AGLI

Recortes de Prensa     Martes 13 Diciembre 2005
El uso del castellano
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 13 Diciembre 2005

Abogados al «detall»
JUAN ANTONIO SAGARDOY BENGOECHEA ABC 13 Diciembre 2005

¡Viva Galicia ceibe!
José García Domínguez Libertad Digital 13 Diciembre 2005

Triste aniversario de un gran pacto
Editorial ABC 13 Diciembre 2005

La piscina del chalé islamista
VALENTÍ PUIG ABC 13 Diciembre 2005

Más de medio millón
EDITORIAL Libertad Digital 13 Diciembre 2005

Prestige reloaded
Cristina Losada Libertad Digital 13 Diciembre 2005

Regreso al pasado
Editorial ABC 13 Diciembre 2005

El contraataque del Gobierno
Pablo Sebastián Estrella Digital13 Diciembre 2005

Jamás con Hamas
GEES Libertad Digital 13 Diciembre 2005

Ussía retrata al Gobierno "más desastroso, inepto, osado e irreflexivo" que ha tenido España en democracia
Agencias Libertad Digital 13 Diciembre 2005

Ussía: «Estamos ante un Gobierno resentido»
El periodista presenta «Crónica del desastre»,
G. G. M. / J. C. R. La Razón 13 Diciembre 2005

Castilla y León recurre ante el TC la ruptura del archivo de Salamanca
Raúl Mata La Razón 13 Diciembre 2005

Veintidós años de cárcel por culpa de unas colillas
Elsemanaldigital.com  13 Diciembre 2005

ESCUCHA ESPAÑA
JOSÉ CASTELLANO ABC 13 Diciembre 2005

El uso del castellano
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 13 Diciembre 2005

A partir de la falta de grandes horizontes en la definición y en el proyecto de nuestros dos grandes y únicos partidos de dimensión nacional, establecidos los dos en un centro melifluo y oportunista, las grandes diferencias están en los detalles. Uno de ellos, el del uso del idioma castellano en Cataluña, es el que ahora nos llama la atención y ha llevado a los dos grupos a presentar proposiciones no de ley para su debate en el Congreso de los Diputados. El PP quiere «garantizar que no se persiga a ningún ciudadano español por la lengua que utilice» y el PSOE defiende que la España plural «no sólo no niegue las diferentes identidades que la conforman, sino que se muestre orgullosa de esa pluralidad».

La confrontación no puede ser ni más artificial ni menos concreta, y así, en la abstracción, el PP y el PSOE invocan el artículo 3 de la Constitución: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». El mismo artículo, en su apartado segundo, confirma que «las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos».

Como suele suceder con todos los asuntos conflictivos que nacen de la vocación centrífuga de los nacionalismos, los dos grandes partidos nacionales tratan de salvar el tipo sin descomponer la figura. Ahora, la nueva redacción del Estatuto de Cataluña, pendiente de trámite parlamentario, afecta al apartado primero del artículo primero de la Constitución. El PSOE lo sabe, pero está atado por los pactos que le permiten gobernar, y el PP, atento a la inútil prudencia que germina el poder catalán de Josep Piqué, navega en la tibieza; pero, que conste, mientras no se cambie la Constitución, todos los españoles tienen derecho a hablar en castellano en cualquier lugar y circunstancia.

Quizá pueda aportar luz sobre esta cuestión, innecesariamente conflictiva si se reconoce la prioridad del todo sobre sus partes, la redacción del artículo cuarto del Estatuto de Autonomía de Galicia que, en 1936, no llegaron a aprobar las Cortes Españolas porque se cruzó por medio el levantamiento militar del 18 de julio: «Serán idiomas oficiales en Galicia el castellano y el gallego; pero en las relaciones oficiales de la Región con autoridades de otras Regiones y con las del Estado se usará siempre el castellano». Es una receta del sentido común, la solución más fácil para un conflicto siempre y cuando no exista el interés, como suele suceder por razones clientelares, de mantenerlo vivo. Lejos de tal sentido, el PP y el PSOE, que en estos asuntos debieran ser más coincidentes, andan a mandoblazos sobre el uso del castellano en Cataluña mientras los separatistas del lugar tienen que sujetarse la barriga para no morir en un exceso de risa.

Abogados al «detall»
POR JUAN ANTONIO SAGARDOY BENGOECHEA DE LA REAL ACADEMIA DE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN ABC 13 Diciembre 2005

... Cada autonomía legisla con verdadero entusiasmo sobre todo lo que tiene competencia -que es muchísimo- con un afán de diferenciación difícilmente justificable en muchos casos...

UNA de las cualidades más preciadas de una norma radica en su eficacia. Una norma eficaz enaltece el Derecho. Una norma ineficaz es una burla del Derecho. Como los tratadistas indican, así Eugenio Robles, la norma jurídica es cumplida, bien cuando los ciudadanos realizan la conducta exigida, bien cuando, no realizando éstos la conducta que se les exige, un juez aplica las sanciones oportunas. La primera se denomina acatamiento de la norma, y la segunda, aplicación de la misma. De ahí que, en pura teoría, una norma alcanza el grado máximo de eficacia cuando todos la acatan y el mínimo cuando no se acata sino que se impone, cuando sea conocida la infracción.

Pues bien, para que una norma sea eficaz, además de ser justa, sabia y adecuada, es preciso que sea conocida por los destinatarios. Y en ese conocimiento juegan un papel importante el número de leyes y la extensión territorial de las mismas. Pocas leyes, y además de aplicación general, serán más fácilmente acatadas -y aplicadas- que cuando sean muchas y de aplicación territorial troceada. Una de las características clave de la ley es su aplicación universal. Es cierto que dicha universalidad puede concretarse por distintas características, y entre ellas la territorial, pero lo deseable es que ello ocurra en el ámbito aplicativo más que en el creativo.

Que tenemos muchas leyes, demasiadas leyes, es algo conocido por todos y denunciado de modo reiterado y brillante por los mejores juristas de nuestro país, sin hablar además de la baja calidad de las leyes, que padecemos desde ya hace años. Carl Schmitt ha calificado al siglo XX como el siglo de la «legislación motorizada», sin que el XXI lleve camino de frenar tal torrente legislativo. Todo se ordena, se regula, se permite o se prohíbe. Es el Leviathan en estado de gloria. Y ello, como afirma Aurelio Menéndez, amenaza al mismo fin primordial de seguridad o certeza que todo ordenamiento jurídico debe cumplir, ya que tales principios no reinan en las «selvas jurídicas».

Con tantas leyes, no ya el acatamiento, sino el mero conocimiento es una tarea ardua. Incluso suena a sarcasmo el mandato legal de que «la ignorancia de las leyes no exime de su cumplimiento». Y suena a sarcasmo porque, con palabras de García de Enterría, «no hay persona alguna, incluyendo a los juristas más cualificados, que pueda pretender hoy conocer una minúscula fracción apenas de esta marea inundatoria e incesante de Leyes y Reglamentos, entre cuyas complejas mallas hemos, no obstante, de vivir».

