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Recortes de Prensa     Jueves 9 Febrero  2006

COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA

Foro Ermua  9 Febrero 2006
 

Concentración en Bilbao, el sábado 18 de febrero de 2006.

Foro Ermua  9 Febrero 2006

La "paz" de ZP o la alianza de la mentira y el crimen
EDITORIAL Libertad Digital  9 Febrero 2006

Nacionalistas a fuer de socialistas
VALENTÍ PUIG ABC 9 Febrero 2006

Fábrica de errores
I. SÁNCHEZ CÁMARA ABC 9 Febrero 2006

El patriotismo de Putin a De Gaulle: hechos contra Zapatero
Pascual Tamburri elsemanaldigital 9 Febrero 2006

ZAPATERO, EL CHAMARILLERO
Santiago Casero minutodigital 9 Febrero 2006

Fiscales rebeldes, en el punto de mira de zETApé
Sancho Michell de Diego minutodigital 9 Febrero 2006

Bisexualidad
IGNACIO CAMACHO ABC 9 Febrero 2006

la bronca de los fiscales
José Javaloyes Estrella Digital 9 Febrero 2006

Los vicios de hoy son las costumbres de mañana
Jesús Laínz elsemanaldigital 9 Febrero 2006

Los profesores sin perfil organizan una caravana de coches para denunciar su "injusticia"
VASCO PRESS / BILBAO El Correo 9 Febrero 2006

El alcalde de Bilbao niega una concentración al Foro de Ermua donde sí se le permite a Batasuna
M. L. G. F. ABC 9 Febrero 2006

COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA

Foro Ermua  9 Febrero 2006
 

El Ayuntamiento de Bilbao indica al Foro Ermua que no debe realizar la prevista concentración en la Plaza Moyúa para no “afectar gravemente el normal desarrollo de la vida cotidiana”y sugiere que tenga lugar en la explanada prevista para aparcar los autocares.

 

Bilbao. 8 de febrero de 2006. El Ayuntamiento de Bilbao ha comunicado hoy por escrito al Foro Ermua que no debe celebrar en la céntrica Plaza Moyúa de Bilbao el sábado día 18 de febrero la concentración prevista desde hace más de un mes. En su lugar, sugiere que la concentración tenga lugar en la apartada explanada Botica Vieja, que el propio ayuntamiento había concretado con los organizadores como lugar adecuado para aparcar los autocares.

 

El Foro Ermua había recibido ya la autorización de la Consejería de Interior y del propio Ayuntamiento, motivo por el que había realizado todos los preparativos para la realización del acto (publicidad, contratación del estrado y de los autobuses, etc.). Así mismo, el Ayuntamiento esgrime ahora la razón de los cortes de tráfico en un sábado por la mañana y de “que los jardines resultarían muy dañados por la gran afluencia de público”, aunque los organizadores ya habían arbitrado medidas para proteger las zonas ajardinadas.

 

El Ayuntamiento, regido por el dirigente del PNV Iñaki Azkuna, no parece haber encontrado ningún inconveniente, durante años, para que la ilegalizada Batasuna ocupe las calles de Bilbao, y en concreto la Plaza Moyúa, de forma habitual.  

 

Concentración en Bilbao, el sábado 18 de febrero de 2006.

Foro Ermua  9 Febrero 2006
 

Manifiesto “Por la unidad de España, por la igualdad y la solidaridad de todos”.

Bilbao. 6 de febrero de 2006. Tras el vibrante acto celebrado en Barcelona el pasado sábado 4 de febrero, el Foro Ermua convoca a todos los ciudadanos a una concentración para la presentación del Manifiesto “Por la unidad de España, por la igualdad y la solidaridad de todos”, el sábado 18 de febrero de 2006 en la Plaza Moyúa de Bilbao.

 

Este acto estará protagonizado por el movimiento cívico y por destacadas personalidades de la sociedad civil, como expresión pública en la actual situación de profunda crisis política y como manifestación de rechazo a la política de negociación con ETA. Tras la presentación, a cargo de Mamen Gurruchaga, Iñaki Ezkerra (portavoz del Foro Ermua) leerá el Manifiesto, intervendrán Francisco Caja (presidente de Convivencia Cívica Catalana), Antonio Aguirre (PSE), Nerea Alzola (concejal del PP) y Gustavo Bueno (catedrático de Filosofía). Mikel Buesa (presidente del Foro Ermua) cerrará el acto.

 

Centenares de profesores universitarios y profesionales de toda España han suscrito ya el Manifiesto “Por la unidad de España, por la igualdad y la solidaridad de todos”, al que se puede acceder en www.foroermua.com. Una representación ocupará el estrado el día 18 de febrero en Bilbao.

 

El Manifiesto denuncia la ofensiva nacionalista de los últimos años que, teniendo siempre como punta de lanza a la organización terrorista ETA, ha tomado la forma del Pacto de Estella-Lizarra en 1998, el Pacto de Perpignan en diciembre de 2003, el Plan Ibarretxe y, en estos momentos, el proyecto de nuevo Estatuto para Cataluña. El Manifiesto se pronuncia por preservar el Pacto constitucional de la Transición, como mejor garantía de la igualdad de todos los ciudadanos y de la solidaridad entre las Comunidades Autónomas. En caso de abrirse expresamente un proceso de reforma de la Constitución, debería servir para zanjar definitivamente la distribución de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas. Finalmente, el Manifiesto solicita la reforma del sistema electoral español para reducir la excesiva influencia de las fuerzas nacionalistas sobre los asuntos generales de España.

