AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 6 Febrero  2006
El tripartito y el PSOE, heridos
Editorial ABC 6 Febrero 2006

Viva el centro
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 6 Febrero 2006

Memoria de las víctimas socialistas
Editorial ABC 6 Febrero 2006

Purga para la rendición
Isabel Durán Libertad Digital 6 Febrero 2006

Demasiado cándidos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 6 Febrero 2006

El rascacielos de Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital 6 Febrero 2006

Mahoma y las civilizaciones
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 6 Febrero 2006

La hoguera islámica
José Javaloyes Estrella Digital 6 Febrero 2006

Mahoma, profeta nuclear
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 6 Febrero 2006

De rodillas y abrasaditos
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 6 Febrero 2006

Quemar a los infieles en la hoguera nuclear
EDITORIAL Libertad Digital 6 Febrero 2006

Claudicación de Europa
Carlos Martínez-Cava Arenas minutodigital 6 Febrero 2006

La AVT convoca otra gran movilización en Madrid el último fin de semana de febrero
B. TORQUEMADA ABC 6 Febrero 2006

La plataforma liderada por Boadella pide protección para sus actos públicos
R. N. La Razón  6 Febrero 2006

Múgica, sobre negociar con ETA: «Sólo cabe el diálogo de la escoba con la basura»
ANA ANTOLÍN ABC 6 Febrero 2006

Convivencia Cívica Catalana y Foro Ermua en Barcelona
Minuto Digital 6 Febrero 2006

El tripartito y el PSOE, heridos
Editorial ABC 6 Febrero 2006

DOS semanas después de su rocambolesco pacto con CiU para salvar un Estatuto catalán embarrancado por la contumacia errática de Maragall y el tripartito, el presidente Zapatero sigue viendo llover encuestas sobre el tejado de La Moncloa. Tras las publicadas por ABC y «El País», ayer fue el rotativo barcelonés «La Vanguardia» -con un sondeo elaborado por un antiguo asesor de Felipe González- el encargado de remojar las expectativas gubernamentales de un panorama político más sereno. Los estudios de opinión continúan reflejando una profunda decepción sociológica sobre el manejo presidencial de la crisis catalana, que ha provocado una seria erosión en el crédito del Partido Socialista.

Aunque Zapatero pueda vanagloriarse de una positiva acogida en el electorado de Cataluña, ni siquiera su pacto moderantista con el tardopujolismo ha serenado el malestar de una opinión pública ante la evidencia de los privilegios concedidos por el poder a las exigencias del lobby político catalán. El desgaste de la operación estatutaria ha provocado un sensible retroceso en la estima ciudadana del Gobierno, beneficiando a un PP que, sin crecer en expectativas de voto, se halla ligeramente por delante de los socialistas y deviene en claro beneficiario de los errores de su rival y de la alarma popular generada por la deriva fraccionaria del modelo territorial del Estado.

Más allá, empero, de este coste electoral, el empeño estatutario de Zapatero conlleva otra factura política que los socialistas van a pagar en la misma Cataluña, al incidir de manera directa en la estructura de poder coaligado -el Gobierno tripartido PSC-IV-ERC- que ha sostenido no sólo la presidencia autonómica de Maragall, sino la primera mitad del mandato del propio jefe del Gobierno. El malestar de Esquerra Republicana ante el repentino cambio de alianza preferencial escenificado en la cumbre entre Zapatero y Artur Mas ha abierto una sensible y dolorosa herida en el tripartito catalán, que difícilmente cicatrizará sin cobrarse alguna víctima de relieve.

Las advertencias formuladas ayer en Barcelona por Pasqual Maragall en presencia del presidente del Gobierno, reivindicando su autonomía para forjar alianzas al margen de la estrategia nacional del PSOE, no son sino la expresión del malestar que le ha ocasionado la maniobra de acercamiento de La Moncloa hacia quienes representan nada menos que la oposición al tripartito. El presidente de la Generalitat se siente desautorizado y teme que el pacto de Zapatero con CiU no sólo acorte su presente mandato, sino que comprometa sus expectativas de renovarlo en el futuro. La contrariedad encelada de Carod-Rovira parece ir bastante más allá de una escenificación retórica. Y aunque los intereses clientelares de Esquerra le impidan abandonar el poder autonómico y dejar caer a Maragall sin hacerse daño a sí misma, es evidente que en el teatro de operaciones catalán se está diseñando ya el libreto de la próxima legislatura, cuyo telón habrá de descorrerse con toda probabilidad una temporada antes de lo previsto.

Resulta obvio que un acuerdo con Convergencia i Unió es más tranquilizador para la opinión pública que la alianza previa con los poco recomendables socios de ERC. En ese sentido, siempre será preferible para los intereses nacionales un cierto anclaje en la relativa moderación que representa el partido de la burguesía nacionalista. Pero las maniobras de Rodríguez Zapatero revelan un sentido tacticista de la improvisación que no puede solventarse con el simple aplauso a su cintura política. El acuerdo de La Moncloa ha puesto de relieve la ausencia de un modelo y de una estrategia, reflejando la imagen de un presidente asfixiado por su propia imprudencia y que cambia de caballo en plena carrera para poder llegar, siquiera sin aliento, a la arbitraria meta que él mismo fijó en un mal cálculo de sus posibilidades.

Zapatero ha salido a duras penas de su atolladero, pero el coste de su falta de responsabilidad deja pendientes numerosas facturas: una, colectiva, en forma de modelo territorial desequilibrado, financieramente antigualitario y constitucionalmente dudoso; y otra, interna, muy onerosa para los propios intereses socialistas, que dejan a Maragall en precario, comprometen los lazos de intereses entre PSC y PSOE -ayer se encargó Montilla de ponerlo de manifiesto- y retratan al presidente del Gobierno como un político indigno de confianza que somete sus alianzas a albures de conveniencia. La euforia por el éxito de su regate en corto la están rebajando unas tercas encuestas que indican que los ciudadanos no se conforman con maniobras para salir del paso cuando está en juego nada menos que la estructura del Estado.

CiU
Viva el centro
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 6 Febrero 2006

Los moderados de CiU, cuya sola proximidad bendice al monclovita de turno garantizando su “centralidad” política, han enseñado sus cartas, que son, vaya por Dios, las mismas cartas marcadas del tarot provinciano y cainita con que un día se ritualizó el principio del fin en el Saló del Tinell, justo donde los Reyes Católicos (ay) recibieron a Cristóbal Colón (ay, ay). Aclaro para los inmersos niños de mis amigos –yo no los tengo, gracia que me libra de hacer huelgas de hambre o de su alternativa, simularme encantado con la aculturación– aclaro, digo, que estoy refiriéndome a Cristòfol Colom, navegante de Lleida (?), que zarpó hacia las Indias por Occidente desde el puerto de Pals (Girona). No va en coña. También está pegadito al Saló del Tinell el Arxiu de la Corona d’Aragó (ay, ay, ay), nombre incómodo para un archivo, que, a diferencia del de Salamanca, estatal y expoliador, es nacional de Cataluña.

