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Recortes de Prensa     Miércoles 25 Enero  2006
POR UNA CATALUÑA DE CIUDADANOS, POR LA IGUALDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES,
NO AL NUEVO ESTATUTO, EN DEFENSA DE LA CONSTITUCION DE 1978

Convivencia Cívica Catalana y Foro Ermua. Barcelona.  25 Enero 2006

CELEBRACIÓN DEL VEINTICINCO ANIVERSARIO DE LA PUBLICACIÓN DEL MANIFIESTO DE LOS 2300
NOTA DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA 25 Enero 2006

La fractura
IGNACIO CAMACHO ABC 25 Enero 2006

Rajoy contra Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital  25 Enero 2006

Misterio
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 25 Enero 2006

El primer vagido
IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 25 Enero 2006

Del Estado-nación al Estado-partido
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Enero 2006

La trampa saducea del pacto sinalagmático Zapatero/Mas (ZM)
Ramón Tamames  Periodista Digital 25 Enero 2006

Sin Piqué, mal; con Piqué, peor
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Enero 2006

Estatuto: paradoja y contradición con la ideología y con la democracia (1 y 2)
Francisco Rubiales  Periodista Digital 25 Enero 2006

El PP de Cataluña en su laberinto
Alejo Vidal-Quadras  Periodista Digital 25 Enero 2006

El entendimiento entre los grandes partidos
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA  ABC 25 Enero 2006

La respuesta del PP al Estatuto
Editorial ABC 25 Enero 2006

Las siniestras lecciones de Rubalcaba
Ignacio Villa Libertad Digital 25 Enero 2006

Un estatuto impuesto para Valencia
ESTEBAN GONZÁLEZ PONS ABC 25 Enero 2006

La macedonia española
Amando de Miguel Libertad Digital 25 Enero 2006

Quiero ser danés
ANTONIO BURGOS ABC 25 Enero 2006

La crisis no ha hecho más que empezar: al respaldar a Piqué, Rajoy desautoriza a Acebes
Jesús Cacho elconfidencial 25 Enero 2006

Ahora quizá sí
José T. Raga Libertad Digital 25 Enero 2006

Pedid la luna
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Enero 2006

Suavemente me matas con tu nación
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 25 Enero 2006

Josep Piqué asoma la oreja
Lorenzo Contreras Estrella Digital 25 Enero 2006

Historiadores en el PSOE
Serafín Fanjul Libertad Digital 25 Enero 2006

Es necesario un referéndum en toda España
Editorial Elsemanaldigital 25 Enero 2006

España es un clamor
José Javaloyes Estrella Digital 25 Enero 2006

El ‘dribling’ de Zapatero
Ignacio del Río Estrella Digital 25 Enero 2006

Chulear a ERC es descubrirse ante ETA
Román Cendoya  Periodista Digital 25 Enero 2006

Legalidad y legitimidad: ¿a quién vinculará el nuevo Estatuto catalán?
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 25 Enero 2006

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, recuerda y advierte que él sí puede plantear recurso de inconstitucionalidad al Estatuto
CHARO ZARZALEJOS ABC 25 Enero 2006

Susurros y referéndum con churros
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 25 Enero 2006

Piqué, en un "corralito" que Acebes y Vidal-Quadras ponen patas arriba
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigital  25 Enero 2006

Totalitarismo y terrorismo
Eduard Yitzhak Calafí  Periodista Digital 25 Enero 2006

El castellano es la primera lengua para más de la mitad de los catalanes
Á. MARÍN ABC 25 Enero 2006

"Hoy el que paga el impuesto de ETA te mete la bola de que no ha pagado y de que es un “resistente”. Algo es algo. Por lo menos se ven en la necesidad de mentir"
 

Convocatoria de Acto público en Barcelona para el sábado día 4 de febrero a las 12:00 horas
Hotel el Barceló Sants (Plaza Països Catalans – Estación de Sants)
POR UNA CATALUÑA DE CIUDADANOS, POR LA IGUALDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES,
NO AL NUEVO ESTATUTO, EN DEFENSA DE LA CONSTITUCION DE 1978

Convivencia Cívica Catalana y Foro Ermua. Barcelona.  25 Enero 2006

24 de enero de 2006. La Constitución española de 1978 instauró la democracia en España, configurando una organización territorial que a la vez que asegura la unidad de la nación española como garantía de la igualdad efectiva de todos los ciudadanos españoles, reconoce como parte integrante de esa unidad el derecho a la autonomía de las regiones y nacionalidades que la componen y la solidaridad entre todas ellas. En 1979 el Parlamento de Cataluña, las Cortes Generales y la ciudadanía de Cataluña hacían efectivo ese derecho dotando a Cataluña de su Estatuto de Autonomía que configuraba el sistema de autogobierno más amplio del que nunca ha disfrutado.

Este modelo ha posibilitado para Cataluña el período más largo de autogobierno democrático en toda su historia, asegurando la prosperidad, la paz y la solidaridad no sólo de Cataluña sino de toda España, y sin que en ningún caso haya sido obstáculo para la obtención de cualquiera de los fines e intereses legítimos correspondientes a la gobernación de Cataluña.

El Parlamento de Cataluña, auto-otorgándose de manera ilegítima un pretendido poder constituyente, ha aprobado el pasado día 30 de septiembre, a espaldas del sentir general de la ciudadanía, un proyecto de reforma del vigente Estatuto radicalmente anticonstitucional, que destruye los principios básicos de la organización territorial constitucionalmente establecida, introduciendo graves desigualdades en las condiciones básicas del ejercicio de los derechos o posiciones jurídicas básicas de los españoles, que compromete gravemente los derechos e intereses legítimos de la ciudadanía en Cataluña y el resto de España, que rompe el equilibrio económico adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, atentando contra una justa redistribución territorial de la renta, introduciendo privilegios económicos y sociales, alterando los principios fiscales de igualdad y progresividad, que atenta contra el principio de división de poderes -sometiendo al Poder Judicial bajo la influencia de la Generalidad- y contra la libertad de mercado, y que amenaza la paz social.

Especial importancia reviste la regulación estatutaria de la libertad de lengua: el proyecto de reforma del Estatuto, eliminando el modelo constitucional de cooficialidad, impone coactivamente, mediante multas y sanciones, el catalán como lengua exclusiva de la Administración autonómica en todos sus niveles, comprendida la enseñanza; lo que equivale, en una sociedad bilingüe, a la discriminación de más de la mitad de la ciudadanía en Cataluña que es castellanohablante. Un gobierno que excluye de la vida pública y no hace suya la lengua de más de la mitad de los ciudadanos no puede ser considerado en caso alguno de naturaleza democrática.

La Constitución de 1978, juntamente con el Estatuto de Autonomía vigente, debe seguir siendo el marco de nuestra convivencia, que sólo puede ser modificado, llegado el caso, para mejorar la democracia, incrementando las libertades cívicas y reforzando la solidaridad y la igualdad de los ciudadanos, por el proceso explícito para su reforma previsto en la propia Constitución y en ningún caso impuesto unilateralmente desde una Comunidad Autónoma. Cualquier intento de modificar las bases mismas de la convivencia entre españoles, esto es la Constitución, por otro procedimiento ha de ser tachado de radicalmente antidemocrático, pues no significa otra cosa que el intento de arrebatar la soberanía, esto es, el poder constituyente, al pueblo español, en el que reside.

Por estas razones, las entidades cívicas que esto suscriben, convocan a la ciudadanía de Cataluña y toda España a mostrar su rechazo de un proyecto de reforma de Estatuto realizado a espaldas de y contra los auténticos intereses de la ciudadanía, y que responde únicamente a los intereses de quienes detentan el poder en Cataluña, para perpetuarse en ese poder y excluir a quienes se opongan a sus pretensiones, que es radicalmente inconstitucional, antidemocrático, insolidario y discriminatorio que enfrenta a los catalanes entre sí y con el resto de españoles.

Las entidades cívicas abajo indicadas convocan a los ciudadanos a asistir al acto que tendrá lugar en Barcelona el sábado día 4 de febrero a las 12:00 horas, en el Barceló Hotel Sants (Plaza Països Catalans – Estación de Sants)
en el que intervendrán, entre otros: Francisco Caja (Presidente de Convivencia Cívica Catalana), Mikel Buesa (Presidente del Foro Ermua), Mikel Azurmendi (catedrático y miembro fundador del Foro Ermua) y Cesar Alonso de los Rios (periodista).

Entidades convocantes:
Convivencia Cívica Catalana (Barcelona). Foro Ermua (Bilbao). Fundación Papeles de Ermua (Bilbao). Asociación por la Tolerancia (Barcelona). Veïns de Catalunya (Barcelona). Fundación Concordia (Madrid-Barcelona). Profesores para la Democracia (Barcelona). Universitarios Liberal-Demócratas (Barcelona). Estudiantes Liberales de Cataluña. Vecinos de Paz (Berriozar-Navarra). ¡Libertad YA! (Navarra). Asociación Gallega para la Libertad de Idioma (La Coruña). Sindicato CFP Manos Limpias (Madrid). Asociación Justicia y Libertad (Madrid). Federación independiente de Asociación de Vecinos de la Comunidad de Madrid (FIAVCM). Círculo de Opinión Pública (Madrid). Asoc. Interuniversitaria Gaudeamus (Aragón). Fundación para la Defensa de la Nación Española. Comité Internacional Civil. Foro España. Vigueses por la Libertad. Foro por la Libertad (Zaragoza). Asoc. Dignidad y Justicia (Macro-juicio contra ETA). Convivencia Valenciana (Valencia). Asoc. Unidad y Libertad (Cantabria). Iniciativa Ciudadana Convive (Zaragoza).

Organizan: Convivencia Cívica Catalana y Foro Ermua.
Persona y teléfono de contacto: Carmen ( Convivencia Cívica Catalana)
(teléf. 607450328)
Dirección de e-mail: info@convivenciacivica.org
Web: www.convivenciacivica.org

CELEBRACIÓN DEL VEINTICINCO ANIVERSARIO DE LA PUBLICACIÓN DEL MANIFIESTO DE LOS 2300
NOTA DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA 25 Enero 2006
 

El día 25 de enero de 1981 un grupo de intelectuales, profesionales y trabajadores de Cataluña suscribieron un manifiesto, denominado de los 2300 por ser éste el número de sus firmantes, en el que se denunciaba y se advertía, por primera vez, sobre la pretensión de convertir al catalán en una única lengua oficial de hecho en Cataluña.

Veinticinco años después, las premoniciones del manifiesto se han visto confirmadas. Hoy, el gobierno tripartito, al igual que sus antecesores, han hecho de la lengua catalana el signo de identidad máxima de Cataluña y el sustento en que se pretende apoyar la "nación" que en el proyecto de Estatuto se quiere reconocer. Es así, que el catalán ha devenido la única lengua de las Administraciones, de la enseñanza y de los medios de comunicación públicos, y que la coacción administrativa -a través de sanciones y con el fomento de la delación- intenta convertir en reos a aquellos que defienden la libertad de lenguas.
 
Lamentablemente, el proyecto de Estatuto de Autonomía agrava la situación, al incorporar al bloque constitucional el deber de conocer el catalán, hacer del catalán la lengua vehicular de enseñanza y la única lengua de la Administración catalana y levantar una barrera idiomática entre los propios catalanes y entre los catalanes y el resto de los españoles.

Nada convida al optimismo y por ello desde la ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA nos vemos en la obligación de recordar el último párrafo de aquel manifiesto que permanece plenamente vigente:

"Mientras no se reconozca políticamente la realidad social, cultural y lingüísticamente plural de Cataluña y no se legisle pensando en respetar escrupulosamente esta diversidad, difícilmente se podrá intentar la construcción de ninguna identidad colectiva. Cataluña, como España, ha de reconocer su diversidad si quiere organizar democráticamente la convivencia. Es preciso defender una convcepción pluralista y democrática, no totalitaria, de la sociedad catalana, sobre la base de la libertad y el respeto mutuo y en la que se pueda ser catalán, vivir enraizado y amar a Cataluña, hablando castellano. Sólo así podrá empezarse a pensar en una Cataluña nueva, una Cataluña que no se vuelque egoísta e insolidariamente hacia sí misma, sino que una su esfuerzo al del resto de los pueblos de España para construir un nuevo Estado democrático que respete todas las diferencias. No queremos otra cosa, en definitiva, para Cataluña y para España, que un proyecto social democrático, común y solidario."

En Barcelona, a veinticinco de enero de dos mil seis.

La fractura
Por IGNACIO CAMACHO ABC 25 Enero 2006

LO peor es la fractura. La doble fractura, sentimental y moral, que este proceso superfluo y estéril ha provocado sin necesidad en el tejido invisible de la convivencia. Sentimental porque este debate de enconos, lejos de anclar a Cataluña en España, como proclaman sus triunfalistas arúspices, ha abierto una brecha quizá definitiva de alejamientos e incomprensiones. Moral porque para muchos españoles, votantes o simpatizantes de la izquierda, esta crisis les coloca ante una encrucijada de convicciones que les obliga a elegir entre su ideología y su conciencia, entre su partido y su nación.

Al apostar de modo terminante por la alianza con el nacionalismo, Zapatero sitúa a gran parte de su electorado a contraviento de su tendencia natural. Con mejores o peores razones, la izquierda sólo encuentra su razón de ser en una opción por la igualdad contra los privilegios, sean éstos de ciudadanos, de corporaciones, de clases o de territorios. Y para eso se necesita un Estado capaz de redistribuir recursos y servicios, incompatible con esta alborozada confederalidad que adelgaza hasta la anorexia el modelo solidario y lo subvierte en una amalgama de nacioncitas rampantes, egoístas y ensimismadas.

Pero el presidente ha trazado una estrategia que cambia ideología por hegemonía, equidad por poder, y ha cambiado las reglas del juego dejando a la izquierda que se siente y se quiere española en una especie de perpleja orfandad moral que la empujará a la abstención o a votar con la nariz tapada, y que acabará perjudicando al propio sistema democrático. Al final, la única razón real por la que el Gobierno ha sacado adelante el Estatuto catalán es la de aislar al PP mediante una alianza que echa por las piedras el carro de los principios nacionales del proyecto socialista. Puede obtener con ello réditos inmediatos -el «caso Piqué» es una muestra-, pero ahonda un desencuentro de fondo que va a tener consecuencias nefastas en el equilibrio de la concordia civil, rota de modo artificial y arbitrario.

Como las va a tener la otra gran falla que ya se aprecia en el paisaje sociológico, la que cava una grieta sentimental entre Cataluña y el resto, la que siembra de desavenencia y sospecha una relación históricamente frágil y desconfiada. Rajoy propone un improbable referéndum nacional porque sabe que una España irritada diría mayoritariamente que no a una aventura antiigualitaria. Por esa misma razón jamás lo aceptará Zapatero, y por eso su responsabilidad es tan profunda como el calado de su error esencial: porque siendo el jefe del Gobierno de toda España ha preferido actuar sólo a conveniencia de partes, y de qué partes. Y está enfrentando -él y sólo él, que es el llamado a tomar las decisiones- no sólo a Cataluña y España, sino a los españoles entre sí mismos. Aun en el caso de que le sirva para afianzarse en el poder, que está por demostrar, debería meditar si esa estrategia merece el precio de una herida tan grave.

Rajoy contra Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital  25 Enero 2006

El histórico error de Rajoy de no aceptar la dimisión de Piqué va a eclipsar y, al mismo tiempo, neutralizar la espléndida decisión del propio Rajoy de movilizar a la ciudadanía en contra de esta voladura encubierta de nuestra Constitución y de la pervivencia de España como nación y Estado de Derecho, que supone el estatuto soberanista catalán.

¿Es coherente promover una campaña de firmas en pro de un referéndum nacional sobre un estatuto que, ciertamente, afecta a toda España y sostener al mismo tiempo a un dirigente que, como Piqué, se acaba de mostrar próximo a dicho estatuto? Eso, por no recordar, además del CAC y las descalificaciones contra Acebes y a Zaplana, los meses en los que Piqué se ha negado a dar la campaña en pro de los principios del PP, con la excusa de que el parlamento catalán no acordaría reforma estatutaria alguna.

Aún recordamos una afirmación del ministro Montilla, el pasado 12 de febrero y recogida en portada en varios medios de comunicación, que decía que "hasta Piqué está de acuerdo en que Cataluña es una nación". Piqué dio la callada por respuesta, en lo que fue sólo uno de innumerables y bochornosos ejemplos de lo que ha sido –y seguirá siendo– la actuación del PP en Cataluña. ¿Se imaginan cómo hubiera reaccionado María San Gil si alguien dijera de ella algo similar respecto de la "nación" vasca?

Sin plantear ningún partido en Cataluña una alternativa al nacionalismo y a sus falsificaciones, ¿nos hemos de extrañar de que los catalanes que consideran que su comunidad es una nación hayan pasado de ser, en poquísimos años, de una exigua y radical minoría hasta alcanzar cotas que ya superan el 50%, tal y como se refleja en los últimos sondeos de El Periódico o La Vanguardia? ¿Nos hemos de extrañar, estando Piqué, de que el resto de los partidos catalanes se despreocupen del flanco no nacionalista de la sociedad civil catalana y se dediquen a competir en una deriva cada vez más y más radical? ¿Cuántas iniciativas se le conocen a Piqué en defensa del pluralismo de Cataluña y de las libertades y derechos individuales que van a terminar de ser pulverizados por este estatuto nacionalista? ¿Cómo van a ser conscientes los catalanes de la decadencia que ya se detecta en Cataluña, y que irá a más a medida que la clase política vampirice todavía más la sociedad civil con un estatuto típicamente totalitario? ¿Cómo no van a confundir los catalanes como beneficio propio lo que, en realidad, son mayores recursos para sus dirigentes políticos y su liberticida y empobrecedor clientelismo político?

Sin un cambio en la dirección y en el discurso del PP catalán, no hay que extrañarse de que las elites políticas nacionalistas terminen de “normalizar” a su sociedad civil; esto es, hacerla, a macha martillo, a imagen y semejanza de sus constructos y delirios ideológicos. Esto, o que venga a ocupar ese vacío un nuevo partido que se resista al molde nacionalista, tal y como el que ya se está fraguando desde sectores civiles de la izquierda catalana.

Rajoy, en lugar de aprovechar la mejor ocasión –que en política siempre es la menos mala– para sellar y dar contundencia y unidad a la labor de conservar a su favor el amplio rechazo ciudadano al Estatuto, mantiene un doble discurso que va a ser utilizado por el gobierno de ZP como prueba de que sólo los radicales y los demagogos no aprecian la conveniencia de este estatuto y de su encaje en nuestra ley de leyes.

En el cuento del traje del Rey desnudo, los forjadores de la mentira la trataban de sostener diciendo que sólo los bastardos eran incapaces de ver el inexistente vestido del Rey. Algo parecido nos va a pasar a Rajoy y a quienes no vemos más que un mero maquillaje en los cambios introducidos por el gobierno de ZP en el inconstitucional e inaceptable estatuto soberanista catalán.

Desde aquí apoyaremos a Rajoy para demostrar que somos millones de españoles los que vemos la realidad de ese estatuto con más claridad que la que ha demostrado el contraproducente dirigente del PP catalán. Para eso está Rajoy en política, como lo estamos otros en los medios de comunicación. Pronto sabremos todos para lo que está Piqué.

