AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 23 Febrero  2006
Derecho de los hablantes
I. SÁNCHEZ CÁMARA ABC 23 Febrero 2006

Patriotismo y poder
IGNACIO CAMACHO ABC 23 Febrero 2006

Rajoy formula mal una cuestión decisiva (y II)
EDITORIAL Libertad Digital 23 Febrero 2006

Instituciones y unidad nacional
M. MARTÍN FERRAND ABC 23 Febrero 2006

Fabio entre mil
Cristina Losada Libertad Digital 23 Febrero 2006

Bomba en bilbao: ETA no da tregua
Editorial ABC 23 Febrero 2006

Comunicado y bomba
GEES Libertad Digital 23 Febrero 2006

Matonismo terrorista
Editorial El Correo 23 Febrero 2006

VENCEREMOS
Editorial minutodigital 23 Febrero 2006

A ciegas
KEPA AULESTIA El Correo 23 Febrero 2006

El regreso del "como sea"
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Febrero 2006

La transición pendiente de la izquierda española a la democracia
Luis Miguez Macho  elsemanaldigital 23 Febrero 2006

Nuevo revés judicial al presunto entorno etarra: procesados siete ex directivos de «Egunkaria»
R. Coarasa La Razón 23 Febrero 2006

"El próximo sábado es muy importante que estemos todos en Madrid".
Minuto Digital 23 Febrero 2006

Derecho de los hablantes
Por I. SÁNCHEZ CÁMARA ABC 23 Febrero 2006

Ni los idiomas ni las entidades colectivas tienen derechos; sólo los tienen las personas. Las leyes no deben defender ni atacar a las lenguas, sino proteger los derechos de las personas, de los hablantes. El problema no consiste en determinar si el castellano o el catalán se encuentran en peligro en Cataluña. Ninguno de los dos lo está. Cataluña no es bilingüe ni monolingüe. Cataluña ni habla ni tiene derechos. España y Europa, tampoco. Los catalanes son bilingües y lo han venido siendo durante siglos. Casi la mitad de ellos declara tener el catalán como lengua principal, y otros tantos, al menos, el castellano. Además la inmensa mayoría, más del 95 por ciento, entiende el catalán, y, todos, por supuesto, el castellano. Ninguno de los dos idiomas se encuentra en peligro de extinción. El problema no es ése. ¿Cuál es, entonces? El problema consiste en que los partidos nacionalistas, en contra de la Constitución y del buen sentido, aspiran a que sólo el catalán sea oficial, y su conocimiento, por tanto, obligatorio para todos los residentes. La Constitución establece para todos los españoles el deber de conocer y el derecho a utilizar el castellano. Y la cooficialidad de la lengua propia de las comunidades que lo tienen. Pero nunca un deber de conocerlo. La Constitución y las leyes deben cumplirse mientras estén en vigor.

El problema reside, por lo tanto, en el incumplimiento de la ley y en la vulneración de los derechos de los ciudadanos. El problema aparece cuando se impone el deber de conocer el catalán y se establece, de hecho y en contra de la ley, que es el único idioma oficial de Cataluña. El problema surge cuando se vulnera el derecho de los padres, aunque sea sólo uno, a escolarizar a sus hijos en castellano (y cuando Artur Mas, en contra de la Constitución, afirma que quienes quieran enseñanza en castellano que se la paguen, como los japoneses). El problema aparece cuando niños que no saben catalán son obligados a estudiar sólo en catalán. El problema surge cuando los empresarios y comerciantes son obligados a etiquetar sus productos y a rotular sus establecimientos en catalán. El problema aparece cuando se exige a los funcionarios un deber que vulnera la Constitución. Y, desde luego, cuando se establece una especie de policía lingüística totalitaria que vigila y sanciona a quienes ejercen un derecho amparado por la Carta Magna.

Quienes tienen derechos son los catalanes y el resto de los españoles. Quienes abren una guerra lingüística son quienes incumplen la Constitución y, por lo demás, atentan contra la convivencia y el buen sentido. Ni el catalán ni el castellano tienen derechos ni están amenazados. Quienes tienen derechos amenazados por el nacionalismo totalitario son los ciudadanos no nacionalistas. Éste es el error fatal del nacionalismo: instaurar falsos derechos colectivos, derivados de identidades, reales o ficticias, que encubren el desprecio a los únicos derechos que existen: los derechos de las personas. Lo que está en peligro es el derecho de los hablantes reconocido por la Constitución.

Patriotismo y poder
Por IGNACIO CAMACHO ABC 23 Febrero 2006

MILAGRO, milagro, Carod y sus camisas grises hablando de españolidad... cuando están a punto de birlarles el pastel de Endesa. Hay gente que guarda el patriotismo en la cartera y lo mide en millones de euros, que por cierto es una moneda transnacional. Gente que se pasa la vida clamando por una España más pequeña, achicada por arriba desde Europa y por abajo desde un federalismo de vía estrecha, pero he aquí que de repente la globalización pega un zarpazo y entonces se acuerdan de la palabra mágica. Ah, España, España...

Como estamos en carnaval, la opa sobre Endesa ha traído un curioso espectáculo de travestismo político. Un baile de disfraces. Los que antes de la irrupción de E.On defendían el asalto combinado de Gas Natural, Repsol y la Caixa como una operación de estricta lógica de mercado se mesan los cabellos ante la irrupción del mercado en estado químicamente puro. Viceversa, quienes protestaban por la manifiesta catalanidad de la operación, que alejaba del interés español el control estratégico de la energía, se complacen ahora al ver a unos teutones muy bien trajeados sacar la chequera para quedarse con el juguete. Patriotismos de ida y vuelta, argumentos reversibles basados en una única razón dominante que, antes y ahora, sigue siendo la misma: se trata de una operación de poder. Y el poder se divide entre bandos, entre facciones más o menos sectarias. El patriotismo no deja de ser una superestructura. En las célebres palabras del doctor Johnson, «el último refugio de los canallas».

