AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 17  Diciembre 2005
El idioma español (y II)
Ramón Tamames  Periodista Digital 17 Diciembre 2005

CEOE: más daños colaterales
MANUEL ÁNGEL MARTÍN ABC 17 Diciembre 2005

El PSE consolida a Ibarretxe
Editorial ABC 17 Diciembre 2005

Nunca han querido saber
Cristina Losada Libertad Digital 17 Diciembre 2005

Epítome trágico
Juan Carlos Girauta Libertad Digital

El acojone
Pablo Molina Libertad Digital 17 Diciembre 2005

Patxi López, Zapatero y el PNV: un acuerdo perverso
Editorial Elsemanaldigital.com  17 Diciembre 2005

OFICINAS PARA LA DELACIÓN
JULIA NAVARRO El Ideal Gallego 17 Diciembre 2005

Es Zapatero el que se va a quedar solo
Enrique de Diego elsemanaldigital  17 Diciembre 2005

El doble fondo de la reforma judicial
Editorial ABC 17 Diciembre 2005

Herrera pide esperar al Constitucional
La Razón  17 Diciembre 2005

La rebelión democrática
Ignacio Cosidó Libertad Digital 17 Diciembre 2005

Otegi, Guevara y Zapatero, hacia un Ulster español
Pascual Tamburri elsemanaldigital 17 Diciembre 2005

“Cataluña no es una nación ni falta que le hace a los ciudadanos”
Miguel Gil  Periodista Digital 17 Diciembre 2005

Manipulación en Wikipedia
Antonio José Chinchetru Libertad Digital 17 Diciembre 2005

El PSE culmina su giro con el apoyo al presupuesto del PNV
J. Arias Borque La Razón  17 Diciembre 2005

El PSE «humilla» a las víctimas apoyando una partida para presos etarras, dice el PP
M. L. G. F. ABC 17 Diciembre 2005

Diccionario de la Era Zetapé (Tomo IV)
Federico Quevedo elconfidencial 17 Diciembre 2005

Época con las Víctimas del Terrorismo
Periodista Digital 17 Diciembre 2005

UPN pide «blindar» en la Constitución la autonomía navarra frente al País Vasco
BEGOÑA LÓPEZ ABC 17 Diciembre 2005

Tiempos difíciles
José María Aznar Libertad Digital 17 Diciembre 2005

 

El idioma español (y II)
Ramón Tamames  Periodista Digital 17 Diciembre 2005

En nuestra nota de ayer, comentábamos como la lengua española ha ido extendiéndose progresivamente. Y para empezar hoy, deberíamos recordar que la cifra de hispanohablantes, en continua expansión, se acerca ya a 450 millones de personas. Incluidos más de 35 millones en EE.UU. (de los más de 45 millones de hispanos), lo que está convirtiendo ese país, en muchas de sus áreas, en auténticamente bilingüe; con casos como los de Miami, Nueva York y Los Ángeles (en la foto de hoy, su alcalde, Antonio Villaraigosa), donde los rótulos e inscripciones públicas son más frecuentes en español que en la propia Barcelona o en algunas localidades vascas o gallegas.

Plantear la importancia de los idiomas por la cantidad de sus hablantes, es algo que puede llevar a extremos excesivamente encomiásticas para los más difundidos. Pero como sostiene Fischer, uno de los grandes lingüistas actuales, decir que al final del siglo XXI sólo habrá tres lenguas verdaderamente destacadas en el mundo (chino mandarín, inglés y español), no es ninguna hipérbole, sino una mera constatación de las tendencias que, para disgusto o felicidad de unos u otros, avanzan inexorablemente.

Hace unos días, Irene Lozano —periodista y filóloga que ha ganado el Premio Espasa de Ensayo 2005, con su libro Lenguas en guerra—era entrevistada por Amilibia en La Razón, y sobre el posible eclipse del español en ciertas CC.AA., contestaba así: Los nacionalistas “tratan de eclipsar su función como lengua común, exaltando la lengua que consideran propia. Consideran que el castellano es una lengua ajena, impuesta. El castellano no se ha impuesto salvo en los tiempos de Franco…Y a continuación, respondiendo a si las lenguas estarán en España alguna vez en paz, manifestó: “me gustaría decir que sí, pero mientras los nacionalistas las vean como su única marca de identidad, va a ser difícil”.

Como también será bueno evocar un pasaje de un artículo reciente de Jorge de Esteban en El Mundo: “Hasta hace unos años, el bilingüismo era la regla, y todo el mundo podía expresarse en uno u otro idioma, sin problemas, habiéndose superado así el totalitarismo lingüístico de signo contrario, que también quiso implantar, sin conseguirlo el franquismo…Pero esa situación beneficiosa, para ambas lenguas, se suprimió de cuajo…” con las nuevas leyes restrictivas y compulsivas en pro de un aberrante monolingüismo despóticamente impuesto con toda clase de reglamentaciones, persecuciones y sanciones claramente totalitarias.

Sin más alarmas, y sin más pretensión que contribuir a normalizar situaciones actualmente crispadas en los medios oficiales (todavía no en la calle), y en beneficio ante todo de los habitantes de las áreas con idiomas cooficiales, dejamos aquí el tema por hoy. Con la reflexión, de que lo mejor sería que recondujéramos el tema, en la idea de alcanzar un equilibrio razonable para nuestra cultura; y también para el trabajo, que cada vez va a tener más relación con los países hispanohablantes del ancho mundo en el que vivimos.

CEOE: más daños colaterales
MANUEL ÁNGEL MARTÍN ABC 17 Diciembre 2005

CUENTAN los periódicos que en la última reunión del Comité Ejecutivo de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales se produjo un enfrentamiento entre su presidente, José María Cuevas, y Joan Rosell, presidente de la patronal catalana Fomento Nacional del Trabajo. El humo procedente de la combustión desatada por la imprudente presentación del nuevo Estatut catalán se cuela por todas las rendijas y tizna todo lo que encuentra. Ya nadie puede dudar de que el problema de cualquier Estado sea las tendencias centrífugas, aquéllas que hacen que peligre su propia esencia y se generen imprevistos agravios y un proceso interactivo de míseros reproches. En España así fue y así está siendo.

La organización del Estado es precisamente la organización del estado de las cosas grandes y pequeñas, y por eso el humo irritante y los efectos colaterales de la reorganización nacionalista alcanzan a asuntos tan dispares como las selecciones deportivas, el cava o la fiscalidad. Si alguien pensó que podía meramente entreabrirse la caja de Pandora, se equivocaba. No basta con la lengua, la identidad nacional, la cultura propia, la bandera y el completo autogobierno, al que parece ya imposible poner límites ni cuantitativos ni cualitativos. No podía quedarse fuera del conflicto el mundo empresarial, ni sus organizaciones, ni sus representantes. Añadidos a los naturales problemas internos y a los propios de una próxima convocatoria electoral, la gran patronal española ha venido acumulando tensiones cuyo origen es claro aunque tenga muchos nombres: la nueva organización del Estado, la segunda transición o la consagración de la España plural. Los empresarios han venido defendiendo, sin demasiada convicción y menos esperanza, la unidad de mercado por aquello de la disminución de los costes de transacción y la mayor facilidad de desarrollo de la actividad empresarial.

A estas alturas ya parece difícil contener el furor normativo y la desatada intervención pública de las autonomías empeñadas en ser diferentes hasta el ridículo. Todo esto no favorece, sino que dificulta la competencia económica, que exige pocas, iguales, simples y claras reglas, o sea lo contrario de lo que nos espera y de lo que predican el Estatut y sus émulos. Pero además -de salir adelante como está- no parece que vaya a tener mucho sentido una confederación empresarial española, no ya porque lo de «española» tiene, como en el AVE, fecha de caducidad, sino porque estando los interlocutores administrativos en cada «nación» regional y los ministerios vacíos, no va a tener mucho sentido la acción conjunta. Rosell ha sugerido que quizá se presente a las elecciones a la presidencia y que CEOE necesita una renovación, pero además se ha quejado de que la organización no defendiera a las empresas catalanas boicoteadas, y, lamentablemente, esto último es lo único y revelador que queda de su discurso, porque éste es un mal momento para escaparse de los daños colaterales.

El PSE consolida a Ibarretxe
Editorial ABC 17 Diciembre 2005

DESDE su salida del Gobierno vasco en 1998 no se había producido un apoyo del PSE a los Presupuestos de aquella Comunidad Autónoma. De hecho la aprobación de las cuentas públicas en el Parlamento de Vitoria ha generado situaciones insólitas y no pocos escándalos. Incluso los Presupuestos ahora vigentes están impugnados ante el TC por un error en la votación a cargo de una diputada socialista. Pero la situación ha cambiado por completo: el PSE retiraba ayer su enmienda a la totalidad y el pleno de la Cámara rechazaba sin problemas las presentadas por el Partido Popular. Todo apunta a una cómoda tramitación del proyecto en las próximas semanas, como contrapartida del reciente apoyo del PNV en el Congreso de los Diputados, obtenido por el PSOE mediante un compromiso en torno a la red de alta velocidad ferroviaria, conocida como «Y» vasca. La reacción de los diferentes partidos refleja fielmente el nuevo mapa político. Los nacionalistas se jactan ahora de la «centralidad» del Ejecutivo de Vitoria. Patxi López -siempre incapaz de llamar a las cosas por su nombre- habla de la «actitud positiva» de su Grupo, negando que sea el anticipo de acuerdos futuros, y solo María San Gil ha puesto el dedo en la llaga: el PSE renuncia a ser alternativa de gobierno. En rigor, se ha convertido ya en un soporte del nacionalismo, liquidando la acción concertada del movimiento constitucionalista.

La estrategia de Zapatero quedó definida en su día con la defenestración de Redondo Terreros. Desde entonces, todos y cada uno de los pasos conducen en la misma dirección. No parece importarle que se trate ahora de consolidar a un lendakari investido gracias al PCTV y que no ha renunciado de ningún modo a su plan soberanista. Tampoco importa que los Presupuestos incluyan partidas en beneficio de una política relativa a los presos de ETA que rompe definitivamente el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Al contrario, Ibarretxe espera agazapado su oportunidad, siguiendo atentamente la evolución del Estatuto Catalán. Se empecina así el presidente del Gobierno en un planteamiento que conduce sin remedio a la destrucción del modelo territorial vigente.

11-M
Nunca han querido saber
Cristina Losada Libertad Digital 17 Diciembre 2005

En “Peregrinos políticos”, una exhaustiva investigación sobre la atracción que ejerció el comunismo entre los intelectuales de las sociedades capitalistas, el sociólogo Paul Hollander recoge la anécdota que le sucedió a Jonathan Mirsky, que había quedado maravillado por la China de Mao en 1972. Siete años después, cuando Mirsky reconocía que allí se había envainado su capacidad crítica, se encontró con uno de los guías que había tenido en tierras chinas, y éste le dijo: “Nosotros queríamos embaucarle. Pero usted deseaba ser embaucado”. Ese deseo, que para algunos era auténtica necesidad, regía entonces en las filas de la izquierda. No querían saber la verdad, y es por ello que no la sabían.

