AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 8 Febrero  2006
Del `buenismo´ de ZP y la cesión al chantaje islamista por la ausencia de principios
Federico Quevedo  El Confidencial  8 Febrero 2006

Encrucijada para Europa
Editorial ABC 8 Febrero 2006

La factura
IGNACIO CAMACHO ABC 8 Febrero 2006

Cómo combatir el terror
JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 8 Febrero 2006

El nihilismo de ZP y la barbarie islamista
EDITORIAL Libertad Digital  8 Febrero 2006

Lawrence de Eurabia
IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 8 Febrero 2006

Sensibilidades
JON JUARISTI ABC 8 Febrero 2006

De pujoles, ferrussolas, manolis y montillas
José García Domínguez Libertad Digital 8 Febrero 2006

Febrero negro
TONIA ETXARRI elcorreo  8 Febrero 2006

Enredo a la catalana
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 8 Febrero 2006

Teoría de la claudicación (el síndrome de Don Julián)
José Javier Esparza elsemanaldigital 8 Febrero 2006

¿DÓNDE DEBEN ESTAR LOS ETARRAS?
Editorial minutodigital 8 Febrero 2006

Los terroristas nos deben más de 129 millones de euros
Felipe Valdés Periodista Digital 8 Febrero 2006

El PSOE no condena el acoso al castellano y niega que exista una guerra de lenguas
Esther L. Palomera La Razón 8 Febrero 2006

«El catalán obligatorio será una barrera para Cataluña», afirma Vidal-Quadras
P. A. Ruiz. La Razón 8 Febrero 2006

Alcaraz: «La manifestación reclamará la vuelta al consenso constitucional»
B. T. ABC 8 Febrero 2006

Del Burgo recuerda a Ibarretxe que los navarros jamás aceptarán sus planes "imperialistas"
Libertad Digital 8 Febrero 2006

Universidad patriótica y provinciana
FÉLIX OVEJERO Y J. V. RODRÍGUEZ EL MUNDO 8 Febrero 2006

Imponer el catalán es "inconstitucional" y "discriminatorio"
EL MUNDO  8 Febrero 2006

"En Francia dicen a los Erasmus que no vengan porque solo se habla catalán"
EL MUNDO 8 Febrero 2006

Del `buenismo´ de ZP y la cesión al chantaje islamista por la ausencia de principios
Federico Quevedo  El Confidencial  8 Febrero 2006

Recordarán aquella patética imagen de Carod Rovira y Maragall a los pies del Muro de las Lamentaciones haciendo chanza de la Crucifixión de Jesucristo, algo que para millones de personas en España forma parte de su existencia misma desde el bautismo hasta la muerte. ¿Sí? Vaya por delante mi convencimiento de que cuando se trata de las creencias íntimas de las personas, la caricaturización de las mismas me parece un exceso que deberíamos ahorrarnos como norma general, empezando por los medios de comunicación. Con todo, la figura de Jesucristo ha sido utilizada desde todos los aspectos posibles, incluido el del humor, y desde luego los cristianos no hemos hecho de ello una razón de conflicto –hablo de la modernidad, obviamente-, limitándonos en los casos más hirientes a exigir respeto y a acudir a la Justicia en defensa de nuestros derechos civiles. Eso es así porque el Cristianismo es una religión de paz –lo cual no es óbice para que en nombre de Dios se hayan cometido innumerables crímenes-, pero no se puede decir lo mismo de la otra gran religión monoteísta que sigue al Cristianismo en número de fieles: el Islam.

La publicación de unas caricaturas del profeta Mahoma con una bomba por turbante en un periódico danés han exasperado los ánimos de la comunidad musulmana, hasta el punto de que en los países islamistas se han organizado manifestaciones de protesta por este hecho que consideran un insulto a su religión. No les falta parte de razón, pero lo cierto es que en nombre de su religión, en el nombre de Alá y de Mahoma, el islamismo radical mata, practica el terrorismo y viola los derechos humanos. Y si se le critica, te amenaza de muerte y convierte el asunto en motivo de agitación de los sentimientos de sus fieles. El Cristianismo ha evolucionado al tiempo que lo ha ido haciendo la sociedad, y el mundo occidental, de tradición humanista cristiana, se puede publicar un libro como El Código Da Vinci sin que se resientan los cimientos de la Fe, pero si Salman Rushdie publica unos versos críticos con el Corán, tiene que ser escoltado para evitar la violencia de sus congéneres enardecidos por fatwas que condenan a muerte al escritor. El Islam, que durante siglos contribuyó al progreso del mundo, en lugar de evolucionar se ancló en una teocracia medieval que no respeta al ‘infiel’ y hace de su expansión motivo de cruzada o yihad.

El problema es que el caso de las caricaturas, en el que confluyen a modo de conflicto la libertad de expresión y el respeto a las creencias, no es un hecho aislado estos días en los que se suceden acontecimientos muy preocupantes para la estabilidad mundial y el progreso de nuestras sociedades. Un lector de este diario nos enviaba el jueves un e-mail en el que recogía estos hechos en una sucesión que, cuando menos, provoca inquietud: Una veintena de países islámicos piden castigos por las caricaturas de Mahoma. La ONU certifica que Irán tiene documentos sobre armas atómicas. Hamás dice que no cederá al chantaje económico de la comunidad internacional. La comunidad internacional exige que cualquier Gobierno palestino que forme Hamás deberá reconocer el Estado de Israel y renunciar al terrorismo: "Son unas condiciones injustas" declaró uno de los líderes de Hamás en Gaza. ¿Somos conscientes de lo que realmente está ocurriendo y del modo en que el islamismo se está convirtiendo en un problema muy serio para nuestra convivencia?

Recientemente, el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, alertaba sobre la condescendencia de las administraciones occidentales, sobre el modo en que por no “molestar” a los musulmanes los occidentales aceptamos todas sus pretensiones y les permitimos conductas que reprobamos si las efectúan ciudadanos de cultura cristiana. Si caemos en la tentación del buenismo, corremos el riesgo de acabar cediendo buena parte de nuestros principios y valores a favor de otra moral muy lejana de nuestra cultura y, en su filosofía vital, con elementos antónimos de esos principios de igualdad y libertad que sustentan el edificio de nuestro Estado de Derecho. ¿Es posible en estas circunstancias la Alianza de Civilizaciones? Todo hace pensar que se trata de una utopía buenista, producto de lo que Florentino Portero califica como “diplomacia del talante”, cuyas consecuencias pueden ser todo lo contrario de lo que se pretende conseguir. La Alianza de Civilizaciones es la caricatura del fundamentalismo blando y sin consistencia ideológica que subyace en la acción del Gobierno del presidente Rodríguez.

¿Cabe la renuncia a la defensa ante el ataque sistemático del islamismo a nuestra estructura social, desde todas las formas conocidas de acoso a nuestro modelo de convivencia? Eso es lo que pretende la utopía de la Alianza de Civilizaciones, la cesión con el fin de lograr la convivencia. ¿Es eso posible? La experiencia demuestra que no, y casos como el de las caricaturas de Mahoma evidencian que ambos modelos de convivencia son tan radicalmente distintos que es más que probable que uno pretenda imponer su superioridad sobre el otro. ¿Se imaginan a cientos de miles de católicos queriendo asaltar, fusiles en mano y con rostros desencajados por el odio, la embajada de un país islámico después de que un periódico de ese país hubiera publicado unas caricaturas ofensivas hacia Benedicto XVI? No, ¿verdad? Nuestra sociedad tiene que elegir si quiere seguir viviendo en esta especie de paraíso terrenal al margen de cualquier problema y financiado por la economía libre de mercado, o va a dejar que este modo de vida se venga abajo una vez que hemos aceptado el relativismo moral como parte de nuestra cesión al chantaje del radicalismo islamista y concedemos legitimidad a todas sus demandas.

La propuesta de Alianza de Civilizaciones implica el rechazo al uso de la fuerza, el reconocimiento y legitimación de los gobiernos islamistas, la disposición al diálogo y el alineamiento frente a Estados Unidos. Dicho así, suena de maravilla, pero si descendemos un poco al detalle implica, también, la no defensa ante el ataque exterior, la legitimación de las violaciones de los derechos humanos, la permisividad ante la proliferación de armas de destrucción masiva –y el caso de Irán comienza a ser francamente preocupante-, y el alineamiento con regímenes antidemocráticos o dictatoriales. Es decir, el paso previo a nuestra desaparición como civilización de tradición cristiana y la renuncia a la democracia liberal y a la idea de Libertad como guía de nuestras acciones individuales y colectivas. Yo no digo que la convivencia no sea posible. Como sostiene el diplomático Gustavo de Arístegui en sus dos libros sobre el Islam cuya lectura recomiendo, el islamismo es el peor enemigo del Islam moderado. Existen escuelas islámicas que empiezan a abrirse al liberalismo, pero la evolución es muy lenta y, hoy por hoy, la idea de una única religión impuesta por la vía de la fuerza sigue primando entre los fieles islámicos. Y mientras sea así, no cabe alianza posible.

Encrucijada para Europa
Editorial ABC 8 Febrero 2006

LA violencia creciente en el mundo musulmán por la publicación de caricaturas de Mahoma en un diario danés está actuando como el detonante de un debate al que Europa no quería enfrentarse, pero al que se ve abocada inevitablemente. Es el debate sobre la posibilidad real de conjugar la cultura democrática occidental y la cultura teocrática musulmana. Nadie en su sano juicio puede defender la ofensa a los valores de una religión como manifestación de un estado de derechos individuales. Si la libertad de expresión comprende el derecho a decir lo que se quiera -y, correlativamente, a soportar la obligación de responder por lo que se dice, incluso penalmente-, sí es necesario defender la supremacía del conjunto de libertades, cuyo ejercicio por cada uno de los ciudadanos que integran la sociedad es lo que distingue a las democracias de las dictaduras. Y si esa libertad se ejerce de forma ilícita, esas mismas democracias, como estados de Derecho, están dotadas de los procedimientos legales adecuados para sancionar los excesos.