Hemos pasado décadas construyendo una Europa sin fronteras para escandalizarnos ahora de que una empresa alemana quiera comprar una española. ¿No quería alguien «volver al corazón de Europa»? Máxime cuando los españoles, al fin, han empezado a comprar fuera: Santander, Telefónica, BBVA. Donde las dan las toman; es la ley del mercado, la «mano invisible» del patriarca Adam Smith, ¿verdad, querido Carlos Rodríguez Braun? Pues menudo guantazo le ha soltado esa mano al Gobierno de España. Será invisible, pero ha dejado las huellas marcadas en el rostro de Zapatero, de Montilla, de Carod y de algún otro.

Y ahora aparecen los italianos. Los mismos que, con malas artes, sacaron al BBVA de una compraventa limpia de un banco de allí. Pero Enel irrumpe en el lado de Gas Natural para tratar de remontar el partido. Sólo un día después de las protestas de españolidad formuladas en persona por el mismo presidente Zapatero. ¿Son malos los alemanes y buenos los italianos? ¿O la maldad/bondad de los compradores depende del bando en que jueguen?

Demasiado evidente todo. Demasiado descarnado. La opa era, desde el principio, una maniobra de poder, sin más banderas. La finta de Pizarro con los alemanes no ha hecho sino poder de manifiesto la crudeza de esa lucha. Máscaras fuera. Por cierto: en Inglaterra no hay una sola empresa de energía bajo control británico. Y tienen menos apagones...

Rajoy formula mal una cuestión decisiva (y II)
EDITORIAL Libertad Digital 23 Febrero 2006

El pasado jueves reprochamos a Rajoy que planteara en términos tan cándidos y vagos una cuestión tan decisiva como preguntar al gobierno del 14-M si iba a pagar precios políticos a ETA.

En primer lugar porque, con esa formulación, el líder popular contribuía involuntariamente a los esfuerzos propagandísticos del Gobierno para que los ciudadanos no sean conscientes de los pagos políticos que ya ha regalado Zapatero por adelantado a la organización terrorista. Pago y no otra cosa es la vista gorda a Batasuna y, sobre todo, la abierta legitimación de los proetarras del PCTV, contraviniendo la letra y el espíritu de la Ley de Partidos y el Pacto por las Libertades.

En segundo lugar, considerábamos que la cuestión estaba mal planteada porque nos resultaba evidente que el gobierno del 14-M jamás reconocería abiertamente una disposición que ciertamente supone, como dijo Rajoy, "convertir al terrorismo en un instrumento para hacer política". Por ello, en lugar de plantear en términos vagos la cuestión de los "precios políticos", recomendábamos al dirigente popular que fijara la atención pública en lo que, todavía para la mayoría ciudadana, sería un evidente e infame pago político a los terroristas: que el PSOE se sumara a los partidos de Estella para consensuar con los separatistas el fin del estatuto de Guernica.

Es decir, en lugar de dejar a juicio de Zapatero qué es y que no es un precio político a ETA, recomendábamos a Rajoy que lo concretara él mismo en esa hipotética alianza con los separatistas vascos para acabar con el actual marco estatutario del País Vasco y, una vez concretado, pidiera garantías al Gobierno de que ese precio político a ETA no se va a producir ni antes ni después de una hipotética tregua.

Aunque Rajoy dijera, días después, que el Gobierno debe variar completamente su política antiterrorista "y territorial", esa coletilla "territorial" en modo alguno fija la cuestión y, si bien, Rajoy, este miércoles, ha variado en el parlamento su requerimiento de los "precios políticos", para sustituirlo por la petición de garantías a Zapatero de que "no va a negociar con ETA ni a aceptar el derecho a la autodeterminación", lo planteado por Rajoy nos sigue resultando insatisfactorio.

Ya va siendo hora, primero, de que los dirigentes populares dejen de utilizar un lenguaje que claramente les perjudica como es invocar la patraña de la autodeterminación en términos de "derecho". Pero a lo que íbamos: al preguntar por elevación, al preguntar a ZP si está dispuesto a "aceptar" la autodeterminación, Rajoy corre el riesgo de insensibilizar a los ciudadanos ante pagos y disposiciones políticas a ETA menos descaradas, pero que introducirían al País Vasco en las vías de la autodeterminación y que insuflarían en ETA todavía más insaciables y explosivas esperanzas. No se puede disociar los fines separatistas del nacionalismo vasco de los fines separatistas de su criminal criatura.

Eso, por no hablar de que si el gobierno está dispuesto a negociar la autodeterminación, ya sea con ETA, ya sea con sus recolectores de nueces, evidentemente Zapatero no lo va a reconocer ahora en términos tan crudos. Es como si alguien dispuesto a sustraer parte del dinero que debe custodiar, se le pregunta si está dispuesto a llevárselo todo. Lo más probable es que responda lo que ZP le ha respondido de forma rotunda a Rajoy: "No. Creo que lo he dicho claro. Usted no escucha, no quiere escuchar o no le interesa escuchar. No, ¿otra vez quiere oírlo? No."

