AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 31 Diciembre 2005
Las lenguas en Cataluña
Editorial ABC 31 Diciembre 2005

Cataluña, el país de las maravillas
José García Domínguez Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Conflictos de lenguas y culturas
Amando de Miguel Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Crecen las quejas sobre el uso de las lenguas en Cataluña
TOMÀS DELCLÓS - Barcelona EL PAÍS  31 Diciembre 2005

Polizones en “La Medusa”
Serafín Fanjul Libertad Digital 31 Diciembre 2005

En la antesala
Cristina Losada Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Cien años y cuanto más lejos, mejor
Editorial ABC 31 Diciembre 2005

Tapiar la mirada
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR ABC 31 Diciembre 2005

Ya no somos pacifistas
EDITORIAL Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Mitad de partida
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 31 Diciembre 2005

EN RECUERDO DE FERNANDO
NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 31 Diciembre 2005

Un año menos con Rodríguez ZP
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 31 Diciembre 2005

ETA: máximo beneficio con mínimo coste
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón   31 Diciembre 2005

La Audiencia impone al asesino de Buesa la primera orden de alejamiento
F. Velasco La Razón   31 Diciembre 2005

Nueva victoria judicial del Foro Ermua, pero en solitario
Elsemanaldigital 31 Diciembre 2005


 

Las lenguas en Cataluña
Editorial ABC 31 Diciembre 2005

LA regulación del catalán como «lengua propia» en el proyecto de Estatuto implica un salto cualitativo en el régimen de la cooficialidad lingüística, con grave peligro para la cohesión social. Sin embargo, el Gobierno socialista no ha planteado objeción alguna en esta delicada materia, tal vez como compensación a otros recortes inevitables. La vertebración territorial se fundamenta en el carácter cooficial de las diversas lenguas, expresión jurídica del bilingüismo social. El artículo 3 de la Constitución dispone, en efecto, que «el castellano es la lengua española oficial del Estado» y que «todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla», añadiendo que «las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos». Se trata de una regulación abierta y generosa, desarrollada -con algunos excesos- por las leyes de normalización lingüística en el País Vasco, Cataluña y Galicia, que lograron superar en su día con matices el filtro del TC en las sentencias 82, 83 y 86 de 1986.

Queda claro que el único deber constitucional hace referencia al castellano, lengua común de todos los españoles, lo que lleva consigo igualmente el derecho a su utilización en cualquier parte del territorio. El Alto Tribunal afirma con claridad que ello no supone una discriminación respecto de las otras lenguas, sino que es la consecuencia lógica de que exista un idioma común. No cabe, por el contrario, imponer por vía legal el deber jurídico de conocer una lengua distinta del castellano y no sirve argumentar que se trata de un principio social, carente de exigibilidad jurídica. La simple lectura de la sentencia relativa a Galicia refleja con toda precisión que la postura del intérprete supremo de la Constitución no es compatible con lo dispuesto en el artículo 6 del proyecto catalán. Todo ello gracias a que nuestra norma fundamental ha sabido eludir determinados modelos discutibles en el derecho comparado, tales como el de la personalidad y el de la territorialidad de las lenguas, procurando confeccionar un «traje a la medida» de la realidad lingüística en nuestro país.

En términos sociopolíticos, la imposición del catalán en la administración o en la enseñanza lleva el desplazamiento de la lengua común, culminando así un proceso que los nacionalistas han impulsado de forma sistemática. Resulta patente, una vez más, la contradicción ideológica: los socialistas catalanes asumen como propia -y exigen al PSOE que la acepte- una seña de identidad del nacionalismo romántico e historicista, siempre dispuesto a sacrificar los derechos individuales en nombre de unos imaginarios derechos colectivos. En la vida cotidiana, las posibilidades educativas y de promoción profesional para quienes no hablan catalán son ya muy limitadas. Si se aprueba el Estatuto en los términos actuales, la opción -perfectamente legítima- de vivir «en castellano» en Cataluña se convertirá sencillamente en algo imposible. Sin necesidad de instrumentar medidas sancionadoras, la Generalitat podría imponer unos requisitos tan restrictivos para los actos más elementales de la vida diaria que obligaría -de facto- a los ciudadanos al uso exclusivo del catalán. El Estado no puede permanecer indiferente ante una situación que provoca la ruptura de la igualdad de derechos y deberes de todos los españoles en cualquier parte del territorio, según exige la propia Constitución. De hecho, según las sentencias citadas, la llamada «normalización» es compatible con la libertad de las lenguas siempre que no sea «irrazonable», ni contradiga «las exigencias básicas de la igualdad».

En una sociedad abierta y democrática, los derechos individuales deben ser prioritarios sobre los criterios ideológicos o territoriales. Sin una posibilidad real para optar por una u otra lengua, se hace imposible el libre desarrollo de la personalidad que proclama el artículo 10 de la Constitución. La enseñanza es un factor decisivo para transmitir valores y sentimientos y no puede estar supeditada a ciertos deseos de revancha combinados con planteamientos oportunistas. En rigor, las lenguas son un instrumento de integración y de cohesión social y no deben convertirse en un mecanismo para la discriminación entre ciudadanos de primera y de segunda clase. Están en juego valores tan importantes como la libertad y la igualdad. Sin embargo, el Gobierno y sus expertos constitucionales prefieren mirar para otro lado.

Bilingüismo
Cataluña, el país de las maravillas
José García Domínguez Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Hace media hora que contemplo la pantalla en blanco del ordenador. Y podría seguir así toda la noche. Son cosas que ocurren cuando uno pretende explicar lo obvio… para los demás. Treinta minutos atrás, me creía capaz de argumentar por qué casi todos mis representantes sueñan con prohibir a más de la mitad de sus representados estudiar en su idioma materno. Pero, en ese tiempo, apenas se me han ocurrido un par de argumentos, cada cual más descorazonador: O que el noventa por ciento del Legislativo doméstico no represente en realidad a la gente de la región. O que más de la mitad de los que se dicen a sí mismos catalanes, en puridad no fueran tales, sino tristes metecos dispuestos de grado a obedecer la soberanía del país extraño que los acoge. Y no hay manera, no consigo pasar de ahí.

Aunque, en lógica formal, tal vez cabría una tercera hipótesis: que nueve de cada diez hablantes catalanes coincidiesen con Salvador Sostres en que el español sea jerga digna únicamente para impartir órdenes a las chachas. Sin embargo, esa doctrina la invalida la propia Historia de Cataluña. “Lloyset estâ molt bonico, guartlo Deu, i continua sont estudi i parla lo castellà molt bonico”, confesaba la mamá de un aplicado Luisito Requesens, honrado burgués de Barcelona que se esmeraba con el castellano ya en 1534, si hemos de confiar en el hispanista John Elliot. Y quien haya tratado con cualquier Luisito Requesens contemporáneo, sabe que hay que creer a Elliot a pies juntillas.

Por lo demás, hace una hora, también me proponía teclear sin demora una explicación racional a otra paradoja definitivamente irracional: que los contados diputados que no desean proscribir el español en las aulas sí se lo prohíban a sí mismos en la tribuna de oradores. Porque para mí tengo que alguno de esos se dejaría cortar las orejas de grado, antes que usar allí la lengua de Rajoy. Razón de que otras dos conjeturas peregrinas me sigan retrasando en la entrega de este artículo. A saber: O los de Piqué barruntan que el Parlament es un sórdido tugurio, indigno de ennoblecerse con los ecos de la Gramática de Nebrija. O, al igual que los nacional–sociolingüistas del Tripartito, consideran que las lenguas gozan de derechos inalienables, y que sus hablantes viven sometidos a obligaciones para con ellas. Es decir, que como todos los animistas que en el mundo han sido, también crean que los idiomas son algo más que simples sistemas abstractos de signos, que sólo poseen –si tienen suerte– seres humanos que los usen.

Resumiendo, podría haber terminado de trabajar hace noventa minutos si hubiese recordado entonces el diálogo definitivo de “Alicia en el país de las maravillas”:

–Cuando yo uso una palabra –dijo Humpty Dumpty– esa palabra significa –lo que yo quiero que signifique.
–La cuestión es –dijo Alicia– si se puede hacer que las palabras signifiquen cosas distintas.
–La cuestión –replicó Humpty Dumpty– es saber quién manda. Eso es todo.

