AGLI

Recortes de Prensa     Martes 21 Febrero  2006
El listón del nacionalismo catalán
Editorial ABC 21 Febrero 2006

La metástasis vasca
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Febrero 2006

La Universidad catalana una universidad aldeana
Antonio Gázquez Periodista Digital 21 Febrero 2006

La Justicia golpea a ETA
Editorial ABC 21 Febrero 2006

Zapatero no tiene remedio
Miguel Torres Galera Periodista Digital 21 Febrero 2006

El Supremo rectifica a la defensa de Parot y al fiscal de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 21 Febrero 2006

EL FALSO DIÁLOGO CON EL TERRORISMO
Editorial minutodigital 21 Febrero 2006

Puntadas sin hilo
IGNACIO CAMACHO ABC 21 Febrero 2006

No hay democracia a ciegas
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Febrero 2006

Recuerdos de una hoja de afeitar
Cristina Losada Libertad Digital 21 Febrero 2006

Todo es inútil ante tanto rencor
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Febrero 2006

Don de lenguas
Amando de Miguel Libertad Digital 21 Febrero 2006

Sin las víctimas no hay solución
Editorial Elsemanaldigital.com  21 Febrero 2006

La apuesta de Zapatero y el terrorismo
Santi Lucas  elsemanaldigital  21 Febrero 2006

También mataron a mi abuelo
José Javier Esparza  elsemanaldigital 21 Febrero 2006

ETA no mata porque "retorciéndole el brazo" a Zapatero se fortalece
Antonio Martín Beaumont  elsemanaldigital 21 Febrero 2006

El PSOE ante la crisis nacional
Pablo Sebastián Estrella Digital 21 Febrero 2006

Colgado de la brocha en la cuestión vasca y catalana, Zapatero vive su momento más delicado
Jesús Cacho elconfidencial 21 Febrero 2006

La venganza de Don zapatero.
José Luis Palomera Ruiz Periodista Digital 21 Febrero 2006

Empatar con ETA
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 21 Febrero 2006

DÍA INTERNACIONAL DE LA LENGUA MATERNA
/www.tolerancia.org 21 Febrero 2006

Los castellanohablantes sufren el doble de fracaso escolar que los que hablan catalán, según un estudio
M. J. CAÑIZARES ABC 21 Febrero 2006

El uso exclusivo del catalán en las aulas eleva al 42% el fracaso de los castellanohablantes
Joan Planes La Razón 21 Febrero 2006

La AVT llama a los votantes del PSOE a unirse al 25-F porque «han sido traicionados»
D. M. La Razón 21 Febrero 2006

La Fundación de la Lengua busca ser un referente en la enseñanza del castellano
La Razón 21 Febrero 2006

«Zapatero me dijo que se ponía en mi lugar porque mataron a su abuelo en la guerra»
Diego Mazón La Razón 21 Febrero 2006

A MÍ TAMBIÉN ME MATARON A MI ABUELO...
CONSUELO ORDÓÑEZ 21 Febrero 2006

El periodista José María Calleja reivindica que las víctimas de ETA actúen como 'sujetos políticos'
SERVIMEDIA elmundo.es  21 Febrero 2006

Los no nacionalistas en el laberinto
MANUEL MONTERO  El Correo 21 Febrero 2006

El listón del nacionalismo catalán
Editorial ABC 21 Febrero 2006

LAS declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero a ABC, en las que aseguró que el Estatuto de Cataluña «seguramente será para siempre», provocaron ayer la airada reacción de ERC -Tardá, siempre excesivo, fiel a su estilo, comparó al jefe del Ejecutivo con Hitler- y de CiU, que estuvo más más comedida desde un punto de vista formal, pero igualmente contundente en su respuesta. Las críticas de los nacionalistas catalanes ponen de manifiesto hasta qué punto discrepan del Gobierno socialista sobre el punto exacto donde poner el listón de las reivindicaciones. Si Zapatero pensaba que elevándolo se solventarían los problemas, se equivocó, pues ERC -desubicada en el nuevo paisaje político catalán surgido tras la foto de la Moncloa entre Mas y el presidente del Gobierno- no parece dispuesta a dar su brazo a torcer, y CiU ha dejado claro que la reforma estatutaria no es el final sino el principio de un proceso en el que, como señaló ayer su presidente, «cuando haya otra coyuntura que nos permita un paso adelante la aprovecharemos». Los nacionalistas -cada cual con sus matices- no engañan y, al final, tratan de aprovechar la «coyuntura» en beneficio propio. Cuestión de manual.

La metástasis vasca
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Febrero 2006

España está invadida por un temible cáncer ético, cuyos síntomas principales son la alteración de la escala de valores, la degeneración de la vida política y el envilecimiento progresivo. Es una enfermedad que afecta a toda la sociedad, pero las peores metástasis están en los territorios dominados por el nacionalismo extremo: Cataluña y el País Vasco, donde la enfermedad está afectando intensamente la salud de la democracia y de la sociedad.

Sin embargo, algunos observadores y analistas opinan ya que ese mal ha contagiado también al gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero.

La sociedad catalana, encabezada por un gobierno que rezuma nacionalismo excluyente, ha protagonizado recientemente páginas sorprendentes de enfermedad política, persiguiendo a los castellanoparlantes, violando el concepto básico de igualdad y pergeñando un Estatuto autoritario e intervencionista que no pasaría el filtro de cualquier democracia moderna.

Pero es la sociedad vasca la que alcanza, una y otra vez, los más preocupantes y generalizados niveles de envilecimiento. Gobernada por un partido nacionalista que gana votos a costa del terrorismo y que permite aberraciones democráticas como la marginación de las víctimas y la elevación de los verdugos al rango de héroes populares, la sociedad vasca soporta ahora sin pestañear algo tan vil como que sus políticos pidan que no se derrote a ETA y que la paz con los terroristas, que probablemente está negociando el gobierno socialista de Zapatero, sea un acuerdo entre iguales, sin que haya vencedores ni vencidos.

Pero, sorprendentemente, cuando los españoles de bien creian que el gobierno saldría en defensa de lo justo o que al menos callaría, la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, sale a la palestra avalando la tesis de que entre los terroristas de ETA y el estado de derecho no debe haber ni vencedores ni vencidos, afirmació nque demuestra que el cáncer de la democracia española no afecta sólo a Cataluña y al País Vadco, sino también al poder político gobernante.

Las víctimas del terrorismo, indignadas, han pedido expresamente al presidente Zapatero que si un día se firma la paz, ésta sea entre un Estado de Derecho, que debe ser el vencedor, y una banda criminal, que debe ser la derrotada y rendida, algo que parece obvio para cualquier demócrata, pero que la enferma sociedad vasca no parece entender. Pero el presidente, interrogado al respecto en la prensa, ha evitado pronunciarse sobre el escabroso tema.

La reacción de ETA, mientras tanto, no se ha hecho esperar y aparece en forma de bombas para amedrentar a los que no pagan el impuesto revolucionario" y en un comunicado que niega la posibilidad de una tregua, todo un jarro de agua fría para el gobierno y para los vendedores de optimismo ciego.

El cáncer vasco, propagado desde el liderazgo político, nubla la mente y envilece tanto a los ciudadanos que ya no pueden distinguir entre asesinos y asesinados, entre verdugos y víctimas. Pero quizás el más evidente síntoma de que los tejidos vascos están ya necrosados sea las palabras recién pronunciadas por Joseba Eguibar, portavoz del PNV, el partido nacionalista gobernante, que define a ETA, cuyo balance histórico es de más de mil cadáveres y estragos incontables, como "una organización política que hace uso de las técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías, que son técnicas terroristas".

Con políticos de esa talla moral es explicable que los familiares de los asesinados por ETA se sientan perseguidos por la sociedad vasca y que esa sociedad trate como héroes a los pistoleros, todo eso con la complicidad del gobierno regional. También explica que la sociedad vasca sea víctima de un colectivo "Sindrome de Estocolmo", que hoy es estudiado como ejemplo extremo de envilecimiento colectivo en decenas de thiks tanks del mundo, una alteración emocional y ética que hace que los ciudadanos, secuestrados por el terror, terminen identificándose con los etarras, porque les perdonan la vida, y odiando a los demócratas, porque, con su actitud libre y rebelde, provocan a los pistoleros.

La Universidad catalana una universidad aldeana
Antonio Gázquez Periodista Digital 21 Febrero 2006

[Inmersión lingüistica] Esta mañana he leído una de las cartas al Director en EL MUNDO, se titula “Exámenes de Universidad, en catalán”. Estaba escrito por un estudiante de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, que en su condición de español y alicantino le pedía al profesor de Física médica que lo examinara en español, a lo que el profesor le contestó que ya era tiempo de haber aprendido catalán.

Soy Catedrático de Universidad desde hace treinta y tantos años y he visitado y he permanecido el suficiente tiempo en la diversas Universidades españolas, así como tengo relación con algunas y no he encontrado problemas lingüísticos hasta que el nacionalismo ha encontrado el poder que buscaba, gracias a esta política zapatera. Durante la época de Pujol, en la Universidad de Bellaterra, existía conatos de utilizar el catalán como arma arrojadiza, pero existía una cierta concordia entre el español y el catalán.

Cuando los “muchachos de Ezquerra” seguidos por los de CiU y PSC (para no quedarse descolocados) tocan poder se establece el arma idiomática como un hecho generalizado.

Hoy día se ha asentado en la mayoría del profesorado y de los responsables universitarios la defensa irracional del catalán por encima de cualquier cuestión, que no digo que el catalán, como idioma no deba ser respetado y buscarle vías de desarrollo, pero de ahí a hacerlo el ÚNICO posible de utilizar en Cataluña, creo que es una expresión de aldeanismo que tienen todos los nacionalismos. Esto tiene como consecuencia en la Universidad catalana, que en se expanda la idea entre los universitarios europeos de no solicitar programas ERASMUS con destino a Cataluña, porque pensemos lo que pensemos, los estudiantes universitarios de todos, todos los países europeos no solo se trasladan a otro país para adquirir otros conocimientos, sino también para aprender un idioma con un horizonte amplio, y el catalán, por mucho que le pese a los nacionalistas, es un idioma minoritario.

La universidad tiene un carácter universal no aldeano.

La Justicia golpea a ETA
Editorial ABC 21 Febrero 2006

AUNQUE aún no se ha hecho pública la resolución de la Sala Segunda del Tribunal Supremo sobre la situación penitenciaria de Henri Parot, este sanguinario terrorista ya sabe que seguirá en prisión hasta 2020. Esta decisión del Alto Tribunal ha abierto una nueva interpretación del sistema de redención de penas establecido por el Código Penal de 1973. Por un lado, mantiene su criterio de acumular todas las condenas impuestas a un delincuente cuando los delitos cometidos hubieran podido ser juzgados en un único proceso. Pero, por otro lado, establece novedosamente que las redenciones previstas por aquel Código Penal se aplican sobre cada una de las condenas y no sobre el límite máximo de 30 años. De esta forma, Parot va a cumplir íntegramente el tiempo máximo de permanencia en prisión, que es, en cuanto al resultado, lo que se estableció en la reforma del Código Penal aprobada en 2003, durante el segundo mandato de José María Aznar. No era esto lo que quería el terrorista, aunque formalmente el Tribunal Supremo ha revocado el auto de la Audiencia Nacional que acumuló sus condenas en dos tramos temporales. Pero tampoco era lo que planteó el fiscal general del Estado, que respaldó el informe a favor del recurso de Parot sin ofrecer alternativas o modificaciones a la jurisprudencia del Supremo, como habría correspondido a una institución que debe velar por el interés general y la satisfacción de la Justicia.

Conde-Pumpido no puede atribuirse ningún mérito en la prolongación del encarcelamiento de Parot. Por el contrario, es una desacreditación más de su gestión. Si de él hubiera dependido, este asesino en serie habría salido en 2009. Pero se ha vuelto a equivocar. Y van tres. No actuó contra el Partido Comunista de las Tierras Vascas, y la Audiencia Nacional procesó luego a varios de sus dirigentes por integración en banda armada. No pidió, a iniciativa propia, la prohibición del congreso de Batasuna en Baracaldo, y fue otra vez Grande-Marlaska el que subsanó su desidia. Y ahora, el pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo le ha demostrado que la jurisprudencia no está escrita en piedra sagrada, que es modificable y que para cambiarla hace falta voluntad de hacerlo y determinación para encontrar en la ley los argumentos necesarios. Pero esta actitud requiere que el fiscal general esté únicamente al servicio del interés social y del principio de legalidad.

