AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 1 Febrero  2006
La Justicia catalana obliga a dar clases en español
Xiana Siccardi La Razón 2 Febrero 2006

Escándalo lingüístico
Cartas al Director ABC 2 Febrero 2006

FUNGAIRIÑO, «RENUNCIADO»
ANDRÉS DE LA OLIVA  ABC 2 Febrero 2006

Desfigurar la Audiencia Nacional
Editorial ABC 2 Febrero 2006

Españolidades
IGNACIO CAMACHO ABC 2 Febrero 2006

Carambolas ZP
Cristina Losada Libertad Digital 2 Febrero 2006

El lehendakari y ETA apremian a Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 2 Febrero 2006

La gran oportunidad
EDURNE URIARTE ABC 2 Febrero 2006

Zapatero en pleno surf
VALENTÍ PUIG ABC 2 Febrero 2006

De giros estratégicos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 2 Febrero 2006

Protagonismo
Editorial El Correo 2 Febrero 2006

Puñalada valenciana
José Javier Esparza elsemanaldigital 2 Febrero 2006

Por un patriotismo con futuro: ideas contra Zapatero
Pascual Tamburri elsemanaldigital 2 Febrero 2006

Esperando a Hamás
DARÍO VALCÁRCEL ABC 2 Febrero 2006

La política de gestos del Gobierno a ETA causa la dimisión forzada del fiscal Fungairiño
NIEVES COLLI / NATI VILLANUEVA ABC 2 Febrero 2006

La AVT homenajeará el próximo martes 7 de febrero al fiscal Fungairiño
Libertad Digital 2 Febrero 2006

Alberto II sacude la vida política con un ataque contra el separatismo flamenco
ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL ABC 2 Febrero 2006

El IRA se pasa al espionaje y la delincuencia
Gonzalo Suárez La Razón 2 Febrero 2006

Propuesta del PP «en defensa del castellano»
S. B. ABC 2 Febrero 2006

«El federalismo del XIX derivó en cantonalismo con un fracaso rotundo»
TULIO DEMICHELI ABC 2 Febrero 2006

El Foro Ermua estudia denunciar a Balza por «prevaricación» tras su comparecencia ante la juez
O. B. DE O. El Correo BILBAO 2 Febrero 2006

Estalla una bomba en la central de Correos de Vizcaya sin causar daños personales
EFE. BILBAO ABC 2 Febrero 2006

La Justicia catalana obliga a dar clases en español
El TSJ de Cataluña da la razón a un padre que recurrió a los tribunales para que su hijo pudiera estudiar la asignatura de Castellano en su colegio de Badalona y obliga a la Generalitat a que le preste un seguimiento individualizado en esta lengua
Xiana Siccardi La Razón 2 Febrero 2006

Barcelona- El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha dado la razón a un padre que quería que su hijo recibiera clases en castellano en el centro «Feliu i Veguès» de Badalona, donde estaba matriculado en primer curso de Primaria, y en el que no se imparte la asignatura de Lengua Castellana. Es más, no sólo no se imparte, sino que únicamente se emplea «como expresión oral en las asignaturas de Educación Física, Juegos Dirigidos y Estructuras Comunes».

El padre, Enrique L.F., se dirigió a la Consejería de Educación de la Generalitat para solicitar que su hijo recibiera «la enseñanza del curso que sigue en su lengua habitual, o sea, el castellano», y para que este centro imparta «la enseñanza de la asignatura de castellano, obligatoria, con el horario provisto en la ley: es decir, de cuatro horas semanales». Pero el 4 de julio de 2005 la Generalitat desestimó la petición.

Ahora, la Sección Quinta de la Sala de lo contencioso administrativo del TSJC obliga en un auto a la Generalitat a «adoptar las medidas cautelares solicitadas por el recurrente en favor de su hijo». Para ello, la Administración «deberá disponer que dicho niño, matriculado en el centro docente (...) reciba la enseñanza correspondiente al 2º curso de educación primaria mediante atención y soporte individualizado en castellano en todas las áreas de conocimiento». Obliga, además, a que en dicho centro «se imparta la enseñanza de la lengua castellana correspondiente a ese curso según el horario reglamentariamente establecido, del mismo modo que se hace con las restantes áreas de conocimiento».

Vulneración de «la lengua habitual». El tribunal fundamenta que la Ley de Política Lingüística establece en su artículo 21.2 que «los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano». Prosigue afirmando que «la Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo», y termina afirmando que «los padres o tutores lo pueden ejercer en nombre de sus hijos instando a que se aplique». Al respecto, el tribunal especifica que «ha recordado reiteradamente a la Administración educativa que debe facilitar el ejercicio de este derecho –en dos sentencias fechadas en el 14 de septiembre de 2004 y el 24 de noviembre de 2005–, que alcanza a toda la educación infantil y al primer ciclo de enseñanza Primaria».

El tribunal rememora, también, las normativas de educación relativas a qué número de horas debe dedicarse a las distintas lenguas en el colegio. En Primaria, el Decreto 95/1992 establece que se deberán impartir 140 horas para Lengua Castellana y Literatura, y otro tanto para Lengua Catalana y Literatura. En cuanto a contenidos y estructuras lingüísticas comunes, deben dedicarse 105 horas durante todo el ciclo.

Pero la Sala observa que estas afirmaciones «no se corresponden con los datos que resultan del cuadro de materias y horarios de la clase del niño, y de la evaluación del rendimiento escolar» ya que «en el cuadro correspondiente al presente curso 2005-2006 se recogen todas y cada una de las áreas de conocimiento (lengua castellana, conocimiento del medio natural, matemáticas, etc.) salvo la de lengua castellana. Y lo mismo ocurre en el informe de evaluación: se valora pormenorizadamente el rendimiento del alumno en todas y cada una de estas áreas, menos la de castellano». En concreto, sobre el catalán se hacen juicios como «el nivel de aprendizaje de la lecto-escritura es el adecuado a su edad; conoce las normas de ortografía que se trabajan, pero no siempre las aplica, sabe seguir un dictado, etc.».

«Falta de rigor» con el castellano. Así, «del tenor confuso de los informes se deduce que en el ciclo inicial de Primaria en el centro docente de referencia –tanto en primero como en segundo año–, no se imparte enseñanza en castellano», confirma el auto, hecho público ayer. «Parece que –continúa–, según el proyecto lingüístico del centro, se trabaja en el ciclo inicial la expresión oral en lengua castellana y se hace a través de las actividades de estructuras lingüísticas comunes, Talleres, Juegos Dirigidos y Educación Física». Es por ello que el informe de la inspectora recoge que «en el ciclo medio, con tal de hacer la compensación horaria y cumplir la normativa, se llevan a cabo tres sesiones semanales de lengua castellana».

Según la Sala, «aunque la enseñanza fuera propiamente de castellano, no parece que se pueda hacer con el necesario rigor, aunque sea acomodado a la corta edad de los alumnos, en actividades como Juegos Dirigidos y Educación Física». El tribunal cree que «desde luego, ese sistema no se sigue para el aprendizaje catalán, que es también un área específica de conocimiento, que tiene asignadas unas horas mensuales bien determinadas, con independencia de que también se use el catalán en aquellas actividades por ser la lengua vehicular de la enseñanza».

Escándalo lingüístico
Cartas al Director ABC 2 Febrero 2006

La política lingüística que se sigue en Cataluña está provocando un considerable revuelo a nivel internacional: el castellano tratado en las escuelas con el mismo número de horas que una lengua extranjera; sentencias judiciales vulneradas; policía lingüística imponiendo multas a comerciantes castellanohablantes, etcétera.

Tanto el Consejo de Europa como la ONU han mostrado ya su preocupación por la intolerancia de la política lingüística catalana, y el «Frankfurter Allgemeine Zeitung», uno de los diarios más influyentes de Alemania y de toda Europa, habla directamente de «limpieza lingüística» en Cataluña contra el castellano.

En Cataluña se están pisoteando las libertades de los ciudadanos y se está imponiendo una lengua de la peor manera posible, a base de sanciones y multas.    María Palacios. Barcelona.

FUNGAIRIÑO, «RENUNCIADO»
ANDRÉS DE LA OLIVA Catedrático de Derecho Procesal ABC 2 Febrero 2006

Supongamos -al margen de toda información y con la más beata credulidad- que el señor Fungairiño, ya ex-Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, hubiese querido renunciar por impulso exclusivamente propio. En esta hipótesis y dadas las notorias circunstancias, el Fiscal General del Estado habría debido pedir a Fungairiño que esperase algún tiempo, para no dar lugar a malévolas interpretaciones. Y Fungairiño, como buen fiscal, habría esperado. Pero, dado que la «renuncia» ha sido inmediatamente admitida tras una operación relámpago, lo que sería interpretación malévola se convierte en certeza: el señor Fungairiño ha sido vehementemente instado a «renunciar».

