AGLI

Recortes de Prensa     Martes 7 Febrero  2006
LA INCOHERENCIA DEL PP
Luis Espí minutodigital 7 Febrero 2006

La indefendible bondad de la ley
Editorial ABC 7 Febrero 2006

El gobierno del 14-M y la tregua-pacto con ETA
EDITORIAL Libertad Digital 7 Febrero 2006

Nuestra Gaza
Cristina Losada Libertad Digital 7 Febrero 2006

Todos somos daneses
IGNACIO CAMACHO ABC 7 Febrero 2006

LA INTOLERABLE EXCARCELACIÓN DE ETARRAS
Editorial Minuto Digital 7 Febrero 2006

¡Qué oportunidad!
FLORENTINO PORTERO ABC 7 Febrero 2006

Zapatero tiene prisa
Ignacio Villa Libertad Digital 7 Febrero 2006

Insignificancia y paso cambiado
JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 7 Febrero 2006

La víctima pide perdón
EDURNE URIARTE ABC 7 Febrero 2006

Zapatero, a tumba abierta hacia la tregua con ETA
Editorial Elsemanaldigital 7 Febrero 2006

Ah, la sintaxis
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 7 Febrero 2006

Etarras fuera de prisión
Pablo Sebastián Estrella Digital 7 Febrero 2006

Chistes de catalanes
Javier Orrico Periodista Digital 7 Febrero 2006

Nada está podrido en Dinamarca
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 7 Febrero 2006

El enojo selectivo del Islam
Doctor Shelanu Periodista Digital 7 Febrero 2006

Carmen Iglesias: «El nacionalismo de grupo se desliza, antes o después, al totalitarismo»
SUSANA GAVIÑA ABC 7 Febrero 2006

Los empresarios vascos se declaran indefensos frente a la extorsión de ETA
J. Arias Borque La Razón 7 Febrero 2006

LA INCOHERENCIA DEL PP
Luis Espí minutodigital 7 Febrero 2006

La derecha liberal española ha ejercido en los últimos años su labor de oposición erigiéndose en el baluarte de la defensa de España frente a su desintegración. El Partido Popular sabe que, a estas alturas, tras décadas de progresión de la ofensiva separatista tanto por la vía de la violencia terrorista como por la vía de la “legalidad”, que la mayoría de su electorado no va a ser precisamente dialogante en lo que respecta a negociar tranquilamente la desaparición de España al ver amenazada cada día más la poca libertad que nos queda. Por esta razón, y pese a la recurrida imagen de “centrista” que exhibe la propaganda lanzada por los dirigentes del PP porque siempre han tenido un terror patológico a que se les califique de “derecha” por la opinión pública, -algo inevitable desde el momento en que la batalla por la propaganda que cala en la conciencia popular la viene ganando la izquierda española desde hace 40 años-, el Partido Popular se ha lanzado en los últimos dos años a una especie de “cruzada” en la que parecen estar solos en la defensa de la unidad de España y de los valores de nuestra identidad cultural.

Pero hete aquí que en el momento en que dicho partido más se lanza en la defensa de la herencia que nos es común desde hace varios siglos, de repente se desdice, relajando y hasta desmintiendo su ofensiva anti-separatista.

Parece ser que el PP ha seguido los consejos del partido del gobierno en su estrategia política. Decía Rubalcaba no hace mucho, con el tono viperino que le caracteriza, que el PP se estaba quedando solo oponiéndose a todas las loables iniciativas del gobierno, y que por el bien del Partido Popular deberían cambiar de estrategia, porque lo van a pagar caro en las elecciones. Al parecer Rajoy ha hecho caso del consejo del adversario, y donde dijo “digo” ahora dice “Diego”, y así hace unas semanas de manera sorprendente nos anunció un viernes de enero que estaba dispuesto a tender una mano al diálogo y a negociar lo que a todas luces es innegociable por ser, en mi modesta opinión de Doctor en Derecho Constitucional, completamente anti-constitucional (el Estatut), y ante el compadreo de Piqué con los separatistas catalanes no sólo no tiene lugar la dimisión de éste, sino que incluso nos dice Don Mariano que aquí no ha pasado nada. Mal debe andar el principal partido de la oposición cuando acepta regalos envenenados que le manda la competencia y sigue la estrategia electoral que le propone el enemigo. Pero tal vez este cambio obedezca a que efectivamente crean que ZP realmente tiene intención de dialogar con el PP y al pobre no le dejan, que hay que darle una oportunidad al chico, que es tan joven y tiene tan poca experiencia…, que después de todo el Estatut no es tan malo, que algo de España quedará después, lo suficiente como para seguir queriendo vender la moto de la defensa de la unidad nacional a los que aún se consideren españoles de aquí a unos años.

Pero esta actitud no es nueva, es decir, no debería sorprender a nadie: nada más ganar las elecciones, el gobierno Aznar pactó con el PNV y con CiU. Prometieron cambiar la Ley del Aborto para contentar al electorado católico y todo quedó igual. Despotrican contra la delincuencia causada por la inmigración y con ellos España fue un “coladero” casi tanto como lo es ahora, y no hicieron nada por impedirlo. El gobierno del PP se quiso llevar tan bien con Pujol que utilizó como moneda de cambio la lengua valenciana, despreciando el sentimiento diferencial e identitario de la mayoría de los valencianos, y nos impuso la autodenominada “Academia de la Lengua Valenciana”, que en realidad es una “Academia de la Lengua Catalana”, avalada por Pujol y sus socios del separatismo catalán con el fin de catalanizar Valencia. Ahora el señor Camps, President de la Generalitat Valenciana, actúa de consuno con el catalanismo separatista de Carod al defender la por él mismo llamada “cláusula Camps”, -de la que el otro día habló el Señor Durán i Lleida-, que exige para Valencia del gobierno de la Nación todo el autogobierno que se dé a Cataluña, o lo que es lo mismo, la creación de una Agencia Tributaria Valenciana independiente, Órganos judiciales valencianos al margen de la jurisdicción española, la marginación del castellano, relegándolo al lugar de lengua de segunda categoría y la supresión de la palabra “indivisible” de la frase del Estatuto Valenciano que dice: “La Comunidad Valenciana es parte indivisible del Estado Español.”

¿A qué juegan estos señores del PP? ¿Qué concepto de España tienen, -si es que tienen alguno?- ¿O es que, como me gusta repetir, estos señores se limitan a sacar la banderita española cuando se acercan las elecciones y agitarla para ganarse el apoyo del elector español de buena fe, para después guardarla en el baúl de los recuerdos hasta las elecciones siguientes, traicionando los valores que dicen defender en el ínterin?

Todo esto son unas pequeñas muestras de la soberbia estupidez peperil; de la estulticia del PP, que nace de su complejo de inferioridad psicológica que como mucho le permite vencer pero nunca convencer, un complejo que yo denomino “la derecha vergonzante” porque son capaces de vender su alma al diablo a cambio de que no les identifiquen con la derecha, y porque a tal fin llegan a la cobardía vergonzosa. Para ello son capaces de rozar el ridículo hasta rizar el rizo: no les bastará con dialogar con quien no quiere dialogar, con perdonar lo que no se debe perdonar, con ceder lo que no deberían ceder, sino que son capaces de renunciar a sí mismos para ganar un poco de respeto del adversario, del que sólo pueden obtener desprecio. Y así, allí donde la izquierda triunfante tras una victoria electoral ejerció su poder con depuraciones y represalias, la “derecha vergonzante” no sólo mantuvo el status quo heredado del gobierno anterior, sino que lo perpetuó en el tiempo para dar una imagen de exquisita moderación, de diálogo y de consenso. Allí donde la izquierda revanchista recalcó “ni olvido ni perdón”, la derecha vergonzante quiso “pasar página” de las corruptelas y las negruras más sombrías desde las de la guerra incivil hasta las del felipismo.

El ejemplo más claro de esta actitud fue Televisión Española, que tras la victoria socialista de 1983 sufrió una reestructuración radical con ceses forzosos de personas de reconocido prestigio profesional, como José María Iñigo o José Luis Balbín, y todavía es reciente el episodio lamentable de la defenestración de Urdaci. Con Ramón Colom al frente de TVE, -progre-catalanista que estuvo como se dice vulgarmente “chupando cámara” en Televisión Española desde los últimos años del franquismo-, el Informe Semanal se convirtió en el “NODO Semanal” de la propaganda del PSOE durante el mandato González. A contrario, tras el triunfo del PP de 1996, personajes maestros de la manipulación de la opinión pública española no sólo no fueron cesados, sino que aumentaron incluso su capacidad de actuación.

¿De quién es la culpa de que en España, a diferencia de otras democracias parlamentarias asentadas, la palabra “derecha” sea equivalente a “nazismo” “fascismo” o “franquismo” para una buena parte de la opinión pública, mientras la izquierda, pese a la faceta más dura del totalitarismo comunista y sus 100 millones de muertos sea para la mayoría de los españoles sinónimo de “talante” y “libertad”? Si habláramos con los timoratos dirigentes del primer partido de la oposición probablemente nos dirían que se debe, como me dijo un militante del PP “a la desinformación causada por algunos elementos de la izquierda española, que afortunadamente son minoría y no son representativos de la mayoría del electorado de izquierdas de España” (al que por supuesto, sueñan con seducir algún día, aún a costa de bajarse los pantalones). Mal anda el que echa la culpa de su fracaso a la acción de los demás, sobre todo de una minoría, porque entonces demuestra que no ha tenido valor siquiera en aceptar su propia responsabilidad en el problema.

