AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 7 Diciembre 2005
El Boicot
José Luis Manzanares Estrella Digital 7 Diciembre 2005

Las peligrosas ficciones de ZP
Ignacio Villa Libertad Digital 7 Diciembre 2005

Las condiciones de ETA
Editorial ABC  7 Diciembre 2005

Zapatero o el doble discurso
EDITORIAL Libertad Digital 7 Diciembre 2005

La Piel de Toro, piel de oso
ANTONIO BURGOS ABC 7 Diciembre 2005

La gran desgracia
Editorial ABC 7 Diciembre 2005

La democracia amenazada
Gotzone Mora Libertad Digital 7 Diciembre 2005

ETA juega al suspense
Lorenzo Contreras Estrella Digital7 Diciembre 2005

ETA celebra con bombas el día de la Constitución
Editorial Elsemanaldigital.com  7 Diciembre 2005

La pesadilla de Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital7 Diciembre 2005

Terrorismo: Savater tiene razón
José Javier Esparza elsemanaldigital 7 Diciembre 2005

Atrapado en la “ciénaga” política catalana, el PSOE se dirige hacia la derrota ( y 2)
Francisco Rubiales Periodista Digital 7 Diciembre 2005

Convivencia frente a terror
Editorial El Correo 7 Diciembre 2005

La teoría del turrón
TONIA ETXARRI El Correo 7 Diciembre 2005

Para muestra, un botón
Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 7 Diciembre 2005

ETA se burla de la «esperanza» de paz de Zapatero colocando siete bombas
D. MARTÍNEZ/J. PAGOLA ABC  7 Diciembre 2005

El Foro Ermua pide al Presidente Rodríguez Zapatero que rectifique su política hacia ETA
COMUNICADO DE PRENSA FORO ERMUA 7 Diciembre 2005

Nacionalismos malos
ANTONIO GALA El Mundo 7 Diciembre 2005

El Boicot
José Luis Manzanares Estrella Digital 7 Diciembre 2005

La OPA es, con artículo determinado, la presentada por Gas Natural contra Endesa. No hace falta precisar más. Y el Boicot, así, en solitario, es el que amenaza a los productos catalanes desde que se conoció la propuesta de un nuevo Estatuto que, aprobado en el Parlamento de Barcelona sin otra disidencia que la del Partido Popular, parece no responder a lo que muchos españoles entienden por la unidad de España y por la solidaridad entre sus territorios y sus gentes. Yo mismo he identificado como único seguro ganador de lo que está ocurriendo al inteligente Carod-Rovira, que sabe jugar a la perfección las cartas que otros políticos le entregan. El victimismo —sobre todo cuando cuenta con alguna base real— será siempre el mejor caldo de cultivo para el separatismo.

La propuesta de Estatuto no ha sido otra cosa, sin embargo, que la consabida gota de agua que colma el vaso de muchos sentimientos heridos, de mucha preocupación alimentada por lo ocurrido durante años en una deriva poco acorde con lo que piensa la mayoría de la población española, titular exclusiva de la soberanía nacional. Probablemente, la idea del boicot no se habría hecho realidad si el nuevo Estatuto no fuera visto como el fruto último, por ahora, de un proceso centrífugo progresivamente acelerado. Los discursos políticos, entreverados de intereses partidistas, no deben empañar la realidad.

La lengua común, o sea, el castellano, conocido en toda Hispanoamérica como el español, está siendo relegada a la condición de idioma extranjero. Fue proscrita, de hecho, en las instituciones autonómicas, empezando por el Parlamento, se la relega en la enseñanza y hay quien en la prensa barcelonesa la describe como lenguaje de los pobres de este mundo. Se prescinde de la bandera nacional como de un símbolo foráneo y se protesta si la que ondea en la capital de España se nos antoja demasiado grande. Se busca el reconocimiento internacional a través de cualquier torneo deportivo, aunque sea el de canicas. Y se pide libertad para Cataluña en los campos de fútbol, como si de una colonia se tratase.

Más recientemente, el señor Carod-Rovira, interlocutor de ETA y persona hoy de considerable peso en nuestra vida pública, boicotea la candidatura olímpica de Madrid y otro político catalán de cuyo nombre no quiero acordarme —y perdón por la frase castellana— ironiza contra una importante empresa del cava que proclama su condición de española: un vino catalán que se declara español pese a ser boicoteado por los españoles. Yerra el personaje. El rechazo a algunos productos catalanes se debe exclusivamente a quienes han hecho todo lo posible por envenenar las relaciones entre Cataluña y el resto de España.

En mi casa brindaremos esta Nochebuena con Freixenet y también —¿por qué no decirlo?— con sidra El Gaitero. Como siempre.

Las peligrosas ficciones de ZP
Ignacio Villa Libertad Digital 7 Diciembre 2005

A la misma hora en que el presidente del Gobierno, rodeado de periodistas en el Congreso de los Diputados, hablaba de prudencia, de optimismo y de oportunidad histórica en referencia al final de la banda terrorista ETA, los pistoleros etarras estaban colocando siete bombas. Una en el País Vasco, otra en Navarra y cinco en Madrid, sin contar con que el aeropuerto de Santander llevaba media mañana cerrado por la amenaza etarra de un ataque con granadas.

¿Quién da más? ¿Es esto una imprudencia, una ingenuidad, una irresponsabilidad, una estupidez, una chiquillada, una tontería, una temeridad, una insensatez, una inconsciencia, una incompetencia, una negligencia, una necedad, un atolondramiento? En fin, posiblemente —en un cóctel explosivo— lo sea todo a la vez. Hay que reconocer que Rodríguez Zapatero nos tiene acostumbrados a una actitud de difícil calificativo. Pero que un presidente del Gobierno se comporte de esta forma mientras los terroristas vuelven a dejar su seña de identidad de bombas y más bombas tiene una difícil explicación. Como único resumen podemos acertar a decir que es "lo nunca visto".

Lo de este hombre comienza a ser preocupante. Durante estos meses que lleva en La Moncloa todo sugería que esta actitud visionaria era parte de una estrategia fría, medida y diseñada para sacar el máximo partido a esa dialéctica facilona y demagoga que maneja con cierta soltura. Pero con el paso del tiempo lo que se hace cada vez más evidente es que Zapatero se ha creído al máximo el papel que está desempeñando. Y lo que es más peligroso: el presidente del Gobierno se identifica tanto con la impostura en su forma de actuar que ya no distingue dónde acaba la verdad y dónde comienza la ficción.
Esa es la situación a la que se enfrenta Zapatero a diario. El presidente del Gobierno está fuera de la realidad. Es un político que se encuentra atado en su laberinto, lo que genera esa incapacidad para afrontar los problemas con credibilidad y con solidez. Antes recurría a su verbo vacío como recurso dialéctico; ahora esa visión profética que dice tener le coloca en las nubes como alguien que se muestra incapaz de arreglar los problemas de los ciudadanos y de España. Él mismo se eleva entre los demás, creyéndose alguien superior y diferente con una capacidad de diagnóstico sobrehumano. ¡Y así nos va! Mientras Zapatero hablaba de paz, ETA se dedicaba a colocar bombas. Eso ya no es ojo clínico, eso es una simple barbaridad.