Pasó aquella época, pocos se atreven hoy a ensalzar el comunismo, contentándose los nostálgicos con trastocar la realidad, al modo que lo acaba de hacer Harold Pinter en su discurso del Nobel. Pero el mecanismo psicológico que permitió aquel engaño gigantesco continúa intacto. Las pautas de pensamiento de los que circulan con anteojeras ideológicas responden al mismo resorte. Su punto de partida no son los hechos, los sucesos, la realidad, sino la construcción mental previa. Ésta dirige la percepción y la reflexión, y no al revés. Seducidos por la ideología, tragan carros y carretas, como en su día tragaron personas inteligentes y notables científicos las mentiras del poder comunista.

Pienso en esto cuando veo el tríptico que acaban de presentar la Asociación de Víctimas del Terrorismo y la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M pidiendo respuestas e investigación al Congreso, al Gobierno y a la Fiscalía, sobre aquella masacre que conmovió a España, que conmovería sus sentimientos y a la postre, también sus cimientos. Pues el tríptico se despliega bajo este lema: “Queremos saber la verdad”. El mismo lema que, dos días después del atentado, coreaban indignadas miles de personas ante las sedes del Partido Popular, entonces en el gobierno. ¿Qué ha sido de aquel urgente deseo de verdad? ¿Se dan por satisfechas aquellas y otras personas con la versión oficial de los hechos? ¿No aprecian contradicciones, lagunas, enigmas, zonas oscuras?

Los interrogantes que se formulan en ese tríptico, siguen abiertos y planean como una pesadilla de la que algún día habrá que despertar. Más allá del gobierno, que sus razones tendrá para encerrarse en su consigna de que todo está claro, uno se encuentra a personas que ya no quieren saber nada más de aquello. Que han decidido pasar página, sepultar la pesadilla bajo siete llaves, abrumados por la complejidad del caso y los abismos a los que nos asoma. Pero, ¿y aquellos decididos perseguidores de la verdad que aparecieron el 13-M? Pues esos, no sé si todos, pero intuyo que muchos, no salieron a la calle movidos por su deseo de saber la verdad. Así lo proclamaban, puede que lo creyeran en aquel momento, pero la chispa que los puso en marcha era el convencimiento de que el PP mentía. Más aún, de que el PP no podía hacer ni haría nunca otra cosa que mentir. Así lo dictaba su construcción apriorística. Era el deseo de echar al PP del gobierno. Y una vez logrado esto, la chispa se apagó; ya no era necesaria. Nunca quisieron saber la verdad del 11-M y por eso no la querrán saber ahora. Para ellos, el caso no era el 11-M, sino el PP.

11-M
Epítome trágico
Juan Carlos Girauta Libertad Digital

"Queremos saber la verdad", reza el tríptico con que la AVT vuelve a agitar conciencias y a desnudar inconsciencias. Más allá del 11M, acaso la línea más gruesa que separa a los hombres sea ésa: querer saber la verdad o no querer saberla. Queda en el haber de los primeros la resistencia al cierre de la comisión de investigación parlamentaria, su efectiva voluntad de conocer, tan diferente de la retórica hueca con que se armó el 13M, de aquel "queremos saber" hecho de furia, mendaz, amplificado y oportuno. Y fugaz.

¿Sabremos? Si el día llega será a pesar del minucioso trabajo de ocultación de un gobierno que llegó subido al eco del grito que ahora las víctimas devuelven. Las víctimas resuenan más de lo que muchos quisieran, y además reflejan las imágenes como un espejo amargo y dolorido. Si sabemos será a pesar, también, de los socios del PSOE, de sus medios afines y de un político popular que sólo quiere mirar adelante, jamás hacia atrás, porque tiene una contractura en el músculo de la vergüenza y tiene punzado el nervio que conecta con la gente, así que siempre contempla a los suyos con hartazgo o con asco.

La piedra que cayó sobre las aguas del lago es la tragedia de los trenes, incluida la admirable reacción solidaria del pueblo español, que fue lo único espontáneo de aquellos días. Y entonces empiezan a propagarse las ondas, crecientes y concéntricas, dibujando el problema más complejo con el que se ha enfrentado la democracia española. Inmediatamente después de la tragedia, un golpe posmoderno, primera revuelta de la sociedad red, variante de levantamiento con teléfono móvil que viene a enriquecer esa copiosa tradición patria que nos dejó un abanico de sinónimos para nombrar lo que un inglés sólo puede decir en francés. El círculo siguiente o consiguiente es el vuelco electoral. El otro, un gobierno que da la vuelta como a un calcetín a la política antiterrorista previa; en concreto, crea una alta comisaría para reconducir el movimiento de las víctimas, empezando, claro está, por las del 11M. Como un hipnotizador, Peces les sugiere con voz penetrante que habrán de prepararse para lo inimaginable, que el esfuerzo lo tendrán que hacer ellos. De nuevo. El siguiente círculo infernal es el cierre de la Comisión: Rodríguez –toda ciencia trascendiendo- afirma que la cosa está clara, que no hay ninguna duda, que para qué.

Tan clara está que no hay implicado ajeno a las fuerzas de seguridad: confidentes y personajes seguidos, grabados y controlados. Tan clara que los móviles de la muerte se liberaron en la tienda de un policía; que a estas alturas aún no se sabe qué explosivos se utilizaron; que, oportunamente, todos los ejecutores se volaron juntos en un piso, no sin antes esconderse detrás de un colchón con los pantalones del revés. "Queremos saber la verdad", reza el tríptico con que la AVT vuelve a agitar conciencias y a denunciar inconsciencias.

Carod y ZP
El acojone
Pablo Molina Libertad Digital 17 Diciembre 2005

Arrepentidos los quiere Dios. En cambio el ex seminarista Pérez Carod, con modestia obligada por razón de jerarquía, simplemente los quiere acojonados. Es difícil saber el grado de intimidad al que el estadista catalán llega en su trato con Rodríguez para haber alcanzado ese nivel de conocimiento escrotal, pero es bien sabido que en la España actual no existe otro exégeta del gobierno más fiable que el héroe de Perpiñán, así que habrá que creerle. Sin embargo, su razonamiento sobre el origen de miedo de ZP se nos antoja algo precipitado, pues no parece que al presidente por accidente le supongan ningún estrés los requerimientos de la oposición, ni siquiera en las materias más graves para el país.

En realidad, la congoja presidencial puede tener una amplia etiología.

Es posible que Rodríguez vea cercano el momento de tener que empezar a hacer honor al juramento constitucional prestado en su toma de posesión, para resolver el problema del estatut, y ello le suponga una angustia similar a la del mal estudiante que ve acercarse la fecha de los exámenes finales (¿existen aún?) sin haber dado ni golpe.

También puede resultar verosímil como origen de ese supuesto miedo cerval, que Rodríguez haya empezado a tener un atisbo de consciencia sobre los peligros de jugar a aprendiz de brujo con una banda de asesinos, que llevan más de treinta años de estajanovismo criminal, y del papelón que va a hacer frente a los familiares de las más de ochocientas víctimas asesinadas.

Un gobernante sensato, a diferencia del Gandhi de León, estaría muy inquieto también al contemplar la escarlatina separatista que aqueja a los políticos nacionalistas de otras regiones españolas, aliados de su propio partido en el extraño juego de alianzas puesto en marcha bajo la consigna del todos contra la derecha, a cualquier precio, “como sea”.

El temor a una más que probable catástrofe negociadora con los socios de la UE, que nos van a dejar con una mano detrás y otra delante, mientras nuestro «Metternich» se dedica a vender armas al noble pueblo angoleño, podría ser también el desencadenante del cuadro de ansiedad que describe el boicoteador catalán.

El habernos convertido en la principal atracción circense de la escena internacional, con la chufla de la alianza de civilizaciones y nuestra luna de miel con los regímenes más abyectos del planeta, reúne igualmente los ingredientes necesarios para provocar cierta desazón emocional.

Pero nada puede angustiar más a un gobernante que estar rodeado de colaboradores más capaces que él mismo, y que estos se apelliden Bono, Trujillo, Calvo, o Moratinos. Eso sí es para acojonarse. Pero de verdad.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

Patxi López, Zapatero y el PNV: un acuerdo perverso
Editorial Elsemanaldigital.com  17 Diciembre 2005

Y si la grave crisis institucional se debe a los pactos con Carod Rovira, a la pésima negociación del Estatuto catalán, en el horizonte se dibujan nuevos eslabones.

Primero, las absurdas pretensiones del BNG, cuyo proyecto estatutario ha sido muy bien definido por el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez: "Como el estatuto catalán pero aún peor ". Y en segundo término un nuevo y posible acuerdo perverso: el Partido Nacionalista Vasco, que sin duda pedirá su cuota de compensaciones para apuntarse a sostener a un gobierno débil y poco responsable.

El PSE – PSOE ha retirado la enmienda de totalidad a los presupuestos del Gobierno Vasco tras pactar con él algunas modificaciones. La decisión supone que las cuentas se aprueben con seguridad antes de final de año. Los presupuestos mantienen las ayudas a familiares de presos de la banda terrorista ETA. La noticia del acuerdo ha sido explicada de forma confusa por Patxi López aludiendo a unas vagas nociones de estabilidad que suponen una nueva brecha en el constitucionalismo.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Zapatero en su afán de sostener el Gobierno? Mientras los socialistas más lúcidos como José Bono, Rodríguez Ibarra o el antes mencionado Francisco Vázquez, apuntan por intentar un gran pacto de Estado entre PP y PSOE que evite la desmembración y el lamentable espectáculo de unos grupos minoritarios decidiendo la vida nacional, parece que la actual dirección del PSOE empieza a entender el talante como un mero medio de supervivencia política.

Los socialistas vascos –o al menos sus actuales responsables - vuelven a olvidar a las víctimas del terrorismo, a dejarlas de lado para conseguir un magro beneficio político. Es cierto que Patxi López ha declarado que su objetivo es reconducir las actitudes y comportamientos del Gobierno vasco. Pero el apoyo a los presupuestos del Gobierno autónomo no es un acto menor, sino una decisión básica que supone el aval a toda una línea política, por lo que las consecuencias serán importantes. Además, el problema de Patxi López es que cada vez se acerca más a Zapatero: cada día es menos creíble, menos veraz .

OFICINAS PARA LA DELACIÓN
JULIA NAVARRO El Ideal Gallego 17 Diciembre 2005

Me gustaría saber qué piensa el presidente José Luis Rodríguez Zapatero de que su compañero Pasqual Maragall y sus socios del tripartito que conforma la Generalitat hayan abierto unas oficinas para que, de manera anónima, los buenos ciudadanos catalanes delaten a los malos ciudadanos que no rotulan el nombre de sus tiendas y negocios en catalán.

Realmente pone los pelos de punta saber que hoy en España hay oficinas para que unos ciudadanos delaten a otros por un supuesto delito, como es poner el nombre que a uno le da la gana a su tienda.

A mi me parece que el tripartito catalán no es un gobierno de izquierdas si no que representa a la peor derecha nacionalista, y desde luego lo de poner en marcha estas oficinas es fascismo.

Por eso me gustaría saber qué piensa Zapatero, porque a mi lista de desilusiones con el actual presidente estoy añadiendo la de su silencio cómplice con esta situación. Lo que no entiendo es por qué ningún ciudadano afectado recurre a los tribunales, incluso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Lo de la delación anónima es lo que se hacía en la etapa del terror en Francia, o con la Inquisición en España, y ya digo que estremece pensar que hoy en día pueda pasar algo así.