Todos los gobiernos, en términos parecidos, tienen al BOE como su becerro de oro al que adoran y del que se sirven, pues el afán regulatorio -revestido con el noble empeño del cambio- es algo casi congénito a gobernar. Ser liberal es un estado de ánimo, cuando se tiene, pero no se traduce en hechos. Y ese afán regulatorio ha llegado al paroxismo con las legislaciones autonómicas.

Aún no me he repuesto de la impresión que me produjo hace unos años -¡cómo será ahora!- ver en una librería los tomos de legislación autonómica que ocupaban varias estanterías. Cada autonomía legisla con verdadero entusiasmo sobre todo lo que tiene competencia -que es muchísimo- con un afán de diferenciación difícilmente justificable en muchos casos. Así, por ejemplo, el cazar tiene regulación distinta en cada comunidad, aunque sea colindante; nada digamos de vivienda y urbanismo, montes, agricultura y ganadería, gestión de medio ambiente, turismo, deporte, etc., etc. Singular relieve tiene la sanidad, pues con el traspaso de las competencias hace unos años a las comunidades autónomas, cada una de éstas regula una materia tan trascendental para los ciudadanos, con criterios autóctonos. Además, en esta materia se ha producido lo que Aurelio Menéndez denomina «leyes que funcionan en el vacío», al menos de hecho, pues el traspaso de las competencias se ha realizado con mucha facilidad pero sin poner en marcha mecanismos adecuados de financiación. La variedad y realismo de las leyes puede ser positivo, pero ¿tanto? Es algo realmente alucinante: nada escapa al ojo vigilante de la administración autonómica, que ha dejado al Estado en una situación de anorexia.

La Constitución tiene tres artículos -148, 149 y 150- absolutamente relevantes en estos momentos de reformas estatutarias. El 148 indica las materias que pueden ser competencia de las autonomías, el 149 dispone qué competencias son exclusivas del Estado, y el 150 -que como otros de la Constitución se ve claramente que es una concesión al consenso- prevé que «el Estado podrá transferir o delegar en las comunidades autónomas mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materias de titularidad estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegación».

Debemos confiar en el sentido de Estado y en el sentido común de nuestros parlamentarios para que, al amparo de dicho artículo, no dejen desarbolado el navío jurídico de España. Si en materia mercantil, penal, laboral y procesal, comenzara a romperse la unidad del ordenamiento jurídico, sería el principio del fin. Del fin de la solidaridad, de la igualdad, de la movilidad, de la prosperidad y de la habitabilidad. Da vértigo pensar, por ejemplo, que haya una ley de sociedades anónimas por autonomía, o que los litigios tengan distinta regulación por criterios territoriales o que los delitos y faltas se tipifiquen de modo vario. En materia laboral y de Seguridad Social nuestra Constitución es clara al respecto, ya que la legislación básica en la materia es competencia exclusiva del Estado. Si estamos en una economía globalizada con mercados abiertos y de dimensión europea, causa miedo pensar que tengamos un régimen de despido o de los contratos de trabajo distintos para cada autonomía. Y en materia de Seguridad Social, que se rompiera la Caja Única o que la invalidez, la viudedad o la jubilación tuvieran regulación diversa según el territorio. Aunque sea posible, es absolutamente indeseable, entre otras cosas porque la inversión productiva se iría al garete y la vida en común sería insoportable.

En las Facultades de Derecho -en las que llevo enseñando cuarenta años- hemos intentado formar abogados universales, para ejercer en toda España. Pero no ya con lo que pueda ocurrir, sino con lo que ya tenemos, sobre todo en materia de Derecho Administrativo, los abogados van siendo «al detall» por la imposibilidad de conocer todo el acervo normativo de todas las autonomías. Así se formarán abogados catalanes, manchegos, navarros, andaluces, gallegos, castellanos etc., etc., expertos en su saber jurídico catalán, manchego, etc. Me parece que ese camino lleva a un empequeñecimiento en la personalidad y profesionalidad muy preocupante. Puede ocurrir como ya ocurre con los funcionarios autonómicos,que, prácticamente están condenados -aunque algunos puedan ser felices con tal «condena»- a la inamovilidad geográfica, de modo que la libertad de establecimiento, la movilidad profesional, sea sólo una quimera.

Anxo Quintana
¡Viva Galicia ceibe!
José García Domínguez Libertad Digital 13 Diciembre 2005

Prueba irrefutable de que lo del tal Anxo Quintana hubo quien lo vio venir de lejos es cierta carta que, en 1881, remitiera Rosalía de Castro a su marido. Aquella misiva en la que notificó al legítimo tal nueva como la que sigue: “Ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto. Ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual él no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía”. Y bien sabe Dios que cumpliría la palabra dada esa gran señora, pues hasta el final de sus días, nuca jamás concedió redactar una sola palabra que no fuese castellana.

Otro que, por fuerza, hubo de estar en el secreto de que Anxo ya no andaba lejos debió ser el erudito lexicógrafo Don Juan Manuel Pintos, meritorio autor, en 1853, del primer vocabulario gallego-español del que acusan recibo los anales. De ahí que, adelantándose siglo y medio a ese marxismo-leninismo agropop que gasta el BNG, sentenciara en elegante pareado: ¿Qué gramática estudiaron Moisés nin tampouco Homero? ¿E non foron os escritores millores do mundo inteiro? Con lo que le venía a decir a usted que si un rapaz como Pepiño Blanco habría de tomar Madrid, a ver si Anxo iba a ser menos y no debieran Ponferrada y el Bierzo todo caer rendidos a sus zocas.

De hecho, si en este asunto algo extraña al avisado es que Nostradamus obviase mencionar el inminente prodigio en sus célebres Prophéties. Mas no por ello se nos antojaría prudente tomar a chanza ese Imperio del Pulpo A Feira que promete servirnos Quintana. Además, bien mirada, la solución Anxo encierra la piedra filosofal que ha de resolver el secular drama de la invertebración hispana. ¿Acaso no sostiene el Bismarck de Allariz que debieran adherirse al nuevo Estado todos los ayuntamientos que presenten “características análogas a los gallegos”? ¿Tal vez no nos garantiza esa reencarnación de Breogán que una ley del Parlamento gallego, impecablemente democrática por lo demás, regulará las anexiones? ¿Es que no restringe el cupo de los territorios llamados a integrarse en la Nueva Icaria sólo a los que compartan rasgos “lingüísticos, culturales e históricos” con Betanzos y Chantada? Pues, oiga, problema solucionado.

