AGLI

Recortes de Prensa     Martes 20 Diciembre 2005
Hundidos en la inmersión lingüística
Isabel Abad, Época 20 Diciembre 2005

El PPC, contra la Nación y la Constitución
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Diciembre 2005

Las mentiras de ZP maquillan el chantaje de ETA
EDITORIAL Libertad Digital  20 Diciembre 2005

La soledad del Partido Popular
HORACIO VÁZQUEZ-RIAL ESCRITOR ABC 20 Diciembre 2005

Enemigos y adversarios
BENIGNO PENDÁS ABC  20 Diciembre 2005

La grande bouffe de La Moncloa
Isabel Durán Libertad Digital 20 Diciembre 2005

Las cuentas del plan
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 20 Diciembre 2005

El bobo de solemnidad
Pablo Sebastián Estrella Digital20 Diciembre 2005

La grotesca prepotencia de un Gobierno enanito
José Javier Esparza elsemanaldigital 20 Diciembre 2005

Tentáculos islamistas
EDITORIAL EL PAÍS 20 Diciembre 2005

Fuenteovejuna en el Aberri Eguna
Lorenzo Contreras Estrella Digital 20 Diciembre 2005

Patrias de hojalata
Fernando Gallego Periodista Digital 20 Diciembre 2005

Desarticulada en cinco provincias una red islamista que enviaba suicidas a Iraq
Juan C. Serrano La Razón 20 Diciembre 2005

La Fiscalía vigilará que los etarras indemnicen a sus víctimas y se alejen de los familiares
F. Velasco La Razón 20 Diciembre 2005

El PNV promete que la mitad de sus cargos en el Gobierno serán euskaldunes
BILBAO EL CORREO 20 Diciembre 2005

Promesas rotas
Rosa Díez, EL MUNDO  20 Diciembre 2005

MEDIOS / Los castellanohablantes, doble de fracaso
Hundidos en la inmersión lingüística
Por Isabel Abad, Época 20 Diciembre 2005
Periodista Digital. Más información en la revista Época.

Según un estudio realizado por la plataforma Convivencia Cívica Catalana, el fracaso escolar de los alumnos catalanoparlantes de aquella comunidad autónoma se sitúa en el 18,48%; el de los castellanoparlantes se dispara hasta el 42,62%. De acuerdo con el mismo estudio, de no existir el sistema de inmersión lingüística que, por motivos de índole exclusivamente política, vienen imponiendo desde hace años los sucesivos Gobiernos de la Generalitat, los alumnos cuya lengua materna es el español mejorarían sustancialmente su rendimiento académico, reduciendo en más de un 9%su fracaso escolar.

El estudio -elaborado a partir de las estadísticas de la Ley de Educación (Logse) y de los resultados del Informe PISA 2003, que periódicamente realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)- identifica dos factores causantes de tan abultada diferencia: por una parte, el nivel socio-económico y cultural y, por otra, el factor lingüístico. Sin embargo, “si se descuenta la influencia socio-económica y cultural -en el que juega un papel decisivo el nivel de estudio de los padres y los recursos educativos puestos a disposición de los alumnos-, los alumnos castellanohablantes y catalanohablantes siguen presentado una diferencia sustancial en su rendimiento que el análisis estadístico permite cuantificar en 12,76 puntos”, reza el informe. Este diferencial encuentra su explicación en la dificultad lingüística añadida que tienen los castellanohablantes en recibir la enseñanza de las diferentes materias en una lengua que no es la suya. “Ello conlleva una desigualdad de oportunidades” -añade el estudio-; “y contradice la versión oficial de las autoridades educativas autonómicas, que siempre han atribuido el menor rendimiento de los alumnos castellanohablantes de forma exclusiva a factores socio-económicos y culturales”. 

El PPC, contra la Nación y la Constitución
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Diciembre 2005

Jaleados por el periódico de Franco, acogidos en la tribu nacionalista como hijos pródigos, pero parte de la familia catalana al fin, los todavía dirigentes del PPC Piqué y Vendrell han consumado uno de esos episodios que marcan de forma irreversible el devenir de una formación política. Para unos, los socios y aliados, porque la abdicación de principios resultará imperdonable. Para otros, los enemigos, porque tan escandalosa prueba de debilidad moral y flexibilidad de columna ética muestra una endeblez de la que tomarán buena cuenta para darle la puntilla en el momento que estimen oportuno.

El CAC, la Inquisición Audiovisual de la Cataluña liberticida del Tripartito que, para sorpresa general también cuenta con el apoyo del partido excluido de la vida pública por el Pacto del Tinell, o sea, por el PP, es, en el mejor de los casos, un Tribunal de Honor que hasta ahora ha pretendido arrogarse la peregrina facultad de decidir lo que es verdad y mentira y también los contenidos periodísticos que se ajustan o no a la Constitución, cuando lo que no se ajusta a la Constitución es la existencia de Tribunales de Honor y, por tanto, del propio CAC, una instancia entre la policía política y la ventanilla administrativa que supone un homenaje a cualquier dictadura pasada, presente o futura.

Pero además el CAC es también un instrumento contra la existencia misma de la Nación española, a la que supuestamente sirve el PPC, aunque con un entusiasmo harto limitado. Basta ver que las dos hazañas de su actual presidente Carbonell han sido la de defender en el Parlamento Catalán “Egunkaria”, publicación prohibida por la Justicia como parte del tinglado terrorista etarra, y abrirle expediente a la COPE con el claro propósito de crear de forma ficticia precedentes administrativos que les permitan cerrar la cadena de radio que más les molesta, porque es la que a todas horas critica los abusos de Poder nacionalistas, empezando por los continuos casos de corrupción y terminando por la persecución de los derechos civiles de los castellanohablantes; y también la que más nítidamente defiende la Nación española y la Constitución. Piqué y Vendrell han tomado partido por el CAC y contra la COPE. Que no se extrañe Rajoy de que luego la tomen con Vendrell y con Piqué.

Las mentiras de ZP maquillan el chantaje de ETA
EDITORIAL Libertad Digital  20 Diciembre 2005

Los firmantes del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo se comprometieron a no “pagar precio político” alguno por la paz y a exigir "unidad entorno a la Constitución y al Estatuto de Guernica, espacio de encuentro de la gran mayoría de los ciudadanos vascos”. Pero lo cierto es que ZP, de la mano del separatista Carod-Rovira, el de Perpiñán, ha impulsado que los socialistas abandonen al PP y busquen el consenso de los separatistas vascos para acabar con el Estatuto de Guernica.

El Pacto contra el Terrorismo “se comprometía a situar a las víctimas" como “su principal preocupación” y a dotarles del “reconocimiento y la atención de la sociedad española”; pero lo cierto es que ZP, de la mano del separatista Carod-Rovira, el de Perpiñan, no ha hecho otra cosa que estrangular financieramente y ningunear políticamente a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a la que el residente del Gobierno les impone, además, un indigno Alto Comisionado, contra la expresa opinión de sus supuestos representados.

El Pacto contra el Terrorismo consideraba que “la ruptura del Pacto de Estella y el abandono de sus organismos constituye, para el Partido Popular y el Partido Socialista, un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político o pacto institucional con el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna”. Pero lo cierto es que ZP, de la mano del separatista Carod-Rovira, el de Perpiñan, al único partido que veta de “cualquier acuerdo político o pacto institucional” es al PP, mientras que brinda apoyos y acuerdos a los nacionalistas vascos que no han renunciado –todo lo contrario– a los fines políticos plasmados en Estella.

En el Pacto contra el Terrorismo, el PP y el PSOE plasmaban “su determinación a impulsar y apoyar la movilización de los ciudadanos en contra de la violencia terrorista y en repudio de los asesinos”, quienes “sólo merecen la condena y el desprecio de los partidos políticos democráticos y del conjunto de la sociedad”. Pero lo cierto es que ZP, de la mano del separatista Carod-Rovira, el de Perpiñán, lo que ha hecho es ofrecer “diálogo” a los terroristas, oponerse a la movilización de los ciudadanos a favor del Pacto contra el Terrorismo, ocultar los despreciables comunicados de ETA y silenciar su propio desprecio hacia los comunicados y atentados de la banda, los cuales ya ni siquiera el presidente condena, alegando que ya no causan muertos.