Si el Señor Rajoy tuviera un mínimo de coherencia debería dejar de invocar el sagrado nombre de España para engañar a los españoles, y poner orden en su gente, cesando a Piqué, obligando a Camps a retirar su demencial Estatuto Valenciano y renunciando a más componendas con los Ibarreches y Artur Mases que tanto pululan parasitando e hipotecando la vida del pueblo español.

A fuerza de jugar al son que le toca el adversario, el PP no es consciente de que a la larga, si bien puede aún raspar un poco más a su favor del electorado potencial centrista e indefinido, puede perder buena parte del votante tradicional del partido, de los que están hartos de tantos años de terror anti-español, de dominio totalitario de las administraciones autonómicas separatistas, del español que ve con desesperanza cómo sus negocios se hunden por la inseguridad, por la competencia china, por la política de la UE que también defiende este partido, de los católicos que se sienten discriminados y en situación de desamparo, y de los militares vilipendiados y sacrificados por tantos gobiernos y a los que nadie defiende, por poner unos ejemplos. Hoy puede sonar a política ficción que algún día pueda haber una división interna en el PP, pero lo cierto es que ante el cariz que están tomando los acontecimientos, más improbable aún sería que el PP fuera aún más al centro, porque poco espacio ya les queda, so pena de ser una mera oposición de papel leal y sumisa a los dictados de la izquierda separatista hoy gobernante. Y por el bien de España lo mejor que podría pasar en los próximos años sería el ocaso de esta derecha liberal, mendicante y vergonzante, y el surgimiento de una verdadera derecha nacionalista española que no tenga miedo de decir la verdad, aun estando en franca minoría, frente a todos los demás grupos políticos en la defensa de la Nación en estos momentos tan delicados. No hay nada superior a la Verdad. Las masas mayoritarias no dirigen la política, pues ésta siempre ha sido asunto de minorías. Un pequeño grupo con una línea clara de pensamiento en el futuro podría suponer más que un gran partido que no sabe adónde va.

La indefendible bondad de la ley
Editorial ABC 7 Febrero 2006

LA Junta de fiscales de la Sala Segunda del Tribunal Supremo ratificó ayer su informe a favor de la refundición de condenas que permitirá al etarra Henri Parot salir de prisión en 2009, pese a haber sido condenado a miles de años de prisión. El terrorista más sanguinario de ETA recurrió la decisión de la Audiencia Nacional, apoyada por la Fiscalía de este órgano judicial, de mantener separadas las penas que le fueron impuestas en sucesivos juicios, lo que aseguraría su permanencia en la cárcel hasta 2030. Los fiscales del Supremo, reunidos por Conde-Pumpido para responder a la alarma social producida por la noticia de esta excarcelación anticipada, apelaron a la ley y a la jurisprudencia del Alto Tribunal para justificar su posición ante el recurso de Parot. Si Conde-Pumpido buscaba respaldo lo encontró. Sólo un fiscal manifestó su discrepancia con la mayoría.

La cuestión que se debatía era si Parot tiene o no derecho a que, según prevé el Código Penal, se refundan sus condenas, de manera que el plazo para la concesión de la libertad condicional se compute no sobre la suma de todas ellas, sino sobre el tiempo máximo de estancia en prisión. Ciertamente, este principio de refundición de condenas está formulado de manera que ampara la decisión de los fiscales del Supremo, pero también permite introducir criterios de interpretación como hicieron los jueces y fiscales de la Audiencia Nacional en el sentido de que en la trayectoria delictiva de Parot no existía una conexión tal entre sus crímenes que hiciera ineludible aplicarle este beneficio. El automatismo que se imprime a este principio trata por igual al estafador habitual, al violador múltiple y, como es el caso de Parot, al asesino en serie. No parece que el designio de la norma sea reducir el coste penal de un asesinato a unos pocos meses de cárcel, que es el saldo con el que Parot saldrá de la cárcel. Más bien nos hallamos ante una de esas normas doctrinarias que hacen de la reinserción del delincuente y del sentido supuestamente humanitario de la ejecución de la condena una fuente de constante frustración para el ciudadano y de deslegitimación del sistema penal como instrumento de justicia.

Resulta dudoso que la Fiscalía no pudiera haber defendido el criterio de la Audiencia Nacional. En última instancia, el Ministerio Público es la institución idónea para impulsar los cambios jurisprudenciales que ajusten la interpretación de la ley a las circunstancias del caso. La doctrina del Supremo no es inamovible y, por eso, que los fiscales mantengan el criterio tradicional sobre la refundición de condenas no significa que no puedan promover su modificación.

Sin embargo, las certezas a las que tienen derecho los ciudadanos y, sobre todo, las víctimas en el castigo efectivo de los delitos deben dar paso a las reformas legales que recojan la experiencia del sistema penal vigente. Es absurdo imponer condenas milenarias para que luego queden a expensas de subterfugios legales que acaban premiando a quien más y más rápido mata, como Henri Parot. En este momento de la historia de la lucha antiterrorista se puede hacer un balance en el que la reinserción y el arrepentimiento de los terroristas son una utopía en la inmensa mayoría de los casos. La insolencia pública de los asesinos de Ramón Baglieto es tan demostrativa del fracaso del sistema como la indefensión en la que se encuentra su viuda, Pilar Elías.

Un terrorista en serie no puede ver premiada su eficacia asesina con una norma penal que frustra a la víctima y desampara a la sociedad. No sólo se debe modificar el Código Penal para evitar que los terroristas se beneficien de la refundición de condenas, sino que es el momento -incluso aunque se hable de proceso de paz, o precisamente por esto mismo- de plantear la introducción de la cadena perpetua para delitos de asesinato terrorista (y otros de igual gravedad). No hay óbice constitucional a la prisión perpetua si es sometida a un régimen de revisiones periódicas para comprobar la evolución del condenado. Está prevista en todas las legislaciones más avanzadas y democráticas y ha sido avalada por el Tribunal Constitucional, con ese juicio revisorio periódico, en sus decisiones sobre la extradición de mafiosos a las autoridades italianas. Algunos no han aprendido la lección de que ningún Estado sobrevive si teme a defenderse con toda la intensidad que merezcan sus agresores.

El gobierno del 14-M y la tregua-pacto con ETA
EDITORIAL Libertad Digital 7 Febrero 2006

Que el gobierno del 14-M no está dispuesto a que la Justicia y el Estado de Derecho sean un obstáculo para tratar de lograr un acuerdo con ETA antes de las próximas elecciones generales, no es algo que digamos nosotros, sino algo que ya se podía deducir, por lo menos, desde lo publicado en las nada sospechosas páginas de El País, el pasado 22 de mayo de 2005. Utilizando la "paz" como anestésico, el diario de Polanco señalaba que "el PSOE emplaza a ETA a declarar 'cuanto antes' el final de la violencia". En esta información que, por supuesto, jamás ha sido desmentida hasta ahora por el partido ni por el gobierno, "fuentes socialistas" mostraban el precio que estaban dispuestos a pagar a la organización terrorista. Además de dar "solución a la situación de los presos", infame eufemismo para referirse a su impunidad, también incluirían "a la izquierda abertzale", es decir, a los proetarras, en las negociaciones destinadas a acabar con el actual Estatuto de Guernica.
El diario El País, que no ignora la insaciabilidad de ETA, quiso y quiere maquillar el carácter temporal del acuerdo, asegurando que esta disposición del PSOE a pagar precios políticos y penitenciarios a la banda sería a cambio del cese "definitivo" de la violencia. Vamos, como si dejar de matar "definitivamente" diera, bajo el imperio de la ley, derecho a cobro alguno; como si, por otra parte, no hubiera que esperar eternamente para constatar que el cese de la violencia ha sido, efectivamente, "definitivo".

El caso es que el gobierno de ZP y sus aliados separatistas no han esperado siquiera a un comunicado de cese temporal por parte de ETA para seguir tratando de lograrlo "como sea" y por adelantado. No contentos con ningunear a las víctimas y haber neutralizado la ley de partidos con los proetarras del PCTV, han hecho la vista gorda con la actividad ininterrumpida de la propia Batasuna, mientras que su Fiscal General acaba de defenestrar a uno de los fiscales más comprometidos en lograr que la ley sea el medio de hacer justicia a las víctimas y no una posibilidad que tienen los verdugos para sortearla.

En cuanto al Estatuto de Guernica, Ibarretxe ya ha dejado claro que no va a esperar mucho más a que ETA y el PSOE lleguen a un acuerdo para retomar su apuesta soberanista. Aunque el PSOE preferiría esperar al anestésico de una paz en forma de comunicado de tregua, la deriva emprendida por Patxi López para cerrar también en el País Vasco un frente anti-PP es evidente para cualquiera. De hecho, desde el PSOE ya se ha comenzado a actuar como si la tregua-pacto con ETA se hubiera producido, y ya se arremete contra Rajoy "a quien –según Blanco– le fastidia que ETA lleve años sin matar".

