AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 18 Enero  2006
Una sociedad indefensa
ANTONIO GARRIGUES WALKER ABC 18 Enero 2006

Batasuna sigue siendo ETA
Editorial ABC 18 Enero 2006

Grande Marlaska desautoriza al Gobierno de Zapatero sobre Batasuna
Editorial Elsemanaldigital 18 Enero 2006

LA JOVEN GUARDIA LINGÜÍSTICA
JULIA NAVARRO El Ideal Gallego 18 Enero 2006

La soberanía, de vacaciones
ANTONIO BURGOS ABC 18 Enero 2006

Las volteretas de Pepín
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Enero 2006

Batasuna es ETA
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  18 Enero 2006

Entre obedecer la Ley o satisfacer a ETA
EDITORIAL Libertad Digital 18 Enero 2006

Soberanías e hipotecas
JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 18 Enero 2006

Aspecto científico
JON JUARISTI ABC 18 Enero 2006

La palabra del presidente del Gobierno
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Enero 2006

Contradicción objetiva de intereses
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 18 Enero 2006

Legalidad y oportunidad
Editorial El Correo 18 Enero 2006

Los jueces se rebelan
Pablo Sebastián Estrella Digital 18 Enero 2006

La levitación de Otegi
TONIA ETXARRI El Correo 18 Enero 2006

Peor aún, las explicaciones
José T. Raga Libertad Digital 18 Enero 2006

Cataluña: de nacionalidad a nación
José Luis Manzanares Estrella Digital 18 Enero 2006

Zapatero promete callarse
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 18 Enero 2006

Existe una organización ilegalizada?
Carlos Ruiz Miguel elsemanaldigital 18 Enero 2006

El Triángulo de las Bermudas
José Javaloyes Estrella Digital 18 Enero 2006

El Congreso ilegal del Presidente cobarde.
Román Cendoya  Periodista Digital 18 Enero 2006

Baroja y el sectarismo
Editorial ABC 18 Enero 2006

El elefante
José García Domínguez Libertad Digital 18 Enero 2006

El juez suspende dos años las actividades de Batasuna y prohíbe la celebración del congreso
Ricardo Coarasa La Razón 18 Enero 2006

Una profesora enseña a los Mossos que en Cataluña un policía nacional de paisano no puede llevar su arma
Libertad Digital 18 Enero 2006

Otro militar denuncia en una carta que hay malestar en el Ejército por la reforma del Estatuto
EUROPA PRESS  EL MUNDO 18 Enero 2006

"La España constitucional no nos quita nada a nadie: nos hace estar juntos, respetándonos, y trabajando solidariamente."
Minuto Digital 18 Enero 2006

Una sociedad indefensa
Por ANTONIO GARRIGUES WALKER. Jurista ABC 18 Enero 2006

... Es una admirable mayoría silenciada que, aunque parezca sumisa, está reclamando a voz en grito sensatez y cordura. No soporta tantas toneladas de sectarismo...

DURANTE la transición y a lo largo de la época democrática, la clase política española ha estado siempre a la exigente altura de las circunstancias. Ha actuado en su conjunto con sentido de la responsabilidad, con rigor, con eficacia y en varias ocasiones con grandeza de miras. Desde las últimas elecciones generales las cosas han ido cambiando a peor y en los últimos meses esa tendencia se ha ido acelerando y acentuando. Pareciera como si todos los líderes y todos los partidos hubieran perdido simultáneamente tanto las formas (conviene recordar que la democracia está hecha de formas) como el rumbo y la coherencia. El diálogo se reduce a un intercambio continuo y cansino de insultos y descalificaciones y con ello la vida política se va radicalizando, sin razón ni sentido, a marchas forzadas. Están y estamos dando sin duda un triste espectáculo. Se ha generado un ambiente público enrarecido, incómodo, inconfortable, que, aunque no refleja en forma alguna la realidad del país -que sigue siendo muy saludable-, permite distorsiones y manipulaciones que podrían llegar a ser peligrosas para la estabilidad política, económica y social. En estas situaciones la sociedad civil, con la ayuda de los medios de comunicación de masas, debe reaccionar con firmeza para denunciar conductas erróneas y exigir comportamientos responsables. El problema de España reside en que en estos momentos no contamos con una sociedad civil capaz de generar esa reacción ni con unos medios de comunicación adecuados a la tarea.

Tenemos, en efecto, una sociedad civil pobre. Está poco desarrollada y la que existe no está bien estructurada ni bien financiada, con lo cual su capacidad de acción y de influencia es verdaderamente escasa. Por una serie de circunstancias, la ciudadanía española sigue teniendo reflejos inconscientes de dependencia, de necesidad y aun de temor hacia un Estado y hacia unos gobernantes que hacen muy poco para mitigar o reducir esos reflejos y que a veces, incluso, los potencian con la idea, bastante cierta, de que el miedo al poder suele ser un arma eficaz para mantenerse en él, al menos a corto o medio plazo. La situación está mejorando poco a poco, pero aún nos queda un largo camino.

A lo anterior hay que añadir otra limitación especialmente grave: la ausencia de medios de comunicación donde se puedan expresar y contrastar ideas desde un mínimo de objetividad, de racionalidad y de independencia. La intensa unión entre grupos políticos, económicos y mediáticos está generando auténticos monstruos sectarios y demagógicos. No hay noticia -sea política o económica e incluso cultural, científica, deportiva o del corazón- que no se manipule de forma grosera en beneficio del grupo en cuestión. Leer varios periódicos, escuchar distintos programas de radio o seguir las diferentes cadenas de televisión es un ejercicio penoso -a veces, incluso realmente cómico- en busca de algún gramo de autenticidad pero, aun así, no se puede renunciar a él porque es también un ejercicio necesario para compensar y equilibrar las múltiples deformaciones de una misma noticia hasta llegar -y no siempre es posible- a una especie de verdad por eliminación de excesos y falsedades. Estos conglomerados contra natura -hay que decirlo con claridad y aun con rabia- están corrompiendo al sistema de forma absoluta y acabarán convirtiendo la democracia en una mera y ridícula apariencia. Es cierto que en varios países occidentales está sucediendo un proceso similar, pero no hay ningún ejemplo mínimamente comparable al nuestro.

¿Cómo denunciar y afrontar este peligro si son precisamente esos grupos los que provocan, de un lado, el problema y, de otro, los que dominan la comunicación de masas? La idea de que reaccionen en algún momento y abran con decisión un proceso autocrítico a solas o con sus colegas es pura utopía porque están viviendo el fanatismo y la ceguera que producen el odio extremo y el miedo -sobre todo el económico- a perder la batalla en una lucha sin cuartel y sin reglas. Es un hecho, ya incuestionable, que el periodismo profesional en su conjunto está perdiendo, de forma creciente, capacidad para la independencia y la objetividad. La pasión por la verdad y por lo justo ha dejado, por de pronto, de ser pasión y se está transformando en un simple recuerdo romántico. Empiezan ya a producirse algunas reacciones positivas, pero el poder del grupo controla con demasiada facilidad estas excepciones a la regla. Al final ganarán los buenos -lo otro sería catastrófico- pero todavía no hay luz al final de este obscurísimo túnel.

Los dos factores analizados -debilidad de la sociedad civil y comportamiento sectario de los medios de comunicación- están logrando que el protagonismo exclusivo y decisivo de la escena pública y de la política lo ostenten, de un lado, conservadores de pensamiento corto y estático, que solo leen, escuchan o ven a los «suyos» y que siguen refugiándose en valores tradicionales radicalmente superados e incluso en misticismos o ensoñamientos autoritarios; y de otro, socialistas que no pueden -porque no quieren- superar los convencionales «tics» antiamericanos y anticlericales y que se sienten representantes únicos y naturales del progreso, la cultura y la libertad despreciando con arrogancia absurda e insoportable cualquier otro pensamiento. Ni unos ni otros representan, en forma alguna, a la España de hoy. La ciudadanía seria siente, habla y se comporta de forma muy distinta. Es una ciudadanía que ha madurado y se ha enriquecido en todos los aspectos y que no esta dispuesta a que se la conduzca, sin necesidad o causa alguna, a situaciones de riesgo. Es una admirable mayoría silenciada que, aunque parezca sumisa, está reclamando a voz en grito sensatez y cordura. No soporta tantas toneladas de sectarismo. No tolera que se la advierta -y se la está advirtiendo sin cesar- que el que no está conmigo está contra mí. No tiene tampoco por qué dar o quitar a nadie toda la razón, entre otras cosas porque nunca hay tanta ni tan poca.

Tenemos como mínimo cinco temas (terrorismo, estructura territorial, vivienda y suelo, modelo educativo, coordenadas estables de nuestra política exterior) en los que es obligatorio buscar, a través de un diálogo permanente, soluciones de convivencia y consenso. Son temas que afectan al interés general, y por ello el derecho a discrepar no es un derecho absoluto. En Alemania -como consecuencia de una situación económica complicada y de una situación sociológica difícil- se ha llegado a una «grosse koalitionen», que en términos políticos, se diga lo que se diga, no es posible justificar. No se pide tanto, aunque estaría más justificado, a nuestros representantes políticos a escala nacional o autonómica. Ese género de coaliciones son casi siempre negativas para la vitalidad y la esencia democrática, una esencia que no consiste en que todo el mundo esté de acuerdo, sino en convivir en desacuerdo. Se les pide simplemente que se enzarcen con buenas ganas en un diálogo honesto y que salgan de este ambiente repleto de ambigüedades, contradicciones conscientes, complejos psicológicos de diverso rango y, sobre todo, mentiras y engaños absolutos. Y además, que no se insulten. Eso es lo que pide una sociedad poco vertebrada, silente e indefensa. Pero hay que hacerle caso. O equivocarse.

Batasuna sigue siendo ETA
Editorial ABC 18 Enero 2006

EL juez Grande-Marlaska ha resuelto la polémica jurídica sobre la celebración de la Asamblea de Batasuna con la sencillez que impone la realidad de que Batasuna es ETA y ETA es una organización terrorista. El auto judicial dictado ayer por el magistrado de la Audiencia Nacional prohíbe el acto de la izquierda proetarra previsto para el próximo sábado y decreta nuevamente la suspensión de actividades de Batasuna por dos años. La disolución de esta formación, decidida por el Tribunal Supremo, no ha sido obstáculo para las nuevas medidas cautelares impuestas por Grande-Marlaska, porque, como se motiva ampliamente en el auto, lo importante es el carácter materialmente ilícito de los actos y no la inexistencia de personalidad jurídica. Batasuna es una organización clandestina y terrorista que contamina de criminalidad sus actos orgánicos, como la asamblea del próximo sábado. El auto actualiza todos los datos que utilizó Garzón en 2002 para justificar la primera suspensión del entramado batasuno y demuestra cómo esta formación sigue siendo el «frente político electoral» de ETA y cómo la cita de Baracaldo habría de poner fin al «ciclo de ilegalización» en el marco de un proceso de renovación -«Bide Eginez» («Haciendo camino»)- de la cúpula proetarra, organizado con las directrices de los terroristas.

Los informes elaborados por los servicios de información de la Guardia Civil y de la Policía han sido decisivos para demostrar que Batasuna controlaba la asamblea del día 21 y que ETA sigue controlando a Batasuna. La tozudez de los hechos es, otra vez, muy superior al voluntarismo político de quienes pretenden abrir por decreto un «nuevo tiempo» en el que, al parecer, Batasuna es la joven promesa de la democracia vasca. La realidad es otra muy distinta y sigue ventilándose en los tribunales, porque el problema que representa Batasuna no es político, sino terrorista, frente al cual sólo es posible oponer la Ley, como le va a suceder nuevamente a Otegi, citado la próxima semana como imputado por enaltecimiento del terrorismo durante el homenaje a la etarra Idoia Castresana.