Nuevamente ha quedado claro que, en un Estado de Derecho la independencia judicial no es un etiqueta formal, sino un principio operativo de los tribunales frente a estrategias políticas o presiones externas. En pleno debate sobre el futuro de los presos etarras en un proceso negociador, los jueces han aplicado la ley penal en un sentido perfectamente constitucional, porque a Parot no se le ha ampliado la duración de las condenas firmes que le fueron impuestas, sino que se ha decidido cómo ejecutarlas. Es un serio aviso para el Gobierno, al que no se le ha escuchado en estos meses un respaldo firme y claro a las acciones judiciales contra el entramado batasuno. Cabe confiar en que ahora considere como una buena noticia que Parot, el matarife etarra, permanezca en prisión hasta 2020, aunque sea un lastre en el diseño del «proceso de paz». Y cabe esperar que el fiscal general del Estado, tan celoso con la protección de la doctrina del Supremo, aplique esta nueva pauta establecida por su Sala Segunda para asegurar que los etarras que pidan su excarcelación anticipada cumplan íntegramente la pena máxima de 30 años. ETA sí entiende perfectamente este mensaje de firmeza. Un terrorista sabe enseguida cuándo tiene perdida toda esperanza, y éste es el verdadero principio del fin de una organización terrorista. Los jueces, de nuevo, están marcando los límites del Estado, están señalando las materias innegociables y los principios que no admiten transacción. La Justicia es el primero de todos ellos. Si alguna vez se pensó en una paz por presos, queda claro que esta fórmula podrá plantearse con decisiones políticas -indultos- o legislativas -reformas del Código Penal-, pero no con la legislación vigente. Si el Gobierno está dispuesto a correr ese riesgo, debe decirlo y comprometerse públicamente. En otro caso, habrá de aceptar que la única paz que está en condiciones de prometer es la que venga de la derrota de ETA; y que, al final, necesariamente habrá vencedores y habrá vencidos. Afortunadamente, vencidos como Henri Parot.

Zapatero no tiene remedio
Miguel Torres Galera Periodista Digital 21 Febrero 2006

[Zapatero y las víctimas] Objetivamente, los españoles estamos gobernados por un incapacitado para la búsqueda y la defensa del bien común. Rodríguez Zapatero demuestra, a marchas forzadas, unas limitaciones éticas y morales que van más allá de lo asumible por el conjunto de la Nación. Su sesgo ideológico es fruto de un rencor pedestre, patológico, muy humano, pero incompatible con el perfil que la sociedad de nuestro tiempo exige de un líder político. Bajo la apariencia de una aseada moderación, de unas formas amables y respetuosas, el presidente del Gobierno trabaja única y exclusivamente en pos de un proyecto incendiario y devastador.

Las evidencias de tanta iniquidad se suceden unas tras otras como los días a las noches. Uno de los últimos ejemplos lo hemos conocido de boca del portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados. Joan Puigcercós ha afirmado que el pasado domingo fue llamado por teléfono, "por la mañana y por la tarde", por el presidente del Gobierno. Según el diputado independentista catalán, Zapatero le manifestó su sorpresa por el "civismo" de la manifestación del sábado en Barcelona, en favor del derecho a la autodeterminación. En palabras del republicano, el presidente le llegó a preguntar que "¿Cómo se puede reconducir todo esto?", a lo que Puigcercós le respondió que "esto no se reconduce, que es un clamor muy claro de una parte significativa de la ciudadanía de Cataluña ...." Rodríguez Zapatero no tiene el menor reparo en recular hacia el aliado al que ha traicionado a favor de CiU, en la fase final del acuerdo sobre el estatuto de Cataluña.

A esta rectificación o enmienda a su comportamiento, Rodríguez Zapatero ha añadido a su haber personal otro agravio incalificable. Ello es al menos lo que se desprende de la increíble respuesta que al parecer le dio el presidente, en el Palacio de La Moncloa, a la madre de la Irene Villa, víctima del terrorismo, cuando Zapatero le puntualizó que él sabía muy bien lo que significaba el dolor de las víctimas porque a su abuelo lo fusilaron en la Guerra Civil.

Otra muestra de iniquidad, esta de ultimísima hora, nos lo ha puesto en evidencia el coordinador general de Izquierda Unida. Gaspar Llamazares ha salido satisfecho de la entrevista que ha mantenido con el presidente Zapatero sobre las expectativas de la negociación con ETA. Llamazares, que más que un líder político nacional parece un delegado de Ezquerra Batua y de Iniciativa per Catalunya, ha declarado que el presidente le ha dado suficientes datos como para creer en las posibilidades de dicha negociación con la banda terrorista. Ahí lo tienen ustedes, nunca tanto honor le cupo a tan menguado dirigente: nada menos que ser el primer interlocutor político del presidente que ha tenido el privilegio de conocer algunos datos de la secreta negociación que el Gobierno está realizando.

No es de extrañar que el dirigente de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, haya asegurado que "nadie se puede creer que habrá presos en 2010 ó 2020 si hay un proceso de paz", y en ese caso, "todo el mundo sabe" que los reclusos "volverán a casa en un plazo razonable". Pronóstico éste que se da de bruces con la decisión del Tribunal Supremo de hacer cumplir al asesino Henri Parot una condena completa de 30 años.

Panorama desalentador. Cualquier cosa es valida para el presidente Rodríguez Zapatero con tal de mantener contentos a nacionalistas, independentistas, federalistas y al entorno ilegalizado de ETA. Persiste en su proyecto de reinventar la Historia, de cambiar el régimen y el modelo de Estado. Sus enemigos ideológicos los ha personalizado en todo lo que representa el Partido Popular: nada menos que media España; y de la otra media, la mayoría vive anestesiada. Zapatero no tiene remedio, ha pasado de ser la solución a convertirse en el problema.

El Supremo rectifica a la defensa de Parot y al fiscal de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 21 Febrero 2006

La decisión del Tribunal Supremo de rechazar la excarcelación del sanguinario Henri Parot, solicitada tanto por el fiscal general del Estado como por la defensa del etarra, constituye un motivo de satisfacción para todos los que creemos en el Estado de Derecho, y no en un mal llamado "proceso de paz", como vía para lograr que los etarras vayan tirando la toalla. Es un revés para un Zapatero que trata de utilizar el anestésico de la "paz", antes incluso de que ETA se lo suministre, para que los españoles sean insensibles a su determinación de burlar el Estado de Derecho y a sus ofertas de impunidad y de un nuevo "estatus político" para el País Vasco.

Como recordarán los lectores, el fiscal general del Estado, y hombre de total confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, se alineó con la tesis de los abogados del etarra para que se refundieran en una sola pena las referidas a quien es autor de 27 asesinatos. Así, el etarra podría salir dentro de dos o tres años. Que la defensa se acoja a la interpretación de la ley más favorable a su defendido es tan lógico como ilógico es que lo haga quien representa el poder fiscal. Claro que si quien ocupa ese puesto es un hombre de la máxima confianza de un presidente de Gobierno dispuesto a llegar a pactos con una organización terrorista, hay que extrañarse tan poco de este guiño a ETA como de que Conde-Pumpido haya estado –y siga estando– haciendo la vista gorda ante la actividad política de los proetarras del PCTV y de Batasuna.

La solución que ha dado el Supremo mejora incluso la propuesta de la Audiencia Nacional, aunque haya estimado la acumulación de penas solicitada por la defensa del etarra. Y esto es así, porque el Supremo ha dictaminado que las redenciones se apliquen sobre cada pena individual, por lo que el terrorista cumplirá íntegramente la condena y no saldrá de la cárcel hasta el año 2020, cumpliendo el máximo tiempo de reclusión que contempla el código penal por el que fue juzgado, el del 73.

El presidente de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, tiene motivos para mostrarse satisfecho por la decisión del Supremo, pues como él mismo ha señalado "se ha hecho justicia, y la Audiencia Nacional ha conseguido su objetivo jurídico, aunque sea mediante una fórmula distinta a la propuesta por esta sala".

No obstante, que nadie cante victoria. El pulso del mal llamado "proceso de paz" al Estado de Derecho sigue vigente, y el horizonte que sitúa a los etarras en una mesa de negociación, y no en el banquillo de la justicia, no está en modo alguno disipado. Todo lo contrario. Y si no, que se lo pregunten al proetarra Diaz Usabiaga, que acaba de señalar que ZP "va en la buena dirección"; que se lo pregunten a Llamazares o a cuantos representantes del pacto de Estella o de Perpiñán gozan de las confidencias del presidente del gobierno del 14-M.

Ya podrá el Supremo dictaminar ahora lo que quiera, que si impera la lógica de la negociación, las presiones al Constitucional por parte del Gobierno del 14-M serán lo suficientemente irresistibles como para no comprometer el compromiso de un gobierno que ha ofrecido a ETA "dar salida a los presos" y que, en cualquier caso, tiene el bochornoso recurso del indulto.

Además de un nuevo estatus político soberanista para el País Vasco, eso es lo que nos espera de un presidente del gobierno que equipara a los fusilados, sólo en un bando, de una guerra civil con las víctimas de los atentados terroristas. Esa y no otra, es la infamia de confundir la claudicación de los etarras con el inicio de "un proceso de paz", haya o no comunicado de "tregua".

EL FALSO DIÁLOGO CON EL TERRORISMO
Editorial minutodigital 21 Febrero 2006

Desde la izquierda y el nacionalismo se está insistiendo una y otra vez en el argumento de que el diálogo es la mejor fórmula para enfrentar el problema del terrorismo en España. A estas alturas creemos que Zapatero en el fondo considera legítimo que haya regiones de España que decidan separarse de España. Al fin y a la postre, el derecho de autodeterminación no es un concepto extraño para esa izquierda sectaria en la que se crió Rodríguez.
Sin embargo al margen de ideología política o afiliaciones personales, un acuerdo surgido entre terroristas y el estado de derecho nunca puede ser moralmente válido, si va más allá de la negociación sobre las condiciones de rendición del grupo violento. Otro tipo de diálogo pone a la misma altura a las víctimas y a la sociedad que padece el terrorismo con aquellos que ejercen la coacción sangrienta como método político.

Este diálogo pues viene a legitimar la causa de los terroristas. De hecho venimos oyendo continuamente voces que consideran el terrorismo de ETA un conflicto político, cuya solución pasa por tener por interlocutores válidos a los mismos terroristas de Batasuna. Evidentemente si consentimos que Batasuna-ETA, pueda tener cualquier tipo de influencia en la política nacional, -porque, no lo olvidemos el problema vasco es un problema nacional de España-, lo que estamos haciendo es reconocer la utilidad de los métodos violentos para hacer política. Si Batasuna pinta algo en este proceso no es debido más que a detrás de ella están las pistolas, los asesinatos y las extorsiones de ETA. Dialogar pues con Batasuna es legitimar la coacción.

A nadie se le ocurría abordar el problema del crimen organizado a través del diálogo con los mafiosos. Nadie imagina a un gobierno sentándose con los capos para negociar el abandono de las armas a cambio de la excarcelación de sus presos y la apertura de un proceso político sobre la legalización del tráfico de drogas y su monopolio, en el que estén presentes todos los interlocutores.

La única fórmula valida para acabar con el terrorismo es vencerlo. La única salida que un gobierno digno debe buscar para ETA es forzar su rendición sin condiciones o su exterminio. Y España no carece de los instrumentos legales y materiales suficientes para lograrlo. La política de Aznar bien demostró lo que se podía avanzar con tales métodos. No hay por tanto ninguna necesidad de acudir al diálogo.

Y si Zapatero acude a él, mucho nos tememos que no solo se trata de una simple estrategia para conservar el poder, apuntándose el éxito electoral de terminar con ETA aunque sea pagando un precio. A estas alturas creemos que Zapatero en el fondo considera legítimo que haya regiones de España que decidan separarse de España. Al fin y a la postre, el derecho de autodeterminación no es un concepto extraño para esa izquierda sectaria en la que se crió Rodríguez.

Puntadas sin hilo
Por IGNACIO CAMACHO ABC 21 Febrero 2006

ALGO no funciona en el sistema cuando los jueces son más rigurosos que los fiscales. Cuando son los magistrados del Supremo o de la Audiencia Nacional quienes han de encontrar las vías legales para evitar que un etarra especialmente sanguinario pueda escapar de su larguísima condena mientras la Fiscalía se muestra complaciente con el alivio de las penas. Se supone que el Ministerio Público representa, en efecto, los intereses del aparato del Estado, esto es, de la organización institucional de los ciudadanos, y que por tanto corresponde a los fiscales interpretar la sensibilidad del pueblo en cuyo nombre actúan. Y sin embargo...