Todo visión de Estado, todo altura de miras, los morigerados convergentes exigieron la muerte política, y casi civil, de Vidal-Quadras, lindeza cuyas consecuencias aún pagan los populares. Esta semana, amén de regocijarse del “cacho” que le han quitado al pobre Rodríguez –es decir, a nosotros– también han consignado algunos logros en su web para que luces virtuales iluminen el tenebroso pacto de medianoche. Sabemos así que la obligación de mantener una inversión en infraestructuras durante siete años equivalente al peso del PIB catalán se combinará con la no menos justa imposibilidad de que los dineros de la solidaridad se dediquen a infraestructuras en las comunidades receptoras. No vaya a ser que se desarrollen.

El motivo es que los centristas consensuales y europeizantes de CiU tienen su propio concepto de solidaridad. Concepto que, con la mosca detrás de la oreja maragaliana, está revisando ahora el cofrade Mena –no el general sino el fiscal catalán– que ha imputado en las últimas semanas a una docena de convergentes por cosas innombrables que pasaron en la pública Adigsa –la del Carmelo– así como en alguna privada de donde los moderados vienen sacando “cacho” varios lustros. El último grito solidario de los enemigos de todo extremismo, atletas de la política cabal, es el palo que dieron sus cuates en Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya: la lista de los once agraciados y las correspondientes cantidades retiradas en solidaridad con ellos mismos las ha hecho públicas la Sindicatura de Comptes. Por ejemplo, el director de los trenes, un Roig cualquiera, se donó 178 millones de pesetas, supongo que para unas infraestructuras en su jardín.

Lo más divertido de todo es que a los convergentes de la centralidad los está haciendo polvo el tripartito desde sus organismos varios y desde sus tentáculos en la fiscalía. No el PP, muy interesado en abrazarlos en cuanto toque poder, una vez la fatwa pronunciada contra ellos por Mas fracase del todo. Porque algún día tendrá que haber elecciones generales. Digo yo.

Memoria de las víctimas socialistas
Editorial ABC 6 Febrero 2006

DESDE Alfonso Guerra -«de terrorismo, lo ideal es hacer mucho y hablar poco», dijo- hasta Enrique Múgica, hermano del homenajeado -«el único diálogo posible con la banda asesina y su brazo político es el de la escoba con la basura», señaló-, la vieja guardia socialista rindió ayer tributo a Fernando Múgica, asesinado por ETA hace diez años. Fue su lápida, en el cementerio donostiarra de Polloe, la que ayer llenaron de flores y recuerdos sus compañeros de partido, reunidos en un acto que fue una demostración de compromiso, afecto y reconocimiento a todos aquellos que se quedaron por el camino, dirigentes y militantes socialistas como Buesa, Jáuregui, Lluch, Priede, Pagazaurtundua, Casas, abatidos por la banda etarra... Entre los asistentes, en segunda fila, también se encontraba Patxi López, actual secretario general del PSE y responsable del progresivo giro de su formación hacia el entorno nacionalista y las mesas de diálogo. La incertidumbre del camino emprendido por la dirección del socialismo vasco, dispuesto a dejar al margen de su iniciativa el sacrificio de todos los que cayeron por defender la integridad del discurso del PSOE, fue el telón de fondo en el que se desarrolló una ceremonia marcada por el dolor de las víctimas, pero también por el vértigo de la desmemoria.

Fungairiño
Purga para la rendición
Isabel Durán Libertad Digital 6 Febrero 2006

José Luis Rodríguez Zapatero ha movido ficha. Arnaldo Otegi, acompañado de veinte matones a su cita con la justicia, le ha respondido que la propuesta de Anoeta "dará frutos" en las próximas semanas. Por si quedaba alguna duda Javier Arzalluz lo ha dejado bien clarito: Rodríguez debe "sujetar" a los fiscales si está iniciando un "arreglo" con el mundo etarra. Verde y con asas.

El presunto presidente de todos los españoles ha entregado en bandeja a la banda terrorista al hombre que encarnaba la firmeza de la lucha del Estado de Derecho contra ETA. Tras veintiséis años de lucha contra el terrorismo con un procesador de datos en el cerebro y la rectitud del espíritu y la letra del Derecho como únicas armas, Eduardo Fungairiño ha sido purgado por el fiscal político de Rodríguez Zapatero. Desde hacía ocho se había convertido, como fiscal jefe de la Audiencia Nacional, en todo un símbolo de la lucha contra los terroristas y quienes les apoyan. De manera indigna y humillante Cándido Conde-Pumpido le ha obligado a dimitir mediante un chantaje mafioso inconcebible en una democracia, más propio del bananerismo al uso del régimen actual.

Su cese –expulsión– publicado por el BOE del pasado viernes por orden del Consejo de Ministros convierte a Fungairiño en fiscal adscrito al Tribunal Supremo. Paradojas de la vida. Su incorporación coincide con la convocatoria por Conde-Pumpido esa misma mañana de una reunión extraordinaria de las dos secciones de lo Penal de la Fiscalía del TS. ¿Motivo? El emblemático cambio de criterio de la Fiscalía del Supremo frente a la Audiencia Nacional al apoyar el recurso presentado por el terrorista más sanguinario de la historia condenado a 4.799 años por 82 asesinatos (cinco de ellos niños) y que permitiría su excarcelación en 2009.

"La paciencia tiene un límite", dijo sin vergüenza el ejecutor Conde-Pumpido. ¿La de Henri Parot y Arnaldo Otegi? La purga para la rendición ya no tiene vuelta atrás.

Demasiado cándidos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 6 Febrero 2006

A Kandido Azpiazu, los responsables de Instituciones Penitenciarias le concedieron el tercer grado y su primer permiso para salir de la cárcel durante cinco días el 11 de julio de 1990. Apenas dos meses antes, las Gestoras pro Amnistía habían hecho un homenaje a Azpiazu y a su compañero José Ignacio Zuazolazigorraga por cumplir diez años de prisión. Después del tercer grado, los dos nombres desaparecieron de las listas de presos de las Gestoras.

Al acogerse a la reinserción, habían dejado de existir para ETA. Tres años más tarde, aparecieron en otra publicación en la que se informaba de que habían sido expulsados del colectivo de presos. Ahora, la izquierda abertzale se moviliza para defender el derecho de los dos reclusos a hacer aquello por lo que entonces les castigó. Todo un ejemplo de coherencia.

Los dos etarras consiguieron salir de la cárcel anticipadamente porque se sumaron a las listas de reinsertados. Perdieron las amistades en la izquierda abertzale, pero se ahorraron, al menos, diez años de prisión. A cambio hicieron creer a los responsables penitenciarios que habían roto con su pasado, que renunciaban no a sus ideas, pero sí al intento de imponerlas a tiros.

Esta semana, los dos antiguos etarras han aparecido en las pantallas de televisión poniendo de manifiesto que no se han arrepentido de su crimen y que siguen considerando que estaba justificado. Sus palabras dejan en evidencia a quienes les concedieron la excarcelación anticipada, que se mostraron demasiado cándidos a la hora de aplicarles beneficios penitenciarios en virtud de una dudosa reinserción.