Lo grave es que ETA ya no mata, no porque haya perdido las esperanzas, sino porque cobra políticamente por ello. No tiene enfrente a un gobierno dispuesto a derrotarla, sino a apaciguarla y contentarla. ETA jamás mató por matar, sino por la esperanza de cobrar por dejar de hacerlo. Y eso es tan poco "definitivo" como lo pueda ser la "tregua" que, para colmo, sigue sin llegar.

Terrorismo
Nuestra Gaza
Cristina Losada Libertad Digital 7 Febrero 2006

Hablamos de Gaza como si estuviera lejos, pero aquí tenemos nuestras pequeñas Gazas. Son lugares como Azcoitia. Y como otros muchos donde los terroristas disfrutan del respaldo de una parte de un pueblo que ha perdido el norte. Sitios donde el asesino de un ciudadano pacífico, de un concejal de UCD, puede jactarse de que hay mujeres que saben que es de ETA y ha matado, y que están como locas por darle un beso. Como locas sí están. Presas de una demencia que ha pervertido todos los valores morales. No era sólo una fanfarronada la que se permitía el criminal. Mil personas le han dado su apoyo, encabezadas por un alcalde peneuvista. Reclaman que el asesino y otros como él puedan "reorganizar su vida", tras haber "reorganizado" él y sus compinches la vida de Pilar Elías asesinando a su marido. No se han arrepentido. ¿Por qué habrían de hacerlo si encuentran comprensión y aplauso?

Frente a esa Gaza norteña, sociedad abducida por los terroristas, donde se vela por los derechos de los asesinos y no por los de las víctimas, se alzaban hasta hace poco los encargados de perseguir a los criminales, de hacer justicia y defender a los amenazados. Hoy podemos decir que de esos baluartes apenas queda uno en pie. Cierto que se sigue deteniendo a terroristas, pero se los suelta por otro lado. Y aún se va a soltar a más, y a los peores. Los currículos de los Parot, Pakito, Troitiño y Kubati provocan repugnancia. Más de 130 asesinatos, entre ellos no pocos niños, acumulan estos sujetos. Pero ninguno cumplirá más de 20 años en prisión, gracias a la "profesionalidad" y la "imparcialidad" de los fiscales del Supremo. Además, ninguno de esos matarifes se ha arrepentido. ¿Para qué, si los van a dejar en libertad?

A cargo de tal hazaña tenemos al caballero Fiscal General, Cándido Conde-Pumpido. El mismo que acaba de echar a Fungairiño alegando entre sus fallos que no estuviera vigilante ante la puesta en libertad de dos islamistas condenados a ocho años, encabeza la operación para soltar a terroristas cuyas condenas suman 11.500 años. Aún estaba fresca la tinta con la que El País tachaba de "rocambolesca" la idea de que la destitución perseguía remover obstáculos para la negociación con ETA, cuando se ha descubierto el juego. Este será, pues, uno de los procedimientos de pago. Funcionaba ya el truco de la redención, con la silente colaboración de la Universidad del País Vasco, que socialistas y PNV han impedido que se investigue. Y ahora llega el ardid de la acumulación de penas. Si las leyes permiten este atentado contra el sentido elemental de la justicia, habrá que cambiar las leyes. De lo contrario, esto es Gaza.

Pero a ZP, que ante el ascenso de Hamas en Gaza proclamaba su respeto por la voluntad popular, no le preocupa la hoguera que encienden las prácticas apaciguadoras que premian la violencia y el terror. En su insensato regreso al año cero de la Transición, se propone también retornar a la amnistía para los terroristas. Será encubierta, inútil y contraproducente. Lo fue entonces, en un contexto que daba alas a cierta esperanza, y ahora lo será más. Es intolerable para las víctimas, y suicida para la democracia.

Todos somos daneses
Por IGNACIO CAMACHO ABC 7 Febrero 2006

ALGUIEN ha recordado en estos días de infamia el heroico testimonio del rey Christian de Dinamarca, que colocó en su pechera una estrella amarilla para enfrentarse a la persecución nazi. Sorprende, sin embargo, que cuando los nuevos fanáticos -no tan nuevos, por desgracia: hay un sustrato de fanatismo y de aniquiladora intolerancia encastrado desde hace siglos en la médula misma del islam- han puesto de nuevo a Dinamarca en el punto de mira de su sangrienta y colérica yihad, una parte significativa de la dirigencia europea se dedique a templar gaitas con los agresores para tratar de eludir el blanco de la ira teocrática. Incluyendo, por cierto, a algún preboste vaticano, inesperadamente arrebatado de ecuménica fraternidad monoteísta, quizá escaldado por los escarnios que los símbolos católicos sufren impunemente en el Occidente laico sin que nadie se rasgue demasiado las vestiduras del escándalo.

Todos somos daneses, sin embargo, ante esta arremetida de atroz irracionalidad que pone la sociedad abierta en el punto de mira de la locura fundamentalista. No valen paños calientes ni golpes de pecho; las viñetas satíricas que han provocado el terremoto podrán ser soeces, inadecuadas o simplemente torpes, pero no es la anécdota del pretexto sino la categoría de la esencia lo que hay que defender. Se echa en falta la claridad de los principios en todas esas declaraciones apaciguadoras de ministros y líderes europeos que «entienden» el derecho de los musulmanes a sentirse ofendidos y se limitan a pedir un poco de calma a quienes no la van a dar porque no conocen la templanza en su belicoso espíritu de liquidación de la diferencia.

En estos días tormentosos, inicuos, se echa de menos un dirigente con coraje que ponga los puntos de la dignidad sobre las íes del valor civil. Que diga, más o menos, lo siguiente: «Señores musulmanes, ya está bien. Esos dibujos serán más o menos afortunados, pero están amparados en un derecho que para nosotros es sagrado porque sobre él hemos construido la civilización de la libertad. No vamos a sancionar a nadie por dos razones: porque en el Occidente democrático no condenamos ninguna expresión aunque no nos guste, y porque la única sanción que cabría, que es la de un cierto desprecio moral, no les iba a dar a ustedes satisfacción alguna. Y porque lo que ustedes cuestionan no son las caricaturas, sino el derecho a publicarlas, y sabemos por amarga experiencia que, como dijo Tony Blair tras los atentados de Londres, sería un error catastrófico creer que porque nosotros cambiemos ustedes van a cambiar. Así que mucho cuidado, no nos vayamos a cabrear nosotros».

En vez de eso, lo que tenemos son ministros y presidentes haciendo buenismo de saldo con la milonga de la alianza de civilizaciones, tratando de aplacar una fiera que sólo ve en nosotros una profunda debilidad. No es Dinamarca ni son las viñetas lo que está en el centro de la diana, sino nuestra trabajosa, amada y, por desgracia, menguante libertad.

LA INTOLERABLE EXCARCELACIÓN DE ETARRAS
Editorial Minuto Digital 7 Febrero 2006

Cuando la AVT convocó la anterior manifestación el verano pasado, desde Minuto Digital ya alertábamos que la política de pacto con ETA de Zapatero, no solo iba a implicar concesiones mínimas como el acercamiento de presos o la ya más que discutible amnistía para eso que han dado en llamar terroristas sin delitos de sangre. Nuevamente la AVT servirá de plataforma ciudadana para mostrar el descontento popular con tamaña injusticia.
Como si alguno de ellos no tuviese manchadas sus manos con la sangre de un inocente. Desde Minuto Digital anunciamos que el gobierno también excarcelaría a los asesinos materiales, no con una amnistía, sino de manera disimulada, intentando engañar a la opinión pública, acudiendo a la política penitenciaria y la concesión del tercer grado de forma paulatina, para que, con el menor ruido posible, las penas de los asesinos fuesen acortándose sensiblemente.

El tiempo nos ha dado la razón, asesinos despiadados como Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito' o Henri Parot, podrán obtener su libertad en 2009. El primero, jefe etarra, es responsable de 25 asesinatos, el segundo sicario de la banda, ha participado en 82 asesinatos, ambos en el atentado de la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, que costó la vida a 5 niños.

La existencia misma de estos monstruos es un argumento a favor de la pena de muerte. Pero lo que es indiscutible que ninguno de ellos debería volver a ver la luz del día, más allá de los barrotes de su celda o la tapias de una cárcel. La laxa legislación penal española no contempla la cadena perpetua, pero al menos no debería favorecerse las interpretaciones jurídicas que añadiesen aún más flacidez a un ya de por sí injusto sistema penal, que prima al asesino múltiple. Cualquier interpretación de la acumulación de las penas por considerar delitos conexos los asesinatos y pertenencia a banda armada cometidos por estos seres inhumanos, debe realizarse desde el rigor y el justo objetivo de evitar cualquier reducción en el tiempo que puedan pasar encarcelados. Por ello, que la fiscalía respalde lo contrario, cuando también evita perseguir en al medida de lo posible a Batasuna, nos parece que obedece a esa política de concesiones que el gobierno socialista ha emprendido para conseguir indignamente una tregua de ETA.

