AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 28 Diciembre 2005
El cierre federal del Estado
ANTONIO PAPELL El Correo 28 Diciembre 2005

El faisandage según zapatero
M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Diciembre 2005

Rajoy evita la trampa
Editorial ABC 28 Diciembre 2005

Punto y seguido del Estatuto
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  28 Diciembre 2005

El PP no tiene estrategia
ALONSO DE LOS RÍOS ABC 28 Diciembre 2005

Batasuna en el Congreso
ANDRES MONTERO El Correo 28 Diciembre 2005

Árbitros buenos y malos
Por BENIGNO PENDÁS ABC 28 Diciembre 2005

Piedras contra la “zapatería”
Lorenzo Contreras Estrella Digital 28 Diciembre 2005

Por qué soy españolista
José García Domínguez Libertad Digital 28 Diciembre 2005

Ni paz ni guerra, sino todo lo contrario
GEES Libertad Digital 28 Diciembre 2005

Una falta de respeto a los españoles
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Diciembre 2005

Ahora la libertad de prensa
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Diciembre 2005

Doble moral
Editorial ABC 28 Diciembre 2005

Estremecedor
Editorial ABC 28 Diciembre 2005

La fragata de la hipocresía
EDITORIAL Libertad Digital  28 Diciembre 2005

Del pacifismo ostentoso al belicismo vergonzante
Editorial Elsemanaldigital.com 28 Diciembre 2005

El Estatuto y la dignidad nacional
Pablo Sebastián Estrella Digital 28 Diciembre 2005

Se aceleran las relaciones hispano-israelíes
Antonio Sanchez-Gijón Libertad Digital 28 Diciembre 2005

Remontar errores
José Javaloyes Estrella Digital  28 Diciembre 2005

Cuando las víctimas del terrorismo son escondidas...
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital  28 Diciembre 2005

Timeo Danaos et dona ferentes
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Diciembre 2005

De patriotas de hojalata y tontos solemnes
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 28 Diciembre 2005

Empezar como Alfonso XII y terminar como Fernando VII
Luis Miguez Macho elsemanaldigital  28 Diciembre 2005

La Asamblea debatirá sobre la potenciación del árabe en el Estatuto de Autonomía de la ciudad
ABC 28 Diciembre 2005

Los atentados prueban la resistencia de los empresarios a ETA, según Confebask
M. LUISA G. FRANCO ABC 28 Diciembre 2005

La AVT denuncia que una revista de la Policía avala a un grupo que ensalza a ETA
PATRICIA G. ROBLEDO ABC 28 Diciembre 2005

Algunas oposiciones en Galicia se harán sólo en gallego
Borja Ventura Periodista Digital 28 Diciembre 2005

Aprender el catalán
JUAN JOSÉ SOLOZÁBAL ECHAVARRÍA EL PAÍS  28 Diciembre 2005

El cierre federal del Estado
ANTONIO PAPELL El Correo 28 Diciembre 2005

Los constituyentes de 1978 demostraron intuición e inteligencia al diseñar, después de largos y encendidos debates, un 'Estado de las Autonomías' que permitió desactivar el viejo 'problema territorial' durante 27 años, al tiempo que auspiciaba un sistema de organización del Estado basado en la descentralización administrativa y política que, con el tiempo, se ha demostrado muy útil y eficaz en lo referente al desarrollo socioeconómico del país.

Sin embargo, y como bien a la vista está, los padres de la Constitución vigente marraron en el designio de estabilizar el régimen político a largo plazo. El error fue abultado y consistió en pensar que, mediante la extensión de la autonomía a todo el territorio español -el celebérrimo 'café para todos'-, las pulsiones nacionalistas más activas terminarían diluyéndose en el magma homogéneo de una descentralización general que terminaría dando al Estado una apariencia y una estructura cuasi federal. Hoy es notorio que, aunque el modelo ha funcionado en la práctica, los insaciables nacionalismos no se han sentido satisfechos con lo conseguido. No tanto porque consideren insuficientes sus cotas de autogobierno cuanto porque no han logrado para sus territorios la suficiente singularización. Éste y no otro es el sentido de la exigencia catalana de denominarse 'nación', para diferenciarse de las advenedizas y vulgares 'nacionalidades'.

Por añadidura, el desarrollo de la negociación estatutaria catalana está poniendo de manifiesto que, aunque haya ahora acuerdo -y hay más argumentos a favor de que lo haya que en contra-, el pacto subsiguiente no cerrará ni mucho menos la 'cuestión territorial'. El nacionalismo catalán ya ha manifestado mediante la exhibición de su 'programa máximo' que no cejará en sus reivindicaciones hasta que, entre otros objetivos, consiga un concierto económico semejante al vasco. En consecuencia, la reforma del Estatuto, si se produce, representará un aplazamiento de las exigencias centrífugas pero no su desactivación.

Ante esta inquietante evidencia, el catedrático y politólogo Ignacio Sotelo ha formulado una propuesta digna de ser tenida en cuenta. En un artículo reciente, y tras poner de manifiesto que el 'Estado de las Autonomías', por descentralizado que esté, sigue teniendo las características de un Estado unitario, propugna su conversión en un auténtico Estado federal. En efecto, el modelo vigente «no cumple la función integradora del Estado federal y derrapa hacia uno confederal». De hecho, «el centralismo subyacente en el Estado de las Autonomías crea una relación radical de cada una de las comunidades autónomas con el Estado central, careciendo de los órganos propios del Estado federal, entre ellos una Cámara de representación territorial, que permitan a los Estados federados participar en las tareas que a todos conciernen». De hecho -habría que añadir- es la inexistencia de las instituciones federales, y muy especialmente del Senado, el factor que estimula la bilateralidad en los planteamientos periféricos con respecto al Estado.

Reconoce Ignacio Sotelo que esta federalización, el cierre federal del Estado, requeriría una reforma constitucional muy ardua y difícil de lograr porque tendría en su contra, a la vez, a los unitaristas y a los soberanistas vascos y catalanes que evidentemente aspiran a la confederación de sus territorios con España. Sin embargo, valdría la pena intentarla, sobre todo porque a la vista está que en tanto no se acometa esta construcción, la cuestión de fondo no se resolverá definitivamente, al menos en Cataluña, condenada irremisiblemente a la recurrencia en sus afanes centrífugos. En el caso vasco, el problema es teóricamente distinto porque Euskadi, como Navarra, ya tiene reconocida su singularidad; de cualquier modo, ha quedado sobradamente patente que el modelo tampoco colma las aspiraciones del nacionalismo euskaldun.

La reseña de esta clase de elaboraciones intelectuales -obra, en este caso, de Ignacio Sotelo, un intelectual respetado, cercano al socialismo- produce desazón porque, acto seguido, se advierte la incapacidad de la clase política española para aprehender semejantes teorías y tratar de hacerlas operativas, de traducirlas en políticas concretas, que requerirían amplios y duraderos acuerdos a los que sin duda los grandes partidos, ávidos de poder a corto plazo, no están en absoluto dispuestos. Esta realidad peregrina, de larga tradición en España, estaba muy probablemente en la mente de Ortega cuando afirmaba en las Cortes de la República que el problema nacionalista no tiene solución, por lo que habrá que conllevarlo indefinidamente. No tiene solución, efectivamente, pero no por la naturaleza intrínseca del asunto, sino porque la otra parte, la formada por los grandes partidos no nacionalistas, no tiene la grandeza de plantar cara a la pertinacia étnica y singularizante de unas minorías ensimismadas en su propia identidad.

El faisandage según zapatero
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Diciembre 2005

ASEGURA el presidente del Gobierno, aprovechando una pausa entre sonrisas, que España es ya la octava economía del mundo y que, por tanto, está en condiciones de incorporarse al G-8, el lobby internacional en el que coinciden los siete países más industrializados y Rusia. Así será si él lo afirma, pero no parece probable que un grupo tan rotundamente capitalista acepte en su seno un nuevo socio tocado por la gracia del progresismo. En el G-8 están de vuelta de casi todo y saben que más vale conservar lo que se tiene que ponerlo en peligro con raras experiencias.

José Luis Rodríguez Zapatero circula con retraso en las artes y mañas de la política. Viaja con una revolución de retraso, quizás más, y así nos luce el pelo en una España que quizás sea la octava potencia económica mundial, pero que vive en sus carnes la debilidad de la desunión y la falta de certeza que aportan unos supuestos constitucionales teóricamente cambiantes según sea la demanda de los grupos minoritarios que le prestan al Gobierno de turno los apoyos parlamentarios que le permiten estar en el machito. Cuando se prefiere el estar al ser, opción legítima, hay que saber renunciar a los honores y las distinciones.

Del mismo modo que los viejos sabios de la cocina, con Brillat-Savarin a la cabeza, postulaban el faisandage de la caza, Zapatero aún no ha descubierto las posibilidades del frío para la maduración de las carnes y así huele su política. Para Savarin un faisán estaba a punto cuando su panza empezaba a verdear y, trasladando la ciencia a la política, el líder socialista disfruta y siente el «éxito» del hedor que marca la descomposición de la Nación. La constitucional, en la que se trabaja sin descanso, y la de las costumbres, que se acelera con los días.

Si resulta alarmante el tejemaneje estatutario que se traen, sin miedo alguno a la oscuridad, el Gobierno y sus apoyos soberanistas de Cataluña -¡PSC incluido!-, no lo es menos el ambiente social que perfilan, con sangre en la primera página de los diarios, los delitos contra las personas. Cuando no es un indigente que arde rociado por la gasolina de dos jóvenes desalmados y consentidos, es un paisano que, en una discoteca de postín, recibe una cuchillada en la barriga de manos de un delincuente habitual que inicuamente disfruta de su libertad en perjuicio de la nuestra. José Antonio Alonso tendrá que apearse de su solemne pedestal y afrontar el problema del orden público y la seguridad ciudadana.

Por muy castellano que resulte lo de «tapar la nariz y comer la perdiz», ni los tiempos ni nosotros estamos ya para eso. España apesta en el faisandage al que, con ínfulas de grandeza, somete Zapatero al cuerpo nacional. Es el fruto del anacronismo político del líder, que está aún en la Revolución de Asturias, y que coincide con el alma de los separatismos. Todo viejo.

Rajoy evita la trampa
Editorial ABC 28 Diciembre 2005

LA tramitación del proyecto de un nuevo Estatuto para Cataluña tiene, desde ayer, un escenario político aún más espinoso para el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El PSOE no ha podido cerrar un acuerdo con sus socios nacionalistas antes de que venciera el plazo para la presentación de enmiendas. Tampoco consiguió que dicho plazo se prorrogara, porque, según las directrices aprobadas por el propio presidente del Congreso, Manuel Marín, el acuerdo de prórroga requería la conformidad del PP para que hubiera unanimidad. Resulta un sarcasmo que el PSOE se lamente ahora de la falta de colaboración de los populares cuando toda la gestación del proyecto estatutario ha discurrido sobre la exclusión del PP, tal y como los socialistas y Esquerra Republicana de Catalunya decidieron en el Pacto del Tinell. Lógicamente, el PP no ha respaldado una prórroga cuya finalidad no era promover un amplio consenso, sino dar tiempo al PSOE para arreglárselas con el tripartito catalán y Convergencia i Unió. Los socialistas van a verse abocados a lo que no querían: tener que discutir en Comisión parlamentaria, con luz y taquígrafos, enmiendas a cada artículo del proyecto de Estatuto. Su pretensión de cerrar un acuerdo en la sombra y llevarlo al Congreso sin margen de discusión se ha frustrado claramente. Es un nuevo tropiezo de Rodríguez Zapatero en su aventura estatutaria, difícilmente explicable en lo que le afecta después de haber propiciado personalmente con Artur Mas y ERC el acuerdo decisivo para que el texto fuera aprobado en Cataluña y llegara al Congreso de los Diputados. El proyecto ya está en Madrid y, casi dos meses después de su toma en consideración por el Pleno de la Cámara Baja, el PSOE no ha sido capaz de alcanzar un acuerdo con sus aliados nacionalistas, pero tampoco con el Partido Socialista de Cataluña. La pregunta que compromete directamente al jefe del Ejecutivo es para qué apoyó entonces este proyecto de Estatuto.