La lengua viva
Conflictos de lenguas y culturas
Amando de Miguel Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Transcribo parte de la interesantísima misiva de Josep María Beroy: “Sr. Amando de Miguel, aunque discrepe en ocasiones de sus ideas, suelo disfrutar mucho con sus artículos… Hasta ahora, he de reconocerlo, me había parecido en cierto modo lógico que en Catalunya existiera la inmersión lingüística en catalán… Como hijo de emigrantes que soy, tengo el castellano como lengua materna (cosa de la que me siento muy orgulloso) y hablo el catalán perfectamente (cosa de la que también me siento y sentiré orgulloso). Como padre, quiero que mi hijo conozca ambas lenguas, y que las conozca bien, cosa que me va a costar, porque el sistema educativo catalán trata de convencernos de que el uso del catalán es primordial y que el castellano ya lo aprenderán los niños hablando con sus amigos o viendo la tele. Empiezo a comprobar en carne propia que este sistema no garantiza en absoluto el igualitario conocimiento de ambas lenguas y soy consciente de que a usted seguramente esto le parecerá como descubrir la sopa de ajo. Estoy meditando el sentido de mi voto en las próximas elecciones, y creo que esta vez no será nacionalista”. Bien, quien tenga entendederas que entienda.

Carlos Calvo (Mallorca) se queja amargamente: “¿Qué esperanza nos puede quedar si un partido como el PP fomenta e impone, sin miramientos y sin tener en cuenta la opinión de sus votantes, la odiosa inmersión lingüística en Baleares?... Exijo que mis hijos sepan español [en la enseñanza]… ¿A quién he de votar?”. Toma nota Jaume Matas y contesta a tu pueblo, que para eso te vota y te paga.

Albert Fabregat (Tarragona) se refiere a un artículo mío: “Como usted asegura, el tema catalán le astía [sic]. Como lector suyo, preferiría que, si tanto le cansa, no tocara el tema… Soy más feliz cuando le leo disertando sobre la lengua castellana”. Lo siento, don Albert, aunque me hastíe esa repetida admonición de que no tengo que escribir sobre la lengua catalana, seguiré haciéndolo siempre que se tercie. Verá usted, la lengua catalana también es española. El idioma castellano no se puede entender sin la presencia del catalán, del vascuence o del gallego, entre otros. Es más, hoy no se puede comprender sin el inglés y siempre sin el latín.

O. Mene (supongo que desde Alemania) aporta un dato interesante a propósito de la intervención que yo tuve en un programa de debate en TVE. Mi idea era sobre el peligro de la violencia racial a cargo de ciertas minorías de inmigrantes musulmanes fanatizados. La observación de O. Mene reza así: “Las mismas afirmaciones que hace usted, las hace en Alemania una tal Alice Schwarzer. Esa mujer editora de la revista feminista Emma (columnista y sobre todo representante de la guardia revolucionaria del 68) precisamente defiende que la causa de la revuelta [francesa] está en la base machista de la juventud basada en el Islam. Convendría estudiar esa reflexión y mostrársela a las personas progres que tanto le atacaron”. Francamente, me congratulo de coincidir por una vez con una destacada feminista; claro que es alemana. No estaría mal que las feministas españolas transitaran por esa vía de razonamiento. Por ejemplo, es fácil imaginar que, de seguir las cosas como están, llegará el día en que algunos escolares musulmanes en España exijan que las profesoras sean sustituidas por profesores. ¡Oh! ya sé que se trata de una exageración. Pero ¿y si sucediera una cosa así? Más sencillo. ¿Y si las bandas terroristas de jóvenes musulmanes en España incendiaran coches o comercios? Bueno, ya sé lo que pasaría. Los medios progresistas dominantes dirían que los jóvenes no son terroristas sino “radicales”, todo lo más “violentos”. Se comentaría igualmente que “no todos los musulmanes son violentos”. Lo cual no deja de ser una sinsorgada, pero se repetiría con la mayor seriedad. Lo que es más grave, los que se quejaran de esa situación, serían motejados de “fascistas”, “fachas”, “el facherío”. A la feminista alemana habría que decirle: “España y nosotros somos así, señora”.

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LENGUA Y ADMINISTRACIÓN
Crecen las quejas sobre el uso de las lenguas en Cataluña
Episodios de discriminación del catalán o del castellano provocan roces en la Administración y en el sector privado
TOMÀS DELCLÓS - Barcelona EL PAÍS  31 Diciembre 2005

En el ámbito de la justicia es en el que resulta más difícil el empleo del catalánEl Defensor del Pueblo recibe 1.800 denuncias contra las oficinas de garantías lingüísticasJulio de 2005. El departamento de Comercio de la Generalitat convoca un concurso para subvencionar organizaciones de consumidores y condiciona el derecho a percibirlas al uso en exclusiva del catalán.

Noviembre de 2005. Una magistrada de la Audiencia de Tarragona impide al jurado firmar en catalán, además de castellano, un veredicto.

Estos dos episodios son una muestra de que las Administraciones en Cataluña no cumplen permanentemente con su obligación de respetar la opción lingüística del ciudadano en una de las dos lenguas oficiales. Mientras en la calle se vive el bilingüismo sin tensión, las actitudes de las Administraciones públicas son causa de denuncias concretas. La gravedad de las mismas, sin embargo, se evalúa de muy distinta manera según se sea el receptor o el impulsor de las mismas. En las oficinas del Síndic de Greuges (defensor del pueblo catalán) se recibieron, en 2004, 5.277 quejas, de las que 36 versaban sobre casos de discriminación del catalán y otras siete, sobre episodios de marginación del castellano. En el informe del Defensor del Pueblo español de 2004 se describen dos casos de discriminación administrativa del castellano en Cataluña. En 2005, se ha producido un aumento exponencial de las denuncias ante el Defensor contra la discriminación del castellano por parte de la Administración catalana. Han llegado a contabilizar 1.800, entre individuales y promovidas por colectivos como la Asociación por la Tolerancia, centradas en la existencia de las oficinas de garantías lingüísticas abiertas por la Generalitat. En estas oficinas, el ciudadano puede comunicar quejas, consultas o denuncias sobre impedimentos "al derecho de vivir en catalán" por parte de Administraciones públicas o empresas. La Asociación por la Tolerancia las ha denunciado porque son, a su entender, instrumentos de delación. Estas oficinas han tramitado 531 (98,8% de las recibidas) denuncias de usuarios contra el sector privado. Estas mismas oficinas también registran 357 (52,73%) quejas sobre conductas que impiden el empleo del catalán en el sector privado.

Pero en este capítulo figuran llamativamente 130 (19,20%) contra la propia Generalitat por marginación del catalán. Un 9,9% afectan a la Administración periférica del Estado y un 5,32% van dirigidas contra alguna oficina municipal. Contra la Administración de justicia apenas se han recibido siete. Miquel Pueyo, responsable de Política Lingüística de la Generalitat, atribuye el predominio de quejas contra la Generalitat o municipios sobre la Administración periférica del Estado "a que el ciudadano las siente más próximas y suyas y es más exigente a la hora de reclamar sus derechos. La mayoría de casos se debe a la ausencia de formularios en catalán o a la dificultad para hacer un trámite en esta lengua". Pueyo considera que se ha explicado o entendido mal el papel de estas oficinas. "No tienen una policía lingüística. Recogen quejas de los ciudadanos y las tramitan a Comercio, que en sus tareas habituales de inspección general incluye el cumplimento de la normativa lingüística. Las sanciones estaban previstas en la ley que aprobó el Gobierno de CiU en el 98 y daba un periodo de adaptación de entre dos y cinco años. El Gobierno actual no ha tocado la ley, se limita a aplicarla, cosa que no hizo CiU". Pueyo rechaza que haya denuncias anónimas. "Todos los denunciantes están identificados. Lo que no hacemos, respetando la ley de protección de datos, es suministrarlos a terceros".

La Asociación por la Tolerancia remitió una carta al presidente Pasqual Maragall en febrero en la que denunciaba que "la lengua catalana -el ADN del pueblo catalán según sus declaraciones- se está convirtiendo en el elemento nuclear de su política. (...) Es la cara catalanista impregnada de política excluyente y agria la que preside sus actuaciones", que las calificaba de "totalitarias, en cuanto que ignoran la realidad social de Cataluña". Para José Domingo, vicepresidente de la asociación, la política debería respetar que Cataluña es una sociedad bilingüe; por tanto, deberían serlo también sus instituciones, y permitir la libre opción lingüística del ciudadano.

El actual Estatuto consagra que el catalán y el castellano, como lenguas oficiales, "pueden ser empleadas indistintamente por los ciudadanos". El propio texto da un rango añadido al catalán. Es la "lengua propia" de Cataluña y de ello se deriva que es la lengua de todas las instituciones de Cataluña y la preferente en la Administración del Estado en Cataluña y de las "empresas y entidades que ofrecen servicios al público". El concepto de "lengua propia" no es exclusivo de Cataluña. También se emplea en el País Vasco, Galicia, Baleares y en el proyecto estatutario de la Comunidad Valenciana.