"¿Sr. Zapatero está dispuesto a ofrecer a ETA, ya sea por adelantado, ya sea después de un comunicado de tregua, un acuerdo con los firmantes de Estella para acabar con el actual marco estatutario del País Vasco?". Seguimos a la espera de la respuesta de Zapatero y a la espera de que Rajoy le haga esta pregunta. Ese es el precio político mínimo que está dispuesto a pagar ZP. No es pequeño y puede ser mayor.

Instituciones y unidad nacional
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 23 Febrero 2006

SON muchos los españoles biempensantes, gentes distantes, por la izquierda y la derecha, de los grandes partidos, que creen sinceramente que la unidad de España corre peligro. Es más, la Constitución del 78, entendida hasta ahora como la benéfica grapa capaz de encuadernar en un solo tomo nacional los diecisiete cuadernillos autonómicos que de ella se derivan, va perdiendo devotos o, cuando menos, esa devoción se enfría y aligera. El plan de «desfederalización» con el que Angela Merkel trata de devolver a Alemania su vigor pasado es visto desde aquí con admiración y envidia y, lejos de aprender de la primera de las naciones continentales, nos entregamos a un frenesí de reformas estatutarias que terminarán por dejar sin contenido al Estado.

Los oscuros ejercicios que, sin descanso, lleva a cabo José Luis Rodríguez Zapatero para reforzar su debilidad parlamentaria y entenderse con las fuerzas más centrífugas de la Nación aportan confusión al patio nacional y, al tiempo, los dichos y los hechos de los partidos separatistas, crecientemente impertinentes en la proclamación de sus ideas, convierten la confusión gubernamental en riesgo cierto. Una Nación como la nuestra tiene difícil pronóstico de futuro si concentra su principal actividad política, muy lejos de la demanda social, en el debate sobre su propio territorio y el reparto de sus correspondientes poderes.

En ésas estamos, en el temor fundado, cuando la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, trata de serenarnos el ánimo, en el transcurso de uno de esos desayunos que ya forman parte del folclore madrileño, diciéndonos que «existiendo Tribunal Constitucional, no peligra la unidad de España». Hace falta ser muy voluntarioso, o voluntariosa, como corresponde al caso, para confundir el instrumento con la melodía; pero es que, además, el Tribunal que ella preside y que muy poco ha aportado en su corta historia a la causa de las libertades, siempre entre la tibieza y la componenda, es absolutamente prescindible, con unidad nacional o con dispersión autonómica.

Parece que los padres de la Constitución, en el esplendor de la Transición, recorrieron los supermercados democráticos occidentales y se trajeron a casa todo cuanto se lleva por el mundo, desde un Senado sin sentido a un innecesario Defensor del Pueblo, pasando por un Tribunal Constitucional. Son piezas ajenas a nuestra tradición, difíciles para nuestro temperamento cívico, costosas en nuestro Presupuesto y absorbentes de funciones y responsabilidades que mejor cabrían en instituciones más clásicas de nuestro diseño nacional. La tarea del Tribunal Constitucional, por ejemplo, encontraría su mejor acomodo en una sala especial del Supremo. La simplificación y sencillez de las instituciones del Estado subrayada por su fortaleza son el cimiento de una sociedad libre y unida. No los sermones.

Víctimas del terrorismo
Fabio entre mil
Cristina Losada Libertad Digital 23 Febrero 2006

Fabio es una víctima de las técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías. Acabo de verle en fotos y en esos vídeos que los padres hacen de las fiestas de cumpleaños de los niños. Tenía dos años. Su padre era Guardia Civil en el País Vasco. En el coche que utilizaba únicamente para los desplazamientos familiares, los de ETA pusieron una bomba. Explotó cuando llevaba a Fabio y a su mellizo a la piscina. Su padre, herido, lo sacó deshecho. Quienes cobijaron a los asesinos vivían en Erandio. Apenas pasaron un año en la cárcel y cuando salieron, el Ayuntamiento se apresuró a darles trabajo. Los matarifes y sus cómplices eran, a fin de cuentas, de los suyos. Meros técnicos en explosivos, según el criterio actualizado de los sumos sacerdotes de la tribu.

He visto también imágenes, todavía enteros y vivos, de algunos de los siete niños cuyos padres le han escrito al gobierno. No reclaman la atención y la ayuda que no se les dio durante años, sino aquello, bien poco, que aún pueden arrebatarles: memoria, dignidad y justicia. Pues en el frente doctrinal común que han formado ETA, el PNV, y miembros del gobierno como Caldera y de la Vega, esos niños están a punto de ser considerados víctimas de una guerra en la que no debe haber vencedores ni vencidos. Como si ellos, y los otros mil asesinados, hubieran sido compinches de una banda que combatiera con medios análogos a los técnicos del tiro en la nuca.

¿Ha visto Zapatero "Trece entre mil"? El hombre que ha sido capaz de embaularse quinientas sesiones de "Bambi", bien podía dedicar una hora y media a visionar la cinta de Iñaki Arteta. Por mucho que el mundo fantasioso y chantilly de Disney le resulte más cercano que el de las víctimas de ETA. De ellas no está cada vez más lejos, porque nunca ha estado cerca. No asistió a su Congreso por faltarle el valor de mirarles a los ojos. No fue, porque las víctimas que le contrarían no son "de los suyos". Pues Zapatero es el último destilado de una izquierda sociológica que vaciada de ideas y principios se sustenta de un único nutriente: el odio al enemigo. Y éste no ha sido ni es, para esa casta, una banda terrorista que se cobija en los sótanos de la casa común. Enemigo es todo el que obstaculiza la extensión y duración de su poder, único punto cardinal de su brújula.