Al fracaso político de no haber llegado con un acuerdo al vencimiento del plazo de presentación de enmiendas, el PSOE tiene que sumar la iniciativa del PP de participar en el debate estatutario. Mariano Rajoy imprimió ayer, en Barcelona, a la estrategia de su partido una inflexión inteligente, al proponer casi un centenar de enmiendas cuya aprobación reduciría en dos tercios el desmesurado proyecto aprobado por el Parlamento de Cataluña. Sobre la base del respeto a la Constitución, a la soberanía nacional y a la libertad e igualdad de los ciudadanos, Rajoy ofreció al PSOE un pacto que amplíe el autogobierno catalán a partir del Estatuto de 1979 y deje fuera todos los contenidos soberanistas de la actual propuesta del tripartito. La iniciativa del PP, además de reconducir el procedimiento legislativo a sus justos términos -pues la Constitución sólo habla de modificar Estatutos, pero no de derogarlos ni sustituirlos por otros nuevos-, rompe el discurso socialista sobre la intransigencia de los populares y permite a éstos lanzar un mensaje directo a los sectores del PSOE que rechazan, de forma más o menos explícita, un Estatuto confederal, nacionalista y, sobre todo, inconstitucional. Frente a la imagen de encallamiento del PSOE, el PP se ha movido, sin legitimar la pretensión del tripartito de derogar el sistema constitucional en Cataluña ni avalar un procedimiento legislativo que rinde servicio a intereses estrictamente partidistas. Guste o no al PSOE, el PP existe, su concurso es necesario para definir el futuro de España y no puede ni debe quedar al margen de ningún acuerdo que afecte a los fundamentos del Estado, como el modelo territorial. El PSOE no quiere contar con el PP y cuando éste es imprescindible, como ayer en la Mesa del Congreso, pretende que se haga a un lado y franquee el paso no tanto a un determinado proyecto legislativo cuanto a una estrategia que busca su arrinconamiento.

Nuevamente le ha sucedido al PSOE que la condición previa de su diseño político para esta legislatura ha fallado: la derecha democrática española no ha sucumbido a la derrota electoral de 2004, ni se ha replegado ante el vituperio general de la izquierda. Por el contrario, la sucesión de errores y provocaciones del Gobierno socialista la ha cohesionado tan fuertemente que Rajoy es ahora capaz de incorporarse al debate del Estatuto catalán para insertar en él el discurso constitucional del Estado autonómico y generar un movimiento de opinión pública y política - compartido con sectores de la izquierda que repudian el retroceso histórico que propone el proyecto de socialistas y nacionalistass. El PP no ha caído en la trampa de quedarse fuera de juego.

Punto y seguido del Estatuto
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  28 Diciembre 2005

HAY muchas situaciones en juego, incluida una crisis de Gobierno, y no sólo en la Generalitat. Una aceptación de las enmiendas presentadas, tanto por el PSOE como por el PP, podría suponer la ruptura por parte de los partidos nacionalistas del pacto tripartito que ahora gobierna Cataluña y, en consecuencia, la necesidad de formar un nuevo Gobierno, donde tal vez CiU tendría la posibilidad de resolver sus diferencias con el partido de Maragall e integrar un nuevo ejecutivo catalán. Pero si este acuerdo no fraguase, el propio Zapatero, que apostó de modo tan concluyente por el nuevo Estatuto catalán, se vería en una situación muy débil, que podría arrastrarle. El PP, desde luego, no dejaría pasar la ocasión.

Al contrario, si el Estatuto lograrse cruzar más o menos indemne su travesía del desierto, con las modificaciones que hacen inconstitucional ahora al proyecto, sería un fuerte espaldarazo, no sólo a la Generalitat sino al presidente Zapatero de forma muy personal, pues no en vano es imposible ignorar la oposición que sufre el presidente en su propio partido a costa del proyecto catalán. Es una solución que Zapatero busca desesperadamente, y no es de extrañar que algún acuerdo interno se haya generado para posibilitarla.

El centenar de enmiendas que presenta el PP no hará fácil el camino, ni al PSOE ni a los nacionalistas catalanes. Las propuestas de modificación de Rajoy se basan en cuatro puntos coherente con todo lo aducido hasta ahora por el líder conservador: la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, el respeto a la Constitución, la igualdad de todos los ciudadanos y la eliminación de todas las propensiones intervencionistas. El PP propone la eliminación de la declaración de derechos, del título dedicado a la financiación, etc., y un perfeccionamiento del Estatuto vigente. Rajoy, lo ha demostrado, es un hueso duro de roer, pero sólo las coincidencias de sus enmiendas con las del PSOE le permitirán sacarlas adelante. Se plantea pues, a partir de ahora, un apasionante debate donde muchos conceptos estarán en juego, aunque es de esperar la máxima responsabilidad de los representantes del pueblo español.

El PP no tiene estrategia
Por ALONSO DE LOS RÍOS ABC 28 Diciembre 2005

Si el PP tuviera una estrategia propia, no simplemente negadora de la socialista, no tendría que estar pendiente de las contradicciones en el interior del tripartito, entre este y CiU, entre todos ellos y La Moncloa.

El PP debería haber convertido las razones con las que se opone al Gobierno en una estrategia propia... y positiva. Sí a España, sí a la Nación española, sí al modelo actual de Estado y, en todo caso, sí a aquellas correcciones que exige un Estado fuerte... Sí a las libertades que quiere matar el PSOE, sí a la unidad jurisdiccional, sí a una educación común, sí al castellano como opción de niños y padres...

El PP debería ir por su cuenta y levantar su propia bandera cuando el programa de los demás es liquidar la nación y cambiar el modelo de Estado a su conveniencia, es decir, para garantizarse el poder.

Si el PP hubiera tenido esta estrategia, su electorado, y quizá también parte del socialista, estaría menos abrumado por la inseguridad. Porque algo en lo que no ha caído en la cuenta la dirección del PP es que la inexistencia de alternativas provoca una enorme ansiedad, y al final se llega a considerar cualquier entendimiento de las fuerzas políticas como un hecho positivo.

La inexistencia de una estrategia popular, esto es, la dependencia del PP de las iniciativas social/nacionalistas, permite que toda la realidad esté ocupada por las políticas socialistas. Al fin, es Zapatero el que marca la dirección al proceso, y los regates del PP no pasan de ser las rabietas del que ha perdido el control de la situación (de las situaciones).

Pero ¿acaso no saben en las oficinas de Génova que la estrategia del PSOE busca la liquidación del sistema democrático y que el Estatuto catalán es un borrador de Constitución? ¿Por qué entrar en ese pantano? Diez millones de votos legitiman para diseñar una estrategia propia, alternativa; no para entrar en un pantano, si acaso para sortearlo.

La estrategia del PP exige, esto sí, un inmenso esfuerzo del partido. Los diputados deberían serlo de verdad e ir de pueblo en pueblo para explicar la política destructora del PSOE.

Rajoy se ha ofrecido muchas veces a salvar el sistema frente a los nacionalistas, pero eso no es lo que quiere Zapatero. A éste y a aquéllos, lo único que les interesa es que la derecha no vuelva jamás al poder, y eso se lo garantiza la destrucción de la Nación.

¿Y los debates por el Estatuto? Que los muertos entierren a sus muertos y no te arrastren a ti a la tumba.

Batasuna en el Congreso
ANDRES MONTERO/EXPERTO EN PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA Y TERRORISMO El Correo 28 Diciembre 2005

A Batasuna le gustaría ser como Esquerra, la catalana. Le encantaría tener su capacidad de influir, desde el independentismo y republicanismo más visibles, en la conformación de España. Es cierto que parece que el Estado español no les interesa a ninguno de ambos; sin embargo, qué sentido tendría el independentismo sin nadie desde quien, contra quien, independizarse.

A Batasuna le gustaría ser como ERC porque presiente que, en este momento, pueden iniciar una década, tal vez dos, de ascendiente decisivo en la política de Euskadi. En ausencia de violencia, es decir, con los asesinos de ETA desactivados, y con una modificación estatutaria de corte pseudo-federalista, los partidos nacionalistas en los, denominados, tres territorios históricos españoles tienen un espacio de juego importante para captar la simpatía de la población. Tal vez es una idea contraintuitiva para algunos politólogos, pero un escenario probable es que, no sólo los nacionalistas, sino los independentistas consoliden sus posiciones en un autonomismo federalista. Y me estoy refiriendo a la consolidación de posiciones no en sus regiones autonómicas sino, precisamente, en el Parlamento del Estado. A que no se han imaginado que Batasuna tenga escaño en las Cortes de Madrid; pues vayan considerando la posibilidad.

Al final, la necedad de Carod Rovira en Perpiñán es menos anecdótica, aunque igual de impía, de lo que parecía. La relación especial entre ERC y Batasuna pudiera ser como la interfilial entre hermanos de distinta generación, en donde el reflejo de uno configura el horizonte del otro. Las ligazones que hace ETA entre las evoluciones estatutarias de Cataluña y Euskadi no son casuales. El padrinazgo, si queremos vicario, de ERC sobre Batasuna, que es invisible, puede antojarse sustancial para modificar el estado perceptivo de una Batasuna acorralada por la acción del Estado de Derecho. Un camino posibilista para Batasuna es, precisamente, observar su futuro como proyección de la actualidad de la Esquerra catalana. Imagínense a Otegi y a Urrutikoetxea fantaseando ser la mosca glandular de los presupuestos generales del Estado en años venideros.

El futuro más improbable es aquél en el que nada cambia. La materialización de Anoeta en el presunto primer congreso nacional de Batasuna en enero conformará el principio de ese cambio. No es que pretenda ser de un optimismo dominico, pero las alternativas a considerar por el abertzalismo ilegalizado adolecen de angostura. Es perceptible que existen fórmulas para que el independentismo abertzale renuncie a la violencia, al terrorismo, sin condenar a ETA en absoluto. Tales fórmulas componen un desfiladero tenebroso para las víctimas, pero garantizan una ruta de escape, de huida, de evasión o de lo que sea para que Batasuna tenga opción de hacer política sin asesinatos. Del mismo modo, ETA negociará ante sus presos y para sus presos como si realmente hubiera habido una razón, más allá del totalitarismo megalómano, para cada muerte. La única esperanza que les cabe a las víctimas de incorporar algo de barniz ético, un mínimo revestimiento de decencia, a todo el proceso, es que desde la unión puedan compensar las reinserciones baratas que serán ofertadas.

Quienes se preguntan cómo es posible que ETA continúe con sus bombas mientras Batasuna se reinventa, no han terminado de comprender que ETA es una organización terrorista, destinada a la violencia y con el único objeto de aplicar violencia y muerte. ETA es la idea originaria, la del independentismo que recurre a la violencia para orquestar sus propósitos y que se subsumirá en el nombre de Batasuna cuando comprenda que ha llegado al final de la nada. Con Urrutikoetxea en una clandestinidad demasiado continua con un escaño en el Parlamento vasco, podemos albergar cierta presunción de que esa comprensión ya se ha fraguado. De momento están poniendo bombas porque ETA nunca jamás se ha expresado en otro lenguaje. Cuando deje de ponerlas, hablará Batasuna: y proseguirá haciéndolo, ya veremos, hasta llegar a la carrera de San Jerónimo después de algunas legislativas donde la memoria, de muchos, habrá decaído interesadamente.