Sin embargo, lo que la ciudadanía está contemplando es un panorama en el que los jueces tienen que devanarse los sesos y estrujar los pliegues de la ley para que no se produzca una escandalosa injusticia con el visto bueno de la Fiscalía. Eso tiene una traducción política transparente: el Gobierno del que depende el Ministerio Fiscal ha puesto menos interés que la judicatura en mantener en prisión a Henri Parot y sus colegas. Silogismo elemental. Y abona la teoría el manifiesto interés gubernamental -manifiesto incluso en boca del presidente Zapatero- por obtener un gesto etarra que permita iniciar el proceso de negociaciones entre el Estado y la banda.

Banda que, por cierto, se muestra renuente. Las caritas que muestran desde el fin de semana los dirigentes socialistas resultan de lo más elocuentes al respecto. Esperaban un guiño «del otro lado» y se han encontrado con lo de siempre, el siniestro raca-raca de la autodeterminación y de los pasos adelante sin mención alguna al cese de la violencia. Todo eso después de las humillantes preces lanzadas por el presidente, el Parlamento vasco, las chicas del PSE y media nomenclatura política que suplica ya a voces un alto el fuego, descartando la teoría de vencedores y vencidos en lo que viene a ser una renuncia a la victoria. Pero ETA juega a la guerra de nervios. Natural, cuando ha visto pestañear al adversario.

Zapatero cometió un error gigantesco desde que se proclamó su intención de negociar. Desde entonces, la iniciativa ha quedado en manos de los terroristas, que si algo han demostrado en los últimos treinta años es una macabra habilidad en el manejo de los tiempos. El Estado mueve piezas, otorga facilidades, relaja la presión, hace la vista gorda al incumplimiento de la ley y hasta transige con maniobras leguleyas para acortar la pena de ciertos criminales abominables. Y no obtiene nada. O sí: unas bombas intimidatorias y un comunicado abstruso. Más de lo mismo.

Da la impresión de que sólo los jueces están haciendo su trabajo. Bueno, y los terroristas, que nunca dan puntada sin hilo. El Gobierno, en cambio, lleva meses tejiendo casi a ciegas una estrategia cuya clave ha depositado en manos del enemigo. Por eso no acaba de encontrar el pespunte.

No hay democracia a ciegas
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Febrero 2006

Lo que nos faltaba: Llamazares diciendo al salir de La Moncloa que Zapatero le ha dado “datos solventes” sobre la “posibilidad de un proceso de paz”, que es como llaman ahora a la decimotercera tregua de ETA, impetrada de rodillas por ZP, Llamazares y los héroes de Perpiñán. Para empezar, si Llamazares dice que algo es “solvente”, cabe dudar de su solvencia. Para continuar, si los datos los da Zapatero, lo más probable es que o estén equivocados o sean falsos. Y para terminar: si lo único que este Gobierno de saldo, arrodillado ante los terroristas, puede ofrecer a la opinión pública es negarle a Rajoy lo que le da a Llamazares, o no tiene nada o lo que tiene es tan infame que sólo al matasanos castrista puede parecerle bien.

Pero hay algo a lo que estamos empezando a acostumbrarnos y no deberíamos hacerlo: que la política se haga en la clandestinidad y que incluso de esa clandestinidad se excluya a la media España que representa el PP, que es casualmente la que más cree en la Nación y en la Constitución. Hay que defender por todos los medios y en todos los ámbitos dos principios sin los que nuestras libertades están condenadas a desaparecer. El primero es que en España, en toda ella, una democracia sin el PP no es democracia. Será lo de Cataluña: una dictadura apenas disimulada, un despotismo sin ilustrar, una forma sibilina de fundamentalismo con la lengua catalana ocupando el lugar del Islam.

El segundo principio es que no existe una democracia a ciegas. Que el Estatuto de Cataluña lo pacten una noche Zapatero y Mas, sin comunicar a los ciudadanos los términos reales de su acuerdo, es intolerable. Que Zapatero esté pactando con la ETA no sabemos qué ni a cambio de qué, y que sólo se lo cuente a su socio Llamazares y no al líder de la Oposición Mariano Rajoy, es sentar plaza de déspota en la Moncloa, donde sólo puede caber un ejercicio democrático del Poder. Esto no es democracia. Es lo que le gusta al matasanos comunista, es decir: Venezuela. Camino de Cuba, naturalmente.

Memoria histórica
Recuerdos de una hoja de afeitar
Cristina Losada Libertad Digital 21 Febrero 2006

Hace cuatro años, un periódico local sondeó los conocimientos de los estudiantes de un instituto vigués sobre la guerra civil y el franquismo. Fue un magnífico reportaje sobre el estado de la enseñanza en España. No podían caber más disparates en menos espacio. El que no creía que la guerra había sido entre "los liberales y los grises", pensaba que se había librado entre "rojos y nacionalistas", y el que no, aventuraba que "contra los franceses". En cuanto a las fechas, hasta por sorteo se hubiera acertado más. Para unos había estallado en 1983, para otros había durado hasta 1975, y el franquismo, los largos cuarenta años, se reducían a diez, cinco o cuatro nada más.

Digan lo que quieran los inventores de la fábula de la amnesia de la Transición, pero tales despropósitos no hubieran salido de la boca de estudiantes de los sesenta y los setenta. Aquellos tuvieron –tuvimos– la suerte de no sufrir las sucesivas y nefastas reformas educativas. Pero la ignorancia sobre la propia historia, y sobre tantas otras materias, que ha cultivado la LOGSE, ha dejado un vacío. Un erial que se han propuesto sembrar los adalides de la empresa que funciona con el contradictorio lema de la Memoria Histórica. ¿Su objetivo? Que la próxima vez que se pregunte a unos estudiantes sobre la guerra civil, respondan que se libró entre los defensores de la democracia y las hordas fascistas de Aznar.

Esa y no otra es la meta. Los viejecitos que malviven con pensiones miserables les traen tan al fresco como a los gobiernos de Felipe. Merecedores de respeto, como todas las demás víctimas de la guerra, son, sin embargo, mero material para manipular sentimientos y conciencias en manos de los alquimistas de la Memoria. Pero no todos los materiales admiten ese tratamiento. Gracias al alud de estudios históricos que ha desencadenado la fiebre exhumadora, hoy sabemos más que ayer del pasado. Y más que sabremos mientras no puedan, como querrían algunos, encarcelar a historiadores y censurar libros y artículos.

Así que cuando este martes, Joan Tardá se levante para exigir la aprobación de una Ley de la Memoria Histórica "republicana y antifranquista", nos acordaremos de la hoja de afeitar. Que era el instrumento con el que el doctor Dencás, uno de los héroes de las diez horas de Estat Català, desgarraba los escudos de la República que adornaban los escaños de los diputados de Esquerra en el Congreso. Y recordaremos cómo sus huestes en Cataluña arrancaban entonces la tricolor para pisotearla, quemarla o hacerla trizas. Y cuando Tardá reclame que el Rey pida perdón a las víctimas del "levantamiento militar contra la Constitución Republicana", será el momento de refrescarle la memoria: de demandarle a su partido disculpas por el golpe de Estado contra aquella misma Constitución en 1934, y resarcimiento a los sucesores de quienes en él perdieron la vida.

Nos acordaremos de otros muchos episodios vergonzosos, que pretenden sepultar en el olvido. Pues sólo ocultando parte de la historia pueden Esquerra y el PSOE, los nacionalistas y los herederos de los comunistas, aparecer como defensores de una República en la que ninguno de ellos creía y que todos contribuyeron a hundir. Carecen esos partidos de fuerza moral para abrir un proceso de recuperación de la verdad histórica, cuando ninguno ha reconocido su responsabilidad en el estallido de la guerra, ni se ha arrepentido de las atrocidades cometidas por sus predecesores. Mientras eso no ocurra, esa Memoria que propugnan será sólo una aplicación de aquel slogan que Orwell plasmó en 1984: quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado. Un instrumento para inyectar odios viejos en odres nuevos.

Zapatero
Todo es inútil ante tanto rencor
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Febrero 2006

Después de crear unas grandes expectativas con ese "principio del fin", la realidad ha obligado al presidente a volver a pisar tierra. El comunicado de los terroristas etarras del sábado no habla de esa tregua que el Gobierno está buscando desesperadamente; pero lo más grave –de todas formas– es la demostración de fuerza de la banda terrorista frente a Zapatero. Con ese comunicado los terroristas dejan bien claro al presidente del Gobierno que son ellos los que pilotan cualquier situación y que son ellos los que pilotarán cualquier paso que se pueda dar en el futuro.

El comunicado del fin de semana sitúa a Zapatero en una posición de imposible defensa. Ha desmontado todo el acorralamiento que se había sometido a los etarras y su entorno con la ley en la mano. Nunca su situación había sido tan mala como hace dos años: fuera de las instituciones democráticas, con las puertas cerradas de todos los foros internacionales, con el grifo de la financiación a cero y con el desguace de todo su entramado gracias a la Ley de Partidos y a un inflexible trabajo de la justicia. Todo ese trabajo, todo ese edificio que tanto costó levantar, Zapatero lo ha destrozado en un tiempo récord, dejando en el esfuerzo que los terroristas tomen el mando de la situación. El Gobierno se dedica a suplicar un comunicado al que poder agarrarse, ofreciendo un espectáculo lamentable.

Pero aquí no acaba la estrategia inexplicable de Zapatero. Este lunes, el presidente del Gobierno ha recibido en Moncloa al líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares. Pues bien, al salir de la reunión, a este hombre no se le ocurre decir otra cosa que Zapatero le ha ofrecido datos "solventes" sobre el proceso de paz. ¿Se ha convertido Llamazares en el líder de la oposición, gracias a sus cinco diputados? ¿Qué razones hay para que Zapatero no informe a la opinión pública de nada ni facilite ninguna información a Mariano Rajoy pero sí lo haga a Llamazares? ¿Dónde quiere ir Zapatero sin el consenso del Partido Popular en una cuestión clave para todos?

Tanta barbaridad puede sugerir que todo es producto de la inexperiencia; pero después de escuchar a la madre de Irene Villa contar como respondió Zapatero el pasado viernes cuando le manifestaba la desazón que siente su hija ante lo que estamos viviendo, hay que pensar que Zapatero actúa con mucho rencor. Y el rencor sólo puede ser fruto de la maldad.

La lengua viva
Don de lenguas
Amando de Miguel Libertad Digital 21 Febrero 2006

Michael Gavin está en radical desacuerdo respecto a mi opinión sobre la RAE. Dice así: “La RAE no es más que una institución al servicio de lo políticamente correcto […]. Tampoco pasaría nada si dejase de existir. En el Reino Unido no existe y la lengua inglesa goza de una salud estupenda”. Francamente, me resulta injusta la atribución de que la RAE está a favor de lo políticamente correcto. No es esa mi impresión. Más bien, la corrección política nos llega como una importación del inglés norteamericano. Sin la RAE, el español se fragmentaría mucho. Actualmente es el más homogéneo de los idiomas que tienen muchos hablantes: inglés, chino mandarín o árabe. En el mundo de habla anglicana claro es que no hay nada parecido a nuestra Academia (un invento francés), pero tienen sus equivalentes. Funcionan sobre todo los comités de redacción en torno a las grandes obras de referencia: el Oxford, el Webster, la Encyclopaedia Britannica. El inglés goza de una excelente salud porque es la lengua franca del mundo, el latín de nuestro tiempo, pero se disgrega demasiado. Muchos angloparlantes no se entienden entre ellos.

Me encanta relatar la biografía sucinta de tantos libertarios como realmente ostentan con orgullo el mestizaje español. Añado la de Carlos Iradier Larrea: “Estoy casado con una bilbaína que no sabe hablar vascuence y yo nací en Barcelona, de padre valenciano y madre aragonesa, y tampoco hablo catalán. Afortunadamente nuestra familia siempre se ha comunicado en español, idioma este que nos ha sido enormemente útil en nuestras andanzas por las Américas. Me temo que, de haber hablado solo vasco o catalán, además de los problemas matrimoniales que hubiéramos tenido, el trato con colombianos, venezolanos y dominicanos nos habría resultado difícil”.