Es lamentable que algo tan obvio como prohibir a una organización terrorista que celebre un acto público sea objeto de una controversia entre instituciones del Estado, Gobierno y oposición. La resolución judicial de ayer ha de servir al Ejecutivo para replantearse seriamente su actitud ante Batasuna y ETA. No tiene justificación alguna que el Gobierno y el fiscal general del Estado desvíen la atención sobre sus continuos errores arremetiendo contra el PP. Conde-Pumpido ha sido el último en llegar a la fila de los que se han planteado la prohibición de la asamblea proetarra, y lo ha hecho con un escrito frío y sin convicción ni interés en propiciar la prohibición del acto. Al fiscal le han precedido el Supremo, las víctimas, el alto comisionado del Gobierno, la opinión pública, la mayoría de los medios y, por supuesto, el primer partido de la oposición. La pasividad del fiscal general del Estado, que es la misma del Gobierno, ha sido flagrante en estas semanas y sólo ha salido de ella por la fuerza de los informes policiales, la presión social y la obligación de pronunciarse ante Grande-Marlaska. En efecto, el Estado de Derecho ha funcionado, como decía ayer el ministro de Justicia, pero no gracias al Gobierno ni al fiscal general del Estado, sino a pesar de su calculada quietud frente a la izquierda proetarra y de sus arriesgadas valoraciones sobre el derecho de reunión de los seguidores de Batasuna. Aunque ahora el Ejecutivo y el PSOE se apresuren en mostrar satisfacción y respeto por la decisión judicial, se apuntan a un éxito del Estado de Derecho al que no han contribuido.

En el desafío que el terrorismo plantea al Estado, la paz es la imposición de la ley y de la justicia sobre la violencia, y no la condonación de sus crímenes. En el año 2002 se hicieron trágicos augurios sobre las consecuencias de la ley de Partidos Políticos que se acababa de aprobar y ninguno de ellos se cumplió. Quienes hoy renuevan los temores ante la aplicación de esta norma carecen por completo de crédito. Y no lo recuperarán si caen en la tentación de insinuar que estas acciones judiciales, pilar básico del Estado, pueden frustrar la paz.

Grande Marlaska desautoriza al Gobierno de Zapatero sobre Batasuna
Editorial Elsemanaldigital 18 Enero 2006

La Audiencia Nacional ha puesto fuera de la Ley la reunión de Batasuna convocada para el próximo sábado. Sorprende ahora la insistencia mantenida por el PSOE en defender su legalidad.

18 de enero de 2006. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska ha reactivado la suspensión de las actividades de Batasuna, como parte de la banda terrorista ETA, y ha dado orden a todas las autoridades del Estado de que apliquen esa suspensión. Esto incluye, especialmente, al Gobierno vasco y a la Guardia Civil como responsables del orden público y de la seguridad antiterrorista en Vizcaya. Porque en Baracaldo estaba convocado el congreso de la ilegalizada Batasuna, para el próximo sábado 21 de enero.

Marlaska ha actuado en cumplimiento de la ley. No era más que su obligación, y esa obligación no era exclusivamente suya. Otros la incumplieron antes, y afortunadamente el entramado institucional ha funcionado a través de él; pero eso no puede ocultar las deficiencias evidenciadas.

Ha sido deficiente, por ejemplo, la actitud del Fiscal General del Estado. Cándido Conde-Pumpido ha terminado por solicitar la suspensión del congreso de Batasuna, pero ha sido después de mostrar su pasividad durante muchos días de incertidumbre. Y el Gobierno que nombró al fiscal no ha abandonado la pasividad frente a los batasunos, probablemente porque espera y desea una tregua de los terroristas.

La suspensión decretada ahora recuerda la iniciada en 2002 en aplicación de la Ley de Partidos, ratificada por el Tribunal Supremo en marzo de 2003. A este respecto conviene recordar que el PSOE, entonces en la oposición pero ya con José Luis Rodríguez Zapatero al frente, compartió la decisión, la apoyó públicamente e hizo campaña sobre el asunto. Lo que entonces era normal hoy ha costado un esfuerzo extraordinario: un mal síntoma sobre la concertación antiterrorista y sobre el altruismo del PSOE.

Sea como fuere, la decisión de Grande Marlaska deberá ser inexorablemente aplicada por el Gobierno autónomo vasco, en su caso por el Gobierno foral de Navarra y obviamente por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Batasuna se está defendiendo con sus mejores armas jurídicas –ha fracasado su intento de recusar a Grande Marlaska, pero aún se esperan más movimientos, y el portavoz etarra, Arnaldo Otegi, ha dejado claro que Batasuna celebrará el día 21 su congreso.

Otegi ha desafiado al consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, a "estar a la altura de las circunstancias", ya que sería la Polícía autónoma vasca la encargada de hacer cumplir en primer término la ilegalización. Con un nacionalismo que no pierde ocasión de mostrar su solidaridad con los batasunos, y con un Gobierno que desea una tregua, Otegi no ha podido ser más explícito en sus advertencias: "El próximo fin de semana va a ser constructivo para este país". Simultáneamente, el Foro de Ermua ha denunciado a Otegi ante los Tribunales y ha convocado en Pamplona una manifestación por la unidad nacional el mismo día 21.

LA JOVEN GUARDIA LINGÜÍSTICA
POR JULIA NAVARRO El Ideal Gallego 18 Enero 2006

No puedo creer que el presidente Zapatero sea tan indiferente como parece ante alguna de las barbaridades que se están perpetrando por el Gobierno tripartito. Y me cuesta aún más creer que el grueso del PSOE no diga esta boca es mía por aquello de la solidaridad partidista mal entendida. La última de la que nos hemos enterado es ese documento que la Generalitat reparte en las escuelas para que dos alumnos por clase, amen del tutor, especifiquen qué profesores dan las clases en castellano y quiénes en catalán. De manera que, lo mismo que sucedía en la China de Mao, con la Joven Guardia Roja, aquí la Generalitat pone en marcha una joven guardia lingüística que tendrá que delatar a los profesores que no hablen en catalán. A esa figura la Generalitat le llama coordinadores lingüísticos, que es una manera amable de calificarlos. Es tal barbaridad intentar imponer una lengua que, algún día, se recordarán estas actuaciones del tripartido como simple y llanamente obras de fanáticos.

Intentar desterrar el castellano, negar a las personas hablar y estudiar en su lengua materna, rotular su negocio cómo le venga en gana, es un atentado a los derechos más elementales. Y lo peor es que el catalán, una lengua patrimonio de todos, no va a salir favorecida por estas políticas fanáticas.

A Pujol le dejaron hacer por aquello que en Madrid compensaba políticamente su moderación y papel de arbitraje, de manera que nadie, salvo unos pocos, pusieron inconvenientes a su Ley de Política Lingüística, que dicho sea de paso ha sido un fracaso en la calle, otra cosa es en las escuelas y organismos oficiales. Muchas de las políticas del tripartito son un disparate por no utilizar otros adjetivos más precisos y duros, pero alguien, no sé quién, debería de restablecer los derechos fundamentales de las personas, porque lo que hace el tripartito es lo que hizo Franco cuando quiso desterrar el catalán. Afortunadamente no lo logró y el catalán se hablaba con cuidado en la calle, pero con normalidad en casa, ahora pasa lo mismo pero al revés, es el castellano el que está proscrito. Lo peor es que lo hacen políticos que se dicen democráticos y, peor aún, es que desde el Gobierno se mire hacia otro lado.

La soberanía, de vacaciones
Por ANTONIO BURGOS ABC 18 Enero 2006

LOS censos de comparaciones populares, latifundio que Chiquito de la Calzada puso en regadío y al que sacó tan buenas rentas, deberían ser puestos al día continuamente, como las actualizaciones del GPS. Que si no las tienes, tiras por la autovía que acaba de inaugurar Magdalena Álvarez y te dice el navegador con su voz de madera:

-Vuelve inmediatamente a la carretera, tío, que vas a campo través, so carajote...

Sí, hay GPS muy mal educados. El mío, por ejemplo. Es un GPS que lo aprendió todo con la LOGSE. Es un «nolaco»: no-la-conoce, a la educación. ¡Vaya lengua! Cuando me paso de un giro, me dice:

-¡Tío, tenías que haber tirado a la izquierda, imbécil!

Y cuando llegamos a casa, se le oye el suspiro de alivio:

-Ea, ya estás en tu casa, pero buen trabajo que me has dado, torpe, más que torpe.

El GPS de los diputados les ha ordenado estacionamiento y punto en boca. Lo están cumpliendo divinamente. Su GPS no les insulta nada, nada, nada. Y están actualizando la nómina de comparaciones populares. Sus señorías superan a la matrona de Fabiola o al sastre de Tarzán en las comparaciones populares. Trabajan bastante menos que ellos. ¡Qué mili se pegan! Son los únicos españoles para quienes la cuesta de enero es hacia abajo. No la doblan a lo largo del año y en enero, vacaciones. No semana blanca, como escolares de febrero: mes blanco. Bien ganadas vacaciones. No saben ustedes lo que se cansa la mano de darle a la llave de votar el «come y calla».

Y, claro, como el Congreso de los Diputados está de vacaciones, pues por eso se está trapicheando el Estatuto Catalán entre el PSOE y los partidos nacionalistas de espaldas al pueblo soberano y fuera de la Comisión Constitucional, de manera tan lamentable. ¿Qué dice usted, que la soberanía nacional reside en el Congreso? Eso será cuando sus señorías vuelvan de vacaciones. Ahora, por lo visto, la soberanía nacional también está de vacaciones. De momento la soberanía nacional reside en esa mesa de negociaciones donde cinco amiguetes, sin luz, sin taquígrafos, sin molestos testigos de vista, sin control de la oposición y sin vergüenza están pactando no sólo lo de nación y lo de «espanyol, parla la llengua del Imperi», sino el dinero de nuestro bolsillo que nos va a costar el dichoso estatutazo a los que somos españoles porque no podemos ser otra cosa. Empezando por los españoles de Andalucía, de Extremadura y de Castilla-La Mancha, a los que paradójicamente les da la gran puñalada presupuestaria el Gobierno que llegó al poder gracias a los trenes baratos del granero de votos de esas regiones.

El dinero de nuestro bolsillo. Esta es otra. Tengo la sensación de que me están metiendo continuamente la mano en el bolsillo y me están desplumando. Verbigracia: la Junta de Andalucía tendrá que pagar 1,4 millones de euros a una madre, por quitarle indebidamente la custodia de sus dos hijos. Los pagará porque lo hicieron muy mal. ¿Y va a pagar Chaves de su bolsillo esos 233 millones de pesetas? No. Si tuvieran que pagarlo de su bolsillo, otro gallo cantaría en la contención del gasto público. ¡Hala, a gastar! ¡Echa vino, montañés, que lo paga Luis de Vargas! Y Luis de Vargas somos usted y yo, que vemos cómo no sólo tiran nuestro dinero, sino que, además, se limpian en las cortinas del Congreso de los Diputados, órgano de la soberanía nacional, trapicheando a caño libre y por lo bajini (como en la negociación-claudicación con la ETA) la destrucción de la Constitución y de España. Que tendremos encima que pagar usted y yo. Como habremos pagado el baptismal gorro carísimo de Yaquelín, digo, de Sonsoles. (¿No van de laicos? ¿Qué pintan entonces en un sacramento del bautismo, y más de tiros largos que la augusta madrina?)

Asamblea de Batasuna
Las volteretas de Pepín
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Enero 2006

Hasta ahora habíamos visto a Pepín Blanco realizar muchas piruetas políticas fruto de su incoherencia, su sectarismo o su poca calidad política. Pero esta última marca un punto de inflexión difícil de entender. Más que una pirueta es una auténtica voltereta; aunque ciertamente con una torpe ejecución. Y es que, en menos de veinticuatro horas, ha cambiado de discurso en una cuestión crucial como es la Asamblea de Batasuna convocada en Baracaldo para el próximo sábado. El lunes, el secretario de organización del PSOE decía, entre insultos a Mariano Rajoy, que la celebración de esa asamblea del brazo político de ETA era irrelevante. El martes, después de que el juez Grande Marlaska prohibiera esa convocatoria de un partido ilegal, Pepín salía como si no fuera con él y no se le ocurría otra cosa que decir que la decisión judicial "ha sido un triunfo de la democracia".

Este cambio pendular en tan poco tiempo puede tener distintos orígenes. Puede ser simple caradura política, se podría deber a una esquizofrenia mediática o quizá se pueda explicar por una ausencia total de escrúpulos para cambiar de opinión en una cuestión básica como es el cumplimiento de la Ley de Partidos. Es decir, de la ley. Pepín habla y habla; pero por lo que estamos viendo no le importa lo más mínimo lo que dice o como lo dice. El va a lo suyo, aunque en esta ocasión es evidente que ha pinchado en hueso.

