AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 23 Diciembre 2005
MONSTRUOS
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Diciembre 2005

Ni Adán ni Evo
SERAFÍN FANJUL ABC 23 Diciembre 2005

Tufillo franquista
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Una broma pesada llamada Zapatero
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2005

El doble rasero mediático
EDITORIAL Libertad Digital 23 Diciembre 2005

La libertad amenazada
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Amordazar en nombre de la Libertad
Lorenzo Contreras Estrella Digital 23 Diciembre 2005

Bobería y patriotismo
Jorge Vilches Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Generalitat censora
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 23 Diciembre 2005

Resistir al terror
Editorial El Correo 23 Diciembre 2005

Peligroso control
Editorial El Correo 23 Diciembre 2005

EL PEAJE CATALÁN
FRANCISCO MURO DE ISCAR El Ideal Gallego 23 Diciembre 2005

La vara de medir de una izquierda que miente, insulta y censura con absoluta impunidad
Federico Quevedo elconfidencial.com  23 Diciembre 2005

Intimidación a los obispos a cuenta de Evo Morales
Carmelo López-Arias elsemanaldigital 23 Diciembre 2005

¿Es ERC extrema derecha?
Román Cendoya Periodista Digital 23 Diciembre 2005

El Granma catalán
Antonio Gázquez Periodista Digital 23 Diciembre 2005

Los amigos de Rodríguez Zapatero
GEES Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Vidal-Quadras y el futuro del PP catalán
Juan Delgado elsemanaldigital 23 Diciembre 2005

El nacionalismo perjudica el desarrollo de Cataluña, que se aleja de Madrid
El Foro de Intereconomía Periodista Digital  23 Diciembre 2005

Sólo un dirigente del PSE acompañó a la viuda de Buesa
J. Arias Borque / F.Velasco La Razón  23 Diciembre 2005

El Gobierno vasco niega la subvención al Foro de Ermua porque premia a San Gil
EFE Libertad Digital 23 Diciembre 2005

El gallego será la única lengua en los exámenes tipo test de las oposiciones
Lugar: m.b. | santiago La Voz 23 Diciembre 2005

 

MONSTRUOS
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Diciembre 2005

También en Cataluña se ha creado el monstruo. La existencia del Consejo Audiovisual es la última muestra de un sistema totalitario. El hecho de que haya sido el Parlamento regional el autor de este aparato inquisitorial encargado de decidir qué informaciones son veraces y cuáles no, y cuáles son los medios que deben sobrevivir a su control, no supone ningún tipo de legitimación. Por el contrario, eso inhabilita al propio Parlamento.

El caso catalán es extraordinariamente grave precisamente porque es la legitimación misma del Parlamento regional la que está en cuestión. Ningún Parlamento puede estar al servicio de la construcción de un sistema totalitario.

Sabíamos que en Cataluña no hay libertad de expresión. Por las luchas entre los propios partidos hemos conocido documentos redactados en sedes partidarias y despachos de la Generalidad en los que se diseñaban estrategias mediáticas a costa de la vida profesional de algunos periodistas. Lo de ahora, lo del CAC, es más grave. El Parlamento ha montado de un modo finalista el órgano que deberá terminar con la COPE, esto es, con el enemigo.

La operación pasará a las antologías del fascismo.

Pero ¿acaso no ha aprobado el Parlamento catalán un proyecto de Estatuto en el que se diseña todo un sistema totalitario? Por cierto, el debate en torno al modelo de financiación, que se propone en él, está tapando el que debería darse en relación con la utilización exclusiva del catalán en la enseñanza. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya lo ha dado por bueno.

Miro hacia Cataluña, pienso en personas a las que he estimado, y no me entra en la cabeza que estén colaborando en la fabricación del monstruo.

Pienso en gentes, por ejemplo, como Isidro Molas, con el que estuve en las viejas guerras por las libertades; o en Victoria Camps, con la que he podido hablar alguna vez sobre el derecho a la información... ¿Pueden personas así aprobar la decisión del Parlamento catalán? ¿Pueden ver con buenos ojos la persecución de las ideas de los contrarios? A juicio de personas así, ¿deben desaparecer la ética y la moral cuando «la lucha nacional» se convierte en argumento para liquidar las libertades?

La última prueba de la existencia del otro monstruo, del que crece en el País Vasco, ha sido la aprobación de unos Presupuestos en los que se convierte a los terroristas etarras en víctimas. Y con la colaboración de los socialistas. Es un adelanto de lo que nos espera: el reconocimiento de ETA...

Crecen los dos monstruos, y no sin el alimento que se les proporciona desde Madrid.

Ni Adán ni Evo
POR SERAFÍN FANJUL CATEDRÁTICO DE LA U.A.M. ABC 23 Diciembre 2005

... No se va a salir del subdesarrollo, a conseguir agua potable o a lograr la alfabetización general a base de los cuentos de la Pacha Mama, de mesianismos místicos andinos y con el retorno al hombre primigenio...

LA aparición de constelaciones de caudillos regionales y locales deseosos de imponer su poder de forma omnímoda, perpetuándose de por vida a lomos de la jaca, es consecuencia del fin de los virreinatos hispanos: todos culpables, sin excepción, incluidos los personajes de novela. Mas, como los medios materiales con que contaba cada uno de estos cabecillas no daban para suplantar directamente al poder español, se conformaron con inventar naciones donde no las había, y no huelga traer a colación que por aquel tiempo andaba Antonete Gálvez, el cartagenero marchoso (de Cartagena, España) dando guerra con su feroz escuadra contra Madrid, Murcia, Jumilla, Chinchilla y lo que cayese. En América tipos como Bolívar, Iturbide o López de Santa Anna intentaron crearse imperios personales de grandes dimensiones, se denominaran o no sus feudos con la egregia palabra. No les salió bien porque, una vez roto el precinto, todos los presentes quisieron pasar de mirones a comensales y surgieron gerifaltes mil, todos caudillos, todos mandando, con unos u otros envoltorios ideológicos o con ninguno: Rosas en Argentina, el doctor Francia en Paraguay, los López en el mismo país o, más tarde, los mexicanos Benito Juárez y Porfirio Díaz.

Junto con los caudillos aparecieron las naciones, de fronteras tan caprichosas e inventadas como los hechos diferenciales (por fortuna para ellos, aún no se había fabricado esta fea expresión), englobando y separando etnias, lenguas, culturas..., con los denominadores comunes de la tutela comercial inglesa, el caudillaje criollo y la esquizofrenia de detestar a España comportándose, no obstante, como lo que eran: los españoles de América. En ese panorama, los indígenas, al principio, se decantaron más bien del lado realista (por ejemplo, el ejército de indios bolivianos mandado por Goyeneche estuvo a punto de dar al traste con la sublevación de las provincias del Plata) y posteriormente se situaron al margen, donde quedaron relegados hasta la segunda mitad del siglo XX. El aplastamiento de los indios por las repúblicas independientes fue, ha sido y es, como mínimo, similar al del tiempo virreinal, y la literatura indigenista (Arguedas, Icaza, Alegría), exageraciones victimistas aparte, constituye un buen reflejo de lo sucedido a lo largo de estos dos siglos, de tal suerte que las sangrantes denuncias que durante el gobierno hispano realizaron infinidad de frailes, cronistas y viajeros (Cieza de León, Diego de Ocaña, R. de Lizárraga, Melchor de Liñán, L. Capoche, etc.) podrían haberse fechado dos o tres centurias más tarde.

Obviamente, los avances tecnológicos, el desarrollo capitalista propiciado desde el exterior, la penetración avasalladora de Estados Unidos en todos los órdenes, la masiva emigración europea y asiática, la liberación de los negros, la gran ampliación de las masas de población mulata y mestiza son factores que modificaron la composición de las sociedades y los comportamientos. Sin embargo, los indígenas siguieron al margen de la política, de la vida y de la historia, incluso en los países en que son minorías numerosas (México, Guatemala), casi mayoritarios (Perú, Ecuador) o resueltamente mayoría absoluta (Bolivia). Hace años, pues, que la irrupción indígena, de inmediato autoproclamada indigenista, estaba cantada. Con los antecedentes de que se parte y el inevitable concurso de europeos y norteamericanos que viven de, por y para el zascandileo multiculturalista, lo que podía -y en nuestra opinión, debía- manifestarse como reivindicaciones sociales y políticas que igualen a los indígenas con sus connacionales de cualquier otro origen racial ha derivado hacia movimientos etnicistas inmersos de hoz y coz en el más puro racismo. A la contra, pero de características idénticas a las que dicen combatir y con una similitud nada sorprendente con el de los negros estadounidenses. Y si muchos de éstos buscan en el islam una idea sobrenatural para oponer a la civilización occidental, los indígenas andinos no necesitan ayudas externas para enarbolar mesianismos redentores con los cuales chocar contra las inconmensurables y horrendas maldades del cristianismo y de la cultura hispánica.

