AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 17 Febrero  2006
¿Por qué 'por la unidad de España'?
Iñaki Ezkerra El Correo 17 Febrero 2006

Un tren para españa
IGNACIO CAMACHO ABC 17 Febrero 2006

Todo está pactado
Agapito Maestre Libertad Digital 17 Febrero 2006

Tregua, sonrisas y lágrimas
JUAN PEDRO QUIÑONERO  ABC 17 Febrero 2006

Lo que nos espera
CARLOS HERRERA ABC 17 Febrero 2006

Ahora, Euskal Herria
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 17 Febrero 2006

¿La paz o la libertad?
Germán Yanke Estrella Digital 17 Febrero 2006

El guiso de Juan Palomo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 17 Febrero 2006

Hemos derrotado a ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 17 Febrero 2006

LA TRAICIÓN YA ESTÁ PREPARADA
Editorial minutodigital 17 Febrero 2006

¿Se encuentra amenazada España?
José Manuel Rodríguez Pardo minutodigital 17 Febrero 2006

La Democracia secuestrada: Zapatero ha convertido el Parlamento en una vulgar asamblea
Federico Quevedo elconfidencial 17 Febrero 2006

Ni entereza, ni sensibilidad
Antonio Jiménez elsemanaldigital 17 Febrero 2006

Piqué chantajea a Rajoy, que pese a todo no se puede librar de él
Pascual Tamburri elsemanaldigital 17 Febrero 2006

Sobre la lengua catalana
Amando de Miguel Libertad Digital 17 Febrero 2006

Soberanía hay una
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 17 Febrero 2006

Cambios en el destino de Jon Juaristi
Por Horacio Vázquez-Rial Libertad Digital 17 Febrero 2006

Múgica defiende sus atribuciones en Cataluña
R. N. La Razón 17 Febrero 2006

ETA coloca otra bomba horas después de que HB tilde de «especulación» una tregua
R. N. / J. Arias Borque La Razón 17 Febrero 2006

EL FORO ERMUA PIDE A LOS CIUDADANOS QUE SE MOVILICEN
Minuto Digital 17 Febrero 2006

CaixaNova niega la voz a las víctimas del terrorismo
Minuto Digital 17 Febrero 2006

¿Por qué 'por la unidad de España'?
Iñaki Ezkerra, escritor y portavoz del Foro Ermua El Correo 17 Febrero 2006

El Foro Ermua ha convocado una concentración para este sábado a las doce y media en la plaza bilbaína de Moyúa con el fin de leer públicamente el manifiesto 'Por la unidad de España, por la igualdad y la solidaridad de todos los españoles'. Aunque los motivos para convocar un acto así resultan más que obvios en un contexto político -como el que vivimos- marcado por la subasta estatutaria en la que los nacionalismos catalán y vasco pujan con temerario entusiasmo y donde los gritos al alza se confunden con los órdagos, que -como bien se sabe- son de otro juego distinto, habrá todavía quien se pregunte por la necesidad de dicha movilización. ¿Y por qué 'por la unidad de España'? ¿Hay una amenaza real de división de nuestra nación? ¿Estaremos incurriendo en el catastrofismo del que nos acusan los nacionalistas, que son por otra parte y curiosamente los mayores catastrofistas del mundo pues todas sus reclamaciones se formulan desde el alarmista e injustificado miedo a perder hoy sus señas de identidad como su pureza sanguínea ayer?

Para empezar, conviene dejar claro que la necesidad de concentrarse por una causa, cualquier causa, no es sinónimo de discurso catastrofista. Con ese argumento quedaría invalidada toda la vida democrática. Nada podría reclamarse por miedo a ese sambenito. A esto hay que añadir la puntualización de que el catastrofismo no es un mal absoluto aunque Zapatero haya hecho de él un híbrido entre fantasma de tabú y muñeco de budú. Porque hay cosas tanto o más graves que el catastrofismo como es la irresponsabilidad. En España quizá haya en efecto un superavit de alarmistas (los nacionalistas, como digo, sin ir más lejos) pero asimismo un excedente tan alto de optimistas que también son como para echarse a temblar. Uno tiembla en efecto cuando se percata de que ese optimismo no está muy racionalizado y se resuelve frívolamente en dos tesis tan opuestas como frágiles. Los optimistas unas veces argumentan que 'los nacionalistas no desean romper España' y otras que 'si los nacionalistas desean romper España ya habrá previsto la adecuada táctica Zapatero para detenerlos'. Uno por otro, los optimistas dejan la casa de las incertidumbres y los disparates sin barrer.

Para acudir a la concentración del Foro Ermua por la unidad de España, la igualdad y la solidaridad de todos los españoles tendría que bastar una sola razón: que defender esa idea democrática -tan democrática como que sobre ella se asienta nuestro propio sistema de libertades- es hoy un asombroso motivo de descalificación y persecución en el País Vasco. Además de los que son capaces de asesinar están los que acosan y tergiversan, los que identifican infantilmente a España y a quien se siente a gusto en ella con el fascismo o el franquismo. Esto es, aparte de moneda común en los medios sociales y los de comunicación controlados por el nacionalismo, un ridículo despropósito porque España es el proyecto en el que ya estamos instalados mal que les pese a los nacionalistas y eso equivaldría a decir que hoy vivimos en un régimen semejante al de Mussolini o al de Franco. De tanto que se usan gratuitamente las palabras 'franquista' y 'fascista' se han devaluado en Euskadi. Hace unos días me bastó oír la retransmisión en la ETB 1 del último partido de fútbol jugado en San Mamés entre el Athletic y el Real Madrid para cazar al vuelo entre las voces del público unos insultos dirigidos al equipo visitante que llegaban al delirio: '¿hijoputa, fascista, español!'. Mucho me temo que el mundo de la política y el del fútbol adolecen de la misma falta de rigor terminológico al calificar al adversario. En Euskadi el fútbol se politiza y la política se futboliza. Las descalificaciones que se oyen en el debate político contra los que defendemos la España constitucional distan a menudo muy poco en confusión léxica y en simplismo semántico-ideológico de los grititos del clásico hincha energúmeno de la Catedral.

Quien no esté dispuesto a dar cuentas del estanco o de la lotería o de la alcaldía de pueblo que regentó en el franquismo y que constituirían un gran material políticamente esclarecedor, que se siente en el pupitre por favor para aprender cómo puede existir un espacio cívico e ideológico de defensa de la unidad de España sin incurrir en la perversión franquista ni en la nacionalista siquiera. En un discurso que recupere ese espacio legítimo está ahora trabajando el Foro Ermua. Hablo del mismo espacio en el que se movieron Azaña, Prieto, Unamuno, Ortega, Giner de los Ríos y hoy Gustavo Bueno, que estará en la concentración de Moyúa. Hablo de la España que cantaron y nombraron sin complejos Cernuda y Blas de Otero así como los tres poetas del martirio: Hernández, Lorca y Machado. Hablo de ese mismo espacio que generó o regeneró la Transición y que es el que acota no Franco sino las Cortes de Cádiz. La unidad de España está antes profundamente ligada a toda nuestra tradición liberal, ilustrada y republicana que a una Dictadura que por mucha unidad que proclamara no sólo dividió España sino también a los españoles.

Nuestro objetivo no es defender una patria esencialista como la de Arana para los vascos, sino una realidad tangible para el individuo, para todos los españoles como ciudadanos y sujetos de derecho que somos; la realidad garantizada por la Constitución del 78, que nos ha dado un progreso y una libertad sin precedentes. Nuestro objetivo no es hacer catastrofismo aunque tampoco -obviamente- optimismo oscurantista. Es decir, en voz clara y alta, que nos sentimos bien en la España constitucional, que valoramos sus éxitos que han cambiado en treinta años nuestras vidas de un modo insólito y que estamos realmente hartos de que los nacionalistas lleven esos mismos treinta años cuestionando agresivamente ese proyecto cumplido y real de libertad y progreso, o sea negando lo evidente. Ellos son los que recurren al catastrofismo y al falso victimismo para legitimar su proyecto irreal. El nacionalismo vasco nos quita Andalucía, nos quita Cataluña, nos quita Madrid, nos quita Valencia, nos quita España para darnos a cambio lo que ya tenemos: Euskadi. Y eso nos parece entre otras cosas un mal negocio. ¿Tan raro es que no nos guste ese mal negocio y que queramos decirlo en la plaza que ocupan todos los fines de semana impunemente los enemigos de la democracia?

Un tren para españa
Por IGNACIO CAMACHO ABC 17 Febrero 2006

LA cita es un café del Paseo de Gracia, en el que camareros de piel tostada hablan castellano con acento de Suramérica. «Diles a éstos lo de la inmersión lingüística», me espeta socarrón mi interlocutor, un andaluz que lleva más de una década dando clases de Humanidades en un instituto de Barcelona. «Han venido a España confiando en la ventaja del idioma y se encuentran con los fundamentalistas de la Generalitat y sus formularios de control. ¿Te has fijado que ahora ya nadie dice eso de que son catalanes todos los que viven y trabajan en Cataluña? Claro, es que a esta gente no les quieren dar carta de ciudadanía».

Mi amigo está harto de coles. «Oye lo que te voy a decir: estoy pensando seriamente en volver a Andalucía. Prefiero el clientelismo de Chaves viviendo en mi tierra. Aquí ocurre lo mismo, y encima te hostigan si no eres de los suyos. Al principio creí que con el PSC en el poder se suavizaría un poco, pero Maragall y sus pijos de Sant Gervasi han resultado tan nacionalistas como los de CiU, y encima con mala conciencia. Yo esto cada vez lo aguanto menos. Y no es tanto por el catalán, que lo hablo y escribo correctamente, aunque no me da la gana de usarlo; no, es que de algún modo hacen que te acabes sintiendo ajeno si no compartes sus sentimientos nacionales. ¿Tierra de acogida? Jeje, siempre que te acojas a sus códigos de valores».