Independientemente de los motivos de este cambio de actitud de Pepín, lo más grave es lo que está en juego. Ya hemos visto que el Gobierno y el PSOE sólo buscan el rédito político más efectivo y más inmediato. Han desmontado todo discurso político contra el terrorismo, han destrozado el trabajo democrático de años y han arrinconado todo mensaje de apoyo a la sociedad ante la ofensiva terrorista para buscar como sea una tregua-trampa de ETA.

Pepín Blanco ha dado se penúltima voltereta política este martes, cambiando de opinión en veinticuatro horas, demostrando lo poco que le importan los principios. Cuando se cambia de opinión en tan poco tiempo en una cuestión clave como la lucha contra el terrorismo o la celebración de un acto de un partido ilegal por ser brazo de ETA, es que estamos en manos de la irresponsabilidad más absoluta.

Batasuna es ETA
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  18 Enero 2006

HAY una profunda perversión en las frecuentes declaraciones de que no puede dejarse sin representación política a los electores que votan a Batasuna. Olvidan quienes defienden esa posición que no hay derechos políticos ilimitados, ni siquiera en democracia. Los límites están, precisamente, en el respeto a los derechos fundamentales y a la vida y la libertad ajenas. Nadie está privado en España de derechos políticos por ser independentista: las Cortes españolas y algunos gobiernos regionales lo prueban por sí solos. En España, según la ley, no tienen opción de voto los racistas y los xenófobos que hagan de esas creencias programa político. La democracia española no lo consiente, porque parte de ciertos fundamentos morales.

Y tampoco permite que la tengan quienes exaltan la violencia terrorista como medio político de lucha, o cooperan con ella y la sostienen. Batasuna no está fuera de la ley por ser independentista, ni por ser de izquierdas. Ni siquiera por no condenar expresamente la violencia etarra, porque tampoco lo hace el extraño partido EHAK-PCTV, que tiene una notable presencia en el Parlamento vasco y que sirve de correa de transmisión directa a Batasuna sin que la ley pueda impedirlo. Batasuna, sencillamente, está fuera de la ley por ser parte de ETA. Es la única razón, certificada tras las numerosas y largas investigaciones que han conducido a la obtención de pruebas indiscutibles de esa pertenencia. Ello priva de existencia legal a Batasuna, del mismo modo que la ley proscribe a la propia ETA, de la que Batasuna forma parte. Y si política o tácticamente esa condición ilegal de Batasuna conviene a unos o a otros y si resulta más o menos grata u oportuna para tal o cual partido, es otra cuestión. Batasuna sigue siendo parte de ETA y obra claramente a su dictado.

Entre obedecer la Ley o satisfacer a ETA
EDITORIAL Libertad Digital 18 Enero 2006

El juez Grande Marlaska, en la parte dispositiva de su impecable auto contra ETA/Batasuna y sus actividades, no sólo ha señalado que es competencia del gobierno vasco y de la Ertzaintza impedir el congreso proetarra previsto para el próximo sábado; ha ordenado, además, al "conjunto de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado" que informen de "las razones, caso de materializarse, por la que no se ha impedido" la celebración del mismo. El juez advierte que dicha información "deviene relevante toda vez que cualquier actuación tendente a auxiliar su celebración pudiera ser constitutiva de un delito de colaboración con organización terrorista, bien de un delito de omisión del deber de impedir delitos, bien de desobediencia".

La advertencia, además de lógica, es tanto o más pertinente si tenemos en cuenta, no sólo las confesas intenciones de Batasuna de celebrar, en cualquier caso, su congreso, sino las ayudas que ya le han brindado a Batasuna los partidos integrantes del gobierno vasco, como Eusko Alkartasuna. Su presidenta, Begoña Erratzi, ya anunció la semana pasada su disposición a "ceder la tribuna" a los proetarras para que pudieran celebrar el congreso en el caso de que la Justicia volviera claramente a impedírselo.

El cabecilla de los proetarras, Arnaldo Otegui, agradeció el ofrecimiento, pero dejó claro que lo que quieren que el gobierno vasco utilice a su favor, con el objeto de burlar la ley, no es ninguna "tribuna", sino la policía autónoma vasca. Tal y como dijo entonces Otegui refiriendose a Eusko Alkartasuna, "este partido es parte del gobierno de Gasteiz y, por tanto va a tomar parte en la decisión de cómo utilizar o no a la Ertzaintza si se da el caso de la prohibición".

Tenemos, pues, una impecable y justa sentencia de un juez y, por otra parte, una desafiante disposición de los proetarras a no someterse, "en nombre de la paz", al imperio de la ley. La atención mediática a este dilema pone, ciertamente, las cosas más difíciles para no tener dudas de quien, en esta todavía nación gobernada por ZP y los separatistas, se saldrá finalmente con la suya.

Soberanías e hipotecas
Por JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 18 Enero 2006

Un vasto arco iris de incertidumbres parece fragilizar pilares de lo que en otro tiempo se llamaba la soberanía nacional. Antes de conocer la sentencia del juez Fernando Grande Marlaska, Le Figaro comentaba que «el congreso de Batasuna siembra la discordia», poniendo al presidente Zapatero «en un dilema». Zanjado el «dilema», Le Monde fue el primer periódico francés en dar la noticia de la decisión de la Audiencia Nacional, en su edición online. Y su descripción sumarial de la situación parece sugerir una agravación de tensiones, hipotecas e incertidumbres pendientes, ya que todas las declaraciones recogidas con minucia subrayan la agravación de los enfrentamientos, sin perspectivas de «paz».

Intentando ir más lejos, Café Babel publica un amplio informe sobre nacionalismos y regionalismos europeos. El capítulo consagrado a Irlanda comienza con esta frase: «El IRA pudo firmar el alto el fuego. Pero no renunció al crimen». Café Babel resume la posición del IRA pacificado con esta frase: «Sicilia, sin el sol». A continuación, se publica un recuadro titulado: «Los «primos» vascos: el caso de ETA».

En la escena internacional, las relaciones entre Zapatero -Bono- y Chávez son fuente inagotable de controversia. El Universal venezolano publica un artículo con lenguaje muy «marcial» y en el que se elogia con «virilidad» el «compromiso» del gobierno Zapatero con el gobierno Chávez, afirmando: «Chávez consolidó los vínculos con Irán: y la alianza Irán-Venezuela pudiera eliminar del mercado, en caso de agresión, siete millones de barriles de crudo por día».

Bravata de la especie más cruda, quizá poco realista, pero bien reveladora de una realidad diplomática que no sé si contribuye a dar credibilidad al Gobierno español, en Oriente Medio, por donde viaja Moratinos, según cuenta el Daily Star libanés, cuando Haaretz destaca el nuevo compromiso europeo para cubrir los millonarios déficit palestinos, que el Wall Street Journal evalúa en 1.000 millones de dólares y que los países árabes remolonean a pagar.

En otro marco, Morocco Times anuncia desde Rabat-Barcelona la creación de «una zona industrial catalana-marroquí», fundamento de unas «relaciones privilegiadas» entre Cataluña y Marruecos. Pesimistas históricos y hedonistas podrán consolarse leyendo L´Express, que presenta con respeto y simpatía «Madrid Fusión», una nueva cumbre gastronómica mundial. Siempre nos quedarán los huevos fritos.

Aspecto científico
Por JON JUARISTI ABC 18 Enero 2006

EL iluminado de Teherán amenaza con cobrar el litro de petróleo a precio de lata de caviar si le ponen trabas a un programa nuclear descaradamente orientado a hacerse con la bomba piruja. Son los riesgos del multilateralismo. Si todos fuésemos tan buenos como Rodríguez, no habría problema. Los iraníes se calentarían con uranio enriquecido y tan frescos. Pero no, mon ami. La gente sólo es buena a ratos y con su parroquia. Empezaré a creer en la Tierra como patria cuando los ecologistas admitan que el subsuelo no pertenece a quien se sienta encima. Me parece muy bien lo de ir buscando energías limpias y alternativas (a la fuerza ahorcan), pero más por precaución ante lo que se nos viene encima que por convicción religiosa o filantropía universal. En el mundo multilateral que soñaba José Luis, te cortan el gas en cuanto te descuidas, y que el suministro dependa de personajes tan razonables como Chávez, Morales, Putin o Ahmadineyad empieza a ser algo preocupante.

Pues bien, el antiguo Guardia de la Revolución también anda montando un congreso para saber si hubo o no hubo Holocausto. Ha encargado su organización al Ministerio de Exteriores y se supone que lo celebrarán en aquel invento de Jatami conocido como Centro para el Diálogo de Civilizaciones. El portavoz del ministerio ha anunciado ya que dicho congreso tratará «sobre el aspecto científico del asunto para analizar y revisar sus repercusiones». Podrían ahorrarse hasta la convocatoria, porque ya sabemos cuáles van a ser las conclusiones. Lo curioso es que Ahmadineyah y, por extensión, todos los antisemitas musulmanes -que nadie venga con la matraca de que los musulmanes no pueden ser antisemitas porque el Profeta era semita- siguen convencidos de que la existencia del Estado de Israel sólo se legitima por el Holocausto. Es una melonada. Como todo Estado, Irán incluido, el de Israel se legitima, ante todo, por su existencia. Pero, si fuese necesario añadir un motivo secundario de legitimación, ese sería el antisemitismo, del que el Holocausto fue una consecuencia: la más terrible, cierto, pero una consecuencia, aunque la estrategia de la retorsión del antisemitismo contemporáneo trate ahora de presentarlo como su causa (es decir, como causa del antisemitismo contemporáneo). Ahora bien, en el improbable supuesto de que el antisemitismo desapareciera, tal circunstancia no restaría legitimidad alguna al Estado de Israel y conviene recordárselo a las bellas almas que insinúan que en un mundo sin antisemitismo el Estado judío estaría de sobra.

No vendría mal, con todo, un congreso sobre el trato que ha dado el islam iraní a las demás religiones del país desde hace siglo y medio. Sólo para ver el aspecto científico del asunto y analizar y revisar sus repercusiones, claro.

Zapatero
La palabra del presidente del Gobierno
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Enero 2006

No hace falta haber leído a Aristóteles, dice mi amigo el filósofo, para saber que el hombre es lo que habla. No se requiere una gran inteligencia para reconocer que el hombre es palabra o no es. Naturalmente que las palabras también nos pueden engañar. Más aún, hay gentes que las usan, o peor, abusan de ellas con la única intención de engañar a quienes creen en las bien dichas y razonadas. En cualquier caso, nadie puede fiarse de un hombre que no cree en lo que constituye la humanidad de los individuos. La palabra. Nadie puede entablar un diálogo sincero con quien declara que no le preocupa la herramienta fundamental de cualquier conversación. La palabra. Nadie puede hacer política, creación de consensos, con quien no respeta el contenido de lo que diferencia al hombre de los animales. La palabra. Nadie con sensibilidad democrática, o sea, con ánimo de llevar a cabo con otros una acción común, puede fiarse de quien no está dispuesto, como Zapatero, a luchar por las palabras.

Sin respetar el poder de las palabras no sólo es imposible desarrollar la democracia, sino cualquier acción humana que pretenda tener algún sentido. Si un hombre no le da importancia a las palabras, a la capacidad de razonamiento y de persuasión que ellas contienen, tenemos que ponernos en guardia. Quien no respeta el contenido de las palabras no puede respetarse a sí mismo. Por lo tanto, menos aún respetará a otros. Ojo con quien desprecie el poder de las palabras. Ojo con el presidente del Gobierno de España. Porque me tomo, pues, muy en serio las palabras, digo que las del presidente de Gobierno de España cada vez valen menos, me atrevería a decir que no valen nada. Él lo ha dicho con contundencia: “En una democracia avanzada, lo peor que podemos hacer es dar una batalla por las palabras y los conceptos.”