Los firmantes del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo se comprometían a “impulsar conjuntamente las libertades y la política contra el terrorismo” y a “una colaboración permanente entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, que implica el intercambio de información”; pero lo cierto es que ZP, de la mano del separatista Carod-Rovira, el de Perpiñán, deniega, tanto privada como públicamente, información al PP, e insulta a Rajoy, como cuando este pidió explicaciones al presidente en el Parlamento la semana pasada.

En el Pacto por las Libertades, PP y PSOE defendían su “firme determinación de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los medios que el Estado de Derecho pone a nuestra disposición”. Pero lo cierto es que ZP, de la mano del separatista Carod-Rovira, el de Perpiñán, ya ha hecho pública su oferta de saltarse el imperativo de justicia, ofreciendo impunidad y “diálogo” a quienes no tienen más legitimidad que haber asesinado y que insisten en cobrar por dejar de hacerlo.

Fruto de este pacto antiterrorista, surgió algo que ya no fue un pacto, sino una ley que sigue vigente, como lo es la que regula a los partidos políticos y que textualmente considera ilegalizables a todos aquellos partidos que “justifiquen o exculpen los atentados contra la vida o la integridad de las personas” o “exculpen o minimizen el significado del terrorismo y la violación de derechos fundamentales que comporta”. Lo cierto, sin embargo, es que ZP, de la mano del separatista Carod-Rovira, el de Perpiñán, ha permitido que los proetarras, bajo las siglas del PCTV, se salten a la torera esta ley y vuelvan a tener financiación pública y representación parlamentaria.

Lo repugnante no es que ZP justifique su deslealtad al Pacto por las Libertades, sino que la niega. Y lo hace mintiendo con la misma –o mayor– desfachatez y frescura, con la que niega el reciente fracaso de financiación en Bruselas.

Lo que ya no es sólo una traición sistemática a la letra y al espíritu del Pacto contra el Terrorismo, –ni siquiera una lectura de la Ley de Partidos bochornosamente favorable a los proetarras–, sino una falta total de escrúpulos a la hora de burlar la ley y sentencias del propio TSJPV, es el visto bueno de ZP a que los socialistas vascos den su apoyo a los nacionalistas para financiar los viajes de los familiares de los etarras presos fuera del País Vasco.

Abandonado el compromiso del Pacto Antiterrorista de lograr que ETA “abandone toda esperanza”, ZP no la quiere ya “derrotar” –palabra que ha sido suprimida de su diccionario, si no es para referirse al PP–, sino apaciguarla, de cara a las próximas elecciones. Eso conlleva alimentar las insaciables esperanzas de los terroristas, tal y como los etarras ponen de manifiesto en cada uno de sus comunicados desde el 14M.

Rajoy –que no puede dejar de denunciar lo que ocurre– es, por ello, objeto de insultos por parte del PSOE. Así, los socialistas le han acusado –entre otros muchos insultos– de ejercer de “altavoz y comentarista de los atentados y comunicados de ETA”; como si denunciar la despreciable realidad de ETA fuera colaborar con ella. Claro que hay que ser “altavoz” de los despreciables mensajes de ETA. Lo que nadie debe ser es su compañero de viaje –como lo es el socio de ZP, el de Perpiñán– ni como lo pretende ser el propio ZP a cambio de una tregua temporal, valga la redundancia.

Ya tenemos bastante con los chantajes de los terroristas, como para que el gobierno del 14-M mienta haciéndonos creer que la disposición de los terroristas es mejor de la que es. Ya tuvimos bastante del 11 al 14-M, como para que se repita la infame jugada –por acción o por omisión de los terroristas, con o sin tregua–, de cara a la próxima cita electoral.

La soledad del Partido Popular
Por HORACIO VÁZQUEZ-RIAL ESCRITOR ABC 20 Diciembre 2005

ETA envía una carta abierta al Gobierno y el Gobierno le responde al Partido Popular como si éste fuese el remitente. El ministro Montilla hace enjuagues con La Caixa, no se inhibe en la OPA de Gas Natural sobre Endesa, y sale José Blanco, un hombre que todavía no ha comprendido que carece del menor vestigio de carisma, y habla como si todo el mundo fuera su compadre, a decir que el Partido Popular crispa. Una funcionaria llamada Celia Abenza dice barbaridades sobre las víctimas del fuego y la ineptitud en Guadalajara y sus jefes exhuman el «Prestige», en cuyo accidente no hubo muertos. Los socialistas fraguan una ley de educación que no remedia los males de la enseñanza española, en sus horas más bajas, y cuando el Partido Popular se opone a ella por perjudicial -menos de lo que debiera y en aspectos demasiado limitados-, ellos dicen que el Partido Popular está ahí para defender los intereses de la Iglesia, pretendiendo matar dos pájaros de un tiro, PP e Iglesia, tratándolas como dos partes de la misma cosa.

El proyecto, o el sueño perverso, de Zapatero, es un régimen de partido único. El PSOE nunca comprendió la diferencia entre un sistema y un régimen, de ahí que Felipe González empezara a hablar con toda soltura (y la mayor parte de la prensa aceptara la fórmula en forma absolutamente acrítica) del «régimen anterior» para referirse al franquista, con la convicción de que a un régimen había sucedido otro. El Partido Popular, desde sus inicios, tal vez porque José María Aznar tuvo en esto el colmillo menos retorcido que sus contrincantes, tal vez porque simplemente fue más honesto y claro que ellos, aceptó la idea de sistema y se propuso la alternancia, en el entendido de que no puede haber democracia efectiva sin al menos dos grandes partidos de Estado. Hay que decir que son contados los socialistas que comprenden las cosas en esos términos, y que, si son muchos, como cabría desear, están muy callados o muy maltratados en sus propias filas.

El Gobierno intentó primero acabar con José María Aznar, con su figura pública. Dirigieron contra él la maquinaria del desprestigio, como escribí en su momento en estas mismas páginas, rebajando su figura a la de cualquier funcionario de la política, con más defectos que virtudes. Tuvieron un éxito más bien magro: no podían acusarle de nada y hasta sus más enconados rivales en lo ideológico sabían que no era cobarde ni corrupto, ni había actuado en ningún momento en contra de los intereses de España. Tuvieron que cerrar en falso una comisión de investigación porque no sólo se vio que el ex presidente no había mentido en relación con los atentados de Atocha, sino que sus verdades y los descubrimientos que se fueron haciendo a lo largo de la investigación ponían en riesgo todo el despliegue propagandístico oficial.

Ahora intentan acabar con el PP, con una fe infantil en que lo que no se ve no existe: cierran los ojos y Mariano Rajoy desaparece, de modo que recomiendan a todo el mundo cerrar los ojos y, si nadie acepta el consejo, se lo repiten una y otra vez, a lo largo del día o de la noche: si no consiguen convencer, vencerán, porque los objetivos hay que lograrlos «como sea». Rubalcaba, Blanco o la vicepresidenta hablan del PP por radio y televisión a toda hora. Mal, por supuesto. Mintiendo que el PP ha roto el pacto de Estado contra el terrorismo que ellos mismos han dinamitado, por ejemplo, o sosteniendo que Rajoy, Acebes, Zaplana y los demás se han convertido en portavoces de ETA. Y con el colofón obligado de que el PP se está quedando solo. Puro wishful thinking, deseo y pensamiento mágico.

El PP está solo en el Congreso, es decir, no tiene socios. ¿Qué socios va a tener que no desnaturalicen su proyecto? ¿Izquierda Unida? ¿Los partidos nacionalistas? Es evidente que no están por la labor, y ERC ha pedido, y obtenido de Zapatero, una política de aislamiento del PP. Representantes de pocos cientos de miles de votantes propugnan el aislamiento de cerca de diez millones y el partido gobernante les sigue la corriente porque ésa es también su esperanza: la única manera segura de no perder las elecciones consiste en no tener rival. Pero, ¿desde cuándo no tener socios es estar solo?

