AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 12 Diciembre 2005
Nacionalismo = fascismo
JORGE TRIAS SAGNIER ABC 12 Diciembre 2005

Melancolía abertzale
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 12 Diciembre 2005

Vergüenza y culpa
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Diciembre 2005

Acoso totalitario
Manuel Torres Galera  Periodista Digital 12 Diciembre 2005

La ideología y el modelo económico
Alberto Recarte Libertad Digital 12 Diciembre 2005

La guerra es cosa seria
GEES Libertad Digital 12 Diciembre 2005

HB gobierna 5 años después del pacto anti-ETA
J. Arias Borque La Razón 12 Diciembre 2005

Del consenso antiterrorista a la ruptura en apenas un lustro
 La Razón 12 Diciembre 2005

La viuda de Ramón Baglietto reprocha a Peces Barba que "jamás" se haya preocupado de las víctimas
 Libertad Digital 12 Diciembre 2005

Homenaje a las víctimas de ETA en el aniversario del atentado de Zaragoza
R. N. La Razón 12 Diciembre 2005

Otro atentado de ETA contra Correos esta madrugada
Elsemanaldigital.com  12 Diciembre 2005

El árbol de ERC y las nueces del PSOE
ANTONIO BASAGOITI El Mundo 12 Diciembre 2005

El tripartito sigue con su “construcción nacional”: 40 personas viajan a Egipto para llevar 140 libros y DVD
Hispanidad  12 Diciembre 2005
 

Nacionalismo = fascismo
Por JORGE TRIAS SAGNIER ABC 12 Diciembre 2005

QUE la exaltación nacionalista trajo consigo, como consecuencia inevitable, el fascismo, es algo de lo que caben pocas dudas razonables. Al exaltar el territorio, y todo lo que lo compone, incluida la lengua, como una entidad corpórea con alma propia muy superior a la del individuo, el nacionalismo convierte a quienes dirigen esas naciones en «jefes», «duces» o «fhürers» capaces de anular cualquier diferencia que cuestione ese espíritu nacional que se trata de imponer. La disimilitud, incluso aquella que no se aparta esencialmente de esa unidad de pensamiento nacional, es difícilmente soportable por este tipo de estados; y ahí está el Decreto de Unificación franquista de 1937 que ató, en una sola organización, a tradicionalistas, falangistas, jonsistas y cualquiera que quisiera participar en el «Estado Nuevo», en eso que se llamó, durante cuarenta años, FET y de las JONS. El franquismo fue, desde luego, algo mucho más complejo y su análisis, en cualquier caso, tanto lo negativo como lo positivo, no se puede despachar frívolamente en una columna.

Pero otra vez coincido plenamente con César Alonso de los Ríos, ahora en su lúcida critica al historiador -mal que le pese a algún funcionario de la historia- Pío Moa, y a su positivo balance histórico de la época franquista. Es cierto que el franquismo tampoco puede rechazarse como un todo pues, ni fue un todo -podríamos hablar hasta de tres franquismos consecutivos-, ni mucho menos, serían rechazables aquellos de sus logros de los que llevamos viviendo varias generaciones. ¿Rechazarían, por ejemplo, los nacionalistas catalanes y vascos el eje Bilbao-Barcelona para unir ambos puertos por autopista, que supuso la quiebra del sistema radial y centralista de comunicaciones viarias, completado y asfaltado durante la dictadura de Primo de Rivera? Aunque, como César afirma, de ahí a la justificación que hace Moa del autoritarismo y el desprecio de los derechos humanos, lo cual fue una constante del régimen franquista, va un abismo. César recuerda con acierto que ni los Laín, ni los Ridruejo, ni los Aranguren, Tovar, Areilza o Ruiz Jiménez se arrepintieron nunca de haberse adherido al alzamiento, pero en cambio sí se opusieron a la resistencia al cambio de Franco.

Mala cosa esta del nacionalismo que conduce, otra vez y necesariamente, al fascismo. Cuando alguien plantea una idea política como irreductible, sólo a través del desistimiento de quienes deben convivir con esa idea es posible, sino evitar, al menos aplazar el choque. El nacionalismo español murió con Franco pero, desgraciadamente, no murió el nacionalismo, cuyas ideas y métodos se las apropiaron unos nuevos predicadores que han afianzado, a veces con la inestimable ayuda del terrorismo, un fascismo «sin» que, banalizando la ley y eliminando la diferencia, va deshaciendo, lenta pero implacablemente, la unidad constitucional de España, garantía de la libertad y el pluralismo. El imposible acuerdo entre socialistas y populares sería lo único que podría frenar esa suicida deriva por la que nos deslizamos.

Melancolía abertzale
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 12 Diciembre 2005

La noche anterior a que fuera asesinado, el dirigente de ETA José Miguel Beñaran, 'Argala', salió a cenar para conmemorar el quinto aniversario del atentado contra Carrero. Durante la cena se mostró pesimista porque el fracaso de las reuniones de Txiberta (Anglet), en 1977, hacía imposible la unidad de acción con el PNV, que se negó a secundar la exigencia de ETA de no presentarse a las primeras elecciones libres. Para 'Argala', aquello suponía que tendrían que seguir otros veinticinco años de terrorismo.

La semana pasada, el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, se dejó llevar por la melancolía argaliana y culpó al PNV de todos los fracasos de la izquierda abertzale. Le acusó de no estar realmente interesado en la paz y le hizo responsable del fracaso de Txiberta, del de Argel y de Lizarra. En el imaginario abertzale, Txiberta es el principio de todos los males que han afligido a la patria durante los últimos treinta años. Allí se frustró la posibilidad de un frente nacionalista, allí está la base de la aceptación del Estatuto y hasta de la Constitución por parte del PNV. Allí están las raíces de la traición. ETA y los suyos no quieren ver que no fue sólo el PNV el que les dio plantón, sino que lo mismo hizo la mayoría de los vascos, que acudió a votar.

Tantas veces han recriminado al PNV no haber secundado a ETA en la transición que el presidente de este partido, Josu Jon Imaz, ya advirtió el pasado año que «no vamos a alejarnos de nuestro camino y no vamos a dejar de ser quienes somos. No lo hicimos en Txiberta hace 27 años y menos en 2004».

También del fracaso de Argel ha culpado ETA al PNV. El PNV no obstaculizó Argel, aunque sí advirtió contra la tentación de una negociación política sobre el futuro de Euskadi. En realidad, lo que llevó a la banda a dar la espantada en Argel fue la multitud de ciudadanos que, convocados por el lehendakari Ardanza y el Pacto de Ajuria Enea, salieron a la calle el 18 de marzo de 1989 reclamando paz. Aquellos 200.000 manifestantes asustaron tanto a ETA que rompió las conversaciones.

La misma ETA que, en solitario y sin ayuda, echó por tierra el proceso iniciado con la tregua de 1998 y el Pacto de Lizarra, un proceso que nada tenía que ver con la paz, como la propia banda se encargó de dejar claro en varios documentos, entre ellos el comunicado del 25 de febrero de 1999 en el que calificaba de «intoxicación» que hubiera quienes pretendían «hacer creer que estamos en un proceso de negociación con la paz como objetivo, en lugar de en un proceso de construcción nacional». ETA y la izquierda abertzale, que nunca han estado en un proceso de paz, responsabilizan a los demás de su propia actividad terrorista.

Por qué la situación es insostenible
José Javier Esparza elsemanaldigital  12 Diciembre 2005

Huele a conspiración. Esto, ciertamente, pasa casi todos los diciembres. Pero esta vez hay algo más; un matiz más poderoso, más acuciante. Pongas el oído donde lo pongas, se distingue un murmullo que apunta siempre en la misma dirección: "Esto no puede seguir así", "La situación es insostenible". Se diría que estamos en una semana decisiva, que estos cinco días de diciembre pueden hacer bascular la política nacional. Se habla de "grandes coaliciones", de un gesto de la Corona, de decisiones irreversibles en los salones del dinero. Puede que nada pase; puede que todo se congele. Pero aquí lo vamos a contar.