La verdad es que los actuales dirigentes políticos de la comunidad autónoma de Cataluña están resultando ser desastrosos no sólo para los catalanes sino para el resto de España.

Miembros de las Juventudes de Esquerra Republicana vienen comportándose como los chicos de la porra contra todos aquellos que no piensan como ellos. Declaran enemigos de Cataluña a los que no son nacionalistas y protagonizan actos vergonzosos como el reciente de boicotear y atacar a un grupo de la Plataforma de Ciudadanos de Cataluña que iban a celebrar un acto público.

Estamos asistiendo a un sinfín de despropósitos de los integrantes del tripartito y lo peor, ya digo, son los silencios, el silencio del presidente es especialmente clamoroso. En una democracia no puede haber oficinas para la delación.

Es Zapatero el que se va a quedar solo
Enrique de Diego elsemanaldigital  17 Diciembre 2005

No sé qué me sorprende más: si la compulsiva capacidad de manipulación de los socialistas –su instintiva tendencia a la mentira- o el desparpajo –esa apariencia de convencimiento- con el que la practican. Está, por ejemplo, esa broma del aislamiento del PP, que ha vuelto a repetir María Teresa Fernández de la Vega, con visible crispación acartonada, en la sesión de control del Gobierno de este miércoles.

Vamos a ver, aunque los seguidores del resto de equipos de fútbol estén contra los del Real Madrid, resulta imposible sentirse solo un domingo en el Santiago Bernabeu. Los socialistas juegan con la ficción de que una sigla es como un individuo. Lejano eco de su mentalidad colectivista cuando planteaban la nacionalización de los bienes de producción y el exterminio de las clases medias. De ahí pasan a hacer una sopa de siglas en la que el Bloque Nacionalista Galego o Coalición Canaria, e incluso Esquerra Republicana valen tanto como el PP. Es un argumento del tipo: la Chunta Aragonesista más Nafarroa-bai frente al PP son dos contra uno. Es decir, que Labordeta está muy acompañado, mientras Rajoy está solo con sus nueve millones setecientos mil votantes (y, en algunas cuestiones, como la unidad de España, con bastantes votantes socialistas). En esa abrumadora multitud no hay soledad posible.

Los socialistas, en sus consignas, últimamente, no se elevan más allá del nivel de la chorrada. Como Rubalcaba anda cuadrando el círculo en la negociación del Estatut, han tomado los mandos José Blanco y Fernando Moraleda, y se nota mucho la falta de creatividad.

Además, resulta que Zapatero está acompañado por cuantos quieren destruir España como nación y como ámbito de libertad, con los que tienen sueños imperiales violentos y agresivos para anexionarse zonas limítrofes: Navarra, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y –ahora- comarcas castellanoleonesas y asturianas por parte del imperio de Anxo Quintana. Es el vendepatrias Zapatero el que se va a quedar solo en su Ínsula Barataria, abandonado por los patriotas, que son millones entre sus votantes. España no va a pagar traidores como él.

El doble fondo de la reforma judicial
Editorial ABC 17 Diciembre 2005

EL Consejo de Ministros aprobó ayer una reforma de la Justicia cuya trascendencia de cara a la opinión pública está velada por su complejidad técnica. Sin embargo, la alteración simultánea de las competencias del Tribunal Supremo y de los Tribunales Superiores de Justicia es, por principio, una reforma con un importante significado institucional, porque incide directamente en el diseño constitucional de la Administración de Justicia. No en vano, los únicos Tribunales ordinarios a los que se refiere la Constitución -dejando a un lado el Jurado- son el Supremo y los Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas. Pero, además, esta reforma, y las que próximamente aprobará el Gobierno en materia de Justicia, está directamente relacionada con el movimiento de revisiones estatutarias que ha impulsado el PSOE desde su llegada al poder. De hecho, durante el debate en el Congreso sobre el nuevo Estatuto de Cataluña, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, vinculó expresamente las previsiones estatutarias sobre la Administración de Justicia con la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Reforma que ayer aprobó el Consejo de Ministros.

Aún están pendientes otras reformas judiciales, como la que pretende instaurar la Justicia de proximidad o los Consejos autonómicos de Justicia. Cuando este conjunto de iniciativas esté aprobado, se podrá comprobar si están fundados los temores actuales de que el resultado final consistirá en el debilitamiento de las dos principales instituciones unificadoras del Poder Judicial: su Consejo General y el Tribunal Supremo. Ciertamente, la reforma aprobada ayer por el Consejo de Ministros se apoya en un diagnóstico generalmente compartido: hay un exceso en la carga de trabajo del Alto Tribunal. También es cierto que tal afirmación admite matices, porque no todas las Salas del Supremo tienen igual índice de saturación. Pero lo que no está tan claro es que la solución a este problema consista en restringir la casación del Supremo a la unificación de doctrina, que es tanto como hacer de este Tribunal únicamente un reparador de contradicciones entre órganos inferiores o con su jurisprudencia -función que ya prevé la Ley de Enjuiciamiento Civil con el epígrafe de «interés casacional»- , desplazando el interés de los ciudadanos que se ven perjudicados por sentencias erróneas, que, sin embargo, tendrán vedado el acceso al Supremo si no contradicen la doctrina de otros Tribunales o la propia del Alto Tribunal.

La necesidad de reformar la casación es compartida por todos los sectores judiciales. La conveniencia de ampliar las competencias de los TSJ, también. El Gobierno del PP modificó el proceso civil, primero, y la Ley del Poder Judicial, después, en este sentido, con el voto en contra del PSOE. Pero hay que observar con extraordinaria prevención el hecho de que ambas reformas se acometan como vasos comunicantes y hayan sido vinculadas políticamente por el propio Gobierno para dar cobertura al proyecto de Estatuto catalán, que prevé para el TSJ de Cataluña la competencia sobre recursos de casación en materia de Derecho estatal. La reforma judicial no acaba aquí y seguirá con unos órganos autonómicos -Consejos de Justicia- que podrían tener competencias para, en última instancia, designar jueces con destino en los Tribunales radicados en las Comunidades Autónomas. No es una especulación: es lo que propone el proyecto de Estatuto de Cataluña, a cuyo servicio el Gobierno ha puesto las reformas de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

El Gobierno juega con ventaja al aprovechar los problemas reales de la Justicia para proponer soluciones que, ante todo, sirven a intereses ajenos. La reforma de la casación no precisa ningún acompañamiento estatutario. El aumento de competencias de los TSJ no tiene por qué alimentarse de las del Tribunal Supremo. La mejora de la primera instancia judicial no requiere jueces de proximidad no profesionales vinculados al poder local. La eficacia del Poder Judicial no necesita la creación de Consejos autonómicos que hagan la competencia desde dentro al Consejo General previsto por la Constitución. Y, sin embargo, esto es lo que prevé el Gobierno, para interna satisfacción de nacionalistas y preocupación de los demás.

Herrera pide esperar al Constitucional
La Razón  17 Diciembre 2005

El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, dijo ayer que se «teme lo peor» ante el anuncio de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, de poner «plazo fijo» a la devolución a la Generalitat de documentos del Archivo de Salamanca, y garantizó que respetará la ley aunque no la comparta. Herrera se mostró especialmente crítico con la «sumisión» que en este asunto han demostrado los socialistas de Castilla y León, a cuyos diputados y senadores reprochó que no votasen en contra durante la tramitación en las Cortes generales de la ley de restitución de los documentos. El presidente castellanoleonés lamentó que la ministra de Cultura no espere a que el Tribunal Constitucional decida sobre el recurso interpuesto por el Gobierno autonómico contra la citada ley el pasado lunes, que solicita además como «medida cautelar» que se impida la salida de ningún documento. En ese mismo argumento incidió ayer el Ayuntamiento de Salamanca. El portavoz del equipo municipal, Fernando Rodríguez, manifestó ayer que espera que el Gobierno de la nación «respete la legalidad» y las normas estatales, regionales y locales, en el proceso de salida de papeles del Archivo. El portavoz del Ayuntamiento de Salamanca pidió al Gobierno y a la ministra que «por coherencia» suspenda la salida de los legajos a Cataluña hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie. Así, agregó que también existe un repetido incumplimiento del Real Decreto del Archivo de la Guerra Civil por parte del Ministerio de Cultura, que, entre otras cosas, no se ha atrevido a reunir al Patronato, organismo al que tampoco quiso oír para decidir si habría o no traslado.

Política
La rebelión democrática
Ignacio Cosidó Libertad Digital 17 Diciembre 2005

Crece la inquietud ciudadana por la situación política de nuestro país. Muchos ciudadanos se preguntan atónitos a donde nos conduce un Presidente del Gobierno de España entregado a un grupo de independentistas radicales y dispuesto a negociar con una banda terrorista. La sensación de que se están dando pasos de muy difícil retorno hacia una ruptura de España es cada vez más latente en nuestra opinión pública. La sociedad se encuentra cada día más dividida, más crispada y más enfrentada.

Ante esta situación crece en muchos ciudadanos la desesperanza. No ven salida política a una situación en la que un Gobierno extraordinariamente débil y unos radicales absolutamente embravecidos gozan de una mayoría parlamentaria suficiente para seguir el proceso de desguace progresivo del Estado y de ruptura del consenso constitucional. Caminamos así de forma inexorable hacia el precipicio sin que nadie parezca tener la capacidad de detener la extraña alianza que nos conduce.

La mayor tristeza y la inmensa paradoja es que todo este proceso de destrucción de España se hace en contra de una gran mayoría de ciudadanos que sigue creyendo en este gran proyecto histórico y de futuro que constituye la nación española. Una mayoría de españoles que sigue creyendo en la democracia nacida de una transición política basada en la reconciliación nacional. Una mayoría social que se siente legítimamente orgullosa de los 25 años de prosperidad, de paz y de libertad que hemos gozado desde la aprobación de nuestra Constitución.

Ha llegado el momento de abandonar el discurso del desastre y articular un nuevo discurso de la esperanza. Ha llegado el momento de abandonar el derrotismo de lo inevitable y abanderar la estrategia de la rebelión democrática. Ha llegado el momento de dar un paso al frente y preguntarnos que podemos hacer cada uno de nosotros para superar la grave crisis en la que la extraña mezcla de irresponsables y temarios que nos gobierna ha situado a nuestro país.

No es suficiente ya con indignarnos cada mañana escuchando la radio o leyendo el periódico. No basta con desahogarnos en conversaciones de café. Es preciso superar la depresión colectiva que nos atenaza. No tenemos ya tiempo que perder porque habrá decisiones que sino irreversibles serán muy difíciles de rectificar en el futuro. Hay que tomar conciencia de la gravedad de la crisis que vivimos, pero no para hundirnos en la corriente de lo inevitable, sino para nadar, aunque sea contra corriente, por salvar todo aquello en lo que creemos.

Es el momento de asumir un compromiso político personal. En circunstancias de normalidad uno puede permitirse el lujo de delegar en otros la acción política. No es el caso en la actualidad. Es preciso articular políticamente esa gran mayoría de españoles que siguen creyendo en España y en su democracia para no ser derrotados por una minoría que no tiene otro objetivo que la destrucción de nuestro Estado y nuestra libertad. Eso es especialmente importante en comunidades como Cataluña o el País Vasco, donde la amenaza es más patente e intensa, pero es aplicable al conjunto del territorio nacional. Y en democracia el mejor modo de participar en política es afiliándose a un partido que defienda tus principios y tus ideas.