«De verdad, se me hace pesada tanta gaita, tanta construcción nacional, tanto ombliguismo. Es como un pensamiento único por todas partes, un verdadero mobbing social. Y encima hay que aguantar todo el rato la cantinela de que en Andalucía pagan el cambio de sexo y en Extremadura los ordenadores en las escuelas. Coño, es que en Extremadura no hay dos canales de televisión autonómica, ni en Andalucía hay mossos d´Esquadra ni se gasta tanto dinero en propaganda lingüística. Y lo de las autopistas de peaje; pues hace treinta años, cuando aquí ya las tenían, nosotros íbamos por carreteras infectas y los nuestros se venían a Sants con la maleta amarrada con guitas. Que te cansas, hombre, que te cansas. Barcelona es preciosa, se vive bien, pero llega un momento en que la matraca se vuelve asfixiante, porque todo tu entorno está en lo mismo y si no compartes todo eso acabas pareciendo un marciano».

«No, no es cuestión de presión idiomática, al menos aquí en Barcelona el bilingüismo se lleva con cierta normalidad, aunque a veces molesta que hables en castellano y te contesten en catalán con terquedad, sobre todo en la administración. Es otra cosa, ya te digo, es la presión que te sobreviene si no participas del sistema general de valores. Y si te da el arrebato y te pones borde, te llegan a decir lo que le dijeron a un taxista aragonés que me llevó un día, y que estaba también hasta las trancas: que cada media hora sale un tren para España. ¿Sabes? Cualquier día lo tomo...».

Tregua de ETA
Todo está pactado
Agapito Maestre Libertad Digital 17 Febrero 2006

No lo dude, señora Fernández de la Vega, su presidente no quiere respeto. Eso es algo demasiado grande. Las víctimas, por el contrario, sí aspiran al respeto. Acaso por eso irán a verlo a La Moncloa. Sin embargo, yo no acabo de entender la visita. Pobres víctimas, pobres ciudadanos, estamos siendo apaleados por Zapatero, pero aceptan, aceptamos, visitarlo sin saber muy bien por qué y para qué. Son las inercias, las últimas de lo que una vez fue la vida democrática de España, para quienes creen que vivimos en una nación normal. Rescoldos para agotar la esperanza de una vida democrática. Falso. Sí, todo es ridículamente falso, apelmazado y amanerado. Todo está ya pactado. Todo está ya decidido. Todo tiene fecha de caducidad. Zapatero lo sabe, pero no se conforma con mantenernos alejados de su poderío. Quiere sensaciones más fuertes. Su resentimiento esta ansioso de venganza. Sin pudor y sin miramiento con sus súbditos, nos obliga a caminar de rodillas. ¡No quiere oír hablar de respeto, no, sólo de obediencia!

Unos, como Peces-Barba, se retiran, porque saben que será duro, durísimo, el porvenir. Otros, como Bono, el inmoral Bono, declara que sabe poco del asunto, pero lo que ha llegado a sus oídos no es bueno. Otros, como Jordi Sevilla, un ministro de algo que sólo es un residuo, escribe una cartita meliflua a El País simulando que existe una Administración Pública, cuando la muerte de la Función Pública española ha sido certificada por sus correligionarios y los nacionalistas en el Congreso. ¿Sabrá este señor quién fue Max Weber?

Todo es engaño. Hasta el PP, me atrevo a decir, "hace que hace" con las firmas, desde que perdió definitivamente la batalla de la estrategia.

Por lo tanto, no estamos próximos al fin, claro que no, porque todo está ya roto. Fragmentado. España no tiene pulso. Está muerta. Zapatero lo ha entregado todo. Sólo falta saber si Galicia llegará a tiempo en esta legislatura, la última de lo que fue una democracia, para definir su nación.

Pero, ay, las víctimas, los genuinos ciudadanos de España, visitarán a Zapatero. Se engañan, o mejor, nos engañamos. Llegan tarde, en realidad, todos los españoles llegamos tarde, muy tarde, a lo pactado con ETA por el mayor enemigo de España. Excepto los estultos y los inmorales, apenas hay nadie que no sepa ya que todo está perdido. Zapatero le ha concedido a los terroristas lo que pedían: dos mesas de negociación y la aprobación de un Estatuto para el País Vasco semejante al de Cataluña. Eso es todo. La nación ha muerto. El Estado democrático ha desaparecido. Lo que se aprobará en las Cortes será tan funesto como el Estatuto catalán, que día a día, hora a hora, está aprobándose en el Congreso de los Diputados, mientras el PP, insisto, recoge firmas para "hacer que hace".

La democracia se está desangrando. Estamos asistiendo a la muerte del Estado democrático y todo parece normal. La tragedia no ha hecho nada más que comenzar.

A pesar de todo, estaré el día 25 en la manifestación de la AVT. Nuestra última esperanza.

Tregua, sonrisas y lágrimas
Por JUAN PEDRO QUIÑONERO  ABC 17 Febrero 2006

«¿La paz, pronto, en el País Vasco?», se pregunta desde Laussane 24 Heures, que agrega, inmediatamente: «La paz, ¿a qué precio?». A juicio del diario suizo, ETA o sus portavoces podrían «celebrar triunfalmente el Aberri Eguna la semana que viene».

En el País Vasco francés, Sud-Ouest prefiere insistir en el último atentado etarra, en Urdax, y califica de «dantescas» las destrucciones, dando mucho espacio a las reflexiones de los vecinos: «Un asco», «horrible», «¿cómo hablar de estrategia ante horrores de este tipo?», «siguen cobrando el impuesto revolucionario». Como conclusión, Sud-Ouest comenta: «En el contexto político actual, la gente de Urdax se declara muy escéptica».

En París, Le Monde utiliza una prosa muy matizada para afirmar que el Gobierno pudiera ser favorable a una de las reivindicaciones básicas de ETA: convocatoria de un referéndum que decidiese la suerte definitiva del País Vasco. Le Monde describe de manera muy minuciosa las maniobras tácticas gubernamentales, haciendo suya «la idea directriz propuesta inicialmente por Batasuna» de convocar dos mesas negociadoras distintas y paralelas, en una de las cuales pudieran estar el Gobierno y ETA.

En Londres, Financial Times da por supuesto que Zapatero está negociando con ETA, pero parece tener menos clara la evolución del proceso en curso, ya que, insiste, «ETA, que ha matado a 817 personas desde 1968, todavía no ha dado una respuesta positiva».

A la espera de acontecimientos, los «frentes» de compromisos internacionales no aportan ningún consuelo. En Le Figaro destaca un reportaje afirmando que Hugo Chávez «está militarizando la sociedad venezolana, en detrimento de las libertades». Por su parte, Liberation afirma que en la Turquía de Erdogán, aliado de Zapatero en la crisis de las caricaturas de Mahoma, los intelectuales vuelven a ser perseguidos por el Estado por desenterrar la historia del genocidio armenio.

Siempre nos quedará Federico García Lorca. Le Monde comenta con entusiasmo un nuevo oratorio consagrado al «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías», concebido por Vicente Pradal, acompañado de María Luna, entre otros. En el tono épico/místico propio del caso, Le Monde se queda extasiado ante un espectáculo «donde la muerte es la única superviviente». ¿Por qué Galdós, Baroja, Azorín, Valle, Unamuno, etcétera, no han tenido nunca en Francia el éxito de Lorca? País.

Lo que nos espera
Por CARLOS HERRERA ABC 17 Febrero 2006

ESTÁN los cohetes debidamente afilados para silbar por los cielos de España en cuanto la ETA proclame la tregua más anunciada y esperada de nuestra historia reciente (se lo ha filtrado Maragall a diarios catalanes como sutil venganza por la que le tienen montada en el PSOE). Las voces suspicaces serán pocas: los que se atrevan a manifestar el resquemor de tanto acuerdo misterioso recibirán el linchamiento de los entusiastas tartufos con los que se maneja este Gobierno y el desprecio de los corifeos profesionales que ahí andan bailándole el agua a Rodríguez y los suyos. No bastará con que se exprese alegría por el hecho en sí de un «alto el fuego»; habrá que brindarle a los negociadores la carta blanca absoluta al efecto de que configuren el escenario que precisen. ¡Nadie le deshaga a Rodríguez su arcadia soñada!: cesa a ETA, desdibuja el Estado, difumina al PP.

Nos espera un escenario que ya se adivina en los silencios de sus protagonistas y en las bravuconadas del lado de los asesinos: tregua cualquier día, inmediata puesta en marcha de dos mesas, una de pacificación y otra de normalización, adhesiones inquebrantables de la sociedad civil, recuperación de Batasuna, pacto entre éstos y los socialistas, calendario de excarcelación de presos, y esfuerzos titánicos por mantener al PP al margen de todo el proceso. Dando colorido a todo el curso de acontecimientos no faltarán manifiestos de cursis redomados que apelarán a la armonía universal y al angelismo hipócrita para dar soporte a la causa. Poco les importará a todos esos pasteleros -que ya se anuncian a dos esquinas vista- que toda esta serie de acontecimientos se haya pactado antes de la tregua: este es un juego de pactos en el que no se habla como consecuencia de una parada de actividades terroristas, sino que los terroristas paran como consecuencia de lo que se ha hablado y de los gestos que ha escenificado el Gobierno. Por ello mismo es legítimo pensar que toda esta maniobra no hace sino darles parte de razón a los asesinos al concederles algunas de las cosas por las que, teóricamente, mataban. Hay quien asegura, por el contrario, que el Gobierno es consciente de que éste es un largo sendero de años y que su deber, fundamentalmente, consiste en declararle al pueblo español sus intenciones y sus límites e, inmediatamente, llamar a consultas a Mariano Rajoy para afrontar este asunto por colleras.