Para más información: www.foroermua.com

 

La "paz" de ZP o la alianza de la mentira y el crimen
EDITORIAL Libertad Digital  9 Febrero 2006

En lugar de disuadir a los terroristas con la certeza y la severidad de las penas; en lugar de hacer campaña política junto al PP contra los delirios nacionalistas por los que los etarras justifican sus crímenes y sus treguas, en lugar de hacerles perder toda esperanza de lograr algo a cambio de dejar de matar, el presidente del gobierno del 14-M, en su obsesión por sellar un frente anti PP, no hace otra cosa que tratar de contentar a los que no se van a contentar. Porque los separatistas, practiquen o no la "lucha armada", no se van a contentar. ¿Cuántas nueces va a tener que seguir entregando ZP a ETA para evitar que los terroristas vuelvan a sacudir el árbol, eso, si es que, finalmente, se avienen a una interrupción?

Aunque ZP se alíe con los separatistas vascos contra el PP para acabar con el actual Estatuto de Guernica; aunque ETA lo favorezca con la anestesia de un tregua o de un terrorismo de "baja intensidad", ¿se cree de verdad el presidente del 14-M que ETA se va a contentar para el País Vasco con una simple reforma estatutaria por muy inconstitucional que esta sea? ¿Cree que Otegi le miente cuando le dice que "va en la buena dirección", pero que "no es suficiente"? ¿Olvida ZP que Batasuna dedicó tres votos a respaldar al plan Ibarretxe y tres a rechazarlo? ¿Se cree de verdad que, con un estatuto soberanista maquillado para el País Vasco como el que él ha cerrado para Cataluña, los protagonistas del Pacto de Perpiñán van a darse por satisfechos y a dar por concluido su acuerdo en pro de la "desestabilización del Estado español"?

¿Cree Zapatero que esas intenciones confesas reflejan, en realidad, una disposición por parte de ETA a "dejar las armas definitivamente, sin letra pequeña y sin contrapartidas políticas, con la única condición de que se dé salida a los terroristas presos", tal y como el presidente del gobierno trató de engañar al pobre de Savater? ¿Pero no les oye decir que sus crímenes son el resultado de un "conflicto político" que exige "soluciones políticas"?

Ante un amoral sin fisuras, como es la persona que preside el gobierno del 14-M, que no dudó en hacerle el juego político a los autores del 11-M con la excusa de que eran galgos y no podencos, no hay que extrañarse de que sólo viva el día a día, sin más interés y preocupación que perpetuarse, como sea, en el poder; sin más horizonte que las próximas elecciones; recurriendo sistemáticamente a las mentiras, por mucho que de ellas se beneficien las esperanzas, tanto de los islamistas como las de los etarras.

La sesión de control al gobierno de este miércoles ha sido buena muestra de hasta qué punto el gobierno del 14-M tiene que recurrir a ese uso sistemático de la mentira para convencer con ella a los españoles de que el "pacto-tregua" que trata de alcanzar con ETA, empujado por los separatistas, significaría, en realidad, "la derrota" de la organización terrorista.

Si la vicepresidenta de la Vega ha asegurado que "más pronto que tarde, se verá que este Gobierno es implacable con los terroristas", el ministro Bono ha tenido la desfachatez de decir que "la guerra contra el terror la estamos ganando los españoles para que los asesinos se pongan manos en alto, que es la posición en la que más me gusta verles. Manos en alto y rindiéndose. Eso es lo que creo que está en trance de ocurrir".

Lo que ocurre, en realidad, es que el gobierno de ZP, no contento con romper el pacto antiterrorista, con permitir la subvención de los proetarras a través del PCTV, con hacer la vista gorda ante la propia Batasuna, no contento con tratar de neutralizar a las víctimas, con lograr que los fiscales sostengan la misma interpretación de la ley que hacen los abogados defensores de los etarras, tratar ahora de mentir y de decir que no es suya la disposición de sortear el Estado de Derecho para "dar salida a los terroristas presos".

Que le vuelvan a preguntar a Savater que es lo que le dijo ZP "en casa de unos amigos comunes", que le pregunten a las víctimas qué es lo que Peces-Barba les anunció hace meses para que se avinieran a ser también "víctimas de la paz", que lean –si es que alguien en el PP se atreve a mentar a El País– lo que decía este diario el pasado 22 de mayo, citando "fuentes socialistas", y de lo que estaba dispuesto a pagar el PSOE por una tregua "cuanto antes".

En definitiva, que se recuerde la bochornosa resolución parlamentaria a favor del "diálogo" con ETA, para que se sepa que la apuesta de ZP no son criminales "manos en alto" sentándose en el banquillo de la justicia, sino estrechando la mano del gobierno, sentados en la mesa de negociación.

Nacionalistas a fuer de socialistas
Por VALENTÍ PUIG ABC 9 Febrero 2006

«SU peor enemigo es él mismo», decía De Gaulle nada menos que de Mendès France. Ahora en el PSOE lo dicen muchos de Pasqual Maragall. El tiempo político es cruel con los niños-prodigio. Don Indalecio Prieto decía ser «socialista a fuer de liberal» y con Maragall se sospecha que resulta ser nacionalista en razón de ser socialista. O tal vez sea al revés: sin que nos diéramos cuenta, llegó a ser socialista en virtud del nacionalismo. Desde otro ángulo, la confusión no es toda de Maragall, y en realidad se remonta a la fusión siempre irresuelta que llegó a denominarse Partido de los Socialistas de Cataluña -PSC-PSOE-, si no es que todo va más allá, hasta los primeros tanteos del PSOE en tierras catalanas y sus contagios o rechazos con el nacionalismo catalán.

