Porque aquello sí que fue un chorreo. Y él, por mucho menos, se enfada y se esfuma, en lo que yo diría que fue un insulto y un menosprecio a los reunidos.

Es probable que El Periódico interpretara ambos sucesos de otro modo; que dijera que los jubilados insultaron a Blanco, y que del Castillo tuvo lo que se merecía en la gala. Pero aparte de diferentes varas de medir, en ese periódico utilizan instrumentos retóricos extraños e imprecisos. Cuando dedicaron unas páginas a tres comunicadores de la COPE, titulaban la semblanza de Federico Jiménez Losantos: La mala fe del converso. Bueno, del converso se dice que tiene furia o furor, pero no mala fe. Un error lo tiene cualquiera, pero de esos cometen muchos. De ahí que trate yo de entender qué significan para ellos ciertos términos.

Dicen, por ejemplo, que la protesta de las Juventudes de ERC frente a la COPE forma parte de la “tradición democrática”. Acosar y pedir el cierre de un medio de comunicación porque se discrepa de él no es propio de demócratas. Pero tradición en esas lides no le falta al grupo. En los años treinta, los Escamots, milicia de las Juventudes aquellas, asaltaron y destruyeron la redacción de una revista satírica catalana, El Be Negre. También aplicaban sus energías a romper las huelgas de los cenetistas y a otras travesuras. Entonces vestían camisas verde oliva. Y entonces, algunos dirigentes de Esquerra, más moderados, hartos de los sabotajes de los nenes, los tildaron de “aprendices de nazis”.

Cosas de otros tiempos, sí. Pero la asociación entre nazis y fascistas y ciertas prácticas de ERC, que El Periódico tacha de sofisma y de incitación al odio, goza también de su tradición. Y ha sido estudiada. Puestos a asociar, el diario no se queda corto. Sus humoristas hacen la gracia de vincular a la COPE con el franquismo y el nazismo. Es su contribución a la convivencia. Pero ejercen su libertad de expresión y nadie pide que lo cierren. Comprensivos que son con el acoso a los demás, hay que esperar que si montan un numerito ante su sede, no menosprecien a los discrepantes y les bajen bocadillos y aguardiente. Confío en que no tengan que vérselas con esa tradición democrática. Y a todo esto, ¿por qué no acuden los presuntos insultados, difamados y calumniados a los tribunales?

La COPE somos todos
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 3 Diciembre 2005

Y todos son todos. Los de izquierdas, los de derechas y los de mediocentro. Hasta los democratacristianos. Los del Barça, los del Madrid o los del Zaragoza. Los que leen El País o los que prefieren El Mundo o La Razón. Los que son religiosos y los que no lo son. Sí, todos. Y cuando escribo todos me refiero, claro está, a todos aquellos que todavía piensan que merece la pena defender la libertad, a todos lo que conservan un pelín de vergüenza ajena y de sentido común democrático.

Los hechos se precipitan, hieden. El descaro naciolenguaraz es cada vez más irracional y perverso. "Irrumpe una estridencia", dice un verso de Jorge Guillén. Pero en este caso las estridencias se multiplican en España como grotescas alimañas políticas, en una cáustica corrupción que es preciso detener. A pesar de Rodríguez -llamado el rojo- y demás acólitos. A pesar de nuestro propio gobierno, que se difumina en la deserción.

Porque el presidente Rodríguez no pone coto a los desmanes, como es su obligación. Al contrario, los incita y los excusa. Es más, los utiliza. Con sus pejipalabras y con sus silencios. Desmanes que tienen nombres y apellidos. La situación de acoso a la Cope no es un hecho aislado. Forma parte de un entramado visceral que es difícil de conjugar con el buen talante, y que comenzó con el asedio a las sedes del Partido Popular. Eso lo recordamos todos.