Pero lo que ha entrado en discusión no es el funcionamiento de las leyes para la protección de las creencias religiosas. Los musulmanes de Dinamarca no acudieron a los tribunales de este país para pedir el amparo del Derecho para su religión, sino que la respuesta de los creyentes ofendidos se ha resuelto violentamente, meses después de la publicación de las viñetas y en países árabes y musulmanes muy lejanos. La lección inmediata es muy clara: la integración política y la afección a los valores democráticos son sinceras cuando la inmigración hace propio todo el sistema de convivencia y de resolución de los conflictos. Puestas ambas a prueba en esta crisis de culturas, el balance no puede ser más preocupante si se aspira a un futuro de asimilación de la inmigración musulmana en los valores de la libertad sobre los que se asienta la democracia.

La reacción colectivizada del mundo musulmán es también una prueba irrefutable de que la Alianza de Civilizaciones es una propuesta no sólo inviable, sino peligrosa, en la medida en que se basa en una consideración pueril de la identidad cultural y política de las democracias. Frente a un sistema, como el liberal democrático, que se legitima en la libertad de cada individuo, el mundo musulmán está ofreciendo la imagen de una comunidad vertebrada por la disciplina religiosa, que eleva sus principios teológicos a la condición de ley integral para la vida espiritual y social, por encima de la consideración individual de sus creyentes y sin separación entre el poder político y el religioso. Insistir en que es posible un intercambio de valores entre ambos modelos de organización política es algo más que un error; es debilitar la capacidad de las democracias para fortalecerse en una coyuntura histórica que exige, como en otros períodos históricos no muy lejanos, tener muy claras las responsabilidades que les incumben en la defensa de sus ciudadanos y de sus valores.

Para Europa, esta crisis es algo más que un incidente pasajero. Demuestra el arraigo de la hostilidad hacia Occidente de determinadas elites integristas y de su capacidad para arrastrar al fanatismo a grandes masas de musulmanes. Hasta hace poco se hablaba de la «primavera árabe» para calificar a los movimientos democratizadores que se abrían paso, tímidamente, en muchos países de Oriente Próximo. Hoy el protagonismo es de una organización terrorista como Hamás, de la agresión constante que representa Al Qaida y de un trasunto de los viejos monstruos totalitarios del siglo XX, como es el presidente de la República Islámica de Irán, patrocinador de una amenaza nuclear que Angela Merkel comparó, certeramente, con la encarnada por Adolf Hitler. Si Europa cede a sus complejos de culpa y al confort del apaciguamiento, mientras nadie exige disculpas por el asesinato en Turquía de un sacerdote católico, las perspectivas de una relación de respeto mutuo se diluirán en la certeza de que los europeos no creen en sí mismos y Estados Unidos, que no tiene este problema, seguirá siendo el único interlocutor que tenga algo que decir en el concierto internacional.

La factura
Por IGNACIO CAMACHO ABC 8 Febrero 2006

LA cuestión decisiva del horizonte vasco no reside en la posibilidad de que Henri Parot, el arrogante rey del coche bomba, el inicuo carnicero mayor del Reino, el verdugo orgulloso de 82 inocentes, pueda salir de la cárcel con 4.760 años de condena pendientes de cumplimiento. Tampoco en que Conde-Pumpido, la longa manus de Zapatero en el sistema judicial, sea tan sectario y obediente como todos sus antecesores. La cuestión es si la sociedad española está o no dispuesta a aceptar una paz que deje desamparadas a las víctimas, orilladas en el lado sombrío de la euforia.

Sabemos desde Kant que la paz es el bien supremo, pero ha de ser una paz justa, moralmente reparadora de los males de la lucha. El presidente del Gobierno ha diseñado una paz que se parece demasiado a una rendición en la medida en que los causantes del mal pueden resultar premiados con la única condición de dejar de hacerlo, mientras los que han sufrido la amargura del dolor no tengan otra recompensa que el silencio.

La «guerra» terrorista la iba ganando el Estado, pero esa victoria requería paciencia y sufrimiento, tenacidad y entereza, y carecía de una escenografía políticamente rentable. Zapatero, que apoyaba esa estrategia desde la oposición, quiere ahora una foto-finish con la que pasar a la Historia, y parece dispuesto a cambiar las reglas del juego. Poco a poco vamos conociendo, o intuyendo, las condiciones del armisticio: Batasuna volverá de un modo u otro a la política y los presos de ETA encontrarán resquicios por los que filtrarse hacia la libertad.

Lo que no se sabe es qué va a ocurrir con las víctimas. O sí se sabe: quizá tengan, como la viuda de Barreto en Azcoitia, que cruzarse por la calle con sus verdugos y agachar la cabeza. El mensaje que reciben de los hechos es que después de haber puesto los muertos tendrán que volver a sacrificarse sin obtener siquiera la reparación de la justicia. Lo que queda pendiente es saber si la sociedad española aceptará esa ignominia a cambio de ver despejada la amenaza del terror. Zapatero parece convencido de que sí, de que después de las manifestaciones y las protestas se impondrá la fuerza del pragmatismo en una ciudadanía acomodada y refractaria a los compromisos de firmeza. Y puede que no esté equivocado.

Pero también puede que sí lo esté. Que los años de plomo hayan marcado la conciencia colectiva con una cierta rebeldía moral. Que la gente no trague ante la perspectiva de ver a los asesinos en la calle y a sus cómplices en el Parlamento y en las instituciones. Que la herida sea demasiado profunda para cicatrizar en una foto. No vamos a tardar mucho en comprobarlo porque el presidente traslada a quien le quiere oír que tiene el salón dispuesto y la orquesta a punto para empezar su peligroso baile con los lobos. De momento ha ganado una baza poco perceptible: de proclamar que nadie pagaría un precio por la paz, hemos pasado casi sin darnos cuenta a discutir la factura.

Cómo combatir el terror
Por JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 8 Febrero 2006

La decisión del diario iraní Hamshahrj de lanzar un concurso internacional de viñetas sobre el Holocausto reinstala la crisis de las viñetas sobre Mahoma en el corazón del rearme nuclear de Teherán.

En ese marco, El Universal mexicano critica sin piedad al presidente español, comentando de este modo la carta Zapatero-Erdogán: «El líder de un país donde el tema parece fuera de toda discusión lo replantea bajo la óptica de la edad de las tinieblas, en vez de reivindicarlo como derecho irrenunciable y conquista de las luchas por la libertad y la democracia». Por su parte, El Milenio publica una crónica titulada: «Irán exige disculpas a ABC y El País por publicar las viñetas».

En Múnich, Sueddeutsche Zeitung afirma que estamos asistiendo a escala planetaria al histórico conflicto de otros siglos en Europa, enfrentando los principios de la religión y el Estado. Ante tan vasta crisis, SZ estima que «la única solución es la democratización de las sociedades islámicas». Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) afirma que, en verdad, «Irán está instrumentalizando la crisis de la caricatura en el marco de su rearme nuclear». Le Monde no dice otra cosa: «Irán está orientando contra la UE la cólera de los musulmanes». El vespertino francés subraya que el concurso internacional convocado por Hamshahrj, con hondo perfume antisemita, está manipulado por el presidente Ahmadinejad, partidario de «barrer del mapa» a Israel. El mismo Hamshahrj publica en su edición online, en inglés, fotografías de militantes de extrema derecha europeos, partidarios de destruir Israel con armas nucleares.

En Israel, sin embargo, el Jerusalem Post analiza con mucha frialdad la crisis en curso, afirmando que los líderes judíos «no desean ser arrastrados a la controversia; ya que ésta no es una batalla de Israel, salvo si el mundo islámico intenta inmiscuirnos en el conflicto en curso».

¿Qué hacer? En Londres, el Daily Telegraph afirma que una respuesta «débil» sería un «regalo» para las extremas derechas. Por su parte, la edición europea del Wall Street Journal publica un editorial que intenta evaluar las respuestas occidentales a las provocaciones iraníes y considera necesario apoyar, desde su punto de vista, la propuesta del ex presidente Aznar de comenzar a negociar el ingreso de Israel en la OTAN.

El nihilismo de ZP y la barbarie islamista
EDITORIAL Libertad Digital  8 Febrero 2006

Bien está que ahora se critique la bochornosa equidistancia que Zapatero ha mantenido entre la barbarie islámica y la libertad de expresión, en su reciente carta publicada en el International Herald Tribune. Ahora bien, si ZP no condenó el acoso a las sedes de un partido democrático tras la masacre terrorista del 11M –que no fue perpetrada, precisamente, por simpatizantes de ese partido–, tampoco habría que extrañarse de que no condene ahora el acoso y la quema de embajadas occidentales.

Con un gobierno que, como el del 14-M, no hace otra cosa que tratar de apaciguar y contentar al terrorismo con concesiones –tanto al islamista, como al etarra–, no hay que extrañarse de que cada día trate de generar mayor síndrome de Estocolmo entre la ciudadanía otorgando mayor comprensión a sus chantajistas.

Eso, y no otra cosa, es lo que está haciendo el nihilismo de ZP en beneficio del fanatismo, cada vez que proclama la "Alianza" o el "diálogo" con la intolerancia. Lo mismo que Josep Borrell cuando ha venido a quitar gravedad ante la reacción de los islamistas al asegurar que, si las viñetas se hubieran dirigido contra el cristianismo, "aunque no se hubieran quemado embajadas, también hubieran provocado una emoción considerable".

Borrell no es que ignore, sino que miente al pretender ignorar que a diario se publican viñetas que ofenden a los cristianos –dentro y fuera de Europa– y que esa "emoción" es tan contenida y legítima como ilegítimo es equipararla a la criminal violencia que nos ocupa. A diario, no es que se insulten en viñetas a los cristianos o a los judíos, es que se les persigue o mata por el hecho de serlo sin que las embajadas de los países musulmanes reciban, por parte occidental, queja alguna.

Por otra parte, ¿qué sensibilidad religiosa tienen quienes se ofenden por una viñeta en la que aparece Mahoma con explosivos, y sin embargo no se ofenden ante una realidad como la que ellos mismos están protagonizando con sus protestas? ¿Es menos ofensivo para ellos ver como, en nombre de Alá y de su profeta, creyentes islamistas despedazan con sus bombas al cinto la vida de civiles indefensos? ¿No es mayor la "emoción" y la "ofensa" para los musulmanes ver cómo un turco, “emocionado” por la "ofensa" de la viñeta y al grito de "Alá es grande", mata a tiros a un sacerdote católico?