Nacionalismos
Misterio
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 25 Enero 2006

Sólo hay una cosa más molesta que la estomagante ración diaria de estatut: la probada incapacidad de la Nación para detenerlo a tiempo, su impotencia a la hora de enfrentarse a la dinámica centrífuga desencadenada por cuatro mindundis bravucones. Es asombroso que nadie haya reparado en las virtudes del “no” cuando se trata con nacionalistas. El simple y modesto no. El honrado, el oportuno no de instituciones legítimas impelidas a autodisolverse o vaciarse de sentido. El no administrativo o político, el intachable no de los demócratas frente a creativas y ocurrentes propuestas que se la meten doblada a la Constitución, a la igualdad de todos ante la ley y a la solidaridad. ¿Poner en solfa la soberanía nacional? Pues mire usted, no. ¿Inventar improbables y nuevos sujetos soberanos? Lo sentimos, no. ¿Reformar el marco institucional en contra de los representantes de medio país? Que no, que no. ¿Bilateralidad España-Cataluña? No. Sería incluso aceptable la negativa de los graciosillos: va a ser que no.

Ignoramos qué es lo que falla, no se nos alcanza el origen de esta carencia léxica. España tiene todo lo que hay que tener, un Tribunal Constitucional y una Agencia Tributaria, diecisiete autonomías y un Rey, una Audiencia Nacional y un Tribunal de Cuentas, un Ejército y un Consejo de Estado, un Congreso, un Senado, un lugar en la Unión Europea, en la eurozona y en la OTAN, un brillante octavo puesto, acaso séptimo, entre las potencias económicas del mundo. Pero nuestros dirigentes e instituciones no saben decir no. En catalán se dice igual: no. Aunque a Mas y a Carod y a Maragall también se les puede contestar: puja aquí dalt i balla, o demà m’afaitaràs. Igual lo entienden mejor.

Vale que Piqué se mimetice con el entorno, se arrugue, se rile o se autosugestione y empiece a verle las ventajas al artefacto intervencionista e inconstitucional que va a establecer una nueva soberanía nacional más pequeña y menos garantista. Vale que la prensa local dependa de las subvenciones y que el empresariado no quiera problemas (aunque por esta vía los tendrán mucho mayores). Pero qué pasa con un Ibarra que salta de alegría, un Bono que no dimite, unos medios de comunicación nacionales –a izquierda y a derecha– que alientan o disimulan el final de la democracia que conocemos, unas Cortes que se han especializado en la rendición. Se coloca la lengua en el paladar superior y se pronuncia la ene; luego se forma un círculo con los labios y sale una o: ene, o. No. Pues nada, no hay manera.

El primer vagido
Por IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 25 Enero 2006

UNA vez que la nación catalana ya tiene el niño (el dinero), lo natural es que ahora vaya por la niña, que sería la lengua obligatoria, y, con los posibles que acaban de asegurarse en La Moncloa, ¿qué menos que la niña nazca en un hospital? Ésa debe de ser la razón de que nueve hospitales barceloneses pusieran a disposición de los comisarios lingüísticos de la Generalidad los expedientes médicos de los pacientes. ¿Dónde está el escándalo?

Hombre, si se busca por los hospitales, siempre se corre el riesgo de encontrar, qué sé yo, una dentadura en el «vaso de agua clara», como famosamente llamó Pemán a la lengua de Maragall el Abuelo, pero, por otro lado, ¿dónde no tuvo que meter las narices Chomsky hasta dar con su gramática generativa? Además, la enfermedad siempre ha gozado de consideración literaria. Todo el romanticismo -el suicidio de Goethe produjo suicidios y la tuberculosis de Margarita Gautier produjo tuberculosis- es una crónica de hospital.

Un pensador alemán ha observado que la historia del pensamiento moderno -en Marx y en Nietzsche la política y la clínica corren en paralelo- está jalonada de fantasmas sanitarios y metáforas farmacológicas. «Os inoculo la locura», dice Zaratustra. «Os inoculo el catalán», dirá Maragall el Nieto, tan contento. De hecho, el gran pensamiento optimista de la medicina romántica pertenece esencialmente a la homeopatía. Y el fundador del movimiento homeopático estaba convencido de que el médico está obligado a intoxicarse a sí mismo con todo lo que él prescribe a los enfermos.

Maragall el Nieto habla catalán. «Aprenen a parlar del poble... -decía su abuelo-. Aprenen dels pastors i dels mariners.» El «poble» ha llevado a un Museo -nacional, por supuesto- las botas con que Ronaldinho y Eto´o vencieron al «Madrit» en el Bernabéu. ¿Por qué las botas? Seguramente porque entonces no había palabras para contarlo. ¡Ah, las palabras! «Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas) / azótalas, / dales azúcar en la boca a las rejegas, / ínflalas, globos, pínchalas, / sórbeles la sangre y tuétanos, / sécalas, / cápalas, / písalas, gallo galante / tuérceles el gaznate, cocinero, / desplúmalas, / destrípalas, toro, / buey, arrástralas, / házlas, poeta / haz que se traguen todas las palabras.»

-En una democracia avanzada no se discute de palabras -ha dicho un sin par Rodríguez, mientras ratonea en el Diccionario de la Academia por ver de llamar «disminuido» al «discapacitado» (?).

En una democracia avanzada sólo se discute, ya lo hemos visto, de dinero. Pero uno también es sentimental, y le gustaría saber si Cataluña es ya el Fortimbras de ese reino de Hamlet que es España, como soñaba Maragall el Abuelo al estrenar en el jardín del marqués de Alfarrás una traducción en catalán de la «Ifigenia» de Goethe. «Para la «high-life» que asistía a la representación, aquello fue como una revelación de que el catalán aplicado a cosas graves no es ordinario», escribió a un amigo.

¿Cuál sería el primer vagido del catalán popular? ¿Una homilía? El del francés fue una discusión política y militar. El del italiano, un juramento por unas tierras. Y el del castellano, ay, una oración: «Cono ayutorio de nuestro dueño dueño Christo...» En cuanto al catalán obligatorio, el catalán de comisario y hospital, uno se figura que el primer vagido ha de parecerse mucho (a pesar del auto de fe que en la democracia avanzada conlleva comparar lo catalán con lo andaluz) al recado escrupuloso que una jerezana dio en contestación al que había ido a preguntar por la salud muy quebrantada del señor: «Ayer mejoró bastante al mediodía. Luego pasó la tarde sin fiebre. A las nueve y pico le volvió un poco la diseña. Luego se volvió a acostar. A las diez durmió un rato con mucho reposo... Y a las once, se murió.»
| VISTO Y NO VISTO |

PSOE
Del Estado-nación al Estado-partido
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Enero 2006

Después de la barrabasada llevada a cabo por Zapatero, la pelota está en el tejado del PP. Este partido tiene que tomar la iniciativa política rápidamente, si no queremos que la democracia quede arruinada en España para siempre. Explique, primero, y combata después con imaginación lo que ya empieza a ser evidente hasta para los más obtusos. A saber, la política del gobierno está consiguiendo arruinar la nación española sustituyendo el Estado-nación, el Estado de Derecho alojado en la Constitución, por una alianza entre las elites políticas del gobierno y las del separatismo catalanista. El modelo se repetirá muy pronto con el nacionalismo vasco. Este proceso no puede explicarse sin el componente totalitario que anima el comportamiento del PSOE. En efecto, este partido logra el poder por métodos democráticos, pero luego es incapaz de autolimitarse a la hora de respetar la norma básica de las sociedades abiertas, a saber, nadie puede utilizar el poder para eliminar la posibilidad de alternativa política.

Resulta, pues, necesario describir, sólo y exclusivamente describir, el comportamiento del gobierno respecto a la oposición para hacerse cargo de lo que está sucediendo en España. Si el PP quiere tomar seriamente la iniciativa política, será necesario que recuerde una y otra vez todas las medidas del gobierno para concluir que todas ellas estaban dirigidas contra la oposición. Sí, aunque lo nieguen los ideólogos socialistas, el partido en el gobierno no ha tenido otro objetivo que desestabilizar España, o sea, sacar fuera del juego político al partido de la oposición para mantenerse eternamente en el poder.

La desestabilización significa, por si acaso aún no se han enterado los ideólogos del PSOE, que todas las acciones del gobierno, todas, desde que llegó al poder se han hecho no sólo de espaldas al PP, sino contra el PP. Dicho de otro modo: la voluntad política del gobierno ha sido convertir al adversario político en enemigo, en objeto de estigmatización, hasta su destrucción. Para que ese programa de exterminio tuviera éxito ha habido que romper la norma básica de la democracia: la autolimitación en el ejercicio del poder. Todos los significados del concepto de autolimitación democrática han sido desbordados por las políticas socialistas durante este último año y medio, pero ha conseguido su apoteosis totalitaria el mismo día que se admitió a trámite parlamentario la aprobación de un anteproyecto de Estatuto, que no era sólo inconstitucional sino una provocación al Estado-nación, una apuesta para la desaparición del Estado-nacional como principal categoría vertebradora de la sociedad española.

Rota esa regla básica, casi todo parece estarle permitido al gobierno, así Zapatero pacta con la elite dirigente del separatismo catalán la sustitución definitiva del Estado-nación por un acuerdo, un cambalache financiero e ideológico, entre el Estado-partido (el PSOE) y la nación-partido (CiU, ERC, PSC, IC). Este paso marca un punto y aparte en la política de exterminio del PP. Ya no se pretende acabar con la oposición sino directamente con la nación, con el Estado-nación, que es el que nos garantiza la libertad y la igualad ante la ley de todos los españoles.

En fin, si este proceso de sustitución del Estado-nación por el Estado-partido, o sea, de desaparición de la democracia es cierto, y así lo prueba el acuerdo entre las elites del Estado-partido y la Nación-partido, entonces por qué no toma de una vez la iniciativa el PP y explica a los españoles lo que está sucediendo, ¿por qué el PP no moviliza a la sociedad explicándole que la democracia está en vías de extinción porque están matando la conciencia nacional, o sea, la conciencia democrática? Estos pasos, sin duda alguna, son previos a cualquier iniciativa para forzar un “referéndum” no se sabe muy bien sobre qué.

La trampa saducea del pacto sinalagmático Zapatero/Mas (ZM)
Ramón Tamames  Periodista Digital 25 Enero 2006

El proyecto de Estatuto después del aludido acuerdo ZM del epígrafe, de no modificarse, rompería el consenso constitucional de 1978. Y en ese sentido, será bueno recordar que cuando se negociaba, en 1977/78 la Constitución, la entonces llamada “Minoría Catalana” en el Congreso de los Diputados, a través de su máximo líder, rechazó la oferta del Presidente Suárez de que Cataluña pudiera tener un sistema fiscal análogo a los del País Vasco y Navarra. Al no aceptarla, el antiguo Principado quedó en el régimen común, y para hoy salir de él sería necesaria una reforma constitucional.

El citado acuerdo monclovita, resulta ser, pues, tan inconstitucional como el texto que salió del Parlamento de Cataluña. Y en la idea de corroborar ese juicio, estuve releyendo estos días el informe que un selecto grupo de juristas hizo dentro del PSOE sobre el anteproyecto de Estatuto; como también repasé el dictamen del Consejo Consultivo de la propia Generalidad. Llegando a la conclusión, a la vista de ambos textos —en los que se detectaron con mucha claridad los numerosos puntos que podrían ser inconstitucionales—, que los retoques introducidos desde entonces y los ajustes monclovianos ulteriores, han dejado la cosa prácticamente como estaba. Tal y como iremos viendo:

— El concepto de Nación se aplica sin ambages a Cataluña, aunque se pretenda hacerlo de forma un tanto pleonásmica, con la típica trampa saducea, incluyéndolo en el preámbulo del proyecto. Pues como ha subrayado un antiguo presidente del Tribunal Constitucional, los conceptos vertidos en las exposiciones de motivos o similares, tienen tanta fuerza de ley como el propio articulado.

— El tema de la lengua, se trata del modo más aberrante, pues en la Constitución el único deber de conocimiento es el del castellano, en cuanto “lengua española oficial del Estado” (art. 3). Por tanto, para hacer obligatorio saber otro idioma, en cualquier Comunidad, también sería necesario reformar nuestra Ley de Leyes. Por lo demás, y por no rehuir el célebre pragmatismo que se invoca con frecuencia en estos días, va a acabar resultando que si con el inglés y el francés a lo sumo —una vez que el presente Gobierno ha puesto el español en la UE a la altura del maltés, con todos los respetos para tan isleña, híbrida y microcósmica lengua— podemos viajar por toda Europa, sin más problemas, en cambio, para movernos legalmente dentro de España, si el caso de Cataluña cunde, vamos a tener que conocer, por lo menos, siete idiomas diferentes, aparte del oficial del Estado. Como diría aquél, “en cuestión de entendimiento —y también con todo el respeto para nuestras vernáculas—, vamos “para atrás como el cangrejo”.

— Según el repetidamente citado pacto sinalagmático M/Z, la unidad jurisdiccional desaparecería, pues la organización del poder judicial del artículo 122 de la Constitución quedaría compartimentado por CC.AA.. De modo que el Tribunal Supremo se convertiría en un “invitado de piedra” en Cataluña.

Para los temas más específicamente económicos nos remitimos al artículo que hoy mismo he publicado en La Razón (página 13) y que es accesible a través del blog.

Sin Piqué, mal; con Piqué, peor
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Enero 2006

Mariano Rajoy ha elegido lo más sencillo y lo más barato: contentar a los nacionalistas, a la progresía y a los centristas de su partido y alrededores. Contra lo que él mismo, en un autoelogio bastante alejado de sus buenas costumbres, proclamó ayer en el desayuno de Europa Press, lo difícil es hacer frente a la crisis real de un partido, el suyo, que en Cataluña se deshace por meses y que está condenando a la insignificancia y la extinción en cuanto salga el partido de Boadella, Arcadi, Carreras y compañía.

Si Rajoy conserva a Piqué por conquistar votos, debe saber que mantener la línea de contemporización con el despotismo nacionalista que antes, durante y después del Estatuto han mantenido Piqué, Vendrell y compañía es la mejor manera de perderlos. Si es por tener una imagen “moderada” del PP en el conjunto de España, no está la situación para moderaciones sino para resoluciones. No se puede ser moderadamente decente, estar moderadamente en contra del terrorismo, ser moderadamente adversario del separatismo, estar moderadamente a favor de la Nación y la Constitución. No sólo no se debe, es que, además, no se puede. La realidad no te deja.

La iniciativa de Rajoy de pedir millones de firmas para que los españoles podamos votar en referéndum la liquidación del régimen constitucional, o sea, para que podamos oponernos al nuevo Estatuto de Cataluña, es difícilmente compatible con el mantenimiento de una dirección al frente del PP catalán que ve cosas muy positivas en el estatuto de marras. Yo no sé cómo va a atacar Rajoy el Estatuto mientras Piqué lo defiende ni cómo va a pedir a la ciudadanía que lo combata mientras su partido en Cataluña no se aclara si está a favor o en contra, si se une o no al Cuatripartito y se convierte ya en Totopartito, para que así todos los partidos catalanes sean nacionalistas.

En ese caso, la segura concreción del partido de Arcadi y compañía sería aún más letal para el PP, que se convertiría en un mero apéndice político y financiero de Convergencia, o sea, como antes de Aznar. Es verdad que la salida de Piqué ahora no sería buena para el PP nacional, pero peor será que salga dentro de unos meses. Siempre he defendido y sigo defendiendo que la unidad del PP es un bien mayor en cualquier política nacional, y la decisión o indecisión de Rajoy no me hará cambiar de criterio, pero lo que está haciendo Piqué es chantajear a la derecha española aprovechándose de esa necesidad nacional. Ni Piqué es leal con las bases del PPC ni, para Rajoy y el PP, puede ser racional y rentable tener un discurso esquizofrénico sobre el Estatuto Catalán, combatiéndolo fieramente en el conjunto de España pero matizándolo o aceptándolo a medias en la propia Cataluña. Si esto es una emergencia, y lo es, no se puede estar a la vez con los bomberos y con los pirómanos. Las víctimas jamás lo entenderían.

Estatuto: paradoja y contradición con la ideología y con la democracia (1 y 2)
Francisco Rubiales  Periodista Digital 25 Enero 2006

Con el Estatuto catalán prácticamente acordado, Zapatero se ha hecho con un sitio en la Historia de España, pero no un sitio envidiable. Es probable que sus rasgos históricos dominantes pasen a ser los de líder de las paradojas y campeón de las mayores contradicciones que se recuerdan de un gobernante con la ideología de su partido (socialista) y con la misma democracia.

Su sitio en la Historia lo ha conseguido no sólo por haber derrochado esfuerzos institucionales y públicos en favor de un Estatuto que no era, ni mucho menos, la aspiración prioritaria de su pueblo, sino únicamente el sueño de algunos de sus políticos, que es otra cosa bien distinta, sino porque ha traicionado cada una de las cuatro letras que definen a su partido, el PSOE.

La "P" de "Partido" porque la obligación de un partido político democrático es representar y convertir en realidad, utilizando el poder político, la voluntad general y la opinión mayoritaria de los ciudadanos, no la propia, ni la de sus colegas políticos, como ha hecho Zapatero.

La "S" de Socialista porque, a pesar del hundimiento de las ideologías, a la izquierda le quedaba todavía, como distintivo honroso, el rasgo de la solidaridad, pulverizada por un Estatuto que convierte a Cataluña en "primus inter pares", en la comunidad privilegiada de España, que renuncia (con el apoyo del líder socialista, que es lo grave) a repartir y compartir, en plano de igualdad, su riqueza y su pobreza con las restantes comunidades de la nación.

La "O" de Obrero porque el Estatuto es un canto e las élites, una concesión a los poderosos y un desprecio a los débiles. La "O" representaba en el PSOE una vinculación con los menos favorecidos, traicionada por un Estatuto que otorga privilegios a los más ricos de España, privilegios y primacias que, como dicta la lógica, se construirán a costa de la renuncia y la privación de los más pobres y débiles.

La "E" de español es, probablemente, la que sale peor parada en el Estatuto, que, aunque no rompe formalmentre la unidad de España, que, formalmente, se mantiene, ha roto otras cosas más importantes, sobre todo los lazos afectivos que unían a los ciudadanos y la armonía que había consagrado la constitución de 1978, a la que Zapatero, quizás sin querer, ha colocado en situación de crisis.

La gran paradoja de Zapatero es que, representando a un partido de izquierda, ha realizado una apuesta por la insolidaridad y la desigualdad tan rotunda que ningún partido de derecha se hubiera atrevido a culminar. Cataluña, con sus privilegios e inversiones garantizadas, acordes con su riqueza, es un bofetada, creada por Zapatero y su acólitos, a valores como la igualdad y la fraternidad, dos principios básicos de la democracia moderna.

Pero nada de lo dicho hasta ahora es tan grave como lo que el Estatuto nos depara en el futuro. Al instaurar la diferencia, la desigualdad y el privilegio en el Estado español, Zapatero ha abierto la caja de Pandora que nunca debe destaparse. Saber eso es la primera obligación de un gobernante democrático.

Zapatero la ha abierto al instaurar la desigualdad y al romper los vínculos afectivos que unian a los ciudadanos y a los pueblos de Espñaña, lazos mucho más importantes que la Constitución, que el Parlamento y hasta que la Democracia. Cuando en una familia se establecen diferencias y privilegios, la familia se rompe. El Estatuto lleva consigo el germen de la ruptura de la nación española, porque marca diferencias y establece privilegios inaceptables para la gente libre y decente de este país.

Con una oposición que, sin duda, alimentará la hoguera, será difícil evitar que Cataluña sea considerada por las regiones pobres de España como un grano, que cunda el ejemplo catalán en otras autonomías, que se dispare ese incipiente boicot a los productos catalanes que los españoles lanzaron, precisamente para impedir el Estatuto, que se agrande la fosa que nos separa a unos de otros, despejándose así a ruta de la secesión y la independencia, que son los sueños dorados de esos nacionalistas que, mano a mano con Zapatero, han sido los artífices del Estatuto.

