AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 13 Febrero  2006
El prólogo del epílogo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 13 Febrero 2006

Las víctimas toman la palabra
Editorial ABC 13 Febrero 2006

Grietas beneficiosas para Batasuna
Editorial ABC 13 Febrero 2006

El círculo de tiza
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Febrero 2006

La democracia nunca es un error
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 13 Febrero 2006

Tras la tregua, dos mesas y un biombo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Febrero 2006

Cuestión de fe
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 13 Febrero 2006

Final de ETA (y de Zapatero)

JORGE TRIAS SAGNIER ABC 13 Febrero 2006

El contexto
ABC 13 Febrero 2006

Prensa libre y amordazada
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Febrero 2006

La hoja de ruta del 11-M
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 13 Febrero 2006

La traición a los socialistas vascos
José Javier Esparza elsemanaldigital 13 Febrero 2006

Las negociaciones con ETA y el caso del zapatero prodigioso que podría acabar en aprendiz de brujo
Jesús Cacho elconfidencial 13 Febrero 2006

La revolución de la viñeta
César Román minutodigital 13 Febrero 2006

NUNCA A INICIATIVA DEL GOBIERNO
Editorial minutodigital 13 Febrero 2006

Detrás de la furia islamista
GEES Libertad Digital 13 Febrero 2006

La intervención
CHARO ZARZALEJOS ABC 13 Febrero 2006

El PP exige al PSOE en pleno debate del Estatut que la LOE defienda el castellano
Mar Villasante La Razón 13 Febrero 2006

Colectivos cívicos y de víctimas cubren en los tribunales los vacíos de la Justicia frente a ETA
B. TORQUEMADA ABC 13 Febrero 2006

El PP concluye el borrador del recurso que presentará ante el Constitucional
Federico Quevedo El Confidencial 13 Febrero 2006

Mayor Oreja acusa al Gobierno de negociar con ETA la autodeterminación del País Vasco y no la paz
Agencias Libertad Digital 13 Febrero 2006

Más de 300 víctimas del terrorismo se reúnen en Valencia en plena polémica por un diálogo con ETA
AGENCIAS EL Mundo 13 Febrero 2006

El expediente académico de Parot en la UPV está plagado de irregularidades
R. N. La Razón 13 Febrero 2006

Lenguas propias y educación
Diario de Sevilla. jaime martínez montero  13 Febrero 2006

El prólogo del epílogo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 13 Febrero 2006

En las dos primeras semanas de febrero de 2006, año letal para España, se confirma que nos adentramos a ciegas en un proceso revolucionario, tan atípico, desnortado y descompuesto que su rasgo principal es que quien infringe la legalidad con ánimo de destruirla es el Gobierno que debería defenderla y quien trata de impedirlo es la oposición, que alerta en vano a la ciudadanía sobre la catástrofe que se avecina.

Probablemente el punto de no retorno en esta liquidación de todos los principios morales en que se asienta cualquier legalidad democrática fue el respaldo de la Fiscalía General del Estado; es decir, del Gobierno, a la pretensión del mayor asesino en serie de la historia de España, el etarra Henry Parot, que pretende fundir dos condenas de veinte años en una sola, con el resultado de que en tres años estaría en la calle y habría pagado sólo tres meses de cárcel por cada uno de sus 84 asesinatos, entre ellos los de cinco niñas en la Casa-Cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza. Que la legalidad española sea tan ridículamente compasiva con el delito es gravísimo, pero lo es mucho más que cuando la fiscalía de la Audiencia Nacional interpreta esa legalidad de forma que el más sanguinario y menos arrepentido de los etarras pague al menos cuarenta años en prisión sea el propio Gobierno el que se oponga, porque con ello trata de mostrar a la ETA su inquebrantable disposición al “diálogo”, es decir, a la rendición del Estado y la Nación.

Cuando aún no salíamos del estupor de la revelación de El Mundo sobre esa coincidencia entre Conde Pumpido y el abogado de la ETA, llegó la noticia de que otro de los cabecillas históricos de ETA, “Paquito”, pretendía el mismo trato, y al día siguiente que lo hacía el responsable de la matanza de Hipercor, donde también fueron sacrificados mujeres y niños en el altar sangriento del socialismo separatista vasco. Al tiempo, el PP alcanzaba casi un millón de formas para pedir un referéndum sobre el Estatuto de Cataluña, que ha empezado a discutirse en el Congreso sin que aún se tenga el texto del acuerdo nocturno de Zapatero y Mas. Casi a la vez, la destitución del Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional Eduardo Fungairiño por ser un obstáculo en los planes del Gobierno con respecto a la ETA conseguía un efecto insólito en la opinión pública: miles de personas convocadas por la AVT le rendían homenaje en el monumento a la Constitución, en plena Castellana, mientras en Libertad Digital se recogían miles de testimonios de apoyo a Fungairiño. La AVT convocaba además para el 25 de Febrero una manifestación de rechazo a la política del Gobierno con respecto al terrorismo.

No sabemos el efecto que en la opinión pública ha podido tener la convicción creciente de que Zapatero está dispuesto a algo que nunca se creyó posible: poner en libertad a los peores asesinos etarras como parte de su proceso de negociación con los separatistas vascos, tras haberlo hecho ya, aunque en términos sólo a medias conocidos, con los separatistas catalanes. Pero es muy posible que los primeros datos recabados por el Gobierno llevaran al presidente a protagonizar uno de los episodios más grotescos de este fin de régimen que estamos viviendo sólo dos años después de la llegada del PSOE al Gobierno mediante la manipulación de la masacre del 11-M. El viernes 10, Zapatero abrió el telediario de la primera cadena de TVE con una pomposa cuanto brumosa declaración sobre el fin del terrorismo que, en uno de sus párrafos decía: "estamos en circunstancias que me permiten tener la convicción de que puede empezar el principio del fin pero eso dependerá de muchos factores, será una tarea larga, difícil y dura". Pero en los medios y la opinión pública caló sobre todo esta frase “estamos ante el inicio del principio del fin”. Ya es raro que una cosa tan estúpida como “el inicio del principio” se fije en la memoria de la gente como clave política de lo que pasa, pero es que lo hace con dos sentidos radicalmente opuestos: el favorable al Gobierno acepta como realidad esperada y deseable que el Gobierno ha pactado ya con la ETA el final del terrorismo; en cambio, la media España favorable al PP entiende que el Gobierno está dispuesto a cualquier concesión con tal de conseguir una mínima apariencia de tregua, pero que ni eso tiene aún pactado y amarrado con la ETA, por la sencilla razón de que es imposible el pacto con los terroristas. Mucho menos cuando se les hace ver que, en la peor de las circunstancias, sin dar apenas una batalla, están ganando la guerra.

En mi opinión, frasecitas como la del inicio del principio, el empezar del comienzo o el amanecer de la alborada muestran dos cosas: mucha prisa y muy poca realidad, demasiada aceleración en las promesas sin apenas ninguna concreción real. Y cuando un Gobierno vive empeñado en vender a la opinión un pacto con los terroristas que no pasa de voluntad de rendición, es fatal la derrota del Estado de Derecho y, en nuestro caso, del régimen constitucional y de la nación española como sujeto de la soberanía. Yo entiendo la aparición de Zapatero como heraldo de la nada en clave de defunción nacional. Estamos ante el prólogo del epílogo. Acaso el prólogo de una etapa de zapaterismo teledirigida por Polanco y controlada por los nacionalistas catalanes y vascos. Sin duda el epílogo de la nación más antigua de Europa. Y con el epílogo de España, el carpetazo a nuestras libertades y el fin de nuestra condición de ciudadanos. Porque si no hay España, no hay libertad. Y no puede haberla cuando esa libertad se reserva para los peores asesinos mientras se regatea o se niega a los millones de españoles que quieren seguir siéndolo, que se niegan a formar parte de este vasto plan de liquidación nacional emprendido por Funeraria Progresista, "el amanecer del ocaso".

Las víctimas toman la palabra
Editorial ABC 13 Febrero 2006

EL III Congreso de Víctimas del Terrorismo comienza hoy en Valencia, consolidando un encuentro internacional que responde al giro dado en los últimos año al enfoque global sobre la actividad terrorista y el protagonismo que deben recibir aquellos que la han sufrido. El cambio, en este sentido, ha sido radical. El carácter político con el que se abordaba el análisis de las motivaciones y objetivos de los diversos grupos terroristas que atentaban durante las décadas de los setenta a noventa del siglo pasado hizo que el terrorismo se tuviera por un mano a mano entre terroristas y Estados. Las víctimas de los atentados no tenían un espacio propio en las consideraciones de los Gobiernos sobre los procesos políticos y policiales con los que se enfrentaban a los terroristas. Esta relegación de las víctimas tuvo como consecuencia la privación de un sentido ético específico a la derrota del terrorismo, más allá del que se derivaba de la necesidad política de que, por principio, un Estado nunca sea doblegado por terroristas.

La historia del terrorismo de ETA muestra claramente el impacto positivo que tuvo el traslado de las víctimas al primer plano no sólo de la lucha del Estado contra el terror, sino de la motivación social para forzar la unidad política de los principales partidos democráticos. El espíritu de Ermua fue la rebelión de las víctimas, de las que sufrían el terrorismo individual y socialmente, y a partir de su exteriorización en movilizaciones populares, grupos cívicos y discursos nuevos, se hizo ver la intensa fuerza de esta voz pacífica, hasta entonces silenciada. El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, el segundo gran acuerdo constitucional de la España democrática, supuso la incorporación de la memoria de las víctimas al ideario del Estado contra ETA y la aceptación bilateral por PP y PSOE de que esas víctimas nunca más volverían al olvido.

No debe extrañar, por tanto, el temor fundado de muchas de esas víctimas, todas ellas profundamente leales con el Estado de Derecho y los principios de la democracia -a la que sólo piden justicia y no venganza-, por un ambiente político que empieza a ponerles tierra por medio, justo en el momento en que se anuncia lo que más les afecta, y de lo que más tendrían que hablar, que es el fin del terrorismo. Tienen derecho a no volver al pasado.

Este nuevo Congreso es la oportunidad de reafirmar el papel de las víctimas del terrorismo en una sociedad que reclama tanta paz como justicia para alcanzarla. Es un objetivo que carece de etiqueta partidista y, por eso, cuenta con el respaldo explícito de los tres últimos presidentes del Gobierno y de numerosas autoridades políticas y representantes sociales. También por eso mismo determinadas ausencias permanecerán en el terreno de lo inexplicable. La voz de las víctimas debe seguir siendo un mandato ético para recordar que el terrorismo ha causado un enorme dolor y allí donde el individuo es el fundamento del sistema político, como sucede en las democracias liberales, ese daño masivo no admite su dilución en una mesa de negociaciones ni en la apelación a la generosidad. La muerte o la lesión de cada víctima del terrorismo, lejos de ser un motivo para la transacción con los terroristas, es una demanda de fortaleza para no caer en la tentación de una paz fácil, sin dignidad y sin justicia. La paz no es un premio para la clase política, sino un estado de libertad y justicia para los ciudadanos.

Por esto es necesario que las víctimas del terrorismo mantengan la unidad en el mensaje y en la actitud moderada, pero firme, que ha sido hasta ahora su principal y más admirable seña de identidad. Es preciso que sigan demostrando que las democracias no tienen que pedir disculpas por no claudicar. Más que nunca hace falta que su discurso sea el de la cohesión que le dio la fuerza ética alumbrada en Ermua en 1997 y el que hizo posible el gran pacto político entre PP y PSOE en diciembre de 2000. Y si hoy alguien piensa que sin las víctimas o contra ellas es posible una paz justa, demuestren éstas tan craso error con la misma serenidad y templanza -las más eficaces virtudes para imponerse a la adversidad- que aplicaron para demostrar la anemia moral que aquejaba al Estado en tiempos pasados.

