AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 15 Diciembre 2005
La interminable polémica sobre el catalán
Amando de Miguel Libertad Digital 15 Diciembre 2005

Reajuste nacional de la enseñanza y la cultura
José Javaloyes Estrella Digital15 Diciembre 2005

España se rompe
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 15 Diciembre 2005

El "Club de Perpiñán" quiere más del "acojonado" ZP
EDITORIAL Libertad Digital  15 Diciembre 2005

No todo da lo mismo
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 15 Diciembre 2005

La escuela del PP
Editorial ABC 15 Diciembre 2005

Zapatero y sus aliados imponen hoy la LOE
Editorial Elsemanaldigital.com  15 Diciembre 2005

La memez de la semana: "la generación mejor formada de la historia"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 15 Diciembre 2005

Que encarcelen a Boadella
José García Domínguez Libertad Digital 15 Diciembre 2005

Señor, sí señor
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Diciembre 2005

Autodeterminación y territorialidad
Kiko Rosique PD 15 Diciembre 2005

La ideología y el modelo económico
Alberto Recarte Libertad Digital 15 Diciembre 2005

No todos herederos de Wifredo el Velloso
Lorenzo Contreras Estrella Digital15 Diciembre 2005

A vueltas con ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital15 Diciembre 2005

La Yihad en España
Santi Lucas elsemanaldigital 15 Diciembre 2005

COMUNICADO de "Ciudadanos de Cataluña" tras la ceremonia de "matonismo político"
 Libertad Digital  15 Diciembre 2005

«En Cataluña hay miedo a expresarse por temor a que te consideren un mal catalán»
Tate Santaeulària La Razón  15 Diciembre 2005

Aznar denuncia "una política precisa y completa para callar" a los medios contrarios al Gobierno
Libertad Digital 15 Diciembre 2005

«Yo disparé a Miguel Ángel Blanco»
J. PAGOLA ABC 15 Diciembre 2005

Descubren un arsenal de armas de islamistas
Europa Press Periodista Digital  15 Diciembre 2005

Ya son 300 los intelectuales que firman en contra del Estatut
Elsemanaldigital.com  15 Diciembre 2005

EL APUNTE
ALEX SALMON El Mundo Cataluña 15 Diciembre 2005

La memoria sincera
Cartas al Director EL DIARIO VASCO 15 Diciembre 2005
 

La lengua viva
La interminable polémica sobre el catalán
Amando de Miguel Libertad Digital 15 Diciembre 2005

Yo bien quisiera concentrarme en asuntos referidos a la lengua castellana. Pero es continua la insistencia de muchos lectores en plantear el caso de las otras lenguas españolas, principalmente el del catalán. No puedo hacer oídos sordos a tales argumentos.

El sentido común se impone en esto de la relación entre las lenguas españolas o incluso las europeas. Transcribo el juicioso comentario de Francisco Javier Pardo Torres (Marbella, Málaga): “[En mi trabajo] si alguien viene hablando en inglés y yo sé inglés, pues le atiendo y respondo en inglés, y santas pascuas… ¿Por qué cuando yo he estado en Cataluña, a menudo mientras hablaba en castellano (por no saber su lengua, no por fastidiar) mi interlocutor me contestaba en catalán o no me contestaba? Si él no supiese español, lo comprendería, pero como eso no suele ocurrir… ¿Y por qué vemos en los programas de las televisiones catalana, gallega y valenciana a presentadores que hablan en un idioma mientras el público o el entrevistado en cuestión contesta en otro? ¿No es esto irracional e irrazonable? Si ambos hablan el castellano, aunque se puedan entender de esta forma, ¿no es una manera ilógica y absurda de comunicarse?”. Cierto es, pero ¿quién dijo que hablamos siempre para comunicarnos?

A riesgo de ser reiterativo, recojo el comentario de Javier de Arvizu (Barcelona). Se queja el hombre de que en los medios de comunicación catalana, publicados en castellano, se escribe siempre Catalunya, Parlament, conseller, etc. Nunca escriben “España” sino Espanya o Estat espanyol, pero se quejan si los medios en castellano escriben “Generalidad de Cataluña”. Concluye lo más sustantivo: “Los españoles, por mucho que diga la Constitución y la clase política, no somos iguales ante la ley. Mis hijas no tienen derecho de estudiar en español, como un niño de Madrid, Huelva o Gran Canaria. Mis hijas van a un colegio privado concertado en la parte alta de Barcelona, en el que la mayoría de alumnos y padres tienen el español como lengua habitual; pues solo les dan una hora de castellá ─como ellos dicen─ a la semana; menos que una lengua extranjera. ¿Dónde iremos a parar? ¿Cómo puede condenarse a la juventud a tener que estudiar una carrera solo en Cataluña, puesto que no podrán hacerlo en universidades del resto de España, al no saber escribir correctamente en español?”. El razonamiento no puede ser más impecable ni más inútil. Bravo por la “incorrección política” de don Javier.

Javier Aymerich me envía un artículo que circula por la internet y que originalmente apareció en el Avui. Es de un tal Salvador Sostres. Espigo algunos párrafos más ilustrativos: “En Barcelona queda muy hortera hablar en español, yo solo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel hablar un idioma que hace un ruido tan espantoso para pronunciar la jota… [los catalanes] hemos de escoger modelo: Noruega o unirnos a la caravana lingüística [del español, de pueblos subdesarrollados]. El independentismo en Cataluña está absolutamente justificado, aunque solo sea para huir de la caspa y el polvo, de la tristeza de ser español”. ¡Y estos son los que mandan en España!

Carlos de Erausquin (catalán residente en Madrid) protesta contra mi posición en los artículos publicados en La Razón y las opiniones vertidas en la Cope: “Ustedes, los periodistas afines al PP, están azuzando el odio de toda España contra el que mi corazón y mi sentimiento, no mi DNI, considera como su País. Con artículos como el escrito por usted hoy, está incitando al enfrentamiento entre ciudadanos. Cualquier día, paseando por Madrid y charlando en catalán con mis hijos, me puedo llevar un sofocón con alguien exaltado por sus comentarios e insinuaciones”. No creo. El sofocón ─y algo más─ me lo puedo llevar yo y los que conmigo están. Por cierto, somos la inmensa mayoría en España.

Carmen Blanco razona: “El tiempo nos está dando la razón a aquellos que, durante tanto tiempo y desde diferentes puntos de España, nos hemos opuesto al sistema educativo catalán basado en la inmersión lingüística. Los últimos estudios son rotundos. Cataluña es la comunidad autónoma con más fracaso escolar de toda España y el factor decisivo en un rendimiento tan bajo es que a la mitad de los alumnos se les enseña en una lengua que no es la suya”. Está muy claro. Añado que lo peor no es el fracaso escolar sino su complemento: el hecho de que muchos alumnos que aprueban y pasan de curso no están capacitados.

Albert Soler (Girona) me recrimina, una vez más, mi ignorancia respecto a la consideración del catalán como lengua regional. El hombre parece sufrir por ello: “Pero, hombre de Dios, haga el favor de explicar a sus lectores que sí, que el catalán es la lengua oficial de una nación independiente: Andorra. No creo que reconocer un error sea tan doloroso, y por lo menos quedaré tranquilo sabiendo que no tiene usted mala fe, sino simple y humana ignorancia”. Está bien, quiero morir tranquilo. Claudico: el catalán es un idioma nacional e incluso internacional. La prueba es que es el oficial de una nación independiente como Andorra. ¡Pero qué pesaditos son estos catalanes! ¿No se darán cuenta?

He aquí una comprensible reacción a la campaña de que los catalanes deben comprar “productos de proximidad” o productos etiquetados en catalán. Es el comentario de José Rovira Salgueiro: “No compréis productos catalanes; los chinos son mejores. Perdonar, pero qué pena me da este país mío”. Es bien triste que tantas instituciones públicas hagan un denodado esfuerzo (con nuestro dinero) para que compremos productos catalanes. ¿Y si, efectivamente, los chinos fueran mejores?

Reajuste nacional de la enseñanza y la cultura
José Javaloyes Estrella Digital15 Diciembre 2005

Es algo que va más allá de los pupitres escolares e incluso de la propia Ley Orgánica de la Educación. El compromiso del Partido Popular de resumir en un solo criterio la política educativa en las Comunidades Autónomas que gobierna es uno de los hechos de oposición política más importantes dentro de esta materia en la actual legislatura, e incluso en todo el tiempo transcurrido desde el mismo arranque de la Transición. Dicho de alguna manera, se trata de un ajuste programático para la sensibilidad autonómica; ajuste desde una perspectiva nacional, española, frente al desajuste nacionalista y el desbarajuste introducido por el Gobierno, antes de la LOE, con la LOE y, probablemente también, después de la LOE.

Ya era hora de que el único partido de la oposición diera un paso como éste en la defensa de la cultura española a través de la enseñanza. Pero habrá que preguntarse cuánto sudor y cuántas lágrimas será necesario derramar para corregir esa deriva antinacional introducida por los disgregadores, en nombre del pluralismo, desde el primer momento de la Transición. Sólo faltaba el concurso del teórico Gobierno nacional, como es ahora el caso, para que los nacionalistas alcanzaran en sus propósitos el nivel crítico expresado por la doble aventura del Estatuto catalán y el Estatuto Vasco —además de la nécora galaica— como reformas encubiertas de la Constitución.

El problema arranca de la hora cero del cambio político. El Gobierno de Adolfo Suárez y la oposición socialista aceptaron la transferencia de la enseñanza a las CCAA, incoando así la fractura de la unidad de conciencia nacional moderna, que había existido en el franquismo, la II República, la Restauración y todo el siglo XIX. Abriéronse con ello las puertas a la deriva nacionalista del régimen democrático, cuyas consecuencias vemos ahora. De lo cual vino a resultar que el progreso de la Transición fue como un largo viaje en régimen de peaje; es decir, con pagos sucesivos y permanentes a los nacionalistas.

Éstos, por una extraña regla de tres, se sintieron con títulos para cobrar al conjunto de España reconocimientos de ficciones y fantasías del pasado histórico que sólo existieron en los recalentados caletres de sus profetas y de los exegetas de sus profetas. Exigieron y siguen exigiendo más y más, dentro de una puja que incluye hasta el momento presente, y que no concluiría, para los nacionalistas más conspicuos, hasta finales desenlaces de escisión e independencia.

Han sido ternes en la exigencia del reconocimiento y abono de un plus de legitimidad democrática, diríase que definida y medida por ellos en “unidades de antifranquismo”, y descarándose en términos a los que nunca llegó la izquierda, mucho más leal, hasta el Rodrigato, al pacto constituyente del que salió la Carta Magna. Así las cosas, el sentimiento inmensamente mayoritario de los españoles fue obviado, en el tráfico político de los partidos, por el demente juego de una Ley Electoral que subvierte y convierte el respeto a las minorías (nacionalistas) en supeditación a éstas de las mayorías nacionales.

Sin la cesión a las CCAA de las competencias en materia de enseñanza no habrían alcanzado los nacionalismos su presente base electoral, pues son casi 30 años de desviación e intoxicación los que han mediado generacionalmente, y otros tantos años habrán de pasar, cuanto menos, para que las cosas volvieran al quicio de la verdad española si desde ahora mismo se operase, por un nuevo consenso entre los dos grandes partidos nacionales, el regreso de la enseñanza y la cultura comunes desde su gestión autonómica a la responsabilidad central del Estado.

Pero ¿a qué pueden sonar estas consideraciones estando las cosas como están? Con la que está cayendo, poco menos que a sueños de una noche de verano. Empalmados los nacionalismos como los verracos de Guisando, con los afrodisíacos que Rodríguez les echó en el hozadero, no optarán sin embargo en segarle la hierba bajo los pies, retirándole el apoyo parlamentario, si en el Parlamento despuntan de inconstitucionalidad (o de anticonstitucionalidad, si se quiere) el engendro estatutario catalán, o el vasco, si es que Ibarretxe se anima de nuevo. En cualquiera otra tesitura que ésta de Rodríguez los nacionalistas se encontrarían peor. La desestabilización nacional que presidió el 14M es inconcebible sin otro 11M.