El PSOE, que es un partido cargado de historia y compacto donde los haya, podrá cerrar filas en torno al Estatuto y retroalimentar su conciencia en la fuerza gregaria del grupo, pero no podrá evitar las pesadillas nocturnas, cuando la conciencia siempre aflora, que recrearán la imagen nítida de la traición a la ideología solidaria y la ruptura provocada de los lazos afectivos que eran el "cemento" del país y que hacían de España una nación.

Pero quizás la pesadilla mas terrible de los dirigentes, militantes y votantes socialistas, en esas noches que les esperan de enfrentamiento con la verdad, sea que el gran esfuerzo realizado, el daño causado al país y la traición a los grandes principios de la solidaridad, la igualdad y la fraternidad (afectividad) se hayan hecho para beneficiar y premiar a unos nacionalistas catalanes que no creen en España y que previamente han confesado en público su intención de dinamitar el Estado Español.

El PP de Cataluña en su laberinto
Alejo Vidal-Quadras  Periodista Digital 25 Enero 2006

A lo largo de veinte años, desde que se presentara como AP a las elecciones autonómicas de 1984, el centro-derecha catalán comprometido con la Constitución y con una concepción de Cataluña plenamente integrada en un gran proyecto común español, ha oscilado entre dos visiones estratégicas sin acabar de adoptar una con carácter definitivo. A tenor de las coyunturas electorales, de la personalidad de sus sucesivos líderes y de la necesidad de disponer de una mayoría en el Congreso para gobernar, la dirección nacional del partido ha optado en ocasiones por un mensaje difusamente catalanista acompañado de una actitud conciliadora y acomplejada frente a los nacionalistas, y en otras por un discurso firme, contundente e inequívocamente opuesto al particularismo asfixiante de la obsesión identitaria.

El último episodio de esta historia recurrente, el amago de dimisión de Josep Piqué, se sitúa en esta especie de penduleo irresoluto que el Partido Popular parece condenado a repetir una y otra vez. Semejante suplicio, comparable al de Sísifo subiendo trabajosamente su roca para verla caer de nuevo, debería terminar algún día si se desea consolidar un referente válido en Cataluña para los centenares de miles de ciudadanos que en esa Comunidad quieren vivir en una sociedad abierta, escolarizar a sus hijos en la lengua de su elección y poder sentirse y manifestarse tan catalanes como españoles sin que ello les haga víctimas de discriminaciones y descalificaciones.

Curiosamente, cuando el Partido Popular ha sido en Cataluña fiel a sus principios y valores sin vacilaciones ni disimulos, las urnas se le han mostrado propicias, mientras que en etapas de seguidismo o de connivencia con el nacionalismo hegemónico, los votos han menguado apreciablemente, sin que esta evidencia empírica parezca hacer mella en la duda perenne que reina en la planta séptima de Génova 13 respecto a asunto tan trascendental.

Tras la larga conversación entre el Presidente nacional del partido y su desalentado máximo responsable en Cataluña, es de esperar que este último haya comprendido que su extraña pretensión de sostener un discurso diferenciado al de la organización a la que pertenece en relación a temas fundamentales como el modelo territorial del Estado o la idea de España como Nación, resulta insostenible, y carece de todo sentido en una formación política que aspira a vertebrar España en torno a ambiciosos objetivos compartidos.

El entendimiento entre los grandes partidos
Por MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas ABC 25 Enero 2006

... Superadas aquí las oposiciones radicales en la configuración de la sociedad, las grandes organizaciones políticas tienen que entenderse a fin de que el modelo de Estado que desean la mayoría de los españoles tenga una realización efectiva, sólida y completa...

EL asunto que en este momento nos preocupa de manera especial, el que prevalece en nuestras inquietudes de ciudadanos, creo que es (o así yo lo percibo) la crisis del modelo de Estado. Como en toda crisis, se han abierto las dudas sobre la continuación, la modificación o la liquidación definitiva del presente Estado de las Autonomías. Parece prestarse menos atención, en cambio, a los problemas de la sociedad, es decir a todo lo relativo a lo que antes se denominó «luchas de clases», con unos grupos bien instalados, gozando de abundantes recursos económicos, y otros sectores marginados, con enormes dificultades para salir adelante en la penuria. El debate sobre el modelo de Estado está dejando en un segundo lugar a cualquier polémica en torno al modelo de sociedad.

Ocurre así en España, debido al desarrollo de los últimos decenios. El enfrentamiento entre la derecha y la izquierda, con sus respectivos e irreconciliables programas socioeconómicos, sigue dominando la escena de las repúblicas iberoamericanas, valga el ejemplo, así como en las extensas áreas mundiales del subdesarrollo. Lo acabamos de presenciar en Bolivia.

Ahora bien, en este nivel distinto y privilegiado en que se encuentra España hemos de imaginar soluciones distintas de las que defendieron nuestros antepasados en los oscuros momentos del siglo XX. Superadas aquí las oposiciones radicales en la configuración de la sociedad (lo que no quiere decir que hayamos alcanzado el Paraíso), las grandes organizaciones políticas tienen que entenderse a fin de que el modelo de Estado que desean la mayoría de los españoles tenga una realización efectiva, sólida y completa.

Ya no se menciona la revolución social en los programas de los partidos en las elecciones españolas. Esto era lo que se hacía (y se hace) en los países de tintes proletarios. Se continúa pidiendo mejoras que beneficien a los más débiles. Resulta lógico que así sea. Pero el combate entre partidos tiene ya un campo delimitado, con aceptación mayoritaria del actual sistema social de convivencia. Es el nivel histórico alcanzado, desde hace tiempo, en las naciones de Europa que marchan en cabeza.

La historia de las monarquías parlamentarias europeas, por ello, nos enseña el buen camino. Ha habido en ellas dos clases de entendimientos entre los partidos políticos. Se han registrado «coaliciones políticas», formadas por partidos que, superando sus diferencias iniciales, asumieron un programa amplio inspirado por una ideología común, y se han registrado «coaliciones circunstanciales» de fuerzas políticas que, no renunciando a su propio ideario, se unieron para afrontar unos temas graves, por ejemplo la crisis del modelo de Estado.

Sobre lo sucedido en Bélgica, el profesor J.-F. Lachaume hizo una enumeración precisa: «Las alianzas de circunstancias han resistido al desgaste del poder mejor que las coaliciones llamadas políticas: el Gobierno de Spaak duró dos años y cinco meses después de las elecciones de 1947; el Gobierno Lefevre, cuatro años y cinco meses tras los comicios de 1961. Menos tiempo resistieron en el poder las coaliciones políticas de socialistas y liberales, o de liberales y cristiano-sociales».

En los otros países del Benelux también se acudió al entendimiento entre los grandes partidos de forma reiterada, mientras que en las monarquías nórdicas se registran fechas interesantes de gabinetes heterogéneos, como son, por ejemplo, el año 1952 en Suecia, el 1965 en Noruega y el 1968 en Dinamarca. ¿Se completará la lista con la mención de la Monarquía española en el año 2006, cumpliendo los deseos y las recomendaciones de nuestro Rey en su importante mensaje de estas fiestas de Navidad?

Los teóricos de la democracia adoptan en esta materia dos actitudes: o se limitan a postular el respeto del Gobierno hacia la oposición, o recomiendan la colaboración con la oposición. Todo depende de su forma de entender el principio de la mayoría electoral.

En el área anglosajona, curiosamente, a pesar del pragmatismo que impregna allí la acción política, se ha insistido más en la idea de que el Gobierno debe realizar su programa y la oposición mantener el suyo, aunque las urnas arrojen una diferencia escasa de votos. En virtud de la notable influencia de la práctica política inglesa en el mundo, esa manera de proceder se ha convertido en casi una regla de conducta democrática.

En el fondo se encuentra la creencia -discutible, yo diría falsa- de que la mayoría representa la voluntad nacional. No voy a seguir ahora la trayectoria de algunos epígonos de J.-J. Rousseau con su «voluntad general indestructible» dando sostén a las dictaduras. Pero justo es destacar que otros seguidores del mismo Rousseau proporcionan sólido fundamento a la democracia pluralista. Sin embargo, cuando se identifica mayoría y voluntad nacional, los disidentes, los discrepantes, la oposición sólo pueden aspirar a un estatuto de tolerancia o, como decía Barrot, a ser «el condimento de la libertad».

A otras consecuencias nos lleva la concepción del diálogo mayoría-minoría como auténtico generador de la voluntad nacional. Quizás los autores que han padecido directamente en sus personas los excesos de la omnipotente voluntad general, o la tiranía de la mayoría, son más sensibles a las peticiones de colaboración entre Gobierno y oposición. Unas páginas clásicas del maestro Kelsen (vida errante, perseguido por Hitler, finalmente profesor en Berkeley) constituyen una cita obligada, mientras que la Gran Coalición de 1966 en la República Federal Alemana y los subsiguientes gobiernos de socialdemócratas y liberales están ahí como unas fórmulas de aconsejable reflexión. Recientemente, otra vez la Gran Coalición.

Hans Kelsen advierte: «La voluntad general formada sobre la base del principio mayoritario no debe ser una decisión dictatorial impuesta por la mayoría a la minoría, sino que ha de resultar de la influencia recíproca que los dos grupos se ejercen mutuamente, del contraste de sus orientaciones políticas antagónicas». Y agrega: «Esta es la verdadera significación del principio mayoritario en la democracia real: por ello sería preferible llamarlo principio mayoritario-minoritario».

La colaboración del Gobierno con la oposición se convierte además en exigencia práctica en momentos difíciles, con una voluntad nacional imprecisa, de contenido dudoso, y cuando la indestructible voluntad general de Rousseau es fruto de una mera mayoría relativa.

A mi entender, esto es lo que sucede en España. Lo procedente sería buscar coincidencias en la fabricación del Estado de las Autonomías, cumpliendo la Constitución, aunando esfuerzos nacionales, cerrando filas ante el terrorismo, clarificando zonas oscuras, creando ilusiones colectivas; en suma, una magna empresa de tal envergadura que sólo pueden llevarla a cabo los partidos de amplia implantación en la totalidad de los territorios de España, actuando al unísono.

No se me ha olvidado la advertencia que un consejero de John F. Kennedy le hizo llegar en ocasión solemne: «La democracia, presidente, es algo más que el Gobierno del pueblo y el reino de la mayoría».

La respuesta del PP al Estatuto
Editorial ABC 25 Enero 2006

EL presidente del PP desveló ayer una nueva estrategia de su partido para oponerse al proyecto estatutario para Cataluña, tras el «acuerdo global» alcanzado por el presidente del Gobierno con el líder de CiU, Artur Mas. Rajoy anunció que el PP va a promover una iniciativa legislativa popular para forzar un referéndum sobre el nuevo Estatuto catalán. El argumento de los populares es que este proyecto encierra una auténtica reforma de la Constitución de 1978, por lo que es la sociedad española la que debe ser oída. La iniciativa se suma al recurso interpuesto ante el Tribunal Constitucional contra la admisión a trámite del proyecto como reforma estatutaria, y a la confirmación de que el PP intervendrá activamente en el debate parlamentario del proyecto. Sin embargo, la propuesta de una iniciativa popular se mueve con registros políticos muy distintos a los propios de la tarea parlamentaria o de la defensa jurisdiccional del orden constitucional.

El llamamiento a los ciudadanos para que se pronuncien sobre el proyecto de nuevo Estatuto para Cataluña supone reconocer de antemano la ineficacia política del procedimiento parlamentario para influir sobre el resultado final. Es obvio que la mayoría que apoya al Gobierno no iba a permitir otra cosa que secundar los intereses del PSOE, consorciados con los de las minorías. Pero abrir la vía de la consulta popular al mismo tiempo que se desarrolla el debate estatutario en el Parlamento reconduce la posición del PP a un punto de partida en el que parece descartarse como actor principal de la contienda que se avecina. Con 148 escaños y casi diez millones de votantes, el PP dispone de una capacidad parlamentaria -en su sentido procedimental y retórico- que corre el riesgo de quedar sepultada por las expectativas que va a generar la recogida de firmas en todo el territorio nacional. La iniciativa podrá resultar un éxito político, en cuanto al respaldo social, aunque no se materializará en una consulta porque será rechazada por la mayoría gubernamental.

El PSOE calificó la propuesta como inconstitucional, porque el artículo 87.3 de la Constitución prohíbe la iniciativa legislativa popular sobre materias reservadas a la ley orgánica. Sin embargo, lo que propuso ayer Rajoy no era regular el nuevo Estatuto catalán a través de una iniciativa popular, sino provocar la celebración de un referéndum de los que el artículo 92.1 de la Constitución prevé para «decisiones políticas de especial trascendencia».

El problema de esta iniciativa legislativa popular es, por tanto, de oportunidad más que de pertinencia. De táctica, más que de estrategia. La grave incidencia que el proyecto estatutario tiene sobre el modelo de Estado hace más conveniente una fuerte actividad parlamentaria, en la que Rajoy cuenta sus intervenciones por victorias frente a Rodríguez Zapatero. También dispone el PP de un poder institucional suficientemente amplio -municipal, provincial y autonómico- y transversal --en comunidades y provincias con muy distinto desarrollo socioeconómico- como para articular un gran movimiento de defensa constitucional que llegue a todos los niveles de la sociedad española a través del compromiso de las instituciones donde gobierna con los valores constitucionales que están ahora mismo en el mayor riesgo conocido desde 1978. Y, por supuesto, exige una presencia pública constante, explicativa y mejor diseñada para transmitir a la sociedad la existencia de una alternativa cierta, viable y sólida a la alianza entre socialistas y nacionalistas.

Mariano Rajoy sabe bien que el centro derecha no puede participar como actor secundario en un escenario donde el guión ya está escrito por un Gobierno que ha impulsado este segundo proceso constituyente, por etapas y disfrazado de reformas estatutarias. Es evidente que el orden constitucional de 1978 está en discusión, pero sólo por una parte y con unos objetivos que parecen impuestos por un destino irreversible. Es a este fatalismo al que debe responder el centro-derecha español, encarando seriamente la posibilidad de plantear a los electores una reforma constitucional que refuerce el sentido nacional de la Constitución de 1978 y blinde la unidad de la soberanía que reside en el pueblo español. Es ahí donde el PP puede avanzar decididamente y ofrecerse como sólida alternativa.

Ganar la calle
Las siniestras lecciones de Rubalcaba
Ignacio Villa Libertad Digital 25 Enero 2006

Menudo ataque de nervios ha sufrido Pérez Rubalcaba. Este martes, a primera hora, Mariano Rajoy anunciaba la iniciativa del Partido Popular de promover un referéndum nacional para que los españoles se pronuncien sobre la reforma del Estatuto. Dicho de otra forma: los populares están dispuestos a movilizar a la calle y a la militancia para volver a protestar contra las formas de hacer política de un Zapatero que está dilapidando toda la herencia constitucional.

Pérez Rubalcaba –muy nervioso, casi convulso– ha salido a responder a Rajoy diciendo que la iniciativa del PP no es viable y que “es un disparate inconstitucional de primero de carrera”, recuperando además ese argumento de que el Partido Popular está “agitando la calle”. Rubalcaba debe estar muy cansado porque pierde los nervios a la mínima. Todos recordamos lo que vivimos el 13 de marzo en tantas ciudades españolas en lo que llamaban “manifestaciones espontáneas”, durante las cuales Rubalcaba se encontraba en la sede de Ferraz convocando ruedas de prensa y, por lo tanto, rompiendo el día de reflexión por primera vez en la reciente historia de España. Si algo está claro, es que él nos podría dar mil lecciones de agitación callejera.

No deja de ser paradójico que quién fuera portavoz del Gobierno de los GAL y de la corrupción ahora se empeñe en enseñarnos la Constitución a los españoles. Rubalcaba se empeña en decir a los demás lo que tienen que hacer. Suponemos que al portavoz socialista le gustaría utilizarnos a los españoles como "simples robots" para obedecer sus directrices políticas. Es una pena para usted, señor Rubalcaba, pero aunque nos vea como borreguitos los españoles pensamos. Millones de españoles están en contra de las constantes barbaridades de este presidente del Gobierno. Zapatero podrá romper España de acuerdo con los nacionalistas pero no puede pretender contar con la complicidad de la mayoría de los españoles.

Quizá por eso se entienden perfectamente los nervios del portavoz socialista. Si el PP promueve un referéndum y consigue para ello el apoyo de millones de firmas, el PSOE se tiene que poner como una moto. Y es que detrás de la habitual colección de insultos, se encuentra el hecho innegable de que el PP puede conseguir movilizar a mucha gente fuera de tiempo electoral. Y eso es un componente totalmente novedoso. Si Rubalcaba está nervioso es que tiene motivos. Un Gobierno sin el apoyo de la calle significa el inicio de la cuenta atrás de su mandato.

Un estatuto impuesto para Valencia
Por ESTEBAN GONZÁLEZ PONS ABC 25 Enero 2006

EL pasado fin de semana, al mismo tiempo que Zapatero pactaba el Estatuto catalán en la Moncloa, su representante en Valencia, Joan Ignasi Pla, anunciaba que el PSOE pensaba incluir dos enmiendas en el Estatuto valenciano que romperán el consenso con el PP. El mismo día y a la misma hora, en Madrid se salvó el Estatuto catalán y empezó a perderse el valenciano, si nadie lo remedia. Naturalmente que una y otra cosa están relacionadas: piénsese que esas dos enmiendas que se incluirán en la norma básica valenciana pretenden, por un lado, rebajar el listón electoral autonómico para que el partido que representa a CiU consiga entrar «a la navarra» en las Cortes valencianas, y, por el otro, eliminar las referencias estatutarias al «idioma valenciano» para reducir la resistencia legal a la pretendida unidad política del catalán.

Es evidente que promover la entrada de fuerzas políticas catalanistas en la Comunidad Valenciana (CiU sólo dispone aquí de un partido subvencionado que no avanza, y ERC tiene que sacar su diputado por Valencia por la circunscripción de Barcelona) y minimizar la singularidad identitaria del idioma valenciano forma parte del programa tradicional de los nacionalistas catalanes. Es evidente, además, que el PSOE no habría accedido a las mencionadas renuncias en el Estatuto valenciano y a la consiguiente ruptura del valioso consenso con el PP si no se hubiese visto obligado a ceder ante los negociadores y negociantes del Estatuto catalán. Que, con esta acción, el pueblo valenciano ha sido parte del precio pagado. Como digo, es evidente que, cuando se voten a favor esas dos enmiendas, el PSOE habrá roto el pacto del Estatuto valenciano y, por lo tanto, también resultará evidente que, por lo visto, a los socialistas no les importamos gran cosa, que si fuera el Estatuto catalán o vasco sería otro cantar. Otro nivel, del que no debemos disfrutar en la España menos rica, en Orihuela, en Guijuelo o en Minglanilla. Pero, por último, es evidente también, y esto es lo más grave de todo, que, por este camino, la Comunidad Valenciana puede encontrarse, en unas semanas, con que es la primera en nuestra historia constitucional a la que el Congreso le aprueba su Estatuto en contra de la voluntad del gobierno autonómico y del partido que tiene la mayoría absoluta en el parlamento regional.