Es Rodríguez el responsable último del desbarajuste actual. Él, y Maragall, y Montilla, y Rubalcaba, y los que se ocultan entre bambalinas. Gentes del PSOE que amparan con su vesania el ataque a la Cope, el ataque a la libertad de expresión. Callan, disculpan o cambian de conversación. Hay que acabar con la Cope, ¿verdad Rodríguez? Como sea. Pues os produce urticaria -¡ay Pujol, tan ladino!- escuchar cada día la verdad desnuda de vuestra cochambre.

La Cope reúne dos características que la hace especialmente detestable a ojos de todos estos galácticos de la bilis: su oposición al engaño sectario, defendiendo la unidad de España frente al diálogo con terroristas, y su anclaje en los valores cristianos. Por eso la atacan sistemáticamente con la peor gasolina que existe: su odio. A las pruebas me remito. Desde el comienzo de la legislatura la persecución a la Iglesia -en sus más diversos registros- y la exclusión del adversario político ha sido la constante de Rodríguez. Él sabrá por qué.

Amenazada está la Cope, como amenazados están otras personas y otros medios. El terrorismo acecha en un caldo de cultivo cada vez más favorable. Tiene razón Jaime Mayor Oreja al decir que "algo falla cuando ETA aplaude al Gobierno". Algo falla cuando ETA se vincula al Estatut. Algo falla cuando Terra Lliure vuelve a las calles (si es que las había dejado). Algo falla cuando el Presidente del Gobierno de España excusa la mentira, fomenta el encono y cohabita con Perpiñán.

Por todo ello estoy con la Cope. Con cada uno de sus periodistas y colaboradores. Porque su libertad es la mía. Porque su libertad es la de todos. Hoy más que nunca.

Acoso a la COPE
Los escamots de ZP
Pablo Molina Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Uno de los fenómenos que las recientes astracanadas totalitarias de ERC contra la libertad de expresión demuestran de forma empírica, es que el nacionalismo separatista de base identitaria esteriliza la inteligencia.

Pero que un asaltapiscinas y sus escamots enmascarados se dediquen a la performance totalitaria frente a un medio de comunicación, no es lo sustantivo. En última instancia, hablamos de los representantes de una fuerza necesariamente marginal, con un discurso político antisistema, cuya relevancia política, hoy desgraciadamente decisiva, proviene únicamente de los beneficios que le reporta la existencia de un endiablado régimen electoral.

Lo relevante en esta cuestión, es la respuesta que el estado de derecho opone a sus provocaciones, de ahí que las declaraciones al respecto del Presidente del Gobierno, adquieran un especial interés por su carácter liberticida.

En su entrevista televisiva, R.Z. saldó la cuestión afirmando que ni le gusta que se ataque a los medios de comunicación, ni el mensaje agresivo de alguno de ellos; como ven, se trata tan sólo de una cuestión de paladar. Pero en el primer caso hablamos de un delito y en el segundo, del ejercicio del derecho constitucional a la libertad de expresión. Poner ambas cuestiones en el mismo plano de legitimidad, acota perfectamente la forma en que el gobierno entiende el funcionamiento de la democracia. El acoso intimidatorio a la sede de un medio de comunicación mediante manifestaciones no autorizadas, constituye, en efecto, un delito. El deber de R.Z., más allá de sus gustos personales (bastante dudosos por otra parte, a tenor de sus lecturas y amistades) es, como político condenarlo y como Presidente del Gobierno impedirlo o, al menos, castigar severamente a los culpables. De lo contrario, está actuando como el juez que considera una atenuante del delito de violación, cuando no un eximente, el hecho de que la víctima vistiera minifalda. Con esa decisión, el magistrado pierde su legitimidad como árbitro del derecho, exactamente igual que R.Z. perdió la suya el pasado miércoles como garante de nuestra libertad.