Árbitros buenos y malos
Por BENIGNO PENDÁS ABC 28 Diciembre 2005

LA historia empieza en el patio del colegio y continúa los fines de semana en la tribuna del estadio. Siempre tenemos a mano la excusa más peregrina. «Hemos perdido por culpa del árbitro». Acaso, de la mala suerte. Todo sirve con tal de no reconocer el mérito del adversario, si es que lo tiene. Los españoles tenemos una deuda pendiente con unas cuantas virtudes cívicas. Entre ellas, juzgar con espíritu imparcial y favorecer así el ejercicio objetivo de aquellas funciones públicas que son ajenas -por definición- a las ideologías y los partidismos. Resultan incómodas porque son virtudes prácticas y utilitarias, exigen perseverancia y sólo rinden beneficios a largo plazo. Malos hábitos conducen a prácticas perversas. Por eso fracasan entre nosotros las Administraciones independientes, ya sean órganos de gobierno judicial, organismos reguladores o consejos sectoriales. ¿Sucede en todas partes? A veces sí y a veces no. El gobernador del Banco de Italia ha tenido que dimitir, incapaz de guardar y hacer guardar con decoro las formas más elementales. En cambio, en el Reino Unido nadie discute acerca del «Speaker» de los Comunes, de los «law lords» o del relator de una investigación de interés público. Allí también empiezan en el colegio: «nos han ganado porque son mejores...» Otro ejemplo significativo. En los Estados Unidos, la designación de los miembros del Tribunal Supremo (incluidos los más brillantes, como el juez Marshall) ofrece perfiles cercanos al sectarismo. Sin embargo, las sentencias están cargadas de ideología judicial, nunca de parcialidad o subjetivismo.

Aquí y ahora, las cuentas salen siempre según lo previsto. Círculo vicioso: perdemos el respeto al árbitro y el árbitro se lo pierde a sí mismo. Cuotas, lealtades y expectativas se traducen en mayorías y minorías, «compañeros» destinados en puestos institucionales, «progresistas» y «conservadores». El analista menos suspicaz sabe que la OPA sobre Endesa se llevará por delante a un par de Comisiones nacionales.

En este contexto, inventar un Consejo de Comunicación (estatal o autonómico) con poderes de inspección y de sanción es tentar a sabiendas a ese demonio llamado «censura». Hay que tener un cuidado exquisito con la libertad informativa. Si tengo que elegir, prefiero «periódicos, y no gobiernos», decía Thomas Jefferson, el más versátil de los Padres Fundadores. El vicio está tan arraigado que no basta -aunque tampoco sobra- extremar las garantías, a base de mayorías cualificadas, largos períodos de mandato o incompatibilidades rigurosas. Siempre aparece la forma de eludir los controles. Habría que empezar, según lo dicho, por la educación. Ya de paso, por el Consejo Escolar del Estado. ¿Tiene arreglo el problema? Seguro que sí. De hecho, en el nivel más alto tenemos el mejor ejemplo. El Rey, dice la Constitución, es «árbitro y moderador» del funcionamiento de las instituciones. Cumple a la perfección su tarea. Del Rey abajo...

Piedras contra la “zapatería”
Lorenzo Contreras Estrella Digital 28 Diciembre 2005

Si lo que ha declarado o escrito Joaquín Leguina en el semanario El Siglo hubiera sido firmado por algún miembro o representante de la oposición, descalificando el proyecto de Estatuto de Cataluña por anticonstitucional y antidemocrático, algún tipo de revuelo se hubiera organizado en el mundo del comentario político, alguna murmuración habría recorrido los cenáculos y mentideros donde hierven las polémicas y, en alguna medida, se habrían acordado algunos de que así se expresan los “fachas” cuando quieren entorpecer la buena marcha de un Gobierno saludable. Pero Leguina no es ningún “facha”, aunque sea un poco lento en sus reacciones, porque manda narices que a estas alturas se haya percatado de lo que está clavado en la conciencia y en la sensibilidad de mucha gente. Como suele decirse, más vale tarde que nunca.

Y no está nada mal que de vez en cuando alguien, como en el cuento de Andersen, se atreva a decir que el rey va desnudo, entendiendo aquí por rey todo aquel organizador de situaciones extremas de cuya responsabilidad se desliga. El señor Zapatero, cómodamente instalado en su “zapatería” institucional, ha decidido mejorar su vestuario menestral y ha aceptado las sugerencias que le han insuflado sus socios periféricos, sus “parientes” políticos de Cataluña y sus vergonzantes oficiales del taller, donde no se atreven a rechistar contra las peligrosas decisiones del “maestro”, convencido éste, aunque no mucho, de que sus malas puntadas no se notan y sus remedios pasan por buenos con un poco de buena voluntad en el observador. El zapatero remendón no va a hacer mucho caso de las críticas. Sabe él, y con él sus oficiales del taller, que los malos pasos, si se dan con audacia, tienen mal retroceso, se desandan mal, del mismo modo que las composturas mal pergeñadas ofrecen complicaciones por mucho que los oficiales alaben una falsa maestría.

De todo lo que Leguina ha escrito para El Siglo, lo más covincente ha sido la referencia a la posibilidad de que sea nada menos que el Estado el que esté en peligro de desaparición. Y quien dice el Estado dice la “zapatería” con toda su comparsería de allegados. Ahora sería fácil y vulgar decir aquello de “zapatero a tus zapatos”. Pero recomendarle al maestro que se dedique a sus zapatos, que es precisamente lo que está haciendo, resulta un mal consejo. Menos aventurado o más positivo sería asesorarle para que no martirice a la clientela con tanto zapato mal ajustado. Mejor le convendría delegar lo más complicado de su oficio. Pero delegarlo bien: no confiar tanto en las habilidades de ese virtuoso de la diplomacia que es José Bono, que no Moratinos, que anda pidiendo a gritos el despido o que, de momento, le rebajen el sueldo.

No hay que hacerse muchas ilusiones. El maestro va seguir reclamando para sí toda la tarea y toda la responsabilidad. La crítica de Leguina, por mucha referencia que haga a los excesos de sus camaradas catalanes y al sometimiento del castellano a la bota catalana —que también allí saben calzársela ya que de zapatos hablamos— no tiene mucho futuro. Le van a decir por lo bajine que sí, que lleva razón. Y se lo van a decir desde las interiodidades del partido, sin perjuicio de que el ilustrado dirigente socialista opte por meterse en el túnel del silencio y, una vez lanzada su soflama, pida perdón al maestro remendón y se dedique a esperar mejores tiempos, con la ilusión de poder aducir algún día: “Yo ya lo dije”.

Ley mordaza
Por qué soy españolista
José García Domínguez Libertad Digital 28 Diciembre 2005

Lo que más me une a la idea de España es que tiene muy poco que ver con lo identitario, y menos aún con lo castizo. De hecho, uno ha devenido en españolista precisamente por eso, porque nunca le han impuesto una forma canónica de ser español. Es más, si España se redujera a la españolidad, tal vez habría ingeniado excusas para postularse otra cosa. Pero, por dicha, jamás nadie le ha exigido someterse a sevicias iniciáticas ni a atavismos rituales con los que ganarse la vitola de patriota. Ahí se esconde el secreto del poder seductor del hecho diferencial español, del Volksgeist patrio: en que no existe. Así, uno se quiere español porque lo dice su DNI. Pero también, y sobre todo, porque se siente íntimamente unido a Cervantes, a Goya, a Jovellanos, a Quevedo, a Baroja, a Pla. A prójimos que le han ayudado a crecer sin remitirlo a la gleba espiritual del terruño; sin encadenarlo aún más a su pequeña aldea doméstica; sin castrarlo en la cama de Procusto del “nosotros”; sin prostituir el aliento de la palabra “cultura”, aromatizándolo con el rebuzno gregario de la tribu. De ahí esa aparente paradoja que no es tal: amar a una nación libre, precisamente porque ha engendrado grandes hombres que pensaron y crearon al margen y más allá de ella, cuando no en contra.

Eso he dado en cavilar esta tarde tras leer la “exposición de motivos” de la nueva Ley de la Comunicación Audiovisual de Cataluña. La norma refrendada por los nacional–sociolingüistas del Parlament que regulará tal como sigue las tertulias radiofónicas: “En el tipo de repertorio llamado jazz, debe darse preferencia a composiciones en escalas mayores y a letras que expresen la alegría de vivir, en lugar de las deprimentes letras judías. En cuanto al tempo, debe darse preferencia a composiciones ligeras sobre las lentas (los llamados blues); de todos modos, el ritmo no debe exceder la categoría de allegro, medido de acuerdo al sentido Ario de disciplina y moderación. De ninguna manera excesos de índole negroide en el tempo (el llamado jazz) o en las ejecuciones solistas (los llamados breaks) serán tolerados. Las llamadas composiciones jazzísticas podrán contener hasta un diez por ciento de síncopa; el resto debe consistir en un natural movimiento legato desprovisto de histéricas inversiones de ritmo características de la música de las razas bárbaras y promotoras de instintos oscuros extraños al pueblo alemán. Queda estrictamente prohibido el uso de instrumentos extraños al espíritu del pueblo alemán, como así también el uso de sordinas que convierten el noble sonido de los instrumentos de viento y bronce en aullidos judíos. Queda terminantemente prohibido a los músicos realizar improvisaciones vocales”.

Aunque, bien pensado, tampoco habrá de ser ajeno a mis cuitas de hoy el que tenga encima de la mesa aquella orden del Ministerio de Cultura del Tercer Reich por la que se castigaban los excesos y se establecían los necesarios límites al swing, el jazz y el fox-trot. La que empezaba así: “Esta ley se fundamenta en el derecho de los ciudadanos de Cataluña a disponer de un sistema audiovisual que refleje su realidad inmediata a partir de formas expresivas vinculadas a su abanico de tradiciones, es decir, el entorno simbólico, y debe otorgar a la Generalitat, en defensa de los derechos y de los intereses de los ciudadanos, la capacidad de intervenir en la regulación de los operadores y de los contenidos”.

No, querido Pipo Carbonell, no me he equivocado en nada, ahí atrás. O acaso también has olvidado la máxima de que el orden de los factores no altera el producto.

Álvaro de Bazán
Ni paz ni guerra, sino todo lo contrario
GEES Libertad Digital 28 Diciembre 2005

Los españoles podemos estar orgullosos de disponer de una fragata como la “Álvaro de Bazán”, la última salida de los astilleros de Navantia. Es un excelente buque resultado de la colaboración tecnológica entre España y Estados Unidos. Cumple perfectamente los objetivos para los que fue diseñada y, además, supone para nuestros astilleros la posibilidad de competir en un mercado global con un producto de primera calidad.

Para una flota occidental el primer reto es ser capaz de incorporarse en un grupo de combate formado por buques de distintos países. Las amenazas mayores son comunes y la respuesta debe ser el resultado de una combinación de medios. Pero esto no es tan fácil. Los sistemas tecnológicos son hoy muy sofisticados y caros. Pocas armadas disponen de naves que, de verdad, puedan integrarse en la red informática, en el sistema de mando y control, que actúa como núcleo de un grupo de combate aero-naval. Una cosa es estar y otra participar. Para esto último el buque debe acoplarse sin dificultad, como un ordenador en una red de Ethernet. Ese es el caso de nuestras modernas fragatas, dotadas del sistema Aegis, el mismo de la U.S. Navy. El radar de nuestro buque informa al Estado Mayor como cualquier otro de los radares del grupo, y recibe instrucciones siguiendo los mismos procedimientos. La Armada española, que hace ya años destaca entre las europeas, dispone ahora de un instrumento formidable para potenciar su papel y el de España.

En el pasado mes de mayo la fragata realizó prácticas de tiro en Norfolk y allí fue donde nuestro ministro de Defensa anunció que la “Álvaro de Bazán” se integraría en un grupo de combate aero-naval norteamericano para realizar prácticas. Algo absolutamente normal y beneficioso para nuestros hombres. El sistema Aegis tiene un potencial extraordinario para obtener información, establecer escudos antimisiles, y potenciar la actuación de la aviación táctica. Su correcta utilización no se improvisa y qué mejor práctica puede haber para nuestros marinos que comenzar a trabajar, como un buque más, dentro de un experimentado grupo norteamericano.

