AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 26 Febrero  2006
Dignidad bajo la lluvia
Cristina Losada Libertad Digital 26 Febrero 2006

Un clamor por la derrota de ETA
Editorial ABC 26 Febrero 2006

Una nación que no se rinde
EDITORIAL Libertad Digital  26 Febrero 2006

Las voces de las víctimas
Editorial El Correo 26 Febrero 2006

El hombre que siempre se equivoca
Ignacio Cosidó Libertad Digital 26 Febrero 2006

El archivo de ETA
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 26 Febrero 2006

25-F: Zapatero ya no tiene parapetos para evitar su desgaste
Editorial Elsemanaldigital  26 Febrero 2006

1984: el Gran Hermano te vigila
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 26 Febrero 2006

La memez de la semana: "No hay paz con vencedores y vencidos"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 26 Febrero 2006

LA TOLERANCIA EN EL PARLAMENTO DE CATALUÑA
Luis Garrido email  26 Febrero 2006

Por 1.204 motivos
Juan José MARTÍNEZ  La Razón 26 Febrero 2006

La recuperación selectiva de la memoria en Cataluña
¿? * ABC 26 Febrero 2006

El catalanófobo Pérez (Carod), el eurófobo ZPerjuro y la manifestación de la AVT
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 26 Febrero 2006

Una noche en la OPA
Javier Orrico Periodista Digital 26 Febrero 2006

Futuro juntos
Cartas al Director El Correo 26 Febrero 2006

Piden paso: iniciativa para que hablen los "exiliados" vascos
Servimedia  elsemanaldigital 26 Febrero 2006

El PP condena el atentado en Vitoria y advierte del recrudecimiento de la violencia de los proetarras
Ep - Madrid La Razón 26 Febrero 2006

Los proetarras se radicalizan y dejan dos heridos leves tras una explosión en un cajero de Vitoria
Ep - Madrid La Razón 26 Febrero 2006

La AVT y el PP acusan al Gobierno de manipular las cifras de la manifestación
Agencias - Madrdi La Razón 26 Febrero 2006

Mayor Oreja cree probado que ETA pactó en Perpiñán favorecer la ruptura de España
Libertad Digital 26 Febrero 2006

Un diluvio de voces en contra de la negociación con ETA
D. Mazón / E. Fuentes La Razón 26 Febrero 2006

«ETA nunca negoció quién iba a morir»
D. Mazón / E. Fuentes La Razón 26 Febrero 2006

ETA da otro palo a ZP e incluso ERC reconoce que le da la razón al PP
Elsemanaldigital 26 Febrero 2006

«No le queremos, y él tampoco a nosotros»
NIEVES COLLI ABC 26 Febrero 2006

Denuncia que le suspendieron en un examen de Tráfico por realizarlo en castellano
J. C. VALERO ABC 26 Febrero 2006

Manifestación de la AVT
Dignidad bajo la lluvia
Cristina Losada Libertad Digital 26 Febrero 2006

A las cinco, en la plaza de los delfines, que es como se conoce en Madrid a la plaza de la República Argentina, un cielo plomizo auguraba que la manifestación de la AVT iba a vérselas con otro obstáculo, añadido al del silencio mediático habitual. En junio, hubo un sol de justicia y ahora, frío y una lluvia helada que pronto empezaría a descargar. No, el tiempo no lo puede encargar el gobierno, eso todavía se le escapa; pero parece que se confabula para endurecer las condiciones y requerir de los ciudadanos una firme voluntad de asistir. Este 25 de febrero en Madrid hacía falta tenerlo muy claro para acompañar a las víctimas del terrorismo en su marcha contra la negociación con ETA, contra un falso "proceso de paz", que ya está jalonado de cesiones.

A las cinco, en la plaza, la pregunta era obligada: ¿seremos más o menos que en junio? Había que subirse a la fuente, y hubo quien terminó cayéndose al agua, para darse cuenta de que Serrano abajo, ya había un mar humano. La cabeza de la manifestación había tenido que salir, presionada por la corriente de un río, que no cesaba de recibir afluentes. Durante un largo rato, el mar permaneció quieto, a la espera de tener cancha para moverse. Dominaba en su superficie un símbolo: la bandera de España. La gente también tenía esto claro: el cambalache con los de ETA es un eslabón del desguace de la nación de ciudadanos.

Y los ciudadanos se disponen a resistir. De momento, donde estamos, se oyen pocas consignas. Estos manifestantes, al contrario que otros, no son proclives a reducir a una frase propagandística lo que piensan y sienten. Entre el bosque de banderas españolas, surgen carteles y pancartas de fabricación casera. "Si no hay vencedores ni vencidos, hay vendedores y vendidos", han escrito sobre una bandera andaluza. Otros: "Dignidad y justicia. No humillación". "No es una guerra, son crímenes, son asesinatos". "España no se merece un gobierno que miente. Queremos saber. 11-M". Y otro cartel, pequeño, imaginativo: "Zin Principios".

Hay un par de pancartas en inglés, para que se enteren los medios extranjeros: "Our P.M. lies" (Nuestro primer ministro miente); "Zapatero surrenders to terrorism". A las seis y diez se han abierto los paraguas. Apenas se puede caminar. Los móviles ya no tienen cobertura. Cuando se pasa por delante de alguna cámara, se impone el lema: "Luego diréis que somos cinco o seis". La gente ya se conoce el percal. Dirán también, todos lo sabemos, que es una mani de "pijos", de gentes de Serrano y del barrio de Salamanca. Pero allí hay de todo. De todas las edades y de toda condición. Gente con paraguas, gente que se ha puesto una simple bolsa de plástico en la cabeza, gente que se moja.

Desde la terraza de un edificio, un grupo de adolescentes agitan una bandera española y gritan: "España unida jamás será vencida". Eso sí que lo corea la gente, que de vez en cuando rompe el silencio: "Zapatero, embustero", "Zapatero dimisión". Y sobre todo: "España se merece otro presidente". Cada tanto, se extiende por la manifestación un coro de "España, España".

A las siete aún estamos pasando por delante de la iglesia donde ETA cometió el atentado contra Carrero Blanco. Hay un paño blanco colgado de una de las ventanas. A estas alturas ya se ha corrido la voz de las cifras que está dando la Comunidad de Madrid. Un grupo da vivas a la COPE. Otro corea: "¡Federico Jiménez Losantos!". Desde la acera, unos cuantos llaman a Cándido. "¡M-A-L-O!". Es éste de los pocos momentos que arrancan sonrisas. Y cuando algunos corean: "Donde están, no se ven, Almodóvar y Bardem". No, no se canta bajo la lluvia. Es una manifestación seria, de semblantes preocupados, de indignación contenida.

A las siete y media se hace imposible avanzar. La cabeza ha llegado a la plaza de Colón. La gente se escurre por las calles laterales. Otros se refugian donde pueden, hasta debajo de las paradas de autobús. Se va la luz en la calle Serrano y se oyen gritos: "¡Montilla!". Vuelve a funcionar el alumbrado ante la admonición. Desde Goya podemos oír la intervención de Alcaraz. Es el momento de la emoción contenida, de los aplausos que avalan la determinación de quien da voz a las víctimas del terrorismo y a todas las gentes de bien. Ha sido la manifestación de la dignidad.

Un clamor por la derrota de ETA
Editorial ABC 26 Febrero 2006

LA manifestación que ayer recorrió el centro de Madrid en apoyo de las víctimas del terrorismo y contra la política del Gobierno frente a ETA fue un ejemplo de respuesta multitudinaria y de civismo. Cientos de miles de españoles arroparon nuevamente a las víctimas del terror y expresaron públicamente el sentimiento de preocupación y contrariedad ante el discurso del Ejecutivo sobre el final dialogado de la violencia. El mal tiempo y las dificultades del transporte por carretera pusieron aún más en valor la determinación de los asistentes de no faltar a esta nueva manifestación, que el Gobierno debe tener en consideración con mejor acierto y mayor sinceridad que los demostrados. Ante todo, debe cesar la descalificación gratuita: los cientos de miles de manifestantes no eran activistas del PP, ni las asociaciones de víctimas convocantes, instrumentos al servicio de la estrategia opositora de este partido. El empecinamiento del Gobierno y el PSOE, y voces aledañas, en descalificar con estos argumentos las críticas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo sólo consigue aumentar las fracturas con las víctimas, pero también con la mayoría social que, como reflejan las encuestas, se muestra en contra de hacer concesiones a ETA a cambio del cese de la violencia.

La manifestación de ayer debe provocar en el Gobierno una reflexión de mucho mayor calado. Debería ser, ante todo, un llamamiento moral a una rectificación urgente, porque la gran carencia del mensaje gubernamental es su debilidad ética, con consecuencias políticas y jurídicas, que ha tomado cuerpo en el protagonismo creciente de Batasuna y en la insolencia de una ETA que se dedica, únicamente, a poner bombas y a exigir condiciones a los demás. El retroceso del Estado de Derecho y del Estado democrático -golpeado por la quiebra del Pacto Antiterrorista- ya está instalado no como la consecuencia de un distanciamiento previo entre el Gobierno y el PP, sino como una premisa que el Ejecutivo ha creído necesaria para implicar a ETA en un lenguaje claramente orientado a crear apariencias, sin exigir hechos concretos. Pero no basta con que el presidente del Gobierno se crea con capacidad seductora suficiente para arrinconar a ETA sólo con palabras, porque el fin del terrorismo no es un mano a mano de Zapatero con los terroristas, sino, fundamentalmente, la decisión colectiva de la sociedad española de considerar que ETA realmente ha sido derrotada por el Estado, a partir de un saldo ganador. Con vencedores y vencidos. Y esta decisión no sólo no está tomada, sino que la percepción general de la sociedad española es que esa derrota no se ha producido, incluso que está más lejos, porque los que deberían ser derrotados -Batasuna, ETA- están más presentes que nunca en el debate político sobre el futuro del País Vasco y de España en su conjunto.

Ni Rodríguez Zapatero, ni ningún presidente de Gobierno está en condiciones de suplantar a los españoles, y especialmente a las víctimas (sin perjuicio de las legítimas discrepancias que algunas de éstas han manifestado a la AVT, pero también con las conclusiones del III Congreso de Víctimas, celebrado en Valencia), en la constatación de cuándo ETA estará derrotada y en la aprobación de las condiciones en las que ETA debe ser derrotada. La manifestación de ayer tenía esta apelación directa a la rectificación del Gobierno, porque no se puede sostener por más tiempo que un proceso de derrota de ETA o de final de la violencia, incluso de «final dialogado», es posible sin el apoyo de las víctimas, de la sociedad y del principal partido de la oposición. La resistencia de Rodríguez Zapatero a aceptar sus propias limitaciones (que serían las mismas en cualquier otro que pretendiera lo mismo) en esta aventurada apuesta de dialogar con ETA para el final de la violencia -pues si el cese de la violencia es previo y definitivo, nada habrá que dialogar con ETA- sólo va a generar más frustración en la sociedad española. A Zapatero nadie debe negarle el derecho a definir su política antiterrorista, pero se equivoca el PSOE si piensa que las críticas de las víctimas se refieren a esta cuestión previa. No es así. Tales críticas, al igual que la opinión mayoritaria de la sociedad, se dirigen contra los resultados, ya palpables, ya preocupantes, de la forma en que Rodríguez Zapatero ha hecho uso de esta facultad política.

La vuelta al Pacto Antiterrorista es la única sutura eficaz de esta fractura entre el Gobierno y la sociedad y las víctimas. Y todo lo que conlleva de cambio de alianzas políticas y de corrección de la política territorial. Ese gran Acuerdo de 2000 no fue un apaño para el reparto del poder, porque no atendió a las necesidades electorales de PP y PSOE, sino a las necesidades nacionales. Esto es lo que hoy demanda la responsabilidad de todo gobernante: pensar en la Nación, rectificar profundamente la acción del Gobierno y reencontrarse con el PP, al que cabe pedir, desde la firmeza que le confiere el acierto general de sus planteamientos en materia antiterrorista, una combinación responsable de oposición crítica y disposición al acuerdo. Si todo esto sucediera, entonces sí, empezará otra vez el principio del fin de los terroristas.

Una nación que no se rinde
EDITORIAL Libertad Digital  26 Febrero 2006

Despreciando la lluvia y el frío, más de un millón de españoles han vuelto a manifestarse en Madrid en contra de la política del Gobierno. Se han unido en defensa de la dignidad de las víctimas del terrorismo y, con ellas, en defensa de la dignidad de nuestra democracia. La presencia de tantos y tantos españoles dispuestos a hacer lo que está en su mano para mostrar su oposición a la política de Rodríguez Zapatero da una idea de la creciente indignación que está causando. Cualquier número de ciudadanos manifestándose por las víctimas y la libertad es ya un éxito para quien las valora, y sólo quienes las desprecian de todo corazón pueden recurrir a una cifra para hacerles de menos. Pero el hecho de que en esta ocasión los ciudadanos que han salido a calle en contra del Gobierno hayan sido incluso más que quienes se manifestaron el pasado 4 de junio, no deja de tener relevancia política.