Pese a actuaciones y opiniones personales e institucionales discutibles, la Fiscalía de la Audiencia Nacional era un notable baluarte de la legalidad en los asuntos relacionados con el terrorismo, el internacional y el de ETA y sus colaboradores. Pero, como está probado por diversos medios, la legalidad es un estorbo para el señor Rodríguez Zapatero. El señor Rodríguez Zapatero preside un Gobierno y una alianza a la que les estorba que en términos jurídicos y constitucionales la Nación sea España.

Y si la realidad jurídica, constitucional y cultural de España no es un muro ante el que retroceda el «equipo» de Rodríguez Zapatero, menos lo va a ser la Jefatura de una Fiscalía que puede afear actos de Herri Batasuna o futuros pactos con ETA, unos y otros abiertamente queridos por el «equipo». De ahí que el señor Fungairiño haya sido «renunciado».

El comentario es superfluo. Personalmente, he escrito y firmado varias veces, desde hace bastantes años, que determinados delitos no existen para algunos personajes del Ministerio Fiscal: el fin les justifica los medios.

Desfigurar la Audiencia Nacional
Editorial ABC 2 Febrero 2006

EL recto sentido profesional que ha presidido la actividad de Eduardo Fungairiño se manifestó nuevamente ayer, al anunciar que su renuncia a la jefatura de la Fiscalía de la Audiencia Nacional se debía a motivos «estrictamente personales». Polémicas pasadas aparte, la causa de esta crisis no es otra que el inocultable deseo del fiscal general del Estado de poner fuera de la Audiencia Nacional a Fungairiño y de neutralizar a la Fiscalía de este tribunal en un momento político adverso a la firmeza legal contra ETA y sus terminales. La presión ejercida contra Fungairiño desvela definitivamente el orden de prioridades al que se someten el fiscal general y el Gobierno al que rinde servicios. Puesto en la disyuntiva de renunciar o ser expedientado, Fungairiño ha optado por lo primero para evitar la humillación de lo segundo, aun cuando la amenaza de expediente careciera del más mínimo fundamento. Son muchos los motivos por los que la sociedad española debe estar más que agradecida a Fungairiño y al conjunto de fiscales que, a sus órdenes y con su confianza, han estado -y siguen estando- a la vanguardia de la acción judicial contra el terrorismo. Tantos motivos para la gratitud a estos fiscales como para la preocupación por las intenciones que han animado a Conde-Pumpido a comportarse indignamente con Fungairiño. Otros fiscales tuvieron antaño mejor suerte con el anterior fiscal general, Jesús Cardenal, quien sobrellevó con paciencia digna de mejor causa toda clase de deslealtades, hoy premiadas a alguno de ellos con una fiscalía de sala.

Nada es, sin embargo, casual cuando se está viviendo un proceso de desmantelamiento implacable de la estructura jurídica que permitió al Estado arrinconar a ETA. No cabe pensar que Conde-Pumpido haya forzado esta situación sin caer en la cuenta de la inestabilidad que provocaría en la Fiscalía de la Audiencia Nacional, inmersa en plena celebración del macrojuicio contra Ekin, que es tanto como decir contra el frente político de ETA. Es más, conociendo los peculiares criterios «jurídicos» de Conde-Pumpido sobre la izquierda abertzale -legalidad del Partido Comunista de las Tierras Vascas, derecho de reunión de los proetarras-, cabría pensar lo contrario: que ha tenido muy en cuenta ambas circunstancias con un claro sentido estratégico que le viene ordenado por el Ejecutivo. El Gobierno desearía que la acción judicial contra la izquierda proetarra se acompasara a las expectativas y a las necesidades del hipotético proceso de paz. Esta aspiración requiere el desplazamiento paulatino de los criterios legales, y de las personas que los han aplicado, incompatibles con el principio de oportunidad que ya ha sido sugerido para rebajar el rigor de la ley y no entorpecer la solución al «conflicto». Por eso molestan los jueces que actúan de oficio -molesta, en general, la Audiencia Nacional, destino último de la advertencia- y los fiscales que se rigen por el principio de legalidad. Pero la independencia de los jueces es un blindaje del que carecía Fungairiño, sometido a la jerarquía interna de la Fiscalía, que Conde-Pumpido ha transformado en arbitrariedad. El mensaje es claro: no toca actuar judicialmente contra el entramado batasuno y quienes lo están haciendo hoy, desde la judicatura o la fiscalía, deben sentirse un poco más aislados y extraños en un tiempo en el que la ley empieza a administrarse en dosis políticas.

Españolidades
Por IGNACIO CAMACHO ABC 2 Febrero 2006

EN esta confusa España de «tres naciones seguras y una probable» (Maragall dixit), en este alborotado país de repentina diáspora centrífuga, en este errático Estado disparatadamente cantonal y fraccionario, resulta que hay unos raros ciudadanos para los que llamarse españoles no sólo es una salvaguarda moral y una garantía democrática, sino una orgullosa seña de identidad colectiva. Son los habitantes de Ceuta y Melilla, a quienes, de seguir así las cosas, de continuar este errático concurso de apostasía de la españolidad, habría que declarar pronto especies protegidas de una suerte de parque nacional... si no fuese porque el Tribunal Constitucional ha sentenciado de manera paradójica que los parques nacionales han de estar asimismo bajo el control de las autonomías.

Pues bien: a estos ciudadanos empecinadamente españoles, justamente a ellos, les ha negado Zapatero el reconocimiento explícito de su intensa, obstinada españolidad. Digo explícito porque es evidente que la visita del jefe del Gobierno de España constituye en sí misma una declaración de integración nacional, y es digna de un aplauso menos cicatero de lo que el presidente se ha mostrado a la hora de reconocer lo obvio. Pero el anhelo que los ceutíes y melillenses sienten por un compromiso específico que defina su pertenencia inequívoca a la nación, la afanosa voluntad de esos ciudadanos por disipar sus densas brumas de olvido, merecía acaso un respaldo menos tacaño, un aliento más decidido, un amparo menos roñica.

Tras varios aplazamientos de conveniencia, Zapatero ha viajado a las dos ciudades norteafricanas como el que entra pisando huevos. Y precisamente para no pisar los huevos de Marruecos, dicho sea con perdón, se ha movido en una calculada delicadeza conceptual, en una cierta ambigüedad cuidadosa de no alborotar el statu quo. El presidente se comprometió a ir, durante la crisis de las vallas, y ha ido, pero minimizando la contrariedad del vecino. Él eludía la alusión a la españolidad, y los marroquíes se limitaban a protestar de oficio, sin demasiado énfasis, mandando a un funcionario que tirase de manual retórico para consolar a su parroquia irredenta. El gesto queda hecho con el menor coste posible a ambos lados de la complicada frontera, donde aguardan los sinpapeles y su ansiosa zozobra en tierra de nadie.

Sólo que a los ceutíes y a los melillenses se les ha quedado un sabor agridulce. Agradecen el detalle, se confortan con las promesas de inversiones, pero para una vez que España se acuerda de ellos echan de menos un poco de cariño menos vergonzante. Y tienen razón. Sobre todo porque, en este tiempo áspero y desagradecido, en esta época de desafectos nacionales, ellos le dan la vuelta a la vieja, célebre sentencia de Cánovas y se sienten españoles no porque no puedan, sino porque no quieren ser otra cosa.

Giro al centro
Carambolas ZP
Cristina Losada Libertad Digital 2 Febrero 2006

En un New Scientist contaban de un profesor retirado, aficionado al ajedrez, que era capaz de prever ocho movimientos. Cuando no pudo anticipar más de cinco, fue al médico. No le encontraron nada, pero tras su muerte descubrieron que padecía Alzheimer. La política viene a ser un ajedrez viviente, como aquel al que jugaban, en la obra de Bulgakov, El Maestro y Margarita, el implacable Voland, personificación de la fuerza que "siempre quiere el mal y siempre practica el bien", y su revoltoso gato Hipopótamo. Pues bien, ¿cuántos movimientos puede prever Zapatero? Ya digo que no preveo que esta disquisición concluya con un resultado parecido al que ofrecía, en agudeza mental, el profesor con Alzheimer.

Ha sido muy alabada la maniobra de ZP para desplazar a los camisas negras y comprar a los del 3 por ciento. La carambola le ha salido bien, dicen los cronistas, y ha merecido aplausos. Un murmullo de "¡jo, qué listo!" ha estremecido las gradas. Carambola ha sido, pues con la bola de CiU ha tocado otras dos, la de Esquerra y la de Maragall, que ahora están en orsay. Y nos ayuda en este punto el diccionario. Carambola: coloq., enredo, embuste o trampa para alucinar y burlar a alguien. Que lo digan los touché. Zapatero, en cualquier caso, ha dado una nueva prueba de su grado de fiabilidad.