Sin duda alguna está demostrando con este tipo de declaraciones y, sobre todo, con su entreguismo en las palabras en las que no cree, el abandono, la dejación, de su principal obligación: luchar por su nación. Él, simplemente, se echa en brazos de quien lucha, muerde y batalla porque llamen nación a Cataluña. Él, el presidente del Gobierno de España, reconoce a los enemigos de España, a quienes quieren separarse de España, que no tiene importancia decir que la única nación es España. Él, representante de la única nación política, España, no cree en ella. Por lo tanto, no da ninguna batalla, sino que simplemente se allana por quien lucha, o sea, da la batalla para que se le reconozca que la única nación es Cataluña.

Es terrible el precipicio al que nos lleva alguien que no cree en la palabra, en la defensa de lo que a él mismo le da entidad e identidad, ser presidente de la nación española. Lo grave es que este hombre no está loco. No necesita un psiquiatra. Ojalá. La cosa es más perversa. Se trata de convertir la nación española, la democracia contenida en nuestra norma fundamental, en otra cosa sobre la que él pueda mandar durante décadas. Esa otra cosa la llama ahora: “democracia avanzada”. ¿Qué pensar de esta expresión usada por quien no cree en las palabras? Nada. Todo es humo, o peor, quien no cree en la democracia siempre le pone al lado otra palabra a modo de “explicación”. ¡Cuánta falsedad! Cada vez más me recuerda esta gente a los populistas; sí, son similares a quienes hablan de “democracia popular” de modo parecido a como Franco, u otros dictadores, hablaban de democracia orgánica.

En fin, hasta que Zapatero no luche porque el término nación sólo sea utilizado para referirse exclusivamente a España, no me creeré una sola palabra que salga de su boca. Mientras este político no luche por la palabra España, por la nación, por su profesión, con el mismo esfuerzo que los socialistas e independentistas catalanes batallan por su terrorífica causa, no prestaré atención sus engañifas.

Estatuto
Contradicción objetiva de intereses
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 18 Enero 2006

En las conversaciones se impone como tema de discusión si habrá o no habrá nuevo estatuto. Hay optimistas y pesimistas a ambos lados; así, un no nacionalista pesimista coincide con un nacionalista optimista en que habrá nuevo estatuto. Y la discusión acaba solapándose con otra: ¿es la financiación lo verdaderamente importante? Desde luego, no lo era para el nacionalismo a finales de los setenta, cuando CiU no quería ni oír hablar de un régimen a la vasca o a la navarra. Fue precisamente la irresponsabilidad fiscal de la Generalidad lo que les permitió abordar la construcción nacional sin tener que rendir cuentas de una gestión siempre antipática y de una recaudación siempre odiosa.

El maximalismo estatutario, que incluye la exigencia de control absoluto sobre la capacidad normativa, de gestión y de recaudación de todos los impuestos, nació como estrategia frentista ante el previsible triunfo de Rajoy en las generales. La dinámica de victimismo se aceleró, se inventó una perentoria necesidad de reformar en profundidad el marco legal. Lo irrealizable pasó a gozar de virtudes políticas impagables. Esta estrategia la ha reconocido el propio Jordi Pujol. Pero Rajoy perdió, la inercia hizo lo suyo y ahora mismo el gran problema lo tiene el partido socialista. ¡Elecciones tengas y las ganes!

Tras la sesión de anestesia administrada por Rodríguez a sus barones, Barreda, todavía despierto, fue rotundo en tres puntos: el modelo de financiación ha de ser igual para todas las autonomías; un estatuto no puede fijar por sí el nivel de solidaridad; no es de recibo el uso de balanzas fiscales autonómicas. No sé que les diría Rodríguez, pero no tiene nada que ver con lo que Rubalcaba viene vendiendo a los negociadores nacionalistas; más bien se trata de lo contrario. Si no se considera el déficit fiscal catalán (otra cosa es cómo se calcule tan dudosa magnitud) y si no se establecen fuertes mecanismos de bilateralidad en esta materia, CiU tendrá la excusa perfecta para retirarse del proceso.

Jordi Sevilla, traduciendo la preocupación de la mayoría de dirigentes socialistas, reveló el pasado fin de semana a El País la preparación de un proyecto de ley dirigido a ordenar las competencias autonómicas, proyecto que ha de consagrar el principio de multilateralidad y que, de forma incomprensible, quiere tramitarse después del acuerdo estatutario. Al día siguiente, José Blanco desmintió a Sevilla: no hay tal proyecto. Repito, aquí el problema principal es de los socialistas. Por una sencilla razón: los territorios tradicionalmente gobernados por el PSOE tienen intereses objetivamente opuestos a los que defienden los negociadores nacionalistas. Rodríguez Siatodo está atrapado en esa contradicción por culpa de una hipoteca vergonzante, de un pecado original: el abrazo oportunista, temerario y desleal al independentismo. Catalán y vasco.

Legalidad y oportunidad
Editorial El Correo 18 Enero 2006

La convocatoria pública de una asamblea multitudinaria de Batasuna en el BEC de Barakaldo ha suscitado una cuestión tan polémica como crucial para el ejercicio de la democracia: la preeminencia o no de la aplicación de la ley y de las sentencias judiciales frente a consideraciones de conveniencia política. En virtud de los supuestos previstos en la Ley de Partidos, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional resolvieron, en marzo de 2003, la disolución de Batasuna. Siete meses antes, el juez Garzón había dictado la suspensión de actividades de dicha formación. La iniciativa del juez Grande-Marlaska, prorrogando ésta, y la inacción de Gobierno y Fiscalía General, al no solicitar del Tribunal Supremo su intervención para el cumplimiento de la sentencia de disolución, desembocó ayer en la resolución de la Audiencia Nacional. Aunque pueda resultar paradójico prorrogar la suspensión de actividad de una formación calificada por el Tribunal Constitucional como «muerto civil», el resultado es que Batasuna no puede celebrar encuentro alguno y se activan contra su ilegal existencia las medidas adoptadas en su día por Garzón.

A pesar de su ilegalización, y tras unos primeros meses de dificultades, Batasuna ha continuado con su actividad antes y sobre todo después de lograr con sus votos nueve escaños para EHAK. Una situación que han deplorado distintos sectores de opinión y denunciado especialmente las víctimas del terrorismo. La ausencia de asesinatos ha contribuido a que la sociedad vasca se haya ido acostumbrando al permisivo tratamiento de la actividad de la izquierda abertzale. Es en este contexto, y sobre el supuesto de que la actividad ordinaria de Batasuna conducirá indefectiblemente al retraimiento del terrorismo, como las formaciones nacionalistas y diversos dirigentes socialistas han considerado oportuno o conveniente que la izquierda abertzale se reuniera pública y formalmente el próximo día 21. En contra de lo que el propio presidente del Gobierno ha sugerido, no nos encontramos ante una colisión de derechos, puesto que la intención reiterada por Arnaldo Otegi y otros dirigentes de la formación ilegalizada no era la de reunirse, sin más, sino la de revitalizar dicha formación mediante un acto público convocado como colofón de un proceso de debate orgánico. En todo caso, se trata de una colisión entre legalidad y oportunidad que, llegados a este punto, no podía encontrar otro cauce de superación que el tratamiento judicial del problema.

Los argumentos de oportunidad contrarios tanto a la suspensión judicial de la actividad de Batasuna como a su disolución por el Supremo abogan por que los poderes públicos contribuyan desde la permisividad a la evolución de la izquierda abertzale. La democracia no tiene que realizar un especial esfuerzo de apertura y comprensión para demostrarle que todas las opciones tienen cabida en su seno. Sin embargo, es la izquierda abertzale la que niega la existencia de una democracia real porque para ella no habrá tal mientras la sociedad en su conjunto no admita sus tesis y las instituciones no se plieguen a sus condiciones de autodeterminación y territorialidad. Ésta es la verdadera naturaleza de la amenaza que el terrorismo mantiene sobre las personas señaladas como víctimas y sobre el futuro político de un país al que el chantaje violento pretende condicionar en sus decisiones.

A pesar de que la izquierda abertzale aproveche el auto de ayer u otras resoluciones análogas para alimentar su victimismo, mientras el Legislativo no modifique el marco legal de referencia corresponde al Judicial interpretar el significado de las normas y velar en última instancia por el cumplimiento de las sentencias firmes. La promulgación de la nueva Ley de Partidos trataba de prevenir y perseguir toda situación en la que la libertad de asociación política pudiera ser utilizada como cobertura o prolongación de una trama terrorista. Su necesidad resultaba evidente: ETA venía desarrollando su actividad en buena medida gracias a la existencia de toda una trama organizada que secundaba sus actuaciones, bien justificando la barbarie bien transfiriendo al resto de la sociedad y a las instituciones legítimas la responsabilidad de su macabra existencia. La reforma de la Ley de Partidos no perseguía, según sus promotores PP y PSOE, una finalidad puntual que se agotara en la coyuntura. Trataba de asegurar que el marco de libertades no fuese utilizado, ni entonces ni nunca, para el arraigo de la violencia liberticida. Los propios supuestos contemplados en la Ley de Partidos indican cuándo no sería aplicable: en el caso de que el terrorismo organizado desaparezca o cuando no haya formación legalmente inscrita que extienda su manto protector sobre el terrorismo y se niegue a condenarlo expresamente. Es esto lo que la sociedad exige y espera con impaciencia. Desgraciadamente no existen hechos que avalen que sea ésa la intención inmediata ni de ETA ni de Batasuna. Resulta elocuente que ni siquiera los más críticos con la suspensión e ilegalización de Batasuna alberguen esperanza alguna al respecto. En democracia, la solución de los problemas puede aconsejar la promulgación de nuevas leyes, su modificación o incluso su derogación, pero nunca su incumplimiento. Además, si la izquierda abertzale tuviera intención de demandar el final definitivo del terrorismo a ETA, o ETA tuviera el propósito de desaparecer, la aplicación de la resolución dictada por el juez Grande-Marlaska no sería obstáculo alguno para ello.

Los jueces se rebelan
Pablo Sebastián Estrella Digital 18 Enero 2006

Los jueces han decidido hacer frente al Gobierno e imponer la ley de partidos que el presidente Zapatero, su Gobierno y su partido pretendían eludir para favorecer a Batasuna. El juez de la Audiencia Nacional Grande-Marlaska ha prohibido la asamblea de Batasuna y ha suspendido por segunda vez las actuaciones de dicha organización a pesar de los denodados esfuerzos de la Fiscalía General y del Gobierno por amparar la convocatoria del brazo político de ETA con el objetivo de favorecer las negociaciones en curso con la banda terrorista. Decisiones todas ellas que ponen al Gobierno en evidencia ante su más que lamentable intento de burlar la legalidad.

Paralelamente, otros jueces han citado a Otegi, sobre cuyo posible encarcelamiento se pronunciará el Tribunal Supremo, y han vuelto a abrir el sumario que en el aparece implicado el consejero de Seguridad del País Vasco, Balza, por haber permitido un acto público de Batasuna, el mismo Balza que en estos días deberá impedir la celebración de la asamblea de Batasuna prevista para el próximo día 21 en Barakaldo.

Atrás y para los anales de la ignominia política quedan las excusas del propio presidente Zapatero empeñado en defender el derecho de reunión del brazo político de ETA por encima de la ley; las hipócritas palabras del ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar —protagonista de un deterioro galopante del Estado de Derecho—, diciendo que hay que acatar lo que digan los tribunales ¡faltaría más!, mas sin denunciar ante la opinión pública o instar al fiscal la prohibición de una convocatoria desafiante e ilegal; la tomadura de pelo del secretario de comunicación, Fernando Moraleda, sobre la “democracia dinámica” en derechos y libertades de los terroristas y afines; y la ceguera calculada del fiscal general, que se dirigió tarde y mal a la Audiencia Nacional, y no al Supremo como era su obligación, para pedir la suspensión del acto de Batasuna con la intención calculada de que la Audiencia desistiera de esta iniciativa por estar ilegalizada Batasuna y presumir así de haber cumplido con su obligación.

Asimismo, han quedado en evidencia los medios de comunicación afines al Gobierno, que con un silencio clamoroso estaban amparando la ilegalidad del Ejecutivo para que prosiguiera en su proceso negociador con ETA, el que ahora veremos si sufre alguna alteración, porque daba la impresión que la celebración del pretendido congreso de Batasuna formaba parte de las concesiones del Gobierno al entorno de ETA en las negociaciones en curso.