Primero, lo evidente: esto no puede seguir así. La situación es insostenible. Una espesa atmósfera de final envuelve al zapaterismo. Y no se trata sólo del final de un ciclo de gabinete, sino que esa atmósfera terminal se extiende al sistema sobre el que se asienta toda la política nacional. Un Gobierno cualquiera, con una buena política de comunicación y suficientes apoyos fácticos, puede soportarlo casi todo: un revés en Europa, un clima social áspero, la incertidumbre económica, una política exterior errática, incluso una política antiterrorista sospechosa. Lo que no puede soportar es que el suelo se le abra bajo los pies, es decir, que el tejido nacional se le desgarre. Cualquier gobierno, por definición, se asienta sobre una realidad política estable –una nación. Si la nación se cuartea, entonces el Gobierno se tambalea. Y con él, todo lo demás.

El proceso de reformas estatutarias abierto por Zapatero ha llevado las cosas hasta el borde del abismo. Y aquí lo decisivo no son las reformas en sí, sino el hecho de que sea el propio Gobierno quien las ha alentado –para mantenerse en el poder. Que la periferia presione más que nunca es grave, pero sólo significa una intensificación de lo que ya conocíamos. Lo determinante es que, ante esa presión, el centro cede, y no sólo cede pasivamente, sino que él mismo estimula la presión. Si el partido socialista no hubiera atado su fortuna al crecimiento de los nacionalismos, si no hubiera convertido a los independentistas catalanes (o gallegos) en socios privilegiados, si no hubiera mostrado su voluntad de alinearse con cualquier fuerza periférica antes que con el PP, la actual presión sobre el Estado no pasaría de ser un episodio más en nuestra tradicional tensión centro-periferia. Pero Zapatero ha desequilibrado la compensación de fuerzas, ha permitido –desde el centro del sistema- que hoy la periferia tire más. Esa es la culpa que invocan quienes desearían denunciar a ZP por "alta traición". Voces que no están sólo en la derecha, sino también en la izquierda.

Por todo esto, en fin, la actual situación de la democracia española es insostenible. Y por eso empieza a agitarse la hipótesis de una Gran Coalición que devuelva las cosas a su cauce. Pero de estas cosas hablaremos mañana.

Rodríguez con la deshonra al aire
Román Cendoya  Periodista Digital 12 Diciembre 2005

La publicación del libro-entrevista con Otegi ha dejado señalado para siempre a Rodríguez con el estigma de la deshonra. Rodríguez, además de mentir de forma masiva y continuada a la sociedad española sobre sus negociaciones con Eta, ha mentido y desobedecido al Congreso de los Diputados. Rodríguez ha incumplido una resolución parlamentaria que él mismo propuso. Rodríguez juega con Eta a dos barajas. Proponía el pacto antiterrorista, que suponía el aislamiento absoluto de los terroristas y su entorno, y al mismo tiempo mandaba a sus esbirros a negociar con Eta. Instrumentaliza políticamente el terrorismo. Eso que tanto denuncia de otros y que él lleva tanto tiempo practicando. Rodríguez tiene en el PSE a algunos cobardes que se prestan a poner la cara en el Gara, esperando que las nucas para las balas sean otras.

El presidente del gobierno de España miente al país y hace política con los terroristas. Hasta ahora, los que acusábamos de este juego perverso éramos desmentidos e insultados por cómplices de la claudicación con los terroristas, como José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y María Teresa Fernández de la Vega. Desde ayer tenemos la prueba. Uno de los protagonistas de las conversaciones lo ha contado en primera persona. Quién con terroristas se sienta, con las manos manchadas de sangre se levanta. Desde ayer, todas las acusaciones sobre el papel de Gregorio Peces-Barba como encargado de desprestigiar a las víctimas, tratándolas de vincular a una extrema derecha reaccionaria quedan al descubierto en esta siniestra trama, en la que Rodríguez resulta totalmente marcado y significado. Si Eta concede una tregua es por la cesión política y la claudicación del gobierno de España ante el terrorismo. Los ciudadanos, una vez más, somos espectadores y sufrimos la única política que sabe hacer Rodríguez, la política del “como sea”. Ni ética, ni principios, ni valores, ni nada de eso que se le supone a la izquierda. Los asesinados por Eta y el sufrimiento de todo un país, durante más de cuarenta años, no le importan a Rodríguez. Tan sensible con los muertos de una guerra civil declarada y tan mercader con casi mil asesinados de la violencia terrorista, hombres, mujeres y niños. El libro de Otegi cuenta una de las historias más descorazonadoras de la historia moderna de España. España tiene un presidente del gobierno que miente al parlamento, miente a la sociedad y comercializa con los terroristas que tratan de destrozar España. José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba, María Teresa Fernández de la Vega son sus cómplices y encubridores. Los responsables del PSE son los cobardes que, por salvar su nuca, ponen en juego las de los demás. Gregorio Peces-Barba es el mamporrero para las víctimas y todo el PSOE se queda con la deshonra al aire. Por el bien del sistema político y de España, confiemos en que algún socialista dé un paso al frente para exigir responsabilidades en su partido acerca de esta deshonra colectiva.

Egunkaria
És quan dormo que hi veig clar
José García Domínguez Libertad Digital 12 Diciembre 2005

Soñemos que en el ordenador del dirigente etarra José María Dorronsoro hubiera aparecido un documento titulado “Hontza 93-02”, donde se consultara al Comité Ejecutivo de la ETA el nombre de la persona más adecuada para dirigir Egunkaria. En nuestro aletargo, vislumbremos que, una vez obtenido el aval de la banda, el elegido fuera detenido por la Policía y el periódico clausurado, al establecer el Juzgado Central de Instrucción número 6 que esta publicación formaba parte del entramado económico de la ETA. Entre sombras, intuyamos al directivo anunciando haber sufrido torturas. Y pongamos a Morfeo por testigo de que el Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional hubiese decidido archivar –por injustificada– la denuncia presentada por tal espectro. Sigamos fantaseando entre ronquido y ronquido. Presenciemos ahora que, mientras otros tres miembros del Consejo de Administración de Egunkaria permanecen presos por presunta colaboración con la ETA, el director del tinglado aprovecha su libertad condicional para recabar complicidades en la Cataluña del Tripartito.

Así, amodorrados, contemplemos la película de su llegada triunfal a Barcelona. Gocemos de los primeros planos del encausado agasajado con todos los honores por Antonio Franco y su alter ego, el baranda del Avui, bajo un cartel que rece “Por la libertad de expresión”. Recelemos entre brumas de que, acto seguido, el nuevo presidente del la Generalidad, Pasqual Maragall, sentenciara: “El cierre del diario Egunkaria es un hecho grave y creo personalmente a su director, Marcelo Otamendi, cuando dice que fue torturado”. Luego, aún idos, representemos mentalmente a su antecesor, Jordi Pujol, eligiendo otro homenaje nacionalista a esa publicación filoetarra –el de Òmnium Cultural– como escenario para su postrer discurso institucional. Después, rememoremos alucinados a Pipo Carbonell –el del CAC que ansía cerrar la COPE–, recitando una moción en el Parlament contra la Justicia y a favor, claro, de ese justiciable. De paso, visualicemos a todos los diputados que defienden el Estatut asintiendo con sus votos entusiastas a la proclama abertzale de Pipo.

Más tarde, viajemos en el sueño a la hemeroteca, y atisbemos allí que Berria, la renovada cabecera que hereda el espíritu y la plantilla de la clausurada, cuenta con una variadísima presencia de accionistas catalanes. Como, por ejemplo, el Colegio de Periodistas de Cataluña (sí, sí, el Colegio de Periodistas de Cataluña). O como la UGT local (sí, sí, la UGT catalana, ese presunto sindicato que dirige el ex diputado del PSOE José María Álvarez). O como la rama juvenil de la UGT (sí, también la rama juvenil de la UGT doméstica). O como ERC. O como la Convergencia de Mas. O como la partida de Duran LLeida. Y, por fin, al despertar a la vigilia, ante una postal navideña de Perpiñán, recordemos aquel verso sublime de Foix: És quan dormo que hi veig clar.