Las condiciones de ETA
Editorial ABC  7 Diciembre 2005

ETA volvió ayer a dejarlo claro. No sólo no entrega las armas ni se disuelve, como espera el Gobierno, cada día con mayores dosis de voluntarismo, sino que condiciona cualquier proceso de negociación a que sea el Estado el que «decrete una tregua» y acepte el derecho de autodeterminación. Cada nuevo golpe de efecto de la banda empeora la situación anterior y pone contra la pared de la realidad el optimismo del Ejecutivo, al que ayer los etarras volvieron a dejar en evidencia poco después de que Rodríguez Zapatero repitiera sus buenos augurios y su «prudente esperanza» en que «pasen cosas importantes». Una hora más tarde, cinco bombas en Madrid. Porque ETA sigue cometiendo atentados, sin víctimas, es cierto, pero acreditando su capacidad para causarlas en cualquier momento. Más aún, ahora compromete al Gobierno ya no sólo con acciones criminales, sino que se vale de los comunicados y de una locuacidad inédita para dejar en fuera de juego las buenas perspectivas gubernamentales. El último «boletín» interno de la banda abona la teoría de que quienes, con sentido común inapelable, afirman que con este panorama no es posible otra cosa que la derrota policial del terror.

Ya no sirve pedir confianza a cambio de nada. ETA, en el día de la Constitución, ese texto del que las juventudes de ERC quieren arrancar las páginas una a una para celebrar su aniversario, ha demostrado que sigue siendo el principal enemigo del orden constitucional, de la sociedad española, de nuestra democracia. Siete atentados con explosivos en menos de 24 horas -Alsasua, Santander y, sobre todo, Madrid- han permitido a ETA zarandear no sólo la paz de una jornada festiva, como hace un año, sino también el crédito del Gobierno y de su presidente para dirigir con rigor una política beligerante de desmantelamiento y derrota incondicional de los terroristas. Esa «prudente esperanza» sobre el fin del terrorismo a la que aludió el jefe del Ejecutivo, esa buena noticia que quiere convertir en primicia a toda costa, ya existía antes de que llegara al poder, incluso con forma de certeza, aunque el momento no estuviera determinado. El mayor error de Zapatero es haber llevado el fundamento de esa esperanza a las decisiones de los terroristas en torno a una tregua, cuando, hasta ahora, se encontraba en la eficacia de las Fuerzas de Seguridad y la Justicia. Entre las letales consecuencias del acuerdo que el líder socialista llevó a las Cortes -para conseguir un respaldo a su estrategia- está el haber cedido el control de la situación y del calendario a ETA al no marcar ningún límite temporal a su disposición negociadora. Ahora, desposeído del dominio de la partida, se ve obligado a recorrer la pista de un lado a otro, allá donde le llevan los pistoleros con su juego perverso.

Es por eso que la banda se recrea con este paréntesis de gracia a su proceso de descomposición, combinando llamamientos a la negociación -como siempre ha hecho- con una actividad terrorista sostenida y sin muertos, que algunos sectores políticos y de opinión ya consideran tolerable, como se demuestra en la insistencia con la que remarcan la ausencia de víctimas y la «escasa potencia» de los artefactos explosivos. El hecho de que los etarras campen a sus anchas por las carreteras de circunvalación de Madrid debe de parecerles cuestión desdeñable.

Aun así, el peor efecto del clima de confusión propiciado por el Gobierno sobre el fin de ETA es la ruptura de la unidad de acción con el PP. La derrota del terrorismo era un objetivo unificador para la sociedad y los dos únicos partidos con opción a gobernar, lo que garantizaba al sistema una continuidad en las prioridades a salvo de las coyunturas electorales. Desgraciadamente ya no es así. El PSOE ha elegido a otros socios y otra estrategia, tan lejana a la anterior que lleva a Patxi López a augurar ya un futuro gobierno vasco con Batasuna, el «comando político» etarra. Basta preguntarse qué tipo de política antiterrorista cabe hacer de común acuerdo con ERC o IU para saber que no es otra que aquella que permita llegar a un punto crítico en el que se reconozca la existencia de un conflicto político y les permita eludir su derrota, que sería la de un nacionalismo izquierdista y soberanista. El fallo de este diseño es doble y explica el empeoramiento de la situación: desconoce que ETA es una organización terrorista, no un grupo de idealistas decepcionados, y subestima la repelencia moral de la sociedad a toda concesión que haga vana la causa por la que han sido asesinados mil compatriotas. Se está perdiendo un tiempo precioso en la lucha contra ETA.

Zapatero o el doble discurso
EDITORIAL Libertad Digital 7 Diciembre 2005

Desde que Zapatero llegase hace año y medio a la Moncloa se han celebrado dos aniversarios de la Constitución. Los dos han sido anómalos. En el del año pasado, al colapso circulatorio que ocasionaron las bombas que la ETA colocó en varias gasolineras de la capital, se sumaron los novillos que ciertas formaciones hicieron el día de la recepción en el Congreso. Este año la misma canción, pero corregida y aumentada. Como era de prever, la ETA ha hecho acto de presencia. Los terroristas han vuelto a bloquear los accesos a Madrid mediante cinco artefactos explosivos situados estratégicamente en las transitadas autopistas radiales y vías de circunvalación madrileñas. Junto a éstas, la banda ha hecho sentir su presencia en Santander, mediante unas granadas colocadas en el aeropuerto, y en las localidades de Zumárraga y Alsasua.

Una vez más, no ha habido que lamentar daños personales, pero la actividad de la banda crece muy a pesar de la "prudente esperanza" que Zapatero tiene puesta en una tregua que nunca llega y, lo que es peor, que no tiene visos de llegar. La banda terrorista no parece por la labor de sacrificar el único capital de peso que posee para avenirse a la negociación-rendición que se plantea desde el Gobierno.

Lo de la ETA es el cuento de todos los años, con la sutil diferencia de que, hasta hace un par de años, no se les tendía la mano. El objetivo del Gobierno era derrotar a los asesinos y actuaba en consecuencia. Hoy, sin embargo, nos encontramos en una situación tal que el día que pasen del pequeño artefacto en un arcén al coche bomba, Zapatero va a tener muy difícil salir airoso del entuerto en el que él mismo se ha metido.

El otro compás del vals que por segundo año se han marcado a dúo los enemigos de la Constitución y la nación española es el de la ausencia deliberada en la recepción del Congreso. PNV, ERC y BNG han declinado la invitación para asistir al habitual acto de conmemoración de la Carta Magna en la Cámara Baja. Esto, que, en principio, no pasaría de lo anecdótico tratándose de partidos minoritarios y radicales, toma un cariz diferente si tenemos en cuenta que ERC y BNG son socios de Gobierno del PSOE, en Madrid y en Santiago de Compostela. Los republicanos, además, han "celebrado" la fecha a su manera. En Barcelona se han convocado actos por parte de las juventudes de Esquerra en los que, por ejemplo, se invitaba a los asistentes a arrancar páginas de la Constitución.

Semejante comportamiento, que hubiese merecido un severo varapalo desde el Gobierno si hubiera sido promovido por otro partido, sólo han llevado a Zapatero a pedir respeto a los republicanos, partido que cuenta con más de medio millón de votos y que apoyó su investidura. El presidente confunde la tolerancia con el respeto. Una cosa es que toleremos las mascaradas de los discípulos de Carod, y otra bien distinta es que las respetemos, por muchos votos que tengan. La que se merece un respeto es nuestra Constitución, agraviada ayer en Barcelona, pero de eso Zapatero no dijo ni pío.

En contraste, no deja de ser chocante que los que se reunieron el sábado en un multitudinario acto de homenaje a la Constitución, sean ninguneados desde el Gobierno con continuas alusiones a la Plaza de Oriente y a su supuesta radicalización. Ni el presidente ni sus ministros están en sus cabales. Piden respeto a los que insultan a nuestra Ley de leyes y, al mismo tiempo, recelan de los que la defienden. Un doble discurso un tanto esquizofrénico que más tarde o más temprano pasará factura, porque estas fiestas no salen gratis. Si el Gobierno está con la Constitución y todo lo que ella implica que lo diga y se comprometa en firme en su defensa, si no lo está, que deje de una vez de hacer el paripé. Esto, claro, sería pedir demasiado.