Los analistas de encuestas, después de leer los datos que arroja la publicada por la revista Temas, orientada por Alfonso Guerra, hablan de empate técnico en unas hipotéticas elecciones convocadas para hoy mismo. Al parecer, aquel sector que no forma parte del caudal fijo de cada partido y que cambia el voto al hilo de los acontecimientos se decantaría hoy hacia el PP en mayor proporción que hace año y medio. Pero los resultados del 14-M ya fueron empate técnico, los desastres de Zapatero en brevísimo tiempo son incontables, y Rajoy afirma de día en día, sobre todo a partir de su labor parlamentaria, un liderazgo sin fisuras: no es difícil contrarrestar los efectos de un discurso estrictamente ideológico, pero es casi imposible ir en contra del sentido común, del que Rajoy anda sobrado.

Si un problema tiene el PP como partido nacional en la oposición es el mismo que tiene España: la fragmentación a la que lleva la priorización de los intereses locales sobre los generales. No deberían los barones populares apuntarse a aquello de a ver quién es más gallego o más catalán, o más valenciano o más balear, cuando vivimos desde 1978 en un Estado federal, el de las autonomías, y el Gobierno pretende llevarnos a un modelo confederal -asimétrico, Maragall dixit-, deletéreo para España. No es en lo regional donde debe consolidarse el PP, sino en lo nacional. El voto al PP en las comunidades autónomas mal llamadas «históricas» es precisamente el de quienes no quieren ver reducidos ni su espacio, ni su identidad, ni confiar su capacidad de comunicación y su presencia en el mundo a una lengua de alcance limitado, cuando disponen de un poderoso instrumento común. Y no por falta de respeto a todas las formas de expresión, sino por pura eficacia en los intercambios. El PP no está solo, ni mucho menos, pero a menudo se sienten solos sus electores cuando el partido negocia y se define únicamente en lo local.

Enemigos y adversarios
POR BENIGNO PENDÁS PROFESOR DE HISTORIA DE LAS IDEAS POLÍTICAS ABC  20 Diciembre 2005

... Vivir con mentalidad de resistente cuando se comparten ideas con la mitad -al menos- de los españoles es actuar en contra del más elemental sentido común. Pero hay algo todavía más importante: la causa del patriotismo genuino exige que España no se identifique con un grito que no es capaz de aportar buenas razones...

UNA confusión interesada entre dos conceptos antagónicos envenena la política española. «Enemigo», «hostis» en la Roma clásica, es aquel con quien nos enfrenta una oposición existencial. El objetivo es la destrucción mutua, unas veces de carácter físico y otras muchas -por fortuna- sólo en términos sociopolíticos. «Adversario», en cambio, es el «inimicus» en sentido amplio: comparte con nosotros los fundamentos de la concordia civil, aunque sean divergentes los intereses y los sentimientos. La distinción cuenta con antecedentes ilustres (Spinoza, entre otros), alcanza su madurez doctrinal en Carl Schmitt y funciona como un valor entendido en la moderna teoría del conflicto social. Por razones de principio, la democracia constitucional impide la degradación del adversario a la condición de enemigo. Cuando esto sucede, la estabilidad inherente a la forma legítima de gobierno corre un grave riesgo. La chispa enciende la hoguera. Pretextos seudomorales («ellos» mienten, engañan, manipulan) justifican el oprobio y la exclusión. Cambian las reglas del juego: el «todo vale» desplaza al «juego limpio». Saltan las barreras que contienen mal que bien los hábitos menos elogiables de la naturaleza humana. Cuando alguien proclama que el otro es «culpable», destruye sin remedio la virtud cívica y la función integradora del patriotismo. En democracia se puede -incluso, se debe- sentir simpatía hacia el adversario. Muy al contrario, el odio al enemigo existencial es el caldo de cultivo del totalitarismo.

Aquí y ahora. En nuestra España constitucional sólo debemos considerar como enemigo a los terroristas y sus secuaces, así como a quienes obtienen réditos -directos o indirectos- de la violencia criminal. En teoría , todos los demás son rivales que respetan unas reglas comunes y objetivas. Cada uno sabe dónde se sitúa la línea infranqueable que distingue la decencia de la indignidad. Mejor dicho: lo sabemos todos, porque nos conocemos de sobra después de tantos años. Por desgracia, la deslealtad y el oportunismo diluyen esa frontera intangible. El 11-M y sus secuelas han sacado de quicio a la sociedad española. Las aguas volverán a su cauce, supongo. Pero aquellos días malditos demuestran la fragilidad (¿sorprendente?) de ciertos lazos de sólida apariencia. Salimos malparados en la comparación con el Reino Unido: el 7-J apenas dejó algunos rasguños en el vetusto edificio victoriano, anacrónico quizá, digno de confianza siempre. Pero aquí se negocia día tras día sobre la arquitectura constituyente y cunde el desaliento que acompaña por definición a los esfuerzos sin recompensa. Hay algo peor. El nacionalismo intolerante nos ha demostrado con perversa eficacia cómo se excluye del espacio público a quienes no renuncian al orgullo de ser libres. Malas compañías enseñan pésimas lecciones. La estrategia pretende ahora ser aplicada a gran escala. En concreto, a todo aquel que se niega a suscribir la falacia más burda de nuestro tiempo: asegurar que es «progresista» la yuxtaposición entre los intereses coyunturales de una izquierda sin rumbo fijo y del más rancio localismo premoderno.

A día de hoy, el centro-derecha ofrece la principal garantía -espero que no la única- para la pervivencia de la mejor Constitución de la historia de España. No es una buena noticia, aunque sirve al menos para confortar el ánimo en esta época de turbulencias. La declaración de Rajoy en la Puerta del Sol merece ser suscrita también por los defensores del régimen constitucional ajenos al Partido Popular. Conviene tener muy claro que, en el presente contexto, los principios coinciden al pie de la letra con las estrategias. Es una resposabilidad histórica. Es también una gran oportunidad política. Pero toda grandeza lleva consigo su propia servidumbre.

No hay que caer en el juego del adversario que actúa de forma irresponsable al plantear la relación en el campo del amigo y el enemigo. Mucha gente honrada podría ser víctima de esta trampa emocional. Hablemos con toda claridad: se puede ser profundamente español y defender a ultranza los propios ideales sin caer en histerismos, sofismas o miserias. La imagen de una derecha airada y montaraz hace feliz a una izquierda que se nutre de tópicos marchitos. Mal asunto. Ciertas actitudes desmesuradas corren el peligro de espantar al voto reflexivo. Luego la táctica es incorrecta. Vivir con mentalidad de resistente cuando se comparten ideas con la mitad -al menos- de los españoles es actuar en contra del más elemental sentido común. Pero hay algo todavía más importante: la causa del patriotismo genuino exige que España no se identifique con un grito que no es capaz de aportar buenas razones. La superioridad moral implica requisitos muy exigentes: guardar las formas, afinar los argumentos, convencer sin desvariar. Así lo ha sabido entender el Partido Popular. Así lo reflejan las encuestas. Así podrá ganar las próximas elecciones. «Viva la Constitución», «Viva la libertad», «Viva la nación española»: ¿quién tiene algo que reprochar?

Como bien sabía John Locke, la idea de «trust» es consustancial al gobierno basado en el consentimiento. Persuadir, buscar la complicidad moral, crear una relación de confianza: he aquí el núcleo de la estategia política en la democracia de masas. ¿Cómo actúa el presidente del Gobierno? «La impostura conduce siempre al vacío», decía Metternich, un gran impostor. La gente perdona acaso la ineficacia, el incumplimiento de promesas electorales, el despropósito incluso, siempre y cuando no perciba que existe mala intención. La reacción contra el Estatuto catalán ha superado todas las previsiones. Tal vez la mayoría coyuntural se había tomado en serio su propio discurso: «España no es una nación, es sólo un Estado artificial que pretende asfixiar a las naciones auténticas». La mentira institucional anula la capacidad de juicio. Al final, la verdad siempre gana. España es una vieja nación, vive con naturalidad en el corazón de muchos millones de personas, se revuelve con energía cuando toma conciencia del peligro. Si no fuera así, no existiría: «una idea por la que nadie lucha es una idea muerta», escribe Julien Freund, otro teórico inteligente de la enemistad política.

