AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 24 Febrero  2006
La España civil
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Febrero 2006

Dos redes de educación en Cataluña
Fernando Prieto Libertad Digital 24 Febrero 2006

25-F con las víctimas
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 24 Febrero 2006

Contra la traición a la democracia
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 24 Febrero 2006

Madrid, escaparate de España, baluarte de las víctimas
Editorial Elsemanaldigital 24 Febrero 2006

EN HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS
Editorial minutodigital 24 Febrero 2006

¡A la manifestación del 25 de febrero!
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 24 Febrero 2006

Malos pero nunca tontos
Editorial ABC 24 Febrero 2006

Las mentiras del PSOE
José Vilas Nogueira Libertad Digital 24 Febrero 2006

El circo de tres pistas
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 24 Febrero 2006

Así no acabamos con ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 24 Febrero 2006

Los nacionalistas se “vampirizan”
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital

El abuelo de Zapatero y una política dirigida a buscar vencidos de la Guerra Civil: las víctimas de ETA
Federico Quevedo El Confidencial 24 Febrero 2006

Déficit democrático
Daniel Sirera Libertad Digital 24 Febrero 2006

Desconcierto y cabreo en Euskadi
Álvaro Lucas Periodista Digital 24 Febrero 2006

El fracaso de Al Qaeda
GEES Libertad Digital 24 Febrero 2006

Islamofobia
SERAFÍN FANJUL Catedrático de la UAM ABC  24 Febrero 2006

Denuncian la situación del castellano al Síndic
Redacción / Autonomías LA RAZÓN 24 Febrero 2006

El partido de los intelectuales catalanes nacerá el 4 de marzo con mil afiliados
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 24 Febrero 2006

Un informe oculto de 1998 descubre el «nacionalismo de probeta» de CiU
ÁNGEL MARÍN ABC 24 Febrero 2006

Protección de los derechos lingüísticos
Ernesto Ladrón de Guevara 24 Febrero 2006

Manifestación de la AVT
La España civil
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Febrero 2006

Muchos impostores hablan de la España civil. Pierden el tiempo. Hace tiempo que sus mentiras quedaron al descubierto. Han quedado reducidas a propaganda para una vulgar "religión atea". Laicismo de cartón piedra. Nada. Sólo conozco una España civil. Estará en la calle el sábado por la tarde exigiéndole a Zapatero que "en su nombre no se negocia con ETA". Sí, gracias a esa España civil, Zapatero tiene la oportunidad de comprender qué es la dignidad. Sí, gracias a esa España civil, la exigencia de que nadie negocie con los terroristas sin contar con las víctimas debería ser no tanto un "principio moral", o una justificación racional, cuanto la base sobre la que se asienta cualquier sociedad que aspire a vivir ilustradamente.

Fundamentar incluso éticamente esa exigencia, base de la dignidad, debería ser considerada como algo monstruoso para una sociedad democrática. Acaso por eso, porque me resulta casi indecente dar razones a favor de esa exigencia, que permite al ser humano no rebajarse a vivir en la escala más baja de la humanidad, la indignidad, no hallo mejor fórmula para medir la calidad moral de un hombre, aunque mejor sería hablar de grado de inmoralidad, que preguntarle por sus razones, o incluso por sus motivos, para no asistir a la manifestación convocada por las víctimas del terrorismo, en Madrid, el sábado por la tarde.

Hagan la prueba, amigos, pregunten a quienes no quieran asistir a ese grandioso acontecimiento civil por la razones de su rechazo. Comprobarán fácilmente que las respuestas no pasarán del balbuceo y la mentira. Habrá incluso quien exclame: ¡Ah, pero hay una manifestación de las víctimas! A esa gente hay que tomarlas muy en serio. Son los esclavos, los ejecutores potenciales y verdugos de quienes dictan consignas contra la dignidad. Son las gentes que siguen a pies juntillas las "explicaciones" que dieron algunos "intelectuales", así se llaman ellos, para no ir a la anterior convocatoria de la AVT, porque creyeron antes en las consignas de Zapatero que en la dignidad de la España civil.

La cuestión lejos de ser retórica es muy real, porque el día 25 de febrero muchos, millones, de seres humanos no asistirán a la manifestación convocada por las víctimas del terrorismo, sencillamente, porque no están dispuestos a aceptar esa exigencia, que convierte su vida en una vida digna. Espectáculo lamentable es el de una sociedad que renuncia a su dignidad.

Muchos, sin duda alguna, no asistirán porque comparten los mismos ideales que los terroristas, aunque rechacen sus métodos criminales. Esos tipos no debe interesarnos, porque, excepto perseguirlos hasta su internamiento carcelario, nada se puede hacer con el criminal de escritorio. Pero hay muchos otros, son la mayoría, que están dispuestos a ejercer de verdugos, a ejecutar las órdenes de lo criminales de guante blanco, a los que tenemos que dirigir nuestra pregunta, a los que tenemos que forzar a razonar, hasta que se percaten de que no son nada sin la exigencia de la Asociación de Victimas del Terrorismo. O sea, la ilustración y la educación aún pueden impedir, aunque sólo sea en parte, la extensión de tanta inmoralidad.

Bilingüismo
Dos redes de educación en Cataluña
Fernando Prieto Libertad Digital 24 Febrero 2006

En la entrevista a Artur Mas, publicada en El Mundo el pasado domingo, afirmaba el entrevistado sobre el problema de la enseñanza en castellano: "lo que no vamos a hacer es la doble red escolar". Las ideas personales de Mas quedan suficientemente claras cuando sugiere que quienes quieran enseñanza en castellano pueden montar su propio colegio privado, "exactamente igual que se montó uno de japonés". Queda claro que considera que en Cataluña los castellano-hablantes pueden ser considerados, al menos en el punto de educación, como los japoneses, es decir, extranjeros. La Cataluña de los nacionalistas y de los nacional-socialistas no es un país bilingüe; su corazón es monolingüe. Tolera el castellano como un hecho no deseable.

Pero sucede que Cataluña, por ahora, no es la finca de Artur Mas y forma parte de España, aunque según los socialistas y sus socios en el Gobierno o en el Parlament, sería más exacto decir "del Estado español". El Estado español, como organización de poder, es responsable último de que los ciudadanos tengan defendidos sus derechos, entre ellos "el derecho a la educación", derecho que va intrínsecamente unido a una lengua vehicular. En la actualidad el principio de igualdad de los ciudadanos a recibir el mismo o equivalente servicio de los poderes públicos en todo el territorio nacional sufre una quiebra evidente en Cataluña en cuanto a la educación en castellano.

En España muchos de los derechos de los ciudadanos –salud, seguridad...– son atendidos por poderes públicos de rango inferior al Estado. Es evidente que si estos poderes no quieren o no atienden a la satisfacción de estos derechos, el Estado no puede encogerse de hombros y lamentarse. Tiene un evidente deber de actuación que, en lo que se refiere a las comunidades autónomas, está contemplado en el artículo 155 de la Constitución.

La conclusión de este razonamiento, que aquí solamente apuntamos porque entendemos que su evidencia hace innecesarios mayores desarrollos, es que el Estado tiene la obligación de poner en marcha y mantener en Cataluña un sistema de enseñanza en castellano para satisfacer un derecho legítimo de todo español, ya que el sistema propio de la Generalidad se limita a la enseñanza en catalán.¿Habría algún problema técnico para mantener centros de enseñanza en castellano de titularidad estatal en los que hubiera clases de catalán junto a centros de enseñanza en catalán de titularidad autonómica en los que hubiera clases de castellano? ¿Los ciudadanos en Cataluña tendrían mayor o menor libertad? A nadie se perjudica, a todos se beneficia.

La negativa de los nacionalistas está garantizada. Pero, ¿quién ha pensado que a los nacionalistas les importa la libertad de los que no son como ellos? La negativa del PSOE está garantizada. Pero, ¿quién ha pensado que el PSOE pone los derechos de los ciudadanos por delante de sus intereses de partido? Así pues, la propuesta de este artículo está condenada al silencio. ¿Es inútil? Al menos sirve para aclarar, si fuera menester, las posturas de cada cual.

Fernando Prieto es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

Manifestación de la AVT
25-F con las víctimas
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 24 Febrero 2006

No es normal la insistencia de Zapatero en lo de "a mi abuelo le mataron en la guerra". Fue su incoherente respuesta a la pregunta de la madre de la guapa mutilada Irene Villa: "¿Por qué ha pasado esto?". Ocurrió el último viernes en La Moncloa ante las víctimas del terrorismo.

En ABC Consuelo Ordóñez –hermana de Gregorio el asesinado por ETA– descubre que no es la primera vez que el presidente relaciona los asesinatos de la banda con la muerte de su abuelo. Hace meses, sin venir tampoco a cuento, en el mismo Palacio y ocasión, ya mostró idéntica incoherencia por lo que se ve arraigada en lo profundo. Y Consuelo le espetó: "y a mi abuelo los rojos". Con razón. ¿Qué tiene que ver una desgraciada guerra civil con la actual matanza terrorista? Zapatero es de ideas fijas sobre su antepasado y malo es usarlas como ariete. Debe cuidarse si, como dice el DRAE, la fijación es el ingrediente de una perturbación anímica llamada "obsesión". Al dividirnos en dos bandos –"los rojos y los demás"– pierde la imparcialidad para representarnos a todos los españoles.

¿Estamos ante un caso clínico? Un atrevido político ha ido más allá cuestionando si el presidente estará traicionando a España. Posiblemente a tan rigurosa apreciación haya precedido la lectura del artículo 102 de nuestra Constitución, aun vigente, sobre responsabilidad penal en sus funciones de un presidente del Gobierno. ¿Son actos amparados por el cargo, y por tanto lícitos, los de impulsar, personalmente y "como sea", la secesión de parte de España, llevándose además por delante "lo que sea"incluidas las mil víctimas del terrorismo? El "como sea" indica, por si solo, que se exceden límites legales.

Según tal artículo "si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado... sólo podrá ser planteada por la cuarta parte de los miembros del Congreso y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo". Este "doble filtro" –insuperable al necesitar ahora el voto del "frente separatista"– sería triple si añadimos el que su pupilo, el Fiscal del Reino, difícilmente ejercerá la acusación.

Con similar blindaje –salvo el del Fiscal– tropezaría una eventual moción de censura, segundo método para destituirle. Inténtese aunque fracase. No sería poco beneficio reanimar al alarmado pueblo español y ponerle las pilas a Zapatero.

