AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 14 Diciembre 2005
Una sentencia obliga al Gobierno catalán a enseñar a los niños de hasta 8 años en castellano
EL MUNDO 14 Diciembre 2005

Educación y nacionalismo
Jesús Laínz elsemanaldigital 14 Diciembre 2005

Amnistías
MIKEL BUESA ABC 14 Diciembre 2005

De aquellos polvos vienen estos lodos
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Diciembre 2005

Propaganda contra democracia
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Diciembre 2005

La expropiación, al alcance del poder
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 14 Diciembre 2005

UN TRÁGALA
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 14 Diciembre 2005

El mundo al revés
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA El País 14 Diciembre 2005

ZP, Otegi y el «karma»
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 14 Diciembre 2005

Rubalcaba toma las riendas y sacará adelante la LOE
Editorial Elsemanaldigital.com  14 Diciembre 2005

Galicia: 100% de indignidad nacionalista
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 14 Diciembre 2005

La izquierda patética
Javier Orrico  Periodista Digital 14 Diciembre 2005

Los judíos y el Tripartito
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 14 Diciembre 2005

Soberanista a plazos
VALENTÍ PUIG ABC 14 Diciembre 2005

CiU: el «trigo» y la «paja» del Estatuto
Editorial ABC 14 Diciembre 2005

Un consejo al consejero
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Diciembre 2005

Necesitan nuestra firmeza
GEES Libertad Digital 14 Diciembre 2005

BOADELLA: "EL VIRUS DEL NACIONALISMO CONDUCE AL FASCISMO"
Libertad Digital 14 Diciembre 2005

Los nazionalistas catalanes intentan reventar un acto de Albert Boadella
Adrián Ramos Periodista Digital 14 Diciembre 2005

El PP asturiano denuncia la "debilidad" del PSOE frente a la "esperpéntica" propuesta anexionista del BNG
Libertad Digital 14 Diciembre 2005

La AVT presentará el tríptico "Queremos saber la verdad" sobre el 11-M
Libertad Digital 14 Diciembre 2005

La Justicia ordena por tercera vez que en Cataluña se enseñe en castellano
LEONOR MAYOR El Mundo 14 Diciembre 2005

 

DA LA RAZÓN A LA ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA
Una sentencia obliga al Gobierno catalán a enseñar a los niños de hasta 8 años en castellano
EL MUNDO 14 Diciembre 2005

BARCELONA.- Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dictada el pasado 24 de noviembre obliga a la Generalitat a dar a los padres de los niños de hasta ocho años de edad la opción de ser educados en idioma castellano, si ésta es su lengua materna, según informa EL MUNDO. El fallo, el tercero en un año en este sentido, resuelve el recurso de la Asociación por la Tolerancia.

el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) advierte que la Generalitat lo tendría "sumamente fácil" si quisiera "cumplir" con su "obligación" y dar a los padres de los alumnos la opción de elegir el idioma en que quieren recibir la Educación Primaria. Bastaría con que en las solicitudes de preinscripción y matriculación del alumnado se incluyese una casilla en la que los padres pudiesen consignar cuál es el idioma materno de su hijo, opinan los jueces.

Como ejemplo de lo "fácil" que este método resultaría, dice el Tribunal que "la técnica de las casillas en el impreso de solicitud la emplea [Enseñanza] sin ningún reparo para facilitar el ejercicio de otro derecho, el relativo al tipo de enseñanza religiosa que desean los padres para sus hijos (extremo notorio según resulta de los impresos oficiales que se reparten)", según informa el diario.

Y añade la sentencia, dictada por la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, que la obligación de incluir esa casilla en los impresos de preinscripción y matriculación de alumnos en escuelas sostenidas con fondos públicos "no cuestiona el sistema de conjunción lingüística que sigue la Administración educativa".

La Ley de Política Lingüística, dictada en 1998 por Jordi Pujol, establece en su artículo 21.2 que los niños "tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano". Y añade que la Administración "debe garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo".

Sin embargo, "la Generalitat no pregunta cuál es la lengua habitual de los alumnos y, de ese modo, burla la ley para que toda la enseñanza Primaria se imparta en catalán", según explica José Domingo, presidente de la Asociación por la Tolerancia, que interpuso el recurso. "Si alguien solicita que su hijo sea educado en castellano es dinamitado y se le dice que el niño estará marginado, al ser el único alumno de su clase en esa situación", agrega Domingo.

Educación y nacionalismo
Jesús Laínz elsemanaldigital 14 Diciembre 2005

En estas fechas en las que tan de actualidad está la educación, con los desalentadores datos que sitúan España a la cola de la UE, no está de más recordar que una de las facetas más influyentes en la catástrofe ha sido la fragmentación regional de la educación. Porque uno de los más graves errores del sistema autonómico ha sido la poco razonable entrega de las competencias de educación a las comunidades autónomas, sobre todo cuando no tardó en evidenciarse que los partidos nacionalistas, en sus diversas modalidades, no tenían intención de gestionar dichas competencias con el fin de conseguir una mejor formación del alumnado sino con el de utilizar las aulas como instrumentos en su estrategia de adoctrinamiento de la sociedad; es decir, eso que se llama "construcción nacional", ocurrente eufemismo que oculta lo que siempre se ha conocido como lavado de cerebro.

Sobre tan grave asunto acaba de publicarse un magnífico estudio de Ernesto Ladrón de Guevara, quien, desde su triple perspectiva de docente, parlamentario y miembro de los colectivos ciudadanos dedicados a presentar batalla a la sinrazón separatista, nos ofrece un minucioso, aplastante e indignante repaso de cómo el nacionalismo vasco ha utilizado la educación en todos sus niveles como una enorme máquina adoctrinadora para sus fines políticos.

En el prólogo el autor explica los motivos que le llevaron a escribir este libro: "La indignación por las víctimas que ha ido dejando por el camino un sistema educativo que es un gran altavoz de propaganda política; (…) la constatación de cómo contingentes de gente inmadura por su edad se han ido incorporando a los movimientos totalitarios de carácter abertzale; (…) la indignación de cómo se está privando a generaciones de jóvenes de un conocimiento de la realidad histórica, social y cultural de lo vasco, que se incardina en lo español por simple evolución histórica, se quiera reconocer o no; (…) la indignación porque el euskera ha dejado de ser una lengua para ser un instrumento para amoldar el sistema educativo a las pretensiones nacionalistas; (…) la indignación, también, por la pasividad, apatía o simplemente conformidad oportunista de los diferentes gobiernos y partidos políticos de España".

En sus páginas se recoge un océano de datos sobre las medidas dictadas para hacer de la enseñanza una vía de penetración no sólo de la ideología nacionalista, sino de la apología del terrorismo.

Presta especial atención a la lengua por haber sido utilizada como elemento esencial para probar la existencia de una nación vasca que vendría a explicarse por la barrera lingüística en la que han querido convertir a aquélla. Ladrón de Guevara explica cómo se han gastado miles de millones de pesetas para imponer el euskera a una población mayoritariamente castellanohablante sin tener en cuenta ni la lengua materna de los estudiantes ni la realidad sociolingüística de cada zona.

Y, por supuesto, dedica impactantes páginas a explicar cómo se repite en los libros de texto toda la retahila de mentiras y manipulaciones en las que se fundamenta la ideología nacionalista: mapas de la fantasmagórica Euskalerría; innumerables falsificaciones históricas; el País Vasco como algo aislado en el tiempo y el espacio sin relación alguna con España; España como país invasor; la Policía y la Guardia Civil como fuerzas de ocupación contra las que es lícito luchar con las armas, etc.

En resumen: un magnífico e incontestable pliego de cargos contra quienes han perpetrado este abuso indigno de un país serio y contra quienes lo han permitido.

Ernesto Ladrón de Guevara. Educación y Nacionalismo. Historia de un modelo. Txertoa. San Sebastián, 2005. 286 pp. 15 €

Amnistías
POR MIKEL BUESA CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID ABC 14 Diciembre 2005

... La suerte no está todavía echada y las posibilidades de una negociación de «paz por presos», como al parecer pretende el Gobierno, no están nada claras, pues la opinión pública es poco proclive a considerar el perdón a los terroristas...

AMNISTIAR, indultar o excarcelar a quienes corresponde la responsabilidad de haber hecho del crimen un instrumento de la política se ha convertido, en virtud del pragmatismo, en un ingrediente de las estrategias gubernamentales que buscan el final de las organizaciones terroristas. Recientemente, la mayoría laborista en la Cámara británica de los Comunes acaba de aprobar la Northern Ireland Offences Bill, en virtud de la cual, una vez que la norma sea ratificada por los Lores, unos 150 militantes del IRA, actualmente huidos, podrán retornar libremente al Ulster. Tony Blair ha defendido el proyecto, fruto de sus acuerdos con el Sinn Fein, señalando que con él se «pretende poner fin al terrorismo», y ha eludido así la crítica de los demás partidos de Irlanda del Norte en la que se enfatiza la idea de que su contenido es «un insulto, una grotesca tomadura de pelo a las víctimas del terrorismo».

El caso británico no es el único. En septiembre se aprobó en Argelia una Carta por la Paz y la Reconciliación Nacional, en la que se amnistiaba a los terroristas responsables de actos individuales de violencia -excluyéndose a los participantes en masacres colectivas- y se exoneraba de responsabilidad a las fuerzas de seguridad estatales. Esta norma, aprobada en referéndum, fue duramente contestada por diferentes organizaciones, entre las que destacan las que acogen a los familiares de las más de 150.000 víctimas del Frente Islámico de Salvación. Así, Sultan Brahimi, presidente de la Organización Nacional de Víctimas del Terrorismo, declaró que con esa ley «el Estado se ha despojado de todo derecho y toda humanidad»; y Cherifa Jedar, que dirige la asociación Yazairuna, en un acto celebrado en el cementerio de Blida, proclamó que «nadie tiene derecho a perdonar en nombre de las personas que están aquí enterradas», a la vez que reivindicó «nuestro derecho a la justicia, nuestro derecho a la memoria». Además, Amnistía Internacional señaló que esta ley puede «perpetuar un clima de impunidad y alentar nuevos abusos» en Argelia.