Ahora bien, lo más productivo de la famosa entrevista fue la confirmación presidencial de que “habrá nuevo estatuto para Cataluña”. John Kerry, Angela Merkel y el referéndum francés sobre el tratado de la UE, son tres importantes muescas en el revólver profético de ZP, que no es que sea gafe, es que es letal. Por tanto, cuando proclama abiertamente su vaticinio de que “habrá nuevo estatuto”, podemos estar seguros de una cosa: No lo habrá. También pronosticó que el Barça ganará la Champions League y Ronaldinho no deja de llorar desde entonces, sin contar la gravísima lesión de Xavi, ocurrida esta misma mañana. ¡Con lo esperanzados que estábamos este año todos los culés!

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

Entrevista:Francesc de Carreras
Carmen Leal Libertad Digital 3 Diciembre 2005

Francesc es un hombre cálido, afable, sincero, poco dado a los tremendismos. Suele enjuiciar la realidad política desde una cierta distancia que le confiere objetividad. Sus artículos en La Vanguardia son siempre cuidadosos en la forma y equilibrados en el contenido. El Estatuto catalán le ha hecho salir de su vida reglamentada y peregrinar por ciudades catalanas, por tertulias radiofónicas y televisiones autonómicas pronunciando un discurso políticamente “no correcto”, que en Cataluña se traduce por “no nacionalista”.

Hace tiempo que ha tomado una posición crítica ante el nacionalismo, aunque procede de una familia catalana de profundas raíces catalanistas ¿por qué?
Lo que me hizo ser crítico fue estudiar el pensamiento liberal y democrático y ver las contradicciones que podía llegar a haber entre nacionalismo y democracia. También ver que Cataluña a partir de los años 80 las cuestiones de la “identidad “ se enfocaban mal, se convertía en el único tema de discusión y se convertía en una ideología transversal a todos los partidos políticos. Todo ello empeoró en los años 90 con una política en materia de lengua que no respondía al pluralismo lingüístico de la sociedad catalana. Cataluña había experimentado profundos cambios en los 30 años anteriores y ello no se tenía en cuenta. Una cosa es la cooficialidad del catalán y su necesaria protección como lengua minoritaria, con lo que estoy totalmente de acuerdo, y otra cosa muy distinta que se imponga como lengua oficial única, que se tienda al monolingüismo, que es la situación en la que estamos.

El nacionalismo ha ido ganando terreno político y social. Hoy tiene una representación parlamentaria que no se corresponde con el número de votantes ¿habría que cambiar la ley electoral?
No creo que sea problema de ley electoral. Una gran mayoría de votantes socialistas y buena parte de votantes de CiU no son nacionalistas. En cambio sus partidos respectivos lo son. Además, la política de la Generalidad ha sido tan sectaria en el tema identitario que muchos votantes en las elecciones autonómicas no han ido a votar porque creen que el Gobierno de la Generalidad les es ajeno. Una parte de la sociedad se desentiende de la política autonómica y ello representa un serio déficit democrático para Cataluña.

¿Había verdadera necesidad de reformar el Estatuto catalán?
Toda ley se puede reformar. Después de tantos años algún sector puede pensar que es necesario cambiar el Estatuto, pero las razones que han dado oficialmente han sido muy poco convincentes: la emigración, las nuevas tecnologías, la globalización. En estos supuestos se pueden reformar unos artículos o añadir otros. Pero una revisión total no se puede justificar por cuestiones puntuales.

¿Cuáles han sido las verdaderas razones?
Pues son razones nacionalistas. Los nacionalistas siempre necesitan ir a más, y necesitan subir peldaños para ir acercándose a la soberanía, a la independencia. Creen que es el momento oportuno para dar un empujón, la autonomía para ellos es un mero instrumento, no una finalidad. Además, como se ha llegado a una situación de igualdad sustancial de competencias entre las distintas autonomías (como corresponde a los modelos federales, que son igualitarios) necesitan diferenciarse del resto de comunidades autónomas porque consideran que Cataluña es una nación. Por eso aspira a un Estado y aunque ahora no lo tienen a su alcance, aspiran a tener algo que sea lo mas parecido a un Estado.