El artilugio político llamado PSC-PSOE ha dado buenos resultados en las elecciones generales y en las municipales, pero nunca en las autonómicas, como se ha visto incluso en el caso de la candidatura de Maragall, necesitado de soportes post-electorales como los eco-comunistas y ERC, la misma alianza que viene funcionando en el Ayuntamiento de Barcelona y que se saldó para el alcalde Clos con la pérdida de cinco concejales. Datos recurrentes indican que los votos que obtiene el PSC-PSOE son siempre del PSOE y no del PSC, tanto en las generales como en las municipales. En las generales, suelen ser votos que confían en el líder socialista, sea Felipe González o sea ahora Zapatero. Luego, en las elecciones autonómicas, ese voto acostumbra a abstenerse, sobre todo en una zona de tanto peso demográfico como es el llamado cinturón industrial de Barcelona, donde más del 60 por ciento se declara castellano-parlante.

El doloroso parto del PSC-PSOE fue un «quid pro quo» utilitarista pero no siempre compensado, hasta el punto de que no pocas veces el PSOE ha sentido -de lejos o de cerca- la tentación de olvidarse del PSC y de los niños-prodigio de San Gervasio. Cuartea la consistencia del PSC-PSOE aquella disociación cognitiva que aplica raseros distintos en la política proyectada hacia España y en la política de inmersión catalanista al ser socialistas en Cataluña. En el caso de Maragall, esa disociación ha llegado al extremo de conceptuar de forma peyorativa el agravio con Madrid y pretender dar soluciones exprés al conflicto vasco. Enemistades aparte, la embestida de Bono contra Maragall no carece de motivaciones de orden colectivo.

Fruto de la conveniencia electoral y de la franquicia socialista, es en la actualidad cuando el pacto PSC-PSOE pudiera salir más caro. Históricamente, el socialismo catalanista y el PSOE habían andado más bien cada uno por su lado, en un panorama de sucesivas escisiones que transbordaban hacia el catalanismo representado por ERC o al comunismo que fue el PSUC. Así ocurrió en los años veinte con la «Unió Socialista» mientras el PSOE se nutría en Cataluña de sindicalismo ferroviario. Al debatirse el estatuto de autonomía en la Segunda República, las Juventudes Socialistas hicieron campaña contra la enseñanza en catalán. Después del franquismo, la unificación del socialismo en Cataluña se concreta en 1978. En relación al PSOE, el PSC-PSOE obtuvo «plena soberanía» en Cataluña. La presión del momento histórico aconsejó aparcar entonces conceptos controvertidos y no se puede afirmar que posteriormente hayan sido solventados. Estaban los socialistas catalanes pensando en cómo amueblar sus despachos de la Generalitat cuando de repente Jordi Pujol gana les elecciones autonómicas de 1980 y les ofrece formar parte del ejecutivo autonómico. El PSC rechazó la oferta. Emergió el reparto de poderes entre el liderazgo catalanista y el anillo de hierro de los «capitanes» con poder municipal. Las políticas más significadamente nacionalistas de Pujol no tuvieron la oposición sino la complicidad del PSC-PSOE. La empresa de apropiación del tarradellismo fue olvidada. Digamos que puede detectarse una pizca de ambigüedad en las relaciones del PSC con el PSOE. Es en parte la misma que mantiene el nacionalismo catalán con España. Hasta ahí no llegaba Mendès France.    vpuig@abc.es

Fábrica de errores
Por I. SÁNCHEZ CÁMARA ABC 9 Febrero 2006

Las reacciones del presidente del Gobierno español ante la crisis internacional provocada por islamistas radicales, que han producido muertes y atacado embajadas e intereses occidentales, han sido un puro error. En lugar de ponerse del lado de las víctimas, que además son aliados, es decir, en lugar de alinearse con la UE y EE.UU., ha elegido la vía de la equidistancia de la mano del presidente turco, con el que ha compartido un artículo descabellado. Entre otros disparates, la «alianza de civilizaciones» entraña un reconocimiento tácito de la tesis de Huntington que tanto deplora, pues si no hay conflicto de civilizaciones, ¿a cuento de qué propugnar una alianza entre ellas? Hablemos entonces de Estados y no de civilizaciones: de Estados democráticos y tiránicos, de Estados que respetan los derechos humanos y Estados que los conculcan y violan, de Estados que respetan la libertad religiosa y de Estados fundamentalistas, de Estados que reconocen la igualdad legal entre hombre y mujer y Estados que consagran la sumisión de la mujer y su carencia de ciudadanía, de Estados relativamente justos y de Estados absolutamente injustos. Y propugnemos después la igualdad, el diálogo y la alianza entre unos y otros.

Zapatero ha condenado la ofensa a los sentimientos religiosos musulmanes derivada de las extraviadas viñetas. Pero, ¿puede hacerlo legítimamente quien calló ante ofensas a la religión católica, perpetradas desde medios de comunicación afines o por socios y aliados en el gobierno? El presidente del Gobierno condena política y moralmente (¿?) la publicación de las viñetas, pero omite las circunstancias tardías y sospechosas de la reacción; condena las viñetas, pero calla ante las muertes provocadas por los criminales; condena las viñetas, pero nada dice de los asaltos a embajadas occidentales. Se declara demócrata, pero se entiende con tiranos y dictadores. Poco sabemos, y lo que sabemos es pésimo, de su reacción ante la victoria de Hamas o ante el rearme nuclear de Irán. ¿Cuál habría sido su reacción si se hubieran producido ataques semejantes por ofensas a la religión católica? ¿Se habría limitado a condenar las ofensas?