Gonzalo (Irlanda) me comunica que “desde Irlanda también le leemos y le oímos en la radio del coche, cuando la ionización de la atmósfera nos deja”. Milagros de la técnica. Sugiero a don Gonzalo que pruebe a recibir la radio a través del ordenador, aunque no me pregunte cómo se logra tal encantamiento. Opina don Gonzalo que no basta con garantizar la enseñanza del español a todos los niños españoles. “No nos olvidemos que donde juega un papel importantísimo la lengua es en el acceso a la función pública”. Ahí es donde aparecen las verdaderas discriminaciones. “Se usan las lenguas como armas de proteccionismo laboral con las consiguientes injusticias […] Al final, España solo será una relación fría, burocrática y bilateral entre instituciones; pero se perderán muchos flujos y lazos individuales […] Trabajo en Irlanda, donde, por supuesto, no me han exigido aprender gaélico […] Va contra toda lógica que un español que quiera trabajar en el sector público se tenga que ir de España por no hablar un idioma minoritario […] No vuelvo a una sociedad políticamente enferma como la vasca ni jarto de txacolí”. Excelente testimonio.

Ramón Cernello (o algo así) afirma estólido: “Usted lo sabe muy bien, no en vano es un profesional de la lengua española; no existe un idioma común, existen idiomas. Of course”. Pues no, señor. No soy un profesional de la lengua española. Me temo que no sea un profesional de nada. En todo caso soy un enamorado de la lengua española. Por eso mismo observo que la lengua española es la única que entienden todos los españoles aparte de un considerable número de hispanoparlantes en América y otros lugares. ¿Cómo se puede negar que haya países con una lengua común? Es el caso de España, Italia, Francia, Reino Unido y muchos más. En otros países no hay lengua común porque prácticamente solo hay una. Pero lo normal es que coexistan varias lenguas en un país y que una de ellas sea la que mejor conozcan todos. Me da un poco de vergüenza tener que declarar tales sinsorgadas, pero sospecho que, ni aun así, voy a convencer a don Ramón.

Sadam Hussein (evidentemente un seudónimo) me envía una emilia que es una especie de excrecencia del Caganer. Todo es desperdicio, pero revela muy bien el nuevo estilo, entre obsceno y escatológico, que emplean ahora los llamados catalanistas radicales. Transcribo algunos párrafos mejorando un poco los signos y la ortografía: “En mi vida había visto paridas semejantes como las que se escriben en su sección. El resto de web es de risa funesta. ¿Por qué cojones olvidar el castellano en Catalunya supone incapacitar a sus ciudadanos para ir por el mundo? […] ¿Es que creen que en Catalunya se ha hablado castellano siempre? Antes de la invasión [¿de Franco? ¿de Felipe V?] no lo hablaba nadie, fuera de 4 guardias civile, juezes y deshechos de la alta burguesía. ¡Y de esto hace 4 días! […] Saber castellano es superfluo para ir por el mundo, por tanto, no veo qué problema hay en olvidarlo. A parte, ¿qué cojones les importa a ustedes lo que pase o deje de pasar en Catalunya. Mirense su culo, y deje el nuestro tranquilo […] A parte de esto, el castellano, sin el ejercito, tanto militar como de ignorantes que lo usan habitualmente, tendría la fuerza de un peo de vieja”. Ahí queda eso. Es lo que llaman el seny de los catalanes.

Tomo nota del testimonio ─escrito en catalán─ de Jordi Figueras i Ventura (Holanda; aunque él dice “The Netherlands”): “No entiendo por qué un personaje tan culto como usted difunde falsedades sobre la situación lingüística en Cataluña […] Como usted sabe muy bien, todos los estudios sobre el tema han demostrado que el nivel de conocimiento del castellano en Cataluña es equiparable al del resto del estado español [= resto de España]. En otras palabras, se habla y se escribe tan mal el castellano en Cataluña como en el resto del estado [= resto de España]. […] Le doy el permiso de traducir (para los que no tienen la suerte que tenemos usted y yo de gozar de la gran riqueza cultural que es conocer diversas lenguas) y publicar el contenido de este email que considero oportuno. Espero que tenga el valor de hacerlo sin distorsionar el espíritu con que ha sido redactado”. ¡Qué arrogancia, señor! Ahí queda el testimonio para que sirva de estímulo a los catalanes castellanoparlantes.

Sin las víctimas no hay solución
Editorial Elsemanaldigital.com  21 Febrero 2006

El sábado 25 cientos de miles de españoles saldrán a las calles acompañando a las víctimas en su petición. Sin respetar su dignidad el terrorismo no tendrá verdadera solución.

21 de febrero de 2006. La Asociación de Víctimas del Terrorismo ha convocado una manifestación en Madrid el próximo sábado 25 de febrero. A diferencia de otras convocatorias anteriores, de signo diferente, no se trata de una manifestación contra un político o contra un partido, y ni siquiera contra una norma legal en proyecto o en trámite: las víctimas convocan a los españoles contra la negociación política con sus verdugos.

El terrorismo ha sido definido de muchas maneras, pero es una sola realidad allí donde se manifiesta: implica el uso de la violencia por una minoría para obtener objetivos políticos que la mayoría no comparte; y supone una organización y una mentalidad totalitarias, incompatibles con la libertad. Podrá ser moderno, podrá tener unos u otros objetivos, pero el terror es siempre igual en su esencia, y crea unas víctimas que son siempre inocentes.

Algunos se preguntan, especialmente en el entorno de José Luis Rodríguez Zapatero, por la legitimación de las víctimas para intervenir en el "proceso de paz". Desde distintos ambientes radicales se niega a las víctimas del terrorismo la voz y la dignidad en la resolución del problema terrorista. Pero esto supone olvidar que las víctimas son, precisamente, el centro del problema terrorista, y que sin darles satisfacción no se solucionará nada más que superficialmente.

Otros pensaron en su momento -el Alto Comisionado para las Víctimas, el dimisionario Gregorio Peces-Barba entre ellos- que las víctimas requerían ante todo una compensación material, que su dolor podía tener un precio y que una vez pagado el Gobierno sería libre de olvidar el sacrificio de quienes sufrieron. Las Asociaciones de víctimas, sin fisuras, no se han dejado comprar, y el reciente Congreso de Valencia ha demostrado que su reivindicación es, sobre todo, moral. Sin la dignidad de las víctimas no hay solución.

Una solución que trate por igual a víctimas y a verdugos no es una verdadera solución, sino una victoria del terrorismo. El terrorismo de ETA siempre se ha dirigido contra España, sus ciudadanos libres y sus servidores públicos, sin distinción de Gobiernos. Todas las víctimas de ETA merecen el reconocimiento permanente de la sociedad, y eso implica que ETA no puede ser aceptada en la convivencia nacional, sino que debe primero rendirse.

El sábado 25 de febrero cientos de miles de españoles saldrán a las calles acompañando a las víctimas y respaldando su petición. No piden nada caro ni imposible, sino una cosa muy sencilla que además es imprescindible para la vigencia del Estado de Derecho: que los criminales sean tratados como tales, y que no se negocie con ellos nada que no sea la entrega de las armas y el ingreso en prisión. Cualquier otra cosa será una ofensa permanente para quienes dieron su vida, su salud y su dolor.

La apuesta de Zapatero y el terrorismo
Santi Lucas  elsemanaldigital  21 Febrero 2006

Nos vuelve locos a todos. A estas alturas, no sabemos a qué atenernos. Nos dice un día el presidente del Gobierno que él tiene un pálpito, una intuición o, mejor dicho, una convicción profunda, de que estamos en la estación final del terrorismo. Que, al parecer, hay un pórtico incógnito y medianero para llegar a la rendición definitiva de ETA. Se conmociona y elucubra todo el país con el anuncio. El presidente del Gobierno debe saber, naturalmente, lo que no sabemos los demás. Lo que tampoco sabe la oposición, de la que no se fía. Por lo que trasluce aunque sea poco, Zapatero sabe de oráculos, de plazos, de signos, de gestos, de advenimientos, de anuncios, de procesos, de señales de paz, que interpreta y nos transmite a su antojo.

Sin embargo, ETA le desmiente. Los terroristas se aplican a su irrenunciable objetivo criminal, con un mensaje inequívoco de violencia, traducido en bombas y extorsiones. Por su parte, las víctimas se quedan afónicas, demandando alguna sensibilidad oficial ante la eventualidad de una tregua trampa, y clamando para no pagar un precio político por su desgracia. La oposición política insiste en pretender que se mantengan acuerdos básicos en la lucha antiterrorista, que dieron buenos frutos en el pasado reciente y denuncia el intento de canjear violencia por naciones.

En el Parlamento vasco, el partido socialista ayuda a declarar con sus votos que el objetivo se tiene que conseguir "sin vencedores ni vencidos". Se arma una verdadera zapatiesta. Enseguida, acuden las asistencias oficiales. La vicepresidenta del Gobierno, Fernández de la Vega, se solidariza con sus compañeros vascos y dice que, efectivamente, es bueno que no haya vencedores ni vencidos. Como todo lo que dice este gobierno es un auténtico disparate, sometido a revisión pública constante, el líder del PSE-PSOE, Patxi López, tras el efecto de la fiebre que nubló su primera intención, se desdice del apoyo dado al PNV y recula sobre la indiferencia de trato. La retahíla es hilarante si no se tratara de algo tan grave.

El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ha hecho un cálculo grueso de sus dos primeros años de mandato y no le sale nada bueno. Ni en iniciativas sociales, ni en bienestar económico, ni en proyección exterior, ni en nada. Le han aconsejado sus asesores que asocie todo el éxito al fin del terrorismo. Ése es el único bagaje electoral que le puede quedar, visto lo que lastra su gobierno, pero los riesgos son evidentes. Ésa será siempre una mala apuesta.

También mataron a mi abuelo
José Javier Esparza  elsemanaldigital 21 Febrero 2006

Los psicólogos saben que donde de verdad se retrata uno es en lo espontáneo, en lo inadvertido –cuando baja la guardia y se ve lo que tiene dentro. Fue así que la madre de Irene Villa preguntó a ZP cómo explicar a su hija lo que habían hecho con ellas, madre e hija mutiladas por ETA. Y Zapatero que contesta: "También mataron a mi abuelo en la guerra civil". Revelador.

Verá, presidente: con todos los respetos a su abuelo, hay una diferencia notable. En la guerra civil, unos y otros se sacudían al mismo tiempo; en el horror de ETA, por el contrario, sólo han sacudido unos y los otros han –hemos- estado quietos, confiando en la fuerza del Estado, es decir, la policía, los jueces y todas esas cosas que superan las divisiones de partido. A su abuelo de usted lo mataron en una guerra. Pero a Irene y a su madre no las han mutilado en ninguna guerra; nadie les dio la posibilidad de elegir bando ni, mucho menos, de defenderse. Una guerra civil es un horror, pero es una guerra; un atentado terrorista no es una guerra, sino un delito, un crimen. Desde La Moncloa debería apreciarse la diferencia.

Respecto a la guerra civil, compañero presidente, da la impresión de que usted enfoca mal el asunto. No es correcto decir "también mataron a mi abuelo", sino, más bien, "nuestros abuelos se mataron". Porque todos tenemos abuelos y todos tenemos cadáveres. Las heridas se abrieron en todas partes. Se abrieron tanto, tan hondo y con tanta saña, que es imposible hablar de buenos y malos. Por eso las guerras civiles son tan horribles: porque todos, individualmente, tienen razón –o, al menos, sus razones-, pero también todos, colectivamente, son culpables. Después los historiadores pondrán luz, pero sólo cuando ya no haya nadie que reclame "su razón"; porque si alguien hiciera tal cosa, no tardará en alzarse de nuevo una razón contraria. Ahí reside, por cierto, la macabra frivolidad de esa "recuperación de la memoria" que el Gobierno ZP predica: es una invitación al odio.

En todo caso, ahora ya sabemos por qué en España estamos como estamos: porque nos gobierna un hombre que todo lo ve desde la perspectiva de su abuelo muerto. Y así no hay derecha e izquierda, como en cualquier país civilizado, sino fascistas y rojos; ni creyentes y laicos, sino vaticanistas y comecuras; ni secesionistas y españolistas, sino fuerzas del pueblo y oligarcas franquistas, como en la funesta demagogia bélica. Nos gobierna un hombre que mira la España de 2006 con las categorías emocionales de 1936. Y eso es un trastorno del entendimiento.

Un hombre así no puede seguir gobernando. Alguien –la sociedad, su propio partido- tiene que quitarle esa responsabilidad, que en sus manos es una amenaza. Un hombre así no puede gobernar sin levantar división, conflicto, rencor. Exactamente todo lo que está levantando Zapatero.

ETA no mata porque "retorciéndole el brazo" a Zapatero se fortalece
Antonio Martín Beaumont  elsemanaldigital 21 Febrero 2006

La Ley de Partidos colocó a ETA en un proceso de "grapización": un grupo de delincuentes comunes capaces de matar y extorsionar, pero sin cobijo político. Ese camino se ha desandado.