La Administración catalana trabaja habitualmente en catalán, al amparo de un concepto como el de "lengua propia" y, afirma Domingo, se olvida del concepto constitucional de lengua oficial. Ello supone, a juicio de Domingo, que el empleo del castellano sólo sea posible por la petición expresa del Administrado (principio de rogación). El informe del Defensor del Pueblo de 2004 relata una denuncia contra el servicio de salud según la cual en un acto médico de seguimiento continuado, el paciente debía solicitar en cada ocasión la documentación en castellano. Domingo considera que esta exigencia de petición reiterada pretende que el ciudadano desista de ejercer la opción por el castellano. "En muchos casos el formulario castellano no está informatizado y si lo está no se facilita", comenta. Para Domingo, la solución existe en otros países: si un ciudadano pide una relación administrativa en una determinada lengua, esta petición sirve para todos los actos posteriores.

Pueyo, que desconocía el caso, lo considera un error porque habría sido lógica una atención continuada en castellano. En sentido contrario también se producen quejas porque la posología redactada por el médico no pueda estar en catalán porque el facultativo desconoce el idioma. Mientras tres cuartas partes de los impresos usados en la sanidad pública son en catalán, el porcentaje de los que son rellenados en este idioma baja al 23%.

Aunque Cataluña es bilingüe y un 94% de la población entiende ambos idiomas, el uso monolingüe está instalado mayoritariamente entre parte de la población castellanohablante. Un 50,1% tiene el catalán como lengua habitual y un 44,1% tiene el castellano. Un 4,7%, las dos.

El proyecto de Estatuto contempla el deber de los ciudadanos de Cataluña de conocer el catalán. Para Domingo, ello puede conducir a problemas porque la ciudadanía la da el empadronamiento y no está claro, en el caso de la inmigración, cuándo se exigirá este deber tras adquirir la ciudadanía y lo que puede suponer no conocerlo. Domingo critica también el deber constitucional de todos los españoles de conocer el castellano. Para Pueyo, la dialéctica entre derecho individual y territorial en el tema de la lengua está sin resolver en la teoría jurídica europea, salvo en algunos países. La lengua, sostiene, es un derecho personal, pero el criterio de personalidad no se puede sostener plenamente porque entonces se debería defender que un catalán pudiera dirigirse a un ayuntamiento sevillano en catalán. "Es un modelo insostenible". "La alternativa es un modelo territorial atenuado -porque Cataluña ha de reconocer el castellano- y asimétrico, porque el Estado es monolingüe. En Suiza, el Estado es plurilingüe y cada territorio tiene como oficial su propio idioma". Durante el debate del proyecto de reforma del Estatuto, el PP criticó severamente que se confundiera territorio y ciudadanos y los deberes en el ámbito privado. Sin embargo, sus ponentes vieron en el nuevo redactado un refuerzo en la protección del uso del castellano ante la Administración al comprometerla a respetar el uso de las lenguas cooficiales.

Una de las quejas más frecuentes sobre la dificultad de emplear el catalán ante las instituciones, además de Justicia, hace referencia al aparato policial. Hace unos meses hubo una reunión entre la Generalitat y la Delegación del Gobierno. El origen del problema, al margen de la actitud personal de algún agente, es que el despliegue de los mossos ha hecho de Cataluña un destino provisional. Cuando se estabilicen las plantillas, el Gobierno está convencido de que descenderá la cifra de este tipo de episodios. Los mossos también han sido protagonistas de casos. A la Generalitat llegó la queja de un conductor que, según él, tuvo que sufrir la burla de unos agentes por exigir denuncia en catalán.

Rafael Ribó, Síndic de Greuges, considera que el único ámbito donde los obstáculos para usar el catalán son un problema estructural es el de la justicia. "El resto son episodios que no tienen suficiente entidad para romper las pautas de comportamiento social". Para Ribó, que las quejas por asuntos lingüísticos apenas lleguen al 1% es un síntoma de que en Cataluña no se vive ningún conflicto profundo por este tema. La ley de política lingüística vigente no fue votada ni por el PP ni por ERC, por motivos distintos, pero no fue recurrida por ningún partido. Los tribunales han avalado el marco legislativo que rige la política lingüística. Pero conductas concretas han sido penalizadas.El Tribunal Superior de Cataluña condenó al Ayuntamiento de Olot por exigir el catalán a un funcionario albañil. En diciembre de 2005, este tribunal sentenció contra Educación porque no incluye en los formularios de matriculación una casilla preguntando por el idioma familiar. Educación ha recurrido la sentencia alegando que la casilla no es necesaria para dar atención lingüística a quien lo solicite. Para la Asociación por la Tolerancia, la Administración dificulta el trámite de petición en un ámbito donde el catalán es lengua vehicular.

La misma entidad tiene recurrida una orden de subvención a las asociaciones de padres que organizan el servicio de acogida matinal en las escuelas públicas y que las condiciona a que en las actividades que se organicen antes del horario escolar se use el catalán. También ha recurrido la normativa que impone cuotas lingüísticas en los medios de comunicación y el decreto sobre porteros de discoteca, para cuya acreditación se exige conocimientos básicos del catalán. El argumento central es que la Administración se inmiscuye en el ámbito privado. Un informe del Consejo de Europa de 1999 criticaba situaciones de discriminación del castellano en la enseñanza en Cataluña. El año pasado, otro informe del Consejo de Europa elogiaba la política de inmersión y criticaba episodios de marginación del catalán en la Justicia. En cualquier caso, la globalización presenta nuevos retos. En Barcelona se hablan más de 200 lenguas y a las escuelas llegan alumnos a mitad de curso sin saber ni catalán ni castellano.

Rio Cabe
Polizones en “La Medusa”
Serafín Fanjul Libertad Digital 31 Diciembre 2005

En 1816 la fragata francesa “La Medusa” naufragó a la altura de Cabo Blanco; como no disponían de botes suficientes hubieron de improvisar una balsa con tablas y barriles y en ella pretendieron salvarse muchos de los doscientos tripulantes y pasajeros. Sin embargo, las corrientes marinas la arrastraron hacia adentro en vez de echarla a tierra; fuera de las rutas habituales, sin comida ni agua y martirizados los infelices por el viento y el sol, los más débiles sucumbieron a manos de los fuertes en un carrusel trágico por la supervivencia y cuando, al fin, fueron rescatados sólo subsistían quince personas, espantados de sí mismos, con horribles remordimientos pero vivos. Años más tarde el pintor Géricault inmortalizó la singladura siniestra en uno de sus más famosos cuadros y es que el arte siempre acaba beneficiándose del horror.

Siento el suelo batido bajo nuestros pies por el oleaje y comprendo que nuestra jangada de pedra –como la denominó José Saramago en su hermosa ficción– también navega a la deriva por el Atlántico, rumbo a ninguna parte (la de la novela sí sabía cuál era su destino: América, a velas desplegadas), sobrecargada de hambrientos metafóricos pero también de polizones muy listos que para mejor disputar la pitanza dan codazos, aplastan a las madres y se zampan a los hijos, enarbolan la bandera de la Ética y en ella se envuelven para conseguir sus muy particulares objetivos, sin escrúpulo ni titubeos. Y la Ética es diosa de múltiples advocaciones, como una Virgen María del laicismo: un día se llama Multiculturalidad, otro Solidaridad-entre-los-pueblos, al siguiente Progresismo…y así, pasito a paso, van explotando, para sacar su tajada cotidiana, todas las fechas del almanaque, cada una con su santo laico correspondiente. Al tiempo, buscan desarmar toda resistencia con frases grandilocuentes y ajenas, por ejemplo: “La patria es el último refugio de los canallas”, “los canallas se envuelven en la bandera de la patria”, etc. Obviamente, ni la Patria ni la Ética son responsables de nada pues se trata de abstracciones cuya existencia depende de nuestra decisión y de cómo las usemos.

Pero ellos avanzan posiciones, levantan los más puros estandartes (la libertad, por ejemplo) y, a continuación, obran en sentido contrario. Mientras la balsa sigue a la deriva, los polizones –que nunca pagan pasaje– se van haciendo con el control de las cuatro tablas todavía a flote. Pero dejemos la alegoría y bajemos al terreno de lo concreto, que vale para España en grado superlativo, por la inconsistencia y espíritu logrero de no pocos tripulantes, pero que también sirve para Europa. Y no sólo por las miras inmediatas de gobiernos, burócratas bruselenses, multinacionales y especuladores financieros que hacen la vista gorda ante asuntos tan graves como el rearme nuclear de Irán, la terrorífica situación de los derechos humanos en el mundo islámico o la infiltración masiva de inmigrantes sin la menor intención de integrarse en nuestras sociedades. Parapetados tras excelsos conceptos y grandes palabras –si bien un tanto gastaditas, la verdad– políticos y grandes empresarios tienen el entusiasta concurso, más o menos espontáneo, remunerado de una u otra forma, de una tropa de sociólogos, antropólogos, periodistas, profesores, chicas con novio moro, dispuestos todos y en nombre del “respeto a la diferencia” a instaurar la sinrazón y la desigualdad como norma, engullendo hasta el postrer granito de mijo restante en la jangada y arremetiendo contra quienes no estamos por dejarnos avasallar. Y a la almadía, gracias a la cual viven, que la lleve el Diablo.