Hay que movilizarse socialmente. Hay que echarse a la calle cada vez que se produzca una nueva agresión a nuestra Nación, cada vez que roben una pieza más al engranaje del Estado, cada vez que nos violen un espacio de nuestra libertad. Como lo hemos hecho para resarcir la dignidad de las victimas del terrorismo, como lo hicimos para defender la unidad del Archivo de Salamanca, como lo hicimos para defender a la familia, como lo hemos hecho para defender la libertad de Enseñanza o la vigencia de la Constitución. El Gobierno tiene que ver y tiene que escuchar y tiene que sentir esa gran mayoría de españoles que no está dispuesta a contemplar pasivamente como se destruye España y como se ultrajan nuestras libertades.

Es el momento, por último, de construir una gran mayoría electoral dotada de la fuerza política suficiente para recomponer una situación que ha llegado ya demasiado lejos. En democracia sólo la fuerza de las urnas permite corregir el camino equivocado. En última instancia, es el puro egoísmo del poder lo único que parece interesar a nuestros actuales gobernantes. Hay que hacerles entender cuanto antes que el camino emprendido solo conduce a la más rotunda de sus derrotas. Porque somos muchos más los que creemos en España y en la Libertad que quines intentan destruirlas.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular

Otegi, Guevara y Zapatero, hacia un Ulster español
Pascual Tamburri elsemanaldigital 17 Diciembre 2005

El parlamentario vasco del PSOE, Emilio Guevara, ha declarado hace pocos días que "desearía que Navarra estuviese en la Comunidad Autónoma Vasca". Él, el tránsfuga, el "michelín" de Arzallus, acusa ahora al PNV de "haber renunciado a Navarra". Él, en encargado de plantear la respuesta socialista al plan de Ibarretxe, rebasa en radicalismo al PNV. Y tiene su lógica, porque socialistas y nacionalistas quieren y necesitan una alianza preferente con los votos de la ETA.

Guevara respondía, sin más, a la exigencia de Arnaldo Otegi. Otegi ha hablado de "paz a cambio de territorios", con una referencia a Palestina que no es sino una formulación renovada de la alternativa KAS: "dadnos Navarra, la autodeterminación y una cuota adecuada de control social y político y ETA dejará de matar… de momento". Así que, de consistente, en esta negociación que evidentemente está en marcha, está el futuro de Navarra.

Y ahora me toca añadir un "ya os lo había dicho yo" muy triste. Porque en febrero de 2004, inmediatamente antes de unas elecciones que el centro derecha daba por ganadas con seguridad, escribí algo de esto. Si me permito la autocita es porque el análisis y previsión que hacía entonces de la cuestión recibieron muy severas críticas de los que "oficialmente" entendían de la cosa, y un cierto sarcasmo de los líderes políticos más satisfechos de sí mismos.

Lo peor –no por quien esto escribe, sino por Navarra, que es cosa más seria- es que acerté. El nacionalismo vasco concurrió unido a las elecciones en Navarra, arrebató con facilidad a UPN un acta de diputado –Uxue Barkos- y obtuvo el tercer puesto. De hecho, de no haber sido por el "efecto Zapatero" del 11 M podrían haber disputado a los socialistas el segundo puesto. Más aún: el nacionalismo vasco va a seguir unido en Navarra porque ha encontrado el camino de la victoria, un camino perfectamente trazado por Patxi Zabaleta de Aralar. Las cartas están sobre la mesa.

Aún hay más cartas, como vienen a confirmar Guevara y Otegi. El PSOE nunca puede gobernar solo Navarra ni el País Vasco. En ambos casos su única posibilidad de "pisar moqueta" es la alianza con el nacionalismo, ya que de la lealtad democrática al PP y a UPN huyen como de la peste. Así las cosas, se vislumbra una coalición, que implicará a medio plazo la ampliación al PSE de la actual mayoría vasca y una coalición del PSN con Nafarroa Bai en 2007. Para los socialistas, cargos, prebendas, poder; para los nacionalistas, la nueva Jerusalén.

Todo esto se va a llamar, como en Cataluña, "pacto de progreso". Y va a tener dos garantes externos. Uno será Zapatero, que desea una tregua a cualquier precio antes de 2008. Otro será ETA, fuerte de esa necesidad, de su reorganización y de la unidad del nacionalismo en sus metas secesionistas. Quien no quiera creerlo, que espere, y verá.

Algunos agoreros hablan de un escenario "balcánico" para la España de Zapatero, y es posible que tengan razón. No es lo que aquí nos preocupa; aquí lo más grave es que, aunque los nacionalistas y sus rivales siguen hablando de Navarra como moneda de cambio, de una Navarra unida en cualquier caso, de hecho circula con creciente intensidad la idea de que "todo no podrá ser". No podrá ser, porque ni siquiera en su mejor momento el PSN podrá convencer a sus bases de la bondad de la anexión a Euskadi; y el nacionalismo tiene hoy políticos demasiado inteligentes como para frustrar con un dogmatismo de "todo o nada" la mejor oportunidad que han tenido en su breve y lamentable historia.

Así que el modelo no va a ser Bosnia, sino el Ulster. El nacionalismo se está preparando en Navarra para un enfrentamiento civil entre comunidades, un conflicto de baja intensidad que dará lugar, en algún momento, a una línea en el mapa. Pedirán todo, pero estarán dispuestos a aceptar provisionalmente una parte, dejando el resto en una situación de inestabilidad y de irredentismo, perfecta para consolidar el sujeto político que nazca de los planes de Ibarretxe. "Paz por territorios" quiere decir división de Navarra; y la urgencia de la hora es, precisamente, la movilización de la sociedad, porque el destino de Navarra –si no quiere ser una inmensa Londonderry- se va a decidir estos meses en la calle.

“Cataluña no es una nación ni falta que le hace a los ciudadanos”
Miguel Gil  Periodista Digital 17 Diciembre 2005

Reproducimos el texto íntegro de la intervención de Enrique de Diego en la presentación, en Barcelona, del libro ZP en el país de las maravillas celebrada en la sede del Colegio de Periodistas. En el acto intervinieron Francisco Caja, presidente de Convivencia Cívica Catalana, y Gotzone Mora, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Getxo.

Antes de agradecer a Francisco Caja y a Convivencia Cívica Catalana su amable y generosa invitación para presentar mi libro ZP en el país de las maravillas; antes de ese agradecimiento, que es muy fuerte, quiero expresar uno mayor referido a su lucha de resistentes por la libertad. El siglo pasado fue un siglo de totalitarios y de resistentes. Nunca podíamos esperar que, en el ámbito de una democracia, nos íbamos a tener que encontrar con disidentes, con esforzados resistentes. Es el caso notorio también de Gotzone Mora. Personas a las que no asusta ir contracorriente ni asumir la soledad antes que renunciar al ejercicio pacífico de la libertad. En la línea de los Ghandi, Solzhenitsyn y Sajarov. Para mí es un orgullo y un privilegio que presenten mi libro Francisco Caja y Gotzone Mora. Sólo por ello ha merecido la pena escribirlo.

Agradezco a todos su asistencia y estoy muy contento de estar en esta querida y emprendedora ciudad española. No voy a hablar demasiado del libro. Les aconsejo que lo lean porque se divertirán. No es humor al servicio de la evasión, sino del compromiso.

No voy a hablar mucho, porque Cataluña, los catalanes, cada una de las personas concretas, tienen un problema grave. No es de identidad. Tal cosa como la identidad no existe. Pertenece al mundo quimérico de las ideas puras de la caverna de Platón. Nunca existió el catalán puro y nunca existirá. Esa búsqueda angustiosa y depredadora sólo puede llevar a lesiones crecientes de la libertad personal, de la concreta, de la real, de la que lleva a rechazar toda coacción y a considerar el miedo como sentimiento abyecto, que rechazamos con razón. Esa terrible fantasía sólo sirve para justificar al Estado expansivo, a la intromisión de los políticos y los burócratas en las vidas de las gentes sencillas. En la medida en que el poder fracasa en su objetivo imposible tiene a dar más vueltas a la tuerca de la bota malaya con la que ahorma a la sociedad.

Cataluña es hoy una sociedad donde el riesgo para la libertad no es una hipótesis, sino una lamentable realidad, a la que muchos se pliegan y con la que toca a unos pocos –espero que cada vez sean más- convivir con ella. Es una sociedad donde los padres no puede elegir la educación de sus hijos, porque tal libertad ha sido expropiada por la maraña burocrática. Una sociedad, de intensa cultura empresarial, en la que, sin embargo, no se respeta ni la propiedad privada, multando a los comerciantes por rotular en una u otra lengua, de manera distinta a como les gusta a unos políticos profesionales que viven de sus impuestos. Donde se coacciona al discrepante respecto al proyecto totalitario nacionalista, que, en su opresión, con sus anteojeras ideológicas, incapaz de corregir errores, impulsa una huida hacia delante hacia el abismo liberticida. Hablo de esa dictadura de las almas que las lleva a la sumisión y al cinismo, que agranda la distancia de lo que se dice en público y en privado, que incomunica lo oficial de lo real.

El nacionalismo se alimenta del miedo; tiene una extraña necesidad voraz de alimentarse de él. Hemos, pues, de erradicarlo. El nacionalismo vive en un mundo falso de colectividades en los que Cataluña o la lengua adquieren caracteres antropomórficos, como si fueran entes superiores y distintos a la suma de los ciudadanos. Cataluña no es una nación, ni falta que la hace. Perdón, ni falta que les hace a sus ciudadanos. Y menos aún ese tipo de nación de ‘construcción nacional’, cuyos fundamentos filosóficos están en el idealismo alemán, cuyos terribles efectos comprobamos en la mitad del siglo pasado y recientemente en los Balcanes. Es ese tipo de nación que busca la uniformidad y la pureza, que parte de ideas tan toscas y falaces como que cada idioma genera su propia cosmogonía y que utiliza el idioma no para comunicarse sino para elevar aranceles lingüísticos. El maestro Claudio Sánchez Albornoz vaticinaba, a comienzos de la transición, cuando él ya estaba con un pie en el estribo, que de separarse las tierras de lengua dispar el horizonte sería el empobrecimiento. Antes del económico, está el humanitario, porque la libertad es siempre mejor que la servidumbre.

El nacionalismo depreda las sociedades; se instala como una fórmula parasitaria, consumiendo energías sociales y partidas presupuestarias para dilapidarlas en horizontes ineficientes.

La pregunta inquietante es si no se ha ido demasiado lejos para que el proceso resulte irreversible. La respuesta es que ante el nacionalismo no podemos ceder nunca, porque su opresión es mayor cuando no encuentra resistencia. Partiendo de premisas falsas marcha hacia un paraíso cuyo nombre ha sido trastocado y que es más bien un infierno. Siempre consideran que no se ha presionado lo suficiente, que no se ha coaccionado lo bastante. Hacia adentro y hacia fuera es el conflicto. Que las lesiones a la libertad no hayan sido mayores se debe al Estado de Derecho débil, con el que contamos, pero Estado de Derecho, al fin y al cabo. A que el nacionalismo ha tenido el freno de los resistentes y a los diques que España representa; porque la idea de España es hoy sinónimo de libertad, cuanto menos España menos libertad habrá.