Más parece que se trate de un capítulo de buenas intenciones que de otra cosa: si Rodríguez, efectivamente, acuerda con el PP aquello que vaya a negociar en una mesa de toma y daca, obrará dignamente como hombre de Estado, pero si juega a lo que viene jugando desde que llegó al poder en aquél rebote extraño -aunque explicable- del 14-M, le hará un flaco favor a su propia patria, ésa de la que tanto habla últimamente. Hasta ahora sólo ha respondido con el silencio cuando se le ha requerido desde la oposición o cuando el recrecido Otegui diseña desde Anoeta un escenario en el que asegura que «lo fundamental es la autodeterminación». Nada, Rodríguez no dice nada. Suelta, si acaso, una par de pamplinas marca de la casa y se vuelve a su política de retos cercanos y menores, con lo que sólo queda encomendarse al Altísimo para que el futuro de los constitucionalistas en el País Vasco no pase a ser el mismo que el de uno del Opus en Arabia Saudí. El Partido Popular, entretanto, sigue con su despiste, con sus ocurrencias y con su desorganización, con sus peleas internas y con sus iniciativas -como la de la recogida de firmas- absolutamente absurdas. ¡Cómo lo estará haciendo que aun teniendo delante a un Gobierno que es un permanente insulto a la inteligencia no pasa de empatar en las encuestas!     www.carlosherrera.com

Ahora, Euskal Herria
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 17 Febrero 2006

Mientras Otegi enumera en rueda de prensa los objetivos de ETA como quien los da por hechos, los catalanes siguen redactando su Constitución particular, no necesariamente contraria en todos sus artículos a la todavía común, pero, desde luego, globalmente anticonstitucional. Como dije desde el comienzo del proceso, Cataluña está en período constituyente con el amparo del partido socialista, y si los expertos no se enteran es porque nunca han sabido que los textos salen de la vida.

El proceso del nuevo Estado está ya en marcha en Cataluña y ya se nos anuncia el «escenario» para el País Vasco. Porque la negociación con ETA es simplemente la preparación de un escenario similar al catalán para poder redactar el Estatuto/Constitución de Euskal Herría. Se trata de que en la mesa de partidos vascos (¡el ámbito vasco de decisión!) esté Batasuna y, de este modo, se pueda redactar «democráticamente» el nuevo Estatuto con la oposición, por supuesto, del PP. Así pues, también en el País Vasco se utilizará la disculpa de la «renovación» del Estatuto para dar a luz una Constitución vasca de tal modo que al fin de esta legislatura José Luis Rodríguez Zapatero podrá decir con orgullo que ha respondido a las exigencias de los nacionalistas vascos y catalanes al poner en pie el Estado «plurinacional». Luego vendrá Galicia, no se preocupen. Hay que seguir el mismo orden que en la República.

¿Acaso no nos había prometido José Luis Rodríguez Zapatero esto que alguno dimos en llamar, con gran escándalo para algunos hipócritas, un «cambio de régimen»? Era el pacto de Zapatero con los nacionalistas: el poder a cambio de la superación del régimen autonómico: la Segunda Transición.

Hay que reconocer que desgraciadamente tenía razón José Luis Rodríguez Zapatero al pensar que en una sociedad de relativistas la nación es un concepto relativo. Sabía que basta con adornarlo un poco para que la gente trague en cuanto se disimulen un poco las cosas, como ha sucedido con el preámbulo de la cripto-Constitución catalana. Cuestión esta de la nación que no va a suponer problema alguno a la hora de redactar el Estatuto/Constitución vasco. No será cuestión, digo, porque en el País Vasco los nacionalistas han preferido siempre hablar de «pueblo» vasco, que es concepto más radical y etnicista. Para ellos, la nación es una obviedad que emerge del pueblo vasco. Así que la redacción de la cripto-Constitución no tendrá ni el problema de la definición de nación ni el de la financiación, que está resuelto con el Concierto. Será coser y cantar.

En esta perspectiva de un nuevo Estado en el que la autodeterminación se da por supuesta, ¿por qué habría de poner pegas ETA/Batasuna/Partido Comunista de las Tierras Vascas?

¿La paz o la libertad?
Germán Yanke Estrella Digital 17 Febrero 2006

La “memoria histórica”, que tanto se mienta últimamente, es un fantasma. La memoria es personal, subjetiva, sometida a la cabeza y al estómago del memorioso. La Historia, por el contrario, no es lo que se recuerda sino lo que realmente ocurrió; es, aunque interpretable, objetiva. Junto a la historia del franquismo bulle entre nosotros la memoria de cada cual
—a menudo sentida, imaginada, mistificada— tratando de convertirse, para ser algo más, en “histórica”, obligadamente compartida, impuesta.

Ahora, ante el más que probable comienzo del diálogo con la banda terrorista ETA, oigo decir al presidente del PNV que las víctimas del terrorismo deben ser bien tratadas y recordadas, no como las del franquismo. Añado algunos comentarios leídos o escuchados a dirigentes del PSOE y de algunos otros partidos que colaboran en él: se trata en este momento de terminar con “una lacra” del franquismo, se debe combatir un terrorismo “enraizado” (no se sabe bien si por sus apoyos o por su resistencia) con “imaginación” y no como lo hacía el franquismo, etc. Se diría que la llamada “memoria histórica” del franquismo es, más que memoria, más que Historia, demasiado a menudo una disculpa.

Pero, ya puestos, aporto otra posibilidad. Ahora que se habla tanto de paz, que no sea la del franquismo, para la que sus oponentes, con justicia, reprochaban su falsedad, o su insuficiencia, por la falta de libertad. No falta “paz” en el País Vasco —ni en España entera— porque exista ETA, que no supone una guerra, sino el embate del totalitarismo violento. Lo que muchos ciudadanos echan en falta es la libertad, y de lo que quieren olvidarse es del chantaje, de la amenaza, de la presión terrorista, del ataque a sus bienes y del peligro de males mayores.

El “inicio del principio del fin” no debería concebirse de otra manera que como la restauración del orden constitucional y la libertad, que evidentemente exige la desaparición del terrorismo o, de modo más realista y exacto, la batalla radical contra él. La paradoja es que, por lo que vamos sabiendo, el diálogo no se plantea como hipotéticas medidas de gracia tras el desistimiento de los violentos por el triunfo del Estado, sino, dígase claramente, como la búsqueda de cauces para la presencia institucional de los aparatos políticos de la banda (Batasuna y las futuras elecciones) y la revisión de ese mismo orden institucional en el País Vasco (propuesta de “mesas”, “derecho a decidir”, etc.).

En todo este asunto hay un evidente secretismo que va mas allá de la prudencia con la que se deben manejar situaciones como las que vivimos. Pero no callan todas las voces y escuchamos, por un lado, que no habrá paz por presos —que no es hoy por hoy pretensión principal de ETA, con lo que se diluye la prueba más eficaz de una posible disolución de la banda—, pero sí que es preciso buscar “un proceso de aterrizaje” de Batasuna y sus organizaciones afines. Y leemos y oímos a dirigentes socialistas vascos que, además, hay que explorar vías como la de los referendos de Québec (como subterfugio de la autodeterminación) y procesos como el catalán, que incluiría la vieja y doble pretensión de sacar al PNV del Gobierno vasco y tratar de iniciar una nueva etapa con una suerte de “nueva Batasuna”. Quizá todo ello, que refleja a mi juicio bien este “proceso”, no sea para algunos un “precio político”, pero sí es evidentemente un “coste político” para los ciudadanos que anhelan la libertad y que quieren que ETA desaparezca precisamente para ser libres.

Por qué no informa el presidente del Gobierno al líder de la oposición?, nos hemos preguntado muchos durante el mucho tiempo en el que Rodríguez Zapatero ha venido hablando de esperanza, de la información reservada que disponía, de signos evidentes e impresiones fundadas. No resulta impensable que el presidente del Gobierno le pusiera al tanto al señor Rajoy de informes sobre la debilidad de ETA, del acoso policial constante, del desánimo de los terroristas y de un previsible desistimiento tras el que se podrían tomar, con las debidas garantías y el suficiente tiempo, medidas de gracia. Pero si se trata de contarle al presidente del PP que, aprovechando la circunstancia, hay que echar al traste la Ley de Partidos, cambiar —precisamente por el contexto— el texto del Estatuto de Gernika, propiciar un cambio institucional y darle un empujón en el escenario vasco a su partido (aunque le añadiese que también, en el fondo, al PNV), se entiende mejor el secreto. O la vergüenza.

Por todo ello, no sólo por la gravedad de las cuestiones que se están poniendo encima de la mesa, sino también para disipar estas dudas, el presidente debería entrevistarse con urgencia, antes que con cualquier otro responsable político, con Mariano Rajoy y explicarle la situación con detalle. La situación, digo, porque los planes, en esto, deberían hacerlos entre los dos.

El guiso de Juan Palomo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 17 Febrero 2006

Esto es volver a 1977. Lo cual significa inaugurar un nuevo proceso constituyente con una diferencia respecto al que condujo a la actual Carta Magna. En este segundo itinerario lo que se plantea ya no es una negociación parlamentaria global seguida de una decisión también global, sino un guiso a la vasca, algo así como el famoso guiso de Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Lo han expresado en su literatura volandera los nacionalistas abertzales: “Resolución del conflicto sobre la base del principio democrático de reconocer a la ciudadanía vasca su derecho a decidir y que decida lo que quiera”. Nada se descubre recordando que eso significa referéndum de autodeterminación. El portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, se ha manifestado con una contundencia y claridad que deja con el trasero al aire a don José Luis Rodríguez Zapatero, ese señor que todavía preside el Gobierno central y ha procurado responder con evasivas, es decir, no responder, a las preguntas que Mariano Rajoy le dirigió en el Congreso de los Diputados, este pasado miércoles, sobre la realidad o no de los precios políticos a cambio de la llamada paz.

Corremos el riesgo de ser vendidos a los nacionalismos, queramos reconocerlo o no. Vascos o catalanes, da lo mismo. Tal vez la cuestión catalana adopte un giro más suave si, como parece, cae Maragall y arrastra consigo a Carod-Rovira. Esta última es una operación a plazo. Felipe González, sin dar la cara, ha emergido de su zona de sombra para acercarse a Jordi Pujol y pedirle —convenciéndole— un entendimiento entre Artur Mas y Zapatero. Mas obedeció la consigna del líder en reposo, Jordi Pujol, y pactó con ZP una versión atenuada, pero siempre peligrosa, del Estatut. Y en ésas estamos.

Pocas dudas admite ya la circunstancia de que va a haber una declaración de ETA sobre abandono de la violencia. Pero abandono sub conditione. Abandono previo pago de su importe, ya podemos imaginar cuál. Sigue sin hablarse de entrega de las armas ni control de su paradero oculto. Un desenlace a la irlandesa, pero sin irlandeses y, sobre todo, sin británicos capaces de saber exigir garantías de esa supuesta paz.