Pepiño, Rubalcaba, Alonso
¡Qué no os enteráis!
Isabel Durán Libertad Digital 12 Diciembre 2005

La campaña para intentar parar la caída libre del Gobierno en las encuestas, está resultando un concierto desafinado y partidista de representantes gubernamentales verdaderamente patético. El Ejecutivo-oposición, en su ataque a toda costa al Partido Popular hace el ridículo y deja en evidencia su estado de nervios. Primero salió a la palestra Pepiño Blanco y llamó “traidor” a Rajoy. Después, Pérez Rubalcaba acusando a los populares de “crispar y descalificar”. Y en estas, José Antonio Alonso –el ministro-juez del Gabinete–, quiso poner su pica en Flandes y acusó al PP de romper la unidad de los demócratas en la lucha contra el terrorismo. ¡Menudos mindundis! No son nadie. Lo han dejado claro las huestes mediáticas de don Jesús. La verdadera campaña del Gobierno por orden de Polanco consiste en la vuelta de Irak y del Prestige, los dos iconos del pensamiento zapateril.

Nada. Ni los cinco años de conversaciones de los socialistas con los terroristas revelados por Otegui; ni la entrega de Navarra a los pistoleros en el ilegal ofrecimiento de la creación de una Dieta; ni el nacimiento de Galiza ceibe (Galicia libre) de la mano del socialismo del talante en el próximo estatuto anticonstitucional; ni la nación catalana reivindicada por ETA; ni la “esperanza” del presidente en el fin de la banda ignorando bombas y extorsiones; ni la ruina de España en la UE con la pérdida de los fondos europeos por anticipado; ni el bochornoso espectáculo de peleas entre los miembros del Gabinete; ni el montillazo. Nada de nada. Que no. Que el Gobierno goza de una estupenda salud, como la Constitución, (la vicepresidenta dixit) y quien nos debe una explicación es el Partido Popular.

¿Pero cómo es posible que no dimita Mariano Rajoy al frente del principal partido de la oposición, a pesar de que el actual ministro de Trabajo manipulara en su momento unos documentos para incriminarle? ¿Se puede saber qué hace Rajoy en la calle Génova si han muerto 17 soldados al caer un helicóptero en Afganistán por culpa de la guerra de Irak? Alonso, Rubalcaba, Pepiño, ¡qué no os enteráis!

Pilar Elías no es Yoko Ono
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Diciembre 2005

El asesino de John Lennon, aunque lleva veinticinco años en la cárcel, no va a salir a la calle, porque es un psicópata reconocido y porque la viuda del “beatle” asesinado piensa que podría querer incrementar su criminal cosecha de cadáveres con alguno más de la familia Lennon, alguno de los hijos o ella misma. Y ha recurrido la posible liberación del asesino de su esposo, hasta ahora con éxito. Si bien los USA padecen la presencia de un abundante hato de cretinos dispuestos a creer en la capacidad infinita de reinserción del criminal, su número no supera el de la minoría izquierdista que ha convertido nuestro actual Código Penal y su criatura tonta, la Ley del Menor, en pasaportes para la impunidad criminal a corto plazo. Y hay otra diferencia esencial: la opinión pública norteamericana no admite con tanta idiocia abúlica como la española que los criminales salgan a la calle de permiso, a menudo para volver a violar y matar. Allí, el juez blandito no hace carrera. Los vecinos pueden llegar a increparle en la escalera y sus colegas lo miran con desprecio. Aquí, un juez que propicia la libertad de un criminal sin derecho a hacerlo o con un derecho harto discutible, puede mirar por encima del hombro a sus vecinos, hacer carrera y hasta llegar a ministro. De Justicia, por supuesto.

Pilar Elías no es Yoko Ono. El niño al que salvó la vida su marido, Ramón Baglietto, lo mató convertido etarra al cumplir 19 años. En la cárcel no cumplió muchos, porque en España matar es barato y porque toda su vida no sería suficiente para pagar tan vil comportamiento. Y la viuda ha tenido que ver cómo el asesino de su marido no sólo volvía al pueblo de Azcoitia, el de los Caballeritos, y se paseaba fanfarrón. Ha hecho más: ha alquilado un bajo en el edificio en que vive Pilar Elías con el evidente propósito de amedrentarla, mostrar cómo son esas ratas con las que quiere pactar el PSE de López y el PSOE de Zapatero y, por supuesto, demostrar mediante la exhibición brutal y cotidiana del terror el éxito político del terrorismo en el País Vasco. Un éxito que, pese a los gobiernos de PNV y PSOE, aún no es completo por la existencia de personas tan valerosas y admirables como Pilar Elías, concejal del PP, que se niega a dejar su casa.

Pero Pilar Elías, que como tantos representantes de la Derecha española es persona de orden y cree o quiere creer en las instituciones democráticas, ha criticado en la COPE al personaje cuya función debería ser que personas como ella no pasen por el calvario que ella debe pasar, el Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, un tal Gregorio Peces Barba, cuya única función reconocida hasta ahora es la de atacar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo dirigida por José Alcaraz. Si no fuera él mismo un ejemplo de sectarismo, mañana mismo se iría a Azcoitia a respaldar con su presencia a Pilar Elías y a amedrentar, siquiera físicamente, al asesino fanfarrón que pretende echarla del pueblo. Podría actuar de forma —legales hay muchas— que ese local nunca pudiera ser usado por el etarra para seguir cometiendo el horrendo crimen de aterrorizar al prójimo. Podría. Sería su primer acto digno, ya que se niega a dimitir. Podría. Es casi Navidad. Si otro fuera el personaje, podríamos esperar el milagro. Por ejemplo, el milagro de que las televisiones españolas le dedicaran a Pilar Elías una décima parte del tiempo que le han dedicado a Yoko Ono.

Pilar Elías-Peces Barba
Vergüenza y culpa
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Diciembre 2005

Ayer sonreí frente al abismo. Ayer me sentí profundamente ridículo. Ayer toqué un sentimiento más íntimo que la vergüenza, la culpa. Primero oí unas palabras de lamento de una mujer fuerte, una heroína, una ciudadana española en Vascongadas. Gracias a ella conseguí no sentirme ridículo frente al terrorismo. Pero, después, observé que la queja de esta mujer me obligaba a entender el mal, a comprender su origen para atajarlo.

Todo ese rodeo para hablar de una víctima del terrorismo, de una ciudadana ejemplar, que me muestra con su vida el camino para ser un buen ciudadano. Y es que no es fácil de decir bien cosas difíciles. ¿Cómo describir la sensación que uno tiene al ponerse en la piel del otro? Pongamos que uno se pone en la situación de Peces-Barba, cuando Pilar Elías, la viuda de Ramón Baglietto, asesinado por un pistolero de ETA, le recrimina al Alto Comisionado de las Víctimas del Terrorismo que no se ha preocupado por ofrecerle una palabra de aliento, de solidaridad, de calor humano, a pesar de que un día sí y otro también el criminal, el asesino de su espeso, ya fuera de la cárcel, la desafía todos los días con la mirada.

El experimento, sin duda alguna, es complicado, incluso podemos fingir que duro, pero es necesario hacerlo para captar una carencia, una puñalada, a un de las bases de nuestra civilización: la vergüenza. Este hombre no tiene vergüenza, o sea, ese sentimiento de su propia dignidad para ejercer el cargo de Alto Comisionado de las Víctimas. Contrasta, sin embargo, la dificultad de ponernos en la piel de Peces-Barba con lo fácil que es identificarse con una mujer sencilla como Pilar Elías. Me pongo en su lugar y veo con precisión lo que los griegos llamaban némesis: el sentimiento de justa indignación ante las indignidades ajenas. Gracias a que Pilar Elías se indigna, siente vergüenza ajena de la actuación de Peces-Barba, éste podrá algún día, esperemos más pronto que tarde, sentir culpa, que es, dicho sea de paso, el otro gran sentimiento sobre el que se sostiene nuestra civilización.