Fueron tan cándidos en ese caso, como lo han sido en los de otros reclusos que están a punto de recobrar la libertad gracias a la concesión de sustanciosas reducciones de pena que se han aplicado, pese a que el comportamiento de los internos durante el tiempo de su condena ha sido de todo menos modélico. Casos como los de Henri Parot o Ignacio de Juana ponen de manifiesto que es posible participar en la vida interna de ETA desde la cárcel, proponer atentados, dar ideas para que la actividad terrorista sea más eficaz, pasar información de posibles víctimas y que, después de todo eso, el Estado les conceda redenciones de pena para abreviar su estancia en prisión.

Cada vez que se produce un escándalo de este tipo, existe la tentación del poder político de modificar las leyes, de aprobar nuevas normas más duras. Sin embargo, las más de las veces bastaría con que las leyes de siempre fueran aplicadas de una forma menos distraída.

El rascacielos de Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital 6 Febrero 2006

Fría acogida del presidente Zapatero en Barcelona, adonde acudió para darse un baño de multitudes como presunto triunfador de un nuevo Estatuto catalán, que ha pactado con Artur Mas, y donde se ha encontrado con los verdaderos padres de la criatura, Maragall y Carod, que le han dicho a Zapatero en sus narices y ante la plana mayor del PSC que no se le ocurra meter la mano en el Gobierno tripartito y mucho menos a favor de CiU, como pago de su incorporación a la gobernabilidad española. Eso, dijo Maragall, sería un “error histórico”, porque se entiende que rompería el PSOE en Cataluña de una vez para siempre. Molesto por el reproche —que se veía venir—, Zapatero le lanzó a Maragall otra advertencia en relación con la persecución de los castellano-parlantes en territorio catalán.

Más que un castillo de naipes, construido sobre los peligrosos pilares de la reforma de los Estatutos y la negociación con ETA —que un disparo del etarra “Cheroki” o cualquier disparate de Carod podrían dinamitar en cualquier momento—, el presidente Zapatero lo que está construyendo en esta crispada legislatura es un rascacielos de naipes en cuatro idiomas obligatorios (castellano, catalán, euskera y gallego) que en cualquier momento podría tambalearse, porque el arquitecto de la Moncloa no cesa de ponerle plantas y por tanto peso en su empeño por tocar el cielo, o la gloria, y se puede equivocar.

El ático de lujo que acaba de instalar Zapatero a su nuevo amante Artur Mas, mientras intentaba despeñar por un balcón a su ex socio Carod, como si fuera la pobre cabra del campanario que unos bárbaros castellanos lanzan al vacío para celebrar a su patrón, le puede costar muy caro a Zapatero y al PSOE. Porque ahora se ha descubierto que lo del pacto estatutario con CiU incluía, tras la aprobación del Estatuto catalán, la convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña —como si de un proceso constituyente se tratara— e incluso la eliminación del propio Maragall de la candidatura del PSC para dinamitar el tripartito y favorecer un pacto PSOE-CiU.

Pero todo indica que el último piso que Zapatero le acaba de añadir al rascacielos está haciendo tambalearse el pilar izquierdo del edificio porque Maragall y Carod no están por la labor de saltar al vacío, después de ser ellos los impulsores del Estatuto, sino más bien al contrario: están dispuestos a dar batalla al nuevo dúo Zapatero-Mas e incluso a morir entre los cascotes como Sansón, en contra de Zapatero, al que ya le han advertido que con la izquierda catalana no se puede jugar sin correr el riesgo de una ruptura y de una escisión en el PSC-PSOE.

Cómo se ha llegado a esto? Es muy sencillo: el presidente, sin la menor preparación, se lanzó a dos grandes aventuras sin ninguna garantía, proyecto o previsión y se echó en brazos de personajes de tan poco fiar como Carod y Maragall —a los que les prometió apoyar en Madrid el Estatuto que ellos pactaran en Cataluña—, o en los de Otegi y Ternera —los negociadores de la ETA—. Y, luego, cuando asustado quiere rectificar sus errores porque le salen mal las encuestas (la última de La Vanguardia confirma que el PSOE va por detrás del PP), o se le escapa del cuartel un teniente general, entonces no sabe qué hacer y pide ayuda a sus socios en el festín del poder.

Y entonces llegan los bomberos del núcleo duro del poder —los Prisa, González y el activista Rubalcaba— y empiezan a atacar el incendio, a rectificar y a salvar los muebles. Primero a reformar un poco el Estatuto y luego intentando echar a Carod por la ventana para sustituirlo por Mas. Y todo ello con un perverso plan para echar a Maragall de la Generalitat. Pero la operación ha quedado al descubierto —como quedó en evidencia el traidor al PSC, Montilla— por la indiscreción del ministro Jordi Sevilla, quien, además, destapó el pastel de la caza de Maragall, provocando la reacción unánime del tripartito contra Zapatero y Mas.

Así, el rascacielos de naipes del primer inquilino de la Moncloa, el que perdió la sonrisa ayer en Barcelona, se comenzó a tambalear y podría incluso caer en cualquier momento —y ello a pesar de que ni el PP ni ERC están a la altura de las circunstancias—, porque ese cambio de parejas que le han impuesto a Zapatero desde su partido y desde Prisa y que ha aceptado con excesiva rapidez no da la impresión que pueda durar.

Entre otras cosas porque Maragall no está dispuesto a romper el tripartito ni a dejar la Generalitat. Y además un Maragall con el nuevo Estatuto que le da un inmenso poder —y eso es lo que más les preocupa en la Moncloa, pero se han dado cuenta tarde— es imbatible y podría ser capaz de cualquier disparate. Le han dado cuerda y alas nuevas al monstruo de Maragall y ahora no lo pueden parar ni desenchufar. Y lo que es peor, al pactar Zapatero con Mas, han forjado otro pacto, pero de sangre, entre Maragall y Carod, que veremos lo que son capaces de hacer. Porque estos dos personajes de la escena catalana con el nuevo Estatuto soberanista en sus manos querrán mucho más.

Lo del Estatuto, ya lo han dicho, es sólo un primer paso federal hacia un territorio confederal y de ahí a la independencia. Carod no lo oculta, y Maragall piensa igual. En la Moncloa lo saben y en vez de refugiarse en la gran coalición con el PP, o de dejar que se embarrancara el Estatuto, han optado por Artur Mas, que es tan nacionalista o más que Maragall y Carod juntos, pero más peligroso porque vende humo y credibilidad.

Mahoma y las civilizaciones
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 6 Febrero 2006

Al presidente Zapatero le crecen los enanos. Y si no que nos cuente ahora en qué ha quedado lo de la Alianza de las Civilizaciones y la fundación que Cebrián le puso a su parienta —¿le han dado subvención como a La Rusa?—, con González y unos pillos, el tal Fandi de por medio, con el lío de las caricaturas de Mahoma por las que los nietos del profeta están prendiendo fuego a las embajadas y consulados de Dinamarca en todo el mundo.

O sea, que Plantú dibuja en Le Monde a Mahoma y arde el islam como un barril de petróleo, mientras la ONU busca armas nucleares en Irán, Hamas y Al Fatah están a palos, Israel en alerta, la OTAN asustada, y los americanos, que no saben cómo salir de Iraq, estudiando cómo meterse en Irán. Y el petróleo a 100 dólares, y la pobre Europa de rodillas, y Ben Laden convertido en el nuevo profeta, el rostro de Mahoma y más que nunca en el héroe del islam, un Saladino furioso, el príncipe huidizo y legendario de las nuevas Cruzadas cabalgando en su caballo blanco por las montañas de Afganistán.