Dice Zapatero que le produce "rubor moral" hablar en nombre de las víctimas de ETA. Acto seguido y sin sonrojarse, habla en nombre de una de ellas. Una de las pocas que, prestándose a repetir las consignas de su partido, acusa a las otras: están manipuladas por la derecha. Derecha malvada, uh. Por eso se interponen en el camino hacia la gloria de Zetapé. ¡Prietas las filas de la tribu! Y, sin embargo, las víctimas son moderadas. No tenemos aquí una Cindy Sheehan, las madres de los niños destrozados no acampan junto a los muros de La Moncloa, en los medios no salen continuamente los padres y las madres, los abuelos, los tíos y los hermanos de los trece entre mil, para contar su historia y para decirles a los españoles que no es por ellos mismos, que ya lo perdieron casi todo; que es por la supervivencia de la democracia y la libertad que reclaman que el gobierno no premie de ningún modo a una banda terrorista.

Si ZP quisiera derrotar a ETA, sólo tendría que hacer una cosa: amplificar la voz de las víctimas. Pero está haciendo lo contrario. Y no le salen los colores.

Bomba en bilbao: ETA no da tregua
Editorial ABC 23 Febrero 2006

DESDE que el presidente del Gobierno compareciera en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros para anunciar el «inicio del principio del fin». ETA ha colocado tres bombas -la última, ayer, en un polígono industrial de Bilbao-, lo que pone de manifiesto la voluntad de diálogo de la banda terrorista, que sigue fielmente el guión de su siniestra estrategia: el chantaje y la extorsión a los propietarios de negocios y empresas, convertidos en objetivos preferentes de un nuevo «tiempo político». Es la manera que tiene ETA de marcarle los tiempos y el compás al Gobierno, utilizando eso que eufemísticamente se denomina «terrorismo de baja intensidad». Terror, sin matices semánticos, que se enmarca en un escenario cada vez más complejo y en el que las convicciones personales y las esperanzas de Rodríguez Zapatero se enfrentan, cada tres o cuatro días, a la realidad de las bombas con las que los terroristas siembran el camino de esa paz que sigue siendo una entelequia. ETA, a lo suyo, mueve ficha y no da tregua. Es lo que ha hecho siempre, pero ahora juega a favor de corriente: tiene en sus manos la llave que abre la puerta del «inicio del principio del fin». Demasiada ventaja.

ETA
Comunicado y bomba
GEES Libertad Digital 23 Febrero 2006

El comunicado emitido por ETA el fin de semana y el nuevo atentado con bomba perpetrado ayer por la banda terrorista han venido a confirmar los análisis realizados por el GEES en días pasados poniendo en evidencia la falta de base real de las expectativas generadas por el presidente del Gobierno sobre una inminente tregua de ETA.

El comunicado de ETA no sólo viene a reafirmar que la banda no tiene por el momento ninguna intención de abandonar su actividad criminal, sino que es un aviso al Gobierno de que la negociación emprendida no va, a juicio de los terroristas, por buen camino. ETA exige a Rodríguez Zapatero que pague el precio político por anticipado, como condición para abandonar el terrorismo. La bomba colocada posteriormente en Bilbao viene a rubricar su mensaje y aumenta la presión sobre los empresarios para que se sometan a la extorsión que ejerce la banda cada vez de forma más generalizada.

El Gobierno ha preferido dar por no recibido un comunicado que contradice totalmente el discurso de Zapatero. El presidente del Gobierno mantiene intactas sus expectativas del fin del terrorismo, aunque incide en lo largo que puede resultar el proceso. La estrategia del presidente es hacer como que ETA no existe, a pesar de que la banda está cada vez más presente.

Por otro lado, la feliz decisión del Tribunal Supremo de mantener en la cárcel a los asesinos más sanguinarios de ETA, en contra del criterio de la fiscalía, constituye una nueva contradicción entre un Gobierno empeñado en hacer gestos de distensión con los terroristas y un Estado de Derecho que continúa aplicando la ley de forma autónoma. Una contradicción que es difícilmente asumible por ETA.

El próximo hito en el proceso en el que se ha embarcado Rodríguez Zapatero serán las elecciones municipales de 2007. ETA da por descontado que podrá presentarse a los comicios, bien bajo su marca registrada –Batasuna–, bien bajo algún otro sucedáneo. Para ETA es vital volver a ocupar el poder local no sólo en términos políticos, sino también económicos. Los terroristas pueden renunciar hasta esa fecha a cometer nuevos asesinatos, manteniendo mientras todas las otras formas de criminalidad –extorsión, bombas, reclutamiento–. Por el contrario, si el Gobierno se planteara aplicar la vigente Ley de Partidos impidiendo a ETA concurrir a las elecciones, la banda terrorista puede responder con una sangrienta escalada sólo limitada por la debilidad que sigue padeciendo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Matonismo terrorista
Editorial El Correo 23 Febrero 2006

La bomba que explotó a primera hora de la tarde de ayer en el barrio bilbaíno de Bolueta ha sido la última muestra de la extorsión que ETA viene ejerciendo mediante la destrucción de empresas y medios materiales en atentados que ponen en grave peligro la integridad de las personas. Sería un grave error considerar la campaña terrorista como una muestra de 'violencia difusa' tras los mil días sin atentados mortales. Y más grave aún contemplar las bombas de la extorsión con la mirada indiferente a la que la izquierda abertzale continúa invitando a la sociedad vasca. El estruendo de ayer subrayó la indecente desfachatez de las palabras del secretario general de LAB, Rafael Díez, que dos días antes había puesto en duda la coacción que soportan empresarios y profesionales, convertidos en objeto preferente de la actividad terrorista. Pero con esos atentados ETA no sólo trata de recaudar fondos para seguir en el crimen; sobre todo quiere erigirse en un poder mafioso intentando acostumbrar a la sociedad a la presencia del matonismo terrorista como parte de un paisaje que acompañe a sus exigencias fundamentalistas.