La Piel de Toro, piel de oso
ANTONIO BURGOS ABC 7 Diciembre 2005

ZP ha prometido, con la solemnidad que imprime a las mayores tonterías, que utilizará la primera reforma de la Constitución para que los minusválidos sean discapacitados. ¡Toma ya DRAE! Menda propone que aprovechemos la collada para declarar fuera de la ley una imagen literaria. Que dejemos para siempre de llamar Piel de Toro a Expaña (voz por cierto la de Expaña cuyos derechos de autor reclamo y registro en tiempo y forma).

Lo mismito que España va camino de ser Expaña, a la preciosa imagen geográfica de la Piel de Toro se le está poniendo color sepia de cartel antiguo de taberna, cagado de moscas y descolorido por la humedad. Hay que buscar urgentemente un sinónimo de Piel de Toro. Piel de Oso, quizá, que ya se están repartiendo los separatistas furtivos, dada la seguridad de su cacería que ZP les ha prometido. No puede ser más simbólico el arranque de páginas de la Carta Magna con que ERC celebró el Día de la Constitución. Miguel Delibes lo escribiría mucho mejor que yo. Arrancando páginas a la Constitución nos ha salido la famosa hoja roja de los libritos de papel de fumar. Le das a la máquina de expender Nación Española y te dice, como la del tabaco, con su voz de madera: «Agotada, elija otra». Y, claro, eligen Cataluña con cava (amontillado), opa y Perpiñán.

Gracias al voto de los socialistas, la Unión Europea va a conseguir por fin el sueño de los verdes y ecologistas: suprimir las subvenciones para el toro bravo español. La Piel de Toro dejará de estar subvencionada. La tienen tomada con el toro como símbolo de España. De nada valen el toro de Picasso, el Llanto por Sánchez Mejías de García Lorca, las chuflillas de Alberti. Picasso, Lorca y Alberti eran unos fachas que defendían la fiesta nacional, españolistas de mierda. Y de las corridas de toros, ni te cuento. Cóncava caverna cada plaza. No se lo digan a nadie, pero el tripartito quiere derribar todas las plazas de toros en Cataluña y yo sé por qué: para recalificarlas y que un primo segundo de Carod o un sobrino de Maragall peguen el pelotazo. Dentro de nada el torero, de héroe social, pasará directamente a delincuente. Y es normal: los chavales que antes querían ser toreros para sacar del hambre a su familia («o llevarás luto por mí»), ahora lo tienen mucho más fácil. Se apuntan en las juventudes de ERC, IU o PSOE, y en dos años, concejales; en tres, consejeros autonómicos; en cuatro, ministros del Reino de Expaña. De luto por mí, ni mijita, hermana: un carguete oficial te voy a dar que no veas...

Están los tripartitos, ecologistas y verdes contentísimos con la supresión de subvenciones europeas para el toro bravo, pero yo no compartiría su alegría. No saben los muy ignorantes que las 300.000 hectáreas de cerrado hasta ahora preservadas de cualquier amenaza medioambiental están en peligro. Son 303.462 hectáreas concretamente las que ocupan en España las ganaderías de bravo para que pasten sus toros. Traduzco: 300.000 hectáreas fuera del circuito de la especulación inmobiliaria, de los pesticidas, de la agricultura agresiva. Un inmenso Coto de Doñana que al Estado no le cuesta un duro, mantenido por la iniciativa privada, muchísimas veces con escasa rentabilidad, por amor al arte y a la cultura milenaria del Toro de España (que al cambio es el Minotauro de Creta). Si le quitan las subvenciones europeas a estas ganaderías, ¿podrán seguir estando preservadas esas 300.000 hectáreas? ¿No se llenarán de casitas adosadas y otros horrores de nuestro tiempo? Los verdes creen que le han pegado una estocada de muerte al Toro de España, sin haber preguntado su opinión a los que de verdad disfrutan de esas 300.000 hectáreas vírgenes; al águila culebrera, a la paloma torcaz, al alcaudón real, a la liebre corredora, a la perdiz de Miguel Delibes que ve con dolor que a España le ha salido ya la hoja roja en el libro de la Constitución.

La gran desgracia
Editorial ABC 7 Diciembre 2005

ETA ha expulsado a seis ex-dirigentes por haber roto la disciplina. Habían propuesto desde la cárcel el final de la «lucha armada». ETA los ha expulsado porque quiere ir «entera» a las negociaciones con el Gobierno mientras quiere que el Gobierno vaya «restado».

Los presos se han hecho a la idea de salir pronto de la cárcel porque saben, como lo sabemos todos, que Zapatero está loco por resolver lo que él llama el «conflicto vasco» y, así, pasar a la Historia; y quieren que ETA se aproveche de sus delirios y de su «talante» entreguista. Sin embargo, la dirección de ETA, no tiene prisa porque ha podido comprobar que la carrera de Zapatero a contrarreloj les ha dado unos resultados ventajosos. Los más ventajosos de su siniestra existencia. He aquí, de forma sucinta, el mejoramiento de la situación de ETA desde el 14 M:

-Zapatero ha roto el Pacto Antiterrorista. Ha desplazado al PP.

-A partir de ese hecho, el futuro del País Vasco ha quedado en manos del Partido Socialista y de los nacionalistas (institucionales y terroristas).

-El Gobierno le ha permitido a ETA sustituir a HB por los comunistas de las Tierras Vascas. En definitiva, ETA sigue sentándose en el Parlamento vasco gracias al Fiscal General del Estado.

-ETA ha pasado de estar en las tinieblas exteriores a tener un interlocutor directo en el Pacto que hace posible la gobernación de España (perdón, del Estado). Diciéndolo gráficamente, ETA ha pasado de ser el objetivo del fenecido Pacto Antiterrorista a tener influencia, a través de ERC, en el pacto que permite que Zapatero esté en la Moncloa.

-La próxima victoria, la coronación de todo el proceso que va de Estella a hoy, el paso penúltimo para hacer posible la meta de los nacionalistas, esto es, el Estado Vasco independiente o libremente asociado al español, será el nuevo Estatuto de Guernica.

¿Qué falta para ello? Entenderse en la presentación de éste, y eso es en lo que está Eguiguren. Se trata de que el Plan Ibarretxe (que votó HB) pase a ser de Ibarretxe y López, de nacionalistas y socialistas. Como el Estatuto catalán. Tenía razón Zapatero cuando les dijo a Mas y a Carod Rovira que jamás tendrían una ocasión tan favorable para sus objetivos nacionales como la que él les estaba ofreciendo. Tenía toda la razón: era histórica para ellos y la gran desgracia para España.

Acoso a la COPE
La democracia amenazada
Gotzone Mora Libertad Digital 7 Diciembre 2005

Desde hace algunas semanas, la Cadena COPE padece uno de los episodios de persecución por parte del poder político más duros que se recuerdan en la historia de la democracia española desde el famoso “antenicidio” que supuso la eliminación de facto de un grupo de comunicación (Antena 3 Radio).

Evidentemente, la historia a la que nos enfrentamos no es nueva, y me atrevería a decir que se remonta al origen histórico de la prensa. Desde siempre, el poder político ha pretendido “controlar” la transmisión de la información sabedor de que a través de este proceso se eliminaba en gran medida el espíritu crítico de la ciudadanía. No obstante, si de algo nos ha servido en los países occidentales el proceso de consolidación de nuestras democracias (que ha dado lugar a un modelo de Estado que los constitucionalistas han acuñado como social y democrático de Derecho), es para confirmar que el Estado en el ejercicio de su actuación debe estar sometido a límites claros, constituyendo el núcleo básico de desenvolvimiento de los ciudadanos el integrado por los derechos fundamentales expresamente proclamados en nuestras Constituciones.