Por un lado, esta actitud, entreguista y avispada de modo simultáneo, responde a la idea de la “...dialéctica del amo y del esclavo para entenderlo. El odio del que se somete se dirige contra quien resiste, y quien resiste al terrorismo islámico, hoy por hoy, es Israel”, decía Jon Juaristi (ABC, 25-4-04). Por otro, articula una nube de argumentos victimistas a base de contraposiciones falaces (“ política de carácter multicultural , basada en el régimen de los derechos humanos, o la fortaleza europea” , P. Lubeck), mentiras manifiestas (“No cabe duda de que los movimientos políticos de carácter xenófobo que surgieron durante los años ochenta predispusieron a los estados en contra de los solicitantes de asilo y de los inmigrantes no europeos en general”, P. Lubeck) o peroratas de sociólogo tras las cuales se ocultan –y asoman de inmediato– metas muy concretas al servicio de intereses no menos determinados (“Cataluña es una nación”, o la entrada de Turquía en la UE, M. Castells, ¿Europa musulmana o euroislam?). Para llegar hasta ahí no hacían falta unas alforjas tan pesadas. Se niega la identidad europea común (agarrándose a la perogrullada de las diferencias) pero el ya mentado Manuel Castells no para de repetir la tabarra actual de los intelectuales orgánicos del nacionalismo catalán (“Cataluña, una nación sin estado”), pero si Europa es un mito y España no existe, ¿por qué no aplican a Cataluña la misma plantilla? Entretanto se presenta la islamización del continente europeo como un destino manifiestoante el que más vale no resistirse. Y comienzan predicando con el ejemplo al exigir que no haya conflicto mediante la aceptación europea absoluta de lo que venga, sea lo que sea, “depende de que las sociedades europeas acepten que son y serán parcialmente musulmanas”. Sin escapatoria. Por supuesto, se excluye la posibilidad contraria: a saber, que los recién venidos se asimilen o integren, o todos los grados y fórmulas intermedias.

Y concluimos con un párrafo en verdad antológico del que no queremos privar a los lectores: “El euro-islam no es solamente una cuestión de multi-culturalidad en el seno de Europa. Es también una dimensión del conflicto que opone a los gobiernos de los países occidentales a los pueblos de los países musulmanes. La persistencia de la ocupación ilegal de territorios palestinos por Israel, el apoyo de Occidente a gobiernos dictatoriales mientras les sirven, la geopolítica del petróleo, las reacciones de las redes terroristas contra la destrucción de la identidad islámica, la guerra de Irak y el cúmulo de conflictos que se envenena en todo el mundo islámico muestran que no se trata de un choque de civilizaciones. (…) Algunas de las redes de al-Qaeda más importantes se organizaron en Europa, a partir de musulmanes educados y plenamente integrados en las sociedades europeas, aunque también sufriendo su discriminación y reaccionando contra ella” (Castells-Al-Sayyad).

Del texto extraemos algunas conclusiones sabrosas: el conflicto es entre gobiernosoccidentales y pueblosmusulmanes; el problema es el apoyo occidental a tiranos, no los tiranos mismos; en la geopolítica del petróleo, al parecer, sólo se benefician los occidentales; conflictos concretos como los de Irak o Israel justifican al terrorismo; se da por hecho que hay una destrucción de la identidad islámica (¿de qué países musulmanes hablarán estos señoritos progres que yo no conozco?). Y en cuanto a discriminación in situ, sugerimos preguntar su opinión a los españoles de clase baja que compiten con inmigrantes recién llegados en una plaza escolar, una beca de comedor, una vivienda de renta limitada o protegida o en diversas modalidades laborales. Ellos pueden dar una idea más cabal y de conjunto sobre discriminaciones; su defecto es que no participan en simposios, ni en comités Averroes, ni tienen acceso a los medios de comunicación más que en situaciones límite cuando ya no hay solución para un desaguisado.

Hoy hemos avanzado un poquito sobre las joyas de la corona de nuestro lado en la Balsa de la Medusa. Otro día hablaremos de las perlas morunas, mientras continúa el periplo siniestro.

Socialistas vascos
En la antesala
Cristina Losada Libertad Digital 31 Diciembre 2005

En la foto, Ibarretxe le tiende las manos a alguien, que no se ve, y Patxi López y Javier Rojo, un metro más allá, uno a cada lado, ríen exultantes. El motivo de tanta felicidad no es moco de pavo: por primera vez en ocho años, el partido de los socialistas vascos apoya los presupuestos del PNV. Incluyen un dinero para sufragar las visitas a los etarras presos. El partido de López presentó una enmienda a esa partida, pero aún con esa carga dentro iba a aportar sus votos. Lo había decidido cuarenta y ocho horas después de que los que marginan a las víctimas de esos presos por cuyo bienestar velan, dieran el sí a los presupuestos en Madrid. Un azar entre tantos que salpican el nuevo tiempo que adivino con Rodríguez.

El risueño personaje de la foto que publica ABC es el mismo López que, al presentarse a secretario general, prometía no capitanear ningún acercamiento al PNV mientras no cumpliera ciertos requisitos: defensa del autonomismo, de la pluralidad, de las reglas de juego de la Constitución y el Estatuto y, last but not least, alejamiento de Batasuna. Era en 2002. Todas las condiciones han ido cayendo como fardos inútiles en tres años de camino. No extraña que se muestre alegre López. Por fin se ha liberado de aquel lastre. Y Rojo con él. Ya ligeros de equipaje, están contentos. Así pueden asumir otras cargas, más llevaderas y beneficiosas.

No se trata de que vayan a ocupar cargos en el gobierno de Ibarretxe, eso lo han dejado claro. ¿Para qué, además? Hay opciones menos comprometidas, hay covachuelas discretas que procuran igual o mayor satisfacción. Y el propio López lo ha explicado: la sociedad vasca está cansada de tanto “conflicto artificial”. A qué resistir y penar, a qué sufrir amenazas y vejaciones, si la opresión que ejercen el nacionalismo y su variante terrorista se ha revelado como puro artificio. Dos no se pelean si uno no quiere, dice la gente bien. Y López y Rojo no quieren reñir. No más. Y a todos los que les apoyaron, a los familiares de los asesinados por todas aquellas causas, tan bonitas como hoy absurdas, la libertad, la pluralidad, la España constitucional, les aconsejan lo mismo. No peleéis, nos batíamos contra un espejismo. Acomodaos, se vive mejor así.

En la sesión, otro socialista vasco, de apellido Pastor, definía el lugar en el que se encuentran Rojo y López. Es la antesala. El lugar donde se espera. Y no debe de ser malo lo que esperan cuando los posee la hilaridad. Qué franca su risa mientras Ibarretxe tiende solícito las manos, no vemos a quién, pero lo sospechamos. Son conocidas sus preferencias. Esta fiesta tiene pinta de acabar con una cadena de manos que se estrechan. De momento, se buscan las manos debajo de la mesa. Así ocurre en la antesala del poder. Sacarlas a la luz antes de tiempo es de mal gusto. Por eso, Pastor rompió en pedacitos, en la tribuna, una hoja en que la López e Ibarretxe se daban la mano. Decía el pasquín: ¿De qué se ríe López? La indignidad, tal vez, se sobrelleva con la risa. Consumado el trámite bajo la vigilancia del cancerbero de ETA, aún reía más. Desinhibidos reían Rojo y López como si les hubiera tocado el Gordo. Pero, ¿no había tocado en Cataluña?

Cien años y cuanto más lejos, mejor
Editorial ABC 31 Diciembre 2005

LA condena impuesta por la Audiencia Nacional al etarra Diego Ugarte López de Arcaute por los asesinatos del político socialista Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díez Elorza, demuestra que, antes que nada, la justicia es el camino obligado por donde debe transitar todo terrorista y que el cumplimiento efectivo de sus condenas supone la condición irrenunciable del fin de la violencia. Al etarra asesino le han caído cien años de prisión, que será el plazo para calcular su libertad condicional. Pero, además, cuando salga de la cárcel -largo se lo fía el Código Penal-, no podrá estar cerca de las familias de los asesinados. La orden del tribunal, que supone una novedad y marca un hito en la respuesta penal al terrorismo, es un alivio para padres, viuda, hermanos e hijos, pero otros, como Pilar Elías, viuda de Baglieto, no han tenido tanta suerte y tienen que soportar la pestilente cercanía diaria de los verdugos. ¿Esperanza de paz? Sí, pero no de boquilla, sino la que genera el castigo al culpable, la firmeza del Estado y la reparación -aun mínima- del gigantesco daño sufrido por las víctimas.