La Alianza de las Civilizaciones, pero ¿serán idiotas nuestros gobernantes? ¿Nadie se ha dado cuenta todavía de lo que ocurrió el 11S en Nueva York y Washington, el 11M en Madrid y luego en Londres? El islam continúa en la Edad Media, como cuando desde Roma se exportaba la violencia ciega y el terror de la Inquisición, y se defienden como pueden, a sangre y fuego, del fin del misterio, de los peligros que para ellos comporta la nueva y revolucionaria civilización. La sociedad comunicada, la televisión, Internet, que enseña las peanas de los santos, derriba mitos, transmite millones de datos por segundo y ofrece todas las frutas prohibidas a los pecadores, a los miserables del planeta y a los sometidos de toda índole que, en la soledad o en la oscuridad, pueden ver a través de la rejilla de un siniestro gurka la noche fastuosa de los Oscar de Hollywood, o la fiesta de la Superbowl.

Contra eso luchan los fanáticos del islam contra el final del mito, que es también de lo que huyen, resignados o adaptándose con dificultad, las otras religiones, los católicos también incluidos. No quieren que se acabe la poligamia, la esclavitud de sus mujeres, los ritos de la antigüedad y las leyendas que le dan sentido a la desesperación en la que viven cientos de millones de musulmanes sin más esperanza que el paraíso de Alá.

Hasta los reyezuelos multimillonarios y occidentalizados de Arabia y Marruecos —que se están jugando el trono ante la multitud si no se ponen a la cabeza de la manifestación— se suman como fanáticos a las protestas con amenazas, censuras y poniendo en jaque la libertad de las naciones de Occidente e incluso el difícil equilibrio de la paz mundial.

A ver, Moratinos, ¿cómo va lo del Oriente Próximo y la Alianza de Civilizaciones? Da la impresión que bastante mal. Un poco a juego con todo lo demás. A fin de cuentas, lo del Estatuto catalán es lo de la alianza de las naciones, un pequeño vodevil comparado con la locura que han engendrado los dibujos de Mahoma.

Una manera humana y enloquecida que no sabe a dónde va, un tsunami de chilabas y de gumías furiosas, un descontrol de los gobiernos árabes, sean moderados o fanáticos, que están desconcertados y que desconocen cómo actuar si no quieren ser los primeros en caer a los pies de las turbas incontroladas que nadie osa frenar. Y ¿quién está analizando esta crisis en España? ¿El CNI, los ministros Bono y Moratinos, la extraña pareja? ¿El portavoz Moraleda? ¿El ministro de Interior? Pero ¿cuántos musulmanes radicales hay en España? ¿Y en la Unión Europea? ¿Y cuántas son las reservas de petróleo? En fin, millones de musulmanes aclaman ahora a su héroe de las lejanas montañas, que decía incrédulo otro creyente, Aznar. Y ese héroe se llama Ben Laden, que hasta ahora es el ganador de la guerra de los tiempos modernos, como es el nuevo profeta del islam. A simple vista, lo peor de todo este absurdo lío es que Ben Laden ha vuelto a ganar.

La hoguera islámica
José Javaloyes Estrella Digital 6 Febrero 2006

El problema nuclear planteado por Irán, finalmente conducido por la AIEA (Agencia Internacional de la Energía Atómica) hasta el Consejo de Seguridad de la ONU, ha venido a prender por simpatía, mucho más rápido de lo previsible, en el reseco mundo islámico. La paciencia diplomática occidental tocó a su fin, pues los británicos renunciaron a seguir porfiando, partícipes al cabo del entendimiento de que las largas permitían a los iraníes, de alguna u otra manera, seguir adelante con sus planes para disponer de la tecnología de enriquecimiento de uranio y acceder a la disponibilidad de explosivo atómico. Acaso porque el pulso del presidente Ahmadineyad con los europeos presentaba inquietantes paralelismos con aquel otro que Hitler ganó a Chamberlain en Múnich, la canciller alemana acaba de señalar el pasado fin de semana el paralelismo político de la República islámica de Irán con el régimen político que en Alemania siguió a la República de Weimar. También podría haber aludido la canciller —si el tema fuera echar más leña al fuego en vez de lo contrario— al cambio de nombre, de Persia a Irán, ocurrido en los años 30, cuando el padre del último Sha visitó Berlín y se entrevistó con Hitler y éste le puso sobre la pista de la cosa aria y los mitos identitarios.

Rotos los puentes, las autoridades iraníes han prohibido de inmediato el acceso de los inspectores de la OIEA, mientras el régimen de Teherán se dispone, muy previsiblemente, a un apretado calendario de baños de masas, como propio y estrictamente ritual en los regímenes dictatoriales, a la manera actualísima de Castro en La Habana. En las últimas elecciones iraníes fueron purgadas todas las candidaturas liberales y el sistema involuciona a la gran velocidad hacia los tiempos del imán Jomeini, fundador del régimen.

El naipe que faltaba para tan inquietante escalera de color no era otro que el rebote en el mundo islámico de esas caricaturas de Mahoma aparecidas a últimos de verano en un periódico danés y rebotadas ahora en otro de Noruega. A llama prendida, incendio desencadenado en el mundo árabe y propagado al mundo islámico. Tras de Damasco, Beirut, con los asaltos a representaciones diplomáticas y sedes consulares de Estados occidentales. La Conferencia Islámica toca a generala y en estas horas resulta previsible que las cosas evolucionen a peor, expandiéndose la ola de incidentes contra representaciones y símbolos occidentales, pues sólo faltaba al resquemor y resentimiento por la guerra de Iraq para que ahora vengan a unirse en una unidad de discurso y de protesta el nacionalismo declinante y el creciente islamismo.

En un contexto como el actual se imponen pautas de prudencia entre los fueros occidentales de la libertad de expresión y el bloque que en los Orientes forman el credo islámico y la convicción política, inseparables entre sí. Algo que no parece acabarse de entender entre una parte y la otra es que en un mundo globalizado como en el que ahora estamos ciertas cosas deben ponderarse de otra manera, puesto que la globalidad hace que lo que todos hagamos dentro de los propios ámbitos y culturas repercute en los de los demás. Es así de molesto y complicado para todos. Ocurre, en todas las direcciones, que lo que se hace en la interna vecindad de los modos de vida tiene su trascendencia en la globalidad. El tráfico de las repercusiones se ha vuelto infinitamente complicado y problemático; pero no sólo entre las culturas y civilizaciones, sino dentro de ciertas de ellas, como la islámica, en las que el cambio se resuelve en fracturas de profundidad aún insondable.