La ley no puede servir de excusa para cometer una abominable y flagrante injusticia. Y eso es lo que el gobierno va a cometer si permite que un asesino de 82 personas salga a la calle. Escudarse en interpretaciones jurídicas para camuflar lo que no es más que una cobardía imperdonable frente a un grupo de violentos indeseables, a los que en vez de perseguir implacablemente, se trata con condescendencia, tiene que pasar factura, y cualquier español de bien debe acabar dando la espalda a este gobierno. Nuevamente la AVT servirá de plataforma ciudadana para mostrar el descontento popular con tamaña injusticia.

¡Qué oportunidad!
Por FLORENTINO PORTERO ABC 7 Febrero 2006

Los europeos siguen atónitos ante las violentas reacciones que se suceden en el mundo islámico por las caricaturas danesas. Los hechos provocan alarma entre la población, que percibe un abismo de valores entre Occidente y el Islam. La gravedad de los incidentes nos ofrece extraordinaria oportunidad para afrontarlo directamente. Benita Ferrero-Waldner, nuestra comisaria europea de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad, debería aprovechar la situación para convocar a las instituciones islámicas y tratar a fondo la cuestión.

Lo que está en juego es la libertad de prensa y el respeto a las creencias de cada individuo. Ellos dicen, en realidad gritan, que están ofendidos. Nosotros lo estamos mucho más.

En Europa las creencias religiosas se han convertido en algo humillante, en objeto de escarnio. El pensamiento correcto desprecia esos comportamientos desde la superioridad del relativismo postmoderno. No existe el bien ni el mal, todo es negociable. Católicos, protestantes, ortodoxos y judíos viven su fe con discreción, como si trataran de no molestar. Algunos musulmanes rechazan esta actitud. Ese comportamiento podría ser objeto de comprensión y de simpatía, pero no lo es.

No es aceptable que se quejen por las caricaturas de Mahoma cuando en la prensa árabe encontramos continuamente textos y viñetas plenamente inaceptables para cristianos, judíos y occidentales en general. Estos hechos vienen denunciándose desde hace décadas, hasta el punto de que hay observatorios dedicados en exclusiva al seguimiento de estos medios de comunicación. Los gobiernos musulmanes no sólo no han hecho nada para evitarlo, bien al contrario lo han fomentado.

Lo triste es que textos y viñetas son lo de menos en comparación con la forzada desaparición de las comunidades no musulmanas. Primero fueron los judíos los que tuvieron que marcharse, y los que quedan son una cantidad insignificante. Luego las viejísimas comunidades cristianas, muy anteriores a Mahoma, sufrieron persecución. Cada año estos grupos, que representan los sectores profesionales más competentes, malvenden sus propiedades y ponen rumbo en otras direcciones.

Con este currículum a sus espaldas se permiten la licencia de indignarse y recriminar nuestra conducta.

Benita Ferrero-Waldner tiene razón cuando subraya la importancia que para la Unión tiene la Política de Vecindad. Es un instrumento extraordinario para poner las bases del desarrollo de los estados de nuestro entorno y de un buen entendimiento. Precisamente por eso debería aprovechar esta crisis para forzar un debate dirigido a establecer unos criterios de estricta reciprocidad. Si nosotros respetamos el ejercicio de la fe musulmana ellos deben hacer lo propio con las restantes.

Fungairiño
Zapatero tiene prisa
Ignacio Villa Libertad Digital 7 Febrero 2006

Rodriguez Zapatero tiene prisa, mucha prisa, por desmontar todo el sistema de lucha contra el terrorismo que, desde el Estado de derecho, funciona y ha funcionado hasta ahora correctamente. El presidente del gobierno ha decidido acelerar toda la estrategia diseñada para dejar la puerta abierta a la cesión ante los terroristas etarras.

Como sí tuviera mala conciencia por lo que esta haciendo, Zapatero prefiere mirar hacia otra parte, con la mente en blanco y actuar como una maquina que no siente, ni padece. Pero los hechos han confirmado que estamos ante un hombre sin principios cuyo único objetivo es el poder.

Zapatero es el hombre de la dos caras, un fenómeno de la esquizofrenia política. Por un lado promovió –en su día– el pacto antiterrorista, pero también es el que depuró a Redondo Terreros en el País Vasco. Es el mismo que el 11 de marzo, tras los atentados de Madrid, apareció en un primer momento con un tono en apariencia responsable, para cambiar en pocas horas convirtiendo aquellos días previos a las elecciones generales, que hubieran debido ser de luto, en jornadas de manipulación política. Estamos ante el político que dice que la banda terrorista ETA tiene que abandonar las armas como requisito indispensable para el diálogo y luego mantiene una actitud de cesión vergonzosa para cualquier demócrata que se precie. Es capaz de hablar de los valores constitucionales, mientras torpedea la Constitución impulsando la ruptura que significa el Estatuto catalán. Es, en definitiva, un presidente del gobierno frío y calculador, con una considerable dosis de irresponsabilidad y una obsesión por el poder que le lleva a no poner freno alguno a su gestión con tal de alcanzar sus objetivos.

Por eso hemos llegado al punto en el que nos encontramos. Zapatero con la ayuda inestimable de Conde-Pumpido ha decidido desmontar todo el aparato judicial; evitar que desde el un poder no controlado directamente por él se pueda estorbar en esta estrategia de cesión ante los terroristas, simplemente por hacer cumplir la ley. Esos planes han comenzado con la depuración de Eduardo Fungairiño de la Audiencia Nacional para ahora abrir la puerta de un "perdón comprimido" a etarras sanguinarios como Parot o Pakito. Esta es la punta del iceberg, lo que ahora estamos viendo, pero falta mucho por venir.

Y mientras Zapatero cede y cede ante el chantaje terrorista, el secretario de organización socialista Pepín Blanco se dedica a hablar de la guerra de Irak y del Prestige. Es tan ridículo que no me siento capaz de explicarlo.

Insignificancia y paso cambiado
Por JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 7 Febrero 2006

La carta de Zapatero-Erdogán sobre la crisis de las caricaturas de Mahoma ha situado al primer ministro español en una posición insignificante, caminando en dirección contraria a la de los grandes líderes europeos.

Deutsche Welle insiste en que Angela Merkel ha comparado la actual amenaza iraní con la ascensión del nazismo. Nouvel Obserbateur subraya que Chirac insiste en la solidaridad de Francia con Dinamarca. La BBC destaca la solidaridad de Blair con Dinamarca y su decisión de perseguir judicialmente a los manifestantes que han hecho apologías del crimen terrorista. Ningún periódico de referencia en Europa o América considera oportuno comentar la carta Zapatero-Erdogán. Le Monde duda de la «espontaneidad» de las manifestaciones y violencias antioccidentales, y comenta: «La oposición siria está convencida que Damasco está enviando un mensaje a los occidentales para poner de manifiesto la capacidad de hacer daño de Siria».

En el terreno de las ideas, La Nación publica en Buenos Aires una entrevista con el escritor judío Amos Oz, pacifista y adversario histórico de Ariel Sharón, que declara: «¡Pretenden imponer la sharia en Europa! Un retroceso a la oscuridad del profundo medioevo de 900 años atrás».

Insensible a la carta Zapatero-Erdogán, el New York Times se pregunta cómo conseguirá ZP salir airoso de su «arriesgado compromiso» con Cataluña. NYT considera «peliaguda» la tarea de consumar el acuerdo Zapatero-Mas, «sin enajenarse a otras partes de España», que el matutino considera «inquietas», incluso entre los electores del PSOE. «Por vez primera en mi vida -declara al NYT Francisco Javier de la Mota, arquitecto- estoy inquieto por el futuro de España. Y esa incertidumbre es un tópico de conversación entre mis amigos». NYT termina su crónica con esta frase: «A los pocos días de terminar sus negociaciones con Zapatero, Artur Mas dijo que su partido haría campaña para conseguir libertades adicionales».

En París, el matutino financiero Les Echos comenta con cierta reserva la opa Gas Natural-Endesa. A su modo de ver, las condiciones impuestas por el Gobierno corren el riesgo de complicar la operación, favoreciendo a algunos rivales europeos, ya que, afirma, «deseando crear un campeón nacional se puede estar ayudando a los campeones de otros países».

La víctima pide perdón
Por EDURNE URIARTE ABC 7 Febrero 2006

Las disculpas de Rodríguez Zapatero al radicalismo islamista en el Herald Tribune son toda una declaración de principios ideológicos sobre fundamentalismos, antiterrorismo y política internacional. Pero no descarto que se sigan confundiendo con el pacifismo o con la ingenuidad bienintencionada, los dos grandes errores que han distorsionado el análisis de la posición socialista ante la guerra de Irak, el 11-M o la Alianza de Civilizaciones.

Todo eso ha tenido poco que ver con el amor por la paz o con la bondad. Tan poco como este artículo de coqueteo con el fundamentalismo. Pero en este país te colocas unas cuantas invocaciones al diálogo y a la paz en el discurso y neutralizas toda acusación de extremismo ideológico y cualquier exigencia de responsabilidades políticas. Y hasta te pueden permitir una declaración de condena contra los periódicos europeos, mientras omites la más mínima referencia a los violentos que queman embajadas europeas y nos amenazan de muerte. Temo que el buenismo nos haya provocado idiotismo. Y entiendo el mecanismo de su puesta en marcha, el del miedo que activa los resortes dialécticos necesarios para disfrazar ésta y otras imposturas de la tolerancia.