Pero los jueces han hecho lo contrario de lo que pretendía el Gobierno y al Ejecutivo le ha salido el tiro por la culata y ha quedado ante el conjunto de los españoles como el responsable de una pretendida y desvergonzada ilegalidad a favor del entorno de ETA. Los mismos que por boca de Otegi le han dicho a Zapatero que carece de coraje frente al PP, y que estamos ante un incidente muy grave. ¿Incidente grave que se cumpla la ley?

Veremos qué hace el Gobierno vasco, que ha prometido acatar la orden del juez, y qué hace Batasuna con su congreso. Y veremos cómo reacciona ETA a la decisión del juez, que podría verse ampliada si el Tribunal Supremo decide encarcelar a Otegi. Y a no perder de vista los movimientos de ficha del PNV y EA, los nuevos aliados del PSOE en el País Vasco, que se están ofreciendo en estos momentos a colaborar con Batasuna para burlar la decisión del juez y que podrían verse implicados en acciones delictivas si colaboran con el brazo político de ETA en contra de la legalidad. Veremos qué pasa con todo ello, porque algo de lo que aquí se anuncia como posible va a pasar. De momento, el Gobierno de Zapatero ha perdido su intento de saltarse a la torera la legalidad.

La levitación de Otegi
TONIA ETXARRI El Correo 18 Enero 2006

Con prohibición o tolerancia, Batasuna sigue colocada en el centro del escenario. Tal y como lo habían soñado sus dirigentes; aunque quizás Otegi no llegó a medir la decisión del juez Grande Marlaska, no sólo de prohibir la celebración de la asamblea de Batasuna, por ser «frente político institucional de ETA», sino de renovar la suspensión de sus actividades por dos años más y de cerrar sus locales y página web.

El juez, con el anuncio de sus medidas cautelares, ha respondido con meridiana claridad a aquellos que se entretenían en preguntar si Batasuna estaba detrás (más bien delante) de la polémica convocatoria; o si el mismo Otegi, que actuó de cartero del prófugo 'Ternera' en el Parlamento vasco, es el mismo que ha tenido a gala, durante todo este año, exhibir su ilegalidad tolerada. Y si los 13.000 asistentes con los que esperaba contar la formación ilegalizada en el polémico acto se van a quedar sin poder ejercer su libertad de expresión.

Todos pendientes de Batasuna, que está forzando el pulso con el Gobierno socialista, aprovechándose de la desestabilización que puede provocar ETA mientras siga con las armas en la mano. Ni siquiera su portavoz se pudo llegar a imaginar que se pudiera amortizar tanto su situación 'atípica' cuando llegó Zapatero a La Moncloa. Tan sólo en los tiempos en los que ETA anunció su tregua trampa , cuando se observaba a Otegi hasta cuando se cambiaba de pendiente, había vivido una situación similar a la de la levitación política.

Y algunos, víctimas de sus propias palabras. Zapatero, no sabe cómo explicar qué quiso decir cuando declaró que la Ley de Partidos era restrictiva y ha optado por no decir ni pío del tema en sus comparecencias públicas. Y José Blanco ha pasado de considerar «irrelevante» que la asamblea se celebrara, o no, a decir, una vez ha hablado el juez, que nuestra democracia es fuerte, a pesar de la oposición. Menudo travestismo en el mensaje.

De todas formas, el auto nos demuestra que, a pesar de las preferencias del Gobierno (al presidente le incomoda la Ley de Partidos), con magistrados diligentes funciona el Estado de Derecho. Que Batasuna pueda celebrar su reunión, con mayor o menor lucimiento, queda fuera de toda duda. Lo hará. Pero los que han vivido del conflicto deberían empezar a demostrar que están en condiciones de exigir a ETA que se jubile. En este año de continuas comparecencias públicas no lo han hecho. No han facilitado gestos que demuestren su decisión de convertirse a la democracia.

Pero como desde las instituciones se les ha dejado de exigir que renuncien al terrorismo, Batasuna sigue con lo suyo. Seguirán con el desafío. No les falta imaginación; desde luego. Ni, tampoco, aliados.

Estado de derecho
Peor aún, las explicaciones
José T. Raga Libertad Digital 18 Enero 2006

Cuando uno sueña en un Estado de Derecho efectivo, cuando le gusta sentirse en un país democrático en el que Montesquieu siga vivo y, con él, ese equilibrio natural que proporciona la división de poderes, de manera que no quepan excesos porque alguien, que no su ejecutor, tendrá la competencia para enjuiciarlos; cuando alguien ama con pasión la libertad, y ella como atributo de la persona singular, del individuo, del sujeto de derechos y de obligaciones, no estando dispuesto, al menos voluntariamente, a hacer dejación de aquella prerrogativa de sentirse libre, mira con recelo y temor los avances del Estado invadiendo su esfera personal y su capacidad de elección.

Conocedor de la verdadera historia de otros tiempos, mira la opresión, la coacción del poder sobre sus decisiones, como el inicio del fin de sí mismo y de la sociedad a la que pertenece. Se siente enjaulado y vigilado; según y donde, hasta un alumno, el más sencillo y humilde, puede ser el encargado de comunicar los resultados de esa vigilancia que, en un Estado policial, alimenta y da seguridad al “aparat”, a la estructura de poder.

Para desgracia, por cruel que parezca, siempre los habrá de dispuestos a desempeñar esa vergonzante misión: los tuvo Stalin –aquel al que los más ignorantes le distinguían con el apelativo paternalicio–, también dispuso de ellos el régimen nazi, el soviético –con crueldad inusitada estuvieron presentes en el seno de sus países satélites: recordemos la República Democrática Alemana (qué engaño lo de democrática), la Rumania de Ceaucescu– se usaron en la policía social del franquismo, fascismo, etc. Se utilizan de manera generalizada por gobiernos que, sintiéndose internamente faltos de legitimación, creen afianzar su poder mediante las denuncias de particulares innominados, los cuales han llegado, en ocasiones, a formular su acusación sobre parientes próximos como mal menor para, al menos, librar a los más posibles dentro de su entorno familiar de las represalias que se tomarían de no existir aquellas denuncias.

Los regímenes totalitarios, aquellos en los que no existe imperio de la Ley, aquellos en los que se disfraza la legalidad por una teórica mayor consideración a los intereses del pueblo, de un pueblo silenciosamente inexistente, sólo se sufren con cristiana resignación o con impotente rebeldía. Sí, ya suponemos que, pese a todo, también los habrá de satisfechos con el sistema; siempre los hubo.

El problema que, al menos en el plano teórico, nos estamos planteando en este momento no es el ejercicio de esa resignación o la contención de esa rebeldía a las que nos referíamos, eso se da por descontado, lo peor en los días que vivimos no es que el poder haga lo que quiera, sin restricción alguna, sino la afrenta que tiene que soportar un pueblo mayor de edad, con un nivel cultural, en términos generales, aceptable, cuando ese poder, que en su esquema está el hacer su voluntad –no entro en si está condicionada o no por intereses de otro género– trate de explicar a ese sufrido pueblo el cómo y el porqué de su acción. A algunos, esto, nos humilla más que la acción en sí.

Las explicaciones del gobierno distinguiendo entre la ilegalizada Batasuna y el ejercicio del derecho de reunión y manifestación de sus miembros como sujetos, es algo que sólo me podrá satisfacer cuando sea capaz, el gobierno que así se expresa, de propiciarme una reunión con Batasuna estando ausentes todos sus miembros.

Análogamente, si una de las grandes prerrogativas de cualquier plazo que se establezca es la certidumbre del cuándo, me resulta insultante que un Ministro del Gobierno, ante el incumplimiento de un plazo fijado por él mismo, trate de explicarme, supongo que con la aspiración de convencerme, que aquel, el plazo incumplido, era sólo orientativo.

El pueblo, ese que sí existe, el que forman los sujetos que sufren y disfrutan, con sus aciertos y errores, con sus carencias y grandezas, estoy convencido que tiene una madurez sustancialmente mayor de la que presuponen aquellas explicaciones. Así que, por favor, hagan lo que quieran pero no lo expliquen. Ya es suficiente sufrir la acción en sí misma y en sus más que probables consecuencias, como para tener también que hacerse cargo de la explicación. Ni siquiera aquello del objetivo de la paz, convence ya a nadie o a casi nadie, para aceptar de buena gana el diálogo con el terrorismo.

Yo, al menos, me sentiría mejor sin la explicación.

Cataluña: de nacionalidad a nación
José Luis Manzanares Estrella Digital 18 Enero 2006

En el tira y afloja para consensuar el texto del nuevo Estatuto catalán entre los miembros del tripartito de Cataluña, CiU y el PSOE se barrunta que habrá acuerdo sobre el uso del vocablo nación (o Nación) en el Preámbulo, pero no en el articulado. Se aduce a favor de ese compromiso que el Preámbulo no forma parte del Estatuto en sentido estricto, por lo que tal mención carecería de efectos jurídicos. Sin embargo, las cosas no son exactamente así. Como ha señalado el profesor Jiménez de Parga, presidente emérito del Tribunal Constitucional, un Preámbulo es más que una Exposición de Motivos y sirve, al menos, como valioso elemento para la interpretación del articulado. El Preámbulo de un Estatuto no es una disertación sociológica o histórica, sino parte de un texto jurídico, lo que explica el interés de los nacionalistas en dicho reconocimiento. Preferible sería hacerlo en el artículo 1º, pero también su inclusión en el Preámbulo supondría un logro frente al Estatuto de 1979, donde aquel vocablo no aparece por ninguna parte.

Lo cierto y verdad es que —escenificada la ceremonia de la confusión para mayor gloria de los pescadores en río revuelto— tendríamos el mismo vocablo, pero con significados distintos, en la Constitución (la nación española) y en el Estatuto (la nación catalana), lo que no deja de ser un despropósito. La palabra nacionalidad, ausente de la Constitución de la II República, evitó aquella antinomia en la Constitución de 1979. Puesto que la nacionalidad es un sustantivo derivado de nación, aunque no se identifique con ella, se pensó soslayar así la contradicción y satisfacer simultáneamente a los nacionalistas. Por desgracia, este último pronóstico no se cumplió. El nacionalismo se ha radicalizado y aspira a que la palabra nación acceda con todos los honores a lo que ha venido a llamarse bloque constitucional. Evidentemente, otras expresiones al uso, como “entidad nacional” y “comunidad nacional”, no se sitúan delante de la nacionalidad en la gramática de los insatisfechos, sino detrás. O se acepta la situación actual o hay que postular el reconocimiento de Cataluña como nación. Entre nacionalidad y nación no existen eslabones intermedios.

Después se podría debatir sobre el derecho de la nación a ser dueña de su propio destino. O sea, a ejercer la soberanía en cualquiera de sus diversas manifestaciones, desde la autodeterminación a la independencia, pasando por alguna forma de cosoberanía o asociación libre —ahí está el Plan Ibarretxe—, si las circunstancias lo aconsejasen. Y mientras tanto, relación bilateral con el Estado y asimetría respecto a las restantes Comunidades Autónomas, a salvo, en su caso, el País Vasco y Galicia. El futuro es preocupante, pero de nuestra voluntad —la de todos los españoles— depende. No se trata sólo de legislar dentro de la Constitución, sino también de optar por lo más conveniente para toda España. En lo jurídico y en lo político.

Zapatero promete callarse
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 18 Enero 2006

Se lo dijo Manolete a su mozo de estoque en un atardecer cordobés, viendo el campo en el mayor de los silencios, que era el lenguaje preferido del matador. El mozo del torero, cansado de tanta expectación y de tanto silencio, al cabo de unas horas exclamó: “Ay, maestro, ¡qué bien se está callao!”. Y Manolete respondió: “pues mejor se está sin decir ná”. Y ahí se acabó la conversación.

Hay momentos, es verdad, en los que, sin lugar a dudas, mejor se está sin decir ná. Y decimos todo ello porque en Jaén, donde no reside pero donde estuvo ayer, prometió Zapatero que lo primero que hará cuando deje el Gobierno —eventualidad que por lo que se ve no descarta— será guardar silencio y luego irse a pescar truchas a León. Pues bien, el presidente debería empezar a ensayar lo de los silencios porque cada vez que habla sube el pan dos euros y deja a los españoles sumidos en una profunda inquietud y desconcierto, y aquí incluidos los barones de su partido, que han iniciado su particular procesión del silencio, la cuaresma de la omertá, para ver qué pasa con lo del Estatuto catalán y con ETA, ahora que los jueces le han dicho a Batasuna que nada de reunirse en Barakaldo a parlamentar.

Tuvo el presidente una espléndida oportunidad de guardar silencio cuando dijo aquello de que había que defender el derecho de reunión de los batasunos, que es tanto como decir que había que hacer la vista gorda con los amigos de ETA para no estropear su plan de negociación con la banda. O sea, tolerancia cero con la violencia de género, lo que por una parte está muy bien, y tolerancia cien con el entorno de ETA.

También tuvo el presidente una oportunidad de callarse cuando volvió a decir en Jaén que lo del término nación no tiene importancia y que ya veremos en qué queda con el tiempo, aunque lo reservó teóricamente para España porque piensa admitirlo dentro del preámbulo del Estatuto catalán, lo que les parece muy poco a Carod y Mas.

Como pudo haber callado y no lo hizo cuando le prometió a los catalanes apoyar en Madrid lo que aprobaran en Cataluña, o cuando prometió regeneración democrática y más libertad de expresión, ahora que vemos cómo la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados bloquea los grandes debates de la actualidad e impide, entre otras cosas, que el ministro Bono —otro que tal baila en locuacidad— informe a los diputados y a los españoles sobre lo ocurrido con el teniente general Mena que él mismo sancionó y pasó a la reserva días atrás.

Hay ruido, mucho ruido, demasiado ruido, como dice la canción. De sables, de togas, de etarras —de momento callan las pistolas—, de nacionalistas, de obispos, de radios, de la prensa, de la televisión y de la oposición, pero el que más ruido hace es el Gobierno con sus decisiones de través porque se ha subido a los trampolines más altos de la nación, el del Estatuto y la negociación con ETA, y no sabe cuándo y cómo saltar sobre una lejana piscina que nadie sabe si tiene agua, si está vacía, si está llena o si en algún momento se puede llenar.

El presidente sigue diciendo tonterías y temeridades por doquier. Y ahora ha prometido hacerse miembro de la procesión del silencio cuando deje el poder o cuando lo dejen a él. Como también ha prometido pescar truchas en León, lugar de donde nunca debió salir para tanto parlamentar y poner todo patas arriba: la Constitución, los Estatutos, la legalidad y el Parlamento, que es precisamente el sitio donde debería hablar y que ahora Zapatero pretende enmudecer para que ni Bono ni nadie digan la verdad.

Aunque la noticia más llamativa de Zapatero en Jaén ha sido su reconocimiento de que un día de éstos puede perder el poder. Hoy viaja a Jaén, que se ha puesto de moda, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y de allí llegarán nuevas noticias sobre el debate nacional, porque por allí vive, y muy bien, don Lope de Sosa, “cenemos Inés, si te parece primero...”.

Existe una organización ilegalizada?
Carlos Ruiz Miguel elsemanaldigital 18 Enero 2006

Me permitirán mis escasos lectores que hoy hable de política interior. Pero es que tras haber dejado a España sin política exterior, asistimos a la destrucción del Estado constitucional de Derecho con consecuencias muy perjudiciales para nuestro futuro.

Uno de los episodios más lamentables de este proceso ha sido el intento del Gobierno de violar varios artículos de la Constitución. Los artículos 9.1 y 103.1 de la Constitución establecen que el Gobierno y la Administración deben actuar sometidos a la Constitución y a la ley. Y el 118 prescribe que "es obligado cumplir las sentencias y demás resoluciones judiciales". Y esto significa que el Gobierno debe respetar la ley de partidos y la sentencia que ilegaliza a Batasuna.

El presidente Rodríguez, el 12 de enero, se negó a tomar partido contra la celebración del Congreso de Batasuna diciendo que "la Ley de Partidos es muy restrictiva" y que "hay que respetar los derechos y libertades individuales que están consagrados en la Constitución", entre los que citó el derecho de reunión.

Con estas palabras el presidente abre tres vías de destrucción de la Constitución. Por un lado, el Gobierno y la Administración, obligados a cumplir la ley, parecen decir que el que una ley sea "muy restrictiva" permite no cumplirla aunque esté en vigor. Por otro lado, el Gobierno y la Administración, obligados a cumplir la sentencia del Tribunal Constitucional que declaró constitucional la ley de partidos, parece sugerir que el TC se equivocó. Finalmente, el presidente parece dar a entender que permitir a los criminales reunirse forma parte del "respeto" de los "derechos consagrados en la Constitución", corrompiendo la idea misma de derechos fundamentales. Llevado el argumento al absurdo se podría decir que proferir amenazas a una persona no se podría castigar en aras del respeto de la "libertad de expresión".

Al nihilismo constitucional del presidente se añade la ignorancia jurídica de la vicepresidenta, que en varias ocasiones (la última el día 14 de enero) ha dicho que como "organización política ilegalizada" Batasuna "no existe" y que, por tanto, no hace falta prohibir su congreso. Pero a la señora De la Vega se le olvida que ETA también es una "organización ilegal" y me parece que nadie puede decir que no exista... ¿o la ETA se puede reunir porque al ser "ilegal" "no existe"?

Que una persona que es jueza (aunque sea accediendo por el tercer turno) ignore que el Código Penal en su artículo 515 castiga las asociaciones ilegales no deja de ser preocupante. De la Vega parece no comprender que la sentencia del Supremo no hace que Batasunta deje de "existir", sino que deje de existir legalmente. En estas manos estamos.

El Triángulo de las Bermudas
José Javaloyes Estrella Digital 18 Enero 2006

Ni llueve ni escampa la borrasca política centrada sobre la Moncloa. El triángulo que forman los tres frentes abiertos por la política del presidente Rodríguez acumula tantas energías negativas sobre el Gobierno, que se le puede convertir en su propio Triángulo de las Bermudas. A su nada misterioso conjuro puede que desaparezcan del mapa algunos tripulantes y el propio barco, incluido su mañoso e inexperto capitán.

El primero de los frentes, ese que abrió con promesas de incondicionalidad en la reforma del Estatuto de Cataluña —que por sus arrastres de fondo es una reforma de la Constitución misma, como no se cansa de repetir el presidente del Partido Popular—, tiene como principal característica la de inquietar tanto a la retaguardia socialista como a la propia calle y a la misma mayoría de los españoles. La contumacia del presidente del Gobierno ha producido, en su repercusión nacional, más impacto que el que supuso la fractura social por causa de la guerra de Iraq. Sin el concurso de pancartas, es algo que se advierte y que se masca. Es dato que rebasa con creces el radio de la intuición. El asunto del Estatuto no interesa a más de un 20 por ciento de los catalanes y desazona a la inmensa mayoría de los españoles, incluidos muchos militantes y votantes socialistas.

El frente catalán, que evoluciona como un ciclón desde antes de que ayer entrara en las Cortes, tiene la virtualidad, sin embargo, de dar la medida aproximada de la incompetencia y el parraplismo (arte de hablar sin decir nada) del hombre de la Moncloa. Decía ayer en el Congreso, nada más y nada menos, que “la Constitución no es un muro ni un corsé”..., en respuesta al referido alegato de Rajoy sobre la reforma constitucional subrepticia que se contiene en el proyecto de Estatuto de Cataluña. Se le escapaba así al morador monclovita que la Ley Fundamental, como cualquier otra en su correspondiente rango, encorseta y amuralla el espacio de materias que son de su competencia. Es eso, precisamente, la solidez, la nitidez, los compactos límites de la norma constitucional, lo que garantiza la convivencia y la democracia.

Es el segundo frente de ZP el que afecta a la integridad territorial de España con el escandaloso entreguismo político ante Marruecos, desde el mismo día que llegó a la Moncloa, que ahora se evidencia con escándalo en la vergonzosa situación creada en Ceuta y Melilla, con las oleadas de ébano que le hacen a Mohamed VI el trabajo de anegar nuestras dos ciudades del norte de África. El asalto migratorio se ha convertido en una vía de agua capaz de hundir y acabar la flotación española de ambas. El termocéfalo embajador Cajal, convertido en ninfa egeria de Rodríguez para la política exterior, completa por lo que se ve la catástrofe moratina en la ruinosa dialéctica de las concesiones a Miramamolin y a cuanto llegue remontando las aguas del Guadalete.

La fagocitación marroquí de Ceuta y Melilla sigue adelante, asalto tras asalto de los pobres subsaharianos, mientras se omiten los medios necesarios, políticos unos y técnicos los otros, para que acabe esa digestión marroquí y ese divertimento que el Rey Mohamed debe de estar teniendo en su venganza por la historia de Perejil.

Metros y más metros de valla y fantasmal despliegue militar con equipamiento de onegés, con lo fácil que sería —posiblemente, y sin incurrir en arbitrismos— electrificar en niveles de voltaje disuasorio los metros de “muro” existentes.

El tercer frente abierto es el de la alegalidad: ese incumplimiento por parte del Gobierno de la Ley de Partidos, para que prospere la loca aventura de la reducción política del terrorismo etarra —al igual que el de otros terrorismos con lo de la Alianza de Civilizaciones—, cuando lo único que funciona contra todos es la acción policial y la política abiertamente antiterrorista, a la que también se ha renunciado, por su incompatibilidad con las exigencias nacionalistas, separatistas o no, y de los comunistas, que comen en el pesebre de Ibarretxe. Sólo funciona la Policía, y nuevamente la francesa con la captura de tres importantes etarras; pronto sabremos, quizá, a qué precio de contratos para material ferroviario o militar.

España cruza apuestas sobre qué pasará en esta versión nacional del Triángulo de las Bermudas.

jose@javaloyes.net

El Congreso ilegal del Presidente cobarde.
Román Cendoya  Periodista Digital 18 Enero 2006

El auto del juez Fernando Grande-Marlaska manteniendo la ilegalización de Batasuna como organización y la “suspensión de actividades” por otros dos años ha dejado varias cosas claras. Se celebre o no se celebre la no autorizada Asamblea-Congreso de Batasuna, sabemos que tenemos a un cobarde de Presidente del Gobierno. Se ha puesto de perfil ante los terroristas, al decir que el gobierno no tiene jurisdicción, y además ha criticado las leyes que él mismo propuso cuando era oposición, con el fin de no verse forzado a encargar al Fiscal General del Estado que se responsabilizara de que se hiciera efectiva una sentencia del Supremo, amparada por el Tribunal Constitucional. A su política del “como sea” hay que añadirle un “al precio que sea”.

Para conseguir “su” tregua está dispuesto a lo que sea. Por supuesto que Rodríguez, en su rendición ante el terrorismo, no está solo. En la desfachatez de saltarse la Ley de Partidos le hacen los coros los dos inconsistentes ideológicos más grandes de la corta democracia española. El primero, Pepiño Blanco, a quien le parece “irrelevante que se reúnan” los miembros de una organización declarada ilegal y que figura en las listas de organizaciones terroristas de la Unión Europea y de las Naciones Unidas. Al Secretario de Organización del PSOE le parece “irrelevante” que no se cumpla la ley. Pocas cosas hay menos democráticas que amparar el incumplimiento de la ley. El segundo, el Secretario de Estado de Comunicación, quien en su indescriptible demagogia va más lejos y califica de “democracia avanzada” el hecho de que el Gobierno del Estado ceda ante los terroristas. Como buen lacayo de Rodríguez no conoce el significado de las palabras “democracia” y “avanzada”.

La vulneración de la ley desde el poder está tipificada como prevaricación. El Presidente Rodríguez debería saberlo, Pepiño Blanco, por su historia, ya sabemos que no. La actitud mantenida ante el Congreso de Batasuna podría considerarse como tal, ya que no están utilizando los instrumentos legales de los que disponen con el fin de que se cumpla la ley. Rodríguez sabe de sobra que el terrorismo es una de las competencias del Estado. Así que si quisiera de verdad que se cumpliera la ley, debería enviar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional para hacer efectiva la prohibición de la Asamblea. Han ocurrido ya demasiados casos, como la reunión celebrada en Anoeta, para saber de antemano que la Ertzaintza nunca hará efectiva la prohibición. Para salvarse de las responsabilidades penales primero dejan que se celebre parte del acto y luego actúan. Como ha sucedido con las manifestaciones ilegales de San Sebastián, Bilbao, …

Batasuna-Eta conoce la claudicación del gobierno y se mofa en sus narices. Cuando Rodríguez habla del derecho de reunión, fórmula tramposa para intentar justificar su claudicación, Batasuna da una rueda de prensa y dice que es un Congreso. O sea, un acto “orgánico” y “colectivo” y Rodríguez con el “culo al aire”. Cuando desde el PSOE claman por ¡cómo se va a impedir “un proceso de paz”!, Batasuna dice que no va a pedir a ETA que conceda ninguna tregua. Más tomadura de pelo. Y cada día una nueva claudicación gubernamental y una nueva colleja terrorista.

Cándido Conde Pumpido es el Fiscal General del Estado más dependiente y más entregado a la política de la historia democrática de España. Pasa de la ley anteponiendo los objetivos políticos de su gobierno. Sólo se le ha conseguido arrancar de su turbio papel cuando ha tomado conciencia de que, por claudicar ante los terroristas haciendo dejación de su función y por hacer política desde su cargo, podía incurrir en responsabilidades judiciales. Que nadie se engañe, en Anoeta el 14 de noviembre de 2004 se celebró aquello que el propio Otegui calificó así: “Este es un acto ilegal de un partido ilegal”. Lo quieren volver a hacer y a Rodríguez parece que le gusta. Vive mejor con los terroristas que contra los terroristas. Cobardes. Menos mal que en España todavía queda independiente parte del poder judicial.

Baroja y el sectarismo
Editorial ABC 18 Enero 2006

LAS juntas generales de Guipúzcoa no consideran necesario recordar -como sin duda merece- el cincuenta aniversario de la muerte de Pío Baroja, colaborador ilustre en las páginas de ABC en los umbrales del siglo pasado. Los socialistas han retirado su propuesta al respecto con el pretexto de que el PNV y sus socios consideran «prioritario» que se conmemore a ciertos autores que escribían en lengua vasca, aunque ciertamente su repercusión a escala nacional o internacional sea muy limitada. El nacionalismo excluyente es el peor enemigo de una sociedad abierta y democrática, porque construye su discurso a partir de una distinción radical entre «nosotros» y «ellos». En particular, el sectarismo cultural es fiel reflejo de una mentalidad dogmática que también se ha manifestado con fuerza en la Administraciçón catalana. Existen, sin embargo, situaciones que conducen al más absoluto ridículo. La grosería intelectual alcanza, en este caso, a Pío Baroja, cuya condición de vasco y a la vez español le sitúa en territorio enemigo a los ojos de quienes practican una política miope y estrecha. Para los nacionalistas, el autor de la «Tierra vasca» no merece el homenaje y la conmemoración que reciben, en cambio, otros autores desconocidos fuera de su ámbito local. Lo peor de todo es que los socialistas vascos se apuntan de forma indirecta a una decisión tan peregrina, en un nuevo ejercicio de oportunismo y de táctica coyuntural. La mala fe política se combina con el desatino cultural. La calidad literaria o artística no conoce fronteras ni admite otra distinción que la que otorgan la crítica seria y la repercusión de la obra publicada.

Sin «El árbol de la ciencia», sin personajes como Zalacaín y Santi Andía, sin tantas páginas brillantes surgidas de la pluma de Baroja o de cualquier autor catalán que escribió o escribe en castellano -D´ors, Pla, Vázquez Montalbán, Mendoza, Marsé, Gimferrer-, marginados por el oficialismo nacionalista, la historia de la literatura queda mutilada sin remedio. Es significativo que Unamuno, otro de los grandes del 98, haya sido también víctima de la intolerancia. Así se reducen la facultad de comprender el mundo de las nuevas generaciones y sus posibilidades de situar la realidad política contemporánea en su contexto histórico. Porque -conviene no olvidarlo- la ignorancia no es la única razón para orillar a los mejores representantes de la cultura española. El objetivo consciente y deliberado consiste en que una sociedad abrumada por la ideología asuma como propia esa gigantesca falsedad que pretende convertir a España en una realidad ajena y opuesta al País Vasco o Cataluña.

Cataluña
El elefante
José García Domínguez Libertad Digital 18 Enero 2006

Si los psicólogos clínicos quieren referirse a un desajuste familiar grave e innombrable, dicen que hay “un elefante en la sala”. Pero cuando el joven José Luis se despertó, no encontró nada anómalo en que aquel elefante siguiese allí; de hecho, siempre había estado allí. Cómo iba a extrañarse de su presencia, si lo primero que había visto al llegar a este mundo había sido precisamente aquel enorme elefante. El paquidermo estaba donde siempre, en casa. No, lo novedoso del día no sería esa compañía tan familiar. Lo extraordinario, lo que iba a convertir a José Luis en celebridad no sólo entre los demás seminaristas sino en el todo Tarragona, era que el delegado local de la Coca-Cola había de proclamar el nombre del ganador provincial justo esa mañana.

A aquellas horas, no muy lejos, en Barcelona, un banquero menor obsesionado con la caza mayor intentaba poner orden en su pensamiento. Redactaba entonces un libro que primero quiso titular Hay un elefante en la sala, aunque al final optó por otro reclamo: La inmigración, problema y esperanza para Cataluña. En sus páginas, el producto destilado de una vida encomendada al amor al prójimo, sentenciaba: “Ese hombre anárquico y humilde que hace centenares de años que pasa hambre y privaciones de todo tipo, cuya ignorancia natural le lleva a la miseria mental y espiritual y cuyo desarraigo de una comunidad segura de sí misma hace de él un ser insignificante, incapaz de dominio, de creación. Ese tipo de hombre, a menudo de un gran fuste humano, si por la fuerza numérica pudiese llegar a dominar la demografía catalana sin antes haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña”.

Todo era maravilloso, como un sueño. Tal vez por eso, José Luis se frotó los ojos con fuerza; y luego se pellizcó, porque aún no se lo podía acabar de creer. Pero, sí, aquello era real; estaba allí, en la gran capital, en Madrid, al lado de Mochi, el famoso presentador de “Escala en Hi-Fi”. Y era la auténtica Marisa Medina quien acababa de abrir el sobre del jurado y pronunciaba su nombre: “Entre los 170.000 muchachos de toda España que han competido en nuestro Concurso de Redacción en Castellano, el agraciado con el segundo premio nacional es… José Luis Carod Rovira, de Cambrils, Tarragona. Un fuerte aplauso para él”.

Sin embargo, para la santa esposa del banquero, sería aquélla una jornada imborrablemente triste y aciaga. Por culpa del elefante, claro. Años después, lo confesó en el transcurso de una conferencia en Gerona. “Hoy no puedo jugar, mamá: todos los niños son castellanos”, le había susurrado tan fatal mañana, casi entre sollozos, su amado primogénito, Oriol Pujol Ferrusola. Ya de vuelta a casa e informado del drama del pujolet, la faz radiante del subcampeón trocose en semblante torvo. Desde entonces, José Luis se juró no tolerar que el pobre Oriol volviese a sufrir más, ni por su propia culpa, ni por la de terceros. Y ha cumplido. Fiel a aquel compromiso, ayer ordenó que los niños delaten a sus profesores si hablan en castellano. Aunque, desde lo del pobre Oriol, cada amanecer se ha convertido en una pasadilla insufrible para el otoñal Carod. Porque, duermevela tras duermevela, invariablemente, le acontece lo mismo: suena el despertador, abre los ojos y, como en la novela de Monterroso, el maldito elefante continúa ahí.

El juez suspende dos años las actividades de Batasuna y prohíbe la celebración del congreso
Grande-Marlaska dice que la formación ilegalizada forma parte de ETA y sigue actuando, de hecho, «al margen de la ley»
Ricardo Coarasa La Razón 18 Enero 2006

Madrid- Casi tres años y medio después de que el juez Baltasar Garzón decretase la suspensión de actividades de Batasuna y la clausura de todas sus sedes, otro magistrado de la Audiencia Nacional, Fernando Grande- Marlaska, adoptó ayer idéntica medida hasta enero de 2008, al considerar que, aunque inexistente jurídicamente desde su ilegalización por el Tribunal Supremo en marzo de 2003, la formación abertzale, «haciendo caso omiso de las resoluciones dictadas», sigue actuando de hecho «al margen de la ley». Esta decisión acarrea, lógicamente, la prohibición del acto que Batasuna ha convocado para el próximo día 21 en Baracaldo, por lo que el magistrado ordena a la Consejería del Interior del Gobierno vasco que impida la celebración del mismo y comunique a los gestores del Bilbao Exhibition Center (BEC) -lugar de la convocatoria- que «se abstengan de ponerlo a disposición» de esta formación.

Batasuna no puede, a partir de ahora, participar como partido en ninguna actividad nacional o internacional; ni convocar manifestaciones; ni realizar propaganda alguna de su organización. El magistrado ordena, además, el cierre de tres locales en Pamplona, San Sebastián y Bilbao, que según los informes policiales se utilizan como sedes batasunas, y la clausura de sus páginas web en internet.

Recogiendo buena parte de los argumentos de Garzón, Grande-Marlaska asegura que Batasuna «es una estructura controlada por los responsables de ETA» que, desde que fue ilegalizada por el Supremo, ha promovido en distintos procesos electorales, «en connivencia con ETA», la conformación de agrupaciones electorales «con el fin de soslayar dicha ilegalización». El congreso de Baracaldo es, según el juez, la culminación del proceso «Bide Eginez» (Haciendo camino), puesto en marcha por la formación ilegalizada en septiembre del pasado año. En el mismo, añade, está prevista la elección de su mesa nacional. La celebración de un congreso ordinario «dirigido a fijar las directrices de actuación» (nunca ajenas, incide, a las órdenes de ETA) y a elegir a su dirección «conforma la esencia de todo partido político». El juez, además, avisa de que quien ayude a celebrar esa asamblea puede cometer un delito de colaboración con banda armada, de desobediencia o de omisión del deber de impedir delitos.

Grande-Marlaska había convocado a las partes por la mañana y se desayunó con una querella por prevaricación ante el Supremo, interpuesta por los abogados de Batasuna, que además le recusaron por «parcialidad manifiesta», por actuar «por impulsos ajenos a su propia función» y «dejarse llevar por una campaña iniciada por un partido político». El juez, no obstante, rechazó de plano la recusación y tras la preceptiva «vistilla» (a la que también asistió el fiscal y los abogados de las dos asociaciones de víctimas personadas en la causa, AVT y Dignidad y Justicia), citó a todos por la tarde para comunicarles su decisión.

No ataca derechos individuales. ¿Cómo se puede ordenar la suspensión de actividades de una formación que no existe jurídicamente? El juez trata de argumentar esa aparente paradoja al insistir en que Batasuna «sigue actuando», con lo que tanto la medida decretada por Garzón como la sentencia del Supremo «han quedado en una mera declaración». Ante esta situación, insiste, el Derecho «no puede permanecer impasible».

Otra de las «dudas» que planteaba la adopción de esta resolución (ésta expresada en voz alta por el propio presidente del Gobierno) también es disipada por el juez. «La medida solicitada -hace hincapié- no ataca derechos individuales, sino que se enfrenta a actos propios de la ilegalizada organización como tal». Grande-Marlaska explica, del mismo modo, por qué no se prorrogó, el pasado agosto, la suspensión de tres años decretada por Garzón. «Entendimos que con la sentencia dictada (la ilegalización de Batasuna) cesarían definitivamente las actividades de los partidos políticos disueltos».

LA CEP LO DENUNCIA AL DELEGADO DEL GOBIERNO
Una profesora enseña a los Mossos que en Cataluña un policía nacional de paisano no puede llevar su arma
Nuevo capítulo de exclusión a la Policía en Cataluña. Una profesora de la escuela de los Mossos en Mollet del Valles enseña a sus alumnos que los agentes de la Policía Nacional no son bien recibidos. Lo ha denunciado la Confederación Española de Policía (CEP) tras acceder a un ejercicio en el que la profesora, contraviniendo la ley, plantea un supuesto de cómo actuar si ven a un agente fuera de servicio, con su arma reglamentaria, comprando en un supermercado. Lea AQUÍ el escrito remitido a la Delegación del Gobierno.
Libertad Digital 18 Enero 2006

El secretario general del Comité Regional de CEP en Cataluña, Sebastián Hernández, remitió el pasado 2 de enero un escrito a la Delegación del Gobierno en Cataluña denunciando los hechos y solicitando una intervención para investigarlos. Según denuncia, a la que ha tenido acceso Libertad Digital, la profesora Marta Torner, de la escuela de la Policía Autonómica en Mollet del Vallés planteó a sus alumnos un ejercicio práctico de procedimiento basado en el siguiente supuesto:

"Se ha producido una llamada en unas dependencias policiales informando que en un supermercado se ha visto a un hombre el cual bajo su chaqueta porta una pistola pero que no ha hecho nada con ella. A la llegada de la dotación policial comprueban que es un Policía Nacional fuera de servicio. Pregunta: ¿cuál sería la intervención correcta?"
Para asombro de muchos de los mossos, la respuesta correcta era:

"Una vez identificado el policía nacional, intervenirle el arma y proponerle para una sanción".

Lógicamente, la CEP hace mención inmediata del artículo 18 de la Ley 1/92 según el cual la intervención de una arma procede si es para evitar la comisión de un delito o cuando exista peligro para la seguridad de las personas. Además, recuerda el escrito, la respuesta correcta indicada a los alumnos choca con la Ley orgánica 2/86 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en concreto su artículo 5.4 que establece la plena dedicación profesional en todo tiempo y lugar de los agentes de la Policía Nacional lo que les obliga a portar el arma reglamentaria las 24 horas del día con independencia de tener o no asignado un servicio.

Para no dejar ningún cabo suelto, la Confederación Española de Policía explica que el reglamento de la ley anterior sí contempla la intervención de un arma aunque se tenga licencia y la propuesta para una sanción excepto si se trata de un agente de la autoridad. Sólo se procedería contra él de la forma en la que dice la profesora de los mossos, en el caso de que el agente –en el supuesto planteado, un policía nacional– se halle bajo los efectos del alcohol o drogas.

Por ello, la CEP pide al Delegado del Gobierno en Cataluña que realice las gestiones que estime oportunas para investigar este hecho que supone "un menoscabo de la imagen y respeto que hacia una Institución como es el Cuerpo Nacional de Policía".

SE TOMARÁN MEDIDAS DISCIPLINARIAS CONTRA ÉL
Otro militar denuncia en una carta que hay malestar en el Ejército por la reforma del Estatuto
González Calderón dice sentir 'un fortísimo sentimiento de desasosiego' por la situación de España
El capitán asegura que 'se está desmembrando nuestra España'
Denuncia que hay 'una generación de españoles que no reconocen a España como su Patria'
Culpa de las circunstancias a 'la clase política en general, sea la ideología que sea'
EUROPA PRESS  EL MUNDO 18 Enero 2006

MADRID.- Un capitán de Infantería destinado en Melilla asegura que "existe malestar dentro y fuera de las Fuerzas Armadas" al ver "cómo se está desmembrando" España y cómo todo lo que va en contra de esta nación, de la "Iglesia" y la "familia" está "de moda, es lo democráticamente correcto y lo progresista".

Así se expresa Roberto González Calderón, jefe de la 1ª Compañía de la I Bandera 'Cte. Franco' del Tercio Gran Capitán 1º de la Legión en una carta dirigida al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y publicada por el diario Melilla Hoy.

El Ejército de Tierra ha informado a elmundo.es de que se tomarán medidas disciplinarias contra el militar. Estas medidas serán "confidenciales" y "están en proceso de evaluación".

En la misiva, el capitán explica que ha optado por presentar sus quejas a través de una carta después de haber desechado la opción de plantarse con su Compañía "en el Ministerio de Defensa y entregarle en mano al señor Bono esta misiva" y tras asumir que, con este acto, cercena, "muy posiblemente, de forma definitiva, cualquier aspiración de ocupar algún día un puesto de responsabilidad en la cúpula militar".

González Calderón señala que la carta "es el fruto de un fortísimo sentimiento de desasosiego, al comprobar los derroteros que está tomando la situación política y social" de España.

Tras escuchar cómo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decía en televisión que en las Fuerzas Armadas no había malestar ni preocupación por la reforma estatutaria emprendida en Cataluña tras las declaraciones en el sentido contrario del teniente general José Mena, el capitán le contesta que sí hay malestar por éste y otros temas.

Razones del malestar
Además de la mencionada desmembración, según él, de España, hay malestar "al ver cómo de forma impune se queman banderas nacionales en actos públicos" y "cómo existe ya una generación de españoles que no reconocen a España como su Patria, gracias a la delegación de competencias en materia de educación que se hizo en su día".

El capitán también cita malestar entre los militares "al comprobar que en todas y cada una de las cadenas de televisión, tanto públicas como privadas, cada vez que aparece un uniforme, ya sea del Ejército o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, es para servir de mofa a los telespectadores" o por, siempre según su punto de vista, "no poder llevar una camiseta con la enseña nacional sin temor a ser insultado en algunas regiones españolas".

También se refiere a la situación del terrorismo de ETA y afirma que "tienen más derechos los verdugos que las víctimas" y que "en este bendito país ha empezado a preocupar realmente la banda asesina cuando los que tristemente caían no llevaban uniforme verde oliva o caqui". Además, manifiesta su malestar al ver "cómo se convocan manifestaciones y actos sociales en nombre de la banda terrorista".

Por otro lado, criticó que, según él, se oculten "determinadas actuaciones" de las Fuerzas Armadas "en misiones en el extranjero por miedo a perder votos" o que se intente "debilitar el carácter militar de los ejércitos, haciendo publicidad de éstos como si fueran ONGs y permitiendo una nefasta selección de cuadros de mando y tropa al ingreso en los centros docentes".

También criticó el artículo del periodista Iu Forn en el diario Avui donde insultó "gratuitamente" a los militares y a las madres "de los que efectivamente" están "enfadaditos" con el Estatuto catalán.

Según él, "todo esto es un cúmulo de circunstancias (...) permitidas todas ellas por la clase política en general, sea de la ideología que sea" para "ganar votos, escaños y alcaldías". En este sentido, acusó a los políticos en general de sacrificar la idea de nación y patria "para engordar sus ansias de poder". Asimismo calificó de "lamentable" cómo los políticos "se enfrascan en batallas dialécticas con los cuerpos aún calientes de compañeros fallecidos en acto de servicio".

"Pues Sr. Presidente, va a resultar que al final sí que hay malestar e inquietud, al menos de éste que suscribe, con la esperanza de que haya muchos más que compartan estas ideas y se sumen a esta débil pero firme voz que dice, basta ya, España será siempre una única Nación, nos gusta ser españoles y por supuesto seguir siéndolo. Estoy molesto y preocupado Sr. Presidente", concluye el capitán.

Inma Castilla de Cortázar
"La España constitucional no nos quita nada a nadie: nos hace estar juntos, respetándonos, y trabajando solidariamente."
Minuto Digital 18 Enero 2006

Es una de las protagonistas y responsable de que el Foro de Ermua represente la punta de lanza de la resistencia cívica contra la imposición separatista. Inma Castilla de Cortázar es Profrofesora de Fisiología Médica, Vicepresidenta de la Fundación Papeles de Ermua y miembro de la Junta del Foro Ermua.

El próximo sábado el Foro de Ermua, al que se han unido otras organizaciones cívicas, presentará en Pamplona el manifiesto “Por la unidad de España, por la igualdad y la solidaridad de todos”

Tras el acto multitudinario de Madrid se lanzan ustedes a Navarra ¿Por qué Pamplona? ¿Qué respuesta esperan de los navarros a su convocatoria?

Navarra es un ejemplo de lealtad al Pacto Constitucional y al espíritu de la Transición democrática. Este acto en Pamplona tiene un gran simbolismo: el Estado de las Autonomías sería un modelo espléndido de descentralización y estabilidad si los nacionalismos vasco y catalán fuesen leales. Esperamos de los navarros una respuesta sin complejos como siempre: llena de sentido común y respeto a la genuina histonia común. La España constitucional no nos quita nada a nadie: nos hace estar juntos, respetándonos, y trabajando solidariamente.

La concentración se realizará el mismo día que el grupo terrorista Batasuna se reune en Barakaldo ¿Qué opina de que el presidente Zapatero aliente a Batasuna?

El actual Gobierno socialista está incurriendo en una grave irresponsabilidad e indignidad. Cede ante ETA, suplicándole una tregua, que necesita "vender" a la opinión pública española, sin reparar que no necesitamos "treguas" (no estamos en guerra), necesitamos derrotar a ETA y eso se consigue con la aplicación de la Ley . Por el momento lo único realmente eficaz ha sido el Pacto por las libertades y contra el terrorismo, que el actual Gobierno ha dinamitado a instancias de sus aliados nacionalistas. Entendemos que la indignación nacional se debe precisamente a sabernos mangoneados por ese 5%, que es lo que representan los nacionalismos.

El manifiesto habla de la unidad de España ¿A qué se refieren ustedes?
España no es un símbolo, ni un mito, ... es una realidad histórica, política y social que nos proporciona un ámbito común de decisión, de legalidad, de convivencia respetuosa, de igualdad y de solidaridad. Nosotros no somos nacionalistas españoles, secillamente nos negamos a que nos usurpen España a cambio de supuestas "naciones" ficticias y excluyentes.

Estamos orgullosos de España y de su transición democrática. España garantiza esos valores elementales de la igualdad, la libertad y la solidaridad, que sin embargo son valores violentados por los nacionalismos identitarios.

¿Tan mal están las cosas como para que tener que iniciar esta lucha por la unidad nacional? ¿De dónde parte las cuestiones que ponen en peligro esa unidad, esa igualdad y esa solidaridad?

Personalmente, pienso que no estamos tan mal porque la inmensa mayoría de los españoles estamos en una gran sintonía. El malestar es secundario a la actuación de un Estado débil, porque quienes nos gobiernan confunden un Estado fuerte (imprencindible para una Nación respetable y que se haga respetar) con un Estado dictatorial. En esa debilidad entran en una situación de vulnerabilidad a todo requerimiento nacionalista, que por ser insaciables en sus aspiraciones se comportan con frecuencia de manera antidemocrática.

Algunos nos decían, quizás de forma interesada, que la resistencia civil estaba acabada. Esas afirmaciones se han demostrado falsas ¿Acaso beneficiaba a alguien que la sociedad civil permaneciese aletargada?

El Foro Ermua está más fuerte que nunca: quienes digan lo contrario desconocen la realidad. Una socidad civil aletargada interesa a quien tenga el propósito de imponer unilateralmente sus posiciones: llevamos años comprobando que el gran enemigo del Nacionalismo vasco en el poder éramos el movimiento cívico. Nos temían más que a ETA y -por supuesto- nos subvencionaban menos que al entorno directo o indirecto de esa organización.

Ustedes no defienden siglas políticas. ¿Está abierta la puerta del Foro Ermua para todos aquellos que quieran colaborar en esta lucha por la democracia y la libertad?

Nosotros defendemos principios: libertad, dignidad de la vida humana y respeto a la memoria de la víctimas del terrorismo, igualdad, solidaridad. Si, en estos momentos, algunos se empeñan (para desprestigiarnos) en asimilarnos a un único partido les contestamos: lo lamentable será que sólo un partido defienda los valores universales que nosotros defendemos. Ójala hubiera cuatro, cinco siglas políticas que estén cómodos con nosotros, gente de muy diferentes trayectorias personales.

Hacen falta muchos brazos. Estamos abiertos a todos los que no sean sectarios: los sectarismos de uno u otro sentido hacen chirriar la estructura de una organización compuesta por personas que defienden la libertad.

Por último, y para aquellas personas que puedan mostrarse indecisas a la hora de acudir a Pamplona ¿Por qué deben acudir a la concentración del próximo sábado?

En estos momentos, es importante visualizar que somos muchos los ciudadanos que procediendo de todos los rincones de España, queremos seguir estando unidos por la Constitución que nos dimos y que ha demostrado ser eficaz para una convivencia respetuosa, incluso cordial, y solidaria entre todos. Hacer entender que nos indigna que se desande el arduo camino recorrido hacia la derrota de ETA.


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