En estos ocho meses, José Luis Rodríguez Zapatero no sólo no ha mostrado el más imperceptible atisbo de interés en escuchar a los españoles que le exigen volver a la defensa del Estado de Derecho y, por tanto, en contra de los terroristas, sino que ha profundizado en su desprecio desabrido y desenvuelto hacia las víctimas. Su decisión de no acudir al congreso de víctimas del terrorismo es solo una muestra más. Este gobierno no escucha más que a quien esté dispuesto a aplaudir su política radical, y se está desvinculando a marchas forzadas de los españoles.

Afortunadamente, la oposición, encarnada en exclusiva por el Partido Popular, está exactamente donde debe. En contra de tantas pretensiones de que el PP está sólo, el arrollador éxito de la manifestación de este sábado, convocado en las condiciones más difíciles y sin el debido apoyo del conjunto de los medios de comunicación, muestra exactamente lo contrario. Los populares, pese a las enormes presiones en su contra, están manteniéndose en la defensa de las instituciones y del Estado de Derecho y en la firmeza frente a ETA, lo que les está granjeando el respaldo de un creciente número de españoles.

Rodríguez Zapatero ha disuelto la política antiterrorista. Y la ha sustituido por la cesión ante los asesinos con pretensiones políticas, por lo que las víctimas han pasado de ser el soporte moral a ser el obstáculo político de un gobierno indecente. Parte de esta renuncia voluntaria a la moralidad es su apuesta por la mentira como estrategia política, contra la que muchos manifestantes han alzado sus pancartas. No resulta paradójico, sino perfectamente congruente que José Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas del terrorismo, dijera en un momento de su emotivo discurso, en relación con los atentados que condicionaron las elecciones del 14 de Marzo: "Venimos a exigir al Gobierno: Queremos saber la verdad". El lema vacío e hipócrita que lanzaban, descreídos, los socialistas contra el Gobierno de Aznar en nombre de las víctimas y de la sociedad española, es hoy reclamado con toda justicia por los ciudadanos y por las víctimas frente al Gobierno de Rodríguez Zapatero.

En esta tercera manifestación convocada por las víctimas de ETA en un año, además del sobrecogedor número de españoles que han decidido pasar este sábado desapacible de Madrid en la calle, ha resultado llamativa la imagen muchas veces repetida de la bandera española, que les acompañaba. La bandera, que ha sido manipulada por los más serviles, unos para apropiarse de la nación y otros para destruirla, representa como siempre a todos los españoles. Pero hoy más que nunca, la defensa de España se identifica con la defensa de nuestras libertades, por lo que la presencia de nuestra insignia adquiere un significado especial. El de una nación que no se rinde, que no renuncia a sus derechos más básicos, aunque para defenderlos tenga que enfrentarse al Gobierno.

Las voces de las víctimas
Editorial El Correo 26 Febrero 2006

La manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) congregó ayer en Madrid a miles de ciudadanos como expresión de la razón moral que acompaña al testimonio de quienes han visto su integridad física quebrada por los asesinos o han perdido de forma cruel a un ser querido. Pero ni la convocatoria fue secundada por todas las asociaciones y todas las víctimas ni, como es lógico, todos los millones de españoles que se identifican con su dolor se sintieron representados en esa convocatoria. El lema elegido dejaba un espacio vacío para que cada asistente pudiera expresar con su presencia qué es lo que no está dispuesto a que se haga en su nombre. El recurso podía reflejar el reconocimiento de sensibilidades distintas entre los manifestantes y constituir una fórmula propicia para que cada cual se sintiera cómodo en la marcha. Pero también muestra la dificultad de precisar el motivo de la protesta, cuando ésta se ha orientado de forma en exceso comprometida contra la gestión que el Gobierno de Rodríguez Zapatero está haciendo del tema.

No cabe alentar ninguna salida hacia la definitiva erradicación del terrorismo que lleve aparejado el orillamiento de las víctimas. La posibilidad de que ETA llegue a cesar en su actividad terrorista jactándose de su trayectoria de muerte o justificándola como un mal inevitable constituiría, para todas ellas, una afrenta tan dolorosa que difícilmente podría hablarse de paz. No sólo es lícito, es además imprescindible, que las víctimas, personalmente y a través de sus asociaciones representativas, recuerden a los representantes públicos, al Gobierno y a la sociedad en general que están en su derecho de exigir la única compensación moral que podría cerrar el círculo de la ignominia terrorista: que no haya compensación alguna por el abandono de armas por parte de ETA y que sus integrantes deban solicitar el perdón expreso como admisión de culpa.

Sin embargo, no es bueno que una o varias asociaciones de víctimas se dirijan a la ciudadanía dando por supuesta la mala fe de un determinado Gobierno que, a su entender, vendría, realizando ya cesiones frente a la coacción terrorista. Sería mejor que las críticas expresadas desde tan dolorida razón moral se ciñesen más a hechos y decisiones concretas y que, sobre todo, trataran de destacar lo que de común hay entre todas las víctimas evitando toda división y sesgo partidista. La resolución aprobada por el Congreso en mayo de 2005 a favor del 'diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia' exige como condición previa que ETA abandone las armas. Desde que el Pacto de Ajuria Enea fijara dicho criterio, han trascurrido ya 18 años en los que el terrorismo ha dado sobradas muestras de crueldad sin límite y de negativa sectaria a atender los requerimientos democráticos. De ahí que, si en algún momento pudiera aplicarse la citada previsión, debería hacerse con la actitud cauta y exigente que demandará su peligro latente. Todo gobierno está obligado a buscar el final inmediato de ETA, pero no a cualquier precio ni corriendo el riesgo de que el terrorismo pueda renacer en cualquiera de sus manifestaciones o de propiciar su engreimiento y el discurso legitimador de su pasado criminal.

Zapatero
El hombre que siempre se equivoca
Ignacio Cosidó Libertad Digital 26 Febrero 2006

Rodríguez Zapatero parece el hombre que siempre se equivoca. Se equivocó el presidente al pensar que el pacto con CiU dejaba definitivamente resuelto el tema del Estatuto catalán. Se equivocó aún más gravemente cuando sembró de forma oportunista y frívola unas expectativas de paz inminente que se han manifestado hasta ahora irreales y contraproducentes para la derrota de ETA. Se ha vuelto a equivocar esta semana al oponerse frontalmente a la OPA lanzada desde Alemania sobre Endesa. La sensación que crece entre la ciudadanía es que este Gobierno ha perdido el control de la situación. Rodríguez Zapatero tiene una enorme capacidad para abrir frentes de conflicto, tanto dentro como fuera de España, pero parece incapaz de cerrar uno solo de los frentes que abre.

La sobrerreacción del Gobierno a la OPA lanzada desde Alemania a Endesa puede tener dos costes importantes para España. En primer lugar, pone en riesgo la credibilidad de nuestro sistema económico, desincentivando a otros posibles inversores extranjeros. Un conflicto con la Comisión Europea, por violentar las leyes del libre mercado, puede degenerar además en sanciones y reprimendas para nuestro país, como ya ha advertido la comisaria de la competencia. Pero sobre todo, la oposición frontal del Gobierno, recurriendo a un trasnochado proteccionismo, puede deteriorar nuestra ya difícil relación con la canciller alemana, Angela Merkel, después de que Rodríguez Zapatero la calificara de "fracasada" por vencer en las elecciones. España mantendría así una relación de confrontación no sólo con la primera potencia mundial, Estados Unidos, sino con la principal potencia europea. Demasiado para un país como el nuestro.

En su propio país, Rodríguez Zapatero no consigue tampoco cerrar ninguno de los múltiples frentes que tiene abiertos. Así, a pesar de los múltiples gestos de apaciguamiento lanzados por Zapatero a los terroristas, a pesar del dialogo existente entre batasunos y socialistas, a pesar de las concesiones ya realizadas, ETA no sólo no declara la tregua que el presidente venía anunciando sino que intensifica su campaña de extorsión a los empresarios y aumenta la cadencia de sus atentados. Para colmo, una banda terrorista que creíamos extinguida, el GRAPO, renace de sus cenizas para asesinar en Zaragoza.

El presidente del Gobierno reacciona al fracaso cada vez más evidente de su abortado "proceso de paz" arremetiendo contra la oposición democrática, a la que acusa de indecente por utilizar a las victimas, desleal con el Gobierno y, lo que constituye un insulto difícil de soportar, de no desear en realidad el fin de ETA. Pero lo verdaderamente indecente es insultar a las victimas acusándolas de estar manipuladas políticamente y ampararse en su dolor para iniciar una negociación con los terroristas que las propias victimas rechazan de forma abrumadoramente mayoritaria. La mayor deslealtad es traicionar un Pacto por las Libertades que se firmó a instancias del propio Zapatero para tratar de negociar ahora un pacto con los asesinos. Y la auténtica deslealtad es negar a un partido que representa a diez millones de españoles la información que se da a partidos mucho más minoritarios. A pesar de las provocaciones no voy a caer en la miseria moral de acusar a los socialistas de no querer el final del terrorismo, pero creo que es inmoral someter la política antiterrorista a los intereses de partido, como está haciendo este Gobierno, y considero radicalmente injusto pagar a los terroristas ningún precio político por dejar de matar, como también se está haciendo.

Finalmente, ya había avisado en estas páginas que la foto del pacto Mas-Zapatero no era la última escena del culebrón estatutario. Una vez más en contra de la predicción de Rodríguez Zapatero, los independentistas no han tragado con la rueda de molino del pacto a traición con CiU. Es más, la movilización de ERC está forzando a los convergentes a apretar las tuercas al Gobierno en el trámite parlamentario del Estatuto para no dejarse arrebatar por los republicanos su electorado más nacionalista. Mientras, muchos electores socialistas consideran que las concesiones del gobierno a los nacionalistas catalanes pone en grave riesgo la cohesión de España. Pero este Gobierno nunca pierde la oportunidad de cometer un error.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

El archivo de ETA
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 26 Febrero 2006

Desear algo no es suficiente para que ocurra. El deseo de que ETA desaparezca lo comparte la abrumadora mayoría de los ciudadanos pero no ha sido suficiente para que la banda concluya definitivamente su trayectoria de muerte y coacción.

El terrorismo que aspira a doblegar al Estado democrático y a la propia sociedad es, en su esencia, la negación violenta, ilegítima y radicalmente injusta de las reglas de la convivencia fundada en el respeto a los derechos y libertades fundamentales. Para los terroristas, la sociedad democrática y abierta no es el sujeto de una voluntad que debe ser respetada, sino el ámbito de actuación de su violencia asesina. El sufrimiento y la amenaza -no la aceptación de los deseos mayoritarios- es lo único que ETA ha socializado.

Por eso, da la impresión de que la referencia a los 'deseos de paz' pondera en exceso dentro del argumentario del presidente del Gobierno cada vez que éste cree oportuno alentar expectativas en torno al final de ETA aunque, luego, él mismo y sus portavoces las rebajen a la condición de especulaciones contraproducentes.

El discutible valor de los argumentos que viene utilizando el Gobierno para justificar sus expectativas - a reserva de la información de la que Rodríguez Zapatero dice disponer- y la contradictoria administración de aquellas han terminado por sumir a muchos en la confusión. También al propio Gobierno y al discurso público de los socialistas replegados en una estrategia defensiva que intenta rehabilitar sus errores con referencias, cómo no, a Aznar y una utilización de las hemerotecas tan profusa como selectiva e interesada.

No parece, sin embargo, que la comparación con momentos anteriores sea lo rigurosa que requeriría la eficacia dialéctica que se pretende. La situación que el Gobierno y su presidente gestionó en 1998 se configuró, digamos, que con alguna diferencia. La primera de esta diferencias es, obviamente, una 'tregua' declarada por ETA, un cese indefinido de la violencia terrorista, que además era unilateral por parte de la banda, es decir, sin compromiso alguno en lo que afectaba al Gobierno, ni implicación previa de éste. El Gobierno, por tanto, ni negoció ninguna tregua antes, ni estuvo dispuesto a negociar ninguna tregua después, y de ello dejó constancia ante ETA cuando hubo oportunidad de hacerlo.

La segunda diferencia radica en el proceder transparente en las iniciativas que fueron adoptadas mediante la comunicación a la opinión pública de los pasos que se dieron, muy especialmente de la autorización del presidente Aznar para establecer contacto con ETA de modo que pudiera acreditarse, si fuera el caso, la voluntad de la banda de convertir la tregua indefinida en un cese definitivo de la violencia.

La tercera fue una clara y rotunda negativa a vincular ni directa ni indirectamente el abandono de las armas por parte de ETA con ningún tipo de negociación política. Cualquiera que recuerde la campaña de las elecciones autonómicas del 1998 recordará también hasta qué punto quedó claro este principio del que ETA tuvo confirmación fehaciente unos meses después.

La cuarta diferencia que cabe encontrar se refiere a la voluntad del Gobierno de asociar al principal partido de la oposición, entonces el PSOE, mediante la habilitación de cauces de información y diálogo permanentes en todas las áreas de la política antiterrorista, una situación que hoy no admite la mínima comparación con la estrategia de aislamiento del PP que el Gobierno -que es quien está en condiciones de informar- sigue intentando.