Detrás de gestos folclóricos como el del peruano Toledo adorando al sol en Macchu Picchu, más allá de la retirada de la estatua de Pizarro de la Plaza de Armas de Lima (fundó la ciudad en 1535), o más acá de los delirios de recomponer el Tahuantinsuyo, empezando por el Collasuyo -es decir, el Alto Perú, o sea Bolivia, más o menos-, lo que está latiendo es la transformación en racial de un movimiento que, si se quedara en exigir igualdad de derechos y oportunidades para todos los habitantes, sólo podría concitar nuestra simpatía. Pero, al igual que los chiapanecos, no quieren ser ciudadanos de pleno derecho (mexicanos, bolivianos, peruanos, etc.) sino distintos -y a ser posible, privilegiados- en función de diferencias étnicas y culturales. O religiosas: ¿les suena?

Desconozco si los grandes estrategas de esta subversión a escala continental (Castro, Chávez, Marcos) son conscientes del potencial destructor de la caja de los truenos que están descerrajando para reforzar sus propios intereses (la permanencia eterna) mediante la debilidad general y si se percatan de lo muy inconveniente que es la atomización étnica, cultural, política y religiosa para la prosperidad, el bienestar y la libertad de los iberoamericanos (suponiendo que hagan suyos tales objetivos, que es mucho suponer) e incluso -a fortiori, y ésta sí que es buena- para enfrentarse a Estados Unidos y mantener una relación más justa con ese país. No lo sé, pero sí parece claro el resuelto designio de personajes como Evo Morales, que explotan la eclosión indigenista, para borrar en primer término los dos últimos siglos transcurridos, eliminando el criterio de igualdad ante la ley y el estado de todos los ciudadanos sustituyéndolo por relativismos de dependencia tribal o étnica (por ejemplo, elevando a rango de ley el derecho consuetudinario local) y, por añadidura, liquidar (más aún) los años comprendidos entre 1532 y 1824, erradicando toda huella hispana: de ahí la proclama, mal comprendida de este lado del mar, de acabar con el «pasado colonial». Al populismo incompetente, corrupto y no pocas veces histriónico de próceres como Yamil Mahuad, Bucaram, Menem (de origen árabe los tres), Fujimori, Alan García, C.A. Pérez y un largo etcétera, o de caudillos a la antigua usanza (Chávez), han venido a unirse indigenistas (Toledo, Morales) de apariencia enloquecida pero prestos a servirse de la pobreza y la incultura -de que son responsables, eso sí, los partidos tradicionales y las oligarquías nacionales- para resucitar fantasías místicas que devuelvan América del Sur a la víspera de la entrada española, en busca de un pasado idílico cuya perfección, irrebatible precisamente por inaprensible de hecho, se complace en airear las imágenes del Buen Salvaje y del Paraíso Perdido inventadas por europeos: no se va a salir del subdesarrollo, a conseguir agua potable o a lograr la alfabetización general a base de los cuentos de la Pacha Mama, de mesianismos místicos andinos y con el retorno al hombre primigenio, un Adán previo a la manzana, vaya. Mistificaciones ahistóricas paralelas a la vuelta al islam puro y perfecto de Mahoma que andan predicando los islamistas. Y con la misma meta: eliminar de la faz de la Tierra la civilización occidental, principio y fin de todos los males.

Que Evo Morales revoque o no los contratos con Repsol, o firme con otras compañías, otros países, es secundario (dependerá del volumen de las mordidas). Lo que de verdad ha de preocuparnos es la enorme capacidad destructiva de gentes espoleadas por el hambre y el mal gobierno. Y no será ningún consuelo que a la vuelta de muy pocos años no haya resuelto nada -como Toledo en Perú: siempre por culpa de otros, claro- y sus manifestantes lo corran o abucheen: desatados la irracionalidad, el fanatismo racial y el odio, el desastre será irreparable. Un escenario óptimo para la Alianza de Civilizaciones.

Cataluña
Tufillo franquista
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Diciembre 2005

El artículo escrito en el diario Avui por Oriol Malló es el ejemplo más claro del doble rasero con que se mide en Cataluña a los medios de comunicación. Pues aquello era, más que un artículo, una amenaza por escrito a los promotores de la plataforma Ciutadans per Catalunya sencillamente por ser críticos con el tripartito.

Hasta el momento, y ya han pasado seis meses de aquello, no hemos escuchado a ninguna autoridad política del Ejecutivo catalán condenar este artículo; tampoco ninguna inquisición al estilo del Consejo Audiovisual de Cataluña se ha preocupado de la gravedad de unos párrafos en los que habla de exterminar a los fundadores de esta plataforma –Boadella, Espada y Azúa– personas de izquierda que simplemente se niegan a que el nacionalismo lo pueda absorber todo como la única razón de la existencia.

Es verdad que el CAC sólo afecta a los medios audiovisuales -¡qué curioso!- pero entiendo que sí el tripartito catalán quiere también controlar a todos los medios articule algún otro comisariado político para controlar a los medios escritos. Sí no lo hace, habrá que pensar que ya tienen domesticada la prensa escrita y que, por lo tanto, no necesita ejercer el control sobre unos periódicos que ya rinden un claro servilismo a los intereses políticos del gobierno catalán.

Esta falta de interés selectiva es el ejemplo claro de que el verdadero objetivo del CAC es aniquilar aquellos medios que no sean adictos al régimen. Discrepar del Gobierno se ha convertido en Cataluña en un motivo de persecución política, mientras que estar cerca del tripartito de la forma que sea y con los modos que sean supone una inmunidad total. En la consecución de su objetivo, la creación de un nuevo régimen en Cataluña, la prensa crítica molesta y mucho. La citación judicial a Malló no hace más que confirmar que el poder político sólo persigue a quién le molesta; lo demás son milongas y censura. El gobierno catalán recupera a marchas forzadas unas costumbre policial con tufillo franquista.

COPE
Una broma pesada llamada Zapatero
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Hace un año, el Gobierno de Zapatero imputó al Grupo Risa, a mí como director de La Mañana y a la Cadena COPE el terrible delito de haber publicado en Internet un montaje fotográfico de las ministras de cuota en cueros vivos. El suceso era terrible, intolerable, incalificable, inaceptable, abominable. Todo, excepto una cosa: el Gobierno mentía. Y pese a que se le dijo y se le explicó que ni la COPE ni La Mañana ni el Grupo Risa habíamos hecho ese montaje, siguió insultándonos y atribuyéndonos lo que nunca hicimos, y la Directora General de Asuntos Religioso, que comandó la cruzada de pudor ministerial, se negó a pedir disculpas cuando los autores del chiste, que no habían hecho nada distinto de lo que el Jefe de Gabinete de Caldera lleva haciendo durante años en la web losgenoveses.net, aclararon que habían sido ellos y que nosotros nada teníamos que ver en el asunto. Todavía estamos esperando que Rico Godoy, su ministro y Zapatero pidan disculpas.

El ministro de Exteriores, esa calamidad llamada Moratinos, tuvo en esas fechas el infame atrevimiento de denunciar en TVE al ex-presidente José María Aznar por una supuesta participación en el golpe de Estado que, por desgracia para los venezolanos, no acabó con el régimen del golpista Chávez. Tampoco pidió perdón a Aznar y al PP por sus mentiras. Y ahora este sujeto encabeza la grotesca payasada orquestada por Zapatero para chantajear a los obispos y liquidar los programas críticos con su mísera política antinacional. Y ello a propósito de una broma radiofónica, más leve que las que llevan haciéndose en las radios españolas hace muchos años. Una broma que se anunció como inocentada, que fue precedida de una introducción aclarando su ánimo jocoso (es de temer que la expresión latina se escaparía a los iletrados del Gobierno) y que se inscribió dentro de las llamadas a los líderes totalitarios de Iberoamérica que como Castro y Chávez las han padecido desde Estados Unidos.

Evo Morales, que se presenta como amigo y correligionario de los liberticidas susodichos, que se burla por tanto del pueblo venezolano aplastado por Chávez y del pueblo cubano que lleva casi medio siglo sometido a la miseria, la tortura, la muerte y el exilio de la dictadura más longeva del planeta, merece, como mínimo, el mismo trato que sus cofrades dictatoriales: la oposición política y, desde luego, la sátira donde haya libertad de expresión. Es evidente que en esta España en almoneda de Zapatero I “El Liberticida” la libertad de expresión sigue el mismo camino de Venezuela y es de temer que de Bolivia. Es evidente que este Presidente presidido de un Gobierno gobernado por los separatistas, que desprecia a la nación española (“concepto discutido y discutible”) y que pretende cargarse la Constitución sin consultar al pueblo como es preceptivo, cerrar la COPE se ha convertido en una prioridad. A principio de Febrero comienza el debate, es decir, el chalaneo del Estatuto catalán, y hay que eliminar todos los testigos posibles del crimen de lesa patria que, con bastante probabilidad, se cometerá. Cuando no viaja la Vicepresidenta al Vaticano para quejarse de la COPE, llama un ministro de chiste al Nuncio para quejarse de la COPE, o tratan de amedrentar a obispos y cardenales para que liquiden los grandes programas de opinión de la COPE que son los que le dan audiencia, influencia e independencia económica. ¡Tanto esfuerzo para cerrar una radio! Nunca pensamos que todo un Gobierno, aunque esperpéntico, montase tanto lío por una broma. Pero es que para todo liberticida, como lo son Zapatero, sus socios del club de Perpiñán y sus amigotes dictatoriales, no hay broma más intolerable que la Libertad.