Hablemos de Estados y no de civilizaciones o religiones. Hablemos de diálogo y alianzas. Quienes dialogan están obligados como mínimo a la reciprocidad. ¿Pueden los cristianos, judíos y budistas erigir templos en los países islamistas como pueden los musulmanes hacerlo en los occidentales? ¿Pueden defender públicamente sus ideas y convicciones? Si la respuesta, como es evidente, es negativa, la posición de Zapatero es, en el mejor de los casos, una exhibición de miedo y de la fracasada estrategia de apaciguamiento; en el peor, una irresponsabilidad histórica. Por fortuna, y a pesar de la desorientación intelectual y moral que padece Europa, no es ésta la única posición ni la dominante. Un país europeo puede soportar que muchos ciudadanos compartan estos bienintencionados disparates, pero no que lo haga el presidente de su Gobierno.

El patriotismo de Putin a De Gaulle: hechos contra Zapatero
Pascual Tamburri elsemanaldigital 9 Febrero 2006

En la España de Zapatero el patriotismo está siendo sistemáticamente atacado; atacado con las ideas y atacado con los hechos. No se trata sólo, y ni siquiera esencialmente, de los símbolos físicos de España –del pueblo español, del Estado español, de la nación española: dejemos atrás ese debate-, ni tampoco de sus vínculos más íntimos, como la lengua, la cultura, la historia o la tradición religiosa. Se denigra sistemáticamente la misma adhesión a España como patria, como si se tratase de una manía de la derecha, de un invento del franquismo, o de una rareza arqueológica de los militares y de algunos maniáticos más.

Curiosamente, ese menosprecio del patriotismo, es decir, de la voluntad de vida en común, va asociado a la exigencia de respeto para otros patriotismos y para otras identidades pretendidamente nacionales, negadoras de lo español. Es decir que, con los hechos, la España "oficial" de Zapatero está contra el patriotismo español, descalificado por anticuado, "esencialista", falso y antidemocrático, pero se considera moderno y loable otro tipo de patriotismos.

Este doble juego, que en las ideas está ya muy avanzado y que en los hechos se está imponiendo con fuerza en las últimas semanas, tiene sus peligros. Zapatero los corre a la espera de una confirmación electoral y de la posibilidad de completar la destrucción de los acuerdos nacionales de la Transición a la democracia. Pero Zapatero, y desde luego los suyos, saben que a ambos lados del camino que recorren hay sendos abismos. Un país puede ser llevado al borde del precipicio de una crisis colectiva, pero hasta que definitivamente se despeñe existe la posibilidad de que reaccione, y de que lo haga sacudiéndose de encima a quienes pretendieron el desastre. Sucedió en la Francia de Charles De Gaulle en la década de 1950, y en la Rusia de Vladimir Putin en la de 1990.

"Nos habían dicho, al abandonar la tierra madre, que partíamos para defender los derechos sagrados de tantos ciudadanos allá lejos asentados, de tantos años de presencia y de tantos beneficios aportados a pueblos que necesitaban nuestra ayuda y nuestra civilización. Hemos podido comprobar que todo era verdad, y porque lo era, no vacilamos en derramar el tributo de nuestra sangre, en sacrificar nuestra juventud y nuestras esperanzas. No nos quejamos; pero, mientras aquí estamos impulsados por este espíritu, me dicen que en Roma se suceden conjuras y maquinaciones, que florece la traición y que muchos, cansados y conturbados, prestan complacientes oídos a las más bajas tentaciones de abandono vilipendiando así nuestra acción".

Estas palabras, atribuidas al centurión Marcus Flavinius, son en realidad obra del escritor vascofrancés Jean Larteguy. Ante el caos político en el que Francia vivía a mediados del siglo XX no se ofrecían alternativas, y el país parecía abocado a la descomposición. Sin embargo, con el espíritu patriótico que Larteguy traspuso a Roma, el 13 de mayo de 1958 un amplio movimiento popular devolvió el poder a De Gaulle. El nuevo presidente, en defensa indisoluble de Francia y de la democracia, modificó drásticamente las instituciones constitucionales que se habían demostrado inoperantes, liquidó el régimen de partidos y devolvió al patriotismo francés, sin nacionalismo y sin chovinismo, toda su dignidad. Con notables matices de atrevimiento y modernidad en toda su obra, por cierto, como supo para su mal Raoul Salan y para su bien Carl Schmitt.

"Te lo ruego, tranquilízame lo más pronto posible y dime que nuestros conciudadanos nos comprenden, nos sostienen y nos protegen como nosotros protegemos la grandeza del Imperio".

La España de Zapatero no es la Francia en descomposición antidemocrática de René Coty: pero sí es un lugar donde, con los hechos, desde el Gobierno y desde las callejuelas de Batasuna, se está empezando a poner en cuestión todo el futuro del país. Los hechos –etarras a la calle, fiscales destituidos, naciones imaginadas, negociaciones sin límites- son inquietantes. Es lógico pedir a quienes dirigen el Gobierno y el Estado que tranquilicen a los ciudadanos de a pie.

Buenos amigos míos creen que esta petición de hechos tranquilizadores frente a hechos turbadores no debe ser de izquierdas ni de derechas, sino colocarse por encima. En pura teoría les doy la razón, pero en la práctica sólo cabe pedir al centroderecha que abra el frente, ante Zapatero, de un patriotismo del siglo XXI. El patriotismo español –en su conjunto- no puede ser nacionalista, ni estatalista, ni centralista, adjetivos todos estos que convienen más a la izquierda que en su momento los generó. Sólo una derecha moderna y sin complejos, plural y osada, puede incubar un nuevo patriotismo democrático y transgresor que, con los hechos, afirme las constantes vitales de la comunidad de la manera más adecuada al tiempo que vivimos sin renegar de nuestra identidad.