El 16 de septiembre de 1998 ETA anunció «una suspensión ilimitada de sus acciones armadas, limitándose únicamente sus funciones a las tareas habituales de suministro». Tal apostilla invita a recordar que hasta ahora ETA jamás ha insinuado ni ha contemplado en sus escritos internos la posibilidad de que un día pudiera dejar de existir. Ni siquiera que pudiera dejar de aplicar la coacción física y sus métodos de persecución ideológica. La sombra que atentados como el de ayer proyectan sobre la esperanza de un final más o menos próximo del terrorismo no se acaba en los efectos inmediatos de la deflagración, sino que revela el problema de fondo: el empeño terrorista en seguir condicionando la vida política y violentando la convivencia en Euskadi. Son los hechos del terrorismo los que lo atestiguan, por encima de las siempre equívocas y engañosas palabras de sus apologetas. Ahora que, a pesar del jarro de agua fría del comunicado etarra del sábado pasado, el deseo de acariciar la expectativa de un cese del terrorismo continúa presente en amplios sectores de la opinión pública es necesario recordar -e insistir en ello- que la sociedad no necesita y demanda una tregua, sino la definitiva desaparición del terrorismo.

VENCEREMOS
Editorial minutodigital 23 Febrero 2006

Esto es sin duda lo que nos gustaría contestar a los padres de los 7 niños asesinados por ETA que se han dirigido al gobierno. Esa y no otra es la respuesta que deberíamos oír de boca del gobierno de España. Que su compromiso moral con las victimas y la sociedad hará que el Estado de Derecho triunfe y que los responsables, tanto materiales como políticos, de aquellos asesinatos, pagarán por su crueldad. La garantía de que los asesinos y sus cómplices estarán en la cárcel todo el tiempo posible, interpretándose la ley conforme con la Justicia. La garantía de que aquellos que han matado para ver destruida España, jamás verán como se avanza, ni un milímetro, en su objetivo de acabar con la unidad de España y conseguir la independencia de Vascongadas. La garantía de que el único destino de ETA y de Batasuna es su desaparición. Esa y no otra debería ser la respuesta de un gobierno honesto.

Pero el gobierno ha escogido el camino de Judas, como bien han señalado los padres de las criaturas masacradas por el independentismo vasco. Y su respuesta a las victimas, su respuesta a la sociedad española, es enredarnos en la búsqueda de una claudicación esgrimiendo el anzuelo de una paz indigna, que permita a los asesinos salir con bien y a sus cómplices políticos obtener una clara victoria que les acerque a sus objetivos.

La única garantía de que las victimas y España vencerán a los verdugos separatistas reside en la ciudadanía. No podemos confiar en este gobierno. La única esperanza reside en la acción cívica. Por eso el 25 de febrero nuevamente debemos estar junto a las víctimas. Si todos los ciudadanos de bien de esta nación sabemos plantar juntos cara a los canallas que quieren ver destruida la unidad de España, a los traidores dispuestos a vender su patria y a quienes dieron su vida por ella y a los cobardes que no están dispuestos más que a luchar por su prosperidad, al final venceremos.

En nuestras manos está dar la respuesta que moralmente exigen los padres de esos niños. Los separatistas han asesinado a 25 niños desde que en 1960 mataran a un bebé de 18 meses. (¿También aquellos asesinos que operaron durante el franquismo son héroes de la democracia como quieren que se les declare la ultraizquierda?) Las cinco niñas de la casa cuartel de Zaragoza. Cuatro niños más en el atentado de Hipercor, cinco niños más en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Vic y así hasta completar la horrible cifra, a la que hay que añadir las heridas de otros 60 críos a los que ETA mutiló sin compasión alguna.

No vamos a decir que la sangre de estos niños clama venganza, pero sin lugar a dudas sí justicia y victoria sobre sus verdugos.

A ciegas

KEPA AULESTIA El Correo 23 Febrero 2006

El dirigente de Batasuna Pernando Barrena ha revelado dos de las claves por las que se guía la izquierda abertzale en medio de los rumores sobre un próximo cese de la actividad terrorista y de la frustración suscitada por el último comunicado de ETA. Por un lado, considera que la eventualidad de una tregua por parte de dicha organización «significaría que se dan las condiciones objetivas para ese tipo de decisiones». Es decir, si ETA decreta el alto el fuego es que tiene razones para proceder así. Si no lo decreta es que, igualmente, tiene razones para no hacerlo. Es el poder de decretarlo lo que permite a ETA valorar las «condiciones objetivas», aunque objetivamente no se haya producido cambio alguno. Las palabras de Barrena no sólo representan la consagración y el reconocimiento sin fisuras del dictado de la banda. Revelan, por si cupiera alguna duda, que la izquierda abertzale no va a formular por su cuenta valoración alguna sobre la eventual evolución de esas «condiciones objetivas». Para eso está ETA.