¿Nuestro Estado de las Autonomías es un modelo federal?
No todos los federalismos son iguales, hay diferencias entre ellos, pero creo que nuestro sistema pertenece a la familia federal, se puede comparar con Estados federales como EEUU o Alemania.

¿Las demás comunidades Autónomas no van a pretender las mismas atribuciones que le den a Cataluña?
Constitucionalmente tienen el mismo derecho, no hay duda. Con la excepción de los hechos diferenciales, que en Cataluña son, básicamente, la lengua y el derecho civil. A nadie se le puede negar lo que se reclama para uno mismo. Imagino que una buena parte de comunidades querrán tener un modelo lo más parecido posible al catalán.

Hay un estado de alarma social y de inquietud en toda España por este Estatuto
Sí, sí, lo sé, lo sé y el problema ha pasado de las tertulias radiofónicas y los periódicos a la calle, a las conversaciones cotidianas. El problema no es tanto que se rompa España, que se rompa la unidad de España. El problema es que el Estatuto, tal como está planteado, trata de regular no solo cuestiones que afectan a Cataluña sino también las que afectan al resto de las autonomías y al mismo Estado. Desde decisiones en las cuales el Estado tiene que pedir “permiso” a la Generalidad a través de una relación bilateral, hasta el sistema de financiación. Es lógico que haya alarma en España porque el proyecto de Estatuto va más allá de su territorio. El nuevo estatuto reforma el modelo de Estado de la Autonomías. Desde el Estatuto se pretende cambiar el modelo de reparto competencial, lo cual desde el punto de vista jurídico es absolutamente inviable. Si este Estatuto se generaliza, es decir, si las demás autonomías pretenden llegar al mismo techo, a tener las mismas atribuciones que las que pretende el proyecto para Cataluña, el Estado resultante será inviable. Podemos entrar en una fase desestabilizadora que rompa con una trayectoria de construcción del Estado de las autonomías que, con cuidado y con prudencia en una materia complicada y difícil, se había hecho bien. Es natural que exista inquietud y alarma.

“Cataluña es una nación” se lee en los libros de texto escolares desde Primaria y la mayoría de los catalanes ha asumido el concepto de manera errónea, sin saber la distinción entre “nación”, como “cultura especifica” y Nación como espacio político-jurídico, que se refiere al Estado. ¿cree que puede figurar en el Estatuto que “Cataluña es una Nación”, siendo un término jurídico que entraña soberanía?
Este tema lo he estudiado recientemente. La Constitución española emplea la palabra Nación en el sentido de pueblo, es decir, la base humana del Estado. Cuando el artículo 1.2 dice “la soberanía reside en el pueblo”, el artículo 2 menciona a la “Nación española” y en el preámbulo también se menciona dicho término, nos estamos refiriendo al “conjunto de los españoles”, de unos ciudadanos que tienen unos mismos derechos básicos. Sin embargo la Constitución utiliza otro término también en el artículo 2, el de “nacionalidades y regiones”, en el sentido de territorios en los que existen determinados rasgos distintivos que les confieren una especial personalidad. Si en el nuevo estatuto se quiere indicar que Cataluña es una sociedad que tiene unos rasgos específicos culturales se tiene que utilizar el término “nacionalidad” y no el de nación. En Derecho las palabras son muy importantes, hay que emplear palabras unívocas. Los textos deben ser claros para el intérprete y lo que ha hecho el Parlamento al aprobar el Estatuto ha sido introducir –por parte de algunos deliberadamente, por parte de otros por pura ignorancia– cuando menos confusión.

La propuesta del nuevo Estatuto, al ser manifiestamente inconstitucional, como lo atestiguan todos los especialistas en Derecho Constitucional y llevarlo a la Cámara en un “trágala” por el pacto con ERC, ¿no es una forma de “golpe de estado” si se me permite la expresión?