Que las amnistías se hacen contra las víctimas del terrorismo y no garantizan que éste detenga su continuidad, ya lo sabíamos en España. Cuando en octubre de 1977 se promulgó la ley que culminaba las medidas de gracia decretadas por los gobiernos de Adolfo Suárez desde un año antes, ETA había asesinado a 66 personas. Después de la amnistía caerían bajo su fuego otras 751. Por su parte, hasta ese momento el Grapo había cometido 14 asesinatos; ulteriormente se responsabilizaría de otros 70. Con el Frap, el Movimiento Ibérico de Liberación y los grupos anarquistas y de extrema derecha, ocurriría otro tanto; y si se hace referencia a todas las organizaciones armadas que han practicado el terrorismo en España, se establece un balance cuantitativo de muertes en el que, con anterioridad al perdón estatal, se anotan 97 nombres, y con posterioridad, 1.165 más.

La amnistía no acabó entonces con el terrorismo, pero sí dejó en el desamparo a sus víctimas. Javier Ybarra, cuyo padre fue secuestrado y asesinado por ETA, ha recordado no hace mucho que «aquella decisión -la del perdón y excarcelación de los asesinos- me supo a recompensa del mal», para añadir enseguida que «mientras los españoles vivían una auténtica fiesta de libertad y democracia, nosotros asumíamos nuestra tragedia en soledad y silencio». La de amnistía fue, por ello, una ley de injusticia; y si pudo resolver, zanjándolos definitivamente, los residuos de responsabilidad penal que habían dejado el enfrentamiento civil entre los españoles y la actividad política durante el posterior régimen autoritario, no logró atajar el problema del terrorismo.

Cuando en estos días algunos especulan con la posibilidad de aplicar medidas de gracia a terroristas en el marco de un hipotético «proceso de paz» negociado entre el Gobierno y ETA, extienden a la vez un telón de olvido sobre el sufrimiento de unas víctimas que no han visto compensada su amargura con la realización de la justicia. Porque hay que decir con rotundidad que, en España, la aplicación del derecho a los delitos terroristas ha supuesto, para sus ejecutores, unas penas notoriamente insuficientes. Y ello ha afligido a las víctimas. Recuérdense, por ejemplo, las palabras de María Luisa Ordóñez -viuda de un asesinado por los Grapo- cuando señalaba que «después de pulverizarnos la vida a mi hija y a mí, tuvimos que soportar ver a Sánchez Casas saliendo de la cárcel con el puño en alto y gritando que no se arrepentía de nada; ¡qué justicia permite este escarnio!». O las de Juan José García, ex guardia civil, el día de la excarcelación de Eugenio Etxebeste, quien atentó contra él: «Antxon ha pasado seis años y medio en la cárcel y yo llevo en mi cuerpo diecisiete... cicatrices». Por cierto que ese mismo Etxebeste fue quien ordenó el asesinato de su tío Ramón Baglietto. La hermana de éste -Nieves Baglietto, tía también del etarra, que tuvo que exiliarse del País Vasco al poco tiempo del atentado, pues la amenaza se cernía también sobre ella- ha escrito recientemente, evocando aquellos acontecimientos y observando los actuales intentos de negociación con ETA, que «corrió mucha sangre, sangre que a la vista del camino que se ha emprendido... habrá sido estéril, ...[pues] podemos pasar por el desprecio, la humillación y el trago amargo de [un] intento de pacificación [basado en] el mercadeo de la sangre de las víctimas del terror».

Sin embargo, la suerte no está todavía echada y las posibilidades de una negociación de «paz por presos», como al parecer pretende el Gobierno, no están nada claras, pues la opinión pública es poco proclive a considerar el perdón a los terroristas. Una investigación realizada este mismo año por el equipo del Euskobarómetro, señala que casi la mitad de los españoles aceptan esa negociación cuando ETA haya dejado las armas, a la vez que otro 12 por ciento no ponen condiciones y un 36 por ciento las rechazan. Por otra parte, casi dos tercios excluyen que, en la componenda con los terroristas, se contemplen medidas de gracia y reinserción para ellos. En todo caso, el perdón, condicionado al arrepentimiento y a que los posibles beneficiarios expresen su decisión de abandono de las armas, se acepta sólo por el 53 por ciento de los ciudadanos -la mayoría con el requisito de que, por medio, no haya delitos de sangre-, a la vez que se objeta por otro 44 por ciento que, al tiempo, reclaman el cumplimiento íntegro de las penas a las que aquellos han sido condenados. Y, a todo ello, se añade que el 48 por ciento de los entrevistados creen que el Gobierno debe ser más inflexible respecto a ETA en lo que atañe a la política penitenciaria, alcanzando la opinión contraria un nivel de sólo el 14 por ciento.

Pero más allá de las encuestas, cualquier gobierno debería atender en este asunto a la razón moral de las víctimas en su reclamación de justicia. Es a esa razón a la que, tres meses antes de su asesinato, cuando también se especulaba con una posible negociación, apeló mi hermano Fernando Buesa al declarar que «quien ha cometido un delito no tiene bula por el hecho de que se diga que ese delito tiene motivaciones políticas; porque pensar que la Justicia debe regirse por criterios políticos es negar la propia Justicia». Y es a esa misma razón a la que debemos acogernos los ciudadanos para reclamar del Gobierno un comportamiento democrático que haga de la protección de los más débiles y de la igualdad ante la ley su guía.

Maulets en Gerona
De aquellos polvos vienen estos lodos
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Diciembre 2005

El nuevo boicot que los independentistas han montado este martes por la noche en Gerona nos vuelve a situar en el escenario de aquellos que no entienden la democracia, puesto que no entienden la libertad. En esta ciudad catalana estaba previsto un acto de presentación de la plataforma "Ciutadans de Catalunya", que han promovido entre otros Albert Boadella o Arcadi Espada. El acto ha sido atacado por los independentistas, del mismo modo en que atacada la COPE en Madrid o en Barcelona.

Esta nueva acometida ha sido protagonizada por los llamados “Maulets”, jóvenes independentistas, que no forman parte jurídicamente de las Juventudes de ERC, pero que han mamado la misma leche y que cultivan el mismo nacionalismo rancio y totalitario. Aunque es probable que desde ERC se desmarquen de los hechos de Gerona, al final las actitudes de los dirigentes de la Esquerra van creando este caldo de cultivo. No se puede olvidar que ERC, como partido político, se empeña en demostrar que son radicales, independentistas, anticonstitucionales y que mantienen una excelente relación con Batasuna que es el brazo político e ilegal de los terroristas etarras. Estos calificativos son los que ellos mismos utilizan para explicar y definir su identidad política.

Estos mismos, al fin y al cabo, son los socios de Zapatero. Por cierto, ¿el presidente del Gobierno va a seguir limitándose a decir que hay cosas de Esquerra que no le gustan? Llega un momento que no es suficiente con conocer los "gustos" del presidente del Gobierno. Estamos ante una cuestión de mucho más calado. Zapatero no puede seguir un minuto más con unos socios de Gobierno que rompen en público la Constitución o que atacan a los medios de comunicación. Llega un momento que tampoco es suficiente con desmarcarse de esas acciones. Zapatero tiene que romper con unos socios que le están haciendo cómplices de todas esas actitudes, aunque el presidente mire hacia otra parte.

Por cierto, mal vamos cuando el PSOE con Pérez Rubalcaba al frente y con Marín como comparsa, ha permitido que la mesa del Congreso no sancione a los dos diputados de ERC que dieron cobijo en el Congreso a los asaltantes a la COPE. Con esa decisión han dejado que el Parlamento se convierta en una guarida de maleantes que se dedican a asaltar medios de comunicación. Y de todo esto Zapatero no está libre. Aquí no valen las medias palabras.

Campaña socialista
Propaganda contra democracia
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Diciembre 2005

El personal “culto” del PSOE está desesperado. No consigue engañar a más gente y, sobre todo, es incapaz de parar la deserción de sus votantes hacia otros ámbitos políticos. El personal “relamido” del PSOE está inquieto, porque ya no saben qué palo tocar, o sea, contra quién arremeter para que su nivel de autoestima política no se destruya. El personal “intelectual” del PSOE ya no sabe qué hacer para detener el ridículo político de sus dirigentes. A pesar de todo, ellos sacan pecho, insultan, calumnian o, peor todavía, simulan que son seres puros, inmaculados, que sólo aspiran a discutir tranquilamente con el adversario. En vez de pararse a meditar un poco sobre la crisis de la nación, en realidad de la democracia, que ellos han creado con su pacto con las “minorías nacionalistas”, y rectificar el guión, han preferido persistir en la propaganda, en la mera agitación de los bajos instintos de sus votantes, con el único objetivo de criminalizar al PP, de eliminarlo de la vida política. Algo, hoy por hoy, casi imposible, por el alto nivel de ciudadanía alcanzado por sectores muy relevantes de la población española.

La obstinación socialista por seguir a pies juntilla el Pacto de Tinell, quizá la mayor salvajada totalitaria de la política española de las últimas décadas patrocinada por el PSOE, y persistir en no pactar, ni siquiera hablar, con la genuina Oposición está llevando, aunque se crea lo contrario, a las “elites” del PSOE a la esquizofrenia. Lo más listos, en efecto, ya se han percatado de que lo pactado en Tinell no da para más. Sin duda, ha conseguido encrespar, dividir y, sobre todo, entronizar la “tiranía de las minorías” en un país con escasas tradiciones democráticas, pero, por fortuna, no han conseguido su principal objetivo: sacar de la pista al PP. Éste sigue siendo el garante de la vida democrática. He ahí la mayor preocupación de los “intelectuales” socialistas. He ahí su mayor fracaso. He ahí porque han dejado de tener un mínimo de credibilidad. No me extraña, pues, la desesperación de los “listos” del PSOE ante lo que les auguran las encuestas.

Sin embargo, el doble fracaso del PSOE, es decir, el de su tarea de desgobierno por un lado, y no eliminar al PP de la democracia por otro, quiere ahora conjurarse con una insistencia redoblada en la agitación y la propaganda, como si estuviera en la Oposición. La operación, por supuesto, me parece descabellada desde el punto de vista ético, porque es tanto como considerar a todos los ciudadanos unos borregos, pero no creo que sea políticamente muy rentable para captar votos. Otra cosa es que dé ánimos a sus fieles y trate de mantenerles viva su moral de esclavos. En cualquier caso, la opción socialista a favor de la “agitación y propaganda” implica rebajar hasta niveles ínfimos la calidad del debate político. Más aún, posiblemente el listón puesto por el PSOE para tratar de los asuntos comunes de los española no es mínimo sino ridículo.