La cosa parece muy complicada y, en realidad, es muy sencilla. El otro día mi presidente Miguel Sanz decía que se avecinan tiempos duros a causa de los planes de Zapatero. Ya en 2004 oímos hablar de la reciedumbre de lo que se nos venía encima. Han acabado desde luego los días fáciles, y veremos sacrificios y austeridad. A los hechos sólo se puede responder con los hechos, del mismo modo que a las ideas sólo pueden responder las ideas; es preciso que la derecha española sea sencillamente ella misma, y que evite actuar sólo como reacción, con miedo o por enfado; un patriotismo, para sobrevivir a este envite, debe ser alegre, joven e inteligente. No se trata de llorar pérdidas ni de prevenir catástrofes, sino de construir alternativas atractivas a unas y a otras. Don Mariano, todos suyos.

ZAPATERO, EL CHAMARILLERO
Santiago Casero minutodigital 9 Febrero 2006

En primer lugar aclarar las diferencias entre chamarilero y chamarillero. Si el primero se dedica a comprar y vender y trastos viejos, el segundo es lo que podríamos denominar un jugador tramposo. La diferencia es esencial porque si bien Zapatero se dedica a comprar y vender votos jugando con la destrucción de la nación más antigua de Europa como es España, aquí pretendemos definirle como un jugador tramposo, aventajado desde el 11-M, o antes, al que no le importa hacer cualquier fullería para ganar esta partida triste y macabra que solo él se ha inventado.

Resucitar aquel polvoriento tablero que en 1931 habían dibujado los estilistas del PNV y ERC suponía una cortina de humo con la que tapar la pesada sobremesa que se preveía tras la explosión de los trenes en Atocha. La habilidad del jugador no se presuponía si bien el enroque con que inició el juego Ibarreche era frenado, con mayor o menor éxito, confinando al lehendakari a sus cuarteles de invierno. ZP, el tramposo, movilizó a su peón Patxi Nadie al objeto de que resucitase la voz de la ilegalizada Batasuna como perenne portavoz de las pistolas terroristas que atenazan la sociedad vasca con un único objetivo: una rehabilitación que fuerce una tregua pactada al objeto de aparecer como firmante de una paz conseguida por el talante y a cambio de la ruptura total por el Norte. Maquiavélico sí, pero estúpido movimiento con el oscuro deseo de crispar más a Marianín, ese que ve la partida desde fuera porque no le dejan jugar.

En el otro frente abierto, el tramposo ZP coloca un peón tambaleante que ha buscado como compañeros a los herederos de Companys y los restos del otrora fuerte PSUC. En principio, los acuerdos entre el tripartito son continuos puesto que, recordemos, el Presidente del Gobierno cuenta con los apoyos de los enemigos de España para gobernar España. Los brindis con cava son constantes a cada paso que se da y todo parece un camino de rosas. Pero, hete aquí, que la marcha de la partida no gusta a CiU porque, de aprobarse el anhelado Estatuto que devuelva a la situación al idílico 6 de Octubre de 1934, su vuelta al Palacio de la Generalidad se torna complicada. Por ello, y cuando parece que la locura anti constitucional se encuentra en tiempo muerto, ZP hace trampas y consigue engañar al sucesor de Pujol, político de menor talla que su mentor, para conseguir seguir adelante con el juego.

La cosa se complica por un “quítame allá esas pajas” como son la definición de Cataluña como nación y, lo que es más importante para las torres y alfiles de ZP, la gestión tributaria del Estado. Corresponde al caballo Rubalcaba cerrar ese frente aunque al final será el “rey” ZP (único rey en esta partida) quien, personalmente, cierre los acuerdos con cada una de las partes: PSOE, PSC, ERC, CiU e ICV. ¡Hay quien dé más!, se oye en la mesa. Marianín levanta la mano pero es de nuevo ignorado por el resto de jugadores.

El “ruido de sables”, orquestado y dirigido, perjudica a su principal opositor dentro del PSOE, el ínclito José Bono. Otro obstáculo, Rodríguez Ibarra, queda disminuido en su capacidad cardiaca y proclama a los cuatro vientos que el Estatuto ha supuesto una derrota para los nacionalistas. El fullero convence a Más de que, una vez aprobado, CiU será vital compañera del PSOE en el gobierno / desgobierno de España. El tramposo convence a ERC que el gobierno catalán seguirá unido en sus continuos brindis y que Pérez Almecija tendrá una agradable vejez apoyado en la lectura de aquellos legajos que la dictadura incautó a la nación catalana. El chamarillero acusa a Marianín de crispar constantemente porque no le dejan jugar y España se muere mientras únicamente alza la voz un capitán de la Legión.

Es el primer paso importante. Cataluña no es nación ni en el preámbulo ni en la Historia. Reconocer lo contrario es abrir una peligrosa espita a la vez que se vuelve a engañar al pueblo español. Algún día, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos nos preguntarán qué hicimos para evitar esto. Como mucho tal vez les contestemos que, en la comodidad de la barra de un café, aplaudimos el gesto valiente y honrado de un capitán de la Legión que no conocerán a través de los libros de Historia. Que España se destruyó a causa de un chamarillero que, creemos recordar, llegó en tren a la Moncloa. Y que lo único esperamos es que llegue la hora en que Dios nos lo demande.

Fiscales rebeldes, en el punto de mira de zETApé
Sancho Michell de Diego minutodigital 9 Febrero 2006

Eduardo Fungairiño ha ejercido durante 26 años como fiscal en la Audiencia Nacional, donde ha participado en los procesos de mayor importancia y trascendencia —desde 1997 como Fiscal Jefe—. Su carácter rebelde y contestatario, le ha encuadrado en el conocido grupo de los “fiscales indomables”, junto a los también fiscales Pedro Rubira, Ignacio Gordillo y Maria Dolores de Prado. Los españoles debemos de estar agradecidos a Fungairiño y a este grupo de “fiscales rebeldes” por muchos motivos.