Casimiro García-Abadillo escribe en El Mundo que la finta anuncia un giro al centro del socialismo gobernante. Dado el extremo en el que se había situado ZP, una torsión así pondrá a prueba su musculatura, pero no es imposible para quien no reconoce otros principios que los que en cada momento le convienen. Su viaje a Ceuta y Melilla, y su énfasis allí en “la igualdad de todos los españoles”, corroboran que ésa, la de dar el giro, puede ser la intención. Y todo ello confirma esto: que el Estatuto de Cataluña y los demás cambalaches zapateriles le han colocado en un punto crítico. El cierre de filas de los barones, que no varones, socialistas, apunta a la misma conclusión: o achican juntos o la barca se hunde.

Pero fuera de la mesa de billar de la política, han pasado cosas. El proyecto rupturista de ZP y sus cesiones a los nacionalistas, han puesto el foco sobre una realidad que ha estado ahí, forjándose durante mucho tiempo, pero que se iba llevando con más resignación que protestas. Ahora, una parte de la sociedad ya no está dispuesta a tragar ni la deriva hacia el desguace ni la consolidación de regímenes pretotalitarios en ciertas regiones. La imposición de las lenguas mal llamadas propias con las discriminaciones y abusos acompañantes, y el uso de la educación para el adoctrinamiento, vienen de lejos, y por cierto, con la contribución del PP, pero se ha roto el silencio de los corderos.

ZP, como se diría en la jerga izquierdista de antaño, ha logrado soliviantar a las masas. Ha conseguido que se levantara el paño que cubría las vergüenzas y los agujeros de la democracia española, y se ha visto que el edificio no puede seguir al albur de aventureros y sanguijuelas. El peligro aguza la mente y los reflejos. Las jugadas de ZP han cargado de adrenalina la atmósfera. Y más que se cargará, porque ya ha movido piezas que no podrá retirar. Ahora, para hacer frente a los efectos imprevistos, vienen con su giro. Resumiendo: el profesor aquel les daría jaque mate.

El lehendakari y ETA apremian a Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 2 Febrero 2006

Si el lehendakari Ibarretxe, con un discurso, y ETA, con una bomba, han puesto este miércoles un plazo al gobierno de ZP para que inicie las "negociaciones de paz" con la banda terrorista para favorecer la liquidación del Estatuto de Guernica, el fiscal Fungairiño, uno de los más incondicionales e implacables hostigadores de la organización criminal, acaba de presentar su dimisión. Desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo tienen motivos para lamentar –como así han hecho– ambas noticias.

Aunque Fungairiño haya alegado "motivos personales" en su decisión, a nadie se le escapa los "desencuentros" de este fiscal –fiel servidor del espíritu y la letra de la ley–, con el Fiscal General del Estado, Cándido Pumpido, notoriamente más sensible a las conveniencias políticas del gobierno del 14-M, tal y como quedó de manifiesto con su condescendencia y pasividad ante los proetarras del PCTV y de la propia Batasuna.

Como recordarán los lectores, cuando en mayo del pasado año, el fiscal de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, pidió la prisión incondicional de Arnaldo Otegui, este le espetó: “¿Pero sabe Conde Pumpido lo que estáis haciendo?”. Y es que Otegui no podía dar crédito a semejante pretensión, después de que, tal y como él mismo explicó, el propio presidente de gobierno del 14-M, "demócrata, socialista y nieto de republicanos", lo hubiera apuntado como interlocutor en un eventual proceso de negociación.

Respecto a Fungairiño, los batasunos sólo se han dirigido a él para lincharlo dialécticamente, tal y como hicieron antes, durante y después de que ETA lo intentara asesinar con un paquete bomba.

El caso es que Otegui sigue en libertad, el gobierno sigue tratando de contentar a ETA y Fungairiño no puede coherentemente seguir en el cargo, teniendo como tiene por encima a Conde Pumpido, más sensible a la negociación con ETA y al "proceso de paz" de ZP que al imperio de la ley y al Estado de derecho. Donde hay patrón, no manda marinero. O como ha dicho el propio Fungairiño: "con los fiscales generales nunca hay discrepancias. Por eso son fiscales generales, claro".

La vicepresidenta de la Vega, por su parte, en lugar de reconocer los infames y significativos cambios en la política antiterrorista que ha llevado a cabo su gobierno –como es su silenciamiento de las victimas, su despego a la ley de partidos, la exclusión del PP o su disposición a negociar con los proetarras su impunidad y la liquidación del Estatuto de Guernica–, ve "cambios significativos y positivos" en la banda. Y eso, a pesar de que ETA, en sus comunicados, sigue dejando de manifiesto que sus esperanzas de lograr aquello por lo que han estado asesinando durante décadas, vuelven a estar intactas. Que lo consiga sin tener que sacudir tanto el árbol, no es la paz, sino el fin de la democracia.

La gran oportunidad
Por EDURNE URIARTE ABC 2 Febrero 2006

CUANDO el Plan Ibarretxe fue ruidosamente rechazado en Madrid hace tan sólo un año, dudo que ningún nacionalista fuera capaz de imaginar las inmejorables circunstancias políticas que estaban a punto de cambiar el destino de su plan. Ni ellos ni todos los demás. Porque he aquí que en unos pocos meses los nacionalistas vascos se han encontrado con una doble relegitimación de sus objetivos. La que ha llegado desde el Estatuto catalán. Y la que les ha proporcionado el llamado proceso de paz.

El lendakari se ha inventado otro nombre, Consejo Político, y otro itinerario, Consejo Político y mesa de partidos, para exigir lo mismo y para llegar al mismo lugar: derecho de autodeterminación y nación soberana. Pero ahora sus posibilidades de alcanzar un puerto aceptable son mucho mayores. El Gobierno ha negociado con los catalanes parte de lo que les negaba a ellos. Y, sobre todo, ese mismo Gobierno ha dado alas al argumento, la excusa y la vía que siempre sostuvieron los nacionalistas para acabar con el «conflicto»: la negociación soberanista. Ahora se llama proceso de paz. Y el lendakari puede alegar que esta última vez no es una idea suya. Es del propio presidente del Gobierno.

Zapatero en pleno surf
Por VALENTÍ PUIG ABC 2 Febrero 2006

LOS pactos y las alianzas le están sirviendo a Rodríguez Zapatero como la ola al surfista. Lo importante no es la ola en la que uno se monta, sino llegar como sea a la playa. El símil permite describir las últimas etapas de Zapatero en su búsqueda de una concepción más armoniosa del modelo territorial de Estado. Al rebobinar aparecen escenas bastante curiosas. Vemos a Zapatero -todavía líder de la oposición- asistiendo a la toma de posesión de Pasqual Maragall como presidente de la Generalitat. Ese día, Maragal le saca al balcón, como en las grandes efemérides. Antes ha habido pacto del Tinell, exclusión del PP, juramento de sangre para redimir Cataluña con un nuevo «Estatut». Para cimentar un tripartito que a la larga le servirá de cápsula espacial para llegar a La Moncloa después del 11-M, Zapatero se apresura a decir que aprobará todo «Estatut» que llegue de Cataluña. Carod se ve con ETA, eso le cuesta el despacho, pero ERC prosigue en el tripartito.

Desde entonces hasta ahora, el balance de costes de la alianza de Zapatero con ERC es el que es, pero el presidente de Gobierno persiste en lo que cree que más le conviene, subido a la ola que ha de llevarle a la gran playa de sus deseos. ERC es un socio que quería el «Estatut», pero sólo como un paso hacia la independencia. Para contentarle, sobre todo con gestos y símbolos, la elasticidad parlamentaria del PSOE se pone a prueba. A nadie se le oculta que, con flecos teñidos de pragmatismo, ERC es un proyecto abiertamente rupturista, trufado de oportunismos y ambiciones personales a menudo contrapuestas.

Llega el «Estatut» a La Moncloa y las olas entran en turbulencia. Saltan algunos fusibles, los barones se engallan, se detectan temperaturas de rechazo en la mayoría silenciosa. Zapatero, tumbado sobre la plancha de surfista, mira la playa desde el otro lado del oleaje espumeante. Ha llegado la hora de subirse a otra ola, menos montaraz, menos espumosa. Ahí está CiU con Artur Mas: con ese sí que me voy a entender. Y así Zapatero cambia una vez más de ola. Es una ola más domesticada, con más formas parlamentarias, necesitada de reaparecer en escena para sobrevivir.

Visto así, todo eso puede considerarse política, pero en el ir y venir de una a otra ola ha ocurrido que, desligándose de Maragall y ERC, Zapatero abandona a quienes le habían llevado a sustentar la inevitabilidad de un nuevo «Estatut» y se amista con quienes nunca habían hecho causa estricta de la renovación estatutaria. A CiU, en la perspectiva de una victoria de Rajoy, le bastaba con ajustar la financiación, matizar algún símbolo y entrar en el Gobierno de España. Incluso estuvieron a punto de no votar el esbozo estatutario aprobado por el Parlamento autonómico catalán. No es un secreto que antes habían gobernado con el apoyo del PP a cambio de no pedir una reforma del «Estatut», según los pactos del Majestic. Ese es el oleaje presente en la política personalizada de Rodríguez Zapatero. Sí, ha cambiado de ola, divisa la playa con mayor comodidad, pero ahí queda, en el orden del día de la Comisión Constitucional, un proyecto de «Estatut» que nadie desea con fervor ni pedía con clamor, salvo un Maragall a quien Zapatero puentea pactando con Mas y una ERC a la que el PSOE amenaza con descabalgar del tripartito. Vanidad de vanidades.

