AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 5 Diciembre 2005
Escuela de nacionalismo
J. Arias Borque La Razón  5 Diciembre 2005

Es la Generalitat quien ataca al español
Editorial Elsemanaldigital.com  5 Diciembre 2005

Perseguidos por hablar español
Revista de Prensa Libertad Digital 5 Diciembre 2005

Ya no se hacen zapatillas de cristal
POR MIKEL AZURMENDI ABC 5 Diciembre 2005

Constitucionalismo ejemplar
EDITORIAL Libertad Digital 5 Diciembre 2005

¿Qué cambiará?
Por GERMÁN YANKE ABC 5 Diciembre 2005

El campus de alcalá meco
FLORENCIO DOMINGUEZ El Correo 5 Diciembre 2005

República y cultura
Pío Moa Libertad Digital 5 Diciembre 2005

La Constitución y el “nacionalismo español”
Fernando Gallego Periodista Digital 5 Diciembre 2005

Bombas fétidas de ETA
Por Felipe Valdés Periodista Digital 5 Diciembre 2005

La otra negritud
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 5 Diciembre 2005

El PP exigirá que ningún español sea perseguido por usar su lengua
EL MUNDO 5 Diciembre 2005

Escuela de nacionalismo
Un nuevo libro, «La península Ibérica, al sur de Euskal Herria», relata cómo utiliza el PNV las aulas para adoctrinar políticamente a los niños
J. Arias Borque La Razón  5 Diciembre 2005

Vitoria- «No es español, no es francés. Está bajo el yugo de España o Francia. Vive en Euskal Herria y sabe euskera. ¿Qué es?». Por si hay alguna duda, se da la respuesta: «Un vasco». Adivinanzas de este tipo han estado llegando a los niños vizcaínos en los últimos años a través de la revista «Kili- Kili», subvencionada tanto por el Departamento de Cultura del Gobierno vasco como por la Diputación vizcaína. Una publicación en formato cómic en la que se han podido leer reflexiones de profundo calado filosófico como: «No quiero caer bajo la justicia de España. Diré únicamente esto: matar a alguien es malo de por sí; utilizar la falsedad no es mejor».

Unido esto a explicaciones tales como «para no perder esa soberanía, los pueblos tienen servicio militar (escuela de enseñar a pegar tiros), ejército (grupo numeroso de jóvenes para defender algo a tiros) y organizaciones semejantes»; revistas de este tipo se han unido en perfecta conjunción y como extraordinario complemento al sistema educativo vasco, en el que las nuevas generaciones están siendo adoctrinadas políticamente en el nacionalismo más exacerbado por el propio poder nacionalista.

Aprovechándose de las leyes educativas que desde 1984 que facilitan a las comunidades con lengua propia la posibilidad de decidir sobre cerca del cincuenta por ciento de la enseñanza curricular, el Gobierno vasco «ha convertido el hecho educativo en un proceso de adoctrinamiento político». Así lo denuncia el foralista alavés y procurador en las Juntas Generales de Álava Ernesto Ladrón de Guevara en su último libro, «Educación y Nacionalismo», en el que documenta de manera extraordinaria este proceso.

Según muestra el libro, el Gobierno vasco ha venido utilizando el euskera como la perfecta arma arrojadiza. El propio PNV lo reconocía abiertamente en la ponencia política presentada en su IV Asamblea Nacional (2004): «El euskera es el eje fundamental de nuestra construcción nacional y social, a la vez que un factor de cohesión interterritorial».
Repartidos en dos estados. Prueba de todo ello es el anexo I del decreto 2/2003 del Ejecutivo de Vitoria, que afirma, en alusión a la asignatura de Historia, que «esta materia tiene como finalidad que los alumnos conozcan y comprendan los hechos y procesos más relevantes de naturaleza económica, social, política, ambiental, ideológica y cultural que han sucedido en Euskal Herria». De este modo, los niños y jóvenes vascos aprenden ahora en las escuelas que «la península Ibérica está al sur de Euskal Herria», la cual «está compuesta por siete provincias o territorios históricos», que a lo largo de la historia «han sufrido muchos ataques (romanos, visigodos, musulmanes...)» y que, a pesar de que «los euskaldunes vivimos repartidos en dos Estados imperialistas: España y Francia», «Euskal Herria quiere reforzar la conciencia de su voluntad firme y nacional y tener la posibilidad de decidir por su cuenta», según reflejan algunos libros de texto.

Una política educativa que parece seguir las directrices marcadas por el nacionalista Eleizalde en 1910: «Las etapas que debe recorrer todo nacionalismo normal, y, por lo tanto, el nuestro, son tres, y por este orden cronológico: primeramente, la etapa social y cultural, en la que se va despertando y arraigando la conciencia de la nacionalidad renaciente. Ésta es la etapa fundamental, la etapa de escuelas y academias. Viene a continuación, aunque sin cerrar la primera que sigue subsistiendo, la etapa política, en la cual el nacionalismo, por medio de sus representantes políticos, trata de incorporar a la vida pública el conjunto de soluciones estudiadas durante la etapa anterior. Finalmente, y subsistiendo las dos primeras, llega la final, la del triunfo completo y pleno dominio».

MULTAS POR NO USAR CATALÁN
Es la Generalitat quien ataca al español
Editorial Elsemanaldigital.com  5 Diciembre 2005

El PP exigirá en el Congreso que, como indica la Constitución, nadie sea ni sancionado ni multado por hablar en esta lengua y sean garantizados los derechos y libertades.

5 de diciembre de 2005. Aunque no parece propio de este siglo, en algunas regiones de España quien decide hablar en español está siendo perseguido por la Administración Pública. Desde que cambiase el Gobierno de la Generalitat, hace dos años, las denuncias anónimas contra comerciantes que no utilizan el catalán se han disparado así como las inspecciones, que se han elevado un 400%. Por otro lado, las recaudaciones de multas impuestas han aumentado alarmantemente.

Ante esta situación, el Partido Popular quiere presentar una oferta en el Congreso de los Diputados para garantizar "que no se persiga a ningún ciudadano español por la lengua que utilice" al considerar que las multas que viene imponiendo la Generalitat a empresas y comerciantes constituyen una "flagrante vulneración" de la Constitución.

Según informa El Mundo, los populares ven que hay una clara diferencia entre reconocer que en algunas comunidades se utilicen dos lenguas y lo que está haciendo el tripartito en Cataluña. El problema estriba cuando la Generalitat comienza a "investigar, inspeccionar y sancionar a empresas privadas por utilizar rótulos o dirigirse a sus clientes en castellano".

Estas prácticas, según indica el PP, constituyen "una clara vulneración del artículo 3 de la Constitución Española" y de al menos otros cinco artículos del texto.