Ahora, el ardid justificativo del diálogo con los pirómanos de Siria o del Líbano es el respeto a las creencias religiosas, en el convencimiento de que también los cristianos lo entenderán y apoyarán. Como si todo esto fuera un problema de falta de respeto de un periódico a las creencias de los demás. Si así fuera, la pobre Europa ardería en llamas perpetuas por las innumerables ofensas a las creencias ajenas que se perpetran cada minuto, en los medios de comunicación, en el Parlamento, en la escuela, en la calle. Religiosas, políticas, morales, cualesquiera. A mí tampoco me han gustado las viñetas sobre Mahoma. Además de insultantes, son de escasa calidad. Pero hay cientos de viñetas, artículos y declaraciones tan ultrajantes como ellas en Europa todos los días. Y nadie asalta embajadas ni amenaza de muerte. Y si lo hiciera, sería inmediatamente condenado por violento y por antidemocráta y es altamente improbable que recibiera ninguna carta de disculpa. Nadie se solidariza en Europa con el fundamentalismo violento. Al menos, con el europeo.

Ni siquiera Zapatero. Pero sí lo hace con las turbas fanáticas que están atacando los valores europeos en los países musulmanes. Por los mismos principios ideológicos que sostienen su política internacional: la convicción de que el fanatismo y el terrorismo fundamentalistas son, sobre todo, consecuencia de nuestros abusos occidentales, incluidas las viñetas ofensivas. La Alianza de Civilizaciones que sucedió al 11-S, a la guerra de Irak y al 11-M y este artículo son el producto de esa lectura ideológica de los orígenes del fundamentalismo. La víctima se cree culpable de la furia de los agresores.

Zapatero, a tumba abierta hacia la tregua con ETA
Editorial Elsemanaldigital 7 Febrero 2006

El gran problema de Zapatero no es Fungairiño, sino la reacción de los españoles ante la liberación de asesinos como Parot y Pakito. Que es el precio de una tregua que el PSOE anheloa.

7 de febrero de 2006. Las Secciones de lo Penal de la Fiscalía del Tribunal Supremo, reunidas ayer por el Fiscal General del Estado Cándido Conde-Pumpido, han apoyado el informe fiscal que respaldaba la pretensión de algunos etarras de acumular sus condenas. Dicho en términos comprensibles, esto quiere decir que determinados criminales podrán cumplir las penas a las que están condenados simultáneamente y no sucesivamente. Y en la práctica equivale a sacar dentro de muy poco de las cárceles a algunos de los criminales más sanguinarios de la democracia española.

La cuestión no puede separarse de otras, también de actualidad estos días. Es inevitable pensar en la salida obligada de la Audiencia Nacional de Eduardo Fungairiño. No se trata de discutir la ordenación jerárquica de la carrera fiscal, ni las competencias de Conde-Pumpido para destituir de cargos de confianza a las personas que los ocupan. Pero es evidente la coincidencia de esta destitución, que se trató de disimular alegando razones personales, con la prohibición –gracias a Fungairiño- de la pretendida asamblea de Batasuna; y también con el cambio de criterio en el cumplimiento de penas separadas por los terroristas, que fue el criterio de Fungairiño en la Audiencia Nacional.

No es casualidad que etarras como Henri Parot y Pakito elijan precisamente este momento para pedir la que de hecho es una amnistía, aunque en Derecho pueda tener otro nombre. Y de nada sirve alegar el principio de legalidad, porque si es cierto que una Ley puede poner en la calle en breve plazo a los asesinos de decenas de españoles, incluyendo niños, no es menos cierto que los gobernantes están para cambiar las leyes injustas.

El ambiente político está cargado de rumores de una próxima tregua de ETA, y de concesiones del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al nacionalismo vasco a cambio de esa tregua. Artur Mas ya ha explicado que el Estatuto catalán sirve a Zapatero, entre otras cosas, para crear el precedente de una "nación" distinta de la española; ir soltando etarras facilitará ante la opinión pública la liberación exigida con seguridad en la "mesa de negociación" entre ETA y el Estado que Arnaldo Otegi anunció en Anoeta. Y el ambiente político está preparándose para que un alto el fuego de los terroristas –el secretario de organización socialista José Blanco ya ha recordado con orgullo que ETA lleva dos años sin matar- conduzca a una victoria del PSOE en unas futuras elecciones y, tras ellas, las ansiadas concesiones políticas.

El gran problema de Zapatero no es Fungairiño, sino la reacción de los españoles ante la liberación de asesinos como Parot y Pakito. Que es el precio de una tregua que el PSOE anhela.

Ah, la sintaxis
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 7 Febrero 2006

Vivir para ver, mi señor Zapatero, quién nos iba a decir que la melancolía de Ibarretxe se iba a transformar en ese ultimátum con que emplaza a los «agentes políticos del proceso», a saber, el gobierno de la nación y la banda terrorista ETA. No tiene tiempo para perder el lehendakari; de ahí su advertencia de que si ustedes (el Gobierno y ETA) no se mueven antes de septiembre, lo hará él. El simpar Javier Madrazo, un abrazo, una de las tres cabezas más visibles del consejo político creado por Ibarretxe, ha sido un poco más explícito al señalar que no descartan ninguna iniciativa, por ejemplo, iniciar un diálogo con ETA si los aludidos no dan pasos. El 17 de mayo de 2005 rompió usted lo que quedaba del Pacto antiterrorista, al cambiar de socio en el Congreso. Trocó usted los 148 escaños del PP por los 38 de los siete grupos que apoyaron su resolución. No hizo un buen negocio y no sólo por la cantidad. Sus nuevos socios son partidarios de negociar llueva, truene o haga sol. Es natural, porque aspiran a llevarse su porciento.

Hace unos años se temía uno que en el apoteosis de la corrección política acabaríamos leyendo que «hay víctimas del conflicto, militantes de ETA, que han reducido a las otras víctimas del conflicto a la condición de personas no vivientes a causa del conflicto político que atraviesa Euskal Herria». Lo que nunca pude imaginar es que íbamos a oír expresiones como ésta a dirigentes socialistas, que en el comité nacional del PSE del pasado fin de semana se describiera a las víctimas con un condescendiente 'soidissants': «quienes tienen la consideración de víctimas» y a los victimarios con una no menos trabajada perífrasis: «quienes la Justicia dictaminó que eran sus asesinos». O sea, los dictaminados. El travelling es una cuestión moral, según Godard, tal como Paul Valery había definido la sintaxis. Una de esas personas que «tiene la consideración de víctima», Pilar Ruiz Albisu, se lo había pronosticado al secretario de su partido en Euskadi: «harás y dirás más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son».

El mismo domingo en que unos socialistas recordaban el 10º aniversario del asesinato de Fernando Múgica, el portavoz del PSE en el Parlamento vasco daba doctrina en 'Gara', lamentando que «es muy difícil conjugar dos mundos que han estado tan apartados y en el que unos han sido víctimas y otros, básicamente verdugos». Ojalá hubieran estado más apartados, presidente. Lo malo, el conflicto, es que esos dos mundos «se han conjugado» en el pasado en unas 900 ocasiones, en cada uno de los crímenes de la organización terrorista.

Mañana se cumplen tres años del asesinato de otro socialista, Joxeba Pagazaurtundua. Discuta con sus compañeros y compañeras los conceptos «básicamente», «responsabilidad» y «dignidad».

Etarras fuera de prisión
Pablo Sebastián Estrella Digital 7 Febrero 2006

Mientras siguen las tensiones públicas e internas entre Zapatero y Maragall (ayer José Blanco recriminó al presidente catalán que se entrometa en los pactos con CiU que ha hecho el presidente Zapatero), y comienzan los debates sobre el Estatuto de la discordia en la ponencia de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, desde el palacio de la Moncloa se aceleran las concesiones a ETA y su entorno con la esperanza de que la banda terrorista haga pronto una declaración de tregua en la que se vislumbre el posible fin de la violencia. La decisión de los fiscales del Tribunal Supremo, todos ellos sometidos a la autoridad del inefable Conde-Pumpido, que favorece la salida de la cárcel del terrorista Parot, al no aplicarse por separado sus grandes condenas, puede inscribirse en este contexto.

Zapatero —que hace un llamamiento a la prudencia o contra la libertad de expresión por razones políticas y morales, en referencia a las caricaturas de Mohoma— cree haber conseguido un gran éxito con el Estatuto catalán y ahora busca otro en la negociación con ETA, aunque sólo sea el inicio de una tregua de la banda, convencido de que con ello ya habrá cumplido con sus objetivos de la presente legislatura, que es lo que dirán sus portavoces y publicistas. Pero olvidándose quizás de algo tan esencial —que ya revelan las encuestas— como que una mayoría de españoles no está ni por el Estatuto ni por las concesiones, e incluso las negociaciones, a o con ETA, porque ambos pasos afectan no sólo a los catalanes y a los vascos, sino al conjunto de la sociedad, donde tienen un alto nivel de rechazo.