Si esto es el islam, a los partidarios de la libertad –incluida la religiosa– no es que nos asista el derecho a criticarlo, es que nos impele el deber de hacerlo.

Respecto a ZP, desengañémonos. Bastante tendremos con que, en el futuro, no auspicie en Madrid concentraciones contra las embajadas occidentales o con que no permanezca sentado al paso de la bandera danesa...

Lawrence de Eurabia
Por IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 8 Febrero 2006

EL jefe del Gobierno español, en collera con el jefe del Gobierno turco, ha sido inflexible en la condena moral y política de las caricaturas de Mahoma. ¿Qué podía hacer, el hombre? Una cosa es la libertad de expresión, que atañe a Arco y a «Bambi 2», y otra cosa es el expresionismo, que atañe a Mahoma.

Rodríguez es un ilustrado tremendo y sabe que la Enciclopedia condena las caricaturas: no por trastocar la naturaleza, sino por prescindir de la belleza. Mahoma amó a la belleza. Bernini, también, sólo que Bernini, nada más darse vuelta, ponía en circulación las más impertinentes caricaturas de Papas y señores, si bien este expresionismo berniniano era apreciado entonces como un atrevido juego de agudezas cortesanas.

Para los juegos de agudeza, si en la Guerra de los Treinta Años el Papa dispuso de Bernini, en la Alianza de Civilizaciones Rodríguez dispone de Paco Rubiales. Es lo que entre nosotros se conoce como decadencia. Europa, pues, ya sólo cree en su propia ruina y final, y esto lo sabe Rodríguez, que gobierna una época condenada entre la «mortalidad de las civilizaciones» de Valéry y «la decadencia de Occidente» de Spengler. De hecho, en terminología spengleriana, el plan de Rodríguez es hacer, de un pueblo mágico como el español, una juvenil raza fáustica dispuesta a dominar, ya que no las naciones, los telediarios, que ése es el fin de la Alianza de Civilizaciones.

El primero en plantear la cuestión no fue Rodríguez, ni Jatamí, ni Garaudy ni ningún otro filántropo de la cuerda. El primero fue Heródoto, honrado reportero del Peloponeso, que escribió: «Todo los años enviamos nuestros barcos con gran peligro para las vidas y grandes gastos a África para preguntar: «¿Quiénes sois? ¿Cómo son vuestras leyes? ¿Cómo es vuestra lengua?» Ellos nunca enviaron un barco a preguntarnos a nosotros.» Eso. Nuestras inquietudes culturales están descompensadas. ¿Cuándo se ha preguntado Ahmadineyad por qué Lucía Etxebarria cree que «murciélago» es la única palabra castellana que contiene las cinco vocales? En cambio nosotros estamos todos los días preguntándonos para qué querrá uranio Ahmadineyad.

El Islam -una creencia- es la identidad de los musulmanes. La democracia destruye toda creencia. Los musulmanes no desean renunciar a su identidad. Luego los musulmanes desprecian la democracia. Unas muy democráticas caricaturas del Profeta han incendiado ahora los pechos mahometanos, pero Rodríguez, más bonito que un San Luis, ya las ha condenado moral y políticamente en aras de la Alianza de Civilizaciones, otro de esos nombres hiperbólicos que tan mala suerte traen a España: la Invencible, la Gloriosa...

Pero digámoslo con las palabras de Isaías: «¡Qué bellos son sobre la montaña los pies del portador de la buena noticia!» ¿Acaso en pleno asedio de los cruzados, antes de la Democracia y la peste aviar, Saladino no enviaba precisamente a San Luis pollos y sorbetes helados? Pues así Rodríguez ha sabido devolver ahora al turco los cumplidos con una carta de paz que podía haberla firmado el mismísimo Lanza del Vasto, aquel discípulo de Gandhi para quien la coyuntura intelectual del mundo moderno consistía en asimilar a la civilización de San Benito -el personaje civilizador a partir del cual surgió la cultura que se llamó Europa- la Sabiduría Oriental.

Dicen que a Rodríguez, el de los ojos glaucos, como Peter O´Toole, lo han marcado dos películas: «Bambi, el Príncipe del Bosque» -él sostiene que es «El Rey de la Selva»- y «Lawrence de Arabia». Ahora que la vieja Europa se desvanece, ¿por qué no pensar en Rodríguez como en un Lawrence de Eurabia?

Sensibilidades
Por JON JUARISTI ABC 8 Febrero 2006

ANDA Rodríguez pingoneando en el Herald Tribune con lo del respeto a todas las sensibilidades. Erdogán ha sido menos perifrástico: las caricaturas del Profeta no son aceptables ni tolerables. Efectivamente: cómo podría tolerarse algo así en Turquía, donde al pobre Orhan Pamuk, alegre novelista socialdemócrata, casi me lo lapidan por recordar el genocidio armenio. Ya decía Chesterton que no sabía exactamente en qué consistían las delicias turcas, pero sospechaba que se referían a las masacres macedonias.

El islam ha lanzado su fatwa contra la Europa cristiana -la verdad es que estos musulmanes de hoy no saben en qué mundo viven- y Rodríguez no ha querido perder la ocasión de alinearse con los islamistas turcos. Arden los consulados, los dispensarios de las ONG y las iglesias in partibus y aquí Rodríguez infla el perro, so pretexto de salvar su Alianza de Civilizaciones (o sea, un cadáver nonato que apesta a entreguismo).Qué felices serán nuestros progres cuando nos hayamos convertido por fin en una nación jenízara (corrijo: una nación jenízara de naciones jenízaras).

A este paso, no tardaremos mucho. Comenzaremos borrando de nuestra literatura las inmarcesibles páginas que dedicaron nuestros clásicos a Mahoma, no vayan a ofenderse los imames y mames unos cuantos sopapos por pasarte veinte parasangas en el comentario de texto. La pintura del Siglo de Oro también precisará de unos retoques. O, mejor, ya directamente la quemamos toda, porque poco o nada hay en ella de respeto a la sensibilidad islámica. Curioso, esto de las sensibilidades. Típica babosada del idiota posmoderno que finge no enterarse de que hay religiones y apela a la sensibilidad, como si los ofendidos o alborozados fuesen damas y caballeros particulares. El islam es una religión, y una religión de la espada que divide el mundo en zona sometida y zona a someter: la Casa de la Guerra. Lo que ofende al islam movilizado de los nuevos tiempos no es que se caricaturice a Mahoma en Europa, sino que Europa no sea aún Eurabia.

De ahí su exigencia de que la reina Margarita se arrastre implorando el perdón de la Umma, pero Dinamarca es un pueblo muy serio. Cuando los daneses se arruguen, dejad toda esperanza. Europa habrá caído y seremos esclavos: «raza afanosa, como una estirpe en ciudades subterráneas, como una nación en las minas» (Chesterton, a propósito de los cristianos bajo dominio turco). Es su problema -el de los mahometanos- si confunden el recio estilo vikingo con el mozárabe leonés en versión felpudo. Pero también el nuestro, que nos debemos respeto a nosotros mismos, antes que a los dulces integristas de Estambul, y hemos salido de ésta, otra vez, con el honor menoscabado por una nueva traición a la libertad.

Corrupción en CiU
De pujoles, ferrussolas, manolis y montillas
José García Domínguez Libertad Digital 8 Febrero 2006

Prueba irrefutable de que Jordi Pujol siempre ha sido un farsante fue aquella broma suya de importar el sistema sueco a Cataluña. Pues no hacía falta poseer la lucidez de Pla para comprender lo absurdo de intentar clonar Suecia en un país en el que no hay ni un sueco. De ahí que, con buen criterio, nadie en la plaza se tomara en serio la humorada. Empezando por el propio Pujol, que en cuanto pisó moqueta abrazó con entusiasmo el modelo ecuato-guineano de gestión de la cosa pública. Porque, no nos engañemos, aquí, hay lo que hay: pujoles, ferrussolas, manolis y montillas. Y con estos bueyes, bien sabe Dios que poca socialdemocracia calvinista se puede arar. Que por algo advirtiera ya el gran Talleyrand que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.

Encima, en Casa Nostra no es que sólo escaseen los suecos, es que por faltar ni siquiera hay repuestos de gallegos. Razón de que resulte metafísicamente imposible imaginar la escena de Julio Camba despreciando el asiento vitalicio en la Academia de la Lengua: "No insistan en lo del sillón. Lo que yo necesito es un piso, y eso no me lo van a poner ustedes…". Impensable desplante ese en tierra de pujoles y ferrussolas. Bien al contrario, campa por aquí un Josep Pujol Ferrussola que lo que necesitaba el buen hombre era una página web para uno de sus chiringuitos, el que consta en el Registro como Europraxis Consulting Holding. Pues, lo dicho, como esto no es ni Suecia ni Orense, se le puso la paginita al muchacho, y punto. Un millón y medio de euros, religiosamente apoquinados por el Instituto Catalán de Finanzas con la bendición del responsable de Industria de la Generalitat, cierto Oriol Pujol Ferrussola, y asunto resuelto que no concluido.

Porque al ver Jordi Pujol a su amado vástago Josep convertido en todo un hombre con dos webs bien puestas –la de Europraxis Holding y la de Comopraxis S. A., que también por ahí corretea el rapaz– dio en encargarle la intermediación en un informe crítico para el futuro de Cataluña: el estudio sobre la previsión de tráfico durante la operación salida de la fiesta de San Juan, el 24 de junio. Empeño en el que la eficiencia de Josep habría de desbordar por la izquierda a propios y extraños; pues tan pronto como a mediados de septiembre, ya dispondría el president de la estimación retrospectiva encima de su mesa de trabajo. Que después de aquello al chaval le diera por facturar informes a granel al Instituto Catalán de la Salud, y que ayer se supiese que esos contratos han sido "destruidos" por la Generalitat "dada su antigüedad", sería materia de otro cantar. Por ejemplo, de "El Lute", aquella balada que compusieron los Boney M, que tampoco eran suecos aunque para el caso sea lo mismo.