Perseguidos por hablar español
Revista de Prensa Libertad Digital 5 Diciembre 2005

Fidalgo: una quiebra de la caja única de la seguridad social, o de las reglas en el mercado de trabajo significaría, sin duda, un retroceso en la calidad de vida, porque significaría una quiebra de la redistribución de la renta entre ricos y pobres Las jornada electoral de ayer en Venezuela, el cese del entrenador del Real Madrid, Vanderlei Luxemburgo, y la ruptura de negociaciones entre la empresa Seat y los sindicatos son noticias destacadas hoy por los periódicos nacionales. Además, colean las repercusiones del acto en denfesa de la Constitución en la Puerta del Sol de Madrid.

Además, El Mundo abre portada con "El PP exigirá que ningún español pueda ser perseguido por utilizar su lengua", titular al que acompaña el editorial "Una propuesta para que se cumpla la Constitución en Cataluña" en que se habla de que "Pasqual Maragall se desplazó ayer a San Sadurní, la capital del cava, para pedir que los españoles no boicoteen los productos catalanes. Estamos de acuerdo con su planteamiento. Un boicot de este tipo sería arbitrario, injusto y contraproducente. Pero jamás hemos escuchado a Maragall y sus socios de Gobierno denunciar la discriminación que sufren los castellanoparlantes en Cataluña, que se traduce en multas a los comercios que rotulan su mercancía en español, fomento de denuncias anónimas desde la Generalidad y progresiva postergación de la lengua común en la enseñanza. El PP va a presentar en el Congreso en los próximos días una proposición no de ley, en la que insta al Gobierno a «garantizar que no se persiga a ningún ciudadano español por la lengua que utilice»".

Nos llama la atención otro titular de El Mundo con unas declaraciones de José Máría Fidalgo, líder del sindicato CCOO: "Muchos votantes del PSOE no comparten el modelo de Estado del dicurso de Zapatero". Sobre este asunto, precisamente, versa la apertura del ABC: "EL PSOE contempla el 'modelo andaluz' de financiación como salida para Cataluña" que contrasta con las expresiones dominicales de Maragall diciendo que "No renunciaremos a nada de lo que propone el Estatut"......

Ya no se hacen zapatillas de cristal
POR MIKEL AZURMENDI ABC 5 Diciembre 2005

... Ahora, en cambio, son tiempos en los que ETA agradece a Rodríguez la ruptura de ese pacto y le pone buena nota por ello. Y además López va a donde el asesino a explicarle en su periódico que puede que muy pronto gobiernen ambos en coalición...

EL exterrado, que lo es por causa de una exterritorialización no voluntaria, producto a su vez del exterminio vasco en su sentido literal y no metafórico, recibió ayer dos insólitas llamadas. Una de este diario, que es el único que él lee, no a diario y a toda prisa. Haznos, por favor, una Tercera, le dijo la voz amistosa y con poder. ¿Tema? El que quieras. Hacía varios años que él no había hecho nada por publicar Terceras, pero accedía con gusto a hacer pública su opinión sobre inmigración cuando de Pascuas a Ramos se lo pedían desde hojas adentro del periódico. Y como se hallaba leyendo el último Rushdie, el del payaso asesino, decidió tomarle prestado el título y la libertad de escribir. Ojalá pudiese robarle el talento, se dijo para sí el exterrado tras haber decidido que escribiría sobre la prescripción de la fatwa. La de ETA, naturalmente. Que así se lo están asegurando los Rodríguez y los López, que son ahora los que ponen amplificador a Shalimar. ETA lleva, en efecto, dos años que no mata pero en este lapso pasan de cincuenta sus actos de bravura y comando, con una docena de coches bomba y un ataque a un aeródromo civil. Sólo en España, se entiende, porque Cataluña es territorio exento desde Perpiñán. Sin embargo también los amigos de Facultad del exterrado y otros colegas de fatwa han decidido que algo se mueve en ETA y han querido suponer que ya no es preciso llevar guardaespaldas. Dado que ETA va a lograr indefectiblemente lo que pretende al hallarse temblando la ciudadanía ante la desnuda suposición de que pudiese volver a matar, esos amigos han decidido ponderar desde el riesgo la amenaza. Como en el caso de Max Ophuls justamente, el héroe y experto antiterrorista que contrató como chófer a su asesino.

El riesgo únicamente es un cálculo matemático de probabilidad y ha decrecido enormemente, como le aseguran ellos de un tiempo a esta parte al exterrado. Y así ya no piensan en la amenaza como peligro, que sigue siendo alta si no muy alta. En tiempos del pacto antiterrorista él y otros amigos que daban la cara sintieron burbujear los cuantificadores de riesgo hasta las altas cotas de la ausencia total de seguridad. Ahora, en cambio, son tiempos en los que ETA agradece a Rodríguez la ruptura de ese pacto y le pone buena nota por ello. Y además López va a donde el asesino a explicarle en su periódico que puede que muy pronto gobiernen ambos en coalición, puesto que los realmente malos son los que creen que ETA no se mueve, que esos son los que causan crispación y persisten en las nanas de la eterna intransigencia española y de las JONS. Y los amigos del exterrado han casi enmudecido y ya no dicen basta porque, faltaba más, no van a ser ellos quienes impidan que ya no se mate. Ellos no quieren ser provocadores. Y abandonan sus escoltas y la cosa se consolida, y hasta puede que el feedback atrape a ETA en su propia trampa y tenga también que creerse que ya no son tiempos de asesinar. Es así como su amenaza se ha vuelto tan invisible como la del cura cazador que, al decir de los campesinos vascos, vaga por los cielos con su jauría de podencos y únicamente es audible en los días de tormenta.

Pero ante esta nueva corriente de aire, el exterrado ha comenzado a estornudar. De su enérgico perfil le sobresale una respingona nariz que le ha expuesto al estornudo permanente, y tiene que prorrumpir en sucesivos ¡Jesús!, según le enseñara su madre. Y dice para sí «Jesús, Jesús, ¿dónde han quedado tus supuestos inamovibles...?». Porque él cree que la fusión ideológica del conjunto del campo nacionalista es ya completa y la mayor o menor separación que pudo existir en una época entre quienes aceptaban los fines pero no los medios, ha dado lugar a un acuerdo básico sobre los presupuestos, sobre las ideas y sobre los propósitos. Y lo cree desde que todos los nacionalistas del nacionalismo vasco se abrazaron ante el derecho a la violencia contra los vascos españoles, ese célebre invento del contencioso histórico vasco con España que produce violencia de manera irremediable, como un tsunami o unas capas telúricas que yaciesen bajo la tierra vasca. Y, Jesús, Jesús, qué aires soplan, pero él conoce de atrás la indignidad moral de la política nacionalista durante estas décadas de democracia que alcanzó algunas de las deleznables cotas de la abyección nazi. Pese a que tras cada asesinato de ETA los partidos PNV-EA afirmasen condenarlo, jamás han considerado a ETA ser el verdugo de las víctimas ni a éstas ser, no sólo inocentes, sino víctimas de injusticia nacionalista. Si bien ETA dice asesinar por fundamentos nacional-políticos que PNV y EA comparten, estos dos partidos nacionalistas no han condenado jamás el ligamen etarra entre asesinatos y razones para asesinar, y nunca jamás han hecho explícito que por esas u otras razones nadie merece ser excluido de la vida violentamente. Más bien han justificado esas razones de ETA al calificar cada asesinato como otra ocasión más de la aparición del «contencioso». Y también al poner ahora sobre la mesa de diálogo la pacificación, porque ¿con quién se ha de firmar la paz si únicamente ellos nos persiguieron y nos mataban? ¿Qué Stormont se espera si aquí la ciudadanía perseguida no ha respondido a la violencia con violencia?