El doble rasero mediático
EDITORIAL Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Desconocemos si alguien en el recién reforzado Consejo Audiovisual de Cataluña, ha reparado en el artículo que, el pasado mes de junio, publicó el esquerrista Oriol Malló. Suponemos que no, porque aplicando al pie de la letra la ley audiovisual catalana, lo que escribió Malló supera con mucho los límites de lo tolerable y entra de lleno en el campo de lo penal. Lo mismo se puede decir de la columna del juez Fanlo en la edición barcelonesa de 20 Minutos, en la que el autor lamentó que los terroristas de Terra Lliure no hubiesen, hace 25 años, acabado con la vida del editor de este diario. O quizá sí, sí ha reparado en ambos y no han emitido informe alguno porque en Cataluña la crispación va por barrios.

Si desde la prensa adicta al tripartito se profieren insultos, se propagan maledicencias o se fijan los objetivos a batir por los políticos sin escrúpulos, no pasa nada, forma parte de un guión no escrito. Si, en cambio, un periodista independiente osa criticar las decisiones del Gobierno catalán o los desmanes de sus pupilos más radicales, la cosa cambia: se trata de un abuso de la libertad de expresión al que hay que poner coto cuanto antes. No es necesario remarcar que, en Cataluña, hoy por hoy, los terminales mediáticos del nacionalismo son mucho más numerosos y poderosos que la solitaria cadena COPE, objeto de las iras de casi toda la clase política catalana.

Es el doble rasero de siempre. Mientras unos, los leales a la causa, tienen patente de corso para casi todo, a los otros, a los críticos, se les mira con lupa lo que dicen y lo que escriben. Todo para encontrar un resquicio por el que colarse y presentarlo como coartada de que cierta prensa se ha echado al monte y algo hay que hacer. Lo estamos viendo estos días a cuento de la broma radiofónica que, desde la COPE, el Grupo Risa le hizo al presidente de Bolivia. Cualquier cosa vale como casus belli, y este de la broma parece que el ministerio de Exteriores pretende explotarlo hasta el final. El objetivo es acabar de raíz con la disidencia en las ondas, y a ello llevan afanados más de un año.

Este asalto liberticida esta dejando en nada a los perpetrados por Felipe González, y eso que tuvo 13 largos años para llevarlos a cabo. Sus mentores se las ven muy felices valiéndose de las dos varas de medir y del invierno mediático en el que se encuentra la derecha española. Quizá llegue a buen término o quizá no, el hecho innegable es que, en lo que queda de legislatura, se va a despachar nada menos que la libertad de prensa en España. El mundo y, especialmente los medios de comunicación, han cambiado mucho en los últimos diez años. El Gobierno debería tenerlo en cuenta. Amordazar a una sociedad moderna en pleno siglo XXI es tarea ardua, pero no deberíamos olvidar que uno de los atributos propios de este Gobierno es la torpeza. Podría ser su perdición.

Acoso a la COPE
La libertad amenazada
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Diciembre 2005

El poder político en España está poniendo en grave riesgo el ejercicio libre del periodismo. El pluralismo y la libertad en los medios de comunicación están cuestionados. El poder político se ha instalado de tal modo en los medios de comunicación que corremos el peligro de ser devorados por sus totalitarios dogmas. Zapatero, Montilla y los del tripartito con el CAC están llevando el asunto por terrenos pantanosos. El acoso a la COPE es paradigmático. El problema es que todo está manchado. Nadie saldrá sin su zarandeo de esta miseria en la que nos ha situado el tinglado del Gobierno. Más aún, el poder político parece haber fijado una horrible posición no discutida por los grandes editores. Sí, hay ya casi una regla del periodismo español contemporáneo tan cruel como real que dice: “O estás en un grupo o estás en otro.” ¡La “norma” sigue haciendo estragos!

Quienes por las circunstancias que fueran, o porque se lo pida el cuerpo, estén en varios grupos a la vez corren el peligro de recibir golpes por todas partes. “Poner un huevo en varias cestas no sólo es un riesgo peligroso, sino que es casi imposible lograrlo.” Por supuesto, alguien que mantenga por azar o necesidad un discurso propio, acaso coincidente con el grupo A, en el grupo B no sólo es un valiente sino casi un héroe. La crueldad de la ley, especialmente para quienes van por libre, refleja una carencia significativa de libertad de la sociedad española. Por este camino el Gobierno está situando a la nación en la indigencia intelectual y la miseria política. Van a por la COPE y todos sus aledaños. No habrá distingos. Todos están en un mismo saco. Cualquiera que tenga la más mínima relación con esa cadena ya está estigmatizado. No hablo por hablar, ni hago teoría, sino que lo percibo, lo siento y lo soporto desde hace más de año y medio. O sea, me ha tocado. Lo llevo con dignidad y aguanto. Sigo siendo libre.

El problema es que la libertad está, en verdad, amenazada en España por todas partes. Hay, especialmente, un asunto que me saca de quicio. Me refiero al poder de contagio del paradigma liberticida del Gobierno. Éste, en efecto, pudiera conseguir infectar hasta las redacciones de los periódicos más libres de España. Problemas más graves vendrían, si la manía persecutoria del Gobierno contra el hombre libre fuera imitada en las redacciones de los periódicos. Pero este asunto lo dejo para otro día. Mientras tanto, prefiero pasar la Navidad con el pensamiento de Tocqueville: “El que busca en la libertad otra cosa que la libertad misma, está hecho para la servidumbre. No me pidáis que analice el goce sublime de sentirse libre; es preciso haberlo vivido. Entra por sí mismo en los grandes corazones que Dios ha preparado para recibirlo; los llena y los inflama. No es posible hacer que lo comprendan las almas mediocres que nunca lo han sentido.”

Amordazar en nombre de la Libertad
Lorenzo Contreras Estrella Digital 23 Diciembre 2005

Quién vulnera más la libertad de expresión, un equipo de analistas políticos que opinan desde un espacio radiofónico o desde medios electrónicos con tendencia a la crítica acerba y sin concesiones, o, por el contrario, un órgano (Consejo Audiovisual de Cataluña, el CAC) nombrado por un Parlamento autónomo (el catalán) sin competencias constitucionalmente reconocidas para dictaminar sobre los límites del ejercicio profesional periodístico?

El CAC parece que espolea al Gobierno de la Generalitat a tomar medidas contra los medios de la COPE, la emisora controlada por la jerarquía episcopal, pero la Generalitat avisa de que sólo aplicará sanciones si la "reincidencia" de la emisora en sus "faltas" se produce. ¿Y cuántas han de ser esas faltas para que se estime reiteración de las ofensas extralimitadoras de la libertad?

Lo que el CAC plantea no es tanto la necesidad de respetar unos límites constitucionales como la entidad de las cláusulas que determinan la vigencia o el final del régimen de concesión para operar en las ondas de Cataluña. Esto significa que los chicos de la COPE deben ser buenos en lo sucesivo y tener conciencia de la utilidad de la autocontención en los juicios que expresan o en las informaciones que propagan.

Tanto el CAC como la Generalitat invaden áreas judiciales y se adentran en el mundo de las competencias del tribunal Constitucional en la vigilancia del respeto a la normativa fundamental. La preocupación de los responsables de conducir la policía de las ondas estaría mejor fundada si quieres ejercen esa escrupulosa vigilancia no estuvieran en la actualidad cuestionados polémica y políticamente por sus excesos en la interpretación de la Constitución misma.

Se está perfilando un riesgo en el marco de las libertades. Porque lo que sucede es que la antes mencionada "autocontención" se llama en realidad "autocensura". Y en términos corrientes y comunes del lenguaje profesional periodístico, lo que se suele utilizar para describir esta situación es el término "mordaza".

Si la COPE tiene que desaparecer de las ondas catalanas, ¿a quién corresponde decirlo? La posible internacionalización de este combate político --que a fin de cuentas lo es-- promete llegar a convertirse en un escándalo extranacional. Será difícil que las instancias judiciales de la Unión Europea se laven las manos en el conflicto.