La “Álvaro de Bazán” fue asignada al grupo aero-naval formado en torno al portaviones Theodore Roosevelt. Primero navegaron en aguas del Atlántico, luego del Mediterráneo y, finalmente, del Índico. El grupo, que no estaba de maniobras, recibió órdenes de actuar en la operación “Cortina de acero”, para eliminar grupos terroristas que actuaban, o se encontraban, en torno a la frontera sirio-iraquí. Cabe suponer que cazas F-18 despegaron del portaviones para bombardear las posiciones asignadas. Todo ello, naturalmente, bajo el sistema Aegis proporcionado, en parte, por nuestra fragata.

El éxito de la operación es una gran noticia para nuestra Armada y para el astillero, que lógicamente difundirá la noticia para atraer futuros compradores. Los españoles nos podemos sentir orgullosos de que nuestros militares estén en primera línea combatiendo al terrorismo islamista. Algunos, como los miembros del GEES, nos sentimos especialmente recompensados por el comportamiento del ministro Bono. Poco antes de la invasión pedimos desde las páginas del diario ABC que España formara con Holanda y otros estados europeos un grupo de combate aero-naval en torno a nuestro portaeronaves “Príncipe de Asturias”, para estar desde un primer momento en la campaña para derribar el gobierno dictatorial de Sadam Hussein, culpable directo del asesinato de aproximadamente un millón de sus conciudadanos, y la construcción de una democracia en el corazón del mundo árabe. Entonces no lo conseguimos. Ahora, por fin, vemos nuestra bandera ondear donde corresponde, junto a Estados Unidos y en contra del terrorismo.

Un hecho así no debería ser objeto de polémica si no fuera porque el Gobierno que lo ha autorizado ha llamado criminal al Presidente Bush, ha retirado cobardemente nuestro contingente en Irak, ha ofendido ridículamente la bandera de 300 millones de estadounidenses, ha animado a otros estados a retirar sus tropas, ha abandonado a los iraquíes en su difícil camino hacia la democracia y, sobre todo, no ha cesado de utilizar el antiamericanismo tanto en política interior como exterior.

En el Ministerio de Defensa siguen padeciendo el síndrome de Toledo, por el que creen que la realidad es como la plastelina, a la que se da la forma que conviene o apetece en cada momento. Resulta que una fragata que forma parte de un grupo de combate en misión de guerra está en prácticas. ¡Qué duda cabe de que está en prácticas! Tan cierto es eso como que participó en una misión de guerra en Irak ¿Se imagina usted que alguien le argumentara que un hipotético escuadrón de carros de combate Leopard español había sido enviado con la Fuerza Expedicionaria para la ocupación de Irak, pero que sólo iba para hacer prácticas? No hay duda de que la mejor práctica es el combate y que, por fin, entramos en la guerra que Aznar nos hurtó.

De todos es sabido que Bono no es hombre de convicciones, sino de intereses o intuiciones. Un día se entrevista con Rumsfeld y al siguiente empuja a España hacia una irresponsable política en Venezuela. Nunca es casual. Siempre hay un porqué. Podemos tardar más o menos en averiguarlo, pero es sólo cuestión de tiempo. De su sincera amistad con Rumsfeld sabíamos que tenía mucho que ver con mostrar públicamente el fracaso de Zapatero y Moratinos en Washington. Él si podía, sin retirar una coma de sus declaraciones contrarias a la Guerra de Irak, mantener unas relaciones normales, incluso afectuosas, con el Imperio. Pero Rumsfeld no regala sonrisas ni despedidas a pie de puerta. Bono realizó interesantes concesiones que poco a poco salen a la luz. Somos el primer contingente en Afganistán, algo sorprendente si tenemos en cuenta lo mermado de nuestros presupuestos. La cosa era cumplir con el Pentágono, aunque no se enviasen los medios necesarios para que nuestros militares dispusieran de la seguridad necesaria en el transporte. Ahora resulta que estamos en la Guerra de Irak y que nos enteramos porque los redactores de El Mundose han entretenido leyendo las páginas en la web de la U.S. Navy y de Navantia. ¿Pero no habíamos quedado que una de las principales aportaciones del nuevo gobierno socialista iba a ser que nunca más se iba a hurtar al Parlamento la decisión del uso de la fuerza? Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces, recuerda nuestro refranero. O, si lo prefieren, antes se coge a un mentiroso que a un cojo.

No podemos afirmar que el comportamiento de Bono sea extraño a la tradición socialista. Recordemos que Felipe González nos ocultó el permiso concedido a Estados Unidos para que sus aviones utilizaran las bases españolas en la anterior guerra de Irak, que fue John Major, en unas declaraciones realizadas en la sesión de control de los Comunes, quien nos puso al tanto de la actividad de los B-52 sobre nuestro cielo y nuestro suelo.

Sabemos que Bono nos ocultó concesiones hechas a Rumsfeld para ganar su favor así como la presencia de la fragata Álvaro de Bazán en acciones de combate en Irak. Resulta evidente que se saltó el preceptivo y ejemplar debate en el Congreso. Pero nos queda por resolver la última incógnita, ¿estaban informados Zapatero y Moratinos de las misiones que estaba cumpliendo la fragata? ¿Eran plenamente conscientes del precio que ellos estaban pagando para que Bono pudiera seguir practicando su guerra de guerrillas privada contra su propio jefe?

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Álvaro de Bazán
Una falta de respeto a los españoles
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Diciembre 2005

¡Qué poco tiempo ha tenido que pasar para que se quede al descubierto toda la estrategia de Zapatero! Tanta demagogia, tanta manipulación, tanta simplicidad no se había visto en la vida política española en los últimos treinta años. Este martes conocíamos –en las páginas del diario El Mundo– que una fragata española ha estado casi tres meses formando parte de un grupo operativo de guerra de la Armada de los Estados Unidos en Irak. Un destino que, en sí mismo, sería natural y normal para un buque militar si el Ejercito en España fuera una institución orientada a la defensa nacional y la participación en conflictos internacionales. Pero ya se sabe que durante esta legislatura el Ejercito es oficialmente una ONG.

Por eso, el problema no es el destino de la fragata "Álvaro de Bazán". El problema es la propaganda barata, la palabrería facilona, el discurso antiamericano y la progresía de pacotilla que este gobierno está utilizando como única forma de hacer política. La guerra de Irak se ha convertido en ese argumento recurrente habitual de Zapatero para frenar el permanente desgaste que está sufriendo. Ya se sabe que este Gobierno intenta amortiguar su propia ineptitud con tres recetas: el Prestige, el Yak-42 y la guerra de Irak. Ahora, esta última historia ya no tiene más recorrido. Ellos mismos se han ahogado en sus propios embustes.

Es especialmente llamativo el extremo al que han llegado para intentar falsear la realidad. Zapatero hizo salir vergonzosamente a las tropas españolas de Irak ante la burla internacional; posteriormente realizó un llamamiento a otros países para que siguieran el mismo camino; ha utilizado sin límites la bandera del pacifismo trasnochado; ha insistido en que nunca habría soldados españoles en ninguna parte del mundo sin un mandato del Parlamento. El propio ministro de Defensa decía hace meses en el Congreso que la "Álvaro de Bazán" realizaba trabajos de prácticas. Todo un número.

En esta ocasión se han pasado de frenada. Han empleado tantas veces y de forma tan miserable la guerra de Irak que ahora Zapatero y Bono deberán explicar en el Congreso las razones de tanta mentira y de tanto choteo. Simplemente, están burlándose de los españoles. Tanta mezquindad política termina aflorando a borbotones. Queremos una explicación por respeto a los españoles. Especialmente, esta vez, por respeto a los españoles que les votaron.

Ley mordaza
Ahora la libertad de prensa
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Diciembre 2005

No me ha extrañado que el Gobierno quiera crear un Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales, que tendrá como objetivo fundamental restringir la libertad de prensa, es decir, el derecho de todos los ciudadanos a una información elaborada sin ningún tipo de censura y limitación del Estado. El anteproyecto de ley para la creación de este organismo, como muchos otros de este gobierno, sólo aspira a transformar unas instituciones libres en órganos de propaganda política. Por lo tanto, después de avasallar la legítima libertad de enseñanza, este gobierno y sus aliados catalanes se dirigen con precisión a censurar la libertad de información y prensa. El modelo totalitario es viejo y conocido, pero avanza inexorablemente en la España del siglo XXI: donde el poder público no respeta la libertad de enseñanza termina arrollando también la legítima libertad de prensa de una sociedad democrática.

La secuencia es clara. Primero, ha sido la aprobación de la LOE para cercenar la libertad de enseñanza, a pesar de los millones de ciudadanos que se han manifestado en contra de tal bodrio legal. Y ahora toca, en segundo lugar, intervenir en la libertad de expresión de los medios de comunicación, o sea, del derecho de los ciudadanos a recibir la información que les plazca. Histórica es la secuencia represiva: así lo hizo Napoleón, así lo hicieron los nazis y estalinistas y así también lo hace el gobierno de Zapatero. Y luego dicen que no une el tradicionalismo totalitario. La estatificación de la enseñanza y de la prensa es el paso decisivo para matar el alojamiento de la libertad ciudadana: el Estado de Derecho.

La aparición altiva y amenazadora del Consejo Audiovisual Catalán (CAC), incluso después de haberse iniciado la recogida de firmas para luchar porque la COPE no sea cerrada en Cataluña, y el futuro Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales tienen un doble objetivo: matar el Estado de Derecho y su sistema de garantía de todas las libertades. España es, pues, un Estado de Derecho amenazado por el Gobierno, pues no creo que nadie en su sano juicio pueda interpretar la aparición de esos organismos controladores de la libertad de prensa como una manera de potenciar las libertades. La cosa es tan grave que, aunque resulte sorprendente, ni siquiera los medios de comunicación más cercanos al Gobierno han aplaudido la aparición de estos órganos de control y castigo. ¡Ya veremos cuánto dura este “silencio crítico”!

Claro y distinto es el estímulo ideológico, el totalitarismo, que condiciona la aparición de estos organismos intervencionistas y controladores de las libertades de la sociedad civil. Sin embargo, cabría preguntarse en términos políticos: ¿contiene la sociedad española un impulso, un estro democrático, capaz de parar la avalancha totalitaria de este Gobierno? ¿Es suficiente la capacidad ciudadana de ejercer la autolimitaciónen el ejercicio de la libertad de expresión para detener la deriva totalitaria del PSOE?

Doble moral
Editorial ABC 28 Diciembre 2005

EL obispado de Lérida no devolverá 113 obras de arte pertenecientes a Barbastro-Monzón por no contar con el permiso de la Generalitat, que para evitar el traslado apeló a la «unidad irrenunciable» del patrimonio del museo diocesano de Lérida. Curioso argumento, revelador de la doble moral que practica el Gobierno catalán, puesto que defendió la tesis contraria al reivindicar los «papeles de Salamanca». La negativa del Ejecutivo de Maragall, además de vulnerar los acuerdos Iglesia-Estado, que subrayan la legitimidad de la jurisdicción eclesiástica, demuestra la contradicción política del tripartito, que predica pero no da trigo.

Estremecedor
Editorial ABC 28 Diciembre 2005

SEGÚN el jefe del Mosad israelí, Meir Dagan, el desarrollo tecnológico nuclear iraní alcanzará el punto de no retorno en el plazo de sólo «algunos meses» si nadie pone remedio a la amenaza de Teherán. Dagan dibujo un escenario terrible, con Irán a punto de obtener la «independencia tecnológica» que le permita crear armas nucleares. Estremecedor relato del máximo responsable del Mosad, si se tiene en cuenta cómo se las gasta Mahmud Ahmadinejad, el presidente iraní que ha colocado a Israel en el punto de mira y hace caso omiso de cualquier recomendación o advertencia de la comunidad internacional. El diagnóstico de Dagan apunta, además, a que Teherán no se contentará con tener sólo una bomba cuando haya alcanzado la capacidad nuclear.