Y el exterrado prosigue estornudando, desamparado ante el inusual torbellino de aire, Jesús, Jesús, desde sus trabajadas creencias de que el nacionalismo vasco en su conjunto es cómplice del verdugo y causante de injusticia a las víctimas y de que no existe un supuesto nacionalismo vasco democrático. ¿No ha sido este verano la única ocasión en que cuatrocientos nacionalistas, con Eguibar y los notables de EA a la cabeza, se han solidarizado por vez primera en un texto colectivo contra las amenazas de ETA y de sus presos en la persona de Patxi Zabaleta, un nacionalista de Aralar que hasta hace nada defendía a ETA pero ahora mantiene que ya no interesa más el terrorismo? El exterrado, casi ya constipado por la insólita mudanza de aires, no atisba empero a verlo muy claro al no constarle que ETA haya confesado el inmenso daño infligido a las víctimas. Actitud de no reconocimiento de la humillación y sufrimiento de la víctima que ha impulsado a la ciudadanía indiferente hacia una fuite en avant como escapando hacia el ofuscador deseo de paz. Un futuro de paz que se ansía sin reparación de la injusticia y sin condenar el propósito del verdugo. Es decir, propiciando un acto positivo de olvido que afecta gravemente a quienes yacen tirados en la injusticia y en la amenaza. Y el exterrado estornuda porque él siempre venía defendiendo que alcanzar la paz a cambio de olvidarse de los caídos en el camino es una paz injusta: los terroristas deberán reconocer que su rebelión fue injusta, deberán pedir perdón y aceptar la voluntad libre de la ciudadanía, pensaba siempre él, y que quienes han sacado provecho del terror no están habilitados a hablar en nombre de las víctimas y, en consecuencia, no pueden esgrimir argumentos sobre la paz. ¿Y la obscenidad de presentar como víctimas a los familiares de los asesinos etarras y dar por buena su exigencia de acercamiento a cárceles del territorio vasco en nombre de que para lograr la paz «hay que empezar humanizando el conflicto» (Azkarraga dixit)? Y estornudó casi definitivamente el exterrado para quien la paz justa exige un perdedor absoluto: el nacionalismo terrorista; y un único ganador: la educación en la verdad de ETA, una educación para armar mentalmente a cuantos quieren mejorar la democracia.

La segunda llamada le hizo ayer una colega de la Facultad de Psicología. ¿Vendrás al primer Congreso de victimología que tendrá lugar en la ciudad de la que te exterraron más de cinco años atrás? Y él respondió que no, pero intuyó que ya todo debe aparecer como normalizado y él, reincorporado a sus clases. Y de ayer a hoy ha tomado una decisión firme: se expondrá a las nuevas corrientes de aire e irá a su tierra a comprobar la pertinencia de sus estornudos. El estornudo se significa en vascuence como doministikua, y se origina, Jesús, Jesús, de Dominus tecum. El exterrado se ha calzado las zapatillas de cristal y emprende el viaje de regreso. Salman Rushdie le acaba de avisar que ya no se hacen zapatillas de cristal. Cerraron la fábrica y ésas con las que camines serán tus últimas. Que el Señor sea, pues, contigo.

Constitucionalismo ejemplar
EDITORIAL Libertad Digital 5 Diciembre 2005

Por mucho que los socios del Gobierno se nieguen a acudir a los actos del aniversario de la Constitución, por mucho que los ministros de Zapatero se rasguen las vestiduras elogiando un consenso en el que no creen, nuestra Constitución, la de todos, sí tiene quien la defienda. Lo vimos el pasado sábado en Madrid. Una multitud, que el PP estimó en 200.000 personas, se congregó en torno a Mariano Rajoy para dar fe de su compromiso con la España constitucional, plural y democrática que nació junto con la Constitución de 1978. Ahí es nada. Hace un año, un acto similar hubiera sido, simplemente, impensable.

La concentración fue un ejemplo de civismo del que la izquierda debería aprender. Uno más, porque, desde que hace once meses se convocase la primera manifestación en contra de la negociación con ETA, la España liberal-conservadora se ha manifestado masivamente en media docena de ocasiones. Todas impecables. Ni un cristal roto, ni un papel en el suelo, ni una pintada, ni un solo símbolo pre o anticonstitucional y, naturalmente, ninguna sede de ningún partido político atacada, incendiada o apedreada. Esta es la realidad. Muy al contrario, en los meses que mediaron entre el hundimiento del Prestige y la jornada de reflexión del 13 de marzo, las movilizaciones promovidas desde la izquierda fueron el paradigma de todo lo contrario. Y ahí está la hemeroteca para quien tenga dudas al respecto.

El resultado a la vuelta de un año, y tras doce meses intensivos de desmanes socialistas en el Gobierno, es que Zapatero no sólo ha perdido el norte sino, y esto es más importante de cara a las elecciones, ha perdido el centro. Una buena parte del electorado está empezando a constatar que, de este Gobierno, sólo se puede esperar sectarismo y medidas radicales concebidas para minorías autolegitimadas. El Partido Popular, en contraste, ha sabido elaborar un discurso moderado, centrado en la Constitución y basado en la mejor tradición del 78. Esto ha puesto a Mariano Rajoy, que estuvo soberbio el sábado en la Puerta del Sol, en la tesitura de convertirse en verdadera alternativa al desgobierno actual.

Contra todo pronóstico porque, hasta hace bien poco, muchos vaticinaban una larga travesía del desierto para los populares. Un dilatado periodo en la oposición al que no le iba a faltar ni su crisis interna de rigor. Zapatero se lo ha puesto en bandeja. Un hombre que llegó al poder cabalgando sobre las palabras talante y diálogo no ha hecho gala del primero ni ha ejercido el segundo. Aparte de entregarse con armas y bagajes a un partido marginal, radical y secesionista, el Gobierno lleva un año y medio obsesionado con laminar al partido de la oposición. Una anormalidad que, más tarde o más temprano, ha de pasar factura.

Muchos españoles que no votaron al PP en las pasadas elecciones y que, milagrosamente, no han sido afectados por las andanadas propagandísticas del inmenso aparato mediático gubernamental, tienen ante sí lo obvio, es decir, que el PSOE ha hecho dejación de su papel como partido nacional. Es una gran oportunidad que los de Rajoy no deberían dejar escapar. El constitucionalismo ejemplar, abierto a todos, que desplegaron este sábado en Madrid es una carta de presentación inmejorable. Ese es el camino, los socialistas lo saben, sienten cerca la amenaza y por eso ladran.