Grietas beneficiosas para Batasuna
Editorial ABC 13 Febrero 2006

Algunos de los refuerzos legales articulados en su momento para garantizar la igualdad y la libertad de los constitucionalistas en el País Vasco se han convertido, paradójicamente, en otro resquicio por el que hoy se burla la Ley de Partidos. La concejal del PP en Azcoitia Pilar Elías, protagonista involuntaria del sombrío paisaje social del País Vasco por soportar la vecindad del etarra que asesinó a su marido, explicó a ABC cómo después de que en su pueblo los Tribunales «limpiaran» las candidaturas municipales con olor a Batasuna, una lista aparentemente presentable pasó el filtro y obtuvo cuatro concejales. Sus representantes se comportaron con normalidad al principio de la legislatura hasta que dos de ellos renunciaron al cargo.

En su lugar se «colaron» individuos identificables como de las organizaciones ilegalizadas. El abogado Fernando García-Capelo explica que «hay varios casos de este tipo y es complicado hacerles frente porque los cargos son del titular y no de su partido.

La normativa electoral previó que cualquier vacante pudiera ser cubierta para que los partidos sometidos a amenaza no se quedaran sin representantes». La paradoja es que ahora esa «salvaguarda» sirva para otorgar representatividad y sueldos públicos al brazo político de ETA.

El círculo de tiza
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Febrero 2006

SERÍA divertido: Paco Vázquez en la Piazza di Spagna y Maragall en el Palazzo Borghesse. O Bono, que tiene cara de cardenal toscano de los que salen en los retratos de Piero della Francesca. Aunque a Bono, los mentideros cortesanos, los oráculos de café y las fuentes rumorológicas que ahora circulan también en internet, lo sitúan más bien en un futuro medio a orillas del Potomac o en un despacho acristalado frente al Hudson. La ventaja de la diplomacia es que suele ejercerse desde sedes y paisajes de intensa raigambre histórica, salvo que te manden a Gabón, claro. Pero eso sólo les pasa a los diplomáticos de carrera.

Ha bastado el anuncio del nuevo destino del alcalde de La Coruña -que quizá pronto pase a llamarse A Coruña, el nombre por el que Vázquez nunca quiso tragar- en la embajada ante la Santa Sede para que se disparen las especulaciones sobre los dirigentes críticos del PSOE y en el Madrid de los cuchicheos falten destinos en los que encajar a los disidentes del zapaterismo. Desde luego, lo de Pacovázquez ha sido un aviso a navegantes inquietos. Una advertencia de que el presidente no va a abjurar de su designio político y está dispuesto a sacudirse de encima los elementos incómodos. Zapatero se halla ante la etapa decisiva de su mandato, con el Estatuto catalán y el proceso vasco en fase crítica, y se confunden quienes ven en él a un político blando. Su buenismo retórico, su talante acomodaticio, es aparencial; detrás de esa fachada de sonrisa giocondiana se esconde un tipo realmente duro, imperturbable a la hora de mantener proyectos, objetivos y metas.

La agenda del presidente tiene dos citas esenciales que están entrando en el periodo crucial, y Moncloa no quiere más fisuras. Si llega el momento de sentarse a negociar con los terroristas, Zapatero no se puede permitir una retaguardia enojosa de voces discrepantes. Por eso Vázquez, que incordia el pacto con los nacionalistas gallegos y tiene crédito popular en sus críticas, ya está haciendo las maletas para un destino que con toda seguridad no le disgusta después de tantos años en María Pita. Maragall, convertido ahora en un engorro para la alianza con CiU, puede ir tomando nota. Ibarra está ya de vuelta con el corazón delicado. Guerra tendrá que colaborar en la Comisión Constitucional o prepararse para el retiro. Jordi Sevilla ha sido clamorosamente postergado de las negociaciones estatutarias. Y Bono ya sabe que el pulso de Zapatero está firme ante las expectativas de una crisis ministerial. Quizá por eso su declaración de que conoce por el CNI el estado crítico de ETA no era sólo una ingenua proclama de estar en el ajo, sino una advertencia autodefensiva en clave interna: tiene información comprometida de lo que pasa, y acaso de quién pasa, al otro lado de la muga.

El núcleo duro del poder ha lanzado un mensaje nítido: quiere las filas prietas en la coyuntura decisiva. Y el que se mueva no es que no vaya a salir en la foto, sino que tiene un retrato asegurado... fuera del círculo de tiza que protege a los elegidos.

La democracia nunca es un error
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 13 Febrero 2006

EL cuadro no puede resultar más desolador cuando se contempla desde la óptica de los estrategas norteamericanos que diseñaron la Iniciativa para el Gran Oriente Medio. El 6 de noviembre de 2003, seis meses después de la ocupación de Irak, George Bush enmarcaba el derrocamiento del tirano de Bagdad dentro de un esfuerzo estratégico mucho más ambicioso para extender la causa de la libertad en un arco geográfico que abarca desde el norte de África hasta Pakistán. Se trataba de una tarea dura y prolongada en el tiempo, pero que merecía la pena porque, como afirmaba el propio Bush, «durante los últimos sesenta años, los países occidentales han justificado y se han acomodado a la falta de libertad en Oriente Próximo, pero esto no nos ha proporcionado una mayor seguridad». «A largo plazo -confesaba- la seguridad no se puede obtener a costa de la libertad».

Dos años y medio después, el futuro cercano de tan encomiable visión se presenta tan triste y oscuro como el reinado de Witiza. En síntesis: la ocupación de Irak ha encendido la mecha de una guerra civil en potencia y ha alimentado el fenómeno del terrorismo más letal, y las últimas elecciones no han podido conjurar ninguna de las dos amenazas; en Palestina, los radicales de Hamás se hacen con el poder, y en Egipto, sus hermanos mayores, la Fraternidad Musulmana, consigue importantes avances en las urnas; en Irán, el presidente elegido el año pasado, apoyado por lo más reaccionario del régimen teocrático, paraliza las reformas de su antecesor y echa un pulso nuclear a la ONU; en Afganistán, el régimen que sostienen las tropas norteamericanas y europeas, refrendado en las últimas elecciones, no es capaz, sin embargo, de controlar su territorio más allá de las inmediaciones de Kabul; y, en Pakistán, el gobierno del general Musarraf practica un funambulismo de supervivencia entre las presiones de sus aliados occidentales y las asechanzas de unos grupos islámicos que cuenta aún con sólidas complicidades dentro del ejército.

Sin embargo, más allá de la desolación que provoca tal panorama, todas esas situaciones comparten un denominador menos desalentador: son el corolario de elecciones celebradas en unas condiciones de relativa libertad. Como aseguraba un prestigioso semanario británico en su editorial principal de la semana pasada, de todos los errores cometidos por Estados Unidos (y el resto de Occidente) en Oriente Medio, «su política de democratización no es uno de ellos». Las elecciones libres no son una panacea, y muchos dictadores han sido aupados a sus satrapías desde las urnas, como muestra la historia europea del siglo pasado. Pero su inexistencia no es la alternativa.

Como sostenía Karl Popper, la prueba del nueve de un régimen auténticamente democrático, dejando de lado consideraciones de mayor enjundia, consiste simplemente en la posibilidad de que los ciudadanos puedan mandar a casa a sus gobernantes sin derramamiento de sangre. La celebración de unas elecciones libres no garantiza que ocurra lo mismo con las siguientes cuando quien alcanza el poder lo hace con la pretensión de permanecer, no importa qué medios pueda utilizar para conseguirlo. Pero, ¿existe una opción mejor que aceptar sus resultados? Disponemos de ejemplos cercanos y dolorosos de lo que ocurre cuando se violenta la voluntad popular en nombre de un bien supuestamente superior (Argelia).

En Irak, el fragor de las bombas impide observar una vida relativamente en paz en tres cuartas partes del país, y en Palestina puede ocurrir lo que en Israel, que sean halcones quienes progresen hacia la paz; en Irán, generaciones de millones de jóvenes escépticos con sus clérigos aguardan una oportunidad y, en Pakistán y Afganistán, nada es peor que lo que allí ocurría hace una década; en Egipto, un régimen autocrático le ha visto las orejas al lobo, y eso tal vez ayude a cambiar las cosas. En todo caso, y aunque sólo fuera por una vez, Bush tenía razón: a Occidente no le fue mejor cuando apoyaba dictaduras en esos mismos lugares. Tampoco al resto del mundo.

ETA y PNV
Tras la tregua, dos mesas y un biombo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Febrero 2006

Rodríguez proclama su optimismo respecto a la ETA y nos pide un acto de fe. No es que haya pagado por adelantado un precio político; es que ha hipotecado activos institucionales, legales y morales para hacer frente al pago. A la vista de la agenda política socialista de los dos últimos años, cuando llegue la ansiada y onerosa tregua, se dispondrán de inmediato las dos famosas mesas. Paralelas. Simulando dinámicas y lógicas y propósitos y sentidos diferentes, sólo habrán coincidido en el tiempo... ¡por azar!

De la misma cocina monclovita saldrá el mismo menú, que servirán los mismos camareros a comensales separados por un biombo. Discretamente degustarán los platos de la rendición unos encapuchados que se fotografiarán junto a juristas de reconocido prestigio y malabaristas del derecho penal de reconocida amoralidad. Del otro lado del biombo, sin que tenga nada que ver con lo anterior, y sin capuchas –aunque a alguno se le sospeche un cerco tiznado alrededor de los ojos–, la mesa política despachará asuntos que ya vienen sonando familiares: bilateralidades, Tribunalillos Supremos adaptados al territorio sagrado, soberanías implícitas en el mejor de los casos, autodeterminación, nación, bloqueo competencial, plena exclusividad de actuación de la policía autonómica, mejoras difíciles de adivinar en un régimen financiero-fiscal que ya es prácticamente soberano, presencia en organismos internacionales, lo habitual.

Lo más llamativo va a ser el prodigio de sincronización de las dos mesas. En el mismo segundo se servirá el entrante, por ejemplo, que consistirá en idéntico yantar, pero alegrará vajillas diferentes y llevará nombres distintos. Lo que en una mesa se llame paquete de beneficios penitenciarios en otra se denominará designación de representantes vascos en organismos públicos. Un sorbete entre el primero y el segundo, servido en el mismo instante a los comensales, recibirá a un lado del biombo el título de garantías de reinserción y al otro el de reconocimiento nacional.

Está por ver si el PNV tiene un Artur Mas, si las leyes y la previsible ceguera del Tribunal Constitucional se puedan forzar para el País Vasco más que para Cataluña, si entre Peces y la propaganda se consigue silenciar o desprestigiar a un colectivo de víctimas que ha empezado a resquebrajarse pero que cuenta con la estima de la opinión pública. Está por ver, sobre todo, si los millones de votantes socialistas de toda España aplauden el truco del biombo o abuchean. Está por ver cuántos de ellos desean, como Múgica, vencedores y vencidos. Y si Bono considera adecuado que, teniendo una parte de los comensales los brazos en alto, es oportuno que sus interlocutores los alimenten como a criaturas, haciendo el avioncito: ésta por Sabino Arana, ésta por el Hipercor...

Cuestión de fe
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 13 Febrero 2006

El mensaje más destacado de la comparecencia del presidente del Gobierno el pasado viernes fue su convencimiento de que el inicio del principio del fin de ETA está próximo. Compartir el optimismo presidencial es, básicamente, una cuestión de fe, porque las informaciones que pueda tener se las reserva para sí mismo. No las comparte con el PP porque dice que juega a la contra, pero tampoco con CiU, su flamante nuevo socio, que le acaba de pedir que explique en sede parlamentaria las razones de su proverbial optimismo para que todos los partidos puedan sacar sus propias conclusiones de la situación.

