AGLI

Recortes de Prensa     Martes 6 Diciembre 2005
La discriminación del español por el PP
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 6 Diciembre 2005

Aniversario en baja
Lorenzo Contreras Estrella Digital6 Diciembre 2005

No asábamos y ya pringábamos
José Javaloyes Estrella Digital6 Diciembre 2005

El valor de nuestra Constitución
Editorial ABC 6 Diciembre 2005

Las “fiestas anticonstitucionales” de los socios de ZP
EDITORIAL Libertad Digital  6 Diciembre 2005

Lo que importa es el mensaje
Editorial ABC  6 Diciembre 2005

Desgracia de no ser negros
La verdad por mayoría
José Vilas Nogueira Libertad Digital 6 Diciembre 2005

El partidito del odio
José García Domínguez Libertad Digital 6 Diciembre 2005

No es repugnancia, es miedo
Víctor Llano Libertad Digital 6 Diciembre 2005

Los otros revisionistas
FERNANDO SAVATER El Correo 6 Diciembre 2005

Atrapado en la “ciénaga” política catalana, el PSOE se dirige hacia la derrota (1)
Francisco Rubiales Periodista Digital 6 Diciembre 2005

Locura institucional
Cartas al Director El Correo 6 Diciembre 2005

Vidal Quadras sobre el PP catalán: "Hemos llegado a un punto que yo ya no sé dónde estamos"
Libertad Digital 6 Diciembre 2005

Rosa Díez vuelve a pedir unidad a PP y PSE para que ETA "deje de marcar la estrategia"
Libertad Digital  6 Diciembre 2005

La banda escenifica un acto de autoridad para evitar nuevas disidencias
J. M . Zuloaga ABC 6 Diciembre 2005

Desalojado el aeropuerto de Santander tras anunciar ETA un ataque con granadas
Agencias Libertad Digital 6 Diciembre 2005
 

La discriminación del español por el PP
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 6 Diciembre 2005

Dos lunares de tamaño considerable empañan, a mi juicio, el gran discurso liberal de Rajoy en la Puerta del Sol: la referencia elogiosísima a la Monarquía, cuando es más que evidente que el Rey no cumple el papel moderador que la Constitución le adjudica, ya que no protege a la media España perseguida por el Gobierno, y la defensa sin matices del Estado de las Autonomías, como si no tuviera nada que ver en la persecución creciente de ciudadanos españoles por razones lingüísticas o culturales. A eso se ha añadido el anuncio de que el PP va a denunciar las multas que padecen los comerciantes catalanes que rotulan sus establecimientos en castellano. ¿Coherencia? Con el discurso de Rajoy, sí. Con la política lingüística del PP, no.

Porque en las comunidades bilingües donde el PP ha gobernado (Galicia) o gobierna (Comunidad Valencia y Baleares), los padres castellanohablantes no pueden escolarizar en su lengua materna a sus hijos, desde la guardería a la Universidad, como sí hacen, por que pueden, los que quieren escolarizarlos en gallego o catalán (o valenciano) Y eso es una discriminación bastante más grave, a largo plazo, que la que sufren los comerciantes catalanes por no poner en su tienda “Autoservei Catalunya” en vez de “Autoservicio López”.

¿Hasta cuándo va a seguir el PP copiando la política discriminadora de Pujol, que es el modelo de todas las que han venido después? ¿Hasta dónde piensa extender Piqué su adhesión genuflexa a la política lingüística nacionalista, de CiU ayer y del Tripartito hoy, que discrimina a la mitad de la población desde la cuna hasta la sepultura de su condición ciudadana?

Que no se engañe Rajoy: no se puede volver al estado de las Autonomías tal y como funciona hoy, en ese ansia continua de competencias y ese creciente despotismo localista que lleva, por ejemplo, al nuevo Estatuto de la Comunidad Valenciana a discriminar a los castellanohablantes del mismo modo que lo hace el bodrio del Tripartito. Obras son amores y no buenas razones. Hay que predicar con el ejemplo.

Aniversario en baja
Lorenzo Contreras Estrella Digital6 Diciembre 2005

La Constitución de 1978 celebra hoy otro aniversario. Este 6 de diciembre se ha visto precedido por un prólogo en forma de manifestación organizada por el Partido Popular en la madrileña Puerta del Sol. Algunos críticos politizados, que no perfectamente objetivos o fuera de partidismo, han preferido hablar de concentración, que no de manifestación. Es igual. Se trata de exteriorizar un apoyo a la Constitución “de todos”, aunque a estas alturas de los años es más de unos que de otros. Como en la famosa sentencia de Orwell, expresada en Rebelión en la granja, todos los españoles son iguales ante la ley, en este caso la Ley de Leyes, pero unos son más iguales que otros a la hora de la verdad.

Con el transcurso del tiempo se ha podido comprobar que la misma Constitución difiere a la hora de aplicarse en Cataluña y el País Vasco que si se tiene que observar en el resto del llamado “Estado”. Un catalán, por ejemplo, si elige bien su circunstancia, puede hacer del español, también llamado castellano, una lengua de segundo orden frente al catalán, si es que no resulta de tercero, cuarto, quinto orden o de ninguno. Se sigue hablando, cada vez peor, por conveniencia práctica, sobre todo cuando hay que vender productos de la tierra, pongamos el cava o el salchichón de Olot o de Vic. Pero si el niño estudiante o escolar ha de hacer frente a sus necesidades lectivas puede tener problema —ya los tiene de hecho— cuando su preferencia y su origen familiar le inclina por una lengua, la de Cervantes, frente a la de Jacinto Verdaguer. Nada se diga del aspirante a una cátedra o a un destino judicial dentro del territorio bilingüe. Bilingüe, pero menos. Y lo que viene ocurriendo en los dos territorios citados se ha extendido, por citar un caso, a Galicia, donde las escuelas o las aulas empiezan a ser museos de español en desuso.

Por supuesto, no todo es el idioma. La prueba de esa variedad ha quedado a cargo de las denominadas reformas estatutarias. Aquel famoso “café para todos” que pretendía, no ya uniformizar, sino igualar derechos en los distintos órdenes de la vida y de la Administración, ha ido adquiriendo cada día más el carácter de la utopía. O, si se prefiere mayor exactitud, de la quimera. El Estatut de los señores Maragall y Carod, todavía en estado de anteproyecto o de proposición de ley, es toda una advertencia de lo que le espera al español medio sin adscripción a comunidad diferenciada o atravesada de parte a parte por el “hecho diferencial”. En la España asimétrica y confederalizante —que no sólo varia y plural en sus gustos y costumbres— lo que se perfila es la nación de naciones, que, según los expertos más imparciales, será o podrá ser una realidad territorial donde el suelo matriz, conocido secularmente por España, perdería el signo de Nación para convertirse en una especie de saco o envoltorio de verdaderas, perfectas, definidas y acabadas naciones o nacioncitas.

Lo patético es que el “café para todos” ha ido adquiriendo una ramplona y chocarrera evolución semántica. Cada día está más claro que nos avecinamos a una época en la que la conocida expresión igualadora puede experimentar un giro competitivo, gracias al cual lo vario, lo legítimamente diferente que presta personalidad y carácter a una determinada zona, comunidad, comarca o territorio, ya puede no bastar para satisfacer el sentimiento de lo propio, de lo específico, sino que estaría en condiciones de necesitar no ya diferencia, sino superioridad. Y entonces... Entonces, del café podríamos pasar al codazo, al juego sucio, a lo políticamente antideportivo y a la mezquindad del “marica el último”.