¿Qué cambiará?
Por GERMÁN YANKE ABC 5 Diciembre 2005

No es lo mismo saber que vamos a morir que darnos cuenta de que estamos muriéndonos. Sin ser tan irreparable, el presidente del Gobierno parece haber reparado en que la propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña ha pasado de constituir un cierto riesgo -por la impronta nacionalista de buena parte del parlamento que la ha formulado, incluidos los socialistas catalanes- a convertirse en un peligro cierto. Seguramente por ello, la nación es ahora para Zapatero un concepto político que la Constitución reserva para España y no tanto un término polisémico o una realidad «discutida y discutible», como él mismo dijo para salirse por una tangente que es más discutible que la nación.

Si la Constitución goza de buena salud no debería suponer un problema para el Gobierno. Sin embargo, la reacción contra la concentración organizada por el PP revela, aunque trate de disimularse, que, hoy, un acto en defensa de la Carta Magna y de los conceptos que establecen la soberanía en todos los ciudadanos españoles se convierte en un problema para el Gobierno. Un problema de confianza, sin duda, que ya no se solventa diciendo que la concentración tenía intención política -una evidencia-, que se organizaba contra el Gobierno -una paradoja retórica: admitir que la opinión pública puede entender la defensa de la Carta Magna como un ataque al Ejecutivo-, o replicando que todo va a terminar bien.

Esta promesa es la más significativa. ¿Qué es lo que hoy va mal y terminará remediándose? ¿Modificarán los proponentes de la reforma su cerrada defensa de principios y artículos que se oponen abiertamente a la Constitución? Afirmarlo es, por el momento, cuestión de fe: cada vez que se plantea una cuestión sensible del texto se convierte en innegociable e incluso se responde amenazando con la ruptura de los acuerdos que sostienen al Gobierno. El presidente y sus mentores pueden afirmar que se trata de «posiciones para negociar» pero tal cosa es sólo un vano consuelo cuyas nefastas consecuencias aumentan día a día: no se puede aceptar más de una sesión fórmulas no acordes con la Constitución y no se puede evitar así, desde luego, el deterioro del PSOE, como revelan tanto las discrepancias internas como las encuestas.

¿Cambiará el Gobierno? ¿Aceptará un apaño con el texto actual admitido a trámite? ¿Tratará de convencernos de que unos cuantos sinónimos y unas interpretaciones condicionadas convertirán la reforma en algo «ajustado a la Constitución y al interés general»? Como diría Julio Cortázar: «No puedo creerlo. Es como si me dijeran que el marfil proviene de un animal». Pero este hipotético ejercicio cosmético no arregla la deriva del PSOE hacia el fracaso. A mí me parece que el enfado del Gobierno, la descalificación exagerada de la concentración del sábado, el barullo contra la «intransigencia y el inmovilismo», el griterío para demostrar que los conservadores están solos es que lo único que tienen claro es que el PP no cambiará.

El campus de alcalá meco
FLORENCIO DOMINGUEZ El Correo 5 Diciembre 2005

Las denuncias sobre supuestas irregularidades registradas en la UPV en beneficio de los presos pertenecientes a ETA queman las manos de los responsables universitarios. El anterior equipo rectoral optó por una estrategia de defensa estadística: los alumnos presos son, académicamente hablando, tan malos o más que los libres, luego no ha habido trato de favor. El equipo actual ha elegido la vía de negar la mayor: todo son mentiras de los periódicos, que han gastado 35 toneladas de papel con falsedades.

Si el máximo responsable universitario dice que lo denunciado es falso habrá que creerle. Le creeremos cuando afirma que no hay un informe de la Guardia Civil sobre el asunto y daremos por inexistente el documento titulado 'Informe sobre la matriculación y realización de estudios universitarios por parte de miembros de ETA en la UPV/EHU', de 27 páginas, con número de registro 10/05, que fue enviado por el instituto armado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional el 7 de septiembre acompañado de un CD con nueve expedientes digitalizados de otros tantos presos y que la Fiscalía de la Audiencia envió a la de Bilbao el 19 de octubre siguiente.

Dijo el rector que todo lo que se ha publicado sobre las irregularidades de Elena Beloki es mentira. Daremos por falso el dictamen de la Fiscalía de Bilbao que, en octubre de 2003, aseguró que, en el caso de Beloki, había «indicios racionales» de que se «hubieran podido falsificar sus exámenes, o de que -con la connivencia de los profesores- se hayan falsificado las actas», aunque debido al tiempo transcurrido los delitos habían prescrito y no eran ya perseguibles penalmente.

Daremos por inexistente todo lo que niegue el rector, salvo una cosa: la carta que el 7 de septiembre pasado publicó en 'El Diario Vasco' el profesor Alfredo Tamayo Ayestarán en la que relataba lo siguiente: «Siendo profesor de filosofía en los años ochenta (...) tomé a mi cargo la responsabilidad académica de unos pocos alumnos etarras y los incluí en mi lista. No lejos del fin de curso pasé por secretaría y pedí el libro de actas para cerciorarme de los nombres e identidad de mis alumnos presos. Mi asombro fue mayúsculo cuando comprobé que ya a mis propios alumnos una compañera de claustro les había calificado, por cierto con excelentes notas de 'oso ondo', 'oso ongi', etc.».

Sólo por la honorabilidad del profesor Tamayo Ayestarán, la UPV debiera haber abierto una investigación no para determinar responsabilidades penales, que es lo de menos, sino para salvar su propia credibilidad y averiguar si un grupo de empleados infieles organizó un campus paralelo en Alcalá-Meco para los amigos presos donde los títulos costaban tanto como en un todo a cien.

República y cultura
Pío Moa Libertad Digital 5 Diciembre 2005

Un rasgo del PSOE es su capacidad para corromper cuanto toca. Ha degradado la universidad y la enseñanza, hace tiempo utilizó el Museo del Prado para presentar como una hazaña de “la república” el mayor expolio y saqueo de obras de arte sufrido por España en el siglo XX; y ahora le toca el turno a la Biblioteca Nacional, donde una exposición “informa” sobre los méritos de la república en pro de las bibliotecas y la cultura. Pocas cosas hay más lamentables que la instrumentación de instituciones prestigiosas para manipular la historia y la política.

Hubo durante la república, e incluso durante la guerra, iniciativas de personas y grupos de izquierda por elevar el nivel cultural popular. Y también por salvar el patrimonio cultural y artístico español, pero no de los bombardeos “fascistas”, como se decía, sino de las masivas destrucciones y saqueos organizados por los republicanos y luego por el Frente Popular. El hecho está hoy perfectamente documentado, pero una táctica izquierdista-separatista consiste en repetir tópicos y consignas de forma machacona, haciendo oídos sordos a los desmentidos y derrochando al efecto el dinero público. Saben que quien llegue a más gente gana la batalla de la propaganda, y ellos llegan hoy por hoy a mucha más gente que nadie. Tal situación sólo puede contrarrestarla el esfuerzo tenaz de cuantos respetamos la verdad sobre nuestro pasado, y defendemos la democracia y unidad de España.