Volviendo a las "manías guerracivilistas" ¿cuantos españoles se habrán preguntado si estará en su sano juicio? El pasado domingo lo planteó un prestigioso historiador en un programa radiofónico. Hagamos para aclararlo el siguientetest de normalidad:

¿Es normal un presidente que por si y ante si, sin consultarlo con el pueblo español, ha prometido a Maragall y a Ibarreche la autodeterminación de Cataluña y País Vasco y otras "adherencias territoriales"?
¿Puede un presidente en sus cabales deteriorar el concepto de la Nación a la que sirve, calificándolo de "debatible y debatido"?
¿Es normal que se desgaste en apoyando operaciones de empresas privadas como la Opa de Gas Natural? ¿Puede ignorar que generará sospechas de recibir pasta como lobbista?
¿Tiene alguna lógica su cesión sistemática ante los pequeños lideres caribeños a costa de asumir riesgos frente a los Estados Unidos que pagaremos en nuestro "pompis"?

Cabe añadir a este test de normalidadotras muchas espinosas preguntas sobre acciones gravemente ilógicas basadas en una congénita debilidad. Esta incita a los beneficiados, poco agradecidos, a propinarle bofetadas como las del pasado "weekend siniestro". Tras anunciar Zapatero el viernes en TV el "inicio del principio del fin", los etarras, al día siguiente le daban con la puerta en las narices insistiendo en la autodeterminación, incluyendo Navarra, en un comunicado subrayado por el habitual bombazo. Simultáneamente el portavoz peneuvista Egibar osó calificar a la banda como "organización política" que hace uso de las "técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías".

Y también el sábado en Bilbao una manifestación reivindicaba la independencia so pretexto del macrojuicio de la Audiencia Nacional. Casi al unísono en Barcelona, aprovechando la coyuntura vasca, los escamots de ERC salían a la calle berreando contra la Nación Española. A nadie extrañe pues que el domingo resucitara aquel semienterrado GRAPO o un sucedáneo, atraído por el olor a presa sin coste o riesgo personal.

Entrados en esta semana, el lunes el Tribunal Supremo impedía que los asesinos de "mayor alcurnia" puedan ser moneda de cambio para una tregua. Cumplirán hasta 30 años pese a la rebaja por trabajos carcelarios; un palmetazo al proyecto Zapatero y a su Fiscal del Reino que reconfortará a Fungairiño. Y es que en un Estado de Derecho –no de desecho– hay vencidos: las penas se cumplen.

Y el martes la alemana E.ON ha presentado una contraopa amistosa sobre Endesa que arruina la Opa de Gas Natural. Mientras los de CIU y ERC graznan, a Zapatero se le habrá indigestado la butifarra con que le premió La Caixa celebrando, a destiempo, la creación del monopolio. Cuidado, "presi", con vetar la contraopa. Sería fraude de ley usar la acción de oro del Gobierno –prohibida por la UE–, o un decreto-ley con tufo dictatorial; y también aplicar la "función 14" de una Ley de 1998 sobre veto a operaciones que afecten a mercados regulados.

Los accionistas de Endesa tienen derecho al mejor precio que ahora se oferta. Y los consumidores queremos competencia antes que cebar "campeones nacionales". No nos monte una guerra virtual con Alemania. Todavía recibimos unos pocos fondos europeos gracias a la aportación germánica. A cuenta del 10% que quedó tras haber perdido, usted, el 90% en las negociaciones.

¿Qué remedio nos queda a los españoles de bien?, me preguntarán. Pues salir a la calle el sábado 25 de febrero. Para decirle a ZP que ya no nos representa: "¡En mi nombre nooo...!"

Manifestación de la AVT
Contra la traición a la democracia
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 24 Febrero 2006

De todas las claudicaciones del Gobierno Zapatero, la más innoble es la que afecta a las víctimas del terrorismo. Todos los movimientos del Ejecutivo socialista, desde la creación del comisariado de Peces Barba hasta la purga sufrida por el fiscal Fungairiño, han ido encaminados a "desactivar" a las víctimas del terrorismo como obstáculos que era preciso eliminar para alcanzar un acuerdo con ETA. En esa estrategia se ha llegado a extremos de bajeza sin precedentes, presentando a las víctimas como residuos de la extrema derecha cerrilmente opuestos a "la paz". Esta estrategia es una grave irresponsabilidad moral, porque atenúa el mal del crimen, y además es una grave irresponsabilidad política, porque priva a la democracia española de uno de sus bastiones más firmes: el tesoro de legitimidad que representan las víctimas del terror.

Las víctimas del terrorismo no son daños colaterales del tráfico rodado, de la inseguridad ciudadana o de las inclemencias meteorológicas. Por supuesto, toda muerte, toda víctima, porta consigo un drama que merece el más hondo respeto moral. Pero es que las víctimas del terrorismo, además, poseen una dimensión política que es de justicia reivindicar: a esa gente la han matado o la han mutilado porque representaba a la nación española. Cuando el terrorista ha apretado el gatillo no ha querido dañar sólo a una persona, sino, sobre todo, a una nación. Por eso es de elemental justicia que la nación, a cambio, defienda con uñas y dientes –con las uñas y los dientes de la ley– la dignidad y la memoria de las víctimas. Ellos han muerto por todos nosotros, y eso incluye también a quienes, fatalmente, compraban en un hipermercado o paseaban junto a un coche que estalló. En consecuencia, la nación está obligada moral y políticamente a que la justicia castigue a los verdugos y resarza a las víctimas. Cualquier otra cosa es, propiamente, una injusticia.

Ningún proyecto de convivencia está libre de enemigos. El proyecto nacional de la democracia española ha tenido y tiene un enemigo principal que es el terrorismo de ETA. Los crímenes etarras han sembrado la muerte y el dolor por toda España a lo largo de muchos años. Ese dolor es un depósito precioso para nuestra democracia: es el tributo que nuestra nación ha tenido que pagar por su libertad. Por eso las víctimas representan un tesoro de legitimidad democrática: su sufrimiento nos ha hecho más libres y más fuertes. Vender ese tesoro, despreciarlo o malbaratarlo es tanto como traicionar, primero, a las propias víctimas, y después, a la sociedad entera.

Fernando Savater escribía hace poco que hemos renunciado a la venganza, y que eso es bueno, pero sólo si no caemos, a cambio, en la vergüenza. No se puede expresar mejor la actual tesitura: hemos renunciado a la venganza porque la ley ha castigado a los criminales, pero es vergonzoso, hasta la indignidad, que ahora se intente retorcer la ley para que los criminales escapen a su pena. Porque eso significa declarar expresamente que los crímenes tenían alguna justificación y que las víctimas no estaban exentas de responsabilidad. Semejante vergüenza manchará a la democracia española de manera irreversible, incluso si a cambio se obtiene una sedicente paz. Porque no será una paz, sino una humillante rendición ante los peores enemigos de la democracia española.

Fundación para la Defensa de la Nación Española

Madrid, escaparate de España, baluarte de las víctimas
Editorial Elsemanaldigital 24 Febrero 2006

Mañana los españoles tienen la oportunidad de decir pacíficamente a Zapatero lo que según todas las encuestas una mayoría de los ciudadanos cree: paz sí, pero no así.

24 de febrero de 2006. Madrid es capital de España, hecho histórico evidente pero también afirmación constitucional. Madrid es la sede de los poderes centrales del Estado, pero es además, y sobre todo, el escaparate de las inquietudes y de la voluntad de nuestro pueblo. Para bien o para mal, Madrid representa al país en su conjunto.

Mañana sábado, 25 de febrero, las asociaciones de víctimas del terrorismo convocan a los españoles a manifestarse en Madrid. No se trata de una manifestación política, porque no se discute quién debe gobernar y ni siquiera cómo. Se trata únicamente de recordar a quien hoy legítimamente gobierna España, José Luis Rodríguez Zapatero, que no hay solución al problema terrorista si se olvida la dignidad de las víctimas.

Resulta especialmente escandalosa, por ejemplo, la reciente propuesta de los aliados parlamentarios del PSOE, IU y ERC, de que se honre a los terroristas que lo fueron antes de 1977. Esto supone admitir algún tipo de justificación para los criminales por razón de las causas que dijeron defender y del momento en que asesinaron; y lleva a reconocer más categoría a los terroristas que a sus víctimas. Éstas, las víctimas, son sin embargo siempre y por definición moralmente superiores a los terroristas, y olvidarlo no es camino hacia la paz.

La "paz" es el señuelo agitado por el Gobierno para proponer un diálogo con los terroristas que las víctimas no están dispuestas a admitir a cualquier precio. El Gobierno puede, por supuesto, hablar con ETA, pero dentro de la legalidad, es decir, que puede hablar de cómo y cuándo se disuelve, se rinde, entrega sus armas y sus miembros ingresan en prisión. Poco más.

De hecho, todo lo que rebase eso no conduce a la paz, sino a un enfrentamiento radicalizado y a la postergación de las víctimas. Hacía años que la sociedad española no vivía una tensión similar; el Gobierno debe reflexionar si esto conviene al interés general del país, que dice y debe defender.

Una manera de advertir al Gobierno de los riesgos de la situación es recordarle la petición de las víctimas. Mañana, en Madrid, los españoles tienen la oportunidad de decir pacíficamente a Zapatero lo que según todas las encuestas una mayoría de los ciudadanos cree: paz sí, pero no así. Plaza de la República Argentina –con tantos recuerdos de dolor-, a las cinco y media de la tarde.

EN HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS
Editorial minutodigital 24 Febrero 2006

No se puede dejar de sentir un tanto de asco y repugnancia cuando desde el poder se intentan mezclar estrategias políticas, intereses electorales, confusionismo mediático y mucha, pero que mucha palabrería sobre el problema de ETA.

Las víctimas, que no son grandes personajes ni ilustres oradores, sino humildes trabajadores, pequeños cargos políticos, honrados militares, guardias civiles y policías en su inmensa mayoría, no demandan complicadas teorías ni discursos. Durante muchos años han escuchado las palabras huecas de los políticos, que al día siguiente de los entierros seguían sin hacer nada por acabar de verdad con ETA. Y hoy es eso lo que siguen demandando, que se termine con ETA. Que se acabe la tragedia evidentemente, aunque para ellos ya sea demasiado tarde, pero sin dar ni poco ni mucho de lo que exigen los terroristas, ya sea a nivel político o penitenciario. Esa es la voz absolutamente unánime que las victimas hicieron oír el 4-J. Una voz que el gobierno se niega a escuchar y a tener en cuenta. Una voz que nuevamente sonará este sábado.