Sin embargo, la rectificación en política cultural y de enseñanza, aunando el PP las Autonomías que gobierna, debería incluir —por el momento, desde Génova— a lo que fue su propia ejecutoria como Gobierno. Sí, habría de afectar, abjurando de ellos, a los propios pactos de Aznar con Pujol —según Pujol reveló a La Vanguardia— sobre el catalán y el valenciano. La mal llamada “normalización lingüística” trajo como fruto un mulo idiomático, un híbrido sintáctico y fonético, de sustantivos, adverbios y adjetivos, que ha vuelto irreconocible la lengua que como valenciano se oye en Canal 9 y en todos los reductos oficiales de la Comunidad Valenciana. Ni a José María Aznar ni a Eduardo Zaplana les tembló el pulso al suscribir el acuerdo aquel como pago por el apoyo de CiU al primer Gobierno del PP. No pudo sonarles mal el producto resultante. Uno era de Madrid y el otro de Cartagena.

jose@javaloyes.net

Estatuto gallego
España se rompe
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 15 Diciembre 2005

"Es una pena que España vaya a romperse". Le oyeron decir hace unos quince días al presidente chino Hu Jintao un alto cargo español y el diplomático acreditado en Pekín que le acompañaba. La noticia, recogida en el confidencial “Conficrítico”, equivale a una radiografía de la grave dolencia que detectó en su reciente viaje a nuestro país.

Poco alentadora para las empresas españolas que a falta de mejores horizontes hacen sus maletas para la aventura china. En el “vaya a romperse” late sin embargo la esperanza de todo subjuntivo, modo verbal que indica duda o deseo. Descartado que el preboste chino nos desee males, su opinión se residencia en el terreno de la duda o incertidumbre que los españoles debemos eliminar a la carrera.

Y eso que Hu Jintao al expresarse no estaba al tanto de las últimas especulaciones sobre el proyecto de Estatuto gallego anunciado por el BNG, el “bloque” nacionalista” que plagia el texto del cuatripartito catalán. Y para mayor similitud cuenta también con apoyo del PSOE regional y aliento del presidente Rodríguez. El texto ha sido calificado de “esperpento”, correcta valoración ya que según la Real Academia de la Lengua, española por supuesto –esperpento es “obra literaria– es decir “escrita” como el tal estatuto sin prejuzgar su calidad, que deforma sistemáticamente la realidad recargando sus rasgos grotescos y absurdos”. En otro ajustado manejo del léxico, Vázquez, el alcalde de La Coruña y buen socialista, añade la calificación de “exabrupto” es decir “salida de tono, inconveniente e inesperada”; posiblemente por considerar, junto con otros diez millones de españoles, que el cambio del modelo de nuestra Nación se está guisando por sorpresa y en la sombra al estilo de las peores conspiraciones. Y ni les cuento lo que van diciendo por ahí Alfonso Guerra, Jáuregui, Escuredo y otros socialistas políticamente honestos. ¿Por qué no se amotinan antes de que sea tarde?

Dos de las paridas estatutarias del bloque –expresión de densidad más que de cantidad– han irritado a tirios y troyanos en especial a las autonomías colindantes. La primera impone la cooficialidad del lenguaje gallego en las zonas limítrofes donde se use habitualmente aunque sea en alguna de sus variantes. La segunda plantea que algunos municipios de esas comarcas puedan integrarse en la comunidad autónoma de Galicia si lo quieren sus habitantes. “No es, por supuesto, una propuesta anexionista, imperialista o militarista, –se apresuraba alguien a escribir en un diario de La Coruña– pero en algunos casos ha sido exageradamente interpretada, como si un hipotético ejército galaico fuera a cruzar las fronteras de un momento a otro”. Tamaña remisión a lo castrense es como mentar la soga en casa del ahorcado o en trance de serlo. ¡Cuantos habrán recordado al leerlo la obligación que impone al ejército español el artículo octavo de la Constitución!

Los del BNG patentizan con sus pretensiones un pavoroso desconocimiento de la historia. La que cuenta por ejemplo como Galicia fue incorporada –o anexionada– al reino de León pasando a englobarse en Castilla en 1037, cuando Fernando I venció en Támara. Por algo interesa eliminar la historia de los planes de estudio. Los “bloquistas” sacan, bajo la puerta estatutaria, la patita de sus aficiones totalitarias y expansionistas. El idioma –entonces el alemán– fue el pretexto hitleriano para obligar a Checoslovaquia en 1938 a ceder la región de los Sudetes y para someterla al año siguiente.

¿Qué dirían los mentados si actuando a la recíproca la actual Castilla y León imitara a Fernando I expandiéndose por Galicia invocando derechos históricos? Pues, otro esperpento. ¿O si por razón de idioma y antecedentes se extendiera hacia el sur aceptando incorporarse a Madrid como hubo quien sugirió al elaborar la Constitución de 1978?

La situación que asombra a Hu Jintao la describe el diálogo de los dos personajes clásicos del humorista gráfico Ramón que mirando a nuestro mapa dicen: “Los nacionalistas catalanes quieren Valencia, los vascos Navarra, los gallegos algo de Asturias y León. ¡Si todos hacen lo mismo, no va a haber España para todos!” ¿No terminaremos enfrentándonos como malicia el citado periodista gallego?

En el caso gallego lo que no puede ser es, además, jurídicamente un imposible. La modificación del Estatuto de Galicia, a diferencia del catalán, requiere mayoría de dos tercios en el Congreso, es decir no puede hacerse sin el asentimiento del principal partido de la oposición que por coherencia no lo otorgará.

¿Cuándo los políticos se ocuparán de lo importante para el ciudadano en lugar de estas zarandajas? Mil delitos diarios en Madrid, o un atraco cada minuto a domicilios es “demasié” señor Rodríguez, o “too much” como dirían sus amigos norteamericanos. Hay que explicarlo y remediarlo.

Y no como silencia la vistosa vicepresidenta de la Vega, que "ni confirma, ni desmiente... ni nada" la afirmación de Otegi de que el PSC negoció con la ilegalizada Batasuna durante los cinco años de vigencia del Pacto Antiterrorista. Esta pieza encaja con el viaje de Carod a Perpiñán y mete en el mismo carro a los Estatutos vasco y catalán. ¿Es locura o pesadilla? ¿Por qué no lo aclaran los ministros trashumantes en la caravana del último “weekend” y del que viene?

El "Club de Perpiñán" quiere más del "acojonado" ZP
EDITORIAL Libertad Digital  15 Diciembre 2005

Desde el comunicado etarra, publicado en Gara el 21 de marzo de 2004, supimos de las esperanzas que la banda terrorista depositaba en el nuevo presidente del gobierno, a quien reclamaba "gestos tan fuertes y valientes para con Euskalherria como los que se van a dar en Irak".

Este miércoles, no ha sido ETA, sino su interlocutor en Perpiñán –y, a su vez, socio de Zapatero–, Josep Lluis Carod Rovira, quien ha pedido "valentía" al presidente del gobierno del 14M, respecto al estatuto soberanista.

El dirigente separatista catalán considera que "en el PSOE están acojonados" –según él, por los medios de comunicación de la derecha–, y "por tanto, quien tiene que ser valiente es el señor Zapatero". Carod Rovira, como velada amenaza, ha hecho valer su apoyo parlamentario a Zapatero, recordando que tiene 650.000 votos, "el doble de los que tiene Rodríguez Ibarra en Extremadura".

No sabemos si en el PSOE están o no "acojonados" –deberían estarlo, vistos el radicalismo e insaciabilidad de sus compañeros de viaje–, pero lo que es un hecho es que el presidente del gobierno no ha tenido ni siquiera la dignidad de exigir una rectificación a su indeseable socio de gobierno. En lugar de eso, Zapatero se ha dedicado a ocultar en el parlamento los contactos de su partido con Batasuna y a censurar a Rajoy por pedir explicaciones.

A ZP le molesta, con toda lógica, que ETA deje en evidencia que su disposición a una tregua para toda España no es gratis y que, desde luego, no le basta con los pasos ya dados por este gobierno. A todo demócrata debería indignar que un partido de gobierno, aliado a una formación separatista, haya roto un pacto que, como el de las Libertades y contra el terrorismo, se negaba a pagar precios por la paz y que trataba de combatir a ETA desde la firmeza, y no desde la concesión.

ETA, por su parte, no tiene bastante con la neutralización de las víctimas; ni con la nueva financiación y representación parlamentaria de los proetarras del PCTV; ni con las ofertas de impunidad; ni con los repulsivos guiños del PSE de Patxi López a Batasuna; ni con la disposición de los socialistas a negociar con los proetarras el reflotamiento del Plan Ibarretxe. Todo esto sólo alimenta las esperanzas de ETA, pero no las sacia.

¿Cómo no le va a molestar al presidente del gobierno del 14-M que se sepa que ETA ha recobrado las esperanzas y que exige precios políticos por la "paz", si lo que quiere ZP es precisamente que los españoles –no sólo Savater– se crean que la banda terrorista –con o sin tregua– está dispuesta, "sin letra pequeña y sin contrapartidas políticas" a abandonar definitivamente la violencia?

Con la esperanza puesta en la tregua y en las futuras elecciones de 2008, el gobierno de ZP tiene, mientras tanto, que sostenerse con ERC. Carod-Rovira lo sabe. Y no hay que olvidarse que quien pide hoy "valentia" al presidente del gobierno, es el mismo que, antes del 14M, ya se jactaba de tener a Zapatero "cogido por las pelotas". Ciertamente, es como para que muchos estén –incluso en el PSOE– más que preocupados.

No todo da lo mismo
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 15 Diciembre 2005

ESTÁBAMOS tan acostumbrados a ser súbditos que, después de casi treinta años de vida constitucional, apenas nos hemos dado cuenta de que somos ciudadanos. Ello tiene, con su grandeza, algunas servidumbres, como, por ejemplo, saber y entender que no todo da lo mismo. Asistimos cada día al espectáculo político, no siempre edificante, que organizan nuestros representantes, aquéllos a quienes hemos distinguido con nuestros votos, y, aún en el disgusto, miramos para otro lado. Un mal entendimiento de la paz y el sosiego nos invita a ser cómplices pasivos de los desmanes que, ¡en nuestro nombre!, organizan quienes tienden a ser mejores servidores de sus respectivos partidos que valedores de la voluntad y el criterio de sus electores.

Me gustaría saber, de verdad, cuántos votantes del PSC, la franquicia con la que opera el PSOE en Cataluña, no sienten algún escrúpulo ante el pacto que dio paso al tripartito. ¿Son todos tan fervorosamente nacionalistas y es tanta su intención soberanista como señala el pacto del Tinell y quieren refrendar la hipotética prórroga que ya propugnan Pascual Maragall, Josep Lluis Carod-Rovira y Joan Saura? ¿Todos los militantes y votantes del PSC suscriben sin pestañear, sin una duda, la proclama de su líder en el sentido de que la «nación catalana» será leal a España? No todo da lo mismo cuando se abordan cuestiones que afectan a la médula de nuestras convicciones, salvo que se llegue a la convicción de no tener ninguna.

Esa promesa de «lealtad» con la que Maragall le hace un brindis al sol incita a la sospecha. Cataluña es parte integrante y fundamental de España, aunque no sea ése el deseo de los caciques separatistas. No puede, dentro del espíritu constitucional que nos agrupa, ser leal ni desleal: es parte de un todo. Otra cosa es que el no siempre lúcido president, en el calor del segundo aniversario de su inesperada y tardía grandeza, cuando perder unas elecciones le llevó a la Generalitat, esté, con su proclama de lealtad, dando un nuevo grito que, instalado en una alta representación del Estado, resulta absolutamente improcedente y, en sí mismo, totalmente desleal.

El pasotismo instalado entre nosotros tiende a quitarle importancia a todo lo que pasa; pero un mínimo sentido cívico y la conciencia de ser, verdaderamente, ciudadanos debe obligarnos, cuando menos, a ejercer el derecho al pataleo y evidenciar el disgusto que nos produce que, en nuestro nombre, se perpetren acciones que van contra nuestra voluntad y traicionan nuestro criterio, el que nos llevó a las urnas con una papeleta determinada y no con otra. José Luis Rodríguez Zapatero, al que, más que a nadie, todo le da lo mismo con tal que resulte «progre», debiera intervenir en este caso para establecer la distancia conveniente entre la franquicia socialista y la casa central.