Si no cambian las cosas, dentro de poco, el PSOE votará en el Congreso las dos enmiendas catalanistas citadas y, con eso, escenificará su ruptura con el PP valenciano y, a continuación, aprobará nuestro Estatuto con sus propios votos y los de CiU, ERC e IC, que son partidos catalanes, y sin los del PP, que es quien gobierna en casi todas las instituciones valencianas. O sea, que se dictará un Estatuto para Valencia con el voto favorable de los diputados catalanes y el voto en contra de la mayoría absoluta de los diputados de la Comunidad Valenciana. Bonito atraco. ¿Cabe disparate mayor y mayor ofensa a la democracia? ¿Alguien se imagina qué ocurriría si se hiciese un Estatuto para Cataluña contra su Parlament?

Aunque a día de hoy parezca mentira, el PSPV-PSOE firmó un acuerdo de reforma del Estatuto Valenciano con el PP de la Comunidad Valenciana. Un acuerdo modélico que contó con el beneplácito de los dos grandes partidos nacionales. Un pacto que mereció el refrendo del 90 por ciento de las Cortes valencianas y que obtuvo el apoyo del 80 por ciento de las Cortes Generales, subrayando la naturaleza dialogada, consensuada del texto valenciano. Con este aval, y después de haber obtenido también el doble consenso en la ponencia constitucional, todo hacía prever que el trámite del Estatuto valenciano no abandonaría el cauce de lealtad, normalidad y constitucionalidad que lo había caracterizado desde el inicio de los trabajos de reforma.

Desde el punto de vista político, el Estatuto de Autonomía es algo más que una Ley Orgánica estatal y presenta, por lo tanto, una naturaleza de norma con doble legitimidad, nacional y regional a la vez. Los estatutos deben ser normas pactadas, primas hermanas de la Constitución, normas redactadas a una mano por los parlamentos nacional y regional, trabajando juntos. Por eso, el debate al que me refiero no hay que situarlo en la falacia argumental de enmiendas sí o enmiendas no. Desde el PP, siempre hemos mostrado nuestra disposición a que las Cortes Generales introdujeran aquellas modificaciones que mejorasen la constitucionalidad del texto estatutario, en el supuesto de que así se hubiera planteado. Pero de ahí a que el Congreso apruebe una reforma en contra de la Generalitat valenciana y de la mayoría absoluta de las Cortes valencianas va un trecho en el que el Estatuto deja de ser una norma pactada y se convierte en una imposición ilegítima. En un Decreto de Nueva Planta del Siglo XXI.

Una situación insólita que nos enfrentaría ante un difícil dilema: o admitir que una reforma ejemplar sea alterada en un sentido radical, haciendo de nuestro Estatuto una especie de carta otorgada e impuesta, o recoger el sentir mayoritario de la sociedad valenciana y sacrificar la iniciativa de reforma para garantizar la identidad de nuestro pueblo, retirando la propuesta. La ruindad del problema al que nos abocan los socialistas y catalanistas es colosal.

La víctima del atropello volverá a ser el pueblo valenciano y su identidad singular. El pecado, la constitucionalidad de una propuesta pactada por los partidos españoles. El delito, la negativa valenciana a participar en el proyecto nacional-catalán de separación de España. Y el verdugo, un presidente irresponsable, que hace seguidismo de la filosofía de esos políticos suramericanos que se eternizan en el poder a costa de cambiar las reglas del juego. Ya se sabe, cada Bonaparte, como dejó escrito Karl Marx, tiene un 18 de Brumario. O varios.

(*) Conseller portavoz de la Generalitat Valenciana

La lengua viva
La macedonia española
Amando de Miguel Libertad Digital 25 Enero 2006

Juan José Garaeta (Málaga) me envía una bonita historia que más parece un cuento. Transcribo lo fundamental. “Mi suegro (q. e. p. d.) era gallego de Bergondo, ayuntamiento cercano a La Coruña. Viviendo en Málaga, de donde soy natural, quedó su esposa embarazada, y quiso tener un hijo gallego, pro lo que mi suegra parió en La Coruña a la que hoy es mi esposa, e inmediatamente la trajeron a Málaga, donde se ha criado”. Total, que su mujer se siente muy gallega, viajan siempre que pueden a Galicia, se han construido una casita en Bergondo, pero no hablan gallego. El problema es que todos los papeles sobre la casa se los envían a Málaga solo en gallego. “Solo las comunicaciones para pago de impuestos vienen en un correctísimo español, ese idioma andaluz que tan mal pronuncian los castellanos”. Don Juan José ve ahora lo útil que es disponer de un idioma común. De lo contrario “volvemos a los castros celtas”.

En otra comunicación, don Juan José define así su identidad: “Malagueño de natura (por tanto, andaluz del Reino de Granada), hijo de padre madrileño y de madre manchega, y descendiente de vascos por rama paterna, de gente de Logroño y Castilla por parte materna, y con apellidos italianos, catalanes y aragoneses en mis primeros ocho, para no pasar de mis abuelos, o no soy hijo de nadie, o soy, lo que es más verdad, hijo de todos. España no es una pared de azulejos que se han ido uniendo con el pegamento de la Historia. Es un muro de la mezcla de la piedra, la tierra y el agua. Unida, ya no pueden, ni el agua, ni la tierra, ni la piedra, separarse”. Así se habla. Me queda clarísimo por qué somos (o éramos) una nación.

Domingo Manuel Sande García (Noya, La Coruña) se alegró de la facilidad que le daba su médico de cabecera para relacionarse con él por internet. Pero “solo en gallego”. Añade compungido: “Y lo peor de todo, don Amando, es que esto no lo puso la Xunta desde que manda Touriño; no, esto ya lo habían puesto así cuando gobernaba Fraga… ¿A quién vamos a votar ahora?”. Añado que todos estos problemas babélicos se derivan del mismo principio erróneo: que las lenguas son de los territorios, no de las personas.

José Antonio Martínez Pons (Mallorca, Baleares) se convierte por un momento en sociolingüista. Escucha una cuarentena de conversaciones por las calles más transitadas de Palma de Mallorca. Hace la estadística de andar por la calle: 35 conversaciones en castellano, 6 en mallorquín y ninguna en catalán. Sin embargo, observa que los rótulos están en catalán, que asimismo es el idioma en el que se da la enseñanza. “Los locutores de las emisoras locales se esfuerzan en disimular nuestra forma autóctona de hablar” (el mallorquín). Interesante observación.

Rafael Manzano me cuenta algunas historias referidas al “tema catalán en los hospitales” de Barcelona. En su simplicidad son patéticas: “Mi abuela tuvo una recaída de un infarto al corazón y el médico de urgencia que vino a visitarla no fue capaz de hablar en castellano. A mí me tuvo que traducir mi novia las palabras que yo no pude entender. En otra ocasión fui a visitar a la abuela de mi novia, de 93 años y aquejada de pecho, al Hospital Clinic de Barcelona. La enfermera no pasó al castellano a pesar de decirle a esa señora en dos o tres ocasiones que no le entendía. Finalmente tuve que traducir yo las indicaciones que sobre la comida le hacía la enfermera a la abuela de mi novia”. Ahora se comprende todo ese tiberio de la investigación sobre las historias clínicas de los hospitales de Cataluña para ver en qué idioma están escritas. Y luego protestan los del Gobierno catalán cuando se les llama “nacionalsocialistas”.

Óscar Prats, después de algunas gracietas sobre lo del catalán y el castellano, me anima: “Espero con ansiedad ver las iniciativas para potenciar el castellano. Espero que no sea enviar los tanques de su amigo Boadella”. Ahí va el decálogo de iniciativas para potenciar el castellano que he sugerido al alcalde de Zamora:

Coordinación e impulso de las actividades de enseñanza del español para las personas que no sean castellanoparlantes. Incluirían a muchos vascos y catalanes.
Organización de talleres literarios como ayuda para los centros de enseñanza.
Cursos de español elemental para inmigrantes extranjeros.
Cursos de retórica moderna (expresión en público) para empresas y asociaciones de todo tipo.
Impulso a las investigaciones históricas y filológicas. Incluiría el estudio de hablas y dialectos.
Edición crítica de clásicos olvidados.
Archivo de fuentes biográficas (memorias, “historia oral”) para el conocimiento de la Historia común.
Clubes de lectura en torno a las bibliotecas y con la colaboración de casas editoriales.
Coloquios con autores.
Constitución de “barrios de las letras” (escritores invitados a pasar un año en Zamora con el compromiso de escribir un libro).
Como verá, don Óscar, nada de tanques, ni de inmersiones, ni de defensas.

Jordi Ainaud me confiesa que “pese a las discrepancias ideológicas (soy simpatizante de Esquerra Republicana, ¡figúrese usted!) recomiendo a mis alumnos de Traducción de la Universitat Pompeu Fabra que lean su columna, a falta del añorado Lázaro Carreter. Vale la pena leer una aportación amena sobre los entresijos del español”. Muchas gracias, colega. De paso, don Jordi me proporciona un dato que corrige mi apreciación sobre Pompeu Fabra. El insigne lexicógrafo, aunque publicó su Diccionari en 1932, en 1912 había publicado ya su Gramática catalana. Ese dato se acerca más a la idea que yo tenía sobre la normalización del catalán en la época modernista. Añade don Jordi otro dato interesante: “Cataluña es, después de Madrid, la comunidad autónoma que acoge a más estudiantes universitarios extranjeros, a los que no parece importarles mucho el presunto provincianismo que usted denuncia”. Si usted lo dice, don Jordi, será verdad. Mi idea era que Navarra y Salamanca tenían una proporción más alta de estudiantes extranjeros que Cataluña, pero puedo estar equivocado. Naturalmente, hay que ver el porcentaje, no los números absolutos. Para toda España esa proporción es harto miserable.

Pablo Fernando se define como “nacionalistas y pancatalanista”. Me acusa de tener una “visión unitaria y excluyente de España”. Argumenta que “escribir artículos en los que se afirma que uno no puede escolarizarse en castellano [en Cataluña] es ser un ignorante o un mentiroso”. Bien, ahí queda la afirmación del pancatalanista. Yo sostengo que deben ser preservadas todas las lenguas que hablan los españoles. Últimamente hay que agregar el árabe. Pero esa acción no debe ser desplazando el castellano, pues es el único idioma común que tenemos y además es de comunicación internacional. “Planetaria”, que diría la ministra de Cultura. El modelo puede ser Irlanda. Decidió que su independencia era compatible con la conservación del gaélico y con el fomento del inglés como idioma común y de alcance internacional. Esa decisión ha sido un éxito económico y cultural extraordinario. Las colonias americanas se independizaron de España y elevaron el español a idioma nacional. De haber seguido con los idiomas indígenas, desplazando el español, no habrían tenido más remedio que pasar al inglés. Esas son las opciones realistas para Cataluña. Lo de apelar al “franquismo” para calificar las ideas de los otros es un recurso un tanto borde, dicho en sentido coloquial. Sería de agradecer que los pancatalanistas dieran alguna idea que no fuera un exabrupto.

Contacte con Amando de Miguel mailto:fontenebro@msn.com

Quiero ser danés
Por ANTONIO BURGOS ABC 25 Enero 2006

TIENE que ser maravilloso vivir en un sitio que no sea una nación de naciones, sino una nación en condiciones. Donde cada mañana no te pegues un susto de muerte con la chorrada insensata y malvada que se le haya ocurrido al que iba a aca-bar con la ETA y de momento está acabando con España. Tiene que ser maravilloso vivir, por ejemplo, en Dinamarca, donde no hay ningún Carod, ni Otegui, ni Chaves con camisa negra. ¿Han visto a Chaves con la camisa negra en el comité de su partido? Chaves vio que los que iban de camisa negra, uniforme totalitario-musoliniano de ERC, sacaban la tajada y se quedaban con el manso de los presupuestos, y le dijo a su señora esposa:

-Antoñita, échame en la maleta una camisa negra, que tengo comité federal y verás tú si me pagan la deuda histórica o no me la pagan cuando me presente disfrazado de Carod...

Púsose Chaves la camisa negra. No sirvió de nada. Pues Antoñita, cosas de mujeres, se confundió de camisa negra. Y en lugar de echarle en la maleta la de Carod, le puso la de los palmeros de Peret, el de la rumba catalana. Hay diferentes camisas negras catalanas. No es lo mismo la de Carod que la de los palmeros de Peret. La de Chaves es de éstas: de tocar las palmas a todo lo que se mueva, a ZP, al Estatuto catalán, hasta al descenso de Andalucía a la segunda división autonómica. Es lo que hace el Sindicato de los Calladitos. Los que decían, gallitos, que España no hay más que una, y que es la única nación, ya los ven: de Belinda. Bono, Ibarra, Chaves, los novelistas Leguina y Escuredo, todos callados. La pela es la pela y con los cargos de comer no se juega.

Y si maravilloso tiene que ser vivir en una nación donde el gobierno no tenga de socios a los que quieren acabar con ella, nada te digo si no sienten vergüenza alguna en mostrar al mundo su forma de Estado: la Monarquía. Dinamarca ha vivido el mismo gozoso trance histórico que España, pero de qué modo tan distinto. En Dinamarca ha nacido el sucesor del heredero, el primogénito del Príncipe Federico y de su esposa, Mary. Al cambio, como nuestra Infanta Doña Leonor. Pero cuando nació Christian, que tal es el nombre del heredero danés, no lo presentaron a la Prensa de modo cutre en el aparcamiento de la clínica, en plan vámonos que nos vamos, como le hicieron a la pobre Infantita que será un día Reina. Dejad los salones del Palacio Real para mejor ocasión, hijos míos, que la presentación de una Infanta de España en el aparcamiento de una clínica es mucho más «democrática».

En Dinamarca, obviamente, no hicieron una segunda presentación de Christian en vaqueros y en una residencia playera modelo Viajes Halcón. Allí, como son tan raros, usan los salones de los palacios de la Corte. Y visten a los niños con gusto y mimo, de lo que son, de príncipes, y no con estos pantaloncitos vaqueros como de ayuda humanitaria, sobre los que me queda una duda: ¿eran de las rebajas de Carrefour o de las oportunidades de Alcampo? Y al final, pero no lo último, el bautizo. En Copenhague celebraron el bautizo de Christian en la capilla del Castillo de Christianborg, con órgano y coral, ceremonial, pompa y circunstancia, como se merece un futuro heredero, y asistieron todas las Casas Reales europeas. Aquí, ya ven, en el Madrid de la capilla de Palacio, de Los Jerónimos, de La Almudena, la futura Reina de España fue bautizada en el vestíbulo de un chalé buenecito de la carretera del Pardo, vulgo Palacio de la Zarzuela. Nada de altar ni de capilla: pila de Santo Domingo pelada y mondada, casi palangana de Pilatos. Y nada de presencia de otras casas reales. Que se note poquito que somos una Monarquía y que formamos parte de la Unión Europea. Porque, si no, los tíos de la camisa negra que van a acabar con todo esto se pueden cabrear antes de tiempo.

¿Dónde hay que echar los papeles para ser danés?

La crisis no ha hecho más que empezar: al respaldar a Piqué, Rajoy desautoriza a Acebes
Jesús Cacho elconfidencial 25 Enero 2006

Mariano Rajoy trató ayer de minimizar en los salones del Ritz la crisis que ha provocado en el PP, y no digamos ya en ERC, el hábil juego de manos pergeñado el pasado fin de semana por el presidente Rodríguez con Artur Mas a propósito del Estatuto de Cataluña. El líder popular respaldó a Josep Piqué, desautorizado 24 horas antes por el secretario general popular, Ángel Acebes, y se mostró tajante al afirmar que el catalán es el “líder” del partido en Cataluña y “lo seguirá siendo mientras lo quieran los ciudadanos” de esa comunidad.

Bastó con observar el desfile de líderes del PP -cada uno por su lado y con gesto serio- al finalizar el acto, camino del noble portón de hierro forjado del Ritz, para entender que allí había mar de fondo. Tanto maretón había que la defensa no pareció suficiente a Piqué, quien apenas unas horas después anunció su intención de dimitir de su cargo, en exclusiva adelantada ayer por este diario. El argumento produce cuando menos sorpresa, puesto que las palabras de Rajoy parecieron suficientes como para dejar satisfecho a cualquiera, excepto a Piqué.

El sainete consiguiente se resolvió en torno a las 9 de la noche de ayer, con el anuncio de que el catalán seguía en carrera. ¿A cambio de qué? Esa es la pregunta que a la hora de escribir estas líneas seguía sin resolver. ¿Ha comprado Piqué su fortaleza a cambio de la debilidad de alguno de sus más queridos enemigos en la dirección del partido? Lo que parece claro es que la crisis abierta por el Estatuto en el PP está lejos de haberse resuelto.

Porque, en mi modesta opinión, el PP tiene ahora otro problema, que tampoco se puede decir que sea nuevo: el de la azarosa vida del PPC, la rama catalana del partido que no acaba de encontrar su ubicación exacta en el dificilísimo entorno que representa una Comunidad donde no crece otra hierba que no exude nacionalismo por los cuatro costados.

Durante los últimos años, y de la mano de un Piqué directamente promocionado para la tarea por José María Aznar, la derecha ha tratado con afán de encontrar una vía propia, o una tercera vía de hacer política basada en la equidistancia entre el nacionalismo de tribu imperante y el españolismo a palo seco representado por otras opciones presentes en el PPC, en el sano intento de sumar a los convencidos otras voluntades de gentes, incluso de izquierdas, para quienes la libertad está por encima de la adoración al becerro de oro nacionalista.

El resultado en términos electorales no ha sido muy alentador, no se sabe bien si por demérito de Piqué o por la fuerza de la marea que allí todo lo arrasa. Enfrentado a la durísima prueba política que representa el Estatuto, la realidad indica que el PP corre el riesgo en Cataluña de dejarse por el camino a buena parte de sus votantes tradicionales, sin lograr añadir ninguno nuevo procedente de los caladeros en los que Piqué intenta pescar.

Algunos piensan que el pecado de Piqué no es tanto suyo como de las malas compañías de las que se ha rodeado en Barcelona, en concreto algún compañero de viaje como el señor Vendrell, un tipo que seguramente se sentiría más cómodo en un partido nacionalista que en el PP. Fue el portavoz parlamentario del PPC, el citado Vendrell, quien el lunes se pasó varios pueblos manifestando su entusiasmo por el nuevo Estatuto, lo que dejó a Piqué a los pies de los caballos. Cuentan que el ex ministro estaba el lunes “destrozado”, y que a lo largo de la tarde, vivida en Génova con aires de tragedia, parlamentó varias veces con el propio Rajoy.

Dicho lo cual, parece claro que al respaldar al ex ministro catalán, Mariano Rajoy ha hecho una apuesta muy fuerte, ha asumido un compromiso que podría pasarle factura en el futuro. Porque al hacerlo no ha tenido más remedio que hurgar en la herida, ahondar en la brecha que separa a duros y blandos en la dirección del partido. Ángel Acebes ha quedado desacreditado, lo cual no es una mala noticia para quienes desean un PP con caras e ideas nuevas.