Porque en lo tocante a la parte galaica, poco conflicto lingüístico habría: siglos ha que la gran mayoría de ellos abraza como lengua predilecta el castellano. Igual, por otro lado, que más de la mitad de los catalanes, incluidos los que descendemos de gallegos. Y tal como ocurre con los vascos, como es del dominio público. Por lo demás, zotes, rudos, catetos, ilustrados y lumbreras se distribuyen con armoniosa homogeneidad por la superficie de la península, como convendrá cualquiera que viaje a menudo. Razón de que el requisito de los “rasgos culturales” tampoco suponga impedimento para que provincia alguna se haya de sentir excluida del magno llamamiento unificador de Anxo. Dicte, pues, el soberano Parlamento gallego el edicto que nos someta a su cultura, costumbres, tradiciones y lengua, es decir, a lo nuestro de toda la vida. Refundemos así España, con Anxo a la cabeza. Y acabemos, al fin, con esta farsa carnavalera de las diecisiete nacioncitas de la Señorita Pepis.

Triste aniversario de un gran pacto
Editorial ABC 13 Diciembre 2005

HACE cinco años, PP y PSOE convinieron lo que, con un reduccionismo injusto, se ha llamado Pacto Antiterrorista y que fue, como indica su denominación oficial, un Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Dicho acuerdo fue el segundo consenso más importante alcanzado entre las fuerzas políticas españolas, después de la Constitución de 1978. Y también, como la de ésta, su finalidad fue llevar la libertad allí donde no la había, al País Vasco. Por eso, su objetivo era «la derrota de la estrategia terrorista», lo que significaba que PP y PSOE habían marcado el punto de inflexión necesario para que el Estado doblara el pulso a ETA e iniciara la senda de lo que hasta ahora se tenía como una victoria segura e incondicional sobre los terroristas. Fue entonces cuando el Estado español dispuso, por vez primera, de una auténtica política antiterrorista, dirigida tanto a la detención y puesta a disposición judicial de etarras como al desmantelamiento de las colonias de ETA en las instituciones vascas, que se hallaban amparadas por una débil concepción de la democracia y el Estado de Derecho. La unidad democrática tomó nombre y apellidos en aquel pacto -bien aprendido el fracaso del de Ajuria Enea- y desbarató la estrategia nacionalista de mantener secuestrado social y políticamente al socialismo vasco, alumbrando al mismo tiempo un constitucionalismo inédito, tanto por la fuerza de su mensaje como por su transversalidad entre izquierda y derecha. Dicho de forma llana, el Acuerdo de 2000 entre PP y PSOE fue la emancipación definitiva del Estado frente al terrorismo.

Así fue cómo, en apenas tres años, el Estado se rearmó legalmente, rompiendo la impunidad de la izquierda proetarra, sin que se produjeran las «sombrías consecuencias» que algunos anunciaron si se ilegalizaba el entramado batasuno. Se aprobaron leyes que protegían a los ediles, que castigaban la «kale borroka» como terrorismo, que aseguraban el cumplimiento efectivo de las condenas y que amparaban, por fin, a las víctimas. PP y PSOE llevaron juntos a Bruselas esa nueva política antiterrorista y la Unión Europea respondió cancelando los viejos prejuicios sobre la democracia española y llevando a ETA -y luego a sus terminales pseudopolíticas- a la lista europea de organizaciones terroristas, mientras aprobaba la euroorden de detención y entrega y privaba a los etarras de cualquier apariencia de legitimidad.

La lectura de aquel gran Acuerdo de 2000 -más eficaz para acabar con ETA que la Declaración de Downing Street para terminar con el IRA- produce hoy nostalgia y una profunda preocupación. El cambio producido tras el 14-M ha dado paso a un repudio socialista de aquella política antiterrorista, cuyos efectos pagan hoy la unidad democrática, la Ley de Partidos Políticos y el propio Acuerdo de 2000. Las descalificaciones del PSOE hacia todo aquél que se limita a leer los comunicados de ETA no enmiendan la realidad de que los terroristas que antes amenazaron a los redactores del Acuerdo hoy celebran constantemente su defunción. Arnaldo Otegi encarna, mejor que cualquier análisis político, el cambio de signo producido en la política contra ETA. Procesado por pertenecer a ETA en grado de dirigente, portavoz de una formación ilegalizada por estar integrada en una organización terrorista, dos veces condenado por los tribunales de Justicia, promociona su libro-entrevista, en el que se permite desvelar la trastienda socialista de los últimos años, empañando la sinceridad que se presumía en la actitud del PSOE cuando apoyaba al Gobierno del PP con supuestas conversaciones secretas con Batasuna, mientras ETA mataba y Otegi y compañía se negaban a condenar sus crímenes. Entonces era fácil para el PSOE apoyar la política antiterrorista de Aznar, porque estaba pactada con los socialistas y porque estaba dando unos frutos hasta entonces desconocidos. En este año y medio largo se habrán detenido a doscientos presuntos etarras, como decía el ministro del Interior. El problema es que sólo se detiene a etarras, mientras ETA está reconstruyendo todo su entramado político. Todo un viaje al pasado.

Lo que el Pacto de 2000 excluyó de la contienda partidista fue «las políticas para acabar con el terrorismo». Pero no es esto lo que ahora se discute, sino una política gubernamental que ha sustituido la derrota de ETA por el final dialogado y un discurso en el que la palabra justicia ha desaparecido. Después de un año de experimentos con todo lo referente al País Vasco, el Gobierno tiene ante sí unos resultados que le impugnan políticamente. ETA es la llave del Gobierno y del Parlamento vascos; se ha derogado de facto la Ley de Partidos y la Fiscalía General del Estado exhibe una ambigüedad manifiesta que a menudo alimenta las aspiraciones de los violentos. Triste aniversario de lo que fue un gran pacto constitucional por la libertad.

La piscina del chalé islamista
Por VALENTÍ PUIG ABC 13 Diciembre 2005

UN día sí y otro también cae alguna red islamista en la Europa que debate agriamente los presupuestos comunitarios. Ayer fue en París, como hace unos días fue detenida en la Costa del Sol una célula del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate argelino. Practicaban «robos limpios», residían en un chalé de Estepona con piscina en forma de riñón, sufragaban atentados. Cuanta más certeza tenemos de la amplitud de esas redes, más hay quien niega la dimensión del riesgo, clasificando como islamófobos a los que persisten en la idea de que existe un islam moderado y un islam radical, aunque por ahora los moderados casi nunca condenen explícitamente a los radicales. En Francia el último presunto islamófobo prácticamente linchado por la prensa de izquierdas ha sido Alain Finkielkraut, uno de los pensadores más lúcidos de la época.