Y además resulta grave y peligroso unir, como lo está uniendo en el tiempo y en política, el Estatuto catalán con la negociación con ETA porque alguien podrá decir que ambas cosas las pactó Carod-Rovira con Ternera en Perpiñán, como ya se ha insinuado, y que por la ambición y la presión etarra el Gobierno de Madrid ha hecho concesiones graves y muy serias en el Estatuto catalán. Sin olvidar algo que Zapatero y su Gobierno deberían haber aprendido de los errores y la derrota de Aznar: que las decisiones en contra del sentimiento nacional —como la guerra de Iraq— y las mentiras en tropel acaban mal. Y de eso hay mucho en la acción del Gobierno y en las enormes concesiones que está haciendo al nacionalismo y a los etarras.

Y no sólo teniendo en contra a una mayoría de españoles, sino también a las víctimas del terrorismo y al 42 por ciento del electorado del PP, que podrían pasar de la oposición en la política al uso del código penal, como ya ocurrió para desmontar la reciente asamblea de Batasuna en Barakaldo, con harto dolor del equipo gobernante de la Moncloa. Y si se ha de llegar a la excarcelación de etarras con delitos de sangre, con mayor motivo, dado que ésta es una cuestión de alta sensibilidad donde las víctimas de ETA y sus familiares tienen todo el derecho a opinar y a decidir. Las paz es siempre costosa, sobre todo porque en el caso de ETA es sólo una parte de la negociación la que está en guerra, si es que se le puede llamar así al crimen de inocentes y a la extorsión. Pero ese eufemismo de la paz se agrava y complica cuando la parte de ETA exige contrapartidas políticas y la liberación de los criminales más notorios de la banda, sobre la base de la generosidad de los demócratas y de las víctimas del terrorismo pero siempre y cuando la transparencia del proceso negociador y la prueba de la entrega final de las armas vayan por delante de las concesiones del Estado.

Por todo eso, y mientras ETA no deja las armas y sigue actuando, aunque no mate, es de todo punto inaceptable que el Gobierno haya empezado a hacer concesiones políticas y jurídicas a ver si la banda anuncia en los próximos días una tregua y se inicia de manera clara y directa la esperada negociación. Concesiones en las que se incluye el cese del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Fungairiño, para facilitar la situación de los presos etarras, como acabamos de ver con la Fiscalía del Tribunal Supremo, que, en contra del criterio de la Audiencia Nacional, no ha permitido que se apliquen por separado las dos grandes sentencias al etarra Parot, que en fecha no lejanas se verá en libertad, a igual que ocurrirá con otros destacados terroristas como “Pakito” y compañía.

Sin duda, el Gobierno está preparando el terreno de la negociación, como lo ha hecho con la legalización del PCTV, o con la vista gorda con Batasuna, o con la liquidación del pacto antiterrorista y la marginación de la ley de partidos, a pesar de que las dos normas siguen en vigor. El Gobierno está en realidad propiciando un fraude de ley a ver si mueven ficha los etarras, lo que para algunos observadores interesados en el tema está al caer. Y tiene tanta prisa Zapatero porque quiere unir el pacto con CiU sobre el nuevo Estatuto catalán a la nueva tregua de ETA y presentarse como un victorioso campeón de no se sabe qué.

Pero el juego de las mentiras, de las patadas al Estado de Derecho, de las prisas y de los golpes de efecto como cálculo electoral suelen acabar bastante mal. En primer lugar por la sencilla razón de que los ciudadanos no son tan tontos como algunos políticos, y en segundo lugar porque ambas decisiones traen conflictos internos y la inseguridad que conlleva el hecho de pactar con gentes que llevan pistola o que no son de fiar políticamente. De manera que cuidado con la euforia en el PSOE, que no es tanta como aparentan, y cuidado con el mundo de los nacionalistas de todo orden, porque ése es un terreno de lo más resbaladizo, y si hay además rastros de sangre, pues con más razón. Por ahí van dándose garrotazos Blanco, Pique, Maragall, Carod y Mas, y eso que están de festejo de un Estatuto que sólo beneficia a Cataluña e indigna y preocupa a una gran mayoría de la sociedad.

Chistes de catalanes
Javier Orrico Periodista Digital 7 Febrero 2006

En pleno efluvio de las palabritas del Rufianes, los artículos del AVUI y sus amenazas de exterminio a los disidentes, las llamadas al boicot del conseller Huguet, los ataques a la COPE, a los cristianos, a los militares y sus madres, a los políticos del PP como Fernández Díaz, y al resto de españoles con un pacto con ETA que no debemos olvidar, la Esquerra Republicana y el órgano de los social-catalanistas, el Periódico, se han sentido gravemente ofendidos por una obrita de teatro para niños, el Mago de Oz, cuyas graves alusiones a Catalunya han denunciado ante la Fiscalía. Saben dónde tienen los amigos. Y es que los adaptadores del cuento se han atrevido, nada menos, que a poner a la Bruja mala a hablar con acento catalán y a decir una vez ‘estatut’ y ‘talante’. ¡Escandaloso!

Acabarán metiéndonos en la cárcel por contar chistes de catalanes. Quemarán los libros de nuestros clásicos, que se burlaban del acento ‘vizcaíno’. El futuro ha de ver el regreso de las catacumbas, una red de túneles donde cristianos, fumadores, madridistas, gordos y españoles en general habrán de refugiarse para escapar a un mundo de ‘mases’ y ‘salgadas’ en el que todos los ciudadanos estarán obligados a asfixiarse con Gas Natural, domiciliar la nómina en una caixa, comprar en caprabos, asegurarse en raccs y aplaudir rubianes. Cimbras y bodegas, despensas y sótanos acabarán formando un laberinto de libertad donde florecerán radios clandestinas en las que las locutoras no serán todas catalanas, y las gentes podrán retirarse en paz a dejarse crecer las patillas y oír a Rafael Farina cantando “Las campanas de Linares”. Allí no habrá cava, ni autonomías, ni suevos, ni països catalans, ni euskalherrías, ni inmersión lingüística, ni montillas, ni oteguis, ni fiscales generales del Estado, ni planes de salud, ni ministras de cultura, ni fragatas alquiladas, ni censura nazional-sozialista. El paraíso, aunque sea bajo tierra.

En la superficie, Rubalcaba, ministro de Fernando VII, habrá montado una amplia red de espionaje para perseguir a los liberales castellanohablantes, a los que someterá a interminables discursos de Durán i Lleida (a Durán pónganle siempre el acento español, que le jode mucho) y de Joan Puig y de Ibarreche y de Carod diciendo “intulerabla”, con mucho énfasis en la ‘bla’ -ese acento impostado de filólogo de guardia con el que quiere esconder su origen-, mezclados con documentales sobre la elaboración del salchichón de Vic y la conquista de Neopatria. Antropólogos, etnólogos y expertos en interculturalidad multicultural y solidaria adoctrinarán a los reacios acerca de la superioridad de las razas vasca y catalana, que les hace acreedores a quedárselo ‘tó’, empezando por Endesa, puesto que ya son millones de años, desde los primeros homínidos, los que los españoles, flamencos de siesta y fandango, vivimos de sus frutos plurinacionales.

Y a Llorenç Piriz Carbonell, actualmente director del Teatro Romea de Murcia, dramaturgo de larga trayectoria y autor de la réproba versión del Mago de Oz que ha levantado las iras del separatismo, se le condenará a ir vestido de senyera por el resto de sus días, los cuales habrá de consumir en la abadía de Montserrat entregado a la lectura de las normas de Castelló, las obras completas de Pompeu i Fabra, y el conjunto de las publicaciones del Omniùm Cultural, incluyendo sus llamadas al boicot de los productos que no vayan etiquetados en catalán, es decir, de todos los del resto de España más los de los catalanes traidores. Y, por supuesto, se le exigirá el estudio y análisis del luminoso teatro de Pepe Rubianes. (Ver el post anterior, “Rubianes como metáfora”.)

Aunque lo mejor, y como muestra de la lucidez general de nuestro socialismo ex-panyol y panoli (¡si Prieto y Besteiro levantaran la cabeza!), ha sido la reacción del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Murcia, al que no se le ha ocurrido nada mejor que protestar por la ‘sangrante’ obra de Piriz y solidarizarse con la Esquerra por lo del acento de la bruja, que la propia Esquerra ha considerado en su denuncia una discriminación por razones “de raza, etnia u origen nacional”. O sigui, que los catalanes son de raza, etnia u origen nacional distinto a los demás. Ciertamente, uno de los libros que está en el origen de la Esquerra es “La raza catalana”, cuyo título ya resulta suficientemente evocador. Y no es menos cierto que la sardana y el pan con tomate ponen en evidencia a una etnia diferenciada en la que la barretina oficia el lugar de los plumajes. Y, claro, el origen nacional distinto se lo acaban de sacar a Zapatoide. Pero quizás lo más divertido en una gente que tiene una rama juvenil de camisas negras que insultan y agreden por doquier, en actos típicamente nazis, es que acusan a Piriz -por boca de Coca, un columnista del Periódico, que le ha dedicado hasta un editorial- de estar formando “juventudes hitlerianas”. Estos sí que son verdaderos chistes de catalanes.