Fuentes muy próximas al Fiscal General del Estado aseguran que Cándido Conde Pumpido ofreció a Eduardo Fungairiño dos únicas salidas: o bien presentaba voluntariamente su renuncia –como así ha sido– o asumía su destitución. Otras fuentes añaden que Conde Pumpido, por si con esa actitud no hubiese caído suficientemente bajo, amenazó con abrirle un expediente.

Lo cierto es que el enfrentamiento entre Fungairiño y Conde Pumpido viene de largo. Y es que la inacción del Gobierno ante el desafío constante y reiterado de ETA-Batasuna a las Instituciones es algo intolerable.

Recordemos un episodio clarificador acaecido en mayo de 2005. Por aquel entonces el fiscal de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, pidió la prisión incondicional para Arnaldo Otegui, quien le espetó: “¿pero sabe Conde Pumpido lo que estáis haciendo?”. Saquen sus propias conclusiones en torno a las consecuencias de esta advertencia del jefe de ETA.

A día de hoy Otegui sigue en libertad, el ejecutivo socialista continua claudicando ante a ETA y, por ende, el hasta ahora Fiscal Jefe, Eduardo Fungairiño, no podía seguir en estas condiciones en la Audiencia Nacional; más aún, sometido jerárquicamente a Conde Pumpido, uno de los personajes más abyectos, despreciables y sectarios que nos ha traído el socialismo de Zapatero.

El nacionalismo vasco ha puesto plazo al Gobierno de Rodríguez Zapatero para iniciar el tan ansiado para él “proceso de paz” con los asesinos de ETA; quizá sea por ello por lo que desde el ejecutivo se pretende dejar clara una cosa: ahora no toca actuar contra el entramado ETA-Batasuna por la vía judicial.

Al Presidente del Gobierno le molestan los jueces que actúan de oficio -en realidad lo que le molesta es la Audiencia Nacional en su conjunto- y los fiscales que se rigen por el principio de legalidad. De legalidad y de jerarquía, de la que Fungairiño ha sido víctima. Lo que resulta del todo bochornoso y despreciable es que este principio de jerarquía haya sido transformado por Conde Pumpido y por Rodríguez Zapatero en un principio de arbitrariedad.

Bisexualidad
Por IGNACIO CAMACHO ABC 9 Febrero 2006

SOSTIENE Tardá, ese diputado tan moderado y ecuánime de Esquerra Republicana, aficionado a lucir sus rizos haciendo de escamot en ciertas algaradas callejeras, que los de CiU son bisexuales. Políticamente, válgame Dios, qué susto se habrá llevado el amplio club de fans de Duran i Lleida. Encelados como están en su partido por el cortejo que se trae Zapatero con Artur Mas y sus chicos, tan presentables y burgueses frente a la agreste y montaraz cuadrilla del «clan de la avellana», advierte Tardá al presidente que se ande con cuidado con esos nuevos amigos, que son gente promiscua y poco de fiar, y buscan la convergencia y la unión según la dirección del viento. Vamos, que van a vela y a vapor, que son hermafroditas políticos, y que hoy se comen el pico en Moncloa con los socialistas pero mañana pueden encerrarse en la suite del Majestic con la plana mayor del PP y ponerse a hablar catalán en la intimidad más íntima.

Y algo de eso hay, desde luego, en esta especie de bisagrismo profesional que desde los años noventa, y gracias a los privilegios de una Ley Electoral que nadie quiere cambiar, practica el nacionalismo catalán a costa de convertir la política en un mercado negro. Desde luego que con la factura por delante les da igual carne que pescado: se besaron con Felipe, se morrearon con Aznar y ahora se encaman con Zapatero y hasta se fuman con él los cigarrillos de después de la coyunda, pero si llegase el caso no le harían ascos a nuevos tratos carnales con Rajoy, o con quien se tercie. En cada revolcón pactista se llevan un pellizco mayor de inversiones, competencias, estatuto o, como ahora, todo a la vez. Y luego dicen muy campantes que lo hacen para darle estabilidad a España y gobernabilidad al Estado.

De ahí las protestas de Tardá y los «camisas negras» del independentismo, a los que Zapatero había prometido una alianza estable basada en la mayoría republicana y en el principio fundacional del Pacto del Tinell, monumento democrático que consiste en excluir expresamente de cualquier acuerdo al Partido Popular, y que CiU no firmó, lo que le honra. Mas, Duran y compañía se ponen muy duros y estupendos ante las críticas del PP al Estatuto, pero saben que si Rajoy se adelantase por un solo escaño en las elecciones, iría en procesión a Barcelona con todo el comité nacional haciendo penitencia, para postrarse de hinojos ante la Moreneta entre proclamas de protocatalanidad y ofrendas de derechos históricos y de lo que menester fuera. En política ya decía Romanones que jamás quiere decir por ahora.

Y para siempre también quiere decir de momento, como acaban de comprobar los de Esquerra Republicana, que por cierto no aclara Tardá si son políticamente homos o heteros, ahora que gracias a Zapatero ya se puede casar todo el mundo con todo el mundo. Pero también se puede divorciar cualquiera. Los compromisos, como el amor, son eternos... mientras duran (i Lleida, por supuesto).

la bronca de los fiscales
José Javaloyes Estrella Digital 9 Febrero 2006

Viene la bronca fiscal, la carga de sus compañeros contra Cándido Conde-Pumpido, el fiscal general del Estado, por causa de los niveles críticos a que ha llegado la filosofía político–moral del “como sea”, seguida por el presidente Rodríguez, a la que ya me pude referir con ocasión del último evento euromediterráneo de Barcelona. La inadvertida condición abierta de un micrófono puso de manifiesto erga omnes, ante y para todos, que este inquilino de la Moncloa no repara en precio con tal de conseguir lo que pretende en términos de acuerdo. El “cómo” no le importa.