Mal, muy mal, tiene que ser el resultado de las encuestas de aceptación de la política de Zapatero, cuando éste, en colaboración con sus medios de comunicación, introduce en la agenda política dos temas viejos, viejísimos, de discusión: el accidente del Prestige y la presencia humanitaria de tropas españolas en Irak. Pero peor aún, sin duda alguna, tiene que ser la situación intelectual, mejor dicho, mental, de quienes siguen en el foro público y los canales de creación de opinión las consignas ramplonas del Gobierno. La defensa del Gobierno socialista con las perfidias de Irak y el accidente del Prestige se me antoja no imposible sino ridícula.

La expropiación, al alcance del poder
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 14 Diciembre 2005

En el reciente artículo de Recarte sobre el Estatuto puede verse palpablemente el mal que nos acucia: un izquierdismo generalizado que llega a teñir a todos los partidos y sectores de la opinión, incluso los que se dicen de centro-derecha (ya sabemos que de derecha nadie se confiesa). Así, en resoluciones prácticas, las que afectan a la vida de los ciudadanos, no hay apenas diferencia entre CIU e izquierda Unida.

De momento, afortunadamente, parece –sólo parece– que el PP mantiene una defensa de la libertad económica, pero sin que falten inquietantes manifestaciones de sus miembros a favor del intervencionismo. (Véase, por ejemplo, el encomiástico artículo sobre China del diputado Lasalle y la dura réplica de Recarte). Hay que reconocer que es una posición casi heroica, pues hasta la Iglesia está trufada de protocomunistas y libertadores que olvidan continuamente la doctrina oficial de Roma.

¿Efecto retardado de la LOGSE? ¿Incuria de esta generación de políticos? Posiblemente, una combinación potenciada de estas y otras razones, que no son privativas de España, por cierto...

El caso es que la opinión pública, más ineducada que nunca, ve con absoluta complacencia que los poderes se reserven, legalmente, capacidades innumeras para distorsionar todos los mercados. Al decir todos, quiere decirse que es un paso atrás sobre lo que se venía padeciendo hasta ahora, que era una capacidad reconocida (pero en retroceso) para distorsionar algunos, como el mercado de trabajo. Pero la nueva generación iletrada (Zapatero et Al.), aliada con la no menos inculta anterior (Maragall), han decidido atacar a lo que queda de civilización liberal a lo grande, cediendo al Estado la palanca de todos los mercados, incluido el más importante para la libertad, el de la propiedad.

En efecto, desde el momento en que las Cajas pasen, como está programado, a depender directamente del poder político, nadie podrá evitar que asistamos a la expropiación de cualquier empresario incómodo; y lo que es seguro es que toda suerte de presión económica será ahora posible. Este riesgo estaba latente desde la transición, y como tantas otras cosas se ha mantenido latente gracias a que, salvo dos legislaturas del PP, hemos tenido un débil gobierno de UCD (con sus reflejos populistas) y 16 años de gobiernos directamente socialistas, que no se han privado de expropiar escandalosamente (Rumasa; Antena 3, etc.). Ahora, gracias a Maragall & ZP, Mas & Carod, Llamazares & Cía, etc... tenemos ya montada la espoleta en Cataluña, pero con la sana intención de extender la explosión a toda España.

Supongo que hay legión que están dispuestos a discutir la afirmación anterior: “incluido el [derecho] más importante para la libertad – el de la propiedad”. Pero es que ese, me temo, es el problema raíz de todos los males: que en la opinión de la mayoría, incluso de grupos que, como CIU, lo tienen (supongo) como una de sus bases fundacionales, no tiene peso alguno la propiedad como condición “sine qua non” de la libertad. Curioso, aparentemente, en un país donde un porcentaje tan alto de las familias tiene en propiedad pisos y pequeños negocios. Si los españoles percibieran, atisbaran, lo que van a valer esas propiedades si se cumplen los planes de esos sujetos a los que votamos...¡Ah!, Pero no se considera tan respetable la propiedad de una gran empresa; de alguna forma, no se borra la difusa opinión de que “algo habrán hecho” para llegar a tener esa fortuna. Todo esto no puede decirse que sea exclusivo nuestro: sucede hasta en EEUU, según revelan las encuestas. Pero para eso están las leyes: para proteger. Y para eso están las constituciones, y los quórum mínimos, y los dispositivos que nosotros no tenemos: para proteger las leyes. Esto no exculpa a los nefastos políticos de hogaño, pero dice poco a favor de los que hicieron la Transición... Y así estamos asistiendo al desmantelamiento del Estado, supuesto protector, desde el mismo Estado, por una sutil vía camuflada de simple reforma de un Estatuto... que no será más que el inicio de una explosión en cadena.

UN TRÁGALA
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 14 Diciembre 2005

Ayer publicaba «El País» la descalificación más radical y más clara de la Transición española que he leído hasta la fecha y que firmaba Jordi Borja. También la más disparatada e infantil.

Si todos sabíamos que desde hace cinco años la estrategia de Zapatero es llevar a cabo una segunda transición para enmendar los errores que, a su entender, tuvo la primera, nunca había contado con una justificación tan descarada.

Escribe Borja que «la democracia nació marcada por un pacto con la injusticia y la mentira». El franquismo y sus crímenes quedaron saldados mediante un acuerdo basado en la amnesia, y se buscó una solución provisional e insuficiente al problema de España. Por ello Borja considera lógico que, un cuarto de siglo después, se corrija aquel inmenso error de la Historia, al menos por lo que se refiere a la cuestión nacional.

No tengo espacio para comentar sus consideraciones sobre la guerra civil y el franquismo. Voy a limitarme a recordar que, como el propio Borja reconoce, la transición fue el resultado de un pacto entre todas las fuerzas políticas, incluidas las de izquierda. ¿Que ahora estas quieren romperlo o darlo por muerto por considerarlo nefasto o simplemente provisional? Es lo que ya están intentando y por ello estamos viviendo en la inseguridad colectiva y por lo mismo ha comenzado la peste de las tensiones territoriales, que es la peor de todas las pestes políticas.

¿Qué pide Jordi Borja en su artículo? ¿Que el PP dé por bueno un pacto del que ha sido desplazado o en el que no quiere entrar? El señor Borja pretende que la política española deje de ser el resultado de una relación de fuerzas y sea la expresión de las víctimas históricas: la izquierda y los nacionalistas...

La reflexión de Borja no sólo es antidemocrática sino infantil (en el sentido de no realista). Él y su amigo Pascual Maragall, y sus correspondientes en Madrid, y Patxi López y Carod Rovira, y aquellos que reclaman como tierras gallegas Villafranca del Bierzo y Ribadeo, tienden a olvidar que lo que cuenta en una democracia es la relación de fuerzas, no los subjetivismos, y que, hoy por hoy, aquella no permite ni el Estatut ni la España que Borja quiere que sustituya a la «rancia».

Aquel inmenso error que, según él, fue la Transición contó con la adhesión de la izquierda mientras la propuesta de una segunda transición no cuenta con la derecha... y con muchos votantes socialistas. Es un trágala. Un proyecto propio de políticos paranoicos y totalitarios.

El mundo al revés
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA El País 14 Diciembre 2005

Una de las transformaciones que sufren al llegar al poder muchos políticos de alto nivel es aislarse de la realidad. Bien pensado, no es tan raro. La responsabilidad que recae sobre sus hombros es enorme. Apenas si mantienen relaciones sociales normales, mientras reciben continuamente la adulación de un nutrido grupo de asesores, ayudantes y subordinados. En esas condiciones, cuando aparecen nubarrones políticos, la tentación de mirar para otro lado, negando la evidencia, es muy grande. Van perdiendo contacto con la opinión pública y con el estado real del país.

En la fase final de su mandato, Felipe González parecía ausente, incapaz de reaccionar ante abusos de poder de diversos miembros de su Gobierno que alarmaban a todo el país. Igualmente, José María Aznar se fue encerrando en una cárcel de convicciones rocosas que le llevó a despreciar cualquier mensaje crítico, cometiendo errores tremendos en la crisis del Prestige, en la decisión de participar en la guerra de Irak y finalmente en la gestión del atentado del 11-M.

Pues bien, creo que hoy sucede justamente lo contrario en España, es decir, que Zapatero y su Gobierno actúan con los pies en la tierra, mientras que buena parte del país ha perdido el contacto con la realidad.

La situación es extrañísima, y creo que no tiene precedentes. Comencemos por unas simples constataciones. ETA no asesina a nadie desde mayo de 2003, la policía continúa deteniendo terroristas, y hay una esperanza seria de que el terrorismo nacionalista desaparezca definitivamente. La economía marcha viento en popa. Se crece a tasas incluso superiores a las del periodo anterior, y casi tres veces al ritmo del resto de la UE. El paro se ha reducido a los niveles del comienzo de la transición. El Gobierno está aumentado de forma espectacular la inversión en I + D. Hay mayor transparencia en la información económica, y menor intervencionismo en las antiguas empresas públicas.

En el asunto de la inmigración se ha llevado a cabo una regularización ejemplar, dando salida a un problema que el PP había dejado pudrir. En educación vuelve a aumentar la inversión, se están rectificando los abusos del Gobierno de Aznar en materia de educación religiosa, y parece que la nueva ley por fin tomará medidas para que los colegios públicos no tengan que soportar todo el esfuerzo de acoger a los hijos de los inmigrantes. Y así podríamos continuar con otros muchos asuntos (se ha reducido la manipulación de la televisión pública, se ha aprobado una reforma legal para que los homosexuales puedan contraer matrimonio, etcétera).

Por supuesto que no todo es positivo. Hay una grave y legítima preocupación acerca de los problemas territoriales, o sobre la política de alianzas del Gobierno. Con todo, resulta desconcertante el griterío y la decepción que se observa tanto en la esfera política como en el debate público y en las encuestas de opinión. Hay muchos que aseguran, no sólo en el PP, que este Gobierno lleva al país a la ruina económica, política y moral. Se afirma que nunca hemos estado peor en la lucha contra ETA, que el Gobierno se ha entregado a los terroristas, que España se enfrenta a su disolución, que el PSOE busca la venganza por la derrota republicana en la Guerra Civil, y otras muchas truculencias similares. La propia opinión pública empieza a reflejar una pérdida creciente de confianza en este Gobierno, y muestra una percepción sorprendentemente negativa de la situación económica.