Con el vientre y el pecho pegados a la tabla, Rodríguez Zapatero aguza la mirada, enarca las cejas mientras sus adláteres le están dando a ERC en la zona hepática, como diría en México un comentarista de boxeo. Quieren a ERC con la cabeza gacha, entrando por el portalón del «Estatut» y sosteniendo a Maragall porque hay que aguantar hasta el referéndum. Luego, habrá tiempo para cambiar de alianzas si conviene. El surfista de La Moncloa ha saltado de una ola a otra. Queda por ahí el «Estatut», como un galeón fantasma con viento flojo en las velas.     vpuig@abc.es

CIU vs. ERC
De giros estratégicos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 2 Febrero 2006

Vamos avanzando. Tras correr largamente por el ciberespacio y por las ondas, al fin ha conocido el papel la preferencia socialista por una Generalidad convergente. Fue explícita en González, y no lo ha sido antes en su sucesor por diversas razones entrelazadas. A saber:

La prioridad absoluta del PSOE en la última etapa de Aznar fue acabar con el PP sin reparar en costes, como resucitar el frentismo o el frentepopulismo. En esta prioridad, el PSOE coincidía objetiva y tácticamente con los separatismos vasco y catalán. Los resultados de las autonómicas catalanas convirtieron al Principado en un teatro perfecto donde ensayar el nuevo mundo (viejísimo, podrido) de buenos y malos, progres y fachas: el Tinell. Aún así, el cambio de color político en la Generalidad lo decidió ERC, un agente externo a la gran familia socialista. Lo decidió con un PSOE noqueado, encendido en las calles, furibundo y hambriento, destetado del erario. Y el gobierno tripartito se formó antes que el de Rodríguez, cuando los socialistas no soñaban con volver a la Moncloa en unos cuantos años.

Entonces el hombre fuerte y experimentado era Maragall; el falso leonés se había de conformar con la condición de joven promesa (“¡Zapatero, a tus zapatos!” ¿Recuerdan?) Además del ascendiente, la dependencia era clara: Rodríguez había ganado el congreso socialista gracias a los votos catalanes porque Maragall deseaba un liderazgo discreto y manejable en Ferraz, es decir, no deseaba un liderazgo en Ferraz.

El ascenso de la joven promesa a la presidencia del ejecutivo, y la incorporación al gobierno de Montilla, hombre fuerte del socialismo catalán, empezó a invertir la relación de dependencia por motivos relacionados con el presupuesto sobre el que cada cual decide, aspecto esencial en la honradísima organización creada por Pablo Iglesias. Por fin, casi todos los golpes políticos y mediáticos recibidos por Rodríguez le han caído en el flanco catalán; si el leonés leonino sufre, más sufre el nieto del poeta.

A las consecuencias de todo lo anterior se les llama ahora “giro estratégico hacia el centro”. Se supone que CiU está en el centro, entre el PSOE y el PP, por su historial de pactos indistintos. Chantajear a diestra y siniestra le convierte a uno en centrista. La pieza suelta, aparentemente, es ERC, que durante un tiempo pareció decidirlo todo. Pero alguien tan pequeño sólo decide para mal, nunca para bien. La mosca puede meterse en el ojo del conductor y provocar un accidente, pero no puede reparar el coche.

Sin embargo, en clave catalana, sería desastroso para la imagen y expectativas de Carod no salir en la orla del estatuto, aunque sea al lado del ufano Mas y del desinflado Maragall, a quien Guerra, siempre mortífero, ve deprimido. Una vez hayan convencido a casi todos de su rebeldía, y cuando los focos los iluminen sólo a ellos, ERC aprovechará la mínima concesión de Rubalcaba, o se la inventará, para pasar por el aro y decir sí, amén, vele, OK, compro.

Protagonismo
Editorial El Correo 2 Febrero 2006

La constitución de un consejo político en el seno del Ejecutivo vasco de coalición responde a la decisión de Ibarretxe de establecer su propio ámbito de actuación en cuanto a la paz, valiéndose para ello de sus socios de gobierno. La orientación del anunciado plan, cuyos trazos generales adelantó ya en su investidura, muestra el empeño de subsumir el problema de las víctimas del terrorismo y la exigencia ineludible de que ETA desaparezca dentro de un vasto catálogo de propuestas e iniciativas que, por razonables y legítimas que resulten, contribuirán a desorientar a la opinión pública e incluso a que se incurra en una dolorosa injusticia respecto a quienes más sufren los efectos del terrorismo. Injusticia que resulta especialmente patente cuando determinadas apelaciones a la 'reconciliación' sugieren algo tan cruel como que corresponde a las víctimas el esfuerzo de reconciliarse con verdugos que no han mostrado ni parecen dispuestos a mostrar en el futuro la mínima compasión asumiendo la carga de su intransferible culpa.

El lehendakari ha concedido carta de naturaleza a un consejo que aspira a convertirse en el núcleo de una futura 'mesa de partidos'. Pero, como ocurrió con las sucesivas rondas de contactos puestas en marcha por Ibarretxe en la pasada legislatura, la incoherencia estriba en pretender el consenso y el acuerdo entre todas las formaciones políticas empleando para ello el camino que más puede incomodar a la oposición constitucionalista. No es un problema de metodología, sino de concepto. Hace unos días la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia señalaba que la desaparición de la violencia de ETA era «una de las condiciones» más importantes para avanzar hacia la paz. Sus palabras expresaban fielmente el sentir del nacionalismo gobernante, puesto que éste necesita pensar que hay otras condiciones que, precisamente, coinciden con la temática que ETA emplea para justificar su ignominia.

El enfatizado anuncio del lehendakari, advirtiendo de que tomará la iniciativa si no ve movimientos por parte de ETA y por parte del Gobierno de Rodríguez Zapatero, no sólo sugiere una equiparación inadmisible entre un grupo terrorista y la instancia ejecutiva del Estado de Derecho. Incurre además en un error que a estas alturas sólo puede cometerse desde la ingenuidad, la osadía o un extremado afán de protagonismo. Porque en estas circunstancias al Ejecutivo vasco corresponde ejercer sus competencias en la lucha contra ETA y, por ejemplo, aplicar las iniciativas acordadas por consenso respecto a las víctimas del terror. Pero es inimaginable que una «iniciativa política de carácter extraordinario» puesta en marcha por Ibarretxe pueda contribuir decisivamente a acortar el tiempo que resta para el final de la violencia. Es un error dar por bueno todo lo que se haga en nombre de la paz. Pero el lehendakari merecería un calificativo más severo si esa «iniciativa política» con la que amagó ayer se refiere a lo que denominó como «corazón» de la política del tripartito PNV-EA-EB: «defender el derecho a decidir de este pueblo a través de una consulta popular». Porque mientras el nacionalismo gobernante insista en vincular el logro de la paz al previo encauzamiento de sus particulares aspiraciones, la política vasca continuará empantanada en la injusticia.

Puñalada valenciana
José Javier Esparza elsemanaldigital 2 Febrero 2006

La ruptura del pacto PSOE-PP para la reforma del Estatuto valenciano es un hecho extraordinariamente grave. Es grave, primero, en sí mismo, porque la súbita deserción del socialista Pla tiene todo el aspecto de una traición, y la traición, incluso en política, es inadmisible. Pero es grave, además, por su efecto sobre el proceso de reformas en el Estado de las Autonomías: esta puñalada valenciana del PSOE rompe cualquier esperanza de que el desarrollo autonómico circule por los exigibles cauces de lealtad entre los partidos mayoritarios.

La clave del bóveda del sistema autonómico es precisamente la lealtad. En comunidades gobernadas por partidos leales a España como proyecto político, la ampliación del autogobierno no pasa de ser un asunto administrativo, técnico. Pero en comunidades gobernadas por partidos desleales, la ampliación de competencias representa una amenaza virtual para España. Por eso el Estatut catalán levanta tantas suspicacias. Y también por eso el pacto valenciano tenía un carácter ejemplar: este proyecto de nuevo estatuto, aun con aspectos muy criticables, señalaba el camino de las reformas posibles en un marco de nítida lealtad a España. Otras comunidades podían inspirarse en ese modelo. Pero es esto lo que el PSOE acaba de destruir.