La escuela del PP
Editorial ABC 15 Diciembre 2005

LA iniciativa del Partido Popular de crear un sistema educativo común en las Autonomías que gobierna, sobre la base de las competencias que habilitará la futura Ley Orgánica de Educación, representa un salto cualitativo en su política de oposición y pone al Ejecutivo socialista frente a sus propias y profundas contradicciones. Las reacciones socialistas al anuncio hecho por el PP demuestran que la sorpresa no ha sido bien digerida. Mientras la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, criticaba las medidas propuestas por el PP porque ya están, a su juicio, en el proyecto de Ley, el portavoz parlamentario socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificaba la iniciativa popular como un acto de «insumisión» y el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, como «un comportamiento antijurídico». Son argumentos antagónicos, descalificados por su desmesura, que revelan el acierto estratégico de la decisión del PP de coordinar entre sus gobiernos autonómicos un sistema educativo basado realmente en unos contenidos comunes de Historia, Geografía y Literatura, entre otras medidas tendentes a aprovechar las competencias de las autonomías para reconducir la LOE hacia un modelo de escuela pública de mayor exigencia y calidad.

Una primera interpretación de este anuncio hecho por el PP lleva a la confirmación de que la LOE no garantiza un sistema educativo común para toda España y de que la enmienda que establece unos porcentajes fijos de los horarios escolares para «los contenidos básicos de las enseñanzas mínimas» permite, en la práctica, a las Comunidades Autónomas modelar a su gusto el currículo escolar. El PSOE no contaba con que este precepto, destinado, sobre todo, a satisfacer a los gobiernos vasco y catalán, fuera reconvertido por otros gobiernos autonómicos en la base para un sistema educativo integrador y nacional, en el que los «hechos diferenciales» de cada comunidad sean compatibles con el estudio de los vínculos comunes a todos los españoles. Para el Gobierno quedaba fuera del guión la posibilidad que la LOE se vuelva contra él mismo y que después de haber buscado la ruptura entre las organizaciones cívicas opuestas a la reforma y el aislamiento político del PP, sea éste el que se encarame sobre el proyecto gubernamental para ofrecer a la sociedad española un modelo que, de antemano, se sabe que cuenta con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos porque, entre otras cosas, favorece la vertebración cultural del país. Es una consecuencia más del erróneo planteamiento del PSOE de gobernar como si el PP no existiera y de aprobar leyes abocadas a una vigencia precaria por su falta de consenso.

En un sentido político, el proyecto educativo del PP es un golpe directo a la imagen del PSOE como partido nacional. Su golpe de mano pone en el campo del PSOE la pregunta de si los socialistas serían capaces de hacer algo similar en la actualidad. Es decir, si el PSOE podría comportarse como un partido cohesionado y ofrecer a los ciudadanos españoles un proyecto político común -sea educativo o de otra naturaleza- que no estuviera esclavizado por sus socios nacionalistas o simplemente mutilado por el federalismo o confederalismo de sus ramas catalana, vasca o gallega. Porque el problema del PSOE es que no tiene un discurso homogéneo para toda España y esto lo inhabilita para defender algo como lo que ha hecho el PP, es decir, una oferta educativa común, por ejemplo, para Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Cataluña. La incapacidad del PSOE para emprender este tipo de políticas vertebradoras llega a los ciudadanos con más facilidad de lo que piensan sus estrategas, porque la sociedad española está saturada de políticas de fragmentación y quiere políticas de cohesión que reflejen la existencia de unos intereses nacionales que los pactos con los nacionalistas postergan con lamentable facilidad.

El desarrollo del Estado autonómico no exige levantar aduanas educativas entre comunidades autónomas, ni cercenar las posibilidades formativas de los estudiantes españoles en aras de un localismo sin futuro. No está escrito en ninguna tabla que el futuro del modelo territorial tenga que discurrir a caballo de la partición sistemática de las competencias del Estado para reducir su presencia hasta lo simbólico allí donde lo exijan las demandas nacionalistas. El valor de la iniciativa del PP es que son gobiernos autonómicos -paradójica manifestación del Estado de las Autonomías- los que se ofrecen a cubrir el vacío estatal que está causando la política del PSOE.

Zapatero y sus aliados imponen hoy la LOE
Editorial Elsemanaldigital.com  15 Diciembre 2005

Los docentes y los padres coinciden, casi unánimes, en que la LOGSE no funcionó. Sin embargo, María Jesús San Segundo ha llevado a la LOE sus puntos más polémicos y criticados.

El PSOE lleva hoy al Pleno del Congreso su proyecto de Ley Orgánica de Educación (LOE). A pesar de una movilización social sin precedentes y de un rechazo inusitado entre los afectados, el Gobierno y sus socios de ERC, con el apoyo de CiU y PNV además de IU desde la barrera, van a sacar adelante una norma que impone de nuevo los principios educativos de la LOGSE.

Los docentes y los padres coinciden, casi unánimes, en que la LOGSE no funcionó. Sin embargo, María Jesús San Segundo ha llevado a la LOE sus puntos más polémicos y criticados, como son la promoción automática de los alumnos aunque suspendan, la uniformidad de los estudios hasta los 16 años aunque dichos estudios no interesen a los alumnos, o el estatalismo ideológico. Demagógicamente, la Ley llama a la igualación "por abajo" de los estudiantes "la meta de conseguir el éxito escolar de todos los jóvenes". Para lograr ese éxito, nada mejor que aprobar a todos, estudien o no; y de eso se trata.

Una parte esencial de la nueva Ley va a ser la autonomía casi completa de cada Comunidad. En la práctica, esto implica que cada Comunidad Autónoma podrá matizar mucho la Ley. En algunos casos esto implicará que los dogmas de la LOGSE se aplicará sin consideración, y que se generarán modelos educativos divergentes; pero no debe escandalizar a nadie que las Comunidades gobernadas por el PP se pongan de acuerdo para mantener un currículum nacional. Será en ejercicio de su autonomía, para evitar diecisiete sistemas educativos distintos.

El PSOE y sus aliados han presentado la LOE como una apuesta progresista, pero en realidad favorecerá nuevos tipos de discriminación en nombre de la igualdad. La enseñanza pública fue un gran medio de promoción social para los más desfavorecidos, y su degradación, aunque crea una mano de obra dócil y unos votantes sumisos, priva de oportunidades a los que menos tienen. Quienes puedan huirán de los centros en los que la LOE se aplique literalmente; no son pocos, por ejemplo, los dirigentes socialistas que educan a sus hijos en centros privados y elitistas.

El Gobierno intenta presentar la oposición a la LOE como una maniobra política del Partido Popular e ideológica de la Iglesia Católica; ambas cosas son falsas, porque de hecho el PP no suprimió la LOGSE cuando pudo hacerlo, sino que se limitó a modificaciones superficiales que ahora desaparecen. Y la Iglesia ha intervenido ahora en defensa de la libertad de los padres, no por sus propios intereses. Aunque Alfredo Pérez Rubalcaba ha intentado y en parte conseguido dar una imagen de miopía y división entre sus adversarios.

La LOE plantea una educación de espaldas a la realidad. Cuando en nuestro entorno se trata de fomentar la calidad, el esfuerzo, el mérito y la disciplina ante el deterioro de la formación y de la convivencia el PSOE retorna a un modelo que ya ha fracasado en España y en otros lugares. Es un modelo que conviene a sus intereses, pero no a los de España y de los españoles.

La memez de la semana: "la generación mejor formada de la historia"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 15 Diciembre 2005

Ya está hecho, o casi. Una mayoría que se dice progresista va a sacar adelante la Ley de Educación más carca y regresiva de nuestra historia constitucional. Zapatero, San Segundo y Rubalcaba han llevado al pleno del Congreso la Ley Orgánica de Educación.

El PSOE ha logrado una mayoría consistente para aprobar la Ley. Cada uno de los grupos que votará a favor de la LOE ha recibido, en su texto, lo que deseaba; los nacionalistas han conseguido, definitivamente, el control del sistema educativo de las respectivas regiones, en su camino de "construcción nacional". Pero la gran triunfadora es la izquierda ideológica, que someterá a todos los alumnos, los docentes y las familias a sus principios ideológicos.

Hace unos años Felipe González se refirió a la generación de la LOGSE como "la mejor formada de la historia de España". Es decir, la que había recibido, en su opinión, una educación más completa; y esta frase debe unirse a lo que anunció Alfonso Guerra en 1982, que a España no la iba a reconocer "ni la madre que la parió". Es decir, que la izquierda aplicó desde el poder y reitera ahora un modelo de transformación social, un proceso revolucionario desde sus postulados subversivos –igualación por abajo, desprecio de los conocimientos, la jerarquía, el mérito y la diferencia, imposición de sus valores como los únicos posibles, negación de la libertad-. Eso fue la LOGSE y eso es hoy la LOE.

Ahora bien, ¿es verdad que los chicos de la LOGSE son los mejor formados de nuestra historia? Que cada uno lo compruebe con los casos que tenga a mano, y compare con las personas formadas según los planes de Callejo, Sáinz Rodríguez, Ruiz Jiménez o Villar Palasí. Yo me voy a permitir ofrecerles sólo un ejemplo.

En la Oferta de Empleo Público de Navarra para 2005 se incluyeron 111 plazas del cuerpo de Policía Foral. Un cuerpo de la Administración pública para acceder al cual se exige una titulación mínima de graduado escolar o equivalente. No es poca cosa; y de hecho muchos de los 836 aspirantes tenían una formación incluso universitaria. Navarra está asumiendo competencias policiales cada vez más amplias y el objetivo es llegar a 900 policías en 2007.

Sin embargo, algo va mal. De 836 candidatos –que habían acreditado sus estudios previos- sólo 79 superaron el primer ejercicio de la oposición. Y es que este primer ejercicio está compuesto por cuestiones de lengua, ciencias, historia y geografía. Es decir, que falla radicalmente la formación básica, y Navarra se queda de momento sin sus muy necesarios policías.

España se enfrenta a un hecho nuevo: están saliendo del sistema educativo los españoles formados bajo la LOGSE o en los tiempos de transición a ella. Nacidos en 1980, 1982 ó 1984, incluso quienes han completado estudios superiores empiezan a llegar al mundo del trabajo. Y se empieza a detectar que su formación es diferente, deficiente, inferior en una palabra. No han adquirido los mismos conocimientos, ni los mínimos valores, y el país empieza a darse cuenta de que sus policías, sus arquitectos, sus ingenieros y sus abogados –si se modifican los niveles objetivos anteriores necesarios para el acceso a esas y otras profesiones- van a ser menos capaces.

Podemos fingir que no pasa nada, y hacer como el consejero de Interior del Gobierno de Navarra, Javier Caballero, que ha decidido convocar una oposición suplementaria para completar su plantilla. ¿Rebajará el nivel? Todos pagaremos las consecuencias de los prejuicios de la izquierda y de la sumisión de una parte de la derecha, que cuando ha tenido el poder en Madrid se limitó, con la LOCE de Pilar del Castillo, a unos bienintencionados retoques mínimos que no cambiaban las cosas. Es una generación mal formada, que nos pone en la disyuntiva entre la rebelión o la decadencia.

Gerona
Que encarcelen a Boadella
José García Domínguez Libertad Digital 15 Diciembre 2005

Repaso La Vanguardia ex española de cabo a rabo. Nada, ni rastro del asunto. Vuelvo a empezar, otra vez. Y sólo me demoro unos segundos en la página treinta y siete, donde cierto Instituto Oftalmológico Tres Torres informa a toda plana: “Ya es posible leer el periódico sin gafas”; se nota que nunca se han dedicado al negocio de la Prensa. Continúo la pesquisa. Sé que ha de estar, seguro, pero hoy la han escondido muy bien, los pillines. Inasequible al desaliento, no me rindo. Ahora mismo, llevo diez minutos en el empeño e intuyo que a la tercera podría ir la vencida. Así, lo intento de nuevo y… ¡Eureka! ¡Ya la tengo! Ahí, ahí, en el minúsculo rinconcito interior de esa página izquierda repleta de publicidad. “Un grupo de Maulets intenta boicotear un acto de Ciutadans de Catalunya”. Sabía que la encontraría.