La expresión golpe de Estado es inadecuada. Los que han elaborado el Estatuto hacen una interpretación de la Constitución que es distinta y contraria a la que se hecho hasta hora. Parten de la idea de que se puede prescindir del estado de las autonomías tal como se ha construido hasta ahora, de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y de la doctrina de los juristas. Yo creo que esto es insensato. Partir de cero como si estuviésemos en 1978 y partir de la letra de la Constitución y no del contenido que a lo largo de los años se le ha ido dando, es desconocer como funciona un Estado.

¿Qué ha pretendido el tripartito al presentar a la Cámara un texto a sabiendas de que no es reforma del Estatuto, sino reforma de la Constitución?
Piense que este Estatuto se hace por necesidades de los partidos nacionalistas, ERC y CiU, que pugnan por demostrar quién es más nacionalista Se han pretendido tres cosas. La primera diferenciar a Cataluña de las demás regiones autonómicas, por eso dice “somos una nación”; la segunda que Cataluña tenga más competencias y que no se interfiera el Estado en el ejercicio de esas competencias; y la tercera una mejor financiación, con un trato especial respecto a as demás comunidades autónomas, igual que el País Vasco y Navarra. Por parte de los partidos nacionalistas, todo ello es coherente, lo que no entiendo es que hacen ahí PSC e IC. Entiendo la lógica de ERC y de CiU, no entiendo la de los socialistas, los grandes responsables del nuevo estatuto.

¿Y dónde van?, o ¿dónde vamos si este Estatuto sale adelante ?
Pues a un cambio de modelo de Estado, a un federalismo asimétrico, como le gusta decir a Maragall, que en realidad es un modelo de tendencia confederal

Hay un cierto escándalo social cuando se comparan los sueldos de los demás presidentes autonómicos con el del señor Maragall, que es el doble, y que gana mas que el presidente del Gobierno español, y el Estatuto se pide mayor financiación. Todo esto unido a el episodio del 3% , a la condonación por la Caixa de una deuda de 1000 millones al PSC y de otros miles a ERC ha dilapidado la fama de seriedad y responsabilidad, que tenia Cataluña ante el resto de España. ¿Son conscientes la clase política del desprestigio de Cataluña?
Yo espero que en el resto de España sepan distinguir entre los ciudadanos catalanes y los partidos que han aprobado el estatuto. La responsabilidad del desprestigio es de unos cuantos, no de todos los catalanes. Porque el espectáculo es, realmente, muy poco serio, el mítico “seny” se encuentra a faltar.

El Estatuto salió del Parlament con una aprobación del 89%, sin embargo yo veo a muchos, pero muchos catalanes que están en desacuerdo. Ud. encabezo un Manifiesto de intelectuales que obtuvo en 15 dias 4.000 firmas. Hay asociaciones: “Ciudadanos de Cataluña” “Iniciativa No Nacionalista”, “Convivencia Cívica Catalana”, “Asociación Cultural Miguel de Cervantes”, “Asociación por la Tolerancia”, “Profesores por el Bilingüismo”, incluso procedentes del PSC como “Ágora socialista” y “Socialistas en positivo” que públicamente rechazan el Estatuto. ¿cómo se comprende todo esto?
En una democracia tiene que haber diversidad de opiniones. En Cataluña hay diversidad de opiniones, muchos discrepan de las políticas identitarias. Yo soy crítico con estas políticas, por lo menos desde hace 15 años, en conferencias, tertulias y artículos de prensa. Para muchos, sin embargo, hasta ahora no se han dado cuenta de la dirección que estaba tomando este país desde hace años. Había gentes que confiaban en que el PSC experimentaría un cambio interno y no sería arrastrado por estas políticas identitarias, pero ha sido al revés, el PSC las ha impulsado. Desde que Maragall es presidente de la Generalidad, la política identitaria es tanto o más dura que con Pujol, el cual es responsable de preparar el terreno para que se llegara a esto. En Cataluña ha habido un cambio de partido en el gobierno de la Generalitat, pero lo que no ha habido es un cambio política, se ha continuado la escalada identitaria. De esta situación es de la que queremos salir. Por eso hicimos el manifiesto por un nuevo partido, por esto creamos la plataforma “Ciutadans de Catalunya”, porque creemos que una parte de la sociedad no se ve reflejada en los partidos políticos actuales. Según un amigo mío, en Cataluña solo hay dos partidos: el PUC (Partido Unificado de Cataluña”, que engloba al tripartito y a CiU) y el PP. Nosotros queremos ocupar un espacio electoral e ideológico distinto a todos ellos. Hay una parte de la población que no se ve reflejada, por razones diversas, ni en el PUC ni en el PP. Nosotros nos ofrecemos para que nos voten a nosotros.