Hay que subrayar el carácter decisivo de los dos puntos donde ha sobrevenido el desacuerdo: el "suelo" electoral del 5% para obtener representación en el parlamento autonómico y la definición de la lengua regional como valenciano. Ambos puntos delatan, además, qué se esconde tras la traición socialista. La exigencia mínima del 5% de los votos consagra el bipartidismo y deja fuera a los grupos ultraminoritarios. Entre esos grupos, en Valencia, se hallan los regionalistas, pero también los comunistas y –oh, casualidad- los catalanistas. Respecto a la cuestión de la lengua, todo el mundo sabe que la reducción del valenciano a catalán es una pertinaz aspiración de los nacionalistas catalanes, y ello no por motivos de probidad filológica, sino por razones obvias de expansión política. Conclusión: la traición del PSOE valenciano tiene por objeto contentar a los actuales aliados de ZP en Madrid.

¿Por qué ZP hace esto ahora? Todo apunta a que ZP, ante un inminente cambio de alianzas, está pagando el apoyo al Estatut de Artur Mas. El Bloc, el partido más beneficiado de esa rebaja del listón electoral, es una sucursal de CiU en la Comunidad Valenciana.

Pla tendrá que responder de su flaca moral ante los valencianos, pero ZP debería ir respondiendo ante el resto de los españoles, porque, por lo que se va viendo, todo lo que ha prometido al nacionalismo lesiona a alguien en cualquier punto de España: le quita el agua a Murcia, le quita los papeles a Salamanca, les quita el Estatuto los valencianos… Las alianzas de ZP están resultando costosísimas para España. Aterra pensar que este hombre acaba de visitar Ceuta y Melilla; quién sabe por dónde vendrá la próxima puñalada.

Por un patriotismo con futuro: ideas contra Zapatero
Pascual Tamburri elsemanaldigital 2 Febrero 2006

¿La derecha no puede vencer? Ante la crisis que vive España, que es política pero también moral y social, y pronto también económica, se han puesto en circulación ideas dispares sobre qué sucede y más aún sobre qué hacer. Hay confusión generalizada en torno a qué es y qué debe hacer la Derecha en este caso; y aún más confusa –y por tanto más grave- es la variedad de opiniones sobre qué es España. Ambos desórdenes no tienen un arreglo fácil, pero ambos benefician a Zapatero y a sus aliados. La alteración fraudulenta de nuestra Constitución está siendo posible, ante todo, por la falta de ideas claras.

Conservadores, reaccionarios, nostálgicos: tres errores comunes

Hay quien opina, en primer lugar, que las "derechas" no tienen literalmente ninguna posibilidad de salir victoriosas en la lucha en la que se hallan hoy inmersas. Desde un cierto punto de vista, pesimista, los "conservadores" no pueden vencer porque el enemigo al que se oponen es revolucionario. La ventaja política la tiene, es verdad, el contendiente dispuesto a tomar la ofensiva en vez de limitarse a una posición defensiva. Intentar mantener "lo que queda de lo que fue", el principio conservador, equivale a rendirse, porque es renunciar a tener un proyecto propio para únicamente aplazar el avance del contrario. Y con la paradoja de defender, unos años después, la conservación de lo que antes se rechazó frente a los nuevos pasos revolucionarios que puedan surgir.

Dependiendo de qué incluyamos en la palabra "derecha" todo esto es muy cierto. Frente a un proyecto de cambio radical la mera defensa de una posición dada equivale a garantizarse la derrota. La simple conservación de lo que hasta hoy había no tiene futuro porque el proceso revolucionario ya ha estallado; se podrán salvar principios de índole permanente, pero el porvenir será diferente del presente. Por eso el PP hace bien en no ser inmovilista porque, hoy como ayer, quien se detiene está perdido.

Y por esa misma razón están aún antes condenadas a la derrota segura todas las posiciones políticas que, más allá de la "conservación", se planteen la "reacción". Circula en el ambiente –me ahorro adjetivos porque mi media docena de fieles lectores ya me conoce- la tentación del pasado, y de un pasado -real o imaginado- entendido en la peor y más enfermiza variedad de maneras. No hay atajos y marchas atrás en la Historia. Una cosa es la tradición de principios, y otra bien distinta cualquier capricho reaccionario, huraño, nostálgico. La única nostalgia que puede sentir un patriota del siglo XXI, si quiere serlo de verdad y de verdad herir en su base el proceso de destrucción de España por sus enemigos, es la nostalgia del futuro. La Derecha, necesariamente plural, no puede dejar que ninguna otra tentación marque su rumbo principal, salvo que quiera favorecer –paradójicamente- a sus supuestos enemigos.

Patriotismo, y no nacionalismo

El primer paso doctrinal en todo esto nos lo recordaba hace unos días José Javier Esparza: los españoles tenemos derecho a defender España como identidad. Esta idea no es ni de ayer ni de hoy, sino de siempre, y de ella debe surgir, con claridad, el movimiento popular para refundar el patriotismo español.

De ninguna otra, por cierto. Lo que une a los enemigos del plan de Zapatero es el patriotismo y no un nacionalismo. Y esto porque España existe mucho antes de ser nación, o de existir la idea de nación (y por supuesto la de Estado). El nacionalismo es, por definición, algo decimonónico y apolillado. Defender España como comunidad popular es una constante histórica; no lo sería un nacionalismo español, aunque hoy España sea nación y evidentemente ninguna de sus partes pueda serlo. Tampoco lo sería cualquier tipo de nostalgia de los Antiguos Regímenes que en España han sido, desde Atapuerca hasta nuestros días. Porque Zapatero quiere deshacer la España del siglo XXI, y es ésa la que toca defender y rehacer.

El patriotismo es un sentimiento sano y natural, "necesario para la cohesión de cualquier sociedad". No es una ideología política, y puede ser teóricamente de izquierdas y de derechas. En la práctica, la izquierda española salvo excepciones se ha identificado a lo largo de un siglo con la Antiespaña, "esa singular forma de odio que consiste en abominar de sí mismo en tanto que miembro de una colectividad nacional". De esto se trata: de España –en su pluralidad de expresiones- contra la Antiespaña, de la que por cierto también forma parte un segmento no pequeño de la derecha del dinero, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Están en discusión hoy los fundamentos últimos de nuestra convivencia civil. España es una comunidad histórica milenaria, un pueblo con origen y rasgos comunes, unido a través de los siglos y rico por eso en matices que no hacen más que subrayar esa unidad básica. España es también un Estado, una organización política con siglos de existencia, el más antiguo en su género. Y España es en fin una nación, comunidad política bien determinada que asumió ese nombre con todas las consecuencias a partir de la sublevación patriótica del 2 de mayo de 1808 y de la afirmación de libertades en la Constitución del 19 de marzo de 1812. Pero ante todo España "es", existe como pueblo, comunidad humana de hecho y de sentimiento, Patria; sólo accidentalmente, aunque el "accidente" sea de siglos y merezca obviamente ser defendido, es un Estado, una democracia y una nación.

Regionalismo y foralismo frente a separatismo y centralismo

Se equivocan pues quienes piensan que la nueva Constitución plurinacional que va a nacer del Estatuto de Zapatero intenta únicamente destruir España como nación; no es eso. La meta última es destruir España, en cualquiera de sus formas o expresiones, y por esa razón sería equivocado –por poco práctico, además de por rancio, onanista y gruñón- un nacionalismo español opuesto a esos nacionalismos regionales integrados en la Antiespaña.

España es, como dicen muy buenos amigos míos, una realidad histórica, política, social y cultural. Un nuevo patriotismo debe pensar en una España que afronte los siglos por venir con grandeza y vigor, a partir de nuestra actual democracia. Realismo. La cuestión no debe ser sólo vencer hoy esta formidable ofensiva –antiespañola, no sólo antinacional- sino garantizar un puesto digno en el mundo a la comunidad humana que herede el nombre y las características permanentes de este viejo país nuestro. Y una de ellas es la variedad consagrada por la naturaleza y por la historia, que es aberrante usar para negar la unidad, pero que es estéril negar en nombre de una inexistente uniformidad.

La parte mejor de la derecha española tiene la posibilidad de defender la incómoda verdad frente a la opinión dominante (cito de memoria a Ignacio Sánchez Cámara) sosteniéndose a sí misma en pie en medio de estas convulsiones, y sosteniendo a la vez los principios de nuestra vida comunitaria. Zapatero morirá y será olvidado, pero España deberá encontrar de nuevo su lugar en el mundo, empezando por el mundo de las ideas. Luego, si la derecha ha sobrevivido y un cierto patriotismo ha perdurado, hablaremos de los hechos.

Esperando a Hamás
Por DARÍO VALCÁRCEL ABC 2 Febrero 2006

LA victoria de Hamás en los territorios ocupados ha dejado atónitos a muchos gobiernos pero ha demostrado la capacidad de reacción rápida de dos administraciones. Condoleezza Rice y Javier Solana han probado que en este caso sí había plan B. El lunes, la canciller alemana, Angela Merkel, se entrevistaba en Ramala con el presidente Mahmoud Abbas. Dos hechos han pasado inadvertidos: la secretaria de Estado de EE.UU., comprometida con el proceso de paz, se ha adelantado. Los palestinos, ha venido a decir, acaban de celebrar unas elecciones libres y los resultados deben respetarse. El proyecto de Rice para Oriente Próximo propone elecciones no manipuladas en once países, carentes de experiencia electoral. Lo cual podrá quizá tener un coste para Estados Unidos pero dotará de legitimidad, quizá también de continuidad, al cambio que los occidentales tratan de favorecer. Después de algunas obviedades (no negociaremos con grupos terroristas, etcétera) el presidente Bush ha insistido en la misma línea: habrá que aceptar la respuesta de las urnas.