La cancelación de una licencia radiofónica es un asunto demasiado grave y serio para que su solución o desenlace tenga que depender de una conveniencia o interés político. Contarle al público catalán qué clase de desmanes puedan cometer sus líderes es algo que por su intríseco valor ético debería gozar de una garantía de proyección. Otra cosa es que la descripción de ciertos hechos o presunción fundada de hechos desborde conceptual o adjetivalmente la corrección expresiva. Pero para zanjar esos posibles excesos deben funcionar instancias que no giman bajo el peso de la obediencia política a quienes nombraron o situaron a sus integrantes en los confortables cargos que ocupan.

A los periodistas en general tienen que preocuparnos la creación de un precedente punitivo de conexión administrativa. Y en el fondo de esta historia conviene tener presente que los verdaderos destinatarios de la presión y de la mordaza no son tanto los periodistas como los dueños de la COPE, es decir, la Conferencia Episcopal.

Zapatero y Rajoy
Bobería y patriotismo
Jorge Vilches Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Zapatero y Rajoy son dos personajes muy distintos, obvio es decirlo. Pero a un servidor, como amante de la historia de las ideas, le gustaría que detrás de cada uno hubiera todo un corpus doctrinal. Ese algo al que aferrarse cuando acucia la duda; o la pregunta necesita salirse de los tópicos. Y el analista de la vida política se dedica a desentrañar sentencias, planteamientos y eslóganes con los que construir ese decálogo que diferencie a uno de otro.

Sería cruel, por tanto, otorgar al líder socialista la “bobería” como signo identificativo de su pensamiento; y más la “bobería solemne”. El caso es que tal término se refiere a “cosa de poca entidad o importancia”, y las declaraciones y actos de ZP están muy alejados de esto. No levantarse al paso de la bandera norteamericana, insultar reiteradamente a Bush, retirar las tropas de Irak antes de lo acordado, recomendar al resto de los aliados que hagan lo mismo, abrazarse a Castro, Chávez y Mohamed VI, llamar fracasada a Angela Merkel, decir que España es la envidia de Europa cuando ha perdido el 95% de los fondos, anunciar que la “paz” es posible dos horas antes de que ETA haga estallar siete bombas, ningunear a las familias del caso Guadalajara, cerrar en falso la comisión del 11-M, asegurar que la nación española es un concepto discutido y discutible, prometer que aceptaría el Estatuto que saliera de Cataluña y luego querer dejarlo como una “patena”, aliarse con totalitarios como ERC e IU, o permitir el acoso a la libertad de expresión; todo esto no son “boberías” porque importan, y sus consecuencias son graves.

Rajoy, por otra parte, es un “patriota de hojalata”, según Zapatero y el corifeo Blanco, porque “confunde hacer oposición al Gobierno con hacer oposición a España”. Y lo dicen quienes tienen un pacto de gobierno con los que arrancan públicamente las páginas de la Constitución, en una “fiesta propia de la edad”, reniegan de su españolidad, abominan del idioma común, odian los símbolos de España y aspiran a la independencia.

Porque conocemos en qué consiste el patriotismo de Rajoy: la defensa del interés de la nación española. Y se sabe cuál es el de los nacionalistas: dirigir todo acto o palabra hacia la independencia de su pretendida nación. Pero ignoramos los mecanismos del patriotismo de Zapatero, ya que a veces parece decidirse por el de Rajoy, pero otras, las más, favorece el éxito de los nacionalistas. Así, el presidente socialista es capaz de incluir en la misma frase que el verdadero patriotismo es “defender los intereses de España” por “encima del interés partidista”, y sin salirse de la “voluntad de los ciudadanos”. Y, a continuación, bendecir el pacto del Tinell, trasladado al resto de España, para dejar al PP y a sus diez millones de electores como un partido marginal y despreciable.

Quizá es preferible ser “patriota de hojalata” que “patriota ojalatero”, ese que propicia, busca y usa el conflicto para conseguir el triunfo de su partido. No obstante, y con la caridad propia de la Navidad, siempre podemos creer que el corpus doctrinal de Zapatero se limita a arrogarse el papel de “defensor de las mujeres”, y a verle hacer la ola con nuestros soldados en Afganistán el mismo día que homenajea a 17 militares muertos.

Generalitat censora
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 23 Diciembre 2005

EL GOBIERNO nacionalista de Cataluña ha tenido la brillante idea de aprobar una ley que le permite cerrar un medio de comunicación si este no da «una información veraz» o si «mezcla información con opinión». Así, tal cual, no es una inocentada.

Treinta años después de la muerte del dictador, un gobierno elegido democráticamente se saca de la manga la ley más antidemocrática de cuantas se han parido en la democracia. ¿Quién es el Gobierno nacionalista catalán para decidir qué es información veraz? ¿Qué criterios pueden emplear individuos como Bargalló, Tardá y otros ultras nacionalistas, hinchados de xenofobia, espíritu reaccionario y afán inquisidor para cerrar o no un medio? ¡Qué obsesión la del Gobierno nacionalista catalán por regular todos los aspectos de la vida de los catalanes: lo que tienen que sentir, la forma única y virtuosa de ser catalán, en qué caja de ahorros deben tener su dinero, cómo deben organizar su ocio! ¿Es una consecuencia de la forma catalana de ver el mundo el cerrar a aquellos medios que no se atengan, prietas las filas, a ella?

Lo terrible es que este atropello a la libertad de expresión resulta gratis políticamente en una sociedad adocenada por el nacionalismo como es ya la catalana. Durante años, muchos hemos mirado a aquella tierra como símbolo de modernidad y apertura a las ideas que se colaban por las rendijas de la dictadura procedentes del extranjero; hoy, gracias al régimen nacionalista de Maragall y cía, Cataluña se pone a la zaga de la libertad de expresión y decide que cerrará todos aquellos medios que no digan lo que no quieren oír. ¿Pueden afirmar los comisarios políticos nacionalistas que la televisión autonómica catalana -esa máquina de sembrar doctrina y perder dinero- da siempre información veraz, no mezcla información con opinión? ¿Pueden decir lo mismo de la flota de radios y televisiones que controla el régimen nacionalista y desde las que todos los días se emiten consignas xenófobas, en las que se utiliza español como sinónimo de insulto, como ser inferior? ¿Estarán dispuestos los aparateros del régimen nacionalista catalán a cerrar esos medios?

Estamos ante un ataque gravísimo a la libertad de expresión, que es uno de los indicadores que habla de la calidad de una democracia. Estamos ante una ley que quiere amordazar a la sociedad e impedir que nadie piense de forma distinta a la que quiere imponer el régimen nacionalista.

No es causal que en las dictaduras no haya libertad de prensa. No es casual que a todos los dictadores les hayan irritado siempre los periodistas que no contaban las cosas como ellos exigían.

Espero que la sociedad catalana y las del resto de España actúen en consecuencia ante esta brutal embestida y echen para atrás cuanto antes esta ley y, desde luego, castiguen electoralmente a sus responsables, esos comisarios políticos del nacionalismo catalán, siempre dispuestos a vigilar y castigar a los que demuestran que se puede ser catalán sin pensar como ellos.

Resistir al terror
Editorial El Correo 23 Diciembre 2005
 
Los reiterados atentados perpetrados por ETA contra empresas y la denuncia pública de la patronal guipuzcoana, informando de que la banda terrorista ha aumentado las amenazas sobre los empresarios, atestiguan que la sociedad y las instituciones se enfrentan a un problema de enorme gravedad cuyas aristas no pueden ocultarse tras suposiciones o hipótesis respecto a un inminente 'proceso de paz'. La desfachatez terrorista, que ha enmarcado la extorsión mafiosa dentro del capítulo de su 'abastecimiento', desearía que el chantaje se convirtiera en un asunto privado entre ETA y los amenazados, de forma que la sociedad se muestre indiferente ante el drama que viven familias enteras conminadas nada menos que a financiar el terrorismo. Por eso mismo resulta imprescindible y urgente que las instituciones arropen y protejan a los amenazados, especialmente con la persecución de un delito que ha de desterrarse cuanto antes de nuestro país. Pero tan importante como eso es que la sociedad y sus organizaciones representativas alcen su voz colectivamente negándose a admitir la existencia del denominado 'impuesto revolucionario' como un problema particular más o menos generalizado.

ETA persigue la financiación de su continuidad y trata de que la sensación de extrema debilidad que ofrece no cuaje hasta afectar a su poder coactivo. Al mismo tiempo que mantiene en activo su operativo terrorista, ETA pretende someter al conjunto de la sociedad vasca a través de aquellas empresas y personas que ha señalado como deudoras de su criminal causa, involucrando en ella a las bases de la izquierda abertzale con llamamientos a la realización de boicots a determinados productos y servicios. Cada euro que recaude ETA bajo amenaza tendrá para ella un triple valor: el económico, el de haberse apropiado de la voluntad de ese ciudadano que acceda a pagar y el de demostrarse a sí misma la utilidad práctica de la aplicación del terror. Por todo ello resulta imprescindible que los amenazados se sientan parte de una sociedad democrática activa y solidaria y se nieguen a pagar un solo euro para la perpetuación del terror etarra. Ello constituye un mandato moral frente al cual la amenaza que se padezca no puede ser nunca una eximente. Pero además esta negativa, secundada por la sociedad en su conjunto, es la contribución más importante que el extorsionado puede hacer a la paz ahora que el terrorismo está centrando todos sus esfuerzos en el chantaje a empresas y profesionales. Se trata de evitar que ETA pueda eludir su derrota política y social mediante la conquista mafiosa de un poder coercitivo sobre miles de ciudadanos vascos y sus logros profesionales o empresariales.