Bien, vayamos ya con lo serio: el Avui. En página dos, originalísimas viñeta del de los chistes. Un busto de Franco (Francisco) proclama: “A Jiménez Losantos yo lo hubiese nombrado ministro de Información y Manipulación”. Más adelante, en la doce, mi candidato personal a la Secretaría General de la ONU, el corresponsal en Gerona y comarca, titula a cuatro columnas: “Enfrentamiento en Gerona entre independentistas y miembros de la plataforma de Boadella”. Luego, aclara que uno de los asistentes al acto “intentó agredir a una mujer lanzándole una silla”. Vaya, una señora, seguramente embarazada de siete meses y medio, pasaba por allí y, al verla, el energúmeno españolista decidió matarla arrojándole piezas del mobiliario a la cabeza. No me extraña que los Mossos hubiesen de intervenir, “evitando que los asistentes y los manifestantes se agrediesen”. Sin embargo, leída enterita la crónica, aún me corroe una duda: ¿Por qué la policía doméstica no detuvo a Boadella, ni entregó en los Juzgados al resto de los provocadores de la Plataforma?

Veamos si el periódico de Franco (Antonio) nos saca de dudas. “Está claro que no sólo la COPE miente y manipula a los oyentes”, me espeta un Emilio Rodríguez Gallardo, sólo abrir sus páginas. Por lo que leo, Gallardo, tendero de oficio y lector fiel de Franco, quiere denunciar también las mentiras de Carlos Herrera. He aquí su crudo testimonio: “Tengo una tienda desde hace diez años, el cartel, las bolsas, los precios y el ticket de caja están en castellano, y nunca he sufrido ni multas, ni visitas de ninguna policía lingüística”. Tomo nota, pues, de la feliz impunidad gramática del tal Rodríguez Gallardo. Pero, de lo mío, apenas una frase: “El grupo de jóvenes los insultó, y los asistentes replicaron de la misma manera”. Punto. Claro, ya se sabe: los extremos se tocan y todos esos son iguales.

Pues, para salir de dudas, habrá que recurrir a El Punt, que dicen que es el diario de más circulación por allí, en la provincia de Gerona. “Diari independent, català, comarcal i democràtic”, me advierte su impresionante cabecera. Pero vayamos al grano. “La plataforma había organizado con gran secreto un acto en Gerona, aunque Maulets lo supieron (…) Una acólita de Boadella agredió a una independentista y le arrancó un pendiente tras tirarle las gafas al suelo. Instantes después, uno de los asistentes levantó una silla dispuesto a lanzársela a los independentistas. (…) Maulets no descarta denunciar a los dos agresores”. Ahora lo he entendido. El tipo de la silla pretendió rematar a la señora que pasaba por allí cuando la otra españolista ya le había propinado una paliza descomunal. ¡Y Boadella suelto y sin cargos! ¡Qué país, señor! En fin, ya puestos, veamos qué escriben los lectores de esa comarca hermana en las cartas al Director: “És vist que no només la COPE mentéix i manipula els seus oients. Fa deu anys que tinc una botiga, el rètol, les bosses, els cartells dels preus i els tiquets de caixa están en castellà... ». Bueno, pues vale, Rodríguez Gallardo, volveremos a tomar nota.

Opinión
Señor, sí señor
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Diciembre 2005

Qué poco duran los enredos del Gobierno en la historia del Partido Popular. El pasado domingo el Grupo Prisa, con la ayuda de Gaspar Llamazares, lanzaba al aire unas supuestas cintas sobre el hundimiento del Prestige. Cuarenta y ocho horas ha durado este nuevo "pufo" del Gobierno, puesto que nos hemos enterado este miércoles que esas cintas las había desestimado el Juez hace muchos meses por pura inconsistencia.

Pero es que ya ni las manipulaciones les salen bien a Zapatero, casi al mismo tiempo que se descubría esta nueva mentira de Moncloa, el líder independentista catalán y socio del Gobierno –Carod Rovira– se descolgaba con una declaraciones toscas pero muy clarificadoras del estado de ánimo de Rodríguez Zapatero. Carod espetaba desde una radio catalana que el PSOE "está acojonado" por la estrategia del PP y por el acoso mediático al Gobierno. ¿No será que en Cataluña la verdadera falta de libertad hace que el republicano no sea consciente que los medios de comunicación tienen la obligación de ejercer un control de la gestión política?

Lo que sí está claro es que estas declaraciones, son el reflejo del nulo respeto con que Esquerra Republicana trata a Zapatero y a su Gobierno. Es el ejemplo contundente de la absoluta dependencia del jefe del Ejecutivo hacia los independentistas de ERC.

Estamos ante la penúltima entrega del matonismo político con que actúan habitualmente los republicanos catalanes. Tienen cogido a Zapatero por el cuello y no lo ocultan. No ha salido todavía ningún miembro del Gobierno a responder a Carod Rovira sobre su grosería. Si no salen es que le están dando la razón sin reparo. Además, en este caso, no sólo ha despreciado al Gobierno, el líder radical catalán ha entrado también en la guerra de cifras y de votos respondiendo así a Moraleda, que hace unos días se le ocurrió entrar en el jardín de los amagos.

No sé como será el estado de ánimo de Rodríguez Zapatero. Lo que sí sabemos por los datos ofrecidos por Carod Rovira es que están acojonados por la estrategia del PP. Lo que llama la atención es que el presidente del Gobierno no esté ciertamente asustado por la que está montando. El miedo le debe venir por su propia actitud hacia los nacionalistas, y no por las formas del Partido Popular. Y es que al final Zapatero se ha convertido en el pim pam pum de sus socios parlamentarios, algo que provoca una situación inviable.

Autodeterminación y territorialidad
Kiko Rosique PD 15 Diciembre 2005

No es que uno esperara grandes alardes intelectuales de una ideología, la nacionalista, que nunca se ha caracterizado por su racionalidad ni su elaboración teórica, pero hay contradicciones tan flagrantes que claman al mismísimo cielo etéreo en el que habitan sus mitos patrios.

Cuesta creer que sus portavoces no reparen en tales incoherencias o, en el dudoso caso de que lo hagan, que no se les caiga la cara de vergüenza al proclamarlas, pero el hecho es que, en sólo cuatro días, los tres nacionalismos periféricos que alborotan España (hay un cuarto, el centralista, que resultaba repugnante la anterior legislatura pero que a este paso va camino de convertirse en el mal menor) han incurrido en una de las más paradigmáticas con la misma convicción alegre con que últimamente manifiestan sus necedades.

El martes 6, las Juventudes de ERC salieron a la calle para conmemorar con su fervor habitual el aniversario de la Constitución, y una de las pancartas que pasearon por Barcelona rezaba: "Ni España ni Francia: Països Catalans". Dos días más tarde, la presentación del libro Mañana Euskal Herria nos reveló que Arnaldo Otegi considera irrenunciable la anexión de Navarra para dar una solución al conflicto vasco. Y, finalmente, el viernes 9 el BNG incluía en su propuesta de reforma del Estatuto gallego la posibilidad de que los municipios limítrofes de las comunidades de Asturias y Castilla y León se incorporen a Galicia si así lo deciden democráticamente sus ciudadanos.

Nada más lejos de mis intenciones que menospreciar los particulares criterios geográficos que dividen el mundo en la cosmovisión de los nacionalistas, calificándolos de erróneos o disparatados. En realidad, las fronteras actualmente vigentes no aventajan en validez o autenticidad a las que ellos imaginan más que por la circunstancia puramente casual de que el devenir de la Historia las ha dibujado así. Valencia o Baleares no son esencialmente más (ni menos) españolas que catalanas, ni Navarra más española que vasca, ni El Bierzo más leonés que gallego. Lo son de facto, obviamente, porque así lo estipulan los límites políticos que ha impuesto el azar, pero no en esencia.

Claro, que en esencia tampoco Cataluña es más catalana que aragonesa, ni Euskadi más vasco que castellano, ni Galicia más gallega que asturiana. España misma podía haber sido configurada por Sancho III de Navarra o por Fernando el Católico antes que por los reyes castellanos, y entonces, con las mismas ínfulas mesiánicas que se dan ahora, Arnaldo Otegi estaría justificando la represión policial contra el independentismo madrileño y Carod-Rovira impulsando campañas para arrancar páginas del Estatuto andaluz. Cada posibilidad que se materializa a través del tiempo envía todas las demás al limbo de las cosas que nunca llegaron a ocurrir, pero podría haber sucedido de cualquier otra manera y daría igual.

Lo realmente disparatado es que los nacionalismos periféricos pretendan subvertir el marco jurídico en vigor amparándose simultáneamente en los principios de autodeterminación y territorialidad. Este último término sólo lo emplea de forma expresa el separatismo vasco, pero salta a la vista que su contenido también forma parte del imaginario del catalán y el gallego. ¿Es posible que no se den cuenta de que son dos conceptos que se dan de patadas entre sí? Resulta tan obvio que casi da vergüenza exponerlo.

La autodeterminación niega la legitimidad de las fronteras vigentes porque concede prioridad a la voluntad democrática de los ciudadanos, mientras que la territorialidad impone la supuesta realidad sustantiva de los territorios por encima de los deseos de las poblaciones que los habitan. ¿Cómo puede la izquierda catalanista pedir respeto a la decisión del Parlament y a la vez hablar de Països Catalans englobando a regiones donde no se comen una rosca? ¿Y cómo se atreven los abertzales a reclamar el derecho de los vascos a elegir lo que quieren ser mientras aspiran a ubicar la capital en Pamplona, ciudad en las que votación tras votación los allí censados confían el gobierno a UPN? Si consideramos que la autodeterminación impera sobre la territorialidad, Valencia, Baleares y Navarra son sin lugar a dudas parte de España; si, por el contrario, es la territorialidad el criterio supremo para trazar las fronteras, esas regiones podrían, quizás, pertenecer a Cataluña y el País Vasco si aceptamos las demarcaciones que proponen los nacionalistas, pero éstas dos pertenecerían indiscutiblemente a España.

Del incongruente esquema mental con el que se manejan los nacionalismos se desprende una segunda consecuencia menos visible, y en aras a ilustrarla nos reservamos para el final el caso gallego. En efecto, el BNG no se muestra tan imperialista como los partidos homólogos de Cataluña y el País Vasco y ya ha aclarado que no pretende en ningún caso "anexionar" territorios sino sólo dejar "una puerta abierta" a que los municipios fronterizos que "por voluntad propia" quieran integrarse puedan hacerlo "a través de procedimientos democráticos regulados por las propias comunidades" a las que pertenecen en la actualidad. Es decir, que la izquierda galleguista se encomienda teóricamente sólo al principio de autodeterminación.

Honestamente, no encuentro ningún motivo para oponerme al derecho de autodeterminación. Cualquier colectivo humano debería tener la oportunidad de elegir su propio futuro, por encima de leyes y fronteras fijas, y nadie más que sus integrantes formaría parte del llamado sujeto de decisión. Me parecería una estupidez cósmica provocar el tremendo estropicio económico y administrativo que supone una transformación del marco jurídico sólo para cambiar nación por nación, mito por mito, sofisma por sofisma, pero asumo que no es competencia mía prohibir a los demás que se comporten como unos estúpidos.

El problema es que el derecho de autodeterminación que invocan los nacionalismos no es sólo autodeterminación, sino una autodeterminación basada en la territorialidad. El BNG no ofrece la posibilidad de declararse gallegos a, pongamos por caso, los miembros de las peñas madrileñas del Deportivo de La Coruña, sino sólo a los municipios fronterizos de Asturias y Castilla y León, que, a su juicio, comparten una tradición histórica, cultural y lingüística con Galicia; por ejemplo, en lo que respecta a El Bierzo, recordando que hasta el siglo XIX esta comarca estuvo bajo jurisdicción gallega. En un sentido que parece distinto pero que en realidad es el mismo, los nacionalistas vascos y catalanes reclaman el derecho a convocar a referéndum a la población que vive en sus respectivos territorios, y el resultado del mismo lo dictaminaría el conjunto de los vascos y los catalanes, porque se supone que todos los vascos y todos los catalanes comparten una misma tradición histórica, cultural y lingüística. Y eso ya no es sólo una estupidez. Es, simplemente, mentira.

Para llevar a cabo un ejercicio auténtico del derecho de autodeterminación, no valdría ni siquiera con que la propuesta política que se sometiera a él fuera refrendada por los tres territorios históricos vascos, como estipulaba con cierta honradez el Plan Ibarretxe, sino que cada comarca, cada municipio, cada calle y cada comunidad de vecinos de Cataluña, Euskadi o Galicia debería decidir si brinda su lealtad a una nación o a otra. No cabría alegar en contra que esto supondría el caos o la disgregación total, porque en ese caso también podría aducirse para evitar la división de España.