No asábamos y ya pringábamos
José Javaloyes Estrella Digital6 Diciembre 2005

Mucho antes de que se comenzara a redactar por los del tripartito de Cataluña el Estatuto nuevo que aprobó la Generalidad, la anticonstitucionalidad del proyecto político catalanista ya tenía curso práctico en el ámbito lingüístico catalán. El pujolismo, siempre llevado en volandas por el felipismo y por el aznarismo, estableció discriminaciones que se llegaron a naturalizar en un extraño proceso de prescripción adquisitiva; salvo protestas aisladas de procedencia social, el asunto no alcanzó el curso político oficial que requería, para que la rectificación se hiciera y el orden constitucional en la materia se restableciera. Incluso el ABC hizo al Honorable Pujol “Español del Año”, como Ansón acaba de recordar. Al nacionalismo se le confería, dijo Aznar cuando el PP pudo gobernar solo desde su mayoría absoluta, un “plus de legitimidad democrática” que había de acabar.

Ocurrió después, sin embargo, tras de las elecciones del 14 de marzo, precedidas por los atentados terroristas del 11M, que esas prácticas de discriminación lingüística incompatibles con el artículo 3 de la Constitución se radicalizaron en manos del tripartito, presidido por Maragall aunque pilotado por el separatismo de ERC. Acaso por el hecho de que el Gobierno de Rodríguez es rehén político de la ecuación catalanista —por cuyo apoyo parlamentario se sostiene—, el Gobierno Rodríguez permitió desde el primer momento, mirando a otra parte, la radicalización de tales prácticas de discriminación contra la lengua española, pasando del sólo no hacer por ésta lo que se hacía por el catalán, a la discriminación activa, persiguiendo policialmente el uso del castellano, como es sabido de todos.

En ese mismo paquete de tolerancia y complicidad con los ataques nacionalistas a este componente central de la Constitución se incluye la ejecutoria de la Moncloa: de apoyo, solidaridad y aliento al engendro antiespañol de este otro Estatuto elaborado en el obrador del Parlamento de Cataluña.

Es decir, estamos ante un proceso de deriva política alimentada no sólo por el nacionalismo catalanista sino consentido durante la Transición por todas las fuerzas políticas con asiento parlamentario. La Transición, reconozcámoslo, no ha sido, al menos a este respecto, tan ejemplar como se conviene. El orden constitucional no ha tenido plenitud práctica en este orden de cuestiones. Cabría decir en este sentido que más que un “plus de legitimidad”, como Aznar dijo, se debió decir “margen de tolerancia” con los nacionalismos, y menos por ser lo que eran que por hacer lo que hacían: no sólo con el régimen idiomático, sino con la entera política de la enseñanza, toda vez que han fragmentado durante casi dos generaciones la visión escolar del pasado nacional.

No otro es el origen de esa vigencia, diríase que sociológica, de la “plurinacionalidad” donde ha crecido el soporte social del soberanismo fraccionador. Lo que había en la ley de leyes, el autonomismo integrador, era, justamente, todo lo contrario de esto que monumentalizó el Plan Ibarretxe y que ahora, con más radicalismo todavía, expresa lo que quiere ser nuevo Estatuto para Cataluña. Pero si el proyecto secesionista vasco no entró, siendo menos, el engendro nacionalista catalán sí está donde está, no siendo menos y sí bastante más.

La proposición no de ley que el PP presentará próximamente en el Congreso “para garantizar que no se persiga a ningún ciudadano español por la lengua que utilice”, aparte de su específico interés por obvias razones de oportunidad, aparece en la línea de revisión crítica —de prácticas políticas y andamiaje legislativo— que debería abrirse cuando pase el actual turbión, generado por el tripartito y, además, alentado por Rodríguez. La Ley Electoral, en primer lugar, está exigiendo a gritos su reforma.

Si el respeto de las minorías, de Tocqueville, es la piedra de toque para todo sistema genuinamente democrático, el respeto a la mayorías es la clave de bóveda de la propia democracia.

jose@javaloyes.net

El valor de nuestra Constitución
Editorial ABC 6 Diciembre 2005

EL distanciamiento entre ciudadanos y partidos políticos es un mal de toda democracia, resultante de dejar reducido este sistema a una convocatoria electoral periódica, orillando su sentido más estricto, aquél que debería hacer que todo gobierno representativo se vea concernido por las directrices de la opinión pública en la definición de su acción política. En definitiva, la democracia habría de ser un estado de permanente legitimación, y no sólo del acceso al poder, sino también de su ejercicio. En este sentido, la celebración del vigésimo séptimo aniversario de la Constitución España no podría estar siendo más expresiva de la disociación de intereses entre, por un lado, el sentimiento ciudadano de respaldo al texto constitucional y a sus valores esenciales y, por otro, la orientación de las principales decisiones del Gobierno en lo que afecta a la reforma del Estado, objetivo más ambicioso y radical que la llamada «reforma territorial». El 6 de diciembre se convierte, hoy más que nunca, en una jornada de defensa de los valores que representa la Carta Magna, cuyo marco de convivencia ven amenazado muchos españoles. No hace falta encuesta alguna para percibir que la sociedad española asocia su estabilidad y su progreso a la seguridad institucional y jurídica que ha proporcionado la Constitución de 1978, y lo hace en la misma medida en que valora como amenazas a estas condiciones del éxito constitucional las reiteradas andanadas nacionalistas contra la unidad de la soberanía nacional.

La experiencia de veintisiete años de paz democrática ha permitido a los españoles saber bien qué está dentro y qué está fuera de la Constitución. Y no sólo en cuanto norma jurídica vinculante, que no es una categoría menor, sino también como una ética política cimentada en la moderación, el consenso, el reformismo y la transacción. Pese a esta evidencia -reflejada en sondeos que atestiguan un estado de opinión muy consolidado-, España vive hoy un proceso de relativismo conceptual sobre lo que ha de entenderse como constitucional, con motivo, fundamentalmente, de una estrategia política del Gobierno socialista que sólo puede tener alguna expectativa de éxito si los ciudadanos españoles dejan de ver la Constitución como un patrimonio común y empiezan a percibirla como un «muro de contención» que hay que superar para entrar en las tierras prometidas del presidente del Gobierno. Así se explican algunas de las más agrias polémicas que castigan a la sociedad española en los últimos meses y, también, el empeño del PSOE en deslegitimar democráticamente al centro-derecha que representa el PP y en excluirlo de toda opción de acuerdo sobre asuntos de Estado. También responde a este patrón la descalificación de todas las manifestaciones públicas realizadas hasta ahora. La convocada para la defensa de la familia era una orgía inquisitorial; la de apoyo a las víctimas, una manipulación partidista del terrorismo; la que congregó a un millón de asistentes contra el proyecto de la LOE, una convocatoria de privilegiados; y el acto del PP del pasado sábado en la Puerta del Sol, de respaldo a la Constitución, una manifestación sectaria que fomenta «el odio entre españoles».