¿Cómo combatir el nacionalismo? Hemos visto y conocemos a muchas personas que han salido de ese error intelectual y de esa degradación moral que lleva a no ver personas sino miembros de un colectivo. Esa es una llamada a la esperanza. Necesitamos convicciones y fortaleza. Pero también es precisa una regeneración moral, una rebelión cívica, que no sea sólo de rechazo –lo cual es bastante- sino que plantee un despliegue nuevo de la sociedad. Necesitamos llevar la libertad a la escuela, en unos niveles hasta ahora no experimentados. La fórmula del cheque escolar, por ejemplo, por la que cada familia recibe un cheque equivalente al coste del puesto escolar, con el que puede escoger escuela. Necesitamos reducir el intervencionismo y en eso Cataluña que podía ser un ejemplo en el que mirarse, por la cobardía de su burguesía, por el silencio de sus empresarios, por la anemia acomodaticia de su sociedad civil, es un pésimo ejemplo, un espejo deformante en el que, según el nuevo Estatuto, no habría faceta de la acción humana que no cayera bajo la tutela, la opresión y la esquilmación del Estado. La cuestión no es –o no es tanto- quien recauda sino cuanto nos expolia los poderes públicos. Tenemos una clase política elefantiásica dedicada a generar problemas en vez de a resolverlos. Precisamos listas abiertas y espacios de libertad para la sociedad y el individuo. Ese habría de ser el proyecto de una Cataluña dinámica, que se sacudiera la camisa de fuerza de los nuevos clérigos.

Hoy el peligro para la libertad es patente en Cataluña y se pretende mayor para el futuro. A veces, las sociedades cuando se ven ante el abismo, cuando son llevados hacia el despeñadero, se niegan a suicidarse, se sacuden los yugos de las consignas fáciles, y recuperan la pasión por la libertad. Deseo vivamente que eso sea lo que suceda en Cataluña, porque la libertad es siempre mejor que la servidumbre.

Ventanas
Manipulación en Wikipedia
Antonio José Chinchetru Libertad Digital 17 Diciembre 2005

Como era de esperar, el artículo de Daniel Rodríguez Herrera sobre Wikipedia ha molestado a ciertas personas a las que hiere la verdad. Los esclavos de lo políticamente correcto no han dudado en mentir y manipular para contestar a mi compañero de columna. No voy a molestarme en responder punto por punto para desmontar los falaces argumentos de la réplica a Daniel, habiéndolo hecho fenomenalmente él mismo a través de su bitácora. Prefiero limitarme a mostrar ejemplos que refuerzan lo comentado por mi amigo.

La entrada dedicada al terrorismo en Wikipedia es digna de entrar en los anales de la manipulación y los prejuicios. Cierto es que en su cabecera se nos informa de que "hay razones para creer que este articulo no respeta la neutralidad en el punto de vista", pero está ahí, por lo que más de uno puede tomársela en serio. Veamos algunos pequeños ejemplos de lo que digo. La primera frase ya trae cola: "El terrorismo es una estrategia de guerra asimétrica que se caracteriza por inducir terror en la población civil para forzar políticas o comportamientos que de otra forma no se producirían". A partir de "infundir terror" todo bien, pero lo anterior no se sostiene. Es cierto que el terrorismo puede ser utilizado dentro de una "guerra asimétrica", pero no necesariamente se inscribe dentro de ella. El primer ejemplo lo vemos en la misma España, donde no existe ninguna guerra (ni simétrica ni asimétrica) pero sí sufrimos el terrorismo de ETA.

Continuemos. Al hablar del abuso que del término hacen "los estados que intencionadamente pretenden desacreditar a sus enemigos", la Wikipedia en español nos asegura que "los nazis llamaban terroristas a los judíos que se rebelaron en Varsovia; en Israel actualmente los mismos judíos llaman terroristas a todos los partidos árabes que les presentan resistencia armada". Esta frase trae miga y demuestra una clara judeofobia por parte de su autor. En primer lugar, esos "partidos árabes" que "presentan resistencia armada" no son tales. Son organizaciones que asesinan a decenas de civiles que viajan en autobús, comen en una pizzería, celebran en una fiesta en un hotel o hacen cola para entrar en una discoteca. Eso es terrorismo en estado puro.

Pero no se queda ahí. Cae en el clásico y siniestro mecanismo judeófobo de comparar a los judíos con los nazis. Si el antijudaísmo católico acusaba (felizmente, hace cuarenta años la Iglesia rechazó esa idea) al judío del peor delito que podía imaginar un cristiano, el asesinato de Dios; el moderno judeófobo acusa al judío de ser igual que el autor del peor crimen que podemos imaginar en nuestra época: el Holocausto. Pero no se queda ahí. Es que resulta que no son unos judíos cualquiera, son "los mismos judíos". Se anula la posibilidad de distinguir entre uno y otro. Para el que está infectado por la judeofobia, todos los miembros del Pueblo de Israel son los mismos e idénticos, sin diferenciar épocas ni momentos. Lo siento, ni son los mismos ni es igual enfrentarse a un poderoso Ejército al servicio de un Estado cuyo objetivo era exterminar a todo un pueblo que asesinar civiles en Tel Aviv o Jerusalén.

No vamos a entretenernos en lo que dice sobre a continuación sobre el "terrorismo de Estado", puesto que daría para todo un ensayo. Preferimos continuar con la definición de "terrorismo" sin más para demostrar que Wikipedia no es una fiable fuente de información, al menos en temas con connotaciones políticas. Pese a que hay más, vamos a terminar con un último ejemplo: al hablar de la legitimidad o falta de ella (como si fuera posible que la tuvieran) de los organizaciones terroristas, dice que algunas "se amparan en causas que parecen legítimas para llevar actos que van más allá de lo justificable, como es el caso de la famosa organización Al Qaida". Alguien que pueda considerar que es legítima la causa de un grupo que quiere imponer una dictadura islámica a nivel mundial o bien es simplemente un indocumentado, por lo que no debería escribir en una enciclopedia del tipo que sea, o bien alberga un profundo odio a la democracia, por lo que será necesariamente parcial.

Creo que es suficiente con el ejemplo de la definición de "terrorismo" para demostrar que Daniel Rodríguez Herrera tiene razón en su desconfianza hacia Wikipedia.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

El PSE culmina su giro con el apoyo al presupuesto del PNV
Las cuentas incluyen ayudas a los familiares de los presos etarras
J. Arias Borque La Razón  17 Diciembre 2005

Vitoria- Los socialistas vascos dieron ayer carácter oficial a su nueva estrategia política de acercamiento a los nacionalistas. Si en las últimas semanas las diferentes votaciones que se habían celebrado en el Parlamento vasco en materia de lucha contra el terrorismo, siempre planteadas desde el Partido Popular, ya habían mostrado los nuevos aires políticos del PSE, con amplio distanciamiento sobre los populares, la confirmación llegó ayer en la primera parte de una de las votaciones más importantes del año, la de los presupuestos.

Un principio de acuerdo entre el Tripartito y el PSE permitió que los socialistas retirasen su enmienda a la totalidad a las cuentas públicas vascas de 2006, y tras -con toda probabilidad- apoyar estas cuentas en el pleno del próximo día 29, dar luz verde a unos presupuestos que destinan una partida similar de dinero para ayudar a las víctimas del terrorismo (240.405 euros) para financiar los tour-carcelarios a los familiares de etarras detenidos (204.000 euros). Una equidistancia presupuestaria que ya fue denunciada por LA RAZÓN en su edición del pasado 11 de noviembre.

Una amplia representación de socialistas y peneuvistas habían estado reunidos durante toda la tarde-noche del jueves, más de siete horas de interminable encuentro, para intentar acercar las posiciones en materia presupuestaria de ambas formaciones. Desde ambos partidos se insistía en la buena disposición existente para llegar a un acuerdo, pero en la mañana de ayer nadie sabía a ciencia cierta cómo habían finalizado las negociaciones hasta que el propio líder del PSE, Patxi López, anunció que los socialistas vascos retiraban su enmienda. Un apoyo al Gabinete Ibarretxe que justificó en el hecho de que «una oposición responsable tiene que saber definir espacios para el consenso en aquellos asuntos que afectan de manera fundamental al futuro y al desarrollo de la sociedad». Ésta es la primera vez que los socialistas apoyan unas cuentas del Gobierno vasco desde que abandonaron el Ejecutivo regional en 1998.

El papelón de López.
La respuesta de los populares fue contundente. La presidenta de la formación, María San Gil, acusó al PSE de renunciar clara y definitivamente a ser la alternativa al Gobierno nacionalista» y denunció que su secretario general, Patxi López, «asume claramente el proyecto de país nacionalista del señor Ibarretxe». En los pasillos de la Cámara Vasca, San Gil vaticinó que «lo siguiente que harán los socialistas vascos es entrar en el Gobierno vasco». San Gil opinó que López, «una vez más, está haciendo un papelón por culpa del señor José Luis Rodríguez Zapatero y de su política de alianzas con nacionalismos radicales».

Pese a que finalmente hubo acuerdo entre el Tripartito y el PSE, los nacionalistas no las tenían todas consigo y eran conscientes de la aparente dificultad del acuerdo. Por ello, habían recuperado para la ocasión una de las alteraciones cotidianas del reglamento que puso tan de moda el anterior presidente de la Cámara vasca, Juan María Atutxa, y que les facilitaría evitar el rodillo que podía plantear el desacuerdo de PP, PSE y PCTV.
Así, saltándose a la torera el reglamento del Parlamento vasco tenían previsto, y así se hizo finalmente, votar cada una de las enmiendas a la totalidad por separado, en vez de votar la devolución o no de los presupuestos en una única votación, tal y como debió hacerse.

La diferencia es que con el mecanismo articulado por los nacionalistas dos de los tres partidos (PP, PSE y PCTV) tenían que apoyar la enmienda del tercero para que se rechazasen los presupuestos, algo francamente difícil, mientras que en una sola votación, esas tres formaciones podrían sumar sus fuerzas para rechazar el proyecto del Gobierno vasco simplemente mostrando su disconformidad con el texto.

Durante su discurso, Patxi López detalló los aspectos principales en los que, fruto de las prolijas negociaciones, el PSE y el PNV habían llegado a un punto de acuerdo. Sin embargo, y pese a sus detalladas explicaciones, prefirió pasar de puntillas por el capítulo del terrorismo. En este sentido, el líder de los socialistas vascos se limitó a explicar ante la Cámara el acuerdo para impulsar la ponencia parlamentaria de las víctimas del terrorismo, pero no hizo ninguna mención a la partida destinada por el Gobierno vasco para financiar las visitas de los familiares a los presos etarras, casi de la misma cuantía, por cierto, que la que se dedica para ayudar a las víctimas.