De modo que ahí tenemos a la derecha en su laberinto, tratando de encontrar la senda de su regreso al poder, un camino que será muy difícil hallar sin antes abordar un proceso de renovación y regeneración, de cambio de caras e ideas, sin antes romper de una vez con el fantasma de Aznar –el gran responsable de muchos de los problemas que hoy nos afligen- y su nefasta segunda legislatura. Ya sé que esto enfada mucho a sus hooligans, pero a la gente capaz de pensar por su cuenta le importa un bledo que el PP gobierne si no es para hacer posible esa España más abierta, más rica, más solidaria, más democrática y menos corrupta que todo liberal ansía. Lo cual no rebaja un ápice la condena que merece el loco, gratuito, y antidemocrático proceso de cambio de Régimen en que se ha embarcado el señor Zapatero con el fin de mantenerse en el poder.     jcacho@elconfidencial.com

Boicot
Ahora quizá sí
José T. Raga Libertad Digital 25 Enero 2006

Siempre estuvimos en contra de aquello que muchos pregonaron en su momento, y que se resumiría en el boicot a los productos catalanes. Nos parecía una reacción fuera de lugar, sin otro fundamento que el de la rabieta momentánea y en el que acababan pagando justos por pecadores. Los artificios de los políticos no deben recaer sobre las empresas, de cuyo mercado dependen personas y familias, y ello, aún a sabiendas de la pública complacencia de algunos empresarios con aquellos artificios. Al fin y a la postre, es bien conocido que el mundo empresarial doblega la cerviz cuando piensa que por el poder se le pueden imponer castigos o privaciones, siendo el caso catalán, quizá, uno de los ejemplos más elocuentes de ello.

Si lo que se dice del pacto, producto de la opacidad nocturna en la que se ha desarrollado el proceso de negociación entre el Presidente del Gobierno y partidos nacionalistas sobre el texto del Estatut a debatir en el Parlamento español, tiene algún viso de realidad, las cosas y nuestra apreciación de las mismas, presentan un escenario bien diferente de aquel que teníamos en el inicio.

Las cesiones de tributos, en clara asimetría con el resto de las Comunidades de España, además de entrañar signos de posible injusticia distributiva –no he hablado todavía de solidaridad–, lo son también de gran preocupación, por la espiral de acciones y reacciones lógicas, esta vez sí, fundamentadas en los incentivos y des-incentivos económicos que, de algún modo, aunque no exclusivamente, influyen en el actuar humano.

Según se dice, parece ser que se pretende ceder a Cataluña el 50 % del IRPF, un porcentaje igual del IVA y el 58 % de los impuestos especiales; ello, además de la creación de un fondo para compensar a Cataluña de algo que los catalanes califican como “deuda histórica” –vayan ustedes a saber qué es eso–, y garantizando por siete años que la inversión, con cargo a los presupuestos del Estado, crecerá en un porcentaje equivalente a como lo haga el PIB.

Voy a prescindir en estas líneas del asunto de la deuda histórica pues, si bien se ha puesto de moda, nadie de los que la han alegado, en Cataluña o fuera de ella, han sido capaces de demostrar documentalmente el tracto historiográfico al que se refiere la deuda reclamada. Aunque, estén preparados porque, si a alguien se le garantiza una fuente financiera de mayor caudal es porque a otro u otros se planea reducirles los recursos de que venían disponiendo. En materia de asignación de recursos, las cosas no son, ni pueden ser, de otra manera.

Pero volvamos a la asignación de tributos en los porcentajes antes indicados y para las figuras impositivas a que he hecho mención. Dos de ellos son impuestos indirectos –IVA e Impuestos Especiales– y uno corresponde al impuesto directo por excelencia que no es otro que el IRPF.

Los indirectos, van unidos de manera inseparable –aunque en las transacciones mediante factura se distingan– al precio de los bienes, mercancías y servicios objeto de transmisión, de tal modo que quien acaba pagando el impuesto, no es el vendedor que lo recauda sino el comprador que consume el producto. Los vendedores, y por vía de regreso la empresa productora del bien, no son contribuyentes sino simples colaboradores con la Administración Tributaria, a fin de que la recaudación y gestión del impuesto se realicen al mínimo coste posible. Es más, éstos, desde el momento en que recaudan el impuesto, y hasta el momento en que tienen que ingresarlo en el Tesoro Público, disponen de unos recursos financieros a coste cero, para lo que les pueda interesar.

Ello significa que las comunidades ricas que, aplicando términos de Economía Internacional, exportan sus productos al resto de comunidades de España, junto con los bienes y servicios, exportan también los impuestos indirectos, de los que ahora, el Presidente Zapatero, ha hecho concesión graciosa de un 50 % y un 58 %, según los casos. Es inevitable pues pensar, ahora sí, que cada vez que se compre en una Comunidad cualquiera el producto manufacturado o el servicio prestado por empresas o profesionales, digamos, de Cataluña, el comprador está entregando la mitad de su sacrificio impositivo a la Comunidad vendedora y reduciéndoselo al Estado, que es la única fuente para su posible financiación. Por cada euro de compra de un bien producido en Cataluña, el comprador tiene que considerar que, ya de momento, ocho céntimos van directamente a aquella Comunidad; los otros ocho se destinarán a financiar los gastos del Estado, entre los que también hay objetivos de los que se beneficia Cataluña: defensa, representación exterior, instituciones del Estado, etc. Estaríamos, pues, beneficiando lo ajeno, en perjuicio de lo propio. Todo ello, sin hablar de solidaridad, vocablo que inadecuadamente se usa en demasía. Prometo volver a él en mejor ocasión.

Comprendo que en el siglo XXI, cuando todo el mundo se ufana en proclamar la globalización, una segmentación del mercado interior pone en evidencia la dificultad de algunas mentes para situarse en el mundo de hoy y, sobre todo, para mirar al futuro. Porqué no volver a la alcabala y a los arbitrios sobre el consumo a la entrada de las ciudades, es una pregunta que, por el momento, aún no tiene fácil respuesta. A lo mejor precisa de una noche más en Moncloa. Por algo decimos que los gobiernos y el bien común, no sólo no suelen coincidir, sino que las más de las veces están muy alejados y de espaldas, con lo cual los caminos que vislumbran son irremediablemente opuestos.

Pedid la luna
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Enero 2006

Maragall dijo que el Estatuto nuevo sería una solución para veinte años. Ahora Artur Mas dice que para cinco. Al no conseguir todo lo que querían -¡qué triunfo el de ZP!-, acortan el plazo. Marcan el ritmo. Como son ellos los que controlan el proceso, van a su aire. Es una lección que les entró con sangre en el siglo pasado y que han aprendido bien.

El abuelo de Maragall dijo en un poema: «Pedid la luna y la luna se os irá acercando». Maciá se lo tomó tan a pecho que quiso cogerla una noche en que todo parecía posible, pero llegaron de Madrid los ministros Fernando de los Ríos y Marcelino Domingo y le conminaron con unos guardias civiles a que la dejara en su sitio. O sea, arrió la senyera e izó la española. Habían pasado tan sólo algo más de tres años cuando le dio un arrebato a Companys (gracias a una huelga general) y proclamó el Estat Catalá desde el balcón de la Generalidad. Octubre del 34. ¿Cómo iba a permitir Esquerra Republicana que los monárquicos y fascistas ganaran las elecciones? El Estat de Companys duró diez horas. Nos lo ha dejado bien contado Enrique de Angulo, corresponsal de El Debate en Barcelona, en un libro que se acaba de reeditar. ¿Ha habido en la Historia un Estado más fugaz? Era la segunda lección. La tercera fue la tragedia de la guerra civil. Desde entonces los nacionalistas catalanes decidieron sustituir la rauxa por el seny. Tuvieron que ser un historiador ya de vuelta del franquismo (Vicens Vives) y un filósofo trasterrado (Ferrater Mora) quienes comenzaron, en los cincuenta, a levantar la conciencia de una nueva catalanidad, pero ahora las cosas se llevarían más sensatamente. Tarradellas había metido el corazón de Maciá , su suegro, en un frasco. Así que hacia los sesenta los nacionalistas volvieron a mirar el cielo pensando que un día deberían pedir la luna otra vez para que la luna se les fuera acercando. Sin prisa. Sin pausa. Desde Companys a hoy los separatistas tienen un nuevo sentido del tiempo.

Con este Estado abierto que tenemos, con esta invitación permanente a su modificación e incluso a su destrucción, ¿por qué los nacionalistas habrían de tener tanta ansiedad de cumplir sus objetivos máximos?

Por eso sorprende más la prudencia de los nacionalistas que el entreguismo de los socialistas.

Suavemente me matas con tu nación
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 25 Enero 2006

AHORA lo sabemos. El Gobierno ha demostrado en la negociación estatutaria catalana al menos una habilidad: centrarla en lo que más le interesaba. Porque no es verdad, como se nos ha querido hacer creer, que nación y financiación fueran los centros neurálgicos del proyecto de Estatuto. No señor: su clave de arco es la bilateralidad, que concibe a España y a Cataluña como dos entes de igual rango que deben negociar de forma paritaria, en comisiones bilaterales, todas las grandes decisiones del Estado central que afectan al territorio catalán.

Es cierto que ese territorio no se definirá ya como nación, pero sólo los ingenuos se creerán que CiU y ERC no van a utilizar más pronto que tarde el reconocimiento por parte de las Cortes de que Cataluña se siente una nación para seguir, erre que erre, con que su país es diferente y con que deben reconocerse sus derechos nacionales: Carod ya lo ha anunciado. Es nada más cuestión de tiempo.

Como es cuestión de tiempo que los porcentajes que ahora se acepta transferir de IRPF, IVA e impuestos especiales se consideren por los nacionalistas como un capital amortizado, lo que les animará a pasar a la siguiente fase de la reivindicación: ya lo ha avisado Duran Lleida. Y como es, en fin, cuestión de tiempo -de muy poco- que la agencia tributaria consorciada que se acuerda crear en Cataluña se convierta en una agencia tributaria catalana: Artur Mas ya lo ha exigido.

Pero, entre tanto, los nacionalistas se han alzado con el santo y la limosna, pues han conseguido, en los oscuros tratos realizados a espaldas de las Cortes, que no se toque la pieza esencial de un diseño confederal que concibe a Cataluña como una unidad política que se sentará a negociar de tú a tú con el Estado todo lo que afecte a sus propios intereses, intereses que definirá siempre, a conveniencia, el Gobierno catalán.

«Suavemente me mata con su canción», susurraba Roberta Flack con su voz maravillosa. Emulando a la gran Flack, el canto del cisne del Estado que supone el Estatut debería titularse «Suavemente me matas con tu nación». Pues esto se ha acordado: dar un suave paso de gigante, no para acomodar a Cataluña, sino para ponerla en la recta final de sus reivindicaciones nacionales. Lejos de haberse resuelto un problema nacional, se han abierto de par en par las puertas que con gran esfuerzo casi habíamos cerrado.

Y a todo ello con las Cortes como testigos mudos de lo que se les dará ya cocinado, en un ejemplo más de que los partidos han decidido que las instituciones sólo están para ratificar lo que ellos acuerdan al servicio de sus particulares y cambiantes intereses.

Josep Piqué asoma la oreja
Lorenzo Contreras Estrella Digital 25 Enero 2006

Hay quien entienda esto? La dirección del PP ha tenido que desautorizar a Josep Piqué por su aceptación del Estatuto que Zapatero ha pactado con los nacionalistas catalanes de CiU. Es el hecho de que a Piqué, presidente del PP de Cataluña, le agraden el sistema de financiación y el concepto de nación concedidos a Cataluña por el Gobierno socialista, lo que ha movilizado la reacción rápida e indignada, aunque contenida en sus términos, de Ángel Acebes, secretario general del partido. De todos modos resulta difícil sorprenderse por la discrepancia interna que Piqué protagoniza. Tarde o temprano esta falta de sintonía iba a manifestarse. Piqué es un nacinalista encubierto o un catalanista que no quiere sentir personalmente la soledad de la oposición frente a la marea política del PSC, ERC y, por supuesto, de CiU, cuyos clarines de victoria electoral futura ya se escuchan con nitidez. José María Aznar incorporó a su Gobierno al personaje antiguo y tácticamente polivalente del que estoy hablando. Su influencia sobre Aznar se reflejó en la promoción que logró a favor de la discutida Ana Birulés para el ya desaparecido Ministerio de Ciencia y Tecnología. El mandato departamental de esta señora fue más bien gris, por no decir decepcionante. Sin embargo, eso sí, consiguió “llevarse” Retevisión a Barcelona, anticipo del control de las comunicaciones radioeléctricas.

Cuando uno se pregunta quién entiende lo ocurrido con Piqué quiérese decir que se le otorgó una confianza inmerecida como líder del PP catalán, de cuya jefatura fue desalojado Alejo Vidal Cuadras, competente para el cargo e ideológicamente fiel. Ahora es razonable conjeturar que Piqué no podrá mantenerse en el cargo mucho tiempo, aunque Rajoy haya rechazado su dimisión. La clientela popular en Cataluña no confía en su persona ni en su liderazgo. Su tendencia a la versatilidad se refleja en lo que manifestó el pasado sábado en la Convención territorial catalana del partido, donde dijo no extrañarse de que el proyecto de reforma del Estatut desagrade a gran parte de la opinión española, una estimación que luego contradijo con su visto bueno a una parte esencial de esa reforma. En realidad, Piqué se situaba en línea con el espíritu incoherente de algunos destacados militantes del PSOE, que pasan negro al blanco o por lo menos del rosa al amarillo en relación con el mismo proyecto. Tal ha sido, por ejemplo, el caso de Rodríguez Ibarra, entre otros “barones” socialistas. Precisamente Piqué, en la citada Convención, aludió a la “profunda traición de los socialistas a su electorado”, cuando él mismo, con inmediatez, iba a motivar la alarma crítica del secretario general Ángel Acebes.

La llamada a la disciplina, de momento, ha sonado en las filas del PSOE, donde la reciente reunión del Comité Federal ha sido todo un espectáculo de uniformidad sin mezcla de pluralismo alguno. En cambio, donde se aprecian, si no vientos, sí al menos brisas de contradicción, es en el PP, no ya sólo por el caso que Piqué plantea con su discordancia frente a los criterios de la dirección central, sino también, y sobre todo, por los embates sutiles que se van organizando contra Mariano Rajoy, Acebes y Zaplana, en provecho de la figura política del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

Quedan todavía batallas por librar antes de aventurar movimientos internos de inciertas derivaciones. Pero el ambiente político está enrarecido tanto en el PP como en el PSOE, aunque este último se encuentre todavía blindado por la posesión del poder y la consiguiente administración del “pesebre”, que tiene efectos milagrosos.

Rio Cabe
Historiadores en el PSOE
Serafín Fanjul Libertad Digital 25 Enero 2006

En cierta ocasión preguntaron a Lola Flores si le gustaba leer, con la consabida respuesta afirmativa y entusiasta. Repreguntada acerca de su libro favorito, contestó –como es natural e inevitable– “El Quijote”, porque la Faraona, aunque no muy erudita, sabía salir del paso, al menos como cualquier español del montón. Y ella no era del montón y –quizá– tampoco muy responsable, de sólo saberse ese título, como esos supuestos enamorados de la Música Clásica que, tras proclamar tal condición y aficiones, te enjaretan el nombre de una melodía determinada porque más no saben.

Ahora, ante la verborragia condenatoria de José Bono sobre la “España de los Reyes Católicos”, ha habido quien se ha escandalizado de tal animadversión contra una de las épocas buenas de nuestra historia –en términos relativos a su tiempo– y se ha pensado que la izquierda la tiene tomada con los ilustres monarcas como prueba de insobornable progresismo: si fue una etapa buena para España, ellos deben estar radicalmente en contra, porque otra cosa no mola. No niego que algo de eso haya, pero nos tememos que el asunto viene de más abajo, de los mismos cimientos de la incultura en nuestro país que, desde luego, no afecta sólo al PSOE, aunque sea este partido por su ocupación omnipresente de los medios de comunicación el que más oportunidades tiene de mostrar la base y formación de sus dirigentes. Y nada mejor que hacer cifra y bandera contrarias, en esquemas de insuperables simplicidad y simpleza, de un tiempo en que los españoles no tenían dudas sobre sí mismos ni andaban problematizándose cada mañana el ser o no ser de su patria y de sus actos. Meramente actuaban y no les iba del todo mal.

Es normal que quienes aseguran, esdrújulos ellos o vomitando ejques por doquier, que su patria es la libertad, el ansia infinita de paz o el rojerío justiciero, no vean con buenos ojos una etapa de tendencia a la unidad, prosperidad relativa y desparrame hacia el exterior porque había fuerza para ello. Pero la cuestión, en realidad, es que no se saben otra: quizá podrían, en alarde erudito, musitar el nombre de Felipe II, con idéntico desprecio y la misma incapacidad para situarlo en su cronología, en su siglo, en un contexto elemental. Pero, ¿para qué tanto si con la mención de los Reyes Católicos basta para definir la maldad por antonomasia, lo más desgraciado de nuestro país, como los motejó Blas Infante, otra lumbrera historiográfica? No puede extrañar que un prohombre murciano, socialista él, al inquirírsele sobre los susodichos reyes, contestara con un puaf de asco: “Los Reyes Católicos…¡la madre que los parió!”. Sentencia inapelable, venero límpido en el que abrevar las ansias de saber y justicia de tantos socialistas honrados (con perdón, por utilizar un adjetivo tan antiguo como poco progre). Quienes no somos capaces de alcanzar tales cimas de análisis y síntesis nos debemos conformar con el estudio y la reflexión, sucedáneos infames de la ética intuitiva y postmoderna que Rodríguez y Bono (et al.) se gastan.

Y como no es cosa de ponernos a explicar aquí quiénes fueron los denostados monarcas, nos tomamos la libertad de sugerir a los lectores que, si están interesados en profundizar en el tema (“profundizar” no significa necesariamente “aburrirse”), lean los libros del profesor Ladero Quesada, modélicos en cuanto a documentación, claridad expositiva y lucidez: para no perdérselos, de verdad. Y sospecho que puede haber no pocos interesados en esa lectura, que proponemos de forma amistosa y natural, porque es el momento de hacerlo, antídoto fácil contra tanta ignorancia enmascarada en ideología, tanto robaperas encumbrado al acceso a micrófonos y cámaras, el canon de nuestros días.

Elaborar una antología de disparates proferidos por políticos (“disparateces”, que diría Moratinos, otro filólogo de altura) tal vez resulte divertido a ratos, pero no está descartado que, para el mismo recopilador, el empeño puede terminar en melancolía y llantina inagotable a la vista del intrincado monte por desbrozar, la imposibilidad de abarcarlo todo y la conciencia incómoda de comprobar en qué manos estamos. Los partidillos pequeños, por su menor número de apariciones, y el PP por la mucha cautela de sus líderes que, literalmente, se la cogen con papel de fumar antes de abrir la boca, o por disfrutar de una formación mejor de partida dados sus orígenes sociales, suelen engordar menos el anecdotario bufo. Nunca se demostró que, de hecho, ocurriera lo de Sara Mago adjudicado a Esperanza Aguirre, como tampoco se probó la veracidad de la mayor parte de catetadas y deslices achacados a Fernando Morán, paradójicamente uno de los políticos menos incultos que hemos tenido.

Pero la palma en el esfuerzo se la lleva el PSOE, de manera natural y lógica, con la ingenuidad espontánea del persuadido de su eterna razón. El desparpajo para largar cualquier cosa (“lo que sea”, lema de Rodríguez), el desdén ante las críticas (infundadas y absurdas, por definición, cuando no fascistas), la velocidad del rayo para empantanarse en cualquier lodazal del que sólo se sale con mayor caradura todavía, han producido numerosas entradas para un Diccionario y Tesauro del Político Cateto. Si las palabras y los conceptos son irrelevantes –tesis de que es ponente, sabiamente, el presidente por accidente–, dar el salto desde los anglicanismos de Dixie o las extrategias de su jefe, a la revisión histórica en cinco palabras (“la madre que los parió”, por ejemplo) está tirado.