La vaguedad de las frases que utilizan los dirigentes de la izquierda abertzale a la hora de pronunciarse sobre la situación es demostrativa de que se sienten desautorizados incluso para sugerir algo que se adelante a unas hipotéticas insinuaciones por parte de ETA. Sobre todo tras el comunicado del pasado sábado. La llamada que éste contenía a que sean los demás los que le brinden argumentos para dictaminar que existen nuevas «condiciones objetivas» puede resultar definitiva. Y tan elocuente como el hecho de que en ningún momento emplazaba a un Gobierno, el de Rodríguez Zapatero, aunque se haya convertido en protagonista activo del «inicio del principio del fin». Mientras el Gobierno da a entender que es quien lleva la iniciativa, ETA y la izquierda abertzale intentan trabajarse partenaires para agrupar fuerzas en el seno del nacionalismo.

La otra afirmación de Barrena -que si hay proceso de paz no habrá presos dentro de cuatro años- demuestra hasta qué punto la izquierda abertzale está necesitada de dar por descontada la resolución de su principal problema. Porque, no hay que olvidarlo, el problema es suyo y además es el principal de los que le afectan. Tanto que ni siquiera se atreven a considerar que cuanto antes se produzca el cese de la actividad terrorista antes se pondrá en marcha el reloj de su optimista perspectiva. Claro que es la primera vez que la izquierda abertzale se atreve a poner el dedo en la llaga. Se atreve a mentar un tema que le incomoda porque afecta a su cohesión interna y a la capacidad que sus dirigentes tienen para vender realmente entre sus bases que están más cerca de la victoria que de la aceptación disimulada de una derrota. La izquierda abertzale trata de conducirse a ciegas, sin saber exactamente lo que hará ETA y cuándo; y trata de mantener a su gente también a ciegas.

k.aulestia@diario-elcorreo.com

OPA
El regreso del "como sea"
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Febrero 2006

El Gobierno está desconcertado. Y es que están tan llenos de soberbia que piensan que lo que ellos hacen y deciden es intocable. Piensan que están por encima del bien o del mal y no entienden que alguien les pueda llevar la contraria. Quizá por todo ello en Moncloa no aceptan que haya surgido una empresa alemana dispuesta a hacer añicos la operación política que habían preparado para que Gas Natural controlara Endesa dentro del llamado "paquete Estatuto", como los propios Maragall y Rubalcaba han reconocido en varias ocasiones.

La desfachatez del Gobierno ha llegado a tal extremo que no han tenido pudor alguno en dejar claro que van hacer todo lo posible para dinamitar la OPA de E.on; una actitud que desvela los objetivos políticos de la operación orquestada desde el Gobierno Zapatero. Hasta tal punto han perdido la vergüenza que incluso el secretario de Estado de Comunicación lo desvelaba en los pasillos del Congreso en su habitual trabajo de intoxicación. Fernando Moraleda ha llegado a telefonear delante de todos los periodistas a Miguel Sebastián para preguntarle "algunos detallitos" sobre lo que está preparando el Gobierno para frenar la OPA alemana.

A esta actitud hay que sumar la entrevista mantenida entre el presidente del Gobierno y el de la empresa alemana. Un encuentro con claros tintes intimidatorios para que E.on se asustara ante la oposición del Gobierno español. En esta ocasión, Zapatero no ha tenido inconveniente en cambiar la agenda, dedicar parte de una tarde a esta cuestión e incluso para comparecer ante los medios de comunicación. Lo que demuestra que cuando quiere, puede. No invirtió tanta atención, tantas facilidades y tanto tiempo hace pocos días al Congreso Internacional de Víctimas de Valencia. Zapatero no tiene tiempo para las víctimas, no da la cara por ellas; pero eso sí, tiene todo el tiempo que haga falta para sacar las castañas del fuego a sus amigos de la OPA.

El Gobierno vuelve a utilizar de nuevo la receta de siempre: quieren la OPA de Gas Natural "como sea" y ya no lo ocultan. Zapatero se ha lanzado en tromba para perder una batalla planteada para tener contentos a los partidos del Tripartito catalán. Se ha involucrado hasta tal punto que si la operación alemana sale adelante quedará muy tocado. Como se había dicho hasta la saciedad, no estábamos ante una operación empresarial sino ante una gran operación política con claros intereses en Barcelona.

Ahora habrá que estar muy pendientes; puesto que cuando un gobierno está dispuesto a un "como sea" lleno de prepotencia y soberbia, los medios que pueda utilizar serán muy peligrosos. Lo cierto es que, a estas alturas, sea cual sea el resultado final, este gobierno ha demostrado que es muy chapucero, que favorece a los amiguetes por encima de todo y que además no tiene escrúpulos para conseguir sus objetivos. El "como sea" de Zapatero es una forma de entender la política en primera persona, sin tener en cuenta para nada el bien común.

La transición pendiente de la izquierda española a la democracia
Luis Miguez Macho  elsemanaldigital 23 Febrero 2006

No sé hasta qué punto se percibe en Madrid la presión que los poderes fácticos locales están ejerciendo sobre las organizaciones regionales del PP con el fin de que se desmarquen de la estrategia de la dirección nacional del partido para afrontar la deriva anticonstitucional del Gobierno radical de Rodríguez. Algo de esto habrá llegado a raíz de la aventura ecuestre de Rajoy en Barcelona, pero como una peculiaridad catalana y no como un fenómeno mucho más extendido.

Para esas elites provincianas, que son las principales beneficiarias del neocaciquismo autonómico pues viven de subvenciones y chanchullos con el poder político local, defender la Constitución democrática de 1978 se ha convertido en un peligroso radicalismo. La diferencia en la vara de medir es escandalosa: las minorías extremistas nacionalistas y/o de izquierda pueden manejar a su antojo el país e imponer antidemocráticamente sus criterios, mientras que la mayoría natural de centroderecha tendría que resignarse a ser traicionada por sus representantes políticos en nombre de un centrismo mal entendido, y quedarse en casa el día de las elecciones o votar tapándose la nariz.