¿Qué ha pasado para que una situación razonable, con sombras pero también con luces, se vea acompañada por este estado de aprehensión y pesimismo? Para responder a esta pregunta, hay que sumar un conjunto de factores que normalmente no aparecen alineados y que por razones que se me escapan apuntan ahora todos en la misma dirección, la creación de un clima de opinión en el que la ideología, la pereza y los prejuicios aplastan la realidad.

Comencemos por el principal partido de la oposición, el PP. Su manera de actuar le sitúa en los márgenes mismos del juego democrático. Cuando sus dirigentes anuncian que ETA está detrás de la propuesta de Estatuto catalán, o que el Gobierno tiene oscuras connivencias con los autores del atentado del 11-M, o que el Gobierno traiciona a los muertos de ETA, obran en la práctica como una fuerza antisistema. En comparación con estas barbaridades, su falta de educación en el Parlamento, o sus insultos constantes, parecen meros detalles estéticos. Crean una sensación de alarma y de vértigo que puede que a ellos les perjudique, pero calculan que perjudica todavía más al PSOE.

El PP no está tan sólo como suele decirse. En su tarea de desgaste al Gobierno se encuentra con el apoyo entusiasta del gobernador del Banco de España, el presidente del Tribunal Supremo, y, cómo no, la Iglesia. Pero sobre todo, cuentan con una clase periodística que nunca había caído tan bajo. Y no me refiero sólo a la manera zafia e hiriente en la que se expresan tertulianos y columnistas, ni a su ignorancia oceánica. El problema radica en su mala fe y deshonestidad. La verdad les importa un pimiento. Se nutren de sus propias conversaciones, de lo que se dicen unos a otros con afectada indignación en ese círculo espeso y reaccionario en el que se mueven.

El propio Gobierno contribuye a este estado de cosas con una política de comunicación que no llega a ser desastrosa, pues simplemente no existe. Por algún motivo, el PSOE nunca ha sobresalido en la comunicación política, en la capacidad de diseñar mensajes y estrategias que den sentido a sus políticas y atraigan a los electores. En consecuencia, la agenda política la fijan la oposición y la prensa en mayor medida que el propio Gobierno. Resulta desconcertante que el actual Gobierno esté permanentemente a la defensiva, y que los ciudadanos no vean una dirección clara en sus actos.

Pero aún hay más. En los últimos años muchos de los mejores intelectuales y protagonistas de la vida pública han ido evolucionando hacia posiciones cada vez más conservadoras. La movilización contra el terrorismo vasco y la eterna cuestión nacional han servido en muchos casos para realizar esa transición. El caso es que hace ya tiempo es frecuente (y cansino) leer columnas o tribunas en las que se sigue criticando acerbamente los vicios y errores del "progre", un personaje que hoy es poco más que una figura retórica frente al nuevo doctrinario de la derecha.

Bien se ocupan estos intelectuales de recordarnos que todo lo que hagan los "progres" socialistas en política exterior, en política autonómica o en educación es un desastre. Los socialistas siguen instalados en el antiameri-canismo, la España plural es una ligereza, la igualdad de oportunidades educativas es una quimeraque ha hundido la formación de los jóvenes. Pero si la educación tiene carencias es entre otras cosas por ocho años recientes de Gobierno del PP; lo que ellos llaman antiamericanismo es haberse opuesto al mayor fraude político internacional de los últimos decenios, pues no otra cosa es la guerra de Irak; la "alianza de civilizaciones" parece más atractiva que la absurda "guerra contra el terrorismo internacional"; y no hay duda de que "la España plural" es una expresión un poco cursi, pero preferible a la bronca entre territorios que montó el PP.

Este conservadurismo generalizado entre muchos intelectuales que hace veinte años defendían otras posturas y que veinte años después siguen copando una parte fundamental del espacio público está relacionado con una tendencia más de fondo, la ruptura generacional en torno a Zapatero. Zapatero despierta desconfianza entre la gente de más edad y experiencia, tanto en la derecha como en la propia izquierda, quién sabe si porque les inquieta un político que no es agresivo y que escucha otras opiniones antes de tomar decisiones. El caso es que muchos le ven como un insolvente, y muestran una irritación e impaciencia notables tanto con su estilo como con sus proyectos. No hay más que ver cómo le regañan y reconvienen.

Dada esta conjunción de factores, tal vez no sea tan sorprendente que las encuestas revelen un clima de temor ante el futuro y de desconfianza hacia la labor del Gobierno. Zapatero y su Gobierno deberían pensar en cómo despejar esta densa niebla política que impide percibir adecuadamente los cambios que se están realizando en España y que, en condiciones algo más normales, moverían al optimismo.

Ignacio Sánchez-Cuenca es profesor de Sociología de la Universidad Complutense.

ZP, Otegi y el «karma»
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 14 Diciembre 2005

HOMERO decía que los héroes combaten y mueren no más que para dar motivo a que luego el poeta los cante. Zapatero ya tiene su Homero, su gran rapsoda que glose sus épicas hazañas. Otegi le aplaude y le jalea. El Estatuto y el tripartito tienen el madrinazgo de ETA.

El vasco ya se sabía: ETA es una escisión del PNV, pero desde el pacto de Estella con el que el nacionalismo gubernamental vasco trató de compensar su descrédito tras el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco, era menester una lupa y la gran sabiduría botánica de Celestino Mutis para distinguir unas flores venenosas de otras.

El BNG hace méritos dejándose condecorar con la medalla del racista Sabino Arana. Pero Rodríguez Zapatero sigue en esto a Diderot, el de aquello de «la moral es una suma de inmoralidades profesionales». O quizás lo de la alianza de civilizaciones no sea más que una versión chapucera de andar por la Moncloa del hinduismo y su teoría del karma . El cosmos es rico y variado y la vida es resultado de la combinación de varios escenarios, vocaciones o karmas . Y cada individuo puede y debe llegar a la perfección de su karma , el cumplimiento de sus deberes: El brahmán medita, el etarra asesina, el PNV miente, Carod chalanea, chantajea e insulta, Montilla se afana para mejorar los beneficios del gran capital catalán. El pacifista Bono vende armas a los déspotas. El valeroso Patxi López suplica a la ETA una tregua por caridad.

Todo normal, pura coherencia con el propio karma . Pero, ¿y el presidente del Gobierno constitucional español? ¿Cabría esperar otra cosa de su karma ? ¿Es esa la misión cósmica que tiene que cumplir en la presente reencarnación?

Rubalcaba toma las riendas y sacará adelante la LOE
Editorial Elsemanaldigital.com  14 Diciembre 2005

La Ley de Educación es prioritaria para Zapatero, por razones ideológicas. Tanto que la ministra San Segundo ha pasado a segundo plano para dejar sitio a Rubalcaba.

14 de diciembre de 2005. A pesar del áspero debate político sobre otras iniciativas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el equipo de la sede socialista de Ferraz está convencido de que la Ley Orgánica de Educación es el proyecto más "progresista" y ambicioso de la legislatura. Dividido por el Estatuto catalán y por las relaciones con los nacionalistas vascos, el PSOE está unido por la LOE, que mañana culminará su trámite parlamentario en el Congreso. Sin embargo es la iniciativa que más resistencias ha despertado en la sociedad española.

Hasta tal punto Zapatero considera importante la educación que una de sus primeras medidas fue suspender la aplicación de la Ley de Calidad que, elaborada por el PP, corregía sólo algunos aspectos concretos de la LOGSE socialista. Con la LOE elaborada por la ministra de educación María Jesús San Segundo se vuelve al espíritu de la LOGSE, la Ley que dio definitiva relevancia política a sus creadores en el felipismo: Álvaro Marchesi, Javier Solana y, sobre todo, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Para Rubalcaba la educación es, a la vez, una cuestión ideológica y personal. Ideológicamente, Rubalcaba quiere cambiar España, y ha convencido de ello a Zapatero y a su entorno. Lo dice el preámbulo de la Ley: la calidad no importa más que la igualdad, y la meta es "conseguir el éxito escolar de todos los jóvenes". Si para lograrlo hay que disminuir la calidad, no importa: Rubalcaba tiene plenos poderes del presidente del Gobierno para sacar adelante la LOE.

La manifestación del 12 de noviembre en las calles de Madrid, cuando dos millones de personas convocadas por casi un millar de grupos se reunieron para rechazar la LOE, hizo pensar a una parte del PSOE. Al fin y al cabo, el partido desea ganar elecciones. San Segundo no había logrado ni la apariencia de un consenso ni con los padres, ni con la patronal privada, ni con los sindicatos, ni con los estudiantes, ni con las confesiones religiosas. ¿Podía seguirse adelante con la Ley en esas condiciones?

Desde el Parlamento, Rubalcaba decidió que sí se podía. Los convocantes de la manifestación no han recibido respuesta a ninguna de sus peticiones, pero Rubalcaba y Zapatero han logrado fotografiarse con algunos de ellos, y están vendiendo su propia imagen de dialogantes. Con eso y con el apoyo de Izquierda Unida y Esquerra Republicana bastará. La LOE tiene ya atada, gracias a Rubalcaba, su mayoría, y España tendrá un sistema educativo diferente en cada autonomía, sin ningún énfasis en los contenidos, en el esfuerzo, en el orden o en el respeto; un sistema caro e ineficiente, que no satisfará a ninguno de sus componentes, y que nos hará más débiles en Europa, pero que llena de orgullo a sus autores, porque cumple con sus prejuicios ideológicos.

Ante lo inevitable, que según los socialistas es "lo mejor de las leyes anteriores", el PP ha adoptado una actitud firme y decidida. No habrá consenso, y el PP no votará una Ley que considera mala. Además, Ana Pastor, secretaria de Política Social y Bienestar del PP, ha anunciado que las Comunidades gobernadas por el PP aprovecharán su margen de autonomía educativa para hacer que sus alumnos estudien materias comunes y con un espíritu de mayor calidad. Al menos en algunas regiones, se trata de que no desaparezca el patrimonio cultural común. No es poco, a la espera de tiempos mejores.

Galicia: 100% de indignidad nacionalista
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 14 Diciembre 2005

El grado de preocupación del Gobierno y quienes lo sustentan parlamentariamente por su desplome en las encuestas se puede medir con exactitud por el intento de resucitar el espíritu manipulador de las grandes movilizaciones contra el PP; cualquier cosa menos rectificar el desbarajuste político que tienen organizado. Y han comenzado, nada menos, por el Prestige y la guerra de Irak.