Este tejer y destejer de expectativas, esa infantil ostentación de 'yo sé cosas pero no te las digo', la aceptación por los socialistas de que el 'proceso' se articule en dos mesas, una de partidos y otra mal llamada de pacificación, según el diseño de ETA, el agravio a las víctimas o el ensanchamiento desde el Gobierno del abismo que le separa de la oposición, no tienen precedente.

Tampoco lo tienen la disposición de los socialistas vascos a sentarse a hablar de normalización «en un escenario sin violencia» o, al gusto, «sin apoyos políticos a la misma», ni la tolerancia con la violación de la ley que todos los días protagoniza Batasuna, ni la pasividad del fiscal general del Estado cuya sistemática inhibición ha sido puesta en evidencia por los tribunales ya sea a cuenta de los comunistas de las tierras vascas, de la reacción frente al congreso de la disuelta Batasuna o de la aplicación de los beneficios penitenciarios a los etarras asesinos en serie.

Desde que en mayo del año pasado, con la famosa resolución parlamentaria que destruía el Pacto por las Libertades, el Gobierno decidió sustituir el apoyo del Partido Popular por la asociación con los muñidores de Estella y Perpiñán, el margen para las sorpresas que pueda deparar la política auspiciada por estos signatarios es ya muy escaso. Tan escaso como el compromiso con la derrota del terrorismo que cabe esperar de los que han dedicado buena parte de su vida política a evitarla pero sacaban pecho de pacificadores votando la resolución propuesta por el Partido Socialista.

Lo cierto es que desde entonces ETA puede creer -y parece que lo cree- que cuenta con una alternativa a su derrota. Por eso, el último comunicado de la banda parece rescatado de un archivo que parecía cerrado para siempre. El de la ETA que recuerda sus condiciones y recuerda quién manda en el tinglado; la banda que pone deberes a los demócratas, que advierte y exhorta a los demás a hacer y decir lo que la banda exige.

No menos preocupante es que los terroristas quieran jugar en su provecho con una contradicción que a estas alturas no es fácil de explicar. Si ETA se encontrara en plena campaña de asesinatos la respuesta que recibiría de la mayoría de las fuerzas políticas y del Gobierno no tendría duda. Sin embargo, paradójicamente, es en su percibida debilidad actual donde ETA encuentra oportunidades, hasta ahora insospechadas, de recuperar margen de maniobra, de recomponer sus organizaciones de apoyo, de volver a cohesionar una base social en desbandada tras la ilegalización de su brazo político. Son las oportunidades que le ofrece la puesta en práctica de estrategias como la que promueve el Gobierno al margen del consenso y la experiencia acumulada; desde una frágil memoria para la gran mayoría de las víctimas y para el esfuerzo que el Estado de Derecho ha tenido que desplegar para acabar, mediante la ley, con el mito de la imbatibilidad de ETA.

El Gobierno contempla las apelaciones a la recuperación del consenso de Estado como quien oye llover. Aun así, es necesario preservar el patrimonio cívico acumulado en la lucha contra el terror. Eso sólo puede garantizarlo el acuerdo entre la representación mayoritaria de los españoles. De modo que, aunque el Gobierno no escuche, tiene que seguir lloviendo. A cántaros.

25-F: Zapatero ya no tiene parapetos para evitar su desgaste
Editorial Elsemanaldigital  26 Febrero 2006

En ocho meses se ha quedado solo ante los ciudadanos para responder de su política antiterrorista, sin ninguna pieza por medio.

26 de febrero de 2006. ¿Puede desoír el Gobierno el clamor lanzado este sábado desde las calles de Madrid? En La Moncloa han debido tomar buena nota de que el parapeto que supuso Gregorio Peces-Barba en la manifestación del 4 de junio del año pasado apenas apareció en la del 25 de febrero del año en curso. En ocho meses, José Luis Rodríguez Zapatero se ha quedado solo ante los ciudadanos para responder de su política antiterrorista, sin ninguna pieza por medio.

Ni José Antonio Alonso ni Juan Fernando López Aguilar (quienes, por su cargo, serían piezas decisivas en una hipotética negociación con ETA), ni tampoco Juan José Ibarretxe o Patxi López, han compartido el reproche mayoritario de la multitud congregada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El jefe del Ejecutivo concentra él solo unos sentimientos de rechazo y frustración que deberían preocuparle, por sí y por el país que está llamado a conducir.

Francisco José Alcaraz respondió en su discurso a las proclamas optimistas del presidente con una paráfrasis de sus palabras: "Hoy estamos ante el comienzo del principio del fin de la impunidad". Es lo único que exigen las víctimas: que un posible fin de ETA, que todos los españoles desean y ellas más que nadie porque ETA les arrancó lo más hermoso de sus vidas, no sea a costa de equipararlas con sus verdugos. No se trata sólo de que haya contrapartidas políticas. Tampoco debe haberlas penales: "Que los únicos interlocutores de los terroristas sean las Fuerzas de Seguridad del Estado y los jueces, y que cumplan sus penas sin ningún tipo de beneficio". Memoria, dignidad y justicia: sólo eso piden.

¿Va a cambiar el Gobierno su política antiterrorista tras la tercera manifestación masiva contra ella? No parece. El sábado tanto José Blanco como Jordi Sevilla o Alfredo Pérez Rubalcaba consideraron la manifestación sin fundamento, por asentarse sobre "premisas falsas". Según el Ejecutivo y el partido que lo apoya, no hay negociación y, si la hubiera, no tendría contrapartidas políticas.

Pero ya las ha habido (PCTV, tolerancia con Batasuna, etc.), y es inquietante que casi todas las declaraciones recientes de Arnaldo Otegi incluyan palabras sumamente amables para el PSE. ¿Cómo no pensar que hay un porqué para esos juegos florales? Y mientras tanto, ETA continúa produciendo víctimas personales, sí: destruyendo negocios y puestos de trabajo de hombres y mujeres con nombres y apellidos, y extorsionando e intimidando quienes no se pliegan a sus chantajes. ¿Acaso extraña, en tales condiciones, que mucha gente esté tan indignada con la política gubernamental como para echarse masivamente a la calle? Resulta pueril acusar a las víctimas del terrorismo de estar "manipuladas".

Y más pueril aún reducir a 110.000 personas el número de manifestantes, como ha hecho el delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez. ¡Como si así se disminuyese la magnitud de la manifestación, más numerosa que la del 4-J pese a la adversa climatología!

Cuando impera el hartazgo en una amplísima capa de la sociedad española, reírse de ella ofreciendo tales cifras no ayuda a tranquilizar los ánimos.

1984: el Gran Hermano te vigila
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 26 Febrero 2006

Éste es el título de la novela-denuncia de George Orwell contra los totalitarismos del siglo XX.

Algunas frases del apéndice de la novela:

"La intención de la neolengua no era solamente proveer un medio de expresión a la cosmovisión y hábitos mentales propios de los devotos del Ingsoc, sino también imposibilitar otras formas de pensamiento. Lo que se pretendía era que una vez la neolengua fuera adoptada de una vez por todas y la vieja lengua olvidada, cualquier pensamiento herético, es decir, un pensamiento divergente de los principios del Ingsoc, fuera literalmente impensable, o por lo menos en tanto que el pensamiento depende de las palabras. Su vocabulario estaba construido de tal modo que diera la expresión exacta a cada significado que un miembro del Partido quisiera expresar, excluyendo todos los demás sentidos. […] Por ejemplo: la palabra libre aún existía en neolengua, pero sólo se podía utilizar en afirmaciones como ´este perro está libre de piojos´, o ´este prado está libre de malas hierbas´. No se podía usar en su viejo sentido de ´políticamente libre´ o ´intelectualmente libre´, ya que la libertad política e intelectual ya no existían como conceptos y por lo tanto necesariamente no tenían nombre".

Es una narración novelesca . Sí, pero…

No voy a referir nada de lo que está ocurriendo en Cataluña. Algunos medios de comunicación españoles (no así los catalanes, salvo la COPE) están difundiendo la purga de los valores democráticos: oficinas de garantías lingüísticas, impedimento de enseñanza en castellano, incumplimiento de sentencias que protegen derechos fundamentales… Y no digamos lo que nos viene con el nuevo Estatuto, cuyo hilo principal es la cuestión lingüística como único hecho diferencial al que se aferran los independentistas para forzar el proceso hacia la creación del Estado catalán, con la ayuda socialista.

Me voy a ceñir a tres hechos como ejemplificación del totalitarismo que de forma tan actualizable reflejó Orwell:

Primera anécdota, la definición de ETA por Eguibar: "Organización política que hace uso de técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías en un conflicto cuya raíz es la negación de un pueblo y de una nación". Los vascos estamos muy acostumbrados al uso perverso del lenguaje y al adoctrinamiento difuso a partir de los conceptos manipulados. Pero esto es demasiado.

Segunda anécdota: en doce centros escolares alaveses –ikastolas-. A partir de una actividad extraescolar de versolarismo financiada institucionalmente, se ha repartido un texto como ejemplo de versificación, con frases como éstas: "Si sale [elegido] EHEK [Batasuna] nos darán una alegría… A todos aquellos que no hablen y amen el euskera una patada de los vascos… Si sale el PP… ¡qué malo para todos nosotros!".

Tercera anécdota de estos días: En Álava, contra la voluntad de un grupo de padres peticionarios y de las asociaciones correspondientes, la Delegación Territorial de Educación ha decidido eliminar el modelo B –bilingüe-, e implantar sólo el D –todo en euskera- en algún centro. Ni la voluntad de los padres ni la realidad sociolingüistica sirven ya, a pesar de exigirlo la ley vasca del euskera.

El Gran Hermano nos vigila.

La memez de la semana: "No hay paz con vencedores y vencidos"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 26 Febrero 2006

Se ha puesto de moda hablar de vencedores y de vencidos. Lo ha dicho el mundo de ETA. Lo ha dicho el PNV. Lo ha repetido, cosa más importante, el presidente del Gobierno, el mismo José Luis Rodríguez Zapatero para el que sólo importa el dolor de una guerra que perdió al parecer su abuelo hace un siglo. Pero la primera en hablar en esos términos falaces fue Uxue Barkos, la diputada de Nafarroa Bai en las Cortes Generales. Y esta frase, de apariencia políticamente correcta, en realidad resume tanto las intenciones del nacionalismo vasco como –en este momento- la responsabilidad política y moral de la izquierda, que a través del PSOE nos gobierna.

La paz es un bien en sí misma. Pero la paz no es sólo la ausencia de violencia, sino el resultado del orden, el fruto de la justicia; no hace falta citar a los clásicos para comprenderlo, basta pensar fríamente en las cosas. Mientras persista la injusticia, mientras no se haga completa justicia y se restablezca el orden roto, no puede haber paz, ni en Navarra en particular ni en España en general. Y esto es lo que Nafarroa Bai no puede asumir.

Por supuesto que la paz se construye con vencedores y con vencidos, porque ante la injusticia, el crimen, el desorden y la mentira no todos estamos al mismo nivel. La paz, para ser verdadera paz, es el resultado de una victoria de la verdad sobre la falsedad, de la ley sobre el delito, del bien sobre el mal. Y si por "paz" se nos pretende vender el producto adulterado de una negociación secreta, que incluya por igual a víctimas y a verdugos, no habrá verdadera paz, sino la imposición de una falsedad.

Esto es especialmente grave para Navarra, porque el precio de la "paz" de ETA implica la afrenta para las víctimas de la liberación de los asesinos, la ruptura del orden constitucional con la creación de nuevas naciones pretendidamente soberanas pero, sobre todo, la tremenda injusticia histórica de la entrega de Navarra. Navarra, los navarros con su identidad milenaria, quedaría a merced de los que afirman su pertenencia a una nación diferente de la española. Ésa no sería nuestra paz.

Los navarros queremos, es claro, la paz. Y la paz implica que venzamos a los enemigos de la convivencia; y habría paz, pero sería –como son casi siempre las paces- con vencedores y con vencidos. Sólo después de vencida la lid se podría pensar en perdonar, y nunca en disculpar, a quienes militaron junto a la mentira y el crimen. En eso está la verdad de la cuestión para los navarros, y afortunadamente en torno a ese punto de vista hay hoy una mayoría sólida en Navarra.

El problema es, más bien, que Zapatero ha abundado en una opinión parecida a la de Barkos, al explicar a los españoles que "el dolor causado por ETA no puede sesgar la esperanza de paz". Es decir, que Zapatero cree que la paz consiste en la inactividad de ETA; y esto, además de ser un error en sí mismo, supone asumir las ideas nacionalistas. Asunto peligroso para Navarra, que nos convierte hoy en el centro de la política nacional, porque Zapatero quiere una tregua y ETA quiere Navarra. También ETA que haya vencedores y vencidos: su victoria implica nuestra derrota colectiva.

La cosa es grave, realmente, porque la verdadera paz no puede tener ningún precio a costa de la justicia. Si se obtiene alguna forma de interrupción de actividades de la banda terrorista todos nos alegraremos; pero si el precio es la impunidad de quienes han matado a tantos en nombre de un proyecto político no habrá paz, sino una puerta abierta a que quien quiera conseguir objetivos ilícitos piense en seguir el camino de ETA. Queremos la paz, pero si Navarra es directa o indirectamente puesta a disposición de quien ignora el pasado y la libertad de los navarros, no habrá auténtica paz, sino el inicio de un nuevo y más enconado conflicto. Queremos la paz, pero no al precio de llamar "esperanza" a la peor amenaza para Navarra, España y la democracia que se ha conocido en décadas. Vista la predisposición de todo el nacionalismo vasco y del actual Gobierno de Madrid, sólo Navarra se interpone entre nuestro pueblo y el desorden civil.