Sin embargo algo tan sencillo como que se acabe con ETA usando la fuerza del Estado de Derecho, algo tan elemental desde el punto de vista del sentido de la justicia como es que los criminales terroristas cumplan la mayor de las penas posibles, algo tan simple de entender como que los violentos, sus cómplices y los tapados que les han tolerado y arropado, no deben sacar rédito político alguno de la tragedia que ellos mismos han provocado, el gobierno y sus coriferios mediáticos nos lo quieren enmarañar y complicar.

No nos dejemos engañar por el anzuelo de una paz indigna, recordemos algo tan sencillo como el dolor imborrable de aquellos que han perdido a un ser querido, recordemos que los que han caído víctimas de la violencia separatista no podrán estar ya nunca entre nosotros. Y recordemos que esas personas han muerto porque un buen día a unos malnacidos se les ocurrió que no querían seguir contribuyendo a ese proyecto común llamado España, que no querían ser solidarios con sus vecinos y que como ya no querían ser iguales a los demás, tenían derecho a matar a quienes no creían en esa división.

Recordemos siempre a quienes dieron su vida por España y no consintamos jamás que sus verdugos se salgan con la suya, y dejémonos de palabrerías.

¡A la manifestación del 25 de febrero!
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 24 Febrero 2006

El próximo sábado día 25 la AVT ha convocado una manifestación contra la política antiterrorista del gobierno. Como se recordará, no es la primera vez en los últimos tiempos. Habría que preguntarse que está pasando para que las organizaciones que defienden la memoria, el recuerdo y los derechos de las víctimas salgan, mayoritariamente, de nuevo a la calle a manifestarse. Mi convicción es que esta convocatoria está plenamente justificada por la continua claudicación y cesión del Gobierno ante los etarras y su entorno.

Las continuas correcciones que está llevando a cabo el poder judicial al Ejecutivo (Congreso de Batasuna, excarcelación de etarras con miles de años de condena, reprobación del Fiscal General -frenada por su propio voto de calidad, verdaderamente sin precedentes-, etc), el regreso de ETA al parlamento vasco por la puerta grande por la pasividad del Gobierno socialista, el cese camuflado de dimisión del fiscal Fungairiño,la bochornosa actuación del Ejecutivo ante la convocatoria del congreso de una formación ilegal como lo es Batasuna -salvado in extremis por la actuación del juez Grande-Marlaska-, el vergonzante intento de reducir las penas de etarras por medio de una interpretación laxa de la teoría de la acumulación de penas por parte de la Fiscalía General corregida, una vez más por el Poder Judicial -en este caso el Tribunal Supremo, la falta de transparencia y de información sobre una negociación que todo el mundo conoce y el PSOE hipócritamente niega.

Todo esto se traduce en la negación del pan y la sal a las víctimas (subvenciones, ausencia del Presidente en el último Congreso de las mismas rectificada tarde y mal), la ausencia de comunicación leal y fluida con la oposición, pues su único afán es marginarnos y/o reducirnos a la mínima expresión, así como otros muchos indicios nos hacen pensar que las cosas no van nada bien en la lucha antiterrorista.

El Gobierno está pidiendo apoyo para un supuesto “proceso de paz” del que se desconoce todo, del que sí se sabe que el PSE piensa que no debe haber “vencedores ni vencidos”, del que parece que puede incluir las dos mesas de negociación propuestas por Herri Batasuna en Anoeta (2004)- que nunca ha renunciado a la alternativa KAS, en el que el Alto Comisionado parece que ha intentado preparar a las víctimas para ceder paz por presos, en el que se está dejando marcar los tiempos y la agenda a ETA y su entorno, en el que el Gobierno intenta ingenuamente ceder la presión (como ya hemos dicho el caso del partido Comunista de las Tierras vascas, destitución de Fungairiño, etc) esperando, mendigando, una tregua por envenenada que esta sea y, finalmente, en el que todo indica que se podría pagar un precio político por la paz. El problema es que el gobierno no podrá darle a ETA lo que exige a cambio de renunciar al terrorismo, eso que algunos llaman eufemísticamente "proceso de paz", como si estuviésemos en guerra con un beligerante legítimo.

El Ejecutivo y Rodríguez Zapatero lo niegan, pero como dice el adagio clásico “contra los hechos, no caben argumentos” y la política de distracción y de desmentidos que luego son puestos en evidencia el Gobierno tiene las alforjas llenas. Cabría pedir al PSOE mayor transparencia, más información a la opinión pública en un tema tan delicado, lealtad con la oposición -sin la cual, es demencial que acusen al PP de utilizar el terrorismo como instrumento de oposición- y, ante todo, más cercanía y respeto a las víctimas con las que no se puede dejar de contar (y la mayoría de ellas se sienten ninguneadas: esto es un hecho objetivo y muy ilustrativo).

El giro de la política antiterrorista llevado a cabo por el Presidente Zapatero forma parte de una estrategia de debilidad del Estado frente a los terroristas y de claudicación ante el chantaje y la amenaza. Únicamente la firmeza, la justicia y la rendición incondicional, junto con la justa reparación a los que han sufrido el zarpazo del terrorismo, podría abrir algún cauce, más que de negociación, de regreso a los cauces civilizados de diálogo y planteamiento del cese de la violencia para construir una paz justa y no edificada sobre el engaño y la cesión al terror. Es lo que exigen las víctimas y lo que exige la sociedad española. Otro camino, es un fraude y una política errada, como se está demostrando, al dar alas y protagonismo, como estamos viendo, a ETA, Otegui y sus adláteres, que no son más que representantes de organizaciones terroristas. Un gobierno no puede jugar con fuego, dándoles cancha ni considerándoles como interlocutores autorizados. No estamos hablando de “igual a igual”, sino desde el Estado de Derecho intentando derrotar a los terroristas.

Por todo ello, la manifestación del sábado es no sólo legítima sino que está más que justificada. El PP la apoya porque quiere situarse en el bando de los cientos de asesinados, extorsionados, secuestrados y heridos -así como con sus familiares y seres queridos- y no en el de los terroristas. Y esto no es demagogia, porque cualquier precio pagado justificaría “de facto” el terrorismo etarra y supondría reconocer sus logros. Y eso, en nuestro nombre: ¡no! Las víctimas no lo quieren mayoritariamente, la sociedad tampoco y, por esta razón el Partido Popular se siente concernido e implicado por la convocatoria de la AVT. Si no lo hiciera estaría traicionando sus más profundas convicciones.

Malos pero nunca tontos
Editorial ABC 24 Febrero 2006

Se puede destruir un Estado siendo un mal político pero siendo un mal político no se puede construir un Estado alternativo. Es el caso de Zapatero.

Se ha metido en una aventura para la que le sobran convicciones aniquiladoras y le falta experiencia de Gobierno. Unos pardillos al lado de sus socios nacionalistas.

ZP ha comenzado una tarea demasiado complicada dada su propia capacidad y la de su equipo, como el desmontar un Estado. Se ha propuesto algo que le desborda desde el punto de vista técnico-profesional. De hecho las mayores dificultades que tiene el Gobierno en estos momentos vienen de esta tarea titánica en la que se ha embarcado...

Tres ejemplos.
a. La redacción del nuevo Estatuto catalán le está enfrentando con sus propios socios del tripartito. Maquiavélico de vía estrecha, Zapatero se está jugando la confianza del PSC al pretender que Maragall se suicide políticamente para dar paso a CiU. Por otro lado está consiguiendo que los nacionalistas entren en una espiral reivindicativa en nombre de sus respectivos electorados.

b. El pacto con ETA para la superación del conflicto vasco (la independencia, en definitiva) va a tener en frente a socialistas como Rosa Díez y Nicolás Redondo: por supuesto, a las víctimas del terrorismo y a muchos millones de españoles. Porque pese a lo que respondió a Rajoy el miércoles en el Parlamento en relación con la autodeterminación, es evidente que ésta será el tema central de la mesa de partidos políticos propuesta por Otegi.

c. Al Gobierno le ha salido mal la excarcelación de los criminales más famosos y más estimados por ETA porque Zapatero no tiene en cuenta la fortaleza del Estado de Derecho.

d. ETA no dejará las armas hasta que el Gobierno no reconozca públicamente su disposición a aceptar sus exigencias.

e. Es inevitable que el «proceso de paz» termine por mostrar ante la sociedad el rostro claudicante del Gobierno.

Alguien podría decirme que si el Gobierno es tan torpe yo no debería estar tan preocupado. Por el contrario: pienso que nada hay más peligroso que la torpeza, la audacia, la improvisación y la carencia de principios. Es cierto que con estas cualidades no conseguirán montar el Estado plurinacional del que hablan pero de momento habrán destruido el Estado Nacional que habíamos conseguido con tanto esfuerzo.

En definitiva, prefiero que el enemigo sea listo.

De OPA a ETA
Las mentiras del PSOE
José Vilas Nogueira Libertad Digital 24 Febrero 2006

El Gobierno y los partidos que lo apoyan, se alimentan de mentiras; excretan mentiras; chapotean en la fétida charca de la mendicidad permanente. Dicen hoy una cosa, ayer decían lo contrario, anteayer otra diferente. Siempre mentira. La participación española en la Guerra de Irak, acordada por el Gobierno Aznar, era un crimen, pese a excluir la participación en acciones de guerra. Si Zapatero ganaba las elecciones retiraría las tropas. Ganó las elecciones y las retiró antes de la fecha que él mismo había establecido, tal era su ansia de paz. Sin embargo, después, ocultamente, las tropas españolas fueron embarcadas por este "pacífico" Gobierno en acciones de guerra en ese "criminal" conflicto.

El accidente del Yak 42 fue utilizado para una operación de linchamiento moral de Federico Trillo, Ministro de Defensa del Gobierno Aznar. Se pretendió exigirle responsabilidad política, como si ésta no se hubiese agotado con la derrota electoral del Partido Popular. Pero el "pacífico" Gobierno de Zapatero incrementó la presencia militar española en Afganistán. Se cayó un helicóptero y nadie sabe qué pasó, si fue derribado, si el aparato no era adecuado para la misión encomendada, si hubo error del piloto. Mentira tras mentira, lo único cierto es que el helicóptero cayó y hubo dos decenas de muertos.