Eso sí, en el llamado Euskadi habrá una “mesa de partidos”, con los proetarras de acuerdo con los socialistas de Patxi López, el personaje que, junto a Eguiguren, el interlocutor de Batasuna, barrió a Nicolás Redondo Terreros y acabó con el partido que quiso acordarse de Indalecio Prieto para, a su vez, hacer memoria de que “esto” todavía se llama España. Bueno, se llamaba.

Todo parece una conspiración, una componenda ETA-Batasuna-PSE, sin que falte en el cóctel IU, cuya dirección federal, en comisión permanente, ha alumbrado un documento que propone la creación de dos mesas de “diálogo resolutivo” en Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca. En ese documento, para abundar en lo mismo que sabemos, se postula “el derecho de todos los pueblos a decidir, lo que implica, llegado el caso, la modificación del ordenamiento jurídico-político actual”. Bonita manera de denominar el cambio de modelo de Estado, la reconstitución en el sentido irónico de la palabra. Se han lucido Llamazares y sus adláteres. Se ha lucido Madrazo con su sucursal de Ezker Batua.

A la conspiración aludida le llaman Eusko Alkartasuna y el sindicato LAB (aquí Rafa Díez Usabiaga, ETA en estado puro) “proceso de negociación integral”. Integral, que nada falte. Un pan con todos sus ingredientes naturales. Y por si algo faltaba, alabaron o valoraron muy positivamente la labor que realiza, en su línea de proyecto, el Parlamento europeo. Lo que quedaba por oír.

Qué habría dicho Enrique Líster si hubiese sabido lo que el tiempo reservaba a aquella España que recuperó, cuando Franco murió, y a cuyo conjuro se estremeció emocionado porque volvía a pisar, como dijo, “el suelo de la patria”? El hombre de la pistola que valía más que un verso de Antonio Machado (“si mi verso valiera tu pistola”) jamás hubiese imaginado que un Zapatero se apostaba al fondo del camino, en su último recodo.

Hemos derrotado a ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 17 Febrero 2006

ESTAMOS ganando al grupo terrorista ETA. Creo necesario subrayar esta obviedad, oscurecida por la liturgia de ruido a la que con fruición nos entregamos en este país de forma cíclica.

Estamos ganando a ETA porque el grupo terrorista ha tenido que renunciar a los objetivos que se planteó como innegociables y cercanos desde su creación. Hagamos un poco de historia. El grupo terrorista surgió para derrotar al Estado español y crear un Estado vasco independiente, nacionalista y socialista. Con ese fin seleccionó de forma concienzuda a sus primeras víctimas. Asesinó a guardias civiles, a policías y al presidente del Gobierno, porque eran los símbolos del Estado en aquel momento. Asesinó más en la democracia que en la dictadura porque el régimen de Franco no le repugnaba por su autoritarismo, como a los demócratas, sino porque era un obstáculo para conseguir su fin: sustituirlo. Asesinó a políticos de la UCD, del PP, de UPN y del PSOE porque quería aniquilar la ideología que representaban y anular a sus posible seguidores, porque eran un obstáculo para sus delirios. Asesinó a personas presuntamente relacionadas con la droga o a ingenieros de centrales nucleares porque pensaba que con esos crímenes se ganaba la simpatía de la población contraria a la droga o a la energía nuclear. Asesinó e intentó asesinar a periodistas porque en su proyecto totalitario no caben los ciudadanos libres, es decir, informados, cercanos a la verdad. Asesinó a miembros de colectivos cívicos por su capacidad de liderazgo y por remover a una población que el proyecto terrorista quiere silente, sumisa y entregada. Y así.

Bien, en todos esos objetivos ETA ha fracasado estrepitosamente. En estos desafíos los demócratas hemos ganado a los terroristas. El Estado español sigue existiendo, los partidos que quiso aniquilar gozan de buena salud -aunque podrían mejorar, la verdad-, los periodistas contamos lo que vemos y nos aguantamos el miedo -no todos, bien es cierto-, cada vez hay más ciudadanos dispuestos a no callarse y menos a gritar «ETA, mátalos», y, sobre todo, la guerra civil, el baño de sangre que hubiese supuesto responder a ETA con sus misma moneda, no se ha producido, en lo que constituye un caso único en todo el mundo en los países que han sufrido la programación de la muerte y el odio que significa el terrorismo. En ningún sitio estaba escrito que las cosas tuvieran que ser como han sido, podían haber discurrido de otra forma.

¿Por qué entonces este guirigay? Hay, sin duda, errores del Gobierno, estrategias de la oposición y el derecho a estar mosqueados que tienen muchas víctimas. Pero todos estos problemas deberían ser menores respecto del fundamental: hemos derrotado a ETA. Ahora se trata de ponerlo a limpio.

LA TRAICIÓN YA ESTÁ PREPARADA
Editorial minutodigital 17 Febrero 2006

Los persistentes rumores del anuncio inmediato de una tregua por parte de ETA, aceleran los preparativos para la puesta a punto de la hoja de ruta que ha trazado la alianza nacional-socialista.

Inmediatamente se anuncie la tregua, la izquierda y el separatismo ya tiene preparada una cascada de declaraciones de sindicatos, asociaciones, ONGs e intelectuales, cuya voz será convenientemente amplificada por los medios de comunicación afines, solicitando del gobierno que aproveche esta oportunidad para la paz. Naturalmente el gobierno, oirá este “clamor popular” y someterá a la anuencia del parlamento el comienzo de la negociación. Lavada así la cara ante la opinión pública, que olvidará todos los sucios tejemanejes previos del gobierno y ETA, podrá culpar al PP de estar solo y no querer la paz.

Seguidamente se constituirán las ya famosas dos mesas de negociación. La política y la militar, en lenguaje batasuno. Una para partidos, para que todos los interlocutores de la sociedad vasca “sin excepción” puedan decidir el futuro de los vascos. Naturalmente en esa mesa estará una Batasuna, que es lo mismo que ETA, pero que por arte de mágica manipulación será legitimada para ser una voz más del pueblo vasco, porque “todos los proyectos políticos se pueden y se deben defender”. Naturalmente en esa mesa se logrará el consenso de separatistas y socialistas para que sea la sociedad vasca, ahora ya libre y en paz, la que decida su futuro. Traducido; que los españoles no tenemos nada que decir sobre una parte de España y que se redactará otro estatuto pre-independentista.

Y paralelamente la otra mesa, la “militar”, en la que sentará ETA, aunque sea lo mismo que Batasuna, para negociar las condiciones de su abandono de las armas y el futuro de sus presos, llegará a lo que todos sabemos se va a consumar, la liberación de los asesinos de ETA, bien vía amnistía unos o por beneficio penitenciario otros. Según lo manchadas que tengan las manos de sangre.

En 1977 se concedió una amnistía total para los asesinos de ETA y además se diseñó un sistema constitucional que dio a Vascongadas una autonomía con la que jamás había soñado. A pesar de ello los separatistas siguieron su camino sangriento hacía la independencia. Hoy nuevamente se va a ceder frente a ellos, otra amnistía total de facto y más autogobierno, que tampoco servirá para que paren en su marcha hacía la independencia.

Y lo peor de todo es que una sociedad española aburguesada, insolidaría, carente de principios y de sangre para defenderlos parece dispuesta a tolerar que el terrorismo y la violencia consigan una victoria más en su guerra contra España. Si se consuma esta rendición infame que se edifica pisoteando los cadáveres de las victimas de ETA y consintiendo que se derriben los vínculos de unión entre españoles, la única respuesta digna del pueblo es no consentir semejante traición. La pregunta es si un pueblo, que históricamente ha estado siempre a la altura de las circunstancias en las horas críticas para España, volverá a estarlo en esta ocasión.

¿Se encuentra amenazada España?
José Manuel Rodríguez Pardo minutodigital 17 Febrero 2006

Durante más de treinta años España ha sufrido atentados del terrorismo nacionalista vasco, a los que parecen haberse unido los últimos tiempos terroristas mahometanos. Tales circunstancias pueden poner en cuestión si la existencia de España se encuentra amenazada. Pregunta desde luego novedosa en su formulación, pues durante muchos años las amenazas contra España han sido camufladas por políticos de toda condición como amenazas contra la Humanidad. Los atentados de ETA eran calificados por estos politicastros como crímenes contra la Humanidad, y no contra España, su verdadera finalidad. El Código Penal español no contempla tales amenazas, lo que nos hace pensar que si el terrorismo de diverso pelaje ha campado a sus anchas por España, es precisamente porque no se ha tenido en cuenta que sus objetivos no iban contra una idealizada Humanidad, sino contra España y su realidad política, como destaca Gustavo Bueno en España no es un mito.

Ahora bien, considerando como amenaza toda acción que intenta hacer daño sin que el receptor intervenga en ello, las amenazas terroristas, aunque causan un goteo incesante de víctimas, no son un peligro para España. De hecho, aun siendo una amenaza formalmente, en lo material el terrorismo carece de fuerza para hacer desaparecer una sociedad histórica como España; por eso mismo, hablar de guerra o de paz en lo referente a ETA, que es una banda de delincuentes, no puede ser sino simple metáfora irresponsable, pues la ETA no es un Estado soberano que pueda declararle la guerra a nadie, ni menos aun conquistar territorio alguno. Ahora bien, otras amenazas, aunque formalmente no son reconocidas, sí que implican un peligro en caso de seguir siendo despreciadas. Por ejemplo, existe peligro de desaparición de España si se desprecia la amenaza de su inclusión en una confederación europea (la “Europa de los pueblos” que tanto gusta al PNV) dominada por Francia y Alemania.

No obstante, el terrorismo islamista constituye la principal amenaza externa para España. Pero reducir tal amenaza al 11 M como producto de la guerra de Iraq (versión oficial y sectaria del PSOE con fines electorales) supone ignorar que existe un proyecto secular del islamismo radical para recuperar Al-Andalus (la Península Ibérica dominada por el Islam en tiempos medievales), auténtica actualidad para los musulmanes, cuya cronología sigue en plena Edad Media (la era musulmana se encuentra en el año 1427). Incluso hay quien considera verosímil, sobre todo en el 11 M, que con ellos colabore Francia, prosiguiendo en su intento secular, desde 1808, de acabar con España.