Alcanzar, sin embargo, el sentimiento de culpa no es tarea de autómatas, sino de hombres con mucho valor, de gentes con el suficiente coraje de reconocer y rectificar los propios errores morales, aunque no existan testigos. En fin, la tarea moral que le queda al profesor Peces-Barba por delante no es baladí: primero, lograr el sentimiento de la vergüenza; después, la cristiana tarea de asumir la culpa. Adelante, profesor, las víctimas del terrorismo se lo ponen fácil; gracias a ellas, usted puede saber qué es la experiencia moral.

Acoso totalitario
Manuel Torres Galera  Periodista Digital 12 Diciembre 2005

[ERC contra la COPE] La vida política española se está convirtiendo en un espacio irrespirable. Quienes no formamos parte de ella, salvo como meros espectadores, recibimos cada día nuevos motivos para sentirnos asqueados. Lo que están haciendo los dirigentes de los partidos nacionalistas e independentistas, consentidos y animados por el socialismo gobernante, es de una perversidad e ignominia sin igual. Se trata de toda una estrategia de acoso y derribo a la España constitucional. Cada día que pasa están más envalentonados, y cuando llegue el momento en el que alguien esté en condiciones de decir ¡Basta!, el remedio será peor que la enfermedad.

El debate nacional se ha convertido en un totum revolutum en el que todo se cuestiona: el modelo territorial del Estado, el uso de las lenguas oficiales, la financiación autonómica, la monarquía, la españolidad de Ceuta y Melilla, la representación de España en el exterior, el sistema educativo y así un largo etcétera. Pero es que, además, no pasa una semana sin que se abran nuevos frentes de conflicto, como el proyecto de ley de recuperación de la memoria histórica. Y lo más paradójico es que, encima, los perturbadores abominan de la crítica.

Las fuerzas políticas, con el PSOE a la cabeza, que se autodenominan progresistas están inmersas en un proceso totalitario cuyo último precedente hay que buscarlo en los primeros meses de 1936. Se trata de un frentepopulismo que se dice democrático pero que desprecia el actual orden constitucional y a los que se oponen y critican su proyecto político. La Constitución de 1978 se les ha quedado pequeña, les encorseta y limita sus aspiraciones. A los defensores del actual marco jurídico se les descalifica y demoniza otorgándoles el apelativo genérico de derechona fascistoide. Y dentro del socialismo, a los que discrepan se les silencia y se les condena al ostracismo.

Está claro. No aceptan la crítica ni la oposición. ¿Qué clase de demócratas son estos que desprecian a la oposición y se ponen de los nervios cuando algunos medios de comunicación se erigen en defensores a ultranza de la legalidad vigente y de valores que se oponen a los defendidos por el frente popular? ¿Se imagina alguien lo que ocurriría si un grupo de militantes del Partido Popular se encadenase delante del periódico Gara, en el País Vasco, o del diario Avui en Barcelona para reclamar su cierre por el odio que destilan hacia todo lo que representa España? Pues en estas estamos. Militantes de Esquerra Republicana se permiten la desfachatez de manifestarse a las puertas de radio COPE, en Madrid, para pedir su cierre, y no pasa nada. Ninguna condena desde las instituciones del Estado. Está claro que a la COPE en Cataluña le quedan dos telediarios. Allí el Gobierno tripartito está decidido a menguar por segunda vez las licencias de radio de las emisoras de la Conferencia Episcopal.

Vivimos momentos de grave preocupación. Esto no ha hecho más que empezar. La inercia política nos empuja hacia un torbellino de crispación. El ciudadano de a pie de cualquier parte del territorio español cada día se siente más decepcionado y frustrado. No ha mejorado en nada la seguridad en nuestras calles, más bien al contrario, ha empeorado. Tampoco existen perpectivas para los jóvenes de viviendas accesibles. La precariedad en el empleo y los sueldos bajos continúan dominando el mercado laboral. La concesión de privilegios para aquellos que secundan y respaldan las políticas frentepopulistas visualiza con claridad el agravio hacia los que mantienen su independencia. Nuestra política exterior es un disparate sin precedentes. Y la economía funciona porque su poderoso impulso viene de lejos; José Luis Rodríguez Zapatero, al que nunca le interesó la economía, ahora se parapeta en ella como único bastión sólido. En cambio sus empeños políticos están cuarteando los cimientos de nuestra convivencia, aunque el presidente por accidente insiste en que el tiempo le dará la razón. Pero para que así fuera se haría necesario silenciar a más de la mitad de España. El acoso totalitario está en marcha.

La política económica del Estatuto
La ideología y el modelo económico
Alberto Recarte Libertad Digital 12 Diciembre 2005

Libertad Digital publica este lunes el primero de los dos artículos escritos por Alberto Recarte sobre la ideología económica del Estatuto de Cataluña. En la segunda entrega Recarte abordará el modelo económico y los presupuestos y gastos del texto catalán.

I. Introducción
Es evidente que el Estatuto catalán, tal y como ha sido aprobado por el Parlamento de su autonomía, con el voto favorable de todos los partidos políticos excepto el PP, es una constitución, que separa a Cataluña del resto de España y define a España, sin que los españoles hayan tenido ocasión de pronunciarse, como un estado plurinacional con características de confederación.

Pero, además de romper España, con el impulso indispensable del señor Rodríguez Zapatero, el Estatuto refleja la ideología de los partidos que gobiernan Cataluña, la del propio Gobierno de la nación española y la de Convergencia i Unio. En el Estatuto se manifiestan el comunismo y el ecologismo extremista de Izquierda Unida, el independentismo intervencionista de ERC, el populismo del PSC-PSOE y el del propio PSOE de Rodríguez Zapatero y el nacionalismo socialdemócrata de CiU. Dudo mucho que si los ciudadanos de una Cataluña independiente hubieran sabido que estos partidos, con esa ideología estatalista, iban a elaborar una Constitución votaran de la misma forma en que lo han hecho en las últimas elecciones autonómicas. Pero eso es lo que, hoy por hoy, tienen los residentes en Cataluña. Sin olvidar la firmeza del PP de Vidal Quadras y la ambigüedad del PP de Josep Piqué.

II. La ideología económica del Estatuto
En lo económico, de la lectura del Estatuto, y de acuerdo con sus pretensiones constitucionales, priman, o traslucen, unos cuantos principios rectores que son herederos del modelo de Constitución de la Republica de Weimar, —de la Europa de los años 20—, del corporativismo fascista italiano, del keynesianisnmo elemental, el denominado “hidráulico”, y la socialdemocracia progresista; además, por supuesto, como ya se ha hecho mención, del ecologismo intervencionista, el populismo antiliberal y el proteccionismo acobardado que es, en Cataluña, un mero reflejo del complejo de inferioridad francés frente al fenómeno de la globalización.

Esos principios son tres, básicamente:
1. El estado catalán será proteccionista. Y la administración pública, la Generalitat, tendrá un peso abrumador a la hora de marcar las directrices de la política empresarial, la política de crédito bancario y la política económica.

2. Esa constitución consagra al gasto público como panacea para resolver todos los posibles problemas económicos.

3. El orden económico que propone tiene una fortísima carga intervencionista, al tiempo que se manifiesta una profunda desconfianza hacia el libre mercado y un aborrecimiento notable a cualquier política liberalizadora.

De hecho, los redactores del Estatuto, siempre con el impulso incompetente del señor Rodríguez Zapatero, están anclados en el mundo de finales de los años 60 del siglo XX; cuando todavía no había desaparecido la Unión Soviética, ni los países del socialismo real, ni había fracasado rotundamente el keynesianismo con su fe en el gasto público, ni había triunfado la liberalización económica, ni se había extendido la globalización.

Los redactores del Estatuto no han aprendido nada, ni por qué desapareció el socialismo real, ni por qué desapareció el marxismo de la ideología de los partidos socialistas europeos, ni por qué el gasto público no puede resolver los problemas de fondo de una economía moderna, ni cuáles son las razones que explican el fenómeno de la deslocalización en las zonas industrializadas desde antiguo como Cataluña. Y cuya salida no es, por supuesto, más nacionalismo provinciano sino mas apertura, más internacionalización, mayor flexibilidad laboral y empresarial, bajos impuestos, libertad de mercados y la menor interferencia política posible. Aunque con un Estado fuerte, defensor del estado de derecho.