Se justificó la renuncia a los ventajosos términos del Tratado de Niza, negociado por el Gobierno Aznar, en aras del europeismo y de la alianza con el corazón de la vieja Europa, el eje franco-alemán. Pero, ahora los alemanes son "enemigos". La OPA hostil de Gas Natural sobre Endesa no era una operación política. No tenía qué ver con el llamado "Pacto del Tinell" ni con la infeudación del Ministro Montilla a los intereses de la Caixa. Como no era una operación política se violentó la composición y las decisiones de los organismos reguladores. Como no era una operación política, Zapatero trajo, de noche y en avión, a la Moncloa, al inefable Durâo Barroso (por cierto, el anfitrión de la foto de las Azores) para asegurarse, no se sabe a cambio de qué, la neutralidad de la Comisión Europea.

Como no era una operación política quienes alertaban de estos excesos, quienes defendían la independencia del mercado, quienes invocaban los intereses de los consumidores y los derechos de los accionistas de Endesa sólo se movían, realmente, por "catalanofobia". Mentira tras mentira, el éxito de la operación parecía asegurado. Y viene ahora una empresa alemana a incordiar. Y el corazón de Europa es ya piltrafa hedionda, y ya no vale la argumentación que justificaba la renuncia a Niza, sino la contraria, y hasta Carod Rovira se erige en campeón de la españolidad. Todo mentira, Zapatero, Montilla, Carod, Mas, y algunos más, los oligarcas del PSOE y de los partidos amigos, y los capitanes de industria asociados, son los únicos españoles a quienes reportará beneficios la violación del libre funcionamiento del mercado.

Zapatero dijo que asumiría como propio el texto del nuevo Estatuto que saliese del Parlamento de Cataluña, con despótico desprecio a las instituciones establecidas. Después dijo que no, que lo iba a ajustar a la Constitución, dejándolo limpio como una patena (sic). Pero más sucio este proyecto, por referencia al texto constitucional, que los establos de Augías, nuestro desmedrado Hércules monclovita hubo de requerir alguna colaboración y, en el secreto de su alcoba recurrió a Artur Mas, que para el caso es como pretender apagar el fuego con gasolina.

Han dicho que están negociando con la ETA, que no están negociando con la ETA, que sólo se negociará con ellos cuando hayan abandonado las armas, que bastaría con una tregua, que es preciso un anuncio definitivo del cese de la violencia, que es preciso un anuncio del cese definitivo de la violencia (no es lo mismo), que Batasuna no existe, que Batasuna es ilegal, que Batasuna es un interlocutor legítimo e imprescindible para el proceso de paz (¿y dónde están los ejércitos contendientes?), que no debe haber vencedores ni vencidos, que sí ha de haberlos, pero que el vencedor será la democracia (no los demócratas) y el vencido, el terror (no los terroristas). El otro día, Rajoy preguntó en el Congreso a Zapatero si éste garantizaba que no negociaría ni concedería a los nacionalistas vascos el derecho de autodeterminación. Parece que Rajoy no estaba muy vigoroso (políticamente, claro es) ese día, aunque no seré yo quien se lo reproche. Zapatero dijo que no. Pero qué más da lo que diga, desde su charca de la mentira contumaz. Cuando le convenga dirá lo contrario y cuando mejor le aproveche no dirá ni una cosa ni otra, sino algo diferente.

Para qué seguir. La mentira permanente impide cualquier comunicación y por su medio destruye la sociedad. Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?, se preguntaba Marco Tulio Cicerón. "¿Hasta cuándo abusarás, Zapatero, de nuestra paciencia?", debería preguntarse la sociedad española. Si no nos formulamos seriamente esta pregunta, más pronto que tarde, los fétidos vapores de la charca de la mendacidad permanente, en la que chapotean felices déspotas zafios y corruptos, nos ahogarán definitivamente.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

El circo de tres pistas
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 24 Febrero 2006

Pasen y vean el mayor espectáculo del mundo, el gran circo español de las tres pistas en las que el público nacional admira entre espantado y sobrecogido los espectáculos de alto riesgo y habilidad en los que la estrella rutilante del momento español, el acróbata sin red, malabarista sin trucos y domador sin el látigo a los desafíos que el mismo ha convocado para hacer gala de su capacidad y pasar a la historia de la magia mundial.

Pasen y vean al Zapatero prodigioso, encerrado en la jaula de los etarras convertidos en gatos de peluche ante su azul y electrizante mirada. Volando sobre el cielo autonómico de la carpa nacional, desde el trampolín de Carod y Maragall hasta el trapecio de Mas y Duran llevando en los dientes el Estatuto catalán. Y haciendo aparecer y desaparecer, como el gran Hudini, las OPAs variadas de E.ON y Gas Natural, para pagar los servicios prestados al insaciable nacionalismo catalán.

Pasen y vean, ciudadanos de España, de todas las edades e ideologías, el espectáculo nunca visto en el panorama político, económico y social español. A la estrella de la Moncloa, a un atleta poderoso que en entreactos del espectáculo y desde su imparable sonrisa también sabe hacer de clown. Y Admiren a otros artistas de gran valía como Pepe Bono, el hombre bala que se dispara sobre el cielo de la carpa central vestido con los colores de la bandera nacional que acaba de retirar del castillo de Montjuich. O al auténtico papá de Heidi, Pedro Solbes, haciendo quesos con las OPAs. A la ministra Carmen Calvo vestida de fraila por Ágata Ruiz haciendo desaparecer los papeles del archivo de Salamanca de la Guerra Civil. Y no se pierdan a la contorsionista Trujillo, que es capaz de encerrarse en la solución habitacional de treinta centímetros cuadrados.

Pasen y vean, niños, mayores, tatas y militares también, porque a lo mejor en una de éstas nos enteramos quién era el Elefante Blanco del 23F. Pero mientras tanto, y sin poner la vista tan atrás, disfrutemos de esta fiesta circense en la que el joven titular de la Justicia, López Aguilar, está batiendo el récord nacional de deterioro del principio de legalidad, de los que se benefician los terroristas, independentistas y arrebatacapas de empresas energéticas. Y no se pierdan a Moratinos, el nuevo Metternich de las civilizaciones. O a Pepiño Blanco saltando sobre el caballo blanco de Santiago. O al simpático Carod con su corona de espinas, o al cojo Montilla, que como el cojo Manteca que en paz descanse anda a pica coz dando mandobles con la bacalá a todo aquel que se atreva a negarle a La Caixa una posición primordial —le condonó una deuda del PSC, lo que nunca podrá olvidar.

El circo nacional de las tres pistas es un soberbio espectáculo. A la derecha están los malabaristas de las OPAs y demás negocios mediáticos de los amigos del Gobierno, a la izquierda se exhiben los habilidosos trapecistas y saltimbanquis del gran lío autonómico nacional. Y en la pista central, el presidente y prodigioso Zapatero se enfrenta en la jaula de los leones a los más fieros jefes de ETA, convencido de que no matan aunque hagan algunos destrozos y burlas a sus víctimas y a la legalidad.

Lo más llamativo de este circo está en su capacidad de desplegar a todos los artistas al mismo tiempo en las tres pistas, de manera que el público, entusiasmado, no sabe bien a quién mirar. Aunque, justo es decirlo, los niños, que son los que no mienten y saben toda la verdad, a quien más aplauden es a los payasos, el número fuerte del gran circo nacional, por lo bien que hacen el ridículo, por sus bromas con las cosas serias, y por los porrazos y bofetadas que se dan. Y justo es decirlo, el payaso de la sonrisa pintada, el de las piernas largas y los zapatos grandes es el que más risa da y más aplausos cosecha. Es la estrella del espectáculo, ni Chaplin, ni Keaton, ni Rivel, ni Fofó. Zapatitos largos es, de lejos, el mejor. No se lo pierdan, el circo de la política española es un gigante, único en su especie, toda una Galaxia, por ejemplo, frente al espléndido Circo del Sol.

Así no acabamos con ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 24 Febrero 2006

NO SABEMOS cómo terminará la organización terrorista, sí sabemos cómo no se puede acabar con ella: con el actual nivel de enfrentamiento y tensión entre socialistas y populares. Algunos tenemos la sensación de que el problema de ETA nos interesa a unos pocos de verdad mientras que otros lo utilizan para zurrarse periódicamente la badana.

No puede ser que cuando cumplimos el período más largo de la historia democrática española sin atentados de la banda terrorista estemos en un nivel de enfrentamiento entre ambos partidos que no se daba, desde luego, cuando ETA asesinaba de forma regular a cuarenta personas al año. No puede ser que cuando parece evidente que la democracia española está a punto de derrotar a los criminales que se la han querido cargar, lo que perciba buena parte de la ciudadanía es que los terroristas están ganando; cuando eso, sencillamente, no es verdad. No puede ser que después de largos años de lucha en solitario y sufrimiento, sin apoyo de la sociedad, ahora irrumpa a gritos una patulea de ignorantes que jamás se han mojado contra ETA ni en la ducha y exhiban un radicalismo de salón que no escenificaron cuando ETA asesinaba y no estaba de moda atacar a los terroristas. Contra ETA va a ocurrir como con Franco, que toda la humanidad luchó contra ella cuando retenemos en nuestra memoria un enorme catálogo de ausencias, cobardías y actitudes huidizas cuando había que dar la cara contra los criminales.

Tengo el firme convencimiento de que estamos ganando a ETA, estoy dispuesto a defender esta convicción ante todo el que me quiera oír, pero no estoy dispuesto a que gente que nunca la he visto ni en una sola manifestación contra los terroristas en el País Vasco se saque ahora el carné de gran luchador con frases llenas de sectarismo y demagogia, con discursos atestados de irresponsabilidad que quieren ofrecer la imagen de unos criminales triunfantes y que están dispuestos a dar la razón a ETA con tal de quitársela a quienes más hemos luchado contra ella.

La lucha contra el terrorismo ha ido muy bien cuando el PP y el PSOE actuaban de consuno, cuando los dos grandes partidos hacían caso a los movimientos ciudadanos que reclamaban acabar con la impunidad de los terroristas, y cuando estaba claro quién era el enemigo principal. La lucha contra el terrorismo va mal cuando los dos principales partidos se dan de sartenazos para regocijo de los más ultras de cada graderío, que no son los que más ganas tienen de que se resuelvan los problemas.

Estamos ganando la lucha y, para seguir en esa línea, el Gobierno tiene que hablar menos de expectativas, y la oposición, de derrota. Menos crear esperanzas que se pudren con el paso del tiempo. Menos presentar la política española con las trompetas del apocalipsis. Más demostraciones prácticas de que lo que interesa es acabar con el terror y no utilizarlo como coartada para el desgaste del otro. Y, desde luego, más alentar a los ciudadanos a la movilización contra la mafia existente, en la que puede derivar y engordar el terrorismo el día que desaparezcan definitivamente los crímenes. Si el PSOE y el PP se llevaban bien cuando ETA asesinaba, ¿a qué viene esta lucha a garrotazos cuando ETA ya no asesina y esa ausencia de muertes es un triunfo de la democracia?