Después de las noches de caos en Francia, Finkielkraut declaraba al periódico israelí «Haaretz» que los disturbios nocturnos eran un ataque de violencia nihilista contra la República Francesa: alertó contra la noción romántica de unos jóvenes en rebeldía en nombre de los desposeídos de la Tierra y sugirió que -según indicaban las detenciones y las escenas filmadas- algunos de los asaltantes podían ser negros o musulmanes, nacidos en Francia pero vinculados primariamente a una entidad étnico-religiosa que impedía su integración. Esas cosas las saben en Holanda, en Francia, en Atocha, en toda Europa, pero existe una especie de gran contrapeso políticamente correcto que las niega y además condena su constatación. A Finkielkraut se le ha acusado de agitar las aguas del mal. Grave coerción en una Europa que proviene de la Ilustración y se autopostula como lugar de la razón y la tolerancia. Una prieta coalición de periodistas en busca de causa absoluta, de profetas comunitaristas y adalides del multiculturalismo está ahí para negar que el gueto no es siempre producto de la sociedad de acogida y que puede ser consecuencia de la mentalidad del inmigrante. Hay quien se cree capacitado para negar la Historia, como se negó la existencia del muro del Berlín o del «gulag» soviético.

En otros arrabales y guetos, en otros chalés con piscina, el reclutamiento de «jihadistas» ya es un flujo estadístico. A lo mejor andan por ahí enviados de los Hermanos Musulmanes que, con la espingarda en una mano y la urna en la otra, tienen ahora casi noventa escaños en el Parlamento egipcio. Para los Hermanos Musulmanes, con escaño o sin escaño, el islam es la solución. No pocas investigaciones coinciden en que el núcleo de los Hermanos Musulmanes -expandido en toda Europa- actúa hoy en virtud de una estrategia de alcance mundial que se conoce como el «Proyecto»: el islam es la solución, Occidente es el mal. Desde luego, quienes han pretendido lapidar mediáticamente a Finkielkraut no van a rectificar cuando aparezcan más conexiones, más redes, más chalés islamistas. Necesitan construirse una verdad para poder relativizar todo lo demás. El islam radical tiene también sus compañeros de viaje, sus tontos útiles.

El descrédito del multiculturalismo en Europa no da ningún motivo para alegrarse. Fue un tender la mano de la forma más bienintencionada, incluso a costa de leerse manuales filosóficos que rebosaban irrealismo histórico y optimismo antropológico. Era la mala conciencia por el pasado colonialista de Occidente, como si a la hora de concebir políticas inmigratorias eso tuviera que obligar a la laxitud en cuanto a asilo político o reagrupamiento familiar. Ahora estamos en la etapa de saber que hubiese sido mejor requerir del inmigrante una integración más voluntariosa. También sabemos que los inmigrantes se integran en nuestras sociedades en uno u otro grado según sus creencias, sus orígenes y la perpetuación de su entorno. Desafortunadamente, no es difícil intuir que llegamos algo tarde.

vpuig@abc.es

Más de medio millón
EDITORIAL Libertad Digital 13 Diciembre 2005

Más de medio millón. Se dice pronto, pero que 510.000 ciudadanos hayan transmitido en pocos días su adhesión al Manifiesto de apoyo a la cadena COPE, presentado ante el Parlamento Europeo, no sólo debe de ser un motivo de satisfacción para sus promotores, sino una noticia de enorme relieve sociológico y político.

Si podemos celebrar el enorme compromiso y valor cívico que ha concitado esta exitosa iniciativa, y recordar que se trata de la manifestación de apoyo más importante de la historia del Parlamento Europeo, no podemos dejar de lamentar, al tiempo, que la provoque un hecho tan ominoso –y también sin precedente en la historia reciente de Europa– como es una liberticida campaña institucional contra un medio de comunicación legítimamente crítico con el Gobierno. Es inimaginable algo parecido en Gran Bretaña, en Alemania, en Bélgica o, incluso, en países de menor tradición democrática como los recientemente incorporados a la UE procedentes de la Europa del Este. Esta operación política, liderada por los separatistas y socialistas catalanes, ha llegado al extremo del acoso físico y callejero, como dejó en evidencia el bochornoso capítulo protagonizado por miembros de ERC, encapuchados y respaldados por un presidente de Gobierno, que de forma reiterada se ha negado y se sigue negando a condenar lo sucedido.

Frente a ello, el respaldo ciudadano al Manifiesto de apoyo a la COPE deja también en evidencia la voluntad de una España que se niega a permanecer impasible ante toda una política que, desde el propio Gobierno, está destinada a socavar las bases que han regulado nuestra convivencia democrática y la alternancia política en nuestro país desde 1978. No es de extrañar que dicha política despierte las públicas esperanzas que ha confesado toda formación separatista –incluidos los terroristas–, como que preocupe a una cada vez más numerosa mayoría de españoles, tal y como se refleja en las encuestas.

Esta política radical y antisistema que preside José Luis Rodríguez Zapatero, ya era de prever y temer desde mucho antes del 14-M. ¿O es que, acaso, la nihilista servidumbre de este dirigente socialista ante el radicalismo totalitario de los separatistas catalanes, no se puso ya de manifiesto, cuando respaldó la amenaza de Maragall, previa a las elecciones generales, de convocar un referéndum ilegal si las Cortes Generales que surgieran del 14-M no suscribían su futuro Estatuto soberanista? Eso, por no recodar la anterior decapitación política de Redondo Terreros, al dictado de un grupo de comunicación como Prisa, que ahora tiene la desfachatez de pretender desvincular a Zapatero de unas peligrosas alianzas largamente consentidas.

Lo que debe sorprender no es que el malestar ciudadano comience a aumentar, sino que no lo haya hecho mucho antes. Y eso se explica, precisamente, por esa dominante y adormecedora campaña de los numerosos medios de comunicación del PSOE, –a la que muchos se someterían suicidamente– sino fuera, precisamente por medios, que alzan su voz, no sólo contra esta política liberticida, sino también contra aquellos que, sin importarles la gravedad de lo que está sucediendo, confunden, a la hora de reaccionar, la ponderación con la tibieza.

Logros del Gobierno
Prestige reloaded
Cristina Losada Libertad Digital 13 Diciembre 2005

El gobierno había explicado mal sus logros, de ahí que haya abierto su campaña para recuperar el apoyo perdido con estos dos ases que guardaba en la manga: la guerra de Irak y el Prestige. Quién lo iba a decir. Pero la imaginación en el poder se desgasta, y a fin de cuentas, esos triunfos no están nada mal para casi dos años de legislatura. A un equipo como el de ZP poco más se le puede pedir. Con remeros como Desatinos, Pixi y Dixi, Plangaliciademier, Purgas Salgado, Desaladora, Condonaciones, Apretujillo y tantos otros, por no hablar de sus socios en la empresa de demoliciones, se hace difícil alcanzar metas más gloriosas. No, el conglomerado prisoísta ha hecho lo único que podía hacer: regresar a sus tiempos de oposición, período que, por si las moscas, nunca había abandonado del todo.