La fragata de la hipocresía
EDITORIAL Libertad Digital  28 Diciembre 2005

Tal vez nuestra fragata "Álvaro de Bazán" a lo que se ha dedicado en realidad, durante casi tres meses, es a predicar en aguas del Golfo Pérsico esa alianza de civilizaciones con la que el presidente del Gobierno pretende encandilar a los ciudadanos. Según informa, sin embargo, el diario El Mundo, lo que ha hecho durante ese tiempo el más moderno buque de guerra de nuestra flota es, por el contrario, formar parte de una misión de combate de la Armada estadounidense contra los rebrotes terroristas que todavía ensangrientan Irak. Según este diario, la "Álvaro de Bazán" ha estado plenamente integrada en la estructura naval estadounidense que prestaba cobertura a sus tropas en Irak y participaba en acciones militares como la Operación Cortina de Acero contra supuestas bases de Al Qaeda en la frontera con Siria.

A algunos les alarmará este acto de hipocresía por parte de un gobierno que, como el nacido en las urnas tres días después del 11-M, aseguró –para regocijo no exclusivo de los autores "oficiales" de la masacre– que no enviaría un solo soldado a Irak y tampoco a ningún otro país, sin recibir previamente la aprobación del parlamento.

Si ya hace meses el Gobierno de Zapatero reforzó de tapadillo la presencia militar española en Afganistán, con unos objetivos –dicho sea de paso– similares a los que nuestros soldados estaban llevando a cabo en Irak, hoy sabemos que, también sin informar a la opinión pública y al parlamento, el Gobierno del 14-M ha incumplido su palabra con el envío de esta fragata a Irak.

Si la orden de Zapatero de retirar las tropas españolas de Irak –que hasta entonces, y como hoy en Afganistán, trataban de pacificar y reconstruir un país que salía de una larga y tiránica dictadura–, satisfizo a los terroristas que acaban de provocar la mayor masacre terrorista de nuestra historia, también hay que recordar que, para nuestros aliados occidentales, supuso una de las mayores puñaladas por la espalda que hayan recibido jamás de un gobierno español. Y no tanto por la ayuda que perdían, sino por la fuerza y las esperanzas que brindaron a los terroristas a la hora de creer que, con secuestros y asesinatos de occidentales, lograrían expulsar a los "infieles" y su odiosa democracia.

En cualquier caso, como aquí, en España, el antiamericanismo de la mayoría de los medios de comunicación ha logrado hacer odiosos a los ojos de la opinión pública, tanto a los principales enemigos de los terroristas islámicos, como a los objetivos aliados de democratizar Irak, la decisión de dejar en la estacada a los iraquíes y a nuestros aliados, no sólo no supuso un revés electoral para Zapatero, sino –tal y como acertadamente calcularon los autores de la masacre del 11-M– un auténtico gancho electoral.

Que el gobierno del 14-M haya pretendido, después, compensar secretamente a nuestros aliados, reforzando nuestra presencia militar en Afganistán o enviando a las tropas de Bush una fragata de apoyo, no enmienda el perjuicio que, con Zapatero, la demagogia ha ocasionado a la responsabilidad. Tal sólo deja en evidencia a un gobierno que, por desbancar al PP, no dudó en hacerle el juego político a los autores del 11-M y que ahora nos recuerda que la hipocresía –tal y como la definió La Rochefoucauld– es el homenaje que el vicio rinde a la virtud.

Del pacifismo ostentoso al belicismo vergonzante
Editorial Elsemanaldigital.com 28 Diciembre 2005

El pacifismo ostentoso del Gobierno está derivando en un belicismo vergonzante más peligroso que una asunción consciente de lo que implica hacer valer nuestros intereses en el exterior.

28 de diciembre de 2005. La opinión pública acaba de conocer con sorpresa que el buque más moderno de nuestra Armada, la fragata Álvaro de Bazán, puede haber participado en acciones de guerra en el Golfo Pérsico, como consecuencia de su integración en un grupo de combate norteamericano. Oficialmente, se trataba de una misión "técnica y doctrinal" o, como anunció en su momento el ministro de Defensa José Bono, de "maniobras para su entrenamiento", pero las noticias publicadas por el diario El Mundo y no desmentidas por el Gobierno indican que ha prestado "apoyo aéreo y marítimo" a las tropas de la coalición internacional en Irak y ayudado a garantizar la seguridad de las plataformas petrolíferas de la zona.

En realidad, la discusión de si lo que ha hecho la Álvaro de Bazán son o no acciones de guerra es perfectamente inútil y prescindible. Hace tiempo ya que las guerras no se declaran formalmente, y ni siquiera se las llama así, sino con el eufemismo de "conflictos bélicos". Lo único relevante es que nuestra fragata ha estado en el Golfo Pérsico dentro de un grupo de combate de los Estados Unidos de América y, por lo tanto, ha participado en la guerra que ese país libra allí, aunque eso sí, sin ninguna intención agresiva o malintencionada, sino de manera técnica y doctrinal y como provechoso entrenamiento.

Como ha dicho el líder de la oposición Mariano Rajoy, nada hay que objetar a ello. Cualquier persona mínimamente conocedora de la realidad actual de las relaciones exteriores sabe que un país que quiere contar en la escena internacional tiene que implicarse en ese tipo de operaciones, y así lo lleva haciendo el nuestro desde hace muchos años. Los problemas surgen, como también ha destacado el presidente del PP, cuando el Gobierno trata de enmascarar esto e incurre en las más grotescas contradicciones.

Al autoimponerse condiciones absurdas para las intervenciones militares en el exterior, como la aprobación parlamentaria previa, no le queda otro remedio que saltárselas y engañar a las Cortes. Al haber acostumbrado a la población a ver con horror esas intervenciones, tiene que maquillarlas u ocultarlas y mentir a la opinión pública. Y, finalmente, al renunciar por prejuicios ideológicos a apoyar lealmente a nuestros aliados naturales, acaba vendiendo armas por todo el Tercer Mundo.

De esta manera, el pacifismo ostentoso del que hace gala el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, coherente hasta el fin con el pacifismo violento del que se sirvieron el PSOE y sus actuales socios parlamentarios para minar al anterior Gobierno del PP, está derivando en un belicismo vergonzante mucho más peligroso, desde cualquier punto de vista, que una asunción consciente de lo que implica hacer valer nuestros intereses nacionales en el exterior.

El Estatuto y la dignidad nacional
Pablo Sebastián Estrella Digital 28 Diciembre 2005

El espectáculo de las negociaciones secretas y urgentes entre el entorno del presidente Zapatero y los partidos nacionalistas catalanes ha puesto bajo mínimos la dignidad del Gobierno que preside y con ello la propia dignidad de la nación española, sometidas ambas a la ambición y el permanente chantaje de los partidos nacionalistas catalanes, que están empeñados en dar un vuelco a la convivencia democrática en Cataluña y a la configuración del Estado español mediante la imposición —pactada con el PSOE— de un modelo de Estatuto catalán que rompe las reglas del juego político y democrático que se pactó, con el consenso de la mayoría de los españoles, en la Constitución de 1978.

La batalla política en torno al cierre del plazo de las enmiendas al Estatuto para dar paso a su debate en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados ha constituido un lamentable ejemplo del quehacer de la clase política española, en la que el PP desempeñó el papel de oportunista de última hora cuando su obligación era la de haber presentado a la opinión pública sus detalladas enmiendas, que ha ocultado hasta el final porque o bien se decidió en el último momento o bien se marcó como objetivos crear confusión, mas malestar entre los nacionalistas y estar presente por si tuviera la oportunidad de sumarse a un Estatuto descafeinado en caso de ruptura entre el PSOE y los nacionalistas catalanes. A buenas horas Rajoy habla de debate y negociación para no quedarse solos como se lo ha pedido a Zapatero.

Oportunismo del PP y humillante actuación del Gobierno y del PSOE de espaldas a los ciudadanos y buscando acuerdos sigilosos y equívocos de urgencia para que el fraude democrático y constitucional del Estatuto no soliviante las bases y los dirigentes de este partido —Joaquín Leguina se ha sumado al coro de denuncias internas, calificando el texto del Estatuto de antidemocrático— y no tenga efectos perniciosos en el electorado de la izquierda y en la imagen y el prestigio de Zapatero, primer responsable y autor de este desaguisado. De esta monumental inocentada al conjunto de los españoles que ha cerrado uno de sus trámites legislativos en la noche previa de los Santos Inocentes.

Que el Gobierno y el PSOE anden corriendo por Barcelona detrás de los nacionalistas para que pacten enmiendas al Estatuto catalán que ellos han aprobado previamente es una indignidad nunca vista en la transición. El PSOE ya anunció su alternativa al texto inicial —muy deficitaria, por cierto, e inconstitucional en no pocos aspectos, como en el del idioma español— y era a los nacionalistas a los que les tocaba actuar y movilizarse con sus enmiendas al primer documento aprobado en Cataluña si de verdad querían pactar el Estatuto. Pero no ha sido así, sino al contrario, ha sido el presidente Zapatero el que ha corrido tras los nacionalistas implorando un acuerdo, que ya veremos si llega o si más bien le estalla en las manos después del alto coste que ya ha tenido para él, su partido y su Gobierno y para la convivencia entre los españoles.

De las enmiendas presentadas por el PP no hay más sorpresa que su tardanza en llegar a la luz pública. Y de las que ya se conocen del PSOE está su objeción al término nación en el articulado, lo que debiera provocar la retirada del Estatuto por los nacionalistas si es que en verdad creen que Cataluña es una nación y están dispuestos a cumplir con sus promesas y amenazas. ¿A qué esperan, pues, Carod, Mas y Maragall?

Pues les queda el refugio del preámbulo, en el que el PSOE se compromete a un texto empalagoso y a la vez nacionalista que no es compartido por todos sus dirigentes y que pone como excusa de su no inclusión en el articulado el impedimento legal de que no es constitucional, en vez de argumentar con la identidad y la Historia de España, en las que no creen Zapatero, su Gobierno y su partido si aceptan esta manera de proceder, aunque sea en el preámbulo. Y sobre todo les queda la esperanza de que el propio Zapatero meta la nación en una de las enmiendas al articulado dejando este cartucho para el final.

Sobre la financiación, el debate permanece abierto, al menos hasta final de mes y, en caso de urgencia, a la espera de una nueva prórroga si hiciera falta, aunque para el PSOE la urgencia y el deseo de cerrar el pacto con los nacionalistas antes de final de año es ya una extraña cuestión de honor.

Defensa
Se aceleran las relaciones hispano-israelíes
Antonio Sanchez-Gijón Libertad Digital 28 Diciembre 2005

El reciente viaje del jefe del Estado Mayor de la Defensa, el teniente general Félix Sanz Roldán, a Afganistán, acompañando al presidente del gobierno y al ministro de Defensa, le obligó a posponer un viaje a Israel, previsto para el día 18 de este mes. Este viaje se incluía en un ciclo de encuentros entre las dos administraciones de Defensa y de las fuerzas armadas, que se espera eleven sus relaciones a un nivel comparable con el que España mantiene con otros países europeos, sean éstos o no socios de la OTAN. En el mes de enero se realizará la visita del secretario de Estado de Defensa, don Francisco Pardo Piqueras, al ministerio de Defensa israelí.