Y subrayo esta perspectiva histórica porque parece que determinados dirigentes (por desgracia, la gran mayoría de los que ocupan cargos de responsabilidad) del Partido Socialista Obrero Español, al que pertenezco, han olvidado por completo el significado de conceptos como libertad de expresión o de prensa.

Ello se ha traducido en una verdadera “cruzada” contra la Cadena COPE en la que cada ataque resulta de mayor intensidad, y que demuestra muy a las claras el verdadero “talante” de muchos de los miembros del Ejecutivo, así como de otros grupos que constituyen su principal apoyo, destacando especialmente en esta función Esquerra Republicana.

Al burdo intento del Gobierno catalán de silenciar a la COPE por medio de la negación sistemática de licencias –actuación ya de por sí suficientemente grave para ser objeto de denuncia tanto a nivel judicial como en los diferentes foros internacionales, empezando por los europeos–, han seguido comportamientos del más puro estilo mafioso contra dicha cadena y los profesionales que integran el mencionado medio, con la intención clara de acabar con el ejercicio de la libertad de expresión en nuestro país.

En el marco de esta campaña de descrédito (aunque en mi opinión, por venir de quienes viene, dichas actuaciones aún prestigian más a la COPE y a sus trabajadores) se han significado especialmente personajes como Montilla, Durán i Lleida, o distintos cargos públicos de Esquerra Republicana de Cataluña. Ello deja bien a las claras el acuerdo tácito existente entre miembros de distintas formaciones políticas con el objeto de acabar con todo aquello que suponga la defensa de la unidad de España, y que simbolice el culto a un verdadero espíritu liberal. En el marco de este proceso las recientes actuaciones de integrantes de las juventudes de Esquerra Republicana de Cataluña, alentadas por dirigentes de dicha formación (lo que deja bien a las claras en manos de qué clase de personajes se encuentran Cataluña y España, tras sucumbir Rodríguez Zapatero a los cantos de cisne de Carod Rovira), no son más que la expresión del odio con el que actúan estos “pseudoprogresistas” y en todo caso, evidencia el carácter “fascistoide” de quien alienta y secunda dichos comportamientos.

Personalmente considero que ni siquiera el momento en el que se ha llevado a cabo esta verdadera campaña orquestada (y pluripartidista) contra la COPE ha sido dejado al azar. Es precisamente ahora, al quedar prácticamente agotado el crédito político del señor Rodríguez Zapatero como consecuencia de sus devaneos con el independentismo catalán y de sus pretensiones negociadoras con los asesinos de ETA, cuando el lado más oscuro del aparato político del PSOE (junto con otros partidos como Esquerra Republicana que viven al amparo del chantaje político al que someten al Presidente del Gobierno) se destacan en sus feroces ataques a la COPE. Parece como, si en un fútil intento por evitar que los ciudadanos tomen conciencia del precipicio al que una gestión política errada ab initio puede conducir a España, determinados dirigentes del PSOE tratasen de ocultar la evidencia matando al mensajero.

Ante actitudes como las anteriores, todos los demócratas, con independencia de nuestra opción o filiación partidista, tenemos el deber de rebelarnos. Porque si hoy dejamos que sea la COPE la sacrificada, mañana existirá otro medio de comunicación “incómodo” para el poder político al que atacar impunemente. Y en el mundo actual, en el que los partidos políticos (todos sin excepción) han perdido gran parte de su legitimidad ante la ciudadanía, resulta imprescindible reconocer la importancia de los medios informativos como agentes de control de nuestras democracias. Es probablemente este último aspecto, el que explica la virulencia de los ataques contra la COPE al haberse convertido sus profesionales en referentes éticos a nivel popular siempre dispuestos a denunciar la desviación de poder. Ello los convierte en especialmente incómodos para el poder político. Por todo lo anterior, hoy más que nunca, defender la causa de la COPE es luchar por la libertad de expresión, dignificando con ello nuestra democracia. Hoy todos somos la COPE.

Gotzone Mora es profesora de la Universidad del País Vasco y concejal socialista en el Ayuntamiento vizcaíno de Guecho.

ETA juega al suspense
Lorenzo Contreras Estrella Digital7 Diciembre 2005

En qué quedamos? Por una parte, desde el entorno de la propia ETA y desde la organización misma llegan pálidos reclamos de diálogo o, como suelen decir a veces resucitando el espíritu de Lizarra, de paz dialogada, siempre compatible con actos aislados de violencia incruenta que ya dura dos años y medio. Por otra parte, expulsan de su militancia al grupo de “Pakito”, o sea, a Francisco Mujika Garmendia y cinco etarras más, por sostener que “la lucha armada no sirve”. Sirvió o les sirvió, pero ya no ocurre tal cosa.

Hay una evidente contradicción entre los que esperan y los que son expulsados por alentar esa impaciente espera; entre la direción de la banda, que juega con el tiempo a mantener o alimentar esa expectativa, y los que salen por la ventana por aparentar creerlo o intentar que la expectativa alcance un fundamento consistente. Claro que la “dirección” aduce que los expulsados pagan la consecuencia de una clara “falta de disciplina”.

No hay duda: los plazos los marcan quienes todavía no han probado la cárcel. Es probable que si todavía gobernara Aznar o un sucesor de su confianza, el proceso de frenada en el activismo se habría acentuado en ETA y “Pakito” y compañía no habrían sido castigados con la expulsión. Pero quien gobierna es Zapatero. Y en Zapatero la banda sí confía. Lo ven más débil, más consentidor, más deseoso de pasar a la historia como el gran pacificador, el nuevo “príncipe de la paz”, el Espartero de turno.

Pero hay que negar por un lado y mostrar reticencia por otro. ETA procura mantener el miedo a la acción armada de sus gudaris. El Gobierno prefiere no mostrar el descaro de una negociación, pero no puede evitar el suministro de una sensación: que negocia bajo cuerda.

El gesto de dureza marcado por la expulsión de los disidentes deja en el aire la sombra de una duda. ETA expulsa y aguarda. El PNV vigila a unos y a otros. Javier Balza, el consejero de Interior del Gobierno de Ibarretxe, dice que retiene el debate con la izquierda abertzale mientras no desaparezca la violencia con carácter absoluto. Da la impresión de creer que la violencia mortífera y destructora cesará porque, como él mismo ha declarado, ETA “sabe que su tiempo ha pasado”. Pero, ¿y el Gobierno de Madrid? Pues viene a decir lo mismo que Balza, pero procura mostrarse más esperanzado que el seloso consejero vasco porque tiene menos miedo a la irrupción de la banda en los destinos de Euskadi. No hay más que oír a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega: “El Ejecutivo alberga razonables esperanzas de que ETA declare el fin de la violencia”. Y dice lo que dice en sintonía con el ministro del Interior, José Antonio Alonso, que en declaraciones al diario vasco El Correo Español ratifica que “existen condiciones objetivas que justifican una esperanza sobre el fin de la violencia”.

Algo se cuece. Y a ETA le interesa que se especule sobre tal posibilidad. Le favorece lo que acaba de manifestar el portavoz del PP en Euskadi, Leopoldo Barreda, que se ha mostrado escéptico. Mejor: es el Gobierno el que intenta disimular o el que oculta ciertas consecuencias, porque, como piensa Barreda, “todos los datos apuntan a que ETA cree que está logrando réditos políticos”. El PP quiere aprovechar la coyuntura y acusar a Zapatero de entreguismo. Al final es la banda la que obtiene frutos.

Sin embargo, especula que algo queda. Atención, mientras tanto, el libro-entrevista de dos periodistas de Gara con Arnaldo Otegi. Mañana sale. Es la película de un largo recorrido político. Las claves. Ya verán cómo ETA no expulsa de sus filas al famoso portavoz etarra bajo capa batasuna.