El PSE también tuvo que responder ayer a las declaraciones que mediante un comunicado hizo la presidenta del PP de Guipúzcoa, María José Usandizaga, quien acusó a los socialistas de la localidad guipuzcoana de Pasajes de «claudicar ante el entorno de Batasuna-ETA» al ceder unos locales municipales para la campaña de tramitación del DNI vasco.
Usandizaga consideró en un comunicado que es «una vergüenza» que un consistorio con alcaldesa socialista, Izaskun Gómez, ceda los locales en una actitud que, a su juicio, promueve «una campaña absolutamente ilegal en favor de un documento que no es más que un papel inservible». acusó a Gómez de promover «actuaciones que van en contra de la legalidad».
«Es gravísima esta estrategia de boicot e insumisión que asume el PSE y los ciudadanos deben saber con qué grado de indecencia la alcaldesa asume y alienta las proclamas de un partido ilegalizado como Batasuna».

Las polémicas subvenciones para las visitas a las cárceles

>Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno:«Desconozco la partida, aunque lo suscrito, bien suscrito está»
La «número dos» del Ejecutivo afirmó que desconoce la partida para los familiares de presos, aunque matizó que lo que haya suscrito el PSE, «bien suscrito está». «Vamos a respetar la autonomía de las fuerzas políticas en el ámbito de al comunidad autónoma vasca», dijo.

>María San Gil, presidenta del PP vasco: «No hay dinero en el mundo que pague lo que esto significa»
Para la popular, «no hay dinero que pueda pagar lo que significa asumir un proyecto de presupuestos que tiene incluidas partidas para los familiares de los presos vascos» y tampoco «hay dinero en el mundo que pueda asumir que se acepten partidas para Udalbiltza, fruto del pacto de Estella».

>Mikel Buesa, presidente del Foro Ermua: «Sorprende que el PSE avale un proyecto que es ilegal»
El presidente de l Foro Ermua recordó que estas ayudas han sido declaradas ilegales por el TSJPV, aunque dijo que no le sorprende que el Gobierno vasco cometa ilegalidades. No obstante, se mostró «sorprendido» ante la postura del PSE de avalar el proyecto.

>Carlos Martínez Gorriarán, p ortavoz de «¡Basta ya!»: «Estas subvenciones ayudan a soportar el tejido social de ETA»
«¡Basta Ya!» consideró «claramente discriminatorias» las ayudas porque, según su portavoz, Carlos Martínez Gorriarán, «tienen un significado político», el de «ayudar a soportar el tejido social de ETA». Como el Foro Ermua, consideró «muy preocupante» que los socialistas las hayan avalado.

>Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT: «Es una humillación dar dinero a las familias de los asesinos»
El principal colectivo de víctimas se mostró muy contrariado por la decisión. Alcaraz dijo que supone «una humillación a la memoria de las víctimas del terrorismo que hayan denegado ayudas a las asociaciones de víctimas y que estén apoyando a todo el entorno de los familiares de los asesinos».

El PSE «humilla» a las víctimas apoyando una partida para presos etarras, dice el PP
La dirigente de los populares vascos, María San Gil, augura que el siguiente paso de los socialistas será intentar formar parte del Ejecutivo de Juan José Ibarretxe
M. L. G. F. ABC 17 Diciembre 2005

BILBAO. La presidenta del PP vasco, María San Gil, reprochó ayer al PSE que se haya plegado a la «estrategia de Zapatero de pactar con los nacionalistas más radicales» y acusó a Patxi López de asumir «un proyecto que incluye partidas para los presos de ETA» y que constituye una «humillación continua a las víctimas del terrorismo».

Para San Gil, lo ocurrido ayer en el Parlamento vasco, al retirar los socialistas su enmienda a la totalidad de los Presupuestos de la Comunidad autónoma, es un «fraude político» y supone «la renuncia definitiva del PSE a ser alternativa al Gobierno de Ibarretxe».

San Gil recordó que su partido ya había advertido durante la última campaña electoral que «el PSE se iba a someter al PNV y que caminaba hacia una mimetización con los nacionalistas». Asimismo, constató que los socialistas han dejado al PP «solo como representante de la voz de los no nacionalistas».

Según la parlamentaria del PP, «con el principio de acuerdo alcanzado con el PNV, el PSE asume el proyecto de país nacionalista del señor Ibarretxe basado en la Euskal Herria de los siete territorios y en el establecimiento de ciudadanos de primera y segunda». San Gil puso en duda la afirmación de Patxi López en el Pleno de ayer en el sentido de que el acuerdo conlleva un incremento de partidas para infraestructuras y programas sociales de 250 millones de euros. No obstante, señaló que «aunque dicha cifra fuera real», no hay «dinero en el mundo» que justifique asumir el Presupuesto de Ibarretxe. En su opinión, López cumplió ayer un «papelón» al tener que ajustarse a la estrategia diseñada por el presidente Zapatero y permitir que salga adelante un Presupuesto vasco «malo para Euskadi». La parlamentaria popular auguró que los próximos pasos de los socialistas vascos irán dirigidos a «intentar entrar a formar parte del Gobierno vasco». Por su parte, y sitiendo que puede perder la «llave» de la gobernabilidad, EHAK acusó al PNV de anteponer los intereses «partidistas y económicos» a la «construcción nacional», ya que acuerda con el PSE unos Presupuestos que «perpetúan la subordinación de Euskadi a España».

Diccionario de la Era Zetapé (Tomo IV)
Federico Quevedo elconfidencial 17 Diciembre 2005

No hay uno sin dos, dos sin tres, tres sin cuatro... El cuarto tomo del Diccionario de la Era Zetapé tiene, si me lo permiten, el aliciente de formar parte ya de un clásico de El Confidencial, del cual varios miembros del Gobierno han reclamado ejemplares con el objeto de regalarlo estas Navidades a sus familiares más cercanos y amigos... Es broma.

M Marte: Planeta del sistema solar, probablemente aquel del que parece que habla Zetapé cuando se refiere a lo bien que está España.

Ministra: Modelo publicitaria y de pasarela que cuenta con un fondo de armario que ya les gustaría a muchas, generalmente bien surtido de vestidos de Carolina Herrera y, por supuesto, Elena Benarroch. ¡Ah!, y los viernes acuden al Consejo de Ministros para ganarse el sueldo. Su revista de cabecera es Vogue.

Mister Bean: Personaje de origen británico, pretendidamente gracioso, poco conocido y de escaso éxito que, sin embargo, comenzó a hacerse famoso a raíz de su peculiar parecido con Zetapé. Desde entonces es un habitual del 10 de Downing Street a donde acude cuando Tony Blair quiere preparar sus entrevistas con el presidente español.

Menijtro (ver Bono). Ministro de Defensa: Conocido por ejtar jiempre donde hay una cámara de televijión y no perder una oportunidad de jalir en la caja tonta, aunque no tenga nada que decir o no vaya con él la fiejta.

Montilla: Ministro de Industria, o también conocido como Ministro del Estatuto Catalán. Miembro del Gobierno al que se le encomienda una tarea de la que pasa olímpicamente para dedicarse en cuerpo y alma a sacar adelante el Estatuto de Carod y la OPA de Gas Natural sobre Endesa, y a acojonar a los medios de comunicación y periodistas no afines a sus democráticos principios.

Montilla, crédito: Especialidad crediticia comercializada por La Caixa. Consiste en la concesión de un crédito cuyo receptor olvida durante un largo periodo amortizar y, al cabo de un tiempo no necesariamente establecido en el contrato y sin que hayan mediado avisos previos, la entidad condona en una parte y propone el aplazamiento de la otra, probablemente con la intención de volver a reproducir el proceso anterior. Para acceder al citado crédito es necesario tener carné del PSC.

Moratinos (ver Desatinos): Personaje especialmente habilidoso en el arte de no estar nunca donde se le espera, organizar unos líos diplomáticos de aquí te espero y anunciar visitas del Menijtro de Defenjsa a países de altísima trascendencia para nuestros intereses comerciales y el desarrollo de la Alianza de Civilizaciones.

Moroso (ver Montilla): Pues eso.
 
N Nación: Término referido a España... hasta ahora. Cuando que se apruebe el Estatuto Catalán, será nación todo aquel territorio que quiera serlo. Ya están preparando su estatuto de Nación varias comunidades de vecinos, así como la Unión Temporal de Carromatos de Gitanos que exigen el tratamiento de Nación Itinerante y trato de bilateralidad con aquellos Estados por los que circulen.

No a la guerra: Expresión pacifista que llevó a la militancia de la izquierda a expresar este profundo sentimiento a través del tiro de piedras a las sedes del PP, pintadas agresivas, vaciamientos de cubos de mierda sobre las cabezas de diputados ‘populares’, insultos, agresiones e intentonas de linchamiento de ministros de Aznar. Sirve también para organizar cualquier tipo de manifestación cultural y recibir desinteresadamente subvenciones del ministerio de Karmen Kalvo.

O ONU: Organización de carácter internacional que bien vale para un roto como para un descosido e, incluso, para que el hijo del secretario general se ‘forre’ con el programa petróleo por alimentos con Iraq, lo cual explica la prisas que a la citada organización le entraron por derrocar al tirano Saddam Hussein. Actualmente, la ONU está comprometida con la Alianza de Civilizaciones de Zetapé, gracias a lo cual este proyecto tiene todas las papeletas para morir en el olvido.

P Paro: Estadística curiosísima que mide el número de personas sin trabajo en un país pero que cuando se trata de España, se puede interpretar según quien Gobierno. Así, si gobierna la derecha y crece, la culpa es del Gobierno, y si baja es falso que lo haga por lo que la realidad es que nos mienten. Si gobierna la izquierda y sube también es falso y una ocurrencia de la derecha para desprestigiar al Gobierno, y si baja es gracias a Caldera.

Perejil: Islote de ciencia ficción, inventado por el Gobierno de Aznar para justificar su alianza con el Gobierno antidemocrático de George Bush y enviar tropas de asalto para sacar de allí a un grupo de ovejas que habían ocupado el escaso territorio en nombre del Reino de Marruecos. Según Gaspar Llamazares, claro. También se usa para condimentar alimentos y para hacer chistes sobre Trillo.

Polanco: Poder fáctico de la izquierda que, sin embargo, hace del capitalismo más duro su religión, de ahí su búsqueda imparable del mercado único audiovisual. Digamos que, sin él, el PSOE lo tiene un poco más difícil para urdir las suficiente cantidad de mentiras que consigan hacer de la derecha democrática un partido semi-fascista y, así, llegar al poder sin oposición alguna. Polanco es al agit prop lo que el aceite a la ensalada, sobre todo si es virgen extra.

Prestige: Dícese de aquel petrolero que utilizó la derecha para llenar las playas de Galicia de marea negra y así fastidiar a los pobres pescadores y hacerse ellos mismos el hara kiri político.

Prisoe: Joint venture de intereses comunes que unifica al Grupo PRISA que preside Polanco (ver) con el PSOE (ver) con el objetivo de llegar al poder y, en la medida de lo posible, no soltarlo jamás.

Progre: Personaje habitualmente de izquierdas –aunque también hay algún progre de derechas, que ya es el colmo- que se cree que todavía vive en mayo del 68, y aunque no fume marijuana sigue pareciendo que va flipao y se cree que puede arreglar el mundo con la sola fuerza de unir todos las manos y decirnos lo mucho que nos queremos, sobre todo a esos pobres Hermanos Musulmanes que no entienden que poniendo bombas se hacen daño a ellos mismos –y a algún transeúnte que pasa por allí- y que es mejor amarnos en paz y armonía, y unir civilizaciones, y... (¡por Dios, que estoy diciendo!)