21 de febrero de 2006. Aquí, desde el sábado pasado, asistimos a un vaivén inesperado de optimismos y de pesimismos entrecruzados. No hubo tregua de los terroristas de ETA. Ya, claro; pero ¿alguien ha dicho que no vaya a haberla? ETA ahora, como Zapatero antes, esta conjugando la idea aquella de que "hablando se entiende la gente", y por ese camino todos nos vamos a encontrar.

Todos, porque guste o no José Luis Rodríguez Zapatero es presidente del Gobierno de España, y él, dentro de la Constitución, tiene la capacidad de hablar por todos. Y Zapatero quiere tregua, la ha pedido y hará lo necesario para que la haya. Pero, eso sí, al ritmo y según el capricho de ETA, que de repente ha asumido la dirección de la vida pública y se encuentra cómoda así. Hace dos años se hablaba de cuándo los terroristas entregarían derrotados las armas; ahora del coste de la "paz". ¡Sustancial diferencia!

No se debe olvidar que lo que diferencia a una banda terrorista de un grupo común de delincuentes es la existencia de un brazo político detrás. El riesgo que corría ETA tras la ilegalización de Batasuna –y ese fue el acierto de quienes así plantearon la política antiterrorista- era la "grapización", o sea convertirse en un GRAPO: un grupúsculo de delincuentes capaces de matar o extorsionar, pero sin cobijo político alguno.

Lo que ha ocurrido a lo largo de estos dos años de Gobierno Zapatero es que de nuevo ETA vuelve a contar políticamente; su rama política negocia y gana influencia cada día mientras sus pistoleros velan porque se cumplan sus condiciones y abastecen a su organización de dinero y armas a través de las extorsiones a empresarios. Y si estos pistoleros no matan es porque sencillamente ETA se siente a gusto ahora retorciéndole el brazo al presidente del Gobierno de España.

¿Y si hay tregua? Pues ahí empiezan los problemas, también para todos. Toda tregua es una espada de Damocles sobre la nuca de quien la acepta teniendo en su haber la legitimidad y la legalidad. Lo bueno del caso es que ya sabemos el precio que ETA exige: la liberación de los presos, la autodeterminación y la "territorialidad". Y esta palabreja se refiere a la anexión de Navarra al País Vasco. Todo eso lo piden; y de lo que se va a hablar, cuando se hable, si es que no se está hablando ya, es de cómo pagar, ya que la decisión básica ETA la da por supuesta.

Terrible, sin duda.

El PSOE ante la crisis nacional
Pablo Sebastián Estrella Digital 21 Febrero 2006

El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha salido satisfecho de la entrevista que ha mantenido con el presidente Zapatero sobre las expectativas de la negociación con ETA. Llamazares ha declarado que el presidente le ha dado datos suficientes como para creer en las posibilidades de dicha negociación, que en la Moncloa llaman proceso de paz y es, al parecer, el primer interlocutor político del presidente que ha tenido el privilegio de conocer algún dato de esa secreta carpeta que le ha llevado al jefe del Gobierno a dar pasos importantes y arriesgados para favorecer la negociación, incluso poniendo en cuarentena el Estado de Derecho. Veremos si Zapatero hace lo mismo con el resto de partidos políticos, incluido el Partido Popular, y veremos también cuáles son esos secretos, porque una vez que los conozca más gente es muy probable que en un plazo no muy lejano aparecerá en medios de comunicación.

Pero datos o información aparte, lo que no está justificado de ninguna de las maneras es que el Gobierno esté pagando a ETA un precio por como lo está haciendo para favorecer dicha negociación, y que lo haga contra el Estado de Derecho y la legalidad, como se viene haciendo de un tiempo a esta parte sin el menor pudor y utilizando toda clase de trucos que empiezan por el desentendimiento permanente del fiscal general del Estado, Conde-Pumpido.

La penúltima gota que ha caído sobre el vaso a rebosar del desvarío gubernamental ha sido la decisión del Tribunal Supremo de obligar al etarra Henri Parot a permanecer en la cárcel hasta el año 2020, porque la redención de penas deberá aplicarse sobre los dos grupos de condenas que tiene en su haber. Decisión que, en definitiva, es contraria al criterio de su Defensa y también, y ello es lo más grave, en contra de la opinión del Gobierno, de su presidente, su ministro de Justicia y del fiscal general del Estado (así como de sus medios de comunicación afines), que, en línea con su estrategia de concesiones al entorno de ETA para facilitar el comunicado de la tregua que por ahora no llega, y con ello la negociación, habrían dado instrucciones a los fiscales del Tribunal Supremo para no desactivar la posición más favorable de éste y otros terroristas frente a la demandas de las víctimas de Parot, y puede que también pensando en la citada negociación con la banda, poniendo en cuarentena el Estado de Derecho, como viene ocurriendo de un tiempo a esta parte en el País Vasco y en Cataluña.

Estamos inmersos en una espiral del disparate que concierne al conjunto de la sociedad, y aquí incluido el Partido Socialista, que guarda, en aras de una mal entendida lealtad a su líder, un silencio atronador sobre lo que está ocurriendo en España. Suponemos que para no perder el poder por una crisis interna, o porque se han creído el cuento de la lechera de Zapatero, según el cual un pacto con los nacionalistas catalanes y vascos le permitirá al PSOE controlar el poder en España hasta la eternidad aislando al PP, cueste lo que cueste. Pero se van a equivocar, se están equivocando, porque el deterioro democrático al que estamos asistiendo, poniéndose a la vez patas arriba el estado de Derecho y el principio de legalidad, acabará devolviendo al PSOE en las próximas elecciones a la cruda realidad, si es que antes no asistimos a alguna situación de alta tensión como la que podría producirse en estas manifestaciones ilegales que surgen por doquier ante la pasividad de la Fiscalía y del Gobierno vasco, que lejos de prohibirlas se suma a ellas a través de los dirigentes del PNV.

No hay nadie en el PSOE con sentido común y con una clara responsabilidad nacional? Visto lo que ha ocurrido con el Estatuto catalán y tras ser acatada por los barones de este partido la ley del silencio impuesta desde el palacio de la Moncloa por Zapatero, da la impresión que no hay nadie entre los dirigentes socialistas dispuesto a dar la voz de alarma y a pedir una rectificación de la deriva gubernamental. Y ello nos preocupa de una manera muy especial, porque nos permite imaginar que tras el diseño del nuevo Estado que ahora se pretende, sorteando la legalidad, parece existir una filosofía política que incluye, como se ha dicho reiteradas veces en los últimos meses —por ejemplo, con motivo del traslado a Cataluña de documentos del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca—, la revisión de los años más dramáticos de nuestra historia reciente. Y no sabemos si esta estrategia o diseño político de revisión histórica de la vigente situación, enterrando los pactos hallados de la transición, forma parte de un acuerdo secreto del PSOE que se está aplicando o más bien en marcha sobre la base de hechos consumados, por encima de la Constitución y de la legalidad.

Esto es al menos lo que se desprende de la increíble respuesta que al parecer le ha dado el presidente Zapatero en la Moncloa a la madre de la Irene Villa, víctima del terrorismo, cuando el presidente le especificó que él sabía muy bien lo que significaba el dolor de las víctimas porque a su abuelo lo fusilaron en la Guerra Civil. ¿Está el presidente del Gobierno comparando el terrorismo de ETA con la Guerra Civil española?

¿Es por eso que habla de una paz sin vencedores ni vencidos? Si es así, la gravedad de la aventura del presidente Zapatero es mayor de la que imaginábamos, y si es solamente, otra vez, para contentar al entorno de ETA y hacerle todavía más fácil su triunfo político al margen de su responsabilidad, pues estamos de nuevo ante otro hecho inaceptable desde el punto de vista democrático e incluso legal. Volvamos al comienzo de este análisis para decir que el fin no justifica los medios, ni el abandono del Estado de Derecho ni la humillación de la víctimas ni el de la democracia. Los etarras no son el ejército nacional de una imaginaria contienda, sino unos delincuentes que matan, secuestran y chantajean en una democracia donde hay plena libertad. Y desde luego España no está en guerra civil ni de secesión con nadie, y si esto Zapatero no lo sabe, alguien del PSOE se lo debería explicar y lo deberían parar.

Colgado de la brocha en la cuestión vasca y catalana, Zapatero vive su momento más delicado
Jesús Cacho elconfidencial 21 Febrero 2006

Después de un fin de semana negro –comunicado de ETA y manifestación de ERC en Barcelona-, Rodríguez Zapatero se ha quedado tocando el pandero en la soledad de la Moncloa, la sonrisa helada a flor de piel, como los almendros en la ventisca castellana. Colgado de la brocha tanto en la cuestión catalana como en la vasca, los dos pilares sobre los que pretendía edificar el puente que debía conducirle a una segunda legislatura con mayoría holgada, el presidente del Gobierno vive el momento más delicado de su mandato.

El comunicado etarra parece haber dado la razón a los estrategas del PP, para quienes no es aconsejable entrar en la jaula de los leones con la sola protección de una sonrisa, porque lo más probable es que la fiera te vuele el brazo de un zarpazo. ¿De qué información secreta dispone el señor Presidente? ¿Han vuelto a fallar los espías de la Cuesta de las Perdices? El PP era ayer un murmullo de satisfacción: “En la supuesta negociación con ETA ha ido pasando lo que nosotros decíamos que iba a pasar, y quien se ha quedado con el culo al aire ha sido precisamente ZP”.

La línea dura del PP duro parece, de momento, haber recibido un espaldarazo en lo que a la cuestión vasca se refiere, aunque no deberían los halcones confiarse, que muchas cosas apuntan a que la tregua se producirá, aunque a su debido tiempo, y no son pocos los que opinan que será algo más que una simple tregua, aunque naturalmente ello dependerá del precio que Zapatero esté dispuesto a pagar con el dinero de la nación española.

Más importancia, por estrepitoso e imprevisto, tiene para el Presidente el descarrilamiento de los grandes expresos catalanes, quiero decir, de ese Estatuto que salió de Barcelona con el respaldado casi unánime, excepto del PPC, del Parlamento catalán, que en Madrid fue igualmente aceptado por amplia mayoría, y que parecía llamado a regresar a Barcelona en plan paseo triunfal.

La jugada de póquer de Zapatero negociando la redacción final con Artur Mas, se ha vuelto como un boomerang contra el supuesto maestro, y ha surtido el efecto de hacer añicos aquella unidad. ¡Es lo que ocurre cuando uno se pasa de listo y negocia el Estatuto del Gobierno del tripartito con la oposición al Gobierno del tripartito...!

Y es que Zapatero ha terminado engañando a casi todo el mundo: A Solbes, que no ha rascado bola en lo que a financiación se refiere; a Maragall, a quien ha dejado en la situación más desairada posible; a Carod-Rovira, ahora hecho una pantera tras los dulces flirteos de Moncloa, y no digamos ya al señor Puigcercós, que durante una temporada se paseó por la Carrera de San Jerónimo hecho un pincel. Claro que el primer engañado fue Rajoy, a quien prometió consensuar las grandes cuestiones de Estado, con el resultado que todos conocen.

Los costes de la habilidad desplegada por ZP –en realidad por Pérez Rubalcaba, nuestro inimitable Fouché- no se han hecho esperar: más de 100.000 personas en la calle en Barcelona poniendo en evidencia a Zapatero y, sobre todo, a Artur Mas, a quien una parte de la sociedad catalana considera simplemente un traidor. Dice Puigcercós que, muy asustado, el propio ZP lo llamó el domingo para preguntarle “cómo se puede reconducir todo esto...”.

El caso es que la sociedad catalana está hoy tan dividida como la española, curiosa cosecha del caballero que vino a sembrar la concordia sobre la piel de toro. A una parte de los catalanes no les gusta el Estatuto porque creen que CiU les ha traicionado, mientras que a otros muchos nunca les gustó porque, votantes del PP, el proyecto siempre les pareció una desmesura. A ello habría que añadir los socialistas catalanes que echan las muelas con la jugarreta zapateril.

El resultado no puede ser más desolador en términos de cohesión nacional: el proyecto de Estatuto, que nunca debió salir de Barcelona en los términos en que llegó a Madrid, ha divido a la sociedad catalana y ha contribuido a alejarla emocionalmente del resto de España. Encaje nacional, cero, y estabilidad institucional, igualmente cero. Mientras tanto, Zapatero y su mundo virtual se expresaban el domingo en ABC diciendo que el Estatuto catalán es para toda la vida. Más o menos lo que una promesa de amor eterno entre enamorados quinceañeros.