Los redactores del texto han decidido que no ha ocurrido nada, ni en España ni en el mundo, desde 1977. En lo político, porque reniegan de la Transición y el pacto constitucional, y en lo económico, y esto es lo más sorprendente, porque su discurso es el de esos años.

III. El modelo económico del Estatuto catalán
La economía de la Cataluña que se quiere independiente no es siquiera, al modo alemán de después de la II Guerra Mundial, economía social de mercado, porque Erhardt se ocupó muy pronto de definir con el apoyo de Adenauer, que social significa defensa de la libertad y de la creación de empleo.

La economía que se quiere para Cataluña tiene referencias a la planificación. Es verdad que en la Constitución española del 78 se menciona la posibilidad de planificar, pero la realidad se impuso enseguida y esa posibilidad estrambótica, reflejo lejano de la planificación indicativa del franquismo, se convirtió en retórica. Pero hablar de planificación, como lo hace el Estatuto catalán, en 2005, es la mejor de las muestras de lo que piensan las clases políticas dirigentes catalanas, con el beneplácito cobarde de los empresarios y las grandes fortunas del Principado.

Se dice también, específicamente, que los poderes públicos adoptarán las medidas necesarias para promover el progreso económico y social de Cataluña, que dice basados en cuatro principios: solidaridad, cohesión, desarrollo sostenible e igualdad de oportunidades. Una declaración de este tipo permite todo tipo de tropelías, porque todo es justificable y cualquier medida intervencionista es encajable en cualquiera de esos principios; excepto en el de la igualdad de oportunidades que contradiría, en la práctica, seguro, a los otros tres en el desarrollo legislativo.

Fruto de esa concepción intervencionista es la declaración de que se controlará la actividad empresarial teniendo en cuenta que los empresarios estarán obligados a ejercer una “responsabilidad social”. ¿Qué significa esta declaración? ¿No poder adoptar el empleo en una empresa, incluso si la demanda para la que se produce desaparece? ¿Contribuir con créditos y donaciones a esas organizaciones sociales a las que hay que proteger –versión Caixa–, como los partidos políticos nacionalistas? ¿Obligar a tener el menor beneficio posible al margen de los intereses legítimos de los accionistas?

Por otra parte los ecos marxistas también resuenan en el Estatuto, donde se habla de “economía productiva”, frente a la economía que no lo es. En terminología marxista, sólo la agricultura y la industria son productivas. Los servicios no lo son. Esa declaración es el anuncio de una política industrial proteccionista, lo que se traducirá en un gasto público ilimitado y un fracaso cierto. No hay dos tipos de economía. Se remonta a 1870 el momento en el que los mejores economistas de la época llegaron a la conclusión de que el motor de la actividad económica es la demanda de los consumidores, y no las pretensiones políticas de construir un estado fuerte, y que los precios se fijan en función de la oferta y la demanda y no en función de los costes de producción de empresas muchas veces protegidas.

La influencia del socialismo y de la socialdemocracia intervencionista va todavía más allá de esa declaración. Se dice, formalmente, que todos los ciudadanos gozarán de una “renta asegurada”. Trabajen o no trabajen. Y ello al margen de pensiones no contributivas, protección al desempleo y pensiones, que se deduce que serán no sólo diferentes, sino mucho más altas que en el resto de España.

La irresponsabilidad política y económica del señor Rodríguez Zapatero y de los partidos nacionalistas catalanes alcanza aquí una nueva cima. Por supuesto que no se dice ni el cuánto ni el cómo, pero en todo el texto permea la seguridad de que estas declaraciones son financiables, porque en el momento en que Cataluña dejara de ser explotada fiscalmente por el resto de España habría fondos suficientes para esa renta asegurada y para pensiones mucho más altas que las actuales, que son iguales que las de los demás españoles.

En esa economía antediluviana que define el Estatuto, el propio mercado de trabajo se regulará e intervendrá de una forma muy diferente a la actual. Los profesionales estarán regulados; los de fuera de Cataluña, españoles, no podrán ejercer, sin más, ninguna actividad; tendrán que ser examinados y homologados. El uso del catalán será imprescindible. La inmigración tendrá reglas propias; no se aceptan ni siquiera a los inmigrantes regularizados en el esto de España. Y naturalmente se rompe la caja única de la Seguridad Social.

Ya hemos discutido, ampliamente, en otros artículos, la regulación que se pretende de la actividad crediticia que se quiere que dependa todavía más estrechamente que en la actualidad del Gobierno de la Generalitat, para dirigir, orientar, controlar e inspeccionar la actividad crediticia. Y esta regulación es no sólo la puerta abierta a la falta de control parlamentario sobre las política de gasto publico, sino la mejor forma de institucionalizar la corrupción, como acaba de ponerse de manifiesto con la condonación de créditos de la Caixa tanto al PSC-PSOE como a ERC.

Por su parte, los sectores intervenidos y de exclusiva competencia de la Generalitat son legión: agricultura y pesca, aguas —para evitar trasvases—, puertos, carreteras y vías férreas, transportes, energía, horarios comerciales y actividad comercial, incluido el etiquetado de los productos.

Irak
La guerra es cosa seria
GEES Libertad Digital 12 Diciembre 2005

Respecto a la guerra en general el principio de la sabiduría, bien podría ser lo que afirmaba ese brillante y travieso analista estratégico, pródigo en sutiles comentarios y garrafales errores, que es el judío rumano, siciliano, británico y americano –por orden cronobiológico– Edward Luttwak, con residencia en Washington, casa en Israel, y rancho de vacuno en la amazonia boliviana: “En las guerras se cometen muchos errores, pero quienes sólo llegan al 95% se las ganan a los que incurren en el 97%”. Es estructural y no tiene remedio. En la guerra se trabaja muy mal. De hecho no rebasar el 95% requiere gran esfuerzo y enorme preparación.

Puede que los americanos en Irak se hayan pasado un poco, pero sus enemigos los aventajan con creces con sólo una pifia, la madre de todos los disparates en una insurgencia: tienen en contra al 80% de la población local, sus verdaderos enemigos, a los que inmisericordemente matan a mansalva, tanto en laborables con en festivos, los cuales, lo preguntes como lo preguntes y lo mires como lo mires, no quieren que se marchen los liberadores-ocupantes hasta que no los dejen en condiciones de hacerse cargo de esos fraternales y heroicos resistentes a los opresores extranjeros, aventureros sin escrúpulos que han venido a enriquecerse a manos llenas con las pingües oportunidades de las que el país rebosa. Para entonces tanto los seguidores de Zarqawi como los de Sadam ya pueden rezar el Corán entero del derecho y el revés porque el camino por el que les harán transitar hacia sus 72 huríes hará que Abu Ghraib parezca una kermés de ursulinas.

La cuestión es llegar a ese momento. Para eso Bush tiene que salir victorioso de otra contienda mucho más ardua y decisiva, que se libra en el mundo entero y lo que es peor en su propio país y con especial intensidad en unos pocos kilómetros en torno a la Casa Blanca, en el lugar llamado Washington. En esta refriega incruenta para los combatientes pero en la que está en juego la sangre que se derrama en Mesopotamia, las sandeces son triunfos, cuanto más grandes mejor.