LA TOLERANCIA EN EL PARLAMENTO DE CATALUÑA
Luis Garrido email  26 Febrero 2006

La tolerancia es el respeto a los individuos y a su autonomía, o, más bien, el reconocimiento del derecho de los grupos minoritarios a mantener su identidad común, que debe ser respetada. La tolerancia es la característica principal de la sociedad moderna.

No es inútil recordar que tolerancia y democracia no son sinónimos . Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo implica, al menos, respeto al pueblo y a su lengua. La vida hoy en día demuestra que las democracias mas prestigiosas a veces son plenamente intolerantes. Y así, algunas sociedades libres no son liberales, no respetan la libertad.

Al parecer esto es lo que ocurre en Cataluña en relación al castellano. Y precisamente esto ocurre porque la tolerancia no puede cultivarse con pasiones cualesquiera que sea su clase. El Parlamento de Cataluña legisla movido por pasiones como son el victimismo. Por hacerlo el Parlament Catalán es intolerante, no es liberal. Recordemos la frase de Pascal "El corazón tiene sus razones que la razón no conoce .... " La intolerancia implica que los legisladores no respetan la elección razonable hecha por un ciudadano: en este caso, hablar  castellano, o que el mismo sea lengua vehicular de la enseñanza.

Las lenguas están íntimamente ligadas al contenido y a la forma de toda expresión. No puede haber verdadera libertad, si se dificulta usar la lengua elegida. Toda lengua colorea el significado de la forma de pensar, hablar y escribir.... Para una comunidad una lengua es, además de código de comunicación, una forma de expresar su identidad cultural que contiene la identidad personal y la individualidad de todos sus miembros. Al parecer no opinan de igual forma los Presidentes Pujol y Maragall quienes, en repetidas ocasiones, han dicho que el catalán es ADN de Cataluña. No creen que el castellano contribuya a la identidad del Principado.

La Ley Catalana de Política Lingüística de 1998 incluye el derecho de los padres a hacer que sus hijos sean instruidos, en el nivel primario, en su lengua materna. Este derecho no se cumple luego pues, contradictoriamente ,se introduce la inmersión lingüística. Por otra parte aparece también otra calificación para una lengua " lengua propia " concepto que no esta definido, solo mas tarde esta determinado fenomenologicamente, y que, arbitrariamente, se aplica a la catalana aunque también podría aplicarse, con todos los derechos ,al castellano. Tristemente sospechamos que el termino lengua propia y su única aplicación al catalán fue introducido como un mecanismo de discriminación: empujar al catalán y rebajar al castellano. En la misma legislación catalana se dice que el habla del Valle de Aran será objeto de enseñanza y de especial respeto y de protección. Increíblemente el castellano no goza ni de especial respeto ni protección en la legislación catalana.

El Parlamento de Cataluña goza de legitimidad conforme a las leyes que rigen su composición. Y según ellas es formalmente democrático. Pero no es totalmente democrático pues para serlo es preciso gobernar para el pueblo...al menos respetando al pueblo...mientras que el Parlamento de Cataluña no lo hace :mas bien pretende reducir el castellano de tres millones de ciudadanos. El Parlamento de Cataluña no es democrático en tanto que no es tolerante.

Se explica todo esto en el contexto de una dinámica nacionalista de la que emanan las leyes de las que ya hemos hecho referencia .Es mucho pedir que estos políticos den testimonio de lógica; mas bien dan testimonio de pasión política consecuencia del victimismo, y de ambición de poder, que oculta, a veces, el señorío natural y personal del pueblo catalán. La paradoja sociopolítica del Parlamento de Cataluña es que comprime fuertemente al castellano no solo por intolerancia pura "no lo respeta” sino también por miedo a aquellos cuya lengua trata de reducir, y que rodean geográficamente Cataluña. Tal victimismo es una extraña mezcla de poder y debilidad.

Miope proceder.,en verdad. Quienes utilicen esta estrategia para reducir al castellano, degradan también continuamente la lengua catalana, utilizándola, como de hecho hacen ,como fuente de su poder, en lugar de servirla, de hacerla mas bella, propia, culta.....A medio plazo, harán mucho daño a la misma pues quieren imponerla, sin libertad, a la fuerza...por encima de la dignidad de las personas a las que dicen gobernar. Muchos políticos catalanes aman mucho a Cataluña, pero muy poco a su pueblo, mucho menos si este habla castellano. Con esta estrategia solo conseguirán mancillar al catalán que, en corto tiempo, será considerado instrumento de muchos abusos.

Mencionare un ejemplo. Las autoridades educativas catalanas han forzado a los hermanos Héctor y Elías Arrabal, de padres humildes, ambos sordos de nacimiento ,a manejar para todo el resto de su vida la lengua catalana de signos como único medio de comunicación. Según todos los técnicos consultados, ambos necesitan un logopeda para que lleguen a vocalizar y puesto que su lengua familiar es el castellano, ambos logopedas han de ser de fonética castellana. Sus padres han visitado a la directora de su centro, a la inspectora de zona, a la Delegada de Educación de la Generalitat...La respuesta ha sido siempre la misma: si quieren que se les provea un logopeda castellano han de salir de Cataluña o bien conformarse con comunicarse durante todo el resto de su vida mediante el lenguaje de signos catalán !Y en eso están!.Su madre sufre continuas y profundas depresiones. Los políticos catalanes se empeñan en imponer el catalán con toda su fuerza olvidándose ,incluso ,de su propia dignidad y de los valores humanos mas elementales.

Por 1.204 motivos
Juan José MARTÍNEZ Víctima del terrorismo La Razón 26 Febrero 2006

He asistido a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo por muchas razones: porque una negociación entre el Estado y unos asesinos representa una victoria para los asesinos, una afrenta para la sociedad y una humillación para unas víctimas que han pagado un alto precio en nombre de todos. Porque siempre hemos confiado en la fortaleza del Estado de Derecho para derrotar al terrorismo y hemos dejado en manos de ese Estado nuestras ansias de justicia (no de venganza).

Porque me parece inaceptable que el Gobierno, que tiene la obligación de defenderme, ampararme y detener y encarcelar a los terroristas, negocie con ellos.
Porque premiarles por dejar de matar es una auténtica e inadmisible aberración.
Porque dar voz a los asesinos de ETA es concederles legitimación.

Para gritar que algo no se está haciendo bien, porque mientras las víctimas nos sentimos humilladas ante una negociación con nuestros asesinos, ellos aplauden la actitud y los pasos que está dando el Gobierno.
Para afirmar que las víctimas no somos un obstáculo para la «paz». Los asesinos, sí.

Porque tenía que pedir que nadie se engañe ni nos engañe: los terroristas no dejarán de matar si no obtienen rentas a cambio.
Porque no debemos consentir que alguien alcance un fin, total o parcialmente, utilizando el asesinato como medio.
Para pedir la aplicación del pacto antiterrorista, porque durante su vigencia la lucha contra el terrorismo fue más eficaz que nunca.

Para pedir al Gobierno que no negocien ni perdonen en mi nombre. Para decirle que no voy a señalar ninguna línea roja porque yo no negocio.

Porque hay cosas que no comprendo, y tras preguntarme si eran otros los que habían perdido el norte o si era yo el desorientado, bajé al terreno de la sencillez, donde siempre se encuentra la verdad, y me di cuenta de que se trata de un problema de buenos y malos, y fui a Madrid para decir que los malos son ellos, los de las bombas y el tiro en la nuca, que las víctimas somos pacíficas y sólo pedimos memoria, dignidad y justicia (por si alguien no lo tiene claro). Me manifesté porque 1.204 asesinados no podían hacerlo.

La recuperación selectiva de la memoria en Cataluña
¿? * ABC 26 Febrero 2006

DESDE sus inicios, el nacionalismo catalán de derecha e izquierda está obsesionado por la recuperación de la memoria histórica. Ahora, con el tripartito, el proceso se ha acentuado y acelerado. Hoy, al ciudadano catalán, la recuperación del pasado le persigue por donde quiera que vaya. Si conecta el televisor o la radio, si escucha a los políticos y a determinados intelectuales, siente una voz inquisidora que le ordena: «Recupera la memoria histórica». Y si ese ciudadano leyera el decreto 2/2004 de 7 de enero, constataría que existe un Programa para la creación del Memorial Democrático con la finalidad de «recuperar y reivindicar la memoria histórica de la lucha por la democracia y difundir su conocimiento». Ahí no acaba la cosa, porque el consejero Joan Saura, en la presentación del Memorial en el Parlament, justificó el proyecto señalando que «el dilema no es olvidar o recordar, sino garantizar el derecho a conocer; el conocimiento histórico es un derecho civil, que el Govern debe garantizar». Por lo demás, ERC ha reclamado la creación de una Comisión de la Verdad que restablezca la ídem. La intención parece loable. Pero, tiene un problema de credibilidad: al nacionalismo catalán no le interesa la recuperación de la memoria histórica, sino la recuperación selectiva de la misma. Y ello a mayor gloria de sus particulares intereses.

Si al nacionalismo catalán le interesara la recuperación de la memoria histórica, no se limitaría a recordar que en el castillo de Montjuïc -ahora en proceso de cesión definitiva al Ayuntamiento de Barcelona, con el problema de la bandera incluido- fue fusilado el presidente Companys, sino que también recordaría que, durante el período republicano, en sus celdas y fosas fueron torturadas y asesinadas miles de personas por el hecho de ser católicas, monárquicas o conservadoras. Y si hablamos de Companys, sería conveniente que, de una vez por todas, se reconociera que el presidente de la Generalitat republicana fue un golpista con todas las de ley que el 6 de octubre de 1934 se alzó contra un gobierno legalmente constituido. Pero, en Cataluña, la figura de Companys es literalmente intocable. Y tiene premio: el estadio olímpico ha sido bautizado con su nombre. En cambio, el general Batet -que reprimió el golpe de Companys- ha caído en el más absoluto de los olvidos. El mundo al revés.

Puestos a recuperar la memoria de la República y la Guerra Civil en que tanto insiste el nacionalismo catalán, a uno se le ocurre que, por aquello de la ecuanimidad y la honradez intelectual, la Comisión de la Verdad propuesta por ERC podría empezar su trabajo admitiendo que en la Cataluña de las semanas y meses posteriores al golpe de Estado del general Franco se impuso la delación, la prisión, la tortura y la muerte, que -únicamente en Barcelona- las «ejecuciones» de inocentes en el Camp de la Bota, la Arrabassada o Montjuïc adquirieron proporciones dramáticas, que en la Puerta del Ángel y en las calles San Elías, Vallmajor, Zaragoza, Muntaner o Pau Claris había checas en las que se torturaba y asesinaba, que el gobierno republicano y nacionalista de la época -de ERC y presidido por Companys- fue el responsable político de lo ocurrido. Y el Parlament de Cataluña, que ha condenado el golpe de Estado del general Franco, debería hacer lo propio con el golpe de Estado de Companys. Y ERC, que frente a la derecha presume de tradición democrática y de partido integrador, debería criticar el golpismo de sus dirigentes republicanos así como algunas de las ideas xenófobas que mostraron sus teóricos, entre las que destacan, por ejemplo, la asociación entre inmigración española y delincuencia o la consideración de la inmigración española como un «ejército extranjero» que puede contaminar «el patrimonio espiritual de nuestro pueblo» y el «predominio de los elementos de raza catalana en el conjunto de nuestro pueblo». Y a ICV, heredera de los comunistas del PSUC, que son muy exigentes cuando se trata de denunciar la represión, se le debería exigir a su vez que pidiera perdón en tanto la mayoría de las checas de la Barcelona republicana eran de adscripción comunista. Y a todos ellos, que llevan las medallas antifranquistas en el pecho, habría que recordarles -eso es también recuperar la memoria histórica- que en la inmensa mayoría de los casos -menudos héroes- su antifranquismo se limitó a colgar alguna bandera en la cima de una montaña y a impartir cursos de gramática catalana en pisos barceloneses del Ensanche o la Bonanova.

¿A qué obedece la hipócrita campaña de recuperación selectiva de la memoria histórica -sonrojan las críticas y silencios que reciben quienes reclaman el reconocimiento de todas las víctimas- impulsada por el tripartito? No se trata de recuperar la memoria y dignidad de unas -atención: sólo de unas- víctimas, sino de mostrar que Cataluña perdió la Guerra Civil y fue -es todavía- víctima de la represión española. Y a partir de ahí, demonizar a la derecha y reivindicar una segunda Transición que elimine los supuestos residuos franquistas que entorpecen el proceso de construcción nacional de Cataluña. Si resulta inadmisible considerar -uno de los tópicos del antifranquismo militante aún existentes por estos pagos- que Cataluña perdió la Guerra Civil, y que el franquismo todavía campa a sus anchas por España, resulta indignante y vergonzoso usar a las víctimas en beneficio propio. Frente a la vocación de distanciamiento que manifiesta la investigación histórica, la recuperación selectiva de la memoria esconde y tergiversa el pasado en beneficio de determinados intereses del presente. Definitivamente, hay que defenderse de ciertas recuperaciones de la memoria que persiguen deteriorar la convivencia.