Hay una corriente de opinión, que se va generalizando, que propugna la reforma de la Constitución de 1978 y que pretende que se incluyan tres cosas: 1º Partidos implantados en todas las comunidades autónomas y una reforma de la ley electoral. 2º Que se terminen los privilegios fiscales para el País Vasco y Navarra, porque en el siglo XXI, eso no tiene sentido, si realmente todos somos iguales, aunque se mantengan las especificidades culturales. 3º Que las competencias en educación sean competencia exclusiva del Estado sin delegar parte de los contenidos en las Comunidades Autónomas, porque una misma instrucción cohesiona un país. ¿qué opina de ello?
Soy partidario de que las Constituciones sean lo más estables posibles, que se retoquen sólo cuando sea imprescindible. Si hay que reformarlas se reforman, por supuesto por los cauces establecidos. No creo que se deba reformar la Constitución en ninguno de estos tres aspectos. Que los partidos deban presentarse en todas las comunidades autónomas no se corresponde con la realidad social y política de España. Para solucionar el problema que usted plantea basta con que se pongan de acuerdo los dos grandes partidos, el PP y el PSOE. La gran perjudicada por la ley electoral ha sido IU y creo que se debería modificar la ley electoral para evitar su discriminación. Respecto a los privilegios fiscales, el sistema de concierto no es inevitablemente un privilegio fiscal, en realidad es un método que no necesariamente es discriminatorio, aunque en la práctica lo ha sido. Si se negocia teniendo presente la equidad con el resto de España, no hay problema. El terrorismo de ETA ha condicionados las negociaciones por el cupo vasco. Pero no creo que sea posible cambiar el sistema de concierto y en política lo imposible no es nunca conveniente. En cuanto a las competencias del Estado, el artículo 149.1 de la Constitución recoge las competencias exclusivas del estados, entre ellas las de Educación. El problema no es de la Constitución sino de las sucesivas leyes de enseñanza.

¿Sabe que en ciertas Autonomías se ha utilizado la educación para la ideologización nacionalista? ¿Sabe que se modifica la Historia a conveniencia y que no tiene nada que ver lo que se estudia en una comunidad o en otra?
Como le digo, la culpa no es de la Constitución sino de la ley. Si los ciudadanos de estas comunidades piensan que el partido que ha hecho esta ley lo ha hecho mal, deben votar a otro partido que promueva otra política.

¿Tiene conciencia de la enorme expectación e ilusión que están generando sus conferencias? Llena Usted las salas de gente ansiosa de oír palabras con sentido común y sabiduría ¿Ha pensado dedicarse a la política activa?
Yo estoy en la política desde los 18 años, desde que entré en la universidad, pero no me gustan los cargos públicos, ni la vida política dentro de los partidos. Fui militante del PSUC durante veinte años, hasta que se formó IC, porque creí que sólo desde un partido se podía combatir eficazmente contra el franquismo. Pero ahora son muchos los que pueden intervenir en política. Me gusta más la reflexión política que la acción política. Además, creo que son incompatibles una con otra. Cada uno sirve para lo que sirve. Yo seguiré en la universidad, mi profesión, y en la opinión pública para hacer reflexiones políticas, no en la acción política partidista. Aunque cumpliré con mi compromiso de impulsar un nuevo partido en Cataluña. Pero por responsabilidad ética, no por vocación política.