Segundo, la Unión Europea, que también condena la violencia de Hamás, marca una diferencia táctica. Si Hamás no abandona ese camino, será responsable de la ingobernabilidad palestina. Transformada en organización política, tendrá pleno derecho a ocupar el espacio que le corresponda. Estas son declaraciones oficiales apoyadas sin embargo en una sólida capa de realidad. Habrá una parte secreta, sin duda. Pero también una confesión de la nueva realidad.

En medio del desorden de los últimos días, algunos círculos de Hamás han anunciado que no abandonarán la lucha armada: «Seguiremos combatiendo contra el ocupante sionista». Pero de pronto el antiguo mantra ha envejecido. El alto mando de Hamás analiza deprisa el nuevo escenario, apremiado sobre todo por la UE, primer financiador de los palestinos. El consejo de 12 miembros que dirige Hamás revisa la línea táctica del proyecto. En una organización cerrada y fuertemente jerarquizada, parece que la cabeza más influyente, Mahmoud Zahar, médico del jeque Yassin, asesinado en 2004 por los israelíes (Zahar escapó por poco a otro atentado israelí), reflexiona sobre un cambio radical.

Es bonito hacer declaraciones sobre una gran Palestina desde el Jordán al Mediterráneo. Y es excitante hablar del gran Israel. Pero son dos aspiraciones enteramente irreales. La historia vivida día por día ha demostrado, durante 21.176 días, su inviabilidad. La capacidad de resistencia es inagotable, en ambos lados.

El responsable de la política exterior de la UE canaliza una ayuda de 550 millones de euros/año a la Autoridad Palestina. Estados Unidos apoya con 1.100 millones/año a Israel, 210 millones a la AP. Javier Solana ha hecho saber que espera una rápida redefinición de Hamás. El compás de espera no debe durar.

Hamás tratará de influir en las elecciones de Israel del 28 de marzo. No es imposible que el doctor Zahar proponga que ese punto del programa islamista, la destrucción de Israel, se aplace una o varias generaciones. En la segunda intifada, Hamás ha cometido 50 atentados suicidas, cientos de muertos, incontables heridos. Israel ha matado también a cientos de palestinos, en acción de guerra y meros asesinatos. Nada de esto es equidistancia sino resumen de lo que hay (los criterios de este columnista tienen poco interés para el lector: sólo su información le permite ocupar semanalmente este espacio). ¿Quién empezó? La infantil pregunta no tiene contestación. Hamás cree que Palestina fue invadida en 1948, en 1967... Israel se defiende con tecnología, talento y crueldad; Hamás, por el momento, sólo cuenta con los dos últimos. Pero la crueldad ha empezado a perder terreno. El esfuerzo negociador -querido por el 64 por ciento de los israelíes- avanza. El triunfo de Hamás es una incógnita. Hay mucho temor pero más esperanza. Siempre hemos creído en el derecho de Israel a tener unas fronteras seguras y reconocidas. La historia enseña que no podrán conseguirlas matando palestinos sino pactando con ellos.

La política de gestos del Gobierno a ETA causa la dimisión forzada del fiscal Fungairiño
El ex fiscal-jefe de la Audiencia Nacional afirma que se va por «razones personales» e ironiza: «Interprétenlo ustedes (los periodistas) como quieran»
NIEVES COLLI / NATI VILLANUEVA ABC 2 Febrero 2006

MADRID. La estrategia del Gobierno de cara a un fin negociado de ETA y la política de gestos hacia la banda y su brazo político -la ilegal Batasuna- se cobró ayer su primera víctima en la persona de Eduardo Fungairiño, fiscal-jefe de la Audiencia Nacional desde mayo de 1997 y personaje incómodo para llevar a buen puerto el plan ideado por José Luis Rodríguez Zapatero en el ámbito de la lucha antiterrorista. Citado por el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, en su despacho a las doce de la mañana de ayer, Fungairiño fue «invitado» a presentar su renuncia bajo la amenaza de ser sometido a un expediente disciplinario para proponer al Ejecutivo su cese, según han confirmado a ABC diversas fuentes.

Su posicionamiento contrario a una posible y futura generosidad , por ejemplo, en materia de redenciones a los presos de ETA, así como en otros procesos relacionados con los dirigentes del brazo político de la banda terrorista -Arnaldo Otegi tiene varias causas abiertas- es el verdadero motivo que, en opinión de muchas voces dentro y fuera de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, ha llevado a la remoción de Fungairiño. Ese mismo entorno expresa su preocupación por el efecto que el cese pueda tener en el desarrollo de un juicio tan crucial como el del «caso EKIN», que se celebra desde el pasado 21 de noviembre contra el aparato político, mediático y cultural de ETA. El propio Otegi tiene que declarar mañana en la Audiencia Nacional acusado de desobediencia, reunión ilícita y exaltación del terrorismo por el acto celebrado por la ilegalizada Batasuna en Anoeta (en noviembre de 2004).

La versión oficial que ofrece la Fiscalía General del Estado, sin embargo, dista mucho de esa interpretación.

En una escueta nota de prensa difundida a las dos y cuarto de la tarde de ayer, se asegura que Eduardo Fungairiño «ha presentado la renuncia a su cargo ante el fiscal general del Estado por razones estrictamente personales». Esas «razones personales» son las que el propio Fungairiño ha utilizado como único argumento «público» para explicar lo ocurrido.

Sin embargo, en círculos próximos al ya ex fiscal-jefe de la Audiencia Nacional se asegura que no fue Fungairiño quien se presentó ante Conde-Pumpido para presentar voluntariamente su dimisión, sino, al contrario, que fue llamado a capítulo y forzado a abandonar el tribunal en el que ha trabajado durante los últimos 26 años.

A la reunión en el despacho del fiscal general asistieron también el teniente fiscal del Tribunal Supremo («número dos» de la Fiscalía), Juan José Martín Casallo, y la jefa de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General, Elvira Tejada. Las fuentes citadas señalan que Conde-Pumpido reprobó duramente a Fungairiño -con quien mantiene una difícil relación-, desplegó un abanico de agravios y le amenazó con abrirle un expediente si no presentaba su dimisión. Ese expediente serviría de base para poner en marcha el mecanismo previsto en el artículo 41 del Estatuto fiscal, que faculta al Gobierno a «remover» a los fiscales jefes «a propuesta del fiscal general», quien «deberá oír previamente al Consejo Fiscal y al interesado».

Entre esos agravios, ninguna cuestión de fondo. Más bien todas de forma. Una suma de reproches, aseguran las fuentes, por no haberle informado de asuntos tan dispares como la apertura de una causa a un magistrado o la posibilidad -denunciada por escrito en fechas recientes por el presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez-, de que los imputados encarcelados por el 11-M tengan que ser puestos en libertad si el juicio no se celebra y la sentencia no se dicta antes de la primavera de 2008.

Fungairiño, con categoría de fiscal de Sala, quedará adscrito a la Fiscalía del Tribunal Supremo, a la que podría incorporarse la próxima semana y donde parece probable que se haga cargo de los recursos relacionados con terrorismo y cooperación internacional.

Un jarro de agua fría
Tras la reunión con Conde-Pumpido, Fungairiño comunicó a su equipo de fiscales y a los funcionarios que trabajan con él la noticia de su marcha. Fue como un jarro de agua fría. Las caras largas y las lágrimas no tardaron en apoderarse de la Fiscalía, donde nadie quería hablar de lo ocurrido.

La tristeza y el abatimiento eran evidentes en el gesto de Fungairiño, quien antes de dejar su despacho firmó todos los escritos que tenía pendientes. Ante los periodistas que se concentraron en la Fiscalía, se mostró parco en explicaciones: «Razones estrictamente personales. Interprétenlo como quieran», dijo. Negó dejar la Audiencia por «cansancio» o por discrepancias con el fiscal general del Estado ya que, ironizó, «con los fiscales generales nunca hay discrepancias. Por eso son fiscales generales, claro». Sobre el momento en el que tomó la decisión, sólo acertó a decir que fue «muy próximo» en el tiempo y admitió estar esperando que algo así sucediera.

A partir de ahora, queda abierto el relevo de un «histórico» en la Audiencia Nacional. Para el cargo ha empezado a sonar como posible candidato Ricardo Cabedo, fiscal jefe del tribunal superior de la Comunidad Valenciana y hombre próximo al fiscal general.