Febrero negro
TONIA ETXARRI elcorreo  8 Febrero 2006

En el recuerdo de las víctimas del terrorismo de ETA, este mes de febrero suele ser gris, aciago, triste, plúmbeo, casi físicamente insoportable. Son días en los que las familias de los Múgica (este pasado fin de semana), los Pagazaurtundua (hoy) y los Buesa (el próximo día 22 ) homenajean a los suyos; a los que no quisieron vivir sometidos a la imposición de ETA y por eso la banda se cobró sus vidas. En el presente, los que se han quedado con el luto y con la dignidad de sostener el testigo de su memoria, tan incómodos, por cierto, para una buena parte de la sociedad, este mes no les augura buenos presagios.

Han pasado años desde que el terrorismo truncara sus vidas familiares y todavía tienen que salir a la palestra para defender lo obvio para que nuestros gobernantes dejen de practicar la equidistancia, el olvido y el silencio. De la equiparación entre el ruido de las cárceles y el silencio de los cementerios al sometimiento, media una línea extremadamente delgada. Los gestos que hasta ahora han detectado en el gobierno, les resultan inquietantes. A medida que a Otegi le satisface, a las familias de las víctimas se les encoge el corazón. No es posible que se esté hablando en los circunloquios de La Moncloa con tanta frivolidad como desconocimiento de la reconciliación sin exigir a ETA que, antes, pida perdón.

Pero los hechos alimentan sus temores de que la negociación va por otro lado. Conde-Pumpido, abucheado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, ayer en la calle, por haber cesado al fiscal Fungairiño, y cuestionado por la mitad del Consejo que preside, tuvo que hacer valer su voto de calidad para que no se le moviera el asiento. Tan delicada situación tiene. Los presos de ETA empiezan a reclamar su tiempo de rebajas, tras la cuesta de enero. Y el debate se vuelve agrio, compulsivo, frontal y frenético.

Después de Parot, los demás se ponen a la cola. Y se suceden las preguntas entre quienes sienten y padecen y que, hoy por hoy, se encuentran muy lejos de los aledaños de la presidencia del gobierno. Quienes no se arrepienten y se jactan de lo que han hecho ¿reincidirán en sus delitos? Quienes animan a seguir matando, ¿pueden estar en libertad aún cuando no han cumplido ni la mitad de sus penas por asesinato? Y la pregunta del millón. ¿Por qué ahora, las peticiones de estos reclusos, señor Zapatero? Pero el presidente otorga; sólo dice que todo va bien.

No es de extrañar que el colectivo Basta Ya después de unos meses de inactividad, de margen de confianza al presidente, haya vuelto al escaparate para sacudir las conciencias. Y defender algo tan obvio como que se debe mantener fuera de la legalidad a los grupos políticos que no condenan la violencia. ¿Aún estamos con esto? Son los pasos atrás del Estado de Derecho.

Enredo a la catalana
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 8 Febrero 2006

Sale Bono y le dice a Maragall que ya está bien de crear problemas. Aparece Nadal y le dice a Bono que se meta en sus asuntos. Días atrás habla Pepiño y le dice a Maragall que en el Gobierno de Madrid manda Zapatero. Porque anteriormente Maragall le había dicho a Zapatero en Barcelona que sus pactos con CiU no tenían por qué condicionar la vida del Gobierno tripartito.

El enredo catalán está servido y es producto de las trampas, las reuniones secretas, los Estatutos fuera de la ley y de la Constitución, los dineros bajo cuerda para los presupuestos y el control lingüístico, los regalos de radio y de televisión; en suma, la tarta del poder del festín catalán, que se la iban a comer mano a mano Carod y Maragall y sobre la que ha saltado en última instancia Mas, casado también en la clandestinidad con Zapatero en segundas nupcias, una vez que el de León ha repudiado a su primera esposa, Maragall.

El asunto viene de lejos. Llegó Maragall al poder y nombró a Carod su primer ministro. Y Carod se fue a Perpiñán a hablar con Josu Ternera para que ETA no matara catalanes, lo que provocó el enfado de Maragall y el cese de Carod. A partir de ahí Carod empezó con amenazas a Maragall, le dijo que si no se portaba bien pactaba otro Gobierno con Mas y a Zapatero le dijo que si no, los presupuestos.

En estas estaban cuando se organiza en Macao un campeonato internacional de hockey sobre patines y aparece Maragall patinando sobre la pista, luego entra Carod y finalmente Artur Mas, para pedir todos ellos juntos y a palo limpio con los bastones del deporte nacionalista catalán la admisión de Cataluña en la Federación Internacional. Zapatero dijo que no y acto seguido Carod pidió boicot para la Olimpiada de Madrid y los madrileños, en respuesta, pidieron el boicot del cava y La Caixa y se abrió así la guerra comercial.

Después del viaje a Macao apareció otro viaje a Jerusalén y allí Carod se puso la corona de espinas y Maragall hizo de fotógrafo de semejante escenificación, que si en vez de corona de espinas es un burka lo que se pone Carod, pues ya tenemos encima la III Guerra Mundial.

Cuando estábamos en esto, o puede incluso que un poco antes del viaje a Tierra Santa, y con motivo del hundimiento del túnel del Carmelo, a Maragall no se le ocurre otra cosa que acusar a Mas de la corrupción del 3 por ciento. Y a la vista de semejante envite los de CiU dicen que rompen el Estatuto y es entonces Carod el que aparece por medio en el papel de hombre bueno de Cristo al buen samaritano, pidiendo la pacificación entre Mas y Maragall.

Y con estos espectáculos, viajes, amenazas, carreras y tropelías se ponen todos a redactar como posesos soberanistas el nuevo Estatuto catalán empezando por lo de la nación. Y Zapatero, que es un falto, les da ánimos, los jalea, les dice que apoyará en Madrid, como ya les había dicho antes en el 2003, lo que aprobaran en Cataluña, y para darles más señas les anuncia que lo del término nación es discutido y discutible. Y entonces los autores y escribanos del Estatuto se dan un atracón de soberanismo y redactan una Constitución catalana llena de reglamentos y prebendas a la que sólo le falta la declaración de la independencia nacional. No sin antes vivir un tira y afloja de gran intensidad entre Mas y Carod por causa del sistema de financiación. En vista de lo cual Zapatero llama en secreto a Mas a Madrid y le dice eso de “ahora o nunca”, y Mas regresa a Barcelona más contento que unas pascuas. Y todos al fin aprueban el Estatuto, arrinconando el Estatuto y cantando Els Segadors.

Comienza el segundo acto. Llega el Estatuto a Madrid con Manuela de Madre cantando fandangos al ritmo de sardanas y entonces descubre en el PSOE y en la Moncloa que lo que han aprobado en Barcelona es una bomba de neutrones de esas que matan a la gente sin romper los edificios. Y el falto de la Moncloa se queda aterrorizado ante la sublevacion de los barones del partido y el estupor nacionalista que empieza a hundir a Zapatero en las encuestas. ¿Qué hacer? Los padres de PSOE y sus aliados mediáticos y financieros buscan una solución ante un Zapatero desconcertado porque ha sido él el que ha jaleado el Estatuto y el que en definitiva lo ha traído a Madrid.

Y por segunda vez llaman en secreto a Mas a la Moncloa y acuerda una corección del Estatuto que, aun siendo insuficiente, les sirve al Gobierno para intentar engañar a su partido y a los españoles diciendo que ya es constitucional. Y además le prometen a Mas que le van a regalar el Gobierno de Cataluña porque están hasta el gorro de Carod y Maragall, a los que acusan en Madrid de ser los autores de la bomba de neutrones, que en realidad han fabricado estos dos con la ayuda de Zapatero. Y cuando Mas y Carod descubren el pastel del cambio de parejas y del noviazgo recién estrenado de Zapatero y Mas, los de la Esquerra dicen que no quieren Estatuto y vuelta a empezar, y Maragall se enfada porque se ha enterado de que el ministro Sevilla ha dicho que en cuanto se apruebe el Estatuto al líder del PSC lo van a echar de la Generalitat.

Y así hemos llegado al momento actual, que nadie, ni el mejor guionista del mundo, es capaz de reflejar para una comedia de esas de la televisón que se llaman enredos. Y si es difícil imitar en la ficción la vida misma de la política catalana, mucho más difícil todavía es imaginar, a estas alturas, cómo será el desenlace final.

Teoría de la claudicación (el síndrome de Don Julián)
José Javier Esparza elsemanaldigital 8 Febrero 2006

España está sobradamente macerada para el discurso de la claudicación. Ya lo estábamos, social y culturalmente, antes del 11-M. Zapatero ha acelerado el proceso en el plano político: en el interior, alentando las presiones nacionalistas y cediendo al señuelo de la tregua de ETA; en el exterior, con un cambio de alianzas que nos aleja de Europa y nos aproxima al populismo iberoamericano y a los países musulmanes. Este último punto se ha puesto nuevamente de manifiesto con la carta turca de ZP. ¿Cómo habrá sido leída esa carta en Londres, Berlín, París? Si el problema musulmán es el principal riesgo que afecta a las sociedades europeas, la posición oficial española sólo puede interpretarse como claudicante: renunciamos al conflicto, nos rendimos, los musulmanes tienen razón.

Costará explicar en Europa que la izquierda española adolece de un raro complejo: el síndrome de Don Julián, aquel que abrió a los moros las puertas de la España visigoda; síndrome que lleva a inclinarse siempre hacia todo cuanto represente la disolución de Occidente. José Antonio escribió en la cárcel un interesante texto sobre eso: "Germanos y bereberes". La célebre polémica entre Américo Castro y Sánchez Albornoz es un avatar erudito de lo mismo. Se diría que nunca hemos terminado de expulsar a los moriscos, del mismo modo que, como dice Juaristi, Constantinopla sigue cayendo todos los días. En el viejo romancero español hay una hermosa pieza dedicada al conde Don Julián: "Embajada es de dolor,/ dolor para toda España;/ las cartas van al rey moro,/ en las cuales le juraba/ que si le daba aparejo,/ le dará por suya España". Pues aquí estamos, en efecto: dando aparejo. Y por carta.