No hay que esperar, en cambio, que saquen la LOU a la palestra, porque resulta que después de la que armaron contra ella (llamamientos a la desobediencia civil formulados por Peces-Barba incluidos), la reforma de la misma que están preparando apenas la toca. Lo cual prueba que se trata de una ley bien intencionada, pero demasiado tímida para lo que necesitaría la universidad española.

Lo del Prestige, en cambio, es muy oportuno en estos momentos de destape anexionista del BNG. Entre los lemas que la fértil imaginación de los nacionalistas inventaron en relación con el hundimiento del petrolero, tales como el famoso Nunca máis que Aznar hizo repetir a Bush en los primeros momentos de confusión tras la catástrofe (como si alguien en la tierra, aunque sea presidente de los Estados Unidos de América, pudiera garantizar que los barcos van a dejar de hundirse), hay uno que viene muy a propósito para todo esto, si lo corregimos ligeramente: "100% indignidad".

Indignidad, desde luego, por tratar de desviar la atención de la opinión pública hacia un asunto del que apenas han quedado secuelas, a pesar de los siniestros augurios de los ecocatastrofistas, y en el que no hubo muertos, a diferencia del incendio de Guadalajara. Pero lo verdaderamente indigno es el espectáculo que está dando el BNG tras haber sido pillado haciendo pinitos expansionistas.

Es difícil decidir qué es peor, si los intentos de algunos dirigentes del Bloque por disimular sus inclinaciones imperialistas con falsedades sobre la propuesta de nuevo Estatuto, o la reacción del Vicepresidente de la Xunta Quintana exigiendo en nombre de los gallegos (¡él, con su 18,8% de los votos!) que, encima, los vecinos agredidos pidan perdón. Reacción típicamente nacionalista por demás, pues ellos son la nazón y, además, poseen el monopolio del victimismo.

Pero sí hay algo peor. Como recordaba este diario en su editorial del domingo, la ocurrencia anexionista del BNG procede de un documento previo avalado por buena parte del mundillo intelectual nacionalista o filo-nacionalista de Galicia. Hay cosas por las que no se puede pasar, como ofender de manera gratuita a otras Comunidades autónomas. Ante esto no basta con indignarse: hay que rebelarse, construyendo elites alternativas, arrebatando la hegemonía cultural y mediática a quienes se están demostrando indignos de guiar a un país. Es la hora de la sociedad y no sólo de los políticos.

La izquierda patética
Javier Orrico  Periodista Digital 14 Diciembre 2005

Quién nos iba a decir, hace treinta años, cuando saltábamos por los bulevares de Madrid y pedíamos democracia delante de los caballos de los grises, que los muchachos del loden verde a los que llamábamos fachas, y de los que nos manteníamos alejados como de la peste en la universidad de entonces, acabarían gritando ¡Viva la libertad! delante de la vieja Dirección General de Seguridad franquista. Y que, mientras, aquellos a los que acompañábamos en el viaje y la lucha, la izquierda marxista, la que proponía una revolución para hacer a los hombres iguales y libres, terminaría aliada con los neonazis vascos y catalanes de la raza y la lengua para imponer en España un reich identitario donde los ricos expoliaran a los pobres.

Esas son realmente las dos Españas de hoy: la de quienes defienden la nación liberal de los ciudadanos –que fue siempre el ideal progresista-, regidos por la misma ley, soberanos en un país grande donde podamos movernos, comerciar, estudiar y vivir sin trabas, donde la riqueza, el agua y la libertad sean de todos; y la España de las castas y el Antiguo Régimen, de los feudos y los mojones fronterizos, de los señores y la sangre, de las lenguas que separan y excluyen, de los aranceles y las fiscalidades diferenciados, de los canallas que pactan con el terror y lo justifican y lo entienden y le ofrecen salidas. Zapatero -reencarnación de Fernando VII, el más desleal y cobarde de nuestros reyes, el que impidió el asentamiento de las libertades-nos ha devuelto doscientos años atrás, ha dado cuerda a los carlistas cuando estaban a punto de ser derrotados otra vez.

Y si hay un símbolo reciente del enorme cambio que ha sufrido nuestro país, desde aquellos días en que pedíamos libertad y amnistía también para la gente de ETA, una generosísima amnistía que han agradecido con ochocientos asesinatos posteriores, es sin duda la manifestación del pasado día 3 de diciembre en la Puerta del Sol de Madrid, donde la derecha española, antaño corporativista, caciquil, autoritaria y enemiga de la igualación que el Estado suponía para todo el territorio nacional, se ha consagrado como la única fuerza política defensora de los principios de la democracia liberal, ante la triste evidencia de una izquierda dedicada a sostener a quienes propugnan los privilegios y la desigualdad.

Una izquierda patética en su impostura, que ya no sabe cómo mentir para ocultar su carácter reaccionario, su anclaje en el pasado, su discapacidad, ágrafo presidente ZP, para superar el resentimiento y asumir la modernidad. Buscando un abismo ideológico que les dé sentido en un tiempo sin alpargatas, han terminado aliados con todo lo que pudiera suponerles coartada, barniz de progresía, diferencias con una derecha a la que han terminado por entregar en patrimonio todo aquello por lo que habíamos luchado. En su afán, han llegado incluso a manifestar simpatía por el islamismo, uno de los movimientos más antidemocráticos y sangrientos de la historia, frente a un cristianismo sin cuya defensa de la dignidad y la igualdad Europa nunca habría llegado a ser lo que es.

Y eso es lo que tienen que esconder. Seguir presentándose como adalides de la libertad, de la mano de sus mayores enemigos, les lleva a tener que manipular la verdad como hicieron siempre los totalitarismos. De ahí que no condenen los ataques a la libertad de expresión (yo no veo Telecinco, pero no pido que la cierren, ni siquiera pido que cierren el Avui, desde donde hace unos meses se amenazaba con tiros en las piernas a los firmantes del Manifiesto de intelectuales contra el nacionalismo obligatorio en Cataluña), entre otras cosas porque esos ataques provienen del mismo amontillado Gobierno de ZP. O que acusen de discurso del odio a quienes les denuncian los ‘convolutos’, el tres por ciento, el Carmelo y las condonaciones, ignorando el odio secular que los nacionalismos vienen alimentando contra todo lo que suponga España. (Lean “El oasis catalán”, de Josep Clemente, y se enterarán de lo que vale una senyera.) O que ahora que nos hemos hartado, y las ventas bajan, encima tengan la desfachatez de presentarse como las víctimas de lo que sembraron. Y, en fin, por no agotar, que quienes rompieron el Pacto Antiterrorista a traición, acusen de traidores a quienes fueron traicionados.

Pero de lo que ya no saben cómo esconderse, lo que ha dejado al descubierto su patética impostura, es de las declaraciones y el libro de Otegui, donde se da sanción a lo que algunos venimos denunciando desde hace mucho: que en Perpiñán se trazó una hoja de ruta, y que el triunfo de ZP, entonces imprevisible (si es que realmente la organización terrorista no había previsto el futuro, aunque no fuera ella su ejecutora), terminó poniendo delante de ETA y Carod la oportunidad histórica de acabar por fin con España, de cumplir un sueño que el rencor nacionalista siempre había considerado imposible.

Ya no lo era. Una tal mixtura de ambición y estupidez, en ZP y Maragall juntos, resultaba seguramente irrepetible. Si la tregua catalana de ETA significaba algo, además de abrir un segundo frente contra el Estado, era precisamente ‘el triunfo del diálogo’ para alcanzar la paz. Y ponerle a Zapatero eso delante era ponerle el espejo de la madre de Blancanieves, convencerlo de que el Estado plurinacional era la solución, que a los españoles, gracias a su carisma y su bella voz de tenor hueco, a su control de los medios, y mientras pudieran seguir comprando videogilipolleces en el prica, no les importaría en absoluto si España era una nación o una confederación de bandas del Empastre. Y que la Historia y hasta el Nobel de la Paz coronarían su éxito y lo harían Sultán de todas las Espainyas.

No contaron con que quedaran españoles. Y aquí nos tienen, oyendo a Juanito Valderrama y a Deep Purple, que eso era lo que soñábamos, mientras rogamos a los chicos del loden que no nos dejen del todo en manos de esta sarta de sectarios, de mentirosos con alevosía que quieren convencernos de que perseguir a la gente por hablar en español es la libertad.

Los judíos y el Tripartito
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 14 Diciembre 2005

El dolor ajeno puede valer para un roto o para un descosido. El presidente Rodríguez, por ejemplo, no quiere saber nada de las víctimas del terrorismo que no le resultan dóciles. Por ello se inventó la figura de un Alto y supercalifragilístico Comisionado. Don Gregorio Peces, se llama. Un cargo que gestiona la conveniencia del Gobierno en materia de sufrimiento. Porque por lo visto unas lágrimas tienen más peso político que otras.

Y ahora viene el Consejero de Comercio del tripartito catalán -un tipo llamado Huguet, de ERC- y nos expone sus cuitas. Se le ha ocurrido decir que el presumible boicot a los productos catalanes es comparable a la persecución de los judíos. Y lo ha dicho con labia boquimuelle, pues es consciente de que en su partido los despropósitos son puntos a favor. Ya lo saben ustedes, el exterminio de un judío se puede equiparar a la persecución de la butifarra o de una botella de cava. ¡Qué lucidez y gracejo, qué ensaladilla mental!

Pero la verdad es que yo lo entiendo. Cuando uno es de ERC y se tiene la ideología donde yo me sé, la cosa política no es fácil. Y menos la oratoria. Se limitan al estrambote o a escupir en corro. Además, hablando en puridad, estoy seguro de que el señor Huguet no quería decir algo así. Ni mucho menos. Él, en su evacuatorio, lo único que quería expresar era la mala fe de algunos españoles que no queremos acabar de comprender la amplitud de miras del nacionalismo catalán. Y la shoá judía se le ha colado de rondón.