No será fácil para Zapatero encontrar ese hilo conductor que le sirva de guía en su propio laberinto. No va a salir bien parado de la OPA, termine como termine. Ningún beneficio le va a reportar el traslado material de los «papeles» de Salamanca, ofensa gratuita hacia sentimientos muy arraigados. Cometerá nuevos errores si continúa escuchando el disco rayado del nacionalismo victimista: queremos más competencias y más seguras, porque el Estado de las Autonomías ha funcionado a la baja en materia de desarrollo constitucional. Cuando llegue la hora del País Vasco, no podrá eludir las cuestiones de principio: el precio de la paz incierta (presos, Batasuna, el futuro del PSE) conduce a un choque frontal con la dignidad de una sociedad herida.

La política es una técnica imperfecta -un arte en el sentido griego de la palabra- que sirve para encauzar los antagonismos hacia fórmulas civilizadas. El radicalismo es antipolítico por naturaleza. Excluir al adversario significa tratarlo como enemigo: el pacto del Tinell, «todos contra uno», la ruptura de los compromisos básicos... No todos los socialistas están de acuerdo con tales maniobras. Hay que apelar con urgencia al buen sentido de mucha gente razonable. Concordia significa amistad política, decía Aristóteles, siempre moderado. Es fuente de la legitimidad que deriva del consentimiento y apela al cumplimiento de una empresa común. No hace falta actuar en el mismo bando para disfrutar del juego colectivo. Pero es imprescindible compartir los postulados básicos. Al menos, el principal: «la soberanía nacional reside en el pueblo español...».

Socialismo y nacionalismo
La grande bouffe de La Moncloa
Isabel Durán Libertad Digital 20 Diciembre 2005

Dice el presidente de la Generalidad de Cataluña que habrá que esperar al final para ver la relación entre el nacionalismo catalán y el socialismo “español” porque “la prueba del pudín se da cuando te lo comes”. Nada más lejos de la realidad. Aunque Pasqual Maragall se refiera a la relación con Artur Mas, el hecho cierto es que, sea cual sea el apoyo de los socialistas (ERC, CiU o PNV), la formación política fundada por Paulino Iglesias hace más de cien años se ha pegado un atracón nacionalista de muy difícil salida.

El presidente del Gobierno consiguió con su intervención personal la aprobación por parte del parlamento de Cataluña de un Estatuto cuya radicalidad jamás osaron soñar los seguidores del golpista Lluis Companys ni del secesionista y racista Sabino Arana. Acto seguido, en el parlamento de Vitoria los socialistas reclaman la incorporación de Navarra; un local del partido es cedido para la tramitación del DNI vasco (ambas reivindicaciones por excelencia, no ya de los nacionalistas, sino de los terroristas de ETA) y para colmo, el PSE apoya unos presupuestos donde se cuadruplica la ayuda ilegal a los familiares de los pistoleros y se deja en cuatro veces menos la de sus víctimas. Y de nuevo –¡cómo no!– para el Partido Socialista la culpa de todo, incluido su propio apoyo a los viajes proetarras, la tiene el PP.

¿La contrapartida? Sencilla. O no tanto. Zapatero tira de cartera, tira de conceptos y tira de cambios en la estructura del Estado a la espera de una tregua que tiene cansada a la propia banda ante tanta súplica. El presunto presidente de todos los españoles ha organizado una repulsiva grande bouffe monclovita constante para los independentistas de todo pelaje y condición con los terroristas protegidos desde Perpiñán, agazapados y a la espera.

Zetapé, proclamado “el Zorro” o “el pacificador” por sus adeptos, puede que acabe muriendo políticamente de indigestión a causa de sus pantagruélicos agasajos entre los manteles secretos con Carod e Ibarretxe. Desgraciadamente, el ardor provocado por el ahíto pudín nacional-socialista cocinado con tanta improvisación e insensatez en La Moncloa tiene mala cura.

Las cuentas del plan
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 20 Diciembre 2005

Nadie podría discutir, admirable Patxi López, la deslumbrante veracidad de la apreciación que, con ejemplar insistencia, viene repitiendo alguno de sus colegas: «Estos no son nuestros presupuestos». Claro que no, a la larga se ve que son los de Ibarretxe, unos presupuestos para el Plan, como ustedes argumentaron un año y otro, hasta siete, para rechazarlos en su totalidad. Por eso habrá quien se pregunte: «Y si no son nuestros presupuestos, ¿por qué los votamos?».

¿Cuantas veces han argumentado ustedes mismos contra las subvenciones a las familias de los terroristas y las fantasías animadas de Udalbiltza, que en estos días está haciendo campaña para implantar el carnet vasco? Pues ahí van a estar ambas partidas, en unos presupuestos con los que se van a comprometer hoy por la mañana, si Dios no lo remedia, y no creo que esté por la labor. Van ustedes a pagar, mi buen Patxi, el apoyo que los diputados del PNV han prometido a los presupuestos de Zapatero. Recuerde que se lo pronostiqué en septiembre: primero les cobrarían la factura del Cupo, las indemnizaciones del 'Prestige' y la ampliación de la Ertzaintza. Después exigirían más inversiones, como la 'Y' vasca y, naturalmente, el apoyo, tácito o expreso, de los 18 escaños socialistas a los presupuestos del Plan Ibarretxe. En lugar de dos huevos duros, que sean tres, uno de ellos de oca y ya veremos si lo pedimos de avestruz.

Por mucho que diga, admirable Patxi, a partir de la votación se habrá desactivado usted sólo como alternativa de Gobierno. Trataré de explicárselo: el presidente Zapatero necesita un apoyo de recambio, porque da mucho el cante la falta de respeto que le manifiestan los de Esquerra, cuando le llaman 'acollonit' y otras lindezas. El recambio es el PNV, que es gente por lo general más sobria y discreta.

Tiene usted por modelo el tripartito catalán, lo cual revela un mérito extraordinario, después de que este gobierno haya conseguido hacer buenos 23 años de pujolismo. Pero si le pregunta a Maragall, su modelo para armar(la), le contará que él nunca le aprobó unos presupuestos a Pujol, como Felipe no se los aprobó a Suárez, ni Aznar a Felipe, ni Zapatero a Aznar. No podemos estar en misa y repicando, ni ser oposición cuando apoyamos al Gobierno.

¿De veras van ustedes a aprobar unos presupuestos que incluyen una subvención para que los familiares de los asesinos de Fernando Múgica, Fernando Buesa, Juan Mari Jauregi, Ernest Lluch, Froilán Elespe, Juan Priede y Joxeba Pagaza vayan a visitarlos a la cárcel? De los condenados por asesinar a militantes del PP o a particulares, ya ni les hablo, aunque sean los mismos. Hoy van a vender ustedes los votos de 18 parlamentarios por 27 millones de euros. La única parlamentaria de Aralar comprometió ayer el suyo por 21 millones. Van a parecer ustedes muy baratos.

El bobo de solemnidad
Pablo Sebastián Estrella Digital20 Diciembre 2005

Donde las dan las toman, escribía Mariano José de Larra, y así le ha salido el tiro a José Luis Rodríguez Zapatero con su chiste de “el patriota de hojalata” dirigido a Mariano Rajoy, quien no ha perdido un minuto para responderle al presidente diciendo que mejor eso que ser un “bobo de solemnidad”. A los ciudadanos les toca, en este nuevo cruce de insultos y descalificaciones, decidir cuál de los dos se acerca más a la realidad: si es Rajoy un patriota de hojalata, o si a Zapatero le encaja lo de bobo solemne.

Tenemos la impresión de que en esta polémica dialéctica el presidente tiene las de perder, y si no a la vista está la crisis del Estatuto catalán, sobre la que parece haber tomado el control el verdadero núcleo duro del Gobierno y del PSOE, donde están la presidencia del grupo Prisa, Felipe González, Manuel Chaves, Alfredo Pérez Rubalcaba y Alfonso Guerra, este último un poco por libre. Porque son todos ellos los que han apartado de la primera línea negociadora a Zapatero y los que han propiciado el pacto con Ibarretxe —que luego bendice y ampara El País— con el solo propósito de aislar a Carod-Rovira y de reenviar a Barcelona el Estatuto catalán si los nacionalistas no se avienen a renunciar a lo esencial de su proyecto, la nación aquí incluida.