Para justificar pactos con Esquerra Republicana de Cataluña, para arropar la posible negociación con ETA y para impulsar un modelo confederal de relaciones entre Comunidades Autónomas y Estado es preciso romper las amarras de la sociedad con aquellos valores y principios que, hasta ahora, habían dejado extramuros de la democracia los acuerdos con minorías independentistas, el desistimiento ante el terrorismo y la derogación de la unidad de la soberanía nacional. El constitucionalismo, sin embargo, está reaccionando, porque no es, como pretende el PSOE, un talante que permite hacer cualquier cosa.

Precisamente porque la Constitución no permitía todo, ha sido posible llegar hasta donde estamos, con sus luces y sus sombras. Repasar los objetivos de los aliados preferentes del Gobierno de Rodríguez Zapatero es, simplemente, contemplar otro Estado no distinto, sino opuesto al diseñado en 1978, con la previa liquidación de la realidad nacional de España. Ni la unidad nacional, ni la solidaridad entre las regiones, ni la soberanía popular, ni la Monarquía parlamentaria. Nada de esto queda a salvo de unos aliados cuya hostilidad a la Constitución es aún más pública desde que comparten poder político con el PSOE. Así se explica, en definitiva, que la ruptura definitiva del consenso constitucional de 1978 -condición sine qua non para el buen fin de la estrategia socialista- requiera la marginación política de esa derecha democrática que legítimamente ha decidido salir en defensa de la Constitución.

Las “fiestas anticonstitucionales” de los socios de ZP
EDITORIAL Libertad Digital  6 Diciembre 2005

Las juventudes de ERC han convocado varios actos y manifestaciones contra la Constitución española para hoy, 6 de diciembre, día que los españoles nos dedicamos, precisamente, a conmemorar nuestra Carta Magna. Se trata de diferentes actos, autoproclamados "anticonstitucionales", en los que, bajo lemas como "Basta de españolismo", "Los países catalanes contra la Constitución española" o "Venid y arrancad una página de la Constitución española", los socios separatistas de ZP dejan de nuevo en evidencia, tanto su ralea, como su desprecio a España y a su Ley de Leyes.

Tanto estas confesas provocaciones contra nuestra Constitución, como su liberticida campaña contra la COPE, no deberían sorprender a nadie que conozca mínimamente el largo historial totalitario de ERC. Una formación separatista que ya dio muestras de sus pulsiones liberticidas, tanto en tiempos de la República como una vez recuperada la democracia. Su confeso aliento político a formaciones terroristas independentistas como Batasuna o, en su día, a Terra Lliure, hacen de ERC una de las formaciones antisistema más radicales de toda Europa, con la escandalosa circunstancia de que aquí, no sólo no es marginada políticamente por el resto de las formaciones, sino escogida por el partido socialista como principal socio de Gobierno.

El respaldo de estos jóvenes descerebrados al Estatuto soberanista catalán, y su desprecio a la Constitución española es tan comprensible y significativo como escandaloso resulta el de los socialistas, empezando por el que le brinda José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente de Gobierno de la nación, a la que tanto desprecio muestran sus radicales socios de gobierno, lejos de alejarlos de su compañía –tal y como, desde sus propias filas, se les pidió que hiciera tras conocerse el encuentro de Perpiñán– no ha hecho otra cosa que satisfacerlos y respaldarlos.

Esa es la triste realidad y la triste compañía de un Gobierno que, nacido de la convulsión provocada por una matanza terrorista, no hace más que pagar políticamente el precio de una tregua electoral –no por ello, menos terrorista– que le afiance en el poder.

Lo que importa es el mensaje
Editorial ABC  6 Diciembre 2005

LA expulsión de los seis ex cabecillas de ETA presos en distintas cárceles españolas que, en agosto de 2004, firmaron una carta en la que pedían el abandono de la violencia al haber sido superada la «estrategia política por la represión del enemigo», demuestra que nada ha sido más eficaz contra la banda que la política antiterrorista desplegada en la anterior legislatura. Más allá de las cuestiones internas de ETA, que ha utilizado el procedimiento habitual con los discrepantes, lo significativo es que «Pakito», «Makario» y compañía reconocieron de manera explícita su derrota ante el Estado de Derecho. Aquella carta era la constatación de un fracaso, razón por la cual la dirección de la banda terrorista decidió abrirles expediente. Los tiempos han cambiado y aquella política que llevó a los cabecillas etarras a pedir el abandono de las armas se ha tornado en otra bien distinta, lo que sitúa el escenario en coordenadas bien diferentes. Pero el mensaje de la misiva interceptada a los terroristas resulta inequívoco: es desde la fortaleza de la democracia como se combate al terror. Lo demás es un ejercicio de alto riesgo.

Desgracia de no ser negros
La verdad por mayoría
José Vilas Nogueira Libertad Digital 6 Diciembre 2005

Un periódico cuenta que en Brasil ha nacido la primera cadena de televisión negra. Esforzado y meritorio regreso a la caverna de las identidades raciales, ajena a superferolíticas discriminaciones espirituales y políticas. Ante las amenazas a la COPE y El Mundo por parte de los nacionalsocialistas amontillados de Cataluña y los zapateriles socialistas no nacionales de La Moncloa, quizá no sería mala idea hacernos negros. Comprendo que es un poco difícil. Michael Jackson ha intentado el trayecto inverso y los resultados han sido deplorables.

Pero las ciencias médicas han adelantado mucho. Incluso tengo noticias de un precedente con éxito, bien que temporalmente limitado. Antes de la ilegalización de la segregación racial en los Estados Unidos, un periodista blanco mediante un tratamiento con melanina, favorecido por unas facciones algo ambiguas desde el punto de vista de la identidad racial, y con un adiestramiento complementario logró hacerse pasar por negro con éxito. El hombre quería experimentar en persona qué se sentía siendo negro en aquel mundo de discriminación racial. El problema era que la melanina tenía efectos temporalmente limitados. Era como el cuento de Cenicienta, pero al revés. Daban las doce y la pobre Cenicienta recuperaba su condición de princesa.

Si fuésemos negros, los mamporreros del CAC (Consejo Audiovisual de Cataluña) no osarían atacarnos. Y si lo hiciesen nos ampararíamos en el fulgente escudo de la "Alianza de Civilizaciones", vade retro de invencible eficacia. Mejor sería todavía que los Obispos se convirtiesen al Islam. Zapateros, Maragalles, Carodes, Llamazares y compañía les comerían en las manos. Si se hiciesen chiitas, lucirían además trajes tan bien cortados como los de los ayatolás iraníes, envidia del mismo Kofi Annan. Pero no veo a los Obispos por la labor ni a Ágata Ruiz de la Prada diseñando monótonos burkas cenicientos. Así que mejor será abandonar esta hipótesis.

Pues ni negros ni islamistas podemos ser, ¿cómo resistir el pre-juicio de mendacidad emitido por los nacionalsocialistas catalanes y los socialistas no nacionales monclovitas?

En los años treinta, un político enemigo del régimen parlamentario justificaba su posición en, aproximadamente, estos términos: resulta que si una mañana el Parlamento decide que no hay Dios o que, digo yo, no rige la ley de la gravedad, en ese desgraciado país no habrá Dios ni regirá la ley de la gravedad. El sofisma de este razonamiento estriba en que los parlamentos no tienen competencia ni capacidad para establecer proposiciones de ese estilo. En términos más generales ni parlamentos ni gobiernos son competentes para emitir juicios de veracidad.