Los nacionalistas se “vampirizan”
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital

Los nacionalistas españoles de las distintas comunidades autónomas, (españoles es lo peor que se les puede llamar), superviven gracias al victimismo y de sangrar al estado, tanto sus arcas como sus competencias.

Los políticos a nivel estatal se ven fácilmente atemorizados por la presión victimista, se les crean complejos de culpa y deseos de solucionar para siempre el problema, de donde les nace el convencimiento de que pueden tranquilizar a los nacionalistas irredentos e insaciables dándoles dosis cada vez mayores de competencias y dineros. Los nacionalistas se han especializado en explotar a una sola presa, España y cada día mejoran en sus técnicas. Es un proceso imparable de vamprización.

Los vampiros de la literatura y el cine, además de su dependencia de una única fuente de alimento, han desarrollado una serie de tabúes, fobias, repulsiones y manías que se han hecho famosas. La trilogía de fobias la compone la luz, los ajos y la cruz, sin comentar la famosa estaca puntiaguda, pero eso más que una fobia es algo más bien letal.

A donde quiero llegar a parar es que si contra los vampiros las gentes que los padecían desarrollaron un intensivo cultivo del ajo que colgaban por todos lados, adornando cruces y más cruces, tal vez podríamos intentar desquiciar a los nacionalistas ya que al parecer no podemos convencerles de que están mejor aquí con nosotros que fuera con vete a saber quien.

Lo que más repele a los nacionalistas españoles que quieren dejar de serlo (españoles, claro, pero no nacionalistas) y que podríamos utilizar para que dejasen de sangrarnos es:

1.- La bandera española. Se debería hacer cumplir la ley que obliga a que la bandera española ondee donde está así legislado. No estaría mal que el gobierno contratase espacios publicitarios en el Nou Camp donde apareciese la bandera española.

No vendría mal una nueva ley en la que fuese obligatorio que apareciese la bandera española en las matrículas de los coches y en las etiquetas de todos los productos fabricados en España, se conseguiría con esto revolverles el estomago y que estando más tiempo en el excusado tuviesen menos tiempo para dar la lata. Sería genial que todos quienes reciban cualquier tipo de subvención del estado, partidos, empresas, organizaciones, personas, etc, deberían ser obligados a llevar un pin en la solapa con la bandera española.

2.- La efigie y el nombre del Rey. Sin ir más lejos, hoy en el Congreso, Zapatero les evitó un sarpullido urticante a los nacionalistas al consentir que no se mencionase al Rey en una declaración sobre quienes habían impedido el triunfo del golpe del 23 F. En su lugar se menciona a la corona después de mencionar a los partidos y sindicatos en la labor anti golpe. Resulta que los antecesores de Carod en la ERC fueron los que convencieron, con la colaboración de Pujol, a Milans y Tejero para que fuesen buenos chicos y se entregasen.

3.- La historia de España. Aunque a los nacionalistas se les llena la boca con lo de la memoria histórica, lo que les priva es rescribirla, llegando a extremos ridículos como el que he comentado en el caso de la declaración sobre el golpe del 23 F en el Congreso. Usémosla pues para que nos vampiricen menos. Sería genial que junto con el juramento necesario para acceder a un cargo público se legislase que fuese necesario recitar de memoria todos los reyes desde los godos hasta Juan Carlos.

4..- El himno nacional. Esto les saca de quicio, todas las máquinas expendedoras, de tabaco, chucherias etc, deberían tocar el himno nacional al entregar la mercancía, en lugar de decir eso de “su tabaco, gracias”. Y nada mas efectivo para enloquecerlos que hacer obligatorio, antes de iniciar las sesiones en los parlamentos regionales, el oír de pie y quietecitos el himno nacional.

Hay muchas más cosas que les provoca esas reacciones tipo Drácula frente a una ristra de ajos, pero no quiero hacerme muy pesado.

La idea es que si nos ponemos a legislar estas cosas, los nacionalistas se dedicaran a boicotearlas con todos sus fuerzas y esfuerzos dejando de sangrarnos, y objetivo conseguido. Es la vieja ley del toma y daca, si ellos se pasan los días, y las noches que no están haciendo otras cosas, viendo qué hacer para fastidiar a quienes no son nacionalistas, sería justo y necesario que nuestros políticos se entretuviesen en algo similar, iríamos igual al abismo, pero al menos nos reiríamos un rato.

Hay no obstante un hecho que trae de cabeza a los científicos que estudian estos especimenes humanos de la subespecie nacionalista. Habiendo quedado demostrado que la efigie del Rey de España les causa una especie de shock anafiláctico, por lo que lo primero que hacen al llegar a un despacho es quitar la foto del rey y la bandera española, sin embargo jamás se ha descubierto un caso en que un nacionalista tirase a la basura las monedas de euro que lleva en el bolsillo con la efigie del rey en altorrelieve.

Curioso caso de inmunización.
Los vampiros, para mantenerse inmortales, debían alimentarse de sangre humana, los nacionalistas españoles de Cataluña, el País Vasco y otros se alimentan de victimismo, problema difícil de solucionar pues aunque no les damos pié ellos se lo inventan.

El abuelo de Zapatero y una política dirigida a buscar vencidos de la Guerra Civil: las víctimas de ETA
Federico Quevedo El Confidencial 24 Febrero 2006

“Cuentan los ancianos del lugar que allá en la serranía leonesa, durante la Guerra Civil, una partida de milicianos andaba a la captura de un grupo de falangistas, cuando toparon con uno de ellos que se había quedado rezagado de sus compañeros. Los milicianos se dispusieron a fusilarle cuando el comandante bajo cuyo cargo estaban les ordenó que, en lugar del fusilamiento, le enterraran en el suelo de forma que sólo saliera fuera la cabeza, y practicaran con ella el tiro al blanco. Semejante angelito, que hoy dejaría en pañales a esos que se dedican a la decapitación en nombre de Alá, fue fusilado, sí, por los nacionales, después de un Consejo de Guerra, que esa es la parte que no se cuenta".

"El caso es que los ancianos del lugar, o al menos uno de ellos, tuvo ocasión de contar esta historia a dos compañeros periodistas, trabajadores en un grupo mediático que no se distingue por su proximidad al PP, que acudieron en busca de testimonios que avalaran la imagen de alma cándida del citado comandante, cuyos descendientes adoran de él su pasión por los humildes, y hacen de su memoria una guía de sus actos. Un espíritu candoroso cuyo recuerdo mejor permanecería enterrado, al igual que los de aquella contienda que sólo traen tristeza y amargura. Animales hubo en los dos bandos, y seguro que ejemplos como el citado se podrán contar por miles a uno y otro lado de esa línea divisoria que es el odio. Por eso a esos muertos, a sus fantasmas y a sus espíritus es mejor enterrarlos y dejarlos descansar en paz, porque resucitarlos puede llegar a ser peligroso. Por cierto, no publicaron la historia”.

Perdónenme que me cite a mí mismo, pero esto lo escribía yo en las páginas de El Confidencial tal que un mes de octubre del año 2004 y ahora vuelve a estar más de actualidad que nunca. Sustituyan, eso sí, donde dice comandante por capitán, dado que ésa era la graduación del personaje de esa historia de quien la biografía oficial dice que murió un mes de agosto de 1936 fusilado por no traicionar a la República. Parece ser, por lo que he podido ir averiguando después, que en el poco tiempo que pasó desde el inicio de la guerra hasta su fusilamiento, la práctica del tiro al blanco sobre las cabezas de sus enemigos enterrados fue una práctica habitual llevada a cabo por este hombre, que luego transmitiría a sus herederos un ansia infinita de paz. ¿Que por qué lo cuento? No he sido yo el que he vuelto a traer a la memoria colectiva los desmanes de una guerra que se llevó por delante la vida de cientos de miles de españoles de uno y otro bando, sino el presidente Rodríguez al comparar la muerte de su abuelo fusilado en la Guerra Civil con las víctimas de ETA, y hacerlo delante, precisamente, de quienes han sufrido en sus carnes la huella imborrable del zarpazo del odio terrorista. Y se quedó tan pancho.

Más de una vez he expresado mi convencimiento de que aquel 6 de diciembre de 1978 en que el pueblo español se dio una Constitución, los demócratas vencíamos la última batalla contra la dictadura y, por tanto, la última batalla de aquella guerra cruel que nos enfrentó a nosotros mismos. Y eso pudo ser gracias al espíritu de concordia de la Transición, que impulsó Adolfo Suárez y que, con un enorme esfuerzo de generosidad por parte de todos, permitió cerrar heridas y superar resquemores para afrontar un futuro común en paz y libertad. Hasta que llegó Rodríguez y decidió volver a resucitar los fantasmas del pasado y reabrir las heridas de pretéritos conflictos. ¿Por qué? Porque necesita vengar la muerte de su abuelo, una promesa que parece haberle hecho a los pies de su tumba y que marca toda su vida, toda su acción política desde aquellos años en los que compartía con sus amigos de León horas de tertulia destinadas a arreglar el mundo desde las sillas desvencijadas del café Belle Epoque.

Theodor Körner decía que “la venganza es una herencia de las almas débiles que nunca se cobija en los corazones fuertes”. En esa respuesta a la madre de Irene Villa, Rodríguez se desnuda por completo, nos enseña el fondo de un corazón atenazado por el rencor, y evidencia que ha elegido el conflicto vasco como un apéndice de aquella guerra fraticida, como un corolario en el que buscar el punto y final a aquel enfrentamiento entre rojos y nacionales que tanto le atormenta. Y él, rojo declarado, quiere ahora que ese punto y final implique la victoria de los suyos, de los ‘buenos’, y ha situado a las víctimas del terrorismo en el bando de los ‘malos’ en la medida que exigen la derrota del terrorismo sin condiciones. Rodríguez no sirve como elemento, como factor de unión de los demócratas, porque no puede hacerlo alguien cuyo espíritu se alimenta de tanto odio; “furor de los débiles” lo describía Daudet.