(*) Escritor y crítico

El catalanófobo Pérez (Carod), el eurófobo ZPerjuro y la manifestación de la AVT
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 26 Febrero 2006

EL CATALANÓFOBO Pérez (Carod) –ya saben, ese pedazo de líder de un partido que parece una casquería, el cual odia tanto a la mitad de los catalanes como para querer arrancarles la lengua catalana que mamaron de sus madres–, y Rodríguez Presidente han tenido un RIP de semana movidito, cada cual dedicado a lo suyo.

El catalanófobo a buscar más semen catalán con el que Salvador Gabarró pueda seguir preñando la OPA hispanófila, que tanto les gusta a todos los que trabajan en política a sueldo de la Caixa; aunque la OPA ya no está regalada de precio de favor gubernativo, sino que comienza a ser un señor OPONCIO para los opantes, que se relamían con la sopa política, boba y gratis.

Pero como la sopa catalana viene muy recomendada por quienes tienen cogido a RP por todas sus partes, Rodríguez Perjuro le ha metido nuevos calentones legales desde las cocinas ministeriales: no le importa desdecir las viejas leyes sacándose otras en mitad de la partida, porque es una seguridad “jurídica” a la que ya nos va habituando.

Tras perder el crédito telefónico con USA, Rodríguez nos iba a devolver al corazón de Europa, pero al final se le está yendo el restante crédito europeo por el sumidero de Cataluña, donde siempre ha habitado la clase política y bancaria más corrupta de “Estepaís”: capaz de odiar a media Cataluña y de engañar a toda aquella parte del extranjero que se deje, con tal de salvaguardar con la bandera de sus mitos sus siempre bien protegidas, Régimen tras Régimen, cuentas bancarias.

Por lo demás, el catalanista –y, por tanto, catalanófobo e hispanófobo– ZPerjuro ha vuelto a mostrar sus métodos, sus filias y sus fobias, ordenando a su delegado en Madrid que cuantificara la marea humana que se ha manifestado este sábado en Madrid contra la claudicación ante el terrorismo... en “unas 110.000 personas". Que yo creo que se podía haber estirado algo más, incluso si sólo hubiese contado los paraguas.

Europa le pregunta si Batasuna sigue siendo considerada por el Gobierno español un grupo terrorista, o ya no. Más de 110.000 paraguas le han preguntado en Madrid de qué está dialogando... Pero él, se niega a dar datos, mientras que continúa “dialogando” y a la vez niega los contactos (?)... Porque para “iniciarlos” tendría que producirse una premisa que él mismo estableció, pero que al parecer sólo él desconoce que nunca va ocurrir: la renuncia de ETA a la mal llamada "autodeterminación" (que, por supuesto, los nacionalistas vascos niegan a sus territorios internos que no quieran ser "supradeterminados" por los nacionalistas vascos)...

En fin, en lo de la OPA y en lo de la ETA, ¿queda resquicio para la cordura en España, dado el nivel de hostilidades entre opantes, opados, sopabobadores y sopabobados de los diversos Pesebres Políticos con los que nos reímos y penamos, viendo las fobias, las boberías y los silencios de todos los apesebrados...?

No lo sé. El mundo etarra carece de componente racional, por lo que de esa forma resulta imposible establecer cualquier diálogo, que no pase antes por la derrota de quienes iniciaron las hostilidades... Y para que la OPA no termine en SOPONCIO para todos, lo primero sería que la hostilidad tampoco se hubiese desencadenado... sino una fusión amistosa, donde el pezqueñín tendría que haber sido el fusionado.

Aún estarían a tiempo para esto último, pero cabe temer que la política española continúe siendo una cuestión no sólo sin ningún talante, sino de puras glándulas seminales.    www.democracia-real.org

Una noche en la OPA
Javier Orrico Periodista Digital 26 Febrero 2006

España es hoy, a los ojos económicos del mundo, una versión peripatética y tontaina de aquel famoso diálogo merluzo de “Un día en las carreras”, entre Groucho Marx y su hermano Chico, sobre la parte contratante de la parte contratante de la segunda parte contratante. Sólo que, además, se desarrolla en ese otro no menos desternillante camarote del transatlántico de “Una noche en la ópera”, que ahora habremos de rebautizar “Una noche en la OPA”. Igualmente la podríamos llamar “OPA de ganso”, en la que nadie dudaría, ni siquiera el progresismo de embudo, sobre quién se multiplica en los papeles de ganso, tontaina y peripatético. Y “también dos huevos duros”, que, seguramente, serán los que terminarán por desnivelar este sainete.

Las ironías de la Historia han hecho, encima, que coincidan las maniobras caribeñas del Gobierno Zapatilla (Zapatero+Montilla) con el aniversario de aquel despliegue cazurro que fue el intento de golpe militar del 23-F, al que creíamos nuestra última exhibición de moscas y palillos de dientes ante Europa. Y que todos, muy especialmente el PSOE de aquella cena de Lérida, se encargaron de despachar con urgencia para que nunca nos enteráramos de lo que realmente se había urdido.

Y es que la Historia regresa siempre como farsa. Los pueblos viejos tenemos esa carga añadida: no sólo hemos de soportar que nuestros fantasmas no desaparezcan nunca, sino que cada vez acudan más descoloridos, tan desdichados y malos como siempre, pero más tontos, tontascos, chorras, bobos. El espectáculo de un Gobierno español presidido por un sujeto que dice no saber si el país que le ha elegido es o no una nación; que pacta entregar el control energético de la misma a quienes quieren separararse de ella; que tiene por ministro de Industria a un tipo que comanda un partido al que los que se van a quedar –la Caixa- con la principal empresa eléctrica de la in-nación –Endesa-, le han perdonado una deuda de ¡mil millones de pelas!; que dos días después de haber bendecido en Consejo de Ministros el uso indecente de todas las triquiñuelas legales posibles (manipulación desvergonzada de los órganos del Estado a su servicio), se va a comer con la plana mayor del capitalismo botiguer catalán y catalanista, a celebrar que se ha pasado por la punta del capullo, cual dictadorzuelo de baratija, los dictámenes contrarios, las leyes económicas y el sentido común, a cambio de su apoyo para mantenerse al frente de esa nueva familia Corleone en que están convirtiendo España; y que cuando aparece alguien desde Europa con una oferta mucho mejor para todos, se envuelve en la bandera de esa no nación a echar discursos gangosos sobre la patria y la luz eléctrica, supone una de las astracanadas más bochornosas de nuestra historia, y mira que tenemos. ¡Lo que podría haber inventado el gran Groucho Marx de haber conocido a Zapatilla!

Hay que imaginarse la escena de famiglia del nacional-pesetismo celebrando a ZP como a un hijo, descorchando botellas de cava entre risas cómplices y alabando que “aquest any, sí”, el Barça será campeón de Liga y de Europa, un triunfo que, unido a la aprobación del Estatuto y a la OPA, constituirá un nuevo año glorioso para Catalunya, como el 92, y una inolvidable y completa humillación para sus enemigos, los vecinos españoles. Y el presidente de España allí, de fiesta con delapierre. La mafia siciliana tuvo siempre un mayor sentido del decoro, como nos enseñó Scorsese. Aunque también el título de su obra maestra, “Uno de los nuestros”, le vaya como anillo al dedo a la comedia caixozapatera, esa unión de banqueros encantados y fuerzas progresistas dispuestos a ganar esta guerra civil de Cajas fuertes.

Pero un servidor viene sosteniendo que no es que Zapatero haya sido abducido por el nacionalismo catalán, sino que el nacionalismo forma parte de su estrategia para perpetuarse, para construir él también un Reich milenario. Es eso lo que le une a Montilla, el cordobés incorrupto, y lo que les está llevando a los dos, entre el asombro y la vergüenza de cuantos seguimos siendo españoles (pocos, desde luego), a protagonizar esta burda representación de la parte contratante, removiendo los fundamentos de la construcción europea, cambiando las reglas, usando el Gobierno para su exclusivo interés, y llamando, cual nueva Agustina de Aragón, a algunos de los más selectos buitres autóctonos a defender una españolidad que él trabaja por deshacer cada día que el sol sale. No puedo sino elogiar, porque alcanza categoría de arte, la jeta de estos payos, acabando por el inefable Carod, claro, que se ha mostrado comprensivo con ZP, afirmando, cual Tambor del Bruc inflamado de españolidad, que “es lógico que se empeñe en mantener a Endesa en su territorio”. ¡Pero si lo que quieren es llevársela a Cataluña y ya habíamos quedado en que era otra nación! Anda, pijo, ya caigo: Cataluña no es “la puta España”, salvo para la ‘pasta’.

Si finalmente la Caixa se queda con Endesa, a pesar de que hasta la Comisión europea ha tenido que advertir a ZP sobre lo impresentable de sus medidas, el Gobierno catalán –que, como consecuencia del Estatuto, la controlará por completo- tendrá en sus manos las decisiones sobre el desarrollo español: podrá determinar inversiones, tender líneas eléctricas o gasificar las regiones que le vengan en gana, asfixiando a aquellas comunidades que no le resulten simpáticas o que se le opongan. (¿¡Queda alguien en la izquierda!?)

Además, y tal y como habían pactado en el Tinell, el gran grupo energético supondrá, nuevamente gracias a las prebendas conseguidas en la financiación del Estatuto, una fuente de ingresos enorme que acallará, al menos por algunos años, las demandas catalanistas de igualarse en privilegios a un País Vasco que ya cuenta con el BBVA e Iberdrola como manantiales de riqueza exclusiva a costa del estanque común.

Y así, al fin, la coalición ZP-nacionalismos habrá alcanzado sus últimos objetivos plurinacionales: las regiones ricas, dotadas de auténticos Estados-piraña camuflados, vivirán de las pobres. Como fue siempre.

Futuro juntos
Miguel Ángel Maestre Moreno/Bilbao Cartas al Director El Correo 26 Febrero 2006

Me pregunto qué está pasando, si nos estamos volviendo locos, si todo vale para gobernar, si estamos dispuestos a pactar con el diablo con tal de mantenernos en la poltrona, y lo digo por unos y por otros, pues derecha e izquierda vienen a ser lo mismo. Ya no se trata de la unidad de España, se trata de la unidad de todos los españoles, de la igualdad y de la solidaridad. No es tan preocupante, que lo es, la ruptura de España en mil 'reinos de Taifas', como la postura insolidaria de los que un día hemos hecho grandes cosas juntos.

Me pregunto si los españoles, los que votaron al actual Gobierno y los que no, somos conscientes del camino que está tomando España, un camino que no tiene marcha atrás y donde unos españoles, porque lo siguen siendo, son más privilegiados que otros. ¿Qué diferencias hay entre un andaluz y un catalán? ¿Entre un vasco y un murciano? ¿Acaso no pertenecen todos a un mismo proyecto? ¿No será mejor buscar un proyecto nacional que sea sugestivo y apasionante para todos los españoles? Los que nos creemos aquello de que España es un 'Estado social' y que la 'igualdad es uno de sus valores superiores' no reconocemos este modelo de España discriminatorio que se nos quiere vender obedeciendo a pactos secretos que sólo buscan el privilegio de unos. España sólo gana cuando la solidaridad y la unidad son los verdaderos ejes del proyecto nacional y no cuando el chantaje y los tratos de favor marcan las pautas de la política nacional. Juntos tenemos futuro.

ELLOS TAMBIÉN
Piden paso: iniciativa para que hablen los "exiliados" vascos
Servimedia  elsemanaldigital 26 Febrero 2006

Llegó el momento de que hablen. Así piensan en el Foro de Ermua, que, tras el éxito de la manifestación de las víctimas, creen que los "exiliados" vascos deben opinar sobre ETA.

26 de febrero de 2006. El Foro de Ermua, que preside Mikel Buesa, piensa que ha llegado el momento de que los "exiliados" vascos, esos que por culpa de ETA tuvieron que abandonar su tierra, deben opinar también en torno a si el Gobierno debe o no entablar una negociación con la banda terrorista.

Este colectivo está estudiando la posibilidad de celebrar un acto para que la llamada "diáspora vasca" opina también sobre un eventual fin negociado de la banda terrorista.

Este acto podría celebrarse en el mes de marzo. El Foro de Ermua cree que este colectivo "alto tendrá que decir" ante la situación que vive España en estos momentos.

El Foro ya venía pensando en esta iniciativa desde hace algún tiempo, y se ha decidido a relanzarla ante el éxito de la manifestación del sábado y los carteles que aludían a este derecho por parte de los vascos que no viven en su comunidad autónoma.

El PP condena el atentado en Vitoria y advierte del recrudecimiento de la violencia de los proetarras
Astarloa aconseja «no bajar las defensas» y avisa de que ETA cree que obtendrá con una negociación aquello por lo que ha estado matando
Ep - Madrid La Razón 26 Febrero 2006

El secretario de Seguridad y Justicia del PP, Ignacio Astarloa, condenó hoy "con la máxima rotundidad" el último episodio terrorista contra una sucursal del BBVA en Vitoria e instó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a cambiar su política antiterrorista ante el recrudecimiento de la violencia en los últimos días y la manifestación de ayer de víctimas del terrorismo.