ETA celebra con bombas el día de la Constitución
Editorial Elsemanaldigital.com  7 Diciembre 2005

El PSOE y "El País" habían analizado a su gusto el futuro de ETA, anunciando cambios inminentes. ETA, sin embargo, ha dicho y hecho lo mismo que siempre, seguir con su campaña de terror.

7 de diciembre de 2005. Una vez más, el grupo terrorista ETA aprovechó ayer el aniversario de la Constitución para mostrar su oposición a España y a sus libertades. Cinco bombas estallaron de forma casi simultánea en cinco accesos a Madrid (M-40, M-45, M-50, A-6 y A-2), en un día de intenso tráfico. Antes, de madrugada, una bomba estalló en la oficina de Correos de la localidad de Alsasua (en el norte de Navarra), donde tiene su puesto de trabajo la representante de Unión del Pueblo Navarro en el Ayuntamiento. Y otra bomba estalló en la oficina postal de Zumárraga (Guipúzcoa). Además, el aeropuerto de Santander permaneció casi cuatro horas cerrado por un aviso de bomba de ETA mientras en el centro de la misma ciudad se celebraba un acto por las víctimas del terrorismo.

Afortunadamente no ha habido heridos y las explosiones sólo han causado daños materiales. Pero ETA no sólo sigue viva, sino que mantiene su actividad y demuestra que en el último año ha incrementado su capacidad operativa. ETA es un grupo de criminales dispuestos a matar para lograr la independencia de una parte de España; y la ignorancia de su naturaleza nacionalista y terrorista impide que se actúe contra ella con la claridad necesaria.

Confusa, cuando menos, es la percepción del presidente del Gobierno. En los actos conmemorativos de la Constitución José Luis Rodríguez Zapatero ha insistido en que cree posible un "proceso de paz", en el que ETA pueda renunciar a las armas y a continuación pueda establecer un "diálogo" con el Gobierno. Desde que Zapatero anunció sus intenciones el nacionalismo terrorista se ha crecido, porque sabe que su enemigo institucional está dispuesto a hacer concesiones. Zapatero reconoció ayer que el trayecto será "largo, duro y difícil". No aclaró, en cambio, qué concesiones está dispuesto a hacer. Minutos después empezaron a estallar bombas en Madrid.

Más claro, en la misma línea de negociación y concesiones, fue ayer mismo el diario El País. En un editorial memorable sugería que, en caso de haber decidido los líderes de ETA un alto el fuego, "su comportamiento externo no sería muy diferente del que es", para concluir que "las condiciones son en todo caso favorables, especialmente por el hecho de que, tras dos años y medio sin atentados mortales, la vuelta a la violencia es cada día más difícil". Unas horas después, para incomodidad de los analistas implicados, ETA colocó sus bombas.

"El Gobierno, si cree que hay condiciones para llegar al fin de la violencia, no dejará pasar esa oportunidad histórica para la sociedad española y lo intentará". Zapatero no oculta sus intenciones, y su interlocutor –ETA- tampoco: seguir existiendo como grupo armado, delinquiendo como y cuando decida, reforzándose interiormente para llegar "en plena forma" a una negociación en la que ya ha anunciado qué pedirá a cambio del "fin de la violencia": la autodeterminación del País Vasco, la inclusión de Navarra y la liberación de sus presos. Y esto, en una doble negociación política y "militar". Las cartas están sobre la mesa.

Mientras tanto, ETA se reorganiza. Recluta militantes, compra armas, organiza comandos, cobra la extorsión y expulsa a los que se precipitan. Seis etarras presos han sido expulsados por pedir antes de tiempo el "fin de la violencia". ETA recupera su unidad, y define así la vertiente armada de una negociación que Batasuna –pese a ser ilegal, ahí está Arnaldo Otegi- desarrolla en lo político. "En la izquierda abertzale de siempre, haciendo nuestra totalmente la propuesta de Anoeta".

Según ETA, "España y Francia deberían reconocer el derecho de autodeterminación de Euskal Herria" como paso previo a la tregua, y permitir una negociación sin límites. Zapatero ha basado su estrategia política en esa negociación, ya que desearía llegar a las siguientes elecciones con la "paz" en el bolsillo. Lo mismo desean para él sus medios de comunicación más fieles. Sin embargo, ETA no tiene la misma prisa, y sus exigencias aumentan a medida que pasa el tiempo. Ayer, día de la Constitución, cada uno mostró su verdadero rostro.

La pesadilla de Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital7 Diciembre 2005

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, vive en el mayor de los desconciertos. Se acaba de inventar que en España existe una demanda social para reformar la Constitución, lo que es falso. Declara que vamos a ver cosas asombrosas en la negociación con ETA que él propugna y defiende, y la banda terrorista siembra de bombas las autovías de Madrid. Asegura que habrá un nuevo Estatuto y sus socios de la Esquerra festejan la Constitución con una manifestación contra la Carta Magna y destruyendo sus páginas. Desde el inicio de la Transición nunca hemos visto en la Jefatura del Gobierno español semejante nivel de incompetencia política y de caos constitucional.

No hace muchos días, el sociólogo próximo al partido socialista Víctor Pérez Díaz lanzaba en el diario El País una voz de alarma contra la incompetencia de Zapatero y los riesgos que corren España y el PSOE por causas de su desvarío político y escasa capacidad para gobernar. Y sobre todo por su inagotable actividad para crear conflictos de convivencia política, territorial e insolidaridad. Y recordaba que la solidaridad y la unidad de España son los dos pilares en los que se ha levantado la historia pasada y reciente del PSOE.

Pérez Díaz escribía en su artículo: “Los socialistas no se han dado cuenta todavía de que el caudal de confianza del público, incluso de su público, es limitado. Y lo que es peor, no se dan cuenta de que no sólo agotan la confianza del país en ellos, sino que están en riesgo de perder su propia confianza en sí mismos. Su identidad está ligada a las ideas fundamentales de crear solidaridad y hacer España, y si pierden su vinculación con estas dos ideas se pierden a sí mismos”.

El diagnóstico de Pérez Díaz es correcto y coincide con lo que muchos observadores llevamos advirtiendo hace tiempo sobre los graves riesgos a los que está llevando a España Zapatero. Pero lo que no dice el sociólogo es cómo se sale de este laberinto tan peligroso. Y no lo dice por dos razones: o porque no sabe, o porque sabe que la única respuesta a esa interrogante es la salida de Zapatero del Palacio de la Moncloa y de la dirección del PSOE.

En el Día de la Constitución las declaraciones de Zapatero eran patéticas, guiños a ETA, minutos antes del anuncio de los atentados, y guiños al Estatuto catalán mientras sus socios de la Esquerra insultaban a España en Cataluña. En el PSOE están consternados, en el PP están preocupados y encantados, y la gran mayoría de los españoles están asombrados ante la levedad e inconsistencia política y personal de un presidente del Gobierno que critica a quienes festejan la Constitución y apoya o dialoga con quienes insultan a España y nos amenazan con sus bombas. En un día tan sonado no se puede pedir menos, ni pedir más. Esta pesadilla que se llama Zapatero debería tener un pronto final.

Terrorismo: Savater tiene razón
José Javier Esparza elsemanaldigital 7 Diciembre 2005

No hay nada más injusto que subrayar los errores de alguien y silenciar sus aciertos. Aquí hemos repartido estopa sobre Fernando Savater varias veces –bajo mi firma, en dos ocasiones- por creer que se equivocaba. Pero ahora acaba de escribir algo que merece ser elogiado, luego es de justicia alabarlo. Porque Savater tiene razón.