Aclaro que la atomización de los sujetos de decisión que trato de argumentar no es, sin embargo, un intento desesperado de sabotear cualquier proyecto separatista (aunque, evidentemente, lo sabotearía), ni una reducción al absurdo de las tesis nacionalistas (aunque, sin duda, demuestra lo absurdas que son). Es sólo el requisito imprescindible para desligar el derecho de autodeterminación, democráticamente irreprochable, del principio de territorialidad, uno de los componentes del mito de realidad sustantiva que subyace a todas las naciones y que ya intenté demostrar en mi artículo de la semana pasada que no tiene fundamento alguno.

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La política económica del Estatuto
La ideología y el modelo económico
Alberto Recarte Libertad Digital 15 Diciembre 2005

Libertad Digital publica este lunes el primero de los dos artículos escritos por Alberto Recarte sobre la ideología económica del Estatuto de Cataluña. En la segunda entrega Recarte abordará el modelo económico y los presupuestos y gastos del texto catalán.

I. Introducción
Es evidente que el Estatuto catalán, tal y como ha sido aprobado por el Parlamento de su autonomía, con el voto favorable de todos los partidos políticos excepto el PP, es una constitución, que separa a Cataluña del resto de España y define a España, sin que los españoles hayan tenido ocasión de pronunciarse, como un estado plurinacional con características de confederación.

Pero, además de romper España, con el impulso indispensable del señor Rodríguez Zapatero, el Estatuto refleja la ideología de los partidos que gobiernan Cataluña, la del propio Gobierno de la nación española y la de Convergencia i Unio. En el Estatuto se manifiestan el comunismo y el ecologismo extremista de Izquierda Unida, el independentismo intervencionista de ERC, el populismo del PSC-PSOE y el del propio PSOE de Rodríguez Zapatero y el nacionalismo socialdemócrata de CiU. Dudo mucho que si los ciudadanos de una Cataluña independiente hubieran sabido que estos partidos, con esa ideología estatalista, iban a elaborar una Constitución votaran de la misma forma en que lo han hecho en las últimas elecciones autonómicas. Pero eso es lo que, hoy por hoy, tienen los residentes en Cataluña. Sin olvidar la firmeza del PP de Vidal Quadras y la ambigüedad del PP de Josep Piqué.

II. La ideología económica del Estatuto
En lo económico, de la lectura del Estatuto, y de acuerdo con sus pretensiones constitucionales, priman, o traslucen, unos cuantos principios rectores que son herederos del modelo de Constitución de la Republica de Weimar, —de la Europa de los años 20—, del corporativismo fascista italiano, del keynesianisnmo elemental, el denominado “hidráulico”, y la socialdemocracia progresista; además, por supuesto, como ya se ha hecho mención, del ecologismo intervencionista, el populismo antiliberal y el proteccionismo acobardado que es, en Cataluña, un mero reflejo del complejo de inferioridad francés frente al fenómeno de la globalización.

Esos principios son tres, básicamente:
1. El estado catalán será proteccionista. Y la administración pública, la Generalitat, tendrá un peso abrumador a la hora de marcar las directrices de la política empresarial, la política de crédito bancario y la política económica.

2. Esa constitución consagra al gasto público como panacea para resolver todos los posibles problemas económicos.

3. El orden económico que propone tiene una fortísima carga intervencionista, al tiempo que se manifiesta una profunda desconfianza hacia el libre mercado y un aborrecimiento notable a cualquier política liberalizadora.

De hecho, los redactores del Estatuto, siempre con el impulso incompetente del señor Rodríguez Zapatero, están anclados en el mundo de finales de los años 60 del siglo XX; cuando todavía no había desaparecido la Unión Soviética, ni los países del socialismo real, ni había fracasado rotundamente el keynesianismo con su fe en el gasto público, ni había triunfado la liberalización económica, ni se había extendido la globalización.

Los redactores del Estatuto no han aprendido nada, ni por qué desapareció el socialismo real, ni por qué desapareció el marxismo de la ideología de los partidos socialistas europeos, ni por qué el gasto público no puede resolver los problemas de fondo de una economía moderna, ni cuáles son las razones que explican el fenómeno de la deslocalización en las zonas industrializadas desde antiguo como Cataluña. Y cuya salida no es, por supuesto, más nacionalismo provinciano sino mas apertura, más internacionalización, mayor flexibilidad laboral y empresarial, bajos impuestos, libertad de mercados y la menor interferencia política posible. Aunque con un Estado fuerte, defensor del estado de derecho.

Los redactores del texto han decidido que no ha ocurrido nada, ni en España ni en el mundo, desde 1977. En lo político, porque reniegan de la Transición y el pacto constitucional, y en lo económico, y esto es lo más sorprendente, porque su discurso es el de esos años.

III. El modelo económico del Estatuto catalán
La economía de la Cataluña que se quiere independiente no es siquiera, al modo alemán de después de la II Guerra Mundial, economía social de mercado, porque Erhardt se ocupó muy pronto de definir con el apoyo de Adenauer, que social significa defensa de la libertad y de la creación de empleo.

La economía que se quiere para Cataluña tiene referencias a la planificación. Es verdad que en la Constitución española del 78 se menciona la posibilidad de planificar, pero la realidad se impuso enseguida y esa posibilidad estrambótica, reflejo lejano de la planificación indicativa del franquismo, se convirtió en retórica. Pero hablar de planificación, como lo hace el Estatuto catalán, en 2005, es la mejor de las muestras de lo que piensan las clases políticas dirigentes catalanas, con el beneplácito cobarde de los empresarios y las grandes fortunas del Principado.

Se dice también, específicamente, que los poderes públicos adoptarán las medidas necesarias para promover el progreso económico y social de Cataluña, que dice basados en cuatro principios: solidaridad, cohesión, desarrollo sostenible e igualdad de oportunidades. Una declaración de este tipo permite todo tipo de tropelías, porque todo es justificable y cualquier medida intervencionista es encajable en cualquiera de esos principios; excepto en el de la igualdad de oportunidades que contradiría, en la práctica, seguro, a los otros tres en el desarrollo legislativo.

Fruto de esa concepción intervencionista es la declaración de que se controlará la actividad empresarial teniendo en cuenta que los empresarios estarán obligados a ejercer una “responsabilidad social”. ¿Qué significa esta declaración? ¿No poder adoptar el empleo en una empresa, incluso si la demanda para la que se produce desaparece? ¿Contribuir con créditos y donaciones a esas organizaciones sociales a las que hay que proteger –versión Caixa–, como los partidos políticos nacionalistas? ¿Obligar a tener el menor beneficio posible al margen de los intereses legítimos de los accionistas?

Por otra parte los ecos marxistas también resuenan en el Estatuto, donde se habla de “economía productiva”, frente a la economía que no lo es. En terminología marxista, sólo la agricultura y la industria son productivas. Los servicios no lo son. Esa declaración es el anuncio de una política industrial proteccionista, lo que se traducirá en un gasto público ilimitado y un fracaso cierto. No hay dos tipos de economía. Se remonta a 1870 el momento en el que los mejores economistas de la época llegaron a la conclusión de que el motor de la actividad económica es la demanda de los consumidores, y no las pretensiones políticas de construir un estado fuerte, y que los precios se fijan en función de la oferta y la demanda y no en función de los costes de producción de empresas muchas veces protegidas.

La influencia del socialismo y de la socialdemocracia intervencionista va todavía más allá de esa declaración. Se dice, formalmente, que todos los ciudadanos gozarán de una “renta asegurada”. Trabajen o no trabajen. Y ello al margen de pensiones no contributivas, protección al desempleo y pensiones, que se deduce que serán no sólo diferentes, sino mucho más altas que en el resto de España.

La irresponsabilidad política y económica del señor Rodríguez Zapatero y de los partidos nacionalistas catalanes alcanza aquí una nueva cima. Por supuesto que no se dice ni el cuánto ni el cómo, pero en todo el texto permea la seguridad de que estas declaraciones son financiables, porque en el momento en que Cataluña dejara de ser explotada fiscalmente por el resto de España habría fondos suficientes para esa renta asegurada y para pensiones mucho más altas que las actuales, que son iguales que las de los demás españoles.

En esa economía antediluviana que define el Estatuto, el propio mercado de trabajo se regulará e intervendrá de una forma muy diferente a la actual. Los profesionales estarán regulados; los de fuera de Cataluña, españoles, no podrán ejercer, sin más, ninguna actividad; tendrán que ser examinados y homologados. El uso del catalán será imprescindible. La inmigración tendrá reglas propias; no se aceptan ni siquiera a los inmigrantes regularizados en el esto de España. Y naturalmente se rompe la caja única de la Seguridad Social.

Ya hemos discutido, ampliamente, en otros artículos, la regulación que se pretende de la actividad crediticia que se quiere que dependa todavía más estrechamente que en la actualidad del Gobierno de la Generalitat, para dirigir, orientar, controlar e inspeccionar la actividad crediticia. Y esta regulación es no sólo la puerta abierta a la falta de control parlamentario sobre las política de gasto publico, sino la mejor forma de institucionalizar la corrupción, como acaba de ponerse de manifiesto con la condonación de créditos de la Caixa tanto al PSC-PSOE como a ERC.

Por su parte, los sectores intervenidos y de exclusiva competencia de la Generalitat son legión: agricultura y pesca, aguas —para evitar trasvases—, puertos, carreteras y vías férreas, transportes, energía, horarios comerciales y actividad comercial, incluido el etiquetado de los productos.

IV. Los presupuestos de ingresos y gastos públicos del nuevo Estatuto
Todo esto es muy costoso. ¿Cómo se paga? Creen el tripartito catalán, CiU y el señor Rodríguez Zapatero que sin ningún problema, con autonomía fiscal. A partir de la aprobación del Estatuto todos los ingresos públicos procedentes de los impuestos generales españoles, IRPF, IVA, Sociedades, y cotizaciones sociales, además de las tasas, otros impuestos, exenciones y los impuestos cedidos a las autonomías pertenecerán a la Generalitat. Eso sí, se dispone que se formará una comisión bilateral para discutir, “con España”, lo que se transfiere en concepto de “solidaridad”. Solidaridad condicionada a la evolución de las rentas medias en Cataluña porque si, por las razones que fuera, la renta per capita catalana perdiera posiciones en relación con la del resto de España, las transferencias se congelarían.

Los independentistas catalanes creen que si sólo se trasfiere una parte mínima de lo que se recauda en la autonomía, resultaría un saldo fiscal a su favor de alrededor de 10.000 millones de euros. Una cantidad sin apoyo teórico en ningún análisis detallado de la balanza fiscal entre Cataluña y el resto de España. En primer lugar, porque no hay datos suficientes para calcular esa balanza. En cualquier caso, y utilizando supuestos diferentes, el Instituto de Estudios Fiscales analizó los datos fiscales de las autonomías y, en función de diferentes supuestos, para 1996, se obtenían unos resultados de entre casi 300 millones de euros que Cataluña recibiría netos del resto de España a algo más de 6.200 millones de euros que habría transferido al resto de España.

En todo caso, no estamos hablando de ninguna cifra que permita financiar el tipo de política económica que se define en el Estatuto. Incluso si nos fuéramos a la cifra más alta, los 10.000 millones de euros, estaríamos hablando de unos ingresos fiscales netos adicionales para la Generalitat del orden del 4 al 5 por ciento de su PIB. Un PIB que, por supuesto, retrocedería –como el del resto de España–, en caso de secesión. Pero con ese tipo de dinero no se puede desarrollar una política proteccionista, socialista e intervencionista, tal y como se define en el Estatuto. En la realidad, esa política no se puede pagar con ninguna cantidad de dinero.

Los autores de esta seudoconstitución han dejado bien claro que el Gobierno catalán se apropiaría de todos los ingresos presupuestarios que se generasen en Cataluña, con los mismos tributos generales que ahora, pero se reserva el derecho de modificar los tipos. Y les aseguro que con la clase de política económica que quieren hacer, tendrán que subirlos. No podrán hacer competencia fiscal a nadie, ni al resto de España ni siquiera a países con una fortísima presión fiscal, como Alemania y Francia. Estos últimos son consientes de que una de las armas que tienen las economías más desarrolladas para poder competir en el mundo de la globalizaciones es la reducción de impuestos y, si no en la practica, al menos en las declaraciones no cesan de anunciar que esa debería ser la política a seguir. Pues bien, ese será un lujo que no tendrán los ciudadanos y empresas establecidos en Cataluña.