Entre las amenazas interiores destacan no sólo las del terrorismo y el nacionalismo fraccionario ya mencionado en otro artículo, sino las de quienes, aun siendo españoles, desprecian a España, sobre todo personas ligadas biográficamente a la Iglesia católica, institución que no duda en perjudicar y dividir a los Estados para imponer su política ecuménica, incluso mediante sucias maniobras; no hay que olvidar que la organización terrorista ETA nació en un seminario. Y también las amenazas de quienes, desde su estupidez y panfilismo, sin tener en cuenta la realidad política de España, defienden como soluciones a cualquier problema la tolerancia, la democracia, el diálogo o las alianzas de civilizaciones.

La Democracia secuestrada: Zapatero ha convertido el Parlamento en una vulgar asamblea
Federico Quevedo elconfidencial 17 Febrero 2006

Yo sé que decir ciertas cosas me cuesta muchas críticas y demasiadas incomprensiones, pero, si no lo hago, no me sentiría bien conmigo mismo. Todas las semanas acudo, al menos un par de días, al Parlamento. Lo vengo haciendo con cierta regularidad desde que ejerzo esta profesión, ya hace más de veinte años. Nunca, en ese tiempo, he tenido la sensación, como la tengo ahora, de que el Parlamento ha dejado de ser el epicentro de la vida democrática de nuestro país. Miren ustedes que ha habido veces, muchas, en las que el Congreso de los Diputados ha defraudado nuestras expectativas democráticas, pero esto es más grave, mucho más grave, porque de alguna manera, tal y como digo en el título de esta columna, la Democracia ha sido secuestrada por un poder ejecutivo que actúa, con total impunidad, a espaldas de la Soberanía Nacional consagrada en la Constitución del 78.

El mismo presidente que aseguró que haría del Parlamento el centro de la vida política, que gobernaría mirando a los ojos de los ciudadanos, ha hecho que, con su política errática y sectaria, el Congreso se asemeje ahora a una especie de asamblea popular cuya única utilidad es la de ratificar por la vía de la mayoría parlamentaria todo aquello que el Ejecutivo pacta, negocia, vende, intercambia y acepta en cenáculos secretos, despachos privados y encuentros nocturnos y vergonzantes. El Parlamento solo sirve para que Rodríguez se escaquee de las preguntas que le incomodan y la vicepresidenta De la Vega esparza su verborrea por los escaños del PP sin que, a día de hoy, haya respondido con un mínimo de pudor y educación parlamentarias a las preguntas que le hace la oposición. Pero a ella ya le dedicaré algún día las líneas que creo se merece, porque de tanto manosear “carnaza”, rumiar “carroña” y provocar “náuseas” se le deben estar revolviendo las tripas.

Sepan ustedes que, desde que gobierna la nueva mayoría parlamentaria, la vulneración del reglamento de la Cámara es práctica continua y se ha inventado la llamada enmienda percha, es decir, la que presenta un partido –normalmente el PP- y de la que los demás cuelgan las que no registraron en el momento oportuno y que, por lo tanto, deberían ser rechazadas por estar fuera de plazo. La actividad parlamentaria se ha reducido a la Revisión de la Memoria Histórica y otras leyes de menor rango, e incluso se aprueban normas que luego salen publicadas en el BOE con textos distintos a los aprobados por el Congreso, como ha ocurrido con los Presupuestos Generales del Estado. El Parlamento es un puro teatro, una representación patética de la esencia radical del zapaterismo, la expresión sublime de la política del todo vale con tal de sacar adelante los intereses personales de Rodríguez.

Los italianos, que deben ser bastante más listos que nosotros, le han pillado el punto al presidente. Ni Romano Prodi se atreve a hacerse la foto con él, no vaya a ser que le contamine de radicalismo e izquierdismo populista y revolucionario. Y Prodi es de izquierdas. Rodríguez ejerce el radicalismo como fundamento ideológico y el sectarismo como ejercicio de la acción de Gobierno, es un realista para el que la ética pertenece al ámbito de lo privado, y moral y política son términos incompatibles, pero, como decía Rajoy el miércoles en los pasillos del Congreso, “ya se ha quitado la careta”. El presidente le ha negado al PP cualquier información sobre su política antiterrorista, y digo esto con cierto recochineo, porque de antiterrorista tiene lo que ETA de ONG. Esto no había ocurrido nunca en nuestra corta historia democrática. Rodríguez niega información al Parlamento, se escabulle de sus obligaciones como presidente de todos los españoles. Ha convertido el Congreso en un lupanar en el que se comercia con la información a cambio de facturas falsas y cheques sin fondos.

¿Se atrevería hoy Rodríguez Zapatero a mirar de frente a Pilar Elías, María del Mar Blanco, Consuelo Ordóñez, Enrique Múgica, Irene Villa, a su compañera Rosa Díez y decirles a los ojos, sin desviar la vista, que está dispuesto a lograr la derrota de ETA sin condiciones, sin pagar un precio político por la paz? No, como no se atrevió el pasado miércoles en el Parlamento. Lo más probable es que tuviera que desviar sus ojos de las miradas cargadas de profunda tristeza y dolorosa amargura de Mayte Pagazaortundua y Gotzone Mora, antes que reconocer que está dispuesto a pagar un precio político a cambio de que ETA deje las armas. Rodríguez burla la Cámara, hurta información. “Aquí cesan a Fungairiño, dimite Peces Barba, ETA pone bombas y nadie nos da explicaciones”, se lamentaba Rajoy. Es más, se retuerce la ley para acumular las penas de etarras como Henry Parot –“los argumentos de Conde Pumpido son los mismos que utiliza el abogado” del etarra, aclaraba Rajoy- cuando el PSOE sabe, porque lo sabe, que el PP en su día interpretó la ley para que no ocurriera lo mismo con De Juana Chaos y evitar así su salida de la cárcel. Si se quiere, se puede.

Lo grave es que nada de esto forma parte de la razonable discusión parlamentaria, salvo en las sesiones de control de los miércoles, en las que el Gobierno responde a la oposición en turnos de poco más de dos minutos. Es decir, una migaja de democracia, porque cuando se trata de comparecencias para informar en las comisiones correspondientes, entonces el PSOE y sus socios rechazan cualquier petición que surja de los escaños de la derecha liberal. La Democracia secuestrada y en manos de políticos que han hecho de la estrategia de partido el único motor de actuación parlamentaria. No hay respeto alguno por la soberanía nacional ni por lo que la oposición tiene de representación de una parte muy importante de la sociedad, hasta el punto de que, por ejemplo, los portavoces acuden a la Ponencia del Estatuto Catalán con sus intervenciones preparadas sobre la base de un texto que se les cambia sobre la marcha durante la sesión de la Ponencia en virtud de algún pacto previo entre el PSOE y su nuevo socio, y todo ello con el consentimiento de un Alfonso Guerra, presidente de la Comisión Constitucional, entregado a la causa por necesidad de supervivencia política.

Rodríguez, el hombre que tanto proclama su amor a la democracia y al parlamentarismo, no ha pisado el Hemiciclo del Congreso para comparecer a petición de la oposición ni una sola vez en los grandes temas –Estatuto, Terrorismo...-, salvo aquellas obligadas por acuerdos de la Unión Europea. Ha roto los pactos que le unían al principal partido de la oposición, ha cerrado todas las puertas al diálogo con la mitad de los españoles, y ni siquiera los ministros de su Gobierno saben cuáles son sus planes o qué movimiento va a ser el siguiente. Les haré una confidencia. El otro día pude charlar un rato con un diputado del PSOE, viejo amigo y mejor persona, ejemplo de esa izquierda inteligente y culta de la que queda poco en el actual Grupo Parlamentario Socialista. “Zapatero no sabe lo que es la democracia”, me dijo. Permítanme que guarde para mí el resto de una confidencia franca y abierta de un hombre que sabe que su lugar ya no está en los escaños de su Grupo y que sólo espera que acabe esta legislatura para retirarse. Pero esa frase resume una profunda congoja, que yo comparto.

fquevedo@elconfidencial.com

Ni entereza, ni sensibilidad
Antonio Jiménez elsemanaldigital 17 Febrero 2006

La injustificada ausencia del presidente del Gobierno en el Congreso Internacional de Víctimas sólo puede entenderse desde la imposibilidad de prometerles firmeza política, sin concesiones, y justicia, sin atajos legalistas, para que los pistoleros cumplan íntegramente sus condenas.

Ha quedado probado que el nuevo escenario al que quiere conducirnos Zapatero, y que ETA se empeña en contrariar con sus coches-bomba, es incompatible con los discursos escuchados en Valencia y, por tanto, con los sentimientos y reivindicaciones de la totalidad de las víctimas.

Con su "espantada", Zapatero se evitó el contestar a preguntas incómodas para las que no tiene respuestas de marketing, como las que le hubiera planteado Irene Villa: "¿Qué pretende hacer y por qué le da cancha a ETA que de nuevo ha resurgido cuando estaba muerta y enterrada?"; o escuchar de labios de Pilar Elías, viuda de Ramón Baglietto, doblemente víctima del verdugo de su marido, que "no se puede negociar con nuestros muertos, porque entonces matar saldría rentable". De José Marco habría oído que no hay que dialogar con los terroristas sino acabar con ellos. Su compañera Maite Pagazaurtundúa le habría mirado fijamente a los ojos para decirle que la dignidad y la memoria de las víctimas no puede ser moneda de cambio ni objeto de mercadeo y que no se puede pagar precio político alguno a la banda para que deje su actividad criminal. Mikel Buesa le hubiera recordado que la paz sin justicia no es paz, y Francisco José Alcaraz que en su nombre no puede sentarse a negociar con los asesinos de su hermano y sus dos sobrinas.