José Luis Zubizarreta recordaba ayer en estas páginas que el presidente lleva ya más de un año apelando a la esperanza mientras los ciudadanos de a pie seguimos sin saber bien los motivos. Lo ocurrido en ese tiempo nos muestra que los momentos en que más altas han sido las expectativas, la actividad de ETA ha sido más intensa, como si jugaran a frustrar las esperanzas de manera intencionada.

Un repaso de las hemerotecas nos revela que el Gobierno esperaba el anuncio de una tregua de ETA en el mes de diciembre. No sólo no hubo tal tregua, sino que fue el mes de mayor actividad terrorista de todo el año, con trece atentados. Hubo incluso un robo de 1.300 kilos de explosivo, hecho que hay que forzar un poco para que pueda ser interpretado como preludio del abandono de las armas. Y en diciembre, ETA empezó a aumentar la cantidad de explosivo utilizado en sus bombas, incrementando el peligro.

En el mes de mayo, la escala de la esperanza se había disparado por aquello del acuerdo del Congreso de los Diputados ofreciendo a ETA un diálogo con condiciones. Pues cuatro días después del acuerdo, la banda inició otra ofensiva terrorista que hizo de mayo el segundo mes con más atentados del año.

¿Y enero de 2005? Fue el mes de la carta abierta de Batasuna al Tony Blair de La Moncloa y de la respuesta del presidente en un mitin en San Sebastián. Fue el mes en el que las filtraciones oficiales preludiaban la inminencia de un anuncio de tregua, en el que se decía que todo estaba atado y bien atado. Hasta que ETA hizo estallar el coche bomba de Getxo con el que, según el consejero de Interior, pretendían matar. Fue enero el tercer mes con más atentados.

En el País Vasco, la esperanza tiene que venir respaldada por hechos. La clave no está en el crédito que pueda tener el presidente, porque la paz no está en sus manos, sino en las de un grupo terrorista que lleva décadas destrozando cualquier esperanza.    f.dominguez@diario-elcorreo.com

Final de ETA (y de Zapatero)
JORGE TRIAS SAGNIER ABC 13 Febrero 2006

HAY algo en lo que coincido plenamente con el editorialista de «El País» y que viene repitiendo de forma insistente: determinadas iniciativas, como una posible negociación para que ETA entregue las armas, sólo son posibles desde un gran consenso político y ciudadano; y el PP representa, no se olvide, a diez millones de votantes, tantos como el PSOE. Que lo diga el portavoz «progresista» y oficioso del Gobierno -votado por otros diez millones de votos- tiene su trascendencia. Pero en lo que ya no estoy de acuerdo es en la conclusión a la que llega ese periódico: que el PP no es leal al pacto en la política antiterrorista.

Ahora, el Partido Socialista es el que gobierna y el que debe llevar la iniciativa en la lucha contra ETA. Y es, pues, ese partido el que tiene que ser leal con aquellos otros de la oposición que quiera incluir en un acuerdo sobre esa política para que apoye las medidas que piensa impulsar. Felipe González, hasta el inicio de la guerra sucia, fue leal con el PP y, no digamos, Aznar con el PSOE cuando suscribió el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo el 8 de diciembre del año 2000. ¿Es hoy Zapatero leal con el PP? No da esa sensación sino, más bien, parece todo lo contrario. Mucho más preocupado por agradar a los grupos terroristas y a los partidos nacionalistas que se benefician directamente de ellos, ignora y desprecia al principal partido de la oposición, llegando a extremos paranoicos. Y no olvidemos que, si bien es cierto que la oposición tiene el deber de ser leal con sus compromisos (si los adquiere), no lo es menos que el Gobierno debería tener, precisamente por su posición, un plus de lealtad y de credibilidad.

Zapatero tiene algo en común con Suárez: la osadía. Una osadía que le llevó al ex presidente a tomar decisiones trascendentales para España. El gobierno de Zapatero tendrá, sin duda, que dar pasos, incluso pasos arriesgados, para conseguir el fin de ETA, para lo cual el concurso del PP será imprescindible. ¿Habrá precio político? El precio político, terrible y dramático, lleva treinta años pagándose y ahí están los casi mil muertos que merecen un respeto. ¡Las víctimas, señor presidente, que son las víctimas! Quienes deseamos que Zapatero se apunte el éxito del fin de ETA no tenemos la sensación, de momento, que esté jugando limpio. El 11-M, cuando Aznar estaba convencido que la matanza de los trenes era obra de ETA, debió convocar al Pacto para involucrarlo en la repulsa. Luego ya no fue posible y el precio que pagó Rajoy fue perder las elecciones. A Zapatero le puede ocurrir lo mismo: si no involucra a Rajoy, de forma leal y convincente, es probable que, si lo del fin de ETA fuese una quimera, su sueño, además de no acabar con la serpiente, acabaría siendo su tumba política.

El contexto
ABC 13 Febrero 2006

El Gobierno está indignado -es evidente- con las quejas y denuncias del PP sobre la prevista excarcelación de presos de ETA y aduce que no hay trampa ni cartón, que le produce la misma repugnancia que al PP cuando gobernaba, como al PSOE de Felipe González en su momento, el escandaloso resultado de la obligada aplicación de la legislación vigente. También cambian las cosas hoy y si hasta el viernes se podía dudar acerca de si era Zapatero o Rajoy el que decía la verdad acerca del intercambio de información, ya no cabe: el presidente, desilusionando a todos salvo a los fanáticos, hace gala de su secretismo argumentando falta de confianza

Sin embargo, el Gobierno debería ser consciente de que este lamentable hecho se produce en un contexto que, para buena parte de la opinión pública, y más allá de las protestas del PP, determina la desazón y el juicio sobre las excarcelaciones. En este mismo sentido, el PSOE -o una parte de él, bien es cierto que principal- insiste también en que todos los gobiernos precedentes, de uno u otro signo ideológico, han dialogado en algún momento con ETA o su entorno directo en momentos en los que creyeron, luego se vio que equivocadamente, que se podía terminar con la violencia terrorista. El contexto, también en esto, es distinto.

Nunca hasta ahora ha sido tema de discusión si ETA debía ser derrotada pero justo en el momento en que desde Zapatero hasta el último policía coinciden en que ETA está en su peor momento gracias a «todos», es decir, al Pacto Antiterrorista, la estrategia del Gobierno cambia. Ya no se trata de perseguirla política, policial y judicialmente hasta su derrota, sino de «cultivar» un proceso en el que, a cambio de un hipotético abandono de la violencia, se salve de algún modo. Recuerda el Pacto de Estella, en el que se modificaba temporalmente el papel de ETA: en vez de matar siempre, durante un tiempo se convertía en vigilante y garante del «proceso de paz».

Es en ese contexto en el que sabemos, por la indiscreción de Maragall, que Ibarretxe le habló de sintonía con los socialistas vascos acerca del «derecho a decidir» de su comunidad y quizá hasta le comentó algo sobre los papeles que algún dirigente del PSE elabora para que en el País Vasco se puedan celebrar referendos como en Québec. Es el mismo escenario en el que los socialistas vascos aseguran que habrá que tratar con las víctimas la posible dulcificación penitenciaria de los presos de ETA y en el que otros dirigentes del PSOE proponen una política de «aterrizaje» en las instituciones de los instrumentos políticos de la banda. Es el contexto de la falta de respuesta gubernamental a la presencia electoral del PCTV, la laxitud ante el anunciado congreso de Batasuna y las conversaciones algo menos que privadas con sus dirigentes. Y, además, se nos dice que, alejado el PP de todo ello, no se dejará al margen al PNV.

Es en ese contexto, a un lado la dureza verbal del debate entre los dos grandes partidos, en el que no hay modo de evitar juzgar el efecto de las excarcelaciones, además del de la inoperancia de establecer criterios restrictivos -y, como tales, justos- en los beneficios penitenciarios, que parece que se regalan.

Medios de comunicación
Prensa libre y amordazada
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Febrero 2006

La lectura de la prensa del domingo me sume en la melancolía. Pocos son los periódicos nacionales que se resistan a entregarse a la cobardía del pacto de Zapatero con ETA. ¡Cuánta tristeza me ha causado comprobar que ABC, por ejemplo, le dedicara el sábado la portada al asunto de los kioskos de ventas de tabaco o que el domingo su gran tema fuera la fiebre aviar!

La situación política española es caótica, pero la prensa parece ajena a lo que está pasando, o peor, lo está ocultando. Los dos peores vicios políticos de la nación han sido entronizados por la política zarrapastrosa de Zapatero. España ha quedado otra vez dramáticamente dividida entre dos terribles posiciones. Por un lado, especialmente en el Sur, sigue dominando el nihilismo y la indolencia; por otro, en el Norte, persisten en campar a sus anchas la prepotencia y la chulería nacionalista, que desprecia a quien esgrime que todos los españoles, según recoge nuestra Constitución, son iguales ante la ley. Y, por supuesto, en el centro están los medios de comunicación, que acompañan cínicamente esta fatal división.

Sin duda alguna, hay medios de comunicación que no están dispuestos a ser voceros de este desastre, pero en verdad son pocos quienes se atreven a denunciar tanta barbaridad secesionista y nihilista. En realidad, y dejando a un lado los periódicos digitales, sólo hay un grupo de comunicación, curiosamente de origen no español, que defiende con claridad y contundencia la nación española; el resto, para desgracia de todos los constitucionalistas, siguen las pautas del Estado plurinacional y asimétrico que marca el periódico del PSOE. Cierto que las ganancias de estos grandes grupos de comunicación son tan grandes que pueden permitirse de vez en cuando algún lujo, por ejemplo, mantener un periódico de línea nacional y democrática, aunque el grueso de las ganancias las extraigan de apoyar a los nacionalistas y socialistas. No son, pues, contradicciones, sino formas apolíticas, quizá sería mejor decir antidemocráticas, de hacer negocio de espaldas a la nación democrática.

Trágica es la situación democrática de la prensa española. En efecto, la mayoría de los periódicos obvian tal problema, porque les interesa más el negocio que la creación de opinión pública política desarrollada de acuerdo con los criterios de ciudadanía que recoge nuestra Constitución. En otras palabras, muchos de los medios de comunicación han renunciado a su tarea democrática y ciudadana, o sea, han despreciado su espacio para crear opinión libre y, en su contra, han preferido unir sus destinos empresariales y crematísticos a la política del Gobierno Zapatero.

La hoja de ruta del 11-M
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 13 Febrero 2006

SI LA hoja de ruta de Bush sobre la pacificación y el desarrollo de estructuras democráticas en Oriente Medio ha encallado, si no fracasado, la hoja de ruta del 11-M va viento en popa, con perdón de Zerolo, a toda vela. Ahí es nada: España descarrilada fuera del núcleo principal de Occidente, cambiando aliados como EE.?UU. o UK por nada menos que el sultán de Marruecos, Chávez, Morales y Castro. Un coladero para aumentar la gran amenaza para Europa de la inmigración ilegal islámica, y de las mafias del crimen organizado, que cada vez más envalentonadas por la casi impunidad e inanidad del sistema penal español campan a sus anchas. O la subordinación a los chantajes del sultán de Marruecos o de la madrastra Francia como siempre intentando debilitar a España, nacionalismos mediante.

Y en lo interior: el desmantelamiento del sistema constitucional basado en la nación española, ahora ninguneada y humillada por quienes tenían la obligación no sólo moral sino política y legal de defenderla. La credibilidad de las instituciones constitucionales por los suelos, empezando por la presidencia del Gobierno, la Justicia amenazada por una doble pinza: la ETA y el propio Gobierno y sus socios. La depuración del disidente, la calumnia contra los liberales y los ciudadanos que no se resignan a ver destruida su nación, el sometimiento de las instituciones a las necesidades de ETA, la ambición separatista o la codicia del gran capital catalán a cuyas aspiraciones el actual Gobierno en vez de poner freno, jalea con la prensa y televisión del Movimiento, mientras maniobra para desactivar los mecanismos de contrapeso de poder constitucionales. La hoja de ruta del 11-M ha sido un éxito: mucho mal en poco tiempo. El proceso está llegando al punto de no retorno. El sistema constitucional español va a quedar inservible. Siniestrado Bono con su helicóptero y su fragata en guerra, menos mal que Vázquez se nos va al Vaticano a convertir infieles.