Así pues, hubo por entonces iniciativas culturales muy loables, y bien está recordarlas siempre que, por honradez intelectual, se las sitúe en su contexto histórico. Y el contexto izquierdista fue más bien de auténtica barbarie. Ya empezó en 1931 con la “quema de conventos”, cuando ardieron dos importantes bibliotecas y trabajos de investigación, además de escuelas y edificios, pinturas y esculturas de enorme valor. El gobierno republicano lo consintió, y la izquierda justificó la oleada criminal como “obra del pueblo”.

Luego el gobierno planeó una expansión de la enseñanza pública, intento muy encomiable, si bien la cifra de escuelas construidas fuera muy inferior a la pregonada por la propaganda y repetida por historiadores descuidados. Pero incluso esa labor modesta, aunque apreciable, quedó en gran medida neutralizada por la prohibición de la enseñanza religiosa, muy especialmente la de los jesuitas, que contaban con centros muy prestigiosos. Por citar un caso harto indicativo, el gobierno cerró el único centro de enseñanza de ciencias económicas de España, en Deusto. Los políticos republicanos entendían poco de economía, cosa nada rara, pero además le mostraban desprecio, bien manifiesto en el fruto de sus medidas, que agravaron la incidencia de la crisis mundial en el país y volvieron el hambre a los niveles de principios de siglo.

El “respeto” por las bibliotecas volvió a manifestarse durante el movimiento guerracivilista de 1934, cuando las izquierdas dinamitaron la de la universidad de Oviedo, e incendiaron el palacio Salazar, en Portugalete, albergue de una espléndida biblioteca y colecciones de arte valiosísimas. Y tan pronto volvieron las izquierdas al poder, en 1936, volvió el destrozo de obras de arte. Calvo Sotelo detalló en las Cortes: “Esculturas de Salzillo, magníficos retablos de Juan de Juanes, lienzos de Tiziano, tallas policromadas, obras que han sido declaradas monumentos nacionales, como la iglesia de Santa María de Elche, han ardido en medio del abandono, cuando no de la protección cómplice del gobierno”. Los diputados de izquierda recibieron sus denuncias con chirigotas y frases como “¡Para la falta que hacían…!”.

Recomenzada la guerra en julio de aquel año, el destrozo de bibliotecas y archivos públicos, eclesiásticos y particulares, se volvió entre las izquierdas un verdadero deporte, cantado por Alberti en unos versos repugnantes. Bibliotecas como la franciscana de Sarriá, con cien mil volúmenes, o la de Guadamur, una de las mayores de Europa conservadas en castillos, quedaron destruidas, y fueron pasto de las llamas otras muchas con decenas de miles de libros, a menudo únicos, conservados de siglos atrás.

Este gigantesco estrago no aparece para nada en la indecente exposición propagandística de la Biblioteca Nacional, donde, para mayor injuria, se presenta como democrático al régimen del Frente Popular, constituido por tales demócratas y amantes de la cultura como los estalinistas, los marxistas del PSOE, los anarquistas, los racistas del PNV o los golpistas de Azaña y de Companys. Todos bajo la protección de Stalin.

Fue Azaña quien mejor retrató a los republicanos y su política: “tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta”. Y también sin ninguna idea clara salvo un anticristianismo obsesivo, no muy diferente en sustancia del odio obsesivo de los nazis a los judíos.

Actitudes tan bien descritas por Azaña, a la vez causante y víctima de ellas, vuelven a imponerse con el desgobierno del Iluminado de la Moncloa: falsificación de la historia, ataque al espíritu reconciliador de la Transición, o degradación de instituciones como la Biblioteca Nacional, que debieran ser instrumentos de investigación de alta calidad, y no sedes de la propaganda más unilateral y ramplona.

La Constitución y el “nacionalismo español”
Fernando Gallego Periodista Digital 5 Diciembre 2005

De “rapto de la Constitución”, calificaba ayer Gaspar Llamazares la movilización de una gran parte de la sociedad Española a favor de la Carta Magna, y añadía que reivindicar la constitución es "ilegítimo e inconstitucional, porque la Carta Magna no es monopolio de nadie, pertenece a los ciudadanos y a las instituciones".

Llamazares, en ese requiebro típico de quienes tienen los mensajes caducados por la tozudez de la realidad, afirma nada menos, que reivindicar lo Constitución es ilegítimo e inconstitucional. Lo siento por ellos. Los tiempos a veces sorprenden a los actores políticos con el paso cambiado, y es lo que le está ocurriendo a la izquierda con implantación en todo el territorio Español, y que por desgracia ha renunciado a su españolidad.

El día 6 conmemoramos la aprobación de la Constitución de 1978 por referéndum. Aquél día, recuerdo que lluvioso, muchos depositamos nuestro voto sabiendo que la aprobación de esta Ley podría ser un factor determinante para la estabilidad de la Nación, su reconocimiento en Europa y en el mundo, y su prosperidad económica. Así ha sido. Ignoro si el ciudadano Zapatero la votó. Estaba en condiciones legales de hacerlo ya que tenía los 18 años cumplidos hacía cuatro meses. Es verdad que ciertos sectores de la derecha fueron reticentes, es verdad que su elaboración fue una continúa cesión de unos y otros, pero no olvidemos que esta fue trabajo de todos, incluida la legendaria y denostada Alianza Popular, por la que casi nadie dábamos un céntimo.

La vida pública se basó desde entonces en esta Ley, sin duda perfectible y de la que se podrían mejorar algunos aspectos. Sin embargo, la igualdad de los Españoles ante la ley que propugna la constitución no sería discutida por nadie, y ha sido considerada como el mayor garante de estabilidad y progreso, el motor esencial de nuestra convivencia. Nadie en el transcurso de estos años ha convocado a la ciudadanía para que la constitución sirva de argamasa a una identidad marcadamente Española, un acierto con el que estoy de acuerdo. Mas bien ha sido todo lo contrario, ha propiciado un contexto lo suficientemente tolerante para que otros, en claro abuso, se hayan aglutinado en nacionalismos excluyentes, negando nada menos que la igualdad de los Españoles ante la Ley, y ha permitido que partidos que han propugnado el terrorismo separatista hayan coexistido con los partidos democráticos.

¿ Dónde está el nacionalismo Español ?, ¿ Dónde esta ese nacionalismo que contrapone la izquierda, sin ruborizarse, a los nacionalismos reales ?. Esta gente que ahora habla de forma tan vil y tramposa de nacionalismo español, no tiene otro objetivo que el de preparar el terreno de la política de derribo y desescombro, que el PSOE con el resto de la izquierda y los verdaderos nacionalistas, están dispuestos a llevar a cabo por cualquier medio.