Cuando las moscas se vuelven moscones y mosquitos, y el gobierno empieza a acusar sus picaduras, la mejor terapia es el regreso al pasado, previa sesión de hipnosis colectiva. Pronunciadas las palabras Prestige e Irak, media España se adormecería y volvería a gritar nunca más, como otrora. Retornemos, pues, a la época en que conocimos a personajes como Typpex Caldera y aquel diputado socialista que quería hundir otro Prestige. En que se atizó la confrontación cuando se debía hacer frente a un desastre; se desvió la culpa de los responsables del buque a quienes gestionaban el accidente; se abrió la veda para las acciones violentas contra el adversario, y se forjó la atmósfera de odio y sectarismo que no ha dejado de enrarecerse. Sí, como logros no están mal. Además, con lo de Irak, pasamos de ser aliados a enemigos de la primera potencia. Magnífico.

Como novedad en esta enésima instalación del programa Prestige figura una conversación telefónica. Qué bien se les da espiar las charlas telefónicas a algunos, que casi siempre son los mismos. Sin mandato judicial ni trámites engorrosos. Pena que no utilizaran esa maña para la escucha en los días previos a la masacre del 11 de marzo, cuando la policía dejó de hacerlo. Pero cada uno tiene sus prioridades. Y las de la izquierda española se resumen en una: perseguir a la derecha, y a cuantos saquen a la luz sus miserias. No es que tengamos malos espías, es que se dedican a sus cosas.

La Ser ha extractado la conversa para mejor digestión de sus oyentes, y así éstos se pierden la orden de concentrar todos los medios de lucha contra la contaminación en Galicia, de utilizar todos los remolcadores y de pedir barcos a Francia y Holanda. A cambio, dice (o decía) la emisora que en esos momentos el petrolero no presentaba ninguna vía de agua. Pues raro sería que estuviera intacto cuando ya se había avistado una estela de fuel y cuando minutos después de aquella charla, se descubría en su costado un agujero de entre diez y quince metros. Pelillos a la mar. Qué son estos detalles cuando lo grave, lo criminal, es que tenían la consigna de alejar el barco. Ese absurdo empeño en impedir que se acercara a la deriva hacia la Costa de la Muerte y vaciara en ella 77.000 toneladas de chapapote, fue lo que convirtió un accidente en una catástrofe.

Que un petrolero en esas condiciones no debe llevarse a puerto, que intentar meterlo en una ría hubiera sembrado de negro el recorrido y la propia ría agraciada, son también minucias. Pero cuando le preguntaron a ZP en Vigo, hace tres años, si él hubiera llevado el Prestige a La Coruña, respondió cauto: “Esa pregunta sólo se puede contestar cuando uno es gobierno. Yo dije que era una toma de decisión difícil”. Ahora, Espinosa dixit, fue una decisión contraria a la lógica. De las que deberían gustarle a ZP.

Regreso al pasado
Editorial ABC 13 Diciembre 2005

CUANDO un Gobierno que afirma haber extendido derechos, mejorado pensiones y becas y adecentado la democracia se ve en la necesidad de poner en marcha una campaña de información para vender el balance de sus logros, o bien el balance no es tan bueno o bien los ciudadanos son unos ingratos. Como éste es un Gobierno que se comprometió a escuchar a la sociedad, lo más probable es que su campaña de imagen responda al veredicto de unas encuestas que no sólo no hablan bien de este año y medio largo de mandato socialista, sino que reflejan registros desconocidos de desconfianza por el futuro del país. Sin embargo, los primeros actos de la campaña de imagen del Gobierno han consistido en una vuelta del PSOE a sus tiempos de oposición, porque su argumento favorito no está siendo la explicación de su gestión sino un ataque sistemático al Partido Popular, sincronizado con oportunas filtraciones sobre el accidente del «Prestige» y la participación de España en Irak. La opción de que el Gobierno haga de oposición a la oposición es legítima, pero muy pobre, y revela varios problemas para el PSOE. El primero es que demuestra no tener un mensaje propio y actual para ofrecer a los ciudadanos, después de haber agotado la pirotecnia de los primeros meses. El segundo es que degrada la acción política hasta niveles impropios de una democracia deliberativa, en la que las urnas filtran periódicamente las responsabilidades políticas de sus representantes y gobernantes, de toda época y no sólo de los últimos ocho años. El tercero es que el recurso al pasado es un arma de doble filo, porque pasado tienen todos los partidos y porque, por más que se suba el volumen de la descalificación (utilizada hasta la saturación por el PSOE), a los ciudadanos les preocupa el presente y sus muchas incógnitas, tales como el futuro de la Constitución, la continuidad nacional de España, el modelo de sistema educativo, los espejismos sobre ETA o tragedias muy recientes de las que aún no se tiene respuesta adecuada. Pero de estas incógnitas el Gobierno no habla en su apremiante campaña de recuperación de imagen.

El contraataque del Gobierno
Pablo Sebastián Estrella Digital13 Diciembre 2005

De pronto han reaparecido en la escena política, como fantasmas que huyen del pasado, la guerra de Iraq y la catástrofe del Prestige. Todo ello gracias a la distribución en los medios de comunicación afines al Gobierno de Zapatero de documentos que, por lo que parece, han salido del CNI y del Ministerio de Fomento. Muy mal tienen que estar las cosas para que este Gobierno decida desempolvar viejos asuntos con la sola intención de tapar sus errores y despropósitos y de paso inflar la fama del PP en sentido negativo para que la fuga de votos del PSOE no se vaya al partido que lidera Rajoy.

La operación es tan burda que no causará los efectos esperados por el Gobierno y el PSOE, que simultáneamente han lanzado una campaña de mítines para explicar lo que llaman logros del Gobierno en los últimos veinte meses, es decir, desde que Zapatero asumió la presidencia del Ejecutivo.

Resulta un poco grotesco ver cómo el presidente Zapatero, sus compañeros de Gobierno, algunos dirigentes de su partido y sus medios de comunicación más allegados se han lanzado a reactivar estos dos viejos debates en los que el Gobierno de Aznar dejó mucho que desear, sobre todo porque el ex presidente del Gobierno ha sido un experto en mentir a los españoles, como se vio en la guerra de Iraq y en el 11M, pero por eso ya pagó muy caro el propio Aznar y su partido en las elecciones del 2004. Y los ciudadanos, que fueron los que castigaron a los populares por no decir la verdad, fueron también los encargados en aplicar el castigo en las urnas. Pero ese precio se paga una vez y no se puede volver a pagar, como pretende el Gobierno de Zapatero en un momento en el que la inquietud de los españoles está puesta en otras cuestiones de más envergadura, como son el Estatuto catalán y la negociación con ETA, entre otras muchas cosas en las que se incluye el desgobierno y la escasa capacidad de gestión de varios de los ministros.