Las víctimas no quieren venganza sino memoria, dignidad y justicia, y Zapatero no ha tenido la entereza ni la sensibilidad, obligadas por el cargo que representa, para escucharlas en Valencia. ¿Habrá tomado nota, al menos, del mensaje que le dirigió Quico Tomás y Valiente, hijo del asesinado ex presidente del Constitucional?: "Mi padre nunca habría aceptado en silencio cualquier pacto sindical, político o institucional con quienes no han sido capaces de condenar la violencia". Solo le faltó añadir "como Batasuna y los terroristas que saldrán de la cárcel sin pedir perdón ni arrepentirse".

Piqué chantajea a Rajoy, que pese a todo no se puede librar de él
Pascual Tamburri elsemanaldigital 17 Febrero 2006

Uno ha demostrado, en talante y discurso, estar más cerca de la izquierda y del nacionalismo que de su propio partido. El otro no se atreve ni a pensar en un cambio.

17 de febrero de 2006. El centroderecha español está viviendo estos días una dura lección de teoría política. El Partido Popular está siendo acosado desde fuera por una coalición de toda la izquierda, liderada por el PSOE, que gobierna, con los nacionalistas periféricos, animados por la posibilidad de romper la Constitución, creando unas condiciones en las que la derecha no pueda volver a gobernar. Y a la vez en el PP se remueven algunas dudas sobre la oportunidad de la actual línea de acción.

Mariano Rajoy es muy consciente de que el PP es en todas las encuestas el primer partido de España. También de que eso no basta ahora mismo, porque Zapatero ha logrado una situación de "todos contra el PP" en la que el centroderecha o gana con mayoría absoluta o estaría condenado a seguir en la oposición. Por esa razón el PP necesita todas sus fuerzas, toda la extensión de su pluralismo interno para reflejar y salvar el pluralismo de España, hoy en peligro.

Una Derecha plural
A pesar de las deficiencias de nuestro sistema electoral, el PP es hoy el hogar de una Derecha plural. Conservadores, moderados, patriotas, liberales, centristas, católicos y hasta democristianos se reconocen en los principios del Partido Popular y tienen sus preferencias entre sus representantes. Unos solos principios irrenunciables, muchos matices en su expresión, como es lógico.

El PP es plural y debe seguir siéndolo, y en él deben caber desde militantes confesionales hasta Alberto Ruiz Gallardón; y desde jacobinos hasta foralistas, por ejemplo. Porque todos se reconocen en unos principios siempre válidos. Otra cuestión es que ese partido y sus ideas, sin renuncias, complejos ni nostalgias, deben expresarse a través de formas y de personas con capacidad de maniobra política y con capacidad de comunicar eficazmente al pueblo español sus propósitos, sus programas, sus soluciones y sus logros.

Plural en los matices, plural en las personas, plural y actual en las formas: pero nunca aceptando la táctica electoral ni el pluralismo como excusa para romper los principios. Porque el pluralismo democrático es una fuerza, y no una debilidad.

La paradoja catalana
En Cataluña se evidencia el pluralismo del PP, como en otros lugares. Es público y notorio que Josep Piqué y Francesc Vendrell no comparten el punto de vista de Alejo Vidal-Quadras. Pero eso no es una novedad, lo sabía perfectamente José María Aznar cuando entregó el PP catalán a los primeros buscando precisamente incrementar su pluralismo. Lo hizo jugando en el filo del catalanismo, intentando abrir el PP a nuevos caladeros de votos.

El experimento puede decirse fracasado. El PP catalán ha perdido consensos y no los gana en las encuestas a pesar de la tensa situación de la región, o precisamente a causa de la gestión de la misma por su líder regional. Josep Piqué ha demostrado estar más cerca, en talante y discurso, del progresismo y del catalanismo que de su propio partido. Y como Aznar no deja de recordar, la lealtad personal no es su mayor virtud.

El PP no ha tenido en cuenta con Piqué el carácter contingente de las personas concretas respecto al proyecto político en el que se está. Se puede matizar o modular, y de ahí el pluralismo, pero no negar lo fundamental ni rebasar ciertos límites. La política es un juego de equipo, sobre todo en tiempos difíciles como los que se viven, y más aún si la disidencia es en beneficio objetivo del adversario y en detrimento de la propia posición electoral dentro y fuera de Cataluña. Sin embargo, Piqué sigue al frente del PPC y ha sido confirmado reiteradamente por Mariano Rajoy. ¿Por qué?

Lo que está en juego
Rajoy podría prescindir de Piqué como líder, y no le faltarían apoyos en el PP. Si no lo hace es porque teme el efecto negativo de ese cese. Tener a Piqué es hoy malo –aunque eso no convierte en mala la idea de un regionalismo españolista-; destituir a Piqué o forzar su dimisión es peor según algunos, porque el hecho se convertiría en un arma contra el PP y contra Rajoy, que serían acusados de centralistas, anticatalanes, antidemócratas y quién sabe qué más. Piqué quita votos quedándose, pero él mismo hace creer, y ha hecho creer a Rajoy, que quitaría más aún yéndose. Es probable que Arriola lo haga creer también, y de ahí el error del Círculo Ecuestre.

Este chantaje es una perversión política del pluralismo interno de un partido democrático como el PP. Piqué nunca habría llegado donde está sin los votos de millones de personas que no comparten para nada su actitud hacia el nacionalismo y hacia el Estatuto de Zapatero y Mas. Rajoy es víctima de un chantaje, y en este caso como en todos sólo cabe un consejo: nunca pagar, sea cual sea la amenaza, porque si se paga el chantaje nunca terminará.

La lengua viva
Sobre la lengua catalana
Amando de Miguel Libertad Digital 17 Febrero 2006

Hace algún tiempo el presidente Maragall pronunció el famoso exabrupto de que Cataluña podría entrar en la francofonía. Seguramente fue una broma etílica. Manuel Perucho i Pla ("valenciano, catalanoparlante y perfectamente bilingüe, bueno, trilingüe, ya que también hablo inglés") me envía la siguiente admonición: "No me parece razonable [que], cuando se alude al catalán u otras lenguas que no sean el castellano, se haga con cierta ironía". Por lo visto, la "cierta ironía" es que, según mi opinión, habría que conservar todas las lenguas que hablan los españoles (superado un cierto número de hablantes), entre ellas el árabe. Francamente, no sé dónde está la ironía. Es más, aunque un punto irónico en lo del árabe, no veo por qué no es razonable recurrir a ese tono. ¿Es que no podemos expresarnos con libertad? La cruel ironía no está en lo que yo digo, sino en el hecho de que el idioma español es arrinconado oficialmente en muchos lugares de España. Razona don Manuel: "Estoy seguro que usted mismo trataría de aberración filológica el que algún andaluz o sudamericano negara que habla castellano". Podrían negarlo, aduciendo que no hablan castellano sino español o portugués. Una persona habla en el idioma que dice que habla. Estoy de acuerdo con don Manuel en que "a España le falta eso, respeto, tolerancia y un poquito de cultura".

Illya Kuryakin (un seudónimo de un corresponsal muy constante) narra el suceso de un bautizo en territorio cataláunico. Selecciono algunos párrafos de la graciosa crónica: "El párroco pregunta si deseamos la misa en castellano o en catalán, y se le contesta que en castellano […]. La misa la dice íntegramente en catalán […] Llega el momento de preguntar a la madrina ─mi madre─ si acepta las responsabilidades [de ese menester] […] Mi madre se gira hacia mí y, con toda la guasa de la que es capaz una aragonesa, me pregunta [lo que debe contestar, pues no ha entendido una palabra de lo que ha dicho el cura]. [Nuestro hombre le dice que conteste sí]. Y el bautizo prosigue su curso. En catalán. Tendré que hablar con el Obispado, a ver si, en estas condiciones, la salvación del alma de mi hijo es válida solamente para el territorio catalán, o es de aplicación algún convenio suprarregional". Hasta aquí la donosa crónica de don Illya. Espero que conmueva la piedad de algún preste catalán.

Ricardo Castells Reizábal comenta: "Patético el espectáculo que vi hace unos meses, una abuela castellana mal hablando catalán por la calle con un niño a su cargo. Pobre abuela y pobres inmigrantes de esta Cataluña". Los ascendientes de don Ricardo son madrileños, catalanes, toledanos, vascos y riojanos. Eso es España.

La Babel en la que estamos metidos lleva a sucesos chuscos como el que me cuenta María del Pilar Jurado Henche (Málaga). En la empresa donde trabaja se recibió una comunicación del Ayuntamiento de Castellgalí (Barcelona) pidiendo el embargo del salario de un empleado de la empresa. La comunicación iba escrita en catalán. El gerente de la empresa contestó en una especie de andaluz fonético. Por ejemplo, "Le huro por Dio qué hemo hesho to lo possible por aclará zi nosotro le debemo a ustedes argo o son ustede los que nos tienen que hasé argún pago". La eutrapelia sigue de esa manera jocosa. En serio, ¿tan difícil es que entre los españoles recurramos a la lengua común, la única que todos dominamos, para asuntos oficiales?

Miguel Pérez (Bilbao) se pregunta si el catalán tiene más similitudes con el francés que con el castellano. No he hecho el cómputo de las palabras catalanas que se parecen al francés o al castellano. Me da la impresión de que hay un parentesco algo mayor con el castellano. No obstante, el proceso de unificación del catalán, a principios del siglo XX, optó por parecerse más al francés en los casos de duda o de neologismos. Precisamente, ese voluntarismo llevaba implícito el reconocimiento de la mayor proximidad al castellano. Hace algún tiempo el presidente Maragall pronunció el famoso exabrupto de que Cataluña podría entrar en la francofonía. Seguramente fue una broma etílica.