Podemos ser superficiales a la hora de analizar lo que está ocurriendo, echar mano de las hemerotecas para hacer comparaciones al uso, pero todo eso nos hará perder la referencia de la filosofía que impregna este proceso: ahora no se trata, como sí se trataba antes, de buscar la victoria de la Democracia frente al terrorismo, porque, si así fuera, no habría duda alguna sobre cuál debe ser el final, es decir, la derrota sin paliativos de los terroristas. No, el Gobierno ha aceptado plantear esto en términos de proceso de paz, lo cual implica reconocer de facto que hay una situación de guerra con dos bandos. Al asumir que el fin de la violencia debe producirse sin vencedores ni vencidos -De la Vega dixit, traicionada por su subconsciente-, sitúa a los terroristas en el mismo nivel que a sus víctimas y eso, sin duda alguna, supone otorgarles una victoria moral de indudable valor político para la consecución de sus objetivos, como se está demostrando estos días con el envalentonamiento del entorno radical frente a las víctimas de ETA.

En ocasiones, los gobiernos actúan “contrariamente al fin para el que fueron instituidos” y, de hecho, “deshacen los lazos sociales (...) y destruyen la autoridad que el pueblo les dio”. En esa circunstancia, John Locke en su segundo tratado sobre el Gobierno Civil reconoce la autoridad del pueblo, de la soberanía nacional, para rebelarse. Eso es, exactamente, lo que va a ocurrir mañana en las calles de Madrid cuando, espero, cientos de miles de ciudadanos le digan al Gobierno, a Rodríguez, que en su nombre no puede negociar con ETA una falsa paz que implica concesiones, algunas de las cuales ya son una evidencia en la medida que ha permitido la presencia de ETA en el Parlamento Vasco y que el mundo radical esté logrando imponer sus tesis aceptadas por una parte de los partidos constitucionalistas. Me refiero, claro, al documento de Anoeta que el PSOE asume casi como propio.

Algo va mal cuando son los terroristas los que ponen las condiciones para la paz y una parte de nuestros políticos lo acepta y habla el mismo idioma. Algo que tiene mucho que ver con una guerra civil y con un abuelo fusilado que actúan de detonantes de una política esquizofrénica derivada de un atentado sin precedentes, el 11-M de 2004. Y digo yo: ¿Si ponemos esto en manos de un psiquiatra?

Cataluña
Déficit democrático
Daniel Sirera Libertad Digital 24 Febrero 2006

El gobierno tripartito de Cataluña ha filtrado a los periódicos de Polanco y Franco la existencia de unos informes elaborados en 1993 por el Gobierno de CiU en los que analizaban la relación de los periodistas de la televisión y radio públicas con la ideología del gobierno de CiU. No hay nada peor que un amante despechado. Por eso no sorprende que los chicos de Maragall hayan filtrado estos informes, dos años después de haber llegado al Gobierno, a sus medios afines. Sin duda, Maragall y sus socios han decidido torpedear la imagen de Artur Mas porque se sienten engañados después de enterarse por la prensa que Zapatero mantuvo un affaire con Mas, una noche de sábado en La Moncloa.

Ahora, los socialistas catalanes se rasgan las vestiduras. Pero CiU y PSC son dos caras de la misma moneda. También el tripartito elaboró su propio informe sobre los medios de comunicación y sobre los periodistas. Además, el secretario de comunicación del Gobierno tripartito indicaba en su informe cuáles eran los pasos que debían tomarse para controlar los medios de comunicación públicos y privados. Los partidos que integran el tripartito y CiU me dan asco. Dedican sus energías y nuestro dinero a controlar a los periodistas y a identificar a los afines. Los periodistas no afectos al régimen son señalados con el dedo y marcados con un número en el brazo.

La apropiación del poder en beneficio del partido que gobierna la Generalitat es, por desgracia, habitual en Cataluña. Debe ser cosa del llamado hecho diferencial. Así, antes CiU y ahora el tripartito han convertido a la Generalitat en su propia oficina electoral. La utilización de recursos públicos en beneficio propio está claramente tipificada en el Código Penal como malversación de recursos públicos. Pero aquí, nunca pasa nada. En Cataluña no existe plena libertad de expresión ni de opinión porque tanto CiU como el tripartito han utilizado y utilizan prácticas leninistas para emprender sus particulares cruzadas contra los periodistas que no actúan al dictado del poder de turno y contra los que, desde la libertad, denunciamos este tipo de prácticas antidemocráticas.

Daniel Sirera es Portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

Desconcierto y cabreo en Euskadi
Álvaro Lucas Periodista Digital 24 Febrero 2006

Nunca he podido saber si los movimientos del PSE (Partido Socialista de Euskadi) son fruto de una estrategia sibilina o de la torpeza más clamorosa, incluso de la traición más cabreante.

Vuelvo la mirada atrás, cuando Redondo era su presidente, y veo la oportunidad histórica que me arrebató Zapatero, al destituirle y cambiarle por un… iluminado como Patxi López. ¿Saben qué me dicen algunos nacionalistas de Bilbao? Que con ese apellido ni sueñe con presidir el Gobierno Vasco. Y yo creo que no debería hablar ni un día más.

Vuelvo la mirada atrás y recuerdo cuando PSE y PP luchaban unidos en Euskadi aunque en Madrid se golpearan constantemente. ¿Y saben ustedes la razón? Ambos tenían muertos entre sus compañeros, los dos soportaban el dolor por la falta de libertad, por la opresión social. Esto no lo puede entender nadie que no lo haya vivido, que no se haya paseado por las calles de algunos pueblos de Gipuzkoa, que no haya sufrido pintadas en sus comercios, que no pueda expresarse libremente ante un grupo de compañeros de trabajo por miedo a que le tachen de facha…

Iluminados. Sí, iluminados. Eso son algunos políticos que juegan con las víctimas y con las libertades como si fueran piezas de simple conveniencia, objetos de transacción mercantilista. ¿Pero quién se cree que es? Muchas gente ha aguantado los oprobios porque confiaba en la derrota final de ETA. Aznar –por mucho que nos mintiera con Irak, y otros asuntos- encontró el camino para derrotarla; la ahogó por la vía judicial, económica y policial

Y pensar que el final parecía estar tan cerca… Por eso me rebelo cuando le oigo a Zapatero decir que es “el principio del final”. No señor, acaba de dar un salto atrás en algo que es demasiado especial para un político que quiere solucionar sus meteduras de pata con leyes que mejoren sus resultados demoscópicos.

Ahora, con la mirada en el presente, veo que varios miembros del PSE se sientan con gente de la ilegalizada Batasuna, que López claudica ante su gente y firma los presupuestos de un gobierno que subvenciona viajes para familiares de presos etarras, que arrincona a quien no sea nacionalista.

Sospecho, y en varios de sus dirigentes históricos se confirma, que las bases del PSE están en contra del cambio de política antiterrorista emprendido por el PSOE y el PSE. Espero que consigan cambiar el camino errático y lamentable que han emprendido sus cuadros de gobierno.

Y es que muchos, muchos han reaccionado primero con estupor, luego con lágrimas y, finalmente, con cabreo.

Y yo soy uno de ellos.    Rafael Martín

Irak
El fracaso de Al Qaeda
GEES Libertad Digital 24 Febrero 2006

Suele decirse que Irak ha supuesto el aumento del terrorismo islamista. La realidad parece ir en sentido contrario, al menos en lo que toca al resto del mundo. Irak importa terroristas suicidas, no los exporta. Al menos hasta ahora. Los secuaces de Bin Laden, con Al Zarqawi a la cabeza, hicieron de la guerra en Irak su frente central contra infieles, corruptos u cruzados. Sin embargo, la mejora de la autoprotección de las fuerzas de la coalición llevó a que los objetivos pasaran de ser las tropas aliadas a los civiles iraquíes. Zarqawi explicaba su deslizamiento por querer detonar con sus acciones violentas una guerra civil entre sunníes y chiíes en Irak. El último ataque terrorista: el camión bomba que ha destruido uno de los símbolos históricos religiosos para los iraquíes, el mausoleo donde yacen enterrados los imanes Ali al-Hadi y al-Askari, en Samarra.

La rapidez con que los líderes espirituales y religiosos tanto chíies como sunníes han condenado el atentado a la vez que han realizado un llamamiento a la calma contradice a muchos titulares que hablan ya de una guerra civil segura en Irak. En realidad, puede muy bien que este brutal ataque de Zarqawi se convierte en un golpe mortal para Al Qaeda en Irak.

A comienzos del verano pasado supimos de un cruce de cartas entre Al Zarqawi y el número dos de Bin Laden, Al Zawahiri. Este criticaba abiertamente la muerte de musulmanes que estaba provocando Zarqawi con sus acciones y le instaba a no dividir a los islamistas y a concentrarse en objetivos más legítimos, como los americanos o los regimenes laicos de Jordania y Siria. El subsiguiente ataque a dos hoteles en Amman llevó a pensar que Zarqawi seguía las instrucciones del ideólogo de Al Qaeda. Pero también ha seguido castigando en Irak, como acaba de verse otra vez.

El ataque en Jordania provocó una reacción no sólo oficial, sino un profundo malestar social. No era lógico ni admisible que un jordano como Al Zarqawi les golpeara en su propio suelo. Esta es la misma reacción que está alimentando en Irak, en contra de lo que suele pensarse. Ayer, tanto Al Sistani, como el mucho más radical Muqtada al-Sadr hicieron público sendos comunicados en lo que se calificaba de takfiri a quienes hubieran perpetrado este nuevo ataque. Y ese calificativo, pone a Al Zarqawi en el nivel de los infieles que asesinan a creyentes musulmanes, crea una distancia insalvable entre el pueblo iraquí y los terroristas de Al Qaeda. Ha llegado el momento de que todos vayan a por ellos, antes de que se arrepientan y salgan de Irak hacia lugares desconocidos.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Islamofobia
SERAFÍN FANJUL Catedrático de la UAM ABC  24 Febrero 2006

... Las normas de la antropología también valen para los musulmanes, pero en su monólogo patológico siguen imperturbables, limitándose a volcar sobre nosotros la acusación de racismo...

SI un árabe le cuenta que «islam» significa «paz» en su lengua, pálpese bien la cartera porque, con seguridad absoluta, está tratando de darle el timo. Islam (sumisión) y salam (paz) derivan de la misma raíz verbal, pero eso es todo, como comprender y reprender en español, que obviamente tienen sentidos bien distintos. El islam, la sumisión, aparte de unos pocos dogmas muy elementales -base de su fácil comprensión y difusión- se fundamenta en el sometimiento a unos comportamientos cotidianos externos y en un sentimiento de pertenencia grupal, pero tal adscripción ciega a la comunidad entraña un aplastamiento feroz del individuo y de su capacidad de raciocinio. La prohibición -incluso sangrienta si es necesario- de abandonar el grupo se aplica de modo tajante a las mujeres impidiéndoles el matrimonio con hombres de otras confesiones y a todos los fieles en general por la persecución cruenta de la disidencia.