Y si los parlamentos no son competentes para ello, tampoco lo serán aquellos órganos integrados por designación parlamentaria con arreglo a un criterio de representación partidista ponderada, que es el caso del CAC. Basta el buen sentido para entenderlo. De qué clase de verdad se puede hablar en casos en que, por ejemplo, la proposición A resulte "verdadera" por tres votos a dos; la B, por cuatro a uno; la C, por cinco a cero, etc. Infortunadamente, como he escrito varias veces (y no insistiré en ello), la Constitución española subordina el derecho a transmitir información a la veracidad de su contenido, equívoca fórmula probablemente reminiscencia inconsciente del pasado dictatorial. Con la misma lógica habrían podido añadirse corolarios similares a la generalidad de los enunciados de derechos individuales. Por ejemplo, se diría, se reconoce el derecho a la libertad de circulación siempre que no se utilice para matar ancianitas, que es cosa fea y poco piadosa, etc.

En cualquier caso, la incorrección técnica de este precepto constitucional encuentra fácil subsidio remitiendo, con arreglo a los principios del derecho constitucional, la apreciación de la concurrencia del requisito de veracidad al juicio de tribunales independientes. Si la información mendaz lesiona algún bien jurídicamente protegido, el titular de este bien puede acudir a los tribunales en demanda de la oportuna reparación. Lo que, de paso, revela, la inanidad de la proclamación constitucional del requisito de la veracidad. De hecho hay muchísima información mendaz que sólo un loco consideraría atenta contra la Constitución, tanta que incluso a veces se integra en corpus pseudocientíficos (ufología, astrología, etc.).

Atribuir, en cambio, la competencia para apreciar la veracidad de la información a un órgano político, delegado del parlamento e integrado con criterios políticos, como es el Consejo Audiovisual de Cataluña, no es sólo un disparate lógico y jurídico. Es un atentado al Estado de Derecho y a las libertades individuales, típicamente despótico.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

El partidito del odio
José García Domínguez Libertad Digital 6 Diciembre 2005

Aunque lo escribiera un maldito español españolista, debéis escuchar esto, Carod y Puigcercós: “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”. Y ahora escucha tú, Xavier Vendrell, flamante secretario general de la Presidencia de la Generalitat; y tú, Bernat Joan, orondo eurodiputado de ERC; y tú, Agustí Cerdà, respetable parlamentario valenciano de ERC en las Cortes; y también tú, Jaume Renyer, otrora muy ilustre miembro del Consell Consultiu de la Generalitat. Escuchad, los cuatro, esto otro: “Una rosa es una rosa, es una rosa”. Y un dirigente de Terra Lliure sin arrepentir que saque pecho en los libritos de Oriol Malló, no sólo es un pobre tarado; es algo mucho peor: es un reclamo andante para que otros enfermos fantaseen con convertirse también en héroes de tebeo, en nuevos Che Guevaras del barrio; es un imán para que, al final, alguno de esos idiotas acabe matando o dejándose matar por la causa. Otra vez. Como si estuviésemos condenados a padecer eternamente que no crezcáis nunca.

A ti, Puig, no te voy a pedir que prestes atención a lo que digo; puedes seguir jugando a los marcianitos con el móvil. Ni a ti, Tardà, pues a estas alturas de la vida, tampoco lo tuyo admite terapia. Sin embargo, tú, Pere Aragonés, jefecillo de las Juventudes de la Esquerra, sí debes atender. Eres muy joven, y eso aún te otorga el derecho a creer que lo sabes todo sin haber comprendido nada. Pero si fueses un poco más listo, hay algunas cosas que ya deberías intuir. Seguro que hoy te sientes todo un machote por haber impreso ese cartel en el que nos amenazas –“¡Basta de españolismo!”, con el logotipo de la COPE bien clarito al lado–. Por no hablar de la gallarda convocatoria: “Ven y arranca una página de la Constitución española”. Pero, ¿por qué crees que el valiente de Puigcercós prefiere que firmes tú ese pasquín? ¿A qué atribuyes que el patriota de Bargalló no piense dejarse ver por la fiesta? ¿Por qué imaginas que Carod se cubre las espaldas, dotando de personalidad jurídica propia a ese chiringuito que le diriges? ¿Acaso eres incapaz de descubrir por qué te cedieron su puesto en la hazaña del otro día en Madrit? Piensa un poco, Pere; sólo un poco, que es gratis, hombre.

Mira, Pere, como en el fondo tienes esa carita de buen chaval, te voy a confesar un secreto que te sorprenderá. Es más, te parecerá inconcebible, pues el arcano que he de revelarte no se cuenta jamás, ni en el cole, ni en El Periódico, ni en TV3, ni por supuesto en el partido. Pero ahora lo vas a descubrir: Esa malvada Constitución española que legitima a las Cortes para mutilar a voluntad el sagrado texto del Estatut, existe porque la aprobamos precisamente nosotros, el noventa por ciento de los electores catalanes, justo un rato antes de que tú nacieras. Ah, y encima los Reyes son los padres.

Noticias de Cuba
No es repugnancia, es miedo
Víctor Llano Libertad Digital 6 Diciembre 2005

La incontinencia verbal que sufre José Bono le llevó a un callejón sin salida. Ni su Gobierno ni su partido le consintieron que no diferenciara entre Castro y Pinochet. Al ministro de Defensa no le quedó más remedio que rectificar pocas horas después de recordar que tanto el tirano cubano como el ex tirano chileno son dos caras de la misma moneda. O no se había explicado bien o no le habíamos entendido. Ya lo suponíamos. El sentimiento de “repugnancia” que siente por un asesino como Pinochet no podía ser el mismo que el que siente por el coma-andante. Sólo así se entiende que invitara a los verdugos castristas a desfilar en Madrid.

Pero por mucho que el Gobierno se empeñe en justificar lo injustificable, son muchas las diferencias que hoy existen entre Pinochet y Castro y no precisamente a favor del cubano. Por fortuna, el militar chileno ya no mata ni tortura ni encarcela a mansalva. Es cierto que nadie puede negar que bajo su Gobierno se asesinó y torturó. Pero su tiempo pasó. No el de Castro. Tal vez por eso, son legión los miserables que le temen mucho más que los cien mil presos que se mueren en sus cárceles. Entre ellos, muchos liberticidas españoles a los que les consta que a sus años es muy poco lo que puede perder, que es un connotado chantajista, que ya recordó a Felipe González los crímenes del GAL, y que le resultaría muy fácil convencer a uno de sus huéspedes etarras de que asumiera como propias lo que sus compañeros califican como “acciones armadas del 11-M”.

Cualquiera que haya leído el último comunicado de ETA entenderá la no justificada referencia a la masacre de Madrid como un aviso a Zapatero. Incluso en el muy improbable caso de que los etarras no participaran en los crímenes de marzo, les consta que tienen en su mano el más terrible de los chantajes. Una confesión de parte pondría en muy serias dificultades al Gobierno y al PSOE. Castro lo sabe. Y Bono sabe que lo sabe. Además, no son los etarras los únicos que pueden amenazar con “largar”, otros muchos enemigos de España y de la libertad pueden servirse del chantaje, y no sólo desde Perpiñán o Estella, también desde Rabat, La Habana o Caracas.