¿En qué tiene razón Savater? En las afirmaciones que acaba de publicar en El Correo de Bilbao, en un artículo titulado "Los otros revisionistas". Los "otros revisionistas" son aquellos que desearían hacer borrón y cuenta nueva del terrorismo y poner el contador a cero, bajo una equidistancia ficticia entre víctimas y verdugos, como si el dolor de las víctimas pudiera ser olvidado, como si los crímenes de los asesinos pudieran ser ignorados. Savater se rebela y exige justicia: "No podrá haber futuro pacífico para Euskadi –escribe- si no se hace justicia con los comportamientos indeseables y las ideas totalitarias, que no son precisamente los del Foro de Ermua ni los del PP, como debía saber muy bien Patxi López y sobre todo cuando habla al público de Gara. En caso contrario, ¡menudo político de miseria, digamos, está hecho!".

El escritor añade esta otra consideración: "Que nadie se equivoque y confunda la lógica concesión de un plazo al Gobierno para que reciba debidamente el finiquito de los terroristas, con un revisionismo a lo nacionalista, que convierta a las víctimas en intransigentes o provocadores y a los verdugos en futuros gestores de las instituciones democráticas. Aunque a todos nos pueda dar cierta pereza, no descartemos que los movimientos cívicos deban salir de nuevo a la calle, llegado el caso, para recordar otra vez estas verdades obvias".

Estas afirmaciones son importantes por sí mismas, porque sólo desde el sectarismo podrían refutarse. Pero también por venir de quien vienen, por su autor, al que en fechas recientes hemos visto aparentemente seducido por la hipótesis de la negociación con ETA. Este artículo debería despejar cualquier duda: Savater sigue sabiendo dónde ha estado y está el mal. Y quien diga lo contrario, miente.

A propósito de Savater, quizá no sea improcedente una última nota sobre la llamada "querella de los sudores", ampliamente reflejada en nuestro periódico. Seguramente nunca será posible el acuerdo entre los defensores del patriotismo constitucional y la nación cosmopolita, como Savater, y los defensores de un nuevo patriotismo español, como quien esto suscribe. Pero hay cosas más importantes en las que sí podemos –y debemos- estar de acuerdo: la libertad inviolable de las personas, la condena de la violencia como expresión política, la supervivencia de España como marco político (nacional) común y la defensa de un criterio elemental de justicia que permita castigar a los verdugos y satisfacer a las víctimas. Debería ser suficiente entre gentes –entre españoles- de buena voluntad.

Atrapado en la “ciénaga” política catalana, el PSOE se dirige hacia la derrota ( y 2)
Francisco Rubiales Periodista Digital 7 Diciembre 2005

La torpeza del gobierno y el durísimo desgaste que recibe del “frente catalán” están configurando una imagen de la izquierda española que se despliega ante los ciudadanos como agotada, torpe, desideologizada y demasiado obsesionada con el poder, capaz hasta de pactar con el nacionalismo totalitario catalán para mantener el gobierno.

Sin haber atravesado siquiera el ecuador de su primera legislatura, el gobierno de ZP se siente prematuramente envejecido, nervioso porque no puede taponar sus vías de agua y tan desconcertado que hasta ha decretado una extraña orden de silencio y enclaustramiento de sus ministros para reducir el nivel de desgaste.

Sin embargo, no hay misterio alguno en lo que ocurre, sino pura lógica, porque todo es la consecuencia de haber quedado atrapado en la “ciénaga” catalana, un pantano peligroso con tufo antidemocrático, donde los nacionalistas totalitarios y excluyentes, a los que Zapatero ha elegido como aliados, contaminan y degradan al socialismo con sus provocaciones y escándalos (tres por ciento, Carmel, créditos condonados, etc.), con su persecución, acoso y boicot a los que utilizan el idioma español, con su represión y odio a los medios de comunicación que practican la libertad de expresión y de crítica y con su proyecto de Estatuto, un bodrio antiespañol, arrogante, intervencionista y de tintes totalitarios que, incomprensiblemente, ha merecido el apoyo socialista.

El desconcierto del gobierno ha derivado en histeria al comprobar que su blindaje frente al desgaste ha saltado por los aires y que los mensajes antigubernamentales emitidos por los escasos medios de comunicación críticos, como la COPE, El Mundo y pocos más, ganan credibilidad y se implantan fácilmente en la opinión pública.

El de Zapatero tiene el curioso mérito se ser el primer gobierno de la etapa democrática española que inicia su desgaste antes de cumplir su segundo año de mandato, un hecho casi inexplicable y sin precedentes en las democracias occidentales que, en opinión de los expertos, era esperado para el cuarto año o para el inicio de la segunda legislatura.

Es probable que, dentro de pocos años, cuando el tiempo haya permitido un análisis sereno y un balance racional, los socialistas españoles recuerden esta etapa como una de las más tristes de su historia, como un ejemplo de lo que nunca debe hacerse desde el poder y como un periodo negativo en el que su partido, para conquistar y mantenerse en el poder, fue capaz de poner en peligro su enorme patrimonio de prestigio y servicio a la sociedad, pactando, sin que los valores, principios y postulados fueran un obstáculo, con partidos y gente excluyente, furiosamente nacionalista, antiespañola y contaminada hasta el tuétano de rasgos y perfiles totalitarios.    FIN

Convivencia frente a terror
Editorial El Correo 7 Diciembre 2005

Como el año pasado, ETA volvió a hacerse presente con motivo del aniversario de la Constitución y, como entonces, hizo a la ciudadanía rehén de sus acciones criminales. Cinco bombas en carreteras del entorno de Madrid, dos más en Alsasua y Zumárraga y el anuncio de un posible ataque con lanzagranadas -no encontrados- al aeropuerto de Santander dan forma al único mensaje de la banda terrorista: no habrá normalidad hasta que la sociedad vasca y española se plieguen a su proyecto totalitario. Y para corroborarlo nada mejor que recordar a los ciudadanos su letal existencia y mostrarles su disposición a perturbar su tranquilidad y condicionar su vida. Una maniobra tan desesperada como la que intenta condicionar al Gobierno para una negociación que nunca debería producirse, o la que pretende 'internacionalizar' su propio conflicto interno. En estas bombas, como en las que hace explotar en las últimas semanas frente a empresas o las que subyacen en sus delirantes comunicados, está encerrada su propia debilidad. ETA es una banda arrinconada policialmente, amortizada políticamente y despreciada por la sociedad a la que dice interpretar. Pero dispuesta a matar y extorsionar con tal de perpetuar su existencia.

La reiteración de su campaña terrorista en estas fechas no es, evidentemente, casual. ETA no tiene mayor enemigo que la normalidad democrática. Y ese largo puente de diciembre le permite atentar contra dos de sus concreciones: el ocio de los ciudadanos, su paz, su disfrute; y la celebración del símbolo supremo de su convivencia, la Constitución. Todo terror se funda en sembrar la inseguridad, en acabar con el orden y los pilares que lo facilitan, en quebrar derechos, en cortar libertades y en terminar con instituciones y normas. Por eso es poco entendible la frivolidad con que partidos con responsabilidad de gobierno minusvaloran, e incluso cuestionan, los poderes nucleares del Estado de Derecho, sin importarles poner en entredicho su ley básica, la Constitución, hasta negarle su función cohesionadora y generadora de un modelo de existencia en común. Si la ciudadanía contestó ayer a la violencia de ETA con la respuesta que más le afecta, haciendo acopio de normalidad, es incomprensible que la clase política desprecie ese nuevo ejemplo de sentido común y continúe enzarzada en batallas menores. Ante ETA, ante el terrorismo, no hay caminos intermedios, sólo cabe la firmeza, la unidad y el compromiso insobornable de que jamás se sacará rendimiento de su existencia criminal, incluida su desaparición. Y apoyar a las instituciones de las que nos hemos dotado legítimamente y las leyes que las han hecho posibles, desde la Constitución al Estatuto, es la mejor manera de encerrarla en el callejón sin salida en la que está metida. Porque, como se demostró ayer, la capacidad de ETA para atentar y producir destrucción sigue vigente, y su disposición también. Y para los más olvidadizos o contemporizadores, la memoria de las víctimas se mantiene fresca en todo su dolor.