En rueda de prensa en la sede de los 'populares' en Madrid, Astarloa manifestó "el asco profundo y la condena" del PP a que se sigan produciendo estas acciones terroristas, y expresó su "solidaridad y afecto máximo" a las dos personas que resultaron heridas en el ataque a la sucursal con cócteles molotov.

Según Astarloa, "están encendidas todas las luces rojas" que alertan del recrudecimiento de la violencia, por lo que recomendó al Gobierno que no baje "ni un segundo las defensas frente a la advertencia clara del incremento de la violencia que se está produciendo" en los últimos días.

"Que nadie baje las defensas, porque algunos parece que han decidido multiplicar la violencia, dentro de eso que algunos llaman 'ir creando un escenario de negociación'. Algunos están muy contentos por sentarse a negociar con las bombas y las pistolas al cinto y esa multiplicación tiene que ser afrontada con toda firmeza desde quienes hoy tienen la responsabilidad del Gobierno de España", aseveró.

Respecto al documento de ETA en el que la banda presume de haber contribuido a debilitar España abriendo también el frente de Cataluña, consideró que es "tremendo" y "viene a confirmar los más lamentables augurios de que la banda considera que lleva la iniciativa y que vislumbra que van a obtener con una negociación aquello por lo que ha estado matando a personas inocentes en las últimas décadas".

Astarloa lamentó así que ETA exprese en el documento su satisfacción por estar rompiendo "la política antiterrorista que estaba acabando con la banda", al igual que se ha jactado de romper la Ley de Partidos, el pacto antiterrorista y "la firmeza que les había llevado, ahí sí, al principio del fin".

El portavoz 'popular' interpretó además que en su "mensaje repetido e inequívoco" ETA advierte de que seguirá cometiendo atentados y haciendo lo que pueda para "multiplicar la crisis de la España constitucional" y lograr sus objetivos independentistas por los que mata desde hace 40 años. "Se jactan de que están agudizando la crisis del Estado español, se hacen valedores de un proceso de desmembramiento de España", criticó.

Estos acontecimientos abundan en "el creciente ánimo y posición de fuerza" que están mostrando en estos días los terroristas "acumulando más bombas y amedrentando a la sociedad", con "sus diarias exigencias para hacer una negociación con las pistolas en el cinto", aseveró Astarloa.

Sobre la manifestación de ayer organizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Astarloa la calificó de "histórica y admirable", por su dimensión y significado, y consideró que refleja "el divorcio profundo" entre la política antiterrorista del presidente del Gobierno y los deseos de la sociedad española, que mantiene "su firmeza" contra el terrorismo y la negociación con ETA.

Astarloa subrayó que "es la tercera manifestación en un año para decirle al Gobierno que las víctimas piden justicia, que la sociedad española quiere la derrota de los señores de las bombas y las pistolas y que no se puede negociar nada con los terroristas". La sociedad "rechaza la condescendencia con el terror y la negociación", insistió.

"El presidente del Gobierno tiene que ser muy consciente de que cada vez está mas lejos del sentir de la sociedad española y debe reflexionar", consideró Astarloa, para quien Zapatero está cometiendo "un error histórico" al gobernar "en contra del sentir de una sociedad que ha luchado tantos años junta para luchar contra el terrorismo".

El responsable 'popular' de Seguridad y Justicia también acusó al Gobierno de "contar una inmensa mentira" al "manipular tontamente" los datos del número de personas que acudieron a la manifestación de la AVT, actitud que calificó de "sencillamente ridícula" por "insultar la inteligencia de las personas normales".

Las cifras de asistencia que maneja el Ejecutivo, 110.000 personas, demuestran que "el Gobierno no tiene inconveniente en utilizar el engaño para no reconocer la voz de la sociedad", consideró Astarloa, para quien "Zapatero tiene que rectificar inmediatamente ante el clamor de la sociedad que le dice que está llevando a cabo una política antiterrorista es profundamente equivocada".

"Cuanto antes entienda Zapatero que no hay otro final para ETA que el triunfo de la democracia y del Estado de Derecho y la paz de la memoria de la dignidad y la justicia, antes recuperaremos el camino que llevábamos todos juntos para acabar derrotando definitivamente el terror", dijo.

Astarloa apostó así por hacer entender a los terroristas que "con una negociación no van a obtener absolutamente nada de aquello por lo que han estado matando durante 40 años y que no van a tener la más mínima capacidad para llevar la iniciativa y seguir poniendo bombas".

Los proetarras se radicalizan y dejan dos heridos leves tras una explosión en un cajero de Vitoria
Ep - Madrid La Razón 26 Febrero 2006

Un hombre y una mujer resultaron anoche heridos tras la explosión de un artefacto en un cajero de la plaza Gregorio Altube en Vitoria. La deflagración se produjo entorno a las 23:40 horas en una sucursal de BBVA, causando graves daños materiales en puertas y paredes del mismo. Los dos afectados paseaban por el lugar en el momento de la explosión y sufrieron quemaduras en el rostro y las manos. Ambos fueron inmediatamente trasladados al hospital de Santiago de la capital alavesa y fueron dados de alta esta mañana.

Según informó un portavoz de la Ertzaintza, la explosión fue causada por un artefacto incendiario mixto, ya que en el lugar de los hechos los agentes encontraron una bombona de camping gas. Las dos víctimas, un hombre de 49 años y una mujer de 48, sufrieron quemaduras de primer y segundo grado en la cara y las manos. La pareja recibió el alta esta misma mañana.

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, se apresuró a condenar el atentado y reiteró el compromiso del Gobierno para "seguir combatiendo a la organización terrorista ETA con total determinación". A través de un comunicado, Alonso señaló que la explosión de ayer de es una muestra más de violencia sin sentido y que refuerza la actividad que vienen desarrollando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado "para poner a los terroristas a disposición de la Justicia".

Por último, Alonso realizó un llamamiento a todas las fuerzas políticas para "garantizar la unidad" de los demócratas frente a los terroristas y solicitó la confianza de toda la ciudadanía para que siga apoyando y confiando en la labor del Gobierno en la lucha antiterrorista.

Para el secretario del Partido Popular en lava, Iñaki Oyarzabal, el atentado de anoche demuestra que ETA "se siente cada vez más fuerte, no ha renunciado a nada y no tiene ninguna intención de abandonar la violencia". Tras condenar "enérgicamente" el atentado, el dirigente popular acusó al Gobierno de "envalentonar" a los terroristas con su "vacilante actitud".

Por último, Oyarzabal solicitó el fin de las especulaciones sobre una posible tregua de ETA e insistió que contra los terroristas "sólo cabe la determinación política, la firmeza del Estado de Derecho y la unidad de todos los demócratas", frente a "la debilidad, las concesiones, las componendas y el buenismo" que, a su juicio, "sólo conduce a un recorte de las libertades y al deterioro de la democracia".

La AVT y el PP acusan al Gobierno de manipular las cifras de la manifestación
Agencias - Madrdi La Razón 26 Febrero 2006

El portavoz de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, exigió hoy la dimisión del delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, por aportar unas cifras de asistencia a la manifestación celebrada ayer en Madrid a las que considera un "insulto a la inteligencia".

En declaraciones a Servimedia, Alcaraz tachó de "menosprecio" a las víctimas del terrorismo que se estime en 110.989 personas la participación en una de las manifestaciones "más largas en trayecto" que se han organizado en la capital.

"En la primera manifestación que convocó la AVT se realizaron dos detenciones ilegales", y ahora, prosiguió el portavoz de la AVT, "se insulta a las víctimas y a todos los ciudadanos con estas cifras manipuladas", de lo que dedujo que el Gobierno no quiere escuchar a las víctimas, sólo al entorno de Batasuna y ETA.

En cualquier caso, reiteró que está "muy satisfecho" del resultado de la convocatoria, a pesar del "frío, la lluvia y la nieve", y se mostró convencido de que "son muchos más los que no pudieron venir, pero sabemos que están con nosotros".

El secretario de Seguridad y Justicia del PP, Ignacio Astarloa la calificó de "histórica y admirable", por su dimensión y significado, y consideró que refleja "el divorcio profundo" entre la política antiterrorista del presidente del Gobierno y los deseos de la sociedad española, que mantiene "su firmeza" contra el terrorismo y la negociación con ETA.

Astarloa subrayó que "es la tercera manifestación en un año para decirle al Gobierno que las víctimas piden justicia, que la sociedad española quiere la derrota de los señores de las bombas y las pistolas y que no se puede negociar nada con los terroristas". La sociedad "rechaza la condescendencia con el terror y la negociación", insistió.

"El presidente del Gobierno tiene que ser muy consciente de que cada vez está mas lejos del sentir de la sociedad española y debe reflexionar", consideró Astarloa, para quien Zapatero está cometiendo "un error histórico" al gobernar "en contra del sentir de una sociedad que ha luchado tantos años junta para luchar contra el terrorismo".

El responsable 'popular' de Seguridad y Justicia también acusó al Gobierno de "contar una inmensa mentira" al "manipular tontamente" los datos del número de personas que acudieron a la manifestación de la AVT, actitud que calificó de "sencillamente ridícula" por "insultar la inteligencia de las personas normales".

Las cifras de asistencia que maneja el Ejecutivo, 110.000 personas, demuestran que "el Gobierno no tiene inconveniente en utilizar el engaño para no reconocer la voz de la sociedad", consideró Astarloa, para quien "Zapatero tiene que rectificar inmediatamente ante el clamor de la sociedad que le dice que está llevando a cabo una política antiterrorista es profundamente equivocada".

"Cuanto antes entienda Zapatero que no hay otro final para ETA que el triunfo de la democracia y del Estado de Derecho y la paz de la memoria de la dignidad y la justicia, antes recuperaremos el camino que llevábamos todos juntos para acabar derrotando definitivamente el terror", dijo.

Astarloa apostó así por hacer entender a los terroristas que "con una negociación no van a obtener absolutamente nada de aquello por lo que han estado matando durante 40 años y que no van a tener la más mínima capacidad para llevar la iniciativa y seguir poniendo bombas".

LOS ETARRAS SE JACTAN DE AGUDIZAR LA "CRISIS ESTRUCTURAL"
Mayor Oreja cree probado que ETA pactó en Perpiñán favorecer la ruptura de España
El eurodiputado popular fue el primero en alertar de los planes de ETA para Cataluña al decretar la "tregua" sólo en esa comunidad autónoma. Dos años después, los etarras reconocen que su objetivo con esa decisión era "agudizar la crisis estructural del Estado español". Para Mayor Oreja la banda terrorista únicamente confirma que "en Perpiñán hizo lo que había hecho en Estella". Ahora, ha apuntado el ex ministro en la COPE, queda claro que ETA trata de favorecer la ruptura de España a través del nuevo Estatuto de Cataluña.
Libertad Digital 26 Febrero 2006

El presidente del grupo popular europeo ha condenado en La Mañana del Fin de Semana de la COPE el último episodio de terrorismo callejero y ha recordado que los atentados no han cesado en estos tres últimos años aunque no haya víctimas mortales. Mayor Oreja cree que todo esto significa que "ETA sigue siendo la misma organización de siempre, que no hay reconciliaciones, que sigue poniendo bombas, sin matar, pero la bomba es un instrumento que confirma que ETA no ha cambiado, no va a cambiar, no puede cambiar y no están en un proceso de paz".

El dirigente popular también se ha referido al último comunicado de la banda terrorista en el que se felicita porque con la tregua en Cataluña "se han reforzado los vínculos" entre Cataluña y el País Vasco. También recuerda que las bases de esa tregua son la "solidaridad, respeto y no injerencia" y que el objetivo se ha cumplido: "agudizar la crisis estructural del Estado español". Para Mayor Oreja, la banda terrorista únicamente confirma que "en Perpiñán hizo lo que había hecho en Estella y que la tregua de Cataluña tenía una razón de ser".

Del pacto de Perpiñán a la tregua
Hasta ahora, ha señalado, "nadie ha explicado por qué en Cataluña han vivido estos dos años de tregua y nadie ha explicado que, en el fondo, de lo que se trataba era de favorecer la ruptura de España a través de este nuevo Estatuto de Cataluña". Según sus palabras, "dos años después ETA nos recuerda y nos dice a todos los españoles lo que quería hacer, que era comenzar el proceso de ruptura de España, y es por lo que no mata en Cataluña, y esa es la razón de la tregua".

Ahora los etarras quieren repetir la historia y así lo han transmitido: "nos dicen que estarían dispuestos a hacerlo en toda España (extender la tregua) en la medida en que el principio de autodeterminación sea elemento de determinación de ese muy mal llamado proceso de paz. Eso es lo que ETA nos dice, que nos ofrece nuestra propia rendición si aceptamos el principio de la autodeterminación como elemento esencial de esta nueva, extraña, confusa España a la que pretende llevarnos Zapatero".