Tapiar la mirada
POR FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. Catedrático de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto ABC 31 Diciembre 2005

... ¿Habrá que decir que en España el inquisidor ha cambiado de hábito, pero no de alma, que nuevas quimeras le sorben el seso, pero sigue medrando y ejerciendo según los totalitarios mandatos de la sangre y de la tierra?...

QUÉ vulnerables han sido las palabras y los ojos. Qué vulnerables son ante el poder, legítimo o no. Siempre les han acechado peligros incontables y por su esencial fragilidad siempre han sido objeto de constantes ataques. Desde sellar a fuego la mirada hasta sepultar los labios con una buena cantidad de tierra, la historia ofrece una extensa gama de métodos eficaces para cegar y hacer callar a los que querían ver y decir algo. Hubo tiranos en la Antigüedad que soñaron con cegar a sus súbditos para acabar con los ojos que a hurtadillas vigilaban su impunidad. De la Inquisición y su forma de quemar hombres se ha escrito lo suficiente para saber cómo la existencia se convirtió bajo su gobierno en un ejercicio de representación colectiva, en el que nadie era lo que decía ser. Sobrevivir era el único objetivo. Recuérdese aquello que decía Moratín en el siglo XVIII:

«No escribas, no imprimas, no hables, no bullas, no pienses, no te muevas y aún quiera Dios que con todo y con eso te dejen en paz».

Convertir la voz en polvo. Hacer de la mirada piedra. Cualquiera que sea la época que visitemos siempre encontraremos furias revolviéndose contra la palabra y los ojos. Déspotas de Dios, generales y faraones comunistas han sido amigos de la indiferencia y desinterés de sus súbditos, de la palabra asfixiada y los ojos vacíos.

Cuántos inquisidores voluntarios y comisarios políticos entregados a pisar los talones del librepensador que quería hablar y escribir en nuestro pasado. ¿Cuántos en el horizonte, preparados para quemar papeles o hacérselos tragar a quien ose escribirlos? Tampoco hoy, como recientemente ha demostrado el Parlamento catalán, ni siquiera en democracia, estamos a salvo de esta plaga histórica. Curiosa unanimidad -excepción hecha de Piqué y sus solitarios correligionarios- la de estos diputados que entregados a la construcción de una patria devuelven a sus ciudadanos a los tiempos de la mordaza. Curiosas competencias las atribuidas al Consejo Audiovisual de Cataluña, que ponen al periodista y su libertad de ojo y de palabra bajo la vigilancia política de funcionarios partidistas, erigidos por ley en nuevos y celosos guardianes custodios de la verdad.

¿Será que hemos condenado el franquismo para gratificar solamente nuestra conciencia con nuestra indignación y que cuanto más fuerte y petulante era nuestra indignación y más tranquila se mostraba la conciencia más nos parecíamos al aborrecido? ¿Habrá que decir que en España el inquisidor ha cambiado de hábito, pero no de alma, que nuevas quimeras le sorben el seso, pero sigue medrando y ejerciendo según los totalitarios mandatos de la sangre y de la tierra? No en vano Nietzsche escribió: «No luches contra monstruos, pues te convertirás en uno. Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a ti».

Quizá de tanto aborrecer la España uniformista y dogmática del dictador, de tanto vituperar a los cortesanos del inquilino de El Pardo, los constructores de la nación catalana han terminado convirtiéndose en su caricatura. ¿De qué otra manera explicar si no el hecho de que hasta los representantes políticos que se llaman a sí mismos progresistas y republicanos hablen en Cataluña el mismo dialecto del falangista y su homónimo soviético? ¿Será una deformación que les viene de cuando hacer política significaba conspirar entre unos pocos, rodeados por el enemigo, y proyectar un Estado en el que ellos mismos, en tanto poder único, definirían qué era lo democrático y qué no lo era? Cuando al primer comisario del pueblo para la Cultura de Stalin se le echó en cara haber instaurado un régimen de censura respondió también con las palabras que ahora repiten los diputados catalanes frente a quienes les reprochan su tic autoritario:

«¡Censura! ¡Qué palabra más horrible!»
Hay, sin embargo, varias razones para sentir estupor. Cuando éramos niños y nos daba miedo una película cerrábamos los ojos para no seguir viendo, pero los peligros latentes en el afán intervencionista y comisarial del tripartito catalán son demasiado reales para que se desvanezcan mediante ese remedio infantil. Hay pesadillas y formas de miedo que no se disipan tan fácilmente. Porque... ¿qué significa que un funcionariado político juzgará el contenido de las informaciones para decidir sin son veraces o no? ¿Supone que el periodista, como en la actual República de Turkmenistán, deberá atenerse a un voto nacional de lealtad? ¿Es decir, que antes de hablar habrá de avisarse silencio y repetirse...?:

«Que mi mano se paralice el día que la levante contra ti, oh Turkmenistán. Que mi lengua se deseque el día que hable mal de ti, oh mi patria querida. Que mi aliento se extinga el día que te traicione, oh Turkmenbashi -caudillo de los turcomanos», título éste que, como buen pachá moderno, se atribuyó el primer presidente de esta ex república soviética al derrumbarse el Imperio forjado por Stalin.

Porque... ¿qué quiere decir que el control sobre la veracidad y pluralidad de la información corresponde al Consejo Audiovisual de Cataluña? ¿Son verdad las famosas comisiones del tres por ciento? ¿Son verdad o falsedad las conversaciones del líder de Esquerra Republicana con ETA? Cuando los políticos se conceden a sí mismos la facultad para fijar qué es y no es cierto no sólo tapian esos dos glóbulos de materia blanda, de irisaciones delicadas pero de inquietante fijeza e insistencia que es la mirada ajena, condición necesaria para la existencia de la opinión pública y de una sociedad informada y capaz de controlar el ejercicio del poder político, sino que también se dotan de la capacidad para reescribir el pasado y manipular el presente a su conveniencia. Llegado el caso, si el líder político dice de tal hecho «eso no ocurrió», pues no ocurrió.

Hace poco Turquía nos ha dado un ejemplo de los riesgos que entraña conceder al funcionario nacionalista la potestad de fabricar verdades y certezas. El pasado mes de febrero el escritor Orhan Pamuk dijo que en Turquía habían muerto asesinados un millón de armenios y 30.000 kurdos. Entre los historiadores serios de todo el mundo es bien sabido que, en la época otomana, numerosos armenios fueron deportados, acusados de haber tomado partido contra el Imperio durante la Primera Guerra Mundial, y muchos fueron asesinados por el camino, pero los portavoces de Estambul siguen negando aquel genocidio. Tan pronto como desafió el tabú, Pamuk sufrió su furor. Varios periódicos emprendieron campañas de insultos contra el escritor, algunos columnistas llegaron a decir que había que silenciarle de una vez por todas, grupos extremistas organizaron concentraciones y manifestaciones para protestar contra la traición y, finalmente, un fiscal le abrió un proceso por haber denigrado públicamente la identidad turca.

Un caso extremo, se dirá. Pero quizá no tanto. Porque... ¿qué lógica guía a unos representantes políticos que se quejan de que sus enemigos de Madrid difunden por el mundo informaciones falsas de Cataluña, mientras a las voces críticas del interior responden con un nacionalismo violento e intolerante? Cuando pienso en la reacción airada que provocó aquel grupo de intelectuales catalanes con su manifiesto por Un nuevo partido en Cataluña o en la profesora de la Universidad del País Vasco a la que se impidió dar una conferencia porque su pertenencia al Foro de Ermua y sus ideas sobre el nacionalismo la invalidaban como testigo complaciente, imagino a Pla y a Gaziel carcajeándose del espíritu democrático de sus paisanos.

¡Tan difícil les resulta comprender a los parlamentarios catalanes de izquierdas y derechas que privamos de su humanidad a quienes negamos la palabra, que los dejamos indefensos y absurdos! Contra lo que piensan los ingenuos también en democracia se puede asfixiar la libertad, pues ésta y aquélla no son términos equivalentes sino complementarios. Sin libertad la democracia es despotismo, sin democracia la libertad es quimera. Logro precario y frágil es y ha sido la unión de ambas, pues la libertad resulta preciosa como el agua y, como ella, si no la guardamos, se derrama, se nos escapa y se disipa. De ahí que se vuelva tiranía en cuanto pretendemos imponerla a los otros. De ahí que la libertad de opinión sea siempre la libertad de aquél que no piensa como nosotros. Su libertad, hecha de palabra y de ojo, es condición de la mía. De ahí que en su isla Robinson no sea realmente libre, pues aunque no sufre voluntad ajena y nadie le constriñe, su libertad se despliega en el vacío. Como la del déspota, está poblada de espectros. Como Cataluña, está poblada de déspotas. He ahí nuestro drama. Sus gobernantes anhelan súbditos como el Edipo que camina con los ojos arrancados para no ver la realidad que lo circunda.