En esta enloquecida encrucijada, lo normal sería que el PSC rompiera el tripartito y convocara elecciones en Cataluña, lo que fervientemente desea un Mas convencido de poder regresar al Palau de la Generalitat en un decir amén. Pero esa es una baza que un Pascual Maragall profundamente humillado va a intentar por todos los medios negar al presidente del Gobierno. “Sería un fraude histórico romper el tripartito”, se atrevió a decir ante la plana mayor del PSOE. La realidad es que de la jugada de póquer de ZP ha convertido al tripartito en un sindicato de agraviados dispuesto a resistir y amargarle la vida.

Está claro que tanto Maragall como Carod van a tratar de sostener el tripartito contra viento y marea, porque a ambos les va la vida política en el intento. Así de locas están las cosas en una Cataluña donde lo que está en juego es la hegemonía dentro del mundo nacionalista. Todo hace pensar que ERC ha quemado sus naves con la manifestación del sábado, y que su vuelta a redil de ZP se antoja imposible, a menos que el Zapatero prodigioso abra de nuevo la caja y entregue a los independentistas algún suculento premio de consolación, que en buena lógica debería detraer de las alforjas de CiU. El mago del alambre parece haber resbalado en el vacío, aunque aún está lejos de haberse estrellado contra el duro suelo. Todo se andará.

La venganza de Don zapatero.
José Luis Palomera Ruiz Periodista Digital 21 Febrero 2006

La historia le recordará, como el Presidente español, instigador de unos ciudadanos contra otros... Es obvio,la situación actual de España se asemeja a la más lóbrega de nuestro pasado...

Decir el presidente de todo los españoles,que a su abuelo ( le mataron en la guerra civil), aparte de impropio, entiendo, es preocupante.

Si la política que este señor aplica, deriva de ”revanchismos” de antaño, el asunto puede ser muy grave, si no lo es ya.
En la Guerra Civil española nos mataron abuelos a todos, al mío, los nacionales, y a otros- los mal llamados- rojos.
La realidad de aquel trágico enfrentamiento, no debe suponer, razón alguna, a ninguno de los dos bandos.

El abuso de poder y desafuero social de los populistas contra los nacionalistas, -entiendo parecido, a lo que pasa hoy en España-. Lógicamente, hoy, con setenta años de evolución pensativa, de hay la serenidad de la sociedad en su conjunto.

Señor zapatero, la guerra civil española fue un despropósito, pero de todos. Unos –como usted hoy- por no saber, gobernar, además de no dejarles los nacionalistas. No olvide que el frente popular -ganador de las elecciones, por, ciento cincuenta mil votos- agrupaba a los independentistas catalanes vascos y gallegos. Es decir, como usted ahora.
El frente popular se componía de diferentes partidos. Muchos de éstos con sus afiliados en cabeza, - una vez ganadas las elecciones- intentaron arrasar con el orden constitucional y la unidad de España... Los gritos de independencia se escuchaban por doquier, el anarquismo, asesinatos, violaciones y quemas de lugares sagrados era el pan de cada día. Por otro lado, las voces de ¡Amnistía!. “Presos a la calle” – situación parecida con los presos de ETA- estremecían por la capital de España.

Resumiendo, Presidente “de abuelo muerto”. Usted hoy, mantiene un clima en toda la geografía española similar al de 1936. Con la única diferencia de la ciudadanía, -los de hoy, y los de antaño- y su evolución pensativa.

Usted, aunque ciudadano de hoy, entiendo -tiene la mente de antaño-, de hay su declaración “mataron a mi abuelo”.

Usted-estoy seguro- no pensó lo que decía, y no lo pensó, por que lo lleva siempre en la mente. ¿Entiende?

Por eso precisamente usted no debería gobernar, no digo que no lo hiciera otro de su partido. Ustedes ganaron las elecciones, sin embargo, usted está mediatizado con un pasado, donde todos, absolutamente todos, perdimos algo de nuestras vidas...Hoy, la mayoría de los Españoles, lo tenemos olvidado, ya que, serenamos las heridas, junto a todos los corazones, y sentimientos que componen la España, actual.

Usted presidente, está muy equivocado, si aún cree que la culpa de la guerra -otra cosa es la dictadura- la tuvieron unos u otros. La lógica, dice que la tuvimos todos.

Si un bando mató a su abuelo, el bando de su abuelo mato a los abuelos de otros.

Seré sincero con usted,aunque esta carta nunca llegue a sus manos... Señor Presidente -en mi opinión- usted es una de esas personas que por determinadas circunstancias, históricas- familiares, continúan creyendo que el bando donde combatían sus abuelos, perdió la guerra. Este sentimiento absurdo, es el mayor peligro que setenta años después, aún perdura en España.

En las guerras, jamás hay vencedores, ya que todos pierden, unos tal vez más que otros, pero la guerra en sí, en la mayor lacra universal de todo ser vivo.

Desgraciadamente, son muchos, - denominados de izquierdas- los que llevan clavada la espina en el corazón. Este-trasmitidopensamiento-aún perdura en sus mentes, y de alguna manera, les mueve, en todas su decisiones, pensamientos, hechos, etc.

Incluso, su arcaico odio, les hace acusar, a neas generaciones de jóvenes, de franquistas, fachas etc. Generaciones de jóvenes que ven, como se masacra su opinión, con adjetivo como, derechona, franquistas, dictadores, en el momento que defiende una opción política distinta a los llamados, de izquierdas.

Pues bien, Presidente, esto es lo que le ocurre a usted, al menos yo- sin ningún partido político o idea que me coaccione- lo entiendo así, además, a los hechos me remito. Su tirria hacia la derecha, le lleva a pactar con grupos, anti-españoles, e independentistas. Usted-sin saberlo- sufre de rencor en su cerebro, y de sonrisa falsa en sus actitudes. Se lo dice un ciudadano español que también perdió su abuelo en el bando rojo; Usted no debe gobernar España, y no debe gobernar, ya que usted, no gobierna sus propios pensamientos.

Una cosa es pertenecer a una corriente ideológica, y otra distinta, estar mediatizado por un pasado oscuro, que ya nadie quiere recordar.

Sus actitudes al frente del gobierno Español, han encendido de nuevo, pasiones muertas en el olvido - sin ninguna duda-, y eso señor Presidente; “Es el mayor despropósito de gobernante alguno”.
La historia le recordará, como el Presidente español, instigador de unos ciudadanos contra otros. Es obvio –tengo cincuenta años- que la situación actual de España se asemeja a la más lóbrega de nuestro pasado...
Aún esta a tiempo, no permita que su desafuero emocional perjure en ejemplo, lo que jamás puede ser un presidente de un país.
Es más, le digo, si usted dimite a favor de un camarada de su partido, que no este mediatizado de "odio alguno" hacia los que no abrazan su ideología... España se lo agradecerá además- se lo digo yo- una gran parte de su electorado, también.

Hágame caso, piense en España y no en que su abuelo fue abatido por España... Por España, señor Presidente fueron abatidos los abuelos de todos los españoles.

Empatar con ETA
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 21 Febrero 2006

Vivimos tiempos de confusionismo y zozobra, presidente. El viernes de hace diez días nos contaba usted la buena nueva de empezar el principio y tuvo venteando la tregua todo el fin de semana a los más conspicuos perdigueros de la profesión. El lehendakari le secundaba para anunciar «buenas noticias». Una semana más tarde, la organización terrorista rebajaba el optimismo general y ponía las cosas en el lugar de donde no se habían movido nunca. Llevamos ya unos años en los que las declaraciones de ETA y de los dirigentes de su entorno repiten con machacona insistencia que la solución del 'conflicto' pasa por la autodeterminación y la territorialidad.

El Parlamento vasco aprobó el viernes una resolución en favor de «una paz sin vencedores ni vencidos» con la abstención del Grupo Socialista. Al día siguiente, su secretario general, ausente del pleno por enfermedad, lamentaba la postura de los suyos y expresaba la confianza socialista en «la victoria de los ciudadanos, las instituciones y el Estado de derecho». El mismo sábado, la vicepresidenta Fernández de la Vega, seguida por Caldera, contradecía al secretario de los socialistas vascos: «la paz no debe plantearse en términos de vencedores y vencidos».

Una paz sin vencedores ni vencidos es difícil de armonizar con el párrafo clave del Pacto Antiterrorista: «Desde el acuerdo en el diagnóstico ( ) el PP y el PSOE queremos hacer explícita ( ) nuestra firme resolución de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los medios que el Estado de derecho pone a nuestra disposición».

Hace un par de martes le sugerí que discutiera con los suyos y las suyas la asombrosa polisemia del verbo «derrotar». Parece que De la Vega y Caldera han encontrado dos acepciones que arrojan nueva luz sobre el párrafo reproducido. Dice el DRAE: 5. intr. Taurom. Dar derrotes. (Cornadas que dan los toros levantando la cabeza con un cambio brusco de dirección). 6. prnl. Dicho de una embarcación: Apartarse de su rumbo originario.

Verá, presidente, las gentes sencillas empezamos a marearnos entre derrotes y bordadas. La mayor parte de la peña piensa que debe derrotar a los terroristas. Si razonablemente aspiran a ganar a sus adversarios políticos, ¿por qué se resignan a empatar con ETA? En la colisión de ETA con el Estado de derecho tiene que haber un vencedor y una vencida, presidente. Un policía no es equiparable a un terrorista, un tribunal no es como un comando, no puede haber equidistancia entre el Congreso de los diputados y una asamblea de ETA, el BOE no es el zutabe del Estado, no se puede comparar a la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo con Josu Ternera, ni a usted con Mikel Antza, no sé si me explico.

Tarea para sus ministros y ministras: copiar con caligrafía inglesa la máxima «en el medio no está siempre la virtud».
s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Convocatoria de Concentración:
DÍA INTERNACIONAL DE LA LENGUA MATERNA
día: Martes 21 de febrero, a las 18.30 horas
lugar: Síndic de Greuges, calle Josep Anselm Clavé 31, Barcelona. Metro (L3 Drassanes) y Bus (14, 36, 38, 57-157, 59). Muy cerca del monumento a Colón y de la "oficina de delación lingüística de Barcelona", ver mapa en la web http://www.tolerancia.org 21 Febrero 2006

Los últimos acontecimientos políticos y la amenaza que para el derecho de muchos castellanohablantes supone el proyecto de Estatuto de Autonomía, hace más imprescindible que nunca la defensa del derecho a la lengua materna. Es intención de la Asociación por la Tolerancia personarnos en las Oficinas del Síndic de Greuges de Cataluña y presentar un escrito de denuncia de la situación que sufren muchas personas en Cataluña por discriminación lingüística, solicitar su amparo y pedirle que prestigie su institución convirtiéndose, de verdad, en el defensor de todos los catalanes.
¡ Esperamos contar con tu presencia !

Los castellanohablantes sufren el doble de fracaso escolar que los que hablan catalán, según un estudio
M. J. CAÑIZARES ABC 21 Febrero 2006

BARCELONA. La inmersión lingüística que se aplica en Cataluña es un factor determinante en el alto índice de fracaso escolar detectado en los alumnos castellanohablantes, según un estudio de la asociación Convivencia Cívica Catalana (CCC), basado en el Informe PISA 2003 que elabora la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Según este estudio, la tasa de fracaso en los alumnos castellanohablantes es de un 42,62% y en los catalanohablantes, un 18,58%. Según el presidente de CCC, Francisco Caja, la sustitución de la política lingüística de la Generalitat por un modelo en el que los alumnos aprendieran en su lengua materna, reduciría el fracaso escolar en un 9%.

Caja presentó estos datos con motivo del Día Internacional de la Lengua Materna que se celebra hoy y como argumento de una futura campaña en favor de la educación bilingüe en Cataluña. Según Francisco Caja, el Gobierno catalán recurre a «métodos coactivos» para implantar el monolingüísmo, como la «atención individualizada» a los alumnos castellanohablantes, un método a su juicio «aberrante y que fomenta el aislacionismo», o la figura del coordinador lingüístico de interculturalidad, un «comisario político encubierto».

La campaña de CCC consistirá en el reparto de folletos en los colegios en los que se reivindica el derecho a recibir la primera enseñanza en lengua materna, «algo que los tribunales garantizan pero que la Administración incumple, lo que obliga a los afectados a emprender un calvario judicial».