Sin duda, la crisis de las caricaturas ha sido engordada y aprovechada por Siria e Irán para protegerse ante eventuales sanciones internacionales, y la Conferencia Islámica, en su reunión de diciembre en La Meca, decidió lanzar una prueba de fuerza contra los países occidentales para calibrar la capacidad de resistencia y la rotundidad de nuestras respuestas, pero ya en 2001 Ibn Láden, la vía terrorista, se equivocó y pinchó en hueso al pretender quemar etapas atacando a Estados Unidos; mas en 2006, se ha comprobado, por la vía moderada, la cobardía y división de intereses de los europeos. En ambos casos el eje conductor de la acción es el victimismo: el viejo, paranoico y muy cómodo recurso a la conspiración (americana, sionista, imperialista, colonialista) se ha transmutado en una sola palabra clave : islamofobia. Airados barbudos nada tranquilizadores se manifiestan en Karachi o en Londres amenazándonos con gritos, carteles, broncas; mujeres de cara cubierta portan pancartas donde se asegura que el islam es la solución; niñas impúberes pero ya enyesadas en la pañoleta corean Allahu Akbar (Dios es grande), que, recordamos, es un grito de guerra tanto como una seña de identidad colectiva.

Todos ellos, a voces, nos acusan de islamofobia, de intolerancia y racismo por no aplaudir nuestro degüello. Al tiempo, cumplen algunos de los objetivos cruciales de la sociedad musulmana: la ocupación del espacio público, con exclusión inmediata de todos los demás y la exigencia de trato de favor en esta o aquella faceta de la vida diaria. Ejemplo reciente de lo primero es la petición de los musulmanes a Rodríguez para el uso conjunto de la catedral de Córdoba, que fue mezquita hasta mediados del siglo XIII, después de haber sido iglesia de San Vicente hasta fines del VIII, cuando Abderrahmán I se la expropió a los cristianos, y tras haber albergado con anterioridad un templo romano, un ara ibérica y lo que usted quiera y guste. Confundiendo lo público con lo privado (el islam es din wa-dawla, religión y estado) y habituados a que el tirano de turno en sus países adopte cualquier medida arbitraria, creen que Rodríguez puede decidir tal cosa. O no lo creen, pero ese movimiento sirve para ir ganando terrenos que luego la pusilanimidad escapista de nuestra gente o la fuerza de los hechos imposibiliten recuperar. Tal vez están tirando demasiado de la cuerda, o demasiado pronto. La Historia de la Humanidad demuestra que los grandes choques entre comunidades humanas se producen siempre que una de ellas está persuadida de salir victoriosa en el enfrentamiento, por sentirse lo bastante fuerte. No es un buen camino, ni siquiera para su triunfo.

En cuanto al trato diferenciado que buscan, sin recatar la pretensión, nos reubica a todos en la Edad Media: legislaciones especiales, fueros, franquicias (o no), obligaciones y derechos distintos en función de la confesión religiosa. Que autotitulados progresistas se apunten a la idea sólo prueba su nula decisión de enfrentarse a problema ninguno, o el grado de incultura de gran parte de nuestra sociedad. Es saltarse la igualdad de todos los seres humanos ante la ley y ante el estado y anteponer su fe religiosa a un hecho previo e irrenunciable: la misma condición humana. Hace tiempo que la antropología definió bien el escenario: toda comunidad endogámica genera de forma automática en el entorno mayoritario lo que Marvin Harris denomina «racismo folclórico», es decir, un rechazo y aislamiento que la induce a cerrarse más todavía y a provocar una ojeriza mayor, un círculo infernal que suele terminar de muy mala manera. Las normas de la antropología también valen para los musulmanes, pero en su monólogo patológico siguen imperturbables, limitándose a volcar sobre nosotros la acusación de racismo o, ahora, de islamofobia.

¿Qué están dispuestos a hacer para integrarse en nuestros países o para normalizar y distender las relaciones internacionales? La respuesta, desoladora, es: nada, reforzar los guetos y pedir dinero a los estados correspondientes. Piensan -el drama es que posiblemente lo piensan- que con invitarnos a tomar un té o a visitar una mezquita ya cumplen con su parte en la convivencia o, incluso, que nos tienen ganados con el gesto. Mientras, menudean los casos que consolidan a la autodefinida umma dúna an-nás (una comunidad al margen de los demás seres humanos): ya no se trata sólo de la total falta de reciprocidad en los países islámicos para con las minorías cristianas , el paso siguiente es exigir que Dinamarca cambie su legislación y les entregue a los dibujantes, que Rodríguez imponga una ley de censura a fin de apisonar cualquier crítica al islam (ojo, que éste es el presidente del «lo que sea»), que se autorice a las musulmanas a aparecer con velo en las fotografías de pasaporte y DNI -o sea, que las fotos no cumplan su función identificatoria- , que se permita la poligamia, etc.

Todos los modelos conocidos para la integración de los musulmanes han fracasado: el sistema inglés de inhibirse y dejarles constituir guetos y en ellos fortificarse al margen de la sociedad murió en el Metro de Londres; los franceses, que son tan listos, a base de dinero para los Consejos Islámicos y de su fe en la escuela laica republicana enmudecieron ante lo sucedido en los suburbios de París; la fórmula preferida de los españoles desde hace siglos ante cualquier conflicto, no hacer nada de nada, tampoco está dando resultado alguno, y no me cuenten que los mediadores culturales se embolsan un sueldecito o que el Ayuntamiento de Alcobendas organiza cursillos de cocina magrebí, porque ya lo sé.

El balance es que en Lille, la alcaldesa, mujer y de izquierdas, impuso horarios diferentes para mujeres musulmanas en las piscinas municipales, que en Limoges un funcionario de la alcaldía no pudo casar a una pareja de moros porque el novio y su familia se oponían a que la novia se descubriera el rostro para ser identificada (por suerte, sucedió en Francia, porque, reconozcámoslo, aquí habría colado), que los santones del islamismo que se dice moderado (Mohamed Arkoun, Mohamed Talbi, Táreq Ramadán) persisten a piñón fijo en la cobertura victimista del asalto. Pronto llegará la exigencia de prohibir la venta y consumo de alcohol en este o aquel barrio: que se preparen los del botellón.

Por doquier oigo la acusación de islamofobia, pero miro a mi alrededor y veo premios literarios, de traducción, de ensayo, premios Príncipe de Asturias a personajes y obras más que discutibles galardonadas por estar relacionadas en uno u otro grado con el islam; observo la omnipresencia de las campañas de la TVE socialista de apoyo y propaganda islámica en debates, documentales, etc. (lo de Canal Sur merece mención aparte, aunque la 2 intenta emularla); compruebo, sobre todo en Andalucía, la permanencia de entes que pagamos todos cuyo objeto es proporcionar una coartada culturalista a la penetración (Fundación Tres Culturas, Fundación Barenboim, Legado Andalusí); y, en especial, no recuerdo la más mínima reacción antiislámica a raíz del 11 de marzo, con sorpresa, en primer término, de los mismos musulmanes. No sé de qué hablan al decir islamofobia, como cuando aseguran que islam significa paz.

Denuncian la situación del castellano al Síndic
Redacción / Autonomías LA RAZÓN 24 Febrero 2006

Barcelona- La Asociación por la Tolerancia entregó ayer por la tarde al Síndic de Greuges, aprovechando la celebración del Día Internacional de la Lengua Materna, un documento en el que denuncia la situación de marginación y desamparo del castellano en Cataluña.

La asociación considera que «existe una voluntad política de hacer desaparecer el castellano en el ámbito educativo en Cataluña» y critica el modelo de inmersión de la enseñanza «porque perjudica el rendimiento de los castellanohablantes». En este sentido, piden amparo al Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo en Cataluña) para que inste al departamento de Educación de la Generalitat a que dé «las instrucciones pertinentes para que las hojas de preinscripción contengan los casilleros correspondientes a la lengua habitual del niño».

La AT critica, también, las oficinas de garantías lingüísticas porque considera que ejercen un «totalitarismo lingüístico» al obligar a los establecimientos privados a rotular y disponer de todo el material escrito «al menos en catalán».

En la carta remitida al Síndic Rafael Ribó, la asociación afirma que «desde 1980, en que se instaló en Cataluña el régimen nacionalista catalán, la práctica totalidad de la clase política ha sido cómplice de un ataque sistemático y consciente orientado a erosionar el bilingüismo a base de erradicar, primer, con eufemismos y, últimamente, a cara descubierta, el uso administrativo, público –y ahora también privado– del castellano».

Firmada por Marita Rodríguez, presidenta de la Asociación por la Tolerancia, la misiva continúa afirmando que «nuestro idioma común y oficial ha desaparecido de la Administración autonómica, de la sanidad y de los medios de comunicación públicos», y mantiene que hay ámbitos concretos en los que la Asociación está «especialmente preocupada», como son el ámbito educativo –«por ser el catalán la única lengua vehicular de enseñanza»– y el «totalitarismo lingüístico». Así, también solicitan que el Síndic sea «el síndico de todos, también de los catalanes castellanohablantes», y que «defienda al ciudadano frente a los posibles abusos de poder, y no que se alinee sistemáticamente con él».

El partido de los intelectuales catalanes nacerá el 4 de marzo con mil afiliados
La plataforma no nacionalista, con 39 agrupaciones en toda Cataluña, denuncia que «todos menos el PP participan en un proyecto de construcción nacional»
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 24 Febrero 2006

BARCELONA. «Cataluña se ha vuelto inhóspita para quienes no son nacionalistas». Con esta constatación se lanzará, el 4 de marzo, el proceso constituyente de un «partido político abierto a todos aquellos que desde posturas democráticas no comulguen con la ideología nacionalista». Promovido por la plataforma Ciudadanos de Cataluña (CdC), el nuevo proyecto político nace con el objetivo de dar cobertura a todos aquellos votantes que rechazan el nacionalismo y no se sienten representados por ninguno de los partidos con sello parlamentario en Cataluña. Un total de 39 agrupaciones por todo el territorio catalán -las más importantes en Barcelona ciudad y en Tarragona- y un millar de colaboradores activos avalan que «existe un espacio político por cubrir».