Las mentiras de Zapatero
En este escenario, Mayor Oreja ha criticado la postura del Gobierno. "Cada vez están subiendo el grado de acusación porque cada día es más grave el grado de mentira en el que están. Una mentira acarrea siempre otra mentira y la siguiente mentira es más grave que la anterior. Y la acusación asentada en la mentira del PSOE y el Gobierno tiene que ser cada día mayor".

El dirigente popular no cree que la situación actual vaya a cambiar. Al contrario: "Vamos a tener que acostumbrarnos a que veamos cada día mentir con más gravedad, con más intensidad, a los dirigentes socialistas. Porque cada día nos van a mentir más, empezando por Zapatero, que está diciendo todos los días que ahora el principio de autodeterminación no es negociable y vemos al mismo tiempo que Ibarretxe dice que es innegociable la autodeterminación. Y la pregunta que cabe hacerse es ¿y por qué el optimismo y la esperanza de este mal llamado proceso de paz? Cada día van a tener que mentir más, nos vamos a tener que acostumbrar a lo que es terrible en España: un Gobierno asentado en una mentira cada día mayor para afrontar un proceso político como es en el que nos están tratando de meter a todos los españoles"

Un diluvio de voces en contra de la negociación con ETA
Más de un millón de personas desafiaron a la lluvia y el frío en la tercera gran manifestación de apoyo a las víctimas en poco más de un año
D. Mazón / E. Fuentes La Razón 26 Febrero 2006

Madrid- La capital de España fue, por tercera vez, un clamor contra la política antiterrorista del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que la lluvia y el frío hacían presagiar los peores augurios a los organizadores. La manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) fue finalmente un éxito, pero una vez más desató una absurda guerra de cifras entre la Delegación del Gobierno, que «contó» 110.989 personas, la Comunidad de Madrid, que cifró en 1.400.000 el número de personas que cubrieron gran parte de la madrileña calle de Serrano, y los organizadores, que subieron hasta 1.750.000. Sea como fuere, la sociedad española fue de nuevo un clamor, un grito unánime para pedirle al Gobierno que «lo único que esté dispuesto a escuchar de ETA sea el nombre y apellidos de los terroristas responsables de atentados como el de Vallecas, Aluche, Leiza, Sangüesa», como diría al término de la marcha el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz.

La manifestación, que arrancó en la plaza de la República Argentina, concluyó en la de Colón con un minuto de silencio, la entonación del himno de la Asociación de Víctimas y la lectura del manifiesto por parte de Alcaraz. El inicio de la marcha, previsto para las cinco y media de la tarde, se retrasó ligeramente, pero prueba de la masiva afluencia de gente que asistió es que la cola de la misma tardó más de una hora en comenzar a avanzar. Desde las calles adyacentes, principalmente de la Castellana y de las vías que accedían a la plaza de la República Argentina, como Joaquín Costa, cientos de grupos de toda índole y procedencia se aglomeraban en el tramo inicial, aunque otras muchas, llegando desde más abajo se «adelantaban» a la cabecera. Por allí se dispersaban también vendedores con sus puestos, prestos a vender unas cuantas banderas de España al módico precio de 10 euros la grandes, cinco las pequeñas, antes, seguramente, de echar a correr hacia el estadio Vicente Calderón, donde jugaba el Atlético de Madrid.

Tres cuartos de hora antes del inicio oficial de la marcha, la zona ya estaba tomada por cientos de voluntarios con chalecos fluorescentes que se esforzaban en tratar de mantener un cierto orden alrededor de las zonas más «interesantes», las pancartas. Familias enteras, matrimonios de ancianos, grupos de jóvenes amigos, e incluso algún «guiri» curioso, cámara en ristre, se apiñaban en torno a las zonas álgidas de la marcha.

La pancarta de las víctimas, la primera, se fue nutriendo de personas afectadas por el terrorismo, que a medida que se acercaban eran aclamadas por los manifestantes. Más atrás, la de los concejales y amenazados del País Vasco, arropados por la cúpula del Partido Popular en pleno. Entre las más aclamadas, la concejal socialista de Guecho, Gotzone Mora, a la que repetían una y otra vez «¡valiente, valiente!», y la presidenta del PP en Guipúzcoa, María San Gil, a la que una gran «admiradora» le espetó un «¡viva tu madre!» que fue seguido de risas por parte de los compañeros de partido de San Gil.
Pero si hubo alguien que se dio un auténtico baño de masas fue el presidente del PP, Mariano Rajoy, que estuvo acompañado por Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, Esperanza Aguirre, bien pertrechada bajo un considerable sombrero, Rita Barberá, previsora con su chubasquero, Jaime Mayor Oreja, Alberto Ruiz- Gallardón, y Carlos Iturgáiz, entre otros.

Pero en cuanto a la figura del líder del PP se acercó a la pancarta, el público se olvidó del resto y le aclamó al grito de «¡presidente, presidente!», grito que se repetiría a lo largo de todo el trecho que separa una plaza de otra, alternándose con otros como «es urgente, Mariano presidente» mientras el popular repartía saludos a izquierda y derecha. A su paso, el griterío del público congregado a ambos lados de la calle crecía y se convertía en un clamor de aclamaciones y aplausos. Un grupo de jóvenes chicas en plena pubertad, subidas a la valla de una casa, gritaban a Rajoy como si fuera un vencedor de Operación Triunfo al tiempo que comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia, que ya no cesaría hasta el final de la marcha.

Junto a los gritos pro-Rajoy se repetían las consignas anti-Zapatero al estilo de «Zapatero, vete con tu abuelo», «Zapatero dimisión» o «España merece otro presidente». Mientras la pancarta de los políticos avanzaba, la gente elevaba a Rajoy casi a la categoría de redentor, como bien parecía considerar una señora de pequeño tamaño enfundada en un chubasquero transparente que no dudó en gritarle un «¡sálvanos!» casi desesperado.

Mucho más discreto, aunque igualmente aclamado, entró en la zona el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, acompañado de Ana Botella, que prefirió mantenerse en un segundo plano y colocarse bastante más atrás de la pancarta. No hizo declaraciones, para eso estaba allí Rajoy, que resumió con un contundente «el objetivo es derrotar a ETA, no negociar con ETA» la justificación de su presencia en la protesta. Eso sí, añadió que en esta movilización «miles de personas piden que se cumpla la ley, que se respete a las víctimas y que el horizonte sea la derrota de ETA y no el pago de un precio político. Lisa y llanamente eso es lo que pide la gente».

Y lisa y llanamente eso es lo que pidió Alcaraz ya en la plaza de Colón, durante una alocución que fue interrumpida por los aplausos en varias ocasiones. Alcaraz reclamó al Gobierno que garantizara «que los terroristas no obtendrán ninguna contrapartida en ningún proceso de negociación», porque «no se les puede premiar porque lleven mil días sin matar».
El presidente de la AVT no dudó en señalar que «más de 30 años de sufrimiento, asesinatos, amenazas, extorsiones y secuestros, no pueden acabar con una rendición del Estado de Derecho». Un discurso contundente que acabó con una cerrada ovación y un nuevo agosto para los bares de las cercanías, en los que muchos de los manifestantes buscaron refugio para calentar los pies tras una manifestación que no pudo aguar la lluvia.

Las claves
- Los asistentes: Delegación del Gobierno, 110.989; Comunidad de Madrid, 1.400.000; organización, 1.750.000.
- Lemas: «Zapatero dimisión», «Memoria, dignidad y justicia», «Zapatero embustero», «España merece otro presidente».
- La anécdota: además de las clásicas pancartas, dos en inglés: «Zapatero se rinde al terrorismo» y «Nuestro primer ministro miente».
- Otras manifestaciones: AVT (4-6-2005), un millón según la Comunidad, 240.000 según la delegación. LOE, 1.524.000- 407.000.

«ETA nunca negoció quién iba a morir»
Las víctimas ocuparon el lugar preferente de la marcha. Compartían dolor y una queja común hacia el Gobierno: «El presidente se preocupa más de hablar con los terroristas que con nosotros»
D. Mazón / E. Fuentes La Razón 26 Febrero 2006

Madrid- La mayoría de las víctimas coincidía en los motivos por los que estaba en Madrid protestando bajo el intenso frío. En primer lugar, porque «los terroristas nunca negociaron quién iba a morir y quién a vivir» y no quieren ser moneda de cambio, y en cuanto al segundo aspecto, simplemente, para que se cumpla la ley y se vuelva al pacto antiterrorista.

Así desde luego piensa Pedro Samuel, que llegó el viernes desde Salamanca. A él, la banda terrorista le hirió en marzo de 1991, cuando su coche patrulla pasó junto a una neverita cargada de explosivos. Su compañero, Luis Aragó, murió junto a otras dos personas cercanas al entorno abertzale. Ahora, casi quince años después, no duda en reclamar al Gobierno «que rectifique su política errónea». A su juicio, «se ocupan más de hablar con los terroristas que con las víctimas». Su solución, que se honre la memoria de cuarenta años de asesinatos, se retome el pacto antiterrorista y se cumplan las penas íntegras, porque «los asesinos de ETA nunca negociaron quién iba a morir» y «no se nos puede poner a la misma altura que a ellos».
Chema Morales, llegado desde Murcia, fue herido el mismo año que Pedro con un coche bomba. Su ánimo se encrespa cuando recuerda que «la memoria, la dignidad y la justicia de las víctimas se está mancillando constantemente, se habla de vencedores y vencidos, dan cada vez más pasos hacia el entorno de ETA» y, encima, el presidente «ni siquiera fue al Congreso de Víctimas, eso es lo que le importamos».

Fina Saavedra perdió a su marido, guardia civil, cuando éste iba a recoger a sus hijos al colegio. Un terrorista no dudó a la hora de acribillarle delante de sus hijos. Ahora, aunque Galicia queda muy lejos, ha viajado hasta Madrid para recordarle al presidente del Gobierno que «no ha hecho caso ninguno a las víctimas». Fina ve que «estamos llegando a un punto en el que se habla de vencedores y vencidos, y en el que el Gobierno está legitimando todo lo que hizo ETA, los más de mil asesinatos, está legitimando a los asesinos y nos está desacreditando a nosotros». Lo peor, para ella, es que «a mis hijos los he criado en la confianza en el estado democrático y tal y como van las cosas estoy viendo que van a terminar pidiendo perdón porque a su padre lo mataron».

Desde Badajoz, Maribel Chamizo ha viajado a la capital para decirle a Rodríguez Zapatero: «No permito que en mi nombre se negocie porque a mí no me dieron la oportunidad de negociar la muerte de mi marido». Su esposo murió en 1983 al explotar una bomba en el camino por el que pasaba. Cree que el Gobierno «se está dejando engañar» y le recomienda «que piense un poco más en las víctimas del terrorismo, que nos pregunte qué pensamos». Para Maribel, la solución en estos momentos críticos pasa «por el cumplimiento de las condenas, por el uso de la ley para que los terroristas paguen sus actos». Al mismo tiempo, se pregunta: «Si se cede ahora ante ETA, «¿de qué sirven tantas muertes? ¿De qué sirve lo de Miguel Ángel Blanco?».

Enfundada en una de las camisetas que ha repartido la organización, Hortensia Gómez se aferra con fuerza a una pancarta con la foto de su hijo Alberto Amancio, un guardia civil asesinado en 1986 junto a cuatro compañeros en el atentado de la calle Príncipe de Vergara de Madrid. «¿Qué haría él si le hubiesen matado a su hijo? ¿Hablaría con los asesinos?», se pregunta pensando en el presidente del Gobierno. A sus 73 años, enferma y cansada pero dispuesta a luchar hasta el final, exige al presidente «que no dé ni un paso atrás ni negocie con gente que mata». A Juan José Aliste, militar, ETA le arrancó las dos piernas, pero no pudo hacer nada contra sus ganas de vivir. Postrado en una silla de ruedas desde 1995, «cortesía» de los terroristas que colocaron una bomba bajo su vehículo en Salamanca, Juan José reprocha al Gobierno que «la negociación se está haciendo al revés. En vez de vencer a los asesinos, se les está dando todo sin exigirles nada. Nos están engañando».
«Soy vasco y español. Es muy triste tener que aclararlo», se lamenta Eloy Ruiz Cortari. Ése fue su «pecado» para los pistoleros de ETA, que en 1976 le esperaron en el portal de la casa de su novia en Sestao para matarle. No lo consiguieron... del todo. «A los que me dispararon les dejaron en libertad cuando se decretó la amnistía de los presos. Y me tuve que ir de mi pueblo y no puedo volver». Por eso ante la posible negociación que patrocina José Luis Rodríguez Zapatero, lo tiene claro: «Él se puede bajar sus pantalones, pero no los míos».

VINCULACIÓN TREGUA-ESTATUT
ETA da otro palo a ZP e incluso ERC reconoce que le da la razón al PP
Elsemanaldigital 26 Febrero 2006

El comunicado de la banda difundido por Catalunya Ràdio confirma que Cataluña no es sino una pieza del engranaje de "pacificación" y el optimismo del presidente queda en entredicho.

26 de febrero de 2006. Se trata de un comunicado interno de la banda terrorista en el que se hace balance de los dos años de la tregua en Cataluña anunciada el 18 de febrero de 2004, en plena campaña electoral, y pocos días después de que se conociera la reunión de Josep Lluís Carod-Rovira, por entonces conseller primer de la Generalitat, con importantes dirigentes de la banda en Perpiñán.