Cuando este jueves el PNV apruebe con el PSOE y otras minorías los Presupuestos del 2006, con o sin el apoyo de ERC, el presidente se sentirá liberado de la presión de sus hasta ahora socios catalanes, y dirá Diego donde dijo digo, y olvidará sus promesas y le podrá dejar a Carod “acojonado” si se traga la nación y la financiación, y enloquecido a palos con Maragall si el Estatuto vuelve a Cataluña por inconstitucional. Pero ése ya no sería Zapatero, sino el resultado de la larga mano que mueve los hilos del poder en el seno del PSOE: Prisa más González.

Lo que en cierta manera también pasa con el PP, donde El Mundo y Aznar se han convertido en el poder en la sombra que quiere controlar y pilotar los pasos de Rajoy, por si se desvía de los objetivos diseñados por sus “protectores”, que cuentan en este partido con los infiltrados en la dirección Acebes y Zaplana (aznarismo puro) de igual manera que González utiliza a Solbes y Rubalcaba para la misma función.

La principal debilidad de Rajoy está en su equipo, porque él había sido predestinado por Aznar para gobernar y no para hacer de líder de la oposición. Mientras que en el caso de Zapatero la debilidad está en él mismo, aunque también en su Gobierno y proyecto, dado que él hizo un programa electoral para seguir en la oposición y se encontró de bruces en la presidencia del Gobierno, por causa del 11M que tanto le obsesiona porque le resta legitimidad. Aunque es el lío organizado por él con el Estatuto catalán, la negociación con ETA y la revisión del franquismo lo que le ha sumergido en su actual caída en las encuestas y en la imagen de debilidad, que Rajoy eleva a lo de “bobo de solemnidad”.

Rajoy ha seguido el consejo de Larra y le ha devuelto el insulto a Zapatero. Pero el líder del PP no debería olvidar otro de los más famosos adagios del citado autor, con el que seguramente se consolará Zapatero: “ande yo caliente y ríase la gente”. Y eso también es verdad porque el poder abriga mucho y porque siempre hace más frío en la oposición.

La grotesca prepotencia de un Gobierno enanito
José Javier Esparza elsemanaldigital 20 Diciembre 2005

A José Blanco le miran mal en una asamblea de la tercera edad y Pepiño, airado, deja plantados a los abueletes. Doña De la Vega se va a hacer proselitismo por los colegios y a los niños les censuran las preguntas, para no molestar a la jefa. Los familiares de los once muertos en el incendio de Guadalajara piden justicia y la directora de Protección Civil les contesta que bueno, que tampoco se pongan así, que accidentes hay todos los días, ¿no? A ZP le llevan tres millones de firmas para que dignifique la asignatura de Religión y se los pasa por las corvas. Las víctimas del terrorismo claman ante su "comisionado" y don Peces-Barba les dice que a callar, que a ellos sólo les han matado, que no hay para armar tanto ruido. Y así sucesivamente. A estas cosas, que son de conocimiento público, añadamos las que te cuentan los funcionarios en los ministerios, los ujieres en las Cortes, los perseguidos en las redacciones: nunca se ha visto gente más prepotente, más altanera, más pagada de sí que ésta que ahora manda. Los excesos de la mayoría absoluta aznariana han quedado ampliamente superados.

Que el gobernante vire a déspota está en la naturaleza de las cosas: pocos espíritus aguantan el peso de la púrpura. Por eso es frecuente que el mandamás se vaya haciendo insoportable –y ahí lo bueno de la democracia, que permite echarlo. Lo llamativo es que a esta gente le haya pasado tan pronto y, además, mandando tan poco. Porque, veamos: ¿quiénes son? Un grupo con mayoría relativa, prisionero de pactos inconfesados, que llegó al poder de rebote y que lleva un año y medio pisando un charco en cada paso que da. Y sin embargo, se comportan con los peores vicios de quien llevara quince años con mayoría absoluta. Esto es lo que los hace no ya insoportables, sino, sencillamente, grotescos. Tenemos un Gobierno de enanitos. Son enanitos por su exigua mayoría y, sobre todo, por el pobre nivel que exhiben en todos los ámbitos de gestión. Pero vocean y manotean como gigantes de cuento infantil. Es de risa.

Un parlamentario de oposición me confiaba el otro día su particular análisis psicológico de la casta que interinamente nos gobierna. Dice así: "Soportan un complejo de culpa espeso, viscoso. Saben que mandan por el 11-M. Saben que están gobernando por casualidad. Y eso les enoja profundamente, les amarga la existencia, porque es como una voz que te taladra y todos los días te dice: Esto no es tuyo. Por eso reaccionan violentamente, con un exceso de agresividad, como quien posee algo cuya propiedad no merece y se ve obligado a enseñar permanentemente los dientes, no sea que alguien se lo dispute".

Y de ahí la grotesca prepotencia de este Gobierno, tan enanito.

Tentáculos islamistas
EDITORIAL EL PAÍS 20 Diciembre 2005

La red del terrorismo islamista es cada vez más difusa y amenazante en España, convertida mucho antes del 11-M en base de captación y financiación de Al Qaeda. La policía detuvo ayer a 15 personas, entre ellas tres imanes, en Málaga, Nerja, Lleida y Palma de Mallorca, que formaban parte de una célula destinada a reclutar y enviar voluntarios para cometer acciones terroristas en Irak. Sus nacionalidades no pueden ser más diversas: marroquíes, iraquíes, egipcios, bielorrusos, ghaneses, franceses y españoles. Es decir, una amplia amalgama que revela la espesura y la profundidad de los tentáculos de Bin Laden y sus seguidores.

La operación es la tercera en menos de un mes y eleva a 85 la cifra de detenidos en territorio español en lo que va de año, presuntamente vinculados al terrorismo islamista. Más de 200 personas fueron encarceladas desde el sangriento atentado del 11-M, de las cuales la mitad continúan en prisión. España es una de las bases de movimientos de la red norteafricana de Bin Laden y desde donde se financian sus actividades. Las amenazas vienen principalmente de Marruecos y Argelia a través del Grupo Combatiente Islámico Marroquí y del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate. De ahí la importancia de que no baje lo más mínimo la vigilancia de las actividades de sospechosos y de no pocas mezquitas que algunos fanáticos han transformado en nidos de subversión.

Takfir Wal Hijra, considerada como la corriente más extremista y clandestina del salafismo radical, el movimiento que pretende la unificación y extensión del mundo musulmán con métodos violentos, ha echado raíces en nuestro país. Los principales autores de la matanza del 11-M eran takfiris. Los servicios secretos españoles han elaborado por primera vez un censo inicial y confidencial de mezquitas en España y, de las 600 inventariadas, un 10% propaga, como esa secta, la implantación del credo islámico por métodos violentos.

Criminalizar a quienes pacíficamente profesan la religión islámica por culpa de unos fanáticos significaría un gravísimo error que acarrearía consecuencias aún peores. Pero las sociedades democráticas deben saber protegerse y defenderse. Y en esa línea encaja la política antiterrorista que acaba de aprobar la Unión Europea, centrada en la lucha contra la radicalización y el reclutamiento de jóvenes por grupos islamistas y la aplicación de medidas para fortalecer a los islamistas moderados.

Fuenteovejuna en el Aberri Eguna
Lorenzo Contreras Estrella Digital 20 Diciembre 2005

El importante atentado de ETA contra la empresa guipuzcoana "Angulas de Aguinaga", en un evidente acto de extorsión relacionado con el pago --es decir, impago-- del llamado impuesto revolucionario, casi ha coincidido día por día con el acercamiento político del Partido Socialista de Euskadi (PSE) al PNV. En efecto, el voto socialista ha hecho posible la vía libre parlamentaria a los presupuestos del Gobierno de Vitoria, en un juego de "do ut des" cuyo alcance irá siendo conocido en todos sus términos. La banda ha demostrado una vez más que sus intereses van por un camino y las conveniencias del PNV, por otro. Aunque el partido de Imaz --y de Ibarretxe-- presiona al Gobierno de Zapatero y al mismo tiempo a Batasuna para lo que los nacionalistas llaman "brindar" el proceso de pacificación, ETA demuestra, cada vez que le conviene, cuál es su ritmo y su tiempo. Sobre todo le importa hacer constar que sus cartas ventajistas están siempre sobre la mesa.