Para el mundo se trata de hacerle morder el polvo al hegemón americano, pues así la seguridad de todos bajará de los cielos, y la prosperidad por añadidura. Para la oposición americana la cuestión es recuperar la Casa Blanca, que bien vale un Himalaya de absurdos y embustes. El arma más letal de estos guerreros es el sacralizado dogma de que el error carece de entidad ontológica si se trata de la inteligencia en los orígenes de la guerra. Creencia profunda, intangible tabú. Sus huestes no les demandan ningún otro motivo para explicar la intervención. Bush la apetecía como Nerón el incendio de Roma. El romano podía tener sus razones pero el tejano no. Guerra sin lógica y opositores crédulos donde los haya.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

HB gobierna 5 años después del pacto anti-ETA
Cuatro pueblos guipuzcoanos mantienen todavía al alcalde que se presentó en 1999 en la candidatura de Euskal Herritarrok El ministro del Interior aseguró en el Congreso que no se tomará ninguna medida para evitar esta situación
J. Arias Borque La Razón 12 Diciembre 2005

Vitoria- Mucho ha llovido desde que hace hoy cinco años los dos grandes partidos nacionales se comprometieran a ser uno en lo tocante a la estrategia para acabar con la violencia de la banda terrorista ETA. Del consenso y las buenas intenciones recogidas en el Pacto Antiterrorista apenas queda hoy nada, apenas un documento de diez puntos que las declaraciones de populares y socialistas convierten cada día más en papel mojado.

Sin embargo, en cuatro pueblos de la Guipúzcoa profunda todo sigue igual dos años y siete meses después. Entre verdes montes y una frecuente bruma, cuatro localidades guipuzcoanas siguen viendo cómo los acólitos de ETA guían sus destinos. Aizarnazabal, Irura, Itsasondo y Leaburu se han convertido en el bastión de Batasuna, donde la Ley de Partidos no ha conseguido apartarles de las alcaldías de las localidades y donde siguen ocupando los ayuntamientos como si de una burbuja externa al resto de España se tratase.

Las elecciones municipales de 2003 crearon una situación que nadie ha conseguido cambiar. Los ediles elegidos por estas localidades en los últimos comicios y que deberían configurar actualmente los distintos ayuntamientos municipales no han tomado posesión de sus cargos, fruto del terror que dicta el hacha y la serpiente de ETA en la Guipúzcoa más profunda. La ley establece en estos casos que debe regir los destinos del Consistorio un alcalde en funciones, que no es otro que el regidor que tuviese el pueblo antes de las elecciones.

En los cuatro pueblos venció la candidatura presentada por Euskal Herritarrok en las elecciones municipales de 1999 pero, tras la aprobación de la Ley de Partidos, esta formación -que gobernaba hasta entonces en 17 localidades del País Vasco- fue ilegalizada, por lo que en 2003 se alzó con la victoria la candidatura de la coalición PNV-EA. No obstante, en estos cuatro pueblos se da también otra circunstancia: el número de votos nulos, al que llamó la izquierda abertzale en la cita electoral de hace dos años y siete meses, es mayor que el de sufragios recibidos por la candidatura ganadora.

En Aizarnazabal se registraron 232 votos nulos, por 97 para PNV-EA y 3 para el PP. En Irura los votos nulos fueron 353, los votos a PNV-EA 176, al PSE 27 y al PP 21. En Itsasondo hubo 159 sufragios nulos, 150 a la candidatura de PNV-EA y 13 al PP. Por último, en Leaburu hubo 173 papeletas nulas, 74 para el PNV-EA y 6 para el PP. De los 28 nuevos ediles elegidos democráticamente en las últimas elecciones municipales que no han tomado posesión todavía de sus cargos, 27 pertenecen a la coalición nacionalista que lidera el tripartito vasco, mientras que uno, de Irura, pertenece al PSE, y se ha visto arrastrado por la actitud del resto de ediles de la localidad.

Y eso pese a que la entrada en vigor de la mencionada Ley de Partidos quitó a las diputaciones forales, supuestamente, la capacidad para poner gestoras en los ayuntamientos para que guíen los destinos de estas localidades, por lo que no se ha podido repetir la fórmula con la que acabó la legislatura en la localidad guipuzcoana de Zumárraga. Desde las elecciones municipales nadie ha dado un paso firme para intentar resolver la situación. El Gobierno vasco mira hacia otro lado y no quiere intervenir en una situación donde tiene poco que ganar y mucho que perder, en este caso, un encontronazo directo con Batasuna. PNV y EA, responsables de los ediles que no toman posesión, no se han ocupado de buscar sustitutos a estos electos, y prefieren culpar al Ejecutivo central de la situación que a su juicio, ha sido creada por una Ley de Partidos Políticos que quieren derogar.

El Gobierno central dejó clara su postura al respecto hace unas semanas en el Congreso. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, se negaba a llevar a cabo cualquier modificación legal para solucionar la ausencia de corporación municipal en estas localidades, tal y como solicitaba el diputado del PNV Emilio Olabarria a través de una interpelación. De este modo, se complica la solución para cuatro localidades que parecen tener su futuro ligado, directamente, a la formación ilegalizada. Ni unos y otros se esfuerzan por intentar encontrar una solución que despoje los consistorios de sus antiguos alcaldes. La gran beneficiada de la situación: Batasuna.

Otro ataque a Correos. Por otra parte, ETA hizo estallar la pasada madrugada una nueva bomba contra las instalaciones de Correos, la tercera en apenas una semana, en este caso en la oficina que el organismo postal tiene en la localidad vizcaína de Igorre, en la que causó graves destrozos, aunque no hubo que lamentar daños personales. Pese a todo, la oficina abrirá hoy con normalidad.

Del consenso antiterrorista a la ruptura en apenas un lustro
 La Razón 12 Diciembre 2005

Madrid- «El PP y el PSOE, decididos a reforzar su unidad para hacer plenamente efectivas las libertades y acabar con el terrorismo...». Así comienza el preámbulo del pacto antiterrorista firmado por socialistas y populares el 12 de diciembre de 2000. Cinco años después, el acuerdo que nació para reforzar la oposición democrática a la violencia de ETA, para unificar la estrategia de los dos grandes partidos ante el desafío de los terroristas al Estado de derecho, ha entrado en un callejón sin salida. Aunque nadie quiere firmar oficialmente su acta de defunción, los mismos que hace un lustro negociaron sin descanso para acercar posturas se acusan ahora mutuamente de traicionar la esencia de un documento llamado a heredar el espíritu del Pacto de Ajuria Enea.

Quizá el «optimismo antropológico» que José Luis Rodríguez Zapatero ha convertido en una de sus señas de identidad tuvo su origen en la consecución del denominado «Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo», por el que casi nadie apostó al principio. La propuesta lanzada por el entonces líder de la oposición el 6 de noviembre de 2000 fue recibida con indisimulado escepticismo por el Gobierno de José María Aznar. El PP entendía que no era necesario firmar lo evidente «para hacerse una foto», y Mariano Rajoy, por aquel entonces vicepresidente del Ejecutivo, la calificó de «conejo sacado de la chistera». El «factor» Lluch.

Con estos mimbres, el fracaso de la iniciativa parecía seguro, pero todo cambió cuando los terroristas asesinaron al ex ministro socialista de Sanidad, Ernest Lluch, el 21 de noviembre. Tres días después, los primeros espadas cedían los trastos de la negociación al socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y al popular Javier Zarzalejos, que se veían las caras por primera vez para sentar las bases de un pacto con varios puntos y una idea fundamental: hacer ver a ETA que no lograría ninguno de sus objetivos independientemente del partido que estuviera en el Gobierno.

Hicieron falta cuatro reuniones más, decenas de conversaciones telefónicas y litros de café para cerrar todos los flecos, pero según los negociadores el esfuerzo valió la pena. El 8 de diciembre llegó la fumata blanca y cuatro días después los secretarios generales de ambas formaciones -Zapatero por el PSOE y Javier Arenas por el PP- rubricaban oficialmente el texto ante la atenta mirada de Aznar y de Jaime Mayor Oreja, ministro de Interior.

El texto de diez puntos en el que ambas formaciones se comprometían, entre otros aspectos, a «impulsar conjuntamente» la política contra ETA a través de colaboración permanente, intercambio de información y búsqueda de posiciones conjuntas fue respaldado por la patronal, los sindicatos y algunos partidos minoritarios, pero otros como CiU, ERC, IU, BNG y, sobre todo, el PNV -que lo definió como un pacto más contra su formación que contra ETA- se quedaron al margen, informa Efe.