Ninguna cantidad de dinero, ni los 10.000 millones de euros, ni por supuesto los 6.000 millones, pueden devolver, o mejorar, la competitividad de un país o una región que se embarca en aventuras de política económica como la que define el Estatuto. Esa cantidad de dinero se gastará con rapidez y al cabo de dos o tres años comenzará el proceso de generación de déficit públicos y de acumulación de deuda publica. Un proceso que no parará hasta que el tamaño del endeudamiento obligue a subir los impuestos, con lo que una economía, como la catalana, que está sufriendo ya de deslocalización, se adrentrará en una crisis de muy difícil solución.

Aunque el Estatuto es largo y prolijo, no dedica una sola palabra a qué ocurrirá con la actual deuda pública española de titularidad estatal. Estamos hablando de alrededor de 300.000 millones de euros, que habrá que repartir entre los estados confederados españoles, que se crean con el impulso del señor Rodríguez Zapatero en el Estatuto catalán. Y no me cabe ninguna duda de que a las autonomías más desarrolladas, como Cataluña, Madrid y el País Vasco, les corresponde una parte más que proporcional de esa deuda histórica.

Lo mas increíble del trasfondo económico del Estatuto es que los líderes empresariales catalanes no hayan dicho ni una sola palabra al respecto, excepto para alabarlo. Es más, han contribuido a que se aprobara precisamente este tipo de Estatuto. Un Estatuto que será la ruina del tejido empresarial catalán si llegara a entrar en vigor. Los empresarios catalanes, y sobre todo sus dirigentes, son optimistas y esperan que no entre en vigor gracias a la oposición de otros, –ciertamente no de la suya–, y del resto de España.

V. Conclusión
La mayoría de los temas a los que he hecho referencia –excepto el de la financiación y el de la ruptura de la caja única de la Seguridad Social–, se consideran temas menores por los nacionalistas y por el PSOE de Rodríguez Zapatero.

Es muy probable que el actual Estatuto, con modificaciones mayores, pero manteniendo su absoluta inconstitucionalidad, se apruebe por las Cortes españolas y que el Tribunal Constitucional le dé su visto bueno.

Si eso ocurre, al margen de los problemas políticos que son obviamente los más importantes en esta ocasión, lo más probable es que muchos de esos aspectos económicos a los que se ha hecho referencia se mantengan en el Estatuto tal y como están. En ese caso, la iniciativa privada en Cataluña se verá muy afectada. Habrá deslocalización, huida de capitales, falta de inversión empresarial y desplazamiento de comercio en detrimento de Cataluña.

Y, por supuesto, la subida imparable del gasto y el endeudamiento públicos se traducirán, mucho antes de lo que algunos piensan, en alzas de impuestos, incertidumbre y miseria para la inmensa mayoría de los habitantes de Cataluña.

No todos herederos de Wifredo el Velloso
Lorenzo Contreras Estrella Digital15 Diciembre 2005

Todavía es pronto para comunicarse sobre la viabilidad que pueda ofrecer el proyecto político conocido como “Ciutadans de Catalunya” (Ciudadanos de Cataluña) para convertirse en partido político catalán y no independentista. De momento parece concretarse en una “plataforma” o grupo de gente de izquierdas, cuyo principal promotor es Francesc de Carreras y junto al que figura el actor Albert Boadella. Cuando ya Jordi Pujol había dejado de ser presidente de la Generalitat, se gestó en junio del 2004 un proceso político que condujo a la preparación de un manifiesto que sin duda ha irritado al establishmet nacionalista e independentista, como ha quedado probado con los incidentes registrados el martes en un hotel de Gerona, donde un llamado “colectivo Maulets” intentó reventar el acto de presentación de la citada “Plataforma” con gritos, golpes, empujones, insultos, difusión de líquidos malolientes y otros desórdenes que no fueron suficientemente reprimidos por los mossos d’esquadra. Los congregados se defendieron como pudieron durante el altercado, pero la convocatoria del acto no ha sido un fracaso ya que ha tenido bastante repercusión noticiosa. Boadella la calificó de “heroica” frente a los supuestos herederos de Wifredo el Velloso.

El manifiesto ya fue presentado con anterioridad en Cornellá, donde se registró una curiosa anécdota. Alguien se dirigió a la presidencia del acto para preguntar, en torno al manifiesto, “más definición”, y cuando le preguntaron qué clase de partido quería, titubeó y dijo: “Bueno..., pues democrático..., igualitario..., social”.

Parte de los concurrentes ya había lanzado gritos y reproches contra Montilla, Maragall y Manuela de Madre, acusándoles de “traidores”. En Cornellá, como se sabe, existe una fuerte implantación andaluza.

El proceso abierto, todavía tímidamente, ha derivado hacia la aspiración a crear un nuevo partido no nacionalista en Cataluña, disidente del mundo político predominante. En Cornellá dijeron esto: “No nos sentimos bien representados por los actuales partidos. Creemos que una parte de la sociedad está en la misma situación que nosotros y llamamos a los ciudadanos de Cataluña identificados con estos planteamientos a reclamar la existencia de un partido que llene el vacío de representación que falta en nuestro Parlamento autonómico”.

El partido de que se habla tendría tres ejes: 1) la ciudadanía desvinculada de la identidad es el eje de toda la acción política, porque la ciudadanía no admite grados, no hay quienes sean más catalanes que otros... Cualquier otra opción supone excluir a algunos ciudadanos, con unos de primera y otros de segunda. 2)Hoy los ciudadanos se definen también por los derechos sociales que garantizan un estatus de igualdad social y económica, con un mercado libre pero regulado. Un partido que tenga laicidad en todos los sentidos y apertura de todo tipo al mundo exterior. 3) La coincidencia de políticas absorbentemente nacionalistas, especialmente en el sector de centro-izquierda y de la propia izquierda, produce en las elecciones al Parlamento de Cataluña un fenómeno creciente de abstencionismo.

El líder de Ciutadans de Catalunya, el ya citado Francesc de Carreras, declaraba a finales del pasado junio a la prensa madrileña que la inmersión del catalán en las escuelas ha sido un error que “puede provocar la reacción contraria”. Perteneciente a una familia catalano-parlante, dijo sentirse profundamente molesto por tener que seguir sus estudios íntegramente en castellano, pero ahora —arguye— “puede pasar lo mismo, aunque al revés” en el sentimiento de mucha gente.

A vueltas con ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital15 Diciembre 2005

Se ha enfadado mucho el presidente del Gobierno cuando en la sesión de control del Congreso de los Diputados Rajoy le ha vuelto a acusar de estar negociando con ETA y de haber mantenido contactos con la banda desde hace tiempo sin que se sepa de qué se habla y por qué se habla. Zapatero ha recordado a los militantes del PSOE asesinados por ETA y luego ha soltado una arenga diciendo que está por la defensa de la vida, la libertad, la seguridad y de España.

Al presidente le enfada mucho que el PP le interrogue sobre sus conversaciones con ETA y recuerda una y otra vez que cuando estuvo en la oposición nunca utilizó el terrorismo y los comunicados de la banda para criticar al Gobierno de Aznar. Lo que es verdad, de la misma manera que es cierto que en aquel entonces existía el Pacto Antiterrorista y había acuerdo en la ilegalización de Batasuna, cosa que ahora se ha roto, como ha dicho Rajoy culpando al PSOE y al Gobierno de esa fractura y de haber promovido una moción en el Congreso de los Diputados para poder dialogar con ETA. Zapatero responde sin decir si está hablando o no con ETA, lo cual prueba que algo hay. Y cuando se le pregunta por qué no informa al líder de la oposición de lo que de verdad está pasando entonces afirma que sí lo ha hecho y que lo hizo en presencia de una alta institución del Estado, es decir, del Rey, recordando aquel encuentro inesperado en el palacio de la Zarzuela cuando el monarca convocó a los dos primeros líderes políticos del país para que rebajaran el tono de la crispación y del enfrentamiento político.

Esto último puede ser cierto. Que Zapatero informara al Rey y a Rajoy de la oportunidad de negociar con ETA para buscar un acuerdo final, pero desde entonces hasta ahora han pasado muchas cosas y mucho tiempo y el presidente no le ha vuelto a comunicar a Rajoy nada al respecto de la presunta negociación con los etarras, y esto inquieta y preocupa a la oposición porque se sospecha que de lo que están hablando no sólo es del final de la violencia, sino también de contrapartidas políticas que podrían esta relacionadas con el Estatuto vasco y con el modelo en curso del Estatuto catalán, y esas contrapartidas políticas son para el PP, y en general para el conjunto de los españoles, inaceptables de todo punto, porque si eso fuera cierto significaría que el Gobierno de la nación entrega ventajas políticas al independentismo vasco mientras éstos mantienen las pistolas en sus manos.

Estatuto catalán y negociación con ETA son los dos grandes problemas de esta legislatura, y en ninguno de los dos se prevé por el momento una posible solución. Más bien al contrario, parecen estar enredados y bloqueados, aunque lo del Estatuto catalán tendrá que aclararse antes de final de enero porque ha de quedar patente en las enmiendas que se presenten al texto presentado en Madrid por los partidos nacionalistas catalanes si hay pacto entre éstos y el PSOE o si por el contrario la negociación ha sido imposible y el Estatuto deberá volver a Barcelona.

Y sobre estas dos cuestiones, Estatuto y ETA, el PP mantiene claras y firmes posiciones que cuentan con gran apoyo social y que están mejorando sus expectativas electorales, motivo por el cual no está dispuesto a no debatirlas en público con el Gobierno y con el PSOE, por más que le moleste al presidente, y en ello no le falta razón a Rajoy, sobre todo porque Zapatero no le quiere informar y no lo hace por varios motivos: o porque hay negociaciones políticas con ETA y sabe que eso no lo puede aceptar nadie, y mucho menos el PP, o simplemente porque no hay nada que contar, dado que el mundo de ETA es muy complicado y resulta muy difícil entablar un diálogo serio con estos personajes, y mucho más difíciles todavía el avanzar hacia el final de la violencia y hacia la paz.

La Yihad en España
Santi Lucas elsemanaldigital 15 Diciembre 2005

Gustavo de Arístegui. La Yihad en España. La obsesión por reconquistar Al-Ándalus. La Esfera de los Libros. Madrid, 2005. 464 pp. 23 €
"Quienes menosprecien el riesgo de los enemigos a los que nos enfrentamos, o quienes digan que no debemos obsesionarnos con el terror, estarán creando las condiciones para la perpetuación o como poco la prolongación de esta lacra. Obsesionarse, no; ignorarlo, menos; rendirse, nunca". Éste es el rotundo mensaje final que Gustavo de Arístegui nos transmite en su libro La Yihad en España, recién parido en las librerías y segundo retoño del mismo autor sobre el islamismo radical, un enemigo despiadado del que tomamos conciencia con demasiada calma y no poca inconsciencia, a tenor de las estrategias, los fines y los medios que emplea.

Gustavo de Arístegui vuelve con toda solvencia, rigor y erudición a sacudirnos la modorra de la indiferencia o de la tibieza poniéndonos, a través de un gran alarde de pesquisas y de aproximación a las teorías y prácticas radicales, ante la dura realidad de un fenómeno terrorista global, del que no podemos escapar con florituras ni mirando tampoco hacia otro lado ("alianza de civilizaciones sólo puede haber entre democracias que compartimos principios y valores"). El impacto del libro es indudable para cualquier persona reflexiva y sensata. Cuatrocientas páginas hilvanadas con un ritmo trepidante, que desaconseja abandonar la lectura hasta el final, a pesar de las dificultades para asimilar tantos nombres y organizaciones islamistas (algarabía) como se consignan en él. Gustavo de Arístegui, como ya nos demostró hace un año con su anterior obra (El islamismo frente al islam), no se toma a broma este asunto, ni siquiera incurre en la pedantería de limitarse a exhibir sin provecho sus profundos conocimientos sobre el islamismo y el islam. No, no. Se propone, y lo logra con largueza, que todos nos familiaricemos con este grave problema, lo sintamos como propio y venzamos la "preocupante ignorancia que hay en Europa en general y en España en particular sobre este brutal fenómeno que es el terrorismo yihadista".