La teoría del turrón
TONIA ETXARRI El Correo 7 Diciembre 2005

No concuerdan las proclamas del presidente Zapatero con la realidad de los gestos de ETA en relación con el anhelado final del terrorismo. Mientras el presidente se limita a decir que «estamos mejor que hace unos años» y que es preciso abrigar (sigue sin explicar por qué) una prudente esperanza sobre el fin de la violencia, ETA se descuelga con un comunicado amenazante en el que se atreve a incluir en la Causa de sus causas a la Catalunya nacionalista, combinándolo, de paso, con la colocación de bombas en el Día de la Constitución. Una manera de recordar que, además de los nacionalistas que abominan de la Carta Magna, ETA pone su grano de arena en forma de explosivo porque ha decidido no dejar pasar ni una fecha que tenga connotaciones de festividad española.

Pero no se trata únicamente de eso, que ya sería bastante; no. Se trata de forzar el pulso que ETA quiere mantener con el Gobierno. Al cabo de un año en el que Batasuna celebraba su mitin ilegal en Anoeta, no se ha dado otro gesto que el de Zapatero en el Congreso de los Diputados diciendo a los terroristas que si dejan las armas, casi todo es posible. Pero no ha habido más movimiento de piezas; al menos sobre el tablero. Quizás por eso, los terroristas, hartos de que el presidente diga que va todo estupendamente sin datos que avalen esa tesis, han vuelto a la escena.

No matan pero, evidentemente, no están desaparecidos. Y después de conocerse la expulsión del ex dirigente 'Pakito' y quienes, como él, se atrevieron el año pasado a cuestionar la utilidad del terrorismo, volvemos al juego del turrón. ¿Siguen ganado los duros? Si los mazapanes no tienen nada qué hacer, ¿en qué basa su optimismo Zapatero cuando asegura que estamos cerca del final de ETA? Los terroristas están resurgiendo de sus cenizas, quizás con la intención de hacerse valer en una futura negociación, pero el caso es que se han ido creciendo en el último año. Mucho más prepotentes a partir del momento en el que el Congreso enterró oficiosamente el Pacto Antiterrorista y de que hayan constatado que no desentenderse del terrorismo, a estas alturas, sale gratis en el Parlamento vasco.

La policía sabrá si en este tiempo la organización se ha dedicado a autoabastecerse, como ya hiciera en la pasada tregua, pero lo que parece claro es que vuelve a intentar coaccionar a la sociedad civil. Con las amenazas a empresarios y periodistas pretenden recuperar la socialización del miedo. Con este panorama, Zapatero tendría que tomarse en serio la llamada de María San Gil y Rosa Díez a la recuperación democrática. Ha sido el antídoto más eficaz contra los totalitarios. Estamos en el mes navideño por excelencia y, con blandos o duros, seguimos teniendo el mismo turrón sobre la mesa.

Para muestra, un botón
Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 7 Diciembre 2005

[Josep Piqué.] Me refería en un comentario anterior a la estrategia blanda de la actual dirección del PP de Cataluña ante el nacionalismo y ponía algunos ejemplos del pasado reciente. Hoy he leído un comentario de Josep Piqué que ilustra a la perfección el fenómeno en cuestión. El máximo responsable del PP en el Principado afirmó ayer, criticando al PSOE y al Gobierno:

"Se llenan la boca diciendo que defienden la Carta Magna y después permiten que el Parlamento catalán apruebe un texto que tendrá que ser profundamente reformado, como ha reconocido el propio Presidente"

Un examen superficial de estas declaraciones no indica nada extraño, pero si se analizan con mayor profundidad se detecta enseguida la trampa.

La tesis oficial del Partido Popular, repetida hasta la saciedad por Mariano Rajoy, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Iganacio Astarloa y Soraya Saénz de Santamaría, es que el nuevo Estatuto de Cataluña, al ser una revisión constitucional radical y no una reforma estatutaria, no tiene arreglo.

Una norma que en sus mismas bases conceptuales y fuentes de derecho rezuma anticonstitucionalidad por todos los poros no es posible limpiarla de defectos mediante enmiendas y únicamente cabe su rechazo en bloque.

En cambio, Zapatero y el PSOE defienden que la propuesta nacionalista puede ser compatible con el ordenamiento vigente si se somete a los cambios adecuados en determinados puntos de su articulado. Los enfoques del Gobierno y del primer partido de la oposición son, por tanto, contrapuestos y de imposible reconciliación.

Piqué, con su observación -"tendrá que ser profundamente reformado"- se alinea con el esquema del Gobierno y se aparta flagrantemente del de su propia formación. Bajo la apariencia de una discrepancia con su adversario, desliza hábilmente un apoyo a sus pretensiones.

Las termitas trabajan en silencio y ocasionalmente un hilillo de serrín delata su pertinaz labor destructiva. Para captar las señales de su presencia hay que subirse a una escalera e inspeccionar las vigas de cerca.

El descuido de tan necesaria vigilancia durante un tiempo lo suficientemente prolongado acaba con un gran crujido y el derrumbe del techo. Las lamentaciones que siguen a la catástrofe resultan tan inútiles como tardías.

ETA se burla de la «esperanza» de paz de Zapatero colocando siete bombas
Además, el aeropuerto de Santander fue desalojado tras un aviso de que sería atacado con granadas, que no se activaron y son buscadas por las Fuerzas de Seguridad
D. MARTÍNEZ/J. PAGOLA ABC  7 Diciembre 2005

MADRID. ETA quiso estar presente en el 27 aniversario de la Constitución, e irrumpir también en el debate sobre su posible reforma avivado con el nuevo Estatuto de Cataluña, con la colocación de siete artefactos de poca potencia que estallaron en carreteras cercanas a Madrid, así como en oficinas de Correos de Alsasua y Zumárraga. No hubo que lamentar desgracias personales y los daños materiales fueron leves. Mientras, el aeropuerto de Santander fue desalojado durante más de tres horas, después de que la banda avisara de un supuesto ataque con granadas que no llegaron a activarse y que buscan las Fuerzas de Seguridad.

Los atentados se producen cuando desde el Gobierno se han multiplicado los mensajes de optimismo acerca del próximo final de ETA. Si días pasados fueron la vicepresidenta y el ministro del Interior, María Teresa Fernández de la Vega y José Antonio Alonso, respectivamente, ayer era el propio presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, el que aludía a que hay motivos de esperanza sobre la erradicación del terrorismo vasco. Y eso pese a que las Fuerzas de Seguridad se encontraban en estado de alerta ante la posibilidad, confirmada, de que ETA perpetrara atentados durante el aniversario de la Constitución,

La preocupación estaba más que justificada, ya que la banda también «conmemoró» el día de la Carta Magna del pasado año con la explosión de siete artefactos en Santillana del Mar, Ávila, Valladolid, León, Alicante, Málaga y Ciudad Real, después de que tres días antes colocara bombas en cinco áreas de servicio de Madrid, y una carga más en Almería que fue desactivada.

La secuencia de esta nueva irrupción del terrorismo etarra comenzó a las tres de la madrugada con las explosiones de sendos artefactos, compuestos por entre 500 y 750 gramos de cloratita, en las oficinas de Correos de la localidad navarra de Alsasua y del municipio guipuzcoano de Zumárraga. En ambos casos hubo pocos daños materiales.