A propósito del caso, mi más sabia consejera me aportaba ayer una oportuna cita cinematográfica: "Todo esto –escribe- me recuerda a la Viridiana de Buñuel. A la caridad que la solterona ejerce sobre sus mendigos, ellos corresponden robando, saqueando, fornicando, violando y matando en la propia casa que los cobijaba. Buñuel quiere fustigar la caridad cristiana como refugio de frustraciones, aunque tampoco olvida la maldad que anida en la condición humana y de la que él participaba plenamente. Digo yo que ahora fustigaría la filantropía laica de nuestros intelectuales proislamistas anticristianos, más dañinos que Viridiana. Porque si ella entregó su casa, ellos entregan la nuestra; la Europa que han dejado sin nervio, ambigua, indefensa".

(¿Exageramos? Psé… Por Internet circula un juego divertido:

Europa, 1600: No hay más verdad que la Cruz
Europa, 1789: La verdad está en la Razón
Europa, 1850: La verdad está en la Ciencia
Europa, 1901: Cada cual tiene su verdad
Europa, 1968: En el fondo, nada es verdad
Europa, 2006: Nadie tiene la verdad, salvo que seas extranjero
Eurabia, 2050. Señálese la opción correcta: [a] No hay más verdad que Alá; [b] Después de todo, aquello de la Cruz tenía sentido.

Pues eso: señálese la opción correcta –pero, ojo, no la políticamente correcta.)

¿DÓNDE DEBEN ESTAR LOS ETARRAS?
Editorial minutodigital 8 Febrero 2006

A la vista de de los resultados de nuestro “curioso” sistema penal y la opinión de esta fiscalía tan progresista, la respuesta a la pregunta es, en la calle. El primer gran error y lo que es peor, injusticia, radica en que España tiene uno de los sistemas penales más condescendientes con el delincuente del mundo. Nunca agradeceremos lo suficiente a las victimas de ETA que ante esta infamia no se hayan tomado la justicia por su mano. Ellas, más que nadie merecen el reconocimiento de toda la sociedad por su serena y sufrida contribución a la paz. Hoy lo único que piden es que sus torturadores cumplan íntegramente sus ya escasas penas, que ninguna negociación permita a los violentos abandonar aún antes la cárcel o conseguir los propósitos por los cuales han matado.

Si a esto añadimos las tendencias interpretativas de una jurisprudencia más bien sobregarantista y favorable al reo, no nos ha de extrañar que asesinos inmisericordes, vean saldada su condena con una decena o a lo máximo una veintena de años en la cárcel. No es de extrañar pues que el ciudadano medio vea esas condenas a miles de años de prisión como algo ridículo o absurdo y entienda que nuestra justicia no es más que una farsa, cuando al fin y a la postre da igual matar a una que a cien personas, porque nuestro sistema solo prevé un máximo de 30 años de condena efectiva, que encima se ve reducido a través de los múltiples beneficios penitenciarios a los que tienen acceso el reo.

Solo en lo que va de año ya han sido once los etarras liberados, entre ellos Fermín Urdiain Cirizar, Txiki, un antiguo miembro del sanguinario comando Eibar, cuya salida de prisión estaba fijada en principio en 2019 y que, gracias a las redenciones que permitía el Código Penal antiguo por el que fue juzgado, ha conseguido adelantarla al pasado 25 de enero. Igual ha sucedido con Enrique Labay Machín, cuya condena vencía en 2014, pero que también se ha beneficiado de un Código Penal reformado y reinterpretado en la transición para ser más benévolo con los delincuentes, y que ha conseguido que obtuviese la libertad el pasado 3 de febrero.

A ellos le seguirán en los próximos meses hasta 44 asesinos separatistas más. Es el caso de Domingo Troitiño Arranz -uno de los autores de la matanza de Hipercor- y que podría abandonar la cárcel el próximo 5 de mayo tras cumplir solo 19 años de los más de 900 a los que fue condenado, por su participación en un atentado que acabó con la vida de 22 personas.

Además de este asesino, en los próximo meses saldrán en libertad, entre otros, Jesús Bollada Álvarez, Carlos Torrecilla Parra, José Ignacio Gaztañaga, Juan Francisco Gómez López, José Candido Zubicaray Badiola, José Manuel Errazquin, Joseba Koldobica Artola Ibarretxe, Pedro María Rezabal Zurutuza, José Ramón Martínez García, Antonio Alza Hernández, Miguel Ángel Bergado Martínez, Jon Agirre Agirico y el grapo Jaime Simón Quintela. De todos ellos el que más tiempo va a estar en prisión será Jon Agirre Agirico, encarcelado en mayo de 1981 y se espera su salida para octubre próximo, tras cumplir más de 25 años, pero sin llegar nunca siquiera al límite máximo de 30 años.

No hay argumentación jurídica ni ética que camufle lo que no es más que un gigantesco despropósito e injusticia. ¿Qué despropósito de justicia es esta que permite que un asesino de 82 personas, como Parot, salga a la calle tras cumplir solo una veintena de años de condena? ¿Qué clase de monstruosa sociedad hemos creado, cuando permitimos tamaña barbaridad? Sí, el PP intentó corregir tímidamente esta barbaridad, aumentando el límite máximo de condena a 40 años y reduciendo los beneficios penitenciarios para la escoria terrorista. No sin que los cómplices morales de ETA, nacionalistas y progresistas, alzasen su voz en contra de la reforma. Una reforma a todas luces insuficiente, ya que debería haber instaurado, sino la pena capital para asesinos múltiples como Parot, Santi Potros, Idoia López Riaño o Troitiño, sin duda la cadena perpetúa. Porque el sentido común nos dice que estos asesinos donde deberían estar siempre es en la cárcel.

Los terroristas nos deben más de 129 millones de euros
Felipe Valdés Periodista Digital 8 Febrero 2006

- La revista Época desvela esta semana, en un interesante reportaje firmado por Miguel Gil, la enorme cantidad de dinero que, a través del estado, hemos tenido que abonar los españoles a víctimas del terrorismo por indemnizaciones que los propios terroristas no han sido capaces o no han tenido la voluntad de asumir:

Los españoles hemos pagado alrededor de 129 millones de euros que deberían haber desembolsado los terroristas. Unos 70 millones de euros por 1.173 fallecimientos entre 1975 y 2004 (incluidos los del 11-M), más de 30 millones de euros por las lesiones ocasionadas entre 1980 y 2004, y el coste de los daños materiales, según cálculos de este semanario.

Las indemnizaciones a favor de las víctimas del terrorismo se vienen satisfaciendo desde la aprobación de la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo (Ley 32/1999, de 8 de octubre, en la que el estado subrogaba frente a los terroristas a la hora de resarcir a las víctimas. Pero desde entonces nadie a reclamado a los terroristas que, en los casos en los que esto sea posible, sean ellos los que corran con estas indemnizaciones:

Tal y como se ha podido comprobar recientemente, parece que desde el Estado nadie se ocupa de reclamar a los criminales el dinero que deben. Ha sido la Asociación de Víctimas del Terrorismo la que ha empleado sus propios recursos para denunciar hechos como el de Pilar Elías, viuda de Ramón Baglietto, quien debe soportar la presencia de uno de los asesinos de su marido, Cándido Azpiazu, en un comercio ubicado en su mismo edificio. El Estado entonces asumió la responsabilidad civil de Azpiazu, por lo que tras la querella que ha presentado la AVT, la sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha acordado el embargo de todos los bienes a su nombre y al del otro etarra condenado.

Asimismo, la asociación ha hecho público el caso de Juan José Larrinaga, condenado en 1982 por el asesinato de Lisardo Sampil. Larrinaga no pagó la indemnización a la que fue condenado; lo hizo el Estado gracias a la Ley de Solidaridad. Hoy, la AVT denuncia que Larrinaga es propietario “con carácter privativo de una cuarta parte indivisa de un piso en la calle Matadero de Amorebieta” y pide que se ejecute la sentencia y pague la responsabilidad civil a la que fue condenado.

El PSOE no condena el acoso al castellano y niega que exista una guerra de lenguas
ERC escenicifica con la abstención a un texto socialista su nueva relación con el Gobierno
Esther L. Palomera La Razón 8 Febrero 2006

Madrid- Hasta que esto del Estatut se resuelva para ERC, si es que se resuelve, los republicanos darán guerra. Mucha guerra. En el Palacio de San Jerónimo comenzaba ayer el quinto periodo de sesiones de la Legislatura, y los independentistas dieron buena muestra desde por la mañana de su recién estrenado distanciamiento del partido del Gobierno.

 Y no se percibió sólo en su, de nuevo, desaliñada indumentaria, también en los discursos y hasta en la elección de los oradores que subieron a la tribuna... Vuelve a la acción el más pendenciero de los parlamentarios republicanos, ese Joan Tardá que regresa por sus fueros, y lo mismo llama «bisexuales políticos» a los de CiU que advierte a Zapatero que sus nuevos amigos le pueden «dejar en la cuneta» del olvido, o que registra sin previo aviso varias enmiendas a un texto socialista.

La tarde comenzó con un pleno que prometía más debate sobre asuntos catalanes. Primero, una iniciativa que llegaba desde el Parlament y que reclamaba para la Generalitat la competencia de convocar referendos. Lo mismo que se ha debatido ya en el Estatut. Se rechazó con los votos del PSOE, y también del PP.

Más tarde, llegaba la guerra de las lenguas en forma de sendas proposiciones no de ley de socialistas y populares. Los primeros quisieron neutralizar con un texto en defensa de la pluralidad lingüística otro de los populares que pedía la no persecución del castellano en Cataluña. Los portavoces de ambos grupos, Fernando Jáuregui y Beatriz Rodríguez, hablaban el mismo idioma, el castellano, incluso parecía que defendían lo mismo. Aún así no se entendieron. Y eso que la diputada popular suscribió y agradeció cada palabra de un medido Jáuregui («Hay que dar la voz de alarma contra una guerra lingüística que ni existe ni debe existir. La manipulación y la demagogia en este asunto son peligrosos, y es fácil echar fuego a esa hoguera. Hay quien cree que otros se quemarán en ella, yo ya les digo que nos quemaremos todos, señorías»). Y viceversa. El socialista asintió a cada frase de la diputada del PP («Su proposición de ley es impecable, señoría, pero carece de compromiso alguno y sólo busca neutralizar nuestra propuesta, que sí hablar de problemas reales».