En el libro de Gustavo de Arístegui hay mucho espacio para la preocupación, la alarma fundada, el perfil sobrecogedor de los terroristas, los objetivos indeclinables que tienen planteados y el riesgo cierto de reproducirse con éxito en el caldo de cultivo de una necia permisividad "progresista" y estúpidamente tolerante. Hay también, afortunadamente, un amplio margen para el optimismo y para la propuesta de medidas eficaces para combatir al islamismo radical en el terreno de la educación, de la justicia, de la movilización social, de la cooperación internacional y hasta de la política penitenciaria, cuya gran influencia también se desvela.

Dice De Arístegui que "los teóricos del islamismo han dado una prioridad absoluta a España en su estrategia, pues la reconquista de Al-Ándalus es una obsesión y un símbolo". Libros como éste son decisivos para enfrentarnos con eficacia a esa obsesión.

ANUNCIAN QUE CONTINUARÁN LA CAMPAÑA
COMUNICADO de "Ciudadanos de Cataluña" tras la ceremonia de "matonismo político"
 Libertad Digital  15 Diciembre 2005

Los miembros de "Ciudadanos de Cataluña" han emitido un comunicado en el que se quejan de la demostración de "matonismo político" que se pudo ver el pasado martes durante la presentación de un manifiesto por parte del citado grupo y que tuvo que retrasarse durante una hora mientras unos jóvenes del grupo nacionalista de Maulets boicoteaban el acto. Reproducimos a continuación el comunicado íntegro.

Los firmantes del Manifiesto de los Ciudadanos condenan la ceremonia de "matonismo patriótico" de ayer en Gerona

1. Durante los últimos meses Ciutadans de Catalunya ha realizado numerosos actos destinados a la explicación de su propuesta política. Todos ellos se han desarrollado entre el notable interés y la cordialidad de la ciudadanía, y sin ningún incidente. Pero ayer, en Gerona, se truncó esta trayectoria cuando un grupo nacionalista irrumpió en la sala donde Albert Boadella, Francesc de Carreras y Maria Teresa Giménez-Barbat se disponían a iniciar un nuevo acto.

2. La policía ya sabía que podían producirse incidentes. A primera hora de la mañana un portavoz oficial había anunciado esta posibilidad a los organizadores. Éstos confiaron en que los Mossos d’Esquadra, de acuerdo con las funciones que les son propias, impedirían el boicot y garantizarían el derecho de reunión y la libertad de expresión.

3. La actitud insultante y amenazadora del grupo nacionalista retrasó durante una hora el inicio del acto, sin que los miembros de los Mossos d’Esquadra presentes en la sala impidieran el boicot. Para cualquier conciencia democrática resulta humillante que los reventadores abandonaran la sala sólo cuando creyeron cumplidos sus objetivos y seguros de haberse convertido en protagonistas. Fue así como un acto democrático acabó convirtiéndose en una ceremonia de matonismo patriótico.

4. Naturalmente, Ciutadans va a continuar en los próximos días la campaña que habrá de culminar en la constitución de un nuevo partido político. Desde ayer la posibilidad de que se produzcan incidentes es, por desgracia, mucho más fácil. Ciutadans cree que tiene derecho a exigir de las autoridades la protección de su actividad política. En esta protección está incluida la integridad física, el derecho de reunión y la libre expresión de las ideas. Sería inquietante comprobar, a la vista de lo sucedido ayer en Gerona, que la policía autonómica y el gobierno del que depende no creen necesario comprometerse en la defensa de la libertad.

«En Cataluña hay miedo a expresarse por temor a que te consideren un mal catalán»
Francesc de carreras / Miembro de la Plataforma «Ciutadants de Catalunya»
Tate Santaeulària La Razón  15 Diciembre 2005

Barcelona – Los «maulets» intentaron boicotear la presentación de vuestro manifiesto en Gerona. ¿Qué pasó?
–Por la mañana, los Mossos d’ Esquadra nos avisaron de que podría haber alboroto en el acto. Pero, convencidos de que tomarían las medidas oportunas, nos dirigimos a Gerona. A nuestra llegada allí parecía todo normal, sólo había una pintada de «Boadella fascista». Pero, al subir las escaleras del hotel, nos aparecieron por detrás un grupo de 20 ó 25 jóvenes gritando. Dentro del local desplegaron pancartas, se situaron detrás y empezaron a insultarnos, sobre todo a Boadella.

–¿Qué os dijeron?
–Nos dijeron de todo. Desde Boadella fascista a marcharos a España.

–¿Y qué hicieron?
–Pues intentar empezar el acto, pero la cosa era difícil. Los insultos y gritos no cesaban, el auditorio no escuchaba nada, y decidimos parar.

–¿Y el público cómo reaccionó?
–El público reaccionó con extraordinaria serenidad. Había unas 150 personas, algunas al ver el alboroto se fueron. Algunos jóvenes iban con pasamontañas y otros tiraron un spay que desprendía mal olor.

–Y los Mossos que os avisaron por la mañana. ¿dónde estaban?
–Los Mossos nos habían dicho que ya estarían dentro del acto. Pero desde el hotel los llamaban y no venían. Al final, yo cogí el micrófono, a sabiendas de que había dos mossos dentro, y les dije que debían protegernos, que su función me parecía de una notoria ineficacia por no defender nuestra libertad de expresión.

–¿Entonces, había dos mossos dentro del hotel vestidos de paisano?
–Sí. De hecho, uno se dirigió a mí, se identificó como mosso, y me aseguró que mi integridad física no peligraba en ningún momento. Pero no podía hacer nada más. La verdad, en ese momento, no me preocupaba mi integridad física, puesto que no hubo intento de agresión. Pero sí el hecho de que no pudiésemos ejercer nuestro derecho de expresarnos y explicar el manifiesto con tranquilidad, y así se lo dije. Él se quedó parado, y se fue. Al rato, regresó y me dijo que había un furgón fuera y que en un minuto se iban. Y así fue.

–¿Cree que las autoridades fueron excesivamente permisivas?
–Yo no creo que fuesen permisivos, una vez ellos ya habían entrado en la sala. Pero sí que sabiendo desde primera hora de la mañana que eso podría ocurrir, lo que tendrían que haber hecho es impedir que entrasen en el hotel.

–¿Han recibido muestras de apoyo y solidaridad de los políticos?
–Yo no. Personalmente sólo he recibido llamadas de amigos con independencia de que éstos puedan ser de alguna formación.

–¿A qué atribuye el hecho de que intentasen boicotear el acto?
–Bueno, hay una larga tradición en Cataluña de ello. Ha sucedido en muchas ocasiones. No es la primera ni la segunda vez que me ocurre algo parecido en conferencias o en coloquios críticos con el nacionalismo catalán. No es ninguna sorpresa.

–¿Por el mero hecho de ser crítico con el nacionalismo catalán, le ocurren este tipo de incidentes?
–Sí, ellos creen que hablan en nombre de Cataluña y los otros no tenemos derecho ni siquiera a hablar. A Boadella le dijeron que boicoteaban el acto para defender la cultura catalana. Se trata de una ideología de cariz un tanto totalitario.

–¿Cree que los nacionalistas hablan en nombre de Cataluña?
–Sin duda, todo nacionalismo tiende al monopolio y a una única interpretación.

–¿El incidente modificará los actos que tienen previstos?
–No, en absoluto. Nosotros seguiremos igual, haciendo actos. Yo tengo uno hoy (por ayer) en Rubí, y esto no alterará nuestros contactos con la gente que nos pide que vayamos a hablar en su pueblo o barrio.
–¿Crees que os puede volver a pasar lo mismo, otra vez?
–Sí, sin duda. Sabemos, desde el primer día, que esto nos podía pasar. Estamos preparados para afrontarlo sin hacer victimismo de ello. En el fondo creo que esto nos justifica. Si hemos entrado un poco en la vida política es precisamente para luchar contra este clima, que es la punta del iceberg, de creciente negación de determinadas libertades en Cataluña propio de todos los nacionalismos cuando pierden los referentes democráticos. Por ejemplo, si no estás de acuerdo con el Estatut se considera un ataque a Cataluña. Esto es normal aquí, y éste es el peligro.

–¿Entonces, cree que si eres crítico con el Estatut en Cataluña se concluye que eres un mal catalán?
–Sí. La sociedad catalana dice en público unas cosas y en privado otras. En el caso del Estatut, muchos en privado aseguran que es un error inmenso, pero o no se atreven a decir nada o se expresan a favor cuando hablan en público. En Cataluña hay un miedo social a expresarse, para que no se les considere mal catalán. Nosotros creemos que esto es una enfermedad de la sociedad catalana y ésta es la principal razón por la que hemos aparecido.

–¿Los catalanes os podrán votar en las próximas elecciones?
–A raíz de los contactos de estos últimos meses pensamos que hay un deseo de la ciudadanía para que seamos un partido, y así será.

DEFENDIÓ A "PEDRO J. RAMÍREZ Y FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS"
Aznar denuncia "una política precisa y completa para callar" a los medios contrarios al Gobierno
El ex presidente del Gobierno presentó el miércoles en Madrid de "El triunfo de la información" de Pedro J. Ramírez. En el acto, al que acudió Mariano Rajoy y la plana mayor del PP, José María Aznar denunció que se está intentando dejar a su partido "fuera de circuito" y lo contrastó con su actuación cuando abandonó el poder. También aprovechó la ocasión para criticar los ataques a la libertad de expresión y para defender a "Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos y sus respectivos medios" de comunicación.
Libertad Digital 15 Diciembre 2005

José María Aznar ha abierto el acto de presentación de la reedición de dos libros de Pedro J. Ramírez, de quien ha dicho "somos viejos conocidos y, a nuestro modo, amigos". En su alocución ha recordado los últimos años del gobierno socialista, y los ha comparado con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Según el expresidente, "El PSOE ha vuelto a crear una crisis nacional grave. En este caso muy grave". También considera que tanto en la época de González como en la de Zapatero se ha tratado de "acallar al que discrepa" pero que se observa "una esperanza cierta y palpable" en la reaccón cívica de la gente. La diferencia entre ambos períodos, subrayó, es que "la gente ya ha comprobado que se puede gobernar de manera distinta".

Si en época de González, había "corrupcuión y delitos gravísimos" y hoy vemos "intentos de controlar empresas" y escándalos sobre "la financiación de partidos". Pero "lo más grave", continuó José María Aznar, "es que ahora lo que se pone en juego es la misma base del concepto de España".

En otro momento de su presentación de "El triunfo de la información" de Pedro J. Ramírez, editado por La Esfera de los Libros, el ex presidente hizo mención de los pactos políticos del actual Ejecutivo, y los comparó con su primera legislatura: "lo que entonces pacté con los nacionalistas en público y por escrito fueron muchas cosas menos una: la reforma de la Constitución y de los Estatutos", justo lo contrario de la política actual, según Aznar. "Teníamos una idea de España", añadió, y no era de "una España centrifugada".

Ataques a la libertad de expresión
En un momento de su intervención hizo mención de las críticas que ha recibido por su política de medios. Dijo que con sus críticos "podría sentarme a discutir y en algunos puntos coincidiríamos y en otros tendríamos discrepancias. Pero durante el tiempo en que el PP gobernó, la libertad de expresión no disminuyó sino que creció". En estos momentos, dijo, vemos lo contrario, "ataques a la libertad de expresión". Y precisó: "lo digo por Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos y por sus respectivos medios", considerando que se produce "una política precisa y completa para callar" a quienes se muestren discrepantes del Gobierno.

José María Aznar recordó un episodio en el que unos radicales de ERC intentaron reventar un acto en el que él firmaba libros en Barcelona. Son, dijo, "los mismos" que se han encadenado "a una emisora de radio" . Ante hechos tan graves, "el Gobierno no solo calla, sino que otorga". "Ahora", continuó Aznar, "se acalla al discrepante y se disuade al que no ceda a la corrección política". En estos momentos "no se puede defender la Constitución sin que te llamen extremista", dijo. Y "en una parte de España, en concreto en Cataluña, no se puede oponer uno al Estatuto" sin que le condenen "al ostracismo".

«Yo disparé a Miguel Ángel Blanco»
El etarra «Txapote» estará hoy a disposición de la Justicia española, tras haber sido entregado temporalmente por Francia, para ser juzgado, primero, como inductor del atentado contra Buesa y su escolta, y luego, como autor del asesinato del edil del PP de Ermua
TEXTO: J. PAGOLA ABC 15 Diciembre 2005

MADRID. «Le pegué dos tiros en la cabeza». De esta forma, alardeaba Francisco Javier García Gaztelu, alias «Txapote», entre su gente de ser el autor material del asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco. El crimen que conmocionó a España entera aquel julio de 1997, que se estrenó con la imagen dantesca de un cadavérico Ortega Lara rescatado por la Guardia Civil del «zulo» en el que ETA, la ETA de «Txapote», había intentado enterrarlo en vida.