Andrés Grau García (Villena, Alicante) me envía una ilustrada y dolida misiva a propósito del conflicto lingüístico. Transcribo algunos párrafos: "La gente con mayor cerrazón mental con la que me he topado en todos mis años de profesor [de Inglés] han sido siempre los profesores de Valenciano. Casualidad. Son o han sido todos pancatalanistas, rechazando de plano, como manda el catecismo progresista, cualquier alusión al Valenciano como variante con entidad y sentir propio, diferente del Catalán. También, casualidad, suelen disponer todos del mapa de los Països Catalans en los que está incluida, por supuesto sin autorización, la Comunidad Valenciana y mi querido pueblo". Pasa luego a narrar sus andanzas por medio mundo en las que se imponía el emplear las lenguas que facilitaban el intercambio entre los viajeros y los naturales. Concluye con ese adagio: "Me deprimo profundamente y afecta a mis tuétanos el espectáculo bochornoso al que nos tienen sometidos y que no nos perdonan de contemplar, nuestros politicastros, intelectuales de poca monta, y demás gentes de mal vivir. Están haciendo jirones todo lo que en nuestro amado país había de común, compartido y de enriquecimiento mutuo. Son las lenguas, que aportan tanta riqueza al acervo común, uno de los elementos que más han contribuido (el castellano o español en mucha mayor medida que las otras) al bien vivir de España y a tantas y tantas cosa como hemos compartido y que algunos desean que no volvamos a tener". ¿Alguien se conmoverá con esos lamentos? Podrían ser ampliados millones de veces.     Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Soberanía hay una
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 17 Febrero 2006

DICE el préambulo de la Constitución que la Nación española, "en uso de su soberanía" proclama su voluntad de constituir un Estado de Derecho. Y el artículo segundo define que "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado". Es un sofisma -y un manido truco retórico- usar una misma palabra en dos contextos distintos para retorcer un significado: en efecto, no tiene el mismo valor la palabra "pueblo" dentro que fuera del texto de la Constitución. Carod-Rovira reclama estos días el "derecho a decidir" de la "sociedad catalana" e Ibarretxe dice lo propio de la "sociedad" y del "pueblo" vascos. Nadie, empero, debe ignorar que el ejercicio de esas pretensiones soberanas para decidir sobre el Estado es contrario a la ley, pues no corresponde a ningún titular que no sea el conjunto político de los españoles, catalanes y vascos incluidos. Mientras la Constitución no cambie, es ilegal un ejercicio refrendatario como el que implican esas peticiones de apariencia simple, basadas en una soberanía inventada o en un inexistente derecho de autodeterminación -un partido aragonés, Chunta Aragonesista, lo reclama- sin la previa derogación de la Constitución española y sus fundamentos. Llevar a la práctica tales pretensiones sería, sencillamente, ilegal.

Pero la idea de una "soberanía fragmentada" empieza a invadir ámbitos hasta ahora libres de esa infección. Ayer, varios medios hablaban de un "manifiesto por la paz", aún en ciernes, auspiciado por militantes de Batasuna y del PNV, pero también del PSE, en el que se pediría "garantizar el respeto a los procedimientos políticos decididos por la sociedad vasca". Que Batasuna y PNV lo suscriban no sorprende. Pero si el Partido Socialista de Euskadi aceptase sin más semejante formulación sería grave. Porque el ámbito vasco de decisión es el que corresponde a una Comunidad Autónoma española. No menos, pero no más. Ésa es la ley. Y, en el Estado de Derecho, el deber de los demócratas es respetarla.


MEMORIAS DE UN HOMBRE DE BIEN
Cambios en el destino de Jon Juaristi
Por Horacio Vázquez-Rial Libertad Digital 17 Febrero 2006

Hace ya unos cuantos años, casi veinte, que Jon Juaristi publicó Suma de varia intención (1987). A ese libro pertenece 'Spoon River, Euskadi', un epitafio, como corresponde a la alusión de Edgar Lee Masters, que reza: "¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes, / y por qué hemos matado tan estúpidamente? / Nuestros padres mintieron: eso es todo". Tengo para mí que toda la obra posterior del poeta, devenido ensayista por necesidad lírica –¿de qué otro modo, si no, traducir los mensajes del mundo, como pedía Perse?–, gira en torno de esos tres versos, de lo que en ellos se dice: que la mentira recibida es lo que produce el deslizamiento "de lo demasiado familiar, heimlich, hacia lo unheimlich, lo siniestro".

La cuestión está presente en su poesía, en El bucle melancólico. Historias de nacionalistas vascos (Espasa, 1997. ¡Dios mío, ya han pasado nueve años!) y, sobre todo, en La Tribu Atribulada. El nacionalismo vasco explicado a mi padre (Espasa, 2002). También invade cada página de Cambio de destino, una obra situada más allá de los géneros, que puede ser leída como una memoria personal, como un tratado de historia o de psicología colectiva o como una novela. Y, dentro de ese abanico de posibilidades, como tratado de historia vasca o española o universal. Porque todos los padres han mentido, siempre, en todas partes, y en todas partes han mandado a sus hijos a matar y a morir estúpidamente, han considerado que era preferible que sus hijos murieran y mataran a decirles la verdad.

Nuestra generación, la de Juaristi y la de quien esto escribe, lleva tiempo intentando decir la verdad a sus hijos, cosa nada fácil, por cierto, y a veces me pregunto si todo el siniestro movimiento al que asistimos, la apoteosis de la mentira en la vida política, el imparable avance del islamismo con la contribución de grandes mentirosos occidentales, la revitalización de mentiras que parecían obsoletas al servicio del antisemitismo, no será una vasta operación destinada precisamente a impedir que lo hagamos.

Dice Juaristi que "con los vascos pasa lo que con los irlandeses, según el maestro Clint Eastwood en Million Dolar Baby: el mundo está lleno de ellos y de otros que quisieran serlo". Y pasa también que las mentiras que componen lo que él llama Formación del Espíritu Nacionalista son idénticas, digamos que vascas, en todas partes. El retrato de Jon Kerejeta debido a la pluma de Germán Yanke y que se recoge en Cambio de destino, con "los diarios del Che, un cilicio y una pistola" sobre la mesa, es absolutamente universal. Yo he visto hombres así en la América del sur y del centro, y sospecho que no son muy diferentes de muchos jóvenes terroristas musulmanes de hoy, con la sola sustitución del libro del guerrillero comunista por un ejemplar del Corán. En ello se revela "el fondo sacrificial de toda ideología". Y se revelan también las patologías ideológicas de los diferentes legados culturales. Desde Hispanoamérica, donde, a partir de la Argentina –una nación estructurada como tal por vascos desde que Juan de Garay fundara Buenos Aires–, proliferaron las organizaciones de madres de desaparecidos y asesinados, es decir, de madres de mártires, hasta la Palestina de Mariam Farhat, que ha cambiado su nombre por el de Umm Nidal, madre de Nidal, asumiendo que ése es su papel en el mundo, el nudo intergeneracional para la muerte tiene todo el aspecto de un leit motiv.

Todo se monta en torno de dos o tres consignas, repetidas a lo largo de las décadas: "En Euskadi no puede haber liberación nacional sin revolución social y, en España, la revolución fracasará si no se produce la liberación nacional de Euskadi. Bueno, y de Cataluña", le dice Álex Aguirrezábal, el primo jesuita, a Juaristi, cuando ETA aún está en agraz. Un argumento muy parecido al que orientó, o desorientó, la acción de la República durante la Guerra Civil: guerra y revolución.

El aprendizaje es lento porque no hay más remedio, cuando se aspira a poseer una conciencia libre, que progresar desde la ingenuidad. "Ahí estaba", cuenta Juaristi, "la ETA plebeya que ponía los liberados y los chicos (y chicas) realmente duros, a los que no conocías, porque no eran hijos de nadie conocido, y de los que sólo oirías hablar cuando cayeran. En el colegio de Indauchu, los jesuitas se esmeraban en formar la contraelite, los dirigentes futuros que necesitaría Euskadi cuando la ETA castrista y guerrillera hubiese destrozado a la oligarquía franquista. Yo no sabía aún que ése había sido, según los historiadores de izquierda, el modelo común a todos los fascismos: cúspide burguesa sobre bases plebeyas. Yo no sabía aún que, según los historiadores de derecha, no otro fue el modelo de los partidos comunistas: direcciones leninistas de intelectuales burgueses tirando de las honradas masas proletarias".

En realidad, todos los movimientos políticos de raíz totalitaria se estructuran de la misma forma, y lo hacen sobre procesos y con elementos muy semejantes: la nostalgia de un bien pasado, idealmente situado en el porvenir (según José Carlos Mainer y Gregorio Morán, recuerda Juaristi, la nostalgia era el "rasgo definitorio de la cultura de la Bilbao franquista", y lo mismo podría afirmar yo acerca de la Barcelona de la misma época, y del Buenos Aires de entonces, el del peronismo recobrado); las organizaciones juveniles (los escultistas de la montaña vasca, los excursionistas catalanes) al servicio de la Formación del Espíritu Nacionalista; la idea de guerra popular (universalizada a contar de 1967: la muerte del Che en Bolivia proporcionó a sus teóricos el primer mártir).

Superar una construcción histórica tan sólida y reiterativa, formando parte de ella en un sentido esencial, desmontarla a sabiendas de que lo que se está desmontando es la propia herencia formativa, separar las piezas sin más herramienta que el saber del propio aparato, es tarea de titanes. Dice en alguna parte Peter Handke que forzar a otros al desarraigo es un crimen, repetido en incontables ocasiones, pero que alcanzar el desarraigo para uno mismo es un logro incomparable. Y Handke no regresa a Austria, del mismo modo en que Juaristi no regresa a Bilbao. Se puede buscar el curso de esa hazaña en la obra poética de Jon Juaristi –es fundamentalmente un enorme poeta–, pero aquí, en Cambio de destino, se encuentra adecuadamente desmenuzado.

El triunfo del espíritu independiente, al que ha tendido toda la vida del escritor, es enormemente caro: se paga con soledad, aislamiento, enemistades y hostilidades. Pero no hay hombre de bien, no hay justo en este mundo, que no haya recorrido ese camino. Éstas son las memorias de un hombre de bien, de alguien que ha logrado la libertad interior, y eso ilumina el texto desde la primera palabra.

Jon Juaristi: Cambio de destino. Seix Barral, 2006; 415 páginas.
vazquez-rial@telefonica.net
www.vazquezrial.com

Múgica defiende sus atribuciones en Cataluña
R. N. La Razón 17 Febrero 2006

Madrid- El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, invocó ayer la Constitución en defensa de sus funciones, al considerar que lo aprobado por la ponencia del Estatuto catalán respecto al Sindic de Greuges priva a todos los ciudadanos de formularle a él quejas en relación con la Administración catalana.