Rastreo de granadas
Posteriormente, a las once y cinco de la mañana, una mujer que dijo hablar en nombre de ETA avisó, en llamada a «Gara», de que el aeropuerto de Santander sería atacado con granadas entre las doce y las dos de la tarde. Las Fuerzas de Seguridad acordonaron el recinto una vez desalojado los doscientos empleados y pasajeros, y trasladados a un centro comercial cercano. Cumplido el plazo, no se registró ninguna explosión, por lo que la Guardia Civil y la Policía Nacional rastrearon los alrededores en busca de las granadas y sus correspondientes tubos lanzaderas hasta las cinco de la tarde, sin resultado. Las labores se reanudarán a partir de las ocho de esta mañana.

ETA también quiso dejar su siniestra tarjeta de visita en Madrid, con la colocación de artefactos, también de poca potencia, que estallaron casi de forma simultánea a las tres de la tarde en cunetas de cinco carreteras de acceso y circunvalación de la capital. La Guardia Civil actuó con gran celeridad para cortar el tráfico, después de que un comunicante de la banda indicara en llamadas a «Gara» y a la DYA de Vizcaya los puntos exactos.

Cuatro de las bombas fueron colocadas en zonas despobladas, junto al arcén, de las carreteras M-40, M-45, M-50 y A-2, mientras que la quinta, en la A-6, estaba próxima a una urbanización separada de la autopista por pantallas acústicas traslúcidas. Los cinco artefactos causaron desperfectos leves, aunque sí que provocaron problemas de tráfico.

La Policía cree que la cadena de atentados de ayer ha sido obra de al menos tres «comandos» con base en el País Vasco. Uno de los «taldes» pudo haber colocado las cinco bombas de Madrid, programadas con temporizador para que estallaran cuando los terroristas ya hubieran abandonado la capital. Aunque el recorrido seguido por los etarras para su última fechoría puede cubrirse en una hora, no se descarta que este «comando» se desdoblara en dos grupos como medida de seguridad. Otro «comando» pudo atentar contra las oficinas de Correos de Zumárraga y Alsasua, y el tercero haber tenido la misión de colocar las granadas contra el aeropuerto de Santander. Los expertos sostienen que estos atentados forman parte de la actual estrategia de ETA de intentar presionar al Gobierno para que negocie, evitando víctimas mortales, porque ello cerraría, por mucho tiempo, las puertas de la negociación.

Mientras, la banda persiste en su intención de presionar a empresarios -para que accedan al chantaje- y a periodistas -para silenciarlos-. Los nombres de algunos de ellos figuran en su último «Zutabe».

El Foro Ermua pide al Presidente Rodríguez Zapatero que rectifique su política hacia ETA
COMUNICADO DE PRENSA FORO ERMUA 7 Diciembre 2005

Tras las bombas de ayer el Foro Ermua reclama al Presidente Rodríguez Zapatero que rectifique su irresponsable política hacia ETA-Batasuna

Bilbao. 7 de diciembre de 2005. Ayer, aniversario de la Constitución española, la organización terrorista ETA hizo explotar siete bombas en Madrid, Navarra y Guipúzcoa. Afortunadamente no se produjeron víctimas; de momento ETA sigue considerando que puede lograr mejor sus objetivos políticos de independencia, anexión de otras regiones españolas y francesas y dominio sobre la sociedad vasca evitando la comisión de asesinatos. Pero tras veintitantos meses manteniendo esta actitud el entramado ETA-Batasuna no ha retrocedido ni un solo paso en los fines políticos que reclama desde hace décadas.

Por el contrario, desde su constitución el Gobierno presidido por Rodríguez Zapatero ha vaciado de contenido la Ley de Partidos Políticos permitiendo que Batasuna actúe a diario como si ya hubiese sido legalizado -organizando incluso manifestaciones en la calle-, dandoles esperanzas nada encubiertas de su relegalización formal -por una u otra vía- para las elecciones municipales de la primavera de 2007, dando ordenes al Fiscal General -Cándido Conde-Pumpido- para que se abstenga de defender al Estado de Derecho frente a las provocaciones de los pro-etarras. Además, en los últimos meses -aunque sea difícil discernir las causas exactas- se aprecia una disminución de resultados en la labor antiterrorista de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Para colmo, el Secretario General del Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE), Patxi López, declara sin pudor que en su opinión los cientos de imputados en el Sumario 18/98 contra las tramas financieras, mediáticas e internacional de ETA, son inocentes y deberían ser puestos en libertad. Y nadie desde el Gobierno ni desde la dirección nacional del PSOE ha desautorizado en lo más mínimo tal vileza de Patxi López, en apoyo de ETA y para contribuir a la deslegitimización de la Justicia española promovida por todos los nacionalistas.

La lista de las actuaciones equivocadas del Gobierno de Rodríguez Zapatero en materia antiterrorista, desgraciadamente, se extiende mucho más: la proposición presentada a las Cortes en mayo pasado ofreciendo una “salida negociada” a la agresión de ETA, sin ni siquiera límite temporal; la postura de deslegitimar y dividir a las víctimas del terrorismo, de la mano del Sr. Peces-Barba; la despenalización de la convocatoria de referendos ilegales desde autoridades autonómicas; la petición de sobreseimiento del proceso contra el anterior Presidente de la Cámara de Vitoria, Juan María Atuxta, por su abierto desacato a la sentencia del Tribunal Supremo ilegalizando Batasuna, y un larguísimo y vergonzoso etcétera.

Pero el mayor despropósito de Rodríguez Zapatero en materia antiterrorista ha sido su ruptura del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, medida que Batasuna y el PNV venían reclamando desde su misma creación en diciembre de 2000.

Si el Presidente Rodríguez Zapatero quiere revertir la creciente y abierta desconfianza de un amplisimo sector de ciudadanos hacia su Gobierno, si desea obtener el respeto de organizaciones cívicas que llevan años luchando contra el terrorismo nacionalista -como el Foro Ermua- ha de hacer públicas acciones convincentes para restablecer el Pacto por las Libertades y colocarlo en una posición central de su política.

Todas las informaciones apuntan a que ETA mantiene plenamente en funcionamiento sus aparatos de aprovisionamiento de armas y explosivos y de entrenamiento de sus comandos. Además, no cesa en su intimidación sobre empresarios y profesionales para arrancarles los ingresos de la extorsión.

El objetivo del Gobierno debe ser derrotar por todos los medios legales a ETA y su amplio entramado de organizaciones y no mantener a nuestra democracia bajo la tutela armada de los terroristas de ETA.

Portavoces:
Presidente del Foro Ermua: Mikel Buesa (650) 97-42-04
Vocal Junta Directiva: Iñaki Ezkerra (657) 70-07-92

Nacionalismos malos
ANTONIO GALA El Mundo 7 Diciembre 2005

Una de las secuelas más lamentable de ellos es que la Comisión Europea proponga, aunque lo desmienta, reducir el número de traductores de español: su jefe asegura que sólo 30 millones lo tienen como lengua materna. Y lo peor es qué el Gobierno sólo se ha preocupado de que las lenguas cooficia­les, que ya es decir, sean usadas en las instituciones de Bruselas obligándose él –no faltaba otra cosa- a correr con los gastos. Ha olvidado, por tanto, reclamar la oficialidad de nuestra lengua en la sala de prensa, rebajándola a un segundo puesto en la UE, siendo precisamente la segunda de la humanidad. Tal intento se puso en marcha a primeros de año, y no se pensó más en él. Es un triunfito de los nacionalistas, que piensan que, disminuyendo la grandeza de España, crece la suya. Lo cual demuestra el tamaño de su mentalidad.

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