El secretario de organización del PSOE, José Blanco, ha confesado la autoría de estas manipulaciones del pasado al advertir al Partido Popular que irá sacando más cosas si los populares siguen pidiendo al Gobierno explicaciones sobre la negociación con ETA y sobre el Estatuto catalán. Se va a equivocar José Blanco, porque el PP no sólo no va a renunciar a su labor de oposición en estos dos grandes debates de interés nacional, sino que además Mariano Rajoy ya ha anunciado que el próximo miércoles interrogará a Zapatero sobre la negociación con ETA, cosa que irrita hasta límites insospechados al presidente y a su equipo de Gobierno porque saben que este debate provoca un doble efecto: aumenta las reticencias de ETA a pactar con Zapatero y a la vez causa indignación en el conjunto de la ciudadanía. Lo mismo ocurre con el Estatuto catalán, que el Gobierno socialista está negociando en secreto con los nacionalistas de Cataluña a la espera de conseguir un consenso que le permita llevar en primavera a la comisión constitucional del Congreso un pacto que el PSOE y los nacionalistas querrían aprobar en un tiempo récord para evitar que el PP lo convierta en un espectáculo político y ponga en evidencia las grandes ventajas que el nacionalismo catalán espera obtener del nuevo Estatuto.

Un documento que también se convertirá, si se aprueba, en punto de referencia para el País Vasco, donde por cierto Ibarretxe acaba de anunciar su segundo plan soberanista, éste ya sin ningún tipo de tapujos o subterfugios camino de la independencia nacional.

Difícil tiene el Gobierno cuadrar el círculo de la negociación con ETA y la reforma de los Estatutos, y mientras lo intenta su desgaste político y electoral no cesa de aumentar, por ello el Gobierno y el aparato del PSOE se dedican a desenterrar asuntos del pasado a ver si con ello consiguen paliar su desgaste político y electoral.

Unión Europea
Jamás con Hamas
GEES Libertad Digital 13 Diciembre 2005

La Unión Europea, con el beneplácito de mister PESC, acaba de autorizar los contactos diplomáticos con la organización terrorista Hamas. Dos son las razones que parecen haber impulsado este cambio de postura. Por un lado, un ataque de pragmatismo, al reconocer que los representantes de Hamas serán los ganadores claros de las elecciones en Gaza y que, por tanto, como poder ya no fáctico, sino institucional, habrá que dialogar con ellos; por otro, la creencia de que cuando una organización terrorista acepta jugar en el terreno político y llega a tener responsabilidades de gobierno, se vuelve automáticamente moderada. No hay prueba de ello, no obstante.

La UE está cometiendo un grave error de consecuencias incalculables. Hamas no sólo es una organización terrorista cuyo mérito, entre otros, es estar detrás de la mayoría de ataques suicidas contra ciudadanos de Israel, sino que es una organización fundamentalista cuyo objetivo declarado no es hacerse con el poder en Gaza y otros territorios palestinos, sino acabar con el estado de Israel e imponer en los países árabes vecinos un régimen islámico a imagen y semejanza de su gran patrocinador, la República Islámica de Irán.

Es más, la UE se está negando la capacidad para contar con su principal aliado en la zona que es Israel aunque no le guste reconocerlo. Hoy la guerra contra el terrorismo islamista tiene su frente central en Irak, pues la evolución de ese país hacia formas democráticas o hacia el caos marcará la capacidad de aguante de nuestra civilización o la victoria del islamismo extremista. Pero eso no puede cegar el hecho de que la retaguardia inmediata de ese islamismo militante es, precisamente, Israel, la única democracia y sistema cultural semejante al nuestro en toda la región.

En un informe de FAES presentado recientemente por su presidente José María Aznar, NATO: An Aliance for freedom, se defiende la entrada de Israel en la OTAN sobre la base de lo que podría aportar a la lucha contra el terrorismo islamista. Pero hay más: si la OTAN aceptara a Israel como miembro se estaría dando un claro mensaje a los ayatolás iraníes de que la comunidad occidental no aceptará jamás su programa nuclear y que todos estamos juntos para adoptar las medidas necesarias para que Teherán no disponga de una bomba atómica. Los iraníes o temen a los europeos, perdidos en un proceso diplomático que no conduce a ninguna parte; tienen dudas sobre la administración americana, en la medida en que la piensan hundida en Irak; pero saben que Tel Aviv no puede convivir con la bomba islámica iraní. Aunque sólo fuera por eso, por un Israel punta de lanza de nuestra defensa colectiva, no sólo habría que invitarles a unirse a nuestros clubs, sino tratarles con el respeto y la decencia que se merecen por luchar contra nuestros propios enemigos. En este caso concreto, los terroristas de Hamas. La UE jamás debería entrar en conversaciones con los terroristas, por mucho que Rodríguez Zapatero les diga lo contrario. Nuestro caso nacional es buen a prueba de adónde conduce ese dejación de nuestros principios.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

"CRÓNICA DEL DESASTRE. ZAPATAZOS, MARAGALLADAS Y OTROS DESATINOS"
Ussía retrata al Gobierno "más desastroso, inepto, osado e irreflexivo" que ha tenido España en democracia
Mariano Rajoy ha presentado este lunes en Madrid el último libro de Alfonso Ussía, "Crónica del desastre. Zapatazos, maragalladas y otros desatinos". El líder del PP destacó que el libro cuenta "cuántos riesgos estamos asumiendo como país de una manera tan gratuita e irresponsable". El autor explicó como retrata al Gobierno "más desastroso, inepto, osado e irreflexivo de cuantos ha tenido España en su breve tiempo de democracia y libertad".
Agencias Libertad Digital 13 Diciembre 2005

El periodista y escritor, Alfonso Ussía, aplica su habitual sentido del humor, para hacer un retrato satírico e irónico del gobierno de Zapatero en su último libro "Crónica del desastre. Zapatazos, maragalladas y otros desatinos" (Ediciones B), que ha sido presentado este lunes en Madrid por Mariano Rajoy.

Rajoy, que calificó a Ussía como "brillante escritor, poeta de renombre, hombre inteligente, con sentido del humor y amigo", señaló, en un tono distendido, que el libro es la "historia de lo que ha pasado en España en un año y medio" contado de manera "objetiva".

El presidente del PP destacó que el libro cuenta "cuántos riesgos estamos asumiendo como país de una manera tan gratuita e irresponsable", e ironizó que también relata los "grandes éxitos" del Gobierno socialista en política exterior. Mariano Rajoy bromeó afirmando que también recoge un "apoyo firme y decidido" a la Alianza de las Civilizaciones, a la que él se suma, bromeó.

Por su parte, Ussía resaltó que el libro habla del "más desastroso, inepto, osado e irreflexivo de cuantos gobiernos ha tenido España en su breve tiempo de democracia y libertad". "Es un resumen del caos que ha montado con ignorancia, osadía, debilidad, capacidad para humillarse ante el chantaje y un también considerable poso de resentimiento el actual presidente del Gobierno", apuntó Ussía, quien añadió que relata los "primeros pasos de la trampa urdida en la oscuridad contra la España constitucional".

Zapatero es el protagonista indiscutible del libro de Ussía: "Tenemos la suerte de tener un presidente del Gobierno al que no le preocupa que de la nación española se desgaje un territorio para formar la nación catalana. Y tampoco lo rechaza porque el talante consiste precisamente en eso. En no rechazar lo que la mayoría rechaza y la minoría exige. Se podrá estar de acuerdo o no con Zapatero, pero nadie puede poner en duda que es un hombre despreocupado".