La traición a los socialistas vascos
José Javier Esparza elsemanaldigital 13 Febrero 2006

"Harás y dirás más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son". Eso se lo dijo a Patxi López, líder de los socialistas vacos, doña Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundua, socialista asesinado por ETA. Es dudoso que ciertos políticos mantengan la conciencia en estado de vigilia; con frecuencia, la elasticidad del estómago absorbe toda la energía. Pero si en algún momento despierta la conciencia de Patxi López, sin duda resonará en ella esa frase tremenda de la madre que sufrió el asesinato de un hijo. Porque López –como otros socialistas vascos- está haciendo y diciendo cosas que hielan la sangre; porque llaman a las cosas por los nombres que no son.

El ambiente en la izquierda vasca está muy caldeado. Lo está dentro del PSE-PSOE pero, sobre todo, fuera de él, en la izquierda social y cultural, que no termina de entender el juego de ZP con ETA. Uno puede pasar de proponer, ayer, un pacto antiterrorista a alentar, hoy, negociaciones para una tregua; eso forma parte de la naturaleza de la política, que es dinámica. Lo que no es posible es pasar del pacto antiterrorista al repudio público de la otra parte del pacto (el PP), al desprecio palmario hacia las víctimas del terrorismo –entre ellas, no pocas con tu mismo carné- y a la manipulación escandalosa de la justicia en beneficio de asesinos obstinados.

Rosa Díez escribía recientemente un durísimo artículo contra la abominable distorsión terminológica que predica hoy López sobre "víctimas" y "verdugos". Fernando Savater publicaba poco después otro claro mensaje al Gobierno y específicamente al socialismo vasco: se puede renunciar a la venganza, pero no a cambio de la vergüenza. Antonio Elorza, por su parte, se espantaba ante el espectáculo siniestro de su Azcoitia natal y conminaba a López, quizá también a ZP, con una nítida advertencia: "Si no se está a la altura del cargo, ¿para qué seguir?". Enrique Múgica acaba de exigir que el fin de ETA sea "una rendición con vencedores y vencidos". El Gobierno, mientras tanto, habla de "ir más allá del límite estricto de la justicia" y de "profunda reorientación".

Los portavoces gubernamentales insisten ocasionalmente en negar acercamientos a ETA, pero ya nadie los cree. Los propios hechos apuntan a las peores sospechas: los avisos a las víctimas para que "cedan", las maniobras en la fiscalía, los movimientos en el mundo de ETA… Y todo se agrava aún más por esa expresa ambigüedad, por esa estrategia trapacera que pretende convencer a todos de una cosa y su contraria, de que hay negociación con ETA y de que no la hay. Con otro asunto por medio, sería ridículo; tratándose de terrorismo, es simplemente intolerable.

Buena parte de la izquierda vasca siente que está siendo traicionada. Porque cerca del Gobierno se está llamando a las cosas con los nombres que no son.

Las negociaciones con ETA y el caso del zapatero prodigioso que podría acabar en aprendiz de brujo
Jesús Cacho elconfidencial 13 Febrero 2006

Tan cerca como el pasado viernes, Rodríguez Zapatero transmitió a los españoles su ya vieja convicción de que “el principio del fin” de ETA está, tras décadas de violencia, a punto de caramelo. Al doblar el rubicón de la legislatura, se empieza a entender la jugada de póquer, para unos, el desvarío, para otros, que pretende el presidente del Gobierno. Nuevo Estatuto de Cataluña que hace añicos la Constitución del 78, y negociación con ETA en el marco global de nuevo Estatuto vasco.

A estas alturas parece ya evidente que acontecimientos tan trágicos como los del 11-S en Nueva York y los sucesivos de Madrid y Londres, surtieron el efecto colateral de dejar a ETA y su tiro en la nuca fuera de juego, obligándole a replantearse su estrategia. Eso, más el acoso policial, llevó a la banda al convencimiento de que el terrorismo como vía para alcanzar la independencia de Euskal Herria estaba llamada a desaparecer, provocando un cambio radical de planteamientos desde punto vista táctico.

¿Había llegado el momento de poner punto final a la lucha armada? En la respuesta al problema de la desaparición de ETA empieza a tener un papel esencial a partir del 14-M la operación del nuevo Estatuto catalán: si los catalanes consiguen sin pistolas lo mismo que perseguimos nosotros, tiremos las pistolas y subámonos al tren en el que Carod-Rovira nos invitó a tomar asiento en la célebre reunión de Perpignan, ahora que a Madrid parecen haber llegado las rebajas de enero, con un Gobierno proclive a bajar los brazos.

Porque, en la medida en que el Estatut salga adelante, crecen y se consolidan las expectativas de que las reivindicaciones del nacionalismo vasco –obviamente también las de ETA- también lo harán. Lo cual explica la ausencia de muertos -aunque siga habiendo bombas- desde hace tiempo, desde luego desde el triunfo del tripartito en Cataluña.

En ese instante, la principal preocupación de ETA pasa a ser la atención a sus presos, un frente al que la banda es particularmente sensible. Los presos etarras han venido alimentado la moral en las cárceles con los asesinatos que los gudaris cometían fuera. Un condenado a 30 años asume el castigo de la privación de libertad como supremo sacrifico en aras de una causa que sigue avanzando, o esa impresión tiene que dar, mediante el goteo de muertos que debe seguir llegando al recinto carcelario a través de la televisión. Si, de repente, deja de haber muertos, la alarma surge espontánea en los penales: ¿qué hacen los jefes ahí fuera? ¿Y qué va a ser de mí?

Lo cual explica que siempre que un Gobierno entabla un proceso de negociación con un grupo terrorista con vistas a su desarticulación, la banda suele plantear como test de la supuesta firme voluntad negociadora del Ejecutivo de turno una prueba muy dura, la más dura de las cuales tiene como sujeto al preso más abominable y peligroso. En el año 1982, cuando el Gobierno de Adolfo Suárez decidió negociar con ETA Político-Militar VII Asamblea, la organización planteó el test de Víctor Garay Jaureguizar, un tipo duro, un preso particularmente conflictivo.

Y lo planteó en la idea de que si efectivamente se le indultaba, el Gobierno iba en serio y la banda podía confiar en él. Tras no pocas dificultades, porque altos cargos de Interior (desde Lahína a Ballesteros) se opusieron, Suárez lo saco adelante, con la eficaz ayuda del entonces ministro del Interior, Juan José Rosón.

¿Qué fue lo que hizo Interior en el 82? Sentarse a hablar con el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Miguel Ibáñez, y con el presidente de la Sala de lo Penal de la propia Audiencia, Gonzalo de la Concha, para explicarles las conversaciones que el Ministerio, por orden del Presidente del Gobierno y con conocimiento del líder de la oposición, Felipe González, estaba manteniendo con ETA Político-Militar VII Asamblea, con vistas a favorecer su disolución mediante una política generosa con los presos. Para ello el Gobierno necesitaba el informe favorable de la Fiscalía y de la Sala de lo Penal de la Audiencia. Se explicó la operación y la Audiencia empezó a informar favorablemente de todos los indultos de los poli-milis, que se fueron concediendo automáticamente.

Es lo que, mutatis mutandis, está hoy ocurriendo. También ahora ETA ha planteado el caso Parot como un test: si al más sanguinario de los etarras se le aplica la interpretación más favorable a efectos de su rápida salida del trullo, la moral de los presos se mantiene alta y, lo que es más importante, el Gobierno envía una prueba definitiva de que está dispuesto a firmar la paz.

¿Cuál es la diferencia entre lo ocurrido en el 82 y lo que parece a punto de ocurrir ahora? Pues que esa política del Gobierno no se ha explicado a Eduardo Fungairiño con la necesaria claridad. El Gobierno no ha querido revelar lo que se trae entre manos, porque es muy difícil confesarlo, sobre todo cuando envite tan importante se está jugando a espaldas al menos de la mitad de la población. En consecuencia, Fungairiño dijo que mientras no le contaran la verdad, él seguiría cumpliendo con su obligación e informando la tesis más restrictiva sobre los presos. ¿Posición del Fiscal General, Cándido Conde-Pumpido, que sí sabía de qué iba la cosa? Este Fungairiño nos está torciendo los planes. Hay que acabar con él.

El resultado es que varias decenas de etarras van a salir este año de la cárcel gracias a la unificación de sus condenas en una sola. Política arriesgadísima la de Zapatero. Es posible que el leonés tenga éxito, en cuyo caso se corona, pero es un éxito que parece depender en exclusiva de las concesiones políticas que el Gobierno esté dispuesto a servir en bandeja a la banda ETA. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar ZP? Ayer mismo, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, se manifestaba tajante en el diario El Mundo: “Exigimos la rendición incondicional de ETA, con vencedores y vencidos”.

Lo que es evidente es que en materia antiterrorista y de organización territorial del Estado Zapatero ha cometido un fallo de grueso calado, un error imperdonable que consiste en no consensuar esta política con el PP, no compartir el riesgo con el PP. Gente hay que considera necesario el Estatuto catalán desde el punto de vista de una supuestamente definitiva organización territorial del Estado, pero suponiendo que eso fuera bueno para el futuro, resulta obvio que una decisión de tal trascendencia sólo se puede adoptar con el mayor consenso social y político posible. Y ello tanto en la cuestión catalana como en la vasca.

Desde este punto de vista, la política de ZP suena a disparate. Un ejercicio en el alambre del tipo osado que todavía no se cree la carambola del 14-M y que está dispuesto a seguir jugando fuerte sobre la base de la pura baraka. Tirar palante puede haberse convertido para él en la única forma de conservar el poder. A favor de ZP juega el sentimiento general del ciudadano medio español, partidario de acabar de una vez con el problema, incluso a base de ser generosos con los presos. En contra, el puro raciocinio y la experiencia histórica. El Zapatero prodigioso podría acabar en aprendiz de brujo.

jcacho@elconfidencial.com

La revolución de la viñeta
César Román minutodigital 13 Febrero 2006

En un momento en que los problemas lingüísticos están por doquier, un nuevo frente de conflicto se cierne sobre los que, a toda costa, quieren ser políticamente correctos. Las viñetas danesas de la discordia están haciendo que muchos “tontulianos” no sepan realmente qué opinar y al lado de quién ponerse. Y es que en este asunto les resulta muy complicado defender la libertad de expresión, compaginarla con la alianza de las civilizaciones de ZP, adaptarla al manido discurso de tolerancia, soldarla con la condena a los ataques de todo el mundo islámico y continuar sin salirse de la línea de lo correcto, políticamente hablando.

Tan débiles son las argumentaciones que se utilizan habitualmente cuando se habla del mundo musulmán y las consecuencias del inevitable choque cultural entre nuestras civilizaciones, que quienes tienen la manía de hablar con tópicos, de repente, se han vuelto mudos. Ya no vale lo de poner por delante que dentro del mundo musulmán hay moderados e integristas. Ya no vale decir que es compatible la libertad de expresión con la concepción totalitaria del mundo musulmán. Ya no vale hablar de tolerancia con quienes queman legaciones diplomáticas. Ya no vale poner a Occidente como provocadora, agresora o expoliante. Ya no valen ninguno de los discursos de los ultraliberales y defensores a ultranza de lo políticamente correcto.