Máxime cuando la TV del estado, o las autonómicas, producen documentales (más bien poquitos, pero malos) en que se elude el asesoramiento de personalidades independientes e informadas, y se limitan a reproducir las plantillas ideológicas de uso y consumo entre la progresía: Reyes Católicos-Felipe II- Inquisición. Y punto. Antes de empezar la proyección ya sabemos el reparto de papeles, de buenos y malos, sin matices ni salvedades, los mismos lamentos, idénticas gotitas de pachulí poético, de lírica convencional y ternura por los moriscos, por su cultivo de la berenjena y por el supuesto cataclismo económico que trajo su expulsión...

A veces, los fabricantes catalanes, andaluces o “del estado” se mejoran a sí mismos, requetebordan el ribete ya bordado: hace unos días vi un enésimo documental sobre las Alpujarras (imaginen acumulación de tópicos sobre la jardinería mora y la maldad castellana y se quedan cortos) y al narrar la historieta legendaria del llanto de Boabdil, recriminado por su madre, omitían, a través de un circunloquio y de modo tan pudoroso como políticamente correcto (¡nada de sexismo, machismo ni militarismo en la TVE de Rodríguez!) la frase misma (“Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”) que, aunque apócrifa, es bien famosa. Pasito a paso y enredados en sus propios prejuicios y cobardías, cada vez se encierran más en el ovillo –y nos sepultan con ellos, ojo–, el gusano se esconde más y más en el capullo. Veremos qué asoma cuando lo rompa la crisálida.

Es necesario un referéndum en toda España
Editorial Elsemanaldigital 25 Enero 2006

El Gobierno puede someter este asunto o cualquier otro a referéndum popular consultivo al amparo del artículo 92.1 de la Constitución, como ya se hizo con la cuestión de la OTAN.

25 de enero de 2006. Mariano Rajoy ha anunciado que va a pedir un referéndum en toda España sobre el Estatuto autonómico catalán. Tras unas horas de confusión en el seno del mismo Partido Popular, el centro derecha español ha encontrado una respuesta decidida, unitaria y eficaz al pacto entre el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y los partidos políticos nacionalistas catalanes.

El Partido Popular es el único gran partido español que se opone a esta reforma. Pero es erróneo decir que está "solo" en esa postura: tiene un enorme respaldo electoral, que todas las encuestas coinciden en aumentar y que, precisamente en la cuestión nacional y territorial, va mucho más allá de los límites de su campo político habitual. Las enmiendas del PP en el Congreso podrán ser derrotadas, pero tendrán una legitimidad de base con pocos precedentes. Y además Rajoy está dispuesto a cargarse de razones democráticas y a presentar una iniciativa legislativa para convocar un referéndum nacional, además de movilizaciones populares en toda España.

La Constitución española de 1978 instauró una democracia en España, fundamentada en la unidad preexistente de la nación soberana y articulada territorialmente en comunidades autónomas. En 1979 el Parlament catalán, los ciudadanos catalanes y las Cortes Generales de la nación española promulgaron un Estatuto de amplia autonomía, dentro del marco constitucional. Con el nuevo Estatuto pactado en 2006 no sólo se modifica el régimen de la autonomía catalana, sino que se altera el marco de convivencia entre todos los españoles, y por eso es procedente que el PP pida que todos los españoles opinen sobre algo que ciertamente les afecta.

EL PSOE en general, y Alfredo Pérez Rubalcaba en particular, ha planteado que en términos jurídicos una Ley Orgánica (como es el Estatut) no puede someterse a referéndum nacional. Pero no es menos cierto que los argumentos del PP demuestran cabalmente que estamos realmente ante una reforma constitucional, que sí exigiría, de tramitarse de tal forma, el voto de los ciudadanos. Pero, aunque no fuese así, ¿acaso el Gobierno de Zapatero tiene miedo a la opinión de la gente? El Gobierno puede someter este asunto o cualquier otro a referéndum popular consultivo al amparo del artículo 92.1 de la Constitución, como ya se hizo con la cuestión de la OTAN. Y, también, no se olvide, se pueden disolver las Cortes y pedir al pueblo un nuevo mandato con este programa.

Legalmente Zapatero puede seguir adelante con esta reforma constitucional insólita. Pero estaremos ante una nueva Constitución, y ante una nueva legitimidad. El PP debe dejar claro, en cualquier caso, que cuando obtenga una mayoría suficiente desmontará esta reforma, para lo cual no le faltará entonces ni el derecho ni los mecanismos jurídicos.

La Constitución de 1978, juntamente con el Estatuto de Autonomía hasta ahora vigente, ha sido un marco de convivencia aceptable para todos; no perfecto, pero sí al menos garante de un largo período de paz y prosperidad. Zapatero se ha mantenido hasta ahora en el poder a costa de sacrificar los fundamentos de nuestra convivencia cívica, pero frente a él surge un movimiento legítimo y democrático que ya se verá hasta dónde llega.

España es un clamor

José Javaloyes Estrella Digital 25 Enero 2006

El hecho de que España, en virtud de los enjuagues ilícitos de este Gobierno y el del partido al que pertenece, haya dejado de ser una sola nación hace de España un clamor de asombro y de protesta que no encuentra modo ni medio de verse articulada. A mí, como a tantos comentaristas desplazados de sus temas más habituales por el peso agobiante de lo que pasa, nos llegan todos los días correos de denuncia, demandas de socorro nacional para que se salga al paso, por las instancias que proceda, de tanto desvarío y cumplidos despropósitos, por no hablar de traiciones acumuladas contra la Nación, contra la Constitución y contra todas las demás escalas del Derecho y del decoro colectivo.

Dónde está o en dónde queda la autoridad última en que el poder político se estriba? ¿De dónde cabe sostener que a este Gobierno, al que la Constitución no le permite ni al que el electorado le ha dado poderes para instar un proceso de cambio de la Constitución, haga lo que hace y no pase nada? Nada pasa ni nadie con función dirimente o arbitral dice con suficiente especificidad de mensaje algo de lo que esperan las grandes mayorías nacionales.

Sucede, además, que se recurre a esa misma Constitución atropellada para reprimir la opinión política a los integrantes de las FFAA, entre cuyas funciones institucionales figura la defensa de la Constitución. ¿Cómo la Carta Magna puede reducirse en su virtualidad y vigencia al principio, coyuntural, relativo y contable, de beneficio de inventario?

Se gobierna, en este y en muchos otros sentidos, en régimen de fraude de ley, y en persistente uso alternativo del derecho. Se perpetra ahora con los nacionalistas catalanes, haciendo con la semántica constitucional juegos de manos, trilerismo, para encalomarle al conjunto del pueblo español, único titular de la soberanía nacional, el trasvase de la palabra Nación al Estatuto. A eso se llama meter la mano en la caja y quererlo después enmascarar con raspaduras y afeites en el correspondiente libro de contabilidad.

Pero si se ha hecho con el social-nacionalismo catalán, se hizo antes y se hará después con el nacionalismo vasco, tapando o suspendiendo la Ley de Partidos, desde la connivencia del Gobierno y la Fiscalía General del Estado, para que la estatura política de la mafia etarra volviera a tomar asiento en el Parlamento de Vitoria. Sin embargo, esto no deja de ser más que un atropello instrumental de la ley ordinaria: para preparar el segundo asalto a la soberanía nacional con otra entrega de la misma a los nacionalistas vascos. Todos unidos en el mismo fin, desde su comunión de propósitos y la diversidad de medios: amasada en la ignominia y con la sangre de mil españoles vertida por los asesinos.

En España es tiempo de catilinarias. Quosque tamdem, ¿hasta cuándo este Gobierno y este Partido Socialista (así, porque ya no es Obrero ni Español) van a abusar de la paciencia de las grandes mayorías nacionales? Pero también urge preguntarse hasta cuándo permanecerá sin respuesta eficiente, desde las instituciones que tienen en ello su razón de ser, este tan sostenido y gravísimo abuso de poder contra la Nación y la Constitución, contra la ley toda y la paciencia de todos. La integridad de la Patria, la Libertad y la Igualdad de los españoles claman para que se les saque del pozo negro en que les ha puesto la peor de las políticas posibles.

Dicho lo que antecede, conviene observar que a esta situación no se ha llegado con el único impulso del actual Gobierno. Estamos donde estamos por el despliegue y metástasis de un principio implícito en el propio modelo constitucional de 1978: el del reconocimiento de los nacionalismos como formulaciones políticas compatibles con el Estado Autonómico. Supuso su inclusión la exclusión y condena de la propia idea de Autonomía, desde el momento en que se la pervirtió por los nacionalistas.

De punto de llegada en el desarrollo del sistema, la trasmutaron en línea de partida hacia un sistema diferente: confederal en una primera fase, ahora alcanzada por el catalanismo, y de secesión en una subsiguiente etapa. Es a la que se han referido los de CiU, al afirmar que el chanchullo estatutario de ahora tendrá cuerda para unos 20 años. Cumplido tal plazo dirán que “a plegar”, marchándose a otra parte con la música y con la pasta, incluida posiblemente Endesa.

Otro tanto cabe decir de los nacionalistas vascos. Su gol de los “derechos históricos”, aceptado como el de las “nacionalidades”, han sido las semillas cuyos frutos ahora vemos. Los nacionalismos se posaron sobre el cuerpo constitucional como la avispa del Amazonas sobre la araña, para incrustar con su aguijón y sembrar los huevos en el sistema. La traición de Rodríguez ha permitido que las larvas madurasen y emprendieran el vuelo.

El consenso constitucional con el que se administraba políticamente la ambigüedad y se mantenía a raya a los nacionalismos pereció en los idus de aquel marzo. Con Rodríguez todo es posible hasta que deje de ser posible Rodríguez. Todo está en manos de Ferraz, mucho antes, necesariamente antes, de que se celebre el referéndum nacional sobre el Estatuto de Cataluña pedido por Mariano Rajoy a partido roto, partido, por causa de lo mismo. Dicen que ni con el GPS se sabe dónde se encuentra Piqué.      jose@javaloyes.net

El ‘dribling’ de Zapatero
Ignacio del Río Estrella Digital 25 Enero 2006

Simancas llamó a Rubalcaba San Alfredo, aunque para él, “pilarista” de pro, como Aznar, producto del fértil liberalismo de los sucesores del Padre Chaminade, San Alfredo sólo es Di Estéfano. Pero sea San Alfredo o sea Zapatero, la jugada del pacto del domingo ha convertido al “bobo solemne” en la segunda versión del “tahúr del Mississippi”.Como en el fútbol, era necesario desahogar el centro del campo, y nada mejor que la reunión en Moncloa con Mas y Duran Lleida, recién salidos de la pista del Club de Tenis Barcelona y del Arsenal, reductos deportivos de la burguesía catalana.

El cambio estaba preparado desde hacía tiempo. No era posible para Zapatero seguir circulando por la vida política montando en el “troncomóvil” con los compañeros de viaje de ERC, Carod, Puigcercós y Puig. Tres personajes en busca de autor, que deambulan entre las figuras del inventor del TBO, Pedro Picapiedra y el hombre con el bañador de Fraga, como dice Carmen Rigalt. Si estamos fabricando un nuevo Estatut, hay que darle dosis de seny, que sólo lo tienen los de siempre, los que saben negociar y sacan a relucir su mejor ancestro fenicio.

Después del pacto, el término nación se reduce a una declaración propositiva en la Exposición de Motivos; Gallardón diría que es un juicio de intenciones, y en la ciencia jurídica, Oertman, que es el presupuesto básico del negocio. Pero, en cualquier caso, se bajan los grados del concepto de nación, se elimina su contenido jurídico-político y se reproduce el artículo 1 del vigente Estatuto. Y del nuevo marco de financiación, ¿quién puede afirmar que es inconstitucional? Porque romperá la solidaridad, más o menos, pero hay que recordar que ya estamos en el 33 por ciento de cesión del IRPF a las Comunidades. Cuando se ha instalado en España un modelo de irresponsabilidad fiscal de los gobiernos autónomos, a quienes sólo se exige responder de sus gastos, la vuelta atrás parece imposible. El compromiso de gasto presupuestario futuro para Cataluña, vía disposición transitoria, plantea sin embargo dudas de legalidad, sobre la base de los principios de anualidad presupuestaria y de autonomía del Gobierno en su elaboración, que proclama el artículo 134 de la Constitución.

La política es el arte de lo posible y Zapatero ha aplicado la teoría con decisión, hasta el punto que ha sacado del área a Piqué, que ha actuado como el teniente general Mena con Bono, diciendo lo que piensa en el momento inoportuno. El PSOE toma la posición del centro político y Zapatero puentea una vez más a Maragall, que llegó tarde al Comité Federal y probablemente como President.

La jugada del fin de semana, “domenica, maldita domenica”, coloca el balón en el campo del PP, que tiene que hacer frente a su crisis, una más, como partido en Cataluña y necesita dar una respuesta a los ciudadanos del resto de España, especialmente a andaluces, extremeños y manchegos adormecidos por sus respectivos gobiernos y que ahora deben preguntarse quién va a pagar la cuenta de su desarrollo. Porque no cabe duda que Madrid, Valencia y Baleares no salen perjudicadas del nuevo marco financiero.

La reiteración de la tesis de la inconstitucionalidad del Estatut que hace el PP tiene que dejar de ser discursiva para traducirse en una propuesta política. Y de las situaciones de bloqueo en las democracias sólo se sale preguntando a los ciudadanos. Convertir la necesidad en virtud es una prueba de inteligencia y, ante la oferta de diálogo del PSOE, Rajoy tendría que haber reaccionado el mismo domingo con la propuesta de someter su contenido y entrada en vigor a una reforma de la Constitución, formal y jurídicamente correcta, que acabaría con un referéndum aprobatorio o denegatorio. Porque si el Estatut es nulo por inconstitucional, nada impide su convalidación posterior, aplicando las teorías del Derecho Canónico de la “convalescencia” del matrimonio nulo y de la sanatio in radice. El cambio de modelo territorial y, por tanto, de Constitución, ha abierto su compuerta y es necesario encauzar el proceso para que el torrente no se lleve por delante los avances de los últimos treinta años. El espíritu reformista de Jovellanos, Ortega y de los liberales de UCD no puede quedar anulado por la capacidad de regate de Zapatero, que utiliza la habilidad negociadora de CiU y el silencio de los corderos, con cuya piel cubre sus vergüenzas la inexistente sociedad civil española, para protagonizar en exclusiva el cambio.

Chulear a ERC es descubrirse ante ETA
Román Cendoya  Periodista Digital 25 Enero 2006

Rodríguez es un político de regate corto. Con el ninguneo a su partido y la alevosía del sábado por la tarde ha liquidado el proyecto de una Cataluña de “izquierda progresista”. Dos años ha durado la arquitectura postelectoral que organizó el PSOE para desalojar, por fin, al nacionalismo de derechas de CiU e instalar un gobierno de “progreso” en Cataluña. La efímera coyuntura progresista ha sido liquidada en una tarde de sofá. El nuevo modelo de organización territorial de la nueva izquierda española consiste en que Cataluña se convierta en el cortijo de CiU. El problema que tiene Rodríguez es que toda la estabilidad que gana debido a Cataluña puede estar perdiéndola debido a Euskadi. No hay que olvidar todas las veces que los dirigentes de ERC han recordado que el Estatuto de Cataluña suponía un avance para resolver el mal llamado “problema vasco”. Chulear a ERC es descubrirse ante ETA.

El modelo que los López Álvarez y los Egiguren han presentado ante ETA-Batasuna es organizar en Euskadi lo mismo que en Cataluña. El acuerdo se basa en algo tan sencillo como plantear que si Batasuna se separa o abandona la violencia (qué reconocimiento más explícito de que es ETA) puede plantearse en Euskadi, al igual que en Cataluña, una coalición de izquierda progresista entre PSE, Batasuna y EA para desalojar al PNV. Todo “muy bonito” y posible hasta el sábado. ¿Le compensa a Batasuna-ETA dar ese paso para que luego le hagan lo mismo que a ERC en Cataluña? ¿Alguien puede creer que ETA va a regalar un abandono de la violencia al gobierno sin asegurarse de que, una vez dejadas las armas, no les van a dejar tirados como a Carod en Cataluña? Rodríguez ha podido resolver el obstáculo de una negociación que le producía desgaste, pero ha abierto un horizonte de desconfianza e irritación en quienes, entre otras cosas, diseñaron en Perpignan la agenda política que milimétricamente se ha seguido. ¿De verdad que CiU se fía de un Rodríguez que es capaz, en unas horas, de machacar a Maragall y de traicionar a sus socios? Es obvio que CiU nunca se había encontrado con un traidor inútil tan útil. No es ninguna sorpresa. Desde que prometió cumplir y hacer cumplir la Constitución sólo ha hecho todo lo contrario. Volviendo a lo importante, habrá que observar cuál es el próximo movimiento de ETA y para ello habrá que interpretar los gestos de la traicionada ERC. Y Maragall ¿qué opina?.

Legalidad y legitimidad: ¿a quién vinculará el nuevo Estatuto catalán?
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 25 Enero 2006

En 1932, el mayor cultivador del Derecho público europeo del siglo XX, Carl Schmitt, publicó un librito titulado Legalidad y legitimidad en el que analizaba los peligros de la identificación entre esos dos términos, según la cual todo lo legal sería legítimo.

Esa identificación procede de una época en que la legitimidad representativa de los parlamentos se oponía a la legitimidad histórica de los monarcas y le imponía límites precisos para la protección de la libertad y la propiedad de los ciudadanos. Ahora bien, en las modernas democracias pluralistas, en las que los monarcas han desaparecido como antagonistas de los Parlamentos y se han eliminado las restricciones del liberalismo decimonónico al sufragio, que garantizaban la identidad de los valores e intereses representados en aquéllos, equiparar legalidad a legitimidad supone ofrecer a los enemigos del sistema la oportunidad de utilizar la ley para destruirlo.

La manera de lograrlo es aprovechar las primas que la mayoría parlamentaria obtiene de la identificación entre legalidad y legitimidad para crear situaciones irreversibles para futuras mayorías, e incluso imposibilitar la alternancia política. Exactamente lo que se pretende con el pacto que se acaba de consumar para romper con la legitimidad constitucional de 1978 e instaurar otra nueva a través de un Estatuto de Autonomía.

Frente a esto, Schmitt propugnaba deducir de la Constitución un orden sustancial de valores intangible para el legislador, y asignar la garantía del mismo a un "defensor de la Constitución" (título de otra obra suya). Para el gran jurista, ese defensor no sería un Tribunal Constitucional, que, como demuestra lo que está pasando en España, no sirve para afrontar los casos de excepción, sino un presidente de la República elegido directamente por el pueblo y, por tanto, dotado de tanta o más legitimidad democrática que el Parlamento.

Los españoles no tenemos presidente de la República, sino un monarca que probablemente firmará el acta de defunción de la corona el día en que sancione el nuevo Estatuto catalán, como el presidente del país de Schmitt firmó la de su magistratura en 1933 por carecer de la energía suficiente para convertirse en el defensor de la Constitución. A nosotros sólo nos queda el principio de que una mayoría parlamentaria no puede obligar a las que vengan después.

Esto significa: que las inversiones públicas que el nuevo Estatuto promete necesitan ser recogidas en los Presupuestos Generales del Estado de cada año; que la financiación autonómica puede ser modificada unilateralmente por el Estado mediante ley orgánica; que los Consejos judiciales autonómicos pueden ser suprimidos reformando la Ley orgánica del Poder judicial; y que el ejercicio de las competencias que el artículo 149.1 de la Constitución reserva al Estado puede ser recuperado por éste en cualquier momento.