Pero más aquí de todas estas consideraciones, existe un concreto aspecto que es fuente de la mayor inquietud dentro del actual escenario de hiperestesia islámica. El origen último del problema nuclear iraní es la transferencia de tecnología obtenida desde Pakistán. Quiero ello significar que la llamada “bomba atómica islámica” ya existe porque Pakistán es una dictadura militar musulmana. La diferencia es que este enorme Estado indostánico, aunque haya tenido filtraciones nucleares, no está gobernada por una teocracia termocéfala como Irán. Esta condición crispada del régimen que domina la antigua Persia es lo que aporta una puntualísima y muy grave preocupación internacional. Descontado, claro está, la muy seria cuestión de principio que supone infringir el TNP (Tratado de No Proliferación Nuclear).     jose@javaloyes.net

Caricaturas
Mahoma, profeta nuclear
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 6 Febrero 2006

Las caricaturas del “Jyllands Posten” no se han hecho famosas de golpe. Desde el 30 de septiembre hasta comienzos de febrero, cuatro largos meses de otoño y de crudo invierno, la opinión pública de los países islámicos, tal vez porque no existe, mostró la más absoluta indiferencia por la inspiración humorística del periódico danés. ¿Por qué ese desinterés ante lo que ahora reputan terribles blasfemias? Pues porque en las corrompidas y atroces o, en el mejor de los casos, crueles y corruptas dictaduras que constituyen los países musulmanes de todo el mundo, sin excepción, del extranjero sólo existe lo que la tiranía suministra a la plebe en gachas y potitos informativos pasados por la policía y el muecín, para excitarla o calmarla, según convenga al déspota muslim.

¿Y por qué han tardado cuatro meses los tiranos islamistas, sus terroristas y entes asociados en rasgarse la chilaba? Pues muy probablemente porque ese ha sido el tiempo que ha tardado la OIEA en llevar el programa nuclear iraní ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Si los países del Consejo no muestran su preocupación activa por el rearme del régimen de los ayatolás, el periódico danés no habría sido objeto de la curiosidad de los servicios secretos de Irán y Siria, que aparecen ante la opinión pública como los más indignados por esa blasfemia tan terrible tan terrible que durante cuatro meses no les interesó lo más mínimo.

Estamos muy probablemente ante el clásico montaje al estilo soviético en el que los sirios y los iraníes han demostrado ser verdaderos maestros, para amedrentar a los países de la UE y explotar su patológica cobardía, su miserable vocación de alfombras. Y por desgracia, como era previsible, les ha salido muy bien. Es que pegarle a un discapacitado moral, que es en lo que se ha convertido Occidente ante el Islam, es tan fácil, tiene tan poco peligro que si no lo hacen más es sólo por si Eurabia se despierta. Por supuesto, sigue roncando. Ahora a ver en qué sura del Corán se dice que la energía nuclear es un arma privilegiada de la Yihad. ¿Qué no pudo preverla Mahoma? ¡Pero qué blasfemia! El profeta lo previó todo. Ya verán como pronto nos lo demuestra un mulah.

De rodillas y abrasaditos
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 6 Febrero 2006

MIENTRAS Irán, el país islámico que con mayor prontitud, entusiasmo y socarronería se ha adherido a la zapateril Alianza de Civilizaciones, enriquece uranio a toda pastilla, en Beirut y Damasco las turbas enardecidas incendian embajadas y consulados occidentales. El pensamiento débil preconiza que los principios de la tolerancia, el respeto y la convivencia deben regir nuestra relación con el Islam; pero suele olvidar que dichos principios degeneran en flatus voci cuando no se sostienen sobre una defensa convincente de los propios valores. Un mero análisis empírico nos demuestra que el Islam no ha producido instituciones políticas comparables a las que se han desarrollado en el seno de la civilización occidental. Sin embargo, parece prohibido afirmar que el modelo occidental es mejor que el islámico; así, todo diálogo se convierte en una forma de desistimiento. Y dicho desistimiento halla su primera expresión en la aceptación mansurrona de un lenguaje genuflexo. Cuando, por ejemplo, se afirma -para justificar el estallido de furia vesánica que ha desatado la publicación de las caricaturas de Mahoma- que la religión musulmana no es idólatra se insinúa tácitamente que la religión católica sí lo es, afirmación radicalmente falsa. La veneración de imágenes en la religión católica no se dirige a las imágenes en sí mismas, sino a la realidad que representan, el Dios encarnado que, a través de su representación iconográfica, se hace más próximo e inteligible al hombre. Gracias a que la iconoclasia no se impuso en Europa, la civilización occidental ha alcanzado cimas artísticas -Miguel Ángel, Caravaggio, El Greco- que le han sido vedadas a la civilización islámica. Pero definiendo la religión musulmana como contraria a la idolatría, en lugar de afirmar su fundamentalismo iconoclasta, el pensamiento débil soslaya las enojosas valoraciones negativas.

Prescindamos, pues, de las valoraciones y supongamos que la iconoclasia musulmana no empobrece las manifestaciones artísticas de su cultura (lo cual es casi tanto como suponer que sus regímenes teocráticos no reprimen el desarrollo de las instituciones políticas). Abstengámonos de entablar comparaciones; convendremos, sin embargo, que cualquier Alianza de Civilizaciones debe sustentarse sobre la base de la reciprocidad. Enseguida descubriremos que en ningún país islámico los occidentales pueden disfrutar, ni remotamente, del grado de libertad que se reconoce en Occidente a los musulmanes. Diversos grupos extremistas musulmanes -de Hizbolá a las talibanes, de Al Qaeda a Hamás- han predicado sin ambages la guerra santa a Occidente. Algunos ilusos todavía alegan que no se trata propiamente de una guerra declarada, sino de actos aislados de terrorismo, impulsados por unos pocos fanáticos. Basta contemplar las imágenes de furor vandálico que nos llegan en estos días de Damasco y Beirut para comprobar la falsedad de estas aseveraciones: la embriaguez del odio es un festín unánime, una sed de sangre compartida. ¿Es posible una alianza cuando uno de los bandos, por debilidad o miedo, no se atreve a proclamar la defensa de sus valores, mientras el otro no está dispuesto a ceder ni un ápice en los suyos, sabedor de que en el rigor beligerante de su defensa acabará logrando la claudicación del adversario?

En circunstancias normales, ante el allanamiento de sus embajadas, Occidente ya habría decretado sanciones amparadas por el Derecho Internacional. Pero el Derecho Internacional es otro producto de la civilización occidental que tampoco conviene invocar, para no exasperar los ánimos del otro bando. Y rezar ya no sabemos; antes deberíamos despojarnos de nuestros tiquismiquis laicistas. Entre tanto, el odio islámico nos socarra con sus llamas. Acabaremos de rodillas y abrasaditos, en un ejercicio de dontancredismo claudicante y suicida.

Quemar a los infieles en la hoguera nuclear
EDITORIAL Libertad Digital 6 Febrero 2006

Mientras el fanatismo musulmán sigue quemando las embajadas de los "infieles" occidentales como "protesta" a las caricaturas de Mahoma publicadas en un diario danés, el delirante régimen de Teherán ha dado un paso más en su desafío a la comunidad internacional anunciando el fin de las inspecciones técnicas a sus plantas nucleares, el incumplimiento del Tratado de no Proliferación Nuclear y el enriquecimiento de uranio en pleno.

La canciller alemana, Angela Merkel, no ha podido ser más oportuna este fin de semana al recordar el ascenso de Hitler al poder para alertar al mundo sobre lo que significaría que los fanáticos dirigentes iraníes dispusieran de armamento nuclear.