El Tripartito que gobierna en Vitoria se había puesto algo nervioso con ciertas actitudes ambiguas de Zapatero a la hora de dar los pasos que de él espera el mundo independestista. Hace un par de semanas, Madrazo, el dirigente de EB-IU, transmitió el encargo de decir al presidente del Gobierno que dejase de "crear expectativas si no va a moverse". Pero ZP más bien tiende a moverse y crear con el PNV, o con el Tripartito, condiciones para la liquidación de lo que llaman "conflicto" en las áreas políticas nacionalistas. O sea, un avance hacia una paz que a ETA no le interesa gratis. Por eso ocurre lo de Aguinaga y seguirá ocurriendo, mientras Arnaldo Otegi hace simulacros de paz y ya preparó la constitución de una Mesa a tal efecto. Una Mesa que se solemnizará en coincidencia con la fiesta del Aberri Eguna o Día de la Patria Vasca, que en 2006 va a ser especialmente ruidoso. Otegi, en este caso, queda un poco en la trastienda, porque lo que políticamente quiere venderse es un producto llamado "Acuerdo Democrático de Base", según el cual "todos los ciudadanos vascos en el conjunto de Euskal Herria han de ser consultados sobre su futuro de la manera acordada por los distintos agentes".

El Acuerdo de Base pretende ser algo así como una "Fuenteovejuna" vasca. Todos a una, en un ensayo de internacionalización del "conflicto", con toda la parafernalia que sea precisa. Ya se cuenta con una importante presencia irlandesa que ha quedado anticipada en la reunión de la coordinadora de la famosa Mesa, con escenario en el palacio Euskalduna de Bilbao, donde la representante "oficial" de esa coordinadora hizo una entrega de firmas al sacerdote irlandés Alec Reid, calificado como uno de los "fedatarios" de este proceso.

ETA golpea mientras tanto, como quien lleva el redoble de tambor de la marcha. Sus estruendos a base de explosivos son quiza, más que temborradas, salvas de ordenanza, sólo que con ondas expansivas estudiadas para causar destrozos materiales, pero no daños humanos. Eso nunca, por ahora. La banda ha conseguido un tipo de terrorismo incruento, destructivo siempre, claro está. Porque de lo que se trata es de pasar factura a empresarios morosos. Los morosos con los que reciben los sobresaltos vascos deciden moderar esta vez sus reclamacionesy dejan en paz a los congresados para la constitución de esa gran Mesa del Acuerdo.

Patrias de hojalata
Fernando Gallego Periodista Digital 20 Diciembre 2005

El día 6 de octubre, Zapatero tras haber recibido críticas sobre su nula implicación en la defensa de la identidad Española, una vez impostada la voz, como cada vez que nos unge con el incienso benéfico de su inmaculada actitud, proclamó con la solemnidad que le caracteriza: que su patria es la libertad.

Hoy Rajoy sin impostar la voz, ni solemnidad alguna, ha dicho que “es más peligroso un bobo solemne que un patriota de hojalata”. Tan pronto leí el comentario, un servidor lo asoció sin problema al ínclito ZP, supongo que al igual que más de media España. Lo que no esperaba, es que en el seno del PSOE asociaran tan rápido las palabras de Rajoy al verdadero receptor del chascarrillo. Esto me hace pensar que quedé muy corto en mi apreciación, al considerar que solo fue media España la que comprendió a la primera, el verdadero destinatario del mensaje.

Cuando me enteré que este insulto light estaba motivado por haber llamado previamente a Rajoy “patriota de hojalata”, no pude evitar recordar que hacía unos meses ZP había proclamado con el tipo de solemnidad a la que se refería Rajoy, que su patria es la libertad. Un servidor lo pudo escuchar en directo por la radio, y doy fe, si ustedes tienen a bien creerme, que lo dijo con la solemnidad adecuada.

La patria de este fabricante en serie de talante, es gaseosa e intangible y se llama libertad. El personaje parece que tiene una pulcra concepción de sí mismo, al tiempo que sobredimensiona su bagaje moral. Da la impresión de creer en la grandeza de su discurso, pese a la vacuidad, y lo mismo intuyo de su capacidad intelectual. Por eso su patria se eleva en el éter, y la patria de otros más desdichados suena a hueco, está vacía, vamos.., que es de hojalata.

La prensa de hoy, la prensa equidistante, habla de insultos, malas maneras, etc. Este chascarrillo me ha parecido divertido, porque el asunto va de patrias, y recuerdo haber oído en la radio del coche una voz impostada, que de forma solemne decía: “Mi patria es la libertad”. Entonces me dije.., “este patriota es un peligro..”

Desarticulada en cinco provincias una red islamista que enviaba suicidas a Iraq
Los 16 detenidos, de 10 nacionalidades distintas, estaban conectados al jefe de Al Qaida
Juan C. Serrano La Razón 20 Diciembre 2005

Madrid- La Comisaría General de Información desarticuló ayer en Málaga, Sevilla, Granada, Lérida y Palma de Mallorca una red islamista dedicada al reclutamiento y adoctrinamiento de «mujahidines», dispuestos a combatir en Iraq en acciones suicidas, según fuentes de la investigación, desarrollada desde el pasado mes de enero. La célula estaba conectada al jefe de Al Qaida en este país, Abu Musab Al Zarqawi, y al menos dos personas estaban ya dispuestas para el martirio.

La intervención policial, denominada «La Unión», se saldó con la detención de 16 personas, ocho de ellas marroquíes y el resto de Iraq, España, Ghana, Francia, Arabia Saudí, Egipto, Argelia y Bielorrusia. Todas ellas formaban parte de una red estructurada en un núcleo duro del que dependían tres células. Una se ocupaba de la captación de adeptos, así como de la financiación. La labor de un segundo grupo era la falsificación de documentos para enviar a los suicidas a Iraq, vía Turquía, y el tercero formaba el aparato ideológico, encargado de adoctrinar a los alistados. En Nerja (Málaga), fueron detenidos:

Hiyag Maan «Abu Sufian», de 25 años, nacido en Iraq. Se le considera líder de la red desarticulada. Dirigía y mantenía todas las comunicaciones con sus contactos en el extranjero, básicamente en Iraq, donde tenía acceso muy cercano al lugarteniente de Bin Laden en ese país, Abu Musab Al Zarqawi. Guardaba fuertes medidas de seguridad a través de otros miembros de la célula que filtraban todas las comunicaciones con él. Su obsesión era ocultar su presencia en España.

José Antonio Doña Martín, de 47 años, español converso al islam, natural de Nerja. Unido sentimentalmente al líder de la célula, «Abu Sufian». Según la Policía, le financiaba sus actividades en el extranjero. Consta el envío de grandes cantidades de dinero de Doña a «Abu Sufian» cuando éste viajaba fuera. Bahbah El Hassan, marroquí, fue imán de la mezquita de Ceuta. En fase terminal por una enfermedad grave, convivía en la misma finca de Nerja de los dos anteriores.

En Málaga:
Oussama Agharbi, de 22 años, natural de Oudja (Marruecos). Muy próximo al líder de la red, fue una de las primeras personas en formar parte de ella. Renunció a renovar su documentación en España, por lo que la Policía le considera uno de los individuos dispuestos a viajar a Iraq para hacer la Yihad. Repudió a su propia familia y permaneció oculto en la mezquita de Benalmádena.

Mohammed Gazali, de 36 años, de Accra (Ghana). Imán de la mezquita de La Unión (Málaga). Mantenía excelentes contactos con la mezquita de Hamburgo, sede de la denominada célula de Hamburgo, responsable del 11-S. Consta que había enviado hasta allí documentación falsa. Era el filtro del responsable de la célula. Encargado, según la Policía, de introducir en Europa a inmigrantes africanos con documentación falsa, parte de los cuales tenían como destino final EE UU.

Mohammed Srifi Nali, de 25 años. Natural de Albi (Francia). Integrante del movimiento «Tabligh Al Dawa Al Islam». Muy radical.

Awad Abdullah Garem, de 29 años y de Alzariyah (Arabia Saudi). Se doctoró en Egipto en estudios sobre Al Andalus. Referente ideológico del grupo.

Mohammed Mabchour, marroquí de 50 años. Antiguo imán de la mezquita de Málaga. Correo del grupo para llevar documentación falsa fuera de España.