El impulso a las relaciones bilaterales en el área de seguridad militar fue dado de forma decisiva en la reciente visita del secretario general de Política de Defensa, almirante Francisco Torrente, a Israel. A la hora de emitir esta crónica el ministerio de Defensa no ha precisado las fechas en que se realizó la visita El secretario general del ministerio de Defensa israelí estuvo en Madrid, en diciembre del 2004. Fruto de estos intercambios fue la decisión de dar regularidad a las relaciones de tipo militar. En la embajada española en Tel Aviv se ha instalado la primera agregaduría militar española ante el estado de Israel; su titular es actualmente el coronel Pacheco. Las relaciones militares de Israel con España se llevan a cabo a través de su agregaduría militar en París, aunque Israel tiene en su embajada en Madrid un delegado para asuntos de la industria militar y cooperación tecnológica de la defensa entre los dos países.

La voluntad de llegar a un mayor entendimiento en materia de seguridad militar ha crecido notablemente en los últimos años. Medios israelíes observaron un gran interés español por acercarse a Jerusalén en materias de inteligencia a medida que se aceleraba la segunda Intifada, en los años 2002-2004, con la explosión de la actividad terrorista de los grupos palestinos opuestos a la paz con Israel. Durante aquella confrontación gobernaba en España el Partido Popular. A pesar de este mayor interés español, los contactos no alcanzaron el nivel político deseado por los israelíes, esto es, al nivel de ministros. No obstante, el secretario de estado de Defensa del ministerio del PP dirigido por Trillo-Figueroa, Fernando Díez Moreno, realizó una visita a Israel. El secretario de Estado de Defensa es normalmente el encargado de los acuerdos de cooperación industrial militar. Las relaciones industriales y tecnológicas de tipo militar entre los dos países son importantes.

El actual gobierno español parece deseoso de ampliar intensa y formalmente las relaciones al terreno de la inteligencia, sobre todo en lo que se relaciona con las complicidades de los movimientos extremistas palestinos con las redes terroristas que operan en España y Europa. Pero la cosa llega más allá de la inteligencia o las relaciones bilaterales. Estas iniciativas no pueden separarse del interés de la Alianza Atlántica por mantener una estrecha cooperación con Israel, al igual que lo trata de hacer con los países árabes de la cuenca mediterránea. En el ministerio de Defensa israelí existe una oficina de enlace con la OTAN.

La necesidad de una estrecha colaboración en el plano de la seguridad militar o civil entre los países europeos e Israel es especialmente significativa para la Unión Europea. Los triunfos de Hamas en las recientes elecciones municipales en los territorios palestinos sitúan a la Unión Europea ante una desagradable disyuntiva: suspender la ayuda económica con los municipios controlados por Hamas, dado que este movimiento está en la lista de la UE de organizaciones terroristas, o meterse en la ardua tarea de mantener la ayuda, haciéndola llegar a la sociedad y los grupos humanos que la necesitan, sin que Hamas meta sus manos en los recursos. Tarea prácticamente imposible. Es el español Javier Solana, alto comisionado para la política Exterior y de seguridad de la Unión, quien debe lidiar ese toro.

Remontar errores
José Javaloyes Estrella Digital  28 Diciembre 2005

Errores y aciertos dan la medida de los gobernantes. Lo mismo que existen aciertos de gran fecundidad, cuyos efectos benéficos se prolongan a lo largo del tiempo, hay también errores de onda muy larga que resulta muy difícil remontar: parecen eternizarse, y multiplicarse en sus efectos. Sobre dos de éstos pivotan los agobios del presidente Rodríguez: el modo como fueron retiradas las tropas españolas de Iraq y la manera en que se comprometió esta Moncloa con la aventura estatutaria del nacionalismo catalán. Dijo que aceptaría lo que desde Barcelona se enviara a Madrid.

Fueron errores capitales, tanto en política internacional como en política nacional, dos pifias políticas constituyentes de lo peor que después vendría. Se imponía remontarlas como fuese, corregirlas a todo trance.

Lo del Estatuto de Cataluña, ahí está en estas horas (con la añadida equivocación —no de Rodríguez, sino de los socialistas catalanes— en el Pacto del Tinell, comprometiéndose en el mismo los del tripartito a no pactar jamás con el PP). Insiste Rodríguez en trepar por una pared lisa, sin otros apoyos que su desmedido voluntarismo y el desmedido atrevimiento de su ignorancia sobre qué son ciertas cosas esenciales, como la idea de nación y, con ello, a dónde alcanza, constitucionalmente, el principio de igualdad entre los españoles. Mientras se lo intentan explicar, precisando que nación y ciudadanía no son cosas equivalentes, sino que ésta se integra en aquélla, quiere hacer con la mano derecha enmiendas y rectificaciones que no debe saber su mano izquierda, ni tampoco, por lo que se ve, el Congreso. Es ésta tarea especialmente delegada en José Bono, como ministro de Defensa.

El cometido se desarrolla en dos escenarios principales. Uno es Afganistán, donde con Moratinos, el titular de Exteriores, y el propio presidente Rodríguez hicieron la ola con los soldados; el otro, en los entornos de Iraq, por las aguas del Índico y la cuenca del Pérsico, por donde, según se ha sabido ahora, una fragata española, la Álvaro de Bazán, ha sido “el primer buque extranjero integrado en un grupo de combate estadounidense”, según nota oficial de la empresa de construcción naval en cuyas gradas se hizo. Y así, entre Afganistán e Iraq, aunque Defensa diga lo contrario, se enmarca el empeño de corregir aquello que se hizo rematada y solemnemente mal. Los vidrios rotos entonces en la relación con Estados Unidos se vienen pagando ahora en incómodos y arriesgados plazos.

Primero fue en Herat, donde un supuesto golpe de viento en escenario de guerra derribó el helicóptero español, pereciendo la totalidad de los soldados que llevaba. Si el marco hubiera sido otro, el helicóptero no habría volado a cota tan baja como para chocar contra suelo en una turbulencia. Y ahora es el caso de la fragata, temporalmente encajado en la campaña del Ejército norteamericano contra efectivos de Al Qaeda situados en enclaves próximos a la frontera Siria.

Qué es entonces una misión de guerra? No era propiamente una misión de guerra la que tuvieron asignadas las fuerzas españolas en Iraq, como tampoco son los propios de una ONG ligeramente acorazada los cometidos de las tropas españolas en Afganistán ni las singladuras de nuestra más moderna fragata en Oriente Próximo.

Pero, en fin, tanto en política como en todo lo demás, siempre es más laborioso y duro remontar los errores que escalar, con preparación, buen sentido y esfuerzo, los aciertos. Aunque ni así se puede vivir de las rentas deparadas por éstos. Que se lo pregunten sino a José María Aznar. Camaleón que se duerme, ya se sabe, se lo lleva la corriente.

jose@javaloyes.net

Cuando las víctimas del terrorismo son escondidas...
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital  28 Diciembre 2005

Azcoitia, Guipúzcoa, 13 de mayo de 1980, nueve menos cuarto de la noche. Ramón Baglietto es dueño de una tienda de muebles y se le conoce como "españolista", es decir, simpatizante de la UCD. Kandido Azpiazu, un etarra, lo ametralla mientras se dirige a su casa en el número 14 de la calle Ibai-Ondo. Un muerto más en la lista de ETA. Una víctima del terrorismo.

Azcoitia, Guipúzcoa, invierno de 2005. El asesino, Kandido Azpiazu, está en la calle. Ha recibido el homenaje de los suyos al salir de la cárcel, donde ha disfrutado de grandes beneficios penitenciarios. Y ha comprado una cristalería, en el número 14 de la calle Ibai-Ondo. Pilar Elías es viuda de Ramón Baglietto, y es concejala del Partido Popular. Cada día tiene que ver en su portal al criminal, mientras que su marido murió y fue olvidado por algunos. Su cuñada, Nieves Baglietto, y muchos de sus familiares tuvieron que "exiliarse". Pero el etarra sigue en su pueblo, como si nada hubiese sucedido, y no ha encontrado traba alguna, salvo el grito desgarrado de la viuda y de las víctimas del terrorismo, para montar su negocio en los bajos de la casa donde vive Pilar Elías, viuda del hombre al que vilmente asesinó en nombre de ETA.

La muerte de Miguel Ángel Blanco devolvió dignidad a las víctimas, porque la sociedad empezó a despertar, o mejor dicho a mirar a la cara a los que habían dado sus vidas por las libertades y la paz en su tierra. ¿Aún dura el "espíritu de Ermua"? ¿O lo estamos olvidando?

Casos como el de Pilar Elías, situaciones como la de Azcoitia, actitudes como la del PSE frente a unos Presupuestos vascos que incluyen ayudas para los familiares de los etarras mientras que las instituciones del Estado ningunean a las víctimas: son todos malos síntomas, en estos finales de 2005.

Síntomas, en concreto, de retroceso en el tiempo. La España de Zapatero heredó una ETA acorralada, y tiene hoy un terrorismo eufórico; las víctimas eran por fin honradas y recordadas, y hoy vuelven a ser, como en 1980, embarazosas para unos políticos que caminan en otra dirección. El caso de Pilar Elías es una encrucijada para la España democrática.

Gregorio Peces Barba fue encargado por el Gobierno, en teoría, de cuidar de las víctimas. En la práctica ha conseguido marginarlas y ha intentado dividirlas; y en el caso de Pilar Elías ha pronunciado palabras hueras de solidaridad que su partido y su entorno han desmentido con los hechos, por más que el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, tarde y con cierta desgana, anuncie medidas para satisfacer las demandas de las víctimas. La viuda de Baglietto es un desgarrador anuncio de lo que nos espera si seguimos por el camino que ahora marca el paso.

Timeo Danaos et dona ferentes
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Diciembre 2005

LA DESCONFIANZA hacia los regalos envenenados es tan vieja como el hombre. Ya Virgilio, que comienza a escribir la Eneida en el año 29 antes de Cristo, recrea en su epopeya el mito griego según el cual Laoconte habría alertado a sus compatriotas contra el peligro que escondía el gran caballo de madera que los griegos habían dejado como presente a los troyanos. «Timeo Danaos et dona ferentes», cuenta Virgilio que advirtió a los suyos Laoconte: «Temo a los griegos, aunque traigan regalos». Los hechos pronto dieron al sacerdote de Apolo la razón, pues el falso obsequio de los griegos fue, al fin, la perdición de los troyanos.

Pues bien: de pobres troyanos pintarán una buena parte de los periodistas españoles si nadie lo remedia y el modelo de Consejo Audiovisual que ya se ha implantado en Cataluña llega a establecerse en toda España, tal y como pretende la mayoría en las Cortes Generales. Y es que, bajo la tramposa apariencia de un instrumento de defensa de los derechos de los usuarios de los medios, lo que se esconde en realidad es una peligrosísima amenaza contra las libertades de expresión e información sin las que ninguna sociedad libre puede pervivir.

Nada habría, por supuesto, que objetar frente a tales consejos si fueran lo único que unos órganos de ese tipo pueden ser en las sociedades democráticas: entidades destinadas a controlar que los concesionarios de un servicio cumplan estrictamente las condiciones administrativas (tiempos de emisión, coberturas, porcentajes publicitarios, etcétera) bajo las que se les otorgó la concesión.

Pero poner en manos de los llamados consejos audiovisuales -como ya se ha hecho en Cataluña y como pretende hacerse ahora en toda España- un amplísimo control de los contenidos emitidos, que cubre desde el pluralismo informativo hasta la veracidad y la objetividad de las informaciones, pasando por el derecho al honor o a la intimidad personal y familiar, es mucho más de lo que un Estado de derecho es capaz de soportar sin que se resientan sus cimientos.

Puede que Montilla o Maragall lo desconozcan, pero en un Estado de derecho el control del contenido de las informaciones y el respeto que las mismas deben mantener por los derechos de todos no puede corresponder más que a los jueces.