Lapsus linguae. Y todo habrá quedado en un esplín. Desliz de hominicaco resabido e hispanofóbico, al que la comunidad judía catalana sabrá perdonar. Pero eso sí, el conseller Josep Huguet tendrá que dimitir. O ser dimitido por Maragall, de cuya sensibilidad democrática nadie duda. Es un fastidio, lo sé, pero en política no todo es oropel, y quien mete la lengua en el orificio de la necedad aseverativa debe saber lo que le cuesta. Es decir, el puesto. Se acabó. Punto. A la calle. O a La Caixa. Pues para don Ricard Fornesa -presidente de algo más que una entidad de ahorro- será un placer amparar a tan ilustre prócer.

Claro, que esto es lo que debiera ocurrir, pero que no ocurrirá. En España la responsabilidad le atañe sólo al Partido Popular. ¿No lo sabían? Por eso andamos otra vez con el Prestige. Mientras los demás campan por la dehesa de la criptopolítica estatutaria. El conseller -después del oportuno confiteor, o del erre que erre en lo dicho- seguirá en su cargo, y además le harán un retrato para el Palau de la Generalitat. De propina.

Soberanista a plazos
Para suerte de Mas, el «sorpasso» de los «hooligans» del secesionismo no cuaja. Ahora hay que entenderse con el PSOE de Zapatero
VALENTÍ PUIG ABC 14 Diciembre 2005

Artur Mas heredó de Pujol pero su crecimiento orgánico se aceleró casi por sorpresa a la sombra de Pasqual Maragall, como un musgo de resistencia inesperada. Ser candidato a la Generalitat y haber rozado el larguero le tuvo algo envarado un tiempo: carecía de la fuerza simbólica hasta entonces necesaria y no podía relajarse del todo al timón del postpujolismo entre otras cosas porque es un político-gestor que ahonda en los «dossiers» y no practica cómodamente las sentimentalidades.

Saliéndose de quicio el tripartito, Mas tuvo su oportunidad, una oportunidad con claroscuro porque al caerse el Carmelo apareció el tres por ciento. Ese día Artur Mas maniobró entre ráfagas de viento, dándole mil vueltas al timón. Era ya un líder de la oposición enfrentado a un mundo político sin otro plan B que quemar naves, destruir acueductos y avasallar mediáticamente. Desde entonces lidera CiU con más holgura aunque siempre están los de «Unió» al acecho. No frecuenta el armario de las esencias del catalanismo político: opera extramuros del viejo sistema aunque a menudo echa manos del «ellos» y el «nosotros». Cuando Madrid se le resista menos, el sucesor de Pujol matizará más.

Ideológicamente, su definición más plástica sería encogerse de hombros o, lo que es lo mismo, se considera social-liberal: es decir, le puede pasar por delante un proyecto de «Estatut» intervencionista y no inmutarse porque lo que cuenta es, en primer lugar, la soberanía de Cataluña -en grado ignoto- y luego el sistema político urdido por CiU en todos estos años. La irresponsabilidad congénita de ERC le ha devuelto territorio, mando en plaza, voz en Madrid. Para suerte de Mas, el «sorpasso» de los «hooligans» del secesionismo no cuaja. Ahora hay que entenderse con el PSOE de Zapatero, tal vez intercambiar los cromos del poder en la Moncloa y en la plaza de San Jaime. Ya no es el pactismo de alpargata ni el somatén de Cambó. Todo pasa por un post-nacionalismo que todavía no está definido ni hay prisa en definir. A lo mejor así fluye con mayor liquidez por los sistemas informáticos de la gobernabilidad, esa corporeidad brutal de la aritmética parlamentaria.

vpuig@abc.es

CiU: el «trigo» y la «paja» del Estatuto
Editorial ABC 14 Diciembre 2005

LA intervención de Artur Mas en el Foro ABC deja en el ambiente unas cuantas certezas y no pocas incertidumbres en mitad del confuso paisaje político. El juego dialéctico propio del nacionalismo moderado sonaba más creíble cuando venía envuelto en la retórica florida de Jordi Pujol que en el mensaje, menos sutil, pero tal vez más directo, que transmite el actual presidente de CiU. No es fácil convencer a nadie de que España va a resultar favorecida con el nuevo modelo territorial, salvo a los más ingenuos o a los más cínicos. El líder convergente dejó muy claro que no está dispuesto a rebajar el precio que tendrá que pagar Zapatero para salir -«como sea»- de su aventura sin rumbo conocido. A cambio de algunas palabras amables acerca del supuesto «coraje» del presidente del Gobierno, Mas reiteró la posición de absoluta firmeza de su grupo ante la negociación en curso. Para el PSOE y para el conjunto de la nación española siempre será mejor librarse del chantaje que practica ERC, pero con ello no se resuelven todos los problemas. Un eventual pacto con CiU no va a salir gratis ni a los socialistas ni -lo que es mucho más importante- a la nación española, porque se trata de una formación que juega la doble baza de alcanzar todo el poder en Barcelona y la máxima influencia en Madrid, aunque quizá su punto débil sea la percepción en muchos de sus dirigentes de un exceso de ansiedad, propio de quienes no están acostumbrados a practicar una travesía del desierto que se antoja ya demasiado larga. Al fin y al cabo, es una formación que no renuncia a un papel «preponderante» a corto plazo y que, de acuerdo con la vieja táctica pujolista, no cierra ninguna puerta al futuro.

Resulta llamativa la insistencia de Mas de distinguir en el texto estatutario entre el «grano» y la «paja». Nación tiene que ser nación y aparecer así en el articulado. Los eufemismos no le gustan: no sirven «entidad nacional» ni «comunidad nacional». En una curiosa subasta conceptual, llega a precisar que «nacionalidad» -en el sentido del artículo 2 de la Constitución- le parece más y mejor que cualquiera de esas ocurrencias socialistas. Las competencias para Cataluña, con suficiente blindaje y multiplicadas por varias cifras, forman parte también del núcleo duro del proyecto. Lo mismo ocurre con la relación bilateral entre el Estado y la Generalitat, lo cual hace perfectamente inútil la reforma de los órganos estatales de representación territorial (incluyendo, por supuesto, al Senado). La financiación, como es natural, figura también entre las prioridades absolutas. Aquí se juega, pues, la baza fundamental y no parece sencillo que el presidente del Gobierno encuentre una fórmula que consiga satisfacer a todos a la vez: los intereses del PSC, de los otros socios del tripartito y de CiU confluyen hasta cierto punto, pero no son idénticos. Pactar además un texto que obtenga el aval por los barones territoriales y los sectores «españolistas» del PSOE supone a día de hoy algo parecido a buscar la cuadratura del círculo. Sin embargo, aunque los protagonistas se guardan de descartar esa posibilidad, es muy poco probable la retirada del Estatuto. Ello supondría, por razones obvias, la ruptura material del proyecto político de Zapatero para esta legislatura, así como la disolución anticipada del Parlamento catalán, para dar paso a una incierta confrontación electoral. Tal vez los protagonistas piensen que es menos aventurado jugar con las cartas actuales.

Hay algo más. El líder de CiU, con tono moderado pero con nitidez en el contenido, hablaba ayer de «cosoberanía» en el marco de una supuesta crisis universal del Estado nacional clásico. Por ahora, la apuesta consiste en forzar más allá de la lógica la interpretación jurídica para conjugar el artículo 2 de la Constitución con el reconocimiento de la nación catalana. Pero es muy significativo que ya no se renuncia -aunque se sabe ahora mismo imposible- a la reforma esencial de la Constitución. Es, sobre todo, preocupante que la palabra «soberanía», aunque sea bajo eufemismos y mixturas conceptuales, empiece a no ser ajena al vocabulario político de una coalición nacionalista menos radical, pero no por ello menos nacionalista. Desde este punto de vista, pretender que el Estatuto no conlleva una reforma encubierta de la Constitución es una falacia cada vez más difícil de sostener en términos jurídicos y políticos.

Huguet
Un consejo al consejero
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Diciembre 2005

Ah, consejero torpe, zangandongo. Si de verdad deseas proteger a comerciantes y empresas catalanas, ¿por qué no pruebas un rato a estar callado? Hablanchín tosco, locuaz incorregible, cada vez que maúllas nos fastidias. A ver si alguien te cuenta, no sé, alguno de los setecientos hermanos que tenéis de asesores, que ante un boicot sólo cabe el silencio, que discutirlo ya es propagarlo, que a millones de personas les bastará que tú estés en contra para estar a favor. Si el pájaro de la guerra civil entre comillas dice blanco, será que es negro.

De boicots, desde luego, sabéis un rato largo. Tú mismo vienes boicoteando la prudencia, los tuyos boicotean a diario el castellano. Protegidos del Omnium Cultural (ni lo uno ni lo otro) usan el dinerín del presupuesto para confeccionar listas negras de marcas y productos. Y os importa un pimiento que los perjudicados sean catalanes porque en vuestro universo delirante ser catalán significa ser de Esquerra, o al menos nacionalista, o al menos monolingüe, o al menos, qué caramba, pedir perdón por existir y dar las gracias a la tierra de acogida cinco veces al día mirando a Vic.

Boicoteasteis la candidatura de Madrid y un compañero tuyo de gobierno se estrenó amenazando con un duro boicot a empresas extranjeras que se atrevieran a deslocalizar, contribuyendo –hay que ser zote para no verlo– a la deslocalización industrial y añadiendo una barrera de entrada a cuantos empresarios estuvieran pensando en invertir en Cataluña. Toma nota, majete: de boicots no se habla, los boicots se combaten con silencio, mención es promoción.

Para acabar de arreglarlo, ahora te has despachado con la infamia de banalizar el Holocausto mediante analogías torticeras. No saquemos el tema o habrá que recordar algunas iniciativas esquerranes promoviendo sanciones europeas a Israel. ¿Con quién quiso pactar en los años treinta tu partido para lograr una Cataluña independiente? ¿A qué se parece la destrucción de libros (la Constitución, nada menos) que vuestras juventudes promovieron la semana pasada? ¿Quién ha enfermado de nacionalismo, quién antepone la tierra al individuo, quién pugna por penetrar la esfera privada de los ciudadanos? No nos hables de estrellas amarillas, consejero, que de eso sabemos algo los catalanes que no tragamos ni callamos. Te voy a dar un consejo, consejero: anda y que te zurzan.