Raghib El Hassan, marroquí, mano derecha del responsable de las falsificaciones.

En Palma de Mallorca:
Andrey Misura «Amin Al Ansari», de 30 años (Bielorrusia), se entrenó en Chechenia y Azebaiyán, y se formó religiosamente en Paquistán. Seguido por varios servicios de inteligencia europeos, es un experto en armas químicas a las orden directas del responsable del grupo.

En Lérida fueron detenidos los marroquíes Abdelaziz Meknassi, Mustapha Loukili y Abdelhak El Gallaf, todos ellos miembros del aparato ideológico del credo salafista, cuyos sermones difundían a través de comunicaciones telefónicas.

Asimismo, en Sevilla la Policía capturó a Redounae Tibichte Bhaida (Marruecos), 33 años, y Tarek Shaker Ahmed (Egipto), de 48 años, relacionados con la falsificación de documentos. Dentro de este último grupo, en Granada también fue detenido el argelino Hocine Bouray.

La Fiscalía vigilará que los etarras indemnicen a sus víctimas y se alejen de los familiares
Conde-Pumpido recuerda que la ley permite colocar a los condenados dispositivos de localización
F. Velasco La Razón 20 Diciembre 2005

Conde-Pumpido propone más «control» sobre los condenados por terrorismo

Madrid- El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ha decidido impulsar dos importantes medidas para que las víctimas no tengan que soportar la presión de tener que vivir junto a sus «verdugos», con todo lo que ello conlleva, y poner los medios necesarios para que hagan efectivas las cantidades impuestas en concepto de responsabilidad civil.

Estas medidas constituyen el eje central de la respuesta de Conde-Pumpido al Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barbas, quien la pasada semana dirigió una notificación referida a los supuestos en los que personas condenadas por delitos de terrorismo se han instalado o desarrollan sus actividades cerca del domicilio de sus víctimas.

Monitorización electrónica.
En este sentido, Conde-Pumpido expresó que comparte «plenamente esta preocupación por los sufrimientos adicionales que tales situaciones pueden causar a las víctimas», para evitar lo cual, un elemento fundamental será «la promoción por parte de los fiscales de la imposición de las penas de alejamiento» de las víctimas y otras personas, así como incrementar su límite de duración.

Además, Conde-Pumpido alude a una circular de la Fiscalía General del Estado, de diciembre del pasado año, en la que se advierte a los fiscales de la peculiaridad de que, a diferencia de otras penas accesorias, «estas penas deben ser expresamente solicitadas por las acusaciones para que el órgano judicial pueda imponerlas». Junto a ello, se les recuerda que la ley prevé la posibilidad de usar la monitorización electrónica para el control de estas medidas.

Pero, en todo caso, Cándido Conde-Pumpido remitió ayer instrucciones al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, «para que promueva de forma expresa los criterios establecidos en la circular, con el fin de otorgar la máxima protección a las víctimas de delitos de terrorismo».

Junto a ello, y como posible vía indirecta para paliar esas situaciones, el fiscal general del Estado ha instado igualmente a Fungairiño a que solicite, «de forma periódica», la revisión de la situación de aquellos penados por delitos de terrorismo que no hayan satisfecho sus responsabilidades civiles, «para averiguar si el condenado ha venido a mejor fortuna», y, de esa forma, poder pagar las indemnizaciones a las que fue condenado en sentencia.

Aunque esa medida supondrá un aumento notable de la carga de trabajo de Fiscales y Tribunales, la Fiscalía General del Estado considera que es «la única forma de garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva y resulta un paso más en nuestro país en la protección a la víctima del delito».

El PNV promete que la mitad de sus cargos en el Gobierno serán euskaldunes
BILBAO EL CORREO 20 Diciembre 2005

El PNV se ha comprometido, a través de su Primer Plan de Normalización del Uso del Euskera, a que al menos el cincuenta por ciento de los consejeros del Gobierno vasco y de los cargos departamentales de su partido sean euskaldunes. Así lo anunció ayer la secretaria de la Ejecutiva del PNV, Josune Ariztondo, quien enfatizó que el citado plan se basa en el compromiso de los afiliados de mejorar su conocimiento y uso del euskera. Asimismo, puntualizó que se trata de «una reglamentación de mínimos» que «deja flancos abiertos».

Ariztondo subrayó, en rueda de prensa, la «flexibilidad» del plan, ya que los objetivos de euskaldunización se establecerán en función de la situación lingüística de cada ámbito geográfico. Así, en los territorios cuyo índice de euskaldunes sea al menos del 40%, el PNV se compromete a que los cabezas de listas sean bilingües. Si la tasa es inferior, se tratará de que, al menos, una persona de la candidatura hable euskera. En las áreas donde los euskaldunes superen el 70% de la población, las candidaturas serán integradas en su totalidad por vascoparlantes.

El plan exime de la necesidad de euskaldunizarse a los mayores de 45 años, aunque habrá cargos que deberán ser euskaldunes independientemente de su edad, como el lehendakari, los presidentes de parlamentos y Juntas Generales, diputados generales, alcaldes de capitales -lo que afecta al regidor bilbaíno, Iñaki Azkuna- y los portavoces del PNV en estos órganos. En el capítulo de cargos internos deberán hablar euskera el presidente y secretario de la Ejecutiva del PNV, así como los presidentes de los distintos órganos internos del partido. Todos ellos dispondrán de un plazo de cuatro años para seguir un programa de euskaldunización.

Promesas rotas
Rosa Díez, EL MUNDO  20 Diciembre 2005

Cuando el viernes pasado supimos que el Partido Socialista de Euskadi había decidido retirar la enmienda a la totalidad y apoyar los presupuestos del Gobierno vasco, me vino a la cabeza el título de este poema de autor desconocido que ocupa uno de los momentos más intimistas y melancólicos de la película de John Huston: Dublineses (los muertos). Es un poema de amor y de mentiras; de promesas rotas que se descubren demasiado tarde para evitar el sufrimiento y la traición: «Mi madre me dijo que no hablara contigo; ni hoy ni mañana ni el domingo. Pero eligió un mal momento para hacerlo. Fue como cerrar la puerta cuando la casa ya había sido robada».

La decisión de la dirección del Partido Socialista de Euskadi de reforzar al lehendakari Ibarretxe y a su Gobierno puede tener consecuencias importantes y no puede ser contemplada sólo como un acuerdo puntual que podría estar derivado de la voluntad del Gobierno de Zapatero de conseguir el apoyo del PNV para los Presupuestos del Estado. Por eso vuelvo a exponerme a recibir la réplica de alguna de las víctimas que forman parte de la estructura orgánica del PSE, más dispuesta a descalificar a quien expresa públicamente lo que piensa, que ocupada en evitar que se consume este tremendo despropósito. Este acuerdo tiene importantes consecuencias éticas y políticas para los socialistas y para la sociedad vasca, por lo que considero una obligación argumentar mi rechazo al mismo. Advertirlo antes de que la casa haya sido robada.

Desde un punto de vista meramente práctico, resulta evidente que con este acuerdo hemos roto la promesa que hicimos a los ciudadanos en la última campaña electoral de utilizar sus votos para liderar la alternativa al Gobierno nacionalista de Ibarretxe. Se diga lo que se diga, cuando el primer partido de la oposición decide apoyar la política del Gobierno -y apoyar los Presupuestos de un Gobierno es apoyar su política-, renuncia expresamente a constituirse en alternativa. Patxi López no podía haber hecho a María San Gil mejor regalo de Reyes. Pero eso, siendo politicamente importante, no es lo más grave.

Lo más grave es que hemos roto la promesa de no pactar con un lehendakari que sostuvo un pacto con ETA para excluir a los no nacionalistas. Un pacto al que nunca ha renunciado, de cuyos contenidos nunca se ha arrepentido, por el que nunca ha pedido disculpas ni a los ciudadanos ni a las víctimas.

Hemos roto la promesa de no pactar con un lehendakari que siguió gobernando con el apoyo de Batasuna, a sabiendas de que ETA había dado por rota la tregua en agosto de 1999; que siguió sin prestar la protección debida a los ciudadanos vascos amenazados de muerte por la banda terrorista, incluso después de que ésta asesinara en Madrid, en enero de año 2000, al teniente coronel Blanco. Con un lehendakari que prefirió mantener públicamente la ficción de que ETA no atentaría en Euskadi, a pesar del riesgo que representaba para ciudadanos inocentes.