Las diferencias, o las conveniencias, se hicieron más evidentes entre socialistas y populares cuando por el PP Dolors Nadal defendió la iniciativa de su grupo, y puso el acento en la vulneración de derechos en Cataluña desde que el tripartito llegó al Govern. «... Y va Zapatero -espetó- y dice que son casos aislados. Tengan la bondad de explicarle al presidente del Gobierno que cuando se vulnera un sólo derecho hay que actuar».

Las minorías nacionalistas se pusieron a la defensiva, y acusaron al PP de defender una cosa y la contraria desde la oposición y del Gobierno. Más claro: que ahora clama, y hubo un día que calló frente a la misma política de inmersión lingüística en Cataluña. Huelga decir que se sacó a colación aquello de «Puyol, enano, habla en castellano» y «la intimidad de Aznar» para hablar aquella lengua cuando gobernaba con el apoyo de CiU. Maritxell Batet (PSC) se negó a reconocer la existencia de un problema lingüístico en Cataluña, al tiempo que se preguntó por qué el PP no recurrió la ley de política lingüística de 1998 ante el TC. Ella misma se dio la respuesta: «Porque ya no enfrentan sólo a los territorios, sino que inician la senda de enfrentar a las personas, lo cual es tremendamente peligroso».

ERC insistía en desmarcarse del PSOE, y registró hasta 8 enmiendas al texto socialistas son previo aviso. No le fueron aceptadas. Se quejó, con ironía, Tardá: «Y este es el Gobierno amigo, la buena gente de España, los demócratas...». Los nuevos encuentros y desencuentros quedaron plasmados en el momento de la votación. La defensa del plurilingüismo que pedía el PSOE salió adelante con holgura, pero con el «castigo» de la abstención de ERC, además del PNV. La condena a la persecución del castellano en Cataluña que pedía el PP, rechazada. Habrá más, seguro.

«El catalán obligatorio será una barrera para Cataluña», afirma Vidal-Quadras
El presidente de la Fundación Concordia alerta de que la educación prevista por el Estatut es «rígida e intervencionista». Miembros de la comunidad educativa acusan al Gobierno de «catalanizar» los contenidos
P. A. Ruiz. La Razón 8 Febrero 2006

Barcelona- «La obligatoriedad de conocer el catalán se traducirá una barrera infranqueable para muchas personas», declaró ayer Aleix Vidal-Quadras en un acto convocado por la Fundación Concordia bajo el título «El modelo educativo nacionalista: identidad frente a calidad» celebrado en Barcelona. Ante unas 200 personas, Vidal-Quadras aseguró que la educación propuesta por el modelo nacionalista es «rígida, intervencionista desde el punto de vista ideológico, además de vulnerar los derechos lingüísticos y cerrar Cataluña al resto de España»

El catalán es, para Vidal-Quadras, parte fundamental de los cimientos que construirían esa «barrera» que proyecta el Estatut. La Constitución Española «indica que la única lengua es la común, la española, porque ni violenta ni excluye a nadie, a la vez que puede coexistir con otras lenguas del estado, tal y como venía sucediendo», apuntó el ex presidente del Partido Popular catalán. Sin embargo, «en el preámbulo del Estatut se indica que el catalán es la lengua oficial de Cataluña, dejando de lado la oficialidad del castellano». Se trata de una «trampa» que «convertirá Cataluña en un subterritorio lingüístico que verá limitada la movilidad de las personas».

El Estatut «discrimina». Junto al presidente de la Fundación Concordia, otros tres ponentes se dedicaron a apuntar las supuestas contradicciones del texto estatutario en materia de educación y lengua. El primero de ellos y profesor de primaria, Juanjo Vara, explicó que si la «vehicularización de la enseñanza se realiza en catalán, no hace falta imaginar para saber que será del castellano». Como ejemplo de su hipótesis, Vara se remitió a la reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia que obliga a dar clases de catalán a un menor que no pudo recibirlas porque el colegio no las daba. «Si esto sucede con el Estatuto aún por aprobar, ¿qué pasará cuando lo esté?». Denunció, además, que «el Estatuto discrimina en materia lingüística» ya que, según Vara, en ningún se hace mención al castellano como lengua también oficial. Del mismo modo, señaló que el modelo competencial educativo que ambiciona el Estatuto instaurará un sistema educativo completamente descentralizado y, si se aplicara «el agravio comparativo, tendríamos 17 currículos, 17 planes de estudios, 17 tipos de evaluaciones, y 17 tipos de títulos y homologaciones para la misma enseñanza».

Para Antonio Robles, profesor de Filosofía de Secundaria, el Estatuto no es más que «la legalización de todo lo que han estado haciendo de manera ilegal durante todos estos años» y por ello afirmó «no tener ya miedo a la política nacionalista». Esta dura postura fue acompañada por una fuerte acusación al anterior Gobierno de CiU, el responsable, según Moreno, de «catalanizar la escuela y primar identidad y lengua por contenidos y calidad educativa». También acusó de «conminencia entre los nacionalistas y el Gobierno socialista por poner en marcha la Logse, que otorgaba casi la mitad del currículo al gobierno de la Generalitat » y les tachó por «hacer antropología lingüística antes que de legislar».

El tercer ponente, el profesor universitario de Derecho Constitucional, Pablo Nuevo, explicó que el Estatut «no tiene en cuenta la identidad catalana, más bien la toma como excusa para sus propios intereses, entre ellos, su propio modelo educativo». Nuevo quiso discrepar de las palabras de Robles y afirmó que él sí temía que el Estatut se aprobará, ya que «consagraría y blindaría el discurso nacionalista; limitando e imposibilitando para siempre la alternancia política en Cataluña».

Alcaraz: «La manifestación reclamará la vuelta al consenso constitucional»
B. T. ABC 8 Febrero 2006

MADRID. Dos mil personas se dieron cita ayer junto al monumento a la Constitución de Madrid en el homenaje al destituido fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, convocado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), ocasión que sirvió al presidente de esa entidad, Francisco José Alcaraz, para llamar a los ciudadanos a participar en la manifestación contra la política antiterrorista del Gobierno que la AVT celebrará en Madrid el sábado 25 de febrero. Alcaraz concretó la hora y el recorrido de la marcha: será a las cinco y media de la tarde, partirá de la plaza de la República Argentina y terminará en Colón. Se repetirá el lema de la del 4 de junio: «En mi nombre, no». Dirigentes del PP recordaron ayer que la coincidencia de esta manifestación con el homenaje a Manuel Fraga ese mismo día podrían dificultar la asistencia de muchos de ellos.

Desde la tribuna habló, además del presidente de la AVT, Irene Villa. Ambos tuvieron que atajar con palabras contundentes el impresentable hostigamiento al que fueron sometidos algunos informadores por parte de un nutrido grupo de asistentes. Alcaraz elogió «la labor ejemplar del fiscal» (mientras gritos de «¡Zapatero, embustero!» y «¡Pumpido traidor!» interrumpían el hilo de su discurso) y vinculó el cese de Fungairiño con una política antiterrorista que, en su opinión, está relacionada con la posible puesta en libertad de algunos de los terroristas más sanguinarios como Parot o «Pakito». Irene Villa glosó la figura del fiscal y criticó «la indignante situación de una de esas personas que nos hacen confiar en el Estado de Derecho».

Alcaraz adujo que la razón para convocar esta nueva manifestación es la «errática política del Gobierno» y criticó con dureza «la atroz» actitud del fiscal del Tribunal Supremo «por defender la acumulación de las penas de los etarras». Concluyó que «queremos y pedimos una respuesta multitudinaria para reclamar la vuelta al consenso constitucional de los dos grandes partidos». Como colofón, cola para escribir dedicatorias a Fungairiño, algún espontáneo recabando firmas para la campaña del PP sobre el Estatuto y hasta un improvisado «speakers corner» donde se aupó algún orador vehemente.

RESPUESTA AL CURRÍCULO VASCO
Del Burgo recuerda a Ibarretxe que los navarros jamás aceptarán sus planes "imperialistas"
El Ejecutivo que preside Juan José Ibarretxe está preparando un nuevo proyecto educativo con el fin de transmitir la cultura "específica" vasca y potenciar el euskera como "lengua principal". Pero la principal novedad es que la reforma está concebida para ser aplicada no sólo en la comunidad autónoma, sino también en Navarra y en el sur de Francia. El diputado popular Jaime Ignacio del Burgo ha denunciado, en declaraciones a Libertad Digital, que esa intención es "ilegítima" y forma parte del "afán imperialista del nacionalismo vasco". "Navarra no es Euskal Herria ni quiere formar parte de ella", recordó.
Libertad Digital 8 Febrero 2006

Según ha adelantado este miércoles el diario El Mundo, el borrador del currículo vasco está concebido también para Navarra y el sur de Francia, "más allá de las diferencias producidas por razones individuales y/o de pertenencia a una localidad, región, autonomía o estado determinado". El objetivo expresado en el documento es el de "asegurar la transmisión de la cultura vasca", algo "ausente en algún caso" o "insuficiente en otros" en las administraciones educativas "que inciden en Euskal Herria", tal y como denominan los independentistas y ETA a las provincias vascas, Navarra y las localicades del País Vasco francés. Del euskera, además, se establece que debe convertirse en "lengua principal" de quien viva en la zona.

El proyecto, que no será redactado de forma definitiva hasta el próximo otoño, ha sido elaborado sólo por fuerzas nacionalistas. En concreto, han participado en él la Consejería de Educación del País Vasco, la Confederación de Ikastolas del País Vasco, la agrupación de centros de enseñanza cristiana, Kristau Eskola, y la asociación de padres Sortzen Ikasbatuaz. La elaboración de un currículo vasco para la inventada Euskal Herria ha sido, además, celebrada por Batasuna-ETA en un congreso hace dos semanas, pues la pretensión de extender los criterios educativos vascos a estos territorios siempre ha sido una de las exigencias del partido ilegal.