La banda terrorista reaccionó al documento con su lenguaje habitual y asesinó a cinco personas en menos de tres meses, pero la voluntad de socialistas y populares todavía era fuerte. El 19 de diciembre se reunió por primera vez la comisión de seguimiento del pacto, que tuvo otros doce encuentros en los años siguientes, los dos últimos ya con el PSOE en el poder. El último se produjo el pasado 29 de diciembre, y desde entonces el divorcio entre los antiguos «socios» ha sido cada vez más evidente. Unos y otros se remiten al primer punto del acuerdo -«eliminar del ámbito de la legítima confrontación política y electoral las políticas para acabar con el terrorismo»- para explicar los motivos de la ruptura. Según el socialista Diego López Garrido, los responsables del PP lo incumplen «reiteradamente» desde que perdieron las elecciones de 2004. Para el secretario de Comunicación de los populares, Gabriel Elorriaga, es el PSOE quien ha erosionado el pacto «al cambiar sus prioridades políticas». El futuro del pacto está en el aire.

SOPORTA LA PROVOCACIÓN DIARIA DEL ASESINO DE SU MARIDO
La viuda de Ramón Baglietto reprocha a Peces Barba que "jamás" se haya preocupado de las víctimas
Pilar Elías, concejal del PP en la localidad guipuzcoana de Azcoitia y viuda de Ramón Baglietto, asesinado por ETA en 1980, ha denunciado en la COPE la soledad a la que Peces Barba tiene condenadas a las víctimas del terrorismo. Ni siquiera ahora que el asesino de su marido ha instalado un negocio en los bajos de su edificio y cada día le intimida con la mirada el alto comisionado se ha dirigido a ella. Mantiene que no va a caer en las provocaciones del etarra y que tampoco consentirá que un asesino le eche de su casa.
 Libertad Digital 12 Diciembre 2005

Elías se quedó "de piedra" el día que se enteró de que el asesino de su marido se había instalado en el local de su mismo edificio. En La Mañana del Fin de Semana de la COPE ha relatado que entonces "no sabia qué hacer, me pareció algo horroroso, indignante". Ahora tiene que soportar que Cándido Azpiazu, el etarra que descerrajó un tiro en la nuca a su marido, Ramón Baglietto, diga que es ella quien le está provocando. "Este asesino cambia de oficio, porque era carpintero y de la noche a la mañana se entera de que hay un negocio de una cristalería debajo de mi casa y se viene. ¿Quién es el que está provocando? ¿No tenia otro sitio? Este asesino lo que quiere es provocarme, pero está muy equivocado porque a mi nadie me echa de mi casa, donde he nacido y donde vivo. Él es el que ha venido a provocarme".

La también concejal del PP en el municipio guipuzcoano de Azcoitia ha reconocido que sus hijos le están animando a que se marche del pueblo. Pero ella insiste en que "están muy equivocados". Explica que ha nacido en esa casa: "A mí no me echan, menos el asesino de mi marido me va a echar de mi casa. No señor, yo estoy en mi casa, el que se tiene que marchar es él. Qué sinvergüenza". Elías se siente arropada en la localidad. Dice que el pueblo la respeta, pero ve que el asesino también tiene el respaldo de los suyos, "que por desgracia son bastantes".

Ha sido ahora, cuando su caso ha saltado a los medios de comunicación cuando ha sabido que el asesino de su marido ha puesto el negocio a su nombre, pese a que nunca llegó a pagar a la familia de su víctima la indemnización fijada por un juez. "Yo creía que estos individuos eran insolventes. Ahora ya veremos lo que hago". Ante la pregunta de si se ha puesto en contacto con ella el alto comisionado de las víctimas, para asesorarla ahora sobre cómo reclamar esa indemnización, es Elías la que responde con otro interrogante: ¿Es que ese señor se pone en contacto con las víctimas del terrorismo? Eso me gustaría a mí, porque ese señor jamás se ha preocupado de nosotros. Ese señor jamás, jamás se ha dirigido a nosotros, jamás".

Pilar Elías ha recordado que su marido salvó la vida del que luego le pegó un tiro en la nuca. El etarra Azpiazu era entonces un niño de un año y dos meses. Ramón Baglietto vio que una madre iba a cruzar la carretera siguiendo a su hijo mayor, al que se le había escapado la pelota. Se acercaba un camión. "La madre, en el impulso de salvarle, sin darse cuenta de que llevaba a la otra criatura en brazos, salió corriendo detrás del otro hijo para que no fuera atropellado por el camión". Al ver el peligro que corría, Baglietto, que entonces ya era novio de Pilar Elías, "le arrebató de los brazos a esta criatura y le salvó mientras que la madre y el otro hijo quedaron debajo del camión. Pues este chaval, cuando tenía 19 años fue el autor material de los hechos, fue el que le disparó el tiro en la nuca, y encima este sinvergüenza ahora, que dice que le estoy provocando, es el que viene debajo de mi casa comprándose un negocio, ¿qué le parece?"

Homenaje a las víctimas de ETA en el aniversario del atentado de Zaragoza
R. N. La Razón 12 Diciembre 2005

Madrid- Numerosos guardias civiles de toda España y sus familias se manifestaron ayer en Zaragoza en homenaje a las víctimas del terrorismo y a los guardias civiles fallecidos en acto de servicio, coincidiendo con el aniversario del atentado a la Comandancia de la Guardia Civil de la localidad. Bajo el lema «Por las víctimas, contra el terrorismo y por las libertades», la marcha, convocada por la Asociación Independiente de la Guardia Civil, partió de la plaza del Pilar y finalizó en la plaza de la avenida Cataluña, donde se encontraba el edificio en cuyo interior murieron once personas, cinco de ellas niños, como consecuencia del atentado de ETA. El presidente nacional de la Asociación, Joaquín Parra Cerezo, explicó que se ha elegido Zaragoza para esta primera manifestación de guardias civiles en activo, precisamente porque «en esta ciudad tuvo lugar el atentado más brutal de ETA contra la Guardia Civil», por lo que «hemos querido realizar un homenaje a estas víctimas».

Aquel día, 11 de diciembre de 1987, tres etarras aparcaron junto a la casa cuartel de la Guardia Civil un coche cargado con 50 kilos de explosivo y como resultado de la explosión, que provocó el derrumbamiento del edificio, once personas fallecieron y 36 resultaron heridas de diversa gravedad. Parra recordó que ese fue un «día trágico» en España, ya que además del atentado en Zaragoza, ETA asesinó en Guipúzcoa a un sargento de la Guardia Civil que estaba en su vehículo con su mujer y envió una carta-bomba a un policía nacional, que perdió las manos. «Pedimos a los aragoneses que digan a los terroristas que esta es su tierra, que respeten su tierra y su voluntad y que no vengan aquí a hacer daño, porque los aragoneses no hacen daño a nadie», dijo Parra, quien agregó que «no se pueden canjear vidas humanas por culminar sus deseos».

Aniversario en Vallecas. Precisamente ayer también se cumplió el décimo aniversario del trágico atentado de Vallecas. El 11 de noviembre de 1995, ETA colocó 60 kilos de explosivos en este barrio madrileño; la tremenda explosión acabó con la vida de seis trabajadores de la armada e hirió de gravedad a otros tres, todos ellos ocupantes de una furgoneta que voló por los aires.

EN IGORRE (VIZCAYA)
Otro atentado de ETA contra Correos esta madrugada
Elsemanaldigital.com  12 Diciembre 2005

Como prácticamente todas las madrugadas del domingo desde hace semanas, la banda terrorista ha dejado su huella de violencia, aunque no ha habido heridos.

11 de diciembre de 2005. El artefacto explosivo estalló en la localidad de Igorre (Vizcaya), y el Departamento vasco de Interior que dirige Javier Balza no duda en atribuir la autoría a ETA.

Se trata de una bomba similar a la que el martes la banda terrorista puso en las dependencias de Correos de Alsasua (Navarra) y Zumárraga (Guipúzcoa). Los daños materiales son cuantiosos.