Mahmud Ahmadineyad, el delirante presidente iraní, no ha podido, por su parte, dejar más en evidencia sus criminales pretensiones en sus reiterados y genocidas llamamientos a "borrar a Israel del mapa". Téngase en cuenta que el régimen de Teherán es, además, uno de los principales promotores mundiales –si no el principal– del terrorismo y que, tal y como acaba de advertir el vicepresidente de Estados Unidos, "no hay mayor amenaza que un grupo islamista en medio de una de nuestras ciudades con una bomba nuclear". Eso, por no recordar también una información publicada este fin de semana por el diario alemán Die Welt, de que la república islámica ya habría probado con éxito el lanzamiento de misiles capaces de transportar tres cabezas nucleares y de alcanzar, no sólo Israel, sino también la Europa suroriental.

Nos parecería suicida que las democracias occidentales no mantuviesen la cohesión en la firmeza ante el mayor peligro que les amenaza; pero, desgraciadamente, a la vista está el bochornoso papel desempeñado por la Unión Europea que, pese a su retórica contra los terroristas de Hamas y su victoria electoral, todavía sigue subvencionando a la Autoridad Nacional Palestina.

Ahmadineyad, por su parte, ya ha adelantado su desprecio a cuantas resoluciones pueda tomar, a partir de ahora, la comunidad internacional, por lo que conviene ir tomando ya en serio la advertencia del senador norteamericano John McCain, de que “sólo hay una cosa peor que una acción militar, y es un Irán con capacidad para el arma nuclear”. Desde aquí no podemos sino compartir el diagnóstico, solidarizarnos con el pueblo judío y ofrecer nuestro apoyo al Estado de Israel y a cuantos estén dispuestos a destruir la posibilidad de que ese escenario llegue a hacerse realidad.

Claudicación de Europa
Carlos Martínez-Cava Arenas minutodigital 6 Febrero 2006

¿Ha sido Orwell a la sociología política lo que Julio Verne a los descubrimientos científicos? La comparación no puede sernos extraña. Y multitud de hechos nos recuerdan a aquel luchador que vino a nuestro país y conoció de primera mano como el comunismo stalinista exterminaba toda forma de oposición en aquel preámbulo de la Guerra Civil Europea (2 º Capítulo) que fue la descomposición de la República en España asaltada por una izquierda inmisericordemente totalitaria y anti cristiana.

Orwell en su magistral “1.984” decía que de lo que no se habla no existe. Del borrado sistemático de la Historia, se pergeña un futuro de diseño. Tecnificado. Huérfano de valores e identidad. Asistimos así a un mundo hipereconomizado y utilitarista. Mundo donde la falta de identidad está, precisamente, provocando el resurgimiento de fuertes identidades alógenas instaladas en nuestro solar europeo. Y, es en este espacio geopolítico (antes llamado Heartland) donde se ha pretendido encorsetar a toda su población en una mal llamada “Constitución Europea”.

Decía Carl Schmitt que “No cabe interpretar una voluntad inexistente. Donde no hay voluntad, nada tiene que hacer la más aguda penetración jurídica. Toda consideración “normativa” acaba en una preocupada pedantería”. En junio de 2003 se presentaba en el Consejo Europeo de Salónica el “Proyecto de Tratado por el que instituye una Constitución para Europa”. Un texto que, en lúcido análisis de Jerónimo Molina en el n º 135 de “Razón Española”, constituye un Golpe de Estado. Sin complejos intelectuales ante el qué dirán los popes (cada vez más inertes) de quinta columna intelectual de la izquierda anti española y anti europea, Molina desgrana la vaciedad letal del prolijo texto que, de momento, ha sido frenado por las negativas votaciones de Francia y los Paises Bajos. Curiosamente para entender el Tratado Europeo como Golpe de Estado, Jerónimo Molina nos retrotrae a la Ley Alemana de marzo de 1.933 de Autorizaciones que acabó –con todo revestimiento democrático- con la legalidad de Weimar. De igual forma, el nuevo Tratado es un golpe injusto que desprecia la voluntad de las naciones y se somete al interés particular de la oligarquía europeísta.

El Tratado renuncia a definir qué y quién es “europeo”. Olvida deliberadamente señalar las fronteras geográficas de Europa, y la define como un espacio “abierto a todos los estados europeos que respeten los valores y se comprometan a promoverlos en común” (Art. I-2). De este modo, la entrada de Turquía o Marruecos sería posible, pero ello, como acertadamente dice Molina, sería una catástrofe equiparable al Tratado de Caracalla en el 212. Lo que entonces supuso el fin de la romanidad, aquí supondría el Acta de Defunción de Europa.

Siguiendo a Schmitt y al espíritu de los firmantes europeos de Yalta (Churchill y Roosevelt), Molina defiende el derecho de los pueblos a escoger la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir, concluyendo la ausencia de una decisión política configuradora. Antes al contrario, tanto del texto del inquietante Tratado, como de los sucesos que, a velocidad creciente, van desarrollándose en Europa, podemos concluir que la mal llamada “Ideología de los Derechos Humanos” se ha demostrado plenamente incapaz para dotar de un sentido ético a nuestras sociedades. La marea islámica que se manifiesta impunemente por las calles de Londres, París o Berlín lo ratifica. A esa marea, Europa calla, deja quemar sus Banderas y observa silente como las pisotean energúmenos aculturizados.

Se debe releer urgentemente -de nuevo- a Laurent Artur Du Plessis quien con su incendiario texto “La Tercera Guerra Mundial ha comenzado” (Inédita Editores. Mayo 2004) ha continuado las tesis de Glucksmann y las de Huntington colocando ante nuestros ojos el abismo de la catástrofe.

Este argelino pied-noir nacido en 1.952, Licenciado en Derecho, Filosofía y Ciencias Políticas, que ha escrito en Le Figaró y publicado su primera novela “Les Fous d´Allah”, desarrolla en su último libro el estudio sobre el integrismo islámico y la crisis económica mundial.

Su tesis es que el integrismo islámico constituye un fenómeno imparable que acabará provocando un conflicto bélico de carácter nuclear con enfrentamiento entre bloques de civilización. El caos que dibuja Du Plessis en Europa no puede dejar indiferente por cuanto las poblaciones árabes residentes en las naciones del viejo continente seguirán los discursos del integrismo más radical, provocando escenarios de “libanización” y anarquía. (Ya los hemos visto recientemente en París, Países Bajos y Alemania)

Sin perjuicio de estudiar por dónde puede iniciarse el conflicto, que el autor señala entre India y Pakistán, pero que también puede situarse en Oriente Medio, nos lleva a la raíz de los bloques de civilización y busca qué Estado árabe puede convertirse en “Estado-Faro”, es decir, en el Estado que galvanice al resto y sea el Polo de Acción de los demás. Du Plessis con grandes conocimientos de Geopolítica y Economía nos va haciendo desfilar a todos los candidatos hasta detenerse en uno en concreto: Turquía. Si esta nación –dice el autor- deriva hacia el integrismo (y ya hay señales de ello), se convertirá en Estado-Faro. Los últimos acontecimientos, ello no obstante, hacen pensar más en Irán. Su iniciativa nuclear puede prender la mecha en Oriente Medio y hacer estallar la revuelta civil entre la población europea y la inmigración islámica acogida. Inmigración que, no conviene olvidar, jamás se ha considerado europea. Nos consideran un cáncer. Y ellos dicen ser la respuesta al Mal. Se puede decir (y el Discurso de la Unión de George Bush parece indicarlo) que la alianza petrolífera arabe-americana está tocando a su fin. Las amenazas de los poseedores de otras fuentes del oro negro hacia Occidente (Venezuela y su creciente poder en la revuelta racista-indigenista) confirman el peligro.