Ya no somos pacifistas
EDITORIAL Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Ningún lector se sorprenderá de saber que este periódico siempre estuvo de acuerdo con el apoyo que el gobierno español brindó a los aliados en la guerra contra Sadam Husein, una batalla importante dentro de la guerra de occidente contra el islamismo. Por eso, ahora podemos proclamar sin titubeos que resulta un motivo de orgullo que la fragata “Álvaro de Bazán” esté integrada en un grupo de combate estadounidense. Mal que le pese a De la Vega, las “instrucciones precisas” que pudiera tener para no entrar en combate combinan mal con la debida subordinación al mando del grupo, en manos del portaaviones norteamericano "Theodore Roosevelt".

La reacción del gobierno a la publicación del papel que nuestra fragata está teniendo en las costas de Irak hace temer que la influencia del ministro del Typpex se haya extendido por todo el gabinete. Sólo esta semana, por ejemplo, hemos sabido que el mágico líquido blanco se empleó extensamente sobre los informes del CNE. Siguiendo esta costumbre, ya habitual, de negar la realidad cuando ésta no se ajusta a la propaganda, parece que Defensa pretende convencer a los españoles de que proteger a los miembros de un grupo que entra en combate no implica participar en una acción de guerra. Como si dicha protección no fuera imprescindible para poder lanzar un ataque. No hace falta ser un avezado conocedor de las enseñanzas de Sun Tzu para que no convenza esta explicación; basta con un diccionario y un par de buenas películas bélicas. Esta cortina de humo tiene, por tanto, poco porvenir.

Álvaro de Bazán fue una pieza clave de la victoria en la batalla de Lepanto; Zapatero y Bono están convirtiendo la fragata que lleva su nombre en un buque vergonzante, que intenta pasar desapercibido. Quizá al ministro de Defensa le avergüence reconocer que la Armada no está para morir sino para matar, y que el pacifismo de salón que exhibe ante la prensa lo escondió ante Rumsfeld. Pero no debería hacer pagar a la Armada sus propias contradicciones. Los marineros de nuestro buque más avanzado no merecen que Zapatero les olvide cuando felicita la Navidad a “todos” nuestros militares destacados en misiones fuera de nuestro país.

Evo Morales ­–el único jefe de Estado del mundo sobre el que no está permitido bromear– acusaba hoy en el altavoz de Al Qaeda que “el único terrorista” es Bush, con una argumentación que parece copiada de un Zutabe, mientras alababa la decisión de Zapatero de retirar las tropas de Irak. ¿Sabría acaso el futuro presidente boliviano de las actividades de nuestra fragata cuando hizo esas declaraciones? Quizá por eso tanto secreto; nuestro presidente, tras abandonar la compañía de aliados como Estados Unidos, Reino Unido o Polonia, teme ser incapaz de retener a sus nuevos amigos si sigue haciendo lo que debe: apoyar la causa de occidente contra el islamismo.

Cataluña
Mitad de partida
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 31 Diciembre 2005

Más allá de las declaraciones de principios, a CiU le interesa que el proceso estatutario fracase. Es algo objetivo. También le interesa que dicho fracaso aparezca como responsabilidad de otro. Si hay nuevo estatuto, Maragall se perpetuará en el poder, envejecerá en él, habrá demostrado fehacientemente que todas las prevenciones convergentes a la hora de forzar la máquina institucional eran injustificadas, que Pujol se limitó a practicar, tal y como denunciaba el PSC, la estrategia alicorta de la queja permanente para arañar competencias y recursos. Caerá sobre los nacionalistas declarados (los otros lo son sin declarar) el sambenito de la falta de visión y de ambición. Maragall, en fin, eclipsará a Pujol en el imaginario catalanista. Y se desmentirá la vieja teoría convergente según la cual Cataluña no podía ser gobernada por un partido de obediencia española sin renunciar a lo que un nacionalista considera irrenunciable.

Sin embargo, si el proceso se aborta sin que el tripartito pueda culpar a CiU –o, lo que es lo mismo, pudiendo CiU culpar al PSOE– se reforzará la tendencia al alza de la formación de Artur Mas y se confirmarán todas y cada una de las prevenciones del nacionalismo declarado acerca de los socialistas, así como la insensatez e incoherencia de ERC por haber desalojado a CiU del poder mediante un pacto inútil y contra-natura.

En tales condiciones, Maragall ni siquiera podría ser candidato del PSC en las próximas autonómicas. Lo sustituiría –salvo que quieran estrellarse del todo– Montserrat Tura, con mucho la mejor gestora del gobierno catalán y la que mantiene un contacto más estrecho con la ciudadanía. Tuve ocasión de recordarle recientemente a la consellera de Interior una sombra en su pasado: la afirmación de que el gobierno del PP habría urdido una suspensión de las elecciones generales, montaje desmantelado por el Rey. Y ahí llegó mi sorpresa; ante los micrófonos de COPE Barcelona, Monserrat Tura dijo haber sido mal interpretada y añadió que el gobierno del PP había hecho lo que tenía que hacer: habría sido muy razonable plantearse la suspensión, pero los de Aznar asumieron acertadamente el riesgo de mantener la convocatoria electoral. Así que ya no hay sombra.

¿Fracasará el proceso o no? ¿Se retirará el proyecto de las Cortes o saldrá adelante? De momento, lo único importante que ha pactado el cuatripartito con el gobierno tiene que ver con la lengua, asunto en el que el nacionalismo viene avanzando sin apenas oposición dentro de Cataluña, o con una oposición marginal. Fenómeno difícil de explicar desde fuera si se atiende a la rotundidad de la estadística: la mitad de los catalanes tiene como primer idioma el castellano. Sobre los otros asuntos polémicos –nación, justicia, financiación, bilateralidad, relaciones internacionales– aún no hay acuerdos. Con la mosca maragaliana detrás de la oreja del PSOE y con una CiU interesada en hacer reventar el proceso por la vía del maximalismo, puede que el acuerdo no llegue nunca. A ver.

EN RECUERDO DE FERNANDO
NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 31 Diciembre 2005

Me sorprendí en la Audiencia Nacional mientras juzgaban al último de los tres asesinos de Fernando Buesa, al notar que las cualidades más sobresalientes de todos ellos eran la mediocridad y una total ausencia de pensamiento. Las muletillas, los lugares comunes, un argot tan artificial como infantil, eran sus instrumentos para suplir la incapacidad para pensar y el asesinato de Fernando, su forma de salir de la mediocridad. Enseguida recordé al nazi Eichmann, juzgado en Jerusalén, que sirvió a Hannah Arendt para bucear, analizar y reflexionar sobre la «banalidad del mal».

Pero también tuve tiempo para ver cómo el asesinato de Buesa se organizó, se planificó, se decidió, mientras vivíamos aquella tregua trampa que finalizó con el asesinato del teniente coronel Blanco, al que siguió el de Fernando. ¿Tiene la banda terrorista decidido quién será el primero cuando este esperanzador periodo haya concluido?. La única forma de no sentirse culpable es trabajar, luchar por la derrota sin paliativos de ETA, o, dicho en términos positivos, por la victoria de la libertad.

Al finalizar el funeral de Fernando Buesa, su hijo, cuando estábamos despidiéndonos, me dijo con una voz entrecortada por el dolor: «Espero que el asesinato de mi padre sirva para algo». Pasado el tiempo, sé que ese algo es la paz que se encuentra en el punto de intersección de la libertad y la ley. El camino para lograrlo es justamente el que propone la derrota de ETA y rechaza la negociación con la banda terrorista, el que impone un castigo justo a los asesinos y se opone a cualquier justificación política de ellos. Es, para dejarlo claro, la estrategia del Pacto por las Libertades para la derrota de ETA y el acuerdo del PSE y el PP para llevar al PNV a la oposición, el camino acertado; lo contrario , en lo que estamos por desgracia, alargará la vida de ETA y la supremacía política del PNV.

Un año menos con Rodríguez ZP
Guillermo Urbizu elsemanaldigital 31 Diciembre 2005

Porque sean los años que sean los que la Providencia nos quiera seguir otorgando las desdichas del Gobierno Rodríguez, el caso es que ya queda menos para su final. Es así, queridos. Ya sé, el que no se consuela es porque no quiere. Pero las cosas de esta vida se acaban. Sin remedio. Hay elecciones, la gente se cansa de las mismas melonadas, vuelve su atención hacia otras opciones, se vota discretamente, y ¡zas!, llega la bendita lavativa que es siempre volver a la oposición.

Abandonar el poder es duro, dicen, pero es mucho más duro el sufrirlo. Sobre todo cuando el gobierno de turno -como es el caso- hace oídos sordos a la sensatez mayoritaria, para continuamente patinar sobre el mismo barro sectario. Salpicándonos a todos con sus nocivas especulaciones o con sus mentiras a tutiplén. Guiñol de extraños intereses guarnecidos de lo más plus.