Con sólo unas viñetas, se ha destapado la auténtica cara de los seguidores de Mahoma, al que no se le puede poner cara. Si cada vez que “El Jueves” publica una viñeta que no le gusta a alguien, tuviera el ofendido que estar asaltando la redacción, en lugar de Martínez el Facha leeríamos viñetas de El Ayatolá del Jarama.

Con unos simples dibujos, se ha visto lo incompatible de la visión del mundo que tenemos unos y otros. Yo defiendo la libertad de expresión en toda su extensión. Me guste o no me guste lo que leo o lo que opinan quienes lo escriben.

Pero es que hay que comenzar ha decir las cosas claras: el Corán no estipula una religión, sino un sistema totalitario y claramente político. El Corán dictamina cómo se deben comportar todos los musulmanes, tanto en lo público como en lo privado. Indica claramente cómo se tienen que hacer las transferencias de dinero, sistema económico, sistema de elección de representantes, relaciones con la mujer, sistema educativo. Si esto es una religión, que venga Dios y lo vea. Y eso es completamente incompatible con la democracia y la libertad de expresión.

Con esa realidad, no se puede estar nadando y guardando la ropa. La Alianza de Civilizaciones que propugna ZP es una estupidez. Una obra de alguien que no sabe siquiera donde tiene la mano derecha. Conciliar dos visiones contrapuestas es una idea que solo puede proponer un necio. Y se ha puesto al descubierto la imposibilidad de hacerlo con solo unas viñetas.

Pero lo más grave de todo esto, es que ZP sigue empeñado en hacer de una idea estúpida una bandera de Estado. Seguramente no ve que el único que le sigue es el ministro de Turquía, que ha visto en él, al tonto útil al que poder utilizar para mejorar su imagen de cara a entrar en la Unión Europea. Y esto es lo que demuestra que ZP es, más bien, un necio y un ignorante. Porque no sabe tampoco que el Corán autoriza a los musulmanes a mentir a los no creyentes, si con eso protegen la expansión de su religión y concepción política. Claro que, teniendo al ministro Desatinos como cabeza pensante y diseñante de hojas de ruta…

NUNCA A INICIATIVA DEL GOBIERNO
Editorial minutodigital 13 Febrero 2006

Por fin hemos visto una actuación contra las actividades públicas de los ilegalizados batasunos, la Guardia Civil ha clausurado la "herriko taberna" de Usurbil, que fue utilizada para una reunión de los dirigentes de Batasuna. No presagia nada bueno que un gobierno este dispuesto a no aplicar las leyes como gesto para enviar un mensaje conciliador al entorno terrorista. No señora de la Vega, quien esta dando la espalda a la ley, a las victimas y a España es su gobierno, que busca una paz indigna con ETA para venderla a los ciudadanos como logro, para así despegarse electoralmente del PP y revalidar nuevamente su estancia en el poder. Lo miserable es no querer perseguir a Batasuna para contentar a los asesinos de ETA.
La iniciativa, por supuesto no ha partido del Fiscal General del Estado, ni de ninguna autoridad estatal ni vasca. Ha sido de nuevo una orden del juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, la que ha permitido ver la ley mínimamente respetada y a los terroristas ser tratados como lo que son.

Porque lo cierto es que no hemos asistido nunca a ninguna actuación por parte del gobierno socialista a iniciativa propia para perseguir a los terroristas de Batasuna. Evidentemente, no esperarán que creamos que esta conducta es gratuita y que la permisividad con Batasuna no obedece a las negociaciones secretas que el gobierno esta llevando a efecto con el entorno etarra. Unas negociaciones, cuyo efecto más inmediato estamos viendo y comprobando a diario, y que no es otro que la violación del principio de legalidad. El Estado de Derecho se asienta sobre la base del imperio de la ley, sin excepción, y cuando el gobierno no aplica la legislación de la vigente Ley de Partidos y se hace el remolón para obligar a respetar las resoluciones judiciales que impiden cualquier actuación de la organización ilegal Batasuna, simple y llanamente esta atacando al fundamento mismo del Estado de Derecho y las bases de la convivencia democrática.

¿Que podemos pues esperar de este proceso de negociación, cuando ya para negociar, el gobierno se ve obligado a hacer dejación de sus funciones y permitir que se vulnere la ley? El proceso nace viciado a consecuencia de la debilidad del ejecutivo, una debilidad que era completamente innecesaria porque ETA estaba por fin arrinconada, ¿qué clase de paz puede salir de esto? Porque conseguir la paz cediendo a las reivindicaciones de los separatistas vascos es muy fácil. Lo difícil es conseguir esa paz haciendo que el Estado de Derecho, las victimas y España venzan.

No presagia nada bueno que un gobierno este dispuesto a no aplicar las leyes como gesto para enviar un mensaje conciliador al entorno terrorista. No señora de la Vega, quien esta dando la espalda a la ley, a las victimas y a España es su gobierno, que busca una paz indigna con ETA para venderla a los ciudadanos como logro, para así despegarse electoralmente del PP y revalidar nuevamente su estancia en el poder. Lo miserable es no querer perseguir a Batasuna para contentar a los asesinos de ETA.

Caricaturas
Detrás de la furia islamista
GEES Libertad Digital 13 Febrero 2006

En los países árabes, donde la democracia no florece ni en los invernaderos, la gente no se manifiesta porque quiere, sino porque el gobierno quiere que se manifieste y vive Dios que lo quiere bien poco, porque los malos ejemplos pueden cundir. Pero se ve que esta ocasión la cosa merecía la pena. Las estupendamente organizadas manifestaciones espontáneas contra las viñetas danesas, meses después de su publicación el 30 de septiembre pasado, complementadas por algunas otras mucho más infamantes que se sacaron de la manga los islamistas procedentes de Dinamarca en su afanoso recorrido por Oriente Medio para caldear los ánimos, sirven los propósitos de los poderes establecidos. Y es que éstos viven desasosegadamente bajo la presiones opuestas pero convergentes de sus poblaciones que los desprecian por corruptos e incompetentes, los islamistas dispuestos a hacerse cargo de la herencia y la administración Bush, que parece querer facilitarles el camino a estos últimos presionando a favor de elecciones libres.

Los dibujos fueron publicados en Noruega, incluso en Egipto, y nada pasó. El asunto sólo comenzó a bullir después de la reunión de la Conferencia de la Organización Islámica en Diciembre y cuando se hizo cargo del tema Al-Jazeera, propagadora de todos los radicalismos islámicos y antioccidentales, propiedad del gran amigo de occidente el Emir de Qatar, dueño del mayor yacimiento petrolífero del mundo.

No es que por esos pagos escaseen los fanáticos y, más allá de lo coyuntural, uno de los más graves problemas de fondo es que, aunque su libro sagrado contenga un buen elenco de encomiables invocaciones a la misericordia y otros buenos sentimientos, menudea también en llamamientos espeluznantes contra los infieles, que somos los demás. Los regímenes establecidos se encargan habitualmente, por la cuenta que les tiene, de mantener a raya a esos fanáticos, aunque los saudíes subvencionen pródigamente la exportación de sus ideas.

Pero en esta ocasión hicieron unas cuentas diferentes. Cada uno tenía sus motivos particulares y a todos en general les va bien asustar a los apóstoles americanos de la democracia, como si no tuvieran poco con Hamas, y echarle algo de carnaza a sus islamistas.

A Ahmadinejad le viene de perlas poner a Dinamarca en la picota cuando se hace cargo de la presidencia rotativa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el momento en el que éste pasa a ocuparse de las veleidades nucleares persas. Al laicista régimen sirio, metido hasta las cejas en el asesinato del primer ministro libanés Hariri, la maniobra de distracción le viene al pelo y le permite de paso recordar los buenos tiempos metiendo cizaña en el amado país vecino: un elevadísimo porcentaje de los pirómanos islamistas detenidos en Beirut, antorcha en mano, eran sirios, seguidos por palestinos de un partido prosirio, por más señas el que estuvo directamente implicado en el desencadenamiento de la guerra civil en el 76. Más de un imán europeo espera expandir su autoridad sobre las comunidades de los de su fe mediante la exacerbación de los ánimos y un incremento de la tensión.

Como siempre la clave y la gran incógnita está en las mayorías silenciosas que se quedan en sus casas. En qué medida están secuestradas por el mismo miedo con que nos quiere imponer sus normas o hasta donde simpatizan con los energúmenos identificándolos como su vanguardia. Porque si bien los violentos son abanderados del choque de civilizaciones también dentro de su civilización saltan chispas.     GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La intervención
«ETA no va a decir que esto se ha acabado». «Si el PNV va a la baja, no vamos a estar ahí», advierten los demás nacionalistas. Duran ha puesto sensatez pero no está en la agenda socialista convocar la Comisión de Secretos Oficiales
«Si no queremos que ETA acabe, que sigan sin nosotros, que acepten las alabanzas de Otegi», dice el PP
CHARO ZARZALEJOS ABC 13 Febrero 2006

MADRID. Como no es frecuente que el presidente comparezca tras el Consejo de Ministros, las especulaciones se dispararon. Unos creyeron que el jefe del Gobierno iba a dedicar su comparecencia a explicitar «gestos especiales» hacía las víctimas, otros que iba a concretar un poco sus esperanzas y casi todos que iba a salir al paso de las acusaciones del PP en el sentido de que estaba pagando precio a ETA a través de las excarcelaciones. Acertaron casi todos porque el núcleo duro de la intervención estuvo dirigido al PP y a certificar algo ya sabido y es que no hay comunicación posible, que los fusibles de una mínima confianza se han roto y rotos van a seguir. No sólo porque Rajoy, en una declaración precipitada, lance la idea, un tanto descabellada, de llevar a televisión el asunto del terrorismo. Sino porque por muchos llamamientos que se hagan al PP, en el fondo al presidente no le importa transitar sin el principal partido de la oposición. «Ningun debate político va a obstaculizar el camino de la paz», ha dicho.

Dijo más cosas, que en el País Vasco, en el entorno de la izquierda abertzale y de otros sectores implicados en lo que se denomina «acuerdo de mínimos», han sido apuntadas y bien apuntadas y en estos ambientes han concluido que «está bien pero tiene que ser más claro». En estos sectores especialmente cualificados para pulsar el auténtico ambiente auguran desde ahora que «ETA lo que no va a hacer es decir que esto se ha acabado. Lo que sí va a ocurrir es que antes del verano, que puede ser dentro de dos semanas o de cinco, se va a producir algo más definitivo de lo que se ha producido hasta ahora, pero no es verdad que ETA se vaya a rendir».

Movimientos en el nacionalismo
A la espera de ETA, porque en esas estamos, los nacionalistas vascos no acogidos a las siglas del PNV van labrando sus acuerdos para cuando llegue la mesa de partidos, esa que compartirá protagonismo con la que formen -de acuerdo con el guión de Anoeta- ETA y el Gobierno. En la mesa politica, EA, Batasuna y Aralar van a plantear como acuerdo de mínimos el preámbulo y el titulo I del denominado plan Ibarretxe y advierten de que si «el PNV va a la baja nosotros no estaremos ahí». Se apunta desde estos sectores , que ya han tejido una red de complicidad política nada desdeñable, que «Ibarretxe y Egibar están más cerca de estas tesis que Imaz». En esta red de complicidades está la celebración de la famosa «consulta» y se recuerda que en el acuerdo de Gobierno consta esta iniciativa y su puesta en práctica. Intuyen que en el movimiento que pueda realizar, ETA hará alusión al «acuerdo de mínimos» para explicar su decisión «de iniciar el proceso» .