EN EL MONUMENTO A LA CONSTITUCIÓN DE MADRID
La AVT homenajeará el próximo martes 7 de febrero al fiscal Fungairiño
En el Monumento a la Constitución, en el madrileño Paseo de la Castellana, el próximo martes 7 de febrero. Esta es la fecha y el lugar donde la Asociación de Víctimas del Terrorismo celebrará un acto en homenaje al fiscal Eduardo Fungairiño. Mientras Conde Pumpido dice ahora que la expulsión es por motivos "profesionales", el presidente de la AVT, José Alcaraz, en declaraciones a Libertad Digital ha recordado que la salida de Fungairiño ha coincidido con el ataque del diario Gara a la Audiencia Nacional.
Libertad Digital 2 Febrero 2006

La Asociación de Victimas del Terrorismo tiene previsto organizar a lo largo de la próxima semana un acto de homenaje al fiscal Eduardo Fungairiño tras su expulsión de la Audiencia Nacional ordenada por Cándido Conde Pumpido. En un comunicado, la AVT explica que "tras los recientes acontecimientos, especialmente dolorosos para todos los que amamos la libertad y la encendida defensa de la democracia que siempre han caracterizado al Fiscal Fungairiño, la AVT desea expresar la adhesión a la labor que de forma continuada ha venido desarrollando el referido Fiscal en pro del Estado de Derecho, y la profunda admiración que nos despierta su figura".

Según ha podido saber Libertad Digital, el acto de homenaje, al que la AVT invita "a todos aquellos ciudadanos y colectivos contrarios a la infame decisión adoptada en relación con el Fiscal Fungairiño", se celebrará el próximo martes 7 de febrero en el Monumento a la Constitución situado en el madrileño Paseo de la Castellana. La organización ha pedido que se acuda al acto con flores en homenaje al fiscal.

En declaraciones a Libertad Digital, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, ha criticado la destitución de Fungairiño por ser la "destrucción de la única resistencia del estado de Derecho al chantaje de ETA que quedaba". Además, denunció que la expulsión del fiscal jefe se produce pocos días después de que "el diario proetarra Gara arremetiera con dureza contra la Audiencia Nacional, dando un toque al Gobierno para que acabara con la última resistencia frente a la cesión con los terroristas". Alcaraz ha lamentado estas "casualidades" y censuró que el Gobierno de España esté "para escuchar y hacer caso a lo que diga el altavoz de ETA".

El presidente de la AVT recordó que el Ejecutivo socialista "primero intentó acallar a las víctimas con una campaña de acoso y derribo" y ahora ha cesado al fiscal jefe de la Audiencia, mientras "aún mantiene en su puesto a la responsable de Prisiones".

Alberto II sacude la vida política con un ataque contra el separatismo flamenco
En un discurso a las clases dirigentes, el monarca denuncia la política secesionista, «abierta o disimulada», de los que calificó como «subnacionalismos»
ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL ABC 2 Febrero 2006

BRUSELAS. Alberto II, Rey de los belgas, acostumbra a medir cuidadosamente sus palabras, como corresponde a su papel de monarca constitucional. El pasado martes, no obstante, pronunció un discurso «inédito» por su contenido en la recepción de Año Nuevo ante toda la clase política del país, fustigando abiertamente al «subnacionalismo separatista, expreso o disimulado». El panorama político del país estaba ayer en estado de «shock» por las declaraciones del monarca, que habló sin eufemismos del riesgo de la división de Bélgica en dos estados.

El Rey había hablado por televisión en diciembre, con motivo de la Navidad, elogiando precisamente la apacible convivencia de este país que vive desde hace veinticinco años bajo una estructura federal en la que las dos principales comunidades, los flamencos y los valones, han difuminado en la práctica los contornos del Estado unitario. Pero Alberto II ha aprovechado esta recepción oficial de Año Nuevo para lanzar el mensaje directamente a los responsables políticos de Bélgica, a quienes consideraría responsables de una deriva que en ocasiones parece llevar abiertamente hacia la desaparición del país tal como lo conocemos ahora.

Contra el «subnacionalismo»
«Las tensiones entre regiones se producen en varios países europeos -dijo Alberto II hablando de la situación que impera en Bélgica entre los prósperos flamencos y los valones, a los que los primeros acusan de vivir subsidiados- y se acentúan en muchos casos por la extensión de dos fenómenos: por un lado, la existencia de diferencias de riqueza; y por otro, la práctica de políticas heterogéneas».

Pero para el Rey, «la respuesta ante este estado de cosas no reside en replegarse sobre sí mismo en cada región; tampoco en el desarrollo de subnacionalismos, ni en el separatismo explícito o disimulado».

Esta última frase ha sido recibida como una alusión expresa a los nacionalistas flamencos del norte del país, donde ni precauciones jurídicas ni exclusiones políticas han impedido que un partido racista e independentista como el Vlaams Belang se haya convertido en la primera fuerza en Flandes, y probablemente se haga con el control efectivo de gran parte del territorio regional en las próximas municipales.

El comentarista de Le Soir David Coppi decía ayer en su columna que, si bien no lo había nombrado expresamente, «está claro que el Rey se refería a Flandes, y por razones lógicas: es allí donde se da la ofensiva regionalista, mientras que los francófonos asisten mudos a estas grandes maniobras».

El fenómeno no afecta solamente a los políticos del Vlaams Belang, sino que también un grupo de los más influyentes empresarios flamencos se ha reunido en las últimas semanas para pedir sin complejos la independencia de sus compatriotas valones, considerando que sería beneficioso para la economía de Flandes poner fin a la historia de Bélgica e iniciar el camino de una Flandes independiente.

El Rey de los belgas respondió a estas tentativas en su discurso del martes diciendo que «las rupturas, las separaciones, son en general costosas para todos, tanto para los menos prósperos como para los más ricos, y eso sin olvidar los costes humanos... Nos equivocaríamos si los subestimáramos».

El primer ministro, Guy Verhofstadt, liberal flamenco, es de los pocos políticos de esta procedencia regional que siguen creyendo que es mejor para todos que Bélgica permanezca tal como es ahora. El martes habló en el mismo acto, poco antes que el Rey, para decir que esperaba que en 2006 se produjese «una visión coordinada de todas nuestras autoridades, instancias y responsables políticos para valorar nuestros triunfos y superar nuestros puntos débiles».

Nuevas negociaciones en 2007
En una de las últimas entrevistas que ha concedido, a Verhofstadt le preguntaron si no pensaba que él podría acabar siendo el último primer ministro de Bélgica antes de la división de este país, y respondió sin dudarlo que de ninguna manera pensaba que sea así. Ayer, los demás dirigentes flamencos se limitaron a responder a las palabras del Rey diciendo que se trata del nerviosismo lógico ante la proximidad de la futura etapa de negociaciones sobre el nuevo reparto de poderes entre el poco Estado que queda y las regiones, que debe celebrarse en 2007.

El IRA se pasa al espionaje y la delincuencia
Gonzalo Suárez La Razón 2 Febrero 2006

Londres- El proceso de paz en Irlanda del Norte sufrió ayer un inesperado tropezón después de que la Comisión Independiente de Control (CIC) admitiera que las fuerzas de seguridad creen que algunos miembros del IRA no se han de-sarmado, pese a sus promesas de destruir todos sus arsenales. En un crucial informe sobre las actividades paramilitares en la región, la Comisión también acusó a la banda de perpetrar actos de espionaje y delincuencia organizada, como contrabando o lavado de dinero.

Aun así, el texto confirma que «la intención del IRA es renunciar al terrorismo» y que ha dejado de reclutar nuevos activistas, lo que sirvió al ministro para Irlanda, Peter Hain, para describir el contenido del informe como «positivo». Nada más conocerse el veredicto de la CIC, la banda negó haber incumplido sus promesas y achacó las acusaciones a «intereses políticos». Sus palabras recibieron el respaldo de la Comisión Internacional de Desarme, encargada de verificar la destrucción de las armas del IRA, que aseguró ayer que «no hay pruebas» de la existencia de arsenales clandestinos.

Sin embargo, la CIC respondió que su «nivel de confianza» en el desarme completo es menor, aunque negó que estos «signos perturbadores» supongan que la banda se plantee volver a la violencia. «Como si fuera un petrolero, el IRA tardará un tiempo en cambiar por completo, pero el terrorismo no forma parte de su estrategia», asegura el texto. La publicación del informe, más crítico de lo esperado, complica los planes de Londres para relanzar las negociaciones sobre el futuro del Ulster el próximo lunes. Hain intentó destacar los aspectos del texto y aseguró que el IRA «se está moviendo en la dirección apropiada: nada de asesinatos, ni de reclutamientos, ni de atracos a bancos». Pero su optimismo no se contagió a los principales partidos de la región. Así, Ian Paisley, líder de los unionistas del Partido Democrático del Ulster (DUP), aseguró que el informe «demuestra que el IRA no ha dado la espalda a la violencia». Mientras, el Sinn Fein acusó a los integrantes de la Comisión de «secuestrar el proceso político».