Se nos ha pasado el tiempo sin darnos cuenta. Aunque no le tiente la política activa, F. de Carreras es uno de los intelectuales más sólidos del movimiento No Nacionalista y quien mas ha influido en divulgar los peligros de un Estatuto innecesario, inconstitucional, inconveniente e insolidario.

ENTREVISTA A ARCADI ESPADA
"Cataluña se ha convertido en una sardana mal contada"

Juan Delgado elsemanaldigital 3 Diciembre 2005

Para Espada es necesario un entendimiento entre Zapatero y CiU

El miembro de Ciudadanos de Cataluña asegura que el Tripartito está superando las marcas de Pujol. Cree que el proyecto actual de Estatut no saldrá adelante.

3 de diciembre de 2005. Arcadi Espada cuenta con una intensa carrera periodística que se inició en 1977 en Mundo Diario. Compagina el periodismo con la enseñanza en la Facultad de Periodismo en la Universidad Pompeu Fabra y la Literatura. Ha recibido entre otros premios el Ciutat de Barcelona de Literatura, el Francisco Cerecedo y el Premio Espasa de Ensayo. Recientemente, ha recibido en nombre de "Ciudadanos por Cataluña" el Premio que otorga anualmente la Fundación Gregorio Ordóñez por "su manifiesta labor contra el totalitarismo nacionalista". Y ha reiterado la intención de esta plataforma de lanzar a la arena política.

En vísperas de las últimas elecciones catalanas, apostó públicamente por la alternancia en la Generalitat "por higiene democrática". ¿Le ha decepcionado el cambio pilotado por Maragall?
Sí, por supuesto. De hecho, muchos estábamos convencidos de que, de alguna manera, Maragall no iba a gobernar con la soltura que deseábamos, pero nunca sospechamos que podría alcanzar este nivel de concesiones. Ha sido una enorme y desagradable decepción.

¿Cuál es su valoración del Gobierno tripartito?
Los actuales gobernantes están siendo unos simples herederos de Pujol. En algunos campos, están superando notablemente sus marcas. La victoria y la gestión consiguiente de la izquierda ha supuesto el cierre del círculo: ya es imposible hacer política en Cataluña sin la premisa nacionalista.

¿En la Generalitat se gestiona o se habla?
Me da la impresión de que en Cataluña se atiende demasiado a lo simbólico desde hace muchos años.

¿Existen diferencias entre Pujol y Maragall?
Desde el punto de vista que estamos abordando, no. Insisto, Maragall es el heredero de Pujol.

¿Qué aspectos del proyecto de Estatut le gustan menos?
No me gusta nada el Estatut salido del Parlament. Me parece un juguete intelectual cómico, aparte de un texto completamente fuera de la Constitución.

¿Se ha convertido Cataluña en un cortijo nacionalista?
Mejor en una sardana mal contada.

¿A quién o a qué factores debe ERC su vigor actual?
Al atractivo que en países subdesarrollados despierta el populismo. ERC es el partido más populista de España. Su estrategia está basada exclusivamente en la bazofia del populismo.

¿Cree que Zapatero conseguirá darle la vuelta en las Cortes al proyecto de Estatut?
Sí, creo que sí. No tiene otro remedio. No existe ninguna posibilidad de que ese texto salga del Congreso tal y como entró.

¿Eso supondría algún trastorno en el panorama político catalán?
No, sólo habrá grititos. Me parece que el futuro pasa por un entendimiento entre Zapatero y Convergencia i Unio.

¿Es distinto el nacionalismo catalán del vasco?
No demasiado, pero el País Vasco padece una violencia que en Cataluña no hemos sufrido nunca. La violencia pudre hasta lo que está podrido. No son situaciones comparables.