Felipe González se apropió de Rumasa y cayó en el peor pecado de un político: el engreimiento superlativo. Pero lo de Rodríguez fue peor, porque lo que primero expropió fue la lealtad democrática (recuerden el 11-M), para acabar haciéndose un fenomenal lío con su sonrisa de corta y pega, que ilustra mejor que otra cosa el atolladero en el que se ha visto inmerso. Y ahora es cuestión de aguantar, de hacer como que sabe lo que se hace, de disimular con piruetas su incompetencia.

En cierto sentido España padece con Rodríguez y Cía de un vacío de poder, de una oquedad ejecutiva sólo rellena de pompa y nadería. Sólo con el tiempo nos daremos cuenta del daño que su matraca progre perpetra en el nervio social e institucional de España. Gobiernan a salto de mata, con la provocación propia de quien es rencoroso por naturaleza y se sabe inquilino de lo arbitrario.

¿Cómo entender el silencio ante la investigación del 11-M, la postración ante los nacionalismos de medio pelo, las confidencias con ETA, la manipulación educativa, la censura de medios de información según capricho, el ofuscamiento anticatólico, o la alianza de civilizaciones con los demagogos y tiranos más rumbosos del planeta?

Rodríguez no responde ni a las llamadas de González. Es ya el colmo. O una pista de que presiente el principio del fin. Y la Cuatro que no tira. A su alrededor las intrigas y cotilleos crecen, y los pretorianos son cada vez menos. Bono espera recuperar el tiempo perdido. Y el resto de miembros del Consejo de Ministros cada uno busca sobrevivir de la mejor forma al cada vez más cercano finiquito del Gobierno.

Intentará Rodríguez reactivar su fortaleza aupando al cargo de ministro -una prebenda a la que es difícil negarse- a personas que él piensa que le son cercanas y dóciles. Pero en el PSOE y aledaños previsores ya saben que la marca ZP está de sobra amortizada. Las encuestas que manejan no engañan. Y el diario El País es cifra y oráculo de todo ello.

ETA: máximo beneficio con mínimo coste
En el año que termina, la banda, con la mera insinuación de su disposición a negociar pero sin dar casi nada a cambio, ha arrancado del Gobierno múltiples concesiones que le han devuelto el protagonismo institucional que había perdido
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón   31 Diciembre 2005


Madrid- ETA tardará mucho tiempo en olvidar el año que ahora finaliza. Con una actividad terrorista de bajo perfil, ha arrancado enormes concesiones del Gobierno en el terreno político que le han permitido que su «frente institucional» recobre el protagonismo que perdió con la ilegalización de las organizaciones de su entramado, hasta el punto de que son muy pocos los que dudan ya de que Herri Batasuna podrá presentarse con sus siglas a las elecciones municipales de 2007.

El solo hecho de mostrar, una vez más, su disposición a negociar, provocó un vuelco en la política antiterrorista del Gobierno, que se alejó de los pactos con el PP que en tan delicada situación habían dejado a la banda y que inició, en los primeros meses del año, una carrera sin freno hacia lo que en Moncloa se pensaba sería el final del terrorismo en un corto espacio de tiempo. El optimismo del presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, era manifiesto -todavía lo mantiene, pero con muchos matices- hasta el punto de promover la aprobación en mayo por el Congreso -con la sola y firme oposición de los populares- de una moción que le autorizaba a abrir conversaciones con la banda.

Con el paso del tiempo, de las afirmaciones de que ETA iba a «entregar las armas», se pasó a las peticiones cada vez más prudentes en las que sólo se hablaba de «tregua» como si un alto el fuego de ETA, que para los terroristas no deja de ser un «arma más», fuese solución al problema del terrorismo.

Pacto anti-ETA. El Gobierno, desoyendo a los que le aconsejaban prudencia y, sobre todo, que no abandonara el Pacto Antiterrorista, toleró que una candidatura detrás de la que estaba Batasuna, el Partido Comunista de las Tierras Vascas, rápidamente reconvertido en grupo parlamentario de la Izquierda Abertzale, se presentara a las elecciones vascas, lo que permitía al brazo político de la banda mantener su representación parlamentaria y, lo que es más importante para los proetarras, recuperar las subvenciones. Mientras tanto, la tolerancia con Batasuna y las demás organizaciones del entramado etarra ha sido absoluta. Todo se permitía con la esperanza de que la banda anunciara la tregua que no llega.

¿Y qué ha dado ETA a cambio? Prácticamente nada, por no decir nada, aparte de seguir con los atentados, cada vez más fuertes, y la extorsión. Anunció que mantenía la tregua en Cataluña y que concedía una nueva, de carácter sectorial, para los políticos electos. Los terroristas, según aclararon en un boletín interno, buscaban «provocar contradicciones entre los partidos», cosa que lograron. Se trató de un movimiento puramente estratégico para romper aún más la unidad lograda en la anterior legislatura y que permitió la firma del citado Pacto Antiterrorista.

Desde el Gobierno y el partido que lo sustenta se han repetido los mensajes para transmitir lo «bien que estamos» porque ETA no mata y «vender» que la situación en la lucha antiterrorista ha mejorado. La realidad de las cifras no mueve precisamente al optimismo, ya que los atentados, las amenazas y los actos de terrorismo callejero se han incrementado durante este año. Además, conviene recordar que ETA hizo un «parón» de actividades durante varios meses tras los atentados del 11-M, con el fin de que no relacionaran su terrorismo con el de Al Qaida. Y que después, de manera progresiva, ha subido el nivel de las acciones criminales, que coronó el 24 de septiembre pasado, cuando colocó un coche bomba cargado con 80 kilos de explosivo en Ávila.

En lo que va de año, ETA ha cometido 29 atentados. Durante el año anterior, había perpetrado 13. Por lo que respecta al terrorismo callejero, en septiembre de este año ya se habían perpetrado 258 actos criminales, más que en todo el año 2004.
Madrid 2012. Entre los atentados, destacan dos que iban dirigidos a que Madrid no obtuviera la organización de los Juegos Olímpicos de 2012, el primero cometido el 9 de febrero contra el Recinto Ferial Juan Carlos I, y el segundo, de mayor significación, el 25 de junio, contra el estadio de la Peineta. Entre una y otra acción criminal, fue detenido en Francia, el 28 de abril, el nuevo jefe del «aparato militar» de ETA, Pello Esquisábel, que portaba planes para atentar contra las instalaciones olímpicas de Madrid. El dato fue publicado por LA RAZÓN en exclusiva y comunicado por las autoridades galas a las españolas. Sin embargo, no se adoptaron, que se sepa, medidas especiales para proteger dichos centros.

La «buena voluntad» demostrada por ETA hacia España y, en concreto, hacia su capital, muy lejos de la que debería corresponder a una organización deseosa de dejar las armas o negociar, se completó con el envío de cartas a los miembros del Comité Olímpico Internacional en las que advertía de que iba a continuar con sus «acciones» en Madrid. Se trataba de una amenaza que se prefirió ignorar -se llegó, incluso, a desmentir la existencia de las misivas- . Al final, y a una pregunta de Alberto de Mónaco al presidente del Gobierno sobre el peligro de la banda, Zapatero respondió con un enigmático «ETA irá a una reducción y final». Madrid, por múltiples razones, incluido un error de votación del que se ha hablado ahora, se quedó sin Juegos Olímpicos, lo que los pistoleros han proclamado como un éxito propio.

Durante este año ha continuado también, de manera muy intensa, el chantaje terrorista conocido como «impuesto revolucionario». Centenares de empresarios han recibido cartas de ETA que, para proclamar de nuevo su voluntad negociadora y, sobre todo, para que los industriales no cayeran en el optimismo que se les transmitía desde el Gobierno, iban acompañadas de atentados contra sus empresas. El último, hace unos días, contra una discoteca de Navarra, que los terroristas destruyeron con un coche bomba cargado con 50 kilos de explosivo.

Nueva «logística». La banda no ha perdido tampoco el tiempo para reorganizar su logística, prácticamente desmantelada en 2004. En abril de este año, robó en territorio galo cuatro toneladas de clorato, una de las sustancias que utiliza ahora para fabricar el explosivo de sus bombas, y, meses después, sustraía material destinado a la falsificación de documentos. Hace sólo unos días se llevó de una empresa de Normandía 1.300 kilos de polvo de aluminio, una de las sustancias con las que se fabrica el explosivo amonal. Además, según reveló este periódico, trató de comprar subfusiles en los Balcanes.

Expertos antiterroristas señalan que ETA ha aprovechado este año y parte del anterior para reorganizar sus estructuras. La banda está hoy más fuerte y dispone de dinero, infraestructuras, «comandos» y explosivos para cometer atentados durante un largo período. En definitiva, está en disposición de presionar a un Gobierno que ha salido muy tocado del debate previo sobre el Estatuto catalán y para el que cualquier gesto de los pistoleros se ha convertido en una auténtica prioridad
Después de año y medio de «proceso», se puede afirmar, según las citadas fuentes, que la banda es la que marca los ritmos y que va a «administrar» la actividad criminal en función de sus intereses.