Hoy resulta muy barato calificar a Pinochet como merece. Gracias a Dios ya no puede hacer más daño. Lástima que no podamos decir lo mismo de Fidel Castro. Bono no mintió en su desmentido. No es repugnancia lo que le inspira el Monstruo de Birán, es miedo. Son muchos los etarras que cobija y muy extensa la sucia videoteca que aún conserva. El ministro de Defensa rectificó no porque se lo exigiera Pérez Roque, sino porque para el presidente por accidente resultaría muy peligroso enemistarse con tan longevo y prestigioso chantajista. Otro más. A Zapatero le crecen los enanos que alimentó del once al catorce de marzo de 2004. Y donde más le crecen es en La Habana. Mejor llevarse bien con quien –como sólo él sabe– puede “sugerirles” que canten La Traviata.

Los otros revisionistas
FERNANDO SAVATER El Correo 6 Diciembre 2005

Las consideraciones que ha despertado en el público 'Trece entre mil', el excelente y necesario documental de Iñaki Arteta, me han resultado personalmente aún más significativas que las mismísimas imágenes vistas en la pantalla. Arteta deja hablar libremente a quienes en su día no sólo fueron víctimas de los psicópatas criminales de la etnia vasca sino también del silencio, de la insolidaridad temerosa y de la complicidad a medias con los verdugos. Lo repito, por si alguien no lo ha oído: fueron víctimas no de un conflicto político ni de un contencioso histórico, sino de psicópatas inquisitoriales y de los burócratas deseosos de poder que se aprovechaban de sus fechorías, poniendo cara de asco. Desde la época de esos crímenes ha pasado el tiempo y sobre todo ha muerto una esperanza indecente: la que los psicópatas podían a fin de cuentas y de algún modo ganar. No, ya nadie cree de veras que puedan ganar: ni ellos mismos. Y por tanto quienes antaño guardaron silencio, miraron hacia otro lado o se aprovecharon de la sangre para medrar, ahora felicitan a Iñaki Arteta por recuperar la memoria del pasado y suspiran que «todos tuvimos nuestra parte de culpa». Bueno, supongo que unos más que otros, ¿no? Recordemos por ejemplo a quienes acusaban de crear crispación ¿no a los asesinos, sino a quienes protestaban lo más alto que podían contra los asesinatos y señalaban a sus directos beneficiarios!

Pero para medir lo mucho que han cambiado ciertas actitudes -todo el mundo tiene prisa hoy en volverse bueno, sobre todo los peores- no hace falta remontarse a los 'años de plomo', aquellos en que la sociedad vasca guardaba más reproches para la familia de los acribillados o volados por una bomba que para quienes la ponían o les disparaban. Basta recordar -o hacer recordar, porque pocos lo recuerdan- el primer documental de Arteta, 'Voces sin libertad', premiado en Estados Unidos y también en Euskadi aunque aquí el premio fue el cese de director en su trabajo de la Diputación de Vizcaya. Era un testimonio comprometido, que dejaba oír opiniones que en aquel momento en el País Vasco -y no sólo aquí- sonaban demasiado radicales, demasiado críticas con el nacionalismo; voces que todos querían acallar, por las buenas o por las malas. De modo que ese primer documental careció casi de reconocimiento público, tropezó con todas las dificultades imaginables y desde luego no mereció el apoyo entusiasta de Euskal Telebista, que por entonces se reservaba para 'La pelota vasca' de Julio Medem. En todas partes -periódicos, tertulias radiofónicas, etcétera- se discutía el documental de Medem y sobre lo mucho y lo muy injustamente que había sufrido su autor por culpa de la intolerancia reinante. Hasta se reunieron firmas de cineastas en apoyo del innegable derecho de Medem a expresar lo que creyera conveniente, las cosas que hay que ver. De Arteta, que había perdido su trabajo, y de su documental, que se lo había hecho perder, ni palabra. Ahora por lo menos casi todo el mundo se apresura a decir que debemos ver 'Trece entre mil' y que vaya vergüenza, el largo silencio. Ya sólo falta que digamos en voz alta el calificativo que merecen quienes hasta ayer mismo (o quizá hoy por la mañana) llamaron 'crispadores' a los pocos que se atrevían contundentemente a romperlo.

En los días en torno al 20-N se habló mucho de 'revisionismo': unos releyedo la Guerra Civil para informarnos de que fue culpa de la República, no de Franco; otros -o los mismos- asegurando que a fin de cuentas la dictadura del caudillo significó una bendición para la atrasada España. Algunos, no sin buenas razones, recomiendan dejarlo estar y no despertar a los perros rabiosos dormidos, porque ambos bandos tienen muchos crímenes y fechorías que reprocharse. No faltan tampoco, claro está, los inequívocos majaderos: Izquierda Verde de Cataluña propone que se tipifique como delito la apología del franquismo ¿en el mismo país dónde no hay forma de condenar a nadie por apología del terrorismo y ensalzamiento hagiográfico de etarras! En fin, lo que aquel catalán tan añorado que fue Luis Carandell llamaba 'Celtiberia Show'.

Pero también en el País Vasco nos están apareciendo unos revisionistas nada recomendables y sumamente sospechosos. Según ellos, todo lo que signifique aplicar la legalidad al entorno de ETA o a los propios etarras capturados aquí y allá son «actitudes del pasado» y «obstáculos para el proceso de paz» (del cual por cierto lo único que sabemos con seguridad es que comenzó a vislumbrarse cuando la banda terrorista y sus servicios auxiliares se debilitaron por la actuación conjunta del Pacto Antiterrorista, la Ley de Partidos y la denuncia cívica de los movimientos ciudadanos). Ahora tratan de convencernos de que todo eso son cosas del pasado, residuos de la era de Aznar -lo cual no es poco elogio para Aznar, caramba- con la misma elocuencia con la que los vampiros se empeñan en persuadir a sus víctimas de que los collares de ajos son malolientes supersticiones.

Lo peor de todo: ver a los dirigentes del PSE haciendo guiños revisionistas en esa dirección. Por ejemplo, cuando Patxi López dice que con el Gobierno anterior toda Euskadi vivía bajo sospecha y deplora, más o menos, el macrosumario 18/98 contra el entorno de ETA. La verdad es más bien lo contrario: para acabar de una vez con las indebidas sospechas generales contra todos los vascos, es preciso depurar y aclarar las responsabilidades de quienes verdaderamente han sido cómplices y beneficiarios del terrorismo. Porque desde luego no podrá haber futuro pacífico para Euskadi si no se hace justicia con los comportamientos indeseables y las ideas totalitarias que no son precisamente los del Foro de Ermua ni los del PP, como debía saber muy bien Patxi López y sobre todo cuando habla al público de 'Gara'. En caso contrario, ¿menudo político de miseria, digamos, está hecho!

Cuando acabe la violencia y no haya nadie que abogue por ella, será el momento de que todos puedan presentarse a elecciones y entrar en el Parlamento, que es el lugar democrático y constitucional de dirimir nuestras diferencias. Nada de mesas camillas, segundas o primeras, bajo las que esconder braseros de emanaciones venenosas para las libertades públicas. Y que nadie se equivoque y confunda la lógica concesión de un plazo al Gobierno para que reciba debidamente el finiquito de los terroristas con un revisionismo a lo nacionalista, que convierta a las víctimas en intransigentes o provocadores y a los verdugos en futuros gestores de las instituciones democráticas. Aunque a todos nos pueda dar cierta pereza, no descartemos que los movimientos cívicos deban salir de nuevo a la calle, llegado el caso, para recordar otra vez estas verdades obvias.