Oriente medio
Necesitan nuestra firmeza

GEES Libertad Digital 14 Diciembre 2005

Mientras Al Fatah asume el liderazgo de los islamistas de Hamas en Gaza, su futuro se hace cada vez más incierto ante las fuertes divisiones internas. Desde su celda en Israel Mauran Barguti, máximo dirigente de las Brigadas de Al Aksa, acusa al Presidente de la Autoridad Palestina y de Al Fatah, Abú Mazem, de corrupción, lo que le inhabilitaría para seguir al frente del partido. Un terrorista denuncia a un ladrón, convencido de que sus crímenes no pueden ser obstáculo para sucederle en el poder. Más tarde o más temprano la vieja guardia de Túnez tendrá que dar paso a los más jóvenes, formados en las dos intifadas. Si nadie lo remedia podemos encontrarnos con terroristas palestinos, en sus versiones nacionalista e islamista, al frente de las formaciones más importantes, lo que sería un grave obstáculo tanto para el proceso de paz como para la democratización de Palestina.

Como comentábamos en el artículo de ayer la Unión Europea comienza a dar signos de debilidad en su tratamiento a Hamas. No es capaz de asumir que su cometido, como ejemplo de naciones democráticas, es mantener una posición de firmeza frente a aquellos que rechazan este sistema. Porque, guste o no en Bruselas, Hamas impugna tanto la existencia del estado de Israel como la democracia parlamentaria.Aunque están dispuestos a utilizar esta última para conseguir la desaparición de sus vecinos y, finalmente, instaurar la sharia al oeste del Jordán.

El presidente iraní ha hecho una nueva e ilustrativa declaración sobre Israel, la tercera. Además de seguir dudando sobre la realidad del Holocausto y de negar el derecho a existir al estado judío, ha señalado algo que no conviene pasar por alto: los occidentales apoyan a Israel porque saben que su desaparición supondría un cambio mayor en la región. Ahmadineyah tiene razón en la importancia del cambio, pero no en que los occidentales lo sepan. Si lo supieran, si fueran conscientes de que la existencia de Israel es mucho más que la pervivencia de un estado judío, si comprendieran que, sobre todo, es una democracia que se encuentra en la primera línea de la guerra contra el radicalismo islámico, entonces no caerían en el error de legitimar a Hamas.

Nuestra falta de valores, nuestra incapacidad para mantener una actitud firme, nos hace previsiblemente débiles. Ellos lo saben, lo proclaman y actúan en consecuencia. Europa sólo está dispuesta a actuar diplomáticamente y a enviar cuanto dinero sea necesario. Es nuestra forma de estar a bien con nuestra conciencia. Si sus dirigentes son islamistas y/o terroristas, ¿con quién vamos a negociar el envío de nuestra ayuda? No podremos seguir engañándonos mucho más tiempo. La ayuda no lo es todo. Más aún, la mejor ayuda es dejarles claro cuál es el camino que deben seguir, que no puede ser otro que el imperio de la ley.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

BOADELLA: "EL VIRUS DEL NACIONALISMO CONDUCE AL FASCISMO"
Radicales independentistas revientan un acto de Ciudadanos de Cataluña en Gerona
Un grupo de unos 20 veinte radicales independentistas ha reventado el acto de presentación del "Manifiesto por un nuevo partido político" de la plataforma Ciudadanos de Cataluña en Gerona. Los maulets irrumpieron en la sala insultando, rociando a los presentes con sprays malolientes e impidiendo a Francesc de Carreras y Albert Boadella leer el manifiesto. Boadella ha calificado el sabotaje de "una nueva forma de fascismo" y "coherente con lo que ocurre en este país". Los Mossos, lejos de impedir los incidentes, llegaron a un acuerdo con los violentos: no dar por acabado el sabotaje sin cantar Els Segadors
Libertad Digital 14 Diciembre 2005

Según pudo saber Libertad Digital, la organización había recibido un aviso de los Mossos d'Esquadra de que podrían producirse incidentes. Efectivamente, cuando a las 19.30 tenía que comenzar el acto en el Hotel Sol Meliá de Gerona, unos veinte jóvenes miembros de un grupo independentista de extrema izquierda y antisistema denominado maulets irrumpieron en la sala insultado y entonando el himno de "Els Segadors" impidiendo la lectura del manifiesto de Ciudadanos de Cataluña. Según ha denunciado la organización, los Mossos permanecieron impasibles y dejaron actuar a los reventadores hasta el final. Es más, según informa EFE, el jefe del dispositivo policial montado por la policía autonómica, acordó con los jóvenes que éstos se retirarían de la sala tras entonar "Els Segadors", como hicieron finalmente.

Los jóvenes independentistas portaban "senyeres" y pancartas con el nombre de su grupo Maulets, y han increpado al grito de "botifler" (traidor) y "pallaso" al director de "Els Joglars". A los gritos de los jóvenes de Maulets respondieron los asistentes al acto, en el que se presentaba un manifiesto en favor de la creación de un partido político en Cataluña que dé voz a los ciudadanos no nacionalistas, ovacionando a Boadella e increpando a los jóvenes al grito de "fuera nazis".

Los asistentes al acto y los independentistas, que llegaron a rociar el ambiente con un aerosol de un olor pestilente mientras decían "oléis mal" al público asistente, se increparon mutuamente durante media hora, acusándose mutuamente de "fascistas". "Boadella, hipócrita, vendedor de mierda" o "Boadella, burgués, trabaja de payés", son algunos de los insultos dirigidos al director teatral por los jóvenes de Maulets.

En un momento dado, una de las mujeres asistentes al acto golpeó a otra que al parecer estaba con los jóvenes y le arrancó las gafas y un pendiente, lo que dio paso a un momento de tensión cuando un hombre que asistía al acto levantó una silla. Fue ese el único momento en el que aparecieron en la sala agentes de paisano de los Mossos d'Esquadra, que impidieron que el hombre tirase la silla.

Boadella: "El virus del nacionalismo conduce a formas fascistas"
Albert Boadella ha confesado que no se siente sorprendido, porque "simplemente es coherente con lo que ocurre en este país". En declaraciones a la Cadena COPE, ha hablado de "una nueva forma de intolerancia, de fascismo" y ha recordado que "el virus del nacionalismo conduce como siempre a formas fascistas, y aquí estamos en una declaración de fascismo". Boadella ha recordado que el boicot de este acto es "ni más ni menos que lo que ocurría en épocas cuando grupos también radicales de ultraderecha saboteaban asambleas democráticas o lo que ocurría en Italia o en Alemania en los años treinta y pico".

No obstante, se mostró tranquilo porque "ellos mismos quedarán como tienen que quedar" si finalmente la presentación no se lleva a cabo: "Habrán quedado como tienen que quedar; habrán saboteado el acto y habrán conseguido su objetivo: que no hablemos". No obstante hizo un llamamiento porque "hay que dar constatación a la sociedad catalana de que han suprimido el acto".

La plataforma de intelectuales Ciudadanos de Cataluña fue distinguida con el IX Premio Gregorio Ordóñez "por su manifiesta labor contra el totalitarismo nacionalista y su valiente defensa del Estado de Derecho y de un país donde poder vivir en libertad". El patronato de la Fundación Gregorio Ordóñez, presidido por la viuda del concejal, Ana Iríbar, acordó el pasado mes de noviembre por unanimidad entregar este premio al colectivo del que forman parte, entre otros, Francesc de Carreras, Albert Boadella, Arcadi Espada, Félix de Azúa, Iván Tubau, Carlos Trias, Félix Ovejero, Ana Nuño y Xavier Pericay.

Esta plataforma de intelectuales, que nació hace medio año y fomenta la creación de un partido que dé voz a los no nacionalistas, se ha manifestado en contra del nuevo Estatuto catalán porque cree que "desborda abrumadoramente" la Constitución, "sólo responde a los intereses particulares de los partidos que lo han aprobado" y supone "un paso más en la imposición de la ideología nacionalista".

GERONA / Los Mossos no los desalojaron, sino que pactaron con ellos
Los nazionalistas catalanes intentan reventar un acto de Albert Boadella
Por Adrián Ramos Periodista Digital 14 Diciembre 2005

Los maulets -nombre bajo el que se agrupan algunos de los más furibundos independentistas catalanes- irrumpieron en la sala al grito de 'botifler' (traidor), rociando a los presentes con sprays malolientes y con la decidida intención de hacer imposible que Francesc de Carreras y Albert Boadella leyeran un manifiesto a favor de la tolerancia. Los presentes respondieron coreando fascistas y plantando cara. Los Mossos, lejos de impedir los incidentes, llegaron a un acuerdo con los violentos: no dar por acabado el sabotaje sin cantar Els Segadors.

Todo ocurrió ayer, durante un acto convocado por la plataforma no nacionalista 'Ciutadans de Catalunya', de la que forma parte el director teatral Albert Boadella, en el hotel Meliá de Gerona.

Cuando a las 19.50 horas entró Boadella en la sala del hotel donde esperaban unas 70 personas, irrumpieron en la misma los jóvenes independentistas, que portaban 'senyeres' -banderas catalanas- y pancartas y que increparon al al director de 'Els Joglars' con insultos del tipo 'botifler' (traidor) y 'pallaso'.

A los gritos de los jóvenes de Maulets repondieron los asistentes al al director de 'Els Joglars, ovacionando a Boadella e increpando a los jóvenes al grito de 'fuera nazis'.

Los asistentes al acto y los independentistas, que han rociado el ambiente con un aerosol de un olor pestilente mientras decían 'oléis mal' al público asistente, se han increpado mutuamente durante media hora, acusándose mutuamente de 'fascistas'.

'Boadella, hipócrita, vendedor de mierda' o 'Boadella, burgués, trabaja de payés', son algunos de los insultos dirigidos al director teatral por los jóvenes de Maulets.

En un momento dado, una de las mujeres ha golpeado a otra que al parecer estaba y le ha arrancado las gafas y un pendiente, lo que ha dado paso a un momento de tensión, en el que un hombre que asistía al acto ha levantado una silla sin llegar a golpear a nadie.

En ese instante han aparecido en la sala del hotel agentes de paisano de los Mossos d'Esquadra, que en lugar de desalojar a los alborotadores, se han puesto a dialogar con ellos hasta llegar al inaudito pacto de que éstos se retirarían de la sala tras entonar 'Els Segadors', el himno nacional de Cataluña. Al final, con apoyo d elas fuerzas del orden de la Generalitat, se ha hecho lo que querían lo Maulets.