Peligroso control
Editorial El Correo 23 Diciembre 2005

La aprobación por parte del Parlamento de Cataluña de una nueva Ley del Audiovisual ha generado una fuerte inquietud en los medios profesionales y en buena parte de los editores y empresarios privados por el efecto que pueda representar para el ejercicio sin cortapisas de la libertad de expresión. La enorme discrecionalidad y la amplia potestad sancionadora conferidas al Consejo Audiovisual de Cataluña lo configuran como un instrumento ideal para el control político y el ejercicio subjetivo del intervencionismo. El documento aprobado por la Cámara catalana no sólo le concede facultad para la concesión de los nuevos canales locales de la televisión digital terrestre, o para la próxima renovación de las licencias de radio, sino también para aplicar sanciones como la suspensión temporal de las emisiones o incluso su cese definitivo.

Las sanciones previstas contra los incumplimientos en las obligaciones sobre protección a la infancia o en lo que respecta a la obligación de difundir información veraz se vinculan a la vulneración de indeterminados límites cuya comprobación y valoración, además, no se somete a la jurisdicción de los tribunales, sino a un organismo conformado políticamente, que es al mismo tiempo el encargado de castigar. Estamos ante el riesgo de que la nueva ley ofrezca a un organismo elegido por los partidos políticos representados en el Parlamento catalán la posibilidad de interpretar subjetivamente unos contenidos audiovisuales, limitando, restringiendo o anulando la libertad de expresión. Si bien es cierto que puede entrar dentro de lo razonable abordar una cierta regulación administrativa para un sector fundamental para la conformación de valores y modelos sociales, lo que no tiene ningún sentido es el establecimiento de sanciones tan graves por hechos que no hayan sido comprobados y sentenciados previamente por los tribunales. Salvo que prospere un recurso de inconstitucionalidad, los operadores de radio y televisión quedan sometidos en Cataluña a una nueva Ley del Audiovisual que permite el tutelaje político, que posibilita el intervencionismo y que supone una grave amenaza para la libertad de expresión protegida en la Constitución.

EL PEAJE CATALÁN
POR FRANCISCO MURO DE ISCAR El Ideal Gallego 23 Diciembre 2005

Sigo siendo tan rico como ayer. Tampoco me ha tocado la lotería. Este año se ha ido casi todo para Cataluña y para la comunidad valenciana, curiosamente las dos autonomías que andan negociando su nuevo estatuto. ¿Tendrá algo que ver? ¿Lo habrán arreglado Zapatero y Solbes para solucionar el problema de la financiación? Algunos son tan suspicaces, que seguro que se montan una historia con esto.

Pero con lo que hay que montarla es con otras cosas. Por ejemplo, con la ley de censura audiovisual que se ha aprobado en Cataluña y que vuelve a los peores tiempos del franquismo. No se si los promotores hablaron previamente con Manuel Conthe, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que quería hacer lo mismo con las empresas y los periodistas, pero van por la misma senda. En todo caso, son actitudes contra la libertad, totalitarias y fascistas, apoyadas por los sectores más regresivos de Cataluña. Es posible que ahora se dirijan contra una cadena de emisoras, que ejerce su libertad, pero mañana pueden ir contra todos. El Consejo Audiovisual Catalán, que depende de los políticos y vive, financieramente hablando, de la Generalitat, puede hasta quitar licencias a los medios cuyos contenidos no les gusten. En estos asuntos, son los tribunales y los jueces quienes deben actuar, pero la fiebre de algunos políticos por controlar todos los recursos de la sociedad civil, por ahogarla, es infinita.

También ahora se está discutiendo en el Parlamento español la propuesta de ERC de autorizar la elección de sexo de bebés. Los socios de Zapatero querían que esa ley, que tiene aspectos de dudosa constitucionalidad y que moralmente repugnan a una gran parte de la ciudadanía (la selección genética de embriones para tratar a niños enfermos o la eliminación de límites en los tratamientos de reproducción e investigación con embriones, por ejemplo), permitiera elegir el sexo de los niños. Afortunadamente, no ha prosperado, pero ERC ha prometido seguir insistiendo.

Lo grave es que un partido esté sometido permanentemente al pago de peajes que ponen en riesgo aspectos básicos de las libertades fundamentales o crean una inseguridad jurídica de fondo en asuntos que afectan a las personas y a las instituciones, a los ciudadanos y al propio entramado constitucional. En el asunto audiovisual catalán, el Gobierno de la Nación no puede guardar silencio, porque sería un silencio culpable.

La vara de medir de una izquierda que miente, insulta y censura con absoluta impunidad
Federico Quevedo elconfidencial.com  23 Diciembre 2005

Hombre, ya está bien. Vaya por delante que, en mi humilde opinión, es más provechoso un debate político dedicado a los problemas reales de los ciudadanos, y que la crítica fundamentada y estudiada hace mucho más daño al contrario que la simple descalificación. Pero, a veces, también es necesario el exabrupto, la reacción apasionada ante lo que a los ojos de la verdad es la más absoluta de las injusticias. Lo he denunciado en multitud de ocasiones, y lo seguiré haciendo, porque me parece el ejercicio más preclaro de cinismo e hipocresía políticos. Fíjense en un pequeño detalle: cuando Rodríguez afirmó el domingo pasado aquello de “patriotas de hojalata” en referencia al PP, nadie dijo nada, a casi todo el mundo le pareció bien. Pero cuando Rajoy contestó al día siguiente con eso otro de “bobo solemne”, entonces los coros y danzas del polanquismo se echaron las manos a la cabeza, y el resto de la humanidad mediática se dispuso en posición de firmes a censurar a los políticos el tono bronco y el insulto. ¡Qué curioso! El rasero sale a escena cuando abre la boca Rajoy.

Es la famosa vara de medir, según la cual un insulto de la izquierda es una verdad como un templo, y una verdad de la derecha la más atroz de las descalificaciones, una trampa en la que caen hasta quienes se precian de no ser adictos al régimen por eso del qué dirán. Rajoy es un canalla, Acebes un fascista, Aznar un asesino, Zaplana un corrupto, el PP la extrema derecha heredera del franquismo y sus votantes y militantes unos hijos de puta con las manos manchadas de sangre por la Guerra de Iraq. El PP es el culpable de la crispación, le hace el juego a ETA, mintió descaradamente el 11-M, quiso dar un golpe de Estado y, la última de todas, que es de las que hacen época, quiere romper España para tener razón cuando denuncia que los pactos de Rodríguez con los nacionalistas pueden romper España. Rice usted el rizo, busque la mayor de las barbaridades, aplíquesela al PP, invéntese una razón, encuentre un motivo por absurdo que sea y cualquier cosa que diga será aceptada como una verdad insondable por parte de la pléyade mediática que guarda las esencias del zapaterismo como si se tratara un dogma de fe en el que hay que creer sin excusas o, de lo contrario, te aplican la etiqueta de fascista y “derecha extrema” tan al gusto del inefable Pepiño Blanco.

Esto no es cosa de hace cuatro días. Ya desde aquel vídeo ideado por Alfonso Guerra en la campaña del 93 en la que se comparaba a Álvarez Cascos con un perro doberman, con todos los dobles sentidos que eso conlleva, el centro derecha español ha venido soportando toda clase de improperios, acusaciones y mentiras provenientes del campo de la izquierda. Cierto que, en los primeros seis años de Gobierno de Aznar, los muchachos de Ferraz dedicaron más tiempo a reflotar sus naves que a ocuparse de añadir nuevas acepciones de la derecha a la antología del insulto. Hasta que llegó el Prestige y, después, la Guerra de Iraq, y la campaña de mentiras, invenciones, injurias, ofensas, agravios, ultrajes, humillaciones y escarnios, acompañada de aquellos actos vandálicos contra las sedes del PP y los propios dirigentes de este partido arreció como si de un huracán caribeño se tratara, y no ha parado desde entonces, a pesar de que el partido que ahora lidera Mariano Rajoy abandonó el poder después de los atentados del 11-M cometidos, precisamente, con esa intención.