Propuesta del PP «en defensa del castellano»
S. B. ABC 2 Febrero 2006

El PP regional presentará una proposición no de Ley en el Parlamento de La Rioja «en defensa del castellano», para exigir «que se respete la Constitución en el uso de las diferentes lenguas oficiales» e instar al Gobierno central «a la puesta en marcha de cuantos mecanismos habilita el ordenamiento jurídico para garantizar la libertad lingüística efectiva de todos los ciudadanos españoles». Según el secretario regional del PP, Carlos Cuevas, con esta iniciativa se pretende mostrar «total solidaridad con todos los ciudadanos cuyo derecho a expresarse en castellano está siendo notablemente mermado por el Gobierno de la Generalidad de Cataluña».

«El federalismo del XIX derivó en cantonalismo con un fracaso rotundo»
Once historiadores acometen el paisaje del liberalismo, el reformismo y el socialismo desde la Constitución de 1812 hasta la II República en «Progresistas» (Taurus)
TULIO DEMICHELI ABC 2 Febrero 2006

MADRID. El historiador y subdirector del Instituto de Estudios Políticos y Constitucionales Javier Moreno Luzón ha coordinado la edición de este libro y él mismo ha escrito la biografía de José Canalejas. «Pensamos que había que centrarse en estos personajes que se encuentran entre el conservadurismo y la revolución social- declara a ABC-. Gente que hoy llamaríamos de centro izquierda. Dentro de ese mundo se dan varias tradiciones, desde el liberalismo progresista de la Revolución Liberal y del reinado de Isabel II a los progresistas tardíos que desembocan en el republicanismo o en el Partido Liberal de la Restauración. Después, ya en el XX, están los reformistas herederos de los republicanos moderados del XIX, muchos de los cuales acaban en el monarquismo e intentan democratizar el reinado de Alfonso XIII. Hay un mundo común muy fluido entre los monárquicos y católicos de izquierda y los republicanos moderados, que tiene que ver con la libertad de prensa y cátedra, los Ateneos, el krausismo institucionista, el de la ILE... Y, por último, están las gentes que dan un socialismo templado en los años 30».

Estos pensadores y políticos liberales del XIX fundamentan «la creencia de que el mejor marco de convivencia es el regido por una Constitución que garantice las libertades y la división de poderes, creencia que seguimos compartiendo en la actualidad. El siglo XIX fue una época tumultuosa pero dentro de los parámetros liberales, y por eso, desde la muerte de Fernando VII, siempre hubo alguna Constitución vigente».

La vida política del XIX era muy distinta a la de hoy. Por ejemplo, los partidos políticos «eran partidos de notables no sólo en España sino en toda Europa. A veces se constituían en tertulias de mesa camilla en cada ciudad, sin estructura organizativa mínima e, incluso, se formaban justo antes de las elecciones. La participación en política solía corresponderse con una posición social impoprtante: no había políticos «profesiona-les» como hoy día, cuando los partidos ya no se dirigen hacia una minoría en el marco del sufragio restringido y censitario (votar dependía de la renta o de la formación). Al introducirse el sufragio universal. los partidos se hacen de masas y operan en entornos urbanos».

Para Moreno Luzón es muy difícil advertir continuidad entre los partidos del XIX y los actuales «porque en la historia de España se produce una ruptura muy profunda con la guerra civil y el franquismo. Los partidos españoles actuales son el resultado del proceso, más o menos complicado y torturado, de recomposición de la vida política tras la muerte de Franco, que se realiza con parámetros básicamente europeos: democristianos, liberales, socialdemócratas, etc. Los liberales de la Transición (los Garrigues, Satrústegui, etc.) no tienen nada que ver con aquéllos». Tampoco el PSOE, que más bien se refunda en Suresnes en 1973.

A pesar de todo, algunos de los grandes temas del XIX y principios del XX parecen estar otra vez en danza, como los del federalismo y el nacionalismo. «En España hubo un nacionalismo liberal como en otros países europeos: desde Cádiz en adelante se habla de Nación Española, entendiéndola como el conjunto de ciudadanos. Hay que decir que los liberales no eran muy favorables a los «hechos diferenciales» porque los asociaban con los privilegios y la la excepción de los Fueros del Antiguo Régimen. Además, se los asimilaba con el carlismo, que reivindica el mantenimiento de esos privilegios de la Monarquía Tradicional. Y con el carlismo, la Iglesia, porque a la Iglesia no le interesa hacer Nación, sino católicos, y por lo tanto predica en el idioma en que la entienden los fieles».

En cuanto al federalismo, «el norteamericano influyó en la extrema izquierda del arco político español; y se propuso desde algunos sectores que ese molde federal sirviera para encajar la evidente pluralidad cultural. El federalismo tuvo una vida efímera porque sólo pudo triunfar en una situación de crisis muy aguda en 1873 (I República), y derivó en el cantonalismo con un fracaso rotundo. Ocurre que esas diferencias culturales tuvieron una traducción política tardía, hacia finales del XIX, en unas formulaciones que tienen que ver con los nacionalismos culturales europeos, como el alemán. En fin, hoy deberíamos abandonar la idea de que se pueden alcanzar soluciones absolutas y definitivas».

El Foro Ermua estudia denunciar a Balza por «prevaricación» tras su comparecencia ante la juez
El colectivo dice que el consejero negó saber que Batasuna organizó el acto de Anoeta, e Interior lo desmiente
O. B. DE O. o.b.otalora@diario-elcorreo.com/BILBAO 2 Febrero 2006

El acto organizado por la ilegalizada Batasuna el 14 de noviembre de 2004 en Anoeta continuó ayer ofreciendo dosis de polémica. El consejero de Interior, Javier Balza, acudió a declarar como imputado ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por no haber impedido el acto, después de que el Foro Ermua le denunciase y fuera procesado por un delito de denegación de auxilio a la Justicia. Al finalizar el interrogatorio, el abogado del foro cívico anunció que estudia una querella contra el consejero por prevaricación ya que, según su versión, Balza había testificado que «no le constaba que el mitin estuviese organizado por Batasuna» ni que la Ertzaintza tuviese que intervenir. Interior señaló horas más tarde que estas palabras «no reflejan lo dicho por el consejero», pero no aclaró qué había testificado Balza.

La declaración del consejero se produjo durante una hora en la sede del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. El máximo responsable de la Ertzaintza evitó comparecer ante los medios de comunicación e incluso que se tomasen imágenes de su entrada y salida del palacio de Justicia. Al terminar el testimonio, el abogado del Foro Ermua, que había tomado parte en la toma de declaración, aseguró que el consejero había afirmado ante la juez que instruye el caso, la magistrada Nekane Bolado, que los días previos a que la formación ilegalizada organizase su mitin, «no le constaba que fuese Batasuna» la formación que preparaba el acto. Asimismo, según la citada fuente, Balza señaló que «la decisión de prohibir el evento le correspondía a la autoridad judicial». El letrado del Foro Ermua, Fernando García-Capelo, anunció que ahora estudia denunciar a Balza por «prevaricación, al poner en duda si la Ertzaintza tiene la obligación de impedir un delito como es la reunión de una organización terrorista». El abogado, además, recordó que «todo el mundo sabía que Batasuna se iba a reunir en Anoeta».

Interior reaccionó ante estas palabras e hizo público un comunicado en el que señaló que las declaraciones del Foro Ermua son «interpretaciones interesadas» que, según su versión, «no reflejan lo declarado por Balza».

La denuncia judicial contra Balza por no impedir el acto de Batasuna en Anoeta fue archivada en noviembre, pero el Tribunal Superior ordenó reabrirla ante un recurso del Foro Ermua en contra del archivo de la causa.

Estalla una bomba en la central de Correos de Vizcaya sin causar daños personales
EFE. BILBAO ABC 2 Febrero 2006

Un artefacto compuesto por entre diez y quince kilogramos de explosivo hizo explosión anoche sin causar heridos en las oficinas centrales de Correos en Vizcaya, ubicadas en el polígono Lezama-Legizamon del municipio de Etxebarri.

El departamento de Interior del Gobierno vasco, que considera que el artefacto es «atribuible a ETA», informó de que el explosivo utilizado —de un tipo aún por determinar— podría ser similar al utilizado el pasado 26 de enero por la banda terrorista en Balmaseda, donde colocó un artefacto de quince kilos contra los juzgados de esta localidad vizcaína.

La deflagración de anoche se produjo a las 22:52 horas, después de que una comunicante anónima, que dijo hablar en nombre de ETA, avisara de que un artefacto iba a explotar en las dependencias Correos ubicadas entre las localidades vizcaínas de Etxebarri y Basauri, ambas muy próximas a Bilbao.

La llamada se realizó a las 21:40 horas a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de Guipúzcoa y al diario Gara y en ella la comunicante no precisó la hora en que se produciría la explosión.

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