Esta intención del Ejecutivo de Ibarretxe de interferir en la educación navarra ya ha sido criticada por parte del Partido Popular. El diputado Jaime Ignacio del Burgo ha recordado, en declaraciones a Libertad Digital, que el Gobierno de Ibarretxe "carece de competencias en la Comunidad Foral de Navarra" y "por mucho que hagan, las competencias educativas de Navarra impedirían la aplicación de ese currículo". "Como teoría pueden hacer lo que quieran, pero la pretensión es ilegítima", insistió Del Burgo, refiriéndose así a declaraciones de fuentes del Gobierno vasco que señalan que los navarros deberían ver bien que exista un proyecto referencial al que aferrarse "si así lo desean".

Según el diputado, el proyecto "forma parte de ese afán expansionista, imperialista y totalitario que caracteriza al nacionalismo vasco en su relación con Navarra" y su "pretensión" de que la comunidad "forma parte de Euskal Herria", algo "absolutamente rechazable por la inmensamente mayoría de los navarros". Esto es, en palabras de Del Burgo, "una muestra más de la falta de respeto del nacionalismo vasco hacia Navarra". Respecto al respaldo de Batasuna al proyecto, al diputado no le "extraña nada", pues "forma parte de la nueva estrategia" para impulsar "los proyectos independentistas que animan tanto al PNV como a Batasuna". "Navarra no es Euskal Herria ni quiere formar parte de ella", sentenció.

Universidad patriótica y provinciana
por FÉLIX OVEJERO Y J. V. RODRÍGUEZ EL MUNDO (suplemento CAMPUS)  8 Febrero 2006

La Universidad era el último reducto donde parecía garantizado el principio de libre opción lingüística. La Ley de Normalización Lingüística en Cataluña dice: «En los centros de enseñanza superior y universitaria, el profesorado y el alumnado tienen el derecho de expresarse en cada caso, oralmente o por escrito, en la lengua oficial que prefieran». Eso se va a acabar con la exigencia del nivel C a los profesores. Su implantación sólo tiene sentido en el horizonte, explícitamente contemplado por el proyecto de estatuto, de convertir al catalán en la lengua exclusiva.

Comencemos con lo básico. La lengua es un instrumento de comunicación. Permite transmitir información y compartir conocimiento. La teoría de la relatividad no se expresa mejor en inglés que en arameo. En todo caso, si uno quiere exponer sus ideas, utilizará la lengua que le permita acceder al mayor número de personas. Cada uno puede expresarse en la lengua que quiera. La única restricción es que el otro lo entienda. La necesidad de mutua comprensión ha dado lugar a lenguas francas en el mundo académico. Hoy en día el lenguaje de la ciencia es el inglés.

Sigamos con lo obvio. El propósito de la Universidad es trasmitir y desarrollar conocimiento, no preservar identidades nacionales. El mejor modo de hacerlo es contar con los mejores profesores y estudiantes. La manera de conseguirlo es que no exista otra criba que la excelencia. La Universidad se deteriora, cumple peor su cometido social si se imponen filtros distintos a la calidad académica. Con la exigencia del nivel C para los docentes, la Universidad de Cataluña acabará con un profesorado mucho más catalán, pero de peor calidad. En términos efectivos, se cerrará a españoles no catalanes y a excelentes profesores extranjeros que hoy ya están en Cataluña. Se convertirá en un mercado cautivo.

Que la imposición del catalán en la Universidad va en contra de los derechos de los catalanes a expresarse en la lengua que deseen, sin otro requisito que ser entendidos, no necesita mayores argumentos. Pero es que también va en contra de los intereses de Cataluña. En primer lugar, por la pérdida de capital humano que supone no atraer (sino tender a expulsar) a profesionales que podrían contribuir a mejorar nuestra vida intelectual. No sólo dejarán de venir profesores competentes sino también alumnos; del resto de España y de Europa. Quizás la pérdida de talento más grande que hemos tenido en Cataluña en los últimos decenios es la de gente brillante de Murcia, Sevilla o Valladolid que en el pasado optaban por realizar sus estudios y/o su vida profesional en Barcelona, enriqueciendo nuestra vida intelectual y material. Desde hace una generación, en su mayoría van a Madrid. Una tendencia que se acentuará con la nueva medida identitaria.

La propuesta de estatuto conmina a la Generalitat a hacer del catalán la única lengua de educación y de investigación. Todo se dirá en catalán, aunque no haya nada interesante que decir. Van a conseguir que sea lengua única en la enseñanza universitaria, pero no podrán hacer nada con respecto a la investigación: se hará en inglés o no se hará.

Por supuesto, nada de esto lo ignoraban los rectores que suscribieron el acuerdo de exigir el nivel C. Son científicos competentes y, en algunos casos, no les falta acribia en el juicio moral. En privado, al profesorado se le tranquiliza, se le dice que «a la hora de la verdad, será la Universidad la que determine quién merece y quién no el nivel C. Esto será un coladero». Acaso sea así, aunque ya es triste que se hagan leyes para no cumplirlas.

En todo caso, la experiencia de 25 años de nacionalismo nos indica que, tarde o temprano, las leyes identitarias se aplican al pie de la letra, por más absurdas que sean. Esta doble moral es la que ha permitido que estemos donde estamos, con inspectores de la lengua y una delación lingüística legalizada. Dibuja con precisión a una parte importante de las clases dirigentes catalanas. Nadie dice lo que piensa y entre todos mantienen la ficción. Cuando ese comportamiento alcanza a aquellos cuyo puesto de trabajo es seguro y cuyo deber es pensar limpia y libremente, hay motivos para la desesperanza.

Félix Ovejero es profesor de la Autónoma de Barcelona y José V. Rodríguez, catedrático de la de Southampton y profesor de la Pompeu Fabra.

La Generalitat contratará antes a un recién titulado que sepa catalán que a un Nobel
Imponer el catalán es "inconstitucional" y "discriminatorio"
EL MUNDO (suplemento CAMPUS)  8 Febrero 2006

Los expertos consultados creen que obligar a los profesores a conocer esta lengua hace que la calidad docente y la excelencia sean secundarias.También califican la propuesta de «disparate», «inconstitucional» y «discriminatoria».

«Discriminatorio», «inconstitucional», «oceánico disparate», «aberración», «desfachatez», «motivo de confrontación entre regiones», «de empobrecimiento»... Son las opiniones de los expertos consultados por CAMPUS sobre la propuesta de la Generalitat de Cataluña de obligar a los profesores universitarios a acreditar su dominio del catalán.

En estos momentos, la Consellería de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información (DURSI) del Gobierno catalán prepara un decreto-ley para que todo el que quiera dar clase o promocionar en una universidad pública catalana deba superar una prueba de suficiencia oral y escrita, como ya publicó EL MUNDO.

El objetivo es lograr que el catalán tenga más peso en los centros de educación superior, donde más del 60% de las clases se da ya en esa lengua, seis puntos por encima que hace 10 años.

En universidades como la de Girona, la cifra llega al 90%. Y se dispara hasta el 93% cuando pasa revista a los alumnos que se examinaron de selectividad en catalán el año pasado. A principios de los 90 sólo lo hacía el 53,3%.

El presidente de los rectores se opone a la imposición en materia lingüística
Las reacciones de la comunidad universitaria a la normativa no han tardado, al considerar que la medida discrimina a los docentes no catalanoparlantes que quieran optar a una plaza en esta región. De esta forma, se daría prioridad al conocimiento de catalán frente a la excelencia científica o académica de los candidatos, como apuntan Juan Gimeno, rector de la UNED, o Luis Valero Iglesias, profesor de la Universidad Rovira i Virgili.

Los expertos también aseguran que 60 horas de formación no bastan para adquirir el nivel de catalán necesario para superar las pruebas, como se dice desde el Consejo Interuniversitario de Cataluña, formado por los rectores catalanes y presidido por el consejero de Universidades de la Generalitat, Carles Solà, quien ha preferido no hacer declaraciones esta vez.

Esta respuesta ha sido generalizada entre los rectores españoles, a pesar de que se ha pedido su opinión a todos. Han guardado silencio aduciendo, en la mayoría de los casos, que se trataba de temas políticos que atañían a otras comunidades o que aún no tenían una opinión formada.

Entre los que sí han respondido figuran rectores tanto de centros catalanes como del resto de España, catedráticos de Derecho, profesores de Filología, Lingüística... y docentes que han vivido en primera persona la imposición del catalán en las aulas.

Es el caso de Josefina Albert, profesora de la Rovira i Virgili, a la que apartaron del tribunal que corregía las pruebas de selectividad por denunciar la inexistencia de exámenes en español. Acudió a la Justicia y ésta le dio la razón. Francisco Caja, docente de la Universidad de Barcelona, también ha sufrido amenazas por defender el uso del castellano.

La idea sobre el grado de «inconstitucionalidad», «disparate» o «exageración» de la medida del tripartito se repite entre el resto de encuestados. Éstas son las opiniones.

Juan Vázquez , Presidente de la Conferencia de Rectores Españoles (CRUE)
«La CRUE no se ha posicionado aún. Ni siquiera se ha planteado como problema porque no hemos tenido noticia de incidente alguno. Es un indicio claro de que las cosas están funcionando razonablemente bien en las universidades catalanas y ojalá continúe así. A título personal, en materia lingüística siempre he preferido el ejercicio de los derechos antes que la imposición de deberes».

Eugenio Trías , Catedrático de Historia de las Ideas en la U. Pompeu Fabra
«Debe decirse siempre lo mismo: la sociedad catalana es una sociedad bilingüe. El problema es que la política oficial quiere imponer una sola lengua en todos los ámbitos, entre ellos el educativo, y ahora, el universitario. El resultado es el general empobrecimiento de una sociedad, de una cultura y de una universidad que ha acogido alumnos de España e Iberoamérica, y a los que se impartía la docencia en catalán y castellano. El monolingüismo contradice la general asunción social del bilingüismo en la vida, los usos sociales, las costumbres».

Juan Gimeno , Rector de la UNED
«La Universidad es un ámbito de conocimiento universal y debe estar abierta a cualquier lengua, pero nunca se puede fundamentar sobre personas que hablen una sola lengua, porque sería limitar la calidad y la excelencia del profesorado».