La superioridad moral que la izquierda ejerce sobre la derecha en España carece de justificación alguna. Esta última ha realizado de manera ejemplar su transición a la democracia, y hoy tenemos un centroderecha en paz con la historia, sin nostalgias ni revanchismos, que ha sabido adaptar a un régimen político democrático las diversas tendencias existentes en su seno, salvo excepciones marginales.

Por el contrario, la izquierda no ha logrado hacer esa transición y ahí radica la causa última de la actual crisis. Sólo así se explica que alguien de la edad de Rodríguez compare la muerte de su abuelo en una guerra civil en la que mataban los dos bandos con los crímenes de unos terroristas en tiempos de paz.

La solución a este problema no puede llegar de un PSOE irrecuperable, como lo demuestra la inutilidad de los Bono, Ibarra o Vázquez para otra cosa que no sea producir discursos patrioteros patéticamente ineficaces. En cualquier país de nuestro entorno, lo que está haciendo el sectario irresponsable que preside el Gobierno ya habría provocado la ruptura de su partido.

La solución tampoco es que el PP ensanche su espectro ideológico para albergar a la base social del centroizquierda disconforme con la política radical de Rodríguez. El PP no se puede convertir en una Arca de Noé que abarque todas las ideologías, porque entonces dejaría de ser un partido político.

La única salida viable se ha propuesto donde más grave es el mal, es decir, en Cataluña: la aparición de una nueva alternativa política de centroizquierda reformista con la que la izquierda española consume, por fin, su transición a la democracia.

Nuevo revés judicial al presunto entorno etarra: procesados siete ex directivos de «Egunkaria»
R. Coarasa La Razón 23 Febrero 2006

Madrid- Mientras el juicio del «caso Ekin» -que sienta en el banquillo, desde noviembre del pasado año, al presunto andamiaje político de ETA- acumula suspensión tras suspensión (suma dos meses en compás de espera), el supuesto entorno de la banda terrorista ya tiene otro proceso judicial en el horizonte. La Audiencia Nacional ratificó ayer el procesamiento de siete ex directivos del diario abertzale «Egunkaria», clausurado por orden judicial en febrero de 2003, acusados de asociación ilícita. Uno de ellos, Xabier Alegría, también está procesado en el «macrojuicio» contra el supuesto entramado etarra (el fiscal pide para él 51 años de cárcel). Con esta decisión, la sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia desestima el recurso interpuesto por los acusados contra el auto de procesamiento dictado contra ellos, el 4 de noviembre de 2004, por el juez Juan del Olmo. El tribunal considera en su resolución que existen indicios suficientes del sometimiento a ETA del diario, que estaba «presuntamente formado, vinculado y controlado, directa o indirectamente, por la banda terrorista». Según la Sala, esta subordinación puede ser considerada delictiva tanto si «ha sido decidida por la organización terrorista» como si, una vez en la calle, el diario desarrolló sus actividades «de forma subordinada a la banda criminal».

Además de Alegría, los procesados son Martxelo Otamendi (director del periódico desde 1993 hasta la intervención judicial); Xabier Oleaga, redactor jefe entre 1993 y 1997; Peio Zubiría, ex director del diario, y Juan María Torrealday, José María Auzmendi e Iñaki Uría, fundadores del periódico y que ocuparon cargos directivos en el consejo editorial.
Alegría, el enlace. Según consta en la resolución, la «influencia» de ETA en el diario se mantuvo «porque los responsables principales del periódico continúan en el mismo a lo largo de los años, desempeñando una u otra función». Los magistrados identifican a Alegría como el «enlace» entre Egunkaria y la organización terrorista. A través de una correspondencia en clave (en la que Alegría, según reconoció ante el juez, se identificaba como «Garikoitz»), el procesado proponía presuntamente a la banda, en 1993, la elección de Oleaga como director del periódico. Finalmente, el elegido fue Otamendi, debido «al interés por parte de ETA de dar una imagen del periódico alejada de su ideología». Toda esta correspondencia pone de relieve, según la Sala, «la ascendencia de la organización criminal sobre el periódico, proponiendo y aceptando los cargos más relevantes del mismo».

La resolución abunda en la supuesta vinculación del diario abertzale con ETA y hace referencia al tratamiento informativo dispensado por aquél a determinados asuntos relacionados con la banda. La «clara diferencia» a la hora de presentar las muertes de etarras y de víctimas de atentados resulta, subraya el tribunal, «de lo más clarificadora».

Además, la Audiencia Nacional recuerda que en la sede de Egunkaria se intervinieron varios «zubates» (boletines internos de ETA), que «a lo largo de la historia sólo se han incautado» a miembros de «comandos» de ETA y a dirigentes de la organización. La Sala enmarca a Egunkaria dentro del «Proyecto Udaletxe», una estructura empresarial diseñada por la banda para financiar a su brazo político: KAS y HB. Por último, insiste en que la banda «ha estado presente en los momentos fundamentales en el devenir del proyecto», que a partir de 1994 recibió «importantes subvenciones» del Gobierno vasco (ese año, más de 400.000 euros).