Pero toda paciencia tiene un límite y ningún ser humano, por mucha flema que le acompañe, aguanta hasta el infinito, y eso fue lo que le ocurrió a Rajoy el pasado lunes. No es gratuita la estrategia de la izquierda de utilizar sus más bajos instintos contra la derecha democrática con el objeto de atemorizar a sus votantes y buscar su aniquilación parlamentaria. Como ya ocurrió en los últimos años de Felipe González, cuando su Gobierno vivía acosado por los escándalos y por los delitos de Estado, y entonces se revolvió como un animal herido contra la oposición y los medios de comunicación que le acorralaban por sus desmanes, también ahora, cuando los pactos vergonzantes de Rodríguez con el nacionalismo separatista, con ETA, con Marruecos, con Chirac y con el populismo revolucionario de América Latina, le ponen en evidencia y muestra su incapacidad para defender los intereses de España, la izquierda saca lo peor de sí misma contra todo y todos los que le descubran las vergüenzas.

Y lo hace con absoluta impunidad. Es más, se practica la censura, se ataca a los medios de comunicación, se coarta la libertad de expresión, se ejecutan las estrategias del fascismo contra los derechos fundamentales que deberían estar únicamente sometidos a la labor de la Justicia para lo bueno y para lo malo, y no a organismo públicos y regulados por el poder político como el Consejo Audiovisual de Cataluña, que es la versión moderna de los aparatos de agit prop y eliminación de la disidencia propios de las más nocivas autarquías, y aquí paz y después gloria, aplausos del respetable y consentimiento sonrojante de una parte de la profesión periodística que, se lo digo con enorme dolor de corazón, a veces me produce tristeza porque parece haber olvidado que la libertad y la búsqueda de la verdad son nuestro norte y nuestra vocación de entrega al servicio de la opinión pública. Lo siento, respiren, pero es que se me llevan los demonios, y sepan ustedes que no cambiaría ni una coma si los ataques se perpetraran contra la SER.

Yo mismo he sido objeto reciente de la censura que practica la izquierda sectaria, pero da igual, lo esperaba de alguna manera. No piensen que lo de Cataluña es un hecho aislado. Que va. Forma parte del objetivo último universal de la izquierda de acabar con cualquier forma de disidencia. En Madrid se discute un Estatuto –además del Catalán-, el del periodista, a propuesta de Izquierda Unida y con el apoyo del PSOE y de ERC, que pretende crear a nivel nacional un organismo de censura y de coartación de la libertad como el CAC. Nuestra libertad está en peligro, pero hay muchos compañeros que aplauden el gesto y no parece importarles que en el futuro sintamos sobre nuestras cabezas la suela de la bota del censor que nos impedirá expresarnos libremente. Ese es el porvenir que nos espera, el futuro de un país entregado al radicalismo más salvaje de la mano de un presidente dispuesto a ceder la nave con armas y bagajes a sus enemigos.

Intimidación a los obispos a cuenta de Evo Morales
Carmelo López-Arias elsemanaldigital 23 Diciembre 2005

Si al nuncio de Su Santidad en España le convoca el ministro de Asuntos Exteriores, tiene que acudir, por absurda que resulte la excusa. Y si se le pregunta por la llamada del Grupo Risa a Evo Morales, no le queda otro remedio que reprobarla.

Ésa era la escenificación que buscaba el Gobierno, claramente intimidatoria. Con la LOE en marcha y la clase de Religión y miles de conciertos por medio, los Acuerdos con la Santa Sede pendientes de renovación, la cruz en la casilla del IRPF y la contribución complementaria del Estado como espada de Damocles, y la posibilidad de dejar a la COPE sin audiencia en Cataluña, ¿qué mejor que obligar a monseñor Manuel Monteiro de Castro, embajador del Papa, a excusarse por una broma en la que no tuvo responsabilidad ni directa ni indirecta?

Para la Conferencia Episcopal la tentación del canto de sirena es muy fuerte, y lo cierto es que lleva año y medio resistiendo con firmeza presiones para entregarle a José Luis Rodríguez Zapatero, en bandeja de plata, las cabezas de los líderes mediáticos que apetece La Moncloa.

Desde el entorno socialista se emponzoña alegando una razón económica: el buen negocio que resulta ahora la emisora de los obispos, gracias a sus programas estrella y a sus millones de oyentes.

Pero la causa de la resistencia es otra. Algunos de los prelados más representativos del episcopado entienden que el envite que importa no es el del corto plazo, sino el que busca miras de largo alcance. En la calle Añastro hay preocupación porque las encuestas apuntan un proceso acelerado de descristianización de la sociedad española, y en particular de la juventud. Sin embargo, y de forma paralela, el año y medio de Gobierno Zapatero ha despertado energías entre los fieles que se juzgaban dormidas o amedrentadas, y en la movilización de las mismas juega un papel no menor, como principal medio de masas, la COPE.

¿Pueden renunciar a él? ¿Van a encontrar el mismo poder de convocatoria –para causas que les importan, y mucho– a través de las parroquias? España hoy no es México en los años 20, no es Alemania en los años 30, no es Estados Unidos en los años 50, momentos de importante cohesión de los católicos en torno a sus pastores.

Si la Iglesia sacrificase un canal de comunicación eficaz con la sociedad española en beneficio de situaciones legales que van a seguir dependiendo del arbitrio de un poder hostil, estaría perdiendo su mejor carta negociadora ante lo que venga.

Lo que viene es, por ejemplo, y lo hemos visto ayer, Juan Fernando López Aguilar blandiendo la fiscalía.

¿Es ERC extrema derecha?
Román Cendoya Periodista Digital 23 Diciembre 2005

[left] Desde que ERC decidió celebrar la Constitución arrancando hojas del texto de la misma, estoy viviendo una curiosa contradicción. Todos mis amigos, compañeros y conocidos de la izquierda, muchos de ellos destacados militantes y algunos con cargo otorgado por este gobierno, me dicen que “la extrema derecha siempre ha estado en contra de la Constitución”. Esa afirmación es cierta, lo que sucede es que estamos hablando de Esquerra Republicana de Catalunya. Cuando les preguntas si Esquerra es extrema derecha o extrema izquierda todos, todos, han afirmado que ERC es extrema derecha. No deja de sorprender la respuesta y por eso no me canso de preguntar dos cuestiones. La primera pregunta que lanzo es ¿Si Cataluña ha pasado de un gobierno de derechas a un gobierno progresista, como dijo Maragall, acaso la extrema derecha es progresista?. ¿Alguien me puede explicar qué sentido tiene que un presidente “rojo” pacte y tenga la estabilidad de gobierno gracias a la extrema derecha? La respuesta suele ser o un silencio explícito, que decimos en la radio, o un cariñoso… “no me jodas”.

El problema de la izquierda española es que todavía no ha hecho su reconversión ideológica. Sigue trabajando con un modelo “naif” en el que todo lo bueno es la izquierda y todo lo malo es la derecha. Todo lo reaccionario radical es “fascista” y nada es “estalinista”. La diferencia está en que hay una parte importante del centro derecha que no tiene ningún problema en afirmar que los que acosaron a Santiago Carrillo en una librería son extrema derecha reaccionaria y que tampoco duda a la hora de calificar así a Fuerza Nueva o a los extintos Guerrilleros de Cristo Rey. El problema surge cuando le pides la misma reflexión a la izquierda. Herri Batasuna, en cualquiera de sus marcas, es extrema izquierda reaccionaria, además de terrorista. ERC es extrema izquierda reaccionaria, además de nazionalista. Lo mismo que el BNG. Es decir, que la izquierda española no tiene problemas para pactar con la extrema izquierda reaccionaria que presenta comportamientos tan anticonstitucionales y reaccionarios como los que puede presentar, por otros motivos, la extrema derecha. Pero, a la hora de situarlos políticamente los ubica, por sus propuestas y actitudes, en la extrema derecha.

Hasta que la izquierda en España no sea capaz de reconocer que la radicalidad reaccionaria de su sector es de su ámbito ideológico, difícilmente podrá formarse, con el fin de resolver los grandes problemas que tiene España, una coalición como la alemana. Ahí, sin complejos, la izquierda y la derecha han sabido estar a la altura de su país al interpretar que, para la estabilidad del estado alemán, los radicalismos de ambos lados no eran los mejores para el futuro. Qué envidia.

El Granma catalán
Antonio Gázquez Periodista Digital 23 Diciembre 2005

La Constitución española de 1812 de Cádiz y posteriormente la de 1868 contienen en su articulado los derechos de los ciudadanos "a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones", así como de "comunicar y recibir libremente información”. Con la llegada del régimen franquista, en 1938 es recortada dicha libertad por el ministro Serrano Suñer, responsable directo de la llamada ley de Prensa, creando la censura previa. En su artículo primero podemos leer que el Estado se atribuye “la organización, vigilancia y control de la institución nacional de la Prensa periódica”. En marzo de 1966 aparece una nueva ley de Prensa en la que se abolió la censura, aunque aún existe un control sobre la libertad de opinión. Es con la Constitución de 1978 cuando se restablece la filosofía de La Pepa, protegiéndose y garantizándose el derecho de los ciudadanos a la libertad de expresión y de comunicación.