Este es el caso de Carmelo González y Enrique López, a cuyos hijos se les ha denegado la enseñanza en castellano. Ambos coinciden en que no han sido objeto de ninguna represalia. «¡Sólo faltaría!», exclama Carmelo, quien no obstante afirma haber recibido una lluvia de insultos en las reuniones de padres de alumnos. Insiste en su predisposición a hacer huelga de hambre si, finalmente, la escuela de Badalona a la que acude su hija se niega a escolarizarla en castellano. La insumisión fiscal o la manifestación son otras de las formas de movilización que estudia esta asociación.

El uso exclusivo del catalán en las aulas eleva al 42% el fracaso de los castellanohablantes
Joan Planes La Razón 21 Febrero 2006

Barcelona- A partir del Informe PISA del año 2003 y los datos de fracaso escolar derivados de la Ley de Educación (Logse), la asociación Convivencia Cívica Catalana (CCC) realizó su propio estudio, en el que se indica que con la eliminación de la inmersión lingüística en las aulas de Cataluña se reducirían un 9 por ciento los alumnos castellanohablantes que no terminan sus estudios.

El presidente de Convivencia Cívica, Francisco Caja, presentó ayer otras de las conclusiones del informe. Entre ellas, destacan que el rendimiento escolar entre catalanohablantes y castellanohablantes sigue siendo grande, 18,58 y 42,62 por ciento, respectivamente, y que los alumnos que tienen como lengua materna el castellano sufren una tasa de fracaso escolar superior al del resto de España.

Según Caja, «la prohibición de educar en lengua materna impide el libre desarrollo del niño, que es algo que sucede en Cataluña». El máximo responsable de CCC calificó de «coactivo» el método de atención especializada que dispensa actualmente el departamento de Educación a una docena de alumnos en Cataluña que no entienden el catalán. «Es un trato degradante», añadió Caja.

Más factores. No obstante, Caja admitió que los factores socioeconómicos y culturales también influyen en el rendimiento. «La diferencia atribuíble exclusivamente a la lengua es del 12,7 por ciento», explicó. pero, según el estudio de CCC, estos elementos «no influyen decisivamente en los resultados de los alumnos castellanohablantes, ya que si se descuentan, los estudiantes que hablan castellano en casa, siguen presentando una diferencia del 12,76 por ciento respecto a los que hablan catalán». «Tenemos ya a unas doce familias que piden poder escolarizar a sus hijos en castellano», señaló Caja.

«Queremos una educación bilingüe para una sociedad bilingüe», remarcó, antes de presentar su fórmula ideal para los colegios. «Pedimos la escolarización en la lengua materna, y más tarde ir introduciendo progresivamente el otro idioma en el aprendizaje, ya sea catalán o castellano, de esta manera no se excluiría ninguna lengua», explicó.

La AVT llama a los votantes del PSOE a unirse al 25-F porque «han sido traicionados»
D. M. La Razón 21 Febrero 2006

Madrid- La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) presentará hoy la manifestación que ha convocado para el próximo día 25 de febrero, que recorrerá las calles de Madrid bajo el lema «Por ellos, por todos, en mi nombre ¡no!».
En el acto, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, dará cuenta de los detalles de la marcha y hará un llamamiento a la ciudadanía a acudir a una marcha que pretende reeditar el éxito de la celebrada en la capital el pasado 4 de junio.

«Vencedores y vencidos». Alcaraz, en declaraciones a LA RAZÓN, aseguró que «el año que hemos dejado está lleno de motivos para salir a la calle, ya que la línea que lleva el Gobierno está muy lejos de lo que prometió tras el 4 de junio».
Además, el presidente de la asociación indicó que «no estamos dispuestos a que la sociedad española quede a la misma altura que los terroristas», y mostró su preocupación por recientes declaraciones de miembros del Gobierno en las que se hablaba de «vencedores y vencidos». Alcaraz afirmó, asimismo, que con esta manifestación también pretenden decirle al Gobierno que «la política que está llevando es contraria a lo que prometió a sus votantes, con lo que no sólo defrauda a las víctimas, sino también a los propios que le han votado».

A la protesta ya se han adherido el Foro de Ermua, AVT Verde Esperanza, Profesores por la Libertad, Foro el Salvador, Manos Limpias, Confederación Española de Policía, Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y la Fundación para la Defensa de la Nación Española, entre otras.

Desde la Plaza de República Argentina, los manifestantes recorrerán la calle Serrano para concluir en la Plaza de Colón, donde Alcaraz, precedido por la periodista Isabel San Sebastián leerá un texto.

Dada la práctica ausencia de incidentes en la manifestación del pasado 4 de junio, AVT ha decidido repetir el modelo de seguridad, con profesionales de la misma vinculados a la Asociación que colaborarán en todo momento con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La Fundación de la Lengua busca ser un referente en la enseñanza del castellano
La Razón 21 Febrero 2006

Madrid- La capital vallisoletana acogió ayer la presentación de la Fundación de la Lengua Española, una iniciativa de carácter privado que nace con un claro objetivo: presentar en el mundo una oferta global e integrada de la enseñanza del español y situar a Castilla y León como destino líder mundial. Una actividad que se centrará en la promoción del castellano en países que no tienen como lengua materna el español. Su presidente, Rolando Álvarez Valbuena, destacó que con ello se pretende convertir el idioma «en un activo económico y en una fuente de empleo, riqueza y bienestar».

Con sede en Valladolid y con la apertura inmediata de otras dos sucursales en León y Salamanca, la Fundación parte con un presupuesto de 600.000 euros y pretende iniciar actividades de promoción en países como Estados Unidos, Francia, Brasil, Alemania, Inglaterra, Corea, China o la India, a la vez, que busca establecer alianzas con centros educativos de algunos de estos países. Asimismo, Álvarez, destacó los convenios futuros con centros de calidad, como la Real Universidad de Harvard y el Colegio Complutense para el desarrollo de cursos para profesores norteamericanos de español.

Desde la Fundación también se va a apostar por las nuevas tecnologías con la creación de un portal. Como miembros honoríficos se encuentran las cuatro universidades públicas de la Comunidad, Burgos, León, Salamanca y Valladolid, así como personalidades de la cultura como José Jiménez Lozano, José María Merino, Antonio Colinas y Luis Mateo Díez.

«Zapatero me dijo que se ponía en mi lugar porque mataron a su abuelo en la guerra»
«Una persona que tiene tanto odio, dificilmente va a ver las cosas claras en este sentido»
Diego Mazón La Razón 21 Febrero 2006

Madrid- El pasado viernes, María Jesús González acudió a Moncloa con otras víctimas del terrorismo para hablar con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. De allí salió «triste» y con una respuesta que no se esperaba.

-¿Qué conlusión sacó de la reunión en Moncloa con el presidente?
-Yo salí un poco triste porque me contestó de una manera que no me pareció satisfactoria. Le dije a título personal que mi hija, cuando tenía doce años y le pusieron la bomba, me preguntaba una y otra vez «por qué». Yo le dije entonces que no había una respuesta porque eran unas personas que estaban muy locas de odio y que pensaban que los demás eran los culpables de sus desdichas y los mataban sin más. Luego le dije a Zapatero que en estos años yo me había ocupado de que Irene creyera en los políticos, que no le iban a defraudar, que la iban a defender siempre; y en la Justicia, que algún día los que le habían hecho esto pagarían. Eso hasta el día en que él pidió el voto al resto de grupos parlamentarios para hablar con los asesinos. Y después de la destitución de Fungairiño mi hija me ha vuelto a preguntar por qué pasan estas cosas. Yo al presidente le dije que se pusiera en mi lugar y a ver qué podía decir él si fuera su hija la que le preguntaba eso. Y cuando le dije eso, él me contestó que el sabía lo que era ponerse en mi lugar porque a él le habían matado a su abuelo en la guerra. Claro, yo le dije que no había ninguna comparación porque a su abuelo lo mataron en la guerra, donde los dos bandos se mataban entre sí, y aquí ni había guerra y además era una niña de doce años. Pero él insistía en que también había recibido un daño enorme con la muerte de su abuelo, al que no ha conocido, pero bueno. Una persona que tiene tanto odio dificilmente va a ver las cosas claras en este sentido.

-¿Por qué dice que tiene tanto odio?
-Tiene odio en su corazón pensando en la muerte de su abuelo, porque si no, no salta así, comparando el dolor de una madre a la que han atentado contra la hija con el de un señor al que mataron a su abuelo pero que ni siquiera ha conocido.

-Cuando le dijeron que les produjo tristeza que no fuera al congreso de víctimas, ¿cómo lo justificó?
-Primero, cuestiones de agenda, y luego que no pensó que fuera tan importante. Él tenía el homenaje a Tomás y Valiente, que también lo tenía el Defensor del Pueblo, que luego sí fue a la clausura del congreso. Después dijo que se había equivocado, que tenía que haber ido.

-¿Realizó algún tipo de ofrecimiento o de promesa?
-No, en absoluto. Sólo me dijo que confiara en él, como nos pidió la otra vez, porque como el sabe cosas que nosotros no sabemos...

-Durante todo este «proceso de paz», ¿ha hablado en algún momento con las víctimas?
-Nunca. Le hemos pedido explicaciones, porque cuando hicimos la manifestación del 4 de junio nos llamó, y nos dijo lo mismo, que tenía una información por la que sabía que podía venir el proceso de paz, a lo que le pedimos que nos contara algo, pero se negó.

A MÍ TAMBIÉN ME MATARON A MI ABUELO...
CONSUELO ORDÓÑEZ, HERMANA DE GREGORIO ORDÓÑEZ 21 Febrero 2006

....«Los rojos», claro. En junio estuvimos reunidas en Moncloa las asociaciones de víctimas del terrorismo periféricas, otro compañero y yo, representando a Covite. Fue allí y al comienzo de esa reunión, cuando el presidente se dispuso a dar inicio a un discurso, y entre los primeros párrafos, algo escucharon mis oídos que chirriaron de forma estrepitosa, y fue cuando el señor Zapatero tuvo la osadía de decirnos, sin venir a cuento, claro, cómo a su abuelo lo habían matado en la guerra los nacionales.Lo siento, pero tuve que interrumpir en ese momento su discurso, y le espeté «y a mi abuelo, los rojos». Alzó su mirada hacia mi persona, y continuó como si nada.

Esta mañana en la radio he oído cómo en la reunión del viernes pasado en la que recibía a los organizadores del Congreso de Víctimas del Terrorismo, se encontraba María Jesús González, de todos conocida, y cuando le contaba al presidente que su hija (Irene Villa) y ella todavía se preguntaban «¿por qué nos ha pasado esto?», éste respondió que también a su abuelo lo habían matado en la guerra.

¿Se hace el tonto nuestro presidente? Porque, claro, cuando una persona con su responsabilidad suelta una comparación de este tipo, no es más que una metedura de pata inmensa, y que tiene tan fácil respuesta como «y a mi abuelo los rojos» por lo que, si fuera un poco más inteligente, se lo callaría para siempre, o al menos tendría la delicadeza de no soltarlo nuevamente en otra reunión con víctimas del terrorismo.

A mi abuelo, señor presidente, lo mataron «los rojos», se lo repito, y no en la guerra. Mi abuelo no era soldado, era «tratante» que había cometido el delito de prestar dinero a un indeseable, que, para ahorrarse la devolución de tal dinero, acusó a mi abuelo no se sabe muy bien de qué, y se ahorró devolvérselo. Y como en esa época «los rojos» de la zona acostumbraban a sacar de sus casas a personas inocentes y a fusilarlas en las cunetas, a mi abuelo también le tocó, como le tocó a su mejor amigo, un médico de irreprochable fama de Gandía y, cuando se encontraba mi abuelo quitando la placa de su casa por petición de su viuda, es cuando vinieron a por él los milicianos rojos y se lo llevaron. Con lo cual yo, señor presidente, tampoco he podido conocer a mi abuelo, y también mi abuela se quedó en una precaria situación con tres niñas pequeñas, siendo una de ellas mi madre. Mi abuela después de la guerra deambuló cada vez que la avisaban de que abrían una fosa común, hasta que al fin logró encontrar a mi abuelo, por lo que su amigo el médico y mi abuelo no fueron los únicos que «los rojos» asesinaron.

Sólo que a diferencia de la suya, mi madre no sólo perdió a su padre, sino que también perdió a su hijo.

Mire, mucha gente que me conoce del País Vasco, y que han sido mis mejores amigos en los «malos tiempos» y todavía lo siguen siendo, no conocen esta historia que usted me ha obligado a contar hoy aquí. Estos amigos luchadores incansables por la libertad, Rosa, Oli, Merche, Aurora, Carlos, Fernando, José Luis, Ana, Mikel... no puedo, como comprenderéis, decir los nombres de todos, defensores todos ellos a ultranza de la vida, aun a riesgo de perder la suya, como les ha pasado a algunos de ellos. Mi amigo Joseba, o mi amigo Poto, son de «izquierdas» de toda la vida, de la que viene usted. pero que afortunadamente no se le parecen en nada a usted.