Relacionar a los millones de Españoles que defiendan la Constitución con el rancio nacionalismo Español será el siguiente paso, solo habrá que esperar a la celebración del próximo año. En todo caso, aunque hubiera una minoría nacionalista, ¿sería menos digna que la Vasca o la Catalana?. Lo pregunto porque observo a muy poca gente de izquierdas crítica con estos disparatados nacionalistas.

En el PSOE como partido, que no toda la militancia, mientras tuvieron el monopolio de las ideas y de la caja registradora, mientras repartían patentes de demócratas, mientras que la derecha era una referencia testimonial en el pozo del fascio, mientras gobernaron contra viento y mareas pese al nepotismo y la corrupción, a todos nos constaba su españolidad. Cuando realmente se cerró un ciclo en la transición y llegó el PP, pese a los doberman, y después de perder este el poder, también nos consta que no han vuelto a empezar en el punto donde se quedaron.

El PSOE forzado por los acontecimientos se retrotrae al inicio de los primeros escarceos políticos del post franquismo, donde se planteó una ruptura democrática como alternativa a la transición, siendo de todos conocido, que un consenso sin precedentes permitió hacer una transición democrática desde la legalidad Franquista, que culminó con la aprobación de la constitución en 1978.

La sospechosa actitud de ZP en el tratamiento dado al estatuto catalán, y la oscura negociación con los separatistas vascos, induce a pensar sin temor a equivocarse que estamos ante una ruptura democrática no pactada con todos los españoles, estamos ante la irresponsabilidad manifiesta y la osadía suicida de un gobierno en minoría. Aprovecho para pedir que si algún espontáneo de la generación de ZP para abajo, modelo Leire Pajín, no sabe lo que significó ruptura democrática, que se lo estudie.

Para justificar estas maniobras en medio de tan poco consenso social, hay que recurrir a decir sandeces como las de Llamazares, que además pide rapidez para la aprobación del estatuto, o a las trampas dialécticas, como las de los que dicen, que cuando los Españoles veamos que está aprobado el estatuto y no pasa nada, nos daremos cuenta de que ellos tenían razón. ¿Qué va a pasar?, todos sabemos que a la aprobación seguiría una calma pactada, el verdadero asalto vendría cuando lograsen poner fuera de combate al PP y a media sociedad. ¿Acaso no lo dejaron bien clarito, y por escrito, en los pactos del Tinell?.

MACROJUICIO / Carta de uno de los 5 ciudadanos que asiste a las sesiones rodeado por medio centenar de batasunos
Bombas fétidas de ETA
Por Felipe Valdés Periodista Digital 5 Diciembre 2005

Sábado, 3 de diciembre 2005
La Casa de Campo de Madrid alberga de lunes a miércoles un acto que está dejando la capa de ozono hecha un asco.

En unas dependencias de la Audiencia Nacional habilitadas para juicios numerosos, la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, y el fiscal, Enrique Molina, representantes de una Ley en la que sí creemos y confiamos, intentan aplicar la justicia a los 56 miembros de las organizaciones del entorno de ETA investigadas en su día por el juez Garzón.

A 56 cómplices de extorsiones, asesinatos, mutilaciones y hostigamiento civil perpetrado contra quienes no concuerdan con sus ideas radicalmente nacionalistas.

Escribía este viernes Vicente Molina Foix en El País -en una letal columna titulada 'Ekin' y 'polis' - que el llamado macrojuicio o caso Ekin "es saludable para nuestra higiene democrática, pero los acusados han traído a Madrid sus bombas, en este caso, menos mal, bombas fétidas sólo".

Y añadía el escritor que leemos cada día las noticias de lo que allí sucede, contemplamos en televisión la bravura y firmeza de la presidenta Murillo frente a las caras despreocupadas, de inocentes excursionistas, de los acusados, pero el enrarecido ambiente que allí se respira lo ha descrito mejor un ciudadano que asiste todas las mañanas a la vista y ha hecho circular por Internet un mensaje desolador:

Este hombre, de quien por la consabida prudencia (o salvaguarda), sólo daremos sus iniciales, F.B., pinta con gran viveza en su larga carta lo que allí ve desde el pasado lunes, cuando, respondiendo a una petición del Foro de Ermua, decidió acudir formando parte del público.

Esta es la carta de ese hombre, que es uno de los cinco ciudadanos españoles que cada día acude al juicio, se sienta en la sala rodeado de decenas de facinerosos batasunos y saca pecho en defensa de unas gentes y unos principios que todos deberíamos defender:

CARTA DE UN CIUDADANO
Madrid 28 de Noviembre de 2005
Saludos a todos

No os preocupéis, esta petición de auxilio no es porque me pase nada en particular, aunque sí que está sucediendo algo que me parece muy grave.

Como supongo que sabéis el pasado lunes se inició en Madrid el macrojuicio contra la "trama civil" de ETA, ese proceso, instruido por el juez Garzón, en el que se busca demostrar que los culpables del clima de terror y coacción que se vive desde hace años en el País Vasco, no son sólo quienes disparan a la nuca y ponen bombas, sino también quienes de forma absolutamente coordinada con ellos les alientan, les justifican, les informan, les financian, les dan cobertura política y mediática, etc, etc.

Creo que nadie en su sano juicio en este país, y en esto incluyo a los nacionalistas, puede creer que la prolongada ofensiva del terror etarra se ha sostenido durante todos estos años sin el apoyo real, efectivo y organizado de todo ese entramado "civil", "legal", o como queramos llamarlo.

Creo que nadie en sus cabales puede suponer que los batasunos no tienen más información sobre las acciones de ETA que lo que publican los periódicos, de igual modo que sólo a alguien realmente ingenuo se le ocurriría pensar que las organizaciones políticas de la izquierda abertzale actúan de manera independiente de ETA.

¿A qué vienen si no esas reiteradas llamadas por parte de los políticos "demócratas", muy especialmente de los del PNV, a que Batasuna se independice de ETA? La respuesta es evidente: a qué todos, absolutamente todos, sabemos que Batasuna y alrededores no es independiente de ETA, sino una parte subordinada suya. Y donde mejor saben esto, qué duda cabe, es en la propia Batasuna.

En fin, que no voy a perder más tiempo argumentando algo de lo que, moralmente, todos tenemos certeza. El caso es que ahora ha llegado el momento de la verdad, de la verdad jurídica, esa verdad que en un estado de derecho no debería contradecir la verdad moral, sino refrendarla. Es mucho lo que nos estamos jugando.

¿Cómo va a sustentarse la poca credibilidad que ya tiene la justicia si una vez más la vemos incapaz de demostrar lo que a todas luces es cierto? ¿Quién se atreverá a confiar en los tribunales si de nuevo estos fallan en su deber de hacer justicia castigando a los criminales? ¿Con qué autoridad lucharemos por una justicia universal, de la que ningún asesino, ningún genocida escape, si somos incapaces de perseguir a nuestros propios criminales?