Atrapado en la “ciénaga” política catalana, el PSOE se dirige hacia la derrota (1)
Francisco Rubiales Periodista Digital 6 Diciembre 2005

Atrapado en la “ciénaga” política catalana, el gobierno que preside Rodríguez Zapatero y el PSOE están perdiendo el estratégico centro político español y se precipitan hacia la derrota electoral.

La vieja táctica de la izquierda de arrinconar al PP en la derecha del espectro está fracasando porque ya no es creíble acusar al PP de “derechista” cuando se tienen socios de gobierno como ERC, que desprecia la Constitución española y practica algo muy parecido al fascismo cuando acosa y persigue a los ciudadanos que hablan castellano y a los que se expresan con libertad, en contra de sus ideas.

Aprovechando las oleadas de desprestigio y descrédito que invaden y desmoralizan al socialismo español de Zapatero, la derecha no sólo ha conquistado la calle con manifestaciones masivas, sino también conceptos “decisivos” como la unión de la nación, la defensa de la constitución, la libertad y el valor de la ciudadanía.

El socialismo, comandado por Zapatero, funciona hoy a la defensiva y dando traspiés, como un boxeador sonado, sin capacidad de reacción ante una derecha que hace sólo un año estaba desmoralizada, desquiciada y lejos de una victoria electoral que ahora vislumbra y saborea.

La reciente manifestación en la madrileña Puerta del Sol, organizada por el Partido Popular “en defensa de la Constitución”, fue un acto masivo, ordenado, moderado e imaginativo que demuestra que el gobierno y la izquierda están desfondados, tras haber perdido la calle y otras trincheras vitales en política, como son los conceptos de libertad, unidad nacional, ciudadanía y constitución.

La frase “ España no es una nación de naciones, sino una nación de ciudadanos libres ”, pronunciada en la manifestación por el líder de la derecha, Mariano Rajoy, constituye no sólo una verdad defendida por la mayoría de los filósofos y pensadores democráticos, sino también un acierto en marketing político que conecta hoy con millones de electores españoles, entre ellos muchos de los que votaron a la izquierda en los últimos comicios.

Esa misma frase la había pronunciado días antes el ministro socialista José Bono en un encuentro con la agencia “Europa Press”, pero fue lanzada como una crítica al Estatuto catalán y su partido, al considerarla políticamente incorrecta, ni le prestó atención, ni la secundó.

Locura institucional
Juan Ignacio Ibarzabal/Getxo-Vizcaya
Cartas al Director El Correo 6 Diciembre 2005

Me quedé asombrado ante la reciente declaración institucional del Parlamento vasco en la que se calificaba como «inoportuno» el proceso incoado contra el supuesto entramado de apoyo a ETA. Estoy acostumbrado a leer las desafortunadas manifestaciones de nuestro consejero de ¿Justicia? en contra de las sentencias de los tribunales que no resultan de su agrado, pero el Parlamento vasco ya resulta excesivo. Desde mi punto de vista, dicha declaración denota un desprecio por el significado de la Justicia y un total desconocimiento del sagrado principio de la independencia entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, en el que se basa la democracia para impedir, o dificultar, manipulaciones. El Parlamento considera que el ejercicio de la justicia debe venir determinado por la oportunidad o inoportunidad política de celebrar determinados juicios. ¿Pero es que estamos todos locos? ¿Cómo puede decir el Parlamento vasco que la celebración de un juicio interfiere y es perjudicial para la hipotética paz en Euskadi, y por tanto no debe celebrarse?

Se está llegando a un grado tal de paranoia y locura institucional que lo que debería hacer la ciudadanía es aprovechar la oportunidad que proporcionan los comicios democráticos y enviar al retiro a nuestros actuales dirigentes, sustituyéndolos por otros dotados de un mayor realismo y sensibilidad ciudadana, que se dediquen a resolver los problemas que afronta el pueblo y a mejorar su calidad de vida, en vez de inmiscuirse en ámbitos ajenos y realizar ejercicios filosóficos sobre nuestra capacidad de decisión, soberanía, etcétera (temas que creo interesan a una minoría del pueblo vasco).

DURAS CRÍTICAS A VENDRELL Y JOSEP PIQUÉ
Vidal Quadras sobre el PP catalán: "Hemos llegado a un punto que yo ya no sé dónde estamos"
El eurodiputado Alejo Vidal Quadras ha criticado con dureza al Partido Popular de Cataluña por su actuación durante el año y medio que se estuvo debatiendo el Estatuto en el Parlamento catalán. Vidal Quadras dejó en evidencia al portavoz del PPC, Francesc Vendrell, al recordar que el día en que se debatió el artículo primero que dice 'Cataluña es una nación', él se limitó a declarar ante los periodistas: 'Hombre, si todos están de acuerdo en que Cataluña es una nación no vamos a ser nosotros los que creemos problemas'. También mandó un mensaje al "jefe" de Vendrell.
Libertad Digital 6 Diciembre 2005

En La Mañana de la Cadena COPE, el eurodiputado Alejo Vidal Quadras ha explicado que "el llamado nuevo estatuto es una revisión constitucional radical, que es anticonstitucional más que in(con)stitucional, y que dinamita el actual sistema político". "Es lo más grave que nos ha sucedido desde el 23-F", señaló.

Vidal Quadras denunció que lo que está intentando "Pasqual Maragall, junto con el Gobierno de Zapatero, es montar un inmenso fraude, presentando esta voladura de la Constitución del 78 como un procedimiento normal de reforma del estatuto". "Esto es una estafa de tal magnitud que cualquier español de bien tiene que oponerse a esta barbaridad con todas sus fuerzas porque lo peor que podemos hacer es colaborar al engaño", añadió.

A este respecto, Aleix Vidal Quadras lamentó la actuación en este asunto del Partido Popular de Cataluña "porque cuando el enemigo te prepara un ataque de esta virulencia es elemental que cuanto más tiempo tengas para prepararte pues mejor". "Este Estatuto estuvo siendo debatido en el Parlamento de Cataluña durante más de año y medio en ponencia y cada vez que se producía una reunión de esa ponencia, al salir de la reunión, allí estaba la prensa para recoger las impresiones de todos los partidos y nadie dio la voz de alarma", dijo el político catalán que reprochó que "nadie" denunciara "la verdadera magnitud de lo que allí se estaba cociendo y eso es imperdonable". "La idea era que no saldría. Para qué quemarse, para qué desgastarse si no va a salir. Con profetas de este calibre vamos aviados", apuntó en la entrevista.

En su opinión, el Partido Popular de Cataluña "tenía que haber estado tocado el tambor todos los días". Como ejemplo, en referencia a Francesc Vendrell, Vidal Quadras dijo que le hierve la sangre cada vez que recuerda "el día que se debatió en esa ponencia el artículo primero que dice Cataluña es una nación". "Ese día, al salir, los periodistas se interesaron por el asunto y el representante del PPC (Francesc Vendrell), pueden ir a las hemerotecas, dijo: 'Hombre, si todos están de acuerdo en que Cataluña es una nación no vamos a ser nosotros los que creemos problemas'". "Si hubiera estado yo sentado allí, hubiera preguntado qué se entiende aquí por nación y como concilias esto con el artículo dos de la Constitución española. Y al salir monto un pollo que tiembla el misterio y al día siguiente toda España sabe lo que se está preparando allí, que es nada menos que la liquidación de la nación española. ¡Hubiéramos tenido un año y medio!", exclamó el ex presidente del PP catalán.