El tiempo ha jugado también en contra de los «posibilistas» del mundo de ETA, representados por Arnaldo Otegi y Rafael Díez Usabiaga, del sindicato LAB. En las negociaciones con el PSE (y, por lo tanto, con el Gobierno) han conseguido los logros políticos antes citados. Para ellos, es fundamental que la banda mantenga una actividad criminal de «perfil bajo» y que, incluso, conceda una tregua convenientemente situada en el tiempo para que no se ponga ninguna traba a que los proetarras se puedan presentar con sus siglas a las elecciones municipales de 2007.

Frente a ellos, están los presos, encabezados por José Javier Arizcuren Ruiz, «Kantauri», que no ven claro el «proceso» y consideran que está lleno de «propuestas engañosas del Gobierno». Preconizan la continuidad de la «lucha armada» y que no se den nuevas treguas «a cambio de nada».

La expulsión del colectivo de Francisco Múgica Garmendia, «Pakito», y de otros cinco destacados pistoleros por el solo «delito» de haberse atrevido a cuestionar la oportunidad de la «lucha armada», demuestra la influencia de este colectivo sobre los actuales cabecillas de la organización criminal, que son los que, en definitiva, deciden la estrategia que va a seguir la banda.

Todo parece indicar que han sido los presos los que han conseguido imponerse en el debate interno y que la actividad terrorista puede ir en aumento en los próximos meses.

Según un informe de los servicios secretos franceses, realizado con fuentes de ETA, la banda no tiene prisa en abrir la negociación, consciente de que el futuro político de Zapatero depende del «proceso de pacificación» del País Vasco.

Como conclusión, los expertos destacan que este año ETA ha conseguido muchas cosas, «demasiadas», enfatizan, a cambio de nada, «máximo beneficio con un mínimo coste», y que el futuro inmediato no permite augurar avances hacia la desaparición de la banda, objetivo a perseguir, y no una

La Audiencia impone al asesino de Buesa la primera orden de alejamiento
Condena a un siglo de cárcel al etarra López de Arcaute y establece que los beneficios penitenciarios se apliquen sobre esa pena. El fiscal pidió la medida tras reclamarlo Pumpido
F. Velasco La Razón   31 Diciembre 2005

Cuando salga de prisión, el etarra López de Arcaute no podrá acercarse durante cinco años a los familiares de sus víctimas

Madrid- El etarra Diego Ugarte López de Arcaute tendrá cerca de 65 años cuando salga de prisión tras cumplir la condena de 100 años y 9 meses de cárcel que le impuso ayer la Audiencia Nacional como autor de los asesinatos del dirigente socialista Fernando Buesa y de su escolta Jorge Díaz. Pero entonces tampoco podrá instalarse donde quiera, como el asesino de Ramón Baglietto. En ese momento, previsiblemente dentro de 30 años, no podrá residir en el mismo inmueble que los familiares de sus víctimas, acercarse ni comunicarse a ellas en ningún lugar durante un plazo de 5 años a partir del cumplimiento de la condena. Además, de forma solidaria con los otros dos etarras que participaron en ese atentado, deberá indemnizar a los familiares de cada una de las víctimas con 300.000 euros.

Ésta ha sido la primera sentencia de la Audiencia Nacional en la que, estimando la petición que realizó en este sentido el fiscal Jesús Santos, se impone la pena de alejamiento de las víctimas y sus familiares a un etarra.

Los magistrados de la sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional también han decidido que, «atendida la evidente peligrosidad» del encausado, «fácilmente deducible de la conducta que se enjuicia», todos los beneficios penitenciarios que se le puedan conceder y el cómputo del tiempo para obtener la libertad condicional se apliquen sobre la totalidad de las penas impuestas, es decir, 100 años y 9 meses.

Y ello a pesar de que, tal como establece el vigente Código Penal, se fija en 30 años de prisión el máximo de cumplimiento efectivo de la condena. De esta forma, de llevarse a cabo un cumplimiento efectivo de la sentencia, López de Arcaute no saldría de prisión hasta mediados de 2035, cuando tenga 65 años.

La sentencia considera probado que López de Arcaute formaba parte del «comando Ituren» de la banda terrorista ETA, junto con los condenados por estos mismos hechos Asier Carrera Arenzana y Luis Mariñelarena. Ese «comando» tenía como objetivos principales atentar contra personas «significativas» del mundo político o social.

De esa forma, los terroristas decidieron asesinar a Fernando Buesa, quien entonces era portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento Vasco. Para ello, los etarras realizaron durante más de un mes distintas labores de seguimiento para comprobar los horarios de salida de su domicilio y los desplazamientos más usuales que solía realizar.

Los etarras, para lograr su objetivo, colocaron 20 kilos de explosivos en una furgoneta previamente robada. El 22 de febrero de 2000, López de Arcaute estacionó el vehículo cerca del domicilio de Fernando Buesa. Cuando el dirigente socialista y su escolta, tras salir de la vivienda del dirigente socialista, pasaban por ese lugar, Asier Carrera accionó el mando a distancia que provocó al explosión del artefacto. Como consecuencia de ello, Fernando Buesa y su escolta, Jorge Díez Elorza, fallecieron en el acto, mientras que otras dos personas resultaron igualmente heridas.

La Sala considera que López Arcaute participó directamente en ese atentado terrorista, ya que, a pesar de que sólo reconoció ser miembro de la banda terrorista ETA, fueron Asier Carrera y Luis Mariñelarena, ya juzgados y condenados, «quienes han ofrecido, de primera mano, una versión de lo ocurrido, adverada, posteriormente, por otras pruebas de tipo testifical o pericial». Una vez conocida la sentencia, la viuda de Fernando Buesa, Natividad Rodríguez, expresó su satisfacción tanto por la condena comor por la orden de alejamiento impuesta para cuando el asesino salga en libertad. Además, elogió la iniciativa del Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas, Gregorio Peces-Barba, que fue quien pidió a los fiscales que solicitaran medidas de alejamiento. Peces-Barba, aseguró en declaraciones a Ep, intenta acabar «con el mundo al revés» de las vícimas.

Evitar la cercanía. La petición de alejamiento que realizó el teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Jesús Santos, ha sido la primera que se produce después de que el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas, Gregorio Peces-Barba, pidiera que los fiscales solicitaran medidas de alejamiento para los condenados por terrorismo, en este caso para Ugarte, y evitar así que puedan trabajar o vivir cerca de sus víctimas.

Ante esa petición, el pasado 19 de diciembre, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, recordaba que en la circular 2/2004 de 22 de diciembre ya había exhortado a los fiscales a solicitar «una pena accesoria de alejamiento con una duración de al menos un año superior a la pena de prisión impuesta».Pero, además, advertía a los fiscales de la peculiaridad de que, a diferencia de otras penas accesorias, estas penas deben ser expresamente solicitadas por las acusaciones para que el órgano judicial pueda imponerlas. Esto es lo que ha ocurrido en este caso.

Una vez conocida la sentencia, Gregorio Peces-Barba expresó, a través de un comunicado, que las órdenes de alejamiento evitarán «que en un futuro se produzcan situaciones indeseables e insoportables de vecindad entre los terroristas y las víctimas, que incrementan todavía más si cabe el sufrimiento de éstas».

PASIVIDAD DE LA FISCALÍA
Nueva victoria judicial del Foro Ermua, pero en solitario
Elsemanaldigital 31 Diciembre 2005

Arnaldo Otegi tendrá que responder por enaltecer a un terrorista, tras admitirse a trámite la querella presentada contra él por dicha organización. Cándido Conde-Pumpido no movió un dedo.

30 de diciembre de 2005. El Juzgado Central de Instrucción nº 4 ha admitido a trámite una querella del Foro Ermua contra Arnaldo Otegi, Jone Goiricelaia, Itziar Galardi y Eusebio Lasa.

La raíz de la misma se remonta al acto de homenaje al etarra José María Sagarduy, alias Gatza, celebrado en Amorebieta (Vizcaya) en julio de este año. Durante su transcurso, Otegi comparó al terrorista, que lleva 25 años en prisión, con Nelson Mandela.

El Foro Ermua ha lamentado la pasividad de las autoridades ante este tipo de actos de exaltación del terrorismo, desde Javier Balza, consejero de Interior del gobierno vasco, a Cándido Conde-Pumpido, fiscal general del Estado, pasando por Paulino Luesma, delegado del Gobierno en el País Vasco.

En otro orden de cosas, el Foro Ermua ha anunciado una concentración en Pamplona para el próximo día 21 de enero para la lectura de un manifiesto Por la unidad de España, por la igualdad y la solidaridad de todos.
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