Tiempos difíciles
Lo de Cataluña es un juego de niños en comparación a lo que se avecina y en el PSOE cruzan los dedos «porque si esto no sale se nos van a pedir muchas explicaciones», afirma un ilustre diputado socialista . En el PP se tiene conciencia de que ante muchos ciudadanos «podemos aparecer como aguafiestas, pero lo que se hace carece de sentido y de sensatez. Durante tiempo hemos alertado de los riesgos, de la sinrazón del tripartito catalán y nos ponían verdes y ahora resulta que quien quiere cargárselo es Zapatero. Nos da la razón porque ERC ha sido para ellos un lastre. Hoy nos sentimos en la obligación de decir que el presidente se equivoca».

Rajoy, que hoy y mañana estará en Barcelona, no perdona que Blanco haya insinuado que no quieren la paz y Astarloa no admite que se les presente como interesados en que ETA perviva. Y todos, dirigentes y afiliados, apuntan las palabras de Maria Teresa Fernández de la Vega en Sevilla hablando de «oposición ruín». «Si somos ruines, si no queremos que ETA acabe, que sigan sin nosotros, que acepten de buen grado las alabanzas de Otegi y los parabienes del nacionalismo. Estamos dispuestos a asumir los riesgos de ser antipáticos a muchos, pero nosotros no somos los malos. Los malos son los que matan y amenazan y los que a día de hoy continúan sin condenar los mil muertos».

Un punto de sensatez
El PP , con seguridad, tendrá que revisar los modos y maneras de su discurso y el presidente asumir que su apuesta, que nadie le había exigido, está llena de riesgos. Los terroristas son terroristas incluso cuando no matan. En medio del lacerante espectáculo, ha sido Duran i Lleida el que ha puesto un punto de sensatez. Ha propuesto la Comision de Secretos Oficiales para que el presidente explique en qué basa su esperanza «para poder acompañarle». Sin embargo, y al menos de manera inmediata, no está en la agenda socialista una comparecencia semejante. Creen en el entorno más próximo al presidente que «más pronto que tarde» ETA hará el gesto «suficiente» para que la opinión pública perciba que «el presidente no anda descaminado en sus esperanzas». Admiten, eso sí, que «la gestión de la situación será endiabladamente difícil, pero merece la pena». En todo caso, los socialistas no perdonan que el PP haya lanzado la idea de que se están haciendo cesiones, «de que estamos dispuestos a cualquier cosa. Es una infamia».

La voz de las víctimas
Con más paz de espíritu que nuestros políticos, hoy en Valencia se dan cita los ausentes. En su memoria se reunen cientos de personas a las que, si bien han renunciado al ojo por ojo, les parece demasiado, y con razón, que además tengan que renunciar a que alguien, alguna vez, les pida perdón por el daño gratuitamente inflingido. Un abrazo a tiempo del presidente hubiera evitado muchos problemas. El encuentro de Valencia es un encuentro internacional y si el Gobierno está representado por el ministro de Interior, con el mismo criterio el Ejecutivo podría estar representado en el muy merecido homenaje a Tomás y Valiente por el ministro de Justicia. En los tiemos que corren nada es irrelevante.

El PP exige al PSOE en pleno debate del Estatut que la LOE defienda el castellano
Las enmiendas en el Senado apuestan por el bilingüismo en las comunidades con lengua propia
Mar Villasante La Razón 13 Febrero 2006

Madrid- Con el Gobierno socialista y los partidos nacionalistas embarcados en la negociación del Estatuto catalán, el Partido Popular ha ultimado las 250 enmiendas que presentará para la tramitación de la Ley Orgánica de Educación (LOE) en el Senado, con las que, entre otras cuestiones, abrirá un debate sobre el tratamiento del castellano en las comunidades con lengua propia.

Entre ellas figura un bloque dedicado a las lenguas oficiales y cooficiales, con el que el principal partido de la oposición intentará que la ley garantice un auténtico bilingüismo y evite extremos como el de Cataluña, cuyo Tribunal Superior de Justicia tuvo que emitir recientemente un auto en el que se obliga a un colegio de Badalona a impartir clases en castellano a un alumno, como solicitaron sus padres, y a ofrecer las cuatro horas semanales mínimas establecidas por ley.

El principal partido de la oposición propone introducir un artículo nuevo que recoja un «derecho básico» de los alumnos ignorado en el proyecto como el de «recibir las enseñanzas en la lengua oficial del Estado y la cooficial en aquellas comunidades autónomas que la tuvieren». En la misma línea, exige que la ley manifieste el derecho de los padres «a que sus hijos reciban las enseñanzas» en esos mismos términos. De este modo, se garantiza la igualdad de ambas lenguas sin la imposición de ninguna de ellas.

El PP se muestra de acuerdo con la redacción de la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) de 1985, mantenida en la LOE, en cuanto a que «todos los alumnos tienen el derecho y el deber de conocer la Constitución y el correspondiente Estatuto de Autonomía, con el fin de formarse en los valores y los principios reconocidos en ellos», a lo que, no obstante, añade «y en los Tratados y Acuerdos Internacionales de Derechos Humanos ratificados por España, particularmente, en los del ámbito de la Unión Europea».

La actual redacción de la LOE incluye entre los fines de la educación (artículo 2) «la capacitación para la comunicación en la lengua oficial y cooficial, si la hubiere, y en una o más lenguas extranjeras». El PP entiende que este apartado debe desglosarse para delimitar como un fin, primero, «el dominio de la lengua oficial del Estado y de la cooficial, si la hubiere» y, después, «la capacitación para la comunicación en una o más lenguas extranjeras».

Otra de las enmiendas que determinan las propuestas lingüísticas del PP reside en el artículo 6, relativo al currículo, donde sostienen que debe figurar un apartado en el que se especifique que «en las comunidades que tengan, junto con la lengua oficial del Estado, otra lengua cooficial, se garantizará que en todas las etapas educativas ambas lenguas sean vehiculares en las distintas áreas y asignaturas». Lo que quiere decir que las clases deben impartirse tanto en castellano como en la lengua propia de una comunidad, para huir de la evidencia de que, en no pocas ocasiones, el uso del castellano queda relegado al ámbito exclusivo de las clases de Lengua castellana.

Los populares cuestionan también el hecho de que, en la organización de las etapas de Primaria, ESO y Bachillerato haya una única área para la Lengua castellana y la lengua cooficial. Sus enmiendas separan ambas materias para asegurar que tanto una como otra se ofrecen en igualdad de condiciones, sin dejar al arbitrio de las comunidades la importancia y el tiempo que le pueda dedicar a cada una si figuran en el mismo bloque.

Comisarios políticos. La política de inmersión lingüística emprendida por el tripartito catalán ha disparado las denuncias ante el Defensor del Pueblo de padres a los que no se les respeta el derecho a que sus hijos reciban las clases en castellano. Así, en los últimos tres meses se han recibido alrededor de 420 quejas relacionadas con la «discriminación» del castellano en Cataluña.

El presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, señala que los colegios se han convertido en «campos de concentración en los que se excluye absolutamente el castellano», lugares donde «los niños reciben toda la educación exclusivamente en catalán desde la más tierna infancia», mientras el Gobierno autonómico «se preocupa de controlarlo todo con comisarios políticos que irrumpen en las clases, o con instrucciones precisas a los directores para que controlen la lengua que se habla en el patio». La asociación ha comprobado que la inmersión lingüística en Cataluña discrimina a los castellano-hablantes hasta el punto de que tienen un mayor fracaso escolar, porque «no es lo mismo que te enseñen matemáticas en tu lengua o no», dice Caja, y eso se utiliza como «una herramienta para ensanchar la brecha social».

Colectivos cívicos y de víctimas cubren en los tribunales los vacíos de la Justicia frente a ETA
Muchos actos organizados por Batasuna siguen vivos en los tribunales por el empuje del movimiento cívico. La resistencia ciudadana espolea a la Justicia
B. TORQUEMADA ABC 13 Febrero 2006

MADRID. «Tenemos pocos medios. Este trabajo es arduo e incluso nos pone en riesgo, pero si el Estado no actúa, o lo hacemos nosotros o seguirá la impunidad». Las plataformas ciudadanas y los colectivos de víctimas están desplegando una febril actividad ante los Tribunales de Justicia para atajar la enfermedad crónica de un Estado de Derecho que hace tiempo que «perdió el norte» en la aplicación estricta de la legalidad en el País Vasco. Ahora, la destitución de Eduardo Fungairiño como fiscal-jefe de la Audiencia Nacional refuerza a estas entidades en su afán por cubrir los flancos de omisión cuando siguen vigentes la Ley de Partidos y el Pacto Antiterrorista.

Mientras la AVT y otras asociaciones de víctimas amparan con sus iniciativas jurídicas la situación personal de los afectados por el terrorismo o los agravios genéricos a este colectivo, el Foro de Ermua intenta mover los resortes de la Justicia «para que los partidos ilegalizados dejen de campar a sus anchas». Cuando a Fernando García Capelo, abogado del Foro de Ermua, se le pregunta cuántos de los frentes judiciales que esta entidad tiene abiertos los debería haber promovido la Fiscalía o la Abogacía del Estado responde tajante: «Absolutamente todos», aunque en algún caso, como en el del acto celebrado por Batasuna en el velódromo de Anoeta también actuara en su momento el fiscal general del Estado.

Detalla que ahora mismo tienen en marcha «tres querellas por el acto de Batasuna en 2004 en Anoeta: la que tramita el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra el consejero de Interior Javier Balza por no impedir su celebración, otra ante un Juzgado de Instrucción contra Odón Elorza por haber cedido el recinto y una más en la Audiencia Nacional contra Otegui por un delito de desobediencia».

Sin embargo, considera que «no hay mucho resquicio por donde atacar» la peculiar «cita» de Baracaldo tras la prohibición derivada del famoso auto del juez Fernando Grande-Marlaska. «Estuvieron bien asesorados, evitaron los símbolos y no corearon consignas. Lo que no quita para que si se investigara que los autobuses y las sillas utilizadas eran los mismos de otros «eventos» se pudiera «meter mano»». También ha tomado la iniciativa jurídica este grupo cívico en Navarra «tras comprobar que allí se estaban convocando actos de Batasuna sin que ninguna instancia interviniera».

La Audiencia Nacional también tramita una querella del Foro de Ermua contra Arnaldo Otegui, Eusebio Lasa, Jone Goirizelaia y la etarra Itziar Galardi por enaltecimiento de terroristas en el curso de un acto público en Amorebieta. En estos últimos días todos ellos han declarado en relación con esta querella y han dicho ante el juez que «se limitaron a pedir la puesta en libertad de una persona que lleva mucho tiempo en la cárcel». Igualmente, sigue su curso otra querella contra los siete miembros de Jarrai que en febrero de 2005 interrumpieron una sesión del Parlamento vasco. Tampoco han descuidado la vía administrativa en el desatendido flanco de las banderas de España que no ondean en los edificios de titularidad autonómica.

El abogado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) Juan Carlos Rodríguez Segura explica que su organización despliega un enorme esfuerzo «directo y específico» al personarse como acusación particular en todos los juicios contra los autores de atentados. Esa es la parte «personalizada» de su acción jurídica, complementada con las acusaciones particulares «de carácter general en las que encarnamos los intereses del colectivo afectado», como sería el caso de su presencia en el macrojuicio contra el entorno de ETA, o en los de Batasuna, herriko tabernas, Gestoras pro Amnistía, Egunkaria y PCTV (el Partido Comunista de las Tierras Vascas). En total, muchos centenares de sumarios.

Covite y el alejamiento de etarras
Javier Mendoza, abogado del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ilustra cómo la iniciativa ciudadana antecede a la política y al propio poder judicial con un ejemplo de relieve: «Ya en febrero de 2005 planteamos ante el Comisionado Peces-Barba la posibilidad de aplicar las penas de alejamiento previstas en el Código Penal a los etarras porque conocíamos el caso de Pilar Elías. Él después impulsó esta propuesta». A raíz de la intervención del Comisionado, se dictó el primer alejamiento contra el etarra Diego Ugarte, asesino de Fernando Buesa y Jorge Díaz. Añade Mendoza que hay otros agravios: «En el País Vasco los Ayuntamientos y la Administración autonómica se personan como acusación particular en los casos de delitos sexuales y violencia de género, lo que es estupendo. Pero jamás lo hacen en los delitos de terrorismo».