Pumpido se ha salvado por la campana del repudio de sus compañeros: por el son de su propio voto. La remoción de Eduardo Fungairiño, como la previa de Eduardo Torres Dulce, para despejar el camino a la eventual excarcelación de 73 presos etarras en menos de dos años, por vía de acumulación de penas (potentísimo descuento para criminales al por mayor, que reabre en canal el debate de la pena de muerte y pulveriza la confianza social en la Justicia), es escándalo mayúsculo, sin precedentes en la España democrática, incluso en los abusos de esta misma naturaleza cometidos en los más polémicos episodios del felipismo.

La serpiente etarra, sabido es, tiene distintos tramos o partes: el político, representado por Batasuna y nomenclaturas asociadas, como la de los Comunistas de las Tierras Vascas; los bandidos que siguen en libertad, y los capturados, juzgados y presos: incursos en el cumplimiento de sus correspondientes condenas.

Obtuvieron los del primer tramo la suspensión de la Ley de Partidos, para que pudieran concurrir a las elecciones autonómicas vascas y volverse a sentar de nuevo en el Parlamento de Vitoria, en el que obtuvieron nueve escaños. Se trata ahora de que lo mismo que unos entraron en la Cámara, salgan de la cárcel más de 70 heroicos gudaris por la vía de la acumulación/reducción de sus correspondientes condenas. Cabría la posibilidad incluso, considerado el peso de los precedentes, de que las fuerzas de seguridad del Estado tuvieran presente que, para conseguir “como sea” el acuerdo del Gobierno con ETA, dejaran de perseguir a los que se encuentran en libertad. Hipótesis ésta menos aberrante de lo que parece, desde el punto y hora que se la considere y encaje dentro de la óptica o filosofía moral del “como sea”.

En este contexto sobreviene la visita a España del presidente ruso, quien hace un par de días declaraba a los periodistas españoles, en Moscú, lo inaceptable de que cualquier Gobierno negocie con terroristas. Hecho el descuento correspondiente a la expeditiva manera con que Putin lleva la cosa de los terroristas chechenos, el comentario del hombre del Kremlin guarda todavía un margen de valor bastante aceptable.

Pero el asunto planteado en la negociación/cesión primera para la segunda cesión/negociación con ETA, es decir, el pago por adelantado de las condiciones para el acuerdo político, corresponde en el caso español —a la vista de cómo la ley es suspendida o retorcida— menos a lo que conviene o no coviene que haga un Gobierno, como dice Vladimir Putin, que a lo que es compatible o incompatible con el Estado de Derecho.

Tan claro llega a estar lo que es un imposible moral en esta irritante materia del terrorismo, que se abre todo a un segundo y más vidrioso plano de consideraciones. Esa filosofía del “como sea” podría no poderse sostener de otro modo ni por otra razón que la del cumplimiento de un compromiso previo a este poder, un compromiso ya establecido, de que las cosas se hicieran así: de tan inaceptable manera. La sospecha de que el origen de todo se sitúe en el tiempo previo a las urnas y a los consensos de Perpiñán, se enrosca como una pesadilla en el sueño de muchos españoles.

Podrán unas bombas reventar vagones de tren cargados de compatriotas, pero no deben poder reventar, de forma tan estruendosa como también lo hacen ahora, las estructuras y las dinámicas del Estado de Derecho. Sin necesidad de llegar a un nivel superior de democracia, ninguna política hay que pueda hacerlo todo, llegar a sus objetivos “como sea”. Lo que se hace de acuerdo con unos pocos no puede estar en desacuerdo con la razón, con la moral, con el derecho y con las grandes mayorías nacionales. ¿Para qué sirvió la amnistía a los etarras con delitos de sangre con que arrancó la reinstauración democrática a la muerte de Franco? No sólo valen las reflexiones históricas. Lo que ahora vale y pesa son las consideraciones legales que alimentan la bronca fiscal contra el “como sea” de Rodríguez y las mañas de Conde-Pumpido.

jose@javaloyes.net

Los vicios de hoy son las costumbres de mañana
Jesús Laínz elsemanaldigital 9 Febrero 2006

Parece mentira que esto lo escribiese Séneca hace dos mil años. Pero no me malinterprete, moralista lector, pues no es mi intención meterme en resbaladizos terrenos sexuales.

El objeto de mis meditaciones es muy otro. ¿Se acuerda usted del bueno de Austrasigildo, el alcalde de Rebollar de la Mata que tomó vida en 1981 gracias a la pluma de Vizcaíno Casas? Empeñado en realizar su propia "construcción nacional", no paró hasta ver convertido su valle en Comunidad Autónoma, para lo cual incluso parió una nueva lengua, el farfullo, al elevar a rango de norma su defectuosa vocalización a causa de un esguince de frenillo (el de la lengua). Pues bien: ¿hace falta recordar que el chiste de 1981 se ha visto superado por la realidad veinticinco años después?

Por todas partes nacen abracadabrantes farfullos que hubieran dejado a los de Babel estupefactos. Se empezó, obviamente, por la lengua pompeufabrense, ésa que encarna "una visión catalana del mundo", seguida de cerca por el eusqueranto, ese producto sintético que aunque tenga exactamente 38 años es proclamada "la lengua milenaria de nuestro pueblo". Y tras su estela desfilan todas las demás: el neogallego alusitanado, las fablas aragonesas, el llionés o lleunés o como se diga, el asturianu, el cántabru, el extremeñu y el andalú. Disculpen los picajosos si olvidé la suya.