Bajo la batuta de Félix de Azúa, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Teresa Giménez Barbat, Ana Nuño, Félix Ovejero, Xavier Pericay, Iván Tubau y Carlos Trias, este proyecto se presentó en sociedad el pasado junio con un manifiesto que pedía, básicamente, la creación de un partido no nacionalista en Cataluña. Nueve meses después, el grupo ha constatado que existe un espacio político huérfano en Cataluña.

Punto de partida
Por ello, el próximo día 4 presentarán su proyecto en un acto dirigido por el dramaturgo Albert Boadella, en el Teatro Tívoli de Barcelona. Será el pistoletazo de salida para el proceso de creación de una formación política con el objetivo de que en tres meses -entre mayo y junio de este año- el nuevo partido político esté en condiciones de empezar a andar.

A nadie se le escapa que el complicado escenario político catalán, con un gobierno tripartito contra las cuerdas por la oposición de ERC al Estatuto avalado por PSC e ICV, obliga a pensar seriamente en unas elecciones autonómicas anticipadas. Y en estas condiciones, la plataforma no nacionalista sabe que tiene de margen para estructurar y dar entidad jurídica al proyecto hasta que el Estatuto se apruebe en las Cortes. En esos meses, el grupo dirigente de CdC se constituirá en comité de garantías para pilotar el proceso de creación del partido, cuyas líneas maestras se definen en el Segundo Manifiesto de CdC.

El texto advierte de que «la tarea prioritaria hoy, en Cataluña, es la de sumar fuerzas para luchar por una sociedad libre» que ponga fin «al monopolio nacionalista, a la obligación de abrazar el credo catalanista para hacer política sin ser agredido, al encubrimiento sistemático de la corrupción bajo el velo del patriotismo». Así, denuncian que «todos menos el PP participan en un proyecto de construcción nacional».

Entre sus líneas ideológicas, destacan la defensa de la ciudadanía -«los territorios carecen de derechos. Sólo tienen derechos las personas»-, la libertad e igualdad, el laicismo y el bilingüismo. Y en este último punto, CdC hace la única concreción programática: reformular el modelo educativo.

Así, el manifiesto compromete al futuro partido a «promover la reforma educativa para que tanto el catalán como el castellano sean lenguas vehiculares y para que la primera educación se ofrezca en la lengua que decidan los padres». Además, exigirá el cierre inmediato de las Oficinas de Garantías Lingüísticas y «se opondrá a cualquier discriminación por motivos de lengua», incluida la Función Pública.

Un informe oculto de 1998 descubre el «nacionalismo de probeta» de CiU
El laboratorio de la identidad nacional de CiU aparece en un estudio que aboga por una política de ayudas y subvenciones a las asociaciones que se impliquen
ÁNGEL MARÍN ABC 24 Febrero 2006

BARCELONA. «Se trata de elaborar un proyecto institucional que procure los mecanismos políticos para nutrir a la sociedad catalana de sentimientos de vinculación y para reforzar -incluso crear, según el caso- nuestra identidad», se afirma en el informe «La cultura popular y tradicional en un proyecto de identidad nacional», aparecido en un «cajón» del departamento de Presidencia de la Generalitat. Este es uno de los 32 estudios de opinión, encargados por los gobiernos de Jordi Pujol entre 1998 y 2003, que en su día no vieron la luz porque, según denunció el PSC, los nacionalistas los «ocultaron por ser estudios partidistas pagados con fondos públicos».

En el estudio sobre la cultura popular catalana se afirma que «los hechos diferenciales de Cataluña se están adelgazando, debilitando» y, por ello, los autores del informe consideran «indispensable elaborar un proyecto global nacional de identidad» que, entre otras cuestiones, contempla una política de ayudas, subvenciones y becas públicas a todos los centros y asociaciones que se impliquen en el proyecto de mantener vivo «los sentimientos colectivos de los catalanes».

La teoría «del HACER y del SER»
Si aún no existe una conciencia nacional catalana se crea a través de una red de equipamientos subvencionados con fondos públicos al servicio de intereses nacionalistas. El nacionalismo de probeta de CiU se pone de manifiesto en la fórmula siguiente: «Es necesario llevar a cabo una acción política, no sobre la identidad fundamentada en el SER, que excluiría a los que no son y que sobrecargaría las conciencias, sino una acción política fundamentada en el HACER», aconsejan los autores del informe tras explicar que «la idea es tomar como punto de partida el HACER para llegar como punto final al SER».

Es decir, el sentimiento de «ser» catalán se puede crear artificialmente entre los jóvenes y adultos que acuden a los centros y asociaciones culturales subvencionadas para «reforzar la conciencia nacional sin problemas de conciencia, de una manera absolutamente natural». Todos los departamentos de la Generalitat y las estructuras políticas de los gobiernos de Jordi Pujol han puesto en práctica la teoría «del HACER y del SER» con el fin de alumbrar «una conciencia nacional» entre los nuevos catalanes que garantice el futuro de la lengua, la cultura y la historia de Cataluña y, de paso, el de la federación nacionalista. EE.UU., al parecer, tiene la patente de la fórmula de la identidad nacional artificial porque los autores del informe ponen a los norteamericanos como ejemplo a seguir, ya que es «un pueblo que destina muchos esfuerzos en consolidar e incluso crear una tradición».

«Ir más allá de lo que somos»
«Países de historia corta en el tiempo como los Estados Unidos han inventado, exagerado y magnificado su tradición, que la sociedad norteamericana siente como suya. En Cataluña es necesario, entonces, crear y estructurar una tradición nacional que nos permita ir más allá de lo que somos», se destaca en este estudio durmiente en un cajón del entonces conseller de la Presidencia, Xavier Trias, y actual alcaldable de CiU en las próximas municipales al Consistorio de Barcelona.

Este proyecto de crear o reforzar una conciencia nacional a través de destinar recursos públicos al asociacionismo cultural «comprometido con una idea de país» es una propuesta más del proceso de catalanización de la sociedad, que el gobierno de Pujol impulsó durante más de dos décadas en Cataluña. El ejecutivo de CiU aprobó en la primavera de 1983 la Ley de Normalización Lingüística, que impuso el catalán como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza no universitaria, y la Corporación Catalana de Radio y Televisión, que comportó la creación de TV3 y Catalunya Ràdio, con el fin de ampliar el uso social de la lengua catalana. La política lingüística ha dado sus frutos, ya que más del cincuenta por ciento de la población considera el catalán como lengua propia pese a que la mayoría de ellos tiene al castellano como lengua materna. Una situación lingüística contradictoria creada en el laboratorio social de la federación nacionalista.

Mucho antes de que los intelectuales nacionalistas propusieran la teoría del HACER y del SER, el conseller de Bienestar Social, Antoni Comas, la puso en práctica en los barrios más obreros y necesitados de los municipios del cinturón industrial de Barcelona. En la década de los ochenta y principios de los noventa, el conseller montó una red de oficinas para que el discurso nacionalista pudiera «penetrar» en las barriadas a través de generosas ayudas y subvenciones a entidades y vecinos «conversos». Comas, íntimo amigo de Pujol, ya se dio cuenta de que la lengua es un hecho diferencial, pero no suficiente para forjar el sentimiento de «ser» catalán. Y, por ello, no dudo en usar fondos públicos para crear conciencia nacional o nacionalista.

Y sigue el goteo de informes «ocultos». Al parecer, el Gobierno de CiU habría encargado varias encuestas para buscar la forma de desbancar a Maragall de la alcaldía de Barcelona. Encuestas que se unen a los informes sobre la ideología política de periodistas de los medios públicos catalanes.

«Buscar la mierda»
Trias acusó ayer al tripartito catalán de «buscar la mierda» para «ver a quién ensucian». El portavoz adjunto del PSC en el Parlament, Joan Ferran, amenazó con pedir responsabilidades políticas a Trias y calificó de «fuera de lugar» y «poco elegantes» sus declaraciones. Según Ferran, en 1997, el entonces conseller de Presidencia afirmó en el Parlament que «todas las encuestas del Gobierno catalán eran públicas y que la Administración autonómica no encargaba sondeos electorales».

El alcalde de Barcelona, Joan Clos, afirmó que si se demuestra el encargo de estas encuestas con fines partidistas, «estaríamos ante un hecho gravísimo», especialmente «si se han pagado con el dinero de todos». El conseller portavoz del Govern, Joaquim Nadal, explicó que el tripartito ya ha encontrado «una larga nómina» de sondeos realizados desde 1983 hasta 2003, por lo que cree que «pueden salir más». El presidente del PPC, Josep Piqué, aseguró sobre la polémica que es una «venganza» del tripartito contra Zapatero y Mas, por pactar el nuevo Estatut.

Protección de los derechos lingüísticos
A LA MESA DE LAS JUNTAS GENERALES DE ALAVA
Ernesto Ladrón de Guevara 24 Febrero 2006

Ernesto Ladrón de Guevara López de Arbina, portavoz del Grupo Mixto, a la luz del vigente Reglamento de las Juntas Generales de Alava, propone la siguiente Moción para Pleno referida a la vulneración del derecho de padres a  elegir modelo lingüístico en el sistema educativo vasco y a la exigencia del cumplimiento del artículo 16,2 de la Ley de Normalización del Uso del Euskera. 

Justificación de motivos:

          Lo trascendido estos días en centros educativos públicos  de Vitoria-Gasteiz, en los que se está imponiendo como modelo único el de la inmersión total en euskera, contraviniendo la realidad sociolingüística del  Territorio y en bastantes casos  el derecho individual de los padres a elegir el tipo de educación para sus hijos, no puede dejar indiferentes a estas Juntas Generales. Están en juego derechos fundamentales de los ciudadanos que siempre tendrán valor preeminente a las lenguas, que no son sujeto de derechos. Los derechos pertenecen a las personas como ciudadanos de sociedades libres, nunca a entes que son productos humanos. La lengua como efecto cultural y, por tanto, como obra humana, debe estar referenciada a los derechos de las personas particulares, y sometida a la protección de esos derechos.

MOCIÓN:
Las Juntas Generales de Alava instan al Departamento de Educación, Universidades e Investigación  del Gobierno Vasco a cumplir el artículo  16.2 de la Ley de Normalización del Uso del Euskera  en la oferta de modelos lingüísticos en el Territorio Histórico de Alava, y más en concreto en la oferta de los modelos A y B, ateniéndose al imperativo legal de adecuación a la realidad sociolingüística del Territorio y a la voluntad de los padres considerada como derecho individual e intransferible.

Vitoria a 24/02/2006 
Fdo.- Ernesto Ladrón de Guevara López de Arbina
Procurador del Grupo Mixto de Juntas Generales de Alava



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