Dice Mendoza que «nuestra lucha ahora es que se considere al terrorismo delito de lesa humanidad para evitar la prescripción del delito, un aspecto que está afectando esencialmente a que los asesinos no están haciendo frente a las responsabilidades civiles, o sea, al pago de la indemnización». Rodríguez Segura recuerda que esas cantidades debería reclamarlas la Abogacía del Estado, «pues es el Estado el que en virtud de la ley adelanta ese dinero. Pero no lo hace».

El PP concluye el borrador del recurso que presentará ante el Constitucional
Hace mención a varias sentencias del propio Tribunal para señalar que la única Nación es la española.
Federico Quevedo El Confidencial 13 Febrero 2006

El Partido Popular ya tiene elaborado el borrador de lo que será su recurso de inconstitucionalidad del Estatuto Catalán, a expensas de que durante el trámite en la Comisión Constitucional se conozcan los detalles del acuerdo al que llegaron el presidente Rodríguez Zapatero y el líder de CiU, Artur Mas. En cualquier caso, de dicho pacto se conoce que el preámbulo del Estatuto reconoce a Cataluña como una ‘nación’, y ése es uno de los puntos a los que se acoge el PP en su recurso.

El borrador del recurso especifica que la Constitución española reserva inequívocamente el término nación para referirse al conjunto de España. La expresión ‘nación catalana’ para identificar a una comunidad concreta no tiene cabida en la Constitución y contradice el concepto de soberanía nacional, cuyo sujeto es el “pueblo español en su conjunto” y considera a la nación española, “patria común e indivisible de todos los españoles”.

Para el PP, “si la Nación española, que engloba a esas nacionalidades, es patria común e indivisible, las nacionalidades no pueden atribuirse, tras la mentada explícita declaración constitucional, un derecho de autodeterminación o una futura constitución en Estados independientes”. Añade que la Constitución de 1978 se asienta en tres “ideas fuerza” que forjan los cimientos de nuestra legitimidad/legalidad constitucional.

La primera, que las Comunidades Autónomas disfrutan de amplia autonomía política, pero que no implica de ninguna manera soberanía, ya que ésta sólo es predicable de la Nación española: “La autonomía hace referencia a un poder limitado. En efecto, autonomía no es soberanía, y dado que cada organización territorial dotada de autonomía es una parte del todo, en ningún caso el principio de autonomía puede oponerse al de unidad” (Sentencia del TC 4/1981, de 2 de febrero).

La segunda, que la soberanía se encomienda al pueblo español, su único y exclusivo titular (artículo 1. 2 CE): “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. O, como decía la apuntada Sentencia 4/1981, “La Constitución (artículos 1 y 2) parte de la unidad de la Nación española, que se constituye en Estado social y democrático de derecho, cuyos poderes emanan del pueblo español, en el que reside la soberanía nacional”.

Y, por último, que al tiempo que se constitucionaliza la autonomía, se consagra la solidaridad, reclamándose de los poderes territoriales una lealtad en el ejercicio de sus competencias. A esta exigencia responden los recordatorios jurisprudenciales de “deber de auxilio recíproco”, de “recíproco apoyo y mutua lealtad” o del más amplio “deber de fidelidad a la Constitución”.

Principio de unidad
Según el PP, el principio de unidad es seguramente el más básico y aquí el constituyente enuncia una única soberanía: aquélla que se atribuye sólo al pueblo español y que nace de un poder constituyente único. Este principio de unidad tiene una proyección inmediata en el entramado de toda nuestra Constitución:

a) Proyección institucional. El principio de unidad es el cimiento de una única organización jurídica institucional para todo el territorio nacional. El TC, en su Sentencia 25/1981, tras afirmar que el derecho a la autonomía lleva aparejado el respeto al principio de solidaridad entre las nacionalidades y regiones, argumenta: “La solidaridad entre todas ellas, se da, sobre la base de la unidad nacional”.

b) Proyección jurídica. El ordenamiento jurídico-positivo español es uno. Su fundamento se encuentra, además, no en cualquier norma o conjunto de principios, sino en la misma Ley Fundamental. De nuevo el TC no deja lugar a dudas sobre su carácter: “La Constitución es la norma suprema del Estado como totalidad y que forman parte de esa totalidad... (lo que impide) su división en compartimentos estancos” (STC 37/1981).

c) Proyección económica. El artículo 139.2 de la Constitución afirma que “ninguna autoridad podrá adoptar medidas que de un modo directo o indirecto obstaculicen el ejercicio de las libertades de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio nacional”.

Esta vertiente económica del principio de unidad lleva aparejada varios criterios: la fijación de un único -lo que no quiere decir uniforme- orden económico nacional que aparece como un presupuesto esencial para una recta configuración y aplicación del reparto de competencias entre el Estado y las CCAA, que evite o rectifique, según los casos, las disfuncionalidades que puedan producirse en su ejercicio (STC 1/82).

La igualdad de derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio. La Sentencia del TC 42/1981 prescribe que “cualquier desigualdad habrá de estar justificada y no habrá de ser discriminatoria ni podrá afectar a las condiciones básicas que garantizan la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos constitucionales”.

Y la determinación de un minimum de unidad económica elemental en los territorios de España (Sentencia 88/1986). El respeto de dicho minimum justifica la atribución al Estado de los medios necesarios para su satisfacción y control, aunque con un lógico límite: las competencias económicas de las CCAA en la materia, dentro de su debida coordinación con la acción del Estado.

Añade el PP que el Estado de las Autonomías es el fruto de un profundo proceso de descentralización política, lejano a los Estados federales, que se unen o fusionan para constituir una entidad estatal superior, ya que no hay más que un único poder constituyente originario, que es el del pueblo español. De hecho, afirma que aunque la definición de Cataluña como ‘nación’ fuera eliminada del texto, no dejaría de serlo precisamente por la configuración cuasi estatal que el conjunto del texto le atribuye.

LAMENTA EL "GRAN DESPLIEGUE" PARA FAVORECER LA NEGOCIACIÓN
Mayor Oreja acusa al Gobierno de negociar con ETA la autodeterminación del País Vasco y no la paz
El europarlamentario del PP tiene la "certeza moral" de que el Gobierno está negociando con los terroristas la autodeterminación del País Vasco y no la paz definitiva. En Onda Cero, Mayor Oreja ha reprochado a Zapatero que esté cometiendo un "error enorme" por llevar a cabo un "gran despliegue" para favorecer esa negociación. Poco antes los populares habían respondido al reto de la vicepresidenta para demostrar qué ha cambiado de la política antiterrorista. Ana Pastor recordó a De la Vega que los elogios al Ejecutivo llegan sólo desde Batasuna-ETA.
Agencias Libertad Digital 13 Febrero 2006

En Onda Cero, el europarlamentario del PP, Jaime Mayor Oreja, dijo tener la "certeza moral" de que ETA y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero están negociando, y afirmó que el Ejecutivo está cometiendo un "error enorme" por llevar a cabo un "gran despliegue" para favorecer dicha negociación.

Según informa Europa Press, el ex ministro del Interior cree que "ETA va a exprimir a este presidente del Gobierno para obtener de él el principio de la autodeterminación, lo que significa el objetivo principal de la banda terrorista". Además, el responsable popular indicó que si, finalmente, el Gobierno cede ante ETA será una "catástrofe histórica" para el País Vasco y para España. "El PP no va a ayudar a hacer esto", reiteró.

No es "el principio del fin"
En este sentido, insistió en que no se está en el principio del fin del terrorismo como proclamó esta misma semana Zapatero, sino que lo que está negociando el Gobierno es el principio de autodeterminación. "En ETA no han cambiado nada las cosas, hasta que no tenga esta autodeterminación para poder tener el poder político que desea, ETA no finalizará", aseguró.

Mayor Oreja se mostró "rotundamente convencido" de que el Gobierno está dialogando "desde hace tiempo" con ETA y, señaló que, la negociación del Estatuto de Cataluña es "un paso intermedio" para la consecución de la autodeterminación del País Vasco. "Esta segunda transición es una especie de mezcla entre la nueva nación vasca y la autodeterminación, que es lo que va a negociar el Gobierno de España, sin duda un precio político que no debemos pagar los españoles a ETA", subrayó.

Finalmente, apuntó que España va a provocar un "gran desconcierto" en la UE con este proceso de negociación porque, hasta ahora, ha intentado convencer a los europeos de que con ETA sólo cabe el Estado de Derecho. "En este momento ven que, después del esfuerzo, los españoles inician un proceso de negociación con ETA, una de las cosas que más tristeza me produce", concluyó.

TERCER CONGRESO EN VALENCIA
Más de 300 víctimas del terrorismo se reúnen en Valencia en plena polémica por un diálogo con ETA
Algunos representantes de las víctimas defenderán que no se concedan amnistías a presos etarras
La Fundación Universitaria San Pablo-CEU lamenta no poder contar con la presencia de Zapatero
AGENCIAS EL Mundo 13 Febrero 2006

VALENCIA.- Los Príncipes de Asturias inauguran a las 11.00 horas, en Valencia, el tercer Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo, pocos días después de que el presidente del Gobierno —que no asiste la reunión— afirmara que estamos ante el "principio del fin de la violencia" de ETA. Uno de los ponentes, Mikel Buesa, señalará que las amnistías "no han servido nunca para nada".

Más de 300 personas que han sufrido directamente algún acto terrorista participarán en la reunión , donde podrán intercambiar experiencias y afrontar salidas, incluidas las psicológicas, a su situación.

La organización del congreso corre este año a cargo de la Universidad Cardenal Herrera-CEU junto a la Fundación de Víctimas del Terrorismo, la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia, que se han marcado como principal objetivo el "dar voz" a docenas de víctimas "anónimas", tanto en España como en otras partes del mundo, como Colombia, EEUU, Irlanda y Rusia. Sin embargo, en la cita se hablará sobre todo de ETA y de la posible tregua que el grupo terrorista podría anunciar.

La semana pasada, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que "éste es el mejor momento en muchos años para empezar a ver el inicio del principio del fin de la violencia", y justificó su convicción en "la fortaleza de la sociedad española y de los hechos objetivos, como la ausencia de atentados mortales desde hace dos años largos".

El presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, recordará que 'las amnistías' que se han conocido hasta ahora en España 'no han servido nunca para nada'
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Algunos representantes de las víctimas del terrorismo defenderán que no se concedan amnistías a presos etarras en el marco de una eventual negociación con la banda.

El presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa —hermano de Fernando Buesa, político socialista asesinado por ETA en 2000— declaró ayer que su intervención se centrará en recordar que "las amnistías" que se han conocido en España "no han servido nunca para nada" y de hecho se han producido "muchos más crímenes terroristas y muertos por terrorismo después de la de 1977 que antes". Además, señalará que "una política de indultos, de acuerdo con la ley vigente de 1970, establece dos requisitos fundamentales: uno, que la pena de los indultados sea considerada excesiva y dos, que haya reinserción". Según Buesa, "en ninguno de los condenados por terrorismo se da ninguna de esas circunstancias".

En un sentido similar se expresó el portavoz de la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo, Robert Manrique, que avanzó que la postura de la Federación es que, antes de que el Gobierno inicie un diálogo con ETA, se tienen que cumplir dos premisas: que la banda anuncie que "abandona definitivamente su lucha terrorista, deja de matar, de extorsionar y entrega a las armas" y que ningún etarra pueda salir de la cárcel antes de lo que prevé la ley con el Código Penal de 1995.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, que también participará en una de las mesas redondas, subrayará que la posición de su agrupación es que el Gobierno no debe "ceder al chantaje de ninguna banda terrorista" y pedirá al Ejecutivo que "rectifique" su política, "que sea fiel a lo que durante muchos años han predicado" los socialistas, en alusión al Pacto por las Libertades y el Terrorismo, y que no complazca a ETA y a su entorno.