El árbol de ERC y las nueces del PSOE
ANTONIO BASAGOITI El Mundo 12 Diciembre 2005

Los hechos acaecidos en las dependencias de la Cadena Cope de Madrid, en los que un grupo de responsables de Esquerra Republicana de Cataluña se encadenaron frente a la emisora para pedir su cierre, no son sólo una anécdota informativa, como tampoco fue un chiste el allanamiento de la casa de Mallorca del director de este diario, Pedro J. Ramírez, a cargo de los mismos personajes, ocurrido el pasado mes de agosto.

Estamos ante unas actuaciones inaceptables y de tan mal gusto como la figura de alguno de los que se paseaba en bañador por piscinas ajenas con carné oficial en la boca, pero éstas no tendrían trascendencia alguna si este grupo fuera sólo un grupo sin ningún poder de decisión, si estos ataques no coincidieran con las descalificaciones contra esos medios de importantes responsables políticos y, sobre todo, si no se hiciera en un momento en el que se pretende imponer un modelo de convivencia radicalmente distinto del actual.

Estos hechos responden a una estrategia, a un reparto de papeles y a una manera de actuar que se ha producido en los últimos años en España y en especial en el País Vasco. Es la táctica del meneo del árbol y la recogida de los frutos. Hay un brillante libro de Isabel San Sebastián y Carmen Gurruchaga que, sobre la base de la frase de Xabier Arzalluz de «unos mueven el árbol y otros recogemos las nueces», desarrolla y demuestra como ETA-Batasuna genera una actividad y el Partido Nacionalista Vasco se aprovecha de sus consecuencias para imponer su particular idea de Euskal Herria.

Ahora el árbol es otro, quien lo apalea es sólo el primo carnal del batasuno y quien recoge los frutos es distinto sujeto pero con idéntico objetivo de aprovechar lo que caiga. La estrategia es la misma. Los actuales dirigentes socialistas pretenden cambiar el modelo de Estado de la misma manera que siempre lo ha pretendido el Partido Nacionalista Vasco para Euskadi. PNV antes y PSOE ahora tienen un problema fundamental, que es que la mitad de la sociedad que gobiernan no comparte sus justificaciones para plantear esa transformación ni el fondo ni los procedimientos utilizados.

Los de Ibarretxe y los de Zapatero creen que la Transición y la Constitución no fueron un punto de encuentro, sólo un mal menor fruto de la desaparición de un dictador, aunque éste se les muriese placidamente en la cama. Según ellos hay que volver a tiempos anteriores a 1939 y hay que recuperar lo que se cedió en 1979. Los dos quieren imponer a sus gobernados sus modelos: unos, la independencia vasca; otros, la España federal, anticatólica y de izquierda radical.

Ambos quieren colar los cambios por la puerta de atrás: unos planteando la independencia a plazos como una mera reforma de Estatuto; los otros planteando un cambio constitucional como si fuesen unas pequeñas reformas también de estatutos de autonomías.Los del PNV no se atreven a que los vascos digamos no a la independencia planteada abiertamente; por eso están en la votación del derecho a decidir y en que esto es sólo un encaje en España; mientras, los del PSOE no se arriesgan a que los españoles votemos negativamente a una reforma constitucional y nos cuentan que estamos sólo ante meros retoques para mejorar la convivencia con las nacionalidades .

Pero los que gobiernan en Vitoria y los que lo hacen en La Moncloa cuentan con un socio que, aunque no comparta sus métodos, les viene muy bien. Coincide con él en fines y él les hace el trabajo sucio: les empuja el barco hacia su destino sin necesidad de mancharse las manos. Zapatero e Ibarretxe cuentan con su particular primo de Zumosol. Por si fuera poco, ambos primos son parientes y se han acostado juntos en Perpiñán.

Batasuna es el elemento necesario que actúa para coaccionar a los que no comparten las ideas de Euskal Herria. Extorsionan, acosan a empresarios y mantienen su amenaza sobre periodistas y demás colectivos con capacidad de influencia en la opinión pública. Es la imagen de la mordaza en el País Vasco, de la quiebra de derechos y libertades, el látigo nacionalista que arremete contra quienes tienen una idea distinta del País Vasco y de los vascos. Y son medidamente protegidos y amparados con subvenciones.El PNV sigue llenando el cesto a costa de quienes con artes tan reprochables agitan el árbol.

Los otros, quienes actúan desde Cataluña, gobiernan con el PSOE y comparten responsabilidades institucionales de primer orden.ERC es el socio principal de la política socialista, y no por casualidad. Zapatero ha aceptado y aplaude como socio catalán a un mamporrero político, que lo mismo asalta una piscina, se encadena en una radio, acosa una sede popular en Girona o pacta con una banda terrorista.

Carod-Rovira habla y actúa en público de la forma que a Zapatero no le permite su responsabilidad como presidente del Gobierno. Pero ampara y protege este comportamiento porque en el fondo avanza en la dirección deseada por los gobernantes socialistas, y valga como ejemplo el contenido acordado en el Estatuto catalán.Importa poco que se reúna con ETA en Francia o que pacte treguas territoriales vergonzantes. Lo sustancioso es la aportación de ERC al modelo de España o al mantenimiento en el poder de los actuales socialistas.

Unos y otros son alimentados adecuadamente por el policía bueno contraponiendo una imagen moderada y sensata cuando los empujones de sus respectivos mamporreros levantan ampollas poco disimulables.Saben contemporizar, formular vagas condenas cuando las amenazas se materializan, alejarse de sus compañeros de viaje cuando la tormenta lo aconseja. Forma parte de la escena, de ese reparto de papeles donde unos agitan y otros recogen, porque en el fondo fortalece la estrategia que unos y otros comparten. A los dos les interesa que los socios matones allanen el camino de medios incómodos y del partido que está en contra de sus propósitos.Por eso tanto en Euskadi como en Cataluña el primer objetivo de los radicales son los testigos de su política, los informadores, y luego el aislamiento de los políticos contrarios. Por eso en Lizarra el PNV y Batasuna firmaron no pactar con constitucionalistas y en Barcelona y en Ferraz acuerdan aislar al Partido Popular.

Los que llevamos mucho tiempo en el País Vasco conocemos la fórmula para impedir que le sirvan al gobernante las nueces que se caen del árbol por el apaleo de los radicales. La solución es decir la verdad, denunciar las injusticias, utilizar el Estado de Derecho contra quien coacciona y no dejarse avasallar, destapar la falta de libertad y la vulneración de derechos fundamentales que padecen quienes no comparten el ideario y los objetivos de los radicales.Es una pena que en este drama Otegi sea Carod-Rovira y es malo que Ibarretxe o Arzalluz sean Rodríguez Zapatero. Pero lo realmente grave es que la víctima siempre es la libertad y la perjudicada, España.

Antonio Basagoiti es concejal del PP en el Ayuntamiento de Bilbao.

El tripartito sigue con su “construcción nacional”: 40 personas viajan a Egipto para llevar 140 libros y DVD
Hispanidad  12 Diciembre 2005

Si quieres viajar por el mundo, hazte nacionalista. El presupuesto da para mucho. Y la prioridad está clara: la construcción nacional. Si Ud. es filólogo catalán, tiene los garbanzos asegurados: traducciones oficiales o, mejor, cátedras de catalán por el mundo a cuenta del presupuesto de la Generalitat. ¿A qué está bien?

Pero si no es filólogo, no se preocupe. Hay solución. También puede viajar por el mundo. La “construcción nacional” le necesita. Por ejemplo, 40 personas viajarán a Alejandría (Egipto) a llevar 140 libros y DVD a la biblioteca. Por supuesto, no se fiaban del servicio de correos del Estado opresor y han preferido llevar los “incunables” personalmente. Así de paso hacen turismo. Todo gratis total, porque Cataluña se lo merece.

Después lamentan que hay 1,2 millones de pobres en Cataluña y que la solidaridad bien entendida empieza por los más cercanos. Ya saben, empieza primero por la familia, luego los primos, después, los militantes y finalmente, los socios del Barça. ¿A que está bien eso de que Cataluña sea una nación?


Recortes de Prensa   Página Inicial