En fin, tienen que disimular. Han cogido a Piriz, que encima es catalán, lo que ellos no saben, para montar una campañita y encubrir las cosas de Rubianes y TV3 y las verdaderas ofensas racistas que no han dejado de aparecer en la prensa catalana y en las bocas de los políticos catalanistas desde siempre, pero con extrema intensidad a partir de que ZP los ha envalentonado para unir a España “más que nunca”. Han removido esta broma infantil del Mago de Oz para alentar a sus lobeznos y volver a presentarse como víctimas de la ‘España negra’. Lo penoso es este ignorante socialismo que no cesa de hacerle el juego a la Esquerra y a sus sicarios. O a la morisma incendiaria (acabo de leer en un blog progre de por aquí que no se puede montar “una escandalera” por unas cuantas embajadas hechas pavesas, y que la culpa es de la cristiandad: que sí, que sí, que lo acabo de leer...). La carta de Zapatero y Erdogan, a este respecto, es definitiva para confirmar en manos de quién estamos. El 'lector' de Cervantes, aliado con los turcos. Genial.

Y así, de rendición en rendición hasta la victoria final, España y Roma se aprestan otra vez para los siglos oscuros.

Carta de París
Nada está podrido en Dinamarca
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 7 Febrero 2006

El barullo extraordinario y la desinformación habitual, que han estallado con motivo de las caricaturas de Mahoma, me han engañado en un primer momento, y eso se nota en mi última carta de París. No me equivoqué en cuanto a la amplitud de las manifestaciones de barbarie, que han continuado y se han agravado este fin de semana, en Damasco, Beirut, Cisjordania, etcétera, ni en cuanto a la prudencia cobarde occidental, pero sí en cuanto a la actitud de los medios y del gobierno danés. Los medios franceses y españoles, que son los que más frecuento, insistían que los daneses se habían arrepentido y pedían perdón para convencernos y así justificar su propia cobardía, pero la realidad es muy diferente.

Es cierto que el diario Jyllands-Posten ha publicado un comentario en árabe lamentando que sus caricaturas hayan dolido a creyentes musulmanes, pero al tiempo reivindicaba claramente su apego a la libertad de expresión y rehusaba tajantemente cualquier promesa de censura futura. Y ni hablar de "castigar a los culpables", como exigen los islamistas, y ha hecho el propietario virtual del diario en quiebra galo France-Soir, que resulta que es egipcio. Pero es sobre todo la actitud del Primer ministro danés, Rassmusen, la que me parece ejemplar y constituye una buena lección de democracia. De entrada, no sólo ha reafirmado su respecto por la libertad de expresión, sino también por la independencia de la prensa, lo que le prohíbe rotundamente, no sólo censurar, sino criticar, aconsejar o exigir lo que se publica o deja de publicar en un diario danés, libre e independiente. Ha reunido a los embajadores de los países musulmanes presentes en Copenhague para explicarles estos principios básicos de la democracia, pero evidentemente no ha podido convencerles, ya que la libertad de expresión y la independencia de la prensa constituyen principios satánicos para el totalitarismo coránico.

Los ministros de Exteriores de muchos países occidentales hubieran debido inspirarse en la firmeza danesa, en vez de presentar el espectáculo repugnante de la hipocresía cobarde cuando, censurando al diario danés no sé con qué qué derecho, exigen respeto al Islam. Se nos dice que un portavoz del Pentágono ha declarado lo mismo, pero yo, mientras no lo lea o no lo vea, lo considero sólo posible. En cambio, he visto al tétrico ministro de Exteriores británico, John Straw –el cual, poco antes de las "elecciones" iraníes, aprovechó una visita oficial a Teherán para injuriar a Israel–, condenar al diario danés y prosternarse en dirección de La Meca. Algo parecido nos ha ofrecido Douste-Blazy, el ministro galo de Exteriores, y Le Figaro que, en su editorial del viernes 3, nos ofrecía asimismo una buena muestra de su hipocresía, justificando la censura en nombre de la libertad de expresión. Por eso no han reproducido, nos explican, esas "malas caricaturas".

Desde que existen, la caricaturas no son, ni pretenden ser, modelos de análisis objetivos y ponderados, sino todo lo contrario; son exageraciones voluntarias de defecto y taras, reales o supuestos, con la intención de provocar la risa o la irritación. Solo Plantu, el caricaturista de Le Monde, se considera como un gran pensador político. Por eso, según nos anunció la otra noche por televisión, está preparando con Kofi Annan una ley universal sobre lo tolerado y lo prohibido en caricatura. Plantu se ha convertido en su propia caricatura; no se colabora en Le Monde impunemente. Hay que reconocer que los islamistas que han elegido este asunto como coartada para la violencia y la quema de embajadas han dado en el clavo, porque el "insulto al Profeta", unifica a todos los musulmanes, "moderados" como radicales. Pero lo que ya no tragamos es la leyenda embustera de una Mahoma santo y pacífico, porque el Profeta fue, a la vez, el fundador de una religión y un jefe militar y político, y desde entonces el Islam sigue siendo las tres cosas en una: religión, política y guerra.

El enojo selectivo del Islam
Doctor Shelanu Periodista Digital 7 Febrero 2006

A los musulmanes en general, y a los islamistas en particular, les ha ofendido las caricaturas sobre Muhammad (Mahoma), pero no les ofende en absoluto que en nombre de Allah y de Muhammad se mate , se masacre a los infieles , que se eduquen a sus hijos en el terrorismo-suicida , que se les ensalce a estos asesinos-terroristas-shahids , que se amenace destruir Israel y en “recuperar” España, en amenazar con nuevas guerras de religión a Occidente, la Yihad.

Al Islam no le molesta su conexión el nazismo, al revés, les encanta.Muchos nazis se convirtieron al islam.
A los musulmanes no les molesta que la Hermandad Musulmana quiera emprender una guerra contra el infiel Occidente, por eso ha ganado su "franquicia" palestina de Hamas y quiera invadir América y Europa.
Al Islam en general y a los islamistas en particular les molesta la igualdad de sexos y por eso defienden la poligamia , y creen que el autentico feminismo es la mujer shahid -terrorista –suicida .
Al Islam también le ofende las iglesias y sinagogas, por esto están prohibidas en Arabia Saudita y por eso las queman en Pakistan y los musulmanes no se indignan.

Al Islam le ofende que los cristianos coman cerdo, por eso los matan en sus carnicerías
Al Islam le ofende la homosexualidad y por eso ahorcan a los homosexuales hasta morir y nadie en el mundo musulmán se siente ofendido por tal ley.

Al Islam también le ofende los Budas y por eso los destruyeron en Afganistán y no se quejaron los países musulmánes.
Al Islam le ofende la Declaración de los Derechos Humanos porque permite la conversión a cualquier religión y esto está penado con la muerte y porque consideran los Derechos Humanos de base judeocristiana y no le ofende que circulen listas oficiales de apostatas a los que hay que asesinar

Al Islam no le molesta que se emitan fatwas autorizando el abuso sexual de infantes.
Al Islam no le ofende que se clitoridectomice (ablación del clítoris) a más de tres millones de niñas en su territorio, cada año, para evitar que gocen del sexo.

Al Islam no le escandaliza la tortura y asesinato de los prisioneros enemigos
Al Islam no le ofende que se amputen las manos y pies a los ladrones y esto sea considerado por dirigentes musulmanes como el centro de la fe.

Al Islam tampoco le ofende las ejecuciones y lapidaciones en público de las adulteras, no de los adúlteros.
Al Islam no le ofende que haya musulmanes en Noruega, Australia y otros países que han violado jóvenes cristianas con la excusa de que el Islam lo permite.

Al Islam le molesta las leyes laicas y quiere implementar sus leyes en Ocidente.
Al Islam no le molesta que en el nombre de Allah y de Muhammad se quiera destruir Israel, y más tarde, pero no mucho más tarde,a Al-Andalus España, Roma y el resto de Occidente.

Al Islam no le ofende que en muchos de sus países esté prohibida la Biblia y tampoco se enervan sus masas cuando se matan cristianos en Sudan, y que la Corte Suprema sudanesa ha establecido que la cruxificción de los ápostatas es constitucional y ya llevan más dos millones de cristianos asesinados por los árabes musulmanes, en nombre de Muhammad, de Allah y esto no les enoja. Tampoco les molesta que los árabes musulmanes de Sudan maten a los negros, de religión musulmana, de Darfur.

Tampoco les ofende saber que en Arabia Saudita, en Sudan y Mauritania se practica la esclavitud, en los dos últimos hasta es legal oficialmente.

Las masas musulmanas no se ofenden en saber que veinte colegialas murieron calcinadas en un incendio en Arabia Saudita porque la policía religiosa islámica no les autorizó salir del colegio en llamas, en nombre de la virtud islámica.
A las masas musulmanas no les ofende que tanto sunnitas como chiítas utilicen el nombre de Allah y Muhammad para matarse entre ellos y destruir las mezquitas del contrario.

A las masas musulmanas no les moleste que a pesar de llevar 27 años en el poder los Mullahs del teocrático-fascista Irán no se haya resuelto ninguno de los problemas que existían desde el Shá.

A las masas musulmanas chiítas no les molesta estar gobernadas en Irán por ese islamonazi de Mahmmud Amadinejad, con su obsesión por destruir Israel y de financiar las bandas terroristas de Hizbollah, Hamas y otras del mismo tipo en lugar de mejorar la economía petróleo-dependiente de su país, y buscar la concordia entre las naciones y mejorar el bienestar de su población y que exige a España perdón por haber publicado los cómics.