Pero no el único, nos encontramos también con otros retratos de políticos españoles, desde la "cultivada" Carmen Calvo hasta el "presidente en funciones de Cataluña, José Luis Pérez Rovira, alias Carod", y "su subalterno Maragall". Por supuesto, Ussía también analiza lo que considera el pensamiento de Zapatero sobre la política internacional española y la reforma de la Constitución: "Bla, bla , bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla".

Rajoy reitera que el Gobierno está haciendo "regalos" a Batasuna-ETA
Mariano Rajoy, durante la presentación también habló de la actualidad política. El líder del PP habló de terrorismo y, al respecto, destacó la importancia del Pacto Antiterrorista que fue un "acuerdo bueno y útil", y añadió que el Gobierno lo ha "roto" de forma "unilateral" sin dar ningún tipo de explicación. Insistió en que el Gobierno le ha hecho "regalos" a Batasuna y matizó que "les ha reglado la presencia en el Parlamento vasco, la posibilidad de decidir quién es el presidente del Parlamento vasco, la posibilidad de decidir quién es el presidente del Gobierno vasco y les ha invitado, mediante una resolución en el Congreso sin precedentes, a negociar".

Tras apuntar que "les ha dado la posibilidad de manejar la agenda política", Rajoy consideró que "si los terroristas tuvieran claro el mensaje que les dimos en su día de que gobernara quien gobernara nada iban a conseguir, las cosas hubieran cambiado".

También habló de España, asunto sobre el que indicó que "con lo importante no se debe jugar" y agregó que los principios constitucionales deben "mantenerse y defenderse". Por ello, dijo esperar que el actual Ejecutivo sea "solo un paréntesis" y que "una riada de sentido común vuelva a España" pronto. Respecto a la "revisión de la historia", Rajoy aseguró que el "laicismo, el franquismo, la Guerra Civil y Felipe V tienen hoy bastante poco sentido".

Ussía: «Estamos ante un Gobierno resentido»
El periodista presenta «Crónica del desastre», una recopilación de sus artículos sobre la actualidad política española
G. G. M. / J. C. R. La Razón 13 Diciembre 2005

Madrid- Alfonso Ussía escribe desnudando la realidad y la palabra: llamando a las cosas por su nombre, sin retóricas donde esconder medias tintas y conservando toda la indignación necesaria. Lo hace a diario en su columna, un obligado ejercicio para el lector que no se conforma con triquiñuelas o un baño forzoso de lo que realmente sucede más allá de la barrera política. En «Crónica del desastre» (Ediciones B) reúne sus columnas de opinión del último año publicadas en LA RAZÓN, un repaso, como apunta su subtítulo, de «Zapatazos, maragalladas y otros desatinos». «Yo soy bastante partidario de la recopilación de los artículos -dice Ussía -, porque la nobleza del libro ayuda a verlos en perspectiva. Y esa mirada deja ver que son la crónica de un desastre, de un deterioro constante. Es la pura realidad». Es decir, «que el desastre es mucho peor de lo que imaginábamos cuando Zapatero ganó las elecciones».

«Gobierno resentido». De hecho, Ussía admite que hace un año ya calificó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como «el peor de la democracia», pero que ahora «me encantaría simplemente pensar sólo eso, es que ya ho hay comparación posible, así ha degenerado en apenas año y medio. Estamos ante un gobierno desastroso, inepto, humillado y hasta resentido». Y es que el columnista admite que «los gobiernos de Felipe González tuvieron sus luces y sus sombras, pero al menos él sabía que lo que estaba gobernando era un país que se llamaba España, no cómo Zapatero, sometido al chantaje de una reducidísima parte de votantes como son los de ERC».

Sin embargo, eso no lo convierte en víctima, ni mucho menos, sino en cómplice: «Estoy convencido de que detrás de Zapatero hay algo más de necedad o ingenuidad, sino que hay sobre todo mala intención». Acaso la esperanza de Ussía es que haya un adelanto electoral y que la legislatura no llegue a su fin. «Y confío -afirma el periodista- en que sea el propio PSOE el que nos conduzca a ello, porque espero que no todo en el PSOE sea necedad, frivolidad y resentimiento», señala en referencia a esos otros militantes y cargos socialistas alarmados porque, como matiza Ussía, «con este Gobierno el Estado español corre verdadero peligro de desaparecer».

Y no es, como se argumenta desde el Gobierno, «tremendismo» o «catastrofismo». Según el columnista, «no hay poder, partido político o medio de comunicación capaz de crear una alarma así, sino que es la propia calle la que ve, oye, siente y juzga. Son los ciudadanos los que sienten que esto es así y por eso están alarmados».

Entre otras cosas, según cita, por el Estatut. «Es absolutamente reversible, yo creo en la independencia de los poderes, si no cogería una gran depresión. Espero que los jueces, que el poder judicial detenga la ineptitud del Gobierno», explica el columnista de LA RAZÓN, quien no condena, en cualquier caso, a todo el Consejo de Ministros: «Por supuesto que hay ministros a los que salvo, que pueden estar equivocados o no, pero están haciendo políticas interpretables, como Solbes, Bono o López Aguilar. No son tan caóticos e ineptos como el resto». Cita por ejemplo a Moratinos, responsable de «la bazofia de política internacional de un Gobierno que pacta con dictadores bananeros».

El contrapunto de Zapatero es para el periodista Mariano Rajoy. El líder del PP presentó esta «Crónica del desastre»: «Es que no me lo quería presentar Zapatero», dice con sorna. «Rajoy es responsable y serio y representa a millones y millones de españoles. No es admisible que se prefiera hablar antes con HB o con ERC». Y eso no es crispación. «La crispación ha partido del PSOE -explica Ussía -. De Rubalcaba y Pepiño Blanco. Un engaño para ocultar su desgobierno. Ellos son los que, en cualquier caso, han resucitado la guerra civil».

Castilla y León recurre ante el TC la ruptura del archivo de Salamanca
Raúl Mata La Razón 13 Diciembre 2005

Valladolid- Como ya había sido anunciado, la Junta de Castilla y León presentó ayer un recurso ante el Tribunal Constitucional para evitar la salida de los papeles de Salamanca, considerada «una ley arbitraria y caprichosa» que podría ocasionar «la destrucción del Archivo de la Guerra Civil». El presidente regional, Juan Vicente Herrera señaló ayer que el documento «hace referencia a lo que consideramos el incumplimiento por parte del Ejecutivo central de algunas de sus responsabilidades y obligaciones en la defensa y conservación del Patrimonio, que establece la Constitución». Herrera explicó también que «el texto solicitará la adopción urgente de una serie de medidas cautelares que impidan el daño inmediato que pudiera producirse».