Una sociedad con una justicia impotente, una sociedad sin fe en las instituciones democráticas de las que, después de mucha lucha, se ha dotado, es una sociedad con un pie en el fascismo, en cualquiera de sus variantes.

Por eso creo que estamos ante un proceso crucial, una oportunidad, y me temo que una de las últimas, para recuperar en toda su dimensión palabras como ley, justicia, libertad, e igualdad. Todo eso, y sinceramente creo que no exagero, se está decidiendo ahora mismo en unas dependencias de la Casa de Campo.

Yo he acudido allí -respondiendo a una petición que me llegó del foro de Ermua- tanto el lunes pasado, día de apertura de la vista oral, como hoy. Y lo que he visto no podría ser más desolador y más sintomático del momento en el que estamos.

En la sala suele haber, además de los 56 imputados, unas cuatro o cinco docenas de batasunos entre el público, amén de los diez abogados o más que les defienden. En el otro lado hay únicamente un fiscal, un abogado de la acusación popular, y un puñado de ciudadanos mostrando su apoyo al proceso y su fe en la justicia.

Hoy, la cifra de esos ciudadanos de bien que acuden como público, ascendía a la friolera de cinco personas: una vasca amenazada que se viene desde Bilbao para asistir al juicio, dos amas de casa madrileñas sin vinculación directa con el proceso, un jubilado que llevaba un sombrero en la cabeza y "La Razón" bajo el brazo, y el que esto os escribe.

Me ha parecido la más descarnada radiografía del triste momento que atravesamos: un montón de psicópatas encantados de haber colaborado en los más horribles crímenes, envalentonados al comprobar que enfrente solo tienen a las debilitadas instituciones de un estado agónico, a las que apoyan únicamente un par de infelices, una potencial víctima del próximo atentado, y un nostálgico del antiguo régimen (y que me perdone el señor del sombrero porque tal vez le esté juzgando demasiado rápido). Espero que no se me malinterprete si digo que el único hombre que había allí, me refiero a hombre en edad de merecer, era yo, y me temo que no tengo media bofetada.

Pero afortunadamente esto no es del todo cierto, allí había otro hombre, y éste de los de verdad, aunque no estaba entre el público. Me refiero al fiscal, Enrique Molina. Según me han informado fuentes de toda solvencia, este señor no eligió estar allí, sino que simplemente le ha tocado interpretar el papel de héroe en esta historia, como en realidad les ocurrió a todos los héroes que en el mundo han sido. Y es, también él, un héroe solitario.

La falta de medios y de apoyo con que cuenta es algo que no nos podríamos creer, y de hecho ha preparado y está llevando adelante la acusación prácticamente él solo. A pesar de ello, y contra todo pronóstico, está haciendo un magnífico trabajo, y hay muchas posibilidades de que consiga probar ante el tribunal las acusaciones que ha presentado, y que obtenga condenas para una buena parte de los encausados.

Todo ello, por supuesto, pagando el consabido precio de renunciar a su propia vida familiar, de vivir permanentemente escoltado, y permanente acosado por esos discípulos aventajados de Al Capone. Me han contado algo que creo que ilustra a la perfección la situación de este personaje.

Coincidiendo con la apertura de la vista oral la semana pasada, la hija del fiscal, de seis meses, contrajo una neumonía y fue hospitalizada. El señor Molina siguió acudiendo a la sala de día, demostrando allí con sus preguntas -que los acusados por supuesto no contestaban- que tenía pruebas de su pertenencia y colaboración activa con ETA. Después se iba al hospital y pasaba allí la noche junto a su hija, rodeado de papeles, preparando la vista del día siguiente. O sea, que Elliot Ness era un mierda comparado con este tipo.

No quiero olvidarme tampoco de la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, que realmente esta demostrando estar a la altura de las circunstancias. La verdad es que hace falta tenerlos muy bien puestos (valga la expresión) para hacer callar a un acusado cuando éste, haciendo caso omiso de lo que le están preguntando, empieza con el consabido discurso victimista de los derechos del pueblo vasco y toda esa monserga.

Y esta señora lo hace, y lo hace frente a cien tipos que estarían encantados de asesinarla. Es como aquello que decía el personaje de Jack Nicholson en Algunos hombres buenos: "Yo desayuno a cincuenta metros de un centenar de cubanos entrenados para matarme"

Solo que en este caso va en serio, no está a cincuenta metros, sino a tres, y fuera de la sala, en algún lugar, hay bastantes más que disponen de las armas y del instinto criminal para hacerlo. Esta señora tiene lo que hay que tener y se le nota en la cara: se le nota el miedo que tiene ante esa jauría, y se le nota el valor que encuentra, no se sabe dónde, para vencerlo.

En fin, todo este rollo para llegar a donde quería llegar. Me parece lamentable que de una población de cuatro millones de madrileños solo cuatro, cuatro pringaos en realidad, hayamos acudido hoy para apoyar la acción de la justicia en un tema tan sangrante como éste.

Me parece increíble que no nos demos cuenta de que sí la victoria judicial es importante, la victoria moral y la mediática, es también vital. Ellos lo saben perfectamente, y de hecho han anunciado -junto con el nacionalismo "democrático"- que van a convertir este juicio en un escaparate internacional de la persecución que sufre el pueblo vasco por motivos políticos.

Tendríais que haberlos visto, mirándonos como a bichos raros, perdonándonos la vida (espero), riéndose de nosotros. Pero son unos cobardes, como no han dejado de demostrar en toda su historia, y apostaría lo que fuera a que si allí, en vez de los cuatro mindundis que éramos, hubiera no ya cuatrocientas, sino simplemente cuarenta personas, agacharían la cabeza y desaparecería toda su arrogancia.

Y por último me parece una vergüenza, un verdadero ultraje, que gentes como Daniel Portero, hijo del Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Andalucía, asesinado por ETA en 2000, se enfrenten prácticamente solos a la euskomafia, cosa que sucedió el lunes pasado durante el inicio del juicio, mientras los demás hacemos tranquilamente nuestras vidas.

Sois mi familia, mis amigos, mis compañeros, y por eso me atrevo a enviaros este mensaje pidiendo vuestro apoyo. Sois, la verdad, de lo más variadito. Cubrís un espectro francamente amplio en lo que se refiere a ideas políticas y morales, a preferencias estéticas y sexuales, a gustos, orígenes, edades y tamaños, a maneras de entender la vida.

Pero os tengo, a todos sin excepción, por personas integras, y también por personas valientes. Por eso os pido que, si algún día durante los próximos seis meses encontráis un hueco en vuestras apretadas agendas, acudáis a la Casa de Campo, a eso de las 9:30 de la mañana, de lunes a miércoles, simplemente para hacer acto de presencia, y para demostrar así a todos que a los ciudadanos anónimos nos importa lo que allí está sucediendo.

También os invito, si queréis, a correr la voz entre quienes consideréis oportuno. Si os da pereza escribir, extraer lo que os parezca adecuado de este mensaje, o reenviarlo tal cual, aprovechando que aún no me hecho con el copyright.