Hace 193 años que en España fuimos conscientes de la importancia del concepto de libertad de pensamiento y de su comunicación, y por ello los señores del tripartito catalán han querido restablecer un régimen control creando el Consejo audiovisual catalán. Hecho que no sucede en ningún país democrático, tan solo en aquello países autoritarios. Ellos saben que dirigir el pensamiento es un arma eficaz en la lucha por las izquierdas. La palabra tiene su importancia y como tal es casi siempre fundamental para dirigir a la plebe. Ahora lo único que necesita el CAC es fundar su Granma como órgano oficial de dicho “Comité central audiovisual del tripartito” a la usanza de países dictatoriales.

Pero si ya tenemos a un consejo mordaza, el señor don Manuel Chaves ya tiene preparado para el Consejo audiovisual andaluz competencias similares a las catalanas. No podía ser de otro modo, pues en una Autonomía, que anda a la cola económica, no se puede exponer a que sus votantes y, especialmente, aquellos que disientes con el régimen socialista establecido puedan expresar opiniones diferentes a las del poder, o que pretendan hacer pensar a los votantes que existen otras opciones.

Si alguien supo desde el primer momento que la libertad de expresión y, especialmente de prensa, es un arma poderosa, ha sido la izquierda. No hay mas que mirar donde sucede esta situación y ver qué países soportan dichos regímenes totalitarios.
Es increíble pensar que dicho Consejo mordaza haya sido creado en un país democrático, y que el gobierno no haya dicho absolutamente nada, es más, que indirectamente a través del PSC, lo apoye. ¿Dónde vamos a llegar?, quizás a que no exijan desayunar con el Granma y nos acostemos con Psoevisión.

Irán
Los amigos de Rodríguez Zapatero
GEES Libertad Digital 23 Diciembre 2005

Mientras el presidente iraní, Ahmadinejad lanza soflamas y promete obliterar Israel y promover un mundo sin los Estados Unidos, el cabeza visible –que no necesariamente responsable– de la política exterior de nuestro país, Miguel Ángel Moratinos ultima los detalles de su próxima visita a Teherán. Desde las huestes de la propaganda socialista se argumenta que se trata de continuar la relación emprendida por el mismísimo Aznar. Lo que no dicen es que las condiciones para la misma y la realidad iraní han mutado profundamente en los últimos meses y que sólo por eso la visita oficial de la diplomacia española debería desaconsejarse.

Para empezar, el actual presidente de Irán es un radical convencido. Tanto que se le adscribe militancia en una secta fundamentalista que alberga el sueño de vivir el Apocalipsis en forma de día del juicio final y contemplar la venida del Mehdi, su especial Mesías, desde el reino de los cielos. No importa con que medios se acelere la llegada de este momento y vitrificar Israel con un ataque nuclear puede ser un buen instrumento para ello. Sus amenazas al respecto conviene tomárselas en serio y los responsables de la Unión Europea no han dudado en condenarlas fulminantemente. En la Moncloa no parecen importarles. En segundo lugar, el régimen de los ayatolás de Irán ha vuelto a dar esquinazo este miércoles a los negociadores europeos en Viena y siguen sin renunciar a desarrollar su programa nuclear con fines pacíficos y también militares. Cuando los europeos endurecen sus posturas y amenazan con llevar el tema al Consejo de Seguridad de la ONU no parece el mejor momento para abrir un redoblado cauce de diálogo con quienes se están colocando voluntariamente al margen de la ley.

Es verdad que Zapatero necesita de Teherán para poder seguir soñando con su iniciativa de Alianza de Civilizaciones, pero el eje Madrid-Teherán se enmarca en algo más amplio, el eje de antiamericanismo en el que Rodríguez Zapatero ha situado a España desde el comienzo de su mandato y del que no quiere movernos. Allí donde un dirigente hace una condena de Bush o se manifiesta contra el imperialismo yanki, o promete diez o cien Vietnam, corre Zapatero de visita o envía a algunos de sus adláteres. Moratinos a Irán; Bono a Venezuela y un tal Bernardino a entenderse con los indigenistas bolivianos. ¿Qué otro eje, si no, puede explicar o dar sentido a la actual acción exterior española? Rodríguez Zapatero ha demostrado tener pocos amigos y los que le quedan más vale que los perdiera cuanto antes.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Vidal-Quadras y el futuro del PP catalán
Juan Delgado elsemanaldigital 23 Diciembre 2005

El pasado domingo, en el programa Más se perdió en Cuba de Radio Intereconomía, un espacio que se consolida semana a semana como una magnífica alternativa a la programación futbolera de la mayoría de las emisoras, varios oyentes interpelaron a unos de los contertulios habituales: "Señor Vidal-Quadras, ¿cuándo vuelve a Barcelona para hacerse cargo del PP de Cataluña?". El vicepresidente del Parlamento Europeo se escurrió como una anguila gracias a su hábil retórica, humor e ironía. De sus palabras, parecía desprenderse que no tiene ninguna intención de encabezar una operación para hacerse con el poder que ahora ostenta Piqué.

No tengo ninguna duda de que Vidal-Quadras está contribuyendo notablemente a difundir el proyecto de Estatuto. Es la mejor forma de descalificarlo, que la gente lo lea y lo conozca. Mucho más letal que cualquier análisis sesudo o crítica mordiente, que también lo está haciendo.

Pero los peperos catalanes, o mejor dicho una parte importante de la base social del PP catalán, quieren que vuelva a ser su líder. Pero no lo va a ser por decisión propia. Aseguran personas próximas a él en Estrasburgo y Bruselas que no tiene ninguna gana de volver a la presidencia del PP catalán. Aduce razones personales y familiares. Incluso no falta quien le atribuye la siguiente afirmación: "Sólo volvería si me lo pidiese encarecidamente Mariano y se me mantienen mis retribuciones actuales".

En el entorno de Josep Piqué no temen un regreso del eurodiputado. "No quiere volver, no está dispuesto a dejar la vicepresidencia del Parlamento Europeo y, mucho menos, su sueldo. A él lo que le gusta es venir a Barcelona a darse baños populares en conferencias y debates". Creo que convendría que Vidal-Quadras diera la cara, como siempre la ha dado, y le comunicara a sus seguidores que no existe ninguna posibilidad de que vuelva a ser la cabeza visible de los populares catalanes.

El nacionalismo perjudica el desarrollo de Cataluña, que se aleja de Madrid
El Foro de Intereconomía Periodista Digital  23 Diciembre 2005

La gestión respectiva de las comunidades autónomas de Cataluña y Madrid revela los costes de la ‘construcción nacional’, concluye Luis Losada en Época.

Los esfuerzos dedicados a la “construcción nacional” en Cataluña no han ido acompañados por éxitos económicos. Mientras tanto, las rebajas de impuestos y el apoyo a las pymes han permitido a la economía madrileña crecer más, de manera más productiva y con una inflación más moderada. La estabilidad y la buena gestión han convertido Madrid en el centro de atracción de capital extranjero en España.

El diferencial de crecimiento económico de la comunidad que dirige Esperanza Aguirre en relación a Cataluña es cercano al punto desde hace varios años. En industria, mientras que Cataluña presenta crecimientos cero desde hace años, Madrid arroja unos crecimientos modestos, pero crecimientos, en la horquilla entre el 2 y el 2,8%. Madrid ha invertido 62 millones en apoyar sus pymes y creado Promomadrid para ayudarles en sus proyectos de exportación.

Según informa la revista Época, Cataluña presenta -como tendencia- seis puntos más de inflación en relación a Madrid, lo que hace su economía menos competitiva. Según los datos de contabilidad regional, en noviembre de 2005 Cataluña presenta una tasa de inflación interanual del 4% frente al 3,3% de Madrid. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el coste laboral de Madrid supera trimestre a trimestre al catalán. ¿Qué significa esto? Que en Madrid se paga mejor que en Cataluña, claro indicador de progreso económico. Aunque la productividad de Madrid es superior a la catalana en un 8,3%; mientras que un trabajador catalán produce 44.609 euros anuales, uno madrileño aporta un valor de 48.333 euros.

Pero la diferencia entre ambas comunidades autónomas es espectacular si nos referimos a la atracción de capital extranjero. Mientras que Madrid concentra entre el 40-60% de la inversión foránea total, Cataluña se queda en cerca de la mitad. En 2004 las diferencias son todavía más abultadas. Según los datos de la subdirección general de Inversiones Extranjeras, mientras Cataluña fue el destino de inversiones por valor de 1.554 millones de euros, esta cifra se eleva hasta los 4.475 millones de euros en el caso de Madrid. Los catalanistas de todos los partidos adjudican este diferencial a las inversiones estatales en Madrid. En paralelo, apelan al déficit fiscal catalán como lastre de la economía catalana. Pero Madrid es más deficitario que Cataluña. Quizás por eso Maragall se irrita con Aguirre por no hablar de exigencias monetarias: “A veces parece como de mal gusto, pero es necesario hacerlo; hablemos de dinero para que podamos hablar de otras cosas”.