 
MARÍA DEL CARMEN ÁLVAREZ. ASOCIACIÓN VÍCTIMAS DEL TERRORISMO VERDE ESPERANZA
"El próximo sábado es muy importante que estemos todos en Madrid".
"El próximo sábado es muy importante que estemos todos en Madrid, ya que este tema no sólo es de las víctimas sino que afecta a toda la sociedad ya que en cualquier momento cualquier persona puede ser víctima del terrorismo".
Minuto Digital 23 Febrero 2006

-¿Qué es la Asociación de Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza? ¿Qué trabajos desarrolla?
-Verde Esperanza es como su nombre dice, una asociación de víctimas del terrorismo, que tiene sede en Jaén. Las labores que realizamos son diversas, pero una de la que consideramos más importante es la de acompañar a las víctimas del Terrorismo en las vistas orales que se realizan en la Audiencia Nacional cuando son enjuiciados los terroristas. Esta actividad es pionera ya que no sólo acompañamos a las víctimas sino también les gestionamos el viaje el alojamiento y cuanto necesiten en los días que dura la vista oral. Creemos que después del día del atentado es cuando más apoyo necesitan las víctimas debido a que vuelven a revivir todo lo ocurrido y a eso hay que sumarle que en la mayor parte del caos es la primera vez que tienen frente a frente a los terroristas que perpetraron el atentado.

También tenemos un programa pionero de apoyo a los concejales que viven amenazados en la Comunidad autónoma vasca. Éste será el tercer año que lo realizamos y consiste en realizar unas jornadas de convivencia entre estos concejales y nuestros asociados fuera de la comunidad autónoma vasca, para que estas personas puedan tener unas jornadas fuera de la presión que viven día a día.

-El Octubre pasado otorgaron los premios "Voces contra el terrorismo" ¿Preparan ya la siguiente edición?
-Normalmente los preparativos del premio comienzan en el mes de julio, ya que es mas o menos en esa fecha cuando se abre el plazo para presentar las candidaturas y a partir de ahí empezamos a organizarlo todo.

- ¿Que opina de las declaraciones del Sr. Peces en las que afirma que la manifestación del pasado 4 de junio de 2005 fue "organizada por el PP contra el Gobierno con la inestimable ayuda de la AVT"?
- Son palabras que se desacreditan por si solas, este señor cada vez que habla de las víctimas lo hace para atacar a la AVT. El PP el pasado 4J secundó la convocatoria de la manifestación de la AVT, y es algo lógico, ya que se mantienen en la misma postura que cuando estaban en el Gobierno; lo único que estamos dispuestos a escuchar de ETA es como cuando y donde entregan las armas y se ponen a disposición judicial para cumplir íntegramente sus penas (que en definitiva es la esencia del pacto antiterrorista). Este pacto nos unió a todos: gobierno, oposición y víctimas. Cuando Zapatero entró en Moncloa cambió de opinión, dio un giro de 180º, de querer derrotar a ETA ha pasado ha darle alas, esperanzas y así nos va después de casi dos años de gobierno socialista.

-El Sr. Peces fue defensor de asesinos etarras hace años ¿Cree usted que el Sr. Peces ha sido la persona adecuada para el cargo de Alto Comisionado?
-No somos nosotros los que decimos si es o no la persona adecuada para este cargo. El señor Peces Barba ha demostrado con creces que no es la persona adecuada para ser el Alto Comisionado para las víctimas. El mismo ha dicho que lo que representa es al Gobierno y por ende los intereses del mismo y sólo hay que mirar las hemerotecas para ver que todo lo que vende es humo.

-Algunas asociaciones de víctimas, en concreto la AVT y su presidente el Sr. Alcaraz, sufren desde hace tiempo un ataque importante desde determinados estamentos ¿Cree usted que esto obedece a una estrategia para acabar con la AVT?
-Sí, en estos momentos todos lo podemos ver. La postura de la AVT ante una negociación con los asesinos de ETA es inamovible. El presidente de la AVT, el señor Alcaraz, es una persona integra, honrada y firme a la hora de llevar acabo las decisiones de su asociación, y no tiene pelos en la lengua cuando se trata de defender y de denunciar las malas artes que se están utilizando con los que no nos dejamos manejar o “ convencer”. Creemos que estos son los motivos del acoso y derribo que está sufriendo la AVT y el señor Alcaraz

-Parece que hay en marcha una negociación del gobierno con ETA ¿Cree que es así?
-Por supuesto. Zapatero hace una cosa y dice otra, la negociación está clara y los precios que están pagando a ETA más claros aún: la ruptura del pacto antiterrorista, la no aplicación de la Ley de Partidos o la destitución de Fungairiño son un pequeño ejemplo de los pagos por adelantado que se le están dando a la banda terrorista.

-¿Qué representa para las víctimas que el gobierno negocie con ETA, que les de voz en el Parlamento vasco o les permita realizar actos públicos y homenajes con total impunidad?
-Es una humillación, sé que para muchas personas a las que les han asesinado sus hijos, padres, hermanos etc... La traición mayor que les podían hacer es ver como nuestros representantes políticos premian a los asesinos de nuestras familias implorando una tregua. “Es como si una vez más lo asesinaran” me han comentado más de una madre que ha tenido que enterrar a su hijo. Es indignante que el Gobierno esté haciendo esto, ojalá que nunca se tengan que arrepentir.

-El Sr. Alcaraz ha sido pionero en la organización de la protesta cívica en la calle logrando que la AVT concentrara a más de un millón de personas en Madrid. ¿Se repetira el éxito este sábado?
-Seguro, el próximo día 25 estamos convocados por la AVT para manifestarnos en Madrid, es muy importante que estemos todos ya que este tema no sólo es de las víctimas sino que afecta a toda la sociedad ya que en cualquier momento cualquier persona puede ser víctima del terrorismo.

Recortes de Prensa   Página Inicial