Por último, no quiero terminar este larguísimo panfleto sin contar algo que me ha parecido divertido. Hoy, cuando se ha interrumpido la vista para comer, hemos salido a la calle los cuatro pringaos ya referidos, y por aquello de no compartir mesa y mantel con la alegre muchachada abertzale, nos hemos dirigido a un lugar seguro donde reponer nuestra fuerzas.

A menos de cien metros de allí, en otro pabellón del recinto ferial, se estaba celebrando uno de esos rastrillos benéficos que parecen sacados de una novela de Galdós, o de las páginas del Hola, tanto da en este caso. Antes de entrar nos hemos cruzado nada menos que con la infanta Elena, escoltada por otra señora y un único guardaespaldas. Salían como si tal cosa, absolutamente ignorantes de que esa muchedumbre que divisaban unos metros más allá estaba formada por lo mas granado de sus súbditos vascongados.

Yo ya me imaginaba la escena: habría un primer grito, con el que uno de aquellos simpáticos chicarrones, señalando con el dedo, advertiría a la manada de la presencia de tan inesperada y golosa presa. Seguirían unos segundos de confusión, seguidos del más estruendoso jolgorio entre la soldadesca abertzale.

La infanta, no sé por qué digo esto, malinterpretaría este alboroto y seguiría caminando hacia la boca del lobo pensando que esa algarabía no era sino la espontánea expresión del fervor popular por la familia real.

Para cuando se diera cuenta de su error sería tarde. A la dama de compañía le daría un soponcio, el guardaespaldas rogaría al cielo que aquello fuera una nueva edición de "Inocente, Inocente", y la infanta, la pobre infanta... Dios mío, aquello iba a ser como caer con la camiseta del Barça en el fondo sur del Santiago Bernabeu.

Pero nada de eso sucedió. La infanta y su sequito giraron a medio camino y nadie, excepto nosotros, fue consciente del increíble numerito que estuvo a punto de producirse. Dentro del rastrillo, para qué contaros. Pasar de estar inmersos en el entorno borroka a, de pronto, navegar entre un mar de mechas rubias, arrugas sepultadas bajo centímetros de maquillaje, abrigos de piel a mansalva, y perfumes asfixiantes fue, lo juro, muy duro.

Todo ello además en un decorado de tabernas andaluzas de cartón piedra, con cantores incluidos, y decenas de retratos de Urbano Galindo colgando por las paredes. ¿No habrá un termino medio entre estar callado y tocar la trompeta? ¿Será esto a lo que se refieren con "La España Plural"?

Gracias y perdonad por una carta tan larga. Como decía Pascal, no tuve tiempo de escribir una más corta.
F.P.

La otra negritud
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 5 Diciembre 2005

NO ME REFIERO a la que glosaba Luis María Anson en uno de sus libros más importantes, sino a la que se está extendiendo por España. La mancha negra de la desconfianza, la violencia y el odio. La ignorancia, la hipocresía y la ambición campan a sus anchas. Estas pasiones dominan el alma de quienes matan su maestría. Como situaciones ya se encontraban patentes en el País Vasco y larvadas en Cataluña y, quizás, Galicia; ahora están extendiéndose a toda España. El Parlamento español, que, con todos sus defectos, que son muchos, ha sido teatro de horas de gloria en las que han intervenido personajes de la altura política, moral e intelectual de Cánovas, Castelar, Pi y Margall, León y Castillo, Canalejas, Maura, Alba, Moret, Lerroux, Ortega o Azaña, se está pareciendo cada vez más a la escandalosa asamblea vasca. Con los batasunos catalanes de camisas negras insultando y protegiendo la nueva kale borroka en sus razias madrileñas y haciendo ostentación de prepotencia y de la chulería con la que tienen sometido al Gobierno de Rodríguez. Claro que aún no se ha amenazado de muerte como a Calvo Sotelo en el 36, pero nos tememos que eso también puede llegar pronto.

El hecho de que la maltratada Constitución, víctima de la violencia doméstica de los que la chulean cuando deberían defenderla, sólo sea apoyada y celebrada ahora por un único partido político mayoritario, tampoco inspira mucha confianza en el futuro. Si la investigación sobre el 11-M aparece oficialmente estancada entre un mar de sospechas terribles, ahora lo que probablemente sea un simple accidente de helicóptero, producto de la improvisación, la imprudencia o el azar, está empezando también a levantar sospechas. Unos misteriosos puntos negros, una especie de pequeños ovnis, pudieran haber sido la causa del siniestro. Es preciso investigar hasta el final las causas del accidente antes de que la tenebrosa negritud termine oscureciendo nuestras esperanzas.

EMPLAZARÁ UNA PROPOSICIÓN NO DE LEY
El PP exigirá que ningún español sea perseguido por usar su lengua
EL MUNDO 5 Diciembre 2005

MADRID.- El Partido Popular va a presentar una oferta para que el Congreso de los Diputados inste al Gobierno a "garantizar que no se persiga a ningún ciudadano español por la lengua que utilice", según publica EL MUNDO.

Los populares consideran que las multas que viene imponiendo la Generalitat a empresas y comerciantes por no utilizar la lengua catalana constituyen una "flagrante vulneración" de, al menos, seis artículos de la Constitución.

Una cosa es reconocer que en algunas comunidades autónomas se utilizan dos lenguas, y otra bien distinta, según los populares, es lo que está haciendo el Gobierno tripartito de Cataluña.

Desde que la Generalitat cambió de dirigentes, hace ahora dos años, las denuncias anónimas contra comerciantes que no utilizan la lengua catalana con los clientes se han disparado, las inspecciones a establecimientos se han elevado un 400% y la recaudación por las multas impuestas ha aumentado notablemente.

En esta propuesta, el PP recuerda que la Constitución Española establece que el castellano es "la lengua española oficial del Estado" y que todos los ciudadanos tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Además, se reconocen otras lenguas como "cooficiales" en aquellas autonomías cuyos estatutos de autonomía lo indican, y se indica que la riqueza lingüística de España es un patrimonio cultural que tendrá especial protección.

El problema surge, en opinión de los populares, cuando el Gobierno de Cataluña se dedica a "investigar, inspeccionar y sancionar a empresas privadas por utilizar rótulos o dirigirse a sus clientes en castellano".

Estas prácticas, según indica el PP, constituyen una clara vulneración del artículo 3 de la Constitución Española, pues en él sólo se impone a la ciudadanía el deber de conocer el castellano.

Y vulneran también el artículo 14, añaden, en el que se consagra la igualdad de todos los españoles ante la ley, sin que pueda existir ninguna discriminación por razón de "nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social".

Ante esa situación, en el PP consideran, y así lo indican en su escrito, que "el Gobierno tiene el deber de poner todos los medios a su alcance para evitar que los ciudadanos puedan ser perseguidos por la lengua que utilicen".
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