España, que es un viejo país, sabe mucho, a fin de cuentas, de cómo acaban los regalos envenenados como éste que ahora pretende hacérsenos para protegernos de los excesos -por lo demás, incuestionables- de los medios: como caballos de Troya que, hermosos en apariencia, cobijan en su interior dos de las peores armas del poder: la arbitrariedad y el sectarismo.

De patriotas de hojalata y tontos solemnes
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 28 Diciembre 2005

ME HUBIERA gustado interpretar hoy unas cosillas que a buen seguro algunos lectores apreciarían en su justa medida, toda vez que soy capaz de ejecutar con maestría, modestia aparte, cualquier pieza en la que entren laúd, zanfona, sacabuche, vihuela de péñola y bandurria medieval, ajabeba en do y en fa, kaval y caramillo, gaita charra, gaita en sol, dulcimer y tambor, cítola y citolón, dutar, santur, viola de teclas, tromba marina, añafil, cántara, panderete, pandera y sistro, salterio, flautas a bisel tenor y alto, fahl, flauta pastoril, darbuga, tambor, tar, címbalos y cascabeles. Pero, habida cuenta de los tiempos que corren, me aconseja Arrabal airear el ambiente buscando amistosa intersección entre los «patriotas de hojalata» y «los tontos solemnes».

Hay una urraca avecinada aquí cerca que roba mis pajaritas de seda. Sobra decir, yo, arquetípico patriota de hojalata, uso gemelos de oro y pajaritas -todas con flores de lis o cadenas- y estoy casado con una rubia teñida, de labios siliconados, tiernos como la hoja del culantrillo, según mis amigos. Me peino hacia atrás con gomina. Además, asesino perdices en la estación preceptiva. Lo mío viene de lejos. Mi tatarabuelo -que en Fisterra vio el último arco iris de diez colores de Occidente- nunca se llevó bien con sus hijos, ya que las familias de los patriotas de hojalata se deshacen porque alguna gente de fuera trae costumbres que ceban el guerracivilismo. Mi tatarabuelo y su hermano se casaron con sendas negras de una plantación que teníamos en Fernando Po. Por eso soy renegrido como un cerdo ibérico, pero en compensación bailo bien el mambo. En realidad, mi tatarabuelo era bastante monflorita, lo del matrimonio fue un apaño. Cuando me detuvieron por primera vez, en mi descargo le conté al inspector -que militaba en los patriotas de hojalata- lo del tatarabuelo. Me dio una buena torta, añadiendo un estentóreo «por maricón». ¡Qué gente! Si al menos hubiera dicho gay, como dicen los tontos solemnes... No sé cuántos colores tiene la virtud, ni cuántos son los pecados capitales, ni cuántos colores tiene el arco iris. Podría lavar mis miserias en la pila del confort moral buenista rehaciéndome una conducta de izquierdista, pero no creo que con ello se me fuese el Pediculum pubis, vulgo, ladillas.

Es un poco incómodo lo de la gomina, sobre todo porque deja la almohada pringada de sebillo como el alma de algunos tontos solemnes. Un sebillo suave y dulzón que no debería hacer daño a nadie pero que las mujeres acaban detestando tanto que finalmente se echan en brazos de hombres con la cabeza afeitada. El destino de los tontos solemnes son los cuernos. El de los patriotas de hojalata, también. No entiendo por qué nos llevamos tan mal.

Desde que milito de criado del fantasma del Caudillo ya no me hago pis encima. La paternal torta de aquel policía contribuyó lo suyo. A los patriotas de hojalata sólo nos hace daño la picadura de avispa si no estamos borrachos. La calumnia nos hace daño siempre. Salvo las abuelas, en Galicia estamos todos endeudados hasta las cejas. Y en esto, como en la muerte y los cuernos, tanto los tontos solemnes como los patriotas de hojalata nos parecemos. Me dice Arrabal que debí haber seguido los consejos de Valle-Inclán cuando proclamó la era divina: socialismo, independencia y fariña. Pero yo, reaccionario cual Bradomín, no tengo solución: en mis artículos rompo los yugos y hago la higa a los verdugos. Y a los tontos solemnes.

Empezar como Alfonso XII y terminar como Fernando VII
Luis Miguez Macho elsemanaldigital  28 Diciembre 2005

El discurso de Nochebuena del Rey ha desvanecido las últimas esperanzas de que el monarca vaya a ejercer su poder de arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones para frenar la demolición del régimen constitucional y de la unidad nacional que en estos mismos instantes el Gobierno de Rodríguez negocia con la oligarquía nacionalista catalana. "Hablando se entiende la gente", sería el resumen de tan desafortunada alocución.

Nadie podía esperar razonablemente que el Rey se enfrentase de manera abierta al Gobierno y a sus socios parlamentarios. Pero sí debería haber dejado claras dos cosas, en el más estricto cumplimiento de sus funciones constitucionales: la primera, que la Constitución que el Pueblo español se ha dado a sí mismo tiene que ser respetada y sólo puede ser modificada por los procedimientos previstos en ella, que imponen el consenso entre los dos grandes partidos nacionales e impiden que la reforma sea el producto de las maquinaciones de uno de aquéllos con las minorías; y la segunda, que la unidad nacional es sagrada, como fundamento de la Constitución, de la Corona y de todas las demás instituciones del Estado.

No haberlo hecho equivale a tomar partido, por no hablar de lo inaceptable que resulta cualquier pretensión de repartir equitativamente las culpas de que se haya llegado a esta situación. En momentos de crisis nacional como la presente no hay neutralidad ni equidistancia posible, y pensar que la Corona puede situarse por encima y salir indemne es absurdo.

Sólo en las fantasías anacrónicas de ciertos adalides intelectuales del separatismo y la insolidaridad cabe concebir la posibilidad de retroceder a los tiempos en que el Rey poseía diversos territorios, cada uno con su régimen jurídico e institucional diferenciado, y podría desprenderse, o no, de algunos de ellos, sin ver mermada su condición soberana. Desde 1812 el Rey de España lo es de la Nación española, formada por individuos libres e iguales, y no por territorios, nacioncillas o tribus. Si deja de existir la Nación, la monarquía tampoco subsistirá, salvo como un despojo útil sólo para entretener a las masas en las revistas y los programas de corazón.

Quien tenga conciencia pensará que triste destino es empezar como Alfonso XII, que volvió a traer la monarquía a España y cumplió escrupulosamente sus deberes de monarca constitucional, y terminar como Fernando VII, que perdió a los españoles del otro hemisferio, oprimió a los de éste y dejó una guerra civil interminable como herencia. Sin embargo, en estos tiempos de hedonismo también habrá quien recuerde que el buen Alfonso murió joven y tras haber sufrido la desdicha de perder a su primera y querida mujer, mientras que el execrable Fernando llegó a viejo en el trono.

La Asamblea debatirá sobre la potenciación del árabe en el Estatuto de Autonomía de la ciudad
ABC 28 Diciembre 2005

CEUTA. El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta, que preside Juan Jesús Vivas (PP), tiene previsto debatir a principios de año sobre la inclusión del árabe en el Estatuto de Autonomía de la ciudad, debido a la petición realizada por uno de los grupos del arco parlamentario ceutí.

Según informaron a Efe fuentes del Ejecutivo, el partido Unión Demócrata Ceutí (UDCE), primer grupo de la oposición con tres diputados, ha pedido que se proteja la lengua árabe en la reforma del Estatuto en la que Ceuta pedirá elevar su rango al de Comunidad Autónoma.

Las fuentes han señalado que en el borrador de la reforma presentado por la UDCE se alude a la potenciación de la lengua árabe debido al elevado número de ceutíes que profesan la religión islámica que hablan esta lenguaSin embargo, el UDCE reconoce en su borrador que la lengua oficial es el castellano, aunque se pide una especial protección para el árabe. Este asunto se debatirá en enero en la comisión creada para la reforma del Estatuto de Autonomía.

Por otro lado, la Ciudad Autónoma de Ceuta ha pedido la colaboración de España y de la UE para poder repatriar a los menores marroquíes a su país de origen. En declaraciones a los periodistas, el director general de Menores del Gobierno ceutí, Miguel Fábrega, aseguró que en los últimos meses ha aumentado la llegada de menores marroquíes, «lo cual es un obstáculo que la UE, España y Marruecos deben atajar en conjunto».

Explicó que todos los extranjeros menores que hay en la ciudad son marroquíes y que el censo de acogidos se sitúa en torno a los 60. Fábrega resaltó que hastael pasado mes de septiembre la presencia de menores era mínima, pero que «la regularización de inmigrantes, el efecto llamada y la permeabilidad de la frontera con Marruecos han provocado esta situación».

Los atentados prueban la resistencia de los empresarios a ETA, según Confebask
Los responsables de la Patronal vasca detectan en la actualidad un recrudecimiento de la presión que la banda ejerce para que se pague el «impuesto revolucionario»
M. LUISA G. FRANCO ABC 28 Diciembre 2005

BILBAO. El presidente de Confebask, Miguez Lazpiur, pidió ayer a los políticos que consideren el final de la violencia terrorista como objetivo prioritario y aseguró que, aunque es difícil saber con precisión el alcance del rechazo al chantaje de ETA, los atentados «prueban la resistencia» del empresariado.

Tras la presentación del informe de coyuntura económica que Confebask realiza habitualmente a final de año, Lazpiur explicó que, sin que haya indicadores fiables, parece ser que «estamos en un momento fuerte» de intentos de extorsión de ETA, una cuestión que, a su juicio, «corresponde afrontar a los políticos».

Por su parte, el secretario general de Confebask, José Guillermo Zubía, calificó de «actuaciones injustificables» la difusión de listas de empresas con llamadas al boicot por parte del entorno de ETA y señaló que las «apuestas políticas creíbles», en referencia a las expectativas respecto al final de la violencia, tienen que ir acompañadas de realidades y «no parece que sea el caso».

La patronal vasca considera que no deben «minusvalorarse» los atentados que están sufriendo las empresas vascas y pidió apoyo social a quienes están padeciendo estos ataques, «por lo que ellos están haciendo, con su resistencia, a favor de la paz».

A pesar de la presión terrorista, que en los últimos meses se ha centrado en el colectivo empresarial, la economía vasca creció el año pasado un 3,4 por ciento, ligeramente por encima del año anterior.

Los empresarios vascos llaman, no obstante, la atención sobre la pérdida constante de competitividad que afecta a las empresas vascas, por circunstancias como el aumento del precio del petróleo y de las materias primas y el coste de la mano de obra.

La preocupación de los representantes de Confebask se ve avalada porque casi la mitad de los atentados perpetrados por ETA en 2005 han ido dirigidos contra bienes empresariales. En una coyuntura en la que los cargos electos de los partidos han sido «indultados» por la banda terrorista y en el que se crean excesivas expectativas acerca de un pronto final del terrorismo -aireadas desde el PSE y un sector del PNV-, el acoso terrorista a los empresarios hace que estos se sientan si cabe más solos y pidan mayores gestos de solidaridad por parte de las instituciones.

La AVT denuncia que una revista de la Policía avala a un grupo que ensalza a ETA
El artículo de una alumna de la Escuela de Policía de Ávila defiende la libertad de expresión de «Soziedad Alkoholika», el grupo musical que canta «Explota cerdo»
CASTILLA Y LEÓN
PATRICIA G. ROBLEDO ABC 28 Diciembre 2005

ÁVILA. La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) mostró ayer su «indignación» por un artículo publicado en la revista mensual del Centro Nacional de Formación de la Policía de Ávila, firmado por una alumna de la academia, que a su juicio supone «un ensalzamiento» del grupo de heavy «Soziedad Alkoholika (SA)», a quien acusan de «despreciar e insultar» a las víctimas del terrorismo y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Por ello, solicitó la «inmediata rectificación» del artículo «Libertad de expresión: Sociedad Alkoholika», firmado por la alumna Mónika Lorente Baeza, quien recoge la trayectoria del grupo y la polémica que rodea su trabajo, en el que «defienden el derecho del País Vasco a elegir su futuro pero no la defensa armada de estos derechos».