De esta forma, a las 20.20 horas ha dado comienzo el acto programado -en el que habían anunciado su intervención, además de Boadella, Francesc de Carreras y María Teresa Giménez Barbal, con las palabras dirigidas al público por Albert Boadella: 'lo que ha pasado antes era una demostración de la realidad de este país; cosas que recuerdan la entrada de falangistas y fachas en las asambleas democráticas'.

La plataforma de intelectuales 'Ciutadans de Catalunya' fue distinguida con el IX Premio Gregorio Ordóñez 'por su manifiesta labor contra el totalitarismo nacionalista y su valiente defensa del Estado de Derecho y de un país donde poder vivir en libertad'.

El patronato de la Fundación Gregorio Ordóñez, presidido por la viuda del concejal, Ana Iríbar, acordó el pasado mes de noviembre por unanimidad entregar este premio al colectivo del que forman parte, entre otros, Francesc de Carreras, Albert Boadella, Arcadi Espada, Félix de Azúa, Iván Tubau, Carlos Trias, Félix Ovejero, Ana Nuño y Xavier Pericay.

Esta plataforma de intelectuales, que nació hace medio año y fomenta la creación de un partido que dé voz a los no nacionalistas, se ha manifestado en contra del nuevo Estatuto catalán porque cree que 'desborda abrumadoramente' la Constitución, 'sólo responde a los intereses particulares de los partidos que lo han aprobado' y supone 'un paso más en la imposición de la ideología nacionalista'.

LA DECLARACIÓN "GENÉRICA" DE ARECES GENERA "INQUIETUD"
El PP asturiano denuncia la "debilidad" del PSOE frente a la "esperpéntica" propuesta anexionista del BNG
Ovidio Sánchez, presidente del Partido Popular en Asturias, ha denunciado este martes el "apoyo" que los socialistas ofrecen a posiciones "esperpénticas" como la defendida por el BNG en su proyecto de Estatuto, que contempla la posibilidad de anexión de pueblos fronterizos con Galicia. Ante la "debilidad" del PSOE, que permite este tipo de "exigencias inverosímiles", Sánchez ha pedido al presidente asturiano que se salga del "discurso oficial" porque el de sus "bases empieza a ser el del PP".
Libertad Digital 14 Diciembre 2005

Según Ovidio Sánchez, la polémica propuesta del texto estatutario sugerido por el BNG constituye, además de una "posición esperpéntica", una amenaza al concepto de nación, además de una amenaza a "los límites de Asturias". Sánchez aseguró, en una entrevista en La mañana de la COPE, que el proyecto de Estatuto, que deja la "puerta abierta" a la anexión de pueblos cercanos a Galicia, no llegaría a las páginas de los periódicos si no fuera por el "apoyo socialista". El presidente del PP lamentó que el PSOE no sea capaz de salirse del "chantaje nacionalista", lo que "genera una gran inquietud".

Sánchez criticó la postura del presidente de Asturias, el socialista Vicente Álvarez Areces, que se ha limitado a hacer una "declaración genérica". El popular ha advertido que, frente al "discurso oficial" del PSOE, el "discurso de sus bases empieza a ser el del PP" ante el "panorama desalentador" que se les ofrece. Sánchez advirtió que "no se puede gobernar con la gente que quiere romper la unidad de España", y que la "tremenda debilidad" que transmite el gobierno socialista central y autonómico "permite que se le puedan hacer exigencias inverosímiles". "De eso se dan cuenta todos los españoles, quienes confían en el proyecto de España".

El dirigente popular incluyó en sus críticas no sólo al BNG, autor del proyecto de Estatuto, sino también a ERC. Según Sánchez, "el ataque no viene sólo del Bloque" pues "también está alentada" por Esquerra, que "tiene iniciativas en el Parlamento para reconocer el occidente asturiano como zona de gran influencia gallega". Por ello, Sánchez interpreta que el ataque proviene, en general, de los "nacionalistas separatistas" que "intentan romper el concepto de la España de la Constitución".

Sobre las posibilidades de que la iniciativa del BNG tenga éxito entre las localidades asturianas, Sánchez afirmó que "no quieren ni oír hablar de esto" y anunció que "hay mociones presentadas" en los ayuntamientos para "rechazar esta afrenta". Esta postura la comparten, según Sánchez, los ediles socialistas y populares de la zona.

PARA PEDIR AL GOBIERNO QUE CONTINÚE LA INVESTIGACIÓN
La AVT presentará el tríptico "Queremos saber la verdad" sobre el 11-M
La AVT presentará el próximo jueves en Madrid un tríptico titulado "Queremos saber la verdad". El acto estará presentado por el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz y por la presidenta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, Ángeles Domínguez, junto con un grupo de víctimas de los atentados de 11-M. En el documento, las víctimas piden al Gobierno que continúe la investigación hasta dar respuesta a los múltiples interrogantes planteados sobre los atentados del 11-M, que hasta la fecha no han sido resueltos.
Libertad Digital 14 Diciembre 2005

En una rueda de prensa que tendrá lugar en el Hotel NH Embajada de Madrid, la AVT junto con la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, solicitarán al Gobierno que continúe con la investigación sobre los atentados del 11 de marzo de 2004, para "dar respuesta" a los múltiples enigmas que se están planteando y que "hasta la fecha no han sido resueltos".

En el mismo acto de presentación del tríptico, las víctimas del 11-M analizarán asimismo el cumplimiento de las promesas realizadas en la Comisión de Investigación por parte de las distintas formaciones políticas. Entre ellas, tendrá especial importancia el análisis de la función del Alto Comisionado del Gobierno para las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces Barba, al que el mes pasado acusaron de convocar reuniones con las Asociaciones del 11-M y no llamarles a ellos.

En agosto la AVT ya pidió la reapertura de la Comisión, porque "no se debe cerrar una comisión en tanto el proceso judicial siga abierto, ya que cada día aparecen datos nuevos que desconocíamos y que lógicamente no se han tratado en la comisión". También reivindicaron que durante la Comisión hubo gente, que, según ellos, mintió, por lo que sería necesario seguir investigando hasta que se tengan todos los datos.

MODELO DE ESTADO
El fallo dice que la Generalitat debe preguntar a los padres de los alumnos de Primaria cuál es su lengua habitual y enseñarles en ésta / Indica que bastaría con añadir una casilla en las solicitudes de inscripción
La Justicia ordena por tercera vez que en Cataluña se enseñe en castellano
Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña obliga a la Generalitat a que dé opción a los niños de hasta 8 años a ser educados en su lengua materna - Afirma que sería «sumamente fácil» cumplir esta obligación añadiendo en las matrículas una casilla para indicar el idioma que prefieren los padres
LEONOR MAYOR El Mundo 14 Diciembre 2005

BARCELONA.- Los jueces consideran que la Generalitat de Cataluña debe dar a los padres de los niños de hasta ocho años de edad la opción de ser educados en idioma castellano, si ésta es su lengua materna.
Así lo establece una sentencia dictada el pasado 24 de noviembre y notificada el lunes 5 de diciembre con la que se resuelve el recurso interpuesto por la Asociación por la Tolerancia, contra el Departamento de Enseñanza que dirige la consejera de Esquerra Republicana de Catalunya, Marta Cid. Es la tercera vez que, en el espacio de apenas un año, la Justicia se pronuncia en este sentido.

En su fallo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) advierte que la Generalitat lo tendría «sumamente fácil» si quisiera «cumplir» con su «obligación» y dar a los padres de los alumnos la opción de elegir el idioma en que quieren recibir la Educación Primaria.

Bastaría con que en las solicitudes de preinscripción y matriculación del alumnado se incluyese una casilla en la que los padres pudiesen consignar cuál es el idioma materno de su hijo, opinan los jueces.

Como ejemplo de lo «fácil» que este método resultaría, dice el Tribunal que «la técnica de las casillas en el impreso de solicitud la emplea [Enseñanza] sin ningún reparo para facilitar el ejercicio de otro derecho, el relativo al tipo de enseñanza religiosa que desean los padres para sus hijos (extremo notorio según resulta de los impresos oficiales que se reparten)».

Y añade la sentencia, dictada por la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, que la obligación de incluir esa casilla en los impresos de preinscripción y matriculación de alumnos en escuelas sostenidas con fondos públicos «no cuestiona el sistema de conjunción lingüística que sigue la Administración educativa».

La Ley de Política Lingüística, dictada en 1998 por Jordi Pujol, establece en su artículo 21.2 que los niños «tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano». Y añade que la Administración «debe garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo».

Serie de sentencias
Sin embargo, «la Generalitat no pregunta cuál es la lengua habitual de los alumnos y, de ese modo, burla la ley para que toda la enseñanza Primaria se imparta en catalán», según explica José Domingo, presidente de la Asociación por la Tolerancia, que interpuso el recurso.

«Si alguien solicita que su hijo sea educado en castellano es dinamitado y se le dice que el niño estará marginado, al ser el único alumno de su clase en esa situación», agrega Domingo.

De hecho, ésta no es más que la tercera de una serie de sentencias en las que los tribunales han fallado en el mismo sentido: la Generalitat debe cumplir la ley y dar a los padres el derecho de escolarizar a sus hijos en castellano durante el periodo de la enseñanza Primaria, que es cuando se aprende a leer y a escribir.

Los fallos anteriores fueron dictados en septiembre de 2004 y en febrero de 2005 como respuesta a sendos recursos interpuestos también contra el contenido de los impresos de preinscripción y matriculación en los centros de Educación Primaria sufragados con fondos públicos; es decir, en las escuelas públicas y las concertadas.

Pero la Generalitat no ha dado cumplimiento a estas sentencias porque considera que las escuelas «garantizan los derechos lingüísticos», según explicó Cid tras la publicación del fallo anterior. Para la consejera, la incorporación de una casilla relativa al idioma en los impresos no haría más que «abrir la puerta a la segregación lingüística en las escuelas».

Mientras, la Asociación por la Tolerancia insiste en que la Generalitat incumple las leyes de Política Lingüística y de Procedimiento Administrativo y que, además, vulnera el artículo 27.5 de la Constitución, que consigna el derecho a la educación. No obstante, Domingo reconoce las dificultades con que se encuentra su asociación para hacer cumplir esas sentencias. Y vaticina que la cuestión se complicará en el futuro si se aprueba la reforma del Estatuto que se tramita en el Congreso.

«El primer borrador del Estatuto reconocía el derecho a elegir la enseñanza Primaria en la lengua habitual, pero esta referencia ha sido eliminada del texto definitivo», relata Domingo.

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