Josefina Albert Galera , Profesora de la Rovira i Virgili
«La Ley de Política Lingüística (artículo 2.2) ya impone el deber de saber catalán. Ese artículo, y el Reglamento que lo desarrolle, son inconstitucionales porque impiden la movilidad de los profesores, introduciendo un factor de discriminación para quienes no conozcan el catalán. Así, un recién licenciado catalanohablante tendría en una oposición de una universidad pública preferencia sobre un Nobel que desconociera el catalán. El fin de la reforma lingüística es que todo en la universidad se haga exclusivamente en catalán (catalanización de la universidad). Esa intervención legislativa es contraria al principio de proporcionalidad exigible en cualquier medida de normalización lingüística y atenta contra el principio de igualdad. Recorta los derechos y libertades fundamentales en detrimento de la calidad. Es un disparate que conduce a la depuración lingüística de la que tenemos precedentes. Por otro lado, es falso que 60 horas basten para el nivel C de catalán».

Josep María Alsina , Rector de la U. CEU Abat Oliva de Barcelona
«Espero que no se rompa el clima de sentido común y convivencia de nuestras aulas. Como profesor, no ha sido motivo de conflicto en mis clases; las he dado en catalán o castellano según las circunstancias y la posibilidad de los alumnos de seguirlas. Sería mas útil dejar en manos de la autonomía de cada universidad el tema. Los centralismos de ningún tipo son buenos para la Universidad. Espero que el decreto pueda ser interpretado para que no impida la presencia de profesores de otros países o regiones. En nuestro centro procuramos que los alumnos puedan recibir las clases en la lengua que les sea más cómoda. También ofrecemos cursos de catalán para los que la desconozcan».

Josep Joan Moreso , Rector de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (UPF)
«Es razonable que a un profesor de fuera se le exija, al cabo de un tiempo, un nivel de catalán que garantice el derecho del alumno a aprender en esta lengua. Pero no es lo mismo exigírselo a un sueco que a un italiano o a una persona que tiene el castellano como lengua materna. Por ello, abogo por un sistema, similar al de los países escandinavos, que no exija el conocimiento del catalán en el momento de la incorporación, sino tras unos dos años. Así, captamos a profesores de valía de fuera, ya que debemos evitar que el catalán se convierta en un obstáculo para la atracción de talento. Asimismo, debemos proporcionar a profesores y alumnos no catalanes los medios para que aprendan el idioma en un entorno amable y cercano. La UPF es ejemplo, ya que el 33% del profesorado es de fuera de Cataluña y en el Departamento de Economía y Empresa, una cuarta parte de fuera de España».

Francisco Sosa Wagner , Catedrático de Derecho Administrativo de la U. de León
«Hablar catalán es un derecho, pero no puede imponerse como deber. Si la Universidad toma estos derroteros, el asunto es preocupante. Más aún por su efecto multiplicador en otras regiones en las que se están inventando un problema, como Asturias (un caso del que no se habla), donde los comunistas en el poder pretenden la cooficialidad del bable. Si a la endogamia se añade el problema de la lengua, la Universidad se convierte en un coto cerrado. A nadie se le ocurre en la Universidad de Innsbruck solicitar clases en tirolés. Cuando hablamos de forma ligera sobre el Estado plurinacional no sabemos dónde nos metemos. España no lo es pero, si lo fuera, no deberíamos decirlo porque todos han acabado como el rosario de la aurora, como Yugoslavia».

Luis Valero Iglesias , Profesor de Pedagogía en la Universidad Rovira i Virgili
«La idea es exagerada y especialistas en Derecho dudan de su constitucionalidad. A ningún catalán se le exige el nivel C de castellano en ninguna universidad de España, ya que todos los españoles son iguales ante la ley. Es un impedimento para quien quiera venir y falso que con 60 horas se logre el certificado. Hace falta sacar un 7,5, no un 5. Incluso hay docentes que no lo alcanzan y pueden tener una excelente relación didáctica, dialogar y corregir exámenes.

En la Universidad cada uno habla el idioma que quiere, hay alumnos que hablan en catalán y el profesor contesta en castellano y viceversa. La obligatoriedad es un paso de rosca más de un nacionalismo excluyente que desea cada vez más apretar la tuerca de que Cataluña es una nación distinta de España. Desde la Generalitat no se favorece en igualdad de condiciones la enseñanza del castellano como del catalán».

Rafael Cortés Elvira , Rector de la U. Camilo José Cela
«¿Por qué generar un problema donde no hay? No quiero entrar en el debate pasional de defensa o ataque de la norma, pero sí en las consecuencias. ¿Mejorará la competitividad en el acceso a la Universidad? ¿Garantizará que la condición previa de conocimiento del catalán no influya en la captación de los mejores docentes? ¿Se mejora la igualdad en toda España en el acceso a la Universidad? ¿Aumentará la endogamia? El decreto no mejora ni la calidad de la Universidad ni la convivencia y aumenta la confrontación entre regiones al romper el principio de igualdad».

Luis Rull , Catedrático de la U. de Sevilla
«Asumiendo la idea como ejemplo de lo que Arcadi Espada llama la decadencia de Cataluña, me pregunto si el resto de las universidades ficharán a los investigadores y docentes brillantes que no pueden promocionarse. ¿Ofrecerán condiciones atractivas para los exiliados? ¿Podrán competir con los centros extranjeros que sólo exigen excelencia científica o seguirán con su asfixiante endogamia? ¿Que harán con los brillantes científicos que contrataron con el ICREA? Cataluña ha dejado de ser el lugar al que dirigíamos nuestras miradas de respeto y admiración. Ahora vemos con pena la destrucción de una sociedad moderna y progresista».

Amando de Miguel , Catedrático de la U. Complutense
«La propuesta me parece un oceánico disparate. La enseñanza de las universidades en España debe hacerse en español y en inglés».

David Serrat , Rector de la Universidad de Vic
«Cualquier profesor de habla castellana entiende con facilidad el gallego y el catalán y en cuestión de pocos días puede hacerse entender sin problemas. Buscar conflictos idiomáticos entre las tres lenguas romances del Estado español es buscar problemas donde no hay. La única consecuencia será un mayor conocimiento de nuestra realidad común y un enriquecimiento tanto para los que opten por venir y aprender catalán como para los que recibiremos con els braços oberts».

LOS CATEDRÁTICOS EN CONTRA
El intento de la Generalitat de obligar a aprender catalán a todos los profesores universitarios también ha hecho reaccionar a la Federación de Asociaciones de Catedráticos de Universidad (FACU). Su portavoz y miembro del Comité de Gestión, Carmen Arasa, opina que «las limitaciones y los localismos» sólo sirven para perjudicar «a la universalidad del sistema educativo universitario». Por lo tanto, continúa, «el hecho de que una universidad se niegue a admitir entre sus miembros a un docente de prestigio porque tiene que dar su clase en un idioma oficial en todo el territorio como es el catellano nos parece totalmente inapropiado». Arasa considera, además, que los profesionales del cuerpo de Profesores Permanentes de Universidad «tienen derecho a ejercer su profesión como tales dentro de todo el territorio nacional». Dentro de esta línea, cree que la medida impermeabilizaría el sistema universitario tanto para profesores como para alumnos.

«A este paso, el español será el idioma que esté en peligro»
"En Francia dicen a los Erasmus que no vengan porque solo se habla catalán"
EL MUNDO (suplemento CAMPUS)  8 Febrero 2006

Su postura crítica con la política lingüística de las instituciones catalanas viene de lejos y más de un disgusto le ha costado. Como cuando unos encapuchados asaltaron su despacho y, a grito de «fascista anticatalán», le lanzaron todo tipo de amenazas. La respuesta del rectorado de la Universidad de Barcelona –donde da clases de Filosofía– fue cruzarse de brazos. Y se ha repetido en más ocasiones. Ahora, a Francisco Caja sólo le salen palabras como «desfachatez» o «aberración» cuando habla de la Generalitat y de su propuesta de obligar a aprender catalán a todo el que quiera dar clase en la Universidad.

PREGUNTA.— ¿Piensa que la propuesta del tripartito saldrá adelante?
RESPUESTA.— No tengo la menor duda. De hecho, ya se está llevando a cabo en universidades como la Rovira i Virgili de Tarragona o la Pompeu Fabra de Barcelona. Es de una naturaleza discriminatoria y un disparate tan desproporcionado que resultaría cómico si no fuese un tema tan serio.

P.— Como presidente de Profesores para la Democracia y de la plataforma Convivencia Cívica Catalana, ¿emprenderá acciones legales si la iniciativa prospera?
R.— Por supuesto, porque, evidentemente, es inconstitucional. Acudiremos a los tribunales porque se está atentando contra el derecho de los alumnos a recibir clases en castellano y el de los profesores a hablar en su lengua. Orquestaremos las campañas necesarias para evitarlo.

P.— El 66% de las clases se da en catalán y en universidades como la de Girona la cifra es del 90%. ¿Por qué se habla entonces de precariedad en el uso de esta lengua?
R.— Es todo lo contrario, a este paso el idioma que estará en peligro será el castellano. Incluso hay gente que dice que lo que no puede permitirse es hablar castellano. Estamos llegando a un tipo de aberración... Ciudades como Barcelona siempre se han caracterizado por ser abiertas, pero ahora las universidades catalanas son cada vez más cerradas, más provincianas y más miserables. ¿Qué van a hacer con todos los que hablamos castellano? ¿Echarnos?

P.— ¿Se nota un descenso en la llegada de alumnos y docentes de fuera?
R.— Claro, llegará un momento en el que no podrá venir nadie porque lo que prima no es ser un científico de talla o un buen profesor sino hablar catalán. Es una desfachatez. En Francia, incluso dicen a los erasmus que no elijan Cataluña porque se habla catalán.

P.— Usted ha sufrido amenazas por defender el español. ¿Es constante en la universidad catalana?
R.— Sí, en la Rovira i Virgili de Tarragona expulsaron a la profesora Josefina Albert porque denunció ante el defensor del pueblo que no había exámenes de selectividad en castellano. También recibo llamadas de muchos otros docentes que sufren represión pero no se atreven a denunciar por temor a represalias.

Recortes de Prensa   Página Inicial