Múgica difundió un comunicado, titulado «Nota sobre modificación de competencias del Defensor del Pueblo derivadas de la reforma del Estatuto catalán en cuanto afecta al Sindic de Greuges», tras conocer que la ponencia mixta del Congreso y del Parlamento catalán aprobó el miércoles que el Sindic de Greuges tenga competencias plenas para los asuntos de Cataluña.
Para Múgica, sin perjuicio de las modificaciones que puedan producirse en la tramitación de esta norma, lo aprobado «tendría como consecuencia más importante, entre otras, privar a los ciudadanos (de Cataluña y toda España) del derecho de formular sus quejas ante el Defensor, cuando estas quejas se refieran a la actividad de la Administración catalana». La nota del Defensor señala que de esta forma, «quienes han presentado hasta el momento quejas en la institución como consecuencia de la política de normalización lingüística mantenida por la Administración de la Generalitat, no podrían haberlo hecho con una reforma como la que se pretende».

La nota de Múgica añade que «dada la trascendencia del asunto, es de esperar, que el texto definitivo tenga en cuenta los preceptos constitucionales, muy singularmente el contenido del artículo 54 de la Constitución de 1978, según el cual el Defensor del Pueblo, puede supervisar la actividad de la Administración, sin limitaciones, para la defensa de los derechos comprendidos en el Título I».

ETA coloca otra bomba horas después de que HB tilde de «especulación» una tregua
El artefacto estalló junto a la puerta de entrada de una constructora a las afueras de Bilbao
R. N. / J. Arias Borque La Razón 17 Febrero 2006

Bilbao / Vitoria- Cada vez que, como ayer, se disparan los rumores en torno al posible anuncio de una tregua o el abandono de las armas por parte de ETA, los terroristas acallan todo rumor a golpe de dinamita. Si tras la declaración el pasado viernes del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de que el momento es propicio para «el principio del fin» de la banda terrorista los etarras colocaron 80 kilos de explosivos junto a una discoteca navarra, ayer, después de que dos diarios catalanes calificasen de «inminente» el alto el fuego, los terroristas volvieron a responder del mismo modo: haciendo estallar otro artefacto junto a otra empresa. Un atentado, además, que se produce apenas unas horas antes de que el jefe del Ejecutivo se reúna con las víctimas para explicarles el presunto «proceso de paz».

La bomba, cuya potencia se desconocía al cierre de esta edición -algunas fuentes hablaban de hasta 15 kilos de explosivo-, estalló sobre las once de la noche en la empresa de construcción Enrique Otadyu S. L., situada en un polígono industrial de Trapagarán, localidad ubicada a doce kilómetros de Bilbao, según informaron a Efe fuentes de la Ertzaintza. La empresa se dedica a la construcción de vertederos y celdas de seguridad, a la construcción de saneamientos de agua y encauzamientos de ríos.

El aviso de la colocación del artefacto se recibió en el periódico «Gara» en torno a las 22:00 horas, y una hora después, hizo explosión. Tras conocer el aviso, la Ertzaintza montó un dispositivo en el que acordonó todo el área en la que se encuentra la empresa y cortó el tráfico en la autovía A-8, a su paso por las localidades de Barakaldo y Trapagarán, según dijo el departamento de Interior del Gobierno vasco.

Efectivos de la Etzaintza tuvieron que desalojar a una persona que vivía en la zona posterior de la empresa. La Policía vasca, sin embargo, no tuvo que evacuar a ningún trabajador ya que, debido a la hora, la empresa se encontraba vacía, según informó a Ep la Ertzaintza, lo que evitó que ninguna persona resultase herida.

Aunque al cierre de esta edición se desconocían los daños materiales y aunque testigos aseguraron que no parecían cuantiosos, la Policía vasca realizará hoy la evaluación definitiva, ya que la falta de luz, a causa de la hora tardía, impidió ayer realizarla con demasiada precisión. La explosión se produjo horas después de que desde el brazo político de los terroristas, Batasuna, uno de sus portavoces, Pernando Barrena, rechazase entrar en «especulaciones» sobre supuestas treguas de la banda terrorista ETA y advirtiese de que «no se sostienen». «A nuestra tendencia natural -manifestó- a no querer entrar en especulaciones en estos asuntos se une, a nuestro entender, la falta de rigor que se puede apreciar en estas informaciones que se difunden hoy (por ayer) en estos medios de comunicación», en referencia a las informaciones de los dos periódicos catalanes antes citados.

Por último, el dirigente batasuno quiso dejar claro que su competencia es, junto con el resto de los agentes políticos y sociales, poner en marcha una mesa de resolución que, a su juicio, es la que tiene que «discutir y acordar el esquema político que realmente va a traer a este país un escenario de paz y de soluciones».

Respuesta cívica
EL FORO ERMUA PIDE A LOS CIUDADANOS QUE SE MOVILICEN
Y ACUDAN A LA CONCENTRACIÓN DEL DÍA 18 DE FEBRERO EN BILBAO Y A LA MANIFESTACIÓN DEL DÍA 25 EN MADRID
Minuto Digital 17 Febrero 2006

Desde el FORO ERMUA hacemos un llamamiento para que, por encima de las adscripciones o simpatías partidistas, los ciudadanos no permanezcan impasibles ante los gravísimos problemas que se ciernen sobre nosotros, se movilicen y muestren públicamente el rechazo a cualquier actitud de claudicación ante el chantaje terrorista y su defensa de España como ámbito de decisión común, de libertad y de igualdad de derechos.

Convocamos a todos los ciudadanos que comparten estas posiciones democráticas básicas a que acudan este sábado 18 de febrero a las 12:30 a la Plaza Moyúa de Bilbao al acto del FORO ERMUA para la presentación del manifiesto en defensa de la Constitución, por la unidad de España, la solidaridad y la igualdad de todos los españoles. Este manifiesto ha sido suscrito por más de treinta asociaciones cívicas, miles de personas de distintas ideologías y cientos de intelectuales. Intervendrán, entre otros, Gustavo Bueno, Iñaki Ezkerra, Antonio Aguirre (miembro del PSE y del Foro Ermua), Nerea Alzola (concejal del PP y miembro del Foro Ermua), Francisco Caja (Presidente de Convivencia Cívica Catalana) y Mikel Buesa (Presidente del Foro Ermua). Presentará el acto la periodista Carmen Gurruchaga.

Asimismo, animamos a todos los ciudadanos a que acudan masivamente a la manifestación de las víctimas del terrorismo convocada por la AVT para el sábado día 25 de febrero, a las 17:30 en la Plaza de la República Argentina en Madrid contra el diálogo con ETA, bajo el lema "Por ellos. Por todos. En mi nombre ¡NO!”

En estos momentos críticos, antes de que sea demasiado tarde, nuestra postura debe hacerse visible en la calle. No podemos permanecer indiferentes ante lo que no es sino una ofensiva conjunta de los nacionalismos identitarios -insaciables- contra la España de ciudadanos libres e iguales, la España en la que compartimos unos mismos derechos y mantenemos generosamente, sin egoismos mezquinos, lazos de solidaridad -ahora cuestionados-.

No podemos permanecer impasibles cuando desde la Presidencia del Gobierno se da a entender de forma constate, aunque veladamente, que el Estado y los ciudadanos hemos de claudicar ante las exigencias de ETA para conseguir una falsa paz, una paz que renuncie a la justicia y premie los asesinatos cometidos pagando un precio político en aras de la “normalización”.

No podemos permanecer callados cuando vemos como la ilegalizada BATASUNA actúa con total impunidad gracias a la inacción de la Fiscalía General y de los Gobiernos español y vasco, mientras ETA sigue mostrando a bombazos que volverá a asesinar en cuanto le convenga hacerlo, al tiempo que intensifica su campaña de extorsión a los empresarios y profesionales.

Frente a las graves amenazas existentes a la libertad y a la unidad de los españoles, los ciudadanos hemos de recuperar el espíritu de rebeldía de Ermua, fraguado en las tristes jornadas de julio de 1997 tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, reclamando no menos que la derrota definitiva de ETA. De lo que hagamos hoy, dependerá lo que podamos disfrutar mañana.

Víctimas terrorismo
CaixaNova niega la voz a las víctimas del terrorismo
Minuto Digital 17 Febrero 2006

Cuando creíamos que la etapa en que la víctimas de ETA estaban condenadas al silencio y a sufrir sin “molestar”, nos enteramos a través de la delegada de la AVT en Galicia, Fina Saavedra, que la principal caja de ahorros de Galicia ha denegado a la representante de la AVT la posibilidad de presentar en Galicia la película-documental “Trece entre mil” de Iñaki Arteta. La propia entidad financiera presentaba la película en su programa cultural con esta explicación: “Con el objetivo de mantener viva la memoria y el reclamo de justicia, este documental recopila trece historias distintas de víctimas que fueron asesinadas por ETA en los últimos 30 años. Constituye una representación del gran colectivo de afectados por el terrorismo en nuestro país pero sobre todo la encarnación física del dolor sin límite que producen la injusticia del asesinato. Quiere ser la respuesta a la alarmante falta de propuestas cinematográficas comprometidas con la cruda realidad social del terrorismo en nuestro país”.

El titulo se proyectaba por primera vez en Galicia el pasado día 15 de febrero en el Auditorio del Centro Cultural Caixanova en Vigo, por lo cual la delegada de la AVT solicitó poder hacer una breve presentación de la película para recordar a todas las víctimas gallegas de ETA, sin embargo el responsable del área cultural de la caja, Guillermo Brea, informó a Fina Saavedra que no podía ser, porque la película se enmarcaba dentro de un “Ciclo de Cine Español” en el que no tenía cabida ese tipo de presentaciones.

Es difícil de encontrar un fin más loable para la obra social de una caja de ahorros que dar voz a una victima del terrorismo, pero según parece para los responsables de CaixaNova, “el objetivo de mantener viva la memoria y el reclamo de justicia”, es solo una forma de hablar, que a la hora de la verdad, no sabemos si por cobardía o conveniencias del momento político gallego, no se traduce en un compromiso real.
 

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