¿ETA está instrumentalizando el Estatut para sus intereses o el Gobierno socialista y sus socios lo están utilizando para sus contactos con la banda?
Yo no sé nada de ETA. Me parece que hablamos demasiado de ella respecto a cuestiones sobre las que no tenemos datos fiables, y en cualquier caso lo único que constato es que, por primera vez, al menos yo no recuerdo ninguna otra ocasión, ETA ha hablado en su último comunicado en nombre de Cataluña. Y, claro, eso es algo muy lamentable para algunos catalanes, entre los que me cuento. Pero otros deben de sentirse honrados: ¡por fin ETA cuenta con nosotros!

¿Cómo definiría a los actuales dirigentes políticos catalanes?
Hay de todo. No creo que se pueda generalizar. En cualquier caso, creo que casi todos ellos comparten una visible mediocridad intelectual.

¿Cuáles serán las señas de identidad del partido que proponen?
Nosotros hemos planteado la necesidad de hacer un partido, pero no hemos dicho que lo vayamos a fundar sólo nosotros. Pensamos que en ese proceso tiene que participar mucha gente. Ciertamente, consideramos que debe basarse en la ciudadanía, y no en la identidad, que debe ser laico y preocupado por las formas emergentes de hacer política. No obstante, queremos que sea consecuencia de un proceso lo más abierto posible en el que participen todos los sectores de la disidencia catalana.

¿En qué momento se encuentra ese proceso de creación del partido?
En enero anunciaremos los resultados de la prospección que hemos realizado y el inicio del proceso constituyente. Hemos podido constatar un gran interés por el proyecto.

¿Cree que están en declive los partidos en España?
Más bien los usos y modos de hacer política. Los partidos son los únicos instrumentos posibles de la democracia.

¿Qué opina de la ofensiva del Tripartito contra la Cadena COPE?
Un grave error político y moral.

¿Existe pluralidad informativa en Cataluña?
Lo que sobre todo no existe es una información de calidad. Y es verdad que suele ser complaciente con el poder. En Cataluña no hay discusión sobre lo que realmente importa. Una prueba más de que no es una nación.

¿Se da de hecho una dictadura idiomática en su Comunidad?
No, en absoluto. En Cataluña no hay dictadura de ninguna clase. Cataluña es una democracia, aunque enferma. Lo que existe es la la marginación institucional de una de las dos lenguas de los catalanes.

¿Qué le parece la actuación del PP catalán?
Errática.

¿Y la del líder nacional del PP?
Considero que el PP hace planteamientos excelentes sobre las cuestiones relacionadas con la estructura del Estado. Pero en otras vertientes aún es un partido premoderno. Por ejemplo, en su visión de la investigación con células madre, o su absurda oposición al matrimonio de homosexuales.

¿De qué manera ha sido eficaz el nacionalismo como coartada para la corrupción?
Se explica muy bien recordando la famosa sesión parlamentaria del tres por ciento. Pascual Maragall acusó al señor Mas de cobrar comisiones y éste le amenazó con no apoyar el Estatuto si no retiraba esa afirmación. Y la retiró. Y aquí paz y después gloria.

Díez y San Gil invocan el pacto PP-PSOE contra el terror
ABC 3 Diciembre 2005

La eurodiputada del PSOE Rosa Díez y la presidenta del PP vasco, María San Gil, destacaron ayer la necesidad de mantener la unidad entre PP y PSOE en el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, para lograr una convivencia cívic. Díez y San Gil recibieron en Vitoria el V Premio a la Convivencia Cívica «José Luis López de la Calle» del Foro de Ermua, dedicado a «resaltar los valores cívicos que inspiran nuestra convivencia como ciudadanos y para destacar a las personas que, con su ejemplo, nos han enseñado que merece la pena luchar por la vigencia de esos valores».

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