Tampoco a las masas musulmanas sunnitas les molesta que los dirigentes de Arabia Saudita financien el crimen y terrorismo en lugar de mejorar la enseñanza, sanidad y bienestar de los musulmanes.

A las masas musulmanas no les molesta ni ofende que los beneficios del petróleo – que están mayormente en manos de los países musulmanes - no se hayan distribuido mejor, ni hayan servido para erradicar la ignorancia y pobreza de estos países.
Hay tantas cosas que no les molesta y si que les molesta unos cómics de Muhammad y no les ofende que en su prensa se publiquen caricaturas antisemitas y anticristianas

En Occidente encontramos algunos islamólogos que consideran que esa interpretación del Islam, que es la mayoritaria, no es la correcta, como si estos islamólogos europeos supiesen cual es “el Islam auténtico “ en esencia”, y no la masa de clérigos musulmanes y dirigentes religiosos islámicos, que han tenido desde su nacimiento esa cultura, hablan y comentan los textos coránicos mejor que nadie, pues son suyos y no de estos islamólogos europeos de pocos estudiosy sin el background musulmán.

¿Por qué a los musulmanes no les molesta que los islamistas instrumentalicen y utilicen en nombre de Allah y Muhammad para cometer todos estos actos?, pues porque ven concordancia entre la lectura del Qu´ran y la interpretación que se les da y porque están de acuerdo.
El mundo islámico está volviendo a sus raíces y está deviniendo en un totalitarismo islamonazifascista.

A estos pocos islamólogos que creen que el Islam es una religión de paz, les sería útil repasar la vida de Muhammad.

Carmen Iglesias: «El nacionalismo de grupo se desliza, antes o después, al totalitarismo»
Para la catedrática, a quien preocupa el Estatuto, «la alianza entre la izquierda y los nacionalismos es algo que nos cuesta entender a los que conocemos la Historia»
SUSANA GAVIÑA ABC 7 Febrero 2006

MADRID. Carmen Iglesias confesó ayer su preocupación por las negociaciones del Estatuto y advirtió sobre los riesgos de los enfrentamientos en la carrera política «que conducen al fracaso de todos» y que se convierten en un péndulo donde se excluye a la otra parte. «Sólo cuando se ha cedido, el país ha funcionado», afirmó en el transcurso de la presentación del VI ciclo de conferencias «Biografías e Historia», organizada por la Fundación Santander Central Hispano, en colaboración con la Fundación Cultural de la Nobleza Española, y que este año versará sobre el «Liberalismo y tradición en la España Constitucional».

La académica de la Historia recordó que cada vez que se ha roto el orden constitucional «hemos tenido una guerra civil», y señaló como ejemplo los años 1808, 1868 y 1931. Y, a continuación, alertó: «No hay que partir del punto cero, porque volver a los criterios tribales y a un nacionalismo de grupo tiende a deslizarse, antes o después, hacia el totalitarismo».

Una vuelta al Antiguo Régimen
Este ciclo de conferencias, que hoy se inaugurará con una mesa redonda sobre el Trienio Liberal, en la que participan Gonzalo Anes, Manuel Álvarez Tardío y la propia Iglesias, traza una línea con algunos de los temas más candentes de la actualidad, que vienen hilvanados a partir de la Constitución de 1812, con la que empieza «el camino liberal constitucional que, pese a retrocesos y zigzag, no tiene marcha atrás», y que hace mención al concepto de nación española. «Enlaza muy bien con el presente -indica-. En ella se afirma la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y destruye el aspecto tribal en el momento en que está poniendo el concepto de nación como igualdad de los ciudadanos».

Asimismo, la historiadora mostró su preocupación sobre lo que en su opinión es una vuelta «a lo peor del Antiguo Régimen: basarse en el criterio del nacimiento, bien por ser noble o plebeyo, o por pertenecer a alguna región».

También advirtió sobre «los disparates» que se vierten sobre algunas palabras, «que no importan cuando se trata de «nación», pero sí cuando se trata de «minusválido» o «discapacitado». Y esto crea realidad». Sobre la palabra nación afirmó «que es polisémica cuando teorizamos sobre ella, pero cuando hablamos en el contexto político-jurídico no lo es. Es el marco donde los ciudadanos son libres e iguales ante la ley».

En cuanto a aquellos grupos que muestran su ideología, «haciendo hablar en una lengua determinada, y retorciendo así las tuercas del autoritarismo», y al hecho de favorecer una lengua en sustitución de otra, Iglesias fue tajante: «Es absurdo. Cuando los políticos no se meten por medio, la gente es bilingüe de forma natural».

La académica no ocultó su preocupación al leer los términos del Estatuto y confesó su esperanza de que «se imponga el sentido común». «Sin embargo, me preocupa -añadió- que llegue todo pactado al Parlamento». Y mostró su inquietud porque «personalmente hay gente cuyas opiniones podrían tener peso, pero a la hora de decirlo públicamente no lo hace porque es muy comprometido». Por último, mostró su perplejidad hacia ciertas alianzas: «El que la izquierda se alíe con los nacionalismos es algo que nos cuesta entender a los que conocemos la Historia».

El ciclo de conferencias «Biografías e Historia», que se desarrollará hasta el mes de marzo, se completa con las conferencias que impartirán los historiadores Feliciano Barrios, («Nobles en un tiempo nuevo», el día 14); José Antonio Escudero («Antonio Alcalá Galiano», día 21), Joaquín Varela-Suanzes («El Conde de Toreno», día 28) y Manuel Jesús González («Juan Güell y Ferrer», 7 de marzo). «A través de ellos podemos reconocer nuestros recursos y nuestra propia historia», concluyó Iglesias.

Los empresarios vascos se declaran indefensos frente a la extorsión de ETA
La patronal alavesa asegura que no se hace lo suficiente contra el «impuesto revolucionario»
J. Arias Borque La Razón 7 Febrero 2006

Vitoria- El empresariado alavés puso ayer el dedo en la llaga de los gobiernos central y vasco. Y es que el presidente del Sindicato Empresarial Alavés (SEA), José Manuel Farto, aseguró ayer que tiene la firme convicción de que no existe «respuesta suficiente» por parte de «quien la tiene que dar» para hacer frente al problema de la extorsión empresarial por parte de la banda terrorista ETA, con el cobro del denominado como «impuesto revolucionario», y expresó su temor de que el problema «se enquiste» en un futuro.

Del mismo modo, afirmó que la «presión» de la organización terrorista sobre el colectivo empresarial aumenta «en la misma medida en que ETA y su entorno tienen dificultades para financiarse. Prácticamente, por lo que dicen los especialistas, su única fuente de financiación es la extorsión. En un momento que parece de transición hacia alguna parte en el final del fenómeno terrorista, ETA se está financiando a base de extorsión», aseguró.

Tras criticar el trabajo de los gobiernos central y vasco para evitar el chantaje de los terroristas, pasó a hablar del medio del que se sirven los etarras para lanzar sus amenazas. «Lo peor de todo es que la amenaza se extiende porque cada vez hay una base más amplia de empresarios, cada vez más pequeños, y cada vez más diversos, que recibe la carta», afirmó Farto.

«Miedo» a las cartas.
En una entrevista en Radio Euskadi, el dirigente empresarial afirmó que la recepción de este tipo de misivas «significa miedo» y que este sentimiento «retrae muchas veces la motivación para continuar al frente de los negocios empresariales y para invertir. Una persona que ha recibido una carta, que en estos momentos es muy probable que la haya recibido su mujer, su hijo o su hermano, porque se está ampliando el envío de cartas a la familia, supone un drama que dificulta mucho la evolución de los negocios», agregó.

Por último, el representante del empresariado alavés lamentó que «algunos» consideren que esto «es un problema menor», porque «no hay muerte, porque no hay una violencia elevada» y manifestó que «desde la perspectiva económica es muy preocupante, porque afecta a mucha gente e inhibe la motivación enorme que tiene que tener un empresario para asumir el riesgo y las responsabilidades de su gestión».

Por otra parte, las críticas volvieron a arreciar contra el Consejo Político que ha puesto en marcha el lendakari. El encargado esta vez de censurar la iniciativa de Ibarretxe fue el portavoz parlamentario del PP en la Cámara vasca, Leopoldo Barreda, quien denunció que el Gobierno vasco sólo quiere este órgano para negociar con la organización terrorista ETA. Así, afirmó que la única pretensión del Ejecutivo de Vitoria es «meter la cabeza» en el proceso de paz con una «especie de “polit bureau” del Gobierno cuyas sesiones no sabemos si van a ser una especie de “Ibarretxe en la cámara secreta”».

Barreda añadió que el lendakari ya ha dicho que «si no hay iniciativas del Gobierno central en relación con ETA, él tiene la varita mágica y se pondrá a trabajar en septiembre», por lo que consideró que el Gobierno vasco está «desorientado» y «únicamente pugna por meter la cabeza en lo que se conoce como proceso de paz; está preocupado por su protagonismo en ese proceso y no por los resultados o por el modo en que se quiera llevar esa cuestión o por lo que signifique en términos democráticos».

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