Vidal Quadras ironizó sobre el "calado político" y la "profundidad conceptual" de aquellas palabras de Francesc Vendrell, del que por cierto recordó que fue el autor de un intento de boicot una conferencia suya en Barcelona. Para concluir, hizo una reflexión sobre el tándem Vendrel-Piqué: "Él y su jefe dicen una cosa muy curiosa: 'Este Vidal Quadras es un militante del barrio de Salamanca de Madrid'. Se puede descalificar a alguien desde el PPC por decir que vive en Madrid. Hemos llegado a un punto que yo ya no sé dónde estamos".

LAMENTA QUE LOS ETARRAS Y SU ENTORNO HAYAN "GANADO LA CALLE"
Rosa Díez vuelve a pedir unidad a PP y PSE para que ETA "deje de marcar la estrategia"
La eurodiputada del PSOE ha insistido en la COPE en que es sabido por la experiencia que si PP y PSOE no van "de la mano" en el País Vasco es ETA y los que están a su alrededor quienes "ganan la calle". Es algo que está ocurriendo. Pone como ejemplo que el etarra que asesinó a Ramón Baglietto en 1980 ha puesto una tienda en los bajos del edificio donde vive su viuda, Pilar Elías, concejal del PP en Azcoitia. Los asesinos, dice Rosa Díez, cuentan con un "acompañamiento moral" mientras que las víctimas están solas.
Libertad Digital  6 Diciembre 2005

Rosa Díez, recientemente galardonada con el premio del Foro de Ermua a la convivencia cívica, ha explicado en La Mañana del Fin de Semana que en el País Vasco "sabemos que si no vamos juntos de la mano en la estrategia y en la táctica, en la definición de los problemas y en la definición de las políticas para resolver los problemas que tienen que ver con la libertad, con la prepolítica, que si no vamos juntos los partidos constitucionalistas, o sea, el PP y el PSOE, quienes impondrán su estrategia, quienes alejaran la solución de los problemas, de la asunción de la libertad definitiva y de la democracia definitiva para el País Vasco seguirán marcando la estrategia". La eurodiputada socialista insiste, además, en que "ya lo hemos experimentado" y recuerda que las osas "empezaron a ir bien" cuando se firmó el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y cuando de ese pacto se derivaron leyes "tan importantes y positivas para derrotar a ETA y sus cómplices, no solamente a los que les ayudan a cometer atentados sino a los que se benefician de ellos".

Fue sólo entonces, admite Díez en la Cope, "cuando trabajamos juntos en esa estrategia contra el terrorismo y contra los cómplices del terrorismo" cuando ETA se debilitó "y la democracia y los demócratas españoles ganamos la calle". Hoy, lamenta, "eso no existe, y es lamentable y penoso". Y dice que no existe apoyándose en un caso muy esclarecedor de lo que está ocurriendo en el País Vasco.

El "acompañamiento moral" de los asesinos
"Ocurren esas cosas, que Pilar Elías, una mujer concejal del PP de un ayuntamiento del País Vasco tiene que ver cada día cómo el asesino de su marido sube y baja la persiana debajo de su casa. Y hay quien me dirá: es que ya ha salido de la cárcel, ya ha cumplido, pero en ningún país normal, en ninguna sociedad sensata, en ninguna sociedad lógica, el asesino de una persona tendría el acompañamiento moral suficiente como para poner una tienda debajo de la casa de la persona a la que había asesinó a su marido. Si ese hombre pone ahí mismo, justo debajo de esa casa, un comercio y baja y sube la persiana cada día cuando esa mujer sale y entra de su casa o lo oye desde arriba es porque se siente fuerte, moralmente acompañado. ¿Y quién está moralmente, socialmente, acompañado? El asesino. ¿Quién está sola? La víctima. Y eso no se cambia si no vamos juntos PP y PSOE. No son palabras es la pura realidad".

Rosa Díez se refiere de este modo a lo que publica este domingo El País, que el etarra Kandido Azpiazu acaba de comprar una tienda en los bajos del edificio en el que vive Pilar Elías, concejal del PP en Azcoitia y viuda de Ramón Baglietto. Su asesino, en 1980, fue Azpiazu. Relata el diario que el etarra "se muestra tranquilo. Dice que el pueblo está con él y no con la viuda".

Este tipo de cosas, comenta la eurodiputada socialista, "no se cambian si no vamos juntos y si no marginamos a los que nos han hecho sufrir, a los que nos hacen sufrir, a los que siguen persiguiendo a la gente y a los que les dan acompañamiento moral a quienes persiguen a los ciudadanos del País Vasco". Es evidente, se resigna. "Quienes desde la calle nos han amenazado y quienes forman parte de ese mundo violento y fascistoide están en este momento mucho más ensoberbecidos y están andando por las calles con mucha más prepotencia y mucho más desprecio hacia las libertades de todos. No creo que hace tres años este asesino que salió de la cárcel después de cumplir su condena se hubiera atrevido a abrir una tienda en los bajos de la casa de la viuda del hombre asesinado. Eso se hace por acompañamiento social, es así".

Arrinconada en el PSE y secundada por la militancia
Pese a que la dirección del PSE la tiene marginada, Rosa Díez no se siente sola. "Sé que muchísimos ciudadanos que votan PSOE y viven en Euskadi, afiliados y militantes se sienten también representados por estos sentimientos que yo estoy expresando. No me siento para nada abandonada dentro de la familia socialista porque sé que expreso sentimientos compartidos. No crean que soy la única que militando o votando al PSE piensa así. No podemos olvidar que tenemos votantes que nos han votado porque les hemos pedido el voto para hace determinadas cosas y eso tampoco se puede traicionar".

«Pakito»: de la Operación Ogro al asesinato de Broseta
La banda escenifica un acto de autoridad para evitar nuevas disidencias
J. M . Zuloaga ABC 6 Diciembre 2005

En el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza murieron, en 1987, once personas

Madrid- Sin duda hay dos momentos en la vida de Francisco Múgica Garmendia, «Pakito» o «Pako», que nunca olvidará. El primero ocurrió en la tarde del 29 de marzo de 1992 y, el segundo, en estas fechas.

Hacía pocas horas que había sido detenido, junto con los otros dos miembros de la «ejecutiva» de ETA, José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis», y José Arregui Erostarbe, «Fiti», y se encontraba sentado en una silla en una de las dependencias de la comisaría de la Policía Judicial, en Bayona. Los agentes le habían atado los cordones de los zapatos entre sí para que no pudiera andar con facilidad. Estaba cabizbajo, confuso, no sabía cómo habían llegado los agentes de las Fuerzas de Seguridad galas hasta el caserío «Xilocan» en el que la cúpula etarra planificaba, aquel 29 de marzo, una oleda de atentados para forzar al Gobierno de entonces a negociar -¡qué novedad!- en aquel año emblemático para España (Juegos Olímpicos, Expo...). Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de que una persona había entrado en la estancia.