PSOE: Partido Socialista Obrero Español que ya no es obrero porque viven todos como quieren y veranean en palacios, y mucho menos español, o al menos una parte. Tampoco se sabe muy bien si es socialista, comunista, marxista, mahoísta, leninista, estalinista o qué narices porque depende de como amanezca Zetapé y, sobre todo, sus colegas de ERC. Y lo de partido, si se refiere a la acción de partir, puede porque lleva camino de saltar en mil pedazos...

ESPAñA / La AVT recibió la aportación de 60.000 euros de los lectores del semanario
Época con las Víctimas del Terrorismo

Periodista Digital 17 Diciembre 2005

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, recibió ayer de manos del director de la revista Época, Alfonso Basallo, la recaudación obtenida entre los lectores del semanario del Grupo Intereconomía a través de la campaña de suscripción popular en apoyo a la AVT.

Como se recordará, Época fue pionera en la iniciativa –a la que luego se sumaron otros medios de comunicación como la Cadena COPE-, después de que el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, dirigido por Jesús Caldera, negase a la asociación de Alcaraz la subvención solicitada, alegando torticeros argumentos de interés público.

Lo cierto es que la actitud crítica de la AVT ante el proceso de negociación con la banda terrorista ETA y la manifestación del pasado 4 de junio –a la que la asociación logró convocar en las calles de Madrid a más de un millón y medio de españoles- ha desatado las iras del Ejecutivo y animado al Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces Barba, en su estrategia de dividir a los afectados y acorralar a la AVT.

El éxito de la campaña de suscripción popular liderada por Época –con una aportación obtenida de 60.000 euros-, no sólo permite a esta asociación mantener su independencia, sin necesidad de doblegarse ante el poder político; además, demuestra que, con su respaldo económico a la AVT, cientos de miles de ciudadanos de este país están claramente en contra de la negociación.

Durante un sencillo acto, en el que, además de Alcaraz y Basallo, también estuvieron presentes el gerente de la AVT, Juan Antonio Rubio, la secretaria general, Carmen Miranda, el periodista Enrique de Diego, subdirector de Época, la redactora jefe, Maite Alfageme y el jefe de la sección de España, Miguel Gil- el presidente de la AVT agradeció la iniciativa del semanario, reconociendo “el mérito y los reflejos de su cuadro directivo en haber sido los primeros”.

UPN pide «blindar» en la Constitución la autonomía navarra frente al País Vasco
Unión del Pueblo Navarro cuestiona la propuesta de los socialistas para que se alcance un pacto entre los partidos en la Comunidad foral
BEGOÑA LÓPEZ ABC 17 Diciembre 2005

PAMPLONA. Unión del Pueblo Navarro (UPN) cuestionó ayer la propuesta del PSN para que los partidos navarros formalicen «un pacto político que suponga el blindaje territorial e institucional de la Comunidad Foral» y aseguró que «el mejor blindaje está en la supresión de la disposición transitoria cuarta» de la Constitución española, que es la que plantea la posibilidad de integrar Navarra en Euskadi.

Dicho de otra forma, que eliminada esa referencia, queda resuelta la duda y zanjada la incógnita sobre el futuro de Navarra respecto a las aspiraciones del nacionalismo vasco, especialmente las planteadas con contundencia desde las filas abertzales y reivindicadas en todo momento por la banda terrorista ETA.

Así lo señaló la senadora regionalista Amelia Salanueva, quien consideró que «últimamente se está hablando mucho de Navarra fuera de ella y creemos que no para bien».

Esta parlamentaria pidió también al secretario general de los socialistas navarros, Carlos Chivite, que explique «qué significa ese pacto político que supondría el blindaje territorial e institucional» de Navarra, ya que «UPN considera que el verdadero y mejor blindaje es consecuencia de la coherencia, del hablar claro, de la transparencia y de la no ambigüedad».

Así, aludió a las tesis que los nacionalistas defenderían en unas presuntas negociaciones «en las que se exige que Navarra es irrenunciable para conseguir otros objetivos de paz», y señaló que desde el partido regionalista «exigimos que se diga la verdad y transparencia en los pactos futuros».

Insistió en que para UPN «el mejor blindaje para Navarra está en la supresión de la disposición transitoria cuarta» de la Constitución, «en lo que no vemos muy por la labor en estos momentos ni a José Luis Rodríguez Zapatero ni al PSN», advirtió Salanueva.

Presentación del libro de Pedro J.
Tiempos difíciles
José María Aznar Libertad Digital 17 Diciembre 2005

Discurso pronunciado por José María Aznar en la presentación del libro "El triunfo de la información" de Pedro J. Ramírez.

Señoras y señores, queridos amigos, muy buenas tardes a todos.

Ante todo, quiero agradecer a Pedro J. Ramírez su invitación a compartir con ustedes este acto. No soy muy dado a las añoranzas, ni soy prisionero de melancolías, y quiero decir desde el comienzo que, desde luego, no echo de menos los años que se cuentan en estos libros. Pero también, al sentarme aquí contigo y con todos ustedes, y al ver al mismo tiempo cuál es el rumbo que lleva España, es inevitable que me vengan a la cabeza recuerdos de empeños muy duros, de esperanzas bien fundadas, y de voluntades extensamente compartidas para hacer de España un país sano y normal, democrático y sensato, moderno y ambicioso. Un país en el que leer tu periódico o escuchar la radio no signifique que se le haga a uno un nudo en el estómago.

Muchas gracias por invitarme, por tanto, aunque como es bien sabido, no me guste nada apartarme de la agenda y del perfil que me señalé a mí mismo cuando dejé el Gobierno y el liderazgo de mi partido. Y con este acto soy consciente de que me salgo un poco. Como ya saben, desde que concluyó mi responsabilidad de gobierno, procuro tener poca presencia pública en nuestro país. Y me siento muy a gusto así, la verdad.

Yo siempre he intentado hacer en cada momento mi trabajo lo mejor posible. En este libro se habla de lo que hice como jefe de la oposición y como Presidente del Gobierno. En ambos casos, intenté hacerlo lo mejor que pude; eso sí: siempre con una idea muy clara de mis objetivos. Y a partir de ahí, y en función de los resultados, que cada uno juzgue y que opine lo que desee. Ahora también intento hacer bien mi trabajo. Y una parte importante de él es presidir una fundación dedicada al análisis y el estudio, que es desde hace años una referencia importante.

Pero lo cierto es que de aquellas cosas a las que yo he dedicado mucho esfuerzo durante años, ahora se ocupan otros. De aumentar mi familia se ocupa mi hija Ana, con gran éxito por cierto. De tener a un político en casa, la que se ocupa es Ana, mi mujer. Y de ejercer ese liderazgo político tan duro y tan necesario se ocupa, con éxito, con fuerza de voluntad y con claridad de convicciones Mariano Rajoy, a quien felicito por lo que está haciendo, y para quien trabajamos en la Fundación que presido, al servicio de un proyecto de centro reformista que hoy es tan necesario como lo fue cuando se gestó.

Ahora, vayamos a la cuestión. Hoy tengo el placer de presentar un lanzamiento editorial de uno de los periodistas más importantes de España. Y lo hago no sólo porque Pedro J. y yo seamos viejos conocidos y –a nuestro modo– amigos. También lo hago porque acordarse de cómo transcurrieron las cosas en esos años me parece muy útil y muy interesante. Como suele pasar con lo que hace Pedro J., la iniciativa de reeditar estos dos libros tiene el don de la oportunidad.

Yo no creo que la situación de España hoy sea idéntica a la de 1993, 1994 ó 1995. Veo diferencias claras. Pero también veo similitudes. Incluso en aquellos elementos que se asemejan, como la presión contra los medios de comunicación, veo diferencias. Al menos en las formas.

Por resumir –y en seguida lo explicaré un poco más– veo ahora, como en los últimos tiempos del anterior gobierno socialista: una crisis nacional creada por el Gobierno, una política gubernamental dirigida a acallar al que discrepa (sea oposición o sean medios de comunicación), y una esperanza cierta y palpable, cada vez apoyada por más gente. Esas son las similitudes –insisto que no idénticas-. Y sobre ellas añado una diferencia muy importante, decisiva a mi modo de ver: la gente ya ha comprobado que se puede gobernar de otra manera.

De todo ello voy a hablarles en pocos minutos, y los libros de Pedro J. son una excelente manera de explicar esto mismo, no sé si voluntaria o involuntariamente.

Hablemos en primer lugar de lo más grave. El Gobierno del Partido Socialista ha vuelto a crear una crisis nacional grave. En este caso, muy grave. Y otra vez, completamente innecesaria. Un país que podía marchar perfectamente por el simple procedimiento de cumplir las reglas constitucionales, se encuentra metido en un torbellino por el inconcebible hecho de que su Gobierno decide incumplirlas.

Entonces se trataba de corrupción y de delitos gravísimos. De escándalos que sobresaltaban cada mañana a esa inmensa mayoría de personas de bien que forman España, y a las que no les gusta nada sentir que su país marcha a la deriva en medio de los arrecifes.

Ahora volvemos a ver asuntos de créditos privilegiados a partidos, intentos de controlar empresas y cosas semejantes. Escándalos frente a los que, de nuevo, se recurre al procedimiento de no investigarlos, ocultarlos, e intentar decir que todo el mundo lleva barro encima. O sea, exactamente lo mismo que hace diez años. Y con idéntico resultado.

Pero más grave aún es que esa obsesión irremediable por el poder, que entonces se manifestaba en el abuso cotidiano, es que ahora se pone en juego la misma base del concepto de España y del pacto constitucional que le dio forma democrática y libre.

Durante estos meses he sentido la necesidad de preguntarme si es que España estaba abocada a romper el pacto constitucional y a estar a punto de convertirse en un ente casi inexistente. Y la respuesta es claramente no. Lo digo categóricamente, y lo digo con la experiencia de alguien que ha gobernado cuatro años con el apoyo de partidos nacionalistas. La diferencia es que lo que entonces pactamos con los nacionalistas –en público, por escrito- fueron muchas cosas: reformas legales, reformas económicas, completar el Estado constitucional de las Autonomías, etc. Muchas cosas. Menos una: reformar la Constitución o los Estatutos. Eso es precisamente lo único que muy conscientemente y muy meditadamente, pusimos como condición. Teníamos una idea de España, y por eso no queríamos gobernar a costa de dejar a España centrifugada, sino para dejar a España fuerte y próspera, la mejor que hubiéramos conocido.

Y en cambio, lo único que ahora se ha pactado es exactamente lo contrario. Los apoyos a reformas legales –de las económicas no hablo, porque ya saben que es un género inédito– son secundarios. Lo único que se tiene claro es que se va a transformar el sistema político y el propio concepto de España. Por eso estamos ante una crisis nacional muy seria, creada y alentada por el propio Presidente del Gobierno.

Lo que está ocurriendo no es irreversible, en absoluto. Entre otras cosas, por el grado tan enorme de conciencia cívica que están demostrando los españoles, así como por el grado de liderazgo que, una vez más, está demostrando el Partido Popular.

Yo no creo que ni Mariano Rajoy ahora, ni desde luego yo, entonces, sintamos la más mínima satisfacción por ser la única expresión política que ejerce la oposición de muchos millones de españoles a la política de un Gobierno que ha creado una crisis. Satisfacción, ninguna. Pero sentido del deber, todo. Y así están las cosas. Una mañana de sábado, en un puente, el Partido Popular convoca un acto público… y van 200.000 personas.