Por su parte, la consejera de Cultura y Turismo, Silvia Clemente, reiteró que «la Ley infringe la Constitución, y además discrimina a las otras comunidades en beneficio del capricho de una». En este sentido, Clemente acusó al Gobierno central de «expoliar» y no llevar a cabo la competencia estatal de defender el patrimonio cultural, archivístico y monumental español. La consejera también recordó que la Ley autoriza la salida de documentos «que en ningún momento pertenecieron a la Generalitat» y «no garantiza la conservación de los papeles, por lo que, una vez que salgan del Archivo de Salamanca, quedarán a sin protección».

Por este motivo, la consejera de Cultura afirmó que el recurso pide al Tribunal Constitucional que «impida la salida material de ningún documento» hasta que dicte sentencia y «evitar así un desmantelamiento que puede resultar irreversible para el Archivo de la Guerra Civil». Clemente confió en que la decisión les sea favorable y reconoció que, aunque no fuera así, «no podemos hacer nada más»

ADN
Veintidós años de cárcel por culpa de unas colillas
Elsemanaldigital.com  13 Diciembre 2005

La Audiencia Nacional ha admitido como prueba de cargo el ADN recogido en unas colillas y un vaso para condenar a cinco miembros de la "kale borroka" a 22 años de cárcel.

El ADN recogido en unas colillas y un vaso ha supuesto una condena de 22 años de prisión para cinco jóvenes de la "kale borroka" que intentaron matar a dos ertzainas en Portugalete (Vizcaya), lanzándoles cócteles molotov dentro de su vehículo en 2001. La Audiencia Nacional les ha condenado después de admitir como prueba de cargo las muestras de ADN que se recogieron sin autorización judicial y que coincidían con los restos genéticos de prendas recogidas en el lugar de los hechos.

Los cinco condenados, de entre 21 y 26 años de edad cuando ocurrió el ataque a los ertzainas, son Zigor Blanco Santisteban, Egoitz Coto Echeandía, Víctor Franco Martínez, Sebasten Jon Gurtubay y Ander Arrinaga Montejo.

La Audiencia ha aplicado a las colillas la reciente sentencia del Tribunal Supremo, que dio validez a la prueba de ADN obtenida en el escupitajo de un detenido para condenarle por un acto de "kale borroka". El Supremo destacó que no es necesaria en esos casos la autorización judicial porque se trata de "un acto voluntario de expulsión de materia orgánica". También ha otorgado validez a la muestra de ADN obtenida en un vaso de cristal en el que Sebasten Jon Gurtubay bebió una consumición en un bar, y que fue recogido con guantes e introducido en una bolsa por un ertzaina que siguió al joven durante una o dos semanas por encargo de sus jefes. El perfil genético coincidió con el encontrado en una capucha usada por los autores del ataque contra la Ertzaintza.

ESCUCHA ESPAÑA
JOSÉ CASTELLANO ABC 13 Diciembre 2005

Escolta Espanya. Así comenzaba la Oda a España que a finales del siglo XIX escribiera el poeta Joan Maragall. Y de la misma manera que entonces se dirigía a España este insigne representante de la burguesía de la época, así empieza el mensaje que ciento y pocos años después dirige a España este iletrado prosista, un modesto representante de la clase trabajadora, la clase que ha hecho posible que Cataluña ejerza hoy un nivel de autogobierno como nunca se había logrado y que disfrute, como toda España, de cotas de libertad jamás alcanzadas.

Escolta Espanya decía aquel poeta, catalán de nacimiento, escucha España, te digo yo que soy catalán porque me da la gana. Escucha España la voz de un hijo que te habla en lengua también catalana, un hijo que se siente desamparado porque el mercadeo de la matemática electoral te haya sometido a los que reniegan de tí en su bella lengua, una lengua tan querida, aunque algunos desaprensivos pretendan negarnos la lengua propia y el derecho a ser a mas de media Cataluña invocando falsamente a la otra media.

¿Donde estás España que no te veo por ninguna parte? ¿Será, tal vez, que el chantaje y el griterío de los que sólo piensan en las patrias y en las banderas te exigen olvidar al resto de tus hijos?

¿Acaso también yo debo clamarte con voz atronadora? Entonces, dejaré de lado la poesía culta que tanto me fatiga para vestir mis ideas con las palabras sencillas del pueblo llano y así decirte cuatro cosas con toda la rabia que toca cuando la Madre olvida las obligaciones para con sus hijos y para con Ella misma. Y empezaré por decirte que Cataluña no es una nación política porque la soberanía reside en el conjunto del pueblo español y no en ningún trozo de ese conjunto. Pero además, Cataluña tampoco es una nación cultural a pesar de lo que pretenden la mayoría de los políticos catalanes y comparten sólo una pequeña parte de nuestros conciudadanos, porque aquí convivimos en armonía dos culturas mayoritarias, no solo una. Y por lo tanto, España, puedes y debes impedir que se constituya en nación a medio país por mor de los delirios y la ambición de quienes ignoran al otro medio y pretenden convertir a tus hijos en ciudadanos de segunda clase.

Y que tampoco te engañen con los cuentos del dinero, porque los catalanes no pagamos más por ser catalanes sino por el volumen individual de nuestros ingresos, que Cataluña está mal financiada como puedan estarlo las demás comunidades ya que las necesidades son muchas y los recursos pocos. Pero al tiempo que hacen falta mas recursos, en Cataluña, como en todas partes, es cuestión de prioridades y de gastar menos. Porque en Cataluña, durante más de veinte años, ha gobernado una patriótica derecha que gastaba demasiado, porque se gastaba y se gasta demasiado, por ejemplo, en una flamante y bien pagada policía cuando manteniendo los cuerpos de seguridad del Estado pudieron ahorrarnos muchos miles de millones.

Porque se gasta demasiado manteniendo tres cadenas de TV y otras de radio que, al servicio del nuevo régimen, reproducen y aumentan los defectos y enormes déficits de las que heredamos del régimen anterior, porque se sigue gastando demasiado con unas embajadas de pacotilla, despreciando e ignorando la infraestructura del servicio diplomático español, porque nos cuestan demasiado los centenares de oficinas dedicadas a la (a)normalizaciòn lingüística y esa inmensa legión de comisarios escolares destinados a imponer el monolingüismo catalán a profesores y alumnos, porque gastamos demasiado en las oficinas para la delación lingüística y en esa tropa de inspectores que persiguen a los comerciantes y empresarios que utilicen la oficialmente proscrita lengua castellana.

En fin, en todo eso se malgastan buena parte de nuestros recursos y de ahí es de donde a un gobierno de izquierdas le correspondería ahorrar, abandonando los vicios y faustos de este nuevo nacionalismo para gastar en aquello que de verdad interesa al pueblo, en ampliar y mejorar los servicios sociales, en sustituir barracones por escuelas dignas, en paliar el déficit sanitario y construir mas hospitales y en promocionar viviendas mas asequibles, y todo ello por decirte solamente cuatro cosas ya que en estas cuartillas no caben cuatrocientas.

Recortes de Prensa   Página Inicial