Luego están las selecciones deportivas regionales, que tanta vidilla cogen en Navidad. Pasma ver cómo algo que hace veinte años provocaba carcajadas hoy es tomado con toda seriedad por tantos miles de personas. El arquetipo de esta desasosegante sublimación de la frivolidad quizá sea el Asturias, patria querida, la entrañable y preciosa canción que desde siempre los españoles de todas las regiones hemos cantado al calor de la amistad y el vino, y que hoy es entonada en cada partido de la selección asturiana con una solemnidad propia de la oración por los caídos. Por no hablar de la selección catalana –tan ansiada por quienes quieren verla ya actuando de embajada volante–, cada uno de cuyos partidos se convierte desde las gradas casi en una declaración de guerra contra España.

Y, en general, está todo lo relativo a las Comunidades Autónomas, esas entidades que son como son del mismo modo que podrían haber sido de un modo bien distinto o incluso no haber sido, y que hoy son consideradas –sobre todo por los jóvenes que han salido de las aulas creyendo que el mundo comenzó el día en que ellos nacieron– como algo inmutable, eterno, que estaba allí esperando, frustrado y olvidado, hasta que llegó el Estado de las Autonomías para hacerlo vivir. Y si hoy se le ocurriese a alguien cuestionar, criticar o relativizar las supuestas esencias identitarias encarnadas en cada comunidad autónoma, se encontrará con la animosidad de miles de paisanos más ofendidos que si les hubieran puesto en duda la honra de su madre.

Cuando alguno hace veinte años se atrevió a denunciar el naciente carnaval autonómico y las consecuencias que de él habrían presumiblemente de surgir con el paso de los años, se le mandó callar con destemplanza y desprecio acusándole de catastrofista, inmovilista y enemigo de las libertades. Eso, tirando por lo bajo. Exactamente igual que ahora con quien ose sugerir algo similar sobre el nuevo frenesí estatutario.

Parece que España está condenada a taparse voluntariamente las orejas cuando se le advierte de que está cometiendo un disparate y a darse cuenta veinte años después, cuando el mal ya no tiene remedio, de que quien le avisó tenía razón.

Los profesores sin perfil organizan una caravana de coches para denunciar su "injusticia"
Los docentes que han perdido su estabilidad laboral por no acreditar el nivel de euskera exigido, recorrerán el sábado el centro de Bilbao
VASCO PRESS / BILBAO El Correo 9 Febrero 2006

El colectivo de 157 profesores interinos que perdieron la estabilidad laboral por no acreditar el nivel de euskera exigido por el Gobierno Vasco ha organizado para el próximo sábado una caravana de coches que recorrerá el centro de Bilbao para denunciar la "injusticia" que soportan y criticar la falta de "voluntad" política" del Departamento que dirige Tontxu Campos para buscar una solución a su situación laboral.

La caravana de coches, que contará con el apoyo de los sindicatos CC.OO. y UGT, partirá a las doce del mediodía de las inmediaciones del Instituto Bertendona de Bilbao, donde concluirá a las dos del mediodía. A través de un comunicado, los docentes critican la "injusticia" realizada por el Departamento de Educación con la "connivencia" de los sindicatos ELA, LAB y STEE-EILAS, con los que suscribió el Decreto que les ha dejado fuera de la Enseñanza pública vasca por no contar con el perfil lingüístico de euskera.

Los profesores critican la "falta total y absoluta de voluntad política" de Educación y del Ejecutivo de Vitoria, que han hecho "caso omiso" de los informes emitidos por personalidades como el Ararteko, el Defensor del Pueblo o el Comisario de Derechos Humanos del Parlamento vasco.

A su juicio, el último detalle de "soberbia y prepotencia política" de Tontxu Campos se concreta en el recurso presentado ante la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia del país Vasco (TSJPV) ante el recurso interpuesto por el sindicato CC.OO. y su "negativa a encarar definitivamente el conflicto" con la readmisión de los 157 profesores que "por venganza política decidieron expulsar" de sus puestos de trabajo.

El alcalde de Bilbao niega una concentración al Foro de Ermua donde sí se le permite a Batasuna
M. L. G. F. ABC 9 Febrero 2006

BILBAO. El Ayuntamiento de Bilbao revocó ayer el permiso que había dado al Foro de Ermua para celebrar el próximo sábado una concentración en la plaza Moyúa, en la que tenía previsto presentar su manifiesto «Por la unidad de España, por la igualdad y la solidaridad de todos», alegando que podría «afectar gravemente el normal desarrollo de la vida cotidiana».

Se da la circunstancia de que en la céntrica plaza Moyúa de Bilbao se celebran habitualmente concentraciones y manifestaciones, muchas de ellas convocadas por la ilegalizada Batasuna, sin que el Ayuntamiento, en ningún caso hasta ahora, haya intentado que se trasladen a otro lugar.

El Foro de Ermua había recibido ya la autorización de la Consejería del Interior y del propio Ayuntamiento, motivo por el que había realizado todos los preparativos para la realización del acto.

Este foro cívico expresó ayer su sorpresa porque el Ayuntamiento de Bilbao, al frente del cual está Iñaki Azkuna, del PNV, «no parece haber encontrado ningún inconveniente, durante años, para que la ilegalizada Batasuna ocupe las calles de Bilbao y, en concreto, la plaza Moyúa, de forma habitual».

Sin embargo, al Foro de Ermua le sugiere ahora que la concentración tenga lugar en la apartada explanada Botica Vieja, donde el propio Ayuntamiento había llegado al acuerdo con los organizadores de que era el lugar adecuado para aparcar los autocares.

 
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