Firmas para opinar
El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, recuerda y advierte que él sí puede plantear recurso de inconstitucionalidad al Estatuto
CHARO ZARZALEJOS ABC 25 Enero 2006

MADRID. Los asiduos a estos desayunos detectacmos enseguida el ambiente. El de ayer, en el Fórum Europa, era de lleno total y, desde luego, de expectación. Mucha expectación porque Mariano Rajoy, de manera deliberada, había guardado silencio. Subió a la tribuna y desgranó el contenido de las enmiendas que, «una a una», va a plantear ante la Comisión Constitucional. Desde Génova se había avisado de «un discurso importante». Por un momento la intervención parecía caerse porque, en grandes líneas, ya se conocía su posición.

Pero llegó la sorpresa en forma de iniciativa popular para que «los españoles opinen». Desde hoy, el PP va a recoger firmas -«quiero millones», diría Rajoy fuera del acto-, que es tanto como movilizar al partido y renunciar, como algunos podrían haber sugerido, a sacar a la gente a la calle. «Lo mío es el debate», ha dicho muchas veces. Y va de cabeza a él. «Vamos a defender una a una todas nuestras enmiendas».«Espero que sea un debate con luz y taquígrafos» sobre un acuerdo «que todavía no conocemos» y que en todo caso responde al hilo conductor «de la estrategia del PSOE que es el debilitamiento del Estado». No se centró de manera especial en el asunto de la financiación, que no le gusta y que cree que tendría «efectos letales» si se generaliza.

«Voy a hablar y a defender cuestiones que la gente entiende». El ejemplo fue el niño de Badalona que no puede estudiar en castellano, o la obligación de etiquetar en catalán cuando hace años «en Torremolinos había carteles en las tiendas diciendo que se hablaba en castellano. ¿Y qué?». Va a preguntar quién va a mandar en los inspectores de Hacienda en Cataluña y qué va a pasar con el marco de relaciones laborales. Escuchaban Santiago de Ybarra, José María Bergareche, Alejandro Echevarría, Iñigo Oriol, Ignacio Galán, Ana Botella, Fidalgo, Ruiz- Gallardón, Luisa Fernanda Rudí...

Antes de todo esto quiere que conste en el Estatuto que la soberanía reside en el pueblo español. Enmiendas, muchas enmiendas y como no se acepta que esto es una reforma constitucional, «por lo menos que los españoles puedan opinar». ¿Cita con Zapatero? Si el presidente le llama, él va pero «¿qué me va a decir? ¿Qué me va a decir si ha preferido a ERC?» Josep Piqué le escuchaba con gesto austero. «Estoy harto de que me den golpes por todas partes». «El señor Piqué ha defendido las posiciones del PP en Cataluña. Es el líder del PP en Cataluña y tiene mi pleno apoyo»,afirma Rajoy. Ángel Acebes ayer no habló con Piqué pero sí dijo que él siempre estaba de acuerdo con todo lo que decía el señor Rajoy. «Ya veremos, ya veremos», afirmaba Piqué que si bien agradeció las palabras de Rajoy se mantenía en el ya veremos porque «esto es muy duro». Ayer mismo por la tarde se reunían. Rajoy no deja que se vaya.

Y serán Rajoy, Acebes y Zaplana quienes lleven el peso del debate. Hoy, el portavoz se reúne con Pérez Rubalcaba. Zaplana irá sin papeles. A escuchar y a decir que a estas alturas,cuando ya está todo medio hecho -«no han cerrado nada», advierte Rajoy- el PP va a defender sus posiciones en donde hay que hacerlo. Y Mariano Rajoy insiste: «El gobierno, si quiere, tiene una oferta entregada desde enero y por escrito». Y leyó el pacto del Tinnel.«Me gustaría que algunos se pusieran en nuestro lugar».

A su aire, Enrique Múgica, Defensor del Pueblo. Está a la espera del texto definitivo «y entonces veremos, pero recuerdo que soy una de las cuatro instituciones que tiene legitimidad para poner recurso de inconstitucionalidad cuando lo considere». Dicho queda.

Susurros y referéndum con churros
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 25 Enero 2006

Susurros: le cuenta a Marcello el tigre de cuenca desde el lecho del dolor, donde anda postrado por un mal swing, que Zapatero, montado en su nuevo Ferrari nacionalista, pretende hacer este fin de semana el doblete del País Vasco y poner en marcha la negociación con ETA, tras una declaración de la banda y a la vez de un pacto de gobierno o estatutario entre el PNV y el PSE. Veremos qué pasa si esto es verdad, porque con ese lobo llevan ya demasiado tiempo avisando, y si este truco o realidad del lobo que va a llegar vestidito de cordero ha sido la palanca por la que le han tapado la boca a los barones del PSOE que se oponían al Estatuto catalán. Y dicho esto vamos al café con churros, ahora que ya sabemos que Piqué sigue en el PP y que Rajoy lo ha logrado tranquilizar.

La gravedad de la situación política no había previsto un escenario, ni una estrategia bien premeditada, ni una solemne declaración. En el PP son así de campechanos y Rajoy tardó en salir a dar la cara ante el Estatuto, pero al final apareció y lo hizo con una taza de café, en medio de un gran salón y con el garbanzo negro de Piqué sentado en una de las mesas de desayunar, como Judas se sentó en la última cena, pero con un agravante: lo de la espantá de Piqué no es una novedad. Ya estuvo en el PSUC y luego con CiU y con De la Rosa, y ahora con los capullos del PP que en otro desayuno, en el de los maitines, no supieron detectar los planes ocultos de su dirigente catalán, al que dicen haber domado por un tiempo prudencial.

En todo caso, Rajoy pide un referéndum nacional y Rubalcaba, que actúa y duerme en plena inconstitucionalidad, nos dice que eso es inconstitucional. Pero ¿no es tan bueno el Estatuto para España y para los españoles como dicen Zapatero, De la Vega, Mas, Maragall, De Madre, Montilla, etc.? Pues muy sencillo, que se someta al aplauso de todos los españoles, que son, por el momento, los dueños de la soberanía nacional y que el pueblo hable, opine y juzgue con la mayor expresión de la democracia, esa de la que tanto habla Zapatero para justificar sus continuas violaciones de la ley y también de la propia Constitución que vulnera, de cabo a rabo, el Estatuto catalán.

Rajoy se pasó tres horas a solas con Piqué pidiéndole tranquilidad, pero el daño ya está hecho y Piqué no está en condiciones ni de liderar el PP en Cataluña, ni de dar ahora la batalla de la inconstitucionalidad, ni de contar con la confianza de los suyos, que no le van a perdonar que les haya estropeado el arranque de su contraataque al Estatuto de Zapatero, Mas y Maragall, los que esperan el regreso de Carod como si de un mal hijo pero hijo pródigo se tratara, porque hoy regresará a la Moncloa a que le den su globito, su regalito, su foto, y todos a correr alegremente por el patio florido de la Font del Gat.

A Rajoy le ha pasado lo de Piqué por no salir el primero, y a ver si aprende y tira de una vez por la ventana a Belén, Elorriaga y Arriola, y saca de los maitines a Aragonés y coloca en su lugar a Camps, para que le haga la pirula a Zaplana, que quita más que da, y que se empeñó en ser el primero en hablar del Estatuto y que constituye un motivo más del cabreo de Piqué, que, dicho sea de paso, sabe que Zaplana y sus pastores alemanes de la información son los que están hundiendo en Cataluña al PP.

Y se le juntaron al catalán Piqué —otro invento de Aznar, para entregarle a Pujol la cabeza de Vidal Cuadras en 1996 a cambio de su investidura— el hambre de pacto con los nacionalistas con las ganas de decirle al zaplanismo de la bronca continuada ahí os quedáis. Y todo ello porque Rajoy no se ata los machos, no pone orden ni autoridad y ha convertido el PP en un festejo casi asambleario, y así les va. Aunque de momento ya tenemos Estatuto y una petición de referéndum ad hoc que Zapatero vetará, porque una cosa son los derechos de Cataluña y otra los de todos los demás.

Piqué, en un "corralito" que Acebes y Vidal-Quadras ponen patas arriba
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigital  25 Enero 2006

Catalanizar el PP y, al mismo tiempo, fortalecer su papel de única oposición en Cataluña. Es lo que quiere lograr Piqué con el visto bueno de Rajoy.

25 de enero de 2006. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir. Lo dijo el poeta, para indicar la condición perecedera de cualquier humano sueño de grandeza. A la mar de la realidad (de la dura realidad sobre si el carácter nacional español del PP es algo que se debe seguir escondiendo en Cataluña y no exhibir, que sería el morir de Josep Piqué, presidente del PPC) deberá adaptarse el antaño alto cargo de la administración Pujol y después varias veces ministro.

Ensoñaciones nacionalistas
Un asunto de fondo en el que resulta desconcertante escuchar por un lado a Piqué defendiendo el "corralito" catalán y, por otro, al resto del partido, con su líder Mariano Rajoy a la cabeza, poniendo negro sobre blanco los riesgos de una operación estatutaria que nace viciada de política en origen. Jaleado por La Vanguardia y El Periódico de Catalunya, acogido en la tribu nacionalista, el líder popular catalán vio posibilidades de sumarse al festejo contra la existencia de la nación española, a la que supuestamente sirve el PPC, aunque con un entusiasmo harto limitado, e inmediatamente salió a afearle la frase el secretario general, Ángel Acebes, advirtiendo de que se equivoca quien diga algo distinto a lo que desde la calle Génova se dice.

Esa misma tarde, Piqué –además de acatar la orden de silencio que le impuso Rajoy– se vio obligado a desmentir ciertas filtraciones que apuntaban a su dimisión.

En los llamados maitines, esa reunión de los lunes por la mañana en la que los que llevan el peso de la estrategia política se encierran para tratar asuntos externos e internos, Piqué se quedó literalmente solo. Allí insistió en ser la única voz del partido en Cataluña y alegó que el pacto pertrechado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de CiU, Artur Mas, incluía puntos apreciados por los catalanes y hasta recogía propuestas del PPC, como la agencia tributaria consorciada o las inversiones. Ninguno de los asistentes acudió en su ayuda.

Es más, ninguno de ellos se atreve a hablar en esa cita a calzón quitado porque sabe que buena parte de lo que diga lo verá reflejado al día siguiente en páginas, de papel o digitales, de los periódicos. Y es que el nivel de relación entre Piqué, Zaplana, Acebes, Ruiz-Gallardón, Arenas, Mayor Oreja, Arriola, etcétera, deja mucho que desear.

Hoy, según dicen, Acebes, al igual que el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, echarían a Piqué por traidor a los principios del partido. Pero Rajoy ni siquiera piensa en rectificar una política, la del PPC, que da tumbos, sin criterio, sin garra, sin nervio, sin solución para casi nada. El gallego es un tipo con cierta fama de indolente, al que le cuesta arremangarse, bajar al ruedo y coger al toro por los cuernos. Y es que, hasta ahora, asume la necesidad de defender en Cataluña el españolismo con la integración de un cierto sentimiento nacionalista. Ocurrió así, por ejemplo, en Galicia, donde Manuel Fraga logró que el PP sumara los votos de la burguesía nacionalista gallega. Las herramientas de Piqué son la reivindicación del centro y el diálogo, que habitualmente acaba en asumir que el discurso de la izquierda tiene razón.

La oposición de Acebes y Vidal-Quadras
Si ante una desautorización frontal y sin piedad del secretario general, que Rajoy eligió como su segundo en un congreso, el hoy líder deja claro ante un selecto auditorio en el Ritz que quiere seguir contando con la colaboración del presidente del PPC, sólo cabe una salida: Acebes debería coger el portante y marcharse. A decir de mucha gente en la sede de Génova, gente con la que he podido hablar largo y tendido, el número dos del partido ha venido destrozando en privado y sin matices la gestión de Piqué, al que acusa de no haber alertado a tiempo sobre lo que se cocía en el Parlamento autonómico en el que nació el proyecto de nuevo Estatuto.

En la crítica feroz coincide con el eurodiputado Aleix Vidal Quadras, que viene cargando su artillería contra el "recién llegado" -como califican a Piqué sus enemigos en el aparato del partido-. Y es que no hay muralla, valladar o presa capaz de frenar un Vidal-Quadras que avanza desbocado, como un turbión, entre los votantes del PPC. Sin matices. "Vidal-Quadras no viene a Barcelona a dar conferencias si no cuenta con el visto bueno de Acebes", advierte un dirigente popular catalán. Pues bien, para febrero el que fuera apartado por Aznar para pactar con Pujol prepara varias intervenciones más. La actual crisis nacional ha "cargado las pilas de Alejo", subraya uno de sus próximos

Totalitarismo y terrorismo
Eduard Yitzhak Calafí  Periodista Digital 25 Enero 2006

Actualmente las dos potencias terroristas, son Irán, como estado islámico chiita, y Arabia Saudita , como vanguardia del estado musulmán sunnita. Tanto uno como el otro no aceptan disensiones, Irán no tolera a su minoría árabe, ni a sus sunnitas. Arabia Saudita no tolera a su minoría chiita. Y obviamente, no sólo no toleran a los judíos, está prohibido en Arabia Saudita vivir a los judíos, es un estado “judenrein”- “judenfrei” -libre de judíos, limpio de judíos- leyenda que colocaban los nazis y sus colaboradores en la entrada de las poblaciones de las que se había expulsado a todos sus pobladores judíos. y las docenas de judíos que viven en Irán , están en la cárcel.

Esos dos países son los mayores exportadores de terrorismo, en agentes, en ideología totalitaria y en “misioneros de la muerte”.

Su misión es convertir al mundo al Islam,
Se financian con los petrodólares, sus medios son el terrorismo, las acciones terroristas;
Su objetivo es convertir el mundo al Islam, en el chií, Irán y en el sunní, Arabia Saudita.

Ellos saben que el resto de los habitantes de la Tierra no “se convertirán al Islam por la persuasión de sus acciones asesinas, su estrategia es fatigar al contrario, desestabilizar a Occidente, un Occidente en decadencia moral, con complejo de culpabilidad por su pasado colonialista, racista y genocida. (la victima propiciatoria fue el pueblo judío en Europa)
El antijudaísmo europeo procede de otro totalitarismo.

En sus inicios, el cristianismo nació en el seno del judaísmo, y su expansión fue en las sinagogas, como una rama más de las que había en el judaísmo, y a grosso modo se independizó al aceptar como divinidad al rabino judío Yeshu –Jesus-. En sus tiempos primigenios, el cristianismo no utilizó la violencia para la convertir al resto de los mortales, era una secta judía , que absorbía la tolerancia a la disensión propia del judaísmo, podríamos decir que mientras fueron “judíos” sus métodos eran pacíficos y tolerantes, intentaban persuadir, sin utilización de la violencia.

Cuando ya fueron menos “judáicos” y más romanizados, adquirieron el background de Roma, su brutalidad, su amor al poder, su intolerancia y aniquilación de la disensión. La Roma Cristiana, la romanización de esa nueva religión absorbió los valores de conquista, de imperio, intolerancia, de expansión y de universalización –catolicismo- centralizados en la “Roma espiritual” y real; abandonaron lo que para los neoplatónicos cristianos era la “Jerusalem espiritual” y oprimieron a la Jerusalem real- la Jerusalem judía-. Destruyeron la real Jerusalem, la transformaron en una tierra quemada y desierta.
La Roma imperial se transformó en Cristiandad, con todo su poderío y posterior decadencia.

Empezó, de nuevo un antijudaísmo de nuevo cuño, el antijudaísmo cristiano. ese caínismo contra Abel, tal como se refirió el papa Juan XXIII en su Oración de arrepentimiento redactada poco antes de su muerte, el 3 de junio 1963:
“Reconocemos ahora que muchos, muchos siglos de ceguera han tapado nuestros ojos de manera que ya no vemos la hermosura de Tu pueblo elegido, ni reconocemos en su rostro los rasgos de nuestro hermano mayor. Reconocemos que llevamos sobre nuestra frente la marca de Caín. Durante siglos Abel ha estado abatido en sangre y lágrimas porque nosotros habíamos olvidado Tu amor. Perdónanos la maldición que injustamente pronunciamos contra el nombre de los judíos. Perdónanos que, en su carne, te crucificásemos por segunda vez. Pues no sabíamos lo que hacíamos…”
El papa Juan XXIII . el 3 junio de 1963

El cristianismo se ha apaciguado- aún quedan sectores en armas- como en Irlanda del Norte, pero a partir de la paz de Westfalia el 1648, después de la cruenta guerra de los Treinta Años, de 1618 al 1648, guerra entre protestantes y católicos. Las dos organizaciones terroristas que asolaban Europa: la Unión Evangélica Protestante-creada en 1608, y la Santa Liga Católica, creada en el 1609, tuvieron que firmar la paz en1648.

También apaciguó al cristianismo la Revolución francesa, su laicismo,
Será Napoleón Bonaparte el primer mandatario europeo en otorgar a los judíos la ciudadanía con plenos derechos.
Pero también sabemos que posteriormente hubo el peor retroceso y el máximo exponente ,peor que Caín, será la perversión y maldad de la Alemania-Austria nazi y sus colaboradores – numerosísimos en Europa, que gozarán del apoyo entre otros de la Iglesia Católica y también de la mayoría de protestantes alemanes y de las elites y dirigentes del mundo árabe musulmán, como el mufti de Jerusalem, Al-Husseini, y de los dirigentes laicos del panarabismo nacional socialista del Baas, etc..

Pero los musulmanes enmascaran la Historia cuando dicen que ellos fueron liberadores de la Humanidad, que fueron civilizadores en su esplendor árabe-musulmán, su apogeo en Occidente, en concreto su expansión y propagación en el Al-Andalus fue con sangre y fuego, con victorias militares, ya su fundador Muhammad empezó la Yihad, en su jefatura religiosa realizó- de promedio- 9 guerras por año.

La biografía de ese Conquistador, Muhammad o Mahoma, llena un dossier de hazañas bélicas, de brutalidad, de no perdón y de intolerancia y abusos sexuales, de pederastia.

Los padres fundadores de esta religión es de guerras contra los infieles, contra los judíos y contra los cristianos, y también entre ellos se combatían , los nietos de Muhammad son asesinados por los sunnitas; los seguidores, también asesinos, de los nietos de Muhammad serán los chiitas. Toda una historia de intolerancia y asesinatos, de expansión militar por el mundo, que dura hasta ahora y que se reavivo a principios del siglo pasado, empleando desde el terrorismo a la amenaza nuclear.

La estrategia es de acoso y derribo; generar intranquilidad en Occidente, generar el problema y a la vez dar la solución: el Islam. (“El Islam es la solución,”es el slogan preferido de los islamistas, Hermandad Musulmana, Hamas, Mahmoud Ahmadinejad-Presidente de Irán.)

De ahí la táctica de financiar a sus imanes- dependiendo las madrassas del mundo islámico de Arabia Saudita,
Utilizan el terrorismo en Irak, en Jordania , en Argelia, en Indonesia, en Filipinas, en España, en EEUU, en el Reino Unido, etc para amedrentar a sus respectivas poblaciones… para perpetuar un pensamiento monolítico, homogéneo , sin discrepancias, pues toda diferencia, toda disensión se resuelve con el asesinato y eliminación del contrario.

En la medida que la población árabe y/o musulmana sea más tolerante con las disensiones, con las discrepancias ,con la divergencia, con la alteridad, con “el otro” el apoyo que la población musulmana brinda a los terroristas disminuirá

La Historia del Terror es la historia de la humanidad, actualmente sus escritores son los musulmanes, el terrorismo islámico “goza de muy buena prensa” en el mundo árabe y musulmán.

¿Existe alguna fatwa contra Osama Bin Laden?
¿Ha habido manifestaciones en el mundo árabe y musulmán en contra del terrorismo que los shahids– suicidas asesinos- realizan contra los israelíes, contra los españoles, contra los ingleses, contra los ciudadanos de Balí o de Filipinas,o en Indonesia o la la India y otros lugares del planeta?