ETA, IRA, 11-M, 11-S, 7-J
Hasta el próximo martes, el Palacio de Congresos de Valencia acogerá la tercera edición de una convocatoria que arrancó en 2004 en Madrid, continuó al año siguiente en Bogotá (Colombia) y recala este año en la capital valenciana para ratificar el Manifiesto de apoyo a las víctimas.

De las 650 inscripciones realizadas hasta ayer, 300 son víctimas directas del terrorismo y, de éstas, 235 sufrieron algún atentado de ETA, 15 los del 11-M de 2004 en Madrid y 30 los de otros grupos terroristas españoles —principalmente el GRAPO—, mientras que una veintena procede del extranjero.

De este último colectivo destacan las nueve víctimas del conflicto armado de Colombia, varios representantes de los ataques terroristas del 11-S en Nueva York y Washington, del IRA, del asalto al colegio ruso de Beslán, de la contienda palestino-israelí y de los atentados del 7-J en Londres.

Durante el congreso se celebrarán cinco mesas redondas. La primera estará dedicada a las víctimas extranjeras, la segunda específicamente a las colombianas, la tercera a las de ETA y la cuarta a las del 11-M, mientras que la última girará en torno a las secuelas psicológicas de los atentados con expertos del País Vasco, Nueva York y Bogotá.

Entre los ponentes figuran el comisario europeo de Justicia, Libertad y Seguridad, Franco Frattini, la ministra del Interior del Gobierno británico, Hazel Blears, y el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba.

Zapatero, ausente
Zapatero ha aceptado formar parte del Comité de Honor del Congreso, pero su agenda no le permite asistir al mismo
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La clausura correrá a cargo del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y del ministro del Interior, José Antonio Alonso, quien acude a esta cita en representación del Gobierno español tras la invitación cursada a José Luis Rodríguez Zapatero, que no asiste por problemas de agenda. Sin embargo, el jefe del Ejecutivo ha aceptado formar parte del Comité de Honor del Congreso.

La Fundación Universitaria San Pablo-CEU ha lamentado no poder contar con la presencia del primer ministro. José María Aznar, en 2004, y Álvaro Uribe, el año pasado, sí intervinieron en los respectivos congresos de Madrid y Bogotá, recordó la institución académica.

Fuentes de la organización del congreso aseguraron que dentro de la inauguración está previsto emitir un vídeo con saludos de bienvenida de los ex presidentes Felipe González y José María Aznar, así como de autoridades como el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, y del Defensor del Pueblo, Enrique Múgica.

Paralelamente, se celebrará, el martes por la noche, un concierto benéfico en el Palau de la Música, cuya recaudación irá destinada a las víctimas del terrorismo y que —a cargo del Coro de la Generalitat y de la Banda Municipal de Valencia— contará con un programa de piezas clásicas populares, pasodobles, fandangos y, finalmente, el himno de las víctimas del terrorismo. Asimismo, a la entrada del Palacio de Congresos se instalará la exposición fotográfica itinerante de la Fundación Miguel Ángel Blanco.

El expediente académico de Parot en la UPV está plagado de irregularidades
El dirigente etarra se matriculó en la Universidad con nombre, fecha y lugar de nacimiento falsos
R. N. La Razón 13 Febrero 2006

Madrid- El Código Penal de 1973 abría la puerta a los criminales para redimir parte de la pena a la que fueron condenados por el trabajo o los estudios. Y los etarras no han dudado un instante en sacarle todo el provecho que han podido al sistema judicial que tanto denostan pero que tan bien conocen y del que no dudan en aprovecharse. Muchos son los etarras que han redimido parte de su pena por estudios. En los últimos días, PP y PSOE se han enfrascado en una agria polémica por la salida de prisión en 2009 del sanguinario Henri Parot tan sólo 18 después de su detención merced a estos beneficios que concede el Código de 1973. Parot es uno más de los etarras que al ingresar en prisión sintieron un instantáneo deseo de estudiar y se matriculó en la UPV. Aunque su expediente, como el de otros terroristas que redimieron pena por estudios, está plagado de presuntas irregularidades investigadas por la Guardia Civil.

Las sospechas empiezan por lo más básico, su nombre. Parot se matriculó por primera vez en la UPV en el curso 92-93. En su expediente figura que nació en Bilbao, en el 47 y es español, pero nació en Argel en el 58 y es francés. Además, sólo ha aprobado una asignatura, con un 5, en los seis cursos en los que ha estado matriculado, aunque con el cambio del plan de estudios le convalidaron dos asignaturas con un 5,5 cada una, según informa Ep.

Llama la atención también que en la primera ficha con sus datos en la UPV aparece con su nombre de pila francés, Henry. Sin embargo, en la formalización de la matrícula figura el «nombre de guerra» o «alias» que utilizaba en ETA, «Unai». El campo reservado al número de entidad bancaria está rellenado con diez ceros, de tal forma que no hay constancia de que haya abonado el coste de la matrícula. A pesar de ser un alumno que se encuentra en la cárcel, en el primer curso estuvo matriculado en el grupo presencial número 3 con horario de mañana. No aparece inscrito como alumno en «situación especial», es decir, en prisión, hasta el curso 1998-1999. En 1992-1993 se inscribió en cuatro asignaturas, pero renunció a todas en las convocatorias de junio y septiembre. En los cursos siguientes, 1996-97 y 1997-98 no se matricula y vuelve a hacerlo en el 1998-99 de todas las asignaturas. Los cursos 1999-00, 2000-02 y 2001-02 no se matricula en nada y vuelve a hacerlo en el curso 2002-03. El curso siguiente no pudo volver a matricularse en la UPV por la modificación de la Ley Penitenciaria que realizó el Gobierno del PP, según la cual los presos sólo pueden estudiar con las universidades con las que Prisiones tenga convenio. Por ello, realizó un traslado de expediente a la UNED en la titulación de Historia.
Parot comparecerá hoy en la Audiencia Nacional, donde el juez Grande-Marlaska le comunicará su procesamiento por integración en banda armada.

Lenguas propias y educación
Diario de Sevilla. jaime martínez montero inspector de educación  13 Febrero 2006

UNO de los mayores éxitos de la publicidad fue el que consiguió Renfe hace ya algunos años. Logró que casi toda la población pensara, sobre sus tarifas, que en lugar de haber unos días –pocos– en los que el billete del tren era más caro, existían otros –la mayoría– en los que los viajes resultaban más baratos. Eran los días "rojos" y "azules". Un modelo formal de éxito parecido me parece que se ha conseguido con el idioma catalán. En efecto, se ve como lo más natural del mundo que allí el idioma "propio" sea el catalán, y el castellano, que es la lengua materna de casi la mitad de la población, no. Se ve normal, por ejemplo, que los castellanohablantes no puedan educar a sus hijos en este idioma. Se ve hasta normal que la "lengua propia" no sea la que se aprende desde el nacimiento en el seno de la familia, sino la que se determina en una disposición legal.

Uno de los argumentos que se emplean para justificar esta situación es el peligro de desaparición que corre una lengua minoritaria cuando entra en competencia con el castellano. Aquí, sin embargo, se debe mostrar cierto escepticismo. Si no acabó con el catalán el franquismo, que prohibió su utilización durante cuarenta años, ¿cómo va a correr peligro ahora, que está tan protegido por todas las instituciones?

Hay cuestiones puntuales que son tremendamente sintomáticas y que apenas si se repara en ellas. Por ejemplo, la obligatoriedad de la rotulación de los establecimientos en catalán y las sanciones que se pueden poner si no se cumple este requisito. Incluso se fomenta un sistema de denuncias anónimas, de chivateo, con lo que la delación se convierte en una virtud social. Sobre este tema, lo primero que llama la atención es que, salvo en Andorra, tal prescripción no existe: en todas las ciudades europeas tiendas y comercios rotulan como quieren. Dicho de otra manera, los dueños les ponen los nombres a sus establecimientos de la manera que ellos creen que va a hacer que entren más clientes o que acudan más compradores. En última instancia, un error en la denominación repercute exclusivamente en el volumen de negocios. ¿Por qué se tiene que imponer esto? Pongamos algún ejemplo. Se acusa a la capital de España de centralismo y algunos otros males. Pero un paseo por las calles de Madrid permite ver rótulos en español, francés, inglés, árabe, euskera y, por supuesto, catalán. ¿Qué dirían los partidos nacionalistas catalanes si se impidiera que en Madrid se rotulara en catalán por aquello de que la lengua propia de los madrileños es el español?

Viví en Cataluña durante la transición. Recuerdo los argumentos que se empleaban para urgir la introducción de la lengua catalana en la enseñanza y cómo –decían entonces– se perjudicaba a los niños catalanohablantes por tener que recibir sus clases en una lengua que para ellos no era la materna. Es curioso comprobar cómo los argumentos que valían para que las clases se desarrollaran en la lengua materna, una vez alterado el estatus político, sólo eran válidos cuando esa lengua era la catalana.

Me duele que se puedan producir situaciones extrañas y que no tendrían por qué ocurrir. Por ejemplo, que ni siquiera para intentar salvar las dificultades de aprendizaje escolar que tenga un niño castellanohablante, éste pueda recibir instrucción en español. Y ello pese a que tanto el maestro como el niño dominan ese idioma. ¿Está el lenguaje para servir a las personas, o están las personas para servir al lenguaje?

¿Por qué es muy importante que, al menos, la primera enseñanza se lleve a cabo en la lengua propia de cada niño? Porque la lengua materna proporciona las piezas originales con las que se arman los conceptos, los materiales de fábrica con los que se visten las ideas y se anudan los lazos gracias a los cuales se relacionan unas con otras. Porque la lengua materna surte de las palabras con las que se objetivan los sentimientos y con las que templamos, refrenamos o espoleamos la afectividad, convirtiéndose así en fuente nutricia de la motivación. Porque con el lenguaje nos apropiamos del mundo, lo procesamos y lo incorporamos como un elemento fundamental de nuestra mismidad. Porque el desarrollo intelectual del niño es un proceso en el que experiencia y lenguaje están inextricablemente unidos, se aportan sentido mutuo y facilitan el desenvolvimiento común de una y otro. El idioma propio es la herramienta más potente para producir aprendizaje. Los datos son aquí más explícitos que los argumentos. ¿Por qué, si no, los alumnos catalanohablantes obtienen el título de Graduado en Educación Secundaria en unos porcentajes tan abismalmente superiores a los que presentan los castellanohablantes? Si recurrimos a una evaluación externa, objetiva y contrastada como es PISA, ¿qué justifica entonces las diferencias de rendimiento que en estas pruebas se dan entre unos y otros y siempre a favor de quienes ustedes se imaginan?

¡Es tan difícil imponer una lengua! Cuando a un alumno se le llame la atención por no utilizar el catalán, o por utilizarlo mal, ¿saben los reprendedores en qué idioma se hablará el niño a sí mismo mientras sea regañado?, ¿saben que al círculo profundo en el que las palabras nos consuelan, nos justifican, nos hacen recobrar nuestra estima, ahí, no tienen acceso?, ¿por qué piensan que esos chicos no van a desarrollar los mismos mecanismos de defensa que ellos, los catalanohablantes, crearon cuando un señor llamado Franco se empeñó en que así no debían hablar? De los cuarenta años de dictadura parece que los nacionalistas se han quedado más con la creencia en la efectividad de los métodos que les aplicaron que con el fracaso que esos procedimientos consiguieron.

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