«Txapote», junto con José Luis Geresta Múgica, «Oker», e Irantzu Gallastegi, «Ainhoa», secuestró a Miguel Ágel Blanco el 10 de julio, cumpliendo órdenes de «Kantauri». Sabían que el plan era «ejecutarle» porque la exigencia de ETA al Gobierno de Aznar para que en 48 horas concentrara a los presos en el País Vasco y Navarra era de imposible cumplimiento. Dicen los criminólogos que los asesinatos en los que el autor ve el rostro de su víctima requieren, si cabe, mayor crueldad. El de Miguel Ángel debió exigir, entonces, una crueldad elevada a la máxima potencia, porque «Txapote», «Ainhoa» y «Oker» no sólo tuvieron ocasión de contemplar la mirada aterrorizada del joven edil -la autopsia confirmó la terrible angustia que padeció como anticipo de su muerte anunciada-, sino que «convivieron» con él 48 horas en un caserío próximo a Lasarte. Cumplido el falso plazo dado por la banda, el día 12 introdujeron al concejal en el maletero de un automóvil. En un camino vecinal sacaron a la víctima, y mientras Geresta le sujetaba, García Gaztelu le disparaba dos veces en la cabeza; Gallastegi se encargó de vigilar en el interior del vehículo. «Txapote» y «Ainhoa» están ya a disposición de la justicia española; «Oker» optó por suicidarse.

El de Miguel Ángel Blanco no es, sin embargo, el único crimen cometido por «Txapote». Antes, acribilló, por la espalda y a bocajarro, al dirigente del PP de Guipúzcoa Gregorio Ordóñez y participó en los asesinatos del brigada de Infantería Mariano de Juan Santamaría, del inspector de Policía Enrique Nieto, del abogado socialista Fernando Múgica y de los concejales populares José Luis Caso, Manuel Zamarreño y José Ignacio Iruretagoyena. Tras acabar con la vida de este último, Gaztelu y Gallastegi celebraron en su guarida con una buena cena el éxito de la «ekintza» (acción).

La acumulación de «méritos» convirtió a «Txapote» en 1999 en el jefe del «aparato militar». Alineado con el sector «más duro entre los duros», aprovechó la tregua trampa de Estella para diseñar la «nueva ETA» con la que pretendía, reanudadas las hostilidades, lanzar una ofensiva terrorista. Entre otros muchos, ordenó el asesinato del dirigente del PSE Fernando Buesa por el que va a ser juzgado próximamente. Gaztelu recurrió a jóvenes inexpertos que poco a poco fueron pagando su precipitación con la cárcel. Algunos de sus pistoleros le describieron, una vez detenidos, como un dirigente «muy ordenado y meticuloso», pero el jefe etarra se dejó detener, el 22 de febrero de 2001 en Anglet, con una agenda que incluía datos sobre sus «comandos».

TERRORISMO / En la periferia de París
Descubren un arsenal de armas de islamistas
Europa Press Periodista Digital  15 Diciembre 2005

PARÍS, 15 (EUROPA PRESS/Javier Gómez Muñoz) Fuerzas policiales francesas descubrieron esta madrugada un arsenal de armas y municiones en un aparcamiento de Clichy-sous-bois, en la periferia de París, que habría sido utilizado en varios robos a mano armada para financiar el terrorismo islamista.

El arsenal, descubierto en un aparcamiento privado, comprende armas de guerra, pistolas, dos kalasnikov, varios kilos de explosivos (dinamita y también explosivos plásticos de procedencia militar), detonadores y municiones.

La operación, comandada por los servicios de contraespionaje francés (DST), está relacionadas con la detención, el pasado lunes, de 25 presuntos islamistas en varios departamentos de los alrededores de París, uno de los cuales fue liberado posteriormente.

Otros tres islamistas, detenidos ayer y también relacionados con los anteriores, son sospechosos de estar "indirectamente relacionados" con la red terrorista Al Qaeda y el jefe de esta organización en Irak, Abu Musab Al Zarqaui, según comentó ayer el ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, y confirmó hoy la Policía. La mayor parte de los detenidos contribuía a financiar la causa islamista mediante robos a mano armada, falsificaciones y comercios en los que "lavaban" el dinero obtenido ilegalmente. Los investigadores están convencidos de que este arsenal sirvió para llevar a cabo estos delitos.

Además de las armas, los investigadores encontraron, tras un minucioso registro, trajes negros similares a los de los cuerpos de operaciones especiales de la Policía, pasamontañas, chalecos antibalas y un uniforme oficial de gendarme.

Los investigadores creen que algunos de los detenidos planeaban incluso la posibilidad de cometer atentados en Francia. Muchos de ellos estaban siendo buscados por la Policía como delincuentes comunes.

POR LA CONVIVENCIA
Ya son 300 los intelectuales que firman en contra del Estatut
Elsemanaldigital.com  15 Diciembre 2005

La declaración "Por la libertad y la convivencia" y en contra del Estatuto catalán no hace sino ganar adeptos. Los firmantes ya superan los 300 intelectuales.

Ya son más de 300 los intelectuales y profesionales que se han adherido a la declaración Por la libertad y la Convivencia en contra del Estatuto de Cataluña que promueve la asociación Profesionales por la Ética. La declaración destaca "el carácter nocivo" del proyecto y asegura que "no responde a las necesidades reales" de los ciudadanos, ni a la "demanda social". Además, señala que contiene "preceptos inconstitucionales" y se opone a la "legislación europea, ignorando los principios de subsidiariedad y solidaridad".

El presidente de la asociación, Ezequiel Miranda Giménez-Rico, sostiene que el Estatut "implica un ataque a los derechos fundamentales de las personas y al necesario pluralismo de la sociedad" y considera "necesario que todos los ciudadanos de Cataluña, sus instituciones y grupos representativos de la sociedad civil catalana, hagan uso de su libertad y exijan a la Generalitat que centre sus esfuerzos en resolver los problemas reales de la población".

Entre los firmantes aparecen los abogados Jorge Trias Sagnier, José María Carreras Guixé, Jordi Aguiló Vendrell e Ignacio Gutiérrez Carreras, el economista Luis Villaclara, los catedráticos Tomas Ramón Fernández Rodríguez, Santiago González-Varas Ibáñez y Rafael Enríquez de Salamanca Lorente, el profesor de la Universitat de Barcelona José Casanova Doménech, los profesores de derecho administrativo Isabel Maria de los Mozos y Touya, Juan Ramón Fernández Torres, Dionisio Fernández de Gatta Sánchez e Iñigo Martínez de Pisón.

EL APUNTE
ALEX SALMON El Mundo Cataluña 15 Diciembre 2005

El nuevo partido catalán, pero no nacionalista, de Boadella, De Carreras y De Azúa, comienza a tomar forma. El perfil de sus futuros militantes está cada vez más claro. Progresistas, gente de izquierdas, todos hijos de la cultura catalana, pero a los que no les da asco pronunciar la palabra España. Ese futuro partido puede hacer daño a tres fuerzas políticas. Al PP, al PSC y a ICV-EUiA A los del PP, porque el es­pañolismo que procesan bebe de la España culta de Machado y de Gil de Biedma. A los del PSC, porque sus devaneos con ERC y el nuevo Estatut contami­nan su tradicional mensaje de izquierdas, sin mirar territorios. A los de Iniciativa, por algo parecido. Las críticas serán evidentes. Si se va de español se es facha. Pero la sociedad catalana ya está cansada de tan anodino argumento. El martes un grupo de demócratas independentistas (que los hay de verdad no se crean) intentaron presionar para acallar e mensaje. Es el temor a que el aire fresco llegue desde la izquierda.

alex.salmon@elmundo.es

La memoria sincera
Cartas al Director Caty Romero EL DIARIO VASCO 15 Diciembre 2005
¡Cuánto mejor sería que, para honrar a una víctima, en lugar de tanta palmadita en la espalda nos regalara el Ayuntamiento que usted preside, señor Elorza, la limpieza de carteles etarras el día de San Sebastián! Igual así yo también podría pasear por la ciudad sin tener que tragarme el 'sapo' de la foto más grande en la calle Mayor del asesino de mi marido.

Hoy se cumple 11 años del asesinato del responsable de Seguridad Ciudadana de la Policía Local de San Sebastián, Alfonso Morcillo, hoy según los medios de comunicación se extradita a España a uno de sus asesinos, García Gaztelu. Tras once largos años de pedir justicia, este terrorista viene a España para ser juzgado, pero no por el asesinato de Alfonso, aunque comprobando lo benévolas de nuestras leyes con respecto a los víctimarios, igual será mejor que permanezca en cárceles francesas. Once largos años de memoria, añoranza, de ilusiones rotas, y desengaños.

Hace hoy exactamente un año y a petición de alguno de sus compañeros que quisieron recordarle, se puso en contacto conmigo el Departamento de Derechos Humanos del Ayuntamiento para recordar su memoria. Me pidieron que les comunicara cómo sería la mejor forma de honrarle. Entre las distintas propuestas, me pareció la más adecuada el colocar una placa en las dependencias de la Guardia Municipal, aunque sinceramente yo prefería quedarme con su recuerdo a solas; fueron sus compañeros quienes me animaron para luchar por ese acto de reconocimiento. Tras varias conversaciones con el departamento del Ayuntamiento, me comunican que al jefe de la Guardia Municipal no le parece oportuno, ni la fecha, ni que sólo se recuerde a Alfonso, cuando ha habido otros asesinados, a lo que yo respondí que podía hacerse por todos los policías locales asesinados, previo aviso a sus familias y si así lo desearan (mucho me temí que el Sr. Santamaría no iba a permitir tal acto y la verdad yo tampoco deseaba nada impuesto).

Recuerda Sr. Elorza cuando usted tan amablemente me llamo para recordar la memoria de Alfonso hoy hace exactamente un año y a través del teléfono usted se comprometió conmigo y con una voluntad aplastante me comunicó que esa placa estaría colocada antes del 15 de diciembre de 2005. Pues hoy es ese día en que no sé nada de ese tema y es más, creo que no han tenido ni intención en todo el año de realizar dicho acto. Sinceramente, a mí me sobran estos actos, lo único que quiero reflejar es el talante hipócrita de muchas personas que dicen estar con las víctimas y sus familias y es pura «farsa». Durante muchos años yo y muchos mas familiares de víctimas nos hemos ido tragando líneas y líneas en los medios de comunicación de apoyo y reconocimiento que no han sido sinceros. Personas sin escrúpulos que han dañado si cabe aún más a personas que les ha tocado vivir lo peor que les puede ocurrir a un ser humano, asesinar a sus familiares y ver homenajear a sus asesinos. ¡Cuánto mejor sería que para honrar a una víctima en lugar de tanto compromiso, y palmadita en la espalda nos regalara el Ayuntamiento que usted preside, por ejemplo, la limpieza de carteles etarras el día de San Sebastián! Igual así yo también tendría derecho a pasear por la ciudad sin tenerme que tragar el «sapo» de la foto más grande puesta en la calle Mayor del asesino de mi marido, igual con pequeños pasos logre que podamos ser un poquito felices.

Yo tengo claro quienes son mis enemigos, los etarras, sus cómplices y quienes les apoyan, en definitiva todas aquellos que «rieron» un día como hoy hace once años, por eso deseo que mis conciudadanos sepan entender que una víctima es un ser humano al que ETA eligió para su desgracia, pero que no llevamos la verdad total, aunque sí mucho sufrimiento y soledad, sobre todo en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir. La mejor memoria es el recuerdo permanente, por eso desde estás líneas quiero agradecer a EL DIARIO VASCO su recordatorio en efemérides año tras año al asesinato de Alfonso, y a todos aquellos que durante años han recordado su persona de forma sincera.

Y en estas fechas tan familiares donde ETA nos dejo tan mutilados, quiero ofrecer mi recuerdo más entrañable para la familia Arin que un 15 de diciembre de 1983 sufrió la sinrazón de ETA.

(Caty Romero es viuda de Alfonso Morcillo, responsable de Seguridad Ciudadana de la Policía Local de San Sebastián, asesinado por ETA en 1994)


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