Descartado el déficit fiscal, los catalanistas apelan al factor uniprovincial. “Súmale tres provincias de Castilla y León y ya verás cómo los números no te salen tan bien”. Pero desde la Comunidad de Madrid se defiende que precisamente la escasez del territorio es un factor negativo que dificulta el crecimiento, produce congestión y atascos y encarece el suelo, tanto el residencial como el industrial. Habrá que buscar otros elementos que expliquen la ralentización catalana frente al dinamismo madrileño. “Nosotros no tenemos que desviar recursos intelectuales ni económicos en la construcción nacional”, sostienen altos cargos de la Comunidad de Madrid.

Sólo un dirigente del PSE acompañó a la viuda de Buesa
Natividad Rodríguez había pedido que la apoyaran en el juicio contra uno de los etarras
J. Arias Borque / F.Velasco La Razón  23 Diciembre 2005

Madrid / Bilbao- Sólo uno. Ese fue el número de representantes de entidad que mandó ayer el socialismo alavés a la primera sesión del juicio que acaba de comenzar en la Audiencia Nacional contra el etarra Diego Ugarte López de Arcaute, uno de los presuntos asesinos del dirigente del PSE alavés Fernando Buesa y a su escolta, el ertzaina Jorge Díez, en febrero de 2000, para quien el fiscal pide 103 años de cárcel. Todo a pesar de que la viuda del ex número uno del PSE en Álava, Natividad Rodríguez, había pedido en persona al presidente del Senado, Javier Rojo, auténtico peso pesado del socialismo alavés, que el partido la arropase en un momento tan delicado, en el que se iban a rememorar a través de los testimonios de los terroristas que están siendo enjuiciados cómo se asesinó a su marido.

La respuesta de Rojo se pudo comprobar ayer. El único dirigente destacado del socialismo alavés que acudió fue el parlamentario Ramón Jáuregui, al que acompañó una diputada del PSE en la Cámara vasca. Quienes sí estuvieron, aunque a título personal, fueron varios miembros del PSE críticos a la actual dirección, como la europarlamentaria Rosa Díez, o el ex secretario general Nicolás Redondo Terreros.

Por otra parte, la Audiencia Nacional condenó ayer a 26 años de cárcel al etarra Orkatz como autor del asesinato del magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya José María Lidón, perpetrado por el «comando Vizcaya» la mañana del 7 de noviembre de 2001. El atentado se produjo cuando el juez, en compañía de su mujer, salía del garaje de su domicilio para dirigirse a su trabajo, momento en que dos terroristas comenzaron a dispararles con armas de fuego, alcanzando tres disparos al magistrado que le provocaron la muerte. ETA reivindicó el asesinato como «una acción dirigida contra el aparato de Justicia español».

La información sobre el magistrado, sus horarios y medidas de seguridad fue realizada por Orkatz Gallastegui Sodupe -hermano del ex dirigente etarra Irantzu Gallastegui-, quien, a su vez, se la transmitió al etarra que se la había solicitado, para que éste, a su vez, la trasladase a los integrante del «comando» terrorista que perpetró el atentado.Por otro lado, el Tribunal Constitucional ha inadmitido a trámite sendos recursos de Batasuna contra la sentencia del Tribunal Supremo que ordenó, en primer lugar, la disolución del grupo parlamentario Batasuna y más tarde el de Araba, Bizkaia eta Gipuzkoako Sozialista Abertzaleak (ABGSA).

El Alto Tribunal afirma que la sentencia que sirvió de base para ilegalizar a Batasuna supuso su «muerte civil» y, por lo tanto, carece legitimidad para interponer un recurso. No obstante señala en su resolución que hay varios recursos ya admitidos a trámite presentados contra esta misma decisión que aún están pendientes de ser resueltos, y en concreto, los interpuestos por el ex presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa (PNV), y de políticos de EA e IU, contra las mismas decisiones del Supremo.

SÍ CONCEDE AYUDAS A LOS FAMILIARES DE ETARRAS
El Gobierno vasco niega la subvención al Foro de Ermua porque premia a San Gil
Tal y como ya había denunciado el Foro de Ermua, el consejero de Justicia ha confirmado que el Gobierno vasco no dará el próximo año subvención alguna a este colectivo. Dice Joseba Azkarraga que el Foro pretendía dedicar ese dinero a la concesión de un premio a la presidenta del PP vasco, María San Gil, y que es motivo suficiente para denegar las ayudas. El año pasado ya hizo lo mismo cuando el premiado fue Alcaraz, responsable de la AVT. El Ejecutivo de Ibarretxe sí que dedicará una partida a familiares de presos de ETA y a un grupo de apoyo a Egunkaria.
EFE Libertad Digital 23 Diciembre 2005

El consejero vasco y dirigente de EA intervino durante el pleno de este viernes en la Cámara de Vitoria para responder a una pregunta del parlamentario popular Carlos Urquijo sobre la concesión de 9.000 euros a la Asociación Etxerat, que agrupa a familiares de presos de la banda terrorista, y la denegación de ayudas al Foro de Ermua.

Urquijo explicó que el Boletín Oficial del País Vasco del pasado 28 de noviembre publicaba una resolución por la que se otorgaban ayudas para las organizaciones que desarrollan actividades a favor de la paz y de los derechos humanos. Dentro de aquella resolución se denegó una ayuda al Foro de Ermua para la organización del V premio a la convivencia cívica en recuerdo de José Luis López de la Calle, criticó Urquijo, y en cambio, sí se le concedió a la Asociación Etxerat.

Urquijo consideró a Etxerat "una asociación que justifica y apoya el terrorismo, aunque ellos lo llamen lucha armada, y que considera presos políticos a unos asesinos". Además, "no son unas ayudas cualquiera, son unas ayudas destinadas a la edición de una revista y a la confección de una página web, en definitiva, ayudas que se van a emplear para disculpar al terrorismo, para lavar la cara de los terroristas y para deslegitimar el Estado de derecho", agregó Urquijo.

Por todo ello, el representante del PP acusó a Azkarraga y al Gobierno Vasco de "financiar la difusión de los objetivos de los terroristas". El consejero de Justicia recordó al portavoz popular que la Dirección de Derechos Humanos no subvenciona premios, sino proyectos en favor de los derechos humanos y de la paz.

"Al Foro de Ermua se le ha dicho este año y el pasado que nosotros no subvencionamos premios, sino proyectos en favor de los derechos humanos y de la paz, pero han vuelto a repetir la petición para un premio, en este caso para María San Gil", criticó Azkarraga.

El gallego será la única lengua en los exámenes tipo test de las oposiciones
Touriño vincula la medida al desarrollo del plan de normalización lingüística
Presidencia recuerda que la normativa exige al empleado público conocer el idioma autonómico
Las academias dicen que ya hay una prueba sobre el idioma propio
Expertos en derecho dudan de la legalidad de la decisión
Lugar: m.b. | santiago La Voz 23 Diciembre 2005

La decisión del Gobierno bipartito de suprimir el castellano en los exámenes test de las oposiciones a auxiliar y subalterno ha creado un cierto malestar en algunas academias, que han denunciado que se vulnera la cooficialidad de las lenguas. Sin embargo, el presidente de la Xunta aseguró ayer que esta medida sólo se aplicará en este tipo de ejercicios y que la Administración autonómica no tiene previsto hacerla extensiva a otras pruebas. De hecho, en la convocatoria de plazas para el Grupo A de la Xunta se permite el uso del castellano en los exámenes en los que se requiere el desarrollo de los temas. Touriño recordó que esta decisión se toma para desarrollar el plan de normalización lingüística. Desde Presidencia explicaron ayer a este periódico que la supresión del castellano en los test es una medida acordada con los tres sindicatos y que se ajusta plenamente a la legalidad vigente.

Versión oficial
El departamento que lidera Méndez Romeu considera que con esta modificación el opositor sólo tiene que demostrar que comprende los enunciados de las preguntas en gallego y que la Lei da Función Pública, en su artículo 33, establece la obligación de los empleados de la Xunta de conocer el idioma propio de la comunidad. Las academias han reaccionado de forma diferente ante la medida adoptada por el bipartito. Algunas han denunciado que el nuevo sistema crea una desigualdad para quienes están habituados a leer en castellano, lo que les provocará retrasos en las respuestas en una prueba en la que el tiempo tiene una cierta importancia.

Otras, en cambio, consideran que la gran mayoría de los opositores leen gallego con fluidez. Desde el Grupo Academia Postal, de Santiago, aseguran que el único inconveniente es traducir las pruebas al gallego para que los alumnos se habitúen en los ejercicios preparatorios. «Pero la verdad es que muchos de ellos ya piden el material en el idioma de la comunidad», insisten desde el centro.

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