Sentencias judiciales
El artículo de la alumna se hace eco de las sentencias judiciales del juez Baltasar Garzón en las que el magistrado asegura que, si bien está en contra de los contenidos de las canciones, la «discrepancia ideológica no puede llegar a criminalizar lo que es ejercicio de libertades de expresión». La alumna defiende la libertad de expresión, así como la libertad de elección de cada persona. «Ese es el sabor que nos dejan escuchar sus letras: democracia, libertad y respeto a la diversidad»,

Al respecto, la AVT criticó que «ya de por sí resulta doloroso tener que soportar el ensalzamiento público de un grupo musical que no ha dudado en ofrecer conciertos en solidaridad con los presos de ETA, más duro aún resulta comprobar que a través de un medio de difusión de la Policía se vierten tales manifestaciones».

La Asociación criticó a la alumna que firma la noticia, puesto que consideran que «resulta especialmente indignante que una aspirante a miembro de la Policía Nacional manifieste que escuchar a SA nos deja un sabor a democracia, libertad y respeto», como afirma al final del polémico artículo.

En este sentido, consideraron que el grupo expresa el «más absoluto desprecio hacia la vida humana y un verdadero odio hacia todo lo que representan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

La AVT recuerda que, entre las víctimas asesinadas por ETA se encuentran 145 agentes de la Policía Nacional, por lo que las letras de esta formación musical «constituyen un atentado a la memoria de todos ellos».

Un error

El coordinador de la publicación, Miguel Ángel Martínez Redondo, reconoció ayer que el artículo, «por error, no ha sido revisado con anterioridad a su publicación».

La dirección del periódico, realizado por los alumnos, lamentó «la confusión que pueda haber creado en sus lectores, acostumbrados a una trayectoria editorial completamente diferente», y pidió disculpas «a las sensibilidades heridas como consecuencia del error».

AUTONOMíA / ¿Es inconstitucional la medida de Touriño?
Algunas oposiciones en Galicia se harán sólo en gallego
Por Borja Ventura Periodista Digital 28 Diciembre 2005

La prensa gallega se ha hecho eco de la noticia: el Gobierno autonómico, integrado por el Partido Socialista y el Bloque Nacionalista Galego, ha decidido suprimir el castellano en las oposiciones para los grupos D y E, correspondientes a los puestos de auxiliares y subalternos. La Voz de Galicia cita "algunas academias" que habían mostrado su descontento con la medida, ya que consideraban que podría incurrirse en una infracción de la legalidad vigente. No obstante, desde la presidencia gallega se asegura que la medida se enmarcaba en el plan de normalización lingüística y que sí cumple la legalidad vigente.

Sandra Fernández, Directora de la Academia Abrente, una escuela con más de diez años de experiencia en la preparación de opositores ha confirmado que se va a intentar "que se rectifique la medida tomada, ya que creemos que no es Constitucional, puesto que en la Ley se dice que tanto el gallego como el castellano son lenguas oficiales". Los alumnos, asegura, "están sorprendidos por la medida: para muchos supone un handicap, ya que no manejan el idioma con fluidez".

Hasta ahora, asegura Fernández, se tenían que acreditar conocimientos de gallego mediante un examen "del que estaban exentos quienes presentaran un título de iniciación a la lengua", pero el hecho de que ahora deban enfrentarse a la prueba en la lengua autónoma "supone un problema ante el que se intentará que se vuelvan a ofrecer ambos idiomas como opción". La medida conlleva problemas, no sólo para los alumnos, sino también para los preparadores: "tendremos que empezar a dar clases de gallego, cambiar el idioma del temario y hacer glosarios con terminología correcta", asegura.

Otras autonomías
La situación en otras Comunidades Autónomas es diferente a la de Galicia. En Cataluña, por defecto, las preguntas en las oposiciones se presentan en catalán, aunque se pueden contestar en castellano sin ningún problema, tal y como han confirmado desde Administraciones Públicas de la Generalitat de Cataluña. Del mismo modo, si se solicita por anticipado, las preguntas estarán en castellano, sea cual sea la plaza a la que se opte. No obstante, según han confirmado, nadie ha solicitado hacer el examen en castellano.

Algo similar sucede en el País Vasco, donde desde Vicepresidencia de Función Pública de la Lehendakaritza se asegura que, tal y como dice la ley vasca, todos los examenes se realizan en castellano, al margen de que el euskera sea un requisito o un mérito a la hora de obtener la plaza: únicamente existe la excepción de las plazas que tienen el idioma como causa de trabajo, "como puede ser un traductor de euskera o un normalizador lingüístico", tal y como aseguró Iñaki Casas, portavoz de la institución.

Consideraciones políticas a parte, las decisiones de cada Comunidad Autónoma vienen a mostrar el estado de la lengua autonómica en cada una una de las comunidades con idioma propio. Así, el caso valenciano es diferente, opuesto al del gallego: desde el IVEP (Instituto Valenciano de Educación Profesional) se asegura que, hasta el momento, todas las oposiciones a cargos autonómicos son en castellano, indistintamente del grupo al que se opte.

Preguntados por si el hecho de que el Gobierno valenciano decidiera adoptar una normativa similar a la del gallego supondría un transtorno para adaptarse, la respuesta ha sido concreta: "no, teniendo en cuenta que contamos con profesores en valenciano", aunque sí se ha reconocido que sería problemático para los alumnos: "hay mucha gente valencianoparlante, pero una cosa es hablarlo, y otra leerlo y escribirlo correctamente, es más complicado".

Aprender el catalán
JUAN JOSÉ SOLOZÁBAL ECHAVARRÍA EL PAÍS  28 Diciembre 2005

Por razones bien comprensibles, hasta ahora los comentarios a la propuesta de reforma del Estatuto catalán se han centrado en las competencias, las modificaciones institucionales y la financiación; más desapercibida ha quedado la declaración de derechos, y especialmente el régimen lingüístico del catalán, sobre todo la obligación que se propone de su conocimiento por parte de los ciudadanos, sin duda la novedad más importante del nuevo Estatuto en esta materia.

La imposición de la obligación de conocer el catalán -obviamente, no la decisión de fomentar su uso, ni la de emplearlo como lengua cooficial- denota una idea de la cooficialidad que no considero correcta. Primero, porque se atribuye a la lengua propia, esto es, al catalán, una condición nacional que ciertamente posee, pero que no puede monopolizar, sino sólo compartir. Sólo desde una visión estrechamente nacionalista puede negarse al castellano su potencialidad como expresión nacional, compartida con el catalán, de Cataluña. Segundo, se parte de una visión descompensada del bilingüismo correspondiente a una idea territorializada del pluralismo lingüístico que no es la propia de nuestro sistema, donde se acoge más bien lo que podríamos llamar un bilingüismo perfecto, en el que el ideal no es la coexistencia sino la convivencia de lenguas, y donde el pluralismo que se acepta no es el de un sistema territorializado, sino el de un modelo también vigente en cada comunidad autónoma. Así, en fin, la actual situación de equilibrio lingüístico, si bien puede ser corregida a favor del idioma propio a través de las correspondientes políticas lingüísticas, no cabe ser entendida como un simple estadio cuyo objetivo final pretenda atribuir a cualquiera de los idiomas una posición de clara subordinación.

No considero adecuada, en segundo lugar, la pretensión de atenuar el significado de la imposición de conocer el catalán utilizando dos argumentos que me parecen endebles. Se dice que la cláusula a que venimos refiriéndonos se produce exclusivamente en el terreno simbólico. Ciertamente, el nuevo Estatuto no es precisamente parco en estas manifestaciones simbólicas, pero la disposición a que aludimos tiene una estructura claramente normativa, como corresponde también al texto en que se inserta, pues el Estatuto de autonomía posee una dimensión cuasiconstitucional indudable. A ella le son anudables los efectos correspondientes, esto es, sus consecuencias, no sólo políticas, sino también jurídicas. Tampoco creo que la imposición del catalán por el Estatuto pueda cubrirse con la deferencia que la Constitución hace al Estatuto de autonomía para la regulación de la cooficialidad. Naturalmente, el título que el Estatuto tiene para regular el estatus de la lengua propia no le autoriza a ignorar las exigencias, principios y límites constitucionales, se trate de determinaciones lingüísticas o de otro tipo; por ejemplo, en relación con la garantía del principio de igualdad, referido a todos o a algún sector como pueden ser los funcionarios, si se entendiese que de la exigencia de conocimiento del catalán se desprenden discriminaciones para quienes quieren acceder a la función pública, o ejercer en tal condición los derechos que al respecto puedan tener en Cataluña.

La posible inconstitucionalidad de la obligatoriedad del conocimiento del catalán debe abordarse a mi juicio desde las anteriores consideraciones. Ocurre, en efecto, que las decisiones sobre el estatus básico de los ciudadanos -y entre las mismas claramente ha de figurar la de sus deberes lingüísticos- corresponde adoptarlas a la Constitución, pero la Norma Fundamental, pudiendo haber introducido la obligación de conocimiento de los idiomas cooficiales, lo hizo sólo del castellano. Así, constitucionalmente no cabe la imposición por parte de la comunidad autónoma del conocimiento de la lengua propia, pues, como ha establecido el Tribunal Constitucional en la STC 82/1996, "sólo del castellano se establece constitucionalmente un deber individualizado de conocimiento, y con él, la presunción de que todos los españoles lo conocen".

Otra cosa, en segundo lugar, pone en peligro la garantía de la cooficialidad que la Constitución contiene y que impide atribuir una posición secundaria para ninguno de los idiomas, tampoco el español, pues el modelo constitucional de bilingüismo no es en absoluto el suizo, sino el que respeta la igualdad de los idiomas cooficiales en todo el territorio. Tal protección institucional supone que el constituyente considera favorablemente la situación del bilingüismo a la que precisamente sirve la cooficialidad, de manera que cabe una política lingüística que busque equilibrar la situación descompensada que se ha encontrado la Constitución, pero no una que considere la normalización lingüística como un instrumento de superación del bilingüismo.

A mi juicio, el modelo pretendido de cooficialidad del nuevo Estatuto no respetaría la posición constitucional del castellano si éste quedase limitado a una lengua de comunicación con las autoridades estatales o de utilización exclusiva en las relaciones singularizadas de los ciudadanos con los órganos autonómicos. Sin duda, esta situación restringiría gravemente el derecho constitucional a su uso (derecho que hay que entender como facultad efectiva, no como mera posibilidad o expectativa, o como derecho debilitado en la práctica) e impediría el cumplimiento constitucional del deber de conocimiento de dicho idioma.

Además, por último, el modelo estatutario podría poner en grave riesgo la igualdad de los ciudadanos catalanes en el acceso y disfrute de las prestaciones, si se restringe el empleo del castellano a las relaciones singularizadas con la Administración y no se obliga a la Generalitat a ofrecer en los dos idiomas sus servicios. De modo que la utilización del bilingüismo en los servicios públicos no sólo es exigencia deducida de la obligación de protección a las lenguas, que conlleva su cooficialidad, sino consecuencia de la existencia de quienes no conocen, o pueden no conocer, la lengua de la comunidad, que se encontrarían en situación de desventaja e incluso de discriminación si algunas asistencias, en razón de las condiciones idiomáticas en que se prestan, no les fuesen accesibles, o su acceso se produjera en términos deficientes. Ello exige, creo yo, el bilingüismo en las relaciones no singularizadas de la Administración autonómica con los ciudadanos, esto es, cuando la Generalitat procede al ofrecimiento general de sus actividades. Como ocurre que la actual propuesta estatutaria contempla exclusivamente el bilingüismo en las relaciones personalizadas con la Administración, entiendo que el modelo lingüístico no se corresponde con la cooficialidad perfecta con la que cuenta el constituyente.



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