¿Y nuestra clase política que hace? De momento, continúan con el Golpe de Estado silencioso, y así podemos leerlo. El pasado 20 de enero de 2006 se decía que miembros del PP y PSOE, como Iñigo Méndez de Vigo y Carlos Carnero propugnan que en 2009 entre en vigor el Texto rechazado por Francia y Holanda (cosa que es imposible jurídicamente, pero lo propugnan).

¿Y Europa? Europa es una presa apetitosa. Es un gigante económico con un enorme mercado unificado, pero sin defensa. No tiene dirección política en sentido estricto. Los órganos colegiados que posee, son, por su misma definición, incapaces de tomar resoluciones rápidas en momentos de crisis. ¿Qué harán cuando Italia, España, el sur de Alemania se conviertan en objetivos de “tiro al blanco”? ¿Qué harán cuando caiga Roma –objetivo primordial por su carga simbólica- bajo las bombas?

¿Saldremos, entonces, del “Matrix” virtual en que nos han sumergido los secuestradores de Estrasburgo y defenderemos nuestra Civilización?

La AVT convoca otra gran movilización en Madrid el último fin de semana de febrero
La tercera gran manifestación contra la política antiterrorista de Zapatero está en marcha. La AVT la tenía ya preparada desde noviembre
B. TORQUEMADA ABC 6 Febrero 2006


MADRID. «Ante el acelerado deterioro de las posiciones democráticas en la lucha contra ETA» la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha decidido «no esperar más» y convocará una gran manifestación en Madrid para el último fin de semana de febrero, a falta de fijar el día exacto (sábado 25 o domingo 26) y de tramitar la preceptiva autorización de la Delegación del Gobierno. La destitución del fiscal-jefe de la Audiencia Nacional Eduardo Fungairiño, criticada con extrema dureza por la AVT, ha contribuido a precipitar los acontecimientos, pero no ha sido el detonante, según fuentes de la entidad. De hecho, la infraestructura para poner en marcha «en cualquier momento» la «gran movilización» está a punto desde noviembre.

Como preludio, la AVT homenajeará pasado mañana a Fungairiño junto al monumento a la Constitución del Paseo de la Castellana de Madrid, acto que la Asociación aprovechará para hacer públicos los detalles de la posterior manifestación (fecha, hora, recorrido y lema).

El presidente de la entidad, Francisco José Alcaraz, ha explicado a ABC que «en este caso el detonante es que no hay detonante. El Gobierno está consiguiendo que poco a poco la sociedad digiera soterradamente el veneno que se le está suministrando, consistente en dosificar el goteo de concesiones, el pago político por lo que ahora llaman «tregua tácita». Cuando con el paso del tiempo se deja de hablar de algo, eso significa que ha funcionado el «trágala». Por ejemplo, el Partido Comunista de las Tierras Vascas. Ahí lo colaron, ahí sigue y ya nadie dice ya nada. Tampoco se menciona ahora que sea «condición sine qua non» que Batasuna condene la violencia terrorista. Igualmente se ha pasado página después de que el PSE apoyara los Presupuestos vascos con partidas para los familiares de etarras, o tras comprobar que los socialistas vascos se oponían a que se se investigara cómo la UPV «regala» títulos a los etarras».

Alcaraz dice que el lema de la manifestación no está aún definido, pero adelanta que «desde luego, recogerá de algún modo la idea de nuestra anterior convocatoria, de rechazo contundente a la negociación». Lo que si está decidido es que no se repetirá el recorrido de la marcha de junio, que discurrió entre la glorieta de López de Hoyos y la plaza de la República Dominicana. La AVT confía «plenamente» en reeditar el poder de convocatoria de aquella ocasión, «cuando en Madrid se dio cita un millón de personas».

Comenta también el presidente de la AVT que las víctimas están cansadas de que sean los terroristas y su entorno «quienes tengan la sartén por el mango y vayan marcando la agenda, mientras el Gobierno de Zapatero lo fía todo a una tregua o, como mal menor, a llegar a las elecciones sin muertos. No podemos olvidar que la extorsión y la presión contra los ciudadanos siguen presentes y más vivas que nunca en las calles del País Vasco». «Esto -explica gráficamente- es como si en los casos de violencia de género consideramos que no existe maltrato porque el marido da constantes palizas a la mujer pero no la asesina, o como si a ese tipo le damos la posibilidad de redimirse y rectificar no una, sino varias veces y sigue en las mismas».

La convocatoria prevista será la tercera gran manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo desde que José Luis Rodríguez Zapatero alcanzó la Presidencia del Gobierno. La primera (en la que supuestamente se «agredió» al ministro José Bono) tuvo lugar el 22 de enero de 2005 y fue el desencadenante de la ruptura entre la AVT y el comisionado del Gobierno para las Víctimas, Gregorio Peces-Barba, quien declinó asistir por no considerarla unitaria. La segunda (y la mayor, hasta ahora) se celebró el pasado 4 de junio bajo el lema «Por ellos. Por todos. Negociación en mi nombre, no».

La plataforma liderada por Boadella pide protección para sus actos públicos
R. N. La Razón  6 Febrero 2006

Madrid- La plataforma Ciutadans de Catalunya, liderada por Albert Boadella y Arcadi Espada, y que se constituirá próximamente en partido político, ha pedido protección para sus actos políticos en los últimos meses, por temor a agresiones o a altercados protagonizados por miembros del nacionalismo radical. Fuentes de este partido informaron a Servimedia de que han tomado esta decisión después de diversos incidentes, que culminaron el pasado 13 de diciembre en Gerona con la actuación de un grupo de jóvenes independentistas que trató de reventar un acto de Ciutadans de Catalunya.

Los protagonistas de este altercado fueron los denominados Maulets, colectivo que promueve la puesta en marcha de los Países Catalanes y varios de cuyos miembros irrumpieron con gritos e insultos en un encuentro de la plataforma de Boadella e intentaron agredir a uno de los asistentes con una silla. Este incidente ha llevado a que, desde el pasado diciembre, los promotores de esta formación hayan decidido dar cuenta por anticipado de sus eventos públicos a los Mossos d’Esquadra y a la Delegación del Gobierno. Además, la veintena de agrupaciones de simpatizantes con las que ya cuenta el futuro partido informa también con antelación a la Policía local de los municipios afectados, para que intenten poner en marcha algún dispositivo de seguridad.

En mayo, partido político. En el altercado registrado en Gerona, cuando Boadella entró en la sala del hotel donde esperaban unas 70 personas asistentes al acto, irrumpieron en la misma los jóvenes independentistas, que portaban «senyeras» y pancartas y que increparon al grito de «botifler» (traidor) y «payaso» al director de «Els Joglars». Los asistentes al acto y los independentistas, que rociaron el ambiente con un aerosol de un olor pestilente mientras decían «oléis mal» al público, se increparon mutuamente durante media hora, acusándose mutuamente de «fascistas».