Cuando levantó la cabeza y vio al visitante comprendió en su segundo todo lo que le acababa de ocurrir. Allí estaba el coronel de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, jefe de la 513 Comandancia, del cuartel de Inchaurrondo, que le miraba con seriedad y autoridad. Allí estaba su peor enemigo y era él, al frente de su temido [por los terroristas] Servicio de Información, el que le había capturado. Los planes para poner España en llamas, organizar motines en las prisiones y después encargar al obispo de San Sebastián, monseñor Setién, que fuera al Gobierno para actuar de mediador, habían quedado hechos añicos. A «Pakito», lo sabía, le quedaban largos años de cárcel, en Francia y después en nuestro país. Pero difícilmente podía imaginar entonces que sería expulsado de la organización que había dirigido con criminal frialdad, en la que había tenido todo el poder «militar» incluida el «arma» más mortífera, el «comando Argala» que integraban pistoleros de nacionalidad francesa, entre ellos el tristemente famoso Henri Parot.

32 años de militancia. Y ese momento, el de la expulsión ha llegado ahora, tras 32 años de militancia en ETA. Se le imputa haber participado en 1973 en las reuniones en las que se preparó el atentado contra el presidente del Gobierno, el almirante Luis Carrero Blanco. Formó parte de los comandos «bereziak» (especiales) junto con Miguel Ángel Apalategui, «Apala». A ambos se les relaciona con la desaparición de Eduardo Moreno Bergareche, «Pertur», al que habrían «liquidado» por propiciar salidas «políticas» al «conflicto». Qué sarcasmos produce la vida. El purista de entonces es el revisionista de hoy, el que expulsaba por la vía directa del asesinato es ahora el expulsado, esta vez con un comunicado. Ha tenido más suerte.
«Pako» formó parte del «aparato militar» desde la muerte, en 1986, en accidente «doméstico» (cuando trataba de colocar una antena de televisión en un tejado) en Argelia, de Domingo Iturbe Abásolo, «Txomin». Desde 1989, mandaba el «comando» de Parot y, a partir de 1990, tras la detención de José Javier Zabaleta, «Waldo», y de Carmen Guisasola, fue el responsable de todas las células criminales de la banda. La lista de atentados cometidos bajo su «mandato» es escalofriante.

La expulsión de Múgica y de los otros cinco terroristas es, ante todo, un acto de autoridad en un momento especialmente delicado para ETA. Los firmantes de la carta, en contra de lo que se ha difundido, no cuestionaban la «lucha armada», sino su oportunidad, sobre todo después de la eficacia antiterrorista desplegada por el Gobierno de José María Aznar con el apoyo del PSOE. Los actuales cabecillas de la banda han querido dejar claro quién manda en la organización, entendida como el conjunto de la banda y su entramado.

La estrategia que con tanto cuidado han diseñado los terroristas, una engañifa más que sumar a las que han urdido en su siniestra historia, consiste en sacar el máximo partido posible de un Gobierno que, sin esperar un segundo, les ha enseñado las cartas y su voluntad de sentarse a negociar. Por un lado, su brazo político consigue, a través de los contactos con el Partido Socialista de Euskadi, avances apreciables como el mantenimiento de la representación en el Parlamento vasco (acaban de recibir más de ochenta millones de las antiguas pesetas por los votos obtenidos por «su» candidatura del Partido Comunista de las Tierras Vascas); la permisividad casi absoluta para organizar todo tipo de actos y manifestaciones (pese a que se mantiene la ilegalización acordada por los tribunales de Justicia) y, sobre todo, la derogación, de facto, del pacto antiterrorista que tanto año les había hecho.

Mientras, la banda, que ha perdonado, temporalmente, la vida a los políticos electos y que ya ha anunciado que no piensa dar más pasos si el Gobierno no hace nuevas concesiones, se mantiene como el «guardián de las esencias» y, en cuanto tiene ocasión, repite sus exigencias de independencia, con la anexión de Navarra y territorios del sur de Francia y, por supuesto, la salida de los presos de las cárceles.

«Proceso irreversible». Es una situación delicada para ETA porque, como ocurrió en 1989, con las negociaciones de Argel, y en 1998 y 1999, durante la falsa tregua, se generan grandes expectativas de «paz» hasta el punto de que se llega a afirmar que el «proceso es irreversible» y que ETA ya ha decidido optar por vías políticas y no armadas.

No es cierto, según indican los expertos antiterroristas con mejor información, y por eso tiene que recordar quién ejerce la autoridad, que haya cedido el protagonismo a Batasuna para que la coalición haga lo que estime oportuno. Que es ETA, como siempre, la que lleva la batuta y la que, al final, tomará las decisiones.

«Pako» y los otros cinco expulsados, de forma «definitiva», son el espejo en el que se ha de mirar cualquier posible disidencia. Y son además, el mensaje que la banda envía a los demás presos, a los que se mantienen en la «ortodoxia» y que, tal y como adelantó LA RAZÓN, habían expresado sus dudas sobre la marcha del «proceso». Premia a unos con el castigo a otros.

TENDRÍAN QUE HABER ESTALLADO YA
Desalojado el aeropuerto de Santander tras anunciar ETA un ataque con granadas
La Policía ha desalojado el aeropuerto de Santander tras un aviso de ETA al diario Gara en el que se avisaba de la colocación de varias granadas que iban a hacer explosión entre las doce y las dos de la tarde. Este suceso se produce el mismo día en el que un artefacto ha hecho explosión en una oficina de correos de Alsasua. ETA hizo estallar el pasado año durante la celebración del Día de la Constitución un total de siete bombas de escasa potencia colocados en León, Málaga, Ávila, Alicante, Ciudad Real, Valladolid y Santillana del Mar (Cantabria).
Agencias Libertad Digital 6 Diciembre 2005

El aeropuerto de Parayás-Santander fue desalojado este mediodía tras un aviso de bomba en sus instalaciones, según informaron a Europa Press fuentes de la Delegación del Gobierno en Cantabria. Al parecer, un comunicante anónimo habría dado cuenta al diario Gara de la colocación de un artefacto explosivo en el aeródromo santanderino.

La Delegación del Gobierno en Cantabria dio verosimilitud a la información y ordenó el desalojo del aeropuerto, donde efectivos de las fuerzas de seguridad del Estado procedían al registro de las instalaciones. Tras la llamada, se ha puesto en marcha un dispositivo de seguridad y se han acordonado las carreteras de acceso al aeropuerto. Los trabajadores y viajeros han sido desalojados y, según las mismas fuentes, no se permite tampoco retirar los vehículos aparcados en el aeródromo de Parayas. Los desalojados han sido trasladados a un centro comercial próximo, según Iberia, compañía, que tiene varios vuelos con Santander a través de su filial regional Air Nostrum.

Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) está desviando a aeropuertos alternativos los vuelos que tenían prevista la llegada al de Santander. Fuentes del ente público consultadas por Europa Press no pudieron precisar los aeródromos en los que aterrizarán los vuelos que tenían pendiente su llegada al santanderino. No obstante, las mismas fuentes aseguraron que la terminal del aeropuerto estaba a las 12.30 horas completamente desalojada de viajeros.

Como contrapunto a la barbarie terrorista, a la misma hora que la amenaza de bomba y también en Santander se inauguró la escultura monumental realizada por Agustín Ibarrrola en memoria de las víctimas del terrorismo y que quedará instalada a la entrada de la Península del Palacio, junto a la parada de 'El Magdaleno'. El proyecto de esta escultura fue impulsado desde la Plataforma para la Unidad y la Libertad, constituida hace ahora dos años y de la que forman parte alrededor de 50 personas, y secundado por el Ayuntamiento de Santander y el escultor vasco Agustín Ibarrola. Varios cientos de personas estuvieron presentes en el acto de inauguración.
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