Con ellos he estado todos estos años, en la calle reivindicando nuestros derechos más elementales negados en ese pueblo, «el vasco», que tanto sufrimiento me ha causado a mí y a miles de personas. De ellos he aprendido todo, a transformar mi odio en lucha constructiva e inteligente por la Democracia. A ellos los llevo en mi corazón aun estando a seiscientos kilómetros de distancia. Ni ellos ni yo hemos tenido nunca el más mínimo prejuicio que haya impedido nuestra amistad.

Pues bien, sólo decirle que usted no se parece en nada a esta gente, y que con usted no hubiera sido posible que en el País Vasco tantas personas con pasados tan diferentes nos hubiéramos unido para hacer frente a esa ignominia llamada terrorismo nacionalista.

Gracias desde aquí a todos vosotros, luchadores de la libertad y de la democracia, y gracias a usted, presidente, por no haber vivido en el País Vasco, porque si todos fuéramos sectarios como usted esta lucha en común y que tantos frutos nos trajo no hubiera sido posible.

Con usted estamos retrocediendo a velocidades supersónicas en la derrota del terror, y parece que con usted y ese extraño proceso de normalización y de paz que quiere sacar adelante con la ayuda inestimable del nacionalismo, acabaremos viendo lo que sus compañeros del País Vasco o su vicepresidenta nos han anunciado, y es que en este partido en el que nosotros ponemos los muertos, empatemos. Sólo espero que alguien lo remedie, y que volvamos a esos tiempos en los que en el País Vasco por lo menos estábamos juntos todos los luchadores por la Libertad.

HIPÓTESIS SOBRE EL PROCESO DE PAZ
El periodista José María Calleja reivindica que las víctimas de ETA actúen como 'sujetos políticos'
SERVIMEDIA elmundo.es  21 Febrero 2006

MADRID.- El periodista José María Calleja, experto en cuestiones relativas al País Vasco y al problema del terrorismo, ha reivindicado el derecho de las víctimas a actuar como "sujetos políticos" en lo que se refiere a una eventual negociación con ETA.

Calleja, que hoy presenta su obra 'Algo habrá hecho. Odio, muerte y miedo en Euskadi', de la editorial Espasa, declaró que las víctimas son una "referencia humana, pero son también una referencia política", ya que "no les han matado porque sí".

Por este motivo, señaló que los que han sufrido atentados terroristas "tienen todo el derecho" a que se les escuche en lo referido a una eventual negociación, puesto que los asesinados lo han sido "por un objetivo político que tiene ETA, que es la independencia".

Asimismo, el periodista vasco destacó que el reto en estos momentos es "buscar la derrota del terrorismo nacionalista vasco y que los asesinos no consigan sin asesinatos lo que no consiguieron cuando mataban". Añadió que, en este contexto, el riesgo son los errores que pueden cometer tanto el Gobierno como la oposición.

En todo caso, se mostró convencido de que la sociedad está derrotando al "terrorismo nacionalista vasco", puesto que éste no ha conseguido derrotar ni a los partidos democráticos ni a los medios de comunicación "beligerantes con el terrorismo".

En cuanto a las razones por las que la reacción ante el terrorismo y la presión nacionalista se ha retrasado tanto, cuestión analizada en su nuevo libro, Calleja dijo que hay varios factores, dos de los cuales son el miedo y "la coalición entre los nacionalistas que asesinan con los nacionalistas que no lo hacen, pero que extraen beneficios políticos y económicos de los asesinatos".

Añadió que otros elementos que han retrasado esta reacción de la sociedad son el papel de la Iglesia vasca, que "no ha deslegitimado a los asesinos y normalmente siempre ha estado más cerca de ellos que de las víctimas".

El periodista apuntó que otro factor es que los medios de comunicación no han prestado la atención debida a las víctimas y durante mucho tiempo "hemos informado más desde el punto de vista de los que mataban que de los que morían".

Por último, Calleja se refirió a que, si finalmente ETA y su entorno deciden abandonar la práctica del terrorismo, existe el riesgo de que este entramado se convierta en una "mafia" que extorsione o amenace, de la misma forma que ocurre en Irlanda del Norte con el IRA.

Los no nacionalistas en el laberinto
MANUEL MONTERO /CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV-EHU El Correo 21 Febrero 2006

En el País Vasco puede situarse la Transición entre 1975, la muerte de Franco, y 1980, cuando tras las primeras elecciones autonómicas se pusieron en marcha Parlamento y Gobierno vascos. En aquella coyuntura el papel que correspondió a los no nacionalistas fue el de mantener o reconstruir las estructuras del Estado y encauzar la Transición. Sucedía que en general ésta era contestada por el nacionalismo, que añoraba una ruptura, siempre que ésta fortaleciese sus opciones nacionalizadoras, la vara con la que juzgaba y juzgaría cualquier situación política, incluso la democracia.

Los dos momentos políticamente más importantes de la Transición vasca fueron la aprobación de la Constitución de 1978 -apoyada por partidos no nacionalistas, frente a la abstención del nacionalismo moderado- y, en 1979, del Estatuto de Autonomía. Los grupos no nacionalistas participaron activamente, junto al PNV, en la elaboración y aprobación del Estatuto de Gernika, que era refutado por el nacionalismo radical. La recuperación del autogobierno constituyó así un pacto entre el nacionalismo moderado y los no nacionalistas, tanto los procedentes de la oposición antifranquista como los que habían evolucionado desde el régimen. La mayor parte de los vascos que apoyaron con sus votos el Estatuto habían aprobado, unos meses antes, la Constitución española. Ambos, Estatuto y Constitución, fueron combatidos por el nacionalismo radical.

Pese a ello, en la siguiente fase, la que se inició en 1980-81, se impuso en la acción gubernamental la interpretación nacionalista de que el Estatuto era un logro del pueblo vasco en la lucha por su libertad, una conquista de la comunidad nacionalista, arrancada gracias a la negociación. No un pacto entre fuerzas políticas de signo diverso en cuanto a su concepción nacional. Tal interpretación tuvo serias consecuencias. El PNV formó los siguientes años gobiernos monocolores y llevó a cabo una política que se asemejaba a la construcción de un embrión de Estado y al afianzamiento y expansión de la comunidad nacionalista, con sus haciendas, su policía, su televisión, su política lingüística y educativa y un largo etcétera, que incluyeron la adopción de todos los símbolos nacionalistas como representaciones del País Vasco, pese a las reticencias de la otra parte de los vascos. Fueron, además, los años de máxima actividad terrorista, en especial entre 1980 y 1982.

Se produjo la gran paradoja política, apenas contestada por los no nacionalistas, quizás por subsistir resabios de la década anterior, que concedían un plus de legitimidad al nacionalismo vasco. La paradoja consistía en lo siguiente: El Gobierno monocolor del PNV institucionalmente estaba apoyado por los no nacionalistas, que sostenían la opción estatutaria y, por supuesto, se ajustaban a la lógica de los procedimientos parlamentarios y democráticos; y, al tiempo, era negado por el nacionalismo radical, sin empacho en recurrir a la violencia y al margen de los procedimientos democráticos, al tiempo que abominaba del Parlamento. Pues bien, en tales condiciones el Gobierno vasco apostó por una política estrictamente nacionalista, de fortalecimiento institucional de la comunidad nacionalista, incluyendo en ésta al nacionalismo radical. En todo caso, rehuyó acuerdos con los no nacionalistas, que quedaron políticamente relegados.

No cambió del todo la situación la escisión del PNV, que forzó a éste a pactar con los socialistas, iniciando en 1986 una década en la que, por lo común, funcionaron los gobiernos de concentración basados en la alianza PNV-PSOE. Eso sí, los no nacionalistas obtuvieron, por fin, un compromiso serio del nacionalismo moderado frente al terrorismo. Fue el Pacto de Ajuria Enea, hasta la fecha el principal acuerdo realizado entre los demócratas para enfrentarse al totalitarismo terrorista. La política de aislamiento del terror y de sus grupos de apoyo produjo sus frutos. Aceleró el descenso de la actividad terrorista que se iniciara años atrás.

Se producía, por otra parte, la colaboración gubernamental de nacionalistas y no nacionalistas. Sin duda, fue rentable en términos de incremento de la concordia social y de racionalización de una gestión hasta entonces monopolizada por el PNV. Aún así, no hubo cambios profundos en la orientación del Gobierno, pues la gestión técnica y profesional de los departamentos socialistas no transformó la orientación nacionalista que básicamente caracterizaba al Gobierno vasco. Elementos simbólicos -y no tan simbólicos- como la televisión vasca o la policía autonómica siguieron bajo el control del nacionalismo. Ni experimentó cambios sustanciales la política educativa, en la que pudo el equívoco con que se confundía la voluntad socialista de acabar con las discriminaciones lingüísticas y el deseo nacionalista de imponer sus criterios como forma de afianzamiento expansivo de la comunidad nacionalista.

Pese a las cesiones socialistas frente a los socios mayoritarios de gobierno, la experiencia de los ejecutivos de concentración constituyó, desde el punto de vista social y político, un periodo singular, en el que una amplia mayoría de los vascos, los demócratas, pudo reconocerse en unas instituciones comunes y en un entramado jurídico, el Estatuto, que actuó como lugar de encuentro, bien que con la continuidad de la acción terrorista.

En cualquier caso, el periodo de gobiernos de concentración, con todo lo que implicaba, estalló entre 1997 y 1998, por razones que resulta aún difícil dilucidar. El brutal asesinato por ETA de Miguel Ángel Blanco provocó en julio de 1997 una seria movilización, de dimensiones e intensidad desconocidas, que se atribuyó a los no nacionalistas y que cuestionó la pasividad nacionalista frente al terrorismo o la 'kale borroka', los desmanes callejeros del radicalismo abertzale. Sea por reacción ante esta nueva toma de conciencia, sea por su rara radicalización ideológica iniciada los años anteriores, o porque el PNV atisbó la posibilidad de recuperar el liderazgo de la comunidad nacionalista -por la paulatina pérdida de votos de EA y la debilidad de ETA-, lo cierto es que en 1998 reventó la posibilidad de gobiernos de concentración democrática. Se inició el periodo de Lizarra, cuyos primeros 14 meses fueron acompañados de la tregua de ETA. En la nueva fase, el PNV intentó encabezar la unión política de los nacionalistas, para imponer cambios soberanistas en los que la comunidad nacionalista se impusiera institucional, política y socialmente al resto de la sociedad vasca.

Contra lo que sucediera en tiempos pretéritos, en esta ocasión los no nacionalistas no permanecieron pasivos. La agresividad nacionalista, de un grado desconocido hasta la fecha, así como la brutal actividad terrorista que en 2000 y 2001, tras el fin de la tregua, se cebó en el ámbito no nacionalista con una saña ya olvidada, fueron esta vez contestadas activamente. Las elecciones autonómicas de 1998 y 2001 representaron el enfrentamiento frentista. Las victorias nacionalistas, nunca abultadas, no impidieron una preocupante paralización del Gobierno vasco, cuya vocación pareció convertirse no en la práctica de gobernar, sino en liderar nuevos marcos jurídicos rupturistas, anticonstitucionales y elaborados en exclusiva desde y para la comunidad nacionalista, prescindiendo de la otra mitad de la sociedad vasca.

Los no nacionalistas, en alianzas implícitas o con desarrollos propios de sus idearios, elaboraron sus propias alternativas y propuestas. Esto, en cierto modo, constituía una novedad, en la medida que se abandonaba la estrategia de navegar al pairo de las iniciativas nacionalistas. Su labor de oposición, a la postre, y a la altura de 2006 -tras el abandono del frentismo, por la parte no nacionalista, y la pérdida de posiciones del nacionalismo, que tras las elecciones de 2005 se ha visto obligado a relegar sus intenciones rupturistas-, implica que, tras asumir y vertebrar sus posiciones frente al terrorismo y la radicalización nacionalista, los no nacionalistas, que se habían responsabilizado históricamente de moderar e institucionalizar democráticamente al País Vasco, cuentan con plataformas y estrategias propias, socialistas o populares. En otras palabras, un mayor activismo les hace abandonar el papel de sujetos pacientes de la historia que habían venido jugando. Eso sí: los miembros de la oposición no nacionalista siguen viviendo escoltados para protegerse del terrorismo. Por eso el País Vasco constituye, a comienzos del siglo XXI, un caso único en la Unión Europea.
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