Por otra parte, esta formación política tiene previsto celebrar a finales de este mes un acto de presentación en Barcelona, tras el cual iniciará un proceso de elaboración de programa y estatutos, que concluirá en mayo con la constitución del nuevo partido.

Múgica, sobre negociar con ETA: «Sólo cabe el diálogo de la escoba con la basura»
Enrique Múgica se expresó con contundencia en el décimo aniversario del asesinato de su hermano y en presencia del secretario general del PSE, Patxi López
ANA ANTOLÍN ABC 6 Febrero 2006

SAN SEBASTIÁN. El defensor del Pueblo, Enrique Múgica, arremetió ayer contra la oferta de diálogo y negociación del Gobierno con ETA, y contra la actual política de gestos hacia el mundo de ETA-Batasuna. En el décimo aniversario del asesinato de su hermano, el abogado socialista Fernando Múgica, afirmó que el único diálogo posible con los terroristas es el «de la escoba con la basura». Al igual que hizo hace diez años, el defensor del Pueblo y ex ministro de Justicia reiteró que ni olvida ni perdona, en referencia a los dos pistoleros de ETA que asesinaron a su hermano de un tiro en la cabeza.

En una intervención cargada de tristeza y de rabia contenida, defendió la derrota del terrorismo y rechazó el diálogo con el «brazo político» de ETA y con los propios terroristas.

Múgica se hizo eco de lo sucedido en Azcoitia y de la aprobación de la polémica moción a favor de la reinserción de los asesinos de Baglietto, el marido de la edil del PP Pilar Elías, para subrayar que «no se arrepienten de nada». Por ello, dijo que el único diálogo posible con los terroristas es «el de la escoba con la basura».

Palabras de José María Múgica
En la misma línea, José María Múgica afirmó, ante amigos y compañeros de partido de su padre, que no es posible «que nos sentemos al diálogo con los actores del terrorismo» porque sería «un instrumento inadmisible de legitimación». Advirtió a quienes defienden la negociación, que «toda acción» deberá pasar por «la exigencia de arrepentimiento y petición de perdón», y reivindicó la vigencia del pacto por las libertades en el camino hacia «la derrota definitiva y sin paliativos de ETA». Estamos «en puertas de esa victoria, que es la nuestra», sostuvo.

Por su parte, el secretario general de los socialistas vacos, Patxi López, escuchó las críticas a la oferta de diálogo del gobierno a ETA sin apenas inmutarse. Mas tarde, tras concluir el acto, López declinó hacer valoraciones al tratarse del discurso de un víctima del terrorismo, según argumentó a ABC.

Tras la ofrenda floral y el «kaddish», una oración en armenio de recuerdo a los fallecidos, tomaron la palabra también el secretario general de los socialistas de Guipúzcoa, Miguel Buen, y el presidente de la Comisión constitucional del Congreso, Alfonso Guerra. La presencia de Guerra respondía a la amistad que le unía al político asesinado, pero también por lo que todos «le debemos por su defensa de esta fantástica Constitución que tenemos», dijo.

Guerra: «No cabe la equidistancia»Guerra explicó que una idea que compartió con Fernando Múgica es que ante el terror «no caben las equidistancias» ni la actuación «de los siempre comprensivos que fantasean con regímenes políticos». Añadió que «no podemos aceptar la utilización del papel de seda para envolver los crímenes». «No hay tregua ni cuartel con el terrorismo», subrayó.

En este sentido, abogó por «hacer mucho y hablar poco» para combatir a la banda terrorista ETA, que, según dijo, está debilitada, y eso es motivo de alegría y «el camino a seguir». Mientras, el secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Miguel Buen, ciñó prácticamente su intervención a glosar la figura humana y política de Múgica sin entrar a valorar la situación política que se vive en el País Vasco. A pesar de que el terrorismo no cesa, se mostró confiado en el proceso de paz y expresó su deseo de que dentro de un año se haya superado «este invierno terrible» para llegar a un escenario de «paz y esperanza para todos».

La viuda de Fernando Múgica, muy emocionada, recordó una vez más que «ya hubo generosidad absoluta con los terroristas con la amnistía y después volvieron a manchar sus manos de sangre».

Convivencia Cívica Catalana y Foro Ermua en Barcelona
Minuto Digital 6 Febrero 2006

Unas dos mil personas asistieron el pasado sábado en Barcelona a un acto contra el nuevo Estatut de Catalunya organizado por Convivencia Cívica Catalana y el Foro Ermua y convocado por cerca de 30 asociaciones ciudadanas de toda España. El evento contó con la presencia entre el público del presidente del PP de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, y del ex presidente del PP de Cataluña, Aleix Vidal Quadras.

En el acto, que tenía como lema 'Por una Cataluña de ciudadanos. Por la igualdad de todos los españoles. No al nuevo Estatuto. En defensa de la Constitución de 1978.', destacó la presencia del presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, que describió el texto como "una reforma fraudulenta de la Constitución". "Le han arrebatado al pueblo español el poder constituyente", afirmó y dijo que "estamos en situación de emergencia nacional".

Asimismo, Caja hizo referencia a la polémica sobre el uso del catalán en los centros educativos y, en alusión a la Generalitat, apuntó que "un gobierno que excluye una lengua que hablan más de la mitad de los ciudadanos no puede ser democrático". También se dirigió a la consellera de Educación, Marta Cid. "Esto no es una escuela, señora consellera. Esto se parece a un campo de concentración", dijo.

El evento contó además con la participación del presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, que apuntó que la Constitución española "se fundamenta en el valor de la solidaridad" y tachó el Estatut de insolidario por no contribuir "a financiar la infraestructura de las regiones más pobres".

Buesa también afirmó que "hoy en España no existe garantía de libertad debido a la coacción del nacionalismo" y atribuyó la culpabilidad al gobierno del PSOE que, en su opinión es "débil" y "ha abandonado el legado del socialismo para acabar asumiendo buena parte de la ideología nacionalista". Del mismo parecer fue la vicepresidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortazar, que también intervino en el acto.

Otro de los participantes fue el presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española y diputado del PP, Santiago Abascal, que consideró "peligroso" para la unidad de España que el preámbulo del Estatut recoja la definición de Cataluña como nación . Abascal también afirmó que existe una "necesidad de defender la Constitución antes de que se arrebate a España el poder constituyente que reside en los españoles" y que "una comunidad autónoma no puede suplantar la voluntad de todos los españoles".

En alusión a las polémicas declaraciones del humorista Pepe Rubianes respecto a los españoles, Abascal dijo que fueron una "incitación al odio" y el miembro fundador del Foro Ermua Mikel Azurmendi aseguró que el actor no hizo "más que expresar en voz alta lo que piensan los nacionalistas catalanes".

Durante todo el acto, entre el público se oyeron gritos como "viva España", "viva la Constitución", "España unida jamás será vencida" o "¿dónde está Piqué?", pues el presidente del PP de Cataluña no asistió al evento.
 

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