Hemos roto la promesa de no pactar con un lehendakari que, tras ser asesinados Fernando Buesa y su acompañante Jorge Díez, mantuvo durante varios días su pacto de Gobierno con Batasuna.

Hemos roto la promesa de no pactar con un lehendakari que salió por la puerta de atrás de la iglesia en la que celebrábamos el funeral por Fernando Buesa; que convirtió la manifestación contra el asesinato de Fernando y Jorge en un acto de reivindicación de su persona. Que tardó varios días en dar el pésame a la familia del portavoz socialista asesinado.

Hemos roto la promesa de no apoyar a un lehendakari que fue insensible a las peticiones reiteradas de la familia Pagaza, que sentía como una condena a muerte la decisión del Ejecutivo que él presidía de trasladar de Laguardia a Andoain a Joseba. Una condena que se cumplió puntualmente.

Hemos roto la promesa de no consentir que nadie equipare a las víctimas con los victimarios. Sé que esto que digo es duro, muy duro. Pero no nos engañemos: si apoyamos un Presupuesto en el que se contempla una partida presupuestaria que destina dinero público para los familiares de los presos de ETA, estamos aceptando de facto la idea que siempre han sostenido los etarras y los nacionalistas: que los victimarios sufren tanto como las víctimas; que ambos colectivos -víctimas y verdugos-, son consecuencia de un conflicto político no resuelto. Aceptar esa premisa nos debería obligar a hacer inmediatamente una reflexión. Una de dos: o los nacionalistas han tenido siempre razón en este tema, que es fundamental, o lo nuestro no tiene nombre. Porque si hemos llegado a la convicción de que nosotros estábamos equivocados, hemos de hacer autocrítica y explicárselo a los ciudadanos. Y que éstos decidan después. Pero si hacemos esto sólo por una apuesta coyuntural, por conseguir un mejor acomodo, una legislatura más cómoda en Madrid, un espacio de poder en Euskadi, entonces En ese caso no me atrevo ni a calificarlo.

Si apoyamos un Presupuesto que destina dinero público para los asesinos de ETA, todo nuestro discurso ético, toda nuestra historia de lucha por la libertad en el País Vasco, todo el sufrimiento soportado por los perseguidos, por los amenazados, por los asesinados, por sus familias, todo habrá sido traicionado. Habremos roto nuesta promesa más sagrada: la de oponernos siempre a que ETA y sus asesinos acaben sus días con honor. Es así de crudo y así de sencillo: si apoyamos un Presupuesto que les financia, estaremos reconociendo una motivación política a sus crímenes. No nos engañemos; en esta cuestión no caben discursos de falso humanismo. No cabe aducir que se trata de no hacer sufrir innecesariamente a los que ya están encarcelados y a sus familiares. Los presos de ETA, sus familiares, interpretan las ayudas económicas del Gobierno vasco como un reconocimiento político a su causa. Siempre lo han hecho así. Ese ha sido el discurso del Ejecutivo para justificar las subvenciones. Y ese ha sido siempre el discurso de ETA y su mundo al exigir dinero del Presuspuesto: el reconocimiento de que los etarras son presos políticos con los que la sociedad vasca tiene una deuda. Esto ha sido así hasta hoy; si apoyamos esa partida, será así también mañana. Sólo que en esta ocasión sufriríamos la vergüenza de que esa infame posición estaría sostenida por el Partido Socialista de Euskadi. Que siempre, hasta hoy, había exigido su retirada como condición previa al inicio de cualquier negociación global.

¿Cuáles creen ustedes que serán las consecuencias de que la ayuda a los terroristas forme parte de un Presupuesto que ve la luz gracias al apoyo del partido que gobierna en España? Este no es un tema sectorial, no es un tema menor. Que nadie pretenda escapar de su responsabilidad. Ni siquiera en el supuesto de que en la votación de esa partida el Partido Socialista mostrara su desacuerdo puntual nos libraríamos de ella. Con las cosas serias no valen maquillajes. Estos Presupuestos se aprueban porque el PSE retiró la enmienda a la totalidad, porque el PSE anunció un Pacto de Globalidad. Este es un tema nuclear, afecta al corazón político de las cuentas vascas, orienta la filosofía del Gobierno de Ibarretxe. No es cuantitativo: es cualitativo. Las consecuencias políticas de que el Partido Socialista apoyara un Presupuesto que contemple esa ayuda a los terroristas encarcelados serían devastadoras. ETA se sentiría reconocida y triunfadora; celebraría el éxito de 30 años de crímenes, amenazas y extorsiones. Y todo sin otra explicación que la aparente necesidad socialista de anunciar un «tiempo nuevo» basado, al parecer, en la constatación de que la sociedad vasca está «harta de conflictos artificiales». Como no lo han explicado, no puedo saber a qué llaman los dirigentes de mi partido «conflictos artificiales». Yo creía que todo aquello que nos ha enfrentado a Ibarretxe en el pasado -desde su pacto con ETA, hasta su plan rupturista- eran conflictos de fondo, discrepancias sólidas sobre el modelo de País que pretenden imponer los nacionalistas. Sólo se podría entender que el PSE haya decidido abandonar su ambición de ser alternativa al Gobierno nacionalista de Ibarretxe si ha llegado a la conclusión de que esas cuestiones, junto con la política educativa, la política lingüística, la televisión pública vasca, la política de cultura, la política antiterrorista son temas menores. Y eso sí que requeriría una explicación.

La estrategia política, hasta en sus aspectos más sustanciales, puede ser modificada. Pero ha de explicarse si uno no quiere arriesgarse a que los ciudadanos pierdan su confianza y le retiren su apoyo electoral. Las promesas políticas y los compromisos morales no pueden volatilizarse sin menoscabar la credibilidad de los actores políticos. Si pedimos el voto para una cosa y hacemos otra bien distinta, los ciudadanos podrán valorarlo con su voto en las próximas elecciones. Pero resulta más dificil reparar el daño que puede producir el abandono de los principios, la ruptura de un compromiso ético y moral para con las víctimas del terrorismo, para con la sociedad vasca que ha visto siempre en los socialistas un referente de lucha contra la injusticia, de defensa de la legalidad, de compromiso con la libertad.

Me preocupa que hayamos abandonado nuestra vocación de alternativa y no estoy de acuerdo con que le hayamos dejado ese espacio expedito al PP, pero lo que realmente me resultaría insoportable es que los socialistas vascos renunciáramos a ser el referente ético e insobornable que siempre hemos sido. Un partido que siempre ha estado en la vanguardia de la lucha contra la sociedad totalitaria y uniforme que alternativamente nos han querido imponer ETA y el nacionalismo obligatorio, no puede tirar por la borda, en tan poco tiempo, todo este bagaje.

No sé si aún estamos a tiempo de cambiar la posición de la dirección del PSE. No sé si aún es posible retirar nuestro apoyo a unos Presupuestos que dan cobertura económica y política a los presos de ETA. Quiero creer que algunas voces que aún no he escuchado impondrán la vuelta a la cordura. Nos jugamos mucho. Si permitimos que ETA recupere la esperanza de sacar algún beneficio por sus crímenes, si consentimos que tome cuerpo en su mundo la idea de que sus presos podrán volver a casa sin arrepentirse, como héroes de nuestro tiempo, muchos ciudadanos vascos sentirán que el sufrimiento ha sido inútil. Y los verdugos se sentirán remunerados por su crueldad.

A quien quiera escucharlas, a quien tiene la capacidad y la obligación de mantener y respetar lo mejor de la historia del socialismo vasco, les quiero recordar unas palabras escritas recientemente por Pilar Ruiz, la matrona de los Pagaza: «Los asesinos y sus amigos no se sentirán culpables si todos disimulamos. Pero deben sentirse culpables por haber matado, Patxi. Eso es lo primero para seguir hablando y para la generosidad del Estado. Decidnos de una vez y sin tapujos lo único que no ofenderá a los verdugos: que somos víctimas del conflicto vasco y que los verdugos han sufrido mucho matándonos». Todo está dicho.
 

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