Dicho comunicado, divulgado por la cadena Catalunya Ràdio, vincula directamente la tregua al proceso político creado en Cataluña y, por extensión, en el resto de España, felicitándose por los avances que el independentismo catalán y la izquierda abertzale han conseguido gracias al alto el fuego.

En otras palabras, se muestra satisfecha por el precio político que ha recibido el independentismo radical a cambio de dejar de atentar, y avisa de cuál tiene que ser el siguiente paso: la autodeterminación del País Vasco.

Sin autodeterminación no hay diálogo ni negociación ni "pacificación" posible. Comoquiera que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero declaró el pasado miércoles en el propio Congreso de Diputados que el derecho de autodeterminación "no era negociable", desde el PP se preguntan exactamente de dónde viene ese gran optimismo del que viene haciendo gala Zapatero desde hace más de un año.

PNV y ERC se desvinculan por completo del comunicado
Los nacionalismos catalán y vasco han querido desvincularse inmediatamente del comunicado etarra y han negado cualquier tipo de intervención de la banda en el proceso político catalán que desembocará, presumiblemente, en un nuevo Estatuto para Cataluña: Miren Azkárate, en boca del gobierno vasco, ha asegurado que la "autodeterminación" es un derecho del pueblo vasco pero no se puede interpretar como un "precio político" a pagar a una banda terrorista.

Joan Ridao, portavoz de ERC, ha sido más claro y ha dado en la llaga: "Estas intervenciones bochornosas de ETA en la política catalana sólo sirven para dar alas al PP en su política de desgaste contra el Gobierno del PSOE y el proceso de paz".

Con razón. Desde el PP, figuras como Jaime Mayor Oreja, Alejo Vidal-Quadras o María San Gil han relacionado desde un primer momento las cesiones del PSOE en el nuevo Estatut con el proceso de negociación abierto por Zapatero con el entorno de la banda terrorista desde poco después de llegar a La Moncloa. Este comunicado, como bien apuntan desde ERC, viene a legitimar sus opiniones y demostrar que, al menos a ojos de ETA, su planteamiento era el certero.

Y ETA nunca miente, dijeron los socialistas, cuando la banda se desvinculó del 11-M.

Un crítico Barreda y un durísimo Mayor Oreja
La primera reacción popular llegó de Leopoldo Barreda, portavoz del partido en el País Vasco. Barreda aseguró que "El balance de ETA es que van ganando, que recuperan posiciones, que están consiguiendo resquebrajar la arquitectura institucional de España y que han conseguido fortalecer relaciones políticas con quienes desean también la liquidación de la Constitución", y puso en duda cualquier voluntad de ETA de abandonar las armas sin claras contrapartidas políticas previas.

Por su parte, Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior, y que ya sabe lo que es sufrir una tregua-trampa en sus carnes, confirmó su tesis de que Perpiñán no es sino una continuación de Estella y el Estatuto un tentáculo de Perpiñán. Las principales críticas del ex líder del PP vasco fueron, sin embargo, para el PSOE y su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero:

"Vamos a tener que acostumbrarnos a que veamos cada día mentir con más gravedad, con más intensidad, a los dirigentes socialistas. Porque cada día nos van a mentir más, empezando por Zapatero, que está diciendo todos los días que ahora el principio de autodeterminación no es negociable y vemos al mismo tiempo que Ibarretxe dice que es innegociable la autodeterminación. Y la pregunta que cabe hacerse es: ¿y por qué el optimismo y la esperanza de este mal llamado proceso de paz? Cada día van a tener que mentir más, nos vamos a tener que acostumbrar a lo que es terrible en España: un Gobierno asentado en una mentira cada día mayor para afrontar un proceso político como es en el que nos están tratando de meter a todos los españoles."

«No le queremos, y él tampoco a nosotros»
El apoyo a las víctimas, el rechazo a la negociación y las críticas, muy duras, contra Zapatero fueron los signos distintivos de la manifestación que inundó la madrileña calle Serrano pese al intenso frío y a la lluvia
NIEVES COLLI ABC 26 Febrero 2006

MADRID. «Se ha destapado la caja de los truenos y ahora es muy difícil parar la tormenta». En medio de la marea humana que ayer tomó la calle Serrano, una mujer hacía este comentario al hombre que llevaba al lado, quizás su marido. Palabras que definen el sentimiento generalizado de rabia contenida de los miles y miles de personas reunidas por la AVT y por medio centenar más de plataformas y organizaciones cívicas para gritarle al Gobierno de Rodríguez Zapatero que no ceda al chantaje de los terroristas y no negocie con ETA. Y si lo hace, que no sea en nombre de las víctimas. «En mi nombre ¡no!», rezaba el lema de la manifestación.

A las cuatro de la tarde, una hora y media antes de la hora fijada para que la marcha arrancara desde la plaza de la República Argentina, centenares de personas llegadas de toda España se iban agrupando por detrás de la cabecera de la manifestación. Los autobuses llegaban hasta el primer cordón policial en un goteo casi interminable. Los viajeros venían ya pertrechados con pancartas, camisetas y banderas y junto con los ciudadanos que se acercaban a pie o en transporte público, todos se iban preparando sin que el temporal de frío y nieve les amedrentara ni un ápice. Los más tardíos se desviaron por Velázquez para incorporarse a Serrano por las perpendiculares que unen ambas calles, pues era imposible hacerlo por otro sitio.

«No es una cuestión ideológica»
Desde Cataluña, junto con numerosos miembros de la plataforma Convivencia Cívica Catalana, vino Javier, un joven militante de Nuevas Generaciones del PP para quien la oposición a la política antiterrorista del Gobierno «no es una cuestión ideológica». «Estoy aquí por obligación moral, porque el Ejecutivo no es quién para perdonar ni negociar en nombre de nadie».

De lejos ha llegado también Pilar, una sevillana de 67 años que decidió por su cuenta coger el AVE a las 7.30 de la mañana «porque simpatizo en todo y más con estas personas. No se puede negociar con asesinos, por favor...». La curiosidad atrae a otra mujer, Ángeles, de 83 años, y ambas entablan un diálogo en el que el presidente del Gobierno es el foco de sus duras críticas. Las dos convienen al final que «las víctimas no pueden pagar» los platos rotos de una negociación con ETA.

Hay dos palabras que llenan las bocas y el pensamiento de muchos de los ciudadanos congregados: negociación y Zapatero. Y eso se materializa tanto en los comentarios que hacen unos y otros como en las pancartas que portan. La mayoría de los carteles están en castellano -«Zapatero dimisión» o «ZP=Judas», por ejemplo-, aunque no faltan otros en inglés -«Zapatero surrenders to terrorism (Zapatero se rinde ante el terrorismo)» o «Our p.m. lies («Nuestro primer ministro miente)»- «para que todo el mundo vea y sepa lo que pasa en España», explica uno de los jóvenes que lleva uno de ellos.

La negociación con ETA suscita opiniones muy similares entre los que no son víctimas y aquellos que sí sufrieron el zarpazo criminal. «No se puede buscar la paz a cualquier precio, porque se transmite el mensaje de que con el terrorismo se consiguen cosas», asegura un ciudadano llegado desde Pamplona con su esposa. «Es inadmisible ceder al chantaje de los terroristas. Quien pague una sola vez el chantaje, lo pagará toda la vida», argumenta un joven madrileño.

«Nosotros hemos sufrido el terrorismo; y ellos, los terroristas, tienen que pagarlo. Sólo quiero Justicia y que no se negocie a costa de las víctimas». Son las palabras de Luis Alberto, que junto a sus dos hermanos se convirtió en víctima de un grupo de la ultraderecha -«cuyo nombre no quiero dar para no hacerles publicidad»- en 1973, cuando apenas tenía 3 años.

El capitán del Ejército Juan José Aliste perdió ambas piernas cuando ETA hizo volar su coche por los aires. Pasaban las ocho y media de la mañana y acababa de dejar a los niños en el colegio. «La negociación no es de recibo porque no ha habido abandono de las armas», afirma el militar, que sigue desconfiando de la utilidad que las manifestaciones puedan tener frente al Gobierno, aunque está convencido de que sí causan un importante efecto social.

Especialmente duro fue para la viuda del guardia civil José San Martín, de cuyo asesinato a tiros cuando regresaba a su casa a comer se cumplían ayer catorce años. «No puedo perdonar ni perdono», dice con voz firme y con los ojos húmedos de lágrimas. «Pero por lo menos que nos oigan. Espero que Zapatero escuche el clamor y se dé cuenta de que está llevando a España al caos. No lo queremos como presidente ni yo ni ninguna víctima porque él tampoco nos quiere a nosotros».

Manuela Orantos es otra de tantas viudas. Su marido, guardia civil de Tráfico, fue acribillado a balazos en Salvatierra (Álava) durante una prueba ciclista. «Me gustaría saber qué pensaría Zapatero si ETA matara a uno de los suyos...». Ángeles López también es viuda. Su marido y otro guardia civil fueron asesinados por los Grapo en la Delegación de Hacienda de Gijón en 1989. «Si el Gobierno concede beneficios a ETA, mañana tendrá que hacer lo mismo con los Grapo. Es triste y doloroso que viudas, huérfanos y víctimas tengamos que salir a la calle a pedir que se respeten nuestros derechos».

Entre muchos manifestantes impera un ambiente casi festivo. La mayoría acuden en grupo, ya sean amigos o familias enteras, y no hay límite de edad. Cristina tiene 11 años y ha venido con su madre y su abuelo, de 83, que va en silla de ruedas. Con una camiseta de la AVT a modo de bufanda, y una pancarta-anuncio de la manifestación sobre el pecho, este anciano ex funcionario asegura que pese a su situación se ha sumado a la marcha «por España». «El desbarajuste que vive España no lo he visto ni en la República ni con Franco», asegura.

María Jesús viene con un grupo de amigos en uno de los autobuses que han salido de Alcalá de Henares. «Las víctimas están dejadas -asegura-, se favorece a sus verdugos y no se cumple su derecho a que se haga justicia, y eso que estamos en un país en el que es uno de los principios básicos». Daniel estudia informática y cree que ante esta situación, apoyar a las víctimas «es lo mínimo que podemos hacer».

José Luis es policía y bromea con un amigo, concejal en Andoain. Estuvo destinado en el País Vasco entre 1976 y 1980 y no duda cuando afirma haber tenido la suerte «de que no me picaran». Muchos de sus compañeros han muerto, y por ellos acude a la manifestación, «para chillar y dar voces por los que no pueden estar».

Por encima de los millares de cabezas ondean banderas, muchas banderas de España junto con las de varias Comunidades Autónomas. Y los manifestantes hasta las intercambian: «Él me ha dado una ikurriña y yo le he dado la española. ¿Qué te parece?».

Denuncia que le suspendieron en un examen de Tráfico por realizarlo en castellano
Un transportista profesional con veinte años de experiencia y todos los permisos reclama la revisión de su prueba al sospechar una presunta discriminación lingüística
J. C. VALERO ABC 26 Febrero 2006

BARCELONA. «Es como si a un cirujano le suspendieran porque supuestamente ha puesto mal una inyección», relata Daniel Porras Gordillo para ilustrar su caso. Daniel es transportista profesional desde hace veinte años, y en la actualidad se gana la vida al volante de un camión de materias peligrosas. «Sólo me falta el carné de tanques, porque tengo los permisos para conducir todo lo que rueda por el asfalto», comenta después de enseñar el de taxi y el de tractorista. Sin embargo, el Servei Català de Trànsit no lo considera válido para acceder al curso de obtención del certificado de aptitud de profesor de formación viaria. Como a Daniel no le han dejado revisar su prueba, sospecha que su rechazo obedece a motivos lingüísticos, porque reclamó las preguntas en castellano.

La decisión de las autoridades de tráfico se fundamenta en que el transportista no llegó a responder correctamente a un mínimo de 38 de 40 preguntas de un test «sobre asuntos que realizo cada día en el transcurso de mi profesión», asegura Daniel. Por esa razón, pidió a Tráfico poder revisar la prueba, pero sólo recibió la confirmación de su inaptitud. Incluso ha reclamado al Síndic de Greuges, que le ha contestado que la valoración de su ejercicio «se incluye en lo que los tribunales de justicia califican como «discrecionalidad técnica» de los órganos de selección».

Problemas en la convalidación
Antes de presentarse a la prueba teórica convocada por la Prefactura Provincial de Tráfico de Barcelona, Daniel intentó convalidar sus permisos de conducción para evitar someterse a un nuevo test que sobradamente ha superado en anteriores ocasiones. El Servei Català de Trànsit denegó esa posibilidad y le invitó a participar en un examen al que se presentaron un millar de personas, «la mayoría con el carnet de conducir recién obtenido, dada su juventud». «Tras dos horas de colas para acceder a través de las férreras medidas de seguridad de la Escuela de la Policía de Mollet del Vallès, empecé el examen más tarde porque no tenían las preguntas en castellano», explica Daniel, que se pregunta si haberse significado lingüísticamente le ha perjudicado.

Recortes de Prensa   Página Inicial