Algo grave está pasando para que eso ocurra. Y se podrá, otra vez, cargar contra el que convoca el acto. Pero lo que debería hacerse es reflexionar sobre aquello que se está haciendo y que provoca que 200.000 personas se sientan en la obligación moral de salir a la calle un sábado frío de diciembre.

En vez de atajar la crisis, se recurre de nuevo al procedimiento de acosar –en sentido literal– al que discrepa. También eso lo conocemos. Y también en este caso hay rasgos que lo hacen aún más preocupante.

Yo me pregunto qué está pasando en España con la libertad de opinión.

Estos dos libros de Pedro J. Ramírez, Amarga victoria y El desquite, se presentan conjuntamente con un sobretítulo: El triunfo de la información. Y, efectivamente, a lo largo de estas 1.300 páginas, se habla de lo que pasó en España en unos determinados años. Y en ese relato se fija también el protagonismo y la importancia que tiene la prensa libre y los periodistas que tienen el deseo de discrepar.

Sé que se nos ha criticado mucho por la política que llevamos respecto a los medios de comunicación. Estoy dispuesto a sentarme con quien quiera y a hablar con él largo y tendido sobre ello. A explicar hechos y circunstancias que ayudan a entender. Y seguro que coincidiríamos en algunas cosas y discreparíamos en otras.

Pero hay algo que quiero decir hoy. Durante el tiempo que el PP gobernó, la libertad de opinión no disminuyó, sino que aumentó. La libertad para discrepar con el Gobierno se extendió de un lado a otro del panorama mediático. Los hechos son los hechos, y quien los compare con lo que sucedió antaño, o con lo que está sucediendo ahora, estará negando la evidencia.

La libertad de opinión es el punto más delicado en una democracia contemporánea. Y el poder público no puede permanecer no ya complaciente, sino meramente indiferente, si medios y periodistas se ven acosados y coaccionados.

Lo digo por Pedro J. Ramírez, por Federico Jiménez Losantos, por sus respectivos medios, y también por otros muchos periodistas, columnistas y comentaristas que ven cómo hay una política precisa y concreta para acallar al que no mire para otro lado.

Yo también lo he sufrido en estos meses. Y Pedro J. lo ha sufrido antes y ahora. Sufrió, especialmente, una agresión intolerable que ha sido juzgada y castigada como tal por los tribunales.

Pero es que ahora se acalla al discrepante y se disuade al que se aparta de la corrección política. No se puede defender la España constitucional sin ser tachado de extremista. No se puede enaltecer la magnífica obra de reconciliación de la Transición sin ser tachado de fascista. Y en una parte de España –en Cataluña, para ser exactos- no se puede opinar sencilla y democráticamente que el actual Estatuto es mejor que el proyecto que se ha presentado, sin ser estigmatizado, apartado y condenado al ostracismo.

He pasado tantas veces por la misma experiencia que ayer sufrió injustamente Albert Boadella, que me siento muy cercano a él.

Las mismas juventudes de un partido de la coalición gubernamental, que hace pocos meses me asaltaron a mí cuando firmaba tranquilamente libros en unos grandes almacenes de Barcelona, ahora asaltan emisoras de radio.

Y cuando eso sucede, la respuesta del Gobierno no es callar, sino otorgar. Se dice que ya otras veces ha pasado lo mismo, cosa que no es cierta, y se consagra como derecho lo que no es más que pura coacción. Y por si quedan dudas, se ponen en marcha iniciativas dirigidas a privar al discrepante de su derecho a emitir.

¿Qué es lo que pasa, que cada vez que gobierna el PSOE se recorta la libertad de opinión? ¿Cuándo va a llegar algún político socialista capaz de darse cuenta de que se pueden ganar elecciones sin atacar al que discrepa?

Un Gobierno recto, en un país sano, necesita prensa libre. Necesita críticas razonadas, guiadas por convicciones personales. Necesita, también, una oposición que pueda ejercer su tarea democrática sin la amenaza de su exclusión, por el mero hecho de cumplir su papel y su deber de oposición.

Yo no quise perseguir al Gobierno que me precedió. No autoricé la desclasificación de los “papeles del CESID”. Es una de las decisiones de las que Pedro J. ha discrepado mucho de mí, y en términos muy duros. ¿Por qué lo hice? Pues porque creía que la misión de un Gobierno no era aplastar a la oposición.

Ahora, en cambio, lo que vemos es el intento permanente de que la oposición se calle o se quede fuera del circuito. Eso es lo que se lleva intentando -sin ningún éxito, por cierto- desde hace año y medio.

Algo de eso también lo vimos hace años. Entonces se inventaron una cosa llamada “bloque constitucional” –vaya nombrecito-, que sólo servía para una cosa: para decir que el PP estaba sólo. Y mientras tanto, como yo decía a mis compañeros de partido, cada vez que mirábamos hacia detrás, veíamos que había más gente que caminaba con nosotros.

El intento de echar de la pista a un partido como el PP está condenado al fracaso, mientras haya –como hay ahora– convicciones, liderazgo y constancia. Nosotros no elegimos ser la única oposición. Pero el PP es otra vez la alternativa a un Gobierno que cada vez gusta a menos gente.

Esa posición conlleva muchas incomodidades y una gran dureza –lo sé– pero es el camino seguro hacia el éxito. Y, sobre todo, es inevitable. Antes del 3 de marzo de 1996 –pronto hará diez años– se decía que el PP no podría tener aliados. Pero primero vino la victoria, y después los acuerdos. Y siempre, la voluntad de consenso en las cuestiones esenciales. De ellas dimos pruebas estando en la oposición, gobernando en minoría, y gobernando con mayoría.

Junto a todo esto, yo veo también una esperanza. Veo más participación ciudadana que nunca. Veo más jóvenes que nunca. Veo personas decididas a comportarse como ciudadanos activos, que por todos los medios democráticos a su alcance están dispuestos a decir alto y claro que no les gusta este Gobierno, ni les gusta adónde lleva España.

Y esa nueva mayoría participativa que se está gestando no camina sin referencias. Tiene una referencia clara dentro del sistema de partidos, que es el Partido Popular, y confía en él y en Mariano Rajoy.

Hacer una política de altura no consiste sólo en buscar el interés electoral. Por supuesto que cualquier partido quiere ganar las elecciones, pero es que defender la estabilidad de nuestro país, la fiabilidad de nuestras instituciones democráticas y el consenso básico constitucional, es por encima de todo un acto de patriotismo y un ejercicio de cumplimiento del deber cívico. Y eso es lo que está haciendo el PP ahora. Esa es ahora la tarea del centro reformista.

Todo discurre ahora más deprisa que en los años que Pedro J. describe en el primero de estos dos libros. Y pienso que en parte se debe a las cosas que cuenta en el segundo. El PP ya ha gobernado, y ese es un factor que en su interior, cada ciudadano tiene en cuenta.

Nuestra tarea de gobierno se puede discutir. Se puede discrepar de ésta o aquélla decisión. Cómo no. Pedro J. lo hace a menudo en este libro, y me parece muy bien, por más que a veces sea yo el que discrepo de él.

Pero no sólo es una tarea de la que yo mismo me sienta orgulloso. Es también una tarea que se hizo con limpieza. Ante las cámaras y en la Cámara. Sin dobleces. Se dijo lo que se quería hacer, y se hizo. Se explicó constantemente. Se buscó el consenso siempre que fue posible, siempre que de ese consenso pudieran nacer –como en los acuerdos con sindicatos- reformas capaces de generar prosperidad económica y estabilidad política. Y esa es una obra que permanece en la memoria de la gente, y que hace que sea ahora más difícil presentar al PP como un partido que no merezca confianza.

Si ahora podemos decir que se puede gobernar sin corrupción, es porque demostramos que se podía gobernar sin corrupción.

Si ahora se puede decir que al terrorismo se le puede vencer, en vez de pactar con él, es porque demostramos que la Ley es suficiente para derrotarlo, cuando está respaldada por la voluntad y la determinación de ganar esa lucha por la libertad y la democracia.

Si ahora se puede decir que España no tiene por qué ser un país exótico, amigo de dictadores y de regímenes sin libertad, es porque se demostró que podíamos ejercer un papel dirigente entre las principales naciones democráticas de todo el mundo.

Y, por cierto, si hoy puede decirse que un Gobierno decidido a no tirar la toalla a las primeras de cambio en una negociación complicada de fondos europeos no tiene por qué salir mal parado de ella, es porque hace seis años, en Berlín, se demostró que las negociaciones que se trabajan se pueden ganar. Y volvimos con 8.900 millones de euros anuales durante siete años. Deseo firmemente que las cosas salgan bien ahora. Pero que no se confundan: lo que hay que llevar bien preparada es la negociación, no cómo echarme las culpas a mí, o a Mariano.

Señoras y señores;
Voy llegando al final. Como ven, soy un español al que le preocupa la situación de España. Y sé que mi obligación hoy es decirlo.

Durante estos meses, me he preguntado mucho si en la España de hoy hay sitio para los valores, los principios, las ideas nobles, o para la grandeza política; o si por el contrario estamos condenados a naufragar en un mar de banalidad, o de falta de sentido político.

A veces he sentido la necesidad de preguntarme si hay españoles que sientan que merece la pena defender algo, creer en algo, o si por el contrario nos basta con flotar, con vivir, con aguantar, o con mirar hacia otro lado.

Muchas veces me he preguntado estos meses si existen voluntades y corazones dispuestos a seguir latiendo fuerte por una idea ambiciosa de España. Dispuestos a pensar que trabajar duro, que ser leales, que la honradez, el coraje, el patriotismo, o que ayudar a los demás, hacen mejor nuestro país. Y además, que no merece la pena que éste se pierda en las olas de la Historia, sino por el contrario, que haga Historia.

Todo eso me lo he preguntado, y al mismo tiempo que mi preocupación, he vuelto a sentir esperanza.

La esperanza en esos millones de ciudadanos que serena y democráticamente, están reafirmando su deseo de hacer de España un país que mire al futuro, y que no se deteriore mirando al pasado.

He visto que hay esperanza en ese conjunto sólido y fiable de convicciones que forman el centro reformista. Las convicciones que sirvieron para salir de una crisis y para dar pasos de modernización y desarrollo que deseábamos.

Y he visto la esperanza en la firme voluntad de Mariano Rajoy para ofrecer de nuevo esa alternativa que cada día más españoles reclaman.

Señoras y señores,
Termino ya. Sólo he pretendido centrar el contenido y el alcance de estos libros, cuyo autor ahora nos explicará.

Vivimos tiempos difíciles para España. Tiempos que necesitan determinación y coraje.

Ninguna de estas dos cualidades le falta a Pedro J. Ramírez. Se equivoca quien piense que siempre hemos formado una especie de pareja con personalidad desdoblada.

Pero acierta quien se dé cuenta de que siempre que se ha puesto en riesgo la libertad para opinar y para expresarse, me ha encontrado de su mismo lado.

Y acierta quien se dé cuenta de que siempre que ha estado en riesgo y en crisis el futuro de España, también hemos estado del mismo lado.    Gracias.

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