Imaginémonos que los atentados del 7 de Julio en Londres hubiesen sido perpetrados por un grupo españolista autocalificado “Batallón por un Gibraltar español”

¿Cuál hubiese sido la reacción de la población española en contra de este grupo terrorista? , todos sabemos que se hubiese declarado la población española en contra- con manifestaciones en la calle- los Diputados del Gobierno, el Gobierno, la Media, todos los contertulios hubiesen criticado a esos terroristas y todos habrían dicho o expuesto que no representan a la nación española, que una cosa es reclamar Gibraltar y otra es asesinar, otra cosa es el terrorismo…y se hubiese dado soporte a la población inglesa.

Volviendo al los hechos acaecidos realmente, ¿Ha habido manifestaciones en contra del terrorismo, en este caso y en los demás, en el mundo árabe y musulmán?

¿Ha habido manifestaciones en contra de las declaraciones del Presidente de Irán -incitador al suicidio-asesino de los Shahid del Islam?

¿hierven las calles árabes y/o islámicas en contra del neonazi presidente de Irán que quiere destruir Israel ?
El presidente de Irán ,Mahmoud Ahmadinejad el 26 octubre 2005 declaró “muy pronto esta mancha de desgracia (Israel) desaparecerá del centro del mundo y esto es alcanzable”.

¿Ha habido grandes manifestaciones de europeos por las calles en contra de estas declaraciones genocidas?

¿Es debido al antijudaísmo de una gran parte de europeos el que les sea indiferente contemporizar con el terrorismo de los imanes y con el desarrollo de la bomba atómica de Irán y sus deseos confesos de querer la destrucción de Israel?
¿Acaso no hubieron “pacifistas” en Europa en contra de la intervención de los Estados Unidos en Irak?

¿No hubo ecologistas de Green Peace y otros manifestándose contra las pruebas nucleares de Francia en Oceanía¿
¿Dónde están los “pacifistas” y los ecologistas , cuando el Presidente de Irán amenaza con destruir Israel?
Estos “ecopacifistas” ignoran o quieren ignorar ,que para el totalitarismo terrorista islamista, Israel es el primer eslabón a combatir para implantar su ideología irredentista y a la vez es la excusa de todos sus males, el chivo expiatorio, como antaño lo fue en la cristiandad,

Y que después del “objetivo” de Israel, en el punto de mira de los islamistas están el resto de países, entre ellos Europa.
El cristianismo ha tenido un Papa, Juan XXIII que reconoció los siglos de ceguera del cristianismo y pidió perdón.
¿ Cuando pasará esto en el mundo musulmán?

El castellano es la primera lengua para más de la mitad de los catalanes
Á. MARÍN ABC 25 Enero 2006

BARCELONA. El 53,5 por ciento de los ciudadanos de Cataluña considera el castellano como la primera lengua -aquella que es transmitida en el seno familiar y adquirida en el proceso de socialización del individuo-, frente al 40,4 por ciento de la población (2.213.100) que aprendió el catalán en su casa, según lo datos facilitados ayer por la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat. Tan sólo un 2,8 por ciento de los entrevistados dice que aprendió simultáneamente los dos idiomas en sus primeros años de vida.

Esta situación lingüística es más evidente aún en la región metropolitana de Barcelona, donde viven 4,2 millones de habitantes, ya que el 61,5 por ciento de la población considera el castellano como lengua materna.

El predominio del castellano como lengua más hablada de pequeño en los hogares catalanes es, según los autores del informe sobre usos lingüísticos en 2003, «una consecuencia de los elevados flujos migratorios registrados en Cataluña en el curso del siglo XX».

IÑAKI EZQUERRA, PORTAVOZ DEL FORO ERMUA
"Hoy el que paga el impuesto de ETA te mete la bola de que no ha pagado y de que es un “resistente”. Algo es algo. Por lo menos se ven en la necesidad de mentir"
Minuto Digital 25 Enero 2006

¿Qué hace un intelectual de prestigio como usted metido en estos líos?

Hago lo que me parece que inevitablemente debe hacer alguien que, como yo, se dedica a escribir en una situación tan inadmisible como la vasca y en un momento tan crítico como el que vive España. Yo creo que ese famoso consejo que a veces te dan los tuyos de “no digas nunca lo que piensas” lo podría llevar a la práctica alguien que vive de vender coches o pescado, pero no alguien que vive precisamente de lo que piensa como es mi caso. Para mi profesión eso sería catastrófico.

Yo me he encontrado en esta situación de un modo natural, sin forzarme, sin ninguna conciencia de hacer nada que sea extraordinario, simplemente intentando ser consecuente no ya con mis convicciones éticas y mi ideología sino con algo más prosaico e inmediato como es mi propio trabajo. No soy yo el que está fuera de lugar sino los que han creado esta situación delirante, o sea ETA y los nacionalistas. Por mi parte hago lo que sé, que es hablar y escribir. Llevo toda la vida diciendo lo que pienso en mis artículos y mis libros, participé activamente en la Transición primero, luego en el Movimiento Pacifista y ahora en el Movimiento Cívico. Si no lo hubiera hecho, si no llego a escribir lo que pienso cuando escribo me habría salido una úlcera de estómago o vete tu a saber.

Eran muchos, desde diferentes tribunas, los que daban por fenecido el movimiento de resistencia ciudadana en el País Vasco ¿Lo hacían por interés político?¿Personalismos?

En el mejor de los casos ha habido gente que daba por finiquitado el Movimiento Cívico por pesimismo. En otros casos ha sido por interés ideológico en que desapareciera o por interés práctico de hacer méritos para un partido. Y luego, en efecto, hay también personalismos. Hay gente que es como el perro del hortelano, que si ellos no se mueven no soportan que otro se muevan. Los personalismos son muy peligrosos. Yo creo que la situación tan dura que vivimos los demócratas en Euskadi hace comprensible cierta vanidad que nos compense de la situación de estigmatización y “apartheid”, de desprecio hacia nuestro testimonio que padecemos. Es humano que exista esa pequeña vanidad a la que agarrarte, ese orgullito de no haber cedido. Lo que no entiendo ni entenderé nunca es que la vanidad llegue a actuar en contra de la causa que defiendes y por la cual te están persiguiendo. Eso es de necios. Pero pasa. El ser humano es asombrosamente contradictorio y estúpido.

Desde la concentración de Madrid están ustedes en boca de todos ¿Ha marcado el acto de Madrid un antes y un después para Foro Ermua?

Sí por varias razones. Primero porque era un acto arriesgado con los pocos medios de que disponemos. También porque era llevar el Movimiento Cívico del País Vasco a Madrid y porque ideológicamente abordábamos de un modo lógico y coherente pero novedoso el debate estatutario que afecta no sólo al País Vasco sino a Cataluña, a Galicia y a todos los españoles. Hay a quien le cuesta todavía comprender que la actual subasta estatutaria que han montado los nacionalismos llamados “periféricos” presenta, aparte de unos postulados antidemocráticos basados en la negación del individuo, un discurso chantajista que en el fondo de la misma naturaleza que el ultimátum sobre el acercamiento de los presos de ETA que le costó la vida a Miguel Ángel Blanco. A la bufonada de Carod-Rovira en el Pacto Perpiñán y a la estrategia de los nacionalistas –expresa en la Declaración de Barcelona- de presionar unidos –esto es con Batasuna- para avanzar hacia el objetivo común de la independencia se añade ahora este destemplado desafío estatutario que amenaza con la desestabilización, la guerra vil y lo que haga falta así como el hecho evidente de que lo que se consiga imponer en el Estatut es la llave de lo que se consiga en Euskadi y en Galicia. Debemos hablar claro y sin complejos a la hora de defender la unidad de España porque es por esa unidad por la cual ETA nos amenaza y ha cambiado nuestra vidas, porque para ETA significamos España y le estorbamos en la medida en que le hace daño esta significación. Sería una paradoja ridícula que no defendiéramos los principios y los valores con los cuales el mundo de ETA nos identifica no de manera gratuita y por los cuales nos hemos complicado la existencia. Eso sería como si a un ladrón que nos dispara porque no le dejáramos robar le explicáramos que no somos policías y que tampoco creemos mucho en la propiedad privada. El paso que hemos dado en el Foro Ermua consiste en que estamos ensanchando y delimitando ese espacio discursivo e ideológico en el que la unidad de España cabe como concepto democrático, como bandera movilizadora y como valor moral sin incurrir ni en el franquismo ni en el nacionalismo.

Ahora se han marcado unas metas que pasan por Barcelona y Bilbao. Sin duda se sienten ustedes fuertes, pero ¿confían en la respuesta ciudadana? ¿de los medios de comunicación?

Confiamos en que navegamos en la dirección adecuada del viento democrático y en que, por esa mis razón, quienes no nos apoyan hoy nos apoyaran mañana porque no les quedará más remedio. Lo que es consistente y es de verdad dura mientras que las argucias, las tácticas y las estrategias interesadas se caen por su propio peso. En cuanto a la respuesta ciudadana nosotros no somos políticos profesionales y por lo tanto no nos dejaría en evidencia la falta de asistencia a nuestras convocatorias. No estamos en el espacio público para demostrar que somos la repera arrastrando a las multitudes sino para despertar la conciencia ciudadana individuo por individuo. No necesitamos votos sino compromiso porque no vamos a ganar o a perder ningunas elecciones ni a ejercer el poder. Por de pronto lo que necesitamos es ejercer el derecho de opinión. Eso ya es mucho. La masiva respuesta que tienen nuestras concentraciones es simplemente prueba del éxito y de que hemos sido entendidos. La escasa respuesta sería la prueba de que somos más necesarios que nunca y de que hay que seguir trabajando en esa dirección, haciéndonos entender, luchando por hacer valer nuestros valores y principios que son los de todos los españoles. La escasa respuesta no nos pondría en evidencia a nosotros sino a la sociedad. Además, cualquier constitucionalista del País Vasco está más que acostumbrado a la soledad y a los fracasos. No hemos conocido otra cosa en treinta años. Estamos ya curados de espanto.

Usted ha sido muy valiente a la hora de denunciar el papel de la Iglesia Vasca en la perpetuación del problema terrorista en el País Vasco, ¿ha cambiado algo, o sigue pensando que la iglesia mantiene un silencio cómplice con el separatismo vasco?

La situación no ha cambiado en absoluto. La Iglesia vasca no es que sea cómplice del nacionalismo vasco. Es el nacionalismo vasco. Han cambiado algo las formas. Se ha producido un proceso paralelo al del PNV propiciado por elo paso del tiempo y la caducidad de sus líderes. Setitén se ha jubilado en la Iglesia como Arzalluz en la política y esto es un alivio simplemente por el hecho de perderlos de vista, pero lo mismo que Imaz anda intentando dar gato por liebre con un lenguaje más hipócrita y jesuítico el Obispo Uriarte acaba de decir que “la aplicación inmediata de la justicia puede obstaculizar el camino hacia la paz” y se ha quedado tan ancho. Realmente yo me alegro de ser agnóstico. Si fuera católico sufriría mucho en el País Vasco. Aguantar un mitin todos los domingos de tu enemigo es una mortificación. Si existe el cielo los cristianos vascos demócratas ya se lo han ganado sólo por eso, por las tergiversaciones, las omisiones, el feo estilo de la mayoría de los curas vascos, su complicidad con el poder, sus guiños cómplices con los bestias pardas de ETA, su frialdad, su viscosidad moral, su infamia… ¡Qué tíos más repugnantes! Yo iría contento al infierno antes que compartir la eternidad con ellos. Aún así hay excepciones admirables como Antonio Beristain, Fernando García de Cortázar, Jaime Larrínaga… Con esos el infierno si existe sería más que llevedero.

También son muchas las voces que acusan a grupos empresariales vascos de apoyar al separatismo abertzale, ¿son cómplices esos grupos de la falta de libertades en el País Vasco?

Por supuesto. Hay una ETA financiera que es la que va a ser sentada en el banquillo del Macrojuicio contra ETA y que es la que sostiene a ETA económicamente cuando le faltan recursos. Con ese dinero se puede prolongar y se está prolongando la vida de la lacra terrorista. Luego hay sectores empresariales que simplemente son miedosos y tragan con lo que les echen. Pero algo se ha cambiado. Hace treinta años estaba hasta mal visto por la sociedad vasca que la familia de un secuestrado no pagara el rescate. Se condenaba el impago más que el propio secuestro. Hasta ahí llegaba la desfachatez de la cobardía o de la complicidad, la tergiversación de valores y principios. Además de estigmatizar ETA a esas víctimas con el sufrimiento las estigmatizaba la propia sociedad culpabilizándolas de que no pagaran a los secuestradores o sea de que no cometieran lo que a todas luces es un delito, puede que comprensible pero un delito al fin y al cabo ya que pagar a ETA es pagar futuros asesinatos. La sociedad vasca se permitía juzgar así a la víctima con esa falsa moral. Hoy el que paga el impuesto de ETA te mete la bola de que no ha pagado y de que es un “resistente”. Algo es algo. Por lo menos se ven en la necesidad de mentir. Se ha avanzado un poco. Al menos en la visión moral del problema las cosas han empezado a estar en su sitio.

¿La sociedad vasca sigue enferma al tolerar que los violentos marquen su destino político?

Por supuesto que la sociedad vasca está enferma pero la enfermedad ha calado también en la sociedad española, lo cual demuestra el poder y la responsabilidad que tiene buena parte de nuestra clase política al inocular el virus de ese conformismo social ante el terror. Ha habido varios momentos en que la sociedad vasca ha reaccionado contra ETA. Pienso en las movilizaciones pacifistas por el secuestro de Julio Iglesias Zamora y en la revolución democrática de Ermua. Pero luego esa misma sociedad ha dejado que los nacionalistas, que tuvieron que sumarse a ese rechazo de ETA para no quedar en evidencia, borrasen las pistas de esas rebeliones. Hoy los nacionalistas se aprovechan de la legitimidad que les dio esa condena del terrorismo para hacer valer el chantaje y rechazar a las víctimas. Hoy hemos retrocedido a la época anterior al Pacto de Ajuria Enea pero el nacionalismo se aprovecha de la legitimidad que le dio aquel pacto. Hoy el PNV no condena a ETA con la misma apariencia contundente que en la época Ardanza. Es como si dijeran: como ya hemos cumplido y hemos condenado formalmente a los terroristas eso nos da legitimidad para no condenarlos ahora ni formalmente siquiera y presentarlos como las víctimas. Lo grave es que en el resto de España ha pasado otro tanto a partir del 11-M y gracias a los dirigentes socialistas. Hoy el PSOE no condena públicamente a ETA con el vigor del pasado para no molestarles a los terroristas. Y lo mismo hace el Parlamento de Cataluña. Con que hiciera un declaración contra la tutela de ETA quitaría argumentos a la ahora evidente relación entre esa banda terrorista los procesos de reformas estatutarias. En este sentido estamos peor que hace tres años aunque no haya atentados mortales. Hay un vaciamiento ideológico y moral en la oposición a los partidos nacionalistas que éstos aprovechan para ganar terreno y cuyas graves consecuencias no han sido calculadas por sus responsables.

Desde luego las autoridades nacionalistas en el poder no han contribuido mucho a terminar con la lacra del separatismo violento. ¿cree que el PNV es parte del problema y no una solución?

Ha sido siempre una parte del problema y además la principal parte. Mientras el PNV esté en el poder ETA seguirá existiendo. Aunque sólo fuera por la cobertura ideológica y “moral” que le da a ETA. Y por supuesto le da mucho más que cobertura ideológica y “moral”. Le da apoyo financiero con el dinero público que destina a las familias de ETA. Y eso es lo que se ve. Así que no hay que ser muy lince para imaginarse lo que no se ve. Lo más dramático de todo no es que el PNV no sirva como “partido guía” para acabar con ETA sino que ya no sirve el PSOE tampoco. Por otra parte hay una novedad en el planteamiento de la actual negociación que preconiza el Gobierno y es su bifurcación a dos bandas: una negociación penitenciaria con ETA y otra que llaman “política” con el PNV y que queda camuflada en la reforma estatutaria prometida. Antes la negociación se planteaba con todo el bloque nacionalista o hacikendo el PNV como que era mediador cuasndo era parte interesada. Ahora no. Ahora se usa la negociación con ETA para tapar la negociación con el PNV. Y esto es todavía más delirante si cabe porque el PNV no garantiza siquiera el final de la violencia y ETA hace como que se desentiende de esa reforma y no le satisface cuando el despedazamiento de la Justicia le pone obviamente los dientes largos ya que sirve a sus intereses y a su estrategia independentista. Es decir que ETA puede estar inactiva mientras el PNV logra pasos como ese despedazamiento del sistema español de Justicia y, ciando ya se ve que no se puede conseguir nada más de Zapatero volver a asesinar. ETA volverá a intentar asesinar cuando sepa que ya no puede sacar nada más de Zapatero. Y entonces nos podemos encontrar perfectamente con un escenario en el que ETA vuelve a matar y el PNV vuelve a quejarse como hizo al día siguiente de conseguir el Estatuto de Guernica. Este es el plan de unos y otros: volver a la actitud y a la salud reivindicativas de 1979 como si no hubieran conseguido nada. Otra cosa es que ETA esté en peor situación que entonces y el propio nacionalismo. Y que nosotros les dejemos montar ese escenario. Para evitarlo estamos trabajando algunos.

¿Cree que si Batasuna y todo el entorno etarra se hubiese ilegalizado mucho antes, ahora ETA probablemente no existiría?

No es que lo crea yo. Es evidente.

Algunos españoles no logramos comprender por qué teniendo a ETA contra las cuerdas, se ha abandonado por parte del PSOE el pacto antiterrorista que tan buenos resultados estaba dando. ¿Cuál sería su explicación?

La buena fe del PSOE no desde luego. En el mejor de los casos la explicación estaría en la necesidad de pagar la táctica electoralista con la que se echó al PP del poder y los apoyos precarios para sostenerse. Hay otros explicaciones más graves como que el PNV y ETA sepan cosas inquietantes que les sirven para presionar. La pregunta entonces sería: ¿Qué saben para que les dé tan buenos resultados?

¿Qué opina de que pese a estar ilegalizada y declarada organización terrorista, Batasuna actué prácticamente como una organización legal con el consentimiento de autoridades autonómicas y nacionales?

Lo peor de esto es que tal situación convierte a España en un país poco serio. No hay cosa que más debilite al Estado de Derecho –más que el terrorismo- que hacer leyes que no se cumplen. Este hecho produce la impresión en los ciudadanos de que la ley está para saltársela. Crea una cultura de la burla a la ley y a la impunidad que es la que quieren los nacionalistas. Lo más trágico es que esa permisividad no es agradecida ni por ETA ni por los nacionalistas sino interpretada como carta de legitimidad y de que la ley no aplicada es injusta. Lo decía hace poco Mariano Ferrer en un programa de la ETB 2: “Una prueba de que es absurda la Ley de Partidos es que no se ha aplicado y Batasuna ha tenido abiertas hasta ahora sus sedes”. Esta es la manera en la que el mundo nacionalista paga a Zapatero los gestos erróneos de “buena voluntad”. Dice un refrán que “al villano dale el pie que se tomará la mano” y otro que “de bien nacidos es ser agradecidos”. Los nacionalistas no saben lo que es el agradecimiento y son especialistas en tomarse la mano cuando les das el pie. Y España es una gran nación con un sabio y magnífico refranero popular